AGLI Recortes de Prensa   Domingo 21  Octubre 2018

No acostumbrarse a lo intolerable
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Octubre 2018

España padece un gobierno comunista presidido por un socialista y cuya mayoría parlamentaria depende de un golpista. El resultado de esta triple circunstancia, incompatible con la existencia de la monarquía parlamentaria que es el régimen constitucional que refrendó por aplastante mayoría el pueblo español en 1978, es que los Presupuestos no se debaten y votan en el Parlamento, sino en la celda del golpista, visitado sumisamente por el jefe comunista de ese gobierno dizque presidido por un socialista. Un adicto al plagio, con media docena de ministros destituidos, destituibles o procesables, y cuya supervivencia sólo se debe a la situación delictiva del propio presidente, que robó el título universitario que ostenta con una tesis que nunca hizo, en un tribunal que nunca la leyó y copiada de cabo a rabo.

Presupuestos ilegales
El régimen parlamentario, nacido en España hace casi mil años, se creó para que los representantes ciudadanos controlaran el gasto público. Es la forma de gobierno limitado con la que los reinos cristianos trataron de recomponer el Estado creado por Roma e independizado con los visigodos, que había sido destruido por la invasión musulmana a comienzos del siglo VIII. La diócesis de Hispania, fruto de siete siglos de dura romanización, y los dos siglos de poder germánico, asimilado a la mayoría hispano-romana, habían construido algo más que un Estado: una civilización cuyas bases eran Roma y la Cruz, la tradición grecolatina y la moral judeocristiana.

El parlamentarismo era el desarrollo medieval -paralelo a los países de Europa de raíz romana y cristiana- de esa tradición de fe y religión, que encontró en la lengua de Castilla su lingua franca, nacida casi a la vez que el Parlamento leonés, en la esquina occidental del reino más devoto de la tradición romana y goda. La lengua común fue también pieza clave para la reunificación cristiana, el remedio a la llamada Pérdida de España, que desde la primera resistencia astur se llama legítimamente Reconquista.

Claudio Sánchez Albornoz, patriota admirable, historiador ineludible y presidente de la II República Española en el exilio, es el que mejor ha explicado en "España, un enigma histórico" cómo la Reconquista hizo de Castilla la "tierra de hombres libres" que marcó el devenir de la nación. Y esa tradición de libertad, de frontera, frente a la servidumbre típicamente feudal, tiene en el parlamento leonés y en las Cortes de los reinos cristianos su desarrollo popular, su Estado en marcha, su civilización recuperada, las libertades ganadas con la fe y la espada, nunca otorgadas, jamás regaladas. Esa conciencia de legitimidad del pueblo español, de los cristianos viejos que pueblan, humildísimos pero dignísimos, El Quijote o la obra de Lope, se manifiesta en el control del gasto público, en que el dinero que se da al Rey es sólo prestado, sujeto a la comprobación del uso para el que se dio.

Un pasado casi olvidado
Por eso es tan grave que los Presupuestos, en un país que dedicó al control del Poder lo más brillante de su pensamiento teológico, político y económico, en eso que solemos llamar Escuela de Salamanca, que no fue sólo de Salamanca, sino el desarrollo intelectual de la tradición católica en clave de libertad y dignidad humana, del Padre Vitoria al Padre Mariana, en vez de debatirse en las Cortes sean objeto del cambalache carcelario de un comunista y un golpista, ambos enemigos de la libertad y, por tanto, de España, el único ámbito real y posible de su desarrollo en nuestro suelo.

Los Presupuestos, como ha insistido muy acertadamente Rivera en señalar, son clamorosamente ilegales, porque el Congreso derrotó su base misma, que es la ruptura de la regla del déficit. No importa lo que diga la UE. Lo esencial es que España no los ha legalizado y son tan ilegítimos como el propio Gobierno, que no es más que una tiranía en ciernes cuyas tres patas están a la vista: el comunismo, el socialismo y el separatismo. Es decir, el doble Frente Popular, en Barcelona y en Madrid, sobre cuya real existencia y mortal peligro advertimos hace tiempo en este mismo medio.

Los complejos de la Oposición
La Oposición, revigorizada por la presencia de Pablo Casado al frente del PP, piensa atrincherarse en la mesa del Congreso, donde tiene mayoría, para torpedear ese asalto a la legalidad, que, además, es un atraco a los bolsillos de los españoles por ese zugarramurdi totalitario de los tres brujos avería: el chequista Iglesias, el Dr. Sánchez y el golpista Junqueras.

Ojalá la campaña andaluza, llevada por la Niña de Griñán al más repugnante extremo de demagogia tercermundista, llamando "insulto a Andalucía" la simple exposición de la incompetencia pavorosa del PSOE que la mantiene a la cola de España en Educación y en todos los ámbitos del desarrollo y atención social -véase este artículo de Pedro de Tena con los datos escalofriantes del saldo de las cuadro décadas de socialismo en la región- no derive en el maricomplejinismo de Moreno Bonilla, típico del PP de Arena, que aspiraba a sustituir, no a destruir, ese régimen clientelar que envilece cuanto subvenciona. Ha tenido que salir Casado a recordarle que en el PP ya no mandan Arriola ni Soraya. Pero en realidad Nocilla y el agradaor Marín son productos de la corrupción del sistema constitucional en Andalucía. Eso no se arregla en unas elecciones. Esperemos que no vaya a romper el frente de defensa de la nación que componen el PP, C´s y Vox.

La apuesta arriesgada de VOX
Puede hacerlo. La decisión de Vox de presentarse a las elecciones en Andalucía es arriesgadísima, aunque lógica tras el éxito de Vista Alegre. Si la suma de escaños de los tres partidos nacionales -socialistas y comunistas están hipotecados por el golpismo antiespañol y son netamente liberticidas- no alcanza para echar de las poltronas cubiertas de telarañas a la Izquierda, empezarán a contarse los votos. Y la audacia, legítima, tropezará con la no menos legítima invitación a la eficacia electoral. Por ejemplo, en Madrid.

De momento, nos basta resistir al golpismo instalado en Moncloa. En los pocos medios audiovisuales que combatimos al Frente Popular nos toca zurcir los rotos que una campaña como la andaluza, toda trampa, puede provocar en los partidos que representan la supervivencia de España. En vez de azuzarlos a la pelea, nos toca repartir tiritas. ¡Qué le vamos a hacer! Lo que no podemos es acostumbrarnos a lo intolerable.

Lo que Bruselas pide son más recortes, no más impuestos
EDITORIAL El Mundo 21 Octubre 2018

La carta que la Comisión Europea (CE) envió al Gobierno no es un rutinario requerimiento técnico de más información sobre el borrador presupuestario, tal y como intenta minimizar Pedro Sánchez. Es, por el contrario, la constatación de la desconfianza de Bruselas hacia un Ejecutivo extremadamente débil cuya continuidad depende del inestable equilibrio necesario para satisfacer las hipotecas contraídas con populistas y nacionalistas, los dos fantasmas que recorren hoy Europa amenazando su estabilidad. Por eso, la Comisión resalta que los deseos y las buenas intenciones están bien, pero exige a los responsables de Economía que cuando hayan cerrado los acuerdos con el resto de fuerzas políticas les envíen los Presupuestos aprobados por el Parlamento que, con toda seguridad, serán muy diferentes al borrador.

La CE recuerda que el crecimiento del gasto primario es de un 1,7%, cuando la recomendación que se hizo para España contemplaba una subida máxima del 0,6%. También, que a Nadia Calviño se le había pedido un ajuste estructural del 0,65% del PIB (unos 7.800 millones de euros) y el Gobierno solo ha prometido el 0,4% (alrededor de 4.800 millones). El secretario del Tesoro español, Carlos San Basilio, encargado de responder a la CE, ha intentado justificar la posición del Gobierno, y en lugar de ampliar los recortes en el gasto ha prometido a Bruselas "medidas recaudatorias sobre el Impuesto de Sociedades, el IRPF y cuestiones medioambientales que se aprobarán junto al Presupuesto cuando éste sea aprobado". Es decir, una nueva oleada de impuestos para contentar a Podemos, pero sin especificar cuáles para no alarmar a los nacionalistas vascos y catalanes ni a los sectores empresariales y financieros que, tal y como publicamos hoy, serán los que carguen con la mayor parte de la factura. Porque con sospechoso sigilo, el Gobierno prepara cuatro nuevas subidas fiscales para convencer a Bruselas de que sus previsiones de ingresos son reales y evitar, en la medida de lo posible, las presiones de la banca y de las patronales, sobre todo de la vasca.

El Gobierno pretende recaudar más de 5.000 millones de euros, que saldrán, por un lado, de un nuevo gravamen a la banca, que aportaría unos 2.500 millones al erario, a pesar de las advertencias de entidades como el Santander o de la Asociación Española de Banca; de la subida del 6% al 9% del impuesto a las primas de seguros más frecuentes (coche y hogar) contratadas por los ciudadanos; del destope de las cotizaciones máximas a la Seguridad Social, que conllevará fuertes sobrecostes para las empresas y pérdida de salario para los trabajadores; y, finalmente, la eliminación de deducciones del Impuesto de Sociedades, cuyo principal afectado será Canarias.

Es natural que la UE sospeche de la capacidad de Sánchez para contentar a tantos sectores implicados. Por eso pide algo a lo que el Gobierno se resiste: medidas de ajuste para reducir el déficit.

Fachas y miserables
De la fortuna de la soldadesca mediática separatista
Hermann Tertsch ABC 21 Octubre 2018

«Pues el 60% de la gente de las favelas, de las favelas, el 60% de los más miserables, han votado a Bolsonaro», dice la locutora Julia Otero. «No hay nada más imbécil que un pobre de derechas», responde el cantante Victor Manuel. Es realmente particular el desprecio que siempre muestran los millonarios de izquierdas por los pobres, «los más miserables», que los han hecho ricos a ellos. Victor Manuel lleva medio siglo en el negocio. Desde que cobraba por cantarle a Franco por los 25 años de paz. Otros han hecho su fortuna más rápidamente. Quién iba a decirle a Pablo Iglesias que iba a dar el salto de la VPO de Vallecas a ese magnífico chalet de La Navata, por el que dice haber pagado 600.000 euros aunque, según coinciden conocedores del mercado, vale bastante más del doble.

¡Qué vueltas da la vida! El mileurista de la Complu se va a servir a una dictadura que aplasta a sus miserables, que diría la Otero, y pocos años después gana unos 150.000 euros y las casas casi se las regalan. Pese al muro imponente que tiene la finca, Iglesias ha pedido protección policial. La Policía y la Guardia Civil, a los que tanto odió, con cuyas tragedias tanto disfrutó y a cuyos enemigos, la ETA, el FRAP y el Grapo, siempre apreció y elogió, protegerán a la próspera familia. Así bien se protesta contra el muro de Trump. Con muro propio.

Hay muchos triunfantes en este suculento y truculento negocio de décadas de propaganda que abrieron camino al golpe de Estado al que asistimos. No ha habido propagandistas más eficaces del separatismo catalán que los mil miembros del ejército mediático separatista que ritualmente dicen, omnipresentes en todos los medios nacionales, que no son separatistas. Los buenafuente, los evoles, las grisos y compañía, sin escrúpulos y con dinero. A los medios catalanes no accede nadie del resto de España. Pero todos los medios nacionales están copados por locutoras y chistosos, analistas y presentadores, catalanes de profesión y de vocación «antifacha» y «anticaspa». Ellos se han encargado de que todo aquel que hablara bien de España y su unidad pasara a ser un facha casposo. El miedo a ser tachado de «facha» es eficaz y lógico. Con ese sambenito no te llaman las teles ni productores ni nadie. La homogeneidad antiespañola, izquierdista y separatista, frentepopulista al fin, no tiene apenas fisuras. Programas nacionales como el matinal de Antena3 son pura propaganda separatista y golpista. Se sienten, con razón los dueños de los medios y tratan a los españoles como a los pobres de las favelas. La Otero acaba de decir respecto al golpe en Cataluña que «cuando se impide una revolución “pacífica” inevitablemente se convierte en violenta». La amenaza: O les damos lo que quieren o nos lo arrebatan violentamente. Se les dio tanto tiempo todo gratis que les sorprende que los miserables se resistan. Más le sorprenderá que les paren los pies. Y se los van a parar. Por mucho cómplice que tengan.

Envolverse en la bandera
Antonio Burgos ABC 21 Octubre 2018

Es un invento catalán, como las monchetas. Tan catalán como que es de Pujol, antes que se descubriera la tostada de su catalanismo andorrano del 3%. Cuando criticaban la política de Convergencia en la Generalidad, como un resorte salían diciendo que eso era una ofensa a Cataluña y a todos los catalanes. Como Marujita Díaz con la de España, se envolvían en la bandera de Cataluña para aguantar el chaparrón. Era cuando en Cataluña había una sola bandera, la cuatribarrada, y no como ahora, que la oficial de las cuatro barras está casi olvidada, y la que más se estila es la estrellada, mala copia de la de Cuba o Puerto Rico, en sus dos variantes: ora estrella blanca con fondo azul, ora roja con fondo amarillo, un lío...

Ese invento catalán pujoliano de que un político se envuelve en la bandera de la tierra cuando su gestión recibe una crítica lo acabamos de tener a pleno funcionamiento cuando la exministra García Tejerina, no sé si con razón o sin ella ha criticado el sistema educativo del Régimen socialista que lleva funcionando en Andalucía ya casi tantos años como el de Franco, sólo que en democracia, renovado una y otra vez. Y así volverá a ocurrir, me temo, en las elecciones del próximo 2 de diciembre, porque con los candidatos que le ha puesto frente la oposición, Susana Díaz no sólo es capaz de ganarle al PP y a Cs, sino hasta al Bayern Munich si se tercia.

Lo de García Tejerina lo recordarán. Datos del Informe PISA en mano, se atrevió a decir algo que allí consta, pero vestido como una metáfora en traje de campaña. Electoral. Con una frase perfectamente evitable, en la rara habilidad que tiene el PP para meterse en todos los charcos y para poner a los peores candidatos en Andalucía, olvidando a Esperanza Oña (que es la que dice y hace lo que los votantes de ese partido quieren oír), señaló Tejerina en su denuncia a unas transferencias de Educación que nunca debieron ser concedidas a las autonomías: «En Andalucía lo que sabe un niño de diez años es lo que sabe uno de ocho en Castilla y León». ¿Para qué lo dijo? Inmediatamente saltó Susana Díaz y, envolviéndose en la bandera blanca y verde (adiós, Mariana Pineda), dijo que eso era una ofensa para Andalucía y los andaluces. Para absolutamente todos. Entre los que, por cierto, no me cuento. Porque pienso en este punto lo que ha replicado otra desaprovechada como Esperanza Oña, pero de Cs, Inés Arrimadas: «Los partidos nacionalistas creen que Cataluña es suya y a Andalucía le pasa igual con el PSOE». El PSOE ha logrado a lo largo de tantos y tantos años de hegemonía (y de corrupción y paguita asegurada) que para muchos, y sobre todo para sus votantes, Junta y Andalucía sean una y la misma cosa. «Quien no quiere al Betis no quiere a su padre», dicen los más recalcitrantes seguidores del Glorioso. El aserto, traducido por Susana Díaz, es: «Quien no quiere a la Junta socialista no quiere a Andalucía».

Le ocurre a esto de envolverse en la bandera como al patriotismo. En España está mal visto el patriotismo si es en defensa de la Constitución, la Bandera, la Monarquía, el Rey, la Unidad nacional y esos temas fundamentales evidentemente fachas. Pero cuando hace falta, todos tiran del patriotismo como se envuelven en la bandera regional. En la nacional en este caso. Fue Casado a Bruselas para chivarse de que el proyecto de presupuestos presentado por Sánchez era un mamarracho, como el niño que hace los deberes del lunes de un sartenazo porque ha estado el fin de semana jugando, y le faltó tiempo a Carmen Calvo para acusarlo de antipatriotismo. Bruselas luego le dio la razón a Casado en la famosa carta, y ha regañado a Sánchez por casi triplicar el aumento del gasto. Bruselas está llena de antipatriotas que se envuelven en la bandera europea.

Lo vas a pagar
Ignacio Camacho ABC 21 Octubre 2018

Repite conmigo: nos van a volver a subir los impuestos. Sí, también a ti, autónomo, funcionario, pequeño empresario o profesional de nivel medio, que te creías a salvo porque has escuchado la propaganda del Gobierno. Lo que no aumente el IRPF -que al final, ya lo verás, te acabará subiendo- te lo van a sacar a base de gravámenes indirectos. El diésel, las tasas medioambientales, las cotizaciones de empleo y toda esa letra diminuta que figura en las cláusulas adicionales de los presupuestos. Y olvídate de esa hipoteca que pensabas pedir, al menos hasta que se aclare el Supremo. Si el PP ya te dejó al límite de tu esfuerzo, imagina lo que te espera cuando los partidos de izquierda se felicitan de lograr un acuerdo. Ese gasto que anuncian va a salir por entero de tus rentas, de tus ahorros, de tu consumo, en definitiva, de tu empeño. Eres tú quien va a pagar el precio de la alianza del PSOE con Podemos. La campaña de reelección de Pedro Sánchez la vas a costear con tu dinero.

Y no esperes que se apiaden de ti en Bruselas. Siento decírtelo pero las cuitas que te desvelan, esas justificadas preocupaciones que albergas cuando ves que tus tributos crecen y tus ingresos merman, no son importantes en la perspectiva europea. La UE revisa los números gruesos del Estado, sí, pero sólo para vigilar que cuadren las cuentas. El método por el que cada país lo consiga no le interesa; eso es una cuestión de política interna. Es más: los ajustes impositivos están bien vistos allí porque simplifican el tema, porque son el sistema más fácil de nivelar la aritmética. Y porque todo el mundo sabe que la recaudación más segura, la más estable y cierta, es la que proviene, de un modo o de otro, de tus rentas. Cuando oigas hablar de equilibrio fiscal sin que el gasto decrezca, debes tener la absoluta certidumbre de que te toca sacar la cartera. A ti, que no puedes escapar de la presión de Hacienda, que no tienes pantallas instrumentales, que no puedes hacer ingeniería financiera, que no disfrutas de subvenciones ni te beneficias de prebendas. A ti, que estás pillado por todas partes y no tienes manera, aunque la buscases, de saltarte las reglas. Ni los ricos, ni las multinacionales, ni las grandes empresas, ni otras milongas demagógicas propias del populismo y sus colegas: tú eres el pagano de la fiesta. Tú y los que son como tú, la buena gente machadiana que labora, pasa y sueña. La médula vertebral de la nación: las clases medias.

Es de ti de quien están hablando; de tu limitado patrimonio, de tu insignificante herencia, de tu trabajo. De la póliza de crédito de tu negocio, del combustible de tu furgoneta de reparto, de tu minúscula desgravación, de tus menguantes honorarios, de los veladores de tu bar, del viejo coche que te compraste a plazos. El clientelismo político sale muy caro y sólo hay una forma práctica de pagarlo. Te están buscando.

Discurso político y discurso cultural. Rescate de la historia
Pío Moa gaceta.es 21 Octubre 2018

P. Usted ha expuesto alguna vez una serie de puntos que, se supone, deberían constituir la esencia del discurso político
–Se trata de una elaboración de circunstancias, algo a debatir, corregir, etc. No pretende constituir un discurso completo, lo que pasa es que no ha suscitado ninguna discusión ni debate, porque así está el país, y este es un problema cultural. Pero hay unas directrices generales. Estamos ante un tercer frente popular. En el primero, el de 1936, la amenaza principal venía del totalitarismo y el secundario y auxiliar, de los separatismos. Hoy viene a ser al revés: la amenaza más inmediata viene de los separatismos y el totalitarismo, que indudablemente avanza, parece estar en segundo plano, aunque en realidad los dos van muy unidos. Una de las armas principales de ambos es la historia, o más exactamente la falsificación de la historia, que intentan imponer por ley, al modo de Corea del Norte o Cuba. Por ello el discurso político debe partir de un rescate de la historia. No puede tolerarse más, para empezar, que los mayores enemigos históricos de las libertades políticas y hasta de la libertad personal, se envuelvan en la bandera de la democracia para cometer mil fechorías. Ese ha sido el mayor fallo de la transición. En parte, esta se hizo con la idea de que la generosidad de los políticos procedentes del franquismo sería correspondida por los que se identificaban con los perdedores de la guerra. Esto era una ilusión producto de un mal análisis del pasado, pero en principio podría funcionar y hasta pareció que funcionaba. Lo que envenenó todo fue el acuerdo, al principio tácito y después abierto, de que democracia y antifranquismo significaban lo mismo, que no habría democracia sin antifranquismo. Pero los autoerigidos en herederos del Frente Popular solo podrían corresponder a la generosidad si se dejaba bien claro que la victoria en la guerra había sido justa, que el franquismo había sido una necesidad histórica y un régimen excepcionalmente fructífero, del que venían las libertades… Y que los separatismos no serían tolerados. Si se les dejaba claro que el pueblo, muy mayoritariamente, había rechazado sus soluciones y votado por una democratización desde y no contra el franquismo.

P. Sin embargo, ¿sería eso suficiente en una época nueva en la que asoman mil problemas que tienen muy poco que ver con los de los años 30, incluso con los 70? Me refiero a la globalización, los movimientos LGTB, el multiculturalismo, los grandes movimientos migratorios, la integración europea…
–Efectivamente, pero una persona no puede afrontar los problemas cotidianos si no sabe quién es y qué quiere. Lo mismo pasa, a un nivel muy superior, con la nación. Debemos afrontar esos problemas con una política clara, que solo puede estar enraizada en nuestro pasado. Debemos decidir si queremos seguir existiendo como nación soberana o disolvernos en la UE; si queremos satelizarnos a los poderes condensados en Gibraltar o no; si queremos admitir masivamente inmigrantes de otras culturas o no; si queremos mantener la familia tradicional o disolverla… Todo esto requiere posiciones firmes y meditadas, no puede improvisarse. Yo he procurado sentar un principio de discurso también en esos problemas, aquí en el blog, por ejemplo en forma de lecciones de democracia sobre las leyes LGTBI o sobre el franquismo y la figura de Franco… Esto último es absolutamente crucial. De la actitud hacia el significado del franquismo depende en muy gran medida cualquier enfoque de los problemas actuales. Eso no lo quiere ver casi nadie, pero sin clarificar esa cuestión ni superaremos la guerra civil ni saldremos del laberinto político en que estamos inmersos. Por eso, precisamente, escribí Los mitos del franquismo y otros libros como el referido a Europa.

P. Supongamos que la sociedad acepta la necesidad histórica del franquismo, ¿qué se sigue de eso?
–Obviamente se sigue la deslegitimación de las tendencias crecientes separatistas y antidemocráticas, se sigue la exigencia de independencia tanto frente a las derivas totalitarias de Bruselas como ante la OTAN y Gibraltar, se sigue una mayor atención a Hispanoamérica y una mayor contención de una inmigración peligrosa, sobre todo la islámica. He discutido sobre esto con algunas personas que lo cifran todo en la decisión administrativa. Un senegalés no es problema y probablemente se integrará, pero un millón de senegaleses sí constituyen una problema muy serio. Vi hace poco un video en una escuela francesa con mayoría de alumnos islámicos y africanos. Todos eran de nacionalidad francesa, hijos y a veces nietos de inmigrantes. Eran, pues franceses administrativamente, pero se les preguntaba si se sentían franceses. Todos, no sé si con alguna excepción, afirmaron no sentirse franceses. Esto significa mucho. En fin, se siguen muchas cosas más. Pero, como dije, el discurso político quedaría flojo si un discurso cultural más amplio que lo sostuviese.

P ¿Qué podríamos entender por un discurso cultural? ¿No suena demasiado amplio y difuso?
–Parte importante de ese discurso es el rescate de la historia, no solo de la guerra civil y sus consecuencias, sino más en general. España sufre el peso de la leyenda negra, que deprime sus energías, y se vienen haciendo esfuerzos crecientes por contrarrestarla y resaltar los grandes valores del convencionalmente llamado siglo de oro. Eso está muy bien, es imprescindible, pero se quedaría a medias si, como en el caso del franquismo, no intentáramos analizarlo de tal modo que extrajéramos de ahí lecciones válidas para afrontar los problemas actuales. ¿Por qué España tuvo tal fuerza durante un siglo y medio en torno al XVI? ¿Podría recuperar de alguna forma su importancia cultural, o estamos condenados a la satelización al mundo anglosajón y la colonización por el inglés? Etc. Observe usted que uno de los tópicos del antifranquismo, que envuelve una hispanofobia de fondo, es el del “páramo cultural” de aquel régimen. Se trata, como de costumbre, de una enorme falsedad. El páramo es más bien el actual. Los antifranquistas saben bien que atacar al franquismo no solo en el plano político sino también en el cultural, es esencial en su estrategia. Una labor importante consistiría en analizar aquel período con un punto de vista mucho más amplio que el político, y ver si podría obtenerse de ahí alguna lección que permitiese una continuidad, saltando por encima del siniestro frente popular hoy dominante también en la cultura. Pero eso casi nadie lo hace, ni siquiera se lo propone. Haría falta una verdadera escuela historiográfica que por ahora no existe. No basta con reivindicar el pasado a base de retórica e indignaciones, si empezamos por conocerlo mal y ni siquiera nos preguntamos qué podríamos aprovechar de él para las circunstancias actuales.

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Consolidar el frentepopulismo
Jesús Cacho. vozpopuli autores 21 Octubre 2018

Consolidar el frentepopulismo, completando la tarea iniciada por el mendaz Zapatero. Muchos lo vieron claro la noche misma de aquel dramático 31 de mayo en que, con Mariano Rajoy abjurando de su responsabilidad, quedó claro que Pedro Sánchez iba a ser investido presidente tras ganar la moción de censura: el objetivo del nuevo Gobierno, obligado a gestionar las cuentas públicas heredadas del PP, se iba a centrar en la elaboración y aprobación por las Cortes de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2019, como autopista capaz de llevarle en volandas hasta el final de la legislatura y, sobre todo, como llave maestra con la que poner en marcha las políticas fiscales propias de todo populismo que se precie, consistentes en la creación de un gran bloque social proclive a vivir de lo público, sociedad subvencionada capaz incluso a renunciar a su libertad a cambio de subsistir aferrada a las ubres del padre Estado, y dispuesta, naturalmente, a defender a capa y espada a sus libérrimos benefactores. Dispuesta a votarles en cualquier circunstancia. Venezuela en estado puro.

La propaganda oficial hablaba de “revertir los recortes sociales y de derechos sufridos por los ciudadanos durante los Gobiernos del PP”. ¿Alguien habló de que una vez hubo una crisis? Había que dibujar un panorama aterrador: “La pobreza se enquista en España”. “España, el país de la UE con más trabajadores pobres”. “La pobreza infantil en España afecta a uno de cada tres niños”. Son solo tres ejemplos de un elenco infinito. De modo que ellos llegaban para acabar con la pobreza arruinando la economía. Pretenden hacerlo mediante un proyecto de PGE que tiene en la perplejidad a una mayoría de economistas. Con un aumento del gasto que algunas fuentes cifran en 16.000 millones y con unos ingresos inflados que nadie se cree. Un gasto público desaforado, que el nuevo Gobierno pretende financiar con subidas de impuestos dizque a los ricos pero que terminarán pagando tirios y troyanos, fundamentalmente las clases medias. Unos PGE que son papel mojado, como ha puesto de manifiesto la propia ministra Marisú Montero, para quien las cuentas públicas se pueden maquillar a placer porque nunca se cumplen, “que yo ya lo hice en Andalucía”, dice campanuda, y no pasó nada, Unos PGE que, en su actual formulación, elevarían el déficit al menos hasta el 2,2% del PIB, muy lejos del 1,8 solicitado por Sánchez a Bruselas, y no digamos ya del 1,3% previsto por el PP.

Unos Presupuestos que permitan empezar a consolidar esa clase de españoles subvencionados y dispuestos a partirse el pecho por nosotros. Son los aventajados del chavismo. Para lo cual es imprescindible lograr su aprobación en el Parlamento, lo que reclama el voto a favor del arco de partidos que, desde el totalitarismo separatista al comunismo antisistema, llevaron a Sánchez a La Moncloa. De esa tarea se viene encargando el presidente de facto del Gobierno, su chief executive officer (CEO), el celebrado marqués de Galapagar, como el viernes se encargó de demostrar él mismo con su visita a la cárcel donde permanece recluido Oriol Junqueras. Ahí estamos, con los Presupuestos del reino de España negociados por los enemigos de España, suprema contradicción, entre un chavista que aspira a hacer añicos la Constitución y el líder de un partido como ERC empeñado en acabar con esa unidad de España que es garantía de libertad y de igualdad entre españoles. Desde el episodio de Carlos IV y su heredero en Bayona lustrando las botas de Napoleón, jamás los españoles habíamos sido sometidos a tamaña humillación.

Iglesias fue a explicar al golpista que solo aprobando los Presupuestos será posible mantener en el poder a un Gobierno que se ha comprometido a redirigir a la Fiscalía para que retire los cargos más graves. Y que solo aprobando los Presupuestos será posible agotar la legislatura y dar pie, después de una sentencia descafeinada, a obtener el indulto. Con el diario El País alisando el terreno de la vergüenza al día siguiente, es decir, ayer mismo. Antes habían salido otros palanganeros, gente tan principal como el ex presidente del Tribunal Constitucional, ni más ni menos, Pascual Sala, conocido en los ambientes político-judiciales como don Pascualone, diciendo que ni hablar, hombre, a quién se le ocurre por un golpe de Estado de nada, qué barbaridad, ahí no hay delito de rebelión y si le apuran, sin apurarle mucho, ni siquiera de sedición. Son los vende patrias, la podredumbre intelectual y política de esas elites con rodilleras ante el poder político, la amoral cobardía de esos altos funcionarios prestos a servir al amo, siempre a sotavento de su estómago. Es la gente que hace tan difícil imaginar una salida razonable, liberal e ilustrada para el futuro de España.

Iglesias se alinea con ERC
Junqueras respondió al de Galapagar que verdes las han segado, que Esquerra Republicana no se sentará a negociar la aprobación de los PGE de Sánchez a menos que Sánchez “no haga un movimiento previo y de categoría” en favor de los políticos presos. ¿De qué “categoría” hablamos? Y se vino el señor marqués ante las cámaras encantado de haberse conocido, y, en lugar de censurar la actitud del separatista y recordarle por qué está en prisión, prácticamente se hizo a su lado, arbotante de iniquidad, al punto de regalarle la condición de preso político: “Están presos por hacer política y deberían estar en libertad. El nivel de acuerdo con ERC es amplio. Podemos y ERC estamos muy cerca. Nosotros hemos hecho nuestro trabajo y ahora, como dijo Pedro Sánchez, le toca al Gobierno moverse” (tomado de la edición de ayer de ABC). Este es el personaje que sostiene al Gobierno y sobre el que hoy descansa el futuro inmediato de España.

Y Sánchez (circula por ahí un curioso intercambio de mensajes entre el Doctor y su “negro”, con motivo de la tesis del escándalo, del tipo “Con tanto ajetreo me tienes que dar varias sesiones si me veo obligado a comparecer” “Qué aprieto tengo”), se moverá lo que haga falta, aunque tal vez no necesite hacerlo en demasía, que los separatistas jamás pudieron imaginar paisaje tan idílico para sus intereses como el actual. Se moverá lo que sea necesario porque este PSOE no tiene nada que ver con el PSOE que conocimos en la Transición, columna fundamental, con sus errores y aciertos, de aquel periodo finiquitado en 2014. Este es un PSOE podemizado, aceleradamente “maduro” a la venezolana manera, protagonista de un escándalo diario al que asisten espantados y en silencio acobardado los Felipes, Rubalcabas y compañía, un PSOE dispuesto a reñir con Podemos la hegemonía de la izquierda radical en un cruce de navajas del que habrá que ver quién sale vencedor. Decía ayer Gregorio Morán en estas páginas que “Lo inquietante no reside en un tipo ambicioso y torpe que es capaz con las cartas que tiene, no de jugárselo a un envite del que no podrá escaquearse, más pronto que tarde, sino en que haya construido un castillo de naipes que resiste a la fragilidad gracias a sus descolocados compañeros de mesa”.

Un castillo de naipes que, en esta España desarmada y sin liderazgos, sin sociedad civil organizada, con partidos en muy mal estado de revista, y con una prensa podemizada al 100%, puede ser suficiente para llevarnos al puerto al que nunca imaginamos llegar en los felices días de vino y rosas de la burbuja, tan lejana ya. Es la España de la “generación de la mariconez” que se escandaliza por tener que cantar una canción de Mecano cuya letra incluye ese término. “Mecano en tu padre”, titulaba el viernes Emilia Landaluce su columna en El Mundo. Algo hemos hecho mal como sociedad, algo no ha funcionado en esas parejas de españoles en la cuarentena que han sido capaces de parir semejante generación de tarados emocionales, prontos a la lágrima fácil, prestos a la demagogia liberticida, propicios al aprobado general y a la ayuda de papá Estado, víctimas de las ideologías de género políticamente correctas, radicalmente inadaptados para competir en el mundo cruel que se nos viene encima.

La casta se regala hermosas gabelas
De esas elites parasitarias, extractivas diría el calificativo de moda, forma parte Soraya Sáenz de Santamaría, elevada esta misma semana a los altares del Consejo de Estado, con su jugoso estipendio, por el Gobierno Sánchez, no se sabe en razón a qué méritos, aunque es fácil adivinarlos: el premio a su desempeño en la labor de desmontar el golpe de Estado catalán, y otro sí digo no menos relevante, a la creación de ese formidable entramado de la izquierda mediática que actúa de ariete en la demolición de la Constitución y el advenimiento de la III República. Un nombramiento, con su complacida aceptación, que pone de relieve los problemas que enfrenta Pablo Casado para hacer oposición en tanto en cuanto no acometa una profunda limpieza en la ciénaga heredada de Rajoy, limpieza de personas, de aquellos que en silencio consintieron el desbarajuste, y regeneración de ideas, algo que, en mi opinión, nada tiene que ver con Vox y su circunstancia, sino con la necesidad de centrar el discurso de una derecha moderna y desacomplejada, derecha laica abierta a las reformas estructurales que reclama el país, favorecedora de un emprendimiento generador de riqueza y empleo, enemiga de la corrupción y los monopolios, dispuesta a buscar el sitio de España en un mundo globalizado y agitado por el terremoto de las nuevas tecnologías. Justo lo contrario de lo que representó Rajoy. Hacer limpieza e incorporar talento, ese talento sin el cual difícilmente el PP volverá a ocupar la Moncloa.

Cunde el desánimo en los escasos reductos liberales que siguen en pie. “Esto está cada día peor”. La prima de riesgo ha iniciado su camino al alza afectando a la financiación de la Deuda, al punto de que es fácil imaginar que ese aumento se comerá pronto cualquier ganancia obtenida con la subida de impuestos. Quien tiene dinero estudia la forma de poner pies en Polvorosa si no lo ha hecho ya. El frentepopulismo aventura tiempos difíciles para la economía y la convivencia. Un frentepopulismo empeñado en deslegitimar a la Justicia y horadar los cimientos de la Corona, como únicos baluartes en pie de ese castillo de la Transición que se cae a pedazos. Demolidos ambos bastiones, el camino a la República Bolivariana de España quedaría expedito. Cabe esperar poca ayuda de esa UE azotada por una crisis tan grave al menos como la española. Antes como ahora, la esperanza sigue descansando en ese pueblo soberano, de centro derecha y de centro izquierda, dispuesto a defender sus libertades y gritar basta. “¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que soportaros?”

En España hay 13 millones de “ricos”, según Pedro y Pablo
EDUARDO INDA okdiario 21 Octubre 2018

La podemización de España es como la peste: no hay rincón ni ADN que se libre de ella. Sutil peste, pero peste al fin y al cabo. Una peste que se va introduciendo silenciosamente en tu organismo hasta que el día menos pensado te percatas de que no hay vuelta atrás porque estás invadido: hablas como Pablo Iglesias, dices las mismas imbecilidades que él, vistes como él, con ese look impostado como si no hubieras lavado la camisa en un mes, ennegreces tus piños para clonificarte aún más y gastas la misma limpieza personal que el tipo. No te compras un chaletazo como el suyo porque tu pareja y tú no ganáis 300.000 pavos al año ni tenéis cuentas en paraísos fiscales como las Islas Granadinas. Las consecuencias lógicas del lustro que llevan medios y medias de comunicación metiéndonos podemismo en las venas en cantidades industriales.

Hemos asimilado toda esa propaganda basuresca de tal manera que el subconsciente colectivo patrio considera un delito de lesa humanidad haber ganado dinero honradamente, ser de centroderecha, no digamos situarse en la derecha pura y dura, ser creyente, ir a misa, tener una bandera en el balcón, considerar que España es una gran nación, que en la Guerra Civil no hubo malos y buenos, sólo malos, que Otegi es un terrorista y Junqueras un golpista y no se cuántas cosas más. Nada nuevo bajo el sol. Está todo inventado. Tampoco los alemanes odiaban a los judíos y, tras el correspondiente y machacón lavado de cerebro goebbelsiano, los convirtieron en la raza a extinguir.

Cómo será la cosa que la última trola de esta gentuza, que buena parte de la opinión pública da por buena por culpa de la mayoritariamente podemita opinión publicada, es que el apartado fiscal de los Presupuestos Generales para 2019 consiste en una subida de impuestos a “los ricos” para “devolver a los pobres el dinero que los recortes les han quitado”. Como si esto fuera Tanzania, Gambia o Zimbabue, donde unos pocos figuran en lugares de honor en la lista Forbes mientras el resto de la población se muere de hambre. Estos Goebbels que no suelen utilizar demasiado los servicios del Canal de Isabel II olvidan que somos la duodécima potencia económica del mundo, que gozamos de un Estado de Bienestar que es la envidia de la mayoría de los que ocupan los 11 primeros puestos y que hay menos pobres pidiendo por la calle que en cualquier gran ciudad estadounidense o europea.

Una vez más, no cuela. A éstos les pone tan cachondos la mentira, que no le dicen la verdad ni al médico. Los Presupuestos Generales de Podemos, que no del Estado, los que nos llevarán a una ruina bolivariana más pronto que tarde, son básicamente una tomadura de pelo. Lo que no son cuentas, son cuentos. Cuentos podemitas en este caso. Los números son tan tozudos como insobornables y los guarismos certifican que 3.300 de los 5.700 millones de subida del gasto saldrán del bolsillo de la clase media y de las más bajas. Los ricos de verdad, los Amancio, Botín y cía, gozan de 100.000 instrumentos a su disposición para poner la pasta a buen recaudo en un segundo. Tan sólo tienen que apretar un botón.

Vamos a seguir contando mentiras podemitas… tralaráááá. En España hay ni más ni menos que 13.000.000 de vehículos que funcionan con diésel. Trece millones de conductores, entre los que me incluyo, que han optado por ese combustible para ahorrar. Porque te cuesta mucho menos llenar el depósito y porque dura más. Vamos, lo normal. Una costumbre que se acrecentó en tiempos de crisis por aquello de que había mucha menos pasta en la butxaca. Pues bien, a estos 13.000.000 de españoles nos van a subir un 31% los impuestos sobre este combustible, eso sí, en cómodos plazos, en cuatro años.

Y ahora yo me pregunto: ¿somos “ricos” esos 13.000.000 de contribuyentes? ¿O somos los tontos que vamos a pagar la fiesta de Sánchez, el copresidente Iglesias y las cesiones milmillonarias a nacionalistas vascos y secesionistas catalanes? Tan cierto es que el diésel es muy contaminante, emite 40 sustancias peligrosas, 15 de ellas cancerígenas, como que una medida así no se puede aplicar de la noche a la mañana, sin dejar un plazo de un lustro como mínimo para que la gente cambie de vehículo mediante el plan renove de turno.

Más “ricos” a los que van a joder la vida: esta vez tampoco son Amancio, Ana Botín, Entrecanales o los March sino las autoescuelas. Unas autoescuelas que normalmente son un autónomo o dos. Gente que, además, se las ve y se las desea para sacar adelante sus negocios por la baja natalidad, los seis años que duró la recesión y las recurrentes huelgas de examinadores. A estos “ricos” también les aplicarán el robo fiscal del diésel. ¿Y por qué, si camioneros y autobuseros se librarán? Pues porque, manda huevos, no están considerados “profesionales del transporte”. Está en riesgo un sector que da de comer a 32.000 personas. Entre tanto, todos ellos gritan irónicamente al aire: “¡Gracias, Pedro Sánchez!”.

“Ricos” también son los autónomos, la mitad de ellos para ser precisos. Qué, si no, van a ser el millón largo de españoles a los que les van a obligar a apoquinar 35 euros más a la insaciable Agencia Tributaria al mes, o lo que es lo mismo 422 más al año. Otra barrabasada que empobrecerá a unos trabajadores que tienen menos derechos que los demás, que las pasan canutas para ganarse las lentejas. Españoles que viven en la incertidumbre constante, sin saber qué será económicamente de ellos al mes siguiente. Este millón y pico de contribuyentes/votantes/ciudadanos “ricos” también toma nota y lanza al viento el irónico “¡gracias, Pedro Sánchez!”.

Desde la distancia ideológica que separa a un liberal de unas socialdemócratas, tengo tan buen concepto en lo personal y en lo profesional de María José Montero y de Nadia Calviño como inempeorable de quienes en realidad han redactado los Presupuestos, el pijo vecino del barrio de Salamanca Pablo Echenique y el marqués de Galapagar, Pablo Iglesias. No es casualidad, por ejemplo, que el logo del partido bolivariano figurase en el documento oficial que suscribieron el presidente del Gobierno y el secretario general de Podemos junto a una ventana del Palacio de La Moncloa. Tan cierto es que estos son los Presupuestos que nunca hubiera gustado alumbrar a Pedro Sánchez como que los hechos son los que son: serán los que, salvo que los golpistas catalanes y los aprovechateguis del PNV lo impidan, salgan adelante. Porque la culpa de las desgracias que traerán estos Presupuestos Generales no es sólo de Pablo Iglesias, que también, sino sobre todo y por encima de todo de quién se los consiente: Pedro Sánchez.

La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros es otra farsa. Purita demagogia. Nadie alberga ninguna duda de que con los actuales 735 euros es difícil vivir como que estas actualizaciones hay que hacerlas gradualmente para no gripar la economía. Esta medida afectará a unas pymes y micropymes (en las grandes se paga bastante más que el SMI) que en el caso de una de 10 trabajadores encarecerá su coste salarial en 30.000 euros al año. Consecuencia: o paga en negro o tendrá que despedir. Consecuencia de la consecuencia: habremos hecho un pan como unas hostias.

La patraña podemita consentida por el PSOE queda definitivamente al desnudo cuando chequeamos las cuentas públicas y descubrimos que sólo 600 de los 5.700 millones de sablazo fiscal lo satisfarán los contribuyentes que ganan más de 130.000 euros y los “ricos” de verdad, aquéllos con una riqueza superior a 10 kilazos y a los que se les encarecerá un 1% el Impuesto de Patrimonio. Son tan sinvergüenzas ellos, y nosotros tan crédulos, nos tragamos todo, que les compramos una moto más averiada que la vespa de mi abuelo. ¿O es que acaso alguien ha olvidado que el tipo general del IVA pasó del 16% al 21% en dos años (2010-2012) y ahí sigue? Lo digo porque astillan el mismo IVA un rico de verdad como Pablo Iglesias que un pobre de solemnidad. En fin, que nos van a seguir sajando para que ellos continúen viviendo como marqueses, comisionando como si no hubiera un mañana y tirando con la pólvora del Rey a todo lo que se mueva. Yo también voceo al viento el grito de conductores de diésel, autónomos y propietarios de autoescuela: “¡Gracias, Pedro Sánchez!”. Por cierto: así empezó Zapatero… y así terminamos todos como terminamos.

PD: la gran cuestión pendiente es por qué se ha fijado el umbral de la subida del IRPF en 130.000 euros y no en 90.000, por ejemplo. ¿Tal vez porque Pablo Iglesias e Irene Montero ganan en conjunto más de 200.000 pavos al año y 100.000 por separado?

El fenómeno VOX
Vicente Torres Periodista Digital 21 Octubre 2018

Resulta cuanto menos curiosa la actividad febril de muchos en orden a alertar del peligro que ellos ven en VOX. Pero ninguno de ellos se dio cuenta en su día del peligro que representaban para España y los españoles los partidos nacionalistas.

Sin ellos nos habríamos ahorrado el terrorismo y todos o casi todos sus atentados, y las arcas del Estado estarían llenas, porque no habría habido que calmar la voracidad de esos impresentables. Pero sobre todo, la salud mental de los españoles sería mucho mejor. Hay que tener en cuenta que los nacionalistas han introducido muchas ideas estúpidas, aparte de las que son directamente viles.

Se puede decir, sin ningún temor a equivocarse, que la calidad democrática de VOX es mucho mayor que la de los partidos nacionalistas, y especialmente que la de los partidos nacionalistas de izquierdas, porque el nacionalismo es incompatible con la democracia y con la izquierda.

En VOX está Ortega Lara, cuya hazaña es de difícil parangón. Eso no significa que todo lo que haga él esté bien, pero sí que merece respeto y admiración porque poca hay en España y en el mundo capaz de hacer lo mismo. A este señor le infligieron un sufrimiento brutal y prolongado en el tiempo unos seres abominables, los malditos etarras, y fue capaz de superar de forma brillante la prueba. La gente de bien debe reconocerle el mérito y aplaudirle.

Los canallas, en cambio, se abrazan al etarra Otegui, al que tratan con admiración y respeto e insultan a Ortega Lara.

He visto los cien puntos de VOX. Algunos de ellos no me gustan, como el de la custodia compartida, que también llevaba UPyD, el partido al que vengo votando. Curiosamente, estos dos partidos, uno de derechas y otro de izquierdas, son los únicos que siempre están de modo incondicional con las víctimas del terrorismo.

Estar de acuerdo con todos los puntos, siendo estos cien, es muy difícil. Pero algunos de esos puntos deberían asumirlos todos los partidos que quieran el bienestar de los españoles.

El diario ‘El País’ con los presos del golpismo catalán
Pablo Sebastián republica 21 Octubre 2018

Tenemos la impresión que Oriol Junqueras ha logrado vender en el Palacio de la Moncloa que ahora ocupa Pedro Sánchez la misma burra ciega que ya le vendió en Barcelona a la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría cuando le dijo que el proceso secesionista era solo verbal y que nunca se pisaría la raya de la legalidad. Hasta que los días 6 y 7 de septiembre de 2017 las huestes soberanistas cruzaron el Rubicón y el 27 de octubre se proclamó la independencia de Cataluña en el Parlament.

Sobre todo a instancias de Junqueras quien amenazó a Puigdemont con acusarlo de traidor a Cataluña y al ‘procés’ (‘155 monedas de plata’ escribió Rufián en un tuit) cuando el día anterior 26 de octubre Puigdemont estuvo a punto de disolver el Parlament para convocar elecciones el 20 de diciembre de ese mismo año suspendiendo la proclamación de la independencia.

Lo que demostró que Junqueras, que se presenta como el pobre lastimero, ‘buena gente y hombre de paz’, era y es el jefe y artífice del golpe de Estado catalán, al que ahora y de sorprendente manera se suma el diario El País pidiendo la libertad de los presos preventivos del golpe de Estado, tal y como lo exigen ERC, Podemos y varios ministros del Gobierno de Sánchez.

Dejando el diario El País a la intemperie el discurso del Rey Felipe VI sobre la vulneración en Cataluña del orden constitucional y las decisiones que sobre dicha prisión preventiva de los golpistas adoptaron los fiscales del Tribunal Supremo, el juez instructor Pablo Llarena y la Sala de lo Penal del Supremo que confirmó todas las actuaciones.

Un lamentable editorial de El País, que pone al diario al borde de la legalidad constitucional y del lado de los golpistas, prejuzga por su cuenta y riesgo que los presos preventivos no se fugarán si son puestos en libertad (a pesar de lo ocurrido con Puigdemont, Rovira y otros) y oculta la gravedad de todos los delitos que se les imputan a los presos y de las Penas de hasta 30 años de prisión que son motivo esencial de la prisión preventiva.

Estamos ante una infamia probablemente sugerida desde Moncloa y no por 155 monedas de plata como decía Rufián sino por unos Presupuestos de 2019 de Pedro Sánchez, para que este presidente se mantenga en el poder con su ‘gobierno Frankenstein’ (Rubalcaba ‘dixit’). El que tanto denostó El País cuando denigraba a Pedro Sánchez y apoyó la candidatura de Susana Díaz para secretaría general del PSOE.

Este editorial será utilizado por los golpistas contra España y el juez Pablo Llarena en el proceso de Bélgica interpuesto por Puigdemont y creará el desconcierto en los gobiernos e instituciones europeas dando alas a los libelos y campañas por parte de quienes pregonan que existen ‘presos políticos’ en nuestro país

Además el editorial parece inscribirse en una hoja de ruta ya diseñada por Sánchez e Iglesias en la que no solo se incluye la liberación de los golpistas presos sino también la reducción de los delitos que se les imputan por la vía de la fiscalía general del Estado, lo que no tardará en llegar a pesar de que por ahora se niega en público lo que se prepara en privado.

Y todo ello porque el Polifemo Junqueras les ha prometido (como en su día a Santamaría) moderación y ‘normalidad’ legal en Cataluña para celebrar elecciones autonómicas y buscar un acuerdo de Gobierno autonómico con Podemos, ERC y PSC, para aislar a Puigdemont. Que es el cuento chino que les ha vendido Junqueras y que ampara El País poniendo España, la Justicia y el Estado a los pies de los caballos piafantes y desbocados del soberanismo catalán.

Y ¿qué dicen los propietarios del diario? De momento nada que sea digno de subrayar.

Tres décadas mezclando a las víctimas de ETA con sus verdugos
Los oscuros orígenes de Jonan Fernández, el “blanqueador” oficial de la banda terrorista ETA

Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 21 Octubre 2018

La historia política de Jonan Fernández Erdozia, actual secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno nacionalista vasco y responsable directo del escandaloso “proyecto educativo” que este Ejecutivo quiere imponer en las aulas vascas, blanqueando la historia terrorista de ETA y llevando al fundador de esta organización criminal como conferenciante estrella a los centros escolares, tiene sus orígenes en uno de los momentos más oscuros y perversos de la reciente historia vasca: la construcción de la autovía de Leizarán (A-15) que une San Sebastián y Pamplona, cuyo actual trazado, denominado “San Lorenzo”, fue tutorizado y autorizado por ETA, convirtiendo a esta vía de comunicación en la única carretera de Europa, y quizás del mundo, diseñada, en gran medida, por una organización terrorista.

Los primeros bocetos en plano de la actual Autopista de Navarra (A-15), que convirtió en un trayecto de apenas unos minutos el viaje entre San Sebastián y Pamplona que entonces exigía casi dos horas de conducción por vías abruptas y peligrosas, comenzaron a dibujarse en 1985. Apenas unos meses después, el hoy responsable de “Derechos Humanos” del Gobierno de Iñigo Urkullu, Jonan Fernández, que entonces era un desconocido concejal de Herri Batasuna (HB) -brazo político de la banda terrorista ETA- en la localidad guipuzcoana de Tolosa, ponía en marcha la Coordinadora Lurraldea, una organización presuntamente ecologista que denunciaba el primer trazado de la autovía “por lo daños medioambientales que podía ocasionar” y que abogaba por variar el discurrir de la misma por “los perjuicios irreparables que ésta iba a provocar en el entorno natural”.

Esta movilizadora iniciativa “verde”, que había nacido con la simpatía y el asentimiento del entorno HB-ETA, fue rápidamente canivalizada en su totalidad por la organización criminal, que al instante comenzó una aberrante, feroz y despiadada campaña de atentados contra las empresas y las entidades bancarias vinculadas a la construcción de la futura autovía. Durante largos meses, los asesinos, acompañados políticamente por la Coordinadora Lurraldea y HB, cometieron casi doscientos atentados que provocaron daños económicos por valor de 1.500 millones de las antiguas pesetas (10 millones de euros). ETA asesinó a tres personas en esta brutal oleada de ataques, entre ellas, a José Edmundo Casañ, delegado de Ferrovial en Valencia, y a dos guardias civiles. Además, los terroristas enviaron decenas de cartas bomba a técnicos, empresarios y cargos públicos.

El 16 de octubre de 1989, y ante una nota hecha pública por ETA en la que la organización terrorista amenazaba a “todas las personas e instituciones que colaboren en la construcción de la autovía Irurzun-Andoain”, Jonan Fernández aseguraba que su organización “no iba a pronunciarse” sobre las amenazas etarras, ya que consideraba que las amenazas de ETA “han podido ser provocadas por una actitud de cerrazón de los partidos que controlan las instituciones de Navarra y Guipúzcoa”.

De este modo, a finales de los años ochenta, ETA, Herri Batasuna y la Coordinadora Lurraldea de Jonan Fernández habían puesto en marcha, en comandita, una presión tan cruenta y asfixiante contra la construcción de la autovía de Leizarán que, en 1991, las empresas constructoras, tras mantener una reunión con la dirección de Herri Batasuna y recibir amenazas mafiosas por parte de ésta, se echaron atrás, abandonaron los trabajos y la Diputación guipuzcoana se vio obligada a rescindir el contrato de adjudicación del tramo de la carretera que pasaba por este territorio. En este punto, Imanol Murua, entonces diputado general de Guipúzcoa por Eusko Alkartasuna (EA), y su entonces diputado foral de transportes, Julen Goikoetxea, mantuvieron el proyecto técnico pactado intentando no ceder al chantaje del entorno radical ni a las presiones que, incluso, llegaban desde algunos de los funcionarios de la Diputación afines a las tesis la Coordinadora Lurraldea y de ETA. Tanto fue así, que para intentar seguir trabajando en el proyecto tal y como éste se había concebido en sus orígenes, el equipo de gobierno foral llegó a viajar a París para, tras largas negociaciones, fracasar en un intento de comprometer con las obras a un grupo de empresas francesas. Finalmente, la adjudicación se realizó a otra empresa constructora española, Ramos Hidalgo (más tarde quebrada), pero la solución final llegó apenas unos meses más tarde cuando, en 1992, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) pactó directamente con HB-ETA el nuevo diseño de la autovía. A cambio, HB apoyaría al candidato nacionalista Eli Galdos para que éste consiguiera ser elegido como Diputado General de Guipúzcoa.

El trazado pactado por PNV y HB, denominado “San Lorenzo”, es el actualmente existente y fue directamente aprobado por la organización terrorista ETA. Tanto fue así que, en el mismo momento en el que Eli Galdos anunciaba públicamente el nuevo acuerdo viario, dirigentes de Herri Batasuna como José Luis Elkoro y José María Olarra, brindaban públicamente con cava para demostrar a los medios de comunicación y a la sociedad vasca quiénes, de verdad, habían diseñado la gran infraestructura.

Mientras todo esto ocurría, en 1986 había nacido Gesto por la Paz de Euskal Herria que, durante los últimos años ochenta y primeros noventa del pasado siglo, impulsaría, por primera vez en la reciente historia del País Vasco, un tímido movimiento social contra la violencia terrorista de ETA. El auge de esta organización, y de otras similares que estaban surgiendo en las tres capitales vascas, preocupaba a ETA-Herri Batasuna, que ha tenido siempre como objetivo y estrategia principal controlar obsesivamente los más diversos ámbitos de actividad de la sociedad, desde los movimientos juveniles a los equipos deportivos, pasando por el mundo laboral, los espacios universitarios, el sector económico, los medios de comunicación o las más diversas iniciativas locales.

En este sentido, el proyecto pacifista puesto en marcha por Gesto por la Paz enfrentó a ETA-Herri Batasuna, por primera vez en mucho tiempo, a una realidad que se le escapaba de las manos: la de los movimientos sociales. Este incipiente desasosiego de los radicales violentos se vería rápidamente mitigado gracias a una nueva iniciativa de Jonan Fernández, el líder de la Coordinadora Lurraldea que, en aquellos momentos, y tras los excelentes servicios prestados a los terroristas al conseguir que éstos impusieron el trazado viario de la A-15 entre Andoain (Guipúzcoa) e Irurzun (Navarra), poseía influencia, prestigio y reconocimiento en el entorno de los asesinos.

Según documentos de la banda terrorista intervenidos por las fuerzas de seguridad a lo largo de los últimos años, Jonan Fernández presentó ante ETA-Herri Batasuna el diseño primal de una nueva entidad, denominada Elkarri, que habría de ser la aportación del nacionalismo radical a los movimientos sociales que estaban surgiendo en Euskadi en aquel momento y que habría de trabajar para contrapesar los planteamientos ideológicos que estaban esbozando ya organizaciones como Gesto por la Paz o Denon Artean (“Paz y Reconciliación”). ETA-Batasuna dio su visto bueno a la aparición de Elkarri, principalmente porque entendió que el principal objetivo que se había planteado esta organización era “contribuir a que las opiniones sociales mayoritarias y partidarias de una solución dialogada constituyesen una fuerza determinante para lograr la paz.”

Pocos meses después del nacimiento de Elkarri, en una entrevista que mantuve con Jonan Fernández en las oficinas iniciales que esta organización tenía en Tolosa, le pregunté sobre qué elementos, según él, la banda terrorista ETA tenía derecho a negociar algo con otros interlocutores políticos o con el Gobierno. “Este es un debate que debe ser superado”, me dijo. “El mundo se rige por el poder normativo de los hechos y, entonces, discutir sobre si ETA tiene legitimidad o no para negociar es un tema que está fuera de la realidad. Me puede parecer una discusión intelectualmente interesante pero, desde un punto de vista práctico, creo que no lleva a nada positivo. Creo que ETA significa un fenómeno social y político en este país. Hay un sector social en Euskadi que tiene a ETA como referencia y, en este sentido, ETA necesita una respuesta política y social”.

Para el diseño, el desarrollo, la puesta en marcha y la progresiva implantación pública de Elkarri, que oficialmente nació a comienzos de 1992, Jonan Fernández contó con la ayuda, entre otros, de Juan Gutiérrez, entonces máximo responsable de Gernika Gogoratuz (inaugurada el 6 de noviembre de 1987), que era ya por aquel entonces una persona que contaba con una larga agenda de contactos políticos, sociales y culturales, tanto en el País Vasco como en el resto de España.

Quien se presenta como Juan Gutiérrez, aunque éste no sea su verdadero nombre, era y es un personaje peculiar en la vida político-social del País Vasco. Ingeniero de profesión, procedente de una familia cántabra de cierto abolengo, y convertido en la oveja negra ideológica de la misma, emigró a Alemania, donde trabajó y se casó con una joven germana, con quien algunos años después habría de regresar a San Sebastián. Poseedor de una estética algo estrafalaria y desaliñada, Gutiérrez, en la capital guipuzcoana, comenzó a trabajar en la Autoridad Portuaria de Pasajes hasta que convenció a su viejo amigo Joseba Arregui, nacionalista del PNV y entonces consejero de Cultura del Gobierno vasco de José Antonio Ardanza, para que éste, desde el Ejecutivo de Vitoria, financiara y obtuviera los necesarios apoyos políticos para la creación de un “Centro de Resolución de Conflictos” que habría de llamarse “Gernika Gogoratuz” (“Recordando Gernika”) y que, lógicamente, iba a dirigir él mismo.

“Gernika Gogoratuz”, gracias a los desvelos de Joseba Arregi, nació con el apoyo en pleno del Parlamento vasco, y, de hecho, muy ligado también al Gobierno central. Tanto es así que, por aquel entonces, Juan Gutiérrez, gracias a la amplitud de su agenda, mantenía una estrecha relación personal y un contacto permanente con Rafael Vera, entonces secretario de Estado de Seguridad del Gobierno de Felipe González y una de las personas con más poder en el Ministerio del Interior entre los últimos años ochenta y primeros años noventa del pasado siglo. Por este motivo, en los primeros pasos de “Gernika Gogoratuz”, Juan Gutiérrez no dudó en aceptar la ayuda de una persona de confianza de Rafael Vera: se trataba de Roberto Flórez García, un agente del entonces CESID (servicios secretos españoles) que, mucho tiempo más tarde, en febrero de 2010, sería condenado a 12 años de prisión y a la expulsión del cuerpo por vender información secreta a Rusia.

Junto con Roberto Flórez, que rápidamente se convirtió en su mano derecha y amigo personal, Juan Gutiérrez, a través de “Gernika Gogoratuz”, organizó la Segunda Conferencia Europea de Construcción de Paz y Resolución de Conflictos, que tuvo lugar en el Palacio de Miramar de San Sebastián en 1994. A la misma invitó a Jonan Fernández, que daba sus primeros pasos con Elkarri, a pesar de que Gutiérrez ya comenzaba a desconfiar de una organización que no trataba solamente de “mediar” en un irreal conflicto sino que, sobre todo, buscaba “imponerse” como mediador. La teoría dice que la mediación, en caso de producirse, solamente puede hacerse con el concurso y confianza de las partes enfrentadas y Jonan Fernández, desde el momento inicial del nacimiento de Elkarri, pretendía implicarse como intermediario ante un presunto conflicto que, previamente, ella misma se encargaba de definir e identificar. Esto no acaba de convencer a Juan Gutiérrez, pero, de cualquier modo, éste, que debía mantener canales abiertos con la autodenominada izquierda abertzale, continuó apoyando a Elkarri a través de Roberto Flórez García que, a su vez, ya había labrado cierta amistad con Fernández y que se mantenía a caballo entre “Gernika Gogoratuz” y “Elkarri”, obteniendo para las fuerzas de seguridad una visión privilegiada de cómo se estaba diseñando la “mediación” vasca. Y así fue hasta 1998, cuando Roberto Flórez tuvo que abandonar rápidamente Euskadi, con destino a un país sudamericano, después de que se descubriera que la sede de Herri Batasuna en Vitoria había sido intervenida con escuchas.

Durante sus primeros años de actividad, Jonan Fernández, a través de Elkarri, centró sus esfuerzos en buscar argumentos que transmitieran gráficamente el planteamiento de que en el País Vasco existía un conflicto entre dos partes enfrentadas y que de este choque solamente podía salirse a través de un proceso de negociación y diálogo equitativo entre ETA y el Gobierno. De hecho, Elkarri desarrolló varios conceptos para transmitir este mensaje: la idea del “empate infinito” (1995) trataba de evidenciar la poca utilidad contra ETA que, según su criterio, tenían las distintas estrategias llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad del Estado; el “tercer espacio” (1996) fue un término acuñado por Elkarri para, poniendo en un mismo plano de legitimidad a víctimas y verdugos, describir la existencia, en su opinión, de un espacio social mayoritario, que “ni aceptaba la violencia ni compartía el inmovilismo”; la propuesta Izan (1997), fue una iniciativa sobre la Adicional Primera de la Constitución y los Derechos Históricos que, en opinión de la coordinadora dirigida entonces por Jonan Fernández, demostraba que existían vías compartibles y transitables para “encontrar una salida” política a la violencia terrorista y a las amenazas proetarras.

Con este bagaje teórico, Jonan Fernández puso en marcha dos tan pomposas como fracasadas “Conferencias de Paz” que únicamente tenían un único fin: conseguir instaurar colectivamente la idea de que era necesario dialogar con los terroristas, que la solución al “conflicto vasco” pasaba indefectiblemente por pactar y ceder con los criminales y que en Euskadi existe “un problema político” que es previo al problema terrorista.

La consolidación de Elkarri como un movimiento ciudadano cada vez con más influencia tuvo lugar en el tiempo paralelamente a la aprobación por parte de ETA-Herri Batasuna de lo que se conoció como la “ponencia Oldartzen” (1994), un programa aberrante de acciones terroristas que tenía como único objetivo doblegar al Estado democrático para que éste negociara con los criminales y que apostó, sin ambages, por asesinar a políticos no nacionalistas, por ampliar la amenaza criminal a los medios de comunicación y, en el cénit de su delirio totalitario, por “extender el sufrimiento a toda la sociedad vasca”. Como consecuencia de ese planteamiento, durante los años noventa del pasado siglo la banda terrorista ETA cometió algunos de sus atentados más sanguinarios, incluyendo el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco, e incrementando las actuaciones de terror callejero hasta límites difíciles de soportar.

Ante esta situación, y ante la necesidad de desmarcarse de ETA-Herri Batasuna, Elkarri volvió sus ojos al mundo nacionalista tradicional, representado entonces por el PNV y EA, fundamentalmente, donde su condena genérica de “todas las violencias” y su ética blanda tendente a denunciar los crímenes mientras se comprendía a los verdugos, encajaba a la perfección.

Documentación policial que ha sido incautada a ETA y a la que ha tenido acceso La Tribuna del País Vasco revela claramente que este progresivo acercamiento de Elkarri al PNV no gustó nada en la banda terrorista que, de hecho, marcó a Jonan Fernández como "objetivo" contra el que atentar durante los últimos años noventa. Por el contrario, la habilidad del concejal de HB en Tolosa para modelar el rumbo de Elkarri hacia el nacionalismo institucional fue bien recompensada por Juan José Ibarretxe (PNV) tras su llegada a Ajuria Enea en 1998.

Fernández se convirtió en uno de los asesores de cabecera del lehendakari independentista del PNV y, durante los más de diez años que éste se mantuvo en el poder, Elkarri recibió subvenciones y ayudas que superan los seis millones de euros para, fundamentalmente, seguir haciendo lo que había hecho desde sus orígenes: reiterar tanto como fuera posible una mentira que, a fuerza de ser muchas veces escuchada, terminara convirtiéndose en algo parecido a una verdad o, lo que es lo mismo, conseguir que los ciudadanos vasco se creyeran que el gran problema de Euskadi es el enfrentamiento eterno e infinito entre dos extremos igualmente repudiables: ETA y el Estado español.

Creyendo haber logrado este objetivo, Elkarri decidió en su VIII y última asamblea general promover la creación de una nueva organización social, adaptada a la nueva situación y a nuevos retos. En 2003, la coordinadora liderada por Jonan Fernández consideró que ya “había preparado” a la sociedad vasca para el camino hacia la paz, es decir, que ya había instaurado en el cuerpo social unas ideas básicas para afrontar “el proceso” que, en su opinión, estaba a punto de llegar y que José Luis Rodríguez Zapatero habría de poner en marcha unos meses más tarde, en 2004, emprendiendo, de una forma escandalosa, demencial y espuria, una negociación directa con la banda terrorista ETA que habría de finalizar con el atentado de la T-4 de Barajas, que tuvo lugar el 30 de diciembre de 2006 y en el que dos personas más fueron asesinadas por los criminales.

Tras finalizar su labor a través de Elkarri, Jonan Fernández se marchó al Santuario de Aránzazu, donde rebosante de ayudas oficiales puso en marcha un nuevo “Centro por la paz y de elaboración ética de conflictos” llamado Baketik, donde se dedicó, entre otras cosas, a publicarse sus propios libros y a implementar programas de inteligencia emocional dirigidos a la “reconciliación” entre víctimas y verdugos. Allí se mantendría hasta el 22 de abril de 2017, momento en el que el lehendakari Iñigo Urkullu le rescató para convertirle en su secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación.

Su objetivo desde este puesto lo define él mismo: “Mi labor consiste en contribuir, como Gobierno, a la consolidación de la Paz y la Convivencia en Euskadi. Mi cometido principal consiste en propiciar el clima adecuado para favorecer consensos entre instituciones, entre partidos políticos y entre agentes sociales para avanzar hacia una paz estable y duradera, y una convivencia sólida a través de la revisión crítica del pasado, el reconocimiento de la vulneración de derechos humanos y la reparación de todas las víctimas”.
 


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