AGLI Recortes de Prensa   Domingo 22  Julio 2018

Casado: mucho más que una ilusión, algo menos que un proyecto
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 22 Julio 2018

Va a tener que probar su fibra ética en el terreno menos propicio para la dignidad: sobrevivir en un terreno mediáticamente hostil, el creado por Soraya contra el PP.

Para valorar en toda su importancia la victoria de Pablo Casado sobre las arenas movedizas de la burocracia marianil, que son algo más y peor que la boya que flotaba sobre ellas, impostando mucho la voz y ahuecando mucho la nada, empeñada en celebrar enfáticamente haberse conocido y en que compartiéramos su gozo, imaginemos cuál sería hoy el futuro del PP de ganar Soraya. Tranquilos, no ha sido un sueño, perdió. Sólo imaginémoslo.

Imaginemos, además, cuál sería el futuro de la derecha constitucional con Soraya al frente del PP. Qué apoyos tendrían el Rey y los partidos que defienden sin ambages a la Nación y la Constitución -C´s, Vox, UPyD- de haber ganado el congreso la defensora del diálogo ante el golpismo catalán. El frente constitucional, con los jueces a la cabeza, estaría hoy de luto. Y de la debilidad intelectual, no sólo ideológica, de ese globo infatuado, ayuno de una mínima capacidad oratoria, no se habrían aprovechado, como suele decirse erróneamente, Ciudadanos y Vox, sino Sánchez y los separatistas.

Una campaña-relámpago de tres semanas
Con Casado, en sus propias palabras, "ha vuelto el PP". ¿Estarían más preocupados la izquierda y los separatistas si no hubiera vuelto? No. Y sólo por eso, en cuanto empiece la guerra sucia contra él, o sea, anteayer, hay que apoyarle. Pero si Casado quiere recuperar un PP a la altura de los retos de España en 2018, que no son los de 1996, 2004, 2008, 2011, 2015 o 2016, sino distintos y más graves, no le basta con mejorar el PP de Rajoy y Soraya. Debe abordar todo lo que Aznar dejó por hacer, que en materia de lengua, justicia, educación y medios fue, sencillamente, todo. O sea, lo que hoy vemos más urgente que nunca. Sin una política de medios, de defensa de los derechos del español, de la libertad e igualdad de los españoles ante la Ley, de nada sirve el PP y de poco servirá la ilusión que ayer hizo nacer en muchos corazones españoles su extraordinario triunfo en el congreso. Pero España no necesita que vuelva sin haberse ido el PP de Rajoy, ni tampoco el PP de Aznar. Lo que España necesita es el PP de Pablo Casado.

Y aquí debo referirme al milagro, o si se prefiere un concepto más laico, al prodigio de la campaña del nuevo presidente del PP, que empezó sólo tres semanas antes de su éxito y cuando nadie, absolutamente nadie, le concedía la menor posibilidad de ganar. Todo empezó en la entrevista en La mañana de esRadio del 28 de Junio. Algunos pensaban que estábamos ante la hábil campaña de supervivencia de un político al que la demagogia periodística quería enterrar en la fosa de Cristina Cifuentes. Los optimistas, que Casado quería poner una pica liberal en el Flandes socialdemócrata que, con toda probabilidad, se iba a imponer en el Congreso y a estrellarse en las municipales y europeas de Mayo, momento en que la crisis del PP le daría la oportunidad de presentar una alternativa al discurso carquiprogre. Lo que nadie esperábamos es que Casado, tras saludar fuera de micrófono con un sorprendente "me he quitado la faja", expusiera de forma ordenada, clara, contundente, elocuente, apabullante, todo un programa de Gobierno.

El problema de Casado no es de ideas
He entrevistado muchas veces a Aznar en la Oposición y en el Poder, y a Rajoy, como ministro, vicepresidente, candidato a la Moncloa y como líder de la Oposición a Zapatero. También a Fraga, en su época de líder de AP y como candidato y luego presidente de la Junta de Galicia. Incluso a Antonio Hernández Mancha en su breve estadía al frente del PP, con el que Casado tuvo un detalle durante su discurso que me pareció muy merecido. Pues bien, ninguno de ellos se acercó siquiera a la brillantez y contundencia del discurso de Casado esa mañana en la que se estrenó como líder político. Creo que sus mimbres intelectuales no tienen mucho que envidiar a los de Aznar ni, en un registro menos académico, a los del propio Fraga, aunque citar atinadamente a Donoso Cortés hubiera hecho feliz a Don Manuel.

El problema de Casado no será intelectual, sino moral, no de ideas, sino de actitud personal. Va a tener que probar su fibra ética en el terreno menos propicio para la dignidad: sobrevivir en un terreno mediáticamente hostil, el creado por Soraya contra el PP (siempre supo, con razón, que el partido no la quería, por eso lo hizo todo contra él) y con un partido que está o estaba electoralmente aterrado, más preparado para sobrevivir en la Oposición, a la andaluza, que para disputar en serio el poder a la Izquierda. Para rehacer esa costumbre de luchar no basta la ilusión, falta el proyecto.

La perdida costumbre de luchar
Casado propone un rearme ideológico, dar la batalla a la Izquierda en el terreno de los valores y las ideas, es decir, en el terreno de los medios que han abandonado no sólo Rajoy y Soraya sino también Aznar desde el año 2000, con aquella Internacional Centrista mexicana que hoy da mucha vergüenza recordar. Es verdad que Aznar hizo gala de tener ideas, aunque muchas, no todas, las rindió a la comodidad del poder y a la mayoría las democristianizó hasta desliberalizarlas. Y nadie olvida que Rajoy presumió incluso de esa emasculación intelectual, repitiendo la obscena letanía de "la economía es lo único importante", que hubiera ruborizado a López Rodó.

Pero hay problemas ideológicos que responden a nuevas realidades sociales y que apenas existían en tiempos de Aznar: inmigración ilegal, islamismo radical, discriminación sexista legalizada, guerracivilismo educativo, etc. Y el peligro de esos conflictos es que su fuerza no es sólo política sino invasoramente mediática. Las fake news son news. Se trata de la creación ideológica de problemas eminentemente virtuales, que afectan a lo imaginario, al terreno de los prejuicios y sentimientos, no al de las ideas, pero con un efecto político letal. Todo está por hacer en ese ámbito, que es, en lo periférico, el mismo de la educación. El feminismo, la xenofobia o la defensa del Estado de Derecho frente al golpismo separatista son debates a los que el PP ha estado voluntariamente ajeno, a merced de la izquierda. Lo primero que necesitará Casado, si quiere ser fiel a su palabra y su ambición, es recuperar los grupos de pensamiento liberal y conservador que, como recordó en la entrevista auroral, han nacido en estos años al margen del PP.

España y el español, irrenunciables
En fin, muchas son las tareas que tiene por delante Pablo Casado. Sólo hay una a la que no puede fallar por muchas conveniencias de partido que, inevitablemente, le obligarán a matizar, negociar o demediar sus ideas: la de España como ámbito de ciudadanos libres e iguales, donde todos los niños puedan estudiar en español, vivan donde vivan y donde a nadie se le pueda agredir o discriminar sin que el PP o el Poder que controle use del máximo rigor legal contra los que han hecho del atropello de España y lo español una costumbre. Peor aún: un negocio que ha subvencionado el PP.

Dijo ayer Pablo Casado, en un discurso de menos enjundia que el de esRadio, pero más adecuado a la circunstancia, que en la vida se ofrecen dos caminos: el difícil y el cómodo. Ojalá esté dispuesto a seguir el de la incomodidad, que es el de la Libertad. Por el otro, serpeaba mejor Soraya.

¡Váyase Sr. Sánchez!

Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Julio 2018

YA SABEMOS PARA QUÉ QUIERE PEDRO SÁNCHEZ AUMENTAR LOS IMPUESTOS: PARA PAGARSE SUS CAPRICHOS DE NUEVO RICO CON AVION PRIVADO.

La noticia ha saltado como una auténtica bomba en un momento en que el Gobierno okupa de Pedro Sánchez ha anunciado las duras medidas que piensa adoptar aumentando el techo de gasto a costa de incumplir el déficit y de un incremento abusivo de impuestos. Se trata del desplazamiento a Benicassim para asistir, como acostumbraba en otros años, al festival veraniego de rock y ver la actuación de The Killers. Lo vergonzoso ha sido que esta vez ha aprovechado su cargo para usar un avión oficial y ubicarse en zona VIP junto a su esposa. Eso sí, disfrazando el viaje como un asunto de Estado reuniéndose de forma breve e informal, como de cortesía, con la alcaldesa de la ciudad y con el Presidente de la Comunidad, el socialista Ximo Puig. La pregunta es ¿cuánto dinero nos ha costado a los españoles este capricho de nuevo rico de Pedro Sánchez? ¿Está dispuesto a devolver lo gastado de modo tan obsceno y pedir perdón a los ciudadanos por su comportamiento no ejemplar? ¿Opina como su vicepresidenta que el dinero público no es de nadie?

Si ya fue una patochada la imagen de “bróker” de éxito en ese avión con gafas de sol y haciendo como que trabajaba con su ayudante, lo de ahora lo supera por haber pretendido camuflar un acto exclusivamente privado como parte circunstancial de unos encuentros de trabajo. Y claro, como el tiempo de un Presidente de Gobierno es muy valioso, en vez de desplazarse en AVE a Valencia para esas reuniones, tomó el avión Falcon de las FFAA e incluyó a su mujer como pasajera para ir a Benicassim donde casualmente actuaba el grupo musical que ambos admiran. Se mire por donde se mire, esto huele muy mal y necesita ser explicado a la opinión pública como lo que es, un claro uso indebido de medios públicos con fines privados. Y hay que tener presente que al Rey emérito, por un asunto de cacería en Botswana con su amiga entrañable y accidente incluido, terminó por costarle la abdicación y pasar el mal trago de pedir perdón a los españoles con aquello de “no volverá a suceder”.

Pero es que ya llueve sobre mojado y en el PSOE hemos sido testigos de casos similares, como bien nos recuerda Eduardo Inda en su editorial del periódico OKDiario. En el caso de Alfonso Guerra, cuando era vicepresidente del Gobierno con Felipe González, y tomó un avión oficial para regresar a Sevilla tras sus vacaciones privadas en el Algarve portugués para evitarse el atasco en la carretera. O cuando José Luis Rodríguez Zapatero viajaba para asistir a conciertos de la orquesta de Daniel Barenboim, donde su esposa Sonsoles actuaba como cantante en Berlín, o su otra escapada a Londres. Y aquella explicación sublime de la actual vicepresidenta Carmen Clavo, cuando se justificaba con lo mismo que después harían Manuel Chaves y José Antonio Griñán o Magdalena Álvarez en el caso de los fondos públicos desviados para financiar falsos ERE’s donde se incluyeron además a intrusos. “nosotros manejamos dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Una costumbre muy arraigada en este PSOE desde hace décadas.

Este comportamiento es típicamente chulesco e inmoral y demuestra el verdadero talante y pretensiones de quien aplica aquello de ”tú ponme donde haya, que coger ya sabré yo”, o aquel otro de “si quieres conocer a pedrito, dale un carguito”. No ha tardado ni semanas en saber adaptarse a su nuevo estatus donde nadie discute sus deseos, como este de desplazarse en avión oficial como un magnate para asistir a un concierto de una banda de rock en un festival popular y volver a casa en el mismo día tras ver el espectáculo. No hay nada como tener el poder y los medios para dar gusto a los caprichos y además impresionar a la esposa del tipo de vida de lujo que les espera. Y es que ¿a quien no le gusta disfrutar la vida de lujo que da el poder?

Porque yo no sé cómo va a explicar Pedro Sánchez esta escapada a Benicassim, pero me temo que no va a ser comprendida por quienes ya ha amenazado con subirles los impuestos en un coste por trabajador estimado en 1.250 euros al año, mientras él se pasea en un avión oficial con su mujer para asistir a un concierto de rock. Y es que el aeropuerto de Castellón, que fue una obra fracasada como el de Ciudad Real, parece estar poco a poco rebajando las perdidas gracias a vuelos chárter regulares con compañías extranjeras de bajo coste, pero la escasez de vuelos hace que el aterrizaje de un avión oficial de las FFAA sea todo un acontecimiento y que la visita sorpresa sea rápidamente descubierta por los periodistas, que además debieron haber sido previamente advertidos por fuentes anónimas.

Este comportamiento es típico de esa casta a la que otra pareja de censores radicales de izquierdas como Pablo Iglesias e Irene Montero no han dejado de criticar, pero que rápidamente quedaron en entredicho al ser descubiertos en la compra de un super chalé en una zona de lujo de la sierra madrileña con colegios privados de élite en el entorno. Y es que parece claro que la política no solo da poder y fama, sino también medios económicos suficientemente holgados como para mantener una vida de auténtico lujo lejos de la que goza la clase trabajadora a la que dicen representar y por la que dicen sentir empatía para compartir su modo de vida digno, con el “pisito” en Vallecas y limitación de salarios al doble de SMI (salario mínimo interprofesional) devolviendo el sobrante al partido para asuntos sociales. Con esos ingresos si fuesen mermados no se pagan hipotecas de super chalé de lujo ni colegios privados.

Pedro Sánchez no parece desaprovechar la oportunidad que le ha brindado su obscena moción de censura como excusa para asaltar el poder de la mano de los enemigos de España y querer agotar una legislatura a la que no tiene ningún derecho ni legitimidad porque no obtuvo la confianza de los ciudadanos. No solo debe pedir perdón por este abuso de poder con malversación de fondos públicos para asuntos privados, sino que debería devolver la voz a los españoles y convocar de inmediato elecciones generales. Pero eso no parece probable, porque parece haberle tomado gusto a su nuevo estatus y habrá que forzarle a que se vaya. Ya le veo a Pablo Casado emulando a Aznar y repitiendo aquello de ¡Váyase Señor Sánchez!

Pues eso, ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen un buen día!

Subir impuestos, una mala idea
Alicia Coronil. vozpopuli  22 Julio 2018

Las empresas españolas necesitan medidas que impulsen su tamaño medio y su innovación, y no una mayor carga fiscal que frene la creación de empleo y la inversión nacional y extranjera

El crecimiento económico global muestra perspectivas a la baja que no deben ser ajenas al diseño de la política económica del nuevo Gobierno de España. La caída del comercio mundial en los tres primeros meses del año, explicada principalmente por la ralentización de la economía china y la de la Eurozona, junto a las futuras consecuencias de la aplicación efectiva de los aranceles por parte de EEUU, una posible guerra comercial y la normalización de la política monetaria, solo pueden ser abordadas con nuevas reformas estructurales que doten a la economía española de mayor resistencia ante un posible cambio de fase del ciclo económico.

La ausencia de reformas en los últimos cinco años ha tenido como reflejo el estancamiento de la competitividad de la economía española, como muestra el análisis de los principales indicadores internacionales de competitividad (World Economic Forum e International Institute for Management Development) realizado en el Barómetro de los Círculos. En contraste, las empresas de nuestro país han impulsado la internacionalización y diversificación de nuestro modelo productivo al aumentar el peso del sector exterior de un 25,7% del PIB en 2007 a un 34,1% en 2017. Para afianzar su presencia internacional en un entorno global en constante cambio y con una nueva demografía empresarial en la que ganan protagonismo los países emergentes, las empresas españolas requieren medidas que impulsen su tamaño medio y su innovación, y no una mayor carga fiscal que frene la creación de empleo y la inversión nacional y extranjera.

Factores como la caída del comercio mundial aconsejan nuevas reformas estructurales que doten a la economía española de mayor resistencia ante un posible cambio de fase del ciclo económico"

La huella fiscal que aportan las empresas españolas es superior a la media de la UE28. En concreto, si agregamos la contribución de las empresas en términos de Impuesto de Sociedades y cotizaciones a la Seguridad Social, la diferencia es de aproximadamente 1 punto porcentual (10,5% del PIB frente a un 9,6% de media en la UE28), representando más del 30% del total de los ingresos públicos (26,2% en la Eurozona).

Por otro lado, no es cierto que las empresas en España tributen en el Impuesto de Sociedades a un tipo efectivo de un 10%, salvo que se calcule erróneamente tomando como referencia el resultado contable consolidado, olvidando, entre otros factores, la tributación realizada por las empresas en terceros países y las bases imponibles negativas acumuladas en ejercicios anteriores. Es decir, el tipo impositivo efectivo sobre la base imponible después de contabilizar principalmente estas deducciones se sitúa según la Agencia Tributaria en el 22,5%.

Así, a pesar de que España cuenta con tipos similares o superiores a los países más competitivos de nuestro entorno, aquellos no garantizan la eficiencia del sistema tributario en términos de recaudación, especialmente en el caso del IRPF y las cotizaciones sociales, debido principalmente al elevado nivel de paro y peso de la economía sumergida. De ahí que el Gobierno debería apostar por reformas que impulsen la competitividad, el crecimiento, la internacionalización y la innovación de las empresas como fuente de creación de empleo y de fortaleza ante un posible cambio del ciclo económico.

El dinero público no está para hacer de groupie
OKDIARIO 22 Julio 2018

Pedro Sánchez ha sido cazado utilizando un avión oficial de la Fuerza Aérea española para hacer de groupie en el concierto de The Killers en el Festival Internacional de Benicassim. Entrada VIP, acceso al backstage y vuelo ‘privado’ en el Falcon pagado por todos los españoles. Y lo que es peor. Sánchez ha pensado que los ciudadanos se iban a tragar, si le pillaban, la peregrina excusa de una visita al Ayuntamiento de Castellón y un encuentro con Ximo Puig como justificación para, de paso, ya que andaba por allí, darse una vuelta por el FIB, por el que Sánchez se ha dejado ver otros años.

La coartada empleada por el presiente no cuela. La visita institucional, que no superaría más de 2 horas entre la visita al Consistorio y la reunión de poco más de 45 minutos con el presidente valenciano, no justifica el uso de unos recursos tan costosos del Estado y que no están al servicio de los caprichos del dirigente socialista. Pedro Sánchez no se pierde una sola edición del Festival Internacional de Benicassim, antes de llegar a la Presidencia del Gobierno se pagaba el desplazamiento, el alojamiento junto a Begoña y las entradas de su bolsillo. Algo que no debería cambiar tras convertirse en el nuevo inquilino de La Moncloa y menos con una justificación tan mezquina.

Este episodio recuerda, irremediablemente, a un capítulo del que los socialistas debieran haber aprendido. En 1988, el por entonces vicepresidente del Gobierno socialista Alfonso Guerra utilizó un Mystère de la Fuerza Área española para regresar a Sevilla tras pasar sus unos días de vacaciones en el Algarve portugués. La excusa no fue una reunión de urgencia o una crisis en el gabinete presidido por Felipe González. Guerra se quiso ahorrar el monumental atasco de regreso que había en la frontera portuguesa en plena operación retorno de Semana Santa.

Sánchez ha pensado, para desgracia de los contribuyentes españoles, aquello que su vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, dijo en 2004: “El dinero público no es de nadie” y que da igual si se gasta para acudir de groupie a un concierto en el FIB. Pedirle a Pedro Sánchez que explique públicamente por qué utilizó el Falcon para irse de concierto será una labor inútil. Desde que tomó posesión del cargo, el nuevo inquilino de La Moncloa no se ha dignado a someterse a las preguntas de los periodistas en una rueda de prensa en España.

El Gobierno esquilma a los contribuyentes
Gonzalo Baratech Cronica Global 22 Julio 2018

El Gobierno de Pedro Sánchez se prepara para acometer un alza generalizada de impuestos. La brutal crisis económica ya queda atrás. Llevamos cuatro años sucesivos de crecimiento. Y el presidente decide que es hora de estrujar el bolsillo a los siempre sufridos súbditos. ¿Cuál es el objetivo del apretón de tuercas? Pues financiar lo que los voceros del PSOE llaman “gasto social”.

O sea que el dispendio público va a crecer como la espuma. Cree Sánchez que nos encontramos otra vez en el reino de jauja. Y se entrega con fruición al deporte de exprimir a las clases populares, del que los socialistas son unos inveterados expertos.

De entrada, el flamante jefe del Ejecutivo Sánchez ya aumentó de golpe el número de carteras ministeriales, que pasaron de 13 a 17. Cada una de ellas acarrea su correspondiente séquito inacabable de paniaguados. Pero es sabido que quien siembra funcionarios cosecha impuestos, tal como reza una vieja máxima. Pronto se recogerá la segada.

Los tiros apuntan a que se quiere acrecentar el impuesto de sociedades, sangrar a las empresas tecnológicas, cargar las tintas en asuntos medioambientales y aplicar una nueva gabela a la banca.

La imaginación de los recaudadores es fértil. Siempre hallan espacio para nuevas figuras impositivas. En asuntos hacendísticos, el campo es inmenso y tiende al infinito. Y supuestamente, la espalda de los paganos aguanta todo lo que le echen.

De las propuestas transcritas quizás la más llamativa es la tasa que se planea aplicar a la banca. Al común de los mortales le habrá sonado a música celestial. Es harto conocido que las entidades financieras no gozan de buena prensa.

Todo lo que implique atornillarlas con más arbitrios se vende bien entre la feligresía. Al fin y al cabo, eso es lo que pretende Sánchez, un consumado vendedor de humo, a imagen y semejanza de su colega José Luis Rodríguez Zapatero.

Por lo que se va divulgando, parece que se van a cargar las tintas sobre las entidades financieras que más negocio tienen en España.

Pero no hay que ser un lince para columbrar que el peso de tal impuesto recaerá, en última instancia, sobre los clientes de los propios bancos. Nadie duda de que los señores de la pasta se apresurarán a repercutir de inmediato el importe íntegro que les succione el Gobierno. Disponen para ello de una doble vía. Una, el cobro de mayores comisiones. Otra, el encarecimiento de los préstamos que otorgan a la clientela.

Las entidades intermediarias del ahorro ya han advertido de que la recaudación por la subida de gravámenes será inferior a la prevista por el Gobierno. Y surtirá dos efectos inmediatos negativos. Primero, la solvencia de los bancos quedará afectada. Y segundo, se resentirán tanto el empleo que la banca genera como el volumen de créditos que concede.

Por todos esos motivos, bien puede decirse que los pregones de Sánchez constituyen algo bastante parecido a una tomadura de pelo. A buen seguro que sus votantes verán con buenos ojos semejantes iniciativas. Ignoran que ellos mismos, al igual que el resto de los habitantes, están llamados a pechar con la factura de este brindis al sol sanchista.

La aplicación del impuesto a la banca encierra una carga demagógica similar, mutatis mutandis, a la de la cacareada eliminación de los dichosos peajes de las autopistas.

El Gobierno anuncia urbi et orbi que las concesiones que vencen este año no se renovarán. Es decir, los conductores dejarán de pagar los portazgos y peajes actuales. Sánchez se apunta, así, el tanto de que suprime las insufribles barreras.

Lo que no se explica al pueblo soberano, es que esas vías rápidas, sean públicas o privadas, han de mantenerse en perfecto estado de revista. Y ello implica un coste de cientos de millones de euros anuales. ¿Quién lo asumirá? Pues el conjunto de los individuos, por el expeditivo mecanismo de cargarle el muerto al presupuesto nacional.

El asunto resulta doblemente dañino. En lo sucesivo, el conjunto de los ciudadanos, sean conductores o no, subsidiarán a los usuarios de las autopistas. Con el factor agravante añadido de que ese gigantesco auxilio gratis et amore se extenderá a los millones de turistas extranjeros que circulan por nuestras vías cada año, pues se librarán de apoquinar en las barreras.

Una vez vencidas las concesiones, quizás lo más justo sea implantar la viñeta, es decir, un canon anual a todos los vehículos, tanto indígenas como foráneos. Y que con cargo a él se sufraguen los imprescindibles trabajos de conservación y mejora.

En resumen, mucho ojo con las alharacas tributarias de Pedro Sánchez. A primera vista suenan bien. Pero si se examinan a fondo, encierran más trampas que una película de Fu-Manchú.

Por España, que no pare la música
Sánchez, en el Festival de Benicásim
Jesús Lillo ABC 22 Julio 2018

A Pedro Sánchez le afearon ayer que cogiera el avión en el que le hacen los reportajes de Top Gun para irse a Castellón y, con la excusa de mantener un encuentro informal con Ximo Puig, darse una vuelta con su señora por la zona VIP del Festival de Benicásim y ver a los Killers, que son uno de esos grupos que cuando se estilaba y admitía la incorrección política y musical se denominaban de niñas. Son ganas de criticar. Donde mejor está Pedro Sánchez es de festivales. Ahí no hace daño a nadie.

Hasta que la ampliaron para que el pijerío local e importado se pusiera cómodo y guapo, como en un Coachella entre naranjos, la zona VIP del FIB era un área pequeña, silvestre y exclusiva, reservada a los artistas y a cuatro enchufados que, en chanclas y bañador, aprovechaban la barra libre para ponerse como el perro de Paterna y zascandilear con los cantantes hasta las tantas de la mañana. Mi cuñada tuvo un año que seducir a un camarero para levantarle la camiseta, con el dorsal de Hostelería, poder pasar la verja como parte del staff, muy suelta, y reunirse con nosotros en un recinto donde también supo hechizar al de la barra libre para tener prioridad en el suministro de morapio. Menuda era la Sole. Se hizo tan popular que, en años posteriores y ya anillada como VIP, le hacían la ola de cubatas nada más verla aparecer. Eso fue hace casi dos décadas. La zona VIP del FIB ya no es lo que era. No hay más que detenerse en la indumentaria de Sánchez y señora para advertir la intención extramusical del paseíllo presidencial y la evolución de las costumbres festivaleras. Hace dos años, cuando coincidió con Andrea Levy, Sánchez se presentó en el FIB con una camiseta negra, muy casual. Lo de la madrugada de ayer era más de Simago.

A Pedro Sánchez lo critican por todo, por lo del avión y por lo de los Killers, por sus gafas de piloto y por la campaña de imagen y disfraces en la que anda metido. Sin embargo, eso es lo de menos. Donde mejor está el presidente del Gobierno es de conciertos, con todas sus ministras y todos sus ministros. A España le saldría relativamente barato pagarle los abonos de todos los festivales del mundo, el avión para desplazarse y una barra libre como las de comienzos de siglo. Donde hace daño económico, por las malas compañías, propias de una zona VIP de hace veinte años, es en su despacho y en los pasillos del Congreso. Mejor distraerse con los Killers, más formalitos y aseados que un déficit público del PP, que con el techo de gasto.

El déficit es nuestro problema, no una manía de Europa
Thomas. Estrella Digital 22 Julio 2018

El primer encuentro de la ministra de Economía con sus compañeros europeos ha dejado algo claro: el Gobierno español no tiene otro objetivo ni político ni económico ni social que ganar las próximas elecciones generales y si da algo de tiempo, también las municipales y las regionales. Este término de regionales ofende a algunos, les parece poco, pero a mí me gusta mucho, qué le vamos a hacer.

La ministra de Economía ha dejado claro que no se van a cumplir las previsiones de déficit público comprometidas por el Gobierno anterior, aunque han heredado su entero presupuesto. Esto sólo quiere decir que el presupuesto no se va a cumplir y que lo que han aceptado es un marco legal para actuar presupuestariamente, no los contenidos. Como expresión de cinismo no está nada mal.

Desde que estamos incursos en el Procedimiento de Déficit Excesivo, España no ha sido fiel a sus compromisos. A las pruebas me remito, la deuda pública no cede un milímetro y si parece que lo hace, se debe exclusivamente al crecimiento del PIB, que produce el efecto óptico de que la deuda respecto a él se mantiene.

En algo han sido hábiles los sucesivos gobiernos españoles durante este ya agotador periodo, en hacer creer a la opinión publica que el celo por el déficit público es una cosa de maniáticos hombres de negro, de persecutores del FMI y de alcones financieros de toda laya y condición. Nada que ver con la irresponsabilidad de gobiernos españoles del turno. Estos gobiernos solo piensan, como debe ser, en repartir generosamente sus deudas futuras, apoyados en las causas justas que a cada uno se nos pueden ocurrir.

A los gobiernos de Zapatero y Rajoy (y el de Sánchez apunta a lo mismo) lo que les gusta no es administrar, es gastar. Tienen envidia de las autoproclamadas ONG, aunque casi todas reciban dinero de distintos niveles de gobiernos. La señora Calviño anuncia a sus colegas que la reducción del déficit hasta el 2,7% del PIB comprometida para 2018 se quedará en el 2,2% y que el 1,8% previsto para 2019 se reducirá sólo hasta el 1,2 por ciento. Y lo enuncia sólo como si fuera un requisito administrativo, no una calamidad para la economía española.

El Gobierno dispone de estos dos ejercicios para tratar de demostrar que la economía española seguirá con ellos su senda actual de crecimiento. Con el incumplimiento de las previsiones de déficit cree poder insuflar entre 0,4 y 0,5 puntos al crecimiento del PIB y presentarse a las elecciones con un expediente de prodigalidad expansiva que puede engañar el ojo agradecido de los electores.

La maldita combinación de la subida de varios impuestos anunciada ya oficialmente por Sánchez en su esquemática comparecencia en el Congreso de los Diputados con la renuncia a reducir el déficit en la manera prevista, va a tener una incidencia clara en el peor impuesto, que es la inflación, de la que ya casi nadie habla, excepto para volver al viejo y retrógrado sistema de las indexaciones de rentas.

Así han sustituido las familias a las empresas en el pago de impuestos
Los grandes impuestos que gravan a las familias están ya en máximos históricos de recaudación, pero el impuesto sobre sociedades apenas aporta la mitad que en 2007
Javier G. Jorrín El Confidencial 22 Julio 2018

La mayor parte de las figuras tributarias conseguirán este año una recaudación récord. Tiene sentido que así sea, ya que el PIB del país está en máximos históricos. Sin embargo, no todos los impuestos gozan de la misma salud o, lo que es lo mismo, no todos los agentes económicos contribuyen al sostenimiento del Estado del Bienestar igual que hacían antes del estallido de la crisis.

El Estado alcanzó su máximo histórico de recaudación en el año 2007 y todavía no ha conseguido superar esta cifra. Y eso a pesar de que el PIB ha superado ya los niveles previos a la crisis y de que muchos de los tributos sí que están en su nivel máximo de recaudación. El esfuerzo fiscal exigido a las familias no ha sido suficiente para compensar el hundimiento del impuesto sobre sociedades, lo que hace que España todavía tenga que esperar uno o dos años hasta volver a los niveles de 2007.

Los hogares pagaron en 2017 más impuestos que nunca. Los principales tributos que gravan la renta (IRPF) y el consumo (IVA y especiales) superaron los niveles de récord del año 2007. El mayor crecimiento de la recaudación se ha producido en el IVA, gracias a la recuperación del consumo y a la subida del impuesto que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012. Según los datos de la Agencia Tributaria, en 2017 se ingresaron 63.600 millones de euros con el IVA, lo que supone superar en 7.800 millones de euros el registro de 2007. Esto es, un 14% más.

También el IRPF ha crecido en este periodo a pesar del aumento del desempleo, la pérdida de población y la cantidad de parados sin prestación que no abonan este impuesto. Los ingresos con este tributo en 2017 superaron los 77.000 millones por primera vez en la historia. En comparación con los años de la burbuja, la Agencia Tributaria recauda ahora un 6,1% más. Este tributo se hundió en el inicio de la crisis, pero el Ejecutivo de Rajoy consiguió apuntalarlo a partir del año 2012 con su primera subida de impuestos a los hogares.

Los impuestos especiales van algo más rezagados, ya que gravan algunos productos que cada día se consumen menos. Por ejemplo, el consumo de cajetillas de tabaco se ha desplomado casi un 50% desde 2007 y el de las gasolinas ha caído un 18%. Si cae el consumo, es normal que la recaudación se resienta. Sin embargo, los ingresos por los impuestos especiales también están en máximos históricos, superando en casi un 3% los niveles de la burbuja. En 2017 la Agencia Tributaria ingresó 20.300 millones de euros con estos tributos, 520 millones más que antes de la crisis.

El único impuesto de los grandes del país que está muy lejos de sus máximos es el impuesto sobre sociedades. Las empresas pagan hoy casi la mitad de impuestos de los que abonaban durante la burbuja. En concreto, la recaudación en 2017 se quedó en 23.100 millones de euros, un 48,4% menos que hace una década.

El esfuerzo fiscal
Desde los máximos del año 2007 las empresas han conseguido rebajar su factura fiscal en 21.700 millones de euros. Un desplome que el país todavía no ha conseguido compensar pese a la subida del resto de impuestos. En el año 2012, el Gobierno de Rajoy introdujo una serie de limitaciones para elevar y anticipar el pago de impuestos de las sociedades en un momento en el que España estaba al borde de la quiebra, lo que permitió frenar una caída mayor del impuesto.

Para 'compensar el agravio', el mismo Gobierno rebajó el tipo efectivo a las empresas en dos años consecutivos, pasándolo del 30% al 25% en 2016 (en el caso de los bancos, mantuvo el 30%). Esta rebaja contribuyó a que las compañías mantuviesen bajo mínimos su factura fiscal. El resultado es que en 2017 la recaudación de este tributo apenas ha crecido en 1.700 millones desde el año 2012. Un comportamiento que contrasta con los impuestos soportados por las familias. El IRPF genera ahora 6.400 millones de euros más y el IVA aporta 13.200 millones más.

El motivo para que las sociedades tributen tan poco no se puede encontrar en los beneficios, ya que su renta ascendió en 2017 a máximos históricos. La base imponible consolidada del impuesto sobre sociedades ascendió a 220.400 millones de euros, un 1,1% más que antes de la crisis. Los hogares también tienen más renta y por eso pagan más impuestos, pero con las empresas no ocurre esto.

Si se restringe la base imponible exclusivamente a los resultados consolidados en España, el resultado es de 106.500 millones de euros. En este caso sí que está lejos de los máximos históricos de 2007, un 32,5% por debajo. Un descenso que ni se acerca a la caída de la recaudación efectiva del tributo, que se ha hundido un 48,4%.

En el caso del IVA ocurre justo lo contrario. El gasto final sujeto a este tributo se ha reducido un 7,3% desde el año 2007, sin embargo, la recaudación de este tributo se ha disparado un 14%. Un claro reflejo de las consecuencias de la subida del impuesto del año 2012 y de cómo la presión fiscal ha virado de las empresas a las familias.

Además, la Agencia Tributaria se enfrenta a un grave problema a la hora de conocer cuáles son los verdaderos beneficios generados por las multinacionales tecnológicas en España. Estas compañías emplean resquicios legales y otros no legales (como los precios de transferencias o la tributación sin sede permanente) para ocultar beneficios al Fisco y, por tanto, minimizar su carga tributaria. De ahí que sea difícil conocer cuál es el verdadero beneficio empresarial en España que debería tributar en el impuesto sobre sociedades.

La caída de la contribución de las empresas responde a dos cuestiones: la cantidad de deducciones que tienen las compañías y las bases imponibles negativas generadas durante la crisis. Las pérdidas de años anteriores compensan los beneficios actuales, de modo que las empresas aumentan sus ganancias mientras reducen el tipo efectivo que pagan a la Agencia Tributaria. Un efecto que se acabará cuando las empresas agoten todos sus créditos fiscales o cuando el Estado limite su uso.

España arrinconada
ARCADI ESPADA El Mundo 22 Julio 2018

Mi liberada:
El partido que gobernó España hasta hace un par de días ha celebrado este fin de semana su congreso. Coincidiendo con la decisión de los tribunales alemanes de poner en libertad a Carles Puigdemont. Escuché los discursos del nuevo presidente, del anterior, de la ex vicepresidenta y de la ex secretaria general. Nadie mencionó el asunto. Desde ningún punto de vista. Debe de ser que el congreso no iba de política. Este invierno habrá un juicio a los responsables de haber provocado la peor crisis política de la democracia española. El juicio se celebrará bajo una sentencia: Europa considera que los nacionalistas no han cometido mayor delito. Esta afirmación no es recurrible. Y tiene innumerables justificaciones fácticas. Entre ellas debe elegirse el último auto del juez Llarena y la asombrosa manera con la que después de encajar la decisión del tribunal de Schleswig-Holstein extiende sus conclusiones al resto de prófugos residentes en Bélgica, Suiza o Reino Unido. El juez apenas da explicaciones de su actitud y ni se molesta en razonar por qué no ha agotado las vías abiertas ante los tribunales de estos países. Y es que creía conocer la sentencia. Como decía el periódico en su sintético y veraz titular del viernes: "Llarena pierde la fe en la UE".

A esta situación se ha llegado por mil caminos, y no es secundaria la instrucción errática de Llarena ni su pasión especulativa. La retirada de la primera euroorden en Bélgica, antes de que los jueces de ese país se pronunciaran formalmente, fue la primera y alarmante decisión con la que Llarena anunciaba a Europa la debilidad de su posición y de sus argumentaciones. Renunciaba así, por un incierto beneficio estratégico, a su obligación de perseguir al delincuente. Y desarticulaba la hipotética presión de las autoridades españolas sobre sus homónimas belgas. Fue allí, en aquella primera hora, cuando pocos en España podían concebir que Europa acabara convirtiéndose en un cómodo escenario y en altavoz privilegiado de los prófugos golpistas, donde el Estado, todos los instrumentos del Estado español, habrían debido conjurarse para que adquirieran encaje jurídico los hechos irrevocables: que el cabecilla de la organización criminal que había querido romper un Estado europeo había huido de la justicia española y se había refugiado en Bélgica. Hay quien cree que semejante presión conjunta -institucional, jurídica, política- no podía producirse, porque estábamos ante un asunto estrictamente jurídico. Naturalmente hay quien cree que los niños vienen de París y están en todo su Derecho. No solo era el Código Penal español el que no estaba preparado para afrontar una rebelión de las singulares características de la catalana. Es que no lo estaba Europa ni tampoco el mecanismo concreto de la euroorden. De ahí, aumentada por el vacío, la grave y perentoria necesidad de la política. La ambigüedad e incertidumbre de los mecanismos jurídicos podían servir por igual para adaptarse a los hechos como para obligar a los hechos a adaptarse. Todo era cuestión de fuerza. De potencia política. El resultado no ofrece dudas. Cinco años de sostenido y agobiante asalto a la democracia española han quedado perfectamente adaptados a un cómico delito de malversación. Y aún gracias porque el decaimiento de la euroorden abortó el previsible recurso de los abogados de Puigdemont: ¡que ya se habría visto!

El paso del tiempo aclarará qué hizo y qué no hizo realmente el Estado -jueces, fiscales y políticos- en estos meses decisivos. Pero cualquiera de esas informaciones venideras encajará con la evidencia básica: la posición política de España se corresponde con la geográfica. España sigue en el rincón de Europa. Así fue cuando el franquismo: la indiferencia europea ante la falta de libertades políticas contribuyó a la supervivencia del régimen de Franco y al mantenimiento de su cíclica crueldad. Así siguió cuando la Transición: mientras España trataba de que los cientos de muertos y heridos por año del terrorismo no exasperaran definitivamente a los militares y dieran un golpe de Estado, muchos países europeos, Bélgica, singularmente, acogían a los terroristas proporcionándoles un confortable asilo, miserablemente político. Dos veces en estas décadas España pareció abandonar para siempre el rincón. La primera mediante el protagonismo europeo. Esa época que simboliza el acuerdo político y humano de González y Kohl, y los generosos fondos de cooperación que pavimentaron la utopía socialista. La segunda, mediante la amenazante discrepancia: la alianza con la América de Bush le permitió a Aznar levantar el dedo índice en Europa con inédita eficacia; pero la invasión de Irak acabó con ese germen de política exterior y con el propio gobierno del PP. Luego vinieron Zapatero y Rajoy, la crisis, la obediencia, el rescate bancario y el profundo desprestigio, socavado desde el interior por la alianza nacionalpopulista, de la democracia española. El rechazo europeo al encausamiento de los nacionalistas, después de que Europa se lavara las manos durante años con el mantra del asunto interno, no puede desvincularse de ese desprestigio.

El principal problema español, que es la crisis política catalana, tiene ya una inquietante extensión europea. Es perfectamente lógico que el gobierno de Sánchez no quiera verla, y que haya pasado de puntillas, con la complicidad de buena parte de los medios, por la decisión de los jueces alemanes. De hecho, Sánchez ha legitimado, a ojos de tantísimos europeos, la relatividad de la fiereza del asalto nacionalista. En efecto, ¿quién puede entender, mirándolo a media distancia, que el presidente del Gobierno de la España asaltada por los nacionalistas gobierne hoy con el apoyo de los asaltantes? ¿Quién podría discutir desde la indiferente Europa que las famosas soluciones políticas, enfrentadas a las jurídicas, no sean lo que cabe imponer en este contencioso cuando el presidente del Gobierno de España ha sido capaz de llegar a un acuerdo político con los citados asaltantes? Aquel zapateresco "apoyaré el Estatuto que salga de Cataluña" es un juego de niños comparado con la que ha organizado Sánchez para poder ocupar la presidencia. Y sus consecuencias serán mucho más devastadoras. Este desarmado silencio sobre la humillación del Estado a manos de Europa es la primera. Pues tiene un carácter ineludible, porque Sánchez piensa como los jueces de Schleswig-Holstein, hace lo mismo que los jueces de Schleswig-Holstein y agradece lo que han hecho los jueces de Schleswig-Holstein.

Más sorprendente es que el nuevo presidente del Partido de la Vida y la Familia no haya dedicado un solo segundo de su abundante discurso de antes y después de la elección a reflexionar sobre el arrinconamiento. Aunque bien es verdad que ha gritado ¡Viva España! Este grito que nunca sé si celebra a un vivo o urge a un moribundo.

Sigue ciega tu camino
A.

El monte de las ánimas
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 22 Julio 2018

Léanme al compás del Raskayú. El Goya de las pinturas negras serviría para ilustrar el delito de profanación de tumbas que el Ejecutivo se dispone a perpetrar en Cuelgamuros y la prosa de Bécquer bien podría describir lo que allí, si el respeto debido a los muertos no lo impide, está a punto de suceder. Son muchas las imágenes y las citas que se me vienen a las mientes al enterarme de la misa negra que la Santa Compaña del cabildo monclovita oficiará mientras la oposición mira al tendido. ¡Música de réquiem, maestro! Las obsesiones escatológicas dan para mucho en el ruedo ibérico. "¡Viva la muerte!" gritaban al unísono los legionarios de Millán Astray en la Salamanca de los últimos días de Unamuno y los milicianos del Madrid sitiado por las tropas del hombre que ninguna de las dos Españas se resigna a enterrar.

Dé por seguro el lector ecuánime que sentiría y diría yo lo mismo que aquí digo y siento si la exhumación sacrílega removiera los huesos de Durruti, de Lorca o de mi padre, pongo por caso, en vez de los de Franco y José Antonio. No es cuestión de partidismo e ideología, sino de buen gusto, decoro y prudencia. Los muertos no se tocan, nene (Rafael Azcona, David Trueba, José Luis García Sánchez). Oficio de tinieblas (Cela). Benet pasó de las ciencias exactas a las de la literatura el día en que cayó por la ley de la gravedad en sus manos un ejemplar de Mientras agonizo, de Faulkner, alineado en un estante de la Librería Castillo. Y al tercer día resucitó (Vizcaíno Casas). Las noches lúgubres (Cadalso). Ju ana la Loca paseó por media España el féretro donde yacía su marido y otro tanto hicieron los falangistas con los restos del Ausente. "Vengo por la asaúra que me robaste en la sepultura", rezaba el sonsonete del cuento con el que las chachas me metían miedo en mis años infantiles. "Los muertos, por muy mal que lo hagan, siempre salen a hombros", comentaba el gran Jardiel. Si pica, es humor. Mezclo adrede y en desorden churras sarcásticas con merinas mordaces, pues todas ellas encajan de rechupete en la partitura machacona del gorigori de nuestro carácter. Terminaré parafraseando la burlona execración que nunca escribió Zorrilla: los muertos que vos desenterráis, señorones del Gobierno, gozan de buena salud. Estáis prolongando la vida del Caudillo y devolviéndolo al escenario de sus hazañas, según algunos, o de sus fechorías, según vosotros. El tiro por la culata. ¿Es eso lo que buscáis?

Casado y la segunda muerte de Rajoy Brey
Jesús Cacho. vozpopuli  22 Julio 2018

Tras el espectáculo de escapismo protagonizado por Mariano Rajoy en la tarde noche del 31 de mayo pasado, episodio sobre el que no ha dado la menor explicación pública a los votantes del PP, en el auditorio del Marriott había expectación por escuchar el discurso de despedida del malandrín. Como era de esperar, “el mejor presidente que hemos tenido” en aguda reflexión de la filósofa Pastor, doña Ana, aprovechó la ocasión para reivindicar su figura y embellecer su gestión. Un ejemplo perfecto de fraude, de gato por liebre con luz y taquígrafos. El falso dibujo de una gestión de primera y una herencia ejemplar. El retrato de un país magnífico ayuno de problemas. La realidad, sin embargo, es tan dramáticamente distinta que hasta el más lego en la materia se ha visto obligado a formular algunas preguntas: ¿Qué pretendió decir el pasmarote con tanta elocuencia impostada? ¿Qué quiso hacer ver al Congreso? ¿Qué mensaje intentó deslizar a los compromisarios? Muy sencillo: que el PP está en el mejor de los mundos y por tanto no es necesario ningún cambio, rectificación del timón alguna; simplemente basta con seguir la senda que lo ha conducido al borde del abismo, basta con proseguir en mi línea y la de mis directos colaboradores. Y nadie mejor para la tarea de estampar la nave contra las rocas que mi dilecta vicepresidenta. Ese fue el mensaje escasamente subliminal que el aludido pretendió pasar de contrabando en el hotel madrileño.

Y parece que una parte de la audiencia le compró la mercancía. Desde luego Soraya Sáenz de Santamaría, que el viernes por la noche se manifestaba encantada con el parlamento de su amado jefe: “Le ha dado un buen repaso; ha sido una enmienda a la totalidad del programa de Pablo” (sic). Hasta el último minuto estuvo convencida de ganar por goleada. Se lo aseguraba, entre otros, el “joven” Arenas, ese lince de la ciencia demoscópica que el mismo viernes por la noche repartía sedantes a discreción: “tú, tranquila; tenemos el 63% asegurado”. El amado jefe, desde luego, se encargó en su discurso de enviar una advertencia explícita al candidato Casado: “No estamos al servicio de ninguna doctrina; ni actuamos con un recetario prefabricado”. Desde que en el congreso de Valencia expulsara del partido a “liberales y conservadores”, Mariano tenía declarada la guerra a las ideologías, como genuino representante de esa tecnocracia ayuna de cualquier idea que su mano derecha, Soraya, representa como nadie en el PP. El candidato Pablo aceptó el envite, y con un brioso discurso cargado de referencias a los valores (la ideología queda para más tarde) de la derecha, consiguió ayer sábado encandilar a un auditorio que de inmediato dictó sentencia: 57,2% frente al 42% de los votos. Una gran victoria frente a una contrincante formidable que ha tenido el apoyo total del aparato y de la inmensa mayoría de los medios, empezando, naturalmente, por los de izquierdas.

La victoria de Casado ofrece al Partido Popular la oportunidad de recuperar el terreno perdido desde 2012 a esta parte. Dependerá de la voluntad del palentino de encabezar un verdadero cambio y no sucumbir a las tentaciones continuistas. Al margen del episodio -el tiempo dirá si histórico o simplemente anecdótico- de ayer, el marianismo sigue muy vivo en el PP, como el viernes evidenciaron esas fervorosas ovaciones dedicadas a un tipo que fue capaz de dejar al partido y a sus millones de votantes perdidos en mitad de la nada cuando el 31 de mayo, como un delincuente obligado a esconderse, decidió buscar refugio en un garito de la calle Alcalá mientras en el Congreso se decidía el futuro inmediato de España. Es verdad también que quienes peinamos canas sabemos el valor que las adhesiones incondicionales suelen tener en política, pero todo va a depender del carácter, de la talla, de la urdimbre que soporta la arquitectura moral y humana del nuevo líder del PP. Casado es para la gran mayoría de los españoles una incógnita que solo el vigor ideológico, la firmeza en los principios y la voluntad reformista podrá despejar andando el tiempo.

¿Estamos ante el líder del centro derecha para los próximos 10 o 15 años, o se trata de un mero apunte a pie de página encargado de preparar el aterrizaje del Mesías que está por llegar? Conviene no olvidar que por el Marriott deambulaba un Núñez Feijóo que no ha dicho esta boca es mía en espera de su oportunidad. Cierto que la amplitud del resultado le otorga un margen de maniobra muy valioso, margen que el elegido no debería malgastar y mucho menos prostituir en componendas suicidas. Hace falta valor. Una integración impostada significaría un cierre en falso del Congreso. Lo de ayer fue una derrota en toda regla del marianismo, de modo que el ganador está obligado a actuar en consecuencia abordando una verdadera regeneración del partido, proceso que debería iniciarse jubilando de inmediato a los Arriolas y Arenas de turno, como representación más genuina del cáncer que ha llevado al PP a su postración actual. Y siguiendo por la ex vicepresidenta “Soraya la del PP”. Con toda la prudencia que hace al caso, no tiene ningún sentido integrar a futuro algo que no pasa de ser la más genuina representación de un pasado de fracaso. Se trata, o eso han creído quienes ayer te votaron, Pablo, de alumbrar un partido dispuesto a servir a los españoles, no a atender los egos de esta o aquella personalidad. Muéstrale, pues, la puerta y despídela con banda de música camino del Santander.

El hundimiento del marianismo
De cómo maneje el hundimiento del marianismo, abordando en paralelo una limpieza integral del partido, dependerá la supervivencia de Casado y su consolidación como líder indiscutido. Lo peor que podría ocurrirle, por eso, es que sucumbiera a la tentación de entrar en componendas con los derrotados, y no tanto por su condición de tales como en calidad de responsables de la deriva de una opción política que ha perdido casi 4 millones de votos desde la mayoría absoluta de diciembre de 2011. Hablar de limpieza integral significa hincarle el diente a la corrupción galopante, asunto sobre el que en este Congreso no se ha dicho una palabra. Y menos que ninguno el gran responsable de la misma, Mariano Rajoy. “No han sido los españoles quienes nos (“me”, debió decir) han retirado del Gobierno”, aseguró el viernes, en un intento de exculpación ante la historia del hombre obligado a salir de Moncloa por la puerta de servicio. En realidad, los resultados de ayer suponen la segunda moción de censura que el ex presidente pierde en menos de dos meses, con el agravante de que esta derrota se la ha infringido su propio partido. Asistimos a la segunda muerte de Rajoy Brey, tanto más dolorosa cuanto que no puede ser achacada a la “confabulación” de comunistas e independentistas al servicio de aventureros ansiosos por tocar poder.

En enero de 2012 escribí aquí que “No todo está perdido, ni mucho menos. El partido acaba de empezar. Todo dependerá de lo que este Gobierno sea capaz de hacer con las grandes reformas que tiene pendientes. Con más de 5 millones de parados, o pone al enfermo sobre la mesa de operaciones y le abre en canal o morirá asfixiado. Jamás Gobierno alguno ha dispuesto de un cheque en blanco como el que la mayoría absoluta ha otorgado a Rajoy, y ni España ni la Historia le perdonarían nunca no haber hecho lo que estaba obligado a hacer”. Es evidente que no lo hizo. Su decisión de centrar sus esfuerzos en la economía, con renuncia expresa a meterle mano a la aguda crisis política en la que había desembocado ya la Transición es un pecado del que los demócratas españoles jamás podrán absolverle. Hoy, tras su escandalosa tocata y fuga de la tarde del 31 de mayo, esa crisis ha adquirido perfiles mucho más peligrosos, porque aquel mes de enero no conocíamos la dimensión del envite que el independentismo catalán ha planteado a España, que es tanto como decir al sistema democrático, y estábamos lejos de imaginar que a Moncloa llegaría un presidente avalado apenas por 84 diputados y sostenido por populistas e independentistas, enemigos declarados de la nación.

El triunfo de Casado supone, de entrada, una mala noticia para los enemigos de la unidad y la libertad de los españoles, una pésima noticia para la amalgama de populistas e independentistas que encumbró a Pedro Sánchez y ahí lo mantiene cobrándose diariamente su apoyo a precio de oro. La victoria de Soraya hubiera convertido al PP en un partido residual, víctima del entreguismo al relato socialdemócrata imperante, la tecnocracia vacía de ideas y la pasividad frente a los desmanes separatistas, sin olvidar la siempre presente corrupción. Está por ver, con todo, que Pablo Casado vaya a saber manejar una situación tan complicada y en un momento tan delicado como el que vive el partido y la propia España. Muchos creen que el PP simplemente no tiene solución posible. Mariano Rajoy, ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, lo ha dejado para los leones, de modo que Casado (“Hoy no acaba nada. Hoy es apenas el final del principio”, decía ayer en su cuenta de twitter) necesitaría ser un gigante de la política, un auténtico hombre de Estado, para resucitar a semejante muerto. Tras su victoria de ayer, nadie puede, sin embargo, negarle el derecho a intentarlo. ¡Suerte, vista y al toro, maestro!

El Vía Crucis del PP y sus 15 estaciones
Fran Jerez. vozpopuli  22 Julio 2018

Una vez conocido quién presidirá el PP, será buen momento para repasar el agrio sendero que el principal partido de España ha recorrido en las últimas semanas y del que la elección de quien sucede a Mariano Rajoy puede ser sólo un episodio más.

1. La aprobación agónica de los presupuestos
Tras una negociación agotadora e incómoda, particularmente con el PNV, Rajoy logra por fin el 23 de mayo una mayoría suficiente para que el Congreso apruebe su proyecto de presupuestos. Un día dura la alegría.

2. La sentencia de Gürtel
Veinticuatro horas después cae una bomba nuclear en la sede de Génova en forma de sentencia de la Audiencia Nacional, que condena a 29 acusados a 351 años de cárcel y al propio PP como partícipe a título lucrativo. La sentencia, además, golpea al presidente Rajoy, poniendo en duda abiertamente su testimonio ante el tribunal.

3. La moción de Censura
La pasión de Rajoy continúa y solo ocho días después de ser cuestionado por los jueces, ve cómo Pedro Sánchez logra la que parecía imposible mayoría. Arropado por un ramillete de extrañas complicidades a las que sólo une la inquina al PP, el líder socialista logra su objetivo de arrebatarle el Gobierno. Que el PNV (tu quoque) esté en esa coalición añade sal a la sangrante herida.

4. La pérdida inesperada de todo el poder
El tsunami político arrasa con todo: los planes, las estrategias en marcha contra el entonces peligroso adversario Ciudadanos, las leyes a punto de ser llevadas al Congreso y, por supuesto, la pérdida súbita de toda la red de cargos de confianza populares a lo largo y ancho de las estructuras gubernamentales.

5. La retirada de Rajoy
El episodio del encierro en un bar de la calle de Alcalá, mientras diluviaba en el hemiciclo, ya apuntó a que Rajoy no sería el Braveheart del PP, pero su práctica huida no ha ayudado a que el Congreso de los populares haya sido pacífico. Muchos dirigentes provinciales y cargos del partido pensaron que Mariano debería haberse “hecho cargo de esto” y no irse sin mirar atrás. También se dijo que lo hizo cansado por cómo Soraya y Cospedal gestionaron las últimas horas de la moción de censura.

6. La incomparecencia de Núñez Feijóo
La esperanza de control de daños en el inminente congreso de los populares salta por los aires el 18 de junio, cuando Alberto Núñez Feijóo anuncia que no será candidato. Se dijo que Cospedal había llegado a un acuerdo con el presidente gallego para apoyarle, pero el estímulo real que esperaba el candidato no llegó desde Santa Pola o, si llegó, lo hizo con tan poca vehemencia que no animó a un candidato que se consideraba con derecho a ser elegido por aclamación. La impulsividad de Casado al presentar su candidatura desanimó definitivamente al líder gallego.

7. Las candidaturas forzadas
Descartado Feijóo, a Cospedal no le quedaba otro remedio que lanzarse a una competición ya sin control y era un secreto a voces que si se presentaba una lo haría también Sáenz de Santamaría. Su enemistad era manifiesta y demostrada. Pablo Casado ya había dado el paso -el que pega primero pega dos veces- con una idea clara y con más ambición que el resto: “Yo sí quiero ser presidente”, dijo con entusiasmo quien lleva preparándose para esta oportunidad desde que era presidente de Nuevas Generaciones de Madrid.

8. Las telarañas del censo
Una de las estaciones más humillantes de este Vía Crucis fue la constatación indisimulable de la desmesura que alcanzaba el falseamiento del censo del partido que había presumido de ser uno de los de mayor afiliación de Europa, si no el mayor. Solo un 7,6% de los militantes que decían tener se apuntaron para votar. Aunque los compromisarios sí fueron elegidos en proporción a los falsos 800.000 carnets.

9. El desapego de Aznar
Entre los afiliados que no se molestaron en inscribirse el caso de José María Aznar dolió de forma especial, sobre todo porque tal inacción militante fue acompañada de duras declaraciones de desapego hacia su partido que sentaron como un puñal en la espalda de los organizadores del congreso.

10. El aparato territorial noqueado
Una vez en marcha la batalla muchos barones regionales y provinciales manifestaron su apoyo explícito a Cospedal, convencidos de que el “aparato” del partido contaría con la fuerza suficiente para lograr una victoria holgada. Sin embargo, menos duchos que en otros partidos a los zafarranchos electorales internos, sus llamadas y correos electrónicos no solo no lograron el objetivo de encaminar el voto sino que muchos militantes aprovecharon para “aplicar un correctivo” a sus líderes territoriales. El impacto fue devastador.

11.La orfandad de los Compromisarios y la sombra de Hernández Mancha
Los representantes de los falsos 800.000 afiliados se sabían aparato, pero no en qué consiste ahora eso y, para más confusión, no recibían consigna de sus barones, aún impactados por su propio fracaso y temerosos de equivocarse de nuevo. Mientras tanto, los más viejos se habrán movido por el Congreso evocando íntimamente el desastre que para Alianza Popular significó el congreso en el que fue elegido Hernández Mancha.

12. La eclosión de las enemistades
Negadas pero bien conocidas, las inquinas internas entre Cospedal y Sáenz de Santamaría, entre otras muchas, tomaron cuerpo en los círculos internos y también en declaraciones nítidas, como las de García Margallo. Para que nada faltase en la fiesta, aparecieron los vídeos de especial crueldad con los adversarios, que todos niegan pero que todos ven.

13. La difícil integración
Las primarias han demostrado tener un poder disolvente muy grande (solo hay que ver al PSOE) que más tarde es enormemente difícil revertir, incluso aunque hubiera voluntad de hacerlo, que tampoco es algo que esté asegurado. Pero el PP tiene encima las elecciones andaluzas, autonómicas, locales y europeas, que no es moco de pavo, y si no quiere ir extinguiéndose deberá coser una brecha considerable en un partido nada acostumbrado a verse con las consecuencias de este tipo de elección.

14. Los restos humeantes
Han sido muchos los territorios donde el partido se ha divido de forma considerable, y no faltan quienes esperan que, quien gane, tome medidas con aquellos que no apoyaron al ganador. Si no esperan venganza, si esperan al menos consecuencias, lo que dibuja un futuro a medio plazo poco alargador y que demuestra que la mayoría de los liderazgos regionales se cerraron también en falso; un “debe” que muchos militantes colocan en la cuenta de Cospedal y que puede explicar sus malos resultados.

15. ¿Estación de resurrección?
En los Vía Crucis suele añadirse la estación de la resurrección, aunque no siempre es así. Es de esperar que la derecha española sí tenga la presencia de ánimo, y la responsabilidad para con el país, de tratar de alcanzar esta decimoquinta estación. Cuanto antes empiece una recuperación generosa con los propios, y también abierta a la diversidad dentro del espacio liberal-conservador, mejor. Algún militante dejó caer estos días en Twitter que para ser de centro-derecha hay que ser de centro también, no vale sólo con ser de derechas.

El Brexit destapa el problema de los ingleses con los idiomas: UK pierde un 3,5% del PIB
Desde la salida del país de la UE, muchos de los jóvenes europeos que trabajaban para el sector de la hostelería se están yendo, por lo que la demanda de personal con idiomas por parte de las pymes es urgente. Además, algunas familias británicas perciben las lenguas extranjeras como asignaturas 'Marías'
Marina Alías www.vozpopuli.com 22 Julio 2018

España subió tarde al tren de los idiomas, pero va mejorando. En 2016, el 56,3% de las personas entre 18 y 64 años conocía alguna lengua distinta a la materna y, según la última Encuesta sobre la Participación de la Población Adulta en las Actividades de Aprendizaje difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el inglés era usada por el 40,3% de ese sector etario de la población, porcentaje que la ha convertido en la más utilizada, por encima del francés (14,0%), el alemán (2,8%), el italiano (2,6%) y el portugués (1,7%).

Aunque el complejo de los españoles con el inglés sigue a la orden del día, datos recientes del Consejo de Europa reflejan que el nivel de idiomas en España es ligeramente superior al de los británicos. Sí, en Reino Unido también tienen problemas con las habilidades lingüísticas y parece que desde que el país votase a favor del Brexit, el conflicto con las lenguas extranjeras se ha agudizado.

De hecho, esta falta de conocimientos le está costando al Reino Unido hasta un 3,5% del PIB al año de acuerdo a un informe publicado por la Academia Británica a finales de junio. Según la institución, la mitad de las pymes creen que los graduados que solo hablan inglés están en desventaja, un hándicap que se agrava en el sector de la hostelería, que hasta ahora se ha valido de contratar a jóvenes europeos para tratar con los turistas que reciben y que ahora se están yendo del país.

Una combinación de Brexit y del declive de la capacidad para cubrir el déficit de habilidades lingüísticas de alto nivel en el sistema educativo está creando un problema en la industria del turismo

La asociación británica de turismo UKinbound también ha advertido de esta crisis. En uno de sus estudios destaca la actual falta de capacidad en el sistema educativo para cubrir el déficit de habilidades lingüísticas de alto nivel que la industria del turismo necesita con urgencia, una brecha que, según los autores, se debe en gran medida a una combinación de Brexit y del declive de la formación lingüística en el Reino Unido. No es el único sector afectado. La Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth también ha pedido "diplomáticos más hábiles que estén inmersos en el lenguaje y la cultura". 'Vozpópuli' habla con Vicky Gough, asesora escolar en el British Council, sobre el dilema inglés de solo hablar inglés:

¿Por qué han aumentado los problemas para aprender idiomas en Reino Unido?
No hay una única explicación para la disminución en el número de estudiantes que aprenden idiomas en las escuelas del país. La situación actual con los idiomas es un problema complejo que viene de largo, hay una variedad de factores que han llevado a este contexto. Sabemos que algunos estudiantes y padres creen que los idiomas extranjeros son más difíciles de aprender y más difíciles de aprobar que otras asignaturas.

Además, existe la percepción de que no son tan útiles o importantes como las asignaturas STEM -ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas-, que puede estar causando un descenso en la participación. La situación también puede verse exacerbada por unos presupuestos escolares ajustados, que requieren un número mínimo de estudiantes por curso. Los grupos de alumnos pequeños pueden hacer inviable que una escuela proporcione idiomas extranjeros en el plan de estudios, por lo que es importante demostrar su valor como materias importantes para estudiar.

¿Cómo ha influido el Brexit en esto? ¿Hay más familias que, a raíz de salir de la UE, consideran las lenguas extranjeras como asignaturas 'Marías'?
Nuestra encuesta de 'Language Trends' destaca algunos cambios en las actitudes de alumnos, padres y profesores en torno al aprendizaje de idiomas desde el voto Brexit. Poco más de un tercio (34%) de las escuelas secundarias estatales percibieron un impacto negativo en la motivación de los estudiantes o en las actitudes de los padres hacia el aprendizaje de idiomas como consecuencia de la decisión de abandonar la Unión Europea.

No sucede de ninguna manera en todo el país, pero es preocupante que en esa minoría de escuelas esto esté agudizando una división social y cultural. Estos centros necesitarán apoyo y estímulo para que todos los alumnos disfrutan de la experiencia enriquecedora de aprender un idioma. Es alentador que el 10% de los colegios informaron que la gerencia superior en su escuela se había vuelto más positiva hacia el estudio del idioma a raíz del Brexit.

¿Qué consecuencias tiene esto para el PIB y el turismo?
Sabemos que aprender un idioma extranjero puede abrirte las puertas, no solo ayudándonos a entender otras culturas, sino también proporcionando habilidades vitales muy buscadas por los departamentos de Recursos Humanos. Pero los grupos empresariales del Reino Unido han sugerido que el déficit en las habilidades lingüísticas está frenando el desempeño del comercio internacional del país a un costo de casi 50 mil millones de libras al año.

Según un informe de la Confederación de la Industria Británica, la satisfacción de los empleadores con las habilidades lingüísticas de los escolares y licenciados universitarios es baja, del 34%. En el British Council creemos que, en un momento en el que es más importante que nunca que el Reino Unido forje nuevas relaciones en todo el mundo, los idiomas deben ser promovidos y tratados como una prioridad nacional para que los jóvenes estén equipados con los conocimientos y habilidades para vivir y trabajar en una economía global.

¿Cómo está tratando el Gobierno de responder a estas necesidades?
El Gobierno ha desarrollado políticas para fomentar las lenguas extranjeras como asignaturas y se han adoptado algunas medidas muy buenas, como la introducción de los idiomas obligatorios en las escuelas de Primaria y en el Bachillerato de Inglés en las escuelas de Secundaria. Para sacar este Bachillerato, los estudiantes de 16 años deben obtener buenas calificaciones en una serie de materias, y una de ellas debe ser un idioma extranjero.

Si bien se han implementado algunas buenas medidas para tratar de abordar el declive en la aceptación de idiomas en las escuelas, tomará tiempo que tengan un impacto. Necesitamos urgentemente buscar formas en las que podamos alentar a nuestros jóvenes a que se entusiasmen con el estudio de idiomas en la escuela, y obtener los fondos adecuados para esas oportunidades. Por ejemplo, es vital proteger las oportunidades de relacionarse con hablantes nativos a través de intercambios escolares y programas como Erasmus+.

¿Qué papel juega el español en este contexto? Según la prensa británica, este idioma va a superar al francés como lengua extranjera más popular en los colegios británicos.
Mientras que la aceptación del francés y el alemán ha disminuido drásticamente en las últimas dos décadas, el español ha resistido la tendencia y ha visto un aumento significativo de alumnos en las escuelas. Nuestra investigación predice que, de acuerdo con las tendencias actuales, el español superará al francés como el idioma moderno más enseñado de Reino Unido en la próxima década.

Existe la percepción de que el español es más fácil de aprender que otros idiomas, lo que puede deberse en parte a su popularidad, junto con el hecho de que España es el destino de vacaciones más popular para los británicos, por lo que a los jóvenes les resulta útil aprenderlo.

¿Es importante que los ingleses hablen español para conseguir un trabajo en su país? En España, la demanda del inglés en el mercado laboral es una constante.
Dado que solo un tercio de los británicos puede mantener una conversación en otro idioma, además de su lengua materna, muchos empleadores del Reino Unido han destacado la escasez de trabajadores capaces de hablar idiomas extranjeros, lo cual es importante no solo para comunicarse, sino también para generar confianza entre los socios.

Como he explicado anteriormente, se dice que la actual falta de habilidades lingüísticas del Reino Unido está frenando el desempeño del comercio internacional del país a un costo de casi 50 mil millones al año, por lo que la Cámara de Comercio británica ha pedido que la enseñanza de idiomas sea obligatoria entre los siete y los 16 años para "ayudar a los empresarios a tener una mentalidad más global" y eliminar las barreras a la exportación.

Creemos firmemente que para que el país tenga éxito después del Brexit, la conciencia y las habilidades internacionales, como la capacidad de conectarse con personas de todo el mundo más allá del inglés, se han vuelto más vitales que nunca. El año pasado, la investigación del British Council 'Languages for the Future' destacó que el español sería el idioma más importante para la prosperidad futura del Reino Unido y su posición global, por lo que es fantástico ver su crecimiento en las escuelas del Reino Unido.

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Torra monta una nueva "estructura de Estado" con 1.000 millones de déficit
CARLOS SEGOVIA El Mundo 22 Julio 2018

El desprecio del presidente de la Generalitat, Quim Torra, a los contribuyentes catalanes y españoles en general alcanzó el pasado jueves nuevos récords con una medida que, en inquietante señal de la situación del país, ha pasado demasiado inadvertida. Se publicó con su firma el decreto ley de creación del llamado Ente de Abastecimiento de Agua Ter-Llobregat que será «una estructura de Estado para la república», según define su conseller de Territori, Damià Calvet. Asume directamente el control de la gestión del agua del 60% de la población catalana sin capacidad económica de realizar las inversiones necesarias y con serio impacto en las cuentas públicas presentas y futuras. En esto está de acuerdo todo el independentismo, incluso internamente el PDeCAT.

Si ya es deprimente que la Generalitat siga con la retórica de crear «estructuras para la república», en pleno presunto diálogo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es inadmisible que, además, sea una decisión que dañe las cuentas del Estado del que se quieren separar.

Torra justifica el decreto «por urgente necesidad» de arrebatar al grupo Acciona la gestión de la red de abastecimiento del agua Ter-Llobregat (ATLL). Cumple así presuntamente una sentencia del Tribunal Supremo que había anulado la adjudicación a Acciona por ilegalidades perpetradas por la Generalitat de Artur Mas en 2012 pero, en vez de relicitar para que siga en manos privadas y ahorrar, crea una empresa pública con el argumento de que es una infraestructura básica para la independencia.

El impacto en las cuentas públicas es extraordinario. El origen de la adjudicación a la constructora es que Artur Mas necesitaba en 2012 desviarse lo menos posible del objetivo de déficit para evitar la posible intervención de Cristóbal Montoro y diseñó una ingeniería contable que ahora queda destruida. Por un lado, pidió a Acciona que, a cambio de la adjudicación, pagara de golpe 300 millones a finales de diciembre a la Generalitat, en concepto de adelanto de canon, para cerrar mejor el ejercicio. De paso, se apuntó un recorte del déficit de 1.000 millones, que es la cifra que esperaba sacar a la empresa en 50 años de concesión.

Por tanto, ahora hay ¡1.000 millones! más de déficit en las cuentas de Cataluña lo cual, a ojos de Bruselas, lo es del Estado. La Generalitat quiere que cuele que se revise el déficit de 2012 y no el actual, pero la Comisión Europea ya advirtió el pasado año de que computaría este año. «Es evidente que si la Generalitat no relicita el ATLL, se materializa y computa este año como déficit», asegura un funcionario experto presupuestario.

El problema es que sumando este escándalo a otros como las autopistas de Madrid, los mordiscos bancarios al Fondo de Garantía de Depósitos y demás gastos extra empieza a haber riesgo de que el Gobierno incumpla la incluso suavizada nueva senda de déficit y ni siquiera baje del 3% de déficit en 2018. Eso implicaría que seguiría como único país bajo control especial de Bruselas con grave perjuicio para la imagen de España en los mercados.

Hay más. La Generalitat deberá compensar a Acciona con más de 400 millones por el dinero ya invertido por la constructora en los últimos seis años, y una cantidad adicional aún sin precisar en concepto de indemnización por daños y perjuicios. Dinero que saldrá, directa o indirectamente, del rescate de las arcas estatales, porque la deuda de la Generalitat ha superado por primera vez los 80.000 millones, según la agencia de calificación DBRS, y es un 278% superior a su capacidad de ingresos. Entre este año y el próximo, Torra necesita 17.800 millones del Fondo de Liquidez Autonómica tras adeudar ya más de 54.000 millones, aunque Sánchez, pasivo hasta ahora con estas medidas de Torra, ha anunciado medidas de alivio de su deuda.

Este escándalo se produce, por si fuera poco, debido al tercermundista proceso de adjudicación de 2012. Fue Artur Mas quien pidió al presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, que se presentara al concurso para que hubiera alguna competencia con el que iba a ser teórico ganador, Agbar. Acciona se impuso y Agbar dejó de hacer donaciones a las fundaciones de Convergència e impugnó la adjudicación. Tuvo éxito. El Supremo ve probada una riada de irregularidades administrativas con participación de altos cargos presentes en las salsas del 3% como el entonces director general de Infraestructura de la Generalitat, Josep Antoni Rosell. Inicio nauseabundo y final pésimo para el contribuyente. Como siempre.

LA EFEMÉRIDE
Fin de la pelea de gallos. Seis meses después del duro informe del Tribunal de Cuentas contra la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) -su posible rival en el control contable del Estado- no hubo nada. El informe fue inquietante, porque si la AIReF no controlaba bien su propia organización, mal puede controlar al resto, pero en la resolución parlamentaria los grupos políticos no asumen el contenido del documento, al contrario que en fiscalizaciones precedentes del Tribunal de Cuentas sobre otros organismos como el Frob. Se limitan a apoyar recomendaciones de mejora de control interno que la AIReF ya dijo que las había cumplido de antemano. «Esto no es una pelea de gallos», sostiene el presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda. Pues si no lo ha sido, se parece mucho, porque la Abogacía del Estado recriminó al Tribunal de Cuentas el informe sobre su rival.

EL PERSONAJE
Fin de equipo económico. La victoria de Pablo Casado implica un cambio del equipo económico del PP de la última década. Cristóbal Montoro,Fátima Báñez y Álvaro Nadal han formado un trío desde la etapa de la oposición a Zapatero que siguió en el Gobierno y cerró filas con Soraya. Aun con integración, Casado ya avanzó en esta sección que sus referentes son más liberales en lo económico como Daniel Lacalle y Manuel Pizarro y, este sábado, apuntó a un «contrato con España» drástico en el terreno fiscal con rebaja del Impuesto de Sociedades e IRPF y supresión de los de Patrimonio y Sucesiones. Va en dirección contraria a Pedro Sánchez con un programa por ahora irrealizable mientras persista el actual déficit. Esbozó también «una actualización de la Administración» con sueldos para funcionarios en función del desempeño y pensiones «excelentes», pero «sostenibles». Plan con instinto renovador, pero aún por armar.

PARA SEGUIR
HBJ y El Corte Inglés. El jeque catarí Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani (más conocido como HBJ) ha decidido finalmente no maximizar su participación en El Corte Inglés. Tenía derecho a solicitar acciones equivalentes al 12,25% del capital, pero finalmente se ha quedado en el 10% establecido y, para el resto, ha preferido dinero en vez de títulos. Habría sido una señal más positiva para la empresa, que prepara emisiones de deuda para mejorar su estructura financiera, que el jeque reforzara al máximo su posición como accionista, no sólo para no tener que pagar, sino por lo que supone de apuesta máxima de HBJ por los grandes almacenes. También es un indicador más de que es necesario zanjar la guerra interna entre accionistas, que sigue en marcha tras conseguir el ex presidente Dimas Gimeno que un juez admita a trámite la impugnación de su cese.

Impunidad, de nuevo
FERNANDO PALMERO El Mundo 22 Julio 2018

Tan individual como la memoria es el olvido. Y ambos son, cuando se les adjetiva como históricos, armas de propaganda. Nadie puede imponer ni el recuerdo ni la amnesia a quien quiera construir sobre ellos una biografía. Cada uno edita su álbum de fotos, sus imágenes, como puede. Y de la misma forma que sería obsceno tratar de imponer un relato individual, edificado inevitablemente con la mentirosa certeza de los sentimientos, tampoco un Gobierno tiene legitimidad para decidir qué ha de incorporarse a la Historia y qué ha de eliminarse. Recordar los asesinados por la dictadura franquista, dice. Y olvidar los que provocó el nacionalismo vasco.

Hace poco más de un año, David Rieff visitó España para presentar Elogio del olvido (Debate), un panfleto que pretendía difundir una sola idea: la de que, en política, olvido y memoria no responden a categoría moral alguna y que un Estado puede, por tanto, recurrir a cualquiera de ellos para reforzar su identidad y garantizar su propia existencia. La memoria sería más útil a los Estados en guerra. Así, el 11-S en EEUU. El olvido, a los que pretenden alcanzar la paz. Como recientemente, recuerda Rieff, ocurrió en Irlanda o en Yugoslavia. ¿Y en España? "No creo que la justicia, en términos penales", explicaba a este periódico, "sea amiga de la paz". Sin rubor. Y eso es lo que piensa el Estado (esto es, PP, PSOE y ese Estado dentro del Estado que es ya el PNV). De ahí la impunidad que lleva años preparándose para los presuntos vencidos, como detalla Rogelio Alonso en La derrota del vencedor (Alianza), un libro escrito para denunciar esa indignidad.

El miércoles, recordaba en estas páginas Ana Velasco Vidal-Abarca cómo a lo largo de la sangrienta historia de ETA el Estado ha ido cediendo ante los criminales a través de amnistías, indultos, excarcelaciones y beneficios penitenciarios. En 1977, en el 82, en 2013... ahora. La trampa pacifista de Rieff se impone, como lo hizo en la Transición. Muchos franquistas pasaron, entonces, a las instituciones. Como lo harán ahora muchos etarras. Sin que haya Justicia. Si, efectivamente, ésta es incompatible con la paz, habrán ganado de nuevo los asesinos. Y el PNV.

Ser turista en San Sebastián: del "ongi etorri" al sé "respetuoso" con los vecinos o "go home"
El gobierno vasco impulsa una campaña de bienvenida al visitante para contrarrestar las pancartas 'abertzales' en su contra, mientras que el ayuntamiento le va a pedir "respeto" a la ciudad
José Mari Alonso. San Sebastián El Confidencial 22 Julio 2018

¿Qué ver en San Sebastián este verano? El listado de recomendaciones del ayuntamiento recoge sus tres playas —La Concha, Ondarreta y La Zurriola—, la Catedral del Buen Pastor, los montes Urgull e Igeldo, la Plaza de la Constitución, el Peine del Viento, el Palacio de Miramar, los cubos de Moneo del Kursaal, el Parque Cristina Enea…. Se trata de estampas que son objetivo de las cámaras de la inmensa mayoría de los visitantes. Pero hay muchos más ingredientes en la fotografía del verano turístico en la capital guipuzcoana. Y en ella no van a faltar las tradicionales pancartas y pintadas en contra de los turistas que se reproducen durante el verano. En todo caso, no van a ser los únicos mensajes dirigidos a los visitantes, ya que la imagen de este año incluye carteles de bienvenida o llamamientos a los visitantes a ser "respetuosos" con los vecinos y con la ciudad. Todo un dispar mosaico de mensajes.

Nadie duda de que el 'go home' va a volver a las calles donostiarras dentro de la turismofobia que alientan las juventudes de Sortu, Ernai, a semejanza de las campañas contra el turismo que se da en zonas como Cataluña o Baleares. El grueso de estos ataques contra el turismo se evidenciará en gran medida en agosto, fundamentalmente durante la Semana Grande, si bien en la Parte Vieja donostiarra, lugar de peregrinación de los visitantes, es visible alguna pintada que exige a los turistas que se marchen "a casa".

Hay quien dice que en el verano donostiarra es más habitual ver una pintada contra el turista que el sol. El pasado año, en plena campaña 'abertzale' contra la presencia extranjera que incluía ataques contra bienes turísticos, el ayuntamiento llegó a borrar 16 pintadas contra los turistas en un solo día. "Vuestro turismo, la miseria de los jóvenes", rezaba la pancarta de la manifestación que organizó la organización juvenil 'abertzale' en plenas fiestas. El alcalde, Eneko Goia, asume que este verano volverán a repetirse estampas que califica de "irresponsables" por la "negativa imagen" que proyecta de la ciudad.

Precisamente, para contrarrestar estos mensajes negativos contra el turismo, el Gobierno vasco va a llevar a cabo una campaña bajo el lema 'Ongi etorri' con la que pretende incidir en la idea de que el País Vasco es un destino "abierto y acogedor". "El País Vasco no manda a los turistas a su casa. Es un país hospitalario, en el que tenemos una oferta variada que da cabida a todos", asevera el consejero de Turismo, Alfredo Retortillo, que el año pasado fue muy crítico con la campaña veraniega contra el turismo de Sortu, a quien acusó de fomentar un debate "xenófobo y distorsionado". Según denunció, es "irresponsable" equiparar el modelo vasco de turismo con uno "desordenado y masificado".

El mensaje "Aquí 'ongi etorri' significa bienvenidos" aparecerá en castellano, catalán, gallego, francés, inglés, alemán, italiano y portugués —son "los principales mercados y los más cercanos"— en marquesinas, banderolas y lonas hasta el final de verano. Retortillo considera fundamental hacer frente a estos mensajes que "nos presentan como un destino poco acogedor y masificado tras años de verdaderos problemas y clichés negativos que nos mantenían al margen de las opciones de visita de muchos".

Pero hay más mensajes. Este verano los visitantes van a toparse también con carteles que les emplazan a mantener una actitud "respetuosa con la ciudad y sus habitantes". Este llamamiento forma parte de la campaña que va a poner en marcha el ayuntamiento para que los visitantes sean conscientes de que "es necesario que su estancia aquí sea respetuosa con las costumbres de quienes viven aquí". Esto es, por un lado, estará el 'Tourists go home' impulsado por el entorno 'abertzale', por otro, el 'Ongi etorri' del Gobierno vasco y, finalmente, el 'Love San Sebastián, live Donostia' promovido por el Gobierno municipal, integrado por el PNV y el PSE, con el respaldo de las asociaciones de Hostelería y Hoteles de Guipúzcoa y San Sebastián Shops.

Bajo el lema "respeto y convivencia para un turismo sostenible", la campaña visualizará diez consejos dirigidos a los turistas. Así, se les va a emplazar a "cuidar el descanso" de los donostiarras, a "ayudar a mantener la limpieza" de los espacios públicos, a "convivir y cuidar" a los vecinos, a utilizar el transporte público, a apoyar el comercio local… Incluso, se aconseja a los turistas la forma de comer pintxos —"cuando vayas de pintxos, hazlo a lo donostiarra", reza el mensaje—. También se les insta a "probar a hablar en euskera" dentro del llamamiento a adentrarse en los aspectos más característicos de la cultura propia.

"Todas las personas que nos visitan son bienvenidas, por eso, les pedimos que vivan y disfruten de la ciudad, pero que tengan en cuenta que su estancia puede alterar la vida de quienes viven aquí a diario. Es un mensaje de atención para gozar de las muchas posibilidades que ofrece San Sebastián pero, a poder ser, de una manera conscientemente cuidada", afirma Goia.

La campaña se visualizará en las calles donostiarras en cuatro idiomas —euskera, castellano, inglés y francés— durante los meses de mayor afluencia de visitantes, si bien nace con la vocación de "ser un mensaje duradero de la ciudad dirigido a las personas que elijan San Sebastián para sus vacaciones". Los mensajes que forman parte de esta iniciativa tienen como "base" los principios contenidos por el Plan Director de Turismo de la ciudad, que aboga por "profundizar en un destino de calidad por encima del turismo masivo, que ponga en valor la peculiaridad y las características de una ciudad con identidad propia y el foco en un tipo de visitante que prima el turismo gastronómico o cultural por encima de otras consideraciones". A este respecto, el concejal de Turismo, Ernesto Gasco, hace hincapié en que San Sebastián ha hecho "una apuesta decidida por un modelo de turismo sostenible y de calidad".

La fotografía de estos días en San Sebastián muestra a miles y miles de visitantes en el Boulevard y las calles de la Parte Vieja, principales reclamos turísticos y donde no faltan los carteles con el lema "el barrio no se vende". Y la previsión es que la cifra de visitantes se incremente en las próximas semanas, especialmente durante la Semana Grande a celebrar del 11 al 18 de agosto. Será entonces cuando se intensifiquen las protestas 'abertzales' en la calle contra el turismo y que va a tratar de contrarrestar el Gobierno vasco con los mensajes "acogedores" de la campaña 'Ongi etorri'.

La campaña de turismofobia llega cuando la cifra de turistas en el País Vasco está en los mejores registros de su historia, con 3,5 millones de visitantes anuales. El récord también se da en San Sebastián, que cuenta en el Boulevard con dos oficinas de turismo juntas, una pegada a la otra —gestionadas por el Ayuntamiento y la Diputación de Guipúzcoa—. En el primer semestre del año han visitado el País Vasco 65.000 personas más que el año pasado en este periodo, lo que supone un incremento del 4,6%. Las previsiones de cara a los meses de julio y agosto hablan, según apunta Retortillo, de "mantenimiento o crecimiento muy moderado".

Si se habla de cifras, el turismo emplea a cerca de 100.000 personas y alcanza el 6% del PIB en la comunidad autónoma. En este escenario, Guipúzcoa apuesta por seguir los pasos de Cataluña y Baleares e implantar una tasa turística. El debate para implantar un gravamen a los turistas por sus pernoctaciones se está dando en el País Vasco y Guipúzcoa es la provincia que más interés está mostrando para su aplicación con el objetivo de que los turistas contribuyan al gasto de los servicios de limpieza o al incremento de los costes derivados del refuerzo de los efectivos de seguridad o movilidad. Las instituciones guipuzcoanas defienden establecer esta tasa aunque las otras dos provincias se descuelguen de la medida.

POLICÍAS Y GUARDIAS CIVILES
Agentes y víctimas de ETA se unen para frenar los ‘desmanes’ del PNV y el PSE
La Gaceta  22 Julio 2018

Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil y víctimas del terrorismo han creado un grupo de trabajo para “frenar” los “desmanes” del PNV y del PSE y evitar que agravien “con total impunidad” la dignidad de las víctimas de ETA y de los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.

Este grupo ha sido constituido después de que haya trascendido la intención de retirar el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la Abogacía del Estado en mayo de 2017 contra la Ley de Atención a Víctimas de Abusos Policiales en el País Vasco, aprobada por la cámara autonómica en 2015.

Según recuerdan los sindicatos y asociaciones que conforman el grupo, el recurso ante el Tribunal Constitucional se basó en que podría estar vulnerándose la Constitución al atribuir a un grupo de “expertos” la función de investigación y resolución de supuestos delitos de tortura.

Los sindicatos policiales en el País y Vasco y Navarra SUP, CEP, UFP y SPP, apoyados por sus direcciones nacionales; la asociación de guardias civiles AUGC, Covite y la Asociación de víctimas del terrorismo de las fuerzas de seguridad del Estado integran el grupo, con la colaboración técnica de la abogada del Estado Macarena Olona, quien precisamente fue la que interpuso el recurso.

Los promotores recuerdan que el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, hizo pública tras reunirse con el lehendakari la predisposición del Ejecutivo central a que a lo largo de este mes se retirara el citado recurso o, en su defecto, a adecuar partes de la ley en el contexto de una negociación entre ambos gobiernos.

Tras ello, los miembros del grupo de trabajo anunciaron futuras medidas encaminadas a “defender la dignidad de quienes padecieron durante décadas la violencia de ETA, así como a evitar una narrativa de la actividad terrorista intoxicada y parcial” para que el relato se corresponda con la realidad de lo ocurrido, como ha dicho a Efe el secretario general del SUP en el País Vasco, Luis Mariano Rodado.

Dado el “el silencio” de las fuerzas políticas y estructuras sociales frente a los “atropellos” de la Administración, y ante lo que se considera una “injuria” a la profesionalidad de los agentes en la lucha contra el terrorismo con una “pretendida construcción de un relato paralelo que satisfaga a la izquierda abertzale”, se ha decidido crear el grupo, al que se unen también personas anónimas.

La primera reunión tendrá lugar en fechas próximas para fijar iniciativas y determinar las líneas de actuación que se pondrán en marcha con un objetivo: “evitar que los desmanes y la debilidad” de los responsables políticos “agravien con total impunidad la dignidad de las víctimas de ETA y de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”, resalta el comunicado.

Por su parte, Rodado ha recordado que con esa ley vasca a cualquiera que se le ocurra denunciar algún abuso policial se le puede considerar víctima sin comprobarlo. “Antes nos mataban y ahora nos persiguen”, ha apostillado.

Rodado ha insistido en que este grupo, de carácter abierto, se ha constituido para perdurar más allá de la polémica ley y para “vigilar” las actuaciones del PNV y el PSE que puedan afectar al respeto que merecen las víctimas y los agentes.

Opinión HABLANDO SOBRE ESPAÑA
Enric Ucelay-Da Cal: "En Cataluña no ha habido fascismo porque el nacionalismo se lo ha comido"
"En España hay una ruptura social preguerracivilista" / "En este país ha habido dinero suficiente para pagar a los franquistas y a los progres peludos" / "Desde 1808 hasta hoy, no ha habido régimen español que haya durado más de cincuenta años" / "Lo de Cataluña no ha sido un golpe de Estado, sino una revolución".
Cristian Campos El Espanol 22 Julio 2018

Enric Ucelay-Da Cal (Nueva York, 1948), historiador y catedrático de Historia Contemporánea, es uno de los tres autores de El catalanismo frente al fascismo (1919-2018) –los otros dos son Arnau González i Vilalta y Xosé M. Núñez Seixas–. En la portada de ese libro, publicado por la editorial Gregal, aparece una de las fotos más interesantes de la España del siglo XX. Interesante y desconocida, sobre todo en Cataluña. Es esa en la que puede verse a las JEREC, las juventudes de la ERC de 1933, desfilando por las fuentes de Montjuïc.

La peculiaridad de la imagen, más allá de lo chocante de las columnas marcialmente delineadas de las JEREC, son sus uniformes de inspiración fascista. De hecho, nadie levantaría ni media ceja si se le engañara diciendo que esas son las juventudes de la Falange o las del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán.

Enric Ucelay-Da Cal me cita en la cafetería del Colegio de Aparejadores de Barcelona, el de las letras de colores en su fachada, donde responde sin problema a una de esas preguntas que jamás serán preguntadas por nadie, a nadie, en TV3. ¿Existe un fascismo catalanista? Un fascismo catalanista más allá de la acusación habitual de que "todos los nacionalismos son ultraderecha". Según Ucelay-Da Cal, ha habido catalanes fascistas pero no un fascismo catalanista. ¿El porqué? El nacionalismo se lo ha comido.

¿Existe un fascismo catalanista?
Han existido fascistas catalanes. Incluso muchos fascistas catalanes. Pero no un fascismo catalanista. Hay situaciones donde el marco político, en este caso el nacionalismo, domina. Son situaciones donde el radicalismo tiene dificultades para desbordar las aguas naturales de ese marco. En Cataluña hubo muchos intelectuales fascinados por la Italia fascista, pero muchos menos fascinados por Alemania. Hay algún germanófilo, pero son siempre figuras aisladas.

En Cataluña ha habido otros 'ismos'.
Yo siempre he pensado que lo determinante son las personas, y que las personas no se suelen comportar de una manera coherente con los ismos. Incluso aunque sean militantes de esos ismos. En este sentido, el nacionalismo catalán puede con el fascismo. No acaba de poder, sin embargo, con el comunismo.

El Front d'Esquerres.
En Cataluña hay, sí, un Frente Popular diferente al español, el Front d’Esquerres, que se mantiene vivo por debajo del franquismo y define intelectualmente la Transición y los años 80 y 90. En el 68 se produce el redescubrimiento de ese espíritu frentepopulista y ahí se decide que los nacionalistas son compañeros de viaje lícitos.

Pero la acusación está ahí.
Está ahí en buena medida por una foto, que es la portada del libro, y que resultó ofensiva incluso para los jonsistas y los falangistas. “¡Son fascistas!”, decían los jonsistas y los falangistas. Bueno, también lo eran ellos. Este es un debate que no se producirá jamás en España y en Cataluña porque o estás con estos o estás con aquellos, pero está claro que hay situaciones en las que existe fascismo en la sociedad, porque existen fascistas, pero no existe un partido fascista importante. En Cataluña, el nacionalismo se ha comido al fascismo.

¿A qué se refiere en concreto cuando habla de fascismo?
Cuando hablamos de fascismo hablamos de un movimiento que se sitúa fuera de las normas del resto de la política. Mólotov decía en el 32: “No hay presos políticos en la URSS, hay una legislación social nueva que los convierte en criminales y están cumpliendo con sus penas, que incluyen el trabajo, porque en la URSS todo el mundo trabaja”. Es decir, que el gulag no existe.

Pero lo significativo es que Mólotov siente la necesidad de justificarlo. Mólotov comparte con liberales, demócratas y conservadores un conjunto de valores que son la sociedad, el individuo, el derecho y los derechos humanos.

El fascismo no hace eso. El fascismo tiene una chulería única, diabólica. No hay otro movimiento político en el siglo XX que asuma sin rubor, como lo hace el fascismo, su propia demonización. Es más: si te encuentras con alguien que dice ser fascista, pero ese alguien se ruboriza frente al mal, es que no es un fascista sino un conservador disfrazado. Lo que marca el fascismo es el desacomplejamiento, para utilizar una palabra de moda.

La idea de que en Cataluña el nacionalismo se ha comido al fascismo me recuerda a esa otra idea que decía que en el País Vasco no hay ultraderecha porque ETA ha absorbido a los radicales que en otras circunstancias militarían sin problemas en el fascismo.

Lo que ocurre es que en el País Vasco también había una derecha franquista o posfranquista. En Bilbao, por ejemplo. La sociología nos lleva sólo hasta cierto punto.

Además, una de las cosas que marca al neofascismo es la nostalgia. Y en España se han resuelto muchas cosas con los impuestos. En España ha habido dinero suficiente para pagar a los franquistas y a los progres peludos. Y eso derivó en que todo el mundo se quedara contento durante la Transición. También en ese fenómeno que es la plaza de Oriente llena y la plaza de Oriente vacía en un plazo de sólo tres años. En el momento en que se supo que el Movimiento iba a cobrar su pensión, se acabó el tema. Otro asunto diferente son los que han durado demasiado y se han quedado pillados porque por aquel entonces eran demasiado jóvenes. Hay que saber desaparecer a tiempo.

Entonces, ¿está inmunizado el catalanismo contra el fascismo?
No. Nada lo está. Yo nací en el exilio y la vida me llevó al más radical escepticismo. Lo que ocurre es que estamos reviviendo el panorama de los años treinta. Abrimos el diario cada día y decimos: “No, no, no podrá ser, hemos llegado hasta aquí pero no se llegará más allá”. Y pumba. Vemos al grupo de Visegrado y pensamos: “Está lejos, son polacos, son checos”. Pero ahora Kurz es el canciller de Austria. Y luego están los italianos. Y los bávaros, que parece que van directamente a por Merkel. ¿Habrá una UE dentro de cinco años?

¿La habrá?
La primera función de la UE no es la del bienestar. Esa es la segunda función de la UE, la que consiste en copiar el plan Marshall. La primera función es la de evitar una nueva guerra francoalemana. Puedo decir con ostentación de vanidad que fui de las primeras personas -y estoy hablando de los años ochenta- que dijo que Europa era un imperio.

La guerra no está tan lejos. Ha habido guerras civiles brutales.

La de Siria ha sido mucho más brutal que las guerras civiles que siguen a la revolución rusa. Tú vas ahora a Alepo y no hay nada, sólo ruinas. Mis padres huyeron de la Guerra Civil española, pero la Guerra Civil española fue una fiesta comparada con la de Siria. Yo ahora mismo estoy acojonado. Teóricamente, llegas a los setenta y es una etapa de cambio porque tu etapa universitaria se acaba. Pero mi vida se está acelerando de una manera brutal. Pero no la mía personal, sino el mundo en general.

Hace años, eso se atribuía a la tecnología.
Había mucha promesa irresponsable de inteligencia artificial. No me fío mucho de los Musk. Representan algo muy hueco, pero también algo muy real. En cualquier caso, ahora estamos pagando el precio de ese cambio. Y ese cambio representa cientos de miles de personas sin trabajo, niveles de pobreza muy elevados, clases medias empobrecidas…

Pero las cifras macroeconómicas son buenas.
Los gobiernos citan esas cifras macroeconómicas y la tendencia global de la economía va muy bien. Pero a nivel de calle va mal. La universidad española está por los suelos. Los jóvenes doctores no tienen futuro si no están en el campo correcto y ganan sueldos de miseria.

Yo nací en los Estados Unidos, en el 48, y el choque que supuso para mí llegar a España y a Francia en el 53 fue enorme. Todo estaba lleno de agujeros y no había agua caliente. Ese mundo, que parecía superado, ha vuelto con una ferocidad tremenda y con centenares de miles de pobres asaltando los espacios ricos. En el mismo momento, además, en el que una gran parte de la población de esos espacios supuestamente ricos se siente empobrecida. Y el fenómeno de reacción que se produce es extraño, difícil y peligroso. Da miedo.

Los cambios se están produciendo ya.
Y no les damos importancia. Que llegue la derecha de Kurz o la Liga Norte al poder implica que están colocando a su gente, que están controlando la policía, que están controlando los servicios secretos, y que están quitando a los otros. Son dinámicas muy extrañas. Es algo muy extraño para alguien como yo, que nació en el siglo XX, en Nueva York, una ciudad judía, y que se encuentra a sus setenta años con todas las pesadillas de sus padres que se creían felizmente superadas.

En España no estamos todavía, sin embargo, en ese punto.
Yo en España me encuentro -y cuando digo esto me dicen que estoy loco- con una ruptura social preguerracivilista. Recuerda los felices años veinte españoles, a pesar de Primo de Rivera. Los salarios estaban bien, el problema del terrorismo estaba aplastado y la guerra de Marruecos estaba pacificada. En el 31 todavía había un recuerdo de buen rollo. Pero los meses pasan muy rápidamente y se genera una mala leche soberana. La religiosidad se acentúa, el anticatolicismo se acentúa. La obra de Lorca en el 31 ya decía “de aquí a cinco años todos al hoyo”. Y en cinco años, efectivamente, todos se fueron al hoyo.

Y yo ahora noto, sutilmente, elementos de ruptura. Las mismas cosas que hace cinco o diez años hacían que este ambiente no tuviera trascendencia -estamos en la OTAN, el ejército está civilizado, formamos parte de Europa, el mundo es pacífico- no representan hoy un freno.

Estamos condenados a repetir la historia.
Yo hace unos años di con una ley histórica y me quedé horrorizado. Desde 1808 hasta hoy, no ha habido régimen español que haya durado más de cincuenta años. La Restauración alfonsina cumplió los cuarenta y ocho, pero no más. Son tonterías de historiador. No tiene más significado. Pero nadie dice que el régimen actual vaya a aguantar. Y eso me inspira respeto.

De hecho, las circunstancias del golpe a la democracia de Carles Puigdemont, que otros llaman “proceso”, son muy similares a las del 34.

Sí y no. El 34 está la Generalidad con el apoyo de una parte del obrerismo, y están también los socialistas. Y fallan los dos. En Madrid y en toda España. El único lugar donde no falla es en Asturias, y ya vemos qué desgracia. Las diferencias son por tanto muy grandes. Companys proclama lo mismo que proclamó el 14 de abril, que es la República Federal española. Porque en ese momento no se ha hecho el sistema federal y él piensa que eso es una solución. Companys quería provocar un desafío constituyente, pero un desafío constituyente español.

¿Companys no era independentista?
La trayectoria de Companys no fue la de un independentista, salvo en el gesto de su propio martirio, cuando se quita los zapatos para tocar la tierra de Cataluña en el momento de su fusilamiento. Companys es lo contrario de Macià. Macià es un separatista que se convierte en republicano y que dice que ha sido separatista de la monarquía, pero que no lo será de la república. Y Companys es un republicano que quiere morir como mártir separatista.

¿Llamaría golpe de Estado a lo ocurrido en Cataluña durante los últimos meses?
No. Ha sido una revolución.

¿Una revolución?
Los golpes de Estado no son fáciles hoy en España. Y eso se lo debemos a Felipe González y a Narcís Serra. Ellos cambiaron la legislación sobre gobiernos militares. Los golpes de Estado en la España del siglo XIX o el XX eran relativamente fáciles porque existían los mecanismos legales para ello. Mecanismos muy sólidos. Y eso no existe hoy. Ni siquiera en el 34 hubo un alzamiento militar catalán porque, sencillamente, no había fuerzas militares. Podía existir un control de la policía, pero no existía una fuerza armada digna de tal nombre que no fuera el ejército de la República.

Las analogías son fáciles.
Fáciles y frívolas. Lo que se produjo en Cataluña los días 6 y 7 de septiembre fue una revolución jurídica. ¡Los españoles le damos tanta importancia a la ley y tan poca a la realidad! Y parece que les estoy dando la razón a los independentistas, pero no es así. Lo que dijo el Parlamento catalán fue “aquí la legislación española no rige para según qué temas, y tenemos una legislación propia que vamos a desarrollar”. Esto es una revolución. La negación de la base legal previa.

Yo no creo que sea un golpe de Estado porque difícilmente una separación logra ser un golpe de Estado. Será una rebelión con separación que se constituye en Gobierno y tiene capacidad de defender sus fronteras, pero incluso eso es bastante más de lo que ha ocurrido. En Cataluña todavía no ha pasado lo que pasó en el País Vasco en el 61 y el 62, cuando de repente algunos decidieron empezar a pegar tiros.

Algunos dicen que todo ha sido un teatro.
Sí. En Cataluña todo lo que ocurre tiene, de momento, mucho de teatro político. Y dentro del teatro hay mucho de juego. Lo dijo la Ponsatí, que por cierto es experta en teoría de juegos. “Estamos jugando al póquer y hemos tirado de farol”. Y tras las críticas añadió: “Y seguimos haciéndolo”.

¿Pero a qué están jugando en concreto?
Es difícil decirlo. El PP jugó, muy explícitamente, y lo dijo Cospedal, a no meter al ejército. El 1 de octubre usaron la policía y la usaron mal. La policía es un instrumento muy romo y en un mundo de smartphones la actuación policial siempre es fea. Tenían otros métodos. La ridiculización, por ejemplo.

¿Qué alternativas tenemos en Cataluña?
Es un juego con pocos jugadores, pero siempre se puede añadir un nuevo jugador a la apuesta y entonces ahí todo se descontrolará. Si se usa la policía, la policía revierte a los tribunales. Y entonces se inicia una dinámica que ya no está bajo control gubernamental.

Aquí en Barcelona se pasaron todo el invierno diciendo que no había separación de poderes en España. Y entonces la judicatura montó una huelga contra el Gobierno de Rajoy y a todos los efectos se cargó ese Gobierno. Que era un Gobierno débil, sí. Eso es una separación de poderes considerable. Ahora… ¿qué pasa a partir de ahí? Los jueces no pueden gobernar. Pero a un Gobierno aún más débil que el de Rajoy se le pueden hacer muchas cosas. A un Gobierno aún más débil que el de Puigdemont, también. Es un juego de desgaste, que es lo que dijo Ponsatí.

¿Y cómo acabará esto?
Me temo que bien, no. Porque la tradición española no es una tradición de equilibrio. En estos momentos, y cito la prensa de ayer, una de cada cuatro personas que viven en Barcelona no nació en Cataluña. Este país hace cincuenta años era católico, apostólico y romano. Y punto. Que se llegara a debatir dónde se ponía una mezquita era impensable en el 72, cuando yo hice mi tesis doctoral. Si lo llego a predecir por aquel entonces, habría acabado en el frenopático de Barcelona con una dosis de Thorazine suficiente para curar mi esquizofrenia. Pero la realidad es más loca de lo que dicen los locos.

Este ahora es un país muy poco católico, muy descreído, con importantes diferencias campo-ciudad, pero de una manera muy confusa, y muy visibles en Cataluña, donde la montaña del siglo XIX se enfrenta a Tabarnia. Pero con un pero: esas zonas rurales han quedado fuertemente suburbanizadas por la emigración de principios del siglo XXI. Si yo voy a Vic, lo que veo por la calle son mujeres marroquíes. ¡Vic! ¡La capital del obispo Torras! A quien se atribuye -falsamente- la frase de “Cataluña será católica o no será”.

¿Se hará realidad su profecía de los cincuenta años?
Puede no ocurrir. Hay muchos cambios. Pero también es un país en el que hay muchos locos.

Para cambios, el de Inés Arrimadas, una no-nacionalista, ganando por primera vez unas elecciones en Cataluña.

Estoy de acuerdo. Es un cambio. Y un cambio muy extraño. Yo me pateé en octubre y en noviembre todas las manifestaciones. Las de los unos y las de los otros. También estuve en Madrid. Y me encontré la capital convertida en una parodia de Barcelona.

Hay una historia de Primo de Rivera y Alfonso XIII que, probablemente, como toda buena historia, es falsa. Dice que, en el año 24, el Rey dio una vuelta en coche por Barcelona. Alfonso XIII, que cuando quería era muy guasón, le preguntó a Primo de Rivera si se había fijado en la gran cantidad de banderas catalanas que había en las ventanas. Primo de Rivera le respondió que no veía ni una sola, y el Rey le contestó que cada ventana cerrada era una bandera catalana.

Ni me creo la historia ni me creo la moral de la historia, pero lo que sí creo es que en las manifestaciones constitucionalistas había un intento de responder con la retórica catalanista al fenómeno independentista. Y eso dio esos resultados electorales que me comentas.

¿Y en el futuro?
Aquí hay un pastel dividido en tres trozos. Hay un tercio, quizá más, que es tozudo pero al que le cuesta mucho crecer: el independentista. Hay otro trozo que sí ha crecido mucho, que es el españolista. Y luego queda otro tercio, muy difícil de definir pero también muy importante, en el que está incluida la inmigración, que no sabe-no contesta. Es gente que está haciendo su vida, está trabajando, está en su barrio y no le importa.

Como historiador, ¿qué opina de la polémica acerca del Valle de los Caídos?
Pues yo creo que se deberían tirar abajo todos los castillos de España. Piedra por piedra. Porque representan el feudalismo. Se deberían tirar abajo también todas las ruinas romanas porque representan la exaltación de la esclavitud. Y también deberíamos tener una buena guerra civil y dejar todas las ciudades planas, como han hecho en Siria. Y así de paso también se curarían los males del capitalismo.
 


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