AGLI Recortes de Prensa  Sábado 16 Junio 2018

Hacia un irresponsable efecto llamada
 larazon 16 Junio 2018

El Gobierno de Pedro Sánchez parece decidido a centrar en la inmigración la parte medular de su acción ejecutiva. Todas sus decisiones de calado han gravitado sobre este asunto, capital también para la Unión Europea. La inmigración es un problema acuciante y controvertido. Sorprende e inquieta que un Ejecutivo sobrevenido, con solo unos días de vida, se haya lanzado a tumba abierta con actuaciones de calado. Condicionado por la mercadotecnia, no ha pasado por alto la dimensión mediática del asunto. La crisis del Aquarius, que llega mañana a las costas levantinas y la eliminación de las concertinas en las vallas fronterizas con Marruecos han dotado al Gobierno de una agenda política de acento social positiva para sus intereses. Esa determinación, loable en cuanto de solidaridad tiene, está, sin embargo, marcada por las carencias y la indefinición propias de la precipitación y la ligereza con que se han abordado los compromisos. Han sido flagrantes las contradicciones y desavenencias de los ministros en el socorro del Aquarius. Se pasó de una movilización general de ayuda a los migrantes a un auxilio puntual en un caso excepcional, de la concesión general del estatuto del refugiado a un se analizará caso por caso, de un hospedaje privilegiado a derivarlos a los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), de ser un aldabonazo para las conciencias europeas al puede haber expulsiones entre los recién llegados.

Al Gobierno se le han saltado las costuras porque su posición ante un fenómeno con tantas aristas puede haber sido eficaz en cuanto a la propaganda, pero inadecuada en cuanto a la seriedad que esperamos del gabinete. Pero los golpes de efecto tienen el recorrido que tienen. Ahora, toca explicar con detenimiento cuáles son los límites de esa política de puertas abiertas, si es que los hay, y si la lógica no dicta, por ejemplo, que la regulación implique la entera situación administrativa si es que de verdad hay convicciones firmes detrás. La solidaridad es un bien moral, y estamos obligados a ella, pero en coordinación con Europa y siempre con un enfoque global sin espacio para iniciativas parciales y extemporáneas. Sánchez aspira a un nuevo modelo migratorio, que relativiza el flujo foráneo que el país puede soportar, y que activa un efecto llamada de mal recuerdo. Sus medidas apuntan hacia ello. Que ayer se recuperaran cuatro cadáveres en el Estrecho y se rescataran a otros 307 inmigrantes a bordo de 38 pateras es un serio aviso.

No conviene, pues, perder de vista que las disposiciones en materia de inmigración han de ser coordinadas con el resto de socios comunitarios. Sobre todo si a lo que realmente aspira el Ejecutivo es marcar la diferencia con una política sólida de medidas duraderas que vayan más allá de los fuegos de artificio. En este sentido, las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, tras su encuentro con su homólogo italiano, Giuseppe Conte, sobre cómo se debe «trabajar de la mano» para proponer soluciones en el reto migratorio que tengan una dimensión europea resultan significativas en un momento como éste. Máxime cuando el incendiario ministro de Interior italiano, el ultra Matteo Salvini, declaró, también ayer, que espera que el Aquarius «no sea la última nave que acoja España» y que después de ésta vengan más. No podemos generar falsas expectativas. Y no sólo entre nuestros socios europeos, sino, lo que es más importante, entre los inmigrantes que se juegan la vida por alcanzar nuestras costas. Puede resultar fatal.

Lenguaje, inmigración y manipulación
Mateo Requeséns. gaceta.es 16 Junio 2018

El filósofo Ludwig Wittgenstein afirmaba que el lenguaje tiene la propiedad de representar la realidad del mundo. La importancia del lenguaje como medio de comunicación y transmisión de ideas ha sido una constante en la historia de la humanidad. Pero además, los mensajes implícitos en las palabras sin duda afectan a nuestra manera de percibir el mundo y modelan nuestro pensamiento. Alain de Benoist sostenía que “toda lengua es un código, y este código determina categorías de pensamiento. George Orwell lo demostró en 1984: quien controla el poder de definir las palabras, controla también las mentes”.

Viene esta reflexión a cuento de la operación humanitario/mediática del buque Aquarius y el uso indiscriminado del término refugiado para calificar a los ocupantes de la embarcación. Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, hecha en Ginebra el 28 de julio de 1951 y el Estatuto de los Refugiados, hecho en Nueva York el 31 de enero de 1967, tienen la consideración de refugiado aquellas personas que se encuentren fuera del país de su nacionalidad y corren el riesgo fundado de ser perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas y no puedan, a causa de dichos temores, acogerse a la protección de su país de origen. Por tanto, el inmigrante por causas económicas de ninguna manera puede ser calificado como refugiado. Nadie en su sano juicio se atrevería a denominar a los miles de jóvenes que han tenido que expatriarse fuera de España en busca de trabajo como refugiados. De igual manera, los cientos de miles de inmigrantes procedentes del tercer mundo que llegan a Europa para mejorar sus condiciones de vida económicas, tampoco pueden denominarse refugiados, hagan dicho viaje con o sin riesgo para su integridad física.

Sin embargo, aprovechando la situación de los verdaderos refugiados amenazados por la guerra civil en Siria, se ha permitido una manipulación del lenguaje que sirve a la pretensión de definir como refugiado a cualquier inmigrante que llega a las costas europeas. De esta forma, quienes piden el control de la inmigración y la expulsión de los inmigrantes ilegales son unos desalmados, gentes insensibles a las indiscutibles razones humanitarias que asisten a cualquier refugiado para ser acogido en nuestras sociedades, que tienen el deber moral de ser solidarias con ellos. Se intenta silenciar a quienes, más allá del sentimentalismo superficial, cuestionan las políticas favorables a la inmigración sin fronteras. Al usar percepciones emocionales en vez de significaciones racionales, se priva a la opinión pública de elementos de juicio para clarificar objetivamente las cuestiones relativas a la inmigración.

Estamos ante una trampa del lenguaje, las categorías de refugiado e inmigrante son jurídica y moralmente diferentes. Por legítimo que sea buscar superar las duras condiciones económicas del país de origen y por inexcusable que resulte auxiliar a quien se encuentra en peligro en el mar, no es posible equiparar la figura del refugiado, persona perseguida, con la del inmigrante. Al utilizar el vocablo refugiado para referirnos indistintamente a todos ellos se superpone su significado al de inmigrante, de tal forma que se elimina cualquier examen crítico sobre las motivaciones de las personas que pretenden llegar clandestinamente por mar a Europa. Se trata de operar sobre la sensibilidad y la emotividad de los ciudadanos para crear un estado de opinión favorable a tratar de manera idéntica la acogida en supuestos tan diferentes, ya que en el caso del perseguido se le deberá dar asilo, y en el caso del inmigrante ilegal, una vez socorrido y puesto a salvo, se le debería devolver a su país de origen.

Estas artimañas para manipular el lenguaje en relación con la inmigración no son nuevas, viene sucediendo con los términos inmigrante ilegal e irregular. Se tilda de racista y xenófobo usar el término ilegal. Las personas no son ilegales. Lo políticamente correcto sería decir inmigrante irregular. Lo que no deja de causar perplejidad, porque entonces, ¿las personas sí pueden ser irregulares? Nuevamente nos encontramos con un subterfugio lingüístico que esconde un mensaje que pretende manipular la realidad.

Quien entra o permanece en un país violando su legislación comete una ilegalidad, igual que quien incurre en cualquier otro comportamiento ilícito, sea defraudar al fisco o comercializar un producto alimentario sin cumplir con los debidos trámites administrativos, etc. Cuando se cambia “ilegal” por “irregular”, en realidad de lo que se trata es de sustituir en la mente del destinatario un término que va asociado a una reprobación social por otro que es considerado disculpable. La carga significativa de uno u otro vocablo es transcendente, quien comete una ilegalidad debe sufrir sus consecuencias, mientras que un comportamiento irregular siempre será subsanable. La fuerza del lenguaje, en un caso apoya las posturas favorables a la “expulsión” de los inmigrantes que no han respetado la legislación y en el otro, justifica a aquellos que patrocinan su “regularización” aunque hayan vulnerado la ley.

Según las últimas estadísticas publicadas por el Ministerio del Interior, menos del 30 % de los extranjeros que son detenidos por infringir la legislación sobre extranjería y permanecer ilegalmente en España son expulsados, en cuanto a las expulsiones judiciales, conforme a las memorias de la Fiscalía General del Estado, poco más del 5 % de extranjeros condenados por la comisión de un delito son expulsados. Y no existe ningún tipo de presión social que demande una solución. Quizá algo tenga que ver la teoría sobre la comunicación “del medio es el mensaje” enunciada por Marshall McLuhan, porque en las modernas sociedades de masas no se dice algo porque sea verdad, se toma como verdad porque se dice.

¿Estamos incentivando a los inmigrantes a lanzarse al mar en un flotador?
D. Soriano Libertad Digital 16 Junio 2018

¿Por qué lo hacen? En el relato sobre la inmigración ilegal que cada día leemos en los medios de comunicación europeos, casi nunca aparece esta pregunta clave; la más importante, en realidad, para afrontar el problema. O, si aparece, se le da una respuesta parcial. Normalmente, sólo se habla de las circunstancias económicas de los inmigrantes. Y es evidente que estas juegan un papel muy importante. Detrás de decisiones que a cualquier habitante de un país rico le parecen complicadas de entender (lanzarse al mar en una barca que apenas es mucho más que un flotador grande) puede haber pobreza, persecución política o desesperación ante la falta de oportunidades.

Todo eso es cierto. Pero ni mucho menos lo explica todo. Otra pregunta podría ser por qué eligen ese camino y no otro. Qué opciones reales tienen ante sí. O que lleva a un joven africano a jugarse la vida para cruzar el Mediterráneo. Todo ello con la certeza de que, incluso si llegan a Europa, al menos en teoría, no tendrán demasiadas opciones de salir adelante: son ilegales y eso les veta la entrada al circuito laboral y al desarrollo de una vida dentro de la ley.

Por eso, mucha gente se hace la pregunta con la que arranca este artículo: ¿por qué? ¿Arriesgar tanto... a cambio de qué? La mejor opción, nada sencilla de lograr, es llegar a las playas españolas, italianas o griegas y convertirte en un residente sin papeles. La más probable es que te detengan (antes o después de pisar suelo europeo) y comience un expediente de expulsión. E incluso, como vemos a menudo en las noticias, existe el peligro de no llegar a la otra orilla del Mare Nostrum y perecer en el intento. Incluso partiendo del hecho de que hablamos de personas en una situación muy complicada, llama la atención que tantos miles de personas (luego veremos las estadísticas) se la jueguen cada año en lo que parece una apuesta perdida de antemano.

La primera respuesta pinta al inmigrante como un tipo no muy listo y desinformado, al albur de las mafias y que se embarca en esta aventura por una mezcla de desesperación y desconocimiento. Un análisis mínimamente objetivo debería dejar claro que este es un retrato que roza el racismo y cae, de nuevo, en la condescendencia típica del occidental buenista. Ni son tontos ni están desinformados. De hecho, comparándolos con los inmigrantes de otras épocas (por ejemplo, los abuelos de esos europeos que ahora les dan lecciones y que marcharon a EEUU o Argentina) probablemente los miles de personas que se agolpan en las playas de Marruecos, Argelia o Libia tengan bastante más datos sobre los países, leyes o sociedades a los que se dirigen. Muchos de ellos tienen familiares o amigos viviendo en Europa y con sus teléfonos móviles pueden saber casi cada día qué rutas son más sencillas, cuáles más arriesgadas, qué restricciones legales les esperan en el país de destino…

Un buen ejemplo puede ser esta columna de Fernando Portillo Rodrigo, magistrado del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Melilla en 2014, en la que explica cuál es el patrón de comportamiento y lo que buscan los inmigrantes que logran acceder, de una forma u otra, a alguna de las dos ciudades españoles en el norte de África. Y cómo explotan las posibilidades que les da la ley para lograr su objetivo fundamental: llegar a la península y ser libres para moverse por Europa en busca de oportunidades. Así lo explica Portillo:

Era típico en Melilla antes de la crisis que la policía trajese al juzgado de guardia entre 30 y 50 extranjeros a la semana para que el juez autorizase su ingreso en un CIE. Pues bien, aquí se da la increíble circunstancia de que los inmigrantes están deseosos de estar entre esos 30 ó 50 que cada semana la policía lleva(ba) al juzgado para ingresar en un CIE ¿La razón? Pues que en Melilla no hay CIE, sino que están en su mayoría en la península (Madrid, Barcelona, Murcia, Málaga, Algeciras y Valencia), y es ahí donde quieren ir los inmigrantes. Porque no hay que perder de vista que cuando un ciudadano del África subsahariana cruza el desierto, atraviesa la selva, se enfrenta al hambre, supera enfermedades, sobrevive a los ladrones y luego tiene que lidiar con las mafias, no lo hace porque quiera ir a Melilla, no. Melilla es la seguridad, el techo y la comida, pero sobre todo, es la inminente y real posibilidad de cruzar a la Europa sin fronteras. Para qué va a querer quedarse en una ciudad de 12 kilómetros cuadrados cuando tiene a su alcance todo un vasto y civilizado continente.

(...) Porque lo que ocurre, y lo que ellos saben, es que el periodo máximo por el cual van a estar en un CIE es de sesenta días, porque así lo dice la Ley. Imposible retenerlos por más tiempo. Pero sobre todo, lo que ellos saben y con lo que cuentan es que el procedimiento de expulsión no va a culminar antes de que pasen esos sesenta días. (...) Resultado: en un elevadísimo porcentaje (muy alto) transcurren los sesenta días y aún no han terminado los trámites de expulsión, por lo que automáticamente quedan en libertad, pero ya en suelo peninsular, pudiendo ir donde les plazca. Sí, siguen incursos en un procedimiento de expulsión, pero en una Europa sin fronteras y con toda una sociedad de desarrollo a su alrededor, saben que va a ser casi imposible volver a dar con ellos. Así que, de Melilla, los inmigrantes pasan a la península, y a partir de ahí el cielo es Schengen (España, Portugal, Francia, Bélgica, Grecia, Holanda, Alemania, etc.) Y luego Europa hace oídos sordos a este problema, no se entiende.

Esto no quiere decir que estos inmigrantes no puedan equivocarse o tomar malas decisiones. De hecho, está en la naturaleza humana: como han explicado los economistas del comportamiento, en muchas ocasiones, en la búsqueda de un objetivo muy querido, tendemos a exagerar nuestras posibilidades de éxito y a minimizar los riesgos de las empresas que abordamos. Y tampoco quiere decir que las llamadas mafias no estén repletas de indeseables.

Pero es ingenuo pensar que estos mandan a sus clientes (al fin y al cabo eso es lo que son, sus clientes actuales y sus proveedores de clientes futuros) a una muerte segura: algo ilógico aunque sólo sea porque sería nefasto para el negocio de estas mismas mafias. Y al mismo tiempo es casi insultante creer que esas decenas de personas que se apretujan en una patera, en una plaza por la que han pagado con una buena parte de sus ahorros (muchos de ellos tras vender las pocas posesiones de su familia), lo hacen sin ser en parte conscientes de los riesgos, recompensas y opciones que tienen por delante. En este artículo partimos de la suposición contraria a la habitual: un inmigrante tipo (por ejemplo, un joven de 20-25 años que dejó su país en el África Subsahariana y ha logrado llegar a la costa marroquí para intentar llegar a España) no sólo no merece la condescendencia occidental, sino que probablemente ha demostrado más iniciativa, arrojo, inquietud, valentía y recursos que el 99% de los jóvenes europeos de su generación.

Con todo esto en la cabeza, la respuesta a la pregunta del primer párrafo empieza a tener más matices de los que casi siempre se ofrecen al lector medio europeo. ¿Por qué lo hacen? Pues en buena medida porque creen (y tienen buenas razones para creerlo) que tendrán éxito en su objetivo final: establecerse en Europa. Y porque piensan que la forma más sencilla y barata de conseguirlo, de acuerdo a sus posibilidades reales, es lanzándose al mar en una embarcación que apenas merece tal nombre.
Cifras e incentivos

Las siguientes son las cifras que ofrece Frontex, la agencia de la UE encargada del control de las fronteras europeas, para el año 2017:

435.786 detenciones (datos para toda la UE) de personas residentes ilegalmente, un 11% menos que en 2016
204.719 personas intentaron entrar en el continente de forma ilegal y fueron detenidos (es un 60% menos que en 2016, cuando más de medio millón de personas fueron interceptadas en las fronteras europeas)
183.548 inmigrantes fueron rechazados en los puestos fronterizos (también es una cifra menor que los 215.403 de 2016)
Se emitieron 279.215 órdenes de expulsión, de las que se llevaron a efecto 151.398
De esas 204.719 personas que fueron interceptadas cuando intentaban cruzar ilegalmente las fronteras europeas, casi 119.000 (el 58%) lo hicieron en la ruta del Mediterráneo Central, la que se dirige a Italia y Malta (ver mapa de la derecha, click para ampliar). Este es el principal dato que blande el nuevo Gobierno italiano para su política de mano dura: en los últimos cuatro años, su país ha visto el desembarco de más de 600.000 ilegales, un número que consideran excesivo y por el que creen que el resto de Europa les tiene que ayudar de una u otra forma.

De esta manera, la foto que tenemos delante es la de una Unión Europea que es muy dura en las fronteras (dificulta mucho la entrada de forma legal), pero bastante laxa en el interior: si consigues entrar físicamente en el país, tienes un porcentaje relativamente elevado de posibilidades de poder quedarte. No es que no haya expulsiones: decenas de miles de inmigrantes son devueltos a su país de origen cada año. Pero también hay agujeros legales que hacen que la realidad no sea ni mucho menos la que podría imaginarse leyendo una normativa que parece inflexible al respecto.

Además, aquí aparece un problema clásico en economía y política: si preguntamos a la mayoría de la población si le parecería bien que se diera la residencia a un inmigrante en concreto, que nos mira a los ojos, que tiene nombre y apellidos, una historia triste detrás y muchas ganas de prosperar… probablemente la mayoría diría que sí. ¿Por qué no? Y si son 600 personas apretujadas en un barco, pues también. Al mismo tiempo, si se pregunta a esos mismos ciudadanos si quieren acoger a 500.000 inmigrantes al año, ya empiezan a dudar. Pero si acoges a esos 600, estás animando (quieras o no) a otros miles a que hagan lo mismo que hicieron sus iguales que sí lo han conseguido.

Por otro lado, cualquier economista sabe (en realidad, es una cuestión de lógica) que las restricciones en las fronteras sólo serán útiles si realmente son creíbles. Es decir, si saltarse las reglas no tiene premio. Es una cuestión de incentivos. Ahora mismo, un africano que quiera venirse a vivir a Europa tiene dos opciones. Acudir al consulado o embajada de un país europeo e intentar conseguir un permiso legal de trabajo, para entrar en el Viejo Continente con todas las de la ley. La otra alternativa es la de saltar la frontera, de una forma u otra. ¿Con cuál de los dos caminos es más fácil que logre su objetivo final? ¿Es verdad, como dicen políticos y medios de comunicación, que entrar de forma ilegal lleva a un callejón sin salida? Pues las cifras nos dicen claramente que no es eso lo que estos inmigrantes creen. De hecho, viendo su comportamiento, parece claro que están convencidos exactamente de lo contrario: de que la alternativa legal apenas es viable, mientras que con la otra tienen bastantes posibilidades de éxito.

Las opciones
El dilema entre cada caso real y la norma general apela a nuestros instintos y nuestra humanidad. Sabemos que sólo tiene sentido que haya normas de inmigración si se cumplen; y al mismo tiempo, si vamos uno a uno, las incumpliríamos con casi todos.De nuevo, volvemos a los mismos términos: incentivos, información, riesgos, toma de decisiones basada en lo que la otra parte hará… En este sentido, es muy interesante el anterior gráfico, que se ha compartido mucho en los últimos días en Twitter y que proviene de un artículo de The New York Times sobre lo que está ocurriendo en los últimos años en el Mediterráneo, a unas pocas millas de las costas libias. Como puede verse, los rescates se producen cada día más cerca de las playas africanas. Esto ha generado mucha polémica en los últimos meses. El titular del artículo del NYT es muy claro "Los esfuerzos para rescatar inmigrantes producen terribles e inesperadas consecuencias". En la misma línea se expresaba, en febrero del año pasado, el informe de Frontex, la Guardia Europea de Fronteras y Costas, sobre la acción de las ONG (página 32 de Risk Analysis 2017):

Aparentemente, aquellos involucrados en operaciones de ‘rescate y salvamento’ en el Mediterráneo Central están ayudando, de forma no intencionada, a los criminales a conseguir sus objetivos a un coste mínimo, reforzando su modelo de negocio al incrementar las posibilidades de éxito. Inmigrantes y refugiados, animados por las historias de aquellos que lo han conseguido en el pasado, intentan el peligroso trayecto puesto que son conscientes y confían en la asistencia humanitaria para alcanzar la UE.

El párrafo (y, en general, el contenido del informe) generó en su momento una enorme polémica. Nadie en su sano juicio puede negarse a socorrer a una embarcación de inmigrantes que solicita ayuda. La pregunta es, ¿cómo evitar que aquellos que están en la playa, esperando su turno, no piensen que pueden lanzarse al Mediterráneo de cualquier forma, porque ya habrá alguien por allí que los recoja y los lleve a las costas europeas? ¿Les estamos lanzando a esas personas el mensaje de que la mejor manera de llegar a Europa es jugarse la vida?

Opciones sobre qué hacer con la política migratoria hay muchas. La primera sería la de fronteras 100% abiertas o casi (con un control por razones más de seguridad que económicas). Ahora ni se plantea, pero es lo que ha existido a lo largo de la mayor parte de la historia y no ha salido tan mal. EEUU, Suiza, Alemania, Argentina…: todos estos países recibieron a millones de nuevos habitantes a lo largo del siglo XX, en un momento en el que se aplicaban muy pocas restricciones, y pudieron integrarlos sin grandes problemas. También es cierto que ni los flujos migratorios eran los actuales ni la conformación de los estados, gasto público, derechos de participación, etc. eran los mismos. ¿Estamos dispuestos a acoger a miles de inmigrantes cada año? ¿Sólo los aceptamos si no nos cuestan dinero? ¿A cuántos? Son muchas preguntas y ninguna tiene una respuesta sencilla.

La alternativa de moda es el modelo Canadá: un país que impone unas cuotas amplias (por ejemplo, 310.000 nuevos inmigrantes sólo en 2018) y que integra bien a aquellos que cumplen con los requisitos impuestos (y con categorías que van desde los inmigrantes cualificados, que cubren vacantes del mercado laboral, hasta los refugiados). Pero cuidado, hablamos de un país muy alejado de las principales rutas migratorias (EEUU le sirve de filtro) y no está claro que europeos o estadounidense pudieran aplicar una política como ésta. Y no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, en este artículo de El País, de diciembre de 2017, se recuerda que "las personas que solicitan la residencia permanente canadiense deben probar que no causarán gastos excesivos en servicios sociales o sanitarios". En resumen, inmigrantes sí, pero que no compitan con los de casa por los servicios públicos. Porque esa es otra, detrás del argumento o la pelea sobre si los inmigrantes son receptores o contribuyentes netos se esconde una lógica perversa: ¿aceptarles o no es una cuestión sólo de matemáticas?

Porque además, incluso con un sistema como el canadiense, la pregunta sigue siendo la misma: ¿Y si el cupo es de 300.000 pero vienen 500.000? ¿Qué hacemos con los que sobran? ¿Expulsión inmediata a todo aquel que no llegue de forma legal? ¿Lo cumpliríamos?

En Europa, además, está la cuestión de la libre circulación dentro de las fronteras de Schengen: ninguna política inmigratoria tendrá demasiado sentido si no se adopta de forma conjunta. Por último, está la posibilidad de cerrar a cal y canto las fronteras (al menos a los inmigrantes que no provengan de países del primer mundo), como piden algunos partidos populistas de media Europa: algo que no es tan sencillo de aplicar y que tampoco está nada claro que ayude a la economía-política-sociedad del país que así lo decida.

Como una vía intermedia, que nadie quiere poner negro sobre blanco pero que al final es la que se impone en la práctica, se alza la realidad: una política migratoria que se mueve a golpe de titular, con una enorme desproporción entre los medios para que no entren y la actitud una vez han entrado. Con incentivos perversos que nadie quiere reconocer. Con noticias contradictorias, como la de los políticos españoles que reconocen que nuestro país va a acoger a los tripulantes del Aquarius. Como si los inmigrantes que se agolpan en los campos del otro lado de la frontera marroquí tuvieran menos derechos que los 600 del famoso barco. Y como si al hacerlo no le estuviéramos diciendo con nuestras acciones a esos miles de chicos que esperan en las playas africanas lo que negamos de palabra: "¿Queréis vivir aquí? Pues lo tenéis muy fácil, haced lo mismo que los del Aquarius, jugaos la vida".

Que vuelva el plasma, por favor
Ramón Pérez-Maura ABC 16 Junio 2018

Imagínense lo que estarían diciendo algunos medios de comunicación si un presidente del Gobierno de derecha no hubiera respondido a las preguntas de los periodistas ni una sola vez desde que tomó posesión de su cargo hace quince días y en este tiempo hubiera tenido que destituir a un ministro, y hubiera anunciado una cascada de revocaciones de leyes sin capacidad para sacar adelante alternativas más que por medio de decretos: la sanidad universal en el sentido más estricto del término (ya era universal para los que vivimos en España, ahora también lo será para un japonés que pase por Barcelona y nunca haya pagado un impuesto en España); el desmantelamiento de la fusión del Teatro Real y el Teatro de La Zarzuela porque aprovechar bien los recursos para poder ofrecer más y mejores obras es inconveniente (especialmente para los funcionarios de ambas instituciones que viven como pachás, con condiciones que no tienen ni los empleados del Met neoyorquino); aproximar a los presos catalanes a su tierra para que estén en cárceles dependientes de la Generalidad, porque este Gobierno es rehén de los secesionistas y no tiene inconveniente en demostrarlo. Nada de todo eso -ni muchas otras cosas más- ha ameritado que el presidente del Gobierno haga una declaración pública ante los medios de comunicación. Ponían el grito en el cielo cuando Mariano Rajoy hacía declaraciones ante la junta directiva de su partido y se ofrecía la imagen a los medios de comunicación. Le bautizaron el «presidente del plasma». Aparte de que Rajoy daba más ruedas de prensa que ninguno de sus antecesores, ya quisiéramos haber tenido alguna declaración de Sánchez sobre un hecho tan relevante como lo ocurrido en el Ministerio de Cultura. Por lo menos, que vuelva el plasma, por favor...

Pero lo más relevante de las últimas horas es la ruptura del Gobierno español con las políticas europeas de inmigración. Después de acoger el Aquarius, lanzando una clara señal a todos los inmigrantes que buscan entrar ilegalmente en España, les anuncia que aquí tendrán sanidad gratuita y el nuevo ministro del Interior, Grande-Marlaska, afirma que se van a quitar las concertinas en la frontera de Melilla para facilitar el acceso a España. Dentro de nada volveremos a las inverosímiles imágenes del Gobierno Zapatero, cuando los inmigrantes que saltaban la valla iban corriendo a las comisarías a entregarse para así disfrutar de todo tipo de beneficios.

La iniciativa de Sánchez tendrá una grave consecuencia para nuestro sistema político. Acabaremos como Italia. La llegada incontrolada de inmigrantes y los inasumibles costes de todo tipo que tendrán para los españoles acabarán provocando el auge de un partido xenófobo que se comerá el voto de los partidos moderados y a no mucho tardar, tendremos un Gobierno como el que tienen hoy en Roma. Aquí formado a partir del auge de alguna formación política hoy marginal y del asentamiento de Podemos. Y aliado con los xenófobos declarados del PDECat.

La solución a los problemas que está generando en Europa la inmigración ilegal no es hacer lo que otros ya han hecho mal y agrandar el problema. El remedio está en invertir en los países de origen para que nadie se juegue la vida marchando del corazón de África a las playas de Cádiz. Casi la única cosa buena que hizo Zapatero fue acabar con la llegada de pateras a las Islas Canarias. ¿Abrió la puerta a los inmigrantes? No. Invirtió en desarrollo social en los paises originarios. Pero eso no es rentable en las noticias de La Sexta y por lo tanto a Sánchez no le interesa nada. Ni mijita.

La izquierda contra Occidente
Jesús Laínz Libertad Digital 16 Junio 2018

Richard Dawkins es un eminente científico inglés especializado en biología evolutiva y conocido mundialmente por su incansable actividad como defensor del racionalismo ateo frente a todo tipo de religión. Suele encuadrársele en el grupo denominado Los Cuatro Jinetes, formado por él y sus compañeros de lucha antirreligiosa Sam Harris, Daniel Dennet y el ya fallecido Christopher Hitchens.

Educado en la fe anglicana, que abandonó en su adolescencia, Dawkins se define a sí mismo como izquierdista. Efectivamente, ha sido alabado durante décadas por la izquierda, especialmente en los países anglosajones, campo principal de su actividad como escritor y conferenciante, por su defensa del ateísmo y su crítica a las religiones. Ha dirigido su artillería principalmente contra la religión cristiana por ser la dominante en el Occidente en el que nació y vive, y, más concretamente, contra la católica, a la que ha considerado la más perniciosa de todas a lo largo de la historia.

Pero resulta que últimamente le ha dado por subrayar la peligrosidad del islam para la paz mundial, mucho mayor en nuestros días que la de la religión de Cristo, que anda muy de capa caída. Y se ha llevado la sorpresa de que su querida izquierda le está dando la espalda. Por ejemplo, el pasado verano se canceló una conferencia que iba a pronunciar en Berkeley, California, ante las presiones de quienes le acusaron de islamófobo. ¡Berkeley, la cuna del Free Speech Movement en los 60! ¡Berkeley, el origen de la agitación universitaria de aquella revolucionaria década! ¡Berkeley, el primer éxito de aquella New Left que comenzaba a sustituir la estrategia marxista clásica de la lucha de clases por el antirracismo, el feminismo, los derechos de los homosexuales, el aborto, la ideología de género y la despenalización de las drogas!

Es decir, cuando la izquierda quiso derribar el orden ideológico tradicional de Occidente, que había sobrevivido a duras penas hasta los primeros años de la Guerra Fría, clamó por la libertad de expresión. Pero una vez que el orden ideológico occidental ya es aplastantemente izquierdista, se acabó la libertad de expresión.

Dawkins se sorprende de que, tras décadas criticando el cristianismo en numerosos países de tradición cristiana sin haber tenido nunca el menor problema de censura, la que él llama "izquierda regresiva" le impida ahora criticar la religión islámica. Y confiesa que esta doble vara de medir de la izquierda es un gran misterio para él.

Pero no es ningún misterio. Se trata simplemente de que el núcleo del izquierdismo, en cualquiera de sus variantes –y en estos asuntos, como en tantos otros, la izquierda comienza bastante a la derecha–, no es otra cosa que el odio a la civilización occidental y a los elementos religiosos, étnicos, culturales, políticos y económicos que la constituyeron en el pasado y que, aunque cada día más débilmente, la siguen constituyendo hoy.

Si desde el punto de vista económico, Occidente se caracteriza por el sistema capitalista que le ha convertido en el sector indudablemente más próspero del planeta, a años luz del autodestruido sistema socialista, a la izquierda le toca rechazar el capitalismo.

Si desde el punto de vista militar y político, el sostén de Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha sido la OTAN capitaneada por los Estados Unidos, la izquierda tiene que odiar a la OTAN y, especialmente, a los Estados Unidos. Éste es el motivo, por cierto, de la antipatía de casi toda la izquierda hacia Israel y la subsiguiente simpatía por el mundo árabe. No hay nada de antisemitismo en ello, sino rechazo al aliado de los Estados Unidos en Oriente Medio. El amigo de mi enemigo es mi enemigo. Aunque ello implique apoyar unos regímenes teocráticos alejadísimos de la ideología izquierdista.

Si desde el punto de vista cultural, eso que llamamos Occidente ha sido construido desde tiempos de Homero mayoritariamente por aquellos a los que la progresía norteamericana bautizó como Dead white males (Hombre blancos muertos), la izquierda ha de empeñarse en barrer de los libros y las aulas ese canon cultural milenario para sustituirlo por mujeres y no-europeos, a ser posible contemporáneos, mediante un sistema de cuotas igualitarias que sitúa en segundo plano la calidad e importancia de la aportación de cada cual.

Y si desde el punto de vista religioso, Occidente está basado en la tradición teológica, moral, artística y jurídica construida durante dos milenios de cristianismo, la izquierda ha de luchar encarnizadamente por su extirpación.

Esto es lo que a Dawkins le parece misterioso: si el motivo de la oposición al cristianismo por parte de la izquierda fuese su pensamiento materialista, lo cual sería lógico, tendría que oponerse por igual a cualquier otra religión, y muy especialmente a la islámica por el violento fanatismo que caracteriza a buena parte de sus fieles en el siglo XXI. Pero el motivo no es su materialismo, sino su odio patológico a Occidente. Y como la religión cristiana es la que ha construido y sigue siendo la mayoritaria en Occidente, está destinada a recibir el odio eterno de la izquierda. Y las demás religiones, especialmente aquellas contra las que haya chocado la cristiandad durante siglos y que hoy en día sigan siendo una amenaza para el modo de vida occidental, cuentan con la ignorante, sectaria y suicida simpatía de la izquierda.

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MÁS ALLÁ DE LAS AUTONOMÍAS
VOX y ACTÚA Baleares reclaman la recuperación del proyecto común español
La Gaceta  16 Junio 2018

Contra la división que pretenden los separatistas y nacionalistas, y a favor de trabajar por un proyecto común -España- desde todas las regiones, VOX y ACTÚA Baleares unen fuerzas de cara a las próximas elecciones generales, europeas, autonómicas y municipales.

VOX y ACTÚA Baleares ya caminan juntos. Los partidos presididos por Santiago Abascal y Jorge Campos, respectivamente, firmaron este jueves el acuerdo de coalición por el que concurrirán juntos a las próximas citas electorales. La coalición se presentó después al público en un abarrotado Auditorium de Palma de Mallorca, con un acto en el que participaron también el fundador de VOX, José Antonio Ortega Lara y la vicepresidenta de ACTÚA, Malena Contestí.

Esta última aprovechó su intervención para recordar a los mallorquines, formetereños e ibicencos que “nunca serán catalanes” y “siempre serán españoles”. Una afirmación que arrancó los aplausos del público, afectado en Baleares por la cruzada pancatalanista liderada por la presidenta autonómica Francina Armengol, que planea la puesta en marcha de una Oficina de Derechos Lingüísticos que servirá, en realidad, para señalar a los funcionarios que no hablen catalán.

La intervención de Contestí dio paso a uno de los momentos más emotivos del acto, presentado por Cake Minuesa, que levantó al Auditorium al pedir un aplauso para el exfuncionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, cofundador de VOX y víctima del secuestro más largo de la historia de España, perpetrado por la banda terrorista ETA.

Un Ortega Lara que subrayó que tanto su partido como ACTÚA Baleares coinciden en la defensa de unos principios que otros partidos han abandonado hace tiempo. La vida, la libertad, la propiedad, son, por este orden, los derechos principales que hay que proteger. Tras señalar que el Estado debe estar al servicio de la nación, y no al revés como ocurre ahora, Ortega Lara reclamaba la devolución de las competencias básicas: “Sanidad, Justicia, Seguridad Exterior deben recaer en exclusiva en el Estado”, decía Ortega Lara que lamentaba que la España de las autonomías, y su empeño en proteger el “hecho diferencial”, haya provocado el olvido y el abandono de los objetivos y el proyecto común de España.

Ahora, con la firma de este acuerdo de coalición, VOX y ACTÚA Baleares unen fuerzas para defender ese proyecto común: “defensa de la unidad de España, la libre elección de lengua, la devolución de competencias al Estado, el control de la inmigración ilegal, la bajada de impuestos y la lucha contra la corrupción y el despilfarro público”.

VOX: ojo con la libre elección de lengua, es un disparate
Nota del Editor 16 Junio 2018

Me parece que Vox ha caído en la trampa Actúa Baleares de la "libre elección de lengua". Hay que dejarse de tonterías y defender el español como idioma de España y derogar todo el tinglado de lenguas regionales. Si alguien pretende poder elegir una lengua regional está impidiendo que los español hablantes puedan trabajar, desplazarse a otros lugares y en resumen, está pidiendo que parezca que algo cambia para que todo siga igual. Es un disparate que en cualquier institución del estado español se ejecuten procesos en lengua regional, sean judiciales, sanitarios, educativos o mercantiles.

NUEVO SONDEO
Encuestas: Victoria de Rivera, descalabro del PP y dos escaños para VOX
La Gaceta  16 Junio 2018

La caída de Rajoy ha arrastrado a su partido, que lograría únicamente 65 escaños.

La moción de censura a Mariano Rajoy y la llegada a Moncloa de Pedro Sánchez han provocado un vuelco en el tablero político. Las encuestas vaticinan un descalabro electoral sin precedentes del PP, un partido muy tocado por los sucesivos escándalos de corrupción y el abandono de los valores tradicionales de la formación.

Según una encuesta de JM&A para Público, Ciudadanos ganaría las elecciones (99 escaños) si se celebraran hoy, pero con una ventaja mínima sobre el PSOE (91 diputados). El PP lograría únicamente 65 escaños, incluso por detrás de Unidos Podemos (66).

Según el sondeo, el hundimiento del Partido Popular sería catastrófico. La formación con sede en la calle Génova perdería más de 3,5 millones de votos en sólo dos años de mandato y su principal rival en el centroderecha, Ciudadanos, le superaría ya en casi dos millones de votos.

Al Congreso de los Diputados llegaría también VOX (2). La formación liderada por Santiago Abascal aspira a lograr representación por ser el único partido que defiende la unidad de España, el fin del Estado autonómico o la defensa de las fronteras en su programa electoral.

El PNV (7) sería otro de los grandes beneficiados por la moción de censura. La formación nacionalista vasca sumaría cinco diputados más tras convertirse en decisivo en España tanto para la aprobación de los Presupuestos de Rajoy como para el éxito de la moción de censura que lo tumbó.

Encuestas y más encuestas
El PSOE ganaría las elecciones generales tras la moción de censura al Gobierno del PP, según una encuesta que publicó ABC el pasado fin de semana. De ese sondeo se desprende que el PSOE habría experimentado un repunte electoral que le llevaría a ser el partido más votado si se celebrasen hoy elecciones generales, con el 28,8 % de los apoyos y 118 escaños.

Por detrás quedaría el PP, con el 25,6 % de los votos y 101 escaños; Ciudadanos sería la tercera fuerza parlamentaria, con el 21,1 % de los sufragios y 70 diputados, en tanto que Podemos obtendría el 13,1 % de los apoyos y 34 representantes en el Congreso.

El salafismo y la amenaza yihadista en España
Juan J. Pérez Piqueras gaceta.es 16 Junio 2018

El pasado 1 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2017 (ESN-2017) y el 27 de este mismo mes se celebró nueva reunión del Pacto Antiterrorista, al que pertenecen la mayoría de los grupos políticos en el Paramento español, del que trato más tarde.

El documento de la nueva estrategia desarrolla un sistema de seguridad nacional de acuerdo a las variaciones en el panorama geopolítico nacional e internacional, que aconsejan la revisión del aprobado en 2013, conforme a la Ley de Seguridad Nacional. El ESN-2017 define un sistema de seguridad repartiendo competencias entre las diferentes instituciones del Estado, desde la Cortes Generales y administraciones públicas del Estado, autonómicas y locales hasta las sociedades civiles, en base a conseguir un compromiso integral para la Seguridad, que contribuye, por otra parte, a la necesaria cohesión nacional para hacer frente a estos problemas.

Ambos documentos, la ESN-2017 y el Pacto Antiterrorista pretenden, además de una respuesta integral y coordinada, como algo imprescindible, una cultura de Defensa y de Seguridad de la nación española mediante la información, concienciando y sensibilizando a la sociedad civil, que tiende a vivir al margen de estos graves problemas. La lógica es que al ciudadano de a pie le preocupen los problemas más cercanos, los profesionales y familiares, “delegando” en instituciones oficiales aquellos de defensa y seguridad. En países de nuestro entorno esta información la contemplan en los sistema de enseñanza.

Siguiendo esa propuesta de concienciar y sensibilizar a la sociedad civil en una cultura de Defensa y de Seguridad, este escrito persigue la divulgación e información sobre la amenaza más grave que sufre nuestra sociedad, el salafismo yihadista, en manos de Al Qaeda y Estado Islámico o Daesh.

La ESN-2017 es un documento que trata muy diversos apartados que afectan a la seguridad nacional, pero considera al terrorismo internacional, al yihadismo terrorista, como uno de los principales problemas al que se enfrentan España y Occidente en general, y señala como amenaza más importante al autodenominado Estado Islámico o Daesh por su capacidad operativa, medios, proyección mediática y rápida expansión, pese a su reciente derrota militar en Irak y Siria. A ello hay que añadir que estos grupos se caracterizan por su rápida mutabilidad y adaptación a los cambios y estrategias seguidas contra ellos. Hace referencia, también, a los atentados indiscriminados en lugares de concentración de personas, medios de transporte o infraestructuras críticas, similares a los ocurridos en las principales capitales europeas y el pasado agosto en Barcelona y Cambrils. Y, también cita como amenaza cercana a los yihadistas europeos combatientes en Irak y Siria que regresan después de la derrota del Daesh en aquellas tierras, tras haber acumulado experiencia de combate. Es el agravamiento procedente de los llamados “lobos solitarios” o de las “células durmientes”.

El Pacto Antiyihadista, por su parte, es un acuerdo firmado por el PP y PSOE tras los atentados en Francia en enero de 2015, para hacer frente a la amenaza descrita en el ESN-27. Posteriormente, tras los atentados en París en noviembre del mismo año, lo firman también el resto de los partidos con representación parlamentaria excepto Podemos y los nacionalistas catalanes y vasco. Sus misiones y objetivos lo evidencia su titulación oficial: “Acuerdo para alcanzar la unidad en la defensa de las libertades y en la lucha contra el terrorismo”. En la reunión mantenida el pasado 27 de diciembre se adoptaron, entre otras, nuevas medidas para un mejor control de alquiler de vehículos y viviendas vacacionales y modificar la norma sobre el control en la distribución de bombonas de butano, normativas que por sus deficiencias fueron aprovechadas por los terroristas en los atentados en Cataluña del pasado agosto.

Hoy conviven entre nosotros unos dos millones de musulmanes, la mayoría de ellos inmigrantes integrados sin problemas en la sociedad, que siguen manteniendo relación con sus países de origen. Sin embargo, el creciente número de musulmanes llegados a nuestro país en estos últimos años, coincidiendo con el resurgir del salafismo, ha provocado una profunda transformación en lo que venía siendo el moderado islam español, que ha conseguido alarmar, en parte (un tanto por ciento elevado vive al margen de este problema), a nuestra sociedad.

Pero si la amenaza que nos llega por el yihadismo terrorista global es motivada con argumentos comunes al resto de las naciones occidentales, tales como formar parte de la coalición internacional que combate al Daesh en Irak, o por la eficacia en la lucha contra el yihadismo interior (desde 2012 hasta finales de 2017 han sido detenidos 221 terroristas, 75 de ellos en el año pasado, según datos del Ministerio de Interior), España tiene además dos motivos que agrava la amenaza y la diferencia: el imaginario yihadista sobre la ocupación de Al-Andalus, tierra que fue “arrebatada” al Islam, algo que tienen presente en su propaganda; y la reivindicación territorial de Ceuta y Melilla.
Si en la actualidad, las ciudades autónomas españolas Ceuta y Melilla constituyen el foco central del yihadismo interior, la Comunidad catalana, y particularmente la provincia de Barcelona, es el principal escenario del yihadismo procedente del Daesh, como dice el Informe Anual de Seguridad Nacional 2016 del Ministerio de Presidencia.
Sobre Ceuta y Melilla cabe citar su alta tasa de población musulmana y su cercanía a diferentes localidades marroquíes, como Tetuán, Tanger o Nador, vinculadas a las redes de captación y reclutamiento para combatir en Irak y en Siria. Se supone que de Tetuán partieron casi la mitad de los 2.000 yihadistas que se apuntaron desde Marruecos.

Según datos del Ministerio de Interior, en Ceuta fueron detenidos desde 2012 hasta finales de 2017, 30 terroristas y 21 en Melilla. La misma fuente señala entre estas fechas que de los condenados en España por delitos relacionados con el terrorismo yihadista, más del 33% fueron detenidos en Cataluña. Se calcula que en la actualidad viven en esta Comunidad medio millón de musulmanes, la mitad de ellos marroquíes y cerca de cien mil paquistaníes, que en algunos municipios alcanzan el 20% de la población.

Por último, el balance final de 2017 del Ministerio de Interior, indica que el grado de actividad contra el terrorismo yihadista, con 55 operaciones realizadas y 75 detenciones suponen el mayor éxito policial hasta la fecha, cifras que evidencian el grado de la actividad terrorista, pero también el de la eficacia de nuestros servicios de inteligencia y de las fuerzas de seguridad.

Juan J. Pérez Piqueras, coronel (retirado), técnico superior de Inteligencia, diplomado en Análisis del Terrorismo Yihadista en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

REFORMARÁ LA LEY
El PSOE penará la ‘apología del franquismo’ y exhumará los restos de Franco
La Gaceta  16 Junio 2018

El secretario de Justicia y Nuevos Derechos del PSOE, Andrés Perelló, ha anunciado que su partido trabajará para consumar una modificación de la Ley de Memoria Histórica que permita sacar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

Para ello, el PSOE pretende convertir en un proyecto de ley, para su debate y aprobación, la propuesta de modificación de la Ley de Memoria Histórica que en su día registró en el Congreso de los Diputados, mucho antes de la moción de censura que ha situado a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

En declaraciones a los medios de información, antes de protagonizar una charla y coloquio sobre la Memoria Histórica en Burgos, Perelló ha explicado que la intención de este nuevo proyecto será el de “ir un paso más allá” para que se “cierren aquellas fisuras por las que se fugaba, gracias a la derecha española, el cumplimiento de la ley”.

En este sentido, el proyecto de ley plantea, entre otras aspectos, que las exhumaciones sean una política pública, sacar a Franco del Valle de los Caídos y “dar una solución” a este lugar, o que los juicios del franquismo sean nulos de pleno derecho.

Asimismo, el PSOE planteará llevar al Código Penal el delito de apología del fascismo y franquismo, por lo que, ha puntualizado, “no podrá haber asociaciones como la de Francisco Franco”, al tiempo que ha explicado que “habrá que modificar la Ley de fundaciones y asociaciones para que no se constituyan y se prohíban”.

Al respecto, el secretario de Justicia y Nuevos Derechos del PSOE ha subrayado que “ninguna democracia con estándares sólidos se pueden permitir el lujo de tener una fundación fascista” y ha recordado que la apología del nazismo “está fuertemente penada en el código penal alemán”.

En cualquier caso, Perelló ha dejado claro que “todo este proyecto de ley descansa sobre el reconocimiento y la recuperación de la dignidad de las víctimas“, porque, ha recordado, “son ochenta años soportando que esta nación acepte ser el segundo país del mundo después de Camboya con fosas comunes”.

También ha explicado que el PSOE comenzará a trabajar en esta propuesta a partir del próximo lunes desde el área de Justicia y Nuevos Derechos para trasladarla a la ejecutiva del partido y que sea el Ministerio de Justicia quien la empiece a poner en marcha.

Miseria de la historiografía /No se debe “enterrar” a Franco
Pío Moa gaceta.es 16 Junio 2018

Este viernes, en el seminario sobre la posición de España en Europa, tratamos los efectos de la implosión de la Unión Soviética, el mesianismo useño y la posición de España. A las 19,30 en el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25
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P. No obstante, el revisionismo tiene muy mala prensa hoy en España
–La tenía, pero va en declive. Es curioso que quienes más atacaban el revisionismo han sido los comunistas, desde Lenin, y en cambio son ahora los que más se oponen a revisar sus peculiares versiones históricas. Y que les apoyan muchos no comunistas, liberales y demás. Creo que es una herencia subterránea de la deuda con Stalin, que España no tiene. Todos los libros que he escrito son revisionistas. De otro modo no valdría la pena escribirlos, para repetir las versiones corrientes o abundar en ellas.. La falsificación histórica se ha convertido en una industria en España.

P. Ud ha escrito muy documentadamente sobre la guerra civil, pero en otras cuestiones no puede considerarse un especialista, y sin embargo ha escrito libros…
–No hay especialistas en el conjunto de la historia de España, o de Europa, o del mundo, o de tramos tan extensos como la Reconquista. La especialización exige períodos muy limitados. Y sin embargo se escriben historias de España, del mundo, de la Reconquista… Para ello es preciso un conocimiento relativamente profundo, cierta agudeza crítica y sentido lógico. De otro modo es imposible decir nada nuevo, como en el caso anterior.

P. Muchos le acusan de decir demasiadas cosas nuevas sin fundamento
–Nunca he oído esa crítica. En realidad no conozco críticas reales a mis libros. Pongamos por caso mi Nueva historia de España: claro que tiene bastantes cosas nuevas, como enfocarla desde la II Guerra Púnica, punto crucial al que la inmensa mayoría de los historiadores no ha prestado la atención necesaria; como eludir enfoques como el de Sánchez Albornoz sobre una supuesta herencia temperamental; como una valoración del reino hispanogodo como primera nación española; como una visión o intento de visión ampliamente cultural y no solo político o económico; como una explicación del auge y la decadencia españolas un tanto diferente de las habituales; como un enfoque del siglo XX también harto diferente; como la imbricación de nuestra historia en la historia europea, pues casi siempre se trata la nuestra como si fuera un país “tibetanizado”, que decía Ortega con su habitual arbitrariedad… Claro que todo esto es discutible, y en un ambiente intelectual menos cutre que el que ahora sufrimos daría para mucho debate, lo he propuesto muchas veces, pero es inútil. Le pondré otro ejemplo de hasta qué punto es lamentable la actual historiografía española, salvando excepciones de rigor: un problema tan grave como el de los separatismos no ha recibido atención de conjunto sobre su génesis y verdadero contenido ideológico. Mi libro Una historia chocante es el primero y hasta ahora el único, que analiza los separatismos vasco y catalán en estrecha relación con la evolución histórica del país desde el “desastre” del 98 hasta ahora. Tampoco ha dado lugar a debate. Es asombroso pero es así.

P. De nuevo, su reciente libro sobre la Reconquista se separa drásticamente de los enfoques que se han impuesto en las últimas décadas.
–Muy cierto, y no es algo que me duela. Yo no soy patriotero, pero la Reconquista es una evidencia y por tanto no precisa discusión. No hay problema en plantear esa época como una reconquista. Cuando se quiere hacer un problema de ella lo que resalta es un problema distinto: el de una universidad esclerotizada en versiones falsas, cuya base ideológica es el deseo grotesco de negar la existencia de España. No hay el menor apoyo documental, lógico o de sentido común a la negación de la Reconquista. Y sin embargo…

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Pedro Fernández Barbadillo ha escrito en ediciones Homo legens el libro Eternamente Franco, prologado por el historiador Fernando Paz: básicamente una recopilación de hechos y anécdotas significativos referidos al período de la guerra y de su gobierno. Lo importante del libro es que rebate numerosas versiones circuladas por el antifranquismo sobre el personaje y su régimen, tanto en lo referido a la guerra como a la posguerra, a la política internacional, a la sociedad creada en aquellos 40 años o a “los antifranquistas”. Basta consultar su índice para entender su interés: 50 capítulos con unos cuantos subcapítulos, desde “la oportuna muerte del general Balmes” o la cartilla de racionamiento hasta “los Godó y Cebrián” o la pequeña misión médica enviada a Vietnam, “los niños robados”, etc. El lector dispondrá de una gran cantidad de información imprescindible para entender al personaje y a su régimen, y refutar muchas leyendas creada al efecto por una propaganda inescrupulosa o directamente falsaria.

Una pega, e importante: el libro se escribe bajo el lema contradictorio de “enterrar a Franco de una vez”. Consigna inútil, porque no ocurrirá, aunque se invoque en su favor “la sensatez, la racionalidad y la paz”. Por el contrario, la sensatez, la racionalidad y la paz exigen máxima atención a Franco y su régimen, hasta reconocer la inmensa deuda material, política y moral que tiene este país con él. Ese lema solo puede estimular la mentira antifranquista, al exhibir cierta cobardía política.

He escrito en un blog reciente que la democracia solo puede regenerarse y madurar si se vuelve franquista, no en el sentido de resucitar aquel régimen, del que ha salido, sino en el preciso de respetarlo, estudiarlo objetivamente y analizar de él lo que pueda ser útil hoy para contrarrestar las tendencias disgregadoras o disolventes patrocinadas por el antifranquismo. Esta es una tarea crucial, que sigue en gran medida pendiente.

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“Una hora con la Historia”: Cómo cayó el reino hispanogodo y cómo sirvió de inspiración a la Reconquista: https://www.youtube.com/watch?v=t7_SMzlYzec&t=1224s
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–La vieja foto sería muy sugestiva para ud..
–Sí. Unos jóvenes de muchos países veníamos de la recogida del lúpulo para Guinness en el sur de Inglaterra. Y me digo: ¿qué habrá sido de ellos? Habrán muerto algunos, quizá algún suicidio, se habrán casado tenido hijos… https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B …

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ENTRELETRAS
La Reconquista y España
Luis Pío Moa
La Esfera de los Libros, 2018

Pedro López Arriba gaceta.es 16 Junio 2018

Si hay algo realmente erróneo, equivocado e incorrecto en las críticas que ha recibido desde siempre Moa, es el considerarle una especie de divulgador de otras obras, generalmente ya superadas -al decir de sus críticos- y que, por tanto carece siquiera de cualquier clase de originalidad. Me refiero, claro está, a las críticas recibidas por su amplísima y profunda obra sobre la Guerra Civil Española de 1936-1939, así como al ostracismo al que se le ha querido desterrar desde el ámbito académico. No obstante, el hispanista Stanley Paine, entre otros, ha dejado constancia de modo incontrovertible, de que la obra de Moa es de rigor y seriedad incuestionables, destacando la originalidad de muchos de los enfoques del vigués. Al parecer, una vez más, sólo queda el exclamar ¡paradojas de la vida!

Por el contrario, hay otra parte de la obra de Moa, que va siendo ya también extensa, que no parece que haya sido recibida con tanta hostilidad desde el mundo académico, por lo menos que haya trascendido. Y es que ha sido justo en este mes de mayo cuando ha publicado su última obra, ‘La Reconquista y España’, que ha sido uno de los libros de historia más vendidos en la recién concluida Feria del Libro de Madrid, de 2018. Y si nos centrásemos en el estudio, del que no dispongo, de cuál fue el libro de Historia Medieval más vendido en la última Feria del Libro, apostaría a que fue este.

No era un tema exactamente nuevo para Moa. En efecto, ya en 2011 y también con la Esfera de los Libros, había publicado su ‘Nueva Historia de España: de la Segunda Guerra Púnica al siglo XXI’. Una Historia General de España en toda regla que tiene la originalidad de establecer una clasificación de periodos de enorme interés, más allá de la vieja clasificación casi más escolar que académica, de Alta Edad Media (siglos Vº-IXº), Siglo de Hierro (el siglo Xº) y Baja Edad Media (siglos XIº-XVº). Obviamente, en esa Historia General, dedicó muchas páginas a la desde siempre llamada Reconquista, planteado respuestas a las principales cuestiones tradicionalmente suscitadas en la historiografía, desde por lo menos la Historia General de España de Juan de Mariana. En esa obra de 2011, de altísimo interés por la novedad del enfoque que presenta, se va pasando revista a preguntas como cuándo nació España, qué significaron los Godos en la Historia de España, por qué fueron vencidos los musulmanes, cuándo y cómo surgieron los reinos cristianos, existió la ‘España de las tres culturas’, por qué se expulsó a judíos y moriscos o qué fue la Inquisición, así como otras relativas a los restantes periodos de nuestra historia, a las que no me referiré ahora por mejor centrar el comentario en lo específico de esta obra dedicada a la Reconquista.

Únicamente añadiré que esa Historia de España de Moa, publicada en 2011, no arrancaba con la tradicional presentación de los primeros pobladores de la Península Ibérica. No, con deliberada intención, Moa comienza su Historia de España con el momento justo en el que Hispania entra por primera vez de lleno en el concierto de las naciones del mundo más civilizado de la antigüedad, con ocasión de la IIª Guerra Púnica (218-201 a.C.). Y es que Moa hace recordar al lector, tanto de su Historia de España como de su Reconquista, lo que escribió Chesterton en su tan brillante como sugestiva ‘Breve Historia de Inglaterra’. Decía Chesterton ahí que, quien afirma que sabe Historia de Inglaterra, y sólo sabe de la Historia de Inglaterra, no puede saber nada de Historia de Inglaterra. En ese sentido, estas dos obras de Moa poseen la inapreciable virtud de no olvidar nunca el contexto internacional en que se desarrollaron los hechos propios de la Historia, sea la de España, o sea la de la Reconquista. Un contexto internacional que fue muchas veces determinante, y en algunas lo fue de modo absoluto, por lo que la omisión de su tratamiento constituye una auténtica mutilación de los hechos históricos a presentar.

Ahora, siete años después, parece que Moa ha considerado que el tratamiento dado a la Edad Media española, en su Nueva Historia de España, precisaba o merecía un desarrollo mayor, más extenso y comprensivo, que el efectuado en los esbozos formulados en 2011. Un mayor desarrollo y un tratamiento más exhaustivo, sí, pero sin renunciar a ninguno de los ejes centrales ya definidos en su obra más general, y más antigua, para lograr una mejor comprensión de esa época tan crucial en la configuración de España, y de la que quizá aún vivimos en gran parte. Unos ejes para la comprensión que Moa define al final de su obra, en lo que es un resumen de la misma en 13 Tesis, de lectura más que sugestiva, casi obligada.

Una vez más, ha de reiterarse lo apuntado al inicio sobre la singularidad del planteamiento de Moa, por mucho que sus ideas se puedan emparentar con las que subyacen a las historias de España, tanto generales, como las del citado Mariana, la de Modesto Lafuente o la de Menéndez Pidal, por citar las más importantes, como las específicamente dedicadas a la España Medieval, como son las obras de Sánchez Albornoz, Valdeavellano u otros, por citar sólo a los más destacados. Unas ideas que contrastan inevitablemente con la ‘moda’, llamémosla así, de los planteamientos introducidos recientemente por una corriente historiográfica, de origen anglosajón, que pretende destacar la parte ‘positiva’ del Islám en España y hasta en Europa. Bueno, positiva es poco, más bien se presenta casi como luminosa. Podríamos pensar que, afortunadamente, se trata de unas tesis de tan memorable extravagancia, por decirlo suavemente, como de falsedad indudable, que lógicamente no debieran haber alcanzado ecos más allá de algunas selectas minorías adictas a las modas. Pero, desgraciadamente, no es así, y se intentan imponer en la enseñanza y en los medios de comunicación.

También posee el estudio sobre la Reconquista una original periodización de la Edad Media, ya anticipada, en gran medida, en la obra de 2011, si bien adaptada ahora al periodo escogido. En la primera parte, denominada ‘cuestiones previas’, desarrolla en sus dos primeros capítulos una auténtica exposición de motivos del libro, para pasar a exponer en los tres siguientes la realidad histórica del desarrollo del cristianismo, bastante más accidentado de lo que habitualmente se cree, la evolución del reino Hispanogodo y la expansión militar del Islám en los primeros siglos. En la segunda parte, titulada ‘el siglo VIIIº’, analiza la crisis de ese siglo crucial, que empieza con el hundimiento del reino Hispanogodo y termina con la afirmación de los focos cristianos hispanogodos de resistencia cantábricos y pirenaicos. En la tercera parte se analiza el apogeo y caída del primero Emirato y luego Califato de Córdoba, entre los siglos IXº y Xº, así como el desarrollo del primer y principal foco de la primera resistencia al Islám, el de Asturias. Continúa con la denominada ‘Edad de Asentamiento’, cuarta parte, dedicada al desarrollo de la Reconquista concebida ya como empresa ‘nacional’ en todos los reinos cristianos de la España de entonces, así como el despliegue y hegemonía final de Castilla en el orden de la Península Ibérica, entre los siglos XIº-XIVº, para concluir en una quinta parte dedicada al siglo XVª, calificado de ‘decisivo’ por razones más que evidentes.

Ni uno solo de los acontecimientos que expone o analiza Moa en esta obra se trata descoordinado de los sucesos históricamente relevantes en el orden internacional de la época. Esto permite alcanzar la máxima aproximación a cada realidad histórica. Por ejemplo, la secuencia del Beato de Liébana, la elaboración entre 776-786 de su comentario al Apocalipsis de San Juan que fue considerado como un llamamiento a la lucha contra el Islám, acogido como texto principal por el Emperador Carlo Magno y en el que se profetizaba el hallazgo de la Tumba del Apóstol Santiago, que afirma la vitalidad del naciente reino Astur-Leonés y preludia el hallazgo por el Rey Alfonso IIº el Casto de la tumba del apóstol y de la creación del Camino de Santiago en colaboración con el Papado y el Imperio. Moa no ahorra espacio para dejar claras las implicaciones europeas, y en su caso en el mundo árabe, de los hechos de la Historia de España. Otro tanto sucede con el tratamiento dado a la famosa campaña que culmina en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), que implicó una coalición internacional patrocinada por el Papado con carácter de Cruzada, o, en fin, el complejo mundo europeo y mediterráneo en que los Reyes Católicos crearon la hegemonía española para casi 200 años.

En suma, una obra de enormes interés, sólida y rigurosa, para un asunto al que el gran público se suele acercar sólo a través de novelas de las denominadas históricas, que poco tienen de historia y sí mucho de novelones, dicho sea con todo el respeto para los autores de un genero sentimental tan necesario socialmente como los novelones.


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La pesadilla catalana continúa aquí
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 16 Junio 2018

Augusto Monterroso sintetizó la apoteosis de la pesadilla al escribir: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Veamos el efecto que produce una vuelta de tuerca al relato: "Cuando el catalán despertó, el dinosaurio ya no estaba allí y una serpiente de cascabel enroscada sobre la almohada hacía sonar su apéndice óseo". La pesadilla seguía allí, con otros protagonistas. Como sucede en España, después de la moción de censura triunfante. La pesadilla continúa aquí, en las cuatro provincias del reino de España okupadas por una minoría tribal adicta a una repúblika ficticia gobernada por el testaferro racista de un enjuiciado prófugo. Comparado con la serpiente de cascabel materializada, el dinosaurio de la pesadilla originaria era una mascota doméstica.

Crías de la serpiente
En la vida real, la serpiente de cascabel no está enroscada sobre la almohada sino anidada en su búnker berlinés, desde donde envía pócimas venenosas a sus crías distribuidas por todo el territorio okupado de Cataluña.

Los discípulos de los escamots fascistas del Estat Català de los años 1930 -canonizados por Quim Torra- boicotearon violentamente -con la connivencia del rectorado- un homenaje a Miguel de Cervantes que Sociedad Civil Catalana celebraba en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona. Cuando oyen la palabra cultura, estos neandertales echan mano a las porras porque todavía no tienen pistolas como el mariscal Hermann Göring, a quien se atribuye esta amenaza.

"Hay miedo en la aulas" sentenció el consejero de Ensenyament, Josep Bargalló (LV, 11/6), pero no cargaba la culpa sobre los energúmenos de la CUP, los CDR y los sindicatos de estudiantes de los Països Catalans que bloquean el sistema de enseñanza, sino sobre los jueces que investigan a los docentes supremacistas y discriminadores que humillan e intimidan a sus alumnos. Un presunto delito que Bargalló avaló como "libertad de cátedra". Eso sí, Bargalló es un patriota que barre para casa (LV, 5/6):

El nuevo conseller Josep Bargalló (ERC) ha destituido a la cúpula del Departament d´Ensenyament que estaba en manos convergentes desde el 2010 y ha decidido nombrar a personas de su confianza afines a ERC.

Y simultáneamente los comisarios políticos del régimen totalitario que impera en Vic prohibían un acto público del partido mayoritario de Cataluña, Ciudadanos, mientras sus esbirros escrachaban a Inés Arrimadas, cabeza del grupo mayoritario en el Parlament. Pocas veces estos aprendices de dictadores consiguen reclutar a más de pocos centenares de gamberros, pero les bastan para adueñarse mediante el terror de los espacios públicos. Las fuerzas del orden no intervenían para frenarlos mientras regía el 155 blando, y menos ahora cuando mandan los invasores republikanos.

Engañabobos de la plurinacionalidad
"Cataluña está al borde de un enfrentamiento civil", advirtió el flamante ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, sometido al tercer grado por Ana Pastor en la Sexta. Estigmatizado como "ultra" por el Führer radicado en Berlín, Borrell intentó abordar vías racionales para evitar ese enfrentamiento. Aunque la lectura de los fragmentos del ensayo de Borrell, Los idus de octubre. Reflexiones sobre la crisis de la socialdemocracia y el futuro del PSOE (Catarata, 2017), que reprodujo La Vanguardia digital (11/6), hace sonar las alarmas: su panacea consiste en el engañabobos de la plurinacionalidad, que Pedro Sánchez enarboló durante su travesía del desierto.

Escribí en Libertad Digital (30/6/2017), en plena crisis de la cúpula del PSOE, que a Pedro Sánchez no le compraría un coche usado… ni nuevo. Igualmente, reconozco los méritos de varios miembros de su gabinete y no me atrevo a pensar que alguno de ellos pueda convertirse en cómplice voluntario del desmembramiento de España. Sin embargo, sí es posible que elijan el camino equivocado para garantizar la cohesión. La ventana que algunos ven abierta a la oportunidad puede ser la antesala del salto al vacío.

Malversar sin control
En la entrevista arriba citada, Borrell también elogió las virtudes terapéuticas del diálogo, complementado por la desinfección previa de las heridas, pero insistió en la necesidad de tener un interlocutor. De eso se trata. Quienes se ofrecen como interlocutores y prostituyen la palabra "diálogo" con las malas artes con que los tahúres barajan los naipes marcados, son los mismos que se preparan para recaer en el delito de sedición, con el Diplocat en la agenda. Sin descartar la promesa de volver a la declaración unilateral de independencia. Para empezar, ya pueden malversar nuevamente sin control el dinero de los menospreciados españoles. Primera concesión que arrancaron al PSOE a cambio del voto en la moción de censura. Lo adelantó cínicamente Francesc-Marc Álvaro, burlándose de todos nosotros (LV, 1/6):

¿A cambio de qué contrapartidas? De las que se aplican y no se dicen, porque así se pueden realizar.
Se están realizando. Y vendrán más si los jueces no lo impiden. La justicia debe ser implacable y proceder con la imparcialidad con que actuó en el caso Gürtel, cuando sus sentencias ayudaron a derribar el Gobierno del que, según los portadores del lazo amarillo, recibía órdenes. Ahora no tiene por qué acobardarse cuando los imputados son los cercenadores de una porción del territorio español.

Debilidad congénita
Después de que la prófuga Clara Ponsatí se jactara de que el anterior gobierno de la Generalidad jugaba al póquer con el de España y de que la DUI fue un farol, el incansable Álvaro delineó una táctica más apropiada para conquistar pacíficamente el territorio codiciado, explotando la debilidad congénita de quienes deben a los secesionistas su acceso a la Moncloa ("Del póquer al ajedrez", LV, 11/6):

Al independentismo le conviene jugar al ajedrez más que al póquer (…) y se puede empezar una partida. Movimientos bien pensados, cabeza fría, estrategia, tiempo. Esto será duramente criticado por los nostálgicos de la vía unilateral. Jugar al ajedrez significa hacer política, más acción y menos gesticulación. Significa también explicar las cosas tal como son y no como gustaría que fueran.

Termitas corrosivas
Vuelta a la labor de termitas corrosivas que tan buenos resultados dio a partir de 1981 con el nada honorable Jordi Pujol y su corte áulica socavando el Estado. Los invasores republikanos de las cuatro provincias catalanas de España ya tienen instalado en la Generalidad a un quisling hispanófobo que propone negociaciones de igual a igual a las únicas autoridades legítimas. En la Moncloa, Meritxell Batet responde haciéndose eco de los desvaríos del funambulista Miquel Iceta y del madurado (por su compadrazgo con Nicolás Maduro) Rodríguez Zapatero, sobre una reforma constitucional y una repesca del Estatut soberanista; dos iniciativas condenadas al fracaso en el Congreso y el Parlament, pero que demuestran la voluntad de claudicar. Denuncia con rigor académico el catedrático Francesc Granell ("Diálogo sin interlocutores", LV, 9/6):

Torra quiere un diálogo "sin líneas rojas", pero no se cansa de repetir que el objetivo de su acción será conseguir la independencia de Catalunya en forma de república recuperando, además, las leyes declaradas inconstitucionales por los tribunales. Los símbolos del independentismo exhibidos en el propio balcón del Palau de la Generalitat y el contenido de las declaraciones del president y de sus nuevos consellers en diferentes momentos evidencian que la posición del equipo Torra está radicalizada hacia una hipotética independencia pese a no contar con un soporte social importante.

La conclusión es lógica:
Sería positivo que hubiera diálogo para evitar que la sociedad catalana siga partida en dos, que las empresas se marchen y que haya enfrentamientos callejeros, en las playas y hasta en las familias, pero para que haya diálogo se necesitan interlocutores que estén en la misma longitud de onda, y este no es, desgraciadamente, nuestro caso. Confiemos en que esto cambie lo antes posible.

Recomponer el frente
No habrá cambio mientras las cuatro provincias catalanas continúen okupadas por los culpables de que estemos al borde del enfrentamiento civil. Y no serán los débiles congénitos quienes los desalojen, sin ayuda de terceros, de las posiciones de poder donde se han atrincherado. Ni siquiera el trajinado artículo 155 lo logró.

Es urgente abandonar los postureos sectarios y recomponer el frente constitucionalista, con la presencia imperiosa de ese partido insobornable que es Ciudadanos, para rescatar a la sociedad catalana hoy aprisionada entre los lazos amarillos de una repúblika espuria. Este será el final de la pesadilla.

PD: Señor Borrell, las comunidades autónomas que tienen agencias comerciales en el exterior son españolas. No es el caso de la falsa repúblika cuyos gobernantes reniegan de su nacionalidad española. Esa falsa repúblika ya envió emisarios a otros países, con fondos malversados, para denigrar a España, y volverá a hacerlo si el Poder Ejecutivo -del que usted forma parte- y el Poder Judicial no impiden la recaída en el delito. ¿Ministro guardián o ministro tapadera de pactos contra natura?

Cataluña, sin el 155, vuelta al caos anterior
Hemos entrado en una situación de trauma nacional
Miguel Massanet diariosigloxxi 16 Junio 2018

La entrada en liza del gobierno socialista no sólo ha significado el que muchas de las decisiones acertadas tomadas por el anterior gobierno del PP hayan quedado en entredicho, recortadas o abolidas por completo, sino que, como se está viendo, se toman decisiones que nos hacen suponer que la demagogia, la propaganda de tipo partidista, la falsa e hipócrita idea de que cualquier migrante que llegue a nuestro país debe ser recibido sin más consideraciones o, lo que ya se ha estado experimentando en ciudades como Barcelona y Madrid, gobernadas por alcaldesas de corte izquierdista radical, en las que parece que los gobernantes impiden que se cumplan las leyes, que se respeten los derechos de los ciudadanos, que se mantenga la seguridad jurídica y se respecten las normas constitucionales, la libertad de mercado y la libre iniciativa de los ciudadanos para poder llevar a cabo sin interferencias de la Administración del Estado ni de ningún otro ente de tipo autonómico o municipal lo que su propia iniciativa les aconseja; de modo que la riqueza del país quede quedar coartada por idealismos cerriles o invenciones sectarias de determinados funcionarios a los que no les preocupa saltarse las leyes o actuar excediéndose de sus funciones, convencidos de que van a poder actuar impunemente, ante la pasividad de los poderes públicos encargados de la defensa de los ciudadanos y de que, el sistema de gobierno democrático sea respetado en todos los lugares del reino. En definitiva el cumplimiento estricto de la Constitución de 1978, tal y como corresponde a cualquier país en el que exista el Estado de derecho.

Hemos entrado en una situación de trauma nacional tan absurda, se ha producido una alteración tal en lo que son los medios de comunicación y en todos aquellos colectivos que han estado esperando la caída de Rajoy como agua de Mayo; que estamos cayendo en el peligro, grave peligro, de que los españoles nos acabemos creyendo que España puede seguir viviendo a cuenta de las declaraciones demagógicas de los nuevos gobernantes, que no nos apercibamos de que la mayoría de correcciones que se proponen, los cambios sociales que se dan por descontados, los gastos en inversiones o en subvenciones a determinados colectivos o apoyos a organizaciones de socorro a los necesitados que les hayan sido fieles y afines a sus ideas de izquierdas, no están respaldados por los presupuestos generales del Estado que ahora se pretenden revalidad por parte del gobierno del señor Pedro Sánchez. Es posible que, la gran batalla de propaganda que se ha puesto en marcha con la caída del señor Rajoy y de su partido; de la euforia entre todos aquellos comentaristas, de extrema izquierda, separatistas, socialistas resabiados etc. que ya han entendido que el gobierno de dos años del PSOE les va a dar los votos que, durante las pasadas votaciones, han venido perdiendo en beneficio de comunistas y de Ciudadanos puedan ser, simplemente, meras ilusiones de aquellos que han estado tanto tiempo soñando con cargarse a la derecha, que no les permitan ver que España está necesariamente ligada en lo económico, lo industrial, lo social, lo financiero y lo político al resto de la UE, sin cuyo apoyo y beneplácito no tenemos la menor posibilidad de subsistir como potencia económica ni, tan siquiera, de poder mantener nuestras relaciones con el resto de los países que la integran salvo, en su caso, con naciones como Grecia o la propia Italia que, actualmente, si queremos ser sinceros, no parece que, los gobiernos populistas que las están gobernando, tengan grandes posibilidades de lograr aplicar, sin grave detrimento de sus respectivas economías y nivel de vida de sus ciudadanos, todos sus programas sociales basados, exclusivamente, en lo que la mente calenturienta y poco realista de dirigentes como Beppe Grillo o Salvini, puedan entender que son capaces de conseguir.

En el caso de España, los cálculos erróneos del anterior gobierno del PP sobre la fuerza del soberanismo catalán y vasco, sostenidos con una tozudez digna de mejor causa y una falta de visión política imperdonable en personas que debieran de estar al tanto de lo que verdaderamente estaba sucediendo en provincias en las que, la propagación de las ideas nacionalistas y separatistas, ha ido aumentando a medida que sus dirigentes han ido comprobando que incumpliendo las leyes, retrasando obedecer lo que desde Madrid se les indicaba que hicieran y negándose, tercamente y sin intentar disimularlo, a cumplir todas las sentencias de los tribunales de Justicia que los conminaban a que se atuvieran a la legislación en cuanto a las leyes españolas junto a la forma indebida con la que han ido aplicando las transferencias que se les han ido dando en virtud de su Estatuto.

Mientras el señor Torrents, en Barcelona, piensa en seguir su trayectoria hacia la constitución de una república catalana, los independientes han conseguido regresar a las instituciones y ya se habla de restaurar aquellas “embajadas” que, el 155, empezó a desmontar considerándolas como meros focos de propaganda independentistas instalados en naciones extranjeras, en muchos casos, atribuyéndose funciones que solamente le estaban reservadas al Estado español. En apenas un par de semanas, todo lo que se había conseguido con la cacareada implantación del Artº 155 de la Constitución, para volver a poner la comunidad catalana bajo la bandera constitucional, ha quedado desmantelado y, lo poco que se había logrado mejorar con él, ha vuelto a la situación anterior y, pese a que los tribunales siguen manteniendo a los presos en su misma situación, es evidente que la llegada de un gobierno dirigido por P. Sánchez ha servido, conocida su postura respeto a darles más libertades a los catalanes para que se constituyan en una nación federada dentro de una federación de la nación española, ha desbocado el optimismo dentro del separatismo que ya vuelve a las andadas sin el menor asomo de temor, dando por descontado el que con Sánchez en el poder sus aspiraciones tienen más posibilidades de conseguirse.

Basta ver cómo, en Barcelona, la señora Colau, que ha estado un tiempo navegando en la indecisión, intentando permanecer imparcial entre el separatismo ( al que apoyaba indirectamente) y el permanecer fiel a su partido Podemos; ha vuelto a aprovechar la situación de inestabilidad derivada de la implantación de un nuevo gobierno socialista con distintas sensibilidades respecto al tema catalán, pensando que ello le va a permitir seguir explotando su vena ácrata imponiendo su voluntad a todos los ciudadanos barceloneses, con o sin el apoyo de las leyes, para obligarles a pasar por las Orcas Caudinas de su voluntad, utilizando el método de hacer el chantaje, sin disimulo alguno, con el que pretende imponer una moratoria de un año, sin justificación alguna que lo avale, a las nuevas construcciones o grandes rehabilitaciones superiores de 600 metros cuadrados. Claro que el tema, como se puede suponer tratándose de una activista y antisistema declarada, que dijo desde el primer día en el que ocupó la poltrona municipal que a ella “no le importaría desobedecer aquellas leyes que a ella le parecieran mal” algo que, en honor a la verdad, ha ido cumpliendo escrupulosamente desde que empezó su mandato, se podía ver venir tarde o temprano.

Todo se intenta justificar con una iniciativa urbanística consistente en dos modificaciones del Plan General Metropolitano; mediante una de las cuales van a plantear que los promotores “contribuyan al plan público de vivienda de la ciudad “ y la otra “convertir el término municipal de Barcelona en un área de derecho de tanteo y retracto a favor del Ayuntamiento”. Evidentemente, ello supone grandes injerencias en el derecho Civil y en los derechos que en el mismo se les reconocen a los propietarios; establece una inseguridad jurídica y una invasión de los derechos de las sociedades de construcción a las que, sin otra posibilidad que acudir a los tribunales o achantarse a las imposiciones intervencionista de la alcaldesa, se las deja inermes ante la cacicada municipal de impedir seguir ejerciendo su actividad durante un año, salvo que se sometan al chantaje de construir al menos un 30% de viviendas sociales lo que, evidentemente, no hará sino encarecer el resto de la construcción, provocando de inmediato una espectacular alza de precios de venta dentro de la ciudad, ya de por sí una de las más caras de España en cuanto al precio de la vivienda.

Otra de las consecuencia más previsibles va a ser que, muchas de las empresas de construcción que actualmente trabajan en Barcelona, trasladen su actividad a otras autonomías donde no se los machaque a impuestos y, por añadidura, se les impida ejercer su actividad fuera de ella, escarmentados de los vaivenes municipales impulsados por los cambios de humor de la señora alcaldesa propiciados por su evidente vena de activista comunista y decida hacerse la dueña de toda la ciudad, como sucederá con el hecho insólito de convertir al Ayuntamiento en un órgano fiscalizador de todas las ventas que se lleven a cabo en la ciudad condal, ya que no habrá quien tenga la seguridad de que lo que compra acabe siendo de su propiedad o, por el contrario, se le prive de ella para convertir al Ayuntamiento en un moderno modelo del tipo soviético donde el Estado, en este caso el municipio, era quién asignaba las viviendas a sus ciudadanos. ¿Sigue siendo Cataluña, de hecho, una parte de España? porque, señores, si es así ¿dónde diablos está el artº 14 que nos garantizaba a los ciudadanos españoles la igualdad con aquellas palabras: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”?

Y esta señora es la que reclama más mossos de escuadra porque la criminalidad en su ciudad, Barcelona, ha aumentado el último año un 15%. Es la misma q sigue apoyando, sin permitir que la policía actúe en contra de los manteros ilegales, que utilizan el sistema de utilizar las calles para hacerles la competencia a los comerciantes vendiendo los mismos artículos, en ocasiones falsificados, a precios inferiores a los de aquellos que, sin embargo, tienen la obligación de obtener permisos, pagar impuestos y tasas, alquileres o IBI, algo que, evidentemente, los manteros, últimamente constituidos en un sindicato pese a estar legalizados, constituidos en vendedores ambulantes ilegales no lo hacen, dado que no están controlados por el municipio y gozan de la simpatía y protección de la señora alcaldesa. Y uno, curado de espantos ante el hecho evidente de que el Estado de derecho, al menos en Cataluña, es inexistente; se pregunta, una pregunta retórica pos supuesto, ¿Es que no hay nadie en España que sea capaz de acabar con las arbitrariedades de esta señora, nepotista por añadidura que, apalancada en su cargo, no hace más que tomar decisiones que, de seguir por este camino, van a conseguir que el número de empresas que abandonen la capital catalana vayan aumentado en progresión geométrica y que, una ciudad de gran porvenir turístico, acabe convirtiendo en la típica ciudad “muerta”, como aquellas ciudades “fantasma” que aparecen en los documentales, totalmente abandonadas, del oeste americano.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la triste impresión de que España se está convirtiendo en un lugar en el que los derechos de los ciudadanos están siendo pisoteados sin que, el comunismo, haya sido capaz, aún, de tomar las riendas del Gobierno. Si llegan a conseguirlo, la Unión Soviética y su régimen opresivo, al lado de lo que quede de España, va a ser poco menos que una futesa.

Secreto tras la puerta
MANUEL ARIAS MALDONADO El Mundo 16 Junio 2018

Durante los años 40 y 50, la cultura de masas asimiló a su manera las teorías psicoanalíticas. Tal como muestra el cine de la época, se hizo popular la idea de que el sujeto "reprime" acontecimientos decisivos de su biografía. Así que el happy ending requería enfrentarse al trauma: sin principio de realidad, venía a decirse, no hay curación. Podemos preguntarnos si algo parecido no está sucediendo en relación con Cataluña.

Pedro Sánchez dijo, durante el debate de la moción de censura, que el problema está en la vigencia de un Estatut"no votado por los catalanes". Se ha repetido, después, de distintas formas: el ex presidente Zapatero ha sugerido que el Estatut era constitucional; un manifiesto ha abogado por una profundización federal encaminada a remediar aquella frustración colectiva; la ministra Batet ha hablado de una reforma constitucional "urgente y deseable". Dejando a un lado la falta de detalles sobre ese federalismo, o confederalismo, la tesis que apunta al Estatut presenta dos dificultades insalvables: una, que es verdad; otra, que es mentira.

La paradoja es solo aparente. Es verdad que el Estatut tiene un notable protagonismo en esta historia; pero el problema no está en la sentencia del Tribunal Constitucional. El texto padecía de flagrantes vicios de inconstitucionalidad y era obligación de los magistrados controlarlos: ¿cómo podían no hacerlo? Más problemático resulta que la clase política catalana aprobase una norma así e interpretase luego la sentencia en clave emocional como un ataque "a la dignidad de Cataluña". Pero, de nuevo: ¿cómo podían no hacerlo? En esa ausencia de Bundestreue, o lealtad federal, está todo el problema territorial; hoy como ayer.

Sucede que poner el foco en el Estatut es también hacer un ejercicio de represión destinado a apartar de la vista el acontecimiento aquí decisivo: el procés. O sea, la existencia de un golpe de Estado, o «pronunciamiento civil» si se prefiere el término de Santos Juliá, contra la democracia española. Es comprensible; estamos ante un trauma de difícil asimilación. Pero si muy rápido se olvida lo que podría haber ocurrido en aquellos peligrosos días de octubre, no olvidemos al menos lo que sí pasó: la sociedad catalana se fracturó en dos y desde entonces es inmoral identificar "Cataluña" con el nacionalismo.

No está claro todavía qué lecciones hayan de extraerse del procés. Pero nada ganamos, aunque lo parezca, haciendo como si no hubiera existido.

El golpismo desembarca en Valencia
OKDIARIO 16 Junio 2018

El nuevo objetivo de los golpistas catalanes es la Comunidad Valenciana. Más fuertes que nunca tras la retirada del artículo 155 de la Constitución y con las constantes prebendas concedidas por el Gobierno de Pedro Sánchez, los separatistas catalanes han logrado que sus periodistas afines manejen los puestos de dirección en los informativos de la recién estrenada À Punt. La propaganda del golpismo amplía así su altavoz y persigue el viejo sueño expansionista del independentismo para constituir esa utopía llamada Països Catalans. No sólo tienen TV3, sino que ahora también cuentan con un medio que pagan todos los valencianos, pero que está a las órdenes de Quim Torra y sus acólitos.

De hecho, la nueva televisión de Valencia no es más que un remedo de la catalana, desde donde tanto han contribuido al feroz ataque contra España y su Constitución. Hasta el punto, incluso, de quemarla en directo. El estreno de À Punt no ha podido ser más desalentador para los valencianos que esperaban un medio plural. La directora general de la cadena, Empar Marco, ha dejado claro cuál es la misión de la Corporación que dirige cuando ha aparecido vestida de amarillo en su primera intervención ante los espectadores. No se puede esperar otra cosa de un lugar que está controlado por ERC, Més y Compromís. Tampoco de una comunidad presidida por Ximo Puig en compañía de Mónica Oltra, quien se autodefine como “soberanista de izquierda”. Por otra parte, la actitud del Gobierno de Sánchez tampoco ayuda a tener a los independentistas controlados.

Los sediciosos, tras estar prácticamente asfixiados por el Partido Popular, vuelven a vivir una época oxigenada. Incluso se atreven a reabrir cinco de las mal llamadas “embajadas” en Europa y América que habían sido cerradas tras la aplicación del artículo 155 de nuestra Carta Magna. Es ahí precisamente, en la retirada del 155, donde radican muchos de los problemas que ahora empiezan a agigantarse. Si durante la gestión del PP siempre se pidió una mayor intervención de dicho artículo, ahora su completa abolición ha dejado el Estado de Derecho perdido a su suerte. El separatismo quiere seguir devorando voluntades y mentes e intentarán que en Valencia sean los siguientes. Si el Gobierno no defiende la dignidad de España, ¿qué será lo próximo? ¿Un indulto a Puigdemont?

Ser empresario donde mandan los separatistas
Miquel Giménez. vozpopuli  16 Junio 2018

Son consecuentes con su cosmovisión totalitaria. Eso, unido a su afición de confeccionar listas de buenos y malos, ha llevado tanto a la ANC como a Gure Esku Drago – traducido como “Está en nuestras manos”, plataforma vasca separatista – a redactar listas de empresarios afines a su causa. En el caso de las Vascongadas, incluso con un cierto tono intimidatorio que recuerda a aquellas misivas que te invitaban amablemente a pagar el impuesto revolucionario. Numerosos hosteleros de la capital alavesa recibieron unas letritas de los de Gure a propósito de la cadena humana que pretendía enlazar las tres capitales vascas el pasado diez de junio. Se les “pedía” que aportasen el diez por ciento de las ganancias de ese día para la organización. Resaltemos el párrafo en el que anunciaban, y citamos textualmente, “Os irá a visitar uno de nuestros representantes para conocer vuestra respuesta”. Como diría el cásico, no hase falta desir más. Servir pinchos y zuritos en Vitoria vuelve a ser un deporte de riesgo si no pasas por las horcas caudinas de estas gentes. Es lo de siempre, señalar al disidente.

En Cataluña las cosas son iguales, aunque se vistan con formas más sutiles. Ahí tienen a los CDR, que están distribuyendo un folleto que parece más propio de una empresa cualquiera, un flyer, que dirían los modernos, en el que recomiendan contratar la electricidad y el gas con empresas “de las suyas”. Esgrimen como virtudes de estas que no forman parte del IBEX35, que no son conocidas por ejercer clientelismo político, que no enriquecen a las grandes fortunas, citando a la Monarquía entre ellas, y que carecen de puertas giratorias. En fin, lo de la economía igualitaria, sostenible, solidaria y ética. El paraíso terrenal, vamos.

Las enumeramos: Som Energía, CatGas, Estabenell Energía, Holaluz y Respira. Invitan a conocerlas, facilitan sus páginas web e incluso invitan a los ciudadanos a apuntarse a un canal de Telegram, Que no etprenguin el número, que no te tomen por tonto, más o menos. Acabarán regalando un juego de cuchillos y una batería de cocina a los que se apunten, como una vulgar empresa de Teletienda, ya lo verán.

Pero los alegres muchachos y muchachas de Elisenda Paluzie, esa ANC que parecía estar sesteando, se han puesto con la patriótica misión de elaborar una lista de empresas alternativas a, otra vez, el IBEX35. Consumo responsable con la República, lo llaman. Pretenden obtener una mayor soberanía económica, publicitando, lo quieran o no, corporaciones empresariales que se hayan distinguido, “su compromiso con la república” (sic). El resumen, no por breve, es menos significativo. Se trata de un boicot en positivo, o, lo que es lo mismo, decir a la gente “Éstos son los buenos, éstos son los sitios donde debéis comprar”, señalando a quienes no participan del jolgorio republicano y la deriva separatista. Como estupidez en una sociedad de libre mercado, es colosal. Como herencia de aquella Convergencia que se jactaba de representar al tejido empresarial catalán, es de sainete. Pretender que el consumidor compre aquí o allá en función de criterios ideológicos es estúpido y sectario como planteamiento. Paluzie, economista de profesión, debería saberlo.

No es la primera vez que su pulsión totalitaria afecta al comercio. Recuerden aquellas botigues en los que figuraba visiblemente en sus cristaleras el letrerito de “Aquí no queremos que compren policías nacionales ni guardias civiles”, cuando se desplazaron a Cataluña numeroso efectivos de las FFSS con motivo del pseudo referéndum. O, lo que tampoco es grano de anís, las pintadas intimidatorias a los propietarios de campings y hoteles que los alojaron.

No tan solo quieren que las calles, las televisiones y las radios sean suyas,. Ahora, además pretenden que también lo sea el mercado.

La cuadratura del Círculo Catalán de Negocios
Que el tingladillo de hacer listados de empresas sanamente separatistas – recuerda mucho a los de empresas arias, qué quieren que les diga – lo lleven aquellos que se definen como catalizadores del movimiento soberanista entre el empresariado catalán, tiene pelendengues. Si por algo se ha destacado el CCN es por haber sido una olla de grillos desde su fundación. Acuden a mi memoria las épocas en las que lo presidía Ramón Carner, un señor que se ganaba la vida como pollero, con perdón, vendiendo pollos y fabricando algunas de las bebidas más infumables que ha parido madre, como un sucedáneo de la Coca Cola, que Dios confunda, o una bebida isotónica que se llamaba “Desperta Ferro”, creo recordar, que te dejaba fulminado de lo pésima que era. Todo y así, Carner era una persona honesta y trabajadora, quizás por eso se lo sacaron de encima a la que pudieron, porque en esa entidad sobran las navajas, fíjense, algo tan español.

Ahora es David Fernández quien la preside, pero su peso específico en el mundo empresarial es el mismo de siempre: cero. No será porque no lo haya intentado, pero pretender construir un mercado, una red empresarial y un tejido de consumo propio se ha reducido a la producción de packs para las manifestaciones – camiseta ad hoc, bebida, cartelito, alguna chuchería y caramelos – y poco más. Comprenderán que a La Caixa o al Banco Sabadell todo esto le haya parecido siempre una fruslería. En Cataluña, guste más o menos, está el Foment del Treball, la patronal más antigua de Europa, o el Círculo de Economía. Pretender que uno abandone un Rolls Royce por un patinete es, como mínimo, de tontos. Señalemos que Fernández tiene vínculos sólidos con el PDECAT, nunca ha sido empresario y fue quien llamó a “hundir la economía española” no hace demasiado.

Así pues, lo lógico y sensato es pensar que nadie del mundo empresarial de peso, los que, por desgracia, se han ido de Cataluña para acaso no volver nunca, vaya a tomarse en serio a esta gente. Ahora, lo que sí puede suceder es que esto listados perjudiquen al pequeño empresario, al autónomo, al que tiene una pequeña empresa o comercio en la Cataluña interior, en la que es mucho más fácil ser señalado por el dedo acusador del separatismo. Ahí estás vendido si no comulgas con los de la estelada. Esto no tiene que ver lo más mínimo ni con la economía ni con el progreso ni con nada que no sea ejercer un control cada vez mayor en ese territorio en el que el separatismo se mueve a sus anchas. Malas perspectivas auguramos para los que, por vía de ejemplo, tengan un pequeño negocio de transportes en un pueblo catalán y se atrevan a mostrarse en contra del proceso.

Como siempre, quien acabará jodido será el pequeño, el autónomo, el emprendedor, los que conforman el tejido económico real del país, los que crean, con su sudor, puestos de trabajo en poblaciones que ven como sus habitantes se van a otros pagos. No contentos con haberse cargado la economía de Cataluña, propiciando con sus desvaríos la fuga de grandes empresas, ahora van a por los débiles, los que no han podido irse porque no tienen los recursos para hacerlo.

Que Torra le pida a Sánchez que derogue el decreto de marras con las empresas es de un humor negro, negrísimo. Es lo que tiene vivir de un sueldo público y no salir cada día a la calle a ver cómo se nos da el día. Parafraseando a Larra, después de esto, ¡monte usted una empresa den territorio separatista!

Que bien vivís, jodidos.

Hartazgo de independentismo en Europa
Jordi Garcia-Petit cronicaglobal 16 Junio 2018

En 2017 el independentismo gozó de un estado de gracia en Europa, en los medios de comunicación y en sectores de la ciudadanía. El momento de mayor gloria, cuando se ignoraron sus muchos pecados, incluso los mortales para la democracia como pretender derogar la Constitución y el Estatuto mediante las leyes ful de "referéndum" y de "transitoriedad", lo alcanzó con el impacto de las imágenes del 1-O, con miles de personas participando en un simulacro de referéndum y la Policía Nacional y la Guardia Civil tratando de impedir la votación por decisión judicial, mientras los Mossos d'Esquadra, igualmente obligados, hacían abierta dejación de sus funciones.

Europa se escandalizó: más de mil heridos, según las fuentes institucionales y civiles del independentismo, pero (primera sospecha) tantos lesionados, que deberían haber llenado hospitales y centros de asistencia, ni los llenaron ni fueron objeto de visita alguna del entonces presidente Carles Puigdemont.

¿Cómo fue posible tanta credulidad durante tanto tiempo? La credulidad del interior se comprende, puesto que a lo largo del procés ha operado la fe del creyente, predicada con ahínco por la clerecía del independentismo, a lo que había que añadir el ciego enfado de muchísimos por las crisis acumuladas, pero ¿y la del exterior?, en particular la que se dio en Francia y en Alemania ante los manejos y falacias del independentismo.

La labor de los predicadores exteriores fue igualmente intensa y eficaz. Ofrecieron la versión independentista con toda clase de facilidades y medios, en ausencia del equipo contrario, e inicialmente encontraron un ambiente dispuesto a escucharles. Tenía morbo que en Europa occidental surgiera un epifenómeno neorromántico en el marco de la crisis general de identidad, y que además se diera en España, país al que le cuelgan cuando conviene el estereotipo de "Francoland", reminiscencia de leyenda negra que tan bien explicó Antonio Muñoz Molina en En Francoland, Babelia (13/10/2017).

El conocimiento superficial que en Europa tenemos los unos de los otros --muchos alemanes de esos millones que nos visitan cada año ignoran que Cataluña tiene comparativamente más competencias de autogobierno que los Estados federados alemanes-- junto con la tendencia del periodismo a considerar que interesa más (y vende más) lo extremo y rupturista (de salón) que lo ordenado y legal, hicieron el resto.

Los clérigos del independentismo tuvieron barra libre en las más prestigiosas cabeceras europeas. Lluís Llach publicó en Le Monde el 25 de junio de 2017 un artículo, Le droit d'un peuple à décider de son avenir (El derecho de un pueblo a decidir su futuro), cuya primera frase no tiene desperdicio como ejemplo de falsificación de la historia: "Después de la derrota catalana ante los ejércitos castellanos de Felipe V en 1714...".

Pero los acontecimientos empezaron a volverse indigeribles incluso para opiniones públicas bien dispuestas: la surrealista declaración de independencia, la huida al extranjero del expresidente de Cataluña y de algunos de los consejeros y responsables políticos, la tómbola de candidatos a la presidencia de la Generalitat, los dislates de Carles Puigdemont pretendiendo gobernar por Skype... provocaron en Europa reacciones de opinión contundentes. El editorial de Le Monde del 23 de octubre de 2017, En Catalogne, la politique du pire (En Cataluña, la política de lo peor), fue implacable en la condena.

Otras cabeceras fueron sumando opiniones duramente críticas contra los argumentos y propósitos del independentismo. Imposible reseñarlas todas, pero destacaría algunas por la resonancia que tuvieron: Nicolas Klein, Le separatisme ruine la Catalogne (El separatismo arruina Cataluña), Le Figaro (9/1/2018); Olivier Saez, Saint-Exupéry, la Catalogne et le retour du franquisme (Saint-Exupéry, Cataluña y el retorno del franquismo), Le Figaro (6/3/2018); Wilhelm Hofmeister, Katalonien und der Verfall der EU (Cataluña y el declive de la UE), Frankfurter Allgemeine Zeitung (10/3/2018); Javier Cercas, Warum man Puigdemont nicht verteidigen sollte (Porque no se debería defender a Puigdemont), Süddeutsche Zeitung (12/04/2018).

La farsa continuará, pero el juego ha terminado. Europa no mira a Cataluña, tiene otras cosas que hacer. El independentismo ha perdido la credibilidad ante la opinión pública europea. Bruselas y las cancillerías de los Estados miembros de la UE lo han tenido siempre claro: si España fuera una dictadura, no pertenecería al club comunitario; la desintegración de España (por el capricho de resentidos e irresponsables) comportaría la desintegración de la UE. Esta última consecuencia, que solo satisface a los eurófobos, está calando, por fin, en nuestros vecinos de a pie.

Cena-coloquio "Diálogos de Pamplona"
Raúl González Zorrilla: “La mayoría de los medios de comunicación son esclavos del totalitarismo socialdemócrata que arrasa Occidente”
J. de A.  latribunadelpaisvasco.com 16 Junio 2018

El pasado miércoles, en una nueva edición de los prestigiosos “Diálogos de Pamplona”, Raúl González Zorrilla, director de La Tribuna del País Vasco y de la nueva revista impresa Naves en Llamas, ofreció una ponencia sobre un tema tan de actualidad como controvertido: “Información, desinformación y reinformación”.

Durante la cena-coloquio, que en todo momento estuvo muy animada, el responsable de La Tribuna del País Vasco explicó cómo la censura y las intoxicaciones informativas no son fenómenos de tiempos pasados sino que, actualmente, “están más vivas que nunca camufladas bajo directrices ideológicas como la corrección política o la ideología de género”.

González Zorrilla comenzó su exposición realizando un somero repaso a la evolución de los medios de comunicación, especialmente en lo que hace referencia a las grandes cabeceras periodísticas, duraante los siglos XIX y XX y explicó cómo, en su opinión, “el progresivo afianzamiento de los periódicos constituyó un pilar fundamental de los primeros sistemas parlamentarios, de las revoluciones socio-económicas ligadas a un naciente capitalismo y, al final, de la aparición de las grandes democracias occidentales”. “Durante casi dos centurias”, añadió el también editor de la revista impresa Naves en Llamas, “la prensa escrita clásica impulsó, tuteló y sirvió de estímulo a los principales movimientos ideológicos de los siglos XIX y XX. La expansión del liberalismo, del socialismo o de los más diversos totalitarismos y nacionalismos, así como de otros muchos “ismos” que formaron parte de la evolución cultural europea, especialmente a partir del siglo XIX, no puede entenderse sin las páginas formato sábana de algunas de las más importantes cabeceras periodísticas de Europa y Estados Unidos”.

En opinión de González Zorrilla, “el periodismo clásico, cuyo desarrollo tecnológico corrió parejo a los avances producidos por las dos grandes revoluciones industriales, asociadas en un primer caso a la invención e implantación de la máquina de vapor (XVIII-XIX), y, posteriormente, al desarrollo de las industrias química, eléctrica, del petróleo y del acero (1870-1920), llegó a su máximo esplendor a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando, tras la IIGM, la aceleración exponencial de la generación de productos, bienes y servicios provocó el nacimiento de la sociedad de consumo, y con ella los primeros años de oro de la publicidad, y posibilitó que la ciencia, la tecnología y la cultura entraran también en ebullición".

Zorrilla fue rotundo al afirmar que “estos modelos periodísticos que se consolidaron y vivieron su edad de oro en los siglos XIX y XX, construidos sobre el valor exclusivo e intrínseco de la información, sobre la autoridad casi incuestionable del periodista, sobre un entendimiento casi idílico, y por lo tanto, irreal, de la objetividad, y sobre un marco publicitario que dirigía los mismos anuncios a todos los receptores, comenzaron a quebrarse en el tramo final del pasado siglo, cuando el rápido desarrollo de Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC’s), y la inmensa capacidad de éstas para replicar, globalizar y transmitir instantáneamente cualquier tipo de noticia, posibilitaron que prácticamente cualquier persona pudiera convertirse en un momento dado en un emisor de información y, sobre todo, permitieron que la publicidad pudiera ser segmentada, medida, dirigida y categorizada hasta alcanzar los más pequeños nichos de clientes potenciales”.

Una imposible cuadratura del círculo periodístico
“De este modo, y casi sin darnos cuenta, los primeros años de este siglo XXI configuran un momento histórico crucial que supone para los grandes medios occidentales el toparse frente a frente con la peor de sus pesadillas: un escenario inimaginable apenas unos años atrás en el que decenas de redacciones comienzan a cerrarse, en el que miles de periodistas pierden sus puestos de trabajo y en el que las principales cabeceras del mundo contemplan día a día, de una forma exponencial, cómo su valor referencial para los ciudadanos cae incesantemente”.

“A comienzos de este siglo XXI, los grandes periódicos se enfrentan a una imposible cuadratura del círculo: seguir viviendo de la venta de noticias, mientras ellos mismos ofrecen estas noticias gratuitamente a través de la Red, que es donde están los lectores; seguir viviendo de la publicidad, al mismo tiempo que ésta reduce drásticamente su precio y se fuga y se diluye a través de miles de webs, blogs y redes sociales; y seguir viviendo de la venta de ejemplares, suplementos, libros y productos editoriales complementarios, en un entorno económico de recesión brutal y cuando los lectores abandonan claramente el papel y los medios de comunicación tradicionales. Se trata de conseguir una cuadratura del círculo imposible que desemboca en un hecho trascendental, de importancia radical y del que, 'curiosamente', nadie habla: todos los grandes periódicos occidentales, y la mayor parte de los grupos de comunicación que los editan, se encuentran, desde un punto de vista estrictamente económico y financiero, en quiebra técnica”.

En opinión de Raúl González Zorrilla, esta situación dramática padecida por los principales medios de comunicación, coincidió en el tiempo con un auge máximo de la penetración del marxismo cultural en las universidades occidentales, con la aparición con fuerza de los movimientos populistas y con la consolidación definitiva de la globalización económica y empresarial. “Esto implica que los grandes grupos transnacionales convierten el marxismo cultural en su base ideológica, ya que éste, a través de la corrección política, de la ideología de género y del 'respeto' a todo tipo de ideas, culturas y comunidades, les permite adaptarse a todo tipo de marcos culturales. El objetivo: poder vender con la misma eficacia en la Unión Europea, en China, en Sudamérica o en Arabia Saudita”.

La conjunción de estos cuatro elementos - quiebra económica de los medios, auge del marxismo cultural, aparición de los movimientos populistas y consolidación de la globalización económica - provoca una debacle absoluta en los medios occidentales del Sistema que estalla, según el también autor de libros como “Terrorismo y Posmodernidad” o “Territorio Bildu”, el día 9 de noviembre de 2016.

“Ese día pasará a la historia del periodismo no solamente por el triunfo de Donald Trump en unas de las elecciones presidenciales estadounidenses más reñidas y convulsas de las últimas décadas sino también, y quizás sobre todo, porque las principales cabeceras periodísticas internacionales, ideológicamente gangrenadas y éticamente corrompidas por sus alianzas serviles con los poderes políticos y económicos, exhibieron, en apenas unas horas, un completo mosaico de prepotencia, ignorancia, cinismo, manipulación y voluntad de mentir que convirtieron al 90% de la prensa occidental en un lodazal”.

“Con sus insultos, sus manipulaciones, sus ataques, sus mentiras y sus humillaciones al nuevo Presidente norteamericano (que todavía continúan) y lo que es peor, a sus millones de votantes, los medios de comunicación del Sistema demostraron hasta qué punto estaban perdidos, desnortados y noqueados en su propia arrogancia. De hecho, el 9 de noviembre de 2016 sí que surgió una grave amenaza para la 'civilización occidental', tal y como el rotativo económico británico 'The Financial Times” definió el triunfo electoral de Donald Trump. Pero ésta amenaza no se derivaba del hecho de que un empresario populista, demagogo, emprendedor, decidido y creador de miles de empleos fuera a presidir el país más poderoso del mundo, sino de la constatación patente de que Occidente se encontraba ya en ese momento sin medios de comunicación fiables, capaces de narrar, de proyectar y de interpretar la realidad con rigor, con coherencia, con veracidad y con independencia”.

Aquel día, según detalló González Zorrilla, los medios de comunicación del Sistema, los grandes medios de comunicación referenciales en Occidente, demostraron: “que estaban abonados al ‘sensacionalismo con tintes humanos’ para mantener la atención de los receptores; que estaban vendidos al totalitarismo socialdemócrata y al discurso ideológico-político dominante, lacio, vacuo, ‘buenista’, y absolutamente carente de rigor intelectual, que asuela a nuestras democracias; que eran esclavos del ‘pensamiento débil’ que prima en nuestras sociedades y que habían sido secuestrados por los movimientos comunitaristas más ramplones y por las letanías socialdemócratas más embusteras e hipócritas”.

“De hecho, y siguiendo los ripios del marxismo cultural más grosero, los principales medios de comunicación ya no defienden las libertades individuales sino la falsa democracia de las élites; no abogan por la tolerancia respetuosa entre diferentes sino por un máximo consentimiento generalizado y revuelto en el que obtengan beneficios los pescadores de siempre; no buscan la igualdad de oportunidades para todos, sino un igualitarismo demagógico e inservible que desprecia la meritocracia y condena el esfuerzo personal; y, desde luego, tampoco desean la existencia y la convivencia plural de ideologías, creencias y religiones bajo un marco único de respeto a “nuestros valores”, sino que tratan de implantar un multiculturalismo soez y totalitario que equipara los mejores saberes y legados alumbrados por la humanidad con las tradiciones y costumbres más bárbaras”.

REINFORMACIÓN
“Sin medios de comunicación libres, independientes, firmes e inteligentes, no hay libertad de expresión, que es uno de los pilares de nuestras sociedades. Pero, poco a poco, y gracias a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, están surgiendo nuevas voces cada vez más influyentes, tanto individuales como colectivas, tanto de periodistas profesionales como de expertos en múltiples campos del conocimiento, empeñadas en contar la realidad que es, no la que creen que debería ser; expertos en analizar lo que viene sin los anteojos impuestos por una mentira muchas veces repetida, y hábiles y eficaces en hacer llegar sus mensajes a los demás... Esto es lo que conocemos como reinformación o lo que es lo mismo: informar contextualizando las noticias, informar transmitiendo permanentemente al lector cómo lo narrado afecta a sus valores, e informar sacando a la luz lo que los medios del Sistema callan”.

La reinformación, según el ponente, es una tendencia periodística todavía balbuceante, con algo de peso más consolidado en Francia, que consiste, en esencia, en contar los sucesos desnudándolos de todo baño “políticamente correcto” o de toda connotación “emocional”, estrategia muy utilizada por los nuevos comunistas que dominan la industria editorial y de la comunicación.

En este sentido, Raúl González Zorrilla afirmó que la nueva Revista Naves en Llamas, que dirige, es la primera en España, y probablemente en Europa, dedicada a hacer reinformación, dentro de las publicaciones informativas y de opinión que se editan en papel.

Finalizada la intervención del director de La Tribuna del País Vasco, se abrió un dinámico y muy interesante intercambio de opiniones y comentarios sobre lo que se conoce como “noticias falsas”, sobre la presunta influencia rusa en el alumbramiento de las “fake news”, sobre cómo la comunicación global corre pareja a las corrientes geoestratégicas que mueven el mundo, sobre la publicidad online o sobre cómo la corrección política y el totalitarismo socialdemócrata que asuela Occidente están haciendo cada vez más difícil el mantenimiento de la libertad de expresión.

Los contenidos de la TV valenciana en manos separatistas: la controlan TV3, Compromís, Esquerra y Més
Carlos Cuesta okdiario 16 Junio 2018

Los independentistas se han asegurado el control de los contenidos del nuevo canal público valenciano A Punt. TV3, Compromís, Esquerra y Més, los mismos partidos -en este caso con un evidente contenido nacionalista-separatista- que acusan a otras televisiones públicas de mantener un control político se han encargado de tener a representantes o personas totalmente ligadas a ellos entre los cargos directivos a pie de redacción de forma que el control de los contenidos sea directo. Sin intermediarios. Sin miramientos.

La recién estrenada televisión pública valenciana cuenta como directora con Empar Marco. Marco ha trabajado entre 1994 y el año 2000 como delegada del diario nacionalista Avui en lo que ellos llaman “el País Valenciano”. Compaginó ese cargo con la corresponsalía de Catalunya Ràdio y desde el año 2003 y hasta que tomó posesión de su cargo actual, fue delegada de TV3 en lo que denominan “el País Valenciano”.

La subdirectora de informativos no diarios es Esperança Camps, que fue hasta hace un año la Consejera de Transparencia, Participación y Cultura del Gobierno balear bajo mandato socialista y de los separatistas baleares de Més. Ella fue nombrada a propuesta de Més per Menorca, una coalición compuesta por el Partido Socialista de Menorca, Esquerra Republicana de Menorca (partido hermano del independentista ERC), Iniciativa Verds Menorca y los ecosocialistas de Equo. Camps ostentó el cargo de consejera durante menos de un año.

La directora de Informativos diarios es Remei Blasco. Ella ha sido redactora del semanario nacionalista El Temps. Blasco suscribió en 2003 un texto colectivo contra el Ejecutivo valenciano de Eduardo Zaplana y dio apoyo hace dos años a un manifiesto que respaldaba la candidatura del cantautor y sociólogo Rafael Xambó -miembro del Consejo Rector de la nueva RTVV- a las primarias de Compromís de cara a las elecciones autonómicas.

Otra figura ligada al independentismo es la nueva directora de Contenidos Web y Redes Sociales. Anna Peña ha sido la ex jefa de prensa y directora de las campañas electorales de ERC en la Comunidad Valenciana. La periodista ha sido, además, la encargada de redactar el Libro de Estilo cuyas normas deben cumplir todos los periodistas de la nueva TV autonómica. También ha sido portavoz de las Juventudes independentistas (JERC) del partido de Oriol Junqueras, secretaria de Formación, secretaria de Herramientas Digitales y candidata de ERC en la Comunidad Valenciana.

Anna Peña fue la encargada de presentar, en febrero de 2008, la campaña organizada por el partido independentista para “echar” de Cataluña al Rey y al Ejército, con los lemas “Fem-los fora!” (¡Echémoslos!) y “Cap a la independència!” (¡Hacia la independencia!). En octubre de aquel mismo año, volvió a protagonizar una polémica al colgar una bandera estelada en el balcón del Ayuntamiento de Valencia.

Estos son algunos de los puestos clave de la futura televisión pública valenciana, la misma que asegura que va a ser neutral.

Radio independentista
La radio pública valenciana tampoco se escapa al control de los separatistas. En su estreno, el pasado 13 de noviembre, programó una batería de 10 canciones en catalán y propias del más puro repertorio separatista.

La número uno de estas canciones fue de Obrint Pas (Al país de l’olivera). La canción era ‘La Flama’, que fue elegida por la web ediciones.la22.org como una de las nueve canciones independentistas. La publicación la definía de la siguiente manera: “La Flama es uno de las canciones más escuchada [sic] de este grupo, que es conocido por componer letras de canciones muy reivindicativas que tratan la mayoría de veces de temas sociales y la independencia de los Països Catalans”.

El grupo, de hecho, participó en el acto final ‘por el sí’ en Montjuic. Uno de los miembros de este grupo, Miquel Gironés, actuó además en el concierto de 2013 con motivo de la Diada.

La segunda canción elegida ha sido de El Diluvi. Junto a Manel y Tardor fueron uno de los grupos anunciados para protagonizar el concierto de bienvenida al invierno de 2016 de JovesPV-Compromís (Jóvenes País Valenciano Compromís).

La tercera, del grupo Zoo, se titula Ara estem sols. Este grupo saltó a las páginas de política tras ser contratado por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para las fiestas de Moratalaz y descubrir que eran un grupo no sólo de ideología independentista, sino que no dudaba en reivindicar al dictador venezolano Hugo Chávez. Entre sus temas más selectos se puede escuchar la frase: “Que no será por ganas de poneros bombas”.

Otra de las canciones de este repertorio que la dirección de A Punt ha considerado tan neutral como para ser emitido en el estreno de una radio publica es de Pep Gimeno, llamada Botifarra – Malaguenya de Barxeta. Este autor fue conocido por la polémica mantenida con el diputado nacional del PP, Joaquín Albaladejo, quien defendió que una actuación de Botifarra hace tiempo en Torrevieja fue un “acto de exaltación de la política pancatalanista del conseller Vicent Marzà, y una provocación, pues se celebra a cinco días del referéndum de Cataluña del 1 de octubre”.

Otra pieza fue Colpeja Fort, de La Gossa Sorda, cuyo líder, Josep Nadal, es actualmente diputado autonómico de Compromís y publicó el famoso tuit en el que afirmaba que el Banco de Sabadell no era bienvenido a la Comunidad Valenciana.

Otros temas, como El camí de la esperança, de Arrós Caldós; Cantaré Llibertat, de Carraixet… se unen a esta lista de ‘greatest hits’ seleccionados como anticipo de lo que va a ser la nueva radio púbica de socialistas y Compromís.

La 'cárcel' de Alsasua: los padres de la novia del teniente quieren irse pero no pueden
Jose Mari Alonso. Pamplona elconfidencial 16 Junio 2018

Los ocho jóvenes condenados a penas de entre 2 y 13 años de prisión por la agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua recibirán en la tarde de este sábado un multitudinario apoyo en las calles de Pamplona con una manifestación avalada por las principales instituciones navarras y medio centenar de agentes sociales, políticos y sindicales para protestar por la "desproporción" del fallo judicial. A esa hora, a poco más de 50 kilómetros, en Alsasua, los padres de María José, la pareja del teniente, estarán en soledad. Y gracias. Porque los insultos, las amenazas, el acoso y las presiones llevan acompañándoles durante los últimos 20 meses.

Será uno de los mínimos periodos de relax desde que la madrugada el 15 de octubre de 2016 pasaran a convertirse en "enemigos del pueblo" por el 'delito' que cometió su hija de apuntar a los autores de una agresión por la que aún sufre secuelas psicológicas. La mayoría del pueblo estará en Pamplona y por unas horas no les pitarán los oídos. Pero son conscientes de que es la calma que precede a la tormenta. Porque el domingo regresará la tempestad que se originó con la agresión grupal a un teniente y un sargento de la Guardia Civil y sus respectivas parejas cuando se encontraban fuera de servicio en un bar de la localidad.

La presión, ya de por si elevada en los últimos meses, se ha hecho "insoportable" desde que la Audiencia Nacional dictara sentencia el pasado 1 de junio, según admite J.F., el padre de María José. Su hija ha abandonado el pueblo ante el acoso que sufría. Ellos tienen hechas las maletas para dejar atrás esa Alsasua que, hace dos décadas se convirtió en una parada de libertad en el viaje que emprendieron desde su Ecuador natal, y ahora es su particular prisión. Abandonar el local del jubilado que regentan y marcharse para emprender una nueva vida es su pretensión, pero están encarcelados por la sentencia del pueblo.

No quieren irse. Les obligan a irse. Pero tampoco pueden marcharse. Su piso es el pequeño patrimonio del que disponen y su venta o alquiler es la única llave para abrir una nueva etapa. Pero el pueblo ha cerrado la puerta a cal y canto. El cartel de venta o alquiler es visible en la fachada desde que la Audiencia Nacional dictara sentencia y aún, dos semanas después, no ha sonado el teléfono. Nadie se ha interesado por el piso. Es el castigo, la venganza de una población que hace 20 meses dictó sentencia. "Tenemos ganas de irnos. El ambiente es insoportable, irrespirable. No vemos luz al final del túnel", se sincera J.F.

La situación que viven los padres de María José se asemeja a la de los años de plomos del terrorismo en el País Vasco. Su sombra son cinco escoltas puestos por la Guardia Civil que les acompañan todo el día en un ambiente "irrespirable". Ahora están protegidos, pero ¿qué pasará si la situación se alarga en el tiempo y los ángeles de la guarda ya no están? No se quieren ni imaginar este escenario. Ya saben lo que les espera si el recurso que ha presentado la defensa de los jóvenes contra la sentencia no son atendidos. "Vamos a la deriva", remarca.

Desde la ventana de su casa se han acostumbrado a ver decenas de pancartas y pintadas con las que durante estos últimos meses el pueblo les está recordando su 'delito'. "Alde Hemendik (Fuera de aquí)", "Herriak ez du barkatuko" (El pueblo no perdonará) o "Utzi bakean Altasu" (Dejad en paz a Alsasua) son los lemas de algunas de las pancartas y pintadas que han aparecido en el muro que hay a las puertas de la vivienda y que sirve de soporte para todos estos mensajes. Similar fotografía a la que existe en el exterior del negocio que regentan y en el que apenas entran clientes. Más pancartas y más pintadas a favor de los ocho condenados y en contra de la Guardia Civil, los montajes policiales y el "Estado opresor". Hay pancartas y pintadas a lo largo de todo el pueblo. Junto al Ayuntamiento un panel recuerda los días que llevan en la cárcel tres de los condenados, que permanecen en prisión desde noviembre de 2016.

La presión siempre ha estado ahí. Los insultos, amenazas, acusaciones, advertencias se han mezclado con destrozos en el local, daños en el coche… Ahora el acoso se ha acrecentado a través de las redes sociales tras la sentencia que condena a los ocho jóvenes por los delitos de atentado a los guardias civiles, lesiones, desórdenes públicos y amenazas. Los jóvenes han sido eximidos del delito de terrorismo, en contra del criterio de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que también ha recurrido la sentencia al insistir en que los hechos son terrorismo, pero eso no ha rebajado el tono de las amenazas. Además, ahora no solo son "traidores" o "enemigos del pueblo". También son "ladrones" y "buscavidas". “51.000 euros de indemnización, piso en venta un día antes de las detenciones, indemnización que, aunque se vayan, seguro que van a cobrar y a vivir que son tres días", es un mensaje que ha circulado por el pueblo vía WhatsApp.

Salir del pueblo no impide que María José se sienta perseguida. La pareja del teniente —su pareja tuvo que ser operado de fractura de tobillo— ha llegado a ser reconocida fuera de Alsasua por quienes apoyan a los que fueron sus agresores. Quienes defienden a los autores de la brutal paliza, y que, según la sentencia de la Audiencia Nacional, respondió a un único motivo que "no fue otro que la condición de guardia civiles" de los agredidos, han distribuido fotos de ella y de sus padres por las redes sociales para que la presión esté permanentemente sobre sus espaldas. "Han hecho las 'américas' en Alsasua, acusando y encarcelando a inocentes", denuncia un mensaje distribuido por WhatsApp que acompaña a una fotografía de los tres.

Los jóvenes condenados recibirán hoy en Pamplona un respaldo que se prevé multitudinario con una manifestación en la que se están volcando las instituciones navarras. Incluso, la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, en manos de EH Bildu, ha fletado lanzaderas para acudir a la marcha, según ha denunciado UPN. El respaldo que han recibido los agresores contrasta con la ausencia de apoyo hacia las víctimas y sus familiares. Pero esta soledad hace más fuerte si cabe a los padres de María José, a la espera de su ansiada marcha de Alsasua. "El abandono en el que nos encontramos nos llena de coraje y valentía para afrontar lo que nos venga", apunta J.F. Mientras tanto, el teléfono sigue sin sonar.

El diputado del PDeCAT Jordi Xuclà
Un separatista es la única voz de España en la elección de jueces del Tribunal de Estrasburgo
Okdiario 16 Junio 2018

El diputado del PDeCAT Jordi Xuclà ha sido el único representante del Congreso y Senado en la reunión de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, celebrada este viernes en París.

El encuentro tenía como orden del día el estudio para la elección de jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), ya que este órgano es el encargado de examinar a los aspirantes al puesto.

Xuclá fue el único miembro de la delegación española que se desplazó a la capital francesa -en un viaje pagado por el Congreso- pese a que la integran un total de 25 miembros, entre diputados y senadores.

Se da además la circunstancia de que, el pasado mayo, la Comisión de Reglamento de esta Asamblea inhabilitó al diputado-junto al senador del PP, Pedro Agramunt– por infracción “grave” por no respetar el código ético de observadores internacionales del organismo- y en concreto el principio de confidencialidad-en las elecciones de 2015 en Azerbaiyán.

Inhabilitado por dos años
Por ese motivo, Xuclá se encuentra inhabilitado durante dos años para “ejercer mandatos de ponente o de observador de unas elecciones” de ser presidentes o vicepresidentes de una comisión o subcomisión o de postular a la presidencia de la Asamblea. Sin embargo, sí conserva derechos como el de voto, a tomar la palabra o a presentar iniciativas, mociones y enmiendas.

Además, no podrá representar a la APCE o a sus comisiones durante eventos organizados por otros organismos ni enviar preguntas al Comité de Ministros, órgano ejecutivo del Consejo de Europa.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos es la instancia superior a la que, precisamente, los independentistas llevan sus reclamaciones contra el Estado español.

Contra el secesionismo
Hasta el momento, este tribunal ha avalado la acción de la Justicia contra el secesionismo, ratificando, por ejemplo, los requisitos que el Tribunal Constitucional fijó, en enero, para una eventual investidura como president de Carles Puigdemont.

El tribunal respondió así, el pasado marzo, a dos solicitudes de ciudadanos catalanes en las que se solicitaba una suspensión cautelar de estos requisitos, estimando que esa medida solo se aplicaría “cuando hay riesgo de un daño irreparable”, y por lo tanto se dictan únicamente “en situaciones limitadas”. “Los casos más habituales son aquellos en que se teme que haya amenazas sobre la vida o malos tratos”, subrayó el tribunal.

En su momento, la defensa del segundo candidato a la investidura Jordi Sànchez anunció también que iba a acudir al TEDH para poder ser elegido en el Parlament después de que el Tribunal Supremo rechazara darle un permiso para salir de la cárcel.

Ante este escenario, el presidente del Parlament, Roger Torrent, suspendió el pleno de investidura hasta obtener el pronunciamiento del TEDH, pero la defensa de Sánchez cambió de estrategia y optó por recurrir primero ante el Supremo.

Los independentistas ven, sin embargo, en este órgano superior de la Justicia europea una forma de internacionalizar sus reivindicaciones y ataques contra España.

En marzo, por ejemplo, el Tribunal falló contra España en el caso de la quema de imágenes del Rey, al considerar que la pena de cárcel impuesta a dos personas que lo hicieron en 2007 supone una “injerencia” desproporcionada.

Puigdemont aplaudió esa sentencia y consideró que la vía internacional era la “más efectiva” para “hacer caer el régimen instalado en España”.


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