AGLI Recortes de Prensa   Lunes 8  Octubre 2018

Vox pide paso
EDITORIAL Libertad Digital  8 Octubre 2018

El acto multitudinario que ha celebrado este domingo Vox en la madrileña plaza de Vistalegre contribuirá decisivamente a situar al partido de Santiago Abascal en el mapa electoral. Ya no es que el recinto estuviera lleno hasta la bandera, de gente no precisamente acarreada; es que fueron muchas las personas que se quedaron fuera, en un ambiente de gran excitación y entusiasmo.

El lugar fue elegido con toda intención: fue justamente en el coso de Vistalegre donde Podemos hizo su primer gran despliegue de fuerza en términos de poder de convocatoria, y también Ciudadanos llevó a cabo allí uno de sus actos de masas más destacados. Ahora es Vox el que, desde ese mismo espacio tan cargado simbólicamente, pide paso en la política nacional.

La izquierda mediática, tan mimada por la infausta dupla Rajoy-Santamaría, ha tocado a rebato y ha agitado al unísono el espantajo de la extrema derecha, maniobra de agitprop especialmente repugnante si se tiene en cuenta que son los mismos medios que se desviven por blanquear a los criminales que bañaron en sangre el País Vasco durante tantas décadas o que hacen el cardo gordo a la formación de extrema izquierda Podemos, alabardera del sanguinario tirano Nicolás Maduro y comandada por un individuo a sueldo de la República Islámica de Irán, ese paraíso progresista donde se cuelga a los homosexuales de grúas y a las mujeres se las somete a todo tipo de discriminaciones humillantes.

El partido de Santiago Abascal y José Antonio Ortega Lara no es una amenaza para España y su democracia, lo sabe de sobra hasta la siniestra izquierda sinvergüenza que lo proclama. España y su democracia están, de hecho, amenazados existencialmente por el golpismo separatista y el neocomunismo antisistema; es decir, por los peores enemigos de Vox, partido que, lejos de subvertir el orden constitucional, ha rendido un servicio impagable a la Nación judicializando el desafío separatista, pues ha complicado sobremanera un cierre en falso del mismo en beneficio de los golpistas.

Esto es algo que han de tener bien presente el PP de Pablo Casado y el Ciudadanos de Albert Rivera. Vox no es el enemigo: el enemigo es el que está en estos mismos momentos incurso en un golpe de Estado y quienes pretenden instaurar una suerte de régimen frentepopulista en lo que quede de España.

Para el PP y para Ciudadanos, Vox puede representar un desafío, ciertamente. Pero un desafío que puede hacerlos mejorar y, por tanto, devenir una oportunidad extraordinaria. España y Libertad es una dupla que puede llevarlos a remar juntos en asuntos de crucial importancia. Es tiempo para la reflexión audaz, no para dejarse engañar por la maquinaria de agitprop de la peor izquierda.

La gran reacción
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  8 Octubre 2018

Si los dos grandes partidos que defienden el régimen constitucional (PP y Cs) hubieran entendido algo de lo que, a sus espaldas, está pasando en España, habrían promovido para celebrar el aniversario del 3 de octubre manifestaciones masivas como la que el valeroso mensaje del Rey provocó el 8 en Barcelona. Y como el PP de Rajoy dejó sólo al Rey ante el Golpe, Cs mostró su lado atónito, y el PSOE corrió a ayudar a los separatistas según su costumbre, equidistando entre golpistas y golpeados, muchos seguirán hoy sin entender el enorme éxito de ayer de Vox, en Vista Alegre.

Un partido no triplica sus afiliados en unos meses si no hay un déficit de representación popular, sobre todo cuando una gran mayoría observa un peligro letal para su futuro y una parálisis en los partidos que ha votado. Es lo que sacó a la calle a un millón de manifestantes en Barcelona aquel 8-O, enarbolando cientos de miles de banderas españolas y sacudiéndose todos los complejos seculares -véase el libro/testimonio de Emilia Landaluce No somos fachas, somos españoles sobre el sentido de la gloriosa jornada-. Y como el golpe sigue, dirigido por la Barcelona de Torra y protegido por el Madrid oficial de Falconetti, la reacción nacional continúa. Y no va a parar.

Esa sensación, entre el barrunto y la encuesta, es lo que explica la improvisada concentración de ayer, en la que Rivera arengó a la resistencia contra el golpe en la plaza de San Jaime, o que alguien tan cauto como Inés Arrimadas enarbole una de las banderas del 8-O ante la napia dizque aria del catanazi Torra. Es, también, lo que explica el triunfo de Casado en el Congreso del PP y el sentido político de sus declaraciones de ayer en EL MUNDO, que suponen una rectificación en toda regla del PP de Rajoy.

Pero si hay un signo de esa gran reacción ante el proceso doblemente revolucionario que vive España, separatista y socialcomunista, es el del aplauso, anteayer, de una manifestación de Mozos de Escuadra ante la sede de la Policía Nacional en Barcelona. Es la Ley contra la horda, que incluye a la mitad de la casta política y la aplastante mayoría audiovisual forjada por ZP y Rajoy, dispuestas a doblegar a la nación española. Pero la nación en la calle y los medios constitucionales que aún quedan, no vamos a dejarnos doblegar. El que quiera entender, que entienda.

Cuenta atrás para la próxima crisis
Más gasto, más impuestos y mucha incertidumbre. Los vaivenes del Gobierno y sus políticas populares para tratar de ganar las próximas elecciones al margen de sus efectos a medio y largo plazo pueden agravar la desaceleración económica
Jesús Rivasés. larazon   8 Octubre 2018

Pedro Sánchez está convencido de la eficacia de los golpes de efecto. Su único objetivo es ganar las próximas elecciones y trabaja por y para ello. Intenta desarrollar políticas económicas populares que, al margen de sus efectos a medio y largo plazo, le den los votos que necesita para asentarse con comodidad en la Moncloa. Expertos de los mejores centros de pensamiento/investigación económica del país, muy sorprendidos, han tenido que lidiar con una petición, cuando menos insólita además de recurrente, de los asesores del Presidente: «¡Ofrecerme alguna medida económica impactante que podamos anunciar y aplicar inmediatamente!» El inquilino de la Moncloa ha explicado a la Comisión Europea –donde quizá Pablo Iglesias no podía oírle– que sus líneas rojas en economía están en mantener a raya el déficit público, aunque eso no signifique que no intente aumentarlo y, de hecho, 2018 concluirá para España con más números rojos de los previstos. Casi al mismo tiempo, el Presidente y sus ministros, sobre todo las ministras de Hacienda, María Jesús Montero; de Trabajo, Madgalena Valerio; y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, hacen anuncios de subidas de impuestos o creación de otros, y también se enredan en matizaciones sobre si al final las pensiones se revalorizarán de acuerdo con el IPC o no. La ministra de Economía completa el círculo. Mientras que un día asegura que «es un buen momento para subir impuestos», al día siguiente impulsa un teórico plan de reformas (resumido en un documento titulado Agenda del cambio de 75 páginas), diseñado supuestamente para hacer frente a la desaceleración económica y, sobre todo, para calmar las autoridades de Bruselas que, por fortuna para España, están mucho más preocupadas por la deriva italiana, con una prima de riesgo que triplica la española.

La situación económica no es mala en estos momentos, pero empieza a encontrar dificultades. Los técnicos lo llaman desaceleración, aunque la ministra Calviño habla de «moderación». El Banco de España, Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorros), Fedea y los servicios de estudios de las principales entidades financieras coinciden, de forma unánime, en que la economía española ha empezado a frenarse. El pasado viernes, el Círculo de Empresarios, que preside John de Zulueta, en uno de sus documentos periódicos enumeraba los signos de desaceleración de la economía española. El Círculo, que se basa en datos del Banco de España, estima que el PIB crecerá en 2018 un 2,6%, una décima –10.000 millones – menos de lo previsto, y en 2019, un 2,2%, dos décimas –20.000 millones– menos de lo estimado. Hay previsiones más catastróficas, como la de Freemarket, la compañía que preside Bernaldo de Quirós, que cree que el crecimiento en 2019 podría no rebasar el 1,5%, lo que significaría que la reducción del paro habría tocado fondo.

La desaceleración de la economía, al margen de profecías más o menos apocalípticas, sí es un hecho. El documento del viernes, «Así está la economía», del Círculo de Empresarios, es claro: las exportaciones, de enero a junio, crecieron cuatro puntos porcentuales en términos interanuales. El índice del PMI manufacturero –quizá el indicador industrial más representativo– pasó de 53 puntos en agosto a 51,4 en septiembre. A todo ello hay que unir la caída del turismo internacional en España, porque si en junio había descendido en un 4,9% sobre el año anterior, en agosto hubo un 1,9% menos de visitantes foráneos con respecto al mismo mes de 2017. La foto de la economía española se completa con la evolución del paro. Y si agosto se cerró con muy malos datos, septiembre tampoco ha sido un buen mes. El desempleo bajó un 6,1%, en relación con septiembre de 2017, la menor bajada desde 2014, dejando la cifra de desempleados en 3,202 millones. Por último, la deuda pública ha alcanzado la desorbitada cifra de 1,16 billones de euros, con «b» de barbaridad. Ha descendido en términos porcentuales en relación con el PIB, al caer hasta el 98,5% del PIB, aunque el objetivo para el final del ejercicio, del 96,8% parece ya inalcanzable. En otras palabras, la deuda es menor porque crece la economía, pero no deja de tener algo de espejismo porque en términos absolutos ha vuelto a crecer. España pagará a lo largo de 2018 más de 31.500 millones de euros en concepto de intereses de esa deuda. No hace falta ser premio Nobel de Economía –a punto de concederse– para prever que si, como es inevitable, suben los tipos de interés, esa factura puede multiplicarse y entonces el problema será mucho mayor.

Pedro Sánchez quizá no sea un gran experto, pero es economista y debería comprender las consecuencias de determinadas políticas económicas. No obstante, en su empeño en ganar con holgura las próximas elecciones, está embarcado en un proyecto de aumento del gasto que implica, para mantener el déficit, importantes subidas de impuestos, a los ciudadanos y a las empresas. En el primer caso, impulsado por Podemos, está empeñado en promover medidas que castiguen a los «ricos», entendidos como trabajadores por cuenta ajena con nóminas elevadas, unos 10.000 euros brutos al mes. Una subida de impuestos a ese colectivo apenas recaudará unos 500 millones de euros más al año, sobre un total de ingresos el Estado de más de ¡400.000 millones! Por otra parte, Sánchez pretende subir todos los impuestos a las empresas, con la guinda de un impuesto especial a la banca que, como ha escrito Rafael Domenech, jefe de análisis macroeconómico del BBVA, lo único que lograrán es «perjudicar los intereses de toda la sociedad».

La economía española afronta un futuro incierto. La cuenta atrás de la próxima crisis global ya está en marcha y hay quien le pone fecha y la fija en el año 2020. Como casi siempre, empezaría en Estados Unidos y luego se extendería por el resto de mundo. A España llegará antes o después y no está inmunizada y puede ir por delante. La errática política de Sánchez genera incertidumbre y puede adelantar y agravar la crisis. Hay tiempo para evitarlo y poner remedio, pero también existe el precedente de Zapatero y él no estaba tan agobiado por las urnas como Sánchez. La cuenta atrás ha comenzado y es imparable, pero hay tiempo para evitar un desastre e incluso para salir airosos del envite, pero exige huir del populismo e incluso del intento de ser popular.

Hartos de agravios
Isabel San Sebastián ABC  8 Octubre 2018

Es bien sabido que aquí «el que no llora no mama», pero no es menos cierto que el lamento permanente acaba colmando el cántaro. Y el de la paciencia de los españoles está a punto de reventar. Estamos hartos de victimismo nacionalista. Hartos de protestas tan ruidosas como infundadas. Hartos del monotema catalán, tan cansino como el vasco. Hartos de que nos ofendan quienes deberían agradecer los privilegios de los que gozan. Hartos de mentiras. Hartos de exigencias. Hartos de amenazas.

Asturias sufre la despoblación de comarcas enteras, a falta de trabajo, inversiones, futuro y esperanza, a la vez que asiste impotente al deterioro prácticamente irreversible de un patimonio histórico-artístico de incalculable valor, ignorado o despreciado por los sucesivos gobiernos que han regido la nación. Las dos Castillas padecen problemas muy parecidos: envejecen, se vacían y ven cómo se desmoronan los vestigios de un pasado decisivo en el devenir de España, que no despierta interés alguno en la autoridad competente. A la Rioja no solo no llega el AVE, sino que para viajar a Logroño desde Madrid es preciso hacer transbordo en Zaragoza, ya que si se quiere obtener plaza en el único tren directo diario que parte de la capital, siempre abarrotado de pasajeros, es preciso reservarla con semanas de antelación. Idéntica o similar deficiencia sufren Teruel, Cáceres, Badajoz, Jaen y otras muchas cabeceras de provincia, mientras Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona están comunicadas entre sí, con Madrid y con el corredor Mediterráneo en magníficos caballos de acero que galopan a velocidad vertiginosa. A Murcia, la huerta de Europa, cuyos cultivos baten marcas de calidad y rentabilidad, no llega una gota de agua procedente del río Ebro, que da nombre a la Península. También Valencia y Alicante pasan sed, mientras millares de hectolitros del líquido elemento acaban cada año en el mar, porque así lo decidió el presidente Zapatero al liquidar el Plan Hidrológico Nacional en el empeño de satisfacer a sus socios de la barretina. Andalucía soporta cifras inaceptables de paro y pobreza a las que es preciso sumar, últimamente, las graves dificultades derivadas de la llegada masiva de inmigrantes procedentes del norte de África. Entre tanto, el País Vasco se beneficia de un sistema fiscal descaradamente injusto, merced al cual la financiación destinada a sanidad, educación y demás servicios sociales alcanza 4.200 euros por habitante, equivalentes a más del doble de la media nacional, apenas superior a los 2.000.

Llenaría diez columnas como ésta enumerando la interminable lista de agravios que podrían esgrimir, cargados de razón, los residentes en distintos lugares de nuestra geografía castigados con respecto a vascos y catalanes. La Constitución les reconoce iguales derechos y libertades, que a la hora de la verdad quedan en papel mojado. La realidad es que en España hay ciudadanos de primera, de segunda y hasta de tercera, dependiendo de donde les haya tocado nacer o donde vivan. Y por si esta discriminación de origen no resultara suficientemente indignante, desde hace lustros la atención del Ejecutivo, del Legislativo y de los medios de comunicación se concentra precisamente en las dos comunidades autónomas beneficiarias de mayores ventajas. Aquellas cuyos dirigentes han hecho de la queja constante su único argumentario político y del chantaje su estrategia. ¡Ya está bien! Cámbiese de una vez la ley electoral a fin de que, por mucho que lloren, sus votos valgan lo mismo que los del resto de los españoles y sus voces no logren tapar la de la España que clama en vano ser recordada por los que mandan.

Las tres derechas
El espacio común desde el que triunfó un proyecto mayoritario se está fragmentando no en dos sino en tres pedazos
Ignacio Camacho ABC  8 Octubre 2018

La quiebra de los bipartidismos, un fenómeno común a casi toda Europa, es la consecuencia imprevista del triunfo del paradigma socialdemócrata, asumido en sus postulados esenciales por la derecha liberal, democristiana y conservadora. La célebre premisa de Hayek se cumplió algunas décadas más tarde, cuando la extensión del Estado del bienestar eliminó gran parte de las barreras ideológicas obligando a la izquierda a tratar de reinventarse mediante el feminismo, el ecologismo y otras fórmulas diferenciales más o menos exitosas. Pero la crisis de 2008 rompió la confianza social en el sistema y lo abocó a un cambio de trayectoria; de los escombros de la devastada prosperidad económica surgieron fuerzas anticonvencionales y rompedoras, populismos que apedreaban el escaparate de la mentalidad biempensante en boga y señalaban al statu quo como responsable de la bancarrota.

Los valores políticos vigentes hasta la primera década del siglo han sufrido un cataclismo. La corrección que uniformaba el pensamiento dominante se ha hundido. El triunfo de Trump, del Brexit o del antieuropeísmo italiano es el reflejo de un cansancio masivo ante los discursos de unos partidos tradicionales anclados en sus arquetipos. En España sólo Podemos había irrumpido como catalizador de la frustración a través de una propuesta radical inspirada en el tardomarxismo, pero en el lado contrario del espectro comienza a buscar cauce un malestar explícito. Hay una cierta derecha saturada de moldes buenistas que también quiere cuestionar el orden establecido y que ve en el PP una traición a sus principios y en Ciudadanos una ambigua carcasa de acomplejado moderantismo.

El avance de Vox en las encuestas define esa voluntad de propinar una patada a la mesa. Muchos electores conservadores consideran que sus representantes clásicos se han resignado a asumir la hegemonía moral de la izquierda. Hay una corriente de opinión seducida por el canto de sirena de un programa extremista y arriscado que promete acometer por las bravas algunas cuestiones muy complejas -desde el chantaje nacionalista y el desparrame autonómico hasta las leyes de género y la invasión de las pateras- y a su manera sugiere una refundación del régimen constitucional a base de mano dura y firmeza. Entre trescientos y quinientos mil españoles, hartos del arrinconamiento de sus ideas, están dispuestos a pasarse el voto útil por el forro y darse el gustazo de llevar a las urnas la destemplada expresión de su protesta.

Así, el antiguo espacio común sobre el que Aznar levantó un proyecto mayoritario está a punto de fragmentarse no en dos sino en tres pedazos, justo cuando Sánchez empieza a reagrupar bajo su mando al sector adversario. La verdadera herencia del marianismo consiste en un vacío de liderazgo. Y tal vez haga falta una derrota para que este centro-derecha atomizado se reconstruya desde el fracaso.

El rector de la UCJC tiene un problema
«Enfrentarse o no a Sánchez no es el problema de fondo; el problema de fondo es si «La Colmena va a aumentar su zumbido a costa de proporcionar menos miel». No estamos ante un embrollo de criterio (hasta el bedel del claustro sabe que hubo plagio) sino de una inaplazable y ejemplarizante decisión que es por lo que esta universidad debería ser positivamente recordada»
*José Félix Pérez-Orive Carceller ABC  8 Octubre 2018

Me llama Sigfrido, no sé si se acordarán de él. Un tipo sobrado que me encontré en una boda y que ofrecía treinta mil euros por ver la tesis de Sánchez, anécdota que ya relaté. Su cabreo es morrocotudo. Me acusa de haberle robado la idea y de publicarla en ABC, sin citar su nombre. Le pregunto si conoce la ya célebre definición de Lastra de lo que es un plagio, a la que me acojo con fervor. Lastra es la número dos del PSOE, su elocuencia no solo ensombrece la de un Sigfrido en sus mejores tardes, sino que podría cambiar la jurisprudencia de nuestro derecho de cita. Defiende esta diputada, de manera entrañable, que un texto ha sido hurtado cuando exhibe más líneas de coincidencia que las de la tesis de su jefe.

No obstante, lo preocupante ahora es la Universidad Camilo José Cela; universidad que se ha visto envuelta en la movida del doctorado de nuestro presidente que socava uno de sus propósitos fundacionales: «la mentalidad innovadora». Este leitmotiv se recoge en el espíritu de «La Colmena», su mayor aportación original como centro educativo. Y podría ser que su rector, ante el maremágnum de noticias incómodas que se publican -y seguirán publicando- cada día, se esté planteando qué hacer, porque es obvio que, hacer, tiene que hacer algo. Las alternativas que se les ofrecen son tres: a) mantenerse silente como si el tema de Sánchez no fuera con ellos, b) reafirmarse en su declaración inicial y revindicar la solvencia de la tesis a coste indeterminado o c) cortar por lo sano para que el escándalo se pare donde se debería haber frenado.

La primera opción es asumir la postura del PSOE de aguantar -aunque el grado de coincidencias del plagio supere el 90%, o Sánchez falsifique los billetes de cien-; después de todo, entre la regeneración democrática y comer todos los días, la salud es lo primero. Esta opción desde luego no es la que nuestro premio nobel, don Camilo, recomendaría con su voz atronadora. Mientras escribo estas líneas, una fotografía suya, Palma 6/9/72, parece mirarme desde el anaquel de una librería, pidiendo, en recuerdo a los viejos tiempos, que echemos una mano a su universidad. No en balde Cela dejó escrito en su inauguración que «su campus aspira a sembrar saberes, actitudes y conductas», mensaje esclarecedor, que ahora resulta incluso impertinente recordar. El capricho de un desaprensivo, por ser doctor a cualquier precio, ha colocado en situación expuesta a una institución cuyo único error, del que imagino se arrepiente, es la negligencia de cuatro profesores y un sonrojante «cum laude».

La segunda alternativa que tiene el rector, «defendella y no enmendalla», es una posición numantina porque lo único que cabría esperar de este mal rollo es un deterioro inadvertido -de márgenes imprecisos- en la imagen de su Facultad de Económicas. No tengo el gusto de conocer al rector de la universidad, que imagino lo estará pasando mal, ni a sus propietarios que todo el mundo dice son gente excelente, pero sí al presidente de su Consejo Asesor Internacional, Arpad von Lazar, un prestigioso economista que fue asesor de Robert Kennedy y cuya valentía le permitió salir de su Hungría natal huyendo a nado del régimen comunista. Arpad, a quien frecuenté en sus años de estancia en Madrid, era hombre decidido que no se andaba por las ramas.

Desconozco si esta opción o la anterior son ya posiciones definitivamente tomadas, pero a estas alturas supondría una temeridad contraponer la calificación de normalidad, en el enjuiciamiento de la tesis, como respuesta precipitada al escándalo, a los nuevos datos que medios de distintas ideologías (ABC, El País, El Mundo…) siguen aportando. Tampoco conviene olvidar que la empresa alemana PlagScan (propietaria del software de valoración de plagios más comúnmente aceptado y que cifra el de Sánchez en un 20%) ha denunciado la manipulación por parte de Moncloa de su mecanismo interno de escrutinio, y sin excluir, por último, que el presidente todavía tendrá que dar explicaciones en el Senado, lo que agrandará el problema.

Que Sánchez copió con largueza empieza a ser lugar común para los medios extranjeros, lo que debilita el segundo pilar fundacional de la Camilo José Cela, que es la deseada internacionalización de alumnos y profesores. La opción roqueña de mantenerse, caiga quien caiga, perjudica por otra parte la asignatura esencial del programa interdisciplinar de la Colmena: el pensamiento crítico. Lo preocupante no es que desde fuera se pueda censurar la actitud de la universidad, lo preocupante es que lo que se enseñe en ella y lo que esta haga después, no tengan buena «llevanza».

La tercera opción es el cortafuego. Implica reconocer que el objetivo esencial de la universidad es mantenerse en el tiempo como institución educativa de prestigio, y que con ese prestigio no se juega. Ello va a exigir, como dirían los anglosajones, a clear cut case: una separación limpia y precisa de todo aquello que ponga su excelencia en entredicho. La pregunta del millón es cómo se hace. ¿Acaso dejando el tema en manos de una comisión disciplinaria? Y en esa eventualidad, ¿cuál sería la cirugía reparadora?: ¿Trasladar una declaración distinta a la de normalidad basada en los nuevos datos aparecidos? ¿Recomendar que se retire el cum laude del expediente? O ¿llegar más allá y revocar el titulo de doctor a Sánchez?

El rector acaso haría bien resolviendo estos interrogantes porque las universidades españolas esperan una respuesta. Las opciones formuladas han de ser contrastadas a la luz de las preocupaciones más evidentes: por ejemplo, qué solución resulta más pacífica con los propósitos fundacionales, o qué postura aceptarán mejor los estudiantes, o de qué manera se protege más el prestigio de los profesores, o cuál es el menoscabo económico que acompañaría a cada alternativa. Que una universidad privada una su destino a intereses espurios por miedo a las amenazas del poder, trasladaría un mensaje demoledor a sus alumnos potenciales. Enfrentarse o no a Sánchez no es el problema de fondo; el problema de fondo es si «La Colmena va a aumentar su zumbido a costa de proporcionar menos miel». No estamos ante un embrollo de criterio (hasta el bedel del claustro sabe que hubo plagio) sino de una inaplazable y ejemplarizante decisión que es por lo que esta universidad debería ser positivamente recordada. El señor Sánchez es contingente, la universidad no. Y es que se quiera reconocer o no, como Sigfrido el otro día en la boda, con más copas que Yeltsin, y después de haberse ceñido con arte «El Manisero» (un bolero de Antonio Machín), ya profetizó: «Oiga, por si no se han dado cuenta, el rector tiene un marrón».

*José Félix Pérez-Orive Carceller es Abogado

El Frente Popular y la Derecha impopular
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  8 Octubre 2018

El Frente Popular fue perfecta e inteligentemente diseñado por Roures cuando llevó a su casa en una furgoneta de cristales tintados a Junqueras e Iglesias para diseñar el pacto de Gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez.

El miércoles pasado, en uno de esos debates sobre la Nación que promueven desde hace un año las fundaciones Villacisneros y Valores y Sociedad en el auditorio de la Mutua, tan abarrotados que el otro día no le dejaron pasar a Isabel San Sebastián, que es como si a Letizia no le dejaran entrar en la Zarzuela, tratamos de precisar la naturaleza histórica del Frente Popular, si lo que hoy gobierna en España, varias comunidades y grandes ayuntamientos es una forma actualizada de Frente Popular y especialmente el papel de los medios de comunicación en la configuración de este Frente. Aunque con este Gobierno cada semana es una voltereta y con el golpismo catalán cada día es carnaval, cabe pasar de la anécdota a la categoría y definir qué es, de dónde viene y adónde va esta vieja estrategia comunista.

Una fórmula de Stalin para la conquista del Estado
Porque lo primero que hay que recordar, incluso para entender el que España padeció en 1936 como herramienta para llevarnos a la Guerra Civil, es que fue una idea de Stalin para que los comunistas llegaran el poder en Estados demasiado fuertes para tomarlos por la fuerza de las armas. O sea, cuando no se tiene un ejército como el que permitió a Stalin, por la vileza de Occidente, ocupar militarmente los países de Europa Oriental, asaltar sus instituciones e imponer la dictadura roja del Partido-Gobierno-Estado.

El Frente Popular de León Blum en Francia, el de España y, antes, el de Mongolia Exterior, la fórmula empleada fue siempre la misma: una alianza del Partido Comunista con otros partidos de izquierda y sectores capitalistas, a los que se promete pluralismo político y libertad económica. Lo mismo pasó en plena Guerra Fría en China, Cuba, Laos, Nicaragua o Venezuela. Y la razón era que o bien el PC no era bastante fuerte o bien a la URSS no le convenía exhibir esa fuerza. Su programa era establecer una "democracia de nuevo tipo", de "transición al socialismo", pero respetando la propiedad privada de los trabajadores, los pequeños agricultores y la llamada "burguesía nacional". En Nicaragua, los sandinistas usaron el delicioso arcaísmo "bienes bien habidos" para esa propiedad respetable. Hasta que, un día, el PC decidía lo que estaba bien habido", que era nada, y "mal habido", que era todo. De la "democracia de nuevo tipo" se pasaba a "profundizar la democracia social", eliminando a los "saboteadores" y "chupasangres", que eran fusilados, encarcelados o privados de la cartilla de racionamiento, que sustituía al dinero como vehículo para poder comer. Maduro no hace nada que no hiciera hace un siglo largo el genocida Lenin.

El doble Frente Popular de Roures
Hay dos razones para que la opinión pública en general y la derecha en particular no entiendan el carácter revolucionario de la política de Frente Popular. La primera es el desconocimiento total de la ideología y la táctica del comunismo; la segunda, que el factor comunista se alíe al separatismo, aparentando ser dos cosas distintas cuando se trata de un mismo proceso cuyo fin es el derribo semi-legalizado del sistema constitucional español. Pero el Frente Popular fue perfecta e inteligentemente diseñado por Roures cuando llevó a su casa en una furgoneta de cristales tintados a Junqueras e Iglesias para diseñar el pacto de Gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez.

Esta es la clave: Sánchez fue expulsado de la Secretaría General por intentar esa alianza de gobierno con Podemos y el separatismo catalán. Al derrotar a Susana Díaz estaba claro que volvería a las andadas. Lo esencial era que los dos elementos que podían llevarlo al Poder, Podemos y ERC, tuvieran clara la alianza. Era una posibilidad que dependía, en parte, del PNV, siempre dispuesto a traicionar, y de Rajoy, encantado de rendirse.

Y ese cúmulo de circunstancias, complicado, pero no imposible, se produjo. Había que impedir un Gobierno de Ciudadanos en Cataluña y Podemos, al vetar la Presidencia del parlamento que, por votos, era de C´s, lo impidió, aliado con ERC, el PdCat y la CUP. Y siempre que haga falta, como ha pasado esta semana, los Comunes votarán junto a los golpistas.

Esa alianza dibujaba un tripartito en el que el PSC no era necesario en Barcelona, sino en Madrid. Y así pasó: el PSC decidió que ERC fuera la clave del pacto para la moción de censura contra Rajoy. Algo contra lo que nunca iba a oponerse el PNV, al que siempre favorecerá la debilidad del Gobierno central. Máxime si es del PSOE y con sólo 84 escaños. Tenemos así a un Gobierno socialista, con un programa comunista, en Madrid; y a un Gobierno golpista en Barcelona, apoyado por el de Madrid y los comunistas. No se romperá esa alianza ni en la parte de izquierdas ni en la separatista, porque les conviene ambos que dure, al menos, hasta el Mayo electoral. Si pueden hacer unos presupuestos comunistas, los harán. Y todos los medios que puedan acumular, que en lo audiovisual son casi todos, los acumularán.

La imagen impopular de las tres derechas
Por supuesto, porque la naturaleza profunda de todo Frente Popular no es de tipo parlamentario, sino antisistema, no estamos ante una alianza electoral, sino ante una alternativa de régimen, que supone dinamitar el orden constitucional y sacar a toda la izquierda de los consensos de la Transición. Es la culminación del diseño de Zapatero, del Pacto del Tinell, del de Estella y del de Perpiñán. Es el PSOE que vuelve a Largo Caballero, al guerracivilismo como alternativa a la pérdida del Poder. Falto de apoyo policial y militar, sin armas, pero ojo: el terrorismo catalán puede brotar en cualquier momento y el CNI ya ha acreditado incapacidad para verlo venir. Se dirá que el terrorismo no puede cambiar el régimen por la fuerza. Pero eso es ignorar la naturaleza del terrorismo, la "propaganda por el hecho", como la definían los comunistas bakuninistas en la Cataluña de los años 20.

Y aquí topamos con algo que parece mentira que después del 11M y los dos años de golpismo callejero que le precedieron –"Prestige", Guerra de Irak, ruptura del pacto PP-PSOE en el País Vasco, "cordón sanitario"- siga pendiendo sobre la Derecha en España: su inexistencia en el ámbito audiovisual, sobre todo en todos, todos los canales de televisión de masas. Esto permitiría amplificar la eficacia del terrorismo, como hoy vende la nulidad y corrupción del Gobierno Fraude como un paso liberador del pueblo y los pueblos esclavizados por la España franquista y/o derechista.

Los partidos han olvidado las manifestaciones el 8-O
Del maricomplejinismo del PP de Aznar pasamos a la traición directa del de Rajoy, sin que Ciudadanos se haya ocupado más que de salir en la tele. VOX presume del boicot de la aplastante mayoría mediática izquierdista, pero no lo hará por mucho tiempo. La campaña electoral, ya comenzada, es "contra las tres derechas". Y si se pelean entre ellas, como hasta ahora, las tres saldrán perdiendo, las tres se las verán y desearán para frenar al Frente Popular, como sin duda quieren los votantes del PP, Ciudadanos y Vox.

El aniversario de las gigantescas manifestaciones tras el mensaje del Rey contra el golpe en Cataluña ha pasado sin pena ni gloria. Señal de que la Derecha política sigue siendo incapaz de conectar con su base social y de ampliarla en lo que resulta más sencillo: el sentimiento nacional. En cuanto a la Izquierda, simplemente ha traicionado lo que su base tenga de bueno, que, cegados los cauces socialistas, no sabemos cuánto es. La necesidad de crear no uno sino dos Frentes Populares prueba que la Izquierda y el separatismo no tienen fuerza social suficiente para imponer el cambio de régimen. Pero les sobra capacidad mediática y cuentan con la ceguera de una Derecha, o dos, o tres, a las que no les importa ser impopulares. Este suicidio ideológico y cultural es, sin duda, lo peor de todo lo que nos pasa.

Mal de altura
Luis Herrero Libertad Digital  8 Octubre 2018

Las patologías humanas asociadas al disfrute del poder son muchas y muy variadas, pero al final todas tienen el mismo efecto: deterioran la calidad del sujeto. No he conocido a nadie a quien el poder le haya hecho mejor persona. El orgullo, en contacto con la experiencia faraónica, elimina la fealdad en el reflejo de los espejos. El eco de las propias palabras -incluso las más necias- se vuelven reverencias. Los malos pensamientos se camuflan de genialidades. El ego se infla como el hígado de una oca en vísperas de Navidad. Lo solemos llamar mal de altura. Los griegos lo llamaban hibris. Los generales victoriosos de la antigua Roma llevaban siervos en las cuadrigas para que les recordaran que no eran inmortales.

El periodo de incubación del virus es variable. Hay algunos organismos que avizoran el peligro, retrasan su progresión y mitigan sus consecuencias. Otros, en cambio, son carne de cañón. En ellos, la colonización infecciosa es fulminante. No hay memento moris capaz de devolverles la cordura. Es en esa clase de perturbados en la que se fijó Eurípides cuando dijo: "aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco". Sánchez es el paradigma de esa especie. Llegó al poder de puntillas, con la legalidad de la Constitución pero sin la legitimidad de los votos, y durante un cuarto de hora pareció dispuesto a estar en la sala de máquinas de la Moncloa el tiempo justo para convocar unas elecciones que el país entero demandaba a gritos. Luego descubrió el Falcon, el helicóptero, Doñana y Quintos de Mora, y la prisa de la honradez cedió paso a la parsimonia de la molicie.

La coherencia le duró lo imprescindible. Cuando se dio cuenta de que para mantenerla tenía que seccionar la cabeza de un ministro cada quince días decidió cambiar de criterio. Ya que sus indoctas veleidades plagiarias le habían colocado en el ojo del huracán y que para purgar el pecado tenía que cercenarse la cabeza a sí mismo -algo que no estaba dispuesto a hacer bajo ningún concepto- decidió cambiar de vara de medir. Jubiló la de la ejemplaridad prometida y cogió la de uso tópico. Desde ese momento quedó claro que la hibris, vulgo arrogancia, ya había hecho estragos en él.

Algunos siervos, desde la cola de la cuadriga, aún se atrevieron a recordarle durante algunos días que era mortal. Pero él, movido por la fiebre vírica de su enfermedad galopante, los sustituyó de inmediato por otros siervos de susurros más reconfortantes. Tezanos, desde el CIS, y su community manager, desde la cuenta de twitter, se hicieron con el control de la situación. Y Sánchez desapareció de la faz de la tierra. Escondido en una caverna, su percepción de la realidad quedó reducida a la visión de las sombras que sus nuevos portaestandartes le proyectan en la pared. Así que ya no sabe lo que pasa. No lo quiere oír. Se ha cansado de los mensajeros que le traían noticias desagradables del exterior. Ha recorrido en dos meses el trayecto que a Rajoy le demoró dos años.

En estas circunstancias, su conducta se vuelve previsible del todo: hará lo que sea necesario para prolongar el éxtasis de su experiencia faraónica en la Moncloa. El problema es que no está claro si eso pasa por disolver Las Cortes ahora que los pronósticos aún le permiten soñar con hipotéticas mayorías parlamentarias o por agarrarse al pájaro en mano que le garantiza casi dos años más de barra libre de mystere y de fines de semana gratis en los cotos naturales del Estado. Yo siempre he creído que optaría por lo primero. La segunda opción, al ritmo de desgaste que padece su Gobierno, destruye cualquier esperanza de seguir en el disfrute la próxima legislatura. Un hombre osado como él -era mi cálculo- no querrá pasar a la historia como una criatura de Frankenstein pulverizada en las urnas.

Pero en esto -oh, sorpresa- llegan mis espías paraguayos y me cuentan que Sánchez está sinceramente convencido de que su trayectoria no solo no es descendente, sino que las próximas encuestas demostrarán lo contrario. Cree que en 2020 su resultado electoral será fantástico. Es el caso de enajenación mental más clamoroso que recuerdo en mis muchos años de observador del espectáculo. Puede que me haya equivocado las semanas anteriores y que a esta legislatura el culo no le huela a pólvora. Pero a Sánchez, desde luego, la cabeza le huele a loco.

El presidente ausente
Amando de Miguel Libertad Digital  8 Octubre 2018

La voz ausente proviene del latín absens, que para un hispano resulta impronunciable; de ahí la transformación. En el Diccionario de Seco acoge dos significados: 1) persona que no está en el lugar en que sería obligado o esperable que estuviese; 2) persona ajena o desconectada respecto de la realidad que le rodea. Pues bien, el presidente Sánchez puede verse como ausente en los dos sentidos.

El cargo de presidente del Gobierno es el más ambicionado de la nación. Los contribuyentes no solo le abonamos un generoso sueldo, sino que, situado el presidente en el palacete de la Moncloa, todos sus gastos están pagados. A su servicio ponemos varios coches de alta gama, más un helicóptero y un avión, amén de la nutrida plantilla de servidores para todos esos vehículos. Toleramos bastante bien el hecho de que disponga de ellos para su disfrute particular; por ejemplo, para asistir a la boda de un pariente o al concierto de unos amigos. Cuando se jubile del cargo, está previsto por las leyes que el expresidente goce de por vida de una sustanciosa pensión, más las facilidades de secretaria, despacho y coche. Aunque no se encuentre en la ley, se reconoce la costumbre de que el expresidente sea contratado por una gran corporación como consejero o enviado especial a algún país para defender los intereses de dicha empresa. Véase, por ejemplo, el caso del expresidente Zapatero con Telefónica.

La contrapartida de tales privilegios es que la agenda del presidente del Gobierno sea pública. Es decir, en todo momento los contribuyentes (ahora dicen "ciudadanos") tienen derecho a saber dónde se encuentra y qué hace el presidente del Gobierno. Es algo que proporciona seguridad al pueblo (ahora dicen "la gente"). Al menos es una sana costumbre democrática.

Hace algo más de una semana ocurrió algo insólito, solo que no se ha comentado y no sé por qué. El presidente Sánchez había acudido en viaje oficial a Canadá y a la ONU en Nueva York. Concluida su tarea (tampoco es que fuera agobiante), el doctor Sánchez estuvo ausente durante varios días. ¿A dónde fue? ¿Quién pagó ese viaje y los otros gastos? ¿Se quedó de compras en Nueva York? ¿Por qué no se asomó a la ventana electrónica? No hay respuestas. Lo más conspicuo es que esa misteriosa ausencia se produjo al tiempo de una revuelta política en Cataluña. Así pues, a los contribuyentes se nos hurtaron la imagen y las palabras de nuestro presidente sobre tal asonada. Nos tuvimos que conformar con las declaraciones leídas de ciertas viragos o vestales que hacen de portavoces del presidente Sánchez. Ahora se comprende lo de "vamos a hacer un Gobierno feminista".

Es comprensible la humanísima tentación que debió de asaltar al presidente de tomarse unos días de vacaciones con su señora. Pero lo que clama al cielo es que el jefe del Gobierno aparezca como ausente en el segundo sentido dicho arriba. En la ONU pudo declamar urbi et orbi que su Gobierno sigue una política austera. También es cierto que nadie parece seguir con atención lo que los mandamases del mundo peroran delante del mármol verde de la ONU. Aquí en casa sostiene que se halla sumido en un continuo "diálogo" con los secesionistas de Cataluña. Todo ello resulta mendaz. Lo más caritativo es suponer que ni él mismo se cree las fake news; digámoslo en plural, puesto que news en inglés es singular. Antes se decía "propaganda".

En definitiva, nunca hemos tenido un presidente del Gobierno tan bien plantado, pero tan sinsorgo de puro ausente como se revela.

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Caso ERE, ridículo judicial
Javier Caraballo elconfidencial  8 Octubre 2018

El caso de los ERE que conocíamos, que alarmó a toda España por la desvergüenza con la que se despilfarraba en Andalucía el dinero público, va camino de convertirse en un escándalo judicial simétrico, de la misma dimensión, con lo que se habrá redondeado la burla a los ciudadanos. No solo se destapa un sistema político corrupto y clientelar que funciona durante años, sin que sea detectado por los controles internos de toda Administración, sino que cuando se descubre el fraude, la Justicia es incapaz de aclarar lo sucedido y condenar debidamente a los responsables. No es que exista una conspiración judicial para dejar en nada ese fraude, jueces y fiscales manipulados y teledirigidos por oscuros políticos; nada de eso está pasando: lo que está ocurriendo es que un sistema judicial tan precario como el español acaba colapsando cuando llega a una Audiencia una macrocausa como la de los ERE, una más de las que se han abierto contra la Junta de Andalucía. El resultado es el ridículo, el absurdo, el hartazgo, la indefensión.

La advertencia de que el caso de los ERE tenía un horizonte judicial complejo —en muchos aspectos— no es, desde luego, nueva y aquí mismo se adelantó hace más de un año, a principios de 2017, del ‘imposible metafísico’ de este proceso por las carencias materiales para digerirlo. Cuando todavía no se había fijado fecha para la celebración de ninguno de los juicios relacionados con el caso, los jueces y fiscales de la Audiencia de Sevilla, que es donde se va a resolver todo, ya estaban denunciando que la causa se alargaría por lo menos cuatro o cinco años más y que mucho más allá de 2020 se seguirían fijando fechas para la celebración de la vista oral. ¿Realmente nos damos cuenta de lo que supone esta previsión? Pues que un presunto fraude cuyo origen se remonta a 2001 seguirá analizándose en primera instancia 20 años después, pendiente todavía de los posteriores recursos que consumirán otro largo tiempo de estancia en el sistema judicial. ¿Se habrá cerrado el caso de los ERE 30 años después? Que nadie lo descarte. Al menos, tal y como se están desarrollando actualmente las cosas.

La última luz de alarma se ha encendido esta misma semana cuando se ha conocido, a través de la Agencia Europa Press, un escrito de la jueza que lleva el caso, María Núñez Bolaños —titular del juzgado número 6 desde la marcha de Mercedes Alaya—, en el que incoaba diligencias previas para finalizar la instrucción de otras 10 piezas separadas de los ERE y, además, daba órdenes a la Guardia Civil para investigar cinco ayudas más sobre las que hay sospechas de irregularidad. Es decir, tres años después de que Mercedes Alaya se marchase del juzgado, todavía quedan flecos pendientes de investigación, aunque eso no es lo más grave.

Lo peor de todo es que hablamos de la reactivación de 10 o 15 piezas judiciales y resulta que esa cifra supone un avance mínimo, inapreciable, en el conjunto de la causa porque quedan pendientes todavía en torno a 250 piezas similares. Si en tres años se ha avanzado en 20 o 30 piezas, ya podemos imaginarnos lo que queda por delante. ¿Quiere decir todo ello que la que tenía razón era la jueza Alaya, cuando solicitó que la causa no se dividiera, que se llevara a juicio como un solo fraude? Esa duda quizá no se resuelva nunca porque, frente a ese criterio, se impuso la opinión mayoritaria de jueces y fiscales de que un macroproceso como este era inviable mantenerlo en una sola pieza, con lo que se criticaba solapadamente el vicio de origen de la instrucción mastodóntica por parte de Mercedes Alaya.

En cualquier caso, la realidad ahora ya no precisa de controversias: hace tres años, el caso de los ERE se dividió en 270 piezas y todavía quedan pendientes la inmensa mayoría. La celebración del juicio contra Chaves y Griñán, máximos responsables políticos del caso, solo es la punta del iceberg, lo que se ve, pero el resto, el fraude real, está en los cientos de millones de euros que se otorgaron en ayudas de manera irregular, según las acusaciones. Nadie garantiza hoy que todo eso no acabe difuminado, invalidado o prescrito. Como se señalaba antes, esa sería la segunda burla al ciudadano por el escándalo de los ERE, la ausencia de justicia o la imposibilidad de justicia. Habrá quien, de forma simplona, quiera ver conspiraciones de togas o comportamientos frívolos y erráticos de jueces y fiscales para explicar lo que sucede, pero no es esa la realidad.

La única verdad constatable es que han sido los propios profesionales de la Justicia quienes vienen alertando desde hace años de la precariedad del sistema judicial español por parte del Estado, el descuido absoluto de la autonomía andaluza desde que asumió las competencias de gestión, y la posibilidad cierta de colapso en las circunstancias actuales, con lo que ello supone para todos. De hecho, hace unos meses, fue el propio Consejo General del Poder Judicial quien elaboró un informe alertando de las circunstancias en las que trabajaban los magistrados de la Audiencia de Sevilla, con una media de asuntos por juez muy superior (hasta un 148%) a la de sus colegas andaluces o españoles, que a su vez están descompensados con respecto de la media europea. Los inspectores del Consejo General del Poder Judicial no solo constataron la excesiva carga de trabajo sino que advertían de los riesgos existentes para “la salud física y psicosocial” de los magistrados sevillanos.

Con ese informe, nuevamente se solicitaron refuerzos, y lo que ha ocurrido es que no solo no se han aprobado las nuevas plazas exigidas, sino que se han anulado algunas sustituciones de magistrados enfermos o de baja laboral. En ese ambiente de trabajo, en ese entorno de presión y desánimo, el escándalo de los ERE, que tanto nos alarmó por el descontrol político existente en la Junta de Andalucía, puede acabar replicado en la Justicia andaluza y española, descubriéndonos por igual la cutre realidad que la contempla.

Las 3 claves para entender el fenómeno VOX
Gonzalo Adán elespanol 8 Octubre 2018

Ni para Sociometrica ni para EL ESPAÑOL fue una sorpresa la masiva asistencia el domingo del encuento de Vistalegre. Y fueron pocos, porque las 13.000 personas que acudieron a la fiesta de la "derecha extrema" no eran sino una representación de los más de medio millón que actualmente dicen que votarían a VOX y que llevamos publicando desde noviembre de 2017. ¿Cuáles son las claves de este ascenso, y hasta dónde puede llegar?

Rajoy o el principio de todas las cosas
Rajoy era un lastre para el PP ya a principios de 2017. Desde el punto de vista de la opinión pública, sus decisiones y comparecencias eran percibidas lentas, aburridas y faltas de iniciativa.

Su valoración como presidente era, mes a mes, la más baja de toda la historia. Y aún así, siguió ahondando la brecha con sus electores negándose a hablar sobre España, familia, vida o religión.

Se le plantaron varios parlamentarios. No hizo ningún caso. No lideró ninguna reforma social ni echó para atrás las de Zapatero. Dio por buena la memoria histórica y la perspectiva de género ante la estupefacción de las bases.

Se le percibió cobarde para acometer reformas estructurales sobre el sistema democrático, y a costa de no hablar de valores, topológicamente, sacó al PP del espectro ideológico de la derecha para colocarlo en tierra de nadie.

Fue demasiado equidistante en Cataluña, y a costa de no enfadar, la sociedad civil le pasó por encima con banderas españolas antes de que se diera cuenta.

Por último, la decadente arrogancia arriolista le hizo creer que el aparato le mantendría a salvo de una nueva reelección, en el convencimiento de que a los sufridos votantes del PP se les puede hacer de todo que siempre le volverían a votar. Perdió el contacto con una realidad generacional que ya no era suya.

Las palanca final: los votantes mayores de 65 años
No digo que todo eso fuera necesariamente así. Digo que así era lo que nos decían en las encuestas los votantes del PP, y así lo fuimos contando periódicamente en estas páginas. Su intención de voto bajó del 30% al 19%, con el acelerador en la crisis catalana, mientras subían también mes a mes tanto Ciudadanos como VOX.

Obviamente en diferente proporción, pero de forma nítida e imparable. Con la lupa puesta, la clave del acelerador fue el colectivo de los más mayores, y así lo escribimos en abril de este año: “en los últimos meses las encuestas detectan que una proporción importante de mayores de 65 años está empezando a perder el miedo a cambiar de partido.

Algo que ocurre o bien porque sus hijos lo han hecho ya y les empiezan a convencer sus argumentos, o bien porque la diferencia ideológica está dejando de ser un problema. En cualquier caso, a no ser que exista un giro copernicano en el PP, el goteo de fugas de este segmento -hasta ahora fiel-, va a ser imparable”.

Pues bien, el goteo se hizo visible el domingo en Vistalegre. Cierto es que la fuga principal lo fue, y lo sigue siendo a Ciudadanos, pero la lluvia fina en forma de apoyos que iba cayendo sobre la siglas de VOX y su programa escueto, claro, sin ambages ni complejos, si bien pequeña en cantidad es de mucho mayor calado, pues mantengo que los motivos expuestos en el primer párrafo, instalados en la mente de los más mayores, son de difícil reversibilidad.

Si Podemos es extrema izquierda, porqué no una extrema derecha
Puede ser que Pablo Casado haya frenado estas fugas, y que en el momento actual se estén repartiendo promesas de vuelta atrás a los colectivos descontentos que ha ido dejando el PP en los dos últimos años, pero le va a costar, y tal y como hemos escrito varias veces, sobre todo en relación a Podemos, no sirven recetas antiguas que minimizan los riesgos con argumentos de sociología barata. Acuerdense de donde leyeron esto primero: ni la extrema derecha tiene pocos votos en España, ni Abascal es un friki, ni sus dirigentes unos fachas, ni el programa electoral es de ultraderecha.

A nadie de los 10.000 que el domingo gritaban vivas a España se les escapa que apoyan a un partido que hoy no sacaría más de 5 escaños, pero la democracia española ya es mayor de edad, más europea, más fragmentada, y ha cambiado la percepción de voto útil hacia un concepto de voto estratégico. VOX resurge en este contexto, pentapartidista, simétrico en cuanto a posicionamiento ideológico, y sustentado entre mayores de 65 que usan watsapp, y que se han quitado el sentido de culpa no votando al PP cuando lo habían hecho “in extremis” y “con la nariz tapada” en las últimas dos convocatorias.

*** Gonzalo Adán es doctor en Psicología Social y director de Sociométrica.

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Vox revienta Vistalegre pese a los vetos y confirma que Santi Abascal sube
ESdiario  8 Octubre 2018

Gesto de fuerza de Vox que, sin ningún respaldo de la televisión, ha llenado Vistalegre, el antiguo feudo de Podemos hoy repleto de seguidores del partido de Santiago Abascal.

La izquierda política y mediática se desgañita presentando a Vox y a su líder, Santiago Abascal, como "la ultraderecha". Pero a sus seguidores parece no importarles y, pese a que la televisión prácticamente ignora por completo a este partido, los sondeos menos cocinados empiezan a dar por factible su desembarco en el Parlamento en las próximas Elecciones. Incluso el último CIS ya le concedía un escaño.

Una señal de fuerza se ha vivido este domingo en Madrid: Vox ha llenado el Palacio de Vistalegre de Madrid, el mismo que Podemos quiso hacer suyo, con unas 10.000 personas, según la organización, de la "España viva", una España que ha "resucitado" y contará con representación parlamentaria en las próximas elecciones generales, según Abascal.

A su juicio, el partido "desbordará" las urnas porque han sido "demasiados los ultrajes" a España y una "nación no despierta del letargo por casualidad, sino cuando la molestan". "Somos ahora la resistencia", ha expresado.

El partido ha dado a conocer sus 100 medidas para el país, pero también donde ha cargado duramente contra el resto de partidos, refiriéndose al PP como la "derechita cobarde", a Ciudadanos como "la veleta naranja", al PSOE como "traidores" y "estafadores", y a Podemos como el partido de las "recetas fracasadas del comunismo".

Contra el separatismo
Bajo los gritos de 'Presidente, presidente', miles de personas han apoyado a Abascal, quien ha reivindicado el papel de Vox como "herramienta al servicio de España" que se encargará de "reconquistar su grandeza", haciendo un llamamiento a sentir "orgullo" por su país y a comportarse con "dignidad, decoro y honor", en definitiva, "sin miedo". "No hemos venido a ganar en España, sino a que España gane con nosotros", ha señalado.

Abascal también ha hecho un llamamiento a "señalar a los culpables de la división y ruina de España" y a "combatirles", pues para él, la "España viva" a la que se refiere es la España que quiere la disolución de los Mossos d'Esquadra, la suspensión de la autonomía de Cataluña, la ilegalización de los partidos separatistas y que quieren "una España y no 17".

Ya está bien de llamar ultraderecha a todo lo que no le gusta a la izquierda
EDITORIAL esdiario  8 Octubre 2018

De manera indistinta con el PP, Ciudadanos o hasta el menos relevante Vox; partidos políticos y medios de comunicación claramente orientados a la izquierda se empeñan en tildar a todas esas formaciones -y por tanto a los millones de seguidores que tienen- de ultraderecha.

Pablo Casado y Albert Rivera soportan esa absurda etiqueta prácticamente a diario, ora desde el independentismo catalán, ora desde altavoces como La Sexta, ora desde Podemos y el PSOE. Son estigmas que no se creen ni quienes los utilizan, pero que se esgrimen como argumento definitivo cuando, a falta de otros, se quiere esquivar cualquier debate sobre la inmigración, las cesiones al soberanismo o el gasto público.

Obviamente Casado no es de ultraderecha cuando propone un 155 largo y contundente; como no lo es desde luego Rivera al calificar de "supremacista" la política xenófoba de Quim Torra. Y ni siquiera lo es Santiago Abascal cuando, con mayor o menor tino pero con todo el derecho, propone sustituir la Ley de Violencia de Género por una Ley de Familia.

Miren a Francia
Son todas propuestas que se pueden compartir, ignorar, mejorar o criticar; pero que en todos los casos pertenecen al ámbito del debate público en una democracia madura. Y cuando se obvian o desechan, fruto del temor precisamente a ser etiquetado, es cuando de verdad surge la ultraderecha: sólo hay que mirar a Francia para entender que, cuando la política tradicional no aborda preocupaciones existentes en la calle, lo hace el populismo en cualquiera de sus variantes ideológicas auténticamente extremas.

Lo que estimula la extrema derecha es ocultar debates que hay en la calle y al final canaliza el populismo de cualquier signo

En el caso de España, la facilidad con que se desprecia a todo aquello que no entra en un canon ideológico predeterminado es especialmente lamentable. Porque procede de los mismos círculos políticos y mediáticos que no se escandalizan ante dirigentes, partidos o personajes cuyas trayectorias sí merecerían un oprobio transversal y de todos.

Que Pedro Sánchez le deba el puesto de presidente a Bildu o que las televisiones paseen al siniestro exterrorista Gonzalo Boye, ahora reconvertido en abogado de Puigdemont; sí debería abochornarle e indignarle a cualquiera. Pero no lo hace, al menos a todo ese conglomerado ideológico que sí se lleva las manos a la cabeza porque Casado o Rivera no traguen con su maniqueísmo ni acepten su empobrecedora y cainita visión de la España actual.

Vox, o los riesgos de un populismo desde la derecha
EDITORIAL El Mundo   8 Octubre 2018

La formación de derecha extrema liderada por Santiago Abascal demostró ayer en un abarrotado Palacio de Vistalegre en Madrid que ha dejado de ser una alternativa marginal y que existe en España un electorado inconformista y desencantado que ya no se siente representado por el PP, el partido que históricamente ha aglutinado a la mayor parte de los sectores de la derecha sociológica y política. Abascal y su partido han sabido aprovechar el vacío creado por la torpeza de Rajoy a la hora de gestionar la crisis catalana y de descuidar los principios y los valores con los que se identifican una parte de las bases y de los votantes del PP, convertidos en huérfanos ideológicos por la incapacidad de los partidos tradicionales para afrontar la crisis migratoria y el desafío independentista, entre otros acuciantes problemas nacionales. Pero como todos los movimientos populistas, Vox está logrando encontrar su espacio electoral ofreciendo un diagnóstico de la crítica situación por la que atraviesa España que resulta certero en muchos aspectos pero que naufraga a la hora de aportar soluciones fáciles a problemas que son bastante complejos.

Porque es cierto que en el incompleto diseño territorial que se dibuja en la Constitución de 1978 subyace la crisis abierta por el independentismo en Cataluña, pero esto no justifica la supresión del Estado de las Autonomías, como se pidió ayer en Vistalegre. Según Abascal, la actual configuración territorial "nos divide y nos arruina" y la solución sería la de "una España, no 17". Esa propuesta es tan antisistema como la que propone la fragmentación del país. Las disfunciones del Estado no se solucionan con su voladura sino con su reforma.

También es cierto que la inacción del Gobierno del PP dio oxígeno a unos separatistas que ahora han sido legitimados por el Gobierno socialista, al cual chantajean con su apoyo parlamentario. El secesionismo es hoy más fuerte políticamente y solo encuentra una resistencia real en la Justicia, en parte gracias a que Vox ejerce de acusación popular contra los golpistas en el Tribunal Supremo.Sin embargo, medidas como la disolución de los Mossos d'Escuadra, la detención de Quim Torra o "la suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del independentismo" se antojan irrealizables.

Pero quizá lo más alarmante del discurso populista de Vox sea su actitud ante la crisis migratoria, inspirada en intolerantes movimientos xenófobos de extrema derecha europeos. La inédita proclama de «los españoles primero» no se corresponde con nuestra realidad, y alimentar el odio hacia los inmigrantes resulta del todo irresponsable. Vox debe reorientar muchas de sus propuestas para enmarcarlas en la Constitución y en la legalidad de la UE, nuestras dos irrenunciables referencias de estabilidad y prosperidad.

El demoledor informe del Parlamento Europeo sobre los CDR de Cataluña
Antonio Fernández elconfidencial  8 Octubre 2018

Los comités de defensa de la república (CDR), es decir, los activistas responsables de la agitación callejera en Cataluña, dependen de una cúpula formada, al menos, por 22 personas, algunas de ellas vinculadas directamente a partidos políticos u organizaciones soberanistas. Así se afirma en un informe elaborado por la oficina de la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa, distribuido la última semana a cuerpos de seguridad y servicios de inteligencia de toda Europa. Pagazaurtundúa, premio Sajarov a los Derechos Humanos, es eurodiputada de UPYD y forma parte del grupo ALDE. Se ha especializado en la lucha contra el terrorismo internacional, la radicalización y el auge del fanatismo religioso. Es una de las impulsoras del Libro Blanco y Negro del Terrorismo en Europa.

El informe, al que ha tenido acceso El Confidencial, lleva un escueto título: ‘Comités de defensa de la república’. Y un subtítulo ya no tan aséptico: ‘Organizados para alterar el orden democrático y la libertad de conciencia en Cataluña’. En sus páginas, recoge no solo cómo nacieron y se organizan, sino que reúne un compendio de sus acciones más significativas, desmenuza su cúpula y denuncia el apoyo que reciben desde los máximos órganos de la Generalitat.

El texto recoge, entre otras cosas, otro informe de 139 páginas que la Guardia Civil de Cataluña elaboró con “evidencias que relacionarían a los CDR con los cuperos y las dos organizaciones sociales que estuvieron en el origen de las grandes movilizaciones antes del referéndum ilegal”. Y aclara que “el objetivo de la movilización social para la consecución de la república catalana es común para ANC, Òmnium y los comités, contando estos últimos con una mayor eficacia y repercusión en términos de llamamientos a la población para movilizarse y emprender su estrategia de resistencia y desobediencia civil”.

En este dosier se identifica “con nombres y apellidos a 22 cabecillas de los CDR (son los encargados de coordinar el conjunto, sin que cada CDR tenga por qué saber qué función juegan los demás), de los cuales cinco están directamente vinculados a los partidos u organizaciones sociales que promovieron el ‘procés’. Se trata de Rubén Wagensberg, diputado de ERC en el Parlament; Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium; Joan Vallvé, vicepresidente segundo de Òmnium; Ariadna Isern, de ANC, y Antonio Baños, exdiputado de la CUP. Lejos de considerarlos esencialmente pacíficos, el informe afirma que alternan la 'desobediencia civil y la resistencia, tanto activa como pasiva'. Una resistencia activa que mostró su rostro el 1-O contra la Policía y que les llevó a figurar en el sumario del juez del Tribunal Supremo contra la cúpula secesionista de Cataluña”.

El texto de la oficina del Parlamento Europeo afirma que “la función actual de los CDR es conseguir que se cumpla la declaración unilateral de la independencia catalana aprobada en el Parlament el 27 de octubre de 2017 (…) En paralelo, trabajan en deslegitimar las instituciones españolas y disuadir del cumplimiento de la ley. A todas luces, radicalizan los métodos de acción no violenta de Gene Sharp, ya abiertamente emprendidos hace años por la ANC y Òmnium”.

Sin un líder definido
En el informe se destaca que los CDR se organizan “en las redes, se reúnen semanalmente, no hay líderes ni autoproclamados, sus miembros son variables y muy heterogéneos (desde estudiantes hasta profesores o anarquistas con señalamientos judiciales) y nadie concurre como representante de ninguna otra asociación”.

En el informe se citan fuentes de los Mossos d’Esquadra para afirmar que “son los mismos que se organizaron para esconder las urnas y colocarlas en los centros electorales aquel día [se refieren al 1 de octubre de 2017] los que ahora están detrás de los sabotajes en los peajes”. Y cita también un informe de la Guardia Civil que asegura que “nacieron para impedir la acción de la Justicia mediante movilizaciones”.

También recoge, tal y como había publicado El Confidencial, que hay 390 CDR repartidos por toda Cataluña, además de uno en Marinaleda, otro en Vitoria y un tercero en Goierri-Tolosaldea. Además, otros 22 se encuentran en el extranjero: Francia, Alemania, Canadá, Japón, Venezuela, Italia, Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, México y Austria.

Respecto a la financiación, el informe destaca que, contrariamente a lo que pasa con la ANC y Òmnium, “cuantiosamente subvencionadas con dinero público de la Generalitat (…) se supone que los CDR están autofinanciados y, aunque abiertos a cualquiera y muchos provenientes de la ANC y Òmnium, a los más activos y radicales se los asocia principalmente con la CUP”. El nexo de unión con la organización antisistema serían los dos principales partidos que forman su núcleo duro: Endavant-OSAN y Poble Lliure. “Sin embargo, ellos no quieren ser asociados con ningún otro partido o movimiento. Y aunque se cree que varios miembros de la CUP han actuado directamente en campañas con los CDR, nunca reivindican sus acciones como propias”.

Un engranaje de presión
El informe destaca que existe todo un engranaje que organiza la presión violenta que amenaza las libertades públicas. “Casi una decena de CDR alberga a los más duros, a profesionales de la lucha callejera, y colaboran en la creación de un clima de tensión”. Los diferentes comités tienen, no obstante, una gran libertad de acción y operan autónomamente tomando decisiones sin consultar a ningún órgano supremo.

Esta peculiaridad dificulta su control por parte de los cuerpos de seguridad. “A diferencia de lo que les ocurrió a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart [presidentes de la ANC y de Òmnium cuando los hechos de octubre, actualmente encarcelados], a la cabeza de las dos asociaciones que lideraron el ‘procés’ desde antes de 2014, que acabaron en la cárcel, estos son menos ‘controlables’ y logran mejor evadir la justicia: todos son responsables de sus actos pero nadie, al menos sobre el papel, dirige las operaciones”.

El informe llama a prestar especial atención a la plataforma En Peu de Pau, “a la que se hace responsable de impartir talleres para enseñar a los ciudadanos cómo practicar la ‘resistencia pacífica”. También denuncia el peculiar 'modus operandi' convocando y desconvocando acciones relámpago, como se vio perfectamente los últimos días: “Aunque muchas de sus campañas se prolonguen hasta causar desórdenes públicos, con daños evidentes a las personas y al mobiliario urbano, los coordinadores se encargan de mandar tuits desconvocando las concentraciones antes de que se puedan adjudicar las peores consecuencias de sus acciones a una campaña orquestada (con intención) por su organización”.

Durante el reciente asalto al Parlament y asedio a la Jefatura Superior de Policía de Cataluña el pasado 1 de octubre, la cúpula de los CDR esperó a que algunos de sus comandos estuvieran preparados para la acción. En cuanto se pusieron en orden de combate y se calaron los pasamontañas, la organización desconvocó las concentraciones, según las órdenes impartidas a través de las redes sociales, a las que ha tenido acceso este diario. A los dos minutos exactos, comenzaron los disturbios… Evidentemente, por los mismos que se habían preparado con antelación.

Trampas contra los antiindependentistas
Ello lleva a la oficina de la europarlamentaria a afirmar que “por lo tanto, si la organización de presión y ejercicio de la violencia requiere tanto de los CDR pacíficos como de los violentos, si todo es un engranaje con unidad de acción y objetivos claros y comunes, y si hay una coordinación desde la cúpula y una estrategia clara para evadir la responsabilidad ante la Justicia, cabe preguntarse porqué no se actúa judicialmente contra ellos como un todo”.

En respuesta a lo que debería ser la ofensiva judicial, el informe recoge la operación Cadera, en la que fue detenida Tamara Carrasco (una activista que había difundido un audio con órdenes para realizar cortes de carreteras y autopistas durante la Semana Santa), y desvela que los juzgados catalanes “han ordenado abrir 109 diligencias relacionadas con las acciones de los autodenominados CDR”. Asimismo, denuncia que “al corte de carreteras y al levantamiento de barreras en peajes para que no se pagaran impuestos a la vuelta de la Semana Santa, se han sumado múltiples campañas de patrimonialización del espacio público". Entre esas acciones, se cuentan “la colocación masiva de lazos amarillos, cruces en las playas y esteladas en cualquier lugar público”.

Ante la respuesta de otros ciudadanos retirando esos símbolos, el informe denuncia que “los CDR comenzaron a colocar objetos con intención de hacerles daño, como imperdibles o alfileres para pincharse, ladrillos atados a ramas o piedras como contrapeso, pero también clavos, cuchillas de afeitar, pesos en las esteladas para que caigan cuando las quiten e incluso productos químicos abrasivos en los lazos, que incrementan las posibilidades de causar daños”. Se adjunta con el informe el enlace a un vídeo en el que se ve “cómo colocan maderas, escondidas bajo tierra, con largos clavos para herir a quienes vayan a quitar los objetos colgados por los independentistas”.

El texto termina criticando al presidente de la Generalitat, Quim Torra, por arengar públicamente a los CDR a “apretar” en la calle. “Con esta declaración pública, el presidente de la Generalitat y responsable del mantenimiento del orden público en Cataluña se vinculaba a los CDR, incitando a la tensión y manifestaciones violentas del 1 de octubre de 2018”.

Los que vomitan estiércol se alimentan de rencor
"La ética o la moral, como prefieran decir, no existe para ciertos campos del quehacer, del comportamiento humano. Los actores de esos campos de acción (por ejemplo, los actores de la política) ignoran, prescinden de todo compromiso moral.” Zygmunt Bauman
Miguel Massanet diariosigloxxi 8 Octubre 2018

Es cierto que, en Europa, existe una cierta conciencia de ser superiores moral, históricamente, intelectualmente y como sociedad civilizada, al resto de continentes en los que es una obviedad recordar que, durante años, alguna o varias de las naciones que forman el llamado viejo continente, estuvieron colonizando a países que hoy han avanzado tanto que se han convertido en verdaderos gigantes en el ámbito de la economía, la producción, la innovación, la robotización, la digitalización y la fuerza militar disuasoria más poderosa, como son los EE.UU de América, antigua colonia Inglesa o el Canadá, ocupada durante años por Francia; sin olvidarnos de naciones como México, colonia Española que estuvo ocupada por distintas naciones hasta que consiguió su independencia como país libre.

En esta España, que tan preocupados nos tiene por los malos vientos que soplan sobre ella, no se puede negar que existe, especialmente en el sector de las izquierdas políticas, una particular tendencia a descalificar, denigrar, despreciar y menospreciar a aquellas personas, entidades, países o naciones que están regidas por sistemas políticos de tipo democrático, que sus gobiernos son de derechas o de centro-derecha y donde sus principales líderes son personas especialmente contrarias a los métodos utilizados por la mayoría de las organizaciones en las que predominan los partidarios de las doctrinas de Marx. Engels, Bakunin, Troski o el propio Lenin. Por ello, no debería extrañarnos que, en este totum revolutum que han organizado los separatistas catalanes, entre los que se encuentran comunistas de la CUP, ERC, miembros de la antigua Convergencia, integrantes del partido B. en Comú, del huido señor Puigdemont, y los que le siguieron en su exilio dorado en la gran casona-palacete en Waterloo, donde el huido de la justicia, con el beneplácito de los belgas, pretende teledirigir la autonomía, que no estado, catalana. Y dónde podrían encontrar una mejor excusa para criticar y arrastrar por el lodo a un dirigente, elegido democráticamente, pero con el San Benito de ser una persona con tics de autoritarismo y con fama de autócrata, todo ello dentro de la gran democracia y ejemplo ,mundial, los Estados Unidos de América.

Nadie puede negar que, el actual presidente de los EE.UU, se ha salido del molde habitual por el que estaban formados los anteriores presidentes que le precedieron; ni entre los demócratas ni entre los republicanos (salvo, quizá, el histriónico Roosevelt) a quienes, por cierto, les sentó muy mal que este verso suelto que les ha salido, Donald Trump, eliminase a sus adversarios de dentro de su propio partido y, por ende, consiguiera, sin ninguna clase de discusión, con una ventaja suficiente, la presidencia de los EE.UU. Y pese a sus particularidades, salidas de tono, errores, distracciones y excentricidades, con toda la oposición y parte de los miembros de su propio partido en contra, el señor Trump ha conseguido algunas cosas que sus predecesores, con mayor consenso, no lograron obtener durante los años en los que estuvieron al frente del poder.

La nación americana, gobernada por un presidente que se ha declarado aislacionista; que no ha tenido inconveniente de salirse de algunos foros internacionales que pretendían imponerle unas normas particulares de comportamiento a su nación; que ha sido capaz de cantarle, a la acomodaticia y confiada Europa, que los EE.UU de América no estaba dispuesta a servirles de niñera, como lo ha venido haciendo, incluso en las dos últimas guerras mundiales, vertiendo la sangre de los soldados americanos mientras los europeos miraban de lejos o con actuaciones meramente complementarias como, quien se batía el cobre en los frentes de batalla, fuera en Siria o el Irak contra el EI, ha tenido que ser el ejército americano, últimamente, y por razones muy distintas de estrategia geo-política, los rusos del señor Putín también contribuyeron. Trump no se ha plegado a las conveniencias europeas, pese a las críticas que se han vertido sobre él por los mandatarios europeos, que se han encontrado ante la necesidad de admitir que no estaban preparados, por si solos, para enfrentarse a posibles ataques de las Dáesh islamistas o al mismísimo ejército ruso del señor Putín. Todo, como les ha advertido el presidente americano, ha supuesto tomar conciencia de que es preciso aumentar el `presupuesto de la CE destinado a armamento y a crear un ejército lo suficientemente operativo para garantizar la autonomía de la UE en materia de defensa de sus territorios.

Cuando observamos a medios de comunicación, cerriles, emperrados, con gran dedicación de espacios y papel, a crear una imagen distorsionada, evidentemente exagerada, inquisitorial y en ocasiones obscena de la figura del presidente americano y su familia, nos preguntamos si no se han mirado a ellos mismos siendo cómplices, cooperando, colaborando y formando parte activa en crear propaganda a favor del independentismo catalán, traicionando a España porque, como le sucede a La Vanguardia, tienen necesidad del apoyo económico que su periódico ( tanto en su edición en catalán como en castellano) precisa, para sobrevivir, de las subvenciones que reciben de la Generalitat catalana. Tanto los artículos de su director señor Carol, en su segunda, como la serie de columnistas que desacreditan la fama de objetiva que, en otros tiempos, tuvo esta `publicación periodística, convirtiendo sus respectivos artículos en la basura más indecente en la que, sin el menor control y con todo el sectarismo que pueden acaparar unos señores/as que presumen de periodistas pero que, por encima de todo, están encadenados a su fanatismo antiespañol y su odio hacia España.

Alguien podría calificar, tanto la línea editorial del periódico como las colaboraciones de conocidos periodistas que han vendido su alma a Satanás para intentar conseguir, con su deslealtad, sus embustes, sus falsedades y su odio ancestral que, entre los ciudadanos catalanes se produzca un enfrentamiento, como ya empieza a ocurrir, que divida a la sociedad catalana en dos sectores enfrentados e irreconciliables, cuyas consecuencias no se alcanza a poderlas prever pero que, en todo caso, amenazan seriamente la convivencia de todos aquellos que, de una forma uy otra, forman parte de la sociedad civil de esta autonomía catalana.

Lo evidente es que, pese a sus múltiples detractores, el señor Trump mantiene entre sus votantes la misma fama que hizo que le votaran a él. Que ha sabido bajarle los humos al irascible Kim-Jong-Un de Corea del Norte, que pese a la falta de flexibilidad de Europa respecto a las propuestas económicas, ha acabado de conseguir, recientemente, un tratado importantísimo (aunque, en Europa, no parece que les haya impresionado mucho) entre los EE.UU, Canadá y México, garantizando de esta forma las respectivas economías , en muchos aspectos complementarias, en especial en la fabricación de complementos para la industria del automóvil lo que desmiente que Trump no sepa lo que le conviene a su propio país. En fin, que el país ha conseguido una economía reforzada y el paro está en sus más bajos niveles. Si esto no es dirigir bien un Estado que nos expliquen cómo mejorarlo.

Y unos comentarios respecto a esta campaña, dirigida por el feminismo mundial, en contra de determinados personajes políticos, especialmente si están relacionados con los republicanos, a los que les están lloviendo denuncias del “me too”, especialmente salidas del exclusivo sector del lobby de la cinematografía y el sector del espectáculo, un reducto dominado por los demócratas, del que han salido una oleada de denuncias por parte de artistas, la mayoría millonarios, que después de mantenerse años y años guardándose el agravio para ellas mismas, escogen el momento en el que pueden perjudicar más a los republicanos ( no olvidemos que todo el sector de las películas y el espectáculo en general, están en los EE.UU dominados por los demócratas, como se ha podido comprobar a través de las sucesivas elecciones de nuevos presidentes.) Denuncias de violaciones, abusos sexuales, coacciones sexuales etc… ¿pero cuántos años han guardado oculta su denuncia? ¿Qué sucedió para que estuviesen calladas tantos años? ¿Acaso, no tuvieron sus compensaciones en formas de trabajos bien remunerados, contratos sustanciosos o prebendas que las enriquecieron? Estas presuntas “niñas inocentes” si ustedes investigan sus pasados verán que, muchas de ellas ejercieron la prostitución en forma de películas pornográficas. Ahora era el momento en el que, a los rivales de Trump les interesaba crearle una atmósfera opresiva, para intentar descabalgarlo de la presidencia. Y ahora es cuando han comenzado a actuar ¿No, señora Merryl Streep? ¿O es que se trata de otra de sus famosas representaciones teatrales?

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la impresión de que el sector demócrata está incurriendo, con la señora Clinton en cabeza, en una de las más reprobables maniobras que se pueden pergeñar. Cuando el señor Bill Clinton, tuvo escondida, debajo de la mesa de su despacho, a una becaria que le alegraba la vida manipulándole el sexo, los norteamericanos se rieron, le quitaron importancia ¡qué travieso el señor presidente abusando de una jovencita inocente! Entonces no le pidieron que abandonara la presidencia y la única que se tragó el trago amargo trago, fingiendo no darle importancia, fue la misma señora Clinton. Y es que, en política, no hay nada inventado y los que hoy se lanzan como sabuesos sobre los ayudantes de Trump, por ejemplo en el caso del juez presentado para el Tribunal Supremo, al que se le acusa, sin pruebas por lo visto, de pecados de juventud; es muy posible que no resistieran una investigación inquisitorial respecto a su pasado. Convendría preguntarse ¿cuántos de los políticos americanos demócratas saldrían indemnes de una pesquisa detallada? Recordemos las palabras de Jesucristo en el caso de la acusada de adulterio que iba a ser apedreada: “Quién esté libre de culpa que tire la primera piedra” Y no se trata de una cita meramente ilustrativa.

Esa xenofobia permisible...
Ramón Pérez-Maura ABC 8 Octubre 2018

Vivimos en un constante grito de denuncia contra la xenofobia, real o supuesta. Se denigra como tal a la política que niega el derecho de entrada en un país a cualquier ciudadano extranjero que desee hacerlo. Uno de los primeros gestos del «gobierno bonito» fue el de abrir las puertas al Aquarius, lo que prometía ser el símbolo de una nueva época que recibió innumerables felicitaciones ante el tiempo renovado que se abría ante nosotros. Cuando semanas más tarde se denegó al Aquarius un segundo atraque con idéntico pasaje, o cuando el ministro Grande-Marlaska tuvo que cambiar su actitud en nuestra frontera africana y practicar deportaciones en caliente, nadie criticó a ese Gobierno. Porque por supuesto que eso no es xenofobia, pero que no haya la menor duda: si lo hubiera hecho un Gobierno de derechas sería nazismo puro.

En los últimos días hemos visto otro ejemplo de una xenofobia canónica y reiterada. La expresidenta del Parlamento de Cataluña, Nuria de Gispert, hoy día presidenta del partido Demócratas de Cataluña, formación independentista escindida de Unió, el partido de Durán Lleida, ha vuelto a decir a Inés Arrimadas que «siempre hace un discurso derrotista. ¡Se debe de encontrar muy mal en Cataluña! ¡Debe añorar su pueblo! ¿Quién la obliga a estar aquí?» Queda claro que para Gispert una persona asentada en Cataluña desde hace una década, que llegó allí con 27 años, hablando ya un poco de catalán, que se había esforzado en aprender en su infancia en Jerez de la Frontera, es una extranjera indeseable. ¿Puede alguien darme un ejemplo más nítido de xenofobia y de negación de la democracia? Una presidenta de un partido político marginal en una región española pide que abandone esa región la mujer que ganó las elecciones. Y lo pide porque no nació allí.

Habrá que reconocer que no ha generado un aluvión de denuncias por xenofobia. Porque ésta parece algo tolerable cuando se practica contra ciudadanos españoles por parte de los independentistas poseidos de una cierta superiodad moral. Ahí no aprecian xenofobia los partidos de la izquierda española ni los medios afines. Estos aliados del Gobierno del doctor Sánchez tienen barra libre. Y esto nos lleva a una senda que sólo puede acabar muy mal. Porque cuando al ganador de unas elecciones se le intenta expulsar del terriorio en el que la mayoría del electorado optó por esa persona, el estallido violento se está gestando. ¿Acaso cree alguien que las presiones contra una persona como Arrimadas pueden consentirse? ¿En qué democracia del mundo se pide al ganador de unas elecciones que abandone ese territorio? Pero todos sabemos que la Comunidad Autónoma de Cataluña está en manos de totalitarios xenófobos que tienen casi en silencio al Parlamento porque no quieren que se oigan las voces de Arrimadas o de la figura ascendente, Alejandro Fernández, que constantemente ponen en evidencia la mentira de Torra y toda su patulea. Una falsa democracia en la que la televisión de la comunidad autónoma es la mayor máquina de intoxicación y propaganda que existe en ninguna democracia del mundo, digna de ese nombre. Es más, esa Corporación Catalana es el modelo perfecto de cómo son las radiotelevisiones en las democracias... populares. O como era la propaganda de la Alemania nazi. Pero con el doble rasero tan habitual y característico de la izquierda española, con su posesión de la verdad sin derecho a ser cuestionados, ellos no ven la xenofobia ni entre sus aliados.

RTVE, peaje secesionista
EDITORIAL El Mundo  8 Octubre 2018

La entrevista a Oriol Junqueras emitida el sábado por TVE es una pésima noticia en cuanto constata que la manipulación informativa en la corporación pública es otro de los peajes que Sánchez debe pagar por recurrir a los independentistas para llegar al poder. Resulta como mínimo criticable que el que debiera ser el medio de comunicación por excelencia de los españoles realice un ejercicio tan pernicioso del pluralismo informativo. La entidad que dirige de forma sectaria Rosa María Mateo debiera comprender mejor la diferencia entre dar voz a una opción política tan disolvente pero legal como la de ERC y el blanqueo de un hombre que se encuentra en la cárcel para que el Estado se asegure de que responda ante la Justicia, acusado de graves delitos por intentar un golpe institucional.

Ante tal ejercicio, no es de extrañar que la credibilidad de RTVE roce niveles preocupantes, como evidencia la enorme pérdida de audiencia de sus informativos. Síntoma de que los ciudadanos pueden entender sin complejos que cuando se cumple un año de una fecha de enorme relevancia política y social como el 1-O, Informe semanal dedique un programa al procés, pero no que se utilice su dinero para legitimar a quien supuestamente lo ha malversado. Por el bien del ente público, es imperiosamente necesario que el concurso que se está llevando a cabo para renovar su cúpula culmine con la mayor celeridad y a la vez seriedad posible. De lo contrario, dada la abultada factura que este Gobierno adeuda con el independentismo por los servicios prestados, parece que se corre el riesgo de convertir TVE en una sucursal de TV3.

Dictadura Lingüística
Colegios públicos valencianos enseñan a los alumnos que su idioma es el catalán
María Jamardo okdiario 8 Octubre 2018

La dictadura lingüística del bipartito de Ximo Puig y Mónica Oltra impone en los colegios públicos y concertados de Valencia la Lengua y Literatura catalana como asignatura obligatoria. Los escolares estudian las obras de Ramon Llull, Joan Maragall o Josep Pla, entre otros, como autores propios de su comunidad.

Además, la Literatura catalana es temario oficial de Selectividad y los alumnos reciben dentro del catálogo de contenidos de los proyectos lingüísticos -en todos los centros financiados con fondos públicos, sin excepción- lecciones de Historia de Cataluña.

Tal y como denuncian algunos padres de escolares valencianos a OKDIARIO, casos como el del IES San Antonio de Benageber son una muestra de cómo los menores son adoctrinados en “su idioma” que es el “catalán ” durante toda la etapa de formación obligatoria, con la absoluta complacencia del Gobierno de la Generalitat valenciana.

Los documentos muestra a los que ha tenido acceso OKDIARIO ponen de manifiesto el material educativo ‘catalanizado’ que se distribuye a los alumnos valencianos para promocionar una gramática y una literatura que no pertenecen a “su lengua materna” denuncian los padres.

Quienes lamentan que, además, esto suceda con total descaro y a cargo a fondos públicos. “Los profesores de algunos centros les dicen a los alumnos que su idioma es el catalán” aseguran “ya ni siquiera se molestan en disimular con el valenciano“. Y concluyen “si desde pequeño un niño interioriza que su lengua es el catalán y estudia literatura catalana con tintes de historia catalana manipulada, ¿qué ocurre? que los nacionalistas pancatalanistas van engordando sus filas poco a poco”.

Los colegios públicos y concertados de la comunidad cogobernada por Ximo Puig y Mónica Oltra se acogieron durante el presente curso al plan educativo que les permite una inmersión lingüística ilimitada de los escolares de 3 a 6 años en las aulas. Se trata de un programa experimental– puesto en marcha por la Consejería de Educación de Vicent Marzá- que discrimina al español en las horas lectivas e impulsa, además, contenidos gramaticales y literarios con perspectiva histórica catalana para los alumnos de secundaria.

La Ley 4/2018 aprobada por el Ejecutivo valenciano continúa la línea dura del plurilingüismo, y permite a los centros acogerse -previa solicitud al Departamento del conseller, Marzá, conocido por su apoyo al independentismo pancatalanista- a los denominados programas experimentales.

Los padres han advertido de la irregularidad de esta situación que incumple la propia ley del plurilingüismo aprobada en abril por el bipartito. Según de desprende del texto legal, en la etapa escolar de infantil deben impartirse 3 lenguas (español, valenciano e inglés) y en primaria la enseñanza en castellano debe darse también en una asignatura troncal además de la asignatura específica.

“No nos pueden obligar a pasar por el aro. Están violando nuestra libertad, constitucionalmente reconocida, para elegir el modelo y la lengua en los que queremos educar a nuestros hijos” han asegurado.


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