AGLI Recortes de Prensa   Sábado 22 Septiembre 2018

Pedro Sánchez, un ególatra en apuros
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 22 Septiembre 2018

Los curriculums de los farsantes históricos contienen deshonestidad, desvergüenza y osadía, virtudes de las que hace gala Pedro Sánchez, el ególatra, pues apenas demuestra veneración por sí mismo con tal de mantenerse al frente del Ejecutivo. Accedió a la Presidencia por la vía más alejada de las urnas y como hombre de Estado va a llevar al país a la ruina por la vía más rápida. Los farsantes históricos le sacaron gran rendimiento a su inmoralidad, pero Sánchez sólo vale para tirarse el rollo. Como simple títere que es, apenas sirve para ser esa lacia marioneta que manejan a su antojo los de Podemos.

Tan apolíneo y vacuo personaje, tendría que haber titulado su tesis: ‘Atrápame si puedes’, plagiando, cosa que se le da de cine, el título de la película dirigida por Steven Spielberg en 2002, que retrata la fraudulenta vida de Frank Abagnale Jr., otro impostor que engañó a medio mundo. Hoy, 2018, con este presidente de paja que habita la contradicción patológica, pues hoy dice sí, mañana dice no y, luego, vuelve a contradecirse, la mayoría de los españoles quieren volver a votar para quitárselo de encima. Pero él sobrevive, entre su tramposa escalada al poder y su espectacular y posterior fracaso.

A tales traidores a España, se suma el astuto Joan Tardá, que pacta con cualquier traidor que se anime a bailar la sardana y a sacar a sus golpistas presos de la trena. Para lograrlo, no hay mejor socio que el tragaldabas de Sánchez, que baila lo que haga falta bailar y que jura lo que sea menester, con tal de que los independentistas le den todo su apoyo para aprobar los presupuestos y así poder perpetuarse en el poder, como el peor presidente de la historia, hasta 2030, según sus veleidades. Lo cual significa que estamos en garras de piratas. Y de un inmenso farsante, bien conocido por ser un infradotado.

Cuanto antes acaben los mil y un apuros de este inepto que tomó la presidencia del Gobierno con muy malas artes, y se largue por donde vino, mejor viviremos todos.

La tesis de Pedro Sánchez
Vox se querella contra Sánchez por plagiar ‘su’ tesis y hacerla con 3 negros
OKDIARIO 22 Septiembre 2018

Sánchez también plagió en ‘su’ tesis al presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet
El ‘cum laude’ Sánchez ni pasó el corrector a ‘su’ tesis: cometió más de 40 faltas de ortografía

VOX ha presentado en el Tribunal Supremo una querella contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que se esclarezca en sede judicial si su tesis doctoral es o no fraudulenta.

Según ha informado el partido que lidera Santiago Abascal, la querella se fundamente en las informaciones publicadas recientemente por OKDIARIO, Abc y El Mundo “que desvelan claros indicios de falsedad documental en la tesis doctoral elaborada por Pedro Sánchez y defendida ante el Tribunal Calificador de la Universidad Camilo José Cela, desprendiéndose una voluntad o intencionalidad de pasar por auténtico y original lo que en realidad es una tesis doctoral con contenido copiado de otros trabajos anteriores de otros autores, sin citarlos y haciéndolos pasar por propio”.

Según el partido, en la querella se relaciona estos hechos “con un posible delito de falsedad documental (artículo 390.1. 2º en relación con el artículo 392.1 Código Penal)”.

Por otro lado, VOX también se querella contra el presidente del Gobierno por posibles delitos de prevaricación administrativa (artículo 405 del Código Penal), de cohecho (artículo 419 y ss. del Código Penal) y de tráfico de influencias (artículo 428 del Código Penal) por promocionar supuestamente de manera ilícita y fraudulenta la carrera profesional de su mujer, Begoña Gómez.

Creen los servicios jurídicos de VOX que “hay indicios que indican que Pedro Sánchez ha utilizado su poder político e institucional –primero como Diputado del Congreso y posteriormente como Presidente del Gobierno– para lograr que Begoña Gómez figurara como codirectora y profesora de un Máster de la Universidad Complutense de Madrid durante el curso 2014-2015 y posteriormente como profesora del curso de Técnico universitario en Fundraising sin tener la titulación universitaria requerida, y después, conseguir para Begoña Gómez un puesto de trabajo retribuido como trabajadora en la Fundación Instituto de Empresa, una vez firmado con la Casa Árabe un convenio de colaboración junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores”.

Pedro Fernández, vicesecretario jurídico de VOX, ha afirmado tras presentar la querella que “no resulta admisible que el mismo presidente del Gobierno de España dedique el poder político e institucional que ostenta para promocionarse él mismo y promocionar a otras personas cercanas, y por ello VOX ha formulado esta querella”.

Iván Jode y el sociopopulismo
Segundo Sanz okdiario 22 Septiembre 2018

La fe del converso, la de aquel que no sólo abraza posiciones contrarias a las de antaño, sino más extremas si cabe en ese nuevo espacio ideológico, es uno de los atributos más apreciados por el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Su padre político, Jorge Verstrynge, ex secretario general de la Alianza Popular de Fraga, encarna ese perfil diacrónico. Y no es el único. Ahora también lo hace uno de sus principales interlocutores en el Gobierno de Pedro Sánchez, el jefe de gabinete del presidente, el consultor Iván Redondo.

Este spin doctor, que no estudió nada en la George Washington, según ha revelado OKDIARIO, y que se fajó en apagar los incendios del bombero Monago en Extremadura, es cum laude en ingeniar cortinas de humo para desviar la atención de los problemas y las debilidades del jefe. No hay que ser discípulo de Noelle-Neumann para darse cuenta que este ex asesor del PP —y colaborador de Podemos en su Universidad de Verano— maneja con gran soltura la espiral del silencio a la hora de dar nuevos marcos a los mass media para construir realidades paralelas.

Que no puedo presumir de gestión económica, pues exhumo a la momia del dictador del Valle de los Caídos… Que hay que evitar a toda costa que se hable del plagio en la tesis doctoral de Pedronono, pues trato de intimidar con querellas a la prensa incómoda y saco de la chistera una inviable —ya está muerta antes de nacer— reforma de la Constitución para eliminar aforamientos de sus señorías… Sin embargo, ni hay consenso parlamentario sobre la letra pequeña ni Sánchez puede someter la Ley suprema al chantaje de sus socios separatistas y populistas.

Pero la espada de Redondo también falla. De ahí que en la vieja guardia del PSOE y otros sectores de la no tan vieja se le conozca ya como “Iván Jode”. Una pirueta fonética con el título de aquella novela del romántico Sir Walter Scott llevada luego al cine por el director Richard Thorpe, con Robert Taylor, Elizabeth Taylor y Joan Fontaine (‘Ivanhoe’, 1952). En esos círculos socialistas hay la certeza de que detrás de numerosos fallos del Gobierno, de decisiones que salieron rana, ha estado la varita de Redondo (la sobreactuación con el Aquarius, la polémica de los taxis endosada a las CCAA, el desgaste de la atropellada renovación de RTVE…). Rectificaciones SA es la consultora de moda con domicilio social en el Palacio de La Moncloa.

Los globos sonda, los vídeos cotidianos y el Instagram para “humanizar” al presidente y las triquiñuelas procedimentales son las especialidades de la casa de la factoría Redondo. La última inventiva de Presidencia ha sido pasarse el Senado —elegido por casi 24 millones de españoles— por la entrepierna para cambiar la Ley de Estabilidad —vía enmienda fraudulenta en la ley de violencia machista— y poder sacar adelante sus presupuestos. Los Lastra, Ábalos y Puente corean al unísono que nanai de elecciones, que la moción de censura tiene legitimidad democrática. Pero, ¿hurtar al Senado de su capacidad legislativa de veto también la tiene? Menos mal que todavía queda el Tribunal Constitucional.

Porque este país todavía no es Venezuela, aunque algunos quieran seguir la senda del régimen autoritario de Maduro. Chávez convirtió el socialismo bolivariano en populismo y ahora el tridente Sánchez-Iglesias-Redondo ha engendrado el sociopopulismo en España. Y cada vez más marketing y menos gestión de gobierno. Lo contaba esta semana Esdiario reproduciendo una entrevista de Iglesias al Meñique monclovita en La Tuerka iraní de 2016: “Utilizar el populismo como técnica electoral no es criticable, bajo mi punto de vista. Insisto, como ideología sí, como técnica electoral no, como estrategia”. Redondo se ha convertido al socialismo en ideología y al populismo en estrategia. Pablemos ya tiene a su nuevo Verstrynge.

Efímera rentabilidad de la mentira
Quien asalta el poder de forma ilegítima acaba empleando cualquier medio para retenerlo porque sabe que fuera de él ya sólo queda el inhóspito desierto
Ramón Pérez-Maura ABC 22 Septiembre 2018

Síndrome de abstinencia y muy grave. Es lo que siento desde que el pasado jueves por la tarde se le cayeron los palos del sombrajo a nuestros colegas de «El País» y al fin descubrieron que el doctor Sánchez es un plagiario. Necesito desesperadamente encontrarme con algunos colegas -perdón, y algunas, porque si no me acusarán de referirme sólo a varones y estoy pensando muy especialmente en alguna ex compañera de la redacción de ABC y de la COPE- que proclamaban a principios de esta semana que «el supuesto plagio» del doctor Sánchez era un «asunto cerrado». O ese otro que dijo que la información de ABC era «un bluff». Que San Francisco de Sales les conserve el instinto periodístico. O mejor todavía, que les ayude a recuperarlo.

En estas últimas horas hemos visto cómo «El País» despachaba en cinco líneas cinco plagios que se extendían -según ese diario- a lo largo de doce páginas del libro del doctor Sánchez basado en su tesis doctoral. Verdaderamente, no paramos de mejorar.

En verdad no hay ningún otro país de Occidente hoy en el que un medio de comunicación -¡con 115 años de solera!- ponga pruebas irrefutables del plagio de un presidente del Gobierno encima de la mesa y la mayoría de los colegas se apresuren a negar la mayor, decir que no hay nada -pese a que está a la vista de todos- e intentar ayudar al Gobierno a que todo continúe como si nada hubiera ocurrido. «Asunto cerrado» decretaban desde el palomar. Eso no ocurre ni en Rwanda-Burundi, créanme.

Tesisgate
El título de la tesis de Sánchez es el mismo del artículo que publicó con un miembro del tribunal
C. Cuesta, M. Cerdán, S. Sanz y M. A. Ruiz Coll okdiario 22 Septiembre 2018

Un miembro del tribunal de Sánchez y la jefa de su doctorado escribieron con él un capítulo de la tesis

La supuesta originalidad del título de la tesis doctoral de Pedro Sánchez, que debería fundamentar la inédita investigación de la misma, no es tal. Uno de los dos artículos previos que Sánchez firmó junto a los profesores Juan Padilla, uno de los examinadores del tribunal, y María Isabel Cepeda, directora de su doctorado, contenía ya el enunciado de la tesis: “Innovaciones en la Diplomacia Económica Española”.

La tesis doctoral con la que Pedro Sánchez se convirtió en Doctor en Economía por la Universidad Camilo José Cela (UCJC) se titula Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012). Fue presentada y defendida ante un tribunal en noviembre de 2012. Uno de los integrantes de ese tribunal que le dio “apto cum laude” a Sánchez fue Juan Padilla. Ambos coincidieron en el Departamento de Administración y Dirección de Empresas de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas de la UCJC.

Antes de que Sánchez entregara la tesis, firmó un artículo con Padilla y Cepeda llamado Innovaciones en la Diplomacia Económica Española: Los Planes Integrales de Desarrollo de Mercado. La primera parte de este enunciado coincide al 100% con la primera del título de la tesis doctoral, es decir, con lo mollar de la investigación.

Dicho artículo se publicó en Anales de Economía Aplicada. Los efectos de la crisis y el futuro de la sociedad del bienestar, una obra coordinada por Jesús Gracia Sanz, Antonio Sánchez-Bayón y Marta Pazos Seoane y editada por Delta y la Asociación Científica Internacional de Economía Aplicada (Asepelt). Varios autores que participaron en aquella publicación la datan en enero de 2012, once meses antes de que Pedro Sánchez presentara su tesis acabada.

OKDIARIO ha publicado en exclusiva que el presidente del Gobierno reprodujo en su tesis doctoral, como si fueran aportaciones totalmente originales, contenidos de esos dos artículos que ya habían sido publicados por él junto a Padilla y Cepeda. El líder del PSOE hizo un capítulo de su tesis con párrafos enteros, epígrafes, gráficos y hasta una conclusión idéntica de tales papers anteriores.

Sánchez y la peligrosa deriva antidemocrática de su Gobierno
EDITORIAL esdiario 22 Septiembre 2018

Si el origen de la presidencia de Sánchez es más que dudoso, pues no procede de una victoria electoral sino de una moción de censura destructiva, sin programa electoral y en compañía de partidos independentistas; su desarrollo confirma su peligrosa deriva antidemocrática.

El bloqueo del Senado como segunda cámara para poder aprobar, con un atajo nefando, el techo de gasto y los Presupuestos Generales, es probablemente el más escandaloso caso de manipulación de las instituciones democráticas que se haya visto nunca en España desde 1978 y resulta más propio de regímenes como el de Venezuela, cuyo presidente tiene costumbre de suspender de facto a su Parlamento cuando éste no certifica sus planes.

El asalto a RTVE por decreto ley, la epidemia de enchufes en puestos clave del Estado, la promoción de su propia esposa, su negativa a convocar elecciones, el desprecio al Senado, sus reiterados plagios o sus pactos con el independentismo perfilan a un político que, por convicción o supervivencia, altera las reglas democráticas más elementales para que encajen en su débil realidad política, personal y parlamentaria.

Es sencillamente inadmisible que un presidente perdedor y sustentado en los partidos que él debía ayudar a aislar bloquee además al Senado, por la única razón de que allí el PP tiene una mayoría absoluta derivada de sus votos. Y que lo haga además para aprobar un techo de gasto despilfarrador con el que pagarse su campaña electoral, roza el fraude ético si no lo rebasa.

A las urnas
No es una cuestión ideológica, sino conceptual, la que ha de mover la respuesta institucional, jurídica, mediática y social a los excesos de un presidente que desprecia a los propios ciudadanos desde el mismo momento en que se niega a consultarles tras derribar al Gobierno que mayoritariamente tuvo su mayor apoyo.

La coincidencia entre el desafío a la Constitución desde el secesionismo catalán y la deriva antidemocrática de Sánchez confirma un paisaje desolador que requiere una respuesta transversal, tranquila pero contundente, que cuando menos destaque la magnitud del exceso, evite su normalización y permita su anulación cuando llegue el momento, cada vez más urgente, de ejercer el derecho al voto.

Obsesionados con convertirse en Podemos
OKDIARIO 22 Septiembre 2018

El Partido Socialista está empeñado en convertirse en Podemos. La exhumación del dictador Francisco Franco, la connivencia con los independentistas y un creciente anticlericalismo así lo demuestran. La estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez para tratar de apoderarse del voto radical que sustenta la formación de Pablo Iglesias los ha llevado, incluso, a poner en solfa la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Un edificio cuyos orígenes datan del siglo VIII y que desde el XIII está protegido y cuidado por la Iglesia. No obstante, al margen de apuntes históricos que sitúen el contexto, lo que resulta más paradójico e hipócrita es que sea precisamente la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien encabece y fomente este asunto. La misma persona que en el año 2006, y como ministra de Cultura del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, suscribió un convenio de colaboración con la Iglesia reconociendo la titularidad de ésta con respecto al templo cordobés.

Aquel convenio de colaboración de hace 12 años “entre el Ministerio de Cultura, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Obispado de Córdoba” para estudiar la historia de dicha catedral, así como para conservar su patrimonio histórico y artístico, reconoce de manera implícita la potestad que el PSOE otorgó a la Iglesia al respecto del edificio. De ahí que el actual bandazo de criterio no haga sino demostrar la falta de rumbo ideológico propio que caracteriza al Ejecutivo socialista, afanado en virar hacia la izquierda radical para intentar mejorar los raquíticos resultados obtenidos por Pedro Sánchez en las últimas elecciones generales. Algo que, de consumarse, sería un error mayúsculo. Basta recordar que, con una estrategia parecida, Sánchez cosechó los dos peores guarismos de la historia del PSOE desde la Transición hasta nuestros días.

Los socialistas han extendido a un inmueble tan emblemático como la Mezquita-Catedral de Córdoba su intención de nacionalizar diferentes templos y edificios religiosos de España. Una táctica demasiado evidente con la que pretenden quitar el foco de los asuntos que realmente preocupan a los españoles: el frenazo económico, la tensión creciente en Cataluña hasta bordear los límites del enfrentamiento civil y el nulo ejemplo ético y moral de Pedro Sánchez que, como publica OKDIARIO de manera ininterrumpida desde hace más de una semana, plagió la mayor parte de la tesis que lo convirtió en doctor cum laude en Economía. El Partido Socialista haría bien en dejar las cortinas de humo y hacer frente a los problemas reales y perentorios del país. Una de las peores cosas que podría pasarle a España es que una garantía histórica del constitucionalismo como el PSOE acabara convertido en un partido neopodemita por la irresponsabilidad propagandística de Pedro Sánchez y sus ansias de mantenerse en el poder sea al precio que sea.

El cerco
Luis Herrero ABC 22 Septiembre 2018

El presidente del Gobierno está acorralado y esa no es una buena noticia para los amantes de la tranquilidad ambiental. Sánchez no es de los que se achanta sin montar gresca. Quedó claro durante el comité federal de los cuchillos largos, el 1 de octubre de 2016, cuando los barones de su partido se conjuraron para quitarlo de en medio. Aquella escaramuza delató su estilo de combate. A sangre y fuego. Sin contemplaciones. En la guerra, todo vale. Incluso las trampas. Por eso colocó una urna con votos ya depositados detrás de un cortina, donde no llegaba la luz ni había taquígrafos. El pucherazo era la única forma de salvar el pellejo. «¡Yo soy el secretario general!», repetía una y otra vez por aquellas fechas, como si esa vindicación auto afirmativa fuera un sortilegio capaz de ahuyentar a sus detractores.

Ahora la frase que no se le cae de los labios es «yo soy el presidente del Gobierno». No paró de repetirla durante la entrevista que le hizo Ana Pastor en La Sexta. Es la demostración subliminal de que vuelve a sentirse en grave peligro. Y hoy, como entonces, parece dispuesto a conjurarlo a cualquier precio. El pucherazo, esta vez, es la enmienda fraudulenta a la ley de violencia de género con la que pretende maniatar al Senado para que no le impida aprobar los presupuestos generales del Estado. Sin ellos, la legislatura entrará definitivamente en barrena y Sánchez no tendrá más remedio –en teoría– que jugarse su continuidad en La Moncloa con la moneda al aire de unas elecciones de altísimo riesgo.

Las trampas, y aún más si se hacen por una mera cuestión de ambición personal, siempre engendran climas irrespirables. En el lejano Oeste daban lugar a tiroteos sanguinarios. En la política actual las broncas con los tramposos no llegan a tanto, pero suelen dejar regustos barriobajeros. El 1 de octubre de 2016, en el pandemónium intestino de Ferraz, hubo diputadas que lloraban en el suelo al lado de papeleras metálicas, gritos de «sinvergüenza», «pucherazo» y «fuera», mociones de censura escritas a mano y leídas a gritos porque los sanchistas habían boicoteado el sistema de megafonía, insultos en el baño de señoras: «sois unos impresentables, estáis llevando el partido a la mierda», y viejas amistades que se rompieron para siempre.

Lo que se nos viene encima no tiene mejor pinta, con el agravante añadido de que, en esta ocasión, el enroque de Pedro Sánchez en la casilla del poder no dará lugar a una guerra civil entre socialistas, sino a un enfrentamiento institucional de consecuencias imprevisibles. En el PSOE saben –esto no es opinión, sino información contrastada– que hay un amplio consenso entre los letrados de Las Cortes sobre el carácter fraudulento de la treta elegida por el Gobierno para evitar que el Senado vete los presupuestos. Y, sin embargo –oh, sorpresa– amenazan con reprobar a la presidenta del Congreso, e incluso con acusarla de prevaricación, si se hace fuerte en ese criterio neutral para paralizar la tramitación de la enmienda de marras.

Vamos camino de asistir a un sórdido encontronazo, previsto en la ley pero nunca visto hasta ahora, entre las dos cámaras que comparten la representación de la soberanía nacional. El Senado acusará al Congreso de invadir sus competencias, el Congreso negará la mayor –todo eso en medio de encarnecidos debates parlamentarios donde los grupos se enzarzarán cuerpo a cuerpo con el cuchillo entre los dientes– y el Tribunal Constitucional tendrá que hacer de árbitro de la refriega mediante una decisión de formato desconocido que tensará los hilos de las afinidades políticas de los magistrados hasta límites insoportables.

Y todo para que el presidente más débil de la democracia siga en el sitio que le negaron las urnas. Pincho de tortilla y caña a que no lo consigue. El veto a los presupuestos ya no es cosa del Senado, sino de los socios que respaldaron la moción de censura. Podemos y PDeCAT han empezado a tomar distancia. Las grietas del Gobierno son cada vez más grandes. No quieren que les aplaste el derrumbe.

Superventas
Ignacio Camacho ABC 22 Septiembre 2018

«He de vivir, vivir como si nada /
hubiese de quedar de lo que escribo»
(Blas de Otero)

La demanda del libro de Pedro Sánchez y Carlos Ocaña se ha disparado en Amazon. A este paso va a acabar siendo verdad lo de la segunda edición en la que el presidente que quería ocultar la primera promete subsanar los «fallos», aunque si en ella introduce las preceptivas comillas en los pasajes copiados, el texto limpio de intertextualidad resultará muy parvo. Tampoco parece que vaya a desplazar a «Los pilares de la tierra», por poner un ejemplo afamado, pero de una docenilla de ejemplares vendidos ha pasado a encabezar el ranking de volúmenes universitarios. Hasta 110 euros piden por el incunable en el mercado de segunda mano. Eso sí, cuesta encontrarlo porque la web de televenta ha suprimido la firma de Sánchez en su buscador onomástico; sólo figura el nombre del co-signatario. Ni siquiera la perspectiva de convertirse en un best seller inopinado ha logrado animar al autor (?) de moda a ofrecerse como gancho. Quizá se trate de un rasgo de modestia intelectual o política para no robarle plano a un amanuense que, dadas las características del caso, podría cuadrar perfectamente en la definición de colaborador necesario.

Escribir en Madrid es llorar, dejó sentenciado Larra, pero el jefe del Gobierno ha parafraseado el segundo infinitivo. Escribir, concretamente una tesis doctoral, en Madrid puede ser también copiar, transcribir, volcar, reproducir, calcar, incluso citar a mansalva sin el rigor procedimental mínimo. Y publicar, que para la mayoría de los escritores continúa siendo un ejercicio semiclandestino, se transforma en una aventura imprevisible si el libro lleva la rúbrica, siquiera compartida, de un primer ministro. Ahora la obrita velada, que no pasará a los anales académicos por su rigor analítico, queda expuesta a público escrutinio. Los medios la someten a complejas herramientas de análisis textual, en busca de fragmentos repetidos, y los lectores dejan en la web de la propia Amazon comentarios impíos, reseñas mordaces, cáusticas glosas envenenadas de sarcasmo fino. El presidente podrá salir con más o menos aprietos del escándalo político pero del cachondeo popular ya no escapa vivo. Somos un país de guasones con ingenio bastante retorcido. En la hipotética reimpresión deberían incorporarse los memes divulgados estos días para darle mayor atractivo. Amén de que serían más originales que el propio escrito, podrían servir para que el improvisado ensayista demostrase cierta capacidad de reírse de sí mismo.

El tribunal aparejado ad hoc aprobó la tesis, pero los de la opinión pública y especializada la han suspendido con escarnio. El abuso de material ajeno ha resultado tan transparente y palmario que ni siquiera es necesario discutir sobre la exactitud terminológica de la palabra plagio.

Trapisondas políticas, separatismo, comunismo bolivariano
Una mayoría ciudadana irritada
Miguel Massanet diariosigloxxi 22 Septiembre 2018

Similitudes históricas, no necesariamente idénticas a las que llevaron a la república del Frente Popular (febrero de 1936) y sus consecuencias bélicas, hacen temer momentos de gran tensión dentro de los meses venideros, si las izquierdas se empeñan en tensar la situación, mediante procedimientos basados en ataques a las instituciones del Estado para evitar su control.

Cuando se enciende una mecha donde hay pólvora, existe el inminente peligro de que, el incendio que se produzca, quede lejos del control de quien tuvo la imprudencia de encenderla. Eso, señores, ha ocurrido con el sistemas de pensiones, una bomba latente que ha permanecido sin espoleta durante todos los años en los que España estuvo sujeta a la gran crisis económica de 2008 y siguientes años, pero que, alentados por los comunistas bolivarianos de Podemos y la ambición desmesurada del señor Pedro Sánchez, despertó cuando el gobierno del PP insistió, imprudentemente, en seguir manteniendo unos aumentos meramente maquilladores, para intentar mantener la imagen que, de verdad, se producían aumentos; cuando, la triste realidad ( un 0´25% de aumento) reducía, incluso para los casos de pensiones más altas, la mejora a unos tristes 2 o 3 euros mensuales, algo irrisorio si se tenía en cuenta que, el incremento del coste de vida de los españoles sobrepasaba, con creces, un tanto por ciento tan ridículo.

Las protestas públicas de cientos de miles de pensionistas, a la largo y ancho de España, pusieron en alerta al gobierno del PP que no tardó, aprovechando un acuerdo con los vascos para apoyar los presupuestos del 2018 (previo al correspondiente chantaje del gobierno del señor Urkullu), en aceptar que, para el 2018 y 2019, las pensiones se actualizarían de conformidad con el incremento anual del índice de precios de consumo, en el conjunto del territorio nacional. Sin tiempo para reaccionar y deslumbrados por la posibilidad de percibir atrasos desde enero del 2018, los pensionistas desistieron de sus reclamaciones. Se produjo la moción de censura del PSOE apoyada por el resto de partidos de la oposición y la llegada al poder del partido del señor P.Sánchez que, ante la imposibilidad de poder presentar otro presupuesto decidió mantener el del PP que, por cierto, contenía una cantidad de unos 6.000 millones de euros de reducción de la cuota anual que el PNV debiera pagar como cuota foral al Estado español.

Ahora, otra vez los pensionistas, comprobando que los aumentos conseguidos, aun ateniéndose a los baremos del IPC anual, resultan poco menos que ridículos, cuando se evidencia que la vida, en general, así como los impuestos están aumentando desde que los propios socialistas han ocupado el poder y tienen necesidad de conseguir recaudar más para poder sostener los programas de gasto que se han visto obligados a aceptar de quienes les apoyan para seguir pudiendo gobernar con una cantidad tan escueta de escaños en el Parlamento de la nación; han vuelto a salir a las calles reclamando más aumentos, convencidos de que constituyen una poderosa fuerza electoral con poderío para influir, de una forma decisiva, en los resultados de unos comicios. En realidad, la mayoría de los errores que el Ejecutivo de Sánchez viene cometiendo, vienen forzados por la necesidad de complacer a su socio, el señor Pablo Iglesias de Podemos que, siguiendo su ruta de intentar hacerse con el poder, sigue forzando a Sánchez para que intente apretar a los ciudadanos con impuestos con los que poder forzar al líder del PSOE a que aplique políticas, pretendidamente de gran carácter social, con las que arrastrar a más votantes, especialmente a los de las clases menos afortunadas y, no olvidemos, su otra fuente de apoyos: los inmigrantes, que se han venido colando en toda España de modo que, como es evidente en personas que mayoritariamente carecen de preparación y conocimientos para integrarse en trabajos de mayor dificultad, en cuanto adquieren el derecho de voto, la mayoría de ellos votarán a partidos de extrema izquierda, como el del señor Pablo Iglesias, por ejemplo.

Lo que sucede, como ocurre con la legítimas reclamaciones de los pensionistas, es que España todavía no ha acabado de salir de los efectos de la crisis y que, como es sabido de todos, el sistema de pensiones actual ha quedado obsoleto, es insostenible y debe estudiarse otro que sea capaz de mantenerse aunque, para ello, se deba apelar a otros sistemas de tipo mixto, en los que las prestaciones asumidas por el Estado sean complementadas con otro de ayudas privadas proporcionadas por seguros contratados por los mismos trabajadores. Claro que, para que ello pueda tener éxito, lo primero que hace falta es que haya salarios más altos y que los ciudadanos adquieran la responsabilidad de dedicar una parte de sus retribuciones para asegurarse su futuro. Está claro que el llamado pacto de Toledo, en el que están integrados los partidos políticos, mientras España no normalice su situación interna, no va a haber acuerdo alguno que lo saque del impase en el que se encuentra.

Lo que ocurre es que, para que España pueda poner orden en sus problemas internos, lo primero que hace falta es que haya un gobierno suficientemente capacitado, elegido en las urnas, compuesto por personas preparadas para asumir la presidencia de los distintos ministerios sin que, para ello, se deba acudir a cubrirlos por medio de cuotas masculinas o femeninas, como sucede en la actualidad, o mediante enchufes de personas sin preparación, por muy adictas que sean a “la voz de su amo” o, poniendo a vividores o sinvergüenzas dispuestos a sacar la mayor tajada posible del cargo que se les ha proporcionado; se trataría de que en el ministerio de Sanidad se pusiera un científico, un doctor, un catedrático experto en su materia que, a la vez, tuviera un amplio sentido de la realidad y de lo que fuera más conveniente para un correcto funcionamiento de la sanidad pública, lo que no supone, como parecen entender algunos, que se supriman los conciertos con la sanidad privada que, en muchas ocasiones, han sido muy beneficiosos para aquellas personas que han tenido necesidad de ser atenidos, cuando la sanidad pública, por limitaciones presupuestarias, no ha dado abasto para cubrir la demanda de servicios sanitarios.

El que se designen a políticos y no expertos a distintos ministerios no hace más que crear, en muchas ocasiones, una interrupción de lo que debería ser la cadena de mando de modo que nadie se saltase ningún escalón, para que no se produjeran situaciones capaces, en muchas ocasiones, de cortocircuitar la correcta comunicación y la cadena de órdenes de manera que, la atención al paciente, sufra interferencias no deseadas que puedan repercutir en un mal servicio del ente sanitario hacia el usuario. La mala calidad y la falta de preparación de muchos cargos públicos se ha venido notando cada vez más cuando el acceso a la política no ha sido, precisamente, desde las universidades y, en especial, de aquellas especializadas, sino que se han basado, especialmente en el seno de los distintos partidos políticos, en aquellas personas a las que el partido necesita premiar; que han sido fieles a sus tutores o que se estima que van a ser capaces de apoyar a sus superiores en cualquier circunstancia en que lo necesiten sin preguntar ni oponer objeción alguna. De ello se ha derivado una deficiente clase política que ocupan los escaños de los distintos parlamentos autonómicos y del mismo Parlamento estatal, a las que es necesario pagar unas retribuciones, unas dietas, unas comisiones sin que la función que se les asigna, en muchas ocasiones, sirva para justificar el enorme coste que significan para la nación española.

El propio Parlamento español se ha convertido en un lugar donde lo único a lo que se dedican es a sacarse los trapos sucios los unos a los otros y a que, los que tienen mayoría se aprovechen de ella para conseguir sacar el mayor beneficio, material y político, para los que mandan o para los que los apoyan que, a su vez, quieren sacar provecho de la posición determinante que saben que tienen para conseguir prebendas que, en otro caso, nunca conseguirían que se les diesen. Todos los asuntos básicos y perentorios que deberían ser tratados en profundidad, sin subjetivismos y con seriedad, en las dos cámaras de las Cortes españolas, van quedando en un eterno retraso, mientras quienes se disputan el poder maquinan triquiñuelas para conseguir saltarse los mecanismos que el Estado ideó para que nadie pudiera librarse de ser convenientemente controlado a través de los órganos democráticos que quiso implantar la Constitución, que fue aprobada por todos los españoles, catalanes incluidos, en 1978.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos que, a medida que España se va hundiendo en una lucha entre distintas facciones políticas, unos descerebrados intentan, recurriendo a todas las pillerías y trucos posibles para conseguir romper la unidad de la nación española, debilitar a las instituciones estatales y a quienes tienen la obligación de defenderlas y de mantener el orden público y el debido respeto a las distintas autoridades del Estado, a sus símbolos y a la propia democracia; muchos ciudadanos, una gran mayoría de ellos, partidarios de seguir dentro del sistema de gobierno que se estableció en la Constitución de 1978, que reúsan acudir a las revoluciones y a las algaradas callejeras para conseguir gobernar el país y que siguen siendo personas de orden y respetuosas con las leyes, empiezan a sentir aquello que, con toda probabilidad sintieron quienes, en las grandes ciudades españolas o en las pequeñas aldeas agrícolas las personas de bien, las respetuosas con el ordenamiento jurídico y las defensoras de las tradiciones que nuestros ancestros les trasmitieron; cuando empezaron a ver que, aquella II República, era incapaz de frenar las quemas de Iglesias, los asesinatos, las torturas de personas inocentes y la imposibilidad de salir a las calles sin correr el peligro de que cualquier salvaje miliciano les pegase un tiro simplemente por tener alguna cuenta pendiente, ser católico, ser religioso o religiosa o por ser rico. Es posible que a algunos de nosotros el sólo pensamiento de aquellos tiempos sea capaz de preocuparnos seriamente. En todo caso, mucho nos tememos que lleguen tiempos difíciles que pongan a prueba la fortaleza de nuestra democracia.

50 sombras de Cataluña: sumisión balear
Malena Contestí okdiario 22 Septiembre 2018

Empieza el curso escolar y las aulas de Baleares están consumidas por las maneras del independentismo catalán. Los niños volverán a verse sometidos por las maneras totalitarias de la educación heredada del separatismo que arrasa Cataluña. Para mayor gravedad, este problema se da tanto en los colegios públicos como en la mayoría de los concertados.

La aspiración de esta pérfida corriente es abogar por unos falsos “países catalanes”. El Partido Popular fue incapaz de hacer nada por cambiar la situación durante su Gobierno. Por su parte, el Partido Socialista, con Armengol al frente de la formación en Baleares, da muestras de que es un partido nacionalista más.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

No vale todo
Antonio Martín Beaumont esdiario 22 Septiembre 2018

Doctor tramposo o presidente subterfugios. Son denominaciones que le vienen al pelo a Pedro Sánchez ante las circunstancias de su doctorado universitario y la “triquiñuela” que ha empleado buscando saltarse el Senado para la aprobación del techo de gasto.

Es decir, un político que no le da demasiada importancia a cómo se consiguen las cosas con tal de conseguirlas. El fin justifica los medios, que decía Maquiavelo. A cualquier precio. Por cierto, no es nueva esta forma de comportarse del presidente del Gobierno. Su propia carrera está embarrada por episodios que graban una ambición que, si bien casi siempre se considera sana para la política, asusta por desmedida. El “todo vale” para lograr los objetivos soñados.

Sánchez condujo a sus compañeros a aceptar sin rechistar ir de la mano de populistas, independentistas e incluso de los hijos filoetarras

Tampoco es nueva su propensión a moldear la realidad hasta hacerla coincidir con su interés personal. Fíjense si no en cómo fue cincelando el “viejo PSOE” para lograr que cruzase esa “línea roja infranqueable” que suponía para sus barones pactar con quienes desean romper España.

Los barones tragan
Pacientemente, unas veces; aceleradamente, las más, Sánchez condujo a sus compañeros a aceptar sin rechistar ir de la mano de populistas, independentistas e incluso de los hijos filoetarras de Bildu para sacar adelante la moción de censura que le llevó a La Moncloa.

Poco le importó verse forzado para ello a inventar una “nueva verdad”, ciertamente con la colaboración inestimable de muchos otros, para “vender” a los españoles que se tomaba la decisión por una “urgencia democrática” forzosa: sacar a Mariano Rajoy de la Presidencia y arrebatarle el poder a un PP “corrupto” que había perdido la legitimidad, pese a que solo un año antes había sido, de largo, el partido más votado en las elecciones generales.

La debilidad
Este nuevo paso de Pedro Sánchez de acabar con los imprescindibles contrapesos democráticos, arrumbando el veto del Senado y generando un peligrosísimo precedente, muestra que estamos ante un presidente capaz de todo. Peligroso. Que, para aferrarse al cargo, disfraza su debilidad parlamentaria con truco, sin importarle las formas, en democracia tan importantes a veces como el fondo.

Más aún en alguien que no ha llegado al cargo con el respaldo de las urnas en elecciones, sino por un pacto de partidos heterogéneos y rebotados del interés general de los españoles. Es un clamor. Urgen elecciones generales ya.

La corrupción de los aforados
José García Domínguez Libertad Digital 22 Septiembre 2018

Hablando de aforamientos, que es la cortina de humo de moda durante esta semana, resulta que aquí está aforado hasta el adjunto al Defensor del Pueblo de Andalucía. No el mentado y prescindible Defensor, que por supuesto que también lo está, sino el adjunto al mentado. Y no está aforado el gato del concejal de Abastos del Ayuntamiento de Betanzos porque no se acordaron de él cuando se redactó la última reforma del Estatuto de Autonomía de Galicia. Solo por eso. Y es que, como tan frecuente resulta en el diseño desquiciado del modelo de descentralización política español, el problema no reside en que esa figura discutible, la del aforamiento, esté contemplada en la Constitución con el fin exclusivo de amparar a diputados nacionales y senadores, prerrogativa que una ley orgánica hizo luego extensiva a jueces, fiscales y magistrados integrantes de los máximos tribunales del Reino, además de los miembros del Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo (el de verdad). El definitivo disparate es que el señor alcalde de Castellón, al igual que el adjunto del otro en Sevilla, resulten ser igualmente cargos institucionales que gozan de un absurdo aforamiento por obra y gracia del incontinente afán de las comunidades autónomas por emular la apariencia externa y el oropel formal propio de un estadito soberano de la señorita Pepys.

Una paranoia narcisista, la que alimenta esos delirios de grandeza de nuestros napoleoncitos y napoleoncitas regionales, que, más allá del afán permanente por imitar los atributos propios y exclusivos del Leviatán, tiene algunas implicaciones prácticas particularmente golosas para los corruptos y corruptas periféricos con denominación de origen. Y es que, para que en una democracia liberal exista de verdad la separación de poderes, esa separación debe ser también física, no sólo jurídica. Por algo el caciquismo ha sido siempre una lacra asociada a los pequeños territorios alejados de las grandes ciudades. Y por eso mismo en muchos países con democracias viejas el Tribunal Supremo suele estar ubicado en una ciudad distinta y distante de aquella donde tiene su sede el Gobierno. Contra lo que ordena el prejuicio popular, en una gran ciudad como Madrid resulta mucho más difícil corromper a un juez que en alguna de esas pequeñas capitales de provincia donde todos los notables del lugar se conocen desde la infancia y coinciden cada tarde en el casino. Y no sólo porque el adjunto del de Sevilla, el edil de Alicante y el conselleiro de Santiago se tuteen con los miembros del correspondiente tribunal superior autonómico, valga el oxímoron, sino porque, además de tutearse y merendar con ellos, también los nombran. Y eso ya son palabras mayores.

De ahí el entusiasmo de los parlamentos regionales por extender el chaleco salvavidas de los aforamientos hasta al que toca la bandurria en el Orfeón Donostiarra. El tan buscado chollo del aforamiento pedáneo ofrece al delincuente autonómico potencial la garantía cierta de que, en el caso de ser pillado en acto de servicio, dos de los cuatro miembros de la Sala llamada a juzgar y condenar sus fechorías habrán surgido de una terna elegida por ellos mismos, merced a la facultad que se otorgó en su día a los parlamentos regionales para que metieran la nariz en los nombramientos judiciales. Dos de cuatro. Un cincuenta por ciento de probabilidades a priori de que el juez del caso resulte ser un compadre del reo. ¿Se atreverá a intentar acabar con eso Pedro Sánchez? A que no.

Negocian la rendición
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 22 Septiembre 2018

La única negociación racional es la que urge entablar entre los partidos leales a la Constitución, con luz y taquígrafos, para convocar sin tardanza elecciones en España.

Les ofrecen un nuevo Estatut, o la restauración del que fue rigurosamente corregido por el Tribunal Constitucional en el 2010, más el monopolio identitario de la historia y la lengua, más el aumento de los privilegios del autogobierno, más la patraña de que Cataluña es una nación y por lo tanto encaja en el timo del Estado plurinacional. Eclipsados los últimos vestigios de decencia, insinúan por intermedio de algunos jurisconsultos complacientes que tal vez sea posible encontrar resquicios legales para colar el espurio referéndum de autodeterminación, y no ocultan que les gustaría torcer el brazo a los jueces para que absuelvan a los sediciosos presos. El Gobierno socialista está negociando la rendición con los jerarcas del golpismo secesionista.

El pueblo no se entera
Todo entre bambalinas. La camarilla infiltrada en la Moncloa y sus patrocinadores antiespañoles se deshacen en alabanzas demagógicas a la voluntad del pueblo (o el poble), porque son populistas congénitos… pero el pueblo no se entera de los chanchullos que los tahúres de uno y otro bando trapichean a sus espaldas.

A menudo, los negociadores de cada bando están divididos en fracciones que desconocen lo que han acordado sus cofrades. Así se explica la sorpresa y el rechazo con que ERC y los puigdemontistas del PDeCAT acogieron el pacto que los pragmáticos del mismo PDeCAT habían concertado con los blandengues del PSOE para presentar una moción conjunta de diálogo en el Congreso. Diálogo que abría la puerta, en verdad, al Caballo de Troya secesionista, pero que no pareció suficiente a los talibanes de Waterloo.

Los titulares lo dicen todo: "El PDeCAT retira la moción del diálogo para evitar romper el frente con ERC – Nogueras responsabiliza del cambio al PSOE tras el desmarque inicial de Tardà" (LV, 13/9). "Malestar en el PDeCAT por la gestión de la frustrada moción de diálogo – Campuzano critica la 'falta de coraje' de su partido y pone el cargo a disposición" (LV, 14/9). ¿Y el poble? Bien, gracias. Adiestrado para ocupar la calle en las algaradas del 1-O.

La clandestinidad del hampa
Los tropiezos no desaniman a los filibusteros de Madrid, Barcelona y Waterloo. Son gajes de su solapado oficio. Las tratativas continúan amparadas por una clandestinidad más propia del hampa que de la política. Me remito a lo que informan quienes, obligados por su profesión, husmean diariamente lo que se cuece en las alcantarillas del régimen, a las que el manoseado pueblo no tiene acceso. Nos cuenta Lola García ("Se dialoga, y mucho" LV, 16/9):

Los viajes a Madrid de la consellera Elsa Artadi y de otros miembros del Govern son muy frecuentes. Las llamadas a Barcelona de los distintos escalafones del Ejecutivo de Sánchez, desde la vicepresidenta Carmen Calvo hasta los secretarios de Estado, son habituales. Al menos ocho ministros han mantenido encuentros con consellers. Y alguno ha repetido. Se dialoga, y mucho, sobre inversiones y leyes, sobre competencias y recursos. Y se empiezan a pergeñar acuerdos.

Circo de tres pistas
Los tejemanejes de los supremacistas que destapa Isabel Garcia Pagan ("Entre el diálogo y las elecciones", LV, también 16/9), convierten al pueblo y el poble en espectadores marginales de un circo de tres pistas:

En el Gobierno de Sánchez han puesto especial atención a la agenda madrileña de la consellera Elsa Artadi, que se reúne sin la presión de las cámaras con ministros y consejeros de Estado, y ya ha creado alguna situación incómoda con Ernest Maragall, presidente de la Comisión Bilateral, para quien los contactos con los dirigentes socialistas no requieren de tanto viaje a la capital.

El problema es que los centros de decisión independentistas han proliferado tanto en los últimos meses que cada gesto conlleva recorrer miles de kilómetros. De Waterloo a Lledoners, pasando por el Palau de la Generalitat, las sedes de ERC y el PDeCAT, los grupos parlamentarios de Junts per Catalunya y los republicanos, el núcleo promotor de la Crida y las entidades independentistas.

La única negociación racional
Y el nuevo chamán del diario, Jordi Juan, desvela ("Aún estamos en la fase de tanteo", LV, 17/9), que la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet,

ha contado hasta 15 reuniones formales entre consejeros y ministros, y existen otras menos públicas con Waterloo y con la prisión de Lledoners donde Jordi Sánchez y Oriol Junqueras juegan un papel muy importante. De todas formas el hombre clave sigue siendo Carles Puigdemont. (…) El expresident no está para bromas y no va a poner nada fácil la negociación con el Gobierno socialista si no ve resultados tangibles.

Los resultados tangibles para los secesionistas se reducen a la opción república o república. Negociar con ellos implica sentar las bases para la demolición del Estado constitucional porque no aceptan otra alternativa. Y el actual Gobierno, que ignora los valores del patriotismo cívico y cuya estabilidad depende del voto de los extorsionadores, lo está haciendo a escondidas de los ciudadanos, lo cual entraña un peligro para la convivencia de la sociedad española y para la supervivencia del Reino de España.

La única negociación racional es la que urge entablar entre los partidos leales a la Constitución, con luz y taquígrafos, para convocar sin tardanza elecciones en España, mientras el artículo 116 o el 155 aparta del poder a los sediciosos que invaden el espacio catalán.

El PSOE, Borrell y la nación
Jesús Laínz Libertad Digital 22 Septiembre 2018

El socialismo español ha vuelto a demostrar su grave inconsistencia doctrinal sobre el problema más importante al que se enfrenta España desde la creación del Estado de las Autonomías: su propia existencia como nación.

En esta ocasión ha sido el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, el que ha defraudado a muchos que veían en él una garantía frente a la sinrazón separatista de su tierra natal. A un periodista de la BBC le declaró que Cataluña no es una región, sino una nación. Ante la polvareda levantada, y aunque la confusión ha quedado sembrada para siempre entre el público británico, no tardó en matizar desde los pasillos del Congreso que no compartía

la estructura mental del nacionalismo catalán, que dice que ser nación equivale a tener que tener un Estado. En el mundo hay muchas naciones que no tienen Estado. Se puede reconocer que desde el punto de vista cultural y sociológico la mayoría de los catalanes creen que tienen una consideración, una diferenciación, una identificación propia, sin que eso implique de ninguna de las maneras apuntarse al independentismo. No veo ninguna relación.

Con estas palabras Josep Borrell, representante de esa minoritaria fracción del socialismo catalán todavía no enteramente contagiada por las neurosis nacionalistas, dio la razón a los separatistas al aceptar la condición de nación para Cataluña. Hecha esta concesión, y por mucho que el ministro pretendiese matizarla posteriormente, ¿cómo oponerse después a la subsiguiente aspiración a constituir un Estado independiente?

Efectivamente, como bien dijo Borrell, "en el mundo hay muchas naciones que no tienen Estado". Pero lo más importante no es ese desfase, sino lo escurridizo de la definición. Hay mil maneras de concebir una nación, siempre dependiente de algún hecho cultural que distinga a un grupo humano de sus vecinos. Sobre todo la lengua, como es el caso de Cataluña. Pero hasta ese factor nacionalizador se sostiene difícilmente si consideramos que las lenguas catalana y castellana han coexistido en Cataluña desde bastantes siglos antes de Franco y que, muy lejos de encajar en el axioma "una llengua, una nació", Cataluña es trilingüe. Y nos olvidaremos de que, si atendiésemos a peculiaridades lingüísticas, tendrían que surgir del suelo europeo cientos de naciones. Y miles en todo el planeta.

Junto a la lengua se encuentran otras peculiaridades culturales que también podrían alegarse como excusas nacionalizadoras: arte, folclore, costumbres, religión… Pero, curiosamente, nadie ha explicado nunca la bobada, inatacable en nuestro paleto Estado de las Autonomías, que establece que de la existencia de un hecho cultural han de derivarse obligatoriamente consecuencias políticas.

Borrell señaló también que esa creencia de ser una nación es compartida por la mayoría de los catalanes. Pero eso no demuestra nada, ya que el hecho de que la mitad más uno sostenga una opinión no la convierte en verdadera. ¿Hace falta mencionar ejemplos históricos, políticos, ideológicos, religiosos o científicos para ilustrar esta evidencia?

Hay que tener mucho cuidado cuando intervienen los verbos creer y sentir, esos verbos que, inexplicablemente, se consideran inmunes a la discusión, como si la creencia y el sentimiento garantizaran la sensatez de lo creído y lo sentido. Pero las creencias y los sentimientos son, precisamente, las principales fuentes de error, fanatismo y locura tanto en el ámbito individual como en el colectivo.

Además, esa creencia, ese sentimiento, mayoritario o no, de ser nación fue cosa completamente ajena a incontables generaciones de catalanes hasta que llegaron los catalanistas a finales del siglo XIX para comenzar su operación de lavado masivo de cerebro con "exageraciones e injusticias", según confesó Cambó. Más explícito fue su camarada Prat de la Riba sobre la propaganda en la que

pusimos toda la nueva doctrina, omitiendo la terminología y sustituyéndola por la entonces más generalizada: bajo los nombres viejos hicimos pasar la mercancía nueva, y pasó (...) Evitábamos todavía usar abiertamente la nomenclatura propia, pero íbamos destruyendo las preocupaciones, los prejuicios y, con calculado oportunismo, insinuábamos, en sueltos y artículos, las nuevas doctrinas, barajando con intención región, nacionalidad y patria para acostumbrar, poco a poco, a los lectores.

¿No es la nación algo más serio, enraizado y limpio que el lodazal de manipulaciones en que consiste la inventada por los catalanistas?

Por otro lado, ¿a qué se debe el fenómeno paranormal de que el sentimiento nacional catalán aumente en porcentaje según se desciende en la pirámide de edad, charnegos incluidos? ¿A un Franco fallecido mucho antes de que nacieran esos jóvenes separatistas? ¿Al cambio climático? ¿A algo disuelto en el Cola-Cao? ¿Va a dar el ministro Borrell por buenos los aberrantes frutos sociológicos del régimen totalitario que sufren los catalanes, desde el adoctrinamiento infantil hasta la monopolización partidista de los medios de comunicación?

Probablemente no quepa dudar de su buena fe cuando intentó aclarar que el reconocimiento de Cataluña como nación desde un punto de vista cultural o sociológico no implica inferir el derecho a la secesión. Pero quizá esa buena fe le impida darse cuenta de que ningún catalanista comparte su pirueta terminológica, puesto que no hay un solo nacionalista en el mundo, y mucho menos aún en la desquiciada Cataluña, cuyo objetivo no sea la creación de un Estado para su nación, sin que a nadie le importe un comino que ésta haya sido definida como política, lingüística, cultural, sociológica o cualquier adjetivo que se quiera inventar para no llamar la realidad por su nombre.

Finalmente, con su concesión nacional, quizá pretendiese Borrell templar gaitas con los nacionalistas para ir preparando el terreno hacia un nuevo consenso que ellos rechazan todos los días. Como demuestran sin cesar, su único motor es el odio, su único ideario la mentira y su único objetivo la secesión. Y si al ministro de Puebla de Segur le sigue cabiendo alguna duda, que eche un vistazo al río que pasa por su pueblo, en cuyo fondo reposa la placa del Passeig Josep Borrell Fontenelles.

www.jesuslainz.es

La Justicia, esa dama mancillada
Gonzalo Duñaiturria okdiario 22 Septiembre 2018

Una de las mayores estocadas que puede sufrir un Estado de Derecho es la que se produce cuando los órganos garantes de éste se dedican a hacer política. Una de las mayores fallas que se pueden crear entre las instituciones y los ciudadanos se produce cuando éstos rememoran, comparan y contrastan. Ni jueces ni fiscales deben hacer política. Nos podemos encontrar, como en numerosas ocasiones, con que los jueces se dedican a hacer política y los políticos a hacer de jueces. Y con esto último, como piedra porosa y blanda, se traslada al ciudadano, juez inexperto y manipulable, implacable y parcial. Los órganos que deben impartir justicia no solo deben ejercer desde el juicio técnico aplicando normas a hechos. Deben, y están obligados, a proporcionar y decidir desde el capital humano, ponderado y equitativo, la esencia de lo recto y lo imparcial. A una sociedad limpia y libre le produce náusea ver cómo quien debe impartir justicia falta a la objetividad y al equilibrio, determinando como si en campaña política se mantuviera. Y por ello, y en mi mente, dos casos me golpean, me enervan, me soliviantan y al cotejarlos, brota por cada poro de mi cuerpo un indisimulado sentimiento de pena y asco, de congoja y tribulación.

Bolinaga, el asesino etarra con miedo a morir y podredumbre moral a la hora de matar, fue puesto en libertad tras sentencia firme por una enfermedad incurable que no terminal. Condenado por el asesinato de tres Guardias Civiles y el abyecto secuestro de Ortega Lara, fue obsequiado con la libertad y esa falsa humanidad de la que el carecía y que muchos usan y corrompen a su antojo. El Gobierno de entonces así lo decidió, de manera humillante. Honor y gloria a quienes cayeron bajo sus cobardes balas. Venganza que surja del más allá para el asesino. Arcada y basca para quienes edulcoraron su final, final poco cruel para lo merecido, injusto por manso, por igualitarista, desesperante pues desde su salida de prisión hasta su muerte casi dos años y medio después, se vio a la amorfia hedionda paseando sin rubor, entre risas, confidencias y chiquitos, por las calles y tabernas de Mondragón.

Por el contrario, el caso de Eduardo Zaplana. Asistimos a la ejecución en directo de un preso preventivo con una gravísima leucemia al que una jueza le impide ser puesto en libertad. Me pongo en la piel más profunda y llagada de su familia recordando a voz en grito que con su marido o su padre no hay “humanitarismo” alguno, y ese grito desconsolado y angustiado me atormenta. Su defensa ha intentado sin éxito, en cuatro ocasiones, que sea excarcelado mientras las investigaciones judiciales siguen bajo secreto. Por riesgo de fuga y ocultación de pruebas. Juridicamente se trata de dos supuestos que permiten adoptar semejante medida. Ante ello, nada que oponer. Seamos claros. Zaplana se está muriendo y, quizá, desde la terquedad de lo inhumano, se entienda que el viaje al “más allá” sea el recurrente riesgo de fuga.

Y cuánta España humana, hastiada de tanto vericueto por cruel, anhelante de justicia que no de ley, tamaña pesadilla le huele a venganza política. Cuánto cuesta creer en la justicia y que sencillo ponen al ciudadano ver cómo quien la representa, hoy está desprovista de su pañuelo en los ojos y una balanza en permanente oscilación. Esa vieja dama llamada Justicia mancillada una vez más. Manejo mal las nuevas tecnologías, pero desde estas líneas, #zaplanalibertad. Sin duda tenía razón Platón cuando afirmó que: “Yo declaro que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”.

Cataluña dentro de España
Mercedes Monmany ABC 22 Septiembre 2018

¿Se puede ignorar, olímpicamente, todo en nuestros días? Ahora ya se sabe todo. No solo lo relacionado con los exaltados años 30 del pasado siglo, en los que se fueron fermentando, y adueñando poco a poco de todo el continente, los extremismos políticos. En especial, el totalitarismo nazi que arrasaría Europa.

Hoy ya sabemos todo lo que rodeaba la foto fija de cada cual en aquellos años. Ya nadie se esconde porque es inútil hacerlo. Se escondieron criminales nazis en Sudamérica durante años, como es el caso de Mengele, pero uno a uno todos han sido finalmente cazados. Por lo menos, retratados con pelos y señales en los libros de Historia, que nunca mienten, al contrario que las efímeras y sumamente caducas falsas noticias que pululan hoy día por las redes. Que pululan con la intención de crear el caos y de confundir a poblaciones poco informadas, cuyas «visceralidades» (a veces las menos ejemplares: odio, rencor profundo por frustraciones privadas, racismo espeluznante) son trabajadas larga y tenazmente. Umberto Eco decía que el populismo es simplemente un método que prevé «la apelación visceral a las opiniones o prejuicios más arraigados en las masas». Con lo cual, no es ningún secreto ya que los movimientos populistas son siempre unos inmejorables psicólogos de lo peor y más infame. Si la democracia trabaja sobre lo mejor y más mejorable de una sociedad, sobre virtudes y valores que pueden ser aún mejor cultivados y estudiados en las escuelas, los populismos apelan a los vicios y tendencias más inconfesables de una sociedad.

Hoy ya sabemos todo sobre los compañeros de cada cual en esta senda del bien y del mal, de democracia o de fanatismo e intolerancia. Los compañeros de viaje del independentismo suicida catalán, causante del malestar, de la imposible convivencia y de la apelación a las peores tendencias de lo que antaño fue una sociedad ejemplar en su conjunto, han venido a celebrar, a la luz del día, sin ocultarse, lo que ha sido la primera Diada dirigida sólo a una parte de la población «elegida» en Cataluña: la que comulga con los tuits xenófobos del presidente actual Torra. Por mucho que se borren, a estas horas ya se han difundido por todos los rincones de Europa, en todas las lenguas, para horror de cualquier sensibilidad decente y con principios morales, pertenezca al país, inclinación política o creencia religiosa que pertenezca. Como sucedía en los años 30 del pasado siglo, hay una distancia considerable entre horror y complacencia; entre rebelión ante lo inhumano y colaboración con la iniquidad.

En esos tuits se hallaba encerrado lo principal del pensamiento de todos los movimientos extremistas, xenófobos (algunos de ellos condenados en sus respectivos países por incitación al odio o por apología del racismo) y nacionalpopulistas europeos. Las características de este glorioso movimiento nacional en marcha, la foto de familia con otros de su misma especie, ya ha sido fijada. Jamás fueron desmentidos ni se pidió disculpas por tan infames insultos vertidos, que escandalizan a cualquier mente civilizada. Se sabe, y esto basta para algunos, que figuran en el «inconsciente colectivo» de los más exaltados. Es el pasto inmoral, aprovechable como alimento cotidiano de fuerzas de choque que controlan las calles, como ha sucedido siempre en la Historia.

En esa foto fija de «familia común», una familia cada vez mejor organizada a lo largo y ancho de Europa, los visitantes de la Diada independentista -una Diada que eliminó de facto a todo aquel que no comulgara con el independentismo, o si se prefiere a todo aquel que no comulgara con la idea de Voltaire de que «hay que defender la libertad de pensamiento incluso de los que no piensan como nosotros»- los invitados de lujo de este año no han dejado lugar a dudas: triunfando por encima de todos, fotografiándose con niños y familias sonrientes, estaría Otegi. Un condenado por pertenencia a organización armada, en calidad de dirigente, hay que recordar. Las fotos, al contrario que los tuits, no se pueden borrar, y hoy día se difunden muy rápido, al instante.

En el otro lado, acompañando los virtuales y entusiastas tuits del xenófobo líder de la Liga Norte, Salvini, vicepresidente actual italiano, la visita del exterior, de los vergonzosos márgenes radicales de la Unión Europea, no podía ser más significativa este año, el año de los auténticos y verificables «compañeros de viaje»: banderas tenebrosas, con sus correspondientes leones en fondo amarillo (bandera besada con ardor por Jean Marie Le Pen en numerosas instantáneas) del partido de la ultraderecha antieuropeista flamenca, el Vlaams Belang, que se ha sumado ardientemente al independentismo catalán. Así lo dejaría dicho, en innumerables ocasiones, el impresentable líder del partido, Tom Van Grieken, a través de tuiter: «¡Cataluña libre! ¡Despierta Europa!». En vídeo, se puede contemplar cómo los simpatizantes y militantes del partido, en una hazaña visual comparable a la utilización de antorchas de reminiscencias nazis y del Ku Klux Klan -todos ellos movimientos ejemplares, como se sabe-, desplegarían una bandera flamenca-catalana, unida, de 20 metros de largo, en Bruselas. El Centro del Mal para todos ellos. No por acogerlos democráticamente, como a otros muchos, sino porque allí se encuentra la sede del Parlamento Europeo, que ellos quieren demoler.

No es necesario recordar el papel que jugarían los colaboracionistas y ultranacionalistas flamencos, aliados de los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial. El que quiera informarse en profundidad y saber de las vergüenzas de ese pasado (vergüenzas hoy entusiásticamente recuperadas por algunos) sólo tiene que leer la genial novela -La pena de Flandes- del más grande autor flamenco contemporáneo, el fallecido Hugo Claus, alguien totalmente antinacionalista en vida. Porque no olvidemos este punto importante: todas las mentes más preclaras europeas, todos los grandes intelectuales, pensadores, artistas y escritores europeos han sido siempre antinacionalistas. Muchos de ellos fueron víctimas precisamente de esa «peste nacionalista», que resurge generación sí generación no, como advirtió Stefan Zweig.

Para mi generación, y para muchas más que han venido después, es imposible pensar en una Cataluña fuera de Europa, como pretenden algunos, al seguir por sendas fanáticas y excluyentes. Para mí y para muchos, Europa, la Unión Europea, con sus valores democráticos, con sus principios inamovibles de defensa de la libertad, de todas las libertades sin exclusión, ha sido nuestro sueño y nuestra casa común hecha realidad. El que ataca a España, a la unidad de un Estado perteneciente a la Unión, ataca hoy día a la Unión Europea en su conjunto. Busca su fragmentación y destrucción.

Pero, como se sabe, la democracia hoy tiene muchos enemigos. Para los nacional-populismos actuales ese es precisamente el enemigo a abatir. Ese es el principal escollo para sus planes de construcción de estados totalitarios, en los que reine un solo pensamiento único y una sola etnia escogida entre otras de su comunidad. Durante el Tercer Reich, los que no se consideraban como «puros de raza», como netamente «germánicos», eran definidos como «cuerpos extraños a la nación». Ese es el futuro preparado, no nos engañemos: la de enviar a muchos españoles que viven en Cataluña y que no comulgan con el independentismo, sino con una Cataluña que los integre democráticamente a todos, al espacio segregado y señalado ferozmente como «cuerpos extraños a la nación».

Jueces en la diana del Govern: 67 se van de Cataluña en pleno 'procés'
La judicatura en Cataluña vuelve a constatar, tras la reacción institucional a las opiniones vertidas en correos corporativos, aislamiento y acoso
Beatriz Parera elconfidencial 22 Septiembre 2018

La judicatura catalana ha vuelto a agitarse en los últimos días a raíz de la reacción del 'president' de la Generalitat, Quim Torra, ante el contenido de varios mensajes intercambiados en un correo corporativo por jueces de toda España coincidiendo con los días previos a la declaración de independencia. La publicación por parte de 'eldiario.es' de estas opiniones personales sirvió de trampolín a la acusación extensiva de los independentistas de una falta de parcialidad que alcanza a toda la carrera y que es extensiva a los magistrados del Tribunal Supremo que deben juzgar a los procesados por rebelión y malversación.

El episodio ha levantado sentimientos encontrados pero, sobre todo, ha servido para que los jueces destinados en territorio catalán vuelvan a constatar que se encuentran en la diana del Govern. El Confidencial ha contactado con algunos de estos magistrados que dicen sentirse acosados y aislados. La presión ha sido excesiva para muchos de ellos. En plena escalada del 'procés', desde septiembre de 2016 a la actualidad, 67 han abandonado la comunidad autónoma. Casi 70 de un colectivo de 775, según los cálculos de las asociaciones.

Los que se quedan transmiten una enorme sensación de impotencia. Aseguran que la relación con la Consellería de Justicia está rota y no fluyen las vías de comunicación necesarias ni para reclamar ni para obtener el apoyo de recursos humanos y material que debe aportarles la Generalitat. En 2017, el Gobierno aprobó un Real Decreto para la creación de nuevos juzgados en el territorio que, por el momento, no han llegado. Debían implantarse 14 nuevos Juzgados: el de primera instancia número 59 de Barcelona, el número 8 de Badalona, el 8 y el 9 de Granollers, el 8 de l’Hospitalet, el 9 de Mataró, el 9 y el 10 de Sabadell, el 9 de Terrassa, el 7 de Girona, el 9 de Lleida y el 7 de Reus, el de primera instancia e instrucción número 9 del Vendrell y el juzgado mercantil número 11 de Barcelona.

Un año más tarde hay poco levantado. El departamento de Justicia de la Generalitat destinó el pasado junio 7.396.235 euros para su puesta en marcha con la promesa de iniciar el camino con cinco de ellos. Aún se está a la espera de conocer cuándo se impulsarán los demás y si las prioridades presupuestarias del Govern permitirán finalmente su creación.

El acoso a la figura del juez, en el mismo sentido extensivo que verbalizó Torra hace dos días, se plasma en un permanente goteo de salida. Según datos facilitados por el Consejo General del Poder Judicial, en 2017 y lo que llevamos de 2018, 22 magistrados destinados en Cataluña se han ido a otra comunidad autónoma y otros 55 se han movido de un destino a otro dentro de Cataluña.

Las asociaciones de jueces y fiscales han ejercido en este tiempo una permanente labor de apoyo a sus compañeros en esa zona. En su último comunicado, las cuatro asociaciones judiciales (la Asociación Profesional de la Magistratura, Francisco de Vitoria, Jueces y Juezas para la Democracia y Foro Judicial Independiente) salieron en defensa de la independencia judicial.

El intento de desprestigiar al poder judicial, una elección estratégica de cara al próximo juicio que sentará en el banquillo a Oriol Junqueras y el resto de acusados por rebelión y malversación, se entiende por algunos como un intento de forzar la promesa efectuada por el Gobierno de Pedro Sánchez de propiciar la creación de un órgano de gobierno propio y desgajado del nacional.

Los manuales de la independencia de Cataluña: cómo luchar contra España y ganar
Antonio Fernández. Barcelona elconfidencial 22 Septiembre 2018

El 'procés' no es una broma. Es algo muy serio. Y es preciso estar preparados para ello. De ahí que el independentismo catalán se prepare concienzudamente para una lucha permanente contra el resto de España y haya confeccionado un decálogo sobre cómo "luchar contra España" con un epílogo bajo el epígrafe 'Prepararse para la cárcel'. No es nada baladí, sino todo un manual de cómo enfrentarse al Estado español para alcanzar la independencia por vías no violentas. Con eso, esperan conseguir la separación de España, porque "vale más una imagen que mil manifestantes". El manual alecciona a los catalanes a desobedecer las leyes españolas, pero sin oponerse violentamente. "Debemos ser impecables en la denuncia de todas las provocaciones y actos violentos, vengan de donde vengan", dice el manual.

Se trata de las recomendaciones para ganarse la admiración popular a través del 'buenismo', de la proyección de una determinada imagen sobre la ciudadanía y ganar al españolismo a través de las formas y no el fondo. En realidad, lo que viene a subrayar esta táctica es que todo vale, mientras proyectes hacia la sociedad una imagen con la que le ganes la partida a tu enemigo.

La estrategia no tiene desperdicio, ya que está basada en los postulados del estadounidense Gene Sharp, el autor de los estudios de cómo materializar un golpe de estado no violento. "No te dejes enloquecer por las emociones, evita la violencia verbal y física, tanto contra personas como contra cosas (…) la acción no violenta requiere serenidad y calma, no el calentamiento. Si notas que no te puedes controlar, apártate de la acción". Y luego subraya: "No demos argumentos a la caverna mediática: no violencia, inclusión y tolerancia también en las redes. 'Don’t feed the troll'".

El manual recomienda "aprender a gestionar el miedo" y prepararse mentalmente "para no reaccionar ante los posibles ataques y orientarte mentalmente para neutralizarlos, sin hacernos daño y son hacer daño a quien agrede". En acciones multitudinarias, recuerda beber mucha agua para estar bien hidratado, situarse de vez en cuando a la sombra, llevar ropa y calzado cómodo, llevar comida y tener la batería del móvil a tope. También explica cómo repartirse los roles en las acciones: "Observar, tomar y difundir fotos y vídeos…; avituallamiento; apoyo psíquico, quien tenga más capacidad de diálogo, podrá intentar parlamentar con los adversarios…".

Cómo actuar ante la Policía
En manifestaciones donde haya cargas policiales, el manual recuerda que "el uso de las porras está limitado por ley” y que "las pelotas de goma están prohibidas en Cataluña desde abril del 2014". Aun así, advierte que "cuando se oye el disparo, girar los cuerpos y taparse la cara. Lo mismo con los proyectiles de precisión (lanzaderas de Foam), que solo se pueden dirigir de cintura para abajo. Si nos lanzan gases lacrimógenos, mirar dónde caen y hacia dónde va el viento, taparse la cara con un pañuelo húmedo. Pueden producir escozor en los ojos, nariz, boca y piel; tos y dificultad respiratoria, desorientación. Todo esto es transitorio, pasa en unos minutos. No frotarse los ojos. Limpiarse la nariz. Muchas de estas acciones de represión están dirigidas para dispersar el grupo. Es importante que antes de la acción hayamos determinado un lugar para reencontrarnos, recontarnos y reconfortarnos".

El segundo capítulo explica cómo actuar en movilizaciones. "Permanecemos juntos sin amedrentarnos. Si es necesario, avanzamos en grupo y con mirada serena hasta quedarnos muy cerca de los opositores. En caso de agresión, mantengámonos firmes y en silencio, cuando sea necesario afrontar los golpes, nos volvemos de espaldas y protegemos la cara y la cabeza con los brazos. Si no es posible resistir más, nos retiraremos en grupo, caminando hacia atrás sin darnos la vuelta, con calma y orden".

El texto enseña también cómo sentarse en el suelo con las piernas abiertas abrazando al de delante. Los primeros de la fila han de ser los más corpulentos. En caso de desalojo por la fuerza, "han de hacerse el muerto: el peso aumenta y se dificulta y ralentiza el desalojo". Para defender un espacio, la técnica es estar "cogidos con los codos entrelazados, de cara a los adversarios".

También argumenta el manual que "si te identifican, pide al agente policial que también se identifique" y "si te detienen, no declares nunca en comisaría (…) no toques ningún objeto que te ofrezcan los agentes ni firmes el documento de efectos personales si indican efectos que no son tuyos (…) si tienes lesiones, pide una visita médica".

En otro capítulo, se especifica que al principio "hay que intentar un diálogo constructivo con el adversario. Quizás el adversario tiene razones que no hemos tenido en cuenta; quizá nos escuchará. Hay que presuponer la cordialidad. El intento de diálogo legitimará los siguientes pasos, en caso de fracaso”. Y añade en otro punto: "En caso de que el diálogo no prospere, lanzar denuncia pública y plantear un ultimátum (…) Y anunciar que pasado el plazo sin obtener una respuesta positiva, emprenderemos acciones de no cooperación y, si es necesario, de desobediencia civil".

El chantaje
Señala el manual que las acciones más importantes son las huelgas laborales y los boicots. Y recuerda: "La huelga de hambre no es una herramienta de presión o de chantaje, sino una acción dirigida a despertar a los amigos y al pueblo para que salgan de la pasividad cómplice". Aboga también por promover campañas de desobediencia civil "asumiendo las consecuencias", ya que considera que los actos de desobediencia civil "están considerados ilegales y, por tanto, pueden ser declarados delictivos. Los activistas dan a conocer su desobediencia de forma pública y deben estar dispuestos a asumir la responsabilidad y a aceptar las consecuencias que se deriven". Ello, aseguran, "refuerza la conciencia cívica y el sentimiento de injusticia".

Uno de los capítulos es de consejos para aplicar y combatir, por ejemplo, la ansiedad, la impotencia o el miedo. Recomienda compartir las inquietudes, dudas, emociones y vivencias para eliminar la sensación de soledad y tratar de cuidar "los vínculos con las personas con las que ideológicamente no coincidimos". Para ello, recomienda que "especialmente en caso de desacuerdo entre familiares o amistades, es aconsejable priorizar los lazos afectivos por encima de las diferencias". También aconseja tomar distancia ante las provocaciones, rechazar la violencia y canalizar de manera constructiva las emociones, no reprimiéndolas porque "si no, se acumulan y, en caso de provocación, pueden acabar explotando".

El manual reconoce que el 'procés' ha dinamitado las relaciones sociales y las conductas personales. Lo ha contaminado todo. Y para hacer frente al desgaste psicológico, apuesta por el descanso y la desconexión, "haciendo una escapada el fin de semana, practicando deporte, yendo al cine o al teatro, etcétera". Y para evitar que el 'procés' consuma todo el tiempo de una persona (porque, afirma, "se ha convertido en el monotema en muchas de las conversaciones de familia, amigos y trabajo"), "es necesario poner límites, cuidar de los espacios que teníamos y no perder de vista otros intereses que teníamos y que nos llenaban".

Acudir al psiquiatra
Afirma, asimismo, que las personas mayores pueden vivir con el 'procés' situaciones que les recuerdan otras muy negativas, ya sea en la Guerra Civil, la dictadura o la transición y que les puede hacer revivir situaciones traumáticas. "Es hora de escuchar una memoria que en muchos casos ha sido silenciada y de la que tenemos mucho que aprender. Ahora bien, si los síntomas son muy intensos (sean en forma de ansiedad prolongada o de pensamientos recurrentes involuntarios) o bien si se alteran las funciones básicas (en la alimentación, el sueño o el estado de ánimo), hay que recurrir a especialistas".

Ante la sobredosis de información, el texto recoge que algunas personas deberían cortar en seco su dependencia de las redes sociales y, en lugar de escuchar noticias por la radio, escuchen música. Y recomienda, por último, soslayar el pensamiento único, azuzar el espíritu crítico y "valorar la diferencia, ya sea escuchando personas con una opinión diferente de la nuestra o bien consumiendo noticias procedentes de medios con líneas editoriales diversas".

El decálogo hace hincapié en que se ha de huir de las "versiones únicas y abrirse a otras maneras de ver y vivir el conflicto", manteniendo el respeto hacia todas las personas, buscar espacios de diálogo y de contacto personal con oponentes ideológicos, y rechazando tanto la violencia como la pasividad, porque "ante los conflictos se tiene que actuar, no inhibirse o huir".

En lo que respecta a la utilización de las redes sociales, el manual facilita el acceso a herramientas digitales para "aprender a proteger la inviolabilidad de las comunicaciones". Recuerda que "si no practicas violencia en la calle, no lo hagas en las redes sociales" y prohíbe difundir información falsa y teorías de la conspiración. Y añade: "No intentes explicar la falta de razón y el fanatismo. No se puede razonar con ello". Recomienda también grabar toda la actividad en redes y hacer 'backups' periódicos. "Que nadie pueda sacar de contexto un tuit, mensaje o un mail tuyos", dice. Por si fuera poco, asegura el manual que "hablar en chats como si todos estuvieran de acuerdo contigo es una forma de violencia. Imponemos una idea como si fuera de la mayoría, pero si además lo es, los que no están de acuerdo quedan automáticamente silenciados".

En otro capítulo explica los criterios para evaluar cómo se realiza una acción que no sea violenta, pero que sea coherente y efectiva. Aboga aquí por un control de una acción de masas para evitar la actuación de personas o grupos incontrolados o de infiltrados "que pongan en peligro la imagen y la vía no violenta de todo el movimiento". Con las tácticas de la no violencia y la perseverancia, afirman, la victoria está asegurada.

La cárcel que nos espera
El último capítulo lleva un expresivo título: 'Prepararse para la cárcel'. Señala que "si la acción no violenta se intensifica, el riesgo de ser detenido aumenta". Y luego da las recomendaciones pertinentes. "En la cárcel no se está bien, pero una persona puede resistirla y salir más fuerte". Asegura que es preciso perderle el miedo a la prisión y recomienda "tener a punto una bolsa con una muda, un cepillo de dientes, zapatos cómodos, algo de dinero (50 euros), un pijama, el teléfono de un abogado de confianza y un par de libros".

Alecciona al activista afirmando que ha de sentirse muy orgulloso si es detenido porque pasará a formar parte de un abanico de personas "injustamente presas", como Tomás Moro, Nelson Mandela o Rosa Luxemburgo. "Para los cristianos te conviertes ni más ni menos que en Feliz". A continuación, recomienda que "cuando te pongan las esposas, procura, a pesar de que no esté en tu mano, que sean por delante. Es menos doloroso y te permite hacer el signo de la victoria. Sonríe cuando te detengan. Es lo que estabas esperando. Las esposas con como las medallas o las bandas de honor que se ponen a las personas para premiarlas".

Recuerdan que al ser detenido "tienes derecho a dos llamadas. No firmes jamás nada, no declares sin la presencia de un abogado y no toques nada con lo que te puedan incriminar". Una vez en prisión, "conocer técnicas de la respiración, la relajación o la meditación pueden ayudarte a cuidar tu equilibrio físico y mental. En caso contrario, pide que te envíen algún libro para practicar. El yoga o la gimnasia van muy bien. En prisión, camina mucho. Es un gran sedante".

Independentismo en Cataluña
La Generalitat usa su megafonía en Gerona para llamar a los funcionarios a protestar contra el Estado
Raquel Tejero okdiario 22 Septiembre 2018

La ‘fatua’ independentista que sufren a diario los vecinos de Vic desde la megafonía del Ayuntamiento

Cada día, minutos antes de las 12 del mediodía, los funcionarios de la delegación gerundense de la Generalitat escuchan a través de la megafonía del edificio un llamamiento para concentrarse en protesta contra el Estado.

“Porque no podemos normalizar la prisión y el exilio, os esperamos a la concentración de las 12”, se escucha diariamente. El mensaje, repetido hasta la saciedad hace que los trabajadores dejen sus puestos por unos minutos y hagan un paro para protestar contra el encarcelamiento de los líderes independentistas.

Esta acción supone que aquellos que deciden no participar de ello queden señalados ante sus superiores y compañeros al permanecer en su lugar mientras los demás realizan la protesta.

Este tipo de paros se han promocionado en las instituciones públicas catalanas durante el pasado año. La aplicación del artículo 155 tampoco frenó estos escenarios que se han repetido en todo el territorio catalán.

Los funcionarios son uno de los objetivos del independentismo para expandir sus ideas dentro y fuera de Cataluña. Como publicó OKDIARIO, el propio DIPLOCAT formó a funcionarios para ser ‘futuros embajadores de Cataluña’. “Por encargo del Govern, el Diplocat tiene una formación específica para trabajadores de la función pública catalana. No sólo de la Generalitat, también de las diputaciones y de los 947 ayuntamientos, con el objetivo de identificar a los mejor preparados para que el día de mañana puedan nutrir al Ministerio de Exteriores“, reconoció el ex secretario general del Diplocat, Albert Royo Mariné.

Otro caso fue el del Ayuntamiento de Manresa ha decidido hacer un llamamiento para que los funcionarios trabajen el próximo 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional. La jornada festiva está regulada por ley la Ley 18/1987, de 7 de octubre, cuyo único artículo indica: “Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre”. Los empleados públicos que no acudan a trabajar tendrán que comunicarlo al Ayuntamiento, por lo que quedarán señalados. Así lo ha podido descubrir OKDIARIO al encontrarse con carteles colgados de las paredes del consistorio. “Día laborable, yo no hago fiesta”, reza el aviso.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial