AGLI Recortes de Prensa   Domingo 26 Agosto 2018

Nigromancia
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 26 Agosto 2018

¿Qué necesidad había, señor Sánchez? Dice usted, o dicen los suyos, que exhuman a Franco por respeto hacia las víctimas. Digo yo, llevándoles la contra, que profanar una tumba, quienquiera que repose en ella, es siempre, sea cual sea el argumento esgrimido, una falta de respeto. Es curioso que para enterrar a Franco por segunda vez recurran ustedes a una estratagema digna de la persona que desentierran: gobernar por decreto sin que nada lo justifique es un recurso propio de dictadores. Los franquistas deberían estarle agradecidos: usted ha resucitado a su líder, lo ha devuelto a la calle, a los cafés, a la primera página de los periódicos, al imaginario colectivo, a la memoria de quienes ya no lo recordaban y a la curiosidad de quienes apenas habían oído hablar de él. El culatazo puede ser de aúpa. Se entierran los cadáveres, pero no lo que éstos simbolizan. Los ladrones de tumbas buscaban los supuestos tesoros sepultados en ellas. Su móvil, señor Sánchez, es idéntico, aunque usted no busca oro, sino seguidores.

¿De verdad cree que alguien le votará por lo que acaba de hacer? No sea cándido. La gente vota por otras cosas. Más fácil es en este caso perder algún voto de quienes ya le votan que ganarlo entre quienes no lo hacen. Mientras Napoleón, Lenin, Ataturk, Mao y el Tío Ho ¡menudos pájaros! siguen en sus mausoleos, la España cainita escupe sobre su historia. Si verdad es que medio país odiaba al Caudillo, no menos cierto es que el otro medio lo veneraba. Hablo del 36, porque cuarenta años más tarde, esa proporción se había roto y eran ya muchos más sus partidarios que sus detractores. La editorial Renacimiento acaba de publicar un interesante libro escrito al empezar la guerra por una observadora australiana: Eleonora Tennant (Viaje por España). En él se lee: "La técnica comunista era casi idéntica en cada ciudad y pueblo (...). 1. Se saqueaban y quemaban las iglesias. 2. Se torturaba y asesinaba a las monjas y los curas. 3. Se saqueaban y quemaban las casas. 4. Se robaba o asesinaba (o ambos) a la gente por las siguientes razones: a) por pertenecer a la clase alta; b) por ir a la iglesias; c) por ser anticomunista o por no ser lo suficientemente pro comunista. Esas espantosas condiciones imperaban en todos los lugares hasta que las tropas de Franco tomaron la localidad". Media España, como mínimo, lo sabía y apoyó al Caudillo. No es memoria, señor Sánchez. Es historia. Respétela.

Defender al Estado
Defender a un Magistrado del TS ante la Justicia belga frente a una demanda que trata tan solo de desautorizar el proceso penal que se sigue en España, es defender la solidez de nuestro sistema judicial
Celso Rodríguez Padrón El Confidencial 26 Agosto 2018

La segunda acepción que del término soberanía nos ofrece el diccionario la define como “Gobierno propio de un pueblo o nación en oposición al gobierno impuesto por otro pueblo o nación”.

La cita pretende enmarcar una reflexión sobre lo que en los últimos días estamos viviendo en torno a los acontecimientos relacionados con el sumario seguido en el Tribunal Supremo por los hechos ocurridos en Cataluña de todos conocidos.

Realizando un más que somero repaso, nos causó en primer lugar enorme sorpresa la decisión del tribunal regional alemán de Schleswig-Holstein denegando la entrega a España de quien, habiendo sido procesado por delito de rebelión en el seno de dicho sumario, había sido reclamado a través de una Orden Europea de Detención al encontrarse fugado de la Justicia española. Ya tuvimos ocasión de expresar que, en nuestra opinión, el tribunal alemán se había excedido en el análisis y en el ejercicio de la función que le encomienda la Decisión Marco 2002/584/JAI. Había entrado en el fondo del asunto, pronunciándose –sin celebración de juicio ni práctica alguna de pruebas en sentido procesal- sobre la realidad, alcance o participación en un delito previsto en el Código Penal español y con reflejo mucho más que próximo en el Código Penal alemán.

La segunda gran sorpresa se produjo en el día de ayer. El Ministerio de Justicia pone reparos a la defensa del Magistrado del Tribunal Supremo instructor del sumario, contra quien se ha promovido una demanda ante los tribunales de Bélgica basada en una supuesta falta de imparcialidad. Considera el Gobierno que no resulta asumible tal defensa en lo que pueda calificarse como opiniones personales; esta consideración parece relacionarse con una frase tan “tremenda” como la pronunciada por el Magistrado Llarena al decir que en España no existen presos políticos. De los términos en los que resulte admitida a trámite la demanda por el tribunal de Bruselas dependería la oportunidad de que el Estado español se hiciese cargo de la defensa a través de la oportuna personación en la causa.

España no pagará la defensa de Llarena en Bélgica por sus ''actos privados''.
No podemos expresar más que una rotunda discrepancia con este enfoque de la pretensión. No se trata ya de personalizar en la figura del Magistrado del Tribunal Supremo D. Pablo Llarena este breve análisis. Por el momento ha instruido un sumario, plagado de resoluciones que se han visto confirmadas, una tras otra, por la Sala de apelación del Tribunal Supremo que conoció de los oportunos recursos. Su ejercicio de la función jurisdiccional ha tenido como respuesta una campaña de ataques personales que solo puede ser calificada como atroz. Afortunadamente, su localización es incomparable con el respaldo y reconocimiento de la comunidad jurídica y –estoy seguro- de la aplastante mayoría de la sociedad.

Se trata de dejar constancia de la necesidad de afrontar esta cuestión como un verdadero tema de Estado. Defender a un Magistrado del Tribunal Supremo ante la Justicia belga frente a una demanda que trata tan solo de desautorizar el proceso penal que se sigue en España, es defender la propia solidez de nuestro sistema judicial, que no puede ser fiscalizado por un tribunal de otro país. Si dejamos de creer en esto, estaremos abandonando por completo nuestra propia defensa como Estado.

El Poder Judicial, desde la clásica formulación de la estructura política del Estado moderno, es un pilar esencial para la genuina existencia del Estado; en una democracia, su independencia es un postulado irrenunciable, y su defensa sin matices es garantía de la propia supervivencia del Estado. La división de poderes se basa en el respeto recíproco de la función de cada uno de ellos, de tal modo que cada uno debe respetar la esfera de decisión de los otros. Esta formulación –verdaderamente básica- necesitaría de muchos matices, pero resulta suficiente para aproximarnos al esquema general, y alcanza una fuerza preferente en lo que afecta al Poder Judicial, cuyas decisiones deben obedecer exclusivamente a la ley, sin injerencia de ningún otro poder o foco de presión. De todos modos, cuando hablamos de la propia afirmación de ese Poder Judicial integrante de nuestro sistema constitucional, es sencillamente incomprensible que el Poder Ejecutivo renuncie a defenderlo ante una fiscalización extranjera, que es, al fin y al cabo, lo que viene a suceder en el caso de la demanda interpuesta en Bruselas formalmente contra el Magistrado Llarena.

Insistimos: formalmente. Porque pese a su construcción aparente o formal, lo que se pone en cuestión es a nuestro Tribunal Supremo. Se cuestiona nuestra inmunidad jurisdiccional. Nuestra Justicia por tanto. Y por ello, quien sufre al final el ataque es propiamente el Estado. Asistimos a una puesta en cuestión de nuestra soberanía.

Y ante ello entendemos que no se puede reaccionar con cautela.

*Celso Rodríguez Padrón es Magistrado y portavoz de la Asociación Profesional de la Magistatura.

Proposición de ley orgánica
Sánchez financiará las lenguas no oficiales e incluirá su estudio en los colegios
Agustín de Grado okdiario 26 Agosto 2018

El Gobierno socialista que preside Pedro Sánchez está dispuesto a potenciar el plurilingüismo en España. Hasta el punto de que se propone promocionar, financiar y fomentar el aprendizaje de las lenguas no oficiales que se hablan en España. La medida se encuentra en la proposición de ley orgánica que ha presentado en el Congreso de los Diputados para “el reconocimiento y amparo de la pluralidad lingüística en España”.

Los socialistas consideran “la gran paradoja de nuestro tiempo” el hecho de que “mientras los diferentes poderes públicos fomentan el estudio y las competencias en lenguas extranjeras olvidan que el conocimiento de las lenguas propias también es de vital importancia”. Y añade el texto de la proposición: “La población española debe ser consciente de la trascendencia que puede tener ser también competente en las lenguas no solo de la propia comunidad donde vive sino del conjunto de comunidades de España hacia donde puede trasladarse a vivir, trabajar, estudiar, comerciar, etc.”.

De ahí que el PSOE no esté ya hablando de consolidar las lenguas oficiales que conviven con el español (catalán, vascuence, gallego y valenciano), sino de extender la protección pública también a las no oficiales, como el bable en Asturias, por ejemplo.

El proyecto de ley obligará al Gobierno ha desarrollar planes para “la protección, arraigo y divulgación” de estas lenguas, para las que, de manera prioritaria, se establecerán “líneas de ayuda para proyectos destinados a que dichas lenguas puedan ser estudiadas, descritas y codificadas”, así como para proyectos que promuevan “su presencia en el mercado digital, audiovisual y editorial”.

Planes que deberán estar orientados “especialmente en el ámbito de la producción literaria infantil y juvenil, la traducción y los libros de texto”.

Porque son los niños el gran objetivo del proyecto lingüístico socialista. El Gobierno y la comunidades autónomas deberán adoptar las “medidas necesarias” para “favorecer el aprendizaje de las lenguas no oficiales” en “todas las etapas y especialmente las ordinarias, del sistema educativo español”.

El último que apague la luz.
Nota del Editor 26 Agosto 2018

Entre traidores, inútiles, descerebrados y votantes y aprovechantes de la "izquierda" ya falta menos para que España desaparezca.

Sánchez e Iglesias restauran el Frente Popular en España
Intentan vaciar de contenido al Senado y se cargan las Sicav, que existen en toda Europa
Miguel Massanet diariosigloxxi  26 Agosto 2018

Existen, por desgracia, personas que disponen de una memoria selectiva, un tipo de memoria que les permite recordar con gran claridad aquellos hechos, circunstancias, acontecimientos y efemérides que se refieren a cuestiones que les favorecen personalmente, son beneficiosas para sus familias o encajan, como anillo al dedo, en aquellos intereses políticos en los que están directamente involucrados, de los que sacan beneficio y con los que esperan conseguir el poder. En uno de estos casos tenemos a nuestra ilustre portavoz del nuevo gobierno, pergeñado por el señor Pedro Sánchez, a la señora Carmen Calvo que, en el poco tiempo que lleva en funcionamiento el ejecutivo socialista, se puede decir que se ha convertido en la cara más conocida debido a sus repetidas apariciones en las TV, para intentar justificar, legitimar, hacer entender o buscando hacerse perdonar todos los errores que, estos neófitos en el mando, están acumulando desde que se hicieron con el poder gracias al apoyo de una serie de partidos, resabiados y rencorosos, que han decidido que hay de descabalgar, de la manera que sea, al PP de aquellos puestos que, legítimamente, le otorgaron las urnas, en cada una de las ocasiones en las que España ha sometido a votación cuál de las formaciones políticas goza de los mayores apoyos entre la ciudadanía.

Y entre las novedades que ha querido trasmitirnos la señora Calvo, experta en poner cara de circunstancias cuando habla en nombre de su gobierno, pretendiendo dar una imagen de seriedad, de competencia, de imparcialidad y de confianza que, naturalmente, sólo es capaz de conseguir convencer o engañar a quienes están dispuestos a aceptar cuantas actuaciones antidemocráticas se disponga a utilizar el señor Sánchez, con el evidente objetivo de mantenerse en su poltrona y prolongar la presencia de los socialistas, en el gobierno de España, el tiempo suficiente para que sus políticas egoístas y contrarias a los intereses del pueblo español, consigan llevar a nuestro país a la misma situación o todavía peor, en que la que lo dejó el señor Rodríguez Zapatero, a punto de caer en quiebra soberana, cuando se vio obligado a convocar elecciones a finales del año 2011.

Pero, en este caso particular, su actuación ya adquiere tintes de sobrepasar lo que pudiera ser una mera jugarreta, maquinación, travesura o barrabasada que afectara a una mera cuestión económica, fiscal, social o financiera que pudiera crear problemas a una parte más o menos poderosa de nuestra sociedad, como se podría entender hablando de sus previsiones de gravar con impuestos especiales a la gran banca del país o, como es el caso de intervenir en algunas de las modalidades de inversión privadas, nada que ver con lo público, pasándose por el forro de sus pantalones las garantías jurídicas que se le pueden pedir a un gobierno que sepa respetar los derechos de sus ciudadanos, cuando se concedieron unos determinados beneficios a ciertas inversiones colectivas de ahorro, como ha sido el caso de las Sicav, conocidas y respetadas en toda Europa, simplemente, como vamos a comentar seguidamente, porque el mantenerse en el “machito” depende de una serie de comunistas bolivarianos, que el señor Maduro de Venezuela nos envió para que trabajaran en favor de implantar un modelo semejante al suyo, todo ello en una España que ya estaba en el camino de superar la difícil etapa de la crisis de las sub-prime americanas.

De hecho, lo que se nos anuncia no es ni más ni menos que una joint-venture política por la que el señor Sánchez del PSOE y el señor Pablo Iglesias de Podemos, han decidido aliarse para urdir, juntamente, un medio o artilugio jurídico con el que se pretende vaciar de contenido, ni más ni menos, que a una de las instituciones más importantes del Estado, reconocida en nuestra Carta Magna, la del Senado .Una institución elegida en las correspondientes votaciones legislativa y con las claras funciones de órgano de representación territorial de nuestras comunidades autónomas, en toda la nación española. Lo que nadie puede llegar a entender es que, dos partidos políticos se pongan de acuerdo para intentar sustituir lo que la Constitución tiene establecido, las funciones reconocidas en el mismo cuerpo legal, atribuidas a los senadores, como órgano encargado de servir de criba y garantía de que todas las leyes que salgan del Parlamento lo hagan con todos los marchamos que demuestran que se ajustan a los baremos de legalidad vigentes.

¿En realidad se puede llegar a concebir que, dos partidos políticos, que saben que lo que pretenden sacar adelante está supeditado a tener que pasar por la censura del Senado, sin cuya aprobación carecería de posibilidad alguna de poderse implantar; intenten a través de subterfugios, más o menos elaborados, evitar que el Senado, (por voluntad del pueblo español), con todos los senadores que fueron libremente elegidos para cumplir con las funciones que les fueron asignadas, sea privado de poder emitir su informe sobre el proyecto, del que se le quiere excluir de opinar, simplemente porque, el interés de dos partidos que carecen de facultades para hacerlo, se las ingenian para engañar a todos los votantes de la nación española.?

Desgraciadamente, ya se están empezando a cumplir muchas de aquellas previsiones que ya, desde hace meses, se han ido denunciando cuando han tenido lugar acontecimiento que, por sí solos, ya llevaban inherente la simiente de que, con el tiempo, las raíces que brotaran y los tallos y hojas que fueron germinando, iban a llevar anexos todos estos sucesos que ahora, entre asombrados e indignados, vemos que tienen lugar en una España en la que parece que, quienes tienen la obligación de levantarse airados contra estos intentos de desmontar las instituciones, de destruir nuestro ordenamiento jurídico, de vaciar de contenido nuestra Constitución y de implantar, por la vía de hechos consumados, una suerte de dictadura del proletariado como la que, desgraciadamente, surgió de las votaciones celebradas en España en febrero de 1936, cuando de ellas ( maleadas por evidentes anomalías en los recuentos) surgió lo que fue el germen de la situación de insurrección, vandalismo, crímenes indiscriminados y desórdenes callejeros que, las autoridades republicanos, no fueron capaces o no quisieron reprimir) que se niegan a reconocer aquellos de la Memoria Histórica, empeñados en que existía una república cuando lo que quedaba de ella no era más que un puñado de extremistas dispuestos a entregar al país a las manos del colectivo ácrata que, juntamente con los socialistas, se habían convertido en las fuerzas que dominaban, de hecho, por medio del terror y la muerte, a toda la ciudadanía de la nación española.

Sánchez e Iglesias o Iglesias y Sánchez, tanto monta monta tanto, se han compinchado para eliminar cualquier formalismo que les impida salirse con la suya que, evidentemente, lo que buscan es hacerse con el poder para, de muestra basta un botón, mediante la supresión de los controles legislativos, de la supresión de la diferenciación de poderes y la asunción de todos los poderes en una mismas manos, alcanzar lo que, en definitiva, se pretende; al menos por parte del señor Pablo Iglesias ( el otro se ha convertido en un simple cómplice necesario) que es convertir a la nación española en un clon de lo que está sucediendo en Venezuela donde un solo mandamás, un sujeto necio y carente de la más mínima preparación, gracias al apoyo del Ejército al que tiene comprado, ha conseguido eliminar al resto de partidos políticos implantados en el país y aplicar sobre él la más feroz dictadura de todas las conocidas durante los últimos años. Ahora parece que, el señor Daniel Ortega de Nicaragua, pretende emular al asesino de Caracas, intentando batir su mortífero reto de víctimas de su sangrienta tiranía.

Pero en este país en el que vivimos, señores, lo que antes era valor ahora se ha convertido en horchata; lo que era honor y amor a la patria ya no es más que filosofía relativista y mojigatería, con una gran dosis de verdadero egoísmo; lo que era dignidad y orgullo por ser español, ha quedado reducido a dejarse dominar por advenedizos, ,manteros, individuos indisciplinados y agresivos que asaltan nuestras fronteras y hasta, por si faltara algo, tenemos a un pequeño ( gracias a Dios que son minoría) grupo de militares que se han atrevido a despotricar contra Franco, que hace 40 años que reposa en el lugar donde fue sepultado en su día, en la basílica del Valle de los Caídos y ahora, en uno de los actos más repugnantes que pudiera haber cometido este gobierno de desenterradores que nos han impuesto, se han dado cuenta de que son capaces de “atreverse” a hacer lo que ninguno de tan dramáticos personajes hubiera nunca haberse atrevido a proponer cuando el general estuvo vivo. ¿Cuántos valientes y dirigentes de cafetín han surgido desde que se convencieron de que, quien gobernó España durante 40 años, estaba, de verdad, muerto; algo que, a muchos de estos “corajudos” detractores, les llevó mucho tiempo para convencerse de que era cierto. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, quisiéramos recordarle a la señora Carmen Calvo, ella que tan ufana anuncia las “valerosas” decisiones de este gobierno de pacotilla, que precisamente fueron los franquistas los que se avinieron a que, a la muerte de Franco, se olvidaran cualesquiera odios, rencores, malquerencias o represalias en aras de establecer, a partir de aquel momento una buena convivencia entre los españoles. También hubo una Ley de Amnistía por la que se borraron definitivamente cualquier otro resto de belicosidad, entre unos y otros, que pudiera quedar pendiente. Ahora, unilateralmente, algunos de los que firmaron la paz han decidido volver a ponerla en peligro. ¡No, señora Calvo, usted podrá engañar a quienes no tienen mi edad pero yo sé, y muchos otros que pensamos lo mismo, que todo lo que usted nos cuenta no son más que mentiras a las que intentan adornar con la demagogia habitual de los seguidores de Stalin pero que, en nuestro caso de testigos de la Historia, ya no cuela, distinguida señora!

Ser francos
El Gobierno busca un debate destemplado para etiquetar de franquista a quien rehúse implicarse en su fragor cainita
Ignacio Camacho ABC 26 Agosto 2018

«Ni vivimos del pasado ni damos cuerda al recuerdo»
(Gabriel Celaya)

Al elegir el procedimiento unilateral, el del decretazo, para desenterrar a Franco, el Gobierno ha demostrado que busca un debate destemplado y largo. Quiere resucitar la memoria de un dictador olvidado para meter su figura en las conversaciones domésticas, en las de los bares y el trabajo. En vez de procurar un consenso que nadie habría podido negar, porque hasta los herederos admiten que los restos no yacen en el lugar adecuado, Sánchez pretende una polémica ruidosa que invada los medios y la calle de rencores arcaicos y garantice que las televisiones extranjeras le abran hueco en sus telediarios. Se trata de un viejo truco para disimular la ausencia de proyecto y de relato; si no tienes nada que ofrecer para el presente ni para el futuro, enreda todo lo que puedas con el pasado y suelta los demonios de la Historia para que dancen su rito macabro.

En una sociedad madura, normalizada en su estructura cívica, este asunto quedaría en un pleito entre el Estado y la familia, un litigio rutinario que resolvería la Justicia. Pero el Gabinete pretende convertirlo, a falta de argumento mejor, en el eje de su acción política, para que todo el que sienta repugnancia, o simple piedad, por el trasiego de cadáveres quede etiquetado de franquista. Franquista el que rehúse participar de este fragor cainita. Franquista el que se oponga, franquista el que dude, franquista el que discrepe del método, franquista el que sugiera que existen asuntos más urgentes en este momento. Franquistas incluso los jueces que llegado el caso pudieran atreverse a anular el decreto. Franquistas los que se nieguen a admitir la prioridad nacional de este ritual tétrico, los que usen su autonomía de pensamiento para reclamar nuevas ideas en un tiempo nuevo. Franquistas los que consideren que pasar página del guerracivilismo no fue un error apocado sino un valiente acierto. Franquistas los españoles que deseen un país moderno y libre, al cabo de tantos años, de odios añejos y de estériles resentimientos. Franquistas quienes exijan que sus dirigentes se ocupen de los vivos antes que de los muertos. Franquistas quienes estén hartos de que la vida pública salga de la obsesión enfermiza por las trincheras y los cementerios.

El gran estigma está preparado para recaer no sólo sobre la derecha y sobre la Iglesia, sino sobre cualquiera que cuestione la importancia imperativa de esta lúgubre agenda o solicite su encaje en una reflexión más serena. El formidable aparato de propaganda de la izquierda está listo para arrollar a quien disienta, aunque sea por simple pereza, de esta operación de obligatoria polaridad maniquea. El tribunal socialpopulista va a dictar condena incluso contra la indiferencia. Que, hablando francamente, va a ser la actitud más digna y sensata de protesta.

La táctica del PSOE no engaña a nadie
 La Razon 26 Agosto 2018

Tal vez la opinión de los españoles esté dividida sobre la exhumación del cadáver de Francisco Franco, pero de lo que no hay duda es de que la inmensa mayoría de los ciudadanos no se cree las razones confusamente expuestas por el Gobierno para justificar la urgente necesidad de tal medida. Al menos, así se desprende de los resultados de la encuesta de «NC Report», que hoy publica LA RAZÓN, cuyo trabajo de campo se llevó a cabo entre el 20 y el 24 de agosto, cuando ya era oficial la intención de llevar el asunto al Consejo de Ministros. El sondeo de opinión refleja, asimismo, que si bien la sociedad española contempla toda esta polémica sin apasionamiento, es perfectamente consciente de las connotaciones políticas de la acción gubernamental y del riesgo que supone para la convivencia.

En otras palabras, saben que estamos ante una táctica electoralista sin más contenido, pero no desprecian su carga potencialmente negativa. Así, el 60,2 por ciento de los consultados cree que este tipo de medidas divide a la sociedad española, al 54,7 le parece que no es momento de abrir un debate sobre el traslado de los restos mortales de Franco, el 61,7 por ciento no considera que sea una prioridad política y para el 50,5 por ciento de los españoles lo que habría que hacer con el Valle de los Caídos es dejarlo como está.

En consecuencia, la gran mayoría de los ciudadanos asume que la figura de Franco no es más que un instrumento político en manos del actual Gobierno socialista y, lo que es más significativo, una especie de arma ideológica de los independentistas para atacar al Estado. Sobre el uso propagandístico del franquismo por parte del PSOE está de acuerdo el 59,7 por ciento de los encuestados, mientras que el 58,6 por ciento señala a los separatistas por el mismo motivo.

En definitiva, tacticismo que no engaña a nadie y que, pese a lo que supone el Gobierno, no parece que vaya a tener un mayor reflejo electoral. Tal es así, que, incluso, quienes se muestran de acuerdo con la exhumación de Franco, el 38,3 por ciento, suman menos que el conjunto de los votos de la izquierda y de los nacionalistas en el Congreso. En contra se declara un 37,3 por ciento y hay 23,4 por ciento de encuestados que no está ni a favor ni en contra. Eso sí, más de la mitad considera que cualquier actuación debería consensuarse con la familia del anterior jefe del Estado.

Como asunto complementario, y para gobierno propio del Partido Popular, el sondeo de «NC Report» ha preguntado a los votantes declarados del PP sobre cuál debe ser la posición de su formación ante el traslado de los restos de Franco. El 77,4 por ciento cree que el PP debe votar en contra y sólo un 11,3 por ciento se decanta por abstenerse. Ante este estado de la opinión pública española, que, de hecho, no ha variado significativamente con respecto a las encuestas publicadas hace una década, cabría preguntarse por las razones últimas que han llevado al Gobierno de Pedro Sánchez a este empeño. Por supuesto, hay que descartar cualquiera de las expuestas. Ni hay mandato de la ONU, sólo la opinión de uno de sus miles de funcionarios, ni responde a una urgente necesidad, ni, en general, era percibida como tal por los ciudadanos.

Se entiende fácilmente el interés de los independentistas, siempre prestos a buscar la identificación de la democracia española con el franquismo, como si la defensa de la soberanía nacional y de la unidad de la Nación fuera cosa de fascistas, pero no qué ventajas espera obtener Pedro Sánchez de todo este asunto. Ni los españoles identifican a los partidos del centroderecha con la dictadura ni los extremistas de Podemos y del Partido Comunista van a renunciar a superar electoralmente al PSOE. El franquismo ya sólo permanece en el imaginario colectivo de alguna izquierda.

El General Monzón incendia La Sexta Noche con un brutal alegato franquista
ESdiario 26 Agosto 2018

El militar en la reserva se da un atracón contra los antifranquistas con un discurso que no dejó títere con cabeza: ni fosas comunes ni asesinatos ni nada. Así fue su intervención.

"Es estúpido, desde que se promulgó la Ley de Memoria Histórica, el intentar enfrentar a los españoles por la Guerra Civil, cuando los españoles no pensaban en eso en absoluto. Es un absurdo de un calibre enorme".

Quien habló así fue el General en la reserva Manuel Fernández Monzón, entrevistado en La Sexta Noche por Hilario Pino en su calidad de firmante del comunicado suscrito por 800 militares en defensa de la carrera castrense de Franco, divulgado días antes de que se aprobara su exhumación y traslado desde el Valle de los Caídos.

El militar, que ocupó puestos clave en la inteligencia militar española de la Transición, fue jefe de la Policía Municipal de Madrid con Gallardón y tertuliano de Julia Otero varias temporadas, no dejó títere con cabeza en una intervención sin pelos en la lengua que hizo arder el plató del programa de Atresmedia.

"Todo es mentira"
"Lo que aumentará esto será el rencor y el odio de los descendientes y seguidores del bando rojo (…) Me revienta tener que oír que Franco fue un asesino y un genocida. Esto es mentira. Franco no asesinó a nadie. La legalidad jurídica que había al término de la Guerra, por culpa de los maquis, fue la legalidad penal militar, que mediante Consejos de Guerra condenó a muerte a aquellos que lo merecían", dijo Monzón ante un estupefacto Pino.

"Yo viví el franquismo desde el primer minuto hasta el final", añadió el General para desechar otras versiones proferidas en el programa por distintos contertulios. "Las víctimas no pasaron de 3.000 y están hablando de 140.000. Es una serie de mentiras impresionante".

Según Monzón, no hubo 140.000 asesinados, sino 3.000 y por condena penal tras Consejo de Guerra

Pino no pudo más y le recordó a Monzón que España es, después de Camboya, el país con más víctimas enterradas en fosas comunes, lo que provocó esta airada réplica: " Eso es mentira. No sé quién ha hecho esa estadística. Pero si resulta que en España hay más muertos que en la Siberia de Stalin o en la China de Mao... será que allí no han podido ir. ¿Pero qué estupideces están diciendo?".

Pino ironiza
"Pues nada, quedamos en que el Régimen de Franco era bueno y todo el mundo contento", deslizó el presentador visiblemente irónico, con la siguiente respuesta del militar: "La vida y el mundo que yo recuerdo... no había descontento. Y desde luego, hay muchos nostálgicos de todo aquello".

"Yo tuve fama de no ser franquista, a mí no me fue bien con Franco", aclaró Monzón para quitarse ese estigma y seguir con su alegato: "Desde entonces, oyendo estas tonterías, he cambiado de opinión (…) Franco dejó un país magnífico", concluyó.

Campaña con Franco presente
FRANCISCO ROSELL El Mundo 26 Agosto 2018

En Una tumba para Boris Davidovich, el estremecedor libro de relatos del escritor serbio Danilo Kis sobre el fanatismo, uno de los personajes le refiere a su interlocutor que le convendría conocer una tradición de los entierros judíos. Antes de sacar el muerto de la sinagoga para conducirlo al cementerio, un servidor de Jehová se inclina ante el fallecido, lo llama por su nombre y le advierte en voz alta: "¡Debes saber que estás muerto!".

Algo similar ocurrió en las incesantes colas ante el cadáver del dictador Franco, cuando algún antifranquista se armó de valor y disimulo acercándose a la capilla ardiente del Palacio de Oriente para verificar con sus propios ojos tal defunción. Aun así, en medio del parto con dolor de la Transición, muchos no las tenían todas consigo. Tanto que un recalcitrante franquista como Vizcaíno Casas se forró el riñón de oro novelando la resurrección de Franco al tercer año de su deceso.

Paradójicamente, al cabo de cuarenta años de aquel éxito de ventas, ya no son los añorantes franquistas de ultratumba quienes reviven a Franco, sino una izquierda retroprogresista la que remueve sus restos y da vida a un fantasma con el que asustar como ocurre en Bélgica con el malhadado duque de Alba. Nostálgica de lo que le hubiera gustado que hubiera sido y no fue, esa izquierda retrógrada enmienda la plana a aquella otra izquierda que coadyuvó decisivamente al arribo de la democracia al ser mucho mejor que ésta que habría arruinado la Transición.

En parangón con la peregrina iniciativa de Escolta, Franco, por la que el Ayuntamiento de Villafranca del Penedés situó un busto retirado del dictador para que todo al que se le antojara insultara al déspota, un Gobierno en apuros rescata el espectro del dictador al que ya se había borrado de la memoria. De paso, su antifranquismo a deshora relanza El Valle de los Caídos como lugar de promisión de quienes ahora preguntarán, en vez de por el túmulo de Franco, por su cenotafio, esos sepulcros vacíos en los que la antigua Grecia conservaba el alma de los desaparecidos. Una forma de hacer presente a El Ausente. Es lo que media entre la pena ojerosa de Arias Navarro -"Españoles, ¡Franco ha muerto!"- y la alegría pizpireta de la vicepresidenta Calvo: "Españoles y españolas, ¡Franco vive!".

"Desde Zapatero en adelante, el PSOE prefirió ser hijo de la Guerra Civil más que padre de la Transición, huérfana de repente tras ser la envidia de otros países"

Retomando la mórbida necropolítica de Zapatero, Pedro Sánchez exhuma los restos por conveniencia del momento y en una maniobra de distracción para escamotear sus concesiones inadmisibles a sus socios separatistas y podemitas, quienes posibilitaron la moción de censura del cautivo de La Moncloa con sus raquíticos 84 escaños en un hemiciclo de 350. Agitando el espantajo de Franco, sustrae la atención sobre esos lesivos consentimientos.

De un lado, con quienes perpetraron el intento de golpe de Estado del 1-O en Cataluña, a los que entrega la calle para poner boca abajo los retratos del Rey colgados de las espadañas, o para fijar amenazantes horcas amarillas en las marquesinas, mientras desprotege a los constitucionalistas y señaladamente al instructor de la causa golpista, como si el juez Llarena fuera parte en un pleito entre particulares, y no una causa de Estado; de otro, menoscaba las instituciones allanándose a un Podemos bolivariano que ha hecho de la democracia venezolana una dictadura de miseria y crimen. Cuando el podemita Echenique habla de mayoría espuria del PP en el Senado, evoca el fantasma de la asamblea constituyente del déspota Maduro para sustraer la representación legítima del pueblo venezolano.

Sánchez y sus aprendices de brujo monclovitas se valen de los huesos de Franco para municionar, además, una campaña hasta final del año y quién sabe si repetir la jugada zapateril de convocar comicios rondando el 20-N, fecha de la muerte del dictador, a quien rinden tributo empleando el instrumento jurídico de las dictaduras: el decreto ley. Todo un desafuero.

Paseando por la televisión sus restos y dando un trato inusitado a cualquier nostálgico del régimen anterior, configurará el marco que asocie a PP y Cs subliminalmente con el franquismo. Si Mitterrand favoreció a Jean-Marie Le Pen para momificarse en El Elíseo y González propulsó a Gil, tras indultarlo como Franco, para que le afeitara votos al bigote a Aznar, qué no hará Sánchez para estirar sus diputados. Una estrategia burda, pero eficaz, disponiendo de un bien artillado aparato de agitación y propaganda. Luego de apoderarse de RTVE, purgarla de refractarios y avenirse con la izquierda mediática que le despreciaba y vejaba.

A este fin, importa una higa poner en riesgo una reconciliación nacional -así se denominaba el manifiesto que lanzó el PCE al respecto en 1956- que no resultó nada fácil tras la Guerra Civil. Tampoco lo fue en la Francia fracturada en la II Guerra Mundial entre colaboracionistas del mariscal Pétain y resistentes del general De Gaulle. Mucho menos para Italia tras cuatro lustros de fascismo o para Alemania tras el horror nazi. No obstante, miraron hacia el futuro, sin caer en la bíblica tentación de las hijas de Lot transfiguradas en estatuas de sal.

En España, por contra, hay quienes se empeñan en encerrarla en un pasado impredecible, como bromeaba Churchill sobre la extinta URSS y su gusto por los borrados de la iconografía revolucionaria o los rectificados de la Enciclopedia Soviética de una edición a otra designando héroes o villanos en función del presente. Sus compatriotas ingleses, en cambio, preservan a las puertas de los Comunes la efigie de Cromwell, quien decapitó a un rey y disolvió el Parlamento. En España, no es que el pasado no esté muerto, como sentenció Faulkner, sino que ni siquiera es el pasado.

Cuando alguien remueve las vísceras del pasado y destapa la Caja de Pandora al cabo de lustros de democracia, prueba que no tiene repajolera idea de qué hacer para sacar al país adelante. En ese brete, opta por refugiase en un ayer imaginario por el que deambular sonámbulamente, pero que se sabe a qué dantesco infierno.

Una gran diferencia con Felipe González para el que, "si alguno hubiera creído que era un mérito tirar a Franco del caballo, tenía que haberlo hecho cuando estaba vivo". Comprendía que aquel PSOE para después de una guerra era, como España en su conjunto, una mezcolanza de vástagos de represaliados republicanos, de víctimas también de la izquierda anticlerical o de franquistas de uniforme u oficio. Con Zapatero, aquel presidente de un solo abuelo, el controvertido capitán Lozano, la cosa cambió buscando su entronque con la II República.

Hubo incluso volantazos personales que desataron imposturas como la de Manuel Chaves. En un mitin, llegó a soltarse la coleta que no tenía vociferando que tenían que ganar porque se lo "debemos a nuestros padres y a nuestros abuelos, que lo pasaron muy mal". Siendo aplaudido por quienes palmotean una cosa y su contraria con tal de que proceda de quien los coloca, aquello sonó a burla. ¡Cómo no acordarse de su padre, Antonio, oficial del ejército de Franco en la Guerra Civil, donde se jubilaría de coronel; de su madre, África, dirigente de la Sección Femenina de Falange; de su tío José Antonio González, voluntario en el crucero Canarias, y de su abuelo Remigio González, alcalde de Ceuta a raíz del golpe de Primo de Rivera! Chaves se reconocía en el chiste de El Roto en el que alguien inquiere: "¿Te acuerdas cuando vitoreábamos a Franco?" y otro arguye: "Claro, pero mis vítores eran de protesta".

No extraña que la escritora Esther Tusquets, en sus remembranzas Habíamos ganado la guerra, subraye que es la única barcelonesa que se recuerda con sensación de pertenecer al bando vencedor. Nadie lo diría a la luz de las fotos sepia de la masiva y vitoreada acogida al dictador en la Ciudad Condal como colofón de una contienda que el nacionalismo (y la izquierda) pervierte en una guerra de España contra Cataluña, como hizo con la Guerra de Sucesión (Secesión) por el trono de España.

Desde Zapatero en adelante, en efecto, el PSOE prefirió ser hijo de la Guerra Civil más que padre de una Transición que parece huérfana de repente, tras ser la envidia de países deseosos de peregrinar de dictaduras a democracias. Al ver la contumacia del PSOE para mantener en carne viva las heridas de la contienda fratricida, habría que añadir una coda a los versos de Juaristi -inspirados en el epitafio de Kipling a su único hijo, muerto en la Primera Gran Guerra- en los que se pregunta "por qué hemos muerto jóvenes y hemos matado tan estúpidamente". A lo que parece, tras el bucle melancólico que ayer Zapatero y hoy Sánchez trazan sobre aquel pretérito imperfecto, la respuesta ya no sería que "nuestros padres mintieron: eso es todo" porque también lo hacen sus nietos por medio de un antifranquismo retrospectivo. Con tal sobredosis de "memoria histórica" -un oxímoron, pues es memoria o es historia- inmortalizarán a Franco como jamás soñaron los nostálgicos del franquismo.

No por casualidad, en España, los menores de 30 años tienen una opinión infinitamente más desfavorable del franquismo que quienes lo padecieron. Hacen profesa ignorancia de la historia, indefensos ante "la verdad sospechosa" que se les predica, pero más atrayente que la realidad. Con ese revisionismo de la memoria, se acelera una operación destinada a denigrar la Transición.

Se soslaya que ésta no fue una muestra de olvido sino de memoria viva de una generación que tenía bien presente los desgarros de la Guerra Civil. De esta guisa, se propicia un nuevo régimen gobernado al alimón por la izquierda y el nacionalismo dentro del cual la España que representan el PP o Cs quedaría sin posibilidades de hacerlo.

Apropiándose de aquel "contra Franco vivíamos mejor" de la izquierda desencantada con el felipismo socialista, Sánchez hace de esa "memoria histórica" rectificada a golpe de decreto ley un arma ideológica que cuestione la Transición y la Constitución, además de perpetuar las "dos Españas" en el "país de los muertos", según Kant. Nada mejor para ello que desenterrar a Franco y pasear su cadáver como el de José Antonio desde Alicante al Escorial por los falangistas vencedores.

A esta procesión macabra, cada gerifalte local sumará los despojos de otros franquistas de relumbrón, como Susana Díaz con Queipo de Llano, a la par que ésta faculta, contra el criterio de la familia, la enésima excavación de Gibson en pos de los restos de García Lorca. Una estampa desgarrada para engrosar el mosaico fúnebre de Danilo Kis sobre aquella nación yugoslava que dejó de serlo aherrojada al fanatismo más sangriento, como "la marrana que devora su camada".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Los constitucionalistas están desamparados en Cataluña
EDITORIAL El Mundo 26 Agosto 2018

La indignación suscitada por el desamparo de Pablo Llarena debería hacer reflexionar al Gobierno, que mantiene su decisión de dejar solo al juez en la causa que ha abierto contra él la Justicia belga, atendiendo una demanda de Carles Puigdemont. Se trata de una humillación insoportable. Renuncia a la dignidad institucional un presidente del Gobierno que antepone la complacencia de aquellos que le auparon al poder a la defensa del defensor del Estado frente al golpe. No solo fragiliza al Estado por un puñado de escaños, sino que refuerza la narrativa falsaria del supremacismo, obsesionada con Pablo Llarena por una razón: porque encarna la aplicación de la ley que el separatismo ansía liquidar en Cataluña. Por eso le han amparado el Consejo General del Poder Judicial, la Abogacía del Estado y todas las asociaciones de jueces y fiscales -menos las afines al PSOE-, que acusan al Gobierno de dejación de funciones.

Cabe recordar que la demanda civil interpuesta por Puigdemont persigue la inhabilitación del magistrado con el absurdo argumento de que manifestó, durante una charla en Oviedo, una opinión personal: que en España no hay presos políticos. Que la Justicia belga crea lo contrario es patético, tanto como que la ministra de Justicia de España escamotee el respaldo oficial al instructor del Supremo, como si fuera algo personal recordar que España no es una dictadura. Lo cierto es que la demanda de Puigdemont es jurídicamente infumable, y los pretextos formales de Dolores Delgado son insostenibles fuera de la conveniencia política.

Pedro Sánchez ha pasado de criticar la judicialización de un problema político a politizar el criterio de actuación judicial del Estado. Abandonar a Llarena envalentonará más al independentismo, al precio de debilitar el discurso constitucional y profundizar la fractura en la sociedad catalana. Contra lo que vende Moncloa, la situación se está deteriorando. Mientras en el exterior Torra ha reabierto varias embajadas para relanzar su propaganda, en el interior de Cataluña emplea a los Mossos como policía política para amedrentar con identificaciones a los catalanes que defienden la Constitución y se oponen a la ocupación totalitaria del espacio público mediante la proliferación de lazos amarillos, marcador identitario que proclama la infamia desmontada por Llarena: que en España no rige el Estado de derecho. Son elocuentes en ese sentido la agresión a una mujer en Barcelona y el incidente sufrido por el columnista de EL MUNDO Arcadi Espada, identificado por los Mossos por alterar un lazo amarillo previamente instalado en una rotonda de Ametlla de Mar. Esta política de intimidación del discrepante, agravada por el tuit del alcalde calificando de "bichos" a Espada y sus acompañantes -la deshumanización es la premisa del fascismo-, no encuentra réplica desde el Gobierno, refugiado en una equidistancia mentirosa con tal de comprar más tiempo en Moncloa a sus socios de censura.

Cuando el gran problema nacional es una momia

EDUARDO INDA o0kdiario 26 Agosto 2018

Un servidor tenía 7 años cuando Franco pasó a peor vida. Mis recuerdos se ciñen a los nueve días de vacaciones que nos dieron al decretarse luto nacional. Todo lo que sé del personaje viene, por tanto, de la lectura compulsiva de libros, libros y más libros. Más allá de cualquier otra consideración hay una que para mí lo dice todo: era un dictador. Y, como tal, para mí está vetado ética y legalmente. Los sátrapas son inmorales por naturaleza. No los hay buenos y malos. Dicho todo lo cual resulta perogrullesco colegir que si el bando “rojo” hubiera vencido en la contienda fratricida que algunos quieren resucitar, aquí se hubiera instaurado un régimen comunista a las órdenes del Estado más criminal de la historia de la humanidad: la Unión Soviética.

Por razones familiares sí viví más de cerca la Transición. De largo, lo mejor (exceptuando el reparto autonómico) que hemos protagonizado en nuestra historia contemporánea. Esa concordia que, empleando las palabras del ejemplar Adolfo Suárez, fue posible. Y fue posible porque vencedores y perdedores aparcaron sus cuitas en pos de una España mejor. Optaron por mirar adelante y no hacerlo en dirección a 1936. Resultado: el periodo de mayor estabilidad y prosperidad jamás conocido en España, tan sólo parangonable a cuando éramos un imperio, allá por los siglos XVI y XVII. Pero eso queda muy lejos.

La Transición puso el punto y final aquel domingo de 1982 en que los que perdieron la guerra ganaron las elecciones generales. El 28 de octubre se puso en marcha un turnismo en versión mejorada, sin caciques y con al menos tantas garantías como los mismísimos Estados Unidos de América o cualquier país de la Unión Europea. Otra de las grandes consecuencias de la vuelta de la democracia fue el cosmopolitismo. Tras décadas de dar la espalda al exterior, de paleto ensimismamiento, nos abríamos al mundo con las benditas consecuencias conocidas por todos.

El tan frívolo como irresponsable de ZP puso patas arriba la España que con tanto esfuerzo y renuncias mutuas creamos. El peor presidente de la democracia, y paradójicamente el más demócrata, retrotrajo a España a 1936 resucitando el peligrosísimo guerracivilismo. Menos mal que las urnas lo largaron en 2011 después de dejarnos como herencia una quiebra técnica de tres pares de narices. Y ahora la está liando parda por razones estrictamente electoralistas un Pedro Sánchez al que han aupado a la Presidencia del Gobierno golpistas catalanes, proetarras y los delegados en la Península Ibérica del hijo de puta que está matando de hambre a su pueblo, Nicolás Maduro.

Tal vez quiere redimir pecados familiares. No lo sé. Lo que es indiscutible es que su familia es de rancio abolengo franquista. Lo peor de todo está por venir porque el marido de Begoña Gómez (que en el fondo es lo que es nuestro presidente) es la mitad de talentoso que un Zapatero que no era precisamente Einstein, tampoco Felipe González, menos aún Willy Brandt. Ahora resulta que el gran problema de España es la momia en que se transformó Francisco Franco en la noche del 20 al 21 de noviembre de 1975. A Sánchez los desaparecidos en la Guerra Civil le importan lo mismo que a mí el hambre en Marte, es decir, entre cero y nada. Lo único que quiere es volver a aglutinar en torno al PSOE a toda la izquierda patria.

Este chico tiene baraka. A su izquierda hay un tío que se cree muy listo olvidando que es bastante tonto y desde luego menos largo que él: Pablo Iglesias. Lo único que va a conseguir con esta acción propagandística sufragada con las subidas de impuestos que se avecinan es reducir a la condición de partido marginal a Podemos. Veremos. Pero como quiera que tiene a su vera a un tipo que sí es relisto, su spin doctor, mi medio paisano Iván Redondo, han hecho de la necesidad, requetevirtud. El fin último de esta fantasmada vestida de necesidad moral es que los españoles se olviden de los problemas del país. Al menos, durante medio año. Que no es precisamente poco tiempo en una legislatura a la que le restan 20 meses.

Lo que en el fondo anhela Sánchez, o mejor dicho, quien maneja a Sánchez, es decir, Iván Redondo, es que los españoles no reparen en otro hecho aterrador: que la economía ya sufre un enfriamiento consecuencia de su irresponsable Frente Popular. Que tampoco hablemos del Falcon (10.000 pavos la hora) que empleó para irse de marchuki a Castellón o de los trifásicos que han facilitado a la esposísima para que se lleve 100.000 euros a la butxaca con un currículum con más trampas que una película de chinos. Que pase a la sección de breves el pollo inmigratorio que ha montado en Andalucía con el efecto llamada que provocó con el por otra parte impepinable y necesario rescate del Aquarius. Que no reparemos en el pequeño gran detalle que supone que las mafias hayan cambiado Siracusa por Andalucía para franquear las puertas de una Europa cuyo Estado de Bienestar hace aguas por los cuatro costados.

Franco también opaca el debate de las pensiones, la escandalosa manipulación de LA TVErca o que transportistas, tenderos, autónomos y los ciudadanos con menos recursos tengan que pagar un 30% más por llenar el depósito de diésel a partir del 1 de enero. Pero, sobre todo y por encima de todo, Franco servirá para que pase desapercibida la agresión que hace unas horas ha sufrido una madre delante de sus hijos de 5 y 7 años por quitar lazos golpistas en Barcelona. O que el proceso golpista y la dictadura en Cataluña se le haya ido completamente de las manos tras su vomitiva a la par que letal política de apaciguamiento chamberleiniana con ese racista y fascista con cara de lerdo que responde al nombre de Quim Torra.

El presidente se puede meter su momificada cortina de humo donde le quepa. Porque mientras exista OKDIARIO (si nos lo cierran en España, nos iremos a Londres o a Miami) seguiremos hablando de la invasión de inmigrantes ilegales, de las agresiones con cal viva y todo tipo de artefactos a los guardias civiles que defienden la valla en Ceuta y Melilla, de la golfada que quieren hacer negándose a pagar el abogado en Bélgica al honrado juez Llarena, de cómo está conseguiendo silenciosamente cargarse la recuperación económica, del drama de los constitucionalistas en Cataluña, del Falcon, del uso del helicóptero oficial hasta para echar un pis y de los enchufes millonarios a la falseacurrícula Begoña Gómez.

No nos olvidaremos de Franco. No les quepa ninguna duda. Pero para resaltar que a nosotros no nos la van a dar con queso con la exhumación de marras. Diremos y decimos “sí” al traslado de los restos del ferrolano pero con una condición intelectualmente obvia y previa: que se retiren las calles en toda España a Santiago Carrillo, asesino de 6.000 rivales políticos a tiro de piedra de donde hoy se levanta el aeropuerto de Barajas; a Pasionaria, la que vaticinó 72 horas antes de la muerte a tiros de José Calvo-Sotelo “es la última vez que este hombre habla en el Congreso”; a Largo Caballero, otro matón de masas; y a Companys, que dictó 8.200 sentencias de muerte y cuenta hasta con un estadio olímpico a su nombre.

Y, sobre todo y por encima de todo, denunciaremos la locoide resurrección del guerracivilismo, de las dos Españas. Nosotros continuaremos apostando por la Tercera España. La de Ortega, la de Marañón, la de Menéndez Pidal, la de Madariaga, la de Sánchez Albornoz, la de Julián Marías y la de algunos de los herederos de Giner de los Ríos. Y, obviamente, por la de Adolfo Suárez. A nosotros no nos tomarán el pelo. Siempre recordaremos lo que los que de verdad lucharon contra la dictadura manifestaban con una mezcla de ironía y melancolía cuando la democracia ya era una realidad irrevocable: “Contra Franco vivíamos mejor”. Avisado estás, Pedro.

Sánchez entre Escila y Caribdis
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  26 Agosto 2018

La devolución inmediata a Marruecos del último centenar de asaltantes a la valla de Ceuta y el recurso ante el Tribunal Constitucional contra la reapertura de media docena de pseudoembajadas de la Generalitat separatista clausuradas en la etapa de aplicación del artículo 155, indican que en el equipo gubernamental se empieza a oler el peligro y se intenta conjurarlo

Un Gobierno cuyo partido tiene la cuarta parte de los escaños de la Cámara Baja y que se sostiene gracias al apoyo de grupos cuyo objetivo es liquidar el orden constitucional, acabar con España como Nación de ciudadanos libres e iguales y poner en solfa el marco conceptual y económico de la Unión Europea, no puede disfrutar, en principio, de un largo recorrido. Sin embargo, Pedro Sánchez espera realizar el milagro de durar hasta el final de la presente legislatura en junio de 2020. Su plan para conseguir tan difícil objetivo está a la vista: prodigar los gestos efectistas sin mayores consecuencias reales, entretener a los separatistas catalanes mediante concesiones que no alteren las bases del sistema político y halagos apaciguadores que calmen su agresividad, y mantener a su lado a Podemos estirando hasta el límite que tolere Bruselas el déficit y el endeudamiento para poner en marcha medidas “sociales” que permitan a las huestes de Pablo Iglesias apuntarse tantos frente a su parroquia. Como estrategia dadas las circunstancias no parece irracional y el Secretario General del PSOE está convencido de que le va a funcionar y de que le colocará en buena posición en el momento de llamar a las urnas dentro de veintiún meses. Además, la fragilidad del líder de la primera fuerza de la oposición por el procedimiento judicial en marcha sobre sus discutibles logros académicos dibuja un escenario también a su favor y, en caso de que el Tribunal Supremo decidiese imputarlo por los delitos señalados por la jueza de instrucción, el horizonte del actual inquilino de La Moncloa se despejaría considerablemente.

Ahora bien, el hombre propone y Dios o el destino o los acontecimientos disponen. En este diseño de tránsito por el alambre hay demasiados obstáculos como para que sea viable. Hay dos elementos en particular del cuaderno de bitácora de Sánchez que se alzan en su camino como escollos prácticamente insuperables. El primero es el golpismo secesionista que está hundiendo a Cataluña en el desastre y perjudicando gravemente el prestigio internacional de nuestro país en su conjunto. Si hay algo que una amplia mayoría de españoles, incluidos muchos simpatizantes y votantes socialistas, no están dispuestos a tolerar, es que una minoría fanatizada de una parte del territorio dinamite un valioso patrimonio histórico, cultural, económico y sentimental que es de todos. Existe hoy en nuestra sociedad una aversión profunda a lo que representan y pretenden Torra, Puigdemont, Junqueras y resto de la banda que va más allá de lo político y que entra de lleno en lo emocional. Si Sánchez cruza la delgada línea roja que separa lo que su electorado percibe como maniobras tácticas para contener a los nacionalistas para pisar el terreno de lo que sea interpretado como colaboración con el enemigo, es decir, traición, no quedarán de él ni las pavesas. Las últimas declaraciones de Susana Díaz, Javier Lambán y Emiliano García-Page al respecto dan pistas esclarecedoras sobre esta cuestión.

El segundo es el espinoso tema de la inmigración. La operación publicitaria del Aquarius ha sido la espoleta que ha encendido la avalancha de inmigrantes irregulares que estamos sufriendo en estos días. Más de veinte mil han llegado a nuestras costas meridionales en lo que va de año y un 40 % del total europeo tiene a España como destino. La impresión de muchos de nuestros compatriotas es que estamos siendo invadidos por un alud de individuos desesperados, hostiles y violentos que amenazan nuestra seguridad, que colapsan nuestros servicios sociales y que son tratados de manera más favorable que los propios nacionales en bastantes aspectos sensibles. La indignación y el miedo que este fenómeno despierta en extensas capas de la población tampoco admite un enfoque objetivo y desapasionado porque trabaja en el plano visceral y si la conclusión de millones de ciudadanos es que es la irresponsabilidad demagógica de Sánchez la que nos pone en peligro de ser engullidos por una ola humana de creencias no sólo distintas sino incompatibles con nuestro modo de vida y con necesidades que no podemos satisfacer sin sufrir una fuerte merma de nuestro bienestar, ya se puede olvidar el Gobierno de conseguir una ampliación de su peso parlamentario en 2020.

La devolución inmediata a Marruecos del último centenar de asaltantes a la valla de Ceuta y el recurso contra la reapertura de media docena de pseudoembajadas de la Generalitat separatista clausuradas en la etapa de aplicación del artículo 155, indican que en el equipo gubernamental se empieza a oler el peligro y se intenta conjurarlo.

Por otra parte, por condenable que sea en términos morales que a uno le regalen un grado o un máster, es dudoso que sea un ilícito penal y si Pablo Casado sale al final judicialmente indemne de sus peripecias universitarias, el tándem PP-Ciudadanos es muy posible que articule una mayoría absoluta en las próximas elecciones generales. Si no es así y Casado sucumbe, entonces serán los naranjas los que arrasarán ante la perspectiva de que España se deshaga y el multiculturalismo nos destruya.

Sánchez debiera saber que, al igual que sucede en el campo en el que parece que se doctoró, en los comportamientos electorales cuando los fundamentales se mueven en una dirección, es muy arduo cambiarla. Entre la Escila de sus deseos de contentar a sus insaciables socios y la Caribdis de que lo que sus compatriotas consideran son cosas de comer y de querer con las que no se juega, el apolíneo y vacuo Presidente del Gobierno naufragará en la tormenta flamígera que ha desatado su incontenible ambición.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Las 10 ocasiones en las que Pedro Sánchez criticó lo que luego ha hecho como presidente
Resulta difícil encontrar alguna decisión de Gobierno de Pedro Sánchez que él no haya criticado anteriormente desde la oposición.
Cristian Campos El Espanol 26 Agosto 2018

"Cualquier candidato que desee intentar su investidura deberá contar al menos con más de los 130 diputados que ya sumamos nosotros" dijo Pedro Sánchez en marzo de 2016, tras fracasar su primer intento de investidura, en una entrevista concedida al diario El País. Y añadió: "Muchas de las reformas que son necesarias en España requieren de aportaciones ideológicas procedentes tanto del centro derecha como del centro izquierda que representamos Ciudadanos y el PSOE. No entiendo de dónde saca Pablo Iglesias tanto odio y rencor con el PSOE".

Dos años después, Pedro Sánchez gobierna a golpe de decreto ley con sólo 84 diputados y en compañía de Podemos, el nacionalismo vasco y catalán y los herederos ideológicos de Batasuna. Ciudadanos, por su lado, ha pasado del centro derecha al franquismo.

2. Que llamen a un exorcista: Albert Rivera está poseído
En la misma entrevista, Pedro Sánchez decía esto: "Yo pensaba inicialmente que, por afinidad ideológica, iba a tener más facilidad en la negociación con Podemos que con Ciudadanos. La sorpresa que me he llevado es que en Albert Rivera me he encontrado una persona que ha antepuesto los intereses generales a los intereses partidistas. Y en el caso de Iglesias, lo único que he visto en él ha sido táctica electoral".

En vista de lo mucho que ha cambiado la opinión de Pedro Sánchez respecto a Albert Rivera y Pablo Iglesias, está claro que el líder de Ciudadanos ha sido poseído durante los últimos meses por Satanás y el de Podemos, por el arcángel San Gabriel.

3. ¿Quién necesita al Poder Legislativo cuando tiene decretos ley?
En noviembre de 2015, Pedro Sánchez decía esto: "El PP ha convertido una figura prevista para circunstancias excepcionales en la forma ordinaria de legislar... Me propongo dar al Parlamento la centralidad que se merece y limitar el uso del decreto ley".

En agosto de 2018, el Parlamento es un florero; el Senado, una piedra en el zapato del PSOE cuyo derecho constitucional de veto debe ser laminado; y el decreto ley, la vía escogida por el Gobierno para comunicarle sus decisiones a sus súbditos. Pedro Sánchez es ya el presidente que más ha abusado del decreto ley en la historia de la democracia española y el único que lo ha utilizado para modificar el Código Civil. Una anomalía democrática que, de haber corrido a cargo de Ciudadanos, el PP o Vox, habría sido calificada por las terminales mediáticas socialistas de "golpe de Estado encubierto".

4. ¡Qué escándalo! ¡Podemos quiere controlar RTVE!
¡Cómo se enfadaba Pedro Sánchez cuando Podemos le pedía tomar el control de RTVE y violar la separación de poderes! "Que le explique Podemos a los parados de Villaverde y de toda España que el 'cambio' empieza por controlar la justicia, la policía y los espías" decía el líder del PSOE, indignado, frente a sus seguidores de la localidad cuando aún no era presidente.

Apenas unos meses después, Pedro Sánchez ha entregado RTVE a Podemos, que ha iniciado una purga de profesionales (Sergio Martín, Víctor Arribas, Pedro Carreño) sin precedentes en democracia.

En cuanto a la Justicia, el PSOE ha criticado sin reparo alguno todas las decisiones judiciales que no han sido de agrado y abandonado a su suerte al juez Llarena en manos de la Justicia belga y de Gonzalo Boye, coordinador de la estrategia legal de los prófugos catalanes y antiguo colaborador de ETA condenado por su participación en el secuestro del industrial Emiliano Revilla.

Por lo que respecta a "la policía", sólo hace falta recordar que una de las primeras medidas adoptadas por el ministro del Interior fue el cese del coronel Manuel Sánchez Corbí, jefe de la UCO. Precisamente, la unidad encargada de investigar algunos de los escándalos de corrupción que afectan al PSOE (como por ejemplo el de la trama de financiación ilegal del Partido Socialista Valenciano), así como la red financiera y política que diseñó y ejecutó el golpe de Estado catalanista de septiembre y octubre de 2017. En el palacio de la Generalidad aún se aplaude la decisión de Grande-Marlaska. En el PSOE valenciano y andaluz, más.

5. Transparente como un gato negro flotando en un pozo de petróleo una noche sin luna
En 2016, Pedro Sánchez se comprometió a aplicar un nuevo código ético en el PSOE que, entre otras medidas, incluía la obligación para los parlamentarios de ser "totalmente transparentes en su agenda, sus actividades y sus viajes, así como en sus retribuciones y sus declaraciones de bienes".

Dos años después, el Gobierno ha declarado "secreto oficial" los detalles relacionados con el viaje de Pedro Sánchez al Festival Internacional de Benicasim en avión oficial. Preguntado al respecto, el ministro de Cultura ha respondido que aquellos que critican el uso del Falcon por parte del presidente del Gobierno están "despreciando la cultura juvenil". De la relación entre los conciertos de The Killers, los secretos de Estado y la cultura juvenil hablamos otro día.

6. Cabeceo mal, genuflexión bien
En abril de 2015, Pedro Sánchez criticó la política de austeridad económica seguida por Mariano Rajoy con el argumento de que se estaba "cabeceando" para complacer a la canciller alemana Angela Merkel. "Merkel elogia al alumno aventajado y usted, aplicado y dispuesto, cabecea agradecido, aunque los intereses de la mayoría de españoles sean contrapuestos a los que defiende la canciller alemana" dijo el líder del PSOE en aquella ocasión.

Sólo tres años después, los intereses parecen menos contrapuestos que nunca:
7. Dijo "amiguetes", no "esposa" ni "miembros del partido"

En 2014, el líder del PSOE pidió la dimisión del director general de FITUR y del presidente de Paradores de Turismo por el supuesto "enchufe" de la mujer del primero.

Cuatro años después, Pedro Sánchez ha nombrado presidente de Paradores a Óscar López, exsecretario de Organización del PSOE y exportavoz del Grupo Socialista. Su mujer, la de Pedro Sánchez, ha sido fichada por el Instituto de Empresa para ocupar un puesto creado ad hoc para ella.

Se calculan en 500 los altos cargos 'colocados' por Pedro Sánchez desde su desembarco en la Moncloa.

8. La derecha miente en sus currículos, el PSOE sólo los embellece
Hace sólo unos meses que Pedro Sánchez pidió la dimisión de Cristina Cifuentes por "mentir" en su currículo. No pareció influir en su ánimo justiciero el hecho de que él mismo mintiera en el suyo, al igual que su mujer, la actual ministra de Hacienda o decenas de ilustres altos cargos socialistas, como José Blanco, Bernat Soria, Patxi López, Elena Valenciano, José Montilla o José Manuel Franco. Porque la derecha miente de forma canallesca en sus currículos. La izquierda sólo los embellece. Y por muy buenas razones.

9. "En ningún caso" quiere decir "a la mayor brevedad posible"
¿Recuerdan cuando José Luis Ábalos, ahora ministro de Fomento, decía que el PSOE no iría ni a heredar con los independentistas catalanes? "Los independentistas catalanes no pueden ser, en ningún caso, aliados nuestros, ni para una moción de censura" fueron sus palabras exactas.

Sólo hicieron falta unas pocas semanas para que los independentistas catalanes no fueran sólo aliados imprescindibles para el éxito de la moción de censura contra Mariano Rajoy, sino también aliados de Gobierno y puntal del PSOE en el Congreso de los Diputados.

10. Cuando la oposición chavista sólo quería "libertad" y Podemos eran unos "miserables"
"Diré algo muy sencillo, muy claro y muy contundente. Me parecen miserables las declaraciones de aquellos responsables políticos que están intentando equiparar y justificar la condena y la prisión de personas que lo que quieren y aman es la libertad y la democracia en su pueblo, Venezuela". Eso dijo Pedro Sánchez en compañía de Lilian Tintori y frente a las cámaras de televisión. Era la época en la que al líder del PSOE le convenía aparecer frente a periodistas y elites financieras como un socialdemócrata moderado y fiable, muy alejado del populismo de Podemos y de todos los valores que dice representar el partido morado.

Llegado al poder, y después de prometer unas elecciones generales que ahora niega, Pedro Sánchez cuenta con Podemos como aliado preferente y aplica, por la vía del decreto ley, buena parte de las medidas aplicadas por el primer Chávez tras su ocupación del poder el 2 de febrero de 1999. Viajar desde la socialdemocracia hacia el eurochavismo sólo le ha llevado a Pedro Sánchez doce semanas. Tres de ellas, en bañador.

La bota de Orwell, entre lazos y "samarretas"
Pedro J. Ramírez El Espanol 26 Agosto 2018

Cuenta Orwell, al final del tercer capítulo de su Homenaje a Cataluña, que uno de los problemas a los que debían enfrentarse los milicianos, recién llegados al frente de Aragón, eran los "santo y seña", formados por "palabras rimbombantes", que muchos de ellos ni siquiera comprendían. Una noche, la contraseña era "Cataluña heroica" y "un campesino de cara redonda, llamado Jaime Domenech" le preguntó qué significaba eso. Orwell contestó que "heroica" era lo mismo que "valiente". Al volver a la trinchera, cuando el centinela gritó: "¡Alto! ¡Cataluña!", Domenech respondió: "¡Valiente!", lo que le mereció un disparo que por poco acaba con su vida.

Lo orwelliano no es sólo la atribución a las palabras de un significado opuesto al original, según las reglas de la "neolengua" de 1984: "la "mentira es la verdad", "el amor es el odio", "la paz es la guerra". También es orwelliano que palabras sinónimas o gestos análogos puedan desencadenar respuestas antagónicas, según sean atribuidas al amigo o al enemigo, a los "buenos" o a los "malos". Si Domenech hubiera dicho "heroica", el centinela le habría abrazado por creerlo de los suyos; pero si decía "valiente", necesariamente tenía que ser un "fascista".

En eso ha degenerado lo de los lazos amarillos. Para un observador imparcial, tanto la iniciativa de colocarlos como la de retirarlos aparecen como muestras intercambiables de la tensión entre la libertad de expresión y el uso del espacio público. Tú colocas en la calle un mensaje que me resulta ofensivo; yo lo retiro, aunque te fastidie. Como mínimo, cada uno está en su derecho.

Hasta tratándose de las mismas palabras, hay veces que el orden de los factores sí altera el producto. Para media Cataluña los encarcelados por el 1-O son presos políticos. Para la otra media, sólo políticos presos. El que yo piense como la segunda, no es óbice para que admita el derecho a protestar de la primera. Con una única condición: que su libertad no invada la mía.

Lo menos opinable debería ser la conducta a seguir por la Generalitat. Como cualquier otra institución, está sometida al principio constitucional de neutralidad de las administraciones públicas. Y eso es lo que flagrantemente vulnera, cuando cuelga de sus edificios pancartas o lazos amarillos, en solidaridad con los reclusos. Imagínense lo que se diría si la Delegación del Gobierno en Cataluña amaneciera una mañana con un enorme cartel, pidiendo que se castigue ejemplarmente a los golpistas.

Esa Delegación del Gobierno es, por cierto, la que debía haber reclamado al Tribunal Superior de Cataluña, de acuerdo con la fiscalía, la retirada de esos elementos partidistas, y doblemente contrarios a la legalidad, de la fachada del Palacio de la Plaza de San Jaime. ¿Pero cómo iba a hacerlo, si representa al mismo ejecutivo cuyo presidente ha recibido en la Moncloa a Torra, sin pedirle que se desarme antes de entrar y deje el lazo amarillo en la puerta?

Esta concesión simbólica, en un recinto oficial tan representativo, está teniendo peores consecuencias de las que podía imaginar Sánchez. Además de crear un precedente para que cualquiera que llegue a la Moncloa, lo haga en condición de hombre anuncio; además de consolidar la perversión de que el presidente de todos los catalanes pueda ejercer sus funciones institucionales azuzando a unos contra otros, las tragaderas de Sánchez con el lazo han dado ínfulas a Torra para convertir cada una de sus réplicas en un fortín, a defender por la policía autonómica.

En menos de tres meses, hemos pasado del momento en que la Fiscalía de Cataluña instaba a los Mossos a retirar los lazos de las calles, plazas y playas, para proteger la convivencia, a la situación actual, en la que la Consellería de Interior les insta a identificar a quienes los retiren, para poder multarles –pásmense-, por causar "daños" al mobiliario urbano.

Ahora es cuando se constata que Orwell ha vuelto a Cataluña, en pleno rebrote de su influencia global. Los lazos se han vuelto del revés: han pasado de ser un elemento testimonial de defensa de unas presuntas víctimas, a un arma intimidatoria de ataque contra los disconformes con el separatismo. Algo acorde a lo que propone Torra en relación con el Estado –pasar al ataque- y a costa de que la mentira sea la verdad; la guerra, la paz y el odio, el amor.

Sería discutible que se ordenara a los Mossos retirar indiscriminadamente los lazos o las cruces. Habrá lugares, como las playas, en los que molesten a los demás, interrumpiendo el paso; y otros en los que no. Pero es indiscutible que lo que no puede tolerarse es que se les ordene perseguir a los que lo hacen.

Y menos con el argumento de que el "daño" al entorno no se produce con la adición de plásticos extraños, sino con su supresión. Como si hubiera que multar a quien limpia y no a quien ensucia, dicho sea en términos meramente ecológicos, sin tan siquiera pasar del significante al significado.

Como digo, Orwell, para quien tanto supuso Cataluña, vuelve a estar de moda en el mundo entero. La semana pasada Le Point le dedicó la portada, presentándolo como "el pensador más útil para hoy". No es casualidad que 1984 y Animal Farm encabezaran las listas de libros más vendidos en Estados Unidos, tras la elección de Trump, y en Gran Bretaña, tras el Brexit. El antídoto del pensamiento, más que libre, insumiso, que protegió la conciencia de cientos de millones de lectores del veneno del fascismo y el comunismo, ha vuelto a recuperar esa "utilidad" ante el auge de populismos varios como el supremacismo norteamericano, la eurofobia británica o el separatismo catalán.

Sus libros se inscriben, como algunas de las obras clave de Swift, Voltaire o Gogol, en el género de las sátiras menipeas -inaugurado por Menipo de Gadara-, consistente en poner en evidencia, mediante la burla, no el comportamiento de un individuo, sino la conducta tribal de un grupo. Como Liliput, el castillo panglossiano del que parte Candide o el pueblecito al que llega Chichikov, la Oceania londinense controlada por la telepantalla o la granja en la que unos animales son más iguales que otros, no suponen sino retortas de laboratorio, en las que se reproducen los fenómenos que están sucediendo a gran escala en el exterior.

Para Orwell, lo que mejor representaba el futuro era una bota pisando un rostro humano. Algo así como el “ángel de la Historia”, al que, según Walter Benjamin, el huracán del progreso impide cerrar sus alas para aprender del pasado, pero a lo bestia. Y aunque Orwell desconfiaba de todas las ideologías, con sus “pequeñas nauseabundas ortodoxias”, la peor encarnación de esa bota era el nacionalismo.

En un ensayo dedicado específicamente al tema, aclara que, cuando habla de “nacionalismo”, se refiere “al hábito de asumir que los seres humanos pueden ser clasificados como insectos” y “al hábito de identificarse con una determinada nación u otra unidad, colocándola más allá del bien y del mal y sin otro deber que apoyar sus intereses”. Lo diferencia del "patriotismo" que implica “la devoción a un lugar, sin la menor intención de imponerla a los demás”. Estamos de nuevo en la frontera traspasada por Torra: el patriotismo es defensivo; el nacionalismo, ofensivo.

Cualquiera diría que Orwell estaba previendo la Cataluña de hoy, cuando advertía que “todo nacionalista se obsesiona por alterar el pasado… y transferir a los libros de historia fragmentos de su mundo de fantasía”. Y no digamos cuando sentenciaba que “el nacionalismo es hambre de poder, alimentada por el autoengaño”.

Basta rastrear los medios digitales pagados por la Generalitat, con el fin de inocular sus consignas a una parroquia alienada por el modelo educativo, según los ritos de la servidumbre voluntaria, para darse cuenta de que el separatismo catalán se empeña en hacerse cada día más orwelliano.

Se empieza llamando “unionistas” a los que se limitan a defender la preservación de lo secular e ininterrumpidamente unido; se continúa responsabilizando del conflicto de los lazos, no a quienes los ponen, sino a quienes los quitan; se sigue alegando que los amenazados no son los "guardias civiles andaluces" a los que se propone asar a la brasa, sino los dueños del restaurante que, en pleno escándalo, retira esa propuesta gastronómica del menú; y se termina vendiendo la “samarreta de la Diada de l’Onze de Setembre” en la propia redacción.

Sí, como lo oyen: una “samarreta” roja con el lema “Fem la República Catalana” y la representación de una montaña, cuya escalada pasa por el 1-O y tiene como último campamento base este próximo 11-S. Te la ofrecen en varias tallas, con mangas o sin mangas. En unos casos te la venden por 15 euros, junto a una mochila y un abanico; en otros, te la regalan si te suscribes al diario.

De lo que se trata es de garantizar la uniformidad de los asistentes a la próxima Diada, combinando las "samarretas" rojas con los lazos amarillos, para sumergir a cada individuo en la masa y distinguir a los buenos catalanes de los que no lo son. Esa misma doble función es la que cumplían los monos azules que identificaban a los miembros del Partido del Gran Hermano.

Nunca, ni en las manifestaciones en defensa de la Constitución, ni en las de apoyo a las Víctimas del Terrorismo o en las históricas marchas contra el golpismo ha pretendido nadie uniformar a los participantes. La obsesión del separatismo por hacerlo llega hasta el extremo de que, en esas mismas redacciones -qué bajo ha caído el periodismo-, se ofrecen "samarretas" para niños, al precio reducido de 8 euros.

Luego ponen el grito en el cielo, cuando se les compara con los "camisas pardas" y se les recuerda el "Tomorrow belongs to me" de los jóvenes emponzoñados por el virus del supremacismo, en la escena del merendero de Cabaret. Pero esa abducción de la infancia, hasta hacerla militante, es uno de los aspectos más detestables del nacionalismo catalán, equivalente a la creación por el Gran Hermano de la Liga de Jóvenes Espías, naturalmente uniformada. ¡Quién mejor que un niño para vigilar que nadie quite los lazos amarillos que hayan puesto sus padres!

Sánchez verá lo que hace, mirando para otro lado, mientras los separatistas siguen incubando la tormenta del odio. De momento, su bota orwelliana ya pisotea, al menos a título declarativo, el rostro del rey Felipe: "Si vivimos, vivimos para pisar las cabezas de los reyes".

¿No debería Carmen Calvo, que sabe algo de historia, advertir a los promotores de la campaña, lanzada este jueves en una marquesina de Barcelona, con la traducción de esta cita de Shakespeare -"If we live, we live to tread on kings"-, que el cadáver del verdadero Harry Percy, alias 'Hotspur' o 'Espuela caliente', el personaje al que se hace pronunciar la frase, fue descabezado, descuartizado y distribuido entre Londres, York, Newcastle, Bristol y Chester, para que el mayor número posible de ingleses pudiera comprobar el destino de quien se alza contra la integridad del reino, encarnada en su soberano?

Más vale una vez rojo que ciento amarillo

ARCADI ESPADA El Mundo 26 Agosto 2018

No había estado nunca en La Llotja, un restaurante de L' Ametlla de Mar vecino al puerto. Cené un dentón hecho al horno y dejado en su punto, y bebimos un raro y fresco chardonnay argentino. El restaurante está especializado en el atún. Yolanda lleva la sala con gentileza y competencia. Explicó algunas cosas de interés sobre el atún que sirven. Mientras que en las almadrabas los muelen a palos, ellos los liquidan con un tiro de arpón. Pero hay consecuencias, siempre hay consecuencias. Los golpes, continuaba Yolanda, van provocando sucesivos coágulos que se infiltran en la carne del animal y que incrementarán luego su sabor. Así son los intensos animales que me sirven con cíclica regularidad en El Campero de Barbate. Yolanda prefiere los que vende. La buena muerte da un gusto más suave.

Salimos del restaurante pasada la medianoche. Éramos ocho e íbamos en dos coches. A la salida de L' Ametlla rodeamos una rotonda esculturamente dedicada, grosso modo, a los pescadores. En la base había un lazo amarillo, de hierro. El coche que iba delante y que llevaba a mis amigos se echó a un lado de la rotonda y se paró. En la cena habíamos hecho algún comentario sobre la peste amarilla, especialmente virulenta en la zona. Mi coche paró detrás.

- ¿Vamos a sacarlo?
- Hummm. Me parece que será difícil.
- Pues lo pintamos.

Mi amigo abrió el maletero y cogió un espray. Uno de esos esprays de autodefensa que no pueden faltar en el ajuar de cualquier demócrata catalán. Cruzamos hacia la rotonda. El lazo era de hierro. Tenía un potente aspecto institucional, municipal y espeso, y era imposible levantarlo sin grandes trabajos. De modo que aplicamos al bubón pestífero el prescrito antídoto: un ardiente toque de rouge. Mientras pintábamos, pasó un coche. Una voz femenina, algo histérica, empezó a dar voces.
- ¡¡Pulisía, pulisía!!

Dicho y hecho. Apenas habíamos cruzado la rotonda de regreso cuando llegaron, primero, dos coches de la policía autonómica, luego otro y finalmente uno de la policía local. Estábamos al lado de una gasolinera, la policía llevaba las luces de alarma encendidas y el aspecto global de la escena era imponente. Empecé a sentirme francamente bien. Primero tramitaron las multas por aparcar de modo incorrecto. Luego empezaron con los trámites de identificación. El mando de los Mossos, al que llamaban capo, trataba de justificarse:

- O sea que ustedes cuando observan una infracción de tráfico, corren a identificar a todos los ocupantes del vehículo...
- ¿Qué quiere decir?
- Que eso es lo que hacen normalmente, vaya, el protocolo.
- Es que es de noche...
- De día no, entonces...
- Mire, perdone, no le seguiré su juego.

El pobre caporal ni siquiera era capaz de asumir las órdenes políticas que estaba cumpliendo: identificar a cualquiera que estuviera retirando -¡o pervirtiendo!- lazos. Los trámites se alargaban. Menos mal que la noche era estupenda. Estaríamos sobre los tres cuartos de hora cuando el mando de la policía municipal asumió el protagonismo.

- Abra el maletero- le dijo a mi amiga.
Había quesos, estupendos, de Fuente-Olmedo y unas botellas de Mosel que había traído de regalo a mis amigos. Incomprensiblemente, no requisó nada. Luego abrió la puerta trasera, sin que nadie le hubiera dado el plácet, y descubrió sobre el asiento el espray de autodefensa.

- Ajajajá- diría un novelista.

Lo cogió y se lo llevó consigo. Cuando los trámites acabaron, a punto ya de irnos, fuimos a preguntarle:
- Perdone, me devuelve mi espray, por favor? -le dijo mi amigo.
- Hummm...
- Sí, claro, lo necesito.

El policía se encasquillaba.
- Bueno, es que es un elemento susceptible de ser utilizado para actividades que no son coherentes...
- ¿Y si lleváramos lazos los habría requisado?
- No, no habría por qué...

El agente 3905 (doy el número para que lo condecoren) se me quedó mirando algo indeciso:
- ¿No le parece bien?
- Me parece una vergüenza.

Antes de irme quise cruzar hacia la rotonda para hacer una foto del lazo higienizado, El 3905 me lo impidió.
- Es peligroso.
- Ahora ya no.

Pero le obedecí. Subí al coche y dimos otras dos vueltas a la rotonda para tomar una fotos malas y rápidas.

A la mañana siguiente iba a bajar a la playa. Este año aún no me había bañado en el mar. Mi amigo revisaba las noticias en su portátil.
- Pero... ¡Bichos! ¡El tipo dice bichos!

Lo miré distraídamente. Estoy acostumbrado a los efectos secundarios de los periódicos. Pero insistió.
- ¡Nos llama bichos!

El alcalde de L' Ametlla, Jordi Gaseni, acababa de dar en Twitter la noticia de los hechos. Y añadía: «Arcadi Espada y 7 bichos más». La animalización del discrepante es un clásico. Ratas judías, gusanos cubanos, cucarachas tutsis. Faeríes de Norteamérica, Pájaros de La Habana, Jotos de Méjico, Sarasas de Cádiz, Apios de Sevilla, Cancos de Madrid, Floras de Alicante, Adelaidas de Portugal. La respuesta canónica la dio bien entrada la mañana Cayetana Álvarez de Toledo. Orwell: «El nacionalismo es el hábito de asumir que los seres humanos pueden ser clasificados como insectos».

Pero ten cuidado Gaseni, porque bicho en español es básicamente un toro.

Torra pone el lazo a Cataluña con los moSSos
Francisco Mercado - Carta del director estrelladigital 26 Agosto 2018

El presidente catalán no ama a Cataluña. Sólo a su mitad. La que pone lazos amarillos. A esa parte del pueblo catalán la venera y protege cuando siembra calles, puentes y monumentos de lazos o cruces en memoria de unos héroes que violaron la legalidad catalana y por ello están presos.

Unos émulos de Franco que cuando la legalidad no les gusta se la saltan, pero después lloriquean de la dureza de la democracia cuando les echan del gobierno o de la fosa que no se merecen.

Pero el totalitarismo de Torra quedaría meramente en lo doctrinario, un problema con su psicólogo y electorado, si no fuera porque hace del Gobierno autonómico un instrumento de acción en favor de la Cataluña única, la del lazo amarillo.

Y ahí usa su brazo armado, los moSSos, para maniatar a esa minoría étnica que supone la otra mitad de sus gobernados, la Cataluña no golpista.

Los moSSos no ven ningún impedimento en llenar una playa de cruces cuando la costa española está plagada de carteles con avisos sobre lo que no se puede hacer: jugar al balón, pasear con perros, hacer fuego, acampar, venta ambulante, montar a caballo, tirar basura, nudismo o escuchar música. Los chiringuitos tienen milimetrado su espacio, las tumbonas...

Pero las costas tercermundistas catalanas tienen una interpretación más laxa: se puede ocupar toda la playa con cruces. ¿Los moSSos admitirían también esvásticas? Eso no es delito ni infracción. Tampoco colgar lazos en calles o puentes. Ya puede captar la emisora de los moSSos que se van a colgar lazos en 52 puentes que ellos ni se despeinan. No es por no ir, es que ir para nada...

Pero si los moSSos detectan que hay un violento grupo de constitucionalistas, vaya fascistas, que planean retirar lazos amarillos amparados en armas de destrucción masiva como cúters o tijeras..., allí que aparecen los agentes de Torra para detenerlos.

Porque los moSSos de Torra son lentos en sumar indicios cuando se trata de yihadistas. Un chalé que vuela, bah, un pasaporte de un imam, bah, cientos de bombonas, bah, un texto coránico, bah, precursores de explosivos, bah, un aviso de la CIA, bah, una segunda explosión, bah...

Oh: atentado en Las Ramblas... Igual eran yihadistas a los que hemos telefoneado porque su coche estaba en Alcanar.

Tal ritmo de caracol es celérico cuando los moSSos investigan comandos antilazo. Esto ya sería grave.

Pero la maquinaria policial de Torra da una vuelta de tuerca definitiva cuando una mujer es agredida por retirar lazos.

Le rompe la nariz un energúmeno tras afearle que ensucie la calle con lazos. Oh paradoja: ensucia quien retira lazos, no quien los pone según este fiero ecologista.

¿Y qué hace la policía política, los moSSos, cuando llegan al lugar de los hechos? Pues toman nota con sabia equidistancia: aquí hay una señora con una nariz rota y aquí un señor que se la partió de un puñetazo. Váyanse los dos a casa.

Y, señor agresor, si yo fuera usted me iría a un centro médico. Tiene unos rasguños en el cuello que le ha causado el esposo de la víctima al sujetarlo cuando usted golpeaba a su mujer.

Y, señor agresor, cuando tenga el parte médico, acuda a cualquier comisaría nuestra y denuncie a esta señora que bien pudo partirle el puño al golpearla usted en la nariz.

Que menos mal, señor agresor, que se fracturó el tabique nasal de ella y no su mano con el impacto, pero pudo ser al revés. Esta mujer no puede andar suelta por la calle retirando lazos y amenazando con su nariz.

Por supuesto, señor agresor, usted no tenía motivación política alguna cuando le partió la nariz. Era puro amor por unas calles limpias. Así lo harán saber nuestros jefes de prensa a todos nuestros periodistas amigos. En Cataluña ni se pega ni se detiene por quitar lazos amarillos.

"¿Entonces no estoy detenido?"
No, por Dios, ¿cómo va a estar detenido usted por romper una nariz a una mujer? Eso son cosas que pasan en España, en Cataluña, no.

Voluntarios europeos llegan la próxima semana para ayudar a quitar lazos en Cataluña
M.A. Ruiz Coll okdiario 26 Agosto 2018

Los catalanes que salen a la calle a quitar lazos, esteladas y otros símbolos inconstitucionales no están solos. La próxima semana llegará a Cataluña un grupo de voluntarios procedentes de distintos puntos de Europa, para ayudarles en esta tarea y denunciar la persecución que sufren por parte de la Generalitat, según ha anunciado el empresario vasco José Manuel Opazo.

En declaraciones a OKDIARIO, Opazo ha explicado que el objetivo de esta campaña es conseguir que en Europa se conozca el acoso que sufren los catalanes que se oponen al proceso de independencia.

Es la respuesta a la ofensiva que ha puesto en marcha el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que ha pedido a los Mossos que actúen con contundencia contra los “fascistas” que salen a la calle a quitar lazos amarillos.

Siguiendo las instrucciones del conseller de Interior Miquel Buch, los Mossos anunciaron el pasado fin de semana que habían identificado a 14 personas por quitar lazos en los municipios de Móra La Nova y Tivissa (Tarragona), y que serán sancionados con multas de “hasta 30.000 euros” por “deslucir” los espacios públicos.

Sánchez, rehén de los separatistas
El empresario José Manuel Opazo considera que ha llegado el momento de denunciar en toda Europa la persecución que sufren estos catalanes, y para ello ha gestionado la llegada de voluntarios desde el extranjero. Acompañarán a los grupos que quitan lazos de los espacios públicos, y documentarán el acoso que sufren por parte de los independentistas, para darlo a conocer en medios de comunicación internacionales.

Se trata también de dar respuesta a las campañas de intoxicación que la Generalitat difunde, utilizando dinero público, en los medios extranjeros. Opazo considera que el Gobierno central no ha dado la batalla para que fuera de España se conozca cómo la Generalitat está cercenando las libertades de los catalanes opuestos al proceso de secesión.

José Manuel Opazo es el promotor de la manifestación convocada para el próximo 9 de septiembre en Barcelona con el fin de exigir la convocatoria de elecciones generales, en vista de que Pedro Sánchez es rehén de los partidos independentistas (PDeCAT, ERC y Bildu) que le han llevado a La Moncloa.

Esta servidumbre ha llevado a al presidente del Gobierno a denegar el amparo de los servicios de la Abogacía del Estado al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, en la querella que Carles Puigdemont ha presentado contra él en Bruselas en un intento de entorpecer la instrucción de la causa contra los golpistas del 1-O.

La “policía política” del conseller Buch
En la manifestación convocada el pasado 17 de agosto en Barcelona para rendir homenaje a las víctimas de los atentados de Las Ramblas y Cambrils, José Manuel Opazo sufrió también el acoso de los Mossos d’Esquadra, que le confesaron que tenían instrucciones de proteger la enorme pancarta colgada por la ANC para denostar la presidencia del Rey Felipe VI.

Opazo subió a la sexta planta del edificio de la Plaza de Cataluña en la que la ANC había colocado esta pancarta, y los Mossos le amenazaron con detenerle si intentaba descolgarla. La delegación del Gobierno en Barcelona había advertido a los Mossos que la pancarta constituida un riesgo para las autoridades y todos los asistentes a la manifestación, pues cubría cuatro grandes ventanales de una zona elevada del edificio e impedía controlar lo que sucedía en su interior.

El empresario vasco residente en Suiza constata que los Mossos d’Esquadra están actuando como una “policía política” al servicio del Govern independentista de Torra, ante la pasividad del Gobierno de Pedro Sánchez que deja indefensos a los catalanes que defienden la Constitución.

España TENSIÓN EN CATALUÑA
Le rompen la nariz por retirar lazos amarillos en Barcelona: "¡Extranjera, vete a tu país!"
La mujer, esposa de un miembro de Ciudadanos, paseaba este sábado con su marido y sus hijos cuando sucedieron los hechos
El hombre se abalanzó sobre ella y le provocó varias contusiones en la cara. "Si no lo separan, la mata"
J.D.M. El Espanol 26 Agosto 2018

Al grito de "extranjera de mierda" un independentista propinó una paliza a una mujer por tirar a la basura algunos lazos amarillos este sábado en Barcelona. Los hechos ocurrieron por la mañana a las puertas del parque de la Ciutadella. El hombre le reprochó a la víctima su acción y se abalanzó sobre ella provocándole varias contusiones en el rostro y la rotura del tabique nasal. La mujer tuvo que ser ingresada en el Hospital del Mar de la Ciudad Condal.

"¡Vete a tu país, no vengas a joder la marrana!", le dijo el agresor. Ella, de origen ruso, paseaba junto a su familia por el parque, que está tomado por la simbología independentista. Los lazos amarillos ocupan gran parte del mobiliario urbano y algunos de ellos estaban en el suelo. La mujer los cogió para tirarlos a la basura y en ese momento se desencadenó la paliza.

Ante los gritos del independentista, la mujer respondió "no soy extranjera, soy española". En ese momento un puñetazo la derribó y en el suelo el hombre se puso sobre ella para seguir propinándole golpes, ante los ojos del marido y los hijos de la víctima. El hombre, al que tuvieron que separar de la mujer herida, ha sido identificado por los Mossos. Las dos partes se han denunciado mutuamente. La pareja espera formalizar pronto la acusación en comisaría.

El marido de la víctima es miembro de Ciudadanos. Por ahora, la agredida por tirar a la basura algunos lazos amarillos posiblemente tendrá que ser operada para corregir la fractura de nariz. La información sobre la agresión corrió como la pólvora por las redes sociales, provocando la reacción de los partidos políticos y algunos de sus representantes.

En un vídeo subido a las redes sociales la mujer, que se llama Lidia, da las gracias "por el apoyo". "Muchas gracias a todos", dijo a la salida del hospital.

El vicepresidente de la Generalitat de Cataluña y consejero de Economía, Pere Aragonès, ha condenado la agresión: "La Generalitat condena cualquier agresión sin matices".

Aragonès ha defendido la libertad de expresión y la integridad física de todos los catalanes en declaraciones a TV3 y ha asegurado que condena toda violencia independientemente de "la ideología que esté teñida".

"Sánchez, aquí no hay normalidad"
En Ciudadanos la agresión ha causado conmoción. La agrupación de la zona donde se ha producido "el ataque" ha lamentado la situación vivida "por la esposa de un compañero agredida por retirar un lazo amarillo, estando junto a sus hijos. Le han roto el tabique nasal. Damos nuestro apoyo y solidaridad".

Carina Mejías, líder del partido de Albert Rivera en el Ayuntamiento de Barcelona, se solidarizó también con la pareja. "Mi más rotunda condena y repulsa a quienes pretender imponer sus ideas con violencia".

Inés Arrimadas señaló que le habían "roto la nariz a una mujer delante de sus hijos por quitar lazos amarillos en Barcelona" y señaló al presidente del Gobierno, "sr. Sánchez", escribió en Twitter, "aquí no hay normalidad. Defienda a millones de catalanes que estamos siendo atacados por el separatismo y deje de blanquear a los que rompen la convivencia en Cataluña".

"A la esposa de nuestro compañero le ha roto la nariz un separatista, entre insultos xenófobos, por tirar a la papelera lazos amarillos. Según testigos, la habría matado si no lo detienen", señaló Girauta. "Esta vez la policía no ha filtrado el nombre del detenido", escribió en referencia al suceso de Vic, cuando un hombre pasó con su coche por encima de varias cruces amarillas instaladas en la plaza del pueblo.

"Ada Colau debe personarse como acusación particular"
El secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, ha dicho en twitter: Nuestra condena más firme a la agresión sufrida esta mañana por una ciudadana que retiraba lazos amarillos Reiteramos nuestro llamamiento al 'seny' (sentido común) y a la prudencia. Necesitamos respeto y convivencia".

Xavier García Albiol, líder del PP catalán, advirtió también a Pedro Sánchez. "Si no actúa en Cataluña acabaremos mal. Ya ha ocurrido, acabo de hablar con el marido de una mujer a quien le acaban de romper el tabique nasal de un puñetazo por retirar un lazo amarillo en Barcelona". Casado fue en la misma línea, reprochándole a Sánchez que hiciera "algo ya".

Los populares también han condenado los hechos desde el Ayuntamiento de Barcelona. Alberto Fernández Díaz, presidente del grupo municipal del PP, aludió a Ada Colau, la alcaldesa de la ciudad, para que "el Ayuntamiento sea acusación particular e inicie acciones legales contra el agresor. ¿La concejalía de derechos civiles sólo defiende a okupas y antisistema?", se preguntaba en Twitter.

El presidente de Societat Civil Catalana, José Rosiñol, mostró su "solidaridad y preocupación por la persona agredida en Barcelona" culpando al Govern, "responsable del clima de tensión social en Cataluña. Exigimos una rectificación o la dimisión. Hacemos un llamamiento a la convivencia y a la paz social".
 


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