AGLI Recortes de Prensa   Jueves 7 Junio 2018

Socialdemocracia de diseño
Ignacio Camacho ABC 7 Junio 2018

Más allá de ciertas frases estrambóticas de Carmen Calvo, que la perseguirán toda su vida por culpa de su locuacidad irremediable, ni siquiera la mala leche de guardia en las ciberredes ha logrado sacar punta cáustica al Gabinete que ha formado Pedro Sánchez. Un grupo de gente razonable y sensata, con bastante experiencia política e institucional y en general provista de currículos impecables. Una alineación de socialdemócratas de manual con un fuerte acento de feminismo militante, el toque ideológico que la izquierda contemporánea utiliza para distinguirse tras la asunción por la derecha de muchos de sus postulados sociales. Y sin esa clase de coqueterías mediáticas -astronauta aparte- o pinceladas extravagantes con que Zapatero gustaba de significarse. Un equipo business friendly, diseñado para transmitir un mensaje tranquilizador a los mercados, a la alta empresa y a Bruselas, sin aristas susceptibles en apariencia de inquietar a nadie. El «Gobierno bonito» (copyright Colmenarejo) con el que el PSOE ha vuelto al poder… para quedarse.

Y no para quedarse unos meses, sino seis años. Seis, no uno ni dos, porque Sánchez traza un horizonte a plazo largo. Aspira a ganar las elecciones y puede lograrlo ante un PP en estado de shock tras su desalojo y ante el desconcierto de Cs, al que la moción de censura ha trastocado el paso. Bajo su traza apaciguadora, este Gobierno alberga un perfil político de sesgo muy marcado y la determinación suficiente para conducir a la oposición al colapso. El arrinconamiento del centro-derecha es el pegamento de la coalición negativa sobre la que se ha proyectado, el elemento que dará cohesión parlamentaria a su minoría de 85 escaños. Habrá políticas derogatorias, mucha memoria histórica, fuerte inflexión en la igualdad de género y un claro énfasis laico. Si logra bajar los decibelios del conflicto catalán desactivará el principal argumento de Ciudadanos. A ese respecto el reparto de papeles está muy pensado: el federalismo de Carmen Calvo, la mano tendida de Meritxell Batet y la firmeza jacobina de Borrell para vender en Europa su sentido de Estado. Además, la influencia de Garzón -la longa manus de la sentencia Gürtel- en Justicia sugiere la intención de mantener al posmarianismo acorralado, pendiente de los efluvios de una corrupción que aún ha de supurar en diversos sumarios.

La partida va en serio. El sanchismo ha accedido al poder por una puerta falsa pero aspira a instalarse en él bastante tiempo. No será fácil removerlo: flota a favor de la corriente sociológica dominante -la autodefinición de centro izquierda mayoritaria en los sondeos-, tiene instinto resuelto, maneja bien la comunicación y habla un lenguaje moderno. Un Ejecutivo de diseño que hereda del denostado Rajoy una economía en patente crecimiento. Aunque, por descontado, en cuanto pueda subirá indefectiblemente los impuestos.

Frankenstein eres tú
Cristina Losada Libertad Digital 7 Junio 2018

Ahora que todo el mundo está agradablemente sorprendido por la composición del Gobierno de Pedro Sánchez, no es el momento. Tampoco hay ocasión, porque a Frankenstein no se le ve el pelo en un Gabinete que es puro PSOE, salvo el astronauta, que viene de fuera. Pero el momento de la sorpresa agradable pasará, como pasan todos los momentos y sorpresas agradables, y llegará el instante adecuado para que aparezca el monstruo con su siniestra fisonomía y su amenazante personalidad. Es decir, llegará el instante propicio, o así lo pensarán en el PP, para sacar de nuevo a escena a esa criatura caótica y peligrosa que tan útil le ha resultado para contener las fugas de votantes y erigirse en única alternativa a un desorden letal para España.

En estos años de fragmentación política, Frankenstein ha sido el gran ayudante electoral del PP. Apareció oculto en aquel pacto secreto entre Sánchez e Iglesias que denunciaron los populares cuando el intento fallido de investidura del socialista y justo después. Tomó la forma despreciable de "coaliciones de perdedores", dispuestos a ganar en los despachos lo que habían perdido en las urnas. Y se encarnó en posibles cuatripartitos o tripartitos varios que asomaban su inquietante rostro detrás de unas u otras urnas autonómicas. Por lo general, la criatura cumplió bien su papel, y el PP pudo salir de los difíciles trances sin sufrir pérdidas tan cuantiosas como las que se habían pronosticado. Es lógico, por tanto, que volviera a recurrir al monstruo en cuanto Sánchez, con el concurso de Podemos y los nacionalistas, cantó moción de censura.

El último discurso de Mariano Rajoy como presidente del Partido Popular, su testamento político, por así decir, ofrece de hecho un buen compendio de los Frankensteins descritos. Están los perdedores de elecciones, que llegan, ahora sí, al Gobierno. Está la continuidad entre aquel pacto secreto y lo que acaba de ocurrir: "El señor Sánchez nunca renunció a su idea del Gobierno Frankenstein desde que empezó a negociarlo en el año 2016". Aparecen las amenazas de "futuro muy incierto", "debilidad extrema", "inestabilidad", "bloqueo" y "dificultades para la gobernación". No faltan las alusiones a los "pésimos compañeros de viaje" y se alerta de que "resulta inquietante la fragilidad política del nuevo Gobierno cuando la situación de Cataluña y sobre todo, en las calles de Cataluña, dista mucho de estar calmada". Lo dice el mismo Rajoy que apremiaba a los separatistas para que formaran Gobierno y así dejar de aplicar el 155. O el mismo que no puso freno a tiempo a lo del 1 de octubre.

El PP cree que va a disponer ahora del Frankenstein perfecto: el que tiene piezas separatistas. Perfecto para situarse como valladar último de las pretensiones nacionalistas más extremas. El problema es que no puede dar lecciones en esa materia. Para el PP los nacionalistas son muy malos cuando son otros los que pactan con ellos. Cuando el PP pacta con los nacionalistas, entonces, ocurre el milagro de que contribuyen a la gobernabilidad y a la estabilidad de España. Acaba de suceder con el PNV, que ha pagado el pacto presupuestario con la moneda de la moción de censura. Pero ha sucedido antes. Ha pasado muchas veces. No es sólo que los partidos nacionalistas más poderosos no hubieran llegado a tanto poder sin la colaboración de los dos grandes partidos. Es que ambos partidos han asumido, en el ámbito autonómico, elementos básicos del nacionalismo.

Los PP autonómicos, igual que los socialistas correspondientes, han vindicado las singularidades y las identidades en competición con los nacionalistas propiamente dichos. Han cultivado, como ellos, las diferencias y relegado lo común, deteniéndose solamente justo antes de llegar a esa recta final en la que los nacionalistas salen de España. Han contribuido a que falacias históricas y culturales del nacionalismo sean dogmas sagrados sobre los que asienta la legitimidad del poder autonómico. Han colaborado en la forja de una visión de España como una nación artificial en la que sus partes lo son todo y el conjunto, nada. Ese es el Frankenstein que el PP –que ahora se pondrá otra vez a gritar "¡España!"– naturalmente olvida. No lo ha creado Sánchez. Lo han ido creando, paso a paso, de la manita, durante años, el PSOE y el Partido Popular.

Reconstruir la derecha
Óscar Elía Mañú gaceta.es 7 Junio 2018

No solo Aznar acierta, sino que acierta de pleno cuando advierte de la necesidad de reconstruir el centro-derecha español.

Ha habido revuelo, pero en verdad, sólo desde tres posiciones políticas se puede disentir con él: primero desde la izquierda, porque la frustración y desmovilización actual del liberal-conservadurismo español están siendo la condición necesaria para la consolidación de la agenda progresista; segundo, desde el partido Ciudadanos porque con buen olfato sus dirigentes aspiran a heredar intacto al electorado del PP, ya instalado en la mansedumbre del “mal menor”, y tendente a buscar sólo un leve cambio de siglas pero no de ideas; y tercero, desde aquellos que, como Rajoy, confunden su partido político con la derecha política, y ésta con la derecha social. Es decir, desde la partitocracia estatista de derechas.

Que el centro-derecha político español –entendido como todo aquello que no se reconoce abiertamente como izquierdista- está fracturado es una evidencia: lo está entre dos partidos con presencia parlamentaria, el Partido Popular y Ciudadanos, y uno que la tendrá en breve, VOX.

Pero la gran cuestión, que dramáticamente escapa a la visión de Rajoy y su equipo, es el hecho de que hay, en segundo lugar, una quiebra de la base social liberal-conservadora, si es que aun existe algo que pueda llamarse así. Ciertamente, aquí el legado de Rajoy es devastador: a partir de 2004 la oposición a las políticas de Zapatero había dinamizando una verdadera sociedad civil caracterizada por su carácter popular y espontáneo. Una nueva derecha española, cívica y democrática. Dos legislaturas después, todo esto ha sido atacado con saña por Moncloa y Genova: incluso el reciente estallido patriótico que siguió al referéndum catalán ha sido ahogado y sofocado desde el Partido Popular, todo ello en base a cálculos electorales de partido. El PP no ha dejado sitio en la derecha para nada que no fuese él mismo. El resultado es que, ahora, desalojado el PP del poder, en plena crisis interna, y con una izquierda agresiva en el Gobierno, no existe posible oposición social a lo que se avecina. Este vacío es lo que diferencia peligrosamente la España de 2018 de la de 2004.

Pero no toda la culpa es del marianismo-sorayismo: la derecha social española sigue siendo enormemente estadista y dependiente de los partidos políticos: fundaciones y think tanks, asociaciones cívicas, medios de comunicación, grandes empresas, todos tienen el deleznable hábito de vivir a la sombra del poder político, dependiendo de él y recibiendo de él limosnas o prebendas. Cuando éste -como ha sido el caso del Gobierno de Rajoy- los traiciona, caen en el abismo de la irrelevancia y la frustración. Pero caen al olvidar una y otra vez que su lugar no está junto a los partidos, sino al margen de estos: incluso frente a éstos cuando de intereses y de ideas se trata. Pero no es así: la derecha social española sigue sin abandonar la adolescencia, lo que explica que Rajoy la haya arrastrado en su caída. Por eso no termina en absoluto de funcionar.

En lo que Aznar se queda corto es en limitar el alcance de la crisis a la derecha social y política. La reconstrucción pendiente no se limita a la crisis política y la desorientación social. El principal problema de la derecha española estriba en la destrucción de un tejido cultural e intelectual conservador en España: esta destrucción, en apenas tres décadas, se ha producido con inusitada rapidez: máxime cuando nuestro país ha dado intelectuales conservadores de importancia a lo largo de la historia. Pero en pocos años, los valores conservadores han sido barridos del mundo educativo, del mundo de la cultura, de la comunicación. Las buenas ideas referidas al hombre, a la libertad, a la razón, a la religión han sido barridas literalmente de la vida pública. El mundo de las ideas es incapaz de animar a la derecha social, y desde luego es inútil para influir sobre la derecha política.

Así se explica que medios de comunicación situados “a la derecha” sean incapaces de escapar a la agenda del marxismo cultural, limitándose a refugiarse como Rajoy en la gestión económica y lloriqueando ante la llegada de los de Sánchez, participando en lo sustancial de las ideas de éste. Las grandes empresas, incluidos los gigantes del IBEX, se presentan tan ávidas de ganancias como ayunas de valores, impulsan a través de publicidad, subvenciones y ayudas la agenda destructiva del progresismo: participan en el intento de sustituir al ciudadano español por un consumidor irresponsable por un lado, y un siervo estatalista, por otro. Mientras esto ocurre, la intelectualidad liberal-conservadora es maltratada, incluso amenazada legal o ilegalmente cuando se trata de los temás prohibidos: ideología de género, inmigración o patriotismo. Las ideas conservadoras en España son hoy perseguidas sistemáticamente.

Aquí el PP de Rajoy no sólo es verdugo: es también víctima de la cobardía intelectual y del acomodatismo ideológico de periodistas, escritores, profesores o intelectuales. Y aquí no cabe sólo acusar a Rajoy de cobarde -¿Qué político no lo es cuando se trata de la opinión pública?- sino de falta de virtudes básicas de aquellos que desde fuera de la política se niegan a librar la tan repetida “batalla de las ideas”. Son los intelectuales los primeros en desertar de la lucha por la verdad y la libertad: ¿por qué iban los políticos a librarlas por ellos?

En fin: la necesidad de reconstruir la derecha es evidente, salvo que uno crea que el rajoyismo es la derecha o salvo que uno no crea necesario que la derecha sobreviva. Pero la reconstrucción no se limita al campo de lo político: éste, a fin de cuentas se asienta sobre un tejido social y sobre unas ideas, de las que debe depender y ser reflejo. Ciertamente el rajoyato ha sido devastador en este ámbito: pero lo ha sido porque la sociedad y las ideas están fallándo en sí mismas, y no sólo por efecto del PPpop.

Son precisamente esos dos ámbitos, el social y el intelectual, los que es necesario reconstruir o construir. La política llegará después.

Políticos de cola peluda
RAÚL DEL POZO El Mundo 7 Junio 2018

El hombre es el homínido más carnívoro cuando lucha por el poder; por el poder traiciona, finge, mata. En estas últimas semanas, España -era considerada como una nueva democracia surgida del consenso de los dos bandos- ha vuelto a ser, sin que hayan doblado las campanas, una jungla. Los principales leñazos se los han dado los secesionistas y constitucionalistas, lo cual ha sido analizado por el New York Times, que es la Biblia, como que la democracia española está en proceso de desintegración. Ya se sabe que el diablo cita las Escrituras para sus propósitos; es posible que no lleguemos al caos, pero la crisis catalana se agrava progresivamente a pesar del nuevo Gobierno. Eduard Pujol de JxCat acaba de decir: "El Gobierno del PSOE debe pedir perdón a Cataluña".

Están convencidos los separatistas de que el ataque que han sufrido de España escribirá este siglo. El racista Torra amenaza a Sánchez con una lucha continua en la que no se van a rendir. Ese fanatismo, esa hemiplejía moral, esa forma de ser imbécil según Ortega, el no ver más que las propias razones, no se da sólo en el supremacismo catalán, sino en todas las broncatas que hemos presenciado en las últimas semanas.

Los nuevos partidos han pretendido revolcar al bipartidismo y lo han resucitado. La derecha desahuciada intenta enterrar a José María Aznar y lo ha relanzado. En las grabaciones clandestinas del Comité Federal que publica OK diario, dirigentes del PP tratan a José María Aznar, fundador de lo que son, como a un renegado. Todas las fuerzas que tan estúpidamente nos dividen han ido a destruirse unas a otras. Los peores enemigos del PP están en sus propias filas.

«Le doy gracias -le dice Darwin a Marx- por el honor que me hace al enviarme su gran obra sobre El capital". Marx admiró a Darwin porque liberó al mundo del opio de la religión, aunque era creyente, y porque se aproximo al marxismo, sin saberlo, en la defensa en la dialéctica del cambio continuo. Donde no vio Marx esperanza alguna fue en la España de pronunciamientos con los políticos que descienden, más que en otros sitios, de ese cuadrúpedo de cola peluda que descubrió Darwin. Mandaban y aún mandan gobernantes oportunistas en regiones mal cosidas después de una larga y nada gloriosa putrefacción.

Los marxistas rechazaron el social darwinismo como reaccionario por su teoría de que ganan los más fuertes. Aquí sobreviven no los más fuertes sino los más bribones. Nietzsche criticó el darwinismo diciendo que la voluntad de poder es aún más fuerte que la lucha por la vida y la selección natural. Tenia razón: en España la política es más sádica que la naturaleza.

La voladura de un proyecto político
Vicente Baquero gaceta.es 7 Junio 2018

Estamos asistiendo a un final de régimen, un régimen que con gran ilusión y esperanza se instrumentó al final de una larga dictadura tras una cruenta guerra civil, que en su última etapa fue abriéndose a posibilidades democráticas siguiendo modelos occidentales basados en la instauración de partidos políticos que se alternaban en el poder en base a un sistema de sufragio universal.

Con anterioridad a la dictadura, un sistema de partidos ya se había experimentado en varias ocasiones, y en todas ellas había resultado un sistema fallido que precisamente nos fue conduciendo una y otra vez a soluciones dictatoriales que en mayor o menor medida, garantizaran el orden público y la gobernabilidad del país.

En esta ocasión la idea común generalizada y propiciada por la comunidad internacional, tanto EE.UU. como Europa Occidental era que dicho régimen, en esta ocasión, sería viable, gracias al consenso y acuerdo entre las distintas facciones del panorama político español: que se respetarían las reglas del juego y que prevalecería el interés común frente a los partidistas y personales.

Con el tiempo hemos venido asistiendo a un deterioro del sistema, originalmente diseñado para que prevaleciera la voluntad colectiva, se ha transformado en un mecanismo de acceso al poder excluyente a favor de unos partidos, que se materializó primero en una “partitocracia”, en la que acuerdos de despacho y un sistema electoral no equitativo, fueron privando de capacidad censora a los discrepantes, para terminar por convertirse en un ejercicio personal de poder en que unas personas concretas en los propios partidos. Por ejemplo Pedro Sánchez, por pura y descarada ambición personal, repartiendo lo que haga falta con tal de ocupar la presidencia, y un Mariano Rajoy por razones parecidas poniendo sus intereses por delante de la propia idea de España, han dinamitado cualquier legitimidad que pudiera tener el actual sistema de sufragio universal.

Pues si ya el concepto en sí del sufragio universal, como mecanismo de distribución de poder en una sociedad, tiene detractores, ni que decir tiene cuando unas minorías acceden al poder sin representar siquiera a esa mayoría, mediante encajes de intereses sin escrúpulos, reparto del poder y puestos así como sueldos y prebendas.

Con ello lo que se acaba de gestar es el principio del fin del régimen del 78 sembrando la disolución de España como nación de individuos libres e iguales, proyecto que con tantos afanes y trabajos se consiguió establecer en España para volver al puro y duro acoso y derribo de camarillas para dominar al país.

Qué se omita por favor en todo discurso inteligente que estamos ante una democracia, si por ello entendemos que se trata de la opinión de la mayoría, este no es el caso, ni se le parece, baste ver las últimas elecciones en Cataluña en que la mayoría de los votos relegó al vencedor a la oposición excluyéndola de todo control sobre el parlamento o sobre la gobernabilidad del mismo, para dejarlo en manos de una coalición de al menos cinco partidos, dirigidos verticalmente cuya representatividad es mínima a nivel nacional; lo único que tenían en común era cerrarle el paso a la mayoría y reventar a toda la nación española; lo mismo podríamos decir de la actual votación del moción de censura, que supone un alianza entre 22 micro grupos políticos a escala nacional y el PSOE : ¿Qué gobierno puede surgir de semejantes contradicciones ideológicas? Lo único que les une es el interés destructivo ¿¿¿Democracia???

Por incapacidad, desidia, cansancio, corrupción, desilusión en una parte sustancial de la clase política, el hecho es que el régimen ideado en el 78 se ha ido al garete, los partidos mayoritarios se han ido al garete, y con ellos la credibilidad del sistema, al menos para la mayoría que no entiende de sutilezas. De momento mientras la economía y el banco Central Europea provean el maná que mantiene la maquina en marcha, la situación puede durar indefinidamente, hasta un punto en que alguien rompa la baraja, no a nivel español sino europeo, en que está locura administrativa económica política y territorial se vaya al traste por insostenible… .

Estamos ante la necesidad de configurar un nuevo modelo de acción política: una izquierda romántica que tiene su problemática esquizofrénica, entre sus “ideales” colectivistas y la naturaleza humana, mientras la realista es tan trepa como el que más, y una derecha que debe reconocerse a sí misma, sin vergüenza ni complejos, y hacer un discurso político no rendido a intentar captar a todo la sociedad que defienda decisivamente la libertad y la propiedad ante el asalto colectivista.

Sobre la base de lo periclitado nada bueno ni esperanzador podemos construir, los socialistas deben centrarse, alguien tendrá que ponerse al frente que les imprima coherencia, y si no desaparecer para ser sustituidos por una forma de socialismo menos agresivo: los de Cs. El PP, debe integrar a Vox y volver a su ideario original encabezado por individuos no comprometidos con la actual desintegración, nada inspiran personajes que durante estos últimos años, estuvieron silentes ante los errores monumentales del Presidente, no se necesita gente tan pusilánime para reconvertir a un grupo.

Si no se invierte esta tendencia irresponsable y suicida, la lucha a partir de ahora, por culpa precisamente de estas fuerzas decadentes, será a cara de perro, no tardaremos en ver, si no se le pone remedio, cosa que dudo que se haga por las buenas, se formarán en ambos espectros grupos de interés sin consideración alguna hacia la opinión de mayorías o minorías…Ha ocurrido en el pasado en muchas ocasiones y en muchos lugares del mundo. La paciencia de la ciudadanía tiene unos límites y unas prioridades.

Es deprimente asistir a este intercambio de favores y apaños entre políticos para llevarse el poder, sin consideración alguna a esa ciudadanía a la que deben sus puestos y que de alguna manera han delegado en ellos la representación del interés y el honor nacional. Cuando el ciudadano tiene la impresión de que estos son seres aparte, que viven en su propio mundo, y que solo se acuerdan de ellos cuando se aproximan las elecciones para ofrecer chantajes o compras descaradas de votos, lo que se erosiona es a la misma esencia de una democracia bien entendida. La desmoralización de los “votantes” es casi mayor que la de los actuales dirigentes contemplando las miserias que afloran en los partidos. Que nadie se lleve a engaño, la realidad última se impone, cuando el electorado pierde la confianza en el sistema, el régimen tal y como ha venido materializándose salta por los aires, y es sustituido por un sistema o de izquierda radical o una forma de autoritarismo de derechas que acaba ocupando el poder. Lo que nadie aguanta mucho tiempo es la anarquía política hacia la que estamos derivando, por la acción de unos y la inacción de otros.

Es imprescindible para impedir al menos a corto plazo el desastre, resolver la cuestión de fondo tardaría mucho más, el daño hecho por el sistema autonómico que ha encandilado los separatismos no desaparece de la noche a la mañana, que se convoquen unas elecciones que aunque no resuelvan casi nada a corto, por lo menos permitirán establecer unas bases coherentes para con sentido de estado recomponer el panorama político.

Lo que no es aceptable y se puede cargar al propia concepto idealizado de “democracia” es que unos grupos concertados minoritarios estén gobernando al país aliados con partidos, a su vez minoritarios, que se aúnan para precisamente destruirlo.

Un Gobierno Okupa e ilegítimo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Junio 2018

PEDRO SÁNCHEZ INFLACIONA SU GOBIERNO CON CUATRO MINISTERIOS MÁS.

Si tenemos que deducir algo del extenso Gobierno que Pedro Sánchez hizo público finalmente ayer fue que se trata efectivamente de un Gobierno inflacionista en cuanto a Altos Cargos, un signo característico del socialismo más sectario de hacer administraciones inflacionarias. Y en segundo lugar el carácter populista y demagógico al recuperar Ministerios de claro signo político como el de Igualdad, o unificar en plan Bolchevique Defensa y el mando del CNI, o no saber qué hacer con una subcartera como la del Deporte y endosársela a un nada deportista periodista tertuliano televisivo en el Ministerio de Cultura. O segregar la Educación entre dos Ministerios el clásico de Educación y Formación profesional y la creación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Una especie de distinción entre lo que es la enseñanza obligatoria hasta la prueba de acceso a la Universidad y la vía de la F.P., y por otro lado la vida académica de las Universidades, posgrados e investigación (I&D).

Otra conclusión que se puede sacar es que en esta elección Pedro Sánchez ha tenido que contar con un gabinete de asesores que han demostrado tener un notable “olfato político” a la hora de proponer carteras, atribuciones y nombres para esos cargos. No me creo que Pedro Sánchez haya sido capaz de hacer este trabajo por sí mismo, aunque haya querido marcar ciertas pautas como la escora hacia el feminismo, incluso pasándose de frenada, al nombrar a once Ministras frente a los seis Ministros, es decir los dos tercios del Gabinete son mujeres. La lista completa de carteras queda como sigue:

• Ministerio de Defensa: Margarita Robles
• Ministerio del Interior: Fernando Grande-Marlaska
• Ministerio de Cultura y Deportes: Màxim Huerta
• Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades: Pedro Duque
• Ministerio de Industria, Comercio y Turismo: Reyes Maroto
• Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: Luis Planas
• Ministerio de Justicia: Dolores Delgado
• Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social: Magdalena Valerio
• Ministerio de Educación y de Formación Profesional y ministra portavoz del Ejecutivo: Isabel Celaá
• Ministerio de Economía y Empresa: Nadia Calviño
• Ministerio de Igualdad, Vicepresidencia y ministra de Presidencia y Relaciones con las Cortes: Carmen Calvo
• Ministerio de Hacienda: María Jesús Montero
• Ministerio de Fomento: José Luis Ábalos
• Ministerio de Política Territorial y Función Pública: Meritxell Batet
• Ministerio de Asuntos Exteriores, de UE y de Cooperación: Josep Borrell
• Ministerio de Transición Ecológica: Teresa Ribera
• Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social: Carmen Montón

Un Gobierno que parece más pensado para una legislatura larga que los escasos dos años que quedan antes de las nuevas elecciones generales. Y eso si no concurren circunstancias que obliguen a un adelanto táctico a fin de aprovechar el desconcierto del PP tras la dimisión de Mariano Rajoy y su más que probable retirada de la política. Lo que es indudable es que, aparte de esa clara tendencia inflacionaria, existe un cambio de nombres de marcado signo demagógico y populista, como lo del “Ministerio de transición ecológica” que debiera ser una simple subcartera del Ministerio de Industria responsable del impacto medio ambiental, o bien la más lógica dependiente de ese nuevo “Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades” dando la pauta a seguir para paliar el problema del cambio climático.

Por otro lado, está la deriva sectaria evidente en los nombramientos de radicales en Ministerios tan señalados como Defensa (que además se apropia de los servicios del CNI), el de Justicia, con una Fiscal progresista y próxima al defenestrado y prevaricador juez Baltasar Garzón, o el populista y restituido Ministerio de Igualdad. Del resto de Ministerios, salvo el de Fomento que ha sido una manera generosa de pagar la lealtad, poniendo al mando a un sindicalista como José Luís Ábalos, un personaje sectario fiel ariete propagandístico de la candidatura de Pedro Sánchez, son todos de claro signo técnico. Aunque hay que hacer un inciso en esa denominación de Josep Borrell en el área de exteriores como contrapeso a esa labor de zapa y desprestigio en Europa que lleva la Generalidad de Cataluña y los fugitivos de la Justicia responsables del golpe de Estado. Es por eso que el sectario y radical independentista Presidente del Gobierno de la Generalidad, Joaquim Torra, ha dicho en referencia este nombramiento lo de “empezamos con mal pie”. Una señal del profundo desagrado que les produce Borrell, declarado anti independentista.

Sería muy extenso analizar aquí uno por uno a todos los designados, por lo que esta labor la dejo para los siguientes días. Y aquí ya veremos si en los casos más representativos se confirman las sospechas de esa deriva sectaria que caracteriza a algunas y algunos de ellos. Lo que también hay que estar atentos es a los próximos movimientos que determinará cuales son las verdaderas intenciones y el cumplimiento de los más que seguros pactos alcanzados para garantizarse los apoyos a la moción de censura. Por lo pronto, los del PNV no tienen nada que temer ya que el PP ha declarado que no recurrirá la partida de fondos que pactaron y que ha sido asumida por Pedro Sánchez. En este caso Roma paga a traidores, en este caso a este doble agente que lo mismo pacta con el PP que con el PSOE como el típico mercenario que es. Y es que el nacionalismo independentista lleva décadas sacando provecho de su situación de privilegio gracias a una ley electoral injusta que beneficia el voto en esos territorios y facilita la hegemonía de esas formaciones y su influencia en la política y gobernabilidad de todo el Estado. Una situación aberrante que debe terminar de una vez.

No espero nada bueno de este Gobierno que accede sin merecerlo tras una moción de censura y haber contado con el apoyo de radicales y golpistas. Un Gobierno “okupa” que además parece querer aprovechar esta circunstancia para imponer una doctrina y una política que no ha sido aceptada por los ciudadanos en las urnas. UN Gobierno que pretende gobernar en mucha más minoría que la que tenía el del PP con 137 escaños en vez de los 85 con los que cuenta el PSOE.

Esta situación solo ha llegado por la actitud irresponsable de un partido nacionalista mercenario como el PNV que ha llevado a España a una etapa de inestabilidad al haber propiciado un vuelco en el Gobierno cuyas consecuencias están por verse. Lo lógico era haber impulsado la disolución de las Cámaras y haber convocado elecciones generales para que hubiéramos sido los españoles los que nos pronunciáramos en las urnas. Una traición más que sumar a este nacionalismo hipócrita que dice no aspirar a la independencia, pero hace lo posible por destruir a España y lograrla tras su fragmentación e inviabilidad.

No cesaré en reclamar elecciones generales y en considera a este Gobierno del PSOE como ilegítimo, aunque sea escrupulosamente legal y constitucional.

¡Que pasen un buen día!

A ver a quién aplicamos el 155
Enrique de Santiago okdiario 7 Junio 2018

No tengamos miedo, dejemos pasar los 100 días de rigor de todo Gobierno, esperemos las actuaciones del nuevo presidente del gobierno, como hemos hecho con todos, no se me pongan nerviosos señores de la izquierda, no se me aceleren personas de la derecha y no alcen la cabeza señores del naranja que ustedes fueron los que dieron por finalizada la etapa de Rajoy abriendo la puerta a lo que hemos visto y, ahora, quieren pasar desapercibidos lanzando la piedra y escondiendo la mano. ¡A lo hecho, pecho! y todos, absolutamente todos, han errado en su modo de actuar o, al menos, no nos han tenido en cuenta a los “perritos sin alma”. Hemos vivido una moción de censura legítima y democrática, cuya legalidad es dudosa por hacerse en manifiesto abuso de derecho, pues en España la moción de censura tiene carácter de “constructiva”, es decir, no es contra nada ni contra nadie, sino en favor de algo nuevo y, de este modo, exige la presentación de un programa de Gobierno alternativo. En el presente, fue una moción “contra” Rajoy y, además, no se presentó un programa de Gobierno.

En cualquier caso, hemos de aceptar, con resignación cristina —otros carecen de ella— y entereza democrática —tampoco la poseen aquellos que carecen de la anterior—, el resultado de la votación y esperemos del nuevo inquilino de la Moncloa su demostración de talante democrático pues, aunque nos pueda parecer escaso cuando todo su sostén negociador es “no es no” y el proyecto programático es “fuera Rajoy”, tan sólo existe un asunto en el que dicha cortesía debe resultar inexistente y la vigilancia extrema: el secesionismo en Cataluña que, por excepcionalidad e importancia, requiere de una visión excepcional e importante. Con la aplicación del artículo 155, se decía que no era aplicable hasta que no se realizase algún tipo de acción infractora de la legalidad; pues bien, con nuestro nuevo presidente, por más que tengamos prejuicios y adoptemos precauciones mentales, no debemos de aplicar criterio crítico hasta que no actúe; pero, de hacerlo, la intervención, la reacción, deberá de ser sólida, solvente y adecuada a la agresión que se pretenda llevar a efecto.

El miedo que le tengo al nuevo presidente no es otro que sus frases sobre la nacionalidad de naciones en la nación única que componen un Estado Federal, pues cuando todos estamos viendo que el problema se encuentra en un gasto desmesurado de una división del Estado en Comunidades Autónomas y la duplicidad que ello supone, que desde Bruselas se nos pide adelgazar la administración, los ciudadanos ya esqueléticos clamamos porque la austeridad se la apliquen nuestros políticos, llega el señor Sánchez y amenaza con el Federalismo… ¡Pero coño! ¿Dónde vamos? En lugar de tanta magra política, federalismo, secesionismo y chorradas varias para que cuatro politicastros nos coman por una pata, apliquemos los criterios de prevención de riesgos que les intentamos imponer a las empresas con el artículo 31 bis del Código Penal a los partidos políticos, que resulta sorprendente y vergonzoso que todos hablen de trasparencia y pulcritud y ni uno sólo tenga en su seno los modelos de prevención de riesgos penales. ¡Qué vergüenza!

Exijamos que cuando alguien se acerque a la vida pública venga ya con una profesión, una actividad, una vida que aportar, de forma que vengan a servir y no a servirse o que al menos vengan comidos y no tengamos que engordarlos con nuestros impuestos.

RÉPLICA A UNA ANTIGUA AFIRMACIÓN
Abascal a Núñez Feijóo: ‘La única nación de los gallegos es España’
La Gaceta  7 Junio 2018

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha rescatado en Twitter unas declaraciones en las que Feijóo se refería a Galicia como ‘nación sin Estado’

Una de los mejor posicionados para sustituir a Mariano Rajoy como presidente del Partido Popular es el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. A pesar de que se haya presentado a éste como un político sin mácula alguna, lo cierto es que su pasado está lleno de sombras. Entre ellas, hemos de mencionar su connivencia con el nacionalismo gallego – al que no ha combatido – y sus estrechos vínculos con el colectivo LGTB.

En este sentido, el presidente de VOX, Santiago Abascal, ha rescatado en Twitter unas declaraciones en las que Feijóo se refería a Galicia como ‘nación sin Estado‘: ‘Nosotros históricamente tenemos muchos elementos para denominarnos, utilizando la terminología habitual, nación sin Estado’.

En su publicación tuitera, Abascal ha aprovechado para responder cáusticamente al presidente gallego: Para Nuñez Feijoo, igual que para Pedro Sánchez, Galicia es una nación sin Estado. ¡Qué se sepa! Si crees que la única nación de los gallegos es España, RT.

Roca Barea: «Que sean catalanes es irrelevante. Los nacionalistas son una secta internacional»
César Cervera ABC 7 Junio 2018

En su monumental libro «Imperiofobia y leyenda negra» (Siruela), un auténtico fenómeno editorial con más de 100.000 ejemplares vendidos, María Elvira Roca Barea demostró ser completamente ajena a la corrección política o, dicho en plata, no tener pelos en la lengua a la hora de criticar (acaso matizar) a tótems de la cultura europea. Porque la hispanofobia es hoy el único racismo que goza de prestigio intelectual y cuenta con una salud de hierro en la ficción.

Los fanáticos recurrentes de la literatura europea, incluida la española, siguen siendo preferiblemente morenos y católicos, inquisidores españoles perversos; o codiciosos conquistadores, tan obsesionados con matar indios como con acuchillar a los suyos. Tal vez harta de esta ficción descuidada con la verdad, la filóloga malagueña se sumerge ahora en la literatura con «6 relatos ejemplares 6», una recopilación de relatos sobre aspectos poco conocidos de la historia europea. El reverso de héroes reverenciados como Guillermo de Orange o Calvino, tan ambiciosos y brutales como suelen ser los advenedizos, los que sueñan con ocupar el puesto de los opresores.

¿Por qué ha decidido saltar a la ficción?
Escribiendo Imperiofobia me tropecé con historias en terrenos poco frecuentados por la historiografía europea. Fui anotándo estas historias.... Me he cansado de que España sea un tema literario, siempre en la misma clave. ¿Por qué no se puede emigrar con esa misma perspectiva a otros territorios?

¿Cuándo se convirtieron los españoles en los malos de la literatura?
España fue transformada en un tema literario en el siglo XVII, fundamentalmente en el teatro, con cientos de obras; y la literatura español absorbió, a su vez, esta visión de los españoles planteada al otro lado de los Pirineos. Desde entonces, no hemos sido capaces de salir de ahí. Hemos perdido el impulso creativo y siempre vamos detrás de lo que marca la literatura inglesa, la francesa e incluso, en menor medida, la alemana. El malvado monje español es un clásico de la literatura, pero a nadie se le ha ocurrido crear al malvado predicador anglosajón o contar la quema de brujas a miles en el centro de Europa. Es lo que les pasa a los pueblos que pierden su creatividad y su confianza; se ven arrastrados a asumir lo que fabrican otros.

Una de las historias que cuenta usted en el libro es la de Ana de Sajonia, la vapuleada segunda esposa de Guillermo de Orange. Parece claro que para las mujeres la Reforma no trajo precisamente modernidad.
Los luteranos trajeron modernidad porque lo han dicho ellos y usted, que será un crédulo, se lo habrá creído. Yo sé perfectamente que no fue así, para nada, y menos para las mujeres. El protestantismo dejó a las mujeres en la situación previa a la venida de Jesucristo al mundo y al matrimonio monógamo, que es una de las grandes conquistas del feminismo cristiano. Colocar a las mujeres en la situación en la que se vio Ana de Sajonia, Catalina de Aragón y otras muchas fue todo menos modernidad. Machacaron a estas esposas porque podían; porque ya no tenían que responder ante la Iglesia o ante alguien superior. Las destrozaron e incluso hubo cierto coqueteo en el mundo luterano con la poligamia.

Sin embargo, hoy la percepción es que el mundo católico es más machista que el protestante.
Mire, eso pregúnteselo a la Iglesia católica, ¿qué es lo que le ha estado contando a la gente? ¿Quién es el que ha contado una versión de la historia así para que los católicos, creyentes o no, hayan absorbido esta versión del mundo? Desde luego, la Iglesia tiene gran responsabilidad en ello. Lutero conserva tanto prestigio en Europa porque no leen sus textos.

Señala usted que Guillermo de Orange, mitificado padre de la nación holandesa, era más poderoso que Lutero.
Era más poderoso y más listo que Lutero. Solo hay que leer a Lutero para ver qué clase de persona era. No sus biografías, sino la fuente original. Lutero era compulsivo, ciclotímico, con una personalidad propensa al fanatismo. Pensaba las cosas poco y cambiaba brutalmente de opinión. Sin embargo, Orange era mucho más listo y frío, durante toda su vida cultivó cuidadosamente su imagen. Aparte de que Lutero era un lacayo de los príncipes alemanes, mientras Orange solo servía a su propósito personal.

Usted criticó que el Papa colocara una estatua de Lutero en el Vaticano, ¿cuando llegue el aniversario de Guillermo de Orange también pondrán una estatua suya?
No me cabe la menor duda (ríe). La jerarquía eclesiástica intentará estar a bien con todos y dejará a sus hijos a su suerte. Los españoles son los primogénitos de Dios, decía un autor humanista. Yo añadiría que de Dios tal vez, pero de la Iglesia no. La Iglesia ha recibido todos los beneficios que de España le han venido, que han sido muchos, y ni siquiera le ha dado las gracias.

Uno de los relatos del libro versa sobre el régimen de terror que impuso Calvino en Ginebra y su negativa a tratar a los enfermos de peste, como llevaban haciendo siglos los monjes católicos. ¿Qué clase de fe tenía Calvino?
Pues una con la que había conseguido el predominio social que no tenía antes. Era un enfermo de poder, sin más, y después de haber desatado una persecución brutal en Ginebra tiene hoy una estatua de gran talla en el Parque de los Bastiones. También él fue un criado útil, en su caso de los franceses, sin los cuales no podría haberse hecho con el control de la ciudad. Es evidente que hubo un grupo muy amplio de habitantes que le apoyaban, que se beneficiaron con las confiscaciones de las iglesias, pero es una cortina de humo creerse que fue la fe o el apoyo del pueblo la razón de su éxito. El tipo de fe que tienen se demuestra en que eran predicadores que cambiaban treinta veces de opinión en función de lo que dijera el predicador de enfrente. Cada uno se estaba inventando una iglesia y necesitaba diferenciarse con algo. Todo el contenido es ridículo y es increíble que alguien se lo haya creído.

Al final al Imperio español le vencieron estos nacionalismos camuflados de reforma religiosa, ¿se puede repetir hoy la victoria de los nacionalismos excluyentes?
Creo que usted plantea el problema desde un punto erróneo. Es todo lo contrario; España sufrió y sufre hoy las consecuencias de un éxito enorme, no de un fracaso. No ha habido otro así en la historia de Europa. La digestión de aquel imperio es tremenda. Las versiones de la historia de Europa que dieron los distintos pueblos que lucharon férreamente contra el Imperio español durante siglos está en su ADN. Se han construido una forma de estar en el mundo basada en su lucha contra España y no pueden renunciar a ella. No pueden sacarse la sangre de las venas.

¿Es el caso de Inglaterra?
Pues le pongo un ejemplo muy gráfico. El libro con el que te tienes que examinar para conseguir la nacionalidad inglesa hoy, entre las nociones imprescindibles, incluye la Armada Invencible. Se le ocurre a uno que a los que llegan nuevos a Inglaterra habrá que enseñarles nociones básicas del sistema político y de su historia, no empezar por la Armada invencible... Estas cosas recuerdan que aquellos episodios son esenciales para su pervivencia como nación. Es asombrosa la dependencia que tiene su autoestima como nación de denigrar al contrario, mientras que el Imperio español no necesitó denigrar al contrario para construirse.

Lo que quiero decir es, si el Imperio español, con toda su fortaleza, no fue capaz de defenderse, ¿tiene las de perder esta España más débil frente al desafío de los nacionalistas catalanes?
Primero hay que recordar que catalanes no son. Ellos son nacionalistas. El nacionalismo siempre es el mismo; ser catalanes es accesorio y absolutamente irrelevante, puesto que no piensan en el bien común y solo en sus intereses personales. Y tampoco es un problema catalán, sino un problema que tiene España y Europa en muchos territorios. El nacionalismo es una secta internacional. Existía antes de que les regaláramos un título completo de la Constitución y también hace 100 años, pero a nadie en Europa se le había ocurrido antes crearles una estructura administrativa para que prosperasen y entregarles todos los recursos del Estado. Aquí se construyó una administración territorial que no demandaba nadie, que se hizo para dar gusto a unos cuantos vascos, unos cuantos catalanes y muy pocos gallegos. Treinta millones de españoles aguantamos una estructura para dar acomodo a los que en su momento eran pocos, que no llegaban a un millón.

Su anterior libro enmendaba la plana a algunos hispanistas y autores españoles, a los que cita con nombre y apellido, de Pérez-Reverte a Josep Perez. ¿Le ha retirado la palabra alguno?
Si les ha sentado mal me resulta indiferente. ¡Contaba con ello! El mundo académico está lleno de rituales y territorios que se respetan entre sí, pero yo no pertenezco a ese mundo y defiendo el derecho a la marginalidad. En los últimos tiempos, uno no puede ser marginal, hay que estar integrado en el sistema. Yo no lo estoy; ni quiero. La marginalidad me da una enorme libertad, con la que hago lo que me place.

En general en sus obras no ha dudado en atizar a los autores más intocables del Humanismo y de la Ilustración, cuya hispanofobia es más que evidente.
El que hayamos hecho intocables a algunos intelectuales del Humanismo y la Ilustración es uno de los motivos por los que Europa anda perdida desde hace bastante tiempo, y ahora concretamente en una situación de suicidio demográfico. Hay que plantearse quién está al mando ideológicamente en la Europa occidental durante esta situación crítica. Estamos como los del Titanic, con la orquesta tocando en la cubierta y el barco hundiéndose… sin preguntarnos quién está al timón. Europa ha tenido una dependencia exacerbada en la «intelligentsia». La eliminación de la religión dejó a los intelectuales casi como los únicos administradores de la moral. Cualquier cosa es posible desde entonces.

¿Europa oculta parte de su historia?
Hay muchos personajes borrados de la historia de Europa. Personajes muy atractivos, cuya visión incomoda porque no se adecua a la puesta en escena que una parte de Europa ha construido. Hay que borrar a estos personajes molestos, como a los alemanes y a los holandeses que estaban en los Tercios españoles. La Wikipedia cuenta que Felipe Guillermo de Orange, primogénito del líder rebelde, estuvo prácticamente secuestrado en España, pero no es cierto. Él era libre para moverse a donde quisiera y Felipe II le montó una casa con tratamiento de príncipe y jamás fue tratado por debajo de su rango o linaje. Por eso él no quería irse de España a reclamar lo que era suyo por derecho en los Países Bajos.

De vuelta al caso inglés, ellos tiene una maestría especial para ocultar las partes menos agradables de su historia.
Allí una versión discordante con la historia oficial se somete a la ley del silencio, que es algo que nosotros no sabemos hacer. Inglaterra se come cada cierto tiempo a una parte de Inglaterra, pero lo hace en escrupuloso silencio. Nosotros andamos en las plazas dando gritos y criticándonos por habernos comido una uña del pie, pero los ingleses cuando se comen una parte de ellos mismos deja de existir para siempre. No hay marcha atrás. Con el Brexit he podido comprobar que no discuten del tema, ni pío, no hay alusiones. Aquí tendríamos la mundial montada. No en vano, tragarse las cosas sano no es. Hay algo incómodo en el ambiente anglosajón. Algo asfixiante. Digan las leyes lo que digan, uno es más libre en los países católicos. La prueba es que los católicos no van por las buenas a países protestantes y, sin embargo, los turistas británicos van encantados a vivir el sur.

¿La posibilidad de que Shakespeare procediera de una de esas Inglaterras devoradas, la católica, les asusta?
Shakespeare tiene tremendas desapariciones, con épocas en las que no hay rastro de su existencia, y todo eso ha llevado a importantes interrogantes y misterios que tratan de responder. El tema del supuesto catolicismo de Shakespeare es algo que, hasta hace doce años, nunca se nombraba. Había silencio y hoy los grandes expertos todavía niegan que fuera católico. A partir de esa negación de algo que parece claro empiezan las hipótesis tales como que Shakespeare no era Shakespeare, o que Shakespeare no existió... Para ellos es una teoría muy difícil de tragar, porque tendrían que aceptar la tremenda persecución religiosa que se vivía en el supuestamente maravilloso periodo de los Tudor. Sería difícil aceptar que la gloria de las letras inglesas sea de la religión mala. Sin embargo, si les a Shakespeare es evidente que está escrito por la misma persona y, ya lo apreció Borges, que no sabía que fuera católico, es raro es su contexto. En un elemento extraño en ese periodo porque no había rastro de hispanofobia en su obra y sus metáforas eran luminosas, de un estilo exuberante, cuando la literatura inglesa ya había perdido ese tono tan característico del Mediterráneo.

LOS HABÍA VETADO
Primark cede a la presión y venderá productos de la Selección en Cataluña
La Gaceta  7 Junio 2018

El gigante Primark había descartado la venta de material textil de la Selección española de cara al Mundial de Rusia 2018 que comienza esta semana.

Hace unos días aparecía una grabación de una usuaria llamando al servicio de atención al cliente de la empresa en Cataluña. La clienta le pregunta al teleoperador que ‘’cuándo va a llegar la camiseta de España’’ a los establecimientos de la región, ya que pudo percatarse de que todavía no habían llegado.

‘’No, camisetas de España no vamos a tener. No llegan a esta tienda’’, responde el trabajador de la marca en Tarragona. ‘’Nos dijeron que de España no llegaría a esta tienda. Lo que pasa es que no querían traer ni a Barcelona ni a Tarragona porque había gente que estaba molesta’’, responde ante la incredulidad de la usuaria. Esta es la conversación completa:

En seguida las redes empezaron a movilizarse y los constitucionalistas comenzaron una ofensiva para que Primark vendiese productos de la Selección española.

El tuitero Pantolomeo colgó el siguiente mensaje:

Poco después, la marca decidió contestar al usuario de Twitter confirmándole que los productos de España volverán a las tiendas catalanas:

‘’Hemos vendido artículos con la Marca España antes en Cataluña. La decisión inicial de no distribuir nuestra camiseta fue desacertada. No queremos ofender a los fans de la Selección Española. Estos artículos estarán pronto en Cataluña’’, respondió.

Pero el orgullo y los sentimientos de muchos ciudadanos han quedado tocados y muchos ya han confirmado su boicot a Primark:

Francia pierde la batalla contra el radicalismo islámico en las ciudades: Macron entierra el plan para rehabilitar las “no-go zones”
www.latribunadelpaisvasco.com 7 Junio 2018

Artículo publicado Vía Gatestone Institute

El presidente Emmanuel Macron ha reducido sustancialmente los planes para rehabilitar las banlieues (Zones Urbaines Sensibles -ZUS-) de Francia —barrios lastrados por la pobreza e infestados de delincuencia con un alto número de habitantes musulmanes—, y en su lugar ha pedido a los alcaldes y asociaciones locales de la sociedad civil que encuentren soluciones a nivel de base.

Este cambio de política se produce después de semanas de debate interno acerca de si es mejor un enfoque de arriba abajo o de abajo arriba para mejorar la vida en las problemáticas banlieues, que son caldo de cultivo para el fundamentalismo islámico y a las que se suele referir como zonas de exclusión, por las peligrosas condiciones con que se encuentran allí la policía y otros representantes del Estado.

En un discurso muy esperado en el Palacio del Eliseo el 22 de mayo, Macron solo anunció varias iniciativas, sin asignación presupuestaria, para las banlieues, incluido un plan para contratar a más policías, mano dura contra el tráfico y un programa de becas en empresas para jóvenes desfavorecidos.

Dirigiéndose a 600 asistentes, entre ellos abogados, emprendedores, líderes de comunidades y residentes, Macron dijo que no anunciaría otro “Plan Marshall para los suburbios”, como se llamó a un plan de renovación urbana en 2008, porque al menos diez de las anteriores estrategias han fallado:

“No anunciaré un plan urbano o suburbano porque esta estrategia es tan vieja como yo. El primer plan lo presentó Raymond Barre [ex primer ministro francés] más o menos cuando yo nací […] hemos llegado al límite de lo que se puede conseguir con este método”.

Macron pidió una “movilización general” para sentar las bases de “una política de emancipación y dignidad” basada en “una filosofía de acción” y un “cambio de método” para liberar a los habitantes de los barrios pobres del “arresto domiciliario”. En lo referente a la seguridad, Macron pidió una “sociedad de vigilancia” construida con prefectos, funcionarios electos y residentes donde “cada uno actúa sobre la seguridad colectiva”.

Macron también pidió a las 120 empresas más importantes de Francia que “hagan su parte” para combatir la discriminación contra los africanos, árabes y musulmanes. “Vamos a ampliar las pruebas para vigilar las conductas y asegurarnos de que no haya discriminación en las contrataciones”.

Las propuestas de Macron están a años luz del ambicioso plan anunciado hace menos de un mes por el exmiembro del gabinete Jean-Louis Borloo, al que Macron ha encargado diseñar una gran estrategia para las banlieues.

El informe “Vivre ensemble, vivre en grand: Pour une réconciliation nationale” (Vivir juntos, vivir bien: Por una reconciliación nacional), de 164 páginas y hecho público el 26 de abril tras nueve meses de trabajo, enumeraba 19 propuestas dirigidas a producir un “cambio radical”. Entre ellas, poner el foco en la educación, el empleo y la renovación de edificios e infraestructuras en decadencia. La implementación del plan costaría 38.000 millones de euros.

“Para cuando se cumplan los cinco años de mi legislatura, quiero que haya cambiado la cara de nuestros barrios, no porque hayamos invertido una determinada cantidad de dinero, sino porque habremos cambiado nuestros métodos”, dijo Macron. “No tiene sentido que dos hombres blancos que no viven en esos distritos se intercambien informes. Eso ya no funciona”.

La reacción inicial al discurso de Macron fue de decepción casi unánime por la oportunidad perdida. “Esperábamos medidas políticas concretas”, dijo el alcalde de Aulnay-sous-Bois, Bruno Beschizza. “Por ahora, no hay nada en la práctica. Salí con las manos vacías”.

Stéphanie Daumin, alcaldesa de Chevilly-Larue, una comuna en la periferia sur de París, tuiteó:
“Esperábamos acciones y compromisos fuertes y sólo hemos tenido palabras. Un jarro de agua fría para los que trabajaron en el #RapportBorloo y que quieren reequilibrar los territorios y volver a la igualdad republicana”.

El líder de los republicanos de centroderecha, Laurent Wauquiez, describió el discurso de Macron como “un espectáculo político de palabras sin acciones”, y dirigido a “sacarse la foto”.

Éric Coquerel, diputado del partido de extrema izquierda La Francia Insumisa, acusó a Macron de “enterrar” el informe Borloo y “humillar” a los que han trabajado en él. Añadió que Macron había propuesto una serie de medidas sin financiación, inversión o novedad.

Stéphane Le Foll, exportavoz del gobierno socialista del presidente François Hollande, tuiteó: “Estamos presenciando la liquidación del plan Borloo”.

Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, señaló que Macron no había abordado los problemas de la inmigración y el islamismo. "Apenas una palabra sobre inmigración, apenas una palabra sobre el fundamentalismo islámico. Sabemos perfectamente que hay problemas que en parte son el origen de las dificultades en los suburbios. Negarse a ver la realidad es condenarse a uno mismo al fracaso".

Una cifra estimada de seis millones de personas —en torno a una décima parte de la población de Francia— vive en 1.500 barrios clasificados por el Gobierno como Zonas Urbanas Sensibles (zones urbaines sensibles, ZUS), los objetivos principales de la renovación urbana.

En octubre de 2011, un informe de referencia de 2.200 páginas, Banlieue de la Républicque (Suburbios de la República) reveló que muchos suburbios franceses se están convirtiendo en “sociedades islámicas separadas” del Estado francés, donde las leyes islámicas están desplazando rápidamente a las leyes civiles francesas. El informe decía que los inmigrantes musulmanes están rechazando cada vez más los valores franceses y sumergiéndose en el islam radical.

El informe, encargado por el influyente think tank francés L’Institut Montaigne, fue dirigido por Gilles Kepel, un respetado politólogo y especialista en el islam, junto con otros cinco investigadores franceses.

Los autores del informe mostraron que Francia —en la que ahora hay 6,5 millones de musulmanes (la mayor población musulmana de la Unión Europea)— están al borde del estallido social por la no integración de los musulmanes en la sociedad francesa.

El informe también revelaba cómo el problema se está viendo exacerbado por los predicadores musulmanes radicales, que están promoviendo la marginación de los inmigrantes musulmanes con el fin de crear una sociedad musulmana paralela en Francia regida por la ley de la sharia.

La investigación fue realizada principalmente en los municipios de Clichy-sous-Bois y Montfermeil de Seine-Saint-Denis, dos suburbios que fueron la zona cero de las revueltas musulmanas en otoño de 2005, cuando turbas de musulmanes prendieron fuego a más de 9.000 coches.

El informe describía Seine-Saint-Denis como “un páramo de desindustrialización” y dijo que en algunas áreas “un tercio de la población de la ciudad no tiene la nacionalidad francesa, y muchos residentes son atraídos a una identidad islámica”.

Otro municipio de Seine-Saint-Denis es Aubervilliers. A veces referido como uno de “los territorios perdidos de la República francesa”, más del 70% de su población es musulmana. Tres cuartas partes de los jóvenes menores de 18 años son extranjeros o franceses de origen extranjero, principalmente del Magreb o el África subsahariana. Se dice que la policía rara vez se aventura en algunas de las partes más peligrosas del municipio.

Un día antes del discurso de Macron, los canales de la televisión francesa emitieron imágenes de hombres enmascarados abriendo fuego a plena luz del día en la ciudad portuaria de Marsella, al sur de Francia. Los asaltantes, vestidos de negro y armados con rifles de asalto Kalashnikov, secuestraron a una persona, la introdujeron en un coche y se alejaron ante la impotencia de la policía. Los gánsteres, de los que se cree que están implicados en una lucha territorial por el control del comercio de drogas en la ciudad, “no temen ni a la policía ni a la justicia”, según un oficial, que dijo que la policía “no tenía opciones”, porque les superaban en armas y margen de maniobra.

De vuelta en París, Macron admitió que Francia “ha perdido la batalla contra el tráfico de drogas en muchas ciudades”. Prometió anunciar un nuevo plan para combatir el tráfico de drogas en julio.

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Un Gobierno para no gobernar
EDITORIAL Libertad Digital 7 Junio 2018

Es innegable que Pedro Sánchez ha tenido que recabar el apoyo de los marxistas-leninistas de Podemos, de los proetarras de Bildu y de los separatistas de todo pelaje y condición para poder desbancar a Rajoy, irresponsablemente reacio tanto a dimitir como a convocar elecciones anticipadas. Y era de temer que el nuevo Gobierno socialista fuese un claro reflejo de la variopinta y radical composición de fuerzas que lo ha alumbrado.

Una cosa no implica necesariamente la otra por dos razones; primero, porque es mucho más fácil aunar voluntades para sacar a alguien del Gobierno que para gobernar; y, en segundo lugar, porque Pedro Sánchez no parece dispuesto a que el PSOE compita en radicalismo revolucionario y en entreguismo al secesionismo vasco y catalán con una formación como Podemos en lo mucho o poco que quede de legislatura. Más bien, se diría que estamos ante un PSOE dispuesto a competir en algunos aspectos con Ciudadanos y a dar golpes de efecto electoralistas aun a riesgo de acortar, por falta de apoyos, la legislatura.

Obviamente, habrá que esperar un tiempo para poder hacer un juicio más definitivo, pero parece, tanto por el sello socialdemócrata de los Presupuestos Generales del Estado, que, aunque presentados por el PP, el presidente socialista ha decidido hacer suyos, como por el perfil moderado de la mayor parte de los nuevos ministros, que se trata de un Gobierno de centro-izquierda bastante homogéneo y, en el fondo, equiparable a lo que ha sido el Gobierno del irreconocible PP de Rajoy o incluso lo que podría ser un Gobierno de Ciudadanos. Tal es el perfil de ministros como Josep Borrell, Fernando Grande Marlaska, Nadia Calviño e incluso del astronauta Pedro Duque, al frente respectivamente de Asuntos Exteriores, Interior, Economía y Ciencias y Tecnología. Y también es el caso de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y del ministro de Agricultura, Luis Planas.

Es cierto también que, por el contrario, los casos de las ministras de Hacienda, Justicia y Administraciones Públicas resultan más preocupantes. Así, la voracidad fiscal de María Jesús Montero podría incluso superar, desgraciadamente, a la de su antecesor en el cargo, Cristóbal Montoro. En cuanto a Meritxell Batet, se trata de una nacionalista del PSC que bien podría reiniciar una nauseabunda política de acercamiento a los golpistas catalanes como la que emprendió Soraya Sáenz de Santamaría con su operación Diálogo. Especialmente alarmante es el nombramiento de Dolores Delgado en Justicia, amiga íntima del juez inhabilitado Baltasar Garzón que estuvo en la célebre y siniestra cacería con el entonces ministro Bermejo. Es difícil encontrar un perfil más inquietante para una cartera tan sensible.

El tiempo lo habrá de confirmar, pero en principio lo que se vislumbra es un Gobierno socialdemócrata no rendido, de momento, pero sí irresponsablemente condescendiente con el nacionalismo, como el que, mucho más desgraciadamente, hemos tenido bajo la siglas del desnortado PP de Rajoy; un PP que hace tiempo que dejó de ser referente para una derecha liberal que continúa huérfana.

Conviene recordar que el PSOE sólo tiene 84 diputados, y habrá que ver cómo digieren sus socios en la moción de censura el nombramiento de ministros como Borrell, Marlaska o Calviño, que defienden planteamientos mucho más cercanos a Ciudadanos y al PP que a la extrema izquierda. Todo indica que Sánchez está pensando ya en las próximas elecciones y que intenta contrarrestar el auge de Ciudadanos en las encuestas. El suyo es un Ejecutivo, en definitiva, muy efectista, sin capacidad de gobernar y que supone más el inicio de una larguísima campaña electoral que de un periodo de Gobierno.

Bruselas advierte a Sánchez que tiene que recortar urgentemente 15.000 millones para 2019
Carlos Cuesta okdiario 7 Junio 2018

Bruselas da el primer aviso al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez: en 2019 deberá recortar 15.000 millones. Y el primer asalto de ese recorte deberá verse ya –en menos de un mes–, puesto que se tendrán que ver lo mimbres en la aprobación de la ley de techo de gasto. Una norma que se deberá negociar con los actuales apoyos del Ejecutivo de Pedro Sánchez: Podemos, ERC, PDeCAT e incluso EH Bildu. En caso contrario, Sánchez deberá negociar esa norma con PP o Ciudadanos, algo que, a buen seguro, generaría el primer enfrentamiento entre el bloque que permitió sacar adelante la moción de censura contra Rajoy.

Bruselas considera que España no cumplirá con los objetivos de déficit pactados con la UE. Que el déficit llegará al 2,7% frente al 2,2% del PIB fijado para este año. Traducido: que el Gobierno español deberá realizar un ajuste adicional cercano a los 6.000 millones de euros. Pero es sólo el aperitivo.

Y es que para 2019 Bruselas prevé más déficit y, por lo tanto, más necesidad de recortes adicionales. En concreto, similares al 0,65% del PIB, más de 7.000 millones de euros. Es decir, que en total, España tiene que preparase para un recorte adicional de casi 15.000 millones de euros hasta el cierre de 2019.

Esa es la razón, de hecho, de que la Comisión Europea haya mantenido a España una vez más bajo el procedimiento de vigilancia denominado como protocolo de déficit excesivo. De hecho, es el único país de las grandes economías que se mantiene bajo este sistema de control.

No se trata de exigencias nuevas. Pero los cauces extraoficiales de comunicación de la Comisión Europea han preferido recordar al nuevo Ejecutivo que el nuevo Gobierno, por muy reciente que sea conformación, tendrá que cumplir con esas exigencias. Y tendrá que empezar a hacerlo ya porque la ley de techo de gasto tiene que ser negociada con urgencia. Y negociada nada menos que con Podemos y los separatistas.

Bruselas no dirá a España cómo debe realizar el ajuste. Es decir, que si el Gobierno de Pedro Sánchez quiere hacer el ajuste por medio de subidas de impuestos podrá hacerlo. Y si prefiere aplicar recortes sobre las principales partidas de gasto –pensiones, salarios, prestaciones sociales, parados, Sanidad o Educación– también. Pero el camino será obvio: subida de impuestos.

Y es que las nuevas carteras de Trabajo y Hacienda ya han destacado que la prioridad es el gasto social, aunque ello suponga un aumento de la carga tributaria sobre los españoles. De hecho, el plan preparado por Manuel Escudero para Pedro Sánchez antes de la moción de censura recogía sin miramientos una subida de impuestos a lo largo de una legislatura de 30.000 millones de euros, precisamente, para poder asumir una escalada del gasto público.

El Señor de las Bestias y los nazis
José García Domínguez Libertad Digital 7 Junio 2018

Entre los nazis de antes y los catalanistas de ahora cabe constatar parentescos espirituales que, por muy vergonzantes que resulten, se antojan incuestionables.

Quim Torra, el Señor de las Bestias, anda estos días amenazando con querellas ante la Justicia (española) a quienes insistan en equiparar su pensamiento profundo con el de los nazis de antes. Y yo estoy de acuerdo en eso con el Señor de las Bestias, aunque solo fuera porque comparar a Torra con los nazis de antes es injusto con ellos. A fin de cuentas, a los nazis de antes nunca se les hubiera pasado por la cabeza redactar algo parecido a ese célebre manifiesto Koiné que apadrinó entusiasmada la actual consejera de Cultura de la Generalitat. Y es que a los nazis de antes les resultaba indiferente el idioma en el que hablaran o dejaran de hablar las criaturas de las razas inferiores sometidas a su dominio soberano. Por eso los nazis de antes nunca intentaron normalizar ni someter a inmersión a nadie dentro de las fronteras de su vasto imperio oriental. No, los nazis de antes nunca hubieran suscrito un documento donde pudiera leerse que urge denunciar la profunda anormalidad que significa que en Cataluña (y en todos los demás países [sic] de lengua catalana) la realidad lingüística normal en un país con inmigración aparezca en cierta medida trastocada: la lengua de la inmigración (pero solo la española) adopta a todos los efectos el rol de lengua por defecto, de lengua del país, de lengua nacional, y contrariamente, la lengua del país va deviniendo privativa de una comunidad cerrada, que se va reduciendo y acabará desapareciendo, como suele pasar con las lenguas de inmigración.

De lo cual no cabe precipitarse a inferir, sin embargo, que entre los nazis de antes y el Señor de las Bestias existe una discontinuidad absoluta en el plano digamos ontológico. Bien al contrario, entre los nazis de antes y los catalanistas de ahora cabe constatar parentescos espirituales que, por muy vergonzantes que resulten, se antojan incuestionables. Pues incuestionable es que, a imagen y semejanza de los nazis de antaño, los catalanistas de hogaño tampoco admiten que el solo hecho de haber nacido en un territorio y pertenecer a una comunidad lingüística local abra las puertas a poder ser considerado miembro de pleno derecho de una polis. Así, de nada les sirvió en su día a los judíos alemanes el ser todos ellos germanoparlantes. Como es universalmente sabido, no por haber nacido en Alemania y hablar alemán se les iba a considerar ni mucho menos alemanes.

De idéntico modo, los catalanistas de ahora que tienen por último guía y mentor al Señor de las Bestias tampoco consienten que alguien como por ejemplo el leridano Josep Borrell pueda vindicar el derecho a ser tenido por catalán. Para nada. De él, de Borrell, recuérdese, sentenció Jordi Pujol en su día que únicamente es una persona nacida en Cataluña. Solo una persona nacida en Cataluña. Apenas una persona nacida en Cataluña. O sea, Borrell es un no catalán nacido en Cataluña. Lo dijo el Gran Ladrón y nadie le replicó. Absolutamente nadie. Todos asintieron. Porque en la comunidad moral catalanista se antoja normal y pertinente que el jefe de la tribu, ya sea el Gran Ladrón, el Payés Errante o el Señor de las Bestias, decida quién es y quién no es catalán. ¿En qué se diferencian, pues, de los nazis de antes? En el uniforme: el de los otros era más elegante.

El desafío vasco y catalán se agudiza
EDITORIAL El Mundo 7 Junio 2018

Uno de los principales retos a los que se enfrenta el nuevo Gobierno es hacer frente al recrudecimiento de las pulsiones secesionistas en el País Vasco y Cataluña. El PNV, tal como se refleja en la propuesta competencial que ha entregado a los grupos del Parlamento Vasco, exige la inclusión de la competencia de la Seguridad Social en el nuevo Estatuto y que las instituciones vascas ejecuten las materias que están reservadas al Estado. Entre otras el poder judicial, lo que supone una grave amenaza para el mantenimiento de la unidad jurisdiccional de España.

Por su parte, el independentismo catalán no esconde que su propósito estriba en relanzar el procés. Torra aseguró que actuará "conforme al mandato del 1-O" y confirmó que piensa restituir el Diplocat -el servicio exterior destinado a difundir la propaganda secesionista- y el despilfarro de las embajadas. Está claro que las autoridades catalanas y vascas parecen decididas a abonar el enfrentamiento institucional con el Estado. En consecuencia, la respuesta a esta porfía constituirá la piedra de toque de la era Sánchez. El deber del Gobierno no consiste solo en embridar estos embates, sino en preservar la cohesión nacional y garantizar el cumplimiento de la legalidad.

Pedro Duque y el 'procés'
Pablo Planas Libertad Digital 7 Junio 2018

La idea de España ha quedado en manos del PSOE, lo que significa jugar a la ruleta rusa con un revólver a cuyo tambor sólo le falta una bala.

Entre los parabienes a don Mariano Rajoy destaca el sentido epitafio escrito por Pablo Iglesias en el pudridero de Twitter:
Al margen del tono machirulo está palmario que entre el registrador de la propiedad y el hacendado de Galapagar había buen rollo, química y conexión. Por otra parte, creer que el respeto de uno mismo vale algo es cosa de nuevo rico con viejos modales de prepotente, en la línea chulito poligonero del macho alfa morado. Está claro. Iglesias se retrata solo. Un descenso a su Twitter da como para masacrar diecisiete veces a Torra. Por eso mismo el trino arriba referido es la estaca de madera en el corazón del vampiro. Sólo unas palabras a favor de Rajoy por parte de Rufián habrían sido más letales que esa cabeza de ajos contenida en el mensaje del camarada propietario de un chalé con piscina y mucho más.

¿Qué le sugerirá a don Mariano el elogio funerario de su amigo Pablo? Lo mismo le mola que a Iglesias le parezca que fue "inteligente" y "elegante" no aplicar el 155 de verdad y sin convocatorias electorales suicidas tras el referéndum ilegal en Cataluña del 9 de noviembre de 2014, el de Mas, aquel "simulacro" que no se había celebrado, según dijo todo ufano tres días después. Cierto es que cuando el 1-O del 17 compareció nada más cerrar los colegios electorales. "Ofrezco diálogo dentro de la ley", dijo.

Rajoy ha gobernado al gusto de los separatistas, mirando para otro lado, cabeceando sin ton ni son al pairo de las audacias nacionalistas, presumiendo de actitud con una intervención administrativa en Cataluña de mano blanda, fofa, mema, pacata y timorata que se le ha llevado por delante. Cómo habrá sido la cosa para que el nombramiento de Pepe Borrell en Exteriores haya causado más espanto que el malgastado artículo constitucional...

La idea de España ha quedado en manos del PSOE, lo que significa jugar a la ruleta rusa con un revólver a cuyo tambor sólo le falta una bala. En el Gobierno de las mujeres del hermoso Pedro destacan dos estrellas. Todo el mundo tiene grandes palabras para Nadia Calviño, pero brillan con luz propia Borrell y Pedro Duque.

Cabe constatar que el primero fue orador en las dos enormes manifestaciones a favor de la unidad de España que se llevaron a cabo en Barcelona en octubre del año pasado. El denominado látigo y martillo de los separatistas se mostró mohíno cuando el pueblo solicitó el ingreso en prisión del fugitivo Puigdemont, pero coincidió en lo sustantivo con Vargas Llosa sobre el carácter asesino del catalanismo.

En cuanto al sideral fichaje galáctico del dream team de Pedro Sánchez, el ingeniero aeronáutico Pedro Duque, nuevo titular del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, nada consta, ni en las redes sociales, de su opinión sobre el caso catalán. Es el segundo español en llegar al espacio. El primero fue Miguel López Alegría, tres años antes, en 1995. El último Colón, un astronauta. ¿A ver qué piensa del procés?

"El secesionismo ha unido el nacionalismo y el populismo y ha dado un golpe de diseño"
José Antonio Zarzalejos EC 7 Junio 2018

En estos días de convulsión y de confusión, en los que muchos ciudadanos siguen sin terminar de introducir la sonda al proceso soberanista y lo que este golpe al Estado conlleva, es recomendable aplicarse a algunas lecturas. Hasta el momento, la mayoría de los ensayos de referencia sobre el proceso separatista en Cataluña —fueran o no afectos a esa causa— procedían de autores catalanes y redactados desde una lógica interna catalana. Uno de ellos, el del ministro de Asuntos Exteriores de Sánchez: el de Josep Borrell, titulado 'Cuentas y cuentos del independentismo' (editorial Catarata): un gran texto.

Muy pocas reflexiones, útiles para la dialéctica política y para el manejo del análisis periodístico, sin embargo, se han producido al margen del racional catalán, catalanista o anticatalanista. Además del relato histórico de Jordi Canal ('Con permiso de Kafka', editado por Península), hay que prestar una especial atención a 'El golpe posmoderno' (editorial Debate), del filólogo (en hispánica e inglesa) y periodista Daniel Gascón, director de la revista 'Letras libres'. Ayer se distribuyó en librerías otro prometedor relato escrito con ojos extranjeros: el de la corresponsal de 'Le Monde', Sandrine Morel, titulado 'En el huracán catalán' (editorial Planeta).

El valor del ensayo de Gascón es que está escrito por un autor de 37 años, desprendido de prejuicios generacionales y poseedor de una capacidad de observación limpia y sin adherencias. Su lenguaje es preciso y claro, pero no resulta abrupto ni hostil. Se trata de un libro con más carácter que temperamento y, por ello, especialmente útil.

Para Daniel Gascón, “el secesionismo catalán ha unido nacionalismo y populismo”, afirmación clave para entender el éxito del fenómeno separatista que lo hace contemporáneo pese a su anacronismo decimonónico. De ahí que el proceso “haya sido un golpe de diseño” en el que se ha “evitado la palabra revolución, pero contenía elementos revolucionarios”. El autor desarrolla al efecto y extensamente dos ideas igualmente medulares: el independentismo no es de izquierdas (algo en lo que abunda también el último ensayo de Jordi Gracia, titulado 'Contra la izquierda', editado por Anagrama) y, por ello, entre otras razones, “no es del todo convincente” que se trate de un “fenómeno popular”. Ni izquierdista ni popular: exacto.

El nacionalismo catalán mutado a separatista ha “disimulado (…) sus elementos anacrónicos, un poco decimonónicos y rancios, y su sustrato supremacista [afirmación escrita antes de que Torra fuese investido presidente de la Generalitat]", y este disimulo de factores avejentados del fenómeno secesionista hace, según el autor de este “golpe posmoderno”, que “el independentismo” sea “un movimiento esencialmente narcisista” (lo que evoca a la tesis de Adolf Tobeña, que califica lo que ocurre como un “auto enamoramiento” colectivo de los catalanes soberanistas).

No obstante, Daniel Gascón desenmascara con elegancia “el discreto encanto del supremacismo” (capítulo 9 del ensayo, cuya lectura es particularmente instructiva). También tiene un cierto efecto catártico la alusión a “numerosos expertos e intelectuales” que han apoyado la opción separatista, “alineándose acríticamente con el 'procés”, mencionando igualmente a los “intelectuales 'finos' del catalanismo” que “están imbuidos de cierta superioridad moral” y que aunque “no apoyan la táctica del 'procés”, sí “comparten su relato del agravio”.

Nuestro autor pone palabras a percepciones muy generalizadas e inconexas en la conciencia colectiva. Como esta: "Conforme pasa el tiempo, más inverosímil resulta que unas personas pretendieran lograr la independencia con menos de la mitad de los votos, y que todavía sigan empeñadas en ello. Pero también causa perplejidad que costara tanto tiempo evidenciar este hecho”. Muy cierto.

Pero esa constatación hay que ponerla en relación con lo que Gascón denomina “la mirada del mundo” sobre el fenómeno secesionista —una mirada “orientalista”—, en la que “algo tiene que ver la desidia comunicativa del Gobierno de Mariano Rajoy”, aunque este no sea el único motivo sino también la visión “perezosa y condescendiente anglosajona” que el filólogo y periodista explica con ejemplos de publicistas que, como John Carlin, Jon Lee Anderson o Raphael Minder, han desmentido con sus tesis el presunto cocimiento que decían tener de nuestro país, su historia y su tránsito de la dictadura a la democracia.

Daniel Gascón es constructivo en el remate de sus tesis —habrá que negociar—, pero antes advierte de que “la realidad es terca” y que, por tanto, el “simulacro se disuelve en contacto con la realidad” que no consistió en un choque de trenes sino en “un golpe contra un muro”, siendo lo más llamativo que “quien quisiera sabía que ese muro estaba allí”. Debió advertirlo el catalanismo que, para el autor, es otro de los “damnificados” del proceso porque se ha visto arrastrado “a una apuesta inviable y excluyente”, y al que le va a corresponder la “gestión de la frustración”.

Este ensayo está llamado a constituir un referente para la comprensión del proceso secesionista y para el debate dialéctico en el que los soberanistas —lo explica también Gascón— se han impuesto privatizando conceptos y palabras a los que han alterado su sentido auténtico.

Sabino Arana y el nacionalismo vasco: venciendo desde el subsuelo
Antonio Escohotado Libertad Digital 7 Junio 2018

Acaba de aparecer 'El patriota Sabino Arana', una biografía breve y actualizada de J. C. Franco sobre el padre del nacionalismo vasco, que propugnó "ahogar en un baño de sangre" a españoles y liberales.

Acaba de aparecer El patriota Sabino Arana, una biografía breve y actualizada de J. C. Franco sobre el padre del nacionalismo vasco, que murió a los 38 años, en 1903, legando no solo una causa sino una vida ejemplar en muchos sentidos. Hace pocos días, su principal vástago –el PNV– demostró hasta qué punto el gobierno de España puede depender de su voto, y no sobrarán dos palabras sobre don Sabín, hijo de un terrateniente carlista lo bastante próspero como para permitir que él viviera siempre de sus rentas agrarias, a despecho de menguar con la industrialización y el gasto hecho en favor del independentismo.

Tras empezar en Barcelona varias carreras –de letras y ciencias– sin terminar ninguna, volvió de allí fascinado por el catolicismo integrista del cardenal Sardá y Salvany, cuyo El liberalismo es pecado le acompañaría siempre como libro de cabecera. Entretanto, un vehemente amor a los vizcaínos le llevó a afirmar que siempre fueron independientes en función de razones curiosas, porque su falta de disposición al estudio le llevó a descartar obras de historia general o local, y tampoco se avino a distinguir entre leyendas y datos registrados, prefiriendo combinar esos cuatro elementos como mejor conviniera a la voz interior que le mandaba expresar algo ya sabido "gracias a Dios".
En 1894, con motivo de celebrar la primera asamblea nacionalista, Arana propugnó "ahogar en un baño de sangre" a españoles y liberales

De ahí decir que desde el año 800, cuando fue coronado Carlomagno, Vizcaya fue "una república soberana" hasta 1839, cuando "pasó a ser provincia española, una parte de la nación más degradada y abyecta de Europa". Está fuera de duda que durante ese milenio ocurrieron muchas cosas, y ninguna vagamente parecida a la soberanía alegada; pero la secuencia real le interesó tanto como al profeta Daniel distinguir el imaginario israelita del iranio, o al Institut Nova Historia la filiación de Leonardo, pues "el error histórico es un factor esencial en la creación de una nación".

Dicha frase forma parte de la conferencia ¿Qué es una nación?, pronunciada en 1882 por Renan, uno de los grandes historiadores franceses de todos los tiempos, autor de la más conocida Vida de Jesús. Disertando en la Sorbona, Renan pensaba en todo menos en las Vascongadas al hacer su afirmación, aunque acabara resonando por círculos informados de toda Europa, hasta consolidarse en una fórmula todavía más contundente e intemporal: "Una nación es cierta sociedad unida por un error común sobre sus orígenes, asegurado por el odio común a sus vecinos".

En 1894, con motivo de celebrar la primera asamblea nacionalista –el Bizcai Buru Batzarrra–, Arana propugnó "ahogar en un baño de sangre" a españoles y liberales (en especial a estos últimos, "enemigos jurados de Dios"), y redactó un reglamento digno de cita textual en algunos pasajes, entre ellos el de que "no se podrán emitir ideas o frases españolistas o anticatólicas, ni tampoco blasfemias ni cantos impíos o españoles", y el de que "si un vizcaíno ve gritando y ahogarse a un maketo en la ría, no le socorra y le conteste en euskera: Nik eztakit erderaz (‘no entiendo castellano’)". También es memorable pasar por alto factores orográficos/climáticos, sin los cuales carece de sentido afirmar que "el bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación)".

Nunca llegó a hablar y escribir correctamente idioma distinto del castellano.

Leer números del Bizkaitarra, matriz del superviviente Diario Vasco, ayuda a comprender la combinación de titanismo y dislate implicada en poner por escrito una lengua solo oral, cuando acomete la empresa alguien sin nociones mínimas de lingüística comparada, que nunca llegó a hablar y escribir correctamente idioma distinto del castellano. Inventando neologismos a menudo sin apoyo real en el euskera de su tiempo, sus Lecciones de Ortografía del Euskera Bizkaino ofrecen soluciones como la desinencia ak para descontaminar bancos, teléfonos, etcétera, o un destierro de la uve apoyado sin saberlo en la Academia española, cuando decidió multiplicar las dificultades ortográficas, y al tiempo empobrecer la fonética castellana desterrando su diferencia con la be, algo por fortuna no impuesto aún en Latinoamérica.

Paz en la guerra (1897), una novela de Unamuno, describe precozmente el aranismo:
Del viejo fondo de la comunión carlista, nutrido de mera lealtad, de terco apego a una tradición indefinible e indefinida, iniciábase ya el desprendimiento de sus elementos componentes. De un lado, la aspiración a una política íntegra y exclusivamente católica; de otro lado, el regionalismo exclusivista y ciego a toda visión amplia, a todo lo que del horizonte natural traspase.

Un año después, el rebrote patriótico que sigue a la guerra con los USA siembra el terror en don Sabín, que tras esconderse algún tiempo reemerge aliado con el sector vasco antes excluido por "fenicio" –pues representa a industriales partidarios de la descentralización económica y administrativa–, logrando un escaño en la diputación de Bilbao.

ETA retradujo el mensaje de don Sabin como invitación a la guerra revolucionaria, y el PNV navega desde Arzallus por las procelosas aguas que llevaron al Pacto de Santoña

A partir de aquí renuncia a la autarquía agraria para defender la industrialización como nueva prueba de la superioridad racial vasca, y declara "seamos también nosotros oportunistas […] pues haciéndonos españolistas convertiremos a los vascos en nacionalistas". El año previo se casa con una aldeana –Nicolasa Achicallende–a quien conoce trabajando la tierra con una azada, "no hermosa ni de cara ni de cuerpo pero humilde, obediente y económica". Poco después anota: "Son ya 126 los apellidos de mi futura esposa que tengo hallados y puestos en cuadro sinóptico o árbol genealógico: todos ellos son euskéricos. Procuraré suprimir el allende". Otro día explicará:

La mujer es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades propias de la naturaleza humana: por eso fue ella la que primeramente cayó. Pero por eso precisamente de ser inferior al hombre en cabeza y en corazón, por eso el hombre debe amarla: ¿qué sería de la mujer, si el hombre no la amara? Bestia de carga, e instrumento de su bestial pasión: nada más.

Muere un año más tarde, teniendo 38 años, confortado por saber que el PNV ha obtenido cinco concejalías en Bilbao. Tres décadas después, a comienzos de la guerra civil, los obispos de Vitoria y Pamplona reclaman lealtad a su memoria y ordenan al partido "no oponerse a un movimiento que defiende a la religión". Bastantes peneuvistas bilbaínos han defendido iglesias y conventos desde mayo, cuando arrecian los incendios y violaciones, y el informal Pacto de Santoña acuerda que el ejército nacionalista simule una derrota militar a cambio del perdón para tropas y dirigentes.

Franco solo lo cumplirá a medias, y el retorno al "baño de sangre" –con el cual Arana explicó la pervivencia de la "república soberana" establecida a su juicio desde los orígenes hasta 1839– se anuncia con el Vasconia (1963) del iluminado Federico Krutwig, un bilbaíno de padre alemán, que tras traducir al euskera el Libro rojo de Mao descubrió la identidad de guanches y vascones, y murió siendo miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca. ETA retradujo el mensaje de don Sabin como invitación a la guerra revolucionaria, y el PNV navega desde Arzallus por las procelosas aguas que llevaron al Pacto de Santoña. Ahora, una vez más, su minúscula fracción inclina la balanza del interés general hacia una alternativa concreta, coincidente en todo con sus intereses particulares. Pero solo ahora esos intereses son descaradamente contrarios a que en su país, y en el de todos los españoles, la opinión pública sea consultada.

Arana y el cardenal Sardá le saludan desde la tumba, complacidos por su contribución a la causa de seguir pensando que el liberalismo es pecado.

¿Está nuestro Estado constitucional en coma terminal?
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 7 Junio 2018

A cualquier observador mínimamente informado y con cierta perspicacia, no mucha, no le puede pasar desapercibida la actual situación de decadencia de las libertades, de desmoronamiento de la superestructura jurídica que ahorma el Estado constitucional, el control abusivo del tercer poder por parte de los partidos políticos, bien en potencia o en acto, la degradación de la democracia en su sentido formal, el desprecio a los derechos individuales, el intervencionismo abusivo de todas y cada una de las administraciones públicas en la vida privada de las gentes y en sus condiciones de vida, las ingenierías sociales puestas en acción para cambiar el sistema de valores, la estructura mental cognitiva de los individuos que son absorbidos por las masas como agujero negro cósmico que succiona toda materia a su alrededor, etc, etc.

La Constitución del 78 tuvo graves errores y muchos elementos necesarios para preservar el orden social, las libertades públicas, la vertebración política tras años de dictadura, y la puesta en marcha de una democracia con muchas debilidades, pero que permitía la reconciliación entre españoles tras una guerra fraticida y una dictadura nacida del bando vencedor. Ello fue la base para crear las condiciones que permitieran a generaciones venideras que no vivieron la guerra, la posguerra ni la dictadura, una vida en paz y con unas reglas de juego.

Los socialistas fueron parte fundamental para lograr ese marco de convivencia en un contexto especialmente difícil que podría haber derivado de otra manera en un tránsito traumático hacia un sistema de pluralismo político, articulado a través de partidos políticos.

Todo se rompió con la llegada al poder de un personaje nefasto llamado José Luis Rodríguez Zapatero, que rompió esas reglas de juego resucitando el rencor mediante una Memoria histórica que pretendía resucitar a los muertos y devolver el espíritu criminal de la contienda a las mentes de las gentes, sobre todo a los que no tuvieron ni remotamente conocimiento de lo acontecido en la fase final de la II República y en la propia España en guerra.

Desde entonces España es un volcán en el que laten las tendencias centrífugas, la insolidaridad territorial y una visión del Estado constitucional próximo al Estado fallido, a la falta de una superestructura territorial que ponga pegamento a sus partes y las dote de unidad en un destino común.

Desde entonces, si no antes, los derechos individuales han sido masacrados en virtud de enfoques feudales de la visión territorial, en los que tienen fundamento y valor los dialectos no castellanos derivados del latín, salvo una lengua residuo del iberismo que es el euskera, de origen bereber según algunos especialistas; con absoluto desprecio a la lengua común de los españoles. Y para hacer a esas lenguas hegemónicas en sus respectivos territorios, sacando del mapa institucional a la lengua de todos los españoles, no hay respeto ni consideración a la lengua materna de la mayoría de los escolares, a los derechos de los padres a elegir el tipo de educación que desean para sus hijos ni a las circunstancias o necesidades de grandes grupos de población escolar que requieren por su derecho a la educación que no se les incluya en modelos de inmersión.

De igual manera, se han perseguido y se persiguen en ciertos ámbitos territoriales a quienes se atreven a cuestionar las políticas lingüísticas o simplemente exigir que se tome en cuenta a una parte -por otro lado mayoritaria- de la población que piensa de otra forma que la de los grupos de poder que han ocupado al asalto las instituciones; lográndolo mediante políticas de exclusión, de señalamiento, de marginación o de, incluso, persecución más o menos sutil.

Determinados movimientos nacionalistas -que no partidos, que son otra cosa- han hecho de la administración pública, de la selección de personal funcionario y del entramado de sociedades económicas y empresariales que crecen a la sombra de las instituciones, una “cosa nostra” que se acerca a una visión mafiosa de la administración de los bienes públicos. Y la corrupción que se desarrolla en ese cultivo fétido del ejercicio faccioso del poder acaba siendo impune, e, incluso no sale a la luz, pues es ocultada por los gobiernos de España y sus instrumentos de fiscalización por si necesitan de su apoyo parlamentario para sacar adelante o leyes -como la de Presupuestos- o mayorías que permitan investiduras -lo acabamos de ver estos días y en fechas nada distantes-. Aún recuerdo lo que se me decía en un partido que abandoné hastiado por la falta del sentido de la importancia de las cosas, que “el PNV es socio preferencial” para formar mayorías que lleven a la Moncloa. Y de esto hace ya casi 20 años, y suma y sigue.

La Educación, como servicio público, se ha degradado hasta límites impensables, sin que nadie se proponga poner remedio eficaz y corregir las enormes fallas en su funcionamiento. Y esto no es una opinión, es una constatación a la luz de los informes de evaluación de la OCDE de nuestro sistema educativo.

La Sanidad, en las comunidades autónomas, está siendo objeto de control ideológico y de filtro, con actuaciones nepotistas y supuestos fraudes en las oposiciones, cuando no con filtros lingüísticos que priman la obediencia al sistema político al servicio público esencial y a su calidad, sin que nadie ponga en vereda este tipo de actuaciones en el ámbito judicial, quedando también impunes.

Se construyen cientos de kilómetros de trenes de alta velocidad y estructuras de comunicación que además de ineficientes son caras y que están esquilmando en medio natural y extendiendo la mancha de redes cuyo único objeto es la utilización de la inversión pública para supuestos cobros de comisiones por adjudicaciones ilegítimas. De esto hay ya abundantes sentencias que lo demuestran, pero mucho me temo que se sigue haciendo, pues los controles brillan por su ausencia y la corrupción no para. No puede parar así pues resulta rentable para quienes practican estas formas de delito. Esto afecta al conjunto de los partidos que han tocado poder, con el desmadre del gasto público, el déficit de las cuentas desbordado, la deuda disparada y la sensación de que cualquier día nos quedamos en paños menores con algún tipo de corralito, pues esta dinámica es insostenible en el tiempo. España es el país con más infraestructuras innecesarias de todo Europa y del mundo occidental. No hay más que viajar a EE.UU -que no se caracteriza por ser un lugar deprimido económicamente- para comprobar que tienen una proporción exageradamente inferior de infraestructuras de comunicación en relación a la superficie territorial y a la población en relación a España. Contrariamente a lo que se dice, la cantidad de infraestructuras no es signo de progreso, sino indicio de que se echa la mano a la cartera, porque según piensan algunos de estos abusadores del poder, “el dinero público no es de nadie”.

Podría extenderme largamente refiriendo más aspectos de esta degradación. No es necesario. Es más que evidente que España está en coma. Y o se regenera mediante una reforma constitucional que devuelva la unidad, y se vaya hacia otro modelo de representación institucional, y se regenere la forma de ejercer la política superando la partitocracia dominante con otros tipos de controles más directos del elector respecto al elegido, y se articulen fórmulas que permitan la independencia del poder judicial, las garantías de protección de los derechos y libertades individuales, y se acaben los cacicatos territoriales restableciendo la unidad territorial de España, o nos vamos al garete.

He dicho.

El extraordinario caso del Doctor Jekyll y Mr. Torra
Miquel Giménez. vozpopuli  7 Junio 2018

El President de la Generalitat insiste en dialogar y dialogar para, a los cinco minutos, lanzarse por la pendiente desatada más radicalmente separatista. ¿Está por aceptar la ley o no? ¿A quién pretende engañar, a los separatistas, al Estado, a Puigdemont? La respuesta: a todos.

Nadie sabe qué piensa el President
A estas alturas, nadie, ni sus más cercanos colaboradores, tiene idea de hacia dónde se dirige la estrategia de Quim Torra. Es evidente que está sumido en una serie de gestos simbólicos que no tienen otra finalidad que satisfacer a su público. Visitar a Puigdemont en Berlín o al resto de fugados en Bruselas, así como acudir a las cárceles para ver a los ex miembros del gobierno, no deja de formar parte del colosal juego de espejos en el que está inmerso el separatismo catalán.

En ese juego de prestidigitación, Torra tiene muy claro que lo que debe hacer, antes que nada, es consolidarse como líder, de ahí que cultive las buenas relaciones con las CUP, tan necesarias para dar la sensación de que la república catalana no es algo de derechas exclusivamente. Al President lo respetan los cupaires, y éste lo sabe. Sabe también que el equilibrio entre el PDECAT y Junts per Catalunya se romperá a la que acabe de cuajar el proyecto político que Agustí Colominas, ex dirigente de la fundación convergente CatDem y asesor tanto de Artur Mas como del fugado en Bruselas, está organizando: el Partido Nacionalista Catalán. Ahí pretenden llevar a la ex Convergencia, a gente de Esquerra que no esté por retornar al Estatut e incluso a cupaires desencantados.

El futuro partido, ya legalizado ante el ministerio del Interior, va a ser el final de un largo camino, el que iniciara el partido de Jordi Pujol para esquivar las acusaciones de corrupción montando el PDECAT, y que ahora pretende cobrar nuevo impulso con esa formación que intentará emular al Scottish National Party. Colominas y Torra se entienden muy bien, ya que ambos conocen perfectamente los diferentes nacionalismos en el Reino Unido. Tanto el escocés como el galés, amén del tema de Irlanda, en el que Colominas es un experto. Son conscientes de que el separatismo debe ir en una sola formación a las elecciones, de ahí su deseo uniformizador y la creación de un partido único, con todo lo que esto comporta.

Es una maniobra a medio y largo plazo, y como Torra no puede aparecer ante sus socios de Esquerra anunciando que lo que desea es que acaben disolviéndose en una formación de corte derechista y con carácter caudillista, tiene que ir templando gaitas y acallando suspicacias. Las de los de Oriol Junqueras no son pocas, ciertamente, pero en Berlín no crean ustedes que no andan con la mosca detrás de la oreja. Ese Torra que, ora aparece simpático, agradable, divertido y conciliador, ora se convierte en intransigente, totalitario y demonizador del adversario, causa no poca perplejidad entre los suyos. Hoy parece aceptar la posibilidad de un nuevo Estatuto y mañana dice que o, república, o nada. Y si a los suyos los mantiene en ese estado dubitativo permanente, imagínense a los que deben responderle desde Madrid. Nadie entiende nada. Nadie sabe lo que oculta Torra. Y, sin embargo, no es difícil.

La funesta manía de querer pasar a la historia
Torra desea fervientemente que Cataluña sea independiente de una España a la que ha calificado de todas las formas peyorativas que puede uno imaginar. Lo demuestran sus artículos, sus tuits, sus conferencias. Eso es indudable y, por tanto, toda otra variable le llevará siempre al mismo lugar de llegada: la república catalana. Que intente ganar tiempo con una comisión bilateral, con un nuevo Estatuto, con pactar leyes impugnadas que afectan a cuestiones como la pobreza energética, no son más que pretextos para ganar tiempo. Un tiempo que necesita para rearmar al separatismo, poner orden en sus filas, esperar que se inhabilite a los fugados y encarcelados y que el frente judicial se despeje. Todo ello con gran profusión de lo que se quiera: manifestaciones, indignación, lazos amarillos, protestas, demandas judiciales y la caraba en verso, pero al separatismo intelectual que representa Torra lo que le interesa ahora es fundar una nueva organización política que asuma en un solo puño al PDECAT, Junts per Catalunya, Esquerra, CUP, ANC, Ómnium, CDR, amén del extenso y complejo entramado de sindicatos y asociaciones separatistas. Torra lo quiere bajo un mismo manto, al igual que hiciera Pujolcuando gobernaba. Al final, las decisiones las tomaba él y solo él.

Torra, Colominas y el grupo de personas que están formando ese embrión de nuevo partido están intentando evitar los errores del pasado, las improvisaciones, los excesos de confianza. Tienen claro que la independencia no va a llegar a medio plazo, de ahí que estén trazando las vías para posibilitarla cuando llegue el momento político más oportuno. Solo precisan de tiempo, dinero y una mayor base social. Por eso Torra alterna sus estados de ánimo, porque tiene que contentar a muchos frentes de muy diversa condición.

Tiempo. Eso es lo que necesitan. Tiempo que jamás podrían obtener si no fuese por un 155 que se aplicó tarde y mal o por un PSOE que parece más inclinado a contemporizar con el separatismo que actuar en su contra. Que nadie se llame a engaño: si el nombramiento de Josep Borrell ha provocado oleadas de indignación entre los de la estelada es por el fenómeno de acción-reacción. Saben que Pedro Sánchez está más que dispuesto a entenderse con ellos. Busquen en internet un vídeo en el que el ex juez Santiago Vidal habla de una reunión mantenida entre él, Sánchez y unos cuantos más y vean como todo lo que está pasando se tenía más que previsto.

No es raro que Torra sea Jekyll o Hyde, según le convenga. Es el juego favorito del nacionalismo catalán. El mismo Pujol que se encaramaba al balcón de la Generalitat para decir que el Estado no podía darle lecciones de moral aceptaba, al poco, ser español del año. El mismo Pujol que continúa asistiendo a actos públicos en el que se le recibe en triunfo – algún día deberemos hablar de a qué ramas se refería cuando amenazó con sacudir al árbol – y que mantiene su discreta pero eficaz tutela sobre los que ahora son protagonistas de la escena política catalana. Un Pujol que amenazaba y luego sonreía, que chantajeaba para luego hacer profesión de fe en la constitución.

En argot policial, a eso se le denomina ducha escocesa, es decir, ahora te arreo un par de soplamocos, ahora viene otro y te dice que mejor que confieses porque ya ves como se las gasta el bestia de tu compañero. Que Torra practique esa ducha escocesa en su misma persona dice mucho acerca de lo poco que se fía de los demás. Además, la ducha, insistimos, es escocesa, esa Escocia de la que tanto gusta hablar al separatismo, pero de la que jamás se dice que tiene muchísimas menos competencias que la comunidad autónoma de Cataluña.

Ya lo ven, no es tan complicado saber qué piensa Torra y por donde van a ir las cosas. Lo realmente difícil es adivinar como el Estado parece no enterarse de nada. Ni antes con Rajoy ni ahora con Sánchez.

‘SITUACIÓN INSOSTENIBLE’
Mossos por la Constitución, ‘señalados’: ‘Hay lista de buenos y malos’
Sandra Toro gaceta.es 7 Junio 2018

“Ciudadanos a los que se les ha marcado su domicilio por pertenecer a determinado partido, fiestas populares teñidas de simbología y discursos que invita a la fractura social”… Desde Mosos por la Constitución relatan a La Gaceta la realidad que vive Cataluña.

“Superando muchos temores”. Así nació el pasado mes de abril la Unión de Mossos por la Constitución, colectivo que engloba a alrededor de 300 agentes de la Policía catalana que a través de WhatsApp se organizaron para “atreverse a salir de las catacumbas en las que quieren encerrarnos y normalizar el respeto al Estado de Derecho”.

En declaraciones a La Gaceta, los miembros de la organización denuncian haber sido señalados por parte de los mossos partidarios de la secesión. “Se han creado listados de buenos y malos policías por el simple hecho de no ocultar la opción política”, revelan.

– ¿Cómo les ha afectado el levantamiento del 155? ¿Son partidarios, como ha pedido Ciudadanos, de que se vuelva a decretar el 155?
Pues está por ver. Es pronto aún para evaluar las consecuencias del levantamiento del artículo. Mientras estuvo activado volvió en cierta medida la estabilidad al cuerpo. Nosotros somos policías, es lo que sabemos hacer y lo que queremos hacer. Nos debemos a la Constitución Española y al Estatut d’Autonomía de Catalunya, normas básicas que en su momento juramos cumplir y hacer cumplir, y tenemos herramientas para llevarlo a cabo como el Código Penal, la ley de Enjuiciamiento Criminal, y el resto de leyes de nuestro ordenamiento jurídico. Cualquier orden superior que suponga una implicación política por parte de los agentes está fuera de lugar. No nos corresponde a nosotros opinar sobre la vuelta del 155; es un artículo más de la Constitución y se ha de aplicar cuando la situación así lo requiera.

– ¿Los mossos contrarios al separatismo han sufrido acoso por parte de otros mossos partidarios de la secesión?
Acoso no sería la palabra correcta pero sí señalamiento. Muchos hemos sido testigos de cómo nuestros nombres, fotografías e incluso domicilios han corrido por grupos de Whatsapp y redes sociales afines al separatismo, o se han creado listados de “buenos y “malos” policías por el simple hecho de no ocultar tu opción política, por acudir a actos de determinados partidos u opinar abiertamente en redes sociales. Algunos compañeros incluso han sido apartados de determinados servicios por tener una opinión diferente, o han sido expedientados por ejemplo por redactar atestados en castellano. Y ya ni hablamos de compañeros que han dejado de dirigirse la palabra por una situación que no han provocado ellos sino nuestros dirigentes políticos pero que al final indudablemente acaba afectado a la seguridad de todos los ciudadanos.

– ¿Qué le espera a Cataluña con Quim Torra en la Generalitat?
El Molt Honorable President Joaquim Torra ha sido investido Presidente de la Generalitat de Catalunya tras unas elecciones autonómicas legales. Y como Presidente elegido democráticamente en las urnas esperamos que haga todo lo que esté en su mano para poner solución a los problemas que afectan a todos los catalanes, en los diferentes ámbitos, económicos, en sanidad, en educación o en seguridad. Respecto a la policía solo le pedimos que nos deje hacer lo que sabemos hacer, trabajar para garantizar los derechos y libertades de todos los ciudadanos, independientemente de su condición económica, raza, religión u opción política.

– ¿Y que le espera a Cataluña con Pedro Sánchez en La Moncloa?
Pedro Sánchez siempre ha defendido la Carta Magna con norma suprema de todos los españoles, como no puede ser de otra manera. Por nuestra parte estamos a la espera de saber a quién designará como Delegado de Gobierno en Cataluña para solicitarle un encuentro y poder exponerle personalmente todas nuestras inquietudes. Que haya una buena comunicación entre nuestra asociación, que representa a miles de servidores públicos, y el Gobierno de la Nación repercutirá indiscutiblemente en la seguridad, libertad y tranquilidad de los ciudadanos.

– Miquel Buch, consejero de Interior; Joan Andreu Martínez, directivo de TV3, previsible nuevo director de los mossos. ¿Les dan miedo los nuevos nombramientos en la Consejería de Interior? ¿Creen que la nueva cúpula seguirá la línea golpista de la anterior?
La mayoría de agentes del cuerpo de Mossos d’Esquadra hemos conocido a decenas de altos cargos al mando de la Consejería de Interior. Muchos han sido los consejeros y directores de ideologías diversas que han pasado por los diferentes departamentos. Nuestro objetivo es bien claro, dar protección y seguridad a los ciudadanos de nuestra comunidad, usando las herramientas que la ley nos proporciona. La ley es el escudo que nos ampara para poder trabajar con plena libertad, independientemente de la persona que esté al cargo de la consejería. Y no quepa la menor duda que ante cualquier injerencia política la asociación UMC estará siempre al tanto de defender y proteger la libertad de nuestros agentes. Sobre la línea política que seguirá el nuevo Gobierno de la Generalitat no nos corresponde a nosotros opinar al respecto.

– ¿Qué le dirían a los que dicen que no hay fractura social en Cataluña?
Que salgan a la calle y abran los ojos. El conflicto está en todos los ámbitos y a todas horas. El independentismo ha existido siempre, pero nunca ha importado si nuestro compañero de trabajo era independentista o no. Matrimonios que se separan, familiares que se dejan de hablar o discusiones a diario en la calle por determinada simbología que invade zonas comunes de todos los vecinos. Ciudadanos a los que se les ha marcado su domicilio por pertenecer a determinado partido, fiestas populares teñidas de simbología y discursos que invita a la fractura social. Nuestros representantes políticos no pueden permitir que esta situación insostenible se alargue mucho más en el tiempo porque nos estamos haciendo mucho daño.

TRAS EL CAMBIO DE GOBIERNO
Sociedad Civil abre la puerta a negociar con los separatistas de ANC y Òmnium
La Gaceta  7 Junio 2018

“Y si Torra no tiene la valentía de hablar con sus ciudadanos se está retratando, conteste o no conteste está comunicando” ha precisado.

El presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), José Rosiñol, ha pedido hoy una reunión pública con Òmnium Cultural y ANC para “bajar la tensión social” y para demostrar que la entidad que preside no niega a ningún independentista que defienda su programa “pero siempre dentro de la ley”.

En un acto informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Rosiñol también ha dicho que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, está “dando largas” a su petición para tener un encuentro si bien ha subrayado que “dar largas es comunicar”.

“Y si Torra no tiene la valentía de hablar con sus ciudadanos se está retratando, conteste o no conteste está comunicando” ha precisado.

Sobre la reunión con ANC y Òmnium Cultural, ha precisado que mañana saldrá la carta en la que Sociedad Civil Catalana solicita el encuentro y ha añadido que de ese evento espera una “foto de cordialidad”.

En su intervención, Rosiñol también ha considerado que hay “una oportunidad” para acabar con el desafío catalán y ha planteado que el reto independentista se podría dar por terminado en las dos próximas dos generaciones.

“Este no es un problema político, es un problema absolutamente sociológico que se debe contemplar a medio y largo plazo y que viene derivado de un programa de ingeniería social puesto en marcha por Jordi Pujol” ha remarcado.

Respecto al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, Rosiñol se ha referido en concreto al nombramiento de José Borrell como ministro de Exteriores y ha dicho que está “muy contento”.

En este sentido, ha valorado que Borrell haya sido una figura “clave” para visualizar que Sociedad Civil Catalana es una entidad transversal.

A juicio de Rosiñol, el hecho de que Borrell sea ministro de Exteriores es “un favor fantástico a España y a la democracia española”.

Rosiñol ha subrayado que el Gobierno de la nación siempre será “el que nos representa a todos, sea del PP, del PSOE o de Ciudadanos” y aquí ha felicitado al presidente Pedro Sánchez, de quien ha asegurado tiene un “compromiso total” con los planteamientos de Sociedad Civil Catalana.

La portavoz de Gobierno de Sánchez: “Euskal Herria existe, es un territorio común”
Luz Sela okdiario 7 Junio 2018

La nueva ministra de Educación, Isabel Celáa, defendió, al asumir la consejería de Educación en el Gobierno de Patxi López en el País Vasco (2009), mantener el polémico término ‘Euskal Herria’-heredado de los nacionalistas- en el curriculum educativo. Celáa justificó su intención de no eliminarlo-pese a la firme oposición del Ejecutivo de Navarra- “por la sencilla razón de que Euskal Herria existe, es el país del euskera y es un territorio de cultura y lengua común que compartimos los vascos”.

“Euskal Herria es un territorio donde se conjugan siete territorios distintos (entre los que se encuentran País Vasco, Navarra y tres provincias francesas) y, por tanto, aparecerá una y otra vez en el currículum vasco”, añadió.

No obstante, la acepción precisó que ‘Euskal Herria’ no se definía como
“entidad jurídico-administrativa”, como hasta entonces aparecía en el currículo. Celáa derribó el modelo educativo que imponía la prioridad del euskera en la enseñanza, pero equiparándola en relevancia al español.

El término, que ha condicionado las relaciones entre País Vasco y Navarra, ha sido históricamente utilizado por el nacionalismo vasco en su objetivo de autodeterminación y también ha formado parte del acervo habitual de la banda terrorista ETA, que justificaba su actividad para “liberar” este territorio.

La decisión de la política socialista irritó a la Administración navarra, entonces en manos de Miguel Sanz (UPN), y que ya había recurrido su utilización en tiempos del lehendakari Juan José Ibarretxe. El Gobierno de Sanz mantuvo el recurso al considerar que el anuncio suponía una “falta de respeto” hacia la comunidad, y se advirtió además a Celáa de que no se harían “cesiones” en la “defensa de la identidad de Navarra”. Desde el PP se reprochó al PSE que insistiese con un término “viciado” e “imposible” de separar de sus connotaciones políticas.

En 2010, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) dio la razón al recurso del Gobierno foral y determinó que esta comunidad no podría aparecer dentro del ‘ámbito de Euskal Herria’ en el curriculum vasco de Educación.

Según el juez, con su utilización “se menoscaba el reconocimiento de la identidad propia de la Comunidad Foral de Navarra, diferenciada de la Comunidad Autónoma del País Vasco, y por supuesto, de los territorios franceses”.

Celáa ocupó el cargo de consejera de Educación, Universidades e Investigación en el País Vasco entre 2009 y 2012. Durante su mandato, rechazó la enseñanza prioritaria del euskera sobre el español, como venía sucediendo con el anterior Gobierno nacionalista.

Sin embargo, en la práctica, siguió dando impulso a la enseñanza del euskera por encima del castellano, con un sistema de trilingüismo que solo fijaba un mínimo de horas lectivas del 20 por ciento en castellano, euskera e inglés, y que dejaba a los centros la libertad de elegir el modelo y la distribución del 40 por ciento de las horas restantes.

Celáa defendía entonces la “atención preferente” a la lengua vasca para que su conocimiento estuviese “garantizado”.

7 DE JUNIO DE 1968
Pardines, medio siglo del día en que ETA decidió matar
La Gaceta  7 Junio 2018

El guardia civil José Antonio Pardines Arcay, gallego de Malpica de Bergantiños (La Coruña), de 25 años, regulaba el tráfico en Aduna (Guipúzcoa) cuando un fatal cruce de destinos acabó con su cuerpo con cinco disparos en el suelo, en medio de un charco de sangre, la primera que la banda terrorista de ultraizquierda ETA derramó en el País Vasco.

Este primer asesinato de ETA sucedió el 7 de junio de 1968, hace ahora medio siglo, y significó el inicio de una trayectoria terrorista que se ha prolongado durante casi cinco décadas y ha dejado 853 víctimas mortales hasta su disolución definitiva este mismo año.

Aquel mismo día murió también, abatido por la Guardia Civil, el asesino de Pardines, el dirigente etarra Txabi Etxebarrieta, a quien la izquierda abertzale convirtió en un mártir y un mito y al que, aún hoy, 50 años después, sigue tributando reconocimientos y homenajes con la connivencia de las instituciones.

El nombre de Pardines, mientras, pasó al olvido, como demuestra una encuesta llevada a cabo el año pasado por el Euskobarómetro vasco, que preguntó por la identidad de la primera víctima mortal de ETA, cuestión que únicamente supo responder correctamente el 1,2% de los encuestados.

Para recuperar su memoria, el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo ha editado este año un libro sobre el asesinato del guardia civil, titulado “Pardines, cuando ETA empezó a matar”, coordinado por el profesor Gaizka Fernández Soldevilla y por el periodista y director del centro Florencio Domínguez.

Este monográfico, además de rescatar la memoria de Pardines, escruta la causa judicial del asesinato, hallada en Galicia cuando se creía ya extraviada y desmonta algunos de los mitos establecidos en el País Vasco, a fuerza de ser repetidos por la izquierda abertzale.

Pardines, adscrito a la unidad de tráfico de la Guardia Civil, a la que pidió incorporarse por su afición a las motos, regulaba la circulación en una carretera local de Aduna cuando dio el alto a un Seat 850 cupé con matrícula de Zaragoza en el que, para su desgracia, viajaban Txabi Etxebarrieta y otro miembro de ETA, Iñaki Sarasketa, ambos armados.

El guardia siguió al vehículo con su motocicleta y lo hizo parar a la altura del kilómetro 446,5, tras lo que pidió al conductor (Etxebarrieta) el permiso de circulación, que cotejó con el número de bastidor del coche y, tras poner objeciones porque no coincidía, fue asesinado sin que llegara a tocar su arma, a diferencia de la versión que difundió la propia banda.

“El relato creado por ETA en 1968 es el de un duelo del salvaje oeste, en el que Pardines había parado el coche y había echado mano a su pistola para atacar a los dos etarras, pero ellos fueron más rápidos”, destaca Fernández Soldevilla, quien añade que, de esta manera, el nacionalismo radical “convirtió al asesino en víctima y a la víctima en agresor”.

“Le dieron la vuelta a los hechos, tergiversándolos y de esa manera intentan justificar todos los atentados que han llegado después”, resalta el historiador.

Además de la sentencia sobre los hechos, el propio Iñaki Sarasketa, único testigo de los hechos que sobrevivió a aquel 7 de junio, refutó esta versión en varias entrevistas, en las que aseguró que Etxebarrieta disparó contra el guardia cuando este, de cuclillas y dando la espalda a los etarras, hizo ver que la documentación no coincidía con el coche.

Sarasketa, fallecido el año pasado, aseguró también que sólo disparó Etxebarrieta y que él sugirió desarmar al guardia y huir. Otro dato que no había sido refutado pero que el expediente policial y el análisis balístico ponen en duda, ya que las cinco balas que acabaron con la vida de Pardines correspondían a dos pistolas diferentes.

ETA no había planeado matar a Pardines, pero sí había adoptado la decisión histórica de comenzar a asesinar. En concreto lo hizo apenas cinco días antes del asesinato de Pardines, en una reunión de su dirección en Ondarroa (Vizcaya), donde eligió a sus dos primeros objetivos: los jefes de la Brigada de Investigación Social de Vizcaya, José María Junquera, y de Guipúzcoa, Melitón Manzanas, al que la organización mató dos meses después.

Cuando se toparon con Pardines “ya habían decidido matar” y disparar sobre el guardia de tráfico “fue una decisión de los etarras, de Txabi Etxebarrieta, que era un jefe de la banda”, subraya Fernández de Soldevilla.

Aquel 7 de junio de 1968 apenas se sabía nada de ETA y la Guardia Civil, que abatió a Etxebarrieta horas después en un enfrentamiento en Benta Haundi, a las afueras de Tolosa, no conocía su identidad ni relacionaba todavía el asesinato de Pardines con la organización terrorista. Lo hizo al día siguiente, cuando fue detenido Sarasketa en la localidad de Régil.

La memoria de Etxebarrieta la cultiva una asociación civil creada en Bilbao, su localidad natal, que ha organizado esta semana actos de recuerdo al asesino etarra.

“Es un ejemplo claro del peligro que corremos en el País Vasco. ETA ya no mata, ha desaparecido, pero por debajo de esta normalidad sigue un discurso de odio y sigue la tergiversación del pasado y el hecho de que se esté glorificando después de 50 años a un asesino indica que todavía tenemos un problema grave”, lamenta Fernández de Soldevilla.

POR NO CUMPLIR LA ORDEN JUDICIAL
Vox se querella contra el jefe de los Mossos y otros mandos por el 1-O
La Gaceta  7 Junio 2018

La querella acusa a los mandos de la Policía catalana de los delitos de rebelión, sedición, desobediencia y denegación de auxilio.

Vox ha interpuesto este una querella en los juzgados de Cornellà (Barcelona) contra del jefe de los Mossos de Esquadra, Ferran López, y otros mandos de la Policía autonómica, al considerar que no cumplieron con la orden judicial de impedir la celebración del referéndum del 1-O.

Según ha informado este miércoles el partido liderado por Santiago Abascal, la querella se dirige contra López, que sustituyó al mayor Josep Lluis Trapero -imputado por sedición por la Audiencia Nacional- tras su destitución al frente de los Mossos de Esquadra en octubre pasado, así como contra los comisarios de la jefatura Emili Quevedo y Joan Carles Molinero.

La querella acusa a los mandos de la Policía catalana de los delitos de rebelión, sedición, desobediencia y denegación de auxilio, al considerar que no ejecutaron las órdenes enviadas por parte del juez de instrucción que estaba de guardia en Cornellà.

EN EL INFORMATIVO
El escalofriante testimonio de uno de los ciudadanos agredidos en Mataró
La Gaceta 7 Junio 2018

Carlos también ha afirmado que uno de los agentes le dijo que era independentista y “que es lo que había”.

El informativo de Intereconomía se ha puesto en contacto con Carlos, uno de los agredidos en la manifestación por la unidad de España que se celebró el pasado sábado en Mataró.

Este hombre ha asegurado segura que él y su mujer fueron brutalmente agredidos por los Mossos. “Nos arrastraron por el suelo. Nos tiraron piedras”, ha aseverado.

Carlos también ha afirmado que uno de los agentes le dijo que era independentista y “que es lo que había”.


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