AGLI Recortes de Prensa   Lunes 10  Septiembre 2018

Los primeros 100 días de Sánchez: caos económico, migratorio y catalán
Roberto Centeno El Confidencial 10 Septiembre 2018

Si hubiera que definir en solo una frase los primeros 100 días de gobierno de Pedro Sánchez, esta sería sin duda caos, sectarismo e ignorancia a todos los niveles. En lo económico, el desconocimiento de la realidad y de los mecanismos más elementales de fiscalidad, crecimiento y empleo resulta asombroso. “España cerrará el año con un crecimiento del PIB del 2,7%”, cuando en el segundo trimestre crecimos al 0,6% trimestral o 2,4% en tasa anual, y en julio y agosto al 1,8%. “Hay que incrementar el gasto” en el país que más desastrosamente gestiona lo público de toda Europa, que despilfarra anualmente el 9% del PIB sin control alguno. Una “política económica responsable no puede recortar gasto y bajar impuestos”, ¡alucinante! Vamos a un desastre a la griega en forma acelerada.

El Gobierno ha empezado enchufando a millares de amigos sin conocimiento alguno para los cargos y con sueldos de escándalo —con nóminas de hasta 546.000 euros (Jordi Sevilla), coches oficiales, visas oro, etc.—, y muchos miles más sumando los enchufados que traen consigo; ha iniciado programas de despilfarro público inexistentes en el resto del mundo, como la sanidad universal y el turismo sanitario, financiando todo ello con un incremento brutal de deuda —en junio un 46% más que en mayo—, comprada casi toda por un BCE que dejará de hacerlo en 16 semanas, sin que nadie piense ni sepa cómo van a financiar más de 200.000 millones en vencimientos y deuda en 2019.

El Gobierno ha sido incapaz de coger las riendas de una economía que acumula la mayor deuda pública de su historia, solo plantea en forma totalmente caótica el mayor hachazo fiscal de la historia (cinco veces el de Rajoy), cuyas primeras consecuencias están a la vista: destrucción récord de empleo y afiliación a la Seguridad Social en agosto, la mayor desde hace 10 años y que, al igual que entonces, no es coyuntural sino el comienzo de una nueva crisis, y desplome de la bolsa en un 6,5% desde junio, y seguirá cayendo. Los inversores han sacando ya más de 60.000 millones, y no debido a las crisis externas que afectan a muy pocos, sino al temor suscitado por un Gobierno caótico, donde la descoordinación es total y el sectarismo, absoluto. Algo que, a pesar de las purgas estalinistas de los comunistas bolivarianos en TVE, RNE y EFE, no podrán ocultar mucho tiempo.

Un ejemplo disparatado de descoordinación, y de cómo cada ministra/o improvisa sin pensar en las consecuencias, ha sido el megadisparate de la ministra de Defensa, a quien no se le ocurre más que cancelar un contrato de venta de 400 bombas de 2.000 libras guiadas por láser a Arabia Saudí, ¡“porque matan a gente”! Lógicamente, los saudíes montaron en cólera ante tal dislate y amenazaron con cancelar un contrato gigante de cinco corbetas y un puerto para las mismas al sur de Jedda en el Mar Rojo, aparte el daño adicional que puede acarrear en las empresas constructoras y tecnológicas que trabajan en este país. Los trabajadores de Navantia se echaron a la calle, único lenguaje que entienden, y han tenido que rectificar, pero la pérdida de confianza en España ha sido muy seria y dos altos cargos de Defensa saudíes han cancelado la visita prevista para esta semana. Y los disparates son similares en todos los demás ministerios.

El último informe de coyuntura del Ministerio de Economía cuantifica la grave desaceleración de la economía (caída de ventas minoristas, desplome del turismo, caída de expectativas y de indicadores adelantados). El déficit comercial se ha disparado, 14.585 millones en el primer semestre, un 31,5% más que el año anterior; el precio del petróleo esta en 77,6 dólares, un 43% más que la media del año anterior, y la tasa de inflación se acelera. Pero esto no es todo, el más importante indicador adelantado, el PMI del sector servicios, que representan los dos tercios del PIB, se ha desacelerado al nivel mas bajo en casi dos años, los nuevos pedidos siguen cayendo por quinto mes consecutivo y el sentimiento empresarial se ha desplomado a su mínimo de hace cinco años. Y el crecimiento en julio-agosto ha caído al 0,3%, ¡el 1,8% en tasa anual!

El crecimiento medio en 2018 estará en torno al 2,1%, pero a fin de año, que es lo relevante, estará en el 1,5%. En cuanto al déficit, dada la orgía de gasto iniciada por Sánchez y su nuevo ministro de Economía, Iglesias, superará el 3%. El problema es que estos irresponsables, cuya ignorancia supera su sectarismo, opinan que el déficit no solo no es ningún problema y que lo que hay que hacer es tener más déficit, porque socialistas y podemitas comparten la increíble patraña de que “un país no puede quebrar”, cuando solo desde 1975 han quebrado 20 países, y nueve desde el año 2000, dejando una secuela de hambre, miseria y dolor humano casi inimaginable. Solo en Grecia, las pensiones se han reducido en un 40% (frente a las subidas prometidas por Txipras), los salarios públicos en un 38% y más de un 40% de los griegos vive por debajo del umbral de la pobreza.

Demagogia, incompetencia y sectarismo ciego como no se conocían desde que Zapatero nombró a un equipo ministerial que asombraría a Europa porque el que más parecía sacado de una escombrera. Cada ministro/a va completamente a su aire, sin nadie que coordine nada, en función de sus caprichos y de su filosofía 'progre', ya que casi nadie tiene el menor conocimiento sobre las responsabilidades a su cargo. Pero lo malo de verdad empezará en 2019. Con la mayor deuda pública de su historia, casi 1,7 billones de euros (1,64 billones a marzo, segun el BdE) o el 143% del PIB, con un crecimiento que no superará el 1% y teniendo que emitir deuda por más del 20% del PIB sin el BCE para comprar, vamos a la senda griega de la suspensión de pagos. Veremos qué dice la Comisión en noviembre, aunque no será porque no se lo hayamos avisado.

Luego tenemos los dos otros grandes desastres: inmigración y Cataluña. Es un hecho que Sánchez ni cree en España, la unidad nacional más antigua de Europa, ni tiene proyecto alguno de nación. Es también un hecho que ha puesto en marcha junto con Podemos una política radicalmente anticatólica, felicita por el Ramadán a los musulmanes, a quienes alaba continuamente, pero jamás a los católicos que son, al menos culturalmente, la inmensa mayoría de la población española, lo que es un insulto que ningún presidente, y menos si no ha sido democráticamente elegido, jamás infligiría a su pueblo. Y en la educación se denigran los valores cristianos mientras se ensalza el islam.

Su deseo de destruir la gran cruz del Valle de los Caídos, el más grandioso monumento construido en Europa en todo el siglo XX, se inscribe dentro de esta política de descristianización. Desde su llegada al poder, ha convertido España en líder europeo en descontrol de fronteras. La entrada de inmigrantes musulmanes por el Mediterráneo se ha doblado, mientras que en Italia ha disminuido en un 80%, y además ha pactado con Merkel el hacerse cargo de todos los inmigrantes musulmanes de Alemania que hayan entrado por España.

Finalmente, el tema catalán ha empeorado exponencialmente. En el momento cero, Sánchez pasó del 155 a afirmar que “Cataluña es una nación”, algo que no ha sido jamás en toda su historia. Y a partir de ahí las cesiones y la humillaciones se han multiplicado como nunca antes. En ningún país democrático existe el derecho a decidir, excepto Escocia y Quebec, porque así se pactó expresamente en la Constitución. Pero lo que ya es absolutamente demencial es que un jefe de Gobierno no solo permita vulnerar impunemente la legalidad y la Constitución, que ya lo hizo Rajoy, sino además se ponga del lado de los que incumplen, y, lo que es infinitamente peor, en contra de los jueces que la defienden. Según Ron Aledo, oficial de la U.S. Army ex consultor de la CIA, “esto no ha sucedido jamás en democracia, donde sería un caso de alta traición”.

Con la ley y la fuerza de su lado, es inconcebible que el Gobierno y el Rey no planten cara a una organización criminal de racistas supremacistas, y le cedan el monopolio del adoctrinamiento, la intimidación y la violencia. Para la inteligencia norteamericana, según Aledo, el tema es sencillísimo de resolver, “abolir la autonomía de Cataluña, como hizo Tony Blair con el Ulster, y no pasaría nada excepto algaradas callejeras que las controlaría con facilidad 'la riot pólice' [antidisturbios], y que no serían mucho mayores que las actuales”. ¿Y qué dice Josep Borrell, que estaba al frente de la defensa de la unidad de España, ante esta rendición ante una mafia fascista que no tiene media bofetada?, ni pío, solo permitirles reabrir las embajadas que clamaba por cerrar.

Diez años de Lehman y la casa por barrer
Primo González Republica 10 Septiembre 2018

Hay estos días muchas reflexiones circulando sobre las enseñanzas de la crisis de Lehman Brothers, de la que este mes de septiembre se cumplen diez años, una crisis que desencadenó una avalancha de efectos avasalladores sobre amplios terrenos de la vida colectiva, desde la tormentosa crisis del sistema bancario (unas 150 entidades han desaparecido del mapa en estos años, según el FMI, entre ellas la mitad de las que operaban en España) hasta el aumento de la desconfianza en los agentes económicos pasando por la puesta en marcha de nuevas fórmulas de actuación de los bancos centrales de todo el mundo y hasta la aparición de nuevos movimientos políticos, naturalmente con fórmulas radicales para tratar de resolver los destrozos. El entorno económico y hasta político se ha enrarecido hasta extremos impensables.

Lo malo es que a estas alturas, cuando algunas cifras permitirían suponer que todo ha pasado ya y que estamos ya con el contador a cero, unos con más firmeza que otros, la realidad puede ser vista con mayor severidad. Hay base incluso para afirmar que en algunos aspectos estamos mucho peor que en el año 2008, lo que no quiere decir necesariamente que otra crisis como la de entonces es segura y hasta inminente. Nada más lejos. Pero tampoco nada más temerario que ignorar las secuelas que estos años han dejado en las economías y en las vidas de los ciudadanos.

Una primera aproximación a lo que ahora se puede decir que está peor tiene que ver necesariamente con el volumen de deuda. La crisis parece estar superada en el sentido de que los niveles de actividad económica han vuelto a cotas propias de hace una década. Pero ello ha sido posible gracias al uso e incluso al abuso de algunos mecanismos que se consideraban sacrosantos en el capitalismo tradicional.

La actuación de los bancos centrales da paso a la valoración de algunos comportamientos heréticos. Los bancos centrales han lanzado auténticas oleadas de dinero para activar la vida económica, han bajado los tipos de interés hasta límites insospechados, incluso los han colocado por debajo de cero (en donde, por cierto, permanecen tras cinco años de las primeras aproximaciones en ese sentido), han financiado a los Estados (lo que bastantes economistas ortodoxos o simplemente convencionales consideran cuando menos impropio) y han acumulado activos en proporciones dantescas, cuya vuelta atrás ni siquiera ha comenzado. ¿Se puede decir, en estas condiciones, que la crisis puede darse por superada?

Cuando menos, la devolución de ese dinero debería empezar ya mismo. La Reserva Federal americana ya ha iniciado el camino. El Banco Dentral Europeo (BCE) ha reducido su programa de compras mensuales de activos (públicos y privados) hasta los 15.000 millones de euros y en enero del año 2019 dejará de comprar. Pero ahora mismo tienen cerca de 2 billones de euros de activos en su balance (algo más de 250.000 millones, de procedencia española, en su mayoría Deuda Pública) y nadie sabe cómo lo van a devolver a los circuitos económicos.

Una devolución que plantea serios interrogantes, el primero de los cuales es el del precio, ya que los tipos de interés empezarán a subir y los Estados tendrán que devolver esa deuda a costes sensiblemente superiores a los que han estado contemplando hasta ahora. ¿Cómo influirá esta devolución en los países? En España, por ejemplo, la crisis de Lehman nos pilló con una Deuda Pública que representaba el 34% del PIB y que nos costaba una media del 4% de interés. Ahora, la Deuda Pública supera ligeramente el 100% del PIB, tiene un coste mucho menor pero está a punto (si es que no lo ha hecho ya, a juzgar por las peticiones de rentabilidad que los inversores están planteando desde hace unas semanas) de iniciar una escalada alcista.

Si ya nos resulta casi imposible pagar la Deuda Pública a los irrisorios tipos actuales, ¿qué pasará cuando empiecen a desaparecer los tipos negativos y cuando el coste medio suba uno o dos o tres puntos?

La crisis que tan pronto olvidamos
EDITORIAL El Mundo 10 Septiembre 2018

Se cumplen 10 años de la caída de Lehman Brothers que desató la mayor crisis económica mundial desde la Gran Depresión, un episodio del que hoy seguimos padeciendo notables secuelas como abordamos en las páginas de Actualidad Económica. Aquel desastre con devastador efecto dominó dejó muchas lecciones que, sin embargo, la clase política actual parece preferir ignorar. En concreto, en España, aunque nos encontramos en una coyuntura bien distinta a la de 2008, hay preocupantes síntomas de desaceleración económica y de desajustes en el sistema productivo que obligan a reaccionar a los poderes públicos. Pero ni el Gobierno -tan débil por su minoría- ni la amalgama de partidos que sostienen a Sánchez en La Moncloa están dispuestos a que la realidad les estropee sus planes cortoplacistas y no se espera que adopten ninguna de las medidas que los expertos -incluidos organismos internacionales como el FMI- vienen reclamando desde hace meses para evitar que nuestro país volviera a sufrir una embestida como la de la crisis. Qué pronto se ha olvidado el doble error de Zapatero de no ver a tiempo primero la que se venía encima y de actuar después como si se tratara de una simple tormenta en vez del mayor vendaval en décadas.

De la crisis de hace 10 años, Estados Unidos logró salir con bastante rapidez gracias a su ágil arquitectura institucional y económica. Las cosas han sido mucho más lentas en la Unión Europea, donde sólo en fechas recientes un país como Grecia ha podido poner fin al rescate. En Bruselas se han adoptado muchas medidas que han derivado en una monumental reestructuración bancaria -la desaparición de las cajas en nuestro país, tan mal gestionadas por irresponsables políticos, es una de las consecuencias más visibles- y en acuerdos intergubernamentales para reforzar el euro. Pero se está muy lejos de avanzar en la necesaria integración financiera y la ola populista y eurófoba que sacude al continente ha impedido de momento que se refuercen los mecanismos que nos permitirían afrontar en mejores condiciones una nueva recesión mundial si ésta se produjera.

En España, como decíamos, los síntomas de desaceleración deben ponernos en alerta. Con la fuerte subida del precio del crudo y de otras materias primas estratégicas, y a punto de que concluya la política de compra de deuda pública del BCE, que ha sido nuestra gran bombona de oxígeno, resulta imprescindible una estrategia económica del Gobierno seria, que incentive la competitividad empresarial, la creación de empleo y el control de la inflación. Los pésimos datos de paro de agosto -la mayor subida desde 2011- son una señal de alarma. Como lo es, por poner otro ejemplo, el alza de precios de la vivienda en varias comunidades. No estamos aún ante una burbuja del ladrillo, pero parece que también se nos ha olvidado la lección que la crisis nos dejó en este terreno.

La luna menguante
Es un error desdeñar la habilidad funámbula de Sánchez. Pero el efecto de luna de miel se está disipando en la calle
Ignacio Camacho ABC 10 Septiembre 2018

«Es un error menospreciar a Sánchez». Palabras de consultor político, pronunciadas ante un cuadro comparativo de encuestas repleto de anotaciones al margen. «Es evidente que en cien días se está disipando el efecto de luna de miel y que los continuos bandazos le pasan factura en la calle, pero no olvides que es un superviviente sufrido y tenaz, un tipo acostumbrado a reinventarse. Como gobernante a muchos nos puede parecer un desastre, de hecho la mayoría lo suspende en cuestiones esenciales. Sin embargo, ahí lo ves: en el peor de los casos saca un empate. Se desgasta rápido, sí, pero tiene margen. ¿Que cómo es posible? Pues porque, a diferencia de lo que hizo Rajoy, que nada más llegar castigó a sus sectores de apoyo principales, él está trabajando sólo para sus votantes. Ésa es la clave. Vive del impulso de haber desalojado al PP, y para los suyos de momento eso es bastante. El poder le da una prima, una capacidad de iniciativa de la que carecen sus rivales y la facultad de repartir cargos, favores a discreción y recursos clientelares. Fíjate: sin la moción se habría convertido en un político cadáver, arrinconado fuera del Parlamento y con una influencia inapreciable. Ahora está cómodo, diría que disfrutando, como el que encuentra un tesoro después de pasar muchas penalidades. Y sabe que, ocurra lo que ocurra, la partida electoral se va a jugar al ritmo que él marque».

«No te daré un pronóstico: el panorama no está todavía decantado y dependerá mucho de que las elecciones sean a corto o a medio plazo. Lo único claro, salvo movimientos sísmicos en el electorado, es que el próximo Gobierno será de coalición y lo va a decidir Ciudadanos. Y a mí me parece que de ninguna manera se puede considerar el acuerdo entre Cs y el PP como algo automático. Rivera ha perdido en la práctica la oportunidad de ganar pero se va a hacer valer mucho para firmar un pacto. Y ante una subasta de condiciones duras veo a Sánchez más audaz -o con menos miramientos, dilo como quieras- que Casado. El presidente es, ante todo, un funámbulo pragmático; hoy anda a partir un piñón con Podemos y los nacionalistas pero, llegado el caso, para salvar el poder es capaz de hacerse mañana una enmienda a la totalidad a sí mismo sin ningún reparo».

«Cataluña va a seguir siendo el factor decisivo, y durante bastante tiempo. Más que la economía, que la inmigración o que Franco, desde luego. A Sánchez no le conviene que vuelva el jaleo; hará lo posible por mantener el statu quo pero no es fácil que Torra le siga el juego. Ése es su punto más débil: el riesgo de que el separatismo se eche al monte después del juicio en el Supremo. Si eso ocurre, la situación daría un vuelco. Si no, recuerda que se han equivocado todos los que lo han dado alguna vez por muerto. Y todos por la misma razón: minusvalorar la importancia que en una sociedad líquida tiene el postureo…».

Sánchez 2030
Reconozcamos que vocación y moral no le faltan
Luis Ventoso ABC 10 Septiembre 2018

Parece ser que no. En contra de lo que solemos pensar, los españoles no dedican su ocio doméstico a leer a Hegel y a Wittgenstein. Lo que hacen es ver la televisión. Exactamente una sobredosis de 233 minutos al día, según las mediciones de este verano. Como media nos pasamos casi cuatro horas al día ante la tele, lo que convierte a ese electrodoméstico en la herramienta más formidable a la hora de conformar las opiniones políticas. Pero el panorama televisivo español es absolutamente anómalo respecto a países occidentales similares, porque aquí no existe ninguna televisión conservadora de gran peso, mientras que las principales cadenas de referencia apoyan el mal llamado «progresismo» (paradójicamente tratándose de compañías de capital conservador). Trump puede tener en contra a los liberales de la CNN, el «Post» y el NYT, pero sabe que para defenderse siempre contará con el potente altavoz de la cadena Fox. ¿Cuál es el canal de televisión de audiencia masiva donde Casado puede exponer sus puntos de vista con espacio y atención suficientes? A día de hoy no existe. Ese, y no otro, es el principal hándicap del PP para recuperar el poder (y algún día Soraya podría explicar cómo se llegó a esto, en lugar de dedicarse a desairar a quién la derrotó en justa lid, desprestigiándose así a sí misma).

Sánchez -que no es una lumbrera, pero sí posee talento maniobrero- entiende muy bien la importancia de los medios. Por eso su primer acto de gobierno, casi el único, ha sido tomar TVE por decreto para cerrar la única ventana ancha donde el PP podía asomarse a hablar de lo suyo. ¿Pero bastará el control televisivo para que se consagre? Él cree que sí. Ayer proclamó en un mitin que habrá PSOE hasta 2030, lo que indica que tiene en mente un gran plan de ingeniería social: aspira a mudar radicalmente la faz España. Para ello toca estigmatizar al conservadurismo, tacharlo de tara ideológica, a fin de llegar al mundo feliz: el progresismo perpetuo, el imperio del único pensamiento moralmente admisible.

Pero hay rémoras que no se superan ni con todas las televisiones soplando de popa. Sánchez no cabe bien, su nueva sonrisa Kennedy chirría por impostada y su egolatría empalaga. Para alcanzar La Moncloa, Sánchez se ha aliado con los más sañudos enemigos de España, y los españoles lo saben y les molesta. Sánchez gobierna sin haber permitido que las urnas lo refrenden, y los españoles lo saben y les molesta. Sánchez no está dando pie con bola en La Moncloa y su Gobierno es la feria de las rectificaciones, y los españoles lo saben y les molesta. Sánchez, como toda la socialdemocracia actual, carece de ideas para la economía, más allá de gastar más, y él e Iglesias empeorarían a Zapatero si llegase otra galerna. Sánchez, en resumen, no está cuajando, en contra de lo que pretende la incansable campaña de propaganda con guión de su asesor Redondo. La encuesta de hoy de ABC lo ratifica: su apoyo ha bajado desde que llegó al poder; el 69% de los españoles exigen elecciones y más de la mitad creen que está fracasando en economía, pensiones e inmigración.

¿Sánchez 2030? Por supuesto.
Y el Rápido de Bouzas campeón de Champions.

¡Son insaciables!
Si Sánchez logra sacar adelante los presupuestos pergeñados con Iglesias, el Gobierno dará una nueva vuelta de tuerca a la explotada clase media
Isabel San Sebastián ABC 10 Septiembre 2018

A la hora de meternos la mano en el bolsillo, nuestros gobernantes no conocen límites ni entienden el significado de la palabra «exceso». Son insaciables. Todos. La diferencia es que los de centro-derecha lo hacen con mala conciencia, sabedores de estar cometiendo una injusticia que traiciona sus propios principios, mientras que los de izquierda alardean de la «hazaña» otorgándole el calificativo de «política social». Como si todos los integrantes de la sociedad anhelaran ser expoliados de los frutos de su trabajo, en aras de una presunta redistribución de la riqueza que cada día castiga con mayor dureza el esfuerzo individual de los más emprendedores, o como si la política consistiera en privar a las personas del más mínimo derecho a elegir cómo gastar su dinero. Que, en el fondo, es lo que piensan los instigadores de esa práctica perversa consistente en subir indefinidamente los impuestos a fin de otorgar al Estado un poder decisorio absoluto sobre qué hacer con las rentas que nosotros generamos.

Creíamos que el sablazo a los españoles perpetrado por Cristóbal Montoro resultaría insuperable, pero nos equivocábamos. Si Pedro Sánchez logra sacar adelante los presupuestos pergeñados con Pablo Iglesias, el Gobierno dará una nueva vuelta de tuerca a la carga que soporta la explotada clase media. En esta ocasión no solo se cebarán con los «ricos» cuyo sueldo alcance los 140.000 euros anuales, que se verán obligados a trabajar desde enero hasta junio (o agosto, si sumamos tributación directa e indirecta) para satisfacer la voracidad recaudatoria de estos políticos que ignoran lo que supone ganarse honradamente la vida sin chupar la sangre del contribuyente, sino que harán presa en los autónomos. Ese es el colectivo a exprimir, con el ensañamiento añadido de mentir al prometer una rebaja fiscal que para el ochenta por ciento de los afectados se traducirá en lo contrario.

El autónomo es ese ser extraño, a medio camino entre el asalariado y el empresario, que sufre los inconvenientes inherentes a esas dos condiciones sin disfrutar de las ventajas que cada una de ellas conlleva. Depende de sí mismo y de su capacidad de generar ingresos, aunque no goza de la protección que brinda una gran estructura a las espaldas. Si enferma, no hace caja ni accede a subsidio alguno durante la primera semana de baja; de ahí su afamada «salud de hierro». Nadie le paga las vacaciones, que constituyen un lujo muy rara vez a su alcance. Tributa por lo que gana, como cualquier hijo de vecino, y abona religiosamente, cada trimestre, tanto IVA como IRPF. Hasta ahora, se le permitía magnánimamente escoger la cuantía de su futura pensión y la correspondiente cotización a la seguridad social, con un mínimo cercano a los trescientos euros mensuales. Una licencia intolerable para estos inquisidores fiscales, determinados a suprimir cualquier resquicio de libertad personal en aras de incrementar la cuantía de lo que recaudan. Si se consuma su plan, los autónomos soportarán una nueva exacción en forma de doble tributación, al cotizar proporcionalmente a lo que ganen sin por ello obtener derecho alguno. ¡Toma «política social»!

En el aire está, de momento, la supresión de la magra desgravación todavía consentida por la aportación económica a los planes de pensiones privados. Podemos la exige y buena parte del PSOE la aplaude. Les chirría que se escamotee un solo céntimo a las arcas públicas que controlan, aunque sea para destinarlo al ahorro. ¿A quién le interesa el ahorro, la previsión o el futuro? Lo que les importa a ellos son sus votos. Y el que venga detrás, que arree.

"Nada de pactos con terroristas ni separatistas"
EDITORIAL  Libertad Digital 10 Septiembre 2018

Miles de personas salieron este domingo a las calles de Barcelona a reivindicar la unidad de España y rechazar de plano las aspiraciones separatistas del nacionalismo catalán. Bajo el lema "Nada de pactos con terroristas ni separatistas", los manifestaron clamaron por la plena implantación del orden constitucional en una Cataluña tomada desde hace decenios por los nacionalistas con el ominoso consentimiento de PP y PSOE, cuyos injustificados complejos frente a los liberticidas han sumido al Principado y al resto de España en su peor crisis institucional desde la instauración de la democracia.

Cargadísimos de razón y cívica indignación contenida, los manifestantes exigieron a Pedro Sánchez el fin de sus espurios acuerdos con separatistas y terroristas, así como la convocatoria inmediata de elecciones generales.

La ejemplar manifestación, realizada muy oportunamente en vísperas de la fiesta regional de Cataluña, ha servido igualmente para dejar en evidencia el falsísimo aserto de que en el Principado el sentimiento antiespañol es unánime, como lo sería el clamor por la secesión. Muy por el contrario, en Cataluña los separatistas no son, de ninguna de las maneras, más ni muchísimo menos mejores que los que no tienen el menor problema en proclamarse catalanes y españoles. De hecho, son los separatistas los peores catalanes, pues son ellos los que no dejan de intoxicar y mentir para hacer avanzar su agenda liberticida y quienes quieren convertir en extranjeros o en una suerte de dhimmíes (no-ciudadanos, súbditos en todo caso tolerados) a aquellos de sus paisanos que no comulgan con sus ideas.

Lo que demuestran concentraciones cívicas como ésta, con su impecable "Nada de pactos con terroristas ni separatistas", es que Cataluña no merece estar en manos de la banda golpista que la desgobierna y parasita, con la incedente complicidad de la abrumadora mayoría de los hipersubvencionados medios de comunicación catalanes y la deplorable izquierda compañera del resto de España. Cataluña no es del indeseable clan de los Pujol, Mas, Puigdemont, Torra y compañía, mucho menos lo es la Nación en su conjunto. Debería quedarles meridianamente claro no sólo a los golpistas y a sus tontos útiles, también a los partidos dizque constitucionalistas, que ya están tardando en actuar en consecuencia.

"No estáis solos", dijo el Rey en la mejor frase de su memorable discurso de octubre del año pasado. No debemos estarlo, han vuelto a clamar los catalanes constitucionalistas en Barcelona. La suya no es una petición sino una exigencia a las autoridades, que están obligadas a cumplir con su deber fundamental de cumplir y hacer cumplir la Constitución en todo el territorio nacional.

La Policía del Pensamiento y el Valle de los Caídos
Pedro de Tena  Libertad Digital 10 Septiembre 2018

Se cree que ha sido el Gobierno de Pedro Sánchez el que ha impulsado la Comisión de la Verdad, pero la idea mana de ese grupo de presión ideológica y política que encabeza el exjuez Baltasar Garzón y que apoyan habituales activistas de la izquierda nacional. El exjuez ya instruyó un sumario anómalo sólo sobre el franquismo desde 1936, como si no hubiera habido dos frentes en la Guerra Civil ni Transición. Imputado, el Tribunal Supremo consideró que sólo perpetró un error, absolviéndolo del delito de prevaricación, pero ya había sido condenado e inhabilitado a consecuencia de sus actuaciones ilegales en el caso Gürtel.

Esto es, resultaba probado que Garzón había utilizado su posición judicial para servir a sus propios intereses, fuesen políticos o no. Cómo de aquel imberbe que consideraba el summum summorum de su vida el tocar la silla gestatoria de Pablo VI ha surgido este Savonarola laico de Torres (Jaén) es un enigma biográfico. Pero no lo es tanto su vocación de policía del pensamiento, extraordinaria figuración del totalitarismo que incluyó Orwell como pieza esencial del poder de su Gran Hermano. Es más, este sujeto, que dice creer, con lo que ha juzgado, que el tribunal del hombre es su conciencia (Kant) sólo considera víctimas a las del franquismo, no a todas las causadas por los dos bandos enfrentados en la Guerra Civil.

Precisamente esta posición es la que quiere imponer la Policía del Pensamiento de una izquierda que, perdida la Guerra Civil y perdida la credibilidad que genera el respeto sagrado por los hechos, se manifiesta en grupo de presión, al parecer poderoso, para seguir con su oposición a la reconciliación que se quiso en 1978. Según ellos, la Segunda República, surgida de unas elecciones municipales (¿?), era un paraíso de legalidad y paz social y civil. Las derechas y el fascismo de Falange conspiraban contra ella (el golpe de Estado de 1934, social-separatista, no lo fue), generaban violencia callejera y terminaron propiciando el golpe definitivo de julio de 1936. Durante la guerra y después de ella, causaron miles de víctimas que siguen a la espera de justicia. Pero ¿y los hechos? Pues si no coinciden con la memoria histórica obligatoria, peor para ellos.

No parecen darse cuenta de que poco a poco los hechos emergen del silencio. Las memorias robadas de Alcalá Zamora, las investigaciones sobre los procesos electorales de 1936, sobre las checas y otros muchos contenedores de hechos van minando la visión maniquea y sectaria que se sigue queriendo imponer, ahora bajo el metafísico nombre de la Comisión de la Verdad.

Cuando yo era joven, ya se había propagado la leyenda negra del Valle de los Caídos: un lugar siniestro donde decenas de miles de presos republicanos fueron esclavos del franquismo, que se sirvió de ellos para erigir un monumento a sí mismo y a su dictadura. Como nadie comprobaba nada, entre la escasa juventud de izquierdas la propaganda se dio por buena. De ahí a la exhumación del dictador e incluso a la demolición del complejo sólo había un paso.

Pero en el curso 2011/12 se publicó una tesis doctoral en la Universidad San Pablo CEU.La firmaba Alberto Bárcena Pérez y la dirigía María Saavedra. Llevaba por título La redención de penas en el Valle de los Caídos, de la que ahora, inexplicablemente años después, ha surgido un libro titulado Los presos del Valle de los Caídos.

En este libro se desmonta por completo el contenido de la propaganda de la izquierda sobre el Valle. Ni los penados, nunca más de 800 y no miles, fueron tratados como esclavos; ni fueron obligados a trabajar allí, porque había que solicitarlo; ni hubo penado alguno tras 1950, ni el salario de los penados era inferior al de los trabajadores libres ni murieron centenares en accidentes de trabajo (el primer accidente mortal fue en 1948), porque no se superaron los 20 en todo el tiempo de construcción del complejo, y así sucesivamente.

Ya lo hemos dicho. La Memoria Histórica de parte y la Comisión de su Verdad (su verdad, no, la verdad. La suya, guárdesela) terminarán cayendo sobre sus promotores y consiguiendo lo contrario de lo que se proponen. Al tiempo. Para una ciudadanía crítica y moral, que la hay en España, no cabe un Ministerio de la Verdad como el de Orwell, donde se falsificaba continuamente el pasado anulando o deformando los hechos que no convenían a la Policía del Pensamiento.


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El insoportable "entusiasmo" de Sánchez para celebrar un funeral de cien días
ESdiario 10 Septiembre 2018

El presidente sin votos fuerza una nueva campaña de autobombo para tapar la ilegitimidad de su Gobierno, el fracaso estrepitoso de su gestión y su boicot a las urnas.

Pedro Sánchez inició este fin de semana en Oviedo una especie de gira que le llevará por varios puntos de España para conmemorar sus primeros cien días en La Moncloa. Es, como todo en su mandato empezando por su manera de comenzarlo, una pieza más de la campaña electoral que se está costeando desde la presidencia, un lugar mucho más cómodo y con más recursos que el de diputado de la oposición con el peor resultado histórico del PSOE.

Recordar los antecedentes de Sánchez, derivados de la decisión libre y democrática de los ciudadanos y enmendados luego con un pacto infumable con los partidos independentistas, es fundamental para entender la naturaleza de su Gobierno, la ausencia de legitimidad de quien lo encabeza y las decisiones que adopta, sustentadas en el doble deseo de hacer olvidar su origen y de mejorar sus resultados cuando haya que pasar de nuevo por las urnas.

Sánchez vuelve a plagiar a otro presidente para presumir de sus primeros cien días en Moncloa

De igual forma que a Sánchez no le importó ganar el poder aliándose con los mismos partidos a los que él mismo contribuyó a aislar por su liderazgo en el mayor golpe a la Constitución desde el 23-F; no tiene reparos ahora en servirse de los recursos públicos y las atribuciones presidenciales para simular unos éxitos que nadie ve y convertirlos en una parte fundamental de su propaganda preelectoral.

Padecer a un presidente que desprecia el voto ciudadano, se niega a consultarlo, se ampara en el independentismo y utiliza el poder Ejecutivo en beneficio propio, a costa siempre de los intereses del país que preside; no tiene precedentes en ninguna democracia occidental, pero los sienta para el futuro: la indiferencia hacia las urnas, el pacto contra natura, el asalto a RTVE, el intento de boicot al Senado, el recurso cotidiano al decretazo y la colonización del Estado con files y amigos sortean todas las líneas rojas y hacen más difícil que, en el futuro, otros Gobiernos con más respaldo popular no incurran en el mismo juego.

Sánchez es presidente pese a los ciudadanos y por el independentismo. Todo lo demás es propaganda pagada desde La Moncloa

Sánchez no tiene nada que celebrar, ni por razones de elemental concepción democrática ni por el resultado de su gestión: Cataluña representa un conflicto aún peor que en el pasado reciente por la disgregación del bloque constitucionalista y la incipiente sumisión de Moncloa a la Generalitat; la economía ofrece claros síntomas de agotamiento y casi recesión; el resentimiento y el ajuste de cuentas revanchista se ha asentado en el eje de la vida política española y el nepotismo campa a sus anchas como nunca.

A las urnas
La efemérides sólo alegra, en fin, al beneficiario de la cadena de despropósitos, insensateces y desdoros que ha hecho que el candidato menos votado de la historia de un gran partido, tras paralizar España durante un año y obligarla a repetir Elecciones, sea el presidente más consagrado a un autobombo ridículo que ni él mismo se cree: si tan convencido está de que tiene el plácet de los españoles, ¿por qué no les pregunta en las urnas?

'Snchz', de tonto, nada
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS  Libertad Digital 10 Septiembre 2018

Al cumplirse los 100 días de la llegada al poder, a hombros de los golpistas catalanes y los terroristas y separatistas vascos, de Sánchez Castejón, hay cierto consenso en los que no disfrutan del pesebre mediático social-comunista, según el cual, Falconetti es tonto. No de aurora boreal, al estilo Zetapé, sino abisal, de una estupidez profunda, deudo de un desvarío intelectual que le lleva a decir tres cosas radicalmente distintas sobre un mismo asunto según hable por la mañana, por la tarde o por la noche. Al hilo de esa idea, que ayer consagraban las hemerotecas de centro derecha, lo más inteligente que habría hecho el Gobierno estos 100 días fue evitar que Snchz diera una sola rueda de prensa el primer mes. Luego, llegó la riada.

Que la inteligencia vale menos que la astucia en materia política lo prueba el antecedente directo de Falconetti, que es Zetapé. Nunca había padecido España en democracia, y tampoco en dictadura, tan redomado necio como el contador de nubes. Pero cuando el tonto resulta ser un listo que actúa -y cobra- como embajador del narcoasesino Maduro, de tonto, nada. Malvado, siniestro, criminal, criminoso, lo que se quiera. Tonto, no. El tonto tiene una cierta ingenuidad que le perjudica. Si perjudica a otros y se beneficia él, estamos ante una inteligencia limitada por el mal; alguien consciente de sus límites que se hace el tonto para disimular sus intereses.

¿Qué ha hecho Falconetti en 100 días? Gobernar como lo haría un comunista a lo Chávez o Iglesias en su primer trimestre en el poder: por decreto ley y sustituyendo la política por la agitación propagandística. Sus apoyos son los separatistas catalanes y vascos y los comunistas podemitas, así que acepta cualquier cosa que hagan y disculpa todo lo que digan. Ayer, mientras los medios silenciaban miserablemente la notable manifestación de Barcelona, el Gobierno autorizaba una Diada impunemente golpista, de cuyos posibles problemas culpa, básicamente, a Ciudadanos. En rigor, a los ciudadanos que se niegan a tragar el veneno amarillo como medicina. Eso no lo hace un tonto. Eso lo hace un peligro público, un cómplice del golpe separatista, un compinche de Torra, Boye y Garzón, un caradura capaz de anunciar que su programa necesita para cumplirse llegar a 2030.

Un respeto para el tonto, que no gobierna.

Empate PP-PSOE entre el clamor por votar
Editorial ABC 10 Septiembre 2018

El suspenso general a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez se refleja en la situación de empate que mantienen PSOE y PP, a los que la encuesta de GAD3 para ABC concede 106 escaños, con una leve ventaja todavía de un punto porcentual a favor de los socialistas. Pablo Casado va cumpliendo objetivos en la campaña de consolidación de su liderazgo, pero le queda por delante ponerse a prueba en un período electoral que comenzará, probablemente, con una convocatoria anticipada de elecciones en Andalucía. Por ahora, sin inminencia electoral en los encuestados, el PP vuelve a situarse en posición ganadora, aunque parece evidente que cualquier opción de gobierno deberá basarse en un acuerdo con Ciudadanos, que se afianza en un sólido 20 por ciento y aportaría a la mayoría parlamentaria 68 escaños, más del doble de los que obtuvo en 2016. La caída de Podemos hasta los 49 escaños reduce las posibilidades de un gobierno de izquierdas, que debería contar nuevamente con todos los votos de ese magma anticonstitucional formado por proetarras y progolpistas catalanes. La otra gran novedad es que el partido de derechas VOX entraría en el Congreso con un diputado por Madrid, lo que podría suponer para el PP uno o dos escaños menos. Para la izquierda será motivo de escándalo, pero lo escandaloso es que Sánchez sea presidente con votos de proetarras y golpistas que quieren destruir la Constitución y la unidad nacional.

Vistos los resultados, puede decirse que el bipartidismo se mantiene pero en situación de dependencia de aquellas formaciones con las que ideológica y sociológicamente deberían sentirse más próximos PP y PSOE. Y la mejor forma de comprobar el estado real de estas fuerzas es celebrar las elecciones anticipadas a las que se comprometió Sánchez, que son reclamadas en el sondeo por el 69 por ciento de los encuestados. Es una mayoría abrumadora de ciudadanos la que pide a Sánchez que cumpla su palabra. Por ahora, Sánchez no parecer tener intención de escuchar a los españoles. Parece que prefiere que solo se oiga su monólogo «buenista» pero ineficaz, un auténtico suplicio para España, sobre todo si, como ayer declaró él mismo, pretende que el PSOE gobierne hasta 2030.

La idiocracia de siempre
Luis Herrero  Libertad Digital 10 Septiembre 2018

La maldición salada de mirar hacia atrás solo admite la excepción de aprender de los errores pasados para no volver a cometerlos en el futuro. La tradición de los primeros aniversarios nos obliga a recordar lo que pasó. Ya hemos doblado el recuerdo de las leyes de desconexión. En las próximas horas le tocará el turno a la Diada que prendió la mecha del referéndum. Y a continuación, todo lo demás: el 1-0, la declaración de independencia, la aplicación tardía del 155, la huida de los cobardes, el encarcelamiento de los otros líderes de la rebelión…

Recuerdo muy bien cuál era el razonamiento gubernamental en aquellas fechas. Se resume en una frase de tres letras. "No se atreverán". Puigdemont o Junqueras salían todos los días en público a anunciar lo que iban a hacer y el Gobierno respondía en privado que era un farol. Según esa doctrina empecinadamente negacionista no iba a pasar nada de lo que pasó. Pero pasó. Y estos días lo estamos recordando como un dejà vu de lo que nos aguarda a partir del martes. Hemos entrado en bucle. Lo que pasó hace un año está volviendo a pasar. En términos idénticos. Algunos papeles han cambiado de protagonista, pero la historia es exactamente la misma.

Que Rajoy no actuó a tiempo es un hecho objetivo que no admite discusión cuando se analiza con la perspectiva del tiempo transcurrido. Si lo hubiera hecho, las leyes de desconexión no se habrían aprobado y los independentistas no hubieran podido invocarlas para convocar el referéndum. Nos habríamos ahorrado el bochorno de ver abiertos los colegios electorales, que según el Gobierno no iban a abrir, pertrechados con urnas que según el Gobierno no existían. Sin referéndum, el fantasma del mandato popular del 1-O seguiría encadenado en su mazmorra y el drama del último año se habría escrito de otra manera. No sé si mejor o peor, pero distinta.

En tiempos de Rajoy se daba por hecho que ERC, que según las encuestas era la formación hegemónica en la orilla independentista, no malograría su gran oportunidad de llevar a Junqueras a la presidencia de la Generalitat exponiéndose a que le inhabilitaran. También se decía que el miedo a la cárcel embridaría los ánimos de Puigdemont y Forcadell. Y que en último término, si las circunstancias lo requerían, siempre quedaría la baza nuclear del 155. Ahora sabemos que ese argumentario era una memez soberana, la paja mental de un voluntarismo estúpido que puso al Estado de rodillas a cambio de nada.

Sánchez, que llegó al poder con ayuda de los mismos sediciosos que ahora promete mantener a raya, repite, corrige y aumenta el error de su antecesor. Por eso merece una admonición más severa. Si hay algo peor que un pardillo es un pardillo sabiondo. Él cree que su oferta de diálogo será fructífera. Y si no lo es, que la experiencia de la cárcel -no ya como amenaza teórica, sino como experiencia consumada- mantendrá a los rebeldes en el ámbito de las bravatas, donde la retórica es flamígera pero inofensiva. Y en el peor de los casos, si llega a ser menester -cosa harto improbable-, que el botón nuclear del 155 nos preservará de males mayores.

Mucho me temo que este curso estamos condenados a ver que Sánchez también se equivoca. En todo. Ni la oferta de diálogo le va a funcionar más que a Rajoy (salvo que esté dispuesto a entregar lo que le piden, claro), ni la experiencia penitenciaria arredrará los ímpetus sediciosos, ni la invocación del 155 conjurará el desafío. Seamos serios, ¿de qué sirvió su aplicación cuando Rajoy, Sánchez y Rivera la acordaron? Un año después, las cosas están como estaban: la Generalitat vuelve a tener el control del dinero, el diplocat ha reabierto sus embajadas, el Parlament sigue dominado por el absolutismo independentista y el discurso institucional persevera en su propósito de ejercer el derecho a la autodeterminación de Cataluña. Se podrá argumentar, como contrapartida, que hace un año los líderes de la rebelión no estaban en la cárcel o no eran prófugos de la justicia. Y es verdad. Como también lo es que ese hecho no se debe a la aplicación del 155. Los jueces hubieran actuado exactamente igual aunque no hubiera entrado en vigor. La observancia de la ley les obligaba a hacerlo.

La conclusión es que, un año después, en vísperas de que la historia se repita, las cosas siguen igual o peor de lo que estaban: el plan de la sedición, intacto. El Gobierno, inmóvil. Y la oposición, a tortas. No hemos aprendido la lección. La mirada al pasado no está sirviendo para prevenir el futuro. Deberíamos convertirnos en estatuas de sal. Nos hemos ganado el derecho a que las generaciones futuras nos llamen gilipollas.

Sánchez: el peligro del optimismo 'mágico'
Editorial EL RUGIDO DEL LEÓN ESP 10 Septiembre 2018

Pedro Sánchez no sólo hace gala de un optimismo iluso, sino que parece empeñado en eludir el otoño caliente catalán. Sólo así se explica que en su última comparecencia pública en Oviedo evitara cualquier mención a Cataluña.

Ese optimismo es más iluso si cabe cuando se contrasta con los demoledores datos de la encuesta de EL ESPAÑOL, que refleja cómo el independentismo crece en Cataluña. Es más, ERC pasaría de la tercera a la primera posición (de 32 a 36 escaños) si hoy se celebrasen elecciones al Parlament.

Independentismo mágico
Ni siquiera al bloque constitucional le queda el consuelo de una amarga victoria: Ciudadanos ya no sería la lista más votada. El sondeo de este periódico refleja la preeminencia y el incremento del bloque soberanista (un 51% de los catalanes apoya la independencia y un 53% cree que la logrará). Si bien se aprecia una ligera desaceleración del JxC por sus luchas intestinas, es evidente que la mayoría independentista va a condicionar la vida política en España.

Es cierto que el mundo nacionalista vive un momento de crispación interna. Una división entre el independentismo "mágico" que Rufián achaca a Puigdemont y Torra, y el independentismo pragmático en el que se inscribe ERC. En cualquier caso, la división entre los nacionalistas no es un consuelo para quienes defienden la Constitución y el respeto a las libertades en Cataluña.De hecho, las palabras de Javier Maroto pidiendo un nuevo 155 con la intervención de TV3 y del sistema educativo son de un considerable cinismo. No hay que olvidar que el 155 suave de Rajoy ha conducido a un reseteo manifiesto del procés cuyas consecuencias son hoy palpables.

Dontacredismo
Cuando se cumplen los tres meses de Pedro Sánchez al frente del Gobierno, que el presidente del Ejecutivo omita cualquier mención al otoño caliente catalán evidencia la manera en la que quiere ponerse de perfil cuando camina al borde del abismo.

Este dontacredismo en la crisis más grave del Estado es un problema atávico de los últimos gobiernos. Ese optimismo ciego de Pedro Sánchez respecto al asunto catalán le hace un flaco favor al país. Como si un problema se resolviera a base de no hablar de él.

Pedro Sácnhez: un obstáculo para la democracia.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Septiembre 2018

JOSÉ LUÍS ÁBALOS VE COMO UN OBSTÁCULO PARA EL DIÁLOGO EL QUE HAYA POLÍTICOS PRESOS Y APUESTA POR UN NUEVO ESTATUTO DE AUTONOMÍA SIN RECORTES.

A estos dirigentes del PSOE ya solo les falta pedir perdón por haber tenido que reaccionar ante el golpe de Estado y apoyar las medidas de intervención del artículo 155, bastante livianas por cierto, y no cuestionar el que la Fiscalía y la Justicia denunciase a los golpistas y los encausara para posteriormente ponerlos en prisión preventiva ante el más que evidente riesgo de reiteración delictiva y el de fuga. Un PSOE dispuesto a todo, incluso a perder la poca dignidad que le queda como partido impulsor de la Constitución de España, y permitir que triunfe el discurso de los que quieren desmembrar España proclamando la independencia de sus autonomías. Un PSOE que habla de un diálogo imposible con quien solo está dispuesto a admitir ejercer un derecho que no le asiste, como es el supuesto derecho de autodeterminación a fin de conseguir su único objetivo de independencia. Y en ese intento de ofrecer un diálogo infinito para apaciguar a los golpistas, llega a lamentarse de la existencia de políticos presos (para los golpistas se trata de presos políticos) al decir “que haya políticos presos no ayuda en un proyecto de normalización, de concordia”.

A ver Sr. Ábalos si usted se aclara de una vez con los conceptos y no malmete a la opinión pública con afirmaciones fuera de lugar y altamente perniciosas para el Estado de Derecho. Sí, eso que a usted parece molestarle como un obstáculo para conseguir no molestar a sus socios golpistas de Gobierno y ofrecerles lo que ni puede ni debe prometer, porque carece de los apoyos necesarios para llevarlo a cabo. Gracias a que los padres de la Constitución previeron el que hubiese gentes como usted dispuestos a vender a España por un plato de lentejas y necesiten de mayorías cualificadas de las que no disponen, ni deseo que nunca dispongan. Los políticos presos a los que se refiere lo son porque de manera pública y notoria cometieron delitos muy graves en los que destacan: el de desobediencia reiterada a sentencias judiciales, incitación a la rebelión ciudadana, violación de la Constitución de España y del Estatuto de Autonomía de Cataluña, convocatoria y realización de un referéndum inconstitucional y además sin garantías democráticas de control, y, por último, el delito de rebelión proclamando en el Parlamento de Cataluña de forma unilateral la independencia en forma de República.

No se trata de que esas personas hayan sido privadas de libertad por sus ideas y sus aspiraciones independentistas, lo cual debería ser objeto de otro debate de ¿cómo es posible que se permitan partidos políticos cuyo objetivo es destruir la Nación y algunos sin excluir la violencia para conseguirlo? Se trata de que pasaron de la mera hipótesis a llevarlo a la práctica violando cuantas leyes les estorbaban y usando el Parlamento autonómico como herramienta para legalizar sus tropelías. Y todo ello en un plan perfectamente planificado en lo que llamaban “la hoja de ruta del proceso”. Y sí, la pérdida de libertad al estar en prisión es algo indeseable para cualquiera pero absolutamente necesario como forma de sancionar delitos de extrema gravedad. Y el de rebelión lo es porque intenta usar a los ciudadanos como fuerza de choque en un enfrentamiento inevitable cuando el Estado de Derecho se viera obligado a reaccionar para devolver la legalidad y el imperio de la ley. Por eso, las penas de condena previstas están entre los 15 y los 25 años de prisión. No se trata pues de un mero inconveniente a la hora de establecer un diálogo político, sino de una situación indeseable pero lógica y normal provocada conscientemente por los que exigen ese diálogo con condiciones previas.

El obstáculo existe desde el momento en que los golpistas se atrevieron a dar el paso al frente y eran conscientes de las responsabilidades que deberían asumir por sus actos. José Luís Ábalos en su afán de calmar a sus interlocutores llega a afirmar que “Son elementos que se deberían superar”, cuando sabe perfectamente que la exigencia es que la Fiscalía renuncie a las acusaciones y se termine con la causa abierta y que el juicio no se celebre. Y en cualquier caso, ya han anunciado la desobediencia al no aceptar ninguna sentencia que no sea la de la libre absolución, llegando a amenazar con tomar acciones (con la apertura de las cárceles y la liberación de los presos). Un amenaza que ha vuelto a repetirse al conocerse la intención de la Fiscalía del Tribunal Supremo de mantener en el juicio la acusación por el delito de rebelión.

Por otro lado, Ábalos, como ya hiciera Pedro Sánchez, sigue insistiendo en ofrecer un referéndum pactado, no para consultar sobre la independencia, sino sobre un nuevo Estatuto que incorporaría algunos de los aspectos que fueron declarados inconstitucionales. Acepta el argumento de los golpistas cuando dice que “Ahora Cataluña adolece de un Estatut compartido y ratificado”. Es decir, que, tras los recortes hechos por el Tribunal Constitucional, algunos de entidad por el alcance de lo reflejado como el de reconocer la soberanía del pueblo de Cataluña, o la creación de una Hacienda pública y la asunción unilateral de competencias en fronteras y puertos, etc. , no se sometió a la aprobación ni del Parlamento autonómico ni en consulta a los catalanes y, en consecuencia, no lo consideran como suyo. Pero eso solo es una excusa oportunista ya que los golpistas no se cansan de decir que el modelo autonómico está hace tiempo superado y a lo que aspiran es a la independencia.

Así que el PSOE de Pedro Sánchez y de José Luís Ábalos, lo que intenta es vender una quimera, un pacto imposible porque lo que existe no es un debate de ideas, sino un diálogo de besugos ininteligible que solo busca justificar una pose en contraposición a la que criticaba de inmovilista por parte del PP, o de intransigente por parte de CIUDADANOS. Aquí está este PSOE conciliador y dialogante para vender humo porque no tiene otra cosa que vender salvo la escasa dignidad que le quedaba. Un PSOE al que le molesta y le incomoda, como también le pasaba al PP de Mariano Rajoy cuando tuvo que reaccionar ante la realidad del golpe de Estado e improvisar unas medidas que al final resultaron ser incompletas e ineficaces tanto en su alcance como en su duración. Un error que debemos hacer recaer para ser justos también en el PSOE y en C’S, unos por excesivo celo garantista y los otros por su soberbia y prepotencia al sobrevalorar sus posibilidades de lograr un vuelco electoral aprovechando la ola de reacción de los catalanes no independentistas.

Lo que pretende el PSOE es inconstitucional, porque aquello del Estatuto que fue suprimido o matizado de forma escrupulosa por el Tribunal Constitucional no puede ser restituido y exigirse que se modifique el criterio jurídico por el que fue rechazado. Así que cabe preguntarse ¿Qué partes de lo afectado piensa el PSOE recuperar y someter a la aprobación del Parlamento autonómico y que lo ratifiquen los catalanes? ¿Cuánto más autogobierno está dispuesto a conceder a esa autonomía que no sea reclamado de forma automática por el resto de las autonomías con la famosa “cláusula Camps”? ¿Creen que esa oferta contentará a los golpistas que han dado este sistema autonómico por superado? Sinceramente creo que el PSOE solo intenta perder el tiempo y convencer a sus fieles y a los que ilusamente se crean esta pose impostada de talante dialogante, en un intento de recuperar la iniciativa política dentro de una izquierda radicalizada en la que el PSOE de Pedro Sánchez se encuentra como rehén por haber buscado y aceptado su apoyo junto con los otros enemigos de España, nacionalistas, proetarras y golpistas separatistas.

Este es un Gobierno de transición que busca perpetuarse y en su delirio no duda en lanzar mensajes para aplicar su programa de Gobierno sin haber pasado por las urnas. Hasta tal punto que Pedro Sánchez no se corta ni un poco al pedir apoyo para su proyecto hasta el año 2030. Es decir que solicita ya no solo terminar esta legislatura que no le corresponde ni para la que está legitimado, sino que se le conceda la renovación por otras dos legislaturas más para culminar su obra de ruina y desmembración de España. Y es que, puestos a pedir, que no quede. Lo malo es que a la oposición le falta unidad de acción y de reacción para exigirle que cumpla con su promesa de convocar “lo más pronto posible” elecciones generales y devolver a los españoles la soberanía que ahora la tiene secuestrada tras una moción de censura que ganó de forma indigna gracias al apoyo bastardo de los enemigos de España.

Con los golpistas el único diálogo posible es exigirles que abandonen su camino de desobediencia y de deslealtad institucional o que asuman las consecuencias. Y haría bien el PSOE en empezar por no permitir la reapertura de esas inaceptables “embajadas” desde las que se ha vilipendiado y desprestigiado a España sin que hubiera una respuesta contundente y ni se evitase que los golpistas prófugos de la Justicia sigan campando a sus anchas por países de la UE en su campaña de difamación y desprestigio de nuestras Instituciones, nuestra Justicia y nuestra democracia.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Moncloa y su duda sobre un 155 ‘duro’
Miguel Alba. vozpopuli  10 Septiembre 2018

“Los españoles sólo saben expoliar”. “Evidentemente, vivimos ocupados por los españoles desde 1714”. “Fuera bromas. Señores, si seguimos aquí algunos años más corremos el riesgo de acabar tan locos como los mismos españoles”. “Vamos en coches particulares y nos lo pagamos todo. No hacemos como los españoles”. “Vergüenza es una palabra que los españoles hace años que han eliminado de su vocabulario”. “Sobre todo, lo que sorprende es el tono, la mala educación, la pijería española, sensación de inmundicia. Horrible”. Bienvenidos al mundo de Quim Torra. Internet devolvió como un bumerán al president esa huella xenófoba que él mismo se encargó de borrar. El recordatorio llegó en sus primeras horas al frente de la Generalitat. Su dialéctica poco ha mutado en estos meses de idas y venidas a la corte del político fugitivo en Waterloo. “No vamos a defendernos, vamos a atacar a este Estado injusto”, afirmó el día del primer aniversario de los trágicos atentados del 17-A en Cataluña.

No llega al mes de esa afirmación que sólo es otra página más de ese libreto falaz, mentiroso e indigno de los independentistas contra la sociedad catalana. Teatro, puro teatro ante la imposibilidad del fin: la independencia. La imposible Ítaca hay que alimentarla a diario. Más cuando estamos a las puertas de otra Diada, la de mañana, a la que ya no le queda nada de fiesta del pueblo catalán, porque una parte de la sociedad ha decidido apoderarse de la barretina y todos sus símbolos para politizarlos hasta tal punto que da asco. Sucede con la Diada. Pero también con un partido de fútbol allende los mares. El famoso Girona-Barça de Miami. La mini Diada que pretende Pep Guardiola a través de su amigo Ferrán Soriano, uno de los dueños del Girona. La ANC pone voz a este peligroso juego de falta de democracia. Su presidenta Elisenda Paluzie avisa que usarán la Diada para exigir a Torra, “hacer efectivo el mandato del 1-0 y acabar el trabajo”. “Es el momento de salir a la calle para dejar claro que no hay desmovilización”, arenga la presidenta de la principal asociación secesionista catalana.

Y Torra recoge el guante. El president proclamó en su última conferencia –nada nuevo, salvo una retahíla de lugares comunes del secesionismo- lo que está dispuesto a aceptar del diálogo con el Gobierno. Única y exclusivamente la absolución de los presos del procés y un referéndum, sí o sí, para la independencia de Cataluña. Todo lo demás no entra en sus planes, así que merece poco la pena seguir hablando de nada con este sujeto que antepone su obstinación a cualquier otro tipo de acuerdo o soluciones. Lo que no ha dicho, sin embargo, por ahora, es lo que estaría decidido a hacer si la ley, como es lógico, no tuerce su brazo y la Constitución tampoco se repliega para ceder al chantaje permanente y las pretensiones secesionistas de salirse con la suya. La pregunta es si se atreverá, puesto que tiene las llaves, a liberar a los dirigentes del soberanismo encarcelados en Lledoners. ¿O se limitará a encender la mecha en las calles para llevar a situaciones todavía más extremas al nacionalpopulismo catalán?

La pregunta sobre la cuestión catalana también tiene una versión en el envés. En Madrid. En la postura del Gobierno. ¿Qué hará Sánchez si tras la Diada esto se va de madre? Más cuando los Mossos se han convertido en los garantes de dar neutralidad a las calles. Jueces de parte, en muchos casos, con quien coloca los lazos amarillos. Pero el arte de la política suele tener mucho de juego escenográfico, de gestos en busca de fotos, de circulonquios sin alma, de una cosa y su contraria sin que los actores se ruboricen. En esa variedad de registros y actitudes se mueve Pedro Sánchez con la cuestión catalana. El presidente fue capaz de reconocer en una entrevista a La Vanguardia que Cataluña es una nación, algo que desde Madrid tuvo luego que matizar, a acordar sin complejos las medidas del artículo 155 cuando meses antes su partido garantizaba que jamás lo haría. Peligrosa ambivalencia cuando el nuevo inquilino de Moncloa debe repartir caricias y zanahorias a todos aquellos que le auparon a la bancada azul del Congreso. Y en ese saco andan los secesionistas de Esquerra y el PdCat, los burgueses de la antigua Convergencia, tan echados al monte como los descerebrados de la CUP. Los nuevos fontaneros de Moncloa auguran no sólo zanahorias, también palos para Torra, Puigdemont y su troupe. “Apoyó a Rajoy con el 155 y no se ha movido un ápice de esa convicción. Volverá a echar mano de ese recurso si fuese necesario”, insisten en Moncloa, como declaración de intenciones. ¿Cuál es la verdadera alma de Sánchez frente a Cataluña? La versión del poli malo de Josep Borrell o el diálogo del poli bueno que está ejerciendo Meritxell Batet.

Pero cuando está en juego la integridad de la Nación y la supervivencia del orden constitucional, toda cesión traiciona la historia del PSOE, la postura previa de Sánchez y a los ciudadanos.

En lo que respecta al desafío separatista, el Gobierno de Sánchez se parece cada vez menos a la oposición de Pedro Sánchez. No hace tanto que el hoy presidente se retrataba con Rajoy, ofreciendo la foto de la responsabilidad de Estado frente al plan rupturista. Aquel Sánchez incluso reclamaba una actualización del delito de rebelión que reconociera que hoy es posible dar un golpe -y tipificarlo como tal- sin recurrir a la violencia de añejos espadones. Aquel Sánchez llamaba racista y supremacista al mismo Torra al que ya ha recibido en Moncloa y permite, junto a Ana Pastor, que comparezca en el Congreso para soltar su proclama indepe, y le comparaba con Le Pen con una precisión fundada en los propios escritos de Torra.

Pero este Pedro Sánchez aupado al poder con los votos -entre otros- de los separatistas es ya otro Pedro Sánchez. Importa poco que su mutación la haya producido la liquidez ideológica, la aparente insinceridad de su compromiso con el 155 o el puro instinto de supervivencia que le obliga a depender, para agotar la legislatura -contra lo que prometió durante la moción-, del voto de quienes le hicieron presidente. Esa misma suma permitió al grupo parlamentario socialista renovar a su gusto el Consejo de RTVE, después de coprotagonizar con Podemos varias jornadas de bochornoso enjuague para hacerse con su control. Los socios de censura del presidente ejercen a diario sobre él un chantaje poco disimulado. Claro que un chantaje solo es eficaz si el chantajeado es lo suficientemente débil como para tener que aceptarlo o bien convocar elecciones. Pero cuando está en juego la integridad de la Nación y la supervivencia del orden constitucional, toda cesión traiciona la historia del PSOE, la postura previa de Sánchez y a los ciudadanos.

La voluntad de Sánchez se resume en una frase pronunciada en el Congreso en respuesta al portavoz del PP, Rafael Hernando, meses atrás: “Han utilizado el País Vasco y Cataluña, pero sin escuchar a Cataluña. Este Gobierno quiere que Cataluña esté en España pero escuchará a Cataluña”. Sánchez está convencido de que hay que atajar el problema con política, pero no acaba de aclarar la receta más allá de que el PSOE se mueve en la máxima de la reforma constitucional. Tal y como señalaba en septiembre de 2017, justo antes del referéndum del 1-O, “nos merecemos abordar una reforma del modelo territorial con seriedad, valentía y audacia”, y aunque garantizaba ya su apoyo al Gobierno en defensa de la legalidad, lamentaba que “no se habla de los costes del no diálogo, que más allá de los económicos son sentimentales y emocionales”.

No hay por tanto margen para que Sánchez acepte el derecho a decidir -pese a su idea no apoyada de autogobierno-, ni de Catalunya, ni del País Vasco, pero ve una vía de acción recuperando el Estatut esquilado por el Tribunal Constitucional (TC) al reconocer que fue recortado pese a contener las idénticas medidas que otros, como el andaluz. A su juicio, la raíz del problema radica en el hecho de que el Estatut vigente en Catalunya no fue el que votaron los catalanes por culpa de los recortes que sobre él practicó el TC tras el recurso del PP. Un clavo ardiendo para el mundo secesionista que espera como todos la decisión del Gobierno sobre el 155.

¿Se atreverá Sánchez a aplicar el 155 si fuera necesario? Los fontaneros de Moncloa así lo aseguran. Pero no especifican el grado.

Sánchez apuntó esa versión del Sánchez del 155 al trasladar al Constitucional una moción aprobada por el Parlament, presentado originalmente por la CUP, que abre la vía para retomar la vía unilateral hacia la independencia. El Gobierno puso en marcha de inmediato el mecanismo de impugnación ante el Tribunal Constitucional que empieza por pedir un dictamen al Consejo de Estado, aunque no sea vinculante. Estos son los mismos pasos que dio el año pasado el Gobierno de Mariano Rajoy por una moción de la misma naturaleza que consideraba válido el referéndum ilegal del 1 de octubre para iniciar el camino hacia la secesión.

¿Se atreverá Sánchez a aplicar el 155 si fuera necesario? Los fontaneros de Moncloa así lo aseguran. Pero no especifican el grado. Y ahí está el matiz importante. Porque ya no cabe un 155 light. Y esa idea ya se maneja por el complejo residencial. Poner en marcha esa medida implicaría una intervención por una buena temporada del gobierno de Cataluña y de su Parlament hasta que se acabe cualquier tipo de desafío al Estado. Un paso que necesita de un acuerdo coral con PP y Ciudadanos. Olvídense de Podemos. Tras la salida de Xavier Doménech, Colau tiene una autopista para llevar a la izquierda podemita catalana a la orilla del secesionismo. Eran pocos…

@miguelalbacar

¿Hace un año que empezó todo?
Juan José Laborda. vozpopuli  10 Septiembre 2018

Sí, ha pasado un año del golpe en Cataluña, pero una gran parte de la opinión pública se mantiene en la impresión de que los nacionalistas catalanes, como reconoció hace tiempo Artur Mas, siguen “engañando al Estado”
mos las fechas.

Hace un año, el 6 y el 7 de septiembre, Puigdemont y los nacionalistas catalanes lograron aprobar, en unos actos de coacción institucional -el historiador Santos Juliá las comparó con un “pronunciamiento”-, las leyes de ruptura de Cataluña con España. Las leyes que entonces el Parlament aprobó ilegalmente -a la venezolana diríamos hoy, o como los nazis en 1933-, atropellando los derechos de los diputados críticos, violentando las normas y las leyes de ese mismo Parlament, fueron, por una parte, la que regulaba la “Transitoriedad jurídica y fundacional de la República Catalana”, y la del “Referéndum de autodeterminación de Cataluña”, convocado para el inmediato 1º de octubre de ese año.

Ante tal coacción contra el Estado constitucional -como señaló la experta en Derecho Internacional, Araceli Mangas, en un informe del Real Instituto Elcano-, el Gobierno de Rajoy no reaccionó. Continuó en actitud dialogante, pero, eso sí, sin utilizar los procedimientos políticos de transparencia y publicidad. En otras palabras, prescindió del debate en las Cámaras parlamentarias, lo que le hubiera permitido obtener apoyo en la opinión pública, y también entre los principales partidos políticos y la mayoría de los gobiernos autonómicos.

Transcurrió un mes, y desmintiendo lo vaticinado por el Gobierno de Rajoy, el referéndum se celebró el 1º de octubre; y no sólo eso, la Generalidad y los partidos que lo organizaron, después de engañar al Gobierno, consiguieron una gran ventaja propagandística internacional al acusar a éste de utilizar métodos represivos contra la población catalana, y que votó ese día.

Tampoco el Gobierno de Rajoy cambió de actitud. Para desconcierto de los que ya estábamos muy preocupados, el entonces ministro de Justicia llegó a afirmar algo así como que el “referéndum no tendría efectos porque no había votado la mayoría de la población”. ¿Y si hubiera alcanzado la mayoría?

La ilegalidad de su convocatoria dejaba de ser el argumento fundamental. En suma, las leyes, y la misma Constitución, parece que no obligaban a un ministro bastante desorientado con la Norma máxima.

Después se produjo la intervención televisada del Rey Felipe VI, defendiendo, precisamente, el orden constitucional, y el cumplimiento de las leyes. Como consecuencia, se produjo la gran manifestación de Barcelona, y el acuerdo del Gobierno con las fuerzas políticas constitucionales para aplicar el artículo 155 de la Constitución. No obstante, el Gobierno de Rajoy, con la mediación del lehendakari Urkullu, ofreció a Puigdemont prescindir del 155 si renunciaba a seguir con su plan de separarse de España.

Urkullu no tuvo éxito, pero de haberlo tenido, probablemente Puigdemont seguiría hoy como presidente de la Generalidad, y sus responsabilidades en la aprobación de las “leyes de desconexión” de septiembre, y la convocatoria del referéndum de autodeterminación de octubre de 2017, no le hubieran sido exigidas por parte del Gobierno.

La banalidad del Gobierno argumentando con la Constitución contrastaba con la firmeza con la que defendían sus posturas los partidarios de la independencia de Cataluña. Un año después, con otro Gobierno, y con las mismas fuerzas constitucionales, en mi opinión, ese contraste, o esa desigualdad de responsabilidades, sigue igualmente operativa. En cualquier caso, una gran parte de la opinión pública tiene la impresión de que los nacionalistas catalanes, como reconoció hace tiempo Artur Mas, están “engañando al Estado”.

¿Hace un año que empezó todo? En septiembre de 2017, efectivamente, los nacionalistas catalanes cruzaron el Rubicón constitucional, pero su plan viene de lejos. Artur Mas, por ejemplo, organizó un consulta referida al “derecho a decidir”, el 9 de noviembre de 2014, con la cobertura de la “sociedad civil”. En esa fecha, 2.236.806 ciudadanos catalanes pudieron votar todo el día, de los cuales el 80 por ciento estuvieron a favor de la independencia, que era el objetivo del llamado “derecho a decidir”. El Gobierno de entonces menospreció la consulta, sin darse cuenta que era un generador de conciencia estatal.

El 27 de octubre, el Senado aprobó el 155. Ni siquiera entonces salieron de la banalidad sus impulsores. No se quiso hacer el debate en la Comisión de Comunidades Autónomas, con intervenciones de sus presidentes -como establece el Reglamento del Senado-, y se optó por un debate mínimo entre partidos o grupos parlamentarios. El 155 se justificó principalmente por las consecuencias económicas y empresariales que sufría Cataluña. No se puso el énfasis en que la ruptura de Cataluña con España era una monstruosidad, propia de otras épocas. Se evitó -o no se pudo- entrar en discusión de fondo sobre los aspectos políticos y culturales de la secesión, algo que los nacionalistas llevan haciéndolo años en positivo. Así se explica la negligente excepción de dejar que los medios informativos públicos catalanes siguiesen actuando como siempre. Y el colmo de la banalidad: en lugar de iniciar una seria actuación moral y democrática en Cataluña, la vigencia del 155 se limitó a una campaña electoral, pues el Gobierno decidió darle fin cuando se constituyese un nuevo gobierno en la Generalitat.

Ha pasado un año. ¿Hay más radicalización en Cataluña? Sabemos lo que pasó, pero no lo que puede pasar.

GRITOS DE ‘PUIGDEMONT A PRISIÓN’
Éxito de la manifestación por la unidad de España celebrada en Barcelona
La Gaceta  10 Septiembre 2018

Miles de personas inundan la avenida del Paralelo de Barcelona a favor de la unidad de España, en contra del desafío separatista y por la convocatoria de unas elecciones generales que permitan decidir al inquilino de La Moncloa. Entre los asistentes, además del empresario y organizador José Manuel Opazo, los líderes de VOX y el presidente de Intereconomía, Julio Ariza.

Bajo el lema “Recuperemos la dignidad”, la manifestación, a la que se sumaron 65 asociaciones, comenzaba en la avenida del Paralelo y recorría Barcelona hasta la Plaza de España. A su paso por la avenida Mistral, donde se concentraban unas doscientas personas convocadas por movimientos antifacistas, se vivían momentos de tensión y era necesario que un cordón policial de los Mossos d’Esquadra vigilara el comportamiento de los separatistas, que gritaban “Cataluña es antifascista”, para ser respondidos por los contrarios a la independencia con gritos de “nazis, nazis”.

Las manifestación a favor de la unidad de España la ha abierto una pancarta con el lema “Recuperemos la dignidad” y otra con la inscripción “No queremos gente así en España. Cataluña 100 % española. Torra 155 prisión”.

Los participantes, algunos de los cuales han lucido lazos con la bandera española, han coreado gritos como “bote, bote, bote, separata el que no bote”, llevaban banderas españolas y algunas “senyeres”.

También se han oído gritos de “Puigdemont a prisión”, “España unida jamás será vencida” o “Fuera los Mossos” y “Viva la Policía Nacional y la Guardia Civil”.

La manifestación ha sido organizada por José Manuel Opazo, un empresario afincado en Suiza que quiere “frenar la deriva de un gobierno que ha pasado las líneas rojas de lo que es digno” porque considera que no es digno pactar con quienes “quieren destruir una nación o hacer daño a las personas. El empresario considera que los españoles no son conscientes de lo que está pasando con la política y cree necesario que la “ciudadanía dé un paso al frente” porque el Estado “ya llega tarde en Cataluña”.

Opazo, que tiene una empresa en Cataluña y fue Guardia Civil durante siete años, ha asegurado que organizará más acciones, tanto en España como en el extranjero, en contra del independentismo. A la protesta han asistido autocares desde 30 ciudades españolas, como Alicante, Málaga, Tarragona, Bilbao, Tortosa, Reus o Valladolid.

Ni separatistas ni terroristas
La manifestación ha acabado con varios parlamentos en la avenida María Cristina, muchos de ellos han pedido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que convoque elecciones y “no negocie con terroristas ni separatistas”, como ha dicho el presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, José Vargas.

También ha participado la directora de un instituto en L’Hospitalet que se negó a dejar las llaves de su centro para la consulta del 1 de octubre, Dolores Ajenjo, que ha denunciado la “opresión nacionalista” y ha dicho: “Han apretado tanto la soga que ya solo podemos cortarla”.

El empresario alemán Karl Jacobi, que se enfrentó al presidente del Parlament, Roger Torrent, en el Círculo Ecuestre, ha criticado a Pedro Sánchez, “un presidente que no fue elegido” y que “vendió su alma a Torra y Pablo Iglesias”. Diferentes personas han explicado su testimonio y han denunciado insultos, agresiones y amenazas por quitar lazos amarillos.

Santiago Abascal y Javier Ortega Smith
Santiago Abascal, presidente de VOX, y Javier Ortega, Secretario General, han participado en la manifestación junto a los presidentes provinciales de VOX de Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona.

Santiago Abascal ha manifestado, preguntado por los periodistas por las propuestas de VOX para Cataluña, que “es necesario demostrar que España está viva en Cataluña. La continuación del golpe se puede evitar con la suspensión de la autonomía sine die, la ilegalización de los partidos separatistas y el cierre de TV3”.

Decenas de miles de personas marchan en Barcelona por la unidad de España y piden elecciones generales
Éxito de la convocatoria, a pesar del apagón informativo, en la que se le ha exigido al Gobierno que no ceda ante separatistas y terroristas.
Pablo Planas (Barcelona)  Libertad Digital 10 Septiembre 2018

Nueva manifestación con banderas de España en el centro de Barcelona. Miles de personas han respondido a la convocatoria en favor de la unidad de España y la convocatoria de elecciones generales. El llamamiento no ha contado precisamente con el favor de los medios y los partidos, salvo Vox, pero ha superado las expectativas de la organización.

A dos días de la celebración de la Diada, las banderas españolas han hecho acto de presencia en la avenida del Paralelo, la avenida María Cristina y la Plaza de España. A las doce arrancó desde el teatro El Molino del Paralelo la manifestación, que se encontró con un grupo de autodenominados "antifascistas" que trataron de reventar una marcha marcada por un carácter cívico y pacífico. Un cordón de los Mossos d'Esquadra impidió que los "antifascistas" irrumpieran en un acto que se desarrolló sin incidentes.

La manifestación convocada por el empresario José Manuel Opazo ha contado con el apoyo de Convivencia Cívica Catalana, Asamblea por Tabarnia, la Unión de Mossos por la Constitución, Jusapol (la coalición de sindicatos policiales por la equiparación salarial con Mossos y Ertzaintza), Empresarios de Cataluña, Barcelona con la selección y Somatemps, entre otros grupos y entidades. También ha participado Vox, representada por Santiago Abascal, y dirigentes del PP. Ciudadanos dejó "total libertad" a sus afiliados para asistir.

Además de banderas nacionales, también había de Tabarnia y otras improvisadas con los escudos de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Abundaban también las camisetas de la selección española y otras con alusiones a las "bestias con forma humana", alusión al artículo de Torra contra los españoles en general y contra Opazo en particular.

La "bestia" de Opazo ha sido uno de los intervinientes en los parlamentos con los que se ha cerrado el acto y ha afirmado que "la equidistancia en la defensa de España no existe. O se está o no se está". También ha intervenido Dolores Agenjo, la directora de instituto que se negó a dar las llaves para el primer referéndum ilegal, el del 9-N de Mas en 2014. "Fascistas son los que prohíben el español en Cataluña o los que pegan a las mujeres que quitan lazos amarillos", dijo Agenjo.

Unas veinte mil personas han asistido a los discursos en la avenida María Cristina. La Guardia Urbana afirmó en un primer momento que tres mil personas habían respondido al llamamiento para rebajar después en mil personas la asistencia.

Galicia
La Xunta cubrirá por concurso 591 jefaturas de servicio que hasta ahora se asignaban a dedo
El decreto, que quiere discutir con los sindicatos, reserva las plazas a funcionarios de carrera
Juan Capeáns. santiago / la voz  10 Septiembre 2018

En estos momentos, en torno a un 13 % de los ocho mil funcionarios autonómicos adscritos a la Administración Xeral de la Xunta que ejercen como jefes de servicio han sido nombrados a dedo, bajo el paraguas de la libre designación. Pero esta situación tiene los días contados. La Consellería de Facenda, responsable del personal, ha anunciado que pondrá cuanto antes en marcha el decreto que permitirá cubrir por concurso específico la convocatoria pública de 591 jefaturas de servicio que hasta ahora se asignaban bajo ese procedimiento.

El Gobierno gallego anunció esta medida en el 2015, pero ha tardado en activarla porque antes ha tenido que modificar las relaciones de puesto de trabajo (RPT) de cada consellería para adaptarlas a esa ley, un proceso que está completado al 80 % y que fue negociado con las asociaciones sindicales, que ahora también tendrán oportunidad de opinar sobre el decreto, que podrán debatir y enriquecer esta misma semana. Si alcanzan un acuerdo, se cumplirá así uno de los apartados más reivindicados de la Lei de Emprego Público de Galicia.

Las jefaturas de servicio son puestos ocupados exclusivamente por personal funcionario que ahora van a pasar a cubrirse de forma mayoritaria a través de un concurso específico, y de esta forma se reducirá la aplicación del sistema de libre designación, una nueva fórmula que en principio se quería aplicar a medio millar de plazas y que finalmente rozará la seiscientas.

El nuevo reglamento de provisión de puestos de trabajo establece que este concurso específico constará de dos fases: en la primera, se realizará una valoración de los méritos generales o concretos, y esta parte supondrá como mínimo el 55 % de la puntuación máxima alcanzable.

En la segunda fase se valorarán las capacidades, aptitudes y conocimientos a través de la realización de pruebas de carácter práctico, como memorias, entrevistas o test profesionales, así como la valoración de informes de evaluación según se determine en la convocatoria.

Pueden perder el puesto
El decreto incluye como novedad la valoración cada cinco años del desempeño en el puesto ocupado, cuestión que recaerá en una comisión técnica nombrada a tal efecto que determinará la continuidad o cese de la persona que consiguió el puesto en el concurso específico. Además, el decreto incluye la regulación de los procesos de movilidad, con las actualizaciones que implicó la Lei de Emprego Público.

Los sindicatos han insistido en los últimos años en la necesidad de limitar esa discrecionalidad que sí se admite para vicesecretarías, subdirecciones generales o secretarías de altos cargos, y excepcionalmente puestos de trabajo de especial responsabilidad o cualificación. Las organizaciones han puesto en duda la voluntad real de la Xunta de aplicar su propia ley.

El especulador Soros dio en un solo año 300.000 $ a los grupos más radicales del separatismo catalán
Manuel Cerdán okdiario 10 Septiembre 2018

Los papeles de Soros en poder de OKDIARIO ponen de manifiesto que el gurú de la especulación financiera internacional destinó en 2014, en sólo un año, más de 300.000 dólares al entramado más radical del independentismo catalán. Dos de las organizaciones más combativas del secesionismo, la Fundació Centre D’Informació Internacionals a Barcelona (CIDOB) y el Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), fueron las más beneficiadas del reguero de dólares que Open Society Foundation (OSF) dejó en Cataluña.

CIDOB obtuvo en dos subvenciones 50.000 dólares: 25.000 para el proyecto “Acceso a la ciudadanía en España: una cuestión de discriminación” y otros 25.000 bajo el título: “El proyecto del Raval: dar voz a quienes no pudieron votar”. Ambos programas, de alguna manera, respondían a las pretensiones de los independentistas de atraer a la causa nacionalista a los inmigrantes que residen sin papeles en Barcelona.

Por su parte, el CCCB obtuvo de Soros 250.000 dólares para el programa: “¿Democracias envejecidas? Participación política y valores culturales entre las personas mayores en Europa”. Como se pudo demostrar más tarde, una “participación política” siempre bajo el sesgo del independentismo.

El CIDOB, según la contabilidad interna de Soros, también recibió en 2016 diez mil dólares en materia de “viaje de estudio a España”. Dentro de la categoría “derechos humanos, movimientos ye instituciones”.

OKDIARIO desveló el pasado viernes que la fundación de Soros así mismo ayudó económicamente a través de Open Society y propició que Noruega facilitara casi medio millón de euros a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, cuando era coordinadora de Observatori DESC y a la ONG Defender a quien defiende de uno de sus hombres de confianza, al presidente del Instituto de Derechos Humanos de Cataluña e independentista radical, David Bondía.

La filantropía de Soros con Cataluña
La caridad de Soros, que maneja al año unos mil quinientos millones de dólares para sus operaciones supuestamente filantrópicas de las que se han beneficiado las organizaciones independentistas catalanas, tiene su arranque en Barcelona en 2014, coincidiendo con el inicio del proceso secesionista de Artur Mas.

En aquel año el entonces presidente catalán convocó un referéndum soberanista el 9 de noviembre, bajo la añagaza de que en las elecciones de 2012 había vencido “una mayoría claramente a favor del derecho a decidir”.

Soros constituyó en Barcelona la sucursal para Europa de OSF, convertida en la nave nodriza de su imperio para los estados europeos. Pasó a llamarse Open Society Initiative for Europe. ¿Y a quién eligió el millonario para que se hiciera cargo de su nuevo virreinato? Al también independentista Jordi Vaquer Fanés, que asumió los papeles de director regional para Europa de Open Society Foundation y codirector de Open Society Initiative for Europe.

Y desde esa posición de preeminencia, Vaquer despliega la estrategia para España de Soros y reparte los millones de euros del gurú de la especulación entre las organizaciones secesionistas. El embajador de Soros en Barcelona, que ya había sido presidente, entre 2008 y 2012, del CIDOB también comenzó a mimar al CCCB.

Vaquer, que se presenta como analista en asuntos internacionales, forma parte del consejo editorial de la revista CIDOB y es profesor del Instituto Barcelona de Asuntos Internacionales.

La propaganda internacional del CIDOB
La función última de CIDOB es la de hacer de pregonero internacional del proceso separatista a través de dosieres como el que entregaron la antigua Convergencia y ERC en el Parlamento Europeo en el año 2015. En aquel manipulado informe defendían la viabilidad económica de una Cataluña independiente.

Tal es la concienciación del CIDOB, financiado por Soros, que sus trabajadores convocaron el 20 de septiembre de 2017 una manifestación en “defensa de las instituciones catalanas” y en rechazo “de la intervención de la Guardia Civil en diversas sedes del Gobierno de la Generalitat de Cataluña”. En el manifiesto señalaban cínicamente que era un ataque “a la democracia, la libertad y el estado de derecho” y que “sin libertad” no había cultura.

El poder de Open Society también llegaba hasta las mismísimas entrañas de la propia Generalitat. La organización del millonario Soros compartía intereses y estrategias con Diplocat, el organismo independentistas controlado por Romeva que extendía los tentáculos internacionales de la propaganda secesionista.

El dinero de Soros y el agitprop de Diplocat
Y, por supuesto, Diplocat, como otras organizaciones independentistas catalanas recibían de la estructura de Soros subvenciones para engrasar su maquinaria de agitprop. No hay que desdeñar que el millonarios judío transfirió en los últimos a su ONG internacional 18.000 millones de dólares, convirtiéndola en la segunda más potente del mundo tras la de Bill Gates.

Con dinero de Soros el CIDOB se rodea de expertos internacionales que extienden en Occidente el victimismo del pueblo catalán y la vulneración de los derechos humanos por parte del estado central.

Uno de estos colaboradores pro independentista más combativos es el ucraniano Oleksandr Sushko, que colabora así mismo con el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Director del Institute for Euro-Atlantic Cooperation, en Kiev. También es miembro del Maidan Peoples Union, director del Internacional Renaissance Foundation y de Open Society en Ucrania.

Sushko fue uno de los activistas claves para lograr la caída del gobierno con el apoyo de Soros. En noviembre de 2013, un movimiento nacionalista y anti ruso, financiado y liderado por colaboradores del millonario húngaro-americano, logró la caída del presidente prorruso de Ucrania, Viktor Yanukóvich.

Fuentes próximas al millonario Soros señalaron a OKDIARIO que el gurú de las finanzas desde 2014 ha emprendido una campaña política a favor de la independencia de Cataluña para la que ha destinos cientos de miles de euros.
 


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