AGLI Recortes de Prensa   Sábado 30 Junio 2018

El flipe de la hiena
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 30 Junio 2018

Pablo hiena Iglesias, convencido de que nada tiene tanto éxito como la apariencia del éxito, se saca gratis el título de nuevo rico cuando adquiere La Tinaja. Desde entonces, creyéndose Midas y ufano de pertenecer a una casta que antes le causaba vómitos y que ahora ama por haberle admitido en la liga millonaria del Tío Gilito, entra en desparrame mental. ¡Sí, la hiena flipa! Y su felicidad de potentado alienta ideas tan absurdas como disparatadas para justificar actitudes capitalistas impropias de un revolucionario. El Ché de todo a 100 se distancia de los indigentes que le daban su voto. Prefiere ser rico.

La hiena muta en hippy, pasa de carnívoro a vegano, pensando que, al proponer la legalización de la marihuana, se convertirá en un líder moderno. En los 60 algunos ya pedíamos que se legalizara con tesis bastante más científicas y convincentes. En aquella época quienes lo hacían eran tenidos por degenerados. Como Mick Jagger, que dijo: “Quizá la hierba sea mala para la memoria, pero qué bien lo pasas con un buen colocón”. En los parques los libertarios y los pacifistas clavaban cárteles en el césped: “No pises la yerba, fúmatela”. Así que la hiena, de moderna tiene, lo que un carro de bueyes o un porro de valium. Es un profeta en naftalina.

Ahí no acaban sus delirios. Tras la moción de censura se adapta al plumaje del cisne Sánchez —otro golfo que mete a España en la rifa de comisiones— y se hace su lacayo. Dinero llama a dinero. “Quien lograre amontonar oro, será ilustre y cuanto se le antoje”, sentenció Horacio, el principal poeta satírico en lengua latina. La hiena ahora se las da de ministro en la sombra, de agente doble que pacta con los delincuentes del golpismo. Dios les cría y ellos se juntan. Ansían el poder, buena tierra de labranza para forrarse. La estafa o cualquiera otra modalidad, no violenta, de extorsión, está bien vista entre estos codiciosos y nocivos politicastros.

Si tejón Torra, sucio racista, declara a Felipe VI persona non grata en Cataluña, sin preocupar al cisne ni a la hiena, que sobresalen en el panorama actual por mentirnos a todos, habremos de admitir que también parece lógico que se rían de las víctimas del terror y que no duden en aproximar a los asesinos de ETA allí donde mataron, para que puedan disfrutar de sus atrocidades, brindando con chuletones y chacolí. El fracaso, imperdonable, del cebú Rajoy, nos ha dejado en manos de auténticos delincuentes.

La Comisión Delegada de Pedro Sánchez acepta ya una subida de impuestos de 8.000 millones
Carlos Cuesta okdiario 30 Junio 2018

La Comisión Delegada del Gobierno de Pedro Sánchez comandada por la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha tomado ya la primera decisión: una subida de impuestos de 8.000 millones de euros.

Es la primera reunión que ha celebrado este órgano consultivo y en la que se han puesto sobre la mesa temas de calado. El resultado es visible: Europa pide ajustes adicionales en el presupuesto español por valor de casi 15.000 millones, y España no puede ponerse de costado ante semejante requerimiento. Por ello, el organismo técnico ha dado ya su visto bueno al inicio de los trabajos para realizar una subida de impuestos total por valor de 8.000 millones de euros.

Las cifras encajan en esta primera fase con el plan inicial de Pedro Sánchez. Y es que el documento de partida del PSOE, elaborado por Manuel Escudero y publicado por OKDIARIO, hablaba ya de un aumento de impuestos cercano a los 7.000 millones de euros por año. Hasta la cifra de 8.000 millones se debía llegar por un incremento de la presión inspectora de la Agencia Tributaria.

Pese a ello, es evidente que sigue habiendo un salto de casi 7.000 millones hasta alcanzar el nivel de ajuste reclamado por Bruselas. Según la discusión mantenida en esa Comisión Delegada, el resto se debería lograr por el avance de recaudación generado por la propia actividad económica. Es decir, que, en el fondo, se mantiene en una variable. O, lo que es lo mismo, que en caso de que no se cumpla ese incremento extra por vía natural, habría que dar paso a subidas mayores de impuestos.

Por el momento ya se conoce el plan de subida fiscal del diésel. Una medida que superará los 2.000 millones extra de recaudación. Pero falta todo el resto del paquete. Y ahí hay que recordar que el Gobierno planeaba desde hace meses y en aquel documento inicial una subida fiscal a los carburantes, más calefacción y energía porque “no afecta a los trabajadores”, tal y como afirmaba en el texto de explicación.

Ese documento recoge, de este modo, todo un nuevo catálogo de lo que denominan impuestos medioambientales. Tributos que repercutirán sobre el coste total que soportan los conductores por los carburantes o, simplemente, por la energía o la calefacción.

“El mercado de productos que contaminan (en especial la energía) no recoge en los precios el efecto externo negativo que la contaminación supone para la sociedad”, afirman los socialistas. “La fiscalidad puede y debe resolver el ‘fallo de mercado’, siempre que los impuestos ambientales recojan estrictamente el coste ambiental en que se incurre”, añade.

La consecuencia: “Se plantea la posibilidad de afrontar una reforma de la fiscalidad ambiental con un triple objetivo: Avanzar en la transición energética desde el punto de vista de la emisión de gases efecto invernadero y nocivos para la salud. Mejorar el sistema fiscal, minimizando ineficiencias en la asignación de los recursos y sin merma de su progresividad, ya que parte de la recaudación debe destinarse a la entrega de ayudas directas a los ciudadanos con menor renta. Proporcionar los ingresos necesarios para financiar las energías renovables fuera de la tarifa eléctrica. Para ello, se podría utilizar el actual Fondo Nacional de Eficiencia Energética creado por el Real Decreto-Ley 8/2014 y gestionado por el IDAE, que pasaría a denominarse Fondo Nacional de Energías Renovables y Eficiencia Energética”.

Impuestos ambientales
El resultado de “la reforma, en su primera fase, girará en torno a la creación de varios impuestos ambientales en torno a las actividades energéticas: generación eléctrica, por un lado, y sectores difusos (transporte y calefacción), por otro”.

“En el primer caso (generación eléctrica) habrá un primer impuesto que gravará las emisiones de CO2 por el daño causado por las emisiones de gases de efecto invernadero de las instalaciones de generación de electricidad con la finalidad de llegar a un precio objetivo de 20€ por tonelada de CO2 en el que la compra de derechos de emisión en subastas será deducible. Habrá además un segundo impuesto que gravará el resto de los daños ambientales asociados a cada tecnología de generación (emisiones de SOx, NOx, ruidos, vertidos, etc.)”, afirma.

El PSOE sumará, además, un nuevo castigo fiscal a través de los “impuestos sobre consumos específicos”. Calefacción, alcohol, tabaco e hidrocarburos serán penalizados con alzas fiscales. El documento del PSOE al que ha tenido acceso OKDIARIO señala las medidas concretas. “En primer lugar, la actualización de los impuestos específicos del alcohol y tabaco —no proporcionales— para evitar su pérdida progresiva de potencia recaudatoria, por el efecto de la inflación”.

Según el PSOE, esa subida “no es otra cosa que aproximar tales impuestos a la media existente en la Unión Europea, con una recaudación esperada de 300 millones anuales, realizándolo de forma escalonada”, pero ellos mismos reconocen “que la medida puede proporcionar una recaudación total de 600 millones de euros” a medio plazo.

En segundo lugar, los socialistas pretenden “la equiparación entre los tipos de gravamen que soporta el gasóleo de automoción y la gasolina (sin afectar al gasóleo bonificado para transportistas y agricultores)”. El PSOE explica acto seguido que “se pretende, simplemente, revertir una medida que se adoptó hace años en la creencia de que el diésel era menos contaminante que la gasolina, ya que emitía menos CO2”. La decisión podría castigar a todos los contribuyentes con coches diesel, muchos de los cuales fueron adquiridos por su menor consumo y, por lo tanto, una buena parte de ellos no fueron comprados por lujo, sino por ahorro y por rentas medias y bajas.

“Esta medida proporcionaría una recaudación adicional de 2.140 millones de euros si se pasase de una vez los 30,70 céntimos por litro actual de impuesto del gasóleo de automoción a los 40,25 céntimos por litro con los que se grava la gasolina, pero aplicada de forma escalonada permite obtener, cada año —y, por tanto, en 2018—, una cifra aproximada de 600 millones de euros”, aclara el texto.

Finalmente, “deben implantarse otros impuestos que contribuyan a evitar otros consumos nocivos para la salud”, afirma el PSOE. Entre ellos incluye “desde luego, el impuesto sobre bebidas azucaradas, que aportaría una recaudación de 200 millones de euros y que fue anunciado por el propio Gobierno, pero no implantado. Pero debería ser complementado con otros impuestos que graven otros alimentos nocivos para la salud, como aquéllos con un alto contenido de azúcar o grasas perjudiciales (como los que contienen ácidos grasos trans)”.

Y todo ello, además, de medidas sobre rentas medias altas y altas y sobre el patrimonio.

Nos toman por idiotas
Ramón Pérez-Maura ABC 30 Junio 2018

Días atrás pude comprobar cómo una corresponsal de Televisión Española en el extranjero recibía una llamada en su móvil nada más terminar una crónica transmitida en directo. El motivo era una recriminación por la descripción que había hecho de los políticos sobre los que estaba informado. Su interlocutor, miembro del comité de empresa de RTVE, exigía una definición más agresiva de un político conservador del que ella estaba hablando. El ambiente ya reflejaba la nueva realidad de la corporación. La izquierda se considera la propietaria de la radiotelevisión pública como los independentistas creen poseer la radiotelevisión catalana. Son medios públicos, pero solamente de una parte del público. Ayer tuvimos el mejor ejemplo de esto.

Pablo Iglesias escenificó en directo el nombramiento de un periodista de su confianza como nuevo presidente de Radio Televisión Española. Según dijo, la persona escogida se debía a que «en la negociación [entre PSOE y Podemos] ha habido una cuestión que ha quedado clara desde el principio: TVE tiene que dejar de ser un aparato de propaganda del partido que gobierne». Y ¿quién es la persona ideal para que TVE deje de ser un «aparato de propaganda del partido que gobierne»? Pues un periodista llamado Andrés Gil del que confieso que en treinta años de carrera profesional no he oído hablar nunca -lo que sólo demuestra cuán ajeno a la realidad en la que vivo estoy.

Gil hizo el master de «El País» y trabajó en el diario gratuito ADN antes de incorporarse a «Eldiario.es», órgano de expresión muy próximo a la izquierda podemita, donde es su redactor jefe de política. ¿Su experiencia en televisión? La de verla sentado en el sofá de su casa. ¿Sus conocimientos para dirigir un equipo de casi 7.000 empleados? No se descarta la posibilidad de que sea aficionado a los soldaditos de plomo. Y entonces, ¿por qué anuncia Pablo Iglesias ese nombramiento? ¿Nos toman por idiotas cuando nos dicen que tiene que dejar de ser un aparato de propaganda del Gobierno? Evidentemente sí. Y mientras te justifican el nombramiento que contradice su planteamiento teórico, te van miccionando en la pernera del pantalón. Con gran deleite.

Uno de los mayores pecados políticos del PP a lo largo de los años de presidencia de Aznar y Rajoy ha sido el dejar todos los medios audiovisuales en manos de la izquierda. El último caso fue el de la creación de Atresmedia con la incorporación de «La Sexta» en contra del criterio de la Comisión Nacional de la Competencia. Ahora la democracia española se encuentra con todas las televisiones alineadas en la misma posición ideológica y TVE controlada por Podemos. Por no hablar de Telemadrid, que todavía no se ha recuperado del giro a la izquierda que le dio aquella fallida sucesora de Mariano Rajoy que se llama Cristina Cifuentes.

Imaginen ustedes que el PP hubiera llegado al poder sin ganar unas elecciones y que hubiera colocado al frente de la radiotelevision pública al jefe de política de un pequeño diario digital de línea dura, tan dura como «Eldiario.es», pero en el extremo opuesto. Y que el nombramiento lo hubiera anunciado no el presidente del Gobierno, si no un aliado circunstacial, por ejemplo el presidente de VOX. La reacción de la izquierda española requeriría la recuperación para el periodismo del siglo XXI de don Benito Pérez Galdós y su narración de la batalla de San Quintín. Pero aquí no pasa nada.

El bochorno de RTVE muestra la cara del Gobierno y la necesidad de Elecciones ya
ESdiario 30 Junio 2018

El asalto a La Moncloa con Podemos y los independentistas se repite de nuevo en RTVE, con un vergonzoso pasteleo de cargos que entrega a Pablo Iglesias la elección del presidente del ente.

El decreto ley -la forma legal de denominar al mero 'dedazo'- aprobado hace una semana por el Consejo de Ministros para tomar el control de RTVE saltándose la legislación vigente, sorteando al Congreso y pisoteando la necesaria pluralidad del ente público; ha culminado sólo unos días después con un espectáculo lamentable a cuento de la designación del presidente de la Corporación que confirma y demuestra varias cosas.

La primera, y más importante, es que la única intención del Gobierno y de sus socios es asaltar RTVE para tomar el control absoluto de ella y convertirla en el epicentro de su acción mediática: sortear la convocatoria de un concurso público para designar a los directivos de la casa, prescindir del criterio de los letrados de la Cámara Baja e ignorar a la Mesa del Congreso retrata a Pedro Sánchez de nuevo como un codicioso político dispuesto a cualquier cosa para alcanzar el poder y retenerlo.

La constatación de que Iglesias, con una opinión regresiva de los medios, es el encargado de elegir presidente en RTVE, es un escándalo absoluto

Si para llegar a La Moncloa se apeló a una supuesta necesidad democrática inaplazable que camuflara el adverso designio de las urnas para los socialistas y la catadura de los socios de moción de censura; en el caso del ente se apela de nuevo a una imprescindible renovación para, en realidad, tomar al asalto un servicio público y utilizarlo como aparato de propaganda.

El PNV arruina la fiesta a Podemos y amenaza con tumbar el nombramiento de Gil en RTVE
En ambos casos Sánchez sustituye las circunstancias que en una democracia preceden a la toma de decisiones -los votos por un lado; el consenso por otro- por razones etéreas melodramáticamente expuestas que maquillen lo indeseable de su actitud: ignorar el designio de las urnas y, con una minoría aplastante y pagando unas facturas insólitas a quienes le permitan sumar, hacerse con todas las herramientas de poder del país.

Una subasta indigna
Disipado el humo y la retórica, quedan los hechos. Y si en el caso del Ejecutivo las concesiones al separatismo son ya evidentes en todos los órdenes; en el de RTVE la subasta de nombres, cargos y componendas ha alcanzado ya el clímax a los ojos de todo el mundo.

Que una de las candidatas a presidir la Corporación, la periodista Ana Pardo de Vera, haya revelado públicamente que fue Pablo Iglesias quien la llamó para ofrecerle el cargo, denota la miserable manipulación que se pretende hacer de la televisión y radio públicas en España y, además, la auténtica naturaleza del pacto que impulsa al Gobierno: tras sus cantos regeneradores, lo que hay es un bochornoso reparto de cuotas en el que cada socio de Sánchez se cobra las facturas que desea por haberle aupado a la presidencia después de las dos peores derrotas del PSOE en su historia.

A Sánchez no le han elegido los ciudadanos para hacer lo que hace. Pasar por las urnas es una urgencia democrática

La constatación de que el líder de Podemos -conocido por sus opiniones regresivas sobre el papel de los medios de comunicación y su apuesta por intervenirlos o expulsarlos del juego democrático- es el encargado de escoger al máximo responsable de RTVE; supone un escándalo que supera todos los intentos conocidos de control y manipulación en una televisión pública: si antes de llegar ya se comportan así, cuando logren aterrizar el paisaje de purgas, nombramientos y usurpación alcanzará sin duda cuotas inéditas ante las que los profesionales del ente, siempre alertas ante el PP, han de rebelarse con contundencia.

Los letrados del Congreso tumban por chapucero el decreto de RTVE y humillan a Sánchez

El pasteleo de nombres para encabezar el ente, los vetos que a unos y otros le han puesto algunos de los participantes en las negociaciones y los detalles que de todo ello han dado los propios periodistas utilizados de mala manera por los políticos; constituye un abuso en sí mismo y perfila cómo va a actuar en todo un Gobierno tan legal como ilegítimo y tan abonado a la imagen como débil en su acción.

El asalto a RTVE es, por lo demás, el enésimo ejemplo de la voluntad de Sánchez de eternizarse en un cargo al que llegó sin el plácet de las urnas y que se comprometió públicamente a ocupar muy temporalmente para convocar Elecciones Generales y darle a la ciudadanía la decisión sobre quién debe gobernar España.

Urgencia democrática
En lugar de eso, y exclusivamente para mejorar sus perspectivas electorales, se está comportando con un presidente omnímodo dispuesto a ocupar todos los espacios de poder y a compartirlos exclusivamente con quienes le sostienen en el cargo. En ese panorama de reparto con Podemos y los nacionalistas, la convocatoria de Elecciones en el plazo de tiempo más corto posible es, simplemente, una urgencia democrática.

RTVE: bochornoso chalaneo de Sánchez e Iglesias
EDITORIAL El Mundo 30 Junio 2018

En pocos asuntos empeñó tanto su palabra Pedro Sánchez desde la oposición como en la despolitización de RTVE. Sin embargo, como presidente del Gobierno ya ha dejado claro que no piensa renunciar a la tentación de usar la radiotelevisión pública como un instrumento de propaganda y no como un medio de comunicación imparcial, plural y de calidad. El proceso para renovar a la cúpula de la corporación constituye, en la forma y en el fondo, un bochornoso ejercicio de chalaneo partidista, absolutamente impropio de formaciones que dicen abanderar la regeneración. En la forma, por el lamentable cambalache del PSOE con Podemos para consensuar un nombre que sustituya a José Antonio Sánchez, cuyo mandato expiró hace una semana. Y en el fondo, porque deja claro que la izquierda concibe la renovación de la radiotelevisión pública como un mero intercambio de cromos sin respeto ninguno ni a sus trabajadores -que ayer volvieron a dejar claro su enfado con el Ejecutivo- ni a los propios ciudadanos, a los que se sigue hurtando el derecho a que RTVE cumpla con su función de servicio público.

Sánchez ya acreditó sus intenciones aprobando un decreto para cambiar por la vía de urgencia a su dirección sin esperar al concurso público que PP y Ciudadanos aprobaron en el Congreso, y en el que ambas fuerzas se guardaban la llave de tener mayoría en la decisión de los miembros del Consejo de Administración. Esto es lo que, a la espera de materializar el concurso, obliga al PSOE a negociar con Podemos y los nacionalistas los nombres de los nuevos consejeros. La decisión de proponer como presidente de RTVE a Andrés Gil, periodista de eldiario.es, se conoció ayer tras varios días de un impúdico mercadeo entre los negociadores de Sánchez e Iglesias para cabildear un perfil de su gusto. Tanto los socialistas como la formación morada urdieron este nombramiento al más puro estilo de la vieja política: mediante una negociación bajo cuerda, con un esperpéntico baile de nombres y bajo el manto de una total opacidad. De ahí que exceda el sarcasmo que Iglesias se permita el lujo de decir que "TVE tiene que dejar de ser un aparato de propaganda del partido que gobierne". Si lamentable es la arrogancia demostrada por el líder de Podemos, aún lo es más la falta de decoro del Ejecutivo, que ayer no se conformó con la cacicada de RTVE sino que designó a José Félix Tezanos como presidente del CIS. Es la primera vez que un miembro de la dirección del partido en el Gobierno pasa a ejercer este cargo, lo que revela un inequívoco afán partidista por parte de Sánchez.

En el caso de la televisión pública, el veto del PNV invalida la operación maquinada por PSOE y Podemos, en la medida que el Gobierno necesita el apoyo de todos los diputados que respaldaron la moción de censura para la convalidación del decreto-ley que renovará la corporación. Así la negociación tuvo que volver a arrancar de cero y de forma atropellada, porque el lunes deben votarse en el Congreso los candidatos propuestos. En todo caso, Sánchez ha vuelto a demostrar que es rehén de sus alianzas. El PSOE y sus socios no han escondido su voluntad de someter a RTVE a su dictado, lo que no solo resulta descorazonador para los 6.400 empleados que conforman su plantilla. El conjunto de la ciudadanía asiste atónito a la incapacidad de nuestra clase política para fraguar una televisión pública objetiva y erradicar la manipulación informativa en sus espacios.

ARTÍCULO EN LA RAZÓN
El espeluznante dato que deja amarillo a Sánchez: "Cataluña tiene más comisarios políticos que Cuba"
"Todo está inventado, presidente Sánchez. Esos forajidos, chantajistas y maleantes que conforman la macedonia de bilis del separatismo catalán, le engañarán las veces que sean precisas"
Juan Velarde. Periodista Digital 30 Junio 2018

Alfonso Ussía no se esconde a la hora de llamar a las cosas por su nombre. En nuevo repunte del reto separatista en Cataluña, especialmente con el esperpéntico show montado en Estados Unidos por el fanático presidente autonómico Quim Torra tratando de menospreciar al embajador español, Pedro Morenés, el columnista de La Razón da un dato este 30 de junio de 2018 que va a dejar amarillo a más de uno.

Asegura Ussía que:
La valiente respuesta pública y en directo del embajador Morenés al petimetre supremacista Torra en Washington contiene un mensaje infinitamente más contundente que el ridículo trocito de tela enlazado que portan los mentirosos y los tontos que se creen las mentiras en sus solapas. Morenés se ha referido a un lazo invisible que lleva en su corazón en homenaje a los millones de catalanes que viven con miedo en Cataluña. También en mi ánimo he colgado ese lazo invisible, tan lejano al ridículo.

Aporta el dato decisivo que:
Millones, y han leído bien, de catalanes no separatistas viven, trabajan, estudian y se mueven por sus ciudades y pueblos con miedo. En Cataluña hay más comisarios políticos y chivatos que en Cuba. Un gesto, una palabra, una decisión pueden convertirse en delitos contra el Proceso Independentista. Todo viene de la dejación de los Gobiernos de España, que creyeron desde el principio de nuestra democracia, que evitar la confrontación de ideas y huir de la aplicación de las leyes era bueno para Cataluña en sus relaciones con el resto de España.

Y le recuerda al presidente Sánchez cuál es la intención final de los separatistas:
Todo está inventado, presidente Sánchez. Esos forajidos, golpistas, manipuladores, mentirosos, violentos, chantajistas y maleantes que conforman la macedonia de bilis del separatismo catalán, le engañarán las veces que sean precisas. Su cónsul Pablo Iglesias está inmerso y pringado en la pomada del odio. No se engañe. Permita que el sistema democrático fluya por sus tres poderes. No se inmiscuya. Y de ponerse un lazo, haga lo mismo que el embajador Morenés. Un lazo invisible por los millones de españoles que viven con miedo en Cataluña. Usted ya me entiende, aunque no lo parezca.

No todos somos iguales ante la ley
Amando de Miguel  Libertad Digital  30 Junio 2018

No lo somos, a pesar de las declaraciones enfáticas en contrario. Un ejemplo. La mayor parte de los presos en las cárceles españolas no pueden elegir el establecimiento donde penar. Pero hay algunos delincuentes notorios que gozan de la posibilidad de poder decir en qué cárcel quieren vegetar.

Es fácil concluir que en España disponemos de una legislación muy avanzada que establece la igualdad de derechos para todos los trabajadores. Pero, si bien se mira, todavía quedan pequeños restos de esclavitud. No me refiero a lo más obvio, que es la preterición de los millones de inmigrantes sin papeles o con pocos papeles. Me cuentan mis amigos de la veterana Liga Española Pro Derechos Humanos que en España hay diez millones de trabajadores fijos que realizan horas extraordinarias pero no las cobran. El dato parece increíble. Los de la Liga han recordado al actual presidente del Gobierno que cuando estaba en la oposición prometió que iba a arreglar esta injusticia. No entiendo nada de leyes, pero en este caso bastaría con que fueran a la cárcel algunos empresarios remisos a pagar las horas extraordinarias. No caerá esa breva. A propósito, ¿qué hace el Defensor del Pueblo ante casos como este?

Hay mil formas más de desigualdad. Si bien se mira, lo desigual es lo que caracteriza la forma que toma la organización social y económica. Una ilustración más. Está bien que la Seguridad Social o sus equivalentes paguen el grueso de las medicinas que requieren los jubilados. Pero se hace una excepción con las vitaminas, para las que no hay subsidio, y su ingesta la tienen que pagar completamente los jubilados. Es una pequeña injusticia más.

Parece que el Gobierno, ávido de una política de símbolos, está pensando en eliminar algunos peajes de las autopistas. La medida parece coherente con el principio de igualdad, pero no es así. En la práctica significa que se va a prorratear entre todos los contribuyentes lo que antes correspondía a los automovilistas. Para este viaje no necesitamos alforjas.

Con la ley en la mano, la mayor desigualdad que existe en nuestra sociedad es que unos pocos españoles bien situados logran pagar menos impuestos que el resto, los auténticos paganos. Basta con aposentarse en grandes empresas y disponer de buenos abogados para gozar de ese privilegio legal. Añádase un dato estremecedor. Los jubilados, al cobrar sus pensiones, tienen que pagar un impuesto como si se tratara de sueldos. Pero, bien mirado, la pensión es una consecuencia de un ahorro forzoso que se hizo en la época de actividad laboral. Por tanto, en su día ya se pagó el impuesto correspondiente. Si se hace ahora también, estamos ante la injusticia de tener que pagar dos veces por el mismo concepto. No soy jurista ni nada parecido, pero me parece que estamos ante una estafa legal de colosales dimensiones. No veo que los sindicatos o los partidos políticos protesten del latrocinio.

Los casos de injusticia o desigualdad no parecen alarmar gran cosa a los españoles. La razón es que el logro de una buena posición profesional o de poder consiste en que el sujeto se distingue del común por disponer de algún privilegio. Por ejemplo, el uso de coches oficiales o de lugares reservados para aparcar.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Valor histórico y moral de la figura de Franco
Pío Moa Gaceta.es 30 Junio 2018

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Los mitos del franquismo (Historia) de [Moa, Pío]
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Cualquier análisis objetivo de la figura de Franco debe tener en cuenta los siguientes datos, entre muchos otros.

1. Venció a un Frente Popular salido de unas elecciones fraudulentas, que en pocos meses extendió por España una orgía de incendios y asesinatos, de ilegalidad rampante y de quiebra económica. Un Frente Popular que de hecho fue una alianza entre totalitarios, separatistas y golpistas republicanos y que cometió crímenes de un sadismo escalofriante.

2. Con su victoria, Franco salvó del exterminio a la Iglesia y a la cultura cristiana, base de la europea, salvó a España de la desintegración nacional y/o de un régimen de tipo comunista, que habría encerrado a Europa entre dos sistemas soviéticos, al oeste y al este. En sentido cultural, religioso y político, su victoria tuvo un alcance muy superior al meramente nacional

3. A continuación, y en condiciones dificilísimas, Franco mantuvo a España al margen de la guerra mundial, lo que tiene un doble valor moral, además de político: libró a los españoles de unos sacrificios y crímenes presumiblemente mayores que los de la Guerra Civil. Y mantuvo a una parte significativa de Europa al margen de las tremendas atrocidades que en mayor o menor proporción cometieron todos los bandos implicados. De paso volvió a asegurar la unidad nacional, que habría quedado comprometida en caso de intervención bélica.

4. Otro efecto moral y político de máximo alcance fue que España quedó libre de la inmensa deuda contraída por el resto de Europa occidental con el ejército useño y sus bombardeos para librarse del nazismo. Quedó libre, por tanto, de su consecuencia, la tutela o protectorado useño sobre el resto de Europa occidental frente al expansionismo soviético. Como quedó libre de la deuda con Stalin, cuyas victorias sobre los nazis permitieron el desembarco en Normandía.

5. Franco derrotó a continuación un aislamiento decretado por democracias, dictaduras y países comunistas, todos juntos, para crear en España una Gran Hambruna. Medida criminal no solo por ello sino también porque España no había participado en la guerra mundial, y su esencial neutralidad había beneficiado estratégicamente mucho más a los vencedores que a los vencidos.

6. Derrotó además a una difícil guerra de guerrillas comunista, el maquis. Y la venció en condiciones de aislamiento internacional, gracias al apoyo evidente de un pueblo ya reconciliado, que rechazaba al comunismo y al intervencionismo de otros países. En Grecia, la guerrilla comunista sí logró enraizar en amplios sectores populares, el gobierno tuvo que recurrir a la ayuda inglesa para vencerla, Inglaterra desistió por impotencia y tuvo que ser Usa quien finalmente dominara el movimiento guerrillero. La comparación permite entender el alcance de aquella victoria.

7. Pese a condiciones tan adversas, España se reconstruyó con sus propias fuerzas, al revés que el resto de Europa occidental, cuya reanimación económica se debió al Plan Marshall. Y ya en los años 40 –generalmente falseados en la historiografía corriente– consiguió éxitos económicos muy relevantes, resumibles en dos puntos: el hambre disminuyó hasta desaparecer prácticamente por primera vez en la historia del país, la esperanza de vida al nacer dio un gran salto de 50 años en la república a 62 años en 1950, y la estatura media también aumentó. Estos índices condensan muchos otros en enseñanza, alimentación, industrialización, etc.

8. Franco previó desde el primer momento, y contra el infundado optimismo de Londres, que la alianza entre soviéticos y anglosajones iba a quebrar, y supo explotar con paciencia la “guerra fría”. Ante la amenaza soviética, renunció a la neutralidad, aceptó bases useñas y contribuyó a la seguridad de Europa en proporción mayor que el pago recibido. Por fin todos, democracias y dictaduras, la misma URSS, tuvieron que aceptar a gusto o a disgusto, al régimen español, que rompió por completo el aislamiento y entró en la ONU.

9. Vencido el Frente Popular, el maquis y el aislamiento, España pudo iniciar un despegue económico a un ritmo que sorprendió a todo el mundo (el “milagro español”), solo superado entonces por Japón o por Corea del Sur. También emprendió una descolonización a veces poco afortunada pero en cualquier caso mucho más sencilla, razonable y menos traumática que las de Francia, Holanda, Bélgica o Inglaterra: baste recordar las independencias de Indonesia o India, o Congo, las guerras de Indochina o de Argelia, etc.

10. En la ONU, y a pesar de la demagogia inglesa sobre “la dictadura” (como si Inglaterra no se hubiera beneficiado esencialmente de la dictadura de Stalin y de otras muchas y no hubiera cometido numerosas atrocidades durante la guerra mundial), el franquismo consiguió una resonante victoria diplomática sobre Londres con la resolución que exigía la devolución de Gibraltar. Victoria anulada más tarde por los gobiernos de Calvo Sotelo y de Felipe González, los cuales convirtieron a la colonia en un emporio de corrupción sobre España.

11. Por resumir, a la muerte de Franco la sociedad española había cambiado radicalmente con respecto a la miseria y los odios sociales que habían caracterizado a la república y al Frente Popular. Era una sociedad próspera, reconciliada, con mayor esperanza de vida que casi todo el resto de Europa o de Usa a quienes superaba también en salud social medida por índices de delincuencia y población penal, suicidios, droga y alcoholismo, abortos y cohesión familiar, prostitución, etc.

12. La nueva sociedad conseguida bajo la dirección de Franco era por primera vez apropiada para una democracia no convulsa como la de la república. Porque ninguna democracia puede funcionar en una sociedad plagada de miseria y de odios. Franco no tuvo ni pudo tener oposición democrática, solo, básicamente, comunista y/o terrorista. La democracia solo pudo provenir, como en efecto ocurrió, de la entraña misma del régimen y gracias a las condiciones creadas por él. Asimismo legó la monarquía, caso único en el siglo XX, concebida como factor de moderación y de entronque simbólico con la historia del país.

13. Por eso en el referéndum de diciembre de 1976, el pueblo, por enorme mayoría, aprobó una evolución de la ley a la ley, desde el franquismo y no contra el franquismo. Y lo aprobó contra la demagogia de los rupturistas compuestos de “demócratas” como los comunistas, terroristas, socialistas, separatistas y grupos y personajes variopintos, desde democristianos a anarquistas, que iban unidos en las juntas y plataformas “democráticas”.

14. Todos aquellos “demócratas”, se consideraban herederos del Frente Popular, y viéndose tan minoritarios, emprendieron una lenta y tenaz campaña por denigrar la obra de Franco y resucitar los dos elementos más característicos del Frente Popular: los odios y la falsedad. Su técnica principal fue acusar a Franco de dictador, como si ellos hubieran sido alguna vez demócratas y no, más bien parásitos de la democracia. Y tachándole de asesino por haber los tribunales juzgado y hecho fusilar a unos 12,00o personas después de la guerra, en su mayoría culpables de crímenes espeluznantes, y presentados ahora como “víctimas demócratas”. O inventando “cunetas”, “niños raptados” y todas las miserias que acuden a sus mentes retorcidas. O imponiendo una “ley de memoria histórica” totalitaria, al estilo de Corea del Norte o la Cuba castrista.

15. Con típica bajeza de delincuentes, pretenden “vencer” a quien los venció, profanando su tumba en el Valle de los Caídos, destruyendo o cambiando el significado de este monumento, sin duda el más grandioso y logrado del siglo XX, muy adecuado para conmemorar las victorias y hechos del más destacado estadista, con mucho, que ha tenido España en al menos dos siglos. Uno de los más relevantes también del siglo XX en el mundo. Estos son actos de guerra en unas mentes enfermas de guerracivilismo. Actos contra la historia, la verdad, la democracia y España. Pero debe reconocerse que, con la ayuda de una derecha infame que no se ha opuesto a sus retóricas y embustes, han logrado en gran parte su objetivo de falsificar radicalmente la historia en la mente de millones de personas.

16. Entre otras cosas, Franco salvó a la Iglesia del exterminio y trajo la monarquía. Las dos instituciones tendrían que oponerse frontalmente a la miserable profanación. Pero no lo hacen. Dice el dicho: “Hay alguien más despreciable que el verdugo: el ayudante del verdugo”. Parece que el más elemental sentido moral se ha perdido en las instituciones de una democracia evidentemente fallida. Estas cosas les saldrán caras. Nos saldrán caras a todos.

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Disparar los impuestos se cargará la recuperación

OKDIARIO 30 Junio 2018

La gestión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, empieza a ser muy preocupante para los intereses de España tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. El Ejecutivo socialista pretende ejecutar de manera inmediata una subida de impuestos de 8.000 millones de euros. Ese incremento pondría en grave peligro el Camelot económico en el que ha vivido España durante los últimos tiempos, cuando nuestro país ha crecido durante tres años consecutivos por encima del 3%. El corto periplo del actual presidente del Gobierno nos está sumiendo en una alarmante inestabilidad. Su actitud irresponsable, y la dependencia de los apoyos radicales que recibió en la moción de censura, tiene a los españoles sumamente preocupados.

Hasta el momento, ha concedido prebendas inaceptables a independentistas vascos y catalanes: ha prometido el acercamiento de los presos etarras y ha levantado el control sobre las cuentas de la Generalitat a pesar del riesgo de malversación que ello supone con Quim Torra al frente. Incluso está dispuesto a podemizar RTVE a favor de su gran rival político, Pablo Iglesias, y de sus periodistas de cámara. A riesgo, incluso, de hacer imposible la viabilidad interna del Ente por la gran división que crearía. No obstante, una subida de impuestos de 8.000 millones de euros es, sin duda, de lo peor que le podría pasar a nuestro país, ya que atañe directamente al bolsillo de todos los ciudadanos y zarandearía los cimientos de la recuperación económica.

En vez de optar por el control de gasto para acometer los ajustes adicionales que propone la Unión Europea y que se cifran en 15.000 millones de euros, prefiere cercenar cualquier tipo de evolución económica positiva gravando los bolsillos de los españoles. Algo que una persona de la experiencia y el conocimiento de la ministra de Economía, Nadia Calviño, debería desaconsejar por completo. Una demostración más de que la moción de censura contra Mariano Rajoy va camino de salirle muy cara a los ciudadanos, que tendrían que pagar los regalos que Sánchez y el PSOE están haciendo a los radicales vascos y catalanes. Rajoy y su equipo, con especial mención al trabajo de Fátima Báñez, habían dejado España preparada para llegar a los 20 millones de puestos de trabajo en 2020. A este paso, no sólo será imposible alcanzar ese registro, sino que además se pondrá en peligro la recuperación económica que tanto sacrificio ha costado.

La oposición vacante
Cuando PP y Cs regresen al escenario se toparán con un mapa político nuevo construido a base de hechos consumados
Ignacio Camacho ABC 30 Junio 2018

Tranquilos, que algún día comparecerá la oposición, si para entonces Sánchez no ha convocado elecciones. En algún momento del año, quizá cuando los terroristas presos estén cerquita de sus casas y a punto de «progresar de grado» -eufemismo oficial de excarcelación progresiva-, o cuando los líderes del procés duerman bajo la custodia de Torra, o cuando el PSOE y Podemos se hayan puesto de acuerdo para nombrar a pachas al ministro de la televisión pública, o cuando el Gobierno haya subido por decreto los impuestos, o cuando transfiera nuevas competencias al País Vasco, o cuando decida por su exclusiva cuenta la política sobre inmigrantes y refugiados, acaso entonces los españoles puedan conocer qué opinan el PP y Ciudadanos sobre esta sucesión de hechos consumados. Sin prisa, porque nada de eso lo puede evitar al fin y al cabo, y entre unas cosas y otras ya mismo llegan las vacaciones de verano. Con suerte, además, el presidente se decide a desenterrar a Franco y los dos partidos del centro-derecha encuentran alguna excusa para no pronunciarse sobre un asunto tan antipático.

Los populares ya la tienen, en realidad: están eligiendo a su líder y no se les puede molestar en tan delicado proceso. No se han interesado en él muchos afiliados, la verdad sea dicha, pero eso es lo de menos; sus dirigentes están entretenidos con el frente partidario abierto. Aunque cinco de los seis candidatos son diputados en el Congreso, deben de considerar que pronunciarse sobre los asuntos de la gobernación del país viola de algún modo la autonomía del debate interno. Para algo está de guardia Rafael Hernando, ese portavoz tan sutil y discreto al que de todos modos deberán un homenaje cuando acaben de discutir entre ellos. Los votantes que queden pueden esperar o acudir a las redes sociales, como muchos están haciendo, a expresar sus propios criterios. Sin incordiar, que esto de elegir nuevo jefe es un trabajo muy serio y ya dice el Eclesiastés que cada cosa requiere su tiempo.

En cuanto a Cs, parece que aún tiene que digerir un poco más la moción de censura. Decidir si es de izquierdas o de derechas y si algunas de las medidas del Gabinete de Sánchez son lo bastante modernas o regeneradoras para poder hacerlas suyas. Respetar los cien días de gracia que todo gobernante merece y estudiar la situación sin precipitarse en urgencia estratégica alguna; con la misma calma desplegada tras ganar las elecciones en Cataluña.

No hace falta que corran; el apremio siempre fue un mal consejero. Pero cuando alguna de las dos fuerzas vuelva a comparecer, si es que logran sacudirse el desconcierto, es probable que se topen con un nuevo consenso construido por los socialistas con el nacionalismo y con Podemos. Que entre gesto y gesto, el presidente haya dibujado un nuevo mapa político sin encontrar otro obstáculo ni otra respuesta que un desolador silencio.

Fin de la dispersión
Cuando ETA pierde la memoria y los asesinatos se ocultan en el tiempo

Las víctimas del terrorismo piden a Sánchez la colaboración con la Justicia antes de los traslados y advierten de los falsos arrepentimientos
Alejandro Requeijo www.vozpopuli.com 30 Junio 2018

Las víctimas del terrorismo pedirán al presidente Pedro Sánchez que no acerque a ningún preso etarra que no rompa con su pasado y muestre arrepentimiento. Y advierten que la única manera de acreditar ese repudio es colaborando para esclarecer los atentados pendientes, más de 300. El rechazo a la banda fue el requisito que fijó otro Gobierno socialista la pasada década, cuando ETA aún existía, para que los reclusos terroristas pudieran acogerse a beneficios y traslados en la llamada ‘Vía Nanclares’. Pero en la mayoría de casos aquella condición se saldó con escritos genéricos que luego se tradujeron en una amnesia en los tribunales a la hora de aportar datos sobre sus acciones pasadas y sus compañeros.

Uno de los exponentes de esta realidad es el histórico Valentín Lasarte, quien disfrutó de permisos de salida de la cárcel por manifestar su arrepentimiento. Antes de eso, a finales de noviembre de 2006, acudió como testigo al juicio contra 'Txapote' por el asesinato de Gregorio Ordóñez. Ante el tribunal, Lasarte -ya condenado por estos hechos- dijo no recordar los detalles porque habían pasado muchos años. La abogada de la AVT, Carmen Ladrón de Guevara, recuerda a Vozpópuli que hubo que preguntarle incluso si recordaba estar casado. El etarra no quiso confirmar ni siquiera eso.

Años después, en mayo de 2011 la Audiencia Nacional juzgó a otro miembro del comando por el mismo caso, Juan Ramón Carasatorre. “No recuerdo los hechos concretos, sólo sé que ellos formaban parte del grupo, pero no recuerdo su participación concreta”, dijo el terrorista, según recuerda la hemeroteca. Meses después, juzgaron de nuevo a Carasatorre por el asesinato en 1994 del policía Alfonso Morcillo. Lasarte confesó haber participado en los hechos, pero dijo no recordar si también intervino el acusado. Carasatorre acabó absuelto por falta de pruebas.

"Actitudes ambivalentes"
A pesar de ello fue incluido en la 'vía Nanclares' y empezó a pedir permisos de salida. El 12 de marzo de 2012 el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, denegó su excarcelación precisamente alegando “ciertas actitudes ambivalentes en los juicios”. La colaboración con la Justicia sí es un requisito para acceder a estos beneficios, sin embargo, el 7 de mayo de 2013 la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional le concedió salir tres días de la cárcel.

El encargado de redactar el auto al que ha tenido acceso este periódico fue el actual ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Destacaba aspectos como su arrepentimiento, su conducta, su participación en talleres restaurativos con las víctimas, pero pasaba de puntillas sobre la colaboración. Ya disfrutando de permisos de salida, en 2014, durante otro juicio a Carasatorre por el asesinato en 1995 del brigada Juan Santamaría, alegó haber olvidado detalles del atentado ya que había "dejado atrás esa etapa". Quedó definitivamente en libertad en 2015. A día de hoy todavía no se sabe quién disparó a Gregorio Ordóñez en el restaurante La Cepa de San Sebastián.

El de Lasarte no es un hecho aislado, sino la tónica general entre quienes dieron el paso de desvincularse de la organización aún con el coste personal de ser marginados por el siempre cohesionado entorno etarra, que les veía como traidores. Otro ejemplo es Urrusolo Sistiaga, otro de los disidentes de la banda, que en 2015 también dijo no recordar a su compañero de comando Narváez Goñi cuando fue juzgado por el asesinato a tiros de dos policías en 1991. Ambos integraron el comando de liberados Ekaitz, que planeó actos terroristas de cara a los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.

Ni siquiera datos periféricos
“Muchas veces basta con que reconozcan datos periféricos, pero ni me contestó si aparcaban la furgoneta en el Camp Nou. Él pidió declarar por videoconferencia, generalmente suelen rehuir comparecer en persona”, recuerda la letrada Ladrón de Guevara. Ibon Etxezarreta es el último vestigio de la ‘Vía Nanclares’. Todos los demás ya se encuentran en libertad. El pasado marzo compareció también como testigo en uno de los 300 casos sin resolver. En el banquillo se sentaba el etarra Sergio Polo por la muerte del comandante Luciano Cortizo.

Según explicó el fiscal, Etxezarreta dijo hace años que Polo, alias 'Lur', había pertenecido al comando que atentó por orden de la entonces líder de ETA Soledad Iparraguirre, alias 'Anboto'. No obstante, el presunto arrepentido dijo no recordar ya aquellas instrucciones de 'Anboto'. Si la colaboración es la línea roja que las víctimas quieren fijar al Gobierno socialista, también lo es para los presos de la banda, que siempre han rechazado la delación (así llaman a la colaboración) y el arrepentimiento. Lo cierto es que la legislación penitenciaria no incluye estos requisitos a la hora de fijar el lugar en el que tiene que cumplir condena un preso. Es una prerrogativa exclusiva del Gobierno.

Otro ejemplo es el de Caride Simón, condenado por la matanza de Hipercor. El 24 de junio de 2015 participó como testigo en el juicio contra ‘Santi Potros’ por atentar contra una patrulla de la Guardia Civil en Barcelona en 1987. Según las crónicas del juicio “evitó incriminar directamente a 'Santi Potros' como el responsable de las órdenes de atentar contra las Fuerzas de Seguridad”.

Disidentes, no arrepentidos
La periodista especializada en seguridad y terrorismo Ana Terradillos publicó en 2016 el libro ‘Vivir después de matar’ (Esfera de los libros) a partir de sus entrevistas con 11 de los etarras de la 'Vía Nanclares'. En su investigación se refiere a ellos como “disidentes”. “Ellos no quieren que se les llame arrepentidos porque es el término que usaba ETA para llamarles traidores, lo cual generó dudas en muchos sectores acerca de su arrepentimiento real”, explica la periodista, que recuerda el estigma que ese término tiene en el colectivo de presos de ETA.

También a través del libro ‘Lo difícil es perdonarse a uno mismo’ (Península), el etarra Iñaki Rekarte mostraba su arrepentimiento y excusaba la falta de colaboración. En mayo de 2015, en una entrevista concedida a Europa Press se le preguntó cuál fue la colaboración con la justicia que prestó él para acceder a la ‘Vía Nanclares’: “Pues no lo sé (silencio). Algunas veces me han preguntado eso y no sé, yo creo que el conjunto que hemos estado ahí, personas concretas de Instituciones Penitenciarias y presos, ya hemos hecho bastante. Qué vas a esclarecer si yo te hablo de una cosa de hace dos décadas y media, con 18 años (de edad) en un sitio en el que yo entré y salí. Si yo no conozco a ni a Dios ahí”.

En ocasiones los miembros de la banda se han escudado en que los comandos eran compartimentos estancos en los que apenas se conocían datos del compañero. Ese argumento no vale para los puestos dirigentes como el que ocupó Carmen Guisasola, otra de las etarras disidentes que tampoco aportó detalles de interés cuando tuvo que comparecer ante la Justicia.

La abogada Ladrón de Guevara recurre a otros ejemplos de colaboración efectiva en los tribunales como fue el caso de los etarras Soares Gamboa o Latasa Guetaria, quienes rompieron con ETA mucho antes de la 'vía Nanclares'. Desde la AVT consideran que los verdaderos arrepentimientos han partido siempre de una evolución interna personal y no de procesos auspiciados por los Gobiernos.

Competencias crecientes
Santiago González El Mundo 30 Junio 2018

Cada vez que hablemos de nacionalistas tenemos que hablar de elasticidad. Yo tuve mucha afición a esta idea desde los tiempos de Artur Mas, un hombre a quien cuadraba a la perfección el eslogan que el arquitecto Van der Rohe acuñó para definir el minimalismo: menos es Mas y a quien encasqueté el apodo de 'el increíble hombre menguante' en homenaje a la película de Jack Arnold, porque el tío no paraba de achicar legislaturas para sacar votos y escaños y en cada elección sacaba menos votos y escaños que en la bienal anterior.

Que todo es manifiestamente empeorable como acertó a definir el tal Murphy es ley de vida, solo hay que fijarse en que le sucedió Puigdemont y a este esa nulidad intelectual y moral que responde al nombre de Quim Torra. Pero no era de estos, de quienes me proponía hablar hoy, sino de sus homólogos vascos. O sea, de Urkullu. Bastaría compararlo con Torra para que se revele ante nuestros como u8n completo estadista. Lo que distingue a mis nacionalistas de los catalanes es que los míos son más listos y hasta más responsables. Total que crece ante mis ojos la talla de Urkullu como a él mismo le crece la lista de transferencias pendientes, esa prueba de la mala fe de Madrid que se niega sistemáticamente a la completitud del Estatuto.

Uno viene oyendo hablar del tema desde siempre, con recuerdos nítidos desde 1985, año en el que Pujol consiguió la transferencia de Prisiones, mientras el PNV no podía.

En 1993, el hombre que ejercía de consejero de Presidencia y Desarrollo Autonómico de Ardanza, Joseba Zubia, redactó un informe que lleva su propio nombre, aquí somos muy dados: le ponemos el nombre de pila al primogénito, al informe sobre transferencias pendientes o al plan soberanista cuyo autor lo bautizó como 'Plan Ibarretxe'. Bueno, pues el informe de las transferencias pendientes se llamó 'Informe Zubia' y las cuantificaba en 35. Entre ese año y 2011 se realizaron 34 transferencias que otro informe del Gobierno vasco fechado el 22 de septiembre de 2017 repartía como sigue: en 1994, nueve; en 1996, seis; dos en 1998, una en 1999; dos en 2009,; otras dos en 2010 y doce en 2011. Un total de 34.

Ustedes, que serán almas simples como uno mismo, habrán hecho el cálculo: 35 menos 34 da un resultado de una transferencia pendiente para que podamos descansar tranquilos. Bueno, pues no, son 37, dos transferencias más de las que nos debían cuando Zubia echaba cuentas. Nadie en el entorno de Sánchez, ni el propio Sánchez habrá hecho esta cuenta elemental y el PNV se cobra como acostumbra varias veces la factura. ¿Cuáles son las competencias autonómicas? Pues las que determina el Estatuto además de aquellas competencias del Estado que pueden ser transferidas en virtud del artículo 150.2 de la Constitución. Eso lo determinará en cada momento el Gobierno Vasco. La completitud del Estatuto es el horizonte.

No sé si mi señor Sánchez comprenderá estas razones elementales. Yo a él sí le comprendo. Después de todo, si se ha tomado en serio a tipos como Rufián y Torra, ¿como no entender que se tome muy en serio al lehendakari Urkullu?

¿Encallados o encanallados?
Manuel Cruz El Confidencial 30 Junio 2018

Los episodios se suceden de manera incontenible y, por añadidura, a menudo varían de aspecto, pero la lógica con que se los analiza y valora permanece invariable, siempre idéntica a sí misma. Se trata de convertir cuanto pueda ocurrir y resulte susceptible de ser criticado en mera anécdota, en caso aislado que nada significativo representa. Estoy hablando de Cataluña, por si alguien no se había dado cuenta. Así, tanto da, por mencionar lo más reciente, que el mismísimo 'president' de la Generalitat, la televisión pública catalana o la expresidenta del Parlament (nada menos que en su momento la segunda autoridad de esta comunidad autónoma) escriban artículos, hagan comentarios jocosos o cuelguen en sus cuentas tuits de contenido inequívocamente supremacista, racista o xenófobo. Si alguien pensaba que opiniones de ese tipo constituían en materia de ideas una especie de líneas rojas que ningún político o personaje público en su sano juicio se atrevería a traspasar, ha quedado claro que andaba muy equivocado.

Pero para que la lógica funcione a pleno rendimiento y de manera satisfactoria no basta con convertir lo que cualquiera consideraría como categoría (o al menos como categórico) en simple anécdota. Se requiere también que, respecto a los adversarios políticos, la más mínima anécdota protagonizada por estos y susceptible de ser instrumentalizada adquiera automáticamente el rango de categoría. La estrategia tiene, además, la cómoda ventaja de que no hace falta rebuscar gran cosa: la menor insignificancia sirve. Baste con recordar la enorme rentabilidad en publicidad que el independentismo extrajo del inaceptable grito ("¡a por ellos!") que unos cuantos descerebrados que solo a sí mismos se representan (y con dificultad) lanzaron al paso de las fuerzas de la Guardia Civil que se dirigían a Cataluña poco antes del pasado 1 de octubre. Tanta ha sido la rentabilidad, que se ha convertido en la descalificación favorita que los independentistas han ido dirigiendo al adversario que en cada momento pretendían atacar, acuñando expresiones como el "bloque del 'a por ellos'" o el "jefe del Estado del 'a por ellos'" por mencionar solo un par de ejemplos.

Por supuesto que, llegados a este punto, cualquiera podría preguntarse: pero ¿acaso de una u otra manera no ha sido siempre así?, ¿no es la descrita una práctica argumentativa habitual, especialmente en el debate político? Por supuesto que sí, pero esa respuesta afirmativa, lejos de tranquilizarnos, debería constituir motivo de específica preocupación. Aunque las realidades sean sustancialmente diferentes y no se trate de comparar lo incomparable, en un punto al menos se podría establecer el paralelismo entre la situación que durante años se vivió en el País Vasco y la que hoy se vive en Cataluña. Hace poco más de dos meses, Ramón de España, con la fina ironía que le caracteriza, presentaba en un artículo titulado "A buenas horas, mamarrachos" una tipología que, cambiando "asesinos" por "líderes del 'procés'" y "putrefacción" por "responsabilidad", sería aplicable a la situación catalana. Podía leerse en dicho texto: "el País Vasco se compone de ciudadanos en diferente grado de putrefacción moral: los asesinos, los que les aplaudían, los que no aprobaban sus métodos, pero los encontraban disculpables, y los que no estaban de acuerdo con la situación, pero callaban como muertos y seguían comiendo 'pintxos' tranquilamente".

Con toda probabilidad sean los miembros del tercer grupo quienes más recurren a la lógica a la que nos venimos refiriendo. Lo hacen cada vez que juzgan con benevolencia paternalista los comportamientos de aquellos de los que, con la boca pequeña, declaran discrepar. Así, no es raro que resten importancia a los renuncios y contradicciones de estos últimos comparándolas con las por otra parte inocuas de los aficionados al fútbol, de los niños, de los creyentes y otras figuras similares. De la comparación terminan infiriendo, entre otras cosas, la conveniencia de no llevar a cabo ninguna acción, por correcta y justa que sea, que pueda molestar en alguna medida a tan sensible y escasamente racional sector. Una de las expresiones más utilizadas por parte de los miembros de este grupo para censurar lo que en sí mismo no resulta censurable es la de que una determinada iniciativa o medida "no ayuda nada" a la resolución del conflicto. Como si solo correspondiera a una de las partes la responsabilidad de apaciguar los ánimos, en tanto que a la otra no le resultara exigible la menor contención ni prudencia.

El planteamiento se sostiene con gran dificultad. Uno puede aceptar el argumento de que —por poner un ejemplo de hace no tanto— la prohibición de asistir a un acto deportivo como la final de la Copa del Rey de fútbol vestido con camisetas de un cierto color o con una determinada leyenda, por más ajustada que esté dicha prohibición a la normativa por la que se rige este tipo de actos, no contribuye al sosiego y a la reconciliación. Sin embargo, no se acaba de entender la razón por la que no se aplica el mismo reproche a quienes planifican el boicoteo a unos símbolos que sin duda ellos consideran ajenos a su sensibilidad, pero que otros ciudadanos sienten como muy suyos, a veces hasta el extremo de emocionarles vivamente. ¿Ayuda en algo que se nos escapa ese tipo de boicoteos y faltas de respeto, o es que hay quienes vienen de serie exentos de la responsabilidad de contribuir a rebajar el conflicto, mientras que otros, sin que se termine de saber por qué, se encuentran obligados a ello?

Pero, como señalábamos al principio, no se trata de enredarse en la casuística o de debatir sobre un ejemplo u otro, sino de atender a la lógica subyacente a todos ellos. Si nos colocamos en esa perspectiva, lo que se hace evidente es que lo que podríamos denominar la lógica de la benevolencia, que convierte todo lo propio en anécdota y lo ajeno en categoría (con su corolario práctico correspondiente: la política del contentamiento, por utilizar la expresión del federalista canadiense Stephan Dion) deja sin pensar lo que realmente importa, que es por cierto lo que más problemas plantea.

Porque lo grave no es el ventajismo de declararse ofendido y agraviado por prácticamente cualquier cosa, mientras que al mismo tiempo se le resta toda trascendencia a las ofensas que uno pueda llevar a cabo, sino el efecto que semejante actitud termina por provocar. El independentismo catalán ha llevado a la exasperación la estrategia, heredada del nacionalismo, de mantener la cohesión de los suyos a base de alimentar el enfrentamiento con el enemigo exterior (España, los españoles…), como si le resultara de todo punto inimaginable que pudiera existir un rechazo a sus tesis que surgiera del interior mismo de la sociedad catalana. No parece darse cuenta de que cuando ataca, ofende o insulta con impune ligereza a ese presunto enemigo exterior está atacando, ofendiendo o insultando a la vez a más de la mitad de catalanes que, sin renunciar a serlo, se siente también identificado con dicho enemigo (entre otras razones porque no lo considera tal), beligerancia irreductible con la que no hace más que ahondar la fractura interna en Cataluña.

Una fractura que si el independentismo niega de manera sistemática no es porque esos otros catalanes que no comulgan con su proyecto político le resulten invisibles sino por algo, si cabe, todavía peor: porque los considera, directamente, inexistentes. La cosa no tiene nada de casual. El victimista es incapaz de pensarse a sí mismo provocando daño alguno. Perdería su impoluta condición de víctima, en la que, a salvo de cualquier reproche, tan confortablemente vive instalado.
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