AGLI Recortes de Prensa   Viernes 27  Julio 2018

Dicen que Pedro Sánchez estudió economía
Alejo Vidal-Quadras Gaceta.es 27 Julio 2018

Tras la buena impresión inicial causada por la composición del nuevo Gobierno, Borrell, Calviño, Planas, Duque… todas las esperanzas suscitadas por la presencia en la mesa del Consejo de Ministros de algunas figuras de reconocida solvencia en carteras clave se han desvanecido y los hechos están demostrando que estos nombramientos no eran más que una operación de comunicación sin ninguna voluntad real por parte del Presidente de comportarse responsablemente. El titular de Exteriores se ha plegado a la reapertura de los centros de propaganda tóxica de los golpistas en otros países y la encargada de Economía ha ido a Bruselas a pedir una relajación de la senda de reducción del déficit. Para este viaje no se necesitaban semejantes alforjas. Se confirma así que por un ministerio hasta el supuestamente más serio se presta a cometer cualquier tropelía. Dejando aparte el habitual montaje de la izquierda con el anti-franquismo extemporáneo, el feminismo radical y el ecologismo de pacotilla, es decir, la fabricación de problemas inexistentes para aplicar soluciones sectarias, en lo que se refiere estrictamente a las cosas de comer el recién estrenado Ejecutivo parece decidido a repetir los errores que hace una década casi nos precipitaron a la quiebra y pusieron en peligro a la zona euro.

Como es bien sabido, las perspectivas macroeconómicas a nivel global no son alentadoras. El precio del petróleo va a subir aún más, el Banco Central Europeo se dispone a acabar con los estímulos con la consiguiente alza de los tipos de interés y la irracional guerra comercial desatada por Trump tendrá consecuencias negativas sobre el crecimiento mundial. En este contexto, lanzarse a una política presupuestaria expansiva incrementando la deuda nominal y quizá también respecto al PIB es una imprudencia manifiesta. El conjunto de medidas que Sánchez quiere acometer se mueve sin excepción en dirección contraria a lo que la teoría económica y la experiencia aconsejan. ¿O es que el feliz inquilino de La Moncloa ha olvidado las consecuencias de las exuberantes alegrías zapateriles de los años de las burbujas cuando irrumpió la crisis de 2009? Cuando se disfruta de una etapa de crecimiento y de creación de empleo, hay que evitar a toda costa las acciones que la puedan estropear.

El regreso a un mercado laboral más rígido devaluando los convenios de empresa, dificultando la movilidad geográfica y funcional e impidiendo la adaptación de las compañías a los cambios en el entorno, frenará la tendencia positiva de la ocupación y hará más pesada la factura del desempleo. La anunciada implantación de nuevos impuestos sobre sociedades, combustibles, grandes corporaciones digitales y la banca, repercutirán sin remisión sobre el bolsillo del contribuyente, ahuyentarán inversiones y tendrán efectos recesivos. La técnica de mantener el equilibrio de las cuentas públicas disparando el gasto y la presión fiscal está probado que conduce al desastre. El déficit y la deuda crecen, la recaudación paradójicamente cae y el crecimiento se ralentiza o incluso entra en recesión. Si a lo anterior añadimos dispendios electoralistas como la indexación de las pensiones con el IPC, el aumento del salario mínimo, la gratuidad de los peajes de las autopistas y la vía libre a la oferta de empleo público, la carga adicional sobre el gasto estructural representa una pesada hipoteca sobre el futuro que, a la vista de la tendencia global, augura los peores males.

Obviamente, la inestabilidad política auspiciada por la pertinacia del golpismo separatista catalán en liquidar a España como Nación aporta un factor adicional de incertidumbre percibido muy negativamente por los mercados. Sánchez, lejos de unir fuerzas con los partidos constitucionalistas para embridar a los secesionistas, atribuye suicidamente la crisis de unidad nacional a la intransigencia del anterior Gobierno y alienta la agresividad de Puigdemont, Torra y su banda ofreciéndoles un diálogo absurdo que no sólo no les apacigua, sino que encona su desprecio por el orden constitucional y el imperio de la ley.

Curiosamente, el actual Presidente del Gobierno cuenta con un doctorado en Economía. Pues menos mal, porque si le hubiera dado por estudiar cualquier otra disciplina, la situación sería mucho peor y estaríamos condenados a la más absoluta miseria.

La senda irresponsable de Sánchez
FRANCISCO DE LA TORRE / LUIS GARICANO El Mundo 27 Julio 2018

Consideren un país cualquiera que se enfrenta a un tsunami demográfico. Este país acaba de tener el peor saldo vegetativo de su historia: han nacido 391.930 niños y han muerto 423.643 personas, un saldo negativo de más de 31.000. Estarán de acuerdo en que éste es un país que debe ahorrar, en lo posible, para un complicado futuro. Desgraciadamente, este país, que es España, en vez de estar ahorrando para ese difícil futuro, es el quinto con mayor deuda pública de Europa, y tiene el segundo mayor déficit de Europa, tras Rumanía.

¡Ah, pero este país tiene una oportunidad histórica para poner la casa en orden y prepararse para la que se nos viene encima! El país está disfrutando de un alto crecimiento económico, y su recaudación tributaria ha alcanzado, en los cinco primeros meses de 2018, los mayores niveles de su historia.

Así razonamos desde Ciudadanos, el año pasado, cuando logramos que 2017, con el primer Presupuesto que negociamos, fuera el primero en una década que no se desviara ni una décima del objetivo de déficit marcado por los compromisos europeos. Se trataba de reconocer que nada es gratis, que hay que mimar la recuperación y evitar el pan para hoy y hambruna para mañana del anterior Gobierno socialista.

Pues bien, el debilísimo Ejecutivo de Sánchez se dispone a volver a las andadas. Sus planes son más déficit, más deuda, más gasto, y más impuestos ahora, y consecuentemente más impuestos ahora y más adelante, cuando esta capacidad fiscal será muy necesaria para financiar lo que será un maltrecho Estado del bienestar. Las grandes cifras que condensan su electoralista política fiscal son las que se votarán hoy viernes en el Congreso y el lunes en el Senado. Esto es lo que se conoce popularmente como techo de gasto, un acuerdo del Consejo de Ministros que contiene la senda de déficit, el objetivo de deuda pública, la regla de gasto y el límite de gasto no financiero de la Administración General del Estado.

Para conseguir sus objetivos electoralistas, Moncloa propone dos cosas. En primer lugar, suavizar la senda de déficit: el Gobierno de Sánchez ha comunicado unilateralmente a la Comisión Europea que el desfase entre ingresos y gastos será superior en 0,5 puntos en los próximos tres años. Esto son algo más de 6.000 millones más de gasto al año, unos 20.000 millones más de deuda pública de aquí al final de la legislatura. Traduciendo, el país que más déficit tiene de Europa, y que por primera vez en 10 años había cumplido con el déficit, ha dicho que la senda le parece demasiado difícil, aunque la economía española esté creciendo al 3%.

Esta mayor deuda tiene consecuencias que todos podemos imaginar. Pagaremos más intereses a medida que el Banco Central Europeo vaya subiendo los tipos de interés, y sufriremos tipos mayores que otros países. Tendremos mucho menos margen (ninguno) para hacer políticas fiscales anticíclicas si las cosas vienen mal dadas. Y, esto es lo más importante, recortamos nuestro margen de maniobra para ese futuro cercano en el que el sistema de pensiones empieza a exigir a nuestro despilfarrador estado más de lo que este puede dar.

En segundo lugar, para financiar las variadas ocurrencias de gasto del nuevo Gobierno no sólo afrontaremos más déficit y más deuda, sino también más impuestos. Sánchez no quiere realizar ninguna reforma que potencie el crecimiento económico. Tampoco ha anunciado ninguna medida significativa para luchar contra el fraude. Ha elegido el camino más cómodo: subir impuestos.

La lista de subidas previstas es simplemente impresionante. El "Gobierno de la dignidad" quiere incrementar los impuestos a los conductores de coches diésel, a los clientes de los bancos, a las grandes empresas... eso sí, entendiendo por "grandes" a las medianas que vendan ocho millones al año. Por último, los socialistas también quieren subir las cotizaciones tanto a los trabajadores como a los autónomos y a las empresas en un destope que sería, simplemente, un impuesto al trabajo.

Una sola justificación podría aducirse para justificar la senda elegida por el Gobierno socialista: invertir en el futuro. Financiar un cambio radical en políticas educativas, de innovación y de crecimiento, para que la economía genere crecimiento mejor y de mucha mejor calidad.

Les sorprenderá poco a los lectores saber que nada de esto está en los planes de Sánchez. Lo anunciado por el Gobierno no tiene mayor objetivo que hacer en las mejores condiciones posibles las campañas locales y autonómicas del 2019: las Comunidades Autónomas podrán gastar 2.500 millones más, la Seguridad Social otro tanto, y el Estado cerca de 6.000 millones más. Esta última cifra es el crecimiento del límite de gasto financiero que, siguiendo la recomendación de Podemos, crece un 4,4% por encima del crecimiento económico. Ninguna de las medidas anunciadas supone un esfuerzo estructural para que nuestra economía crezca más. De hecho, nos atrevemos a pronosticar que todas y cada una de estas medidas, el incremento de déficit, el de impuestos, y el del gasto improductivo, todas, llevarán a una caída del crecimiento económico en el medio plazo.

Si los objetivos son pésimos tanto en ingresos como en gastos, también lo ha sido el procedimiento. El ministro Montoro, en los últimos dos años, negoció el techo de gasto con los grupos parlamentarios antes de llevarlo al Parlamento. El resultado de esa negociación es, por ejemplo, que los mileuristas ya no pagan el IRPF gracias a esta exigencia de Ciudadanos para aprobar el vigente techo de gasto. Este viernes, por el contrario, el Gobierno Sánchez lleva a las Cortes el acuerdo de techo de gasto sin ni siquiera haber consultado a los grupos parlamentarios con carácter previo.

En Ciudadanos creemos que los españoles no se merecen ni la irresponsabilidad fiscal de acumular más deuda cuando deberíamos estar reduciéndola, ni pagar más impuestos. Si, como imaginamos, este acuerdo, derivado de una política fiscal equivocada, no tiene la más mínima posibilidad de pasar el examen parlamentario, esperamos que el nuevo acuerdo que este Gobierno deberá remitir en el plazo de un mes se negocie y, sobre todo, que sea más sensato.

Mientras tanto, desde Ciudadanos votaremos en contra de este techo de gasto, tanto en el Congreso como en el Senado. Votaremos en contra de más déficit, más gasto, más despilfarro y más impuestos. Votaremos a favor de la sensatez en política fiscal, y en contra de que el presidente del Gobierno, con este Presupuesto electoralista, trate de que los españoles les financien la campaña electoral más larga y más cara de la historia.

Francisco de la Torre es diputado de Cs y presidente de la Comisión de Presupuestos del Congreso. Luis Garicano es responsable de economía y empleo de Ciudadanos.

La levedad de un programa de Gobierno populista
Juan Francisco Martín Seco Republica 27 Julio 2018

Después de mes y medio sin hacer acto de presencia -aún no ha dado ni una rueda de prensa-, el presidente del Gobierno compareció en el Congreso no se sabe muy bien para qué. En teoría, para presentar su programa de gobierno, lo que debía haber hecho y no hizo en la moción de censura. Su discurso, excepto repetir algunas medidas anunciadas ya por sus ministros, se limitó a prometer la elaboración de planes, muchos planes, uno por cada problema, que es algo así como la promesa de constituir comisiones. Anunciar la elaboración de planes o la creación de comisiones no compromete nada, es tirar balones fuera, tan largo me lo fiáis.

Y es que Pedro Sánchez no va a poder cumplir casi nada de lo que prometa. Él es consciente de que, como adelantó Rubalcaba, preside un gobierno Frankenstein, no tanto por su composición, que también, sino por los apoyos que tiene en el Congreso. El Gobierno de Pedro Sánchez se asienta sobre un pecado original, haber llegado a la Moncloa con el voto de los golpistas, pecado que le perseguirá a lo largo de todo su mandato y estará detrás de todas las medidas que adopte.

Una pregunta le acosará siempre: ¿Cuáles fueron las promesas que hizo para que le apoyasen los secesionistas? Y aunque los ofrecimientos no se explicitasen, ¿qué esperaban y esperan obtener? Nadie puede creer que el PDeCat, después de 40 años de practicar el tres por ciento, votase al PSOE en la moción de censura por repulsa a la corrupción del PP. El otro día en las Cortes el PP y Ciudadanos se lo dijeron claramente en su intervención y, lo que fue aún más elocuente, los independentistas tampoco dejaron lugar a dudas. Que no se llame a engaño, le advirtieron, sin ellos no puede dar un paso, los va a necesitar para cada medida que quiera aprobar. Y al tiempo, le comunicaron el precio.

Pedro Sánchez es consciente de que se mueve en el alambre y de que deberá hacer malabarismos para conseguir cualquier acuerdo en el Parlamento. Pero, en realidad, a él esta dificultad no le resulta demasiado relevante. Lo único que le interesa es mantenerse en el gobierno. Si no le ha importado llegar a la Moncloa con el apoyo de los golpistas, menos le va a importar si puede o no puede cumplir sus promesas o el precio que tenga que pagar en ese intento. Por ello, todo su programa consiste en la elaboración de planes, que no cuestan nada, amén de guiños, de gestos y de medidas-parche, que seguramente no conseguirá aprobar.

La doctrina socialdemócrata es un sistema coherente en el que cada parte remite a la otra y la complementa. Todo está perfectamente trabado por una teoría política (la del Estado social frente a la del Estado liberal) y económica (el keynesianismo frente al teoría clásica). Se puede estar de acuerdo o no con sus postulados, pero no se puede negar su consistencia. Sin embargo, la globalización, y aún más la Unión Monetaria, hace casi imposible en los momentos presentes su aplicación. Por eso los partidos socialdemócratas cuando en la actualidad gobiernan terminan o bien aplicando la política de la derecha o bien caen en el populismo. El populismo, se diferencia radicalmente de la socialdemocracia. Carece de toda coherencia y sistematización. Normalmente consiste en un haz de medidas sueltas y a veces contradictorias, escogidas más por el hecho de ser populares y caras a la masa que por los resultados que se vayan a obtener, con frecuencia los contrarios a los perseguidos. Esa es la razón por la que a veces aparece como de derechas y otras como de izquierdas.

Pedro Sánchez, dado el origen de su Gobierno y sus ochenta y cuatro diputados, está incapacitado con mas razon para plantear un programa socialdemócrata, en cuyos principios básicos se incluye la igualdad de todos los ciudadanos sea cual sea el territorio al que pertenezcan. Todo lo más puede ser un programa populista, y eso en teoría, porque en la práctica tendrá muy difícil aprobar sus medidas-parche. Una buena prueba de todo ello es lo que hasta ahora ha esbozado en materia fiscal, pieza esencial en un programa auténticamente socialdemócrata.

Pedro Sánchez, aun cuando conoce que la presión fiscal en España está más de seis puntos por debajo de la media de la de la Unión Europea, renuncia a toda reforma fiscal, y echa mano de ocurrencias, que no tienen demasiada lógica, y que desde luego no solucionan ni el problema de la insuficiencia recaudatoria ni la falta de progresividad impositiva, pero que son populares por el tipo de colectivos a los que supuestamente se van a aplicar. El problema se complica porque no parece que en todo el equipo de Sánchez haya quien sepa algo de política fiscal y por eso se transmiten las cosas más peregrinas, como el apaño que pretenden hacer en el impuesto de sociedades.

La señora ministra de Hacienda ha reiterado que la medida va contra las grandes empresas, no contra las pequeñas ni contra los autónomos. Malamente puede afectar a estos últimos, cuanto no están sujetos al impuesto de sociedades sino al IRPF. La ministra ha afirmado también que a las empresas grandes se las va a gravar con un tipo impositivo mínimo del 15%. Cosa exótica esa de un tipo mínimo en el impuesto de sociedades. Ni mínimo, ni máximo, ya que es un tributo en que el tipo debe ser único, proporcional. En los momentos actuales, del 25%. La progresividad tiene tan solo sentido en la tributación de las personas físicas. Bien es verdad que, en estos tiempos de rebajas, se han establecido para determinados grupos de sociedades unos tipos reducidos: 20% para las cooperativas, 15% durante dos años para las sociedades de nueva creación, 10% para asociaciones y fundaciones, y 1% para las sociedades de inversión… Pero, en fin, no creo yo que lo que esté proponiendo el Gobierno sea conceder un tipo reducido a las multinacionales.

A lo que la ministra quería referirse no era a un tipo mínimo (el tipo continuará siendo, como es lógico, el general del 25%), sino una tributación mínima. Es decir, que sea cual sea el resultado de la declaración tendrán que pagar al menos el 15% de tipo efectivo, lo que va a ser difícil de justificar y sobre todo de instrumentar de una manera coherente, sin que se produzcan efectos perniciosos contrarios a los que se persiguen. El tipo efectivo no se fija a priori, sino que es el que resulta para cada sociedad después de aplicar el general del 25% y de haberse deducido todos los beneficios fiscales.

El problema es que las distintas reformas, especialmente las acometidas en tiempos de Zapatero, a base de exenciones, deducciones y desgravaciones han dejado convertido el impuesto de sociedades en un queso gruyère. En los casos más escandalosos, habitualmente de grandes empresas, el tipo efectivo se sitúa en el 3 o 4%. Es indudable que la situación debe ser corregida, pero no a base de procedimientos extraños contrarios a la naturaleza del impuesto, sino eliminando con carácter general muchos de los gastos fiscales que vacían de contenido el gravamen. Estas eliminaciones afectarán a unas sociedades más y a otras menos (sin ninguna diferenciación a priori, sean grandes o pequeñas), según se estén lucrando en mayor o menor medida de los beneficios fiscales.

Diferenciar entre sociedades grandes y pequeñas es otro tic populista. Se supone que el “pueblo” considera totalmente justificado subir el gravamen a las grandes, pero no a las pequeñas. Se identifica indebidamente grande con rico y pequeño con pobre, pero en las sociedades no tiene por qué ser así, el tamaño no es sin más, señal de prosperidad y de grandes beneficios. Otra cosa son las retribuciones de los administradores o de los ejecutivos, pero estos no tributan por sociedades sino por el IRPF. Por otra parte, ¿cuál debería ser la variable a considerar como representativa del tamaño?, ¿sus ventas?, ¿el valor añadido?, ¿los beneficios? Según al sector al que pertenezcan habrá empresas en las que las ventas serán casi en su totalidad valor añadido, y habrá otras por el contrario en las que este será una parte muy pequeña de la cifra de negocios.

Por último, sea cual sea la magnitud elegida, fijar cualquier cantidad para establecer la división es pura arbitrariedad. ¿Por qué X y no X+Y? Con toda probabilidad se producirá un error de salto; algo que todo experto tributario sabe que debe evitarse de forma radical en cualquier medida fiscal y, sin embargo, a pesar de ello últimamente acontece con demasiada frecuencia. Supongamos que sean las ventas la magnitud elegida y X el límite establecido para caer de uno o de otro lado. Se daría el absurdo de que una sociedad al vender un euro más de los X estaría obligada a pagar a Hacienda miles de euros más. Aunque parezca increíble, esto ya ocurre, por ejemplo, con la pensión de un dependiente respecto a la declaración de renta de la persona que lo tiene a su cargo.

Lo que se pretende hacer es tan alambicado que la señora ministra no ha tenido más remedio que mantener al director general de Tributos del anterior equipo a ver si la sacaba del aprieto, y eso después de que había fichado ya por Ernst&Young. Habrá que hablar un día de las puertas giratorias, de los políticos, pero también de los altos funcionarios del Estado: inspectores, abogados del Estado, ingenieros de obras públicas, interventores, técnicos comerciales del Estado, etc. En fin, volviendo a nuestro tema hay que ver qué pastel sale al final, si a gusto de Sánchez o de Ernst&Young.

El sistema fiscal constituye una pieza clave del Estado Social, pero por lo mismo también una de las partes más elaboradas de la teoría socialdemócrata. Se fundamenta en una estructura robusta de impuestos directos (IRPF, sociedades, patrimonio y sucesiones y donaciones), entrelazadas de manera coherente y que se complementan. El tronco central es sin duda el IRPF, que en teoría debería gravar con una tarifa progresiva la renta global, incluyendo todas las fuentes de cada uno de los contribuyentes, y considerando todas sus circunstancias personales. Los impuestos de patrimonio y sucesiones perfeccionan al IRPF haciendo más difícil la evasión y dificultan la acumulación de la renta y la riqueza, y el impuesto de sociedades, por su parte, impide que el gravamen sobre los ingresos personales se dilate en el tiempo al estancarlos en las corporaciones.

Pues bien, desde el año 1987 este andamiaje es el que se ha venido desmantelando poco apoco en España y me atrevo a decir que, aunque en menor medida, también en otros países. El IRPF ha dejado de ser un impuesto personal, puesto que no se grava de manera global la totalidad de la renta. Se emplean dos tarifas, una para los ingresos de capital, más reducida, y la general que se aplica al resto de las rentas. Además, al no cumplirse la acumulación de todos los ingresos en una única tarifa, la progresividad, como es lógico, es mucho más reducida. Todo ello sin contar con que la tarifa general ha ido sufriendo en distintos momentos reducciones sucesivas. Los tramos han pasado de 36 a 5 y el tipo marginal máximo del 65 al 45 %. Los impuestos de sucesiones y de patrimonio se cedieron a las Comunidades Autónomas que, desde el primer momento, entraron en competición para ver quién reducía más los gravámenes hasta que en la práctica casi han desaparecido; y ya hemos visto en qué ha quedado convertido el impuesto de sociedades, que tras reducir el tipo nominal del 35 al 25 se ha dado ocasión para que los distintos beneficios fiscales lo vacíen de contenido.

A nada de todo esto tiene intención de enfrentarse Pedro Sánchez, como tampoco la tuvo Rodríguez Zapatero. Todo lo contrario, eliminó el impuesto de patrimonio, colaboró al desarme de la progresividad en el IRPF y fueron sus gobiernos los que en buena medida contribuyeron a que el tipo efectivo medio del impuesto de sociedades se aproximase peligrosamente a cero. Sin embargo, todo programa socialdemócrata que pretenda serlo y el mantenimiento de lo que se llama vulgarmente economía del bienestar pasan forzosamente por la corrección y reforma del sistema fiscal siguiendo los parámetros anteriores. Miente quien se presente como el apóstol del Estado social y afirme que lo va a mantener y a incrementar a base de ocurrencias, gestos y medidas-parche más o menos populistas.

El Estado social tampoco se puede sostener acudiendo al incremento del déficit del sector público. Desde hace más de treinta años he venido combatiendo el santo temor al déficit de Echegaray y al dogmatismo de los que hacían una religión del presupuesto equilibrado. Pero antes no estábamos en la Unión Monetaria. Las circunstancias han cambiado sustancialmente, el endeudamiento público alcanza el 100% del PIB, porcentaje al que nunca nos habíamos ni siquiera acercado; además, gran parte de él es también exterior, lo que complica la situación especialmente, y esta es la razón de mayor peso cuando no controlamos nuestra propia moneda y dependemos de los mercados y del BCE.

En las circunstancias actuales, cualquier laxitud en el control de la estabilidad, tal como ha propuesto Pedro Sánchez, es una irresponsabilidad y constituye una huida de la verdadera solución que es el incremento sustancial de la presión fiscal. Ahora bien, esta medida es muy poco popular, sobre todo si no se limita a las grandes fortunas y a las multinacionales, y Pedro Sánchez, todo lo más, quiere aplicar (quizas no le queda otro remedio) una política popular, populista y además de una gran levedad.

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Impuestos: cuando los hechos te estropean el discurso
Los políticos vendehumo que tenemos en España utilizan los impuestos sin que ningún hecho respalde lo que dicen
Juan Carlos Barba El Confidencial 27 Julio 2018

El panorama al que estamos asistiendo en política económica no puede ser más desolador. Parece que el campo de batalla ahora se está trasladando a los impuestos, y para aquellos a los que nos gusta mirar los datos y luego hablar, lo que estamos escuchando desde los cuatro principales partidos nos resulta tan espeluznante como a un oncólogo cuando escucha a los partidarios de tratar el cáncer con homeopatía.

Las cosas comienzan muy mal con Pedro Sánchez, cuando habla de subir impuestos a las empresas y a los ricos, e incrementar ('de facto') patrimonio, sucesiones y donaciones. Los problemas con el discurso de Sánchez son dos.

El primero es de analfabetismo en materia de impuestos y de funcionamiento de los mercados en España, ya que parece creer que el impuesto de sociedades sirve para gravar a los ricos, cuando la realidad es que para lo que sirve es para modular la parte del valor añadido de la economía que va a inversión. A mayor impuesto de sociedades, menor inversión y mayor consumo, y viceversa. ¿Y de verdad lo que queremos en una economía tan poco intensiva en capital como la española es que se invierta menos?

También parece un convencimiento de Sánchez que si les suben el impuesto de sociedades, las grandes empresas no van a hacer nada. ¿De verdad piensa que se van a conformar con repartir menos dividendo? ¿O que van a bajar los sueldos a los directivos? ¿O es que directamente no ha pensado nada? Porque en una economía como la nuestra, en que la mayor parte de las grandes empresas 'de facto' tienen un control relativo sobre los precios de su producto, lo que harán será subir precios. Las comisiones los bancos, las tarifas de teléfono e internet las teleco, la electricidad las eléctricas… Con lo cual, lo que pasará es que generarán algunas décimas de inflación y cambiarán los precios relativos también ligeramente, y ese aumento de impuestos lo pagará el consumidor.

El segundo problema de Sánchez es que si bien las subidas de impuestos sobre la renta a los ricos y de patrimonio, sucesiones y donaciones son redistributivas y por tanto coherentes con un discurso de izquierdas, no se da cuenta de la ridícula capacidad de recaudación de esas subidas.

Veamos en primer lugar el IRPF. Aunque los datos estadísticos de la Agencia Tributaria podrían ser mejores, son lo suficientemente buenos como para que cualquier economista (incluido Sánchez) haga un cálculo en menos de media hora de cuánto se puede sacar de los ricos. Si es que no le importa que se le estropee el discurso, claro. Cuando se habla de subir impuestos a los ricos, muchas veces en la izquierda nos olvidamos de mirar las cifras, lo que constituye un error imperdonable. Si miramos cuánto es el importe de las rentas de los que declaran por ejemplo más de 150.000 euros y menos de 600.000 en el impuesto sobre la renta, vemos que es poco más de 21.000 millones de euros. Encima, la renta media de los que se sitúan en este grupo está muy próxima a los 150.000 euros. Eso nos lleva a que una subida de 6,5 puntos a estos contribuyentes —sobre la renta por encima de 120.000 euros— gravaría una renta total de 5.000 millones de euros con una recaudación adicional de… 317 millones. De los que ganan más de 600.000 euros se podrían añadir otros 430 millones, y de los que ganan entre 120.000 y 150.000 euros no tenemos datos exactos, pero difícilmente se podría llegar a otros 100 millones más. Luego por IRPF podemos aspirar a recaudar unos 800 millones extra, o un 0,07% del PIB.

Si miramos la recaudación perdida por las bonificaciones autonómicas en sucesiones y donaciones, sí que tenemos una recaudación mayor, sobre 2.500 millones de euros, pero en cualquier caso sigue siendo muy insuficiente como para financiar gran cosa, ya que estamos hablando de un 0,2% del PIB, a lo que podríamos añadir otros aproximadamente 1.000 millones eliminando todas las deducciones por el impuesto sobre el patrimonio.

Es decir, que en impuestos que se pueden considerar coherentes con una política de izquierdas tenemos la friolera de incremento de recaudación de un… 0,35% del PIB.

El problema real de Sánchez es que no asume que estamos en el lugar y momento histórico en que estamos, es decir, en un mundo con una globalización hecha pensando sobre todo en las grandes fortunas y encima en uno de los epicentros —Europa— de las políticas económicas del Consenso de Washington (lo que algunos llaman neoliberalismo), que somos absolutamente dependientes de la buena voluntad de EEUU y Bruselas para financiar nuestra inmensa deuda y que por lo tanto el margen de maniobra para aplicar políticas fiscales más redistributivas es bastante limitado y se aplica sobre todo a una redistribución desde las rentas de las clases medias-altas a las de las clases medias-bajas y bajas. Como descubrió Branko Milanovic, economista del Banco Mundial, el efecto de la globalización ha sido una redistribución global del aumento de la renta, que ha ido a los sumamente ricos y los que estaban entre el 10 y el 70% de menor renta. Los más pobres y las clases medias de los países ricos se han beneficiado poco o nada de la globalización, como vemos en el gráfico. Esto es causa fundamental del auge de los populismos de derechas en la mayoría de países ricos, incluso con un componente xenófobo en algunos casos. La causa más importante de que los más ricos hayan salido muy beneficiados es por la internacionalización de sus negocios y la utilización masiva de paraísos fiscales para eludir el pago de impuestos. Y por eso mismo es tan difícil para un país capturar las rentas de estos individuos para que pasen a contribuir al sostenimiento de lo común.

Pero, lamentablemente, en la derecha las cosas no están mejor. La victoria de Casado ha puesto sobre el tapete las fantasías de la curva de Laffer, que según el nuevo presidente del PP haría que bajando impuestos subiera la recaudación por el incremento de actividad económica que se generaría. Esto, que se demostró falso en la era Reagan, sigue siendo falso ahora. Pero lo más gracioso de todo es que las rebajas de impuestos que proponen realmente son mucho menores de lo que parecen reflejar sus palabras, ya que un tipo marginal máximo del IRPF del 40% sería solo 3,5 puntos menor del actual, y el descenso de recaudación por tanto sería testimonial, solo de unos pocos cientos de millones de euros. Respecto a la eliminación de los impuestos de sucesiones, donaciones y patrimonio, el hecho es que estos impuestos recaudan bastante poco y su eliminación total supondría una merma de poco más de un 0,3% del PIB. Por tanto, vemos en las políticas impositivas de Casado el reflejo especular de las ridículamente pretenciosas propuestas de Sánchez, pero en sentido contrario. Los dos se desvían tan poco del fiel de la balanza que el movimiento de esta es imperceptible.

Sobre la rebaja del impuesto de sociedades hasta el 10%, esto en principio sería deseable (si existieran medidas equilibradoras en otros impuestos) también para un economista sensato de izquierdas, ya que nuestra economía necesita urgentemente reinversión de beneficios para aumentar el 'stock' de capital, y esto es justo lo que fomenta un bajo impuesto de sociedades, especialmente cuando es mucho más bajo que el impuesto sobre la renta. Pero el candor con que Casado pretende que esto es posible demuestra que es un ingenuo hasta límites insospechados. El creerse, después de lo que pasó con el impuesto de sociedades irlandés en 2012 y la guerra diplomática a que asistimos por esa causa, que Europa iba a permitir que en España pasara lo mismo, es no saber absolutamente nada de geopolítica. Y esto sí que es preocupante.

Recordemos que tanto a Casado como a Sánchez los han elegido sus afiliados contra los deseos del 'establishment' de sus partidos, luego son un buen reflejo de lo que quieren estos afiliados, a los cuales no parece arriesgado considerar representativos del amplísimo sector de la sociedad que vota al PP y al PSOE. Lo que nos encontramos es unos líderes que no dicen la verdad a sus votantes —o peor, que ni siquiera conocen la verdad— y que practican la economía-vudú.

¿Y qué es lo que echamos de menos en sus discursos? En primer lugar, sería deseable hablar claro sobre nuestra falta de soberanía y el escaso margen de maniobra que tenemos en muchos ámbitos. Nuestra falta de soberanía viene de tres ámbitos. El primero es nuestra pertenencia a la UE y a la eurozona, que restringe la generación de déficits públicos y elimina la política monetaria propia. Y no solo eso, sino que la UE incluso se mete en cuestiones como la evolución del crédito al sector privado. El segundo ámbito es la pertenencia a la OTAN, que nos convierte 'de facto' en un satélite de EEUU y limita nuestro margen de acción en multitud de políticas exteriores. Y el tercero, y peor de todos, es la herencia de la deuda externa que arrastramos, que nos hace depender de forma extrema de la bonanza en los mercados financieros internacionales auspiciada por el BCE; una bonanza que en caso de retirarse este apoyo desaparecería en cuestión de minutos —literalmente—, lo que tumbaría la economía española de un día para otro. Este último factor hace que la limitada soberanía de que disponen otras potencias de tamaño intermedio, en el caso español, desaparezca casi en su totalidad.

Y en segundo lugar, echamos de menos que nuestros líderes políticos nos hablen de esa élite empresarial que mete cuchara de forma obscena en las decisiones de cómo se gasta el dinero público o de cómo se hacen las leyes y normativas para que el resto de empresas no solo no encuentren un campo de juego nivelado sino que se encuentren jugando el partido con el campo cuesta arriba. En estas condiciones, el dinero que queda después de cubrir las obligaciones de pensiones, sanidad, educación, justicia, seguridad y resto de servicios y prestaciones básicas vemos cómo se gasta muchas veces corruptamente y en beneficio de unos pocos. Y eso que es nuestro margen de maniobra real, y que debería dedicarse desde un punto de vista de izquierdas a mejorar el apoyo a la infancia, mejorar la educación, apoyar la modernización de nuestro aparato productivo y políticas de igualdad, y desde un punto de vista de derechas, a reducir impuestos. Así, nos encontramos con que se desperdicia totalmente.

Pero no olvidemos que la culpa real es en primer lugar de los afiliados que los eligieron, y en segundo lugar de los votantes, porque si la valía de los líderes políticos es reflejo de la pujanza o decadencia de una sociedad, hemos de reconocer que entonces nos encontramos en una situación de más que preocupante decadencia.

"Never surrender"
Cristina Losada  Libertad Digital 27 Julio 2018

La nueva mentira estridente de Torra es su impúdico intento de vincularse a Churchill.

No tienen abuela. El independentismo catalán y sus dirigentes se han comparado estos años con Nelson Mandela, con Rosa Parks, con Gandhi y con Martin Luther King. Sólo por eso se les tendría que caer la cara de vergüenza. No ya por la imposibilidad de establecer cualquier analogía entre la conducta y la causa de los citados y la suya. No sólo por las diferencias insalvables. También por el descaro de utilizar los nombres de personalidades como aquellas para dar brillo a su oscura agenda política. Pero ahora ha llegado Torra con más. Con otro referente, otra figura de talla a la que mezclar en la batidora propagandística con sus propias y mediocres personas. La nueva incorporación al elenco de los héroes que el separatismo pretende hacer suyos sin tener nada que ver con ellos ni en las ideas ni en las acciones es nada más y nada menos que Winston Churchill.

Torra apareció el domingo con una foto de Churchill en el bolsillo de la americana, donde lucía el lazo amarillo que le sitúa en los antípodas de cualquiera que defienda el imperio de la ley, principio del que participaba por supuesto el premier británico. Iba así disfrazado a la clausura de la asamblea o velatorio del PDeCat, y cuando le preguntaron por qué, respondió que la foto era para darse fuerza con el "No surrender" de Churchill. Una chiquillada, pensaríamos. Una superstición indigna de un adulto, esa de llevar una foto como amuleto. Pero tratándose de esta clase de politiquillos siempre hay que contar con el intento de enviar un mensaje al espectador. Por burdo que el mensaje sea y pese al ridículo que entrañe. Y el mensaje de Torra, fuese para quien fuese, tal vez para el mundo entero, como les gusta pensar en su narcisismo –"El mundo nos mira"–, consistía en que se le identificase con Churchill y no con el racismo y la xenofobia que expuso sin inhibiciones cuando el mundo no le miraba. Telegráficamente: con Winston, no con Adolf.

Qué mala elección hizo Torra al mencionar el discurso en el que Churchill dijo: "We shall never surrender", no nos rendiremos nunca. Lo pronunció el 4 de junio de 1940, después de la batalla y la evacuación de Dunkerque, y como decían las crónicas de la época fue uno de los discursos más trascendentales, graves y solemnes que se habían oído en la Cámara de los Comunes en su larga historia. Frente a la euforia que produjo entre los británicos el inesperado éxito de la evacuación de sus tropas, acosadas junto a las francesas por el ejército nazi, frente al alivio con el que se recibió que se sacara de aquel infierno a cientos de miles de soldados cuando las expectativas eran tan bajas, Churchill dijo la verdad. Una verdad que resquebrajaba ilusiones concebidas en el calor del momento, una verdad dura y, por eso mismo, tanto más necesaria.

Churchill dijo a la Cámara que "el milagro de Dunkerque" no debía de llevar a nadie a pensar que lo sucedido tenía alguno de los atributos de la victoria. La hazaña indudable de la evacuación, realizada en condiciones extremas, en el mayor de los peligros, bajo el fuego enemigo, con las defensas desguarnecidas por la capitulación de los belgas ante los nazis, con el sacrificio de muchos soldados franceses y británicos que protegieron la operación, no convertía una derrota militar en una victoria. Lo dijo claramente: "No, esto es un desastre militar colosal". Y no sólo reconoció el desastre, no sólo habló de todo lo que se había perdido en vidas y en material militar. Dijo también que Gran Bretaña afrontaba de inmediato el peligro de una invasión nazi y qué podría pasar si en efecto ocurría. Fue entonces, al final de su discurso, cuando pronunció aquel "We shall never surrender", cuando dijo que, si era necesario, lucharían en Francia, en el mar, en el aire, en los campos, en las calles, en las colinas y en las playas. El discurso también se conoce por ese "lucharemos en las playas".

Comparar aquel momento dramático de la guerra contra el nazismo con la pataleta del separatismo catalán, como ha hecho Torra con la foto y la alusión a ese discurso de Churchill, es de una desvergüenza inconmensurable. Pero la inmoralidad no cesa en la analogía y en la apropiación indebida de una épica, una moral y una política que están a años luz de todo cuanto hace el independentismo y de todo lo que representa Torra. Porque en ese discurso que Torra ha citado como quien cita un lema publicitario exitoso, Churchill dijo la verdad. La importancia del discurso, desde el punto de vista político, reside ahí. En la verdad pronunciada, dicha en público, reconocida y expuesta. ¡Y van los mentirosos y lo hacen suyo! El descaro de estos politiquillos, los que más han mentido, los que han montado todo su proceso, su golpe y su post-golpe sobre un cúmulo de mentiras, me deja sin palabras.

Por eso recurro a las de Joseph Roth, el escritor judío, exiliado en París, que escribió en 1939:
Desde hace siglos se ha acostumbrado uno a que la mentira se cuele de puntillas, sin hacer ruido. Sin embargo, el más sensacional invento de las modernas dictaduras consiste en haber creado la mentira estridente, basándose en la hipótesis, acertada desde el punto de vista psicológico, de que al que hace ruido se le concede el crédito que se niega a quien habla sin levantar la voz.

La mentira estridente, eso es. La nueva mentira estridente de Torra es su impúdico intento de vincularse a Churchill.

De Ceuta, Sánchez y Soros
Es nefasto el mensaje de una España inerme ante la inmigración ilegal
Hermann Tertsch ABC 27 Julio 2018

Más de 600 jóvenes africanos asaltaron ayer la frontera española en Ceuta e invadieron territorio español. Literalmente. Armados con grandes cizallas, lanzallamas de fabricación casera y cal viva, doblegaron con insólita violencia a los agentes de la Guardia Civil que defienden las instalaciones fronterizas e hirieron a más de veinte de ellos. Una vez en tierra española se lanzaron a celebrar su éxito por las calles ceutíes ante las cámaras de televisión, plenos de orgullo exultante. Sus imágenes triunfantes han dado ya la vuelta al mundo y en África los jóvenes ya las han visto. Ellos son los héroes. Por España se puede. Millones de jóvenes los envidian y sus familias ahorran para pagar a los traficantes que los hagan protagonistas de futuras escenas parecidas.

Lejos de los triunfadores, en el hospital de Ceuta tratan a los guardias civiles de las quemaduras de la cal viva, del ácido y las llamaradas y de los golpes recibidos de una turba a la que nada importaba más que entrar por la fuerza en territorio español. Si uno de los guardias hubiera muerto es de suponer que el Ministerio del Interior lo habría presentado como un desgraciado accidente. Ayer no hubo ni una palabra del ministro ante más de veinte bajas en un cuerpo del Ministerio. Y no se sabe que se haya instruido ningún tipo de acción contra unos extranjeros que sin documentación y por zonas no habilitadas para el tránsito han ejercido una violencia colosal para violar la frontera y la ley en una agresión con decenas de heridos. Han violado la frontera, han utilizado armas acarreadas y fabricadas con premeditación para atacar a españoles, han herido a fuerzas policiales y asumido el riesgo de que estos murieran. Y nadie va a ser responsable de todo ello.

Imaginen a unos españoles que organizan un ataque similar sobre unos guardias civiles en un recinto que estén vigilando. ¿Cuántos años de cárcel deberían en justicia caerles? Muchos. Los autores de la agresión sufrida ayer por las fuerzas policiales españolas quedarán en absoluta impunidad. Han entrado con violencia y atropellado y aplastado a la Policía. Los agresores tienen garantizado el premio de su estancia ilimitada en España y Europa. Han cometido graves delitos al entrar que nadie les reprochará. La impunidad se entiende enseguida. Es el mensaje a los que vienen detrás: «Usad la máxima violencia, porque si tocáis suelo español nada de lo hecho importa». Así se entra en España con violencia y con la idea -muy cierta, por desgracia- de que se llega a un país que no castiga por violar sus leyes, ni por destruir sus instalaciones ni por agredir a sus agentes.

La mayoría de los españoles no sabe -se quiso mantener en secreto-, que nada más llegar a La Moncloa, Pedro Sánchez recibió una visita extraordinaria. Era George Soros, un magnate y especulador financiero que mantiene una guerra global y sin cuartel contra las naciones europeas. Paga a cientos de ONG, partidos izquierdistas, bandas antifascistas, diarios digitales y páginas y blogs en todo el mundo para sus campañas. Tiene mucha nómina en España y hoy parece sentir predilección por nuestro gobierno. A quien odia Soros es a Viktor Orban, el líder húngaro que gobierna con inmenso apoyo popular. No como Sánchez. Su parlamento aprobó leyes por las cuales quien intenta ilegal y violentamente entrar en Hungría es expulsado de inmediato tras ser procesado por lo que jamás puede aspirar a regularizar su situación en aquel país. Hungría es una nación que resiste a Soros y tiene fronteras que todos respetan. Nosotros por el contrario podríamos habernos convertido ya con Sánchez en su juguete favorito.

Conciertos y concertinas
A Sánchez le conviene dejarse de conciertos de verano y ocuparse más de las concertinas de julio
Carlos Herrera ABC 27 Julio 2018

Toda llamada a la prudencia en aspectos que tengan que ver con la inmigración ilegal despiertan, se quiera o no, sospechas hipersensibles en los insufribles ámbitos de la corrección política. Cuando el Gobierno de España sobreactuó con cálculo político en el caso del barco Aquarius, algunos advirtieron del efecto perverso que ello podía crear en las difíciles fronteras españolas, bien las de Ceuta o Melilla, bien las meramente marítimas. España, en aquel momento, guste más o guste menos, envió un mensaje y éste fue tomado en cuenta por quienes organizan adecuadamente los mecanismos de entrada a la Unión Europea. Si Italia se cierra, siempre nos quedará España. Y así ha sido.

En torno a 600 inmigrantes ilegales han asaltado la frontera de Ceuta con cizallas, palos, excrementos y cal viva y han conseguido el objetivo, la prueba de la yincana: cruzar la frontera en el convencimiento de que ello garantiza ser atendido, alimentado y distribuido por el territorio nacional o europeo. El que consigue pasar obtiene el premio. El que no, que trate de repetir con más éxito. Si al gesto con el Aquarius se le suman las primeras palabras, nada más llegar al cargo, del ministro de Interior Grande Marlaska asegurando que se estudiaba retirar las concertinas para ser más humanos y tal y tal, la frase de «¡todos a España!». Fue probablemente la más pronunciada en círculos ligados a la inmigración ilegal. Si uno pronuncia esa frase taaaan correcta y humana, taaaan cool y progresista, inmediatamente tiene que compensarla con importante aumento de efectivos y medios para reforzar la seguridad de las fronteras. Un país que no muestra objetiva preocupación y ocupación en asegurar la inviolabilidad de sus límites es un país de churrete. Si quitas las concertinas, o aún peor, si dices que las vas a quitar y no facilitas más armamento a quienes, no lo olvidemos, garantizan la seguridad de las fronteras, les estas poniendo a los pies de los caballos.

Ningún país medianamente serio puede permitir que 600 individuos invadan sus límites utilizando la violencia. La Guardia Civil o la Policía Nacional debe estar debidamente asistidas para cumplir su misión y debidamente respaldadas ante la posibilidad de que un juez majadero, como ha ocurrido, inicie una causa general contra ellos por su actuación en la defensa de los límites fronterizos. Asaltar fronteras de un país soberano o agredir a sus autoridades policiales no merece que sean tratados con abracitos por su heroicidad y la dichosa prueba superada. O inmediatamente se les devuelve o el mensaje queda debidamente grabado: haya o no haya alarma política y social, España es el objetivo de una oleada incontenible de inmigración ilegal ante la que las autoridades españolas y europeas no saben qué hacer, los segundos porque creen que es un problema español y los primeros porque tienen miedo a salir mal en la foto. Que tomen nota: el rey de los progres, Rodríguez Zapatero, empezó diciendo aquello de que la tierra es del viento y acabó instalando las concertinas, independientemente de que ello hiciera que Elena Valenciano se fuera a llorar, impresionada, a la sombra de un ciruelo. El nuevo progre de guardia, Pedro Sánchez, acompañado de su ministro de Interior, celebra su particular ceremonia del sol y le entran, de momento, 600 tíos a palos por Ceuta y miles en pateras por todo el perímetro andaluz sin que sepan qué dedo mover ya que toda medida contundente es vista con recelo en el universo que pueblan.

A Sánchez le conviene dejarse de conciertos de verano y ocuparse más de las concertinas de julio. Trabájese mejor Marruecos, dote debidamente a las fuerzas de seguridad y transmita los mensajes correctos a los que asaltan fronteras ante la complicidad política de muchos irresponsables. De lo contrario nos esperan muchos dolores de cabeza.

Políticos adolescentes
El asalto de Ceuta refleja en crudo que la política-marketing no se ocupa de la realidad
Luis Ventoso ABC 27 Julio 2018

La llamada Nueva Política nació alardeando de aire virginal, piel tersa y un sobrado aire de superioridad. Sus banderas eran la pureza absoluta (incompatible con la naturaleza humana) y presumir de juventud (valor que caduca rápido, pues no ha nacido todavía ser vivo que se libre de cumplir años). El tercer rasgo distintivo de aquella efebocracia, que nos iba a redimir a todos y nos iba a convertir en Dinamarca en un volao, era el gusto por los gestos propagandísticos y por los eslóganes quedones. Pero hoy, cuando ya llevamos cuatro años con la Nueva Política a cuestas, su balance es pírrico: solo ha servido para desestabilizar la vida pública y sus paladines se han retratado como políticos tardo adolescentes, que se obcecan en fruslerías mientras descuidan los problemas reales que afectan a las personas.

Franco, que lleva 42 años muerto y olvidado, no es un problema. La educación concertada, demandada por casi dos millones de familias y con buenos resultados académicos, no es un problema. Establecer la barra libre para la eutanasia y crear una asignatura nueva para que los niños nos salgan progresistas no era una prioridad de España; ni asaltar RTVE para hacerla vasalla de PSOE y Podemos. Tampoco había urgencia alguna en feminizar el vocabulario de la Constitución, dar más prebendas a los nacionalistas o castigar a las clases medias y a la banca con más impuestos. Por el contrario, sí existen problemas de primer orden, como defender la unidad nacional frente a un golpe separatista que sigue larvado, intentar atraer capital exterior, proteger a España de ataques terroristas, o trabajar con método y tenacidad para que nuestras fronteras no sean porosas y para evitar que España se convierta en la meca de una inmigración fuera de control. Pero Sánchez, epítome junto a Iglesias de la política adolescente, no se ocupa de esas cuestiones medulares. Propenso a mirarse al espejo, piensa que gobernar es hacerse fotitos de Instagram en el Falcon e idear gestos para la galería, cuyos efectos secundarios no mide.

Sánchez disfrutaba pintando a su predecesor como un señorón regresivo y despiadado, que había sembrado de concertinas las vallas de Ceuta y Melilla (por cierto, instaladas por Zapatero en octubre de 2005). Ante el problema de los inmigrantes, le chiflaba desmarcarse del marianismo con grandes gestos: sanidad universal para todos los que lleguen y recepción a bombo y plantillo de los barcos que rechaza Italia, acciones que eran un logo publicitario para las mafias crueles que trafican con seres humanos en el norte de África. Ayer la situación se desmandó en Ceuta, con un asalto violento. En la costa andaluza ya no saben cómo afrontar el aluvión de náufragos, que desborda las asistencias. Pero en la política adolescente, la realidad y la previsión no existen. Mientras sufrimos una gravísima crisis migratoria, nuestro presidente provisional y narcisista disfrutaba ayer de un día feliz: fotito en La Moncloa con Macron.

Por favor, madurez y que venga otro. Si es que el inquilino eventual nos permite algún día votar…

Pateras o asaltos de fronteras:dos caras del mismo problema.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 27 Julio 2018

INMIGRANTES ILEGALES ASALTAN VIOLENTAMENTE LAS VALLAS DE LA FRONTERA DE CEUTA Y CONSIGUEN ENTRAR MÁS DE 650.

Una cosa es que las ONG´s, siempre dispuestas a actuar para justificarse como útil estructura complementaria de transporte de las mafias de inmigrantes ilegales que parten de rutas bien definidas en el Mediterráneo suroeste. Y otra cosa es permitir el asalto de nuestras fronteras y entrada ilegal en nuestro territorio por parte de masas de inmigrantes que no dudan en usar medios de ataque como piedras, líquidos abrasivos y hasta heces envueltas en cal viva como misiles contras las FFyCCSE. Si lo primero tiene una débil justificación en cuanto a que se trate de salvar vidas de posibles naufragios, la segunda no tiene ninguna justificación ya que se trata de una invasión con violencia que debería ser repelida e impedir que tuviera éxito.

Porque es precisamente el éxito de los asaltos masivos de inmigrantes lo que produce un efecto “llamada” como alternativa a la elección de otro tipo de alternativas para lograr arribar a suelo de la Unión Europea. Unos asaltos que tienen la complicidad manifiesta del Reino alauita de Marruecos, que muestra una inaceptable pasividad al permitir los asentamientos de esas personas en lugares estratégicos desde donde lanzan sus masivos asaltos y preparan su “arsenal” de objetos y herramientas como escaleras con las que superar la doble valla y las concertinas que actúan como barreras disuasorias, con nula eficacia como ha quedado suficientemente demostrado.

Pero a todo ello hemos de añadir sin duda el inadmisible “buenismo” que aplican partidos políticos de izquierda como el PSOE y de ultraizquierda como PODEMOS e IU, que no dudan en maniatar a las FFyCCSE en el cumplimiento de su deber de rechazar estos asaltos usando cuantos medios represores contra masas organizadas y violentas tengan asignados para poder cumplir su misión en la defensa doble de la integridad de las fronteras de nuestro país y la suya física. Unas medidas coactivas que tampoco aplican las FFyCCSE de Marruecos en una actitud de connivencia incompatible con el estatus de país de trato preferente con la UE.

No podemos seguir consintiendo que nuestras fronteras físicas sigan demostrando una debilidad tan evidente y no dar pie para que estemos a un paso de repetir la vergonzosa huida de nuestra antigua colonia del Sáhara occidental apropiada por Marruecos, consintiendo una “invasión pacífica”, aquella que inapropiadamente se llamó “marcha verde” de ciudadanos marroquíes lanzados por el rey Hassan II (padre del actual rey Mohamed VI), máximo líder militar, espiritual y Ejecutivo como monarca de ese Estado del Magreb. No hace falta decir que este asedio consentido por Marruecos entra dentro de la estrategia de hostilidad contante, que solo persigue el reconocimiento de España de las reclamaciones de ese país de la soberanía sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y, ya puestos, las islas Canarias.

Todavía sigue en la retina y memoria de muchos españoles la vergonzosa imagen del expresidente del Gobierno de España y Secretario General del PSOE, José Luís Rodríguez Zapatero, cuando siendo jede del partido de la oposición realizó una visita a ese país y posó para una foto con el rey de Marruecos, Mohamed VI en el despacho de éste donde se exhibía un mapa incluyendo Ceuta, Melilla y las islas Canarias. Un acto que repitió en el año 2015. Y esa es la actitud que ha mantenido el PSOE en su labor de coaccionar al Gobierno del PP y acusando a las FFyCCSE de sobrepasarse en las medidas represoras aprovechando, como siempre, la oportunidad de poner encima de la mesa a heridos y muertos de los asaltantes presentándoles como víctimas. Una actitud que ha llegado a eliminar cualquier rastro de medidas de coacción como las famosas “concertinas” porque causan heridas y sufrimientos a esos violentos asaltantes.

Una actitud hipócrita que antepone unos supuestos derechos a la inmigración ilegal, y en este caso con violencia manifiesta, de unas personas dispuestas a todo con tal de conseguir su objetivo de adentrarse en el espacio de la UE, como ya hiciese Marruecos en el Sáhara occidental apropiándose de él e integrando a los saharauis a la fuerza incumpliendo el mandato de la ONU sobre el derecho de ese pueblo oriundo a decidir sobre su futuro en referéndum. Una actitud inadmisible e incompatible en quien se jacta de defender el orden constitucional y la defensa de la integridad territorial de España. Porque la única forma de evitar estos reiterados asaltos y violación de nuestra frontera sur en el continente africano es responder con la contundencia y proporcionalidad exigibles para hacerles desistir. Al poner toda clase de impedimentos para que las FFyCCSE puedan cumplir con garantías su deber, se está favoreciendo el que cada vez los asaltos sean más frecuentes, multitudinarios y violentos.

Este es un tema de Estado y de Seguridad Nacional que requiere actuar en varios frentes, siendo el principal de ellos el de dejar clara la posición de España de no renunciar a una parte histórica de su territorio y estar dispuestos a defender la integridad territorial exigiendo de Marruecos la colaboración necesaria para establecer una zona de seguridad incluyendo FFyCC de seguridad marroquíes en número suficiente para repeler y dispersar a los asaltantes evitando asentamientos ilegales. Por otro lado, y a través de la UE, se deberá formalizar un pacto de colaboración para devolver a los inmigrantes ilegales a sus países de origen. Lo que hay que dejar suficientemente claro es que no se va a permitir una nueva violación de las fronteras.

¿Está el PSOE y los partidos que apoyan esta masiva violación del territorio español dispuestos a defender a España o seguirán siendo cómplices de sus enemigos?

Me temo que todos ya sabemos la respuesta y cada español deberá plantearse si comparte esa visión contemplativa y connivente con las aspiraciones de Marruecos y la forma de manejar la inmigración ilegal. Que cada uno se responda y se responsabilice de a quien deposita su voto. Les basta con mirar a las calles y plazas de sus ciudades y pueblos para ver cual es el problema real y la bomba de relojería que tenemos en casa.

¡Que pasen si pueden un buen día!

La inmigración se desborda por la ‘llamada’ de Sánchez
Pablo Sebastián Republica 27 Julio 2018

Más de 600 inmigrantes, que además agredieron con gases y cal viva a los agentes españoles, saltaron ayer la valla de Ceuta. Y un sin fin de pateras procedentes de Marruecos están inundando las cosas del sur del país con un río incesante de inmigrantes lo que empieza a desatar la alarma política y social como lo han denunciado las autoridades de Almería denunciando que carecen medios y locales para atender esta avalancha.

La que tiene su origen en la pomposa y exhibicionista recepción que el Gobierno Sánchez y autoridades de Valencia dieron a los inmigrantes del buque Aquarius. Y en el grave error de Sánchez de no iniciar, como era la tradición y casi la obligación, su primera visita internacional al Reino de Marruecos lo que habrá sido considerado una afrenta por el monarca alauita Mohamed VI.

Y todo ello a pesar que el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, se apresuró a viajar a Rabat para paliar este grave error. Pero a la vista está que Marruecos está enfadado con Sánchez, y por ello deja salir de sus playas a decenas y decenas de pateras de mafias de la inmigración creando en nuestro país un gravísimo problema como el de Italia.

Hay cuestiones en España con las que un presidente del Gobierno no puede jugar ni abordar a la ligera, como lo ha hecho Sánchez, y entre ellas están, por nuestra ubicación geográfica e Historia, el problema de la inmigración y la relación con Marruecos.

Y Sánchez, con desconocimiento político y oportunismo izquierdista, se equivocó con su claro llamamiento a toda la inmigración subsahariana. Y en ello colaboró ese nuevo aficionado a la política que es ministro de Interior, Grande Marlaska, quien anunció a bombo y platillo la retirada de ‘concertinas’ (alambradas cortantes) de las vallas de Ceuta y Melilla, ciudades que reivindica Marruecos como una parte de su territorio, lo que no hay que olvidar.

Provocado el incendio migratorio por Sánchez y sus colaboradores a ver ahora quién y cómo lo apagan. Para ello el Presidente deberá pedir con urgencia un encuentro con el rey Mohamed VI, y solicitar en esta crisis tanto la intervención del rey Felipe VI como la del presidente de Francia, Emmanuel Macron (que ayer estaba de visita en España) así como la ayuda de la UE, que hace poco renovó su acuerdo de pesca con Marruecos incluyendo importantes ayudas financieras al reino alauita.

El exhibicionismo imprudente de Sánchez en el debate de inmigración y su improvisación diplomática nos ha conducido a esta situación, y con ello -si la riada de pateras continúa- puede que Sánchez no logre el rédito electoral que buscó, sino todo lo contrario, porque el problema de la inmigración suele desbordar las fronteras ideológicas con suma facilidad.

Los 50.000 subsaharianos que esperan en Marruecos
José Javaloyes Republica 27 Julio 2018

Es una de las condiciones suficientes para escuchar nacionalmente cómo la geopolítica llama a las puertas de casa. Una masa humana de esa magnitud, apostada en los términos en que lo hace a estas horas en el entorno ceutí, propiciada por las mafias que se nutren de la explotación del drama del subdesarrollo africano, plantea problemas que son perceptibles en más de uno o dos Estados en ambos lados del Estrecho. El desafío desborda las capacidades disponibles a corto, medio y largo plazo. El reto queda fuera de toda medida de escala nacional.

Al desafío que suponen los 50.000 subsaharianos de ahora mismo, retrepados en la espera a todo trance, nutrida por la necesidad y alentada por el engaño, sólo cabe responderle desde la correspondiente escala geopolítica: la propia de la Unión Europea. En términos escalares, la cuestión no supone novedad alguna, comenzando por Italia y por sus vísperas húngaras y griegas; bien que las variantes sean de bulto más que apreciable. Como fondo de origen, África carece de parangón.

De haber discurrido las cosas como correspondía hacerlo, la media hora que Macron, el presidente francés, estuvo en La Moncloa con el presidente Sánchez, debió ser tiempo empleado en articular, dentro de la Unión Europea, las bases de una actuación conforme los plazos sucesivamente pertinentes y oportunos. Toda una actuación puntual y diversificada; policialmente estribada en la extirpación sistémica de las mafias que articulan continentalmente la nueva trata de esclavos negros.

«Entraron matando. Nos atacaban con cal viva y lanzallamas caseros»
602 inmigrantes rompieron con radiales la alambrada y lanzaron a los agentes excrementos.
Fernando Cancio, C.S. Macías. Madrid. La Razon 27 Julio 2018

«Nos tiraban botellas con algún producto químico y excrementos». «Lanzaban cubos con cal viva y nos atacaban con lanzallamas caseros». «Estaban muy organizados. Han entrado matando». Así describen los guardias civiles que protegen la frontera de Ceuta el asalto masivo de ayer a la valla, en el que los cerca de 800 inmigrantes que intentaron entrar en España (602 lo consiguieron) «actuaron con mucha violencia». Tanta, que fueron 22 los agentes que resultaron heridos. «Es uno de los más violentos con los que se ha encontrado la Guardia Civil y se ha podido producir una desgracia», resumía la Asociación de Suboficiales del Instituto Armado (ASESGC).

Ninguno de los guardias civiles consultados por este periódico recuerda un incidente así, sobre todo por lo «preparados que venían». Y es que, el de ayer no fue un asalto al uso. Los inmigrantes iban armados con todo tipo de instrumentos y cubiertos con elementos de protección, como una veintena de ellos, con máscaras antigás.

Todo comenzó sobre las 2:00 horas de la madrugada de ayer. Las cámaras de la frontera comenzaron a detectar movimiento en el lado marroquí, frente a la loma de las Lanzas, algo en principio habitual, pues los subsaharianos aprovechan la noche para buscar el mejor punto de entrada. Durante las cuatro horas siguientes, unos 800 inmigrantes se dispersaron por seis puntos diferentes y sobre las 6:30 horas, comenzó el asalto. «Primero ha llegado un primer grupo con máscaras antigás, escudos y parapetos caseros. Tras ellos, otros con cizallas y radiales para romper la alambrada y, de pronto, ha llegado una marabunta tirando de todo», comenta uno de los agentes. «Lanzaban botellas con orina y excrementos y algún producto químico que no sabemos qué es pero que dejó un olor insoportable y algunos acabaron vomitando». La gran «sorpresa» fue que los inmigrantes les tiraron cal viva, algo para lo que «no estamos preparados», denunció el portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), Juan Fernández.

El Instituto Armado, en un comunicado, confirmó esa violencia: «Utilizaron material defensivo como escudos, protectores corporales artesanales, lanzaban de manera virulenta recipientes de plástico con excrementos y cal viva y tenían aerosoles a modo de lanzallamas, piedras y palos». A un capitán le vaciaron encima una botella de excrementos y «tras ducharse seguía oliendo». Incluso se encontraron cócteles Molotov.

El hecho de que usasen varios puntos de entrada también jugó en contra de los agentes: «Ha provocado que una pareja de guardias civiles se encuentre frente a 60 o 70 asaltantes armados con ganchos, palos con clavos, cal viva...», denunciaba la Asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC).

En total, cerca de 800 intentaron entrar en la ciudad autónoma y sólo 602 lo lograron, los cuales, ya en suelo español, continuaron lanzando piedras a los agentes y a sus vehículos, rompiendo los cristales de tres de ellos. A partir de ahí, iniciaron una carrera en dirección al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes. En los alrededores de la frontera quedaron los restos tras cerca de una hora de batalla: ganchos y punzones caseros, aerosoles, palos, bolsas llenas de cal, cizallas...

El resultado: 22 guardias civiles atendidos en el hospital de «quemaduras químicas, ojos inflamados, contusiones y trastornos respiratorios», como confirmó la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC). Uno tuvo que ser ingresado con lesiones en los ojos. Junto a ellos, 16 inmigrantes fueron trasladados también al hospital. El asalto y la violencia con la que se llevó a cabo obligó a reforzar las urgencias hospitalarias.

Tras el incidente, las asociaciones de guardias civiles denunciaron la «inseguridad» que viven los agentes en la frontera. Desde la AUGC avisaron del riesgo que sufren al tener que enfrentarse cuerpo a cuerpo a los que logran saltar, «porque tienen prohibido usar cualquier material de contención y las mafias lo saben». Mientras, desde la AEGC denuncian que el anuncio de retirada de las concertinas no va acompañado de un «plan B de seguridad para esta zona caliente». Por su parte, IGC calificó la situación de «insostenible debido al efecto llamada».

En lo que va de año, 1.426 personas han logrado entrar de manera ilegal en Ceuta, 94 más que en el mismo período de 2017.

El Gobierno de extrema-izquierda de Pedro Sánchez abrió las puertas a la inmigración ilegal
Centenares de inmigrantes ilegales invaden Ceuta y hieren de gravedad a 22 guardias civiles

www.latribunadelpaisvasco.com 27 Julio 2018

El Gobierno de extrema-izquierda de Pedro Sánchez abrió las puertas a la inmigración masiva y, como respuesta, 22 miembros de la Guardia Civil han resultado heridos, cuatro de ellos con quemaduras muy importantes, tras el asalto a la valla de Ceuta de más de 600 ilegales que han empleado cal viva, orines y desechos orgánicos para atacar a las fuerzas de seguridad, según fuentes del instituto armado. La Delegación del Gobierno ha cifrado en 602 los inmigrantes que han logrado entrar en Ceuta.

Las fuentes de la Guardia Civil han destacado la violencia empleada por los ilegales en este nuevo asalto masivo en el que han usado, además de cizallas, palos y objetos cortantes, cal viva, lo que ha provocado que 22 guardias civiles hayan resultado heridos y cuatro de ellos trasladados al hospital.

En un comunicado, la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) ha denunciado que los inmigrantes "han rociado con cal viva, excrementos y orín" a los agentes y que 22 han sido atendidos por "quemaduras químicas, ojos inflamados, contusiones y trastornos respiratorios".

Esta asociación señala que ya advirtieron de que el anuncio del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de la retirada de las concertinas de las fronteras de Ceuta y Melilla "iba a traer problemas de seguridad" sin que se pusieran en marcha medidas adicionales como un aumento de la plantilla y más material antidisturbios y de autoprotección. Se pregunta la AEGC "dónde quedan los derechos y la seguridad de los guardias civiles" y critica la "improvisación" con la que se actúa en estos asuntos de segurida.

Para la AEGC, ya es hora de dar soluciones en las que no sólo se tengan en cuenta los derechos de unos y se olviden de los derechos de la otra parte, los guardias civiles, que son los que de verdad se arriesgan en cada asalto a la valla fronteriza. Llevamos tiempo denunciando la violencia con la que se emplean en cada uno de estos asaltos y la coordinación con la que actúan. Ya no se mueven como hace años por impulso, ahora los ataques están estudiados y en cambio para hacerles frente no sólo no estamos los mismos, sino que la plantilla, se ha visto reducida y con estos mimbres en el Ministerio y en el Gobierno deben ser conscientes que sin concertinas nadie les podrá hacer frente y las consecuencias las pagaran los guardias y la Ciudad de Ceuta.

Los inmigrantes ilegales que lograron acceder a Ceuta se dispersaron a la carrera y se dirigieron al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Por qué Casado no. Perspectivas de VOX

Pío Moa Gaceta.es 27 Julio 2018

P. En tuíter le han criticado por no dar una oportunidad a Casado, ni siquiera los famosos cien días. Por lo menos debe admitir que es mejor que Soraya
– Yo no tengo la capacidad de dar oportunidades a nadie, y a Casado le da igual las “oportunidades” que yo pueda darle. Simplemente no creo en sus promesas. Soraya es la peste, desde luego, esa clase de señoritos y tiorrillas maquiavelos de aldea típicos del PP, incultos e intelectualmente corruptos pero muy aferrados al poder. Con Rajoy y Soraya, el PP ha seguido a ZP en todo: financiación y apoyo a los separatismos, marginación de la resistencia a ellos, ataque al español en las comunidades donde ha gobernado o gobierna, como Galicia, Valencia o Baleares, colaboración con la ETA, ataque a los símbolos de España, como en Andalucía, imposición de la “memoria histórica”, doblemente abyecta en su caso porque supone escupir sobre las tumbas de sus padres y abuelos, algo que define muy bien a esos sucios señoritos, me es imposible emplear un lenguaje “educado” al mencionar a esa gentuza; por lo menos izquierdas y separatistas honran a los suyos, aunque sea mintiendo. Y no olvidemos el despotismo LGTBI, el abortismo, las leyes feministas antijurídicas y antidemocráticas, el engorde de Gibraltar, la entrega ilegal de soberanía a la burocracia de la UE, el engorde de Podemos para recuperar el voto del miedo y aislar a VOX… Los desmanes de esa chusma son incontables. No solo han seguido en todo a Zapatero, es que al mismo tiempo han impedido toda resistencia, han intentado bloquear toda alternativa, lo que lo vuelve un partido especialmente nocivo.

P. Pues razón de más. Casado está prometiendo enmendar esa política, precisamente.
–No creo que lo haga, y le diré por qué. Casado, como todos los cargos políticos del PP, ha colaborado con el rajoyismo-sorayismo. ¿Recuerda usted que alguna vez le hiciera una crítica? Él ha medrado, como los demás, al calor de las fechorías de Rajoy y Soraya. Solo que a raíz del “prusés” se ha dado cuenta de que aún existe en España un sentimiento patriótico, y trata de explotarlo. Alguien ha escrito: “el PP recuerda sus principios cuando pierde las elecciones, y vuelve a olvidarlos cuando las gana”. Es una verdad a medias, porque realmente el PP no tiene ningún principio. Quizá lo de “la economía lo es todo” lo defina muy bien, junto con el engaño sistemático a sus ilusos votantes. Al mismo tiempo, el PP está empezando a alarmarse por la actividad de VOX, que poco a poco va rompiendo el muro de silencio que el PP y los demás han erigido en su entorno. Entonces trata al mismo tiempo de frenar el auge, todavía no muy fuerte pero sí significativo, de VOX. Observe usted este dato definitivo: Abascal estaba en el PP, pero terminó hartándose de sus traiciones, se salió de él y montó otro partido, con todos los enormes riesgos que ello entrañaba. Y ha mantenido la bandera en las condiciones más difíciles. Solo por eso tiene un gran mérito. Compárelo con el oportunista Casado. ¿Cómo puede usted equiparar a ambos? ¿Se ha vuelto usted tonto y ciego? Uno de los objetivos de Casado es, precisamente, impedir que VOX siga creciendo. Y ahora mismo se plantea una batalla de máximo contenido político y cultural en torno al Valle de los Caídos y el ultraje a la tumba de Franco. ¿Qué postura toma Casado? No es un problema menor, es definitorio.

P. Pero todo el mundo dice que VOX no tiene perspectivas, por lo que el voto a ese partido es poco útil
–El voto perfectamente inútil es el que va al PP con la ilusión de que se está votando una alternativa al PSOE. ¡Vamos a los hechos, hombre, aprendamos de la experiencia! Olvídese de la retórica de esos políticos, que es siempre la misma. VOX no es lo mismo que los demás partidos. Naturalmente tiene sus fallos, a mi juicio, derivados de un provincianismo que afecta tanto a los políticos como a los intelectuales e historiadores españoles en general. Ante todo, carece de un análisis de la posición de España en el mundo actual, por tanto carece de verdadera política exterior; está en contra de la colonia de Gibraltar, pero no entiende su alcance; la colonización cultural que sufrimos no le dice nada, es más, algunos de sus líderes la apoyan… Luego hay otras cuestiones: con respecto a la memoria histórica es preciso adoptar una posición firme de explicación y condena del antifranquismo, verdadero cáncer de nuestra democracia, y no contentarse con esas bobadas de “olvidar a Franco” y similares. Y así otros aspectos. Naturalmente, dada la demagogia que se viene haciendo sobre esas cuestiones desde hace cuarenta años, estas cosas precisan un análisis racional y una propaganda intensa, no se van a destruir los prejuicios y tópicos de la noche a la mañana, pero es indispensable una posición de principio bien explicada. Otro punto suyo, la eliminación de las autonomías. Esto exige también una explicación clara, porque va contra la actual Constitución y se han creado con las autonomías enormes intereses que van a oponerse con uñas y dientes, etc., por lo que es preciso explicar también cuál sería el proceso que llevaría a su eliminación… En fin, creo que VOX ya se diferencia de los partidos zapateriles, y que sus lagunas políticas pueden irse cubriendo. En cambio el PP está tan degenerado moral, política e intelectualmente, que seguirá siendo una especie de parásito de la masa de españoles que desean otra cosa, pero no encuentra cauce ni voz.

P. ¿Aun así, ¿no cree ud que Casado y VOX podrían llegar a un entendimiento, sobre la base de algunos puntos concretos, como el del antiseparatismo?
–Creo más bien que VOX sería fagocitada rápidamente por el PP en cuanto cometiese ese error. VOX tiene además otro riesgo: que se meta en él lo que podríamos llamar “franquismo casposo”, que ya denunciaba Ricardo de la Cierva como un peligro, porque con su simpleza y tópicos trasnochados hace el juego muy bien a sus enemigos. Ahora he visto a algunos de ellos empleando el inglés o esas imágenes propagandísticas de Abascal como un nuevo Franco… El balance del franquismo ha sido espléndido, pero en el terreno de la propaganda y de la estética no fue lo que se dice muy afortunado. Rescatar la memoria de Franco y del franquismo es esencial, pero pensar en la vuelta de aquel régimen revelaría falta de sentido común. Es preciso analizar ese pasado, extraer de él lo que pueda ser más valioso actualmente y desarrollar nuevas ideas. El análisis he procurado hacerlo en Los mitos del franquismo, pero queda mucho por hacer y parece que nadie se pone a la tarea. Y plantear nuevas ideas es igualmente necesario. Estamos en una crisis del sistema político e ideológico montado en la transición sobre la base de una especie de traición al legado del régimen anterior y a la decisión popular, claramente expresa en el referéndum de 1976. El resultado es una putrefacción creciente que cada vez más gente considera insoportable. Son precisas nuevas ideas, porque tampoco el mundo actual es el de hace cuarenta años.

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Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]
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–En relación con “Adiós a un tiempo“, usted dijo en el programa de Luis del Pino que su vida le desconcierta. ¿Qué quiere exactamente con eso?
–Hay un dicho de la sabiduría griega: “Conócete a ti mismo”. Es un buen consejo, solo que me parece imposible de cumplir

–¿Por qué? Todos nos conocemos por lo menos aproximadamente.
–Si fuera así, no sería necesario el consejo. Nuestra vida no se nos debe a nosotros, los azares y avatares, las mismas lecturas que nos influyen, nos llegan sin que nosotros podamos determinarlos, salvo muy parcialmente. En nuestra mente bullen motivos y deseos de los que no somos del todo conscientes y que a veces nos ocultamos a notros mismos…

–Entonces, ¿qué sentido tiene escribir un relato autobiográfico?
–Todos los relatos autobiográficos son en parte falsos, y hay en ellos algo visible y algo invisible. Adiós a un tiempo no pretende ser un relato coherente y sistemático, son recuerdos sueltos, algo así como islotes de un archipiélago que emergen de un mar de incertidumbre…Me parece que eso nos ocurre a todos, solo que unos le prestan atención y otros no.

Los genes del PP

Rafael Bardají Gaceta.es  27 Julio 2018

No acostumbrado a primarias, parece que los vencidos y vencedores del PP no acaban de ponerse de acuerdo sobre qué proyecto político impulsar conjunta y pacíficamente. La ex -vicepresidenta del huido Rajoy pide cuota de poder al ganador, Pablo Casado y éste, con buen criterio, intenta mantener su recién ganada autoridad. Las personas y personalidades en política son decisivas -ahí está el ejemplo del derrotado Mariano Rajoy- pero estoy con el nuevo presidente del PP y creo que las ideas y proyectos deberían ser determinantes. Pablo Casado se ha referido a volver a enseñar los genes del Partido Popular. Y aquí es donde me pierdo, porque ¿cuáles son los verdaderos genes populares?

Yo empecé a colaborar con el refundado Partido Popular tras el famoso congreso de Sevilla. No era militante de ningún partido, pero creí que podía aportar mi granito profesional en temas de política exterior y de defensa donde los socialistas lo estaban haciendo rematadamente mal y área donde los populares tenían las fuerzas contadas. De la mano de Javier Rupérez, entonces portavoz de defensa en el Congreso, establecí el marco de mi cooperación; cuándo éste pasó a exteriores seguí trabajando con él y con el nuevo portavoz de defensa, Santiago López Valdivielso; todo en coordinación con el portavoz del grupo parlamentario, Rodrigo Rato. A veces me reunía también con el presidente del partido y todavía líder de la oposición, José María Aznar para hablar de cuestiones como la Ley del servicio miliar que defendían los socialistas frente a la plena profesionalización que yo defendía motivado por mi buen amigo y hoy senador, Ignacio Cosidó y que entonces, paradojas de la vida, cumplía con sus deberes militares. A veces tuve que acudir al chalet del Viso en el que tenía su cuartel general Pedro Arriola, como durante la primera guerra del Golfo. La colaboración se amplió también al Senado con el paso de los meses. Y continuaría hasta 1996, cuando tras ganar el PP las elecciones, me incorporé a los equipos de los sucesivos ministros de defensa.

Me afilié al PP tarde y motivado por las emociones de los atentados del 11M y la debacle electoral que siguió. Recuerdo perfectamente que tenía una reunión en Moncloa el martes 16 con el Presidente Aznar y ahí le expresé mi deseo de incorporarme a las filas del partido. La verdad es que nunca esperé que se acordara de mis palabras hasta que recibí, para mi sorpresa, algunos días más tarde, una ficha de inscripción con su aval y el de Ignacio Cosidó. Lo cual me halagó sobremanera, tengo que decirlo porque es de justicia para con ellos. Semanas después me incorporé a FAES, la fundación entonces del Partido Popular y dirigida por el ya expresidente Aznar. Donde estuve como director de política internacional hasta enero de 2016.

Cuento todo esto para que se entienda que, aunque he dejado de ser miembro del PP, guardo una cierta perspectiva. Es lo que ocurre cuando uno llega a cierta edad. No voy a entrar en las posturas de la Alianza Popular de Fraga, porque esa es una etapa de la que no puede tener recuerdo alguno un joven como Pablo Casado, pero convendría que el nuevo presidente marcara la fase de la que quiere recuperar esa genética perdida. Porque para muchos, la realidad es que más que unos genes, lo que el PP ha hecho ha sido mutarlos constantemente, incluso bajo la presidencia de José María Aznar. Esté yo de acuerdo o no, es comúnmente aceptado que hubo dos PP en el gobierno según hablemos de la primera legislatura (para casi todos la buena) o de la segunda (por la que yo me siento más inclinado, sinceramente). Por no referirme al PP de Rajoy en la oposición y en el gobierno donde se dijo digo se hizo Diego, desde impuestos a familia o anti-terrorismo. Por tanto, ¿de qué genes estamos hablando? José María Aznar logró un imposible, generar una única gran tienda donde todas las familias de centro-derecha pudieran convivir. Pero convivir no es desaparecer. Y cada facción aporta su gen específico, desde los demo-cristianos a los liberales. ¿Cuáles son los auténticos genes del PP por tanto?

Yo entiendo perfectamente que en este mundo donde la telegenia ha suplantado a la política y los tuits a los argumentos, la frase de “recuperar los genes” olvidados o perdidos sirva para definir mediáticamente una opción de entre las muchas que había en liza. Pero no es suficiente, me temo, para devolver la credibilidad perdida de un partido que ha traicionado a una buena parte de su electorado y que, en gran medida, es el responsable de la pésima situación política (y pronto económica) actual, habiendo preferido entregar el gobierno al sucesor de ZP antes que batirse con Ciudadanos en una contienda electoral.

Por ejemplo, cuando Pablo Casado habla de recuperar los genes del PP, ¿está pensando en las leyes de género que tan alegremente impulsó el PP de Madrid bajo la hoy proscrita Cifuentes? ¿o está pensando en la política lingüística abanderada desde la Xunta de Galicia por Alberto Núñez Feijó? Si de verdad el nuevo equipo al rente del PP quiere una España de ciudadanos libre e iguales, no tiene que esperar a recuperar La Moncloa, puede empezar a cambiar las cosas allí donde conserva el poder regional. Si no, todo habrá sido como en el Gatopardo de Lampedusa,”que todo cambie para que todo siga igual”.

Yo estoy convencido de que en estos momentos el PP tendría que recomponerse y recrearse, pero con hechos y no sólo de boquilla. Los españoles nos merecemos una fuerza de centro-derecha que entienda que eso del centro no es prolongar las políticas socialistas. Pero el famoso centro-reformista no es unja opción conservadora. De hecho, muchos de los problemas existenciales que amenazan a España se gestaron bajo esa definición. De la ruinosa, injusta y corrosiva arquitectura de las autonomías que sufrimos, a la corrupción generalizada asociada a la partitocracia de la que se ha beneficiado también el PP. Por no hablar de una política de inmigración basada en supuestos erróneos y que sólo augura una mayor fricción social.

El problema del PP es que no tiene figuras conservadoras en sus filas. A lo máximo que unos se atreven a definirse es como liberales. Desgraciadamente, el liberalismo es la madre de los males culturales, sociales y de valores que han permitido la actual deriva de la sociedad, reduciéndolo todo al interés personal y al beneficio económico. ¿Podrá plantearse el PP de Pablo Casado algo tan básico como “lo españoles primero”? Yo me temo que no.

Me alegro de que Pablo Casado, con quien he viajado durante años y al que tengo en gran estima personal, haya derrotado a Soraya. Y espero que sea un Aznar y no un Hernández-Mancha. Se lo merece él en lo personal y mucha gente que todavía sigue aferrada al PP en lo político. Pero también le digo con sinceridad que le va a costar que alguien como yo, vuelva a creer en el PP. Le va a costar y mucho que deje de creer que en España un partido como Vox tenga que existir y alcanzar la máxima representación parlamentaria posible. Sólo con un partido auténticamente conservador podrá el nuevo PP medirse en lo ideológico. Sólo von Vox a su derecha se podrá evitar que el PP del futuro vuelva a dar bandazos y ser, de facto, la socialdemocracia que el PSOE no es. Pablo Casado tiene todo mi apoyo, pero no mi voto.

Elecciones o cuestión de confianza

Sánchez logró armar una mayoría de censura, pero carece de una mayoría de gobierno. Y si la tuviera, ello resultaría aún más inquietante, dada la naturaleza de sus componentes
Ignacio Varela Periodista Digital 27 Julio 2018

“Si Rajoy no aprueba los Presupuestos y no anticipa las elecciones, yo le exigiré que, por obligación con la ciudadanía y por responsabilidad institucional, se someta a una cuestión de confianza”.
Pedro Sánchez, 5 de marzo de 2018

Este es un Gobierno legítimo, pero no es un Gobierno normal.

Su legitimidad de origen proviene de la ley, y hacen mal el PP y Ciudadanos al cuestionarla. La moción de censura es un mecanismo constitucional que esta vez ha usado al PSOE, pero mañana podría usar cualquier otro. El Gobierno de Rajoy nació de una votación parlamentaria (la investidura), y de otra votación parlamentaria (la censura) ha nacido el de Sánchez. A quien no le guste, que proponga reformar la muy equívoca 'moción de censura constructiva' —que, como se ha visto, de constructiva tiene poco—.

Su anomalía es congénita y es política, y deriva de todas las circunstancias que lo condicionan. Una es temporal: Sánchez llega al poder tras media legislatura malograda y a punto de desatarse el torbellino electoral en varios frentes. Otra es aritmética: un Gobierno de extrema minoría, que solo dispone del apoyo estable de una cuarta parte del Congreso. El partido del Gobierno tiene 53 diputados menos que el primero de la oposición, que, además, controla el Senado.

La tercera es ontológica —y si me apuran, moral—: nació y pretende subsistir sobre una mayoría en la que más de la mitad de sus integrantes se sitúan fuera de la Constitución; y 17 de ellos vienen de promover una sublevación institucional desde dentro del Estado, pero contra el Estado. Una antinomia que debería ser insalvable para el partido que durante más tiempo ha gobernado España con esta Constitución.

El propio Sánchez admitió esa anomalía al presentar su moción de censura: “No podemos desconocer” —dijo entonces— “las excepcionales circunstancias en que se debate esta moción, que obligan a entender la aritmética parlamentaria, tan compleja, como un factor decisivo en el desempeño del Gobierno que surja de ella”. Lo que le llevó a formular un compromiso olvidado 24 horas después: “Mi Gobierno va a entender como uno de sus principales cometidos la construcción de un consenso para convocar las elecciones generales”. Incluso dijo haber ofrecido a Ciudadanos un acuerdo para fijar de antemano la fecha de esa convocatoria (Rivera, una vez más falto de reflejos, lo desdeñó).

Sánchez logró armar una mayoría de censura, pero carece de una mayoría de gobierno. Y si la tuviera, ello resultaría aún más inquietante, dada la naturaleza de sus componentes. De ahí su absurdo empeño en asegurar que no ha pactado nada con nadie. Si no hay pactos, mal asunto para la estabilidad del Gobierno; si los hay, peor para la del Estado.

Sin embargo, desde el primer minuto de su existencia montó un artefacto de política-ficción, un aparatoso decorado de cartón piedra para crear la falsa impresión de un Gobierno poderoso y duradero, cargado de la autoridad política que dan las grandes mayorías y con un amplio horizonte temporal para actuar.

Centenares de nombramientos en el BOE, unos cuantos a medio camino entre el sectarismo y el nepotismo: organismos enteros puestos patas arriba. Pomposos anuncios de leyes y reformas estructurales imposibles de culminarse —ni siquiera de iniciarse— en las actuales condiciones políticas. La agitación del pasado, convertida en espectáculo encubridor de la impotencia ante el futuro. Un presidente que no escatima en la exhibición, por momentos obscena, de los atributos ornamentales del poder. Todo 'fake'.

No puede ser normal que la subsistencia del Gobierno de España dependa del capricho de un fugitivo de la Justicia cuyo objetivo declarado es la quiebra territorial del país. La actual estrategia de Puigdemont pasa por dos ejes: imponer su caudillaje sobre el nacionalismo y desestabilizar al Estado por la doble vía de condicionar a su Gobierno y de infamar al Rey. Ya es grave que semejante orate maneje a su antojo la política y las instituciones de Cataluña; pero es intragable que se permita perdonar la vida al Gobierno de la nación dictándole sus condiciones. El desequilibrio esencial que lastra el famoso diálogo con la Generalitat es que Torra no necesita a Sánchez, pero Sánchez sí necesita a Torra.

Lo cierto es que España lleva ya tres años sin un Gobierno que merezca tal nombre. Un año de bloqueo, dos de pseudogobierno parapléjico de Rajoy y otros dos más de Gobierno-escaparate, ultraminoritario, de Sánchez. En resumen, un lustro perdido entre la parálisis mariana y la vacua hiperactividad pedrista.

En la democracia parlamentaria —que no es la plebiscitaria—, el Gobierno es esclavo de la mayoría parlamentaria que lo sostiene. La parvularia ilusión, que acompañó a quienes lo jalearon en su nacimiento, de que la acción de este Gobierno no se vería contaminada por la naturaleza subversiva de sus apoyos, se evapora por días. ¿O es que el discurso de Sánchez sobre Cataluña sería el mismo (lleva cinco distintos en dos años) si hubiera llegado al poder con el apoyo, por ejemplo, de Ciudadanos?

La existencia del Gobierno en este tipo de democracia se asienta sobre lo que los tratados de derecho constitucional llaman 'la confianza del Parlamento'. Si esta no existe, debe nacer otro Gobierno u otro Parlamento. Sánchez demostró que Rajoy no tenía la confianza del Parlamento, pero está muy lejos de demostrar que él la tenga. Y ahora se dispone a gobernar a golpe de decreto-ley, lo mismo que él recriminó a su antecesor, con razón.

La inestabilidad crónica que sufre el país desde octubre de 2015 y la insoportable dependencia de los independentismos solo tendrá solución cuando unas elecciones alumbren un Gobierno —que necesariamente será de coalición— apoyado en una mayoría sólida y fiable. La de Sánchez no es ninguna de las dos cosas, ni sólida ni fiable. Por eso, lo que él llamó "normalización” para justificar el retraso de la convocatoria no normaliza nada, sino al contrario: profundiza la anormalidad y sigue demorando todo lo importante.

Si Sánchez pretende, como asegura, incumplir su compromiso inicial y agotar la legislatura, debe demostrar que dispone de la confianza del Parlamento. Para ello también existe un mecanismo constitucional: someterse a una cuestión de confianza, la que él exigió a Rajoy hace solo tres meses. Si la gana, tendrá todo el crédito que necesita para gobernar dos años más. Si no tiene posibilidad de ganarla, lo único congruente es desmontar el decorado y llamar a elecciones. Con sus palabras: por obligación con la ciudadanía y por responsabilidad institucional.

Además, en este momento podría ganarlas (las elecciones, no la cuestión de confianza). Pero la experiencia demuestra que la condición humana es casi siempre más poderosa que la razón política. Nunca hay que perder de vista a la condición humana cuando se interpreta la política.

¿Los presos nacionalcatalanistas a la fuga?
Antonio Robles  Libertad Digital 27 Julio 2018

Comienzan las serpientes de verano. La última habla de la posibilidad de que el Ejecutivo supremacista de Quim Torra facilite la fuga fuera de España de los golpistas recientemente trasladados a cárceles catalanas. El chute de optimismo de los fugados por la negativa de la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein a extraditar a Puigdemont por rebelión y sedición a España, y la consiguiente retirada de la euroorden por parte del juez del Supremo Pablo Llarena, les ha llevado a concebir la posibilidad de organizar la fuga de los políticos golpistas presos.

Ahora que están en cárceles catalanas, y la dirección de éstas en manos exclusivas del Ejecutivo secesionista de Cataluña, la tentación de facilitar su fuga ha circulado como un sueño de verano entre los círculos más radicales, partidarios de la vía unilateral hacia la independencia. Sería un golpe mediático internacional de primera magnitud, y sin riesgo alguno legal para los responsables políticos. Una fórmula sin riesgo de plasmar su desprecio por el Estado. Nadie podría acusar a Torra y los suyos de colaborar con los fugados, y si se hiciera no se encontrarían más pruebas que la ineptitud de la dirección de la cárcel. Al fin y al cabo, en todas las épocas y circunstancias han existido presos capaces de burlar a sus carceleros y salir libres. Sin ir más lejos, el propio Albert Boadella, encarcelado en 1978 por haber puesto en escena la obra teatral La Torna, dejó en ridículo al Gobierno al huir del hospital donde fingió estar enfermo para evitar un consejo de guerra.

Pero la constitución del Frente Nacional de Puigdemont bajo el nombre de Crida Nacional per la República, y su posición de fuerza frente a todo el secesionismo, es incompatible con tal fuga. Choque de intereses. Puigdemont no quiere tener competidores, y menos a Junqueras disputándole fuera de prisión el foco mediático de la prensa internacional. Muy al contrario, el control de los restos de CiU por Puigdemont, con la dimisión de Marta Pascal en la Asamblea Nacional del PDeCat, ha sido un aviso a navegantes como máximo Führer del procès. Que Junqueras y ERC se palpen la ropa, el Puchi ya se cree il Duce.

Esta posición se empezó a pergeñar tras el Pacto de Lledoners, símbolo de una de las cárceles donde están recluidos los golpistas presos, en el que Josep Rull y Marta Pascal llegaron al acuerdo de apartarse de la vía unilateral para mantener un equilibrio en el PDeCat entre los partidarios de la vuelta a la vía pactista y los fanáticos de la DUI liderados por Puigdemont. Pero éste, quemado con Marta Pascal por no seguir sus consignas de sostener a Rajoy en el Gobierno durante la votación de la moción de censura, decidió apartarla de la dirección del PDeCAT. Él prefería a Rajoy en la Moncloa para justificar con mayor eficacia sentimental su vía unilateral.

Ahora, después de su coronación en el frente nacional del supremacismo, con Quim Torra y Elsa Artadi como piezas clave en el control del Gobierno y el Parlamento autonómicos, Puigdemont no puede permitir la fuga de sus compañeros de fechorías y competidores en la dirección del delirio. Y sin su consentimiento, su valido, Quim Torra, no moverá un dedo para facilitarlo delirio.

La fuga de los golpistas presos puede que no sea nada más que una serpiente de verano, o una mera calentura de un bromista especializado en fake news, pero ¿quién de ustedes está dispuesto a asegurar que, en esta Cataluña del delirio colectivo in crescendo, la fuga de estos golpistas de guante blanco no es una posibilidad?

¿Se imaginan el papelón del Gobierno de España? ¿Alcanzan a prever las consecuencias revitalizadoras para la moral del separatismo a coste cero, y su sensación de perseguir una causa imparable? ¿Se imaginan el estado lamentable en que quedaría el Poder Judicial?

PD: Si el Gobierno del PSC/PSOE ni siquiera hará cumplir la sentencia del TSJC que ha prohibido desplegar símbolos separatistas en los espacios públicos, ¿por qué iba a tomar medidas adicionales de inteligencia y control policial para evitar tal posibilidad?

Plan 2000: feliz aniversario, señor Pujol
Joaquín RomeroCronica Global 27 Julio 2018

Tal día como hoy de hace 30 años vio la luz el documento que ha dado origen a la situación de conflicto político y de enfrentamiento que ahora vive Cataluña. En los últimos días de julio de 1988, poco antes de las vacaciones de verano del Govern, Jordi Pujol distribuyó entre sus consejeros un papel que trazaba las bases de lo que debía ser la “nacionalización” del país.

El president había detectado un “cierto relajamiento nacional”, por lo que consideraba necesario estimular lo que él mismo definía como una “nación europea emergente” y trazó el llamado Plan 2000.

Era el auténtico programa oculto del nacionalismo catalán para las décadas siguientes del que únicamente tuvieron noticia en un primer momento sus elaboradores más cercanos --personajes muy próximos al líder máximo, como Joan Guitart, su conseller de Educación y Cultura-- y el Consell Executiu después.

Se trataba de un plan para dar la vuelta al calcetín: desde cómo situar los inspectores de educación para cribar el acceso al cuerpo docente del sistema público, hasta cómo infiltrarse en la sociedad civil, porque el proyecto consistía en generar un movimiento que pareciera como surgido desde la base. Enseñanza –reescritura de la historia--, medios de comunicación –impulsar el Avui, crear una agencia de noticias, cómo dirigir TV3--, sociedad civil –imitar las técnicas de infiltración que habían aplicado los comunistas en el tardofranquismo--, todo; incluida la actividad política visible: hablaba ya de la hipótesis de reformar el Estatut, que entonces aún no había cumplido 10 años de vida.
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El documento base destilaba profundas creencias religiosas --uno de los objetivos era convencer a los catalanes de que tuvieran más hijos para evitar su dilución entre los inmigrantes--, y no entraba para nada en cuestiones económicas, financieras o empresariales.

La primera noticia que trascendió del asunto se produjo el domingo 23 de septiembre de 1990. Pujol había distribuido el papel de nuevo entre sus consejeros al inicio de las vacaciones de aquel año algo quejoso por el escaso entusiasmo que había despertado la primera entrega. Quería que lo meditaran durante el mes de agosto y que hicieran aportaciones a la vuelta.

La Vanguardia tituló en portada --a media altura-- con un suave Pujol prepara un plan de afirmación nacionalista la exclusiva que Rafael Jorba presentaba de forma bastante más explícita en el interior: El Govern de Jordi Pujol estudia los ejes de una campaña de ofensiva nacionalizadora.

El periodista resumía los 20 folios y subrayaba algunos de sus aspectos básicos. “Introducir a gente nacionalista de una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en los lugares clave de los medios de comunicación” privados, era una de las consignas. Otra: “Convertir el periódico Avui en un gran diario de alcance nacional dotándolo de los medios técnicos y los referidos a redactores, corresponsales y colaboradores que lo conviertan en un medio competitivo. Actuar de forma parecida con un semanario de información general y con un magazine”.

Aquellos proyectos han triunfado en muchos de sus objetivos, los más importantes, y es evidente que han fracasado en otros --el nacionalismo no tiene más medios de comunicación que los públicos y aquellos privados que riega con dinero público--, pero en general se puede decir que el balance es muy positivo para sus intereses. Un mérito que, en todo caso, no obedece solo al buen hacer de sus promotores.

Una gran parte de ese triunfo hay que atribuirlo a la sociedad catalana que no era nacionalista, pero que comulgó y comulga con ruedas de molino limitándose a mirar hacia otro lado cuando tropieza con el disparate y los abusos.

Esa anestesia colectiva es evidente. Y, para muestra, un botón.
A la vista de que no se producía la reacción deseada --probablemente, una respuesta de resistencia desde los partidos no nacionalistas, desde el Gobierno central o desde las entidades cívicas locales--, quien había pasado el documento a La Vanguardia decidió volverlo a filtrar, a ver si tenía más suerte. Entonces lo pactó con dos diarios, que lo publicaron el mismo día, el domingo 28 de octubre

El País tituló de forma más intencionada que como lo había hecho su colega un mes antes: El Gobierno catalán debate un documento que propugna la infiltración nacionalista en todos los ámbitos sociales. Lo firmaba José Antich, que entonces no era nacionalista y tenía mordiente crítico, como los buenos periodistas. El Periódico de Catalunya, más distante aún que el diario de los Godó, tituló con un aséptico La estrategia de la recatalanización y se limitó a reproducir textualmente los 20 folios.

Pese a la reiteración publicitaria y a los esfuerzos del anónimo filtrador, nunca hubo respuesta. Y hoy, 30 años después, estamos donde estamos.

Felicidades, señor Pujol.

Baleares enseñará la lengua catalana a los turistas en los hoteles

HUGO SÁENZ El Mundo 27 Julio 2018

En una temporada en la que las ocupaciones hoteleras no son tan boyantes como el año pasado, las ventas de paquetes turísticos hacia Baleares se han desinflado y los destinos competidores han regresado con una fuerza inusitada, la última iniciativa del Govern ha dejado a más de uno boquiabierto.

Lejos de impulsar medidas de apoyo al sector que ayuden a contrarrestar la recuperación que vienen protagonizando lugares como Turquía, Egipto o Túnez, o de explicar a los turistas el destino de los fondos de la ecotasa, el Pacte se ha propuesto ahora destinar fondos públicos para dar a conocer el catalán a todos los que visiten las Islas.

La idea de impulsar esta lengua en el sector ya la dejó caer hace un par de semanas la Obra Cultural Balear (OCB), cuando reclamó a la vicepresidenta del Govern, Bel Busquets, que una parte de la recaudación de la ecotasa se trasladara a normalizar este idioma en el ámbito turístico. Pero es ahora cuando parece que el Ejecutivo presidido por la socialista Francina Armengol ha cogido el guante. Baleares ya no se conforma con ser el destino turístico líder del Mediterráneo, el objetivo es que los viajeron que lleguen a las Islas a pasar unos días de vacaciones conozcan la lengua catalana.

La carta firmada por Tur y Busquets en la que anuncian la iniciativa.
Así de claro se expresan Fanny Tur y Bel Busquets, conselleras de Cultura y Turismo, respectivamente, en una nota firmada por ambas a la que ha tenido acceso este diario, cuyo contenido será conocido por el sector turístico próximamente. Al menos ayer, a preguntas de este diario, numerosos hoteleros aseguraban no tener constancia de su existencia. En el texto, fechado el 9 de julio, tanto Busquets como Tur anuncian que el Govern ha editado unas tarjetas de presentación de la lengua catalana similares a las de visita personales «con la finalidad de dar a conocer la lengua propia de las Islas a los turistas».

Las tarjetas están impresas en nueve idiomas y se repartirán por todo tipo de establecimientos hoteleros , tanto rurales como boutique e incluso hostales. El Pacte lo tiene todo previsto, también ha «elaborado un expositor para colocarlas con el fin de que el material esté organizado y sea visualmente más atractivo», tal y como reza el documento. Unas facilidades logísticas que chocan con lo ocurrido el pasado 1 de mayo, cuando entró en vigor la duplicación de la ecotasa y fueron los propios hoteleros los encargados de informar a los turistas, que desconocían que se hubiese aprobado aumento alguno.

Ambas conselleras explican en el texto que «la voluntad es poner este material a disposición de los turistas a través de los lugares donde se concentra un mayor flujo de visitantes». Y cita como ejemplos las oficinas de información turísticas y los alojamientos de la oferta reglada. La ilegal, al igual que ocurre con la ecotasa, quedará al margen.

Según afirman Busquets y Tur, la labor del «establecimiento hotelero sería únicamente colocar el expositor que les haremos llegar, con las tarjetas correspondientes, en un lugar visible», como puede ser la recepción del hotel. Y se permiten el lujo de pedir a los empresarios que «vayan reponiendo las tarjetas a medida que sus clientes las vayan cogiendo».

La iniciativa, que parte de la Dirección General de Política Lingüística, conlleva la habilitación de un número de teléfono y un correo electrónico para que se puedan resolver las dudas o aclaraciones pertinentes. Y el texto concluye pidiendo hacer extensiva y dar a conocer esta medida a los establecimientos hoteleros.

Precisamente, varios empresarios de cadenas pequeñas y medianas de Baleares contactados ayer por este periódico negaron tener conocimiento de esta medida, al tiempo que mostraron su indignación por el asunto. Al parecer, aunque la nota está fechada hace 20 días, todavía no ha sido repartida entre los establecimientos. De momento prefieren mantenerse prudentes hasta ver en qué queda todo, si bien no eran pocos los que ayer cargaban contra el uso de los fondos de la ecotasa que está haciendo el Govern. Critican que lo que empezó siendo un impuesto contra la huella del turismo en las Islas, ha acabado por convertirse en «una trama para hacer con el dinero lo que les viene en gana, poniendo seriamente en peligro el futuro turístico de Baleares».

Al hilo de estas quejas, cobran especial relevancia las palabras de la vicepresidenta ejecutiva de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) hace dos semanas, tras una comisión sobre el Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), la ecotasa, en las que María José Aguiló lamentó que los proyectos sometidos a votación no se elaboran con la suficiente participación de las entidades representativas. «Aquí simplemente venimos para decir amén», espetó a la salida de la reunión.

Dictadura lingüística
Dictadura lingüística: el 50% de los colegios públicos valencianos dará sus clases en catalán

María Jamardo okdiario 27 Julio 2018

La dictadura lingüística de Oltra y Puig relega el español en primaria a deportes y religión

La mitad de los colegios públicos de la Comunidad Valenciana se acogerán durante el próximo curso al plan que les permite una inmersión íntegra en valenciano de los escolares de 3 a 6 años. Se trata del plan de ‘dictadura lingüística’ puesto en marcha por la Generalitat de Mónica Oltra y Ximo Puig, y que discrimina el español en las aulas.

La Ley 4/2018 aprobada por el Ejecutivo valenciano, que continúa la línea dura del plurilingüismo, habilita la posibilidad de que los centros se acojan -previa solicitud al Departamento del conseller, Vicent Marzá, conocido por su apoyo al independentismo- a los denominados Programas experimentales.

La norma recoge que “la Consellería competente en materia de educación podrá autorizar programas plurilingües experimentales innovadores siempre que cumplan o superen los objetivos establecidos en esta Ley”.

El 50% de los centros escolares ya han solicitado dicha posibilidad durante el próximo curso 2018/2019. Para ello han presentado sus proyectos lingüísticos de centro para la inmersión de los alumnos, desde infantil hasta 2º de primaria, en un ensayo en el que el español ha desaparecido radicalmente.

90% de asignaturas en valenciano
El 90% de las materias se impartirán en valenciano mientras que el 10% restante lo será en inglés. De esta manera desconectan a los menores de su lengua materna natural y la única cooficial en España, sin atender a la libertad de elección de la lengua vehicular de los padres.

El proyecto plurilingüe de la Comunidad Valenciana pasa por extender en próximos meses la financiación pública de la educación hasta los alumnos de 2 años. Aunque esta etapa formativa no es obligatoria, sí estará subvencionada, en un nuevo intento de la Generalitat por imponer el valenciano como lengua vehicular única. De esta forma, todos aquellos padres que no puedan permitirse otras alternativas para la escolarización de sus hijos verán limitado su acceso a la gratuidad de la enseñanza a un modelo que elimina el español de las aulas.

El modelo continúa la dinámica del Decreto de plurilingüismo-parcialmente suspendido por el TSJ de la Comunidad Valenciana por discriminar al castellano – y que vincula la enseñanza en valenciano a un mayor nivel de inglés.

Sin embargo la Consejería de Educación de Marzá -amparada en la legislación alternativa aprobada por el tándem Oltra Puig desde la Generalitat- busca opciones para eludir la suspensión en los cursos iniciales. La consecuencia es que la mayoría de los centros públicos se han adherido a la fórmula que les permitirá impartir la práctica totalidad de las asignaturas en la lengua autonómica.

MANIFIESTO
En apoyo a los estudiantes de Societat Civil Catalana de la UAB
Este es el manifiesto que un grupo de profesores, catedráticos e intelectuales ha publicado en apoyo a los estudiantes constitucionalistas que tuvieron que acudir a los tribunales para ver garantizados sus derechos
E. E. El Espanol 27 Julio 2018

Tras conocerse la sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Barcelona que declara que la resolución de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) que expulsa de su directorio de colectivos a los estudiantes de Societat Civil Catalana (SCC) vulnera sus derechos fundamentales de no discriminación por razón de opinión, de libertad ideológica, de libertad de expresión y el derecho a la educación, los abajo firmantes expresamos:

1.- Nuestra solidaridad y respeto hacia estos alumnos constitucionalistas que no se han plegado ante la espiral de silencio que planea sobre los campus universitarios de Cataluña.

2.- Nuestra incredulidad por el hecho de que el Equipo de Gobierno de la UAB no haya emitido ningún comunicado de condena ante los insultos y vejaciones que han padecido de manera constante por parte de colectivos separatistas radicales y de grupos que se autodenominan antifascistas, que les han rodeado, destrozado sus carpas, quemado banderas y hasta recogido firmas para expulsarlos del campus donde cursan sus estudios. Todo ello por motivos exclusivamente ideológicos.

3.- Nuestro total acuerdo con las reivindicaciones de neutralidad institucional que reclaman a los órganos de gobierno de la UAB, al entender que ninguno de sus miembros ha sido elegido por su perfil político sino para gestionar una administración educativa, respetando la diversidad ideológica existente en su seno.

4.- Nuestra honda preocupación por la persistente obsesión de presentar a las víctimas como provocadores, acusándoles de judicializar conflictos por acudir a los Tribunales a pedir amparo jurisdiccional, como si defenderse fuera el problema y agredir al que piensa diferente el comportamiento correcto.

5.- Nuestra perplejidad, en definitiva, por la actitud del Equipo de Gobierno de la UAB que se negó a inscribir a Joves SCC-UAB en el directorio de colectivos alegando que sus críticas, más que fundadas, dañan la imagen de la Universidad, cuando quien realmente la deteriora son los encapuchados que, con total impunidad, destrozan el mobiliario del Campus, golpean cristaleras con palos o embadurnan las paredes con pintadas absolutamente sectarias.

Ante esta inaudita e intolerable situación, solicitamos:
1.- Que el Equipo de Gobierno de la UAB, con la Rectora al frente, reconozca su error, rectifique su postura, ampare y defienda a los estudiantes constitucionalistas que sistemáticamente son agredidos e insultados cuando hacen acto de presencia en el espacio público, para que puedan desarrollar sus actividades y manifestarse con total libertad en el Campus de Bellaterra.

2.- Que el Equipo de Gobierno de la UAB, con la Rectora al frente, respete la libertad ideológica de todos los miembros de la comunidad universitaria y fomente un debate serio y sosegado de ideas, en aras de la convivencia, evitando el alineamiento sistemático de la institución con posiciones políticas de sesgo pro nacionalista.

Rafael Arenas (catedrático de Derecho Internacional Privado, Universidad Autónoma de Barcelona), Isabel Fernández Alonso (profesora titular de Comunicación), Universidad Autónoma de Barcelona), Fernando Savater (catedrático de Filosofía jubilado), Andrés Trapiello (escritor), Alfonso Valero (solicitor -Inglaterra y Gales- y abogado -España-), Francisco Sosa Wagner (catedrático de Derecho Administrativo, Universidad de León), Araceli Mangas Martín (académica de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Universidad Complutense de Madrid), Fernando Vadillo (profesor titular de Matemática Aplicada, Universidad del País Vasco), Jose A. Olmeda (catedrático de Ciencia Política, Universidad Nacional de Educación a Distancia), José María Rosales (catedrático de Filosofía Moral y Política, Universidad de Málaga), Jorge Calero (catedrático de Economía Aplicada, Universidad de Barcelona), Miquel Escudero (profesor titular de Matemática Aplicada, Universidad Politécnica de Cataluña), Rafael Dobado González (catedrático de Historia Económica, Universidad Complutense de Madrid, correspondiente de la Real Academia de la Historia), Carlos Martínez Gorriarán (profesor titular de Estética y Teoría de las Artes, Universidad del País Vasco), Montserrat Ginés Gibert (profesora titular jubilada de Tecnología y Cultura, Universidad Politécnica de Cataluña), Javier Roldán Barbero (catedrático de Derecho Internacional Público, Universidad de Granada), Camilo José Cela Conde (profesor emérito,Universidad de las Islas Baleares), Juan Antonio García Amado (catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad de León), Luis Perdices de Blas (catedrático de Historia del Pensamiento Económico, Universidad Complutense de Madrid), Leonor Zozaya-Montes (profesora ayudante doctora, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), María Dolores Peláez Benítez (profesora de Español, Simmons University), Nuria Plaza Carrero (profesora de Filología Hispánica, Programas Universitarios Estadounidenses de Study Abroad), Montserrat Baras (profesora titular jubilada de Ciencia Política, Universidad Autónoma de Barcelona), Joan Amenós Álamo (profesor titular de Derecho Administrativo, Universidad Autónoma de Barcelona), Francisco J. Bastida (catedrático de Derecho Constitucional, Universidad de Oviedo), José J. Jiménez Sánchez (profesor titular de Filosofía del Derecho, Universidad de Granada), Mauricio Suárez (catedrático de Lógica, Universidad Complutense de Madrid y Research Associate, London School of Economics), Gorka Maneiro (portavoz de la Plataforma Ahora), Félix Ovejero (profesor titular de Filosofía Política, Universidad de Barcelona), Eduardo Vírgala Foruria (catedrático de Derecho Constitucional, Universidad del País Vasco), Miguel Caínzos (profesor titular de Sociología, Universidad de Santiago de Compostela), Ángel J. Sánchez Navarro (catedrático de Derecho Constitucional, Universidad Complutense de Madrid), César Nombela Arrieta (profesor asistente, Universidad de Zurich), Roberto Muñoz Bolaños (profesor del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, Universidad Nacional de Edudación a Distancia), Eduardo Butragueño Cerviño (profesor titular jubilado de Historia de la Filosofía, Universidad de Barcelona), Ramón Sánchez Tabarés (catedrático jubilado de Economía Aplicada, Universidad de Barcelona), Antonio Hermosa Andújar (profesor titular de Filosofía, Universidad de Sevilla), Manuel Jesús Chacón Cadenas (catedrático de Derecho Procesal, Universidad Autónoma de Barcelona), Joaquín González Ibáñez (profesor de Derecho Internacional Público, Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid, co-director Berg Institute), Carlos R. Fernández Liesa (catedrático de Derecho Internacional Público, Universidad Carlos III de Madrid), Lourdes Ruano Espina (catedrática de Derecho Eclesiástico del Estado, Universidad de Salamanca), Ángel A. Caminero Gómez (profesor titular de Psicobiología, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Fernando Jiménez Sánchez (profesor titular de Ciencia Política, Universidad de Murcia), Francisco Castilla Urbano (profesor titular de Filosofía, Universidad de Alcalá), Santiago Álvarez García (doctor en Filosofía, Universidad de Sevilla), Laura Sancho Rocher (catedrática de Historia Antigua, Universidad de Zaragoza), María José Villaverde (catedrática de Ciencia Política, Universidad Complutense de Madrid), Luis Miguez Macho (catedrático de Derecho Administrativo, Universidad de Santiago de Compostela), Manuel Fernández Salmerón (profesor titular de Derecho Administrativo, Universidad de Murcia), Germán Sáez Moreno (profesor titular de Matemática Aplicada, Universidad Politécnica de Cataluña), Evaristo Martínez-Radío Garrido (Marie Curie, Universidad de Warwick), José Torné-Dombidau y Jiménez (profesor titular de Derecho Administrativo, Universidad de Granada, presidente del Foro para la Concordia Civil), Antonio Peña Freire (profesor titular de Filosofía del Derecho, Universidad de Granada), Mercedes Fuertes López (catedrática de Derecho Administrativo, Universidad de León), Antonio Guillamón (profesor emérito de Psicobiología, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Alfonso Ruiz Miguel (catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad Autónoma de Madrid), Celestino García Arias (profesor contratado doctor de Ciencia Política, Universidad de Santiago de Compostela), Joan García Haro (catedrático de Ingeniería Telemática, Universidad Politécnica de Cartagena), Pablo de Lora (profesor titular de Filosofía del Derecho, Universidad Autónoma de Madrid), Roberto L. Blanco Valdés (catedrático de Derecho Constitucional, Universidad de Santiago de Compostela), Josep Maria Oller (catedrático de Estadística, Universidad de Barcelona), Carmen González Enríquez (catedrática de Ciencia Política, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Pedro Tent Alonso (profesor asociado de Derecho Internacional Privado, Universidad de Valencia), Florentino Portero (director del Instituto de Política Internacional, Universidad Francisco de Vitoria), Agustín Franco de Castro (profesor asociado de Medicina, Universidad de Barcelona), Rafael Hernández Marín (catedrático de Filosofía del Derecho, Universidad de Murcia), Juan Lloria (licenciado en Ciencias Biológicas, funcinario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Pilar Gutiérrez Santiago (catedrática de Derecho Civil, Universidad de León), Miriam Moreno Aguirre (escritora y periodista), Ramiro Cibrián (ex lector de curso, Universidad de Yale), María Acracia Núñez Martínez (profesora contratada doctora de Derecho Constitucional, Universidad Nacional de Educación a Distancia), Juan José Rubio Guerrero (catedrático de Hacienda Pública, Universidad de Castilla-La Mancha), Julio Carabaña (catedrático emérito de Sociología de la Educación, Universidad Complutense de Madrid), Chantal Moll de Alba (profesora de Derecho Civil, Universidad de Barcelona), María Fraile Ortiz (profesora de Derecho Constitucional, Universidad Carlos III de Madrid), Juan José R. Calaza (socialista ciudadano), Marta Diez Castellnou (investigadora, Universidad de St. Andrews), Miguel Ángel Quintana Paz (pofesor titular de Filosofía Moral y Política, Universidad Europea Miguel de Cervantes), Roberto Villa García (profesor titular de Historia Política, Universidad Rey Juan Carlos), Germán M. Teruel Lozano (profesor ayudante doctor de Derecho Constitucional, Universidad de Murcia), Maria Zozoya-Montes (becaria postdoctoral de la FCT. CIDHEUS, Universidade de Évora), José Joaquín Fernández Alles (profesor titular de Derecho Constitucional, Universidad de Cádiz), Gerardo López Sastre (catedrático de Filosofía, Universidad de Castilla-La Mancha), Carlos Ruiz Miguel (catedrático de Derecho Constitucional, Universidad de Santiago de Compostela), Antonio Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz (catedrático de Derecho Administrativo, Universidad Politécnica de Madrid), Adolf Comerón (catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones, Universidad Politécnica de Cataluña), Francisco Llera Ramo (catedrático de Ciencia Política, Universidad del País Vasco), Luciano Espinosa (profesor titular de Filosofía, Universidad de Salamanca), Helena Torroja Mateu (profesora agregada de Derecho Internacional Público, Universidad de Barcelona), Mercedes Vaquero (profesora de Español, Brown University), Mikel Iriondo Aranguren (profesor titular de Estética y Teoría de las Artes, Universidad del País Vasco), José Montalbán Castilla (doctorando en Paris School of Economics), David Jiménez Torres (profesor asociado de Comunicación, Universidad Camilo José Cela), Álvaro Choi de Mendizábal (profesor agregado de Economía Aplicada (Universidad de Barcelona), Ignacio Fernández Sarasola (profesor titular de Derecho Constitucional, Universidad de Oviedo), Javier de Lucas (catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política, Universidad de Valencia), Pablo Barrios Almazor (embajador de España, crítico y ensayista), Carlos Silva (catedrático de Inglés, Instituto Bisbe Berenguer de Hospitalet de Llobregat), Dolores Agenjo (filóloga), Antonio Jimeno (presidente del Sindicato Acción para la Mejora de la Enseñanza Secundaria de Cataluña), Pedro Miguel González Urbaneja (catedrático jubilado de Matemáticas, Instituto de Enseñanza Secundaria), Pepe Moltó (músico y constructor de instrumentos de música), Ana Losada (presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña), José Domingo (presidente de Impulso Ciudadano).

EL ROMPECABEZAS CATALÁN
Profesores en apoyo de los alumnos no nacionalistas de la Autónoma: "Quienes dañan la imagen son los encapuchados"
F. M. El Espanol 27 Julio 2018

Un grupo de profesores, catedráticos e intelectuales ha publicado un manifiesto de apoyo a los estudiantes constitucionalistas de Societat Civil de la Universidad Autónoma de Barcelona que tuvieron que acudir a los tribunales para ver garantizados sus derechos. Un juzgado de Barcelona acaba de darles la razón: al expulsarles del directorio universitario, el centro vulneró sus derechos fundamentales de no discriminación por razón de opinión y de libertad ideológica.

El manifiesto, que reúne más de 80 firmas, entre las que figuran las de Fernando Savater, Camilo José Cela Conde, Andrés Trapiello, Araceli Mangas, Francisco Sosa Wagner, Félix Ovejero, Rafael Arenas, Isabel Fernández Alonso o David Jiménez Torres aplaude el coraje de unos alumnos "que no se han plegado ante la espiral de silencio que planea sobre los campus universitarios de Cataluña".

Pero el escrito denuncia, sobre todo, la actitud del equipo de gobierno de la Autónoma, que se desentendió de estos alumnos y nunca condenó "los insultos y vejaciones que han padecido de manera constante por parte de colectivos separatistas radicales". En concreto, los estudiantes de Societat Civil han visto cómo les han destrozado sus carpas, les han agredido verbalmente e incluso se han recogido firmas para expulsarlos del campus, y todo, por motivos ideológicos.

Ataque a los jóvenes de Sociedad Civil Catalana.
Los firmantes del manifiesto también muestran su "honda preocupación" por la estrategia recurrente de presentar a las víctimas como provocadores, "acusándoles de judicializar conflictos por acudir a los Tribunales a pedir amparo jurisdiccional, como si defenderse fuera el problema y agredir al que piensa diferente el comportamiento correcto".

El texto, firmado por varios profesores de la Autónoma de Barcelona, pone de manifiesto el malestar que sienten por la pasividad e incluso complicidad que con los colectivos independentistas ha tenido el equipo dirigente del centro. En concreto, la Universidad se negó a inscribir a Joves de Societat Civil Catalana-UAB en el directorio alegando que sus críticas dañan la imagen de la Universidad, "cuando quien realmente la deteriora son los encapuchados que, con total impunidad, destrozan el mobiliario del Campus, golpean cristaleras con palos o embadurnan las paredes con pintadas absolutamente sectarias".

El manifiesto concluye haciendo dos peticiones al equipo de gobierno de la Autónoma y su rectora: que reconozcan su error y amparen a los estudiantes constitucionalistas para que puedan desarrollar sus actividades y manifestarse con total libertad en el Campus de Bellaterra; y que respeten la libertad ideológica de todos los miembros de la comunidad universitaria, "evitando el alineamiento sistemático de la institución con posiciones políticas de sesgo pro nacionalista" y fomentando un debate sosegado de ideas "en aras de la convivencia".

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