AGLI Recortes de Prensa   Sábado 6  Octubre 2018

La ficticia glásnost de Sánchez
Segundo Sanz okdiario 6 Octubre 2018

Al Gobierno Marketing le empiezan a fallar sus trucos de hipnosis colectiva. Lo que antes eran golpes de efecto ahora son quebraderos de cabeza. Otro síntoma de que esta aventura de Pedro Sánchez ya no da para más. Con varios ministros ‘tocados’, con unos socios parlamentarios que le auguran tempestades y con un segundo golpe en Cataluña a la vuelta de la esquina, al inquilino de La Moncloa ya le salan rana hasta los gestos de lavado de imagen. Esos que le prepara con esmero su asesor aúlico Ivan Jode, el argonauta de los spin doctors que viajó desde el PP extremeño hasta el sanchismo sociopopulista sin despeinarse. En el PSOE no son pocos los que se han echado las manos a la cabeza esta semana al saberse que Sánchez se ha llevado también a Ferraz a su Pepito grillo de los globos sonda y las cortinas de humo para afrontar el maratón electoral que se avecina.

No pierdan tiempo. Todos aquellos que quieran seguir de cerca al presidente en tiempos de precampaña, que se hagan instagramers… Porque lo de verlo sometido al escrutinio de los medios de comunicación convencionales será más difícil. Su última y única rueda de prensa abierta a todos los periodistas en España fue el pasado 3 de agosto. Y lleva más de cuatro meses en La Moncloa… Sánchez se paseó por el ruedo ibérico y por los platós de televisión tras dejar su escaño en el Congreso prometiendo una política de bolsillos de cristal, de cero oscurantismo, de máxima identificación con los ciudadanos de a pie, de persecución de la corrupción y el fraude, de lucha contra las sociedades pantalla, de impedir que un cargo público trate de eludir impuestos… Y al final esta supuesta transparencia ha resultado ser ficticia. La glásnost de Pedronono es un bulo. Como una catedral.

Se ha visto nítidamente estas últimas semanas a partir de las revelaciones de OKDIARIO en el caso de su tesis doctoral —plagiada y bajo llave durante seis años— y los tejemanejes de los ministros Pedro Duque e Isabel Celaá. El astronauta con el que soñamos de pequeños resultó ser otro bon vivant de la progresía socialista capaz de recurrir a tretas fiscales para pagar menos impuestos. Y, además, dice que todo es peccata minuta, que no lo volvería hacer y que aquí paz y después gloria. Ni se ruboriza cuando rechaza dar explicaciones por ello en el Congreso de los Diputados, como le pide la oposición.

¡Toma transparencia! Por cierto, Podemos ya no reclama su cese con el mismo afán que los primeros días. Qué rápido va la política de los favores… Y mientras tanto, la última alma descubierta en el gabinete de Sánchez ha sido la engrasadora de granito que pone voz al Gobierno. Celaá trató de hacer ver en su declaración de bienes oficial que no tiene inmuebles millonarios, que sus propiedades de lujo no lo son. Y así, renegando de cualquier abolengo vasco, rebajó los 1,5 millones de su chaletazo en Berango a apenas 195.000 euros, esgrimiendo que ésta es la mitad (por tenerlo en gananciales) de su valor catastral. ¿Y a esto le llaman transparencia? Son striptease políticos pensados para seguir escondiendo la mentira.

La UE no se traga el cuento de Sánchez
OKDIARIO 6 Octubre 2018

Nadia Calviño se presentaba como la gran esperanza de España ante la Unión Europea. Incluso, a pesar de estar enmarcada dentro del Gobierno desastre de Pedro Sánchez. No obstante, lo cierto es que la última reunión que ha tenido en Bruselas deja enormes dudas sobre la confianza comunitaria en la viabilidad económica de España. Cataluña es una preocupación económica que lastra tanto la confianza de los inversores como el propio desarrollo de nuestro Producto Interior Bruto. Pasan los meses y la operación diálogo que ha diseñado el Ejecutivo no sirve de nada, salvo para espolear, más si cabe, las ansias independentistas de los sectores más radicales.

Algo que, obviamente, no beneficia en absoluto la proyección de nuestros números, como de hecho han advertido numerosos organismos internacionales. Entre ellos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) que ha reducido la previsión de crecimiento para España y pide un ajuste fiscal. No hay que olvidar que Bruselas le exige al Gobierno unos ajustes adicionales de 15.000 millones de euros. El Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez, lejos de cuidar el control de gasto, apuesta por seguir regalando prebendas a nacionalistas vascos, independentistas catalanes y comunistas de Podemos. Para sufragar el dispendio, están obligados a subir los impuestos. Algo que tampoco convence a Europa y que ha criticado la CEOE, conscientes de que el exiguo gobierno socialista carece de los apoyos necesarios para aplicar esas medidas.

Medidas que, por otra parte, serían el frenazo definitivo a una recuperación económica que, de mantener el ritmo que llevaba con el Partido Popular, habría llegado a los 20 millones de puestos de trabajo en 2020 gracias a la reforma laboral de Fátima Báñez. Una reforma que impulsó el empleo —agente principal del milagro español durante los últimos años— y que, de subir los impuestos para pagar los distintos desmanes, atacarían directamente a nuestra viabilidad económica. Es normal, por tanto, que en Europa no se crean el cuento económico que trata de venderles Pedro Sánchez. Por mucho que Nadia Calviño insista en que “el concepto de inestabilidad política es muy relativo”, lo cierto es que inquieta, y mucho. Una pena que una ministra de Economía tan competente tenga que estar supeditada a un Gobierno tan irresponsable, ineficaz y, por momentos, kamikaze.

El FMI alerta: estimaciones optimistas y riesgos a medio plazo
Daniel Lacalle elespanol 6 Octubre 2018

I hate to say I told you so, The Hives.

El Fondo Monetario Internacional ha vuelto a avisar a España del riesgo de revertir las reformas y aumentar los desequilibrios.

Pide profundizar en la reforma laboral del PP para acabar con el paro estructural y medidas creíbles para el presupuesto de 2019.

Al FMI se le suele criticar por muchos lados. Se le acusa de “neoliberal” a pesar de que en casi todas sus recomendaciones nunca exige grandes recortes de gastos, sino moderación en su crecimiento. Y se le critica equivocadamente, en muchas ocasiones, por ser negativo. Es exactamente lo contrario. El FMI suele ser excesivamente diplomático y, sobre todo, poco exigente con los gobiernos.

Un FMI claramente diplomático ha constatado los importantes riesgos de la economía española. Como explicaba nuestro compañero Juan Sanhermelando, “el crecimiento se ralentiza más rápidamente de lo previsto, los riesgos que amenazan la recuperación han aumentado y muchos de los anuncios del Gobierno socialista podrían resultar contraproducentes y acelerar una recaída”.

De manera muy diplomática, pero contundente, el FMI alerta sobre las optimistas e infladas estimaciones de ingresos fiscales. No es de extrañar, porque la media de error en estimaciones de ingresos por nuevos impuestos en nuestro país es muy importante, una media de 5.000 millones anuales. Es un truco fácil para cuadrar déficits. Hacer estimaciones imposibles de ingresos fiscales mientras que los aumentos de gastos son muy reales.

Los propios Inspectores de Hacienda lo han avisado: “Sería, además, muy interesante que aquellos que hablan una y otra vez de esas llamativas cifras aportaran los estudios en los que se basan para poder contrastarlas. De unos estudios previos sin fundamento surgen propuestas inadecuadas e imposibles" (Inspectores de Hacienda, enero 2015).

Ese es el primer tirón de orejas suave del FMI. En España, desde 1998, la consolidación fiscal nunca se ha conseguido vía ingresos y aumentando gastos.

El FMI es consciente, además de que España no tiene espacio fiscal para aumentar déficits y alerta de que aumentar el déficit y el gasto en periodo de crecimiento llevará a recortes más duros y severos cuando cambie el ciclo económico. Las reservas presupuestarias, que se agotaron durante la crisis, deben reconstruirse, y eso no se hace aumentando gasto e impuestos, porque el FMI y cualquiera de nosotros sabemos que los ingresos estimados no se cumplirán porque están calculados de manera política y falaz, mientras que los gastos se disparan por encima de lo presupuestado.

El FMI alerta de que los gobiernos siempre acuden a subir impuestos para solucionar gastos excesivos (“la herramienta de ajuste preferida por el gobierno”). Pero recuerda que podrían provocar distorsiones y tener un impacto negativo en el crecimiento. Para evitarlo "es clave un diseño cuidadoso de las medidas fiscales". Poco caso le hacen. Estudios empíricos de más de 200 países muestran que “una subida de impuestos de 1% del PIB en periodos de consolidación fiscal lleva a una caída del PIB de un 1% en ocho trimestres” (FMI, Dabla-Norris, Lima).

Ligar las pensiones al IPC es otro error del que alertan. Porque es profundamente antisocial, al poner en peligro todo el sistema y las pensiones futuras por no incluir otros factores esenciales a la hora de valorar las pensiones, como la sostenibilidad y la pirámide de población. Aumentaría el gasto en pensiones entre 3 y 4 puntos del PIB a 2050.

El informe recuerda la importancia de “relanzar el ajuste fiscal estructural y preservar el espíritu de las reformas del mercado de trabajo”, es decir, lo contrario de lo que intenta imponer el PSOE.

Los que critican al FMI por neoliberal se sorprenderán porque lo único que dice es algo que es de sentido común: Aumentar los desequilibrios y los gastos en tiempos de bonanza económica nos llevará a tomar medidas mucho más duras y mayores recortes cuando suba el paro y entremos en recesión.

España no necesita gastar más (lo explicamos aquí). Aumentar el gasto, el déficit y los impuestos ahora no es una política social, sino antisocial, porque supone mayores y peores recortes futuros.

Aumentar impuestos cuando ya se subieron por la crisis y todas las comunidades autónomas del “cambio” han subido los tramos autonómicos hasta superar hasta en tres puntos la media nacional es injusto e inmoral. Además, debilita nuestras bases imponibles de cara a una desaceleración. Subir impuestos indirectos y directos es seguir recortando a los ciudadanos en sus ingresos.

Aumentar gastos es completamente innecesario cuando los presupuestos de 2018 ya incluyen aumentos generalizados en las principales partidas. Aumentar gasto hoy es multiplicar los recortes después.

No, el FMI no hace recomendaciones neoliberales ni liberales, solo advierte, porque después, cuando llega el invierno, echaremos la culpa a los demás.

Nos enfrentamos a una desaceleración moderada, que debería ser una oportunidad única para atraer más inversión y más empleo de todo el mundo, anunciando medidas que hacen a la economía española más frágil, las bases imponibles más débiles y mayor el riesgo de incumplimiento de déficit y con ello mayor endeudamiento cuando suben los tipos de interés.

Nada de ello tiene que ver con política social. Lanzarnos a otra crisis de deuda con estimaciones de ingresos de ciencia ficción y aumento de gasto político no es social. Es anti social.

Contra Sánchez y contra el olvido
Javier Somalo Libertad Digital 6 Octubre 2018

Juan Pablo Polvorinos recordó este viernes en Es Noticia uno de esos sonidos que dejan un molestísimo eco, casi ensordecedor.

Fue el 3 de marzo de 2015, en Pradilla del Ebro, Zaragoza. Pedro Sánchez iba en chubasquero y, pese a ese sol cegador de finales de invierno, no lucía sus gafas Falcon. Un mes antes ya había fulminado a Tomás Gómez como secretario general del PSOE en Madrid y aún le quedaba por hacer la ruta de la venganza para volver al partido como líder, o lo que sea. Sí, la tesis no andaba tan lejos.

Pues de tal guisa, con aspecto de joven emprendedor ganadero pero sin asomo de sus preocupaciones reales y diarias, el bisoño Sánchez se dirigió al entonces presidente del Gobierno: "Qué coño tiene que pasar en este país para que Rajoy salga de La Moncloa y pise el barro"

Lo cierto es que pasaron muchas cosas desde entonces y Rajoy salió de La Moncloa, sin mediar elecciones, dejando el puesto al indignado del chubasquero. Y si pisar el barro es una alegoría del trabajo comprometido, del esfuerzo desinteresado, lo cierto es que ninguno de los dos lo ha hecho. Otra cosa es el chapoteo en el fango, lugar mucho más concurrido en la política. En todo caso, no le habrá gustado al presidente-sin urnas el recuerdo de su voz, algo más inocente entonces, reclamando a su antecesor que saliera del escondrijo, diese la cara y gobernara.

Hoy, casi tres años después de aquella airada demanda, a Pedro Sánchez le persiguen demasiados asuntos que requieren aclaración pública y buena parte de ellos bastan por sí solos para exigir su dimisión.

Pero el olvido selectivo –de los políticos y de la prensa– siempre ha sido arma contra los ciudadanos. Con él se han pasado las páginas más graves de nuestra Historia bajo la excusa de seguir avanzando hacia un abismo común sin respuestas. Es lo que permite no volver sobre jalones como el 23-F, el 11-M o el caso Faisán pero, en cambio, deja tiempo para desenterrar a Franco. El olvido es el primer poder que se adquiere al llegar al Gobierno, es un Ministerio sin sede ni cartera contra el que sólo cabe el continuo recuerdo.

No podemos olvidar la estafa de la tesis, todavía sin aclarar por sus autores y demasiado clara para cualquiera. No podemos olvidar que si en cien días no han salido cuatro ministros por escándalos es porque detrás –más bien, antes– tendría que salir también su jefe. Y, aunque sea a golpe de filtración, no debemos olvidar lo escuchado en torno a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, porque, más allá de lo tabernario, quizá explique, de una vez por todas, el papel de las cloacas del Estado en los últimos años. Por muy deprisa que sucedan los escándalos, no debemos olvidarnos de ellos por mera acumulación, víctimas de un conocimiento inútil que hoy merecería un epílogo atónito de Jean François Revel.

El presidente Sánchez no comparece en público y con prensa pero su portavoz afea a los periodistas sus aviesas y "condenatorias" preguntas de los viernes. Maite Loureiro, de nuevo desde esRadio, se lo recordó a Isabel Celáa este viernes –qué mal día, el viernes– provocando en la ministra una mezcla de ira, impotencia y cortocircuito que llegó a bloquearle la mandíbula oficial.

"La libertad de expresión es bastión y columna de la democracia", dijo. Tanto defiende este gobierno la libertad de expresión que su presidente ha optado por no expresarse. Y digo yo, ¿qué coño tiene que pasar en España (este país) para que Sánchez salga de La Moncloa y deje de pisar el barro?

Como la debilidad que rodea al presidente-no elegido le impide escribir en el BOE, Sánchez ha optado por dirigirse a los españoles a través de su Twitter, que será el TOE, herramienta que debería estar vedada a un presidente del Gobierno si no es para felicitar a un deportista o cosa similar, y ni eso. ¿Se desata una crisis inédita por un interminable golpe de Estado en Cataluña y tras un intento de asalto a una sede de la Generalidad alentado públicamente por su presidente con posterior mensaje de amenaza políticamente impune? La reacción del Gobierno de España llega por el TOE:

La respuesta es clara, no hay que esperar a noviembre. Autogobierno y convivencia. No independencia. No aceptamos ultimátums. Entre la quiebra de la legalidad y el 155 perpetuo, el Gobierno mantiene la determinación de continuar con el diálogo y la ley.

No hay comparecencia pública en estas palabras así que tengo derecho a imaginar al presidente del Gobierno tecleándolas en pijama, ni siquiera con el chubasquero de 2015, y entre bostezos. Ya ni plasma, ¡con la de quejas que suscitaba aquel otro presidente 2D! Más olvido.

Pero otro sonido, este más lejano y ajeno, rompe cada noche el silencio en los aposentos de La Moncloa: "Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta". Fue pronunciado por su predecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la noche aciaga del 13 de marzo de 2004, con los cadáveres del 11-M aún sin contar pero con demasiadas mentiras ya acumuladas.

Pues no, al menos en esta casa, no olvidamos. Y prometemos no olvidar al presidente cuando se vaya del sitio al que llegó sin ser elegido.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

Vistalegre, la alternativa de Abascal
VOX afronta el reto de llenar el mismo escenario que buscaron Cs y Podemos para consagrarse. Abascal asegura que Casado ha “legitimado” su discurso.
Mariano Alonso Libertad Digital 6 Octubre 2018

"En contra de lo que algunos pensaban, que la llegada de Pablo Casado nos iba a quitar votos y afiliados, ha ocurrido lo contrario. Un 35% de los afiliados de VOX son posteriores a la victoria de Pablo Casado y nuestro crecimiento se ha producido y se ha acelerado fundamentalmente después de esa victoria. Y además, ha legitimado nuestro discurso".

Santiago Abascal (Bilbao, 1976) presidente de VOX y antiguo dirigente del PP vasco (llegó a diputado autonómico tras una carrera que comenzó al ser "alistado" por su padre, Santiago Abascal Escuza, ante la dificultad de completar las listas electorales del PP en Álava por la amenaza de ETA) habla con Libertad Digital a cuatro días del acto más importante de su carrera, este domingo en la Plaza de Vistalegre (Madrid), allí donde el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero celebró los grandes mítines de su época dorada electoral y allí donde Pablo Iglesias y Albert Rivera tomaron hace pocos años la alternativa política.

La misma que podría tomar en las próximas citas con las urnas esta formación que en 2014 fracasó en su primer asalto, quedándose a unos miles de votos de entrar en la Eurocámara, esa donde comenzaron a cimentar su expansión Podemos y Ciudadanos.

De Salamanca a Chamberí, pasando por Carabanchel
La sede del partido, un pequeño piso en el barrio de Salamanca, del que pronto se mudarán para ir al otro lado de la Castellana, en Chamberí, bulle de dirigentes, trabajadores y voluntarios que ponen toda la carne en el asador para "no pinchar" en Vistalegre. Unos cincuenta medios, algunos internacionales, ya se han acreditado para la cobertura y unas diez mil personas se han registrado para asistir, aunque quien quiera acudir sólo tendrá que presentarse en Carabanchel.

Se percibe nervios e ilusión a partes iguales, que Abascal trata de aplacar con dosis de buen humor. Un joven realizador audiovisual, ataviado con una camiseta del grupo roquero KISS, le muestra el vídeo que se emitirá antes de su discurso del domingo. "Pero si no tiene música" le dice Abascal mientras guiña un ojo al resto de colaboradores. "Santi, con el sonido ambiente ya tendremos bastante" le contesta, advirtiendo al instante que la intención del jefe no era otra que distender el ambiente.

Durante el almuerzo, y mientras saluda a no menos de media docena de simpatizantes y colaboradores, Abascal relata, entre una ensalada y unos huevos con jamón, regados con agua, los avatares de su relación con la prensa y de cómo el uso de las redes sociales la ha transformado radicalmente. "Hoy ha tenido que rectificar El País" señala, después de que el diario de Prisa retirase una fotografía de nostálgicos del franquismo en el Valle de los Caídos con la que había ilustrado en su web un reportaje sobre VOX. "El otro día los directivos de un periódico se quedaron muy sorprendidos cuando les dije que yo no dependía de lo que ellos dijeran de mí" afirma, poniendo en valor el empoderamiento que herramientas como Twitter, donde cuenta con casi cien mil seguidores, ofrece actualmente a los dirigentes políticos.

La actuación judicial contra el golpe secesionista
La posibilidad de medir fuerzas en una plaza política de primera no es ajena a la visibilidad que le ha dado a VOX su actividad en los tribunales, singularmente su papel en la causa judicial contra los autores del golpe secesionista en 2017, que encabeza el abogado Javier Ortega Smith, secretario general de la formación. Aunque lo cierto es que esa actividad ya se inició cuando el ex presidente catalán, Artur Mas, impulsó la consulta secesionista del 9-N en 2014, motivo que algunos, como el ex presidente socialista Felipe González, ven retrospectivamente como suficiente para haber aplicado ya entonces el articulo 155.

"El tiempo nos ha dado la razón" subraya Abascal, que vaticina que volverá a suceder lo mismo cuando ahora reivindican ir más allá aplicando el "estado de excepción" a través del articulo 116 de la Constitución. Abascal pide que el presidente catalán, Quim Torra, sea "apartado de su función, que sea detenido, que sea procesado y que sea juzgado" así como la disolución de las "organizaciones golpistas, que son el PDeCAT, ERC y la CUP" y, asimismo, una "suspensión con carácter indefinido de la autonomía de Cataluña, hasta que se restablezca el orden".

Es en este terreno, y también en el de la inmigración, donde a su juicio se pone de relieve "la lluvia fina de la claridad, de que el mensaje político de Vox se entiende muy bien" algo que Abascal vincula con el éxito de convocatoria que aspira a refrendar en Vistalegre y con la notoriedad demoscópica de su formación: "Esto nos ha llevado a llenar todo los actos públicos, desde hace un año, por toda España. De una manera muy llamativa que no son capaces hacer los grandes partidos y eso, a su vez, nos ha llevado a aparecer en las encuestas. Ahora ya no hay, prácticamente, ninguna empresa encuestadora que niegue la realidad" esa que, según el propio CIS, le sitúa con muchas posibilidades de obtener representación en las próximas elecciones generales.

Casado, Sánchez, Rivera, Salvini, Steve Bannon...
Abascal marca distancias con el PP de Casado "la derechita cobarde" y con Rivera "la veleta naranja" pero asegura que los tres tienen que dialogar pues serán, sugiere "las primeras víctimas del Frente Popular que se está orquestando en España con los separatistas, con los progres taimados y con el comunismo podemita". Confiesa que al menos desde 2015 no habla "políticamente" con el líder de Ciudadanos, quien le escribió en 2017 tras el fallecimiento de su padre, cuya imagen preside su despacho. Una incomunicación de la que culpa "sin duda" al propio Rivera, con quien, afirma, "he tenido en otros tiempos una relación más estrecha de la que tengo ahora".

El Santiago Abascal que se subirá el domingo a la tribuna de Vistalegre, precedido en el uso de la palabra por, entre otros, el fundador más insigne de la formación, José Antonio Ortega Lara, ya no es un outsider político ni dentro ni fuera de España. Así lo atestiguan sus recientes contactos a nivel europeo, con formaciones como la Liga, el partido del vicepresidente italiano, Matteo Salvini, el Frente Nacional francés, la rama del grupo popular más próxima al primer ministro húngaro, Viktor Orban o el antiguo asesor de Donald Trump, Steve Bannon.

Grupos con los que existen, subraya, tres coincidencias importantes: "La afirmación de las soberanías nacionales, frente a la Europa federal que quieren algunos, frente a los Estados Unidos de Europa que quieren Garicano [Luis, responsable económico de Ciudadanos y vicepresidente de los liberal demócratas europeos] y Rivera. Esa coincidencia tiene que ver también con el control de la política migratoria y con una reacción frente a la dictadura de la corrección política. Es decir, con una guerra cultural".

Sin embargo, advierte que "cuando alguno de esos grupos se entromete en la soberanía española, por ejemplo lo ha hecho Matteo Salvini, cuya política migratoria aplaudo, pero se ha entrometido en el asunto de Cataluña, VOX ha reaccionado con una extraordinaria dureza contra eso".

La situación en Cataluña será, sin duda, uno de los puntos fuertes del discurso de Abascal el domingo, un asunto que sintetiza así tras una intensa semana en esa comunidad: "El separatismo golpista necesita un presidente del Gobierno como Pedro Sánchez, que sea débil, que dependa de sus votos y que además esté desprestigiado por asuntos como el de la Tesis Doctoral. Así que creo que el ultimátum de Torra no tiene mucho crédito. Lo que tiene crédito es el golpe. Existe un golpe separatista, la legalidad ha sido desbordada y en cambio, ante eso, parece que no muestran crédito la mayor parte de los partidos y de los medios de comunicación, que hablan todavía del diálogo" sentencia el líder de VOX.

La “cuestión catalana y la batalla de la cultura
Pío Moa gaceta.es 6 Octubre 2018

Decía recientemente Aznar que la política de entregas y concesiones seguida con los separatistas desde la transición era correcta, y el problema consistía en haber chocado con la deslealtad de los beneficiarios. Ya dije que los separatistas nunca habían sido desleales, siempre habían dejado claros su odio a España, sus objetivos y el modo como utilizarían, y de hecho utilizaron sin tregua, las dádivas de los gobiernos “nacionales”. Los desleales fueron esos políticos “nacionales”, casi sin excepción desde Suárez e incluido el propio Aznar. Desleales a España. Recibieron una espléndida herencia del franquismo y la han ido dilapidando hasta llegar a la formación de un tercer frente popular y al actual golpe de estado permanente, como vengo denunciando y algunos van ya admitiendo.

Decía Ortega que el problema catalán no podía resolverse sino solo “conllevarse”. En otras palabras proponía la renuncia a la batalla de las ideas, ya que en ese terreno no habría nada que hacer frente a la cerrazón y chifladura de los separatistas. Una más de las muchas ocurrencias disparatadas, que no pensamientos, de un intelectual aficionado en exceso a hacer frases.

Y fuera por influencia de Ortega o más bien, creo yo, por una inepcia intelectual típica de los políticos de derecha, en lugar de una acción enérgica y prolongada para desarbolar el discurso separatista se han dedicado a “conllevar”, centrándose en el aspecto económico y medidas administrativas. Así en la Restauración, hasta llegar al colapso del régimen, en lo cual tuvieron tanta influencia los separatismos catalán y vasco como el terrorismo anarquista y la desatada demagogia del PSOE. Y de nuevo desde la Transición, como si no hubieran sucedido los hechos dramáticos de la república, el frente popular y la guerra.

Es cierto que nunca faltaron alguna voces de pensadores o escritores que examinaban el caso y advertían; pero no solo fueron y son muy pocas, sino que la peste de políticos que venimos sufriendo jamás les hizo caso o fue incapaz de transformar en política el análisis de los separatismos. Cabe decir que lo mismo ocurrió con el marxismo: prácticamente ningún político de derecha sabía nada de marxismo, pese a tratarse de una fuerza histórica de máxima importancia entonces y, un tanto transformada, ahora mismo.

Para percibir esta terrible penuria intelectual –ligada a una penuria moral no menor– bastará señalar este dato: pese a la importancia de los separatismos en el siglo XX y lo que va del XXI, nadie había elaborado una exposición conjunta de los más peligrosos, el vasco y el catalán, en relación estrecha con su evolución histórica y la de España, hasta mi libro “Una historia chocante“, resumido más tarde y con algunos cambios en “Los separatismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia. Entiéndanlo bien: nadie, ni antes ni después. Por supuesto, ha habido estudios parciales muy valiosos como los de Jesús Lainz o Paco Caja, pero no un tratamiento de conjunto de sus doctrinas en relación con la historia de España en este largo período. Por supuesto, tampoco ha habido debate intelectual ni político, porque tal es el nivel de la cultura en España, este sí que es un verdadero páramo en la actualidad. Precisamente escribí esos libros porque entendí que el fondo del problema es cultural, y si no se aborda desde ahí, seguiremos “conllevando” hasta que el “conlleve” nos conduzca a nuevas crisis históricas. Para nuestros políticos todo se resume en un reparto del poder y el dinero entre amigotes.

Pues bien, pueden ustedes preguntarse cuál ha sido la influencia política de estos estudios y la respuesta es: NULA. En gran medida porque la mera relación de los hechos pone de relieve la miserable y desleal política seguida durante todo este tiempo por una despreciable casta señoritil e inculta. Los peores fueron los del PP. Ante la colaboración abierta de Zapatero y de los separatistas con la ETA a partir de 2004, escribí un breve análisis periodístico, Contra la balcanización de España. Todavía no conocía bien al PP, pero entonces lo entendí perfectamente. El PP siguió, ya en la oposición, la política de Zapatero de colaboración con la ETA y los separatistas, con algunos fingimientos que no debían despistar a ningún analista medianamente agudo (pero que despistaban a casi todos). Con Zapatero se ha consolidado el tercer frente popular que ha destrozado la democracia y amenaza seriamente de disgregación a la nación española. Siempre con la complicidad de los gobiernos, sean PP o PSOE.

En fin, ¿qué hacer? Porque es evidente que estos dos partidos no son parte de ninguna solución sino, precisamente la parte principal del problema. El “problema catalán” es ante todo el de unos partidos “nacionales” de izquierda y derecha intelectualmente nulos y moralmente perversos. Tengo cierta esperanza en VOX, aunque no veo a este partido lo bastante consciente de la importancia de la batalla de las ideas, de la batalla cultural. Esperemos que todo mejore.

Dictadura lingüística
Los socialistas gallegos suscriben que los colegios son un elemento “desgalleguizador”
María Jamardo okdiario 6 Octubre 2018

Un estudio de la Real Academia Gallega sostiene el efecto negativo de la escolarización en los menores "gallegoparlantes"

El PSOE gallego suscribe el estudio de la Real Academia Gallega (RAG) que recoge que la escolarización contribuye a la “desgalleguización” de los alumnos. Las conclusiones del informe presentado en Ames (La Coruña) -con el respaldo del alcalde socialista de la localidad- insisten en que pese a la inmersión lingüística de la comunidad autónoma, la mitad del alumnado está aprendiendo a hablar, fundamentalmente, español en los colegios públicos.

La RAG ha elaborado un estudio de investigación que determina que la escolarización contribuye a la “castellanización” de los niños gallegos en base a las encuestas proporcionadas por las familias de los alumnos de infantil y primaria. La muestra practicada en el CEIP Agro do Muíño es para los defensores de la “normalización” lingüística” un claro ejemplo del desplazamiento del gallego por el castellano” en el entorno metropolitano y rural de Galicia.

Los autores del mismo sostienen el efecto negativo de la escolarización en los menores “gallegoparlantes” que mudan lingüísticamente hacia el castellano al incorporarse a la educación obligatoria en Galicia. “Más de la mitad de las familias del centro mantienen el gallego en mayor o menor medida, un cuarto de las familias son gallegoparlantes y aproximadamente la mitad son bilingües”, añaden.

Los datos muestran que el proceso de “sustitución” se produce “pese a contar con un profesorado que acostumbra a priorizar el gallego en el contexto educativo”. Aunque las conversaciones con los maestros se producen mayoritariamente en castellano, socialistas, académicos y activistas galleguistas denuncian que las interacciones entre los menores con otros interlocutores no docentes, en el marco del centro muestra, son mayoritariamente en castellano; al igual que sucede con los alumnos, entre sí, en las horas de recreo y actividades extraescolares.

La concejala de Normalización Lingüística del consistorio gallego de Ames, la activista progalleguista Isabel Vaquero, subrayó durante la presentación del informe de la RAG que es posible corregir esta situación y ganar terreno para la recuperación del gallego entre los niños y jóvenes aplicando “la intervención política“.

Vaquero insistió en la importancia de adoptar medidas adicionales para contribuir a que los alumnos de familias bilingües “retengan, y sobre todo, aumenten el uso del gallego en casa, porque la familia es un caldo de cultivo inicial fundamental para la supervivencia del idioma”.

Intervención política
En la presentación pública del informe participaron el regidor socialista del Ayuntamiento de Ames, José Miñones Conde; el presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes; el secretario de la institución y coordinador del Seminario de Sociolingüística, Henrique Monteagudo; la directora del CEIP Agro do Muíño, María del Carmen Liñares; la concejala de Normalización Lingüística de Ames, Isabel Vaquero y uno de los coautores del estudio y miembro de la Academia, Xaquín Loredo.

“El acceso al sistema educativo en Galicia está siendo netamente desgalleguizador y en este campo hay una responsabilidad muy directa de las instituciones públicas” enfatizaron desde la RAG. Los miembros de la Academia hicieron especial énfasis en el impacto negativo de la escolarización en el uso del gallego, no sólo como herramienta de adquisición de conocimientos sino como sistema de socialización secundario por detrás de las familias.

Y proponen una batería de soluciones entre las que estarían la de proporcionar a los hijos de familias castellanohablantes referentes lingüísticos en gallego. Además de “trabajar con los menores cuestiones como cuándo y dónde hablan gallego, cuándo y dónde hablan castellano, si se trata de un cambio voluntario o involuntario e, finalmente, por qué realizan esos cambios”.

El gallego es feminista
En el desarrollo del mismo informe, los coautores, reflejan datos que muestran cómo las niñas utilizan más el gallego que los niños.

Y por ello, sugieren trabajar en un modelo lingüístico de género, animando a profundizar en las razones que motivan que las escolares utilicen más el gallego que los escolares cuando los estándares que se manejan indican que en el contexto familiar la situación es la inversa, los padres utilizan más el gallego que las madres.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Una falsa tregua que alarga la incertidumbre

EDITORIAL El Mundo 6 Octubre 2018

Torra y el vicepresidente Pere Aragonés,a yer, en rueda de prensa en la Generalitat. ANTONIO MORENO

En política se puede hacer de todo menos el ridículo. Es una lástima que Quim Torra no tomara nota de la sabiduría de Tarradellas. En caso contrario, es probable que hubiera evitado a Cataluña y al conjunto de España el bochorno de los últimos días, en los que ha vuelto a ponerse de manifiesto la incapacidad del soberanismo para retener el Govern con estabilidad. El presidente de la Generalitat y ERC hicieron ayer encaje de bolillos para escenificar una cohesión que no existe en la práctica. El bloque secesionista puede seguir disimulando, pero la realidad es que la legislatura en Cataluña está agotada. Por responsabilidad y dignidad, a Torra no le queda más salida que adelantar las elecciones. De lo contrario, no logrará más que perpetuar la incertidumbre y el descrédito de las instituciones.

Las fricciones internas que han aflorado en las filas independentistas acreditan, una vez más, que el president y sus aliados no son más que títeres de Puigdemont. Torrent, desoyendo a los letrados del Parlament,aceptó no sustituir al ex presidente catalán como diputado. Lo hizo tras una jornada caótica en la que el independentismo volvió a pisotear la dignidad institucional inherente a la Cámara en la que están representados todos los catalanes. El aplazamiento sine die de las votaciones del Debate de Política General certitica el ocaso de la aventura procesista. Torrent es consciente de las consecuencias de desobedecer el mandato del Tribunal Supremo. De ahí que el bloque secesionista haya colapsado. La violencia de los CDR y las presiones de la CUP han situado a los independentistas frente al espejo de sus mentiras, sus fracasos, sus frustraciones y su sempiterna felonía.

El acuerdo alcanzado entre Junts per Catalunya y ERC, fiado a la sentencia del procés, constituye un remiendo que no sacará a Cataluña de la parálisis. El desafío al Estado continuará, aunque el apaño permitirá a los soberanistas conservar el poder autonómico que tanto desprecian. No lo quieren para ocuparse de los problemas reales de los catalanes, sino para utilizar las instituciones como palanca de la ruptura. También para preservar las prebendas a los políticos presos. Tal como revela hoy EL MUNDO, los siete presos independentistas recluidos en la prisión de Lledoners -incluidos Rull y Turull, que han pasado a recibir un sueldo del PDeCAT- reciben visitas sin límite de políticos, empresarios y sindicalistas. Según revela una denuncia interna, gozan de un tratamiento privilegiado por parte de la Dirección General de Prisiones, dependiente de la Conselleria de Justicia, en manos de ERC. Y ello hasta el punto de convertir el módulo en el que permanecen encarcelados en una especie de despacho oficioso en el que incluso se organizan reuniones en grupo, algo de lo que no disfrutan el resto de los internos. Es tan escandaloso el mimo dispensado a los políticos y líderes sociales que Jordi Sànchez pudo celebrar su reciente cumpleaños en un ambiente de fiesta absolutamente impropio de una cárcel.

Cabe recordar que el traslado de los políticos presos a Cataluña forma parte de la hipoteca que Pedro Sánchez está obligado a pagar a los independentistas por su respaldo en la moción de censura. Se desconoce aún el alcance del tibio ultimátum lanzado por Torra al Ejecutivo y condicionado al reconocimiento del derecho de autodeterminación. Lo que sí se sabe es que ni Cataluña ni España entera merecen el oprobio de dos gobiernos a los que sólo preocupa su propia supervivencia.

Heil Torra!
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 6 Octubre 2018

La Alemania del Tercer Reich gritaba, con entusiasmo, Heil Hitler! En la Cataluña actual, los golpistas aclaman a su presidente títere, o cromo repetido del zafio en fuga Puigdemont al grito de Heil Torra! Sin la insignia del churro en la solapa, el también impostor Sánchez, difícilmente habría reconocido al nazi que invitó a La Moncloa para mendigarle apoyo y alargar un orgasmo, un éxtasis imposible que le sostuviera al frente del Ejecutivo. El muy cobarde debió impedirle el acceso a palacio, pues el lazo, en sí, suponía una afrenta intolerable. Pero Sánchez no tuvo huevos para frenar en seco a la chistorra y con tal de asegurarse el poder que tanto ansía, pactó con el asilvestrado y dañino terrorista, cuyo odio a España es evidente.

Sólo el incapaz presidente del Gobierno desconoce el código de una mafia que mamó de la podrida ubre del clan Pujol. De ahí el fervor de estos racistas para triturar a todo catalán constitucionalista que no piense como ellos, por ser y sentirse español, aún a riesgo de que le consideren un apestado. ¿Imaginan al lehendakari, en aquellos días criminales de ETA, alentando públicamente a la kale borroka, como viene de hacer Torra, con sus CDR? ¿De dónde salen millones de euros para cubrir kilómetros de plástico amarillo? Está claro: del dadivoso Sánchez y de sus disparatadas ministras que, para mantenerle en el poder como sea, prefieren engordar a la bestia secesionista antes que mandarla envuelta en su folklórico ultimátum a prisión.

En la diversidad de las opiniones de sus habitantes radica la riqueza de Cataluña. Por eso aporto un sabio texto de Pere Lluis Higuet que —sin ser un charnego— explica bien las cosas: “Fascismo, Sr. Torra, es aprobar el 6 y 7 de septiembre, unas leyes que vulneran el Estatuto de Autonomía que aprobó el Parlament. Fascismo, es declarar la independencia con el 48% de los votos, en base a un referéndum ilegal, no reconocido por nadie y en el que la mayoría de los catalanes se negaron a participar. Fascismo, es declarar persona non grata a la líder del partido más votado en Cataluña, (Arrimadas), instándole a regresar a su tierra de origen. Fascismo, Sr. Torra, es arrogarse la voz de todos los catalanes, (como hace usted, marioneta de Puigdemont), jurando que no tenemos Rey”.

Cada año brota en Cataluña otra generación sumisa y aleccionada en idénticas bajezas. Los muy perversos capos del independentismo no le revelan a los nuevos cafres de que nunca se escindirán de España, ni les avisan de que, ese cuento chino de la República independiente, sólo es un cuento de hadas, un mal sueño, cuyo único fin es estafar al Estado, en beneficio de la mafia, aunque traiga ruina a Cataluña y la degrade en el panorama internacional. De no ser así, ¿cómo puede entenderse que niños de 8 años levanten barricadas, los adolescentes lancen botellas con ácido contra la policía y las chicas marchen con antorchas, igual que en los tiempos de Mussolini? Heil Torra!

Sánchez no puede huir de su realidad
 larazon 6 Octubre 2018

Que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenga que huir de los periodistas como si fuera un futbolista sorprendido en plena operación de traspaso no es la mejor señal que se puede trasmitir a la opinión pública, atónita ante la sucesión de escándalos y polémicas que sacuden a los miembros del Gabinete. Lo cierto es que el presidente lleva desde el día tres de agosto sin conceder una rueda de Prensa formal, sólo breves comparecencias en el extranjero, con las preguntas previamente pactadas, y sin atender a los informadores que cubren sus, por otra parte, contados actos públicos. Es notorio, incluso, que sus asesores estudian rutas y salidas alternativas para dar esquinazo a los periodistas.

Viniendo de un político y de un entorno que no ahorró acerbas críticas al anterior jefe del Ejecutivo porque había comparecido a través de una pantalla de plasma, la actitud de Pedro Sánchez no es sólo el reflejo de sus dificultades internas, sino de la habitual doble vara de medir que caracteriza a la izquierda española. Hoy, lejos ya los tiempos del «Gobierno bonito», la Moncloa habla a los ciudadanos, si acaso, a través de twitter, mientras la portavoz del Consejo de Ministros, Isabel Celaá, fabula con unas leyes para los medios de comunicación que prohíban las preguntas incómodas. Pero, si bien se pueden estirar los silencios, llegará un momento en que el presidente del Gobierno tendrá que hacer frente a los hechos y explicar, al menos, las razones del diferente trato que recibió el exministro Màxim Huerta, obligado a dimitir, con respecto al ministro de Ciencia, Pedro Duque, que también constituyó una sociedad personal para aliviarse de las cargas fiscales. O por qué mantiene a una ministra, en este caso la de Justicia, Dolores Delgado, políticamente desaparecida y a merced de nuevas filtraciones, que, sin duda, será una baza para el líder de Podemos, Pablo Iglesias, a la hora de imponer una política presupuestaria tan voluntarista como imposible.

Y lo mismo reza para el desafío separatista en Cataluña, con ultimátum incluido del presidente de la Generalitat, Quim Torra; el presunto adelanto electoral en Andalucía, la crisis creciente de los menores inmigrantes, las señales cada vez más alarmantes de que nos hallamos ante una desaceleración económica o, el asunto, sin duda, más espinoso para el presidente del Gobierno de las acusaciones de plagio de su tesis doctoral. Esta ausencia pública no ayuda, precisamente, a la buena imagen del Ejecutivo, en el que sus miembros parecen actuar por libre y dan ocasión a contradicciones tan palmarias como en la cuestión de la indexación de las pensiones, donde la titular de Trabajo, Magdalena Valerio, afirmaba que sólo se tendría en cuenta el IPC, mientras la de Economía, Nadia Calviño, aconsejaba contemplar otros indicadores económicos y sociales, consciente de la dificultad de mantener el poder adquisitivo de los pensionistas en una escenario de alta inflación, salarios medios bajos y mayores expectativas de vida. Dar la callada por respuesta nada soluciona cuando, además, están pendientes ineludibles comparecencias parlamentarias. La realidad, tozuda, es que Pedro Sánchez preside un Gobierno políticamente abrasado, con demasiados flancos abiertos y con unos socios de legislatura que tienen sus propias estrategias de cara a la larga serie de contiendas electorales que se avecinan. Una situación de inestabilidad que se está trasladando a los actores financieros internacionales, que miran con desconfianza como el Ejecutivo hace caso omiso a las advertencias de Bruselas y del FMI y sigue perdiendo ingresos fiscales con medidas de corte populista, como el «paquete eléctrico», que difícilmente podrán cubrir las anunciadas subidas de impuestos.

Una guerra civil no armada
Gregorio Morán. vozpopuli  6 Octubre 2018

Yo propondría que los medios de comunicación de fuera de Cataluña enviaran reporteros para cubrir sucesos en el territorio catalán, igual que se hace cuando hay acontecimientos en algún lugar de Europa o del mundo. No es fácil escribir sobre la mafia siciliana si se vive en Palermo y luego están los hijos, los parientes, la familia, todos aquellos que acabarán pagando por lo que escribas. ¿Se acuerdan de aquel juez que llevó los comienzos del caso Palau y la corrupción de las élites? Se eternizó y cuando alguien le preguntó por qué el asunto no avanzaba advirtió que sus hijos vivían en Barcelona.

Ahora que los reporteros están de capa caída en los diarios españoles, porque las grandes empresas juzgan que son demasiado caros para la nula publicidad que producen, sería una buena ocasión para resucitar la más brillante y fecunda especialidad periodística. Nada de corresponsales, lo que necesitan los lectores son relatores de lo cotidiano. Una estancia de varios días en la Cataluña profunda, llámese Vic, Olot o Berga, incluso tal o cual barrio de Barcelona. Tiene costes mínimos.

¿Acaso no se hace para los partidos de fútbol? Pues algo parecido sería el relato de la vida cotidiana de un constitucionalista en Solsona. En la mayoría de los casos habría de enfrentarse a la negativa a hablar o cuando menos a su rechazo a ser citado por su nombre, o de la tienda que regenta o lo que piensa en familia con extremo cuidado de que no pase al exterior.

El funcionario que vive y cobra fuera de aquí, sin tener otra experiencia que las derivas informativas o los tertulianos, dirá que exagero. No digamos ya para el independentista convencido de que su mundo es el único mundo existente y lo demás manipulación fascista del españolismo. Viví la experiencia informativa, es un decir, de un Hilario Pino tratando de que los manifestantes de la Diagonal en jornada reivindicativa, con ganas de pelea y de forrarle a hostias, no le quitaran “la alcachofa” al tiempo que le negaban el derecho a informar gritándole “¡Prensa española, manipuladora!”. ¿Creen ustedes que expresó lo que le estaba ocurriendo? Se equivocan. Cual víctima del síndrome de Estocolmo parecía un cristiano con aspiraciones a mártir en el circo de los romanos.

Les importa un carajo que la mayoría ciudadana sean “los otros”. “Ellos” son la exigua mayoría parlamentaria y les basta para declarar una guerra civil contra el adversario. Puedo salir a la calle con el lacito amarillo, protegido por la Generalidad y de exhibición obligatoria para cualquier cargo público, familia incluida, pero se consideraría una provocación que alguien te dijera que en una sociedad de adultos no hay por qué exhibir los juguetes y metértelos por los morros. Como nunca he llevado lacitos ni banderas y ni siquiera tengo equipo de fútbol favorito -me aburre el fútbol; me recuerda un pasado que estos estómagos asentados no conocieron, aquellos tiempos en los que la gente te decía “no me interesa la política, sólo el fútbol”-, puedo afirmar con autoridad que las camisas pardas de la Alemania de otros tiempos no dejarían de ser lo que fueron si se hubieran puesto un lacito color canario. Lo que las define es la violencia contra el adversario.

Las plumas de ganso y las lenguas de trapo, plumillas y tertulianos, que nos atracan todos los días con sus inventos del TBO -otra antigualla actualizada por el lenguaje de los mandarines- aseguran que estamos ante un problema político. Y como saben que los silogismos no están al alcance de la chusma, añaden que al tratarse de un problema político, primera premisa, debemos alcanzar la solución “políticamente”.

Aquí antes que nada hay un problema social, de convivencia; lo político lo han puesto después. Fíjense sino en algunos detalles. El llamado “procés” se gestó entre la convocatoria electoral de Artur Mas, otoño de 2012, y el verano de 2014. Casualmente al mismo tiempo que saltaba el 3% y que Jordi Pujol, el hombre que convirtió a Cataluña en una Sicilia con mafia pero sin muertos -se mataba de otra manera- reconociera su condición de estafador patriótico con cuentas en Andorra y familia depredadora. ¿Que Pujol fuera un delincuente era un problema político? Para él sí. Lo sorprendente es que consiguiera hacer creer a una sociedad, supuestamente madura, que asumiera sus cuentas con la justicia como un peaje nacionalista.

A todo el que afirma que lo de Cataluña es un problema político hay que devolverle la pregunta: ¿a qué llama usted un problema político? ¿Es político porque afecta a gran parte de la población? Según ese principio los deportes serían el primer problema político de España. Y la estupidez el segundo, compitiendo.

Unos caballeros han declarado una guerra civil. No armada por carencia de instrumentos, no por falta de ganas. ¿O es que hay que recordar el papel de Trapero y su policía autonómica? Sería como referirse a la inexistencia de un intento de golpe de estado porque no hubo violencia, que en este caso sí hubo. El 23-F de Armada, Milans y Tejero no produjo ningún muerto, ni siquiera heridos, salvo el guardia civil que se dislocó el tobillo al huir por una ventana. ¿Eso lo hizo menos evidente y letal?

Se acabó Rajoy, que sabía de Cataluña, de su sociedad y de sus fuerzas políticas lo que un registrador de la propiedad, acostumbrado a que los tiempos los marcan sus horas de firma. Caso diferente es el de Sánchez, porque sus tiempos no son los de los clientes por estampar la firma, sino los suyos para afirmarse.

Siempre cabe recordar aquella escena en La Moncloa cuando al presidente González le pusieron sobre la mesa el abultado dossier de Jordi Pujol. Tras echarle una ojeada sólo dijo “Gracias” y lo metió en un cajón. Creo conocer algo al personaje Pujol. Que él haya creado un problema no es para hacerle responsable de todo lo que vino después. La responsabilidad, como la culpa, es soltera porque no la quiere nadie, decían las madres antes del LGTBI. Cuando el otro día contemplé admirado cómo presidía una conferencia de notables catalanes, apoyándose en un bastón de tratante de ganado, me recordó al viejo Don Vito y aquella frase de abuelo siciliano: “Yo nunca doy órdenes, sólo consejos”.

 


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