AGLI Recortes de Prensa   Viernes 14 Septiembre 2018

Del' Gobierno bonito' al descrédito total
EDITORIAL  Libertad Digital 14 Septiembre 2018

Han bastado cien días para que el Gobierno bonito que aparentemente había logrado reunir Pedro Sánchez haya caído en el descrédito total.

Dos ministros han dimitido, uno estuvo varias semanas imputado y ahora es el propio presidente el que se enfrenta a un problema mayúsculo de credibilidad y ejemplaridad –y quién sabe si con derivada penal– a cuenta de su tesis doctoral. Para empezar porque Sánchez ha mentido groseramente en el Parlamento, de hecho él mismo se ha dejado en evidencia este jueves al anunciar que hará pública la tesis que la víspera decía que ya era pública.

Pero especialmente porque todo lo relativo a su tesis, plagiada o no, desprende un inconfundible aroma a chapuza y apaño, a terreno preparado y organizado para que el doctorando Sánchez obtuviese un título que no merecía. Y no un título irrelevante de un pseudomáster sin ninguna relevancia académica, sino nada más y nada menos que un doctorado, que reporta a quien lo obtiene prestigio social e importantes ventajas académicas.

Con todo, el desastre del Gobierno no se cifra en trabajos o tesis plagiadas o tribunales orquestados. Durante estos tres meses el Ejecutivo no ha hecho más que formular propuestas estupefacientes para después desmentirlas; ha dado bochornosas muestras de descoordinación, y bandazos tremendos en asuntos cruciales como la inmigración o la venta de armas a aliados controversiales.

Por si todo esto fuera poco, el indigno intento de apaciguamiento con el separatismo catalán se está revelando ominosamente estéril y especialmente injustificable, habida cuenta de que Torra y el resto de la banda golpista sigue adelante con su programa de voladura del orden constitucional.

Además ha formulado una serie de propuestas económicas disparatadas, en la peor línea podemita de expansión del gasto y aumento de impuestos, que sólo nos llevarían a convertir la ya evidente desaceleración en otra profunda crisis, cuando aún no se ha dejado completamente atrás la anterior, como atestigua la elevadísima cifra de paro, sin ir más lejos.

Han bastado cien días, en fin, para que el Gobierno se revele como lo que es: una agrupación de incapaces sobrados, eso sí, de sectarismo y populismo, sin un verdadero objetivo más allá de la permanencia en el poder de un presidente indigno de la menor confianza.

El estallido de la crisis de la tesis no ha hecho más que imponer la necesidad de una nueva rectificación gubernamental, esta vez para dar cumplimiento a la gran promesa del indocto doctor Sánchez: la convocatoria inmediata de elecciones generales. El Gobierno que jamás debió gobernar, habida cuenta de su imborrable pecado original –el apoyo que recibió de comunistas, golpistas, racistas y proterroristas–, es una calamidad, no tiene el menor recorrido y supone de hecho una amenaza para la recuperación económica y la estabilidad nacional.

ABC se reafirma
ABC 14 Septiembre 2018

El periódico que usted sostiene ahora mismo en sus manos, o lee en su teléfono u ordenador, cuenta con 115 años de vida. Es una gran institución española y ha sobrevivido con éxito a todo tipo de avatares. Ayer, Pedro Sánchez se convirtió en el primer presidente en ejercicio de nuestra democracia que amenaza con emprender acciones legales contra un periódico. Afirma que nos denunciará salvo que rectifiquemos. Pues bien, ABC no se va a retractar: el actual presidente recibió en 2012 un doctorado cum laude en la Universidad Camilo José Cela por una tesis que incluye plagios. No solo no vamos a ceder ante el matonismo del presidente contra la libertad de expresión, sino que hoy seguimos aportando nuevas informaciones que cuestionan su honestidad académica, como por ejemplo el hecho de que se formó un tribunal a la carta para favorecerlo.

El pasado diciembre, el PP nos denunció ante la Junta Electoral Central por una entrevista con Inés Arrimadas. Hoy es Sánchez quien nos amenaza con los tribunales. Pero este periódico es fiel a su ideario -la defensa de los intereses de España, su unidad y las libertades y derechos de los españoles- y al ejercicio del periodismo, y continuará sirviendo a sus lectores por encima de acosos partidarios.

Pedro Sánchez ha mentido en sede parlamentaria. A pregunta de Albert Rivera en el Congreso sobre el paradero de su tesis doctoral y las dudas en torno a la misma, Sánchez replicó a las diez de la mañana del miércoles que estaba «colgada» en internet, a disposición de quien desease consultarla. Ayer jueves, a las 13.40 de la tarde, la vicepresidenta del Gobierno anunció que la tesis se subiría en breve a la red. La conclusión es obvia: Carmen Calvo ratificaba con sus palabras que en la víspera el presidente había mentido al Congreso. ¿Merecen los españoles a un presidente que falta a la verdad en sede parlamentaria?

No es una cuestión opinable, simplemente hay plagios. A las siete de la mañana de ayer, Sánchez subió a Twitter su amenaza de «acciones legales» contra ABC. Lo esperamos en los tribunales cuando desee, pues cualquier juez podrá zanjar el debate en un plazo breve. El periódico ha aportado pruebas fehacientes de que algunos pasajes de la tesis doctoral han sido copiados a otros autores, a veces literalmente. Sánchez también incorporó a su tesis párrafos de artículos científicos previos de su autoría sin citar su procedencia y fecha, práctica que la normativa universitaria prohíbe, pues en una tesis la totalidad del texto debe ser original. ABC reveló ayer, y lo mantiene hoy, que Pedro Sánchez plagió a otros, plagió documentos públicos y se autoplagió. Burló la ética que se exige a los académicos e incurrió en manejos similares a los que criticaba airadamente desde la oposición.

La credibilidad del presidente es nula. El Gobierno se encuentra a la deriva, maniatado en el Parlamento, rehén de los separatistas y está en el poder sin haberlo ganado en las urnas. Sánchez sobrevive a golpe de rectificación constante. Ayer mismo se vio forzado a corregir otro error y finalmente sí exportaremos bombas a Arabia Saudí, con lo que intenta enderezar el conflicto diplomático que él mismo había desatado y que puso en jaque un contrato multimillonario para Navantia. Sánchez ha perdido a dos ministros por malas prácticas éticas y ahora además sabemos que hizo trampas académicas mientras exigía dimisiones ejemplares a los demás. La propaganda y las televisiones afectas ya no pueden camuflar la extrema debilidad de un Ejecutivo que a veces frisa abiertamente el ridículo: ayer la vicepresidenta afirmó que la revelación de los plagios, fruto de un trabajo de investigación de ABC durante tres meses, atiende al interés de «la derecha naranja y azul» de evitar que se hable de la exhumación de Franco.

Es tiempo de dar la voz a la ciudadanía. Si se atuviese a las altas exigencias éticas que él mismo estableció en la oposición, Sánchez debería dimitir hoy mismo por el plagio de su tesis y por haber faltado a la verdad el miércoles en el Parlamento, cuando afirmó que estaba disponible en internet sin ser cierto. No lo hará, pues la obsesión narcisista por el poder marca toda su acción. Pero al menos debería devolver su voz al pueblo, permitir que los españoles elijan en las urnas a su presidente, como siempre ocurrió en nuestra democracia hasta que comenzó este esperpento de revanchismo, rectificaciones y mentiras. La Presidencia del Gobierno exige una dignitas de la que Sánchez hoy carece. Urgen, por lo tanto, unas elecciones inmediatas.

El doctor Sánchez, contra las cuerdas
Jesús Cacho. vozpopuli  14 Septiembre 2018

“En mi comunidad, donde compartimos propiedad con el matrimonio Sánchez-Gómez, hemos creado un grupo de whatsaap para jugar al pádel, y acabo de escribir a mis compañeros esta boutade”, me contaba ayer un residente en Pozuelo de Alarcón, Prado de Somosaguas, calle Tramontana, pisos por encima de los 700.000 euros: “Meted a Pedro en el grupo de inmediato; yo creo que para el sábado está de vuelta”. El pozueleño peca ciertamente de optimismo, aunque la situación de su notorio convecino sea ciertamente apurada. Pedro Sánchez está hoy literalmente contra las cuerdas, como esos boxeadores que han recibido un gancho de derecha en la sien y buscan, la mirada perdida, el rincón de su preparador implorando cuanto antes el gong salvador. El presidente del Gobierno que decía venir a regenerar la vida política ha mentido a los españoles, y lo ha hecho por partida doble, triple o cuádruple con la famosa tesis bodrio que ayer prometió, a la fuerza ahorcan, poner a disposición de quien quiera consultarla tras haberla mantenido durante años guardada bajo siete llaves.

La sesión en el Congreso del 12 de septiembre de 2018 pasará a los anales de nuestro parlamentarismo como aquella que sirvió para desenmascarar a un impostor. Albert Rivera pegó donde más duele en cuanto intuyó el flanco descubierto del defensor del título, y éste acusó el golpe perdiendo los papeles. Le delató el lenguaje corporal, ese rictus que tensa su mandíbula hasta convertir su dentadura en piedras, y ese dedo amenazador del “os vais a enterar”, el colt de un pistolero a punto de apretar el gatillo, que tanto recuerda otros gestos acaecidos en la Carrera de San Jerónimo en épocas históricas dramáticas hoy felizmente superadas. Os vais a enterar. Como ayer reveló ABC con pruebas, Sánchez plagió en 2012 buena parte de su tesis doctoral. En las 342 páginas de la misma, “existen decenas de corta-pegas demostrativos” y “párrafos completos de obras y artículos de otros autores publicados unos años antes, más informes oficiales completos y sin entrecomillar, incluida una presentación informática del Ministerio de Industria cuando su titular era el socialista Miguel Sebastián”.

“Sánchez incurrió en plagios literales, plagios mosaico -un puzle de diversas publicaciones a las que sólo alteró unas pocas palabras- y autoplagios, práctica que se ve agravada además porque copió literalmente antiguos artículos propios firmados junto a una segunda persona a la que, sin embargo, no cita. Con este método, Sánchez completó páginas enteras de su tesis, hasta el punto de que la inmensa mayoría podría haber sido un inmenso entrecomillado” (…) “Éticamente, la tesis es un fraude y un bodrio sin valor académico alguno, que en otros países implica la dimisión de su autor. Es incomprensible que tuviera la máxima calificación”. Efectivamente, en un país con mayor tradición democrática que el nuestro, este señor tendría que haberse ido a su casa ayer mismo, porque alguien que es capaz de urdir este fraude no puede ser presidente del Gobierno de España. Carece en absoluto de credibilidad. Los casos son numerosos. En marzo de 2011, el ministro de Defensa alemán, Karl T. zu Guttenberg, 39 años, se vio obligado a dejar el cargo después de que el Süddeutsche Zeitung publicara las pruebas del plagio parcial de su tesis doctoral en Derecho. Un duro golpe para el Ejecutivo de Angela Merkel.

El cuajo de nuestro personaje (“Yo soy un político limpio”, 24 de febrero de 2015) le llevó el miércoles, albarda sobre albarda, a mentir en sede parlamentaria al sostener, en el mundo de Google, que su tesis estaba disponible en la base de datos Teseo, cuando cualquier español podía comprobar que lo que allí figuraba era apenas la ficha de la misma. El señor que ha obligado a dimitir a una ministra del montón por un quítame allá un máster de la Juan Carlos I, no puede seguir al frente del Gobierno tras haber mentido sobre su tesis doctoral, asunto más relevante por cuanto faculta para la enseñanza universitaria, mediante un trabajo que, en su mayor parte, no escribió él y que, además, plagió. “La cuestión es si usted va a asumir sus responsabilidades y si va a dimitir. La cuestión es si esta democracia se puede permitir el lujo de estar dos años más encadenada a la corrupción del PP. Yo creo que no”. Así espetaba Sánchez a Rajoy en la memorable jornada del 30 de mayo pasado. Cambien la corrupción del PP, por la del PSOE y, más en concreto, por la personal e intransferible de Pedro Sánchez Castejón. Éste era el que venía a regenerar la vida democrática y convocar elecciones. Ni lo uno, ni lo otro.

La tesis de Pedro y los restos de Franco
Si el tipo fuera listo, además de honrado, se iría ahora mismo disolviendo las Cámaras y convocando elecciones, con el objetivo puesto en minimizar daños electorales para su partido. Pero estamos ante un superviviente, un buscavidas, un psicópata del poder que no se va a apear del cargo por nada del mundo. Un tipo frío y manipulador, también, que tratará de resistir embarrando el campo –el miércoles, Rivera le castiga el mentón por la mañana y por la tarde él devuelve la torta a un Casado que pasaba por allí y que camina por la política española con una mano atada a la espalda por lo que todos sabemos-. Embarrando el campo y endosando a los españoles taza y media de populismo vía memoria histórica y demás. El escándalo de la tesis arruinó ayer la gran operación de agitprop del Ejecutivo, la aprobación por el Congreso del decreto para la exhumación de los restos de Franco. Se entiende el cabreo de Carmen Calvo, Carmen la de Cabra, la de “el dinero público no es de nadie”, ese portento, vociferando por los pasillos de la Cámara, “¡la tesis de Pedro, la tesis de Pedro, como si en este país no hubiera cosas más importantes que la tesis de Pedro, cuando acabamos de aprobar la ley más importante de la democracia…!”

Su cabezonería, su obstinación, podría hacer pagar al PSOE un alto precio en términos electorales. Se acabó la luna de miel. Salió a relucir la verdad de un Gobierno de muy bajo nivel, obligado a desmentirse de forma continua. Hay quien habla ya en el PSOE de olvidarse de mayo, porque probablemente sea necesario hacer coincidir generales con andaluzas este noviembre. Las encuestas se han dado dramáticamente la vuelta. Y no estaría mal que el electorado diera una nueva lección a un partido cuya militancia ha sido capaz de encumbrar, tras Zapatero, a un tipo bastante más peligroso que Zapatero, un tipo que ha quedado retratado de cuerpo entero por un asunto, si me apuran, menor, una chuminada a lo Capone, siendo así que el gran culpable del escándalo que nos ocupa es una Universidad, la española, que viciada, endogámica y reñida con la excelencia, sigue siendo un cuerpo aparte, un ente extraño alejado de las preocupaciones de los españoles por el futuro. Arde Sánchez en la hoguera de su tesis plagiada, mientras la santa compaña de un país asediado por gravísimos problemas –las pensiones, la deuda pública, el paro, la reforma del gasto, la organización territorial, el nacionalismo catalán y sus antorchas-, sigue desfilando entre la general indiferencia. Cosas de España.

Sólo dice tonterías, pero al menos son suyas
Cristian Campos El Espanol  14 Septiembre 2018

Es notable la naturalidad con la que hemos asumido la tesis de que la tesis del doctor Pedro Sánchez sólo debe provocar su dimisión si se demuestra el plagio. Da igual que la tesis del presidente del Gobierno sea un bodrio, que haya sido escrita por un turiferario a sueldo, que sea un refrito de textos administrativos engarzados de mala manera o que presuma de cum laude por la decisión de un tribunal al que el calificativo 'endogámico' se le queda corto.

Como en el viejo chiste judío de las dos ancianas que, tras citarse en un restaurante, se quejan de que la comida sabe a mierda y de que las raciones son demasiado pequeñas, tenemos un presidente que confunde el imperativo con el infinitivo pero lo que nos preocupa en realidad es que las faltas de ortografía se las haya copiado a otro analfabeto. "Sí, puede que sea un ignorante, pero es el propietario del copyright de todas las tonterías que salen de su boca".

Asumimos, en fin, con tanta naturalidad la posibilidad de que el presidente del Gobierno no tenga mayores talentos en su hipotética área de especialización como la de que el presidente que llegó a la Moncloa, por primera vez en democracia, sin pasar por las urnas y haciendo bandera de la honradez solventara el trámite de su tesis doctoral por la puerta trasera de la chapuza.

Que el adalid de la transparencia no haya permitido el acceso libre a su tesis hasta que su posición se ha vuelto insostenible tampoco parece haber molestado lo suficiente como para ir un paso más allá del nivel mínimo de la indignación. Es decir, un tuit.

Llámenme raro, pero me preocupa más que el presidente escape impune del delito político de estafa intelectual que el hecho de que sea culpable de un delito contra la propiedad intelectual. Contra lo segundo está el Código Penal y ese se cuida solo. Contra lo primero, apenas la presión de la prensa y la de los partidos de la oposición, siempre tan volubles y dependientes de sus intereses coyunturales.

Que a estas alturas de la democracia aún andemos condonando delitos políticos por no ser constitutivos de delito penal no deja de ser pintoresco. Buena parte del debate sobre la correcta calificación jurídica del golpe de Estado ejecutado por las autoridades catalanas en septiembre y octubre del año pasado surge de esa confusión entre el delito penal y el político y los distintos requisitos para unos y otros.

Ojalá contáramos con un Código Penal exclusivo para delitos políticos. La escabechina iba a ser de órdago.

Ahora está totalmente claro por qué Sánchez escondía la tesis
OKDIARIO  14 Septiembre 2018

Pedro Sánchez tenía motivos para esconder su tesis. La cascada de trampas e irregularidades que escondía el supuesto trabajo de investigación, que convirtió al actual presidente del Gobierno en doctor, no tiene fin. Sánchez plagió artículos de profesores universitarios que asesoraban a Zapatero, fusiló sus propios textos previos a la presentación y defensa de la tesis, contó con la ayuda de un negro, su viejo amigo Carlos Ocaña ‘Cocana’, para finalizar a tiempo el tocho que presentó en la Camilo José Cela y contó con un tribunal de tesis a la carta, con profesores que habían logrado el doctorado hacía pocos meses. Por si esto fuera poco, OKDIARIO desvela en exclusiva que Sánchez utilizó dos artículos firmados a medias con su directora de tesis, María Isabel Cepeda, y con uno de los miembros del tribunal, Juan Padilla, para obtener el cum laude por su presunta investigación en diplomacia económica, que a la luz de las pruebas no es más que un elaborado trabajo de corta y pega.

La amenaza a C’s –”os vais a enterar”– en la última sesión de control al Gobierno en el Congreso demostraba que Rivera había tocado un tema sensible para el presidente, al esgrimir que Sánchez debía hacer pública su tesis doctoral en un acto de transparencia sin precedentes. Nadie mejor que el líder socialista para saber el lodazal en el que se vería inmerso si se descubrían las trampas que había realizado en el trabajo de investigación. Máxime cuando había aplaudido la ejemplaridad de la plagiadora Montón al dimitir como ministra de Sanidad. El silencio sepulcral a las primeras revelaciones puestas en circulación por OKDIARIO, dio paso al ataque furibundo, a la amenaza –en redes sociales– con acudir a los tribunales si no se rectificaban las informaciones que ponían en tela de juicio la honorabilidad del doctor Sánchez mientras quitaban el foco, por el momento, de Pablo Casado.

La última reacción de Sánchez recuerda a la de dos personajes siniestros, dos presidentes que ante las revelaciones de la prensa no encontraron otra salida que el ataque para intentar ‘matar al mensajero’. Richard Nixon, que intentó acallar al New York Times y al Washington Post por las revelaciones de los conocidos como ‘Papeles del Pentágono’, que descubrían las relaciones entre EEUU y Vietnam durante varias administraciones, incluida la Guerra en el país asiático. También se asemeja Sánchez al peor Donald Trump, el que ha emprendido una cruzada contra los medios estadounidenses con el fin de acallar las críticas y terminar con las filtraciones que tanto daño están haciendo a su administración, la última, una columna de opinión en el New York Times de un estrecho colaborador.

Sánchez no ha tenido más remedio que ceder ante la presión –también la de sus socios de Podemos– y airear públicamente su presunta tesis. La tormenta no ha pasado. El presidente sabe que se mirará con lupa cada línea, cada párrafo, cada cita en un acto que puede dar por finalizada la legislatura si es que ya no lo está. A la debilidad de un Gobierno desnortado, sin apoyos, se une ahora, tras los documentos publicados por OKDIARIO, la de un presidente que llegó a La Moncloa como adalid de la limpieza y al que se le ha caído la careta de la ejemplaridad.

En el corredor de la muerte
Carlos Dávila okdiario  14 Septiembre 2018

Política naturalmente. Ahí se encuentra Pedro Sánchez. Él y sus cuates del PSOE son los aguaciles aguacilados. Segaron la cabeza de Cifuentes y ahora son ellos, doce o trece da igual, a la espera del patíbulo. Sorprende que a estas alturas de la algarada no hayan aparecido tres personajes que conocen perfectamente el ‘caso Sánchez’. Son tres mosqueteros, tres: Rubalcaba, Jaime Lissavetzky y el rector que fue de la Universidad Camilo José Cela, Cortés Elvira. Formaban un trío aparentemente indestructible que hacía y deshacía en muchos ámbitos, desde luego en el universitario. El interlocutor que me cuenta esto (y otros pormenores) me dice textualmente: “Sin la colaboración necesaria de Cortés Elvira, la tesis doctoral de Sánchez no se hubiera podido realizar”.

Es decir, que estamos a la espera de que uno de los tres citados cante como Paquito el chocolatero. Elijo este pasodoble porque este escándalo tiene visos del más rancio folclorismo español. En el PSOE la camisa roja del momento está encogida como si fuera el body de una adolescente. Esta semana, en el día en que se fraguó el derribo de la exministra, el Grupo Parlamentario Socialista se planteó incluso la rebelión contra su jefe. Fue un momento delicado que ahora, conocida la última vertiente de los aconteceres universitarios de Sánchez, parecen una bromita académica. Sánchez, en el corredor de su muerte política, ha recurrido a una martingala de manual: amagar con “acciones jurídicas”. Esto en la España de hoy mismo está pasado de moda: o vas a los tribunales ipso facto o nadie se cree que lo vas a hacer nunca.

Para Sánchez y su decadente PSOE sólo existe unan esperanza: que el Tribunal Supremo se dé toda la prisa del mundo y acepte, admita a trámite la denuncia contra Pablo Casado. Lo que personalmente he podido averiguar en los aledaños del Supremo es, primero, que el Tribunal seguirá tomándose el caso con calma, vamos que ninguna presión le va a alcanzar para aligerar su decisión. Sin embargo y por lo que parece, lo más probable es que los magistrados del Supremo admitan a trámite la denuncia para a continuación -esto es lo trascendente- archivar el caso. Pero en el lapso que va de la admisión al archivo es donde reside la preocupación del PP porque sin duda, toda la izquierda, medios incluidos, pedirán, con sólo la admisión, la dimisión de Casado, la entrega de su acta de diputado. Por eso es más que seguro que Sánchez intentará resistir. Su táctica es ésta y su idea es soportar los próximos documentos, las pruebas que se van a aportar en horas, con el argumento de que las comillas del supuesto plagio no eran imprescindibles. Sánchez ganó a todo su partido y ahora mismo se dispone, según revela un individuo de su cercanía, a vencer a toda la tropa política y mediática que le quiere sacar de la Moncloa. Él está en el corredor de la muerte pero ya se sabe que muchos condenados se pasan decenas de años en esta incómoda situación.

España, una gran vergüenza
Nota del Editor  14 Septiembre 2018

Alguien se preguntará que hacen aquí estos artículos que nada tienen que ver con la libertad de idioma, y es que la defensa del español necesita neutralizar a sus enemigos y el tal Sánchez es uno de ellos.
La vengüenza es que España no tenga mecanismos democráticos para impedir que este enemigo del español y de España siga destrozando ambos, y tengamos que agarrarnos a un clavo ardiente para expulsarlo.

Acorralado y peligroso
Sánchez debe serenarse y convocar elecciones antes de que pase algo grave
Hermann Tertsch ABC  14 Septiembre 2018

«Tengan ustedes cuidado con ese hombre», me dijeron ayer varios conocidos a lo largo del día, después de conocerse las amenazas del jefe de Gobierno a ABC por la publicación de una exclusiva de Javier Chicote que demuestra el escandaloso plagio en la tesis doctoral que Sánchez mantenía semiescondida en la Universidad. Las amenazas a ABC llegaron horas después de las amenazas del jefe de Gobierno a Ciudadanos en el hemiciclo. Como confirmaba Juan Carlos Girauta ayer, el jefe de Gobierno se dirigió a la bancada de Ciudadanos con la siniestra advertencia de «Os vais a enterar». Los esfuerzos del revanchismo socialista desde Zapatero por llevarnos a los españoles a la república, que nos llevó a un baño de sangre, dieron un paso estético importante, con esa amenaza de Sánchez desde la bancada del Gobierno a un grupo parlamentario que le contrariaba.

No se recuerdan amenazas en el Congreso salvo las de los guardias que lo asaltaron el 23-F. Hay que remontarse a aquella república que tanto idolatran los socialistas y comunistas de ahora para encontrar algo semejante a ese «os vais a enterar» del miércoles de Sánchez. Y son las amenazas del socialista Pablo Iglesias a Antonio Maura, en 1910, y de la comunista Pasionaria a José Calvo Sotelo, en 1936. Ambas amenazas se cumplieron. Maura fue gravemente herido en atentado semanas después de que el socialista le dijera que el PSOE «luchará en la legalidad mientras pueda y saldrá de ella cuando deba» y que «para evitar que Maura suba al poder debe llegarse hasta el atentado personal». La Pasionaria dijo de Calvo Sotelo tras un virulento enfrentamiento dialéctico en el Congreso: «Este hombre ha pronunciado su último discurso». Y lo fue. Desde entonces hemos estado sin amenazarnos los españoles en el Parlamento. Hasta que ha llegado esta nueva hornada de «socialistas podemizados» que son los hijos políticos del enterrador de la convivencia que fue Zapatero. Sin mayores diferencias ideológicas con los comunistas, como aquellas Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) que dirigió Santiago Carrillo, responsable él de muchos miles de muertes de españoles inocentes, niños incluidos. Y que tiene, por cierto, muchas calles en su honor y cuya tumba todos respetan.

Ya nos avisó hace meses el muy perspicaz Antonio Camuñas de que Pedro Sánchez no era solo un problema político con sus desprecios, sectarismos y malos modos. Que su manifiesta incapacidad para controlar las frustraciones, su forma crispada y hasta colérica de reaccionar ante las contrariedades lo convertían en un ser inquietante. Sin duda lo es. Con el poder que ha adquirido, de forma extraordinaria y debido al delirante estado de precariedad general de la política española que los anteriores gobernantes permitieron, este hombre inquietante es hoy un hombre peligroso. En las imágenes del hemiciclo el miércoles, cuando Sánchez responde a la pregunta trampa de Albert Rivera, se ve al presidente del Gobierno perder totalmente el control sobre sí mismo. La cara de odio cuando respondía con «ha convertido su pregunta en un lodazal…» es la imagen de la ira sin brida. Y la escena segundos después, cuando su rabia descontrolada le impide notar que se ha acabado su tiempo, que el micrófono esta apagado y que la presidenta, impresionada, le implora e insiste en que calle, es un momento parlamentario tan inolvidable como alarmante. El señor Sánchez descontrola en sus pasiones por sí mismo y no soporta que no compartamos, cuestionemos y ridiculicemos la enorme estima que él se tiene. Se sabe acorralado por la realidad: su Gobierno se descompone. El deterioro avanza por momentos. El presidente debería serenarse y convocar elecciones muy pronto. Antes de que tengamos alguna desgracia seria e irreparable.

No apto
La ejemplaridad es una exigencia de ida y vuelta ante la que no valen imposturas de superioridad ética
Ignacio Camacho ABC  14 Septiembre 2018

Plagiar: copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Ésa es la definición, en la acepción primera, de la Real Academia Española. Y eso es lo que sucede en la tesis doctoral de Pedro Sánchez, llena de párrafos de otros autores sin entrecomillar ni referenciar en las correspondientes notas y en proporción notable para desmerecer la condición original de la obra. No es cuestión opinable porque se trata de una evidencia constatada por ABC mediante cotejo digital a través de las correspondientes herramientas. Y eso convierte el presunto ensayo en una investigación (?) de baja calidad, moralmente fraudulenta y científicamente chapucera: un trabajo (?) recopilatorio de inaceptable factura técnica, cuya falta de enjundia, innovación y excelencia explica la terquedad con que el presidente se ha resistido a que se conociera.

Al no mediar lucro -aunque el rango de doctor supone en el escalafón universitario un ascenso significativo- resulta improbable que en esa «apropiación inapropiada» exista alguna clase de delito. Pero constituye un plagio en el sentido semántico aunque pueda no serlo en el jurídico. Su corta -y- pega masivo contiene páginas enteras de calco, de reproducción categórica y palmaria, pero no declarada, de otros escritos que un doctorando está obligado a mencionar en términos inequívocos. Lo que en el lenguaje coloquial se diría un fusilamiento de manual, de libro, aunque sean precisamente los libros y manuales utilizados los que el autor ha omitido. Sánchez ha transcrito textos de especialistas, informes ministeriales y hasta artículos propios cuya inclusión sin cita representa una desahogada copia de sí mismo. Él debe de ser consciente del «bodrio» -copyright Manuel Conthe, que aquí sí somos precisos- cuando ha puesto tanto empeño en que permaneciese blindado al público escrutinio; lo que sonroja es la manga ancha del tribunal que lo premió cum laude en su veredicto.

Por lo demás, estaba claro que esta guerra de los másteres, esta suerte de causa general sobre los estudios de los políticos, sus carreras, sus notas y sus becas, acabaría en un proceso de destrucción de ida y vuelta. La exigencia de ejemplaridad no puede volcarse sólo sobre las filas ajenas, como pretende la izquierda desde un falso y remilgado sentido de supremacía ética. Esa ley del embudo no se sostiene en la sociedad de la transparencia, donde siempre se acaba dejando una huella. La de Sánchez, plasmada en esa tesis superficial y fullera, confirma su rasgo más patente: la inconsistencia. No es apto para gobernar ni para la vida académica.

En la fachada del Casón del Buen Retiro, anexo del Prado, está escrito un célebre aforismo de Eugenio D´Ors: lo que no es tradición es plagio. Por eso en la vida intelectual existe cierta tolerancia con la inspiración sobre lo ya publicado. Lo que de ningún modo está permitido es tratar de ocultarlo.

Presidente 'cum fraude'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  14 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno no ha plagiado la tesis presentada por él y calificada "apto cum laude" por la sencilla razón de que no la hizo. El delito, no sólo moral, de presentar como tesis de doctorado habilitante para ejercer la enseñanza al máximo nivel (puede acceder a las oposiciones de cátedra universitaria a nivel estatal) un texto escrito total o casi totalmente por otro, lo habría perpetrado como autor intelectual. El autor material, o sea, el plagiario, sería Carlos Ocaña, que para ahuyentar las dudas sobre su autoría la publicó un año después a su nombre, con Pedro Sánchez como "director" de un bodrio de retales de corta-pega-y-corre que ayer desveló, despiezó y resumió así Abc: "De llevar, como es preceptivo, las citas entre comillas, las trescientas páginas serían un solo entrecomillado".

El presidente de la CRUE, como pasa con bastantes rectores, no perdió ayer la ocasión de hacer el ridículo y aseguró que "los controles universitarios han funcionado perfectamente", como si no cupiera engañar a un tribunal. Se alivió diciendo que "sólo sabía del caso lo publicado en los medios". Se ve que entre los que ojea no está Abc, como era de rigor antes de que los penenes del PRISOE expropiaran las cátedras, se apropiaran los concursos y convirtieran las oposiciones en cotos de caza endogámicos. Pero el doctor en cualquier materia siempre obtuvo el título con una tesis original suya. Si no era original ni suya, estamos ante un caso idéntico al del alumno que hace que otro se presente a un examen por él. Si los pillan, ambos son expulsados de la universidad. Pero de una asignatura a un doctorado hay diferencia. "No todos somos iguales", dijo Montón. "Y entre doctores, menos", añadirá el presidente cum fraude.

La ministra Delgado, que reivindicaba la prevaricación en favor de Garzón, volvió a hacerlo ayer a cuenta del Supremo y Casado. Si hay Justicia, la imputada o reprendida será la jueza. Pero en el caso Sánchez, el plagio es del negro y queda consignado en el libro; la usurpación de personalidad y monumental estafa docente, del negrero. Si Rivera hace caso a Arcadi y le llama desde ahora doctor Sánchez, debe añadir el del entrañable divulgador médico, sin título habilitante. Ya oigo la megafonía del hospital: "¡Doctor Sánchez-Ocaña, a Urgencias!".

Electorales, naturalmente.

La desconfianza no se frenará sola
EDITORIAL El Mundo  14 Septiembre 2018

La decisión de Pedro Sánchez de hacer pública su tesis -y cuando decimos pública, en el siglo XXI, decimos accesible por internet- ha sido vendida por el Gobierno como una muestra de transparencia. Hacer de la necesidad virtud es seguramente el primer mandamiento del propagandista con reflejos, del mismo modo que el deber del periodismo es cuestionar las versiones oficiales cuando sus piezas no encajan. Y así como la ex ministra Montón no demostró ejemplaridad dimitiendo porque trató de aferrarse al cargo hasta que las nuevas revelaciones volvieron insostenible su situación -como por cierto le reprochó Odón Elorza-, tampoco Sánchez acredita ejemplaridad cediendo al clamor de que enseñase su tesis. Lo hace porque no tenía otro remedio si no quería acrecentar las sospechas que ya de por sí pesan sobre la autoría y la originalidad de su trabajo académico.

Que la Universidad Camilo José Cela (UCJC) emita un comunicado afirmando que la tesis del presidente cumple la normativa vigente era lo previsto: algo similar hizo la Universidad Rey Juan Carlos cuando el caso Cifuentes, en su caso mediante una torpe y aparatosa rueda de prensa. Cualquier otro mensaje supondría autoinculparse de negligencia como mínimo, y como máximo de secreta complicidad. Pero ese comunicado no disipa las graves irregularidades que rodean al doctorado de Sánchez y de las que damos cuenta hoy. En concreto, las que afectan al endogámico tribunal ante el que el doctorando defendió la tesis, compuesto por cinco profesores de los cuales cuatro no pertenecían a su área de estudio, dos compartían la misma directora de tesis que el propio Sánchez y al menos uno de ellos, que se había doctorado dos meses antes, incumplía claramente el requisito de experiencia que demanda el reglamento. Además, los catedráticos en la materia consultados por EL MUNDO que han leído el trabajo coinciden en su ínfima calidad -la UCJC lo encomia por "novedoso"-, incompatible con los estándares mínimos de exigencia académica en un aspirante a doctor en Economía. Sin embargo, aquella tesis obtuvo sobresaliente cum laude.

Las investigaciones periodísticas seguirán su curso porque ni el tiempo empleado, ni la calificación, ni la insólita coautoría del libro basado en la propia tesis avalan la credibilidad de la palabra de Sánchez. Por no hablar de la sonrojante nota publicada en Facebook. El presidente puede seguir incumpliendo su promesa electoral, usando la propaganda para suplir la falta de escaños con que gobernar o desviando la atención de su frágil presente al socorrido pasado del Valle de los Caídos. Pero el precio del poder a cualquier precio es un rápido deterioro, no ya de su expectativa electoral, sino de la situación política general. A fuerza de esperar el momento más propicio, Sánchez puede acabar añorando los tiempos en que los españoles aún confiaban en su capacidad.

Mensaje a la Nación en Facebook
A Sánchez le traiciona el subconsciente y admite que él no investigó su tesis: “No he tenido tiempo”
Segundo Sanz okdiario  14 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, admite tras las exclusivas de OKDIARIO sobre los indicios de plagio de su tesis doctoral que nunca realizó el profundo trabajo de investigación que requiere dicha publicación, con la que obtuvo el doctorado en Economía por la Universidad Camilo José Cela (UCJC). “Por razones obvias, no he tenido tiempo de investigar, pero con dar clases me bastaba”, ha reconocido el jefe del Ejecutivo socialista en un mensaje a la Nación a través de la red social Facebook.

El subconsciente ha traicionado al líder del PSOE, después de que este diario haya publicado que la tesis doctoral fusiló párrafos enteros de informes del Ministerio de Industria, con sólo pequeños retoques (como sustituir o cambiar el orden de una o dos palabras) para disimular su autoría.

En este contexto, Sánchez ha señalado en su comunicado: “En resumen: hice la tesis, cumplí con todos los pasos marcados por la ley, la defendí ante un tribunal, publiqué las aportaciones de la investigación en revistas académicas y en un libro generalista”.

OKDIARIO también ha revelado que ese libro que Sánchez firma junto a Carlos Ocaña, exalto cargo del Ministerio de Industria y exmiembro de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno (OEP), y que presentó a finales de 2013 incluye contenidos idénticos a los de la tesis doctoral.

El líder socialista vuelve a delatarse en la parte final de su largo comunicado. “Por mucho que traten de desprestigiarme, me siento orgulloso de mi tesis universitaria. No ensuciarán lo que tanto esfuerzo me costó. Siempre estaré agradecido a la Universidad Camilo José Cela por haberme dado la oportunidad de ser docente. A mis colegas de la Facultad de Económicas de la UCJC, por su ayuda. Y, sobre todo, a mis alumnos y alumnas, por haberme permitido asomarme a un aula y descubrir el valor de la docencia. La importancia de ser profesor”, concluye Sánchez.

De nuevo, el presidente del Gobierno confiesa que el grueso de su tiempo entonces se lo llevaban las clases como docente en la Universidad Camilo José Cela y no las ingentes horas de investigación que requiere una tesis universitaria mínimamente aceptable.

En el mismo comunicado, Sánchez anuncia que hará pública este viernes su tesis doctoral titulada ‘Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012)’ tras mantenerla oculta en un cajón y sólo accesible bajo su autorización desde noviembre de 2012, fecha en que la presentó y defendió ante un tribunal.

Contra la oposición
Junto a ello y tras negarlo todo, el jefe del Ejecutivo pasa al ataque contra PP y Ciudadanos y afirma: “Entonces, ¿qué está ocurriendo? ¿cuál es el problema? Hablemos claro: el problema es que quienes gobernaban hace cien días no han asumido que hoy son oposición. Ambos. A falta de un proyecto político sólido, y ante la ausencia de propuestas que convoquen a la mayoría social del país, el conservadurismo y el neoconservadurismo, se han unido en una campaña de desprestigio hacia mi persona. No asumen que perdieron la moción de censura. Que ya no gobiernan. Y que se está conformando un espacio alternativo de gobierno progresista”, apostilla Sánchez.

El fantasma de Lehman Brothers planea sobre la deuda mundial
José María Gay de Liébana okdiario  14 Septiembre 2018

El décimo aniversario de Lehman Brothers sirve para recordar no sólo el derrumbe de uno de los bancos más renombrados del mundo financiero de Nueva York y del orbe sino para rememorar el histórico y duro crack que supuso la caída de la economía a nivel mundial, sembrando una crisis cuyos efectos han sido devastadores y que todavía hoy en día anida en nuestras vidas. Los viejos fantasmas de aquel 15 de septiembre de 2008, sin embargo y como el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, siguen planeando sobre nuestras cabezas y el más o menos disimulado temor a que una nueva recesión estalle pulula por nuestras mentes.

Las políticas monetarias ultraexpansivas y las condiciones financieras acomodaticias de estos años de la Reserva Federal norteamericana y del Banco Central Europeo, amén de otros bancos centrales, para animar la deprimida economía post Lehman Brothers, han facilitado un auge brutal de la deuda mundial que se calcula actualmente en 211 billones de euros, el 300% del producto interior bruto que genera el mundo, que se cifra en 70 billones de euros. Ese endeudamiento es el montante total de lo que deben Estados, empresas y hogares.

¿Cómo se combatió el crack de 2008? Poniendo paletadas de dinero, billones entre dólares y euros, para rescatar a entidades financieras e insuflar oxígeno monetario en los mercados, dejando a cero los tipos de interés y fomentando el endeudamiento: eran las bazas para socorrer a la alicaída economía occidental y, de retruque, para evitar la caída de las economías emergentes.

Pero la pregunta es: ¿en qué se ha invertido tanto dinero barato? Una gran parte en activos arriesgados, sean créditos o inversiones. Se busca obtener la máxima rentabilidad a la deuda barata y eso a veces entraña invertir con riesgo, por ejemplo, en economías emergentes o en empresas cuya viabilidad está por ver. Sin duda, con el tiempo, uno se percata de que la crisis de 2008 comportó una aleccionadora moraleja: no se supieron analizar los balances ni las cuentas de resultados de empresas y bancos. Ahí radicó una de las causas de aquel crack que cambió la fisonomía económica y financiera del mundo.

La crisis y las posteriores terapias reparadoras han favorecido durante estos últimos años grandes movimientos corporativos y financieros. Enormes empresas y conglomerados concentran buena parte del poder económico y la limpieza de entidades financieras enfermas ha propiciado la creación y concentración de bancos gigantescos.

Se han llevado a cabo operaciones corporativas, fusiones y adquisiciones de grueso calibre financiadas a través de la abundante liquidez existente en el sistema financiero, en las que lucen exuberantes fondos de comercio consecuencia de valoraciones excelsas realizadas y sobre las que se han fundamentado los precios de las transacciones. ¿Valoraciones infladas y precios desorbitados, acaso?

Hoy, indudablemente, los riesgos sistémicos, por ende, son más elevados y ahora cualquier constipado se convertirá en una cruel enfermedad o en una contagiosa epidemia que sacudirá por todos los frentes debido a la globalización. Porque, por añadidura, hay un riesgo amenazante: el crecimiento global se desacelera, los estímulos monetarios fáciles se baten en retirada (tapering) y los tipos de interés (EEUU) van recobrando gradualmente la normalidad.

Hoy, la deuda empresarial se evalúa en más de 70 billones de euros, lo que equivaldría prácticamente al 100% del PIB mundial, y lo más grave es que ha crecido en cerca un 40% desde 2008, cuando se produjo la quiebra de Lehman Brothers.

Gran parte de esa deuda, nominada en dólares y que sube sus tipos de interés, se concentra en economías emergentes, se calcula que en unos 60 billones de euros.

Ahora mismo, se conjugan, pues, dos factores peligrosos para la economía mundial: las elevadas cotas de deuda que llevan a preguntarse si se podrán pagar y de dónde saldrá el dinero, y los déficits públicos, que ponen en jaque a algunos países, como se está viendo.

Entramos, a todo eso, en una nueva y peliaguda etapa marcada por el endurecimiento de las condiciones financieras que complicará el acceso a los mercados: la economía entra en fase de presión y se está desacelerando. Impulsar el crecimiento a base de deuda conlleva un riesgo: se consume hoy, gracias al crédito, y no se consumirá mañana. Esto quizás es lo que estamos viendo en España ahora mismo.

E irrumpe la pregunta: ¿qué pasará si la inflación repunta con fuerza? Cuando la economía se desacelera, los gobiernos han de contar con margen para aumentar el gasto público y reducir impuestos. En España, encadenados al déficit, nada de eso es lo que propone el Gobierno español. Nos estamos metiendo en una encerrona al aplicar justo las recetas contrarias: aumentar gasto público con ligereza y subir los impuestos con dureza. La desaceleración económica sin que se cuadren las cuentas públicas, tal cual ocurre en nuestro país, implica que el coste de la deuda subirá: volverán los temores de 2012 cuando quienes financian la deuda, o sea, los mercados, se fijen en nuestros desequilibrios fiscales. Por tanto, enfilamos carretera de curvas y hay que abrocharse los cinturones de seguridad. ¡Veremos!

¿De quiénes fueron víctimas los fusilados de posguerra?
Pío Moa Gaceta.es  14 Septiembre 2018

A través de los medios basura, el gobiernos de D. Pedro Saunas Tesis, hombre de honor y dignidad, según nos informa él mismo, está montando una gran campaña sobre las “víctimas del franquismo”, en especial los fusilados después de la guerra. Pero ¿por qué fueron fusilados? Según ellos, por ser honrados republicanos que se limitaban a “pensar diferente” de Franco. Así que vamos por partes. ¿Qué pensaban aquellas víctimas? Como seguidores del Frente Popular “pensaban” que en España debía imponerse un régimen totalitario, y que si en el proceso la nación se dividía en varios estados, pues tampoco pasaba nada o era incluso deseable. Pero tampoco es cierto que fueran fusilados por eso. Casi todos lo fueron después de juicios, en los que no se alegaban sus “modos de pensar”, sino crímenes concretos y a menudo espeluznantes, torturas, etc. Todo lo cual sabemos que se produjo con mucha abundancia en la zona del Frente popular. Por eso los actuales totalitarios de la “memoria histórica” quieren invalidar todos los juicios. Así, todos son simplemente “víctimas del franquismo”, con los cuales se identifican y solidarizan evidentemente los políticos del PSOE . Los políticos de los ERE, las cajas de ahorros, el rescate de la ETA, el apoyo a los separatistas, los másteres, las saunas y demás. Y más en general los este tercer frente popular que amenaza al país.

El número de fusilados de posguerra va a resultar finalmente que ascendió a unos 12.000, conmutándose otras tantas sentencias a cadena perpetua… que no solía pasar de los seis años. Sin duda cayeron algunos inocentes entre los capturados, dada la emocionalidad de los tiempos, pero lo normal fue lo contrario. Ahora bien, ¿por qué cayeron en manos de los vencedores tantos criminales? Aquí está la clave de todo. Cuando la derrota se hizo inminente, en Cataluña y luego en el centro, los jefes del PSOE, que habían organizado las chekas y una represión realmente sádica, huyeron al exterior sin preocuparse de los sicarios que dejaban atrás. En Cataluña, obligaron a marchar con ellos a una masa de población que en cuanto pudo se volvió de Francia a España (en el mismo año 1939 habían vuelto más de dos tercios de los 400.000-500.000 que pasaron la frontera), pero muchos complicados en crímenes fueron dejados atrás en la apresurada fuga. Y en el centro ocurrió lo mismo en mayor medida. Cualquier dirigente responsable se preocupar de salvar en primer lugar, o al menos en segundo lugar, a los que han cumplido sus órdenes criminales y que se exponen a lo peor si los captura el enemigo.

Pero los dirigentes del PSOE pensaban de otro modo. No solo se habían preocupado de organizar aquellas terroríficas chekas, sino además de organizar el robo sistemático de todo tipo de bienes, particulares de los bancos, alhajas de los montes de piedad, pertenecientes al patrimonio histórico-artístico, etc. Este gigantesco expolio, acompañado de destrucciones, no lo organizaron en el último momento, sino desde poco después de recomenzada la guerra. Negrín, su principal organizador y uno de los grandes líderes históricos del PSOE, se jactaba abiertamente de aquellas medidas. Todo esto lo he explicado de modo suficiente en Los mitos de la Guerra Civil, con datos procedentes del propio PSOE y nunca rebatidos. Por lo tanto, si hemos de hablar de víctimas, hay que adjudicar la autoría, en primer lugar, a los jefes del PSOE, que se fueron con sus tesoros sin preocuparse de sus sicarios. Y a los jefes del resto del Frente Popular, pero muy especialmente de este partido y gobierno actual, que no han aprendido nada de la historia y no cesan de instrumentar y subvencionar campañas de odio y mentiras, al paso que pretenden ultrajar los restos del hombre que libró al país de ellos.

Y digamos, para concluir, que el PSOE, tan activo durante la guerra y antes en organizar terrorismo, violencias diversas y golpes de estado, no hizo durante el franquismo oposición alguna significativa al régimen. Los comunistas sí la hicieron, arriesgándose seriamente a menudo. El valor que le faltó entonces a los socialistas lo “demuestran” cuarenta años después tratando de profanar la tumba de Franco y aplastar las libertades básicas de la democracia. He dicho en tuíter que alguien que hace política en ese partido o es un completo cínico con rasgos de delincuente o es un completo ignorante de su historia. Y la ignorancia a estas alturas no es de recibo. Y ya está bien. Hay que parar estas canalladas que amenazan la convivencia social y la estabilidad de la propia nación.

lBotón de muestra de un fusilado por ser “alcalde democráticamente elegido”: https://laverdadofende.blog/2013/11/18/el-caso-zarrias-arcadi-espada-sobre-la-guerra-civil/

*****************

*Creo que Sánchez y Casado deberían dimitir. Y con ellos todos los dirigentes de los respectivos partidos. Sería un acto de valentía y servicio al país que me temo no se producirá.
*Casi todo el mundo diría que Inglaterra tiene la máxima ejecutoria naval de la historia. Pero es España. Para Inglaterra es una inspiración permanente. Para la decadente España está olvidada.

*Hay que reconocer que los antifranquistas son chabacanos, chocarreros, chorizos y cuando pueden chekistas.
*Los políticos de PSOE y PP corrompen todo lo que tocan, desde las cajas de ahorro a las universidades y la propia democracia.

*Me Too es una campaña de fulanas que utilizaron el sexo para medrar y que quieren seguir medrando a base de denunciar a la otra parte del mutuo aprovechamiento.
*Don Pedro Saunas Tesis debería dimitir, en mi opinión. Sería su único gesto decente hasta ahora.

*La colonización cultural por e inglés es obra de los mismos políticos que han rescatado a la ETA, promovido y financiado los separatismos, engordado a Gibraltar e impuesto leyes totalitarias como las de memoria histórica y de género.

Franco no sirve de cortina de humo
 La Razon 14 Septiembre 2018

No debería confiar demasiado el Gobierno en que la pretendida exhumación del cadáver de Francisco Franco –que ayer cumplió un nuevo trámite parlamentario– vaya a servir de cortina de humo eficaz para ocultar una gestión que, a medida que pasa el tiempo, se vuelve más errática e inestable. Lo cierto es que ni los ciudadanos, salvo una minoría de irreconciliables, se sienten concernidos por la obsesión antifranquista del actual Ejecutivo ni la oposición va a caer en la trampa pueril que, en el fondo, pretende deslegitimar una Transición que dio paso a una de las democracias más impecables de Europa. En este sentido, basta con señalar el desatino que supone que un partido separatista catalán aproveche la tramitación de la reforma de la Ley de Memoria Histórica para tildar, en una enmienda anunciada, de «franquista» al actual Estado español, para alertar de las consecuencias de este revisionismo histórico de parte.

En realidad, como ya hemos señalado anteriormente, desenterrar a Franco no tiene la menor virtualidad sobre la sociedad española de hoy y, mucho menos, aporta solución alguna a los complejos problemas que la aquejan. Sírvanos como argumento la reacción de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quejándose amargamente de que los medios de comunicación estuvieran más atentos a la peripecia de la tesis doctoral del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, que al «acontecimiento histórico» de la convalidación en el Congreso del decreto ley que pretende dar cobertura jurídica a la exhumación de los restos del dictador.

La cuestión, por supuesto, no admite muchas discusiones, puesto que es difícil sostener que la controvertida tesis sirva a efectos de distracción para «las derechas», –en la terminología de los años 30 del pasado siglo que el PSOE ha vuelto a poner en uso– cuando todos los políticos son conscientes que una acusación de plagio o de irregularidades en el proceso de obtención del grado de doctor lleva, siempre que se pruebe, aparejada la exigencia de dimisión. Es decir, que el envite era los suficiente grave, más aún tras lo sucedido con la exministra de Sanidad, Carmen Montón, como para que la ciudadanía le prestara la máxima atención.

De hecho, y suponemos que la vicepresidenta Calvo estará de acuerdo, el propio Pedro Sánchez ha decidido digitalizar y permitir el acceso libre en internet a su investigación de doctorado, rectificando su primera decisión, sin duda, preocupado por la amplitud que adquiría la controversia. No. Desenterrar a Franco podrá tener alguna virtud, que a nosotros no se nos alcanza, pero, desde luego, no la de ejercer de muleta ante los previsibles, por lo ya visto, nuevos descalabros del Gobierno. Porque de la misma manera que los ciudadanos no están pendientes de las obsesiones franquistas de esta izquierda, sí hay muchos que empiezan a estar muy preocupados por una acción gubernamental que cosecha más rectificaciones que aciertos y que el rodillo de la propaganda no consigue disimular. Además de Franco, incluso en lugar de Franco, el presidente Sánchez debería preocuparse de la descoordinación de sus ministros, con errores clamorosos como el que ha podido costarnos seis mil puestos de trabajo en los astilleros de Cádiz; de la persistencia del desafío separatista en Cataluña, donde su política de distensión no parece causar efecto alguno, y de unos indicadores negativos para el proceso de recuperación de España, que no pueden afrontarse con las fórmulas mágicas de los populistas de Podemos. De nada vale exhibir el cadáver de Franco si no se es capaz de aprobar unos Presupuestos del Estado que ayuden a mantener el impulso económico, no que lo cercene. Al final, el humo siempre lo disipa una ráfaga de aire fresco.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Es el Estado, estúpidos, es el Estado

Juan Francisco Martín Seco Republica 14 Septiembre 2018

Como es sabido, el 27 de octubre de 2017 el Parlamento de Cataluña, en una sesión en extremo insólita (se ausentaron de la Cámara Ciudadanos, PP y PSC), aprobaba la declaración unilateral de independencia, que tan solo fue leída por la presidenta de la mesa sin intervención de miembro alguno del Govern. Pocas horas después, Rajoy anunciaba la entrada en vigor en Cataluña del artículo 155 de la Constitución, con un punto sorpresa, el de convocar elecciones autonómicas para el 21 de diciembre siguiente. En una tribuna dedicada a analizar la problemática del citado artículo y publicada en este mismo diario digital el 2 de noviembre, señalaba yo los riesgos que podían derivarse de esa convocatoria tan apresurada:

“Quizás haya que buscar en estos escrúpulos del PSC y en el oportunismo de Ciudadanos -formación que cree tener buenas expectativas electorales- la urgencia en convocar desde el primer momento elecciones autonómicas. Convocatoria a todas luces precipitada y a ciegas porque se desconoce la situación en la que la sociedad catalana puede encontrarse dentro de 54 días. Se supone que el objetivo del artículo 155 no es la convocatoria, de cualquier modo, de elecciones, sino el regreso a la legalidad. La convocatoria de elecciones es tan solo el final lógico de esa normalidad conseguida, pero no puede precederla… La convocatoria de elecciones para una fecha tan próxima, el 21 de diciembre, plantea muchos interrogantes. Tras lo que ha costado llegar hasta aquí, no parece razonable quedarse a mitad del camino y encontrarnos con que a los tres meses estamos de nuevo en el inicio del problema… Son muchos años de errores, de cesiones y de inhibiciones del Gobierno español y de sectarismo de las instituciones catalanas… Sin duda, no es fácil invertir todo esto y menos a corto plazo… Existe, desde luego, el peligro de que se quieran convertir de nuevo estas elecciones de autonómicas en plebiscitarias, y si los resultados son los mismos, de que retornemos al principio”.

Por desgracia, los pronósticos se cumplieron. Los partidos independentistas, aunque perdieron en votos, ganaron en escaños (cosas de la ley electoral) y eso fue suficiente para que les faltase tiempo para interpretar en clave plebiscitaria que los comicios les habían dado la razón, lo que transmitía los peores augurios para el futuro. Unos días después de las elecciones (el 28 de diciembre) me preguntaba de nuevo desde este mismo diario ¿y ahora, qué? y manifestaba mi creencia de que se iban a producir múltiples contradicciones y situaciones caóticas:

“Lo cierto es que el hecho de haber convocado con tanta premura las elecciones nos adentra en una situación kafkiana, difícil de asimilar. Quiérase o no, se van a entremezclar los sucesos políticos y los judiciales… Nadie discute que los jueces deben actuar con criterios estrictamente jurídicos y al margen de cualquier suceso político. Los votos pueden lavar en todo caso la responsabilidad política, pero nunca la penal. No obstante, eso no es óbice para admitir que la situación va a ser en extremo complicada y que los sediciosos van a querer utilizar los resultados electorales para librarse de las condenas…”.

Todo esto era previsible, así como que se entablaba una partida de ajedrez sumamente compleja; lo que no estaba previsto es que uno de los jugadores a mitad de la partida se cambiase de bando y además se llevase las fichas y el tablero. La actitud saltimbanqui de Sánchez, que a los tres días de llamar xenófobo a Torra se apoya en los golpistas para llegar al gobierno, crea un escenario tan sumamente distorsionado que nada es lo que parece y se pueden producir las mayores incongruencias, comenzando por la mayor de ellas, la de estar obligados a preguntarnos ante cada acontecimiento en qué bando están situados Sánchez y su Ejecutivo. En el tema de Cataluña todas sus posturas han pasado a ser sospechosas, al tener que apoyarse en los sediciosos para mantenerse en el poder y para dar cualquier paso en sus actuaciones de gobierno.

De ahí en adelante, lo que se quiera. Llevamos tres meses de desatinos. Los golpistas, custodiados en las cárceles que dirigen los golpistas; el representante del Estado en Cataluña que afirma que hay que destruir el Estado, y que pretende vetar la presencia del jefe del Estado en Cataluña; golpistas huidos que cobran un sueldo del erario público; Ayuntamientos e instituciones haciendo proclamas públicas a favor del golpe y colocando todo tipo de señales con claro sentido denigratorio del Estado; la policía que actúa con total pasividad frente a los que ponen lazos insultando a España, pero identifican y confiscan el material a los que se deciden a quitarlos. Podríamos continuar con la relación, pero todo esto es de sobra conocido y nos quedaríamos siempre cortos.

No obstante, se ha producido un acontecimiento que, por su extrema trascendencia y por las consecuencias que puede tener de cara al futuro, hay que situar en primer plano. Me refiero a la demanda judicial en Bélgica contra el juez Llarena y todo lo que la ha rodeado. No insistiré en el comportamiento anormal de la justicia belga dando curso a una demanda civil que no tiene ni pies ni cabeza, presentada por unos ciudadanos “españoles” prófugos de la justicia “española” que aparentemente denuncia a un magistrado del Tribunal Supremo de “España”, casualmente el que le está juzgando en un proceso penal, pero que en realidad es un panfleto contra el Estado “español”, que se supone miembro de la UE. ¿Qué pinta la justicia belga en todo esto? En Bélgica todo es posible, y en la UE también. ¿Pero cómo quieren que no se incremente el euroescepticismo?

Pero más allá de Bélgica y de la UE, la profunda gravedad del tema reside en la reacción del Gobierno y, por qué no decirlo, también de la formación política Podemos. El Consejo del Poder Judicial (CPJ), como no podría ser de otra forma, concedió amparo al juez Llarena, en un escrito sumamente duro en el que mantiene que la denuncia presentada tiene como único fin condicionar e influir en futuras resoluciones judiciales. Considera difícil que pueda existir una actuación que vulnere de forma más flagrante y burda la independencia de un magistrado español y añade que cuando se cuestionan de tal modo los actos llevados a cabo por el magistrado, se cuestiona también la esencia misma de nuestro Estado de Derecho. El CPJ comunicó su escrito a los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Justicia “para que adoptasen las medidas necesarias para asegurar la integridad e inmunidad de la jurisdicción española ante los tribunales del Reino de Bélgica”.

Es difícil pronunciarse acerca del celo que el Ministerio de Asuntos Exteriores se haya tomado en el empeño (el mundo diplomático siempre es recóndito y difícil de descifrar), pero lo que sí se sabe es que la eficacia conseguida frente al Gobierno belga ha sido más bien escasa, por no decir nula, lo que puede ser un toque de atención para todos aquellos entre nuestros gobernantes que van jactándose de ocupar un puesto muy relevante en el ámbito europeo. Lo que, sin embargo, sí ha hecho saltar todas las alarmas ha sido la postura adoptada por el Ministerio de Justicia que, mediante un comunicado, se desentendía de la defensa del juez Llarena, con la excusa de que la demanda se dirigía contra manifestaciones privadas del magistrado.

La ministra, incomprensiblemente, caía en la trampa urdida por los golpistas que, para atacar al Estado español y negar su carácter democrático y de derecho, se valían de una triquiñuela jurídica, demandando civilmente al juez español. Es evidente que a quien se demanda no es a Pablo Llarena, ciudadano, sino a Llarena, magistrado del Supremo e instructor de la causa que se sigue contra los golpistas. Es incuestionable que solo así, en su calidad de magistrado, el juez Llarena podría haber infligido el daño que se le atribuye sobre el honor, sobre la integridad moral y sobre el fundamento de la acción política de los demandantes. Las manifestaciones de Llarena a los medios de comunicación del 22 de febrero pasado en Oviedo se citan en la demanda tan solo como coartada y como ejemplo de la falta de imparcialidad del juez, pero esa falta de imparcialidad, suponiendo que la hubiese habido, poca importancia podría tener si Llarena fuese tan solo Pablo Llarena y no magistrado del Supremo, o no estuviese llevando la instrucción de los golpistas. Las palabras del juez, aun trastocadas de forma torticera, eran de lo más inocuo. ¿Se podría esperar que afirmase que en España había presos políticos?

Es más, dado que, en España, digan lo que digan los sediciosos, el Estado de derecho es en extremo garantista y existen infinidad de recursos, recursos cuya totalidad han ido utilizando y perdiendo los sediciosos, el juez Llarena solo podría haber cometido las felonías de que se le acusa contando con la complicidad de la Fiscalía y de todo el Tribunal Supremo. Se precisaba, por tanto, elevar el tiro por encima del magistrado y acusar a todo el sistema judicial y al Estado, presentándolo como no democrático y violador de los derechos fundamentales. La demanda es casi un panfleto que no escatima insultos y descalificaciones sobre el Estado español, hasta el punto de compararlo con Kazajstán. Hemos llegado al verdadero quid de la cuestión, la intención de los sediciosos es la de utilizar a la justicia belga para montar una farsa que desprestigie y desacredite internacionalmente a la democracia española. Lo indignante es que la justicia belga entre en el juego, y más irritante aún que la ministra, no se sabe con qué intenciones, minimizase el tema y lo quisiera convertir en un asunto privado del juez Llanera. Es el Estado, estúpidos, es el Estado.

El intolerable comportamiento de la ministra no se puede atribuir a la ignorancia, ya que contaba sobre su mesa con dos informes, uno de la Abogacía del Estado de su propio departamento y otro de la Abogacía General del Estado (antiguamente, Dirección General de lo Contencioso), y ambos dejaban perfectamente clara la intención de la demanda y la necesidad de que el Estado se personase no solo en defensa del Estado español, sino del juez Llarena, porque resultaba imposible separar una de la otra. Especial importancia reviste el informe de la Abogacía General del Estado, ya que la competencia de este órgano, al igual que la de la Intervención General del Estado, trasciende el ámbito de un ministerio para insertarse en el de la totalidad del Gobierno. En escasas ocasiones un ministro se ha atrevido a actuar contradiciendo un dictamen de la Abogacía General del Estado. El sectarismo de la ministra ha llegado hasta el extremo de indignarse porque tales informes se habían filtrado e iniciar una verdadera caza de brujas, sin percatarse de que tales documentos deben ser públicos y conocidos.

No es extraño, por tanto, que la decisión de la ministra incendiase a la totalidad del mundo judicial. Jueces y fiscales mostraron por todos los medios su disconformidad y descontento. Esta movilización se debe, sí, al convencimiento de que la defensa del Estado español exigía la defensa del magistrado, pero también a una razón práctica de justicia. La decisión del Ministerio representaba un antecedente muy peligroso. Cualquier delincuente a partir de ese momento, para defenderse, podría actuar judicialmente contra jueces y fiscales y estos en su ejercicio como servidores públicos no contarían para su defensa con el apoyo del Estado. En el extremo, esta situación de indefensión podría influir en la independencia judicial. Es más, de alguna manera es posible que la intranquilidad se extienda a otros colectivos de funcionarios como inspectores de Hacienda, inspectores de Trabajo, etc.

Ante el incendio producido, la vicepresidenta asumió el puesto de bombero que, como es habitual y nos tiene acostumbrados desde su época de ministra con Zapatero, empeoró la situación al intentar solucionar el entuerto. Afirmó que la defensa del juez Llarena no correspondía al Gobierno, sino al CPJ, ignorando que existía un convenio firmado con este órgano constitucional por el que el Gobierno se hacía responsable, mediante la Abogacía del Estado, de la defensa de los jueces.

Al final, el Gobierno ha tenido que corregirse a sí mismo y prometer que va a defender con todos sus medios al juez y al Estado, pero la rectificación no aleja las preguntas ni las sospechas. ¿Cuál ha sido la razón de un comportamiento tan sectario del Gobierno? La versión más inocua sería pensar que obedece a los rencores personales de la ministra contra el Supremo, derivados de su amistad con el juez Garzón. Desde luego, ciertas actuaciones posteriores, como dar a conocer el contrato firmado con el despacho de abogados encargados de la defensa en Bélgica, así como su importe, haciendo pasar lo que era una provisión de fondos por un precio definitivo, y lo que va orientado a proteger en el extranjero los derechos y la soberanía del Estado español por el precio de la defensa de LLarena, dan lugar a ello. Parece bastante claro que la ministra pretendía alentar las críticas y exabruptos de los demagogos, aquellos que actúan como si fueran la sucursal de los golpistas en el resto de España.

Pero puede haber una versión más preocupante. La intención del Gobierno de ir preparando el camino para un cambio de rumbo en el proceso, mediante la corrección en las calificaciones de la Fiscalía y de la Abogacía del Estado. Habrá quien afirme que esto es pensar tendenciosamente, pero también dijeron en su momento que Sánchez no llegaría jamás al Gobierno con el apoyo de los independentistas (entonces aún no eran golpistas), pero llegar, ha llegado, y se mantiene gracias a ellos.

www.martinseco.es

La verdad en Cataluña
Cristina Losada  Libertad Digital 14 Septiembre 2018

En involuntario homenaje a la obra de Orwell, el Gobierno catalán va a dotarse también de una comisión de la verdad. Dando por hecho que lo de hace trescientos años ya está suficientemente aclarado, esa comisión se dedicará a los "crímenes de lesa humanidad" cometidos en Cataluña durante la Guerra Civil, la dictadura y la Transición. Tiene sentido: el nacionalismo catalán ya ha adquirido suficiente experiencia en el falseamiento de la Historia como para ponerse de lleno a apuntalar su reescritura, realmente bochornosa, de esos períodos más recientes.

Habrá mucho que hacer. No digamos si rescatan la loca idea de que la Guerra Civil fue una guerra entre Cataluña y España. Pero hay mucho que inventar para dar más cuerpo oficial a mitos, leyendas y cuentos narcisistas que circulan ampliamente. Como, por ejemplo, el de que la represión franquista fue mucho más dura en Cataluña que en el resto de España. Como su correlato, igualmente fulero, de que la resistencia al franquismo fue mucho más notable allí que en cualquier otra parte del territorio español. Falsedades de las que el separatismo extrae tanto la confirmación de su diferencia como el autocomplaciente placebo de que llevaba el antifranquismo en los genes –sí, en los genes, porque siempre acaban empezando en el ADN–. Sin olvidar, naturalmente, el impulso añadido para despreciar al resto de los españoles, franquistas genéticos ellos.

Lo novedoso, si acaso, es la incorporación de la Transición, respecto a la cual dijo la portavoz Elsa Artadi: "La Transición no se ha acabado de esclarecer, se tiene que aportar luz a unos hechos muy relevantes y que tuvieron muchas consecuencias, por lo que no nos podemos parar en 1975". Los imparables. Bien les vendría ver, a la portavoz y similares, aquellos programas de Victoria Prego. Pero es posible que una de las condiciones para darse a la mentira sin escrúpulos sea la ignorancia.

Una comisión de la verdad sobre la Transición en Cataluña puede ser, aun dirigida por el Gobierno regional separatista, una gran oportunidad. Porque sucedieron allí, en especial en la Cataluña interior, donde el separatismo tiene sus principales apoyos, cosas muy interesantes entonces. Cosas poco sabidas. Cosas que a primera vista pueden parecer sorprendentes. Sólo a primera vista. En segunda reflexión se aprecia que no tiene nada de asombroso que la mayoría de los alcaldes de la época franquista que se presentaron a las primeras elecciones democráticas lo hicieran bajo las siglas de Convergència i Unió. ¿Dónde si no? Era la continuación natural.

Hace años, ese cambio de chaqueta de los alcaldes del franquismo en Cataluña, un cambio puramente nominal, un paso de un régimen a otro, fue estudiado por miembros del PSC, entre ellos, el profesor y exdiputado Joan Marcet. Es delicioso acudir hoy a la hemeroteca y encontrar que la noticia de aquel estudio la dio en 1988, en El País, José Antich, que ahora dirige uno de los digitales del movimiento. Se titulaba: "Una coalición que enrola a centristas y alcaldes del antiguo régimen". ¡Para quedarse en él!, hay que añadir. Contaba que la reacción de Pujol había sido recordar su estancia en la cárcel en los años sesenta. Ya. Pero ¿cuántos nacionalistas más? Según Tarradellas, ninguno. La mayoría de los que fueron a la cárcel por oponerse a la dictadura fueron comunistas. De unas siglas u otras. Allí, como en el resto de España.

Los datos de aquel trasvase de las filas franquistas a las convergentes los reelaboró recientemente el arqueólogo e historiador Roger Molinas. Incluyen las municipales de 1979 y 1983. El total es revelador: de los 219 alcaldes del franquismo que se presentaron, 95 lo hicieron por CiU, mientras que sólo 22 y 10 fueron en las listas de UCD y AP, respectivamente. La acogida de CiU a los náufragos de la dictadura fue tan generosa que hasta le hicieron sitio a un líder falangista de Tortosa que, en 1977, había probado suerte en las listas al Senado de los Círculos de José Antonio. Primitivo Forastero, que así se llamaba, fue alcalde de Camarles en 1979. Por CiU, claro. Otros alcaldes del franquismo se reciclaron en el contenedor convergente como diputados del parlamento catalán, del Congreso, delegados de la Generalitat o consejeros. Una maravilla de la integración.

La relación del nacionalismo con la verdad consiste básicamente en negarla. Pero esa comisión de la verdad sobre la Transición que va a poner en marcha el Gobierno catalán será una espléndida ocasión para desmentir los cuentos narcisistas sobre el antifranquismo nacionalista y dar a conocer el grado de continuidad entre las estructuras de poder de los dos regímenes. Sería el auténtico homenaje a George Orwell.

Josep Borrell sí sabe lo que dice
Antonio Robles  Libertad Digital 14 Septiembre 2018

El tratamiento del 1-O por el nacionalismo es un ejemplo diáfano de la capacidad mitológica para crear referencias históricas basadas en la ilusión de la mentira con el fin de lograr crear una ilusión de verdad. Así sacaron a principios de la transición una nación de la nada como un mago saca un conejo de la chistera. Con o sin voluntad de cooperar en la mentira, Josep Borrell acaba de sostener la existencia de la nación catalana. La justificación de todas sus tropelías. Y lo ha hecho en el peor momento (Diada Nacional de Cataluña), en el lugar más inadecuado para los intereses constitucionalistas (la BBC) y con su aval, el que más daño podía hacer a España por ser el ministro más beligerante contra el secesionismo.

Josep Borrell acaba de legitimar un poco más al golpismo con las mañas de Charberlain. Porque tras el relato de la nación, los nacionalistas avalan y refuerzan su aspiración a la soberanía, al derecho de autodeterminación, a unas instituciones propias, a la reivindicación de una lengua única propia, a una escuela nacional, a unos tribunales soberanos finalistas, al derecho a una policía política… y a una agencia tributaria catalana. Amén de al control de puertos y aeropuertos, a embajadas internacionales, a selecciones nacionales y… a obispos catalanes (volem bisbes catalans!). Su mundo. Y deslegitima a la ciudadanía española y sus derechos. O sea, más de la mitad de Cataluña y el resto de España.

La frivolidad del ministro de Asuntos Exteriores no es inocente, sabe lo que dice; es inteligente, tiene una preparación técnica y humanista envidiable y conoce como pocos la capacidad del catalanismo para distorsionar la realidad. Sabe que todas las gestas de esa nación catalana virtual están basadas en recreaciones medievales inducidas por el romanticismo alemán de Herder y en los delirios victimistas de la voluntad de ser de Jordi Pujol. Como alpinistas pacientes, fijan el seguro en un hecho histórico distorsionado o inexistente, lo adornan de épica y victimismo y, sobre él, fijan la siguiente cordada. El primer escalón falso fue vender la guerra de sucesión de 1714 como una guerra de España contra Cataluña en la que ésta perdió su libertad. El último, el 1 de Octubre, que han convertido en un abuso policial de un Estado opresor contra la voluntad democrática del pueblo de Cataluña. Pero ¿en realidad qué fue?

Repetir y subrayar lo obvio, aunque parezca ridículo, es hoy imprescindible en Cataluña. Por eso se han de recordar las garantías democráticas para que un referéndum sea legal: ha de ser constitucional, se ha de convocar en tiempo y forma, los interventores y presidentes de mesa han de ser escogidos por sorteo, los colegios electorales y las papeletas y sobres de votación han de ser homologados legalmente, los partidos han de tener representantes legales y el recuento, comunicación y custodia de urnas y papeletas, revisado por los miembros de la mesa y los representantes de los partido políticos. Ha de haber un horario prefijado, un censo legal con derecho a voto desde los 18 años, y el control de las votaciones deben ser cotejado a través de dicho censo…

Ni una de esas disposiciones de procesos electorales democráticos fue cumplida. El censo no era legal, podían votar los mayores de 16 años e inmigrantes sin derecho a voto, y cuantas veces les viniese en gana. Las papeletas no fueron homologadas ni las urnas inviolables, incluso hay imágenes en la que se ve meter papeletas a puñados en urnas abiertas, y otras aparecían llenas antes de empezar la votación. Los presidentes de mesa y demás personal electoral eran los propios independentistas implicados en la irregularidad, y votaron solo ellos con el recuento que ellos mismos consideraron. No daba ni para un pucherazo, fue una verdadera charlotada, pero, sin embargo, ellos, fingiendo trascendencia y épica democrática, toman tal charlotada como la decisión del pueblo de Cataluña para fundamentar la independencia unilateral. Con un par. Y Josep Borrell, el mayor crédito para desmontar sus mentiras económicas, se acaba de convertir en el mejor aval para su gran mentira, que Cataluña es una nación.

La cuestión no es el dicho, sino saber por qué lo ha dicho… Si Borrell no es independentista –sin duda alguna– y sabe lo que dice, sólo lo explica el fantasma de la confederación, que nace en el PSC y atufa en el PSOE. Si así fuere, aténganse a las consecuencias: toda la soberanía enumerada líneas arriba institucionalizaría la discriminación entre territorios dirigidos por caciques y territorios abandonados a su suerte. A tomar por c. la igualdad de los ciudadanos en nombre de los derechos históricos de los territorios. Viva el socialismo del doctor Sánchez.

PD. Josep Borrell, ante la tentación de seducir, no debe olvidar el odio que hemos visto este 11 de septiembre y veremos el próximo 1 de octubre. Esa argamasa nacionalista que plantó el catalanismo de Prat de la Riba hace cien años: "Era preciso acabar de una vez con esta monstruosa bifurcación de nuestra alma, era preciso saber que éramos catalanes y nada más que catalanes, sentir lo que no éramos para saber claramente, fundamentalmente lo que éramos, lo que era Cataluña. Esta obra, esta segunda fase del proceso de nacionalización catalana, no la hizo el amor, como la primera, sino el odio".

Y una pregunta impertinente. Si usted, señor Borrell, no está de acuerdo con la prisión preventiva de los "políticos golpistas", ¿qué hubiera hecho?

Vox triplica sus afiliados en Cataluña y aspira a tener un diputado en el Parlament
El partido liderado por Santiago Abascal, que reunió a 2.200 personas en un hotel de Barcelona este verano, ha hecho saltar las alarmas en PP y Ciudadanos
María Jesús Cañizares Cronica Global 14 Septiembre 2018

El pasado 3 de junio saltaron las alarmas en PP y Ciudadanos: Vox reunía en el hotel Barceló Sants de Barcelona a unas 2.200 personas. Tenía capacidad para 1.800, por lo que otras 400 siguieron el acto en una sala anexa a través de una pantalla. “Esa cifra está a años luz de lo que nosotros logramos en nuestros actos”, confiesa una diputada constitucionalista.

Esta formación, presidida por Santiago Abascal y nacida hace cuatro años, ha triplicado su número de afiliados en Cataluña en los últimos seis meses, superando el millar. La mayoría, residentes en Barcelona y Tarragona. Este partido conservador, liberal y contrario al Estado de las autonomías, piensa dar la batalla en las elecciones catalanas y calcula que podría obtener un diputado en el Parlament por Barcelona.

El secretario general de Vox, Javier Ortega, señala dos causas principales de ese aumento de afiliados en Cataluña. “Por un lado, nuestra posición crítica con la actuación de los Mossos d’Esquadra en los atentados del 17A en Barcelona y Cambrils, que se tradujo en actuaciones judiciales. Por otro, nuestra contundente actuación contra los golpistas. Fuimos el único partido que presentó acusación popular en las investigaciones sobre el referéndum del 1-O”.

Disolver los Mossos, 155 y cerrar TV3
El citado cónclave multitudinario del hotel Barceló Sants ha puesto en alerta a PP, cuya capacidad de convocatoria se ha visto muy menguada en los últimos años, y también en Ciudadanos, que fue la fuerza ganadora en las elecciones de 21D. El auge de Vox, apuntan fuentes parlamentarias, podría ser uno de los motivos del endurecimiento de los discursos de los dirigentes de la formación naranja, que también compite con el PP. En la última Diada, la presencia de Albert Rivera y de Inés Arrimadas en un acto alternativo a las movilizaciones de los partidos independentistas no tuvo el nivel de asistencia esperado.

“Tenemos especial interés en Cataluña, nos vamos a dejar la piel. No escondemos que somos un partido en contra de las autonomías, que solo generan despilfarro y deslealtad”, dice Ortega. Vox considera que hay que disolver el cuerpo de Mossos d’Esquadra, cerrar TV3 “por actuar como un aparato de propaganda”, y aplicar de nuevo el artículo 155.

Vox ha pasado en cuatro meses de 2.400 afiliados a 10.000 en toda España –Ortega recuerda que UPyD, en sus diez años de vida, solo logró tener 8.000 afiliados--; en Cataluña ese aumento ha sido más acentuado.

Contactos con corresponsales y grupos europeos
Vox ha participado en la retirada de lazos amarillos y en manifestaciones a favor de la unidad de España. La última tuvo lugar el pasado día 9, organizada por el empresario José Manuel Opazo con la finalidad de pedir la convocatoria de elecciones generales y poner fin al Gobierno de Pedro Sánchez, a quien reprocha su “alianza” con los independentistas. Javier Ortega pone el acento en esta concentración, muy masiva, asegura. “La cifra de la Guardia Urbana, 2.000 asistentes, era ridícula. Nosotros calculamos 80.000, pero en una reunión mantenida con corresponsales franceses y alemanes, nos aseguraron que se pudo llegar a los 200.000. En la plaza Colón de Madrid llenamos pero calculamos que acudieron unos 25.000”.

Sobre los incidentes violentos que se registran en sus actos, el secretario general de Vox asegura que se trata de "una burda manipulación": "Nos colocan el sambenito, pero lo cierto es que, en la manifestación del día 9, acudió un grupo pequeño de radicales de Arran a provocar".

A pesar de su auge y de su predisposición a acudir a las elecciones autonómicas y municipales, Vox no ha contactado con otros partidos para explorar posibles alianzas, a excepción de Anatur, una pequeña formación que defiende la caza y la pesca sostenible y la protección de la España rural.

En cambio, en el ámbito europeo, esta formación sí explora posibles acuerdos con grupos de Francia, Alemania, Suiza y Suecia con los que comparte un concepto identitario, el rechazo a la globalización y una postura similar en cuanto a los límites de la inmigración. Hace cuatro años, el presidente de Vox envió una carta a Ciudadanos con la finalidad de tender puentes, pero no tuvo acuse de recibo.

La guerra entre 'mossos indepes' y constitucionalistas se recrudece ante el 1-O
Agentes contrarios al 'procés' se manifiestan este domingo contra el “adoctrinamiento”, mientras que policías secesionistas les acusan de tener vinculaciones con la ultraderecha
María Jesús Cañizares Cronica Global 14 Septiembre 2018

El enfrentamiento entre agentes de los Mossos d’Esquadra independentistas y quienes defienden la unidad de España se recrudece cuando faltan solo dos semanas para que se celebre el primer aniversario del referéndum del 1-O. El papel de la Policía Autonómica ese día, que se saldó con el encarcelamiento del exconsejero de Interior Joaquim Forn y el procesamiento del exjefe de los Mossos Josep Lluís Trapero, reavivó el debate sobre la politización de un cuerpo policial cuyos sindicatos reclaman quedar al margen de los debates partidistas. Sin embargo, existe un profundo activismo entre los agentes, a favor y en contra. Y en determinados casos, cruce de reproches y de insultos.

El próximo domingo día 16, Unió de Mossos per la Constitució (UMC) participará en una manifestación contra el "adoctrinamiento y la imposición lingüística" que partirá desde la plaza Universitat de Barcelona hasta la plaza Sant Jaume, donde la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona tienen su sede. Una veintena de entidades constitucionalistas secundan este acto. UMC nació el pasado mes de abril con la finalidad de proteger a los agentes de los Mossos “sobre todo a raíz de los hechos acontecidos el 1 de octubre de 2017 en el que el buen nombre, la profesionalidad y el respeto que este cuerpo policial se ha ganado a lo largo de los años quedó en entredicho ante gran parte de la ciudadanía”.

Ofrece un gabinete jurídico, no vinculado a la administración, que pueda servir a sus agentes de “herramienta eficaz ante situaciones derivadas de actuaciones policiales”. Y, sobre todo, difunde los valores constitucionales y el respeto al ordenamiento jurídico, y al Estado de derecho".

Al otro lado del espectro ideológico se sitúa Mossos per la República Catalana, entidad vinculada a la Assemblea Nacional Catalana (ANC), y que, tal como indica su nombre, trabaja en favor de la construcción de la república catalana. Forman parte de esta asociación unos 300 agentes –hay un total de 17.000 en los Mossos--. Defienden la liberación de los independentistas encarcelados y acusan a los Mossos per la Constitució de tener relaciones con la “ultraderecha unionista”. Su coordinador, Albert Donaire (@albertdmcat en Twitter), es muy activo en las redes sociales, especialmente en Facebook, donde ha escrito frases del tipo “el Ñazonalismo, bien alterado cuando siente cuatro verdades bien dichas. Y la prensa Goebbeliana se encarga de hacer de altavoz a columnistas familiares de destacados golpistas españoles. Es un Estado peligroso”.
Broker NARANJA: Más bolsa por menos Con Broker NARANJA tendrás la mejor combinación de tarifas, 8€ por operación en bolsa española y 0€ por custodia de toda tu cartera al realizar una operación al semestre. Además disfruta de herramientas ágiles y gratuitas para sacarle más partido a la bolsa y estar al tanto de todo lo que ocurre en el mercado ¡Descubre Broker NARANJA de ING!

Donaire y Enric Alsina, otro dirigente de Mossos per la República, aparecen en una querella presentada por la cabo de los Mossos Imma Alcolea, a los que acusa de calumnias e injurias. Alcolea ha sido expedientada por la Consejería de Interior por haber criticado el independentismo dentro de la Policía Autonómica, que califica de golpista, y llamar a la Generalitat “Genestapo”.

En ocasiones, el activismo independentista se lleva a cabo de forma personal. El agente David Olmedo (@doc_Holmes) utiliza un pseudónimo para expresar su defensa de la independencia. Está destinado en Girona, feudo independentista, donde también trabajan otros conocidos procesistas como el subinspector de Información de Girona, Sergi Escutia, quien, a finales de octubre, participó en la identificación de un grupo de personas que quitaba lazos amarillos.

También los sindicatos han elevado la voz estos días a favor y en contra de la secesión, calentando motores de cara a la Diada y al primer aniversario del 1-O. El Sindicat Autònom de Mossos d’Esquadra (SAME) emitió un comunicado en el que avisó de lo siguiente: “El nacionalismo español ataca a nuestro país desde todas las vertientes, también desde una estructura de estado como es su policía, no caigamos en la trampa, informaos antes de posicionaros”. El escrito estaba firmado por Enric Alsina.

Por el contrario, otras plataformas sindicales que hasta ahora habían secundado el movimiento separatista se han desmarcado de sus mandos. Este es el caso de la Unió Sindical de la Policia Autonòmica de Catalunya (USPAC), que el mes pasado envió una carta al consejero de Interior, Miquel Buch, para asegurarle que "tiene a todo el cuerpo hasta las narices". El motivo era la falta de apoyo del Govern tras la apertura de una investigación de Fiscalía por la identificación de personas que retiraban lazos amarillos.


Recortes de Prensa   Página Inicial