AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 6 Junio 2018

El último servicio al bipartidismo
Emilio Campmany Libertad Digital 6 Junio 2018

Una vez que Rajoy ha renunciado a seguir en política, no hay explicación a que prefiriera dejar que Sánchez ganara su moción de censura en vez de dimitir e impedir que llegara a La Moncloa con el voto de quienes quieren destruir España. Tan sólo se alcanza a sospechar que considerara que peor sería que hubiera elecciones. Éstas no eran seguras, pero sí probables si Sánchez no conseguía, durante la ronda de consultas que tendría que haber abierto el rey, los apoyos que sí tenía para sacar adelante la moción.

Se trataría, pues, de una actitud encaminada a proteger el bipartidismo. Mientras el Gobierno esté en manos del PSOE, el PP seguirá teniendo una oportunidad de volver a él. En cambio, si cayera en manos de Ciudadanos, el PP podría estar condenado a la extinción. Y quién sabe lo que pasaría con el PSOE.

No dimitir de la Presidencia del Gobierno fue una actitud antipatriota porque permitía la llegada al poder de un irresponsable que se ha dejado respaldar por comunistas, separatistas y filoetarras, pero al menos tenía la explicación egoísta de que, de esa manera, Rajoy conservaba la vaga oportunidad de volver a la Moncloa. Si de todas formas iba a dimitir de la Presidencia del PP unos días más tarde, la decisión de dejar que la moción de censura prosperara deja de ser egoísta, pero sigue siendo igual de antipatriota. Y encima no ha obtenido con ella ningún beneficio.

Al final, se descubre que lo esencial, más allá de las ambiciones personales, es la protección del sistema, lo que incluye no sólo al PP y al PSOE, sino a los nacionalistas y, hasta cierto punto, a los de Podemos, que no dejan de ser los comunistas de siempre, útiles sólo para completar mayorías del PSOE. A ese sistema no pertenece Ciudadanos, no sólo por su marcado carácter antinacionalista, sino sobre todo por su vocación centrista, que le permite aspirar a ser partido mayoritario en perjuicio del PP y del PSOE. El objetivo es impedir que haga con uno de los dos lo que AP hizo con la UCD.

La protección del sistema incluye especialmente la negociación con ETA. No es casualidad que Rajoy, en su despedida, haya querido colgarse la medalla de ser el único presidente que no negoció con la banda. Es verdad, lo suyo es mucho peor. Pues, aunque no negociara, lo que hizo, después de ganar unas elecciones por oponerse a la negociación, fue aceptar el resultado de la misma y asumir los compromisos que se adquirieron en virtud de ella. Al menos Zapatero siempre defendió esa solución al terrorismo. Rajoy se apoyó en la negativa a hincar la rodilla de muchos españoles para llegar a presidente y luego traicionó a sus votantes dando por buenas las cesiones de Zapatero. Eso sí que no lo ha hecho ningún presidente del Gobierno. No puede extrañar que el último servicio de un gobernante así haya sido, no a España, sino a su partido y al PSOE.

¿Por qué no el jueves?
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS Libertad Digital 6 Junio 2018

Mariano Rajoy se ha ido como ha gobernado: alargando hasta la extenuación los plazos de su mandato y dejando una situación mucho peor que la que heredó. Los pesebristas de Soraya y los que desde el viernes fían su devenir político-mediático a la demolición de Rivera y Ciudadanos dejarán hoy los lagrimales del cocodrilo a la altura del desierto de Mojave. Y, tras volcar una catarata de almíbar mortuorio, culparán, como el torvo finado, al único aliado leal que ha tenido el PP, de la traición cometida por los partidos que Rajoy prefirió y pagó con nuestro dinero, el de los Presupuestos, para seguir el en Poder e impedir que los españoles pudiéramos votar. Pero, pese al autobombo en su adiós -ni una palabra autocrítica, no pidió perdón a nadie-, lo cierto es que el PP está infinitamente peor que se lo dió Aznar, que deja el Gobierno en manos de los enemigos de España, que Cataluña está peor que nunca y que se pueden cargar la reforma laboral, su único éxito de verdad.

Pero mientras todos lloraban de reojo, Rajoy se fue sin explicar ni permitir preguntas sobre la razón que le llevó a dimitir ayer y no el jueves, como ofreció Sánchez y, tras la traición de PNV y PSOE, modelo de lealtad para Rivera, pudo hacer, impidiendo el Gobierno Frankenstein y dejándonos votar. ¿Por qué no lo hizo? Porque quería seguir y esperar, otra vez, el fallo del PSOE, disfrutando un protectorado como el de Fraga con Felipe y, sobre todo, asegurando la paz del bipartidismo, que es la de los cementerios del 78. ¿Qué ha pasado? Sólo caben dos hipótesis: que los barones no le han dejado seguir y/o que Sánchez le ha tranquilizado sobre su horizonte judicial, en el que tendrá el mismo trato de favor que etarras y golpistas, a cambio de no estorbar y apretar juntos el cordón sanitario -horca electoral- contra Rivera.

Taimado y falso hasta el final, Rajoy denunció que la moción del leal Sánchez, su PNV, Podemos y los 22 partidos separatistas y comunistas va contra la naturaleza de la moción constructiva de Gobierno. Eso lo explicó aquí mejor Roberto Villa García. Lo que debió explicar Rajoy, pero nunca lo hará, es por qué la dejó triunfar. El disciplinado Partido Bolsovique, porque el bolso en el escaño de Rajoy quedará como el símbolo del desprecio de este PP a sus votantes y a todos los españoles, llorará y callará.

El ocaso de Rajoy y la encrucijada de España
Santiago Abascal Libertad Digital 6 Junio 2018

Rajoy ha caído, y mucho hemos escuchado ya sobre los motivos coyunturales que lo han provocado, como la sentencia del caso Gurtel, la deslealtad del mal llamado "nacionalismo moderado", el oportunismo de un socio de gobierno tan inestable como poco fiable o la enésima traición socialista a España, pactando su llegada a la Moncloa con toda la turba totalitaria y antisistema, cuyo único objetivo es que no haya Moncloa desde la que gobernar nada. Sin embargo, poco se escucha acerca de los motivos estructurales que han puesto en jaque al Partido Popular, motivos que pueden resumirse en uno solo, la propia debilidad o irrelevancia del PP, derivada de su política, o más bien de la ausencia de ella.

Rajoy llegó a acumular el mayor poder territorial que se ha tenido nunca en democracia en España. Recibió en 2011 una contundente mayoría absoluta para acometer reformas, algunas incluso impopulares pero que se entendía eran necesarias, y para revertir el insidioso modelo ideológico de Zapatero, basado en la fragmentación social y el caos permanente. Pero no hizo ni lo uno ni lo otro. Es más, lejos de revertir dicho modelo, lo afianzó en todo lo posible. Y lo peor de todo es que lo hizo a sabiendas, como se ha demostrado ahora que el PP enmienda en el Senado sus propios Presupuestos para dejar al PNV sin los 540 millones de euros que consiguió mediante el chantaje parlamentario.

A Rajoy comenzó a consumirlo su traición, no ya a los votantes populares sino a la dignidad, a la decencia y a la moral, cuando aceptó antes incluso de llegar al poder la hoja de ruta que Zapatero diseñó con ETA. Una hoja de ruta por la que renunciaba a derrotar al terrorismo etarra, que tanto dolor ha causado, a cambio del cese de los asesinatos, de manera que una banda criminal que siempre actuó con motivaciones políticas se veía así premiada por dejar las armas mediante la legitimación de los objetivos políticos por los que había luchado. Y el responsable de semejante claudicación del Estado y de tamaña condena eterna a las víctimas no ha sido otro que Rajoy. Ese acostarse con ETA comenzó a minar el enorme apoyo popular conseguido por el PP en 2011, pero no ha sido ni mucho menos el único ejemplo de una antipolítica que ha acabado ahuyentando del partido a más de la mitad de su electorado. En un ejercicio mayúsculo de cinismo, la Ley de Memoria Histórica no fue derogada, lo que permitió que en torno a lo que fue la Guerra Civil la izquierda construyera un relato falso que blanqueaba sus crímenes, servía de base para la persecución política de todo aquel que haya tenido la más mínima relación personal o familiar con el régimen franquista y silenciaba y criminalizaba al disidente. Y a pesar de todo ello, Rajoy recibió una prórroga de los electores, atemorizados por ese demonio creado en Moncloa y alimentado al calor del chavismo.

Cataluña, sin embargo, ha sido la tumba definitiva de Rajoy, la puntilla a un proyecto político caracterizado por la inexistencia de proyecto y por la ausencia absoluta de política. Pensaron en Moncloa que podían navegar nuevamente entre las declaraciones firmes y los actos cómplices, entre bambalinas, azuzando el miedo al separatismo con el falso mantra de que "España será con el PP o no será". Rajoy mintió cuando dijo que no habría consulta el 9-N. Mintió cuando dijo que no habría referéndum. Permitió el acto de declaración de independencia y la fuga de quienes lo perpetraron y, en el colmo de los despropósitos, intervino la Generalidad de mentira y solo forzado por la gigantesca respuesta popular en la calle y el contundente discurso del Rey en aquellos días de octubre, con un 155 tan falso que el bombardeo separatista desde la gran cueva del odio europea que es TV3 continúa con sus actividades impertérrita. Y en este punto el PP comenzó su desplome absoluto, siendo de esa soledad de la que nace la oportunidad de Sánchez, legalmente irreprochable, pero moralmente deleznable.

No ha sido la corrupción, como falazmente repiten los medios monstruosamente creados por el propio Gobierno. La corrupción ha sido la munición que ha utilizado el sorayismo para aplastar al disidente interno, a todo aquel que siquiera soñara con suceder a Rajoy, como vía rápida para garantizarse el único objetivo que tan siniestro personaje persigue: la Presidencia del Gobierno. Una alianza perfecta para sus propios intereses, que implica por igual a los servicios de espionaje y a los medios de comunicación que ella misma ayudó a crear. Ha sido la destrucción del PP, motivada por el abandono absoluto de sus valores y compromisos electorales.

Su caída fue igual de triste que toda su etapa en Moncloa. Sin dignidad, ausente, encerrado en unas verdades que solo él y sus más allegados, con Arriola y Soraya al frente, ven. Apuñalado por un PNV ante el que hace apenas unos días doblaba la rodilla aceptando los más lesivos e infames presupuestos generales para España en años a cambio de más tiempo en el poder. Porque no ha sido ejercer el poder, sino estar en el poder, el único faro que ha dirigido las decisiones políticas de Rajoy, y de ese egoísmo personal es del que nace nuestra encrucijada. Leninistas, bilduetarras y separatistas han sido capaces de dejar a un lado sus diferencias programáticas en aras de un objetivo común, destruir España, más cerca que nunca debido a ese suicidio del partido de la derecha y a la debilidad de un Sánchez a la desesperada. Y es por ello que España tiene que votar, porque todos los españoles tienen el derecho de poder expresarse no sobre la operación política de Sánchez, sino sobre los compañeros de viaje en un momento de extrema debilidad del Estado, con un golpe en curso en una parte de nuestra Patria.

Enfrente de tamaña amalgama de agentes destructivos siempre vamos a estar desde Vox. Y, en ese sentido, el rotundo éxito de actos como el de este domingo en Barcelona, con más de 2.000 asistentes, no hace más que reforzar nuestra convicción de que lo mejor de España está por venir. Y sería extraordinario, casi imperativamente necesario, dada la extrema urgencia de las medidas a tomar, que en la misma trinchera podamos confluir todos los que amamos esta gran Nación que es España. Nada sería más bienvenido que un PP que se quite las esposas del sorayismo/rajoyismo y un Ciudadanos que abandonara sus complejos dejando de ocultar bajo la bandera europea la única bandera en riesgo aquí, que es la española. Porque si quienes amamos a España no somos capaces de unirnos bajo el prisma de lo nacional, entonces los enemigos, que son muchos y además internos, acabarán arrasándolo todo. Entonces no habrá que preocuparse por nuestras diferencias programáticas en economía, educación, sanidad o modelo social, simplemente porque no habrá economía, educación, sanidad o modelo social del que poder preocuparse. Porque Rajoy, siguiendo el modelo que llevó a Clinton a la Casa Blanca en 1993 contra George Bush padre, pensó que era solo la economía. Pero estaba, como muchos hemos dicho siempre, equivocado. No es solo la economía. También es el ideario, los valores, los principios. Es nuestra unidad, nuestra libertad, la igualdad de todos, la propiedad privada. Y, sobre todo, es España.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Adiós Rajoy, con viento fresco/ Antifranquismo, cáncer de la democracia
Pío Moa gaceta.es 6 Junio 2018

Rajoy pudo haberse ido con un resto de dignidad, convocando elecciones, pero temía que ganara Ciudadanos y que el PP se hundiera, por lo que ha preferido hacer daño al país hasta el final, dejándolo en manos de un partido aún más corrupto e hispanófobo que el mismo PP. Rajoy continuó la política de Zapatero y Sánchez continuará la de Rajoy, empeorándola en los dos casos. El cretino de “la economía lo es todo” y de la nena angloparlante que llevaba en la cabeza y el corazón, deja un país en crisis política, la peor desde la república, con la doble amenaza de disgregación y de disolución al completo en la UE y la OTAN. Su único tanto a favor, la economía, tampoco vale gran cosa: la ha mejorado mediocremente en siete años, aumentando impuestos y recortes como ya comenzó a hacer ZP, con una deuda gigantesca, superior al PIB, y con el empleo precario mayor de toda Europa. No es como para jactarse, pero se jactan.

Y, como siempre, la mezcla de sensiblería y desmemoria con que le despiden los suyos y diversos analistas, dándole las gracias. Quienes tendrían que darle las gracias, encarecidamente deberían ser la ETA, los separatistas y el mismo Sánchez, a quienes tanto ha favorecido. Pero en la podredumbre esperpéntica en que ha degenerado la política, todo pierde sentido.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo nº 9)
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P. Ud dice en tuíter que el análisis político en España apenas sobrepasa el cotilleo. ¿Cómo lo explica?
–Hay excepciones, pero pocas. Un análisis que no tiene en cuenta el contexto histórico es necesariamente superficial. Lo que ocurre en España es el final del ciclo abierto con la transición. Entonces la gran mayoría votó una democratización tranquila, de la ley a la ley, es decir, desde el franquismo y no contra el franquismo. Lo que han hecho todos los políticos y partidos desde entonces ha sido traicionar la decisión popular, identificando democracia y antifranquismo. Lo han hecho izquierdas y derechas. En los dos casos por ausencia de pensamiento democrático. Ello solo podría conducir a repetir los peores errores de la historia reciente.

P. Pero el sistema salido de la transición ha funcionado razonablemente durante cuarenta años, ¿cómo habría sido posible según su análisis?
–Ha sido posible porque la herencia del franquismo era excelente y su inercia, junto con la inercia histórica, ha venido resistiendo todas las demagogias y separatismos, pero todo tiene un límite, y lo estamos alcanzando.

P. Por otra parte, la identificación de antifranquismo y democracia tiene alguna base, ¿no? No querrá hacernos creer que el franquismo era democrático.
–Aquí hay que clarificar varios puntos. En primer lugar, Franco no venció a ninguna democracia, como dice la propaganda interesada. Venció a una conjunción de separatistas, totalitarios y golpistas, que se adueñaron del poder mediante unas elecciones fraudulentas y a continuación crearon el caos destruyendo la legalidad republicana que, en fin, era democrática a medias. Lo que hizo el franquismo fue mantener la unidad de España, la cultura cristiana, librar a España de la guerra mundial y dejar un país próspero y reconciliado. Porque sin eso no es posible que funcione ninguna democracia…

P. Muchos dicen que, de todas formas, Franco y el franquismo debían haber dejado paso a la democracia mucho antes.
–Pura charlatanería. Observe a donde nos están llevando los “demócratas” actuales y piense lo que habrían hecho si hubieran llegado en un período menos sólido que en los años 70… Porque, en segundo lugar, el franquismo no tuvo oposición democrática, sino comunista y terrorista. El resto de la oposición se componía de pícaros e irresponsables que habían olvidado el pasado y querían ganar posiciones, incluso al lado del PCE y de la ETA, para cuando el franquismo se agotase. Para todos ellos la “democracia” era solo una palabra mágica que les abriría las puertas del poder. Otra palabra mágica era “Europa”, pero, hablando en rigor, ninguno tenía el menor pensamiento riguroso sobre la democracia y Europa. Cada uno utiliza esas palabras a conveniencia. Era y es simple charlatanería demagógica.

P. Pero, ¿habría sido posible construir una democracia sin socialistas, comunistas o separatistas…?
–Recuerde: uno, el franquismo no derrotó a una democracia. Dos: el franquismo no tuvo oposición democrática. Estos dos puntos son esenciales para entender por qué el franquismo fue una necesidad histórica. Y ahora, punto tres: gracias al franquismo fue posible una democracia no convulsa. Cuatro: si queda algo de democracia se debe a la labor del franquismo, a su herencia, y no a unos antifranquistas que jamás fueron demócratas. Entremos ahora en ese punto y volvamos a la historia: no es casual que los antifranquistas se identificaran con el Frente Popular, que era, de hecho o de derecho, una alianza de totalitarios, separatistas y golpistas. ¿Por qué iban juntos? No porque se amasen, pues realmente se detestaban entre sí y llegaron a la guerra civil entre ellos. Iban juntos porque compartían el odio a dos cosas: a la Iglesia y a España. Unos querían disgregar la nación, los otros querían acabar con su historia y cultura para convertirla en “algo nuevo” a la altura de sus paupérrimas ideas. Porque eran tremendamente mediocres, pero creían que la España real e histórica no estaba a la altura de sus ideas y aspiraciones… “La estupidez y la canallería”, que decía Gregorio Marañón. Al llegar la democracia todos entendieron que el modo más eficaz de luchar contra España era denunciar sin tregua al franquismo por “antidemócrata”, calumniarlo y negar la historia real.

P. Muy bien, pero no ha contestado a la pregunta
–¿Si al terminar el franquismo podría construirse la democracia sin esa gente? Creo que la democracia debía admitirlos, pero recordando siempre el pasado y defendiendo al franquismo, su necesidad histórica. Lo que se hizo fue lo contrario, alimentar a esos partidos, permitir que se olvidase su pasado, aceptar sus ataques al régimen anterior hasta compartirlos, financiarlos y dotarlos de mil medios, entregar la enseñanza a los separatistas, “negociar” con la ETA… Ni una democracia ni una nación puede subsistir largo tiempo con semejantes políticas. Si las cosas no han ido más lejos se debe, insisto, a la inercia del legado franquista y de la historia.

P. ¿Cree ud posible un nuevo Frente Popular?
–De hecho se ha formado uno informalmente, aunque no creo que cuaje en alianza formal. Se ha formado gracias a la política nefasta del PP de Rajoy, he hablado bastante de eso y no lo repetiré ahora. Esa es la herencia de Rajoy, a mi juicio el gobernante más nefasto desde la Transición, porque no solo ha seguido la política de Zapatero, sino que ha bloqueado cualquier alternativa, aunque ahora parece que VOX podría serlo. Así, un PSOE que nunca fue democrático ni honrado se ha aliado con los separatismos en la práctica. De nuevo los intereses de unos y otros son muy distintos, pero de nuevo hay algo que les une y ese algo es el antifranquismo, el odio a un régimen desaparecido hace mucho, pero que fue el que les derrotó. En torno al antifranquismo pueden unir y están uniendo fuerzas. Esa es la línea fundamental del actual gobierno, que así puede disimular los acuerdos y las rivalidades entre unos y otros. Lo ha dicho Sánchez. La “memoria histórica” es su punto clave.

P. Pero eso está abocado al fracaso. El franquismo no existe desde hace mucho, es luchar contra fantasmas
–De ningún modo. Hoy por hoy apenas hay resistencia a eso. Lo que se pretende es destruir las libertades, destruir la democracia –en nombre de la democracia– y cambiar el régimen definitivamente, como el Frente Popular cambió el régimen republicano. Sánchez ya lo intentó con la nueva ley de memoria histórica, que de momento no ha funcionado porque suscitó algunas protestas, creo que muy insuficientes, a iniciativa de muy pocas personas entre quienes me cuento. Todos los partidos salidos de la moción de censura son radicalmente antiespañoles y antidemócratas, creen que la democracia consiste en que sean ellos quienes manden y que puedan hacerlo sin límites, y que la nación española es un invento sin raíces que pueden manejar a su gusto.

P. Pero si han derrocado al PP será porque este representaba lo contrario.
–Lo dramático del asunto es que no es así. El PP es un partido tan antifranquista como ellos, sigue en todo la política de Zapatero, es pro memoria histórica, LGTBI, ha financiado a todos los enemigos de España, ha promocionado a Podemos, a la ETA… Lo único que lo diferencia de los otros, aparte de matices, son los intereses particulares de partido, los cargos y prebendas, la corrupción particular, etc. Hay una norma esencial en la democracia, y es que si no existen unos valores compartidos, el patriotismo entre ellos, los intereses de partido se vuelven absolutos y desgarran a la sociedad. Lo advertía el diario El Sol en vísperas de la elecciones del Frente Popular: “Vamos camino de que nada nos sea común a los españoles”. Volviendo al bajo nivel del análisis político, la historia reciente ha sido tan falseada y tergiversada que sus experiencia resultan vanas.

P. ¿En qué medida cree ud realmente que VOX sea una alternativa?
–De eso habrá que hablar.

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Este viernes, en el seminario “España en Europa”, hablaremos de la experiencia del siglo XX: dos guerras mundiales y guerra fría, hasta la caída de la URSS. Un tema muy poco analizado desde el punto de vista de España. En el Centro Riojano de Madrid, a las 19,30
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La Reconquista Y España
En las sesiones de Una hora con la Historia sobre la Reconquista, este sábado hablaremos del significado histórico de la figura del Cid.
Anterior: https://www.youtube.com/watch?v=OXg0HgWK7ao .

Rajoy (con el burro delante) se va porque “es lo mejor” para él
Editorial El RUGIDO DEL LEÓN elespanol 6 Junio 2018

Lo primero que hay que decir es que Mariano Rajoy no se va porque crea que ha llegado la hora de su relevo en la cúpula del Partido Popular. Rajoy se va porque una moción de censura le ha arrebatado el Gobierno de las manos. Se va porque una sentencia de la Audiencia Nacional pone en cuestión “su credibilidad”. Se va porque esa misma sentencia acredita una trama generalizada de corrupción en el seno del PP y también la existencia de una ‘caja B’ con la que la formación se dopaba en los procesos electorales además de pagar sobresueldos “a miembros relevantes del partido”, entre ellos al propio Rajoy. Por todo esto se va.

En su intervención de despedida, Mariano Rajoy ha restado legitimidad democrática al Gobierno de Pedro Sánchez, afirma que sienta un “precedente grave en la historia de la democracia” que gobierne quien ha perdido las elecciones y le acusa de estar a merced de los independentistas. Arremete también contra Ciudadanos: habla de la “ambición atropellada” de Albert Rivera y acusa a la formación naranja de haber obviado su responsabilidad en Cataluña tras haber ganado las pasadas elecciones autonómicas.

Prepotencia y autobombo
Sin embargo, no hace ascos a que en Cataluña haya tomado posesión “un gobierno autonómico compuesto por personas en disposición legal de cumplir con sus deberes”, sin caer en la cuenta de que fue Inés Arrimadas quien ganó los comicios y que los partidos independentistas se han unido para que, sin tan siquiera una moción de censura, no gobernara la lista más votada.

Además, le reprocha a Sánchez lo inquietante que resulta “la fragilidad política del nuevo Gobierno cuando la situación en Cataluña y, sobre todo en las calles de Cataluña, dista mucho de estar calmada”, como si ésta inestabilidad no tuviera nada que ver con él, responsable de la seguridad en todo el territorio español hasta la pasada semana.

Su discurso ha sido una fiel representación de su modo de entender el ejercicio del poder. La prepotencia y el autobombo ha presidido la mayor parte de su parlamento, en el que no ha habido hueco para la autocrítica. Se arroga el haber acabado con ETA, el haber gestionado la abdicación de Juan Carlos I a favor de su hijo, el haber detenido el Golpe de Estado en Cataluña, amen de ser el responsable de todas las bonanzas de la economía española. Además, pasa de puntillas por la corrupción, dice que la ha sufrido en lo personal y afirma que su partido ha sido quien más ha luchado por erradicarla.

¿Seguirá en el Parlamento?
Ya al final de su intervención, Mariano Rajoy ha vuelto a dar señales, una vez más, del egoísmo personal y político que siempre ha guiado sus pasos en este trabajo. Al señalar que se va por dos razones no le tembló la voz al priorizar una de ambas: “Es lo mejor para mi y para el Partido Popular”. Él primero y el Partido Popular, al que parece querer arrastrar en su caída a los infiernos, detrás. Ya se sabe, el burro siempre por delante.

Rajoy ha dejado dos interrogantes en su adiós: por un lado, no ha dicho si también abandonará su escaño en el Parlamento y, paralelamente, su blindaje contra posibles contratiempos judiciales en los numerosos pleitos que siguen abiertos contra el Partido Popular; y por el otro, no ha dirigido su dedo hacia ninguno de los candidatos que a buen seguro tienen aspiraciones de ocupar su puesto. Vamos, que ha dejado tirada a Soraya Sáenz de Santamaría frente a la candidatura de Feijóo y el poder territorial de María Dolores de Cospedal. Mariano Rajoy siempre fiel a sí mismo. Hasta el final.

Aznar, el hombre hombre, dice la verdad
Marcello republica 6 Junio 2018

Rajoy anunció su retirada de la presidencia del PP y del primer plano de la política y acto seguido se fue a comer con el núcleo duro de su Ejecutiva y luego de merendola o de copas hasta el atardecer, como ocurrió durante la moción de censura el pasado viernes, y luego el sábado con sus ministros.

Y en estas estaba don Tancredo, con tantos funerales de despedida con los pardillos de su Gobierno y de su partido -a los que puesto de patitas en la calle y todavía le aplauden- que todavía no se han enterado que Rajoy tiró el poder por una ventana hacia las manos de Sánchez y el PP por otra ventana hacia las manos de Rivera.

Pero ¡oh divina coincidencia! de pronto apareció Aznar y le leyó la cartilla a don Tancredo y diciendo verdades como puños que los nuevos huerfanitos del pérfido Rajoy tildaron, entre sollozos, de gesto desleal.

Dijo Aznar y es cierto que el golpe de Estado catalán sigue en marcha y no se ha desmantelado, ni desmontado su aparato mediático y financiero, por lo que en su opinión continúa roto el orden constitucional. Y todo eso es cierto y es verdad. Entre otras cosas por el desistimiento constitucional del Gobierno de Rajoy, en aras ‘de la prudencia y la proporcionalidad’. Y todo esto lo ocultó anoche en el telediario TVE.

Si dijeron algo de lo que dijo Aznar sobre el centro derecha español que él lideró y que está roto, con sus dos polos (PP y Cs) enfrentados entre sí, lo que también es otra verdad. Y añadió que en la vigente crisis del sistema de partidos el PSOE se ha alejado también del centro izquierda.

Y concluyó Aznar diciendo que ‘no son los ciudadanos los que han dado la espalda a los grandes partidos sino que han sido esos partidos los que le dieron la espalda a los ciudadanos’.

Y dicho esto Aznar se ofreció para reconstruir el centro derecha, afirmando que no es militante de nada ni de nadie y puntualizando a aquellos (del PP) que le han querido endosar los recientes casos de corrupción (como el de Zaplana), que él responde de todos sus actos, del primero hasta el último. Y añadió que la corrupción es un cáncer que hay que extirpar, pero no quiso comentar que 12 ex ministros de su Gobierno están inmersos en casos de corrupción, lo que tampoco es un asunto menor.

Y la pregunta del millón: ¿reaparecerá Aznar en el próximo congreso del PP? No parece, pero está claro que va a enredar. Ya lo está haciendo y por eso los marianistas le acusan de deslealtad.

¡Mariano, sé fuerte caraio!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 6 Junio 2018

MARIANO RAJOY DIMITE DE SU LIDERAZGO EN EL PP / PEDRO SÁNCHEZ CREA UN GOBIERNO DOMINADO POR EL SECTOR DURO DEL PSOE.

No voy a caer en la tentación de regodearme en el mal ajeno, porque el mal ha sido propio, el que hemos padecido todos los que llevamos pidiendo la dimisión de este Don Tancredo desde hace años. Y lo segundo es que a él tampoco le va a venir mal ese carguito de expresidente del Gobierno por el que gozará “ad perpetuam“ de un excelente salario a cargo de los contribuyentes -y ya lleva más de 37 años de servicios a lo (y de lo) público-, como integrante del Consejo del Estado con derecho a oficina, secretaria y coche oficial. Aunque lo decente sería que renunciase y se acogiese a tomar posesión de su plaza de Registrador de la propiedad ganada en dura competencia en la oposición (de estudios que no en la del Congreso). Así que no siento ninguna pena por un hombre que ha llevado a un partido como el PP a ser algo irreconocible ideológicamente y sí identificable junto al PP en la corrupción inherente al ejercicio del poder. Así que solo me cabe despedirme con un ¡Tanta paz lleves como la que dejas!, aunque falte a la verdad con eso de que deja paz, ya que precisamente lo que hace con su huida es iniciar la guerra de sucesión en el PP.

¡Por sus obras los conoceréis! Y en el caso de Mariano Rajoy Brey no habría otra forma de hacer un balance de los ocho años de oposición y seis de Presidente del Gobierno, más de un año en funciones, que ha definido la última etapa de esos largos 37 años de vida política. Porque si lo ceñimos solo a las palabras habladas y escritas, la hemeroteca nos dejaría perplejos al definirnos más a un Dr. Jeckill ingenioso y mordaz parlamentario, que se transformaba en Mr. Hide cuando escribía wasap como el de ¡Luís, sé fuerte! Creo innecesario repetir aquí y ahora todo lo que durante estos años he vertido en mis escritos en este blog de Periodista Digital sobre este personaje, que evidentemente no despierta mis simpatías. Lo que sé es que están en línea y coinciden con lo expresado el otro día por D. Luís del Pino en su artículo de despedida a Mariano Rajoy titulado “Permita que no me levante, don Mariano”. Y no es que quiera hacer leña del árbol caído, este chopo gallego de 1,90 de estatura, sin carisma, socarrón y un leve defecto de siseo al hablar, pero ganas no me faltan.

Se cierra una larga etapa del PP en la que Mariano Rajoy no ha querido o no ha sabido (me inclino por esto último) aprovechar todas las oportunidades que le brindaba contar con una mayoría absoluta parlamentaria (Congreso y Senado). Nunca quiso regenerar nada de la vida política y se centró en salvar los muebles del entramado económico de España, en manos de la Banca y del resto de las empresas del IBEX. Ha logrado evitar la crisis, recuperar la macroeconomia apoyándose en el pánico de la UE ante una posible caída de España que arrastrase a otros países como Italia en plan dominó, con un riego de miles de millones de euros a interés cero o negativo. La contrapartida ha sido la de aumentar la deuda nacional hasta límites históricos, empeñando a generaciones de españoles como ya hizo en su día Alberto Ruíz Gallardón con sus faraónicas obras en Madrid capital con el soterramiento de la M-30. Una microeconomía que es la que nos afecta al día a día de todos los ciudadanos, de las familias, de los autónomos castigados con impuestos confiscadores en un robo institucionalizado por el Gobierno central y los autonómicos.

Cuentan que, en la reunión de la Ejecutiva, Mariano Rajoy ha llegado a derramar lágrimas. Y la duda que me asalta es si eran de cocodrilo o de alegría por quitarse “un muerto” de encima. Porque no creo que fuera para él plato de buen gusto estar como “jefe de la oposición” donde sería un blanco fácil de críticas, por su renuencia a luchar contra la corrupción en su partido. Al menos, esa fue la sensación que se transmitió a la opinión pública en los últimos tiempos con los casos mediáticos de los expresidentes de la Comunidad de Madrid, Aguirre, González, Cifuentes, o los de Valencia con Camps, Barberá, o el Presidente de la comunidad de Murcia y un largo etcétera y puntos suspensivos. Llorar es lo que hemos hecho los ciudadanos, los pensionistas injustamente ofendidos con congelaciones de pensiones de hecho, los enfermos con interminables listas de espera para pruebas u operaciones quirúrgicas, mientras veíamos con vergüenza e ira apenas contenida, cómo la casta política aumentaba sus ingresos y prebendas mientras predicaba la austeridad para los demás.

España no ha salido de la crisis, sino que se ha metido en un pozo de deuda impagable que coaccionará nuestra soberanía por décadas y empobrecerá a la población a la que los que gobiernan la UE exigirán muchos más sacrificios para permitirnos seguir en el club y que podamos pagar la cuota de socio que nos toca. Se nos dice que vivimos como ricos cuando no lo somos. Esta no es la UE que nos vendieron de la solidaridad, de la igualdad y de la libertad. Los países lideres del norte, imponen su supremacismo sobre el resto de los del sur y del este de Europa. Ellos incrementan su riqueza mientras los demás aumentan su desequilibrio social y se agranda el abismo entre la clase rica y elitista y la clase social trabajadora mayoritaria que ve cómo su nivel de vida personal y familiar empeora y se empobrece. Esta no es la UE que he defendido, donde esos mismos países elitistas se enrocan y se aíslan en sus fronteras y dejan a los periféricos que resuelvan el tema de la inmigración sin admitir reparto de responsabilidades, ni en la defensa de fronteras ni en medios económicos para paliar en origen el problema.

¡Adiós Mariano!, me despido como lo hizo en su artículo Luis del Pino con un sentido “Hasta nunca”.

Pero como las penas nunca vienen solas, hoy también se adelanta el rumor de quienes han sido finalmente los elegidos por Pedro Sánchez para acompañarle en su labor de Gobierno. Y la verdad es que, como en la viña del Señor, hay de todo un poco y se confirma aquello de juntos pero no revueltos. Se puede decir esa cursilería y gilipollez de que existen en el nuevo Gabinete diferentes sensibilidades de este PSOE que, como dijo Alfonso Guerra de España, “no lo va a reconocer ni la madre que la parió”. Y es que los nombres de los Ministros con poder ejecutivo relevante está en manos de ultra radicales como José Ábalos o Carmen Calvo, y hay un sorprendente de la vieja guardia socialista, Josep Borrell. Y se avanzan algunos ministrables como Margarita Robles, que puede que por fin vea cumplida su ambición de llegar a Ministra de Justicia, ella siempre tan equilibrada y coherente en sus sentencias (verbales y jurídicas).

Pero como no me gusta especular, esperaré a que sea el propio Pedro Sánchez el que comunique la lista de seleccionados de este equipo que no lo tiene nada fácil siempre que se atenga a la legalidad vigente y no acepte los chantajes y presiones que le llegan de sus socios de moción de censura que hicieron posible el sueño de Pedro a ser investido Presidente del Gobierno. Y esto me recuerda un programa de TVE antiguo como yo, que se llamaba “Reina por un día” presentado por un inolvidable Mario Cabré, hacían realidad los sueños (casi siempre sentimentales) de algunas afortunadas mujeres españolas de aquellos años 60. En este caso has dio Mariano Rajoy con su torpeza habitual, el que ha permitido que Pedro Sánchez consiga su sueño y sea al menos por dos añitos el rey del mambo nacional. Estamos en manos de un sectario, orgulloso y ambicioso sujeto radicalizado hasta la médula. El tiempo nos dirá si él y su equipo de Gobierno harán que echemos de menos no ya a Mariano Rajoy o al PP, sino a un héroe, aunque sea de ficción, que acabe con el mal que nos asola y devuelva la justicia y la libertad a los sufridos y azorados españolitos.

Por si acaso vayamos preparándonos para lo peor y resistir como podamos hasta las nuevas elecciones. Y eso es mucho tiempo y mientras, pueden pasar muchas cosas.

¡Que pasen un buen día!

¿Diputado cadáver?
Fernando Baeta elespanol 6 Junio 2018

Mariano Rajoy dice que nos deja. Todavía ignoramos si del todo o sólo a medias. Porque no sabemos si además de abandonar la presidencia del Partido Popular y convocar un congreso extraordinario deja también, es lo que debería hacer, su acta de diputado nacional para definitivamente esfumarse de la vida política.

Pero que no se engañen ni él ni su partido: lágrimas y elogios fatuos al margen, Mariano Rajoy Brey no se va, lo van. Y no sale en canoa estando en la cresta de la ola tras la estela de aplausos de acólitos y paniaguados, no; Mariano Rajoy ha caído con estrépito y no se va porque quiere sino porque se le expulsa de la vida política española, se le echa por la puerta de atrás, que no se olvide nadie, con el baldón a cuestas de ser el primer presidente al que el Congreso de los Diputados despide del paraíso.

Aunque sea a medias, la feliz nueva llega con demasiados años de retraso –tuvo que dimitir de todo cuando le pidió a Luis Bárcenas que fuera fuerte y cuando supimos que cobraba sobresueldos, aunque también pudo hacerlo antes– pero más vale tarde que nunca y siempre le tendremos que agradecer a Pedro Sánchez que se lo haya llevado por delante. Siempre.

Ya que, por muy mal que resulte lo del nuevo inquilino de la Moncloa, la primera consecuencia de su asalto a la presidencia del Gobierno es que nos ha librado de un político cobarde y nocivo que amparó la corrupción bajo su manto. Y no sólo: Mariano Rajoy ha presidido el Gobierno más letal para la libertad de prensa en nuestro país. No ha habido, en la reciente Historia de España, uno peor ni más perverso.

Gracias a su autocomplaciente discurso de despedida de este martes hemos descubierto, eso sí, que él acabó definitivamente con ETA (sic), que él pilotó personalmente la abdicación del emérito Juan Carlos (sic), que él fue el artífice de que España no fuera rescatada (sic), que él es el responsable de que tengamos unos datos económicos de primera división (sic), y que nadie como él ha combatido la corrupción en España (doble sic). En resumidas cuentas: él, el y nadie más que él. Pero, insisto, de qué va a hacer con su acta de diputado no ha dicho nada.

¿Querrá seguir en el Parlamento cómo si estuviera muerto y no lo supiera? ¿Aspira quizá a convertirse en un diputado cadáver, como esa novia de Tim Burton? ¿Está dispuesto a plantarse en el Congreso de los Diputados y echar raíces en el asiento como si fuera un higo chumbo armado de espinas como alfileres para quien ose intentar arrebatarle el puesto? ¿O pretende seguir escondido en el bolso de su exvicepresidenta? ¿Quiere quizá seguir abrigándose con esa coraza de aforado de la que tiene tanto miedo de desprenderse? ¿O estará pensando quizá en aquello de las barbas de tu vecino al recordar lo que le pasó a su amigo Sarkozy cuando dejó de ser presidente de la República Francesa? Esperamos que no a todo y que su rendición sea total.

Aunque hay que reconocer que puede estar tentado de intentarlo, ya que el expresidente tiene madera de cactus perfecto y le pega mucho eso de poder convertirse en una maceta vieja de las que están ahí al lado sin que nadie se percate de su existencia. Un cactus de esos que aguantan lo que le echen, que no necesitan nada para sobrevivir y cuya muerte no se visualiza hasta mucho tiempo después. Justo lo que están buscando el Partido Popular y el propio Mariano Rajoy para momentos tan convulsos como estos que se viven.

Pero, por favor, no caigamos en el error, tan español y tan lamentable, de tratar de alabar ahora las virtudes del difunto (políticamente hablando, claro). Los obituarios no se blanquean, y no deben ni pueden modificar ni edulcorar la cruda realidad. Y el que ha sido un nefasto presidente del Gobierno lo seguirá siendo, lágrimas al margen, por los siglos de los siglos.

Tratar de ampararse en que, bueno, era un político educado y elegante aunque no se estuviera de acuerdo con él, es lo mismo que afirmar que el destripador de Yorkshire tenía buen fondo porque se santiguaba antes de desguazar a sus víctimas.

Un PP obligado a cambiar de piel
Jesús Cacho. vozpopuli  6 Junio 2018

Tenían razón los que decían que Mariano Rajoy Brey se iría a casa cuando así se lo aconsejara su entorno más cercano, cuando su círculo familiar le obligara, cuando se lo ordenara Elvira Fernández, Viri, una santa, la mujer que con excepcional discreción ha soportado sus miedos y aliviado sus dudas estos años. No se podía ir más lejos. Era el momento de plegar velas. El desgaste mental ha dejado a este político decimonónico, este perfecto ejemplo de educado cacique de provincias del siglo XIX, al borde del ataque disléxico y del desbarre gestual para risas de tirios y troyanos. Con la neurona dañada, era el momento de apearse del burro. Por delante, además, el desgaste de los juicios por corrupción que vienen, el miedo a las sentencias pendientes, una larga lista de causas judiciales, Gurtel valenciana, Boadilla y Arganda, trama Púnica, Operación Taula, caso Lezo… Un horizonte de miseria, con Mariano sometido al pin pan pun de los medios y de una parte mayoritaria de la sociedad española que hace ya mucho tiempo le perdió el respeto.

Y Viri dijo basta. Para sorpresa de todos, porque cuando el buen hombre empezó a recitar ante el Comité Ejecutivo los supuestos logros de seis años y medio de Gobierno, nadie hubiera apostado un duro porque fuera a largarse. Seguir en el machito daba sentido al sinsentido de su no dimisión en la mañana del viernes, justo antes de que la amiga Ana Pastor diera paso a la votación de la moción de censura. Mariano se queda, pensaron los paniaguados prestos al aplauso que ayer le rodeaban en la sede de Génova, porque así volvía a su ser, regresaba Mariano a su dolce far niente en la oposición, lo que más le ha gustado siempre, más incluso que la presidencia del Gobierno, “desengáñate, Jesús”, me dijo un día Esperanza Aguirre allá por el 2008, “Mariano no tiene ningún interés en ser presidente porque ahora vive muy bien: tiene chófer, escoltas, secretarias, pelotas a manta, estatus de jefe de la oposición y, además, gana mucho dinerito, porque suma varios sueldos, gana mucho más que el presidente sin tener que tomar las decisiones dolorosas de un presidente. A éste no le sacas de Génova ni con agua hirviendo”.

Si no se fue en 2013, tendría que haberlo hecho la noche del 20 de diciembre de 2015, tras perder casi 3 millones de votos

Le sacaron a la fuerza los electores el 20 de noviembre de 2011. Si hemos de ser serios, aquellas elecciones no las ganó Rajoy: las perdió un miserable apellidado Rodríguez Zapatero que fue capaz de llevar al país a la bancarrota. Casi 11 millones de españoles dieron a Mariano carta blanca para que pusiera al enfermo sobre la mesa de operaciones y le abriera en canal, dispuesto a enmendar no solo el rumbo económico, que casi era lo de menos con ser importante, sino la aguda crisis política –con la organización territorial del Estado como mascarón de proa- y de valores que estaban llevando a este gran país hacia el desastre. Desde el principio se vio que aquello era demasiado arroz para tan apocado pollo. En febrero de 2012 escribí aquí (“Rajoy ante el síndrome Heat”) que el líder del PP, obligado a hacer frente a la crisis más grave de nuestra democracia, estaba obligado a optar entre convertirse en una reedición de Edward Heat, el premier británico que, tras ganar las generales al laborista Harold Wilson en 1970 y adoptar las decisiones correctas, dio marcha atrás por miedo a los sindicatos perdiendo las generales cuatro años después, o reencarnarse en una nueva Margaret Thatcher, la mujer de hierro capaz de aguantar las dificultades del momento hasta ver madurar los frutos de sus políticas.

Rajoy no ha sido ni Heat ni mucho menos Thatcher. Se ha limitado a ser un taimado Neville Chamberlain ("peace for our time”), un pusilánime dominado por el miedo cerval a la toma de decisiones, un cobarde dispuesto al appeasement con los enemigos de España. La unidad de la nación, entendida como salvaguarda de la igualdad entre españoles, está hoy más en riesgo que nunca en Cataluña, en el País Vasco, en Navarra, en Valencia, en Baleares y en lo que venga. Gran trabajo el tuyo, Mariano. En realidad tendría que haberse ido en julio de 2013, con ocasión de los famosos sms (“Luis, lo entiendo. Sé fuerte. Mañana te llamaré”) cruzados con Bárcenas que revelaban su implicación en la famosa Caja B del PP y en los sobresueldos cobrados en Génova, el “dinerito” al que se refería Aguirre. Y si no se fue en 2013, tendría que haberlo hecho la noche del 20 de diciembre de 2015, cuando, tras el recuento electoral, resultó que en aquella jornada el PP perdió casi 3 millones de votos y 63 diputados respecto a los obtenidos a finales de 2011. Brutal el veredicto de los electores de centro derecha para con el Gobierno Rajoy.

¿Por qué no dimitió el viernes?
Ha tardado en hacerlo, después de año y medio aferrado al poder sin más objetivo que durar, sin más ideología que la de sestear, y sin más proyecto para España que esperar el paso del tiempo cual Deus ex machina. Por eso ahora se entiende menos que nunca que no haya dimitido la semana pasada, que no dimitiera el viernes, cuando tuvo ocasión de hacerlo impidiendo la formación del Gobierno Sánchez y dejando al frente del PP y del Ejecutivo a un presidente/a en funciones con posibilidades, en el peor de los casos, de haber llevado el barco hasta unas nuevas generales. Mariano, y con él su guardia de corps, Soraya y Cospedal a la cabeza, han rendido lo que nunca un político de raza debe entregar si queda un resquicio de esperanza para mantenerlo: el Poder. Ni levantaron barricadas, ni construyeron trincheras. Pusieron alfombra roja al adversario en su asedio al Palacio de Invierno junto a populistas y separatistas. Mariano el contemplativo prefirió exiliarse en un bareto de la calle Alcalá esquina Independencia, dispuesto a ahogar en alcohol las miserias de su paso por siete años de la historia de España. A punto de soltar la lágrima, el gallego era ayer el Boabdil presto a llorar como mujer lo que no supo defender como hombre.

Se va sin honor y por la puerta de servicio, dejando al partido que ha representado a la derecha española durante 40 años reducido a escombros. “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”, que dijo Borges. Un partido obligado a una refundación integral que debería comenzar por la venta de la sede de Génova y por el cambio de siglas, como punto primero, para seguir por la jubilación anticipada de todos aquellos líderes que, con el joven Arenas a la cabeza, han acompañado, en Génova y en Moncloa, la travesía del gallego. Ninguno de los que ayer aplaudían vale para el futuro. Desde luego no Soraya, la mujer que ha dispuesto de más poder, para nada, en la reciente historia de España, y que, abdicado su valedor, queda cual barquilla a merced del temporal, y tampoco la señora Cospedal, una mujer que ha tocado techo y que jamás podrá aspirar a presidir el PP y mucho menos el Gobierno de la nación. Tiempo de sobra van a tener para buscar con calma ese liderazgo. El PP, o lo que quede de él tras su entrada en dique seco, tardará mucho tiempo en regresar al poder. Con todas sus debilidades, Pedro Sánchez ha venido para quedarse. Que nadie lo dude. De momento, dos años.

El verdadero problema del PP, con todo, no es de sede ni de siglas y, si me apuran, ni siquiera de personas, de quién vaya a liderarlo en el inmediato futuro. Se trata de un partido obligado a cambiar de piel. La derecha española, en un momento crítico, está condenada a volver al surco ideológico liberal del que Mariano la arrancó en el congreso de Valencia, a reconstruir su discurso y a liderar un proyecto político desnaturalizado por la tecnocracia y por una praxis socialdemócrata. Se trata de un rearme ideológico e intelectual que debe convertir al centro derecha español en algo muy distinto al taller de reparaciones de la socialdemocracia cada vez que ésta hace de las suyas. Es la defensa de las libertades individuales, de la igualdad ante la ley, de una economía libre con un Estado pequeño pero eficiente. Es la lucha contra los sapos del zapaterismo y su revisionismo histórico, su obsesión por el género y demás mantras. Es la promoción del emprendimiento, la creación de riqueza, la lucha contra la corrupción, la producción cultural, la búsqueda de la excelencia en la educación. Es la base sociológica e identitaria que comparte un segmento muy relevante de la sociedad española, que hoy no se siente representada por este PP en ruinas.

Tenemos un problema de deuda
Antonio Gallego cronicaglobal 6 Junio 2018

Una vez superado el pánico vinculado a la crisis económica, volvemos a estar instalados en una resbaladiza fase de autocomplacencia. Parece que aquí no ha pasado nada. Volvemos a hablar con toda normalidad de aumentos de gasto público, de incentivar el consumo familiar vía crédito, y el sector financiero ya está calentando motores para una lucha sin cuartel en el mercado de hipotecas low cost. Todo es alegría, nadie piensa en que podemos volver a caer por la cuesta. Y amenazas hay...

La deuda mundial, tanto pública como privada, está en máximos históricos: 226 billones de dólares, el equivalente al 324% del PIB mundial, según los datos del Instituto Internacional de Finanzas. Siento ser aguafiestas pero intuyo que más pronto que tarde se reducirá la barra libre crediticia y subirán los tipos de interés. Eso tendría unas consecuencias inmediatas sobre el crecimiento económico, el empleo, las primas de riesgo, los equilibrios presupuestarios públicos y las inversiones. No digo nada que no haya ocurrido en el pasado inmediato y todos sabemos que, en ese contexto, las empresas, familias y gobiernos más endeudados serán muy vulnerables.

Nadie cree que la deuda mundial va a seguir creciendo sin límites. Hay consenso entre especialistas a la hora de señalar que hay que pinchar la burbuja de deuda de manera progresiva. O nosotros mismos nos aplicamos disciplina para reducir nuestro endeudamiento o nos la aplicarán desde fuera. Sé que lo que estoy diciendo es antipático, sé que siempre gusta más oír “que siga la fiesta”, “gastemos más”, pero les estaría engañando. En España hubo margen de maniobra contracíclico durante la pasada crisis porque partíamos de unos niveles de deuda pública bajos (un 35% de la ratio deuda/PIB). Hoy la deuda pública de las administraciones españolas roza el 100%, la hemos triplicado durante estos duros años y el colchón ante futuros vaivenes económicos se ha esfumado. La administración pública española, con esos niveles, ya no tendría prácticamente margen para hacer frente a una crisis financiera internacional. Entraría en colapso el Estado del Bienestar? español tal y como lo conocemos.

Tratar de que no se desboque el déficit y la deuda debería ser una prioridad nacional. Me aterrorizan esos dirigentes que sólo piden gastar, aun sabiendo que están poniendo en riesgo la estabilidad económica y las políticas sociales del futuro en España. No es responsable poner en riesgo la prosperidad de millones de familias para tratar de rascar cuatro votos. Soy de los que creen que deberíamos aprovechar este periodo de crecimiento para curarnos en salud y reducir deuda, como haría cualquier empresa o familia normal. El Estado tiene que adelgazar: sobran empresas públicas, administraciones, inversiones no productivas y subvenciones con “efecto perverso”.

Prudencia, cautela, previsión y tener contemplado también el peor de los escenarios nos ahorra problemas de futuro. Si sabemos que va a llover debemos ir preparando el paraguas. Más aún cuando a estos factores se le añaden incertidumbres como la espiral de subida del precio del petróleo, las iniciativas de Trump en su cacharrería y el auge de irresponsables populistas en medio mundo.

¡Es la guerra!
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 6 Junio 2018

Un derrotado Partido Popular espera en el Senado al enemigo que lo arrasó en el Congreso. Y, ya lo decía Sun Tzu en El arte de la guerra: “El que llega primero al campo de batalla espera fresco la llegada del enemigo para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y llega exhausto al combate”. Y al Senado el que llega tarde es el PSOE: el Partido Popular tiene más hombres -tantos que suman mayoría absoluta- y, sobre todo, tiene poco que perder. No hay enemigo más peligroso que el desesperado, así que el PSOE se las ve ahora con un PP que, sin miedo a reconocer que tenía las manos atadas por el PNV -hoy, el traidor PNV-, se prepara para lanzar enmiendas como cañonazos a una bancada socialista que todavía trata de rearmar a los suyos tras una aplastante pero quizá inesperada derrota.

?Según fuentes del Partido Popular, que se reúne este martes para analizar el estado de sus tropas, el equipo de Gobierno de Rajoy da por roto el pacto por el que logró sacar adelante las cuentas públicas y está ahora dispuesto a dar la razón al enemigo: “Como son unos PGE ideológicos, según Pedro Sánchez, ahora nos sentimos libres para introducir enmiendas que los hagan todavía más ideológicos”, dicen desde la dirección nacional. Avisan de una oposición “sin piedad”. Y es normal. Pero no se les debe olvidar otra máxima del general chino: “Un gobernante nunca debe movilizar a sus hombres por ira; un general nunca debe entablar batalla movido por el rencor”. Sobre todo porque, al final de la batalla, en el trascendente recuento de bajas, las verdaderas víctimas no son ellos, sino nosotros. Los ciudadanos.

Y es que, con ese ‘arte para la política’, las comunidades autónomas y la Administración General del Estado han tirado a la basura en los últimos veinte años hasta 80.000 millones de euros de esos que son de todos los españoles – de nadie, por tanto, según la flamante vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo- en infraestructuras, equipamientos y obras que han resultado “innecesarias”, según señala el estudio llevado a cabo por distintas universidades españoles que se presentará el próximo 15 de junio.

Con los votos como mercancía, nuestros políticos despilfarran dinero con la misma frivolidad con la que enfrentan a los españoles. Van dos ejemplos: tenemos a Podemos reclamando permisos de maternidad y paternidad iguales e instransferibles, el blindaje de las pensiones y la derogación del factor de sostenibilidad. Como reclamo político queda muy bien pero la pregunta es: ¿nos lo podremos permitir?

Un poquito más arriba, tenemos al señor Torra presumiendo de equipo de Gobierno. Un Gobierno trufado de apelaciones al ADN de los españoles, a la represión del Estado español que trata como “súbditos” a los catalanes y, por supuesto, al manido y no por ello ineficaz “España nos roba” y “nos empobrece”. Así llegamos a la presencia de pintadas como esta que les mostramos y a las escenas, trágicas escenas, vividas este fin de semana en Mataró.

Por terminar con el mismo manual con el que empezábamos la gacetilla… “Una nación jamás puede ser reconstruida, y una vida no puede volver a nacer”. Advertencia para políticos.

El futuro del PP se apellida Feijóo
OKDIARIO 6 Junio 2018

De gallego a gallego. De Santiago a Orense. El Partido Popular que fue se apellidó Rajoy y el que viene ha de estar protagonizado por Feijóo. La dimisión del expresidente del Gobierno como máximo responsable de Génova 13 es un enorme ejercicio de responsabilidad. Un gesto generoso con el partido que le ha dado todo en política. Después de salvar el país, de dejarlo en registros máximos de crecimiento económico y con un mercado laboral a pleno rendimiento, Rajoy dice adiós para que las siglas que tanto tiempo han estado asociadas a su nombre tengan la oportunidad de regenerarse y seguir siendo una opción sólida y ganadora en la política nacional.

La vacante en la cúspide del Partido Popular hace que todas las miradas se centren en Alberto Núñez Feijóo. Un hombre cuya impecable hoja de servicio ha propiciado que lleve siendo candidato a la sucesión antes incluso de que él mismo se haya postulado. Su exitosa experiencia tanto en la administración pública como en la privada, y los triunfos cosechados en Galicia, le granjean el perfil ganador que necesita el partido ahora más que nunca. Feijóo ya sabe lo que es frenar en seco a los populistas en su comunidad autónoma. En las últimas elecciones autonómicas consiguió una mayoría absoluta apabullante y el PP revalidó por tercera vez consecutiva la posibilidad de dirigir la región a través de un Gobierno sólido y sin fisuras.

Extrapolado a España, y considerando las evidentes diferencias contextuales de cada ámbito, ese sería el escenario ideal tanto para el país como para el Partido Popular de cara a unas próximas Elecciones Generales. Comicios más cercanos de lo que se podría esperar a tenor del difícil puzle político que tiene que armar Pedro Sánchez debido al apoyo de sus socios populistas e independentistas tanto del País Vasco como de Cataluña. Por lo tanto, tras una acción cargada de sentido político y altura de miras como la que ha protagonizado este martes Mariano Rajoy, ahora el partido que ha conseguido resucitar España tras la peor crisis de su historia reciente debe seguir perseverando en un proyecto donde el crecimiento económico y la unidad de España sean cimientos inexcusables. Alberto Núñez Feijóo es el candidato perfecto para ese desafío.

Suerte Galicia, mala suerte España
Nota del Editor 6 Junio 2018

El futuro del PP debe ser su desaparición, previa declaración y aclaración de todos los entuertos económicos y terroristas. Y después el olvido. Pero si se empeñan en seguir destrozando España, les diremos que Galicia tiene suerte de que se vaya Núñez, a ver si Galicia, España ahorra los 17 millones de euros del mausoleo a Fraga y que mala suerte tiene España.

Hasta ahora solo ponían traductores cuando algunos hablaban una lengua regional de Cataluña, ahora los tendrán que poner cuando otros hablen otra lengua regional de Galicia.

Es la hora de Cospedal
José García Domínguez Libertad Digital 6 Junio 2018

No sé quién será el sucesor del cesante súbito, pero sí sé quién tendría que ser. Tendría que ser Cospedal. Y no porque Cospedal, su persona y su obra, merezca un aprecio especial en relación a sus otros dos competidores por el sillón del Gran Inquisidor de Génova, Santamaría y Feijóo. Cospedal no es ni mejor ni peor que sus rivales. Bien al contrario, se parece al uno y a la otra como gotas de agua. Nada raro por otra parte. Porque la derecha española es así y siempre ha sido así. Así de apolítica, así de anti-intelectual y así de desidelogizada, como esos tres. Así de imbuida hasta el tuétano, al modo de esos tres, de la mentalidad funcionarial y el espíritu de cuerpo, ese tan característico de los gestores técnicos cooptados para la vida política desde la Administración. Así era también Rajoy. Como así fue siempre Aznar, calcados el uno al otro pese al odio mutuo y eterno que se profesan. Por eso ninguno de esos tres ha dado nunca, ni falta que hace, la famosa batalla de las ideas. Ni la han dado ni la darán. Entre otras razones, porque ese asunto, el de las ideas, les trae sin cuidado tanto al uno como a las otras. No obstante lo cual, la elegida tendría que ser, decía, la aún ministra de Defensa por unas horas.

Y por la razón más poderosa que se antoja en este instante: por descarte. Sí, por descarte. Por puro y simple descarte. Hay en España, como en tantos otros países, una ley no escrita que establece de modo inapelable que el reparto del poder tanto dentro como fuera de los partidos debe ajustarse a delicados e innombrables equilibrios regionales. Por eso, un gallego no puede suceder a otro gallego ni en la presidencia del Gobierno ni en la cúspide del Partido Popular. Esas cosas no gustan. Y resulta que Feijóo es gallego. Solo por eso, aunque nadie lo admitirá nunca en público, ya tiene un pie fuera de la carrera. Por lo demás, en este instante de furia neocalvinista y de terminal angustia centrífuga que atraviesa España, a Feijóo no van a dejar de pasarle factura una foto y un posado. La foto famosa con el narco del bronceador. Y el posado criptonacionalista, por muy blando, pasado por agua e importado que fuese, de su "y nosotros igual" cada vez que en Cataluña subían la apuesta de la absorción de las competencias propias del Estado. En los tiempos que corren, eso se paga. Y caro. Pero es que Feijóo todavía arrostra un problema más: no es mujer. Algo que tiene difícil arreglo a estas alturas.

En la época de la dictadura de los spin doctors yel imperio del marketing estratégico, con la permanente segmentación de los mercados políticos para posicionar nuevos productos electorales fabricados a partir del análisis de los focus grup, debe de haber ya docena y media de asesores áulicos predicando que una mujer sea quien dispute la partida a Rivera por la hegemonía en el cercado de la derecha. Y seguramente no se equivocan. Pero entre esas dos mujeres, y siempre por descarte, hay que que quedarse con Cospedal. Con Cospedal no por lo que ha hecho, que no ha ido muy allá, sino por lo que ha tenido la habilidad de no hacer. Que fue lo que hizo la otra. El 1 de octubre, y para nuestra desgracia, todos los televidentes idiotas del mundo empezaron a simpatizar con el separatismo catalán. Y la culpable manifiesta de aquel error demencial, la estampa ubicua en los telediarios del planeta de la policía española repartiendo porrazos a las puertas de algo que parecían colegios electorales, fue la otra, Santamaría. Hay errores, muchos, muchísimos, la mayoría, que se pueden perdonar. Pero aquel no. No porque nos hizo mucho daño como país. Y lo que es peor, porque aún nos lo sigue haciendo. No haber intervenido a los Mozos cuando todo el mundo en Cataluña les había advertido de lo que iba a pasar, seguir contando chistes sobre las "urnas chinas" a apenas 24 horas del desastre, como el simple de Méndez de Vigo, toda aquella ceguera voluntaria la tiene que pagar ahora Santamaría. Es de justicia. Lo dicho, por descarte, pero Cospedal.

NO COMPARTEN LA SENTENCIA
‘Somos autoridad’ La Guardia Civil se reivindica tras la sentencia de Alsasua
La Gaceta  6 Junio 2018

“Respetamos, aunque no compartimos, los argumentos que han llevado a los magistrados a considerar que no hubo delito de terrorismo”, afirman desde la AEGC.

La Audiencia Nacional ha decretado el ingreso en prisión sin fianza para cuatro condenados por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en la localidad navarra de Alsasua en 2016 al estimar que existe riesgo de fuga.

Cuatro días después de que se hiciese pública la sentencia por estos hechos, la sección primera de lo Penal ha acordado, a petición de la Fiscalía y de varias acusaciones, enviar a la prisión de Soto del Real (Madrid) a Jon Ander Cob, Julen Goikoetxea, Aratz Urraizola e Iñaki Abad. Los cuatro atacantes fueron sentenciados a penas de entre 9 y 13 años de cárcel, y con ellos ya son siete los condenados por la agresión de Alsasua que se encuentran en prisión antes de que la sentencia sea firme, en tanto que otros tres llevan encarcelados en Soto del Real año y medio.

Una sentencia que la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) “acata y respeta”, pero tras la que advierte que “es necesario un cambio en la consideración de los miembros de las Fuerzas de Seguridad para que las agresiones que sufrimos a diario no queden impunes”. “Somos autoridad, no agentes de la autoridad”, señalan.

Para la AEGC, la condena impuesta por la Audiencia Nacional a los agresores de Alsasua “podría haber sido superior si no se nos considerara simples agentes de la autoridad”. Esto es algo que los agentes vienen reclamando desde hace años “como una medida de freno al aumento de las agresiones que sufrimos”.

“Respetamos, aunque no compartimos, los argumentos que han llevado a los magistrados a considerar que no hubo delito de terrorismo”, afirman los agentes, que recuerdan que “el acoso al que son sometidos nuestros compañeros en Alsasua y otros municipios de Navarra y el País Vasco son un reflejo del odio con el que tratan a los guardias civiles y a sus familias, como demuestra que las novias de los agentes hayan tenido que abandonar el municipio”.

Destacan, no obstante, que la Audiencia Nacional “coincide con AEGC al afirmar que los hechos se produjeron en un ambiente de animadversión y menosprecio hacia la Guardia Civil y por motivos claramente ideológicos“. “Desde nuestra asociación llevamos mucho tiempo denunciando el acoso que sufren nuestros compañeros en algunos municipios navarros y vascps, donde los intolerantes cachorros de ETA siguen imponiendo sus ideas con la fuerza y la intimidación”, afirman.

También quieren resaltar que los magistrados “han dejado muy claro que los hechos juzgados no fueron una pelea de bar como pretendían hacernos creer las defensas. Una sentencia en la que además se destaca que la gravedad de los hechos fue ‘notabilísima’ por la ‘actitud de brutalidad adoptada por los acusados y el hecho de que las víctimas no fueran auxiliadas’”.

Los agentes coinciden en destacar “la profesionalidad de nuestros compañeros al no responder a las agresiones” y, en cuanto a las penas, desde AEGC consideran que “no son excesivas, ya que se trata de la suma de varios delitos”. “Insistimos, si los guardias civiles tuviéramos la consideración de autoridad y no de agente de la autoridad, las condenas habrían sido mayores”, añaden.


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Mal final para un pésimo gobernante
EDITORIAL Libertad Digital 6 Junio 2018

La última decisión de Mariano Rajoy, su propia dimisión, ha llegado como tantas otras en su larga carrera política: tarde y mal.

Durante su larguísima trayectoria política Rajoy ha tenido muchos momentos en los que podría e incluso debería haber presentado su renuncia: el primero y más obvio es tras la derrota electoral de 2008, cuando obtuvo un resultado muy digno que le habría permitido irse con la cabeza bien alta pero demostró que no era suficiente rival para Zapatero.

En lugar de eso Rajoy no sólo montó el congreso búlgaro de Valencia para mantenerse en el poder, sino que además decidió cambiar radicalmente el propio PP, vaciándolo de todo contenido ideológico y convirtiéndolo en lo que es hoy: un partido sin ideas ni principios en el que los arribistas campan a sus anchas y el oportunismo es la única doctrina.

Sin entrar a valorar el rosario de flagrantes incumplimientos electorales que fueron sus primeros meses en el Gobierno, Rajoy también podría haber dimitido tras el estallido del escándalo Bárcenas y, muy especialmente, cuando sus indefendibles mensajes aparecieron en la portada de El Mundo en julio de 2013. Ese sí habría sido un momento en el que habría hecho un gran servicio a España y su partido, permitiendo al PP y al gobierno afrontar las dificilísimas circunstancias que aún estaban por llegar sin el enorme lastre político y moral que la corrupción ha supuesto desde entonces y quién sabe si impidiendo -o al menos mitigando- el peligrosísimo surgimiento de un populismo que aún supone un enorme riesgo para el futuro de España.

No menos oportuna habría sido una dimisión tras la debacle electoral de diciembre de 2015: perder un tercio de tus votos y de tus diputados parece motivo más que suficiente para irte y facilitar la llegada de un sustituto con menos hipotecas y mayores posibilidades de lograr una investidura que para Rajoy era evidentemente imposible. E incluso habría sido, probablemente, una apuesta electoral más eficaz que el propio presidente, que a pesar de su relativo éxito en las elecciones de junio se encontró -y ahora tenemos la prueba evidente- con una mayoría tan exigua que ha hecho prácticamente imposible cualquier acción de gobierno y que ha colocado a todo el país en una posición de dramática debilidad ante el desafío separatista.

Precisamente este desafío separatista dio otro motivo inexcusable para la dimisión: la celebración del referéndum ilegal del 1-O, tantas veces negada en las semanas anteriores es un error con un coste tal para España que el presidente que lo ha permitido no debería haber seguido ocupando su cargo.

Con la única excepción de los crímenes del GAL probablemente ningún gobernante ha tenido sobre sus hombros una responsabilidad política tan grave e inabilitante como el 1-O, pero Rajoy ni siquiera lo ha encontrado digno de mención en su despedida.

Finalmente, para demostrarnos que se puede estar mal hasta prácticamente el último momento Rajoy dimite sólo cuatro días después de haber facilitado la llegada del ‘gobierno Frankenstein’ que este mismo martes ha descrito como una peligrosa "aventura de futuro incierto" en la que el PSOE se embarca acompañado de los separatistas y de Bildu.

La dimisión de Rajoy no habría sido inútil como desde el jueves tratan de convencernos sus voceros en el PP y en los medios: Sánchez habría tenido muy complicado reunir para una investidura el apoyo de 180 diputados que, como muchos han reconocido, votaron el viernes no tanto a favor del socialista como en contra de Rajoy. El escenario más probable era una investidura fallida y elecciones en otoño, y en cualquier caso se ganaba tiempo.

En su discurso de este martes Rajoy no ha respondido a la pregunta que se estarán haciendo ahora muchos españoles: ¿por qué lo mejor para España es irse ahora y no hace cuatro días? Sin embargo, sí ha dado una pista al comentar en un aparente lapsus que había tomado su decisión "por dos razones: es lo mejor para mí y para el PP", por ese orden en el que sólo después ha añadido que también lo hacía "por España", eso sí, en tercer lugar.

La trayectoria de Rajoy termina, en suma, con un gesto de total coherencia con lo que han sido sus muchos años en el poder en los que se ha guiado por su propio interés político, las circunstancias electorales de su partido y, siempre en tercer lugar, el interés general de España.

Esas han sido sus motivaciones y junto a ellas vemos ahora su legado: un PP demolido intelectual y políticamente, una España en su peor crisis política desde 1975 y un gobierno Frankenstein en Moncloa.

Los inconvenientes del retraso
José Luis Manzanares republica 6 Junio 2018

La propaganda partidista y mediática nos hizo hacer creer en su día que la corrupción en nuestra vida pública se reducía a cuatro o cinco casos puntuales a lo largo y ancho de la geografía española. Pero llegó un momento en el que, como en los viejos pasatiempos de la prensa escrita, el lector se entretuvo trazando una línea de punto a punto hasta encontrarse de frente con la imagen de la corrupción generalizada.

Algo más grave, por cierto, a la sombra de los partidos políticos y de las administraciones autonómica y local que de la administración central. No son de jueces, ni de fiscales, ni de altos cargos de la Administración del Estado los nombres que más se repiten en las cuentas opacas, cohechos, comisiones o demás capítulos de chanchullos multimillonarios. Una enseñanza que invita a la reflexión y coloca los criterios de mérito y capacidad, como garantía de las oposiciones serias y de toda la vida, por encima de la discrecionalidad conforme a fidelidades personales, familiares o ideologías.

Evidentemente, son menos quienes todavía se atreven a negar la evidencia, pero aún se observa un cierto pataleo con protestas de dignidad ofendida, como si la corrupción solo afectase a los adversarios políticos. El PSOE continúa enfangado con los cursillos de formación y los “eres”. Cantidades astronómicas al servicio de la red clientelar. Ahora se están juzgando algunos de los hechos ocurridos diez o doce años atrás. Otros duermen el sueño de los justos en el juzgado correspondiente, a la espera de que la instrucción criminal se disuelva como un azucarillo con el paso del tiempo y la prescripción. Ya antes tuvimos Filesa y no sé cuántas sociedades más para encubrir los ingresos de mala procedencia.

De la corrupción en el PP no vale la pena hablar precisamente estos días. El inusual mensaje de Rajoy a su tesorero Bárcenas está en el origen de la última moción de censura. El PP arrastra un déficit de credibilidad que ha afectado también a sus seguidores de toda la vida. El apoyo a los principios se mantiene probablemente muy por encima del liderazgo.

De la vieja Convergencia i Unió poco cabe decir pese a que el escándalo del 3%, que colea desde hace muchos años, no acabe de recibir una respuesta judicial. La familia Pujol aparece y desaparece del primer plano como un Guadiana catalán con rasgos propios en el escenario de la corrupción.

Lo peor para el PP no es, por ello, la corrupción en sí misma, sino que el pretérito sigue presente en el día a día de esta formación política. El problema es que Chaves y Griñán ya no dirigen el PSOE andaluz, ni los Pujol la deriva secesionista de Cataluña. Los nuevos líderes pueden alardear con mayor o menor de que ellos solo pasaban por allí, o ni siquiera eso, en los años de las cajas negras y de las contabilidades paralelas.

Ciudadanos y Podemos se nos presentan como opciones totalmente nuevas, lo que les facilita el voto de confianza. A los españoles nos preocupa más el destino de nuestros dineros y la honradez – realidad e imagen – de nuestros políticos que los procedimientos, quizá poco ejemplares, con que los líderes de Podemos se ganaban holgadamente la vida antes de crear la formación dorada.

Nos odian
David R.  latribunadelpaisvasco.com 6 Junio 2018

Desde La Tribuna del País Vasco, ahora también desde la revista Naves en Llamas, se defienden unos principios que apelan a nuestra milenaria cultura occidental, con su tradición judeocristiana y grecolatina.

Observamos con gran preocupación cómo esa cultura está siendo atacada, tal y como ya ocurrió en el siglo XX, utilizando para ello una lenta pero inexorable infiltración de populismos neoizquierdistas y del islamismo político, con el apoyo de una generación de políticos profesionales y algunos medios de comunicación que se han olvidado de la libertad de expresión y se han centrado en la difusión masiva de “Fake News”, trabajando para intereses espurios cuyos titulares tienen nombres, y apellidos. Los derechos individuales son sustituidos por unos supuestos derechos colectivos.

Tenemos ejemplos por todo Occidente, pero por desgracia para nosotros no hay que ir lejos, porque lo que acaba de ocurrir en España es de tal gravedad que puede ser puesto como ejemplo de esta destrucción de civilización, un esfuerzo por mutar nuestra cultura.

En una deleznable maniobra parlamentaria, los populistas y los secesionistas, con Pedro Sánchez y su PSOE a la cabeza, han tumbado el Gobierno del incompetente Mariano Rajoy, utilizando el argumento que les proporcionaba una sentencia judicial, que ciertamente era reflejo de una situación insostenible.

Ahora, la situación ha empeorado, el sistema está más herido que nunca, y también nuestra democracia. Sánchez no podrá gobernar con 84 escaños, ni concluir una legislatura (le quedan dos teóricos años) con los envenenados apoyos que necesitará. Ha alcanzado un efímero poder con el apoyo de ERC, PDeCAT, PNV, Compromis, EH-Bildu, Nueva Canaria y Unidos Podemos. En política nadie regala nada, y las facturas que ya le tienen preparadas se empezarán a cobrar rápidamente.

La extrema importancia que subyace al hecho de que este individuo haya sido apoyado para dirigir España por aquellos que abiertamente quieren romperla y denostarla todavía más, es tan increíble como real; la falta de responsabilidad y la total ausencia de proyecto le definen más allá de sus primarias y egoístas ambiciones personales.

Sánchez intentará gobernar una nave ingobernable, sin título de piloto, y sin acceso a los instrumentos necesarios para tener un razonable control del rumbo. El descalabro es inevitable, y lo será en forma de un adelanto electoral que ahora niega, y que se producirá, para muchos, en las peores de las circunstancias posibles.

La fecha de ése adelanto electoral se pude intentar atisbar teniendo en cuenta muchas variables, pero en este caso la determinante será la que marquen los múltiples estudios demoscópicos, públicos y secretos, y las tendencias que de ellos se deriven. Llegó el momento cumbre de la “estadística aplicada”.

Al formar Gobierno se produce una inevitable transferencia de poder que, a grandes rasgos, puede dividirse en tres planos:
1) – No es cierto que vayan a cambiar las titularidades de unas 1.200 “poltronas”. Tienen que cambiar más de 24.000, en cascada y rápidamente (solo asesores de confianza son más de 6.000, que se sepa): Presidencia, Vicepresidencias, Secretarías de Estado, Subsecretarías, Direcciones Generales, Subdirecciones, participaciones en los Consejos de Empresas públicas y semipúblicas, Fiscalia, Delegaciones de Gobierno, Abogacía del Estado, algunas legaciones diplomáticas, y en general todos aquellos cargos de libre designación que están por encima del nivel “Grupo A” en la Administración. Esto implica transferencias de poder decisorio efectivo acompañadas de presupuestos en cada caso, así como las logísticas necesarias: despachos, personal de mantenimiento, vehículos oficiales, chóferes, y materiales de todo tipo.

2) – Algunos de esos organismos son tan importantes como los que dirigen nuestra economía, las relaciones internacionales e ínterterritoriales, Fuerzas Armadas, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, o el mismismo CNI. Son organismos que toman decisiones extraordinarias todos los días, y en ocasiones con urgencia, cuyo control es codiciado por aquellos que le han mostrado su maquiavélico apoyo.

3) – Un intento de actuación de un Gobierno débil, que peleará constantemente por tomar el máximo de decisiones en el menor tiempo posible, a golpe de Real Decreto y Boletín.

La herida empeorará, y lo hará por Cataluña.

El combustible que se suministraba a los racistas secesionistas catalanes, vía Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y otras, con una permanente “mirada a las musarañas” y a los vascos del sabiniano y capitalista PNV, aumenta en cantidad y en calidad, y con ello su potencia y velocidad, alimentando unas maquinarias que ya estaban en marcha y que ahora tienen sus caminos más expeditos.

Es lamentable que esto, que era sabido desde hace tiempo, esté ocurriendo. Es la constatación de un desastre descomunal. El delincuente de Berlín tiene que estar celebrándolo a “mandíbula batiente”. Él, y todos lo racistas como él, tienen otros principios, que encajan en un proyecto de civilización diferente, en el que desde luego nosotros no tenemos cabida. Nos lo han advertido por activa y por pasiva.

Los acontecimientos se producirán con celeridad, y como la prisa es mala compañera, lo que ocurra estará plagado de errores, tropezones, encontronazos y choques, y el más violento de todos ellos será el choque con la inexorable realidad.

Al final de la obra maestra “Blade Runner”, de Ridley Scott, el replicante Roy Batty HD720, justo antes de morir, le dice al "blade runner" Deckard, bajo una lluvia apocalíptica: “yo he visto cosas que vosotros no creerías. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia.”

Me temo que a nosotros nos tocará ver cosas más sorprendentes y terribles.

DENUNCIA LOS HOMENAJES
Voces Contra el Terrorismo exige retirar la escultura homenaje a Etxebarrieta
La Gaceta  6 Junio 2018

La asociación dirigida por Francisco José Alcaraz ha pedido también que se investigue a la alcaldesa de Tolosa por su presunta implicación en los homenajes al autor del primer asesinato de ETA.

La asociación Voces Contra el Terrorismo (VCT) ha interpuesto una denuncia en la Audiencia Nacional en la que exige que se ordene retirar la escultura ubicada en Tolosa (Guipúzcoa) que honra a Txabi Etxebarrieta, autor del primer asesinato de ETA, así como investigar a ‘Etxebarrieta Memoria Elkartea’, la organización convocante de los homenajes que se celebraron el 2 de junio y que continuarán este jueves, y a la alcaldesa del municipio, Olatz Peón Ormazabal, por su presunta implicación en los actos de honra al etarra, que podrían constituir un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas.

El asesino fue homenajeado en Tolosa, en el mismo lugar donde murió abatido por la Guardia Civil hace 50 años, horas después de haber acabado con la vida del agente de este cuerpo José Antonio Pardines.

“La escultura ha sido erigida vulnerando la ley, tanto por ser de honra a un terrorista como por haberse anclado en un Conjunto Monumental del siglo XIX protegido como Bien Patrimonial por el Gobierno Vasco: el Acueducto de Olarrain.
El acueducto en el que se ha fijado esta simbólica obra de honra a un terrorista pertenece al término municipal de Tolosa y está catalogado con protección media desde 2012. No se permite la colocación de volúmenes ni alteraciones. Mucho menos la fijación de una escultura dedicada a tributar homenaje a un terrorista”, se puede leer en la denuncia presentada por el presidente de VCT, Francisco José Alcaraz.

El homenaje a Etxeberrieta se realiza, tal y como recoge el documento, “en el lugar de su muerte, ante una escultura ilícitamente colocada en ese preciso lugar y bautizada como “homenaje a Txabi Etxebarrieta”, dotándola de un significado martirológico y emblemático de elogio a la banda y al criminal. Los denunciados organizadores del evento (asociación “de memoria” expresamente dedicada a un terrorista), el simbolismo de la fecha (50 aniversario del primer asesinato reivindicado por ETA y cometido por el homenajeado), el lugar del homenaje (el de la muerte del terrorista) y la escultura expresamente a él dedicada (“homenaje a Txabi Etxebarrieta”) que se ubica en el lugar ante el que se ha realizado una ofrenda floral tienen por tanto un incuestionable significado de culto y honra a la banda terrorista y al citado asesino, humillando profundamente a sus víctimas”.

50 aniversario
El primer asesinado por ETA, homenajeado por sus compañeros en su pueblo natal
La Guardia Civil rinde tributo a Pardines con dos días de actos en A Coruña y la inauguración de un monolito
Alejandro Requeijo vozpopuli.es 6 Junio 2018 6 Junio 2018

Los compañeros del primer asesinado por ETA, el guardia civil José Antonio Pardines Arcay, celebraron dos días de homenajes a su figura en su Galicia natal. Desde su pueblo Malpica de Bergantiños, en la Costa da Morte, salió hace más de medio siglo para seguir los pasos de su padre, también miembro del Cuerpo. Fue asesinado por dos terroristas un 7 de junio de 1968 en Villabona (Guipúzcoa) durante un control de carretera.

El sábado pasado los proetarras rindieron en Tolosa (Guipúzcoa) un polémico tributo a uno de esos dos pistoleros, Txabi Etxebarrieta. El acto ya ha sido denunciado por las víctimas y la Delegación de Gobierno. “Que no tenga más repercusión mediática el homenaje al asesino que a su víctima“, pedían algunos guardias reuniros estos días en Galicia convocados por la Asociación Pro Guardia Civil (APROGC).

No es la primera vez que Pardines está presente en el recuerdo del Cuerpo. La última desarticulación de una cúpula de ETA, en septiembre de 2015, llevó el nombre de la operación Pardines. Según confiesan los responsables de aquel operativo, aquel gesto encerraba un mensaje doble: cerrar el ciclo de 50 años de terror y dejarles claro a los asesinos que la Guardia Civil no olvida.

Casi olvidado en su pueblo
Aunque recordado por la Guardia Civil, Pardines no estaba muy presente en la memoria colectiva de los vecinos de Malpica de Bergantiños. Al menos hasta que el final de ETA ha devuelto su figura en forma de reportajes en la prensa. Eso a pesar de que una placa en una de sus calles lleva su nombre junto a la fecha de su nacimiento (1943) y de su muerte “en servicio” a los 25 años de edad.

En 2015 Europa Press habló con su hermano Manolo en las fechas en las que se realizó la operación contra la última cúpula de ETA. Su mensaje era de amargura: "el orgullo ahora ya... el orgullo era tenerlo aquí y el orgullo es que no vuelva a haber más". "Eso es algo íntimo. Antes no se recordaba a nadie. Tienen que respetar la postura mía y es no hablar, seguir con eso en mi interior, somos personas mayores, eso es cosa nuestra, queremos no exteriorizar este asunto", zanjó.
Principio y fin de ETA

Ahora, 50 años después del asesinato, ese hermano de la primera víctima de los terroristas -que llegó a ser alcalde del pueblo- estuvo presente en los homenajes brindados por los compañeros de Pardines, que este martes inauguraron un monolito en la localidad de menos de 6.000 habitantes. Antes de eso, se acercaron a su tumba para hacer una ofrenda floral tras una misa en su honor.

El lunes había arrancado este ciclo de homenajes con una conferencia en A Coruña moderada por el juez José Antonio Vázquez Taín y que contó con la participación del coronel Manuel Sánchez Corbí y los periodistas Florencio Domínguez y Gonzalo Araluce. El título del coloquio fue “Pardines, principio y fin de ETA”.

El Govern de Torra
La consellera de Cultura: ‘No estoy contra el bilingüismo, pero el castellano es lengua de imposición’
EFE REPÚBLICA republica 6 Junio 2018

La nueva consellera de Cultura, Laura Borràs, ha señalado que, aunque no está en contra del bilingüismo en Cataluña, considera que el castellano es "una lengua de imposición" en la comunidad que se implantó mediante "un proceso de colonización".

En declaraciones anoche en 8tv, Borràs rechazó las acusaciones de “racista” o de “supremacista” por diversos artículos y suscribir un manifiesto crítico con el bilingüismo, informa esta televisión barcelonesa. “No me siento supremacista ni racista y todos los que me conocen saben que es infundado. No me siento herida porque no responde a lo que yo soy”, señaló la nueva consellera.

También consideró “ridículo pensar que estoy en contra del bilingüismo, en todo caso soy partidaria del multilingüismo. Evidentemente no quiero eliminar el castellano, y cualquiera que me conoce lo sabe”.

Pese a ello, Laura Borràs indicó que “si se conoce el proceso de colonización, está claro que es una lengua de imposición y que hubo un proceso de sustitución lingüística” en Cataluña.
 


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