AGLI Recortes de Prensa   Domingo 14  Octubre 2018

España, ni más ni menos
EDUARDO INDA okdiario 14 Octubre 2018

Escuchaba el otro día en Al Rojo Vivo a la corresponsal del diario francés Le Monde en España pontificar sobre la presencia de Franco en el Valle de los Caídos dejando entrever cierto desdén hacia un país al que venía a presentar poco menos que como una pseudodemocracia. O como una democracia inconclusa, para ser exactos. Palabra arriba, palabra abajo, sostenía que no podíamos homologarnos a otras democracias europeas por el mero hecho de tener en un “mausoleo” (en realidad es una tumba en un lugar que, por cierto, el muerto no eligió) a un dictador. Nuestra querida vecina olvidó mentar un pequeño gran detalle: Napoleón, que no sólo era un sátrapa sino que se apioló 20 veces más seres humanos que Franco, está enterrado con todos los honores a un kilómetro de la Torre Eiffel en el centro-centrísimo de París (Les Invalides) y que el Arco del Triunfo conmemora una de las gestas militares (Austerlitz) que en forma de atrocidades consumó el pequeño corso arrasando media Europa y parte de la otra.

He de decir que tanta repugnancia me produce Franco como quienes intentan darnos lecciones desde fuera, como si fuéramos la única nación del mundo con pecado original o con un pasado a esconder. Sólo dos naciones pueden presumir de un pretérito más o menos impecable: Estados Unidos e Inglaterra. Digo más o menos porque, si bien los EEUU fueron siempre una democracia, durante un siglo mantuvieron uno de los sistemas de esclavitud más duros y terribles que se recuerdan. Inglaterra, tal vez el régimen de libertades más puro, perfeccionado y veterano sobre la faz de la tierra, la nación con mayor número de genios por metro cuadrado (Churchill, Newton o Darwin), también tiene su leyenda negra con personajes como Enrique VIII que se dedicaba a cortar la testa a sus mujeres.

Seguramente somos el país más gilipollas del mundo. No se me antoja mejor ni más gráfica manera de definir a una nación en la que los emblemas patrios son vilipendiados día sí, día también. Una comunidad histórica que se avergüenza de sacar su bandera por el qué dirán: “No vaya a ser que me llamen fascista o franquista”. Me viene a la cabeza el brillante libro de la no menos brillante Emilia Landaluce cuyo título lo dice todo: “No somos fachas, somos españoles”. Envidia sana me produce ir a países del África subsahariana o de la Centroamérica más pobre y contemplar cómo sus nacionales cantan con pasión el himno, gozando como gozan de 20 veces menos motivos para la autosatisfacción. O contemplar a los futbolistas italianos, cuyo Estado tiene 157 años, con qué entusiasmo cantan su himno, defienden a su país y exhiben su estandarte tricolor.

Nada nuevo bajo el sol. Bismarck lo clavó hace siglo y medio: “España es la nación más poderosa del mundo, lleva siglos intentando autodestruirse y nunca lo ha conseguido”. El canciller a lo mejor retocaría su celebérrima frase si resucitase, abandonase su mausoleo (eso sí es un mausoleo) en Schneckenberg y se viniera a pasar una temporadita a casa de su bisnieta Gunilla en Marbella. Porque jamás el fin de España estuvo tan cerca. Ni siquiera en ese 36 en el que se produjo un fenómeno clónico al actual con socialistas, comunistas e independentistas yendo de la mano en pos del final de la que con Francia es la nación más antigua de Europa.

La España de 2018 alberga muchísimas concomitancias con la de 1898, año en que se perdieron las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico, Marianas, Guam y Filipinas) y consecuentemente dejamos de ser el imperio en el que antaño no se ponía el sol. Joaquín Costa y los demás regeneracionistas resumían los problemas de ese país anquilosado que tanto les dolía en cinco: falta de patriotismo, desprecio de lo propio, ausencia de interés común, falta de concepto de independencia y menosprecio de la tradición. Cualquiera diría que hablaban de la España de hace 120 años y no de la de ahorita mismo.

Incontrovertiblemente, aquella España era 100 veces peor que la de nuestro tiempo. El caciquismo campaba a sus anchas, la pobreza alcanzaba niveles trágicos en buena parte del sur de España, las diferencias sociales eran sencillamente siderales, la libertad religiosa constituía una quimera, no había sufragio universal y la revolución industrial ni estaba ni se le esperaba. Hoy estamos en Europa, somos la duodécima potencia económica del mundo (los 12 de 190), nuestro régimen democrático no tiene nada que envidiar a cualquiera de los grandes del mundo-mundial, somos un Estado laico, hemos liderado no pocos avances sociales a nivel internacional y nuestro Estado de Bienestar es la envidia de propios y extraños.

Anécdotas descerebradas como la que protagonizó Pedro Sánchez al margen, la efemérides de anteayer es sin ningún género de dudas la más importante de la historia. Ese 12 de octubre de 1492 en el que Rodrigo de Triana gritó desde La Pinta un “¡Tierra a la vista!” que representó un pequeño alarido para aquel sevillano pero un gigantesco clamor de progreso para la humanidad. España tiene tantos motivos para sentirse orgullosa de su pasado como la que más. España es Viriato, es Séneca, es Trajano, es El Cid, es Alfonso X El Sabio, son Isabel y Fernando, es Cristóbal Colón, es Elcano, es Hernán Cortés, es Pizarro, es Carlos I, es Felipe II, también Carlos III, es Isabel II, es Cánovas del Castillo, es Sagasta, es Maura, es Canalejas, es Alfonso XIII, es Gil-Robles, es Alcalá Zamora, también el Azaña bueno (no el el del tardorrepublicanismo), es la cara A de Don Juan Carlos, es Felipe VI, es Adolfo Suárez, es Felipe González e igualmente lo son los antitéticos José María Aznar y Mariano Rajoy.

España es Cervantes, el mayor talento literario de todos los tiempos ex aequo con un tal Shakespeare, España es Quevedo, es Calderón, es Lope de Vega, es Garcilaso, es Valle-Inclán, es Azorín, es Galdós, es Juan Ramón, es Machado, es García Lorca, es Cela, es Pérez Reverte y es ese eterno cascarrabias llamado Julián Marías. No menos España es Giner de los Ríos, Ramón y Cajal, Miguel Servet, Joaquín Costa, Ortega, Marañón, Madariaga, Sánchez-Albornoz, Severo Ochoa, Valentín Fuster y dos contemporáneas a las que el día menos pensado otorgan el Nobel: Margarita Salas y María Blasco. Tanta España o más representan Velázquez, Murillo, Zurbarán, Ribera, El Greco, Goya, Madrazo, Sorolla, Picasso, Gris, Romero de Torres, el simpar Dalí, Miró, Antonio López, Eduardo Arroyo, Miquel Barceló y un infinito etcétera. España es el octavo cantante que más discos ha vendido nunca jamás, Julio Iglesias, es Plácido Domingo y es esa Montserrat Caballé que, según The New York Times, era mejor que la Callas y la Tebaldi juntas.

Marca España, mejor dicho, Marcón España son Inditex, Telefónica, Endesa, Iberdrola, Repsol, Santander, BBVA, ACS, el Real Madrid, el Barcelona, Ferrovial, Mango, Air Europa, Sol Meliá, Iberostar, Barceló, Mercadona, Tous, El Corte Inglés o empresas para su ventura cuasidesconocidas como García-Carrión o Cosentino. Y me dejo en el tintero unas cuantas. El Reino de España también son sus deportistas: Ricardo Zamora, Santiago Bernabéu, Paco Gento, el apátrida Kubala que terminó siendo más español que húngaro, el más hispano que argentino Alfredo Di Stéfano, Seve, el ADN que ganaría unas generales con el 75% de los votos, Rafa Nadal, Miguel Indurain, Fernando Alonso, Pau Gasol, Ángel Nieto, Jorge Lorenzo, Marc Márquez, Carlos Sainz, Luis Aragonés, Vicente del Bosque, Guardiola (mal que le pese), Casillas, Xavi, Iniesta, Sergio Ramos y tantos y tantos que no me daría tiempo a citarlos en una semana entera.

Y España es ese Palacio de Oriente que, tal y como coincidíamos Pablo Casado y yo el viernes en la audiencia real, no tiene parangón en el mundo. España no es ese metepatas patológico, ese mentiroso, plagiario, chulo, jeta, mediocre y censor que atiende al nombre de Pedro Sánchez. Una micropartícula, desde luego, al lado del elenco que acabo de enumerar. Y no digamos un Pablo Iglesias que califica a nuestro himno de “cutre pachanga fachosa”, elogió a la banda terrorista ETA y fue financiado por dos dictaduras (Venezuela e Irán) con el indisimulado objetivo de desestabilizar y quebrar una nación con 500 años de historia. España es uno de los pocos proyectos colectivos que, ahí es nada, cuenta con capítulo propio en el libro que relata los 2 millones de años de la Humanidad. Les disguste a quienes quieren cargársela prostituyendo nuestras leyes y nuestra historia, les guste a quienes hace no tanto atacaban al adversario con una bandera con el águila por montera. Tal vez por eso suelo ciscarme en la madre de quienes nos llaman “fachas” a quienes simple y llanamente nos sentimos orgullosos de ser españoles. Eso en el caso de que la conozcan.

Economía
Daniel Lacalle: «Si nadie impide este despropósito España será la siguiente Italia»
Economista Jefe de Tressis y Profesor de Economía Global
Jesús Martín. larazon 14 Octubre 2018

Los datos económicos que se van conociendo hay que verlos» sin alarmismo, pero sí con preocupación. Lo mismo que los globos sondas del Gobierno con anuncios apocalípticos.

-¿Cuál es su diagnóstico de la economía española?
-Se encuentra en una fase de desaceleración moderada, en la que todavía mantiene el impulso de las reformas de los últimos años. Pero es verdad que se empieza a notar en los últimos meses que hay indicadores que deberían llevarnos a una reflexión.

-Desde algunos púlpitos se está dando a entender que volvemos a las crisis de 2009 o 2011.
-La razón por la que la gente teme esta desaceleración es porque ya ha vivido épocas en las que se nos decía que se trataba de una desaceleración moderada y acabamos metidos en una crisis tremenda.

-¿Lo más preocupante en estos momentos es la incertidumbre política?
-La incertidumbre hace daño, pero, sobre todo, la perplejidad que dejan los anuncios del Gobierno y se desmienten unas horas después, si no a los cinco minutos. No hay que incentivar la incertidumbre con anuncios apocalípticos.

-¿Se nota esa incertidumbre?
-Se está dejando notar en los datos de contratación, muy pobres y mostrando una tendencia a la baja. En la creación de empresas, parece lógico pensar que dentro de unos meses haya un efecto de retraimiento en la inversión. Son datos que hay que verlos con cautela, sin alarmismos, pero con preocupación.

-No hay nada grave, pero sí muchos indicadores que advierten de que algo está pasando o va a pasar. ¿Es así?
-Es evidente.

-¿No está disparando el Gobierno a todos los sitios?
-Nunca hemos visto en un periodo tan corto de tiempo la cantidad de anuncios de medidas a poner en marcha: guerra al diésel, impuestos para todo, pensiones...). Parece un broma.

-¿Qué lectura hace del último informe del FMI?
-Fue un informe muy diplomático, extremadamente diplomático. Intentaba ser constructivo con el Gobierno. Pero dice cosas importantes. Habla de la dificultad para la contratación, para crear empresas y empleo. No quería enviar mensajes apocalípticos para enrarecer el clima aún más.

-¿Qué es lo que más preocupa de la economía española?
-Que un Gobierno que llega con una situación de crecimiento en la que podríamos atender nuestros compromisos con Bruselas de una manera muy holgada tome como decisión aumentar los desequilibrios estructurales en un momento en que no es necesario. En España no hay ninguna necesidad de aumentar el gasto público. Cuando te encuentras con una desaceleración económica moderada, a nadie, con dos dedos de frente, con lo que hemos visto en el pasado, se le ocurre subir impuestos y aumentar el gasto.

-¿Subir impuestos es una decisión suicida?
-No se pueden subir los impuestos. España, los ciudadanos, los autónomos y los empresarios han visto ya una subida muy grande de impuestos a nivel nacional y especialmente a nivel autonómico. Hasta Tsipras va a bajar el Impuesto sobre Sociedades; Portugal también va a recortar el IRPF...

-¿Cuál sería política más razonable ahora?
-Estabilidad presupuestaria. Unos presupuestos en los que se ponga como objetivo fundamental mantener el gasto social y reducir las ineficiencias que hay en el gasto público.

-Nada que ver con el acuerdo PSOE-Podemos
-Es un despropósito. Aumenta agresivamente los gastos estructurales y sube impuestos que penalizan el empleo y la inversión. Es completamente antisocial.

-Lo contrario de lo que venden.
-Es un acuerdo irresponsable.

-¿Quién va a pagar la fiesta?
-Los ciudadanos, con más impuestos, más deuda y mayores recortes en el futuro.

-¿Es España un país con muchos impuestos, altos y en donde se recauda poco?
-No recaudamos poco porque los impuestos sean bajos, sino porque tenemos unos impuestos demasiados altos que no permiten que entre más gente en el mercado laboral, se contrate más gente, se invierta más...

-¿Qué va a presentar mañana el Gobierno a Bruselas?
-Va a presentar una senda de reducción del déficit que sus propios socios de coalición le van a rechazar de plano.

-¿Habrá finalmente presupuestos para 2019?
-Confío en que la responsabilidad del PNV y otros grupos hagan que este despropósito no prospere y que Bruselas los tumbe drásticamente. Si no, España será la siguiente Italia.

La prueba del cinco
Antonio Escohotado Libertad Digital 14 Octubre 2018

Que las palabras tengan sinónimos es la mejor demostración de que ninguna monopoliza el pensamiento o, si se prefiere, de que la inteligencia desborda siempre cualquier modalidad fija de expresión. Amor sugiere afecto, cariño, devoción; longitud evoca distancia, espacio, etcétera, y ningún término hay carente de análogos salvo para el afásico, alguien que por distintas causas –sobre todo traumatismos o una tara congénita- resulta incapaz de hablar y escribir creativamente, aprendiendo de manera simultánea multitud de palabras y la sintaxis de cada lengua, cierta lógica tan estricta como restringida a ella. La creatividad le resulta vedada porque no logra participar en ese aprendizaje paralelo, o algo como un balazo afecta parte de su cerebro, y pasa de manejar digamos 1.000 términos a 10 o 37.

Wittgenstein, padre del positivismo lógico, exhibió a mi juicio una afasia siquiera sea muy leve cuando propuso que "los límites del lenguaje son los límites del mundo", aunque quizá se tratase solo de maximalismo combinado con incultura filosófica, pues la historia del pensamiento enseña hasta qué punto hay o no hay oídos sensibles a sentidos implícitos. De lógoi, por ejemplo, que Homero usa en plural como sinónimo de cosas dichas junto al hogar, Heráclito extrae el singular lógos, definiéndolo como lo común y rector del cosmos; de indivisible (átomos) extrajo Demócrito la física más aceptada, y de aspecto (eidos) extrajo Platón nada menos que el concepto de idea.

Digamos que la inteligencia percibe los secretos del lenguaje, como un virtuoso descubre las posibilidades de su instrumento, y que los sinónimos en general son las modulaciones que cada intelecto añade a cada cosa, por supuesto relacionada con todas demás en mayor o menor medida. El enjambre potencialmente infinito de cosas y relaciones es lo que compartimos con los demás; así como aquello que permite al poeta y al sabio ensanchar de vez en cuando el campo del significado, nombrando lo hasta entonces inefable. Antes o después esas innovaciones se incorporan al acervo común, y el tesoro resultante no es el límite del mundo sino más bien el principio de su expansión, donde qué y quién –lo objetivo y lo subjetivo- van fecundándose por ósmosis conceptual.

Naturalmente, los esquimales tienen más palabras para hielo que las gentes de climas templados, y los tuareg más palabras para arena; pero el lenguaje es para todos nosotros un vehículo de comunicación, y también de expresión, que puede estudiarse con la exactitud más rigurosa en términos gramaticales y fonéticos, sobre todo desde el oscilógrafo acústico. No hay duda que letras y sonidos van de la mano con la geografía, por ejemplo, y que más allá de tal río o cordillera se pronuncia de manera marcadamente distinta, cosa tan asombrosa como innegable, y que la anatomía de cada individuo –garganta, mandíbula, dientes- juega un papel no menos destacado.

Pero lo divino del ser humano es su mente o espíritu, como decía Aristóteles, no un lenguaje que compartimos con muchos animales, pues ningún órgano de comunicación y reflexión agota la inteligencia capaz comunicarse y reflexionar, y el error más común entre nosotros es identificarla con el pensamiento consciente. La esfera del designio es solo lo visible de ese iceberg, cuyas nueve partes sumergidas son para nosotros impersonales e inconscientes, inasequibles para el delirio yoico del corazoncito, que solo pasa a merecer el nombre de corazón cuando cada cual reconoce la mezquindad del discurso autoreferencial.

Pero traigo este largo prólogo a colación de la afasia más reciente y extendida, que insiste en pontificar sobre economía, política y sociedad apoyándose sobre un puñado de clichés anacrónicos, puro corazoncito sin corazón, que caben en los dedos de una mano y desafían la facultad universal de encontrarle sinónimos a todo. Me refiero concretamente a cinco términos: "izquierda", "derecha", "extrema", "ultra" y "fascista".

El domingo pasado, ante la visita de dos amigos, les propuse hablar del actual Gobierno sin mencionar ninguno de ellos, y tras acordarlo -en principio sin la más mínima vacilación- ninguno acertó a formar dos frases sin recurrir a ellos. Yo iba levantando la mano cada vez, mientras decía "sinónimo por favor", y el amistoso intercambio de pareceres acabó como el rosario de la aurora. Me pareció que el experimento prometía, y el martes tuve ocasión de repetirlo con tres personas, incorporando a una dama que, por cierto, fue junto conmigo capaz de sortear los clichés en todo momento, aunque la charla terminase en términos todavía más destemplados, entendiendo los otros dos que somos "extrema derecha fascista".

De nada sirvió recordar el punto inicial de coincidencia –esto es: que, por fortuna, tanto el nazismo como el fascismo no sobrevivieron a la segunda guerra mundial, y son desde entonces mini-grupúsculos muy desperdigados-, porque fascismo dejó hace mucho de representar a Mussolini o a Hitler, y hoy significa "ideología del que no profesa la mía". Al menor indicio de disidencia conceptual, la falta de aparato histórico y léxico instalada con la corrección política estalla, y antes de reconocer que por una razón u otra la afasia reina en este terreno, los contertulios nos mandan a freír espárragos.

Pero ¿por qué la prueba del cinco sume en silencio, o desata invectivas, en vez de sugerir que el tesoro lingüístico se cortocircuita al tocar ciertos campos, como en el test de asociaciones libres la coherencia cesa al aparecer palabras ligadas con complejos? Ya he explicado, y por largo, el malentendido de llamar con el mismo término al socialismo democrático y al mesiánico, pues ser programas incompatibles convive con llamamientos continuos a una "unidad de la izquierda". También expliqué por largo cómo la derecha se fue al centro desde finales de los años 40, estimulada por el Plan Marshall.

Por eso mismo, me parece actual y urgente hacer la prueba del cinco con amigos y conocidos, y que cada cual le busque explicación a ese colapso del verbo. Pero preparémonos, en ese caso, para que no queden ni cinco.

Verstrynge de nuevo y no por última vez
Fernando Sánchez Dragó El Mundo 14 Octubre 2018

El pasado verano se armó un saludable alboroto cuando decidí transformar este blog en puerto de asilo y di cabida en él a un artículo de Jorge Verstrynge que había sido censurado por completo en otro medio de información. Su autor, y amigo mío de muy antigua data, me envía ahora la segunda parte de aquel trabajo con el ruego de que vuelva a abrirle las puertas de la hospitalidad que sus opiniones merecen. Sobra, seguramente, añadir que en esta ocasión, lo mismo que en la anterior, las comparto, pero que si así no fuese también las publicaría. Impera ahora en buena parte de la prensa española lo que en román paladino se llama censura, aunque los hipócritas a los que Verstrynge desenmascara en su artículo la llamen de otra manera. También, por cierto, lo hacían los responsables de la misma en los tiempos de Franco. ¿Censura? ¡No, por Dios!, decían. Sólo son "limitaciones expresivas". Los eufemismos, tan del gusto de la vigente corrección política y de los blandiblús socialdemócratas que, ya sean de centro, ya de izquierdas, nos gobiernan, siempre han sido una de las más eficaces y nauseabundas herramientas a las que recurren los sistemas totalitarios.

Paso ya la palabra a Jorge...

"HIPÓCRITAS... (parte segunda)
Los inmigracionistas

El "multiculturalismo" ha muerto. Así lo reconoce la canciller Ángela Merkel. A buenas horas. Lo han matado los excesivos y unilaterales llamamientos a la inmigración y a la apertura de fronteras. Las fronteras de los demás, además de las suyas... Hemos pasado del "Heil Hitler" al "refugees welcome" solo que, otra vez, sin pedir permiso. Una nueva ocupación a instancias del alto capitalismo alemán (sediento de mano de obra barata, por no decir esclava). Hemos pasado del "Hitler, una maldición alemana", de E. Niekish (uno de los fundadores del nacional comunismo alemán) a "Merkel, otra maldición, esta vez a escala continental". Un interesante caso de psiquiatría... Es cierto que este "multiculturalismo visto como religión política" (según el politólogo de Quebec Mathieu Bock-Coté) tardará algo más en desaparecer, porque tiene a su servicio legiones de monjas, curas y ONGs y se beneficia de que la "izquierda" (sobre todo la gauche divine) ha abjurado de la defensa de las clases obreras propias para sustituirla por el antirracismo ("mejor buenista que racista", ha dicho la ministra de Trabajo Magdalena Valerio). Y es que, como explica Hubert Védrine, ex ministro de Asuntos Exteriores francés, "hay una extrema izquierda que apuesta por los lobbies nacidos de la emigración" (Compte a rebours, Paris 2018), lo cual eterniza el problema. Y qué bien le viene a los políticos que nos gobiernan (que en realidad solo obedecen a la Casa Blanca, lo vemos muy claro en el caso iraní), tanto monja y tanto cura movilizado, laico y ordenado. Como parte de esta maquinaria buenista observamos también el rechazo generalizado de los medios de comunicación a Matteo Salvini, ministro del Interior italiano, tras la decisión de no amparar las acciones de las ONG´s. Cuando mayores eran los ataques recibidos, la popularidad de Salvini se disparó en las encuestas italianas. También el caso de Viktor Orban, primer ministro húngaro, siempre acompañados de sonoros y emocionados llantos en favor de la "Einwanderung kanzlerin" (la "canciller de la inmigración") o en favor del señor Macron, "jupiteriano y vertical" presidente de Francia que ataca por igual al húngaro, al italiano o a esos 'populismos'. Y que lo que pretende es repetir la exitosa jugada del "mejor que gane yo a que lo haga Le Pen", olvidando, eso sí, que él (tan dado ahora a regañar "moral y éticamente" a los populistas) provocó que el partido de la señora Le Pen alcanzara el 30% de los votos, convirtiéndose así en el segundo partido de Francia y casi al grito de "después de mí, el diluvio". Pues bien, resulta que hay quien no encaja en el discurso perfectamente orquestado y la historia se repite. Suecia, Francia, Austria, Italia, Grecia, Alemania... ciudadanos que reaccionan a los Merkel y Macron votando Salvini, Orbán, Le Pen, Homer... y el grito es otro... cierre de fronteras, vuelta a las identidades nacionales, fin de la época del 'yo' e inicio del 'nosotros'.

La cuestión del umbral
En la obra de ficción Guérilla (2018), de Laurent Obertone, seudónimo de un periodista muy introducido en los medios policiales franceses que relata una sublevación por parte de los extranjeros migrantes en Francia, hay una referencia al "inevitable trasvase de votos de la Liga Musulmana". Y hay que reconocer que esto fue lo que Marine Le Pen padeció cuando miles de votos "socialistas" (del "partido de los magrebíes", como algunos llamaban al Partido Socialista francés), se reportaron sobre el señor Macron. Ese es el drama francés actual y próximamente el alemán. Pero para Francia, las opciones de dar marcha atrás se acaban; son tantos millones los "migrantes" nacionalizados que "el viejo fondo francés" puede no ser ya mayoritario, haciendo que la reacción francesa sea a estas alturas imposible. Ya avisaron de ello Jean Raspail en 1973 (obra: Le camp des Saints), Eric Zemmour en 2014 (en Le suicide francais), Georges Bensoussan en el 2004 y de nuevo en el 2017 (obras: Les territoires perdus de la republique, y Une france soumise). El último, Stephen Smith, autor del libro El Asalto hacia Europa (2018), que vaticina que más de un cuarto de la población europea será en el año 2050 de origen africano, porque "la explosión demográfica subsahariana va a conducir a una emigración masiva hacia el Viejo Continente. Tanto más en cuanto África haya rebasado el primer umbral de la prosperidad". (Porque se diga lo que se diga, para emigrar hace falta dinero, como explico en la primera parte de este artículo). Entre tanto, y según The Guardian (27/09/18), la población musulmana en Europa se habrá multiplicado por trece. Recordemos que, como explica el polemólogo Bruno Tertrais, el auténtico imán de la emigración es la existencia de una diáspora ( La revanche de l'histoire -París 2018).

Lo cierto es que en el coloquio del Consejo Superior de la formación y de la Investigación estratégica (París, 30 de Noviembre de 2017) los altos representantes rusos dieron cuenta de la intención de su país de "prepararse para hacer frente, hacia el 2050, a una Francia y a una Europa islamizadas, cuyas leyes, intereses y alianzas estarán dictadas por el Islam; es decir: por una minoría movilizada, reforzada". Por su parte, en su enorme obra Ese extraño suicidio de Europa (París, 2018), Douglas Murray, del Wall Street Journal, viene a confirmar este aspecto. Y añado: una Francia con poder nuclear, con un ejército cada vez más multi-racial, no podrá reconquistar los suburbios regidos por la Sharía (la ley islámica). El propio presidente del Centro de Reflexión sobre la Seguridad francés, Thibault de Monbrial, afirma que nos hallamos en un "periodo de falsa calma".

Otro mito: delincuencia e inmigración. Lo que se oculta
A saber: que no existe relación entre los migrantes y la delincuencia. El sentido común lo desmiente: aislamiento, censura de la sexualidad y el deseo, precariedad, luchas territoriales y religiosas... son solo algunas de las razones que contradicen el mito de la no existencia de esta relación.

Veamos el discreto caso danés, cuyo primer ministro acaba de presentar un plan para conseguir un país "sin sociedad paralela": renovación urbanística, prohibición a los migrantes que perciben la renta mínima de inserción o ayudas públicas de mudarse a los guetos "más duros", multiplicación por dos de las condenas por venta de droga, violencia, robos y vandalismo para las poblaciones de los mencionados guetos, etc. Además, los migrantes tendrán que mandar a sus hijos, a partir del primer año de vida, a la escuela de párvulos 25 horas por semana (ver "En Dinamarca un nuevo arsenal jurídico para los guetos musulmanes" en Le Figaro 29/08/18).

Y en Alemania ¿tampoco pasa nada con los migrantes? Ciudades como Chemnitz, Friburgo, Wiesbaden, Kandel, Munich, Wurzburg, Berlín... han visto como el cómputo de delitos arroja, que, para un 2% de población migrante, un 8,5% de delitos totales son cometidos por esta fracción de la población. Pero, además, la cifra de migrantes agresores sexuales se dispara hasta el 15,9% del total y hasta 15,1% para la criminalidad violenta. La proporción de migrantes sospechosos de actos criminales pasó del 28,7% en el 2014 al 35% en el 2017. Véase un informe de enero del 2018 sobre el caso de Baja Sajonia: en más del 90% de los casos, el incremento de crímenes violentos se atribuye a varones migrantes.

Vámonos a Suecia, tan valorada por la "gauche caviar". Dominique Reynie, profesor de ciencia Política y director de la Fundación para la Innovación Política (en francés, Fondapol) expresa que, a pesar de los esfuerzos considerables consentidos por Suecia para la acogida de migrantes (ayudas para la vivienda, sanidad, formación, empleo), la integración tropieza con los mecanismos de separatismo comunitarista (forma suave de referirse al comunitarismo islámico) y de la exclusión social. Y, por lo demás, los lazos entre delincuencia y criminalidad por un lado e inmigración, por otro, se confirman estadísticamente. Tan solo durante 2016 hubo en Suecia 190.000 agresiones sexuales y 6.715 denuncias por violación. Un informe gubernamental sueco del 22/08/2018 sobre el periodo 2012/2017 demuestra que en los casos de violación en los que la víctima no conocía a su agresor este era no-europeo en el 85% de los casos. Por lo demás, se han propagado comportamientos antisociales, multiplicándose las escenas a las que los suecos no terminan de acostumbrarse: automóviles incendiados, degradación del mobiliario público, peleas, tráficos, fraudes, etc, y se observa una sobrerrepresentación de los no-europeos entre los autores de dichos delitos (Le Figaro 09/09/2018). Solo que, en el 2016, el país contaba con un 8% de musulmanes: si se detiene la inmigración, esta cifra subirá (tasa de natalidad diferencial por medio) hasta el 11% en el 2050. Pero si sigue la inmigración al ritmo actual, el porcentaje ascenderá al 31%... y eso obviando los casos de ocultamiento y autocensura sistemáticos de los medios de comunicación.

Psiquiatría e Islam
En uno de cada dos atentados de terroristas islámicos, la explicación oficial es "desequilibrados" o "enfermos psiquiátricos". Y es que como señala un informe confidencial y de distribución restringida de la UCLAT francesa (Unité de Coordination de la Lutte Antiterroriste), la pregunta "¿están locos los terroristas?" tiene como respuesta que los terroristas "que presentan problemas psicológicos están sobre-representados... Se confirma que el fenómeno consistente en el tránsito al acto por parte de individuos que presentan una inestabilidad psicológica resalta hoy como una tendencia profunda".

O es más bien que, como explicó en su día la excelente estudiosa del islam Marine Gozlan (recogido en mi libro Rebeldes, revolucionarios, refractarios) el Islam actúa como el refugio del hombre solo, desenraizado, abandonado, desesperado, orillado por la mundialización: el Islam actuaría así como un agente terapéutico, integrador, socializador... o debería ser así, si no fuera por la actitud, literalmente suicida, aplicada por los europeos (a instancias anglosajonas; esos anglosajones que, refugiados en sus malditas e inalcanzables islas -pregunten a Napoleón, Hitler, o al japonés Tojo- dictan a los gobiernos títeres europeos lo que conviene a esas islas y a todos los demás, aunque esas políticas sean suicidas para el continente ) y que han conducido al Islam a una lucha a muerte por su dignidad. Parece que esa religión (no es la única) atrae a muchos desequilibrados a los que con frecuencia desequilibra aún más.

Problema: si no hay más remedio que, a corto plazo, luchar contra la radicalidad musulmana, al menos vamos a enterarnos de cómo combatirla. Así que dejemos en paz a los religiosos, a la gente con barbas, que estos ni beben, ni fuman, ni se pinchan, ni violan. No nos obsesionemos con las mezquitas, pero fijémonos mejor, además de en las instituciones deportivas municipales, las escuelas, los comercios islamizados y las agencias de viaje a La Meca, en Internet, transformada en un "muezzin" que constantemente llama a la islamización mundial (Le Figaro del 10/09/18 y C. Fouret "Le beaujolais islam en France" in Marianne20.09.18)

Los nombres clave de esa propaganda masiva yihadista son, a ver si nos enteramos, Mishari Rashid Al-Afasy (14,1 millones de seguidores en twitter, imán de la gran mezquita de Kuwait City y dueño de la televisión Alafas); Ahmad Al-Shugairi (18 millones de seguidores, de la TV saudí); Mohamed Al-Arifi (21,6 millones de seguidores, teólogo saudí); Salman Al-Aodah (14,5 millones de seguidores), Aid-Al-Qarm (19,2 millones de seguidores); Tariq Ramadan (2,07 millones), etc. (Le Figaro del 10/09/18).

Según un informe del Instituto Montaigne, el Islam ha conquistado una posición dominante en las redes sociales. Mientras, Francia se dispone a proponer a los padres de los alumnos, en la escuela, que estos estudien árabe como primera lengua extranjera (Barbara Lefebvre en Le Figaro 12/09/18). Algo para "mejorar" que, si en Francia el 25% de los musulmanes aplican la Sharía, la mitad de estos tienen menos de 25 años. Y mientras, el señor Macron se prepara para (con ocasión de las elecciones europeas) "establecer un duelo con Le Pen" para lo que oportunamente "el Elíseo relanza el Gran Debate sobre la guerra de Argelia". Movilización, otra vez, del francés que no lo es de origen. Mejor, más facilón, insultar a Orban y Salvini que tener que pensar... Hipócritas.

Continuará..."

Sólo una apostilla, Jorge. Ya sé que estás en las antípodas, por muchas razones, de Santi Abascal, pero no en las que aquí esgrimes. Al contrario: coincidís plenamente... ¿No crees que deberías mencionar a Vox en tus próximos artículos? La verdad es la verdad aunque la diga un adversario...

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La estrategia antiparlamentaria del frente popular pasa por convertir el Congreso en un plató
Jon Juaristi ABC 14 Octubre 2018

Cuando, el pasado martes, Rufián montó su último numerito a expensas de la diputada del PP Beatriz Escudero, comprendí por fin en qué consiste la táctica frentepopulista respecto a las comisiones de investigación y comparecencias. A raíz del despliegue de chulería barata del pequeño charnego agradecido contra José María Aznar, hace un par de semanas, Arcadi Espada observó que Rufián se comporta de modo muy distinto en el Congreso de los Diputados y en tertulias de televisión como la de Ana Rosa Quintana, donde no se permite hacer el borde más allá de lo que su naturaleza le impone. Craso error. Rufián se conduce siempre como si estuviera en un plató de televisión, pero en programas distintos. Una tertulia es una tertulia y una sesión o una comparecencia en el Congreso es siempre un reality de chusma ignota o de famoseo, en el que es preceptivo, para la izquierda y los separatistas, convertir la actividad parlamentaria en lo más parecido posible (al menos en las formas) a una bronca de burdel. Porque destruir la democracia formal, esencia de cualquier régimen parlamentario, pasa por degradar sus formas hasta aniquilarlas, y para ello no hay mejor fórmula que la de los reality: una fórmula que exige la eliminación de toda fórmula (de protocolo, de procedimiento e incluso de cortesía) mediante el recurso a la agresión disruptiva, verbal o gestual.

Lo ideal para el frente popular sería transformar las dos cámaras de la nación, Congreso y Senado, en algo parecido a lo que ya es irremisiblemente el Parlamento catalán. Sin embargo, no parece una tarea demasiado fácil. En la Cámara Alta, por la fuerza del número, favorable a los constitucionalistas (de ahí que Sánchez haya optado por pretender que no existe), y en la Baja, porque todavía el proceso no está suficientemente Maduro para cargársela, y, por tanto, hay que plegarse de momento a la liturgia de las sesiones ordinarias y extraordinarias como si el sistema funcionase. Pero las comisiones de investigación y comparecencias… ah, eso es otra cosa. Se coloca como presidente de la comisión que se tercie a un mamarracho, a ser posible de un partido de izquierda regional, microscópico y ancilar, y se asegura así que el espectáculo sea viable y, sobre todo, televisable. Una tangana o, como diría el maestro Camacho, un descalzaperros en sesión ordinaria da para poco rato en pantalla, porque resulta difícil de controlar y los telespectadores se desconciertan o se duermen. Pero una comparecencia bien surtida de payasos (en la presidencia de la comisión y en el patio) puede entretener a la audiencia durante horas, como se demostró en la última de Aznar, que el frente popular y sus medios privados y públicos presentaron como un linchamiento. Pan y circo. Aunque Aznar se merendó a los cretinos que le echaron y ni se notó la aterrada llamada al orden que balbuceó Quevedo cuando aquel llamó a Pablo Iglesias «peligro para España», que lo es, las encuestas prefabricadas dieron como triunfadores del debate (¿de qué debate? ¿No era una comisión de investigación?) a Rufián y al otro mequetrefe. Lástima que la cosa no resultara tan estupenda en la comparecencia de Álvarez Cascos, el martes pasado, gracias a la vicepresidenta de la comisión, justamente enfurecida por el machismo tabernícola del charnego meritorio y por el machismo hortera del canario, que, en vez de cumplir con su obligación, se puso a soltar chistecillos paletos. Sin embargo, Beatriz Escudero debería tomar ejemplo de Aznar para la próxima vez, y evitar que sus reacciones se parezcan a las ofendidas de Sálvame. Deje esos tufos para Lola Puñales, la de los dolores delgados.

Pedro a Begoña: "Hay que disfrutar el momento"
Jesús Cacho. vozpopuli 14 Octubre 2018

Es el “Carpe diem” elevado a la categoría de filosofía existencial de la joven pareja que hoy ocupa la Moncloa por uno de esos golpes que Fortuna, diosa del azar, suele repartir entre los osados de este mundo, los que persiguen un sueño imposible, los que se niegan a morir, los capaces de resurgir cual ave fénix de entre las cenizas de su desparpajo. Cuatro meses y pico llevan Pedro Sánchez y Begoña Gómez viviendo en la residencia de los presidentes del Gobierno de España, cuatro meses de vértigo, ciento treinta y tantos días en que al levantarse y abrir las ventanas desde las que se oye abrumador el tráfico que sube por la A-6 camino del Arco de la Victoria (habrá que cambiar eso, Pedro, memoria histórica) Begoña se pellizca las mejillas, no me lo puede creer, amor, ¿es esto verdad? ¿Es cierto lo que estamos viviendo? Cuatro meses que han sido cualquier cosa menos un camino de rosas, semanas de infarto, una tras otra a cual peor, y nadie sabe qué nos deparará el destino, cuánto duraremos aquí apalancados, imposible descifrar cuándo llegará el final, trataré de estirarlo, me aferraré cual lapa, pero nuestra suerte no depende de nosotros, reconozcámoslo, no está en nuestra mano, así que, Begoña querida, hagamos realidad la máxima de Horacio, aprovechemos el día, disfrutemos del momento sin confiar en el mañana.

Hubo un momento, quince días atrás, quizás menos, en que Pedro estuvo a punto de tirar la toalla, decidido a convocar generales para el 16 de diciembre, convencido de que no iba a poder sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 19 por culpa de la actitud obstruccionista del PP y su mayoría absoluta en el Senado, más el control con Ciudadanos de la Mesa del Congreso, y entonces inició una ronda rápida de consultas a su entorno más cercano, los tres círculos del Poder de Sánchez, los círculos de un destino que no controla y que trata de proteger amurallando el perímetro. El primero, el formado por grupos que le apoyan en la Cámara. Ni hablar de adelantar elecciones. A ninguno le interesa. No, desde luego, a nacionalistas catalanes y vascos. Tampoco a Podemos, por muchos y variados motivos. El señor marqués de Galapagar está encantado de haberse conocido como vicepresidente de facto y ministro de Economía y Hacienda del Gobierno Sánchez. Ni siquiera los canarios las quieren.

Vinieron después las consultas al segundo de los círculos, el formado por los barones socialistas, un terreno complejo donde Pedro se sabe caminante sobre las arenas movedizas de las fidelidades forzadas y las traiciones a plazo fijo, con división de opiniones, con recelos a flor de piel sobre los daños que el abrazo del oso independentista pueda provocar en futuras contiendas electorales en las distintas CC.AA. Clave del arco de ese círculo es Susana Díaz, la reina andaluza, la sultana vencida, recrecida y retranqueada en esa Andalucía que el PSOE lleva décadas gobernando cual barragana siempre bien dispuesta a lo que tenga a bien mandar la elite del puño y la rosa, y Susana no quiere bajo ningún concepto que Pedro haga coincidir generales y andaluzas, en el fondo no le da la gana medirse en las urnas con su más querido enemigo, no me puedes hacer eso, Pedro, de ninguna de las maneras.

Llega entonces la consulta al tercero de los círculos de Poder, el más cercano, el de los amigos, escasos, y asesores personales, su jefe de gabinete, el locuaz Iván Redondo, el hombre empeñado en fabricar una marca presidencial de la imagen impostada de un Sánchez a quien el poder acartona como, a otra escala, hacía con la momia de Rajoy, hacer de Sánchez un nuevo Kennedy, y tienes que repetir muchas veces que tú eres el presidente del Gobierno, que lo oiga la gente por televisión, que le entre al populacho en la mollera, y viajar mucho al extranjero, aunque sea sin motivo, medirte con tus pares, los grandes del mundo, y hacerte fotos, y lucir a Begoña, y hablar inglés, que se note que tenemos un presidente que habla inglés, no como la Estaca de Bares de Mariano. Y tras Redondo, y el navarro Santos Cerdán, miembro de la Ejecutiva, que tanto me ayudó en los duros tiempos de la diáspora, Y Paco Salazar, el brazo derecho de Toscano, otro hombre fundamental a la hora de franquear a Sánchez el paso de Despeñaperros que le abrió las puertas de una Andalucía controlada por Susana. Y todos le dicen lo que en el fondo Pedro quería, quiere oír: que hay que aguantar, que hay que consolidar marca, que la situación es tan volátil que nadie sabe a ciencia cierta si vamos a durar dos años o dos días. Hay que resistir, Pedro, porque quien resiste gana.

Pedro consulta naturalmente con sus más íntimos colaboradores, la pareja convertida en guardia de corps, la singular Adriana Lastra, la fiel hasta la muerte Lastra, la mujer sin atributos, la pobre Lastra, lo que tú digas, Pedro, y obviamente con Ábalos, el Pepiño Blanco de este Gobierno, el hombre con mayor influencia en las decisiones del presidente, dicen que es ministro de Fomento aunque por Fomento no le ven el pelo, el ministerio más importante en cualquier Estado moderno paralizado porque su titular, que poco o nada sabe de la cosa, está a otras cosas, está a llevar el timón de una nave sometida a todas las tormentas, y Ábalos es partidario de adelantar, porque el PP está hecho unos zorros con el cambio de liderazgo y se trata de cogerlos en paños menores, porque tal vez no haya más remedio que volver a echar mano del 155 en Cataluña, pero en serio, de una vez por todas, y porque ir a generales con el brazo en cabestrillo del 155 y tal vez con la sentencia de los ERES de Andalucía recién salida del horno no sería la mejor idea. Y Luis Planas, ese misterio que ocupa Agricultura con acceso directo a Sánchez, también mete baza para apuntar un nuevo “pero”, la situación de la Economía, aún estamos en fase expansiva, Pedro, pero no la vayamos a joder, esto está perdiendo fuelle y no vaya a ser que dentro de unos meses el deterioro entre en el debate político, cosa que ahora mismo no sucede.

Tezanos inclinó la balanza
Y en el cruce de caminos del debate de los círculos se cuela José Félix Tezanos, el capo barbado del CIS, el maestro zen de los milagros demoscópicos, el genio de la lámpara que ha disparado las expectativas electorales de Sánchez más allá de donde Sánchez jamás soñó, Tezanos y sus cocinas electorales que, con tablas y ratios y porcentajes, irrumpe en el despacho del presidente y le explica durante media mañana que mucho ojo, que las elecciones las carga el diablo, que si convocas para el 16 de diciembre como me dices podríamos encontrarnos con un Parlamento tan dividido o más que el actual, un Congreso ingobernable, donde en cualquier caso podría resultarte mucho más difícil volver a ser elegido presidente a través del obligado proceso de investidura, mucho más arduo todo que en la gloriosa jornada de la moción de censura, 30 de mayo, tocata y fuga del cobarde Rajoy, porque el cartero nunca llama dos veces y no es fácil, querido Pedro, que te vuelva a tocar el gordo de Navidad dos veces seguidas.

Y entonces Pedro llama a Sevilla de vuelta, ya lo tengo claro, Susana, he descubierto que los PGE para el 19 no son tan importantes y que, leñe, si el PP se empeña se puede seguir adelante, disfrutando del paisaje, prorrogando los de Rajoy, de modo que no voy a disolver las Cortes en ningún caso, puedes convocar andaluzas cuando te plazca, y gracias Pedro, no sabes cómo te lo agradezco, me quitas un peso de encima, de donde se infiere que Pedro ha decidido resistir, que no hay mejor consejero que el instinto, aferrarse al cargo y durar, convencido de que la vida es un pañuelo lleno de mocos en el que puedes encontrar la fecha de tú muerte o la señal de tu mayor victoria, y él sabe que tiene dos talones de Aquiles que muy en particular le preocupan, dos enemigos de su estabilidad, dos asuntos que podrían hacerle saltar por los aires: el prófugo de Waterloo, por un lado, el loco de la colina de Waterloo (aunque la quiebra del bloque separatista abre al líder socialista una puerta de inusitadas expectativas de la mano de ERC, el grupo que le mantiene puntualmente informado del putiferio catalán), y ese tándem que forman el ex juez Garzón, querido Emilio, y su íntima la Delgado, el dúo enamorado surgido de las cloacas policiales, el dúo dinamita, el dúo dispuesto a sacar de la cárcel a un pájaro con pasta bastante, cinturón de explosivos adosado al refajo de una ministra que podría hacer explotar su carga en pleno consejo de ministros.

De modo que Pedro no disolverá, hay que seguir alimentando las bocas que hemos colocado, tantas prebendas, tanta empresa pública, a media Ejecutiva hemos colocado, a ver quién le dice ahora a Juanma Serrano y sus 200.000 papeles año que se vaya a casa y deje el chollo, así que Pedro esperará a la primavera para tomar una decisión, para dilucidar si va en mayo, como siempre se dijo, o alarga el dulce suplicio del Poder hasta el otoño del 19, porque de las municipales y autonómicas, con los dineros de Fomento y sus adjudicaciones, podrían salir muchos Ayuntamientos y alguna CCAA tomados por la coalición PSOE-Podemos, presentarnos en las generales más fuertes, durar, resistir, soportar los golpes y devolverlos, y, sobre todo, disfrutar, ya se lo he dicho a Begoña, “hay que disfrutar el momento”, vivir como príncipes, saludar como reyes, y ella está muy de acuerdo, nadie sabe lo que nos deparará el futuro, pero qué álbum de fotos para la posteridad, Begoña, qué maravilloso el mundo visto desde arriba, qué posados en la Casa Blanca con Donald y Melania, y ese vestido tuyo de Jesús del Pozo que tanto encandiló a tantos, y esas visitas a París, esos encuentros con Emmanuel y Brigitte, qué poca cosa Brigitte, ese codearnos con May y con Merkel, Piñera esta misma semana, qué grandes momentos en nuestra vida, ese padre tuyo que nunca creyó en mí, disfrutémoslo ahora que podemos, Carpe diem, y que le vayan dando por donde amargan los pepinos al futuro y, si me apuras, también a España, a las pensiones, al déficit, al Senado y a todo lo demás. ¡Begoña: Que nos quiten lo bailao…!

Sánchez e Iglesias, esos reyes de la situación
FRANCISCO ROSELL El Mundo 14 Octubre 2018

Partiendo de que ya Aristóteles disoció claramente entre la amistad filantrópica y aquélla en la que se procura satisfacer el mero interés, siempre se dijo que la política hace extraños compañeros de cama. Esta máxima shakesperiana que figura en La tempestad fue luego ingeniosamente enmendada por Groucho Marx con aquello de que lo que en realidad hace extraños compañeros de cama es el matrimonio.

Por eso, tras la moción de censura que derribó a Rajoy en horas 72, a nadie debiera chocar que el presidente y su socio de cogobierno Iglesias presentaran el jueves un acuerdo de Presupuestos que poco tiene que ver con unas cuentas públicas. Bajo su indigesta prosa panfletaria, más propia de Facultades-trinchera que del rigor exigible a un departamento ministerial, el contrato sellado escritura un pacto de legislatura por medio de un programa común destinado a consolidar el cambio de régimen que está en la génesis del golpe de mano parlamentario que desahució al PP de La Moncloa.

A este fin, rescatan del guardarropa el Pacto del Tinell de los tiempos de Zapatero contra el PP y lo extienden a todas las formaciones a la diestra del PSOE englobadas en un genérico y despreciativo "las derechas", como representación política de la España estigmatizada por la izquierda extrema. Al tiempo, se socava la institución monárquica votando su abolición en el Parlamento de Cataluña y se convenía entre los nuevos reyes de la situación despenalizar las injurias al Jefe del Estado, mientras se negocia bajo cuerda un acuerdo con los golpistas del 1-O.

En pro de dejar fuera a esa media España, las mutuas conveniencias de Sánchez e Iglesias han apremiado a uno y a otro a olvidar pasados reproches y a echar pelillos a la mar. Atendiendo al gravoso documento en el que Podemos plantó su logotipo al mismo nivel que el del Gobierno de la Nación, con una consentida falta de decoro institucional que revela que Sánchez está dispuesto a tragar lo que haga falta con tal de mantenerse en el poder a cualquier precio, se puede concluir que Iglesias se ha cobrado cumplidamente su apoyo a la moción contra Rajoy hasta el punto de arrogarse la condición de casero del presidente.

Tan asumido lo debe tener Sánchez como para cometer el calamitoso lapsus de sentirse Rey por un día en la recepción real con ocasión de una Fiesta Nacional que, de no ser por la existencia de la Monarquía, habría sido devaluada este año a la categoría de fiesta local, dado el deliberado deseo del Gobierno de no incomodar a sus socios podemitas e independentistas.

El patinazo de los Sánchez que quisieron ser monarcas por un día, debiendo ser retirados por los servicios de protocolo de la Casa Real, fue el colofón de un amargo 12-O de un presidente que no ha sido elegido en las urnas y que prometió una prontas elecciones que ahora demora hasta cambiar las reglas de juego. Cuanto más tratan de ningunear la figura de Felipe VI, más se agiganta a los ojos de los españoles. Pero, ante la dejación del Gobierno, exponen en demasía a una institución clave para que la Transición llegara a buen puerto y que vuelve a serlo en una tesitura en que España ha fiado su Gobierno en manos de quienes la traicionan y buscan su destrucción. Conviene no engañarse sobre la gravedad del momento.

Iglesias no ha precisado esta vez sobreactuar como en las dos ocasiones en las que malogró la defenestración de Rajoy ni tampoco fotografiarse con una gigantesca llave en mano, como Carod-Rovira para exhibir que Maragall le debía el puesto de president a ERC. En contraste con enero de 2016, cuando anunció, mientras Sánchez despachaba con el Rey, un Gobierno tripartito (PSOE, P's e IU) con él como vicepresidente, junto a las carteras de Economía, Educación, Defensa, Interior, Justicia, el CNI y RTVE, ahora Iglesias no ha tenido que asaltar La Moncloa por claraboya alguna, sino que ha entrado por la puerta principal para tomar el mando del Presupuesto y de RTVE, a la vez que supedita la actuación del Consejo de Ministros.

A Sánchez le ha ocurrido con Iglesias lo que al benéfico médico de uno de los relatos de Chéjov con el valioso candelabro de bronce que le dispensó una agradecida anticuaria por salvar la vida a su único hijo. A través de éste, le pide que le acepte el regalo junto al lamento por el hecho de que el candelero no tenga pareja. Empero, se trata de una estimable obra de arte que, al estar decorada con unos atrevidos desnudos, su sentido del pudor le impide exponerla en su casa o en la consulta. En vista de ello, el doctor tantea a alguien al que a su vez donársela.

Así, por la misma causa y razón, el candelabro va de mano en mano hasta que el último perceptor, ignorando su procedencia, resuelve vendérselo a la donante originaria. De este modo, y para su sorpresa, el doctor ve como regresa el hijo de la anticuaria con otro envoltorio: "¡Imagínese, doctor, mi alegría y la de mi madre! Casualmente, hemos hallado la pareja de su candelabro". Estupefacto, el aturdido doctor no atina a decir esta boca es mía.

Con esa posición clave, Iglesias queda a la espera de que se presente la ocasión de devorar a un podemizado PSOE, de igual manera que el bolchevizado PSOE de Pablo Iglesias Posse, erigido en El Lenin español, fue presa fácil del movimiento comunista. Con el señuelo de agrupar a la izquierda en defensa de la clase trabajadora, se adueñó del Frente Popular devastando al PSOE. Es archisabida la vieja táctica leninista de alcanzar el poder valiéndose de un compañero de viaje al que luego arrojar al vertedero de la historia. Lo ejemplificó Lenin con el menchevique Kerenski, primer ministro del Gobierno provisional tras el derrocamiento del zar en febrero de 1917 y quien expiró en el exilio tras la revolución bolchevique de octubre.

Churchill refiere en sus memorias cómo, en la España republicana, se registró una réplica perfecta del periodo de Kerenski en Rusia aprovechando la creciente degeneración del régimen parlamentario y la fuerza de la revolución comunista. En su atolondramiento e inflamación revolucionaria, aquel PSOE republicano adquirió, contra las advertencias de personalidades de la talla de Besteiro o Giner de los Ríos, la soga para el pescuezo propio cavilando que domeñaría aquel movimiento popular. Fue como meter la mano en la jaula del tigre y sorprenderse de perderla.

Para librarse del candelabro nada exponible de Podemos, Sánchez tendría que echar mano de la astucia de aquel monje que logró burlarse del diablo después de que éste le proporcionara el dinero para finiquitar la capilla de Aquisgrán que no pudo concluirse con los fondos legados por Carlomagno al morir. Como la condición del préstamo había sido disponer de la primera alma que entrase en el santuario, al perspicaz fraile se le ocurrió que, como no se había especificado taxativamente que fuera un alma humana, los vecinos capturaran un lobo y lo hicieran entrar el primero en la iglesia. La estratagema le produjo tal enojo al demonio que escapó de la ermita dando un portazo tal que produjo una grieta tan visible como las cicatrices del terremoto de Lisboa en algunos monumentos históricos de España.

Siguiendo la estela del populismo bolivariano, Podemos nunca ha ocultado que persigue la latinoamericanización del sur de Europa. Iglesias lo admitió sin ambages en su día en la revista londinense The New Left Review, así como que no conviene revelar lo que se piensa en determinados asuntos hasta que no se conquista "la maquinaria de poder institucional". Una vez adueñado de la misma, ese Gobierno no tendría por qué perseguir el interés general, ni siquiera aparentarlo.

Es lo que llama "cabalgar contradicciones" por parte de quien no ha dejado de considerarse comunista nunca, si bien entiende que, como "la palabra democracia mola", hay que "disputársela al enemigo". "No hay manera -explicó en un acto con conmilitones en Zaragoza- de vender la palabra dictadura, aunque se trate de la dictadura del proletariado" y "podamos teorizar que es la máxima expresión de la democracia, en la medida que aspira a anular unas relaciones de clase injustas que, en sí mismas, ontológicamente, anulan la posibilidad de la igualdad, que es la base de la democracia".

Al modo de La extraña pareja, la genial comedia que protagonizaron al alimón Jack Lemmon y Walter Matthau, la torticera negociación sobre el proyecto de presupuesto rememora una de sus escenas más celebradas. Aquélla en la que el dueño de la casa se reincorpora a la timba que celebra con un grupo de amigos -a cual más singular- y, de regreso de la cocina a donde ha acudido a buscar algo de comida o que puede pasar por tal, reclama imperativamente a sus invitados: "¡Sostened bien altas las cartas que quiero ver dónde las he marcado!".

Si estrambótica era aquella pareja de protagonistas, no lo es menos la compuesta por Sánchez e Iglesias, adalides de esta componenda de Presupuestos Generales del Estado que, al no ser ninguna de las tres cosas, aboca a España a otra recesión de campanillas. A base de repartir aguinaldos a diestro y siniestro, como en aquellas Canciones para después de una guerra, de Basilio Martín Patino, hacen suyo el estribillo de aquella radio de cretona de "a lo loco, a lo loco se vive mejor", lo que puede entrampar hasta las cejas al país entero como en los años de Zapatero, cuando se avanzó irremisiblemente a la bancarrota.

Todo empezó con dos gestos populistas e irresponsables: el cheque bebé y el regalo de los 400 euros. Una nimiedad al lado de la lista de bodas presentada por esta pareja de conveniencia que, como aquél, hace recaer fundamentalmente la carga fiscal sobre las rentas del trabajo. Éstas son exprimidas sin conmiseración con la facilidad añadida que resulta atrapar como pardillos a los perceptores de nóminas entre las redes del fisco, pues los peces gordos rompen la malla y los pequeños se cuelan por entre sus cuerdas.

Al debilitar y depauperar la clase media, se favorece la polarización entre ricos y pobres con las consecuencias trágicas que ello trajo en un pretérito imperfecto ya desterrado en España, pero que se hace dramáticamente presente en Venezuela. Además, se contrae un alto riesgo político al ser la mesocracia una garantía de estabilidad democrática de primer orden y un antídoto frente a totalitarismos de corte populista. Como los que emergen en una Europa asolada por dos guerras o los que asoman la oreja con sus aires peronistas y bolivarianos en España. Ello pone en serio trance una democracia representativa consolidada por un Estado del bienestar y vertebrada por una extensa clase media.

Sorprendentemente, el partido por excelencia de la clase media, que ha sido el PP, prosiguió el trabajo de desollamiento de las mismas emprendido por un Zapatero cuyo adanismo e incompetencia le hizo alejarse de ellas. Éste contravino uno de los hallazgos de González, tras enterrar el marxismo y de evitar hacer de la lucha de clases un instrumento de agitación que acabó fracturando al PSOE republicano y desencadenando la Guerra Civil. En bretes así, sólo se puede ser optimista sobre el futuro del pesimismo.

Tenemos que hablar de Vox
Para mí no es tanto Vox, ni Bannon, ni Le Pen, ni Salvini como los prejuicios en los que se basan y las mentiras que difunden, y también la forma en que lo hacen
Beatriz Becerra elconfidencial 14 Octubre 2018

¿Qué hacemos con Vox? ¿Debemos discutir sus posibilidades, analizar sus propuestas, comentar sus acciones? ¿O bien es mejor callar para no amplificar su mensaje y darle una relevancia de la que carece? Esto es lo que parecen preguntarse muchos medios, periodistas y figuras públicas en estos días. Creo que la estrategia del silencio es equivocada por dos razones. Por una parte, porque parece asumir que es posible evitar un debate si la gente y los medios importantes no participan en él, algo que dejó de ser cierto hace mucho tiempo. En segundo lugar, porque Vox no ha inventado nada, no está tratando de vender un producto nuevo, sino que se aprovecha de ideas y mensajes que ya están en el debate público europeo. Temo que tras la idea de "mejor no hablar de Vox" se esconda un "mejor no hablar de según qué temas".

Esto es contrario a los orígenes ilustrados de la democracia liberal. Se supone que se puede hablar de cualquier cosa, que el debate arroja luz, que la razón se abre paso, que no se puede negar la libertad de expresión. Es inevitable pensar en la polémica que tuvo lugar hace unas semanas en Estados Unidos cuando el 'New Yorker' retiró una invitación a Steve Bannon para que participara en un debate, mientras que 'The Economist' hizo lo contrario: mantuvo a Bannon en el cartel de un destacado evento. Punto liberal para el semanario británico.

Se me dirá que Bannon no es Santi Abascal, y ahí quería llegar. El antiguo jefe de gabinete de Donald Trump lleva varios meses de gira por Europa impulsando lo que él llama The Movement, una alianza de nacional-populistas para desmantelar la Unión Europea empezando en las elecciones de mayo de 2019. Y Vox está en el ajo. De hecho, el toque Bannon ya se nota en las intervenciones de Abascal, que se ha fabricado un escudo contra los medios tachándolos de mentirosos y vendidos, y que se vale de la ironía para pedir a quien critica a su partido que no olvide el calificativo de facha. Esto estaba en el manual de usuario de la campaña que llevó a Donald Trump a la presidencia, y, aunque Bannon ya no esté en su equipo, sigue siendo parte del estilo (por así llamarlo) del presidente estadounidense.

También se aprecian las huellas de Bannon en la forma de hablar del tema que más polarización ha traído a Europa en los últimos años. Exactamente igual que hicieron Matteo Salvini y Viktor Orbán en una reciente comparecencia conjunta, el argumentario de Vox afirma que ellos no están en contra de la inmigración, sino solo de la inmigración ilegal. Sugieren así con poco disimulo que los gobernantes europeos fomentan que los extranjeros crucen ilegalmente las fronteras de sus países. ¿Por qué harían tal cosa? Porque odian los valores tradicionales, porque están en una conspiración patrocinada por George Soros, porque son élites malvadas y corrompidas.

Y de esto es de lo que hay que hablar. Para mí no es tanto Vox, ni Bannon, ni Le Pen, ni Salvini como los prejuicios en los que se basan y las mentiras que difunden, y también la forma en que lo hacen. Me resultan chocantes ciertos análisis que avisan de que el partido no tiene recorrido porque poca gente se sitúa en la extrema derecha en los sondeos de opinión, cuando el éxito del nacional-populismo europeo ha consistido en proporcionar al votante un lenguaje que oculta a todo el mundo —y en especial al propio votante— el carácter xenófobo y autoritario de lo que sostienen. El caso que mejor ha funcionado es el del secesionismo catalán, donde un proyecto etnicista, golpista y contrario al pluralismo ha conseguido convencer a sus propios seguidores, a muchos medios y a casi toda la izquierda de que es compatible con los valores democráticos. Avanzan porque usan un camuflaje que no engaña a todo el mundo pero sí a los suficientes. Por volver al ejemplo de Vox, ellos no dicen: "Fachas de España, uníos", sino "te llaman facha porque te odian, y no estás solo".

Los que creemos en la democracia liberal debemos renovar nuestro lenguaje, desmentir falacias y defender un nuevo proyecto europeísta

Insisto: no sé si Vox sacará muchos o pocos votos. Lo que sí sé es que representa —con todas las peculiaridades y adaptaciones que se quiera— al nacional-populismo contrario a los valores liberales que tanto ha avanzado dentro y fuera de la Unión en los últimos años. Representa el despertar de ciertos instintos (antes que ideas) que parecían dormidos o recluidos desde hace tiempo. Y también sé que parecemos haber perdido la capacidad para enfrentarnos a estos instintos. En la derecha, porque ven peligrar a su electorado de forma inmediata y tienden a mimetizarse; en la izquierda, porque tantos años de políticas identitarias parece haber convencido a sus representantes de que lo mejor es hacer como el 'New Yorker' y guardar silencio.

Siempre digo que tenemos que enfrentarnos a los populistas en campo abierto. Me refiero a los partidos, claro, pero antes y sobre todo a las ideas. No podemos permanecer impasibles ante la sugerencia de que Merkel o Macron dejan pasar a inmigrantes ilegales porque les disgustan los valores tradicionales; ni debemos permitir que con la excusa de lo políticamente incorrecto se cuelen mentiras y desinformación; ni admitir perspectivas catastrofistas que ocultan el progreso y todo lo conseguido en lo material y en lo político desde la posguerra mundial o desde la transición española.

Se trata de entender a qué nos enfrentamos en nuestro país, pero sobre todo en la Unión Europea. Vox es aliado de los partidos que quieren desmantelar la Unión. Están unidos y tienen un plan. Esto es lo más importante que está pasando en la política actual, y nos afecta más que asuntos a los que dedicamos muchas más energías. Los que creemos en la democracia liberal debemos renovar nuestro lenguaje, desmentir falacias y defender un nuevo proyecto europeísta que dé esperanza a todos los ciudadanos. En estos tiempos en que Estados Unidos se repliega y crecen las amenazas autoritarias, Europa podría tomar el liderazgo mundial en economía, política y seguridad. Estamos ante un momento histórico y nuestro peor adversario somos nosotros mismos. Ni guardar silencio ni mimetizarnos: es el momento de expresar nuestras ideas y nuestros principios con un lenguaje renovado.

* Beatriz Becerra es vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos en el Parlamento Europeo y eurodiputada del Grupo de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa (ALDE). Acaba de publicar 'Eres liberal y no lo sabes' (Deusto).

Derechos Humanos en el Parlamento Europero, derechos inhumanos en España donde el español es lengua impropia
Nota del Editor 14 Octubre 2018

Me iba a limitar a marcar en rojo las ridiculeces que larga contra Vox, pero al leer el final, no puedo refrenarme y ponerla donde se merece por la inutilidad, mas bien traición, del Parlamento Europeo en todo lo referente a la defensa de los derechos humanos y contitucionales de los ciudadanos español hablantes ante el atropello que sufrimos desde que la maldita constitución española perdió el sentido en manos de profesionales de la política.


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Unos Presupuestos comunistas y dos mociones posibles en Cataluña
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14 Octubre 2018

Los cegatos voluntarios, sorayosos o progretas, que llevan décadas contándonos la división entre socialistas y comunistas y entre separatistas catalanes buenos y malos -son los mismos que hablaban de una ETA dura y otra blanda, que mataba igual pero con intención negociadora-, nos dirán ahora que los Presupuestos que firmaron anteayer el Comandante Tinaja y el Doctor Falconetti son, en realidad, papel mojado, que no hay nada firme, que luego vendrá el PNV con la rebaja... en fin, las sandeces de costumbre.

La realidad es que son unos presupuestos típicamente comunistas, un atentado contra la Propiedad y la Libertad de principio a fin, y en los que una mayoría birriosa, pero mayoría, en la que el PSOE, con 84 escaños, tiene 50 menos que el PP acepta el programa podemita para dinamitar la base social del régimen del 78, la clase media. Al Dr. Fraude no le importan los números y pagará las letras que haga falta para seguir en el Poder. Si el precio de los Presupuestos es darle gusto a Iglesias, se lo da. Si el precio del apoyo de ERC es la moción del PSC en el parlamento catalán para un tripartito PSC-ERC-Podemos, al gusto de Junqueras, la presentarán. Los dos movimientos darían estabilidad al Eje Barcelona-Madrid, que tendría un doble Gobierno tripartito, ambos del Frente Popular. En Madrid sería ideológicamente más comunista, con mucha ingeniería social; y en Barcelona, más separatista, con indulto asegurado. El PSOE fingiría que no está liquidando el régimen del 78, pero vaya que si lo liquida. Sin clase media ni Constitución, adiós.

Entre la moción de Arrimadas y la de Iceta
Pablo Casado propuso el miércoles a Ciudadanos que presenten una moción de censura al gobierno de Torra, por su descarado golpismo matonesco. Rápidamente salió Villegas con el mismo argumento que cuando Arrimadas no intentó la investidura: "los números no salen". Yo creo que entonces acertaron, y eso sostuve aquí. Hoy no lo veo tan claro. Pero creo que ahora se equivocarían si dejan la iniciativa política en manos del PSC. Basta leer el "Izbestia" y "La Retaguardia", donde ya se defiende editorialmente esa posibilidad. Y según las normas clásicas de la propaganda de izquierdas, que manda culpar al otro de lo que uno pretende, dirán que Iceta presenta la moción para adelantarse a Arrimadas, que sería la culpable de la radicalización golpista y de la división social en Cataluña, ahora que estamos tan a gustito con los CDR, la TV3 y todos reprobando al Rey.

La experiencia demuestra que la línea editorial conjunta del otrora famoso El País y La Vanguardia, "española" ayer, "antiespañola" hoy, adelanta los movimientos de toda la izquierda y todo el separatismo. Desde el golpe cebrianita al pacto PP-PSE en el País Vasco al pacto del Tinell , el cordón sanitario contra el PP, el Prestige, la Guerra de Irak y el 11M, toda la actuación antisistema de la Izquierda para echar a la derecha del Poder ha sido teledirigida por estos dos defensores de la corrupción del Sistema. Y siempre se le ha tendido la mano a la Derecha, humillada y condenada, para perdonarla a cambio de aceptar el nuevo guión de la legislatura progre. Y el PP, al final, siempre pactó, a medias con Aznar y del todo con Rajoy.

Barcelona, la gran tentación municipal
Fatalmente, Rivera ha adquirido ya ese nivel de soberbia cesarista que es natural en los que llevan años rodeados de una corte de agradaores. Y como su querencia es típicamente derechista, o sea, aprovechategui, lo que le saldrá ahora es esperar sentado, como pasó en la moción de censura contra Rajoy, cuyo calado no vio y lo tuvo k.o. hasta la tesis de Falconetti. Sin embargo, el PSC no tiene casi nada que perder. Y casi todo que ganar. Por de pronto, ante la abstención, que es lo que le pedirán a C´s, para investir un Gobierno que respete formalmente más la Ley que el de Torra, yo no sé si Arrimadas se atreverá a negarse. Pero ¿qué va a hacer Valls? Su estrategia para conquistar Barcelona pasa por el acuerdo tácito o expreso con el PSC, al que pertenece lo sustancial de su equipo.

¿Va a negar Ciudadanos la posibilidad de un apoyo al Presidente Iceta, o a un esquerrano de perfil bajo, a cambio de que su candidato sea alcalde de Barcelona? ¿Y no cambiará Rivera los principios por lo que ha sido una operación en la que él pone los votos y otros el ideario socialista? No digo que Rivera no sea capaz de poner pies en pared. Pero estaría ante una decisión endiablada, de la que saldría con muy serias magulladuras. Para alguien que lo hace todo o casi todo por la imagen, es una trampa mortal. Y el guión, repito, ya lo han escrito "Izbestia" y "La Retaguardia".

Se mire como se mire, el acuerdo de Presupuestos Tinaja-Falconetti es un paso muy serio en la consolidación del bloque que se propone acabar con el régimen constitucional de 1978 y abrir la puerta al Estado Federal. Asimétrico, por supuesto. Antinacional, cómo no. Antidemocrático, claro. Pero revolucionario. ¿Por qué creen que Iglesias sigue sin ir al dentista? Porque así se ve suficientemente capaz de devorar a las tres caperucitas azules, que cantan con su cestita por el bosque mediático del Ogro Ferreras.
 
Sánchez envió a ZP a pedir el sí de Otegi a los Presupuestos a cambio de ventajas para presos de ETA
Carlos Cuesta okdiario 14 Octubre 2018

José Luis Rodríguez Zapatero y Arnaldo Otegi mantuvieron un encuentro en un caserío de la localidad guipuzcoana de Elgoibar el pasado 8 de septiembre. La petición inicial fue cursada por el líder de EH Bildu. La disculpa oficial: un contacto personal. Pero la realidad no pudo ser más lejana a la disculpa filtrada desde los entornos abertzales. Otegi buscaba entrar en negociación con Moncloa para que no sea el PNV el interlocutor oficial del PSOE en los asuntos vascos. Sánchez aceptó y decidió enviar a Zapatero con un mensaje de entendimiento: el de que si EH Bildu acepta respaldar los Presupuestos, el Gobierno está dispuesto a aumentar los privilegios de los presos etarras de forma que ese logro no le cuente en el haber del PNV, sino que se lo pueda anotar EH Bildu.

Las elecciones vascas no están lejos -la fecha máxima es septiembre de 2020-. Y tanto el PNV como EH Bildu trabajan ya en esa cita como gran obsesión. Bildu es el aliado natural de Podemos en tierras vascas. Y, por lo tanto, se disputa el voto en una buena parte del electorado directamente con PNV. Ese es el panorama que conocen ambas formaciones vascas. Y, en ese contexto, anotarse un triunfo ante la capa más radical ligada a los presos etarras puede ser decisivo.

El PSOE ha decidido explotar esa pugna. Y lo ha hecho entrando en negociación directa con Otegi para ofrecer más privilegios para los presos etarras en caso de que Bildu acepte respaldar los Presupuestos pactados ya entre Podemos y el partido en el Gobierno.

En la mesa se encuentra ya un acercamiento masivo y un traspaso de la competencia penitenciaria plena que dejase en manos de un futuro Gobierno vasco una liberación masiva de los etarras. También se baraja un mecanismo de repatriación de los terroristas al País Vasco con la misma finalidad.

En la mesa se encuentra ya un acercamiento masivo y un traslado de la competencia penitenciaria plena

Y un festival proetarra de esa magnitud puede desequilibrar no sólo el presente electoral del País Vasco. Sino también el futuro. Por eso han entrado en contacto Zapatero y Otegi. Porque con los dos diputados de Bildu, el PSOE sumaría ya 175 votos y podría eludir una presumible enmienda a la totalidad de la oposición a sus cuentas del Estado, incluso, sin el respaldo del PNV.

El PNV no tiene grandes problemas para respaldar medidas separatistas. Pero sí para respaldar unas cuentas que sabe que pueden provocar un profundo daño económico a todo España, incluida, por supuesto, la economía vasca, porque por muy nacionalistas que sean, son conscientes de que su mercado natural es el español. Y con ese mercado en declive, su economía regional entraría en declive.

Por eso Sánchez ha enviado a Zapatero a tender puentes con los proetarras. Porque los Presupuestos pueden ser la consagración de Sánchez en el Gobierno. PSOE cuenta con 84 diputados más uno de Nuevas Canarias: 85 votos. ERC tiene 9 más; CDC, 8; Podemos y sus marcas blancas suman 71. Y eso hace en total 173 votos. Lo que convierte a los 2 de EH Bildu en decisivos para sumar 175 y tumbar una mayoría en el Congreso que respaldase una presumible enmienda a la totalidad.

Por eso es decisivo para el PSOE contar con Bildu para forzar a PNV a aceptar la negociación sin poner excesivos problemas a las barbaridades incorporadas a las cuentas por Podemos.

El presidente del PP, Pablo Casado, ha pedido ya este sábado explicaciones de la reunión que mantuvieron el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi.

Según ha informado el diario El Correo en su edición de este sábado, Zapatero y Otegi mantuvieron un encuentro en un caserío de la localidad guipuzcoana de Elgoibar el pasado 8 de septiembre a petición del líder de EH Bildu. Casado, a través de la red social Twitter, se ha preguntado hoy si “¿Es Zapatero el enviado de Sánchez con Otegi?”.

Sánchez entre la cartera y la bandera
 
larazon 14 Octubre 2018

Dado que el objetivo fundamental de Pedro Sánchez es ante todo evitar convocar elecciones, en contra de lo que se comprometió en la moción de censura –aunque con poca convicción–, y prolongar la legislatura hasta donde pueda, deberá sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Esa es, por lo menos hasta ahora, la costumbre en los sistemas parlamentarios. No será fácil, dada la minoría con la que se sostiene el Gobierno y la absoluta deslealtad institucional de sus socios, pero no conviene desestimar la capacidad de Sánchez de poner encima de la mesa lo que haga falta –dinero o «gestos»–, para conseguir el voto de los partidos independentistas catalanes, ERC y PDeCAT, y seguir en La Moncloa.

La situación política es confusa y, por lo tanto, alcanzar acuerdos con aquellos que le llevaron al Gobierno de manera tan inesperada es igualmente confuso. Si hasta un consejero de Economía de la Generalitat dice que no habrá Presupuestos «si el Gobierno español no se mueve en el derecho de autodeterminación ni en la cuestión de los presos y exiliados y en las acusaciones fijadas por el Tribunal Supremo», ¿cómo no considerar que cualquier negociación en esos términos es inviable? Aun partiendo de una supuesta táctica basada en, por un lado, gesticular con el programa máximo de los independentistas –es decir, referéndum de autodeterminación– y, por otro, reclamar contrapartidas en inversiones, será igualmente difícil de entender por la opinión pública, en Madrid y en Barcelona, por citar las dos capitales políticas donde se desarrolla esa partida.

El ejercicio político de Sánchez no es un buen ejemplo de un gobernante fiable. Ya hay quienes aconsejan a los independentistas que mediten sobre su negativa a no votar las cuentas de Sánchez-Iglesias porque, de entrada, supondría despreciar los 2.200 millones adicionales que Cataluña recibiría en 2019. Por mucho menos el PNV apoyó los números de Rajoy y luego le traicionó. Por lo tanto, es fácilmente comprensible que el juego escenográfico de ERC y PDeCAT gire entre el mundo material y real –el dinero– y el espiritual –el de los «gestos» políticos–, arte que dominan y que ha sido el combustible tóxico de «procés» y que se formuló con el grotesco lema de «Si me tocan la cartera, saco la bandera». No se ha avanzado nada.

Todo indica que Sánchez quiere, más que votos, tiempo para fortalecer la imagen de su Gobierno, demostrar que, además de exhumar a Franco, se preocupa de lo terrenal y que su acuerdo con Podemos puede ser más un programa de Gobierno para el futuro que no la base para unos Presupuestos serios y viables. En este sentido, quien tiene la palabra, antes que los independentistas –que, después de todo, actuarán según les convenga en su particular guerra por el poder de la Generalitat–, es Bruselas.

La Comisión Europa ya ha mostrado su inquietud por unas cuentas que van a aumentar considerablemente el gasto público, con el riesgo de sobrepasar el objetivo de déficit. La economía española es la única de la eurozona que sigue vigilada, algo que a los independentistas no les debe importar demasiado, si se parte de que la Generalitat se sostiene gracias a los ingresos del Estado, pero sí le debería preocupar al Gobierno de la nación y seguro que a los inversores. ERC y PDeCAT deberán explicar a sus seguidores cómo es posible sostener a un gobierno que va a recurrir la reprobación al Rey aprobada por el Parlament hace unos días. Y Sánchez deberá explicar ante sus electores cómo puede sostenerse gracias a los que han orquestado una campaña contra la Monarquía. No olvidemos que el Parlamento de Navarra también votó el pasado jueves una moción sobre un referéndum nacional para elegir entre República o Monarquía. Con el voto favorable de Podemos, claro está, su socio principal.

Nadie está libre de critica.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Octubre 2018

MARGARITA ROBLES DICE QUE LOS QUE INSULTAN, DESCALIFICAN Y ABUCHEAN NO TIENEN CABIDA EN LA ESPAÑA PLURAL.

La Ministra de Defensa, ex portavoz del Grupo socialista en el Congreso y Diputada independiente no afiliada al PSOE, Margarita Robles, se ha sentido indignada ante el recibimiento que unos ciudadanos dispensaron al Presidente del Gobierno Pedro Sánchez a su llegada a la zona donde se localizaba el palco de autoridades que iban a presidir el desfile militar del Día de España. Desde luego que no fue vitoreado ni aplaudido, sino todo lo contrario, fue abucheado de forma sonora y con gritos de “fuera, fuera, okupa”. Algo que, por cierto, como ya dije ayer, fue hábilmente escamoteado a los ciudadanos por RTVE en una manipulación grosera de unos hechos que sí fueron transmitidos por otras cadenas de televisión. La Sra. Robles criticó severamente este comportamiento llegando a decir que “los insultos, los abucheos, las descalificaciones, son una falta de respeto” Y que en esta España plural todos caben, pero “solo pueden sentirse excluidos aquellos que hacen del insulto, de la descalificación, del abucheo, su forma de expresión”.

Margarita Robles muestra aquí una especial sensibilidad y poco encaje político a las críticas de los ciudadanos que muestran su desacuerdo con la actitud de Pedro Sánchez y de su Gobierno, que están haciendo un uso y abuso inapropiado de su asalto al poder tras una moción de censura lograda con el apoyo de los enemigos de España. No puede admitirse el que quiera mantenerse en el poder sin estar legitimado por las urnas y su negativa a convocar las elecciones generales, como prometió si se apoyaba su moción de censura y llegaba al poder, le han hecho acreedor a calificarle de “okupa”, tal y como le espetaban a su llegada, durante el desfile y cuando se marchó hacia la recepción en el Palacio Real. Y es que el pueblo llano no tiene otra forma de demostrar su desagrado y su rechazo que aprovechar estos momentos de cercanía con sus dirigentes. Lo malo es cuando esas manifestaciones adquieran otro tono y se puedan transformar en disturbios que pongan en peligro la seguridad física de los interpelados.

Resulta paradójico que sea Margarita Robles la que pontifique y se indigne sobre esta forma de manifestación ruidosa, sonora e insultante, cuando ella, como Diputada del Congreso, ha sido testigo de primera mano de escenas semejantes en el hemiciclo. Allí Sus Señorías, no dudan en abuchear, patear el suelo e interrumpir a los oradores de la oposición, dando un espectáculo lamentable de corrala de vecinos mal encarados impropia de la Institución que representa a todos los españoles. Y no digamos de los insultos que se intercambian, algunos de grueso calibre totalmente inaceptables e incluso penalmente sancionables si sus Señorías no se escudasen en su aforamiento para evitarlo. Y tampoco eso se evita en las famosas Comisiones de investigación convertidas en tribunales de inquisición donde se acosa a los comparecientes llegando al insulto personal. El último caso del Diputado de ERC Gabriel Rufián con un comportamiento netamente “machista” da una idea de esa falta de respeto y el que, como dice Margarita Robles, ese tipo de personas no tienen cabida en la España plural.

Pedro Sánchez pareció tomárselo de forma mucho más “deportiva”, aunque no exenta de victimismo al compararse con sus antecesores diciendo que “No voy a ser menos que González y Zapatero”. Pero lo que está en el fondo de la cuestión no son tanto las formas sino el mensaje. Y este era muy claro y no admitía interpretación. Los ciudadanos allí congregados no aceptan las intenciones de Pedro Sánchez de aprovecharse de su victoria lograda con apoyos bastardos de proetarras, nacionalistas y golpistas para apoltronarse en la Moncloa e imponer un programa de Gobierno sectario que no ha sido refrendado en unas elecciones generales por los españoles. Se trata de mantenerse en el poder a toda costa y cueste lo que cueste, logrando el apoyo a este plan de Gobierno y los Presupuestos Generales con las concesiones que sean necesarias a los mismos enemigos de España que le apoyaron en la moción de censura.

Un mensaje que creo que compartimos la mayoría de los españoles que queremos que siga habiendo democracia y no apaños y pactos opacos con partidos políticos de ultraizquierda bolivariana dictatorial como PODEMOS que se convierten en socios preferentes y Gobierno en la sombra sin tampoco haber pasado por la criba de las urnas. Porque esta coalición y pactos de gobierno carecen de la legitimidad necesaria y representan una burla a la democracia y a todos los españoles. Porque no es de extrañar el que se produzcan abucheos, sino el que no se produzcan manifestaciones multitudinarias de rechazo a esta política de usurpación que practica Pedro Sánchez y su equipo de Gobierno.

El pueblo reclama aquello que considera que tiene derecho y que siente, como en este caso, que está siendo secuestrado o violado por el poder. Pedro Sánchez con su nombramiento por esa puerta trasera de la moción de censura como Presidente del Gobierno ya alcanzó su objetivo y ambición principal. Pero como ya dije en otra ocasión, parece haberle tomado gusto a su nuevo estatus y prebendas que el cargo le otorga y no está dispuesto a renunciar voluntariamente ni “gratis et amore”. Para ello pondrá cuantas excusas se le ocurran, como la de conseguir la “normalización política”. Un concepto lo suficientemente amplio y ambiguo porque nunca se ha explicado que considera el PSOE y él mismo lo que es una situación de normalidad política y cuál era la anormalidad de la que se partía. Así que obligatoriamente solo se irá cuando se agote la legislatura. Y para eso falta algo más de dos años. Lo único que le podría entorpecer ese objetivo sería no conseguir la aprobación de los PGE para este año 2019, para lo que necesariamente debe contar con los votos de los golpistas. Y en esas está inmerso en dedicación plena agotando plazos y multiplicando reuniones y encuentros sin luz ni taquígrafos.

Margarita Robles ha demostrado tener la “piel muy fina” para depende qué cosas y Pedro Sánchez ha demostrado tener la piel facial muy dura y ser impermeable a las críticas. Sin embargo, también tiene su lado oscuro en el que esconde su profundo revanchismo (algunos lo interpretarían como espíritu vengativo). Solo basta analizar su actitud ante la denuncia por parte de un medio digital de comunicación sobre su Tesis doctoral y su amenaza no consumada de querella por la información vertida de supuesto plagio en su redacción y desarrollo.

Desde luego hay que evitar el lamentable ejemplo de Sus Señorías en las Cámaras, para de inmediato poder pedir a los ciudadanos que moderen sus protestas. Supongo que aquellos que hacen escraches a personajes públicos y no respetan ni la intimidad de su hogar, deberían reflexionar y también moderar sus expresiones y actitud violenta. Hay mucha hipocresía en las declaraciones de Margarita Robles, como también la hay en el resto del Gabinete de Pedro Sánchez en el que nadie dimite tras ser pillados en flagrantes situaciones nada ejemplares como las escandalosas grabaciones a la Ministra de Justicia Dolores Delgado, o la del Ministro de Ciencia Pedro Duque y su patrimonio olvidado, o la de la Ministra portavoz del Gobierno Isabel Celáa y su también olvidado abundante patrimonio.

Así que menos pontificar y más cumplir con aquella promesa de convocar elecciones en el menor tiempo posible. Eso sí lo cumplió Mariano Rajoy tras la intervención de la autonomía de Cataluña, pero parece que Pedro Sánchez y su equipo no tienen ninguna intención de hacerlo, a menos que se les obligue a marcharse. Y en esas deberían estar el resto de las fuerzas democráticas y no consentir que se siga haciendo una burla de la ley y pactando con los enemigos de España.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

El Estado debe amparar a los jueces y fiscales en Cataluña
EDITORIAL El Mundo 14 Octubre 2018

Uno de los principales lastres de la acción del Estado en Cataluña es no haber atendido la sensación orfandad del grueso de la ciudadanía catalana ante la hoja de ruta secesionista perpetrada por el soberanismo. Esta falta de reflejos se convierte ahora en lacerante ante el desamparo que sienten los jueces y fiscales que ejercen en esta comunidad. El alud del centenar de causas abiertas a raíz del referéndum ilegal del 1-O ha colmado la paciencia de los magistrados, cuya denuncia de desprotección debe ser atendida de inmediato por parte de las autoridades del Estado, empezando por el Gobierno. Resulta del todo punto inadmisible que, en pleno desafío golpista, los encargados de administrar Justicia en Cataluña se encuentren sin la protección adecuada y sin los medios suficientes para atender la demanda de trabajo.

El ataque al Estado de derecho ha sido una constante en el independentismo desde que arrancó el procés. Tanto las formaciones soberanistas como las bases más radicales de este movimiento no han tenido reparos en coaccionar al poder judicial. El objetivo pasa por deslegitimar a España como una democracia con declaraciones inaceptables, poniendo en duda las garantías procesales, desobedeciendo sentencias y resoluciones, intentando impedir registros judiciales -tal como ocurrió el 20 de septiembre de 2017 en la Consejería de Economía- y promoviendo algaradas a las puertas de los tribunales. Aún hoy, pese al fracaso de la estrategia de Puigdemont a la hora de socavar el prestigio de la Justicia española en el exterior, los líderes independentistas continúan arremetiendo contra el Supremo y el resto de tribunales encargados de frenar la secesión. Todo ello ha conformado, tal como revelamos hoy, un clima de presión insoportable que ha llevado a 26 magistrados a irse de Cataluña desde 2016. De ellos, sólo ocho fueron sustituidos, por lo que esta comunidad dispone ahora de 18 jueces menos.

Los jueces y fiscales de Cataluña, cuyo papel hace un año fue determinante en la defensa del Estado de derecho y el orden constitucional, se sienten solos y sin la capacidad logística adecuada. Han visto atacado su trabajo, han recibido coacciones de toda índole y las sedes judiciales reciben ataques constantes. En consecuencia, el Estado debe poner coto a esta situación habilitando los recursos precisos, ya sean de carácter económico -implementando un complemento de destino por circunstancias especiales- o en lo que atañe a recursos humanos.

El Gobierno no puede consentir que el Poder Judicial se debilite en Cataluña, máxime teniendo en cuenta que el órdago secesionista no ha sido embridado. Urge, por tanto, que el Ejecutivo de Pedro Sánchez movilice los medios necesarios a fin de amparar, proteger y garantizar el imprescindible trabajo que realizan jueces y fiscales de Cataluña.

Los tres padres no independentistas del independentismo catalán
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  14 Octubre 2018

Paradójicamente, los tres máximos colaboradores necesarios del separatismo son destacados dirigentes de PP y PSOE. Por este orden: Maragall, Zapatero y Rajoy

La ciencia médica distingue cuatro partes a la hora de tratar una patología: la etiología u origen y causas de la enfermedad, el diagnóstico de la misma, el pronóstico sobre su futura evolución y la terapia a aplicar para superarla. Este mismo esquema conceptual se puede aplicar al profundo mal que hoy aqueja a Cataluña y por extensión al conjunto de España, a saber, la práctica inexistencia del Estado en esa Comunidad, sometida a los vaivenes de un separatismo golpista que desprecia la ley, divide a la sociedad y la arrastra a la ruina económica. Muchas veces se ha recordado, cuando se produce en un país un desastre de gran magnitud, que ha sido fruto de un largo proceso, la frase que uno de los protagonistas de la extraordinaria novela de Mario Vargas LlosaConversación en la catedral pronuncia angustiado: “¿En qué momento se j…ió el Perú?”. Un interrogante análogo resulta pertinente en relación al malhadado procés, cuando todo indica que se encuentra prácticamente fuera de control. Es decir, sin negar la relevancia de acertar en el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento adecuado, y poniendo las cosas en su orden lógico, parece interesante elucidar el desarrollo de semejante delirio colectivo y comprender los factores que lo han generado, mantenido y exacerbado durante cuatro décadas hasta la destructiva eclosión presente. Este ejercicio es pertinente sobre todo para identificar a los responsables, para poner rostro, nombre y apellidos a aquellos que, debido a sus decisiones, sus estrategias, sus tácticas, sus acciones o sus omisiones, deben responder por los tremendos errores que nos han traído hasta aquí.

Paradójicamente, los tres máximos colaboradores necesarios para la agudización extrema de la cuestión separatista en Cataluña no son independentistas, sino muy destacados dirigentes de los dos principales partidos nacionales, el Partido Popular y el Partido Socialista, tres figuras muy sobresalientes que por sus elevadas funciones en ambas formaciones hubieran debido, al contrario de lo que hicieron, velar por los derechos y libertades de los ciudadanos catalanes, por el respeto al orden constitucional y por la eficaz y contundente neutralización del intento subversivo iniciado por Artur Mas, continuado por Carles Puigdemont y sostenido contra toda racionalidad y mínima consideración al interés general por el presidente marioneta y racista Joaquim Torra. Si nos remontamos a épocas aún más pretéritas que los últimos quince años, ese grupo de tres debería ampliarse a dos más, Felipe González y José María Aznar, Hay que decir en su descargo que en su tiempo se les pudo haber reprochado falta de visión a largo plazo, pero no, como a la terna subsiguiente, la facilitación consciente de la labor de demolición de los secesionistas.

El primero de este trío de la infamia fue Pasqual Maragall. Tras su victoria en las elecciones autonómicas de 2003, formó gobierno con una fuerza marcadamente separatista, Esquerra Republicana de Cataluña, y se lanzó a una agenda intensamente nacionalista impulsando un nuevo Estatuto de Autonomía que desbordó peligrosamente el marco constitucional cuando no existía demanda social para una reforma de este calado, de hecho, menos del 1% de los catalanes la consideraban necesaria en 2005. Traicionando a sus votantes, a su partido matriz, el PSOE, y al pacto de la Transición, Maragall despertó a un monstruo hasta entonces más o menos contenido que a partir de su nefasto mandato al frente de la Generalitat ya nadie quiso ni pudo domeñar.

El segundo, José Luis Rodríguez Zapatero, se adentró suicidamente en la senda hacia el precipicio abierta por Maragall y pactó, en una noche nicotínica en la Moncloa con Mas, una redacción del Estatuto que rasgaba las costuras de la Constitución de 1978 después de haber prometido alocadamente que se sumaría a cualquier propuesta de reforma estatutaria que aprobase el Parlamento de Cataluña. Como lo que salió de un hemiciclo de mayoría independentista era flagrantemente inconstitucional, tuvo que ser corregido por el Congreso y posteriormente por el Tribunal Constitucional. Estos sucesos prendieron la mecha del agravio que, debidamente explotado por los independentistas, hizo arder a la sociedad catalana como un haz de leña seca.

El tercero, que remató esta faena de errores garrafales de juicio, cesiones, oportunismos y cobardías, fue Mariano Rajoy. Su indolente pasividad y su pusilánime carencia de coraje permitieron que la marea separatista alcanzase cotas alarmantes hasta desembocar en el golpe parlamentario de Septiembre de 2017 y el referéndum ilegal e inconstitucional del 1 de Octubre de 2018, episodios en los que se vulneró descaradamente la legalidad, el Reglamento del Parlamento de Cataluña y se dinamitó nuestra Carta Magna.

La conclusión es que a la hora de identificar a los autores de este pavoroso desaguisado no hay que acusar tanto a sus promotores directos, los independentistas, que al fin y al cabo, como el escorpión sobre el lomo de la ingenua rana, obedecen a su perversa naturaleza, como a los gobernantes de la Nación que, faltando a su deber y ensuciando su conciencia, ni supieron ni quisieron tomar las medidas requeridas para evitar la catástrofe. La Historia un día les pedirá cuentas y quedarán registrados en sus anales como tres redomados villanos en este drama terrible de deslealtades, bajezas y felonías.

La ruta del tripartito
El acuerdo presupuestario es el embrión de un compromiso para estirar la legislatura con la ayuda del nacionalismo
Ignacio Camacho ABC 14 Octubre 2018

Lo que han firmado esta semana el PSOE y Podemos se asemeja más a un pacto de legislatura que a un simple compromiso sobre los presupuestos. Acaso sea también, y así lo ha expresado Pablo Iglesias, el embrión de una futura coalición de Gobierno. Pero sobre todo constituye la constatación de que ambas formaciones están de acuerdo en prolongar este mandato hasta su límite de tiempo, o en todo caso hasta el otoño de 2019 cuando menos. La razón es que Iglesias pretende extender el actual statu quo hasta las elecciones de mayo en las autonomías y los ayuntamientos para obtener en ellos cuotas de poder concreto. El líder de la extrema izquierda ya ha entendido que su partido no puede ser sólo la expresión de la rabia y del descontento; necesita posiciones institucionales desde las que manejar, como los socialistas, recursos, cargos y dinero: en suma, tocar pelo. Estancado en su propósito de asaltar el cielo entero, parece conformarse pragmáticamente con la mitad o con un tercio.

Por su parte, el presidente obtiene en el trato la masa crítica que engorde sus raquíticos 85 escaños. A partir de ahora los proyectos gubernamentales parten de un bloque de 155 diputados, y de la realidad de que Podemos renuncia a su estrategia del sorpasso, o del zarpazo, obteniendo importantes parcelas de influencia a cambio. Pero la estabilidad -en el sentido matemático porque no es posible llamar estable a programa de radicalismo tan acentuado- le queda aún a 21 votos de distancia y esos están en manos del nacionalismo catalán y vasco. Al PNV no es difícil engatusarlo cebando partidas de gasto; el problema son los separatistas más hiperventilados, y en concreto los de la facción del PDECat que continúa rindiendo obediencia al prófugo de Waterloo. La prioridad de esta gente es el desafío al Estado, un asunto demasiado borrascoso incluso para el Sánchez más temerario. Ayer mismo, Torra se echó literalmente al monte -el Puigsacalm, por más señas- para simbolizar su estado de ánimo.

Así las cosas, la nueva alianza frentepopulista se ha puesto a trabajar con ERC en la construcción de un futuro doble tripartito, en España y en Cataluña, que Junqueras muñe desde una prisión convertida en centro de peregrinación de políticos. El diseño de aquella cena en Can Roures -verano de 2017- se perfila a medio plazo como una adaptación del modelo centrífugo del zapaterismo. El gran obstáculo es la causa del procés, pendiente de juicio y de unas eventuales condenas que sólo podría aliviar un indulto subrepticiamente prometido. Pero esa medida de gracia requiere como condición necesaria que la nueva liga de poder continúe en ejercicio, de manera que el tráfico de mutuos intereses cierre el círculo. Si ese quid pro quo fragua, Sánchez habrá roto el bloque constitucional de modo definitivo y celebrará el 40 aniversario de la Carta Magna aliado con sus principales enemigos.

Enmienda en el Senado
El Gobierno no garantiza que la Policía y la Guardia Civil sigan en Cataluña y País Vasco
Luz Sela okdiario 14 Octubre 2018

El Gobierno no asegura la presencia de los actuales efectivos de Policía y Guardia Civil en Cataluña, País Vasco y Navarra. Los socialistas han enmendado una moción presentada por el Partido Popular en el Senado, en la que instan a la Cámara a “reconocer y valorar la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado” y al Gobierno “a no reducir la presencia de efectivos de la Policía Nacional y Guardia Civil en ninguna parte del territorio nacional, especialmente en el País Vasco, Navarra y Cataluña”.

En su enmienda, los socialistas proponen sustituir el punto anterior por otro con el siguiente redactado: el Senado “reconoce, valora y apoya la profesionalidad y la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el conjunto de España”, desmarcándose por completo del compromiso de que policías y guardias civiles continúen prestando sus servicios en esas regiones.

La moción-en la que se propone además un complemento salarial de “territorialidad” para los policías y guardias civiles destinados en Cataluña que compense la situación de “acoso” y “presión” a la que se ven sometidos por el independentismo-salió adelante, pero gracias al voto a favor del PP, Ciudadanos y Unión del Pueblo Navarro.

Tanto PSOE como Podemos, PDeCAT, ERC, Coalición Canaria, Eh Bildu y PNV votaron en contra. Los socialistas criticaron además al PP por pretender “alimentar el conflicto territorial en Cataluña por enésima vez” y desde Podemos opinaron que en la actualidad estos cuerpos tienen necesidades más importantes que resolver como la equiparación salarial con los cuerpos autonómicos, mayores políticas de conciliación o una mejor equipación de materiales. Lo cierto es que los socialistas no descartan que ese repliegue pueda producirse.

El PSE apoya el repliegue que pide el PNV
La retirada progresiva de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es una de las reivindicaciones históricas del nacionalismo vasco.

Desde el PNV, el recorte de los efectivos a términos absolutamente “residuales” se entiende como una obligación de acuerdo al artículo 17 del Estatuto de Guernica y de los acuerdos de 1989, que concluyen que la presencia de las FSE debe ajustarse a las competencias que les corresponden, en tanto se defiende a la Ertzaintza como “policía integral” en el País Vasco.

El Estatuto de Guernica determina que la seguridad ciudadana es competencia de la Ertzaintza, aunque reserva a las FSE la capacidad de intervenir “en el mantenimiento del orden público” por iniciativa propia cuando “estimen que el interés general del Estado está gravemente comprometido”. La reclamación encuentra además acomodo en el acuerdo de 13 de marzo de 1989sobre Delimitación de Servicios entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Policía Autónoma Vasca.

Esa reclamación fue suscrita meses atrás por los socialistas vascos. En concreto, en febrero pasado, el PSE respaldó una petición del PNV en el Parlamento Vasco para reclamar que, en el plazo de un año, se produjese un ajuste de los efectivos de acuerdo a “las necesidades reales de seguridad” según su “estricto ámbito competencial”.

El PSC propone otro modelo policial en Cataluña
La presencia de los Cuerpos del Estado también incomoda a los dirigentes independentistas catalanes.

En el programa con el que el PSC concurrió a las elecciones en Cataluña, Miquel Iceta propone un nuevo modelo policial en la Comunidad, para un sistema de seguridad público “integrado” y “adaptado a las necesidades y demandas del ciudadano”, en el que se potenciará la “transversalidad de actuación de todos los actores en materia de seguridad”. Para ello, se añade, se establecerán protocolos de actuación coordinados, que permitan la optimización de recursos y la mejora de los servicios en materia de seguridad.

El punto central de ese proyecto es la confección de una ley -‘Ley del sistema policial de Cataluña’– que supere el actual modelo de separación de competencias y que recoja la “intervención integral” de los policías dentro del territorio de Cataluña. En este sentido, los socialistas prevén “priorizar los aspectos de unificación necesarios para una gestión eficiente del sistema”.

De las principales reclamaciones, la más ansiada por los mossos es el acceso a organismos internacionales, como Interpol y Europol.

El plan de Puigdemont para evitar que quiebre su república: “Imprimir dinero de forma infinita”
M. A. Ruiz Coll / M. A. Pérez okdiario 14 Octubre 2018

El Govern de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras tenía un plan para garantizar que una hipotética república de Cataluña tenga solvencia financiera y no quiebre nunca: “Emitir dinero de forma infinita y en régimen de monopolio”.

La idea está reflejada con estas palabras en un informe que la Guardia Civil intervino el 20 de septiembre de 2017 en el despacho del número 2 de Junqueras, Josep Lluís Salvadó, en la sede del Departamento de Economía y Hacienda de la Generalitat.

La Guardia Civil halló durante el registro varios informes sobre los planes económicos que el PDeCAT y ERC tenían previsto desarrollar si tenía éxito su golpe de Estado. En uno de ellos, titulado “El sector financiero en la república catalana”, se cifra en 5.000 millones de euros mensuales los costes que tendría que asumir el nuevo Estado.

El documento prevé la creación de un Banco Central Catalán, que nacería con un capital inicial de 350 millones de euros. Los estrategas del golpe daban por hecho que esta hipotética Cataluña independiente ingresaría automáticamente en la Unión Europea (UE) y en la zona euro, algo que han desmentido rotundamente todos los responsables de la Comisión Europea.

Una máquina de crear hiperinflación
El informe incautado a Salvadó señala que no sería ningún problema que el Banco Central Catalán quede descapitalizado por sucesivas pérdidas, puesto que tendría “capacidad de emitir dinero de forma infinita y en régimen de monopolio“. Aunque a continuación reconoce que “este hecho podría entrar en contradicción con los principios monetarios de control de la inflación y de independencia del banco central respecto al poder gubernamental”, según el análisis que la Guardia Civil ha remitido al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona.

La idea planteada por el equipo económico de Oriol Junqueras no sólo es incompatible con la pertenencia a la Unión Europea: es un auténtico disparate que llevaría a Cataluña a la quiebra en pocos meses. Imprimir dinero de forma ilimitada (como también defiende el economista Eduardo Garzón, hermano del líder de Izquierda Unida) ha provocado en Venezuela una hiperinflación del 1.370.000% en un año. Algo que empobrece irremediablemente a sus ciudadanos, ya que el valor de sus ahorros y salarios queda reducido a la nada. La historia reciente de Argentina ofrece la misma lección.

En el mismo documento, los golpistas planeaban poner en marcha un Fondo de Garantía de Depósitos bancarios dotado inicialmente con 270,3 millones de euros. Una cantidad que se ampliaría progresivamente hasta los 1.642 millones en el año 2024.

Aun así, una cifra completamente insuficiente, si se tiene en cuenta que tan sólo en 2017 las entidades financieras de Cataluña perdieron 30.000 millones de euros en depósitos. Esta es la causa por la que todos los bancos de la región (salvo la Caja de Ingenieros, que financia la Caja de Solidaridad de los golpistas y la hipoteca de Pablo Iglesias en Galapagar) decidieron trasladar sus sedes fuera de la región tras el referéndum ilegal del 1-O.

Si dependieran exclusivamente de un Fondo de Garantía de Depósitos creado por la Generalitat con un capital de 270 millones, como tenía previsto el equipo de Junqueras, estas cajas y bancos habrían quebrado: sus clientes habrían perdido irremediablemente todos sus ahorros.

Durante el registro en la sede del Departamento de Economía y Hacienda, la Guardia Civil halló también numerosos informes sobre las “estructuras de Estado” que los golpistas tenían previsto poner en marcha si prosperaba la independencia.

Los mismos informes indican que los independentistas llevarían a cabo “movilizaciones masivas” desde la misma noche del 1-O, con el fin de provocar una situación de inestabilidad política y económica que hiciera inevitable la independencia. Es el mismo plan que todavía mantiene el Govern de Quim Torra, ahora aliado del presidente Pedro Sánchez.

La ANC, Òmnium, ERC y PDeCAT sabían que en la sede del Departamento de Economía y Hacienda se encontraba el corazón de la organización del referéndum ilegal del 1-O: por ello movilizaron a sus bases y lograron reunir a cerca de 40.000 personas, con el fin de coaccionar a la comisión judicial que estaba realizando los registros.

Los agentes de la Guardia Civil permanecieron más de 12 horas sin poder salir del edificio, mientras que la secretaria judicial tuvo que abandonarlo por la azotea. Este es uno de los principales motivos por los que hoy cumplen prisión preventiva los ex presidentes de la ANC y Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, imputados por sedición.

El Gobierno descarta que la Alta Inspección actúe contra el adoctrinamiento en las aulas
Luz Sela okdiario 14 Octubre 2018

El Gobierno rechaza que la Alta Inspección Educativa actúe contra el posible adoctrinamiento escolar a través de los libros de texto, sobre todo en comunidades especialmente sensibles como Cataluña o País Vasco.

Ésa es la respuesta del PSOE vía enmienda a una moción presentada por Ciudadanos en el Senado, y votada esta semana. La iniciativa salió adelante, gracias a los votos del Partido Popular, con mayoría en la Cámara, pero con el rechazo de PSOE, Podemos y Compromís.

Las enmiendas presentadas por estos grupos fueron rechazadas. Sin embargo, resultan significativas para fijar la política del Ejecutivo en materia educativa. El texto de la formación naranja -por el que se insta al Gobierno a la adopción de determinadas medidas para “garantizar la neutralidad y la calidad de los libros de texto”- requería también (punto c) que la Alta Inspección Educativa del Estado verificase la “adecuación de los contenidos de los libros de texto a la legislación vigente”. En su enmienda, el PSOE propone expresamente la supresión de este punto.

Los socialistas firman también la sustitución del punto a. de la moción de Ciudadanos, de forma que se exime a la edición y adopción de libros de texto y demás materiales de una autorización previa de la Administración Educativa. “En todo caso, éstos deberán adaptarse al rigor científico adecuado a las edades de los alumnos y al currículo aprobado por cada Administración Educativa”, así como “reflejar y fomentar el respeto a los principios, valores, libertades y derechos constitucionales”.

El PP pide inspecciones de oficio
Por su parte, el grupo del Partido Popular, va más allá en su propuesta e incorpora un nuevo “marco normativo que refuerce la capacidad de actuación de la Alta Inspección Educativa”, de forma que permita “elaborar informes sobre la inclusión de aspectos básicos en el currículum, sobre la obligación de que los libros de texto se adecuan al ordenamiento estatal correspondiente y respetan la garantía de igualdad de derecho de todos los alumnos, en particular, los derechos lingüísticos”.

Asimismo, los ‘populares’ proponen que los inspectores puedan realizar requerimientos e inspecciones, de oficio o a instancia de parte, en centros educativos, y que se determinen sanciones. “La vulneración de los principios y valores contenidos en la Constitución dará lugar a la imposición de las sanciones administrativas que, en desarrollo de lo dispuesto en este apartado, las Administraciones educativas establezcan”, añade el PP.

El Gobierno ya se negó a hacer público el informe de los inspectores que recoge casos de adoctrinamiento en Cataluña

El Ejecutivo ya sorprendió a los inspectores cuando, a mediados de septiembre, afirmó que el informe que el Gobierno de Mariano Rajoy encargó sobre adoctrinamiento en las aulas carecía de “rigor científico”. Hasta entonces, el departamento de Isabel Celaá había asegurado no disponer de ese trabajo porque el ministro anterior, Íñigo Méndez de Vigo, no se lo había entregado.

El informe en cuestión recoge, tras revisar los libros de texto de las aulas catalanas, numerosos ejemplos de adoctrinamiento, como que Cataluña sea considerado un país o que se omitan las alusiones a la Constitución.

Pese a que los inspectores reclamaron al Ejecutivo que lo hiciese público, no será así. “No actuamos porque nos digan o porque nos dejen de decir sino que actuamos en función de lo que creemos que debe ser”, excusó el secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, Alejandro Tiana. El Gobierno tampoco tiene intención de encargar un nuevo informe.


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