AGLI Recortes de Prensa   Domingo 30 Septiembre 2018

España en caída libre
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  30 Septiembre 2018

Un observador imparcial y riguroso al que se le pidiera que hiciese un informe sobre las posibilidades de nuestro país de jugar un papel relevante en el conjunto de las naciones del planeta, tendría que llegar a una conclusión francamente optimista. Un clima benigno, una variada belleza de paisajes, una esperanza de vida altísima, una muy rara ocurrencia de desastres naturales extremos, un patrimonio arquitectónico, monumental y artístico envidiable, una historia que jaspeada de luces y sombras irradia una asombrosa grandeza, una población plenamente alfabetizada, un índice de criminalidad reconfortantemente bajo, un porcentaje de ciudadanos con educación secundaria o superior satisfactorio, un número considerable de empresas, desde pequeñas y medianas a grandes corporaciones con un notable potencial de generación de riqueza y empleo, un PIB per cápita en paridad de poder de compra cercano a los 50.000 dólares (tres veces la media global), un sistema de protección social que cubre a la práctica totalidad de aquellos que lo necesitan y una lengua de dimensión universal con quinientos millones de hablantes nativos que abarca un continente entero. Pocos pueblos del mundo se han visto bendecidos con tantos y tan extraordinarios dones, que nos proporcionan a los españoles los elementos materiales y espirituales para articular un proyecto colectivo de éxito en condiciones de asegurarnos una continua prosperidad y una sociedad pacífica y estable en la que merezca la pena vivir.

Sin embargo, pese a este abultado conjunto de activos, los pasivos nos abruman y España se encuentra en su peor momento desde que la Transición abriese un camino pavimentado de ambiciosas metas y grandes esperanzas. Nuestros bolsillos vaciados para costear un Estado ineficiente, disfuncional e hipertrofiado concebido por políticos que para satisfacer su codicia, su vanidad y su afán de poder con absoluto desprecio a la racionalidad y al interés común, nos han endeudado hasta comprometer nuestro futuro con una carga igual a toda la riqueza que producimos en un año; una educación de muy baja calidad que nos resta competitividad y arroja a una preocupante proporción de nuestros jóvenes al desempleo, al subempleo o a sueldos escuálidos; mil cuatrocientos políticos investigados por corrupción, lacra que se aproxima a la categoría de sistémica; el orden constitucional y la unidad nacional, sostén de nuestros derechos y libertades, amenazados por una pandilla de golpistas que a caballo de un supremacismo racista y de un afán totalitario pretenden en contra de la ley y de la lógica separar a Cataluña de la matriz común para sumirla en el conflicto civil, el aislamiento y la pobreza; gobiernos débiles y oportunistas que por acción o por omisión han permitido este ataque a la existencia misma de la Nación sin mostrar en ningún momento la determinación y el coraje necesarios para neutralizarlo; una lacerante tasa de paro causada por una legislación laboral rígida y absurda que impide el funcionamiento dinámico del mercado de trabajo y por una concentración excesiva de recursos en un sector público elefantiásico cuajado de redundancias y de pesebres inútiles; un empeño venenoso de ciertos partidos en reabrir viejas y apaciguadas cicatrices para que vuelvan a sangrar y nos dividan en bandos rencorosos que resuciten el odio estéril que tantos desastres nos acarreó en el pasado; una clase política venal, mediocre e incompetente, únicamente atenta a sus miopes luchas por el mando para repartir sinecuras y privilegios mientras las deficiencias estructurales de nuestro entramado institucional y nuestro sistema productivo se enquistan y se agravan; unas fuerzas de seguridad infiltradas por hampones de sonrojante calaña que medran gracias a la extorsión y al trapicheo; un ejército insuficientemente dotado que nos deja inermes frente a eventuales amenazas externas e internas y, para coronar esta larga lista de desgracias, una normativa electoral y de partidos que elimina el vínculo entre representantes y representados, convierte a diputados, senadores y concejales en empleados del jefe de filas y tiende a castigar el talento y la honradez y a premiar la adulación, la intriga y la insolvencia.

Tendremos que preguntarnos los motivos por los que una tierra y unas gentes que podrían prosperar y servir de ejemplo al resto de la comunidad internacional se ven obligados a soportar tantos males cuando bastaría una administración honrada y competente de su valioso capital humano, físico e intelectual para instalarse en sobresalientes cotas de bienestar y de excelencia. La respuesta a este doloroso interrogante salta a la vista: una arquitectura institucional mal concebida que produce unas elites dirigentes, unos cargos electos y unos gobernantes de tercera, tanto en su sentido de la ética como en su capacidad de manejar el Estado con acierto, altruismo y sincera voluntad de servicio. No son los seres humanos los que malogran las instituciones y las leyes, son las estructuras institucionales y jurídicas mal concebidas las que traen la infelicidad y el fracaso a los seres humanos. La Transición hizo un diseño de nuestro marco de convivencia sin duda bien intencionado, pero conceptualmente erróneo, históricamente negligente y basado en premisas que el tiempo ha demostrado falsas. Ya los clásicos del liberalismo nos recomendaron la desconfianza en el Gobierno como la mejor herramienta para la salud de la democracia. Pues bien, nuestra Constitución de 1978 contiene dos premisas letales, la confianza en los nacionalistas y la confianza en los partidos. De los primeros, se supuso que cumplirían el pacto de descentralización política y de respeto a la identidad cultural y lingüística a cambio de lealtad constitucional; de los segundos se asumió que pondrían los intereses generales por encima de sus objetivos parciales. Ambas hipótesis se han revelado dramáticamente equivocadas. Los separatistas nos han apuñalado por la espalda y a la vez que pugnan por liquidar a España como entidad reconocible nos exigen que su deuda con el Estado pase a perpetua y los partidos han colonizado el Estado y la sociedad hasta arruinarlos y corromperlos.

Tan sólo un amplio movimiento social y ciudadano que partiendo de estas contrastadas verdades albergue la determinación de emprender las profundas reformas necesarias para corregir un rumbo demostradamente perdido, podrá recuperar para España la senda del progreso extraviado. Y únicamente los líderes que a lo largo y ancho del arco parlamentario, más allá de connotaciones ideológicas y de ansias electorales, comprendan esta realidad, estarán en condiciones de conducir la Nación en la dirección correcta. La continuidad del presente marasmo nos mantendrá en caída libre hacia el abismo.

DENUNCIADOS POR GARZÓN
‘Pe-rio-dis-mo’, la respuesta de Moncloa.com al intento de silenciarlos
La Gaceta  30 Septiembre 2018

Por su interés informativo, reproducimos íntegro el editorial publicado este sábado por la web Moncloa.com tras los ataques sufridos por la publicación de las conversaciones de Villarejo, Garzón y la ministra Delgado.

“Es un hecho excepcional, es un caso de excepción, que dos policías se presenten en un medio de comunicación, placa en mano. Es como para pensárselo, como comprenderán. Es una imagen que no se ve en España a menudo, más propia de otras latitudes. Desde que MONCLOA.COM publicó en exclusiva los audios que confirmaban la amistad cercana entre la ministra Dolores Delgado y el comisario José Villarejo, el ‘pressing’ no ha hecho más que aumentar casi de manera dramática. Antes de esta sobreactuación, este diario había puesto a disposición de la Fiscalía Anticorrupción esos mismos audios que ahora nos pide y entregamos al juez De Egea.

El ‘pressing’ de la cadena mediática con la que está respondiendo el Gobierno a las revelaciones periodísticas obliga a tener que aportar la carga de la prueba a quien es inocente, solo culpable de informar a la sociedad de un hecho relevante: una ministra mintió sobre un hecho importante (su amistad con un policía corrupto) y su comportamiento dista de ser ejemplar para estar en el Gobierno de España. Hasta para ser fiscal, su puesto de trabajo, después de que comprobemos cómo le explican la organización de una red de prostitución y luego se queda a las copas con el proxeneta, el tal Villarejo.

El tal Villarejo. Las insidias y calumnias de la Cadena SER –a la que este medio va a demandar– hacen que uno tenga que aportar la carga de la prueba, cuando lo legítimo sería lo contrario. Por lo tanto, que quede claro. No conozco de nada al comisario Villarejo, ni a su mujer, ni a sus socios, ni siquiera a los policías de su pandilla. A diferencia de la ministra y el inhabilitado juez Garzón, por cierto, amigos de francachelas.

No soy, ni he sido socio en mi vida, por tanto, no ya de él, sino de nadie de su entorno. En contra de lo que insinúa insidiosamente algún medio de comunicación.

El martes llegaron los primeros indicios de que el aparato represor del Estado, las cloacas actuales, no se iban a quedar quietas. Una llamada del diario El País nos desvelaba que, lejos de investigar la relación de la ministra y Garzón con una trama corrupta, los directivos de este diario habían puesto a sus redactores a investigar a MONCLOA.COM. Comenzaba el ‘pressing’. Ese mismo día la ministra había aporreado la mesa del desayuno del Club Siglo XXI, diciendo, con todo el peso de ser la titular del departamento de Justicia y jefa de los fiscales: “Iremos al fondo”.

El segundo aviso llegó el miércoles, cuando un desencajado Baltasar Garzón decía que cómo se le hacía esto a una mujer que se ha jugado la vida por este país, y casi entre sollozos pedía que “20 policías” se pusieran a investigar el asunto. Lo decía en la Cadena SER, donde suele tener micrófonos a su disposición.

La misma Cadena SER que fue tan poco generosa con este diario recién nacido y aún tan pequeño. Desde el primer día fue casi el único medio que no recogió la exclusiva de MONCLOA.COM, salvo para desacreditarnos e insultarnos llamándonos “pseudomedio”.

El ‘pressing’ empezaba a hacer una presa sobre mi cuello el jueves, cuando inopinadamente y sin ningún tipo de contraste, la SER aseguraba que MONCLOA.COM era “un instrumento al servicio de Villarejo”. Una información sin firma, en contra de la normal habitual de aquella casa, plagada de grandes profesionales.

En la misma se aprovechaba que el Pisuerga pasó por Valladolid hace años. Osea, me explico: un servidor montó una discoteca, cuando era un veinteañero, en un barrio de Madrid. Un señor de casi 60 años nos puso el local a los amigos, que casi jugábamos a empresarios montando nuestra primera empresa, a la que nosotros, a falta de dinero, aportábamos nuestro trabajo. Que se fue al garete un año después. Hablamos del remoto año de 1998. Perdí de vista por completo a Codías. No supe más de él, porque cada uno teníamos nuestra vida, el de un señor de 60, yo veintipocos.

Este pecado de juventud lo pago ahora. Los sagaces observadores del Registro Mercantil descubrieron que ese señor tan mayor para nosotros, Antonio Codías, compró un párking años después. Y que pasado el tiempo, 14 años, lo vendió a la señora de Villarejo. Con estos mimbres se arma que tengo “vinculación societaria” con Villarejo.

La SER usó toda su potencia, que es mucha, y los altavoces coordinados del PSOE para difundir tamaña calumnia. Los directivos de la SER fueron informados de la falsedad de vincular a este periódico con Villarejo, y no rectificaron una coma. Ni dieron un solo segundo de voz en sus 24 horas de programación a MONCLOA.COM. Aunque solo fuera por contrastar. Habrá que verse en los tribunales.

A media tarde una reportera de la SER llamó otra vez. Descubrimos que estaban investigando y buscando antecedentes penales (alguien ha mirado el ordenador de la Policía, qué sorpresa) ¡de nuestro casero! Que el hombre, de Villarejo, solo debe saber por los telediarios.

El resto es noticia de este viernes. La SER, casualidades de esta vida, adelanta de nuevo que la Audiencia Nacional nos va a investigar, con el estrambote final de los policías, los hombres con cara de circunstancias, en una redacción. Una redactora significada de la SER llega a pedir “el cierre” de nuestro medio en una tertulia de televisión. Así, a lo crudo.

Ya se ha construido un relato en el que incluso se dice que la plantilla la ha contratado la señora de Villarejo, a la que tampoco tengo el gusto de conocer, la verdad. El relato va acompañado convenientemente de unas medidas de la Audiencia Nacional, por si faltaba algo.

El objetivo es amedrentarnos. A nosotros y, ojo, al resto de la prensa rebelde. La que está dispuesta a sacar los colores a una ministra reprobada y reprobable. La que buscará fuentes, aunque sea en el infierno, para lograr una buena información. La incómoda prensa. Ésa prensa libre cuya libertad promete cercenar la vicepresidenta Carmen Calvo.

De momento, el objetivo, que es que no se hable de las mentiras reiteradas de la ministra, está medio conseguido. Un bien al ideólogo de la estrategia. Lo que pasa es que intentar para ello arrasar un medio y cercenar la libertad de expresión no hace más que debilitar la Democracia.

Se empieza por llamar a las informaciones “el pulso al Estado” (¿la ministra es el Estado?, hasta llegó a decir que compartía el problema con el Rey), se sigue por amenazar con echar a 20 policías encima, se sigue con una mentira repetida mil veces en los boletines y se acaba con la Policía en una redacción, ante el estupor de los periodistas.

Pues lo siento. Villarejo no está aquí. Ni él (en prisión), ni su señora, ni su abogado, ni la madre de su abogado, ni un sobrino, ni un primo lejano.

Estos audios se han dado porque son obviamente de interés general. Por eso han abierto las primeras páginas y los informativos de todos los medios no afectos al Grupo Prisa, y por eso llevamos una semana sin para de hablar de ellos.

MONCLOA.COM no es un chiringuito de Villarejo. Lo encabezan dos periodistas veteranos, Joaquín Vidal y Antonio Rodríguez, procedentes ambos del Grupo Zeta.

Sobre nuestra fuente… Solo les diré que está observando, divertida, el despiste general.
Y no, no es Villarejo ni su mujer, ni su hijo, ni su madre, ni su tía”.

Cuando no era no
Se queja de obstruccionismo quien tuvo a España diez meses sin Gobierno
Luis Ventoso ABC 30 Septiembre 2018

A veces la estrategia de los gobernantes roza lo taimado, porque las refriegas partidarias son un tanque de pirañas y no se sobrevive con la ingenuidad del Cándido de Voltaire. Pero hay dos cosas que un mandatario no puede permitirse jamás, o que no deben ser aceptadas en una democracia. La primera es mentir al pueblo. La segunda es tomarlo directamente por imbécil. Pues bien, Sánchez y sus ministros hacen doblete: faltan a la verdad con una reiteración y desparpajo inéditos e insultan la inteligencia de los ciudadanos casi a diario.

El último ejemplo de que el Gobierno toma a los españoles por una recua de acémilas es su intento de sofocar los fuegos de Sánchez denunciando un «acoso» al presidente. Las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros están cobrando un sesgo tragicómico. Acabarán abriendo los cines los viernes por las mañanas para que podamos disfrutar del espectáculo de Celaá en pantalla grande, con un tanque de palomitas y una coca-cola. Anteayer no defraudó. Con el rostro transido de una madonna afligida, inició su comparecencia con una regañina inadmisible a los medios y a la oposición. Alertó sobre una «cacería» contra el Gobierno digno, feminista, exhumador y de progreso; y repitió lo que ya había dicho la vicepresidenta Calvo: la prensa debe ser controlada para proteger a nuestro líder carismático. En cuanto a la oposición, acusó a PP y Ciudadanos de impulsar «una campaña de acoso al Gobierno incompatible con la democracia».

Ante unas declaraciones así, caben dos alternativas: regalarle a Celaá una caja de «Memorín Complex», o recordarle lo que ha pasado en los últimos tres años. El resumen es sencillo: el país estuvo diez meses sin Gobierno debido al bloqueo de un narcisista, que había perdido las elecciones por goleada -90 escaños frente a los 123 del ganador-, pero que tenía un ego tan hipertrofiado que se empeñó en que le tocaba gobernar a él. Tan peregrina idea fue apoyada por el oportunista Rivera, que en febrero de 2016 cerró un acuerdo de investidura para hacer presidente al mismo Sánchez que hoy pone a parir. Pero aquello no salió. Al final, debido al odio obsesivo de Sánchez hacia el PP, resumido en su machacón ¡no es no, señor Rajoy!, hubo que repetir elecciones en junio de 2016. Rajoy sumó 14 escaños más, porque los españoles estaban enojados con el cerril bloqueo de Sánchez, y el PSOE perdió cinco, quedándose en sus magros 85 diputados. ¿Cacerías? Pese a tan definitiva toña, Sánchez no se apeó de la burra. Simplemente retocó su axioma: «No sigue siendo no, señor Rajoy». La gobernabilidad de España solo se desbloqueó porque González y Susana Díaz tuvieron un gesto de patriotismo elemental y sacaron a Sánchez con fórceps de Ferraz, temerosos de que acabase pactando con los golpistas catalanes (como así ha sido).

El político que durante 314 días hizo a España rehén de su ego, el que insultaba a su oponente llamándolo «deshonesto», acusa ahora a medios y oposición de saña intolerable. El registrador más famoso de Santa Pola debe estar echándose unas buenas risas...

Lo peor
Hacia el enfrentamiento civil, no solo en Cataluña
Hermann Tertsch ABC 30 Septiembre 2018

Pedro Sánchez ha vuelto ya de ese viaje que se montó para conocer mundo con su mujer. Que nunca se sabe lo que va a durar esto. Volvió porque no tuvo la ocurrencia de irse con doña Begoña a un concierto de Beyoncé en Japón. «Ya que estamos aquí al lado». No habría sido razón de menos peso que la que le llevó, tras la visita blandita a Justin Trudeau y su torpe letanía ante la Asamblea General de la ONU, a un largo salto hasta California con la agenda propia de un secretario de Estado belga. Con viajes tan relajados, parecería que, en el país cuyo Gobierno preside, la vida política languideciera dulcemente como en una amable Suiza. Y no es así. Porque en España arrecian las voces que dicen que Sánchez no puede gobernar en estas circunstancias. Que tiene que convocar elecciones generales de inmediato. Porque hay retos a la nación que no puede asumir. No entenderlo tendría consecuencias lamentables en lo político y económico pero trágicas en lo humano. Sánchez ya habrá visto las imágenes de separatistas convertidos en un brutal somatén urbano que acosa y agrede por las calles a policías y guardias civiles desarmados que defendían sus derechos laborales. Cuando intervinieron finalmente los Mozos la tragedia parecía ya inminente.

Sánchez debe irse ya. Las razones no son menores. Su Gobierno arde por los cuatro costados. Con una ministra que hace méritos en lenguaje de la mafia y elogia delitos para mayor gloria del chantaje. Con un ministro en la luna que hace todo lo que Sánchez dijo que jamás toleraría. Con una vicepresidenta sumida en delirios totalitarios chavistas tal como su portavoz y ministra de Educación, que pretende que la mejor forma de defender la democracia es acabar con la crítica a este Gobierno. Lo peor no es que su gobierno se descomponga por falta de toda calidad y virtud salvo la perseverancia. Ni siquiera es lo peor que ya emule a sus aliados comunistas, separatistas y golpistas y no tenga escrúpulo en tratar a todo discrepante como enemigo.

Lo peor es que en España hemos llegado a las manos. Quienes hace más de una década avisamos de que íbamos hacia ello fuimos el hazmerreír de muchos. La culpa no es de Sánchez. No de forma principal. A sus dos últimos antecesores en el cargo les perseguirá siempre la culpa histórica de que España esté al borde del derramamiento de sangre entre españoles. En la transición se hicieron milagros por evitar llegar a esto. Se logró y lo aplaudió el mundo. Pero Zapatero impuso la revancha en toda la izquierda y Rajoy no la impidió. Y ahora estamos donde no queríamos. Cataluña se desliza hacia el enfrentamiento civil violento. Es una dictadura irredenta ya que aplasta a los españoles que exigen sus derechos y libertad. La supuesta paz solo se basa en el sometimiento y el silencio de la mayoría. Y eso se ha acabado. Pronto podemos tener las primeras esquelas. Sin un urgente restablecimiento de la ley en toda España, se masca la tragedia.

El Gobierno-cloaca de Sánchez-Garzón
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Septiembre 2018

Una de las cosas más tristes de la España actual es constatar el éxito de la desmemoria programada sobre nuestra historia reciente, desde los años 80 del siglo pasado hasta ahora, entre los menores de cuarenta años. En los veinteañeros, es ya como si una lija hubiera dejado su cerebro listo para albergar mil notifalsas -fake news- y ocultar toda noticia de la verdad. Y, sin embargo, para los que llevamos en el tráfago periodístico casi desde la Transición -en mi caso desde la llegada del PSOE a la Moncloa, que en el Poder mediático ya lo estaba-, lo que hemos podido oír esta semana no es el sonido de los planetas que cantan los poetas y buscan los yoguis, sino todo lo contrario: el ruido del delito en el desagüe de las cloacas del Estado.

Repóquer de delincuentes y la musa del delito
Un dibujo de la web moncloa.org, difusora de esas voces que vienen produciendo un ruido insoportable en las cloacas del Estado durante las dos últimas décadas, muestra con aterradora sencillez algo que cabía sospechar, pero no estaba probado. Ahora sí. En la mesa de "Rianxo" a la que se sienta Dolores Delgado, ministra de Justicia e íntima del ex-juez Garzón –"ella bebe de mi copa", dice Balta-, está totalmente rodeada por delincuentes ya condenados o en espera de juicio: Garzón, (inhabilitado por prevaricación), Villarejo (comisario, imputado y preso), Gabriel Fuentes (alto comisario, imputado), Eugenio Pino (D.A.O. imputado), García Castaño "El Gordo" (comisario, imputado) y Fernández Chico (comisario, el único fallecido).

Sus delitos son los más graves que cabe imputar a togas o placas: valerse del cargo para chantajear a ciudadanos ricos o poderosos y forrarse. Es un repóquer de delincuentes adornado con la musa del delito, también delincuente como parte de la banda. Reto al historiador más memorioso a encontrar un ministro de Justicia europeo en situación tan comprometida durante el último siglo y que, descubierto, no haya dimitido de inmediato.

Pues bien, lo terrible es que lo insólito en la Historia de Europa es en la España actual previsible y normal. En 115 días, han sido destituidos o deberían haber dimitido cinco ministros -Huerta, Duque Montón, Celáa, Delgado-, la vicepresidenta Calvo y el presidente del Gobierno, Dr. Pedro Sánchez-Fraude. Por delitos fiscales, plagios intelectuales o amenazas a las libertades, medio Consejo de Ministros debería estar fuera del Poder y ante los jueces. Algo difícil si la autora del peor delito es la ministra de Justicia.

Unas charlas zafias pero elocuentísimas
El Presidente Dr. Fráudez presumió ante su telenanny Ana Pastor del "alto grado de ejemplaridad moral" asumido por su Gobierno. Nunca algo tan estúpidamente fatuo ha quedado tan escandalosamente desmentido. La ministra, que, de forma sucesiva, en día y medio, dijo no haberse reunido nunca con Villarejo, luego tal vez haber coincidido, y después haberlo visto no más de tres veces, quedó retratada como la mentirosa compulsiva más incompetente en la historia de los ministros del PSOE, que ya es retratarse.

Y entonces llegaron las grabaciones. En la primera, Delgado respalda a Garzón para echar a dos comisarios de un caso en el que molestan al juez, objetivo cumplido de inmediato por los policías-delincuentes del Rianxo y delito más que probable. De inmediato, la "fiscal que hasta ahora sólo bebe cerveza, pero luego bebe el vino de mi copa" pide permiso a Garzón para decir "lo que es" el entonces juez y hoy ministro del Interior Grande-Marlaska. Cuando 50 sombras de Balta se lo da, Delgado dice: "maricón". "¿Quién?", dice Villarejo. "Marlaska", recalca la ministra. Y todos se ríen. Delgado añade que "George Cloony" (López) es guapo, "eso no se puede negar" pero "nenaza", y ella prefiere "los tribunales de tíos y no de tías". La prensa necia se escandalizó con el dicho "maricón", no con el hecho de que la ministra estuviera con delincuentes de toga y placa… como una más.

Las menores de Colombia
La segunda jornada auditiva nos permitió oír a la aún ministra Delgado revelando a unos policías ya entonces famosísimos por sus grabaciones a diestro y siniestro nada menos que el supuesto delito de perversión de menores en Cartagena de Indias de un grupo de jueces del Supremo y miembros de la Fiscalía General del Estado que se habían ocultado de sus colegas femeninas. ¿Pero revelaba algo de difícil comprobación -la edad de las chicas- o daba una pista a los corruptos sabuesos para chantajearlos? Me inclino por lo segundo. Y ello por el tercer día de audios escandalosos.

En él, la, insisto, ministra de Justicia "que no piensa dimitir" y a la que todo el Gobierno, empezando por el presidente, "apoya y sostiene" oye complacida y augura "éxito seguro" al prostíbulo montado por Villarejo para chantajear a gente "dura y correosa" en "consejos de administración" pero que le cuentan todo a "la chorbita" que les pone. No se trata de sacar información a espías o terroristas o delincuentes internacionales, que eso es cosa del CNI, sino de chantajear para conseguir una información que luego sirve para lograr favores de jueces, fiscales, políticos o periodistas. Del tipo de favores que pagaría a precio de oro un narco o un empresario corruptor de políticos para no ser extraditado a un país donde se pudriría en la cárcel.

Y así volvemos, tras pasar por una exhibición fecal de Garzón en el cuarto día de audios, que prueban la íntima relación de Balta y Lola con los policías corruptos porque no se habla de diarreas mexicanas con gente que no es de confianza, al origen de todo este asunto: la investigación por el juez Egea de un pago de seis millones de euros por parte del empresario Pérez-Maura al comisario Villarejo para evitar su extradición a Guatemala donde sería juzgado por sobornar al presidente de la república. Su abogado es… Garzón. Y la fiscal que apoya la no-extradición… Dolores Delgado.

Promesa rota, guerra de mafias
Es decir, que estamos ante lo que parece una banda organizada de togas y placas corruptas que se valen de todo, desde prostíbulos ilegales a cambios de policías y delaciones sexuales para chantajear a jueces y fiscales y hacerse millonarios. Esta banda facilitó a Pedro Sánchez la sentencia-excusa del juez De Prada, metiendo con calzador una frase que delata no la mentira de Rajoy -que obligaba al juez a deducir testimonio- sino la costumbre de mentir, manipular y prevaricar de una pandilla que ha hecho de la Justicia un negocio particular, contando con la aquiescencia interesada de los dos grandes partidos, PP y PSOE, y todos sus Gobiernos.

Se dice que la parte judicial de la banda prometió a la policial que la sacaría de la cárcel. Y no ha cumplido. Con setenta años y el juicio de la dermatóloga de López Madrid por delante, o a Villarejo se le facilita una salida a lo Paesa o se morirá en la cárcel. Es muy natural que se resista y se vengue, a través de los periodistas a los que durante años ha suministrado "información sensible", siempre favorable a sus bolsillos, de los garzones, sus cómplices en tantos enjuagues y delitos, en las sombras de los estrados y de las comisarías, y es muy posible que entre hoy y mañana, remate la jugada. Al final, a este Gobierno-cloaca Sánchez-Garzón, no lo disolverán los comunistas venezolanos ni los golpistas catalanes. A Sánchez puede obligarlo a convocar elecciones el más que presunto delincuente Villarejo.

El púlpito mitinero de Celáa.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Septiembre 2018

EL GOBIERNO SE APUNTA AL VICTIMISMO ACUSANDO AL PP DE MONTAR UNA CAMPAÑA DE ACOSO INCOMPARABLE.

Lo de ayer en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros solo puede calificarse de miserable, mezquino, impropio y demagógico. Ni era el lugar ni el momento para hacer un mitin político, como tampoco fue la primera vez ni por desgracia no será la última. La Ministra portavoz, Isabel Celáa acompañada por el sindicalista José Ábalos dio rienda suelta a su soflama acusatoria con unas declaraciones leídas y pausadas para no cometer errores y en un tono serio no exento de un tono amenazante y chulesco. Y la verdad es que causa vergüenza ajena ver cómo estos del Ejecutivo de Pedro Sánchez se dedican a usar repetidamente estas comparecencias para montar su particular “pollo” sectario y partidista, olvidando que en ese momento representan al Gobierno de España y no a uno de los partidos que le sustentan en el poder tras la moción de censura. A continuación, hago una transcripción de las declaraciones de Isabel Celáa que considero acusaciones de extrema gravedad y que requieren una rectificación por difamación e injurias contra el principal partido de la oposición y otro grupo parlamentario al que calificó de connivente con el PP en esa campaña de “acoso”.

“Una vez más la oposición está demostrando que no sabe asumir la pérdida del poder. No termina de concluir, razonablemente, que ha perdido el gobierno democrática y constitucionalmente.

El PP, el Partido Popular, ahora en connivencia con una nueva derecha, la de los Ciudadanos, está realizando una campaña de acoso el gobierno incomparable en democracia. Ya sea desde las instituciones, bloqueándolas, ya sea traspasando otros límites que van más allá de lo tolerable.

No nos permiten avanzar en la aprobación de una nueva senda de déficit aceptada por Europa utilizando la Mesa del Congreso, técnica por naturaleza, de manera partidista, saltándose normas importantes de neutralidad e imparcialidad y privando así a la sociedad española de poder disponer en los próximos presupuestos de 2019 de 6000 millones de euros para el blindaje del estado de bienestar.

De otro lado, los partidos de la oposición han iniciado un ataque personal, que no político, a los miembros del Gobierno. Este brutal acoso al gobierno ha empezado a ser ya más que evidente, no sólo para las personas de la izquierda, sino también incluso para muchas otras personas y colectivos de centro y liberales que están mostrando su repulsa ante esta cacería.

Ante esta estrategia política y estos ataques reiteramos las palabras del Presidente: vinimos a limpiar estamos limpiando y seguiremos limpiando. No vamos a parar de trabajar, no nos van a parar. Este acoso al gobierno produce bochorno democrático. Una minoría en el congreso se dedica a bloquear la gobernabilidad del país. Se erigen en mayoría quienes no lo son y boicotean las iniciativas del gobierno y de la mayoría parlamentaria, que además representa a la mayoría de los españoles. El último acuerdo de la mesa del Congreso, en relación con la ley de estabilidad presupuestaria, fue arbitrario inaudito e inaceptable como señaló muy bien el grupo parlamentario socialista. Si había dudas jurídicas ¿por qué ni siquiera se solicitó un informe a los letrados de la Cámara? El partido popular y ciudadanos están actuando con una sola voz y con un único objetivo: impedir que se continúen, que continuemos con la agenda del cambio para mejorar el estado del bienestar. Pero lo que no dicen es lo que en realidad están provocando: un bloqueo a las mejoras sociales que viene promoviendo este gobierno, avances en la educación, avances en la sanidad en la dependencia.

Sin este gobierno no habría habido becas para la pobreza infantil, no se habría dado alimentación o 60000 niños este verano.
Sin este gobierno no tendríamos una protección universal a la salud.

Sin este gobierno no se revertirían los recortes en educación, ni tampoco habría plan de inversiones en ciencia, ni tampoco se modificaría la LOMCE ni habría planes de pobreza energética con bonos para los más vulnerables.

Frente a esto, el Gobierno avanza con mayor transparencia, con mayor transparencia que en el pasado, mucha mayor transparencia que la que ha ejercido o ejercitado ningún otro Gobierno de la historia. Hoy precisamente llevamos al Consejo de Ministros, luego entraremos más en los temas con más detenimiento., llevamos un Real Decreto por el que se aprueba el reglamento del alto cargo y que contiene otra serie de disposiciones. Se trata de un plan completo de transparencia para las instituciones, en concreto para el Gobierno.

Hay quien dice, lo he escuchado, que como llegamos al Gobierno moralizando pues eso obviamente ha de tener sus consecuencias. Nosotros llegamos al Gobierno tras una sentencia judicial de corrupción que afectaba al partido que sustentaba el anterior Gobierno y que cuestionaba la credibilidad del anterior Presidente de Gobierno ante los tribunales. La ética pública nos viene obligando a avanzar en transparencia. Y en relación a esto he de decir que hoy hemos aprobado este Real Decreto de transparencia por el que se aprueba efectivamente de esa el desarrollo de la ley de transparencia del gobierno. Un decreto que era sencillo de hacer, pero que sirvió de coartada al anterior Gobierno para no publicar, para no publicar los bienes y actividades de muchos miembros del Gobierno en la anterior etapa.

Hoy hemos aprobado este Real Decreto del alto cargo y además les anuncio que mañana en el Boletín Oficial del Estado aparecerán las publicaciones, aparecerán publicados los bienes y actividades de mil, más de mil altos cargos ciento de los de este gobierno y de los que en el otro gobierno no aparecieron publicados por tanto o habrá 1000 registros referidos a 1062 altos cargos, 38 de ellos ministros 74 secretarios de estado y dieciocho cargos asimilados.

Es decir que este gobierno realmente avanza por la línea de la transparencia que cree que es la única fórmula, la única fórmula aceptable para avanzar en democracia. Esperamos, desde luego, sentido de Estado. vamos a seguir trabajando por la sociedad española. Observamos que efectivamente hemos pasado de la impunidad de antaño a la persecución, pero continuamos en la brecha no vamos a parar de trabajar.”


Creo absolutamente necesario poner una querella contra la Ministra portavoz por esa sarta de falsedades, injurias y difamaciones lanzadas en una comparecencia oficial del Gobierno de España y sin posibilidad de que ninguno de los injuriados pudiera defenderse y rebatir las informaciones vertidas desde ese privilegiado atril en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros de ayer.

Es inadmisible este nuevo acto de perversión de una comparecencia institucional usándolo como privilegiado púlpito, que demuestra la carencia total de dignidad y de ética de un Gobierno incapaz de asumir la crítica y aplicarse aquello de “donde las dan, las toman”, Porque es simplemente cínico acusar a los demás de lo que uno mismo ha estado haciendo de forma constante hasta derribar al anterior Presidente de Gobierno, por la simple ambición personal del postulante Pedro Sánchez que no ha dudado en apoyarse en los enemigos de España para conseguir su único objetivo ser nombrado Presidente del Gobierno de España y además, sin haber pasado por las urnas.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Las hipotecas y chantajes de Sánchez
FRANCISCO ROSELL El Mundo 30 Septiembre 2018

Como dos negaciones afirman, cuando el presidente Sánchez asevera que su Gobierno ni tiene hipotecas ni admite chantajes, lo que en verdad hace es ratificar ambas evidencias. Difícilmente puede refutar lo uno y lo otro. Si la hipoteca es tan innegable que no puede sacar adelante un solo proyecto sin el apoyo de los socios que le auparon a La Moncloa, el chantaje es constatable de la manera tan abrupta en que lo ha sido la aparición de otra cinta del estudio de grabación del ex comisario de Policía, José Manuel Villarejo, actualmente en prisión preventiva. Mediante esta arma de destrucción reputacional, presiona para cobrarse los favores -muchos no confesables- que dispensó a algunos privilegiados con la moción de censura que desahució al cándido Rajoy mediante una confabulación de jueces y políticos con el ex magistrado Garzón como sumo sacerdote.

De hecho, las grabaciones comprometen a Garzón y a su estrecha colaboradora durante más de 20 años, la fiscal y hoy ministra de Justicia, Dolores Delgado. Claramente implicados en la operación político-judicial que muñó la sentencia del caso Gürtel en la que se cuestionaba la veracidad de la declaración de Rajoy como testigo y que, tirando de dicho hilo, lo dejó desnudo e indefenso. A ellos se les ha entregado, a modo de botín de guerra, el Ministerio de Justicia para que hagan y deshagan a conveniencia, además de para que Garzón ajuste cuentas con aquellos togados a los que imputa su apartamiento de la carrera.

Todo se inició hace ya nueve años en una cacería en Andújar. Como retrato de época de una Justicia de perro y escopeta, la pareja Garzón&Delgado, cual Bonnie&Clyde de la juripolítica, fue sorprendida celebrando, junto con el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y el inspector del caso Gürtel, Juan Antonio González, comisario general de Policía Judicial con el ministro Rubalcaba, haber ordenado el ingreso en prisión unas horas antes de varios implicados en esa trama corrupta de financiación ilegal del PP.

Luego, tras ser condenado en febrero de 2012 por interceptar las conversaciones que mantuvieron los cabecillas de la trama con sus abogados en la cárcel de Soto del Real, el inhabilitado juez se reengancharía en el caso Gürtel asesorando a Ricardo Costa, secretario general del PP valenciano, y propiciando un pacto con la Fiscalía para rebajar la pena a cambio de admitir la financiación ilegal del partido, así como a comprometer al ex presidente Camps. Curiosamente, las dos fiscales del arreglo prêt-à-porter habían avalado las escuchas ilegales que supusieron la inhabilitación al juez instructor. Un enredo muy propio de Garzón, perejil de todas las salsas.

Por fas o por nefas, al cabo de estos poco más de tres meses que Sánchez suma al mando del Gobierno, se respira una atmósfera tan viciada y asfixiante -incluso con los mismos personajes y parejos métodos- como la del Trienio Ominoso (1993-1996) que puso amargo colofón al largo adiós del felipismo tras 13 años y medio en La Moncloa. Todo ello después de tiempos revueltos en los que se encadenaban dimisiones y se dejaba a medio enterrar un cadáver político para acudir a sepultar al siguiente, mientras se imputaba a la Prensa crítica haber desatado poco menos que las siete plagas de Egipto contra el PSOE.

En aquel Trienio Ominoso, "todas las mañanas había un desastre real, no imaginario, un problema brutal", suele referir el biministro Belloch, quien hubo de fortificarse, junto a Margarita Robles, hoy ministra de Defensa y entonces secretaria de Estado de Interior, contra las acometidas de Garzón. Ahora, este último se ha resarcido cumplidamente al apoderarse, por ministra interpuesta, del Ministerio que apetecía y que González le negó dejándole con la miel en los labios.

No sorprenderá, por tanto, que se vislumbrara un rictus de regocijo en el rostro de Margarita Robles, su íntima enemiga, al contemplar cómo Delgado era un barco a la deriva sometida al oleaje de la oposición durante la sesión plenaria en la que fue reprobada por el Senado a causa de su mendaz conducta con el juez Llarena. Con su revanchismo, pretendía dejarlo a los pies de los caballos de los Tribunales belgas, presentando como una cuestión personal lo que era un cuestionamiento en toda regla del Estado de Derecho en España. Garzón y Delgado no ocultan su enemistad manifiesta con Belloch y Robles desde que Garzón regresó al Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, para retomar la investigación sobre los GAL.

Ahora el doctor Sánchez, ¿supongo?, como antaño González, asiste irremisiblemente a su propio drama. Como los protagonistas de la más célebre novela negra de Agatha Christie -Diez negritos- y que otrora abocó al fundador del PSOE moderno al abismo. De pronto, se abrió el suelo bajo sus pies. Al igual que a esos diez negritos de Agatha Christie, el pasado le dio alcance y le resultó imposible sacudirse de él.

Si entonces uno de los desencadenantes fue el comisario José Amedo, condenado por los crímenes de Estado de los GAL, ahora toma el relevo Villarejo al querer cobrarse las mercedes que, como todos los agentes dobles, obran en una dirección y en la contraria. Pero siempre guardándose las cartas marcadas que los conviertan en intocables para la hora en la que sus supuestos delitos o negocios a la sombra del poder puedan pasarle eventualmente factura.

Así, el desencadenante ha sido esta vez las grabaciones del ex comisario Villarejo que revelan la complicidad y conchabanza de éste con los actuales biministros de Justicia, esto es, con el ex juez Garzón y quien, por estar éste inhabilitado para cargo público, desempeña oficialmente el puesto, la fiscal Dolores Delgado. Esta última llega al extremo de aplaudir la extorsión del comisario a empresarios por medio de una red de prostitución para obtener "información vaginal" que sirva de aprovechamiento de lo que éste llama "El Gremio". "¡Éxito garantizado!", le jalea la hoy ministra sin censura ni repudio alguno hacia Villarejo del que se vale, junto a Garzón, para que le quite de en medio a agentes que no son de su estima.

Con ese piélago de hechos a cuestas de una fiscal en el ejercicio de su cargo, ésta debería ser ya una cesante. Además de estar expulsada de la carrera fiscal, como Garzón lo fue por hechos de naturaleza análoga. ¿Alguien se imagina lo que haría Lola, espejo oscuro, de vuelta a la Audiencia Nacional?

No debiera extrañar que Villarejo pretendiera mantener una cita con la actual ministra -Dos era su nombre en clave y M, de Mago, el de Garzón- para frenar la extradición del naviero Pérez-Maura a Guatemala a cambio de una suma que, presuntamente, rondaría los seis millones de euros, según la investigación judicial.

Cuando Villarejo, por medio del mismo procedimiento de las grabaciones, dejó en evidencia en 2015 al ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, actualmente en libertad provisional, Sánchez exigió su inmediata dimisión y endosó responsabilidades directas a Rajoy como presidente del PP y del Gobierno. Empero ahora cambia de doctrina, al igual que mide con distinto rasero ético a su ministro astronauta, Pedro Duque, con respecto a aquellos otros a los que, por similares razones fiscales, exigió (y se cobró) la dimisión del fiscal Moix, el ex ministro Soria o el podemita Monedero. Sólo le mueve cerrar la estafeta a la que Villarejo ha remitido su incriminadora grabación. A ver si así logra sellar la fosa séptica de este otro hombre de las mil caras como otros muchos mercenarios.

Por encima de bromas gruesas o de comentarios homófobos contra el juez Grande-Marlaska, hoy compañero de gabinete como ministro del Interior, o de que mintiera tantas veces, al menos, como San Pedro negó a Jesús, cuando dijo no tener relación con el comisario, la gravedad del caso Delgado reside en que coopera con unos chantajistas que no le ocultan sus métodos y a los que, por ejemplo, le regala confidencias del tenor de haber visto a jueces y fiscales españoles con menores de edad en Colombia.

En vez de denunciar a esos jueces por la comisión de un delito de ese calibre, los convierte en mercancía de extorsionadores. Cual ladrones que van a la oficina, estos aparentes servidores públicos parasitan al Estado y se valen de sus medios, no para preservar la seguridad de los ciudadanos que les pagan, sino para crear un mercado de extorsionables de los que servirse económicamente o para otros fines. ¡Cuántos flancos de la seguridad ciudadana quedan desguarnecidos mientras olisquea braguetas ajenas esta mafia que se apodera del Estado y se erige en un poder fáctico por su demoledora capacidad de destrucción!

El conciliábulo entre Villarejo, Garzón y Delgado en una marisquería madrileña para celebrar la medalla que le otorgó Zapatero parece una página de La tapadera, la novela de John Grisham que Sydney Pollack llevó al cine. Tom Cruise encarna a un prometedor abogado de Harvard que, pudiendo aspirar a los mejores bufetes, ingresa en uno de Memphis especializado en grandes patrimonios. Colmado de atenciones a su llegada, descubre que, tras una fachada honorable, se oculta una terrible realidad que no percibirá en toda su calado hasta que se le hace el encontradizo alguien que dice ser del FBI y que investiga el blanqueo de capitales por el crimen organizado. En la película, es constante la presencia de un personaje secundario con pinta de perro perdiguero que ejerce un cometido esencial. Como sicario de la organización mafiosa que está detrás del negocio y que vive empotrado en el bufete, impone la ley del silencio: "Me pagan por sospechar cuando nada induce a hacerlo".

Consciente del terreno peligroso que pisa, Sánchez no puede destituir a una ministra que se ha demostrado una compulsiva mentirosa y que encubrió como fiscal delitos de una enorme gravedad, sin poner patas arriba la tramoya sobre la que montó su moción de censura. Puede entregar libremente la cabeza de cualquier ministro menos la de Justicia.

No es cosa que Garzón se la juegue a él como a González por no hacerle biministro de Interior y Justicia, y le reabrió a mister X el caso GAL escondido en el cajón de muchos fondos de su despacho. Tampoco es cuestión de levantar la tapadera sobre la que montó su operación para defenestrar a Rajoy y de la que emergen iracundos los más siniestros habitantes de las cloacas del Estado. Se explica que el presidente se ponga fuera de órbita, viajando de la ceca a la meca, mientras sus ministros se meten bajo tierra.

Ante ese brete, el Gobierno adopta una posición victimista para no sentirse obligado a cerrar por derribo. Para aguantar el tipo, dispone de armas arrojadizas contra sus rivales, dado su control del medio televisivo y su manejo partidista del CIS, donde rige el algoritmo Tezanos: primero asigna el resultado y luego reparte los porcentajes para que cuadre la suma pretendida previamente. Pero Sánchez se ha tenido que abrir tanto de capa para atraerse los apoyos precisos que satisfagan su desmedida ambición de poder que ahora lo embisten por todas partes.

A medida que se pone cuesta arriba su objetivo declarado de llegar al 2020 y sus ministros se descuelgan por el trayecto, el doctor Sánchez, ¿supongo? es lógico que cavile, al otro lado del Atlántico, poner rumbo a unas elecciones. Mucho más al ver como apremian sus socios el pago de la deuda que contrajo, más sus intereses de demora, así como la insostenible situación de un Gobierno a la deriva y pendiente del siguiente negrito por caer.

Las horas más oscuras del Gobierno Sánchez
Nacho Cardero elconfidencial 30 Septiembre 2018

La actualidad que sacude a España ha adquirido tonalidades oscuras. El Gobierno se ha instalado en una deriva peligrosa frente al silencio ominoso de una parte de la prensa y la complacencia de una opinión pública que prefiere tragar con los abusos del Ejecutivo antes que con la corrupción del Partido Popular y que da por normal algo que no lo es ni lo debiera ser nunca. La simple enumeración de los hechos resulta indigesta.

Se ha tratado de burlar al poder legislativo colando una enmienda para la reforma de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria en una Ley de Violencia de Género que nada tiene que ver con la materia en cuestión; se ha querido acogotar al poder judicial con una lluvia fina de declaraciones (Cunillera, Borrell, Iceta…) en las que sugieren a los magistrados cómo tienen que actuar con los presos y huidos catalanes en aras de una desinflamación que deja imágenes como las de ayer en Barcelona, y en tercer lugar, como si no les bastara con abrir estos frentes, se han lanzado a la yugular de la prensa crítica escudándose en los manidos argumentos de la posverdad y 'fake news'.

Los mismos que querían derogar la ley mordaza por fascista abogan ahora por poner límites a la libertad de expresión ante la necesidad de proteger al sistema frente a informaciones falsas. "Estamos ante el viejo dilema de la autorregulación o la regulación. Esa vieja frase en la que hemos vivido de que la mejor ley de prensa es la que no existe, ¿por qué?", se preguntaba la vicepresidenta Carmen Calvo, para luego pedir a los medios que "asuman responsabilidades".

No solo es burdo el globo sonda sino también el momento que han elegido para lanzarlo, justo en estos días en los que la prensa, ejerciendo su legítima y necesaria función de contrapoder, ha puesto negro sobre blanco las mentiras y contradicciones del Ejecutivo: desde los plagios de la exministra Montón a las vitriólicas relaciones de Dolores Delgado con las cloacas del Estado.

Como deben pensar que la regulación propuesta por Calvo va para largo y se encuentran acorralados ante la "cacería" y el "acoso brutal" al que, según ellos mismos denuncian, les está sometiendo la prensa, han decidido coger la calle de en medio. Así, el pasado viernes, dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía vestidos de paisano se personaban en el digital 'Moncloa.com' para pedir las grabaciones de la célebre comida del excomisario Villarejo con la actual ministra de Justicia que tantos quebraderos de cabeza les está causando.

Ese mismo día, Baltasar Garzón, exjuez y amigo personal de Delgado, presentaba una denuncia por descubrimiento y revelación de secretos contra El Confidencial y personas vinculadas a la investigación del caso Tándem.

El celo que está mostrando el Gobierno socialista y sus satélites por saber quién está detrás de la información, escudándose en que se están filtrando secretos y conversaciones que se enmarcan en la esfera privada, resulta encomiable. Decimos "encomiable" porque no recordamos que esgrimieran argumentos similares cuando se publicaron el ‘Cablegate’ de Julian Assange, los mensajes de Bárcenas a Rajoy o las grabaciones de Granados.

Llueve sobre mojado. En 120 días, este Ejecutivo, a la sazón el más débil de la democracia, ha desafiado sin que le tiemblen las canillas al legislativo, al judicial y al cuarto poder, el de la prensa. Montesquieu ha muerto, ¡viva Montesquieu!

Siendo ello burdo y peligroso, la mayor arbitrariedad de todas es la que el Gobierno socialista ha perpetrado en el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Primero, poniendo al frente del mismo a José Félix Tezanos, un hombre al servicio del partido, y luego modificando los barómetros y el método de cálculo de la intención de voto para, como denunciaba Ignacio Varela en este periódico, teledirigir a la opinión pública en pleno ciclo electoral y convertir el centro en una sucursal del 'agit-prop' oficialista.

Además de echar por tierra la credibilidad del CIS, esta añagaza demoscópica tiene negativas consecuencias para investigadores y universidades. "Las críticas específicas a la estimación concreta presentada en el barómetro no resultan infundadas", publica Agenda Pública. "Esto, en sí mismo, sería anecdótico si no afectara a la credibilidad futura de una institución como el CIS, en la que trabajan muchos profesionales muy experimentados y que han contribuido enormemente a nuestro conocimiento de la sociedad española".

Lo de Tezanos no pilla por sorpresa. En el año 2014, Antonio Romero, exsecretario de Organización del PSOE de Madrid, tuvo que retirar su tesis doctoral en la Universidad Española de Educación a Distancia (UNED) por un caso que guarda ciertas similitudes con el del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Lo hizo tras las acusaciones de plagio recibidas. En concreto, uno de sus artículos publicado en una revista científica había sido fusilado a un autor italiano. Le pasaron el 'Turnitin' a la tesis y dio un 16% de coincidencias, solo tres puntos más que la de Sánchez. Por todo ello, se vio obligado a retirarla.

¿Saben quién era el director de la mencionada tesis doctoral? Efectivamente, José Félix Tezanos, que no vio o no quiso ver plagio por ningún lado, y que señaló que su pupilo Romero estaba siendo víctima de una campaña de acoso por motivos políticos. ¿Les suena?

El Gobierno Sánchez ha pulverizado en apenas cuatro meses todos los estándares éticos de los que presumía y que le sirvieron para erosionar al anterior Gobierno del PP y provocar la moción de censura que le llevó hasta la Moncloa.

Con todo y con eso, lo grave no es la falta de coherencia en su discurso de regeneración, lo realmente preocupante es la injerencia y control del poder ejecutivo sobre el resto de poderes y los abusos que está llevando a cabo.

Aznar, o los límites del sistema de partidos
FERNANDO PALMERO El Mundo 30 Septiembre 2018

Ha pasado ya más de una semana desde que viejos nostálgicos del aznarismo y de la última gran ilusión ciudadana quedaran encantados con su intervención bronca en una comisión que ha creado el Congreso para investigar si el PP se financió ilegalmente. Bien está. Nadie es dueño de sus pasiones.

Aznar solo puede provocar nostalgia. A los que se tomaron en serio que su llegada iba a completar lo que quedó sin resolver en el 78. Al menos. Llamó a eso, ahora sabemos que en un eficaz ejercicio de márketing, La Segunda Transición, y Espasa Calpe vendió varias ediciones de aquel libro-programa, que se tradujo luego a varias lenguas y que fue manual de políticos como Shevardnadze.

Desde 1982, España no vivía un fenómeno similar de fascinación política. El de 1996, sin embargo, lo abanderó el sector más ilustrado de profesionales liberales de la sociedad civil y sólo cuatro años después logró permear en el resto de capas sociales. Para entonces, se habían puesto de manifiesto sus límites. Y el de la democracia de partidos que se inauguró en 1977.

Los casi 14 años de lo que se llamó entonces el rodillo socialista, habían hecho aflorar un descontento que se tradujo en la creación de una alternativa liderada por Aznar, sí, pero que pretendía ser transversal. Y lo fue.

Pero no consiguió implantar el programa de regeneración que había prometido. Los problemas crónicos quedaron sin resolver, aparcados y ocultos tras el espejismo del crecimiento económico de sectores que pronto se revelaron como burbujas. No se creó un modelo productivo diferente, ni se fijó el diseño territorial que la Constitución había dejado inacabado; los partidos políticos continuaron con su financiación irregular, el Poder Judicial siguió sometido al Ejecutivo, Barrionuevo y Vera fueron indultados, ETA continuó matando, los 'papeles del Cesid' volvieron al cajón y aquella 'beautiful' socialista fue sustituida por otro grupo de amiguetes a los que se puso al frente de las empresas privatizadas.

"Después de vivir la primera transición y de asentar y consolidar la democracia", escribió, "nos adentramos en un momento clave para el desarrollo de nuestro futuro: la segunda transición culminará y determinará nuestro modelo de convivencia y el papel de España en el marco internacional".

España venía de lo peor: González. Y lo peor volvió tras Aznar: ZP, Rajoy, Sánchez. Eso salva su imagen y distorsiona lo que fue.

Lola, espejo oscuro
Pedro J. Ramírez elespanol 30 Septiembre 2018

Como la protagonista de la novela de Darío Fernández Flórez que da título a esta Carta, la ministra de Justicia se enfrenta ahora a un turbio pasado. Si aquella Lola, interpretada en el cine por Emma Penella, retrató la sórdida sociedad del primer franquismo, esta Lola, interpretada en el almuerzo del restaurante Rianxo por la fiscal Dolores Delgado, retrata la siniestra conexión entre las cloacas del Estado y la Audiencia Nacional.

La difusión por entregas de la grabación que hizo el comisario Villarejo, está teniendo un gran impacto mediático, pero su trascendencia va mucho más allá de haber convertido a la ministra en una muerta viviente. Dimita esta semana, la cesen dentro de dos o quede centrifugada por unas elecciones anticipadas, la fugaz carrera política de Dolores Delgado ha concluido. Ningún estamento del mundo del Derecho podrá aceptarla como interlocutora y ningún partido que reivindique la lucha contra el machismo, exhibirla como bandera. Pero esto es lo de menos.

Hay quien contempla las revelaciones sobre el pasado de los ministros del Gobierno Sánchez como una especie de videojuego, en el que la planta carnívora del periodismo de denuncia va comiéndose, uno a uno, a los enanitos que han tenido la osadía de adentrarse por la jungla. De repente el sistema mediático vuelve a parecer una fuerza desbocada capaz de desestabilizar día tras día al Gobierno. Hasta el extremo de que a Carmen Calvo no se le ocurre sino hablar de restringir la libertad de expresión para combatir las "fake news" y se desata una campaña, a la vieja usanza, contra Moncloa.com, el portal que obtuvo la grabación.

Pero, claro, para "fake news" las que vienen difundiendo los ministros a las órdenes de la vicepresidenta, cada vez que se ven en entredicho por sus conductas poco estéticas. En realidad, ese sería el denominador común de lo atribuido a Maxim Huerta, Carmen Montón, Pedro Duque y la propia Lola Delgado. Ninguno está inmerso en un caso de corrupción, ninguno ha cometido delito alguno. Al menos los tres primeros podrían seguir en el Gobierno, si no fuera porque Sánchez puso un listón postizamente alto respecto a la exigencia ética y porque, con la excepción de Maxim, todos mintieron tras ser cuestionados.

El caso de Duque es el último ejemplo. ¿Qué necesidad tenía alguien que le cae bien a la gente, que transmite la ingenuidad de quien está en la política de paso, que ha llegado al ministerio cargado de idealismo y ansia de impulsar la investigación científica; qué necesidad tenía, insisto, de decir públicamente que había estado pagando a su sociedad patrimonial los alquileres de sus dos viviendas, cuando no lo había hecho? ¿No hubiera sido más sencillo, máxime cuando la mentira iba a durar lo que el primer medio -en este caso EL ESPAÑOL- tardara en obtener las cuentas del Registro Mercantil, reconocer que, por ignorancia o negligencia, dejó de hacerlo, como la gran mayoría de quienes recurren a esa opción legal, y que regularizaría su situación, con el eventual recargo, vía declaración complementaria?

A lo largo del jueves se escucharon tales disparates y desmesuras -resultaba que, de repente, el "evasor fiscal" Pedro Duque era el culpable de que el Estado no tuviera suficientes recursos para la Sanidad y la Educación- que habría bastado con que hubiera dicho la verdad completa, para que el ministro astronauta hubiera canalizado el hartazgo de lo mejor de la opinión pública hacia la truculencia del teatrito de guiñol del duopolio televisivo. Pero no lo hizo y ahora su problema no es de integridad tributaria, sino de credibilidad personal. Es lo que tiene caer en la peor de las trampas que tiende la política: la obsesión por parecer mejor de lo que uno es.

Si tuviera estabilidad parlamentaria, al Gobierno no le resultaría difícil absorber situaciones como esta. A muchos otros ministros les ha crecido ostensiblemente la nariz y han seguido en el cargo. El problema es cuando se tienen 84 escaños y el principal de tus cuatro socios te está esperando a la vuelta de cada esquina, para llamarte "cutre" por la chapuza de la tesis doctoral o recordar tu propio compromiso de prescindir de alguien que hubiera hecho lo que hizo Duque. Pablo Iglesias sabe que -digan lo que digan los sondeos del CIS,- para que Podemos suba o al menos se mantenga, es imprescindible que el PSOE baje y, por eso, no va a renunciar nunca a su labor de zapa.

Estamos viviendo dentro de un paréntesis cada vez menos prorrogable. La huida hacia adelante de Sánchez quedó patente el propio jueves, cuando se jactó en Nueva York, medio noqueado, de que su gobierno está "limpiando" la vida pública y todos sabemos que la principal razón, ya casi la única, por la que Duque y Delgado siguen siendo ministros es porque Huerta y Montón dejaron de serlo.

La desesperación del presidente ha llegado al extremo de hacer depender explícitamente la duración de la legislatura de la conducta de los separatistas. Dejar en manos de Puigdemont y Torra el control de los tiempos, sobre la base de que cuando "prioricen el conflicto en vez de la cooperación" habrá disolución, es una irresponsabilidad más. Pero está claro que el presidente es el primero que no se cree la cocina de Tezanos, pues si de verdad el PSOE tuviera más de diez puntos de ventaja sobre el PP y casi doce sobre Cs, en vez de motivos, estaría buscando pretextos para sustituir ipso facto la pesadilla de los 84 escaños por un mandato popular, fruto de una victoria clara en las urnas.

La alternativa de Sánchez no es sino disolver o que le disuelvan. Lo normal es que el desenlace sea cuestión de semanas o, como mucho, de pocos meses. Cuanto más se prolongue la agonía, más tocado llegará este PSOE a las urnas. No es casualidad que, en los corrillos con la prensa, algunos altos cargos deslizaran ya, tras el Consejo de Ministros del viernes, el relato del victimismo audaz. El mismo Pedro Sánchez que, en las primarias del PSOE se enfrentó a la Hidra de Lerna del aparato del partido, volverá a desenvainar la espada electoral para plantar cara a esa nueva serpiente policéfala, compuesta por la derecha, los separatistas y Podemos, que bloquea su proyecto político.

Por eso la suerte inmediata de Delgado, como la de Duque, es poco más que una anécdota. No así la grabación del Rianxo. Tanto si es Villarejo quien ha decidido inmolarse, mostrando lo peor de sí mismo en una versión naturalista de El crepúsculo de los Dioses, como si es otra mano la que mece la cuna de la difusión de los audios, tendrá que haber un antes y un después. Y esto es independiente de cuando haya elecciones y de quien las gane. Y también de si Villarejo, al grabarla, y quien haya entregado la cinta a un periodista han incurrido o no en delitos contra la intimidad.

La cantinela de que los medios críticos servimos a los oscuros intereses de aquellos que quieren poner patas arriba al Estado, la he oído ya demasiadas veces. Van Schouwen, Amedo, Roldán, Conde, Perote, De la Rosa, Bárcenas... ahora Villarejo. ¿Quiénes pueden dar cuenta de las tramas ocultas sino quienes han formado parte de ellas?

La relevancia informativa y el interés público de la grabación son indiscutibles. Nos muestra la transformación de la Audiencia Nacional en un Estado dentro del Estado, pero sin separación de poderes. Jueces, policías, fiscales... todos refocilándose en el mismo fango. Yo mismo he oído, no hace mucho, de labios de uno de los asistentes al almuerzo del Rianxo cómo, cuando murió "el Caudillo", le permitieron pasar dos veces ante el féretro -tal era su lealtad al Régimen- para saludarle brazo en alto. Durante más de cuarenta años este probo funcionario ha controlado puntos neurálgicos del alcantarillado público -vulgo cloacas- y durante más de veinte ha servido con esmero al reyezuelo oportunista que plantó su real en la Audiencia y aun seguiría ejerciendo su absolutismo vitalicio si no le hubiera destronado una sentencia firme del Supremo.

Puede alegarse que el lamentable estado de limerencia en el que se muestra a lo largo de todos los lances de la conversación la hoy ministra de Justicia, prestándose una y otra vez a servir de voz a un ventrílocuo machista donde los haya, sólo le afecta a ella. Pero el soez contubernio de los policías con el juez instructor que tenía la facultad de abrir y cerrar sumarios, de dictar órdenes de prisión y libertad, nos afecta a todos.

Ya supimos de la laxitud moral y el sentido instrumental de la justicia de Garzón cuando se le abrieron tres causas penales simultáneas, entre ellas la del "querido Emilio", por abusar de su poder y lucrarse de su función jurisdiccional. Pero lo que empezamos a intuir a partir de esta grabación es el abismo insondable de la manipulación del proceso político y la vida pública por parte de una banda mafiosa, instalada en un centro neurálgico de nuestras instituciones.

Especialmente inquietantes resultan las revelaciones sobre cómo se fraguó la instrucción del caso Gürtel. Del mismo modo que Garzón canalizó, a través del sumario Marey, su vendetta contra González y el PSOE -por haberle utilizado "como un muñeco" y no nombrarle ministro-, ahora habría repetido la jugada contra el PP, para culminar la reubicación en la izquierda, que inició al traicionar a Liaño en el caso Sogecable. La posterior instrucción en el Supremo, a cargo del magistrado Eduardo Moner, subsanó los vicios de origen en relación con aquel sumario clave de los GAL. Sería una catástrofe que, al no haber ocurrido esta vez lo mismo, alguno de los implicados en la financiación ilegal del PP pudiera ahora reclamar con éxito la nulidad de actuaciones.

"Debo advertir que soy una chica muy mona pero también muy cara", explica, al presentarse, la protagonista de Lola, espejo oscuro. Su relato descubrirá toda la miseria que hay bajo el oropel. Durante décadas, la Audiencia Nacional ha sido la cara atractiva de los tribunales en su lucha contra el terrorismo, la corrupción y el crimen organizado. También la plataforma de lucimiento de policías, fiscales y jueces estrella. Ahora nos asomamos a sus interioridades más sórdidas y percibimos la urgencia de drásticas reformas. Porque un Gobierno malherido puede arrostrar el descubrimiento de que tiene una ministra que representa exactamente lo contrario de lo que predica, pero una sociedad democrática no puede convivir con la sospecha de que la Justicia se haya convertido, en algunas instancias clave, en una puta de lujo.

El idioma: convivir no es tolerarse
Juan José Laborda. vozpopuli  30 Septiembre 2018

Es el momento de recordar que el debate en el Senado constituyente fue intenso en lo referente al Rey y también en la definición de la lengua oficial del Estado

La Cátedra Monarquía parlamentaria que dirijo ha organizado, junto con las Cortes Generales, y dentro de los actos que conmemoran el 40 Aniversario de la Constitución de 1978, un ciclo de conferencias que tiene por título “El español como lengua de creación y de integración”.

Cuando le presenté el proyecto al director de la Academia, Darío Villanueva, el enunciado era “El español como lengua de comunicación y de integración”. El profesor Villanueva sugirió cambiarlo a lengua de creación y de integración”. Lo acepté de inmediato, porque entendí -y esto fue conjetura mía- que el castellano o español es fundamentalmente una lengua de creación, desde la perspectiva de la fase actual de la globalización.

En efecto, el español es ya una de las principales lenguas que están creando la globalización, y con más de 500 millones de personas que lo hablan, está a la zaga del inglés. El inglés, desde 1945, con la victoria de las democracias angloparlantes sobre las potencias del Eje, se convirtió en el idioma de la ciencia y de la democracia representativa, que son los dos elementos definitorios de la globalización actual. El inglés es la gran lengua de comunicación, el latín de nuestro tiempo, pero no todos los que leen y escriben en inglés sueñan o crean belleza en ese idioma, mientras los que hablan español están mejor predispuestos para sentir y pensar naturalmente esas cualidades creativas en nuestro idioma.

Lejos de la interesada tesis de que la Constitución se aprobó como trámite o, peor aún, como una orden llegada de los cuarteles, la realidad fue otra muy distinta, también en lo tocante al idioma

De manera que si afrontamos el futuro con voluntad de gobernar la globalización, los pueblos que hablan el español como lengua de creación, si al mismo tiempo valoran su capacidad de integración -desde la integración política interna hasta la integración con los emigrantes-, probablemente tendremos más oportunidades históricas de un porvenir de paz y de progreso, o como sostiene un conocido autor de nuestros días, Yuval Noah Harari, se detendrá así la entropía y el desorden que son consustanciales a los sistemas físicos y sociales cerrados.

Las personas que nos hablarán de estas circunstancias lingüísticas y morales son, Darío Villanueva, director de la RAE; María Teresa Echenique, catedrática de Lengua Española; Remei Sipi Mayo, escritora ecuatoguineana; Ángel López García Molins, catedrático de Lingüista General; Xavier Vidal i Folch, periodista; y Carme Riera escritora y académica de la RAE.

Todos ellos son referentes de la máxima calidad cultural y académica, pero además son también ejemplos cercanos del modelo futuro de la aceptabilidad con la globalización. En otras palabras, rechazan la autarquía social e ideológica, y destacan por su cosmopolitismo, dentro de nuestra más antigua tradición de pueblos viajeros y mestizos.

Así, los conferenciantes de estas sesiones, además de leer y escribir en los principales idiomas europeos, piensan y se expresan en castellano o español, y además, cada uno de ellos lo hacen en otra lengua oficial, muchas veces su lengua familiar o materna; en vasco, Maite Echenique; en catalán, Xavier Vidal y Folch, Carme Riera, y también Remei Sipi Mayo, cuyo idioma materno es el bubi, la lengua propia de la isla Bioko, la antigua Fernando Poo; valenciano, Ángel López García Molins, y también Echenique; y finalmente, Darío Villanueva en gallego. Como ha manifestado Darío Villanueva, la globalización empuja a que las personas en el mundo sean, cuando menos, bilingües, algo que empieza a cambiar con los jóvenes de un país que era monolingüe, como les suele suceder a quienes han sido imperio como España.

Los pueblos que hablan el español como lengua de creación probablemente tendremos más oportunidades históricas de un porvenir de paz y de progreso

Ahora que estamos celebrando el 40 Aniversario de la Constitución, es el momento de recordar que el debate en el Senado constituyente fue intenso en lo referente al Rey, y también en la definición de la lengua oficial del Estado.

Frente a la interesada tesis de que la Constitución se aprobó como trámite o, peor aún, como una orden llegada de los cuarteles, en el asunto del idioma, por ejemplo, hubo tensiones y enmiendas hasta llegar a la Comisión Mixta, el órgano paritario de las dos Cámaras que aprobó el texto común.

El Congreso había aprobado que el idioma oficial fuera el castellano. El Senado enmendó, y en su lugar escribió “el español”. Está entre nosotros el profesor Enciso, que entonces se encargó de la defensa del español como lengua oficial. Fue la Comisión mixta la que llegaría a la redacción actual -El castellano es la lengua española oficial del Estado-, y es un ejemplo de la técnica y de los resultados del consenso: redefine conceptos hacia el futuro. Un proceso constituyente auténtico, como fue el nuestro, tiene la capacidad de transformar la política en Derecho.

Cito unas palabras del Rey Juan Carlos, aunque las podría suscribir el Rey Felipe VI, pues son la plasmación de la filosofía constitucional que la Monarquía simboliza. Las pronunció el 28 de octubre de 1992, en un acto en San Millán de la Cogolla, La Rioja, en el que estuvieron presentes, además de los Reyes, el presidente del Gobierno de entonces, Felipe González, 14 presidentes de las Comunidades Autónomas, todos los de las Comunidades bilingües, salvo Manuel Fraga, que se excusó pues estaba en México: “Convivir no es tolerarse, sino integrarse, dando y recibiendo lo mejor de cada uno, sin imposiciones ni violencia (…) y todas las lenguas conviven normalmente en esta España unida en una Monarquía que asume la variedad con normalidad y orgullo”.

Mentiras, atropellos y disparates
Nota del Editor 30 Septiembre 2018

Afirmar "y todas las lenguas conviven normalmente en esta España unida en una Monarquía que asume la variedad con normalidad y orgullo" es una mentira, un atropello y un disparate. No quiero escribir palabrotas, pongan Vds las mas gruesas.

Agresiones independentistas
Una experta advierte: la islamización de un país ya no puede detenerse si la población musulmana alcanza el 16%
www.yolanda.info lagaceta.eu 30 Septiembre 2018

Según un estudio de la Universidad de Harvard, la islamización de un país no puede detenerse cuando la población musulmana alcanza el 16% de la población total. Esto es lo que la experta en Islam, Nikoletta Incze, ha afirmado en la televisión pública húngara.

Incze es investigadora en el Centro para el Estudio del Islam Político , una fundación de Bill Warner, que opera en varios países.

La entrevista con la experta en Islam se emitió como parte de un informe de una revista matutina que se centra en la propagación del Islam en Europa y lleva el título "Avance islámico: ya 44 millones de creyentes en Europa".

Al comienzo de la conversación, Nikoletta Incze señala que muchos países que son islámicos hoy en día eran originalmente cristianos, por ejemplo, Turquía, Egipto y Siria.

También en otros países el Islam reemplazó a la religión anterior: Pakistán era hindú, Afganistán era budista, Irán estaba dominado por el zoroastrismo.

Mohamed y sus sucesores subyugaron militarmente a estos países y los islamizaron. La islamización fue un proceso que llevó siglos. La pregunta surge en qué punto se decidió que el Islam prevalecería en estos países.

Nikoletta Incze cita un estudio de la Universidad de Harvard. Según ella, la islamización de un país ya es inevitable, cuando la proporción de musulmanes de la población es de alrededor del 16 por ciento. Pasarán de 100 a 150 años antes de que se complete la islamización.

Actualmente, Nikoletta Incze ve una islamización de Europa. Sin embargo, hay una gran diferencia con la expansión islámica en la Edad Media: en ese momento uno se habría resistido.

Hoy en día, los musulmanes son tratados con tolerancia y aceptación, y se trata al Islam como una religión igual a otras ignorando la ideología política.

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Prensa, cloacas, chantajes y democracia

Villarejo es un subproducto de las cloacas del Estado, como algunos medios. Pero eso no invalida la importancia de audios que abren en canal a la Audiencia Nacional
Carlos Sánchez elconfidencial 30 Septiembre 2018

Cuando a finales de 2008 el Archivo Nacional de EEUU desclasificó 90.000 documentos y 198 horas de grabaciones realizadas durante el mandato de Richard Nixon, se descubrió algo que, en realidad, casi todo el mundo conocía. El expresidente era un tramposo. Fue el propio Nixon quien en febrero de 1971 ordenó la instalación de un sistema de grabaciones en la Casa Blanca que se activaba automáticamente cuando el aparato identificaba un sonido, incluidas las conversaciones en el despacho oval.

Nixon, en una de esas conversaciones, y en relación, a la guerra de Vietnam, le dijo a Kissinger, por entonces su consejero de seguridad nacional: "Nunca lo olvides, la prensa es el enemigo, el 'establishment' es el enemigo, los profesores son el enemigo. Escribe esto cien veces en una pizarra y nunca lo olvides".

La conversación telefónica, que hoy se puede leer en la página web del Archivo Nacional, donde se registran tres años de grabaciones verdaderamente obscenas, tuvo lugar el 14 de diciembre de 1972, unos días antes de que los B-52 lanzaran una brutal campaña de bombardeos sobre Hanói y Hai Phòng con la intención de meter presión a los vietnamitas y negociar desde posiciones de fuerza un acuerdo de paz en París. "Los vamos a bombardear", le dijo Nixon a Kissinger y a su otro consejero Alexander Haig, dando luz verde a uno de los actos más crueles de la guerra.

En esas conversaciones, Nixon ya sospechaba quién había filtrado al 'Post' el caso Watergate, y habla sin tapujos de W. Mark Felt, el célebre garganta profunda, como la "rata blanca", ya que se conocía que la fuente del periódico tenía el cabello de ese color. Como se sabe, Felt no desvelaría hasta mayo de 2005 que fue él quien había contactado con Woodward, aunque como ha escrito uno de los responsables del Archivo Nacional de EEUU, nadie más que él podría haber sido 'deep throat', que no era otro que el número dos del FBI.

No es el caso de Villarejo. Es seguro que no habrá que esperar tres décadas para conocer quién está detrás de las grabaciones que se han conocido estos días, y, probablemente, de las que se desvelarán en el futuro. No hay que ser un sagaz investigador para saber que la situación procesal del comisario no es ajena a este hecho, pero eso, aunque el Gobierno y algunos diarios quieran engañar a la opinión pública, no quita importancia a las revelaciones.
Sistema de castas

Desde el célebre aforismo de Juan de Mairena (la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero), sabemos que la verdad es independiente de quien la diga. De otra manera, el mundo retrocedería —sobre todo en el ámbito judicial— al sistema de castas, en el que la veracidad depende de la posición social de cada individuo. Una especie de presunción de veracidad en función de la cuna.

La democracia, afortunadamente, ha liquidado ese comportamiento medieval, y los jueces y fiscales llaman a declarar todos los días a auténticos sinvergüenzas en aras de descubrir la verdad judicial. Es justamente por eso por lo que las grabaciones conocidas en los últimos días tienen interés informativo. ¿O es que a cualquier demócrata no le inquietan las desvergonzadas conversaciones, aunque sean privadas, de jueces, fiscales y policías reunidos en mesa camilla en franca camaradería?

La independencia de los tribunales no solo pasa porque el resto de poderes —el legislativo y el ejecutivo— sean ajenos a las decisiones judiciales, sino que también exige que los propios actores del procedimiento guarden la debida distancia, simplemente porque representan intereses distintos. Y cualquier ciudadano encausado tiene derecho a estar preocupado si jueces, fiscales y policías actúan como si se tratara de una camarilla, lo cual, dicho sea de paso, es ya consustancial a la Audiencia Nacional, cuya endogamia lleva años agujereando todos los límites constitucionales.

De ser un órgano creado por razones extraordinarias —la lucha contra el terrorismo etarra desde el frente judicial— se ha convertido en un auténtico poder dentro del poder judicial, lo que ha dado lugar a la existencia de 'jueces estrella' que representan justamente lo contrario a la carrera judicial.

Llama la atención, en este sentido, que nada menos que tres ministros del actual Gobierno hayan pasado por la Audiencia Nacional (Delgado, Grande-Marlaska y Robles), lo que es una auténtica anomalía estadística. Lo relevante, por tanto, no son los comentarios frívolos de la entonces fiscal Delgado sobre sus compañeros, lo verdaderamente significativo es el compadreo judicial que pone en riesgo la independencia en el procedimiento.
Un sujeto tóxico

Tiene razón Grande-Marlaska, sin embargo, cuando sostiene que lo importante "son los hechos, no las palabras", y por eso, precisamente, hay razones para sospechar de cualquier miembro de la carrera judicial próximo a un sujeto tóxico como Villarejo. Tanto como para hacerle confidencias llenas de mal gusto. ¿O es que hay que recordar que el propio Garzón fue expulsado de la carrera judicial, precisamente, por grabar de forma ilegal a un abogado? Toda una paradoja que quien fue condenado por grabar se querelle porque se han desvelado unas grabaciones.

Si como dicen los viejos periodistas, noticia es aquello que nadie quiere ver publicado en la portada del 'New York Times', noticia es conocer los entresijos del funcionamiento de la Audiencia Nacional. ¿O es que no es información relevante, como ha publicado en este periódico Beatriz Parera, que la justicia investigue en una pieza secreta de la 'operación Tándem' que Villarejo utilizara su cercanía a la actual ministra de Justicia y al exjuez Garzón para bloquear la extradición de un empresario a Guatemala por la que, presuntamente, engordó (aquí está la factura) su abultado patrimonio? Como dice una vieja máxima del periodismo, las noticias sobre las acciones privadas de las personas dejan de ser privadas cuando llegan a los tribunales públicos.

Es por eso por lo que poner el énfasis en la naturaleza vil del filtrador, como hacen el Gobierno y los medios afines es incoherente. Máxime cuando unos y otros han tirado una y otra vez de grabaciones ilegales. En unas ocasiones, para desgastar a dirigentes del anterior Ejecutivo, y, en otros casos, para informar a sus lectores. A eso se le llama cinismo. ¿O es que los célebres wasaps que envió Rajoy a Bárcenas no eran privados? ¿O es que las grabaciones de Villarejo a Ignacio González en una cafetería de la puerta del sol no eran ilegales? ¿O es que las grabaciones a Corinna, difundidas hace pocos meses por algunos diarios que hoy se ponen estupendos, son ajenas a Villarejo? ¿O es que el video que acabó políticamente con Cifuentes, en el que el comisario no parece ser extraño, no era privado?
Chantaje al Estado

Más obsceno, si cabe, es plantear el evidente chantaje de Villarejo como un chantaje de Estado, como si la democracia española, ya muy consolidada, tal y como se ha demostrado en Cataluña, no fuera lo suficientemente fuerte para defenderse ante un canalla, y que recuerda lo que decía Adorno sobre el uso ‘instrumental’ de la razón. En este caso, la razón de Estado, que tiende a confundir sujeto con objeto, multiplicando así el engaño y la manipulación, y que es consustancial a una la sociedad en las que los medios juegan un papel cada vez más relevante, lo que no es sinónimo de emancipación. Por el contrario, se ha favorecido la trivialización de la política, en lo que han colaborado los mismos políticos que hoy sufren su propia medicina.

Una vez más, y como el rey sol, el presidente del Gobierno de turno, y sus acólitos, confunden el Estado con su persona. No es nuevo. Cuando en los primeros años 90 ‘El Mundo’ desveló la guerra sucia contra el GAL, el argumento favorito de Moncloa y sus correas de transmisión mediáticas era que se debilitaba la lucha contra el terrorismo y se ponía en jaque al Estado. Aquellas investigaciones arrojaron luz sobre crímenes de Estado y no pasó nada. Los cuerpos y fuerzas de seguridad siguieron haciendo su trabajo hasta la liquidación de ETA. Así que, de cacaería, como sostiene la ministra portavoz, nada de nada.

El problema de fondo sigue siendo el mismo. Los partidos, en la oposición, dicen una cosa y en el Gobierno otra muy distinta. Probablemente, porque existe un 'mercado de la información', como denunciaban los filósofos de la Escuela de Fráncfort, que ellos mismos han impulsado, y que han creado aberraciones que hoy pasan factura. El que a hierro mata, a hierro muere, que dice el castizo.

Son algunos políticos inmorales los que han dado carta de naturaleza a policías patrióticas y a subproductos informativos que han hecho de su capa un sayo al amparo de aquella frase lapidaria de Felipe González: el Estado también se defiende desde las cloacas, y que, con buen criterio, recordaba hace unos días Pablo Iglesias. Esa estrategia sucia, y no otra cosa, es la que ha hecho madurar las semillas de la nueva barbarie. Es por eso por lo que conviene no disparar sobre el pianista y, por el contrario, limpiar la basura que genera la competencia política: tanto en los medios tenebrosos como fuera de ellos. Villarejo, al fin y al cabo, es hijo natural de la corrupción política.

El 1-O fue una provocación al Estado
 larazon 30 Septiembre 2018

El 7 de septiembre de 2017, el Tribunal Constitucional suspendió cautelarmente el referéndum independentista convocado por la Generalitat para el 1 de octubre. Admitía así a trámite los recursos del Gobierno contra el decreto de convocatoria aprobado por el Parlament y la creación de una supuesta Sindicadura Electoral que acababa de un plumazo con la Junta Electoral Central.

El «proceso» culminaba de esta manera su penúltimo paso, por lo que no entraba en sus planes acatar las leyes. Muy al contrario, el independentismo se proponía desafiar abiertamente al Estado sin atender a las consecuencias que supone un desacato de tal calibre. Además, el Alto Tribunal acordó notificar la suspensión del referéndum a un millar de altos cargos y funcionarios catalanes, entre los que se encontraban 947 alcaldes, la presidenta y miembros de la Mesa del Parlament y los integrantes del Govern, además del mayor de los Mossos d'Esquadra y los medios de comunicación públicos.

Todos ellos colaboraron –excepto los municipios constitucionalistas– en la realización del referéndum, con deslealtad temeraria en algunos casos, como fue de manera muy especial la de la policía autonómica, que provocó el enfrentamiento directo con las Fuerzas de Seguridad.

Un año después, el independentismo todavía no ha entendido –o sigue dando la espalda a la realidad– que promover la «secesión unilateral del Estado en el que se constituye España», según la sentencia del TC del 17 de octubre, no está en nuestra Constitución –ni en ninguna otra– y que el «derecho de autodeterminación» de los pueblos reconocido por la ONU se limita a los que se encuentran bajo «subyugación, dominación y explotación extranjeras». No es, obviamente, el caso de España. Sobre esta postverdad, «fake news» o, dicho más claramente, mentira se ha alimentado el «proceso» y el choque producido el 1-O. Aquella infausta jornada es celebrada por el independentismo como el día en el que el pueblo de Cataluña ejerció su soberanía, y en base a ella –sin entrar en el fraude electoral– fue declarada la independencia unilateral el día 27, con las consecuencias penales que ya están encima de la mesa.

Si los dirigentes de la Generalitat no tienen la valentía y honradez para reconocer que el camino que emprendieron fue el equivocado porque se basa en la ilegalidad y en la negación misma del Estado de derecho, no ayudarán en nada a la resolución de un conflicto que sólo puede formularse de una manera: la democracia española no puede ser derrotada por un movimiento de clara estirpe nacionalista excluyente. Supondría el final de la unidad territorial y el ejemplo más nocivo para Europa. El Estado pudo cometer errores para evitar que se celebrara, en la manera que fuese, un referéndum ilegal, pero con lo que nadie contaba es con que para entonces la deslealtad de la Generalitat era absoluta –no olvidemos que es una parte del Estado– y manejaba recursos transferidos por la Administración central para subvertir el orden constitucional. Esa fue la verdad de los hechos y en ella está la raíz del problema para soluciones futuras.

Aunque el nacionalismo haya subido un peldaño más en su insufrible victimismo, con centenares de heridos en los colegios electorales que nunca fueron atendidos en centro hospitalario alguno, la Guardia Civil y la Policía Nacional actuaron con mesura y contención, con dureza cuando fue necesario, pero nunca más allá de la misión que tenían encomendada. Fueron traicionados por los Mossos, humillados y, días después, acosados impunemente para que abandonaran Cataluña. El Estado de derecho se defendió de un ataque que sólo buscaba doblegar la soberanía nacional. Es hora de que la Generalitat rectifique y admita que el 1-O no fue el camino correcto.

El respaldo europeo pasa por un mensaje unívoco del 'procés'
EDITORIAL El Mundo 30 Septiembre 2018

El primer aniversario de la mascarada del 1-O coincide con una profunda división en el independentismo catalán, con una sociedad fracturada por la irresponsabilidad de sus dirigentes y con una sensación de hastío general. El mismo Puigdemont, tras un año de rocambolesco periplo como fugado, no puede disimular su decepción por la falta de respaldo de la UE a la ensoñación secesionista.

Sin embargo, el nacionalismo político cuenta hoy con dos bazas que le permiten enseñorearse. Por un lado, tener en sus manos la permanencia de Sánchez en La Moncloa, algo que le reporta excepcionales réditos partidistas y propagandísticos. Y, por otro, el preocupante hecho de que en las instituciones y gobiernos comunitarios empiece a cundir desconcierto respecto al problema catalán a raíz de la catarata de infundadas declaraciones que, día tras día, realizan miembros del Gobierno o para contemporizar con Torra y los suyos.

La férrea defensa de la Constitución y la legalidad frente al golpismo secesionista está dando paso a extravagantes interpretaciones del procés y a interferencias de los ministros en la acción de la Justicia que, tal como hoy publicamos, preocupan en Bruselas. Así, por ejemplo, que el propio ministro de Exteriores, Josep Borrell, dijera en la BBC británica que preferiría que los políticos procesados no estuvieran en prisión preventiva, sumado a la presión a jueces y fiscales por parte de la vicepresidenta Calvo clamando porque ese régimen penitenciario "está durando demasiado", no hace sino sembrar en el extranjero dudas sobre el correcto funcionamiento del sistema. Y tanto o más estupor causan declaraciones como la de la delegada del Gobierno en Cataluña apostando por el indulto a los políticos procesados, anticipándose así al recorrido judicial y de algún modo restando importancia a la extraordinaria gravedad de los delitos que se les imputan. Fuentes comunitarias consultadas por EL MUNDO no comprenden cómo lo que debe ser un asunto de Estado primordial, con posiciones nítidas de todos los responsables políticos, se esté transformando en un asunto de Gobierno en el que todo se cuestiona, incluida la acción judicial.

Para colmo, hasta el presidente rompe el relato de Estado que las principales autoridades comunitarias defendieron hace un año en Oviedo al respaldar sin ambages nuestro Estado de derecho frente al órdago catalán. Y lo hace al decir que el referéndum secesionista de Quebec es un ejemplo para resolver la crisis catalana. No puede ser más falaz la comparación. Para empezar porque en Canadá no hay un precepto constitucional que consagre la indisoluble unidad nacional como sí existe en España y en la práctica totalidad de estados del mundo. Flaco favor hace con estas salidas el Gobierno a nuestra credibilidad internacional y al necesario apoyo con el que debemos contar en Europa para afrontar el que sigue siendo nuestro mayor desafío.

Las más de 1.300 imágenes que muestran la politización en las escuelas catalanas
Un vecino de Manlleu recoge en el portal web Flickr casos concretos de propaganda electoral, 'esteladas' o murales pintados en las paredes de los centros de marcado signo político
Laura Fàbregas cronicaglobal 30 Septiembre 2018

El adoctrinamiento escolar ha entrado de lleno en la agenda política. Después de que el Gobierno declinase hacer público el informe de la Alta Inspección del Ministerio de Educación sobre los presuntos casos de adoctrinamiento escolar en las escuelas públicas catalanas, la eurodiputada por UpyD, Maita Pagazurtundúa, remitió un informe al Defensor del Pueblo donde listaba todos los casos que atentan contra los derechos de los niños en las aulas catalanas.

Una de las documentaciones que aporta la eurodiputada es la web en Flickr de un vecino de Manlleu, Eduardo González Palomar, donde se pueden ver más de 1.300 fotos de politización en las escuelas catalanas: desde banderas secesionistas colgadas de sus paredes a la promoción de iniciativas de partidos políticos, pasando por la adscripción al Fútbol Club Barcelona.

“Movilizarse desde la aulas”
El informe de la eurodiputada, titulado Vulneración de los derechos del niño y ataques a la diversidad en las aulas, consta de 34 páginas y registra casos como el del Instituto El Palau, en Sant Andreu de la Barca, donde denuncian la “persecusión” de algunos profesores contra las familias con hijos de padres de Guardia Civiles, así como la carta de una adolescente de 13 años del Colegio de la Mercè de Martorell (Barcelona) e hija de una agente de las fuerzas de seguridad pidiendo a sus compañeros que la “traten como siempre”. También se pueden ver convocatorias de centros escolares en Olot que piden a los padres que sus hijos puedan manifestarse por los acontecimientos del referéndum ilegal del 1 de octubre.

Pagazaurtundua denuncia que el adoctrinamiento que "ha impuesto" la Generalitat "viola" la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio sobre los Derechos del Niño, además de ir en contra de las recomendaciones de la Unesco de que a los niños se les tiene que garantizar la educación en su lengua materna para evitar mayores cotas de fracaso escolar. Según la eurodiputada, el adoctrinamiento actual ha producido "estrés psicológico" y "riesgo de agresión física" en los niños.

“Construyamos la república”
En una de las fotos de González se puede ver el muro externo de un colegio de Vilassar de Dalt pintado con un mural de que dice “Construyamos la república”. Según el autor, se trata de instantáneas que ponen “al descubierto el desmedido afán que muestran los fanáticos nacionalistas por adoctrinar en ambientes concurridos por chiquillos de corta edad”.

Muro escolar con el mural 'Construyamos la república'
En otra foto tomada en 2017 se observa otra valla del colegio de Sant Julià de Llor i Bonmatí (Girona), con propaganda electoral de la Asamblea Nacional Catalana. Aunque en estos dos casos es la parte externa, es mobiliario de la escuela y son zonas muy concurridas por los menores.

Mural ANC en una escuela pública
En una de las paredes del IES La Roca del Vallès hay una graffiti de "Pueblo armado, pueblo respetado" junto a un símbolo del extinto grupo terrorista Terra Lliure que ha estado sin borrar durante tres años. El autor de esta web en Flickr afirma que "está al servicio de los independentistas que hacen apología de la violencia". González comparte hasta cuatro fotos tomadas desde 2015 a 2018.

Una bandera independentista ondea en una guardería de titularidad municipal en Les Masies de Roda (Barcelona), donde asisten niños de cuatro meses a tres años.

Parte de lo mismo sucede en un colegio de Vic, donde la bandera constitucional --la senyera-- comparte espacio con la estelada.

Estelada en un centro escolar de Vic
En otros recintos optan por pintar la insignia en lugar de colgarla, como es el caso del patio del Colegio AESO, en Isona.

Propaganda de partidos políticos
En el CEIP Les Aigües de Cardedeu aparece un cartel de Correllengua en el que asocia el catalán con una ideología muy concreta y vinculan dicha posición política con la “libertad”.

Algunos de los carteles en los centros escolares son de partidos políticos, como el cartel propagandístico de la CUP dentro de un tablón de anuncios con cristal y cerradura en el interior de la guardería “Trapelles” de Celrà (Girona).

En el colegio Guerau de Peguera en Torrelles de Foix exponen, a modo de recordatorio, lo que es preceptivo en este lugar del ámbito escola: “El catalán es cosa de todos”, es uno de ellos. Se trata de un cartel de grandes dimensiones para recordar a la hora del patio lo que es prioritario para la dirección de la escuela.

El Barça, ¿único equipo catalán?
También destaca el papel que tiene el F.C. Barcelona en algunos centros catalanes. De los dos otros equipos en primera división no hay rastro alguno.

Un colegio público de Roda de Ter cuenta con un cartel de grandes dimensiones de la ANC y que aboga por la independencia de Cataluña: “Seremos aquello que queramos ser”, reza el cartel, además de dos pancartas del equipo que lidera Ernesto Valverde.

Una turba de violentos independentistas agrede a un guardia civil en Barcelona
Borja Jiménez okdiario 30 Septiembre 2018

El centro de Barcelona ha sido un polvorín este sábado. Los radicales independentistas han tratado de boicotear la manifestación de Jusapol e incluso han agredido a un guardia civil, tal y como se contempla en el vídeo que acompaña a estas líneas.

Entre gritos de “¡fascista!” o “¡hijo de puta!”, un grupo de radicales independentistas lanzan objetos y agreden a un guardia civil, de avanzada edad, a quien protege una persona que se lleva una buena ristra de golpes, patadas y puñetazos. Un acompañante del agente-en las imágenes, con camiseta roja- también resultó agredido.

Al ver las agresiones, los Mossos se ven obligados a intervenir, pero no pueden más que disolver el tumulto que se forma al paso del agente, a quien se le ve recibir los golpes sin decir absolutamente nada. Los cobardes, una vez llegan las fuerzas policiales, no tardan más que milésimas de segundo en huir.

Miembros de la CUP y de Arran han presionado constantemente a la policía catalana, que no ha tenido más remedio que actuar pese a que la orden de los altos cargos era la de aguantar y no intervenir.

Los Mossos han establecido distintos cordones de seguridad, para evitar el contacto entre policías y guardias civiles que asistían a la manifestación de Jusapol, pero varios grupos de independentistas han conseguido burlarlos y llegar hasta el centro de Plaza Cataluña, donde una vez reconocidos por los Mossos han sido aislados del resto de manifestantes.

La primera carga policial se ha producido en la confluencia de la calle Jaume l con Vía Laietana, cuando más de un centenar de convocados por Arran y la CUP han arrancado a correr con el tráfico abierto, obligando a la policía a contenerlos. En ese mismo espacio, minutos más tarde, se ha vuelto a producir una carga policial cuando estos mismos manifestantes han intentado volverse a saltar el cordón que les separaba de la manifestación de Jusapol.


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