AGLI Recortes de Prensa   Viernes 20  Julio 2018

Prestigio para hoy, manipulación para mañana
OKDIARIO 20 Julio 2018

La elección de la prestigiosa periodista Rosa María Mateo como administradora única de Radio Televisión Española sería una excepcional noticia si no fuera porque Podemos espera un regalo a cambio. Desde que comenzara el tortuoso camino para elegir a los nuevos gestores del Ente, Pedro Sánchez ha concebido la empresa de todos los españoles como moneda de pago por el apoyo que Pablo Iglesias y los suyos le dieron para consumar la moción de censura. Del mismo modo que a vascos y catalanes les ha ofrecido prebendas legales y económicas, a los populistas les prometió RTVE. Algo que había obsesionado a Pablo Iglesias desde el principio de su andadura política.

El secretario general de los morados ya dijo que quería controlar el CNI, Interior y los medios públicos de comunicación. Aunque su insignificancia política no le ha dado para tanto, sí que ha podido conseguir el premio de la televisión y la radio pública. Su apoyo a la elección de Rosa María Mateo no es más que una maniobra para llegar a controlar los informativos de la cadena. Sabe que la única manera de resucitar su partido pasa por la propaganda. Nada mejor ni más potente para dicho fin que la empresa que pagan todos los españoles con sus impuestos.

De ahí que, lamentablemente, el prestigio que simboliza Rosa María Mateo sea sólo la antesala para que Pedro Sánchez complete una de sus obligadas cesiones —con 84 diputados es muy difícil gobernar— y, en este caso, pague la factura pendiente que tiene con Podemos. Pablo Iglesias ha tratado de llevar su sectarismo a RTVE desde el principio del proceso. Primero, proponiendo a Ana Pardo de Vera, después tratando de que el independentista Jaume Roures metiera tanta cabeza en las externalizaciones como fuera posible y, ahora, consintiendo la elección de Mateo como medio para hacerse con el control del contenido que ustedes reciben todos los días en sus casas. Lamentablemente, Pedro Sánchez ni quiere ni puede negarse a semejante dislate.

Pedro Sánchez, atrapado en sus mentiras
Estamos ante un socialismo degradante, mentiroso, farsante, ruin y sin perspectivas de ningún tipo. Franco sigue siendo su frustrada obsesión
Jesús Salamanca diariosigloxxi 20 Julio 2018

Con Pedro Sánchez ha llegado la tristeza a los hogares, a las empresas, a los colegios y a la Bolsa. Cuando la crisis económica ya había quedado atrás, no encontramos con que la ambición de un indigente intelectual daña todos los aspectos sociales, políticos y económicos. Ni siquiera ha sabido rodearse de especialistas y conocedores de los temas de sus ministerios –salvo excepciones-- además de aumentar el número de estos, el gasto público y la preocupación por temas secundarios. Llegó para convocar elecciones pero, en el momento que se ha visto en el poder y en Moncloa, ha hecho la peineta a sus socios de moción de censura y ahora dice que previamente quiere estabilizar España; esto último es imposible creerlo.

Cada vez que sale a la palestra su ministra-portavoz supone un auténtico jolgorio para los periodistas asistentes y para la ciudadanía. Más parece una grulla que una ministra seria y preocupada por los problemas generales de los españoles (sí, “españoles”, es el genérico masculino, en vez de esa torpeza de enumerar siempre el masculino y el femenino) Incluso esa tristeza a la que antes aludía ha empezado a extenderse por la sociedad, la Bolsa, las empresas, la CEOE, el FMI,... Estamos ante un socialismo degradante, mentiroso, ruin y sin perspectivas de ningún tipo. A muchos ya no nos sorprende, sobre todo tras comprobar, en dos ocasiones anteriores, que siempre nos ha llevado a la crisis.

No hay más que echar una ojeada a los "logros" de sus pocos días de Gobierno. Esos fracasos han sido sonados porque muchas de sus negativas de hoy eran exigencias de ayer cuando estaba en la oposición; lo que demuestra una hipocresía sin igual. No hay gaznápiro que no actúe de esa forma, todos son iguales. A Sánchez le ha faltado tiempo para resucitar la división de las dos Españas y actualmente sigue la "línea Zapatero"; es decir, la línea de crispación permanente de la sociedad.

Esa crispación se consigue con brutalidades como el intento de exhumación de los restos del abuelo "Patxi", la negación a publicar las listas de corruptos que han ocultado dinero al fisco, el intento de aumentar todos los impuestos y crear otros nuevos y el aumento de la tributación del impuesto de sucesiones, entre otros. Si a ello añadimos que ya están pensando en una nueva ley de educación, entonces sí que tenemos el esperpento a tiro. Trabajar no trabajan, pero pensar en necedades los hace expertos; deberían saber que el trabajo aleja de la personas tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad.

Con lo que no contaba este contador de historietas macabras y aspirante a saqueador de tumbas es con que, quienes le habían apoyado para estar como "okupa" en Moncloa, le iban a pedir explicaciones a los dos días. De momento, cada uno quiere cobrar su parte y los nacionalismos excluyentes ya no se esconden para pedir que ellos puedan ser especiales y privilegiados con respecto al resto de españoles. Es más, en Podemos ya ha anunciado Mayoral que --antes de exhumar a Franco-- habría que exhumar a Sánchez de Moncloa.

No lo duden, pintan bastos. El verano va a ser difícil para el PSOE y para el Gobierno "okupa", pero no será nada si lo comparamos con el otoño caliente que le espera al nieto de Castrejón. Tan solo tiene el apoyo de los sindicatos sectarios de clase; no olvidemos que recibieron casi diez millones de euros a cambio. Va a ser verdad eso de que el sindicalismo español "mata" con tal de ver llenas sus arcas y cumplidas sus ambiciones. Al tiempo.

Los demonios de la nueva izquierda
La última polémica entre las diferentes posiciones de las izquierdas revelan tanto el agotamiento de una fórmula como la frustración reinante entre sus principales figuras
Esteban Hernández El Confidencial 20 Julio 2018

Aunque la mayor parte de la sociedad no se haya enterado, porque estos asuntos son cada vez más minoritarios, la última polémica entre las izquierdas ha tenido lugar a raíz de la publicación del libro de Daniel Bernabé 'La trampa de la diversidad' (Ed. Akal). Los ataques en las redes al autor y al texto han sido habituales, a menudo cargados de furia, y han obtenido algunas respuestas en consonancia. En el libro se defiende, por encima de la cultural, una lectura material de la estructura social y se critica que en lugar de contar con una mirada de conjunto nos hayan “puesto a competir en un mercado de la diversidad donde la moneda de cambio son identidades cada vez más frágiles, artificiales y atomizadas”.

Pero la tesis de Bernabé, en el fondo, tiene poca relevancia a la hora de entender la animadversión que ha levantado. Algo muy similar había sido objetivo de discusiones recientes a raíz de un libro de Mark Lilla , y también con resultados cruentos. Pero ahora ha alcanzado cotas mayores. No ha habido demasiados argumentos ni matices en el debate, ya que se contestaba más para despreciar el análisis del autor o a su persona que para rebatir ideas. Salvo algún sorprendente artículo, todo lo demás ha sido pura batalla.

El esquema
En realidad, al autor del texto le ha tocado lidiar con el esquema de confrontación habitual en las nuevas izquierdas. 1. No es de los nuestros, es de los otros: ataque feroz. 2. No es de los nuestros: se le hace el vacío. 3. Es de los nuestros y nos da la razón: se le da bola, con halagos infinitos. 4. Es de los nuestros, pero nos critica: ataque feroz.

En este caso, además, el enconamiento era esperable, máxime cuando últimamente las discusiones ideológicas suelen exceder el mero ámbito de las ideas. El caso de la diversidad escuece porque ha sido la apuesta estrella de las nuevas izquierdas, cuya combatividad en ese terreno ha sido notable: han apoyado con insistencia a las nacionalidades históricas, la igualdad de género, los derechos de los inmigrantes y al activismo LGTBI, y han tratado de hacerse fuertes en ese terreno, convencidos de que era el marco ganador y el que les diferenciaba radicalmente de sus predecesores del viejo marxismo.

Un repaso
Sin embargo, esta discusión incluye algo más profundo que las habituales discusiones inacabables sobre aspectos teóricos, sobre en qué terrenos situarse estratégicamente, qué marcos teóricos aplicar y demás. La ferocidad que se ha utilizado en el asunto es un síntoma típico de una fuerza en declive, que reacciona agresivamente contra su propia decadencia y la proyecta hacia sus demonios. Hagamos un pequeño recorrido sobre la situación presente.

En Europa, las fuerzas de izquierda están en retroceso. Salvo Corbyn, cuyo país ha decidido salir de la UE, en el continente los partidos de ese estrato ideológico o tienen nula incidencia en sus gobiernos o cuando llegan al poder, como en Grecia o Portugal, siguen las políticas que Bruselas señala. Se convierten en gestores de una situación dada y aplican fórmulas estándar. En España, es esperable que ocurra exactamente lo mismo y la composición del gobierno de Pedro Sánchez apunta hacia ese horizonte.

El continuismo
Las nuevas izquierdas se han convertido en un elemento secundario respecto de las dos fuerzas dominantes de nuestro tiempo. La primera de ellas es la que defiende el continuismo, la que apuesta por la globalización, el libre comercio, los lazos con China y la apertura de territorios. Líderes como Macron (o Trudeau) encarnan esa opción, que aquí ha intentado representar Albert Rivera y al que ahora le lleva la delantera Pedro Sánchez. Es la que aboga por profundizar en las reformas, por seguir transformando económicamente nuestras sociedades y cuyos valores abiertos han sido los dominantes durante la era de la globalización.

La otra corriente política es la del dextropopulismo, una mecha que está prendiendo en Europa y que soñaban con encender, en otra dirección, Iglesias o Errejón. Pero les ha adelantado el populismo de derechas, en parte porque conviene a Trump, en parte porque son formaciones que han conectado bien con sus posibles votantes y en parte por la ineficacia y soberbia de las nuevas izquierdas, que desaprovecharon tanto la ventaja que supieron ganarse como las condiciones que la época les ofrecía.

Hasta Zapatero
En ese nuevo reparto la izquierda se ha convertido en una fuerza electoral y socialmente secundaria. Su tendencia a la fragmentación ayuda, pero también el hecho de que buena parte de su oferta puede ser absorbida sin demasiado problema por el centro izquierda y por la derecha a lo Macron. Eso es particularmente cierto en lo que se refiere a la diversidad. En el caso español, se trata de un discurso está siendo recogido por el socialismo de Sánchez, que ha convertido en prioridad asuntos como la igualdad de género, que nada más llegar al Gobierno ha puesto encima de la mesa el tema de Franco y que habla de una reforma de la Constitución para que su lenguaje sea inclusivo. Hasta Zapatero ha asegurado que Marx se equivocó y que "la historia de la humanidad es la historia de la explotación de la mujer por el hombre".

Este giro político global deja con poco espacio a las nuevas izquierdas, porque sus mensajes más habituales, los relacionados con lo cultural, son recogidos sin mucho problema por fuerzas rivales, y porque la conexión con los perdedores de la globalización está siendo derivada hacia el populismo de derechas. En ese entorno han optado por seguir anclados en su marco pero desde una perspectiva más insistente y belicosa, como si siendo más persistentes en el mismo esquema todo se arreglase. Lo cultural les resulta especialmente útil, además, porque pueden dirigir a la generalidad de la gente las críticas que oponían a la vieja izquierda: sois una panda de melancólicos, los tiempos de las fábricas se han ido para no volver, os creéis superiores moralmente, no conocéis la nueva sociedad, seguís anclados en el pasado. Les permite conservar esa actitud de superioridad no justificada por los hechos según la cual ellos y ellas tienen la fórmula del futuro, son el recambio de la clase política española y representan las aspiraciones de las nuevas generaciones. En consecuencia, todos los demás son ‘señoros’ que siguen queriendo vivir en los setenta y que observan con nostalgia tiempos pretéritos; y en tanto se trata de personas obsoletas, la agresividad con ellos y sus ideas está más que justificada.

El sueño que se desvanece
Pero esta actitud no es otra cosa que el coletazo de una esperanza que se resquebraja. Irrumpieron como algo novedoso que iba a transformar la sociedad y ahora ven cómo todo aquello que habían soñado ya no tiene visos de realizarse. En ese instante, en lugar de reflexionar acerca de los motivos que les han llevado a ocupar un lugar secundario, eligen atacar a quienes señalan sus debilidades. Esta vez le ha tocado a Daniel Bernabé, antes le ocurrió a Víctor Lenore y mañana les sucederá a otros.

Las críticas que se les formulan alrededor de lo material son relevantes porque constituyen la prueba evidente de su impotencia. El económico es un elemento que tratan de esconder en el armario porque carecen de propuestas, de soluciones y, lo que es todavía más significativo, de análisis para entender la sociedad de su época, la forma en que está estructurada y la manera de operar en ella. Las nuevas izquierdas quieren conservar ese halo de magia que iba a llevar a fuerzas extraparlamentarias al centro del tablero político y a construir una hegemonía social diferente, pero una vez fracasada la operación, solo les queda un malestar que derivan hacia sus críticos, como si intimidándoles todo se arreglase . De todo esto va la polémica sobre la diversidad: de frustración y malestar por no haber conseguido lo que (se) prometieron.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La España del horror

Los españoles gastamos fortunas en que se hable mal de España
Hermann Tertsch ABC 20 Julio 2018

Circula por ahí un vídeo, bien hecho, es decir caro, en el que la comunista Angela Davis, el pelmazo de Noam Chomsky, un tal Pep Guardiola, el célebre pesebrero izquierdista Martín Caparrós y algún otro personaje de similar catadura y obediencia, dicen que España es un país de horror. Dicen en sus breves y cuidadas intervenciones que están muy preocupados. Porque en España, dicen, no se respetan los derechos humanos y te meten en la cárcel en cuanto te quejas. Parece que hablan de la Camboya de Pol Pot. Aunque a ese nunca le criticarían. Digamos que parecen hablar del régimen de Pinochet. Como víctimas de este estado opresor mezclan a raperos que amenazan de muerte a políticos con matones agresores y golpistas que intentan acabar con España, autores de decenas de delitos que nada tienen que ver con opinión. Todo el montaje es una mentira perfecta. Es perfecta, porque no lleva verdad alguna. Pero también porque la presentación es impecable. Dan ganas de creerles todo a unos sinvergüenzas que, en magnífica imagen de blanco y negro, recitan con buen ritmo sus solemnes patrañas. El fondo es pura mierda. Demagogia mentirosa sobre burdos falseamientos. Pero la forma es una joya. Es un vídeo que nos ha costado una fortuna. A todos los españoles. Porque somos los que financiamos al autor, Òmnium, la organización separatista y supremacista volcada en el golpe de Estado.

Cataluña está quebrada. La han quebrado sus gobernantes ladrones con su robo permanente. La han quebrado sus ingentes gastos ideológicos, desde el permanente pogromo contra la lengua española hasta sus embajadas usurpadoras, las subvenciones a los medios o los pagos a separatistas en otras regiones. Y el inmenso ejército de paniaguados. Con gremios como el periodismo comprados de arriba abajo con pocas excepciones. Cataluña está quebrada porque los ladrones y los honrados buscan sitios confortables para su dinero. Y porque las élites, para evitar la cárcel por corruptos, abolieron el sentido común y se convirtieron en predicadores de la fe que pretenden les salve de la realidad, de la Justicia y de España.

Los golpistas de esa Cataluña quebrada hacen con dinero español soberbias campañas en contra de España. Y Òmnium, organización instrumental del golpismo, cuyo jefe está en la cárcel por su actuación criminal contra el Estado, tiene máxima solvencia. Tienen además plena cobertura y apoyo de todas las televisiones del duopolio y de la RTVE del PP y ahora de los comunistas. Pedro Sánchez ha abierto el grifo para que todos los enemigos del Estado tengan todo lo que necesiten. En Madrid sigue colocando a joyas. En el Instituto Cervantes entra García Montero, poeta cuyo mayor mérito, además de ser comunista, es ser marido de Almudena Grandes, esa musa de la reciedumbre miliciana. En RTVE, pese al fiasco en el asalto podemita, está garantizada una cobertura ideológica sin fisuras. Pero Pedro Sánchez no se limita a facilitar a los demás su propaganda antiespañola. Él proclama que las calles españolas no son seguras y las mujeres viven aterrorizadas por los violadores. Gran promotor turístico ese joven. Así las cosas y a falta de que se intente salvar el PP con Pablo o se hunde con Soraya, solo el Rey y el juez Llarena están en su sitio. Por eso se les dispara con todo. Es razonable que los defensores de la España unida y constitucional preparen un calendario de movilizaciones para septiembre, para exigir elecciones y rechazar el delirante programa que prepara el siniestro gabinete de Pedro y sus ninfas feministas. Porque si no, hay peligro de que pronto, aunque alguien se atreviera a hablar bien de España, no encontrará ya razón para hacerlo.

¡Lo pintan y la pintan Calvo!

Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Julio 2018

CARMEN CALVO EMPEÑADA EN EL LENGUAJE INCLUSIVO REFORMARÁ LA CONSTITUCIÓN, AUNQUE LA RAE NO LE ASESORE Y ACABARÁ CON “EL MASCULINO ABSOLUTO” DE LA CONSTITUCIÓN.

Lo peor que puede hacer un polítique (palabro que incluyo para que sustituya a político y política) es crear problemas donde no los hay. Sin embargo, ese suele ser el comportamiento habitual, el típico de los “picapleitos” que viven de los conflictos e intentan prolongarlos el máximo tiempo posible para finalmente llegar a pactos. Son una escoria, una especie de parásitos de la sociedad que aplican aquello de cuanto peor, mejor para ellos. Y cualquier causa por surrealista que sea les sirve como excusa para “montar el pollo” y crispar a la sociedad en un debate estéril. Son múltiples las “causas justas” que merecen su atención y que usan para exacerbar los ánimos de los ciudadanos y crear una corriente de protesta ante supuestas injusticias reales o ficticias. Y si esas causas pueden usarse contra el enemigo político, pues mucho mejor.

Y algo de eso le está pasando a este sectario y radicalizado PSOE liderado por Pedro Sánchez y su equipo de confianza como José Ábalos, la vice Carmen Calvo, la portavoz Isabel Celáa o la responsable de defensa, Margarita Robles. Cada uno en su área de responsabilidad ministerial va dejando huella de ese sectarismo y esa radicalización, inaceptables en un Gobierno dispuesto imponer su programa sin la legitimidad de haber pasado por las urnas y obtener el apoyo de los ciudadanos en unas elecciones generales. Al contrario, su acceso al poder se produce tras una moción de censura exitosa gracias al apoyo de los enemigos de España: los golpistas catalanes de ERC y PDeCAT y los nacionalistas y proetarras vascos.

La última en dejar constancia de su sectarismo, demagogia y populismo ha sido la vicepresidenta del Gobierno y Ministra de la Presidencia, relaciones con las cortes e Igualdad (la cartera ya es de por si toda una provocación), Carmen Calvo Poyato. Esta Doctora en Derecho constitucional y de amplia trayectoria política en el PSOE, al que no obstante no se afilió hasta 1999, y declarada feminista que opina que “el machismo es otra forma de fascismo”, pretende nada menos que reformar gramaticalmente la Constitución y desterrar lo que llama “el masculino absoluto” del texto, usando un “lenguaje inclusivo”. ¿Y esto qué é lo que é? se preguntarán ustedes. Pues simplemente hacer distinción del género femenino singular y plural en aquellos sustantivos y adjetivos que lo admitan. Por ejemplo, tomemos el artículo 2 donde entre paréntesis indico el posible añadido:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles (y las españolas) , y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

O el Artículo 9 en sus puntos 1 y 2:
“1. Los ciudadanos (y las ciudadanas) y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico.
2. Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo (e individua) y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos (y ciudadanas) en la vida política, económica, cultural y social.”

Es decir, cargarse las reglas gramaticales que aplica la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y que da las pautas para más de 500 millones de castellano hablantes, simplemente por una razón de imponer una “igualdad” lingüística sexista que ni el uso cotidiano ni las reglas más elementales gramaticales contemplan. Y esta mujer, Carmen Calvo, llegó a ser Ministra de Cultura con el nefasto Zapatero.

Porque esta reforma no añade nada esencial a un texto que es entendido sin necesidad de llegar al ridículo del absurdo al decir cosas del estilo de “portavoces y portavozas” palabro inexistente dicho por otra declarada defensora del feminismo más radical, la portavoz del Grupo Parlamentario de PODEMOS en el Congreso de los Diputados, Irene Montero. O aquél otro esperpento protagonizado por la Ministra Leyre Pajin cuando declaró lo de “miembros y miembras”. Y así podríamos poner otros grotescos ejemplos de cómo se puede deformar el lenguaje para adaptarlo a las ideologías y ponerlo a su servicio. Y eso sí que es una actitud netamente fascista usada por la propaganda nazi, por ejemplo a la hora de definir “el problema judío” y aquello de “la solución final”.

El lenguaje es el medio más poderoso que tiene el ser humano para relacionarse en grupo y es fruto de infinidad de factores socio culturales, entre ellos las estructuras individuales y grupales y el reparto del poder y trabajos en esa sociedad. En una sociedad moderna y democrática actual, se intenta eliminar aquellas barreras que impiden la igualdad de derechos y deberes. Pero como en todo, es el uso, el convencimiento y no la imposición lo que hace que la mentalidad cambie y se vayan aceptando otros roles diferentes a los rígidamente pre-establecidos. Y es verdad que nada es inmutable y mucho menos aquello que se desarrolla, como la lengua, de forma viva, espontánea y con modismos locales, regionales o simplemente por cuestiones de modas pasajeras. Pero al final es el conjunto de la ciudadanía el que marca la pauta y obliga a los vigilantes de la pureza del lenguaje a transigir con aquello que ha terminado por imponerse, extranjerismos incluidos. Una labor, por cierto, nada fácil yq eu tiende a calificar a las Instituciones cono la RAE de "conservadoras".

Así que es mucho mas importante actuar sobre la concienciación colectiva que simplemente ponerlo en un texto que casi nadie se lee, salvo aquellos ( y aquellas) juristas como Carmen Calvo, especializados (y especializadas) que interpretan el texto y el espíritu de lo que contiene. Así que distinguir entre individuo o individua, o ciudadanos y ciudadanas, carece totalmente de sentido cuando el vulgo parlante no lo hace de modo normal, ni siquiera contemplado en el sistema educativo en la enseñanza de las reglas gramaticales de la lengua española. Y además como han podido comprobar al leer el párrafo anterior en lenguaje inclusivo, resulta cansino y bastante pedante. Es como el mal locutor de radio que se empeña en alargar los tiempos con “muletillas” como aquello de “son las cuatro de la tarde, las tres en Canarias” para recordarnos cada cinco minutos que existe una parte de España insular con un horario diferente del peninsular. Si eso se hiciesen en la Confederación rusa, rellenarían varios minutos solo con el tema de los horarios.

Creo que esa declaración tan radical de Carmen Calvo es totalmente improcedente, chulesca y con tics netamente fascistas al anunciar que va a emprender la reforma del texto inclusivo en la Constitución, tanto si cuenta como si no con el asesoramiento de la RAE. Pero es que además debe contar obligatoriamente con el voto favorable de los dos tercios de las Cámaras, algo que, por supuesto, está lejos de conseguir, ni siquiera con el apoyo de los enemigos de España.

Creo que esta declarada feminista debería ocuparse de otras iniciativas mucho más serias que avancen hacia la verdadera igualdad de derechos entre hombres y mujeres y no se comporte como aquello a lo que critica. Hay que ser mucho más humilde y, sobre todo, no hacer demagogia ni populismo barato creando problemas donde la sociedad española no los ve.

¡¡ELECCIONES GENERALES YA!! ¡¡OKUPAS FUERA DE LA MONCLOA!!
¡Que pasen si pueden un buen día!

El vacío de la política española

NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 20 Julio 2018

Han pasado unas cuantas semanas desde que Sánchez ganara la moción de censura y se convirtiera en el séptimo presidente de la democracia española. Un tiempo insuficiente para una crítica pormenorizada de la gestión del nuevo Gobierno pero razonable para analizar con frialdad las circunstancias del éxito de Sánchez y algunas de sus consecuencias. En política, como en la vida, cada elección, cada decisión, supone olvidar otras opciones e iniciar sólo uno de los caminos posibles. Yo no haré el esfuerzo de analizar las posibilidades que tanto Rajoy como Sánchez rechazaron. Sólo sabemos que tanto uno como otro estuvieron en contra de devolver a los españoles la palabra y con ese objetivo actuaron en consecuencia y con total convencimiento. El primero prefirió pasar a la oposición antes que aceptar una solución política que impusiera una fecha para unas elecciones que se hacían inevitables, sobre todo después de la erosión producida en su partido y en su persona por los múltiples casos de corrupción que, aun siendo del pasado, les seguían afectando no de manera directa pero sí con fuerza política; después de todo lo sucedido en las últimas semanas Rajoy prefirió un triste adiós político. Pedro Sánchez, por su parte, no vio inconveniente en concitar a su alrededor votos muy sospechosos en el pasado reciente para lograr su objetivo; hasta el punto de que sólo la posibilidad de aglutinarlos había provocado hacía escasamente un año y medio una grave crisis en el socialismo español.

La primera consecuencia de la moción de censura es que la política española puede representar la pluralidad de su sociedad, pero sobre todo es evidente que está rota, quebrada y dividida en dos bandos, de una forma tan radical que nunca habíamos visto desde el 78. El voto de censura es la elevación del Pacto de Tinell a una potencia destructiva que puede afectar al propio sistema. Todos unidos -independentistas, populistas, nacionalistas vascos- con el PSOE a la cabeza, en frente la derecha y el centro, y en medio nada, el vacío. Sánchez no podrá pactar con el PP que salga de la crisis provocada por la pérdida sorprendente del poder y el veloz e inexplicable mutis de Rajoy. Tampoco parece probable que el Gobierno llegue a acuerdos con Ciudadanos mientras masajea a grupos políticos decididos a situarse fuera de la Constitución y con estrategias de dura confrontación con el Estado. El presidente eligió a unos socios para llegar a La Moncloa y creo que éstos le acompañarán durante el resto de la legislatura, haciendo inevitable por mucho que los temerosos callen una política de bando o de frente en los próximos meses.

Esta política de pactos, inevitable por los apoyos parlamentarios que hicieron posible la moción de censura, provoca consecuencias de muy largo alcance. Es evidente que el PSOE se ha apoyado en partidos políticos -fundamentalmente Podemos, los independentistas catalanes y Bildu- que tienen un objetivo estratégico común: la sustitución del sistema del 78 por otro más acorde con sus ideologías. Puede que algunos socialistas, entre ellos el propio Pedro Sánchez y muchos buenistas, crean que han conseguido, con el apoyo obtenido por estos grupos, una especie de integración de los irredentos en el sistema. El futuro lo dirá y no me importaría caer en la mayor equivocación, pero en estos momentos lo que parece es que el PSOE les ha prestado algo que no tenían y necesitaban para trocar su fracaso seguro en esperanza: legitimidad política.

Efectivamente, la política del nuevo Gobierno, que tendrá un grado abrumador de políticas identitarias y memorialistas en detrimento del nosotros, de la ciudadanía como objeto y sujeto principal de la política, no me perturba en exceso porque todo esto podría recomponerse si los españoles quieren en las próximas elecciones. Lo que me parece más trascendente es cómo afecta al sistema la legitimación de los partidos contrarios a la Constitución de 78. ¿Cómo fortalecerá a los que consideran, en el mejor de los casos, que la Transición fue un periodo del que podemos sentirnos satisfechos pero que estamos obligados a superar dando pasos hacia una hipotética voluntad popular nueva? Una voluntad popular que si existiera sería minoritaria pero que ahora, después de su legitimación por parte de los socialistas, existe con más fuerza ideológica y política. Un enfrentamiento que nos devuelve a las peores etapas de nuestra Historia. Desde el 79 habíamos caminado por zonas templadas y moderadas de la sociedad española, dejando, en ocasiones traumáticamente, los deseos utópicos y finalistas en los márgenes de la política. Con el voto de censura lo periférico ha adquirido centralidad, lo radical ha adquirido legitimidad, lo minoritario socialmente se ha encaramado en la política española y todo ello no es una buena noticia para nuestra sociedad, por lo menos para los que consideramos que la moderación y la transacción son los ejes de cualquier política beneficiosa. Verán que hago mucho hincapié en el papel del PSOE. Pongo esta atención en los socialistas porque cuando han sido garantes del sistema todo ha ido bien para el propio partido, pero sobre todo ha ido bien para el sistema; en cambio, cuando los socialistas han tenido dudas o se han deslizado hacia el radicalismo ha perdido el Partido Socialista y sobre todo ha perdido el sistema.

Tendemos a analizar el pasado como algo rectilíneo, homogéneo; definimos periodos y épocas como buenas o malas, sin matices. Sin embargo, la realidad no sólo admite matices, también acepta de buen grado lo que desde puntos de vista individuales parecen contradicciones y no son más que planos distintos de la Historia. Creo que el sistema del 78 en vez de fortalecerse en términos muy generales se ha ido debilitando. Los distintos presidente españoles, a los que solemos juzgar en blanco o negro, han dejado herencias diversas y contradictorias. Desde los inicios de la Transición unos presidentes han afianzado el sistema, otros han conseguido una sociedad más próspera y alguno ha hecho más feliz a la sociedad española, ampliando el catálogo de los derechos individuales. Pero ninguno tuvo en cuenta la necesidad de generar sentimientos de orgullo, de unidad -civiles, laicos y republicanos- en la sociedad.

Todo se ha reducido a esperar que la satisfacción de las necesidades económicas -no cabe ninguna duda sobre el incremento del bienestar de los españoles durante estos últimos 40 años- nos enorgulleciera y nos uniera. El miedo a unos sentimientos irredentos y asilvestrados, que en el pasado nos llevaron a conflictos y guerras, impuso la ausencia de sentimientos imprescindibles para cualquier sociedad, también para sociedades avanzadas y democráticas. La ausencia de sentimientos de convivencia, de pertenecía a una nación o de orgullo más por lo que podemos hacer que por lo que hicieron generaciones anteriores, ha tenido consecuencias evidentes. La primera es que todas las expresiones sentimentales de patriotismo español nos han terminado por parecer sospechosas. La segunda es que no nos sabemos defender cuando otros, con la pretensión de ocupar totalmente el espacio público, utilizan radicalmente, con fanatismo y sin respeto a las leyes, sentimientos exacerbados.

En la gestión de Rajoy tampoco debemos buscar un dictamen definitivo, sólo posible para los más adictos o en las charlas de tasca. Supo enfrentarse a la amenaza de la Unión Europea de llevar acabo un rescate económico en España, pero, sin embargo, convirtió la contestación a las amenazas políticas de los independentistas catalanes en un largo proceso judicial. Todo parecía inevitablemente gris, sólo oíamos los autos judiciales, desapareciendo la política, que en ocasiones nos obliga a tomar medidas ingratas y a cambiar el prestigio (encuestas) y la tranquilidad del momento por el reconocimiento de la Historia.

El séptimo presidente, del que sería injusto y estúpido hacer una biografía de su vida política, ha cambiado, no sé si para siempre, reglas no escritas de la Transición. La división política sobre los aspectos fundamentales de nuestro espacio público español será más profunda después de la moción de censura y su elección ha legitimado políticamente a los partidos que impugnan el sistema del 78. Sin embargo, la crisis catalana no tendrá solución si no se llega a un acuerdo entre los partidos nacionales por el cual las políticas para hacerle frente, sea cual fuere el signo político del Gobierno, sean duraderas y permanentes. Es y será un grave error, con repercusión en el sistema del 78 y en la propia idea de la nación española, el cambio de las políticas para Cataluña según quién gobierne, porque de esta forma anunciaremos a los independentistas que siempre tendrán esperanza, que siempre les quedará el recurso de esperar a los cambios que se vayan produciendo en "Madrid".

Con una política variable, según quién gobierne en Madrid, no sólo podrán mantener su esperanza, sino que también podrán jugar con los diferentes gobiernos, llegando a tener poder para poner o quitar gobiernos y erigiéndose en los verdaderos protagonistas de la política española, tal y como ha sucedido en España hace sólo unas semanas. Pero hoy en día y por desgracia para nosotros, me temo que ese deseo de enfrentar el conflicto catalán con políticas de Estado es exclusivamente un deseo, tan bienintencionado como imposible.

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

El 155 factor determinante en la recuperación de Cataluña.

“En el mercado libre es natural la victoria del fuerte y legitima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina económica” Eduardo Galeano
Miguel Massanet diariosigloxxi 20 Julio 2018

Discrepamos del enfoque del abogado Carles Mundó, político adscrito a ERC, respecto a las consecuencias del 155 en el cambio de orientación de las perspectivas que, una gran parte de los expertos económicos y directivos de empresas habían formulado, en su día, respecto a las consecuencias económicas para la autonomía catalana del desafío soberanista al Estado español y las subsiguientes peticiones de independencia propuestas desde el Parlamento Catalán; saltándose lo dispuesto en la Constitución española y enfrentándose a las advertencias del TC sobre la falta de legitimidad de los poderes políticos catalanes para la convocatoria de un referendo en Cataluña (1.O)basado en el supuesto de hacer valer un presunto “derecho a decidir”, expresamente negado por el mentado TC.

Es obvio que, en el artículo que este señor ha publicado en La Vanguardia, un medio nada sospechoso de ser favorable a España y su gobierno, que se ha caracterizado por no reflejar con exactitud las verdaderas consecuencias que hubiera tenido para Cataluña y los catalanes el separarse de la nación española (con la que se calcula que mantiene un 60% de su comercio) con la particularidad, negada por el señor Junqueras, presidente de ERC, a la que pertenece el autor de dicho artículo, de que, según las leyes de la CE cualquier país que se separara de uno de las naciones miembros, quedaría automáticamente excluido de los beneficios de pertenecer a dicho organismo, de modo que sería considerado como cualquier otro país no perteneciente a la UE, con las consecuencias mercantiles, económicas, fiscales y aduaneras que tendría cualquier tercer país no perteneciente a la comunidad europea.

Evidentemente, los de ERC nunca han reconocido esta circunstancia, de modo que han estado engañando a todos los catalanes cuando, un despendolado Junqueras, negaba a los cuatro vientos que, una Cataluña independiente, dejaría de formar parte de la UE. No es de extrañar puesto que, el señor Mundó, con todos los atributos que se pueda conceder a sí mismo, no sea muy preciso cuando parece que se burla de las advertencias que, desde el mismo Gobierno de la nación, del resto de partidos políticos que se pudieran considerar constitucionalistas y, por añadidura, por parte de todos los gobierno de la UE que coincidieron en afirmar que los catalanes fuera de la tutela del gobierno español, no tendrían la menor posibilidad de ser reconocidos como un país miembro de la coalición. Lo único que sucede es que, sin negar algunos de los datos de los que se vale para sacar pecho y considerar que, por sí mismos, pueden acabar con lo que él considera “derrotismo” de aquellos que proclamaron que, una Cataluña independiente (fíjese que hacemos hincapié en la palabra “independiente”), no podría subsistir por sí misma, lo que la iba a conducir a su ruina total; teniendo en cuenta que se vería obligada a enfrentarse a una deuda de cerca de 70.000 millones de euros, de la cual unos 40.000 corresponderían a su endeudamiento con el Estado español y, el resto, a los famosos bonos “patrióticos” que, a unos intereses exagerados, emitió la Generalitat y que han sido calificados, por las tres principales agencias de rating, como “ deuda basura”, es decir, aquella que nadie hubiera comprado si no fuera porque fue avalada por el Estado español.

Despreciar el efecto de la aplicación del 155 de la Constitución española, con todas las reservas que se pudieran argumentar respecto a la blandura con la que se implantó, el gran error de que no se hubiera actuado con la energía y contundencia necesarias para evitar que se pudiera poner en marcha el llamado referéndum del 1.O, a pesar de que lo hicieron sin ninguna garantía de las que son precisas para que tuviera validez la consulta; no hay duda de que ha sido instrumentalizado por el partido al que pertenece el señor C.Mundó, sin que les preocupase si reunía las condiciones de fiabilidad que son precisas en esta clase de consultas, para exhibirlo ante el resto de naciones como la prueba de que una parte importante de los que votaron, el 60% de un 30%, del total de votantes catalanes. Y es que, para este articulista, la aplicación del 155 para poder establecer la intervención del Estado en la comunidad catalana, suspendiendo la actividad del Parlamento catalán y del presidente de la Generalitat siendo sustituidos por un equipo gubernamental presidido por la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría; fue un mero accidente que no alteró en nada los objetivos independentistas catalanes. Pero está equivocado, no solamente por lo que representó en cuanto a las consecuencias judiciales para quienes cometieron infracciones penales (no políticas como pretenden hacernos creer), sino y especialmente por apartar de las instituciones catalanas a quienes eran los verdaderos responsables del “golpe de Estado” cometido por el independentismo en contra del Estado español.

Contrariamente al exaltado optimismo y a las conclusiones positivas que el articulista parece atribuir a las acción de los separatistas durante esta última etapa, posterior al levantamiento del 155, como consecuencia de una más de las trampas a las que vienen recurriendo los independentistas, de ir sustituyendo a aquellos que participaron activamente en los hechos y han sido “investigados”, estando a punto de ser juzgados por los presuntos delitos que cometieron en contra del Estado español y la unidad de nuestra nación; si Cataluña ha entrado en una fase en la que parece que los inversionistas vuelven a confiar en invertir en esta autonomía, que algunas empresas hayan decidido instalarse por primera vez en esta región o que, una aparente normalización económica se haya establecido, fruto de que los comerciantes, los industriales y los financieros y todo el tejido empresarial radicado en Cataluña, han decidido olvidarse de la política, ante la evidencia de que la cuestión política sigue sin solucionarse y, lo que es peor, que no se ven perspectivas, a corto plazo, de que sea posible que se lleguen a acuerdos entre los mismos separatistas, enfrentados entre sí.

Si el 155 no hubiera dejado claro de que, el Gobierno español, estaba dispuesto a no ceder ante las peticiones extravagantes de los soberanistas, esta recuperación a la que alude el señor Mundó no se hubiera producido y, con toda seguridad, ninguna de estas noticias de inversiones e implantación de nuevas industrias procedentes del extranjero hubieran tenido lugar. Si lo han hecho es porque han recobrado la confianza de que, pese a los intentos soberanistas de una parte de los catalanes, la posibilidad de que esta parte de España acabara desmembrada del resto del país, ha dejado de ser algo a tener en cuenta. Si estuviéramos en el lugar del señor Mundó, algo que evidentemente nunca ocurrirá, antes de echar las campanas al vuelo, presumir de victorias que todavía no se han producido o alardear de las posibilidades de que Cataluña fuese capaz de arreglárselas sola, en manos de los actuales políticos con los que cuenta y con la evidente cerrilidad de una parte de ellos, incapaces de razonar con claridad obcecados por un fanatismo capaz de obnubilar su cerebro hasta el punto de ser incapaces de reflexionar con cordura respecto a lo que sería su futuro como nación aislada en un mundo en el que los débiles siempre acaban perdiendo; intentaría pensar en lo que realmente sucedería si se les dejase libertad absoluta a los soberanistas para que dispusieran del futuro de los catalanes. Mejor olvidarnos de ello.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sorprende que, pese a que el nuevo gobierno no parece haber comprendido que, pesar de sus esfuerzos de buscar una salida al problema catalán, esto de confiar en que, a través de comisiones o de conversaciones secretas, ofertas millonarias o cesiones parciales ( ahora parece que lo que intentan es dar a los catalanes más competencia a través de una modificación de su Estatut); mientras mantengamos vigente nuestra Constitución y se respeten la competencias de cada uno de los tres poderes del Estado, sin injerencias indeseables; es obvio que, por mucho que el señor Sánchez se empeñe en negociar concesiones que no estén dentro de su competencia ofrecer, va a tener que limitarse a cumplir las leyes nacionales so pena de que, su propia política, se vuelva contra él y su propio partido. Nunca deberíamos olvidar que, en España, hay una mayoría, silenciosa y poco dada a manifestarse, si se quiere, pero suficientemente preparada para que, si llegara el momento en que,<d alguno de estos políticos que tenemos, tan mal valorados por los ciudadanos, intentara atentar contra la democracia que nos dimos o dar un paso hacia convertir España en una nación en manos de opresores, como sucede en algunos país de América central o del Sur, estamos seguros de que seremos capaces de reaccionar, lo mismo que confiamos en que también lo harían aquellas instituciones encargadas de velar porque se cumpla la Constitución en España y se mantenga su unidad.

Contra la lengua propia

Manuel Toscano. vozpopuli  20 Julio 2018

Entendida la lengua desde el prisma nacionalista como pilar de la cultura nacional, el objetivo de la ‘normalización lingüística’ es remediar un estado de cosas lingüística y nacionalmente indeseable, como es el predominio del castellano, al que se presenta como lengua foránea

Hace unos años refería Fernando Savater una carta en el diario Deia en la que su autor, profesor por más señas, escribía: “Por mi parte no hablo mi lengua propia –el euskera– pero te garantizo que he colaborado, a lo largo de toda mi vida profesional, para que muchos y muchas la aprendieran”. En la carta reconocía resignado que impartía sus clases en español y que sólo podía disfrutar de los bertsolaris con la asistencia de traductores. La declaración dejaba perplejo al filósofo con razón. Resulta asombroso que alguien no hable su propia lengua. Savater no cuestionaba su interés por el euskera, pero sí que llamara “lengua propia” a la que admitía desconocer. ¿Cómo llamar entonces al castellano, se preguntaba, la lengua que sí habla?

La anécdota de Savater revela que algo va mal con la expresión “lengua propia”. Y eso debería ser motivo de reflexión, pues el concepto ha sido de capital importancia en las políticas lingüísticas llevadas a cabo en nuestro país. Como tuve ocasión de explicar la semana pasada en el curso de El Escorial sobre los cuarenta años de la Constitución, organizado por Inmaculada López y Antonio García Maldonado, la idea de lengua propia introduce un sesgo fatal en esas políticas lingüísticas.

Como sabemos, la Constitución reconoce y ampara la diversidad lingüística en España. En su artículo 3 declara que el castellano es la lengua oficial del Estado, al tiempo que establece que las demás lenguas vernáculas serán oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con lo que dispongan sus Estatutos. La Constitución instaura así un régimen lingüístico de pluralismo asimétrico o acotado territorialmente.

Es un modelo parcialmente abierto, puesto que los Estatutos determinarán el régimen jurídico o las características del estatus oficial de la lengua autonómica. Ello dejaba al legislador autonómico distintas opciones, atendiendo a las diversas circunstancias sociolingüísticas de las comunidades; por ejemplo, podía haber introducido criterios de zonificación, limitando el régimen oficial de la lengua autonómica a aquellas partes de la comunidad donde estuviera implantado su uso. A pesar de que las circunstancias de las lenguas eran muy diferentes, como las mayorías políticas que los alumbraron, los Estatutos de las llamadas “nacionalidades históricas” siguieron el mismo patrón, proponiendo un régimen de bilingüismo generalizado y perfectamente simétrico.

Del bilingüismo simétrico como objetivo, se ha pasado a buscar un régimen de cooficialidad asimétrico a favor de la lengua autonómica, convirtiéndola en la lengua preferente a expensas de relegar el castellano

Las leyes de normalización lingüística, promulgadas entre 1982 y 1998, tendrán como objetivo lograr la plena equiparación en el uso (oficial y social) de ambas lenguas. Eso implicaba promover el uso de las lenguas autonómicas en todos los ámbitos: en el sistema de enseñanza, la administración pública, en los medios de comunicación y en el sector cultural. La justificación era que, tras su postergación histórica, había que recuperar y promover su uso, dando tratamiento de favor a la lengua autonómica por ser minoritaria. Como tal tratamiento favorable se justificaba por razones de discriminación histórica y se encaminaba a lograr un sistema de bilingüismo simétrico, las leyes de normalización lingüística se adecuaban al modelo constitucional, según explicó el Tribunal Constitucional en algunas de sus sentencias.

Cabe dudar si ese objetivo era razonable: si, más allá de garantizar la igualdad en el uso oficial, promover la igualdad en el uso social de ambas lenguas no suponía una costosa operación de ingeniería social en pos de un objetivo seguramente inalcanzable. Por lo que sabemos de la dinámica de las lenguas en contacto, éstas se rigen por el llamado efecto Mateo: al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará. En lo que se refiere a los límites constitucionales, el problema es hasta dónde puede llegar esa promoción de la lengua autonómica sin que afecte al derecho de los ciudadanos a usar el español, reconocido constitucionalmente. La evolución de las políticas lingüísticas, como muestra el caso catalán, pone de manifiesto que se ha alterado ese marco inicial: del bilingüismo simétrico como objetivo se ha pasado a buscar un régimen de cooficialidad asimétrico a favor de la lengua autonómica, convirtiéndola en la lengua preferente a expensas de relegar el castellano. El caso de la mal llamada “inmersión lingüística” en la escuela catalana es buena prueba.

En realidad, los signos de que las cosas podían evolucionar en ese sentido estaban ahí desde el principio con la introducción del concepto de lengua propia. En lugar de establecer sobriamente que ambas lenguas tendrían carácter oficial, los primeros Estatutos optaron por marcar desde el principio una diferencia importante: una es la propia de la comunidad, mientras la otra es meramente oficial. ¿Cómo explicar ese contraste? Recordemos que el carácter oficial de una lengua tiene un sentido estrictamente legal. Según el Tribunal Constitucional, con independencia ‘de su realidad como fenómeno social’, una lengua es oficial cuando es reconocida por los poderes públicos como medio comunicación entre ellos y con los ciudadanos con plena validez y efectos jurídicos. Por otro lado, la lengua propia no se distingue por el arraigo histórico o la presencia social. ¿No es el castellano la lengua mayoritaria de los vascos? ¿Carece acaso de raíces históricas allí?

Si una de las lenguas oficiales es la propia, se sugiere que la otra es ajena. Así, la autonómica sería lengua oficial por ser la propia de sus gentes, mientras que el castellano lo sería por una razón meramente administrativa

Sólo cabe dar a la expresión “lengua propia” el sentido de una adscripción identitaria, según la cual la lengua autonómica se eleva a seña de identidad de esa comunidad, un rasgo singular que identifica a sus gentes. De ahí su efecto retórico: si una de las lenguas oficiales es la propia, se sugiere que la otra es ajena o venida de fuera. La lengua autonómica sería lengua oficial por ser la propia del país y sus gentes, mientras que el castellano lo sería por una razón meramente administrativa, por ser lengua oficial del Estado.

Se trata de un contraste retórico muy del gusto nacionalista, al conceder a la lengua autonómica el papel de símbolo o marcador identitario que distingue a un pueblo. Es una adscripción decididamente esencialista, pues se asigna la lengua al territorio o al pueblo, con independencia de cuál sea la lengua real que usan sus ciudadanos en sus intercambios cotidianos. Ese esencialismo se traduce en la presunción de que la lengua de las personas no es la lengua aprendida en la familia o la que hablan habitualmente, sino la lengua atribuida como “propia” al territorio o comunidad en la que viven. Como asumía el profesor de la anécdota de Savater. En manos de los nacionalistas puede convertirse en la imposición de una identidad obligatoria a los individuos, por ficticia que resulte a la luz de los usos lingüísticos reales.

En consecuencia, si la lengua considerada ‘propia’ no es la lengua de uso habitual o socialmente mayoritaria, ello supone una anomalía social que habría que corregir por todos los medios. No se trata ya de equiparar el uso de ambas lenguas, o compensar los efectos de la discriminación histórica, sino de recuperar la lengua propia que caracteriza a un pueblo, la lengua nacional, frente a la lengua de fuera o invasora. Entendida la lengua al estilo nacionalista como pilar de la cultura nacional, el objetivo de la normalización lingüística es remediar un estado de cosas lingüística y nacionalmente indeseable, como es el predominio del castellano, al que se presenta como lengua foránea. Aquí encontramos el papel de la lengua como palanca crucial de la construcción nacional, que justificaría el uso extensivo de la ingeniería social para modificar los usos lingüísticos de la sociedad con objeto de que se amolden al ideal nacional que el poder político autonómico considera lingüísticamente deseable. Puro nacionalismo lingüístico. Y una excelente razón para rechazar el concepto de lengua propia.

La Justicia alemana queda en evidencia
 La Razon 20 Julio 2018

El magistrado Pablo Llarena, instructor de la causa derivada del intento de golpe contra la democracia en Cataluña, tomó ayer la única decisión posible para salvaguardar el proceso en su plenitud y garantizar que los presuntos responsables de actos gravísimos respondan en un juicio más tarde o más temprano. Las injerencias de la Justicia alemana en un procedimiento de otro territorio de la UE le había dejado sin margen de maniobra para blindarlo de contaminaciones procesales que habrían edulcorado la futura vista por los acontecimientos relativos al referéndum ilegal del 1 de octubre y la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) aprobada por el Parlament el 27 de ese mismo mes.

Por eso, Llarena rechazó ayer que el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, sea extraditado solo por el delito de malversación de fondos públicos, como acordó el tribunal de Schleswig-Holstein, cuando rechazó de forma extemporánea la causa por rebelión, y dejó sin efecto la Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE) y la internacional contra todos los antiguos cargos separatistas que se dieron a la fuga, si bien mantuvo vigente la nacional que supondrá su arresto en el caso de que regresen a territorio español.

En su auto, el magistrado del Supremo desmonta uno a uno los incalificables argumentos de los jueces germanos contra la demanda española y retrata en un relato concienzudo, metódico, brillante y razonado los desmanes de una decisión insólita contraria al ordenamiento comunitario, incluida la jurisprudencia del tribunal superior europeo, y que de facto supone la voladura de un instrumento vertebrador como es la euroorden. Les reprocha su «falta de compromiso» frente a unos hechos que podrían haber quebrantado el orden constitucional español y censura que anticiparan un enjuiciamiento para el cual no tenían cobertura normativa.

El deber de los jueces alemanes pasaba, como el del resto de sus compañeros en Europa, por comprobar si los hechos descritos en el ordenamiento español estaban contemplados en el de su país y si se impulsaría un procedimiento penal semejante al del Supremo y, en todo caso y si existían dudas en la interpretación –dado que el fiscal general del estado alemán apoyó el requerimiento español sobre Puigdemont por rebelión–, haber planteado una cuestión prejudicial ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE. Y así se lo recordó Llarena. Pero no hicieron ni una cosa ni la otra en un abuso de posición y una sobreactuación antijurídicas tan impropias como intolerables. Es significativo y reconfortante que la Fiscalía, que ahora dirige María José Segarra, mantuviera ayer su posición de respaldo a la instrucción de Llarena y a sus decisiones que se concretó en un escrito a la Sala Penal del Tribunal Supremo, en el que tras denegar de nuevo la libertad de los políticos presos independentistas, acusó al tribunal de Schleswig-Holstein de incumplir el marco europeo y de entrometerse en la jurisdicción española por «asumir funciones de enjuiciamiento» que no le correspondían.

El alcance para Europa del desafuero jurídico germano está por determinar, pero la realidad es que de golpe este tribunal ha socavado el crédito de un elemento clave para luchar contra los criminales en un territorio sin fronteras. Con su grotesca actuación vaciaron el principio de reconocimiento mutuo y de confianza recíproca, y desvirtuaron el compromiso de lealtad y cooperación que se supone debe presidir las relaciones en el ámbito judicial comunitario concentrado en la euroorden. Ayer, el separatismo intensificó su campaña de acoso y derribo contra el Poder Judicial español, y en concreto contra el juez instructor, en un intento por deslegitimarlo y desacreditarlo. No tendrá éxito, pues su trabajo ha sido y es ejemplar. Si alguien ha quedado en evidencia, ha sido la Justicia alemana, que es la que tendrá que responder por su papel.

El valiente juez Llarena y su solitaria resistencia al golpismo independentista
ESdiario 20 Julio 2018

El magistrado del Supremo defiende la ley y a España de la vergonzosa actitud de un tribunal provincial alemán y de la laxitud de una Europa fofa para entender los desafíos que padece.

Con toda la razón jurídica de su parte, pero además con coraje personal, el juez Llarena ha decidido suspender la euroorden que cursó contra Puigdemont y el resto de político independentistas fugados, para evitar que sólo pudiera ser en España por el delito de malversación, tal y como decidió con irresponsable extralimitación de sus funciones un tribunal provincial alemán.

El magistrado sostiene así la acusación de rebelión, muy clara a juicio del Tribunal Supremo por mucho que otras instancias se empeñen en lo contrario, que debería haber sido vinculante para cualquier otro estamento judicial de haberse respetado la letra y el espíritu de las euroórdenes.

Este mecanismo se creó para universalizar la justicia en el espacio europeo, imponiendo un territorio jurídico único entre los países de la Unión firmante; pero aquí se ha utilizado incomprensiblemente para facilitar la huida de siniestros dirigentes políticos cuyas andanzas ponen en riesgo no sólo a España, sino también a Europa, cuyo historial de dramas inducidos por el nacionalismo parece no haberle inmunizado aún.

La violencia que sí hubo en el 'procés'
Llarena, con criterio y precisión como en todos sus autos, desmonta la legitimidad de un tribunal alemán para juzgar el caso, tal y como ha hecho pese a que nunca ha sido esa su función ni está previsto que lo sea: las euroórdenes han de valer, técnicamente, para proteger al Estado que las emite en origen; y no para avalar una especie de tribunales a la carta escogidos por los acusados en función de sus intereses.

Un Golpe de Estado
Todo lo más, han de buscar el encaje en sus códigos penales de los delitos imputados, entendiéndose que la coincidencia existe cuando la naturaleza es similar y no sólo cuando se mimetizan: lo que en España se llama rebelión en Alemania se denomina Alta Traición, y aunque no son delitos idénticos milimétricamente, sí atienden ambos al tipo de desafíos a la integridad del Estado que obviamente ha protagonizado -y protagoniza- Puigdemont.

Lo sonrojante es que un mecanismo de defensa colectiva de Europa pueda convertirse en una carta verde para delincuentes y que, en lugar de haber una reacción de las instituciones europeas para evitar esa garrafal laguna; se pretenda presentar al Tribunal Supremo español como una especie de instancia folclórica e insumisa ante la verdadera justicia.

Que un juez asuma sobre sus espaldas la tarea de salvaguardar los intereses de España también estimula la duda sobre la actitud del resto de poderes del Estado, y especialmente del Ejecutivo

Puigdemont podrá moverse por toda Europa libremente, lo que en sí mismo ofende al sentido de la justicia más elemental y pone en solfa la capacidad europea para protegerse a sí misma, pero no podrá volver a España sin ser detenido y juzgado por el Golpe de Estado que cometió, saltándose todas las leyes, rompiendo la convivencia, asaltando la integridad territorial y, desde luego, estimulando la violencia.

Que un simple juez asuma sobre sus espaldas la tarea de salvaguardar los intereses de España también estimula la duda sobre la actitud del resto de poderes del Estado, y especialmente del Ejecutivo, sumido en una catarata de gestos buenistas que, con la excusa del diálogo y del talante, insuflan fuerza y legitimidad al movimiento más radical y peligroso que asola Europa en estos momentos.

Un valiente
Sin lograr nada a cambio, pues el soberanismo no entiende esa disposición como el preámbulo de un acuerdo de convivencia, sino como un símbolo de debilidad y una ocasión para reforzar sus objetivos. En ello está, a pesar de valientes como Llarena.

LA LEYENDA DEL VICEPRESIDENTE
Guerra fustiga sin piedad a nacionalistas y antifranquistas repentinos
ESdiario 20 Julio 2018

Fue un mito del cuerpo a cuerpo en la política española hasta los 90. Y conserva una fusta con la que atiza, sin ambages, al nacionalismo y al populismo. Y al propio PSOE, si se lo merece.

Fue el látigo político de la España de los años 80 y 90, el todopoderoso vicepresidente y número dos de Felipe González en todo que, desde un socialismo clásico, cantó las cuarenta en legendarias ocasiones contra propios y extraños.

Ya retirado, mantiene incólume la fusta y la utiliza sin reparos para fustigar a todo aquello que considera degradante para la democracia: el debate sobre los restos de Franco, la complacencia con el nacionalismo, la revisión del Estatut o los ataques a la Corona. Y lo explica sin pelos en la lengua, en un chaparrón que, sin citarle expresamente, también está dirigido a Pedro Sánchez como en el pasado lo estuvo a Rodríguez Zapatero.

Sobre Franco: "No me gusta boxear con fantasmas del pasado como a algunos jóvenes"

Así, el exvicepresidente del Gobierno ha afirmado este miércoles que "los nacionalistas y los populistas" están "aliándose con las cloacas de los servicios de información y de la policía y con algunos personajes que siempre están conspirando para intentar desprestigiar" a la monarquía, porque no les gustó el discurso de Felipe VI del pasado 3 de octubre.

"No sé si es un ataque pero sí que el discurso del 3 de octubre no gustó a populistas ni a nacionalistas ni a la extrema derecha. No les gustó nada y yo creo que fue un discurso impecable", ha dicho. El Rey recalcó en aquel mensaje que los poderes del Estado tenían la obligación de mantener el orden constitucional en Cataluña.

El también ex 'número dos' del PSOE se ha expresado así, en declaraciones a los periodistas antes de participar en un curso de verano de la Universidad Complutense, preguntado sobre si las grabaciones de Corinna zu Sayn Wittgenstein acusando de irregularidades al Rey Juan Carlos derivarán en un debate sobre la monarquía y la república.

A su modo de ver, lo que sucede más bien es que hay fuerzas políticas que siempre tienen abierto ese debate y que ahora, como "no soportaron el discurso del 3 de octubre", se han aliado con "las cloacas" para intentar desprestigiar a la institución.

No hubo una República, hubo cuatro y el Frente Popular fue abominable: sólo me interesa la de 1931 a 1933

Sobre Aznar
Sin embargo, Guerra cree que estos grupos políticos "no se dan cuenta de que jugar con fuego es muy peligroso". "¿Qué quieren, tener a (José María) Aznar de presidente de una república de esas bananeras? No se dan cuenta, podrían aprender", ha espetado.

Después ha explicado que había puesto ese ejemplo como "broma" para decir a los defensores de la Segunda República que deberían "estudiar un poco" y "ser más prudentes", porque en ese periodo hubo "cuatro repúblicas": el bienio rojo (1931-1933), el bienio negro (1933-1936), el Frente Popular (febrero-julio de 1936) y la República durante la guerra.

La bronca de Alfonso Guerra a Pedro Sánchez por insensato atruena en el PSOE
Frente a quienes hablan de la República como "un todo homogéneo", ha subrayado que a él le interesa solo su primer periodo y no los demás. "Los dos segundos años para mí fueron abominables, no coincido nada con ellos, hay que estudiar un poco", ha añadido.

Cataluña
El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra ha afirmado además que él no tiene "ningún interés" en explorar una reforma del Estatuto de Cataluña como vía para resolver las demandas nacionalistas, porque el "apaciguamiento" es "un modelo frágil y fracasado".

"De la política de Chamberlain, del apaciguamiento regalando cosas, yo nunca soy partidario", ha dicho Guerra en declaraciones antes de participar en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid, en referencia la política británica con el dictador alemán Adolf Hitler antes de la II Guerra Mundial.

Así, el exvicepresidente no cree que los independentistas vayan a dejar de plantear la ruptura de España y el derecho de autodeterminación porque se les dé "un poco más de esto o de lo otro". Para Guerra, el Estatut "es el que hay", el que se aprobó en Cataluña "con muchos artículos inconstitucionales". Después el Congreso de los Diputados modificó 118 y 17 disposiciones adicionales y el Tribunal Constitucional otros 14.

Guerra también ha tildado de "absurdo" la hipótesis de una reforma del Estatut que implique una reforma de la Constitución. "Hay que ser claro", ha advertido, y decir sin ambigüedad si se quiere reformar una cosa u otra.

Todo ello después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hablase este martes en el Congreso de "votar" como solución al desafío independentista, en alusión a una reforma del Estatuto catalán. A su modo de ver, la "muy sutil" referencia que hizo Sánchez a una reforma de la Constitución no fue "el mejor camino".

Guerra no ha querido valorar la acción del Ejecutivo para resolver el problema en Cataluña ni pronunciarse sobre "si hay que votar o no", argumentando que los problemas en democracia no siempre se resuelven votando, para empezar porque "hay cosas que no se pueden votar".

"Es como si a alguien en el Parlamento se le ocurre que, para combatir la violencia doméstica, el que golpea y la golpeada deben tener la misma condena, pues eso no se puede votar", ha remachado.

Contra la autodeterminación
Así, ha recordado que cuando se redactó la Constitución se rechazó la enmienda que pretendía incluir el derecho de autodeterminación, una enmienda que los nacionalistas no apoyaron. Ese derecho, por tanto, no existe, y los que pretenden votar sobre él lo saben, y solo se podría cambiando la Constitución, cosa para la que los independentistas no tienen votos. "Esa es la democracia", ha insistido.

Y a quienes propugnan como solución una reforma de la Constitución para un Estado federal les ha dicho que España ya lo es, que Estado autonómico es "un eufemismo" y que el Estado está más descentralizado que muchos federales, con las únicas excepciones de Australia y Canadá.

Guerra cree que en el momento actual no hay consenso para una reforma de la Constitución pero sí para hacer reformas en la Constitución, y da por hecho que tendría que ser con el acuerdo de PSOE, PP y Ciudadanos, no con los nacionalistas vascos ni catalanes, que lo que quieren es "dinamitarla".

A su juicio, no querer cambiar nada de la Constitución es "dogmático", pero también lo es pensar que todos los problemas se resuelven cambiándola. "Hay que ser más humildes", ha dicho.

Boxear contra el fantasma de Franco
Sobre la resurrección de Franco y del Valle de los Caídos como debate de actualidad, Guerra es aún más tajante. A él no le "interesa nada" hablar del dictador Francisco Franco, que "ya hizo sufrir mucho a España": "Franco se murió, está enterrado y ojalá que la piedra esa que tiene encima se hundiera".

El ex dirigente socialista ha puntualizado que no estaba tachando de error el anuncio del Gobierno de que exhumará los restos del dictador, pero sí ha dicho que a él no le gusta "boxear con los fantasmas del pasado", como hacen algunos, "por cierto jóvenes".

De hecho, cree que "probablemente el Valle de los Caídos debería estar modificado" y debería ser "un museo de la guerra", lo que probablemente exigiera la modificación de la estructura de los enterramientos que hay". Genio y figura, siempre.

Por qué los hijos de inmigrantes fracasan más en la escuela catalana
Las dificultades económicas de las familias se suman a la falta de comunicación entre la escuela y los padres, y a un sistema de educativo que no siempre se adapta al alumno
Paula Mirkin Cronica Global 20 Julio 2018

El 17,3% de los alumnos españoles hijos de inmigrantes no aprueban la ESO. Según el estudio publicado por el Centro de Estudios Demográficos de la Universitad Autónoma de Barcelona (UAB), la cifra sorprende, ya que los hijos de padres autóctonos fracasan en un 10,3%.

Jordi Bayona, uno de los autores del estudio, considera que el principal motivo del fracaso escolar en los adolescentes inmigrantes de segunda generación es la condición socioeconómica y educativa de los padres.

Más dificultad para los adolescentes africanos
El estudio ha utilizado datos de la Consejería de Enseñanza cruzados por el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) con el Registro Estadístico de la Población del curso 2015-2016. Las cifras son contundentes: el 34,6% de los chicos y el 23,5% de las chicas que llegaron a Cataluña con más de siete años no superaron la secundaria.

Un niño africano traza líneas con una regla
¿Cómo pagar 60% menos en el seguro del coche? Hace 4 meses decidimos cambiar la compañía con la que tenemos asegurado nuestro coche porque estábamos cansados de pagar 480 € al año con Mapfre. Cada vez que veíamos en el buzón la carta de Mapfre nos poníamos de mal humor, pero esto dejó de ser un problema cuando descubrimos la nueva compañía a través de la cual hemos asegurado nuestro coche. Os contamos cómo hemos conseguido pagar un 60% menos Haz click para leer este contenido

Dentro del colectivo de hijos de inmigrantes hay muchas diferencias. Bayona señala especialmente la dificultad de los adolescentes procedentes de Gambia, que dentro del porcentaje de fracasos de jóvenes africanos (19,2%), representan el 40,9%. Aunque aclara: “estamos manejando cifras muy bajas, por eso hacemos una aproximación al continente”.

Por su parte, los hijos de padres procedentes del continente americano no aprobaron la ESO en un 15,5% y los asiáticos en un 17,6%.

Los padres como puente
Los padres son una pieza clave en el buen rendimiento de los adolescentes en la escuela, tal como afirma la psicóloga Olga Piazuelo, coordinadora del grupo de trabajo Adolescencia en Crisis de la sección de Educación del Colegio de Psicólogos de Cataluña.

Para Piazuelo, la culpa del fracaso de los adolescentes en la ESO no es, ni mucho menos, del adolescente. Para solucionarlo considera fundamental dos elementos: un cambio en el sistema educativo y un acercamiento de los padres a la escuela. “Lo ideal sería transformar la educación actual en una educación más vivencial, manipulativa y experimental, que se adapte a estos tiempos. Es la escuela la que debe adaptarse a los niños, no los niños a la escuela”, dice la psicóloga.

En cuanto al rol de los padres, ve la necesidad de “construir puentes” entre los estudiantes y la escuela a través de los progenitores. “Una solución podría ser comprometer a la escuela y a los padres mediante tutorías o entrevistas y que los centros abran más sus espacios. Se trata de empoderar a los padres y hacer que se sientan acompañados por la institución”.

Sensibilidad multicultural
Piazuelo suma causas al fracaso escolar de los hijos de inmigrantes. Si bien coincide con Bayona en la dificultad que provoca el choque cultural o el nivel socioeconómico y educativo de las familias, suma la realidad local: “No estamos acostumbrados a la multiculturalidad”.

Para la psicóloga, faltan trabajos de sensibilización --sobre todo en Primaria-- para evitar, por ejemplo, que se formen guetos dentro la escuela o que haya situaciones de discriminación, racismo o bullying. Estas situaciones pueden generar diferentes motivos que luego impiden a los alumnos aprobar la escuela secundaria.

Entrevista a la secretaria general del PP del País Vasco
Amaya Fernández: “Hay un riesgo de que se replique en Euskadi el proceso catalán”
Manuel Cerdán okdiario 20 Julio 2018

Amaya Fernández lleva al frente de la Secretaría General del Partido Popular del País Vasco desde marzo de 2017. El presidente de los populares vascos, Alfonso Alonso, se fijó en ella porque reunía el perfil idóneo para la nueva etapa a la que se enfrentaba el PP en una comunidad electoralmente difícil para su partido.

Alonso buscaba una mujer, vizcaína, joven, competente, comprometida socialmente, íntegra, trabajadora y renovadora. Y la encontró en la Margen Izquierda, en el Ayuntamiento de Baracaldo. Dieciséis meses después Amaya, practicando una política sin complejos, ha logrado sacar al PP a la calle. La secretaria general se ha colocado en la primera línea de la defensa de las víctimas del terrorismo y, para ello, ha denunciado de manera sistemática los actos de enaltecimiento de los terroristas de ETA, ante los que otras formaciones como el PNV o el PSE mantienen silencio.

Amaya me recibe en su despacho de la sede del PP de Bilbao, en la céntrica Gran Vía. La puerta blindada de acceso a la delegación ‘popular’ sigue teniendo un espesor de muchísimos centímetros, pero las medidas seguridad ya nada tienen que ver con las de los años del plomo. Ahora se disfruta de una atmósfera más relajada y la seguridad está en manos de un vigilante.

La entrevista se realiza en el mismo despacho que años atrás ocuparan Carlos Iturgaiz o Antonio Basagoiti. Muy cerca allí, en una dependencia anexa, se conserva el teléfono por el que se recibió el aviso del secuestro de Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997.

El asesinato del concejal de Ermua sirvió de acicate para que Amaya — acababa de cumplir 20 años— solicitara su ingreso en el PP. Aquella joven estudiante, que cursaba los estudios de Políticas y de Dirección de Empresas en la Universidad de Deusto, asumía aquella valiente decisión sin pedir permiso a sus padres. Dos años más tarde, ya era concejala en su pueblo natal de Baracaldo.

Diez años después Amaya responde las preguntas de OKDIARIO con aplomo y sinceridad, sin un papel encima de la mesa, como cuando defendió ante su partido la ponencia económica o como cuando se enfrentó en Andoain a los filoetarras que celebraban un homenaje a los asesinos de Joseba Pagazaurtundua.

“El independentismo sólo representa un 17%”
Amaya Fernández.-Nosotros tenemos que hacer más pedagogía entre los vascos para que puedan ver que somos el partido que más se parece a la sociedad vasca. Hoy todos los estudios sociológicos que se hacen en Euskadi ponen de manifiesto dos cosas que son incontestables: el respaldo de los vascos al autogobierno se encuentra en máximos históricos y el respaldo al proyecto independentista está en mínimos históricos.

El PNV ha elegido recorrer de la mano de Bildu el camino a la independencia y, por tanto, representar sólo a quienes se definen como independentistas en Euskadi, que son un 17%. El PNV ahora se está definiendo y nosotros tenemos la oportunidad de demostrar que somos el partido que representa a la sociedad vasca, a ese 77% que dice que se siente satisfecho con el autogobierno. Con la llegada de Alonso, el PP ha recuperado su mejora de ADN combativo y su mejor espíritu atlético.

Manuel Cerdán.- ¿Corre el País Vasco el riesgo de que se reproduzca el fenómeno de Cataluña?
A.F.- El PNV quiere construir una realidad social diferente en Euskadi. Por eso está recorriendo ese camino con Bildu. Creo que tenemos un claro ejemplo en Gure Esku Dago (“Está en nuestras manos”, en español), el hermano pequeño de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Hasta anteayer era un perfecto desconocido para los vascos y su capacidad de movilización era casi inexistente. Pero el PNV en los últimos meses ha permitido que sus principales líderes institucionales —el alcalde de Bilbao, el de Vitoria, el de San Sebastián, diputados generales— tengan presencia en las actividades de Gure Esku Dago e, incluso, en la última movilización la presidenta del Parlamento vasco tomó partido.

M.C.- Participó en esa cadena humana…
A.F.- Recibiéndoles a la puerta del Parlamento vasco. Están haciendo un intento de fabricar una realidad social distinta… Gure Esku Dago habla del derecho a decidir porque sabe que en estos momentos tiene mala recepción en la sociedad vasca el mensaje de derecho de autodeterminación. Emplean el lenguaje de manera torticera. Pero lo que realmente están defendiendo es el derecho de secesión, que no tiene encaje en la realidad jurídica española, pero tampoco en las constituciones de los países europeos de nuestro entorno.

“Si las empresas se van, no podremos recurrir a ‘Montoro'”

M.C.- ¿Pero existe un riesgo real?
A.F.- Sí hay un riego de que se replique el proceso catalán en Euskadi. En los documentos que está presentando el PNV, y que Bildu ha recibido con muy buenas sensaciones, lo que se está diciendo es que se somete el principio de legalidad al principio democrático. Eso es lo que ha ocurrido en Cataluña…

Amaya Fernández destaca que en el País Vasco las consecuencias económicas serían mucho más letales que en Cataluña.

A.F.- El concierto te obliga a ser autosuficiente. Me parece más peligrosa la independencia en el País Vasco que en Cataluña. Si las empresas se van nosotros no podríamos recurrir a ‘Montoro’. Tenemos un plus de peligrosidad. Nuestro sistema nos obliga a mantener un sistema de ingresos. Si las empresas se van, se nos cae el presupuesto de ingresos y no podemos acudir al apoyo de la Hacienda estatal… No tenemos los 5.000 millones del presupuesto general del Estado ni tampoco el FLA. Si las empresas se van, ¿con qué financiamos el estado del bienestar?

“El culto al terrorista sigue en nuestras calles”
M.C.- ¿Ve pronto en el País Vasco la colocación de urnas para un referéndum ilegal?
A.F.- El PNV ahora ve una oportunidad. Ve un Gobierno débil, un Gobierno que en la primera reunión que han tenido se ha hablado más de la dispersión de los presos de ETA que de los homenajes que se brinda a los etarras. En Euskadi estamos viviendo un periodo de posterrorismo. El culto al terrorista sigue presente en nuestras calles Y no sólo eso, sino que va in crescendo. En lo que va de año se ha producido un 17% más de homenajes a etarras en nuestras calles de lo que se produjo el año pasado… En el último homenaje vi a muchos jóvenes y muchos niños.

No se recibe en su pueblo al vecino que ha obtenido las mejores calificaciones en una carrera fuera de nuestro país, sino que a quien se recibe es a un terrorista que sale de prisión sin arrepentirse de su pasado criminal. Se le recibe con banda, con música… Con todos los honores. Y no se recibe a quien sale de la cárcel arrepentido de su pasado criminal.

Vox se querella contra la alcaldesa de Gerona cambiar la plaza de la Constitución por la del 1-O
OKDIARIO 20 Julio 2018

Vox ha presentado este jueves una querella contra la alcaldesa de Gerona, Marta Madrenas, por el cambio de nombre de la plaza de la Constitución a plaza del 1 d’Octubre de 2017 y la incorporación de una placa en la que se califica el dispositivo policial del 1-O como “brutal agresión de las fuerzas de seguridad españolas”.

La querella se ha presentado en los juzgados de Gerona por presuntos delitos de incitación al odio; delito de ultraje a España y a sus símbolos, delito contra el honor, calumnias e injurias graves; delito de malversación de caudales públicos y delito de desobediencia al Tribunal Constitucional.

El vicesecretario Jurídico de Vox, Pedro Fernández, ha manifestado que con esta querella contra la alcaldesa “Vox reafirma su compromiso con los españoles de que no permitirá la impunidad en relación con aquellas manifestaciones que supongan el enaltecimiento del golpe de estado del 1 de octubre y la humillación a nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial