AGLI Recortes de Prensa   Lunes 20 Agosto 2018

La tarea de reducir la deuda
Primo González Republica 20 Agosto 2018

España es el país del grupo de los grandes de la Unión Europea que más ha crecido en los tres últimos años, incluido el presente. Pero este crecimiento, que en términos de aumento anual del PIB ronda e incluso ha superado el 3% en algunos momentos, no está sirviendo para ponerle coto al crecimiento de la Deuda Pública, que sigue sin pausa su aumento imparable, hasta alcanzar en junio pasado los 1,1 billones de euros, el 98,2% del PIB.

Si esto sucede cuando la economía marcha viento en popa resulta razonable y pertinente preguntarse qué sucederá y hasta dónde llegará tal endeudamiento cuando la economía crezca de forma más débil. Los dos últimos mandatos presidenciales han sido un auténtico desastre para la contención de nuestra deuda colectiva, ya que Zapatero la incrementó en más de 350.000 millones de euros en los ocho años durante los que dirigió el país y Rajoy, en contra de lo que se esperaba de un gobernante conservador y liberal, no le quedó a la zaga, ya que ha aumentado el nivel de endeudamiento público en casi 420.000 millones de euros.

Parece más que legítimo preguntarse cómo el país va a pagar en los próximos años esta inmensa deuda y cómo las nuevas generaciones van a enfrentarse a este enorme problema. Mientras los políticos discuten sobre la necesidad de aumentar el gasto y arañar algo de dinero a los bolsillos de los contribuyentes para buscar un cierto equilibrio en las cuentas públicas, todavía inalcanzable, nadie parece en condiciones de encontrar remedio al problema global, la imperiosa necesidad de reducir el endeudamiento. Una deuda que no es sólo con los inversores extranjeros, sino con los mismos españoles (compradores también de títulos de Deuda Pública para lograr un cierto grado de rendimiento para su ahorro) y hasta con el Banco Central Europeo (BCE), que en los últimos años, desde 2015, se ha inflado a comprar títulos públicos españoles.

Las últimas cifras disponibles del BCE señalan que la entidad bancaria europea cuenta con unos 250.000 millones de euros de títulos públicos españoles en su cartera. Ese importe representa alrededor del 22% de la deuda emitida por España, lo que da una idea del importante apoyo que algunos países europeos, y particularmente España, han recibido de la entidad financiera central.

El BCE ya ha anunciado que este otoño dejará de comprar títulos públicos de los países de la UE, por lo que el abanico de compradores se reducirá de forma considerable a partir de las próximas semanas y en consecuencia el Tesoro tendrá que apañárselas para financiar al Estado. Lo que pueda suceder a partir de ese momento, cuando el BCE se limite a amortizar los títulos españoles en su poder, es una incógnita. En todo caso, menos incógnita es el futuro de los tipos de interés, que a partir del año próximo empezarán a subir a un ritmo que se desconoce pero que provocará un aumento de los gastos financieros del Estado y de los entes públicos que tienen deuda en circulación, lo que dificultará un poco más aún la dura tarea de reducir la deuda global.

Exigencia de Pablo Iglesias
El Gobierno y Podemos preparan un sablazo fiscal para los planes de pensiones privados
María Jamardo okdiario 20 Agosto 2018

Gobierno y Podemos preparan un nuevo ‘sablazo’ fiscal para los españoles. Acabar con las bonificaciones tributarias de todos aquellos que ahorren para completar sus pensiones de jubilación.

La formación de Pablo Iglesias exige a Sánchez que penalice los planes de pensiones privados -y el Gobierno socialista parece dispuesto a contentar a sus socios en la moción de censura contra Rajoy- eliminando las deducciones fiscales en el IRPF de las que, hasta ahora, se beneficiaban sus titulares.

Esto supondrá que los cerca de 9,7 millones de ciudadanos que en España ahorran para su jubilación recurriendo a esta fórmula -entre ellos el propio Presidente del Gobierno– tengan que soportar un doble castigo fiscal.

En primer lugar, porque tendrán que pagar en su declaración de la renta anual por cada una de las cantidades aportadas a sus planes de pensiones durante el año anterior; y, en segundo, porque una vez retiren el importe total acumulado al final de su vida laboral, tendrán que volver a pagar nuevamente por disponer del mismo.

No es la primera ocasión en la que la formación morada propone intervenir sobre los planes de pensiones privados, en un momento en el que el sistema de cotizaciones para las pensiones públicas no pasa por su mejor momento -como consecuencia de la pirámide demográfica española, en la que el número de trabajadores cotizantes es inferior al número de pensionistas-.

A principios de este mismo año, Podemos planteaba derogar el factor de sostenibilidad y que las pensiones quedasen constitucionalmente blindadas y vinculadas al IPC.

Populismo “antiausteridad”
Disparar el gasto público, aumentar los impuestos y ralentizar la reducción del déficit han sido las propuestas tradicionales de Podemos en materia de política económica.

“Hay que elevar la recaudación tributaria, pero sin perjudicar a la clase media y trabajadora”, señalaba el Ministerio de Hacienda en respuesta a las exigencias “antiausteridad” planteadas por Unidos Podemos como condición para prestar su apoyo a los objetivos de la senda de déficit.

En este sentido, Hacienda apuntaba hace unos días que “hay margen para elevar la aportación tributaria de las grandes corporaciones y de sectores que hoy se escapan del radar de Hacienda”, añadiendo la necesidad de plantear una fiscalidad del siglo XXI que haga frente a los retos de la globalización y que proteja el medio ambiente.

“Se puede elevar la recaudación sin afectar a la clase media, a las pymes o los autónomos”, sostiene el Ministerio, advirtiendo, sin embargo, de que renunciar a la estabilidad presupuestaria “pondría en riesgo el Estado de bienestar”.

Así, señala que los Presupuestos Generales del Estado para 2019 son una oportunidad perfecta para demostrar que es posible conjugar las políticas sociales con el crecimiento económico y la reducción del déficit público.

Cuando un terrorista me asesine
Pedro de Hoyos Periodista Digital 20 Agosto 2018

Cuando un terrorista me asesine no dejéis que nadie cante “Imagine”, que nadie entone cánticos de paz, no dejéis que hablen los políticos que no me han sabido defender, no dejéis que usen mi nombre para promocionarse y disputar.

No digáis que soy una víctima de la paz. No seáis melifluos, blandos ni acomplejados. Sed fuertes y mirad a los ojos de los culpables y de quienes los promocionan, avalan o excusan, recordad sus caras, no olvidéis sus motivos. Conjuraos en mi nombre y en el de otras posibles víctimas para atrapar a los causantes en el menor plazo posible y llevarlos delante de un juez.

No leáis poesías en mil lenguas, usad solo la nuestra para llorar, rezar y protestar, la de los asesinos para maldecirles y arrinconarles. Rezad, rezad por el asesino y por mí, no seáis estúpidamente correctos, todas las religiones son respetables pero la nuestra es la nuestra y es el medio por el que nos dirigimos a Dios.

No pongáis buena cara, me han arrebatado la vida, no pongáis melifluas voces de paz y comprensión, no seáis “guays”. No ocultéis vuestro dolor, mostrad vuestros sentimientos y tened en cuenta los míos. Gritad vuestra ira, expresad vuestra rabia, arrinconad el infantil buenismo de este torpérrimo inicio de siglo. No encendáis velitas, prended fuego a quienes quieran detener vuestras ansias de rectitud, razón y verdad; no murmuréis imprecaciones entre dientes, maldecid en alta voz y con orgullo.

No ocultéis vuestras banderas ni las mías; exhibidlas, son nuestras, son de nuestros antepasados y de nuestros hijos, mostraros orgullosos de ellas, representan lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser, representan nuestros derechos, nuestras libertades y nuestra lucha. Cantad nuestros himnos, ponedles una hermosa letra si no la tienen, y mostrad vuestra decisión de resistir, de luchar y de recordarme, pero también de hacer justicia. Se trata de nuestro sistema de vida o el suyo, de nuestras ideas o las suyas, de nuestras banderas e himnos o los suyos. Se trata de lo nuestro o de lo suyo, de nosotros o ellos.

No seáis mojigatos, no seáis políticamente correctos. Mostrad a las cámaras y micrófonos vuestro ánimo, vuestro dolor y vuestra indignación; que oigan vuestra voz dolida, firme e implacable. No busquéis venganza pero exigid que la justicia sea rápida y eficaz.

Pero sobre todo, nunca cantéis “Imagine” ni encendáis velitas, ¡coño!”

Carmen Calvo da vergüenza ajena
EDITORIAL  Libertad Digital 20 Agosto 2018

Su proverbial capacidad para el disparate alcanza ahora temas que probablemente son más sensibles y que tienen mayor peso político.

La vicepresidenta del Gobierno está logrando, en sólo los tres meses que lleva ocupando el cargo, excavar aún más hondo en el pozo de desprestigio político en el que había caído en su anterior aventura como ministra de Cultura, en la que logró ‘éxitos’ tan atroces como el expolio del Archivo de Salamanca y dejó un reguero de declaraciones entre cómicas y lamentables, desde su desparpajo manejando -es un decir- el latín, hasta sus grotescas ideas sobre el dinero público, "que no es de nadie".

Afortunadamente, la debilidad parlamentaria del Ejecutivo no permite que Calvo haya trasladado al BOE toda la finezza de su pensamiento político, aunque es imposible no ver su mano en el despropósito jurídico recientemente aprobado sobre la mal llamada violencia de género. Pero no todo es positivo: en este segundo paso por el Consejo de Ministros además de un ministerio -el de Igualdad- es vicepresidenta, lo que hace que su proverbial capacidad para el disparate alcance temas que probablemente son más sensibles y que tienen mayor peso político.

Así, y con Sánchez de vacaciones, ha sido ella la encargada de responder a las barbaridades expelidas por Torra el pasado viernes, y lo ha hecho dando una muestra más de su capacidad para retorcer la realidad y, sobre todo, de su sectarismo enfermizo: que cuando el presidente de la Generalidad amenaza con atacar al estado el Gobierno pida lealtad… ¡al PP y a Ciudadanos! sería material de chirigota carnavalesca si no estuviésemos hablando de una cuestión tan seria, si no supusiese abandonar -una vez más- a los catalanes que se sienten españoles y quieren seguir siéndolo, y si no fuesen palabras que envalentonasen a unos separatistas en cuya escalada demencial ya queda poco para llegar a la violencia física masiva.

Y si grotesco ha sido lo de este domingo, no menos esperpéntica fue su comparecencia de unos días atrás a cuenta del Aquarius en la que presumió del pacto entre Malta y Francia como si hubiese sido redactado por el propio Pedro Sánchez, y lo hizo con una retórica que nos recordó la "conjunción planetaria" de Leire Pajín, pero en un tema como la cuestión migratoria que es tan importante políticamente como cada vez más sensible para la opinión pública.

Entre unas cosas y otras, Calvo guarda algunos momentos para recordarnos sus gloriosas intervenciones culturales y nos demuestra que ni siquiera tiene el mínimo conocimiento de El Quijote que cabría exigir no ya a una exministra de Cultura, sino a cualquier español con una educación superior que vaya a hablar en público.

Como podemos ver, considerada en conjunto es una actuación que da auténtica vergüenza ajena y que está generando críticas cada vez más sonoras en su contra. Con su obsesión enfermiza por un feminismo mal entendido que la lleva incluso a disparatar con el idioma, es probable que Carmen Calvo se refugie de estos reproches con alusiones al machismo. No sería sino otra falacia más: no hay nada más machista que querer utilizar tu condición de mujer como escudo de una crítica que te has ganado a pulso, porque la acción política o las tonterías que se dicen en público no dependen ni de tu sexo ni de tu orientación sexual.

El PSC como desarmante de la nación española
Pedro de Tena  Libertad Digital 20 Agosto 2018

Desarmante es un adjetivo que trata de explicar la acción de quien desarma, de quien deja sin argumentos en una discusión o anula la cólera, el enfado, la oposición, etc. Eso es lo que dice el María Moliner. Podría creerse que el desarmante es, en realidad, un cipayo, persona, que por extensión de su significado original, sirve a los intereses extranjeros en detrimento de los de su propio país. Pero el cipayo participa activamente en la represión y anulación de los derechos y libertades de sus compatriotas mientras que el desarmante se limita a desactivar las defensas intelectuales, políticas, sociales y morales que harían posible la organización de sus conciudadanos y los deja a merced del adversario, convertido cada vez más en enemigo. En realidad, actúa como un cipayo cobarde que quiere seguir viviendo gane quien gane.

Nunca he podido entender por qué ese forúnculo político del PSOE conocido por PSC, siempre en manos de señoritos del llamado catalanismo y desde hace no mucho, de servidores leales del nacionalismo separatista bajo la máscara abyecta de un diálogo a todas luces imposible constitucionalmente hablando, ha querido ir descendiendo peldaños en la escalera del poder popular cuando al comienzo de la transición aglutinaba a los centenares de miles de españoles inmigrados a Cataluña desde la década de los 60 y a sus hijos.

Pero miren por dónde durante este mes de agosto he coincidido con un matrimonio de andaluces que viven en Cataluña y que pertenecían, según me informaron, al PSC. Al tronar yo sobre lo que estaba ocurriendo en la región y cómo, desde la política, se había escindido en dos la sociedad catalana, acusé abiertamente al separatismo de lo que estaba ocurriendo. Entonces, oh, sorpresa, ambos se miraron y dijeron: "Otro igual". ¿Igual? Sí, otro que cree que acusando al separatismo se arregla algo. Es mejor no acusarlos, no arrinconarlos, no darles armas porque entonces se va a llegar definitivamente al enfrentamiento. Ante mi perplejidad, apuntillaron que los responsables de lo que pasaba en Cataluña eran los españolistas, denominaban, como si ellos, siendo andaluces, hubieran nacido en la Luna.

Animado por el debate, desgrané el argumento de que los separatistas no pararían nunca, que toda nueva concesión aumentaría su poder hasta el golpe independentista final y que había que rearmarse frente a esta chapapotera invasión de Cataluña. Entonces, más sorpresa, se adujo – ¡en agosto de 2018! -, que el resto de España no pagaba peaje en sus autopistas y que en Cataluña sí. Quedéme de piedra. Obviamente en la pareja había calado la sinrazón de falacias que hasta el propio Borrell creyó haber destruido en su libro Lascuentas y los cuentos de la independencia (Catarata), que demostró cómo las autopistas de peaje de Cataluña fueron un negocio de las élites empresariales catalanas bajo el franquismo que hicieron pagar, no el peaje sino todo el pato, (Pepe García Domínguez dixit) al resto de los españoles que no tenían ni una sola autopista.

Lo de Borrell y Llorach había llegado tarde. Tras años de maragallismo y cipayismo del deshonorable de Montilla, muchos de los andaluces llegados a Cataluña, y sus hijos pasados por las armas educativas del separatismo, habían sido desarmados por la ignorancia y la propaganda. En esta operación, el partido decisivo fue siempre el Partido de los Socialistas de Cataluña, un partido que nunca debió existir porque demostraba que su concepto de nación española, la E del PSOE, era vulnerable y que su idea de la solidaridad nacional era un disfraz a usar según la fiesta. Tanto es así que hasta Pedro Sánchez borra o no de manera indecente la bandera española de sus mensajes sociales según conviene a su cacao mental.

La esperanza procede de la confesión de este matrimonio de que sus hijos sí lucen y defienden la bandera española y se sienten orgullosos de ser andaluces y españoles. Ese es el camino: Armarse intelectual, social, política, moral y emocionalmente ante unos racistas mentirosos y baratos que quieren apoderarse de una Cataluña que es de todos.

El inaceptable desplante al Estado
Ignacio del Río Republica 20 Agosto 2018

El comportamiento de Torra, Presidente de la Generalidad, incumpliendo sus deberes constitucionales, sería inaceptable en cualquier Estado democrático. El desplante permanente al Rey es la negación del Estado por el representante de una organización territorial que nace y está delimitada por la Constitución de 1978.

Los acontecimientos que se reiteran son el resultado de una estrategia de incremento constante de la tensión independentista que crece sin respuesta del Presidente accidental Sánchez, dispuesto a poner al Estado a los pies del Gobierno de un territorio que solo actúan bajo un objetivo: la secesión. Las relaciones Estado versus Comunidades Autónomas no están definidas ni reguladas por los principios de cortesía que rigen en las relaciones sociales o se aplican en las relaciones diplomáticas, sino por el principio de legalidad y la distribución recompetencias.

Quim Torra y los independentistas podrán sostener en su ideario y en su proyecto político lo que consideren conveniente y declararse republicanos o contrarios a los productos lácteos. Pero Felipe IV no es solo el Rey sino fundamentalmente el Jefe del Estado y, por tanto, no esta sujeto a ninguna autorización previa del Presidente de una parte del territorio para asistir a los actos y conmemoraciones que se fijen en su agenda, de acuerdo con las normas de preeminencia y protocolo del Estado que son aplicables en toda España y la asistencia que le proporciona el Gobierno de España. ¿Se imaginan qué sucedería si un alcalde de una ciudad de Inglaterra manifestase su oposición a que Isabel II realizase una visita? ¿O que un independentista corso colgase una pancarta en el lugar que visita el Presidente de la República Francesa Macron? ¿ O que un tejano negase a Donald Trump su paso por Texas?

La permanencia y ostentación de la pancarta en la Plaza de Cataluña en la concentración conmemorativa de los atentados terroristas, con presencia de Felipe IV, debió ser retirada por la policía autonómica y en defecto de orden de su mando natural, por orden del Ministerio del Interior, Delegación del Gobierno en Cataluña, a quien le corresponde coordinar la seguridad los actos con presencia de autoridades del Estado. Y estaban presentes en el acto el Jefe del Estado, la Presidenta del Congreso y el Presidente del Senado.

El independentismo pretende apropiarse de una parte de España desde un principio absolutista e identitario que sintetiza en la frase “Cataluña somos nosotros y Cataluña es nuestra”. Principios asentados idearios xenófobos, racistas, históricamente insostenibles y radicalmente antidemocráticos.

Lo que nos faltaba en esta lamentable comportamiento es la defensa exculpatoria al comportamiento de Torra que practica la vicepresidenta del Gobierno Calvo que luce en su currículum una cátedra de Derecho constitucional, aunque sus aportaciones a la ciencia jurídica son desconocidas por irrelevantes.

El Presidente accidental Sánchez mientras tanto sonríe para las fotos. Ejerce el poder constitucional que le corresponde a la Presidencia del Gobierno para la ocupación de las empresas públicas, donde han recalado desde su jefe de gabinete hasta colaboradores en su guerra interna en el PSOE como Óscar López o Sevilla.

Sin embargo el Jefe del Estado y el magistrado del Tribunal Supremo Llarena son hostigados en Cataluña, contemplándose esta situación por el Gobierno del PSOE como una cuestión intranscendente y normal del denominado proceso independentista.

De momento, estas son las aportaciones de Sánchez a la política desde su llegada a La Moncloa.

En la resaca de un réquiem
José Javaloyes Republica 20 Agosto 2018

No se acaban de agotar los ecos de los regüeldos del convenido presidente delegado (por Puigdemont) de la actual Generalidad de Cataluña, pues no son otra cosa los ataques de este infame personaje contra el Estado, envueltos en hedores incuestionables de fascismos de tenora y butifarra.

¿Cómo puede aseverar este cretino de barbecho que “Europa ya nos ha dado (a la grey separatista) de que este juicio es una farsa? Lo que ciertamente sí lo es, además de todo un escándalo, es la ficción de que disponemos, en correcto ejercicio de funciones, de un Ejecutivo cumplidor de sus responsabilidades de defensa del Estado, luego de las muy insistidas andanadas del comisionado por el espectro de Waterloo, contra la democracia española.

Y en este orden de cosas, desborda la paciencia de todos los demás compatriotas esta muy atorrante manifestación del payaso de referencia, afirmando que “el Rey no es bienvenido en los Países Catalanes”. ¿Es que ahora se llama “país” cada una de las taifas o parroquias en que se reparte el microuniverso aldeano del catalanismo? En mi Valencia natal, como en las mayorías inmensas de los baleáricos han subido a precios inasumibles las tarifas de las adhesiones que en tiempos agavillaron fondos de banca catalana.

En la resaca del requiem por ls víctimas del terrorismo en Cambrils, es nacionalmente exigida la demanda popular de que el Gobierno reaccione de una vez contra las fantasmales amenazas del atorrante contra el libre y democrático Estado de todos los españoles.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sánchez da alas al «ataque» de Torra
EDITORIAL ABC 20 Agosto 2018

El Gobierno minimiza la grave amenaza de Torra al Estado, mientras la Generalitat manda a los Mossos a reprimir a los catalanes que quitan la simbología golpista de las calles

Cuarenta y ocho horas ha tardado el Gobierno en reaccionar (es un decir) a la grave amenaza lanzada por Quim Torra («Atacaremos al Estado») y la respuesta ha sido más preocupante que decepcionante. Por boca de la vicepresidenta Carmen Calvo y lejos de lanzar un mensaje que tranquilizara a los españoles, el Ejecutivo socialista prefirió justificar al presidente de la Generalitat al asegurar que «con una frase inaceptable no se ataca al Estado». Y para que no se enfade mucho por lo de inaceptable, arremetió Calvo de inmediato contra la oposición, PP y Cs, a quienes acusó de «falta de lealtad» por pedir al Gobierno que reaccione ante el ataque que preparan los separatistas. No terminó ahí la justificación de la desvengonzada amenaza sino que Calvo se mostró incluso comprensiva «con la radicalidad» de Torra, «que se puede llegar a entender».

España, por tanto, tiene ahora dos problemas. Al desafío contra su unidad se une un Gobierno entregado a la justificación de los separatistas que intentan romperla, de tal forma que cuando estos anuncian expresamente sus planes de ataque, Sánchez no se da por enterado y en vez de cortar de raíz el embate, la emprende contra los partidos constitucionalistas, los únicos que pueden ayudarle a parar otro golpe. Naturalmente, Calvo afirmó también que al Ejecutivo de los 84 diputados no se le pasa por la cabeza reactivar la aplicación del artículo 155 pese a que una autonomía anuncie que va a agredir al Estado y la rete de la forma más clara escuchada desde la proclamación de la fantasmagórica república catalana del prófugo Puigdemont.

Y Calvo se equivoca porque el ataque, en realidad, ya está en marcha. La Generalitat ha comenzado a perseguir a los ciudadanos («individuos», los llama su Consejería de Interior) que se dedican a quitar los lazos amarillos de los espacios públicos. Torra -acreditado «supremacista y racista», según el propio Sánchez- ha iniciado por tanto la caza de brujas contra los catalanes no separatistas. Y contra ellos ha lanzado a su policía. Los Mossos ya han identificado a catorce personas en diversas localidades, que se enfrentan a multas de hasta 30.000 euros por intentar evitar que la simbología golpista inunde las calles. El mundo al revés, desaparecen de los edificios oficiales los símbolos del Estado y son sustituidos por banderas alegales y símbolos que honran a una partida de sediciosos. El separatismo abre la fase de represión en la calle, elemento esencial de todo movimiento totalitario. ¿También esto es «entendible»?

Los españoles merecen un Gobierno que les defienda, no uno acomplejado y timorato sustentado en las Cortes por los principales enemigos de la unidad de España, que ahora, envalentonados con la desidia de Sánchez, se atreven incluso a anunciar su ataque al Estado.

Cuestión de lealtades.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Agosto 2018

LAS FRASES INACEPTABLES NO ATACAN AL ESTADO ESPAÑOL (CARMEN CALVO DIXIT)

Ayer la nota de dignidad la tuvo el presidente del PP en Cataluña Xabier Albiol, que cuando se acercó para saludarle el Presidente del Gobierno de la Generalidad, el xenófobo ultra independentista Joaquim Torra, le criticó que no hubiese guardado la tregua de 24 horas pactada para no hacer política mientras se homenajeaba a las víctimas de los atentados terroristas del 17 de agosto y hubiese aprovechado una concentración frente a la cárcel de Lledoners para instar a “atacar al Estado español por ser injusto”. Esta admonición provocó la airada respuesta del títere de Carles Puigdemont que mantuvo durante cerca de cinco minutos. Tras el acto, Xabier Albiol pidió al Gobierno de España que recriminase esas declaraciones. Esta petición no parece haber sentado nada bien a quien tiene a esos enemigos de España por socios de legislatura y la respuesta, por voz de la sectaria Carmen Calvo, ha sido todo menos contundente. Al contrario, ha intentado quitar dureza a este nuevo episodio de amenaza, para decir que “con una frase inaceptable no se ataca al Estado español”. Y en vez de recriminar a los golpistas, pide a CIUDADANOS y PP “lealtad” para España.

Y es precisamente eso, lealtad, la que Pedro Sánchez solo dio obligado y con condiciones ante la gravedad del desafío secesionista tras un golpe de Estado para implantar unas medidas muy livianas y precipitadas que se han mostrado totalmente ineficaces para evitar que los golpistas hayan vuelto a erigirse con el poder en Cataluña. Una lealtad que no dudó en olvidar cuando, sin ninguna justificación salvo la de su propia ambición por el poder, presentó la moción de censura contra Mariano Rajoy y no dudó en aliarse con los enemigos de España, nacionalistas, proetarras, golpistas y ultra izquierda bolivariana, para asaltar el poder y ahora pretender agotar e incluso superar el límite de la actual legislatura que tuvo una especie de “coitus interruptus” en un marcha atrás solo achacable a esa desmedida ambición, soberbia y orgullo de este sujeto que no ha tardado ni dos meses en mostrar su verdadera cara. Unas alianzas de conveniencia en una reedición de aquél famoso “cordón sanitario” del pacto del Tinell contra el PP.

La repuesta de Carmen Calvo sí que es inaceptable y solo siembra serias dudas de cual será la actitud de este Gobierno y del PSOE de Pedro Sánchez cuando de las palabras y frases de amenazas se pase a las acciones y los hechos consumados. Y la primera ya ha sido la emprendida por los fugitivos de la Justicia contra el juez Instructor del Tribunal Supremo Pablo Llarena, en un intento de desprestigio personal y de paso Institucional, al poner en duda su imparcialidad a la hora de haber instruido y tomado decisiones sobre los encausados y los delitos imputados, apoyándose en las dos ruines, mezquinas e inaceptables sentencias emitidas por dos tribunales extranjeros que, ni quieren entender los sucesos del golpe de Estado, ni dan credibilidad al sistema judicial español. El objetivo es que desprestigiando al juez Pablo Llarena y su Instrucción, no habría caso. Y de hecho ya han conseguido llevar a tribunales extranjeros la causa en ese proceso de internacionalización del “conflicto” donde, de forma habitual, se alude a la violación de derechos fundamentales y se apela al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo como ya hicieron los de la ETA. La respuesta aún no se ha dado y se especula si contratarán los servicios de un abogado belga que represente a la Abogacía del Estado. Pero de un comunicado oficial de protesta ante Bélgica por injerencia inaceptable y llamada a su embajador ni una sola palabra.

Carmen Calvo se ha posicionado de una manera descarada de parte de los que siguen desafiando al Estado de Derecho, a la Constitución y a las sentencias de los Tribunales de España, pero que se acogen férreamente a las de otros tribunales extranjeros incompetentes (porque no entra este asunto entre sus competencias y porque se han mostrado absolutamente incapaces de comprender cual era su papel en el tratamiento de las euroórdenes de detención y entrega a España de los fugitivos y se han convertido en jueces y parte). Carmen Calvo muestra una actitud comprensiva y tibia de mero reproche al xenófobo Torra, como si fuese una simple palabrota soltada por un niño enfurruñado, con un escueto “frase inaceptable”, pero sin reclamar esa lealtad, que exige a las que despectivamente califica como “las derechas”, a quien ya ha dado sobradas muestras de tenerla solo con su mentor y jefe de filas, Carles Puigdemont. Una falta de contundencia que, como dije antes, pone en entredicho cual será la actitud y la respuesta de este Gobierno de Pedro Sánchez y del PSOE cuando se siga pasando de las frases a los hechos. Como los que siguen protagonizando la Mesa del Parlamento autonómico de Cataluña con su Presidente Roger Torrent y los vocales de JxCAT y ERC de cómplices necesarios en su constante desafío a las resoluciones judiciales sobre temas de debate parlamentario inadmisibles.

Lealtad es lo que le faltó a Pedro Sánchez con su propio partido del que era el máximo representante cuando intentó entonces lo que ahora sí ha conseguido por el silencio y complicidad de los mismos que le destituyeron de su cargo, el pacto con los terroristas e independentistas. Lealtad es lo que se exige a este Gobierno de España en defensa de la Constitución, cosa que a este PSOE y su Ejecutiva actual le resulta incómoda, ya que propugna que España es una nación indivisible, mientras ellos promueven y reconocen como una nación de naciones y quieren equiparar a las lenguas autonómicas reconocidas como el euskera, el catalán o el gallego, al mismo nivel que el español, usarlas e incluirlas en la enseñanza obligatoria en todo el territorio nacional. Una Constitución que no parece aceptar al querer presentar modificaciones inadmisibles admitiendo nuevas singularidades en forma de Estatutos que incluyan de nuevo aquello por lo que fueron declarados inconstitucionales. Y aquí por ahora y mientras la oposición exista, como dice Carmen Calvo, solo son frases inaceptables y no se ha pasado a los hechos.

SI Pedro Sánchez fuese leal con los españoles y tuviese un ápice de ética política, debería haber dado por concluida la legislatura hace un mes y haber convocado elecciones generales para devolver la voz a los españoles. Pero en vez de eso, ha iniciado el camino de la imposición de un programa de Gobierno inaceptable e ilegítimo por no haber sido presentado al pueblo español para que lo refrende con sus votos de forma democrática. Y para ese camino, con el que parte de 84 escaños, se ha dejado acompañar por los enemigos de España como guías hacia la destrucción de nuestra nación, ya que son los que van marcandole la ruta a seguir, que no es otra que la que conduce a sus metas de independencia. ¿Es eso lealtad? Absolutamente NO. Y como ya repetía machaconamente este prescindible personaje, “¡NO es NO!” Pues eso Sr. Sánchez, su actitud merece un rotundo NO y por eso, hasta que sea una realidad, exigiré y pediré a mis conciudadanos que exijan

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Sin coartada
Cuando Torra promete atacar al Estado conviene tomarlo en serio. En realidad, el separatismo nunca ha dejado de hacerlo
Ignacio Camacho ABC 20 Agosto 2018

El separatismo catalán tiene la ventaja de exponer sus propósitos de modo abierto y claro: siempre anuncia lo que va a hacer, a menudo por escrito, y siempre acaba cumpliendo lo que ha anunciado. La mentira la usa como arma propagandística, para crear mitos sobre los que asentar su relato, pero cuando señala un objetivo conviene creer en su intención de alcanzarlo. Todas las fases del procés -las leyes de ruptura, el referéndum, la declaración de secesión- fueron proclamadas de antemano y ejecutadas con poca o ninguna variación sobre el calendario. El problema es que los constitucionalistas cometen el error sistemático de minimizar la amenaza o de no hacerle caso, y ese desdén propio de un pensamiento ilusorio ha estado más de una vez a punto de provocar un descalabro. A estas alturas existe la experiencia suficiente para entender que el nacionalismo actúa bajo el convencimiento iluminado de una misión histórica capaz de superar cualquier obstáculo, y en esa fe encuentra la determinación de la que carecen sus adversarios.

Por eso, cuando Torra promete atacar al Estado hay que tomarlo en serio. La declaración en sí misma no es ningún delito pero representa un plan estratégico. Nadie debería sorprenderse por ello porque combatir contra España y sus instituciones es para los independentistas su único proyecto; en realidad, nunca han dejado de hacerlo. Podrán acompasar las circunstancias y replantear los tiempos pero no van a renunciar a su designio expreso. Ahora les conviene reagrupar fuerzas y mantener el desafío en fase de tanteo; recomponer la cohesión y ensanchar su base a la espera de otra oportunidad, de otro momento. Quien espere que acepten su derrota y se conformen con el statu quo es un ingenuo.

A la vuelta del verano nos esperan los festejos conmemorativos de la revuelta. La Diada, el aniversario de la algarada del 20 de septiembre, la efeméride apoteósica del 1-O, la de la declaración de independencia. Un paroxismo de autoestimulación agitadora al que se añadirán, cuando comience el juicio contra los líderes de la insurrección, grandes dosis de victimismo amplificado a escala europea. El presidente Sánchez se va a enfrentar a una importante prueba: si contemporiza será humillado, y si se pone en su sitio se arriesga a que la legislatura acabe de mala manera. Si no quiere disolverla tendrá que mirar para otro lado ante una escalada de provocación manifiesta; lo único que está claro es que los separatistas van a cumplir su promesa. Ésa que Carmen Calvo no considera -todavía- un problema.

Pase lo que pase, el Gobierno carece de coartada para alegar que no estaba advertido. Ya le pasó a Rajoy, empeñado -hasta que se hizo demasiado tarde- en desoír los indicios. La Historia de los últimos treinta años certifica que la deslealtad de los nacionalistas sólo respeta un compromiso: el que contraen con su propio desvarío.

De mal en peor
En el homenaje a las víctimas de los atentados, miles de personas le dedicaron un sinfín de improperios
Jesús Salamanca diariosigloxxi 20 Agosto 2018

Sorprende que Pedro Sánchez tomara el poder con el apoyo de lo menos atractivo para la sociedad democrática: independentistas, nacionalistas radicales, proetarras, republicanos de salón y mareas mareadas, etc. Pero sorprende más que lo hiciera en nombre de la regeneración política, sin darse cuenta de que con los apoyos obtenidos no se puede regenerar nada aunque sí degenerarlo del todo. Y efectivamente así ha sido, ha degenerado el panorama social y el político, ha aventado de odio su mala gestión e incitado al pueblo a abuchearle allí donde acude; recuerden su visita a Barcelona y su visita a Doñana con Merkel. Lentamente se está ganando el desprecio y la animadversión de los españoles. De momento, ya es el hazmerreír de los mentideros políticos europeos; incluso algunos desearían que acudiese a Bruselas, por aquello de que esa ciudad se ha convertido en el estercolero de Europa desde que acogió decenas de etarras y a Puigdemont y a su tropa mal avenida.

Ha traicionado a quienes le apoyaron, a toda la ciudadanía (recuerden la publicación de las listas de defraudadores), a sus votantes, al propio PSOE y a su Gobierno. Septiembre se le presenta muy duro en la calle y en el Parlamento. “Suerte” que se murieron de repente los jubilados que llenaban las calles pidiendo lo que este caprichoso del mediocre postureo ahora les niega.

Pero lo peor de todo es que se han aliado las televisiones para tapar la mala gestión de este Gobierno (desgobierno), ocultar la corrupción que atenaza al PSOE y falsificar hasta los telediarios. Para ello se ha rodeado de afines y regalado cargos a diestro y siniestro; mejor dicho ha regalado cargos a lo más siniestro del panorama informativo. Y así nos cubre el pelo. Ayer, estando en Barcelona, en el homenaje a las víctimas de los atentados, y aprovechando el momento de montarse en el coche oficial, miles de personas le gritaron "farsante", "imbécil", "hipócrita", "cardo", "cerdo",... pero eso no ha salido en las TV como no salieron los miles de abucheos cuando embarcaba hacia Doñana, donde la ciudadanía presente en la playa puso a caldo a su compañera y a su persona. A eso se llama desinformación, degeneración informativa; pero a ello solo se llega cuando, quienes tienen que informar, ya participan de esa degeneración. Lo de la falsedad e irregularidad de su tesis doctoral lo dejamos para otro momento, sobre todo para no añadir más elementos de corrupción y falsedad. Por cierto, tampoco se ha tratado en las tertulias ni en los telediarios. ¿Ha sucedido lo mismo con el máster del tal Casado, hoy fuera de toda duda, según a universidad que lo impartió?

En fin, visto lo visto, ya vale todo, como en Tabarnia y en Tractoria. Echen una ojeada a lo sucedido el sábado en Gerona, donde los aficionados del Real Valladolid fueron amenazados por grupos fascistas del independentismo catalán. Y todo porque portaban una bandera de España con el escudo de su equipo en el centro. ¿Cómo hemos de llamar a esa actitud? Acciones así no forman parte de la libertad de expresión. La afición castellana no hizo nada que no hagan otras aficiones futbolísticas de España. En estos temas, el Gobierno demuestra una cobardía inusual. Sorprende que no se haya reinstaurado el 155, por necesidad. Al menos, en este tema, Rajoy supo estar a la altura, aunque se aplicara mal por imposición socialista.

Vista la situación que vive España en este momento, no me cabe más que aconsejar cuanto recomendaba García Lorca: "Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo".

Energía dilapidada

La plomada separatista copa esfuerzos que España debería dedicar a otros debates
Luis Ventoso ABC 20 Agosto 2018

Desde hace tres años, nuestro debate público está copado casi al completo por las quejas victimistas, los seriales de enredo y las amenazas del nacionalismo catalán. Todos los días. A todas horas. Es cierto que se trata de una región muy importante, de 7,5 millones de habitantes, la que más aporta al PIB nacional junto a Madrid, suponiendo cada una alrededor de un 18%. También es verdad que además Cataluña tiene tras de sí una historia rica y fructífera, que es una potencia turística y cultural y que fue locomotora de progreso y modernidad en España (hasta que se estancó precisamente por la mixtificación xenófoba). Pero el debate catalán está sacado de quicio. Ocupa muchísima más atención de la debida. Lo sabe la opinión pública, manifiestamente saturada. Lo saben los comunicadores radiofónicos, que hace tiempo que han recibido consignas para reducir la cuota catalana, pues la audiencia cae ante la dosis diaria de plomada.

Cuando España haga inventario del coste de la crisis separatista, no habremos de consignar tan solo que intentaron destruir nuestro país y sus leyes, sino también que nos obligaron a dilapidar enormes cantidades de energía merecedoras de otro fin. El aniversario de los atentados islamistas en Cataluña ha resultado paradigmático. Debido a la anomalía separatista, todo se ha centrado en si Torra y otros radicales iban a lograr tender una celada al Rey. Nada se ha debatido sobre lo medular. ¿Por qué se radicalizaron aquellos jóvenes, dónde y cómo? ¿Qué se está predicando en las mezquitas españolas? ¿Tenemos presente en los programas anti-radicalismo que tanto los asesinos de la matanza de Atocha como los de Las Ramblas eran casi todos marroquíes? ¿Es adecuado que una policía tan cuestionada como los Mossos siga ostentando mando autónomo en la lucha antiterrorista, o por lo delicado y multirregional de la materia debe estar a cargo de un mando estatal?

Supone también un agravio que nada se hable de los problemas de otras regiones, mientras que Cataluña, históricamente multiprimada por el Estado, ocupa los titulares con las amenazas e insultos separatistas, las cumbres bilaterales y sus demandas insaciables por definición (por ejemplo: en toda España hay autopistas de peaje idénticas a las que las que provocan airadas quejas catalanas; con la diferencia, eso sí, de que Cataluña ya disfrutaba de esas vías cuando otros las veían como una utopía). Deberíamos estar debatiendo si el modelo de subsidios andaluz debe ser revisado para desperezar de una vez a una Andalucía llamada a ser la California española. Tendríamos que remediar la financiación pírrica de Valencia. Urgiría abordar la espada de Damocles del desierto demográfico del Noroeste, o el drama sordo de la dulce regresión de Asturias. O mejorar con premura -y exigencia- la calidad de nuestra educación de élite, o de nuestra enquistada justicia, o la enseñanza de idiomas. Y, por supuesto, situar en primerísimo plano el lacerante problema del estancamiento salarial. Pero no hablamos de eso. Ya solo nos parece importante la enésima mamarrachada de Torra y Puigdemont.

Defensa de los jueces en Cataluña
 La Razon 20 Agosto 2018

La situación enrarecida que se vive en Cataluña por culpa de los desaprensivos que lideran el «procés» está afectando con especial saña a una pieza clave de nuestro engranaje democrático. La Judicatura está sufriendo el acoso de los independentistas en diferentes grados y maneras, pero lo que resulta incontestable es el resultado cuantificable de esta ofensiva soberanista, tal y como publica hoy LA RAZÓN. El número de jueces que ha dejado el Principado ha aumentado en un 81 por ciento desde el comienzo del «procés», una cifra que ha encendido todas las alarmas en el Congreso General del Poder Judicial (CGPJ). El órgano de gobierno de los jueces va a instar al Ejecutivo a que se conceda un complemento especial a los magistrados que prestan sus servicios en Cataluña, como ya sucede en País Vasco y Navarra por razones de peligrosidad. No se trata de establecer comparaciones, pero baste recordar los episodios de agresividad y amenazas contra el juez Pablo Llarena y su esposa Gema Espinosa, también miembro de la carrera judicial y directora de la Escuela Judicial en Barcelona, para comprender de qué tipo de acoso estamos hablando.

Desde luego que la adopción de este plus adicional puede ser una medida que sirva de acicate a los magistrados en esta comunidad autónoma y les haga más llevadera la situación que han de afrontar a diario, tanto ellos como sus familias. Sin embargo, es preciso recalcar que se trata solo de un parche que no ataca la génesis del conflicto. El problema que subyace es mucho más grave y el Gobierno no puede continuar de espaldas a una realidad que está minando nuestro sistema democrático. No es de recibo que en un Estado de Derecho como el nuestro, los jueces salgan huyendo de una región que es como todas las demás, con los mismos derechos y las mismas obligaciones. La presión independentista no puede campar a sus anchas dando lugar a una anomalía semejante. Solo el hecho de que no se cubran las plazas ofertadas en los juzgados y que se produzca un número muy superior de salidas que de entradas de jueces en Cataluña deja en evidencia al Gobierno. Su dejación de funciones está perpetuando una situación de todo punto inaceptable que no pueden hacer pasar como normal. Urge, pues, la asunción de medidas de calado que, efectivamente, reviertan el panorama en el Principado y pongan a nuestro Poder Judicial en el lugar que se merece y, sobre todo, en el que nos merecemos todos los españoles .

En este sentido, no estaría de más que el Ejecutivo que lidera Pedro Sánchez empezara por actuar en el caso de la campaña que ha emprendido el president fugado, Carles Puigdemont, y los tres ex consejeros contra el juez Llarena en un juzgado de Bruselas. La Justicia ya ha amparado a Pablo Llarena por lo que califica de un intento «burdo y flagrante» de tratar de minar la independencia de un magistrado español, pero ¿qué están haciendo los Ministerios de Justicia y Asuntos Exteriores al respecto? No puede dilatarse más la respuesta española ante esta repugnante operación de descrédito que, a la postre, está dirigida contra nuestra línea de flotación. En ningún caso puede quedar en entredicho la independencia de nuestro sistema judicial y esto es algo que el Gobierno debe entender como una prioridad porque es mucho lo que está en juego.
 

Sánchez se enroca en Cataluña
Pablo Sebastián Republica 20 Agosto 2018

La vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo sigue haciendo de las suyas y ayer habló y desbarró diciendo que ‘con una frase inaceptable como la de Torra no se ataca al Estado’, en referencia a la declaración del presidente de la Generalitat en la que el pasado sábado afirmó que ‘hay que atacar a este Estado injusto’.

Es verdad que las palabras no matan pero si, desde la presidencia de la Generalitat que representa al Estado en Cataluña se incita y propone a la ciudadanía a atacar al Estado, estamos asistiendo a algo más que una simple declaración porque el autor de la misma es una autoridad de ese Estado que pretende atacar.

Y se entiende que Sánchez no quiera romper demasiado pronto su luna de miel con Torra y su política de diálogo y apaciguamiento con el soberanismo catalán pero tarde o temprano el choque de trenes entre Sánchez y Torra se producirá. Y está claro que entonces Sánchez dirá que el hizo lo imposible por recuperar la normalidad en Cataluña, y por eso aguanta las embestidas del tal Torra.

Pero si Sánchez sigue haciéndose el sordo, mudo y ciego, como los tres monos sabios de Japón, se va a equivocar porque los españoles no le van a perdonar tantas complacencias con Torra.

El que también sabe que tiene que ir al enfrentamiento contra el Estado y contra el Gobierno de Sánchez porque su ídolo y modelo es Puigdemont con el que se reunirá en Waterloo para quedarse allí una vez que pise la raya de la legalidad y salga huyendo como su maestro y predecesor.

Pero mientras tanto Sánchez juega con el fuego soberanista presionado por Podemos y por el PSC, mientras Casado y Rivera (que ayer denunció a los Mossos calificándolos con razón como policía política del Govern) suben el tono de las críticas a Sánchez a sabiendas que la cuestión catalana tiene un gran impacto en el conjunto de la sociedad.

De manera que vamos a ver cuál es el siguiente paso que da Torra al que Albiol le leyó la cartilla en Cambrils y salió huyendo despavorido porque todo apunta a que este personaje xenófobo y fascistoide está a punto de estallar. Y aunque le encanta ser presidente de la Generalitat su odio a España no lo puede controlar.

Santiago Abascal: "Una nación es propiedad privada de los nacionales"
Ana I. Gracia El Espanol 20 Agosto 2018

Santiago Abascal (Bilbao, 1976) pasa unos días en Galicia, donde cuida de sus cuatro hijos. Allí, en un bar, le llamaron fascista por última vez, con su hijo de dos años en brazos. Pero los insultos le entran por un oído y le salen por el otro. "Me llaman fascista, xenófobo, racista, homófobo, machista. Pero no me importa". El presidente de Vox, que reconoce que va menos a misa de lo que le gustaría, tiene la moral por las nubes y se muestra confiado de que esta vez sí le irá bien a su partido.

El exmilitante del PP guarda una buena relación con el sucesor de Mariano Rajoy, pero el ascenso de Casado en el panorama político nacional no le da ningún miedo. Abascal cree que no es lo mismo un inmigrante de Latinoamérica que otro de procede de un país islámico. Y por eso cree que hay que priorizar la inmigración en función de la coincidencia con "nuestros valores culturales y políticos".

Él, que fue perseguido y amenazado por ETA, reconoce abiertamente tener permiso de armas desde que era un veinteañero y que lleva una pistola encima "en determinadas circunstancias que no relataré".

¿Ha felicitado ya a Pablo Casado por su triunfo en las primarias del PP?
Sí, lo hice cuando ganó. Le mandé un mensaje y me contestó. Ha habido siempre una relación cordial. Nos conocemos desde hace muchos años.

¿En qué se diferencia el nuevo PP de Vox?
Lo explica muchas veces Pablo Casado. Hoy mismo lo ha hecho haciendo una defensa cerrada del Estado de las autonomías. El PP cree que todas las competencias que se han transferido están bien transferidas, incluidas la de los Mossos d'Esquadra. No puede estar más lejos de nuestra posición.

Vox es un partido que nace entre otras cosas enfrentándose al Estado de las autonomías y que plantea una transformación total del Estado de las autonomías en un Estado unitario. Como paso previo planteamos la recuperación de algunas competencias, como la seguridad y la educación.

Vox no llegó a sumar 57.000 votos el 20 de diciembre. ¿Por qué en España no cuaja una opción política como la suya, que sí encuentra apoyos en países como Francia, con el Frente Nacional?

Es cuestión de tiempo y de maduración. Vox es una opción política muy nueva, que apareció hace cuatro años con un cuarto de millón de votos. Es verdad que en las siguientes fuimos a los 50.000, pero ya estamos por encima. Vox va a irrumpir con fuerza en las próximas elecciones, sea cuales sean las primeras que se convoquen. Lo vemos en las encuestas y por la afiliación del partido, que en ocho meses se ha multiplicado por tres. Estamos muy esperanzados.

¿Qué le dicen las encuestas?
Hay de todo, pero algunas indican la entrada de dos escaños en el Parlamento europeo y otros dos escaños en el Parlamento nacional. Está muy por debajo de nuestro objetivo, pero con un primer paso se empieza a andar.

¿Cuántos militantes tiene Vox?
8.800 afiliados de verdad. Hay distintos tipos de cuota, la media son nueve euros. Pero también tenemos cuotas reducidas para jóvenes y mayores.

No es lo mismo aceptar la inmigración de países latinoamericanos que la inmigración de países islámicos

¿Teme que el PP les quite a Ortega Lara? Pablo Casado quiere que vuelva al partido.
José Antonio Ortega Lara es el mejor de todos nosotros. Es mayor de edad y no tengo ninguna duda de cuál es su posición ideológica. No tengo ningún temor en cuanto a las pretensiones de Casado.

¿Cómo arreglaría el desaguisado catalán?
Aplicando la ley con toda contundencia. Aplicando un 155 duro y duradero. Poniendo encima de la mesa la ilegalización de partidos separatistas con una reforma legal, pero en primer lugar la ilegalización de los partidos golpistas con la actual ley de partidos. Y plantearía una gran transformación del Estado de las autonomías. Hay competencias, como educación, sanidad y seguridad, que tienen que volver cuanto antes.

Lo pensamos nosotros y lo piensan muchos catalanes. Si el tamaño de Vox se ha multiplicado por tres en toda España, se ha multiplicado por seis en Barcelona. Creemos que vamos a tener opciones también en las próximas elecciones catalanas.

¿Cómo solucionaría la crisis migratoria?
Con sentido común, como solucionaría uno sus propios intereses en casa. Creemos que una nación es propiedad privada de los nacionales, y son estos los que deben decir cómo se entra y con qué criterios. La inmigración tiene que ordenarse y no puede ser que a los españoles se nos obligue aceptar una inmigración masiva y descontrolada de manera que es sistemática.

Habría que regularse en función de las necesidades de la economía nacional. Si los españoles se van a trabajar fuera de España no parece que necesitemos más inmigrantes en estos momentos. No es cierto que vienen a mantener las pensiones, sino a recibir las prestaciones que muchos españoles no alcanzan. Y también en función de la capacidad de adaptación de los inmigrantes según el país de procedencia. No es lo mismo aceptar la inmigración de países latinoamericanos que la inmigración de países islámicos. Priorizaríamos la inmigración en función con la coincidencia con nuestros valores culturales y políticos.

¿Tiene ya en mente algún fichaje estrella para las próximas elecciones?
No. Creemos que la estrella de Vox es su claridad en el mensaje, su perseverancia, la oposición radical al estado de las autonomías, la defensa de nuestras fronteras y distinguirnos de los demás por eso: defender la soberanía nacional en Cataluña pero también la defendemos en Bruselas. No somos esclavos de nadie.

¿Sigue el padre de Juan Carlos Monedero en su partido?
Llevamos unos meses sin hablar. Está bien que me recuerde hacerle una visita al bueno de Salvador, un hombre fantástico del que se aprende mucho.

Le acusan de ser fascista y racista.
Son acusaciones falsas pero no me preocupo en defenderme de ellas porque no hemos venido a la política a defendernos. Oponerse a la dictadura de lo políticamente correcto hace que uno sea inmediatamente estigmatizado. La izquierda está muy preparada para colgarnos todo tipo de sambenitos. Creo que se ha quedado corta: me llaman fascista, xenófobo, racista, homófobo, machista. La desventaja que tienen es que no nos importa. No nos identificamos con ellos, no perdemos el tiempo en justificarnos. Si nos llaman todo eso por defender nuestras ideas que sigan llamándonos así.

Los odios hay que dejarlos en el pasado. Quien más tiene que avergonzarse del pasado de España es el PSOE

¿Con qué etiqueta se siente más cómodo?
No buscamos una etiqueta. Hay algunas del pasado que tienen que ver con lo conservador que no responden a muchos problemas de nuestros días. Yo me siento más cómodo con el ideario que defiende Vox. No nos dejamos llevar por los complejos ni miedos, pero no definen todo lo que somos ni todo lo que defendemos. ¿Qué etiqueta ha de tener el que defiende las fronteras de su país? Que cada uno ponga la etiqueta que le parezca más cómodo para alistarse en Vox.

¿Con qué líder internacional se siente más representado?
Con ninguno. Nuestra preocupación es carácter nacional, pero hay políticas que se hacen en otros países que defenderíamos en España. Y en ese sentido hoy en Europa, Viktor Orbán es una referencia. Las políticas que ha aplicado en Hungría.

¿Quién es su rival a batir?
Lo más urgente y el problema más grave para España: el separatismo.

¿Cómo ve a Albert Rivera?
Como los toros mansos que no sabes si miran para la izquierda o para la derecha. No está claro por dónde viene. Vox es un toro bravo que se diferencia mucho de los planteamientos políticos de Ciudadanos.

¿Va con pistola siempre encima?
Tengo una licencia de armas que renuevo y estoy muy preocupado con las amenazas que recibo a través de redes sociales e insultos que me hacen en la calle. Me ocurrió hace dos días con mi hijo de dos años en brazos. En un bar un señor me llamó fascista.

Hay un clima de odio que trajo a España José Luis Rodríguez Zapatero en el que está ahondando Pedro Sánchez con la Ley de Memoria Histórica, y en el que también están ahondado con los escraches políticos de Podemos, y algunos sabemos que puede tener consecuencias. Uno procura cuidarse. Sí, tengo licencia de armas desde los 23 años por esas amenazas y solo la llevo en determinadas circunstancias que no relataré.

¿Qué haría con Franco?
A los muertos hay que dejarlos donde está y los odios hay que dejarlos en el pasado. Franco no debe ser desenterrado y la Ley de Memoria Histórica, derogada. Quien más tiene que avergonzarse del pasado de España es el PSOE.

Independentismo en Cataluña
Una sentencia del TSJ catalán ampara la retirada de símbolos separatistas de espacios públicos
Segundo Sanz okdiario 20 Agosto 2018

La retirada de símbolos separatistas está amparada por una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Un fallo del pasado 5 de julio que ahora parece ignorar el Gobierno de Quim Torra tras iniciar actuaciones contra 14 identificados por quitar lazos amarillos y esteladas en varios municipios de Tarragona. La Consejería de Interior los considera autores de “daños públicos al dominio público” y pretende aplicarles una multa de hasta 30.000 euros como “infracción grave” de la Ley de Seguridad Ciudadana. Sin embargo, tales hechos no están contemplados como tal en dicha normativa estatal.

En concreto, el TSJ catalán considera que la exhibición “en el espacio público” de cualquier “elemento” que “representa una opción política” es ilegal porque vulnera el principio de “objetividad” y de “neutralidad institucional”. De esta manera, el tribunal desestimó el recurso de apelación presentado por el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallés después de que en 2016 un juzgado de Barcelona prohibiera la instalación de una estelada en la plaza Lluís Millet en 2014 a raíz de una denuncia de Societat Civil Catalana (SCC).

La sentencia de TSJC cita jurisprudencia del Tribunal Supremo según la cual “es notorio que la bandera ‘estelada’ constituye un si´mbolo de la reivindicacio´n independentista de una parte de los ciudadanos catalanes representados por una parte de los partidos poli´ticos, y sistema´ticamente empleado por aquellas fuerzas poli´ticas que defienden esa opcio´n independentista, pero carece de reconocimiento legal va´lido como si´mbolo oficial de ninguna Administracio´n territorial”, subrayó el Alto Tribunal en una resolución de 2016.

Por su parte, el vicepresidente de la Generalitat y conseller de Economía y Hacienda, Pere Aragonés, apeló este domingo a la “libertad de expresión” para sostener la persecución de quienes quiten esteladas o lazos amarillos del espacio público, por ejemplo, de ayuntamientos u otros edificios municipales. A este respecto, la sentencia del TSJC hace referencia a doctrina del Tribunal Constitucional y remarca que “las instituciones pu´blicas, a diferencia de los ciudadanos, no gozan del derecho fundamental a la libertad de expresio´n que proclama el artículo 20 de la Constitución”.

“Ocupación permanente”
“En definitiva, la actividad impugnada -reza el fallo de TSJ catalán- supone la privatización del espacio público, de uso común, mediante su ocupación permanente por un elemento que representa una opción partidista, con vulneración de los principios de objetividad y neutralidad institucional, todo lo cual nos lleva a la desestimación del recurso de apelación interpuesto y a la confirmación de la sentencia recurrida”.

Tras conocerse el fallo, el presidente de Societat Civil Catalana, José Rosiñol, afirmó que “todo aquel que se considere un demócrata debería acatar esta sentencia y actuar de acuerdo a su contenido”.

Independentismo en Cataluña
Constitucionalistas plantan cara en Salou al autobús del odio de Òmnium Cultural
OKDIARIO 20 Agosto 2018

Un grupo de constitucionalistas con banderas de España ha plantado cara este domingo a uno de los autobuses del odio fletados por Òmnium Cultural, una de las plataformas del brazo civil del independentismo en Cataluña.

El episodio ha ocurrido en la localidad tarraconense de Salou, donde los constitucionalistas han conseguido que el autobús -en el que se podía leer en inglés el rótulo ‘Freedom for All Catalan Political Prisoners & Exiles’ (libertad para todos los presos políticos catalanes y exiliados)- abandonara el lugar antes de la hora prevista.

El vehículo propagandístico, pensado por los independentistas para dirigirse a los turistas e “internacionalizar el conflicto”, ha llegado a estar custodiado por efectivos de los Mossos d’Esquadra.

Òmnium Cultural presentó el pasado 9 de agosto esta campaña con la que tres autobuses rotulados con dicho lema recorrerían las zonas turísticas de Cataluña durante dos semanas, especialmente las situadas entre la Costa Brava y la Costa Dorada, pasando por Barcelona.

Según señaló el vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauriel, el objetivo de esta acción era que los visitantes “conozcan que Cataluña, desde antes del 1 de octubre, sufre represión por parte del Estado español y que hay presos, exiliados e imputados por defender la autodeterminación”, manifestó.

Sin embargo, este relato falseado de la realidad no ha calado este domingo entre los turistas extranjeros de Salou que han visto cómo decenas de constitucionalistas, portando banderas de España, desmontaban la mascarada separatista de cuatro ruedas.

Qué hacer si un mosso te detiene por quitar lazos amarillos: consejos legales básicos
El abogado Ignacio W. Palacios aconseja utilizar un cortador de cinturones de seguridad y portar máscaras que evidencien "la naturaleza del acto".
Libertad Digital 20 Agosto 2018

Los Mossos identificaron a catorce personas en la madrugada de este viernes por quitar lazos de los "santuarios amarillos". El departamento de Interior de la Generalidad estudia la fórmula jurídica para imponer duras sanciones económicas a estos grupos de ciudadanos. Según la consejería, los identificados podrían ser "autores de daños en el espacio público", por lo que podrían recibir multas de hasta 30.000 euros.

En estas, el abogado madrileño Ignacio Wenley Palacios, desde su cuenta de Twitter, ofrece un exitoso hilo con una serie de consejos legales básicos que responden a esta pregunta: "¿Qué hacer si agentes de policía le identifican, detienen o multan por retirar lazos amarillos u otros símbolos independentistas de edificios o mobiliario públicos?".

Palacios aconseja mantener la calma y mostrar respeto a los agentes, así como no tomar fotos ni imágenes de estos, no hacer declaraciones y firmar el boletín de denuncia o en caso de detención "añadiendo a mano ‘Firmo a los solos efectos de ser notificado’". "Escríbame", añade.

El abogado cuenta que el uso de cutters, cuchillos no puntiagudos o de un solo filo, con hojas de menos de once centímetos, no está prohibido, y que "lo óptimo sería utilizar un cortador de cinturones de seguridad. No hay doble uso que permita que puedan ser utilizados en una agresión. Son baratos y se encuentran con facilidad en internet". "Tome antes fotos del cortador de cinturones. Si los agentes lo incautan, podrá evitar que lo describan en el boletín o en el atestado incorrectamente", añade.

Sobre cubrir el rostro, Palacios explica que el "uso de máscaras o prendas" que cubran total o parcialmente el rostro no está prohibido, pero garantiza que los agentes "exijan su identificación" y permite "que cualquier sanción que se contemplara se graduara desde el mínimo hasta el grado medio (art. 33.2.c Ley Orgánica Seguridad Ciudadana). En otras palabras, una multa sería mayor".

El abogado señala que "retirar lazos es un acto expresivo de protesta política protegido por la libertad de expresión" y aconseja utilizar una careta "que haga evidente la naturaleza del acto: la defensa de los derechos civiles". Sobre la propiedad de los lazos, dice que estos "y otros símbolos a edificios y mobiliario público son objeto cuya propiedad ha sido abandonada", y que, "para superar cualquier duda, ponga a disposición de su Ayuntamiento los lazos retirados".

Además, Palacios insiste en conservar la calma, mostrarse educado y tranquilo y no dar "lecciones legales a los agentes". Finalmente, no recomienda "actuar por un posible delito de prevaricación administrativa": "En mi opinión, los estándares del TS son muy exigentes (sentencia 6 julio 2017) y podrían ser evitados. Hay vías mejores".

El acoso independentista fuerza al juez Llarena a salir de Cataluña
Se traslada a Francia a pasar sus vacaciones ante los indicios de nuevas acciones de los Comités de Defensa de la República en su lugar de descanso
Beatriz Parera El Confidencial 20 Agosto 2018

El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena se ha visto obligado a abandonar Cataluña. Ha renunciado a pasar sus vacaciones en el Pirineo, donde veranea desde hace años en una pequeña localidad. El acoso de los Comités de Defensa de la República y las dificultades para garantizar su seguridad ante los insultos, escraches y seguimientos que se iniciaron desde su misma llegada a la comunidad autónoma a finales de julio han provocado que abandone su piso habitual de descanso en este periodo estival para elegir un destino fuera de España, informan a El Confidencial fuentes jurídicas.

Los temores del magistrado, instructor de la causa que sigue el alto tribunal contra el Govern de Carles Puigdemont por rebelión y sedición, se vieron confirmados ya desde los primeros días en la zona, cuando sufrió el ataque de un grupo de personas durante una cena con amigos en la localidad de Palafrugell. Independentistas radicales le abordaron de madrugada en el restaurante donde compartía un encuentro con una veintena de íntimos, miembros, como él, de un club motero. Hace meses tanto él como su familia ya se vieron obligados a llevar escoltas tras varios episodios intimidatorios.

Tras ser alertados a través de Twitter de su presencia en el local, independentistas radicales trataron de cortar el paso al coche en el que abandonaba el encuentro al grito de "las calles serán siempre nuestras". Rodearon el automóvil para impedir su marcha y golpearon la carrocería. Aunque trascendió en un primer momento que en la cena se encontraba Jorge Fernández Díaz en la cena de amigos que sufrió el ataque no estaba el exministro sino su hermano Alberto, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona.

El acoso no acabó ahí. La inseguridad de la pequeña localidad tradicional de las vacaciones de Llarena y su esposa, magistrada y actual directora de la Escuela Jurídica, situada en la capital catalana, y los indicios de que se preparaba una nueva encerrona por parte de miembros de los CDR han obligado a la familia del instructor de la causa del ‘procés’ a cambiar sus planes.

El pueblo donde se sitúa la residencia solo cuenta con 200 habitantes y carece de vigilancia policial. Todo el mundo conoce allí dónde se sitúa esta vivienda de descanso y las posibles vías de salida desde la zona no ofrecían garantías suficientes. Las Fuerzas de Seguridad del Estado contaban, además, con datos recabados en comunicaciones a través de redes sociales como Twitter que apuntaban a nuevas acciones de los Comités, que preparaban una encerrona al magistrado en el valle de la Cerdanya. Tras ponderar los riesgos, el juez se inclinó finalmente por marcharse y se trasladó a Francia, donde permanecerá durante este mes de agosto.

Pintadas e insultos
El episodio del restaurante Can Cou-Cou de Mont-ras se cerró con la detención de uno de los participantes en la acción. No ha sido el único episodio que preocupa. Hace unos meses, miembros de Arran, la organización juvenil vinculada a la CUP, realizaron pintadas amenazantes ante una casa que creían que pertenecía al magistrado del Supremo.

Frente a la casa aparecieron lemas en catalán con la leyenda '¡Llarena fascista! Ni en Das, ni ningún sitio', 'Los Països Catalans serán vuestro infierno' y 'Libertad Presos Políticos'. Arran insistió en un comunicado en que tenía intención de señalarle y responder a su “represión” todas las veces que hiciera falta. También se investigó a los autores de un tuit en el que se localizaba la vivienda de la esposa del juez y se advertía a ambos de que no se les permitiría ir libremente por la calle dentro de Cataluña. La Escuela Judicial fue también objeto de mensajes similares.

DENUNCIA UNA CAZA DE BRUJAS
VOX envía su apoyo y solidaridad a las personas identificadas por los Mossos
La Gaceta  20 Agosto 2018

Tras la identificación, por parte de los Mossos d’Esquadra, de más de una decena de personas que preparaban una acción para retirar lazos amarillos de municipios y ciudades catalanes, VOX ha emitido un comunicado solidarizándose con los ciudadanos identificados.

VOX Tarragona expresa su “total apoyo y solidaridad” hacia las 14 personas identificadas por los Mossos. “De forma cívica y pacífica, quitan lazos amarillos y propaganda partidista de los espacios públicos”, recuerdan desde el partido que preside Santiago Abascal, para añadir que quieren hacer llegar su apoyo también a los agentes de la policía autonómica que “quieren cumplir con la legalidad pero se ven atados de pies y manos por quienes quieren incumplir la ley”.

Caza de brujas
VOX Tarragona quiere, además, expresar su condena hacia las “instituciones que quieren hacer ‘una caza de brujas’ contra quienes no están dispuestos a someterse a la dictadura institucional del separatismo”. En este sentido, subrayan que el Gobierno de los separatistas se ha saltado la legalidad, ha llevado a cabo un golpe de estado, ha pisoteado los derechos y libertades de los catalanes no separatistas y un largo etcétera.
Ley de banderas

VOX está llevando a cabo una campaña desde agosto instando a todos los Ayuntamientos a que quiten las esteladas y propaganda partidista de los espacios públicos, en cumplimiento de la sentencia del TSJC. “Nuestro partido -añade el comunicado- seguirá luchando por el cumplimiento del orden constitucional, la ley y el Estado de derecho, tanto en los tribunales como en las calles, por mucho que los enemigos de España no nos quieran en Cataluña”.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial