AGLI Recortes de Prensa   Sábado 7 Julio 2018

Subir impuestos no es el camino
EDITORIAL El Mundo 7 Julio 2018

El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido enmendar en la práctica unos Presupuestos que prometió respetar en el debate de la moción de censura. Sin especificar la cuantía, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunció el jueves que subirá el techo de gasto para poder llevar adelante su política expansiva. De seguir los consejos de Unidos Podemos, podría hacerlo hasta en 15.000 millones, algo absolutamente incompatible con la tarea impuesta a España por la UE de reducir el déficit público. Nuestro país se ha comprometido con Bruselas a bajarlo hasta el 2,2% del PIB este año y al 1,3% el próximo, desde el 3,1% con el que se cerró el ejercicio de 2017. Sería una grave irresponsabilidad echar por tierra el esfuerzo realizado por todos los españoles para sortear la crisis gracias a la aplicación de las políticas de austeridad y de reducción del gasto público. Pedro Sánchez debe entender que las obligaciones comprometidas por España con nuestros socios comunitarios también le afectan a él, por más que se vea arrastrado a pagar la cara factura contraída con los partidos que le llevaron hasta La Moncloa. No debe olvidar el nuevo presidente del Gobierno que nuestra economía es la única que todavía se encuentra bajo vigilancia de la Comisión Europea y sometida al procedimiento de déficit excesivo.

Montero anticipó que, para poder hacer frente al incremento del gasto que prepara el Gobierno, se van a imponer nuevos tributos, lo que supone una estafa a todos los ciudadanos. Porque aunque nominalmente los principales afectados serán las empresas, los bancos y las grandes corporaciones multinacionales, lo cierto es que las nuevas cargas terminarán repercutiendo sobre la clase media trabajadora. En primer lugar, Montero anunció que pretende subir el tipo efectivo del Impuesto de Sociedades del 12% al 15% y limitar, además, el uso de deducciones en la cuota. Es obvio que este aumento de las tarifas a las empresas tendrá consecuencias negativas sobre el empleo, en un momento en el que el paro está descendiendo gracias, entre otras medidas, a la reducción de los costes de contratación y despido impulsados por el Gobierno de Rajoy. Y el incremento del gasto empresarial con finalidad recaudatoria conllevaría una subida de precios de la que tendrán que hacerse cargo los consumidores.

Montero adelantó también su propósito de recuperar la llamada tasa Google que no pudo aplicar su antecesor en el cargo, Cristóbal Montoro. Con ella se podrían recaudar unos 600 millones de euros, si se logra que las grandes empresas tecnológicas coticen por los beneficios obtenidos en nuestro país, mientras se tramita una ley comunitaria que ponga fin al ventajismo fiscal del que disfrutan muchas de estas compañías.

El Gobierno persigue recaudar, además, a través de un impuesto especial a la banca para ayudar a financiar la Seguridad Social y pagar las pensiones. El sector, del que se pretenden recaudar 1.000 millones, ya ha advertido que no comparte la medida, por lo que podrían ser los clientes los que terminasen por pagarlos en los diferentes productos bancarios. Los inversores ya han mostrado su preocupación por un impuesto que introduce un elemento de inseguridad jurídica en un momento de creciente incertidumbre en los mercados internacionales.

Finalmente, serán también los ciudadanos los perjudicados con los gravámenes verdes, con los que se quiere penalizar a los productos contaminantes, como el gasoleo y la gasolina y los residuos de bolsas de plástico. Subir los impuestos para hacer electoralismo significa empobrecer a los trabajadores.

Achaques de la oligarquía
Juan Manuel de Prada ABC 7 Julio 2018

Cualquier profesor de ciencia política podría utilizar las vicisitudes de las primarias que en estos días celebra el Partido Popular para ilustrar las teorías que Robert Michels expone en su libro clásico Los partidos políticos. Es en esta obra donde Michels enuncia su célebre «ley de hierro de las oligarquías», que nos enseña que los partidos políticos, a la postre, son tan sólo organizaciones burocráticas a través de las cuales las oligarquías defienden su hegemonía.

Para Michels, a través de estas organizaciones se logra «el dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegantes». Así ha ocurrido en las filas populares, cuyos afiliados han sido convocados para elegir a su nuevo líder… y no han hecho otra cosa sino favorecer una falsa «circulación de las élites». Este trampantojo -nos explica Michels- se realiza a través de muy variados aspavientos: a veces, se escenifican fricciones y confrontaciones en el seno de la oligarquía, incluso destronamientos y guerras intestinas; pero tales aspavientos no tienen otro objeto sino dejar lampedusianamente las cosas como estaban, ofreciendo a las masas la impresión de que se han operado grandes cambios. Así, por ejemplo, resulta en verdad hilarante que los afiliados de un partido que, al convocar estas primarias, parecía asumir la necesidad de una renovación elijan como paladines de esta misión inaplazable… a la mujer que más poder atesoró en el depuesto gobierno, responsable directa de algunos de sus errores más gruesos (causantes, por cierto, de la desafección de sus votantes), y a un joven acorralado por un currículum de tócame Roque que durante años defendió ante las cámaras esos mismos errores gruesos. Es como si los afiliados del Partido Popular se hubiesen convertido en una prolongación de lo que irónicamente llamamos «aparato» (o sea, la organización burocrática que acapara el poder y lo reparte entre sus acólitos), cómplices de los errores que han empujado a su partido hasta el barranco.

No en vano Michels afirmaba descarnadamente que un partido político no es otra cosa, al fin y a la postre, sino la «organización metódica de sus adeptos», que están imbuidos por el espíritu de su burocracia, modelados por ella, conformados a su imagen y semejanza. Y -añadía Michels-, «a medida que la organización aumenta de tamaño, la lucha por los grandes principios se hace imposible»; hasta el punto de que, para reclutar votos y militantes, «hay que rehuir una política basada sobre principios estrictos». Resulta, en efecto, revelador que la ganadora de esta primera vuelta de las primarias del Partido Popular sea una mujer de principios intercambiables con cualquier político de la facción adversa; y que quien va a disputarle la victoria se proclame delfín de quienes en su día condujeron a la derecha española hasta el barranco, favoreciendo rapiñas y claudicaciones ideológicas diversas, para ahora pavonearse desde el retiro como salvapatrias.

Inevitablemente, en estas oligarquías donde ya no se defienden principios acaba ocurriendo lo que describía Michels: «Los grandes conflictos de opinión son cada vez menos combatidos en el campo de las ideas y degeneran cada vez más hacia luchas e invectivas personales, para plantearse por último sobre consideraciones de carácter puramente superficial». El Partido Popular parece la encarnación exacta de las teorías de Michels.

El desafío del resurgimiento
JAVIER REDONDO El Mundo 7 Julio 2018

La noción de nueva política es reciente en el lenguaje común pero no tanto en la literatura sobre partidos. Comenzó a emplearse en los años 90, cuando los partidos tradicionales manifestaron sus primeros síntomas de declive: las organizaciones se atrofiaron, la lealtad de los votantes disminuyó -o la volatilidad aumentó-, nuevos actores comenzaron a irrumpir en el proceso político y la identidad ideológica y programática se debilitó. En suma, los partidos eran percibidos ya como organizaciones excesivamente burocratizadas y además muy similares entre sí. Algunos autores hablaron entonces de las tres Des: decaimiento, declive y descomposición de los partidos. Hoy el Partido Popular se enfrenta al colosal desafío de sustituirlas por las tres Erres: reaparición, revitalización y resurgimiento.

Se sugerirá que exponer como reto el primero -reaparición- es exagerado, ya que el PP es la fuerza más votada de España según el último test válido, las elecciones generales de junio de 2016. Sin embargo, encarar esta cuestión es fundamental para interpretar el sentido de las primarias, que han revelado el cruce de varias disputas. Una de ellas se ha producido sobre el eje gestión contra marca, o lo que es lo mismo, Gobierno frente a organización. Esto es, el PP gobernó desde 2011 hasta hace apenas un mes, pero lleva unos cuantos años desaparecido. El votante popular sabe que vota a su partido o desconfía de los adversarios, pero en gran medida ignora lo que vota cuando lo hace. Dicho de otro modo: los electores se decantaron por la seguridad y la certeza durante un tiempo de inestabilidad e incertidumbre. Algo que como bagaje programático resulta insuficiente.

El partido se desvaneció y descompuso como fuente de ideas y valores con los que nutrir al Ejecutivo y a la sociedad. Se trasladó la percepción de que las políticas implementadas obedecían a la necesidad, no a principios. El PP se convirtió poco a poco en un partido de cuadros, con muchos cargos pero poca actividad. Ofrecía oportunidades y expectativas de colocación y no exigía una militancia activa ni la defensa articulada de un proyecto. Este aspecto también es fundamental para entender lo que puede ocurrir en el PP en el futuro, pues la victoria de Sáenz de Santamaría lo aproxima hacia un modelo de partido-plataforma. La ex vicepresidenta cuenta con algo más de un tercio de la organización para reivindicar la total transversalidad de su propuesta. Ella no es aparato. Ha sido todo el tiempo Gobierno, para bien y para mal: promete y ofrece poder -reparto de incentivos- y experiencia en su gestión, pero cuenta con el hándicap de que sea precisamente esto último lo que se le evalúe. Ya se ha escrito aquí que el hecho de que el número de inscritos para votar en las primarias coincidiese con el número de candidatos de 2015 proporcionaba un indicio nada desdeñable: saber en quién depositan los pretendientes de cargos su confianza para satisfacer sus aspiraciones. En suma, Sáenz de Santamaría propone reaparecer en el poder, y no tanto que reaparezca el partido.

La segunda erre es la revitalización. En este punto Casado ha jugado un papel decisivo. Su candidatura y excelentes resultados muestran que las posibilidades de energizar el partido pasan por él. Por tanto, no sólo por la exigua diferencia entre los dos candidatos más votados por los inscritos sino también por la necesidad de revitalización, la pugna debe llevarse hasta el final. Principalmente porque el PP está en transición. O sea, el próximo Congreso es precongresual. Dentro de dos semanas los populares no resolverán su crisis. Pese a lo atropellado del proceso de primarias, imprevisiones, descuidos, disfunciones y algunas chapuzas, la convocatoria resultaba perentoria. Por la dinámica y procedimiento establecido -y además por los resultados de las primarias-, el Congreso no va a resolver cuestiones pendientes sino urgentes.

Es normal que un partido conservador introduzca mecanismos de corrección tras la elección de las bases. Por otro lado se ha insistido poco en que 2.612 compromisarios de los 3.134 fueron elegidos el jueves por los inscritos. El resto, 522, son natos. La lógica de las organizaciones es que sus élites garanticen cierta continuidad y estabilidad durante los periodos de cambio. Así han funcionado tradicionalmente todos los partidos. Por eso precisamente este congreso es de transición. El PP no acomete su refundación de golpe. Aunque debe saber -sobre todo sus compromisarios- que es inaplazable e inevitable, sobre todo porque el centro derecha está partido en dos.

Por otra parte, muchas voces autorizadas han echado en falta en las primarias un debate de ideas. No lo ha habido, si bien no es ni decisivo ni apremiante aunque pronto será crucial. Unas primarias resuelven esencialmente dos cuestiones y media. Una, la del liderazgo; y dos, el modelo de partido. Sobre estos asuntos versaron las primarias socialistas. El PSOE celebró previamente un comité federal crítico que le condujo a primarias, como el PP ha convocado unas primarias apuradas y desordenadas que desembocarán en un Congreso refundacional. Todo lo que no resuelva en este Congreso lo tendrá que hacer después. De modo que lo reprochable no es tanto la ausencia de debate programático -eso no se sustancia en primarias- sino que no haya habido referencias al modelo de partido, que fue el objeto de pugna entre los socialistas Díaz y Sánchez en 2017.

La otra media cuestión que se resolverá este mes sí tiene algo más que ver con las ideas; y Sáenz de Santamaría, Casado, los cuadros, burócratas y compromisarios tienen todo que decir sobre ello: la ubicación del partido respecto de sus adversarios y potenciales aliados. Díaz y Sánchez se enfrentaron no por la definición más o menos compartida -clásica o remasterizada- de socialdemocracia, sino por la posición del partido en relación con Podemos y el separatismo. El fondo del debate contenía ideas, pero primero decidieron sobre el emplazamiento, pues es más sencillo de transmitir a la opinión pública.

EL PP debe abordar el debate sobre su ubicación porque de ello depende su refundación y el futuro del centroderecha: cuál es su posición respecto de Ciudadanos y la distancia que le separa del actual PSOE. Los partidos ya no son cuerpos ideológicos compactos. Cambios sociales, culturales y tecnológicos han fragmentado las sociedades, divididas por micro-fracturas. Además, al aumentar los canales de participación, los partidos no son los únicos instrumentos de representación. Eso lo entendió bien Podemos, que se convirtió en un aglutinador de demandas tramitadas previamente por otros agentes -colectivos y movimientos sociales- con influencia. Sin embargo, los partidos deben tener para sobrevivir un decálogo de principios que lo identifique y articule coherentemente todas las cuestiones que trascienden -al menos en apariencia- el eje clásico izquierda-derecha.

Por tanto, entre Sáenz de Santamaría y Casado se ventilan cuestiones que deben debatir y exponer primero sobre el modelo de partido: plataforma electoral para ganar comicios o instrumento de transformación o influencia social; vertical u horizontal; si promover incentivos específicos o de identidad; si converger en el centro derecha y colaborar con Ciudadanos o competir por parte de ese espacio; si ser partido refugio o gozar de autonomía y autoestima programática; si asumir el rol que le adjudique el adversario o resurgir. He aquí la tercera erre: resurgimiento. Si el PP se conforma con ocupar el hueco que se le cede está condenado a la desaparición. La fase de resurgimiento está directamente vinculada a la argumentación de las razones de fondo por las cuales se adopta una determinada postura y se defiende una política, aunque sea impopular y supuestamente minoritaria. En eso consisten las ideas.

El PP ha experimentado con unas primarias peculiares que no tienen en sí mismas potencia suficiente para conjurar la desorientación y el delicado trance que atraviesa. El inminente Congreso depurará -quizá en dos acepciones-, refrescará y actualizará la formación, pero no acometerá la tarea nuclear: la refundación del espacio de centroderecha lleva su tiempo. Feijóo se ha percatado de esto. Lo reconoció cuando anunció que su compromiso con Galicia finaliza en 2020. Por eso un improbable pacto entre candidaturas, un acuerdo con terceros o que los compromisarios suscriban los resultados de ayer o decidan en función de sus atribuciones sólo ralentizará o acelerará el cambio. Todas las transiciones se hacen un poco a ciegas, pero cuentan con la determinación y el propósito firme de sus protagonistas. Para resurgir, el PP, por previa incomparecencia, está abocado a refundarse, al contado o a plazos.

Javier Redondo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III.

El declive del PP: diagnóstico y tratamiento
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  7 Julio 2018

¿Cuándo se j…ó el PP? La pregunta tiene su interés, pero aún más relevantes son otras: ¿Por qué entró en declive?; ¿tiene todavía salvación?; y, ¿cómo puede remontar el vuelo? Las causas por las que un partido político pierde el favor de sus votantes están bien tasadas y en el caso del PP son varias y conocidas las que le han llevado desde disponer en 2011 de mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado, del gobierno de trece comunidades autónomas, entre ellas nada menos que Madrid, la Valenciana, Galicia y Baleares, y de la alcaldía de cuarenta capitales de provincia, incluyendo la Villa y Corte, Valencia y Sevilla, a su presente postración. La combinación de numerosos escándalos de corrupción y la falta de reacción de la cúpula de la organización ante sus efectos electoralmente deletéreos, de un liderazgo carente de carisma y de una pasividad patológica, de la pérdida absoluta de referentes ideológicos, del incumplimiento sistemático de sus promesas electorales, de la nula voluntad de corregir los excesos sectarios perpetrados por la izquierda en las dos legislaturas precedentes y de su cobardía inane ante el desafío separatista en Cataluña, han acabado con la gran formación del centro-derecha en un lecho de hospital.

La constatación de que su número de afiliados activos no llega a la décima parte de la cifra oficial declarada ha sido el penúltimo clavo en el ataúd del charrán moribundo. Una parte sustancial de sus bases sociales han trasladado su apoyo a unas siglas emergentes percibidas como más fiables y equipadas con mayor determinación para combatir a los implacables enemigos internos que amenazan no ya la prosperidad, la cohesión o la paz civil de España, sino su propia existencia. No son tiempos para tecnócratas asépticos ni para burócratas fríos ni para pusilánimes políticamente correctos. Son días para gentes valientes, firmes en sus principios, dispuestos al combate de las ideas sin miedo al riesgo y rebosando convicción. Esta evidente necesidad descarta a Soraya Saénz de Santamaría como nueva cabeza de filas del liberalismo conservador habida cuenta de su completa implicación en el Gobierno que durante siete años ha debilitado al PP hasta extremos de mera supervivencia.

Todo apunta a que en el inminente Congreso extraordinario los compromisarios afines a la derrotada secretaria general se sumarán a los que respaldan a Pablo Casado para asegurarle la victoria y la exvicepresidenta acompañará a su antiguo jefe a los páramos desérticos del olvido. Si, eventualidad hoy poco probable, fuese ella la que al final alzase el trofeo, la desaparición de su partido a medio plazo quedará sentenciada. Los simpatizantes del PP que se han ido a Ciudadanos no volverán a confiar en una opción que elige para dirigirla a una de las primeras responsables de la línea estratégica y de acción que les impulsó a abandonarla.

El margen de maniobra que le queda al que presumiblemente será dentro de un par de semanas el flamante líder azul para devolver el ánimo a sus desmoralizadas huestes y regresar a la senda del éxito es muy estrecho y plagado de dificultades. Sin embargo, si no juega fuerte y su brazo se encoge al golpear la bola, está perdido y su organización abocada a la extinción. Su plan de actuación es tan simple como esto: acometer todo aquello que el sedente registrador de Santa Pola no quiso o no supo afrontar y, salvo en algunas pocas cuestiones concretas mayormente orientadas desde Bruselas, moverse en sentido contrario al de su abúlico antecesor. Por supuesto, como paso higiénico previo deberá limpiar su casa de cualquier vestigio de marianismo-sorayismo y asignar las principales responsabilidades a personas que estén comprometidas de verdad con los valores de la sociedad abierta y que posean el bagaje intelectual y moral adecuado para elaborar y defender las correspondientes políticas.

La prueba de fuego de su mandato y la auténtica prueba de la sinceridad de sus propósitos radicará en el esfuerzo que dedique y en los resultados que consiga a la hora de atraer otra vez a su estandarte a tantas figuras valiosas y ejemplares a las que la dirección anterior envió al ostracismo interior o que se dieron de baja hastiadas de tanta venalidad y tanta traición al proyecto que inspiró la refundación del PP hace veintiocho años.

Este es el panorama que ofrece la decadencia del PP y no tardaremos en saber si alberga todavía en su seno la energía y la lucidez suficientes para rectificar los tremendos errores del pasado o si estamos asistiendo a las postreras boqueadas de un cuerpo definitivamente extenuado. Dado que por suerte el relevo está listo y pletórico de salud, para los millones de españoles que creen en la libertad, en la igualdad de derechos, en el imperio de la ley, en un Estado no invasivo y en la unidad nacional, lo que le suceda en el inmediato futuro al inquilino de la planta séptima de Génova 13 será observado con más curiosidad que preocupación.

Donde P.Sánchez hace política social aumentando impuestos
Miguel Massanet diariosigloxxi 7 Julio 2018

Los milagros de los socialistas siempre acaban perjudicando a aquellos a los que pretenden ayudar: el pueblo español.

Sería absurdo sorprenderse de que el señor Sánchez faltase a la verdad, de que después de haber prometido que cuando llegara al poder en España inmediatamente convocaría elecciones o que no les subiría los impuestos a los ciudadanos; porque este señor es un verdadero mago en esto de ocultar sus verdaderas intenciones, algo que ha venido haciendo desde que consiguió que lo nombrasen secretario general del PSOE. La realidad ha demostrado que es práctica común, en todos aquellos que se promocionan para cargos públicos, el hacer grande promesas, el mostrarse muy cercanos al pueblo y el utilizar todos aquellos trucos que saben que pueden encandilar a aquellos bobalicones (no se los puede calificar de otra manera) que siguen cayendo en las mismas trampas cada vez que se dejan convencer con similares argumentos para seguir votando a aquellos que les han hecho ofertas de mejora de condiciones económicas que, cuando alcanzan el poder, casi nunca se llegan a plasmarse en realidades sino, más bien, en decepcionantes desengaños.

Si alguien hubiera pensado que, el señor Sánchez o sus ministros, iban a conseguir llevar a término todos sus planes sociales con los actuales PGE, heredados de sus adversarios el PP, y que han sido incapaces de mejorar a pesar de haberse opuesto a ellos cuando fueron presentados en las Cortes aunque, paradójicamente, cuando fueron rechazados por el Senado, por los mismos que los habían presentado a la aprobación de la Cámara Baja, en un juego de malabarismo político fueron los mismo socialistas los que se opusieron a su modificación. Curiosidades y contradicciones de la política española de los últimos años.

Lo cierto es que, a los pocos días de haberse hecho con el gobierno de España, de haber jugado al juego del escondite, amagando y prometiendo bajo mano a quienes los apoyaran para la moción de censura en contra del PP; aparte de que han salido a relucir todas las facturas que han tenido que pagar, por el apoyo recibido, a los nacionalistas vascos y catalanes y a los comunista bolivarianos de Podemos, sin importarles el descrédito que ha representado para el PSOE el haber tenido que recurrir a un “decretazo” para darles, al señor Pablo Iglesias y compañía, el control de RT1; hemos conocido, por las noticias de la prensa escrita y las TV, la novedad, por otra parte previsible, de que sin apoyo económico los proyectos de subvenciones, de sustentos a sus compañeros de ideología, las mejoras a ciertos grupos afines y la puesta en marcha de todo el proyecto de cambio que parecen dispuestos a poner en práctica, aun sabiendo que ello va a tener sus consecuencias en el endeudamiento del país, en su déficit público y, posiblemente en sus relaciones con Bruselas, que sigue atentamente la evolución que las izquierdas le están imprimiendo a nuestro país, cuando parece que han decidido dar un giro brusco a la política que le había imprimido el anterior gobierno del PP y que tan buenos resultados le dio, en orden a mejorar la situación de nuestras empresas, la industria, el empleo y nuestras relaciones internaciones que, entre otros objetivos, consiguió que los inversores foráneos volvieran a confiar en nosotros y volcaran sus inversiones otra vez en nuestros valores. La señora ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha amanecido con la noticia de que van a crear unos nuevos impuestos que, como es evidente que sucede cuando se produce un lance semejante, van a producir un empobrecimiento de la población española aunque, aparentemente, y parece que esta es la imagen que quieren dar ante el pueblo, van a ir dirigidos a la banca, sobre la cual se está estudiando un impuesto ( novedoso según las palabras de la ministra) al parecer destinado a financiar el gran agujero de la Seguridad Social; también se habla de un tipo mínimo del 15% en el impuesto de Sociedades, de modo que ninguna empresa pueda gozar de descuentos que pudieran hacer que su cotización a Hacienda pudiera ser inferior al 15% de sus beneficios. La ministra también ha reconocido que están trabajando sobre una vieja ambición de la izquierda de poner en marcha un impuesto medioambiental con el objetivo de gravar los “productos contaminantes”. Como la mayoría de ellos, son impuestos nuevos y, la ministra, ya ha anunciado que su intención es llevar los proyectos de Ley al Congreso con el objetivo de que entren en vigor en el 2019.

Ello nos lleva a una consideración que no creemos que sea gratuita. ¿Unas leyes para que entren en vigor en el 2019, es decir, durante el año previo a las elecciones y no, como es habitual que se promuevan, cuando hay cambios de Gobierno, durante la primera parte de la legislatura, a fin de que haya tiempo para comprobar sus efectos, no puede sino considerarse como una pretensión exagerada y, seguramente, más de cara a la galería que con la intención de sacarles provecho? En primer lugar, estos señores cuentan con apenas 84 escaños en el Parlamento y deben conseguir que todo es resto de partidos de las izquierdas y separatistas voten a favor para lograr que salgan aprobados, después de pasar por el Senado, donde lo más seguro es que vayan a salir rechazados. En segundo lugar, los efectos del nuevo mínimo sobre el IS, en todo caso se producirían en las declaraciones del 2020, cuando es posible que pudieran gobernar otros partidos que, quizá, no estuvieran de acuerdos con ellos y decidieran derogar las leyes y, en tercer lugar y quizá ello sea lo más importante: ¿Acaso las consecuencias de estos nuevos impuestos y del IS que se han sacado de la manga, piensan estos que nos gobiernan ahora que no van a tener efecto sobre el resto de ciudadanos que, forzosamente, van a estar obligados a pasar por las Orcas Caudinas de operar a través de la banca que, como es natural, no va a quedarse de brazos cruzados a la hora de repercutir, los nuevos impuestos que se les impongan, sobre las operaciones de sus clientes que, como es habitual que suceda, serán los que finalmente paguen las consecuencias del encarecimiento de los servicios bancarios.

Como siempre ocurre, todas las mejoras sociales (aumento de días de permiso a los padres, sanidad para todos los visitantes e inmigrantes, con papeles o sin ellos, aumento de las pensiones de acuerdo con el aumento del IPC del año, etc.) que parece que van a ser un beneficio para la ciudadanía acaban, cuando se contempla los resultados finales, por diluirse y quedar en nada, ya que lo conseguido por una parte es el mismo Estado quien te lo retiene por la otra y cualquier mejora que tenga que ser sufragada con más cargas o impuestos o retenciones, siempre acaba por convertirse en un mero placebo hacia el ciudadano que, si no es capaz de analizar detenidamente todo el recorrido de los impuestos, directos e indirectos, puede llegar a creerse que, en realidad ha salido beneficiado aunque, a la postre, el dinero que pase por sus manos, de una forma u otra, acaba siendo el mismo o muy parecido. También los carburantes, en este caso el diésel, un combustible que forma parte del coste de la mayoría de trasportistas españoles, de las calefacciones doméstica y utilizado en numerosas industrias, parece que también ha sido el objetivo de esta nueva ola de aumentos que se nos anuncian que se van a producir, en un intento de reducir el diferencial de precio existente con el resto de combustibles líquidos. En cuanto a la tasa Google parece ser que este impuesto se aplicaría a empresas con un "elevado" nivel de ingresos, pero el texto no las define con cifras, y será exclusivo para compañías que ofrezcan servicios digitales, "los más difíciles de capturar" por los sistemas tributarios. Es evidente que se va a tratar de un sistema harto complejo y hará falta ver cómo se lo van a tomar estas grandes empresas de servicios digitales.

Es evidente que la sombra del señor Montoro (seguramente hubiera tenido más éxito si hubiera militado en las filas socialistas) no se ha difuminado con la desaparición del gobierno del PP, ya que muchos de estos nuevos impuestos que ahora maneja la nueva ministra de Hacienda del PSOE, la señora Montero (qué curiosa coincidencia, apenas los apellidos de ambos políticos se diferencias en una sola vocal) como proyectos de los socialistas que, por mucho que nos cueste admitirlo, fueron ideas de nuestro anterior ministro de Economía, al cual seguramente le deberemos “agradecer” que les dejara una gran parte del “trabajo” hecho para que ahora sean sus rivales, los socialistas, los que se aprovechen de sus ideas.

O así es como, señores, desde la óptica de un simple ciudadano de a pie, hemos llegado a la nada agradable conclusión de que estamos atrapados en un cepo del que no sabemos quién será capaz de sacarnos: los socialistas del señor Sánchez junto a los nacionalistas catalanes y vascos por una parte y, desgraciadamente para toda la derecha española, por la posibilidad de que, pese a ser la más evidente segunda parte de lo que fue el señor Rajoy en el aspecto político y de relaciones con los separatismos, tenemos grandes posibilidades de que, la falta de perspectiva de muchos de los votantes del PP, su poco conocimiento del problema catalán y este miedo cerval de algunos a enfrentarse con la realidad, por dura que sea, ha vuelto a situar a la señora Sáez de Santamaría en el ojo del huracán, sin percatarse que, si llega ella a la presidencia del PP, será una mera continuista ( nunca segundas partes fueron buenas) de lo que ha sido la política errónea y pusilánime de don Mariano durante los dos últimos años de su presidencia. Mucho tememos que, con la señora Sáez de Santamaría al frente del PP, las posibilidades de una reforma del partido y de una recuperación rápida, de modo que pudiera estar en condiciones de enfrentarse al PSOE en las legislativas (las autonómicas y municipales, ya se dan por perdidas) del 2020, serán prácticamente nulas; dándose por descontado que, la sangría de votantes que se ha venido produciendo hasta ahora, en lugar de restañarse va a ser cada vez mayor.

En 14 meses no ha habido dictamen
C’s pide a Sánchez las conclusiones de la Alta Inspección sobre adoctrinamiento en Cataluña
OKDIARIO 7 Julio 2018

Ciudadanos ha reclamado al Gobierno los resultados del informe que se solicitó a la Alta Inspección Educativa tras la denuncia de casos de adoctrinamiento en las escuelas catalanas a través de los libros de texto. La formación ‘naranja’ pone en cuestión que el Ejecutivo se esté tomando esta situación como una urgencia, ya que, según apuntan, desde que se iniciaron los trámites han pasado 14 meses.

Fue el pasado mayo de 2017 cuando el Gobierno de Mariano Rajoy anunció que solicitaría “de manera urgente” un informe sobre la adecuación de los libros de texto a la currícula básica obligatoria.

Desde entonces, la formación que lidera Albert Rivera ha llevado a cabo diferentes denuncias sobre este tema en el Congreso. La portavoz de Educación de este partido, Marta Martín, preguntó al respecto a la patronal de editoriales de libros de texto (ANELE), en el marco de las comparecencias del Pacto de Estado de Educación. Su representante, según explica Ciudadanos, afirmó en su discurso que habían llegado a realizar 25 versiones de un mismo libro para adecuarlo las comunidades autónomas.

En relación con este asunto, el portavoz parlamentario Juan Carlos Girauta, realizó también una pregunta en la sesión de control del Pleno al entonces ministro de Educación, Cultura y Deporte, Iñigo Méndez de Vigo, que insistió en que el informe estaba solicitado. “Mientras, en agosto de 2017 ANELE salió a los medios para volver a denunciar la situación”, explica Ciudadanos.

“Puesto que el Gobierno continuó sin realizar comunicación alguna al respecto, Ciudadanos preguntó en junio de 2017 sobre la presunta financiación, por parte de editoriales de texto beneficiadas por el Decreto Marzá, de grupos independentistas asociados al referéndum del 1-O y a la política plurilingüista”, indica la formación en un texto registrado en el Congreso y recogido por Europa Press.

Cinco menciones sin dar datos
Hasta este momento, según indica, han sido cinco las ocasiones en las que el Ministerio de Educación ha hecho referencia en sus respuestas al procedimiento abierto en la Alta Inspección Educativa y al informe que esperaban de la misma, pero nunca han concretado sus resultados o su procedimiento.

Puesto que ya ha pasado más de un año desde la apertura del proceso sin recibir ninguna información medianamente relevante por parte del Gobierno, Ciudadanos ha visto necesario pedir estos datos al actual Ejecutivo a través de una iniciativa en la Cámara Baja, en la que, además reclaman explicaciones por un procedimiento que era de “urgencia” y ya tarda 14 meses.

Además, la formación ‘naranja’ quiere saber sí el nuevo Gobierno socialista tiene previsto poner en marcha medidas en relación a la adecuación de los libros de texto al currículo básico obligatorio.

DENUNCIAN ‘DEJADEZ DE INTERIOR’
Guardias civiles, hartos: ‘El Campo de Gibraltar es el nuevo País Vasco’
La Gaceta  7 Julio 2018

La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) recuerda al ministro que no dispone de tiempo para “dar solución al problema del Campo de Gibraltar que se ha encontrado en su mesa”.

“El Campo de Gibraltar se está convirtiendo en el nuevo País Vasco para los guardias civiles y sus familias. La gravedad de la situación ha alcanzado tal peligrosidad que los agentes ya estamos empezando a dejar a nuestras familias viviendo en otras ciudades por miedo a represalias, a la espera de pase el tiempo requerido para pedir un destino fuera de esta zona maldita, porque en eso se ha convertido esa zona de la costa andaluza”.

La Asociación Española de Guardias Civiles ha exigido al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, “medidas contundentes contra los narcotraficantes” y apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, después de que dos agentes resultaran heridos este martes al ser embestido su vehículo por otro de unos narcos en La Línea (Cádiz).

El nuevo incidente se produjo sobre las ocho de la mañana cuando los agentes acudieron a la playa de la Sobrevela de La Línea de la Concepción, donde se estaban produciendo desembarcos de droga.

Una de las patrullas intentó dar el alto a un todoterreno de los narcos que estaban operando en la playa y que, en lugar de detenerse, embistió el coche contra el de los agentes.

Los dos guardias civiles que ocupaban la patrulla, uno de los cuales llegó a perder el conocimiento a consecuencia del impacto, resultaron heridos con magulladuras y han tenido que darse de baja.

La Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) recuerda al ministro que no dispone de tiempo para “dar solución al problema del Campo de Gibraltar que se ha encontrado en su mesa”.

“Un problema que no se soluciona con envíos esporádicos de personal de refuerzo como se ha hecho hasta ahora, sino con una plantilla estable muy superior, calculamos que hacen falta unos 300 agentes más en la Comandancia de Algeciras”, añade.

La AEGC insiste en que “al déficit actual” de plantillas se unirá el hecho de que muchos agentes de la zona “esperan marcharse a un destino alejado de esta costa”.

Algunos de ellos habían regresado a su tierra “después de años luchando contra el terrorismo en el norte” y ahora “se tienen que enfrentar a otros delincuentes, tan peligrosos como los terroristas, pero aquí sin medios materiales y humanos.

La AEGC exige al ministro que “no cometa el mismo error de poner parches al problema como hasta ahora han hecho sus antecesores” y ordene ampliar las plantillas, constituya una unidad de acción con base en la zona, y dote de medidas de autoprotección a los agentes de la zona, así como que se cree “como se hacía en el norte” un complemento de singularidad para los agentes “que cada día, como se puede comprobar, se juegan la vida como cuando se luchaba contra el terrorismo”.

“Los guardias civiles estamos desesperados y desmoralizados por el olvido de cada inquilino del Ministerio del Interior y de la Dirección General. Estamos viviendo una situación límite que parece que no se percibe desde los cómodos sillones del Ministerio. Una vergüenza que tenemos que sufrir los que hacemos servicio a los ciudadanos”, denuncian.

CONTRA LA IMPOSICIÓN IDEOLÓGICA
VOX se posiciona ante las fiestas del ‘Orgullo’ gay
La Gaceta  7 Julio 2018

El partido presidido por Santiago Abascal ha publicado un comunicado para posicionarse sobre las fiestas del Orgullo LGTB que, durante diez días, se celebran en Madrid y en otras ciudades de España.

Según VOX, el Orgullo Gay se ha convertido en los últimos años en una “imposición institucional”, que ha llevado a la aparición de problemas de convivencia y a la vulneración de los derechos más elementales de los ciudadanos, fundamentalmente por los excesos que se cometen.

Además, afirma VOX que la “oficialización” de una acto en el que un colectivo privado subvencionado “celebra el orgullo que le causa una concreta práctica sexual” ha llevado a que se extienda el evento inicial hasta ocupar más de una semana de fiestas (desde el 28 de junio hasta el 8 de julio), invirtiendo en ello mucho dinero público, invadiendo lugares públicos y utilizando tanto instituciones como recursos municipales. Todo ello podría dar lugar a posibles abusos e irregularidades en la gestión del evento.

Por otra parte, VOX califica como “lamentable” la colaboración de todos los partidos del ámbito parlamentario en este asunto, garantizando que unos colectivos minoritarios puedan vulnerar con impunidad normas municipales y derechos fundamentales. De este modo, el partido presidido por Santiago Abascal se presenta como el único partido que denuncia esta situación y exige explicaciones a los responsables de gobierno municipal, autonómico y estatal.

En definitiva, desde VOX se denuncia:
“1º La ampliación desproporcionada de esta celebración impuesta por motivos ideológicos que ocupa ya más espacio en el calendario que cualquier fiesta de raigambre popular pese a ser privada y minoritaria.

2º La utilización de las instituciones para promoción y apoyo de unos colectivos concretos (banderas en balcones de ayuntamientos y organismos públicos) utilizando recursos (limpieza, seguridad…), espacios (calles, barrios, centros municipales…) de titularidad pública para la celebración de esta fiesta particular.

3º La inversión de dinero de las arcas públicas para apoyar esta celebración particular.

4º La vulneración de los derechos de los vecinos de los barrios, a los que se ha impuesto esta fiesta, a disfrutar de un tiempo de descanso, un horario limitado de ruidos y un barrio seguro y limpio.

5º Las actividades claramente escandalosas en los lugares públicos a la vista de adultos y menores que el tipo de celebración y el motivo hace que se produzcan sin que, quieres debieran hacerlo, velen por el respeto debido a la intimidad, conciencia y moral personal de los ciudadanos.”

Por todo ello, VOX pide una relación exacta del dinero público invertido, de los recursos públicos utilizados y de las normativas incumplidas con permiso municipal. Del mismo modo, el partido exige que los artífices y colaboradores de todos los partidos políticos implicados se hagan responsables de este tipo de actuaciones de las administraciones, amparadas únicamente por “motivos ideológicos” y “filiaciones personales”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
¿Qué hay que hacer en Cataluña?
José García Domínguez  Libertad Digital 7 Julio 2018

El carcelero Torra, ese mismo cipayo que se niega a liberar del yugo español a los presos políticos de la República Catalana ahora sometidos a su personal y exclusiva custodia colonial, en lugar de hacer efectiva la independencia de Cataluña proclamada no hace tanto por el Parlament, se entretiene estas vísperas aprobando apocalípticas mociones donde se anuncia la muy fiera voluntad de hacer efectiva la secesión, esa misma secesión que bajo ningún concepto ha concedido consumar él ni en broma. Ni ahora ni antes ni después ni nunca. Cantinflismo retórico se llama la figura, y es un clásico entre los Garibaldis de tertulia de robótica y mesa camilla como el sufrido carcelero Torra. El procés, inmenso farol que estuvo a punto de terminar en tragedia por culpa de la frívola inconsciencia del Gobierno al permitir que una fuerza armada de 17.000 efectivos siguiera en todo momento bajo control de la Generalitat, va camino, como tantas cosas en Cataluña, de derivar en otra payasada escénica más, el enésimo simulacro insurgente carente de contenido efectivo alguno al margen de la charlatanería incendiaria de rigor. Y es que, sin necesidad siquiera de esperar a disponer de cierta perspectiva histórica, lo que comienza ya a estar claro es que el viejo problema catalán está resuelto. Y no por efecto de la política, por cierto, sino por el muy silencioso de la demografía.

A fin de cuentas, si algo ha dejado claro el intento de sedición del del 1-O es que la transformación radical de la sociedad catalana que forzaron las migraciones peninsulares de la década de los sesenta conllevó una mutación de calado ya irreversible. Irreversible para siempre jamás. Sin aquel cambio, ni el célebre discurso del Rey hubiera servido para nada ni tampoco el 155 hubiese salvado a última hora los muebles del orden constitucional en la plaza. Porque la Cataluña que hacía llenar páginas repletas de angustia a Azaña y a Ortega, simplemente, dejó de existir, y de un día para otro, hacia 1960. La historia del fracaso del golpe es la historia del definitivo certificado de defunción de aquella Cataluña imaginada. El problema catalán, pues, ya no existe en puridad. Lo único que ahora existe es el problema catalanista, una querella cerril que se circunscribe a un muy raspado 50% de la población. Una mitad del censo, la supremacista, que deposita todas sus esperanzas en una palabra, la palabra negociación. Los separatistas están convencidos de que Madrid, más pronto o más tarde, se prestará a que haya una negociación.

Y es probable que no se equivoquen. A medio y largo plazo, bastante probable incluso. El escenario final de la negociación no hay que descartarlo. De ahí que lo más inteligente y desalentador para ellos sea mantener y agudizar en la medida de lo posible el actual escenario de fractura interna, de abierta confrontación dentro de la sociedad catalana. Puesto que Madrid terminará plegándose al mantra del diálogo, procede hacer todo lo posible para que ese diálogo tenga que ser interno, entre catalanes, y no de una mitad de ellos con las autoridades de la nación toda. La convivencia aquí, en Cataluña, está rota. Rota y bien rota. Pero urge romperla más aún. Cuanto más, mejor. Porque cuanto más rota esté esa hipócrita ficción impostada, más imposible devendrá para los Gobiernos de Madrid seguir ignorando como eventuales interlocutores a la mitad de los catalanes, los no enfermos de nacionalismo. Cuanto más y más rota esté Cataluña, más posibilidades tendremos de ganarle la partida al carcelero Torra. Aunque únicamente fuera porque resulta mil veces más digno vivir en el Ulster que en el gueto.

Notas para una cita
MANUEL ARIAS MALDONADO El Mundo 7 Julio 2018

Se diría que el ingreso en las cárceles catalanas de los imputados por el procés agudiza la que se ha convertido en contradicción fundamental del independentismo: la defensa retórica de una emancipación nacional que sus promotores no se atrevieron a perseguir hasta las últimas consecuencias. Y es que si los medios democráticos fueron abandonados, ¿cómo vender el regreso al autonomismo? Si la independencia es irrenunciable, ¿para qué negociar unas cuantas competencias? De ahí que pueda sostenerse que el procés terminó el día en que los partidos independentistas decidieron concurrir a las elecciones autonómicas convocadas al amparo del 155. El resto es aspaviento.

Vaya por delante que el abandono de la vía democrática se explica fácilmente: no existe. Ni Cataluña es un sujeto soberano, ni le asiste derecho alguno de autodeterminación. Y, ante todo, no existe la abrumadora mayoría social que podría desembocar en un acuerdo político para la independencia. Así que la democracia no sirve, pero la insurrección no ha triunfado. Hacerse cargo de la frustración resultante no está en los cálculos del nacionalismo, que habrá madurado cuando acepte que el sistema autonómico español, siendo una de las formas del federalismo, le proporciona medios más que suficientes para realizarse.

Es cierto que la llegada al poder del PSOE ha cambiado las cosas. Los nacionalistas no experimentan las mismas sensaciones ante Sánchez que ante Rajoy: agitar el antagonismo se hace más difícil. Siendo ellos quienes han votado su desalojo, cabe pensar en una retirada táctica que por el momento pasa por recuperar el viejo bilateralismo. O sea: la demanda grandilocuente de referéndum combinada con una lista de competencias pendientes.

En principio, nada que no hayamos visto antes. Pero la comunidad de recepción ya no es la misma: los significados compartidos han cambiado y no cabe aplicar sin más los viejos paradigmas. La pedagogía constitucional demanda que el relato independentista encuentre alguna réplica: no vale culpar al Tribunal Constitucional o al PP cuando el independentismo ha dejado por escrito una hoja de ruta. Se alega que esas afirmaciones del presidente son filigranas parlamentarias, pero no deberíamos pasar por alto que decir también es hacer. En este caso, dar carta de naturaleza al agravio imaginario que enarbola el nacionalismo y legitimar la idea de que hablar con este último es hablar con "Cataluña". Probemos a decir otras cosas. Y empecemos el próximo lunes.

La burra vuelve siempre al trigo
Santiago González El Mundo 7 Julio 2018

El Gobierno de Urkullu está sustentado por un pacto entre el PNV y los socialistas, pero el partido-guía de los vascos alimenta fantasías exteriores en los asuntos de la misma mismidad nacionalista. Pasa en los matrimonios más unidos, pero los planes del PNV contemplan la posibilidad de que haya un nuevo Estatuto dentro de esta legislatura, o sea, en 2020. Las novedades serían el derecho a decidir, una vieja conocida en estos pagos; el establecimiento de una relación confederal con España, que ha motivado una protesta más que razonable de Idoia Mendia, que considera "insólito" que Euskadi defina a España como una confederación.

Cosas más difíciles se intentan en el texto nuevo, como una representación específica de Euskadi en Bruselas, otro particularismo caprichoso. Los nacionalistas vascos quieren romper, no ya España, sino la circunscripción electoral para las elecciones europeas. La idea estaba ya en aquella ensoñación de la décimotercera estrella, de cuando había doce estados miembros. Ahora las estrellas siguen siendo doce, aunque los estados miembros hayan llegado a ser 28

Total que Mendia ha criticado los acuerdos del PNV con EHBildu y ha formulado un voto particular contra el documento de bases y principios acordado por los dos partidos nacionalistas a Urkullu no le ha parecido bien que elevara el tono contra ellos y ha recordado a la secretaria general de los socialistas vascos que en la negociación de la coalición de Gobierno entre sus dos partidos habían acordado dejar fuera del pacto la reforma del Estatuto.

El animalito es conocido: En la coalición PNV-PSE que sustentó al lehendakari Ardanza, se acordó dejar fuera del pacto algunos asuntos sin consenso, aunque el PNV nunca le arrugan estas menudencias. El 15 de febrero de 1990 el grupo parlamentario nacionalista votó con Eusko Alkartasuna y Euskadiko Ezkerra. Los batasunos que no votaron en aquella ocasión, presentaron (EHBildu) el 29 de mayo de 2014 una proposición no de ley proclamando el derecho a la autodeterminación de Euskal Herria, que fue aprobado con los votos de Bildu y el PNV. ¿Qué sentido tiene reclamar el derecho a decidir si ya habían proclamado y por dos veces, el derecho a la autodeterminación sin eufemismos?

Aquello no fue suficiente para que el PSE rompiera el acuerdo de Gobierno con el PNV, aunque sí hubo ruptura después de las elecciones del 28 de octubre. El PNV quería cobrarse a buen precio la reedición del pacto: Banco Público Vasco, la caja de la Seguridad Social y otros detalles, como la ilusión que le hacía a Ardanza un pacto entre nacionalistas para la legislatura 90-94: PNV-EA-EE. Aquello tuvo sus aspectos grotescos, porque el Gobierno de los tres partidos que habían votado la autodeterminación en febrero del 90 aguantó unos pocos meses tras las elecciones del 90. Ardanza echó a su socio alkartasuno por haber firmado declaraciones autodeterministas con Herri Batasuna en varios municipios de Vizcaya y Guipúzcoa durante el año 91. En septiembre, el lehendakari destituyó a los tres consejero de EA y el PSE aceptó cubrir los huecos. Eso fue todo.

La traición del socialismo a la Constitución o el precio de ser presidente
Miquel Giménez. vozpopuli  7 Julio 2018

Pedro Sánchez ha decidido anteponer su presidencia a cualquier otra cosa. Ni la Constitución ni las reglas del juego democrático van a impedirle mantenerse en el cargo. Ha creado un nuevo Frente Popular y las consecuencias de este aprendiz de brujo pueden ser desastrosas.

Apoyándose en quienes pretenden romper el orden legal
La moción de censura a Mariano Rajoy ha supuesto un antes y un después en la vida política nacional. Sánchez, al frente de un PSOE al que todos daban por muerto, pretende pasar a la historia como el socialista que resucitó al partido, devolviéndolo a la sala de mandos del Estado. En esa pretensión, en la que hay mucho de narcisismo, se ha aliado con los que pretenden cargarse a la brava el ordenamiento constitucional: podemitas y separatistas que solo miran por sus propios y mezquinos intereses.

La crisis que está larvándose no va a ser pequeña. Aunque haya impugnado la reiteración separatista en proseguir el camino iniciado por Carles Puigdemont y la malhadada proclamación de independencia, secundada ahora por Torra, Esquerra, las CUP y la abstención de los Comuns, no hay que escarbar mucho para comprobar lo que se esconde tras las intenciones socialistas.

Además del orden del día consensuado por Elsa Artadi, por parte del gobierno separatista, y Meritxell Batet, en nombre del ejecutivo socialista, un nuevo elemento hace presagiar días funestos para los constitucionalistas catalanes. El PSC ha decidido romper la ya de por si frágil unidad entre los partidos que defienden la legalidad en el Parlament. La formación de la cual Miquel Iceta es el Primer Secretario marca distancias respecto al PP y Ciudadanos con una insólita moción que da su apoyo a los separatistas. Iceta pide en ella, sumándose a Junts per Catalunya y Esquerra, diálogo para llegar a acuerdos entre el gobierno de España y el de la Generalitat, en la que explicita “La voluntad de abrir una etapa de diálogo que dé salida a las necesidades políticas, económicas y sociales de la población de Cataluña”.

Ante el estupor de populares y ciudadanos, los socialistas catalanes asumen como propias las tesis separatistas, utilizando incluso el lenguaje propio de estos. Lógicamente, fue votada con entusiasmo por JxCAT, Esquerra, Comuns y PSC. Solo el PP y la formación de Inés Arrimadas plantaron cara ante tamaño despropósito. De nada sirvió que se apelara a que Cataluña no es solo la parte separatista, sino el conjunto de la población. Para Iceta, los que dieron un golpe de estado el año pasado son los auténticos representantes del pueblo catalán. Cumpliendo las órdenes de Sánchez, que no ha tenido más remedio que impugnar la votación en la que se propone seguir en la senda de la república catalana, quiere enviar un claro mensaje a Torra y los suyos, quienes reconocen sin problemas que apoyar a estas alturas la ruptura proclamada en el Parlament el 9 de noviembre del 2015 es “un gesto simbólico, pero poco efectivo”. Lo dice el mismísimo Salvador Sabriá, portavoz de Esquerra en la cámara catalana. Pero ¡qué más da!, piensan en el PSC, la cosa es seguir agitando, mintiendo, prostituyendo la cámara catalana.

El PSOE va a darles lo que pidan, y lo saben. Hagan lo que hagan y digan lo que digan. El PSC, de manera hipócrita y terrible, dice en el redactado de la moción que “hay que trabajar por la reconciliación” y buscar una relación de “bilateralidad de Estado a Estado”. Es el precio a pagar cuando se quiere ser presidente del gobierno apoyándose en extremistas, separatistas y populistas. Bildu entre ellos, no lo olviden.

Torra se muestra satisfecho ante los suyos
El actual President Quim Torra está ganando este primer round ante un Sánchez dispuesto a todo. A ambos les interesa que las negociaciones lleguen a buen puerto. Para Sánchez, significaría poderse presentar ante la opinión pública como el político que pacificó Cataluña; para Torra, consolidarse como el mejor intérprete del mundo independentista, en detrimento de Puigdemont y Junqueras. Torra sabe que, con su doble discurso de radicalidad por un lado y de pactos por el otro, puede complacer a sus acólitos sin tener que reconocer lo que Artur Mas o la ex consellera Ponsatí han dicho: que iban de farol.

Que ya está acordada una quita a las carcomidas finanzas de la Generalitat, mermadas por años de desgobierno, proceso e incuria, es algo que se da por hecho en Palau. Que se van a inyectar millones para reflotar una administración plagada de enchufados, vividores, separatistas, covachuelistas y familiares, conocidas o mantenidas, también.

A los socialistas no les tiembla el pulso cuando de regalar millones de otros se trata. Esa predisposición a entregarse de manera incondicional al adversario ha producido mucho resquemor en el entorno del fugado Puigdemont. “Si Rajoy nos hubiese dado un trato así, el President no habría tenido que exiliarse”, dicen con amargura. El mismo Puigdemont se lamentaba este jueves de que Torra estuviese sacándole tanto partido “A la diáspora de los patriotas”. Ahora a fugarse de la justicia de manera cobarde se le llama diáspora, miren por dónde.

A los socialistas no les tiembla el pulso cuando de regalar millones de otros se trata
Pero tiene su parte de razón. Torra obtiene unos réditos extraordinarios poniéndose el lacito hasta para ir al baño, lagrimeando acerca de la terrible opresión del Estado, montando el circo bien sea en Washington o donde se tercie y haciéndose la víctima, papel que representa a las mil maravillas.

Pero que nadie se equivoque. Lo que obtengan los separatistas, que va a ser carta blanca para seguir haciendo lo que les de la gana, no es mérito de esta tropa. Es demérito de un gobierno que ha reeditado una especie de Frente Popular de Visa Oro, casoplón con piscina y racismo galopante.

Si nos quejábamos de Rajoy, esperen y verán.

Política ficción para supremacistas
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 7 Julio 2018

El espectáculo obsceno que montó en Washington el renegado de su nacionalidad española Quim Torra, parodiando los modales de los pistoleros fascistas de los años 1930 a los que ha dedicado públicos elogios, ha hecho que pase inadvertido el derroche, ahora incontrolado por la complicidad del gobierno entreguista, de cuantiosos fondos públicos invertidos en la logística del multitudinario cortejo que el insolente provocador llevó consigo.

Jeremiada fóbica
Informó la corresponsal Beatriz Navarro ("Folklore y diplomacia en el primer viaje de Torra a Washington", LV, 27/6), que los temas reservados a Cataluña en el Folklife Festival organizado por el Smithsonian Institute eran "plaza mayor, Pirineos, Ateneu, Ramblas". Y el evento debía prolongarse durante diez días al aire libre en la explanada del Mall de Washington con "giganters de Oliana, diables d´Igualada, la tradición de las colles, la Patum de Berga, un cercavila, alfombras florales (catifaires), música, talleres de cocina, baile, artesanías tradicionales". Y los paganosde esta juerga turística de la farándula etnocéntrica, montada como telón de fondo para que el sedicioso regurgitara su jeremiada fóbica somos, como siempre, los vituperados ciudadanos españoles.

Pero el telón de fondo tampoco es casual. Jordi Canal dedica páginas ricas en información de su ilustrativo Con permiso de Kafka a explicar el uso torticero que los propagandistas del nacionalismo hacen de mitos, leyendas, símbolos y tradiciones inventadas para seducir incautos y sumarlos al rebaño. Tras "la reescritura de la historia en clave nacional nacionalista":

La segunda tarea ha consistido en la reelaboración e invención de tradiciones en el sentido que apuntaron Eric J. Hobsbawm y Terence Ranger en un estudio convertido ya en clásico: The Invention of Tradition (1983). Entre finales del siglo XIX e inicios de la centuria siguiente, al tiempo que tenía lugar la emergencia del nacionalismo en Cataluña se asistió a una fecunda puesta en circulación de supuestas tradiciones. Nacieron entonces, adecuadamente recreados en la historia y dotados de indiscutible contenido nacional, los verdaderos y sacros símbolos de la patria, en especial la bandera de las cuatro barras o señera, la sardana considerada como danza nacional, el Pi de les Tres Branques, la montaña mí(s)tica y la virgen de Montserrat, el patrón Sant Jordi, el himno Els segadors y la Diada o día de la patria, el 11 de septiembre. La "causa vencida" de 1714 entraba con fuerza, culturalmente armada, henchida de estrategias de supervivencia simbólica, en el siglo XX.

Otros artefactos culturales, como (…) los castillos humanos en cuanto espectáculo nacional o el burro catalán pertenecen a épocas más tardías o, incluso, al propio siglo XXI. A través de la apelación a las emociones, los símbolos considerados como nacionales contribuyen a generar identidad, permanencia y cohesión, al tiempo que se definen frecuentemente frente a otros, percibidos en ocasiones como contrarios o amenazantes.

Cultura adulterada
Este fue el cargamento de cultura adulterada que transportó a Washington el abigarrado séquito privilegiado que escoltó al testaferro Torra. Pero, ¿esos histriones conchabados eran auténticos mensajeros de una idiosincrasia catalana hegemónica? La respuesta será afirmativa si nos ceñimos a los prejuicios de la omnipotente Elsa Artadi, que exige acatar la voluntad de "los dos millones de catalanes que quieren dejar de ser españoles" y se queda tan fresca, porque su segregacionismo desorbitado niega derechos a los otros 3.550.000 compatriotas que completan el censo electoral y que ella y sus correligionarios consideran intrusos de raza inferior.

Muy distinta es la conclusión si se observa el mundo real a través de la encuesta de GAD3 para La Vanguardia (25/6). Se han formulado muchas especulaciones sobre los resultados electorales que pronostica dicho sondeo. Cada cual sacó las conclusiones que más le complacían, olvidando los cambios radicales de preferencias que se registran en los breves lapsos transcurridos entre una encuesta y otra. Pero muy pocos prestaron atención al factor humano más estable y significativo: el que desvela los sentimientos identitarios, hoy tan explotados para bien y para mal.

Aquí es donde implosiona el modelo de sociedad regido por el supremacismo hegemónico. El 57,3% de los consultados se siente tan español como catalán, más español que catalán o solo español y el 39,7% más catalán que español o solo catalán (el resto no contesta). El 34% habla mayoritariamente castellano en su casa, el 36 % tanto castellano como catalán, y el 29% mayoritariamente catalán. Y lo más esclarecedor: el 81,2 % se siente en su propio país cuando viaja por el resto de España.

Dueños de la tropa
Queda al descubierto que quienes enarbolan la bandera del odio y la discriminación son los racistas que se sienten dueños de la tropa de dos millones de súbditos. A juzgar por la encuesta arriba citada sus filas tampoco son homogéneas y abarcan a muchos ciudadanos que están maduros para retomar los valores de la convivencia. Y es evidente que esa camarilla circunstancialmente usufructuaria del poder no está en condiciones de continuar recluyendo por mucho tiempo a los restantes 3.550.000 ciudadanos en un gueto, como intentan hacerlo ahora.

En este contexto, sería un interesante ejercicio de política ficción preguntarse qué ocurriría si los más recalcitrantes de esos dos millones de supremacistas que no quieren ser españoles tomaran la iniciativa de divorciarse del resto de la sociedad que los supera en número y resolvieran ser ellos quienes, para conservar intacta su pureza, optaran por recluirse en un gueto al que, por razones estéticas, llamaremos taifa.

Lucrativa atracción turística
Siempre dentro del marco de la política ficción, tal vez se podrían iniciar negociaciones productivas si los supremacistas abandonaran la fantasía de ser ellos quienes tienen la sartén por el mango, y presentaran al Gobierno legítimo un plan encaminado a formar, dentro del Reino de España, una red de taifas optativas donde pudieran concentrarse libremente todos quienes desearan vivir como vivían sus antepasados, imitando a los amish anabaptistas de Pennsylvania, anclados en el siglo XVIII, y a los jaredim judíos ultraortodoxos de Jerusalén, absortos en las ensoñaciones bíblicas. En esos asentamientos se blindarían –como proponen explícitamente los supremacistas, el PSC y Podemos– la historia, la cultura y la lengua atávicas, sin atropellar los derechos de quienes no formamos parte de la tribu, como ocurre ahora.

Estas taifas tendrían el incentivo de convertirse en focos de lucrativa atracción turística, como los amish y los jaredim, gracias a la práctica de las actividades pintorescas que promocionó el Folklife Festival y a la venta de productos regionales, como el licor ratafía, que según el catador Quim Torra "nos hace un poco más fuertes" ("Torra celebra la ratafía", LV, 2/7).

¿Que a los supremacistas no les gustará esa forma de vida arcaica emanada de la política ficción? A nosotros tampoco nos gusta, y tenemos que apechugar con sus aberraciones en el gueto –llamémoslo por su nombre– donde ellos nos han recluido contra nuestra voluntad mayoritaria. Hasta que vuelva a regir el imperio de la ley para sancionar a quienes la violen y salvaguardar a quienes la cumplan.

PD: En mi artículo anterior argumenté que nuestros gobernantes entreguistas dicen que llueve cuando los sediciosos les orinan encima. Es evidente que durante la última semana, y hasta el 9-J, los supremacistas aumentaron y aumentarán su ingesta de diuréticos para terminar de ahogar a los peleles bajo un diluvio fétido.

COVITE tras los homenajes a etarras: “Recibir a asesinos como si fuesen héroes es indigno”
OKDIARIO 7 Julio 2018

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, ha denunciado que “decenas de personas” rindieran este jueves “homenaje” en Vitoria al ex preso de ETA Ramón López de Abetxuko y ha advertido de que “recibir a asesinos como si fuesen héroes es indigno”.

López de Abetxuko fue condenado en el año 1999 por la Audiencia Nacional a 30 años de cárcel por el asesinato de Eugenio Lázaro Valle, comandante del Ejército y jefe de la Policía Municipal de Vitoria, un crimen cometido el 13 de abril de 1980.

En la mañana de este jueves López de Abetxuko fue puesto en libertad en la cárcel de Villabona, ubicada en Asturias, y por la tarde fue recibido en Vitoria por familiares y amigos.

En su cuenta de Twitter, COVITE ha criticado que “decenas de personas homenajearon en Vitoria al etarra Ramón López de Abetxuko” y ha incidido en que su “mérito” fue “haber asesinado al comandante del Ejército y jefe de la Policía Municipal de Vitoria Eugenio Lázaro”. “Recibir a asesinos como si fuesen héroes es indigno”, ha añadido.

Denuncian enaltecimiento
COVITE además ha denunciado esta semana que ha contabilizado 99 actos de enaltecimiento del terrorismo de ETA durante los seis primeros meses de 2018 en su Observatorio de la Radicalización, lo que supone un 23 % más respecto a los 76 registrados en todo el año pasado.

El colectivo ha destacado en un comunicado el incremento de actos documentados en 2018 en este espacio habilitado en su página web para registrar todos los actos relacionados con la “radicalización violenta” en el ámbito del terrorismo de ETA.

Respecto a los hechos registrados en el primer semestre de este ejercicio, COVITE ha señalado que 44 han tenido lugar en Guipúzcoa, 22 en Bizcaya, 21 en Navarra, 8 en Álava, 3 en otras provincias y 1 en Francia.

Además, 38 han sido homenajes a miembros de ETA tras salir de prisión una vez cumplida su condena o por fallecimiento, de los cuales 25 fueron en Gipúzcoa, 9 en Bizcaya, 3 en Álava y 1 en Navarra.

 


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