AGLI Recortes de Prensa   Martes 11 Septiembre 2018

Sáenz de Santamaría. Y por fin se fue
Jesús Cacho. vozpopuli  11 Septiembre 2018

El 25 de octubre pasado, apenas un par de días antes de que el pleno del Senado aprobara la aplicación del artículo 155 en Cataluña, pedí desde estas páginas a la entonces todopoderosa vicepresidenta del Gobierno que dimitiera y se fuera a su casa de una vez. Obviamente no me hizo caso, como debe ser, por más que la ocasión lo mereciera. La doña, en efecto, había quedado desautorizara por el propio Mariano Rajoy después de que, esa misma semana, siguiera descartando la aplicación del famoso artículo y abogando por nuevas elecciones autonómicas catalanas. “Y bien, Soraya, Sorayita, has perdido el apoyo del presidente, has hecho el ridículo en Cataluña, no cuentas con respaldo alguno en el PP… ¿A qué estás esperando para irte a casa?”. Arreglar lo de Cataluña, casi nada, era el encargo de una vida, el trabajo que justifica una carrera, la gestión que, culminada con éxito, asegura una cita en los libros de historia de un país. Fracasó rotundamente. Porque ella sólo sabe torear de salón, jamás reñir batalla en campo abierto. Le falta raza, carece de instinto, le sobra soberbia. Lo más que logró fue aquella foto para la infamia en la que un ogro grandote le masajea la espalda con fruición, ominoso metemano que la doña parece aceptar complacida.

La mujer que ha dispuesto de mayor poder en la historia reciente de España no ha sido capaz de trasladar, transformar ese poder en algún beneficio tangible para el país que le dio todo. Ella era la fontanera del cansino Mariano, su ama de llaves, su confesora; la factótum que resolvía la intendencia e impedía que la maquinaria del Estado colapsara en el frenesí de su amo por la siesta. Siempre desde la sombra. Trabajadora. Lista. Menos inteligente de lo que cree. A ella nunca le alcanzaron las piedras que durante años llovieron inclementes sobre el tejado de zinc de un partido que había renunciado a cualquier cosa que pudiera llamarse ideología, para ponerse al servicio de la gestión de los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa. Sin ideología. Sin valores. El desnudo poder por el poder. Ella aceptó encantada ese poder gregario, pero antes se blindó a conciencia. Jamás una mancha, la mierda de una paloma volandera cayendo en su solapa. Protegida hasta los dientes. Blindada por una muralla de silencio dentro de Moncloa, y por el foso de los leones que fuera componían los acuerdos secretos alcanzados con todos los grandes de la comunicación. Jamás su nombre en un escándalo de los muchos amasados por el PP. El amigo Cebrián le cubría el flanco de la izquierda (bien que se lo cobró el rico progre); el amigo Casals hacía lo propio en la vertiente de derechas. ¡Y puente levadizo arriba!

En el terrible desgaste de un Gobierno vampirizado por la indolencia de su presidente, la señora vicepresidenta ha salido con su imagen limpia como los chorros del oro, como el rayo de luz a través del cristal, como el yo pasaba por aquí y a mí que me registren, como si la situación de una España hoy en manos de los enemigos de España no tuviera nada que ver con ella, con él, con ellos, con un partido que pudo hacerlo casi todo y terminó haciendo casi nada. Sorprende que esta mujer que se tomaba sus apariciones públicas de los viernes como si de un ejercicio de oposiciones se tratara, todo aprendido de memoria, tuviera la osadía de presentarse a primarias, tan ligada como estaba al desastre Mariano, tan consciente como por fuerza tenía que ser del escaso cariño que despertaba en el partido, de su nulo anclaje con las bases populares. Sorprende sobre todo después del espectáculo para la historia –novela negra de la más negra historia de la derecha española- que supuso la tarde del jueves 31 de mayo, moción de censura en el Congreso, el bolso de la dama reposando inquieto en el escaño vacío de Mariano, mientras Mariano, tocata y fuga, suprema cobardía, se ponía de whisky hasta el moño en un garito de la calle Alcalá, y en el Parlamento se torcía, quien sabe si para 12 años, dice el yerno del suegro, o para un siglo, el rumbo de España.

Un bolso latiendo en un escaño vacío como metáfora del saco sin fondo al que han ido a parar los sueños de un país hoy tironeado por la jauría de los pregoneros del odio, la revancha y la partición. Los sueños de un país que sigue sin encontrarse, sigue sin vivir en sí, sin hallar su ritmo, su senda hacia el futuro, su camino hacia esa sociedad abierta y tolerante, respetuosa con el pasado y ansiosa de un futuro mejor. Un país constantemente zancadilleado por pillos, pillastres, ladrones, sinvergüenzas, pájaros de mal agüero y listísimas boquitas de piñón, cuando no sencillamente por canallas hijos de mala madre. Se fue Mariano. Se va Soraya. Hacen mutis por el foro los dos grandes responsables de la última oportunidad que vieron los siglos para haber cambiado de verdad España, los protagonistas de decepción histórica de aquellos 11 millones de votos que en diciembre de 2011 otorgaron al PP mandato para abrir el país en canal y operar a conciencia hasta hacer posible una España con calidad democrática, una España más tolerante, más rica, más justa, más abierta, radicalmente reñida con la enloquecida España que los camisas pardas del lazo amarillo nos quieren imponer si nos dejamos. Se van, en suma, cerrando a cal y canto la última oportunidad que tuvo la derecha democrática de haber hecho un país mejor.

Misterio en torno a su futuro
Nadie sabe dónde se va la señora, aunque es difícil imaginar tanta vanidad travestida en simple abogada del Estado afecta a la subsecretaría de Pesca y Alimentación del ministerio correspondiente. Cuentan que cuenta con la posibilidad real de saltar al Santander. No se trataría de desempeñar ninguna función relacionada con la actividad financiera estricta, cosa de la que tampoco sabe y que además tendría tasada por las incompatibilidades propias del cargo que ha desempeñado –la señora ha presidido la comisión delegada de secretarios y subsecretarios de asuntos económicos-, pero sí de ubicarse en un área social centrada en la defensa de los derechos de la mujer, ya saben, el género y eso. Ya saben también que doña Ana Botín se ha declarado la más feminista de entre las feministas del perro mundo, aunque a la hora del impuesto a la banca, la señora se ha revuelto y ha hecho saber al niñato que es muy capaz de llevarse la sede social del banco fuera de España. Con las cosas de comer, ni hablar.

La política española sigue tan enfangada como siempre, pero el espectro del centro derecha tal vez luzca hoy mejor cara tras la salida de la infausta pareja, Mariano y su madrastra, el político castrato y la mujer pantera, la dama resuelta a utilizar el poder del que dispuso en beneficio propio, dispuesta a usar su enorme influencia en destrozar a los enemigos del partido que intentaron disputarle la primogenitura. Ni supo ganar, ni supo perder, ni ha sabido integrarse. El sorayismo nunca existió. Todo era impostado, quizá como los apoyos periodísticos de que dispuso y que hoy callan. Su ego hemisférico le imposibilitaba aceptar una posición en el PP supeditada a Casado, porque en el fondo ella desprecia a los Casados, insignificantes mequetrefes todos contemplados desde el arbotante intelectual de su señoría. Imposible, por tanto, imaginarla a las órdenes de Casado como portavoz del PP en una Comisión en el Congreso. Se fue Mariano. Se va Soraya. El país que salió adelante tras el reinado de Isabel II será capaz de superar esos y otros trances de la mano de ese español medio infinitamente superior en calidad moral y humana a sus políticos. Una oportunidad para Pablo Casado. ¿Será capaz Casado, por fin, de salir de la cueva y empezar a pasearse a cuerpo gentil?

¿Es Noruega un Estado fiable?
Jorge Mestre okdiario 11 Septiembre 2018

La publicación la pasada semana de que Noruega ha estado financiando organizaciones en Cataluña vinculadas a Ada Colau y al movimiento independentista ha causado sorpresa entre muchos al ver que un Estado aliado —Noruega y España son ambos miembros de la OTAN— podía estar sufragando a colectivos e individuos que atacan a España desde fuera y dentro de nuestras fronteras. La noticia parece chocar con la imagen idílica y estereotipada que se tiene de un país cuya principal fuente de riqueza es la venta de petróleo. De hecho, es el primer país productor europeo de petróleo. Y, por ende, se beneficia directamente de los conflictos geopolíticos —como la guerra de Irak o la guerra civil en Libia— que alientan la subida del precio del crudo. Resulta irónico ver que un país que es recordado frecuentemente por su labor mediadora en los conflictos internacionales, como ocurrió en Colombia, Sri Lanka, Afganistán, etc., saca tajada más que ninguno de todos los conflictos vinculados con la producción de hidrocarburos en cualquier punto del planeta.

El lobby del petróleo tiene un poder ingente en Noruega y maneja la política exterior del país, sobre todo a través de Statoil, la empresa estatal que controla la producción de petróleo. Porque allí el peso del Estado es abrumador. Son tan ricos por la existencia de tal fuente de riqueza que alrededor de un tercio de la población noruega en edad de trabajar es “nini” —ni estudia, ni trabaja—, pero se lo puede permitir porque vive del dinero del Estado. El petróleo y el gas en Noruega representan más de la mitad de las exportaciones, mientras que la venta de armas y de pescado ocupan la mayor parte restante. Sí, el país que presume de conceder el Nobel de la Paz junto con Suecia, está entre los 20 primeros exportadores de armamento del mundo. España también lo está, es verdad, pero otros que presumen de pacifistas o neutralidad, como Suecia o Suiza, ocupan el decimotercero y decimocuarto puesto, respectivamente, vendiendo armamento a países que manifiestan poca simpatía hacia los derechos humanos, como son Arabia Saudí o China.

Otra realidad del país es que tiene el dudoso honor también de contar con el partido de extrema derecha más fuerte de todos los estados de la región. El llamado Partido del Progreso de Noruega es el mismo en el que militó Anders Breivick, el joven terrorista que protagonizó la matanza de julio de 2011. El Partido del Progreso es socio del Ejecutivo actual, pese a que a tenor de lo que uno puede leer o escuchar parece que la extrema derecha sólo gobierne en Italia. Sin embargo, la xenofobia y el discurso antiinmigración están muy presentes en los debates nacionales del vecino del norte. La mentalidad luterana instalada en el Gobierno noruego redunda en su actitud moralizante y si a eso le añadimos su gran capacidad económica procedente del petróleo, hace que los políticos del norte de Europa se crean la brújula moral del mundo y que otros estados que son vistos como de una división inferior necesitan de su ayuda económica y vocación aleccionadora para transformarlos a su medida.

Todo ello explica, que no justifica, el envío de cientos de miles de euros a entidades y activistas cuya vocación ha sido romper la convivencia entre españoles y proyectar la imagen más negativa de España en el exterior. Una vez visto el descontrol de los fondos procedentes del exterior, habría que crear un nuevo marco regulatorio que incremente la transparencia de donaciones para ONGs desde el exterior y que nos habría ahorrado muchos de los problemas actuales. Varios países ya lo hacen.

Alfonso Ussía destroza a Julia Otero y Ana Pastor por su "infamia" en TVE
ESdiario 11 Septiembre 2018

Rosa María Mateo no se libra de las gravísimas acusaciones del indignado periodista, pero son dos viejas conocidas de la cadena pública las que se llevan la peor parte de los hachazos.

A la nueva TVE en manos de PSOE y Podemos le han salido numerosos detractores y este martes Alfonso Ussía aprovecha su columna de La Razón para ajustar cuentas porque "se me antoja inconcebible que una nación democrática occidental tenga en su cadena oficial y pública de mayor raíz y poder, la síntesis de la información soviética".

Y es que, a su juicio, "se han quedado con ella los de Podemos, y lo han hecho como les gusta. Sin complejos y fusilando la dignidad profesional de centenares de prestigiosos periodistas que no ofrecen sus culos al poder. Las cadenas de televisión privadas, con coherencia o no, pueden hacer lo que quieran. Televisión Española nos pertenece a todos, la pagamos entre todos y no resulta tolerable que se haya convertido en el órgano de información de un grupo estalinista que para colmo, pierde partidarios y militantes todos los días a pesar del regalo recibido".

Para Ussía, "el PP jamás supo valorar el poder de TVE. Siempre se la entregó a sus adversarios, si bien se mantuvo el matiz de la simulación. Podemos es consecuencia de los muchísimos millones de euros venezolanos e iraníes invertidos en propaganda. Y las cadenas de televisión siempre se mostraron encantadas dando aire y publicidad a estos desalmados estalinistas, más falsos que un billete de 17 euros".

Ahora, reflexiona, "con la ocupación del poder por parte de Sánchez, el PSOE resentido, los comunistas, los nacionalistas, los separatistas y los terroristas, TVE se ha convertido en una cadena cubana, venezolana e iraní controlada a distancia por el multimillonario de origen húngaro Soros".

Se lamenta Ussía que "periodistas partidarios de las delicias del poder no han abierto la boca para defender la canallada sufrida por sus compañeros de TVE. En la memoria llevo los lamentos, las repulsas y los lloriqueos de la profesión periodística cuando Ana Pastor y Julia Otero se sintieron agraviadas".

Todo lo contrario, "en España hoy triunfa el periodismo militante en el poder estalinista, y no es exageración ni crítica caprichosa. De TVE ha salido disparado tras recibir una brutal patada a traición el periodista independiente, aquel que tenía la obligación, fueran cuales fueran sus inclinaciones ideológicas, de informar con neutralidad a los ciudadanos".

También ajusta cuentas Ussía con Rosa María Mateo a la que "se critica mucho y negativamente" por su "actuación inhumana y hostil con sus más ilustres compañeros de TVE". Pero para él, "ella se ha limitado a cumplir a rajatabla las instrucciones recibidas del estalinismo podemita y sanchista, y es mero instrumento de la infamia, la obediente ejecutiva y ejecutora de la vergonzosa depuración. Pero más allá de eso, carece de interés".

En conclusión: "Televisión Española ha desaparecido" y "lo que ha desaparecido no merece la pena buscarlo pulsando un botón del mando a distancia".

Nueva rectificación de Sánchez: usa el veto presupuestario para bloquear la alta inspección educativa de C's
Moncloa remite a la Mesa del Congreso su disconformidad con la ley de la formación naranja por acarrear un coste de 5 millones
Ana I. Sánchez ABC 11 Septiembre 2018

El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a enmendarse a sí mismo. Según ha podido saber ABC, Moncloa ha remitido a la Mesa del Congreso su disconformidad con la tramitación de la proposición de ley de mejora de la autonomía y la rendición de cuentas de las universidades españolas, en lo que supone un nuevo guiño al independentismo.

El texto ha sido impulsado por Ciudadanos e insta al Gobierno a presentar un proyecto de ley para la creación de una agencia independiente para la Alta Inspección Educativa del Estado. El argumento que ofrece el Ejecutivo socialista es el coste de cinco millones de euros que supondría la creación de este órgano. Hace uso así de la herramienta del veto presupuestario recogida en el artículo 134.6 de la Constitución, cuyo uso tanto criticó durante la etapa de Mariano Rajoy.

El PSOE llegó a llevar a Moncloa ante el Tribunal Constitucional, acusándola de impedir el debate en la Cámara Baja y cercenar la capacidad legislativa de la oposición. De hecho, una de los compromisos asumidos por Sánchez cuando llegó al poder fue levantar todos los vetos presupuestarios impuestos por los populares. Y el pasado jueves remitió al Congreso el decreto para la universalización de la Sanidad, recuperando una de las proposiciones de ley del PSOE que fueron vetadas por el Gobierno de Rajoy. Su coste presupuestario supera los 1.000 millones de euros.

La Mesa tendrá que decidir ahora si acepta o no la disconformidad del Gobierno. PP y Ciudadanos suman mayoría en este órgano y el Tribunal Constitucional reforzó, precisamente a petición del PSOE cuando aún estaba en la oposición, su función de vigilancia. Antes de aceptar un veto presupuestario debe verificar que la justificación del Gobierno está suficientemente motivada y soportada en datos económicos.

Según ha podido saber ABC, Moncloa sostiene que la creación de la Alta Inspección Educativa «requeriría la transferencia al citado organismo de los créditos necesarios para gastos de funcionamiento y para gastos de inversión, mediante la creación de dos partidas presupuestarias en el ministerio de Ciencia». La primera de ellas para gastos de funcionamiento por 4,5 millones de euros y la segunda para inversiones por valor de 500.000 euros. En consecuencia, Moncloa concluye que «no presta la conformidad para su tramitación».

SE PASAN A VOX
Otros dos políticos del PP cambian de partido ‘para no cambiar de principios’
La Gaceta  11 Septiembre 2018

Se trata del secretario general del Partido Popular de Badajoz y diputado autonómico Juan Antonio Morales y del alcalde de Guadiana del Caudillo, Antonio Pozo.

Este lunes VOX Badajoz celebraba una rueda de prensa en Mérida para formalizar la incorporación a la formación de Juan Antonio Morales, secretario general del Partido Popular de Badajoz hasta el pasado 6 de julio y diputado de la Asamblea de Extremadura, y Antonio Pozo, alcalde de Guadiana del Caudillo.

En el acto estaban presentes Santiago Abascal, presidente nacional, y Marcelo Amarilla, presidente de VOX Badajoz. El primero explicaba que el planteamiento de VOX para la provincia de Badajoz es “el mismo que para toda España”, en el sentido de articular “una nación de ciudadanos libres e iguales”, algo que a su juicio ahora “el estado autonómico está poniendo en riesgo”. En esta línea, reconocía que el “problema” del paro está “más acentuado” en Extremadura debido a que el empleo está sostenido por lo público: “No se puede generar empleo público constantemente al tiempo que se ha abogado por favorecer el emprendimiento privado y por no molestar a los ciudadanos con impuestos”. “Tiene que haber una visión de conjunto nacional y ayudar a las regiones más desfavorecidas, más despobladas”, afirmaba Abascal, que entró también a hablar de la política migratoria: VOX, dice Abascal, plantea la “defensa de las fronteras” y “acabar con el efecto llamada de las ayudas sociales a la inmigración ilegal”.

De PP y Ciudadanos, a VOX
Juan Antonio Morales ha señalado que decidió darse de baja en el PP en Extremadura por considerar que dicho partido se ha “entregado” en sus planteamientos al PSOE y con ello ha abandonado la “esencia de la derecha clásica”. Al mismo tiempo, ha subrayado que ha elegido a VOX para su nueva militancia porque esta formación “tiene las cosas claras a la hora de defender la soberanía nacional” y “lo que importa” realmente a la población. Morales ha hecho por un ello un llamamiento a los votantes tanto del PP como de Ciudadanos en la región para que apoyen a VOX, un partido que “no les va a defraudar porque no pone la mesa y mantel al PSOE”. Se trata, como han reflajado los dos ya ‘expopulares’, de cambiar de partido para no cambiar de principios,

Antonio Pozo también decidió abandonar el PP en julio de este año por discrepancias con la formación, especialmente por el abandono que sufrió su equipo municipal tras los ataques sufridos por la izquierda en relación con la injusta Ley de Memoria Histórica. El alcalde de Guadiana ha explicado que se une al “proyecto ilusionante” de VOX porque “representa sus ideas mejor que nadie” y tiene el objetivo de “trabajar por el bien de Extremadura y por los intereses de su pueblo siempre”.

Esta incorporación ha VOX se ha producido el mismo día que el diario ABC pronostica la entrada de VOX en el Congreso con un escaño, consiguiendo un posible desempate entre el PP y PSOE. “Según la encuesta de ABC la representación de VOX sería decisiva para formar un nuevo gobierno en España. Se acabo el chantaje separatista”, ha afirmado Santiago Abascal. Esta semana VOX también ha crecido en afiliación en Badajoz. En el conjunto nacional ya cuenta con más de 9.500 afiliados en cuota, el triple que el año pasado.

Mangas verdes o el caballo del malo
Nota del Editor 11 Septiembre 2018

Es un poco tarde para dejar el PP y pasarse a Vox. Es imprescindible que Vox crezca y se convierta en el ariete para tumbar a los enemigos de España, pero quien quiera adherirse debería dejar tras de sí las siglas anteriores y aparecer como un soldado de a pié. Sobre todos los que no han sido capacez de elevar su voz en el PP ante los constantes disparates y abandonos de Aznar (el español y concesionesa los nacionalistas entre otros asuntos) y Rajoy (todo).

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La Diada y el independentismo mágico
Alejandro Tercero Cronica Global 11 Septiembre 2018

Tiene gracia que uno de los principales promotores del “independentismo mágico” advierta ahora de que el procés ha sido un fracaso y de que lo de la secesión unilateral, de momento, no va a ser posible. Dice Rufián que hay que “pinchar según qué burbujas, según qué discursos de independentismo mágico que todo el mundo conoce, decir la realidad”. En otras palabras, que lo del viaje a Ítaca fue un timo, una farsa.

Es curioso que sea Rufián la voz indepe más autorizada entre las que quieren pinchar la burbuja del procés. Recordemos que fue uno de los dirigentes secesionistas que más veces aseguró públicamente que los diputados de su partido, ERC, abandonarían el Congreso en cuanto se proclamase la República catalana. “No estaremos ni un día más”, insistía en 2015, y establecía un plazo máximo de 18 meses.

Rufián es también el que el 26 de octubre de 2017, cuando se rumoreaba que Puigdemont estudiaba convocar elecciones para evitar la DUI --que finalmente se hizo un día después--, lanzó el famoso tuit de las “155 monedas de plata” con el que poco menos que acusaba al entonces president de traidor.

En cualquier caso, bien está que ERC empiece a admitir abiertamente que no es posible lograr la independencia de forma unilateral --Tardà y Aragonès también lo han dejado claro--. Pero no debemos olvidar que la formación independentista es tan responsable como el que más de haber llevado a Cataluña a esta situación de inestabilidad y fractura social. Y, en todo caso, de poco sirve su conversión si Puigdemont, Torra y su entorno no siguen el mismo camino.

De hecho, no parece que esto vaya a ocurrir a corto plazo. Sus declaraciones van en sentido contrario. Los actuales capitanes del procés siguen emperrados en tensar la cuerda con mensajes incendiarios y desafiantes. La Diada de este martes será la confirmación de que los dirigentes independentistas no tienen previsto modificar el rumbo --al menos, durante todo el otoño--. Así, seremos testigos de un nuevo aquelarre de independentismo mágico.

Por otra parte, el hecho de que el procés haya entrado en una vía muerta --en realidad, la única posible-- no debe orillar el debate sobre cuál debe ser la respuesta del Gobierno a la actitud desafiante del Govern. PP y Cs exigen la reactivación del 155 pero el ejecutivo socialista responde que eso no es posible si no hay una nueva, flagrante y permanente vulneración de la ley por parte de la Generalitat y esto --subraya el Gobierno-- aún no se ha producido.

Lo cierto es que hace años que la Generalitat aplica la inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán pese a haber sido declarada ilegal en reiteradas ocasiones por la justicia y esto sería suficiente argumento para recuperar el 155 --incluso para haberlo aplicado hace mucho tiempo--. Aunque no parece que Sánchez esté por la labor.

En todo caso, y llegados a este punto, parece razonable preguntarse cuál es el motivo por el que buena parte del independentismo unilateralista empieza a admitir su fracaso: ¿su derrota se debe a la política de mano tendida del nuevo Gobierno con el nacionalismo o a la implementación del 155 --incluso uno light como el aplicado-- y el encarcelamiento de sus promotores?

Y solo una cuestión más: ¿cómo creen ustedes que el secesionismo más irredento interpreta la actitud dialogante y negociadora de Sánchez: como un signo de fortaleza que les invita a abandonar sus planes unilaterales, o como un signo de debilidad que les anima a seguir adelante con su independentismo mágico?

Equidistancias y fanatismos
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 11 Septiembre 2018

El ambiente político que vivimos en España hace casi imposible el argumento complejo, el pensamiento medianamente sofisticado o el llegar a las causas últimas de los acontecimientos. Hoy, como nunca antes se había visto, parece que los políticos sólo chapotean escandalosamente en el agua, creando mucha espuma pero sin avanzar un milímetro; siempre agónicos, a punto de ahogarse en una palabrería exclusivamente dirigida a su parroquia. Sucede en todos los ámbitos, no hay respiro para los diagnósticos, sólo valen las descalificaciones y las amenazas; sucede con los lazos amarillos y también con la exhumación de los restos del dictador.

Me llama la atención la claridad con la que los dirigentes socialistas ven que el responsable o uno de los responsables de la tensión en Cataluña es el primer partido de esa comunidad: Ciudadanos. Yo no he visto a ningún constitucionalista quitar el lazo amarillo de la solapa de un independentista, ni he visto que vayan a las sedes de los partidos independentistas a arrancar las señales amarillas. Supongo que los constitucionalistas consideran que los independentistas tienen todo el derecho a llevar el símbolo, a manifestarse con él y a vivir durante las 24 horas del día levitando, indignados por lo que representa. Se puede defender la liberación inmediata de los políticos presos -están en la cárcel en prisión preventiva-, se puede creer que han sido objeto de una gran injusticia y no son pocos los que discuten los tipos por los que la instrucción pide que les juzguen. Yo, por ejemplo, considero que sólo la pusilanimidad de los partidos nacionales ha permitido, no provocado, que hoy estén en prisión o fugados 15 independentistas catalanes. La falta de decisión, la falta de seguridad de las formaciones nacionales y muy especialmente del Gobierno de Rajoy, no sólo les permitió llegar donde nunca debieron llegar, sino que en cierta medida les alentó a cometer los delitos.

Nadie les discute por lo tanto que muestren su rechazo a lo que sucede, sobre todo cuando las consecuencias jurídicas del "pronunciamiento" de los independentistas son discutibles. Ahora bien, cuando ellos, apoyados por todo el poder institucional de la Generalitat, extienden su protesta, su oposición a todo el espacio público, estamos asistiendo a una cuestión bien distinta. Ya no hablamos del derecho a oponerse a un gobierno, a unos jueces o a unas leyes, estamos ante la ocupación por una parte de la sociedad de todo lo común que tiene una democracia, con el apoyo del Gobierno catalán, con la policía a su disposición y con los medios de comunicación públicos que tienen la capacidad de proyectar que una parte de la sociedad catalana es toda. Es la expresión más clara que hemos visto en la Europa Occidental de los últimos 15 años de expulsión de una parte de la sociedad del espacio público común. Los lazos amarillos en el ámbito público representan el despojo de los derechos de quien no coincide con ellos, es la representación de cómo la mitad de los catalanes han perdido la condición de ciudadanos para la otra mitad.

Muchos quieren ser equidistantes, algunos hasta se declaran equidistantes radicales, y no me sorprende. Siempre ha habido dificultad para identificar los totalitarismos mientras no han sido capaces de utilizar todo su poder. Es más, no han sido pocos en la historia los que sólo han comprendido el fenómeno una vez derrotado. Al totalitarismo cuando nace se le puede confundir con unas acciones gamberras, tabernarias, de contenido político; con un exceso de celo, rechazable y comprensible a la vez, se puede llegar a pensar que defiende una causa justa y hasta compartida, y también se le puede ver como un peligro al que no merece la pena combatir porque nunca se concretará. Hasta se puede llegar a pensar al principio que unas pequeñas dosis de autoritarismo son imprescindibles para imponer orden en la sociedad o conseguir determinados objetivos políticos. No culpemos excesivamente por lo tanto a nuestros equidistantes radicales cuando fue tan lenta la compresión británica de lo que sucedía en la Alemania de los años 30 o cuando parte de una de las generaciones de intelectuales más brillantes de Francia defendía la URSS de Stalin. Sin el numeroso grupo de equidistantes radicales, que nunca pudieron creer que sus respectivos países corrieran el peligro de ser engullidos por el totalitarismo, éste no habría conseguido nunca sus objetivos. No lo entendieron hasta que oyeron los cascos de los caballos o el ruido estentóreo y ferruginoso de los tanques atravesando sus calles; algunos sólo lo entendieron cuando fueron a buscarles a su casa.

En Cataluña la acción concertada de las instituciones y de una parte de la ciudadanía -no hay totalitarismo sin apoyos sociales- es la representación de un autoritarismo naciente con una fuerza insuficiente hoy en día para derrotar al Estado y a la UE. Pero cuando se convierte en chusma sin derechos a una parte de la sociedad, sea mayoritaria o minoritaria, nos encontramos con una expresión de totalitarismo en el grado que sea. Si los catalanes tienen que hablar, dialogar, ponerse de acuerdo, la solución no puede ser satisfacer, insatisfactoriamente siempre, a los independentistas. Justamente por esto, los ofrecimientos políticos made in Iceta en la dirección de volver al último estatuto aprobado por el Parlamento catalán y modificado a posteriori por el Tribunal Constitucional no sólo sería en estos momentos plenamente insatisfactorio para los independentistas, sino que oficializaría el olvido de los catalanes que se han expresado sin complejos contra el procés. La solución no pasa en estos momentos, si queremos ser coherentes con lo que decimos, por convertir a Torra en el único interlocutor de Cataluña, máxime cuando se ha empeñado en ser jefe o mandado de una parte. Desde mi punto de vista, y espero que no sea tarde, el esfuerzo debe ir dirigido a crear un marco político razonable en el que puedan dialogar los diversos sectores de la sociedad catalana. Pero para que ese deseo se convierta en un hecho político necesita de dos requisitos. El primero nos impone la derrota de las primeras expresiones de ese autoritarismo que han aparecido en Cataluña. La ventaja de la derrota, como explica Arendt, es que después de derrotado al movimiento totalitario le quedan pocos adictos -en contra de lo que pregonan los equidistantes radicales, cuando se llega a este punto el acuerdo es imposible, siempre termina con la derrota de unos y la victoria de los otros... La ventaja que tenemos es que podemos elegir-. Creo que siempre habrá en Cataluña nacionalistas, independentistas, pero deseo que en el futuro sin tics totalitarios -espero no ser demasiado optimista al negarme a creer que sólo existen nacionalismos fanáticos y totalitarios-.

El segundo requisito es que una vez constatada la inclinación efusiva de los independentistas hacia el autoritarismo político, quien tiene toda la responsabilidad de conseguir ese marco pacífico y libre es el Gobierno de España. Algunos piensan que no se le puede pedir a Sánchez lo que no se le pidió a Rajoy, en contra de este pensamiento que niega la búsqueda incansable e inalcanzable de la perfección humana. Creo que, sobre todo los que mostramos nuestra desazón por cómo se desenvolvió el anterior Gobierno los últimos años en Cataluña, le podemos y debemos pedir al nuevo Gobierno que no caiga en los mismos errores o en otros mayores.

Mientras esto no suceda, equiparar la responsabilidad de quienes utilizando todo el poder están ocupando todo el espacio público con la de los que retiran de la plaza pública esos símbolos, no sólo es injusto, sino que es muestra de una gran cobardía. Decía una ministra socialista que "debemos arreglar el pasado para hacer un futuro mejor", refiriéndose a los restos del dictador. Podemos exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos aunque me gustaría que fuera con el máximo acuerdo posible. También supongo que podemos pedir a la iglesia de Roma que le retire la categoría de Basílica al Valle -no sería malo para la Iglesia Católica alejarse de un pasado tan siniestro en la historia de España- dejando todo como está para recordar de lo que fuimos capaces y lo que no supimos, no quisimos o no pudimos remediar durante tantos años. Son varias las soluciones democráticas, pero lo que no cambiaremos, por mucho que nos empeñemos, es el pasado. En ese debate sobre el pasado están siendo mucho más criticables algunas de las explicaciones de los ministros y ministras socialistas que la propia exhumación de los restos del dictador. Pero fuera de esa farfolla, probablemente inevitable en un país como el nuestro, lo que nos devuelve con rabia a la verdadera condición humana es la valentía con que enfrentamos nuestro pasado y la cobardía con la que miramos los peligros del presente.

Nicolás Redondo Terreros es miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

El Estado tiene plena legitimidad para defenderse
EDITORIAL El Mundo 11 Septiembre 2018

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) pronunció ayer en la apertura del año judicial un encendido alegato en defensa del Estado de derecho y del orden constitucional que amenaza con subvertir el Gobierno de la Generalitat. Carlos Lesmes, en la que a priori fue su intervención de despedida, fue muy claro sobre la legitimidad del Estado para defenderse de los ataques del independentismo. "Cuando la Constitución resulta golpeada", afirmó en un discurso centrado casi exclusivamente en el desafío soberanista, "no puede renunciar a defenderse, pues ello comportaría renunciar a la defensa de sus principios configuradores, y del propio Estado". De no ser así, advirtió, el "pacto de convivencia intergeneracional" quedaría violado, "el efecto sería demoledor y el sistema de libertades resultaría fatalmente debilitado".

Además, en presencia de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que se negó en un primer momento a que el Estado se hiciera cargo de la defensa del juez Llarena, denunciado en Bélgica por el ex president fugado, Lesmes recordó la necesidad de actuar siempre "en defensa de los jueces y magistrados" que ven amenazada su independencia, y se mostró preocupado no solo por determinadas reacciones sociales contra la persona del magistrado del Supremo, sino de las manifestaciones de "algunos responsables políticos, cuyos reproches resultan censurables en el marco de la normalidad y del respeto institucional". Unas palabras que son plenamente compartidas por los fiscales del Supremo, que no han dudado en ningún momento de la necesidad de apoyar incondicionalmente las actuaciones de Llarena y defender su amparo ante los ataques de una parte de la clase política y de las incomprensibles decisiones judiciales de Bélgica y Alemania, dos socios comunitarios que se han negado a colaborar con el Alto Tribunal.

La intervención de Lesmes adquiere especial relevancia en vísperas de la celebración de la Diada, que marcará hoy el inicio de una larga movilización social, impulsada por el propio Govern en rebeldía y organizada por los violentos Comités en Defensa de la República. Dado que algunos dirigentes políticos no están a la altura del desafío, bien por adoptar una actitud indecisa, como hizo Rajoy, o directamente condescendiente, como Sánchez, la fortaleza de nuestra Justicia es la mejor garantía que tienen los ciudadanos. Y en este sentido, aunque fueron breves las referencias a Cataluña en el discurso de la fiscal general, María José Segarra, hay que felicitarse de que afirmara que la Fiscalía actuará con "absoluta autonomía" y de que tenga previsto presentar un escrito de acusación en el que pedirá penas de prisión para los golpistas por el delito de rebelión, en coherencia con sus predecesores.

El catalanismo como religión

El autor desgrana en seis puntos el esquema con el que el catalanismo político ha pasado a ser una cuestión de fe.
Jorge Vilches El Espanol 11 Septiembre 2018

La forma y sentido que desde 2012 tiene la Diada confirma que el catalanismo ha pasado a su fase siguiente, la de religión política. Concluye así lo apuntado por Prat de la Riba, padre del nacionalismo catalán: “la religión catalanista tiene por Dios a la Patria». Cambó, del que alguno se acuerda ahora, también lo expresó en 1911 al decir que el “problema regionalista” era una cuestión de fe, de creer en cada patria particular.

Tras cien años de construcción nacional, el catalanismo político ha tomado los esquemas de las religiones históricas para aumentar su eficacia. Veamos cómo:

1.El culto reglado y obligatorio
El culto del catalanismo político impuesto desde la época de Pujol se fundamenta en símbolos, rituales, conceptos y clérigos. Ha sido un proceso de cuarenta años en los que la bandera de la estrella, las performances de estilo nacionalsocialista y el lenguaje para describir su victimismo han estado en manos de organizaciones de estilo clerical como Òmnium y ANC, bien alimentadas por la Generalitat. Ambas han movilizado a los creyentes con hábitos bicolor y lazos, salmodias, procesiones, fechas de guardar y santos laicos que venerar.

La Generalitat y su entramado institucional han creado así, en expresión de Voegelin, una religión política obligatoria y omnicomprensiva mediante leyes y subvenciones, a la que los catalanes deben someterse o arriesgarse a la muerte civil. Quien no acepta el dogma y el culto independentista no tiene cabida porque es, como escribió Rousseau en referencia al catecismo civil, un “insociable”, un ser incapaz de “inmolar… su vida a su deber”.

2. Es una cosmovisión
En estas décadas, el catalanismo político ha culminado una Weltanschauung; es decir, una cosmovisión consistente en un conjunto de creencias fundado en la fe nacionalista, que permite explicar la existencia de todo y que dirige el comportamiento. Esa Weltanschauung se transmite por la lengua, y especialmente por la sangre. Es una cuestión biológica que, a su entender, otorga un raciocinio natural distinto que debe estar en consonancia con una cosmovisión y, por supuesto, una forma de gobierno.

Torra, entre otros, siguiendo la estela de Sampere i Miquel, Batista i Roca, o Pompeu Gener, usa el lenguaje biologicista como argumento político, y hace descansar en esa “naturaleza” la comprensión del problema catalán o el deseo de independencia. Por eso no es suficiente para Inés Arrimadas, nacida “en el exterior”, el tener un catalán excelente: le falla la sangre. También esto explica que las listas electorales de los partidos secesionistas hayan evolucionado desde 1977 hasta contener casi en exclusiva apellidos catalanes.

3. El Paraíso en la Tierra
No me refiero a la consideración del “oasis catalán”, aquella expresión del periodista Manuel Brunet para contrastar a esa región con el resto de España. El catalanismo político asumió el mito palingenésico relativo a la muerte y resurrección de la nación. ¿Qué significa? Que la nación catalana existió siempre, pero un poder exterior la llevó a la decadencia y la ruina, a la muerte en vida. Ese sujeto colectivo, esa unidad de destino en lo universal que es la nación, solo espera que llegue el salvador, el movimiento nacional, y que la resucite. Y como todo nacionalismo, al decir de Kedourie, la resurrección es tener su Estado propio.

En términos religiosos es la Parusía, la llegada del fin de los tiempos, el cumplimiento del Reino de Dios en la Tierra; esto es, de la República catalana. Porque ese advenimiento, dicen, es un imperativo histórico que colmará de felicidad a la comunidad hilando sangre, lengua y cosmovisión únicas. El ejemplo son las imágenes del público, el 27 de octubre pasado, durante la retransmisión de los ocho segundos republicanos, en las que los indepes pasaron del cielo al infierno.

4. El martirologio del pueblo elegido
El catalanismo político ha generado en estas décadas relatos tramposos sobre la Historia de España y de Europa, con falsos héroes, acontecimientos y reinos imaginarios, o formas de gobierno que nunca hubo -Torra no es el 130º presidente de la Generalitat porque ésta no existió como tal en la Edad Media-. No es una tergiversación nueva, sino que la inició a mediados del XIX un archivero barcelonés Próspero de Bofarull i Mascaró, quien manipuló los legajos medievales del Archivo de Aragón para hacerlos coincidir con su cuento nacionalista.

A partir de ahí se inventó la Historia: un reino catalano-aragonés; la catalanidad de Cervantes, Santa Teresa, Colón o Leonardo da Vinci; la tergiversación de la Guerra de Sucesión como de “Secesión” y todas sus mentiras -aquí lo conté para El Español-, o la Guerra Civil concebida como un ataque de España a Cataluña.

Inventaron héroes y heroicidades como santos y milagros que dieran ejemplo de la Weltanschauung y del imperativo histórico. En eso se ha convertido la Diada, en una ceremonia fundada en medias verdades históricas, en honor a un personaje cuya vida ha sido falseada, símbolo de su religión política. Por eso el 11-S son abucheados los “no creyentes” o los que ponen en duda el mito.

5. Evangelización, o cómo funciona TV3 y demás
Miroslav Horch explicó muy bien cómo se crea, extiende y consolida un nacionalismo. Primero es una élite cultural, una intelligentsia, quien crea entre la gente el interés por una lengua, cultura e historia de una nacionalidad que presentan como “oprimida” (finales del XIX). Luego forman un movimiento político fundado en corresponder esa “identidad nacional” con el “autogobierno” (hasta la creación de la Mancomunidad en 1914). Finalmente llegan a las instituciones, que utilizan para convertir el nacionalismo en el credo único que justifica su dominio exclusivo (Segunda República y Estado de las Autonomías).

Este último paso necesita de una “evangelización”, una labor de propaganda continua y profunda para la transmisión de la “buena nueva”: cosmovisión, cultos, símbolos y mártires (Puigdemont, los huidos y los golpistas presos). Es necesario adoctrinar a las nuevas generaciones, que escribió el socialista Max Adler, para ganar el futuro y traer la utopía. Y eso solo se hace desde la educación y los medios de comunicación. ¿Sorprende entonces la labor de TV3 y el resto de subvencionados?

6. Una comunidad moral
Ya escribió Durkheim que lo estrafalario del nacionalismo convertido en religión política es que son naciones que se rinden culto a sí mismas. Al sustituir a Dios por la Patria, usando palabras de Prat de la Riva, los independentistas hacen de la nación un ser superior, por encima de los individuos, que exige devoción, sacrificio y lucha. El caso del nacionalismo vasco ha sido más doloroso en esto.

Esa sacralización de la nación, al decir de Emilio Gentile, se fundamenta en una moral, como en cualquier religión, que permite al creyente distinguir la bondad y el servicio a la comunidad, de la maldad y el “egoísmo”. De ahí el doble rasero: está bien bolsas de basura amarillas, pero mal el retirarlas. El motivo es que ven lo primero como un acto litúrgico de la religión sustitutiva, y el segundo un sacrilegio. Por esta razón, también, creen legítima y justa la intimidación, el silencio o la discriminación de los “no creyentes”.

Conclusión
Sin vínculo con lo trascendental, sino como mero instrumento, el catalanismo político se ha convertido en una religión sustitutiva. Pese a toda la pátina de modernidad, ese movimiento oligárquico llegó tarde al romanticismo, y luego al nacionalismo. Y en su mundo anacrónico y medieval, de parque temático, adoptan las formas de una religión para llevar flores a un hombre que no murió, en una fecha que no se rindió, para rememorar una guerra que no fue así.

*** Jorge Vilches es profesor de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad Complutense.

La Justicia, firme frente al «procés»
 La Razon 11 Septiembre 2018

El solemne Acto de Apertura del Año Judicial, que ayer presidió Su Majestad en Madrid, ha tenido como telón de fondo las consecuencias penales del golpe anticonstitucional en Cataluña y ha servido para constatar, como no podía ser de otra forma, el cierre de filas de la Justicia española frente al llamado «procés», que, a tenor de las actuaciones del actual presidente de la Generalitat, Quim Torra, mantiene su desafío, aunque ya sólo sea en un plano meramente declarativo. En este sentido, las intervenciones del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder judicial, Carlos Lesmes, y de la fiscal general del Estado, María José Segarra, tendrán la virtud de tranquilizar a una opinión pública que asiste preocupada al relanzamiento político y social del movimiento separatista, y a su estrategia de ocupación del espacio público, sin que se perciba una respuesta adecuada del actual Gobierno de Pedro Sánchez.

Es más, como refleja la entrevista con el líder de ERC, Oriol Junqueras, en prisión preventiva, que hoy publica LA RAZÓN, todavía hay sectores del independentismo catalán que no parecen entender la naturaleza contraria al orden jurídico y, por lo tanto, acreedora del reproche penal, de las acciones que llevaron a cabo hace un año y que vinculan cualquier vía de diálogo al reconocimiento del derecho de autodeterminación o a la celebración de un referéndum pactado con el Ejecutivo. Es ese «sea valiente» que Oriol Junqueras dirige a Pedro Sánchez desde nuestro periódico, insistiendo en la consulta pactada, una constatación suficiente de lo que decimos.

Por el contrario, tanto Carlos Lesmes como María José Segarra llevaron a sus justos términos la única respuesta que puede dar un Estado de derecho a la pretensión de romper el marco legal. Así, mientras que el presidente del Supremo advertía de que la Constitución no puede renunciar a defenderse, ya que el Estado democrático de derecho no admite disgregaciones entre ley y democracia, la máxima representante del Ministerio Público insistía en que no puede haber excepciones al cumplimiento de la ley, porque lo contrario supone la quiebra misma de la propia democracia.

No deja, pues, de ser significativo que mientras en Cataluña los actuales representantes de la Generalitat hacían alarde del proceso separatista y promovían las movilizaciones callejeras, en la posterior recepción a la ceremonia de apertura del Año Judicial el tema de conversación dominante entre juristas, políticos y periodistas fuera el calendario procesal del Tribunal Supremo para el enjuiciamiento de los responsables del golpe separatista, cuya vista oral podría tener lugar a finales de noviembre y la sentencia dictarse en la próxima primavera. Tiempos que, en política, son bastante perentorios y que aconsejarían a los dirigentes del nacionalismo catalán un cambio de actitud, so pena de exacerbar el sentimiento de frustración de sus seguidores, con consecuencias imprevisibles para la convivencia ciudadana. Recomendación que también se puede aplicar al actual Gobierno socialista, cuya estrategia de distensión y oferta de diálogo a los partidos separatistas puede confundir a la sociedad catalana sobre el inexorable resultado de los procesos judiciales abiertos, que operan de manera autónoma, como corresponde a una democracia con separación de poderes y en la que se respeta la independencia judicial. La Justicia española, ante el Rey y las principales instituciones del Estado, dejaron claro que el desprecio a la Ley y al orden constitucional tendrá su inevitable respuesta.

La gran renuncia
Juan Carlos Girauta El Espanol 11 Septiembre 2018

Nada más extraño en el nacionalismo catalán que su olvido de la cultura catalana. De la gran cultura. Nótese la cantidad y calidad de nuestros literatos, pintores o arquitectos, por mencionar algunos campos donde lo catalán toca la gloria, desde poetas-filósofos medievales que aún fascinan a los expertos hasta protagonistas de varios vanguardismos del siglo XX.

Por qué tanta grandeza en una lengua minoritaria, o por qué tanto genio plástico no son jamás invocados (fuera de pequeños círculos) para apuntalar la gran premisa nacionalista del “hecho diferencial” sigue siendo un misterio.

Sabemos que una pequeña corriente político-religiosa toma el testigo del catalanismo político en pleno franquismo con Jordi Pujol. Sabemos que ese médico y financiero es un hombre leído. Sabemos que ostentó el poder durante casi un cuarto de siglo. Sabemos de su firme voluntad de construcción nacional, y de los cuantiosos medios de los que dispuso (en todos los sentidos). Sabemos que ahormó la sociedad catalana de forma implacable mediante la educación, el clientelismo político en todas las esferas, los medios públicos y privados. Sabemos que se introdujo en las conciencias de acuerdo con un ambiciosísimo plan de ingeniería social. Sabemos que sus sucesores vienen compitiendo por ser cada uno más nacionalista que el anterior.

Y sin embargo, uno tras otro, así como sus infinitos capilares en forma de maestro, de tertuliano o de empresario liante, renuncian a lo que en cualquier nacionalismo sería herramienta principal de legitimación una vez descartado, claro está, el racismo o el racialismo, que impregnan el nacionalismo catalán originario pero que resultan impracticables en democracia, aunque el último presidente de la Generalitat no se haya enterado.

Apuntaré alguna explicación al desdén hacia tres grandes talentos catalanes que aún vivían cuando el gran hacedor llegó al poder en 1980. Pujol no podía aprovechar a Salvador Dalí porque el ampurdanés se acostaba cada noche con los compases de la Marcha Real, y porque designó como heredero al Estado español. Pujol no quiso acordarse de Josep Pla, que había sido espía de Franco. Pujol no apreció al inmenso Josep Vicenç Foix, ya fuera porque condenaba que hubiera vivido al margen de la política, pendiente de la caja de su pastelería, ya fuera por envidia a un poeta excelso, ya fuera por insensibilidad para la lírica.

Como fuere, han preferido subvencionar a unos enajenados que sostienen que Leonardo, Santa Teresa y Cervantes eran catalanes. Han preferido al Barça y a Toni Soler, los agravios fiscales y Empar Moliner. Lo elegido los define, pero lo despreciado los define aún más.

Política de gestos
Mikel Buesa  Libertad Digital 11 Septiembre 2018

Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibía en su despacho al lehendakari Urkullu, su nuevo delegado en el País Vasco, Jesús Loza, tomaba posesión del cargo y pronunciaba un discurso conciliador con el nacionalismo. Puede parecer normal, pues si hubiera lealtad entre todas las partes, lo razonable es que las relaciones entre las instituciones, aunque tengan roces, sean más bien pacíficas. Pero esta condición, cuando se habla de los jeltzales, adquiere muchos matices, pues éstos sólo son leales a lo que su partido entiende en cada momento que son los intereses de la patria vasca; lo demás es accesorio, circunstancial y ajeno a la palabra de vasco. Y puede ser traicionado sin escrúpulos, como se demostró recientemente con la caída de Rajoy desde el pedestal de la Moncloa hasta la oficina del Registro de la Propiedad de Santa Pola. Al presidente del PNV, Andoni Ortúzar, le dolió esto y le dio pena, según declaró en la ETB, pero fue inmisericorde en su decisión, pues el partido de los defensores del JEL –de Dios y la Ley Vieja– está por encima de los sentimientos personales. Y el partido ha olisqueado las oportunidades que le ofrece la enorme debilidad política de los socialistas al instalarse en el poder con un grupo parlamentario tan exiguo que va a necesitar renovar la coalición anti-Rajoy cada vez que necesite aprobar algo en el Congreso de los Diputados.

Por eso, Sánchez se deshace en gestos multidireccionales con los que mantener, si no contenta, al menos expectante a la variada parroquia de los que le auparon a la más alta magistratura del Gobierno. Primero fue la exhibición de solidaridad con los inmigrantes en Valencia –mientras, por cierto, un grupo muy superior en número era rescatado de las aguas del Estrecho y del Mar de Alborán, con unos medios mucho más limitados que los empleados en la capital levantina–; luego estuvieron los cabildeos europeos acerca de lo mismo –con el efecto indirecto de negar la pleitesía al rey de Marruecos–; tras ello vino el anuncio de la ley de eutanasia; y por fin llegan las suaves palabras a los nacionalistas.

Éstas, en la versión de Jesús Loza, tienen que ver sobre todo con el asunto de los presos de ETA. Para Loza –al que todavía recuerdo en el trágico momento en el que me pidió permiso para acompañar el cadáver de mi hermano Fernando hasta el horno en el que sería incinerado tras su asesinato–, ese asunto hay que abordarlo "reformulando la política penitenciaria", pues la que viene aplicándose hasta ahora –con el acuerdo, hay que señalarlo, de todas las asociaciones de víctimas de ETA– "no tiene sentido mantenerla… una vez vencido el terrorismo y desaparecida la banda". Ya se ve que Loza –que tal vez por su formación médica no se mezcla en política con los asuntos de la naturaleza– no cree que esa última haya experimentado una metamorfosis y su espíritu, con sus socios dentro, haya tomado forma material en el partido de sus epígonos; o sea, en Sortu. Aunque, si esto es así, no se entiende muy bien que les haya tenido que recordar a los de este partido que "es poco creíble que lo que se considera ilegítimo de cara al futuro [o sea, la herencia de ETA] haya sido legítimo en el pasado"; y que les haya conminado a "desandar caminos [con referencia a la violencia terrorista] para que otros puedan construir puentes, [pues] no se puede pretender que las víctimas tiendan puentes sin que los victimarios desanden caminos". Loza es persona de espíritu bonancible a la que le cuestan las palabras duras; pero son las palabras duras, claras y directas, sin eufemismos pacificadores, las que algún día tendrá que emplear si no quiere que sus interlocutores nacionalistas se le suban a las barbas y le tomen por el pito del sereno.

Pero el maestro de las palabras suaves ha sido Sánchez. En su reunión con Urkullu no cedió en nada, pero acordó dejar para un grupo de trabajo el estudio de las famosas 37 competencias pendientes de cesión al Gobierno vasco con la perspectiva de que casi todas se resuelvan pronto. El lehendakari lo ha dejado claro: sólo el tema de las prisiones y el de la Seguridad Social van para un plazo dilatado; las otras son cosa de pocos meses, incluido lo de los etarras presos. Pero no se trata sólo de eso, pues lo relevante para los nacionalistas no es el huevo sino el fuero, y el fuero en este caso es la relación bilateral Gobierno a Gobierno –el "nexo permanente" al que se ha referido Urkullu–, que deja fuera al órgano legislativo; a las Cortes, para entendernos. Por eso, él y Sánchez han hablado de buscar una "convención constitucional" novedosa que recupere el "espíritu originario" de la Carta Magna –en alusión al pactismo– para lograr un "constitucionalismo útil al servicio de la resolución de los problemas y no de enconarlos".

Es asombroso que el PNV apele ahora al pacto constitucional, pues como ha destacado el profesor José M. Portillo en su reciente libro Entre tiros e historia, el 21 de julio de 1978, tras una última fase de negociaciones en el Salón de Ministros del Congreso, el PNV, por boca de Xabier Arzalluz, se negaba a aceptar el texto de la Constitución, después, por cierto, de haber colado la disposición adicional primera –la de los derechos históricos en los que ahora quieren apoyarse los nacionalistas– y el artículo 152.2, con el que se abría la puerta al completo vaciamiento competencial del Estado en favor de la comunidad autónoma vasca. Portillo aclara que lo que entonces pretendieron y no consiguieron los nacionalistas no era "conformar un cuerpo separado del Estado, sino precisamente lo contrario"; querían "permanecer como cuerpo del Estado, pero constitucionalmente independiente del mismo". Y siguen en lo mismo, aunque su alambicado lenguaje lo haga difícil de comprender. Me temo que las entendederas de Sánchez no están para esas florituras y que cualquier día, entre sonrisas, meta la pata en un lodazal del que sea muy difícil salir. Ya le ocurrió a Rodríguez Zapatero con lo de Cataluña; y eso que había sido profesor de Derecho Constitucional.

El PNV es enemigo de España
Javier Igartua Ybarra okdiario 11 Septiembre 2018

Hoy quiero desde estas líneas desmontar al PNV. Un partido que pone la cara amable cuando le conviene pero cuyos fines y objetivos son los mismos que los de la banda terroristas ETA. El fundador del PNV fue Sabino Arana. ¿Quién es este personaje?. Ahora brevemente os lo explico. Sabino Arana fue el fundador del PNV. Un partido que, según él mismo definía, quería la independencia de Vizcaya. De Guipúzcoa y Álava ni hablaba. Primera mentira del actual PNV. Arana decía que no quería maketos o, lo que es lo mismo, que gente del resto de España no era bienvenida. Yo me hago una pregunta: ¿cuántos con origen de fuera de Vizcaya hay actualmente afiliados al PNV? Segunda mentira del actual PNV.

Sabino hablaba así de las mujeres:”La mujer es vana, superficial y egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades del ser humano”. ¿Alguien me explica como puede haber mujeres afiliadas al PNV? Así podía estar horas y horas, pero he querido dar unas pinceladas para que conozcáis el origen del PNV. Ahora, os será más fácil entender por qué el PNV nunca será un partido de fiar, cómo no hacía nada cuando ETA asesinaba a los no nacionalistas como a gorriones.

Cómo permitía que tantas personas se fueran del País Vasco ante la amenaza de ETA. Muy sencillo, pero muy triste de explicar. Os voy a dar unos datos que os ayudarán a entender por qué digo que ETA y el PNV son los mismo perros con diferentes collares. Ya lo dijo Arzalluz: “No queremos que desaparezca ETA, no es bueno para Euskal Herria”. ETA nació de las juventudes peneuvistas y Ekin. El Pacto de Estella fue la unión del PNV y ETA para marginar a quienes no fueran nacionalistas. Así, un suma y sigue de hechos que demuestran que el PNV es un partido independentista.

A mí lo que me parece grave es que este partido ponga o quite gobiernos de España, que se les siga teniendo en cuenta después de todo lo que os he relatado. Y hay más todavía. Ahora están con el brazo político de ETA en la creación del nuevo estatuto que lleve la independencia al País Vasco. Están negociando con Sánchez que se acerquen a los etarras a cárceles próximas al País Vasco. ¿Os queda más claro que ETA y el PNV es lo mismo? Como decía Isabel San Sebastián, unos agitaban el árbol para que otros recogieran las nueces. No se puede pactar con los que quieren romper España y el PNV quiere romperla.

La gran mentira de la Diada: una fecha inventada, una derrota con 6.000 muertos y el ‘simpa’ del ‘héroe’ Casanova
Manuel Cerdán oldiario 11 Septiembre 2018

España celebra su Fiesta Nacional el 12 de octubre, efemérides del descubrimiento de América en 1492; Estados Unidos, el 4 de julio y su declaración de independencia de 1776; Francia, el 14 de julio cuando el pueblo tomó la Bastilla; Italia, el día en que sus ciudadanos en 1948 aprobaron en referéndum la República en lugar de la Monarquía; Alemania, la reunificación de 1990; Inglaterra, el día del fallecimiento de San Jorge en abril de 303; Gambia, la fiesta de la revolución, cuando el presidente Jammeh dio un golpe de estado en 1994; Belize, su independencia del Reino Unido en 1981; y la Comunidad del Madrid, la sublevación popular contra la ocupación francesa en mayo de 1808.

Lo mismo sucede con otros países en los que Cataluña pretende mirarse al espejo y se compara internacionalmente: Irlanda del Norte, la batalla de Boyne de Guillermo de Orange contra los católicos de Jacobo II en 1690; Canadá, la independencia del Reino Unido en 1867; Escocia, el Día de San Andrés o Kosovo, la liberación albanesa frente a los otomanos.

A todas estas fiestas nacionales les une un mismo vínculo: la exaltación y rememoración de una victoria o la liberación del yugo de los colonialistas. El pueblo se une para celebrar un hecho histórico que se esfuerza por preservar año tras año, década tras década, siglo tras siglo.

Sin embargo, Cataluña, en contra de la tradición de todos los estados occidentales, escogió como Día de la comunidad autónoma una derrota. Un duro y humillante descalabro militar por parte del ejército franco-español el 12 de septiembre de 1714.

¿Y quiénes fueron los artífices de tal despropósito? Sin duda alguna los regionalistas del movimiento catalán Renaixença quienes en la primera década del siglo XX construyeron una Cataluña de ciencia ficción, amparada por el victimismo y la revisión histórica. La gran mentira. Una patraña que ha propiciado la celebración de la Diada todos los 11 de septiembre.

¿Pero no encontraron los activistas nacionalistas otra fecha alternativa de la historia catalana para adornar esa quimera?. Sí pero les desbarataba el guión. Podrían haber escogido la efemérides de la sublevación de la ciudad contra los franceses el 6 de junio de 1809 que, como había sucedido en Madrid, acabaron en el paredón. Y, ya en la Transición, el gobierno de Jordi Pujol podía haber señalado como Fiesta autonómica la recuperación del estatuto de autonomía en 1932, en plena República.

Un victimismo voluntario y provocador
Pero no, apostaron por la opción del victimismo de manera voluntaria y provocadora. Sólo el aplastamiento de Barcelona en 1714 y la represión de la postguerra servían para motivar emocionalmente a los catalanes. La inmolación como fórmula para movilizar al pueblo catalán era la mejor solución para Sanpere i Miquel, el fabulador y manipulador de un relato filibustero que emplean hoy los independentistas.

Pero además, la fecha escogida también era falsa. La ciudad de Barcelona se rindió, como recuerdan los cronistas de la época, el mediodía del 12 de septiembre y no entregó la bandera de la derrota hasta el 15 de septiembre. Sólo un día después fueron abolidos el Consejo de Ciento y la Diputación. Pero no crean que la administración borbónica puso al frente de las nuevas instituciones a franceses o castellanos. Todos los nuevos mandatarios fueron catalanes.

No contento con tal cúmulo de trolas e invectivas los regionalistas celebraron un homenaje al traidor Rafael Casanova, el mismo que huyó, cojeando por una leve herida, de la fortaleza haciéndose pasar por muerto. El caudillo responsable de la matanza tuvo más suerte que los 6.000 barceloneses abatidos en un asedio que duró más de dos meses. Tras su ‘simpa’ -del que aprendió Puigdemont- envejeció sin problemas en Sant Boi de Llobregat hasta su muerte en 1743, 32 años después de la caída de su ciudad. Incluso, en 1719 fue amnistiado y pudo ejercer su oficio de abogado.

La Diada del 11 de septiembre fue recuperada tras la muerte de Franco y, en 1980, la primera ley que aprobó el Gobierno de Jordi Pujol fue la creación del Día de Cataluña, el 11 de septiembre, una fecha en la que Cataluña nunca perdió su soberanía de España, porque nunca la tuvo al 100%.

El nacionalismo, paradójicamente, ejercía de centralista y convertía a Barcelona en Cataluña porque mucho antes del 11 de septiembre habían caído otras ciudades catalanes que habían jurado fidelidad a Felipe V como Tarragona, Camprodón, Ripoll, Solsona, Mataró o Vic. Ahora, los alcaldes y ediles independentistas de estas ciudades pretenden reconstruir la historia ocultando lo que realmente hicieron hace tres siglos sus antepasados. Lo silencian porque saben que el edificio de la independencia se asienta en unos cimientos con taras.

Muchas ciudades apoyaron a los Borbones
Los hechos históricos son tozudos: Cataluña jamás, a comienzo del siglo XVIII, luchó por su independencia. Como otras regiones de España se vio arrastrada por una guerra civil que se desató en la península tras la muerte del rey Carlos II en 1700, el último habsburgo que falleció sin descendencia. Tras su óbito se desató una contienda fratricida en la que el bando borbónico apoyaba a Felipe de Anjou y el bando austriacista al archiduque Carlos, segundo hijo del emperador Leopoldo. Cataluña se alineó con los perdedores, llegando a firmar incluso un pacto secreto en Génova con emisarios de la reina Ana de Inglaterra para que la Ciudad Condal se convirtiera en una base naval británica en el Mediterráneo.

Además, cuando comenzó la guerra, Cataluña nunca aspiró a una nacionalidad distinta a la española. Jamás se produjo un levantamiento contra Madrid. Ciudades como Gerona o Lérida se enfrentaron al ejército aliado de Gran Bretaña y Austria. Lo mismo sucedió con Reus. Otras importantes ciudades catalanas así mismo se posicionaron a favor de los borbones como Cervera, Berga, Centelles, Ripoll o Manlleu.

Hay que acabar con los falsos mitos inventados en las últimas décadas por el independentismo catalán: en el siglo XVIII nunca existió una sublevación popular contra Madrid. En 1712 cuando la Diputación de Barcelona planteó su reto al Rey de España, la Guerra de Sucesión ya había concluido e, incluso, ya estaban redactados los tratados de paz, mucho antes del asedio de Barcelona. Y la guerra trajo la miseria a todos los españoles, no exclusivamente a los catalanes.

Está claro que los catalanes perdieron sus fueros cuando Aragón y Valencia ya los habían perdido por alinearse con el bando austriaco. Fue un castigo por incumplir el juramento al Rey borbón. Los manuales del independentismo catalán manipulan la historia presentando a Felipe V como un monarca tirano, despótico, absolutista y guillotinador de los fueros, sin embargo esa era falsa imagen, muy alejada de la realidad. El monarca borbón fue aceptado libremente en 1701 en unas cortes catalanas presidida por el Rey en el monasterio de San Francisco. Después, el monarca juró los fueros en la catedral de Barcelona. El rey permaneció en la Ciudad Condal seis meses, entre 1701 y 1702, e incluso retrasó unos días su vuelta a palacio. La élite barcelonesa reconoció entonces que el Rey borbón -los antepasados de quienes ahora gritan “muerte al borbón”- les había concedido las leyes más favorables.

En contra de lo que mantienen los independentistas, ni Felipe V era un absolutista centralista ni el archiduque Carlos representaba al constitucionalismo. Tampoco el pueblo catalán era entonces republicano y separatista, como educan ahora los profesores a sus alumnos en las escuelas de Cataluña.

Felipe V mantuvo los fueros
Felipe V no sólo respetó los fueros de Cataluña sino que además concedió más privilegios a la nobleza catalana. Cataluña seguía siendo un territorio libre y conservaba sus fueros históricos, como sucedía con Valencia y Aragón, hasta que entraron en guerra y luego la perdieron. Los vascos, que no se aliaron con el archiduque austriaco, conservaron sus fueros sin problemas, los mismos que siglos atrás había jurado la Reina Isabel en Guernica.

Pero, además, Cataluña tras la Guerra de Sucesión vivió los años más prósperos de su historia con la construcción de una nueva ciudadela, el auge de la economía y la elección de su puerto como la nueva base naval de España en el Mediterráneo.

Cataluña fue castigada por el empecinamiento de Casanova, el considerado por los independentistas padre de la patria. El mariscal francés Berwick propuso una rendición negociada pero Casanova se negó a parlamentar. Incluso, ordenó que decapitaran al comandante de Montjuic que quiso entregar la ciudad. La contumacia de Casanova provocó el enfurecimiento del militar francés que impuso, finalmente, una rendición incondicional.

Los regionalistas catalanes de comienzo del siglo XX lograron introducir en la sociedad una serie de invectivas históricas: los fueros fueron pisoteados por el centralismo castellano, el pueblo se levantó contra el estado español, los opresores prohibieron la lengua catalana, Castilla llevó a la ruina al estado español o el año 1714 fue el punto de partida del nacionalismo. Una serie de embustes sin consistencia histórica.

Los independentistas, en cambio, omiten en su relato que los representantes catalanes también participaron de manera activa en las Cortes de Cádiz de 1812 y aplaudieron, tras la aprobación de la Carta Magna, la arenga del diputado Agustín Arguelles: “¡Españoles, ahora tenéis una patria¡”. Y esa patria bajo un prisma liberal estaba confeccionada para todos. Para la España que había derrotado a los franceses. También para Cataluña.

Deconstruyendo la Diada
Miquel Giménez. vozpopuli  11 Septiembre 2018

Un año más los separatistas se apropiarán de actos institucionales, de las calles, de los titulares de los medios de comunicación. Es, ya saben, la Diada Nacional de Cataluña. Un mito que, como el resto del imaginario nacionalista, se basa en una mentira. Conclusión, hoy los catalanes no tenemos nada que celebrar, como no sea la impostura.

Hablemos de Rafel de Casanova
Cuando se eligió el once de septiembre como fiesta nacional catalana – en lo de nacional habría mucho que discutir – se dijo que era porque marcaba un hito histórico en la historia de esta tierra. Según la mitografía creativa nacionalista, tal día como hoy de 1714, Cataluña salió derrotada en una guerra contra España, perdiendo sus libertades. Torra se cuidó muy mucho de contribuir a esta monstruosidad histórica cuando fue el responsable del Centro El Born, el punto cero del separatismo catalán.

Pero eso no es más que una mentira. La guerra de Sucesión fue un conflicto – por cierto, a nivel europeo, preludio de alguna manera de lo que serían las guerras mundiales del siglo XX – en el que dos pretendientes al trono de España se disputaban el pastel. La casa de Austria, por un lado, y los Borbones por otro. Ni Cataluña era por entonces independiente, ni mandaba el pueblo, signifique eso lo que sea, ni existía nada que se pareciese a un régimen democrático por la sencilla razón de que, en aquel siglo, esto de la democracia no era precisamente la última moda en materia de gobierno.

Era, pues, un asunto entre élites, ajeno a la gente que, si acaso, tomó partido por uno u otro de los dos aspirantes a la corona española y poco más. Para rematar la tremenda perversión histórica, se eligió por parte de aquel catalanismo racista y carlistón la figura de Rafel de Casanovas como mártir del sitio de Barcelona, que acabó cayendo en manos del Duque de Berwick. Pero Casanovas no fue mártir de nada ni murió agarrado al Pendón de Santa Eulalia, como se le ve en la estatua que conmemora el sitio barcelonés. Herido, sí, pero no muerto, acabó sus días pacíficamente en su pueblo, ejerciendo su trabajo. De funcionario de la época, por cierto, yéndose al más allá en su cama rodeado de sus deudos y en la paz de Dios. Ese es el héroe al que cada año todos los partidos, y decimos todos, incluso PSC y PP, van a ofrecerle flores como si del doctor Fleming se tratase. ¡Loor y más loor a los héroes catalanes!

Como las mentiras nunca van solas, al hilo de ese mito se fomentó el de la Generalitat como institución secular catalana, democrática, ejemplar, ejemplo de Europa y primer parlamento del mundo. Hasta Pau Casals, en su célebre discurso ante la ONU, lo repitió de buena fe, creyéndoselo a pies juntillas. Otra bola de fuste. Pero tal institución medieval fue un instrumento en manos, básicamente de la iglesia - la mayoría de los que la presidieron fueron clérigos – sin ninguna concesión a la libertad de los catalanes. ¿Cómo, quién y cuándo se recuperó del trastero de la historia aquel mamotreto del que nadie se acordaba? Paradoja de las paradojas, fueron Marcelino Domingo y Nicolás d’Olwer, encargados por Alcalá Zamora que, alarmado ante la proclamación por parte de Francesc Maciá de aquella república federal catalana dentro de la República Española, ojo, no fuera, sino dentro, los envió a Barcelona a ver como arreglaban aquel desaguisado. Eruditos ambos, propusieron al ex coronel Maciá la martingala y este aceptó encantado de poderse incluir en un listado histórico. Si los curas de la Generalitat hubieran visto que esa institución caía en las manos de Esquerra se habrían horrorizado.

Así que la Diada de marras ni rememora una derrota catalana a manos de la malvada España, ni Felipe V fue un rey ajeno a Cataluña puesto que numerosos catalanes tomaron partido por él, ni la Generalitat es una institución secular que entronca a Puigdemont y Torra con un pasado históricamente aproximado. Esas son las raíces de la fiesta que hoy congregará a gentes hiperventiladas que vocearán consignas basadas en el mito interesado de los catalanistas, mito que solo sirve para que algunos crean en un pasado que jamás existió como tal.

Alterar el pasado para conquistar el presente
Esa eso la estrategia constante desde el inicio de la transición por parte del nacionalismo. Que la pseudo izquierda haya colaborado eficazmente en tamaña impostura solo se entiende si observamos que la mayoría de sus dirigentes eran hijos de la misma burguesía que los convergentes. Porque Cataluña jamás fue un reino ni, por tanto, tuvo reyes, que lo eran de la Corona de Aragón, la que tenía la cuatribarrada como enseña. Que Jaime I hablase catalán – lemosín, si hemos de ser precisos – es lógico porque era de aquí, pero no era rey de Cataluña ni lo fueron sus predecesores ni sus sucesores. Barcelona era condado, eso sí, ora dependiendo de los francos, ora de los aragoneses, pero nada más. Un inciso: resulta cuando menos sorprendente que estos separatistas, antimilitaristas y anti monárquicos a machamartillo, se deshagan ante estas historias reivindicativas de supuestas coronas cuando no de gestas imperialistas, y me refiero a Roger de Lauria y a sus almogávares. Todos súbditos de la corona aragonesa, evidentemente.

Añadiremos que el tratado de Utrecht por el que se dio fin a la guerra de sucesión privó a España, debido a que el pretendiente de las élites catalanas, el Austria, los dejó con el culo al aire, de una buena parte de los territorios que habían pertenecido siglos ha a la corona de Aragón. Los mandamases catalanes siempre han sido igual, la lían, se ponen a salvo y luego ya vendrá otro que pagará la factura. En este caso, la minuta no fue cosa de broma. Todos los dominios del Mediterráneo, ni más ni menos.

A nadie se le escapa que esa mixtificación de la historia de Cataluña y de España ha calado profundamente. En las escuelas de mi tierra no hay alumno que no repita todos estos embustes de pe a pa, como nosotros recitábamos las tablas de multiplicar. Es un axioma infalible, veraz, un dogma. Qué lástima. Ningún plan de estudios elaborado por la Generalitat ha dejado de insistir en la ponzoña de la mentira, de forma y manera que a día de hoy es casi imposible explicarle a nadie, sea niño o adulto, que el principal obstáculo con el que toparon los independentistas cubanos fueron los hombres de negocios catalanes que veían en la pérdida de la perla del Caribe un desastre para sus pingües explotaciones de tabaco y azúcar. O que los últimos negreros que se hicieron millonarios como traficantes de esclavos eran de aquí, esta “tierra de acogida” en la actualidad.

Claro que tampoco les han explicado el papel de un sector del separatismo en la década de los treinta con respecto a la dictadura de Mussolini o de Hitler, de como la Lliga fue franquista a carta cabal o de lo que fue el Tercio Nuestra Señora de Montserrat, integrado por carlistas catalanes. De ahí salió, por cierto, el autor de la célebre habanera “El meu Avi”, que ahora entonan melancólicamente los nacionalistas, pasablemente nostálgicos de aquellos tiempos en que los indianos, a saber, hombre de negocios que se iban a las Indias y hacían fortuna, volvían a casa cargados de oro que, en no pocas ocasiones, había sido obtenido por métodos poco honorables.

Lo único que se ha mantenido a lo largo de nuestra triste historia es la avaricia de los dirigentes, la estupidez del pueblo, el ostracismo a los discrepantes, bien envuelto con el humo de los pebeteros eclesiales, contrarios a toda modernidad y liberalismo.

Pudiendo celebrar tantas cosas buenas que tenemos en mi tierra, eligieron lo peor. De ahí que hoy no sea fiesta para mí. Y lo digo con un profundo pesar, el que manifestaba Josep Pla al asegurar que el catalán era alguien al que, sintiéndose plenamente español, eso sí, hablando en su propia lengua, lo habían machacado toda su vida diciéndole que tenía que ser otra cosa.

Ahí radica el problema.

Así manipula TV3 sus informativos y programas desde hace años
Desde 'Crónica Global' hemos realizado una selección de cinco fragmentos en los que la televisión pública ha mostrado de forma evidente un sesgo ideológico
Carles Ballfugó Cronica Global 11 Septiembre 2018

TV3 ha vuelto a estar en el punto de mira de muchos catalanes esta semana tras la entrevista de Lídia Heredia a Albert Rivera en Els Matins, el programa informativo de las mañanas de la cadena autonómica. Durante la tensa entrevista, Albert Rivera acusó a la televisión pública catalana de ser "un aparato de propaganda separatista". "Ustedes mienten cada día", le espetó a la presentadora.

“¿Usted me lo está diciendo a mi?, ¿usted ha mirado últimamente este programa?”, replicó Heredia. “Se hace propaganda del independentismo cada día”, reiteró el líder de Ciudadanos.

¿Manipula TV3?
¿Pero realmente manipula TV3 o se trata de unas acusaciones infundadas, tal y como le reprochan a Albert Rivera los defensores de la cadena pública catalana? Para sostener su tesis, el líder de Cs podría haber recurrido a las diversas multas que ha recibido la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) por vulnerar los principios de neutralidad y pluralismo al que están sometidos los medios públicos durante períodos electorales.

Así sucedió el 26 de enero de 2018, cuando la Junta Electoral sancionó a TV3 por la cobertura que hizo del concierto para la liberación de los presos soberanistas y de la manifestación de Bruselas. Asimismo, el 13 de diciembre de 2017 la Junta Electoral ordenó abrir un expediente sancionador contra Catalunya Ràdio tras vulnerar el principio de neutralidad informativa y el pluralismo político en dos editoriales de la presentadora Mònica Terribas.

Recopilan 100 casos de manipulación mediática
Más alla de las sentencias, el blog Quemepagueselper ha recopilado más de un centenar de casos en los que TV3 ha manipulado informaciones o contenidos a lo largo de los últimos diez años. Otros internautas también han compartido fragmentos en Twitter durante esta semana en los que denuncian la manipulación de la televisión autonómica catalana. En Crónica Global hemos realizado una selección de cinco fragmentos en los que la televisión pública ha mostrado de forma evidente un sesgo ideológico en alguno de sus programas.

1. Propaganda independentista al finalizar unos informativos:
El programa El Intermedio de LaSexta denunció con un tono irónico la manipulación mediática de los informativos de TV3 durante la etapa de Artur Mas al frente de la Generalitat en 2013.

2. TV3 presenta a un terrorista de Terra Lliure como "preso político":
El periodista de TV3 Xavier Graset presentó al ex militante de la banda terrorista Terra Lliure Carles Sastre --condenado a 48 años de cárcel por asesinato, pertenencia a banda armada y tenencia de armas-- como un “preso político”.

“Carles Sastre ha sido el preso político de Terra Lliure que más años ha pasado en la prisión”, señaló Graset durante una entrevista a Sastre en el programa de la televisión autonómica Més 324 a finales de 2015. La presentación que hizo de Carles Sastre motivó a que tres consejeros del CAC (Consell Audiovisual de Catalunya) denunciaran la "manipulación del lenguaje” del programa.

3. Un programa infantil omite la palabra "España" en el doblaje:
La manipulación también ha estado presente en la cadena infantil de TV3. En un capítulo de Bugs Bunny, producida por la Warner Bros, la versión en catalán omite hasta en dos ocasiones la palabra "España", cuando la versión original incluía esta palabra.

4. Hechos del 20 y 21 de septiembre frente a la Conselleria de Economía:
Un periodista de la televisión pública catalana cubre los hechos del 20 y 21 de septiembre ante la Conselleria de Economía subido a un coche de la Guardia Civil y visiblemente emocionado ante la fiesta independentista. El periodista acaba la cobertura besando y abrazando a una abuela indepe.

5. Utilización de menores en la Diada:
TV3 dedicó casi dos minutos de su telediario infantil del 17 de septiembre de 2013 en explicar cómo vivían diversos menores la Diada de ese año. Todos ellos muestran su ideología independentista con orgullo y normalizan el hecho de estar politizados desde edades muy tempranas.

El coste de cuatro años de procés: 1.600 millones menos de inversión extranjera y 4.550 empresas fugadas
Cynthia Díaz Nobile okdiario 11 Septiembre 2018

El procés secesionista protagonizado por el Govern ha tenido efectos nocivos sobre la economía, especialmente sobre la catalana. Aunque las consecuencias sobre las cuentas de la región se han visto agudizadas tras el golpe independentista del 1 de octubre de 2017, desde el inicio del procés el crecimiento se ha ralentizado, su deuda ha aumentado y la inversión extranjera ha mermado. Todo ello mientras 4.550 empresas han abandonado Cataluña.

“¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?”. Cuando el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, pronunció una de las dos preguntas de la consulta ilegal del 9N, la economía catalana representaba el 19% del PIB de España. Cataluña crecía a un ritmo del 4,2% y su deuda pública alcanzaba los 64.466 millones de euros.

Dos referendum ilegales y tres presidentes después, Cataluña crece un 3,3%, casi un punto menos respecto al inicio del procés. La deuda pública supera los 77.700 millones de euros, cifra que representa un 34,8% de su PIB (223.139 millones de euros).

El coste de cuatro años de procés: 1.600 millones menos de inversión extranjera y 4.550 empresas fugadas

Evolución de la deuda de Cataluña
Unos datos desalentadores que, junto a los constantes desafíos independentistas, han provocado que en Cataluña resida la incertidumbre y en la inseguridad política y jurídica.?? Como consecuencia, la inversión extranjera se ha desplomado.

En el cuarto trimestre de 2014 Cataluña ingresaba 1.968,8 millones de euros procedentes de inversión extranjera. En tres años, la inversión extranjera apenas alcanzaba los 967 millones de euros.

Solo en el último año el desplome ha sido del 62%. Y es que en el primer trimestre de 2018 respecto al mismo periodo de 2017, Cataluña ha pasando de recibir 902 millones de euros a 346 millones en inversión extranjera, según se desprende de los datos recién publicados por el Registro de Inversiones Exteriores del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Éxodo de empresas
A esto se suma que desde el 2 de octubre, un total de 4.550 empresas han trasladado su sede social desde Cataluña a otras regiones de España, según datos del Colegio de Registradores Mercantiles de España. En 2018 la región sigue liderando, con un 35%, los cambios de domicilio de empresas que se realizan en toda España. Habrá que esperar a cierre de año para poder contabilizar el verdadero impacto del éxodo masivo de empresas y de riqueza de Cataluña con Torra al frente de la Generalitat.

Colau quiere inmigrantes sin identidad
OKDIARIO 11 Septiembre 2018

Ada Colau se suma a los independentistas en la estrategia de tratar de configurar el pensamiento político de los ciudadanos desde el colegio. La alcaldesa de Barcelona quiere que los hijos de los inmigrantes reciban más horas de catalán en la escuela pública. De esa forma, será mucho más fácil adoctrinarlos en los preceptos separatistas. Hace mucho tiempo que Colau ha demostrado que es la primera edil de sólo una parte de la capital catalana, entre los que se encuentran sectores tan radicales como los okupas. Ahora, planes como éste ponen de manifiesto su connivencia con los que quieren una comunidad autónoma al margen de España. Y la quieren, además, arrasando cualquier atisbo de españolidad en la educación pública.

Resulta paradójico que el gabinete de Ada Colau hable de una educación en la que “trabajar por la igualdad, reduciendo la segregación escolar” cuando con esta medida apuntala la dictadura lingüística impuesta por la Generalitat y cada vez más recrudecida en la región. Un sesgo que no sólo cercena su desarrollo cultural, económico y social, sino que además margina el español hasta convertirlo en una lengua perseguida. Uno de los grandes dramas que están dejando tras de sí los efectos del independentismo en Cataluña es que a miles de personas menores de 45 años les cuesta desarrollar un buen nivel de castellano.

Amén del atavismo incongruente y retrógrado inherente al nacionalismo —sea cual sea el territorio—, uno de los principales daños que está causando el separatismo en Cataluña es privar a miles de personas de la posibilidad de expresarse con corrección en una lengua que es fundamental en todo el mundo. Cuando Ada Colau dijo que “no dejaremos que nadie nos toque nuestro modelo educativo”, realmente reforzaba su voluntad pública de marginar el español. Con este incremento de horas de catalán para los hijos de los inmigrantes, Colau hace que los niños empiecen a votar antes incluso de tener derecho a acercarse a las urnas. Así, cuando sí tengan la edad, ya habrán hecho con ellos un minucioso trabajo de lavado de cerebros. Los catalanes deben despertar. Esta situación puede empezar a cambiar a partir de las próximas elecciones locales, regionales y nacionales.


 


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