AGLI Recortes de Prensa   Viernes 8 Junio 2018

La bandera de la libertad
Emilio Campmany Libertad Digital 8 Junio 2018

Se especula, y no se para, sobre qué hará el Gobierno de Pedro Sánchez. No tiene mucho sentido porque hará muy poco. No sólo porque no puede, sino porque no va a querer. Las elecciones están demasiado cerca para un partido que necesita prácticamente doblar sus resultados. Naturalmente, eso no excluye intentar algunas cosas. Me refiero, por ejemplo, a la derogación de la reforma laboral o de la Ley Mordaza. Podrían también querer recuperar competencias en impuestos cedidos, que es la idea con la que llega a Madrid la ministra andaluza de Hacienda, pero ahí se van a encontrar con la oposición de los nacionalistas. Podrían también querer imponer políticas que incrementen el gasto público, pero a eso se va a oponer Bruselas. O podrían intentar subir los impuestos, pero ya están muy altos como para poder subirlos de forma decisiva. En consecuencia, lo que cabe esperar es política de gestos con poca o ninguna chicha, que es lo que es el nuevo Gobierno, un gesto, muy atractivo según quién y a dónde mire, pero no pasa de ser un gesto.

En consecuencia, lo importante no es lo que hará Pedro Sánchez, sino lo que no hará. Y lo que no hará es devolver a los españoles las muchas libertades perdidas durante los casi tres lustros que ha durado la época zapatérico-rajoyesca, que podríamos bautizar como la de la solemnidad de hojalata, por fundir los insultos que sus dos protagonistas se regalaron. Por supuesto, no va a hacer nada para que los españoles de las regiones con lenguas vernáculas recuperen el derecho a emplear y educar a sus hijos en español. Desde luego, no va a hacer nada para que el muchísimo dinero que recaudan las Administraciones Públicas se destine exclusivamente a atender las necesidades de los españoles y no a subvencionar pesebres y clientelas. Naturalmente, no hará nada por luchar contra la falta de competencia que hay en tantos sectores de la economía donde es imposible mejorar las ofertas de empresas que, por ser amigas del poder, compiten con ventaja gracias a los favores económicos y no económicos que reciben. Nadie espera, en definitiva, que este Gobierno haga nada por la libertad de los españoles.

Es probable que en realidad muchos de ellos no aspiren a ser más libres y lo único que quieran sea tener pensiones más altas, subsidios más generosos, derecho a cobrar sin trabajar, a aprobar sin estudiar y a que el dinero de todos subvencione sus ocurrencias. Pero alguien tendría que tratar de convencer a esa supuesta mayoría de españoles a los que importa poco la libertad, que es precisamente la libertad la que nos hará más ricos, más competitivos, mejor preparados y más independientes, individual y colectivamente.

La bandera de la libertad yace hoy pisoteada, ultrajada y ennegrecida en el fondo de una cloaca. Quien la recoja, la limpie y la enarbole quizá no pueda a corto plazo ganar unas elecciones, pero a la larga se hará con el respaldo de una nación que lo primero que necesita para poder llamarse tal es ser libre.

Explicar Cataluña al mundo
Antonio Robles Libertad Digital 8 Junio 2018

Según Pedro Sánchez, fue la corrupción generalizada del PP lo que provocó la moción de censura contra Rajoy. Consumada con éxito, lo lógico hubiera sido convocar elecciones generales inmediatamente. Sobre todo, porque el objetivo se había logrado con los votos de quienes están empecinados en acabar con España.

La ausencia de escrúpulos a la hora de lograr su objetivo dejó entre sus detractores la sospecha de que Pedro Sánchez era un oportunista ambicioso capaz de venderse a cualquiera y a cualquier precio. Incluso a costa de ceder ante los separatistas.

Sin embargo, cuando todas las alarmas se habían disparado, decide hacer un Gobierno monocolor que deja fuera de juego a Podemos, centra el discurso y aplaca mercados. Un regate colosal contra sus competidores electorales de la izquierda. Y a continuación se saca de la manga a Josep Borrell como ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del Reino de España. Una jugada maestra contra la propaganda separatista en el exterior y un zasca monumental interior contra el maniqueísmo de PP y Cs.

Nunca un nombramiento justifica un Gobierno. Y menos en este caso, donde hay calidad y preparación. Pero creo que en este caso sí. Lo intentaré argumentar.

Independientemente de las motivaciones y las conveniencias bastardas de Pedro Sánchez para impulsar y gestionar la moción de censura, no hay un problema mayor hoy en España que su propia existencia. Y no hay una necesidad más urgente para debilitar y desenmascarar a sus enemigos internos que explicar al mundo el relato falso y supremacista del nacionalismo catalán. ¿Quién mejor que un expresidente del Parlamento Europeo con prestigio y credibilidad, con experiencia y políglota, beligerante contra el nacionalismo, culto, socialista, catalán y gran comunicador?

Si alguien tiene alguna duda, que oiga la reacción del presidente de la Generalidad, Quim Torra, a su nombramiento:
Que Borrell sea ministro de Exteriores no es una mala noticia, es una pésima noticia.

Nadie mejor que él y los suyos sabe el alcance. Sobre todo, porque ellos mejor que nadie saben que su ficción nacional está fundada sobre falsedades y con periodistas dopados. Es el propio Josep Borrell quien ha declarado que ganar "la batalla de la comunicación" de la opinión pública internacional es imprescindible para ganar al nacionalismo. Vamos, lo que hasta ahora no se hacía por dejación o ineptitud del Gobierno de Rajoy.

Pero que nadie se confunda, la sombra del PSC, a través de Meritxell Batet, ministra de Política Territorial y Función Pública, federalista y partidaria del diálogo, nos recuerda que este equipo puede que se plante ante el separatismo, pero no ante sus daños colaterales en forma de cesiones y privilegios.

Volveremos a llorar en cuanto los fuegos artificiales de este Gobierno de colorines mediáticos diseñado para preparar la rehabilitación del PSOE ante las próximas elecciones generales dejen paso a los daños colaterales que el dichoso diálogo con el separatismo traerá.

Enumero: blindaje del modelo de escuela catalana, con la inmersión y la exclusión de los derechos lingüísticos de los niños hispanohablantes; negociaciones bilaterales Cataluña-Estado, cuya máxima expresión se acercará al cupo vasco; reivindicación de un CPJC propio para convertir los tribunales catalanes en la última instancia del Poder Judicial; recuperación de las embajadas extranjeras; pacto para que el Estado no vuelva a intervenir la economía del Gobierno de Cataluña ni se aplique el 155; compromiso de no intervenir jamás los Mozos de Escuadra ni TV3; indultos generalizados a los políticos presos… Completen ustedes mismos.

Ese es el drama, no la independencia que tanto ruido hace como tapadera. El drama de hoy, de ahora mismo, el que se sufre ya y nadie neutraliza.

Y tras el espectáculo… Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 8 Junio 2018

Tras la efectista –y probablemente efectiva desde el punto de vista de la propaganda– presentación del Gobierno de Pedro Sánchez, los ministros han tomado ya posesión de sus carteras y llega la hora de la verdad.

Dure más o menos tiempo, logre aprobar muchas o pocas leyes, este Gobierno será examinado principalmente por su respuesta a una cuestión: el desafío separatista que ha estallado en Cataluña y muestra una más que preocupante evolución en otras comunidades.

En este sentido, la composición de su Ejecutivo no ha permitido extraer conclusiones de ningún tipo: la positiva presencia de un Josep Borrell que en los últimos tiempos se ha significado claramente en contra del golpismo se ve contrarrestada por la de una ministra de Justicia como Dolores Valero, cuya trayectoria y entorno resultan muy poco tranquilizadores en un asunto que está judicializado, y tor una Meritxell Batet a la que nunca se ha visto en primera línea en la batalla por España y que puede tener, desde su Ministerio de Política Territorial, un papel esencial en la cuestión catalana.

También resultan en extremo preocupantes tanto la debilidad parlamentaria del PSOE como su llegada al poder, no se sabe aún en virtud de qué pactos y acuerdos, apoyado por partidos cuyo único fin declarado es la ruptura de España.

Cataluña no sólo es el asunto más importante que tendrá que abordar Sánchez, es también el único en el que no le será posible contemporizar, jugar con el calendario o llegar a soluciones intermedias entre la legalidad y el crimen: o gana la Nación o gana el golpe, no hay más.

Habrá que ver si este Consejo de Ministros que ha reunido Pedro Sánchez es de verdad un Gobierno capaz de afrontar los enormes retos que tiene por delante o si, por el contrario, lo que se ha producido un mero cambio de nombres y caras y todo sigue ominosamente igual.

Solo cabe esperar que Sánchez y su equipo sean conscientes de que en esta cuestión no caben dilaciones y medias tintas y la aborden con la energía que otros no han tenido. Puede que lo hagan por patriotismo, pero si no es así, al menos que lo hagan por interés egoísta, ya que su futuro político está irremediablemente unido al futuro de España.

Obligados a recortar el gasto superfluo
José María Gay de Liébana okdiario 8 Junio 2018

Los presupuestos, bajo el escenario macroeconómico que han sido elaborados, apuntan a un crecimiento del empleo que se acercaría a los 20 millones de trabajadores ocupados, reduciendo la tasa de paro a unos 3,4 millones y dejándola en torno al 15% o incluso por debajo. Eso, claro está, si la inestabilidad política y el cambio gubernamental no inciden en que el ritmo se mantenga estable y constante. Más gente trabajando, más masa salarial —harina de otro costal es la cuantía y precariedad de los salarios—, teóricamente más posibilidades de gastar y mayor capacidad de consumo. Volvamos al gasto público previsto para 2018, a aquellos 491.291 millones de euros. Las grandes partidas se concentran en los capítulos de protección social, con 199.816 millones de euros, y de salud/sanidad, con 71.198 millones. La suma de ese gasto social es de 271.014 millones de euros, constituyendo más del 55% del gasto público total de 2018.

Dos aspectos sobresalen aquí. El primero de ellos conecta con las pensiones. No se trata de discutir, aquí y ahora, si son altas o bajas. Lo indudable es que al mejorar la esperanza de vida y la longevidad de los españoles estamos ante una partida del gasto público que a medida que pasen los años se irá acrecentando, haya o no haya actualizaciones e indexaciones en función del índice de precios del consumo. El envejecimiento de la población española es una realidad incuestionable. Y al mismo tiempo una población envejecida exige una mayor atención sanitaria. Por tanto, España, como la mayoría de países de la Europa occidental, se enfrenta a un doble reto: sostener financieramente a nuestros mayores y además cuidar de su salud.

Desde luego, a poco que uno se sumerja en el maremágnum de cifras de nuestro gasto público, con lupa de aumento, seguro que encuentra partidas sorprendentes y extrañas dentro del tótum revolútum que son las cuentas públicas, distribuidas entre las distintas Administraciones que conformen el conjunto del Estado. Esa misión casi imposible es la que algunos avezados sabuesos tendrían que llevar a cabo con la finalidad de recortar ese gasto superfluo, a veces abundante, que incrementa la factura del Estado y que una de dos: o exige recortar gasto en conceptos esenciales como la protección social y la sanidad o implica aumentar los impuestos a los contribuyentes. Veamos la configuración de los ingresos totales del conjunto del Estado para 2018 que suman 464.346 millones de euros. La principal fuente de ingresos viene dada por los impuestos que se elevan a 273.228 millones de euros, aumentando en comparación con 2017 en 13.873 millones. Demos por supuesto, ante ese incremento potencial de nuestros impuestos, que la marcha económica de España fluya con alegría porque de lo contrario el palo tributario será de los que hacen época.

Las cotizaciones sociales para 2018 se estiman en 149.982 millones de euros. Más personas trabajando, más empleo, más cotizantes a la Seguridad Social, tasa de paro reduciéndose, ¡mejoran las cotizaciones sociales que lo hacen en más de 7.000 millones de euros respecto a 2017! También acá vale el mismo comentario precedente: que así sea porque de lo contrario habrá subida de las cargas sociales a soportar por nuestras empresas y trabajadores. Los restantes ingresos del Estado se prevén en 41.136 millones de euros. Si todo ese mosaico presupuestario cristaliza, el déficit público sería en 2018 del 2,2% sobre el PIB, o sea, de 26.945 millones de euros. Y en teoría, aunque solo en teoría, la deuda pública que computa a efectos del protocolo de déficit excesivo se situaría al cierre de 2018 en el 97% del PIB, del orden de 1.176.020 millones de euros. Que así sea. Amén.

Incumplimientos y corrupción
JUAN CARLOS GIRAUTA El Mundo 8 Junio 2018

EL PP no digirió el cambio del mapa político tras las elecciones de 2015. No estando en su cultura política el acuerdo, y concebido como un estricto partido de turno con invencible tendencia a la patrimonialización del poder, reaccionó a la nueva aritmética parlamentaria provocando una crisis institucional cuando Mariano Rajoy declinó su designación por el Rey como candidato a presidente.

En Ciudadanos actuamos entonces con el sentido de responsabilidad que le faltaba a quienes venían de gobernar con mayoría absoluta. Dimos cauce a las previsiones constitucionales y a la normalidad política negociando con el candidato Pedro Sánchez y anticipándonos a una posible alianza de los socialistas con el nacionalpopulismo. El fruto fue un acuerdo de Gobierno conocido como Pacto del Abrazo. Si Mariano Rajoy permaneció entonces en la vida política fue porque Podemos votó en contra de la investidura de Sánchez.

Empujado por la polarización, el mapa político tras las elecciones de 2016 se parecía al anterior, salvo por la significativa particularidad de que todas las formaciones nacionales bajaron excepto el PP. Llegados a ese punto, nuestro país podía verse condenado a unas terceras elecciones generales que prolongarían el vacío de poder. Sentarnos a negociar entonces con el PP fue un nuevo acto de responsabilidad, de cuya necesidad objetiva da fe la crisis sufrida por un PSOE que terminó facilitando la investidura de Rajoy.

Ciudadanos utilizó su poder negociador comprometiendo a los populares con un acuerdo de investidura cuyos puntos principales atañían a la regeneración política. Estos dos años de Gobierno Rajoy dejan una conclusión inapelable: el PP no tuvo nunca intención de cumplir los compromisos de regeneración que había firmado.

A regañadientes se avinieron a una de las seis exigencias principales, previas a los otros 144 puntos del acuerdo de investidura. Ese punto era la creación de una comisión de investigación de su presunta financiación ilegal. No podían evitarla, pues contaba con el apoyo de todo el resto de grupos de la cámara.

He sido testigo de la nula voluntad del PP de cumplir con la reforma de la ley electoral, y todos lo hemos sido de su negativa a aceptar la limitación de mandatos, de su resistencia numantina a asumir la dimisión de sus imputados por corrupción política o de su rechazo a la inclusión de primarias en su funcionamiento interno.

Por eso podemos afirmar que el PP ha sido profundamente desleal. Resulta patético ver cómo son ellos quienes lanzan tal acusación contra el partido que votó a favor de la investidura de Rajoy, que aprobó dos Presupuestos Generales del Estado, que apoyó al Gobierno en la activación del 155 y que ha votado no en la moción de censura. El PP ve en Ciudadanos una anomalía porque su modelo es el turno de partidos. Nos considera un enemigo a abatir, ese es su sentido de la lealtad. Cualquier cosa antes que Ciudadanos. Rajoy ha preferido marcharse dejando el Gobierno al otro partido de turno antes que enfrentarse a unas elecciones organizadas por su propio partido con otro líder.

Agotada la paciencia de los españoles por la corrupción, ha sido una sola sentencia la gota que ha colmado el vaso. Esa es la única razón por la que el PP ha perdido el Gobierno. En este momento, existen entre sesenta y cien causas judiciales pendientes relacionadas con la corrupción que afectan al PP. Los próximos meses van a poner a cada uno en su lugar.

Juan Carlos Girauta es diputado de Ciudadanos.

España puede caer por falta de demócratas / Simbolismo de Gibraltar
Pío Moa gaceta.es 8 Junio 2018

El historial siniestro de Margarita Robles culminó hace poco en la presentación de la nueva ley de memoria histórica, sin duda por orden de Sánchez, es decir, del PSOE. El proyecto de ley, tan totalitario como el anterior, ataca aún más directa y frontalmente las libertades de opinión, expresión, conciencia y cátedra, es decir, los fundamentos mismos de la democracia. Como de costumbre el PP no hizo la menor oposición real, se limitó a no admitirla “por falta de presupuesto” por lo que el delito quedó momentáneamente en suspenso. Es seguro que ahora volverán a la carga, ya lo han indicado Sánchez y Robles. Como se recordará, escribí dos manifiestos alertando sobre tal desmán contra las libertades de todos, y finalmente salió uno de consenso. Las firmas fueron importantes, pero faltaron muchísimas más, de políticos, intelectuales y periodistas que debieran haber repelido masivamente la fechoría. Y, por supuesto, habrá que volver a defender la libertad. Pero la experiencia sugiere algunas consideraciones

a) La sensibilidad y responsabilidad democrática de la gran mayoría de la clase política, intelectual y periodística es casi nula, como ha quedado de relieve y se manifiesta en tantos hechos más, en que vengo insistiendo. Solo los intereses de partido parecen contar para la gran mayoría.

b) El “antifranquismo” del PSOE, que no existió prácticamente durante aquel régimen, es solo el disfraz de su aversión a España y a la libertad, bien evidente en toda su trayectoria. Contra sus pretensiones retóricas, el PSOE jamás defendió ninguna democracia. Esto, hoy, debería ser de conocimiento público, pues está sobradamente documentado. Es una deformación de la expresión pública, cultivada por todos los partidos, lo que hace que ese conocimiento, necesario para un buen funcionamiento democrático, sea aún muy restringido

c) El hecho de que atacar al franquismo como lo hacen implique necesariamente atacar también las libertades políticas, pone de relieve tres hechos históricos:

que el franquismo no derrotó a ninguna democracia, pues ningún partido del Frente Popular fue demócrata;

que el franquismo no tuvo oposición democrática, sino básicamente comunista y terrorista, aparte de algunos intrigantes y pícaros;

y que el franquismo creó las condiciones para una democracia no convulsa ni caótica como fue la república.

Por ello, atacar a aquel régimen ¡cuarenta años después de su desaparición!, supone necesariamente falsificar la historia y atacar los fundamentos de la convivencia en paz y en libertad. Es una consecuencia necesaria, que por cobardía no quieren ver muchos.

Se ha dicho que la república feneció por falta de republicanos. La democracia española corre serio riesgo de naufragar definitivamente por falta o insuficiencia de demócratas, y dar lugar a una confrontación en la que “nada nos sea común a los españoles”, como ocurrió en la república. Pues sin patriotismo y respeto a la verdad y a las libertades, los intereses de partido se vuelven absolutos y desgarran a la sociedad. Hemos tenido una dura experiencia histórica que no debiera pasar en vano.

Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)
*********************
Gibraltar tiene el máximo simbolismo como expresión de la decadencia e impotencia de España, pues afecta profundamente al conjunto de su posición en Europa y el mundo, y tanto a su política exterior como interior. Va asociada en particular a un siglo XIX de verdadera satelización del país, que ha vuelto a imponerse desde el primer ascenso del PSOE al poder. Por la misma razón, plantearse con seriedad y energía su recuperación puede ser el signo de un resurgimiento de España y de la libertad. Este es el sentido profundo del problema, y en él hemos iniciado los seminarios sobre la evolución de la invasión y la colonia y ahora sobre la posición de España en Europa.

Este viernes, en el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, a las 19,30, trataremos la experiencia del siglo XX en relación con la neutralidad en las dos guerras mundiales y el abandono de la neutralidad en la guerra fría. Un examen muy necesario para plantearse una política exterior que en España no existe en realidad actualmente.

El interés de los actuales partidos viene siendo cooperar con la potencia invasora, supuestamente “aliada y amiga”, y dentro de ello alejar de la conciencia del pueblo lo que supone una colonia extremadamente perjudicial para España en los órdenes político, cultural, económico y militar, aparte de ejercer una labor corruptora sobre el entorno y sobre el conjunto del país. Y por eso mismo vamos a intentar formar un núcleo de información y propaganda que lleve a la opinión pública el conocimiento de los hechos y sus implicaciones.

Europa (Historia)
***************
Cómo a finales del siglo VIII la península Ibérica quedó dividida en dos mundos radicalmente distintos y antagónicos: España y al Ándalus: https://www.youtube.com/watch?v=OXg0HgWK7ao&t=858s

No, Aznar no fue un ejemplo de liberalismo
Juan Ramón Rallo elconfidencial 8 Junio 2018

Perdido el poder, ese eficaz aglutinante de enemigos mortales con el único interés compartido de aprovecharse de él, el Partido Popular de Rajoy ha saltado por los aires. El que fuera su líder durante 14 años se marcha, y quienes aspiran a ocupar el cargo empiezan a mover sus fichas. Entre ellos, el expresidente del Gobierno José María Aznar, quien reclamó una refundación del centroderecha español el mismo día en que Rajoy anunció su abandono.

Para algunos, el PP de Aznar representa las auténticas esencias ideológicas del partido: el alma liberal que Rajoy encerró bajo siete llaves durante su mandato y que es imprescindible recuperar en estos momentos de agonía. Pero no: el PP de Aznar —como el de Rajoy— no fue un partido ni siquiera remotamente liberal. Acaso pudo impulsar algunas medidas compatibles con el liberalismo —como también lo hicieron Zapatero o Rajoy— pero, en conjunto, su programa de gobierno fue más bien el de una socialdemocracia con tintes conservadores y mercantilistas que el de un liberal clásico, no digamos ya un libertario. Basta con repasar, de un modo no exhaustivo, algunos de los hitos políticos y económicos de Aznar —lo que hizo y lo que no hizo— para constatarlo:

Llegó al poder con una presión fiscal del 38% del PIB y se marchó con una presión fiscal del 38% del PIB. De hecho, nombró ministro de Hacienda a Montoro.

Le legó a Zapatero un gasto público equivalente al 38,2% del PIB y Zapatero lo dejó, al finalizar su primera legislatura, en el 39% del PIB.

Apadrinó la creación de medio millón de nuevos empleos públicos (prácticamente tantos como los que luego añadiría Zapatero).

Mantuvo la regulación del mercado laboral, que a su vez conservaría Zapatero y que durante la última crisis provocó una masiva destrucción de empleo hasta ser enmendada por la reforma de Rajoy en 2012.

Santificó la negociación colectiva a través de los corporativistas acuerdos interconfederales entre sindicatos y patronal, intermediados por el propio Gobierno.

No solo preservó el sistema de pensiones públicas —negándose incluso a dar pasos hacia un modelo mixto como el existente en la mayor parte de Europa—, sino que trató de consolidarlo y apuntalarlo con la creación de un Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

No redujo el control estatal sobre la educación, sino que lo incrementó muy sustancialmente con leyes como la LOU (la cual autoriza a los parlamentos autonómicos a paralizar políticamente la creación de universidades privadas).

Las privatizaciones, que ya habían sido iniciadas bajo el mandato de Felipe González, estuvieron permanentemente contaminadas por repartos de poder y de favores con los amigos y grupos de presión.

La privatización de las eléctricas estuvo masivamente subvencionada por los usuarios a través de los costes de transición a la competencia, cifrados en casi 8.000 millones de euros.

Abrazó la infiltración política de las cajas de ahorros, así como su instrumentación clientelar. Tan es así que algunos de sus íntimos amigos, como Miguel Blesa, llegaron a presidir las cajas orgánicamente controladas por su partido.

Los medios de comunicación públicos no solo no fueron cerrados o privatizados, sino que se sometieron a una continua injerencia y manipulación partidistas.

Los medios de comunicación privados que le resultaban incómodos fueron sometidos a un recurrente acoso institucional. Ahí queda para la historia su exigencia de cese de Antonio Herrero apenas un día antes de su muerte.

Su intensa inversión en infraestructuras públicas mediante un modelo fuertemente radial tuvo mucho más que ver con su obsesión personal con la “vertebración nacional” que con cualquier racionalidad económica subyacente.

Autorizó la construcción de las autopistas radiales con “responsabilidad patrimonial de la Administración”, lo que subsiguientemente nos ha terminado forzando a todos los contribuyentes a rescatarlas.

Defendió un masivo y costosísimo programa de obra pública, como fue el Plan Hidrológico Nacional, con el propósito de que el Estado redistribuyera arbitrariamente entre los españoles el agua de las distintas cuencas hidrográficas, en lugar de dotar de derechos de propiedad a tales comunidades de regantes.

Los altos órganos del poder judicial continuaron sometidos al 'diktat' de los partidos políticos mayoritarios.

Inauguró la barra libre de subvenciones a las energías renovables (con el Real Decreto 436/2004, aprobado el día después del trágico 11-M).

No liberalizó ni taxis, ni farmacias, ni estancos ni 'lobbies' profesionales como los de los estibadores o los controladores aéreos.

Prorrogó la Ley socialista de Ordenación del Comercio Minorista que había derogado 'de facto' la libertad de horarios comerciales anteriormente aprobada por Boyer en 1985.

Aprobó una Ley de Extranjería que dotaba de mayores poderes al Estado para acelerar la expulsión exprés de inmigrantes 'ilegales'.

Se negó a ampliar las esferas de libertad personal en materias como el matrimonio, la legalización de la eutanasia o de la prostitución y la despenalización de las drogas.

Nótese que muchos de los puntos de este listado no pueden interpretarse como las inevitables concesiones de un político liberal a un electorado insuficientemente liberal. En muchos casos, no se trata de que la sociedad española no fuera lo bastante madura como para aceptar un programa liberal de máximos: cebar el tamaño del Estado —en lugar de congelarlo—, utilizar el gasto público para promover una particular agenda ideológica o los intereses económicos de los poderes fácticos cercanos a La Moncloa, infiltrar empresas públicas y privadas con miembros del partido, presionar a los medios de comunicación para que se sometan a las directrices del Ejecutivo o preservar los privilegios extractivos de grupúsculos organizados no son comportamientos que le fueran exigidos a Aznar por ninguna mayoría electoral y sí fueron, por el contrario, exteriorizaciones flagrantes y escandalosas de una escasa convicción en los principios liberales.

Asociar al PP de Aznar con el liberalismo resulta tramposo y engañoso (como lo es asociar a algún partido mayoritario actual con el liberalismo). De hecho, si tan liberal hubiera sido el PP de Aznar, a Rajoy le habría resultado imposible desarticular la estructura y el programa de una formación repleta de liberales. Por el contrario, el recambio de liderazgo fue absolutamente sencillo: ningún alto dirigente tuvo que apostatar del liberalismo porque jamás lo habían aplicado ni mucho menos creído en él. Los habrá que crean innecesario remover a estas alturas el pasado, pero quienes aspiramos a que el liberalismo llegue a ser algún día una alternativa política y económica para España no podemos más que tratar de distinguirlo de todo aquello que no es liberalismo… por mucho que guste de reivindicar su nombre.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El Gobierno 'Gürtel'

FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 8 Junio 2018

La izquierda suele bordar la propaganda y gobernar bastante mal. No le importa, porque su dominio de los medios convierte fracasos evidentes en causas morales para su feligresía. Carmena, por ejemplo. Y como en el fondo lo saben, saludan como gran hazaña hacer un Gobierno que no espante. Desde Tigrekán II, alias González, la técnica es la misma: campaña electoral salvaje ("OTAN, de entrada no") y gobierno calmante ("Sí, por el bien de España"). Pero ni siquiera tras el 11-M, que aunque manipulado se sustanció en las urnas, llegó el PSOE al poder de forma tan irregular como tras la moción Gürtel, así que ha debido superarse en la técnica del celofán: filtró dos ministros normalitos, Borrell, que lo fue pésimo de Hacienda, y Calviño, burócrata de la UE, como reencarnaciones de Metternich y Erhard. Y luego un astronauta, que no sabemos qué piensa de política, si algo piensa. El celofán, perfecto; la manzana, bruñida. Pero al abrirla, ay, está agusanada.

Perdonen si no me sumo a la turbamulta mediática que humilla a las mujeres celebrando su sexo y no su valía, como si tener o no tener talento tuviera disculpa de género. Me da igual lo que la naturaleza puso en la entrepierna o el uso que de ello se haga, ni si me opera doctor o doctora, mientras me opere bien. Y los doctores de Sánchez son matasanos. Montero subió la presión fiscal el 44% a los andaluces y un tercio pierde su herencia por no poder pagar Sucesiones; Valerio quiere cargarse la reforma laboral, o sea, el empleo; y Ribera, en Transición Ecológica (!), acabar con el carbón y las nucleares, o sea, subirnos la luz. Y lo peor es Justicia: Delgado, la íntima de Garzón. ¿Cómo no intuir el pago de la operación moción?

Recordemos: Garzón instruyeGürtel con ella, Bermejo y JAG, el poli de Rubalcaba, en la cacería de Jaén; lo echan de juez por espiar a los abogados, prevaricación que Delgado reivindica; se hace abogado de Correa mientras su amigo De Prada -batasuno, anti-PP- se hace con el caso, tras echar a Espejel y López, merced a Grande-Marlaska. En los 1.700 folios hay una frase condenando al PP que nada tiene que ver con el caso, pero Garzón la lee en la Sexta apenas sale la sentencia, se monta la moción, hay Gobierno Sánchez y carteras para la amiga de Garzón y Marlaska. ¿Casualidad? Gürtel, más que un caso, es un Gobierno.

Pedro Sánchez, la cabra tira al monte

Juan Francisco Martín Seco republica 8 Junio 2018

Resulta harto evidente que, desde el inicio de la legislatura, Pedro Sánchez ha tenido un único objetivo: llegar a ser presidente del Gobierno, lo que constituye una aspiración respetable para un líder político, siempre que espere conseguirlo mediante los votos de los ciudadanos y no a cualquier precio. El problema se encuentra en que los electores no han ido en la misma dirección y no le premiaron con resultados suficientes para aspirar de forma directa y normal a su ansiada meta.

La historia es de sobra conocida: su enroque en el “no es no“, y la negativa a toda negociación con el partido mayoritario -ya que un acuerdo con esta formación le impedía lógicamente ser presidente de gobierno-; su predisposición a pactar con cualquiera otro partido, fuese el que fuese, con tal de asegurarse su objetivo de llegar a la Moncloa; su intento de casar contra natura a dos formaciones antitéticas como Podemos y Ciudadanos; la necesidad de una nueva consulta electoral; la parálisis del país de cerca de un año sin gobierno y, por último, el intento de formar un gobierno Frankenstein, con el apoyo de los independentistas y en contra del Comité Federal de su partido, que se vio obligado a forzar su dimisión para abortar la operación.

Desde hace más de quince años, en múltiples artículos he venido criticando las primarias y mostrando los defectos que ocasionan en el funcionamiento de los partidos y en su estructura democrática. Por este sistema tan imperfecto Sánchez retomó el control del PSOE, pero esta segunda vez de manera autocrática y despótica. Es el gran vicio de las primarias, porque al ser investido el líder directamente por los militantes, se debilitan y casi desaparecen los órganos intermedios, de manera que las posibles discrepancias resultan casi inviables.

Durante cierto tiempo parecía que Pedro Sánchez había abandonado sus pasadas veleidades de formar un gobierno Frankenstein, tanto más en cuanto que la situación en Cataluña se hacía cada vez más dura y el independentismo había dado un golpe de Estado. Es más, aunque ciertamente a remolque, se mantuvo unido al resto de partidos constitucionalistas en las medidas a tomar respecto al golpismo.

Pero la cabra siempre tira al monte y, por lo visto, el secretario general del PSOE no había perdido la esperanza de llegar al gobierno y, consciente de que las encuestas no le eran favorables y por lo tanto tampoco el porvenir ante las próximas elecciones, ha retornado al viejo proyecto de hacerse con el gobierno, aunque sea apoyándose en los partidos catalanes, a pesar de que ya no solo eran independentistas sino también golpistas. Contaba ahora con la ventaja de que no era fácil que en su partido se produjese resistencia. De todos modos, la decisión se adoptó al margen y con total desprecio de la Ejecutiva y del Comité federal, en el entendido de que después de las primarias dichos órganos son tan solo una prolongación del secretario general.

Se trataba de buscar un pretexto, una coartada, y la ocasión se presentó con la primera sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel. En realidad, la sentencia no dice nada nuevo que no se conociese ya. Es más, lo sabido y publicado es mucho más extenso que su contenido, puesto que este no hace referencia a la totalidad del caso. Incluso todo ello ya había sido utilizado por el propio Pedro Sánchez en las pasadas campañas electorales y seguramente tenido en cuenta por los votantes en los comicios de 2015 y 2016. En buena medida, por lo tanto, estaba ya descontado.

Por otra parte, conviene no confundir el plano penal y el político. Ahora que se habla tanto de no judicializar la política, es curioso cómo nos dejamos llevar por la ley del péndulo. En ocasiones, cuestionamos y denigramos las sentencias hasta el extremo de linchar a un tribunal (como en el caso de la manada) o de intentar descalificar y coaccionar a los jueces (como en el proceso contra los golpistas catalanes). Pero en otros casos como en el de la sentencia que nos ocupa se concede a todas sus aseveraciones y expresiones la condición de “palabra de Dios” que hay que creer como si fuese una verdad revelada. Las sentencias se deben acatar y respetar, pero también es posible disentir en ocasiones, sobre todo en aquellos aspectos que se salen de los términos estrictos de una sentencia penal, y no se basan en los hechos, sino que constituyen más bien juicios de valor.

Uno se sorprende al escuchar que se había creado una inmensa indignación ciudadana, un clamor popular acerca de que la situación era insostenible. El único griterío lo constituía el de Ciudadanos que, ante los buenos augurios de las encuestas, reclamaban elecciones anticipadas. ¿Qué había cambiado del 23 al 24 de mayo para que se produjese tal cataclismo? ¿De verdad creemos que el mayor problema de los ciudadanos se encuentra en unos hechos que por muy corruptos que fuesen se produjeron en dos ayuntamientos de Madrid hace quince años? Lejos de mi intención disculpar la corrupción del Partido Popular, pero tampoco me gusta que me engañen o me tomen por tonto, y que utilicen una sentencia judicial que apenas añade nada a lo ya sabido como excusa para tapar la ambición del secretario general del PSOE y para justificar su pacto espurio con los golpistas. La corrupción es sin duda una lacra, pero no solo ni principalmente la narrada en esta sentencia, sino la que ha afectado desde el primer momento de la Transición a casi todos los partidos que han gobernado en Ayuntamientos y en Comunidades Autónomas, y habitualmente en proporción directa al tiempo que lo han hecho.

Que la sentencia es un pretexto aparece de forma bastante clara cuando quien la ha usado es el secretario del partido socialista. No se trata, tal como se dice, de poner el ventilador, pero si se colocasen en un platillo los casos de corrupción del PSOE desde los principios de la democracia y en otro los del PP resultaría difícil saber cuál de los dos pesaría más. Y si hablamos de financiación irregular, la mayoría de los partidos de uno o de otro modo la han practicado. Para no irnos muy lejos, ¿qué es el caso de los ERE sino un sistema de dopaje? Los recursos que estaban dedicados a los parados se han dirigido al clientelismo, es decir, un medio para conseguir adhesiones y votos. Pedro Sánchez se desliga del tema dando a entender que es un problema de Andalucía o de los dos presidentes que han dimitido; pero si se profundiza en el tema, Sánchez sería como mínimo participe a título lucrativo, ya que dicho clientelismo no solo ha servido para obtener mejores resultados en la Comunidad Autónoma sino también en las elecciones generales en las que él aparecía como candidato a presidente del gobierno.

La prueba de que la sentencia se utiliza como pretexto es que mientras Sánchez proponía que se censurase al PP por corrupción, pedía el voto al partido más corrupto de España, el del 3%, el de la familia Pujol, el que durante más de treinta y cinco años ha saqueado las finanzas públicas no solo para enriquecerse, sino para ir creando estructuras independentistas y supremacistas, en buena medida xenófobas, que preparasen una futura secesión. Incluso Esquerra, que se jacta de su honradez y pureza, ha sido cómplice, al menos en la última temporada, de esta corrupción que es de las peores, no solo por la cantidad de fondos empleados, sino por las graves consecuencias y resultados que acarrea.

A estas alturas no puedo por menos que suscribir las palabras de Rodríguez Ibarra: “El independentismo me preocupa mucho más que lo que haya robado el PP”. Hay problemas más graves que la corrupción, sobre todo cuando esta se ha cometido hace quince años y no parece que pueda repetirse. La integridad territorial es desde luego uno de ellos y de los más importantes, no por cierto patrioterismo o nacionalismo españolista, sino porque, como certeramente ha afirmado Alfonso Guerra, detrás de la unidad está la igualdad. A lo que habría que añadir que detrás del Estado se encuentran la política redistributiva y social.

Por escandaloso que aparentemente pueda parecer, lo más negativo de la actuación de un político no se encuentra en la posible corrupción, al menos en el sentido restrictivo en que lo hace el Código Penal. La ineptitud, la estulticia, la incompetencia y el sectarismo en un gobierno pueden tener consecuencias mucho más negativas para la ciudadanía que lo que entendemos vulgarmente por corrupción. Otra cosa es el juicio ético o penal que merezca tal comportamiento. El 7 de mayo del 2015 en este mismo diario digital escribía un artículo que titulé “Los dos Ratos”. Criticaba yo entonces la tesis mantenida por algunos comentaristas de diferenciar entre el Rato gran artífice de la economía nacional entre los años 1996 y 2004, que sería acreedor a todo tipo de elogios y el otro, el Rato de Bankia, de las tarjetas opacas y de las cuentas en Suiza, que merecería todo tipo de reproches, vilipendios y anatemas. Discrepaba profundamente, porque los errores y los pecados sociales del primer Rato serían mayores, a mi juicio, que los del segundo, pues, en su calidad de responsable económico, inició un proceso que introdujo a la sociedad española en una ratonera de la que aún no hemos salido por completo, y que ha producido enormes y numerosos daños y costes sociales y económicos.

Ni la corrupción ni la sentencia están en el origen de la moción de censura que se celebró a finales de la semana pasada. Son exclusivamente la excusa. La verdadera razón se halla en la ambición mostrada desde el primer día por Pedro Sánchez, dispuesto a conseguir la presidencia del Gobierno, aunque fuese con el voto de los independentistas, y en el deseo de estos de librarse de Rajoy. Sánchez simplemente ha retomado su objetivo de hace dos años y que el Comité federal de su partido no le permitió acometer.

A pesar de su reiterada autoproclamación de hombre de Estado e incluso de su apoyo al art 155, su postura ha estado siempre regida por la ambigüedad y por el seguimiento al PSC. El PSC ha venido siendo uno de los factores de inestabilidad del PSOE y que le ha arrastrado a las situaciones más críticas, una verruga difícil de controlar. Estuvo detrás de los enormes errores cometidos por Zapatero con respecto al Estatuto de Cataluña, aprobando un texto inconstitucional y que ha sido en buena parte el origen de los conflictos con los nacionalistas. El PSC ha estado detrás de la ambigüedad que ha mostrado siempre Pedro Sánchez, con discursos como el de nación de naciones o situándose durante mucho tiempo en una extraña equidistancia: si bien criticaba duramente al independentismo, no lo hacía nunca sin censurar al mismo tiempo al Gobierno, acusándole de no hacer política en Cataluña. Hasta el último momento, cuando ya la declaración de la independencia era un hecho, estuvo oponiéndose a la aplicación del artículo 155. El PSC también ha estado detrás de que Sánchez abogase y forzase una aplicación mitigada de dicho artículo y por el plazo más breve posible.

En esta ocasión, no ha disimulado y ha pedido directamente el voto a los nacionalistas. Lo ha conseguido y ya es presidente del Gobierno. Los sanchistas afirman que no ha habido pactos y que no se ha pagado ni se va a pagar precio alguno. Difícil de creer. Al menos con el PNV se ha pactado, que se sepa, el mantenimiento de los presupuestos (esos presupuestos, que según afirmaba el partido socialista nunca podría votar) y la no convocatoria inmediata de elecciones. No habrá habido pactos, pero Pedro Sánchez desde la tribuna no ha dejado de hacer guiños a los secesionistas, comprando por ejemplo el relato independentista acerca del último estatuto y prometiendo su modificación para incorporar la parte declarada inconstitucional en su día. Pero, mientras tanto, el golpe de Estado continúa activo. Nadie ha renegado de la declaración unilateral de independencia, y el muy honorable y xenófobo presidente de la Generalitat reta permanentemente al Estado.

Haya habido o no haya habido pactos, Sánchez debería preguntarse por qué los golpistas le prefieren a Rajoy o a Rivera. No creo que el motivo sea la corrupción ¿Qué esperan de él? Es más, cabría interrogarse acerca de por qué Torra se encontraba gritando en la puerta de Ferraz a favor de Pedro Sánchez (según aparece en la famosa foto) en la noche que el Comité federal defenestró al hoy presidente del Gobierno. ¿Los parlamentarios socialistas se han parado a pensar que todos los que votaron a favor de Sánchez, excepto ellos, supuestamente, defienden el derecho de autodeterminación?

El otro día en la moción de censura, Aitor Esteban inició su intervención en tono irónico, riéndose del gran Estado español cuyo Gobierno estaba pendiente de los cinco diputados del País Vasco. Comentario humillante, pero cierto. El Gobierno de España lo han decidido quienes no creen en España y quieren separarse de ella, los que pretenden romper el Estado español. Es mentira que a Rajoy le haya echado la corrupción, por muy grande que sea la del Partido Popular. No creo yo que la corrupción preocupase mucho al PDeCAT. A Rajoy le han desalojado de la Moncloa los secesionistas, que piensan sentirse más cómodos y tener más oportunidades con Pedro Sánchez. Al nuevo presidente de Gobierno lo han nombrado los mismos que en Cataluña designaron al xenófobo Torra. Quizás sea verdad que haya que modificar la Constitución, pero para impedir que los que quieren destruir el Estado sean los que decidan precisamente sobre el Estado. El tiempo dirá cómo termina la aventura, pero si yo fuese militante socialista no estaría nada contento. Es muy posible que el pasado sábado el PSOE haya iniciado una carrera hacia su total desaparición.

Para los que consideramos perversa la Unión Monetaria, pero también sabemos que es difícil, casi imposible, que un país en solitario pueda abandonar el euro, tal vez encontremos en todo esto un efecto colateral positivo. Y es que entre lo de Italia y lo de España cabe la posibilidad de que la moneda única comience a desquebrajarse. A lo mejor, hay que terminar dando las gracias a Pedro Sánchez.

www.martinseco.es

ELIGIO HERNÁNDEZ, EXFISCAL GENERAL
Hacia otro Frente Popular
Eligio Hernandez. ESdiario 8 Junio 2018

¿La alianza de Sánchez con el soberanismo y la izquierda radical presagia un nuevo Frente Popular? ¿O es un pacto coyuntural destinado a romperse? El autor, socialista, analiza las opciones.

El escenario político, tras la moción de censura que ha llevado a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, sin elecciones generales, es parangonable al de febrero de 1936. Al triunfar entonces en las elecciones generales el Frente Popular, integrado prácticamente por las mismas fuerzas políticas que las que han apoyado ahora la moción de censura, pero sin Azaña , el presidente y los miembros del Gobierno de la Generalitat,-sin el Pdecat, heredero de Convergencia, arquetipo catalán de corrupción,-estaban en prisión condenados por el Tribunal de Garantías Constitucionales por el delito de rebelión militar contra la República el 6 de octubre de 1934, a treinta años de prisión, y la autonomía catalana estaba suspendida indefinidamente por una ley presentada a las Cortes por el Gobierno de la CEDA con Lerroux.

El Frente Popular, liderado por el PSOE de Largo Caballero, no sólo indultó a la Generalitat por la citada rebelión , que dejó impune, y restauró la vigencia del Estatuto, sino que incorporó a 6 ministros de ERC y a varios anarquistas a los gobiernos del Frente, entre ellos, a Companys, condenado por rebelión militar, como ministro de Marina, introduciendo el caballo de Troya contra la República, a la cual, a pesar de haberles perdonado e incorporado al gobierno de España, traicionaron( la palabra traición es de Azaña) durante la guerra civil, como denunciaron el presidente del Gobierno Juan Negrín, en noviembre de 1938, con ocasión del Consejo de Ministros celebrado en Pedralbes; y Azaña, presidente de la II República, en los artículos escritos en Collonges-sous-Saléve ( Francia) en 1939 :

“Cataluña en la guerra, y la insurrección libertaria y el «eje» Barcelona-Bilbao”, como también los nacionalistas vascos , que rindieron sus tropas al ejército italiano en Santoña sin disparar un tiro y mantuvieron negociaciones con Franco a través del Vaticano que desembocaron en la rendición y entrega de Bilbao en junio de 1937.

¿Indultos?
Me temo que el gobierno de Pedro Sánchez indultará a los dirigentes independentistas que están en prisión, como ya anticipó Iceta, en el caso de que sean condenados por rebelión o sedición por la Sala Segunda del Tribunal Supremo en el juicio oral que previsiblemente se celebrará en los próximos meses.

El apoyo mayoritario de los militantes socialistas a Pedro Sanchez en las elecciones primarias para Secretario General, ratificado en el 39 Congreso del PSOE, y ahora el apoyo unánime de Ejecutiva Federal del PSOE a la moción de censura, no tiene precedentes en los 139 años de historia del partido, si se tiene en cuenta que no ha tenido una trayectoria relevante como militante y cargo público, que carece de reconocido prestigio intelectual y académico, y que durante su mandato como Secretario General del PSOE, éste ha sufrido dos derrotas históricas en elecciones generales y en tres en elecciones autonómicas(Galicia , Euscadi y Cataluña), que debieron ocasionar su dimisión, como hicieron Joaquin Almunia y Rubalcaba obteniendo mejores resultados electorales.

El error de Sánchez
Se equivoca Sánchez si cree que va a solucionar el problema del secesionismo catalán con el dialogo y la errónea “estrategia del apaciguamiento”. La historia demuestra que la impunidad de los golpistas secesionistas los hace cada vez más fuertes y osados, auspiciados por su Brunete mediática y por el sectario y racista adoctrinamiento escolar, envenenamiento, como lo denominó Santiago Ramón y Cajal, y más, si el nuevo presidente del Gobierno no renuncia al esperpento de la plurinacionalidad, que posibilita teóricamente la legalización del eufemismo del derecho a decidir de todas las “naciones” que se formen en España, que lo pidan “intensamente” y se proclamen estados independientes , como se recoge en el programa electoral de Podemos, aunque no creo que lo intente ya que la Constitución de 1978, al igual que el resto de las Constituciones democráticas del mundo, no reconocen el derecho a la autodeterminación.

En este difícil momento histórico, como militante socialista veterano que ha dedicado más de media vida a la reivindicación histórica de Juan Negrin, presidente del Gobierno de la II República, ilustre estadista y científico, maestro de grandes maestros, mi opinión, aislada en el PSOE, es que el gobierno de Pedro Sánchez será inviable, aunque celebraría equivocarme para que no se corra el riesgo de que este Frente Popular que preside, tenga un final de imprevisibles consecuencias, si antes no se celebran elecciones generales.

El horizonte del constitucionalismo es lejano en Cataluña
Teresa Freixes okdiario 8 Junio 2018

La mítica película de Anthony Mann, plasmando las dificultades de la caravana hacia el Oeste que cuando llega a destino se encuentra con que nada es lo que en principio parecía ser, nos sitúa ante escenarios posibles que va a tener que tener en cuenta el constitucionalismo en Cataluña si quiere llegar a buen puerto. Acabamos a asistir a la formación de dos gobiernos que, salvando las distancias, porque uno es el Gobierno de España y el otro el de una comunidad autónoma, es decir, el de Cataluña, han estado llenando las páginas de los periódicos y los espacios audiovisuales por las singularidades que, en cada ámbito, se están pergeñando.

Uno, el catalán, situado en la línea más radical del secesionismo, presidido por una persona que en cualquier país europeo habría sido excluida de la vida política por sus propios correligionarios —salvo que fueran y pensaran como él— y que, nada más tomar posesión sus consejeros y, en consecuencia, levantado el art. 155 CE, se estrena con simbolismos que a nada conducen. Se estrena con la resurrección de la web del procés, más dirigida si cabe al enfrentamiento con el régimen constitucionalmente establecido, amén de una exposición en Bruselas que, con el título “55 urnas por la libertad” rememora el golpe iniciado con los plenos de la vergüenza del 6 y 7 de septiembre pasado, jalona y ensalza “el mandado del 1 de octubre” y muestra a las claras la tónica que va a presidir la actuación de ese Gobierno que quiere dirigir su caravana hacia una república imposible donde las cosas no van a ser ni de lejos las que apetecen.

¿Va a ser consciente el otro gobierno, el Gobierno de España, de que a pesar de ciertos mensajes en pro de “bajar el souflé” emitidos por un sector del golpismo, quienes han tomado el timón en Cataluña, aún a costa de marginar a sectores que les han sido proclives desde un catalanismo cultural que ha abrazado interesadamente al secesionismo y que ahora quiere dar marcha atrás en algunas cosas, no piensan virar hacia el único punto del horizonte donde se evitaría el naufragio? Los signos emitidos desde Moncloa, especialmente con la designación de un Gobierno en el que destacados componentes mantienen posturas decididamente democráticas y en el línea con el Estado de Derecho, parece que pueden indicar la posibilidad de que, dentro del marco constitucional y europeo, puedan encontrarse vías de reconducción de la áspera vida política y de la tremenda fractura social en la que el secesionismo ha sumido a Cataluña. Se habla de “diálogo” y, en este punto, hay que recordar lo que siempre se ha dicho desde el constitucionalismo, que el necesario diálogo sólo puede existir en el marco de la Constitución y la ley.

El constitucionalismo, pues, no lo tiene fácil en Cataluña. No lo ha tenido fácil nunca. Por el drama de la falta de acuerdos de Estado entre los grandes partidos y porque desde el Gobierno —los anteriores gobiernos, y entre ellos el inmediatamente anterior— se ha estado más pendiente de lograr atemperar al secesionismo que de garantizar los derechos de una ciudadanía que, desde el constitucionalismo, ha resistido y resiste con grandes dificultades el totalitarismo que se ha querido instaurar desde que algunos decidieron, ya en los 80, “recatalanizar” Cataluña.

¿Cómo va a afrontar el nuevo Gobierno de España el diálogo con Cataluña?
Si no tiene en cuenta que Cataluña somos todos, que no puede identificar a Cataluña con el nacionalismo secesionista y que la mayoría de la población con derecho a voto nunca ha dado su confianza al secesionismo, poco va a mejorar el mal llamado “problema catalán”. La designación como ministros de personas que conocen muy de cerca la realidad de la complejidad sociopolítica y económica de Cataluña puede ayudar en este ámbito, mal que le pese al secesionismo, que ha recibido con indisimulado desagrado tales nombramientos. Lo que indica algo que en múltiples ocasiones ha sido ya advertido: que no se puede contentar a quienes no desean ser contentados.

No creo que los próximos meses sean meses de grandes cambios. Sí de la realización de, en terminología de Jean Monnet, pequeños pasos que permitan ir en la buena dirección. Múltiples organizaciones, clubs de debate o brigadas de acción han eclosionado en el constitucionalismo catalán. Esa sociedad que ha estado silenciada durante tanto tiempo busca todo tipo de resquicios para hacer oír su voz, para exponer sus necesidades, para contribuir a la gobernanza en democracia. Esa sociedad busca complicidades en el resto de España y en Europa, intentando contrarrestar el “relato” del secesionismo y haciendo que aflore esa rica complejidad, ese mestizaje, ese crisol que a lo largo de muchas décadas ha forjado una Cataluña que quiere continuar siendo, también, española y europea, desde la modernidad, la razón y la pluralidad.

El constitucionalismo necesita, en Cataluña, en España y en Europa, del refuerzo de esas complicidades que tuvo antaño, adecuándolas a las nuevas necesidades. Sabemos que el horizonte está, todavía, lejano. Pero hay que hacer de la necesidad virtud y redoblar los esfuerzos para lograr que la caravana, ésta fuera del cine, llegue bien a su destino.

Inmaculada Sequí, Monica Lora y ‘els segadors del Maresme’
Eduardo Arroyo gaceta.es 8 Junio 2018

Una historia poco conocida y que hace años hizo público “El País” fue el extraño suceso que acaeció durante nuestra guerra civil en la Catedral de Vic, Barcelona. En pleno conflicto, un extraño individuo llegado de la capital catalana se personó en la catedral, abrió la sepultura del Josep Torras i Bages, obispo de Vic fallecido en 1916 y, tras apropiarse de su anillo episcopal, quemó su cadáver. En aquellos tiempos Vic era pasto de chusma armada, toda ella “representante del proletariado”, con poder de vida y muerte sobre cualquiera. Pero el misterioso sujeto no fue molestado por nadie y pudo realizar su macabra tarea con total impunidad.

El hecho tiene mucho de simbólico: el obispo Torras i Bages representaba bastante bien el alma de Cataluña. Hombre profundamente culto escribió su obra, de notable profundidad intelectual y sobre los más diversos asuntos, en español y en catalán de manera indistinta. Sus obras fueron publicadas en un grueso tomo por Aguilar en 1948, en plena posguerra. El obispo Torras recorrió hasta el último pueblo de su diócesis… a lomos de un burro y a través de caminos de montaña muy diferentes de los que tenemos hoy. Era un hombre del pueblo que conocía, por origen y vivencia desde su nacimiento en la pequeña aldea barcelonesa de Les Cabanyes, la Cataluña campesina y profundamente religiosa, sencilla y española en su peculiaridad.

Por el contrario, los que perpetraban matanzas y quemaron veinte años después de su muerte su cadáver, los que incendiaron la catedral de Vic y destruyeron los impresionantes frescos de Josep Maria Sert (repintados después de la guerra) eran todos ellos representantes de una ideología importada, foránea, cosmopolita y desarrraigada, extraña a la Cataluña de siempre, la del Bruch y su tambor, la de Verdaguer y, también, la de Torras i Bages. Es esa idea la que hoy parece retornar en forma de CDRs, de TV3, de separatismo “de izquierda” y liberal, de una casta política podrida y mediocre intelectualmente, que subsiste en la medida en que se aliena el alma catalana y se suplanta la Cataluña de siempre por la “soberanista”, ajena totalmente a lo que Cataluña ha sido. Más aún: la “Cataluña” del 1-O es la negación misma de Cataluña.

Pero incluso bajo la basura de la época Cataluña florece hoy. Lo vimos en las manifestaciones del octubre último, que arrinconaron a la Cataluña oficial hasta el punto de tener que colocar a Josep Borrell y a Mario Vargas Llosa como “portavoces”, para que pusieran boca a una manifestación que vibraba de patriotismo, a fin de que nadie diera una nota discordante. La presencia de aquellos dos sujetos evidenciaba algo que a muchos nos parece evidente: que el Estado y su clase política ha abandonado a los catalanes a la jauría independentista. Su inoperancia constitucionalista ha permitido que el victimismo de la sedición tenga eco y, al igual que niños mimados, ha permitido a la “nomenklatura” independentista, esencialmente incólume pese al 155, lloriquear por lo mal que les trata un Estado que ha dejado sin tocar TV3, docenas de digitales, periodistas apesebrados y hasta el dinero filodelictivo de Jaume Roures, todo ello sin mencionar la lluvia de millones de euros que siguen recibiendo las asociaciones separatistas, entregadas en cuerpo y alma a difundir una visión de Cataluña delirante y falsa hasta abominar la desolación.

Pero decimos que pese a ello Catalunya florece porque en algún lugar de la geografía catalana, Inmaculada Sequí –articulista de “La Gaceta” y miembro de España 2000 – Respeto- junto con Mónica Lora -concejal de Plataforma per Catalunya-Respeto en Mataró, entregarán a ”els Segadors del Maresme” los fondos de la cuestación popular que miles de españoles han aportado para que en su arriesgada tarea no tengan que poner ellos el dinero. Así, mientras a TV3, al PDCat, ERC y la CUP les llega un raudal de dinero público gracias a nuestros impuestos, los catalanes que luchan por España en Cataluña, abandonados por el Estado y por la totalidad de nuestra clase política –desde la superflua Arrimadas hasta el patético PP de Canet de Mar-, se ven obligados a recibir los modestos frutos del sacrificio de muchos. Sin duda será menos dinero que las sumas que un Estado pervertido entrega a los que quieren destruir la nación española pero el heroísmo de “els segadors” y el ejemplo de dos mujeres combatientes –que no necesitaron ridículas leyes “de paridad” para mostrar su altura ética- hacen que esa ayuda signifique también el ejemplo para un nuevo orden de cosas. Ellas simbolizan ese alba que promete de la cual son el comienzo. Porque al principio de las cosas grandes es necesario que estén también grandes cosas como el coraje y la lealtad, tan raras en este mundo de sedición y de gentuza a la que los políticos al uso nos tienen acostumbrados. Son esas mujeres las que están escribiendo nuevas páginas de épica. Ante su gesto generoso, alta la cabeza y altísimo el silencio.

Independentismo en Cataluña
Primera decisión del Govern de Torra: 20,4 millones para la golpista TV3

Gonzaga Durán okdiario 8 Junio 2018

El Govern de la Generalitat liderado por Quim Torra ha tomado este jueves una de sus primeras decisiones: aprobar una partida presupuestaria de 20,4 millones de euros destinada a la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), en la que se encuentra TV3. El objetivo de esta inyección es evitar los recortes en la programación de la cadena pública, después de que Hacienda le reclamara el pago de 167,4 millones de euros por todas las subvenciones recibidas en los últimos años.

El pasado mes de noviembre Hacienda aprobó una modificación en la ley del IVA por la cual le reclama a TV3 esta suma importante de dinero. Por este motivo, la cadena autonómica iba a sufrir recortes en su programación de otoño, algo que ya no sucederá tras la decisión tomada por el Govern de Torra.

Elsa Artadi, consellera de Presidencia y portavoz de la Generalitat, ha explicado esta decisión tras la reunión del Consejo Ejecutivo catalán. “Queremos evitar que la programación de otoño se vea perjudicada y se pare la contratación externa de la corporación”, ha afirmado Artadi en rueda de prensa, al tiempo que ha señalado que el Govern “está comprometido con unos medios públicos de calidad”.

“Hacemos esta primera inyección y, a partir de ahí, tenemos que ir evaluando otras necesidades que surgirán debido a la litigiosidad“, ha añadido en alusión a la suma que le reclama Hacienda a TV3.

Vicent Sanchis, director de TV3, advirtió hace unos días en la comisión de control de la CCMA que la programación de la cadena iba a contar con 30 millones menos de presupuesto de cara a otoño. El nuevo Govern de Quim Torra no ha tardado en acudir al rescate de la televisión autonómica para evitar los recortes, al ser el principal medio del separatismo catalán.

TV3 no estuvo intervenido por la aplicación del artículo 155 de la Constitución que ejerció Mariano Rajoy con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos. Varios dirigentes y sectores constitucionalistas han reclamado en las últimas semanas que se aplique el 155 en la cadena autonómica en caso de que se vuelva a intervenir la autonomía de Cataluña.

Rosa Díez destapa que la ministra Batet votó a favor de un referéndum y la hunde
ESdiario 8 Junio 2018

La encargada por Sánchez para resolver el desafío catalán rompió la disciplina de voto del PSOE para defender el derecho a decidir. La líder de UPyD estaba allí cuando sucedió y lo cuenta.

El nuevo Gobierno de Pedro Sánchez está ya plenamente operativo y este viernes, el primer Consejo de Ministros, abordará los nombramientos del segundo escalón de la administración y analizará las primeras prioridades de cada miembro del Ejecutivo.

Una de las que más, y más delicada tarea tiene sobre la mesa de su despacho, es la nueva ministra de Administraciones Territoriales, Meritxell Batet, que ha recibido este jueves su cartera de manos de la exvicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. En la citada cartera no iba el dosier del 155, ya levantado tras la formación del recién estrenado Govern de Quim Torra.

Aunque Sánchez no ha dado ninguna pista de su plan para Cataluña -se habla de una reforma constitucional para la que no tiene apoyos suficientes-, Batet en su toma de posesión ha hablado de que la sociedad española "viva la diversidad" territorial del país "como una riqueza y un tesoro".

La actitud que mantendrá al frente de este Ministerio, ha avanzado, será la que ha expuesto el presidente del Gobierno: "Escuchar, dialogar y consensuar", pues estas son, a juicio de Batet, "las bases de la nueva política del siglo XXI".

Sin embargo, y a pesar del nombramiento de Josep Borrrell -bestia negra de los independentistas-, hay quienes desconfían de Sánchez y Batet, más aún cuando los votos de ERC y PDeCAT han sido decisivos para la llegada del primero a La Moncloa.

Por eso, en las última horas ha cobrado especial relevancia un mensaje de la exlíder de UPyD, Rosa Díez, recordando una polémica peripecia parlamentaria de Batet en el Congreso sobre el tema catalán.

Esta polémica se remonta a febrero de 2013, cuando Díaz, entonces diputada, presentó una moción -derivada del Debate sobre el Estado de la Nación- en favor de la unidad de España y contra el "derecho a decidir", una iniciativa que defendían los diputados de Convergencia e Iniciativa per Catalunya.

El PSOE, cuyo líder era Alfredo Pérez Rubalcaba, ordenó a sus diputados votar no a la moción de los nacionalistas catalanes, pero el PSC rompió la disciplina de voto. Y sus diputados, entre ellos Meritxell Batet, votaron a favor de un referéndum legal sobre la independencia. Junto a ella, hicieron lo propio Francesc Vallés, Teresa Cunillera, Joan Rangel, Albert Solé, Juan Carlos Corcuera, Esperança Esteve, Isabel López Chamosa, Germán Rodríguez, Joan Ruiz, Román Ruiz y Alex Saez.

La polémica alcanzó tal proporción que el diputado del PSC José Zaragoza -que conserva su escaño en el Congreso- se vio obligado a dimitir como secretario general del Grupo Parlamentario del PSOE. Y Rubalcaba impuso una multa a Batet y al resto de los rebeldes.

Por eso, muchos en la vieja guardia socialista vigilan con lupa los próximos pasos del nuevo Gobierno de Sánchez en Cataluña. Y es que no se fían nada del PSC.

Separatistas impiden a golpes un homenaje a Cervantes en la Universidad de Barcelona
El rectorado se niega a llamar a los Mossos y desaloja sobre la marcha una conferencia de Ricardo García Cárcel; Vich prohíbe un acto de Cs.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 8 Junio 2018

El historiador Ricardo García Cárcel, la bibliotecaria documentalista Mari Carmen Penacho y el vicepresidente de Sociedad Civil Catalana (SCC) Álex Ramos eran los intervinientes del acto "Homenaje a Cervantes" que SCC había convocado este jueves en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona. Al poco de comenzar, una turba separatista comenzó a aporrear las puertas de la sala provocando un ensordecedor ruido que impedía seguir las intervenciones.

Nada más trascender la convocatoria de SCC en la Universidad de Barcelona, CDR, estudiantes por la república, juventudes separatistas y sindicatos estudiantiles pidieron la prohibición del acto y amenazaron con incidentes si la Universidad de Barcelona acogía un acto sobre el autor de El Quijote organizado por una entidad no nacionalista.

Han logrado su propósito. Ante el cariz de los acontecimientos, con una turba exasperada a las puertas del Aula Magna, los organizadores solicitaron al rectorado que llamara a los Mossos d'Esquadra. En vano. El rectorado no ha querido cruzar la "línea roja" de autorizar la entrada policial en el recinto universitario, según un comunicado de SCC, que ha decidido acceder al desalojo del acto para garantizar la integridad física de los asistentes. Cervantes está prohibido en Cataluña.

En principio, los separatistas se habían citado en la plaza Universidad para protestar contra el homenaje a Cervantes, pero un numeroso grupo de ellos ha accedido al paraninfo y ha arremetido contra las puertas del aula magna. El rectorado, según SCC, ha sido tajante y ha obligado a desalojar la sala porque no podía garantizar la seguridad de los presentes.

Pero lejos de acobardarse, el público que asistía al homenaje a Cervantes ha prorrumpido en gritos de "libertad" en respuesta al acoso de los separatistas.

Arrimadas, vetada en Vich
La suspensión de esta "manifestación" no es la única registrada en Cataluña. El ayuntamiento de Vich, en manos del PDeCAT, ha prohibido a Ciudadanos la celebración de un acto en la calle, en la plaza de la Catedral de la localidad barcelonesa. El partido naranja tenía la pretensión de montar un encuentro con ciudadanos al aire libre, pero el ayuntamiento arguye que los actos de partido en el espacio público están circunscritos a los periodos de campaña electoral.

La plaza de la Catedral de Vich ha sido escenario de cientos de actos políticos separatistas fuera de campaña y de algunos pocos de los partidos constitucionalistas. A la popular Alicia Sánchez Camacho la recibieron a pedradas en su última visita, pero el ayuntamiento no le llegó a prohibir ningún evento callejero.

A pesar de la prohibición, Inés Arrimadas ha anunciado que el sábado por la mañana se personará en la citada plaza para exponer su proyecto político y hablar con los ciudadanos y denuncian que los nacionalistas impidan un acto del partido más votado en las últimas elecciones en Cataluña.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial