AGLI Recortes de Prensa   Domingo 3 Junio 2018

Se va un cobarde; llega un irresponsable
Jesús Cacho. vozpopuli  3 Junio 2018

Amadeo de Saboya, duque de Aosta, el primer Rey masón de la historia de España, presentó su renuncia a “gobernar un país tan hondamente perturbado” un 11 de febrero de 1873, poniendo de inmediato pies en polvorosa. Se despidió con una carta a la nación en la que se quejaba amargamente de las luchas entre partidos y de la insoldable fractura social: “Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados, tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la Nación son españoles”. Amadeo, el gran hallazgo de Prim tras laboriosa búsqueda por las casas reales de la época, regresó a Italia sin haber podido procurar el bien que deseaba a esa “España tan noble como desgraciada”. Más de 145 años después, la mitad de los españoles representados en el Parlamento de la nación acaba de descabalgar por sorpresa a la otra mitad, en dos jornadas de infarto llamadas a tener su reseña, el tiempo dirá si de oro o de lodo, en la Historia de España. Tan educado como Amadeo pero mucho más cobarde, Mariano Rajoy es ya el pasado.

El tsunami cayó sobre el Partido Popular cuando en Génova y Moncloa celebraban el éxito de los PGE 2018, aprobados con la colaboración de un PNV convertido en gran aliado de Mariano. La ola se lo llevó todo por delante. Y por sorpresa, lo cual no deja de ser llamativo teniendo en cuenta que el Gobierno maniobró en la Audiencia Nacional para conseguir que la sentencia sobre el caso Gürtel no saliera el lunes 21, como estaba previsto, sino el jueves 24, con los PGE ya en el bolsillo, y que el Ejecutivo conocía de sobra el tenor del palo judicial que se le venía encima merced a la determinación del juez José Ricardo de Prada, uno de esos progres irredentos dispuestos a perseguir a la derecha hasta el catre. Lo cual permite extraer una conclusión obvia: el partido –y el propio Gobierno- se habían apesebrado tanto, se habían metamorfoseado hasta tal punto con el nihilismo, con el tancredismo de su amo y señor, habían perdido tantos reflejos, que no advirtieron el peligro, no vieron venir el golpe de mano que en cuestión de horas les preparó un Pedro Sánchez dispuesto a cazar su oportunidad al vuelo, a capitalizar en su propio beneficio el descrédito social que hoy acompaña a unas siglas embadurnadas de corrupción hasta las orejas.

Demostración evidente de que el país, como aquí se ha dicho tantas veces, estaba sin Gobierno, con un Ejecutivo de cartón piedra, de mediocres gestores de lo cotidiano, al mando de un presidente cuyo objetivo, tras renuncia expresa a toda ideología y a cualquier agenda reformista, consistía simplemente en “durar”. El espectáculo protagonizado estos días por Mariano es tan vergonzoso que pasará mucho tiempo antes de que se disipe la sensación de bochorno que hoy sienten millones de españoles.

Que el presidente del Gobierno se refugie en un bar durante 8 horas, en una especie de huida hacia ninguna parte producto del pánico –dos botellas de whisky, vino al margen, se trasegaron en el antiguo “Club 31” de Alcalá esquina Independencia-, en lugar de ocupar su escaño en el Congreso como era su obligación, es un episodio que no se había registrado nunca en la historia de un Parlamento no falto de lances abracadabrantes. Por ejemplo, el de un presidente de la Primera República, Estanislao Figueras, que sin previo aviso salió por pies a refugiarse en Francia, víctima de una diarrea provocada por un clima de revuelta social y parlamentaria que creyó podía acabar con él, eso sí, no sin que unos meses antes hubiera gritado en las Cortes su conocido “de aquí saldremos con la República o muertos”.

Nada tan ignominioso como la negativa de Mariano a hacer frente a sus obligaciones y honrar el cargo, con grave desprecio a los votantes del PP, a los cientos de miles de militantes y al país entero. Un lance que ha dado la medida personal y moral del personaje. “Orgulloso de haber sido vuestro presidente”, rezaba el viernes un tuit de este supremo cínico. Su negativa a dimitir, iniciativa que hubiera hecho decaer de inmediato la moción de censura como el propio Sánchez se encargó de recordarle el jueves, ha venido a demostrar lo poco que a este sujeto le importa España y su futuro en la balanza de sus intereses personales. “Rajoy deja el Ejecutivo en manos de un político cuyo único mérito contrastado es una desmedida ambición. Deja el poder al alcance de grupos cuyos intereses están en las antípodas de aquellos que defendemos la mayoría de españoles. En un acto de escapismo tan cobarde como escandaloso, liquida de golpe a su partido y coloca al país en una situación de preocupante fragilidad”, decía el editorial publicado aquí el viernes. Mariano es el Celestino V de la “gran renuncia”, canto tercero del Infierno, Divina Comedia, un clásico de Dante: “Poscia ch'io v'ebbi alcun riconosciuto,/ vidi e conobbi l'ombra di colui/ che fece per viltade il gran rifiuto”, un texto que puede traducirse por “Y tras haber reconocido a algunos, vi y conocí la sombra de aquel que por cobardía hizo la gran renuncia”.

Las fobias personales y los intereses del país
Una renuncia que le hubiera evitado al país las incógnitas de un periodo de inestabilidad cuyas consecuencias son difíciles de prever. Mariano y su gente se han ido al guano y lo han hecho, además, mintiendo, en la mejor tradición del grupo. De repartir la mercancía falsa se encargó el jueves María Dolores de Cospedal: “Sabes que la dimisión de Rajoy sería un gesto absolutamente estéril que no evitaría el Gobierno de Sánchez y que incluso serviría para que pudiera salir por mayoría simple, puesto que nosotros estamos en minoría. Es una cuestión de aritmética parlamentaria”. De los coros y danzas se ocupó Martínez Castro, dizque secretaria de Estado de Comunicación, alertando a su club de fans periodístico: “No compres la chorrada esa de que la dimisión de Mariano evita algo, porque no es así. Nos han echado y nos vamos, pero, con o sin Rajoy, nadie del PP conseguirá en este Parlamento los votos para ser investido/a”. Lo que nadie del PP ha contado es que en la tarde del martes, ante el rumor de una inminente dimisión, la Cospedal salió a cuerpo gentil a desmentir la especie aterrorizada ante la posibilidad de que la sustituta fuera Soraya Sáenz de Santamaría como presidenta en funciones encargada de convocar generales. Hasta aquí han llegado las miserias de un partido corroído por las envidias y dispuesto a anteponer las fobias personales a los intereses del país. Los españoles de centro derecha no deberían olvidarlo nunca.

El argumento es falaz por la simple razón de que una cosa es una moción de censura y otra muy distinta un proceso de investidura. Sánchez se ha convertido en presidente gracias al voto mayoritario contrario a Rajoy, porque en la España de hoy a poner a Rajoy como chupa de dómine se apunta hasta el portero. En una investidura, por el contrario, y después de la obligada intervención del Rey nombrando un candidato a la presidencia tras las consultas con los respectivos líderes, Sánchez hubiera tenido tantas dificultades como Soraya, en su caso, para conseguir los votos necesarios para ser investido después de negociar un programa concreto –cosa que no ha ocurrido con esta moción- con sus pactos y concesiones, en un proceso de varios meses que, además de permitir al Gobierno del PP hacer política, es decir, transar, algo que desconoce, seguramente hubiera desembocado en elecciones generales, justamente como ocurrió en junio de 2016 y como debería haber ocurrido ahora, porque hoy más que nunca resulta insoslayable preguntar a los españoles quién quiere que les gobierne y con qué programa.

Mintiendo y falseando la realidad. Ya el lunes 28, la dirigencia del PNV hizo saber en Moncloa que la dimisión de Mariano era obligada si el PP aspiraba a contar con su apoyo en la moción de censura. Pero es que en la noche del jueves 30, el propio presidente peneuvista, Andoni Ortuzar, se encargó de hacerle saber directamente que su partido apoyaría a Sánchez, “a menos que consigas la abstención del PdeCAT”.

-Pero eso no va a ser posible de ninguna manera.
-Pues entonces lo siento, pero el PNV no puede quedarse como el único partido nacionalista que apoya a Mariano Rajoy.

De modo que toda la puesta en escena del jueves 31 de Mariano y su claque fue puro teatro. Se va Mariano al exilio de un bareto en la calle Alcalá, presto a anegar en alcohol su condición de despedido con una patada en el tafanario, y llega el bello Pedro dispuesto a hacer diabluras. Ambos decididos a perpetuar la agonía de un Régimen moribundo, la vuelta al sistema del turno y sin pasar por las urnas, un simple cambio de caballo del bipartidismo, porque, amaestrado el más peligroso de los revolucionarios con casoplón en La Navata, el enemigo a batir es Albert Rivera y Ciudadanos, la revolución de un centro derecha liberal no contaminado por la corrupción y la caspa. Hemos asistido, en efecto, a una moción contra Ciudadanos, hasta el punto de que este PP en descomposición antes votaría a Sánchez que a Rivera si menester fuere. Es el gran logro del marianismo: dar el Gobierno a Sánchez, con Podemos y separatas de adláteres, para evitar que C’s se haga con la mayoría. Una imagen vale más que mil palabras: la bancada popular aplaudiendo a rabiar a Sánchez, el hombre que les ha puesto en la puta calle, cuando Sánchez arremetía contra Rivera.

El miedo al banquillo
Más que un partido, el PP ha demostrado ser una banda, quizá una secta dispuesta a inmolarse porque así lo ordena el gran chamán, sin dar explicaciones a nadie. La prueba es que 48 horas después del tsunami que ha arramblado con el edificio entero del partido, ni una sola voz se ha alzado para protestar contra la tropelía. Nadie se atreve a levantar la voz al sátrapa gallego que ha demostrado ser un tipo tan ladino como temible, dispuesto a seguir ejerciendo un poder omnímodo sobre la organización como si de un auténtico capo mafioso se tratara. El misterio sigue subsistiendo. ¿Por qué no ha dimitido Mariano Rajoy, ahorrando a los españoles la entrada en un túnel de incertidumbre del que nadie sabe cómo saldremos? Sólo hay una respuesta: el interés en seguir aforado por encima de todo, la preocupación por su futuro judicial, el miedo a acabar en el banquillo. Mariano, sé fuerte. “Te pido que trates a mi jefe con cariño”, pedía el viernes a sus fans la señora de la Comunicación. “Que le despidas como merece”. Como se merece deberían despedirle los españoles de centro derecha: con el mayor de los desprecios.

Llega Sánchez Pérez-Castejón y su variopinta troupe, esa especie de renovado “Pacto de San Sebastián” de partidos republicanos (“En España no hay republicanos”, que decía Pi y Margall) dispuestos a hacernos la vida agradable. Me lo dijo un notorio socialista ya fallecido, catedrático de la UCM, ex vicepresidente del TC y ex presidente del Consejo de Estado, del que fui vecino: “Es el personaje más nefasto que ha tenido el PSOE en 135 años de historia”. De nuevo España en un brete, esa España empeñada en existir contra los esfuerzos que “una clase política tan inepta” (Bismark) realiza para cargársela. Pero el PSOE es mucho más que Sánchez. Son miles de militantes y millones de votantes, muchos españoles que grosso modo comparten los valores y alientan las aspiraciones de paz, progreso y libertad que, a derecha e izquierda, orientan la vida de tantas y tantas familias españolas. En esos votantes y simpatizantes socialistas debemos confiar a la hora de otorgar a Sánchez el obligado periodo de gracia, los 100 días que marca el canon democrático, para él y su futuro Gobierno. No muchos más, porque su obligación es convocar elecciones generales cuanto antes; sería un escándalo que este irresponsable se apalancara en la presidencia durante un año o más sin mandato popular directo para ello. Estaremos vigilantes, con una línea roja claramente establecida en el respeto a la Constitución, la unidad de España y la igualdad entre españoles. A verlo vamos.

Al calor del momento
Antonio Escohotado Libertad Digital 3 Junio 2018

Empezábamos a remontar y llega la cagarruta -perdónenme no encontrar otro término adaptado al estado de cosas-, abanderada por un ser en alta medida aparente como Sánchez, que no deja de serlo por alcanzar la presidencia, y retrata definitivamente a una clase política convertida en casta inmóvil, dispuesta a burlar las intenciones de voto cuando le parezca, a costa de lo que fuere.

Son buenas noticias a plazo medio y largo, pésimas para el corto, porque exponerse a la desaparición del espectro político, como ocurrió con el partido socialista en Francia e Italia, pesa menos que la pasión singular de un individuo, aliada con quien fuere para obtener una moratoria de semestres a lo sumo. Como si Gürtel no fuera a verse seguido por algo sustantivamente análogo cuando se dicte sentencia sobre los enjuagues de la Junta andaluza, la corrupción migra en términos proyectivos, al amparo de que internet no haya crecido aún lo bastante para frenar todo de cuando en cuando, exigiendo sencillamente tomar en cuenta a la ciudadanía.

Vaya con el PSOE, que empezó ilusionándonos a casi todos como sinónimo de actualización, flexibilidad y honradez a principios de los 80; que nos arruinó tras desenterrar los horrores del guerracivilismo, con dos mandatos presidenciales edificados sobre el miedo a otra masacre como la de Atocha, y ahora transita del constitucionalismo al separatismo.

Habrá imprevistos -porque eso es finalmente lo que distingue la realidad de sus fantasías-, y albures más o menos nefastos para la inversión y el empleo, en definitiva los únicos factores dignos hoy de considerarse relevantes para el bienestar general. Pero no veo manera de que el trilero logre cosa distinta de rearmar al inmovilismo, ahondando el divorcio entre mandatarios y mandantes. En este caso ciento ochenta y tantos diputados con el suficiente descaro para votar unidos sin estarlo, cuando su adversario no es en realidad otro que el parecer de quienes les votaron.

La perspectiva venezolana en España
Pío Moa gaceta.es 3 Junio 2018

Mañana, domingo, día 3, firmaré libros en la caseta de librería Neblí, nº 45, de 12.00 a 14.00
La reconquista y EspañaNueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))Los mitos del franquismo (Historia)
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P. Dice ud que la victoria de Sánchez será efímera…
–No he dicho eso. Puede serlo y puede consolidarse un nuevo frente popular. Hay que contemplar varias posibilidades. La tendencia más natural de Sánchez y sus apoyos es a un frente popular, que fue una alianza entre quienes querían disgregar España y quienes querían implantar un régimen totalitario. Mucha gente cree eso imposible ahora, porque la Constitución y las normas democráticas lo impedirían, pero no hay tal. Ni el PSOE ni los separatistas ni la ETA ni Podemos son partidos constitucionales o democráticos, son radicalmente antidemocráticos y más aún antiespañoles. Saben retorcer las leyes según les convenga y bautizar sus desmanes con nombres bonitos y no van a respetar la Constitución ni las libertades. No está en su naturaleza. Puede comenzar así un proceso a la venezolana, cuyas condiciones han creado ya Zapatero y Rajoy. Hay mucho frívolo que cree eso es imposible en España, olvidando que lo mismo decían muchos venezolanos antes de Chávez y Maduro. Además, ese conglomerado de grupos realmente delincuentes, no tienen enfrente una democracia consolidada, porque un régimen que admite la ley de memoria histórica o las leyes de género, no es una democracia real, o si lo prefiere, es una democracia en seria involución.Ni tienen enfrente a partidos democráticos, porque tanto el PP como Ciudadanos admiten las leyes totalitarias de memoria histórica y de género, y ambos están por satelizar aún más a España a la OTAN y a Bruselas. Cuando hablan de “bloque constitucionalista”, es para echarse a reír. Todos los partidos, empezando por el PP, han pisoteado a fondo la Constitución por un lado o por otro. Y VOX es todavía demasiado débil para desempeñar un papel eficaz de barrera

P. Por consiguiente, según su análisis, estamos ante un nuevo frente popular y un proceso a la venezolana.
–Estamos ante esa posibilidad, muy real. Pero podría no ocurrir, pues los partidos que apoyan a Sánchez tienen intereses muy diversos, como pasó en el Frente Popular histórico. Así que para conservar el poder tendrán que insistir en el enemigo común, que es la unidad nacional y la democracia. Y la palanca o ariete que vienen usando desde hace mucho y usarán aún más, es el antifranquismo. Dado el ínfimo nivel del análisis político y la escasísima sensibilidad democrática en España, casi nadie se ha percatado del peligro de la renovada ley de memoria histórica, que hemos parado momentáneamente entre muy pocos (el PP no la paró, dijo simplemente que no había presupuesto). Ahora, con las pandillas de Sánchez en el poder, puede volver. Casi nadie ha señalado que esa ley es radicalmente antidemocrática y anticonstitucional, casi todos creen que se limita a condenar el franquismo y que así tampoco será muy dañina. Pero por una parte la condena al franquismo supone la falsificación radical de la historia, el imperio de la mentira y la calumnia, lo que viene muy bien para socavar a España, porque franquismo y españolismo se identifican claramente; y por otra parte esa condena solo puede imponerse destruyendo las libertades más elementales que todavía quedan, de expresión, opinión, etc. El análisis político en España apenas supera el nivel del cotilleo, con muy pocas excepciones. Vengo insistiendo en que el antifranquismo es el cáncer de la democracia y de la unidad nacional, pero por lo visto nadie lo entiende. Y sospecho que las mafias políticas de Sánchez, porque son verdaderas mafias, van a apretar el acelerador en esa dirección.

P ¿A qué atribuye usted esa debilidad de análisis?
–Muy pocos analistas ven las cosas con perspectiva histórica. Y muy pocos conocen la doctrina y motivaciones de los enemigos de España. Por eso todo resulta muy superficial, poco más que cotilleo. Pocas excepciones. De ahí que la experiencia histórica apenas sirva de nada, pase sin dejar ninguna lección

Nacionalismos vasco y catalán,Los (Ensayo)El derrumbe de la segunda república y la guerra civil: Edición Aniversario (Ensayo)

P. Hay un aspecto que ud olvida: la UE no puede consentir una venezolanización de España
–Lo tengo en cuenta. A la UE no le conviene, pero de ahí a que no pueda consentirlo o que pueda impedirlo hay un gran trecho. Igual que los separatismos: no le convienen, pero si España no resuelve el problema, la UE no lo hará. Es más, si observa la conducta de los medios de masas en esos países “amigos y aliados” de la UE, verá que apoyan mucho a los golpistas. Porque no se puede respetar a un país con unos gobiernos que toleran la invasión de su territorio como en Gibraltar, que rinden pleitesía a los invasores y los consideran “aliados y amigos”, y que además llevan decenios apoyando y financiando los separatismos, un caso único en el mundo. Además la propia la UE está en crisis, en involución. Sus principales señas de identidad son hoy la tiranía LGTBI, la cristianofobia y similares. La situación deberá resolverse en España.

P. Pero según usted, no hay fuerzas que se opongan a un proceso a la venezolana.
–Sí las hay. En parte puede hacerlo Ciudadanos, que, como dije, es un partido LGTBI, pro memoria histórica y prodisolución de España en la UE, pero que en cuanto al separatismo es o parece bastante contrario. Y como está subiendo como la espuma según las encuestas y puede convertirse en el partido más votado, puede frenar el proceso al menos en el aspecto de la disgregación del país. VOX es mucho mejor, sin duda, y creo que todos debemos hacer un esfuerzo por apoyarlo e impulsarlo, en lugar de sabotearlo como hacen muchos “patriotas” de la nada. De todas formas lo que convencionalmente llaman derecha, que ahora mismo son los partidarios de la unidad nacional, de las libertades y de una moral no LGTBI, padecen un déficit intelectual considerable. Por “derecha” no entiendo en absoluto al PP, que se ha revelado en estos siete años como el auxiliar más eficaz de los grupos que ahora le han echado del poder. Ha sido un caso de justicia poética, bien ilustrado por el trato despectivo de un macarra como Monedero a la repulsiva maquiavelilla de aldea Soraya. Esa derecha es VOX, y dada la situación política tan fluida que se ha creado, podría convertirse rápidamente en un partido realmente importante. La sensación de peligro es muy fuerte en mucha gente, y podría generar una movilización suficiente para impedir lo peor. Pero lo peor es muy posible, y sería de necios no tenerlo en cuenta. Por otra parte, como decía creo que Keynes, no suele suceder lo ineluctable, sino lo imprevisible.

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En “Una hora con la historia”: ¿Qué hay de cierto en el mito de al Ándalus?https://www.youtube.com/watch?v=1dhPYJimk7A
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En el seminario “España en Europa” tratamos este viernes una de las grandes peculiaridades históricas del país: la creación de un vasto ámbito cultural fuera de Europa, hecho que solo ha logrado también Inglaterra, aunque con rasgos muy distintos. El problema actual es: ¿qué perspectivas tiene ese ámbito hispánico? ¿Puede encontrar en sus raíces savia suficiente para desarrollar una cultura nueva en el mundo actual, o está condenado a ser satelizado y absorbido por el ámbito anglosajón? Se planteó la necesidad de una política cultural y de enseñanza común. El próximo viernes trataremos de la experiencia del siglo XX en relación con las dos guerras mundiales y la guerra fría.

Europa (Historia)
Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío]
Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]
https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

Mateo Requeséns:
La náusea gaceta.es 3 Junio 2018

El obsceno descaro con que nuestra clase política mercadea con el bien común de todos los españoles y hasta con la misma subsistencia de la Nación ha llegado con la moción de censura presentada por Pedro Sánchez a unas cotas tan nauseabundas que hasta para los habituales mamporreros mediáticos del régimen resulta difícil disimular.

Con el lapso de una semana, los mismos que rechazaban unos presupuestos por ser intolerablemente antisociales, los han garantizado con tal que el PNV apoyase sus aspiraciones para llegar a La Moncloa. Ese mismo Pedro Sánchez que pedía el endurecimiento del delito de rebelión para “pillar” mejor a los golpistas de cuello blanco, se ofrecía a continuación a rebajar sus penas para conseguir el apoyo de los separatistas catalanes. Claro que Rajoy no se ha quedado atrás, y las pensiones que un día no se podían subir sin poner en peligro la caja de la Seguridad Social española, al día siguiente se subían, también para justificar el apoyo del PNV, y el reguero de millones con que compró sus votos. Y miedo da pensar en los tratos que por debajo de la mesa hayan podido contemplar estos mercachifles de la política.

A nadie con un mínimo de honestidad intelectual se le oculta que ninguno de los partidos autoproclamados constitucionalistas ha actuado con otro afán que mirar por su propio interés o en atención al cálculo electoralista. Incluido Ciudadanos. Pero además hemos de añadir lo sumamente repugnante que es que PP y PSOE, una y otra vez, acudan solícitos a pedir el apoyo parlamentario a las formaciones separatistas, cuando abiertamente pregonan su odio a España y su intención de destruir la Nación española. Subastan sus votos al mejor postor, y PP y PSOE compiten en indignidad para obtenerlos, a sabiendas de que sus concesiones van a ser usadas en contra de la cohesión nacional, la solidaridad e igualdad de los españoles.

Sin duda somos muchos que pensamos que el mejor destino para estos dos partidos, PP y PSOE, sería su desaparición de la escena política española. La tan criticada Italia, en esto nos dio una lección, pues ni la Democracia Cristina ni el Partido Socialista Italiano sobrevivieron a los escándalos de corrupción de los años noventa. Aquí, por encima de la corrupción, se une ese rastrero mercadeo con los partidos separatistas, que les hace cómplices y responsables de la amenaza que sobre la unidad nacional se cierne. PP y PSOE tienen más que merecida una sentencia de muerte política. Tan sólo el clientelismo y la manipulación de los medios de comunicación de masas en manos de la oligarquía que mueve los hilos de este corrupto régimen explican que no suceda lo mismo que aconteció en Italia.

España es una Nación enferma, decadente, como el resto de Europa, pero además padece la peor clase política de todo el continente, donde cualquier chorizo, trepa, oportunista, tuercebotas, individuo sin escrúpulos o traidor a su patria tiene un puesto como diputado. Lo hemos comprobado con el espectáculo que nos han dado en la moción de censura. Pero átense los machos, sin duda enseguida serán capaces de provocarnos mayores nauseas.

Estafermo hasta el final
Pedro J. Ramírez elespanol 3 Junio 2018

Estábamos viendo el debate en esa redacción de EL ESPAÑOL que tanto le debe, cuando Rajoy soltó, como quien no quiere la cosa, una frase aparentemente trivial, en pleno calentón contra Sánchez: "Ya sabemos cómo son estas cosas de las votaciones...". En ese momento, me di cuenta de que sabía que estaba perdido y así lo reflejamos en el titular efímero de nuestra narración en vivo: "Rajoy sugiere que triunfará la moción de censura contra él".

¡"Estas cosas de las votaciones"! Así, con esa desafección y desdén, se refería a la democracia en marcha el más afortunado de sus transeúntes. Alguien aupado por ella hasta las más altas cimas del poder, habilitado en su nombre para ejecutar todo tipo de designios e instalado en su seno como el más acomodaticio de sus oficiantes; pero sin llegar, en realidad, ni a comerla ni a beberla nunca.

"Estas cosas de las votaciones" fueron, durante veinte años, parte esencial de su modus vivendi como político profesional, al servicio de otros, hasta que, en agosto del 2003, el dedazo de Aznar le otorgó la sobrevenida condición de líder. Entonces se convirtieron en el atrezzo de su contumaz instalación y apalancamiento en el teatro de la gloria.

"Estas cosas de las votaciones" le permitieron ser elegido y ratificado unas cuantas veces como caudillo del PP, recurriendo incluso en 2008 -cuando hizo falta sacarle del furgón mortuorio de su hierática despedida en el balcón de Genova- a los avales trucados del congreso de Valencia.

"Estas cosas de las votaciones" le catapultaron hasta la Moncloa, después de dos pinchazos en hueso, por mor de las listas cerradas y bloqueadas, del reparto de escaños por circunscripciones, del turnismo bipartidista vigente y de los graves errores de su antecesor.

“Estas cosas de las votaciones” fueron su tabla de salvación, a través del servilismo de los estómagos agradecidos de su grupo entonces mayoritario, cuando hace cinco años descubrimos la tostada de su 'caja B', sus sobresueldos y sus SMS a Bárcenas, que en cualquier otro país hubiera obligado a dimitir a cualquier gobernante.

“Estas cosas de las votaciones” han sido el asidero de su precario declinar desde que, en diciembre de 2015, llevara al PP al peor resultado en un cuarto de siglo, pero su condición de primera minoría y el sándwich con Iglesias, auspiciado por el duopolio televisivo, le permitieran aguantar en funciones, forzar nuevas elecciones y formar un gobierno de sólo 134 escaños, tras engañar a Ciudadanos, firmando unos pactos de investidura que no pensaba cumplir.

“Estas cosas de las votaciones” estuvieron muy bien, mientras fueron útiles para su advenimiento y permanencia, pero han dejado de interesarle desde el mismo momento en que se dio cuenta de que iban a serle adversas. En ese “ya sabemos cómo son…” con que inició su frase está encerrado todo su escepticismo, todo su descreimiento, toda su marrullería de manipulador tramposo y ventajista.

Es el momento cumbre en el que la zorra renuncia a las uvas, el actor se baja del escenario y el cura se declara ateo. Es el instante mágico en que –según se contaba hace 30 años en la redacción de ABC- César González-Ruano asoma la cabeza, tras el dintel de la puerta del recién nombrado embajador que ha decidido interrumpir la tradición de untar al eximio columnista, a cambio de sus loas a las “repúblicas hermanas” y, en un arrebato de sinceridad, pone los puntos sobre las íes: “Señor embajador, que entre nosotros no quede el equívoco, el Paraguay es una puta mierda…”.

Fuera máscaras, señor Sánchez, que entre nosotros no quede el equívoco, “ya sabemos cómo son estas cosas de las votaciones”. O, como diría el protagonista de House of Cards, usted y yo sabemos que “la democracia está muy sobrevalorada”.

Y quien no quiera fiarse de mi subtexto, que se fije en su conducta. En cuanto cree que su suerte está echada en los despachos, Rajoy tira la toalla en el hemiciclo. Ya no volverá a pisarlo hasta que no tenga más remedio que cumplir con la obligación de votar y el deber ritual de cortesía de felicitar al vencedor.

Ni escucha las razones del PNV, ni por ende trata de rebatirlas o tan siquiera de poner en evidencia sus contradicciones y hacerle pagar un precio por su “traición” ante la opinión pública. Tampoco saca los colores a las minorías separatistas o a Pablo Iglesias con quien tantas amenas partidas de ping pong de casino provinciano ha mantenido.

No, Rajoy abandona el Congreso, cruza la Cibeles, se va al antiguo Club 31 y se atornilla con sus leales a la mesa de un reservado, para seguir la sesión parlamentaria por la tele, fumándose un buen puro, como si fuera la final de la Champions que no pudo ver in situ en Kiev. Y allí pasa dos, cuatro, seis, ocho horas comentando las jugadas delante del plasma, repasando la moviola de lo ocurrido por la mañana, como si nada fuera ya con él.

A última hora de la tarde, Maria Dolores de las Mentiras comparecerá para explicar la elocuente razón por la que Rajoy descarta dimitir: “No garantizaría la continuidad del PP en el Gobierno”. A la mañana siguiente el furriel Hernando emplazará, con sus modos tabernarios, en los mismos términos, a Sánchez y Rivera: ¿verdad que no hubieran estado dispuestos a investir a otro miembro del PP?

O sea, que Rajoy sólo habría frustrado la llegada del horripilante “gobierno Frankenstein” si hubiera sido por el bien del PP; nunca por el bien de España, no fuera a ser que, en una ronda de consultas del Rey, los apoyos a Sánchez se resquebrajaran, Pablo Iglesias optara por unas elecciones anticipadas y terminara beneficiando a Rivera. No, antes que correr ese riesgo, que venga Frankenstein, que ya encontraremos la manera de entendernos bajo cuerda, mientras le zurramos de lo lindo desde la oposición y con los aforamientos puestos. Que se perpetúen las dos Españas mientras nosotros seamos una de ellas.

Pero, sobre todo, es que dimitir hubiera significado hacer algo, intentar algo, pretender algo, despedirse en movimiento... y eso hubiera ido contra la naturaleza estática del Estafermo. Fijémonos, ojalá sea por última vez, en esa metáfora. Desde que la puse en circulación en aquel artículo divulgado a finales de 2014, a través del agregador internacional Medium, toda vez que el periódico que fundé se negó a publicarlo, la imagen había ido convirtiéndose en moneda de curso legal en cualquier conversación política. En el momento menos predecible, en el lugar más inesperado, alguien te hablaba del Estafermo, refiriéndose a Rajoy.

No se trató de una invención original, sino que fue leyendo un relato del bohemio y extravagante Gerard de Nerval cómo encontré respuesta al gran enigma de la personalidad de Rajoy: ¿cómo era posible que alguien tuviera una acrisolada fama de indolente –incluso de perezoso y vago- en el ejercicio de las tareas que se le encomendaban y, a la vez, fuera liquidando implacablemente a cuantos rivales y antagonistas le rodeaban, hasta atiborrar el cementerio de los Cien Negritos del PP?

“Ese modelo no existe en la vida”, me decía a mí mismo, “nadie es tan zambo para la construcción y tan virguero para la destrucción, el pasmarote lo es igual para lo malo que para lo bueno”. Hasta que topé con ese cuento sobre un hombre al que contrataban en París para hacer el papel de los estafermos, en los remedos de las justas medievales. Lo plantaban en medio de la pista con un escudo en un brazo y una maza en el otro. Ambos debían estar rígidos, de forma que cuando un jinete golpeaba con fuerza el escudo, corría un alto riesgo de recibir por detrás el impacto giratorio de la maza.

“La naturaleza del estafermo –expliqué- residía en su carácter inerte, en su falta de iniciativa, en su abulia existencial, en su condición tan yerma como yerta, en contraste con la vitalidad actora del jinete”. ¿Puede alguien encontrar, cuatro años después, una explicación mejor para esa perpetua espera de la justificación de lo inexorable que ha caracterizado la gestión de Rajoy en la Moncloa?

Todos sus actos precisaban siempre de un impulso exterior, sin osar jamás adelantarse a los acontecimientos. Debían ser los hombres de negro de la Unión Europea los que le obligaran a hacer las reformas económicas, la presión de los nuevos partidos la que le empujara a adoptar medidas contra la corrupción y la declaración unilateral de independencia de Cataluña la que no le dejara otra salida que aplicar el 155. Pero debía ser en su modalidad blanda... porque así se lo imponía el PSOE.

Cuando el viento no movía la veleta, el Estafermo continuaba plantado inmóvil, fiel a su condición de autómata sin iniciativa. Baste como ejemplo, que resume toda una manera de estar para nada en la política, el caso de su prometida reforma de la ley del aborto: al cabo de seis años y medio como presidente del Gobierno -cuatro de ellos con mayoría absoluta- ni ha modificado las disposiciones flagrantemente inconstitucionales, que a su entender incluye, ni tampoco ha retirado -para desesperación del TC- el recurso que exige su derogación.

Nunca buscó complicidades, nunca reclutó talento, nunca desarrolló empatía alguna. La única actividad constatable de Rajoy, desde que entró en la Moncloa, fue ir cavando las tumbas de cuantos le ayudaron a llegar, sin conformarse luego con la inutilidad del éxito; y de cuantos, expiando sus culpas con estrépito y escarmiento en la picota del duopolio, contribuyeron a que él eludiera asumir las suyas. Desde Aznar a Cifuentes, pasando por Mayor Oreja, María San Gil, José Manuel Soria y tantos y tantos próceres -santos laicos, incluso, como Ortega Lara-, el panteón de hombres ilustres del PP está atiborrado de los cadáveres de todos cuantos le servían mejor muertos que vivos.

Ahora que "estas cosas de las votaciones" le han arrebatado la maza y el escudo, ya no le queda sino enterrarse a sí mismo. Si de él dependiera, continuaría como líder de la oposición, aparentando la confrontación y legitimando al confrontado, al modo en que su primer mentor, Manuel Fraga, hizo en los 80. Pero es consciente de que, cuando su partido haga de verdad las cuentas, no le quedará otro rumbo que el del árbol del ahorcado.

Rajoy dice que se va dejando una España "mejor que la que recibió". Si el baremo son los indicadores económicos, determinados en toda la UE por la actuación del Banco Central Europeo, es indiscutible que sí. Si el baremo es la situación política, marcada por el descarrilamiento de la crisis catalana y la omnipresencia de la corrupción, el balance es exactamente el opuesto. En todo caso, los españoles ya emitieron sus primeros veredictos en 2015 y 2016 cuando convirtieron los casi 11 millones de votos que recibió el PP en 2011 -un 44,6%- en poco más de 7 millones (28,8%) y algo menos de 8 (33,03%).

Nunca sabremos ya a cuánto hubiera caído el PP en unas sextas generales con Rajoy como cabeza de cartel, pero su intención de voto en las últimas encuestas oscilaba entre el 16 y el 19%. Es evidente, en todo caso, que tampoco habríamos llegado jamás a la situación actual si, en lugar de empecinarse en gobernar en extrema minoría, embadurnado como estaba ya por la corrupción, Rajoy se hubiera echado a un lado, en 2015, propiciando la entrada de Ciudadanos en un gobierno presidido por otro dirigente del PP, o hubiera al menos cumplido sus compromisos de la investidura de 2016 para mantener el apoyo de Rivera.

Casi a la vez, cuando yo publiqué El Estafermo, Pérez Reverte escribió de forma concurrente que "Rajoy parece una liebre paralizada en una carretera ante los faros de un automóvil". Yo me aferré a mi metáfora y refuté la suya. Una "liebre paralizada" ha tenido movimiento antes. "¿Cuándo le has visto brincar, recortarse, emprender carrera alguna hacia algún sitio?". Pero le di la razón en que "lo malo es que nos van a atropellar a todos". El automóvil de faros deslumbrantes ya está aquí y lleva las luces cortas. Muy cortas.

Expectación en las fronteras del sur ante el cambio de Gobierno
80.000 inmigrantes esperan en Marruecos y Mauritania a que el Gobierno de Pedro Sánchez les abra las puertas de España
www.latribunadelpaisvasco.com 3 Junio 2018

Según informa AD, fuentes próximas al Gobierno marroquí han advertidode que hay miles de inmigrantes ilegales en Marruecos y otros tantos en Mauritania pendientes de cruzar la frontera a España y la UE de forma ilegal.

En concreto, 50.000 inmigrantes ilegales en Marruecos procedentes de diversos países del África subsahariana están en los alrededores de Ceuta y Melilla esperando la ocasión para dar el salto a través del perímetro fronterizo, alentados por el “efecto llamada” del nuevo Gobierno resultante de la moción de censura que ha puesto fin al mandato del PP tras el acuerdo del PSOE con la extrema izquierda y los separatistas.

Asimismo y de acuerdo con las mismas fuentes, se estima que unos 30.000 ilegales se hallan en Mauritania pendientes de pasar a Marruecos. Sobre el aumento del flujo de ilegales que pretenden entrar en España habría pesado mucho la influencia que tendrá la extrema izquierda en las decisiones del próximo Gobierno. En este sentido, Podemos ha defendido siempre las “fronteras abiertas” y han sido numerosas sus críticas al ejecutivo de Rajoy por los controles fronterizos en Ceuta y Melilla.

Según explica AD, en las intenciones del próximo Gobierno de Pedro Sánchez se vislumbran cambios en materia de extranjería, entre ellos la aceptación de la cuota pactada por los Estados miembros de la Unión Europea (UE) para la reubicación y reasentamiento de 160.000 refugiados y acabar con las deportaciones de inmigrantes ilegales. Garantizaría también a las personas indocumentadas los permisos temporales de residencia necesarios, hasta resolver administrativamente su estatus jurídico.

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La "España mejor" que deja Rajoy: Un Pelelesidente del separatismo, una economía temblando y una Derecha cadáver
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 3 Junio 2018

Una casta política indecente, servida por un redomado traidor y contando con la ambición desnortada de un 'pelelesidente', pretende robarnos lo que es nuestro, fruto del genio y el esfuerzo de tantas generaciones de españoles.

Rajoy no se ha ido. Lo echará el partido si quiere sobrevivir, pero él se negó a dimitir para frenar la moción de Sánchez y obligarle a una investidura con menos posibilidades de salir en dos meses que la moción en dos días, por una sola razón: quiere seguir al frente del PP. Si se hubiera despedido realmente del PP, y el PP de Rajoy, no hubiera protagonizado la escena más humillante para la nación española desde que Tejero entró pegando tiros en el parlamento hace 37 años. Pero, como ha recordado Luis Herrero, aquel majadero golpista tropezó entonces con un presidente del Gobierno en su sitio, mientras todos los diputados se tiraban al suelo; esta vez, el único que no estaba en su sitio era el presidente. Se largó a comer y a beber ocho largas horas, dejando su escaño al bolso de Soraya, metáfora de un triple vacío: el suyo, el de Soraya y el de su dignidad.

La noche bochornosa de un político penoso
La Sexta, cadalso de tantos dirigentes del PP, inocentes o no, ejecutados por el Trío Calaveras (Rajoy-Soraya-Montoro) fue avisada, seguramente por los canales de costumbre, para certificar que el presidente del Gobierno, pasadas las diez de la noche y tras humillar con su deserción a su grupo parlamentario, a sus votantes y a todos los españoles de los que aún era presidente, salía con claros síntomas de embriaguez y desorientación del antiguo Club 31, que desde la noche del 31 de mayo bien puede rebautizar la Izquierda golpista Club 1931. Pero la huida de Alfonso XIII y la llegada de la II República tras unas simples elecciones municipales fue por miedo a seguir la suerte del Zar y su familia. Los 'novillos' de Rajoy, su huida de manso 'pregonao', tenían tanto de cobardía política como de egoísmo personal. Quiso ahorrarse por la tarde el bochorno parlamentario que por la mañana él había infligido a Sánchez, fiado en la superioridad dialéctica del humano ante el adoquín y en que creía contar por dos años con el PNV, el partido más traidor de la Historia de España.

Y esa cobardía política, hija del egoísmo personal, desembocó en una vileza estética inimaginable. Yo no sé qué pensaría Rajoy mientras "Carmen, por favor", le servía otra copa, si es que estaba en condiciones de pensar viendo al bolso ocupar su escaño como prenda de que iba a volver a sentarse. Lo que sé es que millones de españoles, sobre todo los pasados o presentes votantes del PP, nos sentimos humillados y ofendidos. Si Cifuentes se fue por el vídeo de los tarros de crema robados, cuya ilegal existencia no ha querido investigar el Gobierno, Rajoy debe irse para siempre por robar la dignidad de la Presidencia, del Gobierno, del PP y de la Soberanía Nacional. Que al día siguiente presumiera sin rubor de "dejar una España mejor que la que encontró", con un 'Pelelesidente'del separatismo y el comunismo, el golpe catalán más fuerte que antes y la economía al borde del barranco, prueba que su estado mental es como el moral: simplemente cochambroso.

Añadamos que, tras muchos traspiés y trampas en el solitario, deja la economía temblando, como demuestra el artículo de ayer de Manuel Llamas.

Luis del Pino hace la autopsia del legado de Rajoy
Cuando hace dieciocho años fundamos Libertad Digital, confieso que abrigaba un fin doblemente egoísta pero sanísimo: que el poder político, entonces Aznar, no me impidiera decir lo que me diera la gana y que pudiera leer cada día lo que 'gente suelta', como yo, escribía sobre lo que pasaba. Ayer, junto al de Manuel Llamas, Luis del Pino publicó aquí un "Permítame que no me levante, Don Mariano", que me ahorra casi todo el acarreo de razones del mío, aunque, por deber que me impongo, escriba como cada domingo. Recojo lo esencial de su argumentación como homenaje y ayuda-memoria a los que, en una situación que trata de rematar el 11M que nos unió, debemos volver a la resistencia cívica y nacional, más curtidos, pero nunca aburridos y jamás vencidos. Este es el balance político de Los años perdidos de Rajoy:

"Después de seis años y medio en el cargo, cuatro de ellos con mayoría absoluta:

Ha perdido casi 3 millones de votos, uno de cada cuatro electores que votaron al PP en 2011. Los sondeos señalan que, de haber elecciones mañana, el resultado sería aún peor.

Ha perdido 49 escaños y la mayoría absoluta en el Congreso
Ha perdido los gobiernos de Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia
Ha perdido la mayoría absoluta en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia

Ha quedado reducido a 4 diputados en el parlamento catalán, 33 en el andaluz, 9 en el vasco y 2 en el navarro
Ha perdido buena parte de las alcaldías de las capitales de provincia y ciudades más importantes

Puso su mayoría absoluta al servicio de la continuidad de las políticas de Zapatero, sin derogar ni una sola de las leyes ideológicas aprobadas por aquél, desde la infame ley de la violencia de género que consagra la desigualdad jurídica, a la ley de barra libre del aborto, pasando por la totalitaria y cainita ley de memoria histórica.

Mantuvo Vd. la hoja de ruta de negociación con ETA, negándose a publicar las actas de negociación que se había comprometido a publicar.

Procedió Vd. a un vergonzoso reparto del CGPJ, incumpliendo de modo frontal el programa electoral y dando presencia a CIU, PNV e IU en el órgano de gobierno de los jueces.

Dejó que Bildu/Sortu/Amaiur siguieran en las instituciones estatales, autonómicas y locales, de modo que el brazo político de ETA se legitimó, y los proetarras siguen manejando centenares de millones de euros de dinero público y accediendo a los datos personales de buena parte de los habitantes del País Vasco.

Movió Vd. Roma con Santiago para liberar a Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara y asesino múltiple, como "gesto" de cara a la negociación con ETA, mintiendo a la opinión pública sobre su estado médico. El supuesto enfermo terminal estuvo dos años y medio chiquiteando por Mondragón.

Procedió Vd. a efectuar una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras, escudándose en una sentencia de Estrasburgo que no teníamos obligación de cumplir de manera automática, y mucho menos de aplicarla con carácter general.

Soltó Vd. de paso a violadores en serie y pederastas, muchos de ellos no rehabilitados, con absoluto desprecio de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Varias mujeres fueron violadas por esos psicópatas que Vd. liberó. Y todo porque necesitaba Vd. una excusa para liberar a los etarras.

Ha permitido Vd. que se celebren de forma cotidiana homenajes a etarras en muchísimos pueblos del País Vasco.

Mantuvo Vd. intacto el ruinoso estado de las autonomías y la estructura clientelar de la administración del estado, lo que ha llevado a que nuestra deuda sea actualmente la más alta de la historia democrática.

Rescató Vd. a las cajas de ahorros quebradas por los propios políticos mientras a los ciudadanos de a pie nos crujían a impuestos.

No hizo Vd. nada para que se pudiera estudiar EN castellano con libertad en toda España.

Financió con generosidad el golpe de estado separatista en Cataluña, permitiendo que el dinero de todos los españoles fuera a redes de "embajadas" que actúan contra los intereses de España, televisiones públicas que solo son altavoces del separatismo o asociaciones cuyo objetivo declarado es la destrucción de la Nación y la Constitución…

Permitió Vd. la celebración de dos referendos ilegales de secesión en Cataluña, a pesar de haber prometido expresamente que no se celebrarían.

Ha consentido que los separatistas arrastren por los suelos nuestra imagen exterior y que Europa se ría de nosotros, negándose a entregar a los responsables de un golpe de estado.

Prometió Vd. aplicar el 155 como respuesta al golpe de estado separatista, para a continuación convocar elecciones de inmediato y volver a dejar vendidos a los catalanes no separatistas.

Mantuvo Vd. en sus puestos a decenas de altos cargos separatistas, dejando intacta la estructura del golpe dentro de la administración catalana.

No solo no ordenó la devolución de los documentos expoliados del Archivo de Salamanca, sino que procedió Vd. a entregar a los separatistas nuevas remesas de documentos.

No hizo Vd. nada, desde el gobierno, para aclarar el golpe de estado del 11-M.

Y se ha despedido Vd. levantando el 155 en su último día de mandato.

Podría seguir durante horas, don Mariano. No ha habido español al que Vd. haya defendido, ni enemigo de España al que Vd. haya dejado de favorecer."

De nuevo, a la Resistencia Nacional
Como en 2004 tras el 11M y tratando de rematar políticamente la fechoría de entonces, el PSOE y los separatistas, con etarras y recogenueces al frente, y golpistas catalanes en la cola, quieren liquidar España por su base, que es la soberanía nacional. Este venerable concepto significa que todo el edificio legal y material del Estado Español es 'propiedad' de todos los españoles y sólo los españoles podemos disponer de él legalmente. Una casta política indecente, servida por un redomado traidor y contando con la ambición desnortada de un 'pelelesidente', pretende robarnos lo que es nuestro, fruto del genio y el esfuerzo de tantas generaciones de españoles que han creado uno de los hechos de civilización más formidables de la Historia. Todas las fatuas y despóticas ambiciones regionales juntas no le llegan a la suela del zapato a la común historia de España, a la lengua y al arte comunes.

Las comunidades tribales en que pretenden despiezarnos no deben destruir, aunque pueden hacerlo, el hecho político nacional español. Sólo son garantía de tiranía. Hay que volver, como cuando el infame Zapatero empezó el desmantelamiento del régimen constitucional, a la resistencia pacífica pero masiva, en la calle y en las instituciones, con todos los políticos dispuestos a luchar por la Nación y contra los políticos que la traicionan o la agreden. No tenemos más opción que resistir. Pero si resistimos de verdad, el 'mansazo' del bolso y el 'Pelelesidente' serán pronto apenas el recuerdo de un mal sueño.

Pedro Sánchez, la utilidad de lo inútil
Miguel Ángel Mellado elespanol 3 Junio 2018

Sí. A una mayoría de los españoles le ha pasado como a Lucinda Methuen-Campells. Esta vecina de Bristol padecía terribles dolores de vientre. Por prescripción médica, optó por meterse en el quirófano y operarse del intestino. El cirujano decidió quitarle también los ovarios, por si acaso. Cortó por lo sano, aunque carecía de autorización escrita de la paciente para una mutilación de este calibre.

Pongamos ciudadanos españoles en vez de mujer inglesa, dolor por corrupción en lugar de dolor de intestinos, y moción de censura en vez de intervención quirúrgica. ¡No me digan que no puede establecerse cierto paralelismo con lo que hemos vivido este jueves y viernes pasado! Pedro Sánchez, el cirujano encargado de la intervención en el salón de plenos del Congreso de los Diputados, ha extirpado el dolor social que representaba Mariano Rajoy ante los incesantes casos de corrupción del PP. No le ha quitado los ovarios, porque no tiene, pero sí todo lo demás.

La pregunta que ha surgido entre gran parte de la ciudadanía es la siguiente: ¿Tenía permiso moral Pedro Sánchez para vaciar la presidencia del Gobierno de España sirviéndose del escalpelo parlamentario de partidos empeñados en trocear España como si el quirófano fuera la mesa de un médico forense?

Legalmente, sí. La democracia se basa en las mayorías parlamentarias. Tanto peso y derecho tiene un parlamentario de Bildu como otro de Coalición Canaria, por poner un ejemplo. Si bien la legalidad no siempre coincide con la moralidad de las acciones.

Estos intensísimos días políticos han sido muy instructivos para todos. Nunca como hasta esta semana hemos sido tan conscientes del valor de cada voto. El primer día de clase, el profesor David Foster Wallace contaba a sus nuevos alumnos una historieta: dos pececillos se cruzan con un pez mayor y éste les pregunta que cómo está el agua; al rato, uno de los alevines deja de aletear, se para y dice a su compañero: ¿por cierto, qué es el agua? Como se cuenta en La utilidad de lo inútil, obra de Nuccio Ordine.

Vivimos en democracia, nadamos en democracia, pero no nos damos cuenta ni valoramos suficientemente qué es el agua. El mismo Mariano Rajoy, 30 años ocupando puestos políticos principales en nuestro sistema democrático, se ha caído del caballo tras ser destituido por una mayoría parlamentaria de 180 votos de los 350 del Congreso de los Diputados. “¿Ana (Pastor), qué es el agua, es democrático lo que me ha pasado?”, parecía preguntarle con la mirada a su amiga, la presidenta de la Cámara Baja, en la toma de posesión de Pedro Sánchez en el Palacio de la Zarzuela.

Ionesco, uno de los padres del teatro del absurdo, defendía la utilidad de lo inútil. La utilidad: echar a Rajoy, líder de un partido infectado por la corrupción, septicemia que amenazaba la salud del sistema democrático. De lo inútil: un líder, Pedro Sánchez, que ha llevado a su partido, el PSOE, a los peores registros electorales hasta el punto de conducirlo hacia el camino de la insignificancia, y que ha salido presidente en parihuelas rumbo a la UVI; un presidente, por tanto, que no podrá ejercer como tal.

Para comprender la utilidad de lo inútil y, por ende, la inutilidad de lo útil, hay que tener mucho arte, afirma Ionesco. A Pedro Sánchez, arte no le falta: para pasar de la nada al todo hay que tenerlo, y mucho. “Un país donde no se comprende el arte –en este caso, de Pedro Sánchez-, es un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe. Un país donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio”, escribe el filósofo afrancesado.

Lo sucedido estos días en el Congreso de los Diputados podemos traducirlo en clave de humor. Veamos: 1) El PNV, cambiándose la calderilla -540 millones de euros- del bolsillo derecho al bolsillo izquierdo y dando lecciones de ética; 2) Pedro Sánchez hablando de exploración y empatía, y aceptando los dos votos de los diputados de Bildu, un partido plagado de proetarras y etarras que asesinaron, entre otros, a numerosos militantes del PSOE; 3) Pablo Iglesias, más elegante que nunca en el Congreso de los Diputados, vestido de boda, con su blazer azul morado y su camisa cuello italiano, para enterrar a Rajoy, un día después de sus lágrimas “de chalet” en la misma Cámara; 4) Margarita Robles, orgullosa de maduro Zapatero, reivindicando su obra desde el estrado del Congreso ; 5) ERC pidiendo al elegido Sánchez, con los votos de los 9 diputados republicanos, que su primera salida como presidente del Gobierno sea a la prisión de Estremera, para visitar a Junqueras; y 6) Rajoy, muy ofendido porque iba a ser destituido, desaparece la tarde del jueves, se va de comida y copas y en su vacío asiento parlamentario la vicepresidenta Soraya deja su bolso de 2.000 euros, todo un símbolo, y no amarillo… Humor negro... Será porque todo lo útil es feo, como las letrinas.

Quedan muchas preguntas por contestar. La menos importante es de la que más se hablará en los próximos días: la quiniela de los ministros. Me decía en cierta ocasión José Bono, otro desaparecido, que desde que conocía de cerca a los ministros admiraba más a los ordenanzas. Él mismo acabó siendo ministro.

Hay muchas grandes preguntas en esta historia: ¿Qué ha pactado Pedro Sánchez con los nacionalistas/separatistas? Yo creo que nada. Ni le ha dado tiempo, ni con sus 84 escaños –el 24% de la cámara- puede dar lo que ellos quieren: los ovarios y los testículos de España. ¿Cuánto durará la legislatura? Lo que quieran los socios independentistas, o sea, lo que menos interese a España. Los independentistas, en esta obra de teatro, son como el judío Shylock en El mercader de Venecia: querrán sólo “una libra exacta de vuestra hermosa carne”: el corazón. Y la legislatura durará lo que quiera, también, Podemos; o sea, lo menos posible para Sánchez.

Para mí la gran pregunta es otra: saber quién inspiró a Pedro Sánchez para escribir, a modo de moción de censura, el “Requiem” de Rajoy. Mozart recibió el encargo de componer su célebre marcha fúnebre de un extraño sujeto con atuendo gris que se presentó por la noche en su casa de Viena. Luego se supo que el enigmático sujeto era un músico amateur, Franz von Walsegg. Lo que quería era hacer suya la obra, dado que Mozart estaba en las últimas. Fue, de hecho, lo último que compuso.

También Pedro Sánchez estaba en las últimas y hoy se levantará como presidente del Gobierno de España. Alguna vez sabremos la mano que movió la voluntad de la moción. Seguramente tiene nombre de mujer y no se llama Begoña, como en círculos (machistas) se dice.

El 22 de mayo de 2017, un día después de ganar las primarias del PSOE contra todos los barones y la baronesa andaluza, me encontré con Pedro Sánchez en un hospital público. Se estaba haciendo un chequeo como yo. Por cortesía y sinceridad le dije: “Enhorabuena, y lo siento: menuda preocupación debes de sentir”. Su contestación me desconcertó. “¿Por qué? No pasa nada. Todo está controlado”. Un año después, es presidente del Gobierno y quizás piense que tampoco pasa nada. El hombre del coche fantástico –este sábado llegó a Zarzuela en su Peugeot 407 (2.500 euros de valoración actual) y salió en Audi A-8- es un hombre tranquilo. O insensato. O ambos atributos a la vez.

Sánchez es un hombre sin miedo, que son los que más miedo han de dar. También debería darle al Jefe del Estado: se quita el crucifijo y la Biblia, y ya sólo queda el Rey. A España no sabemos, pero a él ya le ha salido bien: ya es el séptimo presidente del actual periodo democrático de España. Además de una cuestión nada baladí. Según el Estatuto del Presidente del Gobierno, lo será en tratamiento para toda la vida, con cargo y sueldo (100.000 euros anuales) como miembro del Consejo de Estado. Aquel día en el hospital, le dije de despedida: espero que le vaya bien al PSOE contigo, porque será bueno para todos. Lo mismo le deseo hoy por España.

(Se me olvidaba: la paciente inglesa del principio acabó suicidándose por depresión).

Sánchez baila sobre el abismo
FRANCISCO ROSELL El Mundo

Al cabo de estos 10 días que han conmovido España, parafraseando el libro testimonial de John Reed sobre los primeros días de la Revolución rusa, todo avizora que España no asiste a una simple mudanza en la Presidencia del Gobierno. Nada que ver, desde luego, con todas las que le han antecedido desde la accidentada sustitución de Adolfo Suárez hasta el inesperado desalojo de Mariano Rajoy del Palacio de La Moncloa en este Viernes de Dolores para el PP y su líder.

El removido presidente ha padecido ese triste sino que dicta que, en política, se sube por la escalera y se sale por la ventana. Algo que, empero, rige del revés para su sucesor, Pedro Sánchez: ha entrado en La Moncloa por la ventana y aspira a abandonarla tardíamente por la escalera. Menester fuera que se le hubiera dado la palabra al pueblo español y, en su justo derecho a decidir, resolviese libremente a quién fiar su suerte, en vez de asistir a sortilegios partidistas que soslayan la voluntad soberana.

Se atisba, en consecuencia, un intento de cambio del régimen que alumbró la Constitución del Consenso de 1978 y que ha dispensado a España el mayor periodo de libertad y bienestar de su atormentada historia. No en vano, toda la marabunta de grupos y mareas que han aupado a Sánchez al poder, cuando atesora menos escaños propios que cualquiera de sus seis antecesores al frente de la Nación, participan de ese común denominador. La duda estriba en saber si éste modulará ese proceso dentro de los límites constitucionales, como se ha comprometido, o se liará la manta a la cabeza como Zapatero plantándose al frente del cortejo hasta desbordar muchos diques.

Obviamente, no es cuestión de ser apocalípticos, pero tampoco integrados que se empecinan tercamente en no ver lo que aparece a la vista, salvo que esto último se tenga por oficio y beneficio. Triste designio, pues, acecha a este régimen constitucional: terminar desencajado por quienes pretendió encajar y a cuyos dictados se fueron acoplando los sucesivos gobiernos, por turno y sin excepción, hasta desfigurarlo.

No siempre es fácil, en efecto, ver lo que se tiene ante los ojos. Es más, a veces, episodios de enorme calado originan aturdimiento y confusión como al personaje stendhaliano de Fabrizio del Dongo. Este personaje se percató de que había estado librando la crucial batalla de Waterloo cuando ésta entró en los manuales de Historia. Como narra Stendhal al inicio de La Cartuja de Parma, este héroe romántico y combatiente de la Grande Armée pasó la jornada histórica del 18 de junio de 1815 en un estado tal de desconcierto y desorientación que no apreció, tras luchar a brazo partido contra ingleses y prusianos, que había asistido en primera fila al fin de un imperio y a la génesis de un nuevo orden en Europa. Otro tanto puede estar sobreviniendo con muchos otros Fabrizio en estas horas cruciales en las que tantas incógnitas aguardan a ser despejadas.

En un acelerón imprevisto de la historia, cuando más segura parecía la permanencia de Rajoy tras afianzar unos presupuestos clave con el decisivo concurso del PNV, el tractor que el ex presidente prometió cederle a su portavoz -"Si quieres grano, Aitor [Esteban], te dejaré mi tractor", le había dicho a modo de requiebro- le ha aplastado en la primera maniobra que éste último realizaba al volante del agropecuario vehículo que le había prestado quien ha sido, a la postre, su víctima.

Acostumbrado el PNV a encender el piloto contrario al sentido de la dirección que finalmente emprende, Rajoy no calibró que, en cuanto su socio de conveniencia se asegurase el botín (cuponazo incluido), éste lo dejaría en la cuneta. Nada nuevo, por lo demás, en un partido que siempre pone una vela a Dios y otra al Diablo, como acredita su trayectoria.

A las 24 horas de que Franco emitiera el 1 de abril de 1939 su último parte de guerra ("Cautivo y desarmado el Ejército Rojo..."), la Ejecutiva del PNV se desmarcaba de la República y reclamaba su "libertad de acción" con respecto al régimen franquista. Al último partido democristiano que sobrevive en España cabe aplicarle el viejo chiste de Nerón cuando acude al coso romano y, contra todo pronóstico y lógica, los fieros leones no se dan su esperado festín a costa de los pobres cristianos, sino que ocurre justo al revés. Hecho un energúmeno, el emperador vocifera indignado: "So estúpidos, ya os previne que trajéreis cristianos, no democristianos!".

Siendo verdad lo que aseveraba Wellington de que existían tantas versiones sobre la batalla de Waterloo que dudaba haber participado en ella, es posible que tampoco Rajoy reconozca las causas de su particular Waterloo. En todo caso, parece evidente su fallida estrategia para contender con los nacionalistas, relativizando sus amenazas y dando crédito a su palabra, cuando la política de apaciguamiento parecía desacreditada desde el acuerdo de Múnich, desde aquel septiembre de 1938 en el que el premier británico Chamberlain "tuvo que elegir entre la guerra y el deshonor; eligió el deshonor y se encontró con la guerra", en palabras de Churchill.

Buscando una variante española de aquella "paz para nuestro tiempo", a base de concesiones al secesionismo catalán, bien haciendo la vista gorda en la consulta del 9-N de Mas, bien dejándose hacer el referéndum ilegal del 1-O del prófugo Puigdemont, sin actuar hasta que éste se hizo irremediable, el separatismo ganó meses valiosísimos y culminó hitos simbólicos hasta sentirse con fuerza para proclamar la independencia unilateral. Cúmplese con Rajoy aquello de que el apaciguador es "alguien que alimenta a un cocodrilo esperando ser comido el último". Vana esperanza y propósito, por su parte, como ha visto y comprobado en sus tundidas carnes.

Pero, si ha sido apreciable su error de cálculo con el nacionalismo vasco y el independentismo catalán, no ha sido menor su equivocación de libro con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, hoy su imprevisto sucesor en La Moncloa. Aunque piense de él algo parecido a aquello que Napoleón dijo de Wellington tras su hecatombe -"La diosa Fortuna ha hecho más por él que él mismo"-, no supo ver su peligro. Le dio una pátina de hombre de Estado tras las pifias de neófito que éste cometió en su primera etapa al frente del PSOE y que facilitó su descabalgamiento por los barones del partido, cuando quiso consumar una alianza antinatural con el populismo neocomunista de Podemos y las fuerzas independentistas y filoterroristas como Bildu que ahora sí ha podido llevar adelante sin que ninguno de sus opositores internos se lo reproche. Ello ha cogido a contra pie al PP, tras semanas escuchando a Rajoy contraponer la lealtad patriótica de Sánchez con la frivolidad de su contrincante directo -y crecido en las encuestas- como Rivera.

Con pasividad vegetativa, Rajoy no reparó en que Sánchez ambicionaba ser "César o nada", por lo que rondaba el Hemiciclo de las Cortes -tras renunciar a su escaño, por consejo de Patxi López-, presto a saltar a la primer oportunidad. La ocasión la pintó calva la sentencia de Gürtel. Valiose para ello de una serie de consideraciones que, ajenas a la pieza que se dilucidaba, socavaban la credibilidad del testigo Rajoy y establecía una causa general contra el PP, aunque la condena se circunscribiera a dos municipios de Madrid.

Por mucho que sus adversarios, sin ver la viga en ojo propio, hayan hecho piedra de escándalo de la corrupción del PP, ésta sólo preocupa en tanto en cuanto desgasta (o destruye) al rival. Por eso, se da la paradoja de que el PSOE de los ERE en Andalucía se coaligue con el PDeCAT del 3% en Cataluña, junto a un Podemos con una financiación comprometida, para derribar al PP de la Gürtel.

Como tampoco Rajoy es Zidane, que ha revalidado su acreditado talento sabiéndose ir en el momento adecuado del Real Madrid, no supo prepararse para la tormenta que se le venía encima desde un año atrás cuando los dos jueces que han producido su desgracia ya le otorgaron el dudoso honor de ser el primer presidente en ejercicio que debía acudir a declarar como testigo. Rajoy, que presumía de dominar el tiempo y tener en él a su mejor aliado, ha visto como éste le ha venido encima hasta que "las horas han perdido su reloj", como se lamentaba el poeta chileno Vicente Huidobro. Suficiente para que las lealtades tan vanagloriadas del PNV y del propio Sánchez se volvieran contra él hasta desaposentarle de La Moncloa.

Atendiendo a la máxima napoleónica de que en la guerra solo existe un momento favorable y el genio del comandante consiste en atraparlo, Sánchez ha tenido esa capacidad y ello ha obrado para que, a estas horas, more los habitáculos monclovitas, cuando veía que estos se alejaban en cada elección que se presentaba. Cuando concurra por tercera vez, lo hará con vitola presidencial y el BOE en ristre. Rajoy le allanó el camino a quien ha terminado desahuciándole del Palacio del que le abrió las puertas, incluso saliéndole a buscar, para hacer frente común, por medio del artículo 155, a unos independentistas de los que luego Sánchez se ha valido contra su anfitrión. En la ceguera de Rajoy, se hace presente la luminosa apreciación de Keynes: "Nunca ocurre lo imprevisto, sino lo no pensado".

Esa resistencia frente a la evidencia ha propiciado el golpe de gracia de Sánchez, quien no ha resistido la tentación que le ha quedado al alcance de la mano. No obstante lo cual, deberá bailar sobre el abismo y a los sones de unos desafiantes y desafinantes socios parlamentarios que querrán incluso aportarle la partitura que no presentó en su moción de censura contra Rajoy. A este respecto, solo concretó su doble compromiso con el PNV en cuanto a respetar los Presupuestos que éste pactó con el PP, pero que Podemos quiere sabotear, y en evitar elecciones anticipadas para que Ciudadanos no sustancie sus expectativas.

Como nada es gratis y el poder tiene su precio, por mucho que se disfrace por medio de "peajes en sombra", los aprietos mayores de Sánchez no provendrán de un enrabiado PP o un encorajinado Cs. Más bien de sus hipotecas altamente onerosas contraídas con los independentistas que querrán legalizar su golpe de Estado del 1-O en Cataluña e indultar a sus artífices, así como del revisionismo histórico de Podemos y de su puesta del revés de las reformas del PP que han posibilitado la recuperación económica y la creación de empleo, lo que traería consigo pesadillas como la griega. Al grito de "¡Sí, se puede!", Iglesias ya le manifestó desde el minuto uno que es un presidente con pies de barro y pronto, mediante camisetas y otros instrumentos al uso, mostrarán sus pinturas de guerra.

Si Sánchez, en su ambición, ha logrado doblarle el pulso a Rajoy, el neopresidente del Gobierno debiera saber cómo se las juega (y se revuelve) Pablo Iglesias. El caudillo podemita no renuncia a ser la cabeza de ese Gobierno Frankenstein, no un mero apéndice, por lo que no parará de comprometerle. Vivirá en un ¡ay! continuo.

Ante el envite que le espera y con la mochila que carga repleta de compromisos adquiridos, a Sánchez debe acometerle cierta sensación de vértigo, lo cual no es malo, pues permite asomarse al abismo con precaución. Pero puede ser empujado a situaciones límite por esos compañeros de viaje suyos que sienten verdadera fascinación por lo incierto y pueden arrastrar a este país a su vacío existencial como nación. Prepárense para vivir peligrosamente.

Los "riesgos" de Torra ya aguardan al nuevo presidente Sánchez
EDITORIAL El Mundo 3 Junio 2018

La primera en la frente. Casi a la misma hora en la que Pedro Sánchez prometía ayer su cargo de presidente del Gobierno ante el Rey, en una sencilla ceremonia despojada por primera vez de todo símbolo religioso -la política se va a teñir de gestos así desde ahora-, el nuevo Govern catalán tomaba posesión en un altisonante acto convertido en "homenaje a presos políticos y exiliados" y de denuncia de "la involución democrática de España". El presidentTorra y sus consellers organizaron una performance dominada por la abundancia de lazos amarillos y hasta ropajes del mismo color. Y huyeron de los vientos laicizadores que se estilan abrazando sin empacho a un Sant Jordi de plata del siglo XV trasladado para la ocasión. A fin de cuentas en el relato independentista cuenta más la falsificación del pasado que los principios de libertad e igualdad que sustentan los modernos derechos de ciudadanía.

Los usos de la democracia solían garantizar a cada nuevo presidente 100 días de cortesía para que tomara las riendas. Pero sabíamos que a Sánchez los mismos que le respaldaron el viernes le negarían el pan y la sal. "Líbrame de mis amigos", estará implorando el líder socialista. Torra no tiene tiempo que perder. Y, tras celebrar el fin de la vigencia del artículo 155, se comprometió a no dar "ni un paso atrás" y a "avanzar sin desfallecer" hacia la consecución de un Estado independiente. "Tenemos un mandato republicano", advirtió bien alto para que Sánchez le escuchara nítido desde Moncloa.

No cabe hacerse los sorprendidos. El desafío independentista catalán es el principal problema al que se ha enfrentado España en los últimos años y seguirá siéndolo con el líder del PSOE en el Gobierno. Los ilusos que coqueteaban con que la defenestración de Rajoy hacía evaporar todas las dificultades tendrán que reescribir el argumentario. Antes al contrario, el secesionismo tiene ahora enfrente a un Gobierno de extrema debilidad y formado gracias a la venia de los mismos independentistas, que se exhiben estos días realmente crecidos. Como para no inquietarse por el guante que Torra lanzó ayer a Sánchez: "Hablemos, tomemos riesgos".

Esto último, en boca de quien no tiene la más mínima voluntad de un diálogo sincero y dentro del ordenamiento constitucional, el único marco posible, sería para tomárselo a broma si no estuviéramos ante el mayor reto de la democracia. Ese órdago ha exigido siempre una respuesta unitaria, leal y consensuada de las principales fuerzas constitucionalistas. Y así sigue siendo. Pero es obvio que esa unidad se ha quebrado por el modo en el que se ha materializado la moción de censura. Y los peajes en la sombra que hipotecan a Sánchez no son, desde luego, la mejor condición ni dan la fuerza necesaria para afrontar el desafío.

Por lo pronto, en su intento contemporizador para favorecer el diálogo, el nuevo presidente del Gobierno ya ha hecho suyo un diagnóstico sobre el problema catalán que, como mínimo, resulta temerario. Sostiene que todo es consecuencia de que el Tribunal Constitucional tumbara buena parte de la reforma del Estatut, como si la legalidad debiera plegarse al trueque político. Podrá dar vueltas a su idea de plurinacionalidad y prometer muchos brindis al sol reformistas para intentar colmar la voracidad soberanista. Pero se equivocará. Porque la huida hacia adelante de quienes empujan el procés no se detendrá ni resolverá con reformas en la casa de todos que es España, porque Torra, Puigdemont y los suyos no quieren obras de restauración, sino la voladura del edificio.

Es ésta una hora de gran incertidumbre. Y al menos merece Sánchez no ser juzgado por los pasos que aún no ha dado. Pero los españoles tienen derecho a estar vigilantes. Y no inspiran tranquilidad las urgencias que en el mismo seno del PSOE marcan dirigentes como la ministrable Meritxell Batet, quien más se ha apresurado a reclamar la retirada del control de las finanzas de la Generalitat. Rajoy preguntó a Sánchez en el Congreso si iba a hacerlo, en contra de lo que defendía hace sólo una semana. La callada fue la respuesta de quien nada podía confesar o decir que desbaratara los votos independentistas. Muy mala señal sería. A Batet hay que recordarle que Hacienda intervino las cuentas de la Generalitat mucho antes del 155 para garantizar la estabilidad económica nacional y, aun más, para salvaguardar la misma viabilidad del sistema de financiación autonómica, que la irresponsabilidad del Govern estaba poniendo en jaque. Confiemos en que Sánchez sea capaz de obrar con prudencia, que riesgos ya le va a tender Torra de sobra.

La pregunta
RAFA LATORRE El Mundo 3 Junio 2018

Uno se creería que ha sido la corrupción lo que ha derribado a Mariano Rajoy si en España las mociones de censura no fueran constructivas. Si tras la votación, en fin, la Cámara se disolviera, los ciudadanos votaran la nueva composición del Parlamento y éste, sólo después de haberse renovado, eligiera a un nuevo presidente. La demolición del Gobierno de Rajoy era muy sencilla y Sánchez habría contado con una mayoría amplísima para llevarla a cabo. Parlamentaria y, en mi osadía, me atrevo a decir que social. Sánchez no habría precisado para ello del apoyo de todos los parlamentarios -sin que falte uno- de cuantos en el Congreso quieren acabar con la soberanía nacional, esto es con la Constitución. Bastaba con Ciudadanos. Voy más lejos con mi osadía: si anteayer se le pregunta a los españoles si quieren que Rajoy continúe como presidente del Gobierno, la inmensa mayoría habría dicho que no. El drama es que también habrían sido inmensa mayoría los que habrían respondido que no si les hubieran preguntado si querían que Pedro Sánchez fuera el nuevo presidente.

En España las mociones de censura no sirven para clausurar legislaturas sino para sustituir a un gobierno por otro. Éste es un matiz relevante porque es el motivo por el que el presidente Pedro Sánchez no podrá desprenderse en todo lo que dure su mandato de una pregunta atroz: ¿por qué todos los que aborrecen la Constitución lo prefieren a él en el Gobierno antes que a Mariano Rajoy?

Sánchez no sólo acudió al Congreso sin programa. Su única promesa pública fue la de mantener los Presupuestos elaborados por el PP. Pero en cuanto supo que su moción prosperaría dejó de hablar de elecciones. Va a gobernar todo lo que sea posible. Fue votado para ello. ¿Qué ganan con su investidura PdeCat, ERC o Bildu? ¿Y el PNV?

El mero hecho de que pueda plantearse una pregunta así pesa como una losa a las federaciones más prósperas del Partido Socialista y a sus veteranos más ilustres. Porque saben que de la posibilidad de ofrecer una respuesta depende el que la indudable victoria personal de Pedro Sánchez no sea una derrota definitiva de las siglas PSOE.

Que la corrupción no es, ni de lejos, el principal problema español lo demuestra el que bastara con que una sentencia en primera instancia señalara la responsabilidad civil de un partido para que todos dieran por muerto al gobierno que sustentaba. Que el separatismo es el principal problema español lo demuestra el que por primera vez en la historia el Gobierno haya sido apoyado por más partidarios del derecho de autodeterminación que defensores de la Constitución.

PNV: La traición por bandera
Francisco López.  latribunadelpaisvasco.com 3 Junio 2018

Quizá lo más significativo y simbólico del grotesco espectáculo protagonizado don Mariano Rajoy Brey con motivo de la moción de censura ha sido como él y su equipo de asesores de Moncloa creyeron hasta la mañana del 31 de mayo que no serían traicionados por el PNV y que éste cumpliría con sus compromisos de “estabilidad” plasmados en el acuerdo presupuestario.

El equipo dirigente del PP ha demostrado una incompetencia sublime en varios aspectos, pero a mi humilde entender el más significativo y que a la postre ha sido la carta que ha derrumbado el castillo de naipes popular, ha sido su absoluto desconocimiento de la historia de España, empezando por la Transición. Dicen defender y amar a España y desconocen todo, absolutamente todo, de su pasado.

Tradicionalmente se decía que los vascos eran gente de palabra. No voy a poner en duda esta afirmación, salvo que hablemos de los nacionalistas vascos, y ahí ya es otra historia. El devenir del PNV está jalonado por una impresionante sucesión de gravísimas traiciones, de una singular falta de escrúpulos a la hora de apuñalar por la espalda a quien había creído y casi siempre pagado por su compromiso. El lema del PNV siempre ha sido, coge el dinero y si políticamente interesa, corre. Y para ellos, políticamente, es avanzar hacia la secesión. Lo único que les importa. Nada más y ahí no entran otras consideraciones ni religiosas, ni económicas, ni sociales. La misión histórica de lograr el Estado vasco uno, grande y ultranacionalista, es lo único que les mueve.

Cómo apuñalar a la República por la espalda y encima ser admirados por los “republicanos”
Salvo por los desmemoriados de la Memoria Histórica, se suele recordar la traición de Santoña, cuando el PNV dejó un agujero inmenso en las líneas republicanas, obviamente aprovechado por las tropas nacionales, que entrando en tropel y derrumbaron el frente cántabro. Allí se rindieron 14 batallones de gudaris sin disparar un tiro y un tercio de sus hombres corrió a enrolarse de voluntarios con Franco. Esta “ayuda” facilitó la liquidación del frente norte antes de que llegara el invierno, paralizando las operaciones.

Sin embargo, menos se recuerda cómo alrededor de Bilbao, tras la fácil ruptura del "cinturón de hierro", se rindieron o disolvieron cerca de una treintena de batallones, con escasa o nula resistencia salvo algún episodio puntual. La capital vizcaína fue entregada con sus industrias intactas, siendo todo tan grotesco, que cuando los invasores entraron en la factoría "Euskalduna" encontraron una línea de fabricación de bombas de artillería funcionando a pleno rendimiento. El que fuera principal propagandista franquista, Manuel Aznar, sentenció que con esta conquista y en esas condiciones ya tenían ganada la guerra. Y todo bajo la bendición del PNV.

Pero se desconoce completamente otra traición del PNV a la República aún más letal si cabe, dado que se produjo en los primeros momentos de la guerra, cuando la debilidad de los rebeldes era extrema y aún podían ser aplastados. El carlista Antonio Arrue, que coordinó el golpe en Guipúzcoa, explicó la falta de medios materiales y humanos que tenían para conquistar la provincia (1), lográndolo en agosto y septiembre de 1936 en una campaña que fue facilitada por la pasividad mostrada por los gudaris del PNV. El resultado fue letal para los republicanos, al quedar cortado su acceso a la frontera, por lo que para el abastecimiento hubo que depender exclusivamente de la vía marítima. Tras caer Irún, la suerte del frente norte estaba echada y todo era cuestión de tiempo. Si los nacionalistas tienen que reprochar algo a Franco es su ingratitud por no ponerle una estatua a José Antonio Aguirre.

Hasta que no consiguieron el Estatuto de Autonomía del 1 de octubre, los nacionalistas no movilizaron todos sus recursos y los implicaron en el conflicto. Una vez logrado este texto lo sobrepasaron desde el segundo uno, cuando de la misma forma que hacía el Caudillo, daban un golpe vía Boletín Oficial, desapareciendo el calificativo de “provisional” al nombramiento del lendakari Aguirre. A partir de ahí actuaron en la práctica como si fueran un Estado independiente. Todo queda dicho con recordar que hasta emitieron pasaportes del “Estado vasco”. Daba igual lo que pasara después, que la República fuera aplastada y que la nueva dictadura actuara como quisiera. En la carrera de fondo del PNV sólo les importaba crear el precedente de una “Euskadi independiente” y en la práctica así fue durante ocho meses.

En las páginas de La Tribuna del País Vasco ya se ha tratado cómo mientras la estrella nazi brillaba en Europa, no se hacía ascos a un acercamiento, traicionando toda la estrategia antifascista de las fuerzas con las que se suponía que compartían gobierno en el exilio. Si a Hitler le hubieran salido bien sus planes, no hubieran tenido los menores escrúpulos en ponerse bajo su sombrilla. Como luego no los tuvieron desde 1942, cuando pusieron a numerosos militantes del partido al servicio de la OSS y luego la CIA, para entre otras cosas convertirse en chivatos de sus antiguos compañeros de lucha republicanos con los que compartían exilio. Les traicionaron en la guerra y ahora lo volvían a hacer, pero en este campo a los de la “Memoria” ni están ni se les espera.

Y cuando llega la Transición, a recoger nueces
Hablar de la Transición es hablar de los crímenes de ETA. A estas alturas podemos decir que los dirigentes de UCD fueron una calamidad pública en el tema vasco. Con la tradicional política de la derecha magníficamente descrita por Antonio Muñoz Molina como de “vuelo corto”, decidieron que la solución al terrorismo la debería hacer ¡el PNV!. Desde el minuto uno, responsables ucedistas se afanarán en ir humillándose con cesión tras cesión, mientras que el tándem Arzallus-Garaicoechea les abofeteará públicamene una y otra vez, chantajeándoles sin ningún recato, pero sin hacer nada contra ETA.

Esta realidad fue reconocida tácitamente por José Antonio Ardanza en una entrevista realizada en el diario francés Le Monde el 23 de abril de 1986, cuando refiriéndose al último ejecutivo de Garaicoechea, afirmó: “el anterior Gobierno tuvo el error de usar la misma táctica que con UCD: enfrentamiento sin concesiones”.

Nos lo dice el lendakari: todas las cesiones no habían servido de nada porque ellos no ofrecían concesiones porque no querían la paz, querían la victoria. Así que, tras un cambio de estrategia con el objetivo de seguir cobrando, hubo que esperar al “poli bueno” para que desde ese año, el Gobierno vasco tímidamente empezara a actuar contra los terroristas.

Pero que nadie se engañe, la política de estafa seguía viva. Un mes antes, el día 23, en el diario ABC, el “poli malo” Xabier Arzallus portando su capazo para las nueces, afirmaba que si Navarra se integrara en Euskadi, “ETA dejaría de matar”, con lo que además responsabilizaba indirectamente a los navarros de la violencia.

Regresemos a 1978. Durante las negociaciones con el PNV para la elaboración de la Constitución, todo su afán fue introducir en el articulado el reconocimiento de los “Derechos Históricos”, interpretando que de ahí se derivaba la existencia de una “relación bilateral” España/Euskadi en pie de igualdad. Una vez incluido el reconocimiento, sólo habría que esperar el momento oportuno en Madrid. Sorprendentemente, un sector de UCD les apoyó con una inconsciencia y una completa falta de comprensión de con quién se estaban jugando los cuartos. Lo ocurrido entonces explica muchas cosas que están pasando hoy. En el deseo por incorporar a los nacionalistas al consenso constitucional, finalmente se incluyó su mención en una disposición adicional y en otra transitoria se dio visto bueno para una futura anexión de Navarra. Recuerden un nombre decisivo en este proceso negociador, el padre de la Constitución y premio Sabino Arana, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, que desde entonces ha sido un defensor de la sumisión al PNV, pidiendo premiar toda su mala fe y traiciones.

El mínimo común denominador
CAYETANA ÁLVAREZ DE TOLEDO El Mundo 3 Junio 2018

Llovía con rabia sobre el monasterio del Escorial. El viejo profesor cruzó a trotecito lento el patio de los reyes y se dirigió a las salas capitulares. Allí, arropado por Tiziano, Tintoretto, El Greco y un centenar de españoles vivos, recibió de manos de Felipe VI el primer premio internacional de las órdenes reales. A su lado, amarillo como una figura de cera, languidecía el todavía ministro Catalá. Sir John Elliott agradeció la distinción y habló de lo que más sabe y ha enseñado. Es decir, del autoodio, enfermedad crónica de España. A la misma hora, en la sede de la amenazada soberanía nacional, el PSOE registraba una moción de censura que entierra la paz civil del 78.

España ha tenido gobiernos mejores y peores, débiles y audaces, liberales y autoritarios. Lo que no había tenido nunca, hasta hoy, es un Gobierno netamente antiespañol. El odio a España ha echado a un presidente y ha investido a otro. Y lo ha hecho sin manierismos hipócritas. Cara al sol. El padrino de Pedro Sánchez no es Jordi Pujol, un racista en la intimidad, sino Torra, explícito y bestial. No es Ibarretxe, con su marciano raca-raca, sino el consorcio PNV-Bildu, ahora económica y hasta moralmente rearmado por el propio Estado al que pretende disgregar. Y tampoco es el viejo comunismo, amansado por el tiempo y la Transición, sino un populismo embravecido, disolvente y degenerado. Especialmente ilustrativo para cualquier español, y sobre todo para las víctimas del terrorismo, fue escuchar a la misma señorita de Bildu que pidió «un chaparrón de aplausos» para los terroristas de la T4 invocar la «higiene democrática» para ungir a Sánchez, por cierto, colega del mutilado Madina y el asesinado Lluch. El nuevo Gobierno es peor que el Frente Popular contra el que tantas veces predicó Jaime Mayor Oreja en el desierto de Génova. Y su presidente hará bueno a Zapatero. También a Mariano Rajoy.

Voy a echarlo de menos, pensé el jueves por la mañana, mientras veía cómo trocitos de un tal Ábalos se incrustaban en el cielo del hemiciclo. Pero luego me acordé. De todo. Quince años al frente del Partido Popular. Seis en el Gobierno. Cuatro con mayoría absoluta. Cuántas veces hemos visto a Rajoy brillar en el Parlamento y huir por, y de, la calle; encerrarse real y metafóricamente en el reservado de un restaurante. El ex presidente del Gobierno ha sido siempre una rara mezcla de inteligencia, egoísmo y cobardía. Y nunca ha creído en la política. Sólo la ha ejercido contra su voluntad y antes de 2008. Su despedida de ayer fue peor que patética: ofensiva para su partido y sus votantes, y aferrada a una mentira. Esto encantará al neofeminismo dominante, ahora también de iure: Rajoy ha llorado como una mujer lo que no ha defendido como un hombre. No deja una España mejor. Incluso antes que su y nuestro Bruto, es responsable de la entrada de España en una fase de crisis máxima.

Rajoy no se ha ido por la corrupción. El impacto de la sentencia de Gürtel es una pura desproporción, obra cumbre del sensacionalismo mediático. Rajoy ha caído porque se negó a combatir el paradigma ideológico y cultural de la anti-España. Que es el mismo de la anti-democracia. Para empezar, nunca asumió la verdad sobre el nacionalismo. No denunció su proyecto liberticida, xenófobo y radical. No cuestionó su insólito papel de árbitro de la moderación española. En Cataluña, aceptó el 9-N. Insistió en la vía cegada del diálogo. Retrasó la intervención económica y política de una Generalidad en rebeldía. Convocó elecciones en lugar de aplicar a fondo el 155. No intervino TV3. Y permitió la investidura del holograma de Puigdemont. En el País Vasco, más de lo mismo. Liquidó al sector del PP que conjugaba ética y eficacia. Aceptó una paz sucia y publicitaria que ha servido para blanquear a la vez a ETA y a la moción de censura. Y le regaló al PNV el dinero y la oportunidad de traicionarle. El error de Rajoy, lo que ha acabado con su carrera política y ya veremos si también con su partido, es haber subestimado tanto la fuerza ilegítima del nacionalismo como la fuerza legítima del Estado para derrotarlo. Le faltó convicción en España. Y la anti-España lo tumbó.

Hay más, e incluso sus críticos tenemos hoy el derecho a hacer leña del árbol caído. El ex presidente Rajoy tampoco hizo política contra el populismo. Alimentó la Justicia ejemplarizante (sic), contra Camps, contra Rita, contra Rato y a final contra sí mismo. Aquella frase de Catalá: «El juez de La Manada tiene un problema singular», resume el fracaso del Gobierno. «Ya verás el problema que vais a tener vosotros», pensaron jueces menos rigurosos que Rodríguez. Y de los medios mejor ni hablar. O sí. El Gobierno del PP confundió la neutralidad de Televisión Española con su inanidad. Descubrió demasiado tarde lo que hacía y deshacía La Sexta. No hizo nada para contraprogramar la pornografía política y el golpismo en red. Y se refugió en el líquido amniótico del plasma. La derrota de Rajoy es el resultado de su abdicación en la defensa de una alternativa. No ya de centroderecha. Simplemente ciudadana.

Y aquí aparece Albert Rivera. Se vio en la entrevista que le hizo Emilia Landaluce y en el debate de la moción de censura, que en realidad lo ha sido de cesura. Rivera es escurridizo y oportunista. No tiene claro lo que quiere hacer con la Constitución ni con los impuestos ni con los huesos de Franco ni con el español en Cataluña. Y su patriotismo arrastra la tara de haber aprobado los Presupuestos pro-PNV que resucitaron la legislatura antes de entregársela a Sánchez. Y, sin embargo, no es un populista mainstream, como dice el coqueto Alain Minc. Es mainstream sin más: fácil y consensual como Stefan Zweig. El mínimo común denominador de España y en estos momentos su única esperanza.

Albert Rivera tiene una responsabilidad, y perdonen el adjetivo, histórica. Ya no se trata de ofrecer amparo a los constitucionalistas sólo en Cataluña, el País Vasco y Navarra. [Por cierto, ayer se publicó la sentencia de Alsasua: María José, yo sí te creo, hermana.] Ahora hay huérfanos por todo el territorio nacional. El bipartidismo se ha acabado, sí. Pero la polarización va a dispararse. Y a partir de ahora el juego -el enfrentamiento- ya no será entre dos grandes corrientes ideológicas, sino existenciales. Entre España y la anti-España. Con el agravante de que la segunda es Gobierno y la primera, Oposición. Y así, digerida la noticia, superado el shock de ver a Rajoy hacer sus cajas y Sánchez tomar posesión, habrá que ponerse en marcha. A lo Celaya. En la Oposición, ya no puede haber distingos entre liberales, conservadores y socialdemócratas; entre Ciudadanos, el viejo Partido Socialista y si acaso un nuevo Partido Popular. Hay que buscar un denominador común, aunque sea mínimo, y la máxima movilización: llamémonos españoles y salgamos a la calle.

Quítate tú pa' ponerme yo
Ramón De España cronicaglobal 3 Junio 2018

El cambio de gobierno en España permite una respuesta positiva (“nos hemos librado de Rajoy”) y una negativa (“nos ha caído encima Sánchez”). Yo suscribo ambas. Por un lado, me alegro de perder de vista al malasombra de Mariano y sus secuaces --sobre todo Rafael Hernando, ese hombre dotado de un gracejo y una simpatía que, literalmente, no se podían aguantar--, pero, por otro, no me entran ganas de lanzar cohetes ante la llegada de Pedro y los suyos --solo espero que le caiga algo a Borrell o a cualquiera que vaya un poco más allá de la fidelidad perruna al líder--. Francamente, hubiese preferido que Mariano dimitiera y convocara elecciones: se habría ahorrado la bofetada (no muy) metafórica de la moción de censura y nos habría ahorrado que Zapatero Bis se haga fuerte en la Moncloa y retrase todo lo que pueda la cuestión electoral, a ver si en un par de añitos consigue remontar un poco en las encuestas.

Yo diría que somos más los que queríamos librarnos de Rajoy que los que deseábamos ver al inane Sánchez de presidente del Gobierno, sobre todo porque éste no parece tener nada asumida su condición de interino y ya se comporta como si le hubiese votado alguien. En este caso, hay que darle la razón a Tardà: no se trataba de querer a Sánchez, sino de detestar a Rajoy. Pero Sánchez, antes incluso de tomar posesión del cargo y de formar gobierno, ya parece sentirse amado por el pueblo español. Hay que reconocer que el hombre es pertinaz en sus asuntos, pues logró volver al frente del PSOE tras ser defenestrado y ahora ha conseguido llegar a presidente gracias a la grima generalizada que suscitaba don Mariano Rajoy Brey. Para ello, eso sí, ha tenido que pedir apoyo a la turba separatista y al Hombre del Chalé --¡que ya empieza a hablar de Pedro y él en plural, como si diera por hecho un gobierno bicéfalo!--, pero supongo que eso son cosas de la política: un día acusas de supremacismo al mandamás de la Generalitat, y a la mañana siguiente le pides que te ayude a presidir el país de al lado, mientras olvidas que él te tildó de verdugo del 155; como carece de ética alguna, al PNV te lo ganas rápidamente asegurándole que no le vas a soplar los 500 millones de euros para sus cosas que le prometió Rajoy; y al Hombre del Chalé le dices que nunca más pactarás con Ciudadanos y que siempre vas a ser más de izquierdas que ayer, pero menos que mañana, y el otro, por la cuenta que le trae, hace como que se lo traga. Y ya está, ¡bingo!, ya has llegado a donde querías.

¿Para hacer qué? Eso es lo de menos. Lo importante es pillar cacho, engancharse al sillón con quince litros de Super Glue y retrasar las elecciones todo lo que puedas, no sea que te vuelvas a encontrar en la calle en cuestión de meses. A Sánchez solo le falta cantar aquel mítico Quítate tú pa' ponerme yo con el que acababan los conciertos de la Fania All-Stars. Sobre su proyecto para España, aparte de cuatro vaguedades bienintencionadas y/o contradictorias, nada sabemos (bueno, sí, que tiene el partido hecho unos zorros), pero también es verdad que ese pequeño problema lo comparte con los líderes de las demás formaciones políticas, exceptuando a los separatistas, quienes, como indica su nombre, España se la sopla. Wait and see, que dicen los gringos.

Rajoy fracasa. España en manos del irresponsable Sánchez
Se acabó la prosperidad en España, ahora nos espera lo que Dante describe, en su Divina Comedia, como la entrada a su Infierno: “Por mí se va a la ciudad doliente, por mí al abismo del tormento fiero, por mí a vivir con la perdida gente…”
Miguel Massanet diariosigloxxi 3 Junio 2018

Es evidente que nos encontramos ante uno de los momentos más amargos de la reciente historia de nuestra nación y, posiblemente, ante el principio de una nueva etapa que va a someternos a los españoles a uno de los gobiernos más inestables, incompetentes, descarriado y sectario que ha existido en toda la historia de nuestra democracia y, con toda seguridad, desde que el Frente Popular se hizo cargo del gobierno resultante de las elecciones de febrero de 1.936.

La muestra más patente de la clase de políticos que, para desgracia de los españoles, ocupan los asientos de nuestro Congreso, la hemos tenido en el triste espectáculo de traiciones, venalidades, falta de sentido común, poca preocupación por las necesidades del pueblo español y olvido absoluto de lo que debe ser una moción de censura en la que de lo que se trata es de enfrentar al Gobierno de la nación a sus errores en cuanto a la conducción del país, su situación económica, sus avances sociales y sus finanzas, públicas y privadas; al tiempo que el aspirante a ser elegido nuevo presidente del Gobierno debe presentar su programa de gobierno en el que se detallen cuáles serán las propuestas del aspirante encaminadas a conducir al país a una situación mejor, más saneada, más beneficiosa para el país y para todos sus ciudadanos de ,modo que se les garantice que las medidas que se propongan permitan suponer que van a servir para corregir los errores cometidos por el anterior gobierno. Nada de todo esto ha tenido lugar en las exposiciones del señor candidato, señor P.Sánchez, más que insistir, una y otra vez en la necesidad de echar de la presidencia del gobierno a un señor, el señor Rajoy, que puede que haya tenido grandes falos que le hemos recriminado, pero que, en cuanto a su honradez personal y su efectividad en sacar al país del Infierno en el que lo habían dejado aquellos que ahora van a gobernar, nadie le puede negar sus esfuerzos y su efectividad en conseguirlo.

En el caso de la España actual el fin de este simulacro bufonesco de lo que debería ser una moción de censura se ha limitado a que, todas las izquierdas junto con los partidos separatistas, comprados por no se sabe que ofertas que yacían latentes bajo lo que, el señor P.Sánchez, ha presentado como consultas de ¡cortesía! que, según él, no encerraban ningún tipo de negociación para conseguir el voto de sus consultados, sino sólo hablarles de la necesidad de que él, con sólo 84 escaños, debía asumir el rol de gobernar por el simple hecho de que, una serie de descastados miembros del PP habían sido condenados por unos hechos ocurridos hace 15 años y que, como ha quedado evidenciado, no afectaban a ninguno de los actuales miembros del ejecutivo. En base a una sentencia de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, recurrida ante el TS y, por consiguiente, carente de firmeza; se ha montado una apariencia ficticia y mal intencionada de moción de censura con el exclusivo fin de tumbar al actual jefe del gobierno, señor Mariano Rajoy, sin que en toda la sustanciación en el Congreso de la indicada moción, haya aparecido ni un solo dato económico o argumento que pudiera demostrar que el Gobierno había fracasado en su tarea de sacar de la amenaza de quiebra en la que dejaron a la nación española el señor Zapatero y aquel gobierno socialista de personajes ineptos y cargados de prejuicios que no supieron hacer otra cosa que gastarse el dinero de nuestro tesoro hasta dejarlo exhausto por completo; al contrario las evidencias de que las acusaciones de que el país está en una situación económica y laboral peligrosa, quedan absolutamente rebatidas solamente echando un vistazo a cómo ha evolucionado en lo que respeta a su marcha económica, social, internacional y de la confianza internacional que ha despertado en todas las naciones de la CE y del resto de países con los que nos unen fuertes lazos económicos y comerciales de fuera de ella.

Sin el menor asomo de vergüenza, sin mencionar su fracaso para solventar una crisis que, ellos mismos, con su incapacidad como gobernantes ayudaron a que, en España, fuera más intensa y maligna que en otras naciones, presumiendo de que su partido, el PSOE, no tenía casos de corrupción aunque, en estos momentos, tienen a dos de sus más conocidos dirigentes de la autonomía de Andalucía, sentados en el banquillo de los acusados entre otras decenas de militantes que también tienen cuentas pendientes con los tribunales de Justicia. Atribuyéndose una competencias que no tienen y una catadura moral y ética de las que carecen en absoluto, han querido convertirse en clones de Torquemada para constituirse en inquisidores de la conducta del Gobierno, para lo que se han valido de un PNV que sólo se rige por el afán de conseguir mayores cesiones del Ejecutivo para buscar seguir beneficiándose, con más rapiña si cabe, de su especial condición foral; unos nacionalistas, con los que dijo que nunca iba a pactar, que se han aprovechado de la necesidad de Sánchez de conseguir apoyos para ponerle sus condiciones, que no dudamos que poco tienen que ver con la pretendida actitud de intolerancia del PSOE con el independentismo catalán. Ya no hablemos de la actitud vergonzosa de la representante canaria que, por las 30 monedas de Judas, se ha vendido a los advenedizos de P.Sánchez. Lo que hayan hecho los de Podemos con el señor Pablo Iglesias, el gran hipócrita que dice apoyar a los indigentes y viste como una paria en el Parlamento, pero que se ha comprado una casona de 268m2 que le ha costado 600.000 euros en un selecto barrio de los alrededores de Madrid, en el que va a convivir con la flor y nata de los más ricos del país, aquellos a los que él y su caprichosa mujer, la Montero, no han dejado de criticar desde su propio partido que, por cierto, no parece haberse escandalizado mucho con esta muestra de cara dura de sus dos máximos dirigentes. Qué curioso que, los separatistas catalanes, se hayan quejado de los escándalos de corrupción del PP y se hayan olvidado de los de su máximo directivo, don Jordi Pujol que no sabemos por qué extraños misterios de la Justicia, sigue tan campante sin que ningún fiscal ni juez haya pedido su ingreso en prisión; al contrario de lo que ha sucedido en el caso Gürtel con los del PP. Ninguno de los periódicos que le han venido haciendo el caldo gordo al señor Sánchez, ha hecho mención a los casos de los EREs andaluces ni a los numerosos miembros del PSOE que están afectados por dicha causa.

Con todo ello no se quiere decir que intentemos salvar de la quema a Mariano Rajoy que, en honor a la verdad, no ha podido actuar con menos fortuna, con más lentitud, peor informado y tomando unas decisiones, cuando ha llegado el momento de aplicar el 155, completamente descafeinadas y de tan poca efectividad como se ha demostrado con la forma en la que los que debían de haber quedado neutralizados, los separatistas, no solamente no lo han quedado, sino que han aprovechado la lentitud con la que el Gobierno y la tolerancia con la que ha dejado pasar las múltiples contravenciones cometidas por los partidos separatistas y soberanistas, despreciando las sentencias de los Tribunales y pasándose por el arco del triunfo las leyes españolas y las numerosas advertencias y requerimientos del TC, respecto a las actuaciones de la Generalitat catalana y su Parlamento en temas relativos a cuestiones relacionadas con sus actividades relativas a sus proyectos independentistas.

Las incógnitas que se nos presentan ante esta nueva etapa presidida por un nuevo gobierno de los socialistas en las manos del señor P.Sánchez, tienen mucho que ver con intentar saber cómo se las van a arreglar para llevar a delante tantas mejores sociales sin disponer se dotaciones para ello; cómo es posible que, si se comprometió a convocar cuanto antes elecciones, se está hablando de actuaciones de su gobierno para el año 2019 o cómo va a gobernar en minoría. Convendría que los españoles supiéramos si esta pretendida mejora de nuestra imagen ante el resto de naciones (suponiendo que la tuviéramos mala, algo que naturalmente ponemos en duda) si esto lo va a conseguir pactando con los comunistas de Podemos o con los separatistas vascos o de Cataluña. La UE ya nos ha advertido de la necesidad de reducir nuestra deuda pública, o nuestro déficit público o, incluso, nos reitera continuamente la petición de que vayamos progresando más en lo referente a nuestra reforma laboral, un punto que parece que no es compartido por los socialistas y que es muy probable que, para tener contentos a los sindicatos que los vienen apoyando, acaben por retroceder todo lo que el PP, a contracorriente, había conseguido avanzar en lo relativo a este tema. ¿Estarán dispuestos a enfrentarse a la UE negándose a cumplir con sus normas? ¿Renunciarán a las subvenciones que venimos recibiendo de ella, si deciden negarse a aceptar sus recomendaciones? O, cómo van a afrontar una posible bajada de las bolsas, como ya viene sucediendo estos días, si nuevas empresas deciden abandonar España o intentan subir más los impuestos para recaudar más para cubrir sus promesas de tipo social.

Nos preocupa lo que va a suceder con los PGE, aprobados con la colaboración del PNV (nos gustaría saber lo que el señor Rajoy les ha cedido para conseguir que los apoyaran y lo que debe pensar en este momento el expresidente de España, ante la forma descarada con la que los que pactaron con él ahora le han dado la espalda) y lo hacemos en función de un posible cambio y retardo en el Senado en manos del PP; y nos preocupa más lo que Podemos le va a pedir al PSOE por la ayuda que les ha prestado. Todavía no tenemos claro que, sin el apoyo de Ciudadanos, uno de los partidos que pensaban sacar tajada si, como esperaba, se convocaban unas nuevas elecciones, se las va a arreglar el gobierno de Sánchez para sacar adelante, en el Parlamento de la nación, sus leyes si, para ello, se ve obligado a recurrir a toda esta amalgama de pequeños partidos, de ideologías tan distintas, unidos excepcionalmente sólo para derrocar a Rajoy, cuando precise aprobar una ley. O ¿es que piensa, ilusoriamente, el señor líder del PSOE, que va a conseguir tan fácilmente repetir la mayoría que hoy, como un caso excepcional, ha conseguido para derribar de su poltrona a don Mariano Rajoy? Quizá si acaba cediendo ministerios a Podemos, pronto se entere de lo que supone pactar con semejante compañero de travesía parlamentaria que no van a desaprovechar la oportunidad de practicar su truco favorito, cargarse a quien, incautamente, piensa que se puede fiar de ellos.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos barruntamos una nueva legislatura en la que, los incidentes, se van a producir a menudo, todo lo contrario de lo que parece que piensa este cándido que ahora les pide “lealtad” a los populares cuando ellos, los socialistas, no han parado de ponerle trampas a gobierno de los populares, aunque con ello se redundara en contra de los intereses de España y de los españoles. No lo piense y preocúpese de amarrarse bien los machos si quiere que el resto de partidos decidan apoyarle si antes no le ha precedido un acuerdo que les reporte ventajas a aquellos a los que se les pida el correspondiente apoyo o lealtad. Tenemos la impresión de que, esta nueva legislatura que va a empezar en breve, va a ser todavía más movida que la precedente. Por mi parte, procuraré poner todo mi empeño en no dejarles pasar ni una sin recordarles lo que hicieron en cada caso cuando se les pedía esta “lealtad” que hoy, en el Congreso, el señor Pedro Sánchez ha venido pidiendo. Seguramente tendremos muchas ocasiones de comprobar lo que se escondía bajo esta palabrería del candidato a presidir el Gobierno, cuando venga la cruda realidad y se vea obligado a tomar decisiones difíciles que no se las van a poner fáciles los mismo que hoy le han ayudado a derrotar a Rajoy. En todo caso una muy mala noticia para los españoles y para nuestros empresarios que no nos extrañaría que ante semejante perspectivas decidan poner freno a sus proyectos ¡Y harán bien!

Primer aviso
Los aliados de Sánchez ya demandan su República
Luis Ventoso ABC 3 Junio 2018

En un vídeo esclarecedor, la web de ABC ha mostrado en paralelo las imágenes de la toma de posesión de Sánchez y las de la última de Rajoy. Es innegable que el rostro de Felipe VI lucía más grave ayer que cuando juró Rajoy tras ganar el poder limpiamente en las urnas. Viendo el acto de Sánchez se percibe cierta pesadumbre en la atmósfera. No es una ceremonia feliz. El propio protagonista luce tenso, como un chiquillo que sabe que se ha hecho de modo tramposo con un botín que codiciaba. Y es que toca empezar a decirlo: la llegada al poder de de Sánchez ha sido legítima, ajustada a la ley, pero también reprobable, porque no ha ganado los comicios jamás -de hecho la ciudadanía española le propinó dos duros rejones- y porque se apoya en el voto de partidos confabulados contra España. Imposible que el Rey se mostrase jovial en la investidura de quien llega avalado por partidos que quieren destruir la monarquía y, lo que es mucho peor, la propia nación de la que Felipe VI es jefe de Estado. El Rey, no se olvide, fue quien con su discurso animó al Gobierno a frenar de una vez a los golpistas catalanes, los mismos con los que el flamante presidente se presenta de ganchete.

Poco ha tardado en visualizarse que Sánchez ha traicionado a su país en una hora crítica. Ayer tomó también posesión Torra. Fue la primera en la frente para Sánchez: el aliado que lo ha hecho presidente expresó su deseo de avanzar «de manera inequívoca» hacia la independencia y la República. Es decir, Torra proclamó a las claras que dará otro golpe contra la legalidad española. También ofreció diálogo a Sánchez, «parlar». Pero el diálogo del separatismo es unidireccional: o tragas con la independencia, o nada. ¿Cómo va a manejar este desafío el nuevo inquilino de la Moncloa, quien en su investidura prometió defender la Constitución? ¿Cómo se puede combinar la defensa de España y su Carta Magna con servirse de los votos de los golpistas que van contra ella? No se puede. Es el círculo cuadrado. Por eso el Gobierno de Sánchez nace muerto (salvo que dé un paso más en su felonía y se avenga a un referéndum de independencia, algo que vista su trayectoria no es totalmente descartable).

Sánchez es un político de eslóganes, que ahora recibirá una ducha fría de realidad. Para comprar la voluntad del PNV aseguró que mantendrá los presupuestos de Montoro. Pero sus aliados comunistas y separatistas ya se le han rebelado en el Senado. Ha prometido que las pensiones subirán siempre con el IPC, que derogará la reforma laboral, que gravará más a la banca. ¿Lo hará? ¿O volverá trasquilado tras recibir la primer toque de Juncker y Merkel?

Los periodistas nos vamos a entretener con este circo de la incongruencia. Pero España puede acabar tiritando por el capricho ególatra de un oportunista. Si el delirio se torna de alto riesgo, la llave para pararlo la tiene de nuevo Susana Díaz (que no lo traga): Andalucía aporta 20 diputados a Sánchez en el Congreso, y sin su voto el globo pincha.

Mariano Rajoy: me duele España
Josep Maria Cortés cronicaglobal 3 Junio 2018

En la M-30, como le llama la prensa al pasadizo semicircular que rodea el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, tres sujetos circunspectos, Maillo, Javier Arenas y Rafael Hernando, preparan el funeral. En el otro extremo de la misma planta, los ujieres del Congreso cierran la verja de entrada por la que accede normalmente Rajoy; son concisos: “Hoy, el presidente ya no volverá”.

La tarde del jueves, Rajoy se ausentó para refugiarse durante siete horas en un restaurante del centro de Madrid, en Alcalá. Era el fin del runner de Sanxenxo; un derrumbe repleto de casquería. En su lugar se perfilaba el Gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez, o peor, un gabinete socialista extremadamente minoritario. Las del jueves fueron las horas de la Europa expectante, hasta que llegó la madrugada del viernes, cuando Le Figaro, The Guardian, Le Monde, Frankfurter Allgemeine, Die Welt, La Repubblica, Le Soir, todos, reflejaban el fin de Rajoy en el poder. El mal perder del jueves se tornó entonces en realismo. El “ustedes verán” del día anterior se transformó en un “me duele España”, en palabras robadas al presidente por María Dolores de Cospedal?, ministra de la Guerra. El PP en bloque pasó de la altisonancia a la tristeza enrabietada. Rajoy se había balanceado entre el après moi, el caos, y el “no dimito porque no soy responsable”. Pero sí lo es; la sentencia de Gürtel, radiada con unos días de antelación, reveló el desaguisado de il partito ladro, una tesis doctoral de corrupción sistémica iniciada en 1989, según los “hechos probados” del fallo del tribunal.

mariano rajoy farruqo
Antes de la moción, todo parecía muy atado, pero Rajoy, una vez más, negó la mayor. Los ecos del pacto de Estado en la sombra, con Felipe, Aznar, Rubalcaba y la Corona apuntando a la cabeza del presidente, parecían confirmar que la moción sería el primer paso para la solución de la crisis territorial provocada por el soberanismo catalán. La censura solidifica aparentemente un acuerdo entre el PSOE y los nacionalismos?; pero mientras ERC, PDeCAT y PNV dirigen su mirada a la Espan~a vertebrada, su mu´sica de fondo habla siempre de bilateralidad. Horas antes de conocerse el resultado de la votación, el president Quim Torra habló de abrir las fuentes del diálogo ante los empresarios del Cercle d'Economia en su reunión anual de Sitges. Torra dice un día una cosa y al siguiente, lo contrario; siempre al ritmo del debate interno en el bloque independentista, decantado puntualmente del lado de Oriol Junqueras. De Puigdemont, ni noticias; y en los jugosos corrillos del fin de semana de debates, uno de los ilustres veteranos del prestigioso foro de opinión, Joan Mas Cantí, se llevó el gato al agua: “Es curioso, este president que siempre habla de separar, hoy le ha dado por unir”.

Todos saben que la gobernabilidad de CiU no volverá. El legitimismo soberanista alimentado de plebiscitos sitúa la proclamada “voluntad del pueblo” al margen de la Constitución. Durante los últimos años, los nacionalismos vasco y catalán han actuado como vasos comunicantes: mientras el primero regresaba al raíl de la vertebracio´n, el segundo entraba en la ruta del secesionismo radical. Hasta llegar al momento actual, cuando la mocio´n de Sa´nchez ha situado a ambos en un pacto de regeneracio´n compartido. Es cierto que el desalojo de Rajoy alinea a las nacionalidades histo´ricas con el viejo modelo autonomista. Pero ya nada puede volver a ser como antes. PNV, PDeCAT y ERC comparten el anhelo de ruptura con una parte de la nueva izquierda (Podemos), que fundamenta los litigios territoriales en la autodeterminación y el derecho a decidir. En su afa´n para echar a Rajoy, Sánchez puede haber abierto de par en par la puerta de la disgregacio´n.

El Congreso ha demostrado que los políticos pueden prescribir las preferencias concretas de los ciudadanos, más allá de las convocatorias electorales. Los representantes del pueblo, dentro del marco normativo, tienen potestades a menudo olvidadas. El PSOE ha elaborado su estrategia de toma del poder dentro de la ley y eso es lo que lo diferencia del populismo soberanista, que ha tratado de gobernar por diferentes vías a base de estructuras subcontratadas. Hoy, después de vista la incapacidad de los indepes de articular un discurso de ciudadanía, sabemos que el outsorcing populista es el primer paso para olvidar la rendición de cuentas. El último round de una batalla territorial que ha pretendido desbordar el llamado régimen del 78 puede estar terminando tras el desalojo del PP.

Por puro vicio vicario, Rajoy no había leído con detenimiento la sentencia de Gürtel. El expresidente es uno de estos hombres desmemoriados que se acuerda de todo, pero solo comentan lo que les viene al pelo; es un Tirano Banderas sin el modo despótico del San José valleinclaniano, pero dotado para la displicencia del poder granítico fecundado en el barro, la lluvia y los cayos de al costa atlántica. Como los mudos que solo hablan cuando les conviene, Rajoy podría pasar por un limeño de Corpus Barga en la Latinoamérica de los caciques o por un tertuliano de Cunqueiro en el Derby de Santiago de Compostela. El ya expresidente nunca renuncia a la fábula; no me extrañaría verlo pronto junto a los improvisados caminantes iniciáticos del santo patrón con un ejemplar de Poemas do si e non bajo el brazo.

Fuera de la política (no corramos tanto), el ya exinquilino de Moncloa utiliza el disfraz perfecto del registrador de la propiedad, aunque no ejerza; viejo zorro, es un matador del engaño al que esta vez le han faltado la mesa, el mantel y la empanada de lamprea para derrotar a su contrincante en el último suspiro. Rajoy ha perdido, pero no le damos ninguna medalla al arquitrabe institucional de Sánchez, minoritario, concomitante con el populismo rectificado de Pablo Iglesias y con la muleta racial del soberanismo; el toque simbólico de la etnia que todavía hoy enfrenta a luteranos y romanos.

Diversas muertes de Pardines
FERNANDO ARAMBURU El Mundo 3 Junio 2018

Fue un 7 de junio, viernes, de hace 50 años. 1968 es ahora objeto de evocación y estudio en numerosos países por acontecimientos de mayor alcance internacional (aplastamiento de la Primavera de Praga, matanzas en China, asesinato de Martin Luther King y de Robert Kennedy, Vietnam, Tlatelolco, Biafra, Mayo francés) que la muerte de un joven guardia civil mientras regulaba el tráfico en una carretera de Guipúzcoa.

El crimen ha merecido un libro colectivo coordinado por Gaizka Fernández Soldevilla y Florencio Domínguez Iribarren. El segundo dirige el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo desde su fundación. El primero es responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación de la institución referida. Ambos son reconocidos expertos en la materia, sobre la que han publicado estudios de alto valor historiográfico. El libro al que me refiero reúne ensayos de trece autores bajo el título Pardines. Cuando ETA empezó a matar (Tecnos, 2018). Me cupo el honor de redactar el prólogo.

La circunstancia de que el nombre del asesinado aparezca en la cubierta del libro constituye, a mi juicio, un gesto dignificador. José Antonio Pardines Arcay tenía veinticinco años en el momento de morir. Era natural de Malpica de Bergantiños (Galicia). Se entiende que se le asigne un lugar especial en la memoria compartida, ya que fue la primera víctima mortal de ETA. Quienes entonces estaban en el ajo sabían que seguirían otras. Lo que probablemente ninguno de ellos se podía imaginar es que estas superarían la cifra de ochocientas, entre ellas algo más de una veintena de menores.

Fernández Soldevilla narra el asesinato de Pardines basándose en fuentes documentales. Los testimonios judiciales confirman una versión apenas difundida durante largos años. No todos los proyectiles que penetraron en el cuerpo de la víctima, cinco en total, partieron de la misma arma. El historiador no juzga, pero el lector entiende e interpreta, y no puede por menos de inferir que a José Antonio Pardines lo mató más de un pistolero. Había dos en el escenario del crimen.

La restitución de la verdad constituye un acto de justicia para con la víctima y sus allegados. La verdad es un objeto susceptible de discusión puesto que no puede ser calibrada ni juzgada directamente, como no sea en un debate entre testigos, y aun en tal caso no sería descartable que se originase una contraposición de versiones divergentes. A veces sólo la conoce el agresor, poco favorable a revelarla por razones de interés. Sea como fuere, lo que llega a nosotros son representaciones de un hecho. Las consideraremos veraces si están basadas en pruebas fehacientes o si proceden de testimonios dignos de confianza. No han faltado los relatos falaces, urdidos con fines propagandísticos, sobre el asesinato de José Antonio Pardines, cuyo nombre a menudo fue omitido en dichos relatos, reducido al papel de comparsa en el ejercicio de mitificación del etarra que lo asesinó. De ahí la índole reparadora que comporta una versión de hechos probados como la que se ofrece en el libro antedicho.

Sólo hasta cierto punto Pardines murió por el azar de cruzarse con dos hombres armados. Txabi Echebarrieta, su asesino (o uno de ellos), morirá el mismo día y de parecido modo sin saber contra qué hombre concreto había disparado unas horas antes. A José Antonio Pardines, como a tantos de su condición en las décadas sucesivas, lo mató el ir vestido de uniforme. Dicho de otro modo, su pertenencia a la Guardia Civil. No importaban su cometido dentro del Instituto Armado, ni su rango en el escalafón, ni sus circunstancias personales. No importaba el hombre.

La llamada lucha armada es indisociable de la absolutización del fin perseguido. Con el primer disparo, ETA suprimió de su actividad y de su discurso toda consideración de la dignidad humana. Lo que aquel día de junio de 1968 prevaleció en la lógica del agresor fue una premisa que todavía, en no pocas mentes, justifica la violencia: la víctima era guardia civil; luego, con independencia de su singularidad humana, formaba desde la perspectiva del terrorista parte de un órgano represor, pilar del régimen de Franco (durante la democracia persistirá el silogismo); por tanto, se podía liquidar a un hombre cualquiera en representación de todos los de su especie. La idea de la muerte merecida caló pronto en un sector amplio de la opinión pública vasca, reforzada por el asesinato en verano de 1968 de Melitón Manzanas, jefe de la Brigada de Investigación Social de Guipúzcoa y conocido torturador, y del almirante Carrero Blanco pocos años después. Incluso cuando moría en atentado una persona sin implicación directa o aparente con los poderes del Estado (un empresario, un periodista, un tabernero), se decía: "Algo habrá hecho". ETA era buena y mataba malos, y por eso no se podía equivocar.

Todavía se sigue homenajeando en algunos rincones de Euskadi al asesino de José Antonio Pardines. No faltaron en el pasado hagiógrafos dispuestos a dorar con adjetivos ponderativos la figura evocada. La historiografía ha demostrado que el presunto héroe actuó bajo los efectos de la centramina y disparó a sangre fría contra un hombre desprevenido que no llegó a desenfundar su arma reglamentaria. Hay quien ciñe a Echebarrieta la lauréola de poeta. Por fin, una verdad: Echebarrieta escribió poemas en lengua española. No es menos verdad que tales poemas carecen de valor literario.

El profesor Jesús Casquete desmonta con pruebas documentales, en su contribución al libro mencionado, la leyenda alimentada por el nacionalismo vasco radical en torno a la pistola de Echebarrieta, una "Astra, modelo 600-43, nueve milímetros parabellum fabricada en Unceta y Compañía SA Guernica" (pág. 178). A partir de un embuste se quiso crear un relato épico que legitimase la violencia vinculándola con hechos históricos del pasado. Se llegó a afirmar que la pistola de Echebarrieta fue usada durante la Guerra Civil por un gudari, cosa de todo punto imposible puesto que dicha pistola fue fabricada en 1943 para atender a un encargo del ejército alemán, sometido a la obediencia del Partido Nazi por aquellos días.

El trabajo de los historiadores muestra que José Antonio Pardines falleció de varias muertes simultáneas aquel 7 de junio de 1968. Está la muerte ocasionada por las balas salidas de dos pistolas diferentes; la muerte de su identidad personal al ser convertido en un peón simbólico del franquismo; la muerte, que es escarnio, de su dignidad al servir de pretexto para que su asesino fuera elevado por sus adeptos y simpatizantes a la categoría de héroe inaugurador del martirologio etarra, y también esa otra muerte, la de la cortedad de la memoria de sus compatriotas. El libro que un grupo de expertos le ha dedicado obedece a un loable propósito reparador. Claro está que los libros, si no se leen, es como si no existieran.

El legado mortal de ETA: todos los datos sobre sus 858 asesinatos
ETA sembró el terror durante medio siglo en España. Una realidad cercana en el tiempo que va camino del olvido. Mostramos un relato de los números macabros de la organización terrorista
Marcos García Rey elconfidencial 3 Junio 2018

Se cumple medio siglo del primer asesinato de ETA. El 7 de junio de 1968 el guardia civil José Antonio Pardines, de 25 años, fue tiroteado hasta la muerte por los terroristas Txabi Echebarrieta e Iñaki Sarasketa tras solicitarles la documentación. Ocurrió en la localidad guipuzcoana de Villabona. Esta efeméride nos sirve para narrar con datos el macabro historial de la organización terrorista.

Esa muerte ocurrida hace 50 años es considerada por muchos historiadores como la primera causada por ETA. Sin embargo, otros expertos aseguran que la primera víctima mortal fue Begoña Urroz, quien tenía apenas 22 meses cuando una bomba incendiaria colocada en la estación de Amara, San Sebastián, la mató en junio de 1960. Era hija de un matrimonio residente en la cercana localidad de Lasarte. El propio Ministerio del Interior hizo oficial este asesinato a finales de 2011.

Tras su legado letal de medio siglo, un regusto de amargura se quedó en el paladar de muchos ciudadanos y la mayoría de las víctimas aún vivas cuando la organización terrorista ETA anunció el pasado 3 de mayo su final. El comunicado de disolución de la organización terrorista fue leído por los históricos de ETA Josu Urrutikoetxea, 'Josu Ternera', y Soledad Iparraguirre, 'Anboto', dos 'gudaris' que tienen las manos manchadas de sangre. El contenido estaba lleno de cinismo.

"ETA nació [en 1959] cuando Euskal Herria agonizaba, ahogada por las garras del franquismo y asimilada por el Estado jacobino, y ahora, 60 años después, existe un pueblo vivo que quiere ser dueño de su futuro, gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones", se leía en la carta.

A la misiva de ETA le faltaba una nota a pie de página imprescindible para contextualizar el asunto. Sin contexto histórico poco o nada se entiende. Ya se la sugerimos nosotros aquí: "Nuestra violencia política provocó 30 víctimas mortales antes de la muerte de Francisco Franco, los otros 828 asesinatos fueron ejecutados tras el fallecimiento del dictador y la llegada de la democracia a España".

En nuestro entorno social, un hábitat más o menos con inquietudes intelectuales, se escuchó a algunos colegas y amigos en torno de la treintena que la noticia del final de ETA les importaba bien poco. Comprensible, no vivieron aquellos terribles ochenta y noventa en que semana sí, semana no, los atentados abrían los telediarios. Ellos, afortunadamente, están aquí para contar y leer otras historias.

Tendrían que tirar de hemeroteca para observar cómo unos cuantos padres sacaron a sus hijos malheridos o muertos en brazos tras la explosión de un coche bomba. O cómo un periodista que regresaba de comprar la prensa era tiroteado hasta la muerte en el portal de su casa. José Luis López de Lacalle era su nombre.

Tampoco tienen (tenemos) razones hoy para cruzar la acera al pasar junto a un edificio militar o un acuartelamiento de la Guardia Civil al pasear cerca de ese tipo de instalaciones. Antes lo hacíamos. El terror es lo que tiene.

La organización independentista pidió perdón por ese terror que causó un número incontable de heridos, 858 muertos y miles de familias destrozadas por el miedo y el dolor. Lo hizo en un comunicado a principios de abril: "Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras".

"Ni un regimiento de psiquiatras y psicólogos podrá atender" la herida causada a las víctimas por ese "falso perdón", dijo a propósito de ese comunicado Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada por UpyD y hermana de Joseba, asesinado por ETA en 2003.

Con el fin de que ni los que son ahora veinteañeros ni de otras edades echen la lápida a cinco décadas de terror se publicó en 2010 el libro 'Vidas rotas. La historia de los hombres, mujeres y niños víctimas de ETA', en el que se recogen los relatos de los atentados mortales y las semblanzas de los asesinados. Obra de dos grandes expertos en terrorismo, Rogelio Alonso y Florencio Domínguez, y de un servidor, nos sirve de base para esbozar el acervo macabro de ETA mediante algunos gráficos y datos.
La elocuencia de los datos

Contra el cinismo de la palabra, la elocuencia de los números. Frente al relato final de los terroristas —"ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino"—, la objetividad de los datos que dejan sus atentados: 858 muertos, de ellos 21 menores. Estas últimas cifras no necesitan un gráfico para enfatizar su importancia.

Carod-Rovira: "Ahora, me atrevo a exigiros que cuando queráis atentar contra España os situéis previamente en el mapa"

Corría el 29 de mayo de 1991 cuando varios etarras aprovecharon una rampa para poner un coche en punto muerto y lanzarlo al interior del patio del acuartelamiento de la Guardia Civil en Vic (Barcelona). Antes, los terroristas tuvieron tiempo de contemplar que había varios niños jugando al balón y a la comba. Cuando el coche bomba llegó al patio empujado por los etarras, Juan Carlos Monteagudo activó el artefacto explosivo con un mando a distancia. A los terroristas no pareció nunca conmoverles los ataúdes blancos. Ese atentado costó la vida a nueve personas, cinco de ellas niños. Una muchacha de dos años quedó huérfana al fallecer sus padres.

Dos días después, en el diario 'Avui' se publicó una carta del político Josep Lluis Carod-Rovira (ERC) en la que recriminaba a ETA que atentara en lugares geográficos errados. Más cinismo. Esta es una traducción de un extracto de la misiva de Carod-Rovira: "Nada de lo que os voy a decir es nuevo para vosotros. Os lo dije ya hace medio año en un lugar de Euskadi cuando en nombre de mi partido os pedí formalmente que no actuaseis más en mi país [Cataluña]. Habéis respetado la solicitud durante seis meses. Ahora me atrevo a exigiros que cuando queráis atentar contra España os situéis previamente en el mapa".

Al igual que la organización terrorista no discriminó por edad, el sexo también le resultó indiferente para liquidar a sus adversarios. ETA asesinó a 799 hombres y 59 mujeres.

En lo que se refiere a la condición de las víctimas mortales, ETA asesinó a 496 miembros del Ejército y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mientras que segó la vida de 396 civiles. La Guardia Civil, el cuerpo más activo en la lucha antiterrorista perdió en medio siglo a 108 de sus miembros.

A la hora de matar, los etarras no dudaron en usar todo tipo de recursos. Asesinaron a 545 personas con disparos de metralleta, subfusil o pistola. Además, usaron una amplia gama de explosivos, desde granadas hasta coches bomba, pasando por cócteles 'molotov' o cartas bomba. En la década de los ochenta, se hicieron tan peritos en el uso del coche bomba que luego instruyeron a otros movimientos armados como a los guerrilleros de las FARC de Colombia.

La geografía de los atentados
ETA llevó la muerte a 24 provincias españolas. Guipúzcoa, con 319 asesinados, Vizcaya, con 212, y Madrid, con 123, fueron las más castigadas.

En cuanto a las comunidades autónomas donde causó víctimas mortales, 12 territorios se vieron afectados. Hasta 576 ciudadanos de Euskadi fueron asesinados, 123 en Madrid y 54 en Cataluña.

El entorno rural más ajeno a los lugares refugio de los etarras estuvo más a salvo de la actuación de ETA. Su camuflaje era más complicado en ese hábitat sin apoyos. Comunidades como Castilla-La Mancha o Extremadura no vivieron atentados mortales.

Sin embargo, según el origen de la víctima, todas las comunidades y las ciudades de Ceuta y Melilla tuvieron que enterrar a sus gentes asesinadas a manos de aquellos que hoy son homenajeados por los abertzales y partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados y los parlamentos regionales de Euskadi y Navarra. Encabezan el listado de autonomías más afectadas Euskadi, con 179 muertos, Castilla y León con 139 y Andalucía con 121.

También ciudadanos nacidos en diez países extranjeros perecieron por las acciones de ETA. Personas originarias de Alemania, Argentina, Chile, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Estados Unidos, Francia, Marruecos y Portugal.

Los adversarios políticos
Ahora que ETA apuesta por un "escenario democrático" en 'Euskal Herria' es más que nunca pertinente recordar cómo aterrorizó a los políticos opositores del nacionalismo vasco. Nunca asesinó la organización terrorista a ningún político de ideología nacionalista, ni del PNV ni de ninguno de los otros partidos independentistas.

ETA nunca asesinó a ningún político de ideología nacionalista, ni del PNV ni de ninguno de los otros partidos independentistas

Hasta 59 políticos encontraron la muerte a manos de los terroristas, bien por pertenecer a un partido político, bien por haber estado relacionados con el franquismo (14). Políticos de izquierdas, de derechas y de centro fueron el objetivo de explosivos y las pistolas de ETA. Nunca nacionalistas vascos. Eliminados de la competencia política por vía de las armas fueron los populares Miguel Ángel Blanco o Gregorio Ordóñez, los socialistas Ernest Lluch o Fernando Múgica, Tomás Caballero de Unión del Pueblo Navarro, y así una larga lista de nombres, hasta 59.

La herida no se cierra aún para los familiares y amigos de los más de 350 asesinatos que quedan por resolver policial y judicialmente. El francés Henri Parot mató él solo a 30 personas durante sus 12 años de actividad terrorista, según rezan las sentencias que le han juzgado. Pero quizás cometiera más en esos sanguinarios ochenta.

Este artículo quedará completo cuando todos los asesinatos sean juzgados y también se pueda representar y nombrar en un gráfico a los etarras más sanguinarios. Con datos, con números elocuentes que muestren el listado de las mujeres y los hombres que aterrorizaron a un país durante medio siglo.
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*Nota del redactor: Se recomienda la lectura de dos libros recientemente publicados para contextualizar aún mejor lo más arriba expuesto: 'Pardines: Cuando ETA empezó a matar' (Tecnos, 2018), VV. AA., coord. por Florencio Domínguez y Gaizka Fernández Soldevilla; y 'La derrota del vencedor. La política antiterrorista del final de ETA' (Alianza Editorial, 2018) de Rogelio Alonso.

‘LA ESPAÑA POR VENIR’
VOX presenta este domingo en Barcelona sus principales propuestas para España
La Gaceta  3 Junio 2018

En los próximos meses se configurará un equipo en la ciudad condal que el partido dará a conocer cuando anuncie quién será su cabeza de lista para las elecciones municipales de mayo de 2019.

El próximo domingo 3 de junio, VOX realizará un gran acto público en Barcelona para explicar a los barceloneses todas las iniciativas políticas y jurídicas que está realizando el partido para seguir persiguiendo a los organizadores del referéndum ilegal del 1 de octubre y para garantizar que se cumpla el Estado de Derecho en Cataluña.

En el acto, que comenzará a las 12:00 en el Hotel Barceló Sants, participarán Santiago Abascal, Javier Ortega, Rocio Monasterio, miembros del equipo de VOX Barcelona, liderado por Lola Martín, y coordinadores de municipios de la provincia, así como entidades y personas de la sociedad civil de Cataluña que han venido defendiendo en las multitudinarias manifestaciones de Barcelona de los últimos meses la vuelta a la legalidad en Cataluña y la unidad de España.

Este acto, titulado “La España por venir”, se produce después de que en los últimos meses VOX haya crecido de forma exponencial en la provincia de Barcelona, coincidiendo con la difusión de su política contraria al diálogo con los partidos separatistas, a la crítica por la aplicación débil e insuficiente del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno de Mariano Rajoy y por la contundente acusación popular mantenida por VOX en el Tribunal Supremo contra los organizadores del golpe de estado llamado “procés”, y sostenida por un equipo de 30 juristas voluntarios coordinados por Pedro Fernández, vicesecretario jurídico de VOX, y Javier Ortega, secretario general.

VOX tiene un papel destacado en este macroproceso gracias a las querellas que interpuso en el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona contra Santiago Vidal, Lluís Salvadó y Carles Viver Pi i Sunyer en enero de 2017 y la querella que interpuso en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra la mesa del Parlamento de Cataluña y el Gobierno de la Generalidad en septiembre de 2017. Más recientemente, VOX se ha querellado contra Roger Torrent, presidente del Parlamento autonómico, y tres miembros de la Mesa, por delitos de prevaricación y desobediencia, al admitir los querellados la tramitación por el Pleno de la modificación de la Ley de Presidencia de la Generalidad y Gobierno de Cataluña; así mismo se ha querellado contra Quim Torra, presidente de la Generalidad, por delitos de encubrimiento, conspiración para la rebelión y odio, como consecuencia tanto de las manifestaciones e intenciones reconocidas por el querellado, como por su participación directa el 1 de octubre.

Actualmente, VOX cuenta con 550 afiliados en cuota en la provincia de Barcelona, un crecimiento que se ha notado en los últimos meses y que también se ha hecho evidente en sus redes sociales y en la base de datos de simpatizantes. Este incremento en la afiliación también se ha producido a nivel nacional. De los 3.410 afiliados que tenía VOX en toda España a mediados de agosto, han pasado a los 6.900 afiliados con cuota en la actualidad.

En los próximos meses se configurará un equipo en la ciudad de Barcelona que el partido dará a conocer cuando anuncie quién será su cabeza de lista para las elecciones municipales de mayo de 2019. VOX espera poder presentarse en los principales municipios de la provincia y obtener representación en la mayoría de ellos, incluida Barcelona.

Acto del 3 de junio
El acto del domingo supondrá el inicio de la implantación de VOX en la provincia de Barcelona. Se espera una gran afluencia de público en el salón principal del Hotel Barceló Sants, donde tradicionalmente han realizado actos electorales el PP y Ciudadanos.

El acto comenzará a las 12:00 y será presentado por Jorge Buxadé (abogado del Estado y vocal del Comité Ejecutivo de VOX) y Rocío Monasterio (vicesecretaria nacional de Acción Social de VOX). Lola Martín, presidenta provincial de VOX Barcelona, dará la bienvenida a todos los asistentes y participantes. Acto seguido, Ignacio Garriga (miembro del Comité Ejecutivo de VOX) analizará en su intervención el avance del totalitarismo separatista que durante años ha conseguido centrar el discurso político en Cataluña con la complicidad de los diferentes gobiernos de España. Después será el turno de Javier Ortega (secretario general de VOX), que dará cuenta a los catalanes de la acusación popular que la formación está llevando a cabo en los tribunales para defender lo que la inmensa mayoría de españoles defiende, que es una causa común en la defensa de la legalidad, el ordenamiento constitucional, el Estado de Derecho y la soberanía española. Y, por último, cerrará el acto Santiago Abascal (presidente nacional de VOX).

Abascal explicará las principales propuestas de VOX para España, como la devolución de las competencias de Educación, Sanidad y Seguridad al Estado, la defensa de las fronteras frente a la inmigración ilegal y el islamismo radical y la ilegalización de partidos separatistas. Santiago Abascal también analizará la situación política, como la moción de censura de Pedro Sánchez y el posible adelanto electoral.

Durante el acto se hará mención de entidades y personas de la sociedad civil de Cataluña que han venido defendiendo en las multitudinarias manifestaciones de Barcelona de los últimos meses la vuelta a la legalidad en Cataluña y la unidad de España y cuyos representantes han sido invitados al acto.

MULTITUDINARIAS MANIFESTACIONES
Navarra y Valencia, contra la imposición lingüística de euskera y valenciano
La Gaceta  3 Junio 2018

Navarra y la Comunidad Valenciana se convierten en escenario de las protestas de miles de ciudadanos que reclaman libertad para expresarse en español y, sobre todo, para poder elegir la lengua vehicular en la que los niños estudien.

Miles de personas -unas 30.000 según la organización y 15.000 según la Policía Municipal- se han manifestado este sábado por las calles del centro de Pamplona bajo el lema ‘Por el futuro de todos en igualdad’, para protestar por la liberticida política lingüística en Navarra.

La manifestación, convocada por diversos colectivos sociales y apoyada, entre otras formaciones, por UPN, PSN y PP, se ha iniciado en el Paseo Sarasate, frente al Parlamento Foral, y ha terminado en la avenida Carlos III, ante el Palacio de Navarra, sede del Gobierno regional.

En la marcha, en la que se han portado banderas de España y Navarra, han tomado parte entre otros los presidentes de UPN y PPN, Javier Esparza y Ana Beltrán, respectivamente, la delegada del Gobierno en funciones, Carmen Alba, el expresidente navarro Miguel Sanz y parlamentarios socialistas.

Los participantes en la marcha, que han protestado de esta forma por la política lingüística del Gobierno Foral, han hecho el recorrido precedidos de una gran bandera de Navarra y han coreado consignas como “Esto no es Euskadi, es Navarra” y “Libertad de elección, no imposición”·

Al término de la manifestación se ha leído un comunicado en el que se ha destacado que el Gobierno de Navarra “favorece a unos pocos a costa de perjudicar a la mayoría” y eso es “una discriminación”.

El euskera “forma parte de Navarra, pero es hablado por una minoría”, se afirma en el comunicado, que lamenta que el Gobierno de la presidenta Uxue Barkos (Geroa Bai) esté “ciego y sordo a lo que siente una mayoría social”.

Tras resaltar que esta manifestación no va contra el euskera, sino contra la política lingüística del Gobierno de Navarra, los convocantes de esta movilización han abogado por “un euskera sin banderas, que no divida, que no discrimine, que sirva tan solo para comunicarse”. “Saber euskera es un tesoro, pero no saberlo no es una enfermedad”, han concluido.

El presidente de UPN, Javier Esparza, ha señalado a los medios de comunicación que esta manifestación “reivindica la libertad para poder aprender euskera o no hacerlo, libremente, para que se nos considere a todos con los mismos derechos, porque los ciudadanos tenemos que tener las mismas oportunidades”.

Este Gobierno, ha declarado, “lo que quiere y lo que está buscando es un enfrentamiento, también a través del acceso a la función pública” en Navarra.

Por su parte, la presidenta del PP en Navarra, Ana Beltrán, ha defendido la libertad lingüística y ha rechazado “la imposición del euskera en la educación, en las empresas, para acceder a puestos de funcionario en la Administración, sobre todo teniendo en cuenta que hay que respetar al 93 % de los castellanohablantes que no hablamos euskera”.

“Tenemos tanto derecho a que se nos tenga en cuenta como ese 7 % que lo habla”, ha dicho Beltrán, que ha destacado que el euskera “es una lengua propia, pero no es una lengua oficial en toda Navarra y por lo tanto no se puede imponer”.

El expresidente Miguel Sanz ha comentado que su presencia en la manifestación respondía a su deseo de “decir alto y claro” que no es cierto que con los Gobiernos de UPN “no se hizo absolutamente nada en relación con la normalización y uso del euskera”.

“Lo que no se hizo nada es contra la libertad de las personas, ni se utilizó el euskera nunca como un instrumento de ventaja para acceder a la Administración o para conseguir otras ventajas en la vida laboral o empresarial”, ha aseverado.

‘Hablemos español’, en Valencia
Mientras. en Valencia, donde la asociación Hablamos Español había convocado a la ciudadanía a defender la libertad de elección de lengua, miles de personas han salido a las calles.

La protesta ha partido a las 18 horas de las Torres de Quart y ha finalizado frente al Ayuntamiento, y durante el recorrido podían verse pancartas con lemas como: “Elección es democracia”, “Valenciano por elección y no por imposición” y “Cervantes escribía en español”.

La organización de la protesta ha leído un manifiesto al final de la marcha en el que ha defendido que la libertad de elección de lengua “no es solo un derecho de carácter individual, sino que además es un derecho de carácter natural y, por tanto, intrínseco a las más básicas libertades”.

En la marcha se han coreado lemas a favor de la elección de la lengua vehicular en la enseñanza y contra los requisitos que según la asociación “priman el conocimiento de una lengua a la competencia profesional”.

La asociación ha reclamado asimismo “el respeto a los derechos lingüísticos de las personas que prefieren usar el español sin menoscabar los derechos de los que prefieran usar el valenciano, sobre todo de los niños que lo tienen como lengua materna y que están siendo sometidos a una eliminación progresiva de su lengua en las escuelas”.

Fuentes de Hablamos Español han informado de que la protesta ha finalizado frente al Ayuntamiento a pesar de que el consistorio había denegado a la organización la instalación de un escenario en la plaza, donde a la misma hora se ha celebrado una misa gospel.

La asociación ha indicado que estudia presentar una queja y en el caso de que haya habido “trato discriminatorio” estudiarán la posibilidad de querellarse contra el alcalde de Valencia, Joan Ribó.

Decenas de miles de personas toman Pamplona contra la dictadura lingüística de Uxue Barcos
OKDIARIO 3 Junio 2018

Los navarros han salido a la calle este sábado contra la política lingüística del gobierno nacionalista vasco de Uxue Barcos. Miles de personas —más de 30.000 según los convocantes y 25.000 según Policía Nacional— han respaldado este sábado una manifestación por las calles de Pamplona.

La marcha, que ha sido convocada por la Asociación Cultural Doble 12, Desolvidar y Vecinos de Paz, se ha desarrollado bajo el lema ‘Por el futuro de todos, en igualdad‘. Ha partido a las 18.00 horas del paseo Sarasate, frente al Parlamento de Navarra, precedida de una gran bandera de Navarra y entre los aplausos de los asistentes. Su recorrido ha pasado por Yanguas y Miranda, plaza de la Paz, Conde de Oliveto, plaza Príncipe de Viana, avenida de San Ignacio y Cortes de Navarra para finalizar en la avenida Carlos III, frente al Palacio de Navarra donde se ha leído un comunicado.

Los manifestantes han portado banderas de España y de Navarra y han coreado consignas como “¡No imposición, libre elección!”, “¡Navarra entera, montaña y Ribera!” o “¡Esto no es Euskadi, es Navarra!”. También se han gritado vivas a Navarra y España además de a la Policía Nacional y la Guardia Civil. La movilización ha contado con la participación de representantes de UPN, PSN, PPN y Ciudadanos así como de la delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba.

La marcha ha culminado en la plaza del Castillo frente a un escenario donde ha habido un recital de jotas. Allí, el representante de la Asociación Doble 12, Ricardo Guelbenzu, ha leído un comunicado en el que ha acusado al Gobierno de Navarra de “favorecer a unos pocos a costa de perjudicar a la mayoría. Eso es discriminar”.

Ha recalcado que esta manifestación “no es un ataque a Navarra como algunos dicen” sino que “luchamos por una Navarra inclusiva donde se respete los derechos de todos, cuestión que no hace el Gobierno de Barcos“. Asimismo ha remarcado que todos los asistentes a la movilización “somos de aquí” y “por eso queremos un euskera sin banderas, que no divida, que no discrimine y que sirva tan sólo para comunicarse, como cualquier otro idioma”.

“El euskera forma parte de nuestra cultura pero es hablado por una minoría en Navarra”, ha continuado Guelbenzu que ha asegurado que a los convocantes de la movilización “sí nos interesa el euskera, es al Gobierno de Navarra al que no le importan nuestros derechos”. Un gobierno “ciego y sordo a lo que siente una mayoría social”, ha agregado.

Ha asegurado que el Ejecutivo foral ha seguido “una hoja de ruta que nos lleva al barranco en que se están estrellando otras comunidades autónomas al no entender que favorecer a los euskaldunes equivale a discriminar a los castellanoparlantes“.

El representante de la Asociación Doble 12 ha explicado que la Carta Europea de Lenguas Minoritarias “busca evitar la discriminación por razón de lengua y señala tres vías de trabajo: la traducción, la formación y la política de traslados” lo que implica “ofertar en la administración plazas para traducir en caso de necesidad, no para valorar el idioma en todas las ocasiones”. Por otro lado, “la formación implica un derecho para todos igual y la preferencia a un traslado es para irse desde donde no se habla euskera hacia donde se habla, pero nunca al revés“, ha remarcado.

“Pretenden adueñarse de la estructura funcionarial de Navarra cambiando la política de traslados”, ha censurado Guelbenzu que ha resaltado que las leyes establecen que el acceso a la función pública “deberá cumplir con tres principios rectores: la igualdad, el mérito y la capacidad, sin discriminación alguna”.

En este sentido, ha opinado que “en la gran mayoría de puestos no debería ser contemplado como mérito el hablar euskera” porque este idioma “ni se necesita ni se usa tanto”. “Al dar un peso desproporcionado al euskera impiden en la práctica el acceso en igualdad de condiciones a la función pública al discriminar a las personas castellanohablantes”, ha afirmado.

De la misma manera, ha censurado la “discriminación” en la Educación “con las OPE denunciadas” y ha aseverado que “buscan llenar la enseñanza navarra de profesores euskaldunes, muchos de ellos de la comunidad vecina por delante del resto de docentes navarros no conocedores del vascuence”.

“Libertad significa que tan legítimo es elegir estudiar algo como no hacerlo”, ha continuado Guelbenzu que ha acusado al Gobierno, en sus OPE, de “impedir las legítimas aspiraciones de una mayoría que ha optado legítimamente por no estudiar vascuence”.

El Gobierno de Navarra “confunde fomentar con imponer”. “El euskera lo utilizan para favorecer el acceso, los ascensos e incluso los traslados de los funcionarios, y ahora estas malas prácticas también las pretenden imponer a las empresas privadas mediante la nueva Ley de Contratos con las Administraciones Públicas, que es una vergüenza”, ha criticado.

“Hoy estamos aquí para no permitirlo”, ha destacado Guelbenzu que ha llamado a trabajar por “una convivencia desde el respeto a la diversidad ideológica y de otra índole de todos los navarros”.

Al culpalble o ¿traidor? Miguel Sanz
Nota del Editor 3 Junio 2018

Sabía que iba a ocurrir y no hizo caso. ¿ Culpable o traidor ? Y no puede alegar ignorancia porque se le informó por escrito.

Los CDR tratan de asaltar una marcha por la unidad de España en Mataró
En Mataró, los CDR han tratado de asaltar una marcha de españolistas, lo que han impedido los Mossos.
OKDIARIO 3 Junio 2018

Una movilización a favor de la unidad de España en Mataró (Barcelona) convocada por Plataforma por Tabarnia y Resistencia Mataró, y una contramanifestación convocada por los CDR de la localidad se han encontrado este sábado en el centro del municipio y se han increpado con gritos y consignas.

Los manifestantes de distinto signo político han coincidido en la Riera de Mataró: los favorables a la unidad de España han marchado con el lema ‘Tornem a ser locomotora d’Espanya!‘ (‘Volvamos a ser la locomotora de España!’) y han hecho proclamas como “¡Puigdemont, a prisión!” y “¡Yo soy español!“, mientras que los independentistas han gritado “¡Fora feixistes dels nostres barris!“.

Los primeros han exhibido banderas de España, de la entidad Tabarnia y alguna de la Unión Europea, mientras que los independentistas llevaban simbología antifascista y comunista.

Los Mossos d’Esquadra han adoptado medidas de seguridad para separar ambas movilizaciones y evitar disturbios aunque no se ha registrado ningún incidente relevante, excepto lanzamientos de objetos, como huevos, contra los agentes, han informado fuentes del cuerpo policial a Europa Press.

El alcalde de Mataró, David Bote, hizo un llamamiento este jueves a la convivencia y al ejercicio cívico y tolerante de derecho a manifestación y de libertad de expresión, según informó el Ayuntamiento en un comunicado.

Defendió que se tiene que garantizar el derecho de los ciudadanos a manifestarse pública y pacíficamente por las calles y espacios públicos de acuerdo con los marcos normativos establecidos.

 


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