AGLI Recortes de Prensa   Sábado 9 Junio 2018

¡Elecciones ya! https://www.voxespana.es/elecciones-ya
Vox 9 Junio 2018

Desde VOX exigimos que los diputados devuelvan la representación que con tanta irresponsabilidad han utilizado. Que no den un paso más en sus delirantes manejos, siempre de espaldas a los españoles.

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Motivos para firmar:
Hay en marcha un golpe de estado, y de momento solo una parte de los golpistas están encarcelados, otros han huido y, lo más terrible, otros han vuelto a las instituciones, quedando desamparados buena parte de los ciudadanos españoles.

Hay en marcha un plan de gobierno que no tiene mayoría en el Senado, con apoyos absolutamente inestables en el Congreso, y por lo tanto un ejecutivo incapaz de hacer frente a la grave situación que vive el Estado.

Hay una ofensiva de los tentáculos políticos de ETA, algunos ocupando instituciones, que aprovecha la debilidad gubernamental para fortalecer sus planes de destrucción nacional

Hay una insostenible situación de persecución de la lengua española en varias comunidades.

Hay un escándalo permanente en lo relativo a la corrupción de los partidos y de sus líderes, algunos todavía por juzgar.

Hay una inestabilidad presupuestaria, cuestionada por Europa y moneda de cambio entre el caos de mayorías parlamentarias, que amenaza seriamente una economía endeuda hasta el extremo.

Hay una evidente desconfianza de gran parte de los españoles ante sus actuales representantes en el Congreso, una generalizado incumplimiento de los programas políticos y de las promesas públicas de los principales partidos, y un presidente de gobierno que ni siquiera es diputado.

Hay, en definitiva, una amenaza a la democracia, a la libertad, al Estado de Derecho y a la Unidad de España.

Por todo ello HAY QUE VOLVER A VOTAR

Desde VOX exigimos que los diputados devuelvan la representación que con tanta irresponsabilidad han utilizado. Que no den un paso más en sus delirantes manejos, siempre de espaldas a los españoles.

Sánchez no puede empezar peor
EDITORIAL Libertad Digital 9 Junio 2018

Primer Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez y primera cesión ante el golpismo catalán. Si hasta ahora la Generalidad ha podido vanagloriarse de manejar a su antojo el dinero de todos los españoles para sus particulares fines políticos gracias al generoso reparto de fondos del FLA, ahora los nacionalistas ya ni siquiera tendrán que justificar sus desmanes presupuestarios, de modo que volverán a contar con barra libre para financiar su proyecto separatista.

Al nuevo Gobierno del PSOE le ha faltado tiempo para plegarse a una de las principales exigencias de Quim Torra y los suyos: levantar el control financiero sobre las cuentas de la Generalidad. En septiembre de 2017, poco antes de que se celebrara el referéndum ilegal del 1-O, el entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se sacó de la la manga una nueva medida para evitar que la Generalidad destinara recursos a la organización de la citada consulta -pese a que llegaba muy tarde-. Para ello, en cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, y tras la reiterada vulneración de esta y otras normas que habían protagonizado los separatistas, el Ejecutivo de Rajoy decidió, finalmente, intervenir las cuentas catalanas por la puerta de atrás mediante la fijación de controles previos sobre todo el presupuesto autonómico.

Así, cualquier abono o disposición de fondos por parte de la Generalidad tendría que contar previamente con el visto bueno del Gobierno para que las entidades financieras pudieran ejecutar la orden. Lo que acaba de hacer el PSOE es levantar ese mecanismo reforzado de supervisión, con lo que Cataluña pasará a ser tratada como cualquier otra comunidad acogida al FLA, con lo que tan solo tendrá que justificar a posteriori el destino del dinero procedente exclusivamente del Estado, pudiendo manejar a su antojo el resto de recursos regionales.

El disparate de esta decisión no puede ser mayor. En primer lugar, porque la situación de Cataluña es excepcional y, por tanto, no es equivalente al del resto de autonomías. La Generalidad se declaró en rebeldía y sus antiguos dirigentes, unos presos y otros huidos, orquestaron un golpe contra la democracia y el orden constitucional cuya responsabilidad está siendo dirimida por la Justicia. Pero es que, además, sus sucesores en el cargo mantienen intacto su objetivo golpista. Otorgarles de nuevo carta blanca para financiar libremente un plan que atenta de forma directa contra la ley es de una deslealtad absoluta hacia el estado de derecho y el conjunto de los españoles.

Además, a diferencia de los argumentos esgrimidos por el PSOE para justificar esta nefasta decisión, el control previo sobre todas las cuentas de la Generalidad nada tiene que ver con el artículo 155 de la Constitución, ya que su puesta en marcha se aprobó antes. Y mucho menos es discriminatorio, como ha alegado este viernes la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá. Qué menos que intervenir las finanzas de quienes pretenden revertir el marco legal y la convivencia democrática de todos los españoles.

Sin embargo, lo más triste es que esta decisión poco o nada cambia con respecto a la situación existente hasta ahora bajo el mandato del PP. La pasividad y connivencia que demostró Rajoy durante el procés otorgó a los nacionalistas absoluta libertad para emplear el dinero de todos en la consecución de sus objetivos secesionistas con total impunidad. Los populares se negaron a actuar a pesar de que la ley les permitía intervenir las cuentas de la Generalidad, contentándose con meros anuncios y maniqueos controles que, a la vista está, no sirvieron de nada para frenar el 1-O y la posterior declaración de independencia. Ahora, el PSOE ya ni siquiera disimula y permite que Torra disponga de miles de millones de euros, sin ningún tipo de control efectivo, para continuar con la afrenta a España bajo el ilusorio y falaz deseo de que los separatistas cejarán en su empeño. Craso error, pues tan solo los fortalece.

La alfombra roja
Javier Somalo Libertad Digital 9 Junio 2018

Con el eco del bofetón a Mariano Rajoy aún resonando por los rincones, llegaron los nombres del gobierno Sánchez. En estos tiempos de absurda inmediatez hubo hasta ministros fantasma como Constantino Méndez al que El País, tan riguroso como global e independiente, llevó en volandas a los teléfonos móviles de muchos españoles. Demasiada prisa. Ketty Garat nos dijo en todo momento que "no es no" y era que no. Pero era el día de los nombres, la feria de muestras de ministros, frenesí de tuits y whatsapp. Por cierto, en esos breves textos que algunos se ponen como definición de su estado de ánimo en whatsapp, el de Carmen Martínez Castro reza: "Ocupada en desocuparme", siempre tan sensible con parados y pensionistas, convencida de que de una moqueta a otra sólo median unas vacaciones. El de María Pico es más, digamos, cool: "In the paradise", dice. Claro que, ingenuo yo, asumo que han cambiado las frasecitas con motivo de su cese cuando lo más probable es que lo escribieran nada más llegar al Poder. Cosas del whatsapp. Volvamos a la feria de ministros.

Pedro Sánchez recuerda a Zapatero: seriedad impostada, frases vacías y talante sin adjetivar. Por eso, el goteo de nombres de ministros sorprendió de principio a fin. Por eso y porque parecía que la investidura Frankenstein supondría carteras ministeriales para cada muñón del monstruito político y, al menos directamente, no fue así.

Las claves del gobierno Redondo –Iván Redondo, elestratega transversal– son propias del marketing: el producto ha de gustar al mayor número posible de personas y compensar todos los posibles rechazos. Así, había que combinar veteranía con bisoñez, feminismo hipertrófico con mensajes por la unidad de España o maestría burocrática con experiencia espacial y, cumpliendo la tradición, mucha extracción judicial, que para eso está la separación giratoria de poderes desde siempre.

Merecerá un futuro estudio detallado el culebrón de amigos y enemigos de Baltasar Garzón, juez inhabilitado por prevaricación que pone sello a familias dentro del gabinete de Sánchez. Margarita Robles y su hoy número dos, Ángel Olivares, recuerdan muy bien la fuga y captura de Roldán poco antes de que la ahora ministra cortara las alas de Garzón en el gobierno de Felipe González. El juez quería el puesto que le quitó la juez. Olivares, por su parte, tuvo que defenestrar a dos inspectores hoy comisarios, Enrique García Castaño y José Villarejo, a cuenta del "Informe Veritas" encargado contra Garzón desde las cloacas monclovitas, la sempiterna Moncloaca, porque el político se enfundó de nuevo la toga –en sólo 12 días tras su marcha del gobierno– dispuesto a que el Estado de Despecho cayera sobre ese PSOE tan rácano y desagradecido. Con el tiempo, Garzón y los policías que lo persiguieron se hicieron tan amigos. Si a todo esto le unimos que la cartera de Justicia está en manos de la íntima amiga de Garzón Dolores Delgado y que el CNI ha caído en terreno de Robles y Olivares, no cabe duda de que en este gobierno, nacido por primera vez de una moción de censura que surge a su vez de una sentencia judicial, se usará mucho la inteligencia.

El caso es que hoy sólo tenemos los nombres propios, los sujetos; nos faltan los predicados. Y ya podemos imaginar muchos si visitamos antecedentes, procedencias y coincidencias.

En cuanto al problema más gravede España, Josep Borrell se enfrentará tanto al separatismo como lo hizo García Margallo y desde la misma cartera de Exteriores. ¿Era Margallo separatista? No, pero estando en el poder, colocó a Cataluña a la altura institucional de España, en dos bloques, tal como deseaban los separatistas. ¿Por qué se supone que va a hacer otra cosa Borrell? Ya estamos de lleno en la continuación de la operación diálogo y lo más probable es que arribará al mismo puerto, quizá con menos disimulo y por última vez. Lo más grave: ¿se opondrá el PP? ¿Y con qué argumentos? De esa frustración tendría que nacer el nuevo partido post-Rajoy.

Mientras, este PSOE quiere borrar la imagen de Zapatero y aparentar una inédita solvencia pero a Sánchez no le tardará en brotar la "zeja". Si la sorpresa hoy se reduce a que no haya una Bibiana Aído o una Leire Pajín, ahí está, como urgencia hasta que el chiste se haga tragedia, Maxim Huerta. El resto no tardará en llegar porque el principal problema de este gobierno, y de España, es otra vez su presidente, capaz de envolverse en la bandera nacional más grande jamás conocida y desfilar por la alfombra roja acompañado de un cartel electoral "para los próximos meses". En ese tiempo es verdad que podría hundirse Podemos, al que ya ha arrebatado el asunto macrofeminista para abrir boca. Pero también puede hacer aguas Ciudadanos, desorientado en su ecumenismo político y simbólicamente tocado en el mercado de fichajes. En ese espacio de tiempo hasta es posible que el Partido Popular siga buscando su nombre definitivo entre los escombros, mirando compulsivamente las portadas de los periódicos. No aprenderán. La izquierda siempre es más rápida causando problemas eternamente vinculantes. Irreversibles.

Meritxell
José García Domínguez Libertad Digital 9 Junio 2018

Hay en el novísimo Gobierno de España, es sabido, dos ministros catalanes. Lo que ya no resulta tan del dominio público es que solo uno de ellos, Meritxell Batet, amén de catalana ejerce también, y sobre todo, de catalanista. Porque Borrell se limita a ser catalán y punto, pero Batet se reconoce en lo otro. Y lo otro, esto es, el catalanismo político, lejos de constituir una forma peculiar de sentimentalidad vinculada al amor al terruño, la lectura naif que siempre se ha hecho de ese término tan impreciso en los despachos del poder en Madrid, es una ideología perfectamente estructurada desde finales del siglo XIX, cuando Valentí Almirall rompió con los federalistas españoles que lideraba Pi y Margall para crear sus bases teóricas. Así, todos los separatistas, absolutamente todos, son catalanistas, aunque no todos los catalanistas, en cambio, resulten ser separatistas. Batet e Iceta, por ejemplo, apelan a lo uno pero no a lo otro. Y es que el catalanismo constituye el mínimo común denominador que comparten sin tensión mayor personas tan distantes como Torra y Batet.

He ahí un espacio común que se define por la asunción de dos principios innegociable e indiscutibles para cualquiera que se diga catalanista. El primero tiene que ver con el lugar tan singular que todos ellos a partir de Almirall han querido imaginar para la relación entre Cataluña y el resto de España. De ahí que, al igual que Torra, que Puigdemont, que Mas, que Maragall, que Pujol, que Macià o que Companys, Batet también fantasee con que España no es más que el agregado artificial de varios pueblos muy distintos y distantes entre sí, pueblos que comparten un único Estado pero que, al margen de esa superestructura jurídica y formal, mantienen trayectorias históricas y vitales diferentes. Razón por la cual la mayoría de los catalanistas son hoy ya abiertamente separatistas. Y razón por la que aquellos que no son separatistas, como la ministra, rechazan a su vez el federalismo clásico. Porque Batet, que afirma ser federalista de boquilla, nada tiene que ver en realidad con los federalistas europeos o norteamericanos que sentaron los principios de esa forma de distribuir el poder dentro de los Estados compuestos.

Ningún federalista norteamericano o alemán, pongamos por caso, se podría a reconocer en las tesis federalistas del PSC, que no son otras que las de la ministra. Porque el PSC de hoy, como Almirall hace un siglo, predica que la soberanía de su Estado federal" no residiría en la Nación española, sino en esos pueblos ibéricos surgidos de la noche de los tiempos que, según los catalanistas, están llamados a pactar entre sí un definitivo orden constitucional hispano.

Porque Batet, al igual que Torra, exactamente igual que Torra, vive aferrada a la creencia de que no hay un pueblo español único, el formado por los individuos libres e iguales que se autodeterminan en el texto de la Carta Magna, y que resulta ser el titular exclusivo de la soberanía. Ese pueblo único y esa soberanía única son negados tanto por el testaferro del golpista como por la ministra. En ese punto, una y otro están completamente de acuerdo. Por algo, otro y una, ambos dos, se tienen por genuinos catalanistas de piedra picada. El segundo aspecto, en fin, que da cuerpo a la doctrina catalanista común a Torra y Batet es el tan manido de la identidad diferencial, que encuentra su expresión mística más elaborada en la lengua vernácula, la única portadora de legitimidad de origen dentro del territorio catalán para todos ellos. Sí, cierto, el uno es separatista y la otra no. Bien, pero en todo lo demás son iguales. Completamente iguales. Indistinguibles de hecho.

Rajoy a fuego lento
Gregorio Morán cronicaglobal 9 Junio 2018

Decía mi madre “Dios nos libre del día de las alabanzas”, refrán popular que se ha confirmado tras el abandono de Rajoy, como una letanía no exenta de cinismo y adscrita a ese virus de los tiempos que corren, definido como “lo políticamente correcto”. Ante la retirada de Mariano Rajoy se han escuchado frases encomiásticas de los suyos, lógicas viniendo de quienes vienen y dirigidas a quien ha orientado sus vidas y haberes en la última década. También algunos sañudos adversarios han bajado las armas de la dialéctica política para calificar al ya expresidente del Gobierno como elegante en su despedida.

No lo entiendo, porque si de algo se puede acusar al Rajoy político es de jugador taimado, lento, exasperante en su modo y manera de hacer que los problemas se enquisten por si se produce la buena ventura de que se resuelvan solos, como los azucarillos. Fue, pues, todo lo contrario de la previsión, y su comportamiento tenía más que ver con el carretero que lleva el carro de bueyes siempre por la misma rodada sin preocuparse de encontrar caminos, salidas, vericuetos que ayuden a escapar de lo trillado, inservible por obsoleto. Nada le define mejor que su opción profesional, registrador de la propiedad.

Eso fue. Un registrador de la propiedad devenido en político hasta alcanzar, gracias al dedazo de Aznar, la presidencia del Gobierno. No es de extrañar en estos tiempos en los que la propiedad se ha incorporado a los lemas de la Revolución francesa y la victoria de la burguesía y el capitalismo --libertad, igualdad, fraternidad y propiedad-- no es de extrañar, digo, que fuera un registrador de la propiedad el que diera al Partido Popular su mayor victoria electoral en 2011. Lo que aquellos voraces líderes nacidos para mandar --Fraga y Aznar-- no consiguieron nunca lo logró un apocado personaje nacido para asentar los registros de la propiedad.

Metido hasta las cejas por acción u omisión en ese barco pirata en el que se había convertido el Partido Popular con su corrupción endémica, se mantuvo fiel al silencio, ese silencio que sirve tanto para el secreto de confesión como para la complicidad mafiosa. Pero, ¿elegante? Con tal de quitárselo de encima le hubieran reconocido como un demóstenes de la oratoria, él que se expresa en un castellano vulgar, de jugador de tute cabrón, variedad del naipe adecuado para gentes taimadas. Esos finales de palabra o verbo en "ao", comiéndose la d, o el retrato crepuscular del almuerzo en comunión con sus más fieles vasallos del PP, esa despedida donde irritado porque de una parte se estaba emocionando o quizá recordara la ovación que le dieron los mismos a la cleptómana Cifuentes unas horas antes de que la pusieran de patitas en la calle. Un aplauso que para un hombre como él podía tener varios significados, desde la improbable adhesión incondicional a la inquietud porque les había llevado a la ruina y a tener que buscarse oficio sin sinecuras. Como aplaudían tanto y tan seguido, se le ocurrió exclamar ante el micrófono abierto "Joder, que alguien pare, coño". Frase pixelada hasta borrarla de nuestros medios y que podría parangonarse con aquel "¡Mierda!" que el general francés Cambronne soltó cuando le pidieron que se rindiera.

¿Elegante? ¿El hombre que se encierra en un restaurante de lujo --podía haber sido una taberna gallega, da igual-- a la vera de la Puerta de Alcalá y pasa allí tan largas horas de sobremesa con un puñado de fieles, mientras en el Parlamento están tratando de lo suyo? Ese "suyo" que ya le importa una higa. Una vez más cabe decir que no se ha ido, que le han echado y con rara unanimidad aunque cada cual tuviera sus razones para hacerlo. No es la muerte de Julio César, no exageremos, es tan sólo un asiento imprescindible en el libro del registrador de la propiedad. Mediocre y resistente, como esos ciclistas gregarios a los que admira tanto.

¿Elegante? Falaz hasta el final, porque decir que deja un país mejor que el que cogió resulta una patochada de niño sin juguete. En su inanidad de hombre sin atributos se niega a reconocer que su papel ha sido el del bombero torero; aquellos enanitos que hacían cabriolas en las plazas de toros y que no dejaban de ser un resto de la España valleinclanesca que él conoció de cerca.

No es verdad que fuera Rajoy un hacedor de independentistas como inventaron los cerebrinos del procés para no asumir sus responsabilidades. Fue lo contrario. El independentismo hizo muchos rajoys en Cataluña y fuera de ella. Los vamos a sufrir.

'El monstruo de Sanchezstein' y los cambios de chaqueta
Rubén Arranz. vozpopuli 9 Junio 2018

Pedro Sánchez es un político recompuesto a partir de sus propios añicos. Desde que perdió las elecciones de diciembre de 2015 ha sido el underdog del PSOE, el rival endeble que buscaba Don King para que sus púgiles de cabecera aumentaran su récord de victorias sin sudar en exceso. Perdió en sus duelos con Rajoy, gastó demasiado para ganar a los puntos -y por la mínima- a Pablo Iglesias; y fue noqueado por Susana Díaz, a quien respaldaban las vacas sagradas socialistas y el 'aparato' mediático. El 2 de octubre de 2016, salió de Ferraz con sus pertenencias apiladas en cajas y su carrera política reducida a un mero carné de partido. Poco después, se lanzó a la carretera y, quien sabe si por su perseverancia -innegable- o por una extraña alineación de los astros, menos de dos años después es presidente del Gobierno. Contra todo pronóstico y sin haber contado con aliados claros en la prensa. Muchos apostaron contra sus rivales, pero casi nadie a su favor.

Ciertamente, la política se ha vuelto una disciplina farragosa para quienes tratan de ganarse la vida con el análisis predictivo. Especialmente, en esta larga primavera dublinesa que vive Madrid, en la que todo el mundo mira al cielo y a la televisión antes de salir de casa, por si en la calle o en el Parlamento amenaza con descargar una tormenta de granizo. La ascensión de Sánchez fue prácticamente impredecible porque el propio personaje lo es. La oposición le acusó de querer conformar un Gobierno Frankenstein, pero, en realidad, el monstruo de las cicatrices es él, pues su propia figura política se ha erigido, reciclado y parcheado con pedazos de ideología y propuestas que, según el caso, son incompatibles las unas con las otras, lo que siempre complica la tarea de hacer amigos en los medios.

Sánchez, como Donald Trump, ha llegado al poder con muy pocos amigos en los medios, lo que invita a reflexionar sobre la pérdida de influencia de estas empresas, que aún están plagadas de directivos que las sitúan como los grandes focos de influencia de la sociedad. Conviene remontarse al 29 de octubre de 2016, cuando fue entrevistado por Jordi Évole en un momento en el que se encontraba con una mano delante y otra detrás, fuera del Parlamento, de Ferraz y de los principales círculos de poder. En la conversación, denunció las presiones que había sufrido por parte de “los responsables de El País” para que no sellara un pacto de Gobierno con Podemos. Pocos días antes, el diario exigía su dimisión como secretario general del PSOE en un editorial en el que le definía como un “insensato sin escrúpulos”. El Grupo Prisa estaba entonces presidido por Juan Luis Cebrián, que había forjado una alianza con Soraya Sáenz de Santamaría que, como tantas otras, se sustentaba en el “yo te cuido si tú me cuidas”.

Al frente del rotativo generalista se encontraba Antonio Caño, quien tuvo que pedir perdón a los suscriptores del diario después de publicar el citado texto, en el que ponía en duda la honorabilidad de Sánchez. El pasado viernes 1 de junio, a medianoche, cuando Mariano Rajoy apuraba sus últimas horas como presidente, El País publicó un artículo en el que aseguraba: “Desalojar a Rajoy, insistimos, es un imperativo. Intentar gobernar sin apoyos o, peor, con unos apoyos contraproducentes, una imprudencia”. Dos días después, el propio Caño firmaba un artículo de opinión -lo situaba por delante del de Mario Vargas-Llosa- en que volvía a pedir la convocatoria de comicios.

Este viernes, día sexto del nuevo régimen, Soledad Gallego-Díaz era presentada como nueva directora de El País. Prisa quiere volver a posicionar al periódico en la centro-izquierda y ha situado en el puesto a una mujer de una marcada ideología progresista. Caño estaba sentenciado desde hace varias semanas y sólo hacía falta buscar el momento oportuno para consumar su destitución. El cambio de presidente fue la ocasión perfecta. Desde luego, el 'sacrificio' beneficiará a 'la nueva Prisa' y al propio a Sánchez.

Chaqueta nueva
No hay duda de que al nuevo presidente del Ejecutivo le harán falta algunos cambios de chaqueta en los medios para tener un buen grupo de aliados. A tenor de lo visto esta semana, especialmente tras la presentación premeditadamente escalonada del 'Gobierno social media' -inocentes quienes piensen que un país lo gobiernan nombres-, parece claro que una parte de sus críticos le compondrán cantares de gesta a partir de ahora, sin dejarse influir en exceso por inoportunos dilemas éticos que generan malestares, amargan el carácter y no contribuyen a tener el plato lleno a la hora de comer.

Habrá que ver también cómo evoluciona su relación con La Sexta, la cadena tutelada por Mauricio Casals desde las sombras, quien en los pinchazos telefónicos del 'caso Lezo' se vanagloriaba de que “el sandwich al PSOE” (la pinza) estaba funcionando “de cine”, como se demostró en los comicios de 2015 y 2016, en los que el partido tocó fondo. El propio Sánchez criticó en el pasado la línea editorial de la cadena, que realizó guiños a varios de sus rivales, pero no a él. Este jueves, en el informativo del mediodía de este canal, sus periodistas celebraban por todo lo alto que el Ejecutivo tuviera más mujeres que hombres. Y el nivel de crítica a Sánchez era -por así decirlo- indetectable. Desde luego, parece que una de las partes está dispuesta a olvidar las viejas rencillas.

Resulta curioso, por cierto, que el nuevo presidente haya elegido a un periodista de Mediaset, Miguel Ángel Oliver, para encabezar la Secretaría de Estado de Comunicación. Sobre todo, si se tiene en cuenta la buena relación que une a Sánchez con Pedro Piqueras, el director de Informativos Telecinco. En el recuerdo quedan las fricciones que este grupo audiovisual mantuvo con el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, quien, en 2005, montó en un avión rumbo a Italia a unos cuantos fontaneros de Moncloa para pedir a un emisario de Silvio Berlusconi la cabeza de Paolo Vasile, su consejero delegado en España.

Habrá que ver si Sánchez decide cobrarse a partir de ahora las cuentas pendientes con La Sexta y se apoya en Mediaset, su principal competidor y la antigua casa de Máxim Huerta. Entre medias de estos grupos está situada RTVE, de la que saldrán próximamente los hombres de Génova después de que se resuelva el concurso público que pretende despolitizar sus órganos de gobierno. Permítanme que no me crea ni una palabra hasta que no vea el resultado. Como consejero áulico del nuevo presidente seguirá Iván Redondo, un 'mago de la imagen' que formó parte del Ejecutivo de José Antonio Monago (PP) en Extremadura, en un período en el que la televisión pública no voló libre, precisamente.

La rentabilidad de la agitación
Por lo que se ha visto durante la última semana, la situación no invita precisamente a ser optimista. Lamentablemente, el negocio manda, la audiencia ejerce un poder dictatorial y gran parte del 'aparato mediático' prescindirá de los matices para evaluar al nuevo Ejecutivo, como ocurría con el anterior. Los medios han querido ser esclavos de quienes pagan y de quienes los 'consumen', de ahí que muchas veces antepongan los clichés a lo razonable. La fast food propagandística al solomillo argumental. Y si hace falta radicalizarse o cambiar de chaqueta para mantener a flote el negocio, tonto el último. Muchos de los que han vivido bien contra el Gobierno de Rajoy, no dudarán en reinventarse. Y viceversa. La coherencia no suele ser un obstáculo cuando hay dinero mediante.

En un tiempo en el que los grandes popes de la política y de los medios hablan de la necesidad de combatir las fake-news, resulta desilusionante observar cómo se aparca el debate sobre el desgaste que ha sufrido la credibilidad de la prensa del establishment como consecuencia de este tipo de prácticas, que han provocado que los ciudadanos, desencantados como consecuencia de la crisis, cada vez confíen menos en la prensa tradicional.

En este contexto, en el que, por otra parte, el periodismo ha perdido claramente el monopolio de la información por las nuevas posibilidades tecnológicas, los underdog de la política han cosechado varias victorias (upset) contra todo pronóstico, pese a tener en su contra a la práctica totalidad de los medios de comunicación. Ahí está Pedro Sánchez, en Moncloa, tras un duro camino en el que no le ha prestado apoyo ninguno de los cuatro principales periódicos; ni la televisión pública; ni los periodistas más influyentes de las cadenas privadas, que han mirado hacia la oposición o hacia sus rivales en el partido en lugar de hacia su otrora triste figura.

Quizá estos hechos deberían invitar a reflexionar sobre la merma de la influencia de los medios de comunicación tradicionales en la edad de las redes sociales, que parece proporcional al desencanto de una parte de los ciudadanos con el sistema. Es decir, enorme. Quizá esto explique a Sánchez. Al Sánchez presidente, me refiero.

Teniente General máximo responsable de las Fuerzas Armadas en la Comunidad Valenciana
Francisco José Gan Pampols: "Con los yihadistas no cabe negociar, solo aniquilarlos"
www.latribunadelpaisvasco.com 9 Junio 2018

En los "Desayunos de la Agencia EFE en el Colegio de Abogados de Valencia", el máximo responsable del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad defiende que el salafismo yihadista se está extendiendo de forma "globalizada" y que, para atajarlo, hay que controlar las prédicas en las mezquitas, trabajar en la socialización de los individuos y controlar las redes y los flujos económicos.

"Con un salafista yihadista no se puede negociar. Es imposible porque no hay un elemento común, una zona de aproximación, está la subyugación o la eliminación, eso es lo que pretenden" con quien no comparta sus creencias.

Según informa la Agencia EFE, preguntado sobre si solo se les puede vencer con las armas, el también jefe del Cuartel General de Rápido Despliegue de la OTAN en Bétera, asevera que "en primer término sí: cuando los tengas implantados, lo único que puedes hacer es aniquilarlos y a partir de ahí atacar sus raíces".

"Ante un salafista yihadista decidido a actuar y armado lo único que se puede hacer es abatirlo o intentar capturarlo, pero ten la certeza de que si puede actuar, actuará, y lo hará de la forma más dolorosa y causando el mayor daño posible", alerta.

El militar asegura que en Occidente el problema es de musulmanes de "segundas y terceras generaciones", en algunos casos arraigadas, pero que experimentan "procesos de radicalismo exprés" quizá porque "no tienen sentido de pertenencia a una sociedad", ya que "no se ha hecho el tránsito de los valores tradicionales a los actuales".

Explica que valores como la democracia o la diferencia entre la vida pública y la privada no existen en el Islam radical donde solo hay una forma de regirse, una comunidad y un ideal, lo que "llevado al radicalismo, les lleva a la aniquilación del adversario".

En opinión de Gan Pampols, para atajar esta grave situación "hay que tener conciencia del problema y no demonizar" solo por llevar hiyab o tener barba, impedir "que vivan en guetos aislados", controlar su socialización en los colegios, "obligarlos a que, sí o sí, compartan los valores de la sociedad democrática" y "controlar la prédica de las mezquitas" porque el límite de la libertad de culto es "el respeto a los principios básicos de la convivencia".

En otro orden de cosas, Pampols también afirmó que, en su opinión, la sociedad no llega a apreciar que, cosas tan cotidianas como que los semáforos funcionen, que salga agua del grifo o que haya carburante en una gasolinera, son servicios esenciales que funcionan porque hay un sistema de seguridad que permite la prestación de ese servicio. "Y son las Fuerzas Armadas las que garantizan esa seguridad todos los días" por tierra, mar y aire.

Asimismo, Gan Pampols considera que es negativo ahondar en la disociación sociedad-Ejército porque hace pensar que "la seguridad es algo que se subroga al Ejército y no tiene nada que ver conmigo", pero a su juicio uno tiene que "pedir responsabilidades y exigir información sobre qué hacen las Fuerzas Armadas, por qué y quién lo manda y cuánto cuestan".

El máximo responsable institucional de las Fuerzas Armadas en la Comunidad Valenciana rechaza iniciativas como que no haya expositores de los Ejércitos en las ferias infantiles y juveniles, porque cree que ese público, en proceso de formación, "ha de saber que forman parte de una nación que tiene Fuerzas Armadas y no se les debe hurtar ese conocimiento".

"Es obligado ya abandonar esa concepción seráfica de la vida, la de que todo el mundo es bueno y vamos hacia la paz perpetua porque a la gente, sin necesidad de agobiarla, hay que explicarle en qué mundo vive, qué puede hacer para mejorarlo y, hasta que eso se produzca, qué se necesita para tener oportunidades de cambio", añade.

Austria cerrará siete mezquitas y expulsará hasta a 60 predicadores islámicos

El Gobierno anuncia que cerrará siete mezquitas por difundir ideas extremistas y adoctrinar a menores de edad, y expulsará hasta a 60 imanes que reciben financiación del exterior
El Confidencial 9 Junio 2018

El Gobierno austríaco anunció hoy que cerrará siete mezquitas por difundir ideas extremistas y adoctrinar a menores de edad, y expulsará hasta a 60 imanes que reciben financiación del exterior, supuestamente desde Turquía. "Las sociedades paralelas, el islam político y el extremismo no tienen cabida en Austria", declaró en una rueda de prensa en Viena el canciller conservador Sebastian Kurz.

La decisión se tomó tras una investigación por la aparición de una imágenes en las que un grupo de niños recreaban con uniformes militares -posando incluso como cadáveres amortajados con banderas turcas- la batalla de Galípoli, desarrollada en suelo turco durante la I Guerra Mundial. Las imágenes desataron una gran debate público en Austria sobre las ideas y los valores que se impartían en algunas mezquitas de la asociación austro-turca ATIB, que cuenta con imanes cuyos sueldos son sufragados por Turquía.

Sobre las mezquitas que se cerrarán en distintos lugares del país -cuatro en Viena, dos en la región de Alta Austria y una en Carintia- pesa la acusación, en un caso, de difundir ideas ultranacionalistas turcas y, en otros seis, de promover una lectura ultraconservadora de los principios islámicos. En concreto se cerrará una mezquita en Viena vinculada a ideas turcas de extrema derecha y otras seis de una pequeña asociación árabe que difundía ideas próximas al salafismo, una corriente ultraconservadora del islam. La asociación minoritaria que gestiona esas seis mezquitas con prédicas próximas al salafismo -la Comunidad religiosa árabe- será además disuelta, anunció el Gobierno.

La asociación islámica mayoritaria en el país, la Comunidad de Culto Musulmán (IGGiÖ), ayudó en las investigaciones y aseguró que las mezquitas no contaba con los permisos apropiados para funcionar, según anunció el Ejecutivo. La asociación austro-turca ATIB, que cuenta con unos 100.000 miembros, pasa por una asociación muy próxima al islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

El ministro del Interior, el ultranacionalista Herbert Kickl, aseguró a la prensa que hasta 60 predicadores de ATIB podrían ser deportados junto a sus familias -en total alrededor de 150 personas- por violar la ley austríaca que prohíbe a los imanes recibir fondos desde el exterior. Esta es la primera vez que se aplica la ley aprobada en 2015 que prohíbe cualquier financiación extranjera de los predicadores y los lugares de culto musulmanes para limitar la influencia foránea sobre la comunidad islámica austríaca.

"En Austria existe la libertad religiosa", aseguró el vicecanciller austríacos, el líder ultranacionalista Heinz-Christian Strache. "Por eso es importante que ese principio no sea utilizado para el adoctrinamiento político", agregó. El Gobierno austríaco anunció recientemente también una iniciativa legal para prohibir el velo islámico para niñas en jardines de infancia y escuelas primarias para evitar su posible discriminación y garantizar la igualdad de oportunidades. En Austria vive alrededor de medio millón de musulmanes -en su mayoría de origen turco y bosnio-, lo que representa el 6% de la población de un país de mayoría católica.

En febrero, el Parlamento austríaco aprobó una ley que prohíbe la financiación extranjera de imanes y mezquitas, y demanda a las congregaciones musulmanas la aceptación explícita de la primacía del Estado de derecho sobre la "sharía" (ley islámica). La iniciativa legal contó con el respaldo de los diputados de la gran coalición gubernamental, formada por socialdemócratas y democristianos, y fue criticada por representantes de asociaciones islámicas, al considerar que los musulmanes son tratados como "ciudadanos de segunda clase".

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‘ES UN EJECUTIVO INCAPAZ’
VOX inicia una recogida de firmas para pedir la convocatoria de elecciones
La Gaceta 9 Junio 2018

“Nunca quisimos gustarles a ellos, queremos representarte a ti”, el lema del último spot de la formación liderada por Santiago Abascal.

VOX ha iniciado una recogida de firmas para pedir que se ponga fin al Gobierno presidido por Pedro Sánchez y se convoquen elecciones generales dado que “no tiene mayoría en el Senado” y cuenta “con apoyos absolutamente inestables en el Congreso”.

A juicio de la formación, es “un ejecutivo incapaz de hacer frente a la grave situación que vive el Estado con el golpe en Cataluña”. “Exigimos a los diputados (…) que no den un paso más en sus delirantes manejos, siempre de espaldas a los españoles”, dice en un comunicado.

El partido liderado por Santiago Abascal recuerda que el pasado domingo consiguió reunir a 2.000 personas en un acto en Barcelona en el que se pidió la convocatoria de nuevos comicios y “la ilegalización de los partidos separatistas que han perpetrado un golpe de Estado”, a más de 6.000 personas en la Plaza de Colón de Madrid y a 1.500 en Sevilla.

También señala que ha interpuesto en el Juzgado de Instrucción número 3 de Cornellá una querella contra el jefe de los Mossos d’Esquadra, Ferrán López, y otros altos mandos de la policía autonómica por “no cumplir con el mandato judicial de impedir la celebración de la consulta separatista”. La querella se fundamenta en los presuntos delitos de sedición, rebelión y desobediencia y denegación de auxilio, ya que los cargos “no ejecutaron las órdenes enviadas por parte del juez de instrucción que estaba de guardia”.

VOX, que ejerce como acusación particular en la causa que investiga el procés en el Tribunal Supremo, ha lanzado un spot en el que recupera todas las alusiones en las últimas semanas de dirigentes izquierdistas como el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique, y de separatistas como Gabriel Rufián tratando de desacreditarles. “Nunca quisimos gustarles a ellos, queremos representarte a ti”, finaliza.

Los independentistas comienzan a pasar la factura
OKDIARIO 9 Junio 2018

Pedro Sánchez comienza a pagar la factura por el apoyo Frankenstein que recibió en la moción de censura contra Mariano Rajoy. Aún enfrascados en los nombramientos, el Gobierno que ha confeccionado no ha tenido tiempo siquiera de ejercer sus funciones ejecutivas cuando ya ha concedido la primera prebenda a los independentistas catalanes. El contexto de tensión propiciado por el xenófobo Quim Torra aconseja mantener el 155 hasta que la seguridad jurídica esté plenamente garantizada. Más, si cabe, cuando las empresas siguen abandonando la comunidad autónoma para poner a salvo sus negocios. No obstante, lejos de asentar primero el constitucionalismo y después establecer el diálogo, Sánchez ha decido levantar el control de las cuentas por parte del Ministerio de Hacienda a la Generalitat. Esta concesión se produce horas después de que el Govern haya inyectado 20 millones de euros adicionales a la televisión golpista TV3.

A pesar de que siempre ha estado extremadamente politizada, la cadena pública de la región ha estado vampirizada con especial intensidad desde el golpe de Estado del pasado 1 de octubre. El medio que dirige Vicent Sanchis ha sido el gran altavoz de la ilegalidad para los separatistas. En sus programas se han dado esperpentos como la quema de una Constitución, los insultos a España o el enaltecimiento de los propios golpistas. El recién estrenado Gobierno de España, lejos de intervenirla como aconseja la ley y el sentido común, ha levantado el control al uso del dinero de sus principales financiadores. Una medida que parece un pago por el apoyo a la moción de censura contra Mariano Rajoy. Esta es una de las consecuencias de que Sánchez trate de desarrollar la actividad gubernamental con sólo 84 diputados. Se ve obligado a unas cesiones nada aconsejables dado el día a día de inestabilidad que carcome Cataluña.

El presidente del Gobierno no sólo debería seguir controlando las cuentas públicas catalanas, sino que ha de mantener una especial vigilancia sobre otros asuntos tan importantes como la gestión de los Mossos o la intervención de la propia TV3. Donde la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, ve “normalidad política” sólo hay cesiones a los que violan esa “normalidad” jornada tras jornada. Ni Quim Torra ni otros adláteres del golpista huido Carles Puigdemont como puede ser Elsa Artadi han renunciado en ningún momento a perseverar en el golpismo. Dejar de vigilar el manejo del dinero que reciben por parte de todos los españoles es una irresponsabilidad que puede conllevar que utilicen estos fondos para fortalecer su deriva. La Guardia Civil ya ha alertado en varios informes de la malversación de la Generalitat durante el 1-O. El Govern que hay ahora en vigor es más de lo mismo. Tanto a España como a Sánchez les irá muy mal si el Gobierno comienza a hacer regalos tan pronto y en cuestiones tan claves.

Sánchez ya empieza a pagar sus hipotecas
EDITORIAL Libertad Digital 9 Junio 2018

Ha bastado el primer Consejo de Ministros para comprobar el lastre de las hipotecas con las que Pedro Sánchez arranca su mandato. El levantamiento de los controles financieros a la Generalitat supone una incomprensible e irresponsable cesión a los separatistas en un contexto en el que ni Quim Torra ha ofrecido gestos de distensión ni su Gobierno ha mostrado la más mínima muestra de retornar a la senda completa de la normalidad institucional. Nos parece muy preocupante que el Ejecutivo ordene rebajar los niveles de supervisión de las cuentas del Govern mientras el independentismo mantiene incólume la amenaza de relanzar el procés.

Antes de la moción de censura, tanto Sánchez como el resto de portavoces socialistas se apresuraron a aclarar que, aunque el artículo 155 decayera automáticamente tras la toma de posesión de Torra, consideraban que aún no se daban las condiciones para retirar las estrictas medidas de control de gasto fijadas el pasado septiembre por Cristóbal Montoro -antes del referéndum ilegal del 1 de octubre y de la entrada en vigor del 155- para evitar en el Govern el desvío de fondos hacia "actividades contrarias a la ley". Lo que hizo ayer el Gobierno fue levantar el control que obligaba a la banca a comunicar a Hacienda todo pago de la Generalitat que transitara por sus cuentas. Y lo ha hecho sin que haya desaparecido "la situación de riesgo para el interés general" en Cataluña. Es evidente, por tanto, que la medida adoptada por Sánchez supone una gracia destinada a allanar el camino para su entrevista con Torra, con quien ayer contactó por teléfono. La propia portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, que no destacó precisamente por su claridad a la hora de referirse a una cuestión tan delicada, tachó esta decisión de "gesto para la normalización".

Resulta inexplicable que el Ejecutivo atisbe un escenario de normalización cuando Quim Torra ha proclamado su voluntad de cumplir el "mandato del 1-O", cuando se ha propuesto recuperar el Diplocat y las embajadas en el exterior y cuando ya ha exigido a La Moncloa que desista en los recursos interpuestos ante el Tribunal Constitucional para paralizar las leyes sociales dePuigdemont. Ni siquiera se ha dignado a retirar la pancarta de los presos, motivo por el cual, con toda razón, Inés Arrimadas ha rechazado reunirse con el president. El independentismo no ha dado señales, pese al fin de la intervención estatal, de abrir un periodo que permita el restablecimiento de la normalidad autonómica. Al contrario. Continúa la legitimización del golpe de octubre y la radicalización de un movimiento que ya no disimula su deriva excluyente y xenófoba. La consellera de Educación no tiene empacho en calificar el castellano como "una lengua de imposición" y un centenar de independentistas, cegados por el sectarismo, boicotearon el jueves por la tarde la conferencia sobre Cervantes del prestigioso historiador Ricardo García Cárcel organizada por Sociedad Civil Catalana en la Universidad de Barcelona (UB). Las hordas secesionistas siguen empecinadas en recrudecer el hostigamiento al disidente, exhibiendo actitudes más propias del fascismo que de un país democrático. El rector de la UB debe dar explicaciones en el Parlament tras este intolerable ataque.

En todo caso, el hecho de que los radicales campen a sus anchas por la universidad revela hasta qué punto la gangrena del nacionalpopulismo convierte en pútrido e irrespirable el espacio público en Cataluña. En consecuencia, relajar la respuesta al embate secesionista constituye una irresponsabilidad y una torpeza mayúsculas del Gobierno. Mientras Torra y sus socios mantengan su desafío al orden constitucional, el Ejecutivo no debería sentarse a una mesa a negociar absolutamente nada. Su obligación es preservar el marco legal y garantizar la convivencia. Lo contrario sería un ejercicio de adanismo político que puede salirle muy caro a España.

La bondad de las hipotecas y la maldad de los chantajes
Nota del Editor 9 Junio 2018

Una hipoteca es algo estupendo, tanto para el que la otorga como para el que la contrata: es un acuerdo mediante el que uno establece su creencia de que otro va a devolverle en el futuro el bien que le cede ahora, intereses mediante. Los dos salen beneficiados, el que la otorga no puede disponer del bien hasta que el que la reciba lo devuelva, a cambio de un beneficio futuro. Y el que la recibe, dispone del bien de modo inmediato y tiene que ir pagando poco a poco en vez de en una vez lo que le resultaría imposible.

Por eso llamar hipoteca, aunque sea una segunda acepción en su forma verbal, al chantaje de los nacionalistas resulta muy difuso. Hay que decir de chantaje, extorsión, y mirando por ahí aparece también timo, que en casi todos los casos en España es la palabra mas correcta.

¡nos llamamos y quedamos en vernos!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9 Junio 2018

PEDRO SÁNCHEZ QUEDA POR TELÉFONO CON JOAQUIM TORRA PARA VERSE PRONTO. / PUIGDEMONT DICE QUE LA CONCESIÓN DE LOS 45 PUNTOS RECLAMADOS NO DEJA EL CONTADOR A CERO.

No hay duda de que la prioridad de Pedro Sánchez es Cataluña. Lo malo es que ya sabemos cual es su idea de España y su disposición para reconocer las singularidades nacionales y crear una república federal asimétrica. Los gestos de acercamiento a las tesis golpistas son evidentes y el primero consiste en aceptar debatir sobre los 45 puntos de reclamaciones que el golpista fugitivo de la justica Carles Puigdemont presentó al censurado Gobierno de Mariano Rajoy. Unas reclamaciones que comenzaban por la del reconocimiento del derecho a decidir sobre la autodeterminación, véase independencia, de Cataluña. Un escollo que condiciona el resto de las peticiones de las que hasta Rajoy estaba dispuesto a debatir para evitar lo que finalmente se produjo, el golpe de Estado con la declaración unilateral de independencia. Pero es que hay que admitir que el PSOE demagogo y populista de Pedro Sánchez, como antes lo fue el de José Luís Rodríguez Zapatero, pervierte como nadie el significado de la palabra diálogo.

De la llamada de Pedro Sánchez al xenófobo radical Presidente del Gobierno de la Generalidad de Cataluña, Joaquim Torra, solo ha trascendido que Pedro le planteó el verse pronto. Y la verdad, eso me suena como cuando dos conocidos se encuentran en la calle y tras un intercambio de expresiones cordiales, sonrisas y banalidades se despiden con un “a ver si nos llamamos y quedamos”, a sabiendas de que ninguno de los dos tiene el mínimo interés para que ese reencuentro fortuito se produzca. Sin embargo, en este caso prima el interés por dar una salida pactada que demuestre el “talante” de este PSOE dialogante sobre la intransigencia del cavernario PP. Y la primera cuestión ha sido ir eliminando todo aquello que mantiene vivas las medidas de intervención del artículo 155. Y nadie duda de que la más coactiva era el bloqueo de los gastos impuesto por el “nihil obstat” previo de la censura de Hacienda. Un escollo que ayer mismo fue eliminado tras la reunión del Consejo de Gobierno (ese de Ministras y Ministros).Lo que no está claro es si eso incluye el control posterior que expresamente no ha sido anulado y que Carles Puigdemont reclama su eliminación para no tener que dar explicaciones del destino de los fondos públicos. Un control de cuentas que se hace imprescindible dados los antecedentes.

No sabemos nada más del alcance de esa conversación ni de su duración. Pero creo que muy pronto podremos ver sus efectos. Por lo pronto, la intención de Pedro Sánchez es dar la idea de que Cataluña no va a recibir ningún trato especial por parte de su ejecutivo. Una táctica que sin duda tiene la firma del ideólogo y flamante asesor de campaña, Iván Redondo, recientemente nombrado nuevo Director del Gabinete del Presidente. Para ello la reunión con Torra se enmarcará en una ronda de contactos con el resto de Presidentes autonómicos. O lo que es lo mismo, llevar el toro bravo a los corrales como hacía el célebre “Florito” en las ventas con sus toros mansos. EL siguiente paso es dejar ver la buena disposición a dialogar de todo tratando los 45 puntos de reclamaciones presentados por Puigdemont y que superaban a los 32 puntos que en su día presentó Artur Mas, incluso el de la autodeterminación, aunque de cara al exterior se siga diciendo que el límite lo impone la Constitución.

Una táctica de apaciguamiento que recuerda demasiado a la que practicó de forma vergonzosa e ignominiosa el PSE con Patxi López al frente con la mesa de Batasuna con el etarra Arnaldo Otegi de interlocutor. Y eso que el PSE y el PSOE llevaban en la mochila las cenizas virtuales de algunas de sus víctimas a manos de ETA a la hora de compartir mesa con el brazo político de la banda terrorista. EL diálogo incluía aquello de “paz por territorios”. Lo mismo que ahora en esta supuesta mesa de diálogo entre los golpistas catalanes y este Gobierno de okupas dispuesto a pactar con los enemigos de España tras haber aceptado su apoyo parlamentario para asaltar el poder y echar al legítimo Gobierno del PP salido de las urnas en las elecciones generales.

Porque la realidad es que en esa concepción plurinacional de este desquiciado PSOE prevalece la idea de que en España existen territorios con derechos incuestionables para tener una posición de privilegio sobre el resto de las comunidades. De hecho, la propia Constitución de España de 1978 lo contempla reconociendo los derechos históricos de El País Vasco y Navarra, e incluso el que puedan libremente integrarse en una sola comunidad. Así que en la lógica socialista el concepto plurinacional ya existe y tiene sentido extenderlo a aquellas que reclaman sus derechos históricos, culturales y lingüísticos para su independencia de España. Unas minorías que gracias a los diferentes Gobiernos de España han ido incrementándose en esas comunidades y alcanzando porcentajes en algunos casos cercanos a la mayoría social. Es por eso que según el separatista exjuez autor del borrador de Constitución de la nueva república de Cataluña, Santiago Vidal, ponga en voz de Pedro Sánchez la afirmación de que “la secesión es inevitable”.

Pero lo único inevitable es que al final de la vida viene necesariamente la muerte. En todo lo demás, la inevitabilidad se puede soslayar siempre que se pongan voluntad y medios para resolver el problema. En este caso se trata de no discriminar a unos de otros tan solo porque esos unos alboroten más, griten y se desgañiten reclamando más trozo del pastel. Y es que el apetito de esos es insaciable, como lo demuestra las constantes reclamaciones presentadas por los golpistas catalanes de ERC, PDeCAT (JxCAT) y la CUP. Ya no les basta que se les dé ese gran trozo de tarta, sino que reclaman su independencia e irse con su mochila bien repleta. Ese pastel es nuestra gran Nación, España. Y somos todos los españoles los que tenemos que evitar que se trocee en porciones irregulares en tamaño donde salgan beneficiados unos por ser los más revoltosos, egoístas y avariciosos .

Es deber de nuestros gobernantes mantener el orden y las reglas fundamentales de la convivencia, la justicia y la igualdad. La Soberanía reside en el conjunto del pueblo español y nadie, ni siquiera el Gobierno de España, está legitimado a mercadear con ella. España ni ninguno de sus territorios está en venta ni en almoneda, por mucho que los separatistas reclamen unos derechos de los que carecen. Un Gobierno de España no puede ceder a ninguna pretensión de privilegio, ni de delegación de competencias que son exclusivas y del interés general de todos los españoles. España no es hoy por hoy un estado federal, sino un sistema autonómico administrativo con elevadas cotas de actuación, pero sujetas a unas directrices comunes emanadas de las Cámaras de representación parlamentaria, Congreso de los Diputados y Senado. Los Parlamentos autonómicos lo son en la medida de ostentar la representación regional de sus comunidades sociales en la administración y control de las competencias que les han sido delegadas por transferencia aprobadas por las Cámaras de España.

Ningún Gobierno de España está legitimado a negociar por su cuenta y riesgo sin contar con la aprobación de las Cámaras de representación parlamentaria. Lo que resulta inasumible es que sea precisamente un Gobierno surgido por una moción de censura con apoyos anti-natura de bastardos y mercenarios, sin haber pasado por las urnas, el que asuma competencias para decidir sobre cuestiones de relevancia constitucional aprovechando su fugaz paso por el poder, en vez de limitarse a devolver la soberanía a los españoles convocándoles a unas inmediatas elecciones generales. Una actitud propia de aprovechados sin escrúpulos dispuestos a no desperdiciar esta inesperada oportunidad de enquistarse en el poder, aunque sea hasta el final de esta legislatura anómala. Un acto que bien se puede calificar de traición y oportunismo político obsceno, algo que concuerda muy bien con el personaje de Pedro Sánchez, su ambición y perfil revanchista y vengativo corroborado por sus anteriores actuaciones en el partido que le ha vuelto a dar el poder.

Estamos en una situación de extrema gravedad que debe ser denunciada ante todos los españoles para que podamos exigir ejercer nuestros derechos, defender nuestra libertad y decidir sobre nuestro futuro. ¡NO NOS DEJEMOS ROBAR NUESTRA SOBERANÍA!

¡Que pasen un buen día!

Diálogo envenenado con Torra
 larazon 9 Junio 2018

La palabra que ha marcado el primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno presidido por Pedro Sánchez es «normalización». Se entiende que es una normalización frente a lo que consideran una situación anormal, representada, claro está, por el recién depuesto Gobierno de Mariano Rajoy. La portavoz del nuevo gabinete, Isabel Celaá, abusó en exceso de ese término ambiguo, aunque de marcado significado en la comunicación política que está guiando los primeros pasos en La Moncloa de Sánchez.

Sin embargo, para tratar el mayor problema político que tiene planteado España, que no es otro que el desafío secesionista catalán, conviene ser preciso y ajustar las palabras a los hechos concretos. El diálogo es necesario, sin duda, en cualquier ámbito institucional y social, pero hay que saber qué se habla, qué se negocia y con qué objetivo. Como principio, una democracia no puede negociar con aquellos que han subvertido el orden constitucional si antes no hay una corrección en toda regla del camino emprendido por los independentistas.

El Ejecutivo socialista ha vendido como muestra de normalización el levantamiento del control financiero sobre la Generalitat, que ya se contemplaba tras la caída del 155. ¿En eso consiste la normalización? La fiscalización de las cuentas tuvo un primer paso en 2015, cuando la administración catalana se sumó al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y un segundo momento cuando en 2017 se intensificó dicho control para evitar que el gobierno de Carles Puigdemont desviase dinero público para sostener el plan secesionista, como parece que así hizo.

Recordemos que la Guardia Civil ha acreditado en un nuevo informe sobre la presunta malversación de fondos públicos para el referéndum ilegal del 1 de octubre que la Generalitat comprometió 3,26 millones de euros. Nada indica que Torra se proponga reconducir el «proceso», ni ha habido un solo gesto, ni uno solo, de voluntad de aceptar el marco constitucional y frenar una situación que en estos momentos sólo puede conducir a agudizar la fractura social en Cataluña. «Es una medida de normalización», dijo ayer la portavoz gubernamental. Sin duda debería serlo, pero en unas condiciones de normalización real de la vida política y social en Cataluña, algo de lo que se dista todavía mucho.

¿Ha pedido el actual Gobierno, por ejemplo, el gesto de que se renueve la cúpula de TV3 y que se deje de utilizar como un aparato de intoxicación intolerable a favor del independentismo? Lo que sí sabemos es que una de las primeras medidas del gobierno de Torra tras el levantamiento del 155 es transferir 20,4 millones de euros extras para esta maquina de propaganda. Si lo que persiguen los actuales dirigentes independentistas es negociar las leyes suspendidas por el Tribunal Constitucional y que vuelvan a entrar en vigor y recuperar así sus posiciones políticas, una vez levantado el 155 y el control financiero, el nuevo Gobierno debería explicarlo cuanto antes.

Esperemos que la titular de Administraciones Públicas y militante del PSC, Meritxel Batet, en su anunciada comparecencia de la próxima semana, sea clara sobre cuál va a ser el plan de contactos con la Generalitat y qué gesto espera de Torra. Está muy bien que la portavoz Isabel Celaá dijese en su estreno que el Gobierno afrontará esos futuros contactos «con la Constitución en una mano y el diálogo en la otra», si esto quiere decir que hay un límite que no debe traspasase y es el marcado por la Constitución, la integridad territorial y la soberanía nacional. Mariano Rajoy nunca negó el diálogo, pero sí dentro de la legalidad. Cuando Mas y después Puigdemont le pusieron el célebre programa de 45 puntos estaba dispuesto a hablar de todos, menos de uno: la celebración de un referéndum vinculante. Dialogar, sí, pero ¿dialogar sobre qué?

Votan contra España
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 9 Junio 2018

La pregunta del millón gira en torno de los compromisos que Sánchez ha asumido con los propietarios de los votos que lo sacaron de la inopia.

El Poder Legislativo del Reino de España está viciado por la intervención en los debates y las votaciones de diputados y senadores que se jactan de defender la existencia y los intereses de una sedicente repúblika que, si bien carece de existencia jurídica y de reconocimiento internacional, usurpa instituciones y territorios de dicho reino. En los países normales, los legisladores representan a partidos cuyos programas, a menudo contrapuestos, ofrecen medios para hacer progresar la sociedad y resolver sus problemas sociales, económicos, culturales y de seguridad. En España, no. En España hay un bloque que vota, abierta y deliberadamente, contra España.
Sucias componendas

La presencia de este bloque antiespañol dentro del Congreso de España podría interpretarse como una anomalía insólita condenada a figurar en los manuales de historia como una nota al pie de página, si no fuera porque sus votos pueden ser decisivos en situaciones críticas para el país infectado por esta gangrena. Una gangrena que se agrava cuando existen una o más fuerzas políticas que, aunque ajenas al bloque hostil, están predispuestas a entrar en sucias componendas con él para arañar una parcela de poder. Como acaba de suceder con la moción de censura. El camaleónico Pedro Sánchez llegó a la Moncloa impulsado por la tropa vergonzosamente disciplinada de su partido y por los votos de la entente republikana secesionista, de la escoria chavista.leninista, de los postetarras y de los extorsionadores peneuvistas.

Es ilustrativo que un grupo selecto de la intelectualidad progre se sume al contubernio antiespañol y anticapitalista para ensañarse con Albert Rivera porque su partido es el único que se negó a compincharse con los descuartizadores de España y, además, los denunció sin remilgos. Dos artículos gemelos pretenden denigrarlo y solo consiguen demostrar que Rivera y Ciudadanos actúan como antídotos contra las miserias que polarizan a sus detractores. Las dos piezas tóxicas son"La derrota de Rivera", de José Ignacio Torreblanca, y "Magistral", de Almudena Grandes (El País, 4/6). Torreblanca recibió los bien ganados plácemes del supremacismo riverafóbico en el artículo "Vergüenzas y reproches", del gurú enredador Enric Juliana (LV, 5/6).

Grosero desparpajo
La marabunta hispanófoba desplegó sus planes con grosero desparpajo. Nadie podía engañarse acerca de su objetivo final: el cercenamiento de cuatro provincias del territorio español para montar en ellas un bantustán ataviado de repúblika. La prensa se ha hecho eco de las discusiones entre los talibanes puigdemontistas y los embaucadores -que no pragmáticos- del PDECat y ERC acerca de cuál era la mejor táctica para alcanzar ese objetivo. Antes de la votación, el estratega Francesc-Marc Álvaro aconsejó optar por la labor de zapa subrepticia en el terreno codiciado ("La moción de los soberanistas", LV, 28/5):

La línea de Puigdemont y su entorno -consistente en acumular gestos que pongan en evidencia los tics autoritarios del Estado- consigue algunas victorias mediáticas pero tiene costes importantes: va postergando la creación del nuevo Govern y exige dedicar más energías a la agitación que a establecer una política coherente de resistencia, que ponga las luces largas.

Ungido por la trama
Cuando se aprobó la moción de censura y el ungido por la trama hispanófoba accedió a la presidencia del Gobierno, Álvaro no ocultó su satisfacción, con un toque irónico que, paradójicamente, los definía a él y a sus cofrades como lo que en realidad son: enemigos de España. Después de citar una frase del diputado de la repúblika espuria Carles Campuzano ("No se puede gobernar contra Catalunya"), Álvaro escribió ("No contra Cataluña", LV, 1/6):

Una lección de gran categoría el mismo día que prosperó una moción de censura del PSOE contra el conservador Rajoy gracias al concurso indispensable de los independentistas catalanes, aquellos que los medios de la caverna y Rivera denominan "enemigos de España".

Pues sí, la lección de gran categoría es la que se desprende del amancebamiento del PSOE con quienes desarrollan dentro y fuera de España campañas de odio contra el país donde nacieron y del que sus discursos y sus actos los convierten en enemigos contumaces. Agrega Álvaro, recordándole a Sánchez que es rehén de esos votos hipotecados:

Ahora bien, el discurso que pronunció ayer el candidato del PSOE incluyó varias veces la palabra diálogo, lo cual lo compromete solemnemente, no solo ante los partidos que lo votan, también ante todos los catalanes, tengan las ideas que tengan.

Nuevamente un sectario de la corriente ideológica que borra del mapa a más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña se apropia de la representación de todos ellos, "tengan las ideas que tengan". ¿Y el diálogo? Otro engañabobos de los falsarios. También el racista Quim Torra (Pedro Sánchez dixit) repitió tropecientas veces la palabra diálogocuando habló en el Cercle d’Economía y después prohibió que le formularan preguntas. Manel Pérez , subdirector de La Vanguardia, se quejó ("Sorpresas y augurio", 1/6):

Mal sabor de boca dejó que Torra no aceptase preguntas. Mal augurio cuando se habla de diálogo.

No nos engañemos. El diálogo que ha exhumado y alabado Quim Torra en sus escritos sobre los años 30 del siglo pasado es el de las pistolas: rompehuelgas contra anarquistas. Y el que proponen ahora los supremacistas a los constitucionalistas equivale a aquel en que el criado negrito se limitaba a responder al amo blanco: "Sí, buana".

El pelele humillado
El pelele deberá acostumbrarse a que los titiriteros que lo sustentan con sus votos lo humillen y maltraten como siempre lo han hecho los totalitarios con sus servidores: los nazis con los colaboracionistas y los comunistas con los tontos útiles. Pilar Rahola le recordó crudamente, antes de la votación, que sus flamantes patrones le concedían un favor inmerecido y manifestó el asco que le inspiraba la pestilencia del pacto con un español que parecía incorporarse, complaciente y complacido, a la operación contra la integridad de su patria ("Pinza en la nariz", LV, 29/5):

Me parece que su posición [la de Pedro Sánchez] será más tolerante respecto de la causa catalana. Pero incluso así, hay momentos en que debemos taparnos la nariz para expulsar un mal mayor, a la espera de volver a jugar el resto de la partida. Esa posición del soberanismo demostraría tres cosas: madurez política, inteligencia estratégica y generosidad cívica. Y sí, serían votos con la nariz tapada, pero el PSOE también debería taparla.

La pregunta del millón
Sin embargo, la pregunta del millón gira en torno de los compromisos que Sánchez ha asumido con los propietarios de los votos que lo sacaron de la inopia. Los medios de comunicación han divulgado cuantos conciliábulos mantuvieron los genuflexos del PSOE con los comisarios políticos del PDECat, ERC y Podemos, salpicados con los exabruptos berlineses de JxCat. Pero se desconoce el contenido de los pactos.

En su artículo arriba citado, "No contra Catalunya", Francesc-Marc Álvaro nos da una pista con la picardía del tahúr que sabe cuáles son los naipes marcados. Pregunta, refiriéndose a la cesión de votos a los mendicantes:

¿A cambio de qué contrapartidas? De las que se aplican y no se dicen, porque así se pueden realizar.

Gobierno anoréxico
Más claro, imposible. Levantada la insuficiente barrera del artículo 155, los supremacistas salen en manada, pasando por encima de los ciudadanos libres e iguales, con el confesado propósito prioritario de arrebatar al Gobierno anoréxico de Pedro Sánchez el control de las finanzas y de reponer en sus cargos a los depredadores prófugos y presos, que recaerán en el delito de la sedición compulsiva, con embajadas difamatorias, medios de comunicación proselitistas, escuelas adoctrinadoras, calles amotinadas, sociedad fracturada y empobrecimiento asegurado por la fuga de empresas e inversores.

Las urnas de un referéndum ilegal fueron el fetiche de la minoría secesionista catalana. Hoy, tal como exige el insobornable –y por eso anatematizado– Albert Rivera, las urnas de un proceso electoral intachable deben ser el instrumento legal de todos los patriotas cívicos, catalanes y vascos incluidos, para salvar a España del caos.

PD: No comparto el talante de los tertulianos y formadores de opinión que se creen infalibles. Nada me complacería más que tener que retractarme de algunas de las imputaciones que vierto en este artículo si Pedro Sánchez practicara un nuevo giro en su política errática y se colocara al lado de Albert Rivera en la defensa de la unidad de España, frente a los invasores que ya okupan las cuatro provincias catalanas y reclaman muchas más. El nombramiento de Josep Borrell y Fernando Grande Marlaska enciende una luz tenue al final del túnel, porque su rigor intelectual y lealtad a la Constitución los convierte -hasta donde las debilidades humanas permiten suponerlo- en las figuras más fiables del nuevo Gobierno. ¡Controle, Ciudadanos!

Sin respeto al orden constitucional
Los cambios de denominación tienen un elevado coste económico, además de la carga política que hay detrás
Ramón Pérez-Maura ABC 9 Junio 2018

Entusiasmo súbito generó el pasado miércoles el goteo de los nombres de los miembros del nuevo Gobierno. Cada uno sabrá qué es lo que le produce arrebato de los nuevos titulares de las carteras. Pero lo primero que llama la atención es el incremento de las mismas, lo que augura un despilfarro importante. Ya conocemos la fórmula desde hace tiempo: cada vez que la derecha llega al poder tiene que hacer que nos apretemos el cinturon para recuperarnos de la quiebra en que nos ha dejado el Gobierno socialista saliente. Cuando ganó las elecciones el Partido Popular en 2011, la situación era de tal precariedad que Rajoy no se atrevió ni a cambiar el nombre de algunos Ministerios y devolverlos a su formulación clásica. El mejor ejemplo fue el del Ministerio de Asuntos Exteriores, al que en tiempos de Miguel Ángel Moratinos se añadió a su nombre la apostilla de «y Cooperación». Era un cambio con claras intenciones ideológicas, que por supuesto no se había pactado con la oposición a pesar de tratarse del antiguo Ministerio de Estado, el primero en el orden protocolario del Gobierno. En cambio, por ahorrar dinero a los españoles, Mariano Rajoy ordenó en 2011 mantener el nombre. Pues nada, desde el jueves ya no se llama tampoco «Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación». Ahora es «Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación». La carga ideológica de «Cooperación», se mantiene inalterable. Y se paga todo gracias a los éxitos económicos de septenato (corto) de Mariano Rajoy.

Lo mismo puede aplicarse a la inmensa mayoría de las carteras. Como el problema ya no será gastar, porque la caja está surtida, Sánchez ha incrementado en cuatro el número de Ministerios, pasando de trece a diecisiete. Pero de esos diecisiete, sólo cuatro conservan su denominación original: Interior, Defensa, Fomento y Justicia. Y a algunos, en lugar de un Ministerio les han dado un manifiesto de buenas intenciones, como es el caso de llamar a una cartera del Gobierno del Reino de España Ministerio de Transición Ecológica. Hay un ministro del Gobierno saliente, Íñigo Méndez de Vigo, que el viernes repartió sus competencias en tres Ministerios diferentes: primero Isabel Celaá como ministra portavoz y de Educación y Formación Profesional; después, el sectario Màxim Huerta, nuevo ministro de Cultura y Deportes, y por último Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Será por carteras...

El otro gesto sorprendente del nuevo Gobierno fue la manifiesta falta de respeto al orden constitucional en la forma de anunciar la composición del Gabinete. Como se recordará, cuando Rajoy anunciaba un Gobierno, guardaba riguroso secreto de la composición del mismo hasta informar al Rey, que es nuestro jefe de Estado Constitucional. El miércoles por la tarde, cuando Sánchez llegó a relatar al Monarca el listado de ministros, sólo pudo revelarle el nombre del intolerante Màxim Huerta, porque los demás eran de dominio público.

Éste ha sido el primer gesto que muestra cómo va a ser la relación de este Gobierno con el Rey. Aunque en realidad este gesto viene después de que Sánchez llegase al poder apoyado en los partidos que quieren acabar con la Monarquía: Podemos, ERC, PDECat, Bildu... La colección de acompañantes no puede ser más clara al manifestar su visión de cuál debe ser la forma del Estado. Y sabemos lo que les importa la Constitución: una higa.

Borràs y Batet: la traición
Manel Manchón cronicaglobal 9 Junio 2018

Nuevo Gobierno en España. Un Ejecutivo que puede representar diversas cosas al mismo tiempo. Por una parte, la idea de que existe una España de gente muy preparada, joven, femenina, que quiere comprometerse e iniciar un ciclo de reformas, para llevar al país a formar parte del mejor club europeo, el de los Estados más avanzados. También tiene una clave interna, para el PSOE, la de demostrar que los socialistas están vivos, que son capaces de trazar una alternativa. La situación, en todo caso, es nueva y obliga a replantear las cosas, a pensar que es posible llegar a acuerdos, pero sin lanzar las campanas al vuelo. Se han roto puentes. No será fácil.

Lo que exige el nuevo panorama es que todas las partes implicadas sean prudentes. Y en Cataluña --aunque también ha habido excesos en el resto de España, por parte de dirigentes políticos y empresariales-- se debería ser muy cuidadoso con algunas expresiones. Ya no vamos a entrar en los escritos del presidente Quim Torra, sino en lo que ha venido a continuación y que expresa --y ese es el motivo de preocupación-- una cuestión de fondo, estructural.

Se trata de las consideraciones de Laura Borràs, consejera de Cultura, y de Albert Batet, alcalde de Valls y nuevo portavoz de Junts per Catalunya. Los dos han cuestionado, con diversas expresiones, la lengua castellana y su relación con los catalanes. El error se mantiene una y otra vez, y cuesta entenderlo, cuando, al margen de la utilidad de la lengua, es la propia de la mitad, por lo menos, de los catalanes. Asegura Borràs que el castellano ha sido lengua de “imposición”, sin atender a los numerosos estudios que demuestran lo contrario, a los trabajos de expertos como Manuel Peña Díaz, colaborador en Crónica Global, que insisten en que se convivió durante siglos, y que dependía, claro, de cada zona geográfica, dentro de Cataluña. A Borràs se le ha traspapelado, seguramente, el libro de Peña Díaz, El laberinto de los libros, historia cultural de la Barcelona del Quinientos. Vale la pena que lo recupere.

La idea que sigue creando una gran confusión es la asociación de la lengua con la nación, como Peña señala, que toma cuerpo con el Noucentisme, de donde bebe la política nacionalista. Eso implica que el proceso soberanista, entre otras cosas, haya sido tan poco transversal: defienden la independencia los que se expresan habitualmente en catalán y tienen padres y madres y abuelos nacidos en Cataluña. Las excepciones, que las hay, son minoritarias, como indican todas las encuestas que se han centrado en esa cuestión.

Pero Batet, preguntado en el Parlament para que desarrollara algunas de sus declaraciones en castellano, dejó claro que no es muy partidario, que no se siente cómodo, y que su castellano "es un poco de Valls". No se trata de los acentos, no se trata de las particularidades del habla, faltaría más, sino de léxico, de fluidez, de estructuras gramaticales. Y aquí llega lo que se puede definir como una traición. ¿O es que la inmersión lingüística no prepara bien en castellano a los niños y niñas de Valls?

Si se desea que el conjunto de catalanes sea un “pueblo”, el esfuerzo de, por lo menos, dos generaciones, de adoptar el catalán como una lengua propia, junto al castellano, para no dejarla en exclusiva en manos de esos catalanes-catalanes, como se decía hace unos años, no se ha visto correspondido con una élite política nacionalista que se expresa mal en castellano. Es así. Y lo es, y ahí reside, tal vez, el problema mayor, porque políticos o ciudadanos como Batet no utilizan en su vida diaria el castellano prácticamente para nada. ¿Entonces, de qué transversalidad se habla? ¿Cómo se quiere ampliar la base social del independentismo, como claman los independentistas?

Eso se puede llamar de muchas maneras, pero parece una traición. Esos mismos políticos, que renuncian al castellano --no ha pasado lo mismo en sentido contrario-- impulsan un proyecto para independizarse de España, sin pensar en todo lo que eso conlleva.

Y lo arreglan todavía más, cuando, como Borràs, u otros políticos, como el mismo Torra, aseguran que en Cataluña hay muchas lenguas, más de 300. El primero en decirlo fue Josep-Lluís Carod-Rovira, quien, a pesar de ello, hizo un gran esfuerzo para reorientar el catalanismo, con bases sociales más amplias. Sin embargo, en eso se pierden. No hay manera. No hay 300 lenguas. Hay principalmente dos, el catalán y el castellano, que conviven cada día. Después hay otras, claro, como el árabe, el urdú, o el italiano --hay muchos italianos en Barcelona-- pero no dejen al castellano como una más, al lado del urdú, por ejemplo.

Si Borràs o Batet, y otros dirigentes independentistas e intelectuales, no ven esa cuestión, el problema que se ha generado en Cataluña tardará mucho más en resolverse. Si quieren resolverlo, claro.

Por un 155 educativo
Carlos X. Blanco  latribunadelpaisvasco.com 9 Junio 2018

Van a despedazar España. Hace falta alguien que lo pare. Pero ningún partido político mesiánico ni salvapatrias individual debería despertar en nosotros confianza alguna si no apostara decididamente por tomar el control centralizado de las competencias educativas de todas las comunidades autónomas, especialmente la vasca y la catalana. El control centralizado de la educación es la única garantía a medio plazo para preservar la unidad nacional de España. La medida no tiene efectos inmediatos, y va a provocar una enconada resistencia, pero una vez sofocada esa resistencia, queda así apuntalado un posible plan de reformas que, integrando y respetando la diversidad regional y lingüística, no se ande ya nunca más con tonterías ni juegue con fuego en este asunto del separatismo.

Asistimos al ataque más feroz y planificado –en varios tiempos o fases- a la unidad de España, un ataque orquestado desde el extranjero y que cuenta con fuerzas subversivas en el interior tanto como en el exterior.

El ataque tiene todos los visos de contar con el visto bueno de los jerarcas, lobbies, burócratas y financieros de la Unión Europea, ese engendro anti-español que lleva años demostrando su falta de utilidad, su nula lealtad, su interesada y castrante solidaridad. El ataque combinado desde el interior (separatismo y populismo de izquierda) y el exterior (europeísmo) coincide en sus objetivos inmediatos: el federalismo.

El federalismo en una nación como la española, que ya es fruto histórico y milenario de una fusión de pueblos, no puede ser un fin en sí mismo. La agenda oculta de los separatistas, bolivarianos morados, y europeístas anti-hispánicos, no puede ser sino otra. El federalismo que ansían no es un bien en sí, es sólo una parada y fonda para una meta más ambiciosa.

El pueblo español no está reclamando ningún federalismo, sólo la casta política. Las "naciones oprimidas" tampoco. Algunos vascos y catalanes quieren la separación, no la federación. La federación o confederación de "pueblos ibéricos" sólo les vendrá bien a los separatistas como paso previo, transitorio, parasitario, para una efectiva separación. Lo demás son cuentos. A toda esta gente, en combinación con la ingeniería geopolítica de la UE, les interesa realmente poco, por no decir nada, una fórmula de "encaje" como dicen ahora, entre su nacioncilla y España. Tanto como el encaje de bolillos. Quieren seguir ordeñando de las ubres españolas para que su "transición" a una república de juguete europeizada y bendecida por Bilderberg les salga barato. El modelo portorriqueño de Ibarretxe, el del "estado libre asociado", era más franco y abierto en comparación con la conjura que contra España vivimos ahora. Era muy franco: vivir como un Estado independiente, pero con ciertos gastos (¿defensa? ¿diplomacia?) pagados. Hay adolescentes así. Quieren que sus padres les paguen las juergas, pero no responden de ningún plato roto y siempre, siempre vivir "como si" fueran independientes.

Los peneuvistas, los bildus, los ezquerras, los Puigdemont o los Torras, los cuperos y otros españoles desleales están muy bien coordinados en sus acciones. Se coordinan con una Francia y una Alemania libre de competidores. Llegaron a donde llegaron porque la Constitución del 78 no se dotó de un marco legal electoral que protegiera a las mayorías de estas peligrosas minorías. Las minorías más montaraces y desleales son ahora las dueñas de España. Estas minorías están en disposición de desmembrarla. Llegaron a donde llegaron porque la Constitución del 78 no se dotó de un blindaje competencial en el que la educación, un sistema nacional homogéneo de educación, fuera una fábrica incesante de patriotas, de españoles libres, responsables y leales, y no de garrapatas deseosas de hacer enfermar aún más este cuerpo enfermo: la democracia española. Llegaron a donde llegaron porque la Constitución del borbonismo reformado no fue capaz de establecer una lista cerrada e inmutable de regiones históricas, alzadas en pie de igualdad unas junto a otras, anotadas con su nombre exacto, acorde con su historia, composición provincial y foralidad o peculiaridad específica, y sujetas todas ellas al principio sacrosanto de igualdad de todos los españoles.

Quien quiera ir reconstruyendo un espacio político verdaderamente popular y transversal, que diga no a este golpe de Estado, golpe que es una preparación efectiva al federalismo asimétrico "made in Bruselas", quien diga no a esta acción concertada de toda la casta política, especialmente la casta de izquierda y de periferia, será alguien que deberá exigir un inmediato, un aplastante artículo 155 en materia educativa en las diecisiete autonomías españolas.

Un nuevo cuerpo de inspectores en educación sólidamente formados en derecho constitucional, además de las nociones jurídicas propias de su cargo, debería actuar a las órdenes del Ministerio central, por encima de cualquier directiva u obstáculo autonómico, para exigir que se cumpla la ley:

a) Enseñando en español en todo el territorio el porcentaje de horas que sea necesario.

b) Enseñando la historia de España, la misma para todos, con objetividad y rigor, inculcando el amor a nuestras gestas y la fraternidad de todas las regiones.

c) Denunciado y sancionando toda intoxicación ideológica especialmente de signo separatista. El Ministerio y la Alta Inspección irían expedientando y expulsando del cuerpo docente a todos los funcionarios que siembren la deslealtad, el separatismo y el auto-odio en los niños y jóvenes de España.

Al mismo tiempo, la progresiva recentralización de la Educación supondrá una mayor movilidad de maestros en todo el territorio nacional, lo que será un correctivo necesario de todo tipo de caciquismo local o regional y una garantía de calidad y de compromiso colectivo con la reforma del Estado.

Carmen Iglesias: "Lo que hace la inmersión lingüística es crear mano de obra barata"
La directora de la Real Academia de la Historia hace un pormenorizado repaso de la situación política española tras la moción de censura, del problema catalán y de la corrupción
Javier Caraballo elconfidencial 9 Junio 2018

Hay dos consejos que desliza Carmen Iglesias cuando habla que sirven para la vida de cada uno de nosotros, pero también para España. Es más, en medio del ruido espectacular que envuelve la vida española, se diría que invitan a la esperanza, un estado mental casi revolucionario en algunos momentos. "La historia enseña que todo es efímero y que hay que trabajar mucho para mantener las cosas", dice. Persistencia y certeza de que todo pasa... Con ese doble rasero, podemos concluir, como hace ella, que no tenemos que ser ni optimistas ni pesimistas, sino, quizá, vernos a nosotros mismos con más perspectiva para, por lo menos, reafirmarnos en algunos principios fundamentales.

Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de la Historia, una de las mentes más lúcidas de la actualidad, tiene esos principios y no desespera en el intento. A contracorriente del curso natural de las cosas en España, que tan mala relación suele tener con su pasado, acaba de publicar el Diccionario Biográfico (www.rah.es) que cuenta ya con 45.000 entradas, algo que muy pocos países pueden exhibir, "solo es comparable al Diccionario de Oxford", dice Iglesias. Cuando ingresó en la Real Academia Española (RAE) en el asiento 'E' mayúscula que, hasta su fallecimiento, ocupó Gonzalo Torrente Ballester, Carmen Iglesias dijo que "la recuperación de una conciencia histórica es una de las vías de búsqueda de la verdad". En España, además, es una necesidad perentoria.

PREGUNTA.- En una semana, la política en España ha dado la vuelta como un calcetín. ¿Un historiador se sorprende de estos cambios vertiginosos o le resultan familiares?
RESPUESTA.- Son absolutamente frecuentes en todos las etapas de la historia; frecuentes, inesperados o imprevisibles, y casi siempre bastante efímeros. Siempre ha sucedido así, no tenemos por qué sorprendernos. Para conocer el resultado final de esos cambios sí que hace falta más perspectiva y analizar las actuaciones concretas que se realicen.

P.- Le parece que un cambio así, en este momento, es señal de la vitalidad de la democracia española o una demostración del ‘juego sucio’ de la política.
R.- En movimientos tan complejos, supongo que hay de todo, pero lo que de verdad debe interesarnos es que se ha hecho dentro del marco constitucional. Más allá, no voy a valorar nada; hablo solo como historiadora...

P.- Tras la convulsión política que ha traído consigo la moción de censura, Pedro Sánchez se ha convertido en el séptimo presidente de la democracia española. Unos días antes, tomó posesión el presidente de la Generalitat y todos los medios de comunicación dijeron que es el número 131 de Cataluña. El primero fue un obispo del siglo XIV… ¿Eso tiene alguna consistencia histórica?
R.- Ninguna, ninguna… No hay una continuidad ni de pueblos étnicos, ni culturales, ni de ningún tipo. No es más que una fantasía propia de los regímenes autoritarios, y los separatistas catalanes tienen una tendencia totalitaria muy clara. Son elementos comunes muy conocidos: un chivo expiatorio, que en este caso es España, el 'España nos roba', un sistema de recompensas y marginaciones, y una fantasía histórica. Decir que la Generalitat existe desde hace siglos es una fantasía, al igual que la manipulación de la Guerra de Sucesión como una guerra contra Cataluña, porque fue una guerra internacional. Lo que sí ocurrió es que la oligarquía catalana de entonces le juró fidelidad a Felipe V, que se lo dio todo, y permanecieron a su lado hasta que la escuadra anglo-holandesa se situó frente a Barcelona y se pasaron al infante Don Carlos, pensando que iba a ganar. La historia fue otra, en definitiva. Como cuando dicen que todos eran antifranquistas, que es como de broma… Hannah Arendt decía que "cuando los hechos son sustituidos por la opiniones hay que salir corriendo" y eso es lo que está ocurriendo en Cataluña.

P.- ¿Qué explicación le da la historia a este tipo de fenómenos en el que, como sucede en Cataluña, en todos los sectores y clases sociales se comienza a asumir como cierta esa fantasía? Es una especie de alucinación colectiva…
R.- El fanatismo es una constante en la historia y tiene siempre sus raíces en necesidades básicas del ser humano como la creencia en algo, la pertenencia al grupo o el reconocimiento. Uno de los logros fundamentales de la civilización occidental es la prevalencia del individuo; en estos movimientos fanáticos se trata de lo contrario, el grupo, la tribu, prevalece sobre el individuo. Existen avances científicos en la actualidad sobre el cerebro humano que explican todo esto, la necesidad de creencia en fábulas, el deseo de pertenencia al grupo y aquello de Goebbels de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. El grupo le aporta seguridad al ser humano, existe una tendencia a ir en la manada, y en esas situaciones lo complejo, lo difícil, es la individualidad.

P.- Y por encima del grupo, siempre existe una clase dominante, claro…
R.- El separatismo beneficia siempre a las clases poderosas. Si hiciéramos un estudio de las familias que mandaban en Cataluña, no en el siglo XIV, pero sí desde el siglo XVIII hasta la actualidad, veríamos cómo se reproduce una oligarquía catalana que nunca pierde. Ahora, esas grandes familias abanderan el independentismo y, para mantener esa posición de privilegio, de poder, les hace creer a los demás que la independencia les va a traer el paraíso perdido. La inmersión lingüística, por ejemplo: lo que se crea es una mano de obra barata. Cuando se le hace una inmersión lingüística a un inmigrante que llega hablando español, hasta hacerlo desaparecer como lengua con la que se pueda mover por el mundo, lo que se está es limitando enormemente sus opciones de futuro. Mano de obra barata. Igual que a esos inmigrantes, a generaciones enteras de catalanes porque el catalán es una lengua espléndida, pero el español lo hablan 500 millones de personas en todo el mundo. Los oligarcas y los intelectuales orgánicos que se están beneficiando del independentismo mandan a sus hijos a estudiar al extranjero, pero para los demás lo que han hecho es cargarse la escuela pública.

P.- La historia, dice usted, nos explica cómo una sociedad puede caer en esos fenómenos de fanatismo, pero ¿cómo se sale?
R.- ¡Buff! Eso sí que es complicado… Las salidas de esos fenómenos en la historia suelen ser trágicas, traumáticas. Tendremos que ver cuál es la evolución del conflicto. Hasta ahora, la estrategia del independentismo es una constante provocación, como se ha visto con el nombramiento del señor este [Quim Torra], que se ha aprovechado de la pusilanimidad del Gobierno de España. Y matizo esto, no me refiero al Estado porque la Jefatura del Estado sí que respondió en su momento como correspondía. Pero ha habido pusilanimidad, todo esto se debió cortar en septiembre y no hubiera llegado a donde ha llegado. Ni Francia, ni Inglaterra ni Alemania hubiera consentido una cosa así. Porque técnica de golpe de Estado, es decir, desde dentro de las instituciones se intenta reventar el sistema. Eso está en todos los libros de Ciencia Política: hay que cortar desde el primer momento.

P.- Hablaba antes de la deslealtad de la oligarquía catalana con Felipe V. También en la Segunda República se quejó de lo mismo Azaña o Indalecio Prieto. ¿Se equivocaron los protagonistas de la Transición al volver a confiar en la palabra de los nacionalistas catalanes?
R.- La deslealtad viene de antiguo y, precisamente por eso, vascos y catalanes han sido beneficiados por los gobiernos españoles en distintas épocas, es decir, financiados por todos los españoles. Protección de sus industrias, desarrollo de sus infraestructuras… Pero bueno, eso ha funcionado durante un tiempo hasta que se han creído que es ese mayor desarrollo se da porque ellos son superiores. Fíjese que el separatismo no surge en Cataluña hasta la pérdida de las colonias, de Cuba en 1898. Por la importancia de ese momento histórico, el 98 está siendo revisado constantemente y los historiadores económicos han comprobado que para España fue un alivio muy grande: se acabó la sangría de jóvenes soldados y, además, se repatriaron grandes fortunas con las que se crean los grandes bancos españoles, como el Bilbao o el Santander. Sin embargo, a quien le viene muy mal es a Cataluña porque pierde el mercado textil y, anteriormente, el esclavista. En historia a veces es difícil establecer una relación causa efecto, pero naturalmente que el separatismo tiene que ver con la conmoción económica que provoca la pérdida de las colonias. En fin, me preguntaba por la Transición… Yo creo que los errores más graves se producen después, cuando no se cierra el estado autonómico. ¿Qué es eso de los derechos históricos? Son absolutamente anacrónicos y antidemocráticos y, sin embargo, aquí seguimos pagando un cupo vasco, como un chantaje. Todos los gobiernos han pasado por ahí, sin solucionarlo, porque han sido todos cortoplacistas con el objetivo puesto a mantenerse en el poder.

P.- Alguna vez le he oído decir que en España faltaba cultura política. ¿Se refiere a eso, a la paradoja de que a la clase política española le falte cultura política?
R.- Por supuesto. Siempre hay excepciones, pero la clase política española siempre ha tenido poco sentido de Estado. Si se hubiera reformado, por ejemplo, la ley electoral, que era facilísimo, nos habría ahorrado muchos problemas. Sin embargo, siempre se ha optado por pactar con gente, como Arzalluz, que decía cosas como que "unos mueven el árbol y otros recogen las nueces" [en referencia a ETA]. Es que se piensa en eso y… terrible. En fin, que los vicios que se han detectado en el sistema político español se tendrían que haber corregido pero nunca se han molestado en corregirlos.

P.- Todavía recuerdo su cara de perplejidad cuando compareció en el Congreso recientemente y dijo usted que era absurdo que en Cataluña se enseñe en inglés la historia de España.
R.- Sí, sí. Antes de eso, lo que dije es que siempre recuerdo con verdadero estupor el día que me enteré que las ambulancias no podían pasar de una autonomía a otra: tienen que cambiar de ambulancia o establecer algunos protocolos. Eso es el regreso a lo peor del Antiguo Régimen, aduanas interiores. Pero lo de Cataluña, también. En la Academia recibimos cartas de profesores catalanes, muchas, que las vamos acumulando y que demuestran que estamos en la locura total. Gente que nos escribe para decirnos que enseña Historia de España o Historia de la Lengua española en inglés. ¿A dónde hemos llegado? He de decirle, de todas formas, que a mí lo de la Educación pública me ha escandalizado desde el primer momento, desde los primeros gobiernos del PSOE que, además, eran de gente muy cercana. Pero era eso, el corto plazo siempre. Nunca se ha querido llegar a un acuerdo sobre algunos temas fundamentales en la educación en España.

P.- Pues me parece a mí que el modelo autonómico es intocable, ni siquiera sujeto a revisión.
R.- Claro, porque es muy beneficioso para quienes se benefician de él; las clases políticas que han encontrado unos nichos ahí para estar unos años y salir luego con pensiones mayores que las del resto de los ciudadanos. Ha habido un serio deterioro de los fundamentos de la clase política.

P.- ¿La corrupción es una constante en la historia de España o no nos diferenciamos en eso del resto de países?
R.- La corrupción es una constante en la condición humana… El poder tiende a corromperse porque pierde el sentido de la realidad. Se cree omnipotente, el cuerpo segrega unas sustancias químicas cuando se ostenta el poder que daña el cerebro y les hace pensar que son inmunes a cualquier cosa. Es decir, que no es sólo porque tengan la tentación de meter la mano en la caja, que también; lo fundamental de la corrupción es que se pierde el sentido de la realidad. Lo positivo de momentos como el que estamos viviendo es que de la corrupción sale una gran luz, no sólo en España sino en los países en los que ocurre algo parecido. La diferencia de España está en que aquí se dimite poco…

P.- ¿Superará España, alguna vez, el sentido trágico y pesimista de su propia existencia? Ya que nos llevamos tan mal con nuestra historia, por lo menos podríamos encontrar un ‘punto cero’ reciente como la Transición, que ha citado usted alguna vez.
R.- Cuando uno hace historia comparada, se da cuenta de que eso no es así. Fíjese si en la Generación del 98 hubieran conocido los aspectos beneficiosos de aquel momento, como le contaba antes. Pero se ha asumido ese pesimismo, como se ha asumido la falsa leyenda negra, la ‘Imperiofobia’ de Elvira Roca. En otros países, cuando miran su historia, cualquier cosa la aprovechan para unir y nosotros la utilizamos para todo lo contrario. Yo reivindico la Transición porque es un motivo de orgullo. Cuando se murió Franco, seguro que en el extranjero hubo quien se frotó las manos: "¡Otra guerra civil en España!’ Y, sin embargo, hicimos algo ejemplar. La Transición fue una obra maestra, lo cual no quiere decir que sea perfecta.

P.- A veces he pensado que la clave de la Transición fue el miedo; eso fue lo que hizo posible el consenso: el miedo a la involución.
R.- Exacto. Por eso yo siempre he negado que la Transición fuera posible porque se olvidó lo ocurrido. Es justo lo contrario, justo porque había memoria de lo ocurrido, lo que todo el mundo quería es que ese pasado no se volviera a repetir. El miedo a la involución es el que nos hizo arriesgar para que se pudiera avanzar y no volver atrás.

P.- Usted fue la primera mujer académica de la Historia, la primera mujer que dirigió la Real Academia de la Historia, la primera mujer del Centro de Estudios Constitucionales, la primera mujer del Consejo de Estado… Mire, al final, lo que me aterra de todo es haberle oído decir: "Personas como yo, que procedo de una familia de perdedores, de becas y de trabajo, en una enseñanza pública como la que hay ahora no hubiera podido salir adelante".
R.- Pues así lo creo, en esta escuela pública no podría haber salido adelante. Es esta corriente pedagógica que tanto daño ha hecho. Yo he llegado a escuchar, a alguien que además estimaba, que era posible que enseñara matemáticas un profesor que no supiera matemáticas. Es una cosa absolutamente de locos. Y, por supuesto, nada de competitividad entre los alumnos… Cuando yo estudié, había competitividad y, al mismo tiempo, éramos muy solidarios. Recuerdo un catedrático muy duro y muy bueno, maravilloso, que nos ponía en fila y perdíamos puestos si te equivocabas. En un sistema en el que la norma es cortar todo lo que sobresalga, pues gente como yo, que me gustaba estudiar, que sacaba buenas notas, no hubiera podido salir adelante. Y en la Universidad, lo mismo.

Alfredo Alvar: "El sistema educativo destruye el Estado nacional"
EMILIA LANDALUCE El Mundo 9 Junio 2018

Alfredo Alvar (Granada, 1960) es uno de los principales autoridades en Historia Moderna de España. Profesor de Investigación del CSIC, acaba de presentar 'Felipe IV, el Grande (La Esfera)', un ensayo en el que desgrana la complejidad de los desafíos y los dramas familiares a los que tuvo que enfrentarse el monarca español que al parecer tenía poco o nada de pasmado.

La Historia es un instrumento de manipulación. El nacionalismo casi llama guerra de secesión a lo que fue una Guerra de sucesión (1701-1713).
Los nacionalismos manipulan la Historia porque tienen sus bases sobre tres fundamentos: un espacio geográfico, la defensa de una lengua propia y diferencial, y un pasado común. Entonces, sobre estos tres pilares culturales, incluido el geográfico como un concepto cultural, hay que construir una nación. Si falla algo no puede haber una nación y entonces -si eso es lo que se desea- hay que construir. Es decir inventar. Y eso es hacer política; no, Historia.

En la guerra de Sucesión gritaron muerte al Borbón pero durante la revuelta de Els Segadors se entregaron a un Borbón, Luis XIII, rey de Francia.
La deserción de los catalanes en 1640 fue terrible porque al entregar el Principado a Francia traicionaron a todo su tronco cultural. Y a los pocos años ya querían echar marcha atrás, e iban de rodillas a suplicarle el perdón a su Rey legítimo Felipe IV. Y esto les guste o no les guste, fue así. Volvieron a Felipe IV, pidiéndole mercedes y perdón, sí. Lógico.

¿Por qué era lo lógico?
Porque su tronco cultural, sus pertenencias, están en la Corona de Aragón. ¿Y para qué quería Luis XIII el principado de Cataluña? ¿Por el bienestar de los catalanes? El rey de Francia no los iba a considerar jamás sus vasallos, o sus súbditos, sino sus conquistados. ¿Sabe alguien en qué consistió el proceso cultural de afrancesamiento del Rosellón? Es interesante ir a Perpiñán, a Colliure, a Salses a Elna y ver, y oír...

Andalucía también trató de rebelarse...
R.- ¡No, Andalucía no! En realidad fue un movimiento de algunos aristócratas (concretamente, el duque de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte) que pretendían desplazar al Conde-Duque de Olivares del poder, para colocarse ellos. En Aragón ocurre lo mismo: no es la Corona, ni el Reino, los que se sublevan, sino el duque de Híjar, que no parece que rigiera cuerdamente sus actos.

¿Y en Cataluña?
No, el principado es muchísimo más complicado porque los catalanes siempre habían sido arduos defensores de sus fueros y privilegios, por encima de cualquier otra consideración. Esa misma actitud en Aragón empezó a decaer tras los levantamientos de 1591 y la entrada de los ejércitos reales. Por supuesto, todos los problemas que hubo en las negociaciones de financiación, por ejemplo, del Imperio, las ha habido desde siempre, bueno...

Es que todo lo pagaba Castilla.
De siempre. El tema es complejo y fascinante; nada estático, sino muy dinámico. No se puede resumir en uno o dos titulares, pero la verdad es que Castilla internacionalizaba muchos de sus pagos. [Aunque Nápoles también contribuía bastante]. Venía dinero de Indias pero no todo el dinero se gastó en el Imperio de España. Si todo el dinero de Indias se hubiera gastado en el Imperio, no existirían las ciudades que existen en América con sus universidades, sus plazas, las catedrales, sus monumentos civiles desde el sur de los actuales EEUU hasta Ushuaia. Basta ir por ejemplo al golfo de Guinea para ver en qué consiste un imperio como el portugués, el holandés o el británico. Díganme qué ciudades existen allí. El único Patrimonio de la Humanidad que existe en el golfo de Guinea son los castillos en los que embarcaban a los esclavos.

Felipe IV se enfrenta al mismo tiempo a la Guerra contra Francia en Cataluña y a la de Portugal. Usted dice en su libro que se ve obligado a elegir.
Y Felipe IV decide que el esfuerzo se tiene que hacer en Cataluña. Portugal es muchísimo más rico, abierto al mundo. Era el Atlántico, el Índico, las costas de Brasil... Sin embargo, Cataluña tan solo era la esquina de un mar secundario, si no ya terciario en aquellos años finales del siglo XVII... Con toda la impronta de su pasado y su infinita herencia semántica.

¿Entonces por qué se decide por Cataluña? Influiría la cuantía económica del esfuerzo bélico.
Pero no solo. Felipe IV sentía más vasallos suyos -o mejor dicho: más españoles- a los catalanes que a los portugueses siendo él bisnieto de una portuguesa. Y por el tronco cultural. Cataluña llevaba integrada en Aragón muchísimos siglos.

En cualquier caso, la guerra de 1640 no fue...
Mire. En realidad fue una guerra de catalanes contra catalanes. Si hasta asesinaron al virrey Coloma que era catalán. Y lo mismo pasó en la Guerra de Sucesión. Cataluña también estaba dividida entre bandos. La rebelión de 1640 y su desarrollo y consecuencias es un tema de historia institucional, social o política, de crucial importancia y lleno de aristas y matizaciones; poliédrico.

Usted niega la denominación Austria menor...
Yo no creo que haya unos Austrias menores ni unos Austrias mayores, porque esto implicaría un periodo paradisíaco y unos tiempos terribles. En tiempos del Emperador, de Carlos V, hubo una revuelta de las Comunidades por ejemplo. Y que en tiempos de Felipe II también pasaron muchas cosas. No: si se hace tabla rasa y todo se compara por igual, Felipe III y Felipe IV no salen mal parados. Felipe III, -que no era un dechado de virtudes en el ejercicio del poder- gobernó de Filipinas a Filipinas, dándole la vuelta al planeta. Y lo mismo se puede decir de Felipe IV. Así que lo de Menores... Aunque ¡qué duda cabe que muchos añoraban los tiempos de la austeridad y del tiempo con horizontes, de Carlos V y más aún de Felipe II..., por no citar el de los Reyes Católicos!

Quizás se deba a la influencia de los validos. Según su libro, Lerma se hizo con la complacencia de Felipe III hasta con el monopolio de las almadrabas.
Lerma fue un genio de la corrupción y construyó además su imperio de una manera magistral. Simplemente estando próximo a Felipe III, sin poner dinero de por medio y sin dejar mucho rastro económico. Pero eso no es algo del pasado. Ahora hay algunos que hasta se ponen mirós o picassos en la bañera porque ellos lo valen. Sí, se trata de un fenómeno análogo. Cuando la mente está nublada por la codicia se dejan de tener los pies en el suelo.

Cabe pensar entonces que la corrupción es consustancial al hombre...
Sin duda alguna. Por eso es uno de los pecados capitales. En los confesionarios los curas saben de qué pie cojean los hombres y las mujeres.

Tenga en cuenta que la corrupción también ha finiquitado al Gobierno de Rajoy.
Pues es un bochorno absoluto. Es muy necesario ir a unas elecciones generales de una vez. Es lo que dice la prensa: el PSOE no es precisamente un emblema de honorabilidad. Tienen Filesa, los ERE y ahora investigan lo del Valencia. Y luego además hay un problema político terrible, de verdad, que es pactar con nacionalistas para conseguir una moción de censura. Eso es puro Lerma. Buscar el poder a cualquier coste. Antes de su muerte, después de que se metiera a cardenal, le hicieron una copla. «Antes de morir ahorcado / el mayor ladrón de España / se vistió de colorado». Fantástico ¿verdad? De la jurisdicción real a la jurisdicción eclesiástica. Lerma pensó que retirándose del mundo, se olvidarían sus muchísimas tropelías. Hoy, los ladrones o aquellos que han cometido cualquier tipo de barbaridad contra el interés general también cambian de jurisdicción. «El mayor ladrón de España/ para no morir ahorcado / se ha metido en el Senado».

O se hacen aforados, que también rima. Vivimos tiempos justicieros. La sentencia de Gurtel que es la que ha tumbado al PP solo reconocía que el partido se había llevado a título lucrativo 245.000 euros.
Que no es nada. Ahora todo el mundo, también esos periodistas que van a las tertulias y dicen cualquier cosa, se creen preparados para dictar sentencias judiciales... en función de su ideología. Siento enorme respeto por la Justicia y su aplicación: para dictar una sentencia en España hay que estudiar Derecho, hacer oposiciones, pasar por una Escuela. Por otra parte quiero recordar que en España la Inquisición duró desde 1478 hasta 1834, que se dice pronto. Y una de las razones de funcionamiento de la Inquisición, del apoyo con el que contaba, era que hacía al plebeyo capaz de desmoronar al noble. ¿Le suena? Existe mentalidad inquisitorial en la sociedad española. No tengo ninguna duda, desgraciadamente.

Ahora hay multitud de libros dedicados a ensalzar la Historia de España. O mejor dicho a privarla de tópicos y complejos heredados de años de propaganda y Leyenda Negra.
Este es un problema heredado desde 1898 y la célebre generación....

Sí, muy buenos escritores, pero un poco cenizos; aterrados ante su presente y medrosos ante el futuro. No es de extrañar, naturalmente...; lo malo es que se siga creyendo en ellos y sus postulados.
La responsabilidad de la Generación del 98 es terrible. Ese derrotismo que caracterizó el regeneracionismo que hubiera sido tan necesario... La generación del 98 era muy intelectualita... pero no pasaban de ser unos melifluos. Y claro, para tragedia de todos, empieza la Guerra Civil, seguida de la Dictadura Franquista... y en la Transición el relato que se impone es el de la Leyenda Negra, que por cierto ya desmontó Juderías a principios del siglo XX. Entonces, empieza esa matraca sobre que los españoles somos los más corruptos, los más inútiles... Estoy convencido de que los españoles se sienten españoles y están hasta la coronilla de estar siendo insultados permanentemente. Eso explica el éxito de este tipo de obras que ayudan a elevar la autoestima nacional. Pero no se trata solo de la Historia. Los economistas llevan diciéndolo desde hace mucho tiempo. Somos un país serio, con una industria potente y muy capaz de internacionalizarse.

Pero la izquierda está muy preocupada con el resurgir de lo que ellos llaman nacionalismo español.
¿Por qué no va a ser bueno que la gente se sienta española? Es que no acabo de entender qué mal hay en que uno se sienta español y que además defienda que se pueda tener un puesto de trabajo en cualquier comunidad autónoma. Es difícil comprender que en este mundo, algunos reivindiquen su terruño... e insten a los jóvenes a que «se vayan por el mundo», como si eso fuera una proeza. No es malo que salgan; lo malo es que no se puedan quedar en su país, o que se les castren las oportunidades. Movilidad, movilidad y más movilidad.

Lo normal sería poderse reivindicar como español y extremeño. O catalán. O lo que sea...
Pues claro, es que España es, siempre ha sido variada y riquísima, precisamente en su variedad. No lo entiendo, la verdad.

El nacionalismo reivindica el sentimiento.
Es que la cultura no es sentimiento; la cultura es formación. Cuando tienes que salir a un Foro internacional, te das cuenta de que las cosas ya no son un sentimiento y que no te puedes guiar por localismos. Cuando te vas a Bolivia (y eso que venimos del mismo tronco cultural) te das cuenta de que tienes menos que ver que con un vasco, o un catalán, o un valenciano de hoy... y eso no lo entiende nadie. Desgraciadamente, la fragmentación en la educación ha hecho muchísimo daño a esta concepción. Por eso hace falta viajar.

Puigdemont ha sido muy viajero y fíjese. Y Torra vivió tiempo en Suiza...
En donde están Anna Gabriel y Marta Rovira. ¿Sabe lo que le digo? Que en Suiza es en lugar en donde he visto mayor número de africanos con relojes de oro y descapotables. ¿Por qué? Porque no tienen escrúpulo alguno en recibir dinero de aquellos que roban a los países del Tercer Mundo. Por otro lado, algunos políticos extravagantes tienen graves problemas psiquiátricos. El narcisismo es terrible en política.

¿Se atreve a hacer alguna previsión?
Yo me dedico al pasado. Con este sistema educativo de las autonomías, como dice un amigo mío vasco, como mucho van a quedar la bandera de España en los buzones de correos. Claro, y esa es otra reflexión también trascendental, un sistema de educación público ayuda a crear una nación: como necesitaremos ingenieros, que estudien matemáticas y física; como necesitaremos defensores del patrimonio cultural, latín, o literatura y así sucesivamente. Entonces se va enseñando a los niños desde los primeros pasos. Y este es el diseño de un sistema público con un objetivo, que es la construcción de un Estado nacional. Que por cierto, fue obra liberal del siglo XIX.

Si sólo se enseñan los ríos de una región o...
De qué le sirve a España que los niños se sepan el Jarama y el Tajuña. En conclusión, ¿por qué tengo que estar pagando impuestos para sufragar un sistema educativo que está destruyendo un Estado nacional? Porque es lo que hace.

La familia de la 'conselllera' Borràs, los perseguidos por la España franquista
Carles Enric López cronicaglobal 9 Junio 2018

Todos somos conscientes de que los catalanes, incluso los independentistas, fueron perseguidos hasta la extenuación en el período franquista en Cataluña. Escuchando sus historias, sus odios, su lamentos, no dudamos que tras perder la guerra civil fueron postrados al olvido de la sociedad hasta la muerte del dictador. Cualquier persona aterrizada en la Cataluña actual de la propaganda de TV3, Catalunya Ràdio, Rac1 y los medios digitales afines tendría esa opinión.

Hasta la consellera Laura Borràs dice desde su nuevo atril "no quiero eliminar el castellano, pero es una lengua de imposición". Impuesta, cómo no, por los conquistadores contra la voluntad de nuestros antepasados, los valientes catalanes. Los Pepets, los Quim o los Cesc. Esos que lucharon, sufrieron, incluso fueron al monte, y hasta, en algún sueño onírico, perdieron sus vidas contra el dragón hispano de larga cola y lengua viperina ardiente.

Algunos siempre hemos creído que la realidad y la majadería van en Cataluña de la mano. Y, en resumen, para no alargar la lectura, debemos decir que quienes han vivido como reyes lo hicieron antes de Franco, con Franco y ahora con la Generalitat. Son como un pueblo elegido. Unas familias que se reparten el poder y que nunca han perdido el control del territorio. Entre ellos se juntan, y entre ellos forman una red de poder traspasada de nietos a padres, y de padres a hijos. Antes bajo una estructura feudal, ahora con el apoyo de los medios de propaganda afines.

La historia de Laura Borràs es un buen ejemplo. Hija de un médico prestigioso de Barcelona, de esos que estudió en los años 50 --imaginen, después de la guerra no todos tenían acceso a los estudios--, fue a casarse con otro médico, en este caso hijo y nieto de médicos. Para más señas, burgueses poseedores de la casa modernista Casadesús i Botet en Igualada. Siempre parte de las fuerzas vivas de principios del siglo pasado: el médico, el cura y el sargento de la Guardia Civil. Nunca alejados del poder fáctico. La vida de esas familias en la época franquista no fue la del Somorrostro o cualquier barrio del denominado cinturón rojo de Barcelona. Nunca emigraron ni nunca pasaron penurias mientras la mitad del país moría de hambre.

Pero no crean que era por el hecho de ser catalanes. Otros catalanes, algunos de esos de ocho o más apellidos catalanes, sufrieron las penurias, el destierro, el hambre, la falta de formación en esos duros años. Esos otros catalanes no mandaban antes de Franco, ni con Franco, ni después de Franco. Son los catalanes ausentes que nunca han podido ser, en toda la historia, más que catalanes de segunda. Aquellos que miraban desde detrás de la puerta mientras los señores feudales catalanes franquistas reían, bailaban y disfrutaban de manjares inaccesibles para su familia.

Han montado un sistema que aprovecha cualquier período de la historia para perpetuarse en el poder. Los hijos enviados a colegios de pago, en este caso la hija de la consellera al Virolai --de lo más selecto de Barcelona--, no a un instituto público --lo cuál es lícito--. Más sorprende es que introduzcan en el sistema de todos a sus cachorros para que sepan cómo debe vivirse desde la tierna niñez.

Convierten en genio al heredero. La hija de la consellera, una booktuber con poco más de 2000 seguidores --la booktuber más importante en España supera los 300.000 y otros tantos los 50.000-- fue la elegida para un viaje a Nueva York como representación de Cataluña en la adolescencia. Es fácil encontrar la historia. No hubo medio que no hablara del tema. Un triunfo del trabajo y el esfuerzo.

Antes, apenas pasados los 10 años, en 2011, ya colaboró con La Tribu de Catalunya Ràdio. Después tuvo un espacio propio en el portal Clicka't de Catalunya Ràdio. En 2013 salió en el especial Sant Jordi de TV3. Fue el rostro joven de una de las últimas ediciones de la Setmana del Llibre en Català. Todo eso sin haber superado la mayoría de edad. Algo sólo posible por formar parte de un sistema de castas, donde los elegidos no lo son por sus facultades sino por sus familias.

Laura Borràs, la consellera, es un clásico en la historia del mundo: vivir, nunca mejor dicho, del cuento. Muchos catalanes, incluso los de ocho ó 16 apellidos catalanes, nunca han tenido esa oportunidad. Porque, aunque algunos no lo crean, Cataluña no sólo está dividida entre independentistas o no. También lo está entre catalanes feudales y catalanes humildes. Aquellos que ven con sorpresa que el futuro de Cataluña no es para todos, sino simplemente para mantener a unas familias en el poder cien años o más. Y anteayer fueron monárquicos, ayer franquistas y mañana independentistas. Todo, no por ideas, sino por poder.

Los últimos independentistas civilizados
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 9 Junio 2018

Cataluña (Catalunya), es una comunidad autónoma española situada en el nordeste de la península ibérica. Conviene saber que no todos sus habitantes son golpistas feroces. También hay gente respetuosa, v. g: la mayoría que vota a los partidos que blanden nuestra bandera. Y siendo menos en número los asilvestrados, parece que fueran más, debido al inmenso odio que transmite contra España Quim Torra, el mariscal de esos catalufos salvajes que llama salvajes a los hispanos, jurando que somos una raza inferior, sin analizar su propio ADN, o el de sus provincias de mercaderes, de continuo invadidas por quien quisiera asentarse en ellas. ¡Así que menos ínfulas, raza superior!

Un puñado de intelectuales puros —100, a lo más, 200—, los últimos independentistas verdaderamente civilizados, sueñan con instaurar la República en Cataluña por la vía romántica. “La paz da lo que no da la ira”. Son los leales seguidores de la idea de Lluís María Xirinacs. Desgraciadamente, tan sublime soñador, murió en 2007, año en que Quim Torra fue despedido de la aseguradora Winterthur por inútil e irascible, actitudes que plasma, a las mil maravillas, en cualquiera de sus empresas. Entre el racista Torra, y el aticista Xirinacs, no cabe parangón. El filósofo sugirió la desobediencia pacífica para escalar su vano sueño. En cambio, el mercachifle exige monedas, pues hay que cubrir el delirio del patrón a la fuga, para seguir difamándonos.

Nada se opone a que pensemos: Lluis María Xirinacs fue un hombre noble y Quim Torra es un tipo inmundo. El erudito vivió un sueño, entregando su existencia a la utopía. El otro, sobrevive a sus delitos, sin importarle un bledo los quebrantos que le causará a Cataluña. De donde se deduce que, en este levantamiento del nordeste, aún existen algunas personas íntegras e infinidad de piratas peligrosos, que han de acabar, si la Justicia es justa, en Estremera. La última obscenidad del secesionismo violento de Torra, arruinó el homenaje a Cervantes en la Universidad de Barcelona, demostrando, claramente, en qué consiste la hipócrita intención de dialogar del terrorista.

Aún así, los civilizados que se nutren con los limpios y transparentes sueños de Xirinacs, siguen soñando. Y se preguntan: “¿Cuál será el futuro político de Cataluña? ¿Alcanzaremos la Independencia por la vía pacífica, como auguró nuestro profeta? ¿Los Países Catalanes serán Independientes? ¿Viviremos en una España federal?”. Siguen en sus trece, soñando, no paran de soñar, que los sueños, sueños son.

Independentismo y democracia plebiscitaria: sobre ‘El golpe posmoderno ‘
Manuel Toscano vozpopuli.es 9 Junio 2018

El proyecto de declarar ilegalmente la independencia de Cataluña ha sido el mayor desafío al que se ha enfrentado la democracia española. Así comienza Daniel Gascón, escritor y editor de Letras Libres, su libro El golpe posmoderno, que acaba de publicar Debate. En muchos aspectos la intentona independentista ha resultado mucho más grave que el fallido golpe del 23 de febrero, que encajaba perfectamente en el molde del pronunciamiento tradicional. En cambio, los acontecimientos en Cataluña son más confusos y difíciles de entender con las categorías habituales. Por eso es tan afortunada la expresión ‘golpe posmoderno’, que Gascón acuñó en un artículo de aquellos días y ahora da título al libro, porque da cuenta bien de esa ambivalencia y complejidad: por una parte, fue un golpe de Estado, de acuerdo con la conocida definición de Kelsen, por tratarse de un asalto en toda regla contra el orden constitucional y el Estado de Derecho con la intención de abolirlo en Cataluña; por otra, ha sido liderado desde las propias instituciones autonómicas y justificado en nombre de la democracia. Como dice, fue un ‘golpe de diseño’ por su planificación e intensidad propagandística, y al propio tiempo tuvo un aire irreal, simbólico, como esa Declaración Unilateral de Independencia que no sabemos si tuvo lugar.

Según señalaba el juez Llarena en el auto de procesamiento de los dirigentes independentistas de marzo pasado, se trata de algo ‘sin parangón’ con nada que hayamos visto en otras sociedades democráticas de Europa o Norteamérica. De ahí la dificultad de la tarea a la que se enfrenta Daniel Gascón en este libro, teniendo en cuenta la cercanía de los sucesos, todo el ruido mediático que han suscitado y el hecho de que la crisis catalana dista de estar cerrada. Que trate de elevarse por encima de las pasiones, el ruido y la furia para ofrecernos una mirada serena y reflexiva sobre lo ocurrido es uno de los méritos destacables del libro. Y lo hace con el estilo al que nos tiene acostumbrados: escrito de forma ágil e incisiva, bien informado y siempre ponderado, sin que falte el toque de ironía.

No es una mera crónica de los acontecimientos, sino un ensayo con un claro propósito analítico. Gascón examina lo que hay de novedoso y lo que hay de viejo en el procés, como esa mezcla de reivindicaciones hiperdemocráticas con el imaginario romántico del nacionalismo. Y quiere considerar aquellos aspectos con una significación más global, en tanto que transcienden las circunstancias específicas de la situación catalana o la política española; pensemos en el uso de las redes sociales y el régimen de posverdad, los discursos de la identidad o el populismo. Para ello va desgranando y discutiendo en los quince capítulos del libro las distintas facetas del proceso independentista: de la democracia plebiscitaria a la responsabilidad de los intelectuales o la verdad en política, pasando por la relación de la izquierda con el nacionalismo, el supremacismo, el papel de la prensa extranjera, la ausencia de violencia, o el kitsch en política; Gascón toca todos los aspectos importantes. Como los capítulos pueden leerse en realidad en el orden que uno desee, el resultado es una suerte de puzzle formado por diferentes piezas, o un caleidoscopio tan fascinante como inquietante.

Sobre el procés se han publicado artículos de opinión y análisis muy notables durante estos meses. El golpe posmoderno ofrece un repaso bien informado, como es habitual en Gascón, de esa literatura. Pero lo más difícil, como les gusta decir a los filósofos, es hacer buenas preguntas, como hace en el libro. Comprender y hacer buenas preguntas requiere buen juicio. Un juicio, como decía Aristóteles, que consiste en saber ver bien y apreciar los rasgos relevantes de la situación. Como el ojo clínico del médico que sabe discernir lo significativo y extraer un buen diagnóstico a partir de los síntomas confusos del paciente, también el analista político (y en realidad cualquiera de nosotros como ciudadano) ha de juzgar correctamente la fisonomía confusa y cambiante de los acontecimientos. Y esa capacidad para dar con la descripción relevante de los hechos, viéndolos en la perspectiva apropiada, es lo que aprecio especialmente en el libro de Daniel Gascón.

Son muchos los temas que aborda en El golpe posmoderno. Entre ellos sobresale que en nombre de la democracia se buscó quebrar el orden constitucional de una democracia liberal. Recordemos el eslogan que los independentistas coreaban en los momentos álgidos del procés: ‘esto va de democracia, no de independencia’. Y hay que darles la razón, aunque sea sólo en esto. Y preguntarse qué democracia invocan. Como señala acertadamente Gascón, se trata de una concepción plebiscitaria de la democracia, por aclamación, que sólo respeta los procedimientos si le convienen y niega el pluralismo. Ahí está como ejemplo el supuesto referéndum del 1 de octubre, al que se remite el independentismo como un fetiche.

Nada nuevo en realidad, aunque ahora se revista de radicalismo democrático, si recordamos que esa concepción de la democracia se encuentra en los escritos de Carl Schmitt sobre parlamentarismo de los años veinte. Allí Schmitt oponía la democracia al liberalismo y señalaba que la primera requería de un pueblo homogéneo. En nombre de la democracia cabía eliminar lo diverso. Ni el pluralismo liberal que representaba el parlamento ni la Constitución deben oponerse a la voluntad del pueblo homogéneo, decía, ‘expresada de cualquier forma’. Porque la voluntad del pueblo se expresa mejor por medio de la aclamación que a través de lo que con cierto desprecio llama el aparato estadístico y el registro de los votos. De ahí que no vea contradicción alguna de los métodos dictatoriales o cesaristas con la democracia. Ahí vemos la concepción plebiscitaria de la democracia expresada sin ningún pudor, sin esconder su sentido antipluralista y antiliberal.

Esa concepción plebiscitaria de la democracia explica en buena medida la convergencia de nacionalismo y populismo, sorprendente para muchos, pero sin la que no podemos comprender la crisis catalana. Así lo ve Daniel Gascón, que recurre a la expresión ‘nacional-populismo’ para considerar el proyecto secesionista. Es verdad que populistas y nacionalistas reivindican el poder o la soberanía para el pueblo, pero no se refieren con ello al conjunto de los ciudadanos que forman el cuerpo político. Los populistas invocan al pueblo, la gente común, por oposición a las elites y el establishment. Los nacionalistas hablan de la nación como un pueblo singular, étnica y culturalmente diferenciado, y trazan fronteras para separar a aquellos ciudadanos que no comparten las señas de identidad o la creencia en el pueblo distinto. Ambos sentidos pueden fundirse en el independentismo porque suponen la ‘homogeneidad sustancial’ del pueblo, rechazando la pluralidad interna. Por ello los nacional-populistas hablan en nombre del pueblo y dicen representar su voluntad al margen de los mecanismos electorales de la democracia representativa; no se trata de agregar intereses o de contar votos, sino una cuestión de identidad.

Esta deriva populista, antiliberal del nacionalismo catalán, pone de relieve la incapacidad de los independentistas para renunciar al mito del pueblo único (‘un sol poble’) y admitir el pluralismo característico de la sociedad catalana. De ahí que tengamos razones para ser pesimistas. Gascón termina su ensayo recordando el pacto de la Transición y la necesidad de llegar a acuerdos con quienes piensan de forma diferente. Pero eso pasa necesariamente por la asunción del pluralismo y la vuelta a los principios liberales de una democracia constitucional, como el respeto por el Estado de Derecho.

Como vemos, El golpe posmoderno plantea las claves imprescindibles para reflexionar sobre el procés y la crisis que ha abierto en la democracia española. Por desgracia, la crisis va para largo y tendremos que seguir discutiendo sobre los temas del libro.

El PP está preocupado por la “batasunización” de Navarra: “Es un problema nacional”
OKDIARIO 9 Junio 2018

La presidente del PPN, Ana Beltrán, ha afirmado este viernes, ante lo que su partido ha llamado “batasunización” que la Comunidad Foral “se ha convertido en una cuestión de Estado, en un problema nacional”, porque “si se pierde Navarra se pierde España”.

Ante el comité ejecutivo de los populares navarros, Beltrán ha apelado a luchar contra la “batasunización” que a su juicio afecta a la Comunidad Foral, en la que ha destacado que hay un Gobierno “doblegado” a EH Bildu, una presidenta “que quiere ser vasca” y unos partidos que buscan “hacer desaparecer Navarra para convertirla en un provincia más del País Vasco”.

“Su propósito es hacer desaparecer Navarra”, ha dicho, y ha recordado que el preámbulo del nuevo estatuto vasco pactado entre PNV y EH Bildu cita a Navarra como parte de Euskal Herria, y vuelto a poner en duda, como el jueves hizo ante los periodistas, un posible acuerdo entre PNV y Pedro Sánchez que afecte a Navarra y a los presos de ETA.

Unos asuntos que para Mariano Rajoy fueron una “línea roja” pero que duda que lo sean para Pedro Sánchez y de hecho ha asegurado que el PSN “ya ha cambiado de rumbo” en el Parlamento foral y ha votado en contra de una iniciativa del PP para que los alcaldes y concejales condenados por colocar la ikurriña asumieran las costas de su bolsillo.

Critica a UPN
Ana Beltrán ha criticado además al presidente de UPN por decir que a Rajoy “le costó mucho firmar un documento para no acercar a los presos etarras” cuando él sabe que UPN lo pidió “para ponerse una medalla y tener impacto mediático”.

Con este escenario y para terminar ha instado a sus compañeros de filas a actuar con “seriedad” y “firmeza” porque el PP es “el único” partido para “defender” a Navarra en instituciones autonómicas, nacionales y europeas.

Una defensa que ha reconocido de forma especial al ex presidente Mariano Rajoy, cuya lealtad también ha puesto en valor, al igual que el futuro del PP, un partido con “ilusión” y “grandes cosas por hacer” a pesar de la moción de censura que ha llevado al PSOE al Gobierno central “por la puerta de atrás”.

Cuando el huevo de la serpiente germina en la universidad
Miquel Giménez. vozpopuli 9 Junio 2018

En la fachada de la Universidad de Barcelona puede leerse “Soy reflexión. Soy diálogo. Soy la Universidad. Debates UB: Cataluña y España”. Ahí caben todo tipo de discusiones, siempre que sean separatistas. Homenajear a Miguel de Cervantes, no.

Métodos de intimidación nazis
La triste noticia del boicot agresivo por parte de los CDR a un acto convocado por Societat Civil en homenaje a la figura del enorme Miguel de Cervantes ha saltado a todos los medios de comunicación. Los CDR, capitaneados por Fredy Bentanachs, ex Terra Lliure, obligaron a suspender dicho evento. El rector dijo que no podía garantizar la seguridad de los asistentes, que no quería dejar entrar a la fuerza pública, y que lo mejor era que se marchasen a sus casas. Finalmente, algunos Mossos de paisano, junto con voluntarios de Societat Civil y personal de seguridad de la universidad, formaron un cordón para que la gente pudiese abandonar el recinto sin verse arrollada por la turba. Ese es la reflexión y el diálogo que imperan en el mundo universitario catalán. Por una parte, la agresión cada vez más violenta de los separatistas hacia los que no lo son; por otro, la espantosa inhibición de las autoridades universitarias que deberían preservar aquellos muros como templos del saber, del debate y de la democracia.

El rector, quizá sin pretenderlo, evidenciaba su manera de pensar al decir, ante la demanda de presencia policial por parte de los organizadores, que no quería “pasar la línea roja”. Evidentemente, a ver quién es el guapo que se manifiesta abiertamente contra los grupos violentos, exponiéndote a que te critiquen. Lo mismo sucedió hace poco en la Universidad Autónoma de Bellaterra, cuando jóvenes, también de Societat Civil Catalana, fueron agredidos violentamente con palos por elementos encapuchados, impidiéndoles repartir propaganda de la asociación. Lo mismo, reiteramos, que en la autodenominada “huelga de país”, en la que grupos de los CDR enmascarados iban aula por aula, amenazando a los estudiantes para que abandonasen las salas y se fueran a sus casas. Lo mismo, reiteramos más, que en los campus y cafeterías universitarias, cuando separatistas intimidatorios se pasean por las mesas exigiendo a los estudiantes – ojito, e incluso a profesores - que firmen tal o cual manifiesto en favor de los “presos políticos” o los “exiliados”.

El huevo de la serpiente ha estado incubándose durante muchos años en Cataluña, y ahora ha eclosionado. Ya en el año 1999, estudiantes separatistas pertenecientes al Bloc d’Estudiants Independentistas y a Alternativa Estel impidieron una conferencia de Jon Juaristi y Aleix Vidal-Quadras en la Facultad de Filosofía y Letras. Se acusó por aquel entonces a la autoridad universitaria de pasividad y de tolerar a aquellos grupos. El rectorado de entonces, al menos, hizo pública una nota de condena. Pero ahora, el supremacismo es amo y señor de las facultades catalanas y decide qué se puede y que no celebrar en aquellos lugares. Al grito terriblemente pervertido de “Fuera fascistas de la universidad”, los émulos de Goebbels se lanzan cual jauría desatada contra todo lo que huela a discrepancia, a constitucionalismo, a España. Son dignos herederos de aquella asociación de estudiantes nacionalsocialista que criticaba severamente a los catedráticos y estudiantes que no comulgaban con la esvástica, acusándolos de Wissensbereicherung, que, traducido más o menos, define a los que solo están en la universidad para adquirir de manera egoísta conocimientos, sin entender que la adhesión al Volk y al Führer tienen mayor importancia. Cabe recordar que en 1931, es decir, tres años antes de que Hitler tomase el poder, el sesenta por ciento de inscritos en las diversas facultades apoyaba a la asociación nazi de universitarios, mientras que entre la población Hitler solo contaba con la mitad de ese porcentaje. El mundo universitario ha sido siempre proclive a tragarse los cantos de sirena orquestados por los demagogos. No parece que la cosa haya cambiado.
Si hubieran dicho que Cervantes era catalán no hubiese habido problema

Existen fotografías del Paraninfo de la Universidad de Barcelona ominosamente dominado por una enorme bandera nazi. Presidían la sala sendos bustos de Hitler y Franco. Todo ello, con motivo de la Exposición del Libro Alemán, con tres mil ejemplares exhibidos. Lean el magnífico y turbador libro “Nazis a Barcelona. L’esplendor feixista de postguerra (1939-1945)”, de Mireia Capdevila y Francesc Vilanova, y verán como los nazis encontraron en aquella Barcelona un estupendo lugar de acogida.

El separatismo siempre ha hecho de la universidad, como todas las ideologías totalitarias, un objetivo prioritario. De las batallas que tuvieron lugar en la década de los ochenta entre la FENEC y la AJEC, sindicatos estudiantiles convergente y socialista respectivamente, en la que todo lo que no fuera pujolismo se menospreciaba y ya no digamos cualquier cosa que oliera a español, hemos llegado a ahora.

Muchísimos profesores también comulgan con el ideario separatista, en mayor o menor medida, pero no hay día en que no aparezca un enorme número de ellos portando ostensiblemente el lazi amarillo. Añadamos que algunos lo llevan para evitarse problemas, tanto con sus alumnos como con sus superiores. Ya no puedes ejercer libremente la libertad de cátedra si te metes en honduras, no puedes hablar libremente si no estás con el separatismo, no estás seguro de no encontrarte las ruedas de tu coche pinchadas o pintadas en tu domicilio si te enfrentas a esta gente.

Si eso sucede en las más cosmopolitas facultades barcelonesas, excuso decir lo que acontece en Girona, en Lleida, en Tarragona, en Vic. El separatismo ejerce con mano de hierro su control en estas instituciones, sabedor de que está formando generaciones de individuos que aceptarán los falsos dogmas sin pestañear. Se trata de erradicar el pensamiento crítico y de que sea normal aceptar, por vía de ejemplo, que Cervantes se llamaba Sirvent, era valenciano y, por tanto, catalán. Sería de risa si no fuera porque lo que esconde este incremento del totalitarismo separatista es un problema no solo intelectual o educativo, sino de higiene democrática.

¿Quieren saber lo que hay que hacer para triunfar académicamente ahora? Al azar, un ciclo de debates que se publicita en la Universidad de Barcelona, la Central, la de la plaza Universidad. Título “¿Por qué Cataluña y España?”. Debates: “El conflicto catalán”, “Reflexión histórica alrededor de unas relaciones complejas”, “El modelo de escuela catalana”, “Lengua e identidad” y no sigo, porque el resto va de lo mismo.

De los participantes que forman parte del mundo académico me guardaré de opinar, porque deben saber mucho más que un servidor, cosa, por cierto, no excesivamente difícil, pero es llamativo como todos participan del proceso separatista en mayor o menor grado. Dicho de otro modo, no hay nadie que defienda a España de manera clara y contundente, ni su orden constitucional. La guinda del pastel es que el primer debate, el que se pregunta los porqué de España y Cataluña, como si fuesen cosas distintas, lo modera Xavier Grasset, presentador del programa de TV3 “Més 324”, un panfleto al servicio de la independencia terriblemente tendencioso, plúmbeo y, por ende, de factura profesionalmente ínfima.

Ése es el diálogo que gusta en la universidad tomada por la estelada, la que arroja de sus salas a los discrepantes. Aunque solo sea para glosar a aquel coloso de las letras que calificaba a Barcelona como archivo de cortesía. Si levantase la cabeza, el bravo soldado que se batió el cobre en la batalla de Lepanto, perdiendo en ella un brazo, arremetería contra esta tropa, cual Quijote contra los molinos de viento.

Sociedad Cívica Balear organiza una concentración por “la libertad y la unidad de España” en Palma
OKDIARIO 9 Junio 2018

Palma acogerá este sábado una concentración, convocada por Sociedad Cívica Balear (SCB), bajo el lema ‘Por la libertad y la unidad de España. Elecciones generales ya’.

Según han informado en un comunicado, la manifestación, que cuenta con la adhesión y apoyo de diferentes entidades y plataformas, dará comienzo a las 19.30 horas en la plaza de Cort.

El ex presidente de Societat Civil Catalana (SCC) y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Mariano Gomá, será uno de los encargados de leer el manifiesto en la plaza.

El vicepresidente de Sociedad Cívica Balear, Rafael Company, aseguró que “esta concentración se produce ante una situación excepcional” y explicó que su carácter de urgencia se debía a la “preocupación” de tener “un gobierno controlado por separatistas.

En este sentido, la presidenta de Convivencia Balear, Manuela Cañadas, denunció “la pancatalanización del Gobierno con el apoyo de los secesionistas tanto al Gobierno Estatal como en el Govern”.

Desde Sociedad Cívica Balear han realizado un llamamiento a la movilización para reivindicar “la unidad de nuestra nación y para exigir la convocatoria de unas elecciones generales anticipadas.

Otras entidades que ya han confirmado su adhesión a la concentración de este sábado son la coalición ACTUA-VOX, Valores en Baleares, el Grupo de Acción Balear (GAB) y Convivencia Baleares. Todos ellos coinciden en la necesidad de convocar nuevas elecciones generales.

Dictadura lingüística
Rebelión de alcaldes contra Lambán por su plan de catalanización de Aragón
Luz Sela okdiario 9 Junio 2018

Una veintena de alcaldes de Aragón han remitido una carta al Gobierno de Javier Lambán (PSOE), y en concreto a la Dirección General de Política Lingüística, en la que rechazan la imposición del catalán en sus términos municipales, declarados como “zonas de utilización histórica predominante de las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón”, entre ellas, el catalán. La iniciativa está circulando por toda la comunidad, con lo que el número de adhesiones podría aumentar.

Los alcaldes ven “completamente inadmisible” que se trate de imponer el catalán como una de las lenguas propias de Aragón.

La misiva, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, es la respuesta a una carta anterior, enviada por el gobierno regional, en la que se informaba a los alcaldes de su plan para la imposición del catalán, como reveló este periódico y se les recordaba que el Estatuto de Autonomía de Aragón “atribuye a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de organización, régimen y funcionamiento de sus instituciones de autogobierno”, además de la potestad en materia de Lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón. Esta carta ocultaba sin embargo la actual Ley de Lenguas, de 2013, actualmente vigente, en la que solo se considera al aragonés como lengua propia, en ningún caso al catalán.

Leyes de hace 20 años
En su réplica-a la que ha tenido acceso OKDIARIO- los alcaldes denuncian que es “completamente inadmisible y errónea la afirmación que en dicho escrito se hace al decir que el catalán es una de las lenguas propias de las zonas limítrofes con Cataluña” y afirman que “ese no es el sentir mayoritario de la gente que vive en su municipio”. Critican, además, que el gobierno regional se remita a leyes de hace veinte años y por tanto”alejadas completamente de la realidad” para justificar su plan.

El ejecutivo aragonés se remite a un acuerdo del Pleno de las Cortes, de 1997, en el que se dice que “el catalán es una de las lenguas propias de las zonas limítrofes con Cataluña”y “se habla en un 11,6 por ciento del territorio de Aragón”.

Además, se basa en el anteproyecto de Ley de Lenguas de Aragón, de 2001, que establece que el castellano es la lengua oficial en toda la comunidad, mientras que el aragonés y el catalán lo serán “en los respectivos territorios predominantes, junto con el castellano”, algo que se omite en la carta enviada.

“Refrenden con valentía a la población, a la gente de a pie, a los verdaderamente vulnerados, ya que en ocasiones, y esta es una de ellas, el voto de los dirigentes apoyan una ley u otra según el gobierno de turno e ideologías políticas o filólogos partidistas, lo que trasciende a los hablantes con polémicas innecesarias”, exigen los alcaldes.

En defensa del ‘chapurriau’
Los regidores defienden que la modalidad lingüística propia de sus zonas es el denominado ‘chapurriau’, un dialecto despreciado sistemáticamente por el gobierno de Lambán.

Los regidores critican que el plan lingüístico se haya hecho de espaldas y sin consultarles.

“Así se ha denominado durante cientos de años por nuestras generaciones pasadas, y así es como queremos que se siga denominando. Si se impone el catalán, desaparecerá nuestra lengua materna. El chapurriau no es una lengua mal hablada. Es nuestra lengua y nos sentimos orgullosos de su nombre”, se reprocha en la carta.

El gobierno aragonés se ha remitido en ocasiones a la definición de este término por parte de la Real Academia Española como aquello que se habla “con dificultad y cometiendo errores”. “Damos por supuesto que son conscientes que el DRAE es un Diccionario de la Lengua Española, no de la Lengua Aragonesa”, ironizan los alcaldes, que insisten en rechazar el “catalán” de Aragón porque es una denominación que “ni ha existido ni es aceptada por mi municipio”.

En su carta, solicitan finalmente que se mantenga la denominación de ‘chapurriau’ ya que, consideran, sólo así “serán efectivas sus directrices y apoyos desde la Academia. Fomentarán su uso y nos sentiremos respetados todos los hablantes de la misma porque, en definitiva, quien tiene que decidir sobre ello somos los hablantes , los que usamos el lenguaje”. Además, reprochan que “los dirigentes que toman decisiones deberían hablar con la gente afectada y hacer más reuniones en los pueblos para saber lo que hablan y lo que sienten”.

“Se les invita a que antes de tomar ninguna determinación se desplacen personalmente a nuestros Ayuntamientos para recoger la opinión de todos los interesados”, concluye la carta.Impulso al catalán en Aragón

El Gobierno de Aragón ha acelerado en las últimas semanas su plan de imposición lingüística, ultimando la puesta en marcha de la Academia Aragonesa de la Lengua, la institución pública que dará cobertura al Instituto aragonés del catalán y asesorará a la instituciones sobre su uso.

El objetivo de ese organismo es la promoción y desarrollo del aragonés y del catalán, estimulando su uso, enseñanza y difusión, según los estatutos recientemente aprobados. Además, se precisa que el Instituto aragonés del catalán colaborará con las además instituciones académicas de la lengua catalana, lo que abre la posibilidad de establecer convenios con la Generalitat de Cataluña.

En abril, el Parlamento autonómico debatió una proposición no de ley-apoyada por PP y Ciudadanos-en la que se instaba al gobierno a “escuchar a los municipios que potencialmente pueden formar parte de las zonas de utilización histórica predominante de las lenguas aragonesas y sus modalidades, con un plazo amplio y razonable, proporcionándoles información previa sobre lo que supondría y en qué les afectaría, al objeto de saber la opinión de sus habitantes”.
 


 


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