AGLI Recortes de Prensa   Domingo 23 Septiembre 2018

¿Un Maduro en ciernes en Moncloa?
Jesús Cacho. vozpopuli 23 Septiembre 2018

Es la preocupación que embarga a cada día mayor número de españoles. Lo que hace un mes podía calificarse de boutade, una exageración sin paliativos, desde esta semana aparece como una posibilidad que convendría no desdeñar por estrafalaria que parezca, por extemporánea que pueda sonar a la altura de 2018 y en el marco de la Unión Europea. La decisión de Pedro Sánchez de vaciar de competencias al Senado con una treta legalista para obviar el obstáculo que suponía para sus planes de aprobar los PGE para 2019, ha encendido todas las alarmas. Estamos ante un tipo al que no se le pone nada por delante en su afán de hacerse fuerte en el poder. Un amoral sin ningún escrúpulo democrático. Sánchez ha dejado de ser una sorpresa, incluso agradable para quienes estaban hartos de la inanidad de Mariano Rajoy, para convertirse en un peligro para las libertades. Convendría que nadie lo tomara a broma.

Alguien comentaba esta semana en la radio la anécdota vivida en primera persona con Rajoy, cuando el entonces presidente disfrutaba del confort que le proporcionaban los 186 diputados de que dispuso entre 2012 y 2015. Ese alguien le animaba a que tuviera la audacia de cambiar la Ley Electoral. Se trataba de ir a una elección a doble vuelta de forma que Comunidades y Ayuntamientos fuesen gobernados por la lista más votada. Con ese sistema, Manuela Carmena jamás hubiera sido alcaldesa de Madrid. El interlocutor insistía vehemente, puedes hacerlo, tienes mayoría absoluta, y el gallego taimado, nuestro Sancho entonces a lomos del rocín de Moncloa, le respondió que no, que aunque tuviera mayoría en el Congreso un cambio de tanta trascendencia política no se podía hacer sin contar con el visto bueno del PSOE, con la anuencia del PSOE. Esa es la diferencia entre un demócrata pasmado pero respetuoso con la ley, y un aventurero sin complejos decidido a saltarse a la torera cualquier obstáculo legal que se interponga entre él y sus ambiciones.

El Artículo 66 de la Constitución, Título III, Capítulo Primero, dice textualmente que “Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado. Las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución. Las Cortes Generales son inviolables”. De donde se deduce que intentar anular las competencias de una de las Cámaras o de ambas es un atentado contra la soberanía del pueblo español, un golpe más o menos disfrazado contra la propia Constitución que recuerda como dos gotas de agua a otro golpe, el protagonizado por la mayoría separatista del parlamento de Cataluña el 6 de septiembre del año pasado, cuando la tropa indepe impuso una nueva “legalidad” saltándose a la torera la Constitución y el propio Estatuto catalán. “Exigimos al PSOE que, para llegar a un acuerdo de Presupuestos, lo primero que habría que hacer era arrebatarle al PP su último instrumento de poder en España, que es la capacidad de veto en el Senado. Es una anomalía democrática”. Es el texto de un tuit que Podemos ha vuelto a publicar estos días.

Para Podemos, los resultados de las elecciones de junio de 2016 que otorgaron al PP la mayoría en el Senado son “una anomalía democrática” con la que hay que acabar de grado o por fuerza, sin esperar a los resultados de unas nuevas generales. Una concepción típicamente bolivariana de la democracia parlamentaria. “La revolución bolivariana solo triunfará si se extiende por todo el continente americano y, después, por el resto del mundo” (Juan Carlos Monedero). Para nadie es un secreto que la vanguardia podemita, formada y financiada por Irán y Venezuela, sueña con la idea de reproducir esa experiencia revolucionaria en España. Lo desean tanto que su gran líder se ha comprado ya una dacha de 1,2 millones en la sierra de Madrid, en la esperanza de poder recibir el santo advenimiento del desastre colectivo bien pertrechado de comodidades. Es también evidente que el cóctel de partidos populistas-nacionalistas que entronizó en la Moncloa a Sánchez abocaba más pronto o más tarde a la nación, no solo al Estado, a un estrés sin precedentes, agravado por la herida abierta de un problema como el planteado por el separatismo catalán.

Pero lo que pocos, salvo sus más íntimos conocedores, podían sospechar es que Sánchez, líder de un partido que ha gobernado durante casi 22 años, clave en la historia de la Transición, y que ha tenido, con sus luces y sombras, las mismas que el PP, un papel esencial en el mejoramiento de la calidad de vida de los españoles, fuera a mostrarse, víctima de su irrefrenable ambición de poder, tan proclive a dejarse arrastrar por las pulsiones dictatoriales de una minoría que pretende hacer tabla rasa de nuestras instituciones para hacer realidad el experimento de revolución bolivariana en España, esa que tan felices tiene a los venezolanos dentro y fuera de Venezuela. Y una pregunta recorre hoy en voz baja las cuatro esquinas de la piel de toro. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez? ¿Alguien que es capaz de vaciar de competencias el Senado, en un golpe sin paliativos contra la Carta Magna, tiene algún tope o norma moral de conducta que le impida, en caso de ver su futuro político en riesgo, atentar contra nuestras libertades?

¿Cuándo se jodió Venezuela?
Hoy es una evidencia que esas libertades están en peligro no porque en el Parlamento se siente un grupo como Podemos, sino porque Sánchez parece haber renegado del PSOE socialdemócrata que conocimos tras la muerte de Franco, para abrazar la causa del populismo rampante dispuesto a todo con tal de conservar el poder. Las condiciones están dadas en la España extraviada de nuestros días, una España que desde 2012 atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad histórica. Raúl Gallegos, corresponsal que fue de Dow Jones y WSJ en Caracas, explica en su libro “¿Cuándo se jodió Venezuela?”las razones que han llevado a la ruina al país con las mayores reservas petroleras y mineras del mundo. La corrupción en el origen del problema. Como en España. Una clase política roba, y un iluminado llega para decir que eso se va a acabar, porque él se va a encargar de repartir mejor la riqueza nacional. El marco: una población que desconoce el valor del trabajo (“Póngame donde hay; del resto me encargo yo”) y el esfuerzo, acostumbrada a vivir de las rentas del petróleo, y un entorno socio-económico que empuja al Gobierno a gastar a manos llenas para mantener su popularidad y, sobre todo, para fabricarse una clase subsidiada que pronto estará dispuesta a defender a muerte al iluminado ya convertido en dictador.

Un país cuyos gobernantes, de ínfimo nivel cultural, viven instalados en el corto plazo, porque se trata de sobrevivir una semana más en el machito. Como en España: un tipo ignorante de casi todo, pero listo, ni un pelo de tonto, y sobre todo malo, engreído y soberbio hasta el éxtasis. Un chavismo reñido con cualquier tipo de planificación a medio o largo plazo, que hace frente a las emergencias con simples parches, con una población narcotizada a la que el Estado resuelve el día a día, un aparato productivo destrozado por las importaciones de todo tipo de productos, un Ejército silente al que el gorila ha hecho de oro, unos empresarios acostumbrados a vivir de la tarifa a la sombra del poder político, siempre en primera posición de saludo, como en España, como en Casa de América, y unos medios de comunicación plagados de periodistas de izquierda radical dispuestos, en su mayoría, a la manipulación ideológica y la ocultación de la verdad, medios en buena medida propiedad de ricos millonarios progres a quienes parece divertir el experimento de pobreza ajena. Como nuestras televisiones. Lo que no tenía Venezuela es la amenaza añadida de quiebra de su unidad territorial, riesgo muy presente para España y no sólo en Cataluña. Lo único que resta a los enemigos de la libertad de los españoles es el control de la Justicia, aunque están en ello, se han puesto manos a la obra con una ministra del ramo íntima de Garzón (“Querido Emilio”), y de sus Boyes, Villarejos y demás. “Desterrada la Justicia, que es vínculo de las sociedades humanas, muere también la libertad que está unida a ella y vive por ella”, que dijo el gran humanista español Juan Luis Vives.

Es una obviedad aclarar que las medidas de política económica que plantea el Gobierno Sánchez van directamente orientadas a la creación de esa clase popular subsidiada y dispuesta no solo a votarle en unas eventuales generales, sino a apoyar cualquier decisión que implique incluso transgredir la Constitución. Todo dependerá de cómo se mueva este artista de la mentira, para quien leyes y procedimientos son un estorbo, en la cuerda floja de un Gobierno con 84 diputados obligado a satisfacer al alimón las exigencias de populistas y separatistas. En paralelo al vaciado del Senado, lo que el sanchismo persigue es acabar con la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aprobada en 2012 tras la reforma constitucional del artículo 135 que en 2011 lideró Zapatero con el respaldo del PP, según la cual los objetivos de déficit del Gobierno deben ser aprobados por Congreso y Senado. Una ley clave, por cuanto permitió restaurar la confianza de los mercados en España en el peor momento de la crisis, reducir el déficit y propiciar el crecimiento. A Sánchez le estorba esa ley. Él quiere volver a gastar a manos llenas para lo que ya sabemos. Toda su política fiscal, directamente empeñada en acabar con el ahorro de las familias, es un atentado a la prosperidad colectiva. “Dejen competir, dejen ahorrar y dejen crear riqueza. Estos deberían ser los principios de cualquier Gobierno que quiera promover y fomentar la vía de los ingresos, base de una subsiguiente política de gasto, sea o no acertada” (“Por un crecimiento racional”, Juan María Nin, Ed. Deusto)

La peor de las pestes
El cerco de Podemos se estrecha sobre Sánchez. Tras mantener un llamativo silencio sobre el caso de la tesis plagiada que probablemente ni siquiera escribió él, Iglesias ha entrado en liza al calificar de “cutre” la existencia de “párrafos sin citar” en la misma, asunto por el que el presidente por accidente “tendrá que dar explicaciones”. Al señor marqués de Galapagar le conviene un Sánchez débil, cada vez más uncido al yugo de los morados, así hasta que llegue el día, que quizá esté muy próximo, en que el líder socialista tenga que elegir entre romper la baraja y alinearse en el bando de los demócratas o echarse definitivamente al monte en brazos de los populistas y demás enemigos de España para emprender el camino sin retorno de esa “revolución bolivariana” que pretende imponerle Podemos. “El riesgo es que el chavismo llega rápido pero luego resulta extremadamente difícil, por no decir imposible, revertir por medios democráticos” (Raúl Gallegos). La tantas veces denunciada aquí baja calidad de nuestra democracia se ha convertido en un grave problema de salud democrática que ya no está solo residenciado en Cataluña, donde un nacionalismo (“la peor de las pestes”, como lo definió Stefan Zweig) de tinte supremacista y totalitario, con el que el Gobierno Sánchez está negociando en secreto, pugna por hacerse con el poder al margen de la ley y de la mitad de la población, sino que acaba de instalarse en el corazón de la nación, en el mismo Palacio de la Moncloa. El enemigo está dentro, y fue capaz de afirmar hace justo 5 días que “Soy el presidente del Gobierno y haré lo que quiera en la Cámara”.

Queda la España de la silente sociedad civil, esos millones de españoles -también socialistas, del viejo socialismo reñido con las aventuras de este personaje sin escrúpulos-, dispuestos a defender contra viento y marea sus libertades y su nivel de vida. Quedan ellos, queda el Rey, y quedan un nutrido grupo de jueces. No son poca cosa. Pero tendrán que estar dispuestos a fajarse y echarse a la calle para defender esos principios de manera activa. No valdrá parapetarse tras los visillos viendo desfilar a las hordas de la división, la sinrazón y el odio. El 2 de septiembre escribí aquí que “Toca movilizarse de nuevo. Toca arremangarse para impedir la tropelía de la vuelta atrás. Toca luchar por la Constitución y la unidad es España, que es tanto como decir por la paz y el progreso. Por los valores de la Ilustración”. El momento se acerca.

Inermes y traicionados
Hermann Tertsch ABC 23 Septiembre 2018

Con ciertos defensores como los que gasta, España no necesitaría enemigos. Por desgracia tiene muchos y casi todos dentro de casa. España es el único país del mundo que tiene un gobierno oficialmente dependiente y aliado de los enemigos del Estado y la Nación. Por sobrevivir se afana en ayudarlos. Desde que llegó al poder el Gobierno de Pedro Sánchez no para de tomar medidas que desmantelan las defensas del Estado. En perfecto desprecio a la Nación, cuyo gobierno ha tomado sin ser elegido para ello. Con la clamorosa evidencia de que sus 84 escaños suponen el más rotundo y claro de los rechazos de esta Nación a este jefe del Gobierno que fue derrotado y humillado candidato.

Tolerado todo lo intolerable ya por el Gobierno anterior, ahora que los separatistas y enemigos de la monarquía parlamentaria tienen el apoyo más o menos evidente o taimado del gobierno socialista, el golpe de Estado se ha impuesto en ciertas regiones. Todo Estado democrático moderno tiene el deber de defender su continuidad, seguridad y existencia. Menos España, al parecer. Porque todos asisten pasivos a la creación de hechos consumados incompatibles con las leyes y los intereses de España. Realidades consumadas hostiles que será difícil y muy doloroso revertir. Y tarde o temprano habrá que hacerlo. El precio de ello no deja de subir.

Son muchas las pruebas de que partes de España viven ya en dictadura de hecho bajo el separatismo. Cuando en Barcelona miles de españoles se manifestaban en defensa de la maltratada lengua española, bandas de fanáticos golpistas los asaltaron. Y la única Policía presente -los Mozos-, ayudó a las bandas violentas golpistas. Como siempre desde hace un año en contra de las leyes, como una policía política y fuerza armada de choque de los enemigos de España.

La culpable directa es la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera. Si Atenas es amenazada por los persas, las Termópilas no las pueden defender forofos del tirano Xerxes. Cunillera quiere a los golpistas en la calle. Y es que son los suyos. Urge un gobierno de España que no conspire contra España. Hay que restablecer la ley en todo el territorio nacional antes de que estalle la violencia. Por el camino de Cunillera y el Gobierno socialista, puede estar muy cerca. El momento es alarmante. La voluntad totalitaria de ese Frente Popular que la moción de censura hizo cuajar es cada vez más evidente. Y la agresividad de un Sánchez acorralado como Doctor Fraude es cada vez mayor. Ayer, la TVE nacional interrumpía al líder de la oposición, Pablo Casado cuando quiso criticar a Cunillera. La portavoz del Gobierno niega la palabra a los medios que desenmascararon a su jefe, los amenazados por unas querellas que no llegan. Urge una reacción de la sociedad. Si Sánchez accedió legalmente al cargo, hoy, mucho más que deslegitimado, es un usurpador incontrolado que impide que España se defienda en el peor momento de su historia desde la Guerra Civil.

Sánchez, devuelve el doctorado que has robado
Eduardo Inda okdiario 23 Septiembre 2018

Imagínese que usted, Juan Español o Juana Española, hace una tesis de Economía no solo, como marca la ley, sino en compañía de otros. Que en lugar de las dos manos que Dios le ha dado, ha echado mano de al menos ocho, cosa estrictamente prohibida porque no estamos hablando de un trabajo coral. Pongamos por caso que, además de disponer de tres negros trabajando por la cara para usted, ha plagiado páginas como si no hubiera un mañana como si fuera el más descarado y vulgar de los estafadores intelectuales. Y que en el colmo del caradurismo, resulta que la Universidad de marras le otorga un cum laude cuando usted es un zoquete sin remedio que en el texto confunde reiteradamente los billones estadounidenses con los billones europeos. Algo que discierne un alumno de Primero de Económicas y seguramente muchos colegiales. Por no hablar de las 40 erratas que usted ha colado a los cinco miembros del tribunal que han tragado con todo lo que usted les ha puesto por delante.

Y que además de todo eso, que no es precisamente moco de pavo, le cazan plagiando dos artículos que ha escrito pocos meses antes con un miembro del tribunal y la directora de la tesis. ¿Cuánto tardarían en exigirle que devuelva el doctorado? ¿O en retirárselo por las bravas? ¿Un par de días? ¿tres tal vez? De lo que no hay duda es que antes de una semana su cuadro con el doctorado fake ya no estaría colgado en el salón de su casa o en su despacho. Eso en el caso de que no le denunciasen en los juzgados de lo Penal por lo que constituye simple y llanamente un delito de falsedad amén de un robo de guante blanco de la propiedad intelectual ajena. Hablando de delitos el suyo sería no llamarse Pedro Sánchez Pérez-Castejón porque de figurar ese nombre en su DNI seguiría más chulo que un ocho en Palacio con su doctorado robado disfrutando de los edecanes, de esos Falcon con los que te vas de marchuki y de los Super Puma que te permiten mirar con desdén a los ciudadanos que se tragan los atascazos capitalinos..

Claro, pero usted se llama Juan Español o Juana Española. Usted no se atrevería a semejante ejercicio de mangancia intelectual. Porque usted es un tipo o una tipa decente. Porque usted no siente la más mínima tentación de hacer un Sánchez porque sabe que se lo llevarán palante. Usted es uno o una más de los miles y miles de compatriotas que se han doctorado trabajando como cabrones cuatro o cinco años para sacarse una tesis. Que no es una broma ni un máster garbancero de ésos que daba cual rosquillas la Juan Carlos I sino un título habilitante para poder ostentar la condición de profesor titular de Universidad y eventualmente catedrático. Sobra recordar que el presidente que no ganó las elecciones sacó el doctorado en poco menos de un año. Y no estamos hablando precisamente de Einstein.

El cúmulo de pruebas en el Tesisgate aumenta exponencialmente cada 24 horas. Desde que El Pollo de La Moncloa nos amenazase con los fuegos más acerados del averno, además de una querella o una demanda, hemos conocido nuevas golferías en la tesis más fake de la historia moderna. Para empezar, que plagió extractos de un discurso oficial de Miguel Sebastián, el padrino en la sombra de este regalo que va a acabar envenenando al ahora presidente del Gobierno. Que él y su negro también trincaron el power point que recogía las conferencias que Sebastián impartió en Estados Unidos siendo ministro del Gobierno de España.

Más y más y más… y muchísimo más. Está claro por qué tenía guardada bajo cuatro llaves como si esa basura confeccionada con decenas de metros de retales ajenos fuera el Koh-i-Noor, el diamante más valioso del mundo propiedad de la Reina de Inglaterra. Tal y como desvelamos el miércoles, Moncloa no se cortó un pelo a la hora de trucar Turnitin, uno de los mejores sistemas antiplagio del mundo. Aseguraron, y casi todos los medios se lo tragaron (malos tiempos para la libertad de expresión), que daba un “13% de coincidencia” cuando en realidad no habían metido en la máquina decenas de documentos que no figuran en la red porque son propiedad del Ministerio y no han sido nunca hechos públicos. A nosotros nos salió un 16% de plagio o fusilamiento. Claro que ni omitimos documentos ni lo resolvimos en 24 horas como el tramposo Gobierno socialista. Tardamos ¡¡¡cinco días!!! porque antes es imposible ejecutar la prueba del algodón con todas las garantías.

Entre medias, vinieron desde el norte de Europa a sacarle los colores al Pollo de Moncloa. Él solito provocó la internacionalización del Tesisgate. Los ivanesredondos de turno proclamaron a los cuatro vientos que Plagscan, otro sistema antiplagio, éste de origen germano, había confirmado un 0,9% de “coincidencias”. Los alemanes se sintieron estafados, pusieron el grito en el cielo y llamaron mentiroso con otras palabras al presidente del Gobierno. Una nota oficial de esta compañía cifró en un 21% el número de “coincidencias” con textos ajenos. Es decir, ¡¡¡23 veces!!! más de lo que aseguraban Sánchez y sus adláteres.

Entre medias, el eternamente gubernamental (de derechas o de izquierdas, que más da) diario El País terciaba en la polémica imputando otro plagio a Sánchez y su negro Carlos Ocaña, esta vez en el libro que recoge la mayor parte de la tesis. Tamaño esfuerzo ético después de tantas jornadas de silencio o manipulación sólo podía responder a dos intenciones: el enésimo favorcete a Soraya Sáenz de Santamaría, perdón, Pedro Sánchez, o una rebelión en la redacción. Alternativas que no son necesariamente excluyentes porque tal vez hicieron de la necesidad, virtud. “Lo publicamos y que se callen estos pesados de periodistas. Y, de paso, matamos dos pájaros de un tiro minimizando el asunto y evitando que los malos-malísimos de la competencia sacasen esta otra pata del escándalo [nosotros teníamos previsto publicarlo al día siguiente]”. La cosa cantaba un rato porque recalcaban en el primer párrafo de la noticia, lo nunca visto, la tesis de los plagiarios: “Es un error involuntario que subsanaremos a la mayor brevedad posible”. Vamos, que son unos buenos chicos que se confundieron. Jajajaja.

No quedó ahí la cosa. Ayer nos enteramos, gracias a Miguel Ángel Pérez, que este enfermo del plagio que es Pedro Sánchez también fusiló a discreción una conferencia de ese gran personaje que es José Luis Bonet, presidente de Freixenet y de la Cámara de Comercio. En fin, que al maridito de Begoña Gómez es un jeta integral. Le da igual ocho que ochenta.

El “mentiroso, chulo, plagiario, jeta, mediocre y censor” (lo entrecomillo porque yo ni plagio ni me autoplagio) de Pedro Sánchez sólo tiene dos opciones: o renuncia a su doctorado robado o esa Universidad privada de amiguetes que es la Camilo José Cela abre una investigación y se lo retira. Si le queda algo de dignidad a esta institución universitaria, tiene que tomar medidas a la mayor brevedad. De lo contrario, todos los empresarios de este país se lo pensarán dos, 10 ó 100 veces a la hora de contratar a alguien que ha estudiado allí. Tan legítima como lógicamente sospecharán que el candidato puede ser un Pedro Sánchez de la vida. Y, entre tanto, dejemos hacer su trabajo al Supremo. No sé qué dirá de la denuncia de Vox pero indicios, lo que se dice indicios de prevaricación, cohecho impropio, falsedad y plagio, hay para dar y tomar. Ojito, Pollo: sólo este último delito, el robo de la propiedad intelectual ajena, acarrea un castigo de hasta cuatro años de cárcel. Artículo 270. No hace falta que lo plagies, basta con que te lo leas, presidente.

Sánchez: tesis, antítesis, síntesis
Roberto L. Blanco Valdés La voz 23 Septiembre 2018

En el método dialéctico, la oposición entre tesis y antítesis conduce a una forma superior de verdad llamada síntesis. Tal método es de gran utilidad para saber qué verdad profunda esconde el doctor Sánchez.

Tesis: El día 26 de noviembre de 2012 Pedro Sánchez defendió una tesis en la Universidad privada Camilo José Cela titulada Innovaciones de la diplomacia económica española: análisis del sector público (2000-2012).

Antítesis: El 13 de septiembre de 2011 el futuro presidente publicó un tuit en el que pedía ayuda para encontrar bibliografía sobre el tema de su tesis, lo que indica que en tal fecha ni la había comenzado: «Tengo que escribir unas notas sobre diplomacia Económica, alguien puede aconsejarme literatura económica para leer? Gracias». Ello no le impidió defenderla 14 meses después, tiempo ridículo para la elaboración de una tesis, que seguro se redujo por el de depósito previo a la lectura, que ronda los dos meses. De los cinco miembros del tribunal que la juzgó tres eran doctores muy recientes, algo de nuevo excepcional, y uno de ellos había firmado con Sánchez un artículo de título muy similar al del trabajo que valoró (Innovaciones en la Diplomacia Económica Española: Los Planes Integrales de Desarrollo de Mercado) algo éticamente impresentable. Poco después de la lectura de la tesis, en 2014, la editorial Delta publicaba un libro titulado La nueva diplomacia económica española: innovaciones institucionales y estrategias en las relaciones económicas de España hacia Latinoamérica, Europa, Asia y África, en cuya portada Sánchez figura como director y del que era también autor Carlos Ocaña. El mismo Ocaña que había sido jefe de gabinete de Miguel Sebastián en el Ministerio de Industria siendo Zapatero presidente. Y el mismo Sebastián que contó en su día en privado que la tesis de Sánchez «se la habían hecho en su Ministerio», lo que, claro, negó cuando el comentario se hizo público. Aunque el runrún sobre las irregularidades de la tesis de Sánchez (clandestina hasta hace nada) era conocido, el escándalo, que ha permitido saber todo lo anterior, saltó cuando varios diarios hicieron público, primero, que parte de la tesis estaba plagiada de diversos informes y trabajos y, después, que también estaba plagiado parte del libro publicado por Sánchez en comandita con Ocaña.

Síntesis: Todo ello apunta sin duda a la total falta de escrúpulos de Sánchez a la hora de conseguir sus fines, para lo que considera justificado cualquier medio. La falta de escrúpulos que le llevó a forzar en 2016 por espurios intereses una disparatada repetición electoral. Y la que explica que aceptase llegar a presidente pactando su moción de censura con los golpistas catalanes que llevan años en abierta rebelión contra el Estado. La falta de escrúpulos de Sánchez: esa es la síntesis que nace de contraponer su tesis y su antitesis, ahora sin acento.

40 contradicciones inexorables en la vida de todo sectario
Pocos sectarismos ideológicos y culturales suelen resistir el contacto con la realidad. La única salida posible para el sectario consiste entonces en vivir en una permanente contradicción vital. Estas son 40 de las más llamativas.
Cristian Campos elespanol 23 Septiembre 2018

1. Eres comunista hasta que lees tu primer libro de economía y lo entiendes.
2. Eres estalinista hasta que lees tu primer libro de historia sin saltarte la mitad de las páginas.
3. Eres socialista hasta que te sale la primera declaración de la renta a pagar.

4. Eres populista hasta que el populista de la otra orilla es capaz de reunir a más cafres en una plaza de los que eres capaz de reunir tú.
5. Eres feminista hasta que te encoñas del gañán malote de la clase.
6. Eres ateo hasta que la resonancia revela una pequeña mancha en tu pulmón.

7. Eres exquisitamente demócrata hasta que las encuestas electorales le dan escaños en el Congreso a VOX.
8. Eres pacífico hasta que los que siempre han callado en tu presencia te pierden el miedo y empiezan a levantar la voz.
9. Eres partidario de la libertad de expresión hasta que se ríen de tu trauma particular.

10. Eres partidario de la idea de que el humor no debería tener límites hasta que se ríen del equipo de tu pueblo.
11. Eres partidario del respeto a todas las creencias religiosas hasta que una de tu partido enseña las tetas en una iglesia y le jode la misa a cuatro ancianos.
12. Eres republicano hasta que te das cuenta de que, en 2018, el presidente de la república sería Pablo Echenique.

13. Eres un ferviente defensor de la igualdad de todos los españoles hasta que a Pedro Sánchez le regalan un doctorado y empiezas a ver a algunos españoles más iguales que otros.
14. Eres partidario de un Estado amplio hasta que descubres que trabajas más de seis meses al año para el Leviatán.
15. Eres partidario de la regulación pública de las actividades económicas hasta que los inspectores de tu Ayuntamiento te obligan a instalar en tu funeraria un limitador de sonido para discotecas de 2.000 euros que sólo venden ellos.

16. Eres partidario del respeto a la ley hasta que descubres que la ley también protege a los votantes de derechas.
17. Eres partidario de la libre elección de lengua escolar para tus hijos hasta que llegas al poder y los que pueden escoger la lengua escolar para sus hijos son los hablantes de la otra lengua oficial de tu región.
18. Eres pacifista hasta que pasa un terrorista a tu vera y acepta hacerse un selfie con tus hijos.

19. Eres partidario del derecho a la libre circulación hasta que te das cuenta de que ese derecho también debería ser aplicable a los ciudadanos de las dictaduras socialistas.
20. Eres europeísta hasta que Europa te dice que no tienes derecho a imponerle la independencia al 50% de tus vecinos.
21. Eres conservador hasta que es la izquierda la que pretende conservar la república de 1936.

22. Eres antiabortista hasta que tu hija adolescente se queda embarazada del gañán malote de la clase.
23. Eres ecologista hasta que descubres que a las mejores calas nudistas de Ibiza sólo se llega en barco.
24. Eres partidario de la libre posesión de armas hasta que el vecino del tic nervioso y los mensajes paranoicos en el ascensor se compra una Smith & Wesson.

25. Eres un entusiasta defensor de la idea de que la riqueza debe estar subordinada al interés general hasta que pagas la primera cuota de la hipoteca de tu casa.
26. Eres partidario de la okupación hasta que la patada se la pegan a tu puerta.
27. Eres un firme defensor del amor libre hasta que a tu novia le tira los tejos Rodolfo ‘El Trípode’.

28. Eres partidario de la libertad de prensa hasta que te das cuenta de que los fachas de La Caverna también saben escribir.
29. Eres aliado hasta que descubres que así tampoco te comes un rosco.
30. Eres el trol más radical de X hasta que X te contesta amablemente a un tuit y te convierte en su pagafantas más fiel.

31. Eres contrario a las bodas en fincas rústicas hasta que tu novio te pide matrimonio y decides que no vas a ser tú menos que Meghan Markle.
32. Eres un firme partidario de la inmersión lingüística hasta que visualizas a tu hijo siendo educado en una lengua regional minoritaria y empiezas a temer que se te pase el plazo para matricularlo en la mejor escuela suiza de tu ciudad.
33. Eres un beligerante detractor del capitalismo y la propiedad privada hasta que te cae el primer sueldo público de cuatro ceros.

34. Eres partidario de la idea de que votar nunca puede ser malo hasta que alguien pide votar el Estado de las autonomías.
35. Eres un tipo de principios rocosos hasta que esos principios rocosos te impiden vivir como los burgueses a los que siempre has criticado.
36. Eres un admirador de las llamativas manifestaciones de folclore religioso tribal de culturas exóticas hasta que ves imágenes de la Semana Santa sevillana en La Sexta.

37. Eres de izquierdas hasta que descubres que la naturaleza humana no es un constructo social sino el fruto de cientos de millones de años de evolución indiferente a tus neurosis políticas y culturales.
38. Eres multiculturalista hasta que pasas una mañana en una piscina pública.
39. Eres contrario a todos los muros excepto los que construyeron los totalitarios de tu cuerda.

40. Eres partidaria del empoderamiento de todas las mujeres excepto las musulmanas, las de derechas, las católicas, las liberales, las racionalistas, las positivistas, las escépticas, las que no se dejan pastorear, las que le ganan elecciones a la ultraderecha nacionalista, las que pretenden vivir su vida como quieren ellas y no como quieres tú, las que dicen que su cuerpo es suyo y no tuyo, las que se emparejan con machistas de otras culturas, las que son víctima de la violencia de izquierdas, las que defienden el Estado de derecho y, en general, las que son más libres, inteligentes y atractivas que tú.

Usurpadores y usurpados
Eduardo Arroyo gaceta.es 23 Septiembre 2018

La aparición de Aznar en los medios ha levantado los ánimos de todos los que confunden a España con “el centro-derecha”; es decir, con todos los aznaristas que van quedando. Hay que reconocer que la cosa estaba aparentemente clara: Aznar contra Gabriel Rufián y Pablo Iglesias. Mientras que Aznar habla de España los otros dos o no hablan o luchan abiertamente por destruirla. Y sin embargo en lo que a mí respecta Aznar es mucho peor que los otros dos juntos. Supongo que más de uno se llevará las manos a la cabeza: ¿cómo puede ser que Aznar, tan correcto en las formas, con ese gesto agrio gracias al cual parece que siempre va a decir algo importante, como puede ser, decimos, que Aznar sea peor que el viejo y archiconocido rencor progre, sin formación intelectual ni modales, pletórico de odio frente a un conjunto de estereotipos guerracivilistas que ellos creen encarnados en todos sus enemigos?

Pues por la sencilla razón de que estos son ya bien conocidos, el otro no tanto. Los “progres” son el enemigo de siempre. A poco que se les contradiga uno acaba en Franco o Hitler –esto depende-, en los asesinados por el fascismo, la Iglesia, la Guardia Civil, la banca, etc, y todo eso en un revoltijo sin demasiado fundamento pero que ellos están dispuestos a garantizar gracias a Jaume Roures, eldiario.es y ahora con la RTVE al servicio de la “cheka”. Esencialmente el esquema mental no es muy distinto de la hiel asesina de Victoria Kent, cultivada en las formas pero capaz de escamotear a los observadores internacionales la “maquina roja de matar” en Paracuellos o Vicálvaro.
Ya, pero ¿y Aznar? Pues Aznar es bien distinto. Es el “gran suplantador”. El hombre que hizo a muchos creer que se podía defender a España y poner nuestra soberanía al servicio de guerras delirantes. Es el hombre que hizo creer que España es un “espacio de derechos”, porque es Aznar quién más ha hecho por el “patriotismo constitucional” en España, y no la izquierda, como si España fuera solo una burocracia.

De ahí que en su mandato se dieran sin demasiados problemas las grandes “regularizaciones” de inmigrantes y se disparara el aborto, con cotas jamás conocidas antes. Aznar es el hombre que convenció a la “derecha” de que se podía “defender a España”, a base de nombrarla con gesto grave pero nada más, y tragar con todas las políticas que hacían posible el principal problema de nuestro país: el invierno demográfico. Es Aznar quién veía “prestigio” en cuatreros internacionales como Richard Perle o en apóstoles de la guerra como Robert Kagan. Es Aznar quien, en definitiva, fue duro en las palabras y suave en los hechos con esos mismos nacionalistas que hoy quieren dinamitar “el Estado” o “el orden constitucional”, que es como llaman a España los que vienen contribuyendo al problema desde hace varias décadas y que hoy quieren seguir teniendo razón a pesar de todo. Recordemos que durante su mandato los “nacionalistas” apoyaron su gobierno y continuaron con su potente máquina propagandística difundiendo las mentiras que han hecho posible la alienación de varias generaciones de catalanes. Gracias a ello los “nacionalistas” ganaban partidos por incomparecencia del adversario; es decir, del Estado.

¿Y como es esto posible? Pues muy sencillo. En España hay una total y absoluta falta de formación. Multitud de personas piensan con las hormonas y basta con que les enseñen unos cuantos sofismas adornados con oropeles religiosos y/o con la palabra “España”, para que lo crean ciegamente. En los EEUU, donde se evidencia que este problema es mundial, el comentarista conservador Tucker Carlson ha dejado bien claro que lo que importa son los contenidos y las ideas. Por eso, cuando lanzó en plena Fox News una pregunta letal, le han llovido los insultos y las descalificaciones de siempre (racista, xenófobo, nazi, etc): ¿En qué manera precisa la diversidad nos hace fuertes? Dado que ustedes han convertido esto en nuestro nuevo lema nacional, por favor sean más específicos”.

Pese a los improperios, la pregunta sigue estando ahí y es muy pertinente: ¿Dónde está la prueba científica, histórica o empírica de que la diversidad étnica, cultural y religiosa nos hace más fuertes? Si esta pregunta solo encuentra insultos, ostracismo y “fiscales” especiales es porque se trata, no de un discurso racional, si no de ideología y del poder que deriva de administrarla. Frente a esta ideología, que supone un control férreo como no hubo otro, Aznar no solo no hizo nada si no que contribuyó a alimentarla exactamente igual que han hecho los que hoy se muestran contra Aznar. Que alguien le ataque no hace de Aznar un líder fuera de lo convencional, de lo que el “establishment” acepta como tolerable. Uno sabe que ha pinchado en hueso cuando, como a Carlson, le atacan todos. Pero en el caso de Aznar, nos movemos en el fondo dentro de la discrepancia permitida, dentro de las alambradas que custodia la corrección política.

En esto radica su peligro: en dar, como se dice coloquialmente, gato por liebre, en vender como medicina lo que no es si no otra variante del tradicional veneno.
Y un último aviso a navegantes: importan los contenidos y también las trayectorias. Cuando ha estado veinte o treinta años bebiendo de las fuentes y recursos del actual estado de cosas, cuando durante todo ese tiempo no se ve criticable nada más que lo permitido y cuando uno hace oídos sordos a lo que una minoría acosada viene advirtiendo desde hace mucho tiempo, cuesta creer en conversiones que, ¡oh, casualidad!, nunca hacen ajuste de cuentas con el pasado. Es más difícil de creer aún cuando la prensa oficial te normaliza mencionándote ampliamente y te otorga el título de “partido de derechas” y no “xenófobo, racista, fascista” y demás. Que nadie olvide que este estado de cosas al que hemos llegado –el poder- necesita también un coto de esparcimiento para todos los díscolos, un lugar donde no metan demasiado ruido y puedan hablar de España, aunque sea a voces, y que todo siga corriendo pendiente abajo.

El maquillaje ajado

Ignacio Camacho ABC 23 Septiembre 2018

Cambiar la Constitución para escapar de los fantasmas de su propio pasado. Alterar la arquitectura esencial del Estado para tapar el escándalo de una sospecha -por cierto bien fundada- de plagio. No se puede concebir mayor ejercicio de irresponsabilidad en un liderazgo que el de este presidente provisional empeñado en prolongar a toda costa su inestable mandato. Sin mayoría, sin consenso, sin calendario; sin haber sondeado siquiera a sus socios en busca de un mínimo respaldo. Un simple juego de prestidigitación improvisado, como todo en este Gobierno, para salir del paso, para alejar de sus problemas el foco mediático. Pero esta vez el conejo ha salido de la chistera cojeando porque más allá del truco no había nada pensado. Ni un proyecto, ni un borrador, ni un patrón, ni un cálculo. Nada. Sólo el atropellado intento de modificar el eje del relato, de retomar la iniciativa cuestionada por el antipático debate sobre su doctorado. En vano porque, por segunda semana consecutiva, la polémica de la dichosa tesis ha continuado plantada en el centro del escenario y la vaga propuesta de reforma constitucional, que ni el Consejo de Ministros ha sabido plasmar en un documento reglado, ha caído relegada en un segundo o tercer plano.

Éste es el riego de la política inconsistente, falta de fondo, de ideas, de sustancia y de fundamentos. La consecuencia de carecer de un diseño estratégico. El resultado de camuflar la ausencia de modelo por un trajín maniobrero de ocurrencias sin orden ni concierto, por un compulsivo azacaneo de golpes de efecto. A Sánchez se le ha ido de las manos el guión de su propio planteamiento y ya no le funcionan los señuelos propagandísticos que le prepara su equipo de consejeros. Cada vez queda más de manifiesto que su único pensamiento ya no es el de utilizar como escaparate electoral la acción de gobierno sino el de permanecer atornillado en el poder a cualquier precio. Por encima de la lógica, de la congruencia y hasta de las reglas del juego, que trata de cambiar por las bravas desdeñando el sistema de controles y contrapesos. Sus decisiones de estos días demuestran que está dispuesto a cualquier cosa con tal de comprar tiempo, desde forzar el procedimiento parlamentario para esquivar un veto hasta manosear la Carta Magna para huir de un atolladero.

En el comportamiento del presidente se ha producido un salto. Hasta ahora se movía a base de gestos superficiales de mayor o menor impacto, guiños publicitarios como el de aumentar el gasto, acoger inmigrantes o desenterrar a Franco. Pero el asunto del calco doctoral y el fracaso de sus ardides averiados han desestabilizado su arrogancia de mago y le han sacado rasgos peligrosamente autoritarios. Hemos cambiado de marco; al Gabinete bonito se le ha deteriorado el maquillaje demasiado rápido y bajo los churretes asoma un rostro torvo, amenazante y desencajado.

Ni fascista ni facha
Sigfrid Soria. gaceta.es 23 Septiembre 2018

Tan cierto es que a finales del siglo XVIII la Revolución Francesa fue el principio del fin del feudalismo y del absolutismo en Europa, como cierto es que la soberanía popular no se impuso ni rápido ni de manera uniforme en el Viejo Continente. Seguramente, esa lentitud en la superación de la rémora medieval es lo que alumbró a Karl Heinrich Marx a parir el socialismo científico, el materialismo histórico y el comunismo, aunque personalmente él fuera un parásito acomodado burgués que no trabajara jamás como asalariado, es decir, como una de las figuras centrales de su teoría. En cualquier caso, la Toma de la Bastilla no supuso, en modo alguno, el fin de la opresión y del sufrimiento de los europeos.

Con la devastación dejada por la Gran Guerra, terminada en 1918, y su consecuente depresión, a rebufo de la revolución bolchevique iniciada en 1917 y el flamante comunismo estrenándose y ya imperando en la URSS, con Lenin interviniendo la propiedad privada y transfiriéndola al Estado y con Stalin acercándose al poder, en 1921 el socialista Benito Amilcare Andrea Mussolini funda el PNF, Partido Nacional Fascista. Sí, me he referido a Mussolini como socialista porque antes de fundar el PNF fue alto dirigente del Partido Socialista Italiano y Director de uno de sus órganos oficiales, la revista Avanti. Me permito incluir una frase de Mussolini una vez había fundado el Partido Fascista: “Socialismo significa la elevación y purificación, y su implantación será el resultado de una larga serie de esfuerzos. Todos, en realidad, desde el profesional al obrero, pueden poner una piedra en este edificio, realizando un acto socialista todos los días”.

El fascismo veía la luz como una versión del socialismo, la inercia del pensamiento socialista era inevitable en la Europa de la segunda década del siglo XX, que incluía tintes identitarios nacionalistas con marcada tendencia imperialista y de expansión territorial. Por supuesto, en lo económico se oponía al liberalismo apoyándose en el corporativismo y en la omnipresencia intervencionista del Estado. Entre tanto y simultáneamente, en Alemania se abría camino un movimiento similar al fascismo italiano, encabezado por otro socialista llamado Adolf Hitler, el nazismo.

¿A quién se le podría llamar, pues, fascista en 2018? A la vista de qué fue el fascismo, fascista sería hoy aquel socialista que creyera firmemente en un Estado intervencionista, totalitario, supremacista, racista y expansionista. El término facha, ateniéndonos a la RAE, tiene diferentes acepciones, pero tomando la que da sentido a este artículo, facha es despectivo y significa “fascista”.

Millones de españoles, de hecho la inmensa mayoría de los treinta y cinco millones que pueden votar, son patriotas, quieren a España y creen en ella, no les gustan las posiciones que otorgan privilegios territoriales, fiscales, sanitarios, educativos o lingüísticos y disfrutan de la idiosincrasia y particularidades de todas las regiones de su amado país. Por si fuera poco lo anterior, también a esa inmensa mayoría le gustan los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas. Sí hay algo que mayoritariamente rechazan los españoles, y es que haya minorías que traten de arrebatar a la inmensa mayoría lo que tanto esfuerzo ha costado conseguir y mantener.

Yo me incluyo en la inmensa mayoría descrita en el párrafo anterior y a mí me llaman indistintamente fascista o facha, supongo en función del estado de ánimo del ignorante denostador de turno. Sin duda alguna, me insultan por mi perfil, que tal y como he dejado claro, es el perfil de la inmensa mayoría de españoles. Pero más allá de que su insulto no hace la más mínima mella en mí, me tomo la molestia de escribir este artículo para aclarar conceptos y demostrar la gilipollez de quien siendo socialista o comunista insulte llamando fascista o facha, que es esencialmente su propio perfil, a quienes somos cualquier cosa menos lo que sí fue el fundador del fascismo: socialista.

Queda demostrada la descomunal ignorancia e incoherencia del socialista, igual que lo fue Mussolini y que lo es él mismo, que usa fascista o facha para insultar a alguien que es antagónico al socialismo. Termino lamentando que, aunque a mí no me importe que me llamen insultándome con algo que no soy, quizás a otros de la misma inmensa mayoría de españoles a la que pertenezco, sí les importe.

EN EL SUPREMO
VOX presenta la primera querella contra Pedro Sánchez por el presunto plagio de su tesis
La Gaceta  23 Septiembre 2018

VOX, el partido presidido por Santiago Abascal, ha presentado en el Tribunal Supremo una querella contra el presidente del Gobierno Pedro Sánchez para que se esclarezca si su tesis doctoral es o no fraudulenta.

La querella -explica la formación- se fundamente en las informaciones publicadas recientemente por diversos medios de comunicación que indican claros indicios de falsedad documental en la tesis doctoral elaborada por Pedro Sánchez y defendida ante el Tribunal Calificador de la Universidad Camilo José Cela, desprendiéndose una voluntad o intencionalidad de pasar por auténtico y original lo que en realidad es una tesis doctoral con contenido copiado de otros trabajos anteriores de otros autores, sin citarlos y haciéndolos pasar por propio. En la querella se relacionan estos hechos con un posible delito de falsedad documental (artículo 390.1. 2º en relación con el artículo 392.1 Código Penal).

Se trata de la primera denuncia en sede judicial por el caso tesis, después de que formaciones políticas de la oposición hayan pedido explicaciones al presidente del Gobierno, sin que éste las haya dado.

Prevaricación y tráfico de influencias
Por otro lado, VOX también se querella contra el presidente del Gobierno por posibles delitos de prevaricación administrativa (artículo 405 del Código Penal), de cohecho (artículo 419 y ss. del Código Penal) y de tráfico de influencias (artículo 428 del Código Penal) por promocionar supuestamente de manera ilícita y fraudulenta la carrera profesional de su mujer, Begoña Gómez.

Como ha aparecido en diversos medios de comunicación, hay indicios que indican que Pedro Sánchez ha utilizado su poder político e institucional –primero como Diputado del Congreso y posteriormente como Presidente del Gobierno– para lograr que Begoña Gómez figurara como codirectora y profesora de un Máster de la Universidad Complutense de Madrid durante el curso 2014-2015 y posteriormente como profesora del curso de Técnico universitario en Fundraising sin tener la titulación universitaria requerida, y después, conseguir para Begoña Gómez un puesto de trabajo retribuido como trabajadora en la Fundación Instituto de Empresa, una vez firmado con la Casa Árabe un convenio de colaboración junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Pedro Fernández, vicesecretario jurídico de VOX, ha afirmado tras presentar la querella que: “No resulta admisible que el mismo presidente del Gobierno de España dedique el poder político e institucional que ostenta para promocionarse él mismo y promocionar a otras personas cercanas, y por ello VOX ha formulado esta querella”.

UPyD exige a Sánchez el cese de la delegada del Gobierno en Cataluña
OKDIARIO 23 Septiembre 2018

UPyD ha exigido al Gobierno que cese a la delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, tras las declaraciones que ha realizado este sábado en una entrevista en Cataluña Radio, en la que se ha mostrado “partidaria” de conceder un indulto a los dirigentes independentistas.

La formación ha considerado que estas declaraciones son incompatibles con el cargo que ostenta Cunillera, y ha recordado que su función es la de representar al Gobierno, “que debería ejercer sus funciones para revertir la situación de ruptura que los secesionistas han provocado”, han informado un comunicado este sábado.

“Si Sánchez no cesa de su cargo a Cunillera, no sólo estará consintiendo sus palabras, sino también sembrando dudas sobre su compromiso con la defensa de la democracia”, ha indicado el partido,

UPyD ha recordado que a los dirigentes catalanes en prisión “se les imputan delitos muy graves y han puesto en peligro la convivencia en Cataluña“, y han señalado que esto se ha producido tras años de adoctrinamiento en las aulas y discursos contra el resto de España.

El portavoz nacional de la formación, Cristiano Brown, ha afirmado que “está situación debe resolverse desde el Estado de Derecho, respetando la decisión que tome la justicia, y defendiendo políticamente el principio de igualdad, sin indultar a quienes quieren quebrantarlo”.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El 'Doctor Fausto' en La Moncloa
FRANCISCO ROSELL El Mundo 23 Septiembre 2018

Con gran sentido de la actualidad y del momento político, el Teatro Real abrió temporada este miércoles con el estreno de la ópera Faust de Charles Gounod, una variante de la conocida obra de Goethe sobre el hombre que vende su alma al demonio bajo la dirección artística de Alex Ollé, de La Fura dels Baus. En consonancia con el tormentoso presente, el éxito se vio deslucido por la bronca que desataron algunos integrantes de la compañía catalana al aprovechar que fueron invitados a saludar desde el escenario para colocarse lazos amarillos separatistas.

Al reparar el público en el oprobioso detalle, las merecidas ovaciones al elenco operístico, desde el coro a la soprano y al tenor, pasando por la orquesta, devinieron en sonoras protestas y hubo que echar el telón a toda prisa. Bajado el mismo, los espectadores se giraron hacia el Palco Real y vitorearon al Rey de España en señal de desagravio por tamaña provocación.

Si el Faust de Gounod busca recobrar la juventud pérdida que enamore a la lozana Marguerite, el personaje de Goethe representa la ambición ciega y el ansia ilimitada de poder, lo que arrasa con todo lo que encuentra a su paso, destruyendo lo que se anhela y al mismo individuo. El protagonista de Goethe, merced a su mefistofélico trato, arranca de su vista hasta reducirlos a carbón los tilos de la morada del anciano matrimonio, cuya propiedad ambiciona para levantar el observatorio desde el que "mirar hasta el infinito" el mundo nuevo que había construido.

Con su Fausto, Goethe reescribe la historia bíblica de Acab, el rey de Samaria, y sus deseos por adueñarse de la viña que Nabot poseía al lado de su palacio, y de la que éste no deseaba desprenderse por tratarse de una herencia de sus padres. A causa de las intrigas de la reina Jezabel, que le afea a su marido su debilidad ("¡Y tú eres el que manda en Israel!"), Nabot se ve envuelto en un juicio fraudulento y muere lapidado, apropiándose Acab de su heredad. Tan execrable felonía le mereció la maldición eterna de Yavé. En su obnubilación, ni a Acab ni a Fausto podía pasarles por la cabeza que nada compensaba a los damnificados de su codicia perder aquello que estimaban por ser parte esencial de sus vidas.

Por eso, Fausto, como encarnación del poder, reclama de Mefisto que le quite de en medio a esa pareja de ancianos que se aferra a su pegujal cual náufragos sujetos a la quilla de un barco hundido. Sin querer reparar en detalles, finge que puede perpetrar sus planes sin mancharse las manos descargando si acaso su responsabilidad en otros. Así, llegado el caso, Fausto puede exteriorizar su horror por la casa quemada y por los ancianos víctimas de su impetuosa ambición.

Al evocar al doctor Fausto, de Goethe, y como anteponía el fin a los medios, no cuesta reconocer la transformación operada en igual sentido por el doctor Sánchez a raíz de que, para sacar adelante su moción contra Rajoy, estuviera dispuesto a aliarse con el diablo mismo para entrar en La Moncloa. Tenía imposible arribar por su propio pie, al no disponer de los escaños precisos para hacerlo de la forma acostumbrada en España desde la Transición para acá, y no estar dispuesto a la espera. A este fin, con esa arrogancia con la que ha hecho ceñir sus sienes de presidente, el doctor Sánchez, ¿supongo? siempre se plantea maquiavélicamente el qué; nunca el cómo.

Por ello, y al ver su persistente actitud de "doblegar vecinas voluntades, conforme al capricho propio", hay que significar la deriva autoritaria en la que se ha embarcado el presidente. Más acusada a medida que se van conociendo más y más plagios en una tesis doctoral con gestación subrogada en el vientre de alquiler del equipo del ex ministro Miguel Sebastián. Ese atropello acaba de tener su hito en el intento de saltarse a la Mesa del Congreso y al Senado en la tramitación de la Ley de Presupuestos usando marulleramente un proyecto de ley concerniente a la violencia machista.

No se trata de ese inveterado vicio ya hecho costumbre -y contra el que ya se ha pronunciado reiteradamente el Tribunal Constitucional- de introducir de matute leyes. A modo de muñecas rusas, se aprovecha la tramitación de otra norma que nada tiene que ver con aquella que prohíja en su vientre. Es mucho más grave. Supone saltarse el régimen de mayorías parlamentarias y pervertir las normas de funcionamiento parlamentario.

Con los mismos compañeros de viaje, se desliza por los modos y usos del Parlamento de Cataluña durante las aciagas jornadas de tramitación ilegal del referéndum independentista fraudulento del 1 de octubre de 2017. Este grave episodio alerta más sobre la alta probabilidad de que, con su pacto del diablo con nacionalistas y podemitas, dado su empecinamiento en resucitar el guerracivilismo de las dos Españas machadianas y en enterrar una modélica Transición que propició la concordia de una "libertad sin ira", Sánchez, más que ser un rehén de ellos, comparte sus intereses buscando el aislamiento de las fuerzas políticas situadas a su derecha y, por ende, de la España que representan electoralmente.

En su acometida antidemocrática bajo el simulacro de "mayoría social", Sánchez ignora la lección que Tomás Moro dispensa a su yerno en una de las escenas de la magnífica obra teatral de Robert Bolt sobre la vida y el drama de aquel Hombre para la Eternidad. Es aquella en que éste le apremia a usar su autoridad como Lord Canciller de Enrique VIII para que mande detener sin dilación a alguien al que él tiene de peligro público, Moro le responde que, mientras no viole la ley, él concederá amparo legal hasta el mismísimo diablo. Escandalizado, le tilda casi de hereje y proclama que él arramplaría con todas las leyes de Inglaterra si menester fuera con tal de que el demonio no huyera. Ante la andanada, Moro le refuta: "Y, cuando hayas talado todo el bosque de las leyes de Inglaterra, si el diablo se vuelve contra ti, ¿dónde te esconderás?". Y añade Moro, ratificándose en su idea cardinal: "Sí, por mi propia seguridad, reconoceré al mismo diablo el amparo de la ley". Claro que lo que no pudo imaginar este santo católico es que, en su caso, ese diablo sería el mismísimo monarca del que fue consejero y lo mandó decapitar.

Con ese modo de violentar la democracia, con su recurso permanente a los decretos-leyes como si rigiera poco menos que una democracia orgánica y su tropelía última para tratar de sacar arteramente los Presupuestos de 2019, de modo que lo municione de gasto electoral de cara a las citas con las urnas del año por venir, rememora el proceso autodestructivo del personaje de Fausto cuando ve descarriar el propósito que justificó su pacto con el diablo.

En la complicada tesitura de Pedro Sánchez, la forma plagiaria de su tesis doctoral hace temer que todo en él sea puro plagio. Es verdad que esto no es Alemania, para su suerte -contrariamente a lo que le achacó a Rajoy por no ajustarse a aquellos estándares democráticos y de exigencia ética-, donde dos ministros de Merkel dimitieron por fraudes mucho menores en sus tesis doctorales comparados con el clamoroso fraude de Sánchez, si es que contiene alguna frase original, cuando le pasen la máquina de la verdad por encima como una plancha.

Fueron los titulares de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, en marzo de 2011; y de Cultura, Annette Schavan, en febrero de 2013. A ningún parlamentario teutón se le ocurrió preguntar en voz alta en los pasillos del Congreso, poniendo por testigo a los periodistas: "¿300 palabras o 500 palabras que no llevan comillas es un plagio? ¡Anda, por favor!", como Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE.

Guttenberg, una de las personalidades más relevantes del momento, no sólo puso punto y final a su carrera política para gran dolor de la canciller, sino que renunció a su título. A diferencia de la Universidad que expidió el doctorado cum laude a Sánchez y que hoy merecería la befa del Nobel español al que debe su nombre, tras permitir que se conformara un tribunal bisoño y amigado en buena medida con el aspirante y su directora de tesis, la Universidad de Bayreuth le quitó el título de doctor al falsificador.

Es más, cuando Guttenberg declaró que no recordaba que hubiera copiado sistemáticamente, muchos concluyeron que su dimisión no sólo era obligada por grave cuestión académica, sino que se hacía urgente porque difícilmente podía administrar el departamento de Defensa quien sufría tan ostentosa pérdida del sentido de la realidad.

Si Guttenberg se valió de autores a los que no cita y de la mentira para conseguir una posición académica -el doctorado, nada que ver con MasterChef, es la prueba de calificación más importante de la carrera y la puerta que posibilita acceder a la cúspide universitaria- otro cabe argüir en el caso de Sánchez. Como estableció Diderot, "la corrupción consiste en la ignorancia de las leyes escritas y en la observancia de aquellas inconfesables".

Pero, en el fraude de Sánchez, esto se agrava por el hecho de usar las mentiras para tratar de salir del atolladero. Antes de colgar la tesis que dijo ya tener colgada, aseveró que la misma había pasado dos programas antiplagio y una de las empresas ha elevado en 20 puntos lo teóricamente plagiado, al tiempo que ese porcentaje es indiciario, pues puede incrementarse. En defensa de su prestigio, la empresa alemana Plagscam ha reclamado a La Moncloa el informe oficial en que apoya su mínimo porcentaje y ésta se lo niega clamorosamente, con lo que todo hace presumir que se trata de una nueva martingala del equipo de fontaneros del presidente.

Mientras Sánchez trataba de defenderse aseverando que era víctima de supuestas noticias falsas por parte de los medios de comunicación que han revelado la tostada de las dudas sobre su autoría real y sus plagios al por mayor, ahora resulta, como era de esperar y suele ocurrir, que esas fake news eran fabricadas y propaladas desde La Moncloa por medio quizá de láseres de cabeza inteligente como los vendidos a Arabia Saudí y que garantizan que no infligirán daños colaterales a la población civil yemení.

Para colmo, aquellos que han tratado de hacerle un quite providencial al presidente asegurando que el plagio reside únicamente en el libro de la tesis doctoral difícilmente lograrán que se aparten los ojos del asunto sustancial y han podido abrirle un nuevo frente a quien buscaban socorrer. De hecho, a ello se ha agarrado el líder de Podemos, Pablo Iglesias, para, por medio de la "cutre" tesis doctoral, encarecer el pacto del diablo firmado entrambos.

Visto lo visto, al "doctor Sánchez, ¡supongo?" puede acontecerle lo que al labriego al que el diablo le ofrece tierra a cambio de su alma. "¿Cuanta?", inquiere a quien le contesta que todo lo que abarque recorriéndola a pie. El aldeano comienza a andar sin querer cerrar el círculo y regresar al punto de partida, aunque se va quedando exangüe. Aún así, no se anima a descansar ante la perspectiva de acopiar cada vez más tierras prometidas y prometedoras. Agotado, cae fulminado. Entonces se presenta el diablo con una pala de sepulturero, y le indica: "Creo que no necesitabas más que un parcela de sólo un metro de ancho y dos de largo".

Sánchez mira al banquillo con otra semana negra y más pruebas de sus plagios

Javier Rodríguez esdiario 23 Septiembre 2018

El presidente se tambalea y acumula problemas políticos, institucionales y personales que desbordan ya Moncloa y pueden ir a peor. Ésta es la secuencia de su tragedia.

Pedro Sánchez hace aguas por todos los lados. Si el domingo pasado creyó cerrar la polémica sobre su tesis presentándola en una entrevista con Ana Pastor como una operación de difamación personal, el lunes amaneció con nuevas informaciones en su contra y el viernes se acostó con un apocalipsis encima: Pablo Casado exonerado, Carmen Montón en el juzgado y Vox presentando una querella ante el Supremo para que investiguen su doctorado y la promoción profesional de su mujer, Begoña Gómez.

El final del "caso máster" pone a Casado en órbita y a Sánchez de los nervios
Esto último, impulsado por la formación presidida por Santiago Abascal, es la puntilla de una semana aciaga en la que, lejos de calmarse la controversia por el posible plagio de su trabajo académico, se ha duplicado al conocerse que también había copiado parte del libro que ya refritaba la propia tesis. "Esto ya no va de plagio solo, sino de mentir negándolo", explican fuentes políticas a ESdiario que pronostican un futuro inmediato aún peor.

Más reveses
La aceptación por el Tribunal Constitucional del recurso del PP para anular el decreto de asalto a RTVE; las distancias marcadas por Pablo Iglesias con la tesis y el endurecimiento de sus condiciones para aprobar los Presupuestos y el chantaje del independentismo visualizado ante el público por Joan Tardá al exigir el fin de la prisión preventiva para los presos del procés; dibujan un paisaje infernal para el que Sánchez no parece tener antídoto.

"Y queda el asunto de la ministra de Justicia, con Baltasar Garzón y el comisario Villarejo de por medio", apuntan las mismas fuentes. Todo puede ir a más si la próxima semana que el Tribunal Supremo archiva definitivamente el 'Caso Máster' de Pablo Casado, algo más que verosímil tras la petición de la Fiscalía en ese mismo sentido.

Era algo que se esperaba en el PP, hasta el punto de que antes de conocerse Casado ya empezó a pedir Elecciones en la sesión de control al Gobierno previa al anuncio de la Fiscalía. Era un indicio de que daba por segura su exoneración y un adelanto de cómo va a ser la relación con Moncloa en las próximas semanas: a degüello, sin concesiones, con un presidente del PP liberado de ataduras que prepara una batería de medidas de todo tipo para cercar a un presidente al que, de algún modo, ni reconocen.

¿Al banquillo?
El remate a todo viene de un actor político en crecimiento que, en términos metafóricos, "no hace rehenes" y va con todo. El partido VOX ha presentado este viernes en el Tribunal Supremo una querella contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por presuntos delitos de falsedad documental en la elaboración de su tesis y por "promocionar supuestamente de manera ilícita y fraudulenta la carrera profesional de su mujer", Begoña Gómez.

Según explica en un comunicado, la querella "se fundamente en las informaciones publicadas" con "claros indicios de falsedad documental en la tesis doctoral elaborada por Pedro Sánchez" que se habría acometido con "intencionalidad de pasar por auténtico y original lo que en realidad es una tesis doctoral con contenido copiado".

Asimismo, se querella por posibles delitos de prevaricación administrativa, de cohecho y de tráfico de influencias porque entiende que existen "indicios" de que el presidente "ha utilizado su poder político e institucional para lograr" que su mujer progresara en su carrera profesional "sin tener la titulación universitaria requerida" y acabase en la Fundación Instituto de Empresa, una vez firmado con la Casa Árabe un convenio de colaboración junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Las acciones legales contra Sánchez formaban parte del debate político interno de distintas formaciones y entidades, pero ha sido finalmente el partido de Abascal quien, como en otros casos de esta naturaleza, ha dado el paso.

Sánchez atacó en ‘su’ tesis a las regiones “secesionistas” con las que ahora negocia
C. Cuesta, M. Cerdán, S. Sanz y M. A. Ruiz Coll okdiario 23 Septiembre 2018

La tesis firmada y presentada por Pedro Sánchez incluyó un ataque a las regiones “secesionistas” por la invasión de competencias que realizaban sobre el Estado y los problemas que ocasionaban. Se refiere, evidentemente, a Cataluña, con cuyo Gobierno negocia y cuyos partidos independentistas han apoyado la llegada de Sánchez a la Moncloa, vía moción de censura, y ante los que ahora debe ceder en contra, supuestamente, de las ideas que defendía en su trabajo de investigación.

No les llamó “nacionalistas”, sino “regiones con aspiraciones secesionistas”. Todo ello, teniendo en cuanta que el secesionismo es un tipo delictivo. Y ese término es un término que su partido nunca ha querido usar. Pero lo más paradójico de todo es que, justo en las mismas fechas en las que defendía ‘su’ tesis el PSOE –su partido– elaboraba ya la Declaración de Granada, que fue anunciada definitivamente el 6 de junio de 2013. Y en esa declaración la postura del PSOE era justo la contraria: la de defender el autogobierno de las autonomías y la de criticar al Tribunal Constitucional por tumbar parte de un Estatuto, entre otras cosas, por vulnerar competencias autonómicas como las embajadas.

Sánchez, que contó con al menos tres ‘negros’ para elaborar su tesis, no debió leer mucho la parte de las autonomías antes de entregar ‘su’ trabajo de investigación. Porque, en caso contrario, se habría dado cuenta de una evidente contradicción con lo que él y su propio partido defendían justo en esos momentos.

El daño a la diplomacia económica
Si él critica la falta de coordinación provocada por las “regiones con aspiraciones secesionistas”, su partido plasmaba en el documento citado la defensa de las competencias aprobadas en el referéndum en Cataluña del Estatuto catalán: un Estatuto que pretendía ampliar las competencias de representación diplomática de Cataluña hasta el punto de competir directamente con las nacionales.

El Constitucional tuvo que tumbar esa locura. Pero el PSOE defendió en el documento el derecho de Cataluña a su Estatuto íntegro. Y todo ello mientras la tesis firmada por Sánchez y elaboraba por múltiples manos criticaba el daño que ocasionaban en las relaciones diplomáticas económicas las “aspiraciones secesionistas”.

Algo que sólo se puede entender asumiendo que todo ese enfoque debió ser obra, evidentemente, de alguno de los mencionados ‘negros’ que encabezaba Carlos Ocaña -director de Gabinete del Ministerio de Industria en el momento en el que Sánchez elaboraba la tesis.

“Para las regiones con aspiraciones secesionistas, la articulación de estrategias contradictorias u opuestas con el Estado se dirigirá a tratar de ampliar el área del círculo ‘Acción Exterior de las Regiones contradictoria con el Estado’, seguido de la ‘Acción Exterior directa’ en detrimento del área de ‘Acción Exterior del Estado’”, señala la tesis de Sánchez.

La descripción de la tesis firmada por Sánchez es exacta. El único problema es que ni él ni su partido la asumían en las declaraciones oficiales.
Este papel secesionista, sigue la tesis, “buscará ampliar el área de ‘Acciones compartidas Regiones- Estado’ debilitando el de ‘Acción Exterior del Estado’”.

De hecho, la tesis incluye todo un apartado para describir el problemas de las contradicciones que provocan estas acciones autonómicas:
“4.3.3. Acción de las CC.AA contradictoria con el Estado.

La acción exterior económica regional contradictoria con el Estado, se articula de similar manera a la acción directa de las CC.AA antes descrita, pero con una diferencia significativa: la búsqueda de una diferenciación competitiva con el Estado al que pertenece”, señala este apartado. Y acto seguido describe todas las acciones dañinas que realizan, entre otras, la Generalitat Catalan: ‘Así, las acciones de promoción económica realizadas bajo esta política no son informadas a las Embajadas ni Oficinas Económicas del Estado en el exterior, las misiones comerciales y la asistencia a ferias internacionales no cuentan ni con la coordinación, ni con la identificación complementaria hecha en su caso, sino en completa diferenciación respecto a ella’. Provocando todo ellos ‘un enfrentamiento entre la política exterior del Estado y el de la CC.AA afectada, llevando al desacople en la política exterior del Estado’”.

Y el mismo Pedro Sánchez, esta vez sin ‘negros’, era el que respaldaba la Declaración de Granada que se comunicaba oficialmente un 6 julio 2013. Allí se pedía lo contrario: que las autonomías pudiesen hacer lo que critica la tesis.

“Necesitamos reformar la Constitución para crear los mecanismos de cooperación institucional que caracterizan a los Estados federales y de los que hoy carecemos en gran medida. Necesitamos también constitucionalizar la participación del las CCAA en la gobernación del Estado y en la presencia de España en Europa, tanto para contribuir a la formación de la voluntad de España, como para garantizar la ejecución en sus respectivos territorios de las decisiones que se tomen en la Unión Europea”, señalaba esa declaración. Algo que lleva implícito el poder competir abiertamente con la diplomacia nacional.

Y, por si fuera poco, esa declaración señalaba también que “necesitamos modificar el control constitucional de las reformas de los Estatutos de Autonomía para que no se repita el hecho de que el Tribunal Constitucional anule parcialmente un Estatuto que ya ha sido votado por los ciudadanos”. El TC, de hecho, tumbó la ampliación del poder de la Generalitat catalana para crear una diplomacia pura.

Roma no paga traidores
Ramón Pérez-Maura ABC 23 Septiembre 2018

En España hay unos 45.000 judíos que en buena parte son ciudadanos españoles. Para esa comunidad, el día más sagrado del año es la fiesta del Yom Kipur, el día de la expiación, el perdón y del arrepentimiento. En esa celebración el rezo comienza con una plegaria por el Rey de España y por que su Gobierno tenga sabiduría. Después, esos judíos rezan por el presidente del Estado de Israel y su Gobierno. Cualquiera puede entender que no hay nada de incompatible en que recen por su país y por el único Estado judío que hay en el mundo. Esta semana ha quedado claro que las plegarias de la comunidad judía no han sido escuchadas por el Altísimo. El ministro Borrell anunció su disposición a hacer al prójimo lo que jamás admitirías que el prójimo te hiciese a ti. Un ataque en toda regla.

Israel es un aliado fiable de España. Son incontables las colaboraciones que ambos países han mantenido a lo largo de décadas en materias de seguridad: desde la Policía y la Guardia Civil llueven los ejemplos de colaboraciones exitosas con Israel. Lo que es especialmente relevante cuando España es un objetivo prioritario del terrorismo yihadista –del que créanme, los servicios israelíes saben bastante. Y ¿qué le damos nosotros a cambio a Israel en su lucha contra los terroristas de Hamas y otras organizaciones criminales de Gaza y Cisjordania? Nosotros le damos la espalda. Y ahora vamos a avalar a ese «Estado» dividido en dos Gobiernos aunque la Unión Europea no lo haga. El paso de Borrell por Exteriores está sirviendo para que lave su pasado. Ya no muestra ni de lejos el mismo entusiasmo en su confrontación con los secesionistas catalanes. Y ahora también empieza a mostrar que su europeísmo de antaño se ha diluido hogaño. No paramos de mejorar.

Cataluña siempre intentó atraerse el apoyo de Israel y de la causa sionista. Las juventudes de Convergencia eran enviadas en las década de 1990 a kibutz israelíes para entender la lucha del pueblo judío por conseguir sacar adelante el Estado de Israel. Esa relación dio frutos como se pudo comprobar el 18 de enero de 2012, día en que la Federación de Comunidades Judías de España dio el premio Samuel Hadas a 18 personalidades españolas. De ellas cuatro eran catalanas: Jordi Pujol, Joan B. Culla, Pilar Rahola y Villenç Villatoro. Y en nombre de todas las asociaciones de amistad España-Israel intervino la Associació de Relacions Culturals Catalunya-Israel. El peso de Cataluña ante Israel es evidente. Pero a Israel Cataluña le importa bien poco y no tiene ninguna agenda al respecto. Los secesionistas han puesto toda la carne en el asador por lograr algún tipo de reconocimiento, aunque sólo fuera una visita de un ministro israelí. Absolutamente nada han obtenido.

Un gran empresario judío y español tuvo un papel muy relevante a la hora de lograr el 6 de noviembre de 2017 que el presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, hiciera en la cena de gala del Palacio Real, durante la visita de Estado, una apuesta inequívoca por la unidad de España. Cuando murió Simón Peres, el recién proclamado Rey de España, Felipe VI, fue sentado en los funerales por delante de personalidades como el presidente de los Estados Unidos o la canciller alemana y todos los demás que acudieron. Y ahora, el Gobierno Sánchez ha tenido la brillante idea de reconocer el Estado Palestino. Ya comprendo que un plagiario doctoral no debe de saber que Roma no paga traidores.

Sánchez acelera el «síndrome de La Moncloa»
Manuel Marín ABC 23 Septiembre 2018

Antes o después durante su mandato, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy han sido víctimas del «síndrome de La Moncloa», esa afección propia de los presidentes del Gobierno que se blindan de los problemas con una suerte de aislamiento vital, la negación de la evidencia y una distorsión de la realidad capaz de aumentar progresivamente su ceguera y su capacidad objetiva de discernimiento político.

El único antídoto conocido para combatir ese síndrome es el sentido instrumental del poder, que convierte la presidencia del Gobierno en un ejercicio extremo de supervivencia, en una burbuja inmune a todo y a todos, y que permite a un presidente construir una realidad paralela con la que manejarse a base de huir de las críticas y los malos augurios.

Pedro Sánchez, el primer jefe de un Ejecutivo en democracia que accedió al poder a través de una moción de censura y solo 84 escaños propios, dispone de una legislatura máxima de dos años. Proporcionalmente, el «síndrome de La Moncloa» le ha sobrevenido en solo tres meses, y ese diagnóstico empieza a ser común a izquierda y derecha, e incluso entre miembros críticos de su partido.

No es una crisis pasajera
La encuesta que publica hoy ABC es reveladora en ese sentido, porque nunca un presidente del Gobierno sufrió mayor desgaste en menos tiempo. La mitad de los españoles cree que es insostenible que Sánchez continúe habiendo plagiado su tesis, y concede más credibilidad a la empresa Plagscam, que ha elevado hasta un 21 por ciento el grado de plagio del trabajo universitario de Sánchez, que a Moncloa, que con esa misma herramienta detectó menos del uno por ciento. Además, casi seis de cada diez consultados creen que Sánchez mintió en el Congreso.

Las informaciones de ABC demuestran que no será una crisis política pasajera. Afecta de lleno a su credibilidad personal como presidente del Gobierno, a lo que se une el inminente –es más que probable– archivo de la causa penal contra Pablo Casado, que formalmente nunca habrá sido imputado por las supuestas irregularidades de su trabajo fin de máster. Esta semana que concluye permitirá recolocar algunas piezas del tablero y el replanteamiento de estrategias políticas.

El PP varía su estrategia
En el PP empieza a extenderse la tesis de que ya no interesa una convocatoria urgente de elecciones generales. Cuando oficialmente deje de ser un imputado virtual ante la opinión pública, Pablo Casado necesitará más tiempo para consolidarse y reordenar el PP. Tomar velocidad de crucero. El temor inicial de Génova a que el poder que concede La Moncloa fuese reafirmando la figura institucional de Sánchez, para convertir al PSOE en un valor electoral seguro al frente de las encuestas, se disipa por semanas. Hoy, empiezan a no convenir las elecciones al PP porque cada mes que siga Sánchez al frente de un Ejecutivo contradictorio, descoordinado y carente de sincronía, será un mes perdido para al PSOE. La percepción de debilidad de Sánchez irá creciendo y desmotivando a un elector de la izquierda decepcionado. Si a estos factores de crisis interna se unen la evidencia de una desaceleración económica y una subida de impuestos que necesariamente recaerá sobre la clase media, la capacidad de resistencia y la imagen pública de Sánchez tenderán a hundirse.

«Murmullos» internos contra Sánchez
De momento, no existe en el PSOE un movimiento crítico, público y organizado contra Sánchez. Pero sí murmullos incipientes. Por tanto, la estrategia del PP pasará en los próximos meses por el debilitamiento segmentado de objetivos puntuales: destituidos ya dos ministros en cien días, se trata de ejercer más presión sobre otros que ofrecen síntomas de severo deterioro, como las titulares de Justicia y Defensa, la portavoz y titular de Educación, o el responsable de Interior, del que amigos suyos de la judicatura sostienen en privado que «no se siente nada cómodo y empieza a pensar que se equivocó dando el sí a Sánchez…»

Por el contrario, y frente a un PP que quería elecciones urgentes y ahora duda, en el PSOE hay hace llegar a Sánchez el mensaje de que sería razonable convocarlas antes de que el desgaste resulte irreversible. No obstante, Sánchez cuenta con una ventaja. Su electorado está interpretando que las revelaciones de su tesis corresponden a una cacería de la derecha política y mediática. Solo así se entienden los datos que hoy ofrece ABC, según los cuales solo uno de cada diez votantes socialistas cree que Sánchez debe dimitir, y tres de cada cuatro considera que sus explicaciones han sido convincentes o que en ningún caso ha mentido.

La conclusión es elocuente. La izquierda siempre es más permisiva e indulgente con los abusos y errores de sus políticos que los de la derecha con los suyos. Esa suerte de convicción ideológica y militante, inamovible en la tormenta, es precisamente lo que eleva el listón de su superioridad moral frente a un electorado de la derecha que no perdona ni a unos ni a otros. Por eso Sánchez confía en su contrastada capacidad de resistencia.

Hacia un Gobierno de coalición
Más cambios en el tablero. La regla no escrita de que gobierna quien gana las elecciones se rompió en la moción de censura. Y es evidente que no habrá mayorías absolutas en mucho tiempo. Por eso, la probabilidad de que el próximo Gobierno sea de coalición crece exponencialmente y lo empieza a condicionar todo. La prioridad del PP será que PSOE y Ciudadanos, o PSOE y Podemos, no sumen, más allá de que algo personal entre Sánchez y Albert Rivera se haya roto. Sin embargo en política nunca hay nada definitivo. Y la prioridad del PSOE no reside tanto en consolidar un «Gobierno bonito» agrietado por la cuaderna, sino en revertir la percepción creciente de inconsistencia, desorganización y frivolidad.

El cambio táctico será notable. El efectismo empieza a dejar de sostener a un Gobierno acuciado por las prisas y por una flagrante descoordinación… Y en manos de Podemos, que aún no ha decidido si acortará la legislatura empujando a Sánchez a convocar comicios o si le resulta más rentable mantener a la derecha alejada del poder. Hoy, la tenaza de Podemos y el separatismo que aprisiona a Sánchez les convierte en socios virtuales, pero de dudosa eficacia real. Si fuera así, ya habría Presupuestos y no habrían cegado la vía de la reforma de los aforamientos, con la Familia Real como rehén.

¿Por qué Casado sí, y Puigdemont no?
Sánchez se sostiene de modo artificial por los errores propios, pero sobre todo por voluntad ajena. Aunque para ello haya que anular al Senado, rectificar insinuando ahora –la ministra de Hacienda lo hace– que no se ha descartado prorrogar los presupuestos generales del PP, y seguir con guiños sistemáticos hacia la Generalitat catalana en busca de árnica contra el artículo 155 de la Constitución. Desde esta perspectiva, el separatismo se pregunta ya por qué una fiscal general designada por el PSOE exime a Casado de delito y se niega a modificar la acusación de rebelión contra los políticos presos y huidos. Empieza a resultar lógico que Sánchez se enclaustre en sí mismo… Es lo que tiene el «síndrome de La Moncloa».

Absolución judicial y tentación bipartidista del PP de Casado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Septiembre 2018

Es una buena noticia para la Nación y para el desportillado orden constitucional español que la tramposa y grotesca instrucción del Caso Casado por una jueza garzonita haya sido ridiculizada y destruida por la fiscalía del Supremo. Pero temo que la condena personal y política que en estos meses han perpetrado los medios más abyectamente golpistas o más abiertamente bizcochables contra el flamante presidente del PP no haya escarmentado a la Derecha de su sueño ideológico y mediático, que es el de compartir privilegios con la Izquierda en los imperios que la sirven, del duopolio televisivo creado ilegalmente por Soraya para solaz de Ferreras o las ruinas de PRISA, rescatadas del fango por Rajoy y la crema del IBEX.

La claudicación viene de lejos
Nada explica mejor la tendencia ideológica de un partido que su política mediática. Con ella debe crear en la opinión pública una mayoría que, urnas mediante, lo lleve al Poder. Sin embargo, desde 2004, el PP de Rajoy cambió esa voluntad legítima de llevar su mensaje a la ciudadanía a través de los medios tradicionalmente afines por mendigar ante los hostiles, despreciando, juzgando y condenando a los que osan criticar a la Izquierda. En rigor, esa tentación de buscar el protectorado mediático de la izquierda abjurando de cualquier alternativa de Derecha viene de tiempos de Aznar.

En cientos de artículos, ensayos y libros -De la Noche a la mañana, Con Aznar y contra Aznar, El linchamiento o Los años perdidos de Rajoy- he relatado, como testigo privilegiado y víctima de los hechos, esa vileza hecha costumbre de apuñalar a los medios supuestamente cercanos para congraciarse con los indudablemente enemigos, incluso tras vencerlos. La experiencia me ha demostrado que a los medios liberales sin partido nos va mucho mejor contra la Izquierda que con la Derecha en el Poder. Así que, si fuera por interés personal o profesional, me conviene Falconetti en el Poder más que Casado o Rivera, que en lo mediático es idéntico al PP.

Sin embargo, España y la Libertad, para cuya defensa en democracia son necesarios los partidos, viejos o nuevos, nos han llevado siempre a apoyar a los que, por ser de derechas o políticos del montón, nos traicionan miserablemente. Y estamos condenados a hacerlo, mientras respeten o, al menos, no quieran destruir, los valores morales y las instituciones políticas -Libertad, Propiedad, Ley- que deben estar muy por encima del periodismo.

Los meses contradictorios de Casado
Pablo Casado pasó de protagonizar un primer mes extraordinario, del bautismo electoral en esRadio a la victoria contra Baby Macbeth y la visita a la Guardia Civil de Alsasua y la Policía Nacional de Barcelona, a otro mes en que el acoso del máster se tradujo en un cambio de rumbo radical, orientado a recuperar el bipartidismo y a combatir junto al PSOE a Rivera. La condena de la limpieza de lazos amarillos (¡tras haber peregrinado a Vía Layetana!) mostraron un PP desarbolado por el acoso a su líder y en el que el despido de Arriola no suponía el abandono del arriolismo. Al revés: que fuera Maroto, el que presumía de tener un "futuro compartido" con Bildu, el que encabezara la contrarreforma del PP y la vuelta al sorayismo, mostró que Rajoy no mandaría en Génova, pero la política seguía siendo la suya.

Tampoco la absolución política del Presidente del PP en el Supremo ha supuesto un cambio en la estrategia de Casado, que insiste en reñir con Rivera, en vez de ofrecerle su brazo, incluso el abrazo del oso, para echar al Presidente cum fraude y a sus aliados comunistas y golpistas del Poder. Para escenificar ese cambio, tan esperado por los votantes que fueron del PP, sólo debía apoyar la petición de Cs de llevar a Falconetti al Congreso para triturar la "alta ejemplaridad" de que presume el negrero de plagiarios.

Pues no, señor. Para alegría de marotos, va a llevarlo al Senado, en el que, como ha dicho maliciosamente Rivera, no pueden hablar Casado ni él y se alivia el trance de Falconetti, encantado de ir al sitio que se propone cerrar. Total, que mientras el Dr. Sánchez se hunde en el lodazal del plagio, el PP aparece como su salvavidas y Cs como su frustrado verdugo. ¿Torpeza? ¿Cobardía? ¿Desprecio a la opinión pública por Casado? Algo más y peor: tradición, costumbre, la propensión al pasteleo con el PSOE que nos ha llevado al golpe en Cataluña, que Rajoy permitió y Falconetti, hecho un sorayo, protege dialogueando. O sea, el jaque mate a la Nación.

Ahora resulta que Maíllo era del maquis
Para evitarlo, Casado debería empezar rescatando al PP de tíos como Maíllo, amo de Génova 13 estos últimos años y que ahora en Twitter se proclama represaliado por la dictadura -parece que su padre riñó en una taberna con unos falangistas- y dice que Franco era como Hitler y Lenin. Por eso haría la guerra al comunismo. Y con él, la media España que vota al PP y éste desprecia absteniéndose en la profanación de su tumba. Un PP eternamente mariacomplejinado ni sirve a España ni le sirve a Casado. Aunque ya lo anunció Lenin -gemelo de Franco, según Maillóteles, por eso defendía la Cruz y la propiedad- nunca entenderé la manía de la Derecha española en ahorcarse con la soga que le vende, carísima, la Izquierda.

Teresa Cunillera y el caldo de cultivo de la impunidad
EDITORIAL El Mundo 23 Septiembre 2018

Las alarmas se encendieron ayer cuando Teresa Cunillera aprovechó una entrevista en Catalunya Ràdio para pronunciar la palabra que el separatismo lleva tiempo esperando: indulto. "Si se pide (el indulto), soy partidaria, claro". No hablaba un opinador cualquiera ni un concejal remoto, sino la delegada del Gobierno en Cataluña. El enlace de Pedro Sánchez con la Generalitat. Y lo hizo conociendo los efectos de tamaña declaración, que luego intentó paliar asegurando que se trataba de "futuribles". Por eso ha de ser desautorizada de inmediato. Un alto cargo no puede ampararse en la postura personal, del mismo modo que Borrell no puede aspirar a ser interpretado como un particular en vez de como el ministro de Exteriores de España cuando responde a un periodista de la BBC que él preferiría que los políticos presos estuvieran en libertad. La misma doctrina, por cierto, que ha sostenido otra ministra Meritxell Batet, en cuya boca puso esta semana Ernest Maragall la promesa de dar instrucciones a la Fiscalía para retirar o rebajar los cargos, condición que puso Tardà para respaldar unos Presupuestos. Maragall, forzado por Batet, desmintió tan grave imputación. Pero es innegable que todo este ruido contribuye a crear un caldo de cultivo, un estado de opinión favorable a la consumación de la impunidad judicial por conveniencia política. Y no hay que olvidar la voz pionera de esta estrategia socialista: la de Miquel Iceta durante la campaña electoral. Los catalanes en las urnas castigaron su apelación al indulto, que blanqueaba el golpe de Estado que se acababa de producir.

Son demasiadas manifestaciones procedentes del entorno mismo del Gobierno como para atribuirlas a la casualidad o a la opinión aislada. Tomadas en conjunto, más bien adquieren los contornos nítidos de un plan inescrupuloso a medio plazo para retener el poder con el apoyo de los independentistas a costa de la degradación del Estado de derecho. Si ya es cuestionable la pervivencia de la figura del indulto, una reminiscencia arbitraria de tiempos pretéritos que permite cada semana anular de facto las sentencias del Poder Judicial por decisión política del Consejo de Ministros, proponerla como solución al conflicto catalán no solo humilla a la democracia española sino que despeja el camino a la secesión de Cataluña. Porque fueron sobre todo los jueces y los fiscales, en unión con el Rey Felipe y los políticos constitucionalistas, los que contuvieron legalmente la arremetida contra el orden constitucional del que se cumple ahora un año y que permanece en estado latente. Un Gobierno que presiona al Supremo antes incluso de que dicte sentencia y que está dispuesto a traicionar la función jurisdiccional del Estado canjeándola para votos independentistas en el Congreso no puede ser un Gobierno digno. La impunidad de un ladrón es una infamia; la de un golpista, que es el ladrón de la soberanía de todos, lo es con mayor razón.

La cárcel de Gila.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Septiembre 2018

LA CÁRCEL DE LLEDONERS SE CONVIERTE EN SALA DE REUNIONES Y DEPENDENCIAS DE LOS GOLPISTAS/ EL PARLAMENT DE CATALUÑA DESOBEDECERÁ AL JUEZ LLARENA Y NO SUSPEDERÁ A LOS DIPUTADOS ENJUICIADOS.

Como era de prever, la actitud de los responsables de prisiones en Cataluña con los golpistas presos que fueron trasladados a las cárceles de Lledoners en Barcelona, ha sido de lo más afable y comprensiva. De hecho, gozan de unos privilegios de escándalo que son impensables para el resto de los reclusos y además cuentan con las simpatías de quienes deberían velar por el cumplimiento de las normas carcelarias. Tan ilustres huéspedes disponen de ilimitadas sesiones de visitas, así como de acceso a internet y a medios de oficina con los que pasar cartas, arengas y soflamas a sus correligionarios fuera de la prisión. Pero lo último ha sido mantener reuniones políticas en el interior de la prisión según información del periódico independentista Nació Digital el pasado 19 de septiembre. Una política de “celdas y cárceles abiertas” que es absolutamente inadmisible y que hace urgente el que se exija al Gobierno que reconsidere la decisión de haber acercado a esos presos a cárceles en Cataluña. Se está pactando cometer una ilegalidad tras cometer otra ilegalidad al permitir la celebración de esas reuniones y visitas incontroladas.

¿Y qué hace el Gobierno de España para impedir esta burla de la ley? Mirar para otro lado y no darse por enterado. Pero es que, además, en su intento de satisfacer a sus socios independentistas golpistas, ya no disimulan y se lanzan en tromba a presionar a los jueces del Tribunal Supremo exigiendo la puesta en libertad de los presos si el juicio se retrasa. O como en el caso de la Delegada del Gobierno en Cataluña a declarar que es partidaria de indultarles y aún no se ha iniciado el juicio. Una actitud inaceptable de injerencia en lo que es exclusiva responsabilidad de la Justicia como Poder independiente del Estado. La prisión provisional decretada y mantenida ha sido extensamente argumentada a través de los diferentes Autos en respuesta a las sucesivas peticiones de libertad formuladas por los golpistas. El peligro de reincidencia en el delito es más que evidente en la actitud desafiante y de desobediencia que se está llevando a cabo por los nuevos responsables de la Generalidad o las declaraciones de los propios presos. Y en cuanto al riesgo de fuga, los actuales fugitivos en Bélgica, Suiza y Escocia son una prueba viva.

Pero es que nadie parece querer rebatir los argumentos de los golpistas que consideran que no han cometido delito alguno y que la única sentencia debe ser la de absolución y no caben indultos. Un juicio que además califican de farsa y sin garantías democráticas. Unas gentes que dicen que solo deben lealtad al pueblo de Cataluña y a la voluntad expresada en ese referéndum inconstitucional y sin control alguno democrático homologable, empezando por unas urnas de baratillo, unos censo electorales no oficiales y total descontrol de la votación y recuento de votos. Unos golpistas que no han renunciado a sus objetivos secesionistas y que no dudaron en arengar a la desobediencia y al enfrentamiento con las FFyCCSE en aquellos días de septiembre y el 1 de octubre del pasado año. Unos golpistas que se han declarado en rebeldía y han cerrado el Parlamento hasta el 2 de octubre, donde presumiblemente cometerán un nuevo acto de desobediencia votando por la no suspensión de los diputados enjuiciados pese a la petición del juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena.

Una desobediencia que supongo que se hará de forma cobarde y anónima como cuando votaron a favor de la proclamación unilateral de independencia y que dio lugar a la intervención de la autonomía, el cese del Gobierno y la disolución del Parlamento de Cataluña. Porque de lo que se trata es de mantener el pulso separatista ignorando la legalidad vigente, pero de forma tal que ninguno de los que cometan esa ilegalidad pueda ser debidamente identificado y así evitar el que la Justicia pueda actuar incriminándoles. Eso obligará a que cada acto de votación en las sesiones donde los diputados suspendidos ejerzan su voto deberá ser recurrida para su anulación con lo que se provocará una situación de choque de legalidades que hará imposible la labor propia del Parlamento. Es por eso que no se descarta el que finalmente no se espere a la resolución de juicio y deba convocarse elecciones anticipadas autonómicas.

Pero mientras, es deber de la oposición al Gobierno de Pedro Sánchez exigirle que deje de interferir y lanzar esos mensajes presionando a los jueces. Hay que de dejar que la Justicia actúe y tampoco sería descabellado que se mencionase al Gobierno de la Generalidad y al Parlamento de Cataluña que no se admitirán desobediencias a los Tribunales y que, de persistir, se podrían retomar las medidas de intervención amparadas bajo el artículo 155 de la Constitución. Por otro lado, hay que dejar claro que no se va a permitir el "cachondeo" con el abuso de visitas y reuniones que se está manteniendo con los golpistas presos que se limitarán a las estrictamente establecidas en la normativa de Instituciones penitenciarias. La dejación que está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez es inadmisible y además un grave delito.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISION!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Sánchez en situación apurada
Casado exculpado por el fiscal
Miguel Massanet diariosigloxxi 23 Septiembre 2018

Además de desagradable, impropia y extemporánea, esta reacción del soberanismo catalán, intentando darle la vuelta a un tema que, en cualquier lugar del planeta sería considerado como un ataque a la democracia de una nación; las formas, las expresiones, la falta evidente de contención oral y la pobreza de los argumentos que intentan esgrimir para mantener a la ciudadanía catalana en permanente efervescencia, con el fin malévolo de intentar mantener, especialmente durante este mes de octubre, movilizados a todos aquellos que, de alguna forma, unos mediante artículos en prensa, otros organizando algaradas callejeras y los restantes por medio de mítines, conferencias, comparecencias o utilizando las cadenas televisivas catalanas, siempre dispuestas a colaborar con quienes se han propuesto intentar separar a Cataluña del resto de la nación española. Es evidente que, los catalanes han querido abrir varios frentes de indisciplina, desafío y controversia ante las autoridades, junto al rechazo frontal a las leyes de la nación española, sin importarles las consecuencias de esta actitud levantisca, sino al contrario, ya que lo que intentan es valerse del ruido que puedan hacer para que Europa siga atentamente cada etapa de la revolución ( no sabemos lo que pensarán de lo que está sucediendo en Cataluña cuando un señor, presidente de la Generalitat, Quim Torra, no deja pasar oportunidad para desafiar, insultar, desacreditar y denostar a las autoridades españolas, a las que achaca ser las responsables de que Cataluña no se haya salido con la suya en su busca del autogobierno.

Ahora, sin dejar de mantener la presión contra el Gobierno, a pesar de los intentos fallidos del señor P.Sánchez de negociar con ellos, para que acepten cambiar su petición de independencia por regalías de tipo económico o, muy probablemente, concesiones de todo punto inadmisibles sobre la enseñanza, la Justicia o el uso exclusivo del idioma catalán; seguirán presionándole en busca de un nuevo Estatuto en el que se les restituya lo que el TC les retiró por inconstitucional. Coincidiendo, en parte, con las condiciones que impone Podemos al gobierno de la nación para que les siga apoyando, especialmente en el importante tema de los PGE para el 2019, consistente en privar a la Casa Real del aforamiento que tiene el Rey, un intento de convertirlo en un ciudadanos cualquiera, al que poder juzgar por cualquier motivo que se le pudiera ocurrir a alguien interesado en atacar a la casa del Jefe del Estado español. En cada ocasión en la que el Rey ha viajado a Barcelona o cualquier otra parte de Cataluña, ha tenido que aguantar que se le insultase, se le rechazase y se le acusase de no ser el Rey de los catalanes, simplemente porque, en su momento oportuno, se pronunció a favor de que se contuviese el intento de los catalanes independentistas de declarar la República Independiente de Cataluña.

Un ataque que intenta minar a la principal institución del Estado, según se recoge en la Constitución Española, que califica a nuestro país como una Monarquía parlamentaria democrática presidida por el Rey. Pero ahora se han propuesto abrir o reforzar un frente en el que han venido insistiendo desde que el juez Pablo Llarena decidió ordenar la prisión provisional de aquellos presuntos delincuentes, de entre los políticos catalanes, que colaboraron, incitaron, promovieron y organizaron el referéndum ilegal ( declarado como tal por el TC) del 1 de octubre del 2017, con el fin de justificar el intento de rebelión que llevaron a cabo durante los días siguientes a la celebración de un simulacro de consulta en la que se cometieron tantas irregularidades, se desobedecieron tantas órdenes y se cometieron tantos actos vejatorios en contra de las fuerzas de orden público que, para más INRI, en lugar de ser apoyadas por los mossos de escuadra catalanes resultó que, en ocasiones, fueron ellos mismos quienes colaboraron para que se abrieran las mesas electorales, expresamente prohibidas por el TSJC.

Ahora, a medida que los acontecimientos se precipitan, convencidos de que el problema se ha trasladado el señor presidente del Gobierno español, señor Pedro Sánchez y, conocedores de la debilidad del gobierno que preside, han decidido entrar a saco contra los representantes de la Justicia española a los que, curiosamente, se les acusa de cometer arbitrariedades contra unos señores que han pretendido levantarse en contra del legítimo gobierno de España, para exigirle iniciar negociaciones en orden a facilitar la conversión de la comunidad en una nueva nación independiente de ella. Se profieren insultos y descalificaciones contra quienes enviaron a prisión a los principales líderes del intento de levantamiento con el Estado de derecho; se ha intentado que el señor Llaneras sea juzgado ante un tribunal belga, por su labor en la instrucción del expediente que se ha iniciado en contra de los presos preventivos, una sinrazón e intromisión en la Justicia española que, en ningún caso, debe estar sometida a la justicia de los belgas, ya que nuestro ordenamiento jurídico es quien, a través de sus distintos tribunales, es a quien le corresponde entender, en el caso de que se produzca alguna anomalía procesal, del correspondiente procedimiento sancionador.

Lo cierto es que, estos señores a los que no les importa vociferar, maltratar, insultar y echar de Cataluña a los que no comulgan con sus ideas, manifiestan una sensibilidad rayana en el absurdo, respecto a lo que se dice desde cualquier institución; censurando todo lo relativo a las aspiraciones independentistas catalanas. Si unos pocos jueces se han carteado o han manifestado, a título particular, en uso del derecho a la libre expresión del que dispone cualquier ciudadano, para poder criticar toda acción u omisión de otros ciudadanos, instituciones, autoridades e incluso al propio Jefe del Estado que considere opuesta a la ley; el que, unos expertos en leyes contrasten libremente sus respectivos pareceres respecto a unas actuaciones que, hasta al más ignorante y despistado ciudadano le producirían extrañeza, cuando es obvio que los actos sobre los que se opina tienen todos los condicionamientos para ser calificados de delitos, precisamente de los más graves que se pudieren cometer, por estar relacionados con la unidad indivisible de la nación española. Y aquí es cuando, señores, no podemos menos de volver a insistir en la pasividad de nuestros gobernantes, primero el señor Rajoy aconsejado por la señora Sáez de Santamaría y, actualmente, el señor P.Sánchez, obligado por sus compromisos, si quiere continuar recibiendo el apoyo de los comunistas y separatistas, que lo apoyaron en la moción de censura contra el señor Rajoy; se está viendo obligado a mirar hacia otro lado, a negar la cruda evidencia de que tiene que ceder al chantaje de separatistas y comunistas si es que desea mantenerse en el poder hasta que llegue el momento de afrontar unas nuevas elecciones.

Puede ser que, a pesar de saberse manejar muy bien entre bambalinas, de estar al corriente de utilizar con habilidad las tretas legales en su favor y de haber conseguido alguna ventaja inicial; todos aquellos planes que hizo, contando con el derrumbe del PP y el arrinconamiento de Ciudadanos, puede que, finalmente, no le salgan tan bien como se imaginaba. Los errores de su ejecutivo, las ministras dimitidas, las continuas rectificaciones que se ha visto obligado a hacer, incluso a costa de la ministra de Defensa, Margarita Robles, a la que desautorizó sin la menor consideración cuando la boutade de la ministra puso en cuestión el contrato de las cinco corbetas de Arabia saudí, por un importe millonario, a los astilleros de Navantia en Cádiz o los anunciados incrementos de impuestos le resten parte de aquel primer impulso. Es muy posible que aquel optimismo de los primeros días, después de la moción de censura, poco a poco, error a error, metida de pata a metida de pata, vayan minando aquella euforia a medida que se vaya demostrando que, aquellos que confiaron en el éxito de la operación, vayan dándose cuenta de que todo no ha sido más que un bluf, sin consistencia alguna.

No contaba, por supuesto, con la sorpresa de que se pusiera en tela de juicio su tesis doctoral, algo que negó rotundamente al principio y pidió rectificaciones y peticiones de perdón de los acusadores, exhibiendo una pose de hombre ofendido en su honor. A medida que, quienes dieron la primera noticia al respecto, han ido completando con documentos y han rebatido los controles que la Moncloa había puesto en marcha, utilizando dos programas para detectar plagios que dieron unos resultados tan dispares que, inmediatamente, despertaron las sospechas de los entendidos, de que estaban maquillados, incluso entre ellos los mismos creadores de aquellos programas que fueron los primeros en poner en tela de juicio la forma en la que se utilizaron, y alertaron de que era muy posible que se hubieran empleado determinados filtros para dar unos resultados que fueran favorables al señor Sánchez. Luego apareció un libro hecho en comandita con otro señor, donde aparecen párrafos enteros copiados de otras publicaciones, literalmente fusilados, en los que incluso aparecían determinadas erratas que no se tomaron la molestia de corregir.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, en este comentario nos congratulamos de que el fiscal que debía informar sobre la aceptación a trámite de la tesis del señor Pablo Casado, haya manifestado ante el Supremo, su oposición a que se acepte la acusación de la jueza que vio, en el trabajo de Casado, presuntas irregularidades que, en realidad, parece que eran más frutos de su animadversión hacia el personaje, que elementos que justificaran su empecinamiento en llevarlo ante el TS. Un cambio de escenario que, evidentemente, no le habrá hecho gracia alguna al señor Sánchez, que cargó las tintas sobre las presuntas responsabilidades de Casado en la confección y presentación de una tesis que nunca llegó a acabar y, ahora, por aquellos azares del destino, se produce la inesperada situación en la que el acusador, P.Sánchez y sus séquito de ministros desacreditados, es el que se encuentra ante una acusación de plagio que pone en duda la legitimidad de su doctorado. Cosas veredes Sancho.

Antes rota que roja
Manuel Cruz elconfidencial 23 Septiembre 2018

Si el detonante del 'procés' no fue, como el relato del oficialismo catalán gusta de repetir, la sentencia del Estatut de junio de 2010, sino lo ocurrido justo un año después, en junio de 2011, cuando Artur Mas tuvo que entrar en helicóptero en un Parque de la Ciudadela rodeado de indignados que le impedían el acceso al Parlament en protesta por su feroz política de recortes, entonces una reflexión se impone. Habrá que empezar a plantearse seriamente si lo que en realidad los promotores del 'procés' pensaron siempre, volviendo del revés la famosa frase de José Calvo Sotelo referida a España para aplicarla a Cataluña, es que antes rota que roja.

Lo cierto es que la reconstrucción veraz de los hechos abona más una tal hipótesis que la oficial, pero no es esta cuestión la que en este momento pretendo plantear, sino otra, de mayor importancia a mi juicio, y es la de que, estirando el hilo de nuestra sospecha, llegaríamos a la conclusión de que la fractura de la sociedad catalana no es un imponderable, un efecto no deseado de la voluntad de secesión por parte de un sector de la misma, sino el precio que este ha aceptado pagar conscientemente para alcanzar sus objetivos.

Fueron poco destacadas a mi juicio las palabras con las que Ernest Maragall, hoy flamante candidato a la alcaldía de Barcelona por ERC, finalizó su desafortunado discurso como 'president' provisional del Parlament el pasado 17 de enero: "Este país siempre será nuestro". Ya sé que una interpretación benévola sostendría que, en el contexto de su ataque furibundo al Estado español, el posesivo "nuestro" empleado por Maragall pretendía aludir a la totalidad del pueblo de Cataluña. Pero los hechos se han encargado de demostrar que esa benevolencia entra en rotunda contradicción con la práctica del bloque independentista y, en particular, con la de sus dirigentes.


Así, por más que algunos sectores de dicho bloque insistan en la necesidad de ensanchar su base social, atrayendo para la causa a nuevos sectores ahora desafectos, la evidencia es que, por proporcionar solo un dato, pero profundamente significativo, el 'president' Torra nunca se ha dirigido a los ciudadanos catalanes no independentistas ni como aquel que dice para saludarlos. Sus repetidas referencias al pueblo de Cataluña en realidad se dirigen al sector independentista del mismo, ignorando por completo al resto o, si se digna aludirlo muy de refilón, identificándolo con los sectores de la derecha española más franquista.

Leídas bajo esta clave, las citadas palabras de Ernest Maragall muestran su hiriente verdad, que no es otra que la apropiación patrimonializadora de la idea de Cataluña llevada a cabo por el independentismo, excluyendo de la misma a más de la mitad de sus ciudadanos. ¿Alguien puede creerse, a la vista de tales prácticas, la existencia de esa proclamada voluntad de integrar a los que todavía no comparten el proyecto secesionista, acogiendo al máximo de catalanes en un fraternal diseño de futuro común?

Más bien parece que las iniciativas publicitadas en ese sentido, como podrían ser las de asociaciones de castellanoparlantes por la independencia, al margen de propiciar la promoción política personal de sus dirigentes, estaban en realidad más cerca del "de uno en uno y con el carné en la boca" que de una genuina política de brazos abiertos. Tampoco debería extrañar tanto esta actitud por parte del sector independentista, que hace tiempo que renunció a la persuasión de los ciudadanos discrepantes para dedicar todos sus esfuerzos a colocar a estos en la disyuntiva de tener que elegir entre la adhesión inquebrantable a su causa o el silencio más absoluto.

La insistencia de los promotores del 'procés', reiterada en las últimas semanas, en llevar a cabo un referéndum de autodeterminación expresa con claridad meridiana su empeño en consagrar la fractura de la sociedad catalana. Porque si algo a estas alturas parece asegurado es, punto arriba, punto abajo, el resultado: dos mitades enfrentadas en las que una de ellas obtendría una diferencia casi insignificante sobre la otra. No conozco a ningún constitucionalista que se ponga contento ante la posibilidad de ganar un referéndum por la mínima que certificara el fracaso de Cataluña como proyecto nacional integrador. Proliferan, en cambio (los podemos leer y escuchar a diario), los independentistas que valoran dicha posibilidad, si el resultado es a su favor, como una auténtica Itaca.

Llegado a este punto, el oficialismo catalán acostumbra a argumentar en su descargo que han sido las circunstancias externas (o sea, la cerrazón y la intransigencia de los gobiernos centrales) las que le han abocado a dicha reclamación como única alternativa. Pero la prueba de la inconsistencia del argumento es que cada vez que alguien ha insinuado desde sus propias filas, y aunque fuera con la boca pequeña, la posibilidad de alcanzar alguna forma de acuerdo entre las fuerzas de izquierda de ambos lados como forma de superar el 'impasse' actual, sacando a la política catalana del ensimismado eje nacional y desplazándola, aunque sea en parte, hacia el eje social, los independentistas pata negra se han lanzado a la yugular del proponente al grito de "traidor" o, en su defecto, "botifler". Por el mismo precio, piénsenlo por un instante, podrían haber gritado "antes rota que roja".

«TV3 desprecia al 50% de la población; se manipula y se miente cada día»
Regina Farré trabajó durante tres décadas en TV3: «No tiene remedio, no hay mimbres»
DANIEL TERCERO ABC 23 Septiembre 2018

Tras casi cuatro años sin poder hablar de TV3 –por un plan autoimpuesto en beneficio de su salud–, Regina Farré Ballarín decide alzar la voz y explicar a ABC el sesgo que se practica, desde que se entra por la puerta del edificio que alberga los estudios, en San Juan Despí (Barcelona), hasta que se emite cualquier programa en la televisión pública de la Generalitat de Cataluña. Farré trabajó durante casi 30 años en la cadena de televisión, fue la primera y única corresponsal de TV3 en Andalucía y acompañó a Mònica Terribas durante siete años en el programa «La Nit al Dia», que encumbró a la periodista que ahora se encarga del programa matinal en Catalunya Ràdio y utiliza como altavoz para arengar al independentismo. Farré conoce uno de los pilares –junto con la escuela– del nacionalismo catalán como la palma de su mano.

No tiene dudas: «En TV3 se desprecia al 50% de la población». Es decir, a la ciudadanía que no comulga con los postulados nacionalistas. Y considera que no puede ser de otra manera, porque «todos los periodistas de TV3 son alfombrillas y, el que no lo es, no está dispuesto a perder su medio de vida».

«Solo hay hooligans»
Farré fue periodista de TV3 hasta 2014, año en el que se acogió a un ERE. Entonces se autoimpuso dejar de hablar de la que había sido su casa desde 1985. De fuertes convicciones de izquierdas, en 2012 fue premiada por el movimiento LGTBI de Cataluña con el premio 1978 «por su lucha y apoyo» a este colectivo, Farré decidió hace unas semanas contar todo lo que vio y vivió en TV3: «Hay convencidos, solo hay hooligans, y se indignan cuando les dicen la verdad, como cuando alguien como AlbertRivera dice que manipulan y mienten cada día; claro que lo hacen».

Cuando llegó de Sevilla, se incorporó a la sección de «España». Sí, en TV3 hubo un tiempo en el que existía una sección con este nombre. «En el 93 ó 94 deciden que desaparezca la sección “España” y la dividen en dos. Preguntan a los periodistas, si prefieren ir a la sección de “Política” o a la de “Sociedad”, y, curiosamente, la única persona que dijo que quería ir a “Política” fui yo. Me enviaron a “Sociedad”», rememora la periodista.

Una vez en «Sociedad», ningún compañero quería incorporarse a un nuevo programa diario, «La Nit al Dia», que ponía en marcha Terribas, al emitirse en directo por la medianoche. «Fui la única profesional que no había escogido Terribas. Se trajo a todos los periodistas que quiso, empezando por David Bassa, que ahora es el jefe de Informativos de TV3. Es un fanático», recuerda de esta etapa que duró siete años. Y añade: «Desde el primer momento, Terribas llevó a cabo una labor alucinante de promocionar lo más radical, empezando por blanquear a Arnaldo Otegi. Era un programa totalmente parcial. Un día, por ejemplo, tras un atentado de ETA, la productora, que ya no está en TV3, cuando comentamos en la redacción el atentado nos dijo, sobre las víctimas: “Algo habrían hecho”».

«¿Valiente por un día?»
Tras volver a «Sociedad», Farré fue arrinconada, ya que había mostrado su disconformidad en el trato que se le daba a algunas informaciones. Otro ejemplo: «Un día se me ocurrió proponer que se entrevistara a las familias que pedían que sus hijos fueran escolarizados, además de en catalán, también en español, y uno de los responsables de la sección me respondió: “No, porque todo esto es mentira. Punto”. Eso sí, en TV3 hay espacio para que un loco diga que Miguel de Cervantes o Santa Teresa de Jesús fueron ilustres catalanes».

A partir de entonces, Farré encadenó varias bajas laborales de larga duración que la llevaron a medicarse. «Fueron bajas vinculadas totalmente a la presión por motivos nada profesionales», lo que ahora llamamos acoso o bullying. «Poquísima gente hablaba conmigo e incluso llegué a decirle a una ahijada mía, que entró de becaria en TV3, que no dijera que era mi ahijada, por su bien profesional», recuerda, lamentando la situación.

Cataluña está partida por la mitad entre partidarios de la Constitución y detractores de esta. Entre independentistas y constitucionalistas. Si un medio de comunicación público debe reflejar la realidad en toda su programación y demostrar su pluralidad informativa, en TV3, esto, brilla por su ausencia. Y no solo se evidencia en sus emisiones. Farré asegura que «es inimaginable que alguien critique en una reunión de redacción a la Generalitat para que esa crítica se traslade en antena. En la CCMA –la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, ente público del que dependen TV3 y Catalunya Ràdio– hay muchas parejas y con sueldos por encima de la media en el sector, ¿a ver quién es el guapo que se atreve a perder su sueldo por ser valiente un día?».

La pluralidad no existe ni a la hora de hablar de fútbol internamente. Cuando Farré decidió que ya no se callaría más, optó por poner en marcha una peña futbolística del Real Madrid, que es el segundo equipo de Cataluña por número de aficionados: «No era muy futbolera, tenía simpatía por el Betis, tras haber vivido en Sevilla, pero aluciné porque al llegar a la redacción de Barcelona se llevaba a cabo una persecución asquerosa contra toda persona que fuera del Español o del Real Madrid. Llegaron a hacer una colecta para poner una placa en el campo del F. C. Barcelona a un compañero que osó decir que era del Español. Intenté poner en marcha una peña del Real Madrid. Llegué a hablar con cuatro periodistas que sabía que era merengues. No se apuntó nadie».

Y evoca con cierto desahogo: «Esto era insoportable. Decidí no callarme. ¿Qué es lo que más fastidia a un independentista? Me compré una figurita de un agente de la Guardia Civil y la coloqué en mi ordenador».

El que duda, «a las galeras»
Aunque la tensión política a partir de 2012 incrementó la presión sobre los profesionales –como si hiciera falta–, Farré advierte que «el momento de penetración de independentistas más bestia en TV3 fue cuando llegó el tripartito –PSC, ERC e ICV-EUiA– en 2003». ERC se hizo con el control de los medios de comunicación de la Generalitat: «Entraron a saco».

A partir de entonces, «a todo periodista que les parece que no les acaba de encajar en la cosa nostra lo envían a la sección digital, para mantener la web: lo envían a las galeras». Y al que tiene contactos en el mundo secesionista, lo promocionan. Farré concreta esta opinión con varios ejemplos: Helena Garcia Melero o Toni Cruanyes, presentador estrella del informativo de las 20.30 horas, exdirector del diario Avui y casado con el que fuera vicepresidente de ERC en Barcelona y coordinador parlamentario de Junts pel Sí. «No hay ni un solo presentador o trabajador de TV3 que haya dicho que no es independentista», añade Farré.

Así, ¿podemos hablar de que TV3 es plural o que lo será? «TV3 no tiene remedio porque no hay mimbres para que los profesionales reflejen la realidad de Cataluña, en la que el independentismo no llega al 50% de la población. El que no es militante, que es la inmensa mayoría, se defiende en clave crematística. El dinero».

Farré está convencida de que la manipulación informativa se produce en todas las televisiones públicas, ya sean de ámbito nacional o autonómico, a pesar de los trabajadores. No tiene dudas: «Ni en TV3 he visto lo que vi en Canal Sur. ¡Brindaron con champán cuando ganó el PSOE en 1990!».

Cs defenderá en el próximo Pleno del Congreso su ley para que no se exija a los funcionarios conocer la lengua cooficial
Agencias. DiarioSigloXXI 23 Septiembre 2018

Cs defenderá en el próximo Pleno del Congreso su ley para que no se exija a los funcionarios conocer la lengua cooficial
Rivera defiende que hablar euskera, catalán, gallego o valenciano debe ser un mérito y que desconocerlas no puede ser una "barrera"

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)
Ciudadanos defenderá el próximo martes en el Pleno del Congreso una proposición de ley en la que plantea que el conocimiento de las lenguas cooficiales en aquellas comunidades autónomas donde existe otra lengua aparte del castellano no sea un requisito exigible a quienes aspiren a un empleo público, sino que se considere simplemente como un mérito.

Así lo ha anunciado en rueda de prensa en la Cámara Baja el presidente de Cs, Albert Rivera, que ha afirmado que en comunidades como Cataluña, la Comunidad Valenciana o Baleares, los gobiernos autonómicos han establecido "barreras lingüísticas para discriminar a los funcionarios" y eso ha generado una "problemática preocupante". Como ejemplo ha mencionado que en Baleares se han quedado vacantes algunos puestos en la sanidad pública porque no quienes querían ocuparlos no pudieron acreditar un nivel suficiente de catalán.

En su opinión, los aspirantes a puestos públicos "tienen que tener derecho a trabajar en cualquier lugar de España", y por eso Ciudadanos reclama que el conocimiento de las lenguas cooficiales sea "un mérito pero nunca una barrera". "Tenemos que primar el servicio público frente a las identidades y primar a los ciudadanos frente a las cuestiones territoriales", ha subrayado.

La proposición de ley que se debatirá en el Pleno del Congreso busca modificar la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público con el objetivo de que "todos los españoles puedan disfrutar del derecho fundamental a acceder en condiciones de igualdad a las funciones públicas", eliminando para ello la "discriminación por razones lingüísticas".

TENER EN CUENTA LA REALIDAD SOCIAL Y EL TIPO DE TRABAJO
En este sentido, la ley establecería que a la hora de seleccionar empleados públicos en las comunidades autónomas, "el conocimiento de la lengua cooficial solo podrá ser considerado como un mérito a valorar, en el contexto de la realidad social de su efectivo desempeño, de manera proporcional a su necesidad y adecuación en atención al tipo y nivel de la función o puesto a desempeñar".

Además, Ciudadanos quiere que se considere "discriminatorio" exigir el conocimiento de la lengua cooficial como un requisito para el acceso o la promoción en el empleo público, así como hacer una "valoración desproporcionada" de ese conocimiento como un mérito. A su modo de ver, la importancia del mérito "se habrá de establecer en función de la naturaleza del puesto o empleo de que se trate".

Por último, la formación naranja argumenta que la situación actual "no justifica la discriminación positiva", ya que en algunas comunidades el conocimiento y la utilización de la lengua cooficial alcanza al 90% de la población, de manera que "el objetivo de la denominada normalización se ha alcanzado".

Ciudadanos y la estupidez
Nota del Editor 23 Septiembre 2018

La propuesta de Ciudadanos de que el conocimiento de lenguas regionales sea "un mérito pero nunca una barrera" es un insulto a la inteligencia de los españoles hablantes, a la razón y al sentido común.

Está asumiendo que los que conocen lenguas regionales están más preparados para ejercer una función pública que quienes se han educado en español y otras lenguas internacionales. O que mientras que unos aprendían una lengua regional, los otros se dedicaban a ir de fiesta en fiesta.

Siete de cada diez de los conversos al Islam en Cataluña han tenido o tienen vinculaciones con la CUP o ERC
http://www.yolanda.info/ 23 Septiembre 2018

España, un país tradicionalmente católico, está sufriendo una profunda trasformación. Unos 50.000 españoles provenientes de familias cristianas se han convertido Islam, 20.000 de ellos en los cinco últimos años, según el censo de la Unión de Comunidades Islámicas de España. "Las cifras son elevadas, si se tiene en cuenta que España cuenta con 1.700.000 musulmanes. Francia, por ejemplo, aunque cuenta con 70.000 conversos, tiene unos 6 millones de musulmanes", sostienen desde el Centro Islámico de Madrid.

Entre estos conversos, hay un grupo que preocupa especialmente a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado: los jóvenes provenientes de entornos nacionalistas radicales, principalmente de la CUP y de ERC, que encuentra en el Islam, una forma de rechazo violento contra España.

Así, el Observatorio Islámico de Perpignan estima en más de 7.000 las conversiones al Islam desde 2010 en Cataluña. El 70% de estos conversos han tenido o tienen vinculaciones con la CUP o con ERC.

Fuentes antiterroristas de la Guardia Civil afirman que más del 40%, es decir, unas 2.800 personas, podrían estar inmersos en un proceso de radicalización más o menos avanzado. Sin embargo, consideran que solo un 5% de ellos, unos 140, podría suponer, a día de hoy, un peligro para la seguridad del Estado.

De esta manera, los propios gobiernos nacionalistas han apoyado el asentamiento de comunidades islámicas fuertes en Cataluña, muchas de ellas cercanas al salafismo, doctrina que profesa el Estado Islámico. En este sentido, fuentes policiales sostienen que en los últimos años se ha producido un acercamiento de la CUP y de Esquerra al movimiento islámico en la comunidad dirigidos a asimilar a los inmigrantes al reto soberanista, y se traduce en un incremento del número de mezquitas y de su influencia en determinados lugares.

Así, de las 1.264 mezquitas que hay en España, 216 están en Cataluña. Además, de las 98 relacionadas con el salafismo radical, 50 de ellas están en Cataluña, más de la mitad. Además, en los últimos 10 años, la inmigración islámica en la comunidad se ha incrementado exponencialmente, de 30.000 a casi 700.000 ciudadanos musulmanes, llegando a superar 20% de la población en algunos municipios. Como curiosidad, cabe señalar que estos datos son muy superiores a los de comunidades como Andalucía, mucho más cercana al Magreb.

No solo eso. Tanto PDCat como Esquerra, así como la CUP, han fomentado activamente la a filiación de inmigrantes, incluyéndoles en algunos casos en las candidaturas electorales. También ha recibido importantes subvenciones. Tal es el caso de la comunidad islámica de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), cuyo imán es un radical joven que en la oración de los viernes suele lanzar proclamas en contra de Israel y Estados Unidos. Esta mezquita ha recibido un apoyo económico del Ayuntamiento que de al menos 3.000 euros. Nous Catalans en el caso de PDCat, y la Sectorial de Políticas de Inmigración, en el de Esquerra, son las organizaciones que se dedican a este trabajo de captación.

Como contrapartida, desde la comunidad islámica se ha apoyado la causa del independentismo. Por ejemplo, en Manlleu, durante el referéndum ilegal se cedieron espacios en mezquitas para colocar urnas y se animó a votar a favor de la separación de España.

Sin embargo, este apoyo no siempre ha sido desinteresado. Un imán salafista de una mezquita de Lleida, durante un sermón insistió sobre la conveniencia de aprovecharse de los independentistas, pues ellos se apoyan en los musulmanes para conseguir votos. "Lo que ellos no saben, es que cuando nos dejen votar todos votaremos a los partidos islámicos, pues nosotros no pensamos en izquierdas ni derechas. Esto nos hará ganar alcaldía", añadió

Por otro lado, algunos expertos explican las conversiones como el encontronazo inevitable con la cultura occidental, que los radicales relacionan con la vigente en España. "España es para ellos la patria del catolicismo, de los grandes héroes glosados por algunos historiadores, héroes que forjaron su leyenda a través de la fe en Cristo. Renunciar al catolicismo es también para ellos una forma de renunciar a España. De hecho, muchos se han hecho musulmanes por su odio a las costumbres españolas", señala un estudio de Vicente Salafranca, experto en temas sacros.

De la misma opinión es el sociólogo Eduardo Castillo. "Hay que entender que el nacionalismo catalán se vertebra sobre tres principios básicos: que España y Cataluña son dos cosas distintas, que España se aprovecha de Cataluña hasta el nivel del robo, y que esta situación sólo se puede resolver con la separación de ambas naciones. Romper con el catolicismo y convertirse al Islam no es un asunto de fe en el sentido religioso tradicional, como sí de reafirmación. Quieren diferenciarse la España tradicionalmente católica. De esa conversión (no sustentada en una fe verdadera) es más sencillo pasar al radicalismo. Para el islamismo radical las explicaciones son simples: el infiel es enemigo, y la única solución es su desaparición. Es decir, para un nacionalista España es el infiel y debe desaparecer", explica.

"En un entorno como el que vive hoy España, con un independentismo catalán que cada vez encuentra menos salidas hacia su objetivo de la separación, con liderazgos políticos que se comprometen con alternativas insuficientes para los sectores jóvenes que apelan por la ruptura definitiva e inmediata, es comprensible la migración hacia ideas más radicales. Entienden a España es el nexo de unión entre esos dos mundos. Para los yihadistas, por su existencia como Estado no musulmán, negador de facto de las reclamaciones islamistas sobre un territorio que asumen como propio, y para los nacionalistas, por negar el Estado catalán", concluye.


Recortes de Prensa   Página Inicial