AGLI Recortes de Prensa   Sábado 2 Junio 2018

El abismo y la esperanza
Pío Moa gaceta.es 2 Junio 2018

La caída de Rajoy, su gobierno y a ser posible el PP entero, será un gran bien para España y la democracia. La llegada de Sánchez y compañía es un gran mal. Pero entre las dos cosas hay una conexión: el PP ha preparado casi diríamos que minuciosamente, la llegada de la izquierda y los separatistas al poder. Minuciosamente no quiere decir voluntariamente, pues nadie renuncia voluntariamente a los cargos y prebendas del poder (“la economía”), lo que ocurre es que la necedad y la corrupción producen a menudo esos resultados.

Como en España el análisis político apenas pasa de cotilleo en la inmensa mayoría de los casos, cuando, estando Rajoy en la oposición, señalé que hacía una oposición fingida y que seguía y seguiría la misma política de Zapatero, recibí una cascada de críticas y burlas. Y sin embargo el asunto estaba claro para cualquiera que atendiese más a los hechos y menos a la palabrería de los políticos. Y, alcanzado el poder con mayoría absoluta –una mayoría que esperaba que enmendase los desmanes, por no decir crímenes, de Zapatero–, Rajoy siguió en todo la política de este: LGTBI, memoria histórica, promoción y financiación de los separatismos, complicidad con sus abusos e ilegalidades, vaciamiento del estado en Cataluña y Vascongadas, engorde de Gibraltar, engorde de la ETA en las instituciones, satelización a Bruselas con la entrega (ilegal, como todo lo demás) de “grandes toneladas de soberanía”… Con un agravante: bloqueo de cualquier posible alternativa, que entonces despuntaba en VOX, acompañado de promoción mediática de Podemos como un instrumento para asustar a los votantes y recuperar por el miedo los votos que se le iban escapando a chorros. Siguiendo a Zapatero, Rajoy ha hecho de España una democracia fallida.

Para el PP, “la economía lo es todo”. Propiamente, ni Rajoy ni su partido son políticos, pero tampoco como economistas descuellan. Es cierto que en estos siete años la economía ha mejorado algo, pero ha sido una mejoría mediocre, con una deuda pública gigantesca y una tasa de paro menor que al principio, pero aún elevadísima. Y en cierto modo irónico el PP ha caído por la economía: Gürtel, por una parte, y los presupuestos negociados a base de nuevas concesiones a los destructores de España, al PNV, que no han impedido a este partido apuñalarle por la espalda, como ha hecho siempre a lo largo de su lúgubre historia. Rajoy a hecho daño a España hasta el mismo final, negándose a dimitir y convocar elecciones, para que Sánchez y sus pandillas de maleantes llegaran al poder.

Por tanto es un gran bien para el país la caída de semejante gobierno, que ha llevado a España a la peor crisis política desde la república y provocado una especie de nuevo frente popular. Asombra oír a sesudos analistas explicando la situación actual como si no tuviera nada que ver con los siete años de política zapaterista de Rajoy y su partido. La victoria de Sánchez es solo el resultado de la conversión de la política en una mezcla de fraude, demagogia vacía y rivalidades entre partidos que se parecen cada vez más a mafias. La ausencia de patriotismo en todos ellos ha absolutizado sus intereses, que sin algún valor superior, tienden a desgarrar la sociedad. Rajoy y su PP han llevado al país al borde del abismo, y Sánchez trata de dar un paso en esa dirección, que puede hacer caer al país en el vacío. Llevo diciendo desde hace años que la putrefacción de la política no puede durar indefinidamente y que puede llevar a salidas dramáticas. Estamos ante ese panorama.

Hay sin embargo, hay una esperanza. Durante muchos años el corrupto duopolio oligárquico PP-PSOE, junto con sus socios separatistas, ha venido envenenando la democracia, pero ese duopolio está en una profunda crisis mientras despunta por una parte el grupo Ciudadanos, un partido también LGTBI, memoria histórica y dispuesto a satelizar aún más a España a la OTAN y a Bruselas, pero que al menos se muestra como decidido adversario de los separatismos. Y con lo último, Ciudadanos está socavando con la mayor eficacia a PP y a PSOE, hasta el punto de que puede traer consigo el fin o al menos la marginación de ambos partidos. Y por otra parte, VOX está rompiendo el cerco mediático a que lo había sometido el PP y atrayendo a masas ya considerables. Este es un partido no LGTBI, no “memoria histórica”, defensor de una soberanía genuina, y cabe vislumbrar una nueva situación política en la que los partidos principales fueran Ciudadanos y VOX. Esto, se mire como se mire, sería cien veces mejor que la actual putrefacción del estado y amenaza de disgregación del país. Millones de personas han votado durante muchos años a un PP considerándolo “el voto útil”. Si en las presentes circunstancias hay un voto útil, será el que fuera a VOX.

En cuanto a Sánchez, su victoria será probablemente efímera. Sus apoyos son endebles y contradictorios, y puede ocurrir que se devoren entre ellos, como ocurrió con el Frente Popular histórico. Pero puede ser también que emprendan todos una huida hacia adelante para mantener la cohesión a base del ataque sin contemplaciones, a la venezolana, a España, la Constitución y los principios de la democracia. Hace poco tuvimos un a seria tentativa de ello en la liberticida nueva ley de memoria histórica, peligro del que pocos advertimos a la gente (no el PP, desde luego). Esto cambiaría el panorama, de modo que la esperanza de una regeneración democrática a base de un nuevo bipartidismo podría esfumarse y provocar una lucha abierta entre los defensores de España y la libertad, y sus contrarios.

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Europa (Historia)
Seminario “La posición de España en Europa”, segunda sesión: en el siglo XVI España creó uno de los ámbitos culturales más vastos de la historia y el primero a través de los océanos. ¿Cómo ha evolucionado y cuáles son sus perspectivas actuales? En el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, hoy a las 19,30
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Todo español debería conocer la Reconquista, que ha permitido que España no esté culturalmente en el Magreb. Conocerla es un antídoto contra la obtusa denigración y disgregación de España, tan practicada por los cosmopaletos, hoy tan abundantes, por desgracia
La reconquista y España
Este domingo, día 3, firmaré libros en la caseta de librería Neblí, nº 45, de 12.00 a 14.00
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El mito de Al Ándalus no es inocente. Siempre se usó como instrumento para socavar la nación española https://www.youtube.com/watch?v=1dhPYJimk7A

Más allá de la moción de censura... vienen curvas
Daniel Lacalle elespanol 2 Junio 2018

“The nearer your destination the more you’re slip-sliding away” Paul Simon

Durante la moción de censura, Margarita Robles anunciaba que “el nuevo gobierno seguirá el modelo de Zapatero”.

Nadie puede echar la culpa de los males de países como España –o Italia- a nadie más que a nosotros mismos.

El error de nuestro país, y del resto de la Unión Europea, en estos años ha sido abandonar el impulso reformista ante el miedo al avance del populismo. Y al populismo no se le combate blanqueándolo. No es de extrañar que el coste de asegurar el impago de la deuda se haya multiplicado en España, Italia y Portugal.

El ciudadano medio percibe que si hay ingentes cantidades de dinero para gastar un 13% más que en 2007, como en España, ¿cómo no va a haber para gastar el doble? Lo que no quiere entender el ciudadano medio es que no, no hay dinero para gastar un 13% más que en el máximo de la burbuja.

Recordemos que, como comentamos en esta columna, llevamos con presupuestos expansivos desde 2008. El déficit acumulado desde la mal llamada “crisis” -el pinchazo de la burbuja de gasto- supera los 759.114 millones de euros. No hemos visto nada más que presupuestos expansivos. La deuda en términos relativos lleva cayendo desde el 2014 hasta el 98,3% del PIB en 2017, gracias al crecimiento, no por el menor gasto.

Todo el compromiso de estabilidad presupuestaria está basado en unas mayores expectativas de crecimiento. De momento, un 3% anualizado confirma esa tendencia, pero no podemos olvidar la fragilidad del crecimiento.

El aumento de gastos de los presupuestos y el compromiso de déficit también se sustentan en una bajada del coste de la deuda que contrasta con el aumento del coste de asegurar el impago. Ya ha avisado el Banco Central Europeo que no tienen herramientas ni posibilidad de solventar crisis políticas y nos enfrentamos a muy importantes vencimientos que habrá que refinanciar con un gobierno de minorías.

El riesgo ya estaba en la mente de muchos. En los meses de marzo y abril la banca española redujo sus posiciones en deuda española en 18.500 millones (12.700 en abril y 5.800 en marzo según el BCE y Jefferies).

Lo más peligroso es que, en todos estos episodios, el Banco Central Europeo actúa de manera agresiva comprando deuda y da una sensación de estabilidad artificial. Pero, sea vía seguros de impago o bolsa, lo que es incuestionable es que la época del dinero barato se ha acabado. Todavía peor, si el BCE mantiene más allá de su fecha de caducidad las recompras de bonos es la receta del estancamiento. Los gobiernos se olvidan de la prudencia, y el efecto desplazamiento del sector público acaparando crédito, se dispara.

No sabemos cuál sería la prima de riesgo si el BCE no hubiera intervenido, pero sabemos que, a pesar de su intervención masiva, se dispararon

Preocupa de manera muy importante que en estos meses y, particularmente durante esta semana, haya sido el BCE casi el único comprador neto de deuda española. La prima de riesgo de España, Portugal o Italia están artificialmente comprimidas por esas recompras, y nadie sabe dónde estarían si el Banco Central Europeo no mantuviese un exceso monetario de tal calibre. Recordemos que en el máximo del QE (expansión cuantitativa de EEUU) la Reserva Federal nunca llegó a comprar el 100% de las emisiones de deuda, y que en Europa, hoy, el BCE supone varias veces las cantidades netas emitidas.

No sabemos cuál sería la prima de riesgo si el BCE no hubiera intervenido, pero sabemos que, a pesar de su intervención masiva, se dispararon. Señal de alarma. Porque se acerca el fin de esa política.

Entre 2018 y 2022 tenemos vencimientos por más de 320.000 millones de euros y un ajuste de unos 15.000 millones en 2018 que fiamos completamente a la generación de mayores ingresos. Esto es importante, porque se añade a que el impulso crediticio tanto en España como en el resto de Europa ya está dando señales negativas.

La creación de empleo depende totalmente de las pymes y autónomos, y si se deroga la reforma laboral y suben las cuotas, es posible que se ponga en riesgo la cifra de 500.000 nuevos empleos en 2018.

El sector exterior seguirá tirando de la economía, pero no podemos ignorar la muy evidente ralentización de la Eurozona cuando nuestro principal socio comercial es Francia. Y tampoco podemos olvidar que la parada en seco de los mercados emergentes es más que una preocupación. A Argentina, Turquía y Brasil se añade México, que se enfrenta a un posible gobierno populista y un problema fiscal y comercial muy relevante.

No podemos ignorar que las circunstancias se han deteriorado tanto en el exterior como en el interior

Es peligroso pensar que es momento de entrar en mayores desequilibrios cuando los tres factores principales que cuadran los presupuestos (mayor crecimiento, ingresos muy superiores, menores costes de deuda) están, como mínimo, en duda. Si ya lo estaban hace una semana, cuando se aprobaron los presupuestos, no podemos ignorar que las circunstancias se han deteriorado tanto en el exterior como en el interior.

Es una buena noticia escuchar que el nuevo gobierno mantiene su compromiso con la estabilidad presupuestaria y el presupuesto, pero no podemos olvidar que es exactamente lo contrario a lo que decían hasta hace unos días todos los que han firmado la moción de censura. Tampoco podemos olvidar que el cuadro macro de los presupuestos es, a día de hoy, muy diferente.

Veremos si un gobierno de minorías es capaz de garantizar la estabilidad que nos permita seguir el camino del crecimiento. Porque –como llevamos alertando desde hace meses- vienen curvas. Y los baches los vamos a pagar todos en más impuestos. El que se crea que la Unión Europea o el BCE van a tomar medidas preventivas para evitar que nos lancemos a otro 2008 con una sonrisa y mucha dignidad, tiene un problema de memoria.

¿El fin del Sistema no democrático?
Mario Conde gaceta.es  2 Junio 2018

Esta madrugada, con la distancia que me proporciona mi experiencia pasada en los circuitos del poder en España, he leído, con cierta displicencia -lo admito- el editorial que el inefable diario El País destina a razonar -es un decir- sobre la inviabilidad del Gobierno que presumiblemente pueda formar Sánchez una vez conseguido el éxito en la investidura. Ese periódico, junto con el anterior Presidente Felipe González, fueron los actores principales, los artífices implacables del desmontaje de Sánchez como Secretario General del viejo PSOE, y, casualmente, se vieron obligados a tragarse sus propias palabras cuando las bases del partido le eligieron para el puesto a pesar de todos los apoyos del aparato que recibió la Presidenta actual de Andalucía. En fin, una prueba de que algo ha cambiado en España, seguramente gracias a las redes sociales.

Pues bien, en ese editorial de hoy se contiene una frase que me ha entusiasmado. La transcribo literalmente: El rechazo de uno a dimitir tras haber perdido la mayoría y del otro a ir a las urnas para tener una mayoría estable se convierte así en un elemento adicional de la crisis del sistema democrático en el que la política se ha instalado desde 2015. No está mal que ese diario que, junto con los demás instrumentos de comunicación del Grupo Prisa, ha sido uno de los responsables principales del mantenimiento de la estructura de poder que califiqué de Sistema en mi libro, El Sistema, publicado en 1994, apele ahora a esa terminología sobre la que destinó cientos de palabras descalificando lo que en ese libro explicaba y razonaba sobre la base de mi experiencia en el trozo de poder que fue Banesto y su Corporación Industrial.

Pensemos. ¿Qué nos ocurre en España? ¿Cómo es posible haber llegado aquí, a esta situación de desmoronamiento institucional tan severa que genera en muchos españoles una incertidumbre que puede culminar en alguna forma de angustia? ¿Dónde se encuentran sus raíces, en que barbechos crecieron hasta estallar en semejante producto? Pues es duro decirlo, pero la verdad en ocasiones se manifiesta con la dureza de la simplicidad. Vamos a ello.

La clave reside en que las estructuras oligárquicas de poder que se instalaron en el siglo XIX han continuado a lo largo del siglo XX y de alguna manera se consagraron, bajo el fantasma de una democracia formal, en la Constitución de 1978, que, como escribí en su día, nació vieja. Con independencia del inmenso error de la apelación a las “nacionalidades” que se contiene en el Titulo VI, el modo y. manera de entender la democracia que consagra ese texto constitucional, permitió que las oligarquías se perpetuaran en el dominio del Estado y la sociedad.

Durante siglos el acceso al poder se reservaba para una clase dominante: la aristocracia, que, con independencia de una supuesta limpieza de sangre -¡vaya por Dios!- controlaba las fuentes de riqueza en un modelo económico en donde lo rural y lo incipiente industrial se convertían en factores decisivos. Pero el mecanismo de transmisión hereditaria se encontraba fatalmente destinado a su autoaniquilación, como así ocurrió. Pero nació una nueva aristocracia destinada seguir dominando los circuitos del poder: la clase política, que si bien no imitó el modelo hereditario directo, se puso manos a la obra de construir un modelo endogámico en el que ellos, y solo ellos, fueron los elegidos de una falsa Providencia para detentar, usar y a la vista está, abusar, del poder, ante una sociedad dormida, cuando no mejor anestesiada a través del dominio de los medios de comunicación.

Su invento fueron los partidos políticos. Para acceder al poder del Estado el sendero estaba diseñado de modo implacable: hay que pertenecer a uno de los partidos dominantes, que, tras el duelo liberal-conservadores, se consolidó en la lucha PP-PSOE. Nombres diversos pero esencias idénticas que se proyectan impenitentes a lo largo del siglo XIX y del XX. Y, claro, conrtinúan en este trozo del XXI.

Ellos, la nueva aristocracia, se percataron de que podían dominar el Estado y para ello fraguaron un parlamento de celofán mediante el mecanismo vergonzante de la disciplina de voto, a través del cual los teóricos representantes del pueblo se convierten en súbditos del jefe de su partido, convirtiendo al Parlamento en una trágica farsa en la que la votación de cualquier norma se celebra entre dos personas, líder del gobierno y de la oposición, mientras los demás integrantes de ese llamado lugar de la soberanía popular, se transforma, sin solución de continuidad, en un mero escenario en el que la voluntad del jefe es lo determinante. ¿Soberanía popular? ¿Parlamento? No. Lugar en donde se acatan las decisiones del jefe ¿Democracia? No. Una nueva forma de tiranía disfrazada de apelativos grandilocuentes que no son sino literatura barata para consumo de masas inertes.

Y contemplando como la ciudadanía —es un decir— admitía semejante esperpento, se pusieron manos a la obra de dominar el poder judicial mediante el mecanismo de designación de los magistrados a través de Consejo general del Poder Judicial y de las asociaciones de Magistrados y Fiscales.

Y la obra se remató consagrando la financiación con cargo al Estado de los partidos políticos. El Partido, los Partidos, se adueñaron del Estado. El Sistema de poder alcanzó su plenitud. Eliminaron cualquier voz que viniera de la sociedad actuando de modo tan arbitrario como implacable. Y eso es lo que pude comprobar en mi experiencia y lo que describía, con cierto pudor y prudencia, en el libro mas atrás mencionado.

Algo así no podía subsistir en un entorno de cambio como el que nos toca vivir. Y aquí juega un papel decisivo lo ocurrido con Banesto. No quiero convertirme en ningún protagonista de la historia sino en un ejemplo, paradigmático, de como funciona el Sistema, y lo digo porque yo estaba allí sin ser de allí. La diferencia entre estar y ser es cualitativa, amén de altamente ilustrativa. Decidieron dos personas, Aznar y González, eliminar una fuente de poder civil como era Banesto para conseguir dos objetivos: el primero, eliminar cualquier contraste o debate que no fuera el edulcorado de la propia clase política. La segunda, mandar una mensaje a la sociedad española de que el sistema no conoce limites a su poder, porque para conseguir sus fines disponen de todos los resortes del Estado. Lo consiguieron. Silenciaron a la sociedad. Introdujeron el pánico que provoca la conciencia de la brutalidad del poder.

Pero al tiempo sintieron la “gloria” de la conciencia de impunidad y de este modo el abuso del poder se convirtió en la norma de conducta dominante, lo que, unido a la avaricia y a las ansias de tener lo que siempre tuvo la clase dominante, esto es, dinero, provocó la corrupción elefantiásica de la que ahora contemplamos lo que tal
vez sea únicamente la punta del iceberg.

Esa es la verdad. Simple y dura, como sucede en todas las ocasiones en las que con sinceridad queremos describirla.

NO, señores de El País, no es el sistema democrático el que se encuentra en crisis, sino el sistema no democrático que ustedes contribuyeron de modo decisivo a instalar en este país. Es exactamente al revés: lo que tenemos que hacer es construir un verdadero sistema democrático y no perpetuarse en este modelo cuyos frutos ya hemos lamentablemente consumido. ¿De que sirve cambiar a Rajoy por Sánchez? ¿Que aporta el esperpento de un gobierno integrado por quienes quieren romper España? Integrado o soportado, que me da igual que me da lo mismo.

Hace muchos años que vengo reclamando el protagonismo de una sociedad civil en las decisiones que a ella le afectan mediante una participación directa de dicha sociedad en las estructuras del Estado rompiendo de una vez ese monopolio casi delincuencial de los partidos políticos. Tengo la sensación de que en el fondo es la clase política, cualquiera que sea su signo, la que trata de mantener el modelo a costa de lo que sea, aun de la incertidumbre, desasosiego y falta de rumbo futuro de esta inerte sociedad española.

No. El camino no es este sino reconstruir un nuevo modelo en el que la ciudadanía no sea un conjunto de súbditos con mentes abducidas por los medios de comunicación, sino unas personas con criterio, conocimiento, capacidad de decisión y responsables de su propio futuro.

Pero esto no pasa de ser un sueño. Poco más. Así nos va. Así nos va a seguir yendo. Al menos hasta que la sociedad cumpla el mandato bíblico: “Levántate y anda”.

Esta derecha sin remedio
La gestión de Albert Rivera y Ciudadanos ha sido decisiva para dar el poder a Sánchez #y todo lo que le rodea
Ramón Pérez-Maura ABC 2 Junio 2018

Sabemos de la deslealtad con la que ha actuado en esta moción de censura el PNV y conocemos también la gravedad que tiene el que el PSOE haya aceptado hacerse con la Presidencia del Gobierno con los votos de los que quieren romper España y –por primera vez en la historia de nuestra democracia– con el respaldo de los diputados afines a ETA. En el fondo hay que admitir que a nadie puede sorprender que haya ocurrido con Pedro Sánchez, un político que jamás ha respetado la voluntad de los españoles expresada en las urnas. Pero no está de menos reflexionar sobre lo que ha ocurrido en el ámbito de la derecha española.

Esta derecha está hoy conformada por varios partidos de diferente ámbito, regional y nacional. Pero entre ellos destacan dos: el Partido Popular y Ciudadanos. Como tantas veces a lo largo de nuestra historia, buena parte de esa derecha se avergüenza de serlo y se titula de centro. Así les va, claro. Durante todo este último Gobierno de Mariano Rajoy la actitud de Ciudadanos ha sido la de segar la hierba bajo sus pies. Y cuando la semana pasada Rivera anunció que la legislatura estaba agotada por la sentencia del caso Gürtel, abrió las puertas a la moción de censura. Por supuesto que él prefería unas elecciones anticipadas porque el único interés que defendía era el suyo personal. Como lo ha defendido a lo largo de toda la legislatura. Rivera ha encontrado en el orgullo de reivindicarse español un mensaje que atrae a muchos españoles -a mí, el primero- pero no ha demostrado ser capaz de hacer nada con el respaldo popular que le ha generado eso. El patético ejemplo de la inoperancia de Inés Arrimadas en el parlamento catalán es paradigmático.

Rivera ha utilizado la sentencia del caso Gürtel contra el PP de una manera terminante. Pero no hace nada ni parecido con el caso de los Eres en Andalucía, donde Ciudadanos sostiene al partido corrupto sin inmutarse. Porque a Ciudadanos, que no tiene un solo caso de corrupción porque no ha gobernado ni una comunidad de vecinos y su gente no ha sido nunca tentada, sólo resalta la corrupción de la derecha para poder cosechar votos en su territorio natural.

La gestión de Albert Rivera y Ciudadanos ha sido decisiva para dar el poder a Sánchez y todo lo que le rodea. Y dudo que le vaya a ser rentable para su partido. Ahora Pedro Sánchez quiere alargar la legislatura al máximo. Si puede, dos años. Durante ese tiempo va a hacer bueno a Rajoy y al PP incluso para sus mayores detractores. Y mientras Ciudadanos va a tener 32 diputados para hacerle oposición, el PP va a tener casi cuatro veces más: 137. Si la vida de Rivera en la oposición y sin responsabilidades era fácil, no se pueden ni imaginar cómo va a ser la del PP ahora. Y la comparación va a ser evidente: entre la prosperidad económica de los últimos años y lo que nos espera con un Gobierno inoperante y en minoría, teniendo que mendigar el apoyo de los que quieren romper España.

En 1932 Ramiro de Maeztu ganó el Premio Luca de Tena por el editorial publicado en el primer número de Acción Española el 15 de diciembre de 1931. En él decía Maeztu que «España es una encina medio sofocada por la yedra». Lo era entonces y lo es hoy por una izquierda que parece deseosa de ver morir a España, pero también por una derecha cainita, en la que priman los intereses personales sobre los de la nación española con la que algunos se llenan la boca.

Doblaban por Mariano Rajoy
JORGE BUSTOS El Mundo 2 Junio 2018

El bipartidismo nos lo dio y el bipartidismo nos lo quitó. Un sistema estable de alternancia que ha favorecido el progreso durante tanto tiempo que el progreso se volvió insoportable. Enterrada la memoria de los años en que los españoles vivimos peligrosamente, estamos condenados a repetirlos en pos de la excitación perdida. Si el mayo francés de 1968 fue la respuesta callejera al tedio de los niños de papá, el mayo español de 2018 será recordado como la respuesta parlamentaria a la caduca letanía constitucional: España es una nación, la soberanía es indivisible, todos los españoles son iguales, las leyes están para cumplirlas... Qué coñazo. Ya no aspiramos a vivir juntos los distintos sino a blindar lo de cada uno al precio de lo de todos. Lo discutible se volvió discutido, y votado: Sánchez preside España no gracias a su partido sino a pesar de él, y no al margen de los hispanófobos sino con ellos.

Pero Sánchez es un personaje menor en toda esta historia. Su peripecia desde luego merece la admiración que despierta todo arribista ciegamente determinado a la victoria después de sonoras derrotas, pero el triunfo de su voluntad no está alineado con las urgencias políticas sino con las estrictamente personales. Sánchez solo es el interludio picaresco entre la dramática muerte de lo viejo y el lírico advenimiento de lo nuevo. La trayectoria que verdaderamente explica el cambio de época es la de Mariano Rajoy. Un hombre que a estas horas todavía no comprende su desalojo, ni lo comprenderá jamás. Aficionado a refugiarse en la advertencia de Ortega que al final de La rebelión de las masas anuncia la venganza de toda realidad ignorada, no escuchó nunca el doblar de las campanas que doblaban por él. Pero así como la ignorancia de la realidad de la crisis se vengó de Zapatero, la ignorancia de dos realidades insidiosas se rebeló al fin contra el superviviente gallego: la corrupción y el nacionalismo. Con ambas quiso contemporizar Rajoy, en la más pura tradición del cambalache setentayochista, y ambas le han traicionado. No solo a él sino probablemente a su partido, pues la regeneración y la unidad son los dos vientos que hinchan las velas naranjas de su rival.

El rey de la paciencia terminó desesperando a todos. El maestro de la desconfianza confió en haber domesticado a sus enemigos. El pragmático que huyendo de Aznar desideologizó el PP no logró hacerse perdonar el estigma franquista que fabrica sin descanso la izquierda para justificar su ambición. El numantino que se amuralló tras el cuadro macro acabó expuesto a la intemperie. Ignoró la calle demasiado tiempo y ha caído. Sánchez llega ignorándola y por eso caerá. Contra todos nosotros trabaja algo que ahora mismo estamos pasando por alto. Por eso la política es como la vida. Igual de letal.

Italia y España marean a Bruselas
José María Gay de Liébana Okdiario 2 Junio 2018

Tenemos nuevo Gobierno, pero seguimos con los mismos Presupuestos. Antes y después, nuestras Cuentas Públicas tienen un denominador común: no convencen a Bruselas. En concreto, por la actualización de las pensiones según el citado IPC. Significa, de facto, cargarse las reformas habidas en 2011 y 2013 así como la inaplicabilidad por el momento del factor de sostenibilidad o de equidad intergeneracional. Con ello, se contravienen los mandamientos emanados del oráculo que representa la Comisión Europea que, a la vista tanto de los mencionados Presupuestos como del Programa de Estabilidad presentados por España, pone en tela de juicio la efectividad del cumplimiento del objetivo de déficit público pactado en el 2,2% sobre el PIB en 2018. Desde el cuartel general europeo recuerdan que España se mantiene como único país sometido al control del protocolo de déficit excesivo, con el 3,1% sobre el PIB en 2017.

Las autoridades europeas apuntan a un 2,7% de déficit público en 2018 en España sin descartar incluso que rozara el 3% como consecuencia de volver a vincular las pensiones con el IPC y, al propio tiempo, a un cierto relajamiento en el gasto público, es decir, que, dadas las circunstancias imperantes en España, el control tan férreo de tiempo atrás sobre nuestras cuentas públicas se ha rebajado. Por añadidura, Bruselas también insiste en que España sigue lejos de cumplir con los objetivos del Pacto de Estabilidad sobre todo cuando la deuda pública rondará en 2018 el 100% de nuestro PIB, muy por encima del 60% fijado. Lo peor del asunto presupuestario es que la Comisión Europea ya alerta a nuestras autoridades sobre la conveniencia de tomar medidas correctoras en el transcurso de 2018 a fin de que se cumplan los objetivos presupuestarios y prevalezca la disciplina fiscal.

La interpretación de esa, digamos, recomendación europea —podría decirse que más bien mandato— dará lugar con plena seguridad, según sea la marcha de nuestras finanzas públicas, al alumbramiento de alguno de esos típicos decreto-ley de medidas urgentes en materia económica, presupuestaria y tributaria que desembocan en aumentos de la recaudación por impuestos o frenazos en el gasto. No es descartable, por tanto, que sobre la marcha nuestro Ejecutivo cambie algunas reglas del juego tributario ni tampoco que se dé un repunte en la presión recaudatoria de nuestra Hacienda para equilibrar los números de las cuentas públicas en 2018. Eso conduce a pensar en Granada, en esa bella y cautivadora ciudad andaluza, con los indescriptibles atardeceres de su Alhambra. ¿Granada? Sí. ¡Granada! La capital andaluza acogía días atrás lo que constituye la Declaración de Granada, que no es precisamente de amor sino de docta rebelión tributaria, con más de 30 catedráticos de Derecho Financiero y Tributario exclamando ¡basta ya!

¿Por qué? Claman al cielo nuestros profesores afirmando que el contribuyente se ha convertido en súbdito y obligado tributario. Protestan, con conocimiento de causa, por ese abuso constante del “decreto–ley” que contraviene la primacía del poder legislativo con constantes cambios normativos. Resaltan nuestros sabios tributaristas que la Administración “elige para exigir el tributo que más le conviene” y que aplica la presunción de culpabilidad al contribuyente, dedicándose solo a controlar y castigar al contribuyente–súbdito. Alertan los expertos de la cantonalización tributaria que se da en la España autonómica. Esto es, lo que nosotros damos en llamar federalismo tributario que lleva a una miríada de figuras tributarias que entre ellas, dependiendo de la Comunidad Autónoma, se aplican con criterios diferentes. Subrayan los catedráticos que en España se quiebran de hecho los principios de igualdad —al primar el poder ejecutivo sobre el legislativo—, de legalidad, de seguridad jurídica y de solidaridad, enfatizando en que la justicia tributaria no solo se limita a los ingresos, también a los gastos… ¿Algún político, alguna de nuestras autoridades, habrá prestado atención y escuchará la voz de la sapiencia de los eruditos de la Hacienda Pública?

Las cinco veces que Mariano Rajoy traicionó a los españoles
Manuel Llamas Libertad Digital 2 Junio 2018

Habemus presidente. Mariano Rajoy abandona el poder tras seis años y medio en el gobierno después de que, por primera vez en la historia de la democracia, haya triunfado una moción de censura. El líder del PP dice enorgullecerse de haber dejado una situación económica mucho mejor de la que se encontró a finales de 2011, cuando las urnas le otorgaron la mayoría absoluta más holgada conocida hasta la fecha, mientras que entre sus filas destacan el sacrificio y la altura de miras del ya expresidente por buscar, siempre y en todo lugar, el "interés general" del país.

¿En serio? Lo cierto es que, por desgracia, Rajoy ha demostrado ser, de lejos, el presidente más irresponsable y egoísta de la democracia española. Adolfo Suárez se inmoló para lograr la tan ansiada Transición; Felipe González estuvo dispuesto a renunciar a su carrera política para que el PSOE abandonara el marxismo como base ideológica, reconvirtiéndolo en un partido de corte socialdemócrata y europeísta; José María Aznar, por su parte, decidió limitar voluntariamente su mandato a dos legislaturas; José Luis Rodríguez Zapatero aplicó un significativo recorte del gasto público, a sabiendas de que le costaría el cargo, para evitar males mayores; mientras que Rajoy, por el contrario, se ha jugado el futuro del país y el bienestar de todos los españoles hasta en cinco ocasiones por puro y simple interés personal.

Es evidente que todos los políticos, en mayor o menor medida, persiguen su propio beneficio empleando de forma falaz y torticera la excusa del "interés general", pero Rajoy ha sido, con diferencia, el mayor ególatra de todos. Sus antececentes así lo certifican.

1. Dijo "no" a los recortes de 2010
La primera gran traición al conjunto de los españoles se produjo en mayo de 2010. Por entonces, la situación económica que registraba España era dramática. El impacto de la recesión, el histórico incremento del paro y el estallido de la crisis de deuda en el seno de la zona euro situaron al país al borde la quiebra.

Tanto es así que el mercado cerró el grifo a la deuda pública y privada de España entre el 3 y 7 de mayo. Los inversores llegaron a rechazar tipos de interés del 18%, entrando con ello en una especie de quiebra técnica que desató todas las alarmas. Los teléfonos empezaron a sonar en Moncloa para forzar la reacción de Zapatero. Bruselas, el FMI y hasta Washington comenzaron a presionar. Había que hacer algo para tranquilizar a los inversores y, efectivamente, el 12 de mayo, el entonces presidente del Gobierno subió a la tribuna del Congreso cabizbajo y con semblante serio para anunciar el mayor ajuste de gasto público acometido de una sola vez: 15.000 millones de euros.

Zapatero decidió congelar las pensiones, recortar el sueldo a los funcionarios, eliminar la prestación de 2.500 euros por maternidad, eliminar el régimen transitorio para obtener la jubilación parcial, reducir la inversión pública y exigir un ahorro adicional a ayuntamientos y CCAA, entre otras muchas medidas. Era impopular y, por supuesto, contradictorio, puesto que, hasta entonces, el PSOE se había negado a aplicar recortes, pero necesario para aminorar e riesgo de quiebra. Zapatero sabía que su carrera había terminado, no podría repetir como candidato después de aquello y, aún así, lo hizo por el bien del país.

Sin embargo, a pesar de la urgencia y la imperiosa necesidad de recortar el gasto para tratar de afrontar la tormenta financiera, el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, votó en contra, ya que lo único que buscaba era la caída del Gobierno. El polémico real-decreto salió adelante gracias a la abstención de CiU, CC y UPN, por un simple voto a favor.

España estaba al borde de la quiebra, con todo lo que ello supone, y el PP optó por rechazar unos recortes que eran imprescindibles. Tal y como recoge el Diario de Sesiones del Congreso del 27 de mayo -día de la votación-, Rajoy dijo lo siguiente:

Señor presidente, señorías, simple y claramente, no. Eso es lo que dice el Grupo Parlamentario Popular al decreto-ley que el Gobierno ha traído a esta Cámara para su convalidación. Vamos a votar en contra por estimarlo improvisado, insuficiente e injusto. Las medidas que comprende se han tomado a la ligera, no atienden a las exigencias de la presente situación y cargan injusta e innecesariamente los desaguisados del Gobierno sobre los sectores más indefensos de la sociedad

[…] este decreto-ley es rechazable porque es injusto, profundamente injusto. Contempla un recorte en los gastos sociales como no se había conocido en esta democracia; nunca se había conocido un recorte igual. El señor Rodríguez Zapatero, con las prisas, con las improvisaciones y con el como sea, ha ido a lo fácil, a lo débil, a lo resignado, y castiga particularmente a aquellos a los que ya no les queda ninguna capacidad para defenderse, que son los pensionistas […]

El mismo Rajoy que, una vez en el Gobierno, también redujo el sueldo a los funcionarios y aplicó una subida de las pensiones del 0,25% anual, además de disparar los impuestos, más incluso que Zapatero, con el fin de evitar recortes mayores. La clave, sin embargo, no es su profunda hipocresía, que también, sino su grave irresponsabilidad. De no aprobarse ese real decreto, la situación económica habría empeorado de forma muy sustancial, pero a Rajoy poco le importó.

2. Amenazó con salir del euro en 2012
Una vez alcanzado su objetivo, la ansiada Presidencia del Gobierno, a finales de 2011, el líder popular volvió a hacer gala de su auténtica naturaleza. Para empezar, y pese a que la crisis seguía golpeando con dureza a las empresas y familias, decidió posponer la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, así como la puesta en marcha de la reforma laboral, para tratar de ganar las elecciones autonómicas en Andalucía. Lo primero, el partido, cómo no…

Aunque lo más grave tuvo lugar pocos meses después. En 2012, con la prima de riesgo por encima de los 700 puntos básicos y la rentabilidad de la deuda en máximos, el Gobierno del PP empezó a amenazar a las autoridades comunitarias con la posible salida del euro de España. Ya estaba bien de ajustes, según los asesores más próximos al presidente. El BCE tenía que actuar, es decir, salir al rescate de España mediante masivas compras de deuda si quería evitar la desintegración de la moneda única.

El equipo económico del Gobierno analizó el coste, tanto político y económico, que podría suponer un rescate internacional al estilo de Grecia o la posible salida del euro, sin descartar, llegado el caso, abandonar la moneda común. Hasta ese punto llegó la irresponsabilidad e indecencia del hoy expresidente. Finalmente, el BCE salió al rescate en julio de 2012 para tranquilizar a los mercados con la ya famosa frase de Mario Draghi: "El BCE está preparado para hacer lo que sea necesario para garantizar el euro. Y créanme, será suficiente". Pero la cuestión es que Rajoy se jugó, literalmente, el bienestar de dos generaciones de españoles para evitar su desgaste electoral.

3. Forzó la repetición de elecciones en 2016
Algo similar sucedió en 2016. Tras engordar a Podemos concienzudamente para romper la izquierda en dos y azuzar el miedo entre los electores del centro derecha, Rajoy decidió no presentarse a la investidura tras la victoria electoral registrada en los comicios celebrados a finales de 2015, cediendo así la iniciativa política a Pedro Sánchez, sin intención alguna de negociar, con la esperanza de que éste fracasara y, en última instancia, repetir las elecciones.

Su pronóstico, efectivamente, se cumplió, a sabiendas de que Sánchez lo tenía imposible para pactar con Podemos e independentistas, dada la profunda división interna que padecían los socialistas, con Susana Díaz y otros históricos en contra. Pero es que, entonces, Podemos tampoco quería llegar a ningún tipo de acuerdo con el PSOE. En ese momento, las encuestas otorgaban al partido de Pablo Iglesias la posibilidad de completar su ansiado sorpasso, convirtiéndose así en el líder de la oposición, su principal meta política, así que populares y podemitas votaron en contra de Sánchez, provocando la repetición de las elecciones.

De este modo, en caso de que Podemos superara el PSOE en votos, Rajoy se garantizaría la reelección, ya que los socialistas, difícilmente, respaldarían a Iglesias como candidato a presidente. Por suerte, los españoles no respaldaron esta estrategia en las urnas y el PSOE, pese a su desastroso resultado, se mantuvo por delante de Podemos, pero ese riesgo, que habría supuesto un trágico punto de inflexión para la democracia española, existió gracias, una vez más, a Rajoy. Y lo más curioso de todo es que, finalmente, fue el PSOE -aunque sin Sánchez al frente- el que posibilitó la gobernabilidad de España haciendo presidente al líder del PP.

4. Permitió el golpe en Cataluña
Por si fuera poco, también permitió la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre en Cataluña y la posterior declaración de independencia, ya que se resistió a activar el artículo 155 de la Constitución. Tan sólo la acción de la Justicia y la muy oportuna intervención del Rey permitieron parar el golpe al marco constitucional. En este caso, Rajoy se jugó la unidad del país con su parálisis, pensando de nuevo que eso le beneficiaría electoralmente.

5. Hizo presidente a Pedro Sánchez
Y, por último, pero no menos importante, el todavía mandamás popular ha hecho presidente a Pedro Sánchez sin necesidad de pasar por las urnas. Ante el éxito de la moción de censura, Rajoy tenía dos opciones: o bien dimitir, lo cual abriría una ronda de consultas para investir nuevo presidente; o bien permitir la votación, haciendo presidente a Sánchez de forma automática.

El PP se ha esmerado en explicar que la citada dimisión no serviría de nada, ya que Sánchez habría alcanzado la Presidencia de igual modo con el apoyo de Podemos y los grupos separatistas, pero, una vez más, mienten. Simplemente, no es cierto. Una cosa es poner de acuerdo a casi todos los partidos de la oposición para echar a Rajoy y otra muy distinta, con Rajoy ya fuera, hacer presidente a Sánchez mediante la negociación de ciertas condiciones y un determinado programa de gobierno. Las posibilidades reales de que saliera esta segunda opción eran muy bajas debido a la gran debilidad política del PSOE, tal y como ya sucedió en 2016.

Rajoy, por el contrario, ha preferido hacer presidente a Sánchez, impidiendo a todos los españoles el poder pronunciarse en las urnas por dos motivos básicos. En primer lugar, porque, a la vista de las últimas encuestas favorables a Cs, lo último que le conviene al PP en estos momentos es celebrar unas nuevas elecciones generales; y, en segundo término, porque Rajoy, en el fondo, todavía confía en recuperar el poder. A lo mejor sorprende y abre la sucesión en el seno del PP, pero tampoco debería extrañar que se presente de nuevo como candidato a las generales.

Muchos en el PP piensan que este nuevo escenario de inestabilidad abre una ventana de oportunidad para recuperar el Gobierno. Sánchez tendrá muy difícil ejercer el poder apoyándose en populistas e independentistas, y eso le puede conducir a cometer graves errores que los populares confían en rentabilizar. Recurren, una vez más, al discurso de miedo, "o yo o el caos", para movilizar a unos votantes muy descontentos con la deriva de Génova. De ahí que las críticas de los populares se centren mucho más en Ciudadanos, su verdadero enemigo político, que en PSOE, Podemos y separatistas.

Sí, el Gobierno Frankenstein que tanto preocupa a muchos españoles, es el último legado de Rajoy y su quinta gran traición al conjunto de los españoles. Ahora falta por ver si, tal y como ha sucedido en otras ocasiones, esta jugada le sale bien… Pero, una vez más, es el bienestar de la sociedad lo que realmente está en juego. ¿Interés general? ¿Dónde?

La última espantada de Rajoy.
RAJOY DERROTADO POR EL MERCENARIO PNV DA SU CANTO DEL CISNE Y SU ÚLTIMA ESPANTADA.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Junio 2018

Es lo que tiene el cesarismo, que al final termina siendo traicionado. Mariano Rajoy ha pecado otra vez de falta de previsión y de intuición política al creer que tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado gracias al apoyo mercenario de Coalición Canaria, Foro Asturias y sobre todo del PNV, estaba todo bien atado para poder subsistir sin sobresaltos los dos últimos años de esta legislatura. Sin embargo, la sentencia sobre el caso Gürtel fue un tsunami que ha terminado por arrastrarle junto al PP y cuyas consecuencias desastrosas aún están por valorar. Estaba claro que Pedro Sánchez no iba a desperdiciar esta oportunidad y aceptar el reto que le puso como cebo Pablo Iglesias y se animó a presentar la moción de censura sin siquiera haber consultado con su Ejecutiva ni con los barones del PSOE del Comité Federal. Una decisión audaz que, por una parte, convenció a los posibles disidentes de su partido que transigieron con posibles pactos con los independentistas que antes rechazaban y por otra parte, logró bloquear cualquier reacción por parte de Rajoy, pillado en shock e incrédulo ante lo que se negaba a aceptar como posible. Un error que le ha llevado finalmente a que hoy sea testigo de su derrota y el triunfo de su principal enemigo.

El error de bulto que ha llevado a Rajoy a terminar de esta forma tan lamentable ha sido su empecinamiento durante años en mantener un perfil bajo en la lucha contra la corrupción de su propio partido. Ha habido otros errores adicionales, como esa actitud de desdén continuo por sus socios de gobierno a los que veía más como competidores por el espacio político que como aliados. Para Rajoy el concepto de “confluencias” sencillamente no existe. Su desprecio por CIUDADANOS y por Albert Rivera al considerarles como unos recién llegados, inexpertos y demagogos censores, ha ido tensando una relación que ha terminado por un desencuentro irreconciliable que ha colmado el vaso de la paciencia de esa formación y que le hayan llevado a esa disyuntiva de elegir cómo quería terminar su carrera política.

Mariano Rajoy accedió al poder en un momento de angustia social a causa de la profunda crisis económica en la que se encontraba España. Una situación a la que nos había llevado la incompetencia y el sectarismo de un PSOE radicalizado gobernado por José Luís Rodríguez Zapatero y un melifluo Alfredo Pérez Rubalcaba. La mayoría absoluta obtenida por Mariano Rajoy en su primera legislatura fue solo una consecuencia lógica de la desesperación de un electorado que miraba al PP como tabla de salvación. Porque en el alma de los ciudadanos se haya incrustada la idea de “izquierda” avances sociales y “derecha” avances económicos. Pero esa percepción pronto fue rebatida por la fuerza de los hechos. La salida de la crisis pasaba necesariamente por aplicar unas medidas tan duras y restrictivas que priorizaban la recuperación de las grandes cifras macroeconómicas y mantener el tejido financiero bancario, pero que traía graves consecuencias para la pequeña economía familiar, de las PyMES y autónomos. De hecho, la inercia del descalabro tuvo como primera consecuencia el aumento descomunal del paro llevándolo a cifras de estallido social alcanzando los seis millones de desempleados. eso sumado a una escalada de impuestos y recortes en gastos fue minando la confianza del electorado y creando un clima de injusticia en el reparto del esfuerzo en la salida de la crisis.

Una etapa que quedó en el sentimiento colectivo, gracias a la labor de una izquierda radical emergente, como la época de los “recortes” sociales. El PP era el temido "hombre de negro" de la UE con las tijeras. Fue el inicio de toda clase de huelgas y manifestaciones de las llamadas “mareas” de todos los colores que afectaban a la Sanidad, a la enseñanza y a otros colectivos profesionales castigados por la pérdida de poder adquisitivo. Una etapa agravada por el auge del movimiento secesionista en Cataluña protagonizado por una CiU radicalizada y preocupada en desviar la atención, envuelta en la bandera separatista, de su expolio continuado de los fondos públicos con las comisiones por obra pública. Y aquí es donde Mariano Rajoy se muestra incapaz de enfrentarse a estos desafíos con la rotundidad y determinación que eran exigibles. Disponía de una mayoría absoluta en ambas Cámaras del Parlamento español y no supo emprender reformas de calado y prefirió centrarse en resolver los temas económicos y abandonar los políticos, iniciando la política de judicialización que, a la postre, le ha terminado por volver como un bumerang con los casos de corrupción heredados.

El caso es que tras esa etapa de desgaste personal y la aparición de otros actores políticos como CIUDADANOS y PODEMOS en las elecciones al Parlamento europeo, vino la debacle de las elecciones generales del 2015 con un descalabro monumental de escaños tanto del PP que pasó de los 186 a 123 (-63), como del PSOE de los 110 a 90 (-20) y la aparición en escena de esas dos formaciones PODEMOS y sus confluencias y aliados periféricos que obtuvieron 69 escaños y CIUDADANOS con 40 escaños. Rajoy estuvo en shock al ver cómo, aun siendo la opción más votada, le resultaba imposible formar gobierno. Por ello dio su primera espantada al declinar ante el recién coronado Rey D. Felipe VI presentarse como candidato. Fue la oportunidad del nuevo Secretario General del PSOE Pedro Sánchez, que, con sus escuálidos 90 votos y previo pacto con CIUDADANOS, presentó su candidatura, que fue condicionada por la entonces Ejecutiva y Comité Federal del PSOE negándole el pacto con los nacionalistas independentistas. Una candidatura que estaba de antemano condenada al fracaso.

A esta etapa, le siguió una especie de bloqueo institucional donde Mariano Rajoy mantenía el Gobierno en funciones, hasta que, cumplido el plazo reglamentario de dos meses tras el intento fallido de investidura, se disolvieron las Cámaras y se convocaron nuevas elecciones. Los resultados fueron bastante similares, pero con una especie de intercambio de cromos entre formaciones teóricamente afines. Lo mas destacable fue que no se produjo el temido “sorpasso” de PODEMOS al PSOE. Pero las cuentas de nuevo no daban para gobiernos estables, aunque finalmente fue la actitud audaz de Pedro Sánchez que intentó sortear las limitaciones de su Comité Federal respecto a posibles alianzas con independentistas, aún más radicalizados, las que le llevaron a su destitución como Secretario General y la creación de una Gestora que fue la que propició que prosperase la candidatura de Mariano Rajoy que contaba además de sus socios habituales de UPN y Foro Asturias, con el apoyo de CIUDADANOS y el mercenario de costumbre de Coalición Canaria, Nueva Canarias y el PNV. Una legislatura basada en casi los mismos puntos que CIUDADANOS había acordado con el PSOE un año antes, que contemplaba temas de lucha contra la corrupción, regeneración política, bajada de impuestos, etc. Una alianza incómoda para el PP que ha intentado zafársela y tensarla con sucesivos incumplimientos.

Y es que lo que mal empieza, mal acaba. Esta legislatura comenzó coja, con un Gobierno marcado de cerca por su socio, débil y polarizado en contrarrestar el desafío secesionista catalán que culminó con el golpe de Estado. Una época convulsa donde se multiplicaron los casos de corrupción que afectaban a personajes muy relevantes del PP en la que era la joya de la corona del partido, la Comunidad de Madrid con las sucesivas dimisiones de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes con los escándalos de la Púnica y de Francisco González. Un deterioro de credibilidad que ha terminado por dañar gravemente a este transatlántico que está a punto de hundirse con su capitán en el puente de mando hasta el último momento.

La negativa de Mariano Rajoy ha reaccionar a tiempo ante lo que se le avecinaba, ha sido la que le va a llevar a su final político con el deshonor de ser el primer Presidente del Gobierno de España que es cesado por una moción de censura. Además de ser el único Presidente del Gobierno de España que no culmina su segunda legislatura en la democracia. Un triste final para una larga carrera política que puede que le lleve a abandonar el PP definitivamente y acceder a su destino en Santa Pola de Registrador de la Propiedad o retirarse a su terruño a lamerse las heridas y escribir sus memorias.

Aún le quedan dos horas para optar por la dimisión y dar un último golpe de efecto a sus adversarios. Pero dudo que lo haga, ya que su espantada de ayer por la tarde refugiándose en un conocido restaurante de lujo cercano al Congreso desde la comida y una interminable sobremesa hasta las diez de la noche, dan la impresión de estar pasando por una fase depresiva importante, muy característica del tópico gallego que conlleva una paralización y bloqueo emocional difícil de superar. Hoy no se espera otra espantada y si pasar el mal trago dando si acaso su póstumo canto de cisne al menos hacia los suyos que deben sentirse como dejados a su suerte e momentos dramáticos para todos.

La realidad es que nos quedamos en manos de un sujeto capaz de venderse y vendernos por un plato de lentejas y que, ahora sin oposición y con la compañía de indeseables enemigos de España puede llevarnos a un fraccionamiento social muy similar al que ya existe en Cataluña, e incluso si se llega a tensar demasiado la cuerda, a un enfrentamiento civil en toda regla. Y es que ya se sabe lo de que “para que el mal triunfe, basta con que los hombres buenos no hagan nada”. Cada uno deberá decidir entre no hacer nada o enfrentarse al mal.

¡Que pasen un buen día!

¿Ha habido acuerdo secreto Rajoy-Sánchez para repartirse el gobierno en la legislatura 2016-2020?
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 2 Junio 2018

Hoy Pedro Sánchez Pérez-Castejón ha sido elegido como nuevo presidente del Gobierno de España. Su acceso al poder es el resultado del éxito de la moción de censura presentada contra Mariano Rajoy Brey. El acceso de Rajoy al poder en la sesión de investidura de 29 de octubre de 2016, se produjo gracia a que el PSOE se abstuvo. El acceso de Sánchez al poder se ha producido gracias a que Rajoy no ha dimitido. ¿Ha habido un pacto secreto para repartirse la legislatura? Es una hipótesis que resulta verosímil. Conviene recordar que la posibilidad de un reparto del gobierno en una legislatura ya fue ideado en Israel en 1984, si bien en el Estado judío, el pacto fue público.@Desdelatlantico.

I. EL REPARTO DEL PODER ENTRE LOS DOS PRINCIPALES PARTIDOS EN ISRAEL EN 1984.
Entre las innovaciones políticas creadas en Israel dos son las que llaman la atención: la de la posibilidad de la elección directa del Primer Ministro en un sistema parlamentario (practicado en 1996 y 1999) y la del reparto de la jefatura del gobierno entre los dos principales partidos que se llevó a cabo en 1984.

En 1984, los dos principales partidos que entonces había en Israel, el Laborista y el Likud acordaron un gobierno de coalición en el que el puesto de primer ministro fuera ocupado sucesivamente por Simón Peres (Laborista) durante la primera mitad de la legislatura (1983-1984) y por Isaac Shamir (Likud) durante la segunda mitad. Aquel reparto fue el resultado de un acuerdo público y fue conocido como "pacto a la israelí".

II. LA ELECCIÓN DE RAJOY EN 2016 ... GRACIAS A LA ABSTENCIÓN DEL PSOE
Tras las elecciones generales de 26 de junio de 2016 el Parlamento Español se encontró con una composición muy fragmentada pero donde los dos partidos clásicos del régimen de 1978 mantenían el liderazgo: PP (137 diputados) y PSOE (85).

Una "gran coalición" entre ambos era la única fórmula que podría dar estabilidad política y parlamentaria al Gobierno. Pero las tensiones y prejuicios, y, sobre todo, el miedo a que esa "gran coalición" beneficiara a los partidos emergentes que disputaban electorado al PP y al PSOE (Ciudadanos y Podemos) desaconsejó a las cúpulas del PP y del PSOE esa "gran coalición".

Sin embargo, finalmente, el 29 de octubre de 2016 PP consiguió que su candidato, Rajoy, fuera investido como Presidente del Gobierno gracias a los votos de Ciudadanos... y sobre todo, a la abstención del PSOE.

Esta abstención fue objeto de serias críticas por parte del electorado de izquierda teniendo en cuenta que meses antes el dirigente del PSOE, Pedro Sánchez había intentado sin éxito ser investido presidente.

III. LA ELECCIÓN DE SÁNCHEZ EN 2018... GRACIAS A QUE RAJOY NO HA DIMITIDO
Hoy, 1 de junio de 2018, Pedro Sánchez ha logrado la presidencia del Gobierno después de que triunfara la moción de censura presentada contra Rajoy. Ahora bien, si esta moción ha podido votarse es precisamente porque Rajoy NO HA QUERIDO ABORTARLA. De acuerdo con el artículo 101.1 de la Constitución

El Gobierno cesa tras la celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de la confianza parlamentaria previstos en la Constitución, o por dimisión o fallecimiento de su Presidente.

Se ha interpretado (creo que correctamente) que si el Presidente del Gobierno hubiera presentado su dimisión la moción de censura habría decaído.
La pregunta entonces es clara: ¿por qué Rajoy no ha presentado su dimisión antes de procederse a la votación de la moción de censura si un día antes de la votación en los debates en el Congreso ya estaba claro que la moción contaba con votos suficientes para prosperar?

IV. HIPÓTESIS: PACTO SECRETO DE REPARTO DE LEGISLATURA
Muchos supuestos "analistas" se escandalizan del acceso al poder de Sánchez con los votos favorables de los partidos separatistas. Pero puede que el apoyo principal haya sido otro.

Las elecciones de Rajoy y Sánchez en 2016 y 2018, respectivamente, parece que pueden encuadrarse en un pacto, secreto, entre el PP y el PSOE para repartirse la legislatura. En efecto, llama la atención que el acceso al poder de Sánchez se produzca dos años después de las elecciones generales... y que pueda estar en el poder los dos años que quedan de legislatura.

Si este pacto, secreto, ha existido, dos interrogantes se plantean.
Uno, es sobre el papel jugado por Ciudadanos. ¿Sabía Ciudadanos que este pacto PP-PSOE existía cuando permitió el acceso de Rajoy al poder con sus votos favorables en 2016?
El otro, es sobre el papel que desempeña Podemos. ¿Sabía Podemos que este pacto PP-PSOE existía cuando ha permitido el acceso de Sánchez al Gobierno en 2018?

POST-SCRIPTUM
Por si sirve de indicativo, hoy, día del ascenso al poder de Pedro Sánchez, el IBEX 35 ha subido 1'76%.

DESCARTA TERRORISMO
Condenan a los agresores de Alsasua por amenazas y desórdenes públicos
La Gaceta  2 Junio 2018

La Audiencia Nacional ha condenado a entre 2 y 13 años de prisión a los ocho agresores de dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016, pero no ve en su actuación el carácter terrorista que les imputaba la Fiscalía a pesar de la “notabilísima gravedad de los hechos”.

La sección primera les condena por delitos de atentado a agentes de la autoridad, lesiones, desórdenes públicos y amenazas, pero no de carácter terrorista, tal y como pedía la Fiscalía, porque no considera acreditado que las agresiones tuviesen una finalidad de este tipo, ni que se cumpla ningún requisito para condenarles por esos delitos.

En la sentencia, el tribunal aprecia las agravantes de abuso de superioridad y de odio y considera probado que los acusados actuaron movidos por la animadversión y menosprecio a la Guardia Civil y por motivos ideológicos, pero no en ve su acción ningún vínculo con ETA.

Las condenas más altas, por atentado y lesiones, son para Ohian Arnanz e Iñaki Abad (13 años), Adur Ramírez y Jokin Unamuno (12 años), así como Julen Goicoechea, Jon Ander Cob y Aratx Urrizola (9 años). A Abad y Arnánz les condena además por desórdenes públicos.

Para la única mujer acusada, Ainara Urquijo, ha recaído una condena a 2 años de prisión por amenazas y desórdenes públicos, por lo que previsiblemente no tendrá que ingresar en prisión.

Además, los condenados deberán indemnizar al teniente agredido con 9.200 euros, al sargento con 3.750 euros y a las dos mujeres con 6.100 euros a cada una por las lesiones, así como con 45.000 euros por las secuelas daños morales a la novia del teniente y con otros 25.000 a la del sargento.

La Fiscalía pedía para los acusados entre 12 años y medio y 62 años y medio de cárcel, pero incluía una pena alternativa en la que solo mantenía un delito de terrorismo con una horquilla de 6 años y medio y 17 años y medio.

No se les condena por terrorismo
Aunque no les condena por terrorismo, ante la gravedad de las conductas la sala les impone las penas más altas previstas para los delitos porque “no puede permitirse que en el siglo XXI, y en un Estado democrático y de derecho, se prive a unas personas, solamente porque tengan la condición de Guardias Civiles y a sus novias, de poder moverse en libertad por la localidad de Alsasua, y que solamente pueden acudir a determinados lugares y no pueden salir por la noche a pasar un rato de ocio y diversión”.

Relata la sentencia cómo en la madrugada del 15 de octubre de 2016 los dos guardias y sus parejas fueron increpados en el bar Kotxa de Alsasua mientras tomaban unas consumiciones, unos insultos que comenzaron de boca de uno de los acusados, Ohian Arnanz, que llamó al teniente “madero”.

Desde ese momento, la tensión en el bar se fue incrementando hasta que las cuatro víctimas fueron rodeadas por un grupo de unas 25 personas que les gritaban para que se fueran con expresiones como “os vamos a matar por ser guardias civiles”, “hijos de puta”, “cabrones” o “txakurras”.

Los agresores empezaron entonces a golpearlos y formaron una especie de pasillo para que salieran del bar, donde recibieron “golpes, patadas y puñetazos” por parte de los acusados y por “otro número importante de individuos que se iban congregando y que no han llegado a ser identificados totalmente”.

La agresión continuó en la calle en una situación de gran crispación y violencia y el teniente cayó al suelo porque una de las patadas le produjo la rotura de la tibia y el peroné. Fue en la calle cuando la única mujer condenada le dijo en tono intimidatorio a la novia del sargento: “Esto os ha pasado por bajar al pueblo, cada vez que salgáis os va a pasar lo mismo”.

El tribunal destaca el “claro, rotundo, contundente y coincidente” testimonio de las víctimas en el juicio, que, unido a las otras pruebas, acredita que los acusados eran plenamente conscientes de que los agredidos eran miembros de la Guardia Civil y de hecho actuaron por su animadversión al cuerpo.

No fue, dice, “una pelea de bar o un pequeño incidente o discusión”, dado que se produjo con “brutalidad”, las víctimas no fueron auxiliadas por nadie salvo por el dueño del bar y ocurrió en un clima de “violencia verbal y amenazas directas”.

En cambio, no ha quedado acreditado para los jueces que los acusados actuaran asumiendo los postulados de ETA, ni su vinculación directa ni pertenencia a la banda, y más teniendo en cuenta que eran menores (ahora tienen entre 21 y 32 años) cuando ETA abandonó la lucha armada.

A alguno de los acusados la sentencia sí les vinculan con el movimiento “Ospa” (Fuera) que pide la expulsión de la Guardia Civil y Policía Nacional del País Vasco y Navarra, pero no como heredero de ETA.

ALSASUA
La AN destaca la valentía de los agentes y sus parejas frente a los ataques
La Gaceta  2 Junio 2018

Covite ha defendido que la sentencia de Alsasua “constata la gravedad” del ataque al tiempo que “evidencia el ecosistema del odio” y “desmonta la campaña” de que se trató de una pelea de bar.

La Audiencia Nacional destaca en la sentencia a los ocho agresores de dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) en octubre de 2016 la “actuación significativamente profesional” que tuvieron los agentes, que “no se dejaron llevar por la agresividad frente a las provocaciones”.

En la sentencia, la sección primera de la Audiencia, que ha condenado a los acusados a penas de entre 2 y 13 años de cárcel sin apreciar terrorismo en su actuación, afirma que los agentes “no respondieron con ningún tipo de actitud defensiva” frente al “sentimiento radical y de intolerancia” de los autores de la agresión.

Al contrario, el teniente y el sargento, según el tribunal, “trataron de evitar en todo momento” una situación de violencia durante los hechos que tuvieron lugar en un bar de la localidad navarra en la madrugada del 15 de octubre de 2016.

Los magistrados también destacan la “valentía” de las parejas de los guardias civiles y “el aplomo que demostraron” las mujeres al no contestar a las provocaciones de los agresores, cuando ninguno de los presentes ayudaron a las víctimas (tan solo el dueño del bar que les llevó una chaqueta), y además trataron de proteger en todo momento a los guardias.

Una de ellas, la novia del teniente, que se ha criado en Alsasua, a donde llegó con su familia cuando tenía 3 años, sufrió un grave trastorno de estrés postraumático, ya que tuvo hasta ideas suicidas, indica la sala.

Los jueces rechazan la tesis de los peritos psicólogos que presentaron las defensas de los acusados de que ese estrés se produjo, no por la agresión, sino por el aislamiento social del que fue víctima después.

Para la sala, las lesiones psicológicas que padece María José son “como consecuencia directa y eficaz” de la agresión y también del “rechazo social” que ha sufrido en su pueblo, pero este rechazo “no existía” antes de la paliza. “Si estos hechos no hubieran ocurrido no estaríamos hablando de tales lesiones”.

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha considerado que la sentencia contra los jóvenes acusados de agredir a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra) “constata la gravedad” del ataque al tiempo que “evidencia el ecosistema del odio” y “desmonta la campaña” de que se trató de una pelea de bar.

Covite, que interpuso una denuncia por estos hechos ante la Audiencia Nacional y estaba personado como acusación popular, ha señalado hoy en un comunicado que el fallo constata “la gravedad de una brutal agresión y las motivaciones políticas que movieron a los agresores, que apalearon a las víctimas por su condición de guardias civiles y de parejas de guardias civiles”.

Las penas impuestas a los acusados por los delitos de lesiones, amenazas, atentado contra la autoridad y desórdenes públicos “son las máximas establecidas por la ley“, lo que “refleja la gravedad de los hechos juzgados”, agrega.

El colectivo de víctimas ha explicado que en su denuncia, además del delito de terrorismo, estaban incluidos “todos por los que los procesados han sido condenados” y ha remarcado que el tribunal ha considerado “dos de las tres agravantes solicitadas: la discriminación o el odio y el abuso de superioridad”.

A su juicio, la sentencia deja en evidencia que “en Alsasua, y en otras muchas localidades de Navarra y del País Vasco, se impone un clima dominado por los radicales y un ecosistema de odio”.

“Quienes se oponen y se desmarcan de los radicales siguen teniendo su libertad secuestrada”, agrega Covite, que destaca que la sentencia “alaba el comportamiento de las víctimas”, que actuaron con “profesionalidad” frente a la “violencia y a la agresividad de los agresores”.

Mientras los acusados “articulaban una campaña de manipulación y de desprestigio” hacia las instituciones democráticas “con la inestimable colaboración de las autoridades públicas navarras” -agrega Covite-, las víctimas “se han mantenido en silencio y, en algunos casos, sufriendo una brutal campaña de acoso”.

DENUNCIAN LA TRAICIÓN DE RAJOY
La llegada de Sánchez a Moncloa enciende las redes con #EspañaLoPrimero
La Gaceta  2 Junio 2018

“Para usted y para nosotros España es lo primero, para los que están en el Congreso no, porque unos la odian, otros la desprecian y otros no se atreven a amarla”. Es parte del discurso que el presidente de VOX, Santiago Abascal, ha llevado desde hace semanas por toda España con la etiqueta viral #EspañaLoPrimero.

Desde este jueves, una vez conocida la intención del PNV de votar a favor de la moción de censura y la decisión de Mariano Rajoy de no dimitir, miles de internautas rescataban el hashtag para denunciar lo que consideraban una traición por parte de Mariano Rajoy que se sumaba a la ya perpetrada por el líder socialista al pactar con partidos independentistas.

Un estudio confirma que los refugiados no son económicamente beneficiosos, están en su mayoría desempleados y cuestan miles de millones de euros
lagaceta.eu 2 Junio 2018

Un nuevo estudio del Grupo de Expertos en Estudios de Economía Pública (ESO) muestra cómo la inmigración le cuesta a Suecia miles de millones de euros al año, informa la agencia de noticias SVT

El estudio de ESO examinó la tasa de empleo de los refugiados entre 1983 y 2015, y muestra cómo la tasa de empleo de los refugiados se ha deteriorado gradualmente. En la década de 1980 la integración fue significativamente más rápida que en la década de 1990..

"Podemos encontrar que siempre ha sido difícil integrar a los refugiados en el mercado laboral", dice Joakim Ruist, uno de los autores del estudio.

El estudio pronostica las consecuencias a largo plazo de la inmigración en las finanzas públicas de Suecia. Tanto en el corto como en el largo plazo, los inmigrantes costarán a Suecia miles de millones de euros, muestra el estudio.

El costo neto del "refugiado" promedio es de unas 74,000 coronas suecas (7,184 euros) por año.

Como 830,000 inmigrantes llegaron a Suecia como solicitantes de asilo, el país paga 61,4 mil millones de coronas (5,96 mil millones de euros) cada año.

Los hallazgos del estudio no son muy diferentes de otras proyecciones. El conocido economista alemán, Hans-Werner Sinn, dijo anteriormente que los inmigrantes alemanes no están cualificados y nunca podrán "devolver lo que han recibido del estado de bienestar".

Según Sinn, los inmigrantes alemanes podrían costar al país 1 billón de euros durante sus vidas. En los Países Bajos se puede ver una tendencia similar. Al menos el 90% de los refugiados aún están desempleados después de vivir 2.5 años en el país. Hay ejemplos en Suiza y Austria también.

No es sorprendente que los refugiados, inmigrantes o solicitantes de asilo le hayan costado a los países europeos miles de millones de euros. No aportan ganancias y sobre todo viven de las ayudas sociales, así que los europeos necesariamente tienen que trabajar más tiempo y pagar más impuestos para mantenerlos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un presidente ilegítimo y un Gobierno inviable para una España amenazada
ESdiario 2 Junio 2018

Sánchez no ha pasado por las urnas y no quiere pasar ya por ellas. En su lugar, se entrega a quienes debería contener, provocando una emergencia democrática que exige ya Elecciones.

Pedro Sánchez se ha convertido técnicamente en el séptimo presidente de España desde 1978, pero en unas condiciones que le deslegitiman como tal y hacen simplemente inviable su Gobierno. Alcanzar la presidencia sin los votos necesarios para ello es, en sí mismo, un fraude democrático del que el nuevo inquilino de La Moncloa es bien consciente: sólo así se entiende su empeño en evitar a toda costa convocar a los ciudadanos a unas Elecciones Generales, tal y como parecería razonable en quien ha justificado su moción de censura como una emergencia nacional. Si es así, ¿no son los españoles quienes tienen que resolverla con su voto?

Esa sensación se agrava al constatarse cómo ha completado su falta de apoyos directos, redoblando el fraude al añadirle el respaldo de quienes, en realidad, deberían estar aislados y no computar a efectos democráticos mientras sostengan un desafío anticonstitucional a la democracia y al Estado de Derecho.

Lejos de ayudar a ese aislamiento, como se había logrado con el acuerdo estable entre PP, PSOE y Ciudadanos; Sánchez se ha entregado a Puigdemont, ERC y Bildu para, en compañía de Podemos, atrapar a cualquier precio lo que por dos veces le habían negado los ciudadanos con su voto. Apelar a la legalidad del proceso o a su aritmética como única manera de legitimar esta operación nada democrática es un recurso endeble que pervierte su naturaleza constitucional para convertirlo en una herramienta de asalto.

Al líder del PSOE no debería hacerle falta escuchar que alcanzar así la presidencia, legitimando a los mismos partidos a los que hasta ayer él mismo tildaba de ultraderechistas, antidemocráticos y xenófobos, es intolerable. La primera obligación del presidente de España es cumplir y hacer cumplir la Constitución, y es simplemente imposible que respete ese mandato si sólo ha sido capaz de llegar al puesto gracias a quienes intentan acabar con ella.

Una Moncloa intervenida
Pretender que su mera presencia es garantía de nada, con La Moncloa intervenida por quienes sin duda le van a pasar la correspondiente factura, es un ejercicio de filibusterismo, de ignorancia y de irresponsabilidad a la vez: si el soberanismo no ha dudado en desafiar al Estado y a la alianza de tres grandes partidos, ¿cómo no va a incrementar esa presión ante un muro de contención mucho más débil que le debe el puesto?

En una democracia sólida, no vale todo: los procedimientos constitucionales nacen de un espíritu etéreo pero fácil de entender, pues resume la voluntad del pueblo siempre, que se malversa cuando se utiliza la letra y se desprecia su fin último. Lo que ha hecho Sánchez, denigrando el voto ciudadano y negándose a ponerse a prueba ante las urnas, es conculcar esa máxima para asaltar el poder de manos de quienes sólo se lo entregan para utilizarlo contra el país que va a presidir.

Convocar Elecciones con urgencia es una necesidad nacional que no puede despreciar más un presidente que no merece serlo

No es una opinión, es un hecho, y el propio Sánchez lo había dicho en incontables ocasiones en los últimos meses. Pero también lo recalcan cada día, de palabra y obra, el PdeCat, ERC o Bildu, tres de sus valedores sin los cuales, simplemente, no sería presidente.

La corrupción, un problema sin duda relevante que en un Estado de Derecho se juzga políticamente en las urnas y penalmente en los tribunales, no ha sido más que una coartada para camuflar la verdadera naturaleza de una trampa política que desprecia la base de la democracia al prescindir, de manera burda, de la ciudadanía: ni se ha respetado lo que votó, por dos veces en poco tiempo, ni se le ha querido preguntar si acaso su opinión había variado.

Emergencia democrática
España vive una emergencia democrática que sólo se puede solventar acudiendo a las urnas. Pero el presidente que ha llegado sin contar con ellas ya está haciendo lo imposible por ignorarlas de nuevo. No se trata de defender al PP ni a Rajoy, cuyos errores y aciertos ya los juzgará la historia, sino de entender que el sustento mismo de la democracia y la convivencia ha sido pisoteado por quienes se han servido de ella para lograr lo que ella les había negado.

Convocar Elecciones es, pues, una urgencia que ha de ser atendida en el menor plazo posible. Y que haya que recordarle algo tan obvio a quienes más habían presumido de defender la democracia participativa, lo dice de su auténtica naturaleza.

Pedro Sánchez, en la encrucijada

EDITORIAL El Mundo 2 Junio 2018

Legitimado por una amplia mayoría parlamentaria, el nuevo presidente del Gobierno se enfrenta a partir de hoy al trascendental reto de estabilizar la vida política y sacar al país de la grave crisis institucional en la que está sumido. Solventada con éxito la moción de censura, ésta es la segunda de las tareas que se impuso el propio Sánchez durante el debate del jueves. Pues bien, hic Rodas, hic salta, como recogía el relato clásico; es decir, el líder socialista ha llegado a un puesto largamente ambicionado y debe demostrar que sus recetas son las que España necesita para hacer frente al desafío soberanista y para consolidar la recuperación económica.

No le va a ser fácil dirigir un Gobierno arropado solo por 84 diputados y en deuda con el populismo y el nacionalismo catalán y vasco, que han demostrado su oportunismo y falta de escrúpulos políticos para perseguir sus objetivos rupturistas. Podemos, Compromís, ERC, EH Bildu y PDeCAT no perdieron ayer un solo minuto en mandarle el primer recado al nuevo presidente en forma de veto a la totalidad de la Ley de Presupuestos que se tramita en el Senado, poniendo en peligro la responsable, aunque contradictoria, promesa hecha por Sánchez de regirse por los Presupuestos del PP para garantizar la estabilidad del Estado.

Son estas fuerzas antisistema las primeras contra las que tendrá que defenderse si no quiere convertirse en rehén de sus pretensiones. En su oferta de diálogo a los promotores del procés, y en especial al Govern liderado por el supremacista Quim Torra, Sánchez debe tener muy claro que el cumplimiento de la ley y el respeto escrupuloso al marco constitucional son líneas insalvables. Ante la debilidad del nuevo Gobierno y la excepcionalidad de la situación, es de esperar que el nacionalismo intente romper el principio de soberanía para iniciar un proceso de federalización con la intención de conseguir más privilegios fiscales y de inversión pública. Un gabinete monocolor y socialista, como desea Sánchez, puede ser una buena fórmula para garantizar su necesaria independencia.

Pero ante todo, ese nuevo Ejecutivo debe ajustar su acción de gobierno a las políticas marcadas por Bruselas. Nuestros socios comunitarios no entenderían que tras el fracaso de la Grecia de Varoufakis o las amenazas del populismo eurófobo en Italia, que han atemorizado a los mercados, España iniciase una senda de expansión del gasto y de rechazo a las medidas de austeridad, gracias a las cuales Europa ha podido sortear la crisis. No debe caer Sánchez en una tentación involucionista, tal y como le aconseja Pablo Iglesias, y debe hacer suyo el espíritu reformista del Gobierno de Rajoy, que sirvió para recobrar la confianza de los inversores en la recuperación económica de nuestro país.

A pesar de la inusual forma de llegar al poder, el Gobierno que forme Sánchez está perfectamente legitimado para aplicar las políticas que devuelvan la normalidad a las instituciones democráticas. Pero no tiene que demorar demasiado el tercero de sus objetivos anunciados: la convocatoria de elecciones. Por la naturaleza de su génesis, estamos ante un Gobierno de transición que ha de desembocar en un proceso electoral en el que los españoles decidan con su voto una nueva mayoría parlamentaria. Solo entonces habrá demostrado Sánchez su madurez política.

La hora [perdida] de la dignidad
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 2 Junio 2018

Rodeado de ‘los suyos’ -cuánta falta le harían al futuro expresidente amigos de los de verdad, de los que no dicen lo que uno quiere oír sino lo que necesita saber-, delegando en la ministra de Defensa y secretaria general de su partido el papelón de justificar que no habrá dimisión.

Estamos, salvo sorpresa, a pocas horas de asistir a la primera moción de censura exitosa de la democracia. Por primera vez desde nuestra Constitución del 78, un presidente de Gobierno dejará de serlo en virtud de la herramienta constitucional que habilita a la oposición para mandar a casa a todo un Ejecutivo.

Decimos ‘salvo sorpresa’ casi cruzando los dedos, pero con pocas esperanzas de que aún quede algo -algo- de aquel discurso sensato que llevó a Mariano Rajoy a la Moncloa hace dos legislaturas y que hoy parece una de esas historias que, por increíbles, los más jóvenes asumen sólo como leyenda.

Vamos primero con Rajoy y después con los demás, con los que, pervirtiendo las urnas y las normas, llegan a La Moncloa, no por la puerta de atrás, sino por una indigna rendija, como quien roba a un muerto. ¿Ay, dignidad, cuándo abandonaste a nuestros políticos?

Lo de Mariano Rajoy
Un buen discurso, grandes titulares y abundante material para las crónicas pero, una vez llegados al momento crucial, una vez que el PNV confirmó que es lo que siempre ha sido –un traidor a España que usa a España para destruirla-, la huida. La eterna sobremesa en un restaurante. La desaparición. Rodeado de ‘los suyos’ -cuánta falta le harían al futuro expresidente amigos de los de verdad, de los que no dicen lo que uno quiere oír sino lo que necesita saber-, delegando en la ministra de Defensa y secretaria general de su partido el papelón de justificar que no habrá dimisión.

Mentira y traición. Es vivir siendo un cobarde en lugar de morir como un valiente. Es rajoyismo y arriolismo en copa de balón con tónica. No es verdad, señor Rajoy, que su dimisión no sirva de nada. Si usted dimite hoy, su Gobierno queda en funciones, se inicia una ronda de contactos para buscar una investidura y Pedro Sánchez -o el que venga- debe buscar apoyos, con programa incluido, en la Cámara. Debe explicar qué hará con los separatistas, qué política económica pondrá en marcha y, más aún, qué cuota de poder dará a los del puño en alto y piscina en el jardín. De entrada, y cómo mínimo, España gana tiempo. Y, no menos importante, los votantes del PSOE asisten a la traición de su líder con luz y taquígrafos, con información para la siguiente cita con las urnas. Pero el PP no permitirá que la verdad le arruine un buen titular y entonará hoy hasta la saciedad el “la dimisión no serviría de nada. Nos echan”. Qué pobre es aquel que busca sin encontrar su dignidad.

El todavía presidente dijo en una ocasión a los suyos que, al final, lo importante en la vida es ser feliz. Y así nos ha ido. Porque un presidente de Gobierno que no entiende que muy por delante de su felicidad -pero muy, muy por delante- está ese algo llamado deber… quizá nunca debería haber sido presidente del Gobierno.

Sobre los otros, sobre los que han traicionado de manera tan vil y burda a sus votantes -a ver cómo explicamos lo del PSOE pactando con la rancia ‘derecha’ peneuvista y exconvergencia; a los de Podemos aprobando y aplicando los Presupuestos de los ricos -ji, ji, ji- del Partido Popular y a las familias de las víctimas socialistas del terrorismo etarra lo de ir con Bildu a partir piñones- lo de los otros, decimos, podrá resolverse con suerte en las próximas elecciones, pero quizá a un precio demasiado alto para España.

La mentira aceptada
Justicieros morales que mienten con total desparpajo
Luis Ventoso ABC 2 Junio 2018

Un principio asentado en las viejas democracias anglosajonas, esas que muchos tanto envidiamos y admiramos, es que todo dirigente que miente al público queda desacreditado para ejercer la política.

Vamos con una valiosa cita de finales de enero, cuyo vídeo pueden ver en la web de ABC. Reza así: «No caben atajos frente a un proyecto del que no les escuchamos desistir, que es el independentismo. Estos no pueden ser en ningún caso nuestros aliados para una moción de censura. Les puedo adelantar que esa posición [la oferta separatista para apoyar una moción contra Rajoy] ya la conocemos. Nos la hicieron llegar antes del verano. Nos apremiaron que fuese antes del 1 de octubre y no encontraron más que nuestro rechazo, porque nosotros no tenemos tal ansia de gobernar a toda costa; y desde luego, mucho menos a costa de la unidad territorial de este país, eso jamás. No hemos tenido jamás un interés corto de poder simplemente para tener un Gobierno en precario y dependiendo de fuerzas que no comparten nuestra visión de España, que ni siquiera comparten nuestro modelo de Estado. No es posible una moción de censura con esos apoyos».

Excelente. Un contundente y explícito rechazo a colaborar con los enemigos declarados de España. ¿Y de quién es la cita? De José Luis Ábalos, de 58 años, valenciano, maestro de Primaria y en la actualidad secretario de organización del PSOE, su número dos. El señor Ábalos ha sido también el encargado de presentar en el Congreso la moción de censura contra Rajoy, sostenida por los separatistas del PdCat -el partido de Puigdemont y Torra-; ERC, la formación de Junqueras; y Bildu, los herederos políticos de los asesinos de ETA. En enero, Ábalos había prometido con firmeza que no haría lo que cinco meses después ha ejecutado. Por lo tanto, y siento decirlo, es un mentiroso.

«Aquellos que decían que yo iba a pactar con los independentistas con tal de ser presidente ahora callan». Esta frase la subió un político en su Twitter en abril del año pasado. El candidato en cuestión alardeaba así de que había desechado a los independentistas como un apoyo para llegar al poder. El tuit era del señor Sánchez, presidente ahora gracias al voto separatista que aseguraba rechazar. Es el mismo político que hace dos semanas consideraba repugnantes los presupuestos de Rajoy y que ahora quiere aplicarlos. El mismo que llamaba supremacista y xenófobo a Torra y que ahora acepta sus votos. El mismo que apoyó el 155 contra los golpistas y que ahora los convierte en sus socios.

Faltar a la palabra dada de manera flagrante es inadmisible, y más en quienes llegan al poder alardeando de limpieza moral frente al PP. Pero hoy en España la mentira está homologada como algo normal, tolerable. Las chirriantes incongruencias de Sánchez no copan los titulares en telediarios y periódicos, la diana sigue pintada sobre Rajoy, que ya es historia. Late tras esa paradoja el mayor error de Rajoy como gobernante: su irresponsable descuido de la comunicación. Mal asesorado por Santamaría, incluso ayudó a armar las televisiones que lo han dinamitado. Sánchez, maniobrero y de nulos escrúpulos, no será tan naif.

El PNV, socio «preferente»
José Ignacio Palacios Zuasti ABC 2 Junio 2018

Durante su intervención en el debate de la moción de censura, el portavoz del PP, Rafael Hernando, dirigiéndose a los diputados del PNV, ha dicho: «Pensaba que eran personas de palabra. Me equivoqué». Quizá este ha sido uno de los grandes errores cometidos por el PP, y no será porque alguno no se lo hayamos advertido reiteradamente a lo largo de los años. Es cierto que mientras que con el PNV se sacaban adelante los Presupuestos Generales del Estado, por supuesto a cambio de inversiones millonarias para el País Vasco, nadie en el PP desconfiaba de su socio ni reparaba que a la vez, y ese mismo día, estaba aprobando con EH Bildu el preámbulo del futuro Estatuto Vasco, en el que se contemplaba el derecho a decidir y un nuevo concepto de Euskal Herría en la que estaba integrada Navarra y el País Vasco francés.

Por eso, cuando 48 horas después de aprobar esas cuentas Pedro Sánchez presentó su moción contra Rajoy, los sucesores de Sabino Arana le extendieron la mano para ver qué podían recibir de él; es decir, si además de amarrar los millones que ya le habían sacado al PP, este les iba a dar algo más con relación a los presos de ETA y al «soberanismo», para seguir así avanzando en su objetivo: la independencia de Euskadi. Por eso, los que les conocemos bien, sabíamos que la suerte estaba echada porque ahora no iban a cometer el mismo error de agosto de 1930, cuando se quedaron fuera del Pacto de San Sebastián en contra de la monarquía.

En aquella ocasión, los nacionalistas vascos, a diferencia de lo que sí hicieron los catalanes, no se unieron a los grupos republicanos, con lo que quedaron marginados de la República que llegaría unos meses después y por eso su estatuto de autonomía no se aprobó en 1932, junto con el catalán, sino que tuvo que esperar hasta el otoño de 1936 cuando la guerra ya había estallado. Entonces, como reconoció Manuel de Irujo: «Cometimos el error de no participar en el Pacto de San Sebastián; de haber participado en él, el Estatuto Vasco, incluyendo a Navarra, se habría aprobado al mismo tiempo que el catalán, Mola no se hubiera podido levantar en Navarra, y dudo mucho de que existiera otro lugar donde hubiera encontrado lo que allí encontró: los requetés que le sirvieron en masa para organizar la guerra». Y, aunque el propio Irujo escribiría en un artículo publicado el 31 de marzo de 1936 que: «en Madrid, Extremadura, Andalucía, Levante se queman iglesias, conventos, fábricas, almacenes, casinos, casas particulares, archivos del juzgado y del registro; que se hace salir desnudas a las religiosas y se las somete al trato que no se da a las mujerzuelas profesionales; que después de deshonrar a las hijas son paseadas en pica las cabezas de sus maridos y padres. ¿Puede vivirse así? El estampido se masca. Lo exige el ambiente. Y no tardando», unos meses después, cuando había que optar entre la República y los sublevados, en la balanza del PNV pesó más la defensa de la identidad nacional vasca que su catolicismo o la democracia, y se inclinaron por aquella porque era la única que le garantizaba la autonomía, Euskadi.

La guerra civil y el largo exilio les hizo aprender bien la lección y, aunque la Constitución del 78 acogió sus exigencias fundamentales: la inclusión del término «nacionalidades», la derogación de las leyes abolitorias de los fueros de 1839 y 1876, el reconocimiento de «los derechos históricos de los territorios forales», o la posibilidad de transferir competencias del Estado a las autonomías, con lo que se abría paso a una cadena sin fin de concesiones estatales, no se quedó satisfecho y se abstuvo en el referéndum constitucional. Y, desde entonces y hasta hoy, con su tradicional pragmatismo, se ha sabido amoldar a las circunstancias de cada momento para sacarles la mayor renta posible: hace una semana apoyó los Presupuestos de Rajoy, hoy ha votado a favor de Sánchez como presidente del Gobierno y ha obtenido de él la condición de socio preferente. Por eso, nada bueno podemos esperar los navarros, ni el resto de los españoles, de esa entente en la que, como siempre, saldrá ganando el nacionalismo vasco.

José Ignacio Palacios Zuasti Fue senador por Navarra

De la cena con Rubalcaba a votar que sí a Sánchez

Miquel Giménez. vozpopuli  2 Junio 2018

Mucha gente se pregunta qué va a hacer a partir de ahora Quim Torra. Será oportuno recordar algunas cosas sucedidas no hace tanto tiempo.

El político y la novata
Cuando Alfredo Pérez Rubalcaba se reunió con la coordinadora del PDECAT Marta Pascal y su compañero de partido Jordi Xuclà, diputado en el Congreso, a finales de enero de este año, se sucedieron todo tipo de especulaciones. Hablamos del mismo Rubalcaba al que Albert Rivera hacía alusión como posible presidente interino, ex ministro del Interior, de Defensa, político zorruno y listo al que algunos han definido como el Fouché del socialismo.

Por aquellos días se trataba de ver cómo neutralizar a un Puigdemont enloquecido y desatascar la política catalana. Pascal tenía también otro encargo de la vieja guardia convergente, a la que Rubalcaba conoce muy bien. Era imperativo encontrar una salida airosa para el nacionalismo sin pasar por la casilla de la independencia. Entonces todo esto parecía muy complicado y, de hecho, lo era y lo es. Llegados a un punto de la conversación que fue, según comentan fuentes dignas de todo crédito, franca y cordial, la dirigente del PDECAT le soltó al socialista un requiebro castizo: “A tu lado me siento como la alumna novata que acaba de entrar en la facultad”. Alfredo, que posee un sentido del humor no exento de su malignidad afrancesada, le respondió “Tranquila. Pronto verás que en política la cosa se reduce a saber donde está la llave de paso del agua, saber dar la luz y conocerte la casa”.

Los frutos de aquel encuentro han sido bastantes, lo que impide relatarlos en un solo artículo. Por lo que atañe al momento presente, he aquí algunos apuntes. Se concluyó que no se podía dejar a la masa social independentista con sensación de derrota si no se quería provocar un gravísimo enfrentamiento entre separatistas y constitucionalistas. Se trataba, pues, de encontrar una fórmula placebo – según Rubalcaba – y apartar a Puigdemont y el resto de encarcelados o fugados del terreno de juego. Esto se resumía en dos puntos: primero, era imprescindible encontrar un nuevo candidato a la presidencia de la Generalitat que fuese, por un lado, un separatista capaz de convencer a los radicales a la vez que suficientemente inteligente como para pactar con el Estado; segundo, todo dependía de conseguir echar a Rajoy y al PP del gobierno. Ante el escepticismo de los ex convergentes, parece ser que Rubalcaba dijo que, si se contaba con la garantía de que en Cataluña podía conseguirse el primer punto, el segundo era bastante más plausible de lo que parecía en principio.

Pascal volvió a casa con la lista de los deberes hechos y los resultados están a la vista. Torra, con todos los discursos incendiarios y proto racistas que ustedes quieran, ha aceptado el trágala que esconde la propuesta del Círculo de Economía acerca de elaborar un nuevo Estatut dentro de la Constitución. Ya ha recibido sendos palos de la ANC y las CUP, que ven como de implementar la república, nada de nada. Ha conseguido que tanto Esquerra como el PDECAT apoyen a Sánchez en la moción de censura, en contra de la opinión de Puigdemont. Ha formado, finalmente, un Govern integrado por personas sin cuestiones judiciales pendientes. Entiéndanme, esto no resta un ápice ni al discurso ni el fondo ideológico del personaje o sus compañeros. Estoy apuntando lo que se desprende del análisis de aquella cena. Dicho lo cual, ahora veamos qué hizo la otra parte.

Nación de naciones o café para todos menos el señor, que tomará té
Cuando Tardá le dijo a Sánchez el viernes por la tarde “Por favor, no nos tome el pelo”, estaba hablando todo lo claro que le permitían las circunstancias. El plan separatista pasa por la anuencia de Sánchez. Se trata de conseguir más poder sin mencionar para nada la palabra independencia. Observen como en el separatismo ahora todo es hablar de república: “haremos república”, “somos republicanos”, “una república que garantice una mejor vida para sus gentes”. ¿Qué socialista no ve esa forma de gobierno como algo idiosincrático con su forma de pensar? Ese es el gran acierto del mensaje actual.

La parte final del plan es conseguir mediante un nuevo Estatuto, que tendría la condición de Constitución catalana, dejar a Cataluña con un régimen similar al de Euskadi: ordinalidad, bilateralidad, hacienda propia, aumento de competencias, blindaje de las actuales y una reforma constitucional en la que se incluyan todas esas mejoras estatuarias añadiendo un párrafo en el preámbulo, por ejemplo, en el que quede reflejada la singularidad específica de Cataluña, su idioma y su régimen político dentro de España.

Para llegar hasta ahí, y todo esto lo iremos viendo en los próximos meses, se ha tenido que urdir una trampa saducea en la que Rajoy no tenía más remedio que caer. La zanahoria que se encontraba en el foso eran los presupuestos generales del Estado y los encargados de hacer que, tanto gobierno como PP, se precipitasen en ella han sido los chicos del PNV, que no conocen otros amigos ni intereses más que los suyos. Urkullu, que estaba y está francamente cabreado con los separatistas catalanes, especialmente con Puigdemont, por considerarlo poco menos que tonto e ingrato – recuérdese el papel de Urkullu como mediador entre Rajoy y el ahora cesado President, como le convenció para que convocase elecciones y como el de Bruselas, presionado por Esquerra, al final se desdijo – ha sido uno de los principales cerebros de la, permítanme la licencia, trama. Hay que decir que la situación judicial del PP lo facilitaba todo. Bastó con la sentencia de la Gürtel que, como supondrán, no pilló desprevenido a nadie.

Todo estaba más o menos cronometrado. Rajoy sale, se va el PP de Moncloa – ojo, que no del Senado donde tiene mayoría o del Congreso donde, se quiera ver o no, conforma el grupo parlamentario más numeroso – y llega Sánchez. Sin tener nada escrito, sin acordar nada, sin exigir contrapartidas, los separatistas le brindan su apoyo como un solo hombre. Incluso Bildu. Ahora Torra está más que respaldado para ir a ver a Sánchez, que lo invitará a Moncloa en los próximos días, dialogar o tomar café o ver una película de indios para luego salir y decir “Ahora sí. Ahora hay diálogo. Ahora podemos construir república”. Y así continuar con el modus vivendi separatista, dejándonos a los constitucionalistas catalanes a los pies de los caballos o peor, porque ahora el PSC será tratado con un cariño tremendo por parte del Govern y a Miquel Iceta le pondrán un piso. Al tiempo.

Todo esto no es más que el relato de cosas que suceden detrás de las bambalinas, claro. Diría, además, que es incompleto, porque se omiten nombres propios, poderes fácticos, incluso alguna que otra embajada de país amigo. Da lo mismo. Lo sustancial es que a España le han dado la vuelta como a un calcetín en cuarenta y ocho horas. Unos salen y otros entran. ¿Para qué? Para seguir las enseñanzas de Lampedusa y, seguramente, para que en Ciudadanos se queden un largo tiempo desconcertados y recibiendo ataques por ambos lados.

Bueno, y para que la Bolsa suba, el IBEX funcione y la inversión extranjera acuda. Como en Italia, donde han pasado de no tener gobierno por no aceptar el diktat presidencial a tragarse al nuevo ministro de economía. El espectáculo debe continuar.

Los 9 días del PNV: de salvar a Rajoy a cavar su tumba y acrecentar su perfil soberanista
Avaló los presupuestos el 23 de mayo y el 31 apoyó la moción de censura en un giro que ha estado acompañado de una escalada independentista, al pactar con Bildu el nuevo Estatuto
José Mari Alonso. Vitoria elconfidencial 2 Junio 2018

En apenas nueve días el PNV ha pasado de dar vida a Mariano Rajoy, al avalar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), a cavar su tumba con su apoyo a la moción de censura impulsada por el PSOE contra el presidente del Gobierno. Y este giro se ha producido en medio de una escalada soberanista de la formación 'jeltzale' en el Parlamento Vasco, donde se ha sumado a EH Bildu para recuperar preceptos excluyentes del 'exlehendakari' Juan José Ibarretxe.

Fue muy sintomático lo sucedido el 23 de mayo. Al mismo tiempo que en Madrid respaldaba las cuentas de Rajoy, en Vitoria se aliaba con la antigua Batasuna para sentar las bases de un eventual nuevo Estatuto vasco con una propuesta de Preámbulo de marcado tinte soberanista que reconoce al País Vasco como nación, asume el derecho a decidir del pueblo vasco, abre la puerta a la celebración de un referéndum independentista y establece una nueva relación con España de "naturaleza confederal" y de "no subordinación". Ese mismo día, además, el PNV y EH Bildu alumbraban un primer borrador del Título Preliminar del futuro texto normativo que recoge la "nacionalidad vasca" y que establece diferencias entre ciudadanos vascos que vivan en la comunidad y nacionalizados.

Al PNV no le importa ir en exclusiva de la mano de EH Bildu y descolgar al resto de partidos ante una cuestión tan trascendental y que el 'lehendakari' Iñigo Urkullu ha insistido en que requiere de acuerdos "transversales" que respeten la pluralidad. Podemos, PSE y PP se oponen frontalmente a esta propuesta de reforma estatutaria en sus primeros capítulos ya que, según denuncian, sobrepasa el actual marco jurídico, impidiendo así cualquier consenso más allá del espectro nacionalista.

La ponencia de autogobierno que aborda en el Parlamento Vasco la reforma del Estatuto validó una semana después, el 30 de mayo, la propuesta de Título Preliminar que establece una "nacionalidad vasca" y una "vecindad administrativa" dentro de un texto que reproduce de forma casi literal un precepto, el de la nacionalidad vasca, que asumió el anterior lehendakari 'jeltzale' en su deriva soberanista bautizada como Plan Ibarretxe. El documento, en todo caso, no concreta si se expedirá el DNI vasco, una cuestión que debería concretarse en un desarrollo legislativo posterior. El planteamiento consensuado por el PNV y EH Bildu establece, asimismo, que el País Vasco pueda hacer frente a mecanismos de intervención del Estado, como la aplicación del artículo 155 de la Constitución o a la suspensión de normas autonómicas por el Tribunal Constitucional. "Deben eliminarse mecanismos de suspensión unilaterales de normas, intervención de la autonomía, etc., y establecer procedimientos de lealtad y cooperación institucional", señala el texto.

No se trata, en todo caso, de la redacción definitiva del futuro Estatuto, ya que las propuestas para los diferentes títulos serán remitidas a un grupo de juristas que está aún por definir para la redacción del articulado con vistas a su tramitación en la Cámara de Vitoria. La pretensión de las fuerzas nacionalistas es alumbrar a lo largo de la legislatura el nuevo texto normativo, que debería ser refrendado en el Congreso de los Diputados. De momento, la entente soberanista PNV-Bildu hace inviable cualquier acuerdo que sume a más fuerzas.

Tres días antes de que el Plan Ibarretxe volviera al Parlamento Vasco con la aprobación en la ponencia de autogobierno de la propuesta para el Título Preliminar, el PNV desplegaba su ala más soberanista al mostrar su apoyo público a la cadena humana por el derecho a decidir organizada para el 10 de junio por la ANC vasca, la plataforma Gure Esku Dago (Está en nuestras manos). Alcaldes de la formación de Andoni Ortuzar en el País Vasco y Navarra se unieron el domingo día 27 a regidores de EH Bildu en un acto público para llamar a la participación en esta cadena independentista que unirá las tres capitales vascas y en la que se espera reunir a más de 100.000 personas. El alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, estuvo presente en el acto celebrado en Gernika (Vizcaya), mientras que los de Bilbao y San Sebastián, Juan María Aburto y Eneko Goia respectivamente, enviaron su adhesión a la iniciativa.

El PNV se ha reunido con los responsables de Gure Esku Dago dentro de la ronda de contactos que esta plataforma ha llevado a cabo con partidos, sindicatos y agentes sociales para lograr su colaboración con vistas a que esta iniciativa sea multitudinaria. La Ejecutiva 'jeltzale' ha dado libertad a sus cargos y afiliados para participar en una cadena humana a la que se sumarán importantes representantes del partido. Ortuzar ya secundó la anterior cadena humana que organizó esta ANC vasca en 2014 para reclamar el derecho a decidir del pueblo vasco. De cara a esta nueva cita el PNV no ha dudado en implicarse. El partido en Guipúzcoa, liderado por Joseba Egibar, ha remitido a sus militantes una carta para animarles a participar en la cadena humana, en la que incluso ofrece la ayuda de la formación para facilitar la inscripción. También llama a secundar la consulta soberanista que Gure Esku Dago celebrará en noviembre en San Sebastián, la primera en una capital vasca.

En medio de este incremento del perfil soberanista, este jueves día 31 de mayo el PNV facilitó la salida de Rajoy de la Moncloa, apenas nueve días después de haber otorgado al presidente del Gobierno un salvavidas que se antojaba vital para el líder del PP, hasta que llegó la fuerte marejada derivada de la sentencia del caso Gürtel y la posterior moción de censura. El diálogo que ha prometido Pedro Sánchez para encontrar una solución al 'conflicto catalán' y para abordar la cuestión de la territorialidad ha sido uno de los factores que ha empujado al PNV a facilitar un gobierno socialista, junto al respeto a los PGE pactados con Rajoy. PP y Ciudadanos ya han advertido de que el sí de la formación de Ortuzar tendrá "contrapartidas" en forma de "concesiones" al nacionalismo vasco. El tiempo lo dirá. De momento, el PNV será el "socio prioritario" para el nuevo gobierno socialista, como ha asegurado el secretario general de Coordinación Territorial del PSOE, Santos Cerdán.

Por qué Rajoy no dimitió antes de ser censurado
El autor defiende la tesis de que PSOE y PP han actuado de forma concertada para cerrarle el paso a Ciudadanos y así salvar, de la mano también de PDeCAT y PNV, el sistema partitocrático.
Roberto Muñoz Bolaños elespanol 2 Junio 2018

Ahora, cuando Pedro Sánchez es ya presidente del Gobierno, una pregunta sigue flotando en el ambiente político español: ¿por qué Mariano Rajoy no dimitió antes de ser censurado por el Parlamento? Las apelaciones a que lo hiciera fueron constantes desde los medios de comunicación situados en el centro y la derecha –EL ESPAÑOL, El Confidencial, La Razón, ABC, Libertad Digital...–.

La respuesta, según María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, fue que esa dimisión no aseguraba a su partido continuar al frente del Gobierno. No obstante, se trataba de una justificación baladí que no se ajusta a la realidad. Mariano Rajoy no ha dimitido porque necesitaba que Pedro Sánchez le sustituyese al frente del Gobierno para que el PP y el PSOE pudieran seguir alternándose en el poder a lo largo de las próximas décadas, con el apoyo de nacionalistas catalanes y vascos.

Para que este objetivo se haga realidad, es necesario poner fin a los dos grandes problemas que afectan al régimen partitocrático nacido en 1978: el desafío del independentismo catalán -y en menor medida vasco- y la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

La solución del primero, pasaría por una negociación que abra la puerta a un sistema cuasi confederal que blinde las competencias estatutarias de ambas comunidades autónomas, convirtiéndolas, de facto, en entidades semi independientes. Este proyecto ya fue expuesto por el Cercle d'Economia el 28 de mayo, coincidiendo con el inicio de la moción de censura contra Rajoy. Pero, para culminarlo, ni el Gobierno de Rajoy ni tampoco ningún otro miembro del PP estaban capacitados para hacerlo, ya que este partido no sólo ha encabezado la lucha judicial y policial contra el independentismo catalán, sino también porque sus votantes jamás lo aceptarían, produciéndose un trasvase definitivo de su mayor parte a Ciudadanos.

Por el contrario, el PSOE, con excelentes relaciones históricas tanto con el nacionalismo catalán como con el vasco, sí puede hacerlo, ya que no le va a afectar de forma notable en su base electoral. La idea que persigue Sánchez no es otra que crear un marco de negociación en lo que resta de esta legislatura para culminarlo en la siguiente, con el apoyo tácito del PP, y teniendo como principales interlocutores al PNV, a los herederos de Pujol y a los posibilistas de ERC.

La coalición que ha ganado la moción de censura podría ganar las próximas legislativas y seguir gobernando

Para entender por qué el PSOE podría gobernar tras las próximas elecciones legislativas, tenemos que analizar el segundo problema: la irrupción de los nuevos partidos.

No hay duda de que la aparición de Podemos y Ciudadanos ha debilitado el sistema partitocrático, pero también que no le ha puesto fin. De hecho, la organización que parecía más peligrosa de las dos, Podemos, está cada vez más desactivada como fuerza política de cambio. El reciente incidente del chalé de Pablo Iglesias e Irene Montero demuestra que sus líderes se han integrado definitivamente en el sistema y quieren disfrutar de sus prebendas.

Este hecho se ha manifestado en la reciente moción de censura, donde Pablo Iglesias no ha dudado en reconocer la primacía del PSOE en el espectro ideológico de la izquierda, siendo ahora su aspiración máxima apuntalar y mantener una posición visible, aunque subordinada, en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, y en el que pudiera salir de las próximas elecciones legislativas si la coalición que ha ganado la moción de censura suma una nueva mayoría absoluta. Esa visibilidad le permitiría seguir existiendo como fuerza política con cierta capacidad de influencia –no cayendo en la marginación que caracterizó a IU– y que su máximo dirigente pudiera pagar holgadamente la hipoteca.

Por el contrario, Ciudadanos, que era, hasta fechas recientes, un partido en peligro de extinción, se convirtió, como consecuencia del desafío catalán, en la mayor amenaza que el sistema partitocrático ha tenido en cuarenta años. Una amenaza mucho mayor de lo que nunca supuso Podemos, gracias a su ideología moderada, su proyecto de regeneración democrática y su defensa de la Constitución y de la Nación española, y sobre todo, al acontecimiento electoral más importante de la reciente historia de España: su triunfo en las elecciones catalanas del 21 de diciembre de 2017, que supusieron también la reducción a la marginalidad del PP en esa región.

La regeneración del PP constituye uno de los grandes deseos de Sánchez, como así se lo espetó a Rivera

Desde esa fecha Cs no ha dejado de crecer, atrayendo a numerosos votantes del PP pero también del PSOE, convirtiéndose en la fuerza política favorita de los españoles y en un serio aspirante a sustituir a los populares como fuerza hegemónica del centro derecha e incluso a ocupar todo el espacio de centro.

Si este hecho llegara a producirse, tanto PSOE como PP se encontrarían en la misma situación que entre 1977 y 1982, cuando la UCD fue hegemónica; imposibilitándose así cualquier alternancia política que no pasara por Ciudadanos, y reduciendo, por tanto, la influencia parlamentaria de nacionalistas catalanes y vascos. Ante esta tesitura, que podría convertirse en una realidad si se hubieran celebrado elecciones legislativas en el corto plazo, han reaccionado rápidamente tras la sentencia del caso Gürtel poniendo en marcha un programa articulado sobre los siguientes objetivos:

1. Apoyar la llegada al poder de Sánchez.

2. Retrasar al máximo la celebración de nuevos comicios, ya que esperan que eso reduzca las expectativas electorales de Ciudadanos.

3. Poner las bases para la negociación con los nacionalistas, que esperan que no sólo dote a Sánchez de talla política, sino que ayude a destensar la situación en Cataluña, debilitando la ola de patriotismo constitucional que ha sido el principal alimento electoral del partido de Rivera, y permitiendo al PSOE recuperar a parte de los votantes socialistas que han optado por este partido.

4. Aprobar algunas medidas sociales –subida de pensiones, salarios de funcionarios públicos, ayudas a la dependencia, etc.–, que permitirán ensanchar la base electoral del PSOE por la izquierda, arrebatando votantes a Podemos.

5. Regenerar el PP, lo que unido a su potente estructura territorial le permitirá recuperar parte de los votos que se han ido a Ciudadanos. De hecho, esa regeneración constituye uno de los grandes deseos de Pedro Sánchez, como así se lo espetó a Rivera el jueves 31 durante el debate de la moción de censura.

6. Moderar públicamente las reivindicaciones de los independentistas; ayudando así a desactivar la ola de patriotismo español. Esto explica el cambio de actitud de Quim Torra en relación con los consellers presos o huidos.

Si estos seis objetivos se cumplen, Ciudadanos perderá buena parte de la base electoral que tiene en la actualidad, siguiendo el triste destino de UCD, el CDS o UPyD. Pues, el sistema partitocrático actual no acepta la existencia de organizaciones que ocupen el centro político, salvo que se convierta en hegemónica. Pues, podría reducir el papel del PNV y del actual PDCAT, dos de los bastiones fundacionales del sistema, así como también de otros partidos como ERC o incluso Coalición Canaria.

Una última cuestión queda por plantearse, ¿tiene culpa la dirección de Ciudadanos de lo que ha ocurrido? La respuesta es sí porque ha pecado de inexperiencia política, cometiendo tres grandes errores. El primero, no seguir la máxima del maestro Giulio Andreotti: “el poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene”. Pues, sólo desde el Gobierno se puede poner en marcha un proyecto político de cambio y regeneración.

El segundo, creer que el tiempo político se corresponde con el natural, cuando es mucho más lento. En este sentido, pensar que se podía esperar hasta el final de la legislatura, apuntalando el Gobierno del PP, para recoger el poder cual fruta madura, ha sido un error de cálculo imperdonable. Máxime cuando la economía estaba estabilizada y la legislatura totalmente agotada por el bloqueo existente en el Congreso de los Diputados. En estas circunstancias, Rivera debía haber forzado las elecciones; negándose a apoyar los Presupuestos elaborados por Rajoy y el PNV. Al no hacerlo, perdió un tiempo precioso.

El tercero, afirmar, tras conocerse la sentencia del caso Gürtel, que la legislatura estaba acabada; lo que puso en alerta a sus adversarios políticos que temieron que forzara unas elecciones anticipadas. Ante esta tesitura, el PSOE –con el apoyo del resto de los partidos del sistema y la más que notable pasividad del PP– reaccionó con una moción de censura que no sólo descolocó a Rivera, sino que le situó en una posición imposible, que era el objetivo buscado por sus adversarios para debilitarlo: pedía lo que el PSOE y el PP no querían darle –elecciones anticipadas y la dimisión de Rajoy respectivamente–, ofreciendo lo que ni Sánchez ni Rajoy necesitaban –sus 32 votos–.

Tras este fracaso, a Ciudadanos se le abre un panorama que puede ser desolador, pues los comicios que desea no tendrán lugar hasta finales de 2019. Sin embargo, todavía dispone de dos armas de gran valor. La primera, la denuncia de las más que posibles cesiones que Sánchez haga a los nacionalistas, aunque en este caso competirá con el PP, que también lo hará para mantener a sus votantes. La segunda, su gran baza, utilizar las sentencias de los casos de corrupción que afectan a PP y PSOE, para presentarse como el gran regenerador de la democracia. Si la dirección del partido es capaz de mantener viva la llama del patriotismo constitucional y de la regeneración democrática es posible que sus expectativas electorales se mantengan e incluso se acrecienten en lo que resta de legislatura.

*** Roberto Muñoz Bolaños es doctor en Historia Contemporánea y profesor de la Universidad Camilo José Cela.

La que se avecina
Melchor Miralles republica 2 Junio 2018

Ya está. Pedro Sánchez ya es presidente del Gobierno y cocina su Ejecutivo, arden los teléfonos y los whatsapp con recomendaciones, peticiones y ruegos. Porque ahora vienen las colocaciones, el PP ha de torear a todo el personal que se queda en el paro y Sánchez ha de gestionar la jefatura de la oficina de empleo que va a gestionar, y como la crisis sigue acechando, hay larga cola de aspirantes, aunque no todos pueden ser elegidos.

Sánchez es el primer presidente de la democracia que es investido con una moción de censura y su Gobierno es el más precario que hemos conocido. . Su legitimidad no es cuestionable, y merece como cualquiera un margen de tiempo para valorar su ejecutoria, pero cómo se ha gestado su llega a La Moncloa, y el hecho de que lo haga con los apoyos del populismo radical de izquierda, de los nacionalistas y los proetarras vascos y de los independentistas catalanes no augura meses de tranquilidad y estabilidad para España. Es inevitable además recuperar la hemeroteca y recordar los otros meses de la espera interminable en los que le escuchamos decir literalmente de Podemos: “El final del populismo es la Venezuela de Chaves y son las cartillas de racionamiento. Ni antes ni durante ni después pactaré con el populismo. Nosotros, ni PP ni populismo”.

Conozco hace años a Pedro Sánchez, de cuando comenzaba a pelear por hacerse un hueco en la nomenclatura socialista. Le reconozco sus méritos, su tesón y su audacia. No hay que ridiculizarle. Ha tenido la capacidad de aguantar y pelear hasta hacerse dos veces con la secretaría general del PSOE en condicione adversas y con enemigos de fuste. Ha perdido dos elecciones estrepitosamente, con resultados históricamente negativos. Los mismos que le esperan con el hacha levantada, porque además de un apoyo complejísimo, tiene un partido dividido que le va a dar disgustos.

La que se avecina es dura, todos los partidos se mueven ya con un horizonte en claves electorales. El PP tiene la oportunidad, después del desastre, de renovarse y aspirar a volver a gobernar liderando una oposición dura y constante. El PSOE, como Sánchez ceda excesivamente con sus peligrosos socios, lo pagará muy caro en las urnas. Podemos ha hecho presidente a su mayor adversario en la izquierda y los Ciudadanos de Albert Rivera pierden su sitio y buena parte del protagonismo que han disfrutado en los últimos meses y van a tener que aplicarse para recuperarlo porque electoralmente va a estar instalado en la diana de todos, pues es una amenaza real a izquierda y derecha.

Cataluña va a ser protagonista, y el independentismo va a pasarle muchas facturas a Sánchez por el apoyo. Y ahí vamos a ver si el nuevo presidente del Gobierno acredita solvencia y sentido de Estado o se deja llevar al abismo. Mañana toma posesión el Gobierno del racista Torra y la tensión va a ir en aumento. Sánchez tiene todo cogido con alfileres y el horizonte dibuja meses malos, para él y para todos los ciudadanos españoles. Ha llegado a La Moncloa dando la imagen de que ese era su único objetivo, no sabemos de verdad qué planes tiene, y que hipotecas ha adquirido con quienes le han dado su apoyo para ganar la moción de censura. Ha sido excesivamente escueto en la presentación de su programa inexistente. “Mi gobierno garantizará la estabilidad frente a las incertidumbres y desafíos inmediatos a los que se enfrente España”. Eso no es un programa, es un eslogan barato, de manual, que le serviría a cualquiera. Una obviedad para cualquier aspirante. Ahora viene la hora de la verdad, la que se avecina no permite que seamos muy halagüeños. Sánchez ha conformado una mayoría en la que solo hay un nexo de unión, que no es ideológico o programático. Solo les ha unido el afán de desalojar a Rajoy.

Y ahora, ojo, porque empezamos con la corrupción del PSOE, ahí están Valencia y los ERE, en los que vamos a tener sentencia pronto, y a ver cómo aguanta el tirón Sánchez, el adalid de la limpieza. Sánchez ha armado una mayoría unida por el revanchismo y ninguno de quienes le han dado su apoyo desea elecciones anticipadas. Pero no hay otra, Sánchez debiera convocar más pronto que tarde a las urnas para que los españoles despejen las incertidumbres con su voto.

Al borde del abismo
“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”. Jonathan Swift Político y escritor irlandés
César Valdeolmillos diariosigloxxi 2 Junio 2018

No es la primera vez que la enloquecida ambición de un hombre provoca la ruina de un pueblo. Ejemplos no nos faltan en la historia, y todos ellos acabaron en medio de un escenario de descomposición de todo lo construido durante siglos con el sacrificio y el esfuerzo honrado de millones de personas.

En la antesala de ese escenario es dónde en estos momentos se encuentra España, como consecuencia de la utilitaria moción de censura presentada contra el Presidente del Gobierno, salvo que este, en el último momento, se saque algún As que se haya escondido en la bocamanga.

Actuaciones y hechos condenables muy graves en la acción política española, los encontramos a cientos en el transcurso de la actual etapa democrática cometidos por los aquellos partidos que en algún momento han alcanzado el poder. Pero no han sido estos la causa de la presentación de la moción de censura. De ser así, España hubiera vivido en un permanente desalojo de todo tipo de gobiernos.

Lo que ocurre es que en nuestra viciada atmósfera política y mediática, hay quien mea en lata y no suena, y quien mea en lana y atrona.

La razón expuesta para la presentación de la moción de censura que ha puesto a España al borde del precipicio político y social, es una burda y oportunista excusa que solo esconde la malsana ambición de un sujeto, que tiene por único objetivo, alcanzar el poder cueste lo que cueste, y a quien le cueste, sin tener en cuenta las tóxicas consecuencias que su empeño habrá de acarrear a todos los españoles.

De momento su iniciativa ya nos ha costado varios miles de millones en intereses de la prima de riesgo y en la caída de los valores bursátiles. Es lo que genera la incertidumbre e inseguridad política en cualquier parte del mundo y España no es una excepción.

A partir de la asunción del candidato al despacho de La Moncloa, la gobernabilidad de España constituirá una andadura absolutamente inviable, porque si con 134 escaños la aprobación de cada iniciativa parlamentaria ha constituido para el actual Gobierno una permanente carrera de obstáculos, algunos de ellos insalvables, excuso decir lo que puede ser esta misma labor con la exigua minoría de 84 diputados frente al resto de la Cámara.

El apoyo recibido por el candidato no es un frente popular como ocurrió en la segunda república sino el monstruo de las cien cabezas que en la mitología griega atacó Esparta. Lo que ocurre es que el nuevo inquilino de La Moncloa no tendrá la ayuda de Ares, el dios olímpico de la guerra, personificación de la brutalidad y la violencia.

En adelante, el parlamento español será escenario político del tumulto, la confusión y el desconcierto de la gobernabilidad del país, y eso solo nos acarreará volver a situaciones indeseadas que solo nos proporcionaron infortunios a la mayoría de la sociedad.

El portavoz del PNV, gracias a cuyos votos la moción sale adelante, ya le anunció al candidato: “…ni la situación es simple, ni las soluciones y sus consecuencias lo son… en estos momentos, la situación económica española se mira con temor en Bruselas… yo quiero pensar que usted está dispuesto a que los cambios legales que se puedan producir en esta cámara sean avalados por un consenso, y que también nosotros podamos estar en ese consenso… no podemos obviar la situación en Cataluña. Su posición respecto a las naciones vasca y catalana, es importante. El camino, es dialogar, el camino es intentar encontrarse, el camino es reconocer que existe un problema nacional en algunos lugares de este Estado. La situación, en el caso de que salga adelante la moción, sería complicada. Yo no le arriendo la ganancia. Si ya era un auténtico hervidero este hemiciclo, me parece que esto va a ser un pin, pan, pun, continuo. Confío en que el diálogo prometido por usted en su discurso, sea cierto y que no abuse de la prerrogativa y el privilegio que le estamos dando”.

Lo que el portavoz del PNV estaba haciendo, era marcarle el camino al futuro nuevo Presidente del Gobierno, al tiempo que más o menos le venía a decir:
No se vaya usted a creer que va a gobernar como quiera.

La del PNV, ha sido una jugada maestra. Por su apoyo en la aprobación de los presupuestos, le ha sacado al PP hasta los hígados, y ahora, por el apoyo en la moción de censura, al candidato a la presidencia le va a sacar hasta los ojos.

A los partidos nacionalistas, España les importa una higa. En su intervención, ya lo dijo Aitor Esteban: “El Partido Nacionalista Vasco, no es un partido con vocación de gobierno en España. Nuestra responsabilidad y nuestro compromiso, está con Euskadi”

Pero ¿Cómo casan los intereses del PNV, un partido, además de nacionalista, conservador donde los haya, con el incendiario discurso de Pablo Iglesias, propio de un revolucionario bolivariano?

“Hay una nueva España que no cree en reyes” dijo el líder de Podemos, y dirigiéndose a los nacionalistas, añadió: “Hay una nueva España que les pide dialogar para construir una España en la que quepa una nación que se llame Euskadi y en la que quepa una nación que se llame Cataluña. Nosotros estamos dispuestos a construir esa España fraterna y plurinacional… trabajemos juntos para que quizá nuestros hijos puedan vivir en una república fraterna y plurinacional”

Así encaja la confrontación de intereses del PNV y Podemos. Desmembrando la nación española.

Desde el estrado, y con la autoridad del profesor que se dirige al alumno, el líder de Podemos se manifestó en estos términos:
“Usted no puede decir en esta tribuna que su programa de gobierno son los presupuestos del Partido Popular”

Y marcándole ya el camino, añadía:
“Yo no puedo consentirle…” detallándole seguidamente una serie de actuaciones, que en su opinión, debería llevar a cabo el futuro Presidente, actitud con la que desde un plano de superioridad, le humillaba públicamente, al marcarle ruta y calendario, como si de su pupilo se tratase.

Con un Gobierno tan extremadamente débil, los partidos separatistas adquieren un poder para presionar al Estado, como jamás hubiesen imaginado poseer. No es de extrañar por tanto, que la marea separatista llegase para implantarse también en Valencia, el norte de Aragón, Galicia, Baleares y posiblemente en Canarias.

La paranoia de esta moción de censura llega a al extremo de presentar a un candidato a gobernar el país, con las manos metidas en los bolsillos y sin ningún programa. El único programa era desalojar del poder a Rajoy y al Partido Popular.

No es de extrañar esta idea obsesiva de la izquierda. Hace doce años lo dijo el célebre hispanista norteamericano Stanley G. Payne: "La izquierda española no acepta perder"

La gobernanza de España en los próximos meses, puede ser un auténtico calvario para el candidato. Será una marioneta en manos de los diferentes partidos que hoy le votan, y tendrá que hacer auténticas piruetas para evitar ser alcanzado por el fuego cruzado de unos intereses encontrados, que pueden paralizar al país con un costo político y económico incalculable. En muy poco tiempo, se puede perder lo que con tanto sacrificio se ha logrado en los últimos años, después de la quiebra en la que dejó a España el PSOE.

Lo más grave es que alguna de las regresivas medidas que pudieran aprobarse, podrían ser irreversibles.

Y todo, por la insaciable ambición de una persona y la de la irrelevancia política de los acólitos que le acompañan en la ejecutiva de su partido.

La política española nunca pudo caer tan bajo, ni los personajillos que la dominan, ascender más alto.

Patriotas unidos contra la invasión
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 2 Junio 2018

El pacto debe concertarse entre todas las corrientes de patriotas cívicos y jamás con los invasores republikanos y sus tontos útiles que ponen en peligro la integridad de España.

En el pórtico de mi libro Por amor a Cataluña (Flor del viento, 2003) reproduzco la famosa sentencia de James Boswell extraída de The Life of Samuel Johnson:"El patriotismo es el último refugio del bribón". Un aforismo que me entusiasmó hasta el extremo de que lo repetí en muchos de mis escritos. Pero ahora, cuando la escoria política tergiversa sin pudor el significado de las palabras y los pensamientos más nobles –como exilio, aplicado a los delincuentes prófugos–, es indispensable hacer una aclaración: la frase no encierra una descalificación del patriotismo, como se malinterpreta a menudo, sino de los bribones que se amparan en este para perpetrar sus fechorías. Si Boswell hubiera escrito su libro hoy y no en el siglo XVIII, probablemente habría empleado la palabra nacionalismo en lugar de patriotismo para evitar equívocos. El nacionalismo es el hogar hecho a medida para los bribones.

El patriotismo es otra cosa. Fui testigo en mi infancia, a través de la prensa escrita, la radio y los noticieros cinematográficos, de lo que significó la resistencia aliada a la invasión nazifascista del continente europeo y a la japonesa del continente asiático. Aprendí entonces lo que es el patriotismo auténtico –no el de los bribones simuladores– que garantizó la supervivencia –a veces imperfecta– de la democracia y los derechos humanos en todos los países civilizados que quedaron fuera de la órbita comunista. Y aprendí asimismo a emocionarme con las banderas y los himnos que servían de marco a esepatriotismo heroico.

Escribas de la progresía
Lo que me mueve a abordar este tema es la estulticia con que algunos escribas de la progresía han reaccionado contra el proyecto de patriotismo cívico que la plataforma España Ciudadana presentó en un acto público, con Albert Rivera como orador de fondo. El diario El País repescó en su editorial "No es la bandera" (22/5) el estigma del "nacionalismo español" con el que sazonan sus falacias los supremacistas de toda laya, catalanes y vascos y los que vayan apareciendo, que no faltarán. Si hasta los asturianos reivindican su identidad lingüística.

El editorialista ponía el acento en los símbolos y la música, que hoy adornan todas las concentraciones humanas que se niegan a naufragar en la solemnidad y el aburrimiento, y omite la magnitud del compromiso que esta plataforma ha adquirido con la libertad, la igualdad y la solidaridad de todos los ciudadanos que habitan en el territorio del Reino de España.

En circunstancias normales, podría haber revestido interés la opinión de cada observador sobre los aspectos formales del encuentro. Pero no vivimos en circunstancias normales sino de ruptura fóbica, y el editorialista se complace en acumular patrañas sobre "los guiños sentimentales al nacionalismo, en este caso al nacionalismo español", afirmando torticeramente que "los responsables de Ciudadanos parecen pensar que cuando viene de ellos se pueden permitir cualquier licencia, por populista o facilona que parezca", y que "Ciudadanos ha querido aprovechar esa marca [la bandera española] y hacerla suya como combustible electoralista que rasca en las emociones más elementales para sumar contra el otro". Manuel Vicent remata la difamación atribuyendo a Albert Rivera un "españolismo testicular" ("Puro flato", El País, 27/5). Una retórica denigrante que lleva agua al molino de los invasores republikanos, contra los que se levanta esta plataforma donde Ciudadanos confluye con las agrupaciones de quienes no vacilan en definirse, racionalmente, como patriotas cívicos.

Frente de resistencia
Ya he denunciado que no estamos solamente ante un acto de subversión o un golpe de Estado como los muchos que jalonan la historia de España, sino ante un fenómeno estrambótico: un conglomerado de ciudadanos que han gozado desde la cuna de todos los privilegios inherentes a la nacionalidad española han renegado de esta para adoptar la de una repúblika inexistente, y han invadido y okupado, hasta donde la desidia de las autoridades constitucionales se lo ha permitido, las cuatro provincias catalanas comprendidas dentro del Reino de España.

La plataforma España Ciudadana, la Sociedad Civil Catalana y el partido más votado en Cataluña, Ciudadanos, están llamados a formar, junto con otras asociaciones y partidos, el frente de resistencia a esta invasión. Los patriotas contra los bribones. Nada que ver con el nacionalismo español que manosean el editorialista de El País, Manuel Vicent y los predicadores de la cruzada republikana.

La columna vertebral del nacionalismo español fue, como la de todos los nacionalismos, el sentimiento de superioridad sobre las poblaciones circundantes y de confrontación con ellas. Con los gabachos, por ejemplo. Tiempo pasado, que caducó con la entrada de España en la Unión Europea. Hoy, Manuel Valls, un ciudadano nacido en Cataluña que, no obstante ese origen extranjero, desempeñó un papel brillante en la política francesa, puede competir, con buenas perspectivas de éxito, por la Alcaldía de Barcelona. Así es Europa. Opina el catedrático Francesc Granell ("Endogamia contra universalidad", LV, 5/5):

Para Barcelona sería mejor aprovechar la experiencia de gobierno de quien ha estado al frente del Ejecutivo francés y al frente de una alcaldía que soportar las veleidades rufianescas de algunos políticos que no pueden mostrar ninguna experiencia previa al frente de una administración pública.

Cantar verdades
Comparemos este porrazo a los prejuicios nacionalistas –españoles y catalanes– con lo que ocurre en la acera de enfrente, donde una coalición obscena de anarquistas, trotskistas, supremacistas xenófobos y trepadores desahuciados ha sellado un pacto contranatura para levantar una frontera entre Cataluña, convertida en su coto privado, y el resto del Reino de España, pariendo una repúblika que descansa sobre la falsificación premeditada de la Historia.

Pone los pelos de punta leer en el indispensable Con permiso de Kafka, de Jordi Canal (Península, 2018), la labor ímproba que desplegaron los expertos sectarios del régimen supremacista para hilvanar, con mitos y tradiciones adulteradas, un simulacro de historia que ha servido para adoctrinar a las masas desde el parvulario en adelante.

Está comprobado que ese adoctrinamiento es eficaz. Pero llega un momento en que topa con la realidad y a los ciudadanos preocupados por el destino de su sociedad no les queda más remedio que cantar verdades, como lo hace el catedrático, y expresidente del Cercle d’Economía, Antón Costas, en un memorial de agravios que debería firmar el Sindic de Greuges, si no estuviera compinchado con los autores del descalabro ("El final del consentimiento", LV, 16/5):

Ahora habrá que hablar de todo entre todos: de cómo se organizan los medios de comunicación públicos, del equilibrio entre el catalán y el español en las escuelas, de las subvenciones a organizaciones y asociaciones privadas, de la organización territorial, de la profesionalización de la función pública, de sacar a los partidos de las administraciones, de la ley electoral para hacer que el Parlament refleje mejor el equilibrio de voto entre las grandes urbes y el resto del territorio, de las políticas para afrontar los grandes problemas sociales de la pobreza y la desigualdad, de la formación profesional y de una política económica y de investigación para consolidar la recuperación y el liderazgo industrial.

Es difícil sintetizar con mayor rigor un plan para recuperar la convivencia, sobre todo si se lo contrasta con el refrito identitario que acaban de divulgar las nuevas autoridades del Cercle d’Economía (LV, 29/5), anclado en las competencias "exclusivas catalanas: la lengua, la enseñanza, la cultura" y en otras supercherías nacionalistas.

Sabias palabras
Hablemos, pues, de todo entre todos. Entre todos quienes estamos empeñados en resistir la invasión republikana. Y esto implica la unidad sin tiquismiquis que rozan la frivolidad. Reproduzco un llamamiento a esta unidad formulado, con típica prudencia pero con intención transparente, por un veterano político catalán que también ve llegar, como Antón Costas, el final de la complacencia. Helo aquí:

Es muy curiosa la incapacidad de pactar que tienen las fuerzas con más raíces democráticas en comparación con las que emergen desde el populismo. Los extremos encuentran más facilidades para pactar que las fuerzas del centro político de un país. Los partidos de centro convierten todo lo secundario en principal y, absurdamente, no saben ni quieren superar este obstáculo.(…) Contra el populismo, pacto al servicio del futuro democrático.

Desisto de la tentación de crear suspense omitiendo el nombre de quien escribió estas sabias palabras. Fue Miquel Roca Junyent ("Populismo o pacto", LV, 22/5). El patriotismo cívico puede hablar con entonaciones muy plurales, que la nueva plataforma España Ciudadana debe incorporar. Entiéndase bien: el pacto debe concertarse entre todas las corrientes de patriotas cívicos y jamás con los invasores republikanos y sus tontos útiles que ponen en peligro la integridad de España.

PS: Es una anomalía suicida permitir que participen en las votaciones del Congreso español los diputados de partidos que, violando la Constitución y el Estatut, forman el núcleo duro de una repúblika autoexcluida del reino de España y telegobernada desde Berlín por un prófugo de la Justicia española.

'Verdaderos Creyentes': cómo un ciudadano se convierte en un terrorista
El catedrático de Historia Antonio Rivera, junto con 13 personas, han plasmado en 'Verdaderos Creyentes' las similitudes que había en el proceso de radicalización en Euskadi y en terrorismo yihadista
Carlos Frías vozpopuli.es 2 Junio 2018

“Muchas veces no podemos llegar a entender ni comprender qué lleva a alguien a coger una furgoneta y arrasar a personas por la Rambla o coger un cuchillo y asesinar a gente en Londres, pero si podemos llegar a contextualizar el terrorismo local”.

Es la premisa con la que arranca el libro ‘Verdaderos Creyentes’ (Catarata, 2018), una premisa que se resuelve a lo largo de sus páginas al explicar que “se establecen relaciones entre dos mundos (el del país vasco durante ETA y el de los países musulmanes) que, en un principio no tienen nada que ver”, dice el coeditor del ejemplar, Antonio Rivera, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco.

Con 14 autores, el libro arroja sendos puntos de vista sobre la configuración de los esquemas mentales, la realidad social y la construcción de los terroristas. Y lo hace con el elemento que más ha afectado a la historia reciente de España -el terrorismo etarra- y el que atemoriza a todo el planeta desde el 11 de septiembre de 2011 -el terrorismo yihadista-.

Nosotros contra ellos
El libro apuesta por luchar contra la interpretación de la historia, contra el relato impuesto por quienes quieren mostrar la realidad como “nosotros y el resto del mundo, un resto del mundo normalmente presentado como hostil”. Un guión muchas veces fomentado “a través de los medios de comunicación, entre ellos los públicos, y en particular aquí en el País Vasco la ETB. Tenemos que ser capaces de desmontar esas narrativas”, enfatiza el catedrático.

En el mundo de la comunicación, donde las noticias pasan y se cuentan, se tiende a simplificar los mensajes buscando una mayor comprensión del público. Pero ese trabajo de resumen pueden desembocar en una homogeneización de la realidad.

Rivera lo resume así: "El numero de terroristas en el mundo musulmán es ínfimo en un colectivo que tiene más de mil millones de personas, y sin embargo por una visión generalista se identifica en un todo. Igual que antes se utilizaba el término 'terrorismo vasco' para identificar al conjunto de los vascos".

El numero de terroristas en el mundo musulmán es ínfimo en un colectivo que tiene más de mil millones de personas

La teoría que se desliza en ‘Verdaderos Creyentes’ es que “no hay ninguna comunidad susceptible de tener inclinaciones al sectarismo y a la violencia”, apunta Rivera. “No podemos decir que ciertas culturas nunca se modernizarán ni que otras que consideramos avanzadas no puedan tener comportamientos sectarios”.

Nadie está libre de convertirse en un desalmado que, empuñando un rifle AR-15 nuevecito, dispare una ráfaga de balas contra un grupo de alumnos en un instituto de secundaria. Tampoco de recorrerse 7.000 kilómetros hasta Siria para apostarse detrás de una barricada y tirar a dar contra el sistema de valores que lo vio crecer. Pero el clima al que esté expuesto cada individuo influye.

El libro describe un camino que sigue todo terrorista y que se plasma en el subtítulo del mismo: pensamiento sectario, radicalización y violencia. “Aquella persona que termina empuñando un arma pasa por las tres fases, y finalmente son muy pocos los que al final terminan matando”, dice Rivera. Por eso crea similitudes entre lo que fue ETA y el yihadismo actual, siempre “con expresiones temporales, ideológicas y sociales” propias de cada lugar.

El mensaje de esperanza de Abascal a los españoles tras la moción socialista
La Gaceta  2 Junio 2018

El líder de VOX cree que los políticos del Congreso de los Diputados “han perdido el sentido común”.

Santiago Abascal ha querido lanzar un mensaje de esperanza a los españoles tras lo ocurrido en el Congreso de los Diputados. El pleno ha aprobado la moción de censura presentada por el PSOE contra Mariano Rajoy y que hace presidente del Gobierno al líder socialista, Pedro Sánchez.

La Cámara Baja ha dado el “sí” a Sánchez por 180 votos a favor -PSOE, Unidos Podemos, ERC, PNV, PDeCAT, Compromís, EH-Bildu y Nueva Canarias- 169 en contra -PP, Ciudadanos, UPN y Foro-, y la abstención de Coalición Canaria.

“En el Congreso de los Diputados se ha perdido el sentido común. Ninguno de los políticos ha estado a la altura de las circunstancias”, ha asegurado Abascal en un vídeo difundido a través de las redes sociales.

El líder de VOX, partido al que las encuestas otorgan ya representación para las próxima generales, ha recordado que fueron los ciudadanos “los que detuvieron el golpe separatista el 1 de octubre”.

“Otra vez está en manos de los españoles, en manos de la ciudadanía, el futuro del país. Habrá que volver a sacar las banderas y tendremos que movilizarnos”, ha aseverado.

Acto en Barcelona
El próximo domingo 3 de junio, VOX realizará un gran acto público en Barcelona para explicar a los barceloneses todas las iniciativas políticas y jurídicas que está realizando el partido para seguir persiguiendo a los organizadores del referéndum ilegal del 1 de octubre y para garantizar que se cumpla el Estado de Derecho en Cataluña.

En el acto, que comenzará a las 12:00 en el Hotel Barceló Sants, participarán Santiago Abascal, Javier Ortega, Rocio Monasterio, miembros del equipo de VOX Barcelona, liderado por Lola Martín, y coordinadores de municipios de la provincia, así como entidades y personas de la sociedad civil de Cataluña que han venido defendiendo en las multitudinarias manifestaciones de Barcelona de los últimos meses la vuelta a la legalidad en Cataluña y la unidad de España.

Este acto, titulado “La España por venir”, se produce después de que en los últimos meses VOX haya crecido de forma exponencial en la provincia de Barcelona, coincidiendo con la difusión de su política contraria al diálogo con los partidos separatistas, a la crítica por la aplicación débil e insuficiente del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de Mariano Rajoy y por la contundente acusación popular mantenida por VOX en el Tribunal Supremo contra los organizadores del golpe de estado llamado “procés”, y sostenida por un equipo de 30 juristas voluntarios coordinados por Pedro Fernández, vicesecretario jurídico de VOX, y Javier Ortega, secretario general.

Daniel Gascón: "Lo del 155 fue como la ley del tabaco: la rebelión de los obedientes"
ANTONIO HEREDIA El Mundo 2 Junio 2018

Si hoy se habla del procés como de El golpe posmoderno es gracias al concepto que acuñó el escritor Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) y que da titulo a su obra más reciente. Es un repaso pedagógico a las 15 lecciones que la democracia debería aprender del intento de secesión en Cataluña. El autor es respetuoso, moderado y poco estridente pero jamás equidistante.

Ha dado usted en el clavo con el concepto de la revolución posmoderna.
Veo que ahora se utiliza mucho. Hay unas peculiaridades del procés que son muy posmodernas: por ejemplo que la violencia no fuera explícita y que el independentismo la utilizara esperando la respuesta del otro lado.

Como el yudoca que aprovecha el impulso del adversario.
Eso es. Funciona como el vaciado en las esculturas de Pablo Gargallo. También es muy posmoderna esa ambigüedad que el independentismo mantiene: cuando algo funciona es imparable y cuando no funciona siempre se puede negar y dejarlo en un terreno simbólico.

Otro rasgo que señala es la sustitución de la argumentación por el sarcasmo.
Tiene que ver con la conversación digital, donde no necesitas desactivar el argumento del contrario sino simplemente mancharlo diciendo de dónde viene. En este caso lo han utilizado tanto los independentistas como los constitucionalistas. Pero diría que más los primeros.

Se percibe por parte de los independentistas un enorme convencimiento y por parte de los constitucionalistas una enorme falta de convencimiento.
Siempre es mucho más fácil argumentar contra el statu quo, aunque defender la Constitución no quiere decir que estés satisfecho con el estado de las cosas o que seas contrario a las reformas. Pero siempre tienes una cierta ventaja propagandística cuando defiendes una utopía frente a alguien que te habla de reformas graduales. Entre otras cosas porque la utopía del independentismo es inconcreta y cada uno proyecta sus deseos en ella. Para unos la república sería bussiness friendly y para otros, anticapitalista. Cuando defiendes una utopía no tienes que negociar tanto con las chapuzas existentes porque lo vas a cambiar todo.

El independentismo sí tiene una razón para la pasión. Casi religiosa.
Me dice Ramón González Férriz que Cataluña está menos secularizada de lo que yo pienso. Es llamativo el tejido de asociaciones que se ha creado y cómo una cierta visión del nacionalismo catalán ha conseguido permear a la sociedad civil, no sólo a los medios o las empresas.

Esa es la diferencia entre la hegemonía y la mayoría. ¿Se sobreestima el papel de TV3 en la construcción nacional de Cataluña?
Tendrían que venir los empíricos a medirlo bien. Pero con la televisión pasa algo parecido a lo que ocurre con la educación: podemos medir los datos o podemos medir la intención. No sabemos los datos pero la intención está bastante clara. Lo que también ha pasado con el procés es que había un consenso catalanista en el que participaba mucha gente que no era nacionalista y eso se ha roto. Que los que tenían la hegemonía no eran la mayoría uno lo empieza a comprender más tarde.

La sensación era la de un sol poble.
He estado leyendo un libro que va a salir pronto del filósofo ghanés Kwame Anthony Appiah, que explica que las identidades son múltiples y siempre compuestas y un poco azarosas y también contradictorias. Me parece que esa idea de un identidad homogénea y única que además se opone a otra es bastante estéril.

A mí lo que me resulta fascinante del procés es lo lejos que ha llegado traficando con un producto basura: una ideología anacrónica y excluyente.
Tiene un mal producto, que es un nacionalismo del XIX, fuera de época, y lo vende con unas estrategias comunicativas actuales. El núcleo del nacionalismo y la praxis del populismo. En un primer momento reivindicaban el agravio histórico y la cuestión financiera y luego sumaron la radicalidad democrática y el derecho a decidir. Han ido cambiando también los paralelismos: éramos Quebec, éramos Escocia, éramos Eslovenia y ahora a ver si somos Kosovo. Ha tenido una gran capacidad creativa.

Y una gran obstinación, al contrario que la comunicación y la diplomacia españolas.
Seguramente una democracia liberal no puede asumir esa carga propagandística. O tiene unas limitaciones que los líderes del procés no tenían. Pero, sí, tengo la sensación de que ha habido un partido y la mitad del tiempo un equipo no compareció.

¿Hay un relato español que oponer al persistente relato del fracaso?
Si piensas en los últimos 40 años, es una historia de éxitos en muchos planos: políticos, culturales, incluso deportivos. Está la integración europea, las transformaciones económicas o la creación del Estado de bienestar. Con todos los defectos que quieras oponerle. Ha habido progresos morales, España ha pasado de ser una sociedad conservadora, muy religiosa, a ser una sociedad muy tolerante y secularizada. Con todos los problemas que podamos pensar, precariedad, brecha salarial o el paro de los jóvenes, la de España es claramente una historia de éxito. El nacionalismo aprovecha la ventana de oportunidad de la crisis para salvarse. El giro en Cataluña lo da gente que ha estado gobernando mucho tiempo y que tiene una corresponsabilidad en los errores españoles. El procés es una forma de salvación. Jordi Pujol votó presupuestos del Estado y determinó gobiernos nacionales. A lo mejor, una comunidad que tiene el 20% del PIB y una capacidad de influencia sobre toda España es más responsable de lo ocurrido que Extremadura. Para bien y para mal.

¿La izquierda puede asimilar el discurso nacionalista?
Siempre se dice que la izquierda es internacionalista y que por eso no puede ser nacionalista. Eso lo niega la experiencia de toda la izquierda del siglo XX, que ha construido alianzas con los nacionalismos en España y fuera de España. Sí hay unos elementos en el independentismo que son contrarios a la izquierda. El componente etnolingüístico y de clase social que hay entre los independentistas o el elemento de rechazo a la redistribución, sin contar con lo de imponer su voluntad a más de la mitad de la población.
Usted asegura en su libro que tras la aplicación del 155 el panorama en Cataluña no cambia demasiado. Con lo apocalípticas que fueron las advertencias.

Fue como la rebelión de los obedientes. Se decía que iba a encontrar una resistencia terrible y al final fue como la ley antitabaco, que se decía que jamás se iba a dejar de fumar en los bares y a los tres días ya nadie fumaba. Es el doble filo de la prosperidad. La falta de memoria del sufrimiento lleva a jugar con la revolución pero la prosperidad actúa también como un freno. La renta per cápita es alta y tú no quieres romper el escaparate de la tienda, que además es de tu tía.

Lo que es una realidad es la quiebra de la convivencia.
El temor más común es el de la ulsterización. Aunque ERC está reclamando cierto pragmatismo, tiene que haber una admisión de que la vía unilateral no ha conducido a nada y también creo que luego el Estado de derecho ha de ser generoso. Yo no sé quién va a ser el héroe de la retirada.

Al final ha sido más violenta la realidad que el Estado.
Es como el chiste del matrimonio. El marido se enfada, hace la maleta y al salir ve que llueve, se empapa y decide volver a casa. Cuando la mujer le dice: "Has vuelto", él le responde: "No pasa un puto taxi". Cataluña quiso irse pero no pasa el taxi de la Unión Europea, ni el de los mercados y llueve demasiado. A veces es muy agradable la sensación de estar haciendo historia. Hay un componente emocional muy claro y una apelación a la sentimentalidad que te facilita no reconocer la realidad porque las cosas no son lo que son sino como las sientes.

Ser una víctima es reconfortante.
Hay una frase de Tzvetan Todorov que me gusta mucho: "Nadie quiere ser una víctima pero todos quieren haberlo sido". Cuando eres una víctima, siempre se te debe algo y la línea de crédito es infinito. Estos días estoy releyendo La cultura de la queja de Robert Hughes. Es un libro que tiene 25 años y ya dice todo el mundo se siente víctima. Tanto era así que estaba apareciendo una nueva clase de víctima que es el varón blanco americano.

Usted relaciona las pulsiones que conducen al Brexit y las que guían el procés.
El populismo siempre es un elitismo y lo que se presenta como el deseo de un pueblo y un movimiento que surge desde abajo siempre es una élite disputándose algo con otra élite. En el Brexit fue muy claro.

En España siempre hay un nacionalismo bueno y uno malo.
Cuando unos nacionalistas se vuelven rebeldes, los otros se vuelven estadistas. Ahora el prestigio político del PNV es enorme. Como lo fue el de Jordi Pujol cuando fue nombrado español del año.

La izquierda ha subestimado la identificación de la clase obrera con los símbolos nacionales.
Y que cuando hay una percepción de amenaza, esa identificación se vuelve más fuerte. En España no ha funcionado el populismo porque la emergencia no duró lo suficiente. En cambio en Cataluña sí que ha sido un proyecto exitoso, como laboratorio de la posverdad o por la alianza de los académicos y los intelectuales con un proyecto político tan claro. O la alineación de muchos periodistas, que te están contando los avances de la independencia como si fuera una competición deportiva. O la construcción de un enemigo impreciso, que es el Estado español.

Se le puede hacer mucho daño a la democracia utilizando con mala fe sus propios resortes.
Yo tiendo a creer aquello de Richard Rorty: "Cuida la libertad y la verdad ya se cuidará sola". Pero hay otros que creen que con las redes sociales y con la capacidad de reproducción de los rumores, hay que actualizar los mecanismos que teníamos para defender la verdad.

Las redes sociales son un actor relevante del procés.
Marcan un estilo comunicativo y una forma de argumentación y polarización. Tú de los otros ves la peor versión y eso genera una inflación de burradas. Ha habido personas de mucha responsabilidad dentro del independentismo que han escrito cosas espeluznantes y hemos leído artículos casi etnicistas en algunos medios catalanes. No es lo mismo el retuit del tuitero anónimo que el de Carles Puigdemont.

¿El pensamiento de Quim Torra es una anomalía dentro del nacionalismo o un exceso de sinceridad?
Me parece que hay muchos nacionalistas e independentistas que no coinciden con esas ideas. Torra iría contra un principio declarado del catalanismo: la inclusión. Podemos discutir lo real que ha sido eso, porque hay estudios que indican que ha habido menos movilidad social de la deseable. Pero, aun así, la hipocresía es preferible a la defensa de la exclusión. Lo que es extraño es que haya quienes acepten o excusen puntos de vista como los de Torra, que les parecerían inaceptables en cualquier otro contexto.

¿Cómo puede afectarle a la credibilidad de la causa independentismo en el exterior? Parece un error propagandístico clamoroso.
Socava la idea del nacionalismo cívico y recuerda a momentos muy oscuros de la historia de Europa: a esos instantes en los que se negaba la posibilidad de tener una identidad dual, en los que proliferaban discursos excluyentes. Un periodista decía el otro día que "en Europa esas cosas se leen mal y escandalizan". Igual no: quizá lo que pasa es que se leen bien.

En El golpe posmoderno reproduce una antología de hispanofobia recopilada por Juan Claudio de Ramón que es difícil de superar, a pesar de que el nacionalismo siempre ha declarado a los catalanes víctimas de una brutal catalanofobia.
El nacionalismo tiene una gran capacidad para encontrar razones para el agravio. Atrapados en su subjetividad, están tan obsesionados por las ofensas que creen recibir que no ven las que ellos cometen. Algo que llama la atención, con el caso Torra y con esas frases, o con los articulistas que han intentado mostrar que no se trata de xenofobia sino de esencialismo romántico, es la normalización de ese discurso. Decían algunos: eso no se puede decir en público, como cuando Donald Trump decía sus obscenidades machistas y se calificaban como conversaciones de vestuario. Existe catalonofobia: hemos visto campañas estúpidas, como el boicot a los productos catalanes, exabruptos, etc. Y puede haber, en ambas partes, casos de dog-whistle politics, alusiones para entendidos. Pero no me parece que sean casos comparables. En la antología de Juan Claudio de Ramón aparecen frases de personas de la máxima responsabilidad institucional. No creo que ocurra lo mismo en el lado constitucionalista.


 


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