AGLI Recortes de Prensa   Sábado 15 Septiembre 2018

Las excusas de Sánchez no se sostienen
ABC 15 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ejerció ayer el derecho de rectificación que le otorga la Ley orgánica 2/1984, de 26 de marzo; y ABC, sin agotar el plazo legalmente previsto, publica hoy en su integridad la rectificación pedida por el dirigente socialista. No entramos en polémica con el contenido de cuanto afirma Sánchez. Tal actuación -un presidente de Gobierno mandando un burofax a un medio- es insólita en la democracia y pone de manifiesto una actitud intolerante con la libertad de información, a la que este periódico seguirá acogiéndose para informar a sus lectores puntualmente de las irregularidades académicas detectadas en la tesis doctoral del presidente del Gobierno. Precisamente, los más de cien años de ABC a los que aludió ayer la portavoz del Ejecutivo nos conceden la autoridad ética y la serenidad profesional necesarias para recibir con estricto respeto legal el escrito de Sánchez y, al mismo tiempo, mantener todo lo afirmado hasta el momento. Historia de ABC en la que no han faltado cierres, censura y persecución, como bien sabe el PSOE.

ABC reitera que la tesis de Sánchez incurrió en plagios -reconocidos en un 13% por La Moncloa- no enmendados por unas referencias genéricas a los autores que se contienen en la bibliografía final, porque esos autores debieron constar citados a pie de página y a continuación de su texto literal y entrecomillado. ABC reitera que la tesis de Sánchez adolece de autoplagio, admitido por el propio presidente del Gobierno en su escrito de rectificación, cuando afirma que «hablar de plagio en este caso resulta simplemente absurdo cuando el autor soy yo mismo». ¿Qué cree Pedro Sánchez que es el autoplagio, sino exactamente eso? ABC reitera que el tribunal que valoró y premió la tesis de Pedro Sánchez con un inefable «cum laude» carecía de nivel científico y contaba entre sus miembros con el coautor de un artículo que Sánchez utilizó en su tesis sin mencionar tal autoría. ¿Es ético ser evaluado por quien tiene interés directo en el contenido de la tesis doctoral? ABC se ratifica en el inverosímil breve plazo que empleó Sánchez para su tesis doctoral -recopilar material, leerlo, ordenarlo y procesarlo, volcarlo en borradores, editar el texto final, someterlo al procedimiento administrativo de la Universidad ¿en un año?-, cuando en septiembre de 2011 pedía ayuda por Twitter y la defendió en noviembre de 2012. Imaginamos el bochorno que sentirán los doctores que lean semejantes explicaciones y las cotejen con el esfuerzo que exige una verdadera tesis doctoral, tutelada por un director con responsabilidad y auténtico espíritu científico; absorbiendo años de estudio y juventud; y orientada a ser juzgada por un tribunal que, aun seleccionado por la Universidad, integrará académicos que procurarán dejar constancia crítica de su conocimiento.

Se llama excelencia, señor presidente. Las explicaciones de Pedro Sánchez suenan a victimismo para eludir una realidad que se impone por sí sola sobre las condiciones académicas de su tesis doctoral. Sus amenazas a ABC no disuelven la verdad de los hechos informados en estos días y de los que se informen en el futuro. Durante años, Pedro Sánchez ha escondido su tesis doctoral, pese a que ha expresado recientemente su orgullo por ella. Sólo cuando ABC ofreció a la opinión pública datos concretos no desmentidos, el presidente del Gobierno se vio forzado a rectificar -otra vez, otra más- y dar publicidad al texto. Eso sí, embarcando antes a la Presidencia del Gobierno, como si fuera su responsabilidad, en el filtrado de la tesis por unos programas de detección de plagios. No era incumbencia de La Moncloa semejante respuesta, sino de la Universidad Camilo José Cela. Sin embargo, los nervios pasan estas facturas. Tampoco iba a dimitir la exministra de Sanidad, Carmen Montón, y a las pocas horas lo hizo porque su máster era un fraude y su TFM, un plagio. Tampoco iban a vender bombas a Arabia Saudí, y ya están allí.

Todo cargo político queda sometido al escrutinio de la opinión pública y de los medios de comunicación, porque, como dijo el propio Pedro Sánchez con admiración, «hay países en los que se dimite por plagiar». ABC no tiene la culpa de las carencias académicas de la tesis doctoral de Sánchez ni de sus contradicciones internas, menos aún de la creciente y patente debilidad de su Gobierno. El respaldo expreso de miles de lectores anima a este centenario, pero activo, periódico a perseverar en nuestro compromiso con la información veraz a la que tiene derecho la opinión pública. La polémica sobre la tesis doctoral de Sánchez no es un problema de porcentajes de plagio, sino de ética pública, más aún para un dirigente que accedió al poder con las urnas en contra y diciendo que abanderaba -qué sarcasmo- la regeneración y la transparencia en la vida política. Pues a una y otra apelamos en ABC para presentarnos ante nuestros lectores orgullosos de nuestra información.

¿Retractación?: no es no
OKDIARIO 15 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno ha remitido una carta por burofax a OKDIARIO amenazándonos con una querella si no nos retractamos de las informaciones sobre el clamoroso plagio de su tesis doctoral. Sánchez nos conmina, por medio del servicio de correos, a que si OKDIARIO no transige a sus amenazas llevará al banquillo a los autores de las revelaciones periodísticas.

Como sucede en las dictaduras bolivarianas, en Corea del Norte o en la Rusia de Putin, Sánchez se sirve del fax de La Moncloa para meter el miedo en el cuerpo de un grupo de profesionales de la información. Una vez más, el poder de un presidente, con la fuerza de todo el aparataje de su gobierno, pretende censurar y amedrentar con una querella penal a unos periodistas, cuyo único delito ha sido hacer bien su trabajo y cumplir con el compromiso con sus lectores.

Señor presidente, la adulación, el pesebrismo, la lisonja y los ditirambos están reservados para sus periodistas de cámara. OKDIARIO no se somete a sus presiones y, mucho menos, a la claudicación de su línea editorial. Este proyecto en libertad está sustentado en dos pilares fundamentales: derecho a la información y periodismo veraz.

Por todo ello, señor Sánchez, apoderándonos de su propia jerga política -nosotros sí citamos su copyright y lo entrecomillamos-, le contestamos con rotundidad: “¿Retractación?: no es no”.

“No es no” porque hemos dicho la verdad. “No es no” porque nos hemos limitado a destacar de manera objetiva los párrafos plagiados de su tesis. “No es no” porque usted fue ayudado por varios ‘negros’ -lo dice el diccionario de la RAE: “Persona que trabaja anónimamente para lucimiento y provecho de otro”- antes, durante y después de la defensa de la tesis.

Antes, porque el profesor Padilla de la UCJC y la directora de su tesis, escribieron artículos con usted que luego fueron incorporados al trabajo de doctorado. Durante, porque el mismo Padilla formó parte de un tribunal a la carta que lo examinó y le premió con un “apto cum laude”. Y después, porque tras la tesis publicó un libro en compañía de uno de sus ‘negros’. Y, más tarde, algún remordimiento o prevención le obligó a mantener su tesis bajo llave, una realidad que niega cuando dice en su escrito que estaba volcada en “el portal denominado TESEO” y “el texto siempre depositado en la UCJC” y “accesible conforme a la legislación”. Una sarta de patrañas.

¿Dónde está la ofensa y el ataque a su honor? Nos hemos limitado a ejercer un periodismo libre, veraz y contrastado. Usted, como bien sabe y le habrán aconsejado sus asesores, es un personaje público que está sometido al escrutinio del periodismo y de la opinión pública. Hay doctrina suficiente en el Tribunal Supremo y en el Tribunal Constitucional en la que se destaca las limitaciones de los políticos a la hora de querellarse contra los periodistas.

Pregúntele al ex presidente Felipe González o al ex ministro del Interior José Barrionuevo qué éxito lograron cuando adoptaron medidas legales contra los diarios El Mundo y El País. La respuesta de los tribunales también fue pedrosanchista: “No es no”.

Señor presidente del Gobierno había una vez un emperador con sede en la Casa Blanca, llamado Richard Nixon, que pretendió amedrentar y silenciar, por dos veces, a los periodistas -caso Watergate y papeles del Pentágono– y ya conoce usted cuál fue su final. Lo mismo les pasó al presidente de Gutemala, Otto Pérez Molina; a los presidentes de Argentina, Carlos Sául Menem y Cristina Kichtner; al de Ecuador, Rafael Correa…y así una larga lista de represores de la libertad de información. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro se encuentra en otra categoría superior: provocó el exilio de cuatro periodistas venezolanos.

Usted en su carta nos exige una retractación porque, según su criterio, nuestras informaciones no han sido contrastadas e, incluso, “por no haberse confrontado debidamente con otras fuentes solventes”. Esa acusación nos pone los pelos de punta pues, a no ser que usted disponga de información reservada de los servicios secretos sobre OKDIARIO y los movimientos de sus periodistas, cómo se atreve a verter tan mendaz acusación. ¿Conoce usted cuáles son nuestras fuentes?

Y, por último, nos llama la atención la apelación que hace a la defensa de su honor por medio de una retractación como si usted fuera un ciudadano de a pie. Usted no necesita ninguna carta de contenido vejatorio, injurioso y temerario hacia OKDIARIO porque tiene tras de sí un ejército de medios de comunicación que ya se preocupan de lavarle la imagen, como hacen TVE, RNE, El País, Público y ElPlural, entre otros.

Sírvase de ellos porque OKDIARIO seguirá informando desde un periodismo veraz sobre su tesis doctoral. De retractación: “No es no”.

Sánchez fusiló o plagió 44 informes, documentos o gráficos del Ministerio del ‘negro’ Ocaña
Carlos Cuesta okdiario 15 Septiembre 2018

El grueso de la tesis de Pedro Sánchez procede de la documentación del Ministerio de Industria. Y ese es el mismo departamento donde ostentaba el cargo de director de Gabinete Carlos Ocaña, la persona que elaboró con el ahora presidente un libro que coincide en su inmensa mayoría con la tesis de Sánchez. Ese libro se presentó meses después de la tesis, pero con una delatora diferencia: que mientras que el libro era firmado por los dos –Ocaña y Sánchez–, la tesis fue presentada por el ahora presidente del Gobierno como individual –requisito indispensable para poder acceder al doctorado–.

Ocaña, más conocido entre sus amigos como ‘Cocana’, era el hombre que tenía mas acceso a la documentación, informes, gráficos, archivos de comparecencias, diarios de sesiones, etc. dentro del Ministerio. Y es que era el jefe de gabinete directo de Miguel Sebastián.

Hasta 44 informes, documentos, comparecencias o gráficos procedentes de ese Ministerio figuran en forma de cuadros, de infografía, de informes y hasta de cálculos matemáticos en la tesis. Todo un material que nunca fue incorporado como original ni investigado por Pedro Sánchez, porque procedían de investigaciones o recopilaciones de datos del propio Ministerio.

Un tercio de la tesis, con contenidos de Industria
Toda una montaña de material que hizo mucho más sencillo el trabajo de la tesis a Sánchez. Básicamente porque bastaba con sacar dos o tres páginas de contenido de cada uno de esos documentos públicos o con datos oficiales para más de 100 folios: es decir, un tercio de toda la tesis.

Adicionales a esos documentos figuran referencias continuas a datos del Ministerio de Economía y de Hacienda o de las Cámaras de Comercio oficiales. Y todo junto –incluida la montaña de documentación del Ministerio de Industria– podría ser el origen, perfectamente, de casi la mitad de todo lo reflexionado y desarrollado en la tesis.

Cuadros como el 14. 28: “Medidas del Plan Integrado de Refuerzo de las Exportaciones e Inversiones Extranjeras” (2010). Modelos matemáticos como el de “Regresión de las exportaciones”. Informes como el del “Ministerio de Industria y Turismo (2011): La competitividad del sector artesano en España. Diarios de Sesiones del Congreso de los Diputados donde el “ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastian”, comparecía en el “Congreso de los Diputados en la convalidación del R.D. Ley 4/2011 por el que se crea el Instituto Español de Comercio Exterior. 5/5/2011. Debates de convalidación, como el del RD- Ley 4/2011, de 8 de abril, por el que se crea la Entidad Pública Empresarial “Instituto Español de Comercio Exterior”. O documentos como el del “Ministerio Industria, Comercio y Turismo (MITyC), Miguel Sebastián (2011): Un nuevo ICEX al Servicio de la competitividad empresarial, pps.1-13.

Todo ello engorda una tesis que crece de páginas sin grandes aportaciones, ni académicas, ni investigadoras. Pero, eso sí, sí crece de volumen hasta las 342 páginas.

Y, mientras, las enormes coincidencias entre el libro elaborado por el director de gabinete de Sebastián, Carlos Ocaña, junto a Sánchez, y la tesis presentada en exclusiva por Sánchez hacen albergar enormes dudas de que realmente no se trate más que de un mismo texto alargado en una dirección para confeccionar el libro y en la otra para confeccionar la tesis.

Sánchez debe aclarar las dudas en el Parlamento
EDITORIAL El Mundo 15 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno no puede seguir negándose a despejar públicamente todas las dudas que suscitan la elaboración y el contenido de su tesis doctoral. No es de recibo que Pedro Sánchez esté activo en las redes sociales y se niegue a someterse a una sesión de control en la sede de la soberanía nacional después de las posibles irregularidades en la redacción del texto académico que hemos publicado los medios de comunicación. Como también es un error, que demuestra hasta qué punto Sánchez está inseguro en esta cuestión, el enfrentamiento con la prensa, a la que pretende amedrentar con amenazas de querellas si continuamos publicando informaciones referidas a una tesis a la que solo desde ayer por la mañana se puede acceder libremente en formato digital. Existen antecedentes en nuestra democracia de otros presidentes que intentaron acallar a los medios, afortunadamente sin demasiado éxito, como acredita la trayectoria de este periódico. El presidente envió ayer a esta redacción un burofax pidiendo una retractación y EL MUNDO se ratifica en lo publicado.

Existen dudas razonables sobre la concepción y la elaboración de la tesis doctoral. En primer lugar, cuando lo normal es que un doctorando emplee una media de entre tres y seis años, es dudoso que en tan solo dos (de 2010 a 2012) el presidente pudiese llevar a cabo una investigación del nivel que requiere la máxima titulación académica. Mucho más, si durante ese período se compatibilizan varias actividades, como son, en el caso de Sánchez, la de profesor en la propia Universidad Camilo José Cela, y, hasta septiembre de 2011, la de diputado nacional por el PSOE. En un texto subido el pasado jueves a las redes sociales, Sánchez reconocía que "por razones obvias, no he tenido tiempo de investigar".

Las dudas continúan sobre la composición del tribunal que evaluó el trabajo, en el que tres miembros se acababan de doctorar, dos de ellos compartían con Sánchez la misma directora de tesis y uno había publicado un artículo con él. Finalmente, el contenido del texto está también puesto en cuestión. A pesar de haber sido calificada con apto cum laude, carece de interés académico, tanto por su superficialidad y falta de calidad como por sus conclusiones poco innovadoras, ya que supuestamente incorporó textos que previamente había publicado en forma de artículos. Pero lo más grave sería que se sustanciaran las acusaciones de plagio, algo extremadamente grave que situaría al presidente en una situación insostenible. No hay que olvidar que la ministra Carmen Montón anunció su dimisión en el mismo momento en el que se hizo público que había plagiado su TFM.

En lugar de aclarar todas estas dudas, la respuesta del Gobierno ha sido amenazar a la prensa y negarlo todo. La ministra portavoz, Isabel Celaá, ha restado importancia a la polémica, ha cuestionado la pertinencia de que Pedro Sánchez ofrezca nuevas explicaciones y ha llegado a decir que "la derecha" ha orquestado una "estrategia conjunta" para "boicotear" al Gobierno. Una clara muestra de debilidad ante la que no es de extrañar que miembros del gabinete hayan reaccionado con preocupación, debido a la falta de solvencia de un Ejecutivo obligado a rectificar las ocurrencias irresponsables de muchos de sus miembros y en el que han tenido que dimitir en solo 100 días dos ministros. Ahora es la imagen del propio presidente la que está puesta en cuestión.

Tesis y antítesis de Sánchez
 La Razon  15 Septiembre 2018

El curso político podría haber empezado con un debate sobre la Educación en España, tema medular para cualquier país que quiera prosperar sobre bases sólidas, aunque hubiese sido simbólicamente, pero, a falta de ello, hemos tenido uno sobre la formación académica de nuestros líderes y, más concretamente, sobre la validez de sus posgrados, másters, el interés científico de las tesis doctorales y la obsesión por el brillo curricular. Son síntomas de los nuevos tiempos, la de una generación –la mejor formada nunca, dicen– que, a falta de validarse en el mercado de trabajo, acumula créditos, muchas veces poco meritorios. El pasado día 11 dimitió la entonces ministra de Sanidad, Carmen Montón, por sus irregularidades en un curso de posgrado: gran parte de su trabajo de fin de máster era plagiado. Se desmontaba así de manera estrepitosa toda la estrategia que el PSOE había montado para debilitar al nuevo líder del PP, Pablo Casado, acusándole de la misma irregularidad, cuando en nada tienen que ver ambos casos: el presidente popular no cursó un máster, sino un curso de doctorado con trabajos de asignaturas y evaluado con nota. No es lo mismo, pero todo vale.

Una exageración fabricada desde el Gobierno acabó volviéndose en su contra exactamente con las mismas armas: exigir ejemplaridad absoluta a los demás cuando tú no la puedes mostrar. La tesis doctoral leída por Pedro Sánchez a finales de 2012 presentaba llamativas coincidencias con un informe del Ministerio de Industria publicado anteriormente que debían ser explicadas. Sánchez no quiso. Sobre que dicho trabajo académico («Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público, 2002-2012») tenga interés o no puede ser opinable, pero la última palabra la tiene el tribunal que la juzgó –y otorgó el «cum laude»–, y sólo puede quedar en entredicho el prestigio de la universidad y, por supuesto, el de su autor.

Desde Moncloa se argumenta que un 13 por ciento de la tesis coincide con otros textos –sin entrecomillado, voluntariamente copiados o autoplagiados–, un nivel mínimo según los estándares, una vez pasados los filtros de dos programas informáticos especializados. Está claro que este es un tema que le preocupa al Gobierno porque la imagen de Sánchez sale dañada y porque sus cien días en la Moncloa quedan seriamente desdibujados entre dimisiones –van dos, más una directora general– y continuas rectificaciones. Sólo así puede entenderse las inaceptables acusaciones vertidas ayer por la portavoz Isabel Celaá a los partidos de la oposición: decir que su intención es la de «abatir» al presidente del Gobierno no es la expresión más adecuada, ni «atacar» o «acosar personalmente».

Sánchez tenía que haber puesto de dominio público su tesis y no abrir todas las especulaciones. La oposición tiene la obligación de reclamar al presidente que cumpla con lo dicho: Sánchez quiere claridad en la política, pero sólo cuando la puede exigir a sus adversarios. No ha sido claro en la gestión de un asunto que sigue presentando zonas oscuras y, a continuación, acusarles de instigar una campaña contra su Gobierno. Habría que recordar lo que el anterior Ejecutivo tuvo que soportar y cómo se gestó su caída a través de la moción de censura.

Celaá demostró ayer que tiene una doble vara de medir: la que aplica al Gobierno y la que aplica a la oposición. Por último, como ministra de Educación, la portavoz añadió un comentario algo pintoresco refiriéndose a la tesis de Sánchez: «Es la primera vez que un presidente de España es doctor». No sólo es el síntoma de la obsesión curricular actual, sino que pone en duda la formación de Suárez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy, además de sobrevalorar su inteligencia política. Y, en honor de la verdad, Leopoldo Calvo Sotelo sí era doctor, además de interpretar a Mozart al piano.

“Unión europea” versus Europa
Gonzalo Duñaiturria okdiario 15 Septiembre 2018

Nos encontramos ante el intrincado camino de lo políticamente correcto, de la compra de una mercadería controlada por unos pocos, con poderosos intereses y junto a ellos, aquéllos que la adquieren sin el más mínimo ápice de reflexión. Política mercenaria bajo la batuta de los ‘Soros’ y su orquesta, mostrándonos las bondades del eje “del bien”, Macron–Merkel, frente al eje diabólico y siniestro que representan Orban–Salvini. Se llega incluso, desde las instituciones europeas supranacionales, a pretender dejar a Hungría fuera de las decisiones del Consejo sin tener en cuenta que las políticas impulsadas por el primer ministro húngaro son decisiones soberanas que afectan a cuestiones como la negativa a aceptar los cupos de inmigrantes a los que la UE obliga. Los “consejos vendo que para mí no tengo” de una Europa que desconoce formular soluciones ante los problemas reales de sus ciudadanos, que no vela por sus intereses, intereses de unos ciudadanos que se preguntan para qué sirven los 751 diputados del Parlamento Europeo. Europa murió al finalizar la II Guerra Mundial y desde entonces no ha levantado cabeza. Creada para competir con EEUU cuando, y ante la más mínima dificultad, acudimos a los norteamericanos para que resuelvan nuestros males.

Frente a ello, una nueva derecha, sin complejos, ni nazi ni fascista, contrapeso ante la previsible caída de Occidente, consolidada en Francia, Austria, Italia, Hungría y Polonia. Que crece en los países nórdicos, cuna del “bienestar” y sume a la decrépita Europa de los mercaderes, como últimamente hizo Suecia, en espasmos y angustias. Los argumentos de la nueva derecha ya penetran en las conciencias de muchos europeos. Son indudables los beneficios del euro, pero el “individuo de a pie” percibe que la moneda única produce réditos solo a partidos, bancos, intermediarios y a una clase política despegada de los problemas reales de nuestra vieja Europa. Porque la UE decepciona a sus ciudadanos y éstos comienzan a rebelarse contra la corrupción, la inseguridad, su decadencia y la desaparición de su identidad. La Europa histórica es la esencia de sus naciones y por ello, la UE no podrá construirse contra el Estado nación. Europa no es una nación, por mucho que nos lo quieran vender así. No existe un “pueblo europeo” porque las verdaderas naciones requieren continuar su historia, sin perder su identidad y sin renunciar a su soberanía. Una Europa nihilista, que ha dejado de creer en sí misma si es que alguna vez creyó. La falta de compromiso y de valores y negacionista de su pasado. El problema surge cuando la clase política se muestra incapaz de defender una cultura, valores y modo de vida y termina seducida por formas de vida que niegan su existencia. La ciudadanía en esta “Europa de los mercaderes” percibe que las élites gobernantes han olvidado a la nación, muestran su desidia ante la inmigración ilegal y la burla del Estado de Derecho en nombre del multiculturalismo. Observan cómo en nombre de la tolerancia se ataca a la Europa de las catedrales mientras muestra indiferencia ante el surgimiento de las mezquitas.

Las naciones europeas son gobernadas por tecnocracias indulgentes vendidas a la falsa globalización y apoyadas por una caduca derecha liberal y una vacía izquierda socialdemócrata, coincidentes en su exaltación del mercado mundial. Europa anda como un boxeador noqueado. No tiene una percepción común de las amenazas islamistas, de la seguridad de nuestras fronteras donde un cobarde pacifismo paraliza la defensa y una vejada diplomacia se basa en un vacío diálogo. No existe identidad y frente a Macron-Merkel, sólo el eje Orban-Salvini nos pueden salvar del desastre. Ya no es tiempo de promesas. Porque como afirmó Giuseppe Mazzini, político italiano, “las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo”.

Lehman Brothers
Diez años después de la caída de Lehman Brothers la estabilidad financiera se ve amenazada por la deuda

María Vega okdiario 15 Septiembre 2018

El 15 de septiembre de 2008 la quiebra de Lehman Brothers, uno de los mayores bancos de inversión de Estados Unidos, daba lugar a la peor crisis económica desde el crack del 29. Una crisis provocada por los excesos del sector financiero y contra la que sólo se encontró un antídoto eficaz: permitir que los Bancos Centrales imitaran esos excesos con inyecciones nunca vistas que todavía siguen vacunando a los mercados.

Simplificando mucho, podría decirse que la que estalló en 2008 fue una crisis de deuda que se resolvió con más deuda. El 15 de septiembre de 2018 el mundo es un lugar mucho más endeudado. Y eso hace que sea más vulnerable ante el estallido de una posible nueva crisis -de menores dimensiones que la última-, cuyo germen asoma de vez en cuando.

En el caso español, tras un dramático ajuste, la deuda privada de familias y empresas se ha corregido. Pero lo ha hecho para trasladarse al sector público.

La deuda pública ha pasado de representar el 35,6% del PIB en 2007 al 98,30% de la riqueza nacional, pese al aumento del PIB en los últimos años de recuperación. Cada español debe hoy más de 24.500 euros solo por la factura de deuda del Estado. Una herencia de la crisis que pagarán españoles que ni siquiera habían nacido en 2008.

“Antes de la crisis, la deuda privada creció de manera exponencial. No sólo por parte de los hogares que invertían en ‘ladrillo’. También por parte de las empresas. Esa deriva se traducía en un déficit exterior cada vez más abultado. Así hasta que la situación fue insostenible y estalló”, explica a OKDIARIO el director de coyuntura de Funcas, Raymond Torres.

Diez años después, en España se ha asentado el discurso de la recuperación. Pero lo cierto, es que su economía sigue estando, en cierta medida, asistida por el Banco Central Europeo (BCE), que hasta finales de este año seguirá comprando deuda soberana y de empresas europeas al ritmo de 15.000 millones de euros mensuales.

“La crisis se ha resuelto con más deuda. Pero emitida por un Banco Central, que puede liquidarla. Eso obligaría a recapitalizar su balance y lo llevaría a la quiebra, aunque para evitarlo siempre podría emitir billetes. Eso sí, a cambio podría derivar en una gran inflación”, reconoce a este periódico el analista financiero, Juan Ignacio Crespo.

Sin embargo, con el ejemplo de Estados Unidos encima de la mesa, los expertos esperan que ese anunciado fin de los estímulos no tenga consecuencias dramáticas para los mercados europeos y la economía.

Un mundo vulnerable
“La de 2008 fue una crisis de sobreendeudamiento. Pero volvemos a estar sobreendeudados. En España, el sector privado está más preparado porque los tipos están al cero y la deuda privada ha caído con fuerza. Pero el problema está en la deuda pública”, advierte el economista, José Carlos Díez.

Mientras, en Estados Unidos, el epicentro del terremoto, la deuda de las familias es hoy superior a la de 2007. Y en China los desbordados datos de endeudamiento ya han dado varias alertas (la más llamativa fue en 2016) que mantienen vigilantes a los analistas.

Esa situación hace que nadie descarte que una nueva crisis pueda estallar en cualquier momento. Incluida la Unión Europea (UE), que como publicó este periódico, quiere dar un nuevo impulso a la Unión Bancaria para armarse mejor por si llega el momento de tener que hacer frente a una tormenta de los mercados.

Precisamente, la Unión Bancaria es una de las mejores herencias que ha dejado una crisis de la que no se han aprendido todas las lecciones. Pese a que fue un banco sistémico el que provocó el tsunami mundial, la concentración bancaria ha hecho que las entidades sean hoy mucho más sistémicas que antes. Pese a que la vivienda se recalentó en exceso, el sector inmobiliario está viviendo una nueva subida de precios que no encuentra correlación en los salarios de los ciudadanos. Pese a que la deuda demostró ser perversa, los Estados siguen adictos a ellas y el crédito al consumo vuelve a tomar fuerza.

Y en los mercados, la principal lección que deberíamos haber aprendido es que “la crisis empezó porque los vehículos de inversión especial (creados para hacer fuera de balance lo que no era rentable en balance) incumplieron un principio básico para quien no tiene una clientela fiel y financiaron en plazos cortos sus inversiones en plazos largos”, recuerda Juan Ignacio Crespo. Un detalle que, según lamenta el analista, está siendo olvidado en la mayoría de los análisis periodísticos que se han publicado en los últimos días con motivo de este triste aniversario.

ABC desmonta los argumentos del presidente para negar los plagios
En una carta remitida ayer a este periódico, Sánchez desarrolla seis argumentos para tratar de contradecir las informaciones sobre su tesis doctoral. No lo logra.
Javier Chicote ABC 15 Septiembre 2018

Pedro Sánchez remitió ayer a ABC un burofax en el que, junto a una nota de rectificación, incluía una carta en la que criticaba algunas de las informaciones publicadas en este diario el jueves. Estos son sus argumentos y los nuestros:

I. Su medio habla de un supuesto plagio del artículo “la globalización de las marcas españolas: liderazgo y notoriedad internacional”, de Julio Cerviño y Jaime Rivera (2007), cuando la realidad es que el referido artículo aparece correctamente reseñado en la Bibliografía de la tesis, en la página 328.

Es una barbaridad aseverar que el hecho de citar una publicación en la bibliografía de una tesis da carta libre al doctorando para apropiarse de ella y usarla como si fuera propia. Cada vez que se copia y pega de otra obra hay que entrecomillar, citar la publicación original y la página. Entre las páginas 285 y 286 de su tesis, Sánchez escribió como texto propio lo siguiente: «Una de las principales fuentes de creación Marca País son las propias marcas comerciales y corporativas. En mercados globales, los consumidores y usuarios compran bienes y servicios fabricados en países de los cuales sólo conocen por imágenes, comentarios, noticias, etc. A partir de sus experiencias con esas empresas y marcas, los consumidores conforman todo un mundo de significados relacionados con su país de origen». Este texto no era suyo, sino del artículo de Julio Cerviño y Jaime Rivera. No hay debate posible: debió entrecomillar y citar, pero no lo hizo.

II. En relación con lo que la información denomina “cita trampa” del artículo “La estrategia Marca País en la sociedad informacional”, escrito por Marcela Iglesias y David Molina (2008), resulta que tanto el artículo como la tesis enumeran las recomendaciones del “Informe: Proyecto Marca España”, indicándolo ambos expresamente. Como es lógico, las recomendaciones citadas por ambos textos coinciden, dado que se obtienen del mismo informe (…) La cita 406 de la tesis no deja ningún lugar a dudas del origen: “para un análisis más detallado, véase: Informe: Proyecto Marca España. Asociación de Directivos de Comunicación, Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Foro de Marcas Renombradas Españolas. ICEX. pp. 23-32. Mayo, 2003; y Iglesias Onofrio, M. y Molina Rabadán, D. (2008): La Estrategia Marca País en la sociedad informacional, pps.109-26.

Sánchez puso una cita y referenció a dos publicaciones por si los miembros del tribunal querían «un análisis más detallado», dando a entender que ahí se podía ampliar «su» texto. Ni siquiera los citó como fuente. Pero esa página no era suya, sino que la había copiado del artículo de Marcela Iglesias y David Molina, limitándose a cambiar la primera palabra de cada punto. También dice que tanto él como los dos autores copiados bebían de la misma fuente, el Informe Proyecto Marca España, de ahí que los textos coincidieran. No es así. Los autores plagiados reescribieron con sus palabras lo que contenía el informe oficial y lo citaron. Esta es una forma de evitar el plagio. La otra posibilidad habría sido entrecomillar la literalidad. Sánchez se limitó a apropiarse del trabajo de quienes sí habían cumplido con la normativa académica, copiando su texto.

III. Por lo que se refiere al capítulo 2 de la tesis, en el cual defino tipos de diplomacia económica, y en el que, según su diario, me limito a “copiar y pegar un trabajo del economista Antonio García”, resulta que en la cita 53 de la tesis se plantea con claridad la autoría y se referencia de forma correcta el texto al que alude su diario: “53. Utilizaremos las definiciones de cada uno de los términos traducidos en el trabajo de Rebollar G. (2010): Notas sobre diplomacia económica, pps. 25-34”.

En este caso al menos Sánchez sí dijo que ese artículo era su fuente, pero eso no lo eximía de entrecomillar lo copiado. La normativa sobre el plagio (todas son similares, aquí usamos la de Harvard) establece que para evitarlo hay que «poner entre comillas la frase o texto copiado literalmente y citar la fuente de la que procede». La otra opción es «parafrasear el texto e indicar de forma clara la fuente de la que se ha extraído».

IV. Su diario califica de autoplagio la utilización de artículos míos previos a la tesis doctoral que habían sido publicados en revistas especializadas. Hablar de plagio en este caso resulta simplemente absurdo cuando el autor soy yo mismo.

Nadie tendrá problemas legales por reutilizar sus propios textos, pero sí éticos. Sánchez volcó en su tesis dos artículos ya publicados y no avisó, no los citó. No habría objeción si se hubiera limitado a alertar de que ese abundante material, un capítulo entero de la tesis, no era inédito, pero habría restado fuerza al texto. Tras la dimisión de un ministro alemán por plagiar su tesis, dos profesores de la Universidad Nacional de Colombia, Renzo Ramírez y Hernán Jiménez, publicaron un artículo científico sobre el plagio y el autoplagio. Sostuvieron que este último «se configura cuando el autor reutiliza sus escritos y los hace pasar como una obra inédita u original, y no cita ni referencia sus propias publicaciones. Sin embargo, Ernesto Spinak señala que la inclusión de la sola referencia no es suficiente porque no se le advierte al lector ni al editor el alcance de la copia». Eso hizo exactamente Pedro Sánchez. Pero en este reciclado de sus propios artículos subyace algo mucho más grave: Sánchez firmó ambos artículos con el profesor Juan Padilla (en uno de ellos también aparecía como autora la directora de tesis de ambos, María Isabel Cepeda). Luego los incluyó en la tesis -sin citarse él ni a sus compañeros- con la circunstancia de que Padilla fue miembro del tribunal que calificó su tesis (le dio la máxima nota). Este profesor tenía más que cuestionada su objetividad, pues juzgaba un trabajo del que era coautor en parte, hecho que, como decíamos, se ocultó al resto de miembros del tribunal. Ayer, el diario «El País», pese a que está volcado en la defensa de Pedro Sánchez publicó que expertos consultado aseguraban que Sánchez debió citar los artículos y que el asunto de Padilla «sí que me parece reprobable y dudo hasta de que esté permitido».

V. Su diario acusa también, con absoluto desprecio por la verdad y el rigor periodístico, de “fusilar” informes oficiales, en concreto el contenido en la diapositiva del ICEX, cuando en la página 299 de la tesis se dice con claridad que dichos objetivos se extraen de un Plan del Gobierno llamado “Made in/Made by”. Además, en la cita nº 408 se referencia el Acta de la comparecencia del Ministro (sic) Miguel Sebastián en la comisión de Comercio, Industria y Turismo del Congreso donde se expone dicho plan.

Sánchez copió y pegó informes oficiales sin entrecomillarlos, pese a que eran literales. Entre las muchas normativas que lo censuran, está la de la Universidad de Murcia: «No importa si la fuente es un artículo académico publicado, otro estudiante, una página web sin autoría definida, una web de artículos académicos o cualquier otra. Apropiarse del trabajo de alguien más es robo, y no debe ser aceptado en ninguna situación académica, tanto si se hace intencionadamente o por accidente».

VI. Se indica también en su diario que en la tesis se realiza “copia y pega” de Reales Decretos y otras normativas e iniciativas cuando se trata de legislación, obviamente pública, que en una tesis sobre un ámbito de actuación del sector público es imprescindible utilizar y citar. Así se hace en todos los casos en nota a pie de página y en la bibliografía final, con indicación de todos los datos de publicación en el BOE.

La respuesta es similar a la anterior: si corta y pega debería entrecomillar, como se hace en cualquier texto cuando se cita, por ejemplo, artículos de la Constitución. Si siempre lo hubiera hecho, su tesis se habría llenado de comillas, desvelando que se limitaba a contar lo que hacen los demás, y ese no es el objetivo de una tesis doctoral. Esta práctica de Sánchez convirtió su tesis en una mera recopilación de normativas, en la que escasean las reflexiones del doctorando, la aportación de su investigación. Varios profesores denunciaron ayer los plagios.
Sánchez sube al fin a la Red su tesis, que confirma las informaciones de ABC

Ayer, Pedro Sánchez, días después de asegurar en el Congreso que su tesis estaba disponible en Teseo, autorizó la subida del archivo en PDF a esta plataforma del Ministerio de Educación.

La tesis es la misma que había conseguido ABC semanas atrás, cuando solo se podía consultar en formato papel en la Universidad Camilo José Cela. Los plagios a otros autores, el copia y pega de informes oficiales y el volcado de artículos previos de Pedro Sánchez sin cita ni referencia alguna se pueden cotejar y comprobar que son los mismos documentos que denunció ABC.

Hasta ahora, solo se permitía el acceso a la ficha técnica con la composición del tribunal, así como la directora del trabajo, y cinco líneas de resumen, informa Europa Press.

Previamente a su publicación íntegra, Moncloa difundió un comunicado en el que señala que el trabajo ha pasado «los controles antiplagio de dos software».

La controversia por el trabajo académico del presidente surgió a raíz de las dudas expresadas por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en una pregunta en la sesión de control al Gobierno. Tras la cual, Sánchez procedió este jueves a dar su autorización para que su tesis sea de libre acceso a través de Internet a lo largo de este viernes.

Una vez publicada la tesis, el acceso a la plataforma TESEO daba error posiblemente por un intento masivo de entradas para ver la publicación. En un primer momento, Moncloa avisó de que la tesis estaría disponible en Internet a partir de las 8.00 horas. En un comunicado posterior en el que se avanzaban los resultados de los controles antiplagio se informó de que finalmente estaría disponible a lo largo de la mañana, como así ocurrió.

Rivera contra el Doctor No
Javier Somalo  Libertad Digital 15 Septiembre 2018

El objetivo de la semana que viene será aniquilar política y civilmente al líder de Ciudadanos

La tesis doctoral del presidente Pedro Sánchez fue como su llegada al poder: rápida, accidentada y coral. "Por la puerta trasera", como dijo el registrador que no registró aquella puerta porque no le dio la gana.

Desde 2015 existían informaciones dispersas que recogían buena parte de la trama del caso Sánchez. Pero era uno de esos episodios que mantenía la categoría de rumor fundado al no haber llegado a portadas nacionales y el caso Sánchez estuvo durmiente hasta que Albert Rivera lo despertó oportunamente en el Congreso de los Diputados. Mencionó a la ministra Carmen Montón, a Pablo Casado, expresó su preocupación por la universidad española y, de pronto, preguntó por la tesis doctoral del presidente.

Han sido muchos los intentos la prensa azuzada desde Moncloa por inhabilitar a Pablo Casado para la acción política tras hacerse con la presidencia del PP. El rasero académico fue inaugurado contra Cristina Cifuentes por Ignacio Escolar, que es director de El Diario sin tener el título de periodista. Ni mucho menos hace falta, pero no terminar la licenciatura de Periodismo por escribir en un blog da una idea de su capacidad profesional.

El caso es que Pedro Sánchez sacrificó a la ministra Montón, que no necesitaba máster alguno, para acabar con Casado –que tampoco lo necesita– por comparación. Pero tanto jugaron unos y otros con el pasado académico que la pelota se fue a colar en el patio de la universidad Camilo José Cela y al ir a buscarla…

El interés de Albert Rivera por la tesis de Sánchez provocó colas inéditas de periodistas en la biblioteca de la universidad, único lugar en el que se custodiaba celosamente El Libro. El presidente había remitido a lo público de su trabajo pero no era verdad: en internet se puede leer un periódico local de Vietnam pero no la tesis de Sánchez, que requería de permisos de consulta por parte del supuesto autor, digamos firmante. Dos días después, tras aplicarle dos algodones que buscan manchas de plagio –uno ha encontrado muchas más que otro–, el Gobierno difundió el peor libro más buscado de España.

El caso es que el calculado manotazo de Rivera provocó inmediatos ríos de tinta. Carlos Cuesta desempolvó en OK Diario los rumores durmientes dejando a la vista el cúmulo de irregularidades que rodeaban la tesis. Escritos previos y posteriores, autorías y coautorías inexplicables, presuntos plagios y autocitas que violaban la preceptiva condición inédita de una tesis. ABC entró de lleno en la acusación de plagio y la sensación de peligro real se instaló en el Palacio de La Moncloa de la forma más inesperada.

El presidente, visiblemente noqueado, viró su punto de mira hacia Albert Rivera –"Os vais a enterar"– y hacia los medios de comunicación que lanzaron las primeras dudas sobre la autoría de su trabajo de doctorado anunciando futuras querellas.

Como informó Ketty Garat, las mentes asesoras del presidente encontraron una argumentación plausible para esgrimir como única defensa si la cosa se ponía fea: la tesis es malísima, no puede ser más que de Sánchez. Horas antes ya se había publicado el veredicto que en su día ofrecieron Juan Ramón Rallo, John Müller o Manuel Conthe, personas con la suficiente autoridad como para evitarnos el control de calidad de la obra. El escándalo quedaría pues, trasladado al tribunal de la prueba que habría emitido su unánime alabanza académica sobre una chapuza incalificable. Esa misma noche, a través de Facebook, el presidente del Gobierno seguía empeñado en disparar la escopeta al revés. "Por razones obvias, no he tenido tiempo de investigar, pero con dar clases me bastaba…". Porque Sánchez fue profesor asociado-recomendado antes que doctor, y preparar las clases, según admite, no le dejaba tiempo para mucho más. Todo podría quedar reducido a que el presidente del Gobierno es un doctor de pacotilla que no plagia como Montón ni hace pellas impunes como Cifuentes y Casado. Pero no.

Sendas noticias de Javier Chicote en ABC y Javier Negre en El Mundo acercan la verdadera dimensión de este culebrón: una historia de amaños, atajos y privilegios urdida entre amigotes para que un don nadie aparentara más en su prometedor camino político, centrado entonces en lo municipal.

Chicote relata con detalle en ABC lo que da de sí un mal texto. La tesis de Sánchez vio la luz de diversas formas y con diversos autores antes y después de su lectura oficial. Entre las firmas que han soportado las páginas de la discordia figuran las de un miembro del tribunal y la de su directora de tesis. Firma uno, firman dos, firman tres… Hay ropa vieja que aprovecha peor un buen cocido. Por si fuera poco, la endogamia entre los miembros del tribunal y la directora de tesis, unida a la bisoñez de alguno de los doctores que calificaron el trabajo fulmina cualquier atisbo de imparcialidad académica.

Negre aporta en El Mundo una explicación bien sencilla del origen de todo: el PSOE de Zapatero, paradigma de la estulticia convertida en Gobierno. Rafael Cortés Elvira, otrora viceministro de González, era el rector de la Camilo José Cela cuando Sánchez ingresó como profesor asociado recomendado por José Blanco, todopoderoso amigo del rector. Y tras muchas palmaditas y alguna zancadilla, de Blanco se llegó al negro y así quedó, negro sobre blanco, el culmen académico del presidente. Se propició, en definitiva, la negritud en la forja del candidato al que nadie, ni Blanco ni Cortés, se imaginaba en La Moncloa.

Pero todo en Sánchez es de tramposo cartón. Defensor a ultranza de lo público, estudia en el Real Centro Universitario María Cristina, de los agustinos de El Escorial, un centro privado y religioso adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, excusa pública. Las enseñanzas agustinianas que exhibe el centro parecen perseguir al antiguo alumno: "Todos tienen algo que compartir con los demás", dice San Agustín para recibir a los alumnos desde la web. Que se lo digan a Carlos Ocaña y a buena parte del tribunal de su tesis. Otra sentencia del santo de Hipona figura en el escudo del centro y resulta mucho más contundente: Vox veritatis non tacet. La voz de la verdad no calla. Veremos.

Siguiendo con la clásica coherencia de la izquierda política, y como ya es sabido, Sánchez pasa de estudiar en el agustiniano RCU María Cristina a impartir clases y después doctorarse en otro centro privado, la Universidad Camilo José Cela. Ya lo tiene todo para defender la educación pública desde el rigor del socialismo.

Lo que consiguió Sánchez por el camino que ahora conocemos le habilitó para ejercer una profesión. No sucede lo mismo en los casos Cifuentes, Montón y Casado. Parece que las irregularidades habilitan siempre a este presidente: su doctorado para dar clase y opositar, su moción para gobernar y, todo junto, para convertir la estafa en pensión vitalicia.

El Sánchez del "no es no", el que pasó del banderón de España al colegueo con el golpismo, el que intima con su "racista" favorito, el que prometió elecciones inmediatas, el que pasa del pacifismo a las bombas de "precisión extraordinaria" y del blanco al negro ha sido noqueado por Albert Rivera. Ya han asomado tímidas represalias en páginas de El País siguiendo la consigna del "os vais a enterar" pero todo hace esperar que el objetivo de la semana que viene será aniquilar política y civilmente al líder de Ciudadanos. Si Pablo Casado pierde el miedo a su inservible máster y el propio Rivera mantiene la guardia alta después del sopapo original, es posible que al Doctor No, que no merecía ser doctor ni presidente, le quede lo justo para convocar elecciones.

La (no) denuncia de Pedro Sánchez
Domingo Soriano  Libertad Digital 15 Septiembre 2018

Como era previsible, el debate sobre la tesis de Pedro Sánchez ha vuelto a enfangarse en lo accesorio (casi diríamos que absurdo) y a eludir la cuestión fundamental. No se sabe si es la torpeza de sus adversarios políticos (que lanzaron un buen primer golpe pero luego se han perdido) o una maniobra urdida desde Moncloa para ocultar con humo lo que debiera ser el tema central.

Así, se discute en Twitter sobre la calidad (probablemente muy baja) del trabajo; sobre si las citas, notas o (falta de) entrecomillados apuntan a una más que discutible ética investigadora; sobre si hay o no plagio; o sobre si el tribunal puesto a dedo bajó el listón de los requisitos exigidos hasta un nivel indecente incluso para los estándares habituales en nuestro país.

Todo lo anterior tiene toda la pinta de ser cierto. Y al mismo tiempo no tiene la menor relevancia política. Lo que muestra es lo que todos sabemos desde hace años: la calidad de buena parte de la universidad española está bajo mínimos y los tejemanejes de catedráticos, doctores y departamentos para ayudar a amigos, recomendados o enchufados están a la orden del día, incluso en temas que deberían ser de tanta importancia como una tesis doctoral.

Digo que no tiene relevancia política porque, a no ser que se demuestre un plagio masivo (y, si el Gobierno ha decidido publicar el trabajo, lo normal es que no lo haya), nada de esto obligará a Pedro Sánchez a la dimisión. Sí, dará juego para un par de tertulias, algún debate parlamentario un poco subido de tono y noticias de los periodistas de guardia de Moncloa sobre lo habituales que son estas prácticas.

Lo relevante es lo otro, lo que está quedando en un segundo plano: el asunto del negro.

El jueves, Pedro Sánchez amenazó en Twitter con una denuncia a todos los medios de comunicación que le acusasen de plagio. Y ahí dejó sentada la mejor prueba de su culpabilidad. Si el presidente siente su honor tan dañado por una afirmación de ese tipo (que plagió su tesis o parte de ella), cualquiera podría pensar que mucho más le dañaría lo otro, lo del tal Carlos Ocaña y lo de Miguel Sebastián asegurando en un restaurante, ante un puñado de comensales, que habían sido sus subordinados del Ministerio de Industria quienes habían hecho la tesis al presidente.

Pues bien, esa información la publicó Voz Populi hace año y medio. Y, que se sepa, todavía no ha habido denuncia por parte de Sánchez, Sebastián o cualquier otro de los implicados. Alguna negativa poco convincente en medios amigos (de los que no hacen preguntas incómodas) y poco más.

¿Y por qué el Sánchez que tan ofendido y amenazante se presenta con los plagios calla con el tema del negro? Pues sólo hay una explicación lógica: porque no puede denunciarlo. Si al presidente del Gobierno se le ocurriera llevar a los tribunales a los medios que han publicado la noticia (por ejemplo –le damos ideas–, aquí El Mundo cuenta el mismo episodio de cómo Sebastián levantó la liebre en un acto en Madrid organizado por el Ateneo de Palencia), los periodistas afectados sólo tendrían una defensa: llevar a declarar ante el juez a Sebastián, a Ocaña, a todos los presentes en aquella comida, a todos los altos cargos que colaboraron con ellos y hasta al último funcionario del Ministerio de Industria, para que declarasen si esa afirmación del 90% era o no cierta. El problema es que esta alternativa presenta muchos riesgos para Sánchez: porque no es lo mismo decirle que no a Ferreras o mandar un comunicado a los medios que mentirle a un juez sabiendo que luego irán pasando por el estrado un puñado de personas que sabían de qué iba todo aquello.

Si fueran inteligentes (lo que no está claro), los adversarios de Sánchez dejarían el tema del plagio, que da para muchas gracietas pero tiene poco contenido, y se centrarían en el negro. Porque puede que un porcentaje alto de las tesis leídas en la Universidad española sean de baja calidad. Y puede que un porcentaje todavía más elevado de esas tesis sean leídas ante un tribunal escogido para no molestar, un puñado de amiguetes que dirán que sí a cualquier texto infecto que se les presente. En eso tienen razón los defensores de Sánchez: parece complicado pedir una dimisión porque la tesis sea una bazofia.

Pero lo que no es tan normal es que te hagan la tesis en un ministerio; es decir, que personal pagado por el Estado se dedique a prepararle el futuro laboral a un diputado en problemas. Porque, además, un doctorado no es como el cutremáster de Montón o Casado: hablamos de un título de enorme importancia que te abre muchísimas puertas en el mercado laboral, sobre todo en la Universidad. Por eso, la afirmación de Sebastián roza el delito: ¿malversación de fondos públicos? Y, con delito o sin él, es inaceptable desde todo punto de vista. Por ahí sí se intuye una grieta en toda la argumentación oficial. Es un resquicio que abrió el propio Sánchez en Twitter, quizá sin darse cuenta, con su amenaza a los medios que hablasen de plagio y su reconocimiento implícito de que lo otro, lo del negro de Industria, se quedaba al margen.

¿Por qué no denuncia Pedro Sánchez? ¿Por qué no lo ha hecho en el último año y medio? Una buena pregunta que todavía no tiene respuesta.

Carta al plagiador mayor, señor Sánchez
Jesús Salamanca diariosigloxxi 15 Septiembre 2018

Debe saber, señor Sánchez, que es muy fácil plagiar aunque no sé por qué se lo digo. Lo ha comprobado y parece que le ha gustado, siendo consciente de ello. No por casualidad ha ocultado su plagiada tesis que, dicho sea de paso, era una inutilidad desde el punto de vista académico, ético, didáctico e investigador. Las circunstancias han hecho que ya no sea suficiente con publicar su tesis y ponerla a disposición del mundo académico y de la ciudadanía. Cualquier tesis doctoral debe servir para innovar y aportar algo nuevo y la suya no reúne esas exigencias. Debe convocar elecciones y marcharse. España no se merece un presidente tan burdo, torticero, colérico y amenazador. Ha mentido y es rehén de su pasado.

No tiene más salida que dar urgentes explicaciones. El tiempo se le ha echado encima. El plagio lo cometió en 2012 y ahora le ha explotado en la cara. Ya sabe, señor plagiador, que la mentira tiene las patitas cortas, tan cortas que solo la ha podido ocultar seis años. Durante este tiempo, a muchos nos la ha negado el departamento de comunicación de la universidad; mejor dicho, no nos la ha negado sino que en tres ocasiones nos ha dado la callada como respuesta. Pero le han pillado, amigo, y lo han hecho en el peor momento. Si no recuerdo mal, llamó “indecente” al señor Rajoy y, mira por dónde, la indecencia la llevaba usted encima desde hace años. Usted es rehén de su pasado y lo es porque ha mentido.

Desde hace días, la opinión pública y la publicada están destrozando la presunta honorabilidad del plagiador presidente, si es que alguna vez existió, pues ahora lo dudo. Con su actitud ha cubierto de “gloria” a la Universidad Camilo José Cela de Madrid. Pero no se apure, en la universidad española es muy común eso del plagio en los trabajos fin de máster, no así en las tesis doctorales serias. Tan solo algún investigador “mendrugo” incurre en esos engaños. Ahora resulta que usted miente hasta debajo del agua y es experto en el tema. Me molestan, sabe usted, los catedráticos de la estupidez, los saltimbanquis del sentido común y los mediocres de tecla floja. Su tesis es un claro ejemplo del copieteo más vulgar, copio-pego con calzador, ajuste recortable, informes incompletos y perfecta inadecuación de los escritos al objetivo perseguido. Sigue siendo rehén de su pasado, de sus mentiras y de usted mismo.

Hoy en un diario de difusión nacional leía que “Éticamente, la tesis es un fraude y un bodrio sin valor académico alguno, que en otros países implica la dimisión de su autor”. Y no tengo dudas de que usted va a dimitir. A partir de ahora va a ser el blanco de la mofa en el Parlamento español y en el de las comunidades autónomas. Será el hazmerreír en cualquier evento nacional o exterior. Le apuntaremos con el dedo, como ejemplo de su inutilidad, engaño, fraude e indignidad. Ha hecho más daño que un nublado en el mes de agosto. ¡Váyase, señor plagiador, váyase, pero hágalo ya!

Va a ser difícil que se quite el calificativo de “plagiador”, ese vocablo del latín tardío que a usted le viene como anillo al dedo. ¿Quién le dio la máxima calificación a un trabajo tan burdo y vulgar? ¿Por qué “sobresaliente cum laude”? Ayer he propuesto a la UCJC de Madrid que inutilicen su tesis doctoral y le retiren su título de doctor en vista de la inadecuación de su plagiada tesis a las normas académicas y a la ética universitaria. ¿Se da cuenta de cómo sigue siendo rehén de su pasado más inmediato?

Como profesor, me avergüenzo de usted, señor Sánchez. Me ha decepcionado. Sobran los falsos profetas en las universidades, como sobran los mentirosos y los gaznápiros. Ha demostrado tal grado de ruindad que no quiero que siga como presidente de mi país, España. Esta ínclita nación de naciones no se merece un presidente que mienta día sí y día también.

Como padre, créame que le he perdido el respeto y, si le trato de usted, es por educación y porque –de no hacerlo—me sentiría mal conmigo mismo. Usted es un irreverente y un pésimo investigador. Ha dañado la credibilidad de muchas universidades y, en particular, la UCJC ha quedado a la altura del betún. Quienes firmaron el “Cum laude” han hecho el “Cagancho” universitario. El tribunal de la tesis merece un suspenso en toda regla –por este imperdonable desliz-- por las maneras caprichosas de calificar un trabajo que debía ser serio, riguroso y de innovación investigadora.

Pues eso, señor presidente plagiador, por si no conocer la frase “arrastrar el culo por un zarzal”, yo tampoco se la voy a explicar, pero es lo que ha hecho. Es usted rehén de sus mentiras, de su paranoia más acentuada y de sus trampas. No ha aprendido nada y ya es la diana de todo el mundo. Merece que le hagan los “perrillos”. Nos ha avergonzado como padres, como profesores, como ciudadanos, como demócratas y como votantes. La pena es que algunos piensen que lo que ha hecho es compatible con la exquisitez investigadora. Doy fe.

La antítesis
Luis Herrero ABC 15 Septiembre 2018

Es posible que Pedro Sánchez pase a la historia como un político audaz. Desafió a los sumos sacerdotes de su partido y se apoderó de su sancta sanctórum. Puede que le recordemos como al político que guardaba en el zurrón una vida de repuesto. Volvió del mundo de los muertos y vengó a sus asesinos.

Seguramente también merece una glosa como pionero. Ha sido el primer presidente nacido de una moción de censura. Pero, desde luego, lo que está fuera de toda duda es que nadie podrá recordarle jamás como a un intelectual decente. Aún están por ver las consecuencias políticas de su peripecia doctoral en la Universidad Camilo José Cela, pero las académicas saltan a la vista. Su borla y su grado son un fraude. Lo de menos es que los haya conseguido de forma legal. No todo lo legal es legítimo.

En las informaciones publicadas estos días en ABC hay pruebas más que suficientes para concluir que su tesis es el resultado de una gran chapuza confeccionada a base de trampas: párrafos de corta y pega, refritos, indicios de negritud, ayudas ministeriales, dirección de andar por casa y tribunal de pega.

Y todo, al final, para alumbrar un texto que ha llenado de sonrojo a los catedráticos de Economía que se han atrevido a valorarlo públicamente. Ahora sabemos que si llevaba tanto tiempo convertido en el secreto mejor guardado de la universidad española era porque se trataba de una faena de aliño tan infumable que su autor necesitaba mantenerlo en el anonimato más sepulcral para no caer en el descrédito más profundo.

Antes de tomar la decisión de exhibir en público el resultado de su raquítico esfuerzo como doctorando, el presidente evaluó con sus consejeros de cabecera el impacto mediático que podría acarrear esa decisión. ¿Qué era menos malo, descorrer el velo que ocultaba el churro académico que le convirtió en doctor o dar pábulo a la sospecha de que había sido fruto de un plagio? Después de someter el texto a las pruebas informáticas de rigor y de asegurarse que lo del plagio, aunque rozando el larguero, era más o menos defendible (que no estuvieran seguros del resultado ya es un dato muy revelador), optaron -a la fuerza ahorcan- por exhibir el bodrio y pechar con las consecuencias del bochorno.

¿Pero ya está? ¿Basta con exhibir los muñones de su indigencia intelectual para despejar la sospecha de que el jefe del PSOE ha cometido los mismos errores de fondo que han llevado a su partido a lapidar a Cristina Cifuentes y a pedir la dimisión de Pablo Casado? El discurso socialista, en ambos casos, ha sido idéntico: lo de menos es qué clase de máster hayan cursado o cual sea la importancia de su prestigio curricular. Lo fundamental no es el qué. Es el cómo.

Frente al esfuerzo de los ciudadanos del común no caben rebajas selectivas. No es de recibo que haya políticos que puedan quedarse en casa mientras el resto de los alumnos tiene la obligación de acudir a clase, o convalidar asignaturas de las que otros tienen que examinarse, o escamotear trabajos de exigencia obligatoria.

Hay que acabar con los atajos, los enchufes, los raseros diferentes y las trampas. Ese ha sido, en resumen, el argumentario del PSOE. ¿Resiste la tesis doctoral de Sánchez la comprobación de sus propias exigencias políticas? ¿Acaso ha sido fruto de un esfuerzo homologable al convencional? ¿Merecía un sobresaliente «cum laude»? ¿El tribunal que le examinó estaba a la altura de los estándares habituales? ¿No se ha beneficiado de atajos, padrinos, ayudas externas o facilidades académicas que están vedadas al resto de los mortales? ¿Cuántos pinchos de tortilla y caña ganaría si apostara que, con los papeles cambiados, Sánchez masacraría a cualquier adversario que estuviera en su pellejo?

Pincho de tortilla a que muchos. La tesis de Sánchez es la antítesis de su honradez intelectual. La síntesis es la insolvencia de su gestión presidencial. En eso sí que es todo un doctor.

Separatismo y manipulación social
Antonio Jimeno Cronica Global 15 Septiembre 2018

En los años ochenta, los gobiernos liderados por Jordi Pujol se plantearon el objetivo de que Cataluña llegara a ser una nación independiente del resto de España. Sabían muy bien que el ser humano se rebela ante las injusticias y es capaz de reaccionar con mucha firmeza, pero es incapaz de mantener esa lucha durante muchos años, de superar la traición de sus líderes y de seguir luchando cuando la mayoría ya no lo hace. Por ello no dudaron en aplicar los principales mecanismos de manipulación social para conseguirlo.

Acordaron que el proceso debía ser muy lento, de más de veinte años, y que debía abarcar todos los sectores de la actividad humana. Es lo que se recoge en el llamado Programa 2000, iniciado en los años ochenta y que fue publicado en 1990. La primera acción que realizaron fue imponer el uso exclusivo del catalán en la enseñanza, en la administración, en los medios de comunicación y favorecer que hicieran lo mismo las empresas privadas. Prueba de ello fue la Ley de Normalización Lingüística de 1983.

Esto vino acompañado de la imposición de un “cambio de estilo” respecto a la forma de referirse a España y a todo lo español. Este cambio consistió en presentar a los gobiernos de España como los grandes enemigos de Cataluña, de su economía, de su lengua y de su cultura; de no hacer ninguna referencia a nada positivo que pudieran hacer los españoles en ningún campo, sea político, social, económico, cultural o deportivo; de ridiculizar todo lo que es común a todos los españoles, como la monarquía, la Constitución, el ejército, la guardia civil, los trenes, las autopistas, la gestión de los puertos y aeropuertos, etc. Por ejemplo, en la información política se trataba de resaltar mucho más los acuerdos autonómicos que las leyes generales que están por encima; en la información deportiva se trataba de no decir que el ganador era español, pero sí destacar el papel de los catalanes, aunque hubieran quedado más abajo; en la información meteorológica se debían dar los datos de todas las regiones de los mal llamados Países Catalanes, pero no los de Aragón, aunque, por ejemplo, Alicante esté mucho más lejos de Cataluña que Huesca o Zaragoza, etc.

Se actuó sobre la lengua y sobre los sentimientos, porque lo que más puede diferenciar a dos naciones es tener una lengua diferente y un relato emocional de la historia distinto. Por ello, los separatistas se volcaron en estos dos aspectos, muchas veces desviando fondos inicialmente destinados a la sanidad, a la educación y a las infraestructuras.

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Conseguir todo lo anterior no fue una tarea fácil ya que en la mayoría de las familias catalanas hay personas procedentes del resto de España. Se consiguió gracias a que el proceso se desarrolló lentamente, incluso frenándolo temporalmente cuando las protestas eran muchas, y aplicando a la perfección el principio de “conformación con el grupo” de Asch, el de “obediencia a la autoridad” de Milgram, y el “método del golpe de Estado blando” de Sharp.

El principio de “conformidad con el grupo” fue propuesto por el psicólogo social Solomon Asch, tras realizar un experimento en el que a una persona se le mostraban tres líneas de longitud parecida y se le preguntaba cuál de ellas era la más larga, pero después de que otras personas, que en realidad eran actores, mayoritariamente se habían inclinado por la segunda línea en longitud. Asch comprobó que la influencia del grupo es tan grande, que bastantes personas no se atreven a enfrentarse al grupo y mantener su propio criterio, sino que tienden a aceptar la opinión del grupo. Como en Cataluña casi la mitad de la población es catalanohablante, la propuesta del nuevo gobierno de priorizar el catalán sobre el castellano y de sentirse víctima del resto de España, fue bien acogida por muchos de ellos y así se inició un proceso de envalentonamiento que los llevó a empoderarse de los ambientes sociales, laborales, educativos, mediáticos e incluso familiares. Bastaba con que una persona dijera que ella ya siempre hablaba y escribía en catalán, para ser bien aceptada. Y si, además, comentaba que todos los problemas de Cataluña se debían a la torpeza y mala fe del Gobierno de Madrid, entonces ya se le abrían todas las puertas. El pensamiento del grupo organizado, como siempre sucede, se fue imponiendo.

El principio de “obediencia a la autoridad” fue propuesto por el psicólogo Stanley Milgram, después de observar que el 65% de las personas obedecen las órdenes de su jefe, aunque al principio consideren que no son correctas, sobre todo si después de preguntarlo, se les confirma que las órdenes son correctas. El principio de “obediencia a la autoridad” explica que muchos separatistas no reaccionen contra planteamientos que son una clara agresión a los derechos básicos de las personas. Por ejemplo negar el derecho de los padres a que sus hijos sean atendidos en su lengua materna, estar de acuerdo con que en dichos centros se haga propaganda del independentismo, que en los libros de texto de historia se propicie la aversión al resto de España, que la información solo se facilite en catalán, incluidos los rótulos de las calles, que en los medios de comunicación sólo se use el catalán y que prácticamente todos los que intervienen sean separatistas, etc.

El “método del golpe de Estado blando”, ideado por el politólogo Gene Sharp, es un conjunto de técnicas no violentas, encaminadas a desestabilizar un gobierno, sin que se note que es la consecuencia de un plan. Se inicia difundiendo rumores de corrupción de determinados miembros del gobierno, denunciando en las redes que están favoreciendo a sus familiares y amigos, que no se preocupan suficientemente del país y que están muy enfrentados entre ellos. Luego se les acusa de totalitarismo porque coartan la libertad de expresión y porque no respetan los derechos humanos de los más desfavorecidos. A continuación se moviliza a colectivos con algún problema, para organizar manifestaciones reivindicando mejoras sociales y exigiendo que, para solucionarlo, el gobierno delegue algunas de sus competencias en otras entidades. Se procura que estas manifestaciones sean lo más numerosas, molestas y duraderas posibles, y que se hagan ante los edificios gubernamentales, a la vez que, cínicamente, se pide que no intervengan la fuerzas de orden público, para evitar males peores. Los gobiernos locales empiezan a hacer declaraciones de que no cumplirán tal o cual normativa, luego pasan a realmente no cumplirlas, después a hacer normativas que incumplen las leyes generales, posteriormente a no cumplir las sentencias de los tribunales, a la vez que se pide diálogo y se hacen declaraciones victimistas en foros internacionales. Se trata de evidenciar la incapacidad del Gobierno central para gobernar el país. A continuación se aumenta la presión en la calle con grandes concentraciones, a la vez que se difunde la idea de que la solución a todos los problemas, simplemente pasa por la dimisión del presidente del Gobierno. Si intervienen las fuerzas de orden público, se hace una resistencia pasiva y las imágenes se envían al exterior, para desprestigiar aún más al Gobierno, con el objetivo de aislarlo internacionalmente. La ruina económica va creciendo con los meses y eso hace casi imposible que cualquier gobierno pueda resistir mucho tiempo.

A esto se suma la paralización que sufre el ser humano cuando constata que aquellos en quienes había depositado su confianza para que lo defendieran, pactan con sus agresores. Es lo que ha sucedido siempre con los gobiernos de España, que siempre que han necesitado un puñado de diputados para mandar en su parte, no han dudado en pactar con los partidos nacionalistas, pese a que ello implicaba permitirles seguir con la exclusión del español y el adoctrinamiento ideológico en sus comunidades. Ha sido un gran error que los dos grandes partidos no pactaran entre ellos, priorizando los intereses de su país, sobre los intereses de sus partidos. Es evidente que la transición política no se hizo bien, al no quedarse el Estado con medidas que permitieran controlar lo que se enseña en las escuelas, tener una relación directa con todos los funcionarios del Estado y mantener juntos todos los cuerpos de seguridad. Hoy se ve que nuestra transición política no es un buen modelo para nadie.

Lo más importante del problema no es que un país se rompa, lo más importante es que surja un nuevo país en el que la mitad de los ciudadanos pasen a ser ciudadanos de segunda clase, sin derecho a hablar en su lengua, condenados a asumir el pensamiento único de su Gobierno, a convivir con delatores de sus pensamientos, con unos medios de comunicación convertidos en medios de propaganda política, con un poder judicial obediente, con un tejido empresarial de adictos al Gobierno y con unos lugares de trabajo a los que siempre tendrán preferencia los otros, porque en un país pequeño, todos se conocen. Para evitarlo, hay que hacer justo lo contrario que ellos han hecho, hay que defender vivir en un país en el que nadie quiera imponer ni su lengua, ni sus ideas políticas al resto, en el que las escuelas sean políticamente neutrales, los medios de comunicación sean plurales en cuanto a lengua y planteamientos, y en el que todos sean considerados ciudadanos de primera clase.

Por qué eres un canalla si comparas nazismo y franquismo
Carmelo Jordá  Libertad Digital 15 Septiembre 2018

Se trata de una villanía propia de políticos de bajísima estofa que mienten por sistema y están dispuestos a lo que sea con tal de dividir a la sociedad y generar odio.

Tras un viaje de varios días en trenes de ganado, sin comida y normalmente sin apenas agua, se llegaba a los campos de la muerte. Las grandes puertas correderas se abrían y, entre gritos, ladridos y golpes, los judíos eran obligados a bajar. En el mismo andén se realizaba la segunda selección, pues la primera se había hecho en los propios vagones, en los que siempre quedaban los cadáveres de los que no habían soportado el traslado.

En el andén, como digo, los más fuertes, una exigua minoría, eran destinados a trabajar; el resto entraba en un circuito en el que, con una rapidez inusitada, se les arrebatan las escasas pertenencias que hubiesen podido llevar hasta allí, se les afeitaba la cabeza, se les asesinaba por cientos en las cámaras de gas y se les incineraba.

Es decir, que aquellos que no habían superado la selección eran ceniza, literalmente, sólo unas horas después de llegar a los campos de exterminio. A los que sí pasaban el corte la muerte tampoco les daba mucha tregua: normalmente les esperaba sólo unas semanas o, como mucho, unos meses después.

Así era el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde se usaron las cámaras de gas con Zyklon B que se habían ensayado con anterioridad para acabar con miles de deficientes en la propia Alemania. Era una versión evolucionada y algo más eficaz que la de Treblinka, donde en las cámaras se usó principalmente gas proveniente de motores de tanque.

A su vez, Treblinka era una evolución del método puesto en práctica en Chelmno: allí los judíos –y también los gitanos, como en Auschwitz– eran cargados en traseras de camiones, a las que se desviaba el humo del motor del propio vehículo: morían asfixiados mientras el camión daba unas vueltas por el bosque.

Puede que el de Chelmno les parezca un método primitivo, pero también fue la superación de uno anterior: el de los Einsatzgruppen ("grupos de operaciones" en alemán) que seguían al Ejército nazi en su invasión de Polonia y la URSS e iban aldea por aldea matando a los judíos. Yo mismo conocí a un hombre que me contó cómo, con 13 años, fue el único superviviente de una familia de 32 miembros víctima de esos grupos de operaciones. Le salvó la vida el haber ido a hacer un recado en bicicleta.

En cualquier caso, no se confundan: los métodos serían un tanto primarios, pero eso no los convertía en poco efectivos. Según los cálculos más conservadores, un millón de judíos fueron asesinados por los Einsatzgruppen, y unos 300.000 fueron masacrados en Chelmno. Otras fuentes elevan las cifras 1.500.000 y 400.000, respectivamente.

Así fue, eso fue, el nazismo.

La Guerra Civil y el franquismo
En la España de la Guerra Civil y el franquismo no hubo cámaras de gas, ni campos de exterminio –sí de concentración durante la contienda y en los primeros años del régimen– ni Einsatzgruppen, aunque sí podemos encontrar una matanza que bien podría pasar por parte de su obra: Paracuellos. Ya es casualidad.

En España hubo un enfrentamiento entre dos bandos –no voy a entrar ahora en calificar a unos y otros– y, como derivado de éste, se mató a civiles en uno y otro lado, con saña salvaje en muchos casos, pero nunca de la forma sistemática y brutal con la que lo hizo el nazismo.

Después, ya en la España franquista, hubo juicios sumarísimos que se cobraron la vida de miles de personas, muchas de ellas culpables de graves delitos y supongo que algunas otras no. Juicios que seguramente no tuvieron las garantías que hoy exigimos –al menos los que no formamos parte de cierta jauría– a un proceso penal, pero desde luego mucho mejores que los que el estalinismo asestaba a sus millones de víctimas antes de pasarlos por el Gulag y, por supuesto, que los que nunca tuvieron los propios judíos asesinados en Auschwitz, Chelmno o en sus aldeas de Polonia, Ucrania o Lituania. Como tampoco tuvieron derecho a ningún tipo de juicio los millones a los que se mató de hambre durante Holodomor, ya que hemos mencionado a la URSS de Stalin.

También hubo presos políticos y trabajos forzados, en unas condiciones sin duda duras, pero que habrían sido literalmente paradisíacas para los esclavos del Gulag o los campos nazis. Y en algunos casos, como por ejemplo en el Valle de los Caídos, del que tanto se está hablando, reduciendo pena hasta tres días por día trabajado.

Todo esto no debe llamarnos a error: el franquismo fue una dictadura y como tal fue repugnante. Fue también una oportunidad perdida, algo que, en el peor de los casos, debió haber acabado mucho antes, una página oscura de nuestra historia que, más allá de su suicidio final, no le hizo demasiado bien a España –sobre todo, no le hizo el bien que le habrían hecho otras cosas–, pero cuyo mal estuvo muy lejos del horror que significaron para Europa y otras partes del mundo el paso de la cruz gamada y de la hoz y el martillo.

Por eso, comparar el franquismo con los crímenes de Hitler no sólo es un insulto a los seis millones de judíos y el medio millón de gitanos asesinados por los nazis; es una vileza propia de canallas que saben que mienten, de gentuza a la que no le importa banalizar los peores crímenes de la Historia para sacar un titular o un tuit.

Una villanía propia de políticos de bajísima estofa que mienten por sistema y están dispuestos a lo que sea con tal de dividir a la sociedad y generar odio; que son capaces de echar el cierre a una de las mejores páginas de nuestra historia: la de un país dividido en dos mitades irreconciliables que pasaron de matarse a abrazarse, como Germán y José, los protagonistas del vídeo que ha indignado tanto al podemismo. ¿Puede haber un gesto más grandioso?

Y todo para tener una pequeña oportunidad de llegar al poder y convertirnos en otro fracaso bolivariano.

Diez años de la quiebra de Lehman Brothers y no hemos aprendido nada: ahora podría pasar en Europa
La pregunta clave es cómo se pudieron alcanzar esos niveles de apalancamiento. Gobiernos y bancos centrales siguen cometiendo los mismos errores.
Daniel Rodríguez Asensio  Libertad Digital 15 Septiembre 2018

"Yo soy el que más cobra aquí. No por trabajar más o mejor que nadie, sino por escuchar la música... Y ahora no escucho nada." Es la frase clave de la película Margin Call, que narra la noche clave en la caída de Lehman Brothers.

Esta sábado hace 10 años del suceso que cambió la economía mundial. Las hipotecas subprime y la amalgama de productos financieros basura solamente fueron la punta del iceberg, pero no los causantes de la mayor crisis económica de la historia reciente. La verdadera pregunta que debimos hacernos en ese momento es: ¿cómo hemos podido llegar a estos niveles de apalancamiento tan salvajes?

Si analizamos la curva de tipos de la FED, ya tenemos las primeras pistas. En los años 80, los tipos de interés de referencia en Estados Unidos estaban por encima del 18%. En 2004, alcanzaron un suelo del 1%, desde el que subieron progresivamente hasta el 5,25%. Este nimio incremento de poco más de 4 puntos porcentuales fue, para algunos, la causa de que muchas familias dejaran de pagar sus hipotecas y el sistema financiero mundial en su conjunto se resintiera.

Con las cifras encima de la mesa, comprenderán lo absurdo de este razonamiento. Solamente se explica desde el completo adulteramiento de las nociones monetarias y financieras básicas. Lehman cayó por lo que Mervyn King, exgobernador del Banco de Inglaterra, llama "alquimia financiera" en su libro El fin de la alquimia (Editorial Deusto, 2016):

La transmutación de depósitos bancarios con un valor seguro (dinero) en inversiones de riesgo ilíquidas es la alquimia del dinero y la banca […] La alquimia es la aparente transformación del riesgo en seguridad.

Ante una bajada de tipos de interés tan agresiva como la que se vivió en el mundo desarrollado en las dos décadas precedentes a la quiebra de Lehman, el tamaño del sector financiero creció exponencialmente. La razón es muy sencilla: el efecto inmediato de una caída de los tipos de interés es un aumento generalizado de los precios de los activos. Y, conforme el valor de estos activos aumenta, también lo hacen las deudas que los ciudadanos deben asumir para adquirirlos.

La crisis financiera no se produjo por la subida de tipos de la FED, sino porque dicha subida se produjo tarde. La realidad es que cuando explotó la burbuja subprime el valor de los activos financieros de las familias norteamericanas quintuplicaban su renta disponible.

Frente a lo que muchos piensan, Lehman no cayó de un día para otro. Los avisos se sucedieron antes de que se desencadenara la debacle. Lehman Brothers alcanza una valoración histórica de 60.000 millones de dólares en febrero de 2007. Sólo un año más tarde, en marzo de 2008, recibió un correctivo en bolsa del 48% ante la quiebra de Bear Stearns, el segundo inversor en productos subprime. Su elevado apalancamiento y exposición a estos activos eran ya una amenaza para la compañía, a pesar de los planes de ajuste que ya habían presentado.

El 15 de septiembre de ese mismo año, quiebra Lehman Brothers y el resto de la historia es conocida por todos: incremento del riesgo financiero, aumento de los costes de financiación, masificación de los créditos de dudoso cobro y colapso del sistema financiero mundial.

La respuesta, desde el punto de vista monetario, es muy similar en Europa y en Estados Unidos: bajadas de tipos de interés hasta el 0% e impresión masiva de dinero barato para activar programas de compras de activos financieros de la máxima calidad crediticia -el famoso QE, quantitative easing, por sus siglas en inglés-. La única diferencia ha sido el período temporal en el que se ha abierto la expansión cuantitativa. Mientras en Estados Unidos e Inglaterra ya estaba en marcha en 2009, en el resto de Europa hemos tenido que pasar por un sonadamente fracasado programa de impulso fiscal para acabar haciendo lo mismo que ellos, pero en el año 2015. Recuerden el famoso "whatever it takes" de Mario Draghi.

Como resultado, se han producido exactamente las mismas tendencias que hemos visto durante las últimas décadas: endeudamiento masivo como respuesta a los incentivos vía dinero barato, pero no reformas estructurales ni racionalización económica.

Diez años después de la quiebra de Lehman, estamos preparados para la crisis que ya ha pasado, pero no para la que se está formando. La política monetaria lo único que ha provocado es un efecto crowding-out. El enorme riesgo en forma de deuda no se ha eliminado. De hecho, se ha incrementado. La única diferencia es que ahora los acreedores son, principalmente, gobiernos y grandes corporaciones. Pero los 247 billones de dólares están ahí y son un verdadero hándicap para la estabilidad económica mundial, según el Instituto de Finanzas Internacionales.

Con economías altamente intervenidas y unos tipos de interés cercanos al 0% durante años, la efectividad de la política fiscal y monetaria es nula. Cualquier política siempre tiene un punto a partir del cual sus rendimientos son decrecientes. Ese punto ya está sobrepasado.

En los activos considerados de menor riesgo es donde reside el problema que está por llegar. Lehman en 2007 pasaba todos los test de estrés y demás regulaciones propias de un sector hiperregulado como el bancario. Y el riesgo estaba, precisamente, en los activos de menor riesgo. "Porque las hipotecas es lo último que se deja de pagar".

Ahora, estamos hartos de leer en prensa que los estados "nunca quiebran" y que las grandes corporaciones nunca caen. Sendas mentiras, a la luz de la historia. Tenemos dos opciones: seguimos poniéndolas a prueba hasta que el peso de la lógica económica impere o ponemos racionalidad en el panorama económico internacional.

El BCE tiene un único objetivo: mantener los precios en niveles cercanos al 2%. Tras varios años de QE y el fantasma de la deflación, los ciudadanos hemos tenido que soportar en nuestros bolsillos un repunte en los precios del petróleo para que el IPC reviva. Esto solamente demuestra el fracaso de la política monetaria no convencional. Ahora nos vienen con el fin del mundo ante una posible subida de tipos del BCE. Subida que, como hemos visto, no sólo es imprescindible, sino que no puede demorarse en el tiempo.

El BCE ha hecho algo inédito en la historia. La compra de bonos soberanos, por su parte, ha llegado a ser cuatro veces la emisión neta de deuda pública por parte de los Estados Miembros. Esto significa una ausencia notable de demanda de deuda en el mercado secundario de deuda. O, lo que es lo mismo, dudas serias sobre la solvencia de la economía europea. Desde el inicio del QE las entidades financieras han aumentado sus depósitos en el BCE un 400%, hasta alcanzar los 670.000 millones de euros, mientras sus márgenes por intereses se desploman y la tasa de depósito continúa en negativo.

En los últimos trimestres, ya hemos presenciado dos avisos en el sector bancario: Monte Dei Paschi en Italia y nada más y nada menos que Deutsche Bank en Alemania. Tras más de 2,5 billones de euros inyectados en la economía, el crecimiento ha sido raquítico y no hemos hecho los deberes en términos de reformas estructurales ni saneamiento del sistema bancario.

Pensar que los problemas van a desaparecer por mantener los tipos bajos solamente los esconde. La racionalidad en los mercados financieros, especialmente los europeos, tiene que volver con una hoja de ruta clara y predecible por los agentes. Con Estados Unidos creciendo al 4% y la FED con una hoja de ruta clara para la subida de tipos que está cumpliendo, el próximo Lehman puede estar en Europa, y no tendremos herramientas para combatirlo. La deuda se paga con crecimiento económico. Cualquier otra medida solamente sirve para agrandar el agujero.

Por qué EEUU recuperó en 2013 el dinero del rescate y España perderá 60.000 millones
Diez años después de la quiebra de Lehman Brothers, EEUU ha recuperado el dinero del rescate y con beneficios, pero España ya sabe que la mayor parte nunca volverá
Javier G. Jorrín El Confidencial 15 Septiembre 2018

Hace diez años el coloso estadounidense Lehman Brothers se acogía a la Ley de Quiebras de EEUU y protagonizaba la mayor caída de una empresa en el país. Este error colosal de todos los implicados hizo temblar los cimientos del capitalismo y del sistema financiero global. Muchos temían que sería el fin de la economía tal y como se conocía, pero la intervención rápida y decidida del Gobierno de EEUU y la Reserva Federal salvaron al país de la debacle.

No deja de ser paradójico que el país que originó la crisis y que más recursos destinó a rescatar al sector financiero haya conseguido recuperar todo el dinero público invertido, mientras que España ya ha asumido que la mayor parte nunca se recuperará. Los intereses políticos, la ineficiencia de la estructura europea y el mal diseño de los rescates terminaron por generar un agujero de miles de millones de euros para los contribuyentes. Según los cálculos del Banco de España, unos 60.000 millones de euros se perdieron para siempre como consecuencia de cinco malas decisiones.

1. La obsesión de ocultar la crisis
El secretario de Estado del Tesoro estadounidense en 2008, Henry 'Hank' Paulson, no se imaginaba las gravísimas consecuencias de permitir la quiebra de Lehman Brothers. Sin embargo, el desplome de las bolsas mundiales hizo comprender a Paulson que necesitaba realizar un gran rescate a todo el sector para cortar todas las dudas. Después de varios intentos fallidos, el 3 de octubre de ese año, se aprobó el rescate del sector con el programa TARP (Troubled Asset Relief Program).

Este desarrollo legislativo permitió al Gobierno de EEUU inyectar más de 350.000 millones de dólares en el mercado para la compra de activos y de capital. Una decisión rápida que frenó la crisis y devolvió la confianza al país. El resultado fue que EEUU salió de la recesión a mediados de 2009 y desde entonces no ha vuelto a caer. Justo lo contrario que España, que no salió de la recesión hasta 2010 y en 2011 volvió a caer otra vez como consecuencia de la misma crisis financiera que se decidió ignorar.

Al contrario que en EEUU, donde el Gobierno actuó rápido y con contundencia, en España, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero trató de negar la crisis por todos los medios. "No me parecía ir a elecciones con la palabra crisis", reconoció posteriormente el entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes. En su estrategia de 'mirar para otro lado', el Gobierno dejó que los bancos superasen los problemas por sí mismos en lugar de inyectar dinero público, como sí hizo EEUU. "Hubo errores de apreciación en cuanto a cómo podrían corregirse los desequilibrios de la burbuja", explicó el exgobernador del Banco de España, Luis María Linde, "el Gobierno intentó minimizar a corto plazo el coste de la crisis bancaria".

Esta lentitud al afrontar la crisis fue crucial para agravar la recesión. Las dudas se extendieron a bancos que estaban más sanos, los activos inmobiliarios aceleraron su depreciación y el crédito se frenó en seco, lo que contagió también a la deuda de España.

2. Los intereses políticos en las cajas
Durante los años de la burbuja inmobiliaria, las cajas de ahorro se habían convertido en auténticas herramientas de financiación en manos de los políticos. Estas entidades pagaban las promesas electorales de los políticos y, además, concedían créditos sin control de riesgos. El resultado fue una bomba de relojería que estalló con la crisis en EEUU.

A partir de 2008, las cajas se convirtieron en el 'cortijo' de los políticos autonómicos, lo que dificultó la situación. Ni siquiera había una estrategia para sanear el balance. El subgobernador del Banco de España en esos años era José Viñals, quien lo explicaba así: "La singular personalidad jurídica de las cajas complicaba las distintas vías de solución". Los gestores que habían provocado el agujero seguían al frente de las cajas bloqueando cualquier posible solución. Vetaron las fusiones, retasaron las inyecciones de capital y frenaron ventas a otras entidades...

"Se deberían haber privatizado las cajas de ahorro", lamentó más tarde Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España entre 2006 y 2012, pero no se hizo porque "los partidos políticos se dedicaron a ocuparlas". Tal era el control de los gestores de las cajas que cuando se decidió sacar a bolsa a Caja Madrid y Bancaja, el Gobierno tuvo que respetar los cargos de los presidentes de las dos cajas quebradas, Rodrigo Rato y José Luis Olivas.

3. El BCE no reacciona
El presidente de la Reserva Federal en esos años, Ben Bernanke, era uno de los mayores estudiosos de la crisis financiera de los años treinta en EEUU. Él sabía que lo más importante era recuperar la liquidez en el mercado para que el crédito volviese a fluir y no se disparasen los costes financieros de las empresas y las familias, de modo que sacó el 'bazooka'.

Tras la quiebra de Lehman Brothers puso en marcha toda una batería de estímulos monetarios nunca antes vista, que incluía la compra de deuda, hipotecas y una ventanilla de descuento de activos ilimitada para los bancos. Esta estrategia fue clave para recuperar la confianza de los agentes económicos: las bolsas comenzaron a calentarse y volvió la inversión.

Por el contrario, en el Viejo Continente, el Banco Central Europeo se comportaba a imagen y semejanza del Bundesbank alemán. El presidente en esos años, Jean-Claude Trichet, puso en marcha una política monetaria conservadora que ahogó la economía con el único objetivo de combatir una inflación inexistente. Para culmen de sus errores, en 2011 subió los tipos de interés en dos ocasiones para responder a la salida de la recesión de Europa, lo que provocó una segunda recesión más profunda.

Este hecho dio la puntilla a España. Los tipos de interés se dispararon, la prima de riesgo alcanzó los 640 puntos básicos y hundió definitivamente el precio de los activos. En el año 2012 España ya estaba condenada y no podía hacer nada para evitar el rescate. El mercado exigía una rentabilidad superior al 7% para aceptar la deuda española, mientras que EEUU emitía cuatro veces más barato gracias a las políticas de la Fed. Las pérdidas acumuladas en los balances de las entidades eran tan profundas que sería imposible recuperar el dinero inyectado.

A partir de julio de 2012, ya con un nuevo presidente al mando: Mario Draghi, el BCE adoptó la estrategia expansiva de la Reserva Federal. El resultado fue un éxito: en unos meses consiguió reducir la prima de riesgo de los países europeos hasta mínimos históricos. Primero bajó los tipos, después inyectó liquidez y, por último, compró activos. Su actuación salvó a Europa del colapso, pero ya era demasiado tarde para revertir el daño causado a la banca española.

4. Guindos quiso ser protagonista
El 4 de enero de 2012 el Gobierno salido de las urnas, el de Mariano Rajoy, comenzaba a tomar posesión de sus carteras. El nuevo ministro de Economía era Luis de Guindos, un experimentado banquero y macroeconomista que había sido el responsable en España de Lehman Brothers. Su afán de protagonismo le llevó a conceder su primera entrevista al 'Financial Times', y a lanzar un misil de flotación contra los bancos. Guindos aseguró que la banca española necesitaba 50.000 millones de euros en provisiones extra.

Si ya había dudas sobre la solvencia del sector, se disiparon de inmediato. Tal cifra abrumó al mercado (Bankia apenas había conseguido captar 3.000 millones con su salida a bolsa), y disparó las dudas sobre la solvencia de todo el sistema financiero. Para agravar más la situación, Guindos no dijo de dónde saldría el dinero, ni precisó cuánto tiempo se tardaría en cerrar el agujero. Estas declaraciones acabaron de expulsar del mercado a las entidades españolas. Ya no había financiación para ellas. Todas, quebradas y saneadas, sufrían por igual.

Para cerrar este agujero, el ministro lanzó dos decretos, conocidos como 'Guindos I y II', con los que exigía provisiones de miles de millones a los bancos. Las entidades tuvieron que cargar estas provisiones contra resultados, lo que generó pérdidas millonarias cada trimestre. En lugar de generar confianza, provocó una estampida de inversores que hizo imposible la supervivencia del sector.

Ese mismo año, en junio de 2012, España no aguantó más y pidió el rescate. El agujero creado hasta ese momento era tan grande que ya no había forma alguna de recuperar el dinero inyectado.

Las decisiones habían sido tan malas y se habían retrasado tanto que el precio de los activos estaba hundido. Ya no había forma de recuperar el dinero dilapidado. Para comprender la gravedad de la caída del precio de los activos basta con mirar la evolución del precio de las viviendas, que fue el origen de la crisis. En EEUU, las casas recuperaron su valor precrisis en 2016 y ahora cuestan ya un 12% más que en plena burbuja. Por el contrario, en España, los precios siguen hundidos un 25% pese al repunte de los últimos trimestres.

Lo mismo ocurre con la bolsa. El Ibex todavía cotiza un 40% por debajo de los máximos alcanzados en 2008, mientras que el S&P ha duplicado su valoración. Es evidente que, si el precio de los activos sigue hundido, no se puede recuperar el dinero inyectado.

5. Rescates mal diseñados
España no solo llegó tarde a los rescates, sino que además los diseñó francamente mal. Un informe del Banco Central Europeo elaborado en 2015 puso de relieve que las fórmulas empleadas por las autoridades españolas tenían todos los ingredientes para que el dinero fuese imposible de recuperar.

En EEUU, los rescates se destinaron principalmente a recapitalizar los bancos, de modo que el Gobierno se quedaba con acciones de esas entidades. Así, si su negocio mejoraba y el precio en bolsa subía, como ocurrió, el Estado solo tenía que vender esos títulos y recuperar el dinero.

En España, sin embargo, se emplearon otras fórmulas. Una de ellas fue el esquema de protección de activos (EPA), que consistía en que se respaldaba con dinero público operaciones en las que se vendía un banco nacionalizado a una entidad privada para proteger al banco comprador de las posibles pérdidas latentes en el balance.

Como es comprensible, las entidades compradoras hicieron florecer todas las pérdidas posibles para aprovechar íntegramente los esquemas de protección de activos. Tras esta operación, el Estado no conservaba ningún activo, de modo que no había dinero que recuperar. En algunos casos, se vendieron entidades nacionalizadas por un euro, lo que también hacía imposible recuperar el dinero.

En otros casos, el Estado se quedó con activos que eran claramente ilíquidos, como es el caso de la Sareb, que sigue generando pérdidas. Decisiones que provocaron que el Estado no se quedase con activos líquidos tras la inyección de capital. El resultado es que casi no había dinero que recuperar. A día de hoy solo quedan pendientes de venta las acciones de Bankia.

EL PRÓXIMO 7 DE OCTUBRE
VOX pedirá Elecciones Generales en un multitudinario acto en Vistalegre
La Gaceta  15 Septiembre 2018

Será su “mayor acto hasta la fecha”. VOX, el partido presidido por Santiago Abascal, prepara un multitudinario encuentro el próximo 7 de octubre en el Palacio de Vistalegre (Madrid) bajo el lema ‘La España viva exige elecciones ya”.

Será el próximo 7 de octubre en el Palacio de Vistalegre de Madrid a las 12:00 horas y tendrá como objetivo llenar el recinto de banderas de España para exigir la convocatoria de elecciones generales y poner fin así al Gobierno de Pedro Sánchez, sostenido por separatistas y Podemos.

En los próximos días se conocerán los detalles del acto, cuyo eslogan será “La España viva exige elecciones ya”. Hasta el momento, la formación ha confirmado la participación del presidente nacional de VOX Santiago Abascal, el secretario General Javier Ortega, la presidenta de VOX Madrid Rocio Monasterio y José Antonio Ortega Lara.

Crecimiento de afiliados
En el último año, VOX ha multiplicado casi por tres el número de afiliados en toda España. Desde julio de 2017 a agosto de 2018 ha pasado de 3.400 a más de 9.500 afiliados en cuota, especialmente en los últimos meses, desde que Pedro Sánchez llegó a La Moncloa.

Numerosas encuestas de medios de comunicación, como ABC, El Español, Público o Electocracia, dan representación a VOX en el Congreso de los Diputados con 1 y 2 escaños y 3 eurodiputados en el Parlamento Europeo.

El acto más concurrido de VOX hasta la fecha se realizó el pasado 3 de junio de 2017 en Barcelona, con un mitin donde se reunieron más de 2 mil personas. Ahora, VOX quiere que ondeen más de 10.000 banderas en Vistalegre.

Puede encontrar más información sobre las actividades de VOX en este enlace. https://españaviva.es/

Vox irrumpe en el Congreso superando la barrera del 3% al 'robar' 500.000 votos al PP
Iván Gil El Confidencial 15 Septiembre 2018

De la lucha contra el independentismo y la inmigración al Congreso. Vox dejaría de ser una fuerza extraparlamentaria en las próximas elecciones generales. La formación más a la derecha del panorama político nacional supera la barrera del 3%. Incluso podría aspirar a irrumpir en algún parlamento autonómico —véase Asamblea de Madrid—, aunque el sistema electoral de las elecciones europeas, con circunscripción única, allana más el camino a los de Santiago Abascal para hacerse con varios asientos en Bruselas.

La irrupción de Vox en un Parlamento ya de por sí fragmentado, tras la llegada de nuevos partidos que rondan la barrera del 20% pero adaptándose lentamente a la cultura del multipartidismo, es una de las principales sorpresas de la tercera oleada del PanelConfidencial elaborado por IMOP Insights para este periódico. El bipartidismo es cosa del pasado, pero asoman síntomas también de una fragmentación en la derecha y el centro-derecha, que durante décadas hegemonizaron los populares bajo diferentes siglas (desde Alianza Popular hasta PP).

El crecimiento de la formación que lidera Santiago Abascal, pasando del 0,2% de los votos en las elecciones generales de 2016 al 3% actual, se debe principalmente al trasvase de votos que obtiene del PP. Hasta medio millón de votantes de los populares se decantarían ahora por apoyar a Vox. España dejaría así de ser una de las pocas excepciones en Europa sin formaciones de este corte ideológico en sus parlamentos, puesto que el espejo en el que se mira Vox es Alternativa para Alemania (AfD) y el Partido Popular Austríaco (ÖVP) de Sebastian Kurz. Dos formaciones que, para la mayoría de analistas, tienen tintes xenófobos.

El crecimiento de Vox está siendo exponencial en las oleadas del PanelConfidencial, que se publican cada tres meses y consultando siempre a los mismos encuestados, lo que le otorga un valor extra a la muestra y da cuenta de la evolución y dinámicas de cambio de voto. En la primera oleada, la intención directa de voto a Vox se reducía al 0,6% de los electores, en la segunda se situó en el 1% y en esta tercera en el 2,6%. Cifras que repuntan ligeramente al añadir la simpatía a la intención directa de voto. El Partido animalista Pacma es otra de las fuerzas extraparlamentarias que más crecen, aunque apenas obtiene dos décimas más que en las anteriores elecciones, colocándose en un 2,1%.

Los microdatos del panel muestran que el perfil prototipo del votante de Vox es el de un hombre de mediana edad, trabajador, con estudios universitarios y urbano, además de haber votado mayoritariamente al PP en los anteriores comicios y, en mucha menor medida, a Ciudadanos, aunque su incidencia en los mayores de 65 años no es menor. El electorado femenino es uno de sus puntos débiles, al cosechar casi el doble de votos entre los hombres que entre las mujeres.

El PP es por tanto el principal caladero de votos de esta formación, lo que complementa con una crisis de liderazgo de Pablo Casado entre sus votantes, quienes le dan una puntuación todavía menor de la que tenía Mariano Rajoy y un nada desdeñable 11,6% se decantan por la opción "otros" cuando se les pregunta cuál de los cuatro principales líderes políticos está más capacitado para gobernar. Un punto más que cuando les pregunta por cuál de los cuatro inspira más confianza.

En la estrategia electoral de Vox participará el que fuera gurú de Donald Trump y fundador de la denominada 'alt-right', Steve Bannon. "La idea es que participe en la elaboración de la estrategia electoral del partido, que nos ayude a elaborar los mensajes de cara a los próximos comicios europeos", explicaba a este diario el máximo dirigente de VOX, Santiago Abascal, quien sacaba pecho de que haya encuestas que den a su formación dos escaños en la cámara comunitaria. La intención también es que Bannon ayude a divulgar "la realidad" del separatismo catalán, que a su juicio se está entendiendo mal en el resto del mundo, dado que hay incluso políticos de otros países que se hacen eco de los mensajes que lanzan los nacionalistas sobre esas supuestas agresiones policiales.

Ficha técnica
Universo: personas de 18 años y más residentes en el territorio nacional peninsular, Baleares y Canarias.
Tamaño muestral: 1.012 entrevistas.
Diseño muestral: estudio panel a través de encuestas telefónicas a fijos y móviles.
Técnica de entrevista: telefónica asistida por ordenador mediante el sistema CATI. Un 35 % de las entrevistas se realizaron a individuos localizados a través de teléfono móvil.
Equilibraje: con el fin de minimizar posibles errores de campo y ajustar los datos al universo, el fichero se ha sometido a un equilibraje a partir de las siguientes matrices: sexo x edad; tamaño de municipio x CC.AA.; sexo x edad x CC.AA. y equipamiento telefónico en el hogar.
Margen de error de muestreo: ±3,1 puntos porcentuales para p=q=50 % y nivel de significación del 95 %, siempre en el supuesto de un muestreo aleatorio simple.
Fechas de campo: del 6 al 11 de septiembre de 2018.
Instituto responsable de la investigación: IMOP Insights, S.A.
IMOP se acoge al código internacional CCI-ESOMAR para la práctica de la investigación social y de mercados.
IMOP cumple con los requisitos establecidos en la Norma UNE-ISO 20252.

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¿Vencerá la mentira en España?

Jesús Laínz  Libertad Digital 15 Septiembre 2018

No hay ninguna razón humana o divina que obligue a que la verdad triunfe sobre la mentira, ni la justicia sobre la injusticia.

Hace ya treinta años que, en su galardonado El conocimiento inútil, Jean-François Revel subrayara: "La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira". Aunque probablemente pudiera discutirse sobre si quizá hubiera que situar en primer lugar la estupidez, potencia del alma tan devastadora como minusvalorada, no cabe duda de que la mentira ocupa un lugar preferente en todas las actividades humanas, muy especialmente en la política.

Mentira fue la Donación de Constantino, lo que no impidió que desplegara sus enormes efectos jurídicos y políticos durante muchos siglos. Mentira fue que los magiares descendieran de los hunos de Atila, pero se trató de un mito de gran influencia en la creación romántica de la conciencia nacional húngara. Mentira son las invenciones, exageraciones y bobadas sobre los Reyes Católicos, la Inquisición, Felipe II, la conquista de América y otros episodios con las que se ha elaborado durante siglos la pueril fábula que tan gravemente sigue lastrando la imagen de España tanto en el extranjero como entre los propios españoles. Mentira fueron las armas de destrucción masiva con las que se justificó la guerra que acabó con el régimen de Sadam Husein. Mentira fue que los españoles tuvieran algo que ver con la explosión del Maine, pero ahí quedaron para siempre sus consecuencias: la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, con todos sus graves efectos políticos que España sigue sufriendo un siglo después, sobre todo el despegue de los separatismos vasco y catalán, insaciables sanguijuelas que sangran la vitalidad de España desde entonces.

Y de nada sirve que las mentiras acaben desenmascarándose, pues el río no regresa a su fuente y los hechos nacidos de aquéllas quedan tan inamovibles como si fueran hijos de la verdad y la justicia. Esto demuestra, por un lado, que los argumentos falsos se pueden desarrollar y enlazar unos con otros tan fácilmente como los verdaderos, y, por otro, que no hay ninguna razón humana o divina que obligue a que la verdad triunfe sobre la mentira, ni la justicia sobre la injusticia. La historia de la Humanidad rebosa de ejemplos. Que cada uno elija los que prefiera.

La España de nuestros días se caracteriza por tres mentiras que amenazan seriamente su estabilidad actual y su existencia futura. La primera es la que santifica el régimen nacido en 1931 y, por lo tanto, demoniza el nacido en 1939. Esta mentira está compuesta a su vez por varias mentiras conectadas entre sí. La primera es la que enuncia que la Segunda República fue un régimen democrático, como suele decirse, homologable con las demás democracias de su tiempo. La segunda, que las izquierdas salvaguardaron la legalidad republicana frente a los ataques de las derechas, ocultando de este modo que la mayor vulneración de dicha legalidad republicana fue la sangrienta revolución desatada por el PSOE en 1934, chispa que encendería todo lo que vendría después. La tercera, que el Frente Popular ganó las elecciones de febrero de 1936 y que, por consiguiente, estaba legitimado para gobernar España, ocultando las masivas irregularidades, infracciones, pucherazos y demás delitos, muchos de ellos a punta de pistola, que posibilitaron a los partidos izquierdistas presentar como victoria electoral suya la que había sido una clara victoria de las derechas. La cuarta, el olvido sistemático de los innumerables abusos, desmanes, delitos y crímenes que convirtieron la España de 1936 en un caos prerrevolucionario que acabó desembocando en enfrentamiento bélico por mera defensa propia. Y la quinta y más importante, la aspiración a fijar por ley no sólo una versión histórica delirantemente maniquea, también la legitimidad de aquel Gobierno frentepopulista y de los partidos que se proclaman sus sucesores; y, por consiguiente, la ilegitimidad de todo lo que los mismos izquierdistas declaren que deriva del régimen del 18 de Julio, incluidos los partidos derechistas fundados ochenta años después y, por supuesto, la actual Constitución y el actual régimen monárquico parlamentario.

La segunda mentira consiste en un delirio bastante más antiguo, que arrancó hace medio milenio con la consideración de los vascongados como los descendientes de Túbal y de los fueros como su constitución originaria nacida en aquellos brumosos tiempos bíblicos. Ese disparate mítico sentó las bases lejanas de las que arrancaría el nacionalismo vasco, la alucinación de las fuerzas de ocupación que sirvió de justificación para crear ETA y la especialidad jurídica cuya última consecuencia es el cuponazo, esa vergonzosa reliquia de siglos pasados gracias a la que los vascos nadan en billetes a costa de los impuestos de los demás españoles y encima se quejan.

Y la tercera, evidentemente, consiste en la similar historia de buenos y malos, de invasiones y conquistas, de naciones enfrentadas, que ha convencido a millones de catalanes de estar viviendo hoy su 1808 contra los invasores de la patria. Échese un vistazo a las mentiras más recientes. Por ejemplo, las de hace un año: derechos de autodeterminación, declaraciones de independencia, reconocimientos internacionales, empresas que no se fugarían, economía que no se resentiría, horribles cargas policiales contra pacíficos votantes, miles de heridos, ancianos apaleados, huesos rotos, tetas manoseadas, exiliados, presos políticos… mentiras inconcebiles si no se hubiera preparado previamente el terreno mediante la catarata de mentiras vertidas en radio, televisión, prensa y aulas por el régimen totalitario instaurado por el Molt Deshonorable Pujol y desarrollado por sus discípulos de CiU, ERC y PSC ante las bobaliconas miradas de todos los presidentes del gobierno desde el duque de sí mismo hasta hoy.

La cosa está muy clara. Si España, empezando por sus inútiles gobernantes e instituciones y continuando por su mayoritariamente indolente pueblo, demuestra tener energía y pone manos a la obra para evidenciar con contundencia todo este enorme aparato de mentiras, sobrevivirá como nación. Si no lo hace, no tardará en naufragar.

Es cuestión de tiempo. Y nos va quedando poco, pues las nuevas generaciones, gracias a nuestros inútiles gobernantes e instituciones, están saturadas de los venenos guerracivilista y separatista.

www.jesuslainz.es

El Gobierno comienza a retirar los recursos contra leyes catalanas

Celaá anuncia otra moción para impulsar el diálogo en Cataluña
larazon.es.  15 Septiembre 2018

La ministra portavoz, Isabel Celáa, ha asegurado hoy que el Gobierno volverá a impulsar una moción para emprender el diálogo con Cataluña y se ha mostrado convencida de que esta vez contará con el acuerdo de las fuerzas catalanas, porque "esto que es lo deseable y con toda seguridad será posible".

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Celáa, que ha respondido así a una pregunta sobre el hecho de que esta semana el PDeCAT haya retirado una moción pactada con el PSOE en la que se urgía al diálogo con la Generalitat, ha insistido en que la moción es una herramienta "perfectamente útil" y se dirige a la totalidad de la sociedad catalana, nacionalistas y no nacionalistas.

Además, ha comentado que "ni las movilizaciones ni otras herramientas que puedan tratar de incorporarse son útiles" y ha reiterado que "habrá otra moción" porque "el único territorio en el que nos vamos a encontrar es el del autogobierno".

Celáa ha insistido que el Gobierno "seguirá buscando" para llegar a un territorio común, "que nos ponga de acuerdo".

En su comparecencia ante la prensa, Celáa también se ha referido a las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, esta semana en el pleno del Senado cuando reiteró su mensaje de que el conflicto catalán "sólo se puede resolver mediante el diálogo y la ley".

Y en esa línea, la ministra portavoz ha valorado las políticas que está implementando el Gobierno dentro del proceso de diálogo y desbloqueo con las políticas de Cataluña.

Además, el Consejo de Ministros ha iniciado hoy el proceso para desistir del recurso presentado ante el Tribunal Constitucional contra la ley catalana de universalización de la sanidad, el primero que se retira sobre una normativa de Cataluña pero al que seguirán más, según ya ha anunciado el Ejecutivo.

Celáa ha explicado que una vez aprobado el real decreto ley de sanidad universal en el Congreso ya no hay "ninguna discrepancia" entre la normativa estatal y la ley catalana, aprobada en junio de 2017.

El acuerdo para retirar el recurso contra la ley sanitaria se alcanzó la semana pasada en una reunión del secretario de Estado de Política Territorial, Ignacio Sánchez Amor, y la consellera de Presidencia y portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi, para tratar los compromisos adquiridos en la Comisión Bilateral.

El Gobierno decidió desistir del recurso tras producirse el cambio en la legislación estatal, con la aprobación del real decreto ley que "modifica el alcance de la normativa básica" lo que "permite que la norma catalana impugnada resulte acorde con su marco estatal básico".

En concreto, lo que ha hecho hoy el Gobierno, de acuerdo con el procedimiento requerido para ello, es instar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a que desista de ese recurso de inconstitucionalidad presentado el pasado mes de marzo por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

A la retirada de este recurso seguirán otros, ya que la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, confía en poder alcanzar "un acuerdo pronto" con la Generalitat, según ha dicho esta semana en el Congreso, para desistir de otros referidos a leyes catalanas sobre vivienda, entre ellos la de emergencia habitacional.

Por otra parte, el Consejo de Ministros ha aprobado hoy el anteproyecto de ley que suprimirá varios de los recortes educativos promovidos por el PP, eliminando el aumento de alumnos por aula y el incremento de la jornada de los docentes.

Isabel Celaá ha especificado que las medidas entrarán en vigor en el curso 2019-20 excepto la referida a las bajas de los docentes funcionarios, ya que en cuanto se apruebe la nueva ley podrán sustituirse de forma inmediata, sin esperar 10 días como hasta ahora.

Celaá ha expresado su «felicidad» por este anteproyecto, pedido por «profesores, padres y alumnos» y que ayudará a mejorar la «calidad educativa».

El anteproyecto de la ley de mejora de las condiciones para el desempeño de la docencia y la enseñanza en el ámbito de la educación no universitaria volverá al Consejo de Ministros para ser aprobado como proyecto de ley y después se remitirá al Congreso de los Diputados, donde iniciará su tramitación parlamentaria.

Auditoría sobre el ejercicio de 2017
La nueva TV pública valenciana arranca pagando en sueldos 56 veces más de lo que ingresa

Agustín de Grado okdiario 15 Septiembre 2018

Obtuvo en su primer año una cifra de negocio de 5.489 euros, frente a los 311.183 euros que desembolsó nóminas
La TV pública en la que Puig y Oltra han gastado 55 millones es la autonómica menos vista de España

La primera auditoría sobre la Sociedad Anónima de Medios de Comunicación de la Comunidad Valenciana, constituida en abril de 2017 para poner en marcha la nueva radiotelevisión pública regional (À Punt), tras la liquidación de Canal 9, deja dato sorprendente: gastó en personal 56 veces más de lo que consiguió ingresar por su actividad.

OKDIARIO ha tenido acceso al primer informe de la Intervención General de la Generalitat sobre la sociedad matriz de À Punt, la radiotelevisión pública que el gobierno de Ximo Puig (PSOE) y Mónica Oltra (Compromís) han puesto en marcha. La sociedad obtuvo en su primer año una cifra de negocio de 5.489 euros, frente a los 311.183 euros que desembolsó nóminas y retribuciones de personal para los 27 empleados que la sociedad tuvo en 2017.

Estos 27 empleados (una directora general, un director, dos subdirectores, una secretaria de dirección, un productor y jefes de unidad y servicio el resto) se han convertido en más de 400 en 2018, año en el que han comenzado las emisiones regulares de À Punt, la nueva televisión valenciana dependiente de la Generalitat.

La auditoría deja otro segundo dato de interés: las pérdidas del primer ejercicio fueron de 535.311 euros. Había recibido una subvención de 21,4 millones de euros de la Generalitat y sólo ingresó 5.489 euros por publicidad. La aportación pública para el sostenimiento de la televisión valenciana ha ascendido a 55 millones en 2018.

La nueva TV pública valenciana arranca pagando en sueldos 56 veces más de lo que ingresa
Página 4 de la auditoría a la que ha tenido acceso OKDIARIO

“No vamos a crear un monstruo”, aseguró Empar Marco, directora general, en una comparecencia parlamentaria para explicar la naturaleza de la nueva televisión pública valenciana en la que defendió que sería imposible hacer una televisión de calidad con una plantilla de menos de 500 personas.

A día de hoy, la audiencia de À Punt es la más baja de todas las televisiones autonómicas, según encuestas internas sobre conocimiento de la cadena con las que trabaja la dirección, dado que hasta ahora no está sometida al control de Kantar Media, como el resto de las televisiones.

Las trece televisiones autonómicas que existen en España cuentan con un presupuesto total para este año de 1.072,34 millones de euros, de los que 942,7 millones son aportados mediante las subvenciones públicas de los distintos gobiernos autonómicos.

El verdadero cambio era la imposición
Isabel Bonig La Razon 15 Septiembre 2018

Camina el Gobierno valenciano de Ximo Puig entre el fracaso y el agotamiento, se debate entre reproches internos y cálculos electorales, mientras aplica sectarismo en sus políticas. Esa realidad –que se confirmó en el debate sobre el estado de la región de esta semana– dibuja un panorama desolador para los valencianos que observan cómo sus gobernantes nada aportan a sus vidas.

Es momento de convocar elecciones para no prolongar la agonía del tripartito ocho meses con el riesgo de que la Comunidad Valenciana languidezca. Decida lo que decida el presidente autonómico el PPCV está listo y presentamos una alternativa para recuperar el oxígeno y la libertad.

Los valencianos sufren la falta de consenso y los “decretazos” que intentan transformar una sociedad abierta a golpe de ideología para convertirla en una tierra de exclusión. Es la pretensión de inculcar un pensamiento único (estigmatizando a quienes no lo comparten) lo que encendió la luz roja de alarma por la falta de praxis de una democracia moderna.

Los gobiernos del “cambio” anunciaban a su llegada justo lo contrario de lo que han implantado. Ocultaron que el verdadero cambio era la imposición. El principal caudillismo político ha llegado en la Generalitat al departamento educativo conscientes de que se trata de un vector clave en la transformación social.

Más de treinta sentencias de los tribunales han confirmado que el decreto lingüístico era un chantaje para imponer el valenciano y han querido convertir nuestra querida lengua en una herramienta de división y no en el puente de unión que siempre fue y debe seguir siendo.

Tengan claro que el PPCV cuando vuelva a gobernar derogará todas las normas de catalanización de nuestra tierra y, créanme, son muchas. Medidas educativas que nos alejan de la libre elección de los padres, ayudas millonarias a entidades independentistas, una radiotelevisión autonómica que se desarrolla como una delegación de TV3... Todo pone de relieve el complejo de la izquierda autóctona –que no de los ciudadanos– obsesionada en ser catalanes de segunda y no valencianos de primera.

La sociedad valenciana no es manipulable y tiene una larga tradición de libertad por lo que dejarán de apoyar a los actuales dirigentes que no creen en la Comunidad Valenciana y ven en el proceso independentista catalán un paraíso terrenal. Sin ir más lejos el presidente de las Cortes, Enric Morera.

No es el único, no vayan a pensar. El consejero de Educación, Vicent Marzà, defiende que sin desobediencia no hay independencia y que la Comunidad Valenciana debía formar parte de ese cambio que rompa la unidad de la nación española. Apoyados sin ambages por el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, pretenden que el nacionalismo irrumpa en nuestra región. Este será un reto para el PPCV que luchará para recuperar el orgullo de ser valencianos y españoles alejados de quienes apoyan a los separatistas y golpistas.

En materia educativa es indispensable que los padres puedan elegir en qué lengua educan a sus hijos, así como acabar con los barracones, retornar al Bachillerato de excelencia, recuperar el distrito único e implantar que uno de cada cinco colegios públicos impartan el 80% de sus clases en inglés. Y devolveremos a la educación concertada la igualdad de enseñanza con la pública, porque también es pública, y realiza una labor social fundamental.

El valenciano no debe ser un requisito para acceder a la función pública sino un mérito porque no queremos ahuyentar el talento como sucede en otras regiones. Es la sociedad la que se ha movilizado contra las imposiciones educativas del Consell de Puig y es la que les retirará su apoyo.

Nadie quiere que la Comunidad Valenciana recorra la senda que Cataluña comenzó hace unas décadas: cristalizada ahora en una fractura social. Hemos de garantizar la concordia, la convivencia y el cumplimiento de las leyes para fortalecer el Estado de Derecho.

El tiempo de descuento que vive esta legislatura del engaño solo puede empeorar el actual estado de la región. Las dimisiones por mentiras y fraudes de dos ministros valencianos y la detención del expresidente de la Diputación de Valencia –aún alcalde de Ontinyent– no han contribuido a dar ejemplaridad de la izquierda valenciana, como tampoco la presunta financiación irregular de PSPV y Compromís que investigan los jueces.

Por delante nos queda la subida de impuestos, las dificultades para recibir el agua necesaria para el desarrollo de la Comunidad Valenciana y la nula voluntad de Ximo Puig de reclamarle a Pedro Sánchez que mejore la financiación autonómica. Hasta su llegada a la Moncloa eran reivindicativos, como lo era y lo es el PPCV, pero ahora anteponen los intereses de partido a los ciudadanos.

Puig y Oltra vivían mejor contra Rajoy pero se han quedado sin excusas con Sánchez y evidencian que sin alguien a quien echarle las culpas no tienen discurso, porque gestión jamás la tuvieron.

Por eso vamos a eliminar el Impuesto de Patrimonio, el de Sucesiones y rebajaremos el IRPF autonómico, garantizaremos el agua, ayudaremos a las familias, y mejoraremos el sistema de financiación. Vamos a blindar las listas de espera en sanidad, ayudar a los autónomos y recuperar la libertad de horario comercial. En fin, una tarea ingente de mejoras sociales.

Por eso, señor Puig, es urgente que acabe ya con esta pesadilla.


 


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