AGLI Recortes de Prensa   Lunes 13 Agosto 2018

El costo del 'efecto llamada' y la caótica gestión migratoria
Roberto Centeno El Confidencial 13 Agosto 2018

En la últimas semanas, a raíz del desplazamiento hacia nuestras costas de la rutas migratorias, provocado por el irresponsable efecto llamada de Sánchez —que ofreció primero sanidad y ventajas sociales gratis a sin papeles, aceptando barcos de Soros & Cía que nadie quería, y ofendiendo gratuitamente al rey de Marruecos—, han salido en tromba mercenarios del globalismo, del Gobierno y de la izquierda, tratando de engañar a los españoles con la inaudita patraña de que los inmigrantes "aportan más que lo que cuestan". El costo neto supera los 10.000 millones al año, y lo que es infinitamente más grave, oculta la destrucción de nuestra cultura, de nuestra identidad, de nuestros valores y de la seguridad de nuestras calles y de nuestros hijos.

La inmigración es hoy la principal preocupación en las sociedades europeas y hasta Merkel afirma ahora que "si el problema de inmigración no se resuelve, puede suponer la destrucción de la UE", algo que los burócratas de Bruselas son incapaces de frenar con una política común, obligando a más de la mitad de los países a implantar un rígido control de fronteras mientras España hace lo contrario. Tan es así que el primer ministro italiano acusa a Sánchez, con toda razón, de “favorecer la inmigración fuera de control”. Hace unas semanas, apareció en Alemania un vídeo titulado 'La mentalidad de los inmigrantes', que se ha hecho viral y ha impactado tan profundamente en el pueblo alemán que puede tener consecuencias graves en las cruciales elecciones de Baviera de octubre.

Esta es la transcripción del vídeo:
"¿Qué? ¿Qué van a hacer? No pueden hacer nada. No pueden hacer absolutamente nada. ¿No leyeron lo que salió en la prensa de hoy? Esos cinco tipos que atacaron y tiraron a una mujer de su bicicleta, jajaja, y la vez pasada lo mismo. Empujaron a una escaleras abajo en el metro… jajaja. ¿Y qué van a hacer ustedes al respecto? ¿Llamar a la policía? La policía no puede hacer una mierda. La policía viene y hace su informe, pero la policía no puede hacer nada.

¿Deportación? Eso no va a funcionar tampoco, no nos pueden deportar, jajaja. Y el dinero que me regalan aquí por mes no lo gano en mi país en un año… Y además yo no tengo nada que ver con las leyes de ustedes. ¿Por qué? Porque tengo una mentalidad, una religión y una cultura distintas. Las leyes de ustedes no me afectan a mí en nada. Esas son para ustedes. Además, ustedes no tienen pelotas… Los hombres aquí no tienen pelotas, la policía de aquí no puede hacer una mierda, puedo escupirlos si quiero, no pueden hacer absolutamente nada. Tenemos abogados que nos asesoran gratis.

Puedo darle una paliza a cualquiera y no van a poder hacer nada al respecto. ¿Y qué van a hacer ustedes si no se dan cuenta de nada? Y ahora tienen ya problemas para llegar a fin de mes… Yo vine para acá y no me voy a ir. No importa lo que pase. Aunque vengan y me digan: tienes que irte. Nos cagamos en sus leyes, nos cagamos en su cultura, nos cagamos en la mentalidad de ustedes y nos cagamos en su policía. ¿Y los jueces? No tienen pelotas, cogemos a vuestras mujeres y las hacemos lo que nos da la gana, ¿y qué? ¿Qué nos van a hacer? A mí no me importa nada, vine aquí, estoy aquí y me quedo aquí".

Lo que describe es lo que viene sucediendo en España con creciente virulencia, agresiones, robos, violaciones, sin que la mayoría de medios se hagan eco 'para no alentar la xenofobia' y sin que la policía haga apenas caso. En Alemania, Merkel, cuya insensatez ha permitido la llegada de 1,5 millones de musulmanes, ha restablecido rígidos controles fronterizos y además pretende repartir los que ya están dentro, algo a lo que los países del Este liderados por Polonia, los escandinavos, Italia y Holanda se han negado rotundamente. Por esta razón, tuvo lugar la visita a Sánchez en Doñana, donde con lo de "buscar una salida a la inmigración irregular" se intentan cerrar los detalles del compromiso de Bruselas de hacerse cargo de los inmigrantes ilegales que han entrado en Alemania a través de España, que son cientos de miles.

Uno de los engaños más repetidos en la inaudita defensa de la inmigración incontrolada es que aporta más de lo que cuesta. Una memez que no resiste el menor análisis. Una afirmación que procede de unos 'estudios con fundamento' según los 'juntaletras' que ni se han molestado en analizarlos, realizados hace 10 años por algunos servicios bancarios. Los mismos que afirmaban que en España no existía ninguna crisis, y que ahora parten de la base de que los inmigrantes se integran, encuentran un buen trabajo, producen y pagan impuestos. Todo ello cuando en España existían dos millones de parados, mientras que hoy hay casi el doble.

Los inmigrantes actuales ni se integran ni pagan impuestos, la inmensa mayoría no tiene trabajo y vive de las subvenciones o de actividades ilegales. Todos los países europeos están exigiendo políticas de inmigración más estrictas, y aquí los 'juntaletras' afirman con total desvergüenza que esta inmigración "presenta un saldo positivo para la sociedad". O que la saturación de hospitales y escuelas, las preferencias en viviendas sociales o subsidios son solo 'monsergas, mitos y leyendas'. Cuando los terroristas de las Ramblas recibían 625 euros de la renta de garantía y 250 de complemento de vivienda, mientras un tercio de nuestros niños vive por debajo del umbral de la pobreza. Afirmaciones así no solo son rotundamente falsas, son una infamia que no tiene nombre. De la ayuda autonómica al alquiler el 40% de los beneficiarios son inmigrantes, mientras 40.647 dependientes murieron en 2017 sin haber recibido un euro de las ayudas que les correspondían por ley.

El prestigioso escritor e historiador César Vidal denunciaba hace unos meses los beneficios que reciben los inmigrantes, incluidos los que se hallan en situación ilegal, y que se resumen así:

1) La comunidad islámica procedente de Marruecos y residente en Cataluña vive en un 80% de ayudas sociales de 600 euros por persona.

2) En la Comunidad Valenciana basta con estar empadronado para percibir una paga de 532 euros, o 775 si es un matrimonio con hijos.

3) Por si fuera poco, también pueden acceder a subvenciones al alquiler de 250 euros mensuales.

4) En la Comunidad de Madrid, el 76% de las ayudas para el alquiler en el año 2016 fueron destinadas a inmigrantes.

5) Además, 100.000 inmigrantes cobran una pensión no contributiva sin haber cotizado.

6) Los hijos de inmigrantes, aunque sean irregulares, tienen preferencia sobre los españoles a la hora de percibir becas de comedor, plazas en escuelas infantiles y, por supuesto, sanidad gratuita. La diferencia de trato entre los españoles y los inmigrantes en situación ilegal es sencillamente escandalosa.

El coste medio por alumno en la enseñanza supone una media de 3.200 euros, un coste de 2.000 millones. Los gastos sanitarios que paga la Administración autonómica, más el turismo sanitario —familiares que traen de sus países para operaciones o tratamientos graves—, suponen unos 5.000 millones. El coste derivado de subvenciones y ayudas públicas supone otros 3.000 millones. El costo directamente cuantificable asciende a un mínimo de 10.000 millones, la cuarta parte de nuestro déficit público. A ello se añaden otros gastos en policía, juzgados, prisiones (80.000 inmigrantes) y costes sociales, donde compiten con los españoles más humildes por puestos de trabajo, vivienda, escuelas y servicios.

Y el problema es que mientras la inmigración crece sin control, la economía se está desacelerando. Resulta inaudito que ante las recientes cifras de crecimiento publicadas por el INE, tanto el guerracivilista Sánchez como lo casi totalidad de medios afirmen que la economía está creciendo al 2,7%, cuando eso es lo que ha crecido en los últimos 12 meses. El crecimiento actual es del 0,6% trimestral o el 2,4% anual, es decir, lo que estamos creciendo aquí y ahora. Guiarse por lo sucedido en los últimos 12 meses es, como decía Alan Greenspan, “conducir el coche mirando por el espejo retrovisor”. Pero lo peor es que el crecimiento de las exportaciones y del turismo ha caído al mínimo de 10 años, que el consumo privado y la inversión se están hundiendo, y que los precios del petróleo —se estima que llegará a 90 dólares a fin de año, frente a los 67 dólares de los PGE— y del dólar —1,14 el viernes frente a 1,22— suponen un desastre para el crecimiento y el empleo.

A fin de año estaremos creciendo por debajo del 2%, la inflación será de más del 2,5% y, lo más grave: el BCE, comprador actual del grueso de nuestra deuda, dejará de hacerlo en enero y, entonces, ¿quiénes y a qué precio nos van a prestar los 92.000 millones para vencimientos más los 40.000 de deuda nueva en 2019? España no puede permitirse la gran invasión de subsaharianos que, como me decían dos altos responsables de la inteligencia norteamericana en la base de Rota hace dos semanas, se está preparando. Y mientras tanto, el Gobierno no hace nada efectivo para frenarlo, sino justo todo lo contrario, porque a los procedentes de los campos de refugiados en Marruecos se añadirán los que el irresponsable de Sánchez pacte con Merkel recibir de Alemania.

El silencio cobarde
César Valdeolmillos diariosigloxxi 13 Agosto 2018

"Matadles donde deis con ellos y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: esa es la retribución de los infieles"
El Corán
Sura 2, versículo 191

Nadie podrá decirme que soy insensible a la inmigración por razones humanitarias. Pero este sentimiento comprensivo y copartícipe del dolor ajeno, no es incompatible con la defensa de la integridad de nuestro territorio, nuestros derechos, nuestras leyes, nuestra cultura, nuestras creencias y costumbres, y en suma, con nuestra convivencia social.

Lo ocurrido recientemente en Ceuta, con el asalto a la valla por parte de 700 subsaharianos, es una invasión armada en toda regla, por parte de hombres jóvenes que utilizaron contra los miembros de la Guardia Civil encargados de salvaguardar la integridad de nuestras fronteras, cal viva, excrementos y lanzallamas y todo ello de una manera organizada.

Como es sabido, el resultado de este asalto llevado a efecto desde territorio marroquí, son veintidós agentes hospitalizados con lesiones —algunas graves— en distintas partes de su cuerpo.

Después de conocer los detalles de la invasión de nuestro territorio por parte —cuando menos— de unos auténticos delincuentes, me siento distantemente indignado. No estoy cegado por la ofuscación. Estoy fríamente encendido por la luz de la razón. Y sobre todo, profundamente avergonzado por la actuación —mejor dicho, por la no actuación— de ese Gobierno que Pedro Sánchez ha comprado en los despachos, para por fin, ver satisfecha su ambición de ocupar la Moncloa sin que los electores lo hayan votado.

La mía es una indignación que dista mucho del alejamiento o la falsa compasión que la progresía muestra ante la invasión violenta de nuestro hogar común, y mi vergüenza está originada por la degradación de esos bajitos de lujo —supuestos políticos— que tienen la indignidad de presentar a los agresores como víctimas inocentes de unos actos gravemente agresivos que ellos mismos estaban obligados a impedir.

Mi indignación, nace obviamente por causa dela humillación y abandono en que se han visto sumidas nuestras fuerzas de orden público encargadas de defender nuestras fronteras.

Me pregunto si es que los españoles que arriesgan su vida para salvaguardar nuestra seguridad dentro y fuera de nuestro suelo, no merecen, al menos, el mismo reconocimiento de solidaridad y humanidad que los inmigrantes del Acuarios, a los que por parte del Gobierno, solo les faltó que les pusiesen la alfombra roja.

¿Es que las llagas de quienes asaltan nuestra casa común son más dolorosas que las quemaduras sufridas por la cal viva y los lanzallamas de quienes atacan a los encargados de defendernos?

¿Alguien me puede decir que medidas ha tomado el Gobierno de Pedro Sánchez para castigar a los autores de esa agresión?

¿Alguien me puede decir que medidas ha tomado el Gobierno de Pedro Sánchez para perseguir y castigar a quienes han invadido violentamente nuestro territorio y han agredido a nuestras fuerzas de seguridad?

Quien permite que ataquen y humillen a los suyos, no se respeta así mismo, y por supuesto, no merece el respeto de los demás.

Sé que mis palabras no van a gustar a los responsables de estas actitudes, ni a los palmeros mediáticos que les muestran comprensión, simpatía o solidaridad. Pero que sepan todos, que con estas conductas, se está encendiendo un detonante, que en cualquier momento puede explotar, porque a una buena parte de ese pueblo que dice Sánchez que sintoniza con él, le está afectando muy profundamente.

Me pregunto también, si todo lo que estamos viviendo en España, es fruto de la indigencia intelectual de quienes ostentan el poder, de la ambición de unos supuestos políticos sin escrúpulos, o de un premeditado y planificado plan para hacer realidad el permanente y anacrónico deseo de regresión al fallido régimen del 36 por parte de una izquierda revanchista, que por supuesto no tiene ni la menor idea de la realidad de una España que ellos no vivieron, y no han aprendido —o no quieren aprender— las lecciones que la historia nos ha brindado.

Los que fueron testigos de aquella época y los que en profundidad hemos indagado en la misma y creíamos estar vacunados contra todo y contra todos, nos quedamos estupefactos —yo diría que bloqueados mentalmente— cuando escuchamos las insólitas declaraciones de la progresía actual, nacida 30 o 40 años después de que ocurrieran aquellos hechos.

Me parece increíble e irracional, que casi un siglo después de que se abriera el abismo que dividió a los españoles, y sobre todo, después del pacto constitucional del 78, aún se siga ahondado en la dolorosa herida que creíamos cerrada.

He de confesar que por aquellos que quieren suicidarnos y suicidarse destruyendo España —porque destruirla es no defender su integridad, ni a los que por ley y por amor están obligados a defenderla— no sienta el menor aprecio y mucho menos respeto.

Volviendo a la invasión sufrida recientemente en Ceuta, hay que señalar que cuanto más democrática y abierta es una sociedad, más expuesta está al terrorismo. Cuanto más libre es un país y menos gobernado está por un régimen policial, más sufre o se arriesga a sufrir las matanzas terroristas como las que en España hemos padecido desde aquel triste 11-M.

Desde aquel fatídico día, no ha cesado la presencia ni la actividad de los terroristas islámicos en España. Las fuerzas de seguridad del Estado han llevado a cabo infinidad de operaciones. En 60 de ellas, se han detenido a no menos de 300 yihadistas acusados o implicados en actividades vinculadas al terror musulmán, una parte significativa de ellos, marroquíes, argelinos o pakistaníes afincados en Cataluña.

Estas últimas circunstancias, merecen una profunda y serena reflexión, de la que con seguridad, se extraerían importantes e instructivas conclusiones.

Cuando rememoro las imágenes de los atentados yihadistas contra las torres gemelas de Nueva York, no puedo por menos de sentir un profundo respeto y admiración por el pueblo americano. Sí, ese al que tanto aborrece la progresía.

Tras la tragedia, elevando sus corazones al cielo y cantando “Dios bendiga América”, se fundieron en un fraternal abrazo blancos y negros, amarillos y cobrizos, majaderos e ilustrados, pobres y ricos; eran abrazos en el que dos corazones latían angustiados movidos por un mismo sentimiento: el ataque que había sufrido su patria; un ataque que hizo que demócratas y republicanos aparcaran sus divergencias, y abrazados, lloraran juntos por su país.

¡Qué diferencia con lo que ocurrió en nuestra dividida España tras el 11-M! En vez de apiñarnos todos en contra del agresor, afloró la mezquindad envenenada de la oposición para sacar rentabilidad electoral de la sangre de los heridos y los muertos.

Nunca pude imaginar tanta miseria moral como para que en vez de reaccionar contra los asesinos, la izquierda enviara a sus hordas a sitiar las sedes del partido gobernante, en su afán obsesivo por asaltar el poder en contra de lo que señalaban todas las encuestas.

En Nueva York, cuando Bush fue a dar las gracias a los operarios (y operarias) que excavaban entre los escombros de las Torres destruidas tratando de encontrar algún superviviente, la gente, espontáneamente, sin que nadie la manipulase, porque allí sí hay libertad, agitaba con orgullo banderas americanas y gritaba “USA, USA, USA”.

En las manifestaciones que se produjeron en España al día siguiente del 11-M, solo se vieron pancartas acusando al Gobierno, banderas rojas con la hoz y el martillo y la bandera tricolor republicana.

Habrá quien se pregunte dónde está el patriotismo de la izquierda. Vano intento este, frente a una izquierda arrogante y revanchista, y sobre todo, fervorosa seguidora de la filosofía marxista, que en el fondo nunca abandonó.

Hay una gran diferencia entre un país que se enorgullece de honrar a sus símbolos, y que tras una agresión exterior, sin distinción de ideologías, se apiña junto a su presidente, y nuestra triste España, donde impunemente se quema en la plaza pública los más altos símbolos de la nación.

Y es que la tierra que durante tu niñez fue testigo de tus juegos, la que te vio crecer y esforzarte durante tu aprendizaje, la que sabe de tus sueños juveniles, la que en un atardecer presenció conmovida tu primer beso, la que te ofreció tu primer trabajo, la que alberga los restos de tus antepasados, esa tierra es tu Patria, la que todos tenemos el derecho y la obligación de defender.

Y ese libro, que hace ya casi medio siglo, unos hombres doctos escribieron con la esperanza de que cerrase las heridas que nuestra cerrazón un día abrió y sirviera de guía para encontrar el camino de un mundo nuevo y mejor, debe seguir constituyendo todavía la espina dorsal del país.

Hay quienes quieren liquidarlo. Son aquellos que dicen defender la libertad, cuando en realidad le tienen pavor. Y quieren liquidarlo porque con ese libro los españoles adquirimos la mayoría de edad y nos convertimos de súbditos en ciudadanos.

Todo lo contrario de lo que difunde la propaganda de la progresía, que bajo la máscara de una falsa libertad, hipoteca la mente del individuo para que asuma mansamente los postulados surgidos de Su Majestad Imperial el Estado.

El comunismo disfrazado de progresía, es un régimen feudal que castra el pensamiento y la voluntad de la persona para que no se rebele cuando descubra, que en vez de rescatarla del proletariado como proclama, la mantiene hundida en él sin posibilidad de levantarse.

La izquierda, a lo único que aspira, es a ocupar el poder a costa de lo que sea y de quien sea. Ni concibe, ni soporta no detentarlo. Es consciente de que por medio de las urnas, los españoles difícilmente se lo van a otorgar.

Una fórmula alternativa para obtenerlo, es abrir las puertas de nuestras fronteras de forma indiscriminada, con la intención de otorgar a todos los inmigrantes la posibilidad de votar como si fuesen españoles. La estrategia es la misma que viene aplicando en Andalucía desde hace 40 años. Comprar votos por medio de subvenciones. Y ¿Qué clientela más propiciamente agradecida se puede encontrar que la de aquellos a los que se les abre libremente las puertas de nuestra casa; les concedemos ayudas sin ninguna contraprestación; les facilitamos la reunificación familiar; les otorgamos sanidad universal; les posibilitamos la construcción de templos para sus prácticas religiosas, muchas de las cuales sirven para sembrar el odio contra aquellos que les hemos brindado nuestra hospitalidad; dejamos que ocupen nuestros espacios públicos para ejercer actividades de muy dudosa legalidad y les permitimos que ejerzan un actitud intimidatoria e incluso agresiva contra los viandantes?

Los que armados asaltan nuestros límites fronterizos atacando a nuestras fuerzas de seguridad y alabando y gritando loas a su dios por haber vencido nuestra resistencia, no son inmigrantes necesitados en busca de un nuevo horizonte para mejorar sus vidas. Son elementos hostiles con un objetivo prefijado, dirigidos por mafias y asesorados por abogados que conocen muy bien las leyes españolas para aprovechar todos los beneficios que a través de las mismas pueden obtener. Cualquier inmigrante, las conoce mejor que los propios españoles.

Con el establecimiento en nuestro suelo de estos elementos, es posible que a corto plazo, la progresía obtenga una rentabilidad electoral. Pero no nos engañemos. De continuar con la política de puertas abiertas de forma indiscriminada, al final, el conflicto será duro. Muy duro, y muy largo, a no ser que el resto de Occidente decida poner solución al grave conflicto que ya le está quemando en las manos.

No apelo, a los rufianes que se solazan como los cerdos revolcándose en un charco, con cualquier desgracia, infortunio o dificultad que le afecte al mundo occidental, mientras justifican o pasan página a las imágenes de las matanzas, barbaries y destrucciones cometidas en nombre de otra religión, presentándoles ante el mundo como víctimas de la opresión capitalista de Occidente.

No me refiero a esos ciegos, que viendo, no quieren ver.

Apelo a esa muda gran mayoría inteligente, con las ideas claras y con sentido común, que por miedo a destacar, por miedo a ser políticamente incorrecta, por miedo a ir contra corriente, por miedo a que la provocadora progresía le tilde de fascista, xenófoba y machista, está sumida en un vergonzante mutismo intuyendo lo que se le puede venir encima.

Lo estamos viendo muy claramente y no queremos enterarnos. La progresía es el caballo de Troya que a diario abre las puertas a aquellos que bajo la apariencia de ser víctimas del totalitarismo, cuando pisan nuestro suelo proclaman gritos de agradecimiento y alabanza a su dios.

La prueba la tenemos en el acuerdo alcanzado entre Ángela Merkel y Pedro Sánchez mediante el cual, la canciller alemana se ha comprometido a impulsar la llegada de fondos de la Unión Europea a Marruecos, para para que el reino alauita frene los flujos de inmigración ilegal a España. A cambio, Pedro Sánchez, se ha comprometido a acoger a una parte de los refugiados que llegan a Alemania.

La verdad es que yo no sé en qué beneficia este acuerdo a España. Porque la gran jugada la ha hecho la canciller alemana quitándose de encima una parte —no sabemos en qué medida— de los refugiados que lleguen a Alemania, comprando con dinero de todos, entre ellos el nuestro, la cooperación de Marruecos.

Así que éramos pocos y parió la abuela.

Es posible que durante un tiempo, supongo que hasta que Marruecos reclame una nueva inyección económica por parte de Europa, haya menos acoso a las vallas de Ceuta y Melilla por parte de los inmigrantes establecidos en los campamentos marroquíes. Es posible que algo disminuya la afluencia de pateras a nuestras costas. Pero a cambio nos tendremos que traer a todos aquellos que Alemania no quiera, y presiento que no va a ser la flor y nata lo que nos va a enviar.

Así que lo que no se va a ir en lágrimas, se irá en suspiros.

Creo que además del ridículo, hemos hecho un pan como unas hostias.

Pero ¿Qué imagen de España es la que dan al mundo esos supuestos políticos que ocupan el poder en nuestro país?

¿Qué somos? ¿La pelota de trapo a quien todos patean? ¿El tonto del pueblo de quien muchos se mofan? o ¿El pito del sereno del que nadie hace caso?

No queremos enterarnos, de que al igual que hace seiscientos años, nos seguimos enfrentando a una guerra santa salvaje encubierta por la máscara de la inmigración ilegal planificada.

Ya no se trata de reconquistar Al-Ándalus como cuando los Omeya sometieron al reino visigodo hace 1400 años. Entonces solo conquistaron la tierra, y la tierra es algo material que se puede recuperar. El asalto actual, es sobre la médula misma de Occidente. Se trata de aniquilar nuestro pensamiento, imponiendo su filosofía de la vida, sus normas, usos y costumbres.

Se trata de aniquilar nuestra forma de concebir la existencia, nuestra forma de amar, de comer o de vestir, imponiéndonos sus normas, usos y costumbres, en las que por cierto no tiene cabida la ideología de género.

No sé qué tendrán que decir a esto quienes pretenden que se adapte al nuevo lenguaje el texto de la Constitución, se interprete de otro modo el papel que en el Quijote representan Aldonza y Dulcinea (sic), o que al queso de tetilla se le cambie el nombre, por ser una denominación sexista.

¿No nos estamos dando cuenta de que se creen moralmente enviados por su dios para matarnos, porque tomamos vino o cerveza, en vez de zumo de naranja; porque vamos al cine o escuchamos música; porque bailamos en las discotecas o vamos a festivales de música; porque pueden quemar viva o lapidar a nuestras hijas por llevar una minifalda o pantalones cortos? ¿No nos importa nada de esto? Porque esto está ocurriendo ya en las mismas calles de nuestras ciudades.

Pretenden destruir nuestro mundo, y con él, nuestra cultura, nuestro arte, nuestra ciencia y conciencia; nuestra moral; nuestros valores y nuestros placeres; nuestras virtudes… y hasta nuestros pecados.

Creo que todos somos conscientes del peligro que nos amenaza, pero la mayoría no termina de creer que llegue a convertirse en una realidad tangible. Nos mostramos indiferentes. Creo que nuestra preocupación es meramente coloquial o de conversación de café. En cualquier caso, todo nos parece muy lejano. Otros se muestran indiferentes. No hay que preocuparse. Está el Estrecho de por medio. No saben cómo se equivocan. El estrecho es como cruzar de una acera a la de enfrente. Que nadie crea que soy un pesimista ni que estoy exagerando. Está en juego el destino de España, de Europa y de nuestra civilización. Es tiempo de abandonar intereses y egoísmos localistas. Para África, España es la puerta de entrada a Europa. Así que los países miembros de la Unión Europea, bien harían en empezar a pensar, que España son ellos también, en vez de seguir jugando con nosotros.

Ha llegado el momento de dejar de hacer el ridículo y alzar la voz o doblar la cerviz. El silencio cobarde y culpable es el que terminará por destruirnos y no las imposiciones de los invasores a las que hace años venimos cediendo vergonzantemente.

España es una gran nación. La más antigua de Europa y una de las más antiguas del mundo. Su historia, ni de lejos ha podido ser igualada por ninguna otra. Siglos hace que fuerzas muy poderosas intentan destruirla. Pero tengamos presente algo que con frecuencia parecemos ignorar. No se puede destruir a una gran nación, si antes ella no se ha destruido interiormente.

Sindicato de mentiras
EDITORIAL  Libertad Digital 13 Agosto 2018

El 130 aniversario de UGT sirve para que veamos de nuevo la miseria moral en la que el sindicato lleva años vegetando.

UGT celebraba este domingo su 130 aniversario y no ha podido hacerlo de mejor forma: recordándonos que el viejo sindicato de clase no es más que una inmensa montaña de mentiras elevada para provecho de unos pocos.

Porque si en algún momento UGT fue realmente algo más que el brazo sindical del PSOE, si de verdad fue un día una organización al servicio de los trabajadores a los que decía defender, eso pasó hace muchas décadas. Ahora es sólo una gran fachada publicitaria sin otro fin que mantener el poder y el alto nivel de vida de unos cuantos.

Y es que incluso en un día como este domingo, en el que lo lógico habría sido una celebración pausada y festiva, las mentiras constantes que adornan la trayectoria de este sindicato han vuelto a emerger a la superficie, en esta ocasión a colación del supuesto feminismo de la organización, que es como todo lo demás una burda manipulación: a la hora de la verdad, tal y como ha tenido que recordar una de las escasas mujeres en la plana mayor de UGT, "de 23 organizaciones" que forman el sindicato "sólo dos tienen secretaria general al frente: Extremadura y Andalucía". Y era sólo el ejemplo más alto de una organización que mientras presume de feminista está dominada por los hombres en un grado que no se toleraría en un partido político.

Trístemente o no, la verdad es que el feminismo es sólo una de las cantinelas a las que se suma UGT porque entiende que están bien vistas y son rentables desde el punto de vista de la imagen, pero en las que no creen lo más mínimo.

Es la hipocresía de un sindicato que, por recordar sólo uno de los más clamorosos ejemplos, se manifestaba contra la reforma laboral mientras despedía a sus trabajadores aprovechándose de la nueva normativa. Un sindicato que -tal y como también hacía CCOO, justo es recordarlo- aparentaba luchar contra los despidos mientras se lucraba con cada trabajador despedido en un ERE.

Un sindicato que ha estado implicado en buena parte de las mayores tramas de corrupción política y que ha tenido su propio caso -la infame PSV- en el que las corruptelas acabaron en una inmensa estafa a miles de trabajadores.

Un sindicato, por último, que no sólo se ha pasado la mayor parte de su existencia haciendo política en lugar de sindicalismo, sino que en los últimos meses encima ha decidido sumarse de forma descarada al golpe separatista que es, además de un infame ataque a la libertad y a España, el movimiento político más clasista e insolidario que actualmente se puede encontrar en Europa.

Aunque en líneas generales en un mercado laboral sano no haría falta ninguna organización sindical que mediase en las relaciones entre trabajadores y empleadores, quizá sí que podría tener sentido un sindicato que ayudase a sus miembros en diversas áreas y que, financiándose exclusivamente con las cuotas de sus afiliados, trabajase en campos como la formación o los asuntos legales, por poner sólo dos ejemplos. Está claro que UGT no es eso y, sobre todo, que no quiere ser eso; al contrario, prefiere seguir siendo una estructura paquidérmica que con la excusa de las "clases sociales" y del "capitalismo depredador" -términos ambos que están en las primeras líneas del manifiesto de que ha hecho público con motivo de esta conmemoración- siga enganchada al maná del presupuesto público y expoliando a los trabajadores que pagamos impuestos y no recibimos otra compensación que contemplar atónitos sus mariscadas.

La socialdemocracia y la inmigración
José García Domínguez  Libertad Digital 13 Agosto 2018

El gran tema del siglo XXI, nadie lo duda, va a ser el de la inmigración. ¿Y qué ocurre cuando, casi de la noche al día, la oferta de mano de obra global pasa de representar un volumen de unos mil millones de personas a multiplicarse por tres, saltando a sumar en torno a tres mil millones? Pues ocurre que la socialdemocracia pierde toda su razón de ser y muere. De ahí que a estas horas ya solo gobierne en los dos países de la Península Ibérica. No somos del todo conscientes aún, pero la socialdemocracia, aquella poderosísima fuerza política que agrupó a la mitad grosso modo del electorado europeo durante más de medio siglo ininterrumpido, hoy es marginal, cuando no ha desaparecido, en casi todos los rincones de la UE. Al punto de que ya ni tan siquiera existe como referencia real en Francia (¡Francia!), Irlanda, Polonia o Italia (¡Italia!). La socialdemocracia fue la gran protagonista estelar del siglo XX porque el gran tema estelar del siglo XX fue el Estado del Bienestar. Pero el gran tema estelar del XXI, como ya se ha dicho ahí arriba, van a ser los flujos intercontinentales, interminables, masivos e incontrolados de mano de obra barata. Y frente a eso la socialdemocracia no tiene nada propio que decir. Sencillamente, no tiene nada que decir. Así de simple.

En el mundo nuevo, ese en el que estamos desde que cayó el Muro al tiempo que China e India se incorporaron al mercado global, un mundo en el que la oferta de trabajo asalariado ha pasado a ser infinita, solo se conocen tres estrategias políticas de defensa de la cohesión social en los países ricos de Occidente. Y ninguna de las tres se corresponde con los postulados socialdemócratas. Porque la principal seña de identidad de la socialdemocracia era garantizar empleos estables, buenos y bien pagados para todos. Esa era su bandera. Y cuando los empleos no era capaz de crearlos el mercado, se encargaba de alumbrarlos ella misma a través de la inversión pública en grandes infraestructuras. Pero eso resultaba factible cuando la población era limitada, estable y fija. Con tres mil millones de demandantes de empleo saltando constantemente de frontera en frontera, lo mismo, garantizar un trabajo estable y decente a todos, ya no se puede hacer. Ahora es imposible, por entero imposible. Imposible porque muchos de los buenos viejos empleos industriales se están deslocalizando con rumbo a Asia, sobre todo. E imposible también porque demasiados migrantes de todas partes están acudiendo en tromba a Europa y Estados Unidos. Y frente a esa realidad hay, decía, tres estrategias políticas, pero ninguna socialdemócrata.

Existe la estrategia de la derecha populista en sus distintas modalidades que postula el establecimiento de barreras físicas para frenar el proceso. Barreras físicas, una estrategia simple. Existe la estrategia de la izquierda altermundista, que defiende también izar barreras, pero en este caso a los movimientos transfronterizos de capitales a fin de impedir las deslocalizaciones industriales. Y existe, por último, la estrategia de la nueva izquierda populista, en España representada por Podemos, que predica la implantación en los países de Occidente de una u otra variante de renta básica universal que garantice una forma de vida estable a las personas que no vayan a tener empleo de modo más o menos crónico. Las tres, huelga decirlo, son discutidas y discutibles. La que, en cambio, ni es discutida ni discutible es la de la socialdemocracia. Y no lo es porque no existe. Como la famosa crisis de teatro, la manida crisis de la socialdemocracia se ha convertido en un lugar común del debate político con pretensiones teóricas. Pero la socialdemocracia ya no está en crisis. Ya no. La socialdemocracia está muerta. Muerta y enterrada. La mató la inmigración. Quizá habría que decírselo a Sánchez.

Abucheos al Rey Sol
El periodismo izquierdista no podrá ocultar las vergüenzas de este Gobierno
Hermann Tertschv ABC 13 Agosto 2018

Ha sido en Sanlúcar de Barrameda. Allí han recibido Pedro Sánchez y su mujer, la eximia africanista Begoña Gómez, algunas de los abucheos más tremendos recibidos nunca por un jefe de Gobierno español. Hay decenas de vídeos. En unos les pitan con Angela Merkel, en otros los abuchean e insultan sin Merkel, en todas se repiten los ¡Fuera, fuera! ¡Elecciones, elecciones! además de epítetos irreproducibles. Entre los más inocentes resonaba con fuerza ese «sinvergüenzas» que se ha extendido por toda España como única forma de calificar la operación de asalto al Estado, a sus cargos, sueldos, recursos y prebendas, organizada en dos meses bajo Sánchez para sus amigos, su familia, sus compañeros de partido y sus socios. La portada de ayer de ABC lo reflejaba. En cuarenta años de democracia no se ha visto jamás semejante impudicia a la hora de relevar a responsables en muchos cientos de cargos públicos con el único criterio de colocar a personas afines al presidente. La obscenidad con que han irrumpido en la administración para echar a profesionales y sustituirlos, sin escrúpulos, por gentes absolutamente ajenas a la tarea que deberán asumir, no tiene precedentes.

Los abucheos y las pitadas han sido un inmenso bochorno y son reflejo del ánimo de los españoles más auténticos que los fantasmales sondeos de un CIS definitivamente prostituido y desprestigiado bajo la dirección de un cocinero aparachik socialista especialista en potajes tóxicos.

El problema de las imágenes de los abucheos a Sánchez está en que muchos españoles no las habrán visto. En las redes sociales han arrasado porque millones de usuarios las han difundido como pequeña reparación ante la ofensa permanente que es la prepotencia de quien nada ha ganado nunca y de todo quiere hoy disponer. De un jefe de Gobierno con 84 diputados y el único apoyo de los enemigos de la Constitución que se atreve a decir que «hay sintonía entre este Gobierno y el pueblo». O que «Ciudadanos y PP deberían dejar de hacer oposición al Estado», en este delirio de parafrasear al Rey Sol. Y ver oposición al Estado donde solo la hay a su persona, gobierno, partido y siniestros socios. Sánchez no es el Estado sino el cabecilla y el lacayo a un tiempo de todos los enemigos del mismo. Por legal que fuera su artimaña para hacerse con el poder, favorecida por la desidia y cobardía de su oponente.

El problema está en que RTVE no ha dado las imágenes de mayor interés habidas en España en estos días. Como no las han dado otras cadenas de un duopolio, ya monopolio publicitario e ideológico, que mantiene secuestrada toda la información televisiva en España. La televisión pública bajo la dirección de la supuestamente impecable Rosa María Mateo oculta los abucheos y tantas otras cosas. Hace unos meses se anunciaban mil catástrofes. Ahora hay guerra oficial al catastrofismo. Y se callan las nuevas llegadas de inmigrantes, pasado el momento de presumir de ellas. Hablan de corrupción del alcalde de León, pero no de la mujer del presidente, hazmerreír y escándalo supremo por el cargo inventado a su medida en el Instituto de Empresa. Ni se habla del hermano de Sánchez, un mediocre músico enchufado en una diputación. Los medios hablan de Franco y del máster de Pablo Casado, no de los másters de las ninfas milicianas del Gobierno ni de la tesis doctoral fantasmal del presidente. Habrá que ver si el bloqueo informativo y la mentira permanente de los medios que protegen a Sánchez no acaba engañando más al propio Sánchez que a una población que tarde o temprano acaba viendo el vídeo de Sanlúcar. Sánchez se mostró sorprendido por los abucheos. Los españoles no.

Ya no vale decaer ante quienes intentan doblegarnos
“Los primeros cristianos decían: todo lo mío es tuyo; los socialistas dicen: todo lo tuyo es mío” Wiston Churchill
Miguel Massanet diariosigloxxi 13 Agosto 2018

Si señores, es posible que el PP y todos los que hemos recobrado la fe en él, desde que llegó a la presidencia el señor Pablo Casado, deba superar algún tiempo de espera debido a que, las municipales, están programadas para el mes de mayo del año próximo y este lapso es evidentemente corto para que el PP y su nueva directiva pueda rehacerse de la mala fama que las izquierdas han estado vertiendo sobre él, desde que el señor Pablo Iglesias y su grupo de bolivarianos, irrumpieron en la política española, últimamente reforzados por la llegada de Pedro Sánchez como líder del PSOE, una persona resabiada y cargado de cuentas pendientes con el señor Mariano Rajoy que, al no poder desfogarse contra el último presidente del PP por causas obvias, seguramente va a emplear todas sus energías en intentar hacerlo con el señor Casado; claro que lo va a tener más difícil dada la distinta personalidad política y la nueva forma de actuar, más enérgica y menos dada a soportar, sin replicar contundentemente, los ataques que le puedan llegar desde la oposición y, sobre todo, sin la servidumbre que suponían los arremetidas que debían soportar a causa de los numerosos casos de corrupción que venían lastrando al anterior gobierno del PP. Este argumento ya se acabó y ahora serán ellos, los del PSOE, quienes deberán responder de los casos que tiene pendientes de resolver ante los tribunales españoles.

Es posible que, incluso, sea conveniente que el PP pase por el Purgatorio de estar ubicado en la oposición aunque, evidentemente, este camino va a tenerlo que cruzar solo, quizá con apoyos esporádicos de Ciudadanos, un partido que por tener rivalidades evidentes en cuestiones electorales, es posible que, en ocasiones, le haga el vacío si con ello piensa que va a conseguir réditos electorales. No es que no deseáramos que, cuanto antes, el PP pudiera conseguir la mayoría de los votos que se perdieron en favor de Ciudadanos o de otras formaciones, incluso la antigua CDC en el caso de los catalanes, en los que posiblemente haya influido de forma determinante este nacionalismo que tanto ha influido no sólo en las izquierdas sino también en las propias derechas de la comunidad catalana.

En realidad este gobierno socialista, a diferencia de lo que parece que estaba esperando el pueblo español, parece decidido a hacerles más concesiones a las autonomías, cuando se habla de cederles una parte mayor del IVA por parte de la señora ministra de Hacienda, señora Montero. Choca, por otra parte, la bisoñez del señor P.Sánchez que, empeñado en su postureo por Europa para hacerse fotos con la mayoría de mandatarios, posiblemente en un intento de emular la exitosa campaña del señor Rajoy cuando consiguió evitar la intervención del BCE, la Comisión europea y el FMI ( la TROIKA) con sus lúgubres hombres de negro, que fueron los inquisidores que impusieron a los griegos las condiciones draconianas que tuvieron que afrontar, el señor Psipras y su gobierno, para evitar la quiebra de Grecia.

Es evidente que ambos mandatarios van necesitados de apoyo, la una para salir del enredo en el que se colocó ella misma cuando abrió los brazos a la acogida de cuantos inmigrantes quisieran entrar en Alemania. Ha tenido que pagar caro aquella falta de sentido común cuando, una parte importante de sus votantes, más realista y conscientes de las dificultades que semejante política iban a causar a los alemanes y a sus relaciones internas decidieron retirarle el voto en las pasada elecciones. Ahora se las ve y se las desea para conseguir que sus socios en el gobierno, la SPD del señor Shultz, no les retire su apoyo, precisamente a consecuencia del tema de la inmigración. Sánchez se ve obligado a quemar etapas a contrarreloj para demostrar, en el tiempo que le queda hasta las legislativas, que es capaz de dirigir España con solvencia, algo que, hasta ahora, nunca ha conseguido a través de las sucesivas elecciones que se han ido celebrando donde, en cada ocasión, los resultados le has sido más desfavorables. Ahora gobierna gracias a una moción de censura y con el apoyo de la más diversa colección de partidos entre se encuentran los nacionalistas y los comunistas de Podemos que, en cualquier momento, cuando les interese, le van a dar la llamada “patada de Charlot” cuando vean que, para sus intereses electorales, les sea conveniente hacerlo.

Su estrategia resulta nítidamente clara. Por una parte ha encargado a sus ministras, a cual más dogmática y sectaria, que se dediquen a desacreditar al PP precisamente en aquellos temas, la economía y las relaciones con Europa, en las que estuvo particularmente brillante. La señora Calvo, la Montero y la de Trabajo, Magdalena Valerio, se han lanzado a la una a la yugular del PP y, con especial fiereza y dedicación, en contra del nuevo líder salido de las primarias de dicha formación política, Pablo Casado, al que pretenden crucificarle aún antes de que haya enfocado su artillería contra la oposición. Lo tienen complicado porque, a estas alturas de la legislatura, las únicas buenas noticias que, por supuesto, no se deben a las acciones del PSOE, hasta ahora poco afortunadas, sino a la inercia del anterior gobierno que han venido a confirmar la excelencia de los cambios laborales que se llevaron a efecto, la disminución de la influencia de los sindicatos en la negociación colectiva y la reacción de las empresas españolas, que dieron lugar a una recuperación económica, un aumento del empleo y una disminución evidente y espectacular del paro que, para cualquiera que tenga interés en comprobarlo, se puede cifrar en unos 500.000 puestos de trabajo recuperados durante cada uno de los dos últimos años.

Suena a broma escuchar a la ministra de Trabajo quejarse de la precariedad en el empleo y de la derechización de la política del PP ¿ Es que, acaso, esperaba que un partido de centro derecha, como es y ha sido siempre el PP, pretendiera aplicar la política del señor Pablo Iglesias de Podemos o la que aplicó su partido, el PSOE, cuando gobernaba y fue incapaz de sacar a España de la grave situación en la que la dejó, a punto de ser rescatada por la UE por la absurda idea del señor Rodríguez Zapatero de ocultar que, en España, también existía crisis inmobiliaria cuando, a finales del 2011 tuvo que convocar elecciones deprisa y corriendo para intentar soslayar el marrón que se les venía encima, cuando la nación española estuvo a punto de caer en bancarrota.

Y a propósito de esta absurda, descastada, maligna y evidentemente debidamente orquestada por la oposición de las izquierdas y de los separatistas catalanes, campaña de desprestigio encaminada a socavar la imagen del señor Casado; conviene que dejemos claro que, los que hemos creído en él, los que estábamos en contra de la política de cesiones, tolerancia y apaciguamiento en el trato con los soberanistas catalanes, los que seguimos dudando de lo que pueda estar maquinando la señora Sáez de Santamaría desde el rincón de los que se han encerrado en el rencor y la venganza y, en fin, los que queremos un PP al estilo del que fundó el señor Fraga y que luego se elevó a su mayor prestigio en tiempos del señor Aznar; no vamos a consentir que la jueza que lleva este caso, artificialmente mantenido, para intentar quebrar la confianza que, una parte muy importante del partido, tiene en su nuevo líder; algo cogido con pinzas, al no tratarse propiamente de un master, un cursillo para preparar un trabajo que era preciso para poder aspirar, en su caso, a poder cursar un doctorado que luego no se llevó a cabo y, algo que, evidentemente, no debiera de haber sido aceptado por el juzgado 51, si no fuera porque estamos convencidos de que, en todo ello, está la mano oculta de todos aquellos que piensan que el mero hecho de que no se hayan cumplido las expectativas de que saliera una marianista para seguir la doctrina errante del PP de los tiempos en los que, precisamente, se olvidaron todos los principios que siempre habían sido el santo y seña de la derecha española.

Es conveniente que dejemos claro que, en esta ocasión, vengan de donde vengan las críticas que se quieran verter sobre la figura del señor Pablo Casado, no van a servir para que prescindamos de una persona tan valiosa para dirigir al partido. Estamos convencido de que todo este tinglado se va a quedar en agua de borrajas, pero lo que es evidente es que España no puede perder más tiempo en empezar a luchar para su salvación que, evidentemente y a la vista está, no depende de que se le den más facultades al PSOE o que vaya cediendo ante los separatistas para seguir manteniéndose en el candelero, o que siga en su escora hacia la extrema izquierda, para situarse en el mismo terreno del señor Pablo Iglesias; no, no señores, ya no queda más tiempo que perder y la lucha contra los que quieren separar Cataluña de España o los que intentan derrocar el actual régimen que nos hemos dado los españoles, se ha de mostrar cómo debe ser, uniéndonos todos los españoles de esa nación que creemos en ella y en su unidad, para demostrar a esta minorías despendoladas y gritonas que la verdadera fuerza de España está en el dictamen de las urnas y no en las masas de personas que se puedan reunir en las calles, siempre más aparatosas pero nunca tan numerosas como los votos de toda una nación.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos el presentimiento de que, para esta mayoría silenciosa que siempre agrupa a las personas de bien, sensatas y amigas del orden y del cumplimiento de las leyes, ha llegado el momento de recobrar la fe en un nuevo partido de derechas que sea capaz de enfrentarse con fuerza y sin decaer ante todos estos conspiradores de la izquierda y los separatistas para que, finalmente, la razón sea la que gane esta batalla de tanta importancia para el futuro de los españoles.


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La indignidad de un «president»
 La Razon 13 Agosto 2018

Desde que llegara a la Presidencia de la Generalitat por el «dedazo» de Carles Puigdemont, Joaquim Torra no ha tenido palabra u obra alguna que no fuera para alimentar el fuego del enfrentamiento con el Estado. Como le fue encomendado por el prófugo de la Justicia, su única razón de ser para ocupar la magistratura gubernativa de la que disfruta era que el grado de virulencia con España no se rebajara y que el discurso del odio se institucionalizara hasta prender en esa parte de la sociedad que secunda al movimiento nacional separatista. Nada le ha apartado de ese objetivo como tampoco lo hizo cuando Puigdemont era el inquilino del Palau.

La demencia alcanzó tal punto que ni siquiera el atentado yihadista de Las Ramblas y Cambrils del pasado verano los hizo recapacitar. Debemos recordar ahora lo ocurrido aquel 26 de agosto del pasado año, diez días después de la barbarie, con el procés desatado, y cómo el Rey y el entonces presidente Mariano Rajoy fueron abucheados por algunos independentistas con esteladas estratégicamente colocadas en los espacios públicos en una escenografía planificada por el separatismo.

Cuando se cumple un año de la matanza, Torra, Puigdemont y sus CDR intentarán esta semana recrudecer aún más si cabe aquel manoseo infame de un tiempo de tragedia en tantas familias rotas. Si entonces con el atentado tan reciente fueron capaces de llevar las cosas hasta donde lo hicieron para afear la presencia de las más altas autoridades del Estado, todo hace pensar que lo que está por suceder en estos días no se verá tamizado ni matizado por el sentido de la efeméride ni por la presencia de las víctimas. Torra, con la connivencia de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha hecho todo lo posible por boicotear la presencia del Rey en los actos conmemorativos de esta semana.

Sin Mariano Rajoy en La Moncloa, y con un separatismo cada vez más deshilachado, la beligerancia contra Don Felipe y la Monarquía se ha convertido en un activo esencial para conservar el pulso de la movilización supremacista. Que Don Felipe enarbolara la bandera de la libertad y la Constitución en aquel memorable discurso del 3 de octubre, que tanto daño hizo al independentismo, es algo que Torra esgrime como elemento de rencor en su dinámica de acoso y coacción a la Corona. Pero el hecho de que el presidente catalán haya decidido excluir a Don Felipe de los actos organizados por la Generalitat en el futuro no quiere decir que el jefe del Estado no pueda ir donde quiera, como acertadamente recordó el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. Faltaría más.

El Rey estará en el homenaje a las víctimas de Las Ramblas y Cambrils del próximo viernes en Barcelona en lo que pretende ser un recuerdo con protagonismo para las víctimas y sin parlamentos institucionales programados. Como era de esperar, Puigdemont y Torra parecen ultimar una suerte de encerrona al Rey, que pasaría, entre otras cosas, por la entrega de algún tipo de documento reivindicativo en la línea con la escena de la apertura de los Juegos Mediterráneos cuando el president le abordó para darle una informe sobre el 1-O después de manifestarse contra su presencia junto a la ANC y Òmnium.

Hay que estar preparado para que Torra y el separatismo conviertan la jornada de luto de final de semana en cualquier disparate pues el dolor ajeno, ni siquiera el tan injusto y vil como el causado por los terroristas, nunca los frenó. El Rey estará donde debe. Como siempre. Y el Gobierno sólo puede estar junto a él, como representante de la solidaridad y cercanía de los españoles con las familias de los golpeados por el fanatismo y el odio. Serán otros los que resulten retratados de nuevo en el espejo de la indignidad.

EN DEFENSA DEL ESPAÑOL
500.000 firmas para evitar que hablar español esté perseguido en parte de España
ESdiario 13 Agosto 2018

Una asociación pretende acabar con un caso único en el mundo: la penalización de su principal idioma en parte del país. Van en serio y quieren que el Congreso tenga que pronunciarse.

Los expertos, y al menos dos de los cuatro partidos teóricamente constitucionalistas, lo tienen claro: las lenguas cooficiales en Cataluña o el País Vasco se han convertido en una herramienta de construcción nacionalista, y no es un valioso patrimonio apolítico. Su imposición en la escuela, por ejemplo, está detrás del auge soberanista, al haberla utilizado como canalizador de una identidad construida sobre la sensación de agravio de España.

Pero hay alguien que quiere cambiarlo. La asociación 'Hablamos español' instalará mesas informativas e iniciará una histórica recogida de firmas por toda España para presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en favor de la Libertad de Elección de Lengua, al entender que en la actualidad "se vulneran sistemáticamente los derechos lingüísticos de los hispanohablantes" en las comunidades autónomas con lenguas cooficiales. Hacen falta 500.000 rúbricas para lograr que ese debate llegue a las Cámaras y, probablemente, prospere.

¿Un 155 lingüístico?
"El próximo 8 de septiembre representantes de las delegaciones de 'Hablamos español' saldrán a la calle. Se instalarán mesas en las capitales de provincia o en los lugares más emblemáticos. Por ejemplo, en Asturias, dado que coincide con la celebración del día de la Virgen de Covadonga, las delegaciones de Oviedo, Gijón, y Avilés coincidirán en Cangas de Onís", ha informado la asociación en un comunicado.

No persiguen el uso de otras lenguas de España, sino que no se 'prohíba' el español como ahora se hace

La iniciativa popular impulsada por esta asociación, que recibió el visto bueno del Congreso y del Senado en 2017 para iniciar una recogida de firmas, contiene un total de 8 artículos en los que trata de garantizar la igualdad entre las lenguas cooficiales de las comunidades autónomas con esta condición.

Se centra especialmente en la enseñanza, ámbito en el que les reconoce a los padres el derecho a elegir la lengua vehicular en la que estudian sus hijos hasta su mayoría de edad. Asimismo, la ley propone una exención -en la asignatura del idioma- de tres años, a partir de sexto de Primaria, en la calificación a los alumnos trasladados a una comunidad autónoma con una lengua que no se habla en su lugar de residencia.

Prórroga por mudanza
Esta exención, que también se aplica en la ley en Bachillerato aunque se haya contado ya con una exención, no exime a los alumnos de ir a clase, en su caso de catalán, euskera o gallego, para que vayan asimilando el idioma de su nueva comunidad de residencia. En el caso de no asistir a las clases, los alumnos perderían esta ventaja y deberían examinarse.

En las pruebas de acceso a la universidad, el alumno tendrá derecho a escoger en qué idioma recibe las preguntas de cada examen y a contestarlas en la lengua que desee -siempre que sea una de las lenguas oficiales de la autonomía en la que se examina-.

En la propuesta de 'Hablamos español', se asume que para que un grupo de alumnos pueda recibir clase en el idioma deseado debe haber una demanda mínima que nunca puede ser inferior a los 25 alumnos. Es decir, si en un municipio hay 25 alumnos que solicitan estudiar en castellano, la administración pública debe asegurarles que así sea.

En cualquier caso, si no se alcanza la demanda mínima, el alumno podrá emplear material pedagógico en aquella lengua oficial que prefiera, así como dirigirse al profesor en ella y examinarse también en dicho idioma.

Otro regalo al separatismo: 'desaparece' el informe de adoctrinamiento en las aulas
En cuanto al uso de la lengua en el espacio público, 'Hablamos español' sugiere que las señalizaciones, informaciones, impresos, formularios y folletos dependientes de los poderes públicos se encuentren siempre, por separado o en formato bilingüe, en todas las lenguas oficiales de la comunidad.

En la Administración, también
Los ciudadanos tendrán además el derecho a dirigirse en la lengua que deseen a los empleados públicos y a ser interpelados en esa misma lengua. De esta manera, en el caso de una consulta online, por ejemplo, si es el ciudadano el que inicia la conversación, la administración le contestará al menos en el idioma de la consulta; por el contrario, si envía un correo un miembro de la administración, deberá hacerlo en las dos lenguas cooficiales para garantizar la comprensión y libertad de respuesta del ciudadano que recibe la comunicación.

Por otro lado, se establece la obligación de que todos los informes o certificaciones enviados a destinatarios de otra comunidad autónoma estén redactados al menos en castellano. Asimismo, los empleados públicos que sepan hablar castellano no tendrán la obligación de hablar la otra lengua cooficial -salvo en casos en los que "lo requiera la naturaleza del puesto de trabajo"- y será la administración la que distribuya sus recursos para poder atender en cualquier idioma oficial.

Las polémicas subvenciones
Como norma general, no se podrá condicionar el uso de determinada lengua a la percepción de subvenciones. Sí podrá recibir una determinada lengua subvenciones en el ámbito artístico y cultural, siempre que las obras de arte en la otra lengua oficial autonómica reciban al menos un tercio de la asignación que se le da a la primera.

Por último, los topónimos serán oficiales en las distintas lenguas existentes en la comunidad. 'Hablamos español' dispone de 56 delegaciones en la actualidad, repartidas por todo el territorio nacional, en las que se pondrán mesas a disposición de la ciudadanía el próximo 8 de septiembre para apoyar esta ley.

Contra el negocio lingüístico
La entidad impulsora de la campaña, presidida por Gloria Lago, que no niega valor a ninguna lengua pero defiende al español ahora excluido en algunas autonomías, explica con rotundidad a qué se debe esa imposición identitaria en Cataluña y a quién beneficia.

"Beneficia al lobby formado por personas y empresas que consiguen subvenciones y ventajas por la promoción de las lenguas cooficiales, además de puestos de trabajo bien remunerados, viajes con gastos pagados con motivo de actos y reuniones, y acceso a círculos de influencia que les permiten crecer empresarialmente y que les dan prestigio par ascender profesionalmente. En ese lobby hay, principalmente, editores, escritores, filólogos, y empresas de audiovisual.

El objetivo es lograr medio millón de firmas
Beneficia a partidos nacionalistas y sus plataformas, asociaciones, y fundaciones, que utilizan las lenguas cooficiales como un elemento de diferencia, para crear una identidad, una nación.

También a otros partidos que no llevan el nacionalismo en sus siglas, pero que necesitan fomentar la identititis, la diferencia, porque muchas personas de sus partidos se benefician del entramado de los cargos y del negocio que generan".

Mossos D'Esquadra
La Escuela de Mossos criba a los españolistas: “¿Cuál es tu grado de compromiso con la Constitución?”
Raquel Tejero okdiario 13 Agosto 2018

El Instituto de Seguridad Pública de Cataluña, o más conocido como escuela de policía de Cataluña, ha sido denunciada públicamente en varias ocasiones por su parcialidad a la hora de elegir quién podrá entrar en el cuerpo y quién no.

Ahora, se ha conocido que la escuela discrimina a los agentes a través de cuestionarios en los que se pide a los agentes que indiquen, en una escala de 0 a 10, cuál es su grado de compromiso con la Constitución.

No es la única pregunta que se interesa por cuestiones políticas. En otro apartado se pregunta directamente por la tendencia ideológica: los mossos deben marcar en una línea separada por dos puntos (izquierda y derecha) dónde se ubican políticamente.

Plataforma de Afectados
Los hechos han sido recogidos por la Plataforma de Afectados por el ISPC (la Escuela de Policía de la Generalitat de Cataluña).

El pasado noviembre, la plataforma ya interpuso una denuncia por prevaricación contra el juez que archivó una veintena de querellas por irregularidades en el proceso de selección de nuevos agentes. Archivo que, aseguran, se debió a razones políticas.

Ahora, han recurrido al crowfunding para costear los gastos de sus procesos. La organización señala que lleva siete años “querellándose contra los responsables del cuerpo de Mossos d’Esquadra y de la Generalitat de Cataluña por la presunta corrupción en el acceso a los cuerpos policiales de Cataluña”.

Empresarios pagarán el sueldo y la defensa a un mosso constitucionalista expedientado por sus mandos
Ángel Moya okdiario 13 Agosto 2018

El grupo de empresarios que lidera el español residente en Suiza José Manuel Opazo se ha ofrecido a costear la nómina de un mosso constitucionalista suspendido de empleo y sueldo durante meses. También se harán cargo de la defensa jurídica que necesite el suboficial de mossos a lo largo del proceso, ya que estos empresarios consideran que los mossos que intentan cumplir la ley están siendo perseguidos por sus mandos por razones políticas.

El sargento entregó la placa y la pistola y ha tenido que abandonar Cataluña para recuperarse anímicamente de lo que la ‘Junta de policías autonómicos por la pasarela’ llama claramente “acoso a los mossos constitucionalistas”.

El expediente se remonta a la actuación del mosso durante la semana de los atentados de Barcelona el pasado año. Entonces el sargento empleó un vehículo del cuerpo para dar seguridad a una sinagoga mientras uno de los terroristas seguía huído y lo hizo siguiendo órdenes de superiores, algo que no tuvo repercusión alguna hasta el referéndum del 1-O. Fue entonces cuando el mosso mostró su rechazo a la actuación de sus superiores durante la jornada del referéndum ilegal y las siguientes de octubre. Se quejó de que los mandos le cambiaran de destino ese día impidiendo que pudiera desempeñar su trabajo en la calle apoyando a Policía y Guardia Civil. Tiempo después el mosso fue objeto del expediente por el que le sancionan sin empleo y sueldo, pero por el uso irregular de un vehículo del cuerpo en la sinagoga durante los atentados de agosto. El sargento niega cualquier actuación irregular mientras se ocupaba de la seguridad de la sinagoga y denuncia que el expediente es una venganza por sus quejas durante las jornadas de tensión de octubre.

El grupo de empresarios cree que el mosso expedientado es un ejemplo de coraje cívico y no descarta seguir adelante con otras iniciativas parecidas ante el desamparo que creen que sufren los mossos constitucionalistas en Cataluña.

Se trata del mismo grupo de empresarios que, como adelantó OKDIARIO, se hará cargo de la defensa de los ciudadanos denunciados por quitar lazos amarillos de los espacios públicos de las ciudades catalanas. José Manuel Opazo también es el principal promotor y convocante de la marcha del próximo 9 de septiembre en Barcelona bajo el lema “Ni separatistas ni secesionistas en las instituciones”. La iniciativa ya cuenta con la adhesión de varias asociaciones y la ayuda de dos centenares de voluntarios.

José Manuel Opazo es la persona a la que en 2008 el ahora presidente catalán Quim Torrá llamó “bestia con forma humana” en un polémico artículo de opinión. Torra le dedicó esos insultos al empresario porque Opazo protestó ante una compañía aérea Suiza que se dirigía al pasaje sólo en catalán y no en castellano. La compañía terminó por sustituir el catalán por el castellano en sus vuelos a pesar de la petición de Opazo de que mantuvieran ambos idiomas.


 


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