AGLI Recortes de Prensa   Jueves 9 Agosto 2018

La picadora
DAVID GISTAU El Mundo  9 Agosto 2018

Tres factores. La desintegración durante la crisis de las élites españolas, sustituidas por iracundos tribunos de la plebe de la política y la televisión ante los cuales todos arrugan por miedo al escrache. La comprensible atmósfera general de purga y saneamiento posterior al afloramiento de la corrupción, a través de la cual, hay que decirlo, las débiles élites españolas se liquidaron a sí mismas como siempre ha ocurrido, en épocas terminales, cuando el servicio al Estado -esto, hoy, sólo se lo cree el Rey- pierde fulgor doctrinal y proliferan los pícaros, los oportunistas, los parásitos. Y la concesión a La Gente de una patente de infalibilidad, de empoderamiento, que legitimó hasta el rencor social y trasladó a la calle todo cuanto antes dependía de la ley y de los magistrados a la romana. El resultado es la actual Picadora de Carne española, emulación tardía del Comité de Salud Pública igualmente embriagada por su capacidad de destrucción y por la importancia que se descubren a sí mismos auténticos mindundis que, adecuadamente furiosos y cargados de determinación ideológica, en la montonera de los juicios populares surgen como nuevos Père Duchesne o como aquel Gálvez que se vengó en las checas del hambre que le hicieron pasar durante la bohemia.

A través del 15-M, de la abdicación de JC1 y de la desaparición reciente del último liderazgo sexagenario, España hizo un esfuerzo de ruptura generacional, estimulado por la lucha contra la corrupción, cuyo inconveniente fue la gran oportunidad vislumbrada en el colapso del 78 por golpistas, charlatanes y revolucionarios. Este peligro no lo ha mitigado, sino que lo ha potenciado la moción de censura de Sánchez, de quien aún no sabemos si es un convencido auténtico de la Nueva Transición o un oportunista acosado por sus acreedores que en una época distinta habría sido un presidente institucional y estable.

El esfuerzo por terminar con la corrupción ha ido transformándose en el mero pretexto para que unos cuantos fiscales populares caracterizados ideológicamente y provistos de plataformas expansivas en la televisión azucen a conveniencia los odios sociales y decidan quién debe y quién no ser subido a la carreta de la guillotina. Esto es posible porque vivimos en la apoteosis del pequeño odiador venido a más y porque no hay contrapeso alguno, dado que los políticos o utilizan a conveniencia esta picadora o viven con el pavor impreso en el rostro a descubrir una mañana que los han introducido en ella.

Desaborido compás de espera
Agapito Maestre  Libertad Digital  9 Agosto 2018

Nadie deja de esperar que algo gordo pasará. Es como si estuviéramos en un trémulo compas de espera. Sí, parece que solo se "gobierna", sea cual sea el rango de la administración, nada más que en beneficio de los profesionales de los partidos políticos. El Jefe del Gobierno dice cosas raras, embustes y paparruchadas acerca de que ha comenzado una nueva época. Su arrogancia chulesca empieza a molestar hasta a los de su propio partido, por cierto, uno de ellos, Emiliano García Page, que está en la poltrona desde que llevaba pantalones cortos, le ha hecho una crítica aguda al reconocer que este tinglado del PSOE con los separatistas y populistas tiene poco recorrido, y habrá que convocar cuanto antes elecciones generales. La España política vive en una extraña atmósfera. Todo es como parece. La puñetera mentira es la única verdad de un régimen político en almoneda. "Compás de espera", "a verlas venir" o, simplemente, "aguanta la canícula" son los títulos de esta representación política que ya sabemos sus dos posibles finales: más de lo mismo, una España tan asimétrica como autonomista, o "repúblicas ibéricas", es decir, cantonalismo a la carta como en la Iberia de antes de la llegada de los romanos, o sea prehistoria.

Y mientras tanto, mientras llega ese final, todos conspiran contra todos, incluso en la mismas bandas hay fracciones irreconciliables o ¿acaso el rollo del master de Casado no está montado por el fuego amigo?… No se gobierna, la oposición es blandita, los terroristas salen de la cárcel sin cumplir las condenas, los separatistas se forran con el dinero de todos los españoles. Y todos los actores políticos parecen estar de acuerdo en que es menester aguantar un poco más… La casta trinca y el resto mira. La mayoría de los jornaleros de retratar la cosa pública, o sea, los periodistas y gentes del gremio, hacen como que critican y simulan que la política española no es peor que la de nuestros vecinos. ¡Falsificadores de la misma falsedad!

Perdonen, lectores de mis entretelas, que no siga por aquí y pase rápidamente de este tedioso período político de una normalidad rara, de palabras ridículas y exageradas que disimulan la falta de coraje cívico de nuestros políticos y casta periodística. Ese fárrago de convencionalismos resobados por las sucias manos de quienes se dedican a administrar y a retratar lo público son las últimas expresiones de un final de régimen político.

Pero antes de irnos unos días de "veraneo", es un decir, porque en España pocos pueden darse el lujo de estar más de una semana fuera del curro, aprovecho para recordar que los españoles son más pobres y más incultos que hace una década. Están más tiesos que la mojama. ¿No se lo creen? Peor para ustedes, creo que viven tan engañados como aquellos que dicen: "las vacaciones son para leer". Ilusos. Sí, la mayoría del personal utiliza los tiempos de ocio para leer, o sea, asocia la lectura a más quietud, descanso y relajo… Imagino que quien lee para "serenarse" acaba fácilmente dormido. ¡Mejor, por supuesto, esto que nada! Pero no me creo que se lea más en verano que en invierno. Cuestiono el precepto de que la lectura es la principal forma de descanso. Nunca he comprendido ese canon, porque yo, como millones de seres normales, leemos como respiramos. No hace falta extenderse en dar explicaciones sobre qué sucede si uno no respira… Pues eso, si leer es como respirar, entonces hay millones de "muertos de lectura" que creen resucitar en agosto porque leerán un librito. Eso no es resurrección sino supervivencia. ¡Progreso maldito de la cultura!

Irresponsable ella, irresponsable él
OKDIARIO 9 Agosto 2018

Pedro Sánchez ha activado las puertas giratorias que prometió eliminar. De su cambio de postura se ha beneficiado nada menos que su mujer. Irresponsable ella, que acepta un cargo a medida que pone en entredicho su valía profesional por el evidente enchufazo en el Instituto de Empresa (IE). Irresponsable él, que compromete la credibilidad de su posición como presidente del Gobierno. Parece mentira que el jefe del Ejecutivo sea tan inconsciente de permitir que su pareja dirija una fundación que recibirá fondos públicos. Ética en la vida pública, lo llamaban los padres atenienses de la democracia. Puro sentido común, por ser más prosaicos. En cualquier caso, la ejemplaridad brilla por su ausencia en La Moncloa.

¿Qué ocurría si esto lo hiciera Pablo Casado? Pues que la injusta cacería que está sufriendo el presidente del Partido Popular por su máster en la Universidad Rey Juan Carlos quedaría en mera anécdota comparado con lo que tendría que soportar. Begoña Gómez tiene todo el derecho del mundo a ser una mujer destacada en su profesión si así lo merece su dedicación y esfuerzo. Eso nadie lo pone en duda por mucho que los defensores de lo imposible —la doble vara de medir reina en España— tiren de excusa barata y acusen de “machismo” a las personas que se atreven a criticar su nombramiento como directora del Centro de Estudios Africanos (IE Africa Center). No obstante, una cosa es el mérito y la valía profesional y, otra muy distinta, consentir una designación así cuando eres la mujer del presidente del Gobierno.

Estamos hablando de un puesto dentro de una organización que recibe fondos públicos y privados y que, por ende, se presta desde el primer instante a las suspicacias sobre un posible conflicto de intereses. Ni Sánchez ni su mujer tenían ninguna necesidad de pasar por esto, pero la inconsciencia es mala aliada de la ambición. El nombramiento de Begoña Gómez es insostenible y crea un cisma institucional donde no lo había, justo lo contrario de lo que necesita España en estos momentos tan convulsos, cuando los problemas caen en cascada sobre el Ejecutivo de Sánchez. El tiro en el pie es tal que ni a su peor enemigo se le hubiera ocurrido una maniobra así. Ahora, sólo queda que rectifiquen lo antes posible. De lo contrario, su Presidencia sólo será el previo de su defunción política.

La Reina de África
El Instituto de Empresa descubre en la mujer de Sánchez una gran joya académica
Hermann Tertsch ABC 9 Agosto 2018

Ayer estalló la bomba del fichaje galáctico. No, no son los porteros Courtois y Kepa ni ninguna estrella del balompié. El fichaje más espectacular de este verano nos lo proporciona el Instituto de Empresa, la prestigiosa institución privada española. Como escuela de negocios en el más consumado ejemplo de lo que predica, un suculento negocio desde que se fundó en 1973. El IE compite con las mejores escuelas de negocios del mundo. Y acoge a estudiantes de todo el globo que quieran desarrollar sus estudios económicos o empresariales y tengan padres que se lo pueden permitir. Con profesorado acorde al prestigio. Ayer, el Instituto de Empresa, que dirige con gran acierto su fundador, Diego Alcázar, anunciaba que se incorpora a su equipo para dirigir un muy novedoso Centro de África, nada menos que Begoña Gómez. Preguntarán que quién es la célebre africanista. Si es una de esas académicas con gran obra publicada que se disputan las universidades por todo el mundo. Pues no. Begoña Gómez es esa señora rubia que bajaba ufana del Falcon de las Fuerzas Armadas para irse con su marido de parranda playera a un concierto de The Killers. Y su marido es quien desde hace tres meses y gracias a un siniestro pacto con todos los enemigos del Estado ocupa hoy la Jefatura del Gobierno.

La señora Gómez de Sánchez dirigirá el nuevo Centro África del IE cuyo objeto es «la promoción del emprendimiento, la innovación, el liderazgo ejecutivo y el desarrollo de proyectos de acción social en el continente africano». Farfolla y charlatanería, lo contrario del rigor en pensamiento y obra que predica el centro privado. Atención, privado el centro sí, pero con financiación pública para el solemnizado Centro África que dirigirá Begoña. Todo es justificación. Se entiende. Es difícil conferir dignidad al asunto. Porque además, su sueldo financiado con dinero público será «secreto por razones de confidencialidad». Todo lo secreto suele ser confidencial. Imaginen esto explicado así para los cónyuges de Rajoy, Aguirre o Casado.

Pero en España los actos son buenos o malos dependiendo de quien sean. Si no lo creen busquen la tesis doctoral del marido de la africanista. No debe tener mala conciencia el IE por contratar a la mujer del jefe de Gobierno con la intención de recibir, a cambio de un sueldo que jamás tendría esa señora en ningún sitio, un trato de favor del poder actual. Muchos compran preventivamente los favores. Y doña Bego tiene mimbres para ser Reina de África. Por un lado, su marido quiere africanizar España por la vía rápida de traerse a media población al convertir las fronteras españolas en un hazmerreír. Pero además, Begoña, «licenciada en Marketing por el ESIC, la universidad privada de los Padres Reparadores», es experta en captación de fondos para ONG’s muy implicadas en el tráfico de inmigrantes hacia Europa. Y todas tuteladas/financiadas por George Soros, el magnate especulador enemigo de los estados nacionales y de toda derecha nacional. Ese Soros con quien Sánchez tuvo un encuentro secreto nada más llegar a La Moncloa. Begoña trabajó con Oxfam Intermón, ONG conocida por su militancia de extrema izquierda y por haber sido repetidamente acusada de abusos sexuales, y también con Amnistía Internacional que ayer mismo culpaba a Europa de la muerte de los ilegales que se ahogan en el Mediterráneo. Cuando la culpa es de quienes, porque viven del tráfico, no disuaden e incitan a los africanos a echarse al mar. Así las cosas, todo cuadra. Salvo quizás para los alumnos. Y para quien piense en Urdangarín, en Mato y eso de los cohechos impropios y del papel del cónyuge. Menos mal que estos son de izquierdas y no pasa nada.

Puertas abiertas para todos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  9 Agosto 2018

LAS PUERTAS GIRATORIAS DE LOS FAVORECIDOS DE LA CASTA POLÍTICA SIGUEN A PLENO RENDIMIENTO.

No hace ni horas que hemos visto unas imágenes que no dudé en equiparar a las del papel cuché de la prensa rosa en la recepción oficial de los Reyes de España D. Felipe VI y Dª Letizia al matrimonio presidencial, Pedro Sánchez Nieto y esposa (Begoña Gómez Fernández) en el palacio mallorquín de Marivent en lo que fue el primer despacho veraniego tradicional entre Su Majestad como Jefe del Estado y el Presidente del Gobierno de España, al que siguió una comida ofrecida por los Reyes a sus ilustres invitados recuperando “tradiciones” que habían sido suspendidas durante las legislaturas de Mariano Rajoy. Y no deja de sorprender lo rápido que este socialista de intensas convicciones republicanas, se ha acomodado a su nueva vida de lujo y estar dispuesto a disfrutar de las situaciones protocolarias y mostrar a su pareja el nuevo nivel de vida que les espera mientras él goce del cargo.

Pero siendo eso relevante para desenmascarar la demagogia y el populismo de estos profetas de la igualdad de derechos, del traje de pana y del “camarada” o “compañero, compañera”, la otra noticia que define a esta singular pareja, como la que no hace ni meses ha definido a la otra primera pareja podemita aburguesada y descubierta en su nuevo “proyecto de vida en común”, ha sido sin duda lo que la prensa llama “el fichaje” por parte del Instituto de Empresa de la mujer del flamante nuevo Presidente del Gobierno de España para ocupar la dirección del nuevo centro IE Africa Center, creado “para impulsar la innovación, el liderazgo, el emprendimiento y los proyectos de acción social en el continente africano”. Y es que nadie duda de la valía profesional de la esposa del Presidente, ni tampoco de que haya decidido volver al “trabajo”, aunque no sea en la empresa privada, tras su breve paso por la excedencia y representar el papel de “segunda dama” (ya que la primera es sin duda la de la Reina de España, Dª Letizia).

El caso es que el Instituto de Empresa intenta justificar este paso tan sorprendente y claro exponente de lo que se conoce en el mundo de la casta política como “puertas giratorias”, y solo se limita a indicar la “idoneidad” de Begoña Gómez Fernández para dirigir este nuevo Centro debido a su experiencia de 20 años en consultoría y docencia y haber sido directora del Instituto Imark. Su currículo profesional parte de que obtuvo la licenciatura en Marketing por el ESIC, la universidad privada de los Padres Reparadores y posee un Máster en Administración y Dirección de Empresas. Parece que es especialista en el llamado 'fundraising', o lo que es lo mismo, en captación de fondos para ONG's. Su experiencia laboral así parece confirmarlo al haber trabajado como asesora para organismos como Oxfam Intermón, Amnistía Internacional o Anesvad, aunque sin olvidar el aspecto menos solidario y más capitalista al hacerlo para otras como Deutsche Bank, Old El Paso u Ono. Lo que se dice una trayectoria de amplios horizontes.

Pero lo que sí que se puede poner en duda es que sea precisamente en este momento preiso cuando ese Instituto se plantee este nuevo centro, que tratándose de África no parece nada original ni espontáneo, aunque se puede decir aquello de "más vale tarde que nunca" o "¿cómo no se nos había ocurrido antes?". Y no solo eso, sino que se piense en esta persona concreta y no otra aspirante como la más idónea para hacerse a cargo de la dirección. Y todo ello bajo la premisa de que no se debe pensar en la existencia de ninguna relación causa efecto y solo una simple coincidencia de oportunidades y felices casualidades. Y es que no sería descabellado pensar que el hábito hace al monje, o en este caso a la monja y que ser Pedro Sánchez Presidente del Gobierno de España y Secretario General del PSOE, solo es una mera casualidad temporal y no ha influido en esta sorprendente y rápida selección, cuyo trabajo en el nuevo Centro “ad hoc” comienza a primeros de septiembre. Es decir, a la vuelta de las recién comenzadas vacaciones oficiales en el Coto de Doñana, residencia veraniega habitual de los que han desempeñado el cargo de Presidente del Gobierno, como Felipe González. Un lugar idóneo para escabullirse del “mundanal ruido” y de los medios de comunicación y poder optar por otros destinos discretos sin el temor a ser descubiertos en la "escapada". Algo muy parecido a la residencia oficial veraniega en Palma de Mallorca en el palacio de Marivent de los Reyes de España.

Pedro Sánchez, hasta ahora, ha demostrado sentirse muy cómodo en su nuevo papel y le ha tomado tanto aprecio que no está dispuesto a dejarlo. Pero está claro que entre los ciudadanos no parece cuajar el nuevo estilo pseudo “americano” que las imágenes en mangas de camisa y con gafas de sol despachando en el avión Falcon nos han mostrado, o las de ahora en ese posado en Marivent, que nada tiene que envidiar a los de la Casa Blanca en Washington. La noticia del nuevo “trabajo” de su mujer, solo desnuda la demagogia y el populismo de unos dirigentes cuyo discurso, coincidente con el de Pablo Iglesias (el de podemos, no el histórico socialista), dista mucho de predicar lo que luego ellos practican de forma tan entusiasta. Y como no podía ser menos, está el tema de las famosas puertas, no ya giratorias, sino abiertas de par en par, como se las encontraba siempre el Duque de Palma, un tal Iñaki Urdangarin, consorte de una Infanta de España hija y hermana de Reyes.

Me parece muy bien que la mujer de Pedro Sánchez haya decidido volver a ocupar su tiempo y no desempeñar solo el papel de mujer del Presidente, aprovechando su formación profesional y de paso contribuir a la economía familiar. Al fin y al cabo, es lo que el feminismo militante abandera en defensa de la libertad e independencia de la mujer. Lo que no me parece de recibo es que haya sido de esta forma tan digamos poco disimulada, aunque bastante usual, en la que se pretende que comulguemos con ruedas de molino. Y la verdad es que cada uno es rehén de sus palabras y de sus discursos. Y el discurso del PSOE ha sido precisamente criticar este tipo de actuaciones cuando las hacía su oponente político, el PP. Pero ahora, como antes ya pasó, lo que se evidencia es la hipocresía y la coincidencia total en las prácticas nada éticas de transformarse en “agencias de colocación” para los suyos. Y claro, la familia, lo primero.

Estoy y me atrevo a decir, que estamos todos los españoles hartos de la hipocresía de este discurso de regeneración política que nunca llega y que lo que hace es fortalecer situaciones elitistas de casta, de nuevos ricos, de aprovechados oportunistas demagogos que se burlan de la credulidad de quienes dan credibilidad a sus palabras y mensajes. El África Center es una estupenda idea sobre todo a la vista del mensaje de puertas abiertas y papeles para todos que Pedro Sánchez ha lanzado de forma irresponsable a los desesperados habitantes de los países de ese continente. Espero que el nuevo trabajo de su mujer en el nuevo centro del Instituto de Empresa sea todo un éxito, sobre todo en su especialidad de la recaudación de fondos para conseguir los fines perseguidos de “impulsar la innovación, el liderazgo, el emprendimiento y los proyectos de acción social en el continente africano”. ¡Quien sabe! igual descubren allí a un "Pedro Sánchez" senegalés que convenza a sus conciudadanos de que quedarse es la mejor opción en vez de emigrar a la rica Europa.

Pero aquí vuelvo a citar aquello que se exige a la mujer del César, aunque en este caso no llega a lo del Imperio de Roma, sino simplemente un papel provisional de mujer del presidente del Gobierno de España. Un cargo con fecha de caducidad, que igual no coincide con la que su esposo desea completar y pasarse si puede como los yogures antes de que las elecciones generales le devuelvan a la realidad.

¡Que pasen si pueden un buen día! Y vayan pidiendo su turno de visita a esas dependencias del Estado de Doñana donde disfrutan de sus vacaciones estos socialistas o mejor decir “sociolistos”. El que no corre, vuela y eso ha debido pensar Pedro Sánchez. Ha aprendido a volar muy alto, sobre todo en Falcon.

Fiesta de amigos
LUIS MIGUEL FUENTES El Mundo 9 Agosto 2018

Tomaba posesión Luis García Montero, poeta de su sabañón de ser poeta, poeta con metralla de ser poeta, y aquello parecía un cumpleaños de Serrat. Sabina y Miguel Ríos, quizá con sombrerito y chalequillo, como conejitos de musical, como jubilados de velada, como vendedores de jarabe, su jarabe, su flema y su pulmón izquierdo como un pez boqueando. Ellos y algún Bardem, gárgolas de platea de la rojez. Una fiesta de amigos, como las de sus poetas colocados o sus libros vendidos entre ellos, como sus conspiraciones de premiecillo, como sus noches de terraza, largas como dos dedos de whisky. Tomaba posesión García Montero, pero no como director del Cervantes, sino como de una mesa para doce. Lo público como destapar la mosquitera de tu cama y terminar allí la copa y el poema y la canción, los doce, como apóstoles fumados.

Es buen ejemplo García Montero entre los muchos mandados de Sánchez, porque no sólo se trata de colocar a fieles. Sánchez quiere ocupar no sólo lo público, sino, como enseñó Felipe González, toda la sociedad: que desde el banquero al presidente del bloque necesiten el sello luisino de la rosa del partido. Sánchez quiere a García Montero no tanto porque vaya pegado a su ideología como las legañas de sexo y desgana a su pluma, sino porque él va siempre como con el Trivial de sus amigos para jugar y repartir, y sabe llamar a la fiesta como sacando una gran ponchera.

Sánchez se nos ha ido revelando poco a poco como un Maquiavelo con tatuajes de Popeye. Pero ya se acerca al hedonista megalómano. Antes volaba con Falcon, sólo para posar en una nube como Katy Perry o para ir de marchita presidencial, como si convirtiera conciertos en catedrales suyas. Ahora no necesita ni avión, se cree Superman. Con él, dice, ha comenzado "una nueva era política". Está perdiendo el pudor y un día querrá nombrar cónsul a su caballo. Lo hará cuando crea que ya no necesita bardos por los institutos, fontaneros por las agencias ni amigos fiesteros de lo público para ganar las elecciones, sino que basta su presencia para que el mar se aquiete y el sol busque su pecho y sienes romanos. Ya consiente, como gracioso homenaje, que le enchufen a la señora en trabajos de infanta. Yo creo que va a acabar zumbado. Antes incluso de perderse en Doñana, donde se aparecen pájaros de fuego, y de que una pared de La Moncloa se lo trague, como les ha pasado a todos.

La mujer del César
Cristina Losada  Libertad Digital  9 Agosto 2018

En nuestro país, los partidos de Gobierno tienen la costumbre de tomar las administraciones por un pastel que pueden repartir entre sus fieles.

Esta mañana los lectores de periódicos pudimos leer en el diario El Mundo un interesante artículo de Albert Rivera y Luis Garicano. En Ineptocracia y corrupción, los dos dirigentes de Ciudadanos escribían sobre lo que llamaban "un asalto sin precedentes por parte del presidente del Gobierno a las instituciones y empresas de todos para ponerlas al servicio de un partido político" y sus dañinas consecuencias. El texto se refería al relevo de altos cargos en instituciones y empresas públicas al que ha procedido el Ejecutivo de Pedro Sánchez y citaba algunos de los que han causado mayor sorpresa y malestar por lo difícil que resulta justificar la idoneidad de los recién nombrados, en su mayoría miembros destacados del Partido Socialista. Luego está, además, la cuestión de la cantidad. Porque la inmensa cantidad de cargos que cambian de manos -esto es, de partido- con los cambios de Gobiernos no sólo resulta difícil de justificar: es injustificable.

La única justificación que existe para este recambio masivo en los primeros y segundos niveles del entramado público es, en realidad, que todos lo hacen. Lo ha hecho el PSOE, porque antes lo hizo el PP y antes lo hizo el PP, porque lo había hecho el PSOE y así sucesivamente. El fenómeno no queda circunscrito al Gobierno central. En el ámbito autonómico nos encontramos con el doble de lo mismo, igual que en el ámbito local. Estas prácticas, por eso de que todos las hacen, pueden percibirse como normales. Pero "todos lo hacen" es un salvoconducto falso. La dimensión del relevo de cargos en España, y sus características netamente partidistas, no son "normales". Es decir, son normales en ciertos países, pero no lo son en muchos otros. Así lo señalamos algunos cuando empezó esta oleada de ceses y nombramientos. Así lo expone este informe de Politikon: a tenor de los datos de la OCDE, el relevo "de personal de mayor escalafón es desmesurado en España en comparación con los países de nuestro entorno". En nuestro país, los partidos de Gobierno tienen la costumbre de tomar las administraciones por un pastel que pueden repartir entre sus fieles.

El lector que empezó el día leyendo lo de Rivera y Garicano, recibía a las pocas horas la noticia de otro nombramiento. No se trataba de un alto cargo ni de otro presidente de una empresa pública, pero era significativo: concernía a Begoña Gómez, esposa del presidente Sánchez. La Fundación Instituto de Empresa la ha contratado para dirigir un Centro de Estudios Africanos de creación reciente. Pocas semanas antes se supo que dejaba su trabajo como directora de consultoría para evitar posibles conflictos de interés. Lógico era pensar entonces que la mujer del presidente del Gobierno iba a permanecer un tiempo fuera del mercado laboral a fin de no incurrir en conflictos de esa clase. Pero no ha sido así. Y su fichaje abre interrogantes. Los abre porque su especialidad es la captación de fondos para ONGs, algo que no será ajeno a conseguir fondos públicos. Los abre porque la Fundación de la que depende el Centro cuenta no sólo con fondos privados, sino también con apoyo de entidades públicas. Tiene entre sus "partner companies" a empresas como Red Eléctrica o Renfe.

En centros o empresas que se nutren o se pueden nutrir de dinero público ¿es apropiado que ocupen cargos directivos la esposa, el esposo o cualquier otro familiar directo del presidente del Gobierno? ¿Cómo garantizar que la presencia de ese familiar no servirá para atraer indebidamente fondos públicos? ¿Cómo asegurar que no habrá hacia ese centro o empresa un trato de favor a la hora de aflojar el bolsillo de las administraciones y empresas públicas? Mucho me temo que es difícil tener esa garantía y esa seguridad. De ahí que el fichaje de Begoña Sánchez resulte problemático y requiera de explicaciones por parte de la presidencia del Gobierno. Tiene que despejar unas dudas y sospechas, que en esta materia, y dada la experiencia, están justificadas.

En Francia, donde la pareja del Presidente de la República no tiene un estatus fijado, Macron fracasó en su intento de formalizarlo y dotarlo de un presupuesto propio -se opusieron cientos de miles de ciudadanos y, entre otros, el Partido Socialista- pero se decidió por la opción de una "carta de transparencia". El concepto clave es transparencia. El problema clave es que, en este caso, aquí nos falta. Como en tantos otros.

La asignación de Rajoy
Pablo Sebastián Republica  9 Agosto 2018

Mariano Rajoy se fue de la política dejando el diluvio tras de sí, dentro y fuera del PP. Aunque con la economía y el empleo los dejó mejor de cómo los encontró pero todo lo demás y empezando por la crisis catalana, que le estalló en las manos y la unidad de España, mucho peor.

Y no digamos el PP, hoy roto y con su líder Pablo Casado bajo sospecha mientras el Partido figura como segunda o tercera opción en todos los sondeos electorales.

Y todo ello embadurnado por la corrupción del PP, la que Rajoy tapó y que parece estar en el origen de su espantada durante la moción de censura de Pedro Sánchez, negándose Rajoy a dimitir para evitar seguir de presidente por temor a un posible vídeo de Luís Bárcenas que podría echarlo de mala manera del poder.

Rajoy se fue envuelto en una nube misteriosa, se reintegró en su despacho como registrador de la propiedad y ahora acaba de solicitar oficialmente la ‘asignación’ de ex presidente del Gobierno que le otorga sueldo, secretaría, despacho, coche y escolta, como ya lo tienen Felipe González y José Luís Rodriguez Zapatero. Y como lo tendrá Pedro Sánchez aunque no cumpla más de uno o dos años en La Moncloa.

Esas son las reglas del juego de la política española y ahí está don Mariano con dos sueldos del Estado y temeroso de que ahora, sin aforamiento, un juez lo llame a declarar por los papeles de Bárcenas y la doble contabilidad del PP, lo que sin duda sería un trago amargo para él.

Pero si acaba enredado en los tribunales que investigan la corrupción del PP esa situación le alcanzaría fuera de la presidencia del Gobierno y, en el peor de los casos sin tener que dimitir de mala manera y sin tener que salir de La Moncloa por la puerta de atrás.

Y fue por esto por lo que prefirió que Sánchez, aunque fuera en la compañía del combo del nacionalismo soberanista y de Podemos, se hiciera con todo el poder del Gobierno y del Estado.

Convencido además Rajoy de que Sánchez no lo echará a los pies de los caballos de la Justicia porque en este país existe una ley no escrita para proteger a los gobernantes y altos dignatarios (lo estamos viendo con el Rey Juan Carlos) que dejaron el poder.

Un hoy por tí mañana por mí con el que se pretende también salvaguardar las instituciones, máxime cuando la prioridad está, en este momento, en la defensa de la unidad de España en Cataluña y se consideraría un desastre el devaluar la imagen de La Corona y de la presidencia del Gobierno.

Por todo ello Rajoy confía en iniciar con tranquilidad su nueva etapa en la vida privada y ya veremos si también en el Consejo de Estado donde está Zapatero, o en algún organismo privado español o internacional.

Ada Colau: la alcaldesa más inútil de España
EDITORIAL  Libertad Digital  9 Agosto 2018

La activista de extrema izquierda Ada Colau saltó a la fama insultando a los bancos en una comparecencia parlamentaria, anticipando así el poco respeto que sus compañeros podemitas mostrarían después hacia las instituciones, pero ya llevaba tiempo trabajando a tiempo completo en la demagogia anti-desahucios. De modo que cuando la incapacidad de sus rivales para llegar a un acuerdo la colocó como alcaldesa de Barcelona en minoría todos dábamos por sentado que haría lo que pudiera para fomentar la okupación y reducir los derechos de los propietarios, así como fomentar y asumir como política oficial el odio al turista, una de las principales fuentes de ingresos de la ciudad.

Pese a ser políticas deleznables, propias de alguien a quien no se le conoce actividad productiva alguna más allá del activismo callejero, entraban dentro de lo que cabía esperarse. ¿Realmente a alguien le sorprendió que un personaje con el bagaje de Colau impusiera una moratoria a la concesión de licencias para nuevos hoteles? Tampoco da lugar al asombro o la decepción que tanto ella como su formación se haya puesto oficialmente de perfil para no estar ni con los golpistas ni con los demócratas, pero favoreciendo siempre a los primeros en todas sus declaraciones públicas y acciones. Todo esto entra dentro de la lógica y es consecuencia de la ideología con la que alcanzó el poder.

Pero una cosa es el fanatismo, y otra la incompetencia. Y aunque una parte no menor de la degradación que está sufriendo la Ciudad Condal estos últimos años sea debida a desvaríos propios de una ultra, en su mayor parte tienen otra raíz más profunda: ni ella ni nadie en su equipo de activistas, meonas y familiares puestos a dedo tiene la menor capacidad para gestionar una administración tan complicada como es la del segundo ayuntamiento de España. Sólo fijándonos en los últimos meses podemos encontrar pruebas más que sobradas de ello. No son capaces ni de elaborar un presupuesto, de ahí que hayan tenido que recortar este año más de 100 millones de euros los gastos previstos en construir y reformar escuelas, guarderías, bibliotecas, teatros, ambulatorios… Pero, sobre todo, han sido completamente incapaces de garantizar la seguridad de ciudadanos y visitantes.

Y es que la violencia parece haberse convertido en algo habitual en demasiados barrios de Barcelona. La alcaldesa fue reprobada por su inacción ante el florecimiento de los narcopisos sin que se hayan dignado a dar a su Guardia Urbana los medios para enfrentarse a los delincuentes que los ocupan, lo que ha derivado en peleas con arma blanca a plena luz del día. Colau y los suyos han convertido la ciudad entera en el paraíso de los manteros, dándoles carta blanca para apropiarse de calles y túneles de metro, hasta el punto en que dificultan el tránsito normal por la calle. Tanto es así que la brutal agresión a un turista norteamericano tuvo su origen en las protestas de una mujer porque no dejaban espacio siquiera para poder pasar un carrito de bebé. Mientras, los problemas de convivencia e incivismo se acumulan en barrios como la Barceloneta y Gracia.

El balance del experimento de poner a unos antisistema a gestionar el sistema nos ha dejado clara una cosa: de dónde no hay no se puede sacar. Su ideología es nefasta, sí, pero incluso dentro del cenagal de la extrema izquierda hay notables diferencias. La incompetencia de Colau, incluso dentro de una competición tan disputada, la hace destacar como la peor alcaldesa de España. No es poco mérito, pero no es quizá la medalla que buscaba.

Víctimas de primera y víctimas de segunda?
Enrique de Santiago okdiario  9 Agosto 2018

En estos días, ha sido excarcelado Santi Potros, un asesino irredento que ha cumplido su condena, gracias a los múltiples beneficios de la legislación penitenciaria y que, por tanto, por más que moleste, es un hombre libre que, pese a ello, causa daño a las víctimas que padecieron su barbarie, que no han sido resarcidas, que no han visto cómo se arrepiente o se resocializa con la pena, pero que deben, como no puede ser de otro modo, aceptar su liberación. Lo doloroso es que unas víctimas democráticas, inocentes, que nada han hecho y que han padecido a las hordas comunistas/socialistas de ETA, no reciben el amparo de la Ley, del Gobierno y de la sociedad, mientras sí contemplan cómo los Dirigentes Vascos se acercan y dan amparo a los cachorros del separatismo asesino. Cuando hablamos de Franco y criminalizamos a sus seguidores, me sorprende ver cómo ensalzamos a los que perdieron la guerra que ellos mismos provocaron, alentaron desearon y buscaron, que manipularon las elecciones, asesinaron al jefe de la oposición, robaron el oro español y no fueron más que los perdedores de una guerra.

Unos fueron crueles pero, los otros, no fueron santos, por más que nos empeñemos y, ahora, no hay franquistas y, de aquello, lo poco que queda es el PSOE y, curiosamente, el PNV. Mal puede hacer historia quien está implicado en ella, quien fue partícipe de la misma y, en lugar de cuidar de las víctimas del presente, de la democracia y de la libertad, se dedica a revisar un pasado triste, lúgubre y repleto de sombras de uno y otro lado. Cuando caminas por la calle y te cruzas con el Capitán Aliste, sin sus piernas; con Luis Heredero, sin su padre; con José Antonio Ortega, sin 532 días de vida y libertad, que su único pecado era ser militares, policías, funcionarios del Estado de una democracia consolidada que sufría de las ínfulas asesinas de unos socialistas de ETA que no aceptan la libertad, miras a uno y otro lado y sufres por la falta de seriedad, de memoria y de dignidad que demuestran nuestros políticos y de que no se tomen medidas para que quienes defendían a esas alimañas asesinas no puedan alcanzar el poder, no puedan manipular la verdad, no puedan disfrutar de la libertad, no puedan reescribir la historia con su mentira.

Sí, Potros cumplió su condena y aceptaremos, no sin arcadas, su libertad por imposición de la Ley, por aceptar el criterio moral de que la Ley no puede ser venganza, ni crueldad, frente a quien fue, y es, un asesino no reinsertado en la sociedad, por lo que hemos de reconocer que, cumplida la Ley, esta no ha obtenido su objetivo resocializador. De igual modo que aceptamos la Ley, solicitamos su cumplimiento y su aplicación ante el enaltecimiento del terrorismo que sigue vivo, que denigra a las víctimas y que propone legislaciones de apoyo al delincuente asesino, que se permiten retirando los recursos por interés político.

No podemos pedir dignidad y justicia para los asesinados en una guerra cruel y fratricida de hace más de 80 años cuando no se la damos a las víctimas de la acción terrorista en democracia, cuando permitimos a los asesinos alcanzar sus objetivos políticos o cuando no somos capaces de aplicar la Ley con la contundencia máxima. No quiero memorias históricas de pasados aún no superados por quienes son los únicos supervivientes de las mismas y que pretenden reescribirlas cuando tengo vecinos, amigos, inocentes del presente que no recordamos ni dignificamos.

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El próximo golpe de Estado en Cataluña

Juan Francisco Martín Seco Republica  9 Agosto 2018

Karl Marx escribe en su obra El 18 brumario de Luis Bonaparte: “Hegel sostiene en algún lugar que la historia se repite dos veces. Le faltó agregar: primero como tragedia y después como farsa”. Con esta frase Marx quería indicar cómo el golpe de Estado perpetrado en París el 2 de diciembre de 1851 por Luis Bonaparte (Napoleón III) era un remedo, una mala imitación del ejecutado por Napoleón Bonaparte el 18 de noviembre (18 brumario) de 1799. De vivir Marx en la actualidad, alguien le podría objetar que eso ocurriría en Francia, pero que en España la frase debería enunciarse al revés, los golpes de Estado acaecen primero como farsa, bufonada, fiasco o amago frustrado, y la segunda vez como tragedia.

Al golpe de Estado del 18 de julio de 1936, que inició una cruenta guerra de tres años, le precedió la Sanjurjada del 10 de agosto de 1932 que supuso el primer levantamiento del ejército frente a la República, y que claramente fracasó. El Gobierno de entonces no se tomó quizás demasiado en serio la intentona. A Sanjurjo se le conmutó la pena de muerte por cadena perpetua que, por supuesto, no cumplió; tan solo una pequeña temporada en el penal de El Dueso en un régimen de internamiento bastante benévolo, hasta que por último se exilió a Estoril. Cuentan que el llamado jefe de la Revolución mexicana, Plutarco Elías Calles, envió el siguiente mensaje a Azaña: “Si quieres evitar el derramamiento de sangre en todo el país y garantizar la supervivencia de la República, ejecuta a Sanjurjo”. Mensaje que hoy, en un país europeo y después de más de ochenta años, con una mentalidad, por lo tanto, totalmente distinta de la que regía entonces en México, nos puede parecer muy duro y descarnado, pero no por ello deja de ser significativo.

El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, aunque fallido finalmente, mantuvo en vilo a toda España durante una noche y humilló al Gobierno y a todos los diputados, auténticos representantes de la soberanía nacional. Le precedió en noviembre de 1978 la operación Galaxia, protagonizada por el mismo Tejero, quien ya había diseñado un año antes en Játiva un plan similar. Por supuesto, toda la operación fue una auténtica chapuza que terminó con el arresto de los golpistas. La reacción del Gobierno y del propio aparato judicial fue muy débil. Tejero e Inestrillas, cabezas del previsible levantamiento, fueron condenados a siete y seis meses respectivamente de arresto, sin que ninguno de ellos perdiese el grado de militar.

A finales del año pasado en Cataluña se ha producido un auténtico golpe de Estado, no militar, ciertamente, pero sí ejecutado por instituciones que contaban con mucho más poder y capacidad de coacción y amenaza que muchos generales. De haber triunfado, las consecuencias hubiesen sido similares o mayores que bastantes pronunciamientos militares. En principio, puede decirse que ha fracasado. El referéndum del 2 de octubre fue una patochada que ni siquiera validaron los llamados observadores internacionales convocados y pagados por la propia Generalitat; y la proclamación de la República, un espejismo que nadie reconoció y que carecía de todas las estructuras e instrumentos necesarios para funcionar.

No obstante, una vez más, haríamos mal en tomarnos a broma lo sucedido o infravalorarlo, porque, como hemos dicho, en España lo que comienza como farsa acaba presentándose como tragedia. Tras la moción de censura en la que a los golpistas se les otorgó legitimidad para cambiar el gobierno de la nación, se está desarrollando una nueva etapa bastante peligrosa, centrada en una negociación entre el nuevo Gobierno y los independentistas que puede tener consecuencias gravísimas. El equipo de Sánchez y algunas de sus prolongaciones mediáticas hablan de la agenda del presidente en Cataluña que, según ellos, pasa por un doble mensaje, reaccionar con cordialidad y sin inmutarse frente a los actos hostiles de los independentistas, y con toda dureza ante sus actos ilegales. Parece ser que tan solo consideran como acto ilegal la última declaración soberanista del Parlament que el Gobierno impugnó ante el Constitucional, aunque la dureza no se vio por ninguna parte porque el Gobierno ni siquiera pidió que el Tribunal requiriese a Torrent y a los demás miembros de la mesa. Y actos ilegales, aunque de menor trascendencia, están practicando los independentistas todos los días sin que el Ejecutivo reaccione en absoluto.

Yo pienso que Pedro Sánchez solo tiene una agenda, mantenerse en el gobierno a cualquier precio, y ahí se encuentra precisamente el peligro de las negociaciones entabladas, que se realizan desde la hipoteca. Los sanchistas vienen afirmando que dentro de la Constitución se puede negociar todo. Me temo que lo que realmente quieren decir es que dentro de la Constitución se puede ceder todo. Vayamos por partes. Lo primero es señalar que no se está negociando con Cataluña sino con los golpistas, que como mucho representan a la mitad de los catalanes. Y que hay otros muchos catalanes cuyas reivindicaciones son totalmente contrarias a las que colocan los independentistas encima de la mesa de negociación.

Lo segundo es que existe la sospecha, y sospecha fundada, de que Sánchez y sus adláteres poseen un concepto muy laxo de la Constitución, por ejemplo, cuando el presidente del Gobierno afirma que el problema de Cataluña solo se soluciona votando. ¿A qué votación se refiere? Porque votar, votar, los catalanes salen a una elección por año. Otra cosa es que se pretenda, por más que se disfrace de una o de otra manera, que aquello que deben decidir todos los españoles se consulte exclusivamente a los catalanes. En ese sentido, aunque no se explican demasiado, es mal síntoma que hablen de un nuevo Estatuto, retomando aquellas cuestiones que el tribunal de garantías declaró inconstitucionales, o las manifestaciones de Meritxel Batet acerca de que si el 70 u el 80% de las fuerzas catalanas se pusiesen de acuerdo, el contenido se podría someter a referéndum en Cataluña. En ambos casos se está aceptando (o al menos se induce a confusión) que la soberanía no radica en el pueblo español en su conjunto.

Pero aun cuando creamos que la agenda de cesión de Pedro Sánchez tiene de verdad un límite, el de la Constitución, el camino emprendido es sumamente peligroso porque hay muchísimas cosas en las que el Gobierno no puede ni debe ceder, aunque no se opongan a la Constitución. Por supuesto, en todas aquellas reivindicaciones que representarían un claro agravio frente a otras Comunidades Autónomas. No hay que olvidar que Cataluña es una de las regiones más ricas, y sería totalmente injusto que al final el golpismo tuviese premio.

Pero existe incluso una limitación mucho mayor, la de no propiciar un nuevo golpe que quizás no aparecería ya como farsa, sino como tragedia. El independentismo, tras el fracaso obtenido con la declaración unilateral de independencia, si bien no ha tenido más remedio que aceptar los hechos y adaptarse a la realidad, sus representantes continúan sin embargo enrocados en su objetivo y dispuestos a repetir la rebelión tan pronto se les presente la ocasión y cuenten con los medios precisos para, ahora sí, tener éxito. En realidad, no engañan a nadie y admiten abiertamente su propósito. Consideran este periodo como un paréntesis en el que rearmarse para volver a intentarlo si nadie se lo impide. Por eso resulta tan obsceno que Pedro Sánchez quiera engañarse o engañarnos. Toda nueva cesión al independentismo es allanarles el camino para un segundo golpe de Estado, al que no han renunciado en ningún momento.

El primer golpe de Estado vino precedido de casi treinta años de cesiones en los que los dos partidos nacionales mayoritarios compraban el apoyo en las Cortes de los nacionalistas a costa de prebendas. Habrá quien pensase que esta política de continuos favores aplacaría las reivindicaciones independentistas. Todo lo contrario, sirvió para que el nacionalismo fuese robusteciéndose socialmente poco a poco y haciéndose con todas las estructuras en Cataluña. Los medios de comunicación públicos o subvencionados y la educación han ido consolidando el discurso, adoctrinando a gran parte de la sociedad, incluso, cosa sorprendente, a muchos de los que provenían de otras partes de España y que renegaban de sus orígenes para abrazar el supremacismo, esperando ser aceptados aunque fuese en un puesto de segunda fila.

Es de suponer que tanto los gobiernos del PP como los del PSOE nunca pensaron que sus favores, y su pasividad hacia lo que ocurría en Cataluña, fuesen a terminar en un golpe de Estado. Pero la situación ahora es diferente. Los independentistas no lo ocultan. Permanecen en los mismos planteamientos que originaron la asonada el pasado año: autodeterminación y, si es necesario, por la fuerza. Continuar empeñados en contentarles con cesiones y nuevas competencias es pura demencia. Lejos de satisfacer sus aspiraciones, servirán únicamente como nueva plataforma en la que apoyarse para alcanzar su auténtico objetivo.

Pedro Sánchez, con la finalidad de perdurar en el gobierno, está insuflando aire al independentismo. El acercamiento de presos a Cataluña, cuando la política penitenciaria está transferida a la Generalitat; la dejación en el control de las cuentas de la Comunidad; la pasividad ante la refundación de las llamadas embajadas; el intento de dotar a Cataluña de más financiación, aunque haya tenido que disfrazarlo con la subida de la cifra de gasto público, y la prometida reestructuración de su deuda para que pueda financiarse en el mercado, son todos ellos escalones útiles para alcanzar el mismo punto, el segundo golpe de Estado al que en ningún momento el independentismo ha renunciado.

El mismo hecho de que el Gobierno de España no responda adecuadamente a las bravatas de los secesionistas y se humille una y otra vez ante sus imprecaciones es ya una cesión, porque se presta al equívoco y a que se fortalezcan frente a su clientela, al tiempo que la enfervorizan. Por el contrario, desanima por completo a la gran masa de catalanes que durante años han sufrido en silencio el despotismo de los independentistas y que se movilizaron por primera vez ante el golpe de Estado. La aceptación del funcionamiento de comisiones bilaterales sin que la Generalitat se haya incorporado a ninguno de los órganos multilaterales induce a la confusión, la que precisamente pretenden los secesionistas haciendo ver que son dos Estados que dialogan y negocian de igual a igual, tanto más cuanto que el Gobierno acepta en el orden del día la discusión sobre el derecho de autodeterminación y la situación de los presos.

Los independentistas no han tenido ningún reparo en violar la ley y cometer delitos muy graves sancionados por el Código Penal, en la confianza de que el Estado no iba a actuar, e incluso, en el caso de que actuase y recayesen sobre ellos condenas más o menos duras, estaban convencidos de que al final iba a producirse una negociación en la que situarían como punto primero el indulto de los condenados. Es lógico que lo piensen así cuando en plena campaña electoral lo insinuó el primer secretario del PSC y cuando Pedro Sánchez acaba de afirmar que no abrirá ninguna vía judicial más. Sin duda, ese mismo razonamiento será el que los independentistas apliquen cuando tengan que arriesgarse en una futura rebelión.

Si se produce un segundo golpe de Estado, al gobierno, sea del signo que sea, le va a ser más difícil reprimirlo. Me temo que los secesionistas cuando se lancen nuevamente a la aventura lo harán bastante más preparados, y dispuestos a presentar mayor resistencia. Resulta muy plausible que, ante lo incongruente una vez más de la actitud del Estado, los antiindependentistas se muestren reticentes a movilizarse de nuevo. Es muy posible que los mossos tampoco reaccionen de la misma forma, tras haber permitido el gobierno una caza de brujas entre sus filas. Uno de los factores que fue decisivo para que el golpe fracasara fue la asfixia financiera de la Generalitat, circunstancia que seguramente no subsista si las negociaciones continúan. En fin, la cabriola dada por Pedro Sánchez al romper la unidad de los partidos constitucionalistas y permitir ser nombrado presidente de gobierno por los secesionistas y, aún más, al depender de ellos para aprobar cualquier medida, sitúa al Estado español en una situación muy crítica y vulnerable, y aumenta la probabilidad de que se produzca un segundo golpe de Estado en Cataluña. Y hay que temer que en esta ocasión no sea como farsa, sino como tragedia.

Los barones del PSOE quieren elecciones

 La Razon  9 Agosto 2018

La debilidad parlamentaria que tiene Pedro Sánchez en el Congreso es fácilmente extrapolable a un sinfín de parlamentos autonómicos. El PSOE –la segunda fuerza política española, ya que la aritmética es la que es pese a las encuestas del CIS– tiene demasiadas pleitesías que complacer por llegar a La Moncloa. Ayer comenzó a desangrarse en su argumentario de partido de Estado al acercar a la prisión de Basauri, en el País Vasco, desde la cárcel asturiana de Villabona, a dos presos etarras. Negro sobre blanco, no le fue difícil al ex ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, criticar el traslado de estos presos etarras y recalcar que las víctimas del terrorismo merecen el «máximo reconocimiento».

Las componendas del PSOE con el PNV –partido clave para el triunfo de la moción de censura a Mariano Rajoy– vuelven a estar en boca de todos en comunidades autónomas que tienen, en poco tiempo, elecciones. Algo similar, también sobre «deudas a pagar», se encuentra el PSOE a cuenta de los partidos independentistas catalanes. ERC y el PDeCAT se quieren cobrar su apoyo parlamentario. No se han quedados satisfechos con el acercamiento de la prisión preventiva a los líderes del «procés» a cárceles catalanas. Piden lo imposible: un indulto antes incluso de que los políticos secesionistas pasen por los tribunales para juicio.

Su deriva en los últimos tiempos ha sido pasar de «atacar a España» a «atacar al Rey» para buscar abrir un espacio «republicano» entre las fuerzas constitucionalistas. Todo ello además mientras se insiste en la vía unilateral para «alcanzar la independencia». Un despropósito que sólo hace que horadar y destruir la credibilidad como partido de Estado del PSOE en amplias zonas de España. No es casual que el propio presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, reconociese que «no se puede aparentar una fortaleza que no se tiene». Y no es el único. El escenario precario, que hemos visto en el Congreso en las últimas semanas, a cuanta de RTVE o el techo de gasto, o de la imposibilidad de reformar lo que tantas veces anunciaron que harían –verbigracia la reforma laboral– es sólo la punta del iceberg de tantas batallas políticas y financieras en las que el PSOE de Pedro Sánchez teme entrar ante el anunciado fracaso.

El problema, con todo, radica en el momento oportuno de convocar elecciones. La reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que otorgaba al Partido Socialista una ventaja de casi diez puntos sobre el Partido Popular, ha dado alas a quienes desde el poder autonómico quieren un anuncio de elecciones generales. Con el PP aún en formación, y mientras colea la polémica sobre el máster de Pablo Casado, los barones socialistas creen que es la oportunidad para que el PSOE recupere espacio político y representación en el Congreso a cuenta de un Podemos en horas bajas y de un Cs que no encuentra su lugar. Moncloa, mientras, se muestra reticente.

Los 54 días que median entre la convocatoria electoral y la cita con las urnas se les antojan demasiados ante un panorama político tan cambiante. Y más con un otoño que se anuncia conflictivo con la apertura del juicio a los cabecillas del «procés» y la consiguiente presión que recibirá Pedro Sánchez en el Congreso a cargo de los partidos independentistas catalanes. Ellos –y no los barones de su partido– serán los que marquen los tiempos al líder socialista. Para entonces cada vez menos líder y más al albur de lo que exijan los secesionistas. Algo que dejaría en pésimo lugar la imagen de estadista del líder socialista. De ahí que antes de que las vergüenzas de su debilidad queden de manifiesto es urgente para los barones que las elecciones salven al Gobierno. Los barones se juegan mucho. Su continuidad en el poder, para empezar.

Los escandalosos enchufes de Sánchez con La Moncloa como agencia de colocación
ESdiario 9 Agosto 2018

El presidente provisional utiliza sus funciones para colonizar la Administración con afines, en un insólito caso de nepotismo en masa que incluye, sin ningún pudor, a su propia esposa.

Desde que Sánchez llegara a La Moncloa, con un pacto que compensó sus dos derrotas estrepitosas en las urnas con un lamentable pacto con los partidos independentistas a los que debía aislar, el gasto en ministerios y asesores se ha disparado en casi un 30% y la lista de colocados en puestos estratégicos del país por estrictas razones de militancia ha alcanzado cotas desconocidas.

El último caso es el de su propia esposa, Begoña Gómez, aupada a un puesto directivo del selectivo Instituto de Empresa, una entidad universitaria elitista que tradicionalmente ha participado activamente en el fenómenos de las 'puertas giratorias', incorporando a dirigentes políticos e institucionales a su plantilla: algo que, en el pasado, el propio Sánchez criticó duramente cuando el elegido era, por ejemplo, el exconsejero de la Comunidad de Madrid Juan José Güemes.

Sánchez coloniza la Administración de la misma forma en que llegó a Moncloa: de mala manera y en beneficio propio

Seguramente la mujer del presidente dispone del currículo y la trayectoria suficientes para entrar en la selecta dirección del IE, pero la coincidencia entre su nombramiento y su condición de Primera Dama legitima la sospecha de que lo segundo ha primado bastante más que lo primero: su expediente ya era el mismo antes de acompañar a su marido a La Moncloa, pero sólo ha sido ahora cuando la entidad se ha fijado en ella.

Epidemia de enchufes
Y todavía resulta más nítido el nepotismo si se contextualiza en la insólita epidemia de enchufes que Sánchez ha extendido en dos meses, tanto por las altas cuanto por las bajas: echar al jefe de la UCO en plena investigación sobre la corrupción del PSOE en Valencia o poner a amigos con carné al frente de Correos o Paradores sin saber nada de ambos sectores pertenecen a la misma manera de entender la Administración como un coto partidista a colonizar sin tener en cuenta ni la capacidad de los elegidos ni la solvencia de los despedidos ni los intereses de España.

En cualquier circunstancia estos usos serían un escándalo, como el ahora presidente sostenía no hace tanto en incotables declaraciones, pero especialmente en una en la que ni siquiera se tiene el plácet previo de las urnas ni se dispone de una legislatura por delante: Sánchez no fue elegido por los españoles y dispone de apenas 84 diputados y dos años de gestión por delante, en el mejor de los casos.

Con ese bagaje, todos estos nombramientos, simbolizados en el asalto a RTVE en compañía de Podemos, son más una estrategia de control institucional de cara a una campaña electoral que una medida decente y necesaria para cumplir con las obligaciones presidenciales.

La mujer de Sánchez tendrá buen currículo, pero sólo se han fijado en ella ahora. Y así hasta 500 casos más de nepotismo

La falta de pudor, visible también en el uso de un avión oficial para disfrutar de un fin de semana de ocio privado, añade una gota de perplejidad a todo y demuestra un descaro insólito e incompatible con el discurso regenerador que decía legitimarle a Sánchez a lograr en los despachos lo que las urnas le habían negado, acompañado de separatistas y partidos proetarras.

Ni mérito ni capacidad
Transformar un Gobierno en una agencia de colocación, incluso de su entorno personal, rebasa todas las líneas rojas y confirma que Sánchez carece de escrúpulo alguno cuando persigue un objetivo personal, por mucho que al alcanzarlo lo adorne de una retórica vacía para blanquear tan lamentables realidades: logró la presidencia de mala manera y la está utilizando para enchufar a los suyos en los mejores puestos sin otro mérito o capacidad que tener el carné del PSOE. Penoso.

Más policías y guardias civiles a Cataluña
OKDIARIO  9 Agosto 2018

La Generalitat, por ser un órgano de gobierno regional de España, debe garantizar la seguridad de Felipe VI durante el homenaje a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils que tendrá lugar el próximo 17 de agosto. Si, presidida por el xenófobo Quim Torra, no está dispuesta a ello, el Ejecutivo de Pedro Sánchez deberá mandar más policías y guardias civiles a Cataluña para proteger tanto al Rey como a los partidarios de la Constitución que quieran unirse a una marcha en memoria de los 16 muertos y más de 100 heridos que dejó el ataque yihadista del verano pasado. Un evento que, en ningún caso, debería convertirse en un acto golpista con la intención de promover otro referéndum ilegal, tal y como pretenden los separatistas.

Si es necesario, tendrán que volver los 7.000 agentes que habían sido desplazados para velar por la legalidad y el orden cívico durante el golpe de Estado del pasado 1 de octubre. Lo cierto es que, en ningún caso, Felipe VI puede quedar a merced de las veleidades de los CDR, la kale borroka catalana. Algo que, aunque obvio, es necesario reivindicar, ya que Torra y sus acólitos viven en tal estado de abyección ética y moral que no sólo pretenden convertir la marcha del 17 de agosto en una aquelarre separatista, sino que, además, desean ver a la máxima autoridad del país humillada y acosada hasta el extremo. ¿Qué imagen y sensación de respeto daría España si su jefe de Estado apareciera ante el mundo a merced de unos exaltados?

Obviamente, esta omisión de responsabilidades busca una respuesta del Gobierno. No puede ser otra que actuar sin complejos, por mucho que los independentistas, parapetados tras su sempiterno y falso victimismo, lo utilicen para reivindicar su deriva ilegal a ninguna parte. Esta nueva decisión de la consellería de Interior de la Generalitat, dirigida por Miquel Buch, no hace sino certificar el error que supuso levantar la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Actualmente, la seguridad jurídica y el orden social son una filfa en manos de unos pirómanos de la política. La “operación diálogo” de Pedro Sánchez sólo ha servido para reafirmarlos en su radicalidad. Ahora, y ante una nueva omisión de sus responsabilidades por parte de los mossos, la única solución es más presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El acercamiento de presos debe consensuarse
EDITORIAL El Mundo  9 Agosto 2018

El Gobierno socialista, en deuda con el PNV y la izquierda abertzale desde que ambos apoyaran la moción de censura de Pedro Sánchez, ha apostado por romper el histórico consenso entre los principales partidos en torno a la lucha antiterrorista al tomar la decisión unilateral de comenzar el acercamiento de presos de ETA a cárceles cercanas al País Vasco. Se trata del inicio de la anunciada "nueva política penitenciaria", cuyo objetivo es priorizar las demandas de los nacionalistas para otorgar privilegios penitenciarios a los etarras, sin tener en cuenta ni la opinión de los colectivos de víctimas ni, por supuesto, la del principal partido de la oposición. Algo absolutamente anómalo e irresponsable, ya que se trata de una cuestión que afecta a la seguridad nacional y que provoca una profunda división entre los españoles.

De esta forma, Olga Sanz Martín y Javier Moreno Ramajo, ex miembros del comando Vizcaya, condenados cada uno a más de 70 años de cárcel, pero actualmente en régimen de semilibertad, cumplirán el resto de su pena en el centro vizcaíno de Basauri. Los dos terroristas, acusados entre otros delitos de intentar asesinar al ex consejero de Interior y ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y al ex líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz, cumplen, según el Gobierno, con los requisitos exigidos para abandonar el régimen de dispersión: desvincularse de la banda, pedir perdón a las víctimas, renunciar a la violencia y prometer colaborar con la Justicia. Sin embargo, Iturgaiz se apresuró ayer a aclarar que ninguno de los dos etarras se había puesto en contacto con él para pedirle perdón por intentar matarle.

La política de dispersión de presos, puesta en marcha por un Gobierno socialista, ha sido una herramienta de máxima utilidad en la lucha contra ETA. Con una medida excepcional se pretendía acabar con una organización criminal que amenazaba la seguridad del Estado y la vida de todos los ciudadanos. Es cierto que desde que la banda dejó de matar, y especialmente desde que anunció su disolución, esa medida carecería de utilidad en un Estado de derecho entre cuyas finalidades está la de la reinserción en la sociedad de los delincuentes. Pero también lo es, que ni la disolución se ha completado, ni muchos de los etarras han abjurado de sus principios criminales, como demuestran los constantes homenajes a los asesinos más sanguinarios cada vez que salen de prisión, como el ofrecido hace pocos días a Santi Potros. Es obvio que de momento no se dan las condiciones para revocar la política de dispersión, tanto por lo que tiene de componenda entre PSOE, PNV y EH Bildu, como porque la sociedad entera demanda un consenso amplio en lo que afecta a la una organización que ha ejercido el terror, la amenaza, el chantaje y el asesinato durante 50 años.

Un asesino anda suelto
La izquierda y los separatistas prefieren ver libre a un matarife como Santi Potros antes que respaldar la prisión permanente revisable
Isabel San Sebastián ABC  9 Agosto 2018

Que Santiago Arróspide Sarasola sea libre para ir y venir por las calles a su antojo constituye una ofensa a la justicia y desde luego a la dignidad de las víctimas. No a la ley, cicatera, que en su caso se ha cumplido, pero sí a lo que cualquier persona decente entiende por justicia: esto es, que el criminal pague un precio proporcional a los crímenes cometidos. Con arreglo a ese criterio básico para que el concepto no pierda su sentido, el terrorista excarcelado hace una semana debería haber languidecido en una celda hasta el último día de su vida.

Sé que esta columna contraviene todas las reglas de lo políticamente correcto. Me consta que en la España actual mencionar el legado de ETA equivale a quebrar un poderoso tabú, toda vez que la omnipresente «memoria histórica» no abarca ese período sombrío de nuestro pasado reciente y el relato comúnmente aceptado da por zanjado el «conflicto» sin haber pagado precio alguno a los etarras y con la victoria incuestionable de la democracia. ¡Mentira! Quienes jalearon los asesinatos de la bestia recién liberada están en las instituciones, quienes recogieron las nueces del árbol que él sacudió, ajeno a cualquier piedad, ostentan un poder obsceno, y él mismo va y viene por donde quiere como si nada, a pesar de ser culpable de crímenes abominables de los que jamás se ha arrepentido.

Yo alzo por tanto la voz contra esta excarcelación que percibo como una afrenta a todos los principios que sustentan una convivencia sana. El más cruel cabecilla de la serpiente enroscada al hacha, su jefe máximo durante los Años de Plomo que sembraron nuestra nación de muerte y de terror, no ha cumplido ni siquiera un año de reclusión por cada vida robada con una alevosía impropia de quien se considera un ser humano. Fue condenado a más de tresmil por cuarenta asesinatos probados, aunque las fuerzas de seguridad sospechan que podría ser responsable de unos setenta más entre los trescientos perpetrados por la banda aún pendientes de resolución. «El muerto al hoyo y el vivo al bollo.» Nuestro implacable refranero vuelve a materializarse en su caso con escabrosa exactitud.

De acuerdo con el código por el que fue sentenciado, Santi Potros ha recobrado la libertad agotando el plazo máximo de estancia en prisión. Un tiempo ridículo en comparación con la gravedad de sus delitos. Hoy podría haber sido castigado con prisión permanente revisable, aunque a la coalición de partidos que llevó a Sánchez hasta la Moncloa esta medida no le gusta. La izquierda española, y desde luego los separatistas, con tal de brindar impunidad a terroristas como Potros, prefieren ver asesinos y violadores sueltos antes que mantener en vigor un instrumento legal aprobado por el PP con el fin de proteger a la sociedad de monstruos de su calaña. La cadena perpetua, vigente en la mayoría de las democracias europeas, no les parece «progresista». Ellos se escandalizan ante la posibilidad de que un individuo como este matarife irredento muera encerrado, mientras ven con buenos ojos que sea recibido en su pueblo, gobernado por un alcalde socialista, con pancartas de bienvenida. Ni siquiera esa humillación les ha sido ahorrada a las víctimas. Nadie ha tenido la consideración de exigir contención a los malnacidos que celebraron el retorno a casa del miserable, del cobarde «gudari» cuyas manos siempre estarán manchadas con la sangre de los inocentes que mandó derramar sin un ápice de mala conciencia.

Un asesino anda suelto por nuestras calles, mientras sus víctimas claman desde el cementerio por la justicia que les ha sido negada.

Independentismo en Cataluña
Los Mossos constitucionalistas desprotegidos por el Gobierno: “Pedimos una reunión y ni caso”

Luz Sela okdiario  9 Agosto 2018

Diez meses después del convulso 1 de octubre, los Mossos constitucionalistas sufren aún las consecuencias de su defensa de la legalidad.

A los expedientes de la consellería de Interior y el ‘vacío’ por parte de sus superiores, convertido ya tristemente en su día a día, se une, denuncian, la falta de respuesta por parte del Gobierno de Pedro Sánchez.

Nada más tomar posesión el nuevo Ejecutivo, representantes de las grandes asociaciones que representan al colectivo —Mossos por la Constitución y Policías Autonómicos por la Pasarela— solicitaron una reunión formal para exponer su compleja situación. Dos meses después, el silencio es aún la respuesta.

“No hay respaldo. De hecho, no nos hemos podido reunir ni con el delegado del Gobierno“, dicen los agentes. La única respuesta, por canales informales, es que en septiembre “quizás” se podría encajar una reunión que ahora, “por razones de agenda”, es “imposible”.

“Desde el minuto cero está solicitado, todas las gestiones las hicimos desde el primer momento”, lamentan.

Todo, mientras la ofensiva golpista se recrudece y mientras se van conociendo los casos de la soterrada persecución a los mossos no conformes con la deriva del Govern. Entre ellos, el del propio jefe de la Unión de Mossos por la Constitución, Ángel Gómez, obligado a comparecer ante la división de Asuntos Internos, según su entorno, por los recelos que despierta en su nuevo jefe, Miquel Esquius.

Otro agente ha sido sancionado con una falta grave de respeto —16 días sin empleo ni sueldo— al oponerse a utilizar siempre el formulario en catalán de los atestados, como le ordenó su superior, porque vetaba el uso del castellano.

Uno más, del que ya informó OKDIARIO, ha sido castigado por difundir y retuitear en las redes sociales mensajes con artículos de este periódico y sobre la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas.

Los agentes, lejos de subordinarse a la situación, han puesto en marcha una campaña, ‘Stop Expedientes Mossos Leales’, en la que denuncian los casos de acoso y las sanciones contra sus compañeros.

La pasarela, en punto muerto
La llegada del nuevo Gobierno insufló cierto optimismo en los mossos que reclaman la llamada ‘pasarela’ para poder ingresar en la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Sin embargo, también en este caso, la petición parece caer en saco roto. La citada ‘pasarela’ figura ya en las leyes de personal de la Guardia Civil y de la Policía Nacional aprobadas en 2015, si bien aún no cuentan con un reglamento de desarrollo. Y aunque el Gobierno de Mariano Rajoy dio tímidos pasos, estos son aún insuficientes.

“No mueven ficha y no hay avances”, se quejan quienes lo reclaman. Aseguran, además, que hace semanas que solicitaron al PSOE, y al PSC, un encuentro para trasladar la petición. De nuevo ignorado.

Sendas normas contemplan que agentes de las fuerzas de seguridad autonómicas —Ertzaintza, Mossos d’Esquadra y policías canaria y navarra— puedan ingresar en los otros dos cuerpos en la escala y categoría equivalente a la que ostenten en su cuerpo de procedencia y siempre que posean la titulación requerida.

En los últimos meses —y en especial tras la celebración del referéndum ilegal—, cientos de agentes han solicitado el cambio por el acoso al que se veían sometidos por parte de sus compañeros y jefes independentistas. Las estimaciones de los sindicatos nacionales de Interior cifran en total en unos 7.000 los mossos leales dispuestos a dejar la policía autonómica, compuesta actualmente por unos 17.000 agentes.

 


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