AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 20 Junio 2018

Los lastres de un Gobierno hipotecado
EDITORIAL El Mundo 20 Junio 2018

Lanzado de coz y hoz a su retórica gestual, Pedro Sánchez está decidido a incumplir dos de los principales compromisos que adquirió durante la moción de censura. En Televisión Española dejó claro que pretende agotar el mandato y confirmó que quiere aumentar el gasto. Por tanto, ni piensa convocar elecciones hasta 2020 ni tampoco parece mostrarse firme en el cumplimiento de la política de estabilidad presupuestaria. Primer engaño.

La reinstauración de la sanidad universal, la eliminación de los peajes de las autopistas cuando expiren las concesiones o la indexación de las pensiones al IPC solo pueden financiarse mediante ajustes o el aumento de la presión fiscal. Ésta última es la vía elegida por Sánchez, lo que castigará a las clases medias en un contexto en el que el déficit y la deuda siguen siendo excesivos. La Autoridad Fiscal (AIReF) advirtió de que la subida de las pensiones tendrá un coste de 2.700 millones, mientras que la patronal de las constructoras y concesionarias (Seopan) avisa que eliminar peajes trasladará el coste de las autopistas a todos los contribuyentes. Además del tinte electoralista, lo más preocupante de los anuncios del Gobierno es que envían la señal de relajación en la senda de la consolidación fiscal que ha hecho posible la recuperación.

En primera persona
Antonio Burgos ABC 20 Junio 2018

No le pusieron la alfombra roja de los Oscar o los Goya... o del Circo Mundial, que también hay que decirlo. La que tendían a toda prisa dos empleados circenses vestidos como el que enseña el pizarrón de los kilos de los toros en la plaza de Las Ventas, y que volvían a retirar a tal velocidad que quedó como comparación popular:

-No me invites a otra copa más, que yo me lío antes que la alfombra de un circo.

No, no le tendieron la alfombra roja de las grandes bienvenidas cinematográficas. Pusieron a sus pies otra alfombra, cual una servil y aduladora Televisión Española en hora de máxima audiencia, entrevistado no precisamente por dos perros de presa, sino por agradadores del medio público, no por gente peligrosa de los privados. Y en cuanto a alfombra, alfombra, lo que se dice alfombra, ¿cuál mejor que una maravillosa de nudo español de la Real Fábrica de Tapices? Todo en un ambiente como de anticipado mensaje de Navidad. Faltaba un árbol con bombillitas al fondo, porque prontito va a poner un Nacimiento quien tomó posesión de su cargo de presidente del Gobierno con un taurino «dejadme solo» ante la Constitución, sin Crucifijo ni Biblia.

Hablo, como habrán adivinado, de la primera ascensión de Sánchez a los cielos de TVE ante los ciudadanos (y ciudadanas, por supuesto) que no habían tenido ocasión de escucharle el «esta boca es mía» desde que le mandó el camión de mudanzas a Rajoy a esa misma Moncloa en la que aparecía campechanamente sentado en el Salón de Columnas, en un sillón como de sala de espera de médico privado caro, caro, caro.

Me tragué enterita la entrevista con Sánchez, y saqué una conclusión: la inutilidad de la mayoría absoluta que le dieron los españoles a Rajoy, la más desaprovechada de la historia de la democracia. Sin mayoría de ninguna clase, con una ochentena de diputados, a golpe de decreto-ley, Sánchez ha llegado y pum, pum, pum, como si tuviera mayoría absoluta. Ha hecho antes de sus 100 primeros días todo lo que Rajoy no se atrevió en dos mandatos: decir «aquí estoy» yo. Tras dar 9 millones de euros a los sindicatos para callarles la boca y que no haya más manifestaciones de jubilados, ha ido al grano de la barra libre de la sanidad universal, a la subida de las pensiones, a acoger demagógicamente al Aquarius cuando a las costas de Andalucía llegan a miles los inmigrantes en patera sin que se monte el numerito de bienvenida que se organizó en Valencia... Con una birria de minoría parlamentaria, Sánchez ha borrado del mapa a Ciudadanos; de modo que cuando sale Inés Arrimadas por televisión, en vez de decir «a esta es a la que voy a votar», se pregunta uno: «¿Pero Ciudadanos existe todavía?». Ah, y anunció Sánchez en el besahuevos de TVE algo que nos quita el sueño a los españoles, eso sí que es un problemazo de verdad: que Franco está todavía enterrado en el Valle de los Caídos. Sus muertos, lo que le gusta a esta gente un cadáver para arriba y para abajo, de rojos o de nacionales, con tal de que nos olvidemos de lo fundamental, que es que Europa cada vez nos echa menos cuenta y que se está empezando a derrochar el dinero público que veremos a ver la deuda que dejó Rajoy dónde va a llegar.

Pero sobre todo lo que más me sorprendió de Sánchez es que rompió a hablar como Belén Esteban, repitiendo una y otra vez lo de «en primera persona», que es el nuevo pronombre que sustituye al «yo» en tertulianés vulgar. Perdí la cuenta de la de veces que dijo que iba a hacer algo o que sabía algo «en primera persona». Él. Y de convocar elecciones, ni mijita. Este agota el mandato y va por la mayoría absoluta. Actúa como si ya la tuviera. ¡Igualito que el timorato Rajoy que nos ha llevado a esto!

Volver a Europa y al mundo
ARACELI MANGAS El Mundo 20 Junio 2018

Aparte de la crisis catalana, magnificada por la dolosa pasividad del Gobierno de Rajoy, y los casos de corrupción en el Partido Popular, lo que ha infligido mucho daño a nuestro país ha sido el descrédito exterior de España y la consiguiente pérdida de influencia en las relaciones internacionales.

España, muy débil internacionalmente ya en la etapa Zapatero, desapareció de la arena internacional y europea durante los gobiernos de Rajoy. Primero, poco a poco. Y a partir de 2015 de forma clara y veloz. Conforme el Estado desaparecía de Cataluña, el Gobierno faltaba a su deber de prevenir los graves delitos que se estaban cometiendo y permitía la emergencia de un poder territorial paralelo al que se toleraba una sistemática violencia institucional contra la Constitución y la integridad territorial de España. Inexplicablemente, sin cumplir el Ejecutivo su obligación de prevenir e impedir los graves delitos que cometían quienes estaban al frente de las instituciones catalanas y sin hacer todo lo necesario para defender la Constitución que habían jurado.

La política exterior de España pasó a ser interior en el sentido de que desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación se limitaban a hacer llegar a los gobiernos extranjeros la situación y conseguir, lo que fue un éxito vital, que no hubiera ningún reconocimiento internacional de la doble declaración de independencia. Fue mucho, sí, pero muy insuficiente al no hacer nada para defender el relato constitucional desde las embajadas de España y con una política informativa.

La política exterior siempre se beneficia de una política interna coherente; fue muy claro cómo despegó externamente España en la Transición a partir de la ejemplar política interna de democratización de todas las estructuras políticas, económicas y sociales propiciada por la Constitución de 1978. Un Estado de tipo intermedio, como España, para ser tenido en cuenta debe poder presentar una clara concordancia entre el contexto interno y el escenario internacional.

No ha habido protagonismo activo en la vida internacional. De la reacción defensiva no hemos pasado a la acción protagonista acorde. Se vivió de las rentas del pasado en nuestras relaciones internacionales, pero sin construir nada nuevo en la acción europea.

España ha desaprovechado el nuevo peso político que le deja el Brexit en el seno de la UE. Afortunadamente, en estos años se minimizarán los daños por la desaparición no menor de Italia de la escena europea al quedar en manos de la populocracia antieuropeísta. Ser la tercera potencia de la UE tiene que reportar grandes beneficios internos -para la estabilidad y unidad nacional- y externos, muchos de naturaleza económica.

No se ha contado con España para nada. Ni tan siquiera Estados Unidos informaba del uso de sus aviones en nuestras instalaciones de apoyo (bases) para bombardear Siria. Insignificantes. Si nos comparamos con Portugal y su capacidad para ser tenido en cuenta, el resultado es bochornoso y deja al anterior Gobierno en pésimo lugar. No ha sido responsabilidad de nuestra diplomacia la irrelevancia de España, sino de la dirección política desganada y aislacionista de Moncloa, ajena siempre a los intereses generales de España.

El ridículo fue total en el reparto de las suculentas agencias europeas (la bancaria y la del medicamento). España propuso a Barcelona, frente a las seguras Valencia o Málaga, para la candidatura de la Agencia europea del medicamento -que tenía que abandonar Londres por la retirada británica de la Unión-;presentaba así una ciudad de la que huían todas las empresas en una región con futuro incierto dentro de la UE (del seguro Brexit al incierto Catexit). Nos quedamos sin barcos y sin honra con el anterior Gobierno.

No hay españoles en puestos de relieve en las grandes organizaciones internacionales ni probablemente se intenta ante nuestra falta de prestigio e influencia. Hablo de puestos en los que se presenten por parte de nuestro país candidatos españoles y que compitan con nacionales de terceros Estados.

La insignificancia de España en estos años ha sido más dolorosa si cabe cuando se tiene en cuenta cómo ha seguido comprometida, incluso en plena crisis económico-financiera, con numerosas acciones militares y humanitarias. Nuestras unidades y observadores militares están participando en 17 misiones en todos los continentes, muchas de gran riesgo como las de Irak y Líbano o las de varios países en el corazón de África, en todas con un alto nivel de profesionalidad y logro de los objetivos que los organismos internacionales les trazan. Y el Gobierno de Rajoy apenas sacó rendimiento de ese sacrificio para ser influyentes.

El nuevo ministro de Asuntos Exteriores, José Borrell, es una esperanza sólida de que, a pesar de la corta caducidad del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, pueda poner fin a la irrelevancia de España. Aunque no basta la personalidad del nuevo ministro, que es mucha y con determinación, importa que el presidente Sánchez no se comporte como Rajoy, como un oscuro funcionario en el casino de su pueblo, y sea consciente del papel proporcionado que corresponde a España.

Durante el último año ha habido grandes debates y tomas de posición a raíz de los grandes discursos europeístas del providencial presidente Macron. Sus cuatro grandes discursos sobre el futuro de Europa en un año recibieron el silencio ruin del Gobierno anterior de Rajoy; había que despreciar los grandes planes de Francia para evitar, se decía, que favorecieran a Ciudadanos por la errónea asimilación de Rivera con Macron. Rivera está a millones de años luz del discurso europeísta de brillante presidente galo. Pura mezquindad de Rajoy.

El anterior Gobierno olvidó que España ganó su prestigio e influencia gracias a la sabia política que supuso en su día estar junto a la locomotora franco-alemana. Pero España tiene de nuevo la oportunidad de volver al centro de la renovada vitalidad política de la UE. Cuando nuestro país vuelva al "corazón de Europa" -una expresión que tanto gustaba a Manuel Marín-, defendiendo el proyecto Macron en equilibrio con Alemania, España podrá inclinar la balanza en favor de las grandes reformas comunitarias y allanar el camino que se prepara para fortalecer la Unión. En cuestiones concretas del día a día europeo podemos disentir de los dos grandes y pelear;pero en las grandes cuestiones hay que cooperar e influir del lado de la locomotora franco-alemana. Somos los terceros a bordo de la nave europea y debemos ejercer nuestra responsabilidad.

Cuando España se afianzó en el núcleo duro de la integración, su sacrificio permitió que los demás socios tuvieran en cuenta nuestros intereses. Cuando hemos sido activos e influyentes en la UE, ésta nos ha servido para impulsar las relaciones con zonas de interés preferente de España tales como Iberoamérica o el Mediterráneo en las que la Corona cumplió un papel estelar. Tenemos que volver a europeizar nuestros intereses en las áreas tradicionales de influencia de España y en las nuevas, como es África. Tenemos que despertar nuestras potencialidades en política exterior anestesiadas por Rajoy. Tenemos que volver a una decidida acción exterior bilateral y multilateral para ser creíbles en Europa, y añadir al doble pilar diplomático clásico nuestro poder blando comunitario, el que nos corresponde, muy superior al actual.

Cuando un Estado es cooperativo con los intereses del conjunto europeo, sus intereses nacionales podrán ser defendidos y tenidos en cuenta de forma pragmática por los socios. Tenemos que ayudar a renovar y fortalecer la UE y tendremos la ayuda de la Unión para nuestra crisis nacional. España tiene que volver a involucrarse con el proyecto europeo como parte esencial del proyecto nacional. No vivamos más atenazados por la crisis catalana, levantemos la cabeza.

Araceli Mangas Martín es catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales y Académica de Número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

La democracia sobrevalorada
Fran Carrillo okdiario 20 Junio 2018

Nada es casual en política, nos dicen, porque todo está preparado para que suceda con los focos en penumbra. Si así fuera, la conveniencia de vivir en una epistocracia, esto es, ganarse el derecho al voto mediante un sistema que demuestre conocimiento para el uso correcto del mismo, sería mayor que la de hacerlo en una democracia. Tal y como defiende Brennan, la vulnerabilidad de un sistema sujeto a manipulaciones, propaganda y posverdad abusiva facilita el engaño de quienes controlan la información. Ahora, la gente supuestamente informada vota creyendo que la corrupción en el poder ha desaparecido, que la economía vuelve a sonreír y que el presidente cumple con su obligación. Todos a descansar, que los buenos ya gobiernan. Pero, a menudo, no reparamos en el activismo informativo que hay detrás. Luego somos vulnerables a los efectos de esa propaganda informativo-política.

La democracia no sólo es el poder del pueblo ejercido cuatrianualmente, sino la correcta búsqueda del bien común, algo que no cumplen los compañeros de censura de Pedro Sánchez. La política de efectos tiene un comportamiento peligroso para el ciudadano: puede llegar a creer que del impacto se vive, y por tanto, que sus problemas se solucionarán a golpe de ocurrencia. Sánchez, como Underwood, ha aprendido en poco tiempo que la democracia puede estar sobrevalorada. Prometió elecciones inminentes hasta que pisó escalinata monclovita. Ahora dice que apurará hasta 2020. De su currículum inexacto —como el de la ministra de Sanidad— nadie comenta nada, porque los altavoces mediáticos de la corrección ahora silban el despiste. La Inquisición mañanera y dominical, que cada día nos lee el parte moral, calla porque los suyos ya están en el poder.

El listón de exigencia no ha subido. Se ha tirado directamente por los suelos. Porque la izquierda malpensante, cazadora de fachas a primera hora, dispara con su habitual fusil moral contra todo lo que no encaje en sus presupuestos ideológicos, es decir, todo lo que está a la derecha de su bien retribuida siniestra. Han convertido el noble arte del ejercicio político en una sombra de sospecha permanente. Se creen los Hércules Poirot del periodismo, presumiendo de ejercer la libertad informativa en trincheras que sólo reproducen el más chabacano y tradicional activismo. La democracia necesita periodismo, no activismo informativo. Y menos, de parte de la izquierda caviar, siempre dispuesta, en su maquiavelismo perverso, a ejercer de Robin Hood contra la desalmada caverna que todo lo inunda de privilegios. Se han adueñado de la moral pública, discriminando en criterios poco objetivos lo que es corrupción y lo que no, quién debe presentarse y quién no. Condenan públicamente a unos, pero lanzan la manta del olvido que tanto perjudicaría a otros. Los otros son los suyos. El periodismo Fuenteovejuna se instauró en 2004 y aquí sigue. Ya no hay pensionistas manifestándose en Bilbao cada mañana, ya no hay precariedad laboral que subsanar, porque la emergencia social empieza por regar con nueve millones de euros a los amigos liberados del ‘sintrincato’.

Ya nada importa. Porque en el mundo Alicia y su pensamiento, que tan bien reflejó Gustavo Bueno, lo que vale son las intenciones, los deseos, las sonrisas y los efectos. Y ahí, el placebo de la política necesita de generales mediáticos que den la orden: ¡detengan las máquinas! gritan, mientras nos hacen ver que el fango de la corrupción no existe en el PSOE, aunque lo diga una sentencia, aunque medio partido en Andalucía haya desfilado por los tribunales. Pastores de un rebaño cautivo, dominan la democracia desde su silla catódica. Estos nuevos Papas del progresismo engañan a la gente en especial continuo. Para tener una democracia así, un instrumento que sólo obedece a quienes la prostituyen para alcanzar sus fines —el poder— la epistocracia me parece una solución potable frente a tanto impostor de Kapuscinski.

Memoria no es revancha
Alejo Vidal-Quadras Gaceta.es  20 Junio 2018

Tras un imprudente anuncio hecho sin encomendarse a Dios ni al diablo por parte del Secretario de Justicia del PSOE, Andrés Perelló, de una nueva Ley de Memoria Histórica que intensificaría el sectarismo y la perversidad de la impulsada en su día por José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Sánchez ha enfriado el entusiasmo beligerante de su subordinado y ha tascado el freno a tan escabroso tema. El Presidente del Gobierno pretende agotar la legislatura y cuenta para ello como factor principal con el nulo deseo que sienten los que le elevaron a su actual posición de una convocatoria de elecciones anticipadas. Si algo temen más que a un nublado Podemos y los separatistas es la llegada de Ciudadanos al poder porque si bien es posible que Sánchez no se pliegue a sus deseos, peor sería para ellos Albert Rivera en La Moncloa. En cuanto al noqueado Partido Popular, necesita tiempo para rehacerse y consolidar un nuevo liderazgo. Por consiguiente, Sánchez no hará nada que remueva en exceso las aguas por las que piensa navegar con el mínimo de sobresaltos hasta 2020. En este contexto, una confrontación agria en el Congreso y en el debate público con media España sobre un asunto que, además de levantar ampollas, proporcione material de grueso calibre a sus adversarios, no le conviene en absoluto y si algo ha demostrado el flamante jefe del Ejecutivo es una considerable habilidad táctica. Una cosa es el espectáculo del Aquarius y la demagogia de la supresión de los peajes de las autopistas y del copago sanitario y otra reabrir la caja de Pandora de las pasiones cainitas.

Desde que George Orwell escribiese “1984”, la más demoledora crítica de la manipulación de la Historia con fines políticos jamás expresada en forma literaria, no hay excusa para cualquier demócrata a la hora de ser llamado a combatir las mentiras sobre el pasado destinadas a controlar el presente. Pedro Sánchez no será tan torpe ahora que los hados le sonríen y puede disfrutar de la púrpura conseguida a fuerza de audacia y obstinación como para ponerla en riesgo creando un siniestro Ministerio de la Verdad. Aunque el traslado de los restos de Franco y la transformación de la Basílica del Valle de los Caídos en un verdadero monumento a la reconciliación es una iniciativa que puede ser apoyada por todo el arco parlamentario si se enfoca correctamente, es decir, como un gesto positivo que no vaya contra nadie y que únicamente pretenda cerrar un capítulo doloroso de nuestro devenir colectivo, el regreso al maniqueísmo agresivo, corregido y aumentado, para invalidar políticamente a los partidos de centro-derecha constituiría un error fatal no sólo en términos morales, sino también electorales.

Sobre la Segunda República y Guerra Civil se han publicado bibliotecas enteras y no hay dato, interpretación o perspectiva sobre sus causas, su desarrollo y sus consecuencias que no hayan sido exhaustivamente analizadas, tanto por los historiadores como por no pocos de los protagonistas de aquel período doloroso. Por tanto, imponer Código Penal en ristre una determinada visión ortodoxa de lo sucedido entre 1931 y 1939 resultaría un ejercicio de totalitarismo liberticida que se volvería sin duda contra el que lo perpetrase. Una dictadura militar de ribetes fascistas es inaceptable, pero una España comunista convertida en un satélite de la URSS estalinista no parece tampoco una opción deseable. Ni Franco, por terrible que fuera la represión tras la contienda, fue Hitler, ni Largo Caballero y Negrín fueron precisamente Nelson Mandela. El dibujo de un cuadro en el que la Segunda República fue una democracia impecable contra la que se alzaron ilegítimamente una coalición oscura de generales, terratenientes y obispos es de un esquematismo sesgado que no resiste un examen somero de los hechos. Como toda confrontación entre connacionales, la Guerra Civil estuvo plagada de atrocidades de los dos bandos y ninguno de ellos puede ser considerado hoy sin más el bueno o el malo de la película. Aquella tragedia ha de ser motivo de reflexión, de conocimiento de los errores cometidos para no repetirlos y de propósito firme de reforzar la cohesión entre españoles y no de dividirlos. Ese fue el objetivo de la Transición y entender la memoria como revancha representaría una traición a su legado que no nos podemos permitir si queremos que nuestra gran Nación siga por el camino de la paz, la prosperidad y la unidad, condiciones indispensables para nuestro éxito como país.

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Sánchez y sus patéticos guiños al secesionismo catalán

EDITORIAL  Libertad Digital 20 Junio 2018

Resulta surrealista que el PSOE pida "lealtad constitucional" al PP a la vez que reivindica el inconstitucional estatuto soberanista catalán de 2006.

Tras desbancar del Gobierno al PP con el apoyo de populistas antisistema y de separatistas catalanes y vascos –incluidos los proetarras–, y tras confirmar que no va a convocar elecciones hasta el final de la legislatura, Pedro Sánchez ha aprovechado la primera sesión de control a su Ejecutivo para pedir al PP "la misma lealtad" que, según él, tuvo el PSOE en la oposición para "garantizar el orden constitucional" y para "no agitar el agravio territorial".

Se trata de una muestra de desfachatez difícilmente superable, no ya por las formaciones golpistas y abiertamente contrarias al orden constitucional que han llevado al Gobierno a un PSOE con los peores resultados electorales de su historia, sino por la radical negativa de los socialistas a utilizar el artículo 155 de la Carta Magna para restablecer el orden constitucional en Cataluña mediante una larga y profunda intervención de la Administración regional golpista.

Aunque la delirante idea de reducir el 155 a mero mecanismo de convocatoria electoral fuera ocurrencia de Ciudadanos y responsabilidad máxima del PP, que entonces manejaba el Gobierno, fue fundamentalmente la falta de lealtad y vigor del PSOE en la defensa del orden constitucional la razón de ser de ese estéril acuerdo de mínimos frente al desafío separatista.

Con todo, la mayor desfachatez de Sánchez está en su petición de "lealtad constitucional" al PP a la vez que reprocha a este partido que recurriese ante el Tribunal Constitucionalel estatuto soberanista catalán de 2006. Por lo visto, "la falta de sentido de Estado", "el agravio territorial" o "la deslealtad constitucional" no eran de quienes elaboraron aquel texto claramente contrario a la Constitución, sino de quienes, gracias a su recurso, permitieron al TC limar sus aspectos más manifiestamente contrarios a la Carta Magna.

Sea como fuere, este guiño de Sánchez al secesionismo catalán, como su petición de acercamiento de los golpistas presos a cárceles catalanas, no por repugnante deja de ser patético. Y lo es, en primer lugar, porque los separatistas ya no aspiran a otra cosa que no sea la absoluta impunidad de los golpistas y a la creación de un Estado independiente. Y, aunque no fuese así, hay que tener presente la imposibilidad que tendría Sánchez de reformar la Constitución para dar cabida al estatuto soberanista felizmente recurrido por el PP. Si el propio Sánchez reconoce que no va a poder acabar con la reforma laboral del PP ni va a poder sacar adelante un nuevo modelo de financiación autonómica, menos aún podría dar a los secesionistas más de lo que les ofreció el funesto Gobierno de Rajoy y de Soraya Sáenz de Santamaría durante la mal llamada operación Diálogo.

Lo único que puede lograr Sánchez con estos guiños al secesionismo catalán es abortar el trasvase de votantes no nacionalistas de Podemos al PSOE y mantener abierta la fuga de votantes del PSOE a favor de Ciudadanos. Y es que una cosa es que los socialistas estén sobrados de desfachatez y otra, muy distinta, que anden sobrados de votantes.

Desenterrar a Franco para enterrar la Transición
Liberal Enfurruñada okdiario 20 Junio 2018

De nuevo el PSOE y sus trucos de magia. ¡Miren ustedes atentamente las manos de Pedro Sánchez; nada por aquí, nada por allá y… voilà! De la nada aparece la tumba de Franco. Y mientras un público sorprendido no deja de preguntarse de dónde ha salido ese pedazo de mausoleo que llena el Congreso de los Diputados, Sánchez ha colado su reforma de la Ley de Memoria Histórica en la que desenterrar a Franco es sólo la treta con la que esconde su verdadera intención que no es otra que enterrar la Transición para conseguir que 80 años después la extrema izquierda española consiga por fin ganar la Guerra Civil. Porque a ver quién es el facha que se atreve a oponerse a una ley tan moderna y democrática como ésta que pretende hacer que Franco deje de tener ese pedazo de monumento donde una vez al año un puñado de nostálgicos rinde homenaje al dictador.

La extrema izquierda y todos los partidos nacionalistas, independentistas y proetarras posiblemente no encuentren oposición. Ya está Inés Arrimadas diciendo que Ciudadanos está «abierto a sentarse» con el Gobierno del PSOE para «consensuar una solución» sobre el Valle de los Caídos, ya que «hay que pasar de una etapa de confrontación a una de reconciliación». Y al PP tampoco se le ven muchas ganas de otra cosa que no sea intentar alejar las elecciones para que les dé tiempo a reconstruir algo a partir de los escombros que han dejado Aznar y Rajoy. No parece el partido antes conservador muy dispuesto a dar esta batalla. No podemos olvidarnos de que tuvieron cuatro años de mayoría absoluta en los que no derogaron la nefasta Ley de Memoria Histórica simplemente porque no les dio la gana.

La realidad es que hoy en día a casi nadie le importa dónde esté enterrado Franco. Posiblemente muchos de sus familiares prefieran que se les devuelvan sus restos para que no puedan seguir siendo utilizados políticamente a favor de aquellos a los que derrotó en vida para impedir que España se convirtiera en otra república soviética. Lo que sí debería importarnos a todos, sea cual sea nuestra ideología, es que de rondón nos cuelan la “Comisión de la Verdad” prevista en la misma reforma. Esa comisión que pretende asentar de una vez por todas en el BOE la Verdad Oficial sobre lo que pasó entre el 18 de julio de 1936 y el 6 de diciembre de 1978. Con esta reforma quien se atreva a disentir será condenado a cuatro años de cárcel, sus opiniones serán borradas, sus libros, escritos, documentos y archivos serán destruidos y el portal de Internet que los difunda será bloqueado.

Si Zapatero puso fin al Pacto de la Transición con su Ley de Memoria Histórica, ahora Pedro Sánchez quiere ir un paso más allá y dinamitar todo lo que se construyó entonces. Los españoles edificamos nuestra democracia sobre el olvido y el perdón. Sabíamos que para lograr la paz y la unidad teníamos que absolvernos mutuamente los desmanes cometidos antes, durante y después de la Guerra Civil. Gracias a ese pacto un criminal PSOE logró llegar al Gobierno en 1982 haciéndose indultar un pasado tan vergonzoso que debería haberles hecho liquidar el partido. Pero en vez de eso hoy quieren que el BOE borre sus latrocinios, sus asesinatos y sus golpes de Estado, amordazando a todos los que se atrevan a recordarlos y criminalizando a los que no se traguen sus bulos. La tumba de Franco es el truco para que no veamos la Comisión de la Verdad con la que quieren enterrar la Transición.

Los okupas pretenden perpetuarse hasta el 2020
Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Junio 2018

PEDRO SÁNCHEZ Y LA “NORMALIZACIÓN DE ESPAÑA”

No será porque muchos no nos hemos hartado de avisar del peligro de un sujeto como Pedro Sánchez cuya ambición y egoísmo se imponía sobre cualquier otra consideración a la hora de cumplir su obsesivo deseo de ser investido Presidente del Gobierno de España. No será porque fueron muchos los indicios del fariseísmo, hipocresía y demagogia populista de este sujeto capaz de mentir con la misma facilidad con la que respira. Y no será porque en su propio partido no se alzaron con fuerza voces que avisaban sobre las verdaderas intenciones de quien no dudó ni un momento en traicionarles y pactar con los enemigos de España. Un partido, como el PSOE, que se considera a sí mismo como la quintaesencia de la democracia y de la defensa de los derechos sociales de los ciudadanos desde una perspectiva de centro izquierda de corte social demócrata, alejada de las tesis marxistas – leninistas que imperaban en una cierta etapa negra de España en la que se aliaron con los comunistas en ese mezquino, totalitario y criminal Frente Popular.

Pero lo que parecía imposible sucedió y Pedro Sánchez no solo no fue vergonzosamente expulsado del partido por su flagrante traición, sino que aprovechando el impasse de la transitoriedad y su total libertad de movimientos, se dedicó a azuzar los peores sentimientos de las bases del partido y presentarse como aquél que iba a recuperar las “esencias” de un partido que había decidido hace décadas posicionarse en la social democracia europea. Su campaña de desgaste de la Gestora provisional que le reemplazó logró provocar la celebración de unas primarias precipitadas para la elección del nuevo Secretario/a General del partido. Unas primarias que tuvo en la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, el contrapunto a la radicalidad que ofrecía Pedro Sánchez. Una campaña que terminó con la victoria indiscutible de Pedro Sánchez ante una contrincante que se arrugó y no presentó la batalla ideológica, ni evidenció la ambición y falacia del discurso de quien les había traicionado.

El caso es que esa victoria se transformó en una nueva purga para aquellos que más se habían señalado como desleales y habían permitido con su abstención el que Mariano Rajoy pudiese ser investido como Presidente del Gobierno y formar Gobierno, aunque fuese en minoría y con el apoyo endeble de CIUDADANOS. Han sido dos años en los que Pedro Sánchez ha ido fraguando su venganza personal creando una Ejecutiva sumisa a base de leales radicales como el sindicalista José Ábalos y recuperando aquellos que se habían mantenido fieles a sus consignas, como la portavoz Margarita Robles. Una táctica de ir creando un Gobierno en la sombra y seguir manejando el partido con mano dura desde la sede de Ferraz. Una purga que hizo arrugarse aun más a los “barones” del PSOE críticos, pero sobre todo a la “sultana” Susana Díaz que se atrincheró en su Palacio de San Telmo en Sevilla poniéndose a disposición del nuevo Secretario General.

Y como pasa a veces en la vida, lo que parecía una legislatura sin sobresaltos para el PP, se complicó de forma súbita con la aceleración del desafío secesionista en Cataluña durante el verano del 2017. El clima de relaciones del Gobierno de España con la Generalidad se había enrarecido hasta extremos de ruptura tras el fracaso de las negociaciones encomendadas a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que había intentado la vía de ERC con Oriol Junqueras que parecía adoptar una posición algo más moderada que la del PDeCAT y el ultra radical independentista Carles Puigdemont. La deriva secesionista y de confrontación iniciada por el Gobierno de la Generalidad y el Parlamento de Cataluña dominado por los partidos separatistas tuvo su culminación en la primera semana de septiembre del 2017 con la aprobación de las llamadas “leyes de desconexión” y la convocatoria de un referéndum para el 1 de octubre, que fueron de forma inmediata recurridas por el Gobierno de España ante el Tribunal Constitucional y suspendidas. Los posteriores acontecimientos de acoso y violencia tras la multitudinaria Diada de finales de septiembre, culminaron con la realización del referéndum inconstitucional y sin garantías democráticas y la asunción por el Parlamento de Cataluña de ese inaceptable resultado como aval para la declaración unilateral de independencia y la consiguiente respuesta del Estado aprobando las medidas de intervención amparadas bajo el artículo 155 de la Constitución.

Un apoyo que Pedro Sánchez condicionó de forma obscena limitando gravemente la efectividad de las medidas, mientras hacía un discurso de lealtad Institucional. Un revés para este nuevo PSOE fue que el PP consiguiese el apoyo mercenario del PNV para aprobar in extremis los Presupuestos Generales del Estado del 2017. Pero la nueva victoria del separatismo tras las precipitadas elecciones autonómicas, el encarcelamiento de los golpistas por el juez del Tribunal Supremo y la labor de desprestigio internacional de los fugados que presentaban a España como un Estado represor y anti democrático, además de los constantes casos judiciales de corrupción que salpicaban al PP, hizo modificar ese discurso y que el PSOE empezase a mostrar una fisura en ese frente constitucionalista. Una oportunidad que PODEMOS quiso aprovechar provocando al PSOE para que le apoyase en la moción de censura que presentó y finalmente fracasó. Sin embargo, el detonante que hizo cambiar la estrategia fue precisamente la aprobación en el Congreso, previo nuevo pacto con el PNV y la decidida oposición del PSOE a la totalidad, de los presupuestos del 2018, lo cual garantizaba al PP culminar la legislatura sin mayores problemas. Y pedro Sánchez no estaba dispuesto a dejar pasar dos años y diluirse en una oposición esteril.

Así que investido con los ropajes de la regeneración política, aprovechando la explosión de sentencias de antiguos casos de corrupción y nuevos escandalosos casos de fraudes académicos y cleptomanías inauditas, y la condena del caso Gürtel del PP a título lucrativo sin consecuencias penales, Pedro Sánchez lanzó su ofensiva en forma de moción de censura asegurando el voto de los mercenarios vascos del PNV y EH BILDU, prometiéndoles mantener los presupuestos pactados con el PP, así como el apoyo de los golpistas catalanes de ERC y PDeCAT a cambio del acercamiento de los presos del golpe de Estado a cárceles cercanas o situadas en Cataluña. Unos apoyos bastardos que esta vez contaron con el beneplácito de una Ejecutiva del PSOE dominada por los “sanchistas” y con una silenciada y acobardada disidencia. Su hipocresía llegó al punto de prometer un Gobierno de transición con el objetivo de consensuar la convocatoria de elecciones generales.

Una promesa que pronto se transformó en incluir una etapa de “normalización democrática”, cuando la única perturbación democrática era precisamente una interesada y oportunista moción de censura en un “quítate tú para que me ponga yo”, pero sin pasar por las urnas. Esa etapa de normalización se ha convertido en un alargamiento del plazo hasta agotar la legislatura y convocar elecciones en julio del 2020. Y en el ínterin, aprovechar para imponer un programa de gobierno completamente ilegítimo acudiendo llegado el caso a la vía del Decreto Ley. Una sucia jugada sectaria inaceptable en un sistema que se dice democrático. Pero pedir que este PSOE de Pedro Sánchez se comporte democráticamente es creer en quimeras.

Estamos en manos de unos sectarios cuyo único objetivo ha sido usurpar el poder aprovechando una fisura de la Constitución que permite la alternancia durante una legislatura si la moción de censura prospera. Una forma antidemocrática al escamotear a los ciudadanos la oportunidad de pronunciarse en unas elecciones generales. Algo que es muy habitual en sistemas parlamentarios tan inestables como el de Italia, e incluso en comunidades como la de Cataluña que en cinco años han acudido a elecciones autonómicas tres veces.

La única forma de echar a estos okupas pasa por presentar una moción de censura y esta vez con el consenso de convocar elecciones en un plazo no superior a tres meses. Lo inaceptable es permitir que estos embaucadores intenten imponernos a todos su programa de Gobierno con solo 84 escaños propios y los apoyos bastardos de los enemigos de España, donde incluyo a los ultra radicales de izquierda de PODEMOS y sus confluencias.

Debemos hacer lo posible y lo imposible por evitar que esta gentuza logre sus objetivos y nos lleve a la ruina de nuevo como ya nos llevó el Gobierno del nefasto José Luís Rodríguez Zapatero.

¡Que pasen un buen día!

El PSOE, asociación de malhechores (II) “Al servicio de los trabajadores”.
Pío Moa Gaceta.es  20 Junio 2018

Ahora más que nunca es imprescindible conocer lo que fue en realidad el franquismo y contrastarlo con lo que fue y es en realidad el PSOE:
Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)

P. Pero no puede ud negar que el PSOE ha defendido siempre los intereses de los trabajadores frente a la explotación y los abusos del capital… ¿O va a decir que esas cosas no existieron o no existen?
–Eso requiere también abandonar la palabrería y atender a los hechos. Solo con Primo de Rivera adoptó el PSOE una actitud constructiva y beneficiosa para los trabajadores. En la república el resultado de sus huelgas demagógicas y sus violencias fue de un millón de parados, y el paro en aquel tiempo podía ser muy dramático. En los dos años de colaboración ministerial, por ejemplo, el número de los muertos por hambre duplicó ampliamente los de la dictadura de Primo de Rivera y volvió a niveles de cuarenta años antes. Parece que el desempleo masivo es la contribución del PSOE a “los intereses de los trabajadores”. Felipe González dejó un paro de tres millones, y Zapatero de cinco millones. En cambio en el franquismo hubo prácticamente pleno empleo, es más, el pluriempleo estaba muy extendido. Hubo emigración por los mejores salarios entonces en Alemania y otros países, no por falta de trabajo aquí. Sin embargo, según la doctrina de estos malhechores, el franquismo hundía en la miseria a los obreros.

P. Pero insisto en que, en general, el PSOE luchaba contra los abusos y la explotación, muy reales.
–Quizá deberíamos decir mejor que el PSOE ha explotado la denuncia de esos abusos para obtener un poder que siempre fue maléfico. Abusos y explotación, lo mismo que crímenes o corrupción, se dan en todas las sociedades y bajo todos los regímenes. Son manifestaciones de la condición humana. Lo importante es el grado en que se producen. No es lo mismo un abuso bastante generalizado que un abuso ocasional, una ciudad llena de violencia que otra en que es escasa, una corrupción extendida que una corrupción limitada. Pero, precisamente, el PSOE presenta demagógicamente los casos de explotación como generalizados y característicos, dando a entender que tiene el remedio absoluto a ella. Un remedio que suele ser peor que la enfermedad. Esas demagogias atraen por una parte a intelectuales seudoidealistas que se creen llamados a remediar los males de la humanidad, y por otra a los sectores sociales más embrutecidos. No tiene ud más que recordar los crímenes realmente sádicos y viciosos cometidos en la guerra civil por socialistas, anarquistas y otros. Por los “milicianos sudorosos” y violadores cuyo recuerdo tanto excita sexualmente a alguna escritora progre, no sé si socialista, en cualquier caso próxima. Y ahora mismo solo tiene que mirar las redes sociales para ver la brutalidad, el odio gratuito y el lenguaje soez y amenazante que acompaña a las gentes influidas por las propagandas del PSOE, de los separatistas, proetarras, etc. La guerra civil nació de tales ambientes creados sistemáticamente por las propagandas “en defensa de los trabajadores y contra la explotación”. Y el PSOE no ha aprendido nada de la historia.

P. No obstante, debe reconocer que en el PSOE ha militado gente que sentía una indignación genuina ante los atrasos del país, y que ha contribuido a superarlos. Usted mismo fue en otros tiempos comunista radical
–Vuelvo a remitirle a los hechos. ¿Cuál es el balance de la actuación histórica del PSOE? Políticamente siempre ha ido con los disgregadores de España, con los separatistas y con los terroristas. El mismo PSOE tiene su propio historial terrorista. Provocó la guerra civil y asesinó a mansalva. Otro punto clave ha sido la apertura de la verja de Gibraltar, anulando la victoria diplomática de España en la ONU y convirtiendo la colonia en un emporio corruptor… ¿Todo esto lo ha hecho para servir los intereses de los trabajadores, de los oprimidos? Siempre ha sido un partido antiespañol, ya lo explicó Julián Marías: tiene un concepto negativo de la historia de España. Y, añado yo, alucinadamente positivo de sí mismo, siendo un partido intelectual y moralmente deleznable. Y esto es grave, porque España es la base de la democracia y no al revés. El balance económico no ha sido mejor: paro, abusos, corrupción y demagogia, al tiempo que impotencia para destruir un sistema económico que, según su doctrina, causa todos los males.

Y con lo de la indignación genuina volvemos al principio: claro que hay gente en el PSOE que se ha tragado todas sus teorías sinceramente, aunque muchos otros son perfectos hipócritas. Porque, en fin, el marxismo es una doctrina muy consistente cuando se aceptan sus premisas básicas: que la historia es la historia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha de clases derivada. Y por eso vamos a empezar por examinar la ideología del PSOE, una ideología que tiene esa capacidad de transformar en auténticos delincuentes a personas en otro sentido corrientes y normales. Lo que pretende ahora en relación con el Valle de los Caídos es un auténtico acto de guerra, propio de una mente criminal. Y ya que menciona mi caso, le diré que mi evolución se debe a un largo proceso de investigación y reflexión, es decir, a algo que nunca ha hecho el PSOE con su aparente renuncia al marxismo para adoptar otras ideologías intelectualmente ridículas pero con el mismo fin destructivo. Y que por eso cultiva el renacer de los odios del pasado, de un espíritu guerracivilista que nunca le abandonó, salvo cuando las circunstancias le impusieron una moderación aparente.

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Análisis muy interesante de Arnaud Imatz sobre “el mayo del 68” y sus efectos, en Razón Española.
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Las discusiones bizantinas sobre la existencia de Don Pelayo y Covadonga: https://www.youtube.com/watch?v=6dIY59etZL8

Frustración, que no desencanto
Manuel Cruz El Confidencial 20 Junio 2018

Mucho se ha escrito en las últimas semanas sobre el radical cambio de atmósfera política que se ha producido en España a raíz del triunfo de la moción de censura a Mariano Rajoy presentada por Pedro Sánchez, así como a partir del primer mensaje, en forma de nuevo Gobierno, lanzado a la ciudadanía por el flamante presidente socialista. En cambio, se ha escrito poco, por no decir casi nada, acerca de cómo el cambio anterior ha afectado a la imagen del 'procés', del 'president' Torra y de sus recién nombrados 'consellers'.

El relativo silencio no tiene que ver solo con la mayor trascendencia de lo que ocurre en el epicentro del Estado en relación con lo que ocurre en uno de sus territorios (que, a fin de cuentas, no deja de ser, al menos por el momento, una comunidad autónoma). Porque esa menor trascendencia quedaba compensada hasta ahora por la envergadura del desafío planteado a España por parte del Govern de la Generalitat desde 2012 y, muy especialmente, en el segundo semestre del pasado año. El actual silencio parece tener que ver con el ostentoso agotamiento del mensaje que hasta el presente venía lanzando el independentismo.

Ahora que Mariano Rajoy ha hecho mutis por el foro —con una peculiar mezcla de elegancia personal y de desdén político hacia su propio partido (su renuncia al escaño, tras negarse a dimitir como presidente del Gobierno, se parece más a un "ahí os quedáis" que a una generosa voluntad de no interferir en el futuro del PP)— se hace todavía más evidente que sus gobiernos representaron una auténtica bendición para el 'procés'. El primero, el de la mayoría absoluta en el Congreso, mucho más que el segundo, que, en su fragilidad, dejaba claro que el continuo España-Estado-Gobierno-PP que desde el principio los independentistas se habían esforzado en dibujar para consumo interno constituía un artificio narrativo absolutamente imaginario. Pero si todavía, durante los dos años de la actual legislatura, esos mismo independentistas intentaron perseverar en dicho planteamiento, solo que sustituyendo PP por 'bloque del 155', la salida de Mariano Rajoy parece haber desbaratado por completo tal relato.

Aunque, en realidad, tal vez lo propio fuera afirmar que el cambio de Gobierno ha dejado en evidencia, de manera incontrovertible, no solo algo que el independentismo se empeñaba en soslayar —que en democracia las mayorías de gobierno (incluida la absoluta del PP) son reversibles— sino también el fracaso de los planteamientos secesionistas en cuanto tales. Para cualquier observador de la situación catalana mínimamente atento resultaba claro, tras la aplicación del 155 y el procesamiento de los líderes del 'procés', que la aventura independentista había llegado a su fin. Y para quien no se lo vea, bastará con recordar —dado que, ciertamente, todo se olvida a gran velocidad— que, mucho antes de que Clara Ponsatí reconociera que el independentismo siempre jugó de farol, fueron legión los 'exconsellers' y altos cargos que declararon ante las autoridades judiciales que en ningún momento fue en serio todo lo que se hizo a lo largo de los meses de septiembre y octubre del pasado año.

En efecto, por más dedicación que uno le eche a averiguar en qué punto concreto de la travesía hacia Ítaca nos encontramos, no hay forma humana de saberlo. De hecho, en Cataluña se ha dejado de hablar de independencia para, en su lugar, hacerlo de república, sin que ello implique la menor clarificación del panorama. Porque respecto a dicha república tampoco hay manera de dilucidar si es algo ya existente (a fin de cuentas, se proclamó, aunque luego se dejara en suspenso: ¿será que la suspensión la ha levantado desde Berlín el mismo que la declaró y no hemos terminado de enterarnos por aquí?) o está pendiente de construcción. Probablemente para cubrir tamaño vacío argumentativo, el independentismo ha virado hacia un resistencialismo épico, que no parece tener ya otra reivindicación que, para los más tibios, el acercamiento de los políticos presos y, para los más exigentes, su inmediata liberación (con el irrebatible argumento de que son buena gente).

Pero el resistencialismo épico y su complemento obligado, la agitación permanente, ya no dan más de sí. La pelota está en el lado catalán y el futuro del bloque independentista va a depender de su capacidad para saber jugarla. Lo que está claro es que la estrategia de la patada a seguir (en definitiva: tensar al máximo la situación, en la confianza de que ya habría ocasión de negociar más adelante), estrategia que tan buenos dividendos proporcionó a aquel en los albores del 'procés', ha quedado completamente agotada. A la dirigencia independentista le toca redefinir objetivos y estrategia, procurando, eso sí, que la redefinición no se note demasiado o, en todo caso, no sea percibida por sus fieles como renuncia.

Convendría que aquellos a quienes les corresponda negociar con tales dirigentes fueran conscientes de la situación y no incurrieran en el error de obstinarse en infligir una derrota en toda regla al adversario. No solo porque la sabiduría popular nos tenía advertidos de antiguo sobre que, en general, "a enemigo que huye, puente de plata", sino, mucho más importante sin duda, porque pretender tal derrota implicaría en este caso desconocer la particular naturaleza del adversario político. Que si por algo se caracteriza es precisamente por el hecho —nada banal ni común— de que tal vez se pueda llegar a sentir frustrado, pero en modo alguno se desencanta, como la irreductible fidelidad de su voto, inasequible a las flagrantes mentiras de sus líderes y al incumplimiento de todas sus promesas, certifica sin margen de error. De ahí la importancia de no distraerse en estos momentos con lo accidental, esto es, con los mensajes que el independentismo dirige exclusivamente a los suyos, y de atender a lo realmente esencial, que es donde de veras se juega la posibilidad de encontrar salidas al bloqueo político actual.

No son estas últimas afirmaciones genéricas o mera expresión de buenos deseos. Para que se me entienda: el Govern catalán también ha llevado a cabo gestos, aunque a más de uno desde fuera le puedan parecer insuficientes o incluso vergonzantes. Pero, aplicando la distinción de hace un momento, lo esencial es que, frente a su empecinamiento inicial, Torra terminara nombrando como 'consellers' a políticos no imputados, o que haya aceptado finalmente acordar la financiación con el resto de comunidades autónomas. Lo accidental es que continúe colgada en el balcón del Palau de la Generalitat una pancarta de solidaridad con los políticos presos y huidos, o que se haya anunciado la reapertura de delegaciones del Gobierno catalán en el extranjero rebautizadas con el pomposo rótulo de 'embajadas'.

Aunque, si lo prefieren, también pueden plantear esto mismo desde otro ángulo. Este, en concreto: con toda seguridad, el que exige como requisito para empezar a hablar que, antes de iniciarse propiamente el diálogo, el interlocutor pida perdón por sus pecados pasados está acreditando con semejante exigencia que no tiene el menor interés en que de la conversación salga acuerdo alguno.

La Asamblea Nacional de Tabarnia se presenta con éxito en Madrid
Tabarnia recuerda que la Generalitat subvenciona a más de 500 medios de comunicación
Jaume Vives y Tomás Guasch, 'ministro' de Deportes de Tabarnia han estado representando a Tabarnia y presentándola en sociedad
 Periodista Digital 20 Junio 2018

El martes 19 de junio 2018 tuvo lugar en el Hotel Vía Castellana, de Madrid, la presentación de la Asamblea Nacional de Tabarnia.

A la comida asistieron un centenar de personas que pudieron disfrutar de la presencia de dos destacados miembros del Gobierno de Tabarnia: Tomás Guash y Jaume Vives. Se esperaba la presencia del presidente en el exilio Albert Boadella. No pudo asistir por motivos de agenda. A la misma hora estaba inaugurando un carril exclusivo para prófugos de la justicia.

Sin embargo los asistentes pudieron disfrutar de unos vídeos grabados por Tomás Guash y el president Boadella. Entre los asistentes destacar a Javier Algarra, Ramón Pi, Carlos Cuesta, Luis Balcarce o Isabel Rosell Volart, ente otros.

Tomás Guasch ha explicado de forma irónica a lo que se tienen que enfrentar muchos catalanes día a día. “Esto es lo que vivimos cada día. Gente extraña, pero admirable. Pero la pela es muy importante”, ha afirmado.

“Me han pintado la casa y parte de mi familia no me ha llamado para saber cómo estamos, ni amigos. A esto ha llegado la cosa”, ha explicado con cierto sarcasmo. Y esta invasión de lo amarillo ha provocado situaciones curiosas.

“El Villarreal me regaló una camiseta [viste de amarillo] y la tengo guardada en el quinto cajón del armario, bien al fondo”, ha comentado entre risas. Y dejándolas atrás ha insistido: “Sed conscientes de hay que aguantar cosas extraordinarias“.

También de manera simpática han hecho alusión a una foto que ha corrido por las redes sociales en las que un grupo de personas vestidas de amarillo están plantadas en unas macetas. “Dedican el fin de semana a plantarse.

En Cataluña había pocos franquistas en la dictadura, pero catalanistas hay a patadas“, ha comentado Javier Cortada, vocal de la Asamblea Nacional de Tabarnia, que ha tomado la palabra. Pero además hay que enfrentarse a los medios de comunicación. “La Generalitat subvenciona a más de 500 medios de comunicación“, ha explicado. “La Asamblea Nacional de Tabarnia necesita dinero para poder combatir esa guerra de guerrillas”, ha afirmado.

Durante la comida los libros de la Asamblea Nacional de Tabarnia presentaron el trabajo realizado hasta el momento presente. Concienciaron a los asistentes sobre la necesidad de apoyar a esta organización que, con muy pocos medios, están luchando cada día para desenmascarar las mentiras del independentismo.

Es primordial, añadieron, que España no solo conozca lo que está pasando en Cataluña. Y no solo eso, no deben quedarse con los brazos cruzados. Se debe difundir la mentira, el sectarismo y decirles: Basta ya!

Porque, en el fondo, concluyeron, el discurso de Kennedy viene a colación en estos momentos. No penséis -dijeron- lo que puede hacer el gobierno por Cataluña, sino lo que vosotros podéis hacer por nosotros, por los que cada día sufrimos el racismo xenófobo de los independentistas. Por eso es imprescindible contactar con manolitabarnia@gmail.com

El acto terminó con un sorteo de libros y una bandera de Tabarnia. Actos como esté de la Asamblea Nacional de Tabarnia sirven para conocer una realidad, la catalana, que muchas veces queda en un segundo plano, por la distancia y por la desinformación que provocan los mismos independentistas. No los podemos dejar solos.

 


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