AGLI Recortes de Prensa   Domingo 19 Agosto 2018

Presupuestos con un altísimo coste
EDITORIAL El Mundo 19 Agosto 2018

El PSOE está dejando entrever en las últimas horas un acercamiento a Podemos para aprobar la senda presupuestaria. Como si de una escenificación se tratara, la formación morada estaría dispuesta ahora a aprobar en el Congreso el techo de gasto que el Gobierno debe volver a aprobar, después de haberle dejado en la estacada semanas atrás. Como hoy publicamos, las negociaciones están avanzadas y en Moncloa confían en que en septiembre recabarán los apoyos suficientes para un trámite imprescindible previo a la presentación de los Presupuestos.

Las alarmas surgen porque, en esa teatralización del tira y afloja en la que cada partido intenta sacar la mejor tajada de cara a sus votantes, el partido de Pablo Iglesias ya ha puesto sobre la mesa sus exigencias, y comprometen seriamente el crecimiento de la economía española en un contexto como el actual. Para empezar, Podemos quiere que el Gobierno renegocie con Bruselas el objetivo de déficit por encima del 1,8% para 2019, lo que suena a disparate incluso para la ministra de Hacienda. Y, a partir de ahí, reclama subidas de impuestos a la Banca o a las empresas -que, digan lo que digan, repercutirían en la clase media- y toda una batería de medidas cuantificada en más de 9.000 millones de euros. A falta de saber qué prebendas exigirán los nacionalistas a cambio de su apoyo, es para echarse a temblar el coste que tendrá para los españoles que salgan unas cuentas con estos padrinos.

Aquellos días de la rabia y el orgullo
FERNANDO PALMERO El Mundo 19 Agosto 2018

Como el XX, el siglo XXI comenzó con una declaración de guerra. Incierta, entonces. El ataque a Nueva York fue interpretado como el inicio de una guerra de religión. Oriana Fallaci fue una de las primeras que advirtió sobre su naturaleza. "Con los hijos de Alá, el conflicto será duro. Muy duro y muy largo", escribió. Estamos ante "una guerra que ellos llaman yihad. Guerra santa. Una guerra que no mira a la conquista de nuestro territorio, quizás, pero que ciertamente mira a la conquista de nuestra libertad y de nuestra civilización. Al aniquilamiento de nuestra forma de vivir y de morir, de nuestra forma de rezar, de nuestra manera de comer, beber, vestirnos, divertirnos, informarnos...". Vivía entonces Bin Laden, y a él culpaba, en parte, de la masiva llegada de inmigrantes a Europa, que no sería sino un frente de batalla más que se libraba en las plazas y en los parques, en la conquista del espacio público urbano.

A Fallaci, que tituló aquel panfleto La Rabia y el Orgullo (La Esfera de los Libros), le indignaba, más que nada, la presencia de lo islámico en las ciudades italianas, en Florencia, en la plaza del Duomo, en San Giovanni, mezquitas improvisadas junto al "bello Palacio del Arzobispado, en cuyas escalinatas dejaban sus sandalias y babuchas" y junto a ellas, "botellas vacías de agua con la que se lavaban los pies antes de la oración" y "amarillos regueros de orina que profanaban los mármoles del Baptisterio". Culpaba Fallaci a los políticos oportunistas que, por puro electoralismo, permitían y toleraban esa "invasión", que la financiaban, incluso, de manera suicida. "Campan a sus anchas en las históricas calles, con el pretexto de vender sus mercancías. Por mercancías entiendo bolsos y maletas copiadas de modelos protegidos con sus respectivas marcas y, por lo tanto, ilegales".

Han pasado casi 17 años de aquellos textos de Fallaci, peo no es difícil relacionar su "indignación" con la de tantos italianos que han votado a candidatos de extrema izquierda y de extrema derecha, racistas, xenófobos y dispuestos a frenar por decreto la entrada de inmigrantes, sean o no musulmanes.

En Madrid, en el barrio de Lavapiés, se ha creado un peculiar sindicato de manteros y lateros sin papeles y la alcaldesa les ha pedido que hicieran ellos el pregón de las fiestas, a la vez que ha ordenado a la Policía Municipal que no los persiga. Como en Barcelona. Como en aquellos días de la rabia y el orgullo.

El suicidio de los medios
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 19 Agosto 2018

Creo que fue Felipe González quien se refirió por primera vez a la antinomia existente entre la opinión pública y la publicada. Fuera quien fuese, daba en el clavo. Basta con leer los comentarios que dejan los lectores al pie de las noticias y las columnas que ahora aparecen en la prensa. Suya, y de los seres anónimos que sólo dicen lo que piensan en privado, es la opinión pública. La publicada es la de los políticos, los tertulianos y los periodistas que se avienen a repetir ad nauseam las consignas de los partidos a los que sirven y de las líneas editoriales de las cabeceras para las que trabajan, cuando no a las de los magnates y mangantes que los untan. Todos ellos son monótonos ecos de la voz de sus amos, siervos éstos a su vez de los intereses clientelares y de las paparruchas de la corrección política.

Trescientos medios de información estadounidenses, capitaneados por ese demiurgo de la progredumbre obamista que es el New York Times, lanzaron el miércoles una campaña de defensa de la libertad de prensa, supuestamente amenazada por el presidente Trump, que tiene sobradas razones para recelar de las falsedades que la mayor parte de los medios publican, para denunciar la voluntad de intoxicación imperante en ellos y para defenderse, así sea recurriendo al improperio, de los insultos que le dedican.

Entre tanto, la opinión pública de su país lo respalda mayoritariamente, por mucha rabia que eso dé a quienes dirigen la orquesta de la publicada. Parece ser que ya sólo confían en las sesgadas informaciones y trapaceras interpretaciones de los grandes medios de intoxicación el 18% de los estadounidenses. Los demás acuden a las humildes cabeceras locales que aún giran en las órbitas de la prensa independiente. Extiéndase a España tan saludable escepticismo. Mejor leer la hoja parroquial de la iglesia de Castilfrío que poner un telediario. Es sólo un ejemplo. Hay muchos otros. No los mencionaré. Seguro que usted, lector, ya los conoce.

Trump ha dicho que la prensa es el enemigo del pueblo y los así calificados se llevan las manos a la cabeza que no tienen. Si la tuviesen, caerían en la cuenta de que están ahogándose en su servidumbre ideológica y en sus sermoncillos morales como se ha ahogado esa persona que el otro día no pudo salir del hoyo por él abierto en no sé qué playa francesa. En la pugna entre la opinión pública y la publicada es ésta la que lleva todas las de perder. Al tiempo, colegas.

El mayor servicio de Albert
No le gustará, pero es como más ayudaría a España
Luis Ventoso ABC 19 Agosto 2018

Lo habrán notado. No falla. Desde que Sánchez desalojó a Rajoy encamándose con los separatistas, las propuestas de Ciudadanos y PP se han tornado clónicas. Los portavoces de los dos partidos de centro-derecha vienen a decir lo mismo, con matices de estilo oratorio (la escuela mediterránea de Rivera es un poco más melodramática que la popular, más parca y castellana). ¿Qué ha pasado?

Durante el aznarismo se produjo un grave descuido en la vigilancia moral interna del PP, que no supo -o no quiso- expulsar a tiempo a los sospechosos habituales (las andanzas de Fabra, Matas, Correa, Bárcenas o Ignacio González eran la comidilla, pero nadie se tomó la molestia de investigarlas; simplemente se cruzaron los dedos y se dejó hacer). Todo ese magma fermentó y al final eclosionó durante la presidencia de Rajoy, que en realidad pisaba el lodo de la era Aznar (quien jamás ha pedido disculpas). Muchísimos votantes del PP, sobre todo los profesionales jóvenes urbanos, se sintieron abochornados por la cascada de casos de corrupción, algunos tan gruesos como descubrir que el tesorero del partido guardaba en Suiza una fortuna robada. En paralelo, los votantes más ideologizados fueron distanciándose de la asepsia de gestión pura de Rajoy y Santamaría, quienes de manera clamorosa renunciaron a defender un corpus intelectual y moral alternativo al del progresismo obligatorio. En la cuestión mollar de la unidad de España hicieron frente al separatismo, cierto. Pero de un modo cohibido, que entregaba la cancha dialéctica al nacionalismo.

Y ahí ve su hueco Rivera y lo aprovecha con inteligencia. Ciudadanos emergía como una alternativa de centro-derecha limpia, sin mácula de corrupción, y más enérgica en la defensa de la unidad de España, el orden constitucional y la lucha contra el nacionalismo (su punto fuerte, pues en economía son casi un folio en blanco). Además, Rivera era joven, «moderno» y hasta guapete, frente a un Rajoy con porte de señorón de casino. El derechismo chic se llamaba ahora Ciudadanos y el PP sufrió una fuga de votos. Todo ha cambiado con el adiós de Rajoy, valioso, pero con un techo de cristal, y la llegada de Casado. Rivera ya no es el más joven, ni el único elocuente y capaz de emplear una oratoria rotunda contra los separatistas. Casado lo ha privado del monopolio de una derecha renovada y activamente patriótica. Además, Ciudadanos paga el haber contribuido a gestar el histérico clima de opinión que facilitó la celada de Sánchez.

Ciudadanos sigue tachando al PP de «partido corrupto». Pero suena forzado, toda vez que se ha renovado. Rivera habla bien -es su fuerte-, pero ha perdido parte de su razón de ser. Por el contrario, lo que sí se mantiene es que Ciudadanos provoca una partición del voto de centro-derecha, que al final beneficia a Sánchez y a sus aliados comunistas y separatistas. Por eso, y aunque le arrancará una sonrisa despectiva, el mayor servicio a España que podía hacer hoy Rivera sería propiciar la reunión del conservadurismo español bajo un único paraguas partidista. No lo veremos (los egos pesan). Pero es así.

Nierga se compincha con Colau para marginar el español y hacerse la ofendida
ESdiario 19 Agosto 2018

La locutora destapa cómo la alcaldesa de Barcelona maquinó para aislar el español y fabula con un boicot a voces del acto que nadie más vio ni escuchó.

La decisión fue de Ada Colau, y quien la ejecutó fue su amiga Gemma Nierga, lectora del manifiesto del Ayuntamiento de Barcelona que relegó al español a la última intervención y no fue utilizado en las alocuciones de la periodista ni al principio ni al final del acto, todas en catalán pese a que el evento era observado en todo el mundo.

El tratamiento del "castellano" como una lengua más y su marginación en la presentación y el cierre provocó airadas protestas y estupefacción en las redes sociales y en programas como Espejo Público, de Antena 3, en el que varios comentaristas como Antonio Martín Beaumont, Francisco Marhuenda o Antonio Naranjo se percataron del hecho y lo resaltaron.

La insólita respuesta de Colau a las críticas: sentirse una víctima sexual
Sin embargo, a Nierga le pareció fatal que se diera importancia a ese hecho, perfectamente calculado por la alcaldesa de Barcelona, e incluso protestó por ello airadamente ante los micrófonos de la edición veraniega de 'El programa de Ana Rosa', en Tele 5, presentado en estas fechas por Ana Terradillos.

Su insólita queja
Pero lejos de entender que la queja fue mayoritaria y en ámbitos públicos, la exlocutora de la Cadena Ser quiso convertirla en algo folclórica y limitarla a un espectador del acto que, según ella, se indignó y se lo hizo saber allí mismo mientras ella intervenía.

"Desde el escenario, cada vez que yo intervenía, había una persona que gritaba 'dilo en castellano', hay que respetar... hemos decidido darlo en catalán, que es un idioma del Estado, había que respetar la decisión...", dijo solemne la locutora.

Además, y en un tono melodramático y pese a que el acto transcurrió sin ningún problema, cargó sorprendentemente contra supuestos boicoteadores del mismo que nadie más vio ni escuchó, achacándoles constantes gritos e incluyéndoles sin decirlo en un supuesto grupo de españolistas.

"Estoy muy triste", señaló en un insólito mensaje que además sirvió para desvelar hasta qué punto Ada Colau fue la responsable de marginar al español en el evento y, tal vez, de mirar para otro lado ante la pancarta vejatoria contra el Rey colgada a la vista de la propia Nierga.

Un empresario desafía a los separatistas: quita lazos en Vendrell mientras le acosan e insultan
OKDIARIO 19 Agosto 2018

Un empresario de Vendrell eliminó este viernes los lazos amarillos colocados en un puente de la localidad por los independentistas radicales, quienes no dudaron en increparle y tratar de sujetarle durante todo el tiempo que duró la retirada de los símbolos independentistas.

El hombre, que se enfrentó solo a varios independentistas en esta localidad de la provincia de Tarragona, no dudó en afirmar que con su actitud están destrozando la vida de muchos ciudadanos catalanes, entre ellos los más de 30 trabajadores que dijo tener a su cargo.

Los radicales, que no dudaron en grabarle y compartir el vídeo en las redes sociales para señalarle públicamente, le insultaron e increparon durante varios minutos, llamándole “fascista” e “hijo de puta” entre otras cosas.

Además, le acusaron de estar poniendo en peligro la vida de los conductores que circulaban en sus vehículos por una autopista que transcurre bajo el puente, obviando que eran precisamente ellos quienes llenaban de elementos peligrosos el viaducto.

“Yo respeto lo que es de todos y por eso no coloco nada”, les explica en la grabación este ciudadanos a los independentistas que le acosan, afeándoles que llenen de símbolos con los que él no está de acuerdo una infraestructura que se financia con el dinero de todos los españoles y no solo de los catalanes independentistas.

Ciudadanos fleta una avioneta
El hartazgo de muchos ciudadanos ante el uso abusivo que hacen los radicales copando de símbolos secesionistas espacios públicos es tal, que la plataforma ‘España Ciudadana’ anunciaba esta semana incluso que ha fletado una avioneta con una pancarta aérea que durante todo el mes de agosto sobrevolará más de una veintena de playas catalanas llamando a retirar de símbolos independentistas de las costas de Cataluña.

Tal y como aseguran, creen que “ha llegado la hora” de que los españoles “se liberen de sus complejos y construyan entre todos un nuevo proyecto nacional para poder hacer frente al populismo y al nacionalismo”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La Generalidad golpista subcontrata al Gobierno Falconetti
Federico Jiménez Losantos  Libertad Digital 19 Agosto 2018

Estado del golpe de Estado de otoño de 2017 en el verano de 2018 (II)

Un año después del atentado en Las Ramblas del islamismo catalán (su origen fue la mezquita de Ripoll) que, descaradamente manipulado por los separatistas, supuso el primer acto internacional del golpe de Estado, se ha repetido el desprecio a las víctimas y la exculpación de los verdugos, a los que el año pasado se compadeció y éste se ha ignorado. La razón última fue, el año pasado, la cobarde actitud del Gobierno Rajoy, que dejó solo al Rey en la defensa del orden constitucional. Este año, la cobardía ha dejado paso a la complicidad: Falconetti ha respaldado y su Gobierno ha defendido la infinidad de fechorías, injurias y mezquindades del catanazi Torra, que junto a Ada Colau (tras decir que "Barcelona responde al terror con amor" se negó a quitar una gigantesca pancarta contra el Rey que ha visto todo el mundo) ha alardeado de su dominio en las calles y de su desprecio a la legalidad que se supone representa. Por supuesto, contando con la siembra de odio a España y los españoles, en especial los catalanes no nacionalistas, que a diario destilan la TV3 y demás medios catalanes apesebrados en la Generalidad, un verdadero dineral al que, aunque español, no hacen ascos.

La Generalidad debería estar intervenida
La razón última está clara. La Generalidad, que debió ser intervenida y la autonomía suspendida sine die tras el Golpe de Octubre de 2017 fue mantenida por Rajoy y Soraya, con el respaldo condicionado del PSOE: no tocar TV3. Las elecciones absurda y rápidamente convocadas por Rajoy para quitarse de encima el muerto, o, en su jerga, el lío, arrojaron, con idénticos medios, resultados semejantes. En el lugar de Puigdemont, se colocó a un siniestro racista llamado Torra que presume de que sus hijos forman parte de las bandas de matones –CDR- que atropellan y apalean a los catalanes que no comulgan con el separatismo. Y unos meses después se produjo lo que realmente supone un cambio radical, y radicalmente a peor, de la situación nacional: Rajoy fue depuesto por los golpistas, que entronizaron a Sánchez. La Moncloa quedó subcontratada por los golpistas.

Seguimos sin saber por qué Rajoy se negó a dimitir en la moción de censura, impidiendo que se consumara la elección de Sánchez y el acceso de los golpistas al Gobierno, que desde entonces está a merced de los separatistas. Es una de las muchas deudas que el lamentable registrador de Pontevedra tiene contraídas con la opinión española y no parece dispuesto a pagar. Tampoco sabemos en qué términos se fijó el acuerdo del PSOE y los golpistas, aunque como ha recordado Xavier Salvador en Crónica Global se ajusta como un guante al pacto de Iglesias y Jonqueras en Can Roures. Da igual: los hechos acreditan el compromiso, más o menos explícito de un Sánchez que se niega a convocar elecciones para disfrutar del Falcon en sus asuetos veraniegos, aunque al precio de ignorar las actividades golpistas, cuando no las comparte mediante Batet, ministra del Golpe en su Gobierno.

Sin embargo, el aniversario del 17A, convertido por los separatistas en reedición del primero, con manifiesto desprecio a las víctimas, utilizadas como mero pretexto para recordar sus presos y reafirmarse en su proyecto de apartheid para media Cataluña y voladura del régimen constitucional, ha dejado tan groseramente claro el estado de sumisión a los golpistas en que Sánchez pretende seguir en la Moncloa año y medio, que puede decirse sin duda alguna que su Gobierno no sólo es ilegítimo –no ilegal- por incumplir la promesa que, en vez del programa de Gobierno, hizo en el Parlamento de convocar elecciones a la mayor brevedad posible (tan grave, decía, era la emergencia nacional tras la caquisentencia del bufete Garzón y Asociados) sino por negarse a cumplir sus obligaciones para con el Estado y la nación.

Las ofensas públicas al Rey no son personales
El Jefe del Estado ha sido sometido a un rosario de humillaciones –que parece considerar parte de su oficio, y no lo son- y ha sido defendido sólo por el PP y, muy especialmente, por Inés Arrimadas y C's, que fue la fuerza más votada en las elecciones y con la que debería entenderse un Gobierno de España si no se hubiera forjado contra ella y para destruirla. Pero no sólo el PSC-PSOE ha aparecido como mero apéndice golpista sino el propio Gobierno, que se niega a cumplir sus obligaciones indeclinables. La primera, proteger al Jefe del Estado, de nuevo expuesto no sólo a unas humillaciones que no se le hacen a él en persona sino a todos los españoles, sino también a unas condiciones de inseguridad verdaderamente criminales.

La pancarta criminal contra el Rey
Criminal pantalla perfecta para un francotirador era la pancarta de quince metros que ha presidido el acto oficial para las televisiones de todo el mundo. Gracias a la actuación de un ciudadano ejemplar, Opazo, LD ha contado con todo detalle cómo eran mozos de escuadra los que la protegían en el mismo edificio usado para colgarla. Luego hemos sabido que se dio la orden de retirarla a las cinco de la mañana y se revocó a las seis, pero la fechoría fue luego defendida por Ada Colau y por el mismísimo consejero de Interior, un tal Buch, responsable de la seguridad del acto: "los mossos protegieron la pancarta contra el Rey porque hay libertad de expresión", dijo o mugió en la radio golpista del Conde de Godó, ¡que godó que conde!

La única libertad respetable en Cataluña es la de los no nacionalistas que se enfrentan a la dictadura de los nacionalistas, estos fatuos matoncillos cebados con dinero público. Sin embargo, la gentuza que desde Torra a sus CDR injuria a diario como mujeres –sin que las femirrojas digan ni pío- y amenaza de muerte a Inés Arrimadas y otras representantes de Ciudadanos, es, por culpa del Gobierno anterior y en vez de una celda, la Generalidad catalana, máxima representación de ese Estado Español que Torra llama a combatir pero del que cobra, como sus S.A. y la mediocracia del Pessebre.

El Gobierno de España tiene el deber de proteger esa libertad, no la de agredir a los españoles, a sus instituciones y a sus símbolos, delitos penados que se niega a perseguir. Al revés. Torra ha perpetrado en apenas 48 horas tal cúmulo de fechorías que si Sánchez no fuera Falconetti habría roto cualquier relación con él y convocado elecciones generales, ya que depende de una mayoría parlamentaria que, ay, del hilillo de Torra pende.

La ministra de Justicia, con Torra
Recordemos: ese desafortunado cruce entre Popeye y Cocomocho no fue al recibir al Rey, luego le plantificó delante a la mujer del golpista Forn, el que distinguía tras el atentado entre muertos catalanes y españoles, convirtió oficialmente los actos que debían homenajear a las víctimas en algaradas en favor de los golpistas presos y del propio Golpe, ha llenado los medios de declaraciones injuriosas y ha llamado a combatir al Estado que oficialmente representa, y, por último, pero en primer lugar por su gravedad, ha respaldado la carta de Junqueras y demás patulea reclusa acusando al Estado, a través del CNI, del propio atentado de las Ramblas.

José García Domínguez ha analizado en un soberbio artículo de LD la repugnante fechoría moral del masajista de Soraya Sáenz del Diálogo. Pero un Gobierno no puede quedarse en el aspecto moral. Debe asumir en el ámbito legal una atrocidad como la que se le imputa a un órgano que él dirige, el CNI, y responder de inmediato. Lo ha hecho y precisamente la que debía, la ministra de Justicia, pero para elogiar calurosamente a Torra.

Mucho le debe el Gobierno a Garzón, pero no tanto como para hacer ministra a su entrañable. La entrevista en la SER tras el 17A prueba que si Delgado es, en lo político, una calamidad; en lo intelectual es una nulidad, y encima cursi, a lo Colau, lo que no encarece su excelencia como fiscal. La actuación de Torra, que incluyó un mitin de apoyo a los golpistas frente a la cárcel de la que no se atreve a sacarlos –lástima, volverían juntos- le pareció "correcta"; la pancarta contra el Jefe del Estado, que ha aparecido en las televisiones de todo el mundo, "no alteró el acto"; en fin, la siniestra exculpación del Islam a cargo de Gemma Nierga, otra nulidad perita en pedir diálogo con el terror y que tuvo que recurrir al Sisa de Zeleste y a su "Qualsevol nit pot sortir el sol" para hacer como que decía algo, "le gustó muchísimo". Vamos, una cursi rematada, rendida políticamente al Golpe. Como El País, convertido en el "Izbestia" del Gobierno de Falconetti.

La utilidad mediática de la masacre
El balance de este aniversario de la masacre de las Ramblas no puede ser más triste. Ha quedado impune, mediática y políticamente, la gravísima responsabilidad de la alcaldesa Colau, que se negó a poner los bolardos que había pedido la Policía nacional. También la de los Mozos de Escuadra que recibieron alarmas desde Bélgica y los USA sobre los islamistas y sobre el atentado inminente "in a street named La Rambla" pero nada hicieron para impedirlo. Peor: tras la explosión de Alcanar, un mozo chulito echó de la escena del crimen a la mismísima jueza; y otro, no sabemos quién y nadie pregunta, mantuvo una larga conversación telefónica con el conductor de la furgoneta criminal. Por no hablar del fusilamiento en campo abierto de los terroristas, a los que no se intentó siquiera capturar para averiguar datos sobre la organización y el propio atentado que hubieran sido muy útiles.

Pero es que, para entonces, como se ha vuelto a ver en el aniversario, la utilidad de la masacre era servir de plataforma mediática internacional al Golpe de Estado. Un año después, todo sigue impune, todo parece igual, todo, Falconetti mediante, está muchísimo peor.

PD: La canción de Sisa dice: "Oh, benvinguts, passeu, paseu; / de la tristor en farem fum; / à casa meva es casa vostra /si es que n´hi ha casa de algú". O sea: "Bienvenidos, pasad, pasad; / convertiremos la tristeza en humo; / mi casa es vuestra casa, / si es que hay casa de alguien". Más o menos lo que dice Torra contra "los que hablan la lengua de las bestias", los que llaman "mala puta" a Arrimadas o "que se vaya a Jerez", los que reciben amablemente a todos pero quieren echar a media Cataluña. Es lo que va de la Barcelona de los 70 a la Cataluña actual. Sólo una indigente intelectual citaría esta canción para un fin tan opuesto al que le vio nacer.

Torra redobla su amenaza al Estado
 La Razon 19 Agosto 2018

El viernes todos en Barcelona hablaban de «tregua». Las administraciones públicas, los partidos, las organizaciones independentistas... Desde todos los ámbitos políticos y sociales se quiso poner el foco en las víctimas del terrorismo. En aquellos que habían sufrido el ataque de los yihadistas. En reconfortales cuando se cumplía un año de unos terribles atentados que segaron la vida de 16 personas. El viernes era un día para el recuerdo y la unidad. O al menos eso se pretendía.

Error de plano. La presencia de dos grandes carteles que atacaban directamente al Rey provocaron malestar y enojo. Tanto su presencia como la desidia interesada del Ayuntamiento de Barcelona, con Ada Colau al frente, que rechazaron retirarlos en tiempo y forma. Allí estuvieron para vergüenza de una clase política catalana –no toda–, que ha hecho de la desobediencia a la ley su santo y seña. Por la tarde, sin que se pusiera el sol, el presidente de la Generalitat dio por acabada esa exigua tregua en favor de las víctimas. Centenares de personas se acercaron al centro penitenciario de Lledoners para participar en el homenaje alternativo del 17-A organizado por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium. Pretendían honrar al ex consejero de Interior Joaquim Forn y al ex jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero. Forn expresó hace días su rechazo a ser homenajeado por el 17-A: quería que el protagonismo lo tuvieran las víctimas. Trapero igual. De poco sirvió.

El independentismo, sus ideólogos en la calle, no estaban por la labor. Quim Torra, ante un auditorio entregado, que en absoluto recordó a las víctimas del terrorismo, afirmó que «no vamos a defendernos: vamos a atacar a este Estado español injusto». Unas palabras beligerantes que desacreditan otras manifestaciones en las que algunos se reivindican como «gente de paz». Torra, el mismo que saltó a la primera línea de los informativos por sus textos racistas y xenófobos hacia los «españoles» dio ayer otro paso en la senda de aquellos irresponsables que abonan una enfrentamiento social. Desde su toma de posesión como presidente de la Generalitat ya insistió en retomar la «vía unilateral».

Un proyecto éste que se ha demostrado yermo, con la mayoría de la población catalana en contra. Él insiste en empujar a los catalanes conversos al independentismo a un desquiciado camino para que no encaren la realidad: la frustración de que la independencia ha sido una fantasmagórica imagen para que unos pocos mantuvieran el control sobre la mayoría. Ayer, el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, le recriminó a Torra su desprecio a las víctimas, en su discurso institucional del viernes, y su amenaza directa al Estado. Su retórica insiste una y otra vez en exigir «libertad» para los encarcelados ocultando que aquellos están en prisión, pendientes de juicio, por su intento de acabar con la Constitución y las leyes que garantizan precisamente nuestras libertades y nuestros derechos como ciudadanos.

El Gobierno de Pedro Sánchez no puede mirar para otro lado. Su minoría parlamentaria, sus deudas en el Congreso con ERC y el PDeCAT, le han atado las manos. No es de recibo mantener una política complaciente con quien es imposible contentar. Anécdotas como la del pasado viernes en las que retiraba la bandera de España de un cartel en catalán por el 17-A –que luego estampó a toda prisa– no valen con quien está decidido a enfrentarse abiertamente al Estado. Moncloa, cabeza de ese «Estado injusto» al que se refería Quim Torra, debe reconducir su diálogo con la Generalitat, rodearse de las fuerzas constitucionalistas y acabar con los desafíos soberanistas. No es de recibo que se afirme que «Cataluña no tiene rey» y que se mantenga la Comisión Bilateral Estado-Generalitat. Así no.

Un verano atorrador
Pedro J. Ramírez El Espanol 19 Agosto 2018

Oigan, oigan. Hace dos domingos el presidente de la Generalitat Quim Torra concedió una entrevista al director de La Vanguardia, Marius Carol, en la que subrayaba su "propósito" de "hacer efectivo" el resultado del "referéndum del 1-O" y la subsiguiente "declaración de independencia", sin renunciar a la "vía unilateral" para "obedecer al Parlament", "proclamar la soberanía" y dotar de "una constitución" a la "República Catalana". El que avisa no es traidor.

También lanzaba guiños de complicidad a las CUP -"nuestro socio prioritario"- y pedía "un punto de confianza" a los Comités de Defensa de la República, recordando que "tengo a la familia en los CDR". Su compromiso con esos dos grupos revolucionarios quedaba vinculado al próximo juicio contra los golpistas encarcelados: "No aceptaremos sentencias de escarmiento por el 1-O, como si nada". Y, el mismo día de la publicación, acotaba aún más esa promesa, en un acto de apoyo a los presos: "No aceptaremos ninguna sentencia que no sea el archivo de la causa". Más claro, el agua.

Pero tan importante como esas citas literales, en las que el principal representante del Estado en Cataluña exponía sin ambages su determinación a seguir utilizando los recursos que le ha confiado ese Estado para intentar destruirlo, por medios ilegales, era el notorio subtítulo, con el que el director de La Vanguardia presentaba a Torra: "El presidente es un hombre afable que considera que la historia le ha puesto ahí, así que intenta ser fiel a su pensamiento y al mandato que ha recibido".

Tal vez se produjo un espejismo ante el espejo. Conozco lo suficiente a Marius Carol, como para acreditar que él también es "un hombre afable" y que al intentar, igualmente, "ser fiel a su pensamiento y al mandato que ha recibido", no habrá podido olvidar los más de cinco millones anuales, cifra sin precedentes en el mundo desarrollado, que el propietario de su periódico, conservador, capitalista burgués donde los haya y grande de España por más señas, viene recibiendo de la Generalitat separatista.

Esto es Cataluña. Quienes se están haciendo ricos con el separatismo, o al menos están enchufados a la ubre del Procés, viven en esa situación perfecta "en la que todo tiembla, pero nada cae". Prosperan gestionando las expectativas -y pesadillas- que genera el terremoto, sin que llueva ningún cascote sobre sus cabezas.

Una vez difuminados los hematomas producidos por los torpes porrazos del 1-O y repuestos con todos los honores los cargos públicos destituidos por el 155, si exceptuamos a los nueve políticos encarcelados y a los siete fugitivos, nadie sufre consecuencia tangible alguna del seísmo provocado. Pero todos son víctimas. De la represión y la opresión, claro.
***
El símil del terremoto en apariencia inocuo corresponde al politólogo catalán Pau Luque, estimulado en su ingenio por la experiencia, in situ, como profesor en la Autónoma de México. Aparece al final de su interesante y original ensayo La secesión en los dominios del lobo que estos días viene sirviéndome de bálsamo, junto al mucho más canónico de John Elliott Scots and Catalans. Union and disunion, para aliviar la irritación anímica que produce la escalada de fanatismo de las autoridades catalanas y sus seguidores.

Como si se tratara de un proceso inverso al de la selección de las especies, después de que Artur Mas ya supusiera un retroceso en inteligencia crítica, capacidad de discernimiento y estilo político respecto al astuto e inmoral Jordi Pujol, y cuando parecía que se había tocado fondo con el rupestre Puigdemont, efectivamente, la historia nos "ha puesto ahí" a este hombre bomba llamado Torra, con su mercancía averiada en bolsas de plástico de híper de barrio, decidido a subsumir a empellones a toda Cataluña en la mitad escasa que piensa como él y a presentar como "fascista" -de nuevo el espejo- a la otra mitad que discrepa. Ya sólo queda que el siguiente sea Rufián y después venga Rahola.

Cuando parecía que se había tocado fondo con el rupestre Puigdemont, la historia nos "ha puesto ahí" a este hombre bomba llamado Torra

Mientras tantos españoles, liderados ahora por Pedro Sánchez, empiezan a acostumbrarse a que los edificios tiemblen todos los días a base de bien en Cataluña -ora en forma de escrache al juez Llarena, ora culpando al Estado poco menos que de la inducción de la masacre de las Ramblas, ora colgando y preservando la pancarta que declara al Rey persona non grata-, no hay como la buena lectura para refugiarse en la advertencia brechtiana de que lo habitual no tiene por qué ser normal.

Como digo, mis últimos dos antídotos contra el veneno del encogerse de hombros proceden de dos destilerías bien distintas. Tanto desde el punto de vista generacional como ideológico.

No creo que Elliott y Luque ni siquiera se conozcan. El uno es un comedido y reputado hispanista que lleva más de medio siglo estudiando la cuestión catalana -recuerdo un gratísimo almuerzo en su casa de Oxford, organizado por su discípula Cayetana Álvarez de Toledo- y ha trenzado ahora páginas fascinantes de historia paralela, como las que equiparan el error monumental de la oligarquía escocesa, en la quimérica aventura de la colonización del istmo de Panamá, con el casi coetáneo de la oligarquía catalana, al abrazar la causa austracista. El otro autor es un filósofo heterodoxo, de la escuela del marxista libertario Fernández Buey, capaz de cuestionar con metáforas provocadoras, captadas a pie de calle, los fundamentos mismos del Estado y de proponer una "gramática de la secesión", de la que él mismo abomina.

Los más pacientes pueden esperar a la publicación, en octubre, de la edición española del libro de Elliott, para comprobar por sí mismos las impactantes similitudes que hay en estos dos textos, cuando abordan lo sucedido en Cataluña. Elliott habla de "la nostalgia por un mundo que nunca existió" porque "Cataluña no fue nunca un Estado soberano independiente, en ningún sentido moderno del término". Luque utiliza, sin saberlo, sus mismas palabras: "El otoño catalán parió, y al mismo tiempo explotó la nostalgia de un pasado que nunca existió, no desde luego en términos de una confrontación entre España y Cataluña".

Elliott habla de "la nostalgia por un mundo que nunca existió". Luque utiliza, sin saberlo, sus mismas palabras

Elliott apela al concepto de "comunidades imaginadas", acuñado científicamente por Benedict Arnold, y Luque lo plasma en "el éxtasis colectivo, al andar todos juntos hacia Ítaca; Cataluña y la revolución de las sonrisas; el mundo nos miraba; Cataluña, Cataluña, Cataluña y la obsesión por que nuestro ombligo fuera el centro del mundo, durante unos instantes".

Leyendo a ambos, el separatismo emerge como una especie de fármaco ayurvédico, recetado por los nacionalistas radicales, al modo de los chamanes de la India, para curar los males de la crisis, a base de restablecer la armonía entre el homo catalanicus y la “dosha” o ambiente de su usurpado espacio vital.
***
Los dos autores coinciden en criticar la pasividad del Gobierno español, pese a la gravedad de lo que estaba gestándose ante sus narices. Elliott dice que "la forma preferida de gobernar de Rajoy siempre tendía a seguir la famosa práctica de Felipe II de dar tiempo al tiempo" y atribuye a su "falta de imaginación" la incapacidad de orquestar "una campaña comparable" a la del 'Better Together', que sirvió de contrapeso al separatismo escocés. En una entrevista publicada en el blog Rebelión, Luque sostiene que "el problema no es que la narrativa independentista estuviera cantada, sino que la narrativa no independentista estuviera tan poco preparada".

Elliott considera que la utilización del artículo 155 para convocar de inmediato elecciones autonómicas, tras los sucesos de octubre, fue "un movimiento arriesgado" y "una estrecha respuesta legalista" que dio paso a "una humillante derrota" y "al fracaso de la estrategia de devolver a Cataluña a la 'normalidad'". Las comillas en ‘normalidad’ son todo un mensaje cuando proceden de un hombre sutil e irónico como él.

Luque utiliza un pincel más contundente y, tras presentar el 1-O como un "golpe de Estado posmoderno", basado en la configuración de una realidad virtual, a base de fake news e intimidación viral –en eso coincide con Daniel Gascón-, se despacha a gusto con la convocatoria de Rajoy: "Nótese la espeluznante similitud de este movimiento con la técnica posmoderna independentista: se puede hacer pasar por democrática una acción que lo es sólo superficialmente".

Pero Rajoy ya no está. Las reflexiones más importantes de uno y otro libro son las que pueden servirnos para el futuro. Sus autores son dos intelectuales y, por lo tanto, propugnan el diálogo como medio de resolver conflictos. Pero Elliott nos advierte que "el nacionalismo y el separatismo son las dos caras de una misma moneda", que los hechos han dado argumentos a los reticentes a la "devolution" a Escocia y que, para los radicales catalanes, el referéndum del 1-O era la "culminación lógica de los programas educativos, culturales y de relaciones públicas de Pujol y sus sucesores". O sea el fruto de la inmersión lingüística, el control de los medios –incluidos los cinco millones anuales a Godó- y las "embajadas". Todo eso ha vuelto a ser la ‘normalidad’. Como los ataques a los jueces o al Rey.

Sus autores son dos intelectuales y, por lo tanto, propugnan el diálogo como medio de resolver conflictos. Pero Elliott nos advierte que "el nacionalismo y el separatismo son las dos caras de una misma moneda"

Luque se mete en "la pell de brau" y se acerca más al toro. Mejor dicho, al lobo, pues identifica la capacidad del Estado de fijar sus propias fronteras con el sentido de la territorialidad de este animal feroz. De ahí el título de su libro. Aunque admite que el Derecho Internacional ha dejado desfasada la visión de Hobbes del Estado como Leviathan, a la vez expone con crudeza que es la correlación de fuerzas, dentro de la Comunidad Internacional, la que abrió la vía unilateral para Kosovo y la mantendrá cerrada para Cataluña, al menos mientras exista la Unión Europea.

No se refiere tanto a una cuestión militar como política. Luque niega que los nacionales de uno u otro país sean titulares de un "derecho a la autodeterminación" -tilda de "zombie conceptual" el "derecho a decidir"- y menos aun de un "derecho a la secesión" porque "amar una tierra no da derecho a quien la ama a reinar sobre ella como un lobo lo hace en sus dominios". Y para que no quede el equívoco entre un supuesto "unionismo" español, basado en la imposición, y la mitificada unidad armónica del "pueblo catalán", invoca la "broma de Tabarnia" para demostrar que Puigdemont, Junqueras y Torra harían con media Cataluña lo que, según ellos, hace España con una sexta parte de su población y territorio.
***
Con mucho gusto, me someto a lo que Luque llama "el test de Blade Runner", para aclarar que el "patriotismo constitucional" no es para mí "un conveniente y civilizado disfraz bajo el que se oculta un nacionalista español" con pulsiones de replicante. A la vez que me opongo a la secesión de Cataluña, soy "alguien pública y activamente partidario de, o por lo menos no contrario a, diluir España en un demos más amplio". Concretamente el del federalismo europeo, pues coincido con Elliott en que "la independencia empieza a parecer una reliquia del pasado y es la interdependencia la que está a la orden del día".

Tan poco esencialista es la perspectiva desde la que defiendo la unidad de España, que comparto la simpatía de Luque por la vía canadiense de la Ley de Claridad porque me parece justa y porque, al hacer legalmente posible una secesión con condiciones serias y tasadas, en la práctica la desactiva. Así lo establece una de las '30 obsesiones' fundacionales de EL ESPAÑOL. Al plantear las claves de una reforma constitucional, que incluyera un desarrollo del artículo 155 y otros mecanismos destinados a reforzar la lealtad institucional de las Autonomías, también proponemos regular una hipotética secesión pactada, "implicando a las Cortes Generales en ese eventual proceso, estableciendo mayorías cualificadas y otras restricciones para que resulte válido".

Pero esto no son sino elucubraciones ucrónicas, eutrapelias deliberativas si se quiere, de cara al momento en que se den las condiciones para negociar una solución legal del problema catalán, que sea fruto de un "pacto de Estado". Eso implica que debe incluir a la España representada por PP y Cs y no limitarse a un acuerdo entre el PSOE y los nacionalistas, como el que impulsó Zapatero y ahora parece querer reeditar Sánchez, sin capacidad alguna para ello.

En todo caso, ese momento no ha llegado porque, como dice Luque, "no hay Estado constitucional que hubiese dejado penalmente impunes algunos de los actos del otoño catalán" y la prioridad es ahora poner las cosas en su sitio. Él no aprecia en el 1-O los graves delitos de rebelión y sedición. Yo sí, porque también aplico, -como hace Llarena- su lectura extensiva o "posmoderna" del golpe de Estado a los conceptos de "violencia" o "tumulto". Pero quien dirimirá esa discrepancia es el tribunal competente, que no delibera en Schlesweig-Holstein, ni en Bruselas, ni por supuesto junto al Patio de los Naranjos, sino en la plaza de las Salesas.

Lo esencial es que coincido en el diagnóstico de Luque sobre el aquí y ahora: "La sarta de posverdades vertidas o propiciadas indirectamente desde la Generalitat invalida cualquier inicio de negociación política. No digamos de referéndum. Iniciar una negociación política en los años venideros, cuando todavía pulule en el aire el universo semántico creado por la técnica posmoderna, sería ceder a un chantaje".
***
De ahí que resulte tan inquietante la simulación de diálogo, como preludio a una simulación de negociación, que han puesto en marcha Sánchez y Torra. Todos sabemos, ellos los primeros, que no llegarán a nada y, por eso, como ha declarado Boadella a EL ESPAÑOL, "las concesiones no afectan tanto a la legalidad como a la dignidad", cuando "Sánchez hace como que no se entera" de que Torra llega con el lazo amarillo a la Moncloa, de que la ministra Batet pasa bajo las horcas caudinas de la pancarta ofensiva del balcón de la Generalitat o de que la administración penitenciaria a la que se ha encomendado la custodia de los golpistas presos está encabezada por sus subordinados políticos.

No es de extrañar que una consellera de ERC permita ya a Junqueras recibir "visitas institucionales", como las de Urkullu o Colau, en una sala de la prisión de Lladoners. A este paso, se habilitará la más amplia de sus dependencias para que celebre ruedas de prensa o imparta charlas a los cuadros del partido. Como si Mandela ya fuera Mandela, mucho antes de empezar a ser Mandela.

No es de extrañar que una consellera de ERC permita ya a Junqueras recibir "visitas institucionales", como las de Urkullu o Colau, en una sala de la prisión de Lladoners

Si a aquello de lo que se habla -presos, bilateralidad, transferencias, referéndum-, unimos aquello sobre lo que se calla -inmersión lingüística, hostigamiento a los discrepantes, subvenciones a los medios, ley electoral injusta- se comprenderá por qué este diálogo, esta vuelta a la 'normalidad', estas réplicas sísmicas no son en realidad inocuas. El separatismo ayurvédico sigue escalando su Everest y está logrando que Sánchez, amarrado a la cordada por el pacto de la moción de censura, le acompañe hasta un nuevo campamento base, en el que la conversación-compatible con cualquier provocación- se desarrolle dentro de su espacio conceptual y más cerca de la cima.

Simultáneamente, cada descenso en la escala del seny hacia los abismos de la rauxa -atención a la cita de Walter Scott, a la que apela Elliott para explicar que los escoceses agrupados tienden a lo mismo- ha venido caracterizada por la personalidad de su timonel. Si al pujolismo cleptocrático le sucedió un ciclo "artúrico" de opereta, ahora vemos cómo el "karlismo" 2.0 del nuevo caudillo de Waterloo tiene su continuidad en este verano atorrador que ha encumbrado al sargento chusquero que veía a sus adversarios como "bestias con forma humana".

Simultáneamente, cada descenso en la escala del seny hacia los abismos de la rauxa ha venido caracterizada por la personalidad de su timonel

Una persona atorradora o atorrante es, en lunfardo, alguien que duerme a los ovejas, pero también un sinvergüenza sin oficio ni beneficio. El director de La Vanguardia dice que Torra es "un hombre afable... fiel a su pensamiento y su mandato" y seguro que Pedro Sánchez no va a desmentirle. También el malhadado director del Times, Geoffrey Dawson, y su mentor Neville Chamberlain sostenían que "Hitler tiene ciertos valores y no va a engañar a aquel a quien respete".

Los nuevos adalides del apaciguamiento verán si están dispuestos a seguir facilitando al separatismo la destrucción de Cataluña como espacio de convivencia y de España como Estado constitucional, cuando, tras el 11-S, este verano atorrador trueque en ese otoño aterrador que auguran los alaridos de los "patriotas" del spot de la ANC. Yo sólo quiero advertir, en la medida en que la resistencia es una actitud individual, que lo que no pienso consentir es que Quim Torra nos arrebate además, precisamente ahora, con fotitos icónicas asomando del bolsillo bajo el lazo amarillo, la figura y memoria de Winston Churchill como referencia de la defensa de la democracia liberal. Ah, no. Eso, no. Todo tiene un límite. Nos veremos las caras en Munich, mucho antes de lo que Torra cree.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Los 16 insultos del separatismo a las 16 víctimas de los atentados del 17-A
Cristian Campos El Espanol 19 Agosto 2018

1. La pancarta de Plaza Cataluña y el esperpento de su (no) retirada
Se atribuye su autoría a la ANC y Òmnium Cultural, mostraba una foto del Rey boca abajo y fue la protagonista indeseable del día cuando Mossos d'Esquadra, Generalidad y Ayuntamiento se dedicaron a pasarse la pelota de la responsabilidad de su retirada frente a la mirada, atónita y dolida, de las víctimas.

Entre entrevista televisiva y entrevista televisiva, todas ellas excelentemente aprovechadas por Ada Colau y por los políticos nacionalistas, la pancarta se quedó donde estaba durante toda la mañana y fue descolgada a última hora de la tarde, en el momento exacto en el que desapareció la última cámara de TV de la plaza.

A fin de cuentas, la pancarta ya había cumplido su cometido: robarle el protagonismo a las víctimas.

2. La pancarta de Rambla Cataluña
Si la primera pancarta en aparecer era maleducada, la segunda era ofensiva. Porque fue colgada frente al mural del Pla de l'Ós de Joan Miró, el punto en el que las familias de las víctimas hicieron su ofrenda floral, y porque, una vez más, no pretendía solidarizarse con ellas, sino aprovechar de forma hipócrita la jornada para insultar al Rey atribuyéndole una hipotética responsabilidad en la venta de armas a Arabia Saudí.

En realidad, ni el Rey vende armas a Arabia Saudí (lo hacen, principalmente, empresas catalanas y vascas), ni los atentados requirieron más que una furgoneta (accesible a cualquiera), ni Cataluña es ajena a la venta de armas (la comunidad autonómica catalana es la que más armas exporta de España, junto con el País Vasco).

3. La tercera pancarta: "Sin ellos (sin los políticos presos) este acto es una estafa"
El remate final. Si las dos primeras pancartas pretendían disimular, esta directamente llamaba "estafadores" a las víctimas del terrorismo. Porque, ¿qué es aquel que participa voluntaria y activamente en una estafa? Los separatistas no suelen ser demasiado sutiles con un lenguaje que retuercen de forma grosera a su antojo, pero hasta ellos deberían de haberse dado cuenta de que esa pancarta insultaba a las víctimas y a sus familiares, provocando un dolor innecesario.

4. Lazos amarillos en el acto del jueves
Un gigantesco lazo amarillo presidió el jueves el acto de homenaje a los cuerpos y fuerzas de seguridad y de emergencia que actuaron ahora hace un año, durante y tras los atentados islamistas del 17-A. De nuevo, una forma de quitarle el protagonismo a los supuestos homenajeados para entregárselo, envuelto con un lazo, a presuntos criminales acusados de graves delitos contra la democracia.
5. La contramanifestación de los CDR

"Del pueblo para el pueblo" y "Cataluña no tiene Rey" eran los dos lemas principales de la contramanifestación organizada por los CDR. Ni rastro de mención a las víctimas, sepultadas bajo el habitual ombliguismo separatista. En la manifestación, que por cierto pinchó en asistencia, había tantos carteles de "respeto a las víctimas" como de "stop al tráfico de armas". Lo de menos fueron los familiares de los asesinados por los islamistas.

6. Los halagos de la consejera de Cultura catalana a Otegi
Sólo dos días antes del homenaje a las víctimas del terrorismo islamista, la consejera de Cultura de la Generalidad catalana se deshizo en elogios hacia Arnaldo Otegi, condenado a su vez por pertenencia a una banda terrorista. La consejera le daba en un tuit las gracias a Otegi por escribir unos cuantos mensajes sobre la Guerra Civil española "a pesar del dolor y de la rabia". Irónicamente, la consejera no se refería al dolor y la rabia de las víctimas de Otegi, sino al supuesto dolor y la supuesta rabia del propio Otegi tuiteando sobre algo que ocurrió el siglo pasado.

7. La entrevista a un prófugo de la Justicia y sus habituales insultos a la democracia española
Entrevistado por Catalunya Ràdio, Carles Puigdemont aprovechó para reprochar al Parlamento español "no haber estado al lado de las víctimas”. “Es muy grave que no haya habido el más mínimo respeto por las víctimas por parte del Parlamento español. Y muchos de esos partidos hoy se presentan hoy en los homenajes”. Nadie sabe de qué estaba hablando en realidad Puigdemont, pero hace ya tiempo que el prófugo de Waterloo actúa sólo para aquellos de sus seguidores que flotan dos palmos por encima de la realidad.

8. La presencia de Laura Masvidal en primera fila de los actos de homenaje
Laura Masvidal no ostenta ningún cargo institucional, municipal o autonómico, y no tiene ninguna relación con las víctimas del terrorismo. Pero, aún así, se la pudo ver en la primera fila de todos los actos oficiales llevados a cabo durante la mañana del viernes, arrastrada del brazo por Quim Torra. ¿El motivo para ello? Ser la mujer de Joaquim Forn, exconsejero de Interior del Gobierno regional catalán, actualmente encarcelado en la prisión de Lledoners.

Pese a los nervios, evidentes en las imágenes de televisión, Masvidal no dudó en decirle al Rey: "No soy yo la que debería estar hoy aquí". El Rey hizo caso omiso de la salida de tono, saludó amablemente a Masvidal como a cualquier otro figurante en busca de protagonismo y ahí quedó la cosa. Masvidal tuvo lo que deseaba, su pequeña cuota de cámara a costa de las víctimas del terrorismo, y el resto es historia.

9. Los gritos contra el Rey
No por esperados, menos insultantes. Y más que para el Rey, para los homenajeados. Los gritos fueron, eso sí, acallados por ciudadanos que pidieron respeto por las víctimas del atentado.

En honor a la verdad, también hubo gritos de algunos exaltados que, creyendo defender al Rey, insultaron a las víctimas. Pero fueron menos y, desde luego, no tuvieron el apoyo de ninguna institución o partido con dos dedos de frente.

10. Torra deseándole "suerte" a los CDR
Torra, que consideraba tan legítimo el homenaje oficial a las víctimas como la contramanifestación organizada por los CDR para insultar la memoria de esas víctimas, deseo suerte a los convocantes de esta última y legitimó así la doble vía institucional habitual en la Cataluña del proceso secesionista: el habitual paripé nacionalista con el que se pretende guardar las formas y no tensar demasiado la cuerda, y el paripé extraoficial destinado a reventar la convivencia y enrarecer el ambiente. Pasando, además, por encima de quien sea y a costa de lo que sea. En este caso, de la vergüenza ajena.

11. Las valoraciones sobre la situación penal de Joaquim Forn
En medio del previsible discurso de agradecimiento a Mossos d'Esquadra y los profesionales de la sanidad, la seguridad y las emergencias por su actuación durante el 17-A de 2017, Quim Torra coló un comentario extemporáneo sobre la situación judicial de Joaquim Forn, que el presidente de la Generalidad calificó de "injusta".

Probablemente fuera esta la primera vez que un alto cargo institucional de una democracia europea aprovecha el acto de homenaje a las víctimas de un atentando terrorista para colar su cuña de propaganda electoral. Y en defensa de presuntos delincuentes, nada más y nada menos.

12. El acto frente a la prisión de Lledoners y la llamada de Torra a "atacar" al Estado español
Concebido como un acto de desagravio por la "injusticia" de su encarcelamiento, la concentración frente a la prisión de Lledoners, donde se encuentran encarcelados siete de los procesados por el presunto golpe del Estado catalanista del pasado mes de octubre, se convirtió en nuevo aquelarre separatista.

Torra incluso se permitió el lujo de llamar a los ciudadanos a "atacar" al Estado español en su discurso. "No nos tenemos que defender de nada, hemos de atacar al Estado español" fueron sus palabras. No precisamente las que se esperan de un dirigente político el día en que se homenajea a las víctimas del terrorismo.

Ayer, sábado, Albiol le reprochó a Torra su agresividad y este reaccionó de la manera que puede verse en las siguientes imágenes:

Momento de tensión entre Albiol y Torra durante el homenaje a a las víctimas del 17-A

13. La chapa de Quim Torra
Tan solo por unas horas, Quim Torra se deshizo de su sempiterno lazo amarillo… para sustituirlo por una chapa con la cara de Joaquim Forn. Si el objetivo era "despolitizar" el acto de homenaje a las víctimas, Torra fracasó miserablemente en su afán.

"Llevaba una chapa de Joaquim Forn para simbolizar la indecencia que representa que tengamos presos políticos. Cada día tenemos que denunciarlo" dijo Torra en declaraciones a la emisora de radio Rac1. Y "cada día" es "cada día" para el presidente de la Generalidad. Incluso el del homenaje a las víctimas del terrorismo.

14. Ada Colau, de perfil, para no perder la costumbre (al igual que los Mossos d'Esquadra)
Ada Colau se sacudió la responsabilidad de la retirada de la pancarta de plaza Cataluña con una manida alusión "al día de las víctimas". "Este no es un día para hacer política", dijo. Y tenía razón. Por eso la pancarta debería haber sido descolgada. Pero Ada Colau tomó partido por inacción y permitió que la pancarta ondeara sin problemas durante toda la mañana y parte de la tarde del viernes. Al final, fueron los propios activistas que habían colgado la pancarta los que decidieron retirarla.

Tres cuartos de lo mismo hicieron los Mossos d'Esquadra, que silbaron y miraron al infinito cuando se les pidió descolgar la pancarta. Su argumento fue el de que "no suponía riesgo para los bienes y las personas". En realidad sí lo suponía puesto que la pancarta provocaba puntos ciegos de seguridad en la cobertura de la plaza. Pero a estas alturas, en Cataluña, ¿quién va a pedir dimisiones por ello?

15. La bandera española de Pedro Sánchez
Pedro Sánchez se ha creído esa mentira del nacionalismo catalán que dice que todos los catalanes son en realidad pedazos, sin voluntad propia, del mismo cerebro. Es decir, que son "un único pueblo". Y de ahí que ocultara la bandera española en la traducción al catalán de uno de sus tuits (cuando esa bandera aparecía, claramente visible, en el original en español). ¿El motivo? La creencia, irracional e infundada, de que los catalanes no soportan la visión de su bandera de la misma manera que los vampiros no soportan la luz del sol.

16. La habitual paranoia conspiracionista
En la cabeza de los más hiperventilados del separatismo, los atentados del 17-A fueron propiciados/alentados/diseñados por el CNI para perjudicar el proceso independentista. "Exigimos saber el vínculo del imán de Ripoll con el CNI" dijeron Torra y Puigdemont durante su entrevista matinal con Catalunya Ràdio. "¿Por qué esta información vital se ocultó a la policía catalana? La policía no tenía la información, y lo debería haber tenido. Si no tiene las herramientas adecuadas no podemos prestar el servicio debido en un derecho fundamental en democracia, que es la seguridad" añadió Puigdemont.

El PSOE debe parar esta pesadilla.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 19 Agosto 2018

PEDRO SÁCNHEZ TIENE PRISA EN INCORPORAR A LOS SIN PAPELES EN LAS ELECCIONES MUNICIPALES DEL PRÓXIMO AÑO.

Pedro Sánchez sigue empeñado en implantar su programa electoral a toda costa sin tener ninguna legitimidad para hacerlo. Entre sus objetivos está el garantizarse una nueva masa de votos en su plan suicida de “papeles para todos”, o lo que es lo mismo, equiparar en derechos a los inmigrantes ilegales a los de los españoles y blindarlo en la Constitución para que el PP no pueda derogarlo. Ya no solo ha traicionado al Estado habiendo buscado y conseguido el apoyo de los nacionalistas, proetarras y golpistas que solo pretenden la desmembración de España y la independencia de sus territorios respectivos, sino que ahora pretende traicionar de nuevo a los españoles acogiendo a masas ingentes de inmigrantes ilegales para ponerles en igualdad de condiciones que a los que por derecho nos pertenece. Una felonía que, de llevarse a cabo, tendría un efecto llamada de consecuencias incalculables para la economía y la estabilidad social de nuestra nación. Pedro Sánchez con su política de puertas abiertas y papeles para todos quiere convertir a España en una gigantesca ONG financiada con los impuestos de todos los españoles.

Esta fiesta de la progresía putrefacta populista y demagógica tiene un costo inasumible no solo para España que ha llegado a un nivel de deuda impagable de hasta 1,2 billones de euros que nos puede llevar a una profunda recesión, sino para la UE, que tampoco puede admitir este derroche de buenismo que puede provocar un efecto llamada de inmigrantes de todo el mundo de proporciones inimaginables, atraídos por esta oferta de equiparación de derechos nada menos que a nivel constitucional y en unas condiciones de auténtica ganga. Una política de mecenazgo que no va a salir del bolsillo de Pedro Sánchez sino de todos los españoles, dispuesto a hacer saltar la Banca a base de impuestos generalizados. Pedro Sánchez es el que invita a la fiesta “urbi et orbe” y nosotros, la banca, las empresas, los autónomos, los trabajadores sin distinción los que debamos pagar esta generosidad alienada y perniciosa.

Creo necesario y urgente el que dentro de ese PSOE que aún pienso que no ha desaparecido, surjan las voces que obliguen a este orate a renunciar a sus planes que nos quieren llevar a la ruina y a la desaparición como país. Hay que pararle antes de que consiga otro pacto con los enemigos de España y nos obligue a una indeseable posición de enfrentamiento ante tamaña traición. Ha sido el PSOE, mejor dicho una ínfima parte de lo que es el PSOE, el que ha encumbrado a este sujeto y le está permitiendo hacer todas estas felonías que antes le había impedido apartándole del poder. Debe ser pues el PSOE el que reaccione antes que sea demasiado tarde para España. Tenemos otro alienado en la Moncloa, pero este puede conseguir arrojarnos al abismo.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA, DIMISIÓNN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

El crimen abstracto
Ignacio Camacho ABC 19 Agosto 2018

Nadie que no supiera o no recuerde lo que ocurrió en Barcelona hace un año podría, a tenor del homenaje a las víctimas, identificar el origen o la intención de los autores del atentado. La cuidadosa omisión del yihadismo en el guión oficial de los actos podría llevar a cualquier turista desavisado a concluir que a los viandantes de las Ramblas los atropelló un conductor borracho. Tampoco tiene nada de extraño dado que, cuando los cadáveres estaban aún calientes sobre el asfalto, las autoridades catalanas concentraron toda su energía en organizar un escrache a los representantes del Estado. Las proclamas buenistas, tipo «ciutat de pau» -¿hay alguna ciudad capaz de proclamarse partidaria de la guerra en el mundo civilizado?-, han procurado con sumo celo envolver el crimen en un contexto indeterminado que evitase toda mención al terrorismo islámico. Desde la música de John Lennon -«Imagine» es una canción bellísima aunque llena de tonterías, o al revés- al melifluo comunicado, toda la conmemoración respondía a los melindres de un pacifismo vago, como el de esas actividades escolares diseñadas por pedagogos mojigatos. Un pensamiento Alicia sólo roto por la rudeza imprecativa de los independentistas fanáticos -sí, es un pleonasmo-, a los que importan una higa los muertos mientras los dirigentes de la revuelta permanezcan encarcelados. Ni siquiera el orgullo nacionalista por su policía autonómica ha dado para una mención honorable a los agentes que acabaron con los asesinos a balazos. Ése era un recuerdo demasiado antipático, demasiado áspero para un ambiente tan remilgado.

Esta reacción de apocamiento, de ñoñería acomplejada, se ha producido antes en Inglaterra o en Alemania. De los países golpeados por la yihad, sólo Francia, y con poca convicción, se ha atrevido a plantarle cara. Las sociedades democráticas parecen más preocupadas de preservar su modelo multicultural fallido que de hacer frente a la evidente amenaza. En Cataluña, además, el nacionalismo está utilizando esa falsa integración para reforzar su política identitaria, atrayéndose con subvenciones y regalías a los líderes de las comunidades musulmanas con la idea de sumar masa crítica a su propia causa. El atentado, planificado y cometido ante sus barbas, vino a romper con crudeza ese proyecto de convivencia balsámica pero los Torra, Colau y compañía no están dispuestos a permitir que la realidad estropee sus fantasías iluminadas. La elusión deliberada de todo componente ideológico o religioso encapsula la barbarie en una burbuja de contingencia abstracta. El pacifismo de salón, el blando relativismo de rebajas, sirve de coartada equidistante para soslayar la necesidad de afrontar una batalla en la que el enemigo ha empezado a ganar por el flanco de las palabras.

Porque los crespones, los himnos y las flores encubren la cobardía de no llamar a las cosas por su nombre.

La paz de los cobardes
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  19 Agosto 2018

Dos escenas en contextos muy distintos y sobre problemas de muy diferente naturaleza:

En la primera escena, la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Federica Mogherini, se entrevista en Ginebra el mes pasado con el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Javad Zarif, para examinar la marcha del Plan de Acción Conjunto sobre armas nucleares. El encuentro abunda en sonrisas y gestos de cordialidad y el lenguaje corporal de la Vicepresidenta de la Comisión ante su homólogo iraní es inequívoco, simpatía, cercanía, familiaridad, sintonía, calidez, buen ambiente en definitiva. Un observador de otro planeta concluiría a la vista de tanta zalema y cortesía que se trata de una reunión de dos mandatarios que comparten los mismos principios y que colaboran en un propósito común con total confianza mutua.

En la segunda escena, el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, acoge hace unas semanas en la puerta del Palacio de La Moncloa al Presidente de la Generalitat catalana, Quim Torra. Banderas nacional y cuatribarrada a ambos lados de la entrada, apretón de manos, rostros sonrientes, y a continuación intercambio de regalos, tres horas de conversación y paseo distendido por los jardines del recinto. Quien asistiera al trato deferente dado al político catalán por el Jefe del Ejecutivo español sin conocer los antecedentes de la situación en Cataluña y de la trayectoria de su huésped pensaría que este contacto se produce en un clima de normal relación entre un responsable autonómico y el del Gobierno central para tratar de temas de sus respectivas competencias en un marco de lealtad y de respeto al ordenamiento legal vigente.

La verdad es que Javad Zarif forma parte del Gobierno de un régimen teocrático que ostenta el récord mundial de ejecuciones per cápita, que detiene arbitrariamente, tortura, aplica las penas más brutales contempladas en la sharia, trata a las mujeres de manera indigna, fomenta el terrorismo, apoya a la dictadura de Assad gastando en la guerra de Siria veinte mil millones de dólares al año, financia masivamente a Hamas y a Hezbollah, alimenta el conflicto civil que está desgarrando Yemen y pugna por establecer su hegemonía en Oriente Medio para someter la región al fundamentalismo islámico más despiadado. En cuanto al famoso acuerdo nuclear, que tan satisfechas tiene a las instituciones comunitarias, no impide que Irán realice pruebas de misiles balísticos, siga acumulando uranio, continúe construyendo infraestructuras destinadas a reforzar su programa atómico con fines bélicos, avance en sus ensayos de centrifugadoras de última generación y vete a los inspectores de la AIEA determinadas instalaciones militares. Además de todas estas actividades extremadamente hostiles, el régimen jomeinista no ha interrumpido sus atentados en Europa y muy recientemente las fuerzas de seguridad alemanas, francesas y belgas han abortado un ataque con bomba organizado por un diplomático iraní destinado en Viena que iba a tener lugar en el Congreso anual que la oposición democrática en el exilio celebra anualmente a finales de Junio en Francia y al que han asistido centenares de invitados extranjeros, el ex-alcalde de Nueva York Rudolf Giuliani entre ellos.

En cuanto a Quim Torra, está al frente, por delegación de su mentor huido de la justicia, Carles Puigdemont, de una trama golpista, inconstitucional e ilegal, que desafía sin interrupción a los tribunales, que ofende públicamente al Jefe del Estado, que tiene como objetivo confesado la liquidación de España como Nación y que vulnera derechos fundamentales de los ciudadanos de Cataluña en los campos educativo y lingüístico. A mayor abundamiento, acumula a título individual una larga ristra de exhibiciones públicas de racismo, supremacismo excluyente y odio irracional al resto de los españoles dignas de un oficial de las SS. No sólo ha demostrado desde que es Presidente de la Generalitat que no alberga la menor voluntad de rectificación de su empeño subversivo ni la más mínima intención de diálogo, sino que ha multiplicado las muestras de intransigencia y los desplantes a las autoridades legítimas de su país.

Estos dos ejemplos ilustran un hecho históricamente probado, que es la inutilidad del apaciguamiento de los totalitarismos agresivos, que no entienden otro lenguaje que el de la firmeza democrática para combatirlos. Tanto los ayatolás iraníes como los separatistas catalanes se mofan de sus interlocutores que tratan de congraciarse con ellos y aprovechan su debilidad para ganar tiempo mientras preparan el siguiente golpe, que puede ser el definitivo. Aunque siempre hay explicaciones lógicas de tipo práctico para la pusilanimidad de los apaciguadores, en el caso de la UE frente a los clérigos de Teherán sería el provecho económico a obtener en un mercado iraní abierto a las empresas europeas y en el del PSOE y el PP en España ante los secesionistas catalanes la necesidad de su apoyo parlamentario en el Congreso, la verdad es que estas razones son más pretextos que justificaciones creíbles. La realidad es que el enfrentamiento con un enemigo implacable y mortal que carece de escrúpulos, que no respeta ninguna regla y que se mueve sin contemplaciones en el juego del puro poder, requiere grandes sacrificios, implica convicciones muy bien asentadas y exige un gran valor. Desde esta perspectiva, siempre es más cómodo para ocultar la falta de redaños y de cuajo moral, hacer gala de espíritu conciliador o escudarse en motivaciones prosaicas. Sin embargo, al final, se impone siempre la triste evidencia de que la paz de los cobardes conduce sin remedio a la paz de los cementerios.

Presidenta de la AVT: "Acabar con la dispersión de presos de ETA es un error"

MAXI VEGA. Bilbao. El Mundo 19 Agosto 2018

En el poco tiempo que lleva al frente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha visto como ETA anunciaba su disolución y un cambio en el gobierno español, con la salida del Gabinete de Mariano Rajoy y la entrada del de Pedro Sánchez. «Han sido tres meses muy intensos, de muchísimo trabajo, tremendo», resume Maite Araluce, la nueva presidenta de la asociación mayoritaria de víctimas del terrorismo. La hija del que fuera presidente de la Diputación de Gipuzkoa, asesinado por la banda terrorista en 1976, además tiene en su agenda otros temas fundamentales, como el acercamiento de los presos etarras a cárceles vascas, la reforma de la ley de abusos policiales, la batalla por el relato o los homenajes a los terroristas.

Fue elegida para presidir la AVT con un Gobierno del PP y a las pocas semanas entró el PSOE.
Sí, cuando ya me había reunido con casi todo el PP, incluso con Rajoy en Moncloa, pues cambió todo.

¿Qué cambios ha apreciado?
Pues Sánchez no nos ha recibido y de momento ha dicho que no nos va a recibir. Sí hemos estado con el Ministro del Interior pero en una reunión conjunta con todas las asociaciones y así no se puede hablar, te dan unas pinceladas, pero eso no es una reunión de trabajo. Yo percibía mucha más cercanía con el PP con Rajoy de presidente que ahora mismo.

No hay fecha entonces para una reunión con el presidente.
Lo primero que hicimos fue pedirle una reunión pero nos ha dicho que no, parece que no tiene tiempo para nosotros.

Y en esta coyuntura se encuentran que hay propuestas para acercar a los presos de ETA al País Vasco ¿Cuál es su posición en este asunto?
La dispersión ha sido la medida más eficaz para la reinserción de los presos. Si se quiere continuar con una política penitenciaria que incida en la reinserción hay que exigir un verdadero arrepentimiento que lo detectamos cuando hay colaboración con la Justicia y repudio de la violencia ejercida. Acabar con la política de dispersión es un error desde el punto de vista de política criminal, porque sería una cesión a una reivindicación histórica de ETA, y desde el punto de vista de política penitenciaria porque no es eficaz para la reinserción que es mucho más fácil cuando están lejos de su entorno y de las presiones. El preso, el terrorista, puede llegar más fácil a un arrepentimiento lejos de su entorno.

Sin embargo, esa política no ha sido muy eficaz con la mayoría de los presos fiel a la organización, aunque esté disuelta, y al colectivo duro del EPPK.
Sí. Por eso, si ya lejos están firmes dentro del colectivo, cerca tendrían mucha más presión. Además el acercamiento es casi un cambio de grado y se están concediendo por el simple hecho de haber dicho que se han arrepentido, que han pedido perdón en una carta base, un folio que les dan que sólo tienen que firmar y poco más, pero luego vemos que ese arrepentimiento no es nada sincero, que salen y en los recibimientos lo primero que hacen es decir lo orgullosos que están de haber pertenecido a ETA con lo cual no nos parece que eso sea un verdadero arrepentimiento. Además nos parece una cesión a una reivindicación histórica de ETA cuando además no han pedido perdón a todas las víctimas, lo han hecho solo a algunas y a las otras nos han pisoteado más porque nos han dicho que 'los vuestros sí están bien muertos', ni han entregado todas las armas. No nos parece bien.

Pero ustedes sí han aceptado algunos acercamientos.
Si se dan todas las condiciones, el arrepentimiento verdadero con la colaboración con la Justicia, entonces no tenemos problema con que se acerquen. Mientras no se cumpla, desde luego nada.

¿Cree que es un pago, una cesión por el apoyo de PNV y EHBildu a la investidura de Sánchez?
Yo creo que sí. Lo que pasa es que los que acercaban ahora cumplían los requisitos con lo cual no nos vamos a oponer. Nosotros no es que seamos unos ogros que nos vamos a oponer a todo y que queremos que se pudran en la cárcel. No tenemos ese afán de venganza. Lo que sí queremos es justicia. Si se cumplen los requisitos, no pasa nada, pero nosotros nos tememos que es un pago a ese apoyo y nos tendrán enfrente

Otro asunto que está de plena actualidad es el acuerdo del Gobierno vasco con el de Sánchez para la retirada del recurso ante el Constitucional de la Ley vasca de abusos policiales. ¿Como lo valoran?
Estamos muy preocupados por esta cuestión y estamos muy pendientes del nuevo texto y hasta que tengamos el nuevo texto de la ley no podemos opinar. Estamos pendientes de que salga para estudiarlo. La retirada ya nos parece que es una cesión a una reivindicación del PNV, nos parece que es un pago y una cesión. Pero en cuanto al fondo del acuerdo estamos pendientes del texto del acuerdo. Lo que no vamos a consentir es que la tortura o los posibles excesos del Estado se nos hagan ver como algo generalizado y tampoco vamos a consentir unas comisiones de valoración al margen de la Justicia. Ni que se muestre como una categoría de víctimas algo que no son más que casos aislados, puntuales.

En la lucha contra el terrorismo se cometieron algunos excesos ¿habrá que reconocerlos de alguna forma?
Habrá algunos casos aislados, pero no generalizado como quieren hacer ver. Desde luego que se quieran hacer unas comisiones de valoración al margen de la Justicia nos parece demencial. De hecho se encontraban escritos de ETA que decía a sus militantes que lo primero que tenían que decir cuando les detuvieran es que les habían torturado. Al margen de la Justicia ¿quién va a valorar eso? Porque digan que han sido torturados ya está, ya pasan a ser víctimas. No hombre, no.

El grupo de asociaciones policiales y de víctimas que se opuso a la retirada del recurso se volverá a reunir en septiembre. ¿Con que planteamiento una vez consumada la retirada del recurso?
Todavía no podemos hacer nada en cuanto al fondo porque no conocemos el nuevo texto. A lo mejor, no lo creo, pues si va en la línea de lo que decimos no tendríamos nada que decir.

Si no les satisface ¿volverán a intentar que se recurra al Tribunal Constitucional?
Por supuesto, claro.

Los años pasan y siguen sin estar resueltos más de 300 asesinatos de ETA. ¿Cree que desde el Gobierno y la Justicia se está haciendo todo lo posible por investigar y saber quienes fueron los autores?
No, hasta ahora se ha tenido mucha manga ancha en el tema de la colaboración de los presos con la Justicia. Y eso nos parece fundamental para poder resolver esos casos que estamos actualizando y que la cifra exacta la daremos en septiembre. Nos parece que la manera más eficaz es que los presos que todavía están en la cárcel colaboren con la Justicia. Si de verdad se arrepienten y quieren hacer algo por las víctimas y reparar un poco el dolor, que digan quién actuó, por qué... Así sí se podrían resolver los casos. Creo que no se ha presionado lo bastante, creo que se puede hacer más.

Tras la disolución de ETA ¿qué papel tienen que jugar las víctimas del terrorismo en la vida política española?
Yo he oído muchas veces que a las víctimas que se nos escuche pero que no tenemos nada que decir en este tema. Como que cuando uno es víctima se queda sin los derechos para opinar como todo el mundo. Y ellos, los del entorno de ETA sí pueden opinar. Nos parece absurdo. Claro que tenemos un papel porque somos los que hemos sufrido todo este tema, tenemos un papel importante y no se nos puede quitar el derecho a opinar y a decir y a exigir en determinadas cuestiones.

Ese papel, ¿cree que estaba más reconocido con los gobiernos del PP?
No sé, yo creo que nadie nos ha hecho demasiado caso, lo que pasa que hay gobiernos que lo hacen más abiertamente y otros te dan más esperanzas. Éste, de momento, ni nos ha recibido, lo cual ya dice bastante.

En este momento ¿considera que en el País Vasco, con ETA ya disuelta, hay un intento de construir un relato que blanquee el terrorismo y pasar página?
Sí, sí, se quiere pasar página, decir que todos hemos sido culpables. Hace poco oía que toda la sociedad vasca y española era culpable, incluso las víctimas. Pues será por haber puesto la cabeza cerca de la bala. No entiendo. A mi me duele muchísimo el lenguaje, está como institucionalizado eso del conflicto. Aquí no ha habido ningún conflicto, aquí ha habido una banda de terroristas que se ha cargado a los que no pensaban como ellos y han hecho el mayor daño posible a la sociedad española. Aquí no ha habido dos partes. Mi padre no tenía ningún conflicto con nadie, ni los que iban a comprar al Hipercor tenían ningún conflicto con nadie... Es absurdo. Ahora tenemos un gran papel en el relato, en incorporar el verdadero relato. Nos parece fundamental que nos dejen ir a colegios, universidades, institutos y contar el verdadero relato escrito por nosotros que somos los que lo hemos vivido en primera persona, no por el Gobierno vasco que lo quiere blanquear. Desde luego, una de las grandes batallas que tenemos por delante es la del relato, el verdadero, no esto de diluir todo, de repartir culpas, de blanquear. Eso no.

¿No cree que el Gobierno vasco esté en esa línea de construcción de un relato veraz?
Para nada. Yo no sé qué interés tiene en este tema porque si no se cierra una herida desde dentro se volverá a abrir. Nunca se puede cerrar una herida desde fuera, hay que sanearla y cerrarla desde dentro y así irá cicatrizando poco a poco. Pero cosiéndola desde fuera no hay manera de que cure y eso es lo que está haciendo el Gobierno vasco. Vamos a olvidar, a pasar página, sí, aquí ha habido mucho daño, pedimos perdón pero así de puntillas, de boquilla, pero luego no se hace nada y vamos a seguir para adelante. Eso no puede ser. Hay una historia, hay gente que sigue sufriendo. A lo mejor ETA se ha disuelto pero las víctimas seguimos sufriendo porque nuestro dolor no prescribe hasta que muramos y desde luego vamos a luchar por la memoria de los nuestros hasta que muramos.

La paradoja es que los presos, muchos de ellos asesinos, son recibidos como héroes.
Ese es uno de los temas que más nos preocupa ahora mismo, el enaltecimiento, los actos de recibimiento son muy muy dolorosos para las víctimas. Es un sufrimiento añadido tremendo. Hace poco hablaba con una víctima que me decía que era casi igual, que era casi el mismo dolor que cuando le arrebataron a su familiar. Ver cómo parte de la sociedad recibe como un héroe a una persona cuya heroicidad es haber matado a su hijo, en este caso. 'Cómo le celebran que haya matado a mi hijo'. No se puede explicar, es muy doloroso y no se entiende cómo no se hace nada, cómo se permite. Yo creo que en ningún país del mundo dejan recibir a terroristas como héroes.

¿Habría que hacer un cambio legislativo para poder perseguir ese tipo de recibimientos y homenajes a los terroristas?
Sí. El problema es que la jurisprudencia del Supremo y la última directiva limita muchísimo la persecución penal. Nosotros estamos reclamando que se estudien los cambios legales para que no se pe rmitan estos actos y estamos estudiando sobre todo el delito de humillación a las víctimas del terrorismo porque es muy difícil cogerles por el tema del enaltecimiento del terrorismo. Han puesto tantas condiciones, que es casi imposible, pero sí estamos con concretar el de humillación.


Vox no teme a Casado: “Él habla de efecto llamada y nosotros de poner un muro”
"Casado ha dicho que defiende el modelo de las autonomías. Por cosas como esa, el PP ya no es rival para Vox", asegura el líder del partido, Santiago Abascal
Joaquín Hernández www.vozpopuli.com 19 Agosto 2018

"Hemos visto que desde el PP se han fijado en nosotros y hemos visto con extrañeza escuchar el himno de España en el cierre del Congreso del PP y que Casado nos mencionara tanto...pero no estamos llamando a las mismas personas", responde en entrevista con Vozpópuli el líder de Vox, Santiago Abascal, sobre la posibilidad de que el pequeño pero creciente electorado que le abriria las puertas del Congreso 'vuelva' al Partido Popular tras la llegada de Pablo Casado.

Pese al rún rún que se generó en allegados a la formación, el líder de Vox asegura que no han 'encajado' de forma negativa el discurso calificado por muchos de 'derechista' y hasta 'ultraderechista' o 'lepenista' del nuevo líder del PP. "No hemos notado una baja de la afiliación desde que llegó Casado, ni siquiera una ralentización", asegura Abascal, que esgrime que en el último año el número de afiliados del partido se triplicó, pasando de los 3.000 a los 9.000 en toda España, y en sitios "donde nuestro discurso puede sonar más refractario", como la provincia de Barcelona, pasó de los 90 a los 500. "Donde antes había 40 personas, ahora hay 400".

Sobre "el golpe separatista en Cataluña", Vox defiende "un 155 duro y duradero" y ya proponía la ilegalización de los partidos separatistas que promueve el nuevo líder del PP. Sin embargo, "Casado ha dicho que el PP cree en el estado de las autonomías y ve positivas las transferencias que se han hecho, como la de Los Mossos, y por cosas como esa, ya no es un rival, son cómplices de la situación actual", insiste Abascal, que achaca al modelo autonómico el crecimiento 'desorbitado' de la deuda pública y le considera "la madre de todos los problemas" y el "Estado de Bienestar de los Partidos Políticos" que "asfixia a las clases medias".

Sobre la cuestión autonómica, la propuesta de máximas de Vox incluye una reforma del Estado tendiente a un único Parlamento, con un único Gobierno y un único Tribunal Supremo. "La administración no necesita 17 parlamentos regionales para garantizar la pluralidad. España es plural sin autonomía política y esa autonomía política está ahora siendo enemigo de la pluralidad. Un catalán podrá no sentirse español pero yo soy sociólogo y da igual lo que sienta, hay que acogerse a la Ley", afirma Abascal, que identifica "problemas económicos" que generan las autonomías. "En 1993, las políticas sanitarias públicas costaban 32.000 millones; en 2003, descentralizadas, 68.000...y eso pasa porque las CCAA gestionan mal y no tienen visión de conjunto".

No entendemos la acusación de racista, no nos importa el color de piel sino lo que la gente tiene en la cabeza"

La otra cuestión "más urgente" para la formación surgida en 2013 pasa por "la defensa de las fronteras" y en ello también marca distancias con el 'nuevo PP'. "Casado habla de efecto llamada y de que no hay papeles para todos pero no hace ni una sola propuesta. Vox, en cambio, propone un muro en Ceuta, más efectivo que la valla que además daña a las personas, y dice abiertamente en cualquier caso que el mejor 'muro' o discurso debe ser 'el de de no dar ninguna ayuda social a los que entran ilegalmente' y deportarlos inmediatamente", dice Abascal, que dice que Casado "no hace ninguna propuesta concreta porque tiene miedo que le llamen xenófobo, aunque así igualmente lo llaman".

El líder de Vox reconoce igualmente que "estamos lejos de los niveles migratorios de Italia, Grecia o incluso Francia" y "ojalá sigamos así" pero asegura querer actuar "para que España no se convierta en la nueva Francia, con zonas donde los franceses y la policía no pueden entrar". Con ese "objetivo", propugna el fomento de la inmigración "cristiana" en desmedro de la musulmana, "un problema para nosotros, toda vez que se trata de un inmigración que no entra en nuestra órbita cultural y eso genera problemas de integración".

"No entendemos la acusación de racista, no nos importa el color de piel sino lo que la gente tiene en la cabeza y estamos convencidos de que esa es la postura mayoritaria en Europa", dice Abascal. Así, insiste en que "de lo mismo acusaban a Donald Trump pero no nos preocupa los más mínimo, son simples etiquetas" y confirma que el exasesor de Trump, Steve Bannon, colaborará con la formación, sobre todo "a la hora de combatir el problema del separatismo catalán en Europa" aunque "su rol está por definir".

La Generalitat presiona a los inmigrantes para que hablen catalán: “Podrás lograr un trabajo mejor”
Luz Sela okdiario 19 Agosto 2018

La Plataforma por la Lengua-la autodenominada ONG del catalán-distribuye guías entre los comerciantes chinos de Cataluña para instarles a aprender el catalán. Los manuales, que cuentan con el apoyo de la Generalitat, incluyen un vocabulario básico para el comercio, pero únicamente en catalán, inglés y chino. Ni rastro de español.

La guía les remite a otra-‘El catalán, lengua de oportunidades’-en la que, mediante argumentos tergiversados-se les insta a aprender la lengua autonómica, asegurándoles que, de esa forma, se les prestará una mejor asistencia médica o tendrán más posibilidades de encontrar trabajo.

El catalán-se les explica-“aumenta las posibilidades de encontrar trabajo, o un trabajo mejor”, “garantiza una comunicación más directa con el médico”, permite “satisfacer más a los clientes” o a “contribuir al futuro de los hijos, ayudándoles en la escuela”. Además, “asegura más autonomía en cualquier gestión”.

La Generalitat presiona a los inmigrantes para que hablen catalán: “Podrás lograr un trabajo mejor”

Según los datos de la Generalitat, en la actualidad residen en la comunidad 57.239 personas de origen chino. Una cifra que se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años: en 2000, por ejemplo, esa población apenas era de 4.396 inmigrantes.

Cataluña
La Generalitat insta a los turistas a hablar catalán para ser más “apreciados”
Luz Sela okdiario 19 Agosto 2018

La Generalitat insta a los turistas a que se dirijan a los catalanes en la lengua propia porque es algo “muy apreciado”.

Es una de las indicaciones que se puede leer en un folleto editado por la ‘Plataforma por la Lengua’ -la autodenominada ONG del catalán- en la que se trata de convencer a quien visita la región a que aprendan unas palabras en catalán.

La Plataforma promociona esta guía “alternativa”-que cuenta con el apoyo directo de la Generalitat-entre los propietarios de los establecimientos, a quienes se anima a distribuirla en sus negocios.

En inglés, se afirma que “la gente de Barcelona aprecia cuando los visitantes hacen un esfuerzo para hablarles en catalán”. “Si tú te encuentras en la ciudad durante unos días, puede ser una buena idea aprender unas palabras como ‘bon día’, ‘gràcies’ o ‘adéu'”.

“Usando esas palabras sacarás una sonrisa en las caras de la gente de Barcelona”, aseguran.


Recortes de Prensa   Página Inicial