AGLI Recortes de Prensa   Domingo 16 Septiembre 2018

RESPUESTA JURÍDICA DEL DIRECTOR DE OKDIARIO AL PRESIDENTE
Inda a Sánchez por burofax: “Ni nos retractamos ni descarte una querella por calumniarnos”
OKDIARIO 16 Septiembre 2018

Eduardo Inda remitió el viernes un burofax al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el que le comunica que OKDIARIO no va a rectificar ni una coma de las informaciones publicadas sobre el plagio en la tesis doctoral que defendió en noviembre de 2012 en la Universidad Camilo José Cela (UCJC) de Madrid.

Este burofax es la respuesta al que Sánchez remitió el mismo jueves a esta redacción exigiendo, bajo la amenaza de emprender “acciones penales“, que OKDIARIO rectifique una de las noticias publicadas sobre el escándalo de su tesis.

En su respuesta al presidente del Gobierno, Inda explica lo siguiente: “Me pongo en contacto con usted en mi condición de director de OKDIARIO y en relación con el burofax que, en supuesto ejercicio del Derecho de Rectificación, nos ha hecho llegar en la tarde de hoy aludiendo a una noticia publicada el 13 de septiembre de 2018 bajo el titular ‘Sanchez y su ‘negro’ plagiaron en la tesis párrafos enteros del Ministerio de Industria’“.

Carátula del burofax remitido el viernes por el director de OKDIARIO al presidente Pedro Sánchez.

“Tal y como previene el artículo 4 de la Ley Orgánica 2/1984 de 26 de marzo reguladora del Derecho de Rectificación”, añade Inda, “le notifico expresamente que no puedo autorizar la publicación de su carta por incumplir parlmariamente los requisitos legales que exige la referida Ley Orgánica para su ejercicio”.

Y por último, el director de OKDIARIO anuncia al presidente del Gobierno: “Igualmente me veo en la obligación de anticiparle que nos reservamos cuantas acciones legales sean posibles en Derecho en relación con las imputaciones calumniosas y vejatorias que efectúa en el burofax de cinco páginas que nos ha remitido estar tarde desde su despacho oficial en el Palacio de La Moncloa. Los autores de la información, y por extensión su director, entendemos que en esas cinco páginas se lesiona abierta e injustamente nuestro derecho al honor personal y profesional. Sin otro particular, Eduardo Inda, Director de OKDIARIO”.

El burofax firmado por Eduardo Inda fue remitido el viernes a las 20,20 horas, por vía certificada y con acuse de recibo, al complejo de La Moncloa con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como destinatario.

Burofax remitido el viernes por el director de OKDIARIO, Eduardo Inda, al presidente Pedro Sánchez.

En su escrito, Pedro Sánchez exigía rectificar exclusivamente una de las más de 18 informaciones que OKDIARIO ha publicado sobre el escándalo del plagio de su tesis. Por lo tanto, el presidente del Gobierno daba por buenas el resto de noticias, en las que este diario informa de que el jefe de gabinete del ex ministro Miguel Sebastián, Carlos Ocaña, es el negro que redactó su tesis doctoral.

Del mismo modo, OKDIARIO ha desvelado que el tribunal que calificó su tesis estaba viciado, ya que uno de sus miembros firmó pocos meses antes dos artículos junto a Pedro Sánchez, que aparecen reproducidos casi íntegramente y sin citar en la misma tesis.

Sánchez no irá a las urnas y hará una agenda social para tapar la tesis
Tras una semana complicada y frente a las voces dentro del PSOE que apuestan por un adelanto electoral, el presidente pone pie en pared y en su entorno aseguran que: «Mantiene su hoja de ruta: censura, estabilidad y elecciones» y que presentará «medidas concretas que van a centrar el debate político».
T. Bolaño. Barcelona. larazon 16 Septiembre 2018

«La pinza PP y Ciudadanos ha fracasado. El presidente está fuerte y mantiene su hoja de ruta, censura, estabilidad y elecciones. No lo han conseguido derribar con acusaciones falsas y ha salido mejor que ha entrado. Si querían forzar elecciones han fracasado. Este año no habrá elecciones». Así de contundente se muestra el entorno del presidente Sánchez, que mañana realiza una conferencia en la Casa de América rodeado de sociedad civil, mundo del deporte, de la cultura, empresarios, asociaciones, personalidades conocidas «que presuntamente estaban más cerca de otras formaciones políticas» y, evidentemente, el Gobierno en pleno. En un tuit, el presidente marcaba la ruta de sus próximos pasos «proseguimos, el Gobierno continúa». Por si la idea de Pedro Sánchez no fuera diáfana la conferencia que pronunciará lleva por título «Avanzamos», y para avanzar «el presidente hará un discurso para ampliar la base social que respalde al gobierno socialista». La Moncloa y el PSOE dan por finalizada la polémica sobre la tesis que lanzaron Ciudadanos y PP. El Gobierno ahora lanza sus dardos contra «los culpables de mentir». El PSOE se lanzó con Óscar Puente como abanderado. Albert Rivera debe «rectificar» y Pablo Casado «tiene que enseñar sus trabajos o irse a casa». La hoja de ruta no marca elecciones «porque en la oposición tenían miedo que se superara septiembre. Y eso se va a conseguir. El siguiente paso son los presupuestos», apuntan fuentes socialistas. Son conscientes de que «la ofensiva seguirá, pero nosotros no nos quedaremos quietos», añaden desde el entorno de Pedro Sánchez que insinúan «nuevas sorpresas políticas, saldrán en breve. El presidente quiere marcar la agenda desde el debate político no emponzoñando la política». Según ha podido saber LA RAZÓN, el presidente presentará en un breve plazo «medidas concretas que van a centrar el debate político». Estas medidas se mantienen con la máxima discreción y no se descarta que alguna de ellas pueda ser presentada este mismo lunes.

El Gobierno socialista sabe que ha cometido errores. Algunos sonoros y que han puesto en evidencia que no todo es coordinación y que la política de comunicación hace aguas. «Este caso ha hecho equipo en La Moncloa», contestan, aunque reconocen que hay «cosas que mejorar». «El presidente sale fuerte de una crisis y lo va a poner en valor, a nivel personal y político», porque «tenemos vocación de seguir, no somos de regate corto. No somos cortoplacistas».

Sin embargo, el equipo de La Moncloa y la sala de máquinas del PSOE han puesto en marcha su maquinaria electoral. Las encuestas ya encargadas marcarán la estrategia y aunque hay voces en el socialismo que no verían mal un adelanto electoral, el presidente está con el pie en la pared «es su exigencia personal. Va a cumplir su hoja de ruta». El nerviosismo cundió en el PSOE la tarde del miércoles y el jueves, pero Sánchez recibió un amplio apoyo sin fisuras, aunque con algún silencio. Es generalizada la sensación de que «han ido a por el gobierno, desgastarlo a lo bestia y no han reparado en medios», porque «no quieren que llegue a las elecciones inmaculado y fuerte. Las han querido forzar ahora». Diversos dirigentes socialistas consultados coinciden en no descartar elecciones «aunque el presidente las debe convocar en el mejor momento. Después de salir de una crisis quizás es demasiado temerario, y convocarlas con la posibilidad de que se renueve una mayoría de centro derecha es peor. Ahora, mejor esperar».

Esta espera se refiere a las encuestas que ya se están realizando porque «hay que saber cuál es el terreno de juego», antes de una convocatoria electoral. La situación de ataque ha hecho cerrar filas en el PSOE y ha generado malestar en sus filas «se han pasado líneas rojas, al todo vale». Por eso, «esto que ha pasado es política de baja calidad. Nosotros tenemos que celebrar que se haya demostrado la falsedad de las acusaciones, pero hemos de reflexionar si esta es la política que queremos». En estos días, la mayoría que sostiene al Gobierno ha cerrado filas. Tanto en el Congreso, impidiendo la comparecencia del presidente, forzada por Ciudadanos y PP, como en las declaraciones públicas. Tanto ERC, como Podemos, PDeCAT y PNV han apoyado a Sánchez lanzando sus dardos contra Casado y Rivera. Todos coinciden en que Sánchez ha reaccionado bien.

Con este escenario, el Gobierno debe afrontar las negociaciones de los presupuestos. Hasta el 15 de octubre la UE ha dado margen para presentarlos. Un mes para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, no será el único frente que abra el gobierno. Más medidas de carácter social se pondrán encima de la mesa, porque Sánchez quiere mantener su promesa de estabilidad. La cuestión es ver si lo consigue.

Elecciones por responsabilidad
 larazon 16 Septiembre 2018

Esta semana ha sido decisiva para el futuro del Gobierno de Pedro Sánchez: nos ha ofrecido pistas claras de que no hay un proyecto basado en un programa político. Hay, eso sí, mucha ideología, mucha simbología y mucha estrategia comunicativa, pero poca sustancia. Todo indica que su único objetivo es utilizar electoralmente La Moncloa. Se demuestra que gobernar con 84 diputados es un imposible, aunque se cuente con el colchón de Podemos y su alianza de conveniencia: ninguno de los dos quieren elecciones. Todo está en su origen: el triunfo de la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa ha sido una de las operaciones políticas más indecorosas que se recuerdan, legítima, pero desleal.

Se antepusieron los intereses del propio Sánchez –ni siquiera los del PSOE– a los del país con una realidad irrebatible: el socialismo español estaba en su nivel electoral más bajo. Un todo o nada para relanzar la carrera de un político en sus horas bajas. Incumplió algo con lo que había adornado su moción: la convocatoria inmediata de elecciones. Dejaba claro que este no era su objetivo y el lema de la «regeneración democrática» es la falsa excepcionalidad con la que la izquierda redentora estigmatiza a la derecha. Queda claro que se ha propuesto agotar la legislatura aunque lleve al Gobierno a una situación agónica.

Ahora se demuestra que aquella operación tenía el riesgo de paralizar al país en un momento en el que su economía empezaba a recuperarse. Por contra, hay datos que han disparado las alarmas: pérdida de puestos de trabajo, ralentización del turismo, las exportaciones crecen a un ritmo inferior al del año pasado, el comercio minorista ha vuelto a caer y hay una desaceleración en el crecimiento. Tres meses es pronto para ver resultados concretos, pero la gestión errática del Gobierno en asuntos claves –nuevos impuestos, contrarreforma laboral, bloqueo de los presupuestos– no ha ayudado en nada. Gobernar con una minoría tan exigua es difícil, pero prolongar una situación que en nada favorece al conjunto del país es de gran irresponsabilidad.

La dimisión de dos ministros y una directora general no son una anécdota, muy al contrario, son un síntoma de la desorientación política que vive. No es una anécdota que tras anunciar que no defendería al juez Llarena en Bélgica ante una denuncia basada en una falsedad –luego demostrada–rectificase; tampoco lo es que la Mesa del Congreso tumbase el plan de modificar la Ley de Estabilidad por la vía de urgencia y aprobar así los Presupuestos; que paralizase la venta de armamento a Arabia Saudí y luego anunciase lo contrario cuando comprobó el perjuicio que podía causar en la industria naviera española ante la amenaza de los saudíes de paralizar algunos contratos; la dimisión de Carmen Montón por una trabajo de máster plagiado y, por último, la confusión creada por el propio Sánchez ante las dudas sobre su tesis doctoral. Esto sí, le queda el cadáver de Franco, que tantos réditos sigue dando.

Su Gobierno está hipotecado por el apoyo de los independentistas catalanes en base a una negociación opaca en la que no se acaba de perfilar ni objetivos ni límites y bajo mando, además, de alguien tan nefasto como Puigdemont, que en cualquier momento puede forzar elecciones autonómicas o generales. El Gobierno no representa a la mayoría social, es una suma de partidos que sólo tenía el objetivo de liquidar al PP, y que ahora demuestra su inoperancia. Sabemos que el objetivo de Sánchez no es otro que aumentar sus expectativas de votos desde la tribuna que le ofrece La Moncloa, pero prolongar esta situación va en contra de los intereses de España y puede ir también en contra de los del PSOE. Por responsabilidad, Pedro Sánchez no tiene más salida que convocar elecciones cuanto antes.

El día que perdió el autocontrol
«Ha comenzado a demostrar debilidad y ya empieza a recibir mensajes de que cuanto más tarde en convocar las urnas, menos opciones de sumar escaños tendrá»
Manuel Marín ABC 16 Septiembre 2018

Pedro Sánchez no va a caer. Su capacidad de resiliencia a la adversidad se ha convertido en un caparazón que lo protege de la frustración. Su resistencia y capacidad para recomponer la figura cuando resulta golpeado responden ya a cánones inéditos en nuestra política, y empiezan a ser dignos de una tesis doctoral para politólogos. Incluso colocando a Sánchez frente al espejo de sus propias contradicciones, su tenacidad para moldear la realidad a conveniencia resulta sorprendente, con tal de salir indemne de cualquier golpe a su instinto de supervivencia.

Nadie en el PSOE cuenta con que el varapalo de su tesis doctoral le vaya a apear de La Moncloa porque sus mecanismos de autodefensa son proporcionales a su pulsión de poder.

La peor semana en política
Sánchez ha vivido su peor semana en política. O la segunda peor… porque emocionalmente le afectó más la expulsión que sufrió de la secretaría general del PSOE a manos de sus propios compañeros de partido, la renuncia al escaño, su enfrentamiento a la gestora que lideró Javier Fernández, y la estrategia de descrédito personal que puso en marcha Susana Díaz antes de recuperar la secretaría general. Sin embargo, Moncloa y el PSOE son conscientes de que el estigma de su tesis va a perdurar, porque la crisis de reputación en esta fase de nuestra democracia de cacerías masivas y escrutinio extremo de la ejemplaridad queda indeleble sin derecho al olvido. Sánchez puso el listón y ahora le ha caído encima.

Moncloa lo ha considerado una declaración de guerra, un ataque personal ajeno a las clásicas reglas no escritas de la política, similares a las del antiguo fútbol, cuando no había veinte cámaras televisivas captando hasta el más mínimo escupitajo al contrario. «Lo que ocurre en el campo, se queda en el campo», se dijo siempre. Hoy, lo que ocurre en el campo se ve en calidad digital. En política, el proceso es idéntico, y esas normas no escritas de respeto virtual a las «líneas rojas» que delimitaban la agresión política e ideológica de la estrictamente personal han desaparecido.

Cierre de filas forzado
El PSOE ha cerrado filas de modo forzado e impostado, y con una convicción muy mejorable, porque sus dirigentes y candidatos son conscientes de que la estrategia de ocultación de la tesis doctoral de Sánchez, las revelaciones de ABC sobre el plagio, la tardía reacción en hacer público el trabajo universitario, o la composición de un tribunal «ad hoc» que calificó «cum laude» un trabajo discutible, son severos indicios de que el deterioro en la credibilidad de su líder solo puede tender a crecer.


El pasado miércoles, cuando Albert Rivera alteró su pregunta en el pleno de control del Congreso para interrogar a Sánchez por su tesis doctoral tras haber caído la noche anterior la ministra Carmen Montón, el presidente del Gobierno cambió su tono y su mirada. Por primera vez dio la percepción, a su grupo parlamentario y al resto, de que perdía el autocontrol… de que algo se había roto en la rutina amodorrada de ese tipo de plenos. Rivera había abierto la espita de la agresión «personal» como factor de combate político. La irritación de Sánchez era máxima, en la seguridad de que las mismas exigencias que había impuesto para relevar a Montón iban a afectarle de lleno en cuestión de días.

Odio personal hacia Rivera
Rivera ha pasado de ser el socio hipotéticamente conveniente para el PSOE tras las elecciones generales -se celebren cuando se celebren- a ser un enemigo personal no fiable. Los gestos con el separatismo han empezado a empeorar la expectativas de Sánchez en las encuestas, y el PSOE ha asumido -pese a las sorprendentes piruetas de Josep Borrell- que no hay visos de rectificación alguna de la Generalitat, y que el futuro de Sánchez debería girar en torno a una eventual alianza con Ciudadanos. Pero el golpe de Rivera había castigado su hígado, y el de ABC le noqueaba poniendo de nuevo a prueba su capacidad de reanimación. Por eso, Rivera ha pasado a ser un traidor a esas reglas no escritas y un enemigo personal más que un rival político. Será la secuela del «¡os vais a enterar!» que Sánchez dirigió a los escaños de Ciudadanos.

En el PSOE rondan preguntas sin respuesta. ¿Por qué Sánchez tenía celosamente vetada la tesis?, ¿por qué estaba oculto un trabajo académico «cum laude», orgullo de cualquier profesor universitario? Las consecuencias son ahora imprevisibles desde cualquier perspectiva de análisis político, porque la reputación personal estaba hasta ahora a salvo de la bronca política en España. Esa regla quedó dinamitada con Cristina Cifuentes y Sánchez la sufre ahora en primera persona. Además, España entra en una nueva fase que además ha abierto, hasta dejarla en carne viva, la evidencia de que la preparación de nuestros candidatos es endeble y se construye a través de campañas de marketing político, una involución moral en las redes sociales, y mentiras que han dejado de permanecer ocultas. Cuando se acercan las urnas, al PSOE le interesa más la estabilidad electoral y la proyección de victorias que los liderazgos específicos. El riesgo de que el liderazgo de Sánchez se convierta en un contaminante tóxico amenaza ya al PSOE como marca en el resto de España.

Rectificaciones masivas
El debate político oscila. Ya no es discutible que copiase, y su autodefensa gira hacia qué porcentaje de plagio es admisible... Por eso, la imagen de la coherencia argumental de Sánchez sobre la ética en política es peor que ayer. Y su desgaste se agravará cuanto más prolongue la convocatoria de las urnas, con el temor añadido de sectores del PSOE a un efecto arrastre inevitable. Moncloa no contaba con esta crisis, ni con la imagen crispada que ha ofrecido Sánchez como gota que colmaba el vaso de un cúmulo de decepciones políticas, empezando por el sacrificio de Carmen Montón.

De hecho, la inestabilidad orgánica de los últimos días en el Gobierno ha sido solo el culmen de otra serie de rectificaciones que apenas han adquirido relevancia, pero que son demostrativas de lo que algún dirigente socialista ya califica en privado de propias de «un Ejecutivo amateur en el que la gestión de los intangibles y la coordinación interna se han convertido en un caos». Es un dato objetivo que el aparato de Moncloa no da abasto para rectificaciones.

La semana comenzaba con el reconocimiento del Gobierno de que no será factible ajustar las pensiones al IPC. Después, Montón… Y Borrell anunciando la condición de «nación» de Cataluña, la rectificación para la venta de 400 bombas a Arabia Saudí justificada en una «extraordinaria precisión» incapaz de causar masacres civiles, y finalmente la retirada de una polémica reforma del Código Civil para una anulación automática de la patria potestad en casos de violencia machista sin participación de un juez. Es la servidumbre de disponer solo de 84 escaños, y la esclavitud de depender de equilibrios imposibles. Todo, agravado también por el fallido intento de aprobar una propuesta conjunta con el PDECat para iniciar un diálogo «sin condiciones» con la Generalitat de Cataluña, tumbada por ERC.
El Gobierno más descoordinado

En el PSOE se asume que existe la necesidad de que cuando Sánchez se rebata a sí mismo, lo haga con una convicción de la que empieza a carecer. Algo en Sánchez ha cambiado esta semana, con solo tres meses en el Gobierno de acuciado deterioro. Ha comenzado a demostrar debilidad porque no cuadran las piezas del puzle de su tesis y porque la hemeroteca le delata en incoherencias flagrantes. Empieza a importar menos la figura política de Sánchez, y más la figura electoral, porque la inconsistencia argumental con que se maneja, sus dudas y medias verdades, y -lo más extraño en un superviviente como él- su inseguridad sobre el terreno que pisa en un Gobierno fallón y descoordinado, ya se han convertido en un «meme» viral sistemático generador de incertidumbre y desasosiego en el PSOE. Por eso ya ha empezado a recibir mensajes de que cuanto más tarde en convocar las urnas, menos opciones de sumar escaños tendrá.

Sánchez o la estrategia de la simulación
Su grata sonrisa esconde un temperamento helado y pétreo. La lección del Padrino -«nunca digas lo que piensas cuando hables con extraños»- la tiene grabada a fuego
Ignacio Camacho ABC 16 Septiembre 2018

La mañana en que salió llorando de su breve entrevista con Pedro Sánchez, en el último congreso federal del PSOE, Susana Díaz acabó de comprender el carácter del hombre que la había batido con el voto de las bases. Fue una reunión corta, seca, hosca, desagradable, en la que el recién elegido secretario general mostró a la presidenta andaluza su cara más agria y su resolución más tajante. Una versión afilada, desabrida, del «vae victis» cesáreo tras la que Díaz se encerró a desahogarse en un lavabo y al salir, más o menos recompuesta, dio a los suyos la orden de retirarse.

Sánchez había tomado la revancha de su defenestración -aquel bronco y sórdido 1 de octubre de 2016 que todos los socialistas querrían olvidar, dar por no ocurrido- y no tenía el menor interés en parecer siquiera amable. Sí en dejar claro a su rival derrotada que ya nada iba a ser como antes.

En el entorno susanista, donde solían decir que «Pedro está en el PSOE pero no es del PSOE» durante la campaña, tienen claro que el actual presidente pensó en la moción de censura desde el momento mismo en que ganó las primarias. Su caída se produjo porque el partido le prohibió aliarse con los nacionalistas para sustituir a Rajoy, y esa idea le obsesionaba; en cuanto logró levantarse, venciendo a toda la vieja guardia en un asombroso ejercicio de autoconfianza, decidió retomarla. Era cuestión de elegir el momento, que esperó con máxima calma en medio de la insurrección catalana. La intención era fija: llegar a las elecciones desde el poder para evitar otro tropiezo que lo bloqueara. En cuanto tuvo la oportunidad, o el pretexto -la sentencia Gürtel, muñida en el sector judicial de izquierdas por cierto ex magistrado con ansias de venganza-, ejecutó el plan en un golpe de audacia.

Hermetismo intenso
Esa audacia resolutiva es una de las dos características claves del jefe del Gobierno. La otra es su capacidad de simulación y de impostura, una doblez asentada en un hermetismo intenso. Nadie, ni siquiera sus ayudantes más estrechos, termina de saber por dónde romperá en cada momento una personalidad que bajo la grata sonrisa esconde un temperamento lobuno, helado, pétreo. Quizá sea el único político que ha logrado engañar al cazurro y desconfiado Rajoy, todo un récord. La lección del Padrino de Coppola a su hijo Sonny -«nunca digas lo que piensas cuando hables de negocios (política) con extraños»- la lleva grabada a fuego. Su palabra sólo tiene el valor del instante concreto; la considera una herramienta táctica, un instrumento. Por eso se contradice y se rectifica con enorme naturalidad y en el mínimo tiempo; en poco más de tres meses ha revocado todo su discurso de regeneracionismo e integridad sin el menor complejo. Forjado en una durísima ley de supervivencia, no parece haber nada que no esté decidido a hacer para conservar su puesto.

El escándalo de la tesis lo ha sacado de quicio, pero no lo ha desestabilizado. Aunque es consciente de que está sufriendo un grave estrago reputacional, y de que hasta los medios internacionales se han hecho eco de la polémica del plagio, no está dispuesto a permitir que la oposición saque rédito del daño. Su relación con Albert Rivera, que fue el que lo arrinconó por sorpresa en un hábil brinco parlamentario, ha entrado en un clímax agrio; los diputados de Cs sostienen que llegó a amenazarlos. Lo hiciese o no de palabra, el martes en el Congreso su gesto era hostil, tenso, esquinado.

Esta semana, con el revés de la ministra Montón y la picota de su propio doctorado, ha pasado por momentos rabiosos y amargos. Todos sus rivales saben que va a haber represalias y que el clima político se va a volver muy poco hospitalario.

Trató de dar «un pucherazo»
«No lo menospreciéis», dice un antiguo dirigente socialista del bando derrotado. «No olvidéis que la noche del Comité Federal trató de salvarse con un pucherazo». Los que no son de su cuerda lo miran con recelo pero aceptan que el poder ha aglutinado al partido en torno a su liderazgo. A su manera, fuertemente sectaria, ha premiado a todos los que creyeron en él y lo ayudaron; ha colocado a todos sus colaboradores y amigos en el aparato del Estado, aunque para ello haya que aumentar significativamente el número de altos cargos. Incluso su propia esposa, Begoña Gómez, ha resultado beneficiada con un nombramiento directivo en un influyente instituto privado. La política de personal ha sido la única en la que no ha dado bandazos: su brigada de fieles ha ocupado sin titubear la Administración en un verdadero desembarco.

La impresión en los círculos de influencia de Madrid es que el «caso Tesis» va a endurecer aún más el clima político porque Sánchez se siente de lleno en el centro del objetivo. Y ésa, la de olfatear de cerca el peligro, es la clase de circunstancias en la que aguza su instinto. Podemos le ha salvado del envite porque Pablo Iglesias ve ahora en las urnas un abismo y entiende que le conviene un socio con necesidad de guiños. Se aproxima un giro a la izquierda, una estrategia de tensión que acentúe el frentepopulismo para cohesionar el voto contra unas «derechas» cuyos dos partidos van a pasar de la condición de adversarios a la de enemigos.

La ciénaga: algo huele a podrido en la democracia española
La guerra de los másteres y de las tesis doctorales no es más que el reflejo fiel de sistema político. Élites endogámicas ajenas a la sociedad controlan hoy los partidos políticos
Carlos Sánchez elconfidencial 16 Septiembre 2018

Hace algunos años, el economista César Molinas publicó un inteligente artículo en 'El País' —Una teoría de la clase política española— en el que defendía la "imperiosa y urgente" necesidad de reinventar el sistema político.

El artículo fue publicado durante la segunda recesión de la economía española, y partía de una idea central. La clase política había privilegiado en las últimas décadas, probablemente desde que se esfumó el impulso reformista de la Transición, el interés particular por encima del interés general de la nación. Un proceso que, además, había ido acompañado de un sistema de captura de rentas.

Según Molinas, el resultado ha sido el nacimiento de una élite extractiva, según la terminología popularizada en su día por Acemoglu (Harvard) y Robinson (MIT de Massachusetss).

Ambos economistas fueron capaces de demostrar —junto a otros institucionalistas— por qué unos países son prósperos gracias a contar con instituciones democráticas y transparentes que procuran el bienestar general, mientras que otros —los más atrasados—, quedan en manos de élites políticas que solo pretenden actuar en beneficio propio. La prosperidad de las naciones, vienen a decir, no depende de sus riquezas naturales, sino de la calidad de sus instituciones. Venezuela, sin duda, es el caso más paradigmático.

Molinas recordaba en su artículo que los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de infraestructuras inútiles que han costado cientos de millones de euros, y que han ido a parar, literalmente, a la basura. También, y no hay que olvidarlo, de coger a un país en vías de desarrollo y convertirlo en una democracia avanzada, pero todavía con profundos agujeros en términos de calidad de sus instituciones.

Han pasado seis años de la publicación de ese diagnóstico y nada ha cambiado. Y lo que ha sucedido esta semana con la guerra de los másteres y de los doctorados es el mejor ejemplo de ello.

Escándalo
Lo relevante, sin embargo, y aunque parezca que lo es, no es si Pedro Sánchez ha plagiado su tesis, que desde luego no es baladí; ni si Casado ha hecho trampas para aprobar sus estudios, que tampoco lo es; ni si Rivera ha inflado su CV, que obviamente es muy significativo para un líder que ha construido su estrategia en torno a la regeneración.

Lo relevante es el sistema de elección de los líderes políticos, que a todas luces necesita un cambio radical. Y que es lo que en realidad está detrás de los sucesivos escándalos (vendrán otros). El sistema de primarias, de hecho, es una condición necesaria para engrasar la democracia, pero no suficiente si no existen en el interior del partido mecanismos de fiscalización de los candidatos, y que solo pueden configurarse mediante listas electorales abiertas en las que los candidatos sean contrastados con el voto ciudadano y no solo por el apoyo de los afiliados.

Tanto Sánchez, como Casado, Iglesias y Rivera han construido sus perfiles públicos en torno a platós de televisión

España es, probablemente, el único país europeo en el que sus cuatro principales líderes han salido de las tertulias televisivas. Tanto Sánchez, como Casado, Iglesias y Rivera han construido sus perfiles públicos en torno a platós de televisión. Ninguno, de hecho, ha tenido una experiencia dilatada en empresas privadas, más allá de pequeños episodios, y ninguno ha ascendido por méritos propios ajenos al partido. Tampoco han hecho ninguna carrera profesional dentro del sector público a través de los cuerpos de élite de la Administración, lo que obliga a pasar una dura oposición.

Al contrario. Todos y cada uno tienen un perfil profesional ligado exclusivamente a su propia formación y a la política del espectáculo articulada a través de la televisión.

Rivera e Iglesias fundaron Ciudadanos y Podemos, respectivamente, y emergieron al calor del desgaste del bipartidismo debido a la corrupción y la recesión; mientras que Sánchez y Casado, por su parte, aprovecharon crisis históricas del PSOE y del PP para trepar dentro del partido como una especie de soluciones de emergencia. En definitiva, han sido los beneficiarios de una crisis que empezó siendo económica y ha acabado siendo política.

En ambos casos, con idéntica estrategia: radicalizando el discurso —hacia la izquierda y la derecha— para conseguir que los pocos afiliados que aún quedan en los partidos (los más ideologizados y con un comportamiento más emocional que racional) pudieran ver en ellos la gran esperanza blanca para volver a los tiempos de vino y rosas.

Competencia
Un proceso que tiende a amplificarse por el hecho de que la competencia dentro de los partidos —al ser menor el número de afiliados— tiende a reducirse, lo que favorece la endogamia y, en consonancia, el alejamiento de la sociedad. Es más, el hecho de que los líderes hayan hecho su vida política dentro (y exclusivamente) dentro del partido, les hace conocer muy bien la formación, impidiéndoles, al mismo tiempo, oxigenarse con nuevas ideas. Máxime, cuando el cuerpo electoral de las elecciones internas está articulado en torno a la posibilidad de acceder a un cargo público que sirva como trampolín en espera de una oportunidad, para lo cual suele ser propicio ir a rebufo de un líder del propio partido con fecha de caducidad.

El resultado, como no puede ser de otra manera, es un sistema político construido sobre pies de barro que tiende a generar numerosas crisis y debilidades, como Italia, y que es una auténtica anomalía en términos de representación pública. Entre otras cosas, porque la enorme polarización que exige el proceso de elección en el seno de los partidos —el candidato se legitima diciendo que nunca pactará con el adversario político— es un lastre para posteriores políticas de concertación. El célebre, 'no es no'.

Un país que cambia tantos cargos porque hay nuevo presidente del Gobierno sin duda tiene un problema de calidad institucional

Como ha escrito en este periódico Rafael Méndez con precisión, "es gente que entra de joven en política y aprende de sus mayores a apuñalar al rival y a ganar un congreso del partido. Eso lo hacen bien, pero es lo único que saben. Ahí solo importa trepar, no estudiar". Pasados los años y ya en política se dan cuenta del problema que tienen: "Entonces se acomplejan porque están tratando todo el día con altos funcionarios y gente de la empresa privada y buscan que les pongan sellos en el currículo". Esos sellos son másteres como los de Casado y Montón, pero también el de Cristina Cifuentes, que entró en la Asamblea de Madrid en 1991, con 27 años.

No sería un drama, sin embargo, si no fuera por la enorme influencia de los partidos políticos sobre la sociedad, y que se ha manifestado con toda crudeza muy recientemente con la política de nombramientos.

Un país que cambia tantos cargos (altos, medianos y bajos) porque hay nuevo presidente del Gobierno, sin duda tiene un problema de calidad institucional. Y lo que es todavía peor, genera una parálisis política de incalculables consecuencias. Probablemente, alimentada por medios de comunicación que han convertido la política en parte de la industria del entretenimiento, lo que favorece el amarillismo y la banalización de la información política y económica. No era difícil saber lo que iba a opinar cada medio antes de que estallara el escándalo de las falsas titulaciones.

Es el propio sistema el que expulsa de los mecanismos en los que se toman las decisiones a quienes son ajenos a la vida interna de los partidos

Se dirá que el problema de la clase política es general, y que recorre las democracias más consolidadas, como el fantasma de Marx. Y es verdad. La diferencia es la enorme capilaridad de las decisiones políticas en España. Precisamente, por la debilidad de las instituciones, lo que necesariamente incentiva el descrédito de la política. Máxime cuando es el propio sistema el que expulsa de los mecanismos en los que se toman las decisiones a quienes son ajenos a la vida interna de los partidos.

Las soluciones Trump, Le Pen o del populismo europeo, de hecho, no son más que una respuesta al deterioro de los valores de la política. Y que se pueden manifestar en un máster tramposo, en un pobre trabajo de doctorado o en una ministra que plagia y pretende irse como una víctima del sistema, cuando era una cuestión de decencia intelectual. Sobre estos escombros se construirá el populismo del futuro.

El doctor Sánchez, ¿supongo?
FRANCISCO ROSELL El Mundo 16 Septiembre 2018

Justo al día siguiente de sus primeros 100 días de gobierno y nada más expresar su deseo de sostenerse en La Moncloa nada menos que hasta el 2030, como hizo el domingo en Oviedo para reivindicar unos frutos en semilla, el presidente Sánchez empezó a sufrir los primeros síntomas graves de una maldición que perdió a Felipe González. Fue a raíz de que algunos palafreneros tuvieran la ocurrencia de regalarle el oído con que aquel PSOE igualaría los más de 70 años de poder ininterrumpido del PRI en México. Aquella arrogancia de un PSOE ensoberbecido devino en maldición que le cegó y arrastró en su caída a las instituciones bajo su encomienda. Resultó tan perjudicial para el sistema como la "venganza de Moctezuma" para el normal funcionamiento del organismo humano. Ya advirtió el poeta sobre cómo cambian las cosas con la mudanza de los días.

En esos 100 días, Sánchez ha corrido a 100 -incluso a mayor velocidad subido a aviones y helicópteros- para hacer una política de todo a 100 enormemente útil para su notoriedad y contentar a su variopinta coalición de apoyos. No obstante, fue regresar de la capital asturiana e iniciar su semana de perdición. A las pocas horas del festín asturiano ad maiorem gloriam suam, cumplíose el viejo adagio latino: Post festum, pestum con una ministra de Sanidad obligada a dimitir -la segunda en tres meses- por plagiar un montón su trabajo de final de máster en el seno de un Gobierno que parece el camarote de los hermanos Marx.

No parece concluirse otra cosa cuando, por ejemplo, el ministro de Exteriores -"Borrell, cuidado con él", sobre el que antaño avisaba Antonio Gala desde su tronera de EL MUNDO- da un salto de volatinero para tirarle de las puñetas al juez Llarena. Le afeó ante las cámaras de la BBC que le niegue la libertad provisional a los golpistas del 1-O, obviando que el principal cabecilla de la rebelión escapó por piernas -es un decir- y hoy es un prófugo de la Justicia. Como no es político de pararse en barras, el jacobino Borrell cogió carrerilla y declaró con un par de narices "nación" a Cataluña. Ello después de que, hecho un jabato, hubiese abanderado la gran manifestación constitucionalista del 8-O en Barcelona en defensa de la Carta Magna y de la integridad territorial de España.

Sánchez cometió el error garrafal de no decir al verdad en sede parlamentaria cuando aseveró campanudo que su tesis, sobre la que hay sospechas de plagio, era de acceso libre

Para colmo de males y desdichas, el camarote del Palacio de La Moncloa -en realidad, un taller de rectificados y de cambios de opinión al minuto- ha sido esta septimana horribilis un polvorín a punto de estallar por las desavenencias entre Exteriores y Defensa al bloquear Margarita Robles las 400 bombas vendidas a Arabia Saudí tras un bombardeo indiscriminado de los saudíes en Yemen. Al poner en riesgo -y de los nervios a la presidenta socialista de Andalucía y al alcalde podemita de Cádiz- la construcción de las cinco corbetas en los astilleros de Navantia, el ministro Borrell ha discurrido que, con el grado de sofisticación de estos misiles, no caben daños colaterales. Si Zapatero dio garantías de que unas armas vendidas a Israel no serían empleadas contra los palestinos, sin más aval que su palabra, Borrell no le ha ido a la zaga en este Gobierno de los líos.

Ante la catalepsia del Gobierno, con las constantes vitales planas, en el Ala Oeste del Despacho Presidencial, debió diseñarse una operación relámpago del tenor de la que hizo triunfar contra pronóstico la moción de censura contra Rajoy con 84 diputados en un hemiciclo de 350. Aprovechando que el trabajo de máster de la ministra Montón no podía superar la máquina detectora de plagios, Sánchez pretendió salir del atolladero haciendo lo que, en ajedrez, se llama un gambito de rey, esto es, sacrificar un peón para recuperar la iniciativa en el tablero. Un movimiento audaz, desde luego, pero que deja flancos desguarnecidos al adversario.

Así, dado que el miércoles el nuevo líder del PP, Pablo Casado, debutaba como jefe de la oposición en la sesión de control del Gobierno, Sánchez forzó la dimisión de su ministra más querida. Perseguía marcarle, en el día de su alternativa, la senda de Carmen Montón. No en vano la jueza ha remitido al Tribunal Supremo los dos supuestos delitos que le atribuye con relación al máster que obtuvo en la Universidad Rey Juan Carlos.

A Sánchez se le ha pasado el arroz para ir a las elecciones con el viento de cola

Si González logró la irrelevancia de Fraga arrellanándole en el sillón de jefe oficial de la oposición, él encerraría a Casado en una jaula en la que podría piar un poco, pero sin sacar las uñas. De paso, hacía bueno que la mancha de mora (el plagio de Montón) con otra verde (el máster de Casado) se quita. Miel sobre hojuelas, ¡pardiez!

No esperaba Sánchez -de ahí su descompostura y lividez- que los costados que dejó desguarnecidos su gambito de rey los aprovechara un tercero en discordia, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, para dejarlo en evidencia. En la mejor de sus faenas parlamentarias, este cortó orejas a diestro y siniestro. No sólo arruinó el estreno con picadores de Casado en el coso de la Carrera de San Jerónimo, dejándolo reducido a un par de líneas en las crónicas del festejo, sino que, tras señalar el pecado original del nuevo líder del PP a la espera de lo que dilucide el Tribunal Supremo con su máster, le sacó a Sánchez las macas de su tesis doctoral. Ello le produjo al presidente el mismo efecto que plantar la franela roja delante del toro.

En su ofuscación, cayó en la hábil celada de Rivera, trastabillándose como si le hubiera dado un golpe en el talón de Aquiles. Ello le precipitó en el error garrafal de no decir la verdad en sede parlamentaria cuando aseveró campanudo que la tesis doctoral, sobre la que hay sospechas de posible plagio y de autoría subrogada por parte de algún vientre de alquiler que luego aparecería como coautor del libro de la tesis, era de acceso libre. Esto no ocurrió, tras dos días de presión de la opinión pública, hasta el mediodía del viernes, una vez que se diseñó una estrategia de comunicación para dorar la píldora, tras una intensa labor de maquillaje y comunicación política. No cabe duda de que hay momentos en que lo mejor es no despegar los labios.

Tratando de capear el temporal, aun lloviendo sobre mojado, Sánchez retoma aquel "pensamiento Alicia" que el filósofo Gustavo Bueno achacaba a Zapatero. De hecho, se investía este viernes del personaje de la reina de Lewis Carroll en aquella escena de Alicia en el País de las Maravillas en la que el rey demanda que se deje al jurado dictar veredicto y ésta grita: "¡No, no! ¡Primero la sentencia y después el veredicto!".

Al alba, para adelantarse a las tertulias radiotelevisadas, dispuso que no había plagio y, una vez sentada esta premisa, colgó por la tarde una tesis doctoral cum laude con un amasijo de materiales acarreados en el ámbito del ex ministro Sebastián y con un tribunal predispuesto para ello con afines a la directora de la tesis y doctorados sin experiencia que antes habían colaborado con él. Todo un timbre de gloria para el presidente y para la Universidad que lo dispensa.

Es verdad que, por estos pagos, la sinceridad no figura entre las virtudes políticas, sino que las mentiras se consideran justificables y son moneda corriente. Bien distinto es lo que acontece en países anglosajones -a los que ponía de ejemplo Sánchez para estampárselos en la cara a un impasible Rajoy- en los que ese fraude a la confianza del ciudadano puede costarle el cargo al presidente de la nación más poderosa del mundo, a un ministro de la principal nación europea o al mismísimo rabino de la principal sinagoga de París.

Todo ello urgido por una exigente opinión pública que ni se encoge de hombros ni se anda con chiquitas, esperando que los parlamentos tomen cartas en el asunto o que los jueces encausen a sus protagonistas, sino que hacen efectiva su reprobación pública en cuanto se conoce el embuste. Por eso, aquí se miente tranquilamente al Parlamento con la misma naturalidad con la que pueda hacerlo un parroquiano acodado en la barra de un bar, mientras arregla el mundo en el fragor de una animada tertulia.

Una cosa es predicar que se está a favor de la transparencia, como alardeó Sánchez en su sesión de investidura, cuando dijo que pondría luz, y otra propiciar su oscurecimiento. Sus palabras sonaban a ruido de moscardón dentro de una botella. Prefiere instalarse en ese estado de negación característico del gobernante en apuros.

Cuenta con la ventaja de que un político sin palabra puede mentir con solemnidad las veces que le pete siempre que disponga de los votos necesarios para avalar el pagaré falso. Ademas, esos votos de socorro que sus socios le facilitaran para que aguante el chaparrón ya se los harán devolver con intereses a un presidente que siempre preferirán debilitado, pero vivo.

Para desgracia de Sánchez, desde esa hora fatal del miércoles a las 10 de la mañana, ya muchos dudarán cuando abra la boca, más allá de aquellos que siempre estarán dispuestos a comulgar con ruedas de molino. Si ya tenía problemas de legitimidad de origen, al no haber recibido aún el refrendo directo de las urnas, ahora agrava esa insuficiencia.

Con dos ministros dimitidos por sendos fraudes en 100 días, un presidente que llegó a La Moncloa apoyado en una frase de una sentencia del caso Gürtel en el que se introducía un juicio de valor que cuestionaba la veracidad de la declaración como testigo de Rajoy, sin deducir testimonio por ello, estaba obligado a estar a la altura de las exigencias democráticas. Pero su inopinada reacción hay que entenderla porque le ilumina aspectos de su elaboración que no son gratos de rememorar como acaecía en aquella película, Lo que la verdad esconde, de Robert Zemeckis, Ésta termina por dar la cara en el momento más inadecuado de la vida del feliz matrimonio de Harrison Ford en la cinta.

A este fin, Sánchez recupera el manual de supervivencia, esto es, se atrinchera y se esfuerza como puede para crear un clima de sospecha y de confusión sobre los motivos últimos que animan a quienes tratan de esclarecer aquellos acontecimientos del pasado que afloran a la superficie. Prefiere dejarse llevar por sus instintos tribales y responder con descalificaciones ya demasiado manoseadas de tanto abuso. Ese "¡os vais a enterar!" lanzado contra los escaños de Cs quedará para los anales. Ni González ni Zapatero, en sus momentos más delicados, llegaron a ese punto amenazante desde el banco azul del Congreso.

Ocurre que Lo que la verdad esconde aparece en la superficie devolviendo ese pretérito imperfecto y a él le afloran las circunstancias de una tesis doctoral que hay que enmarcar en un proyecto de lanzamiento político de quien otrora era uno de los llamados "chicos de José Blanco", el todopoderoso secretario de Organización del PSOE de Zapatero, y se recurrió a quien menester fuera para un trabajo que se confeccionó en tiempo récord y en periodo de gran ocupación política del doctorando.

De momento, el doctor Sánchez se desdibuja y posiblemente se lamenta de que se le haya podido pasar el arroz para ir a las elecciones con el viento de cola del que se beneficia todo aquel recién llegado al poder. De tan extraviado que anda, recuerda al doctor Livingstone cuando lo encontró The New York Herald después de promover una expedición en 1871 para averiguar el paradero del gran explorador británico, perdido seis años antes y al que se daba por definitivamente desaparecido. Al cabo de dos años de ímproba búsqueda, el periodista galés Henry Stanley se cruzó a orillas del lago Tanganica con un hombre blanco ya mayor, de barba gris, tez pálida y gesto fatigado al que identificaría como: "el doctor Livingstone, ¿supongo?".

Conociendo a su asesor áulico y jefe de gabinete, Iván Redondo, muñidor de ideas y fantásticos proyectos fantapolíticos, ya debe estar al frente de la expedición de rescate del doctor Sánchez. Pocos fines de semana tan intensos como éste que está viviendo el comité electoral que Sánchez ha montado en La Moncloa, aunque pasen por miembros de un Gobierno en desgobierno.

Usted no es una persona decente
ARCADI ESPADA El Mundo 16 Septiembre 2018

Mi liberada:

La exhumación y posterior resignificación de la tesis académica del presidente del Gobierno ha permitido desvelar un significativo misterio español. Esto es, por qué Doctor Sánchez dificultó, drásticamente y durante varios años, el acceso a la tesis doctoral que con el título Innovaciones de la diplomacia económica presentó en noviembre de 2012 en la Universidad Camilo José Cela. Era por la indecencia. Afecta al texto en sí, un mero volcado de la información disponible sobre el asunto, síntesis sin tesis (©Bolaño) que evita en numerosas ocasiones los procedimientos obligatorios de cita. Cualquier lector convencional, sin conocimientos en la materia, detecta que la máxima aportación intelectual del documento se inscribe en el género de la paráfrasis. Y que las trampas en el manejo de las aportaciones ajenas e incluso de las propias (es aleccionador observar cómo el autor refríe, dejando un inevitable sabor acre, lo que en los artículos supuestamente académicos de origen apenas era pastosa glosa) pretenden evitar una evidencia científica y moral: la imperiosa necesidad de que todo el texto llevara, desde la primera página a la última, unas inequívocas comillas bajas españolas. Así se comprendería el verdadero alcance intelectual del opus de la tesis y así se habría evitado con eficacia -solo así- la acusación de plagio.

Respecto al plagio hay en los márgenes de la tesis una llamativa y oscura historia. En julio de 2013, es decir, unos pocos meses después de la presentación de la tesis, Doctor Sánchez firmó el prólogo del libro La nueva diplomacia económica española, que se presentaría en la librería Blanquerna el 12 de diciembre. No fue una presentación inane. Manuel Sánchez escribió en eldiario.es: "Llamó la atención que Sánchez reuniera a casi toda la dirección del partido. El libro lo presentaron el propio Ramón Jáuregui, Trinidad Jiménez y Ramón Paredes, y quedó un acto muy lucido. Pero, entre bambalinas, no era el libro lo que acaparaba la atención, sino el dirigente socialista en cuestión. Desde hace meses, su nombre se oye en los mentideros del Congreso como un posible candidato a las primarias del PSOE". El libro lo firman dos personas: Pedro Sánchez Pérez-Castejón y Carlos Ocaña Orbis, entonces joven jefe de gabinete del ministro Miguel Sebastián, quien escribe el prólogo. La doble autoría es insólita, porque libro y tesis son extraordinariamente similares y cercanas en el tiempo. Además, ¿quién dejaría cofirmar a otro un libro basado en la tesis de uno mismo?

La presencia de Ocaña como coautor plantea graves problemas. ¡Es fácil que cualquiera le acuse de plagiario! El libro no está digitalizado y por lo tanto no se le puede pasar, como a la tesis, uno de esos programitas informáticos (Turnitin, Viper) que son como la plancha caliente que mi inolvidable Fatty pasaba a la caligrafía hecha con zumo de limón. Pero apuesto a que la coincidencia entre libro y tesis reventaría el programa. De ahí la necesidad de un urgente careo entre el economista Ocaña y Doctor Sánchez: o a la tesis le faltó un autor o al libro le sobra uno. Ni siquiera en la Universidad española debe de haber muchos precedentes de alguien que haga una tesis y luego la publique repeinada en libro añadiendo una nueva autoría. La presencia de Ocaña es aún más sorprendente cuando se examina esta circunstancia sobrenatural: alguien con la suficiente competencia y prestancia intelectuales para cofirmar un libro llamado La nueva diplomacia económica española no aparece citado (¡ni en los agradecimientos!) en una tesis llamada Innovaciones de la diplomacia española presentada unos meses antes por el hombre que firma el libro con él. Oscuro no, nigérrimo. A la indecencia de la coautoría hay que sumarle dos elementos. Uno conocido, y es la semiclandestinidad de la tesis. El otro es que, insólitamente, el libro no revela en ningún momento su fuente. Es decir: en ningún momento se menciona que el libro es la tesis esenciada.

Una explicación puede ser la incuria. La indecente incuria. Voy a explicarte un chusco detalle para que comprendas su alcance y la similitud entre los dos documentos. En la bibliografía de la tesis se cita (página 341) un autor desconocido: Voir M. Granovetter (1985). El mismo que aparece citado, y del mismo modo, en la bibliografía (página 170) del libro. El señor Voir M. Granovetter no existe, aunque sí un cercano pariente suyo llamado M. Granovetter, autor de un artículo clásico en el que al decir de una persona entendida «plantea una crítica sociológica (en la tradición de Karl Polanyi) a la visión atomista del individuo en la economía neoclásica» y cuya «relación con la acción exterior fragmentada» -una frase de la tesis que remite a Granovetter- es, al parecer, inexplicable. A no ser que quepa explicarla por el mismo incurioso método intelectual que consiste en copypastear sin mesura, vaya usted a saber de qué remoto documento, no solo el nombre de Granovetter sino la voz francesa Voir, Ver, en francés.

Hay otra manera de explicar que el libro no mencione la tesis. Y es que sea previo a la tesis. No en su publicación, obviamente. Tampoco en su versión definitiva: el libro tiene, por ejemplo, este párrafo: "La Estrategia de Seguridad Nacional española de 2011, y la recientemente aprobada de 2013, incluyeron como una de sus principales novedades la necesidad de incorporar como fuente de riesgo las crisis económicas", que indica alguna actualización apresurada antes de su edición. Y digo actualización con toda maldad por la torpeza en la concordancia y porque más lógico habría sido escribir: "La Estrategia de Seguridad Nacional española de 2013 incluye, como la de 2011, la necesidad de incorporar como fuente de riesgo las crisis económicas". Es una hipótesis razonable pensar que el núcleo de este libro (actualizaciones y prólogo al margen) no sea un resumen de la tesis sino que ésta sea la ampliación e individuación del libro. La existencia de un documento maestro previo explicaría, por último, por qué Doctor Sánchez solo tardó un año en hacer su volcado. El libro se propugna, en este sentido, como una canónica carta de Poe.

La tesis fue calificada cum laude. La calificación y la composición de ese tribunal es otra de las indecencias. Estos días ha circulado por España un asombroso argumento exculpatorio: así pasa con la mayoría de las tesis. No tengo datos para sostener ni para negar ese argumento. Pero sí sé que la ejemplaridad a que está obligado el presidente del Gobierno es incompatible con la corrupción intelectual -y derivadamente económica- que esta tesis exhibe. No se trata de saber cuánta gente no paga impuestos, sino de saber si un defraudador puede ser presidente de Gobierno.

Fiel a sí mismo, el presidente ha extendido la corrupción hasta su respuesta. En lugar de acudir al Parlamento o someterse a las preguntas de la prensa, pintarrajeó en su muro de Facebook una sonrojante nota sobre su vocación profesoral y utilizó dos tiernos dibujos de sus hijas para presentarse como víctima. Y aún le hizo decir a su patética portavoz que había sido el primer presidente doctor de España, usurpándole al menos a Leopoldo Calvo-Sotelo esa condición. Pero hay que vencer la tentación de ridiculizar intelectualmente a Doctor Sánchez. Lo decisivo es su absoluta falta de escrúpulos. Para hacer su tesis doctoral. Para llegar al Gobierno. Para seguir en él mientras expulsa a otros menos culpables que él. Para decirle, en medio de un áspero debate electoral, al que había sido, tras oposición durísima, el registrador de la propiedad más joven de España: "Usted no es una persona decente". Decirle eso, conociéndose.

Sigue ciega tu camino.
A.

Sánchez contra molinos de viento
Pablo Sebastián republica 16 Septiembre 2018

Tiene gracias comprobar que el Presidente Pedro Sánchez que no cesa de enviar mensajes a los golpistas catalanes, desde su Gobierno, el PSOE y el PSC, diciendo que no hay que judicializar el desafío soberanista, ahora el mismo Sánchez pretenda judicializar sus diferencias con varios medios de comunicación enviándoles amenazantes burofax a aquellos que le acusan de plagio y de trato de favor en su tesis y ‘apto cum laude’.

Esto de ‘matar al mensajero’ o de perseguirlo no es nuevo en España pero sorprende que Sánchez haya entrado en semejante disparate cuando solo lleva 100 días en el Gobierno, de donde dice la ministra portavoz Celaá que una conspiración de la derecha (‘judeo masónica’, imaginamos) lo quieren echar del poder. ¡Pobrecito!

O sea, campaña mediática y conspiración conservadora en solo 100 días de Gobierno cuando la única, pero legítima, conspiración para derrocar al Presidente fue ha sido ‘coalición Frankenstein’ que organizó Pedro Sánchez con Pablo Iglesias, Carles Puigdemont, Oriol Junqueras e Íñigo Urkullu para echar a Mariano Rajoy de La Moncloa.

Algo que le facilitó el propio Rajoy (no nos vamos a cansar de repetirlo) al negarse a dimitir mientras sus pupilas Santamaría y Cospedal se tiraban de los pelos en pos de la sucesión, que al final ganó Pablo Casado, otro que también anda en coplas de irregularidades en su master.

Lo cierto es que Sánchez ya ha tenido que cesar a dos de sus ministros, Màxim Huertas y Carmen Montón (y está por irregularidades y plagio) y que rectificar -él y su Gobierno- un sin fin de veces. Llegando al esperpento de decir, como vino a decir su portavoz Celaá, que las 400 bombas que España ha vendido y entregará a Arabia Saudita son como cajas de bombones que el ejército saudí lanzará contra el Yemen.

Sánchez se lanza contra la prensa conservadora como Trump en USA contra la prensa liberal. Y, como el americano también, ya ve conspiraciones de todos los colores para derribarlo por la vía de un ‘impeachment’ o forzando, como en el caso de Nixon, su dimisión.

El problema de Sánchez está en las dudas que despierta su capacidad y la muchos de sus ministros y ministras para gobernar. Empezando por su vicepresidenta Carmen Calvo, cuyos disparates en la política ya eran harto conocidos en el Parlamento y en los medios de comunicación.

Y lo más grave de todo esto es que Sánchez está bajando la guardia en el desafío catalán desautorizando a la Justicia y además no se percata ni reconoce la desaceleración de la economía como lo anuncia el BCE.

Y esos sí que son problemas importantes a tener en cuenta en lugar de lanzarse al despilfarro del gasto público y al aumento sin control (pero con claro interés electoral) del déficit y la deuda pública. Y esto de la deuda es lo que nos puede llevar, como dicen los expertos, a una nueva crisis financiera como la de 2008.

Como la cuestión catalana puede derivar en un enfrentamiento civil, si este gobierno continúa desamparando a los catalanes demócratas y amparando a los golpistas, lo que incluye un doble error: porque los secesionistas nunca darán un paso atrás; y la Justicia española no se arredrará.

De manera que nos preocupa y mucho la capacidad política de Sánchez y también su salud mental, porque si están viendo gigantes conspiradores y periodistas malandrines donde solo hay molinos de viento eso ya es para preocupar.

Sánchez usa medios públicos para amordazar a la prensa tras decir que la tesis es un asunto privado
C. Cuesta, M. Cerdán, S. Sanz y M. A. Ruiz Coll okdiario 16 Septiembre 2018

Pedro Sánchez no ha dudado en utilizar toda la maquinaria de La Moncloa para defenderse. Utilización de programas para afirmar, según el Gobierno, que “sólo” ha plagiado un 13%. Uso de las ruedas de prensa para dar lecciones de periodismo. Utilización de sus ministros y responsables de prensa y gabinete para amenazar con acciones legales a la prensa, etc. Y lo ha hecho todo tras haber eludido previamente el control parlamentario porque la tesis, según él, era “personal”: exclusivamente de ámbito privado. Así contestó, de hecho, la Mesa del Parlamento al diputado popular Ignacio Echániz cuando el 7 de agosto decidió solicitar información sobre la tesis de Pedro Sánchez.

Tal y como prueban los documentos que hoy muestra OKDIARIO, el supuesto ámbito privado y “personal” de la tesis doctoral fue usado por el PSOE y el presidente del Gobierno como un parapeto para eludir el control parlamentario.

La contestación la recibió hace relativamente poco tiempo: el 4 de septiembre. Y en ella se descartaba mostrar ningún documento porque se debía “comunicar al autor de la iniciativa que no procede su admisión a trámite al no entrar dentro del ámbito de aplicación del artículo 7 del Reglamento, por tratarse de una documentación que es propia del ámbito personal del Presidente del Gobierno”.

Los votos del PSOE en la Mesa remarcaron este punto, el de que no se podía entrar en ese ámbito porque las peticiones de documentos en el Congreso sólo abarcan las cuestiones públicas o puramente políticas.

El freno al control parlamentario fue celebrado por los socialistas.
Conseguían eludir el control de la Cámara y seguir escondiendo la tesis.
Porque lo cierto es que Pedro Sánchez tan sólo aceptó hacer pública su tesis tras empezar OKDIARIO a publicarla y destapar la existencia de un ‘negro’ –Carlos Ocaña– y de pruebas evidentes y documentadas de plagio. En ese momento se percató de que, sin abrir la tesis al público, no iba a poder contrarrestar él la versión, ni iba a poder contar con sus medios afines, precisamente, por no tener ellos a disposición la tesis.

A partir de ese momento, Pedro Sánchez aceptó entregar la tesis y dio inicio a una maquinaria de utilización de medios públicos para defenderse de lo que hasta ese momento había sido calificado como asunto “personal”.

Ruedas de prensa, verificación con las herramientas Turnitin y Plagscan. Y salida masiva de portavoces y responsables de prensa a defender la indefendible tesis. Todo -público-, con tal de defenderse de algo que, hasta ese momento, era “personal” y privado.

Obsesión socialista
La Fundación Franco responde al Gobierno: No habrá exhumación y acabará en un contencioso administrativo
www.latribunadelpaisvasco.com 16 Septiembre 2018

El presidente de la Fundación Franco, Juan Chicharro, ha retado al Gobierno de extrema izquierda español y se ha mantenido en su postura de que no se llevará a cabo la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, a pesar de que el Congreso de los Diputados lo haya avalado mediante la votación del real decreto ley. Chicharro ha avisado de que “es posible” que acabe en un contencioso administrativo.

Chicharro cree que el el documento del real decreto ley por el que se llevará a cabo la exhumación es un “bodrio”. En este sentido, ve “muy extraño” que la presidencia del Gobierno escriba, según ha dicho, “un documento tan malo”. “Me da que pensar que Sánchez quiere que sigamos hablando de este tema, pero si piensa que va a ser tan rápida se equivoca, yo me mantengo en que no habrá exhumación”, ha subrayado.

Chicharro ha recalcado que “el propio Estado de Derecho” será el que impida finalmente, en su opinión, la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos porque según ha explicado, a la espera de lo que diga el Tribunal Constitucional, “un real decreto ley es una norma de rango inferior a un tratado internacional”.

Con todo, a pesar de que ha asegurado que no dará ninguna pista sobre la estrategia que llevará a cabo la familia del dictador y la propia Fundación Franco, Chicharro ha avanzado que existe la posibilidad de que recurran a un contencioso administrativo para frenar la voluntad del Ejecutivo de llevar a cabo la exhumación.

Por último, al ser preguntado por la abstención del PP y Ciudadanos en la votación del real decreto ley de la exhumación que se celebró ayer en el Congreso de los Diputados, el presidente de la Fundación Franco ha afeado la actitud de ambas formaciones. “No me gusta en absoluto, no se han opuesto de frente”, ha sentenciado.


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Una Presidencia 'cum fraude': del 'Blanco-boy' al 'negro Plagión'
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 16 Septiembre 2018

Érase que se era un país de nubes sometido al tirano Zetapé. Su visir Pepiño Blanco promocionó a un grupo de guapos jóvenes, los 'Blanco boys', para echar a la vieja guardia del antiguo rey Tigrekán II. Y en la capital, a un tal Tomás Gómez debía reemplazarlo un tal Blanquito Sánchez, que era tan guapo como ignaro. Hubo que fabricarle una sabiduría y se recurrió a un negro llamado Plagión. A las órdenes del visir Blanco, los magos Cortés Elvira y Miguel Sebastián artillaron una llamada tesis doctoral sustentada en el plagio y fiada en el favor. Pero Plagión se vengó de sus negreros al plagiar la tesis y publicarla luego como libro del negro, no del amo. La incompetencia del trabajo esclavo (anunciada por el sabio Escohotado) se mostró tan clamorosamente que el Tribunal tuvo que completar la tesis. Todos se olvidaron de Plagión, pero hete aquí que un día el guapo Sánchez llegó al Poder y unos merlines descubrieron el pastel del plagio. No se sabe si los buenos serán capaces de obligar a los malos a digerirlo y devolverlo.

Ahora en serio: un cuento de terror
El presidente del Gobierno ha amenazado a tres medios de comunicación -ABC, okdiario y El Mundo- con acciones penales si no rectifican una serie de informaciones que concluyen lo mismo: Pedro Sánchez no llegó a doctor en Económicas tras redactar una tesis original sino aprovechando el trabajo de tres 'negros', dos de los cuales formaron parte del tribunal que le obsequió (y se obsequió) con la nota de apto cum laude. Cum fraude, si los tres medios citados dicen la verdad. Si estos medios han mentido, difamado y calumniado, el presidente del Gobierno tiene el derecho y la obligación de llevarlos ante los tribunales y probar, bajo juramento, este asunto. Los tres medios ya han respondido editorialmente que no se retractan y que se ratifican en todo lo publicado, acusando a Sánchez de querer amordazarlos. No cabe pues término medio: o mienten los medios o miente el presidente.

Amenaza por twitter, ridículo por facebook y ataque por burofax
La amenaza de Sánchez a los medios, sin especificar cuáles, tuvo lugar a las 7 de la mañana, por Twitter y la agencia Europa Press. Ese día y el siguiente, el Presidente del Gobierno añadió en Facebook una larguísima requisitoria con fallos de redacción impropios de un bachiller y en la que afirmaba cinco cosas: que adoraba la docencia; que "por razones obvias, no había tenido tiempo de investigar"; que su tesis era "fruto del esfuerzo de uno y el esfuerzo de muchos"; que su familia se sintió muy orgullosa el día en que la defendió y el Tribunal la calificó cum laude; y que las calumnias sobre su autoría provienen de los que no aceptan la llegada al Gobierno de una nueva forma de hacer política y a la apertura de un nuevo "espacio social", de izquierda y de progreso.

Poco después, llegó el burofax presidencial contra Inda, Rubido y Rosell, reaccionaron editorialmente estos medios, se alinearon con Sánchez PRISA, el diario de Escolar y las televisiones, especialmente TVE, ya más sectaria que La Sexta y un reciente huésped de Mateo ha posado de Pilatos. Mientras, el Gobierno, empezando por la portavoz y acabando por Borrell -que ha liquidado el equívoco prestigio que tenía- han insultado a los citados medios y a los partidos PP y Cs, que piden la comparecencia de Sánchez en el Congreso para explicar la catarata de plagios que inunda la tesis según la detallada denuncia de ABC y okdiario y que el Tribunal -como detalla El Mundo- regaló el título a un amasijo de informes oficiales cortipegados al tuntún por un 'negro', presuntamente Carlos Ocaña, jefe de gabinete de Miguel Sebastián que había denunciado en la primera etapa de Sánchez que el 90% de la tesis se hizo en su Ministerio, y algo aún más asombroso: que dos de sus miembros, la presidenta y un vocal, habían co-publicado ya un artículo con el propio Sánchez un mes antes de que éste lo defendiera como un capítulo de su tesis, sin citarlos y sin citarse. La ignorancia de Sánchez sobre cómo se hace una tesis -y cómo se hizo la suya- se ha demostrado al defender frente a ABC que no puede ser plagio citarse a sí mismo, que es precisamente lo que se entiende por autoplagio y está totalmente prohibido.

La mentira en el Parlamento
La mentira inaugural de esta catarata de revelaciones sobre el mayor escándalo doctoral en muchos años en la ya escandalosa historia reciente de la Universidad española la protagonizó el propio Sánchez cuando Rivera le pidió que la enseñase para acabar con los rumores, intensísimos desde que empezó la cacería del máster de Casado y atronadores tras dimitir Montón. Sánchez, que en vez de pedir a la presidenta que llamara al orden al líder de Cs y se atuviera a la pregunta, adoptó su peor estilo matonesco y dijo que su tesis como "doctor de (no en) Economía" estaba accesible en Teseo.

Pero lo único accesible era la ficha. Él había prohibido el acceso a la tesis y hasta que se fotografiara el único ejemplar que guardaba la UCJC. Tan falso era que podía consultarse, como dijo el miércoles, que el jueves anunció que podría consultarse el viernes. Aunque lo hizo tras precederlo de dos métodos de escaneo antiplagio, uno de los cuales decía que el autor había plagiado menos del 1%; y otro, casi el 15%. Diferencia abismal, a la que el encargado del escaneo severo añadió que ellos sólo buscan indicios, que luego deben comprobarse sobre los textos.

La Universidad debería despojarle del título
Por desgracia para Sánchez, su Gobierno, su partido y sus corifeos, lo que han hecho los tres medios amenazados no es pasar un escáner, sino ir al texto de la tesis y han demostrado que la mayor parte se publicó a nombre del "negro" Ocaña; y una parte menor, a nombre de los que premiaron la tesis que en parte habían escrito. Lo que se dice una chapuza monumental. Lo legalmente establecido es que la Universidad quite el título de doctor al que lo adquirió sin merecerlo y sancione a los que a sabiendas lo otorgaron. Sobre el plagio oceánico de la tesis, tal vez de Ocaña, ver Chicote en ABC. Sobre las irregularidades clamorosas del tribunal, ver Negre en El Mundo. Y sobre ambos escándalos y la génesis del doctorado exprés de Sánchez, ver Carlos Cuesta y otros en okdiario.

La maldición de Cuelgamuros
Ante estas investigaciones, diferentes pero complementarias, este presidente cum fraude ha respondido a través de Izbestia (antes El País) y El Colp de Falç (antes La Vanguardia) con una grosera manipulación del currículo de Albert Rivera (como ha demostrado en LD Mariano Alonso) y la vicepresidenta ha dicho, casi aullado, que lo importante es el máster de Casado y la profanación de la tumba de Franco. Lo primero es falso. Lo segundo, un crimen de lesa patria con maldición incorporada. Fue votarse la exhumación de Franco y precipitarse la de la tesis. Y se viene encima la inhumación de un Gobierno que debe resistir la tormenta que neciamente él desató. Si resisten PP y Cs, se lo llevan por delante. Al menos, a las urnas.

Mentiroso, chulo, jeta, plagiario, mediocre y censor

EDUARDO INDA okdiario 16 Septiembre 2018

Cómo no, hoy toca hablar de Pedro Sánchez, el primer presidente del Gobierno que los españoles no han elegido en las urnas. Tal y como está gobernando, cada día nos da motivos para hablar de él y exigir su inmediata renuncia. Algunas de sus decisiones son hilarantes, la de las bombas antes malas y tontas y ahora buenas e inteligentes, y otras para llorar, como ese bajón económico acompañado de huida de capitales y exponencial destrucción de empleo que se está registrando silenciosamente desde el 1 de junio. Y otras son para llevarse las manos a la cabeza. Verbigracia, el Tesisgate, un escándalo de marca mayor que en cualquier país serio provocaría la dimisión inmediata del protagonista porque no es el doctorado fake del vecino de arriba sino el de todo un presidente del Gobierno. El número 1 del Ejecutivo de un Estado serio no puede continuar un minuto más cuando un medio como OKDIARIO ha descubierto con pruebas irrefutables que se la hicieron mayormente otros, que un miembro del tribunal y la directora de la tesis son autores de al menos un capítulo, que está parcialmente plagiada y que los examinadores no reunían los requisitos legalmente exigibles. Bueno, y que además le otorgaron un “cum laude”. Por no hablar de la utilización de dinero público que está llevando a cabo para amedrentar a esta casa en general, a Cuesta, Cerdán, Ruiz Coll y Sanz en particular, a otros periodistas como García Negre y a adversarios como Abc.

A más, a más, el Tesisgate está sacando lo peor de la psique de un tipo que es lo más penoso que se puede ser en el mundo: un necio que va de listo, un bueno que es malo y un estólido malo que se cree espabilado y avieso. Un prodigio, vamos. El diván en el que él solito se ha tumbado esta semana ante los ojos y los oídos de los 46 millones de españoles ha permitido descubrir las características más relevantes de una psique de manual. No hace falta ser un psicoanalista porteño para resumirlas en seis como mínimo. Ahí van:

MENTIROSO.- En este apartado, Pedro Sánchez podría estar hasta el sábado que viene tarareando la canción de las excursiones de nuestra infancia: “¡Vamos a contar mentiras, vamos a contar mentiras, tralaraaaá!”. Que es un embustero no lo digo yo, lo atestiguó él solito el miércoles en sede parlamentaria cuando, fuera de sí, sólo le faltó echar espuma por la boca, hizo pasar a Albert Rivera por el trolero que no es asegurando: “¡¡¡Mi tesis doctoral está colgada en Teseo!!!”. Media España y parte de la otra nos pusimos a pinchar en esa base de datos con nombre de rey griego que está alojada en la web del Ministerio de Educación. Por mucho que le dábamos al dedazo, nos salía lo mismo: la ficha de la tesis pero no la tesis, que no es lo mismo, ni mucho menos. Ergo, el okupa monclovita había mentido a sabiendas, cual bellaco. Veinticuatro horas después, una Carmen Calvo fuera de sí, con rictus más malencarado si cabe, imitaba al boss tomándonos por gilipollas a los españoles: “La tesis del presidente está colgada en Teseo”. Vuelta a las andadas, le damos al dedito una y otra vez y una y otra vez idéntico resultado: nada de nada, sólo la ficha. Por no hablar del embuste de marca mayor que supone vender como tuya una tesis elaborada a cuatro manos, fusilada a saco y con un tribunal en el que figura uno de tus negros.

CHULO.- Jamás de los jamases vi a un presidente del Gobierno retando cual pendenciero discotequero o jefe de una mara a un rival en sede parlamentaria. Con Adolfo era física y metafísicamente imposible: era un gentleman. Con Leopoldo sucedía tres cuartos de lo mismo porque era tirando a pasota (brillantísimo pasota, pero pasota al fin y al cabo). González era un seductor y un encantador de serpientes y no precisaba de la macarrería para ganar las peores batallas. Sólo se salió de madre, pero no en el hemiciclo, cuando le descubrieron el GAL y el robo masivo de fondos reservados en Interior. Aznar era un chuletilla madrileño, amén de un gran gestor, pero nunca desbordó los usos y costumbres de la cortesía parlamentaria. José Luis Rodríguez Zapatero es para mí el segundo peor presidente de nuestra breve pero intensa vida en libertad (sobra decir quién es ya, por méritos propios, el number one) pero he de reconocer que se desempeñó como el más demócrata en las formas. Lo digo por experiencia propia: cuando aún no era primer ministro vino a Mallorca y el entonces jefe de los socialistas baleares, el ultranacionalista Antich, me vetó en una comida con gerifaltes de medios. La réplica del que apenas un año después ganaría las elecciones fue tajante: “Si vetáis al director de El Mundo de Baleares, yo no voy”. Fue él y fui yo. Fuimos los dos. Y Mariano Rajoy no sólo ha resultado un excelente presidente sino que además es un tipo que lleva incrustada en los genes la cortesía parlamentaria y personal. Por eso resultó patético contemplar a este ser de 1,92 metros apuntar con el dedo a la bancada de Ciudadanos y soltar un deleznable “¡os vais a enterar!”.

JETA.- Por muy goloso que resulte defraudar a Hacienda, robar en la tienda de la esquina o cobrar una comisión ilegal, no se puede engañar al fisco, tampoco sisar en el ultramarinos del barrio, menos aún luego trincar mordidas. Lo que está mal está mal aunque lo hagan muchos y lo que está bien, está bien, aunque sea práctica inusual. Lo mismo sucede con una tesis, título habilitante para por ejemplo ocupar una plaza de profesor titular o aspirar a una cátedra. Presidente, por mucho que Pepiño Blanco y Miguel Sebastián te dijeran “Pedro, tienes que doctorarte”, no hacía falta pasarse por el arco del triunfo los más elementales límites morales, legales y éticos. Lo tenías fácil, presidente, para rehusar tan irrechazable oferta. Lo hubieras zanjado con tu hasta ahora eficaz “no es no” y a otra cosa, mariposa. Y lo que desde luego no tiene pase es que te aproveches del trabajo de otros y lo presentes como tuyo. Si hacías eso cuando eras un don nadie, no quiero ni pensar de qué serás capaz ahora que manejas un presupuesto de 327.000 millones de euros.

PLAGIARIO.- Por mucho que ese diario eternamente gubernamental que es El País, te defienda, falsee desvergonzadamente la realidad, tú has plagiado, presidente. Sí. Has plagiado. No sólo no has entrecomillado las decenas y decenas de párrafos enteros que trasplantabas a tu tesis sino que, además, hay infinidad de ejemplos en los que robabas el trabajo de otros por la cara y a machete. Es una de las cosas más repugnantes en el mundo profesional: adjudicarte el copyright ajeno. Te aseguro que sé de que hablo porque lo sufrimos en esta casa casi a diario.

MEDIOCRE.- Para comprobar que la tesis es una basura intelectual, que se hizo deprisa y corriendo, no hace falta ser economista, doctor por Harvard, gozar de un cociente intelectual de 180 o ser Albert Einstein redivivo. Con leértela compruebas que es una colección de lugares comunes, estereotipos, vulgaridades y perogrulladas varias. Que no estamos ante el tipo más vivo del planeta (tampoco sus negros) lo sabíamos antes del Tesisgate. El doctorado del personaje ha sacado de dudas a quienes aún creían en las dotes intelectuales del marido de Begoña Gómez, otra tramposa que asegura haber comenzado una licenciatura que no tiene con ¡¡¡14 años!!! El cantazo es total en la página 148 cuando leemos que la fábrica de EADS-CASA (la gran industria aeronáutica patria) ingresará ¡¡¡“20 billones de euros” [sic]!!! por la fabricación de 200 aviones militares. Si la tesis de la tesis de Sánchez fuera cierta, España se convertiría en la primera potencia mundial de largo gracias a EADS-CASA: 20 billones de euros es casi 20 veces nuestro Producto Interior Bruto (PIB) anual, mil veces el presupuesto de la NASA y 20 la capitalización de la empresa con más dinero en caja del mundo, Apple. ¡Y pensar que a esta bazofia le dieron un cum laude!

CENSOR.- Siempre hay una primera vez. Nunca antes en 40 años un presidente había osado mandar burofaxes amenazando con todos los males del averno y querellas a los periodistas que lo estamos desnudando éticamente. Felipe González amagó en los 90 pero por algo más serio y sin enviar avisos a navegantes vía Correos: le acusaban, no sin fundamento, de haber montado una banda, los GAL, que asesinó a veintitantos etarras y a tres o cuatro inocentes. El sevillano, entre un millón y dos millones de veces más listo que el madrileño, se olvidó del órdago en tiempo récord. Nos exige que nos retractemos de una de las 20 noticias que hemos publicado hasta ahora sobre el Tesisgate. Ergo, admite que las otras 19 son ciertas. Se lo avanzamos el viernes y se lo reiteramos hoy: “Retractación, no es no”. Retráctate tú y devuelve tu tesis fake. Nos vemos en los tribunales, presidente. Encantados. Porque los magistrados pueden llegar donde muchas veces no alcanzamos los informadores. ¡Ah!, y eso permitirá que saquemos algunos ases que tenemos guardados en la manga. Al banquillo, Pedro. Tú y yo. A ver quién sale trasquilado.

Los mossos fueron pieza clave del golpe de Estado del 1-O
EDITORIAL El Mundo 16 Septiembre 2018

La exclusiva información publicada hoy por este periódico posee una extraordinaria relevancia social, política y judicial en cuanto no sólo certifica la flagrante inactividad de los Mossos d'Esquadra durante la celebración del referéndum independentista del 1-O. También revela algo más grave: la existencia de un auténtico entramado político-policial que tenía como objetivo ineludible el sabotaje de la operación conjunta con la Policía Nacional y la Guardia Civil que pretendía evitar la consulta ilegal.

EL MUNDO ha tenido acceso a 1.719 grabaciones registradas durante aquella jornada en las que se refleja de manera explícita la estrategia. Se trata de conversaciones mantenidas a través de la radiofrecuencia de la policía catalana y de las llamadas telefónicas entre los agentes y las salas de mando y coordinación. La conclusión revela una táctica urdida en las cloacas de la Generalitat basada en el espionaje y el boicot a las Fuerzas de Seguridad del Estado, la amenaza a cualquier mosso que intentase ejecutar el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de impedir el referéndum, la filtración de información privilegiada del dispositivo policial al Govern y, como colofón a tal deslealtad, la elaboración de informes y actas falsificadas que simularan una actuación que no se produjo. El escarnio al Estado de Derecho llegó al rastrero punto de que, siendo conocedores los mossos de escenarios violentos determinados, eludieron su apoyo a la Policía Nacional o ni advirtieron a la Guardia Civil de una emboscada contra varios agentes. Quién sabe si podrían haber puesto en peligro su integridad física.

La Policía Judicial, que analiza las grabaciones, concluye que fue el mayor Josep Lluís Trapero quien hizo de correa de transmisión al entregar a la Generalitat la información privilegiada del operativo policial para orquestar después contramedidas. Recordemos que escasos meses después, investigado por tales actos, Trapero tuvo la desfachatez de declarar que él mismo comunicó a Puigdemont su objetivo de cumplir la ley el 1-O. Pero ni aquella inverosímil defensa evitó que la juez Lamela expusiera en su auto de abril que el Mayor formó parte de un plan jerarquizado y sincronizado con el poder secesionista que acabaría cristalizando en su procesamiento por organización criminal y sedición. Queda meridianamente demostrado que, en el culmen del desafío independentista, los mossos fueron pieza clave del golpe de Estado, poniendo conscientemente en riesgo la preservación del orden público.

Es alarmante que, retirada la aplicación del artículo 155, no se hayan tomado medidas -más allá de las procesales- para garantizar la independencia de quien debiera proteger los derechos y libertades de todos los ciudadanos. Mientras Pedro Sánchez continúa tendiendo la mano a Quim Torra sin exigir nada a cambio, el independentismo maneja a su antojo el poder que el Estado le otorga.

'Magistra vitae'
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 16 Septiembre 2018

No hay país en cuya historia haya habido más golpes de Estado que en el nuestro. En el siglo XIX los llamaron pronunciamientos porque eran los generales quienes los daban. Ahora ya no, pero la costumbre sigue. Nuestra historia reciente transcurre entre dos de ellos: el que se produjo el 14 de abril del 31, cuando la Monarquía ganó las elecciones en el conjunto de la nación, aunque las perdiese en Madrid, y pasó mansamente los trastos de matar (nunca mejor dicho) a la República, y el que hace tres meses dio Pedro Sánchez cuando Rajoy le subrogó, con mansedumbre análoga a la de Alfonso XIII, el inquilinato de La Moncloa.

El intruso, de momento, sigue en ella, pues no resulta fácil desalojar en Caconia a los okupas. En el ínterin hubo otros dos golpes, justificado el primero y arbitrario el segundo, el de Atocha, que sirvió el poder en bandeja de móviles -"¡Pásalo!"- a uno de los tres peores jefes de Gobierno de la democracia (completan esa lista Rajoy y Sánchez).

El primero, que con sus luces y sus sombras era necesario, fue el del 18 de julio del 36. Esa asonada, sobre la que tanta tinta ha corrido, generó una larga y sangrienta Guerra Civil que habría sido mucho más corta y menos dañina si las Brigadas Internacionales, formadas por una pintoresca mescolanza de héroes, lunáticos y tontos útiles al servicio de Stalin, no hubiese inyectado testosterona en el Madrid de los paseos y de las checas, que estaba a punto de rendirse.

Los golpes de Estado tienen ahora mala prensa, pero sin algunos de ellos la Historia universal sería distinta y, seguramente, peor de lo que es. Algunos, digo, no todos. El del 18 de julio contaba, como mínimo, con el respaldo de medio país -ningún observador ecuánime puede negarlo- y el Régimen que trajo consigo fue, tras poner coto a los excesos iniciales, menos pernicioso que el anterior.

Rasca el alma pensar en lo que habría sido de aquesta terra (Espriu y Raimon) si el Frente Popular se hubiese encasquillado en el poder. El alzamiento del 18 de julio no lo fue contra la República, sino contra los extremistas totalitarios que se habían adueñado de ella. Hora es de desenmascarar y desmentir a los revanchistas que manipulan la historia pro domo sua y de espabilar e instruir a los jóvenes envenenados por la torticera propaganda de quienes quieren ganar ahora una guerra perdida sesenta años atrás con el fuego graneado de sus embustes y su sectarismo. Iniquitas consummata est.

Trapero facilitó "información crucial" para frenar la acción del Estado el 1-O
ESTEBAN URREIZTIETA. Madrid. El Mundo 16 Septiembre 2018

EL MUNDO ha tenido acceso a casi dos millares de grabaciones registradas durante el pasado 1 de octubre a través de las emisoras de radio de los Mossos d'Esquadra. Se trata de las comunicaciones almacenadas en la Sala Regional de Mando efectuadas entre las 00.00 y las 23.59 horas de dicha jornada. Este material, que ha sido entregado recientemente por la policía autonómica catalana a la Guardia Civil, y al que ha tenido acceso en exclusiva este periódico, engloba tanto las conversaciones mantenidas a través de la radiofrecuencia policial como las llamadas telefónicas efectuadas a la denominada como Sala Regional de Mando (SRC) y al Centro de Coordinación (CECOR).

En total, han sido puestos a disposición de la Policía Judicial 1.719 registros de audio referentes a cientos de actuaciones policiales en decenas de municipios catalanes como Badalona, Mataró, Sabadell, Santa Coloma, Rubí o Cerdanyola.

La Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil subraya, tras el análisis exhaustivo de estas comunicaciones, en un informe de más de 1.000 páginas fechado el pasado 27 de julio, que los Mossos d'Esquadra «no activaron los recursos» necesarios para impedir la consulta ilegal. Ni se pusieron en marcha «los recursos de unidades de mediación, ni de seguridad ciudadana o incluso Policía Local para poder acceder a los centros para efectuar las comprobaciones necesarias».

Tampoco, por parte del Centro de Coordinación, «se actuó de acuerdo a las instrucciones establecidas». Máxime teniendo en cuenta que es, «en última instancia, el órgano encargado de activar a las unidades de orden público de los Mossos o, en caso necesario, solicitar apoyo a la Policía Nacional y a la Guardia Civil».

Así, «en ninguno de los archivos de audio analizados se ha detectado activación alguna de la Brigada Móvil (BRIMO), la de mayor especialización en labores de orden público, para que acudiera en apoyo de unidades de seguridad ciudadana desplegadas en los puntos de votación».

Todo ello a pesar de que la policía autonómica catalana disponía, a través de su Comisaría General de Información, de la certeza de que «los organizadores del referéndum iban a ocupar los centros de votación desde la tarde del jueves 28 o lo más tardar al día siguiente, y que la consigna dada era mantenerse en ellos, con presencia de personas vulnerables, y no desalojar el centro bajo ningún concepto hasta la finalización de la votación el 1 de octubre».

En definitiva, «la realidad fue que el dispositivo policial diseñado por la Prefectura de los Mossos d'Esquadra aparentaba hacer cumplir el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para, con posterioridad, poder justificar su permisividad hacia los organizadores del referéndum y la pasividad con la que actuaron».

De manera paralela, se ha podido acreditar que «el mayor Josep Lluís Trapero informaba de forma puntual y detalladamente a los responsables políticos de los Mossos de todas aquellas decisiones que, en el marco de las reuniones de coordinación, se llevaban a cabo con la finalidad de evitar el referéndum».

«De esta forma ponía en manos de aquellos que formaban parte del aparato organizador información crucial que era utilizada para establecer contramedidas», añade la Guardia Civil.

Asimismo, se instruyó a los agentes para que espiaran a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, «desviándose patrullas a realizar seguimientos a agentes de otros cuerpos policiales». Estas vigilancias fueron comunicadas a la Sala Regional de Mando, que «las autorizaba y ordenaba» y contemplaba también la identificación de agentes de Policía y Guardia Civil de paisano, dándose la orden de identificar las matrículas de sus vehículos camuflados.

El análisis de las grabaciones también arroja un resultado desolador en cuanto al «material electoral intervenido» en la consulta ilegal. Apenas una decena de urnas en la zona Metropolitana Norte, por citar un ejemplo, y tres bolsas de basura con papeletas en blanco en el Colegio Sant Jordi de Badalona. Elementos todo ellos que fueron incautados una vez finalizado el referéndum y nunca durante la celebración de la consulta prohibida expresamente por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

El mayor Josep Lluís Trapero y los mandos políticos de los Mossos están procesados por la Audiencia Nacional por los incidentes ocurridos en el 1-O y las jornadas previas, entre otras cosas por simular «un dispositivo engañoso» que permitió que se produjeran unas votaciones que habían sido prohibidas por la Justicia.

El que fuera mando operativo de los Mossos hasta la aplicación del artículo 155 se enfrenta a dos delitos de sedición y uno de organización criminal, aunque la Fiscalía está sopesando la posibilidad de pedir que se le impute por el delito de rebelión, como publicó este diario hace unos días.

Si finalmente Trapero es juzgado por el delito de rebelión, su caso se equiparará a la causa que se sigue en el Tribunal Supremo contra los líderes políticos del proceso independentista que culminó con la declaración de independencia del 27 de octubre del año pasado. El ex mayor de los Mossos quedaría, pues, al nivel del fugado ex presidentCarles Puigdemont, del encarcelado ex vicepresidente Oriol Junqueras, de la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell y del resto de líderes del procés.

El ‘procés’, un negocio suculento
Gonzalo Baratech cronicaglobal 16 Septiembre 2018

La Diada de 2018 ya es historia. Tras escuchar las habituales arengas y el anuncio del inminente advenimiento de la república catalana, los feligreses subieron a los autobuses y regresaron a sus pueblos y aldeas. Un año más y otra Diada convertida en un apabullante aquelarre separatista, sólo apto para fervorosos creyentes o estómagos agradecidos.

Las elites políticas catalanas merecerían un sesudo estudio psiquiátrico. Constituye un misterio indescifrable cómo han logrado engatusar durante siete años consecutivos al pueblo soberano con la misma monserga irrealizable. Y cómo los ciudadanos no sólo no las corren a gorrazos, sino que un año tras otro las saca a hombros de la plaza.

A estas alturas de 2018 nadie en el Govern, comenzando por el racista Quim Torra, cree ya en la independencia. Pero en vez de reconocer la realidad y admitir que la separación de España es imposible desde cualquier ángulo que se analice, siguen engañando a sus adeptos con una contumacia pasmosa.

El meollo del asunto reposa en que los políticos con mando en plaza están subidos a una bicicleta y si dejan de pedalear, se pegan un costalazo. Mientras marean la perdiz, ninguno de ellos deja de devengar unos sueldazos indecentes, y como decimos por estos meridianos, qui dia passa, any empeny. "Al pueblo le continuaremos suministrando pan y circo, que entre tanto yo me lo llevo calentito", parece ser la máxima imperante en la Generalitat y sus incontables satélites mediáticos.
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Gracias a la aplicación del artículo 155, se expulsó a más de 300 paniaguados del Govern, entre ellos los dichosos “embajadores”, que se pasaban todo el santo día mano sobre mano. Pese a esa limpia, la Administración catalana siguió trabajando sin más problemas, lo que reveló la absoluta inutilidad de los puestos amortizados. Es de recordar que esos 300 burócratas disfrutaban de un salario superior al de un ministro del Gobierno nacional.

Pues bien, uno de los primeros cometidos del inefable Torra ha consistido en repescar a buena parte de los expulsados. De momento ha vuelto a enchufar a un centenar, que ya están otra vez cobrando sus insultantes momios.

De todos los dedazos, destacan sobre todo un par de nombramientos. Me refiero a Meritxell Serret y Lluís Puig, que fueron consejeros de Agricultura y Cultura respectivamente. Ambos están huidos de la justicia por su participación estelar en el golpe de estado del pasado otoño y viven a cuerpo de rey en Bruselas.

A Serret, Quim Torra la ha nombrado delegada del Govern en Bruselas ante la Unión Europea. Por ese cometido recibirá un chollo superior a los 81.000 euros.

A Puig ha habido que crearle un puesto ad hoc, hasta ahora inexistente: director del nuevo programa para el desarrollo de proyectos culturales de ámbito internacional, adscrito al departamento de Cultura, con una paga de 85.000 euros. Ver y no creer. Dos fugitivos cobrando a manos llenas del presupuesto catalán, mientras a los contribuyentes vernáculos los sangran con los impuestos más exorbitantes de la península.

Torra también ha repescado a otros dos personajes. El inhabilitado Francesc Homs, exconsejero y exportavoz del Govern de Artur Mas, y Carles Mundó, exconsejero de Justicia con Puigdemont. A ambos los ha colocado en la Comisión Jurídica Asesora, un órgano al que solo pueden acceder, según la propia Generalitat, “juristas de reconocido prestigio”. La reputación de Homs como jurisconsulto es perfectamente descriptible. Por su parte, Mundó está a la espera de juicio en el Tribunal Supremo. Se le acusa de malversación de caudales públicos y desobediencia. Por semejantes hechos, ya ha pasado dos meses en prisión.

El Ejecutivo catalán lleva meses totalmente paralizado. Ni legisla ni gobierna. Torra, el lacayo de Puigdemont, dedica las 24 horas del día a la agitación y propaganda secesionista, mientras los principales indicadores económicos de Cataluña van entrado poco a poco en declive.

En menos de quince días se cumplirá un año de la farsa del referéndum de independencia. Desde aquella aciaga jornada, más de 5.200 empresas –entre ellas casi todas las grandes– se han esfumado de Cataluña para ponerse a salvo del procés. Dicho con otras palabras, en el último año cada semana han huido cien empresas. Pocos datos como este resumen el inmenso daño que han provocado y siguen provocando los políticos separatistas.

Opinión HABLANDO SOBRE ESPAÑA
"La imposición de lengua está desbocada en Cataluña; en Galicia la enmascara el PP"
Gloria Lago, presidenta de Hablamos Español. "En la Comunidad Valenciana y Baleares eliminan el español de todos los ámbitos y a toda prisa" / "En el Parlamento de Galicia hace años que no se pronuncia una palabra en español" / "Detrás de la sonrisa de la normalización lingüística hay mucho cinismo" / "Si se preguntara en referéndum por la libre elección de lengua, los resultados pondrían a los partidos en un aprieto".
Jesús Nieto Jurado Daniel Ramírez elespanol 16 Septiembre 2018

Gloria Lago, escritora, ecologista, crítica literaria, presidenta de la asociación Hablamos Español, atiende a este periódico en Barcelona. Para evitar imprevistos, ultima desde días antes los detalles de la manifestación que este domingo recorrerá la Ciudad Condal bajo el lema "Contra la imposición lingüística y el adoctrinamiento: Libertad".

El problema de la imposición de las lenguas regionales lo sufre en carne propia, aunque dice estar acostumbrada a "luchar contra los elementos" desde que empezó en Galicia su batalla contra quienes coartan "los derechos lingüísticos de los hispanohablantes". Cita de memoria a Rosalía de Castro, el célebre poema "Castellanos de Castilla". Incide en que la poetisa varió su parecer y, en una carta, ya criticó el "protonacionalismo" que pretendía hacer del idioma gallego un arma política.

Lago entendió hace un año que su movimiento en defensa de la lengua común tendría que ser nacional o no sería. Agradece que en cada provincia de España, incluso de la España monolingüe, haya quien sienta suya su causa.

Es usted crítica literaria. Decía D'Annunzio que la crítica de la Literatura era el arte de enseñar a apreciar el Arte.
¿Quién está detrás del cachalote del Manzanares?: Captain Boomer, el 'héroe' que revoluciona Madrid ¿Quién está detrás del cachalote del Manzanares?: Captain Boomer, el 'héroe' que revoluciona Madrid Lorena G. Maldonado El colectivo belga Captain Boomer se dedica a intervenir en los espacios públicos para activar la conciencia crítica de los ciudadanos: igual ponen vacas a pastar en la puerta de un museo que crean una pesadilla a 400 metros de profundidad.

Me especialicé en crítica literaria pero ejerzo como profesora de inglés en un instituto. La crítica literaria es un entretenimiento o, más bien, lo era cuando tenía tiempo para leer lo que me apetecía. En cuanto a D'Annunzio, no creo que sea posible enseñar a apreciar el Arte si por "apreciar" entendemos conmoverse con ello. Una cosa es aprender a distinguir lo bueno de lo mediocre, y otra, bien distinta, emocionarse ante la belleza. La emoción no se induce.

También se preocupa por el medio ambiente. ¿Qué está peor en España, la naturaleza o la lengua común?
La lengua común está bastante bien, por eso tantos padres quieren educar en ella a sus hijos. Lo que está peor son los derechos lingüísticos de los hispanohablantes en las comunidades autónomas con dos lenguas oficiales.

Mi preocupación por el medio ambiente, una preocupación traducida en activismo, se circunscribió a un pequeño refugio para perros abandonados. Me fui a vivir al campo, allí donde los urbanitas abandonan los perros, y no pude mirar hacia otro lado. Después los nacionalistas me relevaron de esa tarea, se pusieron muy pesados y me cambié de casa por precaución; no nos sentíamos seguros allí. Ahora he vuelto a vivir en Vigo, veo menos calamidades perrunas y puedo concentrarme más en un activismo que molesta al nacionalismo. Justicia poética.

Domina usted cinco lenguas. ¿En qué momento en España se perdió la idea de la riqueza lingüística?
El alemán lo tengo bastante abandonado, así que serían cuatro. En cuanto al concepto de la riqueza lingüística aplicado a la abundancia de idiomas en un territorio me parece una asociación desacertada. El nacionalismo ha usado mucho esa asociación entre riqueza y lengua. ¿Son ricos en Camerún por tener más de 200 lenguas? La realidad es que les complica bastante la organización del país; por ejemplo, para educar a los niños. Han acabado por utilizar el inglés o el francés como lenguas vehiculares.

Una lengua hace rico al que la tiene como suya si le satisface expresar en ella sus sentimientos y pensamientos. La cuestión es si le compensa a la hora de poder comunicarse con más o menos gente, pero eso es algo que ha de valorar cada persona.

No creo que una lengua sea una riqueza en sí misma. Dependerá de lo que logres hacer con ella

¿Qué es una lengua?
No creo que una lengua sea una riqueza en sí misma. Ni siquiera es cultura; dependerá de lo que logres hacer con ella. Yo he aprendido unos cuantos idiomas porque me gusta y porque no se me da mal, igual que otras personas son buenas en informática o en deporte, y me sentiría igual de rica o de pobre si en lugar de saber idiomas supiera pintar bien.

No pretendo hacer apología de mis aficiones ni traspasárselas al prójimo. Por el contrario, hay quienes dedican su vida a salvar lenguas y pretenden que todos compartamos sus desvelos, e incluso que pongamos a nuestros hijos al servicio de esa afición.

Por algunas de sus declaraciones da la sensación de que la educación está perdida en España. ¿Lo cree?
El estado de la educación es un reflejo de cómo está la sociedad. Es inútil querer ir contra corriente. Tampoco es algo exclusivo de España. En lo que sí tenemos la exclusiva es en prohibir el uso de la lengua común en la educación y en otros ámbitos, siendo el español una lengua tan hablada en el mundo y oficial en más de 20 países.

¿Cuál es su propuesta exactamente?
Está basada en el principio de libertad de elección, un principio por el que se rigen las normativas de los países con más de una lengua en su territorio. Elección de la lengua vehicular en la enseñanza, con presencia en las Administraciones de las dos lenguas oficiales en las comunidades bilingües; un principio que garantiza que el uso de la lengua regional no sea un requisito para acceder a ayudas públicas y que el idioma no suponga una barrera que restrinja o impida la circulación de personas dentro de nuestro país. Eso es básicamente lo que proponemos, respeto, sentido común.

¿Respetarían con esa libertad de elección que un catalán eligiera estudiar sólo en catalán?
La propuesta de elección de lengua es muy clara, y debe, además, recomendarse la enseñanza en lengua materna al menos durante las primeras etapas: es lo mejor para los niños.

¿Han pensado en integrar a quienes piensan así? El grueso de los miembros de Hablamos Español apuesta por esta opción para lograr precisamente lo contrario, que estudien sólo en español quienes así lo desean.

Estudiar en español no debería contemplarse como lo contrario de estudiar en lengua regional, del mismo modo que estudiar en gallego no es lo contrario de estudiar en valenciano. Nuestra asociación se ha creado para defender los derechos lingüísticos de los hispanohablantes, pero nuestras propuestas no restringen los derechos de los que prefieren utilizar o educar a sus hijos en otra lengua oficial en ese lugar.

En algunas comunidades autónomas con lengua regional es obligatorio que todos sean educados íntegramente en esa lengua, en otras comunidades se estudia obligatoriamente en lengua regional, con algunas asignaturas en español. Cuando algún sector se queja porque no pueden estudiar al 100% en lengua regional en determinados lugares, les decimos que se sumen a nuestras peticiones, pero no lo hacen porque ellos quieren elegir e imponer después a los demás lo que han elegido. Me refiero al sector recalcitrante. Hay también un pequeño porcentaje razonable de familias: esas personas ya, en voz baja, empiezan a reconocer que si quieren educar a sus hijos en lengua regional la elección de lengua es el sistema que garantizaría ese derecho.

En Galicia es prácticamente imposible publicar denuncia alguna sobre la problemática lingüística en medios locales

Ha conseguido grandes apoyos en la clase intelectual, como Savater o De Azúa. ¿Qué le falta para sumar músculo social?
Nos queda traspasar la barrera mediática. Algunos medios se resisten a difundir nuestra labor, pero estamos en la calle y en redes. Y crecemos. Este movimiento es imparable. Me gustaría que se pudiera debatir sobre esta cuestión en cadenas de televisión nacionales, no es razonable que una cuestión que mueve tanta opinión no se haya debatido abiertamente. Aceptaría incluso un debate desigual, tres contra uno. Lanzo aquí el guante, a ver si alguien lo recoge.

¿Realmente el procés ha incrementado el problema que ustedes diagnostican o esto ya ocurría en el campo de la educación?
La imposición de lengua estaba ya desbocada en Cataluña.

¿Podría referir una anécdota concreta que le haya impulsado a crear una plataforma como ésta?
Mi memoria está llena de conversaciones con afectados por la imposición. Personas que han tenido que dejar su trabajo, profesores purgados, familias que han tenido que separarse porque, ante un traslado por motivos de trabajo, la madre ha tenido que quedarse con los niños porque no había colegios con línea en español. Casi siempre son ellas las que se quedan. Detrás de la sonrisa de la ecológica normalización lingüística hay mucho cinismo y no poca maldad. Y no me refiero solo a Cataluña, por supuesto.

¿España se ha olvidado de Galicia?
Si se refiere a que hasta ahora había poca información sobre la imposición de lengua en Galicia, esto es debido a la práctica imposibilidad de publicar denuncia alguna al respecto en los medios locales de un tiempo a esta parte. Y, sobre todo, se debe a que en Galicia es el Partido Popular el que lleva a cabo estas políticas: eso enmascara el virus.

Y en cuanto a la percepción en el resto de España, Galicia se ve como una comunidad que no da problemas; además tenga en cuenta que el presidente de la Xunta tenía hasta hace poco aspiraciones de presidir el país, lo que le ha llevado a mimar mucho su imagen a nivel nacional. Esto ha cerrado la puerta a la crítica hacia sus políticas en medios nacionales. Una cosa en mantener la taifa y alimentar el lobby cultural que vive de la mal llamada normalización lingüística, y otra no permitir que se sepa.

¿Qué diferencia hay entre el caso de Cataluña y lo que allí ocurre?
El sistema educativo gallego permite que algunas asignaturas se impartan en español, si bien son las menos interesantes desde el punto de vista de manejo del lenguaje, es decir, Física y Química, Tecnología y Matemáticas. El español está prohibido por decreto como lengua de la Administración educativa, y eso se lleva a cabo con asepsia quirúrgica.

En lo demás, la situación se asemeja bastante a la catalana en cuanto a falta de visibilidad del español en edificios y comunicaciones oficiales. No se multa por no rotular en gallego, pero se potencia su uso con planes, incentivos discriminatorios y costosas campañas. En cuanto a los cargos públicos, solo el alcalde de Vigo y muy pocos más se atreven a usar el español en sus intervenciones públicas; en el Parlamento de Galicia hace años que no se pronuncia una palabra en español.

"En lo que a política lingüística respecta, el Partido Popular parece varios partidos en uno"

La Constitución define claramente el español. Se transige mucho con lo que es un precepto constitucional.

El artículo 3 de la Constitución es lo suficientemente claro para que, interpretado bajo los principios que rigen en los países de nuestro entorno, garantizase los derechos lingüísticos de los hispanohablantes; el problema es que tales principios no se aplican y eso hace que pueda echarse de menos una redacción más clara que garantice que pueda haber restricciones más o menos graves a la hora de usarlo activa y pasivamente en el ámbito oficial y de la prestación de servicios públicos esenciales.

Algunas sentencias interpretativas del Tribunal Constitucional suponen para el ciudadano común una elevada carga para defender sus derechos, como lo es tener que acudir a los tribunales. Por ello es conveniente que haya una norma de rango nacional que garantice la aplicación del principio de libre elección del ciudadano y que haga efectivo el principio de seguridad jurídica. Por eso hemos presentado desde Hablamos Español la Iniciativa Legislativa Popular. Es muy difícil para una asociación sin partidos ni lobbies en la recámara lograr cumplir los requisitos exigidos para llevarla al Congreso. Pero hemos iniciado un movimiento reivindicativo que va a dejarse la piel para conseguir su objetivo.

¿A quién podemos pedir cuentas por la situación de la educación en España?
Todos tenemos parte de culpa por acción o por omisión, pero no estamos mucho peor que en otros países de Europa. Lo lamentable es que siendo axiomático que como mejor aprende un niño es en lengua materna, se niegue ese beneficio a cientos de miles de niños en España.

¿Puede citar las mejoras y las adversidades generadas por la llegada de Pedro Sánchez al poder?
En lo que a nosotros se refiere, no hemos notado cambio alguno con Sánchez. En los últimos años esto ha ido a peor. Con el anterior Gobierno ni siquiera se pudo incluir la casilla en el sobre de matrícula de los niños catalanes para poder estudiar esa limosnilla de 25% en español. ¿Se puede hacer peor?

Primero se estropeó el PSOE, que pasó de plantear una cuestión de inconstitucionalidad en relación a las ikastolas a asumir las tesis del actual PSC. Pero una cosa son los dirigentes y otra sus votantes. Nuestra Proposición de Ley de Libertad de Elección de Lengua la apoyan prácticamente todos los que invitamos a firmarla. Es una pena que el sistema de recogida de firmas sea tan complicado. Si se preguntara en un referéndum, los resultados pondrían a los partidos en un aprieto.

No les apoya ningún grupo político, tampoco Ciudadanos, que sigue apostando por el trilingüismo. ¿Han pensado en algún modo de hacerse notar en las instituciones?

Ciudadanos defendía la conveniencia de que existieran líneas de enseñanza en español para quien así lo quisiera. Cuando dieron el salto a la política nacional cambiaron sus planteamientos, pero donde hubo fuego quedan rescoldos, aunque intentaremos convencerlos. Sus militantes firman nuestra iniciativa con alegría y desenfreno.

En cuanto al Partido Popular, es un partido que cambia de un lugar a otro; tanto que en lo que a política lingüística respecta parece varios partidos en uno. El de Galicia está perdidiño. Pero les están presionando desde partidos como Vox; ellos verán si quieren virar hacia lo que desea la inmensa mayoría de sus votantes o quedarse donde están para no dejar en evidencia las políticas lingüísticas que aplica su partido en algunas autonomias, como Galicia o Baleares. En Valencia andan haciendo equilibrios.

En la Comunidad Valenciana y Baleares el problema es acuciante: eliminan el español a toda prisa

El mecanismo de la Alta Inspección brilla por su ausencia. ¿Hay motivos para aplicarlo?
El articulo 150 de la LOE faculta a la Alta Inspección para intervenir a la hora de garantizar la igualdad de derechos de los alumnos y la igualdad de oportunidades, y hace una expresa y especial mención a los derechos lingüísticos. A la vista de lo que ha venido sucediendo desde hace mucho tiempo en Cataluña, considero que estaría más que justificada su intervención en el ámbito de sus competencias. Claro que para ello debería ser dotada de medios materiales y humanos adecuados para llevar a cabo sus funciones, algo que no parece estar garantizado, y todo ello al margen de la voluntad política de que actúe de manera eficaz.

¿Cómo puede salvarse la educación en España? ¿Alguna otra idea?
Como ya he dicho, la enseñanza en lengua materna para los hispanohablantes sería una ayuda. Y potenciar la excelencia.

¿Cree que el nacionalismo ha generado un riesgo real de que el problema lingüístico se extienda a otros lugares de España, más allá de Cataluña o País Vasco?

Cataluña ha sido el modelo a seguir. El problema lo tenemos ahora, en mayor o menor medida, en todas las comunidades con lengua regional. En la Comunidad Valenciana y Baleares el problema es acuciante, eliminan el español de todos los ámbitos y lo hacen a toda prisa.

En Asturias hay una polémica por la imposición del bable.
Estoy convencida de que hay un proyecto para potenciar cualquier lengua diferente del español y resucitar hablas y dialectos. Todo parece indicar que se trata de avalar el Estado plurinacional mostrando diferentes identidades en las que las lenguas jugarían su papel.

¿Conoce la polémica en Andalucía sobre la traducción al andaluz de "El Principito"?
Sí la conozco, y también la traducción del Quijote al cántabru, la potenciación del leonés, de un dialecto extremeño, otro de Murcia y la variante del español de Canarias. En fin, somos muy ricos.

José Rosiñol: «La burbuja independentista nos va a llevar a cronificar la fractura»
Presidente de Sociedad Civil Catalana.
Cristina Rubio. Barcelona. larazon 16 Septiembre 2018

Presidente de Societat Civil Catalana, José Rosiñol atiende a este diario después de la Diada. Su último gesto: mandar una carta a la ANC para «rebajar la tensión» social.

Pese a que el independentismo lleva semanas anunciando un «otoño caliente», lo cierto es que el conflicto por los símbolos independentistas ha estallado este verano.

Son dinámicas perversas que esconden asuntos mucho más preocupantes. La realidad no es sólo que haya lazos o que se conculquen los principios de neutralidad del espacio público, el problema es que detrás hay una política antidemocrática. Lo que buscan los independentistas es convertir el espacio público de convivencia en un lugar de confrontación. La utilización de un cuerpo policial para perseguir a algunos ciudadanos que simplemente están quitando lazos y que por tanto tienen otra ideología es muy preocupante. Habría que exigir al señor Torra que deje de utilizar las instituciones públicas con objetivos partidistas e ideológicos como lo hace.

¿Qué proponen?
Vamos a intentar romper esta espiral de acción-reacción con una nueva campaña para evitar la polarización del tema. También vamos a conmemorar la manifestación del 8 de octubre, queremos que sea un aniversario ya recurrente para el futuro, lo llamaremos el día de la libertad y de la convivencia.

Después del conflicto con los lazos, la siguiente parada ha sido la Diada.
Detectamos un cierto cansancio en el independentismo y en la sociedad catalana en general. Hay hartazgo por esta especie de bucle en el que estamos. Llevamos un ciclo de unos seis años en el que sólo se habla de un proyecto político, no se gobierna y no hay preocupación por los recortes. Desde el 2014, la afluencia a la manifestación independentista de la Diada ha ido bajando paulatinamente
–790.000 personas entonces, ahora 200.000–. La Guàrdia Urbana de Colau cifró los asistentes en un millón, nosotros hicimos el cálculo a partir de los metros cuadrados ocupados y serían necesarias hasta 10 personas por metro cuadrado. Lógicamente es imposible. Todo forma parte de la propaganda que vivimos de forma constante.

¿Cómo encara «el otoño caliente»? ¿Puede aumentar la tensión en la calle?
Dependerá de los intereses políticos de Torra y del independentismo, que son capaces de tensionar más o menos la sociedad en función de su interés particular y no por el bien común, por conseguir una fórmula que nos una a todos. Lamentablemente, podría haber un aumento de la tensión social en las calles catalanas pero esperemos que no ocurra, por eso nos hemos dirigido por carta a la ANC.

¿Han obtenido ya una respuesta?
Òmnium nos ha contestado y nos pide que para reunirnos vaya yo a la cárcel de Lledoners para entrevistarme con Jordi Cuixart. Una de las cosas que tengo más clara a nivel ético y personal es que no pienso hacer espectáculo con el sufrimiento de una persona. No voy a hablar con nadie a ninguna prisión porque son cosas absolutamente distintas. Aún así queremos seguir hablando para rebajar la tensión social.

Justo ahora se ha cumplido un año de las convulsas sesiones en el Parlament del 6 y 7 de septiembre.

De aquellos sucesos ahora nos encontramos el fracaso absoluto del procés y ellos no son valientes para reconocerlo, para decir «oye, somos minoría social, esto no sólo es ilegal sino que también es innecesario». Es una huida hacia adelante constante y mientras tanto la economía catalana se va resintiendo. Nadie se atreve a pinchar la burbuja independentista.

¿Por qué? Rufián (ERC) ha pronunciado algo similar.
Sin desvelar nombres, he tenido contactos con algunos políticos nacionalistas (no independentistas) que están deseando pinchar la burbuja porque saben que es una auténtica locura política que nos va a llevar a cronificar la fractura social en Cataluña. Nadie se atreve a pagar el coste electoral de pinchar la burbuja. A nivel personal, Rufián ha probado su propia medicina: le han silbado en un acto independentista. En el círculo de economía de Sitges, diputados del Pdcat y de ERC negaban la fractura social, decían que no existe. Que silben al señor Rufián es un reflejo y un síntoma de lo que nos ocurre a los no independentistas. El peaje personal de cualquiera que esté en contra del «mainstream» secesionista es realmente complicado. Ahora, los independentistas que ven que esto no va a ningún lado [sin referirse a Rufián] no quieren pagarlo.


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