AGLI Recortes de Prensa   Martes 24  Julio 2018

La senda del déficit, en peligro
EDITORIAL El Mundo 24 Julio 2018

Pablo Casado aseguró ayer que, pese a que la recuperación económica ha permitido al Estado aumentar la recaudación, lo que toca ahora es "amortizar deuda y mantener el déficit" con los compromisos actuales. Se trata de una declaración insólita en nuestra clase política. Ningún dirigente de primera línea, ni siquiera Rajoy, que hizo bandera de la lucha contra el déficit, ha convertido en prioridad la reducción de la deuda, que roza el 99% del PIB. Y, ciertamente, aunque la economía de nuestro país mantiene intactas sus constantes vitales -especialmente, en lo que se refiere al crecimiento y la creación de empleo-, el Gobierno de Sánchez debería no dilapidar esta herencia sino acometer las reformas necesarias para consolidar ésta, lo que pasa por no renunciar a los objetivos de déficit.

A raíz del cambio de Gobierno, y con la vista puesta en las elecciones autonómicas y municipales de 2019, se ha instalado una atmósfera proclive al gasto, que fue uno de los motivos que hicieron colapsar la economía española hace una década. Volver a las recetas de Zapatero no hará más que alejar a España del papel de locomotora de la recuperación en la UE. El Consejo de Ministros aprobó el viernes el techo de gasto de 2019, que se amplía al 4,4%, lo que supone 5.230 millones más que este año. Es verdad que este aumento ha sido autorizado por Bruselas. Sin embargo, bajo el subterfugio de insuflar más oxígeno financiero a las comunidades autónomas, lo que hace es dar alas a los gobiernos regionales para abrir otra vez la espita del gasto. La intención del Gobierno es seguir con los ajustes, pero de poco sirve esta voluntad si no se materializa con medidas efectivas. Tanto en lo que se refiere a las cuentas de la Administración del Estado como en la coerción necesaria para embridar el gasto en las CCAA. PP y Ciudadanos ya han dejado claro su rechazo al techo de gasto aprobado por el Ejecutivo. Al mismo tiempo, la Autoridad Fiscal estima que el déficit cerrará el año en el 2,7% por la desviación del Estado y la Seguridad Social; y advirtió del riesgo de incumplimiento del gasto en 13 autonomías, pese a la relajación de los márgenes.

Teniendo en cuenta la dependencia del Gobierno tanto de Podemos como de las formaciones secesionistas, Sánchez tratará de sacar adelante un presupuesto expansivo. Esto no solo iría en contra del rumbo que necesitan nuestras cuentas públicas sino que elevaría la exposición de España ante una posible subida de tipos y un posible enfriamiento del crecimiento económico. En esta coyuntura, el Gobierno debería decirle a los ciudadanos que serán las rentas del trabajo las que pagarán, con más impuestos, el precio de disparar el gasto. Es una irresponsabilidad poner en peligro la senda de la consolidación fiscal. Máxime si se hace al albur de un programa sometido al chantaje de quienes desdeñan los intereses nacionales.

Cuatro cifras que desvelan el drama del déficit público en España
España no dispone ya de ninguno de los amortiguadores que existían en 2007. Y el déficit estructural sigue creciendo.
D. Soriano  Libertad Digital 24 Julio 2018

El déficit de las administraciones no está en el debate público español. Y si lo está, es para pedir más. El Gobierno español (el del PP y, todavía más el del PSOE) le exige a Bruselas año tras año que sea comprensiva y nos otorgue más margen para incrementar (o reducir lo mínimo posible) nuestros números rojos. La oposición va más allá y no hay semana en la que no se escuche alguna voz que reclame que rompamos la baraja e ignoremos (todavía más) las exigencias de la Comisión Europea. Y en los medios, cualquier ajuste del gasto se asocia a recortes, pérdida de derechos o servicios públicos bajo mínimos.

Sin embargo, lo cierto es que hay varias cifras (aquí destacaremos cuatro) sobre el déficit muy preocupantes, al menos si se comparan con las de los países de nuestro entorno. Hablan de un estado muy endeudado y que no está utilizando los años buenos para acumular reservas de cara a los años malos. Más bien al contrario: si se produce una nueva crisis, nuestra situación de partida será mucho peor que la de 2007. Eso sí, no parece que esto genere demasiada tensión entre nuestros políticos. Como casi siempre, si vienen mal dadas, será el momento del lamento retrospectivo. Pero entonces, el margen de maniobra será mucho menor.

- Tres: es el número de años que España cumplirá en este 2018 como país con más déficit de la Eurozona (19 miembros). Si las previsiones de primavera de la Comisión Europea son acertadas, el año que viene nos superará Francia. Pero no porque nosotros bajemos mucho nuestra cifra de déficit (lo reduciremos poco, si es que lo hacemos), sino porque los galos lo harán todavía peor. Y, por supuesto, no hay ninguna seguridad de que cumplamos con el objetivo prometido a la UE, sea éste el 2,2% o el 2,6% del PIB. De hecho, en la última década sólo lo hemos logrado una vez.

Como vemos en el gráfico, por ahora lo único que está claro es que en 2016 y 2017 España fue el país de la zona euro con mayor desequilibrio en las cuentas públicas. Y este año volverá a pasar lo mismo. Por cierto, que en 2015 lo fue Grecia y antes Chipre y Portugal, países todos ellos que necesitaron de un rescate desde Bruselas.

Además, esto del déficit, aunque a veces lo parezca, no es como una maldición bíblica, que te cae encima y de la que no puedes escapar. Ni mucho menos. Para este año, por ejemplo, la Comisión prevé que 9 de los 19 estados de la Eurozona presenten equilibrio presupuestario o superávit. España no será uno de ellos.

- Del 1,4% del PIB al 3,1%: es la diferencia entre el déficit previsto para 2017 en el cuadro macro de la primavera de 2015 y el que finalmente alcanzamos.

Lo explicábamos este sábado en Libre Mercado con la siguiente tabla, pero merece la pena hacer un par de consideraciones al respecto. Cuando nuestros gobernantes dicen que han cumplido con Bruselas (sólo en 2017) o se han quedado cerca del objetivo, en realidad están manipulando la realidad. Es cierto que en algunos de los últimos ejercicios la cifra final ha sido más o menos cercana al último fijado objetivo (ni mucho menos en todos ellos, por ejemplo, en 2015 la desviación fue de un punto del PIB). Pero no es menos cierto que ese objetivo final tenía que ver muy poco con el inicial. La Comisión Europea no deja de ser un órgano político y como tal trata a los estados y a los gobiernos. Cuando uno incumple, lo normal es que vayan adaptando los límites para ponérselo más fácil. Como los malos colegios hacen con los alumnos poco estudiosos a los que quieren aprobar por decreto.

Porque, a pesar de lo que a veces se transmite, el problema de España no es de una décima arriba o abajo. Por ejemplo, tomemos los dos últimos años. Hemos pasado de prometer un déficit del 2,8% del PIB en 2016 a terminar el año en el 4,3%: un punto y medio más en términos de PIB (una desviación del 50% respecto al objetivo original). Y el año pasado, aunque es cierto que cumplimos el último acuerdo con Bruselas, no podemos olvidar que el compromiso original no era del 3,1% del PIB, sino del 1,4%: la desviación fue de más del doble respecto a esa cifra inicial.

- 3,3%: la culpa no es de la crisis. La excusa sonaba bien, al menos durante unos años. Lo que nos decían es que el déficit no era responsabilidad del derroche de los gobiernos españoles, del descontrol del gasto o del hecho de que en España nadie está dispuesto a asumir que más gasto implica también más impuestos (o que menos impuestos harán imprescindible recortar partidas del Presupuesto).

Pues bien, hay que cambiar, también aquí, el relato. De acuerdo a la Comisión Europea, el déficit público ajustado al ciclo fue del -3,0% en 2017 ¡y será del -3,3% este año! Es decir, todavía peor que la cifra de déficit total. También en esto somos los primeros de la Eurozona. Un liderato del que no podemos sentirnos muy orgullosos. Y algo parecido podemos decir del déficit primario (sin contar pago de intereses) ajustado al ciclo, que en España alcanzará el 0,9% del PIB este año, sólo por detrás de Estonia y Letonia.

Esto tiene muchas implicaciones y todas ellas preocupantes. Lo primero es que es previsible que en cuanto llegue la crisis el golpe para España sea mucho más duro que para otros países. Nuestra reducción del déficit se ha conseguido casi porque no quedaba otra. Un par de años de contención obligados por Bruselas y luego lo que permita el crecimiento (se reducen gastos como el desempleo y suben ingresos tributarios por la mejora de la economía). Pero ni un ajuste estructural. Cuando las tornas cambien, no hace falta ser adivino para intuir lo que ocurrirá, se disparará el déficit de nuevo, como en 2008-2010.

- 2007: la última cifra relacionada con el déficit que da que pensar tiene que ver con un año, 2007, y la situación que tenía entonces la economía española. En aquel momento, justo antes de que se iniciase la tormenta, nuestro punto de partida era mucho más saneado. No hay que olvidar que en 2006 y 2007 las administraciones públicas españolas tuvieron superávit: del 2,2 y 1,9% del PIB. Es verdad que eran unas cifras un tanto ficticias, derivadas de unos ingresos tributarios asociados al ladrillo que se demostraron insostenibles a medio plazo. Pero también es cierto que creaban un colchón para amortiguar el primer golpe.

Porque, además, también en deuda pública partimos de una realidad muy diferente. Hace doce años España entraba en la crisis con un nivel de deuda pública del 35,6% del PIB. A finales de 2017 alcanzó el 98,3%. Parece claro que el punto de partida actual no es el mismo.

El resumen
Lo que queda es un Gobierno que cree que el déficit no sólo no es un problema, sino que incluso insinúa que el verdadero problema es no tener más déficit. Tanto el presidente como los ministros ya han dicho, en reiteradas ocasiones, que cumplir con la senda comprometida con Bruselas nos llevaría a un menor crecimiento, a dañar el Estado de Bienestar, a recortes en los servicios públicos esenciales... Un déficit superior al que teníamos antes de la última crisis y que, mirado en términos estructurales (sin tener en cuenta los ingresos extra que nos aporta el buen momento actual del ciclo económico), está en una situación todavía más preocupante.

Además, ya no tenemos amortiguador por la parte de la deuda, que roza el 100% del PIB. Y llevamos más de una década incumpliendo (por mucho, de forma reiterada y sin ningún atisbo de que eso vaya a cambiar) con todos los compromisos realizados a nuestros socios de Bruselas, que fueron los que salieron en nuestro rescate en 2010 y 2012, cuando los mercados de deuda se secaron para el Reino de España. La pregunta es qué pasará si vuelve a haber una situación de tensión en esos mismos mercados, algo que puede ocurrir por muchas causas no todas bajo nuestro control: desde un Brexit más duro del esperado, una ruptura de la Eurozona por parte del nuevo Gobierno italiano o un shock de la economía mundial provocado por la guerra comercial que se anticipa. ¿Qué ocurriría en ese caso? Nadie lo sabe. La verdad, viendo como se comportan políticos y medios de comunicación españoles, tampoco parece que haya demasiada preocupación al respecto.

Los oponentes de Pablo Casado
Cristina Losada  Libertad Digital 24 Julio 2018

En la prensa de izquierdas veterana han identificado a Casado con un giro a la derecha. En la prensa de izquierdas novata supongo que no verán giro alguno, puesto que suelen colocar a todo lo que no sea podemita en la derecha o entre los ultras, que es donde están ellos mismos y también ellas. En cualquier caso, hay ahí una preocupación notable por el nombre de la cosa que suena a precalentamiento para el agit-prop y augura que los grandes enemigos y más imponentes adversarios del nuevo líder del Partido Popular estarán, como el propio Casado querría, en la izquierda. Sin embargo, no va a ser así.

La izquierda le será hostil y ahora pondrá en su guiñol a un muñeco extra, con el careto de Casado, para hacer de coco derechista, papel en el que alternan a varios personajes para no aburrir al público. Pero la oposición relevante, la que puede torpedear un proyecto de renovación del partido y hacer del intento de llevarlo a cabo una carrera de obstáculos mucho más difícil que estas primarias que acaba de ganar, no vendrá de fuera. Vendrá de dentro. No es que esa oposición vayan a ser tales o cuales personas. Lo que se va a oponer a cualquier impulso renovador de fondo no son sólo ciertas personas; son, ante todo, las costumbres. Los obstáculos vendrán de comportamientos habituales que se han mostrado enormemente resistentes al cambio por lo ventajosos que resultan de forma inmediata para el partido.

Uno de esos hábitos partidarios resistentes, ventajosos y nefastos lo acabamos de ver en acción con la llegada de Sánchez al Gobierno. El cambio de Gobierno ha supuesto el cambio de un número de altos cargos elevadísimo, no de manera excepcional, no porque llegara el PSOE y sea ésa su costumbre. Es costumbre de todos. Todos lo hacen, todos lo han hecho. Esta vez, el relevo de cargos y carguitos tuvo un episodio más estrafalario de lo habitual en el capítulo sobre el control de RTVE, pero el resto de la operación se hizo como se hace siempre: poniendo a "los nuestros", previo desalojo de los otros.

Esta vertiente de agencia de colocación de los partidos, el hecho de que dispongan de la administración, oficial y paralela, empresas públicas y aledaños como de un botín a repartir, y la consiguiente colonización y politización de esos ámbitos, restándoles eficacia, son hábitos partitocráticos que detestan las clases medias a las que apela Casado como base electoral de su partido. A la clase media no la va a atraer el nuevo presidente del PP sólo con promesas de rebaja de impuestos. La calidad y eficacia de las administraciones, servicios y empresas públicas, el control del gasto en ese campo y la garantía de que no son pesebres para los partidos son temas esenciales para el quiera recuperar su confianza.

Los obstáculos que encontrará Casado si quiere modificar las pautas de conducta partitocráticas de su partido estarán en el aparato nacional, pero también, o sobre todo, en los aparatos autonómicos. Esos hábitos tan beneficiosos para los partidos como perjudiciales para los contribuyentes han echado fuertes raíces en las comunidades autónomas. De modo que los principales oponentes de un proyecto de renovación que acabe con estas y otras viejas costumbres los tendrá Casado entre los barones regionales de su partido. Entre los que le apoyaron y entre los que no. Claro que la mayor resistencia la iba topar si se le ocurriera poner algún 'pero' a otros elementos fundamentales de la soberanía autonómica, como las políticas identitarias y su columna vertebral, la política lingüística.

La izquierda, rabiosa contra Casado
Carlos Dávila okdiario 24 Julio 2018

Y contra el PP. Ya le están dedicando toda serie de improperios e invectivas al nuevo líder del centro derecha español. Soraya le proporcionaba un sosiego llevadero, un ‘status quo’, pese a algunas apariencias crispadas, siempre gobernaba la resignación de una derecha con eterno complejo de legitimidad de origen como los vinos en tetra brik. Y de pronto ha llegado Casado, fabricado en la Factoría Aznar, y les quiere discutir la lengua, la justicia, la educación, los medios y… ¡hasta el franquismo! Sólo fotografiar el enorme enojo con que los progres de pitiminí se han tragado la victoria del ‘outsider’ popular basta para medir el rechinar de dientes. Casado ha ganado y eso representa, dicen, “el triunfo de la desesperación”, el regreso a la casposidad política y la rememoranza del fascismo feroz.

Lo dicen, lo escriben los que sigue sobando el lomo a la momia de Lenin, como los que se encaran puño en alto como la hórrida estatua del golpista Largo Caballero en la Castellana de Madrid. Los hay, divertidos, que proclaman que Casado y el PP redivivo es copia de la operación que condujo a Sánchez primero a Ferraz y después, tras una torticera censura, al Palacio de la Moncloa. Son los mismos que hace poco más de un mes vituperaban al hoy presidente por su volubilidad política y por sus escasas capacidades intelectuales. Ahora se aferran a los huesecillos de Franco que pretenden arrancar del Valle, para desprestigiar cualquier entidad política que no tenga el marchamo indeleble de la izquierda.

Casado ya debe saber lo que le espera. Esta semana tiene aguardando en los chiqueros del Parlamento dos morlacos malencarados: el decretazo de la televisión pública y el techo del gasto. Por lo que se refiere a este último., una constancia: al Gobierno del PSOE y a sus corifeos comunistas y separatistas les importa una higa saquear la bolsa de la economía española. Ellos trabajan para darse el gustazo de emplear diezmos y primicias en proyectos para su galería, ya sean carísimas desaladoras como las que perpetró Cristina Narbona o almacenes nucleares que antes aprobaron y ahora clausuran porque los ecologistas les han puesto mala jeta.

El nuevo líder del centroderecha español sale de la meta con una mochila en sus jóvenes hombros: la de ser acusado de ser una nostálgico de la derecha ‘carcamala’ que quiere asentarse proponiendo familias clásicas pasadas de moda y apostando genéricamente por la vida desde el blastodermo a la gestación plurimesina. Viene sin embargo con nuevas ideas y un proyecto de cercanías para el futuro. Tendrá que demostrar al país que su genoma liberal es mucho más adecuado para la gobernación que el intrusismo socialdemócrata de Sánchez y sus cómplices.

Nuestra libertad y el Estado
Vicente Baquero Gaceta.es 24 Julio 2018

Por primera vez en más de cuarenta años estamos los españoles ante un asalto frontal a nuestros derechos más elementales, por ayuntamientos y gobierno central concertados. Estamos viviendo en directo unas decisiones políticas, sociales y económicas que este gobierno ilegitimo pretende poner en marcha a la velocidad del rayo, tan trascendentales y significativas que la mayoría de la población no acaba de darse cuenta de la gravedad de lo que está ocurriendo. Es una pesadilla que parece surgir de las profundidades más negras de nuestro pasado y que si alguien no lo remedia acabarán por crear una atmosfera de guerra civil.

Cualquier viso de legitimidad democrática que pudiera atribuirse al sistema político en estos momentos ha saltado por los aires, desde el momento en que está gobernando el país un partido y unos dirigentes que no representan a los votantes, ni siquiera numéricamente, y que pretenden llevar a cabo, aprovechando su actual control del poder, unos cambios tan sustanciales en la forma de entender la convivencia, la libertad de conciencia, la propiedad y el orden constitucional, para darle la vuelta a la historia y volver a enlazar con la tradición más nefasta de la segunda república. Se han roto las reglas del juego democrático concertado en el 78. Por tanto a partir de ahora cualquier propuesta es válida para defender los intereses y la supervivencia de cada grupo social en liza por el poder.

La transición se llevó a cabo de mutuo acuerdo, entre todas las partes que habían intervenido en nuestra guerra civil, con excepción de los más radicales de ambos bandos, se trataba de escenificar y llevar a la práctica una idea de reconciliación, admitiendo en líneas generales una equidistancia instrumental de culpabilidad en el conflicto, sus causas y sus efectos, su desarrollo, sus víctimas y sus verdugos, con el objeto que las nuevas generaciones pudieran sentirse cómodas y en paz de cara al futuro de la nación. Fue una paz que dio sus frutos, la recuperación económica y social que se produjo a partir de los años cincuenta-sesenta permitió que España accediera posteriormente a un régimen democrático de monarquía constitucional en que todas las partes eran libres de pensar y actuar dentro de la ley sin cortapisas ideológicas.

Aunque siempre existieran grupos que de forma insistente han pretendido hacer prevalecer su versión de la historia mediatizada y alterar la realidad conforme a sus creencias y resentimientos respectivos, constituían una minoría. La diferencia, es que hoy, no los actores del conflicto, ni siquiera sus hijos que son los que consiguieron el acuerdo, sino sus nietos e incluso sus biznietos irresponsables, maquiavélicamente, pretendan ahora destruir aquella estructura para substituirlo por una nueva versión de estado totalitario.

Las medidas con que el actual gobierno nos ha amenazado a algunos españoles, no somos tan ciegos como para pensar que otros pueden estar contentos con ellas, no auguran nada bueno para la convivencia y más grave aun para la libertad ciudadana en todas sus vertientes. El pedigrí de tales decisiones muestra con evidente claridad la naturaleza ideológica de los impulsores y su propósito de destruir la transición y recuperar la trayectoria suicida del pasado revolucionario guerra civilista, mediante la adopción de criterios claramente contrarios a la libertad de los ciudadanos.

No es casual que se pretenda eliminar la educación concertada, para imponer un adoctrinamiento al margen del criterio de las familias: “Hay que cambiar las mentes” ha dicho una ministra…tampoco lo es que se amenace a la propiedad, desde inmuebles a automóviles, con medidas y recargos arbitrarios, que se supriman nombres de calles y destruyan monumentos que pese a algunos, constituyen parte de nuestra historia, o que a través de la imposición de la ideología de género se estén violentando principios muy apreciados por una gran cantidad de españoles, o que a través de ese engendro de ley anti histórica de la “memoria” se busque confundir y mentir abiertamente sobre lo que todo ciudadano debe conocer, suprimir la religión como asignatura es una muestra más de esa barbarie, ni nuestro pasado ni el de Europa es comprensible sin un conocimiento de esa materia, desde el museo del Prado hasta las actuales fronteras.

No… Nada de esto es casual e irá a más, que nadie se engañe, de momento no persiguen físicamente a nadie, ni nos dicen como tenemos que pensar en todo y comportarnos (en algunas cuestiones ya lo hacen abiertamente, toda esa ficción de la “corrección política”) únicamente porque todavía no han alcanzado el poder total, donde lo han ejercido lo imponen, nada es casual obedece a una maniobra envolvente encaminada a retrotraernos al pasado para reafirmar sus dogmas anarco-marxistas, poco a poco nos han ido controlando. Lo más preocupante de la actual coyuntura es que ya está ejerciendo desde el poder, y que nadie me hable de democracia pues estos personajes no lo son…

No es tanto su fuerza, sino la debilidad del contrario lo que les está dando tanta cancha, de momento la pasividad es la respuesta más generalizada por parte de aquellos, aquellos que incluso están siendo más afectados por dichas medidas y conductas. Los partidos clásicos como el PP y una gran parte de los votantes del PSOE están como alelados, Cs no parece contrincante para tanto poder mediático y doctrinal, los separatismos han descoyuntado a la nación y los de Podemos viven al día aprovechando para subirse al carro cuando un chaparrón desplace a algún contrincante. ¡La Iglesia! ¿Qué podemos decir atacada en sus raíces, callada como un conejo asustado ante la luz de los faros? ¿Dónde está ese valor que se le suponía a los mártires, es que se han olvidado que estos mismos personajes les asesinaron masivamente y que quieren privarles de todos sus colegios para educar a las futuras generaciones? Aquí se está moviendo la ¡Internacional! a través de los radicales del PSOE, comunistas, anarquistas, y separatistas como en el pasado: estamos ante Largo no Besteiro…

¿Qué podemos esperar y qué podemos hacer para frenar este asalto descarado al poder, un poder que amenaza nuestra libertad y la de nuestros hijos? Si atendemos a las posibilidades que ofrece la debilidad y fragilidad de nuestro sistema, que ha sido rebasado por la astucia y determinación de sus propios enemigos, que se han aprovechado de todos los huecos para reventar el estado y apoderarse de las instituciones desde dentro, tendríamos que pensar que un PP de Casado, nunca de Santa María, unido a un VOX reforzado, que reafirme la determinación del PP a mantener sus propios principios y un Cs en el tema territorial apoyen una moción de censura que obligue al actual equipo a abandonar el poder, aprovechando y fomentando por todos los medios las aristas más espinosas y diferencias entre sus distintas ideologías y posturas, (no es difícil, se prestan) sería algo a corto, imprescindibles serían unas nuevas elecciones, habría que implantar durante una larga temporada el artículo 155. La reforma constitucional devolviendo competencias al Estado tendría que esperar… De la UE ignoramos su postura, aparte de su evidente interés en que la deuda sea controlada y se pague. Grecia es un ejemplo reciente. Si todos los griegos están pasando las de Caín con semejante régimen, a Frankfort le importa un bledo.

¿Si tal cosa no se produce, que es lo que suele ocurrir si observamos la historia? Pues las situaciones se radicalizan, aparecen grupos, de izquierda o de derecha, grupos que hasta ahora no representaban a mayorías pero que sin embargo están estructurados y tienen unos objetivos claros, se difuminan los matices y surgen posturas antagónicas, la mayoría se margina por miedo y prudencia respecto a estos nuevos actores, que aparentemente ofrecen la solución para una serie de problemas inmediatos. Lo que de ahí resulte puede ser un nuevo sistema o régimen político, los ciudadanos se cansan pronto del juego de los partidos inmersos en su propio juego interno.

En resumen como consecuencia : no podemos seguir ignorando lo que ocurre a nuestro alrededor, cada ciudadano español, si quiere conservar su libertad, y no estar llorando por las esquinas, como en Cuba o Venezuela, debe de involucrarse, cada uno desde su puesto debe denunciar este atropello político, que pretende controlar nuestras vidas. ¡Las condiciones han cambiado aunque la mayoría no se haya dado cuenta todavía!

EL FUTURO DE RTVE
"Dame a mí los Telediarios"
Roberto Granda / CdV esdiario 24 Julio 2018

Con el nombramiento pendiente de Rosa María Mateo tras semanas de injerencias y sorpresas en RTVE, el debate sobre cómo librar al ente público del populismo sigue más vigente que nunca.

“Y para ti la consejería de Turismo”. Así manifestaba Pablo Iglesias la trascendente importancia de contar con una televisión a su servicio, con ese sentido expresivo en el pronombre personal (dame a MÍ) que denota propiedad, que evidencia que los noticieros pertenecen al político de turno: nunca se les ha pasado por la cabeza esa utopía entrañable de ponerlos al servicio del ciudadano.

Así y todo, impresiona la avidez con la que se han lanzado a por RTVE, dejada precipitadamente a su suerte por sus antiguos propietarios. Goloso festín para las aves de rapiña. Cansado de jugar a ser el hombre de acero controlando el aparato del partido, la ambición del caudillo morado pasa (siempre pasó) por controlar el aparato del Estado.

Sigue el esperpento en RTVE: Puigdemont revienta el nombramiento de Rosa María Mateo

Hay que tener en cuenta que los populistas, si se les deja crecer hasta que la bestia alcanza un tamaño considerable (como un adolescente después del estirón que ya ha escapado al manejo de sus padres), creen que los medios de comunicación o los controlan o los cierran. Los altavoces disidentes incomodan y, además, son peligrosos.

¿Despolitizada?
“Que existan medios privados atenta contra la democracia”, es otra frase de Iglesias. En contexto: Medios públicos y míos. “Hay que despolitizar TVE”, decían con colosal cinismo y las fauces salivando con la sola idea de refundar el Ministerio de Información, mientras Ana Pardo de Vera contaba con asombrosa impudicia todo el proceso desde que la llamaron para presidir el ente hasta que fue desestimada; sin darse cuenta, la tan zafia como torpe, que estaba evidenciando los mamoneos políticos en el chiringuito de amigos de la televisión pública supuestamente despolitizada.

Los populistas creen que los medios de comunicación o los controlan o los cierran. Los disidentes incomodan

Al Final, con el inestimable apoyo de los nacionalistas periféricos, siempre deseando mojar en todas las salsas, nombraron consejera a la siniestra Rosa María Artal, una especie de perro de presa de Twitter, más conocida por su poco talante y su inquina a las libertades que por su capacidad para dirigir semejante grupo humano; y a Cristina Fallarás, miembro de Podemos.

Ellas y otros tantos. Gentuza siempre dispuesta a lamer la bota del poderoso ideológicamente afín, del político de turno. De congraciarse con quien esté al mando y servirles de propagandista, olvidando los códigos profesionales de un oficio noble y necesario, que requiere de gallardía, honestidad intelectual, emancipación de pensamiento para pelear por la verdad. Para poner contra las cuerdas o mantener a raya a lo impune y a lo establecido, si es menester.

Es cierto que en la actualidad, con la proliferación de medios y la expansión totémica de las redes, es fácil saltarse una censura o que una noticia que se quiera escaquear, no consiga esconderse en el maremágnum de canales de información. Pero preocupan esos 6.400 trabajadores que tiene RTVE.

La honradez que se le supone al periodismo tiene que sobrevivir al control de los gerifaltes, y eso pasa por poder desarrollar su humilde y heroica ocupación en libertad, sin la autocensura inconsciente que se adquiere cuando notas el aliento en la nuca de un superior que espera una determinada forma de realizar tu trabajo.

El control orwelliano
A estas alturas, casi todos los que estamos en el tema, o el ciudadano que no viva en el limbo, sabemos la quimera que supone eso tan bonito como irrealizable de una televisión pública independiente y plural, pero eso no quiere decir que, con otras formas de encontrarla, no sigamos buscando la verdad que aguarda más allá del orwelliano control que ansían los populismos patrios.

Clara Campoamor: una vida ejemplar española
Campeona del feminismo, defensora del voto de la mujer
Luis Español Bouché ABC 24 Julio 2018

La biografía de Clara Campoamor supone un mentís a cualquier prejuicio negrolegendario. Si tantas calles y colegios de España llevan su nombre sin duda es por su condición de campeona del feminismo; pero también por su limpia e independiente trayectoria durante la Guerra Civil, negándose a justificar las carnicerías de ningún bando. Clara, epítome de la tercera España, ni roja ni azul, liberal y republicana, representa el triunfo de una vida al servicio del feminismo. Trabajó desde los doce años y nunca gozó de fortuna personal. Ya conocida periodista y feminista, a los 34 años decidió poner fin a sus carencias formativas. En sólo dos años y medio aprobó las 30 asignaturas de Bachillerato y la licenciatura en Derecho, pasando a ser en breve plazo una reputada jurista.

En 1931, de las tres diputadas de las Cortes Constituyentes, fue la única en defender y obtener el sufragio femenino, enfrentándose a su propio partido. Como legisladora apoyó el divorcio y se opuso a la cooficialidad del catalán proponiendo que se garantizara la enseñanza en español en todos los colegios. Su popularidad fue inmensa pero no volvería a ser elegida diputada.

Durante los diez primeros meses de 1934 fue Directora General de Beneficencia, desplegando una actividad desbordante, consiguiendo la aprobación de un decreto fiscalizando las fundaciones privadas, un censo de mendigos, un registro de asistidos, etc. También abordó las dificultades de los ciegos. En 1936 la sorprendió el Alzamiento en Madrid. Consiguió huir y llegar a Suiza, alojándose en casa de Antoinette Quinche. Sus vivencias del terror de la retaguardia los plasmó en «La revolución española vista por una republicana» (1937) primer análisis del final de la II República y de los orígenes de la Guerra Civil. Más tarde, ya en Argentina, publicó con Fernández Castillejo «Heroísmo Criollo», alabando la generosidad argentina que proporcionó asilo a numerosos refugiados en los navíos Veinticinco de Mayo y Torpedero Tucumán. Durante su exilio sobrevivió trabajando, publicando sus biografías de Quevedo, Sor Juana Inés de la Cruz y Concha Espina, traducciones de obras francesas e infinidad de artículos. Trató varias veces de regresar a España pero el Régimen no lo permitió. Los últimos quince años de su vida los pasó en compañía de la familia Quinche, en Lausana, donde murió olvidada. Su figura sólo fue recuperada a partir de 1981 gracias a la biografía que le dedicaron Concha Fagoaga y Paloma Saavedra.

COVITE
Las víctimas denuncian 124 actos de enaltecimiento de ETA en 2018
La Gaceta  24 Julio 2018

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha cifrado en una veintena los actos públicos de enaltecimiento del terrorismo de la banda terrorista de ultraizquierda ETA realizados en lo que va de mes de julio. En total, en 2018 la asociación ha contabilizado 124 homenajes a miembros del grupo, pintadas o pancartas en su favor u otras acciones de exaltación.

La organización dirigida por Consuelo Ordóñez ha lamentado, a través de las redes sociales, que, mientras se celebran “actos públicos de culto al terrorismo de ETA, “en ciudades como San Sebastián nada recuerda a los asesinados en las calles donde los mataron”.

Las víctimas acompañan su denuncia con datos del ‘Observatorio de Radicalización’ del colectivo que apunta que, en lo que lleva transcurrido de mes, ya ha habido una veintena de manifestaciones a favor de ETA. Además revela que, mientras en enero y febrero estas acciones se han limitado a cuatro y ocho respectivamente, en marzo ascendieron a 26, en abril fueron 11, en mayo 24 y en junio 31.

En Guipúzcoa ha sido donde más actos de enaltecimiento se han contabilizado, 47, seguido de Vizcaya y Navarra, con 31 cada una; y por último 10 en Álava. Además, añade que en otras provincias se han producido tres y dos en el extranjero.

En cuanto al formato de los actos, destaca que ha habido 40 homenajes a miembros de ETA y ‘jornadas de lucha’ en su honor, mientras que doce actos se han producido en fiestas populares y han aparecido 33 pintadas y pancartas.

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Sánchez ante su minoría absoluta
 La Razon 24 Julio 2018

Tres asuntos inmediatos, más simbólicos que eficaces si se quiere, pueden poner al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante la realidad del inestable apoyo parlamentario sobre el que llegó a La Moncloa. Nos referimos, por supuesto, a la aprobación del techo de gasto para los Presupuestos de 2019; al nombramiento del administrador único de RTVE, cargo para la que ha sido propuesta la veterana periodista Rosa María Mateo, y a la pretensión de los partidos de extrema izquierda de abrir una comisión en las Cortes para investigar las llamadas «cintas de Corina», con la sola intención de atacara a la Jefatura del Estado.

Ciertamente, el que Pedro Sánchez consiga que se apruebe en el Congreso la propuesta de incrementar en un 4 por ciento el gasto público carece de trascendencia práctica, puesto que, según la vigente Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, el techo de gasto debe ser convalidado también por el Senado, Cámara en la que el Partido Popular tiene la mayoría absoluta.

Como se sabe, el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, ya ha manifestado su oposición a cualquier incremento del déficit, por entender, acertadamente, que la senda del crecimiento pasa por la reducción de la deuda pública y una menor presión fiscal. De hecho, todo incremento del déficit, acaba en una abultada factura de intereses que afectan a varias generaciones. Tirar de la barra libre de la deuda, como ayer demandaba la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, incluso en momentos de bonanza económica, es, además, el paliativo de los malos gestores, que sólo conciben el incremento presupuestario por la vía de los ingresos públicos, es decir, por la fiscalidad, sin plantearse una reducción del gasto, mediante una mejor eficacia en la administración de los recursos.

Sin duda, Pedro Sánchez podría capitalizar la derrota en el Senado con el fácil recurso populista de responsabilizar a la oposición popular – y a Ciudadanos, que también se opone–de una supuesta merma de los servicios públicos, pero si el rechazo se produce en el Congreso, por la falta de apoyo de sus socios de circunstancias, la cuestión cambia. Dicho de otro modo, el debate sobre el techo de gasto ha puesto en bandeja de plata a Podemos y a los grupos separatistas catalanes la oportunidad de desmarcarse del PSOE, presionándole bien por su izquierda, caso del partido morado y de Compromis; bien por el flanco del modelo territorial, caso de PDeCAT y ERC, sin que les suponga riesgo alguno.

Lo mis reza para el embrollo de RTVE, donde la imagen de influencia del partido que lidera Pablo Iglesias ha sufrido un claro desgaste, o para la citada comisión de investigación. Hasta ahora, el guión se viene desarrollando dentro de los cauces previstos: Podemos y Compromís ponen en duda su apoyo, aduciendo que el incremento del 4 por ciento presupuestario es totalmente insuficiente para hacer frente a las necesidades sociales, mientras que los separatistas catalanes, con el PDeCAT echado al monte y más radicalizado si cabe, vinculan su posición al avance de las negociaciones bilaterales sobre la futura relación «Estado-Cataluña». En cualquier caso, la situación sólo refleja la realidad parlamentaria del partido del Gobierno y de su presidente. Con los 84 diputados de su grupo, el menor número desde la restauración de la democracia española, Pedro Sánchez está en una minoría absoluta y depende, mal que nos pese, con la que llegó a La Moncloa con los votos de unas formaciones políticas muy poco comprometidas con la estabilidad de la nación.

Con el separatismo no hay apaciguamiento posible
EDITORIAL  Libertad Digital 24 Julio 2018

El movimiento separatista está más fuerte que nunca y sigue dispuesto a consumar el Golpe de Estado fracasado inicialmente el pasado 1 de octubre.

El partido político creado por Puigdemont con los escombros de Convergencia ha dado un nuevo giro todavía más radical tras el congreso celebrado el pasado fin de semana. El ex presidente regional prófugo de la Justicia se ha hecho con las riendas de su partido, el PDeCAT, y ha colocado al frente a sus fieles en una junta directiva encabezada por David Bonheví. El objetivo sigue siendo el mismo, lograr la secesión de Cataluña de manera consensuada con el Gobierno de España o por la vía unilateral.

En realidad, este congreso de la formación separatista es una argucia para disolverse a medio plazo en la Crida Nacional, una suerte de plataforma más amplia ideada por Puigdemont a modo de movimiento por la independencia, que debe aglutinar al resto de grupos separatistas.

Las primeras palabras del nuevo presidente del PDeCAT no han dejado espacio a la duda sobre cuáles son las intenciones de la nueva junta directiva apadrinada por el prófugo separatista. Así, en clara referencia a Pedro Sánchez, Bonheví ha dejado claro que su apoyo político en el Congreso de los Diputados queda supeditado a que el Gobierno dé pasos "en el derecho a decidir o en encontrar una solución política al problema catalán".

Ya pueden desgañitarse Sánchez y su portavoz apelando al diálogo con Quim Torra como el bálsamo que cerrará las heridas políticas en Cataluña, porque lo cierto es que el movimiento separatista está más fuerte que nunca y sigue dispuesto a consumar el Golpe de Estado fracasado inicialmente el pasado 1 de octubre.

Los separatistas nunca han ocultado sus verdaderos objetivos y solo el terrible complejo de los partidos nacionales ha permitido que pusieran en práctica con total tranquilidad su agenda política en la región catalana, a la que han llevado a la devastación económica y al conflicto social. Nadie debería, por tanto, sorprenderse por que los separatistas quieran separar a Cataluña del resto de España. Pero si alguien fingía albergar todavía alguna duda, las declaraciones de los nuevos dirigentes del partido independentista en las que reafirman sus intenciones de promulgar la secesión lo han dejado sin argumentos.

Todo ello demuestra, una vez más, que con el independentismo no cabe el diálogo ni la componenda. Hay que derrotarlo política y judicialmente utilizando todos los medios que la Constitución pone a disposición del Gobierno en casos de extrema gravedad. Pedro Sánchez debería darse por enterado de estas declaraciones de los nuevos dirigentes independentistas y actuar como se espera de un presidente del Gobierno responsable, que pone su deber constitucional por encima de un megalomaníaco afán personal.

Susana: antes sanchista que sin silla.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 24 Julio 2018

SUSANA DÍAZ CRITICA QUE EL PP SE OPONGA AL INCREMENTO DEL DÉFICIT.

Hay que ver cómo cambian las cosas en esto de la política. Susana Díaz, “la sultana andaluza”, esperanza de un PSOE comprometido con la Constitución y la unidad de España, que se lanzó como candidata en las primarias contra el sectario y ambicioso Pedro Sánchez, que terminó por imponerse victorioso y darle una vuelta ideológica radical. Una líder angustiada por los múltiples casos de corrupción que afectan a la Junta de Andalucía donde sus inmediatos padrinos y antecesores en el cargo, Manuel Chaves y José Antonio Griñán se encuentran acusados ante los tribunales por malversación y prevaricación. Una mujer que se ha mostrado adaptativa y que no dudó en ponerse a las órdenes de su nuevo jefe de filas y ceder ante los pactos infames con los enemigos de España, que habían sido expresamente prohibidos y fue, a la postre, lo que le costó a Pedro Sánchez su dimisión – cese en aquella reunión en Ferraz de la Ejecutiva Federal. Una acomodaticia oportunista que no duda, ahora que Pedro Sácnhez ha asaltado el poder de la Moncloa y ha sido investido Presidente del Gobierno de España, en apoyarle en cuantas medidas sectarias vayan saliendo de esa fábrica de despropósitos que representa el programa de Gobierno de este verdadero "okupa" que niega la voz a los españoles y pretende agotar una legislatura que no le pertenece.

Y la última “susanada” ha sido la de sumarse a la crítica hacia el PP, y sobre todo hacia su nuevo Presidente, Pablo Casado, por negarse a aceptar que este Gobierno de sectarios se lance a una carrera de incremento del gasto y de incumplimiento del déficit pactado con la UE. Claro que la razón es bastante comprensible, Andalucía es una de las autonomías más beneficiadas por ese nuevo “cuerno de la abundancia”, tras Cataluña y El País Vasco, que ya reciben otras generosas compensaciones por su mercenario e interesado apoyo en la moción de censura que desplazó a Mariano Rajoy y al PP del Gobierno de España. Parece que a Susana, como les pasa a otros dirigentes de la izquierda y golpistas, no les ha gustado la victoria de Pablo Casado y se las prometían muy felices con la candidatura de la exvicepresidenta Soraya Sáenz, la mecenas de los medios de comunicación de izquierda que tanto daño han hecho al PP.

Y es verdad que el PSOE de Sánchez y Montero, solo intenta ir más lejos de lo que hizo el PP de Rajoy y Montoro en cuanto a incumplimientos del déficit y aumentos del gasto público. Pero esta vez se han tropezado con un dirigente que está dispuesto a no consentir la escalada de impuestos que pretende imponer Pedro Sánchez, ni esa especie de “barra libre” a las autonomías para que incrementen el gasto y la deuda y no respeten los límites del déficit. Al contrario, Pablo casado ha lanzado su adelanto de programa en el que ya promete una rebaja de impuestos valorada en unos 15.000 millones de euros y de hacer una fuerte oposición contra la deriva sectaria del Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez y sus “pagos” por los apoyos recibidos de nacionalistas vascos, proetarras y de los golpistas catalanes.

Susana Díaz, con esa actitud de seguidismo rastrero de la política suicida de Pedro Sánchez, demuestra su falta de coraje y su endeblez de convicción en los valores que decía compartir en la defensa de la unidad de España y de la solidaridad entre regiones. Andalucía ha pasado de ser un baluarte del socialismo sensato, a ser una mera comparsa y “agradaora” de las ocurrencias de un ambicioso personaje que, de conseguir sus objetivos, llevará a España irremisiblemente a su ruina y destrucción. Y no podrá decir que en su región sufre acoso por parte de CIUDADANOS, que en vez de oposición feroz como hizo en la comunidad de Madrid, se ha convertido en su principal aliado a pesar de que está salpicada hasta el tuétano por los temas de la corrupción de los falsos ERE’s y cursos de formación, donde sus actuaciones fueron de clara obstrucción y dilación en la entrega de documentos oficiales a la jueza Mercedes Alaya, hasta que ésta fue sustituida por otra jueza mucho menos exigente y contemplativa a la hora de acometer investigaciones e instruir los sumarios.

Pero parece claro que los ideales y los valores profundos quedan en irrelevantes cuando se trata de salvar la propia supervivencia política, que también conlleva la personal económica, y se trata de tapar la mala gestión con el incremento de ingresos mediante impuestos y la libertad para saltarse las limitaciones del gasto. Al fin y al cabo, este presidente ha abrazado la tesis ya normal en el PSOE de que “el dinero público no es de nadie”, y aunque aún no ha dicho eso de “a las mariscadas”, sí que se ha hecho “un Alfonso Guerra” y se ha ido de festival de rock con su mujer a costa de los impuestos de todos los españoles en el avión Falcon oficial.

Resulta curioso, aunque clarificador, el que muchas de las sedes autonómicas de Gobiernos de autonomías se ubiquen en palacios, palacetes y demás mansiones o super infraestructuras propias de una realeza elitista o de empresas del IBEX. La sede del Gobierno de la Junta de Andalucía es la del sevillano lujoso y monumental Palacio de San Telmo; la de la Generalidad de Cataluña, el barcelonés Palacio de San Jaume; la del Gobierno de Madrid, la Real Casa de Correos; la de Castilla la Mancha, el toledano Palacio de Fuensalida; la del Gobierno de Cantabria, el palacio de Peña Herbosa en Santander; la de El país Vasco, el complejo de Lakua y el Palacio de Ajuriaenea. Se hace evidente el gusto por el lujo y la ostentación de esta clase política y el nulo valor que le dan a esa suntuosidad y al inasumible costo que conlleva un sistema autonómico desquiciado convertido en un régimen de taifas altamente inflacionario y con administraciones super infladas, ineficaces, insolidarias y ruinosas para los españoles que vemos mermados, e incluso negados en muchos casos por fronteras virtuales administrativas, los servicios esenciales como el de sanidad o educación en el maremágnum legislativo desplegado en cada autonomía.

Eso sí, a la hora de gastar, todos los Gobiernos autonómicos se ponen de acuerdo en exigir aumentos competenciales y de financiación, sin que ello se corresponda con una mejora de los servicios a los ciudadanos. Susana Díaz no es la excepción, sino una de las más entusiastas en recaudar impuestos tan ielgales (según la UE) como el de sucesiones. Y es que en este caso y como síntoma del "chaqueterismo" usual de esta casta política, Susana ha preferido srr antes "sanchista" que quedarse sin su cómodo sillón y salario en el palacio de San Telmo. Como dijo algún Séneca a lo Sancho Panza, "fuera del partido hace mucho frío".

¡Que pasen si pueden un buen día!

¿Qué hacer con Cataluña? (1)
José García Domínguez  Libertad Digital 24 Julio 2018

Contemplado ya el clímax de la querella catalana con una cierta perspectiva temporal, quizá se puedan comenzar a extraer las primeras conclusiones provisionales del procés con un cierto afán prospectivo. Personalmente, se me ocurren tres muy inmediatas. La primera es la definitiva constatación empírica de que en Cataluña, y por fortuna para todos, sigue sin haber a día de hoy la suficiente masa crítica de imbéciles dispuestos a morir por la independencia. Una cosa es adornarse con lazos amarillos, clavar estacas en la playa o encender velas en las romerías patrióticas, y otra muy distinta jugarse la vida por la causa. Y ahí no llegan. La ausencia de episodios remarcables de violencia física durante el mes largo que duró la sublevación abierta de la Generalitat invita a concluir que aquí, en Cataluña, no iremos a la guerra civil. Al menos, de momento. A corto y medio plazo, yo casi lo descartaría. La segunda enseñanza, para mí tan evidente como la anterior, es que el ciclo histórico del catalanismo político se acabó, y para siempre, el pasado 1 de octubre.

El catalanismo fue, pues procede hablar de él solo en pasado, una praxis posibilista que se alargó, con el paréntesis de la dictadura de Franco, a lo largo de casi un siglo y medio. Fue algo, aquel permanente ejercicio de funambulismo hipócrita, que empezó con Cambó y Prat de la Riba, y acabó abruptamente con Jordi Pujol arrastrando sacas de caudales con rumbo a Andorra. Ahora, el catalanismo yace muerto y enterrado; muerto y enterrado para siempre. Eso significa que la manida retórica del "encaje" también forma parte de ese pasado con olor a naftalina. El independentismo, en consecuencia, nuca más volverá a contemplar los instrumentos políticos y administrativos de los que les provee de la autonomía regional española desde la perspectiva del respeto, siquiera formal, a las reglas del juego que fija el marco constitucional. Bien al contrario, la construcción clandestina de estructuras de Estado, junto con la promoción simultánea de una Administración paralela ajena a cualquier control exterior, empezando por el parlamentario, seguirán siendo a partir de ahora los dos principios inspiradores de la acción de gobierno de la Generalitat. Algo que que Torra ni siquiera se entretiene en tratar de ocultar demasiado. Son un motín a cámara lenta.

La tercera evidencia, en fin, remite al entorno internacional. Un terreno, ese, donde los separatistas depositan ahora todas sus esperanzas. Y no sin cierto fundamento. Repárese en lo que está ocurriendo en Bélgica y Alemania. Ellos quieren ser Croacia sin fosas comunes. Y Croacia, recuérdese, fue una creación al alimón de las diplomacias de Alemania y el Vaticano. Si en el precedente de Yugoslavia hubo dos grandes potencias, una económica y la otra espiritual, que estuvieron dispuestas a pisotear todos los tratados y principios del Derecho Internacional para destruir a una nación soberana cuyo territorio se extendía por el corazón mismo de Europa, no hay ninguna razón para descartar de plano que algo similar pueda volver a ocurrir. Que en el primer intento no lograran el reconocimiento expreso de nadie no significa que sea imposible que lo consigan en el segundo. Porque habrá un segundo intento, nadie lo dude. Y más pronto que tarde. Cataluña fue la principal causante de nuestra guerra civil en el siglo XX. Y Cataluña está siendo la principal responsable del devenir desquiciado de España en este primer tercio del XXI. De ahí que no plantear el problema catalán como primera prioridad de cualquier programa de acción política solo puede ser un ejercicio de irresponsabilidad histórica. Pero nadie, que se sepa, lo plantea. (Continuará)

Responsabilidad
Bieito Rubido ABC 24 Julio 2018

Es chocante que Sánchez pida responsabilidad a Pablo Casado. Él, que instaló el «no es no» en la política española, en un gesto de irresponsabilidad que llevó a cosechar el más pobre resultado del socialismo español: 84 escaños. Con ese escaso apoyo, más los votos de golpistas y filoetarras, el líder socialista, interino en La Moncloa, pide al nuevo presidente del primer partido en escaños que sea responsable. Chocante y osada actitud. Hay otra parte de España que le pide lo mismo a él, quien parece dispuesto a cualquier cosa con tal de poder usar el avión oficial.

De Sánchez, que todavía no ha dado una rueda de prensa en España, sólo sabemos que le gusta hacer fotos poco auténticas y que se muestra inclinado a escuchar a los independentistas frente al clamor del resto de España. Esa actitud infantil, y un tanto egocéntrica, suele crear un régimen en el que los que gobiernan tienden a anteponer su peripecia y biografía personal a la verdadera responsabilidad social. Un buen ejemplo es el actual inquilino de La Moncloa, que debería de una vez por todas convocar elecciones, si de verdad quiere ser responsable.

¿Cómo es el partido que quiere ultrajar los restos de Franco?
Pío Moa Gaceta.es 24 Julio 2018

Saliendo al paso

*No entiendo (o tal vez sí) cómo los católicos no están presionando enérgicamente a los obispos y al papa para impedir el ultraje a los restos del hombre que salvó a la Iglesia del exterminio en España. Su pasividad implica colaboración con los canallas.

*Me asombra (¿o no debería?) que los que se declaran monárquicos no estén movilizándose contra el ultraje a la tumba de quien volvió a traer la monarquía a España.

*Lo que hoy se hace en la universidad sobre historia es en un 90% pura bazofia, y cada año desciende el nivel.

* La izquierda sabe muy bien la importancia histórica y política de gestos como la profanación de la tumba del hombre que la derrotó. La derecha es tan cobarde y roma que hace como que no se da cuenta y se sale con bobadas.

*Los insultos de Torra a los españoles van dirigidos especialmente a los catalanes, que son y siempre han sido españoles.

*El ridículo entusiasmo de mucha gente con Casado recuerda el entusiasmo de los mismos bobos con Rajoy

*Dice García de Cortázar que la ETA ha ganado porque “ya no nos mata, pero nos manda”. Pero nos manda gracias a la complicidad del PSOE y del PP de Rajoy. Esa segunda parte nunca se dice. Parece que en lugar de libertades políticas tuviéramos una tiranía oscura que tapa las bocas y ciega las mentes.

*Nadie odia tanto a los catalanes como los separatistas. ¿Por qué? Porque los catalanes siempre se han sentido españoles y Cataluña siempre fue parte de España. ¿Cómo no odiarles? Les odian más que a los “charnegos”. Igual que los feministas odian sobre todo a la mujer, por la maternidad.

*Calvo Sotelo fue asesinado por los socialistas del “moderado” Prieto, concretamente. Los mismo que organizaron la guerra civil en 1934. Querían provocar a la derecha para alzarse, pensando que la aplastarían con facilidad. Y casi lo logran. No entiendo por qué algunos quieren lavarle la cara achacando el crimen a los comunistas.

*La contienda entre el Casado y la Soraya solo podría haberse seguido en clave de humor. Que los medios la hayan seguido tan serios demuestran que la inmensa mayoría de los periodistas y opinadores son asnos solemnes.

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P. Pero no puede ud negar que el PSOE ha defendido siempre los intereses de los trabajadores frente a la explotación y los abusos del capital… ¿O va a decir que esas cosas no existieron o no existen?
–Eso requiere también abandonar la palabrería y atender a los hechos. Solo con Primo de Rivera adoptó el PSOE una actitud constructiva y beneficiosa para los trabajadores. En la república el resultado de sus huelgas demagógicas y sus violencias fue de un millón de parados, y el paro en aquel tiempo podía ser muy dramático. En los dos años de colaboración ministerial, por ejemplo, el número de los muertos por hambre duplicó ampliamente los de la dictadura de Primo de Rivera y volvió a niveles de cuarenta años antes. Parece que el desempleo masivo es la contribución del PSOE a “los intereses de los trabajadores”. Felipe González dejó un paro de tres millones, y Zapatero de cinco millones. En cambio en el franquismo hubo prácticamente pleno empleo, es más, el pluriempleo estaba muy extendido. Hubo emigración por los mejores salarios entonces en Alemania y otros países, no por falta de trabajo aquí. Sin embargo, según la doctrina de estos malhechores, el franquismo hundía en la miseria a los obreros.

P. Pero insisto en que, en general, el PSOE luchaba contra los abusos y la explotación, muy reales.
–Quizá deberíamos decir mejor que el PSOE ha explotado la denuncia de esos abusos para obtener un poder que siempre fue maléfico. Abusos y explotación, lo mismo que crímenes o corrupción, se dan en todas las sociedades y bajo todos los regímenes. Son manifestaciones de la condición humana. Lo importante es el grado en que se producen. No es lo mismo un abuso bastante generalizado que un abuso ocasional, una ciudad llena de violencia que otra en que es escasa, una corrupción extendida que una corrupción limitada. Pero, precisamente, el PSOE presenta demagógicamente los casos de explotación como generalizados y característicos, dando a entender que tiene el remedio absoluto. Un remedio que suele ser peor que la enfermedad. Esas demagogias atraen por una parte a intelectuales seudoidealistas que se creen llamados a remediar los males de la humanidad, y por otra a los sectores sociales más embrutecidos. No tiene ud más que recordar los crímenes realmente sádicos y viciosos cometidos en la guerra civil por socialistas, anarquistas y otros. Por los “milicianos sudorosos” y violadores cuyo recuerdo tanto excita sexualmente a alguna escritora progre, no sé si socialista, en cualquier caso próxima. Y ahora mismo solo tiene que mirar las redes sociales para ver la brutalidad, el odio gratuito y el lenguaje soez y amenazante que acompaña a las gentes influidas por las propagandas del PSOE, de los separatistas, proetarras, etc. La guerra civil nació de tales ambientes creados sistemáticamente por las propagandas “en defensa de los trabajadores y contra la explotación”. Y el PSOE no ha aprendido nada de la historia.

P. No obstante, debe reconocer que en el PSOE ha militado gente que sentía una indignación genuina ante los atrasos del país, y que ha contribuido a superarlos. Usted mismo fue en otros tiempos comunista radical
–Vuelvo a remitirle a los hechos. ¿Cuál es el balance de la actuación histórica del PSOE? Políticamente siempre ha ido con los disgregadores de España, con los separatistas y con los terroristas. El mismo PSOE tiene su propio historial terrorista. Provocó la guerra civil y asesinó a mansalva. Otro punto clave ha sido la apertura de la verja de Gibraltar, anulando la victoria diplomática de España en la ONU y convirtiendo la colonia en un emporio corruptor… ¿Todo esto lo ha hecho para servir los intereses de los trabajadores, de los oprimidos? Siempre ha sido un partido antiespañol, ya lo explicó Julián Marías: tiene un concepto negativo de la historia de España. Y, añado yo, alucinadamente positivo de sí mismo, siendo un partido intelectual y moralmente deleznable. Y esto es grave, porque España es la base de la democracia y no al revés. El balance económico no ha sido mejor: paro, abusos, corrupción y demagogia, al tiempo que impotencia para destruir un sistema económico que, según su doctrina, causa todos los males.

Y con lo de la indignación genuina volvemos al principio: claro que hay gente en el PSOE que se ha tragado todas sus teorías sinceramente, aunque muchos otros son perfectos hipócritas. Porque, en fin, el marxismo es una doctrina muy consistente cuando se aceptan sus premisas básicas: que la historia es la historia de la explotación del hombre por el hombre y de la lucha de clases derivada. Y por eso vamos a empezar por examinar la ideología del PSOE, una ideología que tiene esa capacidad de transformar en auténticos delincuentes a personas en otro sentido corrientes y normales. Lo que pretende ahora en relación con el Valle de los Caídos es un auténtico acto de guerra, propio de una mente criminal. Y ya que menciona mi caso, le diré que mi evolución se debe a un largo proceso de investigación y reflexión, es decir, a algo que nunca ha hecho el PSOE con su aparente renuncia al marxismo para adoptar otras ideologías intelectualmente ridículas pero con el mismo fin destructivo. Y que por eso cultiva el renacer de los odios del pasado, de un espíritu guerracivilista que nunca le abandonó, salvo cuando las circunstancias le impusieron una moderación aparente.

John Elliott: "El independentismo catalán y el escocés se basan en disparates"
El gran historiador e hispanista británico se aplica en su último libro al análisis comparado de los procesos nacionalistas, con sus similitudes y diferencias, en ambas regiones
Carlos Barragán El Confidencial 24 Julio 2018

Cada vez se escucha menos a los intelectuales. Quizá porque están desapareciendo. O porque la gente se ha cansado de ellos. Pero si hay alguien que aún tiene altavoz y autoridad en su campo es John Elliott (Reading, Reino Unido, 1930), considerado por la academia internacional como uno de los grandes hispanistas de la historia. Elliott acaba de publicar a sus 88 años 'Catalanes y escoceses: unión y discordia' (en octubre lo traducirá Debate al español).

El pasado fin de semana, Alex Salmond, exministro de Escocia, clausuró la ceremonia en la asamblea del PDeCAT en Cataluña. Como si la actualidad se repitiera en bucle, en el congreso se volvió a defender la continuación del 'procés' y se impuso la línea dura del partido. Pero esta coincidencia con la publicación del libro de Elliott se podría haber dado en cualquier momento del último año.

El historiador responde a las preguntas en español sin fallos, salvo algunos tics que reflejan su condición de intelectual preocupado por los matices. Durante toda la entrevista repite varias veces "al mismo tiempo". Con su rigurosa búsqueda de la verdad, no titubea en calificar a los actuales políticos catalanes como principales culpables de la polarización en Cataluña. El nuevo libro de Elliott es una obra clave para entender cómo se construyeron los mitos que cohesionan y dividen las sociedades catalana y escocesa, el sentimiento de inferioridad permanente de una región frente a un Gobierno central o el necesario y siempre tenso equilibrio entre unidad y diversidad en cualquier país.

PREGUNTA. ¿Por qué un libro sobre Escocia y Cataluña? ¿Para qué sirve la historia comparada?
RESPUESTA. Todo empezó en 1963, cuando publiqué mi libro sobre la rebelión catalana de 1640. Siempre he tenido interés por la historia de Cataluña y de España en general, pero no pensaba regresar a la historia catalana. Me puse a buscar un tema después de publicar mi autobiografía, 'Haciendo historia', en 2016. Era un momento de gran movimiento independentista en Escocia y en Cataluña. Me vino a la mente la idea, con esta simultaneidad de acontecimientos, de comparar los dos desde el punto de vista de un historiador. Me di cuenta de que hacía falta un recorrido sobre la larga trayectoria de estos dos países, desde la Edad Media hasta finales del año 2017. Me ha costado cinco años de trabajo.

P. ¿Por qué tanto?
R. No estaba muy enterado de la historia de Escocia, que no se estudia mucho en el Reino Unido. Tenía que dominar la historiografía escocesa de los últimos años que, por lo general, es de alta calidad. Tampoco sabía gran cosa sobre la Cataluña de la época contemporánea. Empecé a redactar el libro hace un poco más de un año, intentando hacer una comparación sostenida de dos países que, efectivamente, se precian como naciones, pero naciones sin su propio Estado. Hay movimientos secesionistas y separatistas en muchas partes del mundo en este momento y me pareció un tema de actualidad que valía la pena estudiar desde un punto de vista histórico.

P. Usted siempre se ha declarado en contra de la excepcionalidad de los países, afirmando que 'Spain is not different'. ¿Para eso sirve también la historia comparada?
R. Exacto. Cuando llegué a España en la década de los cincuenta, se decía que España era muy diferente. Lo utilizó Fraga como lema turístico. Había una excepcionalidad en la historiografía de la España franquista: España es única en el mundo porque es el único país que sostiene los valores trascendentales, etc., etc. Como he sido formado en la Universidad de Cambridge y en la historia europea e inglesa, siempre he comparado a los países. Lo más importante de las comparaciones es evitar el provincialismo o excepcionalismo que aflige a la historiografía de cualquier país. Cuando comparas, ves que hay similitudes y diferencias. Es una cuestión siempre de ponerte dentro del contexto, no solo nacional sino internacional.

P. Leyendo su libro, uno se sorprende al comprobar que las sociedades catalana y escocesa siempre han estado bastante divididas. En la actualidad, el independentismo no suma el 50% en ninguna de las dos regiones. Pese a ello, sus líderes siguen hablando del "pueblo catalán" o "la nación escocesa".
R. Sí, son disparates. La Cataluña de 1714 era una sociedad muy dividida por la cuestión de si seguir con Madrid y con el gobierno de los Austrias o aceptar a los Borbones. Pasó algo parecido en la Escocia del siglo XVIII con la rebeliones jacobitas de 1715 y 1745, cuando muchos escoceses quisieron conservar la unión que se había decidido y negociado en 1707. Pese a esa división, cito en mi libro a Josep Maria Fradera, excelente historiador catalán, para contar que durante mucho tiempo en Cataluña prevaleció un doble patriotismo. Consistía en un sentido de lealtad hacia tu propia patria (Cataluña o Escocia) pero, al mismo tiempo, aceptar tu nación más amplia (Gran Bretaña y España). Durante gran parte de la historia de la unión de estas monarquías compuestas prevaleció este doble patriotismo.

P. ¿Cuándo se singularizó la identidad catalana?
R. Las cosas cambiaron a finales del siglo XIX en Cataluña. Los orígenes del movimiento nacionalista más radical se pueden encontrar en las revoluciones francesas y norteamericanas de finales del XVIII y con el surgimiento del romanticismo, que estimulaba a los historiadores, filósofos o folcloristas a buscar los orígenes de sus sociedades. Y se llegó, tanto en Escocia como en Cataluña, a un sentido orgánico de la nación. Los problemas de España a finales del siglo XIX eran variados: los cambios de Gobierno, los movimientos militares, el desengaño de una solución entre Barcelona y Madrid... De ahí surgió gente como Francesc Pi i Margall y, sobre todo, Enric Prat de la Riba. Fomentaron una noción que consistía en decir que, mientras que Cataluña era una nación orgánica, España no era nada más que una construcción artificial. Un Estado. Este disparate ha surgido de nuevo en el siglo XXI: España contra Cataluña, mostrando que Cataluña es una nación y España nada más que una construcción artificial. Es absurdo.

P. En el epílogo de su libro, escribe que la mayoría de la nostalgia independentista añora un mundo que nunca existió. Escocia perdió sus últimos vestigios de Estado soberano en 1707 y Cataluña nunca lo ha sido.
R. Siempre ha habido falsificaciones y manipulaciones de la historia en cualquier país. Las leyendas y los mitos tienen su importancia para la construcción de sociedades coherentes. Pero con las crisis, como la catalana del siglo XVII, se empieza a manipular y construir mitos para animar a los catalanes, partidarios de desafiar al gobierno del Conde Duque y Felipe IV, para buscar un camino diferente. En la actualidad, continúa la manipulación de la historia por parte de los separatistas. Construyen un concepto de nación y están convencidos de que están hablando para la nación entera, para todos los catalanes (o escoceses), cuando están hablando de, máximo, una mitad. O ni siquiera. Eso se produce gracias a una educación histórica que refleja el deseo de manipular para construir una narrativa que apoye al movimiento secesionista.

P. Una de las críticas que se han hecho desde algunos sectores de la sociedad española ha sido la cesión de la competencia de la educación a las comunidades.
R. Esa cesión ha influido mucho. El proyecto de Jordi Pujol (CiU) ha generado 40 años de instrucción pública para difundir la narrativa de un nacionalismo extremo. Tanto por la televisión como por la radio. Y, como consecuencia, llegó el independentismo. La generación de catalanes actual conoce muy mal la historia de España porque se ha ensimismado en la historia catalana. La devolución de la educación a las autonomías en la Constitución de 1978 creó posibilidades de construir una historia más local y nacionalista, sin control desde el centro.

P. A lo largo de la historia, tanto Escocia como Cataluña han vivido situaciones bastante conflictivas con su Gobierno central. Lo más llamativo es que casi nunca habían sido tan prósperas ni con tantas competencias como ahora. ¿Por qué separarse en 2018?
R. "Somos las víctimas de un poder más importante que no nos entiende", suelen decir. Los escoceses siempre han sentido que los ingleses eran muy arrogantes con ellos. La situación en Cataluña ha sido mucho peor por la inestabilidad política del siglo XIX. Los catalanes se desilusionaron con el Gobierno de Madrid porque intervenía demasiado y no entendía sus problemas. Todo esto provocó el surgimiento de la Lliga Regionalista con Francesc Cambó. Pero la Lliga no fue un movimiento independentista. Quería catalanizar y modernizar toda España. Y fracasó. Con la llegada de Primo de Rivera y la represión de Franco se complicaron mucho las cosas. Los catalanes se sintieron reprimidos y marginados. Y con razón. Después de la Transición el victimismo y la queja permanente continuaron. Hay momentos en la historia en que se comprende muy bien la reacción catalana, pero su situación desde 1978 hasta 2008 ha sido la época más próspera y feliz de Cataluña. Esta época dorada de la historia catalana se va olvidando, para regresar al tema tan gastado del victimismo.

P. Explica que los nacionalistas, al buscar mitos para construir una narrativa del pasado, son selectivos y obvian parte de la historia. ¿Es posible construir sociedades heterogéneas en el siglo XXI sin esos mitos excluyentes?
R. Es muy difícil. España, desde 1800 en adelante, ha tenido muchos problemas para construir una visión histórica que tenga la fuerza de la visión histórica selectiva de los catalanes, por ejemplo. No es fácil construir la visión de una España pluralista. Hay que buscar un equilibrio entre una visión pluralista de la nación española y, al mismo tiempo, asumir la visión de un país que tiene una gran historia. España ha sido muy importante y ha contribuido mucho al mundo. Además, ha de tener en cuenta que el Gobierno de Madrid no tiene que ser un Gobierno centralista. Pasa lo mismo con Bruselas. Ha sido difícil construir una visión pluralista de Europa que acepte el impacto enriquecedor de cualquier país europeo sin intentar centralizar todo. Ese es el gran reto para los políticos, incluso para los historiadores de nuestro siglo: encontrar el punto de equilibrio de una Europa fuerte pero también pluralista, que acepta la diversidad como norma.

P. Usted ha escrito mucho sobre las monarquías compuestas que comenzaron en los siglos XV y XVI. Cuenta que siempre existieron fricciones en esas monarquías entre el Gobierno central y las distintas regiones. ¿Qué lecciones se pueden extraer del pasado para la situación actual en Cataluña?
R. Las monarquías compuestas funcionaban bien. Se avanzó siempre que hubo diálogo permanente entre las élites del Gobierno central y las élites regionales. Es muy importante conservar el diálogo, pero desgraciadamente hay momentos en que prevalecen la emoción y el fanatismo y la gente no está dispuesta a escuchar. Ahí hace falta paciencia, esperar a nuevos líderes, nuevos modos de pensar. Hay que intentar siempre dialogar, pero sin sacrificar lo más importante.

P. El escritor Daniel Gascón, en su reciente libro 'El golpe posmoderno' (Debate, 2018), cita a Christopher Hitchens para explicar que la labor del intelectual es mostrar la complejidad de las cosas, pero hay veces que se deben hacer distinciones esenciales y sencillas. Usted escribe que, a pesar de todos los errores de la clase política española con el tema catalán, la principal responsabilidad recae en los políticos catalanes. ¿La historia los juzgará?
R. Yo creo que sí. Precisamente por esta falta de entendimiento. Porque no hablan por toda Cataluña. Estos líderes políticos catalanes están tan ensimismados que no se dan cuenta de lo que está pasando fuera de su sociedad. Ni siquiera dentro. Eso me parece clave. El juicio entre los historiadores sobre este último movimiento va a ser bastante duro.

P. Para ellos, la única solución es el referéndum.
R. Estamos viviendo en un mundo donde el populismo va ganando fuerza. Por eso, hay que buscar otra vez los orígenes históricos de este movimiento. En 1918, Woodrow Wilson habló del derecho de la autodeterminación de las sociedades. Tuvo un gran impacto, tanto en Europa como en el resto del mundo, porque era la época de la descolonización. Con el derecho a la autodeterminación llegó la idea de utilizar el referéndum para buscar la voluntad del pueblo. Los referéndums, tanto en el XIX como a principios del XX, los usaron los dictadores para consolidarse en el poder. Lo peor es que los referéndums dividen y hacen binarias las sociedades. Son bastante brutales como instrumentos. Lo hemos visto en el referéndum escocés y mucho más en el pseudorreferéndum catalán.

P. La división interna de la sociedad se exacerba por la unión del populismo y el nacionalismo, escribe.
R. El populismo llega por el sentimiento de pérdida de control por culpa de los gobiernos centralizadores y la globalización. 'Take back control' ha sido un eslogan muy efectivo. Se observa en algunos europeos y en Estados Unidos con Trump. Ese sentido de estar demasiado desahuciado por instituciones supranacionales que "no nos entienden".

P. Usted ha declarado que con este libro se cierra el ciclo de su vida. Su primera obra fue 'La rebelión de los catalanes' y la última versa sobre otra rebelión catalana, la de 2017. Como historiador, ¿qué lecciones ha sacado a la hora de estudiar, entender y exponer la historia? ¿Se puede llegar a un acuerdo sobre una historia común o viviremos siempre en el enfrentamiento?
R. No me gusta mucho la idea de la historia común, porque la historia tiene muchas caras. Cada generación tiene su propia visión histórica, basada en lo que está pasando en su entorno. Por esa razón, no hay ninguna historia definitiva. Y los historiadores siempre van a polemizar con las generaciones predecesoras. Competirán por la interpretación más plausible de su propia historia. Esto siempre va a variar con las generaciones.

P. Tras dedicar más de 60 años al estudio de la historia de España y de Cataluña, ¿cree que se va a encontrar una solución del conflicto?
R. Es el gran reto. Espero que lo logren. No creo que se consiga en este momento. Habrá que ver la nueva generación de líderes políticos que llegan tanto de Madrid como de Cataluña. Espero y confío en que vuelva el sentido común.

La segunda disolución de ETA

Juan Carlos Girauta El Espanol 24 Julio 2018

Desde 2011, la banda terrorista escenifica. Organiza funciones con comunicados, entregas de armas y mediadores para influir en los agentes políticos y en la opinión pública. Mejor eso que el tiro en la nuca, dirán. Claro está. Y mejor darle el reloj al caco que recibir una puñalada en el estómago. Mucho mejor, profunditos. Gracias a estas inteligentes reflexiones buscan y obtienen los matarifes en su vejez homenajes de pueblo y épica dudosa donde tocaría la ignominia. Si estamos debatiendo sobre la conveniencia de concederles privilegios penitenciarios —y, en primera instancia, su acercamiento a la casa del padre— es por la dificultad que parece existir para distinguir entre un favor y una amenaza.

Acarician una posteridad honrosa valiéndose de una lógica perversa, de la pusilanimidad de unos y de la directa complicidad de otros. Con los segundos no hay nada que hacer. Si en los años de plomo el hoy magnate de los medios o el abogado editor colaboraron con los carniceros, no esperemos hoy milagros. Para los primeros tenemos datos. Están vigentes 80 órdenes de detención nacionales y 30 internacionales, así que el Estado sigue trabajando. Déjenle. ETA no ha culminado su entrega de armas porque ni siquiera sabe dónde están. Fue derrotada, sí, pero la propaganda —los relatos— puede deshacer el sentido de lo logrado.

¿Consentiremos que prevalezca una historia donde secuestradores, extorsionistas, matones, torturadores y asesinos aparezcan con buenas razones para hacer lo que hacían? Mientras nos respondemos, y dado que ningún precepto legal recoge el término “disolución”, nada ha alterado la obligación de la policía de perseguir etarras.

Hay 147 atentados, con 182 personas asesinadas, de cuya autoría ni siquiera existen indicios. Está en manos de los etarras colaborar en las investigaciones. Hacerlo o no hacerlo es una decisión que debe tener consecuencias. 70 activistas de ETA continúan sueltos por Europa, Sudamérica y África. Tres o cuatro de ellos pertenecieron a la estructura operativa. Así que ETA está moribunda, no muerta. En el Ministerio del Interior se sabe que una parte del material no localizado podría estar en manos de disidentes, etarras que quieren seguir matando. Los jueces, fiscales y policías no cejarán.

En cuanto al frente de la narrativa, ¿qué demonios nos pasa? ¡Casi todo estaría perdido de no ser por Fernando Aramburu! Conjurémonos para proceder a la segunda disolución de ETA: del terror no pueden derivarse beneficios, la voz de las víctimas será la que se imponga, sus historias serán las recordadas, sus nombres los honrados.

Acertijo para la ministra Batet
JOSEBA ARREGI El Mundo 24 Julio 2018

Recientemente pude leer que la ministra Batet había propuesto que en la reforma de la Constitución española se recoja el reconocimiento de las identidades territoriales. Esa propuesta me ha creado un enorme problema que tengo el gusto de trasladarle a la misma ministra para que me ayude a resolverlo.

No sé si la identidad de género se puede territorializar. No sé si la identidad religiosa se puede territorializar. No sé si la identidad de lengua se puede territorializar, aunque parezca más fácil que en el caso de las anteriores. No sé si la identidad basada en la Ilustración se puede territorializar. No sé si la identidad referida a los derechos humanos se puede territorializar -a no ser que la territorialización alcance la cosmópolis, el mundo entero y los planetas extraterrestres en los que se dé vida-.

Para una persona como el que suscribe estas líneas, que ya ha pasado de los 70, vascoparlante monolingüe de familia pero para quien el castellano o español es tan lengua propia como el euskera, a quien la vida le ha obligado a aprender otras lenguas, es difícil entender lo que significan las identidades territoriales. Hablando del pluralismo de las sociedades modernas, en concreto del pluralismo de la sociedad vasca, ha llegado a pensar que no es que las sociedades actuales sean plurales, sino que también lo son cada uno de los individuos que las componen.

Hace ya muchos años que escribió que cuando un niño nace, nace siempre a una lengua y a una cultura concretas, pero que esa lengua y esa cultura no tienen por qué constituirse en cárceles de las que no se puede salir. Al contrario: cada lengua concreta a la que nacemos es una ventana abierta a otras lenguas, a otras culturas, a otros mundos. A lo que habría que añadir que a estas alturas de la historia de la humanidad, cada lengua y cada cultura es en sí misma ya un compendio de otras muchas lenguas y culturas.

Ninguna de las lenguas que se hablan hoy en Europa se puede entender sólo desde sí misma y desde la cultura que le es propia. En todas hay huellas, que ni siquiera son restos, sino mucho más, de otras lenguas, culturas y tradiciones. No nos podemos entender sin las raíces del griego, del latín, sin las referencias bíblicas, sea en hebreo o en arameo, sin la ilustración griega, sin la paideia griega, sin los mitos griegos y sin sus tragedias. No nos entenderíamos en absoluto a nosotros mismos sin el derecho romano, sin el código justiniano, sin la tradición de la cristiandad, sin lo que supuso el camino de Santiago que hace posible que los zanpanzar de Ituren o las figuras de los bailes suletinos o alguna melodía de los bailes de Luzaide/Valcarlos aparezcan, sin demasiadas variaciones, en los carnavales del alto Rin alemán -en Rottweil por ejemplo-, o en El cascanueces de Tchaikovsky.

Escribió Ortega y Gasset que antes fue Europa que Italia, Francia, Alemania o España, que éstas solo pudieron cristalizarse como concreciones de la Europa de la cristiandad. Cualquier alemán, y muchos franceses, pueden reconocer la melodía del canto vasco Uso zuria zera zu como melodía y canto propio, perteneciente también a su folklore, como a un amigo mío le llamó la atención que una de las melodías que utiliza Ottorino Respighi en sus pieas de laúd del Renacimiento arregladas para orquesta suene como nuestro Donostiako hiru damatxo. Y en la novela Heimatmuseum (Museo de la patria), de Siegfried Lenz a la barquita que utiliza uno de los personajes para cruzar una pequeña bahía en la Prusia oriental, más allá de la Kaliningrado rusa actual, la denomina xalupe, nuestra txalupa, chalupa en castellano y chalupe en francés.

No pocas veces he oído atribuido a Koldo Mitxelena que el 80% del vocabulario del euskera tiene raíces latinas. Nuestra trikitixa nos la trajeron los trabajadores ferroviarios padanos en el siglo XIX. Nuestros dólmenes son restos funerarios de la religión celta, Euskadi está cruzada por las calzadas romanas, parte de la toponimia vasca solo se entiende desde la lengua latina.

Yo no me puedo entender sin mis raíces en la lengua y la cultura vascas, sin el folklore cantado vasco -no el inventado para las ikastolas, sino el anterior-, pero tampoco me puedo entender sin las raíces cristianas recibidas al mismo tiempo y en el mismo ambiente que el euskera y la cultura vasca, y sin el canto gregoriano, tan querido. De la misma forma que no puedo renunciar en mi autocomprensión ni a Cervantes, ni a Quevedo, ni a Machado, ni a Luis Goytisolo, ni a Baroja, ni a Unamuno, ni a José Ángel Valente, a los que tendría que añadir a Verlaine, Les fleurs du mal de Baudelaire, Germinal de Balzac, Mauriac, Paul Claudel, Berlioz, Debussy, Messiaen, por no hablar de Rilke -Das Buch von der Armut und vom Todes, o sus Duineser Elegien- o Paul Celan y su Mandorla o su Lichtzwang, de Lévinas o de Hegel o de Franz Rosenzweig. Y tampoco podría dejar de lado a Hedwig Danticat, a Arundhati Roy y sobre todo a Toni Morrison y especialmente su Beloved. Por no citar a Fernando Pessoa con su Mensaje, o sus odas de Ricardo Reis -yo soy sin número, cadáveres ambulantes que procrean, somos cuentos que cuentan cuentos, nada-.

Nadie puede pretender que yo pueda territorializar mi identidad compuesta de tantas fuentes y tradiciones, con tan diversas raíces y referencias. Nadie puede pretender que todos los que hemos recibido el regalo de una identidad compleja y plural tengamos que hacer el esfuerzo de precipitar en su pureza química cada uno de los elementos que nos conforman en lo que somos, en lo que hemos llegado a ser: sería destruirnos.

Escribe Amin Maalouf: "Cuando me preguntan si soy más libanés o árabe que francés, o más francés que árabe o libanés me siento profundamente agredido, pues no puedo ser lo uno sin ser lo otro, soy francés siendo libanés, y libanés siendo francés". Y el novelista holandés Harry Mulisch, autor del Descubrimiento del cielo, refiriéndose a sus abuelos que pertenecía cada uno de ellos a culturas distintas decía que sería su muerte pretender optar por alguna de sus raíces.

Señora ministra: espero que entienda que su propuesta de reconocimiento de identidades territoriales me produzca un profundo espanto interno y lo perciba como una amenaza de muerte cultural, como un intento de desmembrarme en mis múltiples componentes que no dejan de formar mi identidad pural y compleja a la que no estoy dispuesto a renunciar.

Como ya ha quedado dicho, soy vascoparlante monolingüe de familia, mi enseñanza la he recibido en castellano/español, en latín, en francés, en alemán, y mi vida profesional como enseñante la he vivido en euskera tanto en la Escuela Diocesana de Magisterio de San Sebastián como en la Universidad del País Vasco/EHU. Le confieso que no acierto a territorializar mi identidad. Mi casa espiritual es Europa, Occidente en toda su amplitud como resultado y herencia de la cristiandad, y lo que ha llegado a ser en la modernidad. Y me da igual vivirlo en Euskadi/España como en Francia, Italia, Inglaterra, Alemania o en cualquier otro lugar europeo, pues en todos ellos encontraré mis propias raíces.

Joseba Arregi fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista.


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