AGLI Recortes de Prensa   Jueves 13 Septiembre 2018

Sánchez ya no es ejemplo de nada
EDITORIAL ABC 13 Septiembre 2018

La revelación exclusiva que hoy publica ABC sobre cómo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, plagió en 2012 buena parte de su tesis doctoral es muy grave. Ahora se entiende el celo de Sánchez en mantener ese trabajo oculto a la opinión pública porque desde una perspectiva profesional, y desde la óptica de la propia reglamentación universitaria, su credibilidad se desvanece por completo. Las comprobaciones que ha realizado ABC con su tesis en la mano destrozan la ejemplaridad pública que Sánchez predica con su sectaria ley del embudo, exigiendo a los demás lo que no se exige a sí mismo. En las más de 300 páginas que ocupa el trabajo, celosamente guardado por la Universidad Camilo José Cela de Madrid, existen decenas de corta-pegas demostrativos de una severa «falta de integridad académica», según el argot de los expertos. Tenía toda la lógica política que Sánchez se haya negado a mostrar su trabajo, y que ni siquiera autorizase abrir el acceso a quien quisiera instruirse con su tesis. También copió párrafos completos de obras y artículos de otros autores publicados unos años antes, y empleó informes oficiales completos y sin entrecomillar, incluida una presentación informática del Ministerio de Industria cuando su titular era el socialista Miguel Sebastián. La normativa universitaria es muy estricta y restrictiva, y de lo investigado por ABC se deduce que Sánchez incurrió en plagios literales, plagios mosaico -un puzle de diversas publicaciones a las que solo alteró unas pocas palabras- y autoplagios. Esta última práctica consiste en reutilizar escritos propios anteriores, duplicando su contenido, pero sin citar la referencia de sus propias publicaciones, lo cual pervierte la filosofía de que el contenido de una tesis sea inédito u original. En el caso de Sánchez, el autoplagio se ve agravado además porque copió literalmente antiguos artículos propios firmados junto a una segunda persona que sin embargo no es aludida. Con este método, Sánchez completó páginas enteras de su tesis, hasta el punto de que la inmensa mayoría podría haber sido un inmenso entrecomillado, y no una aportación académica, personal y original de su autor a la sapiencia universitaria.

Éticamente, la tesis es un fraude y un bodrio sin valor académico alguno, que en otros países implica la dimisión de su autor. Es incomprensible que tuviera la máxima calificación. Cuando esto ocurrió, Sánchez no era el presidente del Gobierno. Pero su pasado le arrastra, y cada duda sobre la realidad de su título de doctor queda al descubierto gracias a ABC. Sánchez tendrá que dar explicaciones urgentes porque ha mentido siempre que ha defendido la perfecta adecuación de su tesis a las normas. Es una indignidad impropia del cargo de máxima relevancia del Gobierno.

Sánchez, ni talento ni moral
Criticar a otros habiendo incurrido él en plagios poco dice del presidente
Luis Ventoso ABC 13 Septiembre 2018

La principal justificación de Sánchez para presentar su moción de censura, que lo llevó al poder aliándose con separatistas, independentistas, comunistas y nacionalistas, fue su invocación a la podredumbre moral del PP de Mariano Rajoy. Todo el argumentario de Sánchez se basó en que él y su partido representaban una nueva regeneración ética. Tras la información que hoy publica ABC, que ofrece y aporta pruebas irrefutables de que el hoy presidente plagió partes de su tesis doctoral, la moral del supuesto moralista queda en entredicho. Ya sabíamos que Sánchez, el primer presidente no votado de nuestra democracia, posee escaso talento para la gobernanza, como acreditan sus vaivenes, rectificaciones y pírricos resultados. Pero ahora también podemos constatar que es capaz de practicar el engaño con desenvoltura, con el agravante de que ha criticado enérgicamente en políticos rivales unas prácticas similares a las que él llevó a cabo en su día.

Sánchez fue contratado como profesor por la Universidad Camilo José Cela en 2008, siendo el rector Cortés Elvira, hombre vinculado al PSOE y en su día secretario de Estado con Felipe González. Haciendo política de cantera, el Partido Socialista comenzó a foguear por entonces a algunos jóvenes que apuntaban maneras. Uno de los apadrinados era Sánchez. En 2012 presentó su tesis doctoral, que obtuvo sobresaliente cum laude. Al surgir el caso Cifuentes, y posteriormente los de Casado y la ministra Montón, en los mentideros políticos y periodísticos de Madrid comenzó a hablarse de la tesis de Sánchez. Constaba que existía, pero no aparecía; nadie lograba verla. Nuestro compañero Javier Chicote logró acceder a ella, tras obtener la luz verde de la universidad. Trabajando sobre el texto durante semanas -periodismo de investigación de verdad, no del que se limita a recibir un sobre de una fuente que quiere dañar a alguien-, constató que el trabajo incumplía los requisitos básicos que las universidades demandan en ese tipo de piezas académicas. Hay párrafos plagiados de otros autores, plagios de documentos oficiales y autoplagios. También se incorporan algunos textos que ya habían sido publicados por el propio Sánchez en revistas científicas, algo incorrecto, pues las universidades exigen que todo el material de las tesis sea obra nueva. Es decir: tras lo que hoy publica ABC queda de manifiesto que Sánchez cometió engaño a sabiendas en su obra académica. Pero sabedor de lo que en su día había hecho, no tenía empacho en ponerse al frente de las críticas a Cifuentes, llegando a decir que «la mentira no puede presidir la Comunidad de Madrid». Por lo que publicamos hoy, la mentira preside ahora la Moncloa.

El PSOE ha elevado enormemente el listón moral, a veces llegando a machacar la presunción de inocencia. Sánchez tendrá que explicar hoy mismo si va a aplicarse el rigor moral que exige a otros. La frágil presidencia de este presidente accidental se complica enormemente. Unas elecciones serían la salida más airosa. Una retirada, tal vez la más digna, porque es rehén de sus críticas a otros.

La doctrina Montón obliga a Sánchez a dimitir ya
OKDIARIO 13 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pisotea su compromiso con la ejemplaridad. El silencio es la respuesta ante el escándalo sobre su tesis doctoral destapado por OKDIARIO. Un silencio que denota que tiene mucho que ocultar. Menos de 24 horas después de la dimisión de la ministra de Sanidad Carmen Montón por plagiar un trabajo de fin de máster, Sánchez se oculta para dilatar lo inevitable: su dimisión. Porque no le queda otra. Se tiene que aplicar el cuento como Màxim y como Montón, y desalojar sin dilación La Moncloa.

La cascada de pruebas desveladas por OKDIARIO sobre el contenido fraudulento de la tesis de Sánchez, hace insostenible la situación y cada minuto que pasa con el silencio de Moncloa no hace sino manchar un ya de por sí manchado Gobierno de circunstancia, que llegó con el único fin de sacar del poder a cualquier precio a Mariano Rajoy. En países como Alemania o Suecia, por acusaciones menos graves, han caído ministros en cuestión de horas. Sánchez utilizó un ‘negro’ para escribir parte de la tesis, copió sin miramiento informes ministeriales, plagió a asesores en materia económica del propio Zapatero y encima se salta la ley ocultando las pruebas tras el parapeto de la Universidad Camilo José Cela.

El trabajo doctoral que permitió dar clases universitarias al actual jefe del Ejecutivo contiene numerosos párrafos plagiados de un informe anterior —año 2005—. Documento que pertenece al propio Ministerio de Industria. Resulta muy curioso que esas páginas fusiladas procedan de la misma institución en la que trabajó Ocaña a las órdenes del entonces ministro Miguel Sebastián. Dicho informe es sólo la génesis de esta mentira, ya que alimentó la tesis que a posteriori conformó la práctica totalidad del libro ‘La nueva diplomacia económica española’ que Pedro Sánchez acabaría firmando con el propio Carlos Ocaña.

Un libro que cuenta con párrafos idénticos a los de la tesis doctoral. Otro aspecto que delata la voluntad opaca de Pedro Sánchez es su declaración en el Congreso, donde ha asegurado que la tesis “está publicada y colgada en TESEO”. Algo incierto. La Base de Datos y Tesis Doctorales (TESEO) sólo contiene una ficha técnica del trabajo que le proporcionó el doctorado en Economía por la Universidad Camilo José Cela de Madrid (UCJC). Por lo tanto, la tan cacareada “transparencia” brilla por su ausencia. La catarata de evidencias y pruebas es tan arrolladora que Pedro Sánchez no tiene más remedio que dar explicaciones cuanto antes. De lo contrario, la viabilidad del Gobierno será imposible.

El huevo y la gallina eran lo mismo
OKDIARIO 13 Septiembre 2018

Ni Màxim Huerta ni Carmen Montón. El mayor escándalo de los primeros 100 días del Gobierno socialista lo protagoniza Pedro Sánchez. Tras la exclusiva de OKDIARIO en la que se desgrana prueba por prueba el fraude de su tesis doctoral, el jefe del Ejecutivo debe comparecer de manera inmediata. Es más, según las explicaciones que han propiciado la reciente dimisión de la ya exministra de Sanidad Carmen Montón, Sánchez debería dejar su cargo hoy mismo. En ese sentido ha hablado precisamente alguien con tanto peso dentro del PSOE como Cristina Narbona. Tras el caso Montón, la presidenta de la formación ha señalado que hay que dimitir “ante cualquier sospecha”.

Sin embargo, lo que les ofrece OKDIARIO al respecto de la tesis del presidente del Gobierno no son sospechas, sino evidencias basadas en pruebas documentales incontrovertibles. Las mismas que atestiguan que Carlos Ocaña fue el autor de la mayor parte del trabajo. De hecho, la tesis incluye un mapa estratégico y una descripción de la Oficina Económica de Presidencia (OEP) —así como cientos de párrafos idénticos— que después aparecen calcados en la obra que Sánchez publicó junto al propio Carlos Ocaña, pupilo del exministro de Industria Miguel Sebastián que pasó por la citada OEP. Resulta evidente que el huevo y la gallina eran lo mismo. De ahí que el silencio no pueda ser la respuesta ante los documentos que les ofrece este diario.

Esta tesis permitió a Pedro Sánchez obtener el doctorado en Economía por la Universidad Camilo José Cela de Madrid (UCJC) y lo habilitó para dar clases. Por lo tanto, es una mentira sostenida en el tiempo que no sólo pone en jaque su credibilidad como mandatario de nuestro país, sino que, incluso, cuestiona su propia formación como profesional de las ciencias económicas. Antes de que acabe el día, Sánchez debe practicar esa “ejemplaridad” que esgrimió para ejecutar la moción de censura contra Mariano Rajoy y dar las explicaciones necesarias ante todos los españoles. Cualquier otra cosa destrozaría la viabilidad de su Ejecutivo. El actual tablero político en España es insostenible si falla su pieza principal.

Un montón de explicaciones
Juan Fernández-Miranda ABC 13 Septiembre 2018

Cuando en marzo de 2011 se supo que el ministro de Defensa Alemán Karl-Theodor zu Guttenberg había plagiado el 20% de su tesis su carrera política llegó abruptamente a su fin. Fue un escándalo mayúsculo. Cuando el pasado lunes, se supo que la ya exministra de Sanidad, Carmen Montón, había plagiado su Trabajo de Fin de Máster (TFM), su jefe, Pedro Sánchez, cambió de criterio y la dejó caer. El plagio es, pues, línea roja en política.

Como publicamos hoy en portada, ABC ha accedido a la tesis doctoral de Pedro Sánchez y ha analizado íntegramente cada una de sus casi 400 páginas. Javier Chicote las ha escudriñado una por una y ha encontrado un auténtico filón de malas prácticas que el doctor Sánchez, hoy presidente del Gobierno, deberá explicar una por una. Las pruebas que este periódico pone sobre la mesa son contundentes: no son rumores, es periodismo de investigación.

Estos son los hechos: El doctor Sánchez plagió a otros autores sin citarlos; también se plagió a sí mismo, una práctica prohibida en un texto que debe ser inédito; fusiló el Boletín Oficial del Estado (BOE) como si fuera una redacción propia; copió y pegó informes oficiales con la burda picaresca de cambiar una sola palabra por frase; e incluyó múltiples cuadros y tablas no originales para vestir su «investigación». Entre unas cosas y otras la tesis es un corta-pega de manual.

Las preguntas surgen de inmediato: ¿Dónde estaba la directora de la tesis? ¿Qué rasero utilizó el tribunal que le dio un sobresaliente cum laude? ¿Por qué el libro que después se publicó y que es una adaptación de la tesis va firmado también por el economista Carlos Ocaña Orbis?

Desde el punto de vista del rigor académico, el documento no tiene un pase, y desde el punto de vista de la ejemplaridad es un escándalo mayúsculo. Si adoptamos la perspectiva de la excelencia académica, sus conclusiones son, cuando menos, vagas y previsibles. Una tesis doctoral no es un trabajo cualquiera, es un trabajo de investigación sometido a reglas académicas muy estrictas. Algunas tienen que ver con las formas. Otras con el fondo, y todas, con la ética. Ahora se entiende por qué tantos obstáculos para consultar la tesis. Había mucho que ocultar. Demasiado para un presidente del Gobierno.

La veleta
Las palabras de Sánchez carecen de crédito y de confianza. Sólo tienen el valor del momento en que son pronunciadas
Ignacio Camacho ABC 13 Septiembre 2018

Cuatro horas. Eso es lo que dura el crédito de la palabra de un presidente. Perdón: de este presidente. El tiempo que va desde las cinco y media de la tarde de un lunes, cuando respalda la continuidad de una ministra en el Senado -en sede parlamentaria, que se dice en tertulianés, maestro Burgos-, hasta las nueve y media de esa noche en que la sustituye por otra tras haberle pedido la renuncia. Ésa es la medida de la coherencia de su discurso. En términos actuales; antes, hace bien poco, tardaba en contradecirse al menos un día, acaso dos, una semana incluso. Ahora ya lo sabemos: sus frases solo tienen el valor estricto del tiempo en que son pronunciadas. Pura logomaquia (DRAE: «discusión en que se atiende a las palabras y no al fondo del asunto»), canutazos circunstanciales, significantes vacíos, mera cháchara. Ruido estéril, efímero, hueco. Humo, polvo, sombra, nada. Quizá nunca nadie, en la reciente política española, ha tardado tan poco en defender con idéntica (ausencia de) convicción una cosa y su contraria. En romper el contrato verbal sobre el que un dirigente establece con los ciudadanos su relación de confianza.

No es sólo que el Gobierno de Sánchez sea inestable por su precaria correlación de fuerzas. Se trata de que él mismo carece de consistencia. El episodio del máster fake de Montón constituye al respecto una simple anécdota, aunque reveladora en la medida que fue su jefe el que ordenó a los suyos cerrar filas con ella apenas un rato antes de deponerla. La cuestión esencial, el auténtico problema, consiste en que en tres meses no ha habido prácticamente un asunto sobre el que no haya cambiado de criterio o idea. No miente, o no siempre; simplemente su falta de certezas le empuja a cambiar de opinión con plena naturalidad entre el almuerzo y la cena. Esa condición mutante, esa volatilidad elevada a la enésima potencia, somete a este Gabinete provisional a un estrés inmanejable y lo incapacita para cualquier ejercicio de planificación o de estrategia. En la opinión pública ha calado muy pronto la percepción, o más bien la evidencia, de que el país está gobernado por una veleta.

Bauman, el sociólogo que le gustaba -aunque lo interpretaba mal- a Zapatero, acuñó el concepto de «liquidez» para definir el flotante mundo posmoderno. Una sociedad de incertidumbres, en continua transición de patrones y estructuras, en la que nada es duradero. Sánchez ha llevado esta fluidez relativista al punto extremo, pasando de un estado líquido a uno gaseoso, casi etéreo, como una nube de vapor en un día de viento. Pero si la palabra de un gobernante pierde todo valor, porque se ha convertido en un floreo circunstancial sin más vigencia que la del momento, es imposible confiar en su liderazgo ni en su proyecto. Cuando un político deja, no ya de ser, sino de parecer sincero, corresponde a quien le escucha la responsabilidad de creerlo.

Dobles raseros y másteres
EDITORIAL  Libertad Digital 13 Septiembre 2018

Esta es la hora en la que todavía no se sabe a ciencia cierta si la tesis por la que Pedro Sánchez obtuvo el título de doctor es propia, expropiada o compartida. Lo que sí es incuestionable es que el presidente del Gobierno ha mentido este miércoles en sede parlamentaria al afirmar que su cuestionada tesis doctoral está colgada y publicada en Teseo; y que ha amenazado al líder de Ciudadanos por atreverse a preguntar por el asunto. No menos innegable es que hace más de un año un medio de comunicación publicó que el exministro de Industria socialista Miguel Sebastián habría confesado en un foro privado que el grueso de la citada investigación doctoral habría sido elaborada en su ministerio; y que la tesis, presentada en 2011 en la universidad privada Camilo José Cela de Madrid –cuyo rector era el militante socialista y exsecretario de Estado para el Deporte Rafael Cortés Elvira–, ha permanecido oculta todo este tiempo sin que ninguna instancia judicial haya instado nunca la menor investigación.

Todavía más dudas ofrece el fantasmagórico máster de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, quien horas después de que el presidente del Gobierno, el secretario de Organización del PSOE y la portavoz parlamentaria de este partido le brindasen un público y explícito respaldo presentaba el martes su dimisión, más como artero medio de forzar la del líder de la oposición, Pablo Casado, que como muestra de arrepentimiento o expresión de asunción de responsabilidades.

Sin querer quitar, en modo alguno, importancia al gravísimo asunto de la adulteración o invención de másteres y demás títulos universitarios, y que no vendría sino a reflejar el estado de podredumbre de la Universidad española, sorprende, sin embargo, la doble vara de medir que se viene aplicando a favor de la izquierda en general y de Podemos muy en particular, así como que eclipse asuntos muchos más sustanciales para pedir la dimisión en bloque de este Gobierno que, para empezar, se conformó gracias a formaciones golpistas y proterroristas y bajo la incumplida promesa de la rápida convocatoria de elecciones generales.

Cuando España empieza a sufrir una temible desaceleración económica y sigue siendo víctima de un golpe de Estado dirigido desde la Generalidad de Cataluña; mientras un indolente Gobierno de la Nación finge normalidad y sigue sustentándose en esas formaciones golpistas, resulta sospechoso que las dimisiones en el mismo se produzcan por asuntos como el que nos ocupa en este editorial.

Sea como fuere, es de todo punto bochornoso que la preocupación por la peripecia académica de los políticos, que tanto contrasta con el desinterés por la situación económica y, sobre todo, institucional de la Nación, no afecte a los capitostes de Podemos, donde pueden encontrarse casos tan escandalosos como el de la fraudulenta beca universitaria de Íñigo Errejón –candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid–, el de la distinción de Pablo Iglesias como profesor honorífico de una universidad –la Complutense– en la que ni siquiera tenía plaza fija o el del sobrecogedor Juan Carlos Monedero, tan bien pagado por el régimen boliviariano que anda esquilmando a los venezolanos hasta dejarlos en la más abyecta miseria.

Está visto, sin embargo, que la izquierda anda empecinada en centrar la atención en este asunto, incluso al coste de sacrificar a alguno de sus propios miembros si así consigue desembarazarse del líder del principal partido de la oposición, cuestionado por la obtención de un curso de acceso al doctorado cuya licitud ha dejado sobradamente acreditada. Está claro que para la izquierda todo vale con tal de no que no haya nuevas elecciones.

La tesis de Sánchez, el deshonor y la guerra
Jorge Vilches. vozpopuli 13 Septiembre 2018

Sé que hay mucho orgullo entre las ingenierías y algunas otras carreras técnicas, pero las dos profesiones de las que depende un país son la política y la educación. Cuando Maquiavelo quiso congraciarse con los Médici no escribió “El ingeniero”; ni siquiera dudó Rousseau cuando, para dolor de su maestro Diderot, vertió a la luz “Del contrato social”: hizo descansar la tarea de engendrar la nueva sociedad en políticos y educadores. Es más; aquel ginebrino redondeó el asunto con “Emilio, o de la educación”.

La crisis de régimen que asola este país caído de canto en el reparto de parabienes y desgracias se debe a la mediocridad de los políticos circundantes, y a su nefasto asalto de la educación.

Ahora algunos ven con estupor que se trata de vasos comunicantes, que aquellos que engolaban la voz para hablar de escuela pública, de democratizar las aulas, de preñarlas de valores para que parieran ciudadanos, son los mismos que alimentaban un kraken. Sí; un monstruo deformado, inflado de banalidad y presunción, de olvido y desprecio, de manipulación y pérdida de tiempo, que ha salido a la superficie para devorarlos. El problema es que en ese barco atacado por el kraken vamos todos.

La historia de la España contemporánea jamás había dado un momento como éste, donde presidentes, ministros y diputados están bajo la sospecha más que fundada de que inflaron sus currículum, de que los llenaron de mentiras y exageraciones. Y, lo que es peor, que se acusan mutuamente en un juego tan infantil como vergonzoso.

Emilio Gentile, un historiador italiano, se preguntaba hace poco por los males de la democracia occidental. La respuesta era sencilla: la desafección, la desconfianza y la ansiedad se han extendido por unos sistemas en los que las élites políticas no funcionan. Hoy, decía con razón, no es que cualquiera pueda acceder a un cargo público, algo legítimo desde que Jefferson se partiera la cara en las Trece Colonias, sino que ascienden a lo más alto sin pasar los dos filtros de una sociedad avanzada: el mérito y la capacidad.

De este modo, las instituciones representativas desvirtúan su naturaleza, cifrada en el debate elevado, la gestión eficaz y la fiscalización profesional. Al contrario: acaban convertidas en teatros, en unos platós más de la sociedad del espectáculo. Lo vimos en las negociaciones infructuosas para formar gobierno en 2016, cuando los partidos tradicionales, esos que deberían estar más concienciados del valor de la estabilidad, que tendrían que asumir la responsabilidad de ser depositarios de la soberanía desde hace décadas para tragar quina democrática y hacer gobierno, se negaron a pactar entre ellos para dejar al otro al socaire mafioso de los pequeños grupos.

Ocurrió lo mismo con los partidos nuevos, siempre atentos a denostar al “malvado bipartidismo” en beneficio propio aun a costa del mismo sistema. Todavía se recuerda la absurda moción de censura que presentó Pablo Iglesias solo para apropiarse del protagonismo de la izquierda; y no causan menos rubor los bandazos de Ciudadanos a golpe de encuesta de opinión.

Esos políticos, durante años, pensaron que la educación era una línea en un folio, una frase tras el nombre y el DNI, un campo de batalla donde dilucidar quién se quedaba con las nuevas generaciones. Solo les importaba aparentar, tapar su desconocimiento e inexperiencia con titulaciones falsas o que nada valen, como se está demostrando.

Pedro Sánchez es uno más de esos, con su tesis esquiva, fantasmagórica, a modo de libro misterioso, inencontrable, del que solo se conocen fragmentos como si fuera “Las nueve puertas del reino de las sombras”, aquel volumen demoníaco que buscaba Corso, el personaje de Pérez Reverte en “El club Dumas”.

El hombre que hoy planea quedarse en el gobierno de España hasta el año 2030 se sacó el título de Doctor deprisa y corriendo, con esas formas que muchos que somos profesionales de la educación hemos visto en los malos alumnos. Pasado el trago, no recuerdan nada. En una tesis, como en una carrera académica, se muestra el carácter, la capacidad, la inteligencia y la integridad de una persona. Cuando todo esto falla, la mediocridad se adueña del alma de las instituciones.

No es un tema baladí. El presidente del Gobierno, como máximo responsable del sistema, imagen internacional de nuestro país después del rey, debería deshacer las dudas sobre su persona. Es la única manera de salir del atasco y de paliar la desafección. Es preciso que se adelante a los medios, saque la tesis y diga la verdad. De no ser así, cabe aquello que Churchill espetó a Chamberlain: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la guerra”.

La palabra del presidente, a examen
EDITORIAL El Mundo 13 Septiembre 2018

Pedro Sánchez llegó a presidente del Gobierno sobre la premisa de la honestidad. A lo largo de su zigzagueante carrera, la decencia ha sido el valor sobre el que ha buscado edificar su liderazgo político. En un debate electoral en televisión llamó indecente a Rajoy y se presentó a sí mismo como la alternativa honrada. Cuando dejó el escaño, alegó asimismo su integridad personal para desmarcarse de la abstención con la que el PSOE desbloqueó la gobernación de España. Y fue la frase contenida en la sentencia de Gürtel, aquella que cuestionaba la veracidad del testimonio del presidente Rajoy, la que invocó como justificación para presentar la moción de censura que terminó colocándole en La Moncloa. Puede decirse por tanto que la ética es la base argumental de la presidencia de Sánchez. Y cuando esa base se tambalea, la Presidencia de Sánchez tiembla con ella.

Pedro Sánchez afirmó ayer, a pregunta de Albert Rivera, que su tesis era pública y estaba disponible en la base de datos Teseo, pero bastaba una somera navegación para comprobar que el acceso estaba restringido. El presidente mintió en sede parlamentaria. ¿Por qué? Diversas informaciones cuestionan la autoría de esa tesis: apuntan a un colaborador del equipo de Miguel Sebastián. También induce a sospecha un tuit de Sánchez pidiendo bibliografía en septiembre de 2011 para "unas notas sobre diplomacia económica" cuando en noviembre de 2012 defendió la tesis, un trabajo difícil de iniciar y culminar en un año. Está en juego la honorabilidad personal del presidente, que fue su palanca para alcanzar el poder, además de la causa del cese de su ministra de Sanidad. Los ciudadanos no entenderían que el rasero por el que Sánchez pasó a Rajoy y a Montón no fuera el mismo que se aplicara a sí mismo. La cuestión de la tesis es, por ello, de la máxima trascendencia.

Pero al margen de lo que deparen las investigaciones periodísticas sobre la tesis del presidente, lo que se ofrece a los ojos es un Gobierno sin rumbo, menguado por las dimisiones derivadas de una selección apresurada e inescrupulosa, hipotecado por su dependencia del separatismo y del populismo, incapaz de aprobar un techo de gasto y paralizado por su debilidad parlamentaria en pleno desafío independentista y al principio de una desaceleración económica. Sánchez lleva 100 días en el poder; 100 días pródigos en gestos, bandazos, rectificaciones, globos sonda y decretazos pendientes de convalidación. La fundamental de sus promesas, una vez desalojado el PP y estabilizada la situación, consistía en entregarse al veredicto legitimador de las urnas. Esa promesa fue traicionada por puro afán de poder, confiándose a la propaganda para volcar las encuestas en su favor. Pero el meteórico deterioro de su Administración ha empezado a jugar en su contra. Por el bien de todos los españoles, Pedro Sánchez debe convocar elecciones lo antes posible.

El inestable
ARCADI ESPADA El Mundo 13 Septiembre 2018

En puridad tiene poca importancia que Josep Borrell haya dicho que Cataluña es una nación y que preferiría que los presos nacionalistas no estuvieran en la cárcel. Nadie sabe qué es una nación y las circunstancias de las medidas cautelares son a menudo opinables. Pero como dijo en célebre quiasmo José Luis Rodríguez Zapatero, son las palabras las que han de estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras. Así pues, y en razón de la autoridad de esa doctrina a la que Borrell se someterá complacido, decir hoy y ahora que Cataluña es una nación significa decir que Cataluña tiene derecho a la autodeterminación. Y es absolutamente desmoralizador que el ministro de Asuntos Exteriores contradiga en la influyente BBC una de las principales cláusulas del pacto constitucional de 1978.

Mucho peor es que el día en que el nacionalismo moviliza a sus quejumbrosas gentes para exigir la libertad de los presos, el ministro discuta las decisiones judiciales y diga que habría otros modos de evitar que los procesados escapen. Debe de haberlos, pero el Estado no ha mostrado en este punto un acierto pleno: el cabecilla de la insurrección y un grupo de cómplices huyeron de la Justicia sin mayor problema. La gravedad de las afirmaciones de Borrell se comprende aún mejor cuando se piensa en la estrategia del nacionalismo. El movimiento presuntamente criminal que hace un año trató de asaltar la democracia española es hoy una gallina sin cabeza. Para comprender su parálisis basta pensar que alguna víscera de la gallina ya propone de nuevo ¡una convocatoria de elecciones! El nacionalismo catalán solo tiene un plan: forzar a la Justicia de todos los modos posibles, a través de la calle, del Parlamento, de las instituciones públicas y privadas, en una ofensiva que no desdeña ni la amenaza arrogante ni la autohumillación patética y que debe oírse como el canto de cisne del movimiento insurreccional, a que dicte sentencias benévolas contra los encarcelados. Y es impresionante pensar que la razón fundamental de la presión es que el nacionalismo no sabría qué hacer -porque nada podría hacer- ante la posibilidad de unas duras condenas. Las palabras del inestable Borrell son cómplices de la estrategia nacionalista: expanden la sospecha, ya timbrada por el Tribunal de Schleswig-Holstein -cuyas decisiones Borrell se cuidó mucho de discutir- de que la Justicia española está actuando con demasiada dureza, incluso vengativamente, y preparan el terreno del próximo invierno, cuando las decisiones ya no sean cautelares.

Se advierte bien el carácter de un Gobierno que eligió a Josep Borrell como único baluarte de la razón constitucional.

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Peligro inminente de traición.

Vicente A. C. M. Periodista Digital 13 Septiembre 2018

PDECAT PACTA CON EL PSOE EL QUE CATALUÑA DECIDA SU FUTURO DENTRO DEL MARCO LEGAL VIGENTE.

La trampa ya está montada. El PSOE y el PDECAT van a pactar un texto por el que Cataluña pueda decidir su futuro dentro del marco legal vigente. Y esto puede parecer escrupulosamente legal y aceptable salvo por un pequeño detalle, el significado de vigente. Según la RAE vigente es “Dicho de una ley, de una ordenanza, de un estilo o de una costumbre: Que está en vigor y observancia”. Es decir, la que sea aplicable en el momento donde se va a realizar el acto. Y ¿Qué significa eso? Pues simplemente que el marco legal donde se quiere incorporar esta posibilidad aún no existe y se debe adaptar a los requisitos. Y, es más, para lo que intentan de pactar un referéndum sobre la soberanía el marco legal actualmente vigente lo impide de manera taxativa porque no reconoce ningún derecho de soberanía salvo al conjunto del pueblo español y no a cada una de estas supuestas nacionalidades y pueblos que se auto proclaman con inexistentes derechos históricos. Una trampa que quiere modificar el actual marco constitucional sin someterlo a los trámites que la propia Constitución prevé para acometer modificaciones de gran entidad, como es la de reconocer soberanía a una parte de la sociedad española en detrimento del conjunto.

Lo que pasa es que el PSOE quiere intentar engañar a los ciudadanos en una nueva demostración de trilerismo político sin ningún pudor ni vergüenza. Y es nuestro deber como españoles impedirlo. En la Constitución no existen puertas traseras ni atajos que permitan soslayar las prevenciones previstas por los redactores de la Carta Magna, los llamados Padres de la Constitución. Unas precauciones que adquieren suma importancia y hoy se demuestran necesarias por la indignidad de un partido como el PSOE donde sus nuevos dirigentes, como Pedro Sánchez, están dispuestos a transigir con las exigencias de los golpistas catalanes. No ya violando y burlando la ley, sino además cometiendo un acto de Alta Traición al Estado al favorecer con sus argucias el intento de desmembración de España. Y todo por permanecer en el poder e imponernos su alocado programa de Gobierno que nos lleva directamente a la ruina y al empobrecimiento, sin haberlo sometido a la aprobación de los españoles en las urnas.

Porque la siguiente pregunta es si este imposible pacto sería bilateral y quedaría limitado a Cataluña, o, como es de prever, sería una puerta abierta de para en par que pueden traspasar otras comunidades autónomas, empezando por El País Vasco, Galicia o Baleares e incluso la Comunidad de Valencia en su variante de independizarse para integrarse en los llamados Países Catalanes. Porque ya puestos a reconocer nacionalidades y singularidades, algunas de estas regiones autónomas ya han iniciado el camino de exaltación identitaria y determinados partidos políticos hacen gala de sus derechos como pueblos a decidir su futuro. Un auge del más rancio nacionalismo que no duda en pervertir, manipular y reinventar la Historia acomodándola a sus objetivos. Aunque la verdad es que no veo al resto de las CCAA que no he mencionado y que carecen ese supuesto pedigrí, ni disponen lenguas autóctonas reconocidas como tales, metidas en planteamientos identitarios reivindicando su derecho a decidir su futuro y plantear la independencia. Pero esta que se puede identificar como “La España profunda”, es la que asiste entre atónita y acomplejada a esta lucha de los que más gritan, amenazan y empujan para llevarse el trozo más grande del pastel. y es la que puedo imaginar unida para impedir que esta barrabasada pueda llegar a producirse

Hemos de hacer todo lo posible e imposible por impedir estos miserables planes del Gobierno de Pedro Sánchez y un PSOE desbocado y deslumbrado por haber recuperado el poder de esta manera tan sorprendente e inesperada gracias a una moción de censura oportunista, populista y demagógica con el apoyo de los enemigos de España, a los que ahora debe pagar esa deuda. Y eso es lo que hace o lo que intenta hacer, pero siendo consciente de que solo podrá cumplir las exigencias retorciendo la ley o, lo que es peor, saltándose la ley.

Hemos de estar vigilantes sobre los movimientos de estos tahúres y no dejar que jueguen con cartas marcadas ni con dados descompensados. Lo que está en juego es algo muy importante: el futuro de España como nación que estos miserables quieren ponerla en almoneda y repartirla entre nuestros enemigos. Y es que el PSOE y Pedro Sánchez se han convertido en un peligro para la democracia y una seria amenaza para nuestro país. Su intento de pacto con los golpistas es inadmisible y traiciona a los españoles y a esa parte de la sociedad española en Cataluña que no comparte las aspiraciones independentistas de los que ayer coparon la Diagonal de Barcelona en un acto de exaltación del independentismo más excluyente y beligerante. Una Diada que solo es una mascarada interpretada por payasos y bufones.

Este Gobierno deberá dar explicaciones de cual es ese “marco legal vigente” que piensa instaurar y que no es en absoluto el que recoge la Constitución de España en su actual redacción.
¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Euskera: Si no quieres taza, toma taza y media
Ernesto Ladrón de Guevara latribunadelpaisvasco 13 Septiembre 2018

Sorprende la habilidad que tiene los nacionalistas para la hipnotización colectiva y para hacer políticas de tierra quemada, que consisten en lanzar cortinas de humo mientras se practican actuaciones que perjudican a la sociedad en su conjunto, mientras que se beneficia a la clientela ideológica, en una actitud caciquil que pasa desapercibido como tal por la mayoría. Es un fenómeno social digno de estudio psicopático.

Me refiero concretamente a un anuncio del Departamento de Educación Vascongado que reza así, según lo publicado: “El Gobierno vasco reforzará el euskera para mejorar los resultados académicos”. Si me permite la analogía es como si un médico le dijera a su paciente:
"Como tienes úlcera de estómago te voy a recetar ácido acetilsalicílico, vulgarmente llamado aspirina, para que no te duela la cabeza". Y la gente tan feliz y contenta… No lo entiendo.

Y no lo entiendo porque es notorio y constatable que el euskera, en su modelo de inmersión, es el causante del problema. Es el que ocasiona el alto índice de fracaso en la comprensión verbal que es la causa de los pobres resultados en comprensión lectora. Es una evidencia incontestable.

La comprensión verbal nace de la red cognitiva que procede del bagaje léxico, de los significantes que se van acumulando en la mente de los niños que van proporcionando una estructura semántica que crece de forma exponencial y que permite aprendizajes cada vez más complejos.

Esa red se genera en la lengua primera o materna y se retarda su adquisición si se pierde el tiempo en esfuerzos paralelos de adquisición lingüística. No se refuerza. Y por eso los informes PIRLS y PISA dejan al descubierto el problema al situar al alumnado vasco por detrás de los de otras comunidades del entorno que tienen la mitad de presupuesto educativo que el vasco. De hecho, en ningún momento han rebatido este hecho relevante para diagnosticar la fuente del retraso escolar de la población infantil vasca en materia comprensión lectora. Y esto no se remedia con planes de lectura solamente, sino atajando la causa por su raíz, que es el modelo de inmersión lingüística contra natura y a la fuerza que se está imponiendo, contradiciendo la lengua de contexto y las diferentes recomendaciones, entre otras de la UNESCO, que indican que se ha de escolarizar en la lengua materna de los niños.

Pero aquí, erre que te erre, si no quieres taza, taza y media. Y a los nacionalistas solamente les preocupa que el 30 % del alumnado fracase en euskera, lo cual es otro de los indicadores de que quienes fracasan son los políticos con su inepcia y no los alumnos.

La solución no es aumentar la presión con más euskera sino abordar de una vez la necesidad de escolarizar en la lengua materna. Si eso era bueno cuando los nacionalistas lo reclamaban para los niños vascohablantes de cuna también lo será para los castellanohablantes. ¿Cómo se entiende que para aquellos niños del primer tercio del siglo XX o en los periodos previos al actual mal llamado periodo democrático se reclamara el principio del respeto a la lengua materna de los niños y ahora no sirva ese principio esencial?

Pues se entiende porque para los nacionalistas, con los abobados que les hacen la ola de forma estúpida, el euskera es el caballo de Troya para provocar la nacionalización de las masas y llevarlas al atontamiento colectivo. Esto que puede parecer fuerte expresado así, es la verdad más evidente para quien quiera verlo. Pero seguimos igual, sin reacción.

En el resto del mundo se respeta la libre opción de los padres y la lengua materna de los alumnos, incluido en Quebec o en Bélgica, o en Irlanda, a cuyos ejemplos los nacionalistas acuden mintiendo con frecuencia.

En Quebec la población anglófona no supera el 10 % y el inglés no es oficial. Sin embargo, la Carta de Derechos canadiense establece que los niños que cumplen la condición de que uno de sus padres tenga como lengua materna la inglesa tiene derecho a recibir la enseñanza en inglés.

En Flandes el porcentaje de francófonos es mínimo, un 5%, y el neerlandés es la lengua oficial y vehicular en la enseñanza. Y en la región de Bruselas, el 70 % son francófonos a pesar de tener también como lengua el brabante flamenco y se puede estudiar en las dos, a elección. Y en las zonas fronterizas se dan facilidades para estudiar en una u otra lengua, dejando a los padres la decisión.

Sin embargo, en España, único lugar donde ocurren estas cosas, impera el ordeno y mando, y luego llaman a esto democracia.

A pesar de todo, esto podría ser admitido si no hubiera víctimas de estas políticas, pero las hay. Y son los niños que no pueden defenderse por sí mismos porque son indefensos.

Tenemos el deber de salir en su defensa. No hacerlo es participar de un desafuero y un atropello. Yo al menos no quiero ir a la tumba con ese cargo de conciencia.

Por eso mismo “Hablamos Español” ha convocado una manifestación el próximo día 16 en Barcelona. Para acabar con estas prácticas abusivas con el consentimiento cómplice del conjunto de los partidos con representación. Nadie tiene bula para vulnerar los derechos de la infancia. Yo no podré acudir porque me operan de cataratas la próxima semana, pero solicito a todo aquel que pueda hacerlo que acuda.

Es importantísimo.

Los colegas presos de Borrell
Pablo Planas  Libertad Digital 13 Septiembre 2018

Al ministro Borrell no le gusta que haya golpistas en prisión. "Personalmente", dice, preferiría que estuvieran en "libertad condicional" porque cree que hay "otras maneras de evitar que se fuguen". Claro que sí, guapi, pero siendo los golpistas presos unos presos preventivos sólo podrían acceder a la libertad condicional una vez juzgados. A lo más que podrían aspirar ahora mismo, en espera de juicio, es a la libertad con cargos, pero la fuga de su jefe, Carles Puigdemont, de cuatro exconsejeros y de Marta Rovira, pues como que enfría a los jueces.

Los golpistas presos dan mucha pena, sí. Es una auténtica lástima que se pasaran por el arco del triunfo hasta cinco notificaciones del Tribunal Constitucional en las que se les advertía de las consecuencias penales de sus actos. Es un drama que utilizaran a los Mossos para organizar un referéndum ilegal, que destinaran todos los recursos públicos a su alcance para fracturar la sociedad catalana, que desataran un auténtico éxodo empresarial, que estuvieran y estén dispuestos a aplastar a más de la mitad de la población, que declararan la independencia y proclamaran la república. Una verdadera pena.

Si Puigdemont y Junqueras no hubieran jugado a ver quién la tenía más larga, si ERC no le hubiera echado la jauría encima al pastelero loco cuando iba a convocar elecciones, si no hubieran creído que lo más que les podía pasar era una multa (como a Mas), si no despreciaran tanto a los demás y si no hubieran hecho lo que hicieron, pues se habrían evitado el 155 y el cargo de rebelión. Y si Puigdemont no se hubiera fugado, probablemente estarían hoy en sus escaños y poltronas a la espera de un juicio por malversación y desobediencia. Igual que están en la calle los exconsejeros Carles Mundó, Meritxell Borràs y Santi Vila. ¿O no están en la calle y procesados? Como Trapero.

Cinco avisos judiciales recibieron, cinco. Junqueras y Puigdemont los firmaban como churros, se hacían la foto con la mejor de sus sonrisas de prepotencia y la subían al Twitter. Pim, pam. Les daba igual arre que so. "No tenim por [miedo]", decían. Y Borrell los tendría ahora en la calle tan ricamente, el mismo Borrell que decía que había que desinfectar la costra separatista, que consideraba injustas para Marine Le Pen las comparaciones con Torra, el mismo que se reía de Junqueras nada más ingresar en la cárcel. Sí, sí. "Me recuerda al cura de mi pueblo, tienen la misma arquitectura física y mental", dijo Borrell del jefe de ERC en un mitin de las pasadas autonómicas.

El deshielo es lo que tiene. El Gobierno y el Govern van de la mano y hay tema. Socialistas y golpistas firman papelitos conjuntos en el Congreso para instar a una negociación sin fronteras y hablan abiertamente de referéndum. Torra flipa con el cambio de registro de los socialistas. Lo que tendría que hacer Borrell para contentar aún más a sus socios separatistas es ir a ver a Junqueras a esa cárcel de la Generalidad donde los golpistas reciben visitas a todas horas. Total, ya no puede caer más bajo. El otoño caliente es el obsceno mercadeo de Marlaska con los Mossos, la rendición del Estado en Cataluña, la presión conjunta contra los jueces con Borrell como ariete. Qué lástima de personaje. Nadie pide su dimisión porque nadie esperaba otra cosa de él.

Por qué creemos las mentiras 'indepes'
Javier Caraballo El Confidencial 13 Septiembre 2018

La más exasperante muestra de la fortaleza del independentismo catalán no está entre sus filas sino en el resto de la sociedad, sobre todo en las élites de la sociedad. Pese a la ofuscación y el hartazgo que provoca la matraca catalana, existe en España una tendencia natural a acabar admitiendo como válidas algunas de las manipulaciones y mentiras más groseras del independentismo, de forma que degeneran en una especie de aceptación tácita de todas ellas.

Lo pensaba el otro día, en aquella entrevista de televisión que concedió el presidente de la Generalitat, Quim Torra, cuando, de forma permanente, buscaba un sentimiento de pena, o de compasión, hacia los independentistas procesados. Es interesante analizar el tono de voz que utiliza, y hasta las expresiones, como de párroco servicial y bonachón. Será porque en ese modelo de ‘pensamiento cerrado’ se genera “un tipo de inteligencia escolástica, talmúdica y minuciosa”, como destacaba el otro día Ignacio Varela en su artículo, citando a Koestler.

Es así, Torra repetía las mismas consignas como si estuviera rezando un rosario, cuenta tras cuenta, infatigable, mientras que, frente a él, se desvanecía hasta desaparecer la periodista incisiva que hacía temblar a sus entrevistados, que no les dejaba respirar con sus preguntas, que los colocaba frente al espejo de sus propias contradicciones, que les desmontaba las mentiras con una exhibición implacable de hechos probados.

La ‘inteligencia escolástica’ del independentismo es la que nunca hemos sabido combatir, la que va ganando terreno, la que acaba imponiéndose. Donde primero se detecta es en el lenguaje: de tanto repetirlo, de tanto oírlo en todas partes, mañana, tarde y noche, hasta expresiones tan bárbaras como la de ‘presos políticos’ dejan de tener gravedad y comienzan a formar parte del uso cotidiano. En cualquier conversación de bar, o en alguna charla con los amigos, nos ponemos a hablar de la trama catalana y siempre habrá alguien que, sin la menor intencionalidad, se refiera a los ‘presos políticos’.

De hecho, si lo piensa, en cada conversación al respecto hay que hacer un esfuerzo mental para no incurrir en eso, para no mencionar las dichosas palabras que los independentistas ya han logrado introducir en el lenguaje cotidiano. Si esta mímesis inconsciente de la jerga independentista puede detectarse en Sevilla o en Madrid, solo hay que calcular lo que ocurre en la sociedad catalana, donde el bombardeo de consignas es diario e incesante.

La consecuencia inmediata es que, una vez que a las expresiones se les despoja de la gravedad que contienen, hasta el concepto mismo acaba desvirtuándose. Es entonces cuando buena parte de la sociedad y de las élites políticas, intelectuales, artísticas y periodísticas de la sociedad empiezan a considerar, por ejemplo, que la prisión preventiva, y hasta el hecho mismo de la cárcel, es un exceso. Como si todo lo ocurrido se tuviera que resolver con un reconocimiento equidistante de culpas, los unos y los otros. Ese es el punto exacto que marca el triunfo de la salmodia mentirosa y la matraca constante del independentismo.

Hasta el ministro Josep Borrell, que tenía las cosas tan claras hace un año, ha comenzado a declinar su discurso en favor de la libertad de los independentistas que están en prisión preventiva. "Yo, personalmente, hubiera preferido que el juez considerase otras medidas de precaución que no fuesen la prisión incondicional”, ha dicho el ministro para matizar, a continuación, que debe respetarse la independencia del poder judicial. Como es obvio, nada más trascender las declaraciones de Borrell, el independentismo ha comenzado a difundirlas como prueba de lo que vienen diciendo, como demostración irrefutable del chantaje que están proponiendo.

Ocurrirá con las declaraciones de Borrell igual que con el auto de la Justicia alemana sobre la extradición de Puigdemont, que en el argumentario independentista ya se ha convertido en la demostración de que en Europa “ya se ha juzgado” el conflicto catalán y se ha sentenciado que no ha existido ningún delito. El ministro Borrell, que tanta experiencia tiene en política, debió ser el primero en adivinar el uso que iba a dar el independentismo a sus declaraciones, con lo que solo cabe pensar que también él ha acabado plegándose inconscientemente frente a la ‘inteligencia escolástica’.

Hasta vértigo produce repasar, un año después, lo que el mismo Borrell decía de Cataluña, de la gravedad de lo que allí había sucedido: “Un golpe de Estado sin tanques, que derriba un orden legítimo para imponer un ‘régimen neototalitario’ sin las mínimas garantías". ¿Cuáles deben ser las consecuencias de un ‘golpe de Estado’? ¿Debemos concederle importancia a un golpe de Estado o no? ¿Por qué acabamos creyéndonos las mentiras 'indepes'?

Quizá, como se decía antes, todo comienza en el lenguaje, en la jerga tramposa y grosera del independentismo que acaba convirtiéndose, desposeída de toda gravedad, en expresiones cotidianas que se asumen inconscientemente. Pero como no podemos permitir que triunfe la mentira, tendremos que repetirnos una vez más la única realidad que hemos vivido todos y recuperar, otra vez, la angustia que sentimos hace ahora un año: Se saltaron la ley y el Estatuto de Cataluña. Declararon la independencia y proclamaron la república catalana. Celebraron un referéndum ilegal y burlaron las prohibiciones judiciales. Provocaron el caos en toda España y miles de empresas huyeron de Cataluña. En España no hay exiliados, pero sí cinco o seis presuntos delincuentes que se han fugado. Tampoco hay presos políticos, y la prueba es que Quim Torra está en un despacho oficial. Ninguno de ellos ha sido juzgado aún, ni en Europa ni en España. Cuando lo sean, si son condenados, serán delincuentes políticos. Punto. Todo lo demás es mentira repetida.

¿Quién y cómo se financia el separatismo catalán? Importa averiguarlo
“Entre un gobierno que lo hace mal y un pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa.” Victor Hugo
Miguel Massanet diariosigloxxi 13 Septiembre 2018

Cuando la guerra civil de 1936 el general Franco recibió el apoyo económico del señor Juan March Ordinas, un millonario de aquellos tiempos, fundador de la Banca March, que tenía grandes influencias, no sólo en España sino en muchos otros países europeos. También recibió apoyo de la Italia de Benito Mussolini y de la Alemania nazi, a lo que muchos enemigos de Franco, el general más joven del Ejército por méritos de guerra conseguidos en la contienda de Marruecos, donde fue herido y recibió numerosas condecoraciones al valor; al que le quisieron restar méritos en sus aciertos en la dirección de las operaciones exitosas, atribuyéndoselos a las ayudas recibidas sin tener en cuenta sus conocimientos en estrategias y tácticas militares. Lo que no hicieron los que le criticaron, fue valorar las ayudas que le llegaron a la República de sus vecinos de Francia, de las llamadas Brigadas Internacionales con muchos combatientes norteamericanos) que contribuyeron a prolongar la guerra impidiendo que, al principio de la contienda, los nacionales pudieran conquistar Madrid con lo que, evidentemente, la duración de aquella guerra se hubiera acortado mucho y la ayuda más importante, la de la Unión Soviética de Stalin que, aparte de quedarse con todo el oro español procedente del Banco de España que le fue entregado por el gobierno republicano, envió material de guerra para la defensa de aquella república decadente, como se demostró posteriormente cuando, en 1939, fueron derrotados estrepitosamente por las tropas del general Franco.

Cuando vemos cómo, en Cataluña, una comunidad que mantiene una deuda de 70.000 millones de euros y que, si no hubiera sido por el aval del Gobierno central a su emisión de bonos (los llamaron los bonos patrióticos) y las ayudas que les ha proporcionado a la Generalitat para pagar las sucesivas renovaciones de la deuda, más el pago de sus respectivos intereses, en estos momentos todos sus utópicas aspiraciones independentistas no serían más que restos carbonizados de lo que quedara de una comunidad quebrada en manos de sus deudores; está sosteniendo un gasto, a todas luces superior al que se le podría atribuir a cualquier otra una zona endeudada de la nación española y, pese a ello, se siguen gastando millones de euros en estructuras paralelas a las del Estado, se organizan macro manifestaciones con profusión de símbolos, banderas, kilómetros de tela amarilla, camisetas con eslóganes separatistas, autocares y demás vehículos que, a millares, son utilizados para transportar manifestantes de los pueblos hacia la capital, para conseguir dar la sensación de que, pese a que sólo son una parte importante de la ciudadanía, eso sí, en la que deberíamos incluir a niños, jóvenes menores de edad, e izquierdistas que, aunque no son en puridad separatistas, participan en todo lo que a su criterio puede servir para erosionar al gobierno de turno; allí estuvieran congregados los siete millones de catalanes..

Ante tamaño despilfarro, al que podríamos añadir el que mantiene al señor Puigdemont, la señora Anna Gabriel, Clara Ponsatí, Marta Rovira etc. todos ellos disfrutando de todas la comodidades en sus lugares de refugio acompañados de la defensa jurídica a cargo de abogados, como los del señor Puigdemont, cuyas minutas millonarias nos hacen suponer que no pueden salir de los crowdfinding llevados a cabo entre simpatizantes o los dineros procedentes de la ANC o el Omnium Cultural, que hace ya tiempo están agotados. ¿De dónde, pues, consiguen todos estos rebeldes las ayudas para financiar tal aparato de propaganda extranjera, mantener de nuevo las embajada, y en activo los CDR, que intervienen en cualquier acto reivindicativo de la ciudad?

Hay dos nombres que suenan con fuerza cuando se habla de los patrocinadores de esta escalada independentista catalana. El uno es el de Salvador Roures, del que existe una extensa información en Wikipedia de la que copiamos sólo un párrafo lo suficientemente expresivo de su tendencia ideológica y de su catalanismo izquierdoso, al que se le tiene como uno de los que vienen participando de este comité en la sombra donde se maquinan todas las acciones subversivas del separatismo catalán. Su potencial económico le permite, sin duda, aportar fuertes cantidades a la causa del catalanismo sin que, de momento, las investigaciones que se le han venido haciendo por parte de la Policía estatal y la Guardia Civil, hayan conseguido resultados satisfactorios.

El otro nombre que sobrevuela este mundo viciado del soberanismo catalán es el del señor Oscar Soros, un multimillonario húngaro, especulador de éxito, al que en los Estados Unidos se le conoce por su apoyo a causas ultraliberales o radical-progresistas. De su biografía en Wikipedia entresacamos el siguiente párrafo. “Sus vínculos con el Partido Demócrata y el progresismo liberal le han convertido en blanco de toda clase de teorías conspirativas. El gobierno húngaro de Viktor Orbán ha empezado a eliminar las ONGs financiadas por Soros ya que “sirve a los intereses globalistas y fuerza la corrección política sobre las naciones-estado.También se le culpa por "ser parte de una élite global cuyas decisiones económicas han eliminado la clase trabajadora, robado la riqueza del país y colocado esa riqueza en las manos de un puñado de corporaciones y entes políticos.

Se le acusa de tener lazos estrechos con Barack Obama y Hillary Clinton, y de interferir en los procesos democráticos de los países europeos y de haber financiado entidades independentistas catalanas y de fraude fiscal el salir su nombre en los papeles del paraiso.”

Se sabe que se están investigando, por los servicios de información correspondientes, las fuentes de financiación que permiten a los separatistas catalanes mantener todo el aparato de propaganda, así como todo cuanto significa la financiación de toda la masa de colaboradores, activistas, expertos, abogados, y demás personal que es preciso mantener para sostener este enfrentamiento continuado con el Estado español. Cuando nos hemos referido a las dos personas que figuran, en aquella prensa especializada en investigaciones de este cariz, es porque ambos disponen de medios suficientes para sostener cualquier actividad en contra de los gobiernos que, a ellos pueda reportarles beneficios en cuanto a sus proyectos globales que pueden llegar a afectar a varios países o a determinadas actividades de las que ellos sacan beneficios muy superiores a aquellos que, aunque cuantiosos, invierten en sus apoyos a causas como la de los nacionalistas catalanes.

Resulta impactante, para quienes siempre consideramos al señor Borrell como una persona de sentido común, bien preparado, refractario al separatismo catalán y con una buena dosis de sentido común, manifestado en muchas ocasiones en las que incluso se enfrentó a personas de su propio partido, cuando no se sintió cómodo con lo que decían, en esta ocasión y a través de la BBC británica, haya cometido el error, más grave si se considera su condición de ministro de AA.EE español, de contestar a quien le entrevistaba que “él hubiera preferido que los separatistas encarcelados hubieran estado en libertad con cargos”; remachando su error al aceptar sin ambages que consideraba a Cataluña como “una nación”. Sin duda que ha sido forzado a ello por el señor P.Sánchez quien, al parecer, acosado por todos los desmentidos que ha tenido que dar respecto a problemas internos de su propio gobierno, siendo uno de los más impactantes la dimisión de su ministra de sanidad por haber cometido fraude en uno de sus master al modificar las notas y el haber copiado una parte de su trabajo final; se encuentra en un callejón sin salida, mientras el equipo que escogió para acompañarle y que la señora Calvo calificó de “gobierno feminista”, no hace más que cometer pifias, una detrás de otra, poniendo en entredicho lo que las feministas piden para ellas, más presencia en las instituciones. ¡Pues, si lo que sucede en el gobierno de Sánchez ha de servir de ejemplo de lo recomendable que es tener a mujeres en cargos de responsabilidad, es posible que se tenga que reconsiderar la anterior premisa!

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos sintiendo que, en la política española, no sólo en lo que hacer referencia al separatismo de los catalanes, sino a los acuerdos de socialistas con los de Podemos y la inacción del Gobierno respecto a las presiones que está recibiendo del separatismo ( no nos olvidemos del país Vasco, donde se sigue con detalle y apoyando todo lo que los catalanes están intentando hacer para conseguir su independencia de España) sino en lo que respeta a la falta de entendimiento de aquellos partidos de los que depende que el sistema de monarquía constitucional siga vigente en España, no parecen estar de acuerdo en la forma de conseguir anular a quienes quieren subvertir el orden constitucional actual, mientras cada día más se van estrechando las amenazas de aquellos están consiguiendo poner en apuros no sólo a la monarquía sino incluso a la totalidad del sistema democrático español.

Cataluña visita a Asturias
Isabel San Sebastián ABC 13 Septiembre 2018

Escribo desde Asturias, el reino más antiguo de cuantos han ido uniéndose a lo largo de la Historia para conformar la nación española. Mil trescientos años acaban de cumplirse desde su fundación. ¡Ahí es nada! Y digo bien reino, con todo lo que ello implica; no marca del imperio franco en Hispania, que define exactamente lo que era el territorio de la actual Cataluña en la época en la que Asturias empezó su propia andadura, o bien condado semejante a muchos otros, máxima entidad política que llegó a alcanzar esa región antes de integrarse en la Corona de Aragón y, a través de ella, en España.

Escribo desde un solar de gente brava, indoblegable a la sumisión. Fieros defensores de su pan, su credo y sus costumbres, contra quienes tuvieron que emplearse a fondo las águilas de Roma durante dos siglos y que lograron derrotar en varias batallas decisivas a los musulmanes, sentando con ello las bases de la Reconquista. Hombres y mujeres valientes, orgullosos, que no altivos, sin nada que envidiar a nadie en materia de dignidad y, precisamente por ello, incapaces de ceder al supremacismo que parece haberse adueñado de un porcentaje importante de catalanes hoy día.

Si alguien tiene motivos para reivindicar una identidad propia, tributaria de un formidable legado histórico y cultural, son los asturianos. Si lo que se enjuicia es el trato recibido del poder central, los hijos de esa tierra se han dejado la vida en la mina y en la mar, mientras las industrias instaladas en Cataluña medraban al calor del proteccionismo decretado por eso que ahora llaman despectivamente «Madrid». Claro que, como dijo hace tiempo un presidente autonómico socialista, quien exige comer aparte puede bordar con maestría el arte del victimismo, pero en el fondo no pretende otra cosa que comer más y comer mejor, que es exactamente a lo que aspira un separatismo cada vez más descarado, más pagado de sí mismo, más insultante, más convencido de la superioridad tribal de su estirpe, más repugnante. ¿Cómo puede Pedro Sánchez sostenerse en el poder a costa de inclinar la cabeza ante semejante ralea? ¿Tú también, José Borrel, te sumas a la traición por una miserable cartera?

No imagino aquí a una marea humana homogeneizada por el color rojo de las camisetas (idénticos a las hordas chavistas) celebrando el día de Asturias entre ofensas a España y al Rey con atrezo de cartón piedra. Asturias es algo demasiado serio para incurrir en espectáculos como el escenificado en Barcelona con ocasión de la Diada, convertida por los responsables de las instituciones locales en un esperpento grotesco cargado de reminiscencias nazis evocadas por esos desfiles de antorchas tan del gusto de unos y otros. No puedo creer que algo similar llegase a tener lugar en estos pagos, salvo que el veneno nacionalista logre infiltrarse en la sociedad a través de la educación, empleando como vector propagador el bable. Espero de todo corazón que prevalezca la cordura ancestral de este pueblo y ponga coto a ciertos movimientos empeñados en convertir esa lengua en un pesebre bien surtido en el que abrevar, pervirtiendo su función natural hasta hacer de ella un arma arrojadiza contra el adversario político, amén de un instrumento de división y segregación, tal como ha ocurrido en Cataluña. Lo espero y lo deseo, porque este viejo reino milenario sabe mejor que nadie que la unión hace la fuerza mientras que la división debilita, empobrece y acaba matando.

Escribo desde la cuna de una gran nación llamada España, en busca desesperada del líder que la rescate.

Diada Cataluña 2018
Brigadas constitucionalistas limpian Barcelona de banderas y pancartas separatistas de la Diada
Gonzaga Durán okdiario 13 Septiembre 2018

Centenares de constitucionalistas salieron este martes por la noche a quitar la propaganda separatista tras la manifestación de la Diada de Cataluña. Los secesionistas colocaron a lo largo de la Diagonal de Barcelona multitud de esteladas, pancartas y lazos amarillos en apoyo a los golpistas encarcelados.

Los separatistas colgaron varias banderas independentistas en los mástiles que se encuentran delante del Palau Real de la Diagonal de Barcelona. Los constitucionalistas las acabaron retirando horas después por la noche y con la cara descubierta. Así se refleja en varios vídeos subidos a las redes sociales.

En otro de los puntos de la Diagonal de Barcelona, el que conecta con el Paseo de Gracia, se quitaron también multitud de lazos amarillos y de pegatinas pidiendo la libertad de los golpistas encarcelados de forma preventiva ante el juicio por el 1-O. Los españolistas retiraron toda la propaganda independentista colocada por el mobiliario urbano y la tiraron a la basura para que no hubiese en las calles ninguna simbología separatista.

Los independentistas que acudieron a la Diada también pintaron en el asfalto varios lazos amarillos junto a la palabra “libertad” para pedir la libertad de los políticos encarcelados y la vuelta de los ex consellers fugados. Los constitucionalistas transformaron estos lazos en constitucionalistas con los colores de la bandera de España.

Brigadas constitucionalistas limpian Barcelona de banderas y pancartas separatistas de la Diada
Lazos constitucionalistas en la Diagonal de Barcelona (Foto: ‘Dolça Catalunya’)

Una Diada excluyente
Este martes se celebró una manifestación separatista con motivo de la Diada de Cataluña en la Diagonal de Barcelona. Sus organizadores fueron las asociaciones independentistas de la ANC, Òmnium Cultural y la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). Las proclamas de la movilización fueron la liberación de los golpistas encarcelados por el juicio del 1-O y las vuelta de los ex dirigentes fugados de la justicia española.

En un momento de la manifestación se derribó de forma simbólica un muro que representaba al artículo 155 y otro en el que aparecía un Rey colgado bocabajo, en alusión al Rey Felipe VI y al discurso del pasado 3 de octubre. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el presidente del Parlament, Roger Torrent, encabezaron la comitiva institucional que acudió a esta movilización.

Tras la movilización hubo la tradicional guerra de cifras: la Guardia Urbana de Barcelona cifró en “cerca de un millón de personas” la asistencia a esta manifestación, mientras que Sociedad Civil Catalana (SCC) afirmó que fueron 200.000 manifestantes.
 


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