AGLI Recortes de Prensa   Jueves 28 Junio 2018

Hacia una tarjeta identitaria
Cristina Losada  Libertad Digital 28 Junio 2018

El Congreso acaba de rechazar la tarjeta sanitaria única y otras fórmulas que facilitarían el acceso de los españoles a la sanidad. La derrotada propuesta de Ciudadanos, defendida por el diputado y médico Francisco Igea, partía de un estudio de la disfuncionalidad que existe en ese campo. La mayoría de las comunidades autónomas no comparten las historias clínicas ni otros datos sanitarios importantes. Esto trae complicaciones si uno cae enfermo fuera de su región o tiene que adquirir medicamentos con receta. Y cuando uno se muda a tierras extrañas, aun por poco tiempo, ha de solicitar la condición de desplazado. En la época en que Google y Facebook lo saben casi todo de sus usuarios, la Sanidad no sabe casi nada de los suyos en cuanto la persona sale de la región donde se encuentra su domicilio. Hacienda y Tráfico pueden seguirle la pista a cualquiera. La medicina, no.

Por mantener esta perfecta incomunicación sanitaria velan celosamente partidos como el PSOE, Podemos y los nacionalistas. No se trata para ellos de una cuestión de eficiencia, sino de esencia. Detrás de la tarjeta sanitaria única ven la terrible amenaza de una recentralización del Estado y el pavoroso riesgo de quitarles competencias a las autonomías. Si para mantener pura e inalterada la esencia descentralizadora hay que hacer la puñeta a los ciudadanos que necesitan tratamiento médico fuera de su región, se hace. Para esos partidos, preservar el aislamiento entre los servicios de sanidad autonómicos es un bien superior a la asistencia sanitaria. Tener una tarjeta única lo ven retrógrado y peligroso. ¡No vaya a ser que parezca que vivimos todos en el mismo país!

Es una interesante coincidencia que el rechazo a unificar la tarjeta sanitaria tenga lugar mientras el Gobierno proclama la urgencia de reconocer la "diversidad de identidades". Lo ha hecho, de nuevo, la ministra Meritxell Batet diciendo que hay que reformar la Constitución para incluir un reconocimiento expreso de esa diversidad a fin de que los ciudadanos se sientan reconocidos. Las disquisiciones identitarias tienden al bucle autorreferencial, como en ese reconozcamos las identidades para que se reconozcan los identificados. Aunque no todas las identidades merecen el reconocimiento para que se reconozcan, claro que no.

Batet, como tantos otros, habla de la diversidad de "identidades, lenguas y culturas" como una riqueza, pero es bien conocida la excepción: la identidad, la lengua y la cultura españolas. Esa identidad, esa lengua y esa cultura son una pobreza, según los teólogos de la identidad. No solamente una pobreza. Son también peligrosas y retrógradas, porque despiden el olor rancio del nacionalismo español. Y no hay en España ningún monstruito nacionalista que asuste más a la izquierda que el fantasma del nacionalismo español. Por eso la izquierda ayuda a que desaparezcan todas esas señas de identidad artificiales de las regiones a las que atribuye identidades naturales forjadas desde tiempo inmemorial. En su concepción metafísica de las identidades, España es de mentira y sólo las nacionalidades históricas –y hay cola para acceder a la categoría– son de verdad.

Bien. No tendremos una tarjeta sanitaria única, pero a cambio socialistas, podemitas y nacionalistas nos pueden expedir tarjetas identitarias diversas. Ahí pondrán cuál es nuestra auténtica identidad, con su lengua y su cultura propias. Para que quede bien diferenciada de la falsa identidad y su lengua y su cultura impropias. Fuera el DNI, que es invento franquista, a fin de cuentas, y que iguala a todos los ciudadanos españoles, sean de donde sean, hablen la lengua que hablen y se sientan como se sientan. Con esas tarjetas pueden acabar de una vez con esa brutal aniquiladora de la diversidad identitaria que es la idea de ciudadanía. Adelante, Batet. Adelante, hacia los Balcanes.

El aumento de gasto y la subida de impuestos de Sánchez debilitará el crecimiento
El Instituto de Estudios Económicos augura una situación económica "muy complicada y delicada" en el año 2020.
LM/Agencias  Libertad Digital 28 Junio 2018

El Instituto de Estudios Económicos (IEE) ha rechazado el aumento de gasto anunciado por el Gobierno de Pedro Sánchez y las posibles subidas de impuestos porque afectarán a la confianza de los agentes económicos y "antes o después" debilitarán "mucho" la economía y el crecimiento económico, además de desviar aún más el cumplimiento de los objetivos de déficit. Así lo ha señalado el presidente del IEE, José Luis Feito, durante la presentación del informe de coyuntura económica, en la que ha pedido, tal y como reza el título del documento, "no perder la confianza que tanto costó recuperar", algo que a su juicio dependerá de las reformas y la política fiscal de los dos próximos años.

Feito considera que España lleva ya un tiempo instalada en un periodo "preelectoral" en el que las expectativas de que se puedan acometer reformas significativas son "nulas", por lo que pide que al menos "no se deshagan más reformas". En cuanto al aumento de gasto anunciado por el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez, Feito advierte de que podría producir desviaciones "significativas" del déficit público si esos aumentos se incorporan a los Presupuestos y poner en riesgo la confianza de la economía para seguir creciendo y creando empleo.

El IEE estima que el déficit cerrará este año en el 2,6%, cuatro décimas por encima del objetivo comprometido con Bruselas, mientras que para 2019 augura un déficit del 2,3%, un punto porcentual del PIB por encima de la meta pactada. De esta forma, Feito se ha mostrado partidario de mantener la reforma de las pensiones de 2013, ya que la vuelta al IPC y el retraso del factor de sostenibilidad constituyen "un error que pagaremos en su momento", al tiempo que ha rechazado el destope de las cotizaciones porque "esos ingresos que se ganarían destopando las cotizaciones habría que pagarlos más adelante en forma de mayores pensiones".

Según cálculos del IEE, la vuelta a la indexación de las pensiones con el IPC supondrá un crecimiento del gasto de 1.500 millones de euros este año y 2.000 millones el próximo año, una situación "preocupante" que "hace más urgente la necesidad de reformar el sistema de pensiones". Aboga por medidas como las iniciadas con las últimas reformas encaminadas a aumentar la edad de jubilación, la contributividad o compatibilizar pensiones con la vida laboral, ya que "no hay otra forma", puesto que ve un "sinsentido" financiar las pensiones con impuestos específicos.

Autopistas de peaje
De igual forma, Feito ha advertido de que otras medidas anunciadas por el nuevo Gobierno socialista, como la posibilidad de suprimir el copago farmacéutico a los pensionistas o la finalización de las concesiones de las autopistas de peajes, conllevarían un impacto negativo en las arcas públicas.

En el caso de las autopistas, el coste presupuestario ascendería a 437,5 millones de euros anuales, ya que el Estado se haría cargo del gasto estimado en 85 millones anuales en concepto de conservación y mantenimiento con cargo al Presupuestos y dejaría de recaudar 352 millones anuales en concepto de retorno fiscal de las empresas concesionarias.

El coste de oportunidad de no continuar con el sistema de peaje se situaría en torno a 10.340 millones de euros, ha apuntado Feito, quien ha explicado que es la cantidad que el Estado percibiría si volviese a sacar a concurso las autopistas de paje vencidas y que la no relicitación de las autopistas de peaje tendría un impacto "inmediato" en el déficit público.

Rechaza el impuesto a la banca
Respecto a las posibles subidas de impuestos, Feito ha hecho hincapié en que anunciar aumentos impositivos reduce la confianza de los agentes económicos porque se considera que no van a generar los aumentos de ingresos deseados o que, aunque los generen, "antes o después debilitarían mucho la economía y por tanto el crecimiento económico".

En este sentido, ha recalcado que los impuestos "no los pagan las empresas, sino las personas", por lo que ha rechazado el impuesto a la banca planteado por el PSOE, ya que las entidades tratarían de trasladarlo a los depositantes y a los demandantes de crédito a través de menores remuneraciones y mayores comisiones, además de a los propietarios con menos beneficios.

Además, ve "muy claro" que la imposición de un gravamen a la banca encarecería el crédito, ya que el capital está "estrictamente" vinculado a los activos crediticios, por lo que si se fija un tributo se reduciría el crecimiento del capital y por ende bajaría el crédito y aumentaría el precio. A su vez, ha rechazado este impuesto porque los beneficios de las entidades son inferiores como consecuencia de los bajos tipos de interés.

Preguntado por el preacuerdo de salarios suscrito por la patronal y los sindicatos, que fija una subida salarial anual fija de entorno al 2% más otra de un 1% variable hasta el año 2020, Feito ha valorado que es "muy positivo" porque el incremento salarial conlleva "flexibilidad" y por primera vez introduce la posibilidad de"flexiseguridad" en el mercado laboral, contemplando la reducción de jornada en vez del despido en épocas de crisis, además de tratarse de un acuerdo para tres ejercicios.

"Situación muy delicada en 2020"
A pesar de que el IEE cree que España crecerá un 2,8% este año y un 2,3% en 2019, Feito a advertido de que la economía española se encamina a una coyuntura "complicada y delicada" en el año 2020 porque las cuentas públicas empezarán a recoger al aumento de las contribuciones al Presupuestos de la UE y a los gastos de defensa derivados de la salida del Reino Unido y de la reforma de la Política Agraria Común (PAC), además del impacto de la marcha atrás con la reforma de las pensiones.

A esto se suma la finalización de las concesiones de las autopistas de peajes, la progresiva normalización de los tipos de interés o la ralentizacion del comercio internacional en parte por las medidas proteccionistas de la Administración Trump en Estados Unidos, entre otros.

La normalización del desamparo
La falta de empatía del nacionalismo con las víctimas es un agravio que jamás podrá borrarse de la memoria colectiva
Ignacio Camacho ABC 28 Junio 2018

No es por desgracia ninguna novedad que el PNV muestre más interés y mayor compasión por los presidiarios de ETA que por sus víctimas. El desdén del nacionalismo por el sufrimiento de los amenazados, acosados, agredidos y asesinados ha sido uno de los fenómenos más dolorosos de las cinco décadas de actividad terrorista. Desde las coartadas morales para los pistoleros y sus cómplices -a los que Arzalluz se refería como aquellos díscolos «chicos de la gasolina»- hasta la culpabilización de los perseguidos por vía indirecta o hasta explícita, los dirigentes del partido-guía de la sociedad vasca contemplaron el drama de tantos conciudadanos con una escalofriante ausencia de empatía. Esa falta de sensibilidad, esa opresiva atmósfera de desidia, desapego e indiferencia constituye un monumento histórico a la ignominia; un baldón humanitario que ningún relato edulcorado por la equidistancia podrá borrar jamás de la memoria colectiva.

Pero del PSOE cabía esperar otro talante, otra disposición, otro entendimiento. Entre otras razones porque de sus filas procede una significativa porción del dramático balance de muertos. Porque la resistencia al designio homicida no puede entenderse sin ellos, porque la conmovedora lista de bajas socialistas merece un respeto y porque su responsabilidad de Estado y de Gobierno les permite saber de primera mano que toda la política antiterrorista, incluida la de la reinserción, se ha basado siempre en el consenso.

Ese compromiso estratégico, que ya fracturó Zapatero, se ha vuelto a romper con la declaración de Pedro Sánchez de proceder unilateralmente al acercamiento de presos. Una medida probablemente inevitable tras la desaparición de ETA, por una simple cuestión de Derecho, pero que no es posible decidir ni aplicar sin acuerdo, al margen de la oposición y de unas víctimas que vuelven a sentirse tratadas con desprecio. La «normalización» que invoca el presidente no puede producirse sin el requisito previo del arrepentimiento de los condenados y de su colaboración en los crímenes que aún quedan sin esclarecer, que son más de trescientos. Si la moción de censura tiene alguna factura pendiente de pago, los favores penitenciarios han de quedar excluidos del precio. Hay demasiadas familias, vascas y no vascas, que sólo pueden acercarse a sus deudos visitando los cementerios. Y nadie ha podido todavía normalizar su desconsuelo.

En su reciente libro «La derrota del vencedor», el profesor Rogelio Alonso describe las grietas del proceso de paz vasco, sustanciado en la paradoja de una victoria de sabor amargo que deja en los vencidos la sensación de ser sus verdaderos beneficiarios por haber obtenido al dejar de matar contrapartidas políticas que no lograron matando. Extraño triunfo es ése que deja en los ganadores la percepción de un fracaso, envueltos en la desoladora congoja del desamparo y del agravio.

Cristóbal Montoro, inútil 2018
Javier Caraballo El Confidencial 28 Junio 2018

Montoro ha sido siempre, como ministro, faltón, soberbio y prepotente, como ese último episodio suyo de controversia, cuando le dio por decir que los independentistas catalanes no habían gastado ni un solo euro de dinero público en organizar el referéndum. Se ha ido de ministro de Hacienda y todavía no sabemos en qué puede acabar aquella absurda insensatez con la que no le importó una higa llevarse por delante, y dejar en mal lugar, a fiscales, abogados del Estado, jueces y, por extensión, a España entera. Como si España no tuviera ya bastante con los displicentes e ignorantes que jamás nos tomarán en serio en Europa, aparecen de forma periódica españoles como Montoro que no ven más allá de su propia soberbia.

De modo que como es costumbre aquí nombrar todos los años, por estas fechas, a un inútil público, aprovecharemos que ya no es ministro y que no parece que vaya a volver a serlo, para condecorar a Cristóbal Ricardo Montoro Romero con el título de Inútil 2018. Con el nombramiento, como todos los años, va implícito el desahogo de haber palmado una vez más en la Declaración de la Renta con el convencimiento de que una buena parte de ese dinero de mi bolsillo ha ido a parar a alguna inutilidad o inútil público.

El procedimiento es conocido y, como se sugiere siempre, incluso es recomendable para todos los que sientan lo mismo cuando se vacían los bolsillos al cumplir con Hacienda. Otras veces se ha definido como un ‘ejercicio pacífico de rebelión’ porque lo que no se cuestiona es que hay que pagarle a Hacienda, nada de esconder el dinero en esas cloacas fiscales que llaman paraísos. Pero, evidentemente, quien paga exige y el dinero que sale de nuestros bolsillos hacia la Declaración de la Renta tiene que estar destinado para mejorar los hospitales, para dignificar la Justicia, para financiar un buen sistema educativo, para aumentar los sueldos de algunos funcionarios públicos, para que no haya recortes en las pensiones…

¿Pero qué pasa cuando, al tiempo que se le está pagando a Hacienda, un escalofrío recorre el cuerpo porque se tiene la sensación de que ese dinero se va a perder por las alcantarillas de la burocracia política española? Es entonces cuando se declara a un inútil público, como si lo señalásemos en una casilla de la propia Declaración de la Renta; para que por lo menos sepan que somos conscientes de que despilfarran una parte del dinero que estaba en el bolsillo de cada uno de nosotros.

La proclamación de Cristóbal Montoro como inútil público es, además, una de las pocas decisiones que encontrarán adeptos por todas partes, empezando por su propio partido, el PP. Como ministro, Montoro ha tenido la insólita cualidad en un político de pelear a su partido con sus votantes; lo suyo ha sido un intento persistente por caerle mal a todo el mundo, empezando por los que votaban al Partido Popular. Bien sabido es que la tarea de un ministro de Hacienda es ingrata por definición, pero eso es una cosa y otra muy distinta ha sido el pertinaz empeño de este hombre de promover oleadas de antipatía hacia él y hacia el partido que lo ha sostenido todos estos años.

Su extraña aversión a los ciudadanos, que pagan sus impuestos, y a los votantes, que lo sostenían en las urnas, quedó bien reflejada en aquella frase suya, ya mítica: “Esto de la piel, el cariño, la empatía y tal, lo dejo para otros. Cuando empiezan a decir, ‘ministro, le ha faltado cariño’… ¡Venga ya, hombre! Yo no… Yo no estoy aquí para ser simpático”. Piensa Montoro que la eficacia en la gestión es incompatible con la amabilidad, con la empatía; es como si un tenor excelso se reivindicara en el escenario lanzando escupitajos a los espectadores durante la ópera.

Sucede, además, que el halo de buen ministro que tenía Montoro, sus desvelos para sacarnos de la crisis, se desvaneció completamente cuando, hace ahora un año, el Tribunal Constitucional anuló por unanimidad la reforma fiscal aprobada por el Gobierno del Partido Popular en 2012. Ningún ministro de Hacienda, ningún representante público, debería sobrevivir a un varapalo como aquel, en el que el Tribunal Constitucional lo acusaba de haber promovido “la abdicación del Estado ante su obligación de hacer efectivo el deber de todos” de pagar impuestos.

En los años en los que se exprimía a los españoles, Cristóbal Montoro aprobó una amnistía fiscal que favoreció y legitimó a los defraudadores. Y para colmo, toda esa operación de estafa política para los contribuyentes ni siquiera consiguió recaudar lo que había previsto: recuperó menos de la mitad, en total 1.200 millones que se le habían hurtado a la Hacienda pública. Luego se ha sabido que algunos de esos defraudadores que se acogieron a la amnistía humillante de Cristóbal Montoro han seguido defraudando después, que es regodearse en la burla.

La certeza de que todos no somos iguales ante Hacienda no se tiene, desde luego, desde que Cristóbal Montoro ha sido ministro de Hacienda, pero sí podría afirmarse que en ese tiempo se ha hecho todavía más evidente el agravio. Y no se trata ya solo de las grandes fortunas que defraudan a Hacienda, también están los que se escapan por abajo, ocultos en la economía sumergida que en España puede incluso llegar a una cuarta parte del PIB. La estimación la han realizado la Asociación de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), que no duda en calificarlo como “el peor ministro de Hacienda de la democracia”. Pues nada, a esa calificación se le adjunta el ‘título horrorífico’ de Inútil 2018 y ya está todo dicho sobre Cristóbal Ricardo Montoro Romero. Total, como él mismo diría, “esto de la piel, el cariño, la empatía y tal, lo dejo para otros…”

Son las formas, Sr. Sánchez
Antonio Robles  Libertad Digital 28 Junio 2018

Son las formas, Sr. Sánchez, lo que separa a un demócrata de un golpista. Son las ofensas a las instituciones nacionales, la falta de respeto a quienes las representan y el incumplimiento de la ley lo que educa, deteriora o envalentona a los delincuentes, incluidos los golpistas de guante blanco catalanes.

Ocurrió este miércoles en el Congreso de los Diputados. Pedro Sánchez prefirió obviar el exabrupto de Rufián contra el Poder Judicial cuando definió a los acusados de rebelión por el Tribunal Supremo como "los nueve secuestrados de Alcalá Meco, Soto del Real y Estremera". El presidente no dijo ni mu. Eso sí, se sintió ofendido, y así se lo hizo saber a Rufián, por la descalificación que dedicó a sus ministros Borrell y Batet. Una verdadera metáfora de patriotismo de partido en detrimento de la nación. Sólo hace falta comparar la reacción del presidente español ante esta afrenta del golpista Rufián con la del presidente francés ante la inocente espontaneidad de un joven que se le dirigió con un coloquial "Cómo estás, Manu".

Emmanuel Macron corrigió al chaval, sabe la importancia de las formas y la trascendencia de la República. Cualquiera de los valores y normas que conforman el fundamento de nuestras sociedades democráticas necesitan respeto. Ha costado generaciones lograrlo. Cuando se pierde el respeto a esas formas, estamos en el camino de la destrucción de la propia sociedad sobre la que construimos nuestra convivencia. Nuestro presidente, por el contrario, prefirió mirar para otro lado o, peor aún, instrumentalizar las formas para ponerlas al servicio de los fines partidistas de cada momento. Por eso calló, prefiere apaciguar el problema para sostener su estabilidad institucional, antes que enfrentarlo para velar por la estabilidad del Estado.

Entre los constitucionalistas, hay dos maneras incompatibles de enfrentarse al secesionismo: el apaciguamiento y el imperio de la ley.

Entre los partidarios del diálogo y la seducción, el apaciguamiento es el camino para bajar la tensión, ceder en lo menor para conservar lo mayor y conllevarse. Pretenden no ofenderlos, no contradecirlos, mostrar una imagen dialogante del Gobierno de España para dejarles sin excusas. Sin la imagen de un "Estado opresor", sostienen, estarían desorientados, sin un enemigo a quién combatir. Ilusos, ellos no necesitan un Estado opresor, les basta inventárselo cada día con cualquier excusa, o sin ella. ¿O acaso insinúan nuestros dialogantes progres que la democracia española, desde la Transición para acá, es un Estado opresor?

Entre los partidarios de la aplicación del imperio de la ley, los hay que parten de la convicción de que la seducción y el apaciguamiento sólo sirven para alimentar el problema y aplazarlo. Haber seguido esa senda ha envalentonado al monstruo y ahora sólo nos queda combatirlo… si no queremos que nos engulla. De salida, con la ley. Nadie debe sentirse legitimado para burlarse de ella y, mucho menos, violentarla o no cumplirla. Cualquier apaño es reafirmar la ilusión de que España puede ser derrotada. Para evitarlo, es preciso combatir las emociones y las mentiras nacionalistas con razones, hechos y tribunales. Sin olvidar las emociones. En esta guerra, las emociones se han erigido en el campo de batalla.

Lo que hizo en EEUU el embajador Pedro Morenés, enfrentando la pedagogía del odio de Quim Torra con su defensa de la nación española, fue imprescindible para minar la hegemonía moral que venden, pero sobre todo para lograr la confianza de los españoles en sí mismos y neutralizar las mentiras nacionalistas en el extranjero.

Ni una complacencia más con esta siniestra máquina de pervertir el lenguaje, de llamar democracia a lo que es fundamentalismo étnico, de llamar presos políticos a lo que son golpistas de guante blanco; de llamar derecho de autodeterminación y derecho a decidir a imponer su racismo cultural y su egoísmo clasista con buena conciencia; de llamar escola catalana a la más siniestra madraza del catalanismo para destruir desde la más tierna infancia la única herencia que los padres hispanohablantes con menos recursos pueden legar a sus hijos, su propia lengua.

Y Pablo Iglesias, de palanganero del 3%. ¡Menos mal que quedan las metáforas! Muerta la coherencia del lenguaje, con ellas se entiende todo.

PSOE malhechores (V) La historia da un vuelco en 1898
Pío Moa Gaceta.es 28 Junio 2018

El régimen de la Restauración en que creció el PSOE, imitaba básicamente el sistema inglés, con algunas peculiaridades. Como el inglés, era en principio un régimen de alternancia en el poder entre liberales y conservadores (básicamente dos formas de liberalismo), con libertades amplias, pero no democrático, aunque instauró el sufragio universal en 1890, casi veinte años antes que Inglaterra. Por lo demás, las diferencias de toda índole entre Inglaterra y España eran inmensas. La primera poseía un imperio gigantesco y era un país muy industrializado, en constante renovación técnica y científica, con un sólido sentido patriótico o nacionalista, también racista, y sentimiento de superioridad en una sociedad bien estructurada en asociaciones muy diversas, con muy poco analfabetismo. Su cultura de élite era la más influyente de Europa en rivalidad con la francesa y la alemana. España, después de casi cuarenta años de dominio liberal, seguía siendo un país muy mayoritariamente agrario, con un analfabetismo que tardaría en bajar del 50%, escasamente estructurado en asociaciones políticas o culturales, con algunos núcleos industriales en progreso aunque sin apenas ímpetu innovador, una cultura de élite escasamente original, imitadora sobre todo de la francesa, y una universidad anquilosada. En aquellas circunstancias, las recetas a la inglesa ni podían aplicarse ni podían funcionar demasiado bien.

Gran parte de tales atrasos cabe atribuirlos a las consecuencias de la invasión francesa, con sus destrucciones, pérdida del imperio y la epidemia subsiguiente de pronunciamientos entre liberales e inestabilidad política, aparte de una guerra civil devastadora y otras dos de menor enjundia. El patriotismo y autosatisfacción inglesas no existían aquí entre las clases altas –salvo cierta retórica–, aunque sí inquietud creciente por impulsar a España a un rango superior. La Restauración, en 1875-6, puso fin parcialmente a aquella situación, al terminar con los pronunciamientos y las guerras civiles, y permitir un crecimiento económico no muy veloz pero sí consistente, y una mejora, si bien muy lenta, en casi todos los índices sociales, y que se iría acelerando. En el primer cuarto de siglo del nuevo régimen habían nacido o crecido en España tanto los movimientos revolucionarios marxista y anarquista, como los regionalismos, a veces con tinte separatista, promovidos por el Romanticismo y el racismo, que inventaba “razas superiores” en Cataluña y Vascongadas. Sin embargo ninguno de aquellos nuevos movimientos llegaba a calar en la población, quedando restringidos a núcleos intelectuales o proletarios muy limitados, y presumiblemente seguirían igual durante muchos años más. Un elemento de regeneración intelectual fue el krausismo de la Institución Libre de Enseñanza, flojo intelectualmente, pero positivo como promotor de algunas mejoras pedagógicas. De ella saldrían algunos dirigentes socialistas, como Besteiro o Fernando de los Ríos.

Todo iba a cambiar en 1898 con la guerra hispano-useña que acabó de rematar al Imperio español, pasando a poder de Usa las islas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas: la primera como satélite intervenido, Puerto Rico integrado de hecho y Filipinas dominada tras una guerra de rasgos semigenocidas. No entraremos aquí en los aspectos oscuros de aquella contienda, que fueron bastantes, baste señalar que la flota española distaba mucho de ser despreciable como después se dijo, y que fue manejada con sorprendente falta de habilidad. Sí importan para este caso las consecuencias. Los elementos revolucionarios en España creyeron que la derrota traería consigo el derrumbe del régimen. Para su desencanto no fue así, pero en compensación el Desastre fue la señal de despegue para todos ellos: socialistas, anarquistas, separatistas y republicanos radicales, que iban a condicionar tan estrechamente la evolución del país hasta la guerra civil del 36. Y, tras su eclipse en el franquismo, la actualidad misma hoy día entre socialistas y separatistas.

El Desastre dio paso a una clima social de derrotismo y desprecio al estado y a la propia España, que motivaría las célebres frases de Menéndez Pelayo sobre los “gárrulos sofistas” que recogían y aumentaban los tópicos de la leyenda negra, creados por las propagandas protestantes y francesa, y contaban una historia ficticia y absolutamente denigratoria del país, abocándolo a una especie de suicidio. Menéndez Pelayo fue seguramente el pensador e investigador histórico más destacado de su tiempo en España, con gran reconocimiento internacional. Pese a una posición de comienzo próxima al integrismo católico, evolucionó a convertirse en el defensor clave de la Restauración, viéndose aislado porque el grueso de la intelectualidad empezando por quienes descollaban por entonces, Ortega o Unamuno, atacaban al régimen con la mayor dureza. Unamuno, ya en 1895, se declaraba socialista convencido (aunque abandonaría el partido en 1897) y en 1904 propugnaba una guerra civil regeneradora. El regeneracionismo se hizo de rigor en los círculos intelectuales más notorios, conde se solía “pedir carne de cura”, en frase de Azaña y se condenaba toda la historia de España como “enferma” o “anormal”. Hablaban de regenerar el país “como si nunca hubiera existido, empezando por arrasar la “necrocracia”, como bautizaban al régimen liberal, pero ellos mismos en su mayoría eran funcionarios de la necrocracia muy poco dispuestos a realizar cualquier sacrificio personal en aras de sus magnos designios.

Lo que podríamos llamar deserción de los intelectuales respecto a la Restauración, y el auge de los regeneracionismos tuvo una importancia pocas veces resaltada en la historiografía. Pues privó a la larga de savia ideológica al régimen, y esa carencia lo fue minando y haciéndole incapaz de resistir las nuevas tendencias hasta provocar su naufragio en 1923. Otra de sus consecuencias posteriores sería el autogolpe de la derecha monárquica en 1931 para entregar el poder a los republicanos y socialistas; o, en la actualidad, la asunción por la derecha del PP de la sustancia intelectual del PSOE de Zapatero. Sus consecuencias han sido sin duda muy largas. A menudo se ha despreciado a la Restauración como esencialmente débil, una superestructura flotando malamente sobre una sociedad que en gran medida le era ajena. Pero el haber superado la crisis del 98 y otras crisis graves durante un cuarto de siglo más testimonia una debilidad solo relativa, pues quienes se le oponían parecen haber sido más débiles aún.

Al PSOE, como a los demás opositores del régimen, el Desastre del 98 le vino muy bien, aunque no de modo inmediato. En un principio, el partido había rechazado toda colaboración con partidos “burgueses”, es decir, todos los demás, pero había ido variando su purismo ante el escaso apoyo obrero, y terminó aceptando la colaboración electoral con el Partido Radical de Lerroux, en una conjunción o coalición encabezada entonces por Benito Pérez Galdós. Conviene decir que el republicanismo hacía entonces una feroz propaganda demagógica exigiendo sangre, violación de monjas y lemas similares, y a menudo no se lo distinguía bien del anarquismo. A Lerroux le había venido muy bien el 98, pues en 1901 ya salió diputado y su partido cobró gran fuerza, especialmente en Barcelona. Se le acusó de corrupto (cosa nada infrecuente entre los demás partidos), y hay constancia de que cobró en algunos momentos del Ministerio de Gobernación. Pero había convertido a su partido en una fuerza real en España, desde luego muy superior al PSOE

La conjunción republicano-socialista se formó en 1909, y al año siguiente el PSOE obtuvo por primera vez representación parlamentaria en la persona de su fundador y jefe, Pablo Iglesias. La alianza socialista-republicana, se reproduciría en la II República con otros republicanos. Pero entre tanto habían ocurrido los sucesos denominados “Semana Trágica” de Barcelona, que merecen capítulo aparte.
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Alfonso II el Casto es una figura clave en la historia de España: superó la amenaza inminente de aniquilación de Oviedo, normalizó la reivindicación del reino hispanogótico y creó el Camino de Santiago: https://www.youtube.com/watch?v=XZWpeMfoHwA&t=228s

ENTREVISTA EN 'EN LA BOCA DEL LOBO' DE RADIO YA CON JAVIER GARCÍA ISAC
Francisco José Alcaraz: "Las claves de la traición del PSOE y el PP están en las actas de negociación con ETA"
A.P. Periodista Digital 28 Junio 2018

El 11 de diciembre de 1987, Alcaraz perdió a su hermano y a sus dos sobrinas de tres años en el atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza. Ahora afirma alto y claro que “el PP sólo quiere sacar votos con la sangre derramada por mis seres queridos, pero ni el PP ni ningún partido va a utilizar la sangre derramada por mi hermano y mis sobrinas con uso partidista”.

TITULARES DE LA ENTREVISTA EN RADIO YA
"A Voces contra el Terrorismo se le ha sentenciado a la muerte civil. Nos hemos enfrentado al Gobierno de Rajoy y nos han excluido de todos los medios de comunicación. Esa muerte civil la asumimos con toda dignidad porque estamos defendiendo unos principios, no como la mayoría de las asociaciones de terrorismo que carecen de legitimidad moral porque durante el gobierno de Rajoy jamás levantaron la voz excepto en pocas oportunidades por justificar su existencia"

"Pedro Sánchez lo que ha hecho es repudiable pero ha sido coherente con su programa electoral. Lo que no es coherente es llamar a las víctimas del terrorismo para derogar todo el proceso de negociación con ETA y luego llegar al poder y hacer todo lo contrario"

"En el caso de AVT convoque una manifestación le recordaremos su actitud hipócrita y cómo utilizaron la sangre derramada de mi familia en beneficio de un partido político"

Los guardias civiles: «Gracias, presidente, por acercar a los asesinos de ETA a sus hogares así sin más»
Europa Press ABC 28 Junio 2018

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) ha criticado el plan de acercamiento de presos de ETA del Gobierno de Pedro Sánchez recordando que muchos agentes del Instituto Armado fueron «acercados a cementerios» en los 50 años de actividad criminal de la banda terrorista.

«Hace 50 años ETA empezó a acercar guardias civiles a sus lugares de origen, concretamente a los cementerios más próximos a sus hogares», ha escrito APROGC, mayoritaria en la escala de mandos, en su cuenta de Twitter.

La asociación menciona el anuncio del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: «Tiene intención de acercar a esos asesinos a sus hogares así, sin más. Gracias, presidente», señala APROGC, que concluye su comentario con la etiqueta «Tenemos memoria y relato».

PUIGDEMONT Y COMÍN
VOX solicita a Llarena que también suspenda de cargo público a los fugados
La Gaceta 28 Junio 2018

VOX ha pedido al juez instructor, Pablo Llarena, que no solo suspenda de cargo público a los procesados por rebelión que están en prisión, sino también a los que se encuentran huidos.

Vox ha presentado un escrito esta mañana ante el Tribunal Supremo en el que pide a Llarena que ejecute de forma inmediata la suspensión tanto de las funciones de cargo público como del cobro de los sueldos para los siete diputados autonómicos que están procesados por rebelión, los que están en la cárcel y los que no.

Solicita que lo haga en virtud del artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que prevé que cuando se dicte un auto de procesamiento firme y se decrete la prisión provisional por un delito relacionado “con bandas armadas o individuos terroristas o rebeldes”, aquel procesado que ostente un cargo público quedará “automáticamente suspendido” en el ejercicio del mismo mientras dure la situación de prisión.

Se da la circunstancia de que dos de los procesados por rebelión que cuentan con un acta de diputado en la cámara autonómica, el expresident Carles Puigdemont y el exconseller Antoni Comín, no están en prisión preventiva -aunque Llarena así lo dictó- porque se encuentran fuera de España.

Pero para Vox eso no es impedimento para que Llarena deba dictar también para ellos la suspensión de cargo público.

En su escrito, el partido también insta al presidente del Parlament, Roger Torrent, a que adopte de forma inmediata las medidas que llevan a la suspensión de todos ellos tanto en el ejercicio de sus funciones como diputados del Parlamento de Cataluña como del cobro de los sueldos que tuviesen asignados.

En este sentido, el vicesecretario jurídico de Vox, Pedro Fernández, ha señalado que estarán “vigilantes” en el cumplimiento de Torrent del requerimiento de Llarena.

De los siete diputados autonómicos afectados, los cinco que sí están en prisión son el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras; los exconsellers Jordi Turull, Josep Rull, Raül Romeva; y el excandidato a la Presidencia de la Generalitat Jordi Sànchez.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez, el borrico y la serpiente
Alejo Vidal-Quadras Gaceta.es 28 Junio 2018

Cunde la alarma y la indignación entre millones de españoles que ven al Gobierno socialista dispuesto a pagar a los separatistas y a los podemitas el favor prestado al apoyar la investidura de Pedro Sánchez. Se multiplican los signos de que el PSOE podría estar preparando el cheque que la turbamulta de republicanos, comunistas, racistas, secesionistas, filoetarras y anti-sistema varios arden de impaciencia por hacer efectivo. Quim Torra no se recata en demostrar que sus propósitos golpistas siguen en pie y va acumulando desafíos y desplantes como la ruptura institucional con la Corona y la reapertura de las embajadas intoxicadoras que, por el momento, quedan sin otra respuesta que los seráficos cantos de Meritxell Batet a la confianza y a la lealtad, algo así como invitar a un tigre de Bengala al vegetarianismo. Sánchez por su parte ha recibido con cordiales muestras de afecto y comprensión al lehendakari, que le ha planteado unos cuantos temas para que se vaya enterando de donde se ha metido: las treinta y seis transferencias pendientes, con la de la gestión de la Seguridad Social y las prisiones como puntos estrella, la retirada de los recursos de inconstitucionalidad contra las leyes vascas que se saltan a la torera la Ley Fundamental, el acercamiento de los presos de ETA al amado terruño empapado de sangre inocente y, como guinda del pastel o traca final, la convocatoria de una convención que reinterprete el pacto de la Transición para reconocer la realidad plurinacional de España, todo ello, eso sí, con respeto mutuo y espíritu de convivencia.

Sánchez ha hecho lo que hace un gobernante cuando se enfrenta a un tema incómodo, que es crear una comisión bilateral permanente para tratar con el PNV tan arduos asuntos con el debido sosiego y rigor, sosiego y rigor que basta que no produzcan nada concreto hasta la convocatoria de las próximas elecciones generales dentro de dos años porque si algo ha demostrado el levitante Presidente del Gobierno que disfrutamos es su habilidad en las fintas a corto plazo. Así, todos contentos, Urkullu porque demuestra que continúa trabajando por el soñado Estado Libre Asociado y Sánchez porque aparece conciliador y dialogante, pero sin clavarse por ahora ninguna de las espinas que le rodean. Es decir, lo propio de la política en nuestros lares, patada hacia delante de los problemas y mañana Dios dirá.

Es de notar la diferencia en método y estilo de los sutiles jelkides del Sabin Etxea y los zafios inquilinos de la Plaza de Sant Jaume. Los primeros mantienen el paso a paso practicando el mejor gradualismo pujolista, o sea, que cada avance sea lo bastante significativo como para acercarse al objetivo final, pero no tan incisivo como para generar una reacción defensiva en la víctima. Es de admirar la sobriedad, la amabilidad y el aire de responsabilidad y sensatez que exhibe el jefe del Ejecutivo vasco en contraste con la ordinariez, la brutalidad y la agresividad fanática del personaje que encabeza la Generalitat catalana. Hace tiempo que los nacionalistas vascos han advertido con maligna perspicacia que los extremismos inconstitucionales de sus homólogos catalanes les dan la impagable oportunidad de jugar al nacionalista razonable y sacar tajada de su supuestamente moderada actitud. De hecho, lo que el PNV tiene ya interiorizado es que en un mundo globalizado donde el concepto de soberanía nacional se ha relativizado considerablemente, lo que verdaderamente cuenta es quién maneja el dinero y los centros de decisión, mientras que la pertenencia nominal a ámbitos estatales crecientemente debilitados es secundaria. Por tanto, si el País Vasco disfruta de las numerosas y considerables ventajas de estar integrado sobre el papel en la Monarquía parlamentaria española, lo que comporta el abrigo de la Unión Europea y del euro, pero en la práctica es absolutamente autónomo en su territorio, pues se acepta una lejana y materialmente inoperante Nación española en tanto su presencia sea tan tenue que casi ni se note.

Los energúmenos que ahora lideran el separatismo catalán, en cambio, han optado por echarse al monte e insistir en aquello que caracteriza a los cortos de inteligencia, a saber, la exigencia desabrida e inmediata de lo imposible. Basta comparar el lenguaje, las maneras y la estética indumentaria de los miembros del Euzkadi Buru Batzar con la desagradable vulgaridad del aspecto y el vocabulario del áspero Rufián o de los incendiarios saltatapias de la CUP para establecer que incluso en el campo totalitario hay clases.

Por supuesto, ambos persiguen lo mismo y ambos son igualmente nefastos para la libertad, la igualdad de derechos y deberes y la prosperidad del conjunto de los españoles. Será interesante a la par que angustioso observar como maniobra Pedro Sánchez para evitar a la vez las coces del tosco borrico catalán y los envolventes anillos de la siseante serpiente vasca. Menos mal que este torturante espectáculo tiene fecha de caducidad en 2020, año en que los votantes podrán enderezar el rumbo de un país en el que los hasta ahora dos grandes partidos que un día fueron nacionales lo perdieron definitivamente cuando dejaron de serlo.

La utilidad de Vox

Santiago Abascal  Libertad Digital 28 Junio 2018

Tengo que reconocer mi sorpresa por el hecho de ver a Vox protagonizando las elecciones primarias del Partido Popular. Soy testigo (lo vivo día a día) de cómo crecen las simpatías y la atención a nuestro partido y a nuestras propuestas, de cómo se multiplica el número de afiliados y, también, de cómo se consolidan las encuestas que pronostican nuestros éxitos. Pero lo cierto es que no pensé que todo eso fuera suficiente como para convertir a Vox en el centro del debate de un adversario político como el PP, que hasta hace muy poco se esforzaba en ningunear nuestra existencia.

Ni siquiera había comenzado la campaña y uno de sus candidatos –Pablo Casado– ya anunciaba que su objetivo era recuperar a quienes habían dejado de confiar en el partido de Génova para depositar su esperanza en nuestra alternativa. De una u otra manera, el propio Casado ha repetido varias veces este objetivo político, en alguna ocasión de forma muy desafortunada, como cuando nos llamó "oportunistas", justo después de haber afirmado que no pararía hasta que Ortega Lara volviese al PP. José Antonio Ortega Lara es fundador de Vox. El Gobierno del PP puso en libertad a su torturador. Insultarle llamándole "oportunista" no creo que sea la actitud más inteligente si lo que se propone es atraerle; pero tampoco es la más decente.

Dejando a un lado la obsesión de Casado con nuestras siglas, Vox también está presente en las primarias en forma de propuestas, porque son varias las candidaturas que reproducen algunas de las que han conformado nuestra perspectiva política. Claro que esto no sólo sucede en el Partido Popular: de hecho, hace muy pocos días Albert Rivera presentaba como gran novedad la propuesta de una tarjeta única sanitaria, algo que Vox defiende desde sus inicios, con más claridad aún, exigiendo la recuperación de la competencia de sanidad.

Pero el PP o, mejor dicho, los candidatos del PP no sólo recogen algunas de nuestras propuestas concretas, sino que empiezan a adherirse a nuestra perspectiva política al menos en el enunciado de las cuestiones fundamentales: más libertad, menos impuestos, menos autonomismo, más contundencia frente a los golpistas, defensa del español, protección del menor y de las familias frente a los lobbies totalitarios, denuncia de la manipulación histórica… incluso los que hasta ayer se rompían las manos aplaudiendo a Mariano Rajoy cuando el expresidente decía aquello de "yo no creo en las fronteras" ahora hablan de detener el efecto llamada. De todo esto resulta un fenómeno político extravagante, porque todas estas posturas son una oposición frontal al Gobierno y las políticas del PP durante los últimos años.

Pero bueno, si el PP está dispuesto ahora a condenar el Gobierno de Mariano Rajoy –por ineficaz, por cobarde, por progre, por abortista, por acomplejado, por promover el duopolio televisivo, por alentar el nacimiento de Podemos, por irrelevante y humillado en Europa, por su políticas anti familia, por excarcelar etarras y violadores en serie y por dejación de funciones frente a un golpe anunciado…–, nada tenemos que decir desde Vox, excepto felicitarnos por la influencia que nuestras ideas están consiguiendo incluso antes de obtener representación parlamentaria.

Otra cosa es que los electores se crean los golpes de timón de quienes han prestado con entusiasmo el apoyo político que necesitaba ese Gobierno. Por ejemplo, el Gobierno de Sánchez ya ha anunciado su proyecto de eutanasia (que es la forma progre de resolver el problema de las pensiones; la nuestra es liquidar las autonomías, no a los ancianos). Pues bien, ¿alguien duda de lo que haría el PP, presidido por cualquiera de los candidatos, si alcanzase el poder? ¿Alguien, de verdad, puede llegar a creer que el PP es capaz de derogar las leyes del PSOE?

En cualquier caso, no es problema nuestro, es problema exclusivo de quienes quieren volver a ser engañados.

Vox no es una escisión del PP. A nuestras sedes y a nuestros actos acude gente de muy distinta y de muy diferente procedencia política. Llegan preocupados porque los partidos del parlamento no les representan, porque quieren que alguien diga en el Congreso lo que ya se dice en muchas calles: golpistas a prisión, ilegalización de los partidos separatistas, reducción drástica del gasto político, acabar con las subvenciones ideológicas, derogación de las leyes totalitarias de género, transferencia inmediata de las competencias clave al Estado, protección del español (de la lengua y del ciudadano, en los colegios y en las fronteras)… y, en fin, todas esas propuestas que hasta hace mucho nos decían que eran utopías de derecha y que ahora muchos se apresuran a contemplar en sus programas. No nos sentimos celosos, de verdad. Realmente nos alegramos de que Vox seael voto útil incluso cuando no tiene representación, porque ha sido aparecer en las encuestas y los partidos ya han rectificado (no mucho, pero por algo se empieza) su insensata carrera para demostrar quién es más progre y más separatista.

Santiago Abascal, presidente de Vox.

Corrupciones y corrupciones
EDITORIAL  Libertad Digital 28 Junio 2018

Pactar con quien haga falta con tal de acceder al Gobierno es otra forma de corrupción, por mucho que sea legal.

Resulta asombroso que muchas formaciones políticas y no pocos medios de comunicación consideren que no existe más corrupción que la que ha protagonizado el PP. Así, el intento de presentar al PP poco menos que como el partido de la corrupción es un absolutamente sectario, no ya porque el Partido Socialista ha protagonizado, junto al nacionalismo catalán y con gran diferencia, los casos más graves de la democracia, sino porque está claro que la falta de honradez en la función pública es un problema que atañe a personas y no a siglas.

Buen y reciente ejemplo de ello nos lo ofrece la operación Alquería, que coordina el Juzgado de Instrucción nº 9 de Valencia y por la que ha sido detenido este miércoles el presidente de la Diputación de Valencia, y alcalde de Onteniente, el socialista Jorge Rodríguez; junto a su jefe de Gabinete, Ricard Gallego; los dos gerentes de la empresa pública Divalterra, Agustina Brines y Xavier Simón; el secretario del Consejo de Administración de la misma, Jorge Cuerda, y un asesor de Presidencia, Manuel Reguard.

La causa se abrió, por presuntos delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos, en mayo, tras la denuncia interpuesta por la Fiscalía Anticorrupción de Valencia a raíz de las denuncias que Ciudadanos y PP presentaron por la contratación irregular de esos altos cargos en Divalterra, empresa pública que depende de la Diputación. La Fiscalía Anticorrupción considera que Rodríguez podría haber enchufado a militantes del PSOE y de Compromís como altos cargos en la empresa.

El tiempo dirá el alcance de este caso de corrupción, pero lo cierto es que la reacción del PSOE ha sido fulminante: nada más producirse las detenciones, el ministro de Fomento, el valenciano José Luis Ábalos, aprovechaba su presencia en el Senado para pedir la dimisión del presidente de la Diputación, quien pocas horas después era apartado de todas sus responsabilidades por orden de la dirección del PSPV.

Aun así, queda en evidencia que la corrupción no conoce de siglas y que la lucha política contra esta lacra no debe encubrir otras formas de corrupción que podrán tener amparo legal pero que carecen de legitimidad y respaldo moral. Por ejemplo, la corrupción en la que incurre un partido como el PSOE cuando, con tal de acceder al Gobierno con los peores resultados electorales de su historia, no tiene el menor reparo en aunar fuerzas con partidos que, como Bildu, no han condenado nunca los asesinatos de ETA o con formaciones secesionistas que abiertamente desafían a la Nación y al ordenamiento jurídico que la articula como Estado de Derecho y que han protagonizado y siguen protagonizando lo que con acierto Alfonso Guerra calificó en su día de golpe de Estado a cámara lenta

La corrupción vuelve a manchar al PSOE
EIDTORIAL El Mundo 28 Junio 2018

LA CORRUPCIÓN política es una gangrena que socava la confianza de los ciudadanos en la democracia y deslegitima todo el sistema. No extraña que, después del interminable rosario de escándalos de estos últimos años, para el 88% de los españoles sea el segundo problema de nuestro país, solo por detrás del paro. Pero lo más indignante es que los partidos siguen sin aprender la lección, como demuestra el caso que desembocó ayer en la detención del presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, y de varios de sus colaboradores. La Justicia investiga una trama de contratos duplicados y fraccionados -para evitar los controles- mediante la cual el dinero de los ciudadanos podría haber acabado en la caja del PSOE valenciano y de Compromís, que coparon la Administración valenciana hace tres años ondeando la bandera de la regeneración y tras la debacle histórica del PP, enfangado en innumerables casos de corrupción sin salir de esa autonomía.

Rodríguez está señalado, además, por la contratación irregular en 2015 de personal de alta dirección en Divalterra, la empresa pública de la Diputación encargada de las brigadas forestales. Se da la bochornosa circunstancia de que Divalterra es el nombre con el que socialistas y Compromís rebautizaron la empresa Imelsa, uno de los epicentros de las tramas de los populares. Nos encontramos así con algo tan descorazonador como que unos y otros sin distinción de sigla acaban participando de los mismos métodos para financiarse ilegalmente. Recordemos que también en Valencia está muy avanzada la investigación judicial por una trama de falsificación de facturas del PSPV y el Bloc para afrontar la campaña electoral de 2007. O la izquierda no escarmienta en cabeza ajena o su regeneracionismo esconde un cinismo insoportable. Cabe afear al PSOE la escasa sinceridad de su interés en combatir esta lacra, a pesar de tanta sobreactuación en la oposición y de que Pedro Sánchez habite hoy en La Moncloa por descabalgar a Rajoy en una moción de censura con el argumento exclusivo de que el presidente estaba asediado por una corrupción que le inhabilitaba para seguir en el poder.

La primera reacción -con la salvedad del ministro Ábalos- fue la de enrocarse y blindar al presidente de la Diputación, fiándolo todo a lo que diga la Justicia, aunque por la tarde reinó la cordura y el político detenido fue suspendido de todos sus cargos en el partido, pese a la resistencia de Ximo Puig. Es de elogiar la rapidez de esta decisión. El ciudadano no hubiera entendido otra cosa tras el discurso regeneracionista con el que el PSOE ha llegado al Gobierno. Ahora bien, la detención del alcalde de Onteniente y otros casos conocidos en estas semanas nos hacen ver que la izquierda no es ajena a la corrupción, en una región, además, ya suficientemente castigada por las malas prácticas cuando gobernaba el PP. También urge una limpieza en el PSPV y en Compromís.

Corrupción mala, la del PP, y buena, la del PSOE
OKDIARIO 28 Junio 2018

La corrupción cambia de siglas, pero no de acera. Imelsa, la misma empresa que puso en jaque al PP de Valencia por su gestión corrupta, ahora lleva el escándalo a las filas del Partido Socialista. Cuando el delito se apropia de la política, cambiarla de nombre —desde 2015 se llama Divalterra— no sirve de nada. El presidente de la Diputación valenciana , Jorge Rodríguez, ya ha sido detenido por corrupción. Está acusado de enchufar a siete militantes del PSOE y Compromís con cargos y sueldos de alta dirección. Tanto Puig como Oltra hicieron casus belli de las ilegalidades del PP en la Comunidad. Pidieron dimisiones y se presentaron como adalides de la ejemplaridad. ¿Qué harán ahora? La corrupción es mala siempre, ya sea de PP, PSOE, Ciudadanos o Podemos. No hay corrupción de primera o de segunda, tolerable o intolerable.

De ahí que la coherencia en política se demuestre cuando la vara de medir es igual para todos. Extrapolado a nivel nacional, Pedro Sánchez basó su moción de censura contra Mariano Rajoy en una etapa corrupta del PP que nada tenía que ver con el expresidente. Llegó a decir que “debilitaba la democracia y la calidad institucional”. Ahora, por tanto, el partido que ostenta el Gobierno debería ser inflexible, pues la tabula rasa no puede tener distinta aplicación dependiendo de si es propia o ajena. Si los socialistas y filoindependentistas de Compromís aplaudían cuando el caso Taula provocó la detención del popular Alfonso Rus, ahora deberían ser, cuanto menos, igual de expeditivos. Sin embargo, se limitan a pedir “prudencia y cautela”, que es igual que tratar de mirar hacia otro lado.

Tanto el PSOE como Compromís han puesto tan alto el listón de exigencia ante los casos de corrupción que ahora tendrán que responder de manera clara y definitiva si quieren mantener cualquier atisbo de credibilidad. Especialmente cuando se sabe que tanto la Diputación como Divalterra —anterior Imelsa— habrían sido utilizadas por Jorge Rodríguez como plataforma de contratación para consolidar su poder orgánico dentro del PSOE valenciano. A Pedro Sánchez no dejan de aparecerle piedras en el zapato. Amén de las que él se busca con las intolerables concesiones a independentistas vascos y catalanes, están los problemas internos. Primero con la dimisión del ministro de Cultura, Màxim Huerta. Ahora, con la detención de Rodríguez. Este último caso en particular exige una respuesta del presidente. Todo lo demás ahondaría en las dudas que se ciernen sobre su legitimidad para gobernar España.

La corrupción del PSOE pilla a Pedro Sánchez en sus propias trampas contra el PP
ESdiario 28 Junio 2018

La detención del presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, supone el primer gran escándalo de corrupción de la 'era Sánchez', pero no desde luego del PSOE: baste recordar que dos de sus presidentes nacionales, José Antonio Griñán y Manuel Chaves, se sientan ahora mismo en el banquillo por el caso de los EREs en Andalucía, el mayor latrocinio institucional de la historia democrática en España.

La memoria del CGPJ también confirma una alta incidencia de posibles delitos tipificados en el epígrafe de corrupción (desde prevaricación hasta malversación o cohecho) en Baleares y Castilla-La Mancha, otras dos comunidades autónomas presididas por socialistas.

Sánchez acumula casos en Andalucía, Valencia, Baleares o Castilla-La Mancha y siempre mira para otro lado

El caso valenciano tiene por agravante, además, que coincide con la bochornosa constatación penal de tramas corruptas del antiguo PP en la región y, más aún, con que ésta fue la razón genérica utilizada como excusa para provocar una moción de censura contra Rajoy que le dio a Pedro Sánchez la presidencia que, por dos veces en seis meses, le habían negado los españoles en las urnas.

La sospecha de que, con dinero público, el PSOE valenciano sufragó una red clientelar que reforzara sus opciones; se yuxtapone a las cuatro causas judiciales abiertas en la misma Comunidad sobre posible financiación irregular de los partidos que conforman el actual Gobierno, incluido Compromís, látigo durante años de los populares de la eran Camps.

Preso de sus palabras
Todo ello compone un paisaje que, con los parámetros utilizados por el propio Sánchez, estigmatizaría al PSOE y le abocaría a su urgente relevo de La Moncloa: utilizar casos particulares, por sangrantes que sean -y Gürtel o los EREs lo son-, para lanzar causas generales, provoca la indefensión política del rival, lanza un mensaje negativo a la sociedad sobre la naturaleza global de la acción política y, finalmente, atrapa al promotor de ese discurso en sus propias palabras.

Si a Rajoy se le destituyó sin estar ni imputado y pese a que por dos veces seguidas los ciudadanos le votaron más que a nadie sabiendo perfectamente los casos de corrupción sangrante que estaban ya en los tribunales, ¿qué puede alegar ahora Sánchez para desvincularse de la corrupción endémica de su partido en Andalucía o en Valencia, dos de sus principales federaciones?

El juicio a toda una época de Andalucía y del PSOE que sigue vigente

Ni la expulsión ni la dimisión de los afectados fue suficiente para evitar una condena total al PP desde la oposición, que dejó de serlo a lomos de esa denuncia e incluso maquilló con ella la naturaleza de los socios de moción de censura, como si la corrupción sistémica de los populares fuera tan grave como para pasar por alto el respaldo de partidos como PdeCat, ERC o Bildu, deseosos de poner un presidente en deuda con todos ellos.

Aplicándose esa vara de medir, el PSOE no tiene salida y el propio Sánchez, haga lo que haga, está marcado por la corrupción de su partido allá donde se produzca. Obviamente este razonamiento haría inviable la continuidad de cualquier Gobierno, pues desgraciadamente la corrupción es transversal y tiene más que ver con la gestión del presupuesto público y del poder institucional que con la identidad ideológica de quien la comete.

El problema de lanzar causas generales contra los rivales por escándalos particulares es que acaban siendo un boomerang

Por eso es -y era- fundamental emplear toda la contundencia con los casos existentes y, a la vez, evitar esa especie de fatwas públicas que extienden la culpa al conjunto de la organización a la que pertenecen los corruptos. Pero ese mensaje no se puede asentar si sólo se apela a su vigencia cuando se gobierna y, por contra, se pisotea desde la oposición.

Coherencia, pero siempre
Y si hay alguien que no puede esperar indulgencia es Pedro Sánchez, el político que más ha destacado por intentar convertir en una gran hoguera la acción de oposición en España, quemando en ella a sus rivales como único método para sustituirles y evitando con denuedo que, entre la lamentable impunidad y el inquietante linchamiento colectivo, haya un término medio sensato: la justicia.

La corrupción del PSPV le explota a Sánchez en las manos y lo intenta tapar
Miguel Blasco. ESdiario 28 Junio 2018

El presidente que llegó a La Moncloa enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción se pone exquisito ahora con el presidente de la Diputación de Valencia, uno de los detenidos.

Llegó Pedro Sánchez a La Moncloa vendiendo regeneración y a las primeras de cambio le salió un ministro -Màxim Huerta- defraudador de Hacienda. Y a las segundas de cambio, el presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, ha sido detenido por corrupción en un asunto que pinta muy feo.

Porque lo que inicialmente parecía un caso de enchufismo -irregularidades en la contratación de los altos directivos de la empresa pública Divalterra, la antigua Imelsa- va camino de convertirse en algo mucho mayor: el juzgado de Instrucción número 9 de Valencia investiga si hubo financiación irregular del PSPV y Compromís a través de mordidas por contratos adjudicados irregularmente por la Diputación de Valencia.

Ya decía este miércoles por la mañana el vicesecretario general del PSPV, Manuel Mata, que le resultaba raro que se hubiera lanzado un operativo de tales dimensiones (van media decena de detenidos) por "unos contratos irregulares". Y tanto. Su pálpito era bueno, mal que le pese.

Lo que se ha llamado la operación Alquería es, pues, presuntamente un caso de corrupción de manual que cae sobre mojado en la formación de Ximo Puig, acechada ya de por sí por la sombra de la financiación irregular. Así que a esta hora los socialistas valencianos están en shock, por más que su jefe de filas quisiera mostrarse "extremadamente prudente".

Pero no es Puig el único le ha estallado la operación Alquería. También, y sobre todo, le ha estallado en las manos al presidente Sánchez. En esas manos que La Moncloa definía el martes en un tuit como las que marcan "la determinación del Gobierno".

Por lo pronto Sánchez, descolocado, intentó zanjar el asunto en el Congreso asegurando que el PSOE aplicará a Jorge Rodríguez y los demás socialistas detenidos el código ético del partido, mientras el PP y Ciudadanos pedían su cabeza.

Ese código ético pospone al momento de la apertura del juicio oral la suspensión cautelar de militancia de sus miembros. Y la expulsión no se hace efectiva hasta que no sean condenados en firme. Lo mismo reiteró el secretario de Organización, José Luis Ábalos, por la tarde en el Senado: que están advertidos de que si se les abre juicio "estarán fuera de la organización".

Pero una cosa es su destino como militante del PSOE y otra muy distinta, como presidente de la Diputación de Valencia. Hasta Podemos pidió su cese inmediato, recordándole como le recordó Irene Montero al presidente Sánchez que llegó a la Presidencia a lomos de "una moción de censura contra la corrupción".

A medida que con el paso de las horas el escándalo fue creciendo, La Moncloa improvisó un plan de contingencia y a última hora de la mañana filtró una cortina de humo, un truco de los malos: que el Gobierno exhumará los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos en julio, sin esperar más.

Pero ni por ésas han conseguido Sánchez y su barón valenciano, Ximo Puig, quitarse el foco y la presión de encima. Porque para más inri, la operación Alquería se remonta a 2015, cuando el ahora presidente del Gobierno ya era líder del PSOE (desde julio de 2014 en su primera etapa) y decía cosas como ésta sobre la lucha contra la corrupción:

Y hay más. Ese año un gobierno cuatripartito formado por los socialistas, Compromís, València en Comú y EU llegó a la Diputación de Valencia y una de las primeras decisiones que tomó fue cambiar de nombre a la antigua Imelsa y limpiar su imagen, puesto que se había visto sacudida por anteriores corruptelas con el PP.

Y ahora va a resultar que, más que limpiar la imagen de la empresa pública, sus gestores querían limpiar -presuntamente- millones.

El PSOE frente a la ética
 La Razon 28 Junio 2018

Ciertamente, cuesta entender la reacción de sorpresa con que el PSOE ha acogido la detención del presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, una vez que era muy conocida su política de nombramientos de altos cargos en la empresa pública Divalterra, la antigua Imelsa, hasta el punto de que la oposición había solicitado en marzo la convocatoria extraordinaria y urgente del consejo de administración de la empresa en cuestión, así como los informes de cuatro contrataciones, que le fueron negados.

En abril, Ciudadanos presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción que, al parecer, ya estaba investigando, en un procedimiento declarado secreto, el mismo asunto. Comprendemos, eso sí, la incomodidad socialista, puesto que la figura de Jorge Rodríguez, también alcalde de Onteniente y portavoz de la Ejecutiva del PSPV-PSOE, era de las que más proyección tenían dentro del partido, como referencia de las nuevas generaciones.

Sin pretender caer en el despropósito, tan generalizado en los últimos años, de despojar de la presunción de inocencia a cualquier político acusado de corrupción, lo cierto es que la detención de Rodríguez y las de los dos cogerentes de Divalterra, Agustina Brines, de Compromís, y Javier Simó, del PSPV, nos dan pie para plantear algunas reflexiones sobre el tratamiento, a nuestro juicio excesivamente sectario, que la izquierda ha dado al problema de la corrupción, utilizado desde un doble rasero clamoroso como ariete contra el Partido Popular y el Gobierno de Mariano Rajoy.

Ayer mismo, cuando se conocía la noticia de las detenciones y los registros domiciliarios que llevaba a cabo la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), varios portavoces del PSOE y de sus socios valencianos de Compromís coincidían en calificar de «desproporcionado» el dispositivo policial y el consiguiente despliegue mediático, olvidando actitudes anteriores, cuando eran detenidos en similares circunstancias de publicidad y bajo las mismas condiciones de opacidad del procedimiento incriminatorio, los políticos del partido en el Gobierno. También chocan las llamadas a la prudencia y al respeto al procedimiento judicial de los mismos dirigentes socialistas que, a las primeras de cambio, exigían dimisiones ejemplares en el campo contrario.

Ahora, por supuesto, el PSOE pretende aplicar su código ético –que no prevé sanciones a sus militantes y cargos públicos acusados de corrupción hasta que no se hayan sustanciado formalmente las acusaciones y fijada la vista oral–, mientras exigía la renuncia de los políticos del PP con el simple conocimiento de una denuncia judicial, muchas veces presentada por los propios socialistas. La pérdida de la alcaldía de Alicante, el espectáculo del juicio de los ERE en Andalucía, la investigación sobre la financiación ilegal del PSOE en la Comunidad Valenciana y, ayer, la detención de uno de sus prohombres en la región deberían servir de vacuna a unos partidos que han hecho de la corrupción un arma política cuando, por el contrario, se trata de un problema transversal, muy difícil de erradicar y al que se debería haber dado la batalla sin demagogias, con la colaboración sincera y leal de todas las formaciones políticas y, por supuesto, sin esa doble vara de medir, inicuamente justificada en una supuesta superioridad moral de la izquierda. Por lo demás, solamente queda esperar a las conclusiones del procedimiento judicial, con la mínima exigencia de que se culmine en los tiempos razonables que marca la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal impulsada por el anterior Ejecutivo popular y procurando evitar daños añadidos a quienes, hay que insistir, siempre debe acompañarles la presunción de inocencia.

Independentismo catalán: la desvergüenza y sus límites
Teresa Giménez Barbat okdiario 28 Junio 2018

No hace mucho trajimos a estas mismas páginas un artículo publicado en prensa por la exconsejera Clara Ponsatí. En él, la hoy prófuga de la justicia española aventuraba, basándose en la teoría de juegos, que la más que futurible independencia: 1) No tendría por qué suponer la salida automática de Cataluña de la UE —la autora llegaba a calificar las amenazas de veto de España de “poco creíbles”—,2) Propiciaría una mayor eficiencia en la distribución territorial de la riqueza; y 3) De resultas de 2), traería consigo la desaparición del déficit fiscal catalán. Según el dogma de fe de Ponsatí, Cataluña no sólo saldría adelante, sino que, atendiendo al incremento de la renta per cápita, pasaría a engrosar poco menos que el G-8.

Como es sabido, la purga por la que Puigdemont fió el éxito del 1-O a su guardia pretoriana tuvo entre sus efectos el nombramiento de Ponsatí como consejera de Educación. Al frente de dicho departamento, y en los prolegómenos de la pseudoconsulta, manifestó: “Podemos garantizar que habrá colegios abiertos por todo el territorio”. El tipo de bravata que, después de todo, se esperaba del personaje. Tras reclamarla el Supremo por malversación y rebelión, y su posterior huida a Bélgica, primero, y Escocia después, aún dejaría alguna que otra perla para la wikiquote. Así, y en respuesta a la propuesta de Junqueras de una presidencia simbólica, proclamó que prefería unas nuevas elecciones “a pedir perdón”. Ahí se le agotó la épica.

No en vano, lo último que hemos sabido de ella, a raíz de una entrevista divulgada estos días, es que está encolerizada con algunos de sus antiguos compañeros de filas, a quienes ha acusado de “estar muy ocupados en mantener sus posiciones y en dar una batalla por sus espacios, sus fronteras y sus nóminas”. Sus nóminas, sí, han leído bien, en eso han quedado los clarines de la nueva república. En su arrebato, más hijo de la vendetta que de la sinceridad, también caben reproches para el modo en que el soberanismo actuó tras el 1-O. “No jugamos bien las cartas”, admite, reafirmando su consideración, tan acientífica en el fondo, de que el procés era un juego. Con todo, lo verdaderamente abracadabrante, la guinda del pastel, es su rapto postrero de dignidad. Textualmente: “Toda la historia de la restitución de los consellers ha tenido momentos cercanos a la caricatura, con deseos personales e intereses partidistas en los que no he querido participar porque por Cataluña hay un límite de ridículo”.

Lo que al parecer está desprovisto de todo límite es la desvergüenza. Tras seis años instigando a los catalanes a secundar un golpe de Estado, con el descrédito institucional que ello ha traído consigo; tras seis años inoculando a la población el virus del odio, al punto de provocar una fractura social sin precedentes en la historia reciente de nuestra comunidad, lo que ha incluido brotes de violencia callejera, señalamientos del adversario y ataques a sedes de partidos políticos en la mejor tradición fascista; tras seis años de desplome económico, con cancelación de inversiones, fuga de empresas, caída del turismo, etc.; después, en fin, de toda esa siembra de discordia y calamidades, lo único que le preocupa a Ponsatí es el ridículo que uno puede llegar a hacer por Cataluña y si, a diferencia de ella, sus otrora camaradas conservan sus nóminas y su posición social. Para sus conciudadanos y la suerte que han —hemos— corrido, ni una maldita palabra. Ése es el lugar que ocupa el ‘pueblo’ entre quienes, hace apenas un lapso, decían hablar en su nombre.

La enfermedad mental de Torra & Cía
José García Domínguez  Libertad Digital 28 Junio 2018

¿Qué tiene que ver la paranoia psiquiátrica de Torra y de los dos millones de habitantes de Cataluña que piensan y sienten exactamente igual que Torra con ese ignaro arbitrismo mesetario de Pedro y Pablo?

Podría ser el guión de un libro. Coincidiendo con el cambio de siglo, un olvidado juguete roto de la mitología resistencial catalanista durante la dictadura, el cura Xirinacs, inicia una protesta solitaria en la plaza de San Jaime, frente a la puerta del palacio de la Generalitat, para reclamar la independencia de Cataluña. Tratado su gesto por la prensa local con una mezcla de misericordia paternalista y veladas alusiones al eventual trastorno psíquico que podría esconderse tras ese proceder, el asunto terminaría del modo más inopinado: una banda de delincuentes magrebíes le propinó una paliza a altas horas de la madrugada con la intención de robarle la cartera. Diecisiete años después de aquel incidente menor, algunos de los que entonces trataron con irónica condescendencia al pobre cura iluminado están en la cárcel; otros, huidos de España; y cientos de miles de catalanes repiten como dogmas de fe lo que en un tiempo no tan lejano tuvieron por poco más que extravíos delirantes de un desequilibrado. Entender esa súbita mutación colectiva debiera constituir el objeto de ese libro que nadie ha escrito aún. Una narración que, frente a la idea siempre dominante en el resto de España, la que vincula la querella histórica catalana con el afán económico, postularía la angustia demográfica, el sentimiento de que los verdaderos catalanes se podrían acabar extinguiendo o viéndose reducidos a una minoría orillada dentro de la propia Cataluña, como el genuino catalizador emocional y político del actual fervor separatista entre la mitad de la población local, esa que se identifica a sí misma con la auténtica identidad autóctona.

Y es que el supremacismo no sería una desviación más o menos extremista y marginal de la línea dominante dentro de la doctrina canónica, sino rasgo consustancial a todo el movimiento nacionalista catalán desde su origen mismo, en el último tercio del siglo XIX. Ese infantil cuento de hadas madrileño, esa fantasía tan cansina y recurrente entre la izquierda biempensante hispana, tanto la que responde por PSOE como la que se hace llamar Podemos, la quimérica ingenuidad de suponer que una reforma formalmente federal pondría fin a la querella catalanista y obraría de paso el milagro de tornar a los líderes soberanistas leales al orden constitucional de la nación, surge de no haber entendido nunca que la almendra del catalanismo es eso: el sentimiento paranoico de una extinción tribal motivada de los avatares de la demografía y las migraciones peninsulares. Una paranoia, esa tan suya, que ninguna reforma federal ni ninguna restitución falsaria de leyes contrarias a la Carta Magna podrán curar jamás.

Así lo explica con claridad prístina Quim Torra en otro libro que sí se ha escrito y publicado, Els últims 100 metres: "La dicotomía entre residuales o independientes hace referencia a nuestra extinción [se refiere a los catalanes antropológicamente puros, los que apoyaron el procés] como miembros de la familia europea. Esa es la perversa lógica de la cuestión: la residualidad lleva a la extinción". ¿Qué tiene que ver eso con financiaciones autonómicas, blindajes competenciales, rediseños federales o con alambicados malabarismos retóricos sobre la asunción compartida de identidades culturales que se dicen múltiples? ¿Qué tiene que ver la paranoia psiquiátrica de Torra y de los dos millones de habitantes de Cataluña que piensan y sienten exactamente igual que Torra con ese ignaro arbitrismo mesetario de Pedro y Pablo? Nada. Simplemente nada. Pero nada de nada. El libro que nadie ha escrito, y posiblemente nadie escribirá, debería terminar su última página rememorando el suicidio de aquel cura loco. Xirinacs, la metáfora definitiva del suicidio ritual del catalanismo al que asistimos el pasado 27 de octubre. Lástima.

Paranoia Puigdetorra
Javier Barraycoa Gaceta.es  28 Junio 2018

Iba a titular este artículo Puigdemont necesita la prisión. Pero antes precisaría unos a prioris demasiado hiperbólicos. O sea, que he cambiado este título tan “intrigante” por algo más híbrido. Pero me temo que el destino nos devolverá al título inicial.

A los pobres alumnos europeos a los que les tocó estudiar antes de la Primera y después de la Segunda Guerra Mundial, les hicieron una mala pasada. Los mapas de los países e imperios cambiaron tanto que de nada sirvieron los conocimientos aprendidos; sólo para darse cuenta que pocas cosas permanecen.

Eso de codearse es harto difícil por cuestión de diferencias de altura entre la raza supremacista catalana y los animales y bestias indeseables del páramo llamado meseta, que en resultas en las fotos inaugurales todos eran más altos que Torra

Los que nos encabezonamos en estar al día de la situación política de nuestra patria chica, no ganamos para sobresaltos y novedades. Cuando ya te habías aprendido unas siglas de un nuevo partido o coalición, te las cambian. Menuda jugarreta conspiranoica. Al igual que esos pobres niños que iban con sus uniformes a rayas al colegio hace un siglo, uno había conseguido montar un mapa conceptual del nacionalismo: tendencias, asociaciones, partidos, lobbies, … Pero nada, todo se desmorona como el mapa de la Europa de entreguerras.

El tándem Puigdetorra ya no se lo cree nadie. El “síndrome del segundón” se impone en la política catalana: Mas puso a Puigdemont para controlarlo y éste se le subió a las barbas. Puigdemont puso a Torra y este ahora se le despiporra. “Puchi” le prohibió ir a la inauguración de los Juegos del Mediterráneo y codearse con el Jefe del Estado. Eso de codearse es harto difícil por cuestión de diferencias de altura entre la raza supremacista catalana y los animales y bestias indeseables del páramo llamado meseta, que en resultas en las fotos inaugurales todos eran más altos que Torra. El caso es que un codazo podía acabar en las partes pudientes del Borbón.

Por eso, Torra optó por la esquizofrenia habitual: por la mañana participó en una micro manifestación contra Don Felipe y a la hora siguiente le estaba saludando afablemente en el acto protocolario, incluso le salieron coloretes en los mofletes, aguantó impertérrito el chaparrón de silbidos contra su persona y los aplausos al Himno español al cual incluso aplaudió su interpretación. Los separatistas descolocados empiezan a tomar autoconciencia de su posicionamiento surrealista que arrastran desde hace años. Pero Torra –el supremacista- ha sido el encargado de traer el subconsciente al consciente. Por algo tenía ahí detrás a Elsa Artadi, antigua forofa del Real Club Deportivo Español transformada ahora en la Sáenz de Santamaría a la catalana. Ella se está convirtiendo en la fontanera del Palau de la Generalitat (cosas de la paridad).

Ella está intentando centrar a un descolocado Torra que aún no sabe ni dónde están los lavabos del Palau. A su vez la Artadi, intenta no mentar las siglas del PDeCAT, pues en el partido todos temen quemar la marca para las futuras municipales, alejándolas de la la imagen de Puigdemont. Por su parte el fugado berlinés, que se ve venir su disolución mediática cuan azucarillo en el agua, está preparando un nuevo partido para las próximas municipales. Quiere contar con Jordi “Sánches” como cabeza visible.

Pero lo que verdaderamente le interesaría a Puigdemont es su entrega por parte de Alemania a España e irse directamente a prisión. A la postre, es la estrategia lenta pero segura -que tantas veces hemos augurado desde esta Tribuna- que ha de llevar a ERC a retomar el timón de la nave que lleve a Ítaca. Aunque eso sí, a estas alturas, deberá pasar la ITV no sea que se quede a medio camino otra vez. Junqueras sólo necesita un empujoncito del PSOE y que lo trasladen a un centro penitenciario en sacrosanto suelo catalán. Ahí todo cambiará ya que la competencia sobre estos centros las tiene la Generalitat y les faltará tiempo a TV3 para tener un estudio permanente en prisión. De momento las encuestas ya son favorables a ERC.

¿Y la CUP? Los antisistema hiperprogresistas se han quedado atrasados, muy atrasados. Están reivindicando que se cumpla el mandato del 9N. ¿El 9N?, preguntará alguno. Sí hombre, aquél referéndum que convocó un tal Artur Mas al que a los más jovencitos ya les empieza a caer muy lejos. Paradójicamente, los antisistema han celebrado la reapertura de una “Embajada” catalana en Suiza. ¡Bien! La antisistema Anna Gabriel ya tendrá a mano una ubre en Suiza para mamar del sistema que combate.

Todo este conjunto de despropósitos, y mil más, no acabarán con el separatismo. Ahí tenemos al PSC, especialmente a Iceta, dispuestos a ofrecer todo el oxígeno que necesite el separatismo para sobrevivir. Incluso el líder bailarín del socialismo catalanista se ofrece a realizar un boca a boca y masajes cardiacos, si alguno desfallece en el camino. Ya todo es posible, no hay fronteras en esta irrealidad. Hemos superado el método paranoico-crítico de Dalí. Y socialistas y separatistas son capaces de permutar el cuerpo de Franco, custodiado por los Benedictinos del Valle de los Caídos, por la Moreneta, custodiada por los Benedictinos de Montserrat. Ya lo ha dicho Pedro Sánchez: hay que convertir el Valle de los Caídos en un símbolo de la Reconciliación. Y dentro del método paranoico-crítico daliniano, quedaría fantástico ir a venerar a la Moreneta al Valle de los Caídos, y visitar la tumba del General Franco en el camerino de la Virgen de Montserrat. Que por algo el Abat Escarré era franquista, hasta que entró en la paranoia nacionalista. Ya ven. Vuelve Puigdemont, te necesitamos en prisión.

ETA gana otra batalla
Sánchez no se limita a pagar al PNV el precio de su Presidencia. Acerca a los terroristas presos convencido de hacer lo correcto
Isabel San Sebastián. ABC 28 Junio 2018

Para llevar años oficialmente derrotada, hay que ver la cantidad de batallas que gana ETA. ¡Ni el Cid Campeador en su mejor leyenda! La última de estas victorias atañe a sus presos, que serán acercados a sus domicilios como primer paso a una excarcelación que debemos dar por descontada. Cada vez parece más claro que, por perdonarnos la vida, los terroristas van a obtener todo lo que no lograron matando.

En una cosa coincido con Pedro Sánchez. Él al menos no se esconde y llama a las cosas por su nombre. No todos sus predecesores pueden decir lo mismo. Cuando la banda anunció el cese de su actividad criminal, en octubre de 2011, había 703 etarras entre rejas. De ellos, 559 estaban en España y 144 en centros penitenciarios de otros países. En mayo de este año, al anunciarse la disolución de la mafia separatista vasca, apenas quedaban 297 reclusos. Más de la mitad habían sido excarcelados. Sesenta salieron de golpe merced a la derogación de la doctrina Parot, conseguida en Estrasburgo gracias a los esfuerzos de José Luis Rodríguez Zapatero y su magistrado de confianza, Luis López Guerra, enviado al Tribunal de Derechos Humanos precisamente con esa misión. El broche final lo puso Fernando Grande-Marlaska, actual ministro del Interior, que hizo una interpretación «generosa» de la sentencia, liberando de golpe y en veinticuatro horas a todos los afectados, en lugar de limitarse a la terrorista que había interpuesto la demanda y obligar a los demás a hacer lo propio, uno a uno.

El resto de los etarras presos, es decir, más de trescientos asesinos, secuestradores, extorsionadores y chivatos de la cuadrilla criminal, han ido saliendo a la chita callando, por la puerta de atrás, a lo largo de estos años. Algunos habían cumplido sus condenas. Otros muchos se beneficiaron de terceros grados, «vía Nanclares», planes de reinserción varios y demás sendas tortuosas destinadas a satisfacer los acuerdos suscritos con ETA en ese mal llamado «proceso de paz» que nuestros gobernantes denominan «derrota» con el fin de tranquilizar sus conciencias a costa de engañar a los españoles. La mayor parte de esos delincuentes deben su libertad prematura al Ejecutivo de Mariano Rajoy y en concreto a su primer titular de Interior, quien recibió personalmente instrucciones en tal sentido del presidente saliente y las cumplió con gran diligencia.

La decisión que anuncia ahora Pedro Sánchez culmina por tanto un largo proceso de abandono de las víctimas en beneficio de los victimarios. En Alsasua y otros muchos pueblos del País Vasco y Navarra los discípulos de la serpiente enroscada en el hacha siguen acosando a todo el que se atreve a plantarles cara o sencillamente a no comulgar con sus ruedas de molino, mientras sus representantes políticos ocupan las instituciones y los pistoleros que abrieron brecha regresan victoriosos a casa, entre homenajes populares que enaltecen sus atroces crímenes de manera totalmente impune. Los asesinos son equiparados a los asesinados en aras de dejar atrás «el conflicto». «Hay que poner las luces largas -dice el líder socialista sin que se le tuerza el gesto- y pensar en el futuro». ¿Haría la misma afirmación con respecto a un violador y una violada? ¡Lo dudo!

Lo peor es que no se trata únicamente de pagar al PNV el precio de su respaldo a la moción de censura, como tampoco el PP planeaba hacer lo propio a cambio de los presupuestos. Lo terrible, lo repugnante, es que los acercan y los van a soltar convencidos de hacer lo correcto.

Ganan los golpistas y los etarras
Pablo Planas  Libertad Digital 28 Junio 2018

Los golpistas catalanes están más divididos que nunca. Puigdemont y Junqueras siguen sin hablarse; la exconsejera Clara Ponsatí, fugada en Escocia, asombra a la concurrencia al declarar que su capacidad para hacer el ridículo por Cataluña tiene un límite; el exconsejero de Cultura Lluís Puig, escondido en Bruselas, se queja de que las entidades separatistas sólo se acuerdan de los presos y han olvidado a los "exiliados" y la nueva jefa de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, censura que los que proclamaron la república prefirieron presentarse ante el juez o huir antes que defender la independencia.

Paciencia. El Gobierno catalán es una broma. Los consejeros de Puigdemont van por un lado y los de ERC, a su bola. Torra empieza a emitir señales de misil extraviado. Se ha ido a Washington para decir que Cataluña será en breve una nación más en el concierto de las naciones. Quiere repetir el 1-O y su oferta para la reunión con Sánchez es un referéndum de autodeterminación. Será difícil hasta para un personaje tan dúctil y flexible como el nuevo presidente llegar a acuerdos con una peña que para empezar a hablar quiere la cabeza de Felipe VI en una bandeja. Es lo que les ha prometido Pablo Iglesias, el embajador de Sánchez en Cataluña.

En la región gobierna la peor versión del peor populismo. Cómo será la cosa que el impresentable Matteo Salvini, ministro italiano del Interior, ya no quiere que se le relacione con el separatismo catalán, cuando hasta hace dos días se hacía fotos con la estelada. Torra es un racista declarado, un supremacista de manual al frente de un Gobierno formado por testaferros de presos y fugitivos, un pavo que ha dicho que rompe relaciones con el jefe del Estado hasta que no pida perdón por la actuación de una Policía democrática ante un golpe de Estado contra la democracia, el mismo sujeto que plantea un referéndum acordado para echar de Cataluña a los migrantes españoles.

A pesar de todas las actuaciones y declaraciones de semejante individuo, que no representa ni a la mitad de los catalanes, el hombre de las gafas de sol y las manos determinantes, el mismo que no tiene miedo a los helicópteros, ese bello y humanitario Pedro está dispuesto a hablar, dialogar y negociar con Torra y a acoger al exiliado procesado Puigdemont. Pinta bien para el pastelero loco. El Frankfurter Allgemeine aboga por su extradición a España ahora que gobiernan los partidarios de indultar a los golpistas y a los etarras que mandan en Cataluña y las Vascongadas.

El “amor” al Pueblo Vasco
Consuelo Ordóñez estrelladigital 28 Junio 2018

“Abuelo, ¿por qué está mamá en la cárcel?”, pregunta la niña de la mochila a su abuelo en la película Motxilaren umea. “Tu madre está en la cárcel por amar mucho a nuestro Pueblo, al País Vasco”, responde el abuelo. Obviando, por supuesto, que ese “amor al Pueblo” se traduce en la pertenencia a una banda terrorista que ha causado más de 850 víctimas mortales, casi 2.600 heridos, unos 100.000 exiliados y cerca de 10.000 empresarios extorsionados.

Motxilaren umea narra la historia de una niña de 11 años cuya madre está encarcelada a 700 kilómetros de su casa, haciendo hincapié en el sufrimiento y trastorno que esta circunstancia provoca en ella. Presentada como una película “pedagógica”, ha sido rodada y financiada por la asociación Kurkuluxetan, dedicada al ocio infantil y a la divulgación del euskera. Asimismo, representantes de EH Bildu, el sindicato LAB y la plataforma Sare, de apoyo a los presos de ETA, la han respaldado. Me causa mucho estupor advertir que esta película ha recibido apoyo de actores sociales y políticos legalizados, que están en nuestras instituciones, y que en ningún momento del filme se haga referencia a las acciones criminales que han llevado a la madre de la niña a estar encarcelada y al sufrimiento que han causado. Todo lo contrario: se las clasifica como “amor al Pueblo Vasco”.

Asusta pensar la manipulación a la que están sometidos algunos niños por parte de la izquierda abertzale. Asusta pensar que en estos “nuevos tiempos” sin violencia de ETA, en los que es más necesario que nunca hacer pedagogía en valores democráticos para que la historia de terror no se repita, los voceros de ETA son los que están transmitiendo valores a algunos niños, valores que no son precisamente democráticos. El cine no es el único medio de distorsión de la historia que están utilizando los herederos políticos y sociales de ETA para negar y absolver su historia de terror: prácticamente todas las semanas se homenajea a terroristas en las calles del País Vasco y Navarra, elevándolos a la categoría de héroes. Siempre hay niños en primera fila.

Los promotores de “Motxilaren umea” refuerzan la necesidad de terminar con la dispersión apelando al grave daño que los reiterados y prolongados viajes tiene para los menores. Mi sobrino, Javier Ordóñez, que se quedó huérfano a los 18 meses porque ETA mató a su padre el 23 de enero de 1995, también tiene que hacer un viaje para poder visitar a su padre: un viaje al cementerio. Un viaje extremadamente doloroso. Los hijos de los presos etarras podrán reunirse con sus padres y disfrutar de ellos cuando cumplan la condena que la ley haya establecido por los crímenes que cometieron. Mi sobrino, sin embargo, nunca podrá reunirse con su padre. Pero yo nunca utilizaría este argumento para defender dónde deben cumplir condena los presos de ETA.

Carta abierta a Pedro Sánchez
www.latribunadelpaisvasco.com 28 Junio 2018

Maite Pagaza: "Los niños vascos reciben el mensaje de que los terroristas presos son héroes"

Estimado Presidente,
En el año 2012 el Tribunal Constitucional legalizó la sigla heredera de ETA, SORTU, incluyendo unas líneas rojas para preparar el fin del terrorismo y el post-terrorismo.

Violencia: la equiparación de la violencia con la coacción legítima que un Estado de Derecho reserva a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Víctimas: Tratar de igualar el sufrimiento infringido a las víctimas del terrorismo con la pena de los condenados.

Chantaje: Legitimar los actos terroristas como medio para lograr objetivos políticos

Autores: Ensalzar a los autores de actos terroristas como “víctimas” o “héroes”, máxime desde instituciones.

Legalidad: incitar al incumplimiento de las leyes con el objetivo de conseguir metas políticas.

Estas líneas rojas deben estar, a mi humilde entender, presentes en la política del nuevo Gobierno para evitar la impunidad social e histórica.

Como estrategas y manipuladores que son, ETA y su entorno han burlado la letra y el espíritu de las líneas rojas. No han dejado de homenajear a los etarras. No dejan de enaltecer a los terroristas por haberlo sido. ETA no ha condenado el terrorismo y ha equiparado su violencia con la represión legal y legítima del Estado. Equiparan sufrimientos para evitar asumir que mataron por una identidad entendida fanáticamente.

Presidente, la piedra angular de la manipulación y estafa es que no aceptan que lo de ETA fue terrorismo. Y la estrategia actual de su entorno es, en el fondo, negacionista. Esta estrategia supone una amenaza para la política vasca y española porque la mentira lo contamina todo y además supone un daño moral para muchas personas.

Si los poderes públicos toleran que las líneas rojas sigan desapareciendo, serán cómplices de la estafa de ETA y su entorno, y pese a las buenas intenciones y la generosidad buscada no será una política de convivencia, sino de mentira.

Los lobistas de ETA buscan no sólo el acercamiento de los presos a cárceles vascas y navarras, sino los beneficios penitenciarios de la reinserción, sin cumplir la ley. Sin aceptar que fueron condenados por terrorismo, aunque la ley exige el arrepentimiento. Y eso es un pulso político al Estado, aunque lo disimulen.

Ante su disolución, ETA ha legitimado una vez más el asesinato político al pedir perdón sólo a las víctimas que no estuvieran en el "conflicto", que ellos definen y que equipara su violencia ilegítima con la coacción legal y legítima del Estado de Derecho.

Restablecer las líneas rojas debe ser prioritario para el nuevo Gobierno, antes de cualquier modificación de la política penitenciaria.

Deben desaparecer pues los agradecimientos a ETA por haber matado.

Deben cesar los recibimientos como héroes a los presos etarras.

Debe terminar el enaltecimiento de los terroristas presos en cada fiesta popular, porque los niños y niñas reciben el mensaje de que son héroes.
Y, por supuesto, presidente, las reglas para la reinserción y los beneficios penitenciarios deben cumplirse.

Le haremos llegar el informe “Anormalidad democrática en el post-terrorismo: Agradecimientos de ETA y homenajes a etarras en el País Vasco” sobre este tiempo de posterrorismo etarra con un espíritu constructivo.

Destrucción de documentos
¿Mossos o 'Gestapo'? Así fichaba la Policia catalana a los opositores al 'procés'
Victoria Fernández El Espanol 28 Junio 2018

Los Mossos d'Esquadra realizaron un seguimiento a unas 40 personas que acudieron a una manifestación organizada por Sociedad Civil Catalana (SCC) el pasado 19 de marzo de 2017. La marcha estaba convocada para protestar contra el golpe independentista y la Policía catalana aprovechó la ocasión para 'tomar la matrícula' a determinados ciudadanos (y entidades) por su posicionamiento, según publica El Periódico de Catalunya.

De acuerdo con esta información, la lista manejada por los Mossos abarca tanto políticos de Ciudadanos, como del PP o del PSC, pero también afecta a profesionales liberales como abogados y periodistas.

El dosier elaborado por los agentes de la policía autonómica, de 14 páginas, es un informe "reservado" y "clasificado" que forma parte de los 30.000 documentos que los Mossos d'Esquadra pretendían quemar en la incineradora de Sant Adrià de Besòs (Barcelona). Un acto que no pudieron llevar a cabo porque se lo impidió la Policía por orden de la Audiencia Nacional.

Algunas de las personas que aparecen en este documento son Carlos Carrizosa (Cs), David Pérez (PSC), Sergio Santamaría (PP), Mariano Gomà (presidente de SCC), Francesc de Carreras (Cs), Joaquim Coll (vocal de SCC), el periodista Albert Castillón y el abogado José María Fuster Fabra. Incluso aparece 'registrada' una tal Isabel, ciudadana anónima, que organizaba la marcha desde un camión. De ella anotaron su nombre, profesión, lugar de trabajo y la matrícula del vehículo, según informa El Periódico.

EL ESPAÑOL publicó hace exactamente un mes una serie de audios (existen más de 6.000) que demuestran que los Mossos vigilaron también a la Policía y a la Guardia Civil durante el referéndum ilegal del 1-O e intercambiaron su información con las mesas electorales.

Esta información viene a confirmar el "espionaje ilegal" que los Mossos llevaron a cabo sobre políticos de diversos partidos, según el informe que la Policía Nacional entregó a la jueza Carmen Lamela el pasado mes de marzo.

Este nuevo dosier recoge que todas las entidades que participaron en la manifestación de marzo de 2017 están "en contra de la posible celebración de un futuro referéndum por la independencia", como si de una policía secreta se tratara.

Los 14 folios estaban "rotos y mezclados" en una de las cajas intervenidas de camino a la incineradora. La Policía Nacional los reconstruyó para poder conocer con exactitud su contenido.

El documento conformado por esos 14 folios reconstruidos por la Policía concluye que SCC "tiene un flujo de asistentes irregular", pero "el número de personas vinculadas a Ciudadanos ha crecido en los últimos años, han sabido movilizar tanto a personas mediáticas relacionadas con medios de comunicación como a políticos en activo de centro derecha".

De hecho el dosier recoge varias veces, incluso de forma desproporcionada y tras mencionar a los líderes de partidos democráticos, la posible participación en la manifestación de entidades y personas vinculadas a la ultraderecha. Aquí incluye a Barcelona con la Selección, Resistencia Civil Catalana, Moviment Civic d'Espanya i Catalans, Somatemps, Hermandad de Caballeros Legionarios de Barcelona, La Falange y Democracia Nacional Catalunya.

Sánchez se reúne en secreto en Moncloa con el mayor especulador del mundo: George Soros
Raquel Tejero okdiario 28 Junio 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha reunió este miércoles por la tarde en Moncloa con el gurú de la especulación financiera, el multimillonario húngaro George Soros.

Alrededor de la siete de la tarde, Sánchez y Soros comenzaron el encuentro, que no se encontraba en la agenda pública del presidente. La charla, según ha podido saber OKDIARIO, duró cerca de una hora y media. En la misma, estuvieron presentes otras dos personas no identificadas que podrían tratarse de asesores del financiero.

El multimillonario George Soros, con una fortuna estimada de 24.000 millones de dólares, es uno de los hombres más ricos del planeta según la revista Forbes. Sólo en 2013, su fondo de inversión Quantum Endowment acumuló unas ganancias de más de 4.600 millones de euros.

En los últimos años, especialmente tras la crisis de 2008, Soros ha ido acumulando activos en empresas españolas de diferente tamaño y en distintos sectores. FCC o Endesa han sido blanco de las inversiones de Soros, especialista en entrar en mercados en crisis para aprovechar la ola de recuperación y obtener enormes beneficios.

La reunión llega un mes después de que el multimillonario húngaro alertase de que en Europa se está gestando “otra gran crisis financiera”. Una advertencia lanzada durante el discurso de Soros en París donde dejó claro que “ya no es una forma de hablar decir que Europa está en peligro existencial; es la dura realidad”.

Soros arremetió contra los estados miembros de la UE y en especial contra España e Italia a los que, según él, la Union Europea debe dar el visto bueno sobre sus presupuestos para cumplir los objetivos de déficit y deuda.

Este miércoles, el multimillonario ha decidido reunirse con Pedro Sánchez y con el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Coorperación, Josep Borrell, para poder poner en común sus puntos de vista económicos y de futuro.

Ahora, Sánchez recibe en Moncloa a un especulador nato, con un perfil inversor que ha estado siempre rodeado de un halo de polémica, ya que países con una importante inestabilidad o con problemas financieros suelen estar en el punto de mira de Soros, al que no se le resiste nada ni nadie. La operación financiera que le hizo saltar a la fama fue el ataque que realizó contra la libra esterlina en 1992. En 24 horas tumbó la divisa británica y acumuló unos beneficios de 1.000 millones de dólares.

Apoyo al independentismo
Para engrasar el movimiento independentista, Artur Mas contrató, a través del Consejo de la Diplomacia (Diplocat) y la embajada catalana en Nueva York, al lobby internacional Independent Diplomat (ID), fundado en 2004 por el diplomático británico Carne Ross, pero financiado por Open Society Foundations, una de las firmas supuestamente filantrópicas de Soros.

Independent Diplomat (ID) es la misma sociedad que diseñó el marco legal para las autodeterminaciones del Sahara Occidental -antigua colonia española-, Sudán del Sur y Kosovo. También asesoró en 2013 a los rebeldes sirios que se enfrentaban al presidente Bashar Al Asad.

Pero las relaciones entre ID, que funciona bajo los auspicios del multimillonario americano nacido en Hungría, y Artur Mas no son exclusivamente filantrópicas. ID, en dos años llegó a percibir del Gobierno catalán 1,6 millones de euros. Puigdemont cerró el grifo pero siguió manteniendo relaciones con las sociedades satélites de Soros. Por ejemplo, en 2016, un solo colaborador de Soros, relacionado con Open Society Foundation, cobró 50.000 euros por una conferencia en Barcelona, organizada por los independentistas.

El Supremo confirma el procesamiento de Puigdemont y otros 14 investigados por el procés
Por delitos de rebelión, malversación y desobediencia en la causa sobre el proceso secesionista en Cataluña.
F. V. Madrid. La Razon 28 Junio 2018

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado el procesamiento por su participación en el 'procés' independentista en Cataluña del expresident Carles Puigdemont y otros 14 investigados en esta causa.

Los magistrados consideran «suficientemente razonable» calificar los hechos como delito de rebelión en el caso de los exmiembros del Govern y de la expresidenta del Parlament Carme Forcadell porque existió «un alzamiento» con un uso «torticero» del poder para conseguir la independencia de Cataluña al margen de la Ley.

Sobre la malversación que también imputa a muchos de los investigados el instructor de la causa Pablo Llarena, el tribunal de apelación dice que hubo «un sistema de engaño» que ocultaba el destino de las cantidades a otros fines relacionados con el referéndum ilegal de 1-O.

TRAS EL ANUNCIO SOBRE LOS PRESOS
Carta de una víctima de ETA a Sánchez: ‘No quiero venganza. Quiero memoria’
La Gaceta 28 Junio 2018

Javier Igartua Ybarra, nieto de Javier Ybarra, muestra su indignación por la decisión del presidente del Gobierno de acercar a los presos etarras.

Javier de Ybarra y Bergé (Bilbao, 2 de julio de 1913 – Ceánuri, 18 de junio de 1977) fue un empresario y político. En el cénit de su carrera fue presidente de los diarios El Correo y de El Diario Vasco, y también miembro de la Real Academia de la Historia. En 1977 fue secuestrado por ETA y posteriormente asesinado.

Su nieto Javier Igartua Ybarra nos remite una carta en la que muestra su indignación por la decisión de Pedro Sánchez de acercar a los presos etarras a las cárceles vascas a pesar de que ninguno de ellos ha colaborado para esclarecer los cientos de crímenes que todavía hoy quedan sin resolver.

Para su interés, reproducimos a continuación el contenido íntegro de la carta:

Señor Presidente del Gobierno de mi país, España:

A mi abuelo Javier Ybarra señor Presidente del Gobierno, lo secuestraron y posteriormente lo asesinaron los terroristas de ETA.

Señor Sánchez usted se ha cargado el pacto antiterrorista, ahora entiendo el por qué.
Usted obvia lo que dicen los tribunales no sólo el Supremo sino también y el de Estrasburgo cuando dicen con nitidez que la dispersión de los terroristas es algo que debe seguir vigente.

Señor Presidente la humanidad mal entendida en Política, o es por equivocación o es por pagar peajes. Yo creo más bien que es un peaje a pagar por el apoyo a su investidura del brazo político de ETA.

No todo vale para Gobernar Señor Sánchez, no todo vale, hay que tener principios claros y líneas rojas que Ud esta traspasando y que no se pueden traspasar.
Ud señor Sánchez ha dejado humilladas a las víctimas del terrorismo.

Usted señor Sánchez ha dejado tirados a las más de 300.000 personas que se tuvieron que ir de su tierra.

Ud señor Presidente del Gobierno se ha echado en brazo de las viejas reivindicaciones no sólo de ETA sino también del PNV con su paz por presos y luego seguimos cediendo.

Usted está dejando mi tierra vasca más fraccionada, más en poder de los terroristas que se ven reforzados con su cesión a los nacionalistas y terroristas.

No todo vale señor Sánchez en Política, no todo vale.

Por otra parte está Usted señor Sánchez olvidando lo que siempre fue su partido el Partido socialista en mi tierra vasca.

Un partido el suyo el Socialista, que como yo tuvo que llevar escoltas para protegerse de lo terroristas, que defendía la libertad, la derrota de ETA sin concesiones por dejar de matar, que daba la cara ante ETA por defender España, él país suyo y de todos los Españoles a los que usted está traicionando y poniendonos a los pies de los caballos ante ETA.

No se olvide de las familias de las víctimas del terrorismo, incluidas las de su partido a las que usted está llenando de dolor Y tristeza con esta falta de humanidad y respeto a las víctimas que usted va a llevar a cabo acercando a los presos Etarras.

Señor Sánchez no quiero venganza, quiero memoria, verdad, dignidad y Justicia solo eso y nada menos que eso.

Nosotros en muchos casos, tenemos cerca a nuestros familiares asesinados pero en una tumba que es donde les llevaron los terroristas de ETA, no cree usted que somos merecedores de su cariño y de su apoyo?.

Hay más de 300 casos sin resolver y a Ud solo le preocupa los familiares de los verdugos?.

No voy a utilizar calificativos señor Presidente del Gobierno, pero las lágrimas me salen de los ojos cuando veo que ETA gana y Ud tiene más humanidad con los verdugos que con las víctimas.

Repito no todo vale para gobernar señor Presidente del Gobierno.

No se como saldremos de esta las víctimas del terrorismo Sr Sánchez, si se que haremos el camino con lágrimas en los ojos, las que los terroristas que ud acerca y los que ya están en la calle nos han provocado, pero recuerde los buenos no solo ganan en las películas sino también en la realidad aunque hoy sea triste.

Ganaremos las víctimas del terrorismo a ETA, ud ha elegido posición, la mía es la misma que la de sus concejales y parlamentarios socialistas asesinados y las miles de víctimas de terrorismo asesinadas por ETA, estar del lado de las víctimas y nunca de los verdugos.
Memoria, verdad, dignidad y Justicia.

Siempre con las víctimas que como mi abuelo Javier fueron asesinadas por ETA.

Javier Igartua Ybarra
Nieto de Javier Ybarra, asesinado por ETA.
 


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