AGLI Recortes de Prensa   Sábado 29 Septiembre 2018

Sánchez, usted no es decente
Javier Somalo Libertad Digital 29 Septiembre 2018

Todos los dardos que Pedro Sánchez ha dedicado a sus oponentes han experimentado un súbito giro en el aire y, tras un bello tirabuzón, han ido a clavarse contra su siempre desencajado rostro.

Pero es que todo en este presidente es puro accidente: su tesis, su ascenso a la secretaría general del PSOE, su llegada al Gobierno y su permanencia en el poder. Su salida va por el mismo camino.

Por cazar a Pablo Casado cayó Carmen Montón y de pronto salió de la mazmorra, empujado por Albert Rivera, el zombi de su doctorado. El líder del gobierno Frankenstein resultó ser el mismísimo Doctor Frankenstein, capaz de dar vida a una tesis cosiendo un trozo aquí y otro allá hasta que el muerto viviente balbució y lo dejó en dramática evidencia. Alabó a un ministro alemán que dimitió por plagiar una tesis pero trató de zanjar su propio escándalo con una pastillita de "Plagscan" que le dejó unos terribles y dolorosos efectos secundarios.

Por quemar al ex ministro José Manuel Soria y a "las derechas" se abrasó Maxim Huerta, que quizá habría abandonado su cartera sin necesidad de un escándalo añadido al hecho de su nombramiento. Ahora sujeta a Pedro Duque porque su caída arrastraría toda la cordada sin remedio.

Por presumir de moderno, feminista e inmaculado llegó la gran comilona de su ministra Dolores Delgado cuando era fiscal: burdeles videovigilados, argumentos vaginales, maricones, Justicia de hombres, menores colombianas, hampa, policías purgados. Hedionda cloaca. Nada ha dicho todavía la ministra de Defensa, Margarita Robles –más proclive a Interior o Justicia, pero con el mando del CNI– sobre el archipiélago garzonita que padeció y combatió. Muchas de las personas que ahora son noticia ya lo eran en los noventa. Nunca han dejado de serlo porque las cloacas no se eligen cada cuatro años y esa es una brecha que puede desangrar a cualquier gobierno.

El "caso Lola" es de enorme gravedad y el Gobierno ha quedado herido de muerte. Tratarán de controlar daños poniendo en marcha todo tipo de campañas mediáticas, políticas, judiciales y calabresas pero este escándalo es el primer eco nítido de una guerra de cloacas que lleva librándose muchos años y que se recrudeció en torno al 11-M. Luis del Pino me comentaba esta semana un detalle de enorme importancia: hoy, los medios de comunicación más izquierdistas se han hecho expertos en la cloaca y hasta han estrenado documentales. Ayer nos llamaban conspiranoicos por tocar esa llaga con el dedo al investigar el 11-M. Quizá hayamos avanzado algo, después de todo.

Y como la cosa pinta tan mal en La Moncloa, Pedro Sánchez ha decidido capear la crisis desde el extranjero, con las gafas de Top Gun y el mar de nubes que le dieron la bienvenida en el avión presidencial. Parece que en tierras lejanas sí atiende a la prensa. Y que el periodismo anda mal no sólo en España lo demuestra la entrevista de Stephen Adler, editor jefe de la Agencia Reuters, que no ha tenido a bien preguntarle por sus "conflictos" particulares con cuatro ministros y con la estafa de su tesis. No son asuntos serios para un profesional extranjero que prefiere indagar sobre el "conflicto" en Cataluña. Luego irá a los toros, como Hemingway, y a tomar unos vermús.

No ha llegado a la triste España y Sánchez ya prepara viaje a Cuba. Allí los burdeles con armario y mirilla son cosa conocida, un "éxito asegurado"; la edad de las compañías es siempre un misterio, la Justicia es cosa de hombres –castristas, por supuesto–, nadie necesita tesis porque hay una superior que es el comunismo y se paga por plagiarla, y la cloaca es agua corriente… qué digo: potable. Allí no existe la mentira, pues la verdad es que los cubanos no pueden quejarse de cómo viven… no les dejan. No tiene claro todavía el presidente si se reunirá con ellos. Cuba, tierra de acogida, presidente.

Maxim y Montón cayeron, Lola y Duque –con motivos bien distintos– se mantienen al borde del abismo, sujetados por el presidente. Cuatro y uno mismo es inasumible, se dice. Porque Maxim, Montón, Duque y, sobre todo, Lola no conducen si no a Sánchez, que se ha pillado los dedos con sus tablas de la ley. Todos los requisitos que impuso este presidente para merecer su compañía han sido incumplidos siguiendo su ejemplo. Los que se libran de escándalos se esfuerzan en mostrar su valía, como la ministra de Empleo, Magadalena Valerio: "Yo no sé mucho de Economía y no me gusta hablar de lo que no sé". Vaya, y estábamos con no sé qué de las pensiones y el IPC, que debe ser un nuevo partido de extrema izquierda con inspiración italiana… Y pensábamos que Aído, Pajín y Maleni habían roto el molde.

La reacción oficial del Gobierno a la grave crisis ha sido abochornante: "Una minoría en el Congreso –se refiere a "las derechas"– bloquea a la mayoría parlamentaria", impresionante caso de inversión numérica sólo superable por el fenómeno físico del "granito bien engrasado" que es este Gobierno a juicio de la inefable e indigna portavoz del Gobierno –de este o de cualquiera– Isabel Celáa.

Dijo el viernes la ministra que el Gobierno estaba sometido a un "brutal acoso", a una "cacería", término que quizá resulte familiar a su colega Dolores, que con el amigo Balta y el otro colega de toga, Mariano Fernández Bermejo, todos ellos "troncos", comparte afición cinegética rural y urbana. "Sin este gobierno –expuso Celáa– no se habría dado de comer a 60.000 niños este verano". Si lo unimos a los 30.000 muertos anuales que causan los conductores que usan diésel, de no ser por el PSOE esto habría sido una escabechina, la verdadera peste española. En fin, la portavoz resumió la llegada del Doctor Mesías como si fuera la parte dispositiva escrita por un juez: "Llegamos al Gobierno tras una sentencia de corrupción". Pues quizá se vayan por lo mismo. No sería una novedad para el PSOE.

En el careo entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy celebrado en diciembre de 2015, el socialista le espetó al entonces presidente y candidato a la reválida: "Usted no es decente, señor Rajoy". También eso, señor Sánchez, se lo devuelve cada mañana el espejo.

ANÁLISIS
Ni España ni los españoles se merecen a Pedro Sánchez y este Gobierno de mierda
El Ejecutivo socialista denuncia una 'cacería' y se ampara en el silencio, mecanismo de defensa quizá legítimo, pero que no puede imponer a la prensa
Periodista Digital 29 Septiembre 2018

¿Quién se ha creído este macarra y galán de mercadillo de Sánchez para imponer la ley mordaza?

Como se decía antes en España, 'la vergüenza era verde y se la comió un burro'. No señalabos como asno a nadie, aunque hay muchos en el entorno de Pedro Sánchez que cualifican con 'cum laude' para ser integrados en esa categoría animal (El Gobierno Sánchez, acorralado y en descomponsición, amenaza con amordazar a la prensa y a los periodistas).

Un día después de que la vicepresidenta del Gobierno amenazara a los medios de comunicación con una legislación restrictiva de la libertad de expresión para evitar presuntos daños a la democracia, fue la ministra portavoz la que a través de la lectura de un manifiesto victimista trató ayer de presentar al Ejecutivo como objetivo -dijo- de una «cacería», de una «brutal campaña de acoso» y de una «persecución», un «bochorno democrático» del que Isabel Celaá intentó dejar al margen los escándalos, aún sin aclarar, protagonizados por los actuales ministros de su Gabinete y por el propio presidente del Gobierno, quien quiso dar carpetazo al plagio de su tesis con presiones a los medios que revelaron y documentaron sus trampas doctorales. El camino era ese: la ley del silencio (Así 'normaliza' Sánchez la vida pública: Moncloa se levanta cada día temblando ante un nuevo escándalo).

Con dos ministros dimitidos en apenas tres meses, una titular de Justicia que ha cancelado su agenda hasta el próximo 10 de octubre y un ministro de Ciencia que se limita a descargar cualquier irregularidad fiscal en sus asesores, el Gobierno insistió ayer en presentarse como guardián de las esencias de la ética y la transparencia (Pablo Iglesias presiona a Pedro Sánchez para dinamitar la Cruz del Valle los Caídos ).

En la práctica, sin embargo, permanece callado y esconde sus trapos sucios, un mecanismo de defensa quizá legítimo, pero que no puede imponer a la prensa, obligada a servir a la sociedad con un relato veraz de los hechos (Zasca de Chencho Arias a los "paletos" que venden a la mujer de Sánchez como una celebridad planetaria).

Como hizo Pedro Sánchez en Nueva York, la portavoz de su Ejecutivo recurrió ayer al anglicismo de las para suavizar y dar carácter global a una denuncia cuya inconcreción y falsa inocencia no logra esconder, sin embargo, su campaña de descrédito contra los medios que informan sobre la doble moral del Gobierno socialista. La única persecución es la que sufre la prensa, y es ahí donde verdaderamente se resiente la democracia.

A las órdenes del juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea, instructor de la causa de José Manuel Villarejo, la Policía se personó ayer en la sede del soporte digital que desde hace días y de forma secuencial filtra las conversaciones en las que la ministra de Justicia celebra la existencia de una red de prostitución y espionaje, insulta a Marlaska o acusa a otros magistrados de tener relaciones con menores.

Es a los tribunales de Justicia a los que debe estar sometida la prensa, no a los políticos, y el juez Egea tendrá motivos suficientes para incautarse de las grabaciones realizadas por Villarejo, chantajista acreditado, con el fin de extorsionar a quienes van a juzgarlo por sus actividades mafiosas.

Nada hay más sano para un sistema democrático que la división de poderes, pero tampoco hay nada más lesivo que las amenazas y recomendaciones a la prensa de un Gobierno que trata de imponer el silencio informativo mientras la Justicia requisa materiales de procedencia cuando menos dudosa y que, de paso, comprometen a una ministra y amedrentan al poder judicial.

El Gobierno se bunkeriza ante su gran debilidad
EDITORIAL El Mundo 29 Septiembre 2018

Ante el enorme desgaste que está sufriendo en tiempo récord, el Gobierno se ha bunquerizado con victimismo en la peor estrategia posible: matar al mensajero -poco ha tardado Carmen Calvo en amenazar con mordazas a la prensa- y buscar chivos expiatorios a los que acusar de "cacería" para no asumir errores. "Somos un equipo de granito", presumió ayer la portavoz Celaá tratando de espantar lo evidente, que el Ejecutivo se resquebraja porque tiene demasiados miembros en entredicho. Y no sólo es incapaz de gobernar, algo imposible con apenas 84 escaños y una carga insoportable de hipotecas con partidos populistas y antisistema, sino que desde hace algunas semanas se muestra impedido por completo para al menos llevar la iniciativa. En vez de marcar agenda, en Moncloa se levantan asustados temiendo un nuevo escándalo cada día, lo que deja en agua de borrajas la promesa de haber llegado al poder para "normalizar" la vida pública.

Lo que está ocurriendo daña seriamente al conjunto del país en un momento en el que la desaceleración económica exige adoptar medidas de calado, estabilidad y generar confianza a los inversores. Pero es también demoledor para un PSOE que, tras el espejismo provocado por el efecto Moncloa, ve ahora dilapidado el crédito. Y las cosas para el Gobierno sólo amenazan con ir a peor.

Así, por más que se pretenda ganar algo de tiempo a la desesperada, situaciones como la de la ministra Delgado o la del titular de Ciencia, Pedro Duque, resultan insostenibles, y cuanto más tarde Sánchez en dejarles caer, más erosionará su propia figura y la del Gabinete. Bien se comprobó ayer en la comparecencia de la atribulada y titubeante portavoz ante las preguntas sobre las contradicciones y cambios de versión en las que Duque ha incurrido en menos de 24 horas, al estilo que ya marcaron en sus comparecencias previas a la dimisión Màxim Huerta, Carmen Montón o la todavía ministra de Justicia, que trata de resistir como Don Tancredo. Con su justificación de que Pedro Duque "no nació ministro, y antes de serlo era astronauta", Celaá protagonizó un momento que resultaría hilarante si no se insertara en un contexto tan comprometedor.

El cese o dimisión del ministro ya ni siquiera están en manos del presidente, toda vez que Podemos, su sostén, exigió ayer que "cumpla su palabra" y le destituya, en alusión a lo que Sánchez dijo en su día sobre que no toleraría a nadie que utilizara sociedades pantalla para pagar menos impuestos. Y es lo que justamente ha hecho Duque, quien se desdijo ayer de sus declaraciones iniciales y ya admitió que pudo cometer errores y un fraude que ahora pretende subsanar cumpliendo las obligaciones tributarias que le correspondan, como si con eso pudiera restañar la pérdida de credibilidad que le impide seguir en el cargo. Fue el propio Sánchez quien elevó el listón de la ejemplaridad en una doble estrategia de desgaste del PP y de intento de erigirse en paladín de la regeneración democrática. Un abuso de demagogia que ahora se vuelve feroz en su contra.

En su discurso ante la Asamblea de la ONU, el presidente subrayó que "hemos venido a limpiar, estamos limpiando y vamos a seguir limpiando". Pero, por lo pronto, la única limpieza que consume sus energías es la que se está viendo obligado a afrontar en su Gobierno desde el minuto uno. Y los españoles no merecen la parálisis política, que sólo podrá resolverse con unas elecciones.

Aquí no se paga
Javier Orrico Periodista Digital 29 Septiembre 2018

A hacer pijos la austeridad. El nuevo programa económico de cualquier comunidad autónoma no separatista debiera ser, a partir de ahora, el de aumentar la deuda, las inversiones, las subvenciones, bajar los impuestos y presentarse ante los electores como el gran Roca Rey en plena faena: quieto ‘parao’ y mirando al cielo. No hay deuda pendiente si los demás no pagan. Y Cataluña no va a pagar. Lo sospechábamos, pero desde hoy lo sabemos. El Gobierno de ‘Fake Sánchez’ asumió hace dos días los 2.773 millones que la Generalidad ‘nazionalista’ debe a los bancos a corto plazo para refinanciarlos con apoyo del Estado. Es decir, para que entre todos les avalemos ante los bancos y esa deuda pase a ser blanda.

Como el FLA, al que ya le deben 54.000 millones, y que es el fondo flácido que nos ha dado fuelle a todos, a los que gastaban en construirse un estado contra los demás, y a los que gastábamos simplemente para que no se nos muriera la gente. Un fondo sin fondo que el Estado tontiloco que hemos construido asumirá para que el catalanismo insurrecto siga viviendo en su paraíso de agravios inventados y ladrones reales.

Pero hay más. Más millones. Otros 1.459, de los que 759 son a cuenta de una ficticia deuda en infraestructuras con la Generalidad, según la infame adicional tercera del estatuto del que entonces renegaron y al que hoy escupen, salvo para poner la mano; y otros 700 para ¡los Mozos de Escuadra!, a ver si se compran unos cañones amarillos. El estatuto de Zapatero convertía en legal lo que hace tiempo somos el resto de los españoles: colonias de facto de la Cataluña separatista que nos odia. Con una particularidad: lo que dice esa adicional tercera es que se obliga al Estado a invertir durante siete años el equivalente al PIB catalán respecto del total español. O ‘sigui’, un 18,6% en inversiones. ¡Pero no en mano! ¡No para que se lo gasten en lazos, antorchas, televisiones y campañas neonazis como la que preparan para el próximo lunes 1 de octubre en en todos los colegios catalanes!

Y encima dice el vicepresidente catalán, Aragonés se apellida el tío (debería cambiárselo por Catalano-Aragonés, como han hecho con la Corona) con su lazo amarillo delante de la ministra, que están muy contentos porque el Gobierno ha empezado a dialogar. Joel, payo, yo también quiero dialogar así y que me regalen unos pocos ‘de’ miles de millones. ¡Vaya un pijo de diálogo!

Mal harán el resto de gobiernos regionales, sobre todo el de la Región de Murcia, la comunidad peor financiada junto a la valenciana, si no nos bajan los impuestos y no gastan en todo lo que se les ocurra. Ya pagará ‘Fake Sánchez’. Un poner: Comités de Defensa de las Diecisiete Repúblicas Bacanálicas (de bacanal, no de Balcanes, que también) subvencionados para organizar fiestas todo el año, salvo los puentes; estudios autonómicos de degeneración lingüística para acabar con el lenguaje ‘inclusivo’ y con la censura feminazi; promoción de los coches diésel y prohibición de los patinetes; cursos de doctorado sobre "Impunidad y 3%"; corridas de toros gratuitas para escolares; adscripción del Barcelona C.F. a la Federación de Moldavia Exterior, donde jugará la liga y la copa ex-soviética, que es lo que le pega; invasión de Gibraltar con Susana Díaz al frente de los tanques flamencos o, en su defecto, levantamiento de un muro de ladrillos de contrabando. Y así.

En último extremo, en el ‘Sudestern’ declaramos otra vez el Cantón de Cartagena, la Independencia, nos quedamos con la Armada y el Arsenal, nos montamos luego un dulce exilio pagado en Florencia o Palermo y a vivir. Y al final, aunque no cuaje, nos indultarán y lo habremos pasado cojonudo.

En fin, una Cataluñica feliz y desahogada para todos. Total, aquí no paga nadie.

La ley mordaza de Carmen Calvo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 29 Septiembre 2018

CARMEN CALVO PARTIDARIA DE PONER LÍMITES A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN DEFENSA DE UN BIEN SUPERIOR: EL MODELO EDUCATIVO.

No parece gustarle ahora al progresista PSOE defensor a ultranza de la libertad de expresión como bien superior a defender, ver cómo esa libertad que caracteriza a la democracia se ha transformado en su peor azote y ha despertado lo más profundo de su sentimiento autoritario. Porque si hay algo que define a las izquierdas, y este PSOE lo es de forma mucho más radical con ZP y ahora Pedro Sánchez, son sus tics elitistas totalitarios e intervencionistas, su afán de regulación de todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y querer asumir un papel de “papá Estado” protector pero severo en el trato. Y todo, como siempre, justificado en esa falacia del “bien superior. Un comodín que vale para todo, desde el bien común de los españoles, a la defensa de los intereses generales del Estado, o el derecho a la información veraz, o el derecho al Honor. Una actitud que no se diferencia mucho de la que caracteriza a las dictaduras, sean del signo del que sean, donde las libertades individuales se suprimen y quedan enterradas bajo la losa de otros bienes superiores.

Carmen Calvo se ha dedicado ayer a desgranar unas reflexiones sobre la conveniencia de poner límites a la libertad de expresión. Aprovechó la ceremonia de inauguración de la XVI Jornada de Periodismo de la Asociación de Periodistas Europeos para lanzar su máxima de que “la libertad de expresión no lo resiste todo, no lo acoge todo”. Pero claro, lo primero que deberíamos ponernos de acuerdo todos es si el significado de libertad de expresión se refiere a que cada uno es muy libre de expresar lo que quiera (y recuerden que hay múltiples formas de expresarse, desde el mimo, la vestimenta o desnudez, de forma escrita o hablada, etc.), pero en ese caso uno será rehén y responsable de sus actos y de sus palabras, porque los silencios pueden ser elocuentes pero nunca llegan a salir de nuestro interior como tampoco nuestros íntimos pensamientos. Y por supuesto, aquello tan simple de que los derechos de uno terminan donde empiezan los derechos de los demás. Así que solo en ese sentido estoy de acuerdo con la sentencia de la Ministra Carmen Calvo.

La libertad religiosa o la falta de creencias entra en ese concepto de libertades individuales y colectivas y todas merecen el máximo respeto y ser defendidas como bienes superiores. Es por ello que dentro de la libertad de expresión es inadmisible cualquier acto o declaración injuriosa o burla que atente contra los sentimientos y derechos de los creyentes o agnósticos. Por otra parte, existe el derecho a la información veraz, que es el que avala el que los medios de comunicación tengan plena libertad para publicar aquello que consideran como relevante que sea conocido por los ciudadanos. Con eso se asegura razonablemente, aunque no se evita del todo, evitar la opacidad y el silencio que los Gobiernos y los dirigentes de los países imponen a la información que de forma discrecional consideran sensible y ocultan a los ciudadanos aludiendo a razones de Estado como bien superior a defender. La única responsabilidad exigible a los medios es que lo publicado sea veraz y no meras especulaciones, injurias o difamaciones sin base alguna probatoria.

Carmen Calvo afirma que “Necesitamos seguridad” y que “Están tomando decisiones sobre regulación, es decir, de intervenir; se lo están planteando Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, que están abandonando el famoso eje de que la mejor ley que regula el ámbito de la libertad de expresión y del derecho a la información es la que no existe”. A continuación, avisa a navegantes: “necesitamos empezar a tomar decisiones que nos protejan porque por encima de los negocios legítimos de las responsabilidades profesionales de los hombres y mujeres en los medios de comunicación y de quienes asumen responsabilidades políticas está la violabilidad del modelo educativo”. Y aquí cabe preguntarse ¿a cuál modelo educativo se refiere?, ¿al de adoctrinamiento de la Generalidad? ¿al revanchista, frentista y sectario modelo de la Memoria Histórica del PSOE? Y lo peor es que dice que ese modelo educativo “es un bien superior a proteger, un valor colectivo muy por encima de nuestras individualidades”.

Carmen Calvo finaliza su exposición emulando al Presidente norteamericano Donald Trump al referirse a las noticias falsas (fake news) y a que tras ellas siempre está el interés comercial de los que las difunden. Afirma que “todo tiene límites y los derechos de todos concurren y se pueden practicar porque están limitados”. Finaliza diciendo que hay que salir del dilema entre regulación o autorregulación para justificar que la intervención es necesaria para regular este y otros aspectos de la convivencia.

El PSOE se ha hartado de criticar al Gobierno de Rajoy y al PP sobre la llamada “ley mordaza” y se comprometió a derogarla tan pronto estuviera en el poder. Ya lo está, y lo primero que plantea Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, es limitar y regular la libertad de expresión. Creo sinceramente que la de ayer fue una doble irresponsabilidad e inoportunidad: la de aprovechar ese escenario en vez de plantear el debate en el Congreso de los Diputados y la del propio mensaje que contiene conceptos incompatibles con la democracia y más característicos de las dictaduras. Un discurso totalmente inapropiado y fuera de lugar pero que deja en evidencia las verdaderas intenciones de un Gobierno que califica de noticias falsas a todo aquello que le desnuda ante la opinión pública, y, además, señala al mensajero como responsable y no a los protagonistas de esas vergonzosas noticias.

Este PSOE no aguanta la crítica, ni que se le ponga delante del espejo y se le haga evidentes sus contradicciones a la hora de valorar situaciones. La típica doble vara de medir y la ley del embudo junto a una preocupante desmemoria que la odiada hemeroteca se encarga de iluminar. Y como es normal, cada uno es rehén de sus palabras y en este caso Pedro Sánchez dijo lo que dijo y ahora se niega a cumplirlo. ¿Cinismo político? ¡Pues claro que sí!

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

La desesperación de Sánchez y la maldición de Rajoy
Pablo Sebastián republica 29 Septiembre 2018

La ‘Alianza Frankenstein’ con la que Pedro Sánchez ganó la moción de censura contra Mariano Rajoy y alcanzó la presidencia del Gobierno era un cóctel Molotov –‘la maldición de Rajoy’- que podía estallar en cualquier momento y que en la actualidad tiene la mecha encendida.

Y todo ello por culpa de un Gobierno feminista (y machista en el caso de la ministra Delgado) e improvisado con un grupo de políticos sin experiencia y sin contrastar que hace agua por los cuatro costados. Empezando por la vicepresidenta Calvo que solicita el recorte de la libertad de expresión y un presidente que va improvisando decisiones populistas y actúa como un mal equilibrista en la cuerda floja del poder desde donde empieza a especular con un posible adelanto electoral.

Los ex ministros Maxìm Huerta y Carmen Montón están muertos, la titular de Justicia, Delgado, es un zombi y el ministro de Ciencia y Tecnología, Duque, más que astronauta parece un OVNI. El calendario de Sánchez para aprobar los Presupuestos de 2019 ha sido bloqueado y los soberanistas catalanes se impacientan y exigen la liberación de los golpistas presos, mientras Pablo Iglesias pide los ceses de Duque y Delgado.

En estas circunstancias y, creyendo Sánchez que las encuestas del CIS que adereza Tezanos son ciertas y el PSOE ganaría los comicios con más del 30 % de los votos, el Presidente empieza a pensar en un adelanto electoral como refugio para su dañado liderazgo y los problemas acumulados en su Gobierno.

Pero para adelantar las elecciones Sánchez debe rectificar su política de concesiones al independentismo catalán y por ello declaró desde Nueva York que si se complica el ‘conflicto catalán’ convocará elecciones. Pero naturalmente después de levantar en Cataluña la bandera de España que había escondido y acusando a Quim Torra de romper el diálogo y avanzar por la senda del ‘choque de trenes’ y la ilegalidad.

En ese tablero de adelanto electoral también juegan sus cartas Quim Torra en Cataluña y Susana Díaz en Andalucía. Torra porque sabe que, salvo concesiones de orden económico, el frágil gobierno de Sánchez no está en condiciones de liberar a los presos preventivos golpistas y menos aún con los escándalos que rodean a la ministra de Justicia y la polvareda nacional que semejante decisión levantaría en toda España.

Y la presidenta andaluza Díaz porque piensa que la mejora electoral de los socialistas que les anuncia el CIS no durará mucho y porque teme la sentencia de los ERE que llegará a primeros de 2019.

Sánchez intentó para controlar a sus aliados un calendario de urgencia para aprobar las Cuentas de 2019 pero PP y Cs le han echado por tierra el plan bloqueando desde la Mesa del Congreso el deseo de Sánchez de burlar al Senado reformando la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

Y ahora Sánchez sabe que el tiempo juega en su contra y sus aliados soberanistas y podemitas no van a esperar y le obligarán al adelanto electoral. Y en especial Podemos donde Iglesias ve herido a Sánchez y cree que es el momento de atacar para recuperar electoralmente a su partido exigiendo las cabezas de los ministros Delgado y Duque.

Sin embargo existen dudas sobre el calendario electoral porque si el adelanto es inminente, para final de año, Sánchez no habrá podido en ese tiempo consolidar sus reformas sociales ni la exhumación de los restos de Franco y habrá fracasado en su diálogo en Cataluña. Y, por supuesto, no tendrá Presupuestos de 2019 ni la mejora del gasto social en 6.000 millones y deberá renovar los Presupuestos de 2018 de Rajoy.

El ex presidente del Gobierno que ahora trabaja como Registrador en Madrid, que se negó a dimitir durante la moción de censura y facilitó con ello la llegada de Sánchez a La Moncloa y cuya alargada sombra se proyecta como una maldición sobre el presente y futuro de Sánchez.

El mismo Sánchez que renació en la secretaría general del PSOE y el que, por segunda vez también -tras su fallida investidura en 2016- aspiró a la presidencia del Gobierno en la moción de censura que ganó y que se está convirtiendo en un certero y mortífero boomerang.

El ridículo ‘trip’ de los Sánchez
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 29 Septiembre 2018

La soberbia de Pedro Sánchez le convierte, día a día, en un pájaro con menos plumas. “Una retirada a tiempo no es una derrota”, le aconsejaría Cervantes. Ya alertó Kennedy de que “todo descalabro es huérfano”, dando a entender que ninguno de los que hoy apoyan sus bajezas mañana irán a despedirle a la tumba. Pero este idólatra sin luces, el actual okupa de La Moncloa, no se da por aludido. Su enganche con el poder roza el éxtasis, impidiéndole despegarse de las muchas trampas que teje para no convocar elecciones, que le mandarían al limbo. Solución que colmaría el sueño de cuantos desean votar con tal de sepultar al peor presidente del Gobierno de la historia de España.

¿Cómo afirman los aduladores del mal gusto que Begoña Gómez eclipsó a Melania Trump, en Nueva York? Hay que estar ciego, aparte de ser hortera, para defender tal imbecilidad. Melania es una mujer elegante que brilla por sí misma, mientras que Begoña es una chica sosa y, por mucho que se disfrace de cometa, nunca alcanzará altura. El ganso y su pava se han lanzado a hacer las Américas para huir de los líos que les superan, sin caer en la cuenta de que su tendencia a hacer el ridículo es exportable. Con estos embajadores de tercera, la ‘Marca España’ está de capa caída. Qué imagen cateta dan de nosotros estos dos pájaros.

A la vuelta del estúpido trip van a encontrarse con un montón de noticias excelentes. El Senado aguarda con ansia el retorno de tan insigne fulero para felicitarle por su Tesis, obra maestra que merece el premio Guinness, por el récord de plagios contenidos en un solo mamotreto. Otra buena nueva que facilitará el futuro del presidente errante y le hará feliz, es que el T. S. va a archivar el caso del Máster de Pablo Casado. Que se despida del penacho porque el líder del PP lo va a desplumar. Hay más sorpresas en la linda piñata que le espera. Tezanos, su negro en el CIS, ha dado con la fórmula para adulterar encuestas hasta puntos inverosímiles. Los fracasos sepultan al débil, pero releyendo un CIS a la carta, siempre podrá soñar con que nunca saldrá de Moncloa.

Cuando aterrice en Barajas, sonará su móvil, vez tras vez. Serán voces amigas: la de Iglesias y la de Torra, carnívoros decididos a sacarle las entrañas. Uno busca poder para sostenerse al frente de los leninistas, y el payés exige millones para proclamar una Cataluña independiente. Las llamadas perdidas son del argonauta Duque y de Delgado, esa ministra que miente sin parar. Tras haberle estrechado la mano a Trudeau, Trump y Melania, los Sánchez han entrado en trance, creyéndose deidades del Olimpo. España y sus gentes no le interesan a Pedro sino para seguir siendo presidente. “Esto no es lo mío, lo mío es viajar e intercambiar opiniones con los presidentes famosos”. Así piensa el lerdo aereotransportable, al que los hombres influyentes del orbe, toman como tal.

La ley mordaza de Carmen Calvo
Tras la toma de RTVE y las amenazas judiciales a medios como ABC, el Gobierno aboga por «intervenir» la libertad de expresión
 ABC 29 Septiembre 2018

Han tenido que caer dos ministros del Gobierno, forzados a dimitir por las revelaciones de los medios, para que la vicepresidenta del Ejecutivo repare en la necesidad de controlar la prensa y poner límites a la libertad de expresión que consagra la Constitución, giro de clara inspiración chavista que se suma a la toma de Radio Televisión Española -primera iniciativa del Ejecutivo de Sánchez- o a las amenazas judiciales de La Moncloa a quienes, como ABC, denunciaron el plagio de la tesis del presidente del Gobierno. Carmen Calvo dio ayer un paso cualitativo en esta política de corte totalitario al abogar por regular e «intervenir» la libertad de expresión, privando así a la opinión pública del necesario control que los medios ejercen al poder político.

Las revelaciones sobre los ejercicios de ingeniería fiscal a los que recurrió el ministro Pedro Duque para optimizar su relación con la Agencia Tributaria, o las conversaciones que muestran la condescendencia de la titular de Justicia con quien había organizado una red delictiva de prostitución para extorsionar con «información vaginal» a personalidades públicas, desenmascaran a un Gobierno cuya única razón de ser fue, precisamente, la regeneración ética. El argumento de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa, desde donde insiste en repartir credenciales de pureza democrática y moral -«Hemos venido a limpiar», repite-, se viene abajo ante las informaciones que, un día sí y otro también, ponen de manifiesto una forma de actuar diametralmente opuesta a los principios que enarboló para tomar el poder. La prensa estorba a un Ejecutivo cuya única legitimidad derivaba de su presunta superioridad moral y al que los medios de comunicación sitúan a diario ante el espejo de sus propias contradicciones.

La solución para la vicepresidenta del Gobierno no consiste en un ejercicio de contrición como los que, en numerosas ocasiones, llevó a cabo el anterior Ejecutivo por sus corruptelas, sino en «empezar a tomar decisiones que nos protejan». Se refiere Carmen Calvo a proteger a los políticos, claro está, no a defender a los ciudadanos -como sería más deseable- de quienes recurren a la impostura y la propaganda para difundir medias verdades, si no mentiras. Cuando la vicepresidenta del Ejecutivo habla de las pseudoinformaciones que «transforman literalmente la propia concepción de la vida y del mundo que tenemos» da la impresión de referirse a su propia maquinaria publicitaria, incapaz ya de contrarrestar las noticias que retratan a su Gabinete. La libertad de expresión tiene límites, como bien saben los raperos y tuiteros que envilecen el mundo de la comunicación, pero no es a los políticos a quienes hay que proteger, sino a los ciudadanos libres que confían en medios como ABC para informarse, amenazados, unos y otros, por un Ejecutivo que lo basó todo en la propaganda y que, a la venezolana, trata de imponer y blindar su verdad. No peligra la prensa, sino la propia democracia.

La sátrapa de Cabra
Segundo Sanz okdiario 29 Septiembre 2018

Que Pablo Iglesias es un peligro público para las libertades de este país es algo notorio desde que trajo a la esfera política un populismo de aires bolivarianos y se propuso llegar al poder por asalto. Pero que una doctora en Derecho Constitucional e integrante de un partido que ha gobernado España durante 20 años quiera adoptar el mismo deje autoritario es para preocuparse. Y mucho. Pues supone toda una regresión democrática.

La egabrense —gentilicio del municipio cordobés de Cabra— Carmen Calvo amenazó así a la oposición en la última sesión de control al Gobierno celebrada en el Senado: “¿Van a acatar ustedes la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, que ustedes están amordazando utilizando la Mesa del Congreso como órgano político?”. Los pájaros disparando a las escopetas. De esta manera, la vice-censura negó al órgano de gobierno de la Cámara baja toda su legitimidad constitucional. Chavismo dos punto cero.

Llama la atención la facilidad con que la número dos de Pedronono olvida que la actual Mesa del Congreso —con mayoría de PP y Ciudadanos— fue elegida por el mismo plenario de 350 diputados que luego sacó a Rajoy de La Moncloa. ¿Acaso una votación es más legítima que otra? Lo que la sátrapa Calvo no dice es que fueron los golpistas de ERC y PDeCAT y el PNV de la traición los que permitieron que populares y naranjas tuvieran el control del órgano de gobierno del Congreso. Unos partidos que son precisamente ahora los socios del Ejecutivo de Sánchez.

Además, el PSOE tuvo oportunidad —así se lo reclamó Unidos Podemos— de votar a su candidato Xavier Domènech para tener la Presidencia de la Mesa y de la Cámara, pero se negó y presentó a Patxi López. Eso así, ahora todo son ataques a la popular Ana Pastor por ceñirse a la ley y jurisprudencia del Tribunal Constitucional desde 2011 a la hora de rechazar la mayor treta parlamentaria de una legislatura que, como puede verse, ya no da para más. Los socialistas y sus aliados pretendían secuestrar al Senado y evitar su veto a una reforma de la Ley de Estabilidad —vía enmienda en otra ley de violencia machista— para elevar el gasto.

A todo ello hay que sumar la campaña que ha lanzado Moncloa contra los medios de comunicación simplemente por hacer su trabajo. Tras la amenaza —otra más— del Doctor Cum Fraude a OKDIARIO y otras cabeceras por publicar los plagios de ‘su’ tesis, han llegado sucesivos ataques del Gobierno a la prensa. La propia Calvo se descolgó el jueves con unas declaraciones propias de una dictadura bananera: “La libertad de expresión no lo resiste todo”, afirmó sin rubor, refiriéndose a las empresas periodísticas de información. Cuidado con la egabrense. Va de Progrewoman, pero es Doña Mordaza.

La piel fina
Este Gobierno tan narcisista ha nacido con una sensibilidad demasiado estricta para el sufrido estándar de la política
Ignacio Camacho ABC 29 Septiembre 2018

Este Gobierno, además de bonito, digno, progresista y feminista, ha nacido con una piel muy fina, bastante más delicada de lo que requiere el sufrido estándar de la política. No soporta que nadie cuestione el nivel ético, profesional o intelectual de su presidente ni de sus ministros (y ministras). Su pose de superioridad narcisista ha resultado hipersensible a las críticas, y en cuanto sus virtudes autoatribuidas han quedado en duda con denuncias irrefutables de fraudes y mentiras, esta gente tan pagada de sí misma ha empezado a quejarse de ser objeto de una supuesta cacería. De sus aliados nacionalistas se les ha contagiado bien pronto la tendencia a hacerse las víctimas, con el añadido de que en su borrachera de poder señalan a la prensa como culpable de sus penalidades sobrevenidas y la quieren someter con leyes de censura y presiones coercitivas. Como todo político en problemas, los sanchistas se justifican apelando a la teoría conspirativa, la célebre conjura de enemigos empeñados en acabar mediante siniestras intrigas con sus esfuerzos por establecer en España la decencia y la justicia. Esta excusa es más antigua que el hilo negro pero con la ayuda de las teles amigas confían en hacerla valer a base de repetición propagandística.

Porque es bien sabido que la izquierda no ha acosado nunca a nadie. Que no organizó campañas de linchamientos mediáticos para presentar a sus rivales como una vulgar banda de gánsteres. Que no correteó a ningún adversario en un escrache, ni azuzó a masas airadas en la calle, ni se sumó como acusación en procesos penales, ni instigó sumarísimos veredictos populares. Que no exigió dimisiones a partir de vagos indicios de responsabilidades. Que no cobró cabezas de presuntos culpables que salieron absueltos de los tribunales. Que no forzó renuncias a partir de la divulgación de grabaciones secretas o de vídeos infames. Que no exigió un patrón de ejemplaridad tan poco razonable que ni siquiera lo ha podido cumplir este nuevo Gabinete tan modélico y edificante.

Como nunca existió nada de eso, Sánchez y los suyos se sienten libres de remordimientos para acusar de sus problemas a la oposición, a las cloacas del Estado -que haberlas haylas, cierto- y a los medios, confabulados todos en un oscuro contubernio contra su programa de regeneración, limpieza y progreso. No necesitan venir llorados de casa porque jamás supusieron que la política exigía una epidermis dura para aguantar reproches sin un lamento. Y ni se les pasa por la cabeza, por supuesto, que un equipo tan excelso haya podido incurrir en hipocresía, doblez, embuste o fingimiento. Es la ventaja de hallarse en el lado correcto de la vida, en esa burbuja ideológica donde todo acto es desinteresado, todo gesto cabal, toda palabra sincera y todo pensamiento recto. Ante esas credenciales morales intachables se van a enterar los periodistas molestos.

Empatía
Mikel Buesa Libertad Digital 29 Septiembre 2018

Lo malo de ser doctor en cortapegas y refritos es que uno ya no distingue entre las menguadas ideas de su cosecha y las que proceden de unas apresuradas lecturas mal asimiladas o de las referencias oídas en alguna parte que ni siquiera se recuerda. Algo de esto le debió de pasar al doctor Sánchez durante su visita relámpago a Canadá, donde en rueda de prensa, que celebró en Montreal junto con su colega Trudeau, señaló que la del diálogo es la lección que ha aprendido de Québec. Al parecer, alguien le contó que allí se celebró hace tiempo un referéndum de independencia –en realidad fueron dos, uno en 1980 y otro en 1995, ambos perdidos por el Partido Quebequés– y que ahora los nacionalistas están de capa caída. Y de ello dedujo, aludiendo a Cataluña, que "desde la política se tiene que garantizar una solución política", como si lo de la rebelión de los catalanes hubiese sido un acontecimiento inexistente.

Pero lo más llamativo no es eso, sino lo que señaló acerca de lo que debe de considerar la principal causa del problema catalán. Dijo, así, que "durante demasiados años ha habido un lenguaje grueso, de confrontación y de división", para concluir inmediatamente que "se ha echado en falta (la) empatía". Hablando en Canadá y señalando que los españoles tenemos que aprender algo de la experiencia quebequense, esto llama la atención porque da la sensación de que al doctor Sánchez le faltan lecturas en esta materia. Sus asesores no le han debido de advertir de que el artífice del encauzamiento constitucional de las pretensiones secesionistas del pequismo fue Stéphane Dion, con su política de la claridad; una política que daría lugar a la ley de igual título que aprobó el Parlamento canadiense el 29 de junio de 2000. Con ella se dio respuesta a lo que Dion consideraba la verdadera cuestión del nacionalismo, que no era "saber si los quebequeses pueden decidir su futuro", sino "saber cómo, por qué procedimiento, los quebequeses que no quieren la nacionalidad canadiense podrían retirársela a los quebequeses que quieren conservarla".

Pues bien, para llegar a ese logro, Dion, cuando fue nombrado ministro de Asuntos Intergubernamentales por Jean Chrétien, tomó la decisión de conculcar las dos reglas de oro que, en su país, habían caracterizado la política con respecto a los nacionalistas. La primera de esas reglas –según señaló en su libro La política de la claridad– era la referida a la "necesidad de cortejar a los nacionalistas con suaves palabras", que Dion rechazó porque ello implicaba "dirigirles un discurso que concede ventaja a [las] tesis independentistas". O sea, todo lo contrario de la empatía que recomienda el doctor Sánchez, quien al parecer ha aprendido más bien poco en su viaje a Canadá. Más aún, en sus declaraciones hizo referencia explícita, apoyándola, a la delegada del Gobierno en Cataluña, que poco antes se había despachado pidiendo el indulto para los aún no condenados dirigentes nacionalistas encausados por rebelión. Al parecer, a la delegada Cunillera le parece estupendo hablar a los nacionalistas con "suaves palabras", lo mismo, por cierto, que a la vicepresidenta Calvo y a los ministros Ábalos y Borrell –curioso autor este último de unos Cuentos y cuentas de la independencia que, ya puestos a examinar la originalidad de los escritos de quienes nos gobiernan, habría que revisar–.

Pero Dion habla también de una segunda regla, la de "no admitir nunca en público que el adversario podría ganar". Y señala que debe ser conculcada porque "admitir que puedo perder es al mismo tiempo admitir que puedo ganar"; por ello, dice, "no debería tener miedo en aclarar el envite en todas sus dimensiones", pues "la claridad y la franqueza son mis aliadas; la confusión y la ambigüedad, mis enemigas". Si el doctor Sánchez hubiera aprendido esto en Canadá, no estaría diciendo memeces como las que volvió a repetir, una vez más, en aquel país, del tipo "hay que reivindicar el diálogo", aunque no se sepa de qué se va a hablar, o de la especie de que, en Cataluña, "la mayoría social lo que pide es reforzar su autogobierno".

Es una pena que el doctor Sánchez no haya aprovechado su estancia en Canadá para extraer las valiosas lecciones que la experiencia de ese país ha proporcionado para tratar políticamente los asuntos secesionistas. Si como dice, su responsabilidad es "resolver desde la política un conflicto político", ahí tiene dónde inspirarse y dejar de cometer los severos errores en los que está incurriendo. Y ya que las ideas le fallan y está desorientado, le recomiendo que lea el capítulo que escribió José María Ruiz Soroa en el libro La secesión de España, pues en él se contempla cómo abordar el problema sometiéndolo, como hizo Dion en Canadá, al procedimiento democrático dentro de los límites que la Constitución establece.

Pedro Duque: fue Sánchez quien abrió fuego
El PSOE ha estado años envenenando a la sociedad española contra todos aquellos que trataban de reducir su insoportable factura fiscal con el Estado
Juan Ramón Rallo elconfidencial 29 Septiembre 2018

Sentenció Pedro Sánchez, allá por 2015: “Si yo tengo en la ejecutiva federal de mi partido, en mi dirección, a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera de mi ejecutiva. Ese es el compromiso político que yo asumo con mis votantes y también con los españoles”.

Existen dos formas de pagar menos impuestos: con elusión fiscal o con evasión fiscal. La primera consiste en una optimización tributaria dentro del ámbito de la ley; la segunda es una vulneración de la ley para soslayar el pago de los tributos exigibles. Atendiendo al compromiso de Sánchez, tanto la elusión como la evasión de un miembro de su equipo deberían ser sancionadas con el cese.

Con la sociedad patrimonial de Pedro Duque, Copenhague Gestores de Inmuebles, todos los medios de comunicación se están centrando en buscar evidencias de evasión fiscal. Es comprensible, dado que legalmente sería la estrategia que conllevaría una mayor reprobación jurídica y, además, la que parece más sencillo de demostrar atendiendo meramente a las cuentas anuales de la sociedad patrimonial del ministro de Ciencia.

A la postre, si es verdad que, como ha manifestado Pedro Duque en rueda de prensa, la sociedad le “autoalquiló” la vivienda durante los últimos años, ese autoalquiler debería figurar como un ingreso de la empresa y, en consecuencia, debería haberse liquidado el correspondiente impuesto sobre sociedades. Pero, en apariencia, la sociedad patrimonial no ha declarado ningún ingreso por el uso que presuntamente ha venido realizando Pedro Duque de sus inmuebles. Cabría ciertamente la alternativa de que la sociedad le hubiese cedido al ministro el uso gratuito de tales viviendas, pero en ese caso no estaríamos ante un autoalquiler (como ha manifestado Duque) y, además, el propio ministro tendría que haber declarado tales cesiones como un ingreso en especie dentro de su IRPF.

Con todo, imaginemos que —por algún motivo todavía ignoto— la evasión fiscal queda descartada: aun en ese caso, podríamos perfectamente hallarnos ante un doble caso de elusión fiscal, también condenada por el presidente Sánchez.

Primero, si la sociedad no ha declarado ingresos por autoalquiler durante los últimos años debido a que el ministro no ha usado el inmueble durante ese periodo, estaremos ante una elusión del pago de IRPF adeudado sobre la imputación de renta por segundas residencias. En efecto, poseer una segunda vivienda vacía como persona física obliga al particular a declarar una imputación de renta inmobiliaria por importe del 1,1% de su valor catastral (o del 2% si ese valor catastral no se ha revisado desde 1994): ese ingreso imputado tendría que haber tributado al tipo marginal del IRPF de no haberse interpuesto la sociedad patrimonial en su tenencia.

Segundo, sabemos que los dos inmuebles de la sociedad patrimonial han sido alquilados a terceros durante algunos años. Tales ingresos, al haberse generado dentro de Copenhague Gestores de Inmuebles, tributaron al tipo de sociedades (25%): un gravamen probablemente más reducido que el tipo marginal del IRPF de Pedro Duque (de hasta el 45%, a día de hoy) al que esas rentas tendrían que haber tributado en caso de que el titular del arrendamiento fuera una persona física. Tal sería otro probable caso de elusión fiscal mediante la sociedad patrimonial.

En suma, dejando de lado el espinoso asunto de la evasión fiscal, hay poderosos indicios de que la sociedad patrimonial de Pedro Duque puede haberse usado para eludir el pago de impuestos. Llegados a este punto, claro, uno debería replicar con un rotundo “’¿y qué?”. Minimizar el pago de impuestos no solo resulta perfectamente legítimo sino económicamente razonable y moralmente honroso: matar de hambre a la bestia es una forma de contener el irrefrenable crecimiento del Leviatán público.

Sucede que el PSOE, junto con Podemos y otros partidos adláteres, ha estado años envenenando a la sociedad española contra todos aquellos que trataban de reducir su insoportable factura fiscal con el Estado. Y ahora, como ya le sucediera a Màxim Huerta, la jauría del populismo tributario que ellos mismos alimentaron les termina devorando. Como ya dije al respecto: quien a hierro mata, a hierro muere. Eso sí, seguirá asombrándome que personas absolutamente exitosas en sus campos profesionales decidan dar el salto a ese lodazal cainita que es la arena política. ¿Tan grande es su desconocimiento de la guerra sucia sin escrúpulos que acaece en ese agreste entorno? ¿O es que su ambición de poder es incluso mayor que su imprudente temeridad?


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un Gobierno golpista
La Tribuna del País Vasco 29 Septiembre 2018

Una chusma de extrema izquierda conformada por un PSOE en ruinas acompañado de una extensa horda de radicales podemitas, filoetarras, independentistas, antisistema, racistas y populistas, y avalada por el PNV, ha tomado el control del Gobierno para convertir a este país en un estercolero ético y político, de claro aliento golpista, sobre el que construir un nuevo Frente Popular, tan totalitario como el que abrió las puertas a la guerra civil española.

No hay que engañarse. Quienes están gobernando España, legitimados también por un Partido Popular dimisionario rebosante de estupidez política, de anomia ideológica y de desvergüenza moral, son esos mismos que llevan décadas transmitiendo la idea de que siempre hay una causa “decente” detrás de las bandas terroristas que actúan contra los valores occidentales y que se posicionan permanentemente junto a tantos miserables como abundan en España especializados en aprovecharse de nuestro sistema de libertades, de nuestro Estado del bienestar, de nuestras “leyes burguesas” y de nuestro irrenunciable derecho a la libertad de expresión para tratar de promover una agenda oculta de iniciativas y objetivos que tiene más que ver con la revolución comunista, las revueltas bolivarianas y con las algaradas antisistema que con la búsqueda del desarrollo, el progreso y el bienestar para todos los ciudadanos.

Pedro Sánchez ha sido entronado por un conglomerado infecto, sectario y barriobajero de izquierdistas bananeros e independentistas xenófobos que no se cansan de exigir guillotinas para todos quienes no rebuznan como ellos. Y, de esta forma, se ha convertido en un presidente legítimo pero indecente que gobierna bajo mínimos un territorio sonrojante en el que el término diálogo se santifica como una panacea casi mística, en el que el recurso a la “libertad de expresión” sirve para justificar todo tipo de acciones totalitarias, en el que se identifica como “fascista” a todo aquel que se atreve a disentir de su pensamiento único presuntamente progresista y en el que las más inmensas necedades morales e intelectuales, a fuerza de repetirse incesantemente, acaban convirtiéndose en pretendidas verdades colectivas.

Ante esta realidad escabrosa y ante la constatación cierta de que el anillo de partidos políticos infames que se ha hecho con el control de España, la 14 potencia económica mundial, representa indudablemente el sentir de millones de ciudadanos, solamente podemos hacernos una pregunta, fijándonos, sobre todo, en el futuro de nuestros hijos: ¿Qué sociedad puede alumbrarse con esta mugre humana que mezcla proterrorismo militante, ecofascismo, totalitarismo identitario, integrismo ideológico, fanatismo político y una inmunda ideología de género y que, en el fondo, lo único que demuestra es un odio visceral a nuestro sistema de libertades y a los valores éticos que conforman nuestra forma de vida?

Pedro Carlos González Cuevas, profesor de Historia de las Ideas en UNED y uno de los analistas más destacados del país, en una entrevista publicada en La Tribuna del País Vasco hace ya más de tres años, ya adelantó la situación que ahora vivimos: “Este crecimiento de la izquierda radical no solo es un peligro para el sistema democrático sino que es también, y esto es casi más importante, una clara amenaza para el Estado y para la nación española. Sin Estado y sin nación, no hay democracia. En España, hay una crisis global. Una crisis económica, una crisis del modelo de Estado, una crisis de representación y una grave crisis social. Todo el sistema de convivencia que nació con la Transición, está en cuestión. No digo que vaya a caer en unos pocos días, pero se encuentra muy cuestionado. Si en los próximos meses la izquierda radical consigue una representación importante en las instituciones, esta situación se agravará. Y nuestra sociedad estará realmente en peligro (...) Además, la izquierda y la extrema izquierda española creen, siguiendo a Lenin, que los nacionalismos favorecen la subversión, ya que una forma de acabar con el Estado es fragmentándolo. Ahora mismo, Izquierda Unida o Podemos y otras fuerzas lo que buscan es unirse con los nacionalistas para destruir el Estado. Es así de simple. Y de tremendo”.

El PSOE, siempre contra la ley y las urnas
Jesús Laínz Libertad Digital 29 Septiembre 2018

¿Estará el pueblo español a la altura de las graves circunstancias por las que está pasando nuestro país?

Empecemos por el principio. En octubre de 1934, el PSOE de Indalecio Prieto y Largo Caballero, referentes históricos con derecho a estatua, desató la revolución para saltarse el resultado de las urnas y tomar violentamente el poder. ¿La excusa? Que la CEDA, partido vencedor de las elecciones, no estaba legitimado para gobernar por ser fascista. ¿Consecuencias? Dos mil muertos y una república definitivamente condenada debido al ataque de sus propios partidarios.

Paralelamente, Companys y los suyos aprovecharon la ocasión para dar su golpe en Cataluña con la misma excusa. ¿Consecuencias? Cincuenta muertos, los bravos escamots escamoteados bajo sus camas, varios dirigentes del golpe huyendo como ratas por las alcantarillas y la Generalidad desprestigiada para siempre ante el resto de España.

El Gobierno republicano sofocó la revolución manu militari. La ley se aplicó y los responsables dieron con sus huesos en la cárcel. En los meses siguientes la crispación política aumentó y el Gobierno se vio obligado a adelantar las elecciones para febrero de 1936, a las que los partidos izquierdistas de toda España y los separatistas catalanes acudieron agrupados en el Frente Popular (Front d’Esquerres en Cataluña).

Los tres primeros puntos de su programa electoral incluyeron la amnistía a los condenados "por delitos políticos sociales" cometidos posteriormente a noviembre de 1933, es decir, principalmente los perpetrados durante la revolución de octubre de 1934; la reposición en sus destinos de los funcionarios que los hubieran perdido por dicha causa; la recuperación de sus puestos de trabajo por parte de los empleados de empresas privadas en la misma situación; la concesión de reparaciones tanto a las familias de las "víctimas producidas por las fuerzas revolucionarias" como por "actos ilegales de la autoridad y la fuerza pública en la represión"; y el castigo de los "casos de violencia de los agentes de la fuerza pública acaecidos bajo el mando de los Gobiernos reaccionarios". En resumen, la impunidad de los delincuentes y la persecución a los agentes de la ley.

Tras la victoria fraudulenta en las elecciones de febrero, adulteradas mediante un sinfín de irregularidades, abusos, pucherazos y violencias confesadas por los propios dirigentes izquierdistas, la primera medida del nuevo gobierno fue, efectivamente, la liberación de los responsables de la revolución y la restitución del golpista Companys al frente de la Generalidad.

Las consecuencias del caos en el que naufragó España a partir de aquellas elecciones son demasiado conocidas como para perder el tiempo explicándolas. Pero, para resumir, como admitiría posteriormente Claudio Sánchez-Albornoz, presidente de la República en el exilio, la responsabilidad del estallido de la guerra civil la tuvieron los republicanos "por no haber sabido mantener el orden, cayera quien cayera".

Pasados algunos años, surgió una ETA que contó con las simpatías de la inmensa mayoría de la izquierda española, porque consideraba a la banda terrorista la heroica vanguardia de la lucha por la democracia. Dicha consideración fue la causa principal de la amnistía que, con el cambio de régimen, olvidó los crímenes etarras por haber sido cometidos durante el régimen franquista, como si por tratarse de un régimen no democrático y por asesinar en nombre de la "liberación nacional de Euskadi" quedasen justificados los asesinos y rebajado el valor de la vida de los asesinados.

Mucho tardó la izquierda en darse cuenta de su gravísimo error político y su peor aberración moral, para lo que tuvieron que empezar a caer asesinados políticos socialistas. Pues mientras las víctimas siguieron siendo políticos derechistas, militares, policías y guardias civiles, no hubo problema. Y cuando a los socialistas de Felipe González les tocó llegar a la Moncloa y tomar cartas en el asunto, no se les ocurrió nada mejor que olvidarse del Estado de Derecho y montar el GAL.

Ahora el golpe de Estado lo han vuelto a dar los separatistas catalanes, sus tradicionales aliados. Y por eso son merecedores de todos los mimos por parte de los actuales ocupantes socialistas del palacio de la Moncloa y sus compañeros comunistas de moción de censura. Rendición ideológica, claudicación jurídica, desactivación policial, acercamiento de presos, desautorización de los informes sobre totalitarismo educativo… Y ahora, declaraciones de varios ministros y de la delegada del gobierno en Cataluña sobre su deseo de que, si hay sentencia condenatoria, los golpistas sea indultados.

Todos los parabienes para los golpistas de hoy. Y, al mismo tiempo, venganza hasta cuarenta años más allá de la tumba para el golpista de hace un siglo. Nada puede ser más lógico: para legitimar históricamente el proyecto revolucionario del Frente Popular de hoy, tan claramente demostrado con sus maniobras para retorcer la mecánica parlamentaria ignorando la mayoría del Partido Popular, hay que mantener fresca la demonización de quien acabó con el caos criminal del Frente Popular de ayer.

No se olvide: el PSOE de 2018 es el mismo que el de 1936. No sólo porque se trate de la misma organización y porque siga rindiendo homenaje a sus referentes históricos, los golpistas Prieto y Largo Caballero, sino porque sus dirigentes siguen demostrando el mismo desprecio por el resultado de las urnas y por el Estado de Derecho, obstáculos que no tienen el menor reparo en saltar cuando conviene a sus superiores intereses partidistas.

Según las últimas encuestas, el PSOE, esa gran desgracia de España, aparece como el partido más votado para las próximas elecciones. ¿Estará el pueblo español a la altura de las graves circunstancias por las que está pasando nuestro país?

www.jesuslainz.es

Quebec y Tabarnia
José García Domínguez Libertad Digital 29 Septiembre 2018

Con Sánchez y Torra nunca se sabe a ciencia cierta dónde acaba la indigencia intelectual y dónde comienza la simple mala fe.

Pedro Sánchez y Joaquim Torra, dos hombres tan distintos y distantes al primer golpe de vista, comparten sin embargo un rasgo común que hace sospechar sobre la existencia de algún parentesco no demasiado lejano entre sus respectivas personalidades. Y es que, tal como se acaba de ver esta semana pasada con sus simultáneas alusiones al modelo de Canadá en tanto que posible solución a imitar en el caso de la querella catalana, con ellos, tanto con el uno como con el otro, nunca se sabe a ciencia cierta dónde acaba la indigencia intelectual y dónde comienza la simple mala fe. Porque decir, tal como Sánchez en Ottawa, que la fórmula legal adoptada por ese país a fin de conllevar el separatismo crónico de la provincia de Quebec podría constituir un ejemplo para España revela una combinación a partes iguales de ignorancia enciclopédica y oceánico afán torticero. Un cóctel de desconocimiento y manipulación grosera, el del presidente del Gobierno, que Torra, el de la Generalitat, emuló acto seguido al declarar que un "referéndum pactado como el de Quebec" daría ahora satisfacción a sus afanes soberanistas.

Porque ocurre, simplemente, que en Quebec, pese a lo que parece que pretenden hacernos creer ambos, nunca ha habido un referéndum pactado ni un acuerdo jurídico pactado para resolver el conflicto creado por los nacionalistas. El referéndum de 1995, como Torra sabe perfectamente y Sánchez con idéntica perfección simula ignorar, fue una iniciativa tan ilegal como unilateral promovida por el Gobierno de la provincia, entonces en manos de los separatistas, que careció, en consecuencia, de validez jurídica alguna a ojos del orden constitucional canadiense. Política y técnicamente, no fue más que un burtifarréndum de esos que tanto se prodigaron en las comarcas y aldeas de la Cataluña profunda cuando las vísperas agitativas del golpe de octubre de 2017. Apenas eso. Y un butifarréndum, por muy galicista que fuese el suyo, no puede ser modelo de nada. Por tanto, ni pactado ni legal. Y mucho menos ejemplo. Sépase al respecto que la famosa Ley de Claridad que poco tiempo después aprobaría el Parlamento federal para poner freno al irredentismo levantisco de los nacionalistas tampoco responde en su articulado a lo que pretenden insinuar tanto Torra como Sánchez.

Para empezar, esa norma establece de modo inequívoco que si, tras un hipotético referéndum legal convocado y organizado por las autoridades de la Federación, el Parlamento nacional, único depositario de la soberanía, decidiera otorgar graciosamente la independencia a Quebec, los territorios de esa provincia que no hubiesen votado a favor de la separación seguirían formando parte de Canadá como hasta ahora. Y eso, señores, se llama Tabarnia. Pero lo más importante del precedente canadiense es justo lo que más se empeñan en obviar ahora sus apologetas de Madrid y Barcelona, a saber, que en el tan citado y poco leído dictamen consultivo del Tribunal Supremo de Canadá se puede leer, y literalmente, lo que sigue: "La secesión de una Provincia debe ser considerada, en términos legales, a partir de una necesaria reforma de la Constitución". Pequeño detalle seguramente baladí para Torra y Sánchez, ese del inexcusable respeto a la legalidad constitucional vigente, que ninguno desea mentar cada vez que sale a relucir el asunto de Quebec. Son almas gemelas.

Cataluña sueco-húngara-polaca
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 29 Septiembre 2018

El contubernio nacionalista populista de Cataluña actúa sin freno gracias al entreguismo del Dr. Sánchez y sus acólitos.

La cacofonía de la minoría supremacista catalana es ensordecedora y está modulada para hipnotizar a las masas regimentadas. "Marea por los presos", tituló La Vanguardia al día siguiente de la Diada, burlándose de la asepsia que exige la deontología periodística. Transformó la información en panfletismo sectario y coronó las fake news con la cifra no contrastada de un millón de asistentes que dio la Guardia Urbana. Cifra que desde entonces sacralizan todos los colaboradores del diario. El País calculó, con rigor topométrico, 380.000.

Presos, exiliados, referéndum, república. Son consignas falaces que encubren la consanguinidad de los supremacistas catalanes con el núcleo duro del entramado nacionalista y populista que está armando la ultraderecha europea con una guinda trumpista.

Pasatiempos para ingenuos
¿Cuál es el objetivo de esta operación? También nos lo cuenta, con más veracidad, La Vanguardia ("La alt-right desembarca en Europa", 5/8):

Steve Bannon, el antiguo estratega de Trump, está convencido de que ha llegado su oportunidad para desembarcar en Bruselas y asaltar las instituciones de la Unión Europea, canalizando unos populismos al alza pero desperdigados y con planteamientos frecuentemente divergentes.

A continuación, el diario reproduce los planes de la alt-right, o derecha alternativa, que Bannon refirió al Daily News el 20 de julio:

Establecer una fundación en Bruselas bajo el nombre de El Movimiento, para alimentar el crecimiento del populismo de extrema derecha a través del continente europeo. "El populismo de derecha llegará. Es el que gobernará –declaró Bannon a esa web informativa–. Vamos a tener Estados-nación individuales con sus propias identidades, sus propias fronteras".

Este es el común denominador que asocia los planes balcanizadores de Bannon con las tramoyas supremacistas de Puigdemont y su corte de los milagros. Movilizar hormigueros humanos y plantar lazos amarillos no son más que pasatiempos ideados para entretener a los ingenuos abducidos, mientras los cabecillas del golpe ponen en práctica su hoja de ruta atrabiliaria, que consiste en lucrarse a costa de la masa aborregada y en plantar la valla de la frontera entre hermanos.

Escandalizando a los falsarios
Estados-nación individuales, identidades endogámicas y fronteras artificiales son los signos distintivos de El Movimiento de Bannon, y de sus ramificaciones suecas, húngaras, polacas y también catalanas, amputadas de la Comunidad Europea. Lo constata Lluís Foix("Aislados de Europa", LV, 19/8):

Desde que Artur Mas abrazó la causa independentista (…) la presencia institucional europea e internacional en Catalunya y Barcelona ha sido prácticamente inexistente. Ningún presidente o primer ministro de un país de la Unión nos ha visitado y tampoco Artur Mas, Carles Puigdemont y Quim Torra se han entrevistado con dirigentes institucionales europeos. Llevamos así más de seis años.

O como dijo con valleinclanesca causticidad el entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, escandalizando a los falsarios: "Una Cataluña independiente vagaría por el espacio exterior".

Una repúblika mostrenca fuera de Europa y, sobre todo, contra Europa. Lo confirma nada menos que el gurú Enric Juliana, que no da puntada sin hilo ("Vox asoma por la esquina", LV, 23/9):

Bannon siente interés por el independentismo catalán, en la medida en que podría ayudarle a poner en jaque a la Unión Europea. En estos momentos busca interlocutores en Catalunya.

El poder de la calle
En medio de este aquelarre, los lazos amarillos, que algún listillo diseñó como engañabobos para reclutar almas cándidas, podrían simbolizar el nexo ideológico entre todos los socios de este club totalitario. Porque su mensaje es el del alzamiento contra la Justicia. Los lazos amarillos encarnan la voluntad de estrangular el Poder Judicial del Reino de España. El Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, los fiscales, los jueces, están todos en el punto de mira de los secesionistas catalanes, que se han conjurado para sustituirlos por el poder de la calle. Emulando a sus compadres suecos, húngaros, polacos y trumpistas. Escribe Lluís Uría ("Yo, el pueblo", LV, 15/9):

Como Mussolini en los años treinta, los nuevos populistas apelan al pueblo en su oposición a los poderes establecidos. Y atacan a todos los contrapesos democráticos que puedan obstaculizar sus objetivos con el fin de deslegitimarlos. Lo hace Matteo Salvini en Italia, Jaroslav Kaczynski en Polonia, Viktor Orbán en Hungría, Donald Trump en Estados Unidos. Y otros muchos aspiran a hacerlo en toda Europa. La ultima, los Demócratas de Suecia (SD)–equívoco nombre para un partido de origen neonazi–, que obtuvieron el 17,6 % de los votos el domingo pasado.

La bestia negra
Aunque Uría no menciona en ningún momento el supremacismo catalán, es obvio su parentesco con los herederos de Mussolini que utilizan a las multitudes desnortadas como ariete contra las instituciones democráticas. La hispanófoba Pilar Rahola, en cambio, exhibe sin pudor su afinidad emocional con la xenofobia militante de la ultraderecha sueca. Basta leer "españoles" donde ella escribe "inmigrantes" y "musulmanes" a lo largo de sus tres artículos "Suecia, el síntoma" (LV, 13/9 y siguientes), para detectar entre líneas una justificación de la paranoia, madre del odio fratricida:

Los suecos no se han vuelto xenófobos de repente. Han expresado un miedo colectivo, que no es lo mismo.

El miedo al Otro y el odio al Otro componen el menjunje venenoso que los invasores de las cuatro provincias catalanas del Reino de España hacen ingerir a la población en dosis masivas. Aparentemente dos millones de ciudadanos muestran síntomas de haber sufrido los efectos de la pócima, en tanto que los otros tres millones quinientos cincuenta mil que figuran en el censo electoral se han salvado. Y aquí es donde interviene la justicia para sancionar a los envenenadores y evitar la reiteración de la conducta delictiva. Por eso la Justicia se ha convertido en la bestia negra de todo el aparato conspirativo.

Las palabras del héroe
El fenómeno de la beligerancia contra la Justicia se ha propagado por todos los países conquistados o codiciados por las minorías totalitarias. En razón de lo cual las palabras del héroe de la resistencia anticomunista polaca, Lech Walesa, valen para España y su porción catalana, donde los amotinados perpetraron y siguen perpetrando una sucesión de golpes contra la legalidad. He aquí un líder insobornable del que no podrán apropiarse los desfachatados supremacistas como intentan hacerlo con los difuntos Martin Luther King y Nelson Mandela. El corresponsal Maciej Stasinski reproduce la convocatoria patriótica de Walesa, aplicable al pie de la letra al desquicio catalán ("Walesa crea un comité cívico para sacar a los nacionalistas del poder", LV, 4/9):

Dañar Polonia como lo están haciendo, destruir Polonia como la están destruyendo, impedir que siga prosperando como lo están impidiendo, eso solo pueden hacerlo los imbéciles o los traidores. En cualquier caso tenemos que apartarlos del poder. (…) Se está decidiendo la suerte del Tribunal Supremo, del poder judicial entero y de la democracia en Polonia. En su afán por imponer su dictadura, Ley y Justicia no se detendrá ante nadie.

Es significativo que en Polonia el partido que encabeza la ofensiva contra la Ley y la Justicia se llame precisamente Ley y Justicia. ¿Pero acaso en Cataluña los partidos enemigos de la democracia y de las virtudes republicanas (que comparten los monárquicos constitucionalistas) no prostituyen estos valores llamándose demócratas y republicanos?

Atracción fatal
Los fascistas italianos se sumaron a la Diada, como había pronosticado Enric Juliana ("Atracción fatal", LV, 9/9). El contubernio nacionalista populista de Cataluña actúa sin freno gracias al entreguismo del Dr. Sánchez y sus acólitos. Solo falta que obedezca a esa atracción fatal y se incorpore públicamente a El Movimiento que aglutinará a la ultraderecha europea con la guinda trumpista.

Urge que los epígonos catalanes de Walesa cierren filas en torno de la Justicia amenazada, para desalojar a los invasores republikanos del territorio que todavía usurpan impunemente.

LOS INTELECTUALES Y ESPAÑA. JULIO LLAMAZARES
"El Estado de las Autonomías ha acentuado la desigualdad entre regiones"
RAÚL CONDE El Mundo 29 Septiembre 2018

Curtido en los exuberantes serrijones de la montaña leonesa, Julio Llazamares (Vegamián, León, 1955) es una voz imprescindible para entender eso que ahora llamamos la España vacía. El título del ensayo de Sergio del Molino en Turner ha tenido la virtud de bautizar una realidad nacional -la despoblación de más de la mitad del territorio de España-, que antaño se reducía a un enfoque local. A ello hay que sumar otros libros imprescindibles para entender este proceso de vaciamiento del campo español, cuya obra canónica es La lluvia amarilla (1988). Llamazares relató el soliloquio de Andrés de Casa Sosa, el último habitante de Ainielle, una aldea anclada en el Pirineo de Huesca. Su historia sacudió la conciencia sobre el ocaso de una forma de vida sobre la que no cabe la nostalgia, pero tampoco el olvido. El lenguaje exquisito de su narrativa se entrevera con una honda inquietud por la España interior, que sigue clamando frente a los agujeros del cabildeo autonómico y los "hijos chantajistas" que devoran el presupuesto nacional. En su último ensayo, Las rosas del sur (Alfaguara), culmina un trabajo de décadas alrededor de las 75 catedrales de este país, que el autor considera -a riesgo de sufrir la ira obispal- templos "deshabitados y mercantilizados".

La despoblación afecta al 53% del territorio nacional y más de la mitad de los 8.000 municipios españoles corre el riesgo de extinción. ¿Tiene arreglo?
Me temo que no. Puede tener ciertas soluciones concretas en lugares concretos, pero el mundo agrario que conocimos en nuestra infancia no va a volver y tampoco hay que idealizarlo. Lo que sí tiene que haber es una serie de factores correctores que impidan la desigualdad entre gentes que viven en unos lugares o en otros. No añoro un mundo que ya no existe, pero sí reivindico la igualdad de oportunidades y de servicios.

Lo cierto es que, a pesar de la modernización en infraestructuras, el éxodo de habitantes en los pueblos no sólo no se ha revertido sino que sigue sin frenarse.
En Donde la vieja Castilla se acaba, el soriano Avelino Hernández ya dijo hace 30 años que muchos vecinos de pueblos pequeños de Castilla aprovecharon que les hicieron la carretera para irse. No hay que engañarse. La causa de la despoblación no es la falta de servicios o el hecho de sentirse discriminado. Tiene que ver con otros factores. Uno es el supremacismo cultural urbano. Durante muchos años, a la gente se le ha metido en la cabeza que ser de pueblo es ser de segunda clase. Todavía hoy se dice "éste es muy de pueblo" como una expresión despectiva. Por eso, hablar sólo de dinero para resolver la despoblación no tiene sentido. Los movimientos demográficos a gran escala tienen causas sociales y culturales estructurales.

El desplazamiento del campo a la ciudad es un fenómeno global. Pero, ¿por qué afecta de manera especial a España?
En España se ha acentuado por la propia estructura económica: en la periferia hay más trabajo y una vida más digna. El problema en el campo es que la gente se siente olvidada y observada con una mirada paternalista. Hay que corregir el desequilibrio demográfico, entre otras cosas, porque esta realidad comporta otros problemas, como la deforestación o la magnitud de los incendios. Hace falta un pacto de Estado para afrontar la despoblación.

Hace varios años le escuché decir a un alcalde de Sigüenza que los pueblos están condenados a ser suministradores de ocio y turismo para los 'urbanitas'.
Ya lo son, pero sólo los pueblos bonitos, como Sigüenza. Los que no son bonitos van a desaparecer. Cada día muere un pueblo en España y no somos conscientes de ello. Esto no es un drama, pero sí hay que buscar las causas. Hace años dije una cosa que escandalizó mucho a la gente que se ha tomado mi libro La lluvia amarilla como si fuera el Evangelio de la despoblación. Dije que si los últimos habitantes de estos pueblos pequeños no se hubieran ido, les tendrían que haber echado. ¿Por qué? Porque no se puede vivir en lugares así. Una cosa es hacer una elegía de un mundo que ya no existe y otra es habitar montañas inhóspitas en condiciones de vida que no son dignas.

Cualquier tiempo pasado fue peor. Por tanto, no pido volver al pasado sino corregir las desigualdades.
A comienzos de septiembre hubo una cumbre entre tres presidentes socialistas (Aragón, Asturias y Castilla-La Mancha) y tres del PP (Galicia, La Rioja y Castilla y León) para exigir que el nuevo modelo de financiación autonómica contemple el sobrecoste que acarrea la prestación de servicios en el medio rural. ¿Es un paso para resolver este problema o es mera pose ante las negociaciones de Sánchez con Torra?
La España que se vacía tiene menos peso político que el resto. Es lógico que comunidades que comparten un problema se unan en sus objetivos. La encarnizada batalla política española se está jugando en temas en los que un diputado puede ser decisivo para decantar un Gobierno. Por ejemplo, a raíz de los últimos Presupuestos, los residentes en las islas pagan sólo un 25% del billete. Sin embargo, a Teruel sigue sin llegar un tren directo desde Madrid. Un Estado es una gran familia. Si a un hijo problemático le das más dinero, al otro se lo tienes que quitar. Ese es el nudo gordiano que fomenta los desequilibrios territoriales.

El ejemplo de la familia es el mismo que este verano esgrimieron en EL MUNDO los portavoces de Teruel Existe para denunciar que el Estado sólo hace caso a los «hijos chantajistas», es decir, a los territorios que ejercen una influencia política.
Lo vemos desde hace mucho tiempo. Al final, ¿con quién pactan los gobiernos del PP o del PSOE? Un Gobierno débil es un chollo para los nacionalistas. Siempre han tenido la llave. El problema de la España interior no se va a resolver mientras el Estado esté pendiente de complacer a las regiones ricas, que son las que tienen más peso. Y como la política española es cortoplacista, más que articular proyectos a largo plazo, los gobiernos se dedican a sobrevivir, lo que impide tomar medidas estructurales.
Isaura Leal, Comisionada para el Reto Demográfico, aseguró el domingo pasado en el 'Heraldo de Aragón' que "la despoblación, el envejecimiento y la dispersión son un asunto de Estado". Se habla de infraestructuras, banda ancha real, fiscalidad... Sin embargo, el Gobierno ha pospuesto a las vísperas de las elecciones autonómicas y municipales la presentación de la estrategia nacional en esta materia.

El asunto ha despuntado por el éxito de algunos fenómenos literarios. A veces es cuestión de visibilizar problemas a base de ponerle un nombre. La acuñación de la España vacía ha servido para poner en la conversación de los españoles algo que estaba ahí, pero que la mayoría ignoraba. Se ha dado un paso muy importante, pero hay que tomar medidas para dignificar la vida en el campo y de carácter fiscal. Un hombre que tiene una asociación en Sarnago (Soria) me dijo: «estas montañas, que eran territorio de frontera y nadie quería irse a vivir allí, se repoblaron porque tuvieron ayudas fiscales en la Edad Media. A la gente que venía se le daba privilegios. Ahora habría que hacer algo parecido». No puede ser que una persona que monte un bar en un pueblo pague los mismos impuestos que uno que lo haga en La Castellana.

¿El Estado de las Autonomías ha sido positivo?
No sólo no ha servido para corregir los desequilibrios regionales, sino que los ha acentuado. Llevo 38 años en Madrid, pero cuando estaba estudiando viví en León. Los pocos que no se venían a Madrid se quedaban en León o en la capital de cada provincia. Ahora se van a Valladolid. Es decir, las comunidades han reproducido el modelo centralista español. En Cataluña, aunque les duela reconocerlo, también lo han hecho con Barcelona. En Zaragoza viven tres cuartas partes de la población aragonesa.
Sánchez-Albornoz sostuvo: "Castilla hizo a España y España destrozó a Castilla". ¿Qué efectos ha tenido el diseño autonómico sobre el ocaso de Castilla?

Las autonomías han tenido algunos efectos positivos, pero ha creado otros centralismos y reinos de taifas. Han acentuado el destrozo social y la insolidaridad. Yo soy iberista y para mí en la Península Ibérica hay cinco países: Portugal, Castilla, Cataluña, País Vasco y Galicia. Lo demás es un invento de Adolfo Suárez para reimplantar las autonomías llamadas históricas sin que se le levantaran el ejército y las fuerzas vivas. Nadie se cree que Cantabria, La Rioja o Murcia sean autonomías equiparables a Cataluña o Galicia. No digo en derechos, sino en poso histórico. Tratando de arreglar un problema se han creado otros.

El sentimiento de agravio sigue patente en autonomías como Castilla y León o Extremadura, cuya reivindicación alrededor del tren está sacando los colores al Estado. ¿Fue un error el 'café para todos' de la Constitución?
El Estado de las Autonomías se vendió como el bálsamo de Fierabrás, pero ha sido una fuente de problemas. Castilla y León o Castilla-La Mancha se crearon con todo lo que les sobraba del reparto autonómico. Es absurdo que Madrid no pertenezca a Castilla. Han creado una cosa artificial con el agravante de que hay mucha gente que se lo toma como un dogma de fe identitario.

¿La falta de solidaridad entre territorios es uno de los principales lastres del país?
Es uno de ellos. El otro es la insolidaridad social. Cuando Cataluña dice que España nos roba porque aporta más que Extremadura, eso mismo podrían decirlo en el barrio de Salamanca, en Madrid, respecto a Villaverde o Moratalaz. Esa insolidaridad social se traslada al ámbito geográfico al disponer cada autonomía de sus recursos. Nadie quiere repartir con el vecino y se ha disparado el sentimiento nacionalista en lugares donde no existía.

Asturias y León acusan el declive del carbón. ¿Cómo se pueden rehabilitar las cuencas mineras?
Nadie puede estar de acuerdo con que las energías contaminantes sigan existiendo. Ahora bien, no es de recibo cerrar las cuencas tras explotarlas al modo colonial. El carbón de León iba para la industria siderúrgica vasca. Cuando se acaba la materia prima, no puede uno irse y ya está. Hace falta una política de reinversión y de reestructuración de verdad, no dar subvenciones a empresas que sólo quieren cobrar.

Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Galicia se 'comieron' dos tercios del presupuesto de cohesión entre 2007 y 2013. Bruselas considera que han alcanzado los criterios de convergencia. Sin embargo, su padrón continúa desangrándose. Es evidente que la modernización del país no se explica sin la incorporación a la UE. Pero la cuestión es si estos fondos, incluidos los de la Política Agraria Común (PAC), han sido útiles para luchar contra la despoblación.
El papel del agricultor no está suficientemente valorado, aunque no es cuestión sólo de dinero. Durante los últimos lustros se ha invertido mucho a través de planes como el Leader, pero entre la corrupción y su mala distribución no termina de aprovecharse bien. Hay dos polos siempre opuestos: quienes dicen que hay que habilitar más medios de comunicación donde vive más gente y quienes creemos que no es sostenible vaciar territorios. Necesitamos más estadistas y menos políticos de vuelo corto.

Felipe González defiende que la Constitución necesita una reforma del Título VIII . ¿Esto qué consecuencias debería tener para la España rural interior?
Si la clase política decide reformar la Constitución lo hará para apagar un fuego, en este caso, Cataluña. No se está pensando en la España interior. Si no existiera el procés, nadie hablaría de reformar el Título VIII. De todos modos, las constituciones no son las tablas de la ley. Se aprueban por mayoría y por mayoría se pueden tocar. Eso sí, mal empezamos si queremos cambiar la Constitución porque uno de los hermanos problemáticos del Estado quiere más.

Acaba de publicar 'Las rosas del sur', continuación de 'Las rosas de piedra'. Sostiene que "las catedrales son las cajas negras de las ciudades". ¿Por qué?
Porque condensan toda la historia, el sentimiento, el pensamiento, la filosofía y la vida de las ciudades. Las catedrales han tenido un significado polisémico: religioso, cultural, social... Son libros de piedra. Ahora, viéndolas llenas de turistas, comprobamos cómo es la sociedad actual. Tú llegas a las catedrales y están los obispos esperando con la caja registradora. No puede ser que la ciudad de Dios en la tierra, que es el corazón del lugar, esté aislado del cuerpo. Sean suyas o no, la Iglesia tiene secuestradas a las catedrales.

¿Llega tarde la voluntad del Gobierno para frenar las inmatriculaciones?
Sí, pero el Gobierno del PP nunca tuvo interés en esto y Zapatero tampoco se atrevió. La Iglesia habla de desamortización, pero en muchos casos lo que ha ocurrido previamente es una amortización por parte de la propia Iglesia. Más allá de la cuestión legal, reivindico la apertura de las catedrales a las ciudades por el bien de estos templos. Hay que afrontar el debate sobre la propiedad de los bienes que están en manos de la Iglesia y sobre quién debe financiarlos. La mezquita de Córdoba, según cifras del Obispado, recaudó 18 millones de euros el año pasado. La de Sevilla tiene ocho cajas para gestionar las entradas.

¿Quién reparte los certificados en Cataluña?
José Manuel Opazo Libertad Digital 29 Septiembre 2018

Para evitar que te sea otorgado el certificado de extrema derecha tienes sólo un antídoto: Rodearte de gente conocida por su tendencia izquierdista

Los animales luchan buscando en su manada su lugar. Ganan o pierden su lugar en el grupo por acción u omisión, sin que sean los otros miembros de la manada quien se la otorgue, sino sus actos. Por el contrario, en nuestra sociedad humana e inteligente, sucede lo contrario: abandonamos el raciocinio en nuestro modo de colocar en posiciones destacadas a líderes en función de los intereses del grupo o de una parte.

Desde niños luchamos por ser reconocidos por los demás y así nos ponen el "sello" en la frente que nos identifica como: buenos, aplicados, inteligentes... Más tarde como: trabajadores, ordenados... Y para ello luchamos con mayor o menor ahínco. Decimos que no nos gusta que nos cataloguen, pero lo cierto es que hacemos poco o nada para impedirlo.

La gran paradoja del ser humano es que reparte certificados entre los demás y se erige motu proprio como sujeto autorizado a expedirlos, sin rubor, y además, en la mayoría de los casos, cuando son negativos son reconocidos por el resto de la manada dando el certificado por bueno y al expedidor por sujeto autorizado sin más discusión al respecto.

En Cataluña, al principio, aceptamos esa práctica y así reconocimos durante muchos años al molt honorable que posteriormente fue despojado de ese reconocimiento (gracias a Dios). Se le otorgó la propiedad y acceso exclusivo a la máquina expendedora de certificados de buen o mal catalán. Él personalmente expedía las acreditaciones. Incluso Aznar fue candidato, recuerden su frase: - "Hablo catalán en la intimidad". Hecho meritorio pero no suficiente para ser galardonado con el certificado de "buen catalán".

Pero lo realmente grave es que fuimos nosotros los que cedimos el puesto al frente de la máquina expendedora de certificados y pagamos la factura sin rechistar e incluso satisfechos.

Posteriormente llegó el certificado de buen o mal independentista. La adjudicación de esos certificados se la cedimos casi en exclusiva a Puigdemont. La adjudicación de esos certificados era más exclusiva y podía obtenerse con o sin pedigree que venía condicionado por los apellidos catalanes. A los otros, los que no los tenían, se les calificó de "segunda generación" que no era más que un remedo de la segunda clase en la antigua Renfe. Más grande es el odio a España y a los españoles y más grande es el clasismo demostrado. Finalmente expidió su último certificado desde Bélgica nombrando President al xenófobo Torra.

Por otra parte tenemos el certificado más polémico y dañino entre los defensores de la Constitución y la Nación española; el certificado de "extrema derecha". Este certificado es particularmente perverso por ser descalificador. Nadie tiene el derecho de la expedición y se otorga sin más méritos que la simple sospecha y es verdaderamente destructor de la unidad de los verdaderamente demócratas y usado como arma sectaria para romper y fragmentar movimientos cívicos contrarios a sus postulados. Para evitar que te sea otorgado dicho certificado tienes sólo un antídoto: Rodearte de gente conocida por su tendencia izquierdista. Como si la izquierda curase todo lo malo que puedas tener.

Prostituyéndose una vez más la derecha y sometiéndose así a la brujería de la izquierda, en la sociedad civil – y especialmente en la catalana- están presentes multitud de asociaciones de ámbito civil que representan a diversas corrientes de opinión y que expiden con regularidad ese certificado, siempre en la más estricta clandestinidad.

La gran 'proeza' de esas asociaciones que torpedean a sus propios aliados y amigos es representar a partidos políticos y no a la sociedad.

Si a todos los demócratas españoles nos preocupase nuestra nación y unidad, dejaríamos de expedir esos certificados a todo aquel que vemos como candidato a ocupar un espacio relevante en el espacio público. Regresaríamos a nuestro comportamiento animal o básico planteado al principio y dejaríamos que fueran sus actos los que enmarcasen a un individuo o grupo y lo cualificasen, o no, para desarrollar adecuadamente esa tarea.

El trabajo por la unidad no puede separar. El que separa, se para y no avanza
 


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