AGLI Recortes de Prensa   Jueves 25  Octubre 2018

Estamos hasta los membríscalos de los radicales
Enrique de Santiago okdiario  25 Octubre 2018

Cuando la ponzoña de la izquierda radical, defensora de la ruptura de España, la dictadura del proletariado, que se empodera como decisora de todas las necesidades del resto de ciudadanos, que mantiene la voluntad del denominado “macho alfa”, loa la política venezolana es porque el resto de ciudadanos, silentes, pacientes, pagadores y perros sin alma no quieren ver que España somos todos, que el proletariado no existe y las clases se han difuminado, que la dictadura es esa misma mierda que viven en Cuba y Venezuela en la que no pueden ni comer porque se lo han llevado sus dirigentes y que los católicos son perseguidos por ser los únicos que defienden la igualdad de las personas y la presencia de Dios, cuando estos políticos se creen que Dios son ellos y un competidor no es admisible.

Cuando a esa basura moral se le permite el lujo de manchar el glorioso pasado de una de las más viejas naciones del mundo, negociando con delincuentes en la cárcel, dejando que un juez corrupto y condenado le coma la oreja a su amiga ministra con la que departe, come y festeja en mesas manchadas de prostitución y corrupción, se permite que los terroristas y sus defensores establezcan la hoja de ruta de la economía nacional, se está dando un golpe de Estado. Un cambio hacia un modelo social diferente al establecido en la Constitución como democrático y de Derecho. Cuando menciono a la caterva zurriburri y ladina no suelo mencionar nominalmente a nadie, pues todos saben a qué ralea me refiero; pero, no quiero ser yo el que mancille con mi opinión a nadie en concreto, con el que pueda errar y dañar injustamente. Bien saben ellos a quién me refiero, de forma que la basura sabe cómo huele sin necesidad de que yo la fotografíe, pero sí he de decir que me perturba que sea el PSOE el que, por mano de su máximo dirigente y hoy presidente del Gobierno, esté permitiendo esos desmanes o aprovechándose de ello.

La izquierda necesita una representación democrática y moderada como ha sido siempre, al menos desde hace 40 años el PSOE, y este pagará caro esos devaneos y desmanes con los indeseables. No es VOX una extrema derecha, sino la respuesta democrática a un PP que perdió el norte y derivó por caminos que no le son propios, y así está. El problema del PSOE es que ellos no tienen una izquierda democrática —al estilo VOX del otro lado— que le haga recuperar el norte, sino un grupo que se autodenomina antisistema, que busca la dictadura y que nos lleva a la deriva o unos inconsistentes, como Ciudadanos, que hoy se juntan con Blas y mañana con Epi.

El letargo de los “perritos sin alma” se debe a que consideramos a todos los políticos la misma pandilla de “ganapanes”, que nos han engañado las izquierdas y las derechas, que ambas se han manchado con la corrupción, que nos sentimos “violados” y, de ese sentimiento, nacen las más bajas pasiones y los más sucios deseos, entre los que se mueven con disfrute los trúhanes, las putillas y, sobre todo, los proyectos de dictadores. Necesitamos unos dirigentes que lideren con solvencia el país, que tengan un hoja de ruta de prosperidad, que no nos roben, que se apliquen la austeridad que hemos vivido, que el SMI pueda ser de 1500 € porque rebajamos impuestos, eliminamos gastos políticos y gestionamos bien y no fruto de meternos la mano en el bolsillo sin piedad ni sentimiento.

La antieconomía del ‘doctor’ Sánchez
Luis Riestra. vozpopuli   25 Octubre 2018

La semana pasada, cuando hacíamos un ejercicio de mayéutica y analizábamos cómo, de la forma más absurda, los miembros del Gobierno anunciaban un listado de medidas que dañaban un sinnúmero de sectores económicos, destacamos la absurda campaña de su ministra de Economía destinada a convencernos de que la economía se estaba enfriando y que dicho proceso ya había empezado con el gobierno anterior. Como esto último es falso y un grave error de política económica, hoy vamos a explicarlo.

La demanda nacional
La primera variable y la mejor para determinar si lo que dice la ministra es cierto o no, es la demanda nacional. En ella está incluido todo lo que se gasta en el territorio nacional, bien por los particulares o por el Estado (central, autonómico, municipal, entes y etc.), ya sea en consumo o inversión.

Como pueden ver en la línea verde de la siguiente gráfica, que indica la tasa de crecimiento en porcentaje respecto al mismo trimestre del año anterior, la demanda nacional o doméstica tiene pendiente positiva y va muy bien, o iba muy bien hasta que empezaron a “gobernar”; tuvo un momento peligroso en 2016, que advertimos en las previsiones de entonces, pero es que entonces había un gobierno en funciones y existía el temor de que gobernaran los de ahora, por no hablar del oasis catalán. Afortunadamente, entonces, el sector exterior iba bien.

Luego, a esa demanda nacional o doméstica se le quita o añade el saldo comercial, o demanda exterior neta (de importaciones de bienes, servicios y rentas), dependiendo de si es negativa o positiva, y se obtiene el PIB. La evolución de la tasa de variación anual respecto del mismo trimestre del año anterior de esa variable, medida en porcentaje, es la línea marrón de la gráfica anterior y va mal y las razones seguro que las conocen (encarecimiento materias primas industriales que no tenemos, turistas “prestados” no mantenidos, etc.), pero eso no quiere decir que tengamos déficit comercial (todavía) y, de hecho, el superávit del último año equivale al 2,5% del PIB (2% en este segundo trimestre).

Esa situación, de demanda nacional creciente y deterioro exterior, suele ser un síntoma de recalentamiento (nos pasó con la burbuja inmobiliaria), no de enfriamiento, pero ninguna de esas dos situaciones es la nuestra,que la realidad es mucho más compleja que los eslóganes ideológicos para pillar momio.

Parasitismo y transformación
Lamentablemente, nuestro debate económico sigue con el “copia y pega”, los esquemas franquistas, el propagandismo sin hacerse los números ni la más elemental investigación económica, pura ideología y predica, que la Economía es opinable, etc. y todo para que un ejército clientelar en edad de trabajar pueda parasitar viviendo del trabajo de otros, que es una forma de robo que luego se legaliza mediante toda una serie de leyes sociales y económicas.

Mientras, esta economía, que no aguanta más parásitos y que podría ser un miura, que es desconocida por este gobierno y sus apoyos de casoplón, contra viento y marea, ha cambiado muchísimo; por ejemplo, solo en los últimos diez años la exportaciones pasaron, en números gruesos, de ser el 25% del PIB al 35%, cosa que vimos al explorar la sostenibilidad de nuestro crecimiento, fenómeno que son incapaces de valorar quienes viven de la prédica y el propagandismo. Me creo que hay técnicos en los ministerios, funcionarios de carrera y ajenos a la casta, que deben alucinar.

Datos y ciclos económicos
Uno de los economistas de elite del PSOE, Jordi Sevilla, que gana 546.000 euros al año de lo público, defendía el enfriamiento porque, decía, pasamos de crecer el 3,5% en 2015 al 2,7 este año, cometiendo un error común en quien ignora la Teoría de Ciclos o no ha hecho suficiente investigación económica. El caso es que ese salto inicial es normal cuando se sale de la recesión y que luego, cuando empieza lo importante, se estabiliza en un valor más bajo, cosa que pueden ver en la siguiente gráfica, tanto para España (en 2015) como para Estados Unidos (en 2010).

Esos efectos cíclicos no son casos aislados y, si quieren ver más ejemplos que demuestran lo que digo, entren y vean las gráficas de este artículo mío, “Previsiones 2016”, de 2015, en que, de un vistazo, he contado 23 economías de interés que hacen ese salto post-recesión; por cierto, aquel artículo fue hecho pensando en los exportadores y ya entonces, en 2015, el FMI decía que en 2017 creceríamos al 2%, cuando fue el 3%.

Ocurre además que intervienen cuatro ciclos, y es por ese desconocimiento de los mismos que la ministra de Economía no entiende qué ocurre en el comercio minorista (que vimos) donde, además de la fuerte restructuración, hay la típica sobre oferta de la última fase del ciclo largo en la que, si subes precios, vendes menos; si encima les suben el SMI, tasas, regulaciones, restringes el acceso a zonas comerciales y tienes energía artificialmente cara para el negocio renovable, destrozas un sector que genera el 10% del empleo, empleo que también la sufre sobre oferta laboral y a los que les meten una peculiar inmigración masiva, fenómeno que nunca ha terminado bien.

Este gobierno ruinoso, que cree que la Economía va de colarla en Bruselas y que destruye las perspectivas económicas, esuna fábrica de pobres. Pero tranquilos, que luego les ponen un observatorio y se colocan para vivir del sufrido español medio. Lo que no hay es un observatorio sobre la explotación política de los ciudadanos, sobre todo de los más pobres.

Componentes de la demanda nacional
Pero es que hay más datos que refuerzan el diagnóstico de que no había enfriamiento, como por ejemplo que el consumo privado (línea roja, siguiente gráfica) creciera más que el PIB - mientras el consumo público (línea morada), consolidando deuda, iba por debajo de la demanda nacional y del PIB - para finalmente moderarse por los cambios políticos ocurridos casi a mitad del segundo trimestre.

Luego está el crecimiento de la inversión (línea gris), que está (o estaba) haciendo un despegue espectacular, tras la anterior crisis de confianza, y cuya tasa va (o iba) por el 8%. La inversión en maquinaria y equipo, que es la que importa para reindustrializarnos, (salvo los que se van por energía cara, que luego les medio subsidian tras el expolio inicial, un pastiche), lo hizo al 11,1% y la construcción no residencial y viviendas al 7%. “Ah, es que hay una burbuja inmobiliaria”; ese es otro problema y no de enfriamiento precisamente, que has de hablar con Carmena y Colau, entre otros, aparte que a “nuestros” políticos (todos) no les interesa, por cuenta de sus casoplones, que la vivienda baje, ni que el español medio tenga vivienda asequible y menos en propiedad, para así tenerles dependientes del reparto de su expolio.

Gobierno y enfriamiento económico
Como decía al principio, en 2016, ante la posibilidad de un gobierno como el actual, hubo un riesgo cierto de enfriamiento y entonces el ministro de Guindos se apresuró a anunciarlo, motivo por el cual le criticamos duramente diciéndole que “cometía un error de bulto”, aparte de pedirle que dijera que iba a hacer para contrarrestarlo, claro. Hoy, ese temido gobierno y su anti economía está en el poder y con el añadido de que, en un intento de culpar al anterior, ha hecho propagandismo de un enfriamiento inexistente, dañando aún más las expectativas.

¿Se puede hacer peor? Denle tiempo.
España ha demostrado sobradamente que está en condiciones de afrontar con éxito sus retos internos y externos, incluso con un gobierno mediocre. Llo que no puede es superar a unos políticos delirantes. Así que, lamentándolo mucho, en el mejor de los casos, el resultado económico de España será mediocre, adelantándose así la crisis fiscal final; en cuanto al resultado político, ya lo ven: un desastre.

Matar a Casado y a Rivera
Pablo Planas Libertad Digital 25 Octubre 2018

Cataluña es el paraíso de los bulos, la meca de la mentira y el epicentro mundial de la industria de las fake news gracias al imponente aparato mediático del separatismo, la propensión manipuladora del nacionalismo y la facilidad con la que sus dirigentes incurren en la falacia, el engaño y la demagogia. En materia de mitos y leyendas, el nacionalismo catalán es una potencia planetaria. Los hits de esta semana son el supuesto control de drogas que se habría saltado Albert Rivera en el aeropuerto de El Prat y que Pablo Casado fusilaría si pudiera a los diputados de ERC.

Según es fama en TV3, Rivera es un drogadicto de tal calibre que hasta se hacen chistes en prime time sobre un reciente viaje a Colombia y el supuesto episodio aeroportuario. Es humor nacionalista. Rivera esnifa, je je. La audiencia nacionalista se parte con Toni Soler, el productor, periodista y presentador gracioso que se carcajea en TV3 de las bestias inmundas, los catalanes no nacionalistas, del Rey a Rivera más la gente del PP, los guardias y policías y las familias que denuncian la erradicación del español y el adoctrinamiento en los colegios. Se ríe Soler y miente, miente a conciencia y con alevosía, manipula con saña y lo hace fenomenal, tan bien que se ha hecho millonario a costa de los contribuyentes, los que se mondan con él y los que no lo han visto en su vida, que son más de la mitad.

En el caso de Casado, corresponde al diputado de ERC Joan Tardà la autoría del infundio. Aseguró Tardà en el Congreso este miércoles que Pablo Casado fusilaría si pudiera a todos los nacionalistas. Basó tal apreciación en unas declaraciones del aludido relativas a la posibilidad de que Puigdemont acabara en la cárcel como Companys tras la balconada separatista del 34. Hasta siete veces matizó Casado en aquella rueda de prensa previa a la proclamación de la república catalana del 27 de octubre de hace un año que se refería a 1934, no al fusilamiento de Companys en 1940. Melancólico empeño.

Es de reseñar la firmeza con la que ha defendido Tardà la mentira aludiendo a las mencionadas declaraciones de Casado como prueba irrefutable de su acusación. "Casado nos quiere fusilar", bramó el simpático diputado, un tío colosal en el tú a tú, dicharachero y chistoso según sus conocidos. Seguro que ha movido sus hilos para que le llegue a Casado que no es nada personal. Tardà, quién lo diría, es el rostro amable del supremacismo catalán.

¿Pero quiere fusilar Casado a los golpistas? A saber. Es lo que dice Tardà sobre la base de unas declaraciones en las que el nuevo líder del PP aventuraba que Puigdemont pretendía acabar en la cárcel como Companys en el 34. La diferencia entre prisión o paredón es evidente, pero una insignificancia en la trituradora del separatismo. Para la afición republicana, Companys es el titular de miles de avenidas, paseos y calles de Cataluña, mientras que Casado es una excrecencia, el último enemigo de la nación catalana, madre de todas las mentiras.

Se jacta el catalanismo de que una empresa contratada por Facebook para detectar fake newsse ha instalado en Barcelona. En su versión, la llegada de una mediana empresa es más importante que la fuga de más de cuatro mil grandes, medianas y pequeñas empresas, los dos bancos catalanes incluidos. Es más, consideran que el interés de Facebook por fijar en Cataluña su subcontrata contra las mentiras globales avala la causa secesionista.

Es muy probable que a Casado no le caigan bien de entrada los independentistas, pero no hay nada en sus palabras y conductas públicas y notorias de lo que se pueda inferir que le encantaría dirigir un pelotón de fusilamiento contra nadie. Le pasa como a Rivera, que le supera la fama que le han encalomado en Cataluña.

El problema es que ellos, Casado y Rivera, y sus partidarios mucho más, están a expensas de que les linchen por la calle si pasan delante de una mesa petitoria de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), mientras que Tardà se jacta de ser un pacifista de la órdiga y Soler, de maestro de periodistas en el oasis catalán. Ellos señalan y que salga el sol por Antequera. Ha quedado constancia en el diario de sesiones del Congreso y en la hemeroteca de TV3. El diputado Tardà no tiene dudas. No es que haya dicho que haya que matar a Casado. Para nada y en absoluto. Pero si hasta se tomaría un café con Rivera, ese vicioso. Qué buen tío el Joan Tardà. No se corta ni un pelo. Igual que Toni Soler, otro coñón que va por la vida marcando objetivos.

Casado y Rivera, contra el Frente Popular
EDITORIAL Libertad Digital  25 Octubre 2018

El panorama político se agrava mientras Sánchez se atrinchera en Moncloa. Como en el 34, la derecha asume en solitario la defensa del orden legal.

La sesión parlamentaria de este miércoles en el Congreso de los Diputados ha dado lugar a un duro enfrentamiento del líder de la oposición con el presidente del Ejecutivo a causa de la connivencia de Sánchez con el separatismo catalán. Pablo Casado arremetió contra el presidente del Gobierno, al que acusó de ser "partícipe y responsable del golpe de Estado que se está perpetrando en España". También Albert Rivera ha tenido duras palabras contra un Pedro Sánchez contra las cuerdas, al recordarle su falta de escrúpulos por haber llegado al poder con los que "han dado un golpe en Cataluña" y negociar "prebendas e indultos en la cárcel" con los golpistas.

El debate monográfico sobre el último Consejo Europeo y la venta de armas a Arabia Saudí se convirtió así en un duro alegato de PP y Ciudadanos contra el Gobierno. La petición de las fuerzas de izquierda de revisar los contratos de suministros bélicos a Riad sirvió también a la oposición para poner de manifiesto la tremenda hipocresía de estos partidos que, como señaló el líder de Ciudadanos, solo se preocupan de los derechos humanos "en función de qué ideología comete o no crímenes de lesa humanidad". Rivera aprovechó también para exigir a Sánchez que se reúna con los disidentes al castrismo en su próxima visita oficial a Cuba y que no siga las directrices vergonzosas de su correligionario, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre Venezuela, cuyo régimen asesina también a opositores sin que los socios bolivarianos del Gobierno digan una sola palabra como sí hacen con las violaciones de derechos en la Península Arábiga.

La izquierda política y mediática ha salido en tromba para acusar de desleal, no al presidente del Ejecutivo que transige con los golpistas y gobierna con extremistas bolivarianos, sino a quien se atreve a denunciar en sede parlamentaria esta intolerable complicidad del Gobierno de la Nación con sus enemigos declarados.

Las recias palabras de Pablo Casado denunciando la responsabilidad de los socialistas en el golpe de Estado parecen haber molestado mucho a Sánchez, que ha amenazado con romper relaciones con el líder de la oposición. Pero es de tal gravedad lo que está sucediendo en estos momentos en España, con un golpe de Estado en marcha y el vicepresidente bolivariano negociando los presupuestos por las cárceles catalanas con los cabecillas de la sedición, que mal haría su papel el líder de la oposición si no advirtiera de ese peligro y dirigiera contra Sánchez y los que le mantienen en el poder su dedo acusador.

El panorama político se agrava a medida que pasa el tiempo con Sánchez en La Moncloa. Como señalaba Rosa Díez en un reciente artículo, el presidente del Gobierno ha forjado una alianza política de la izquierda radical con el nacionalismo que reproduce al milímetro la estrategia de los socialistas en su intento golpista contra la II República en los años 30 del siglo pasado. Al igual que entonces, frente a las maniobras para el derrocamiento del régimen de socialistas y separatistas se alzan en solitario las fuerzas de centro-derecha en la defensa firme del orden constitucional.

Por más que le pese a Pedro Sánchez, la sesión parlamentaria de este miércoles demuestra que el PSOE en particular, y la izquierda en general, hegemónica en el panorama mediático, especialmente en las televisiones, sigue siendo el principal factor de inestabilidad de nuestra democracia y que ya únicamente es cosa de la derecha la defensa del orden legal.

Casado y Rivera para librar a España del nacionalpopulismo de Sánchez
EDITORIAL esdiario 25 Octubre 2018

Con toda la razón de su parte, el presidente del PP, Pablo Casado, acusó en el Congreso a Pedro Sánchez de ser cómplice, beneficiario e instigador de un Golpe de Estado en Cataluña. Es sin duda una frase muy dura e inusual, pero en ningún caso excesiva ni equivocada: refleja la realidad de un presidente que, efectivamente, lo es sin el respaldo de los ciudadanos en las urnas y gracias al respaldo, nada desinteresado, de quienes han pisoteado la Constitución y aspiran a destrozar la convivencia en España.

En una línea similar se pronunció Albert Rivera desde Ciudadanos, al referirse a Sánchez como un dirigente "sin escrúpulos" y capaz de cualquier cosa para alcanzar o mantenerse en el poder. Se trata nuevamente de una acusación muy grave, pero perfectamente adecuada a los hechos.

Porque el líder del PSOE, aunque le moleste escucharlo y sus apéndices mediáticos lo silencien, se comprometió en reiteradas ocasiones a no pactar nunca con el "populismo", al que consideraba peligroso; y era partidario hasta dos semanas antes de la moción de censura de endurecer el delito de rebelión para frenar al golpismo independentista.

A peor cada día
Y ni Podemos ha moderado su discurso -al contrario, ha añadido a su repertorio una persecución incesante a la Corona-ni el soberanismo ha variado de intenciones: el único que ha cambiado es el secretario general del PSOE, y no lo ha hecho por el interés de España, sino por el suyo personal de lograr de cualquier manera lo que las urnas le negaron por dos veces en apenas seis meses.

La trivialización de ese enorme despropósito y la normalización de esa infausta alianza es una manera de terminar por legitimarlas, y al fin han entendido PP y Cs que, más allá de grandes ideas elaboradas, lo más relevante es no aceptar la asimilación de una indecencia que ni toda la propaganda gubernamental puede enmendar.

Contra la convivencia
La sociedad no se puede no debe acostumbrar a que gobierne España un presidente sin votos con unos socios que persiguen la destrucción de la Constitución, denigran la Transición, acosan a la Casa Real y, en definitiva, discuten la esencia del Estado de Derecho que más y mejor ha procurado el progreso colectivo de los españoles en toda su historia.

La manera de asaltar el poder y las compañías de las que ha servido, requieren por parte de la oposición un discurso claro y casi único que impida el blanqueamiento, por costumbre, de un proceso que comienza con la investidura de un presidente al margen de las urnas, prosigue con su negativa a consultarle a los ciudadanos e incluye el paulatino hundimiento del andamiaje institucional que le ha dado a España su mayor periodo de estabilidad y de paz.

Tanto Casado como Rivera han entendido que ese inmenso peligro no se puede desmontar sin aludir a su premisa ilegítima, y que no se podrá enmendar si no se concentran todas las energías en un único punto: devolverle a los ciudadanos la decisión, con unas Elecciones Generales que siempre fueron urgentes y hoy son sencillamente imprescindibles.

Herrera hiela las filas de Podemos con su increíble teoría de Sánchez: "Idiotas"
@ESdiario_com 25 Octubre 2018

Nadie da crédito a lo que está pasando en la política española en los últimos tiempos, pero el locutor de COPE tiene una hipótesis que ha metido el miedo en el cuerpo a más de uno y de dos.

Carlos Herrera sigue si dar crédito a lo que está pasando en España y sus "gobernantes". Así, este miércoles comenzaba su monólogo en COPE "fascinado" porque el Ayuntamiento podemita de La Coruña quiere organizar un espacio municipal para la identidad de género y la diversidad sexual y "el concurso para contratar a la empresa que a su vez subcontrate el personal puntuaba más si no era heterosexual". Vamos, que la empresa a la que se contrata tenía que garantizar que no contrataría a personal heterosexual: "¡Estamos rodeados de idiotas! Es un disparate desde el primer minuto hasta el último", clamaba Herrera.

Claro que el que le tiene atónito día tras día es Pedro Sánchez: "Llamando Felipe II al Rey en vez de Felipe VI. Otro que también copió lo de los números romanos. ¿Pero qué sainete es este? Con la fotografía donando sangre sin poder donarla porque había venido de viaje. Todo es un sainete. Y hasta incluso es un sainete asuntos muy importantes".

Precisamente en torno al Rey hay uno que tiene preocupado a Herrera: "El Congreso ha dado el primer paso para reformar el Código Penal y derogar el delito de injurias al Rey, el ultraje a los símbolos, las ofensas a los sentimientos religiosos o el enaltecimiento del terrorismo".

O lo que es lo mismo: "Esto quiere decir: adelante, vamos a ofender al Rey; vamos a ofender a los católicos. Con sentimientos religiosos, los católicos, que son los que no se defienden de esas cosas. Díganselo, venga, a Valtònyc, hazle un poemita a Mahoma, a ver si tienes lo que hay que tener. Y cuando se dice víctimas del terrorismo, enaltecimiento del terrorismo, lo que se está diciendo es poder denigrar a las víctimas de ETA. Y considerarlas el estorbo para poder entenderse con los herederos de ETA, que es exactamente lo que quieren todos ellos".

A juicio del locutor de COPE, "todo esto es poner a prueba a Sánchez, a ver hasta dónde llega. Y Sánchez dice que sí" porque "está llevando el Partido Socialista a la extrema izquierda".

Aquí Herrera echa mano de su teoría: "Yo creo que Sánchez lo que le hubiera gustado es ser de Podemos o haber fundado Podemos. Y quiere llevarse el partido ahí. Y, sobre todo, para estar en el poder, no tanto para tenerlo sino para estar en el poder, necesita toda esa chusma. Toda esa chusma, oiga, que lo que quiere es derribar la barrera de protección de personas y de instituciones. Fundamentalmente, la Corona".

Defiende el periodista que "la Corona, la monarquía parlamentaria significa estabilidad y unidad de España. Estabilidad y progreso en España. Y la atacan por eso. Porque lo que quieren es acabar, precisamente, con ese modelo de Estado. Y Sánchez la deja sola. Es una barra libre para el insulto. Aquí va a poder insultar solo la izquierda, la extrema izquierda, y va a poder decir lo que quiera de quien quiera".

En conclusión, ironiza: "La libertad de expresión sí, pero solo para una parte muy concreta: contra el Rey, contra los católicos y contra las víctimas de ETA. Lo demás a la cárcel".

Maximalismo asimétrico

Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 25 Octubre 2018

Se ha hablado y escrito abundantemente sobre la hegemonía ideológica de la izquierda en campos tales como el feminismo, la inmigración, el multiculturalismo, la globalización, la memoria histórica, el nacionalismo identitario, la seguridad, la defensa, la valoración de las sentencias de los tribunales, las sanciones a las dictaduras colectivistas y así sucesivamente. En todas estas cuestiones, el dominio de los conceptos denominados curiosamente “progresistas” es abrumador en los medios de comunicación, en los foros de debate y en el Parlamento. Ante esta avalancha de enfoques políticamente correctos los partidarios de la sociedad abierta y del respeto a la realidad contrastada, se encuentran en permanente retroceso y las fuerzas políticas que supuestamente deberían representar un tratamiento más objetivo de estos problemas actúan siempre acomplejadas sin atreverse a cambiar apenas nada cuando llegan al poder o a lo sumo intentando minimizar tímidamente el mal causado por las desastrosas etapas socialistas.

Se ha presentado recientemente en Madrid una plataforma civil llamada “España siempre” que se ha atrevido a abrir un debate sin cortapisas sobre el Estado de las Autonomías, esa forma sui generis de organización territorial del Estado que fue uno de las aportaciones más destacadas de la Transición al cambio democrático en la etapa de gestación de la vigente Constitución de 1978. La doctrina oficial, adoptada tanto por el Partido Popular como por el Partido Socialista, es que este método de fuerte descentralización política, legislativa, administrativa, simbólica y lingüística ha sido un éxito y que ha contribuido muy positivamente a lo largo de las últimas cuatro décadas al eficaz gobierno y al bienestar de los españoles. Los impulsores de “España siempre”, entre los que destaca el ex-ministro de UCD y conocida figura del liberalismo patrio Ignacio Camuñas, han señalado con razón que este lugar común está completamente reñido con la verdad a poco que se analicen los hechos con el rigor requerido.

En primer lugar se trata de un artefacto probadamente ineficiente, plagado de duplicidades, redundancias y entes inútiles de los más variados tipos. Resulta financieramente costosísimo y ha fragmentado el mercado interior español con los consiguientes perjuicios para el buen funcionamiento de las empresas. La diversidad regulatoria y las barreras lingüísticas han acabado con la libre movilidad de funcionarios, de profesionales y de negocios mitigando en buena medida el sano efecto de la competencia generadora de calidad. La corrupción se ha multiplicado al proliferar los centros de clientelismo y de capacidad de decisión. Lejos de pacificar a los movimientos separatistas catalanes y vascos, éstos han utilizado los poderosos instrumentos institucionales, financieros, educativos y de creación de opinión puestos a su disposición para socavar la lealtad constitucional, la Corona y la unidad nacional. La culminación de este largo y sostenido proceso de vulneración del gran pacto civil de la Transición ha sido el intento golpista de secesión unilateral en Cataluña que ha dividido peligrosamente a los ciudadanos de esa Comunidad y que la está arruinando. En cuanto a las diferencias de renta per cápita entre distintas partes de España, aunque en todas ha subido este indicador desde la implantación de la democracia, se han mantenido inalteradas, por lo que se puede concluir que el pretendido efecto igualador del sistema autonómico no se ha producido. Se mire por donde se mire, el Estado de las Autonomías presenta muchos más inconvenientes que ventajas y por tanto es evidente que una seria revisión de sus planteamientos y de su funcionamiento es más que necesaria.

Pues bien, el toque de atención de “España siempre” y su propuesta de examinar fríamente la posibilidad de la transformación del actual modelo territorial políticamente inmanejable y presupuestariamente insostenible en otro de naturaleza unitaria, con unas instancias centrales administrativamente descentralizadas y un poder local fuerte al estilo de Francia, Portugal, Polonia o Suecia, eliminando así el tinglado desordenado y carísimo que hoy nos enfrenta unos con otros, nos complica absurdamente la vida y nos vacía el bolsillo, ha recibido una tormenta de críticas acusándolo de anti-democrático, regresivo, totalitario y cosas incluso peores.

Es decir, que los separatistas están legitimados para proponer la liquidación de España como Nación y seguir ocupando tranquilamente sus escaños y sus cargos públicos y cobrando sus sueldos del erario pagado por los contribuyentes españoles, pero el que se atreva a sugerir una reforma profunda del Estado de las Autonomías en un sentido racionalizador para ganar en eficiencia, en cohesión nacional y en optimización de recursos, es un fascista irredimible. Dos pesas y dos medidas para juzgar las ideas bajo el prisma del pensamiento único progresista, un maximalismo asimétrico que considera las que vienen de un lado, por extremas y destructivas que sean, como aceptables y merecedoras de respeto, mientras que las otras, por sensatas y basadas en datos fehacientes que se muestren, han de ser condenadas sin remisión. Si no nos rebelamos contra esta hemiplejia axiológica, nos encaminamos directos a la descomposición social y a la miseria material. Se dirá seguramente que ya hay demasiada gente que vive de esa tramoya hipertrofiada como para que los partidos acepten su conversión en una arquitectura institucional que responda a las verdaderas necesidades del país. La respuesta es que somos más los que sufrimos las consecuencias de semejante abuso que los que sorben de sus ubres y que, por tanto, si reaccionamos con energía y determinación, todavía podemos librarnos de este yugo insoportable.

Los podemitas y Rosa Díez
Vicente Torres Periodista Digital 25 Octubre 2018

Tienen tan distorsionada la lente a través de la cual miran que catalogan a Rosa Díez como de derechas, lo cual tampoco tendría nada de malo si fuera cierto. E incluso son capaces de situarla en la extrema derecha, espacio político en el que tampoco les costaría nada situar a Alfonso Guerra, si se terciara.

Los podemitas quieren destruir todo lo que da cohesión al país, empobrecer todo lo que puedan a la gente, para que así tenga más odio y resentimiento y manipularla mejor, para hacer ellos lo que quieran: vivir en casas de lujo, y saltarse las leyes, como es el caso de Echenique -el hombre que encontró El Dorado en España-, pongamos por caso.

Los podemitas son comunistas, son de extrema izquierda, y nada de lo que proponen o pretenden hacer puede traer nada bueno para nadie que no sea uno de sus dirigentes.

Claro que Rosa Díez se ha dado cuenta de lo que pretenden estos tunantes, con la complicidad del ‘doctor’ Guaperas, que para una vez en la vida que da sangre lo ha hecho con publicidad extrema. Habrá que ver cuando y cuantas veces repite la experiencia. El caso es que quien realmente manda en el gobierno y va cumpliendo sus objetivos es el coletas, mientras el astronauta disfruta en el cieno, quizá más que antes en el espacio, y Marlasca (omitiré el calificativo que le dedicó ‘la’ Dolores) destituye a quienes no le son absolutamente afines.

Claro que Rosa Díez se ha dado cuenta de la catástrofe que se nos viene encima, y lo viene denunciando mediante artículos en los medios. Si en su etapa política luchó brava y eficazmente contra la corrupción, ¿por qué tendría que callar ante esta corrupción mayor? Los podemitas tienen que utilizar todos los medios a su alcance, siguiendo las técnicas de los bolcheviques para minimizar la influencia de quienes, por tener los ojos abiertos, han visto sus intenciones.

En el Tarajal, a pie de valla
Teresa Giménez Barbat okdiario  25 Octubre 2018

Hace unos días, me desplacé junto con mi compañero en el Parlamento Europeo Javier Nart a Ceuta, con la idea, en primer lugar, de mostrar mi agradecimiento a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que custodian la frontera con Marruecos, por el encomiable trabajo que realizan, las más de las veces en condiciones ciertamente adversas. Cumplimentado lo urgente, pasamos a lo importante: conocer esa labor de primera mano y sobre el terreno, a fin de trasladar las reivindicaciones al Parlamento Europeo con conocimiento de causa. En cualquier caso, no se precisa de una especial habilidad en la diagnosis para percatarse de que hacen falta muchos más efectivos para contener las incesantes avalanchas de inmigrantes ilegales. De acuerdo con las cifras que maneja el Sindicato Unificado de Policía, unos 120.

El domingo, sin ir más lejos, alrededor de 300 personas protagonizaron un asalto masivo a la valla de Melilla por la zona de Rostrogordo, que se saldó con un inmigrante muerto —estaba aquejado, al parecer, de una dolencia cardiorrespiratoria previa— y nueve guardias civiles con lesiones de diversa consideración. Frente a la lírica buenista, que en pretendida analogía con el muro trumpiano, da en despreciar la progresiva sofisticación de los métodos de contención, lo cierto es que éstos se han revelado como un elemento disuasorio crucial. Las vallas funcionan, qué le vamos a hacer. Ahora bien, la gestión del problema debe ir acompañada de una batería de acciones preventivas y en ese punto es inexcusable que Marruecos se implique mucho más de lo que ha hecho hasta ahora y, sobre todo, que lo haga con honestidad y determinación, es decir, sin acompasar su mayor o menor dedicación con la obtención de prebendas, de suerte que unas veces abra la mano y otras la cierre.

Nuestro país vecino debe comprometerse, por ejemplo, a dotarse de un plan de centros de internamiento que permitan abordar la cuestión en origen, y España ha de insistir en la mejora de sus CETI sin que ello comporte que las administraciones locales detraigan recursos de otras partidas. La frontera con Marruecos no es una frontera únicamente española, sino también europea, por lo que es la Unión Europea quien debe procurar los medios para blindarla. El Ayuntamiento de Algeciras —valga el ejemplo por tratarse de una población cuyos CETI se colapsaron este pasado verano— no puede dar respuesta a unos requerimientos que conciernen a todos y cada uno de los países que integran la Europa comunitaria.

Gracias a la atención que nos prodigaron los compañeros del Sindicato Unificado de Policía, que hicieron hincapié, por cierto, en la necesidad de no despreciar el uso de la devolución, también denostada por la corrección política. Tuvimos ocasión de visitar el paso del Tarajal, además de soportar las habituales avalanchas de ilegales, la frontera es permeable a los llamados porteadores, mujeres en su mayoría. Se calcula que entre 25.000 y 30.000 personas pasan a diario de Marruecos a Ceuta; de ellas, buena parte se dedica al trasiego de textiles, aprovechando la ausencia de aduana entre Ceuta y Marruecos. Sea como fuere, y tal como pudimos recabar de empresarios de la zona, el goteo de esta actividad ha redundado en la práctica desaparición de la actividad turística, sobre todo en el segmento dedicado al lujo. Ni España ni Europa pueden permitirse más dilaciones a la hora de abordar seriamente un fenómeno que, por sus características, tiende a sumir en el atraso a nuestras ciudades autónomas en el norte de África.

Muerte de la política
Agapito Maestre Libertad Digital 25 Octubre 2018

"Élites hacia ninguna parte" es el título de un curioso artículo del sociólogo Víctor Pérez-Díaz, en el diario El Mundo, cuya tesis clave comparto con pocos matices, si se dejara expresar de la siguiente guisa: hay una oportunidad para toda la sociedad en la duda que tienen los políticos sobre su propio quehacer y vocación; sí, los políticos nos habrían llevado a la negación de la política, a la construcción de bienes en común desde diferentes posiciones intelectuales, hasta dejarla reducida a la dialéctica amigo-enemigo. Sin embargo, solo ellos podrían sacarnos de este atolladero, naturalmente, si aprendieran la lección de esa ciudadanía que exige más sentido común, más sentido moral y, por lo tanto, más sentido de los límites de la vida política. Eso es, en efecto, la genuina política, tener sentido de los límites. Ser realista. Un político no puede y, sobre todo, no debe prometer a los ciudadanos traerles el cielo a la tierra. Solo quien tiene sentido de los límites de la política, o sea quien se atiene a lo real, está en disposición de sacarnos del marasmo de unas propuestas utópicas y revolucionarias. Catastróficas.

La política, pues, es necesaria. Sigue siendo el destino de nuestro tiempo. No se trata de definir una política buena frente a otra mala, sino de aceptar que solo cabe optar por una política menos mala. El diagnóstico no puede ser más orteguiano. Vital. Los políticos nos han conducido al caos y, nos guste más o menos, solo ellos podrían sacarnos de él si renuncian a la política idealista, a la política del cuadrado redondo, y se atienen a la realidad: ni el localismo nacionalista se impondrá a los globalistas de salón, ni el melifluo cosmopolitismo podrá poner fin a unas identidades colectivas de carácter nacional. En fin, detrás de la jerga sociológica del columnista, las tesis que defienden son claras y distintas. Cartesianas.

Por eso, en términos abstractos, que generalmente están inspirados por alguna intuición concreta por parte de quien la formula, acepto de buen grado la tesis de que las elites políticas se pongan en cuestión a sí mismas por sus fracasos y, obviamente, que eso sea compatible "con la posibilidad de su conversión, o reconversión. (Son, digamos, redimibles)". También me parece plausible, al menos sobre el papel, que esa posibilidad de redención de nuestra clase política abreve o se nutra en las reservas de sentido común y sentido moral de nuestra sociedad civil más desarrollada. Sin embargo, la realidad, permítanme la utilización de este terrible término metafísico que ahora no puedo justificar, nos dice que ese diagnóstico es muy optimista. E ingenuo. Creo que lo real, que en este caso sería lo verdadero, es decir que nuestra élite política se ha convertido en una casta, incapaz de superar el esquema anacrónico izquierda-derecha, que actúa al margen de las demandas sensatas de la sociedad civil más desarrollada desde el punto de vista material y moral.

Me parece más sensato y realista considerar que vivimos en una crisis de la Sociedad, del Estado y de la Nación, que ha hecho de lo excepcional una situación de normalidad. O sea, vivimos instalados en una sociedad encanallada. ¿O acaso no es un síntoma terrible de encanallamiento que tengamos un presidente del Gobierno apoyado por los golpistas de Cataluña? No es necesario poner más ejemplos para ilustrar la situación de terrible anormalidad política y democrática en la que vive España. No obstante, aplaudo el loable ánimo del columnista, a todas luces enraizado en el mejor estoicismo español, que trata de hacer de la necesidad virtud, y hallar en una supuesta perplejidad de las elites políticas una pizca de autocrítica, capaz de transformarse y evolucionar hasta ejercer bien su oficio. Pero, en verdad, yo no veo esa perplejidad o desazón de los políticos por ninguna parte. Creo que eso es más un desideratum del articulista que una mediación real. Tengo la sensación de que la palabra autocrítica está ausente del vocabulario de la élite política española, que no sólo ha elevado a canon político la dialéctica amigo-enemigo, buenos y malos, para definirse a sí misma, sino que huye como de la peste del principal problema de nuestro país: la construcción democrática de una nación de seres humanos libres e iguales ante la ley. La élite política no se autocrítica y, lo que es más grave, desprecia a quienes le señalan el camino de su redención, la sociedad civil, entre otras razones porque ella ha contribuido de modo decisivo a su degradación.

En efecto, aunque miremos con piedad nuestra llamada sociedad civil, no podemos sustraernos de algunas evidencias al alcance de cualquiera con un poco de sentido común; sí, nuestra sociedad civil es cada vez más escuálida y dependiente de los poderes del Estado, por ejemplo, ¿cuántos medios de comunicación podrían sobrevivir sin las ayudas del Estado?, ¿cuántas famosas organizaciones no gubernamentales son dependientes del Gobierno? ¿Puede ser, en verdad, nuestra sociedad civil el factor dinamizador de una casta política que tiende a identificar, o sea a confundir, sin límite alguno su poder con el saber y con el derecho? Lo dudo; pero si en vez de hablar de sociedad civil nos referimos al pueblo o la población española, tampoco podemos ser muy optimistas; para rebajarnos unos grados nuestra esperanza estoica en el noble pueblo español, bastaría con fijarse en las singularidades de los programas de televisión más vistos por los españoles: zafios, políticamente correctos, o peor, fanatizados.

Pero si de la TVE pasamos a enumerar los grandes debates intelectuales de nuestro país, tampoco hay muchas señales para aceptar en el escenario emancipador que nos sugiere el columnista. Ni hay debates ni existen intelectuales capaces de enfrentarse a una casta política, a unos poderes gubernamentales, que han fanatizado el país. Sobresale y predomina por todas partes la lengua asalariada de periodistas y escritores sin conciencia. Vivimos en un sistema social y político, repito, encanallado, porque ha hecho de la anormalidad y la excepción algo normal. Repare, señor Pérez Díaz, hasta qué punto vivimos en una sociedad desquiciada, en un encanallamiento permanente, duradero y hasta sostenible por todas nuestras élites, que yo mismo que trato de dialogar con usted, de ponerle alguna objeción a su discurso, dudo de que pudiera hacerlo en su medio de comunicación. Estas líneas no me las publicarían ni como cartas al director. El motivo, el cruel motivo, de este encanallamiento es sencillo de observar. Ha desaparecido del espacio público el gran remedio que usted propone para sanar los grandes males de España: la "amistad cívica".

Sí, amigo Pérez Díaz, la "amistad cívica" es su gran solución para salir de los peores males de nuestro país. Y yo, naturalmente, no puedo estar más acuerdo con esa expresión, que lleva adentro una parte de la teoría política más avanzada de la civilización occidental, la convivencia con el adversario, incluso con el enemigo político. Estoy tan de acuerdo con usted, señor Pérez Díaz, que a pensar esa bellísima expresión he dedicado gran parte de mi vida. Pero, ay, la amistad cívica no existe en España. Ha desaparecido en los últimos años de la democracia postfranquista. Su lugar lo ocupa, o mejor, lo ocupamos la canalla, o sea, las llamadas élites políticas, periodísticas e intelectuales. Pero eso lo dejamos para otro día que hablemos sin retrancas estoicas y nihilistas, o sea, que tratemos de verdad el gran fracaso del liberalismo y la democracia en España. Sólo a partir de ese fracaso podemos plantear las vías reales para crear una nueva élite política. Esos eran en síntesis mis modestos matices a la sugerente tesis sociológica de Pérez Díaz.

Salvar el Archivo de Salamanca: "La Generalidad quiere destruir los documentos de los crímenes de Barcelona"
Su presidente, Policarpo Sánchez, denunció en Es la mañana que Cataluña y el Gobierno han pactado un nuevo expolio.
Libertad Digital 25 Octubre 2018

La Asociación Salvar el Archivo de Salamanca denunció en Es la mañana de Federico, de esRadio, el nuevo intento de expolio que está pactando el Gobierno y la Generalidad de Cataluña para sacar 43.000 documentos del centro documental salmantino. "No voy a permitir que saquen un papel mal. Es un robo a la propiedad común de todos los españoles. Hay que intentar recuperar lo robado y llevar a la justicia a los ladrones y a sus cómplices", aseguró Policarpo Sánchez, presidente de la asociación.

El interés de Cataluña en estos documentos es "puramente ideológico". "Muchas familias sufrieron crueles asesinatos en Barcelona. Eso es lo que contienen esos papeles y por eso la Generalitat quiere llevárselos, para ocultar la Historia, para evitar que se conozcan los crímenes que cometieron", aseveró el investigador.
Pedro Sánchez mercadea con el patrimonio de todos los españoles a cambio de mantenerse en el poder

A pesar de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña notificó hace unos meses al presidente de la Asociación Salvar el Archivo de Salamanca la sentencia firme por la que el Gobierno de España tiene la competencia para proceder a la devolución de los documentos que "indebidamente" fueron enviados a la Generalidad –una orden firmada por Carmen Calvo, por entonces ministra de Cultura–, el Gobierno de Sánchez está lejos de solventar esta injusticia: "Pedro Sánchez está vendido, depende de los votos de los partidos separatistas y mercadea con el patrimonio de todos los españoles a cambio de mantenerse en el poder. Los separatistas catalanes le han dicho: '¿Quieres mantenerte en el poder? ¡Más archivo de Salamanca!'".

Un nuevo expolio
La semana pasada se reunieron la consejera de Cultura de la Generalidad, Laura Borrás, y el ministro de Cultura, José Guirao, para tratar este asunto, pero según denuncia Policarpo Sánchez. En lugar de tratar los términos de la devolución, el Gobierno pactó un nuevo expolio de 40 mil documentos más sobre los asesinatos cometidos en Barcelona.

"Se llevan documentación de Aragón, de Andalucía, de Galicia... diciendo que es documentación catalana. Se llevaron los papeles del relojero de la Puerta del Sol, por ejemplo. Lo reclamo en la justicia, doy la voz de alarma en los medios y me amenaza el Ministerio de Cultura. Me represalian, me echan del archivo... Fue Severiano Hernández, que estaba con Zapatero y lo mantuvo Rajoy", dice el investigador.

Policarpo Sánchez advirtió de que, en caso de comprobar que incumplen la Ley, se emprenderán las acciones judiciales oportunas, tanto en la vía contencioso-administrativa para impedir su traslado a Cataluña, como en la penal contra los responsables del delito: "Llevaremos al Gobierno ante la Audiencia Nacional".

"La primera razón por la que me importa el Archivo de Salamanca es porque soy español, y en ese Archivo se conserva la memoria de la II República y de la Guerra Civil. La segunda, por cultura", reiteró el investigador, que aprovechó para solicitar la colaboración de los españoles para poder financiar los procesos judiciales.

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¿Un niño o un presidente?

OKDIARIO  25 Octubre 2018

Pedro Sánchez parece un niño en el patio del colegio. Un niño que se enfada cuando le dicen lo que no quiere escuchar. Un niño que se lleva el balón a casa cuando su equipo pierde. Un niño, en definitiva, que cuando vienen mal dadas se queda con el único argumento del enfado. El problema es que el secretario general del Partido Socialista ya no es un niño ni está en el patio del colegio. El problema para España y sus ciudadanos es que es el jefe del Ejecutivo y su inmadurez política e institucional es una rémora para todo el país. Ante el baño parlamentario que le estaba dando Pablo Casado en el Congreso de los Diputados, se ha hecho el ofendido y ha decidido romper las relaciones con el líder del Partido Popular.

Las palabras de Casado no eran, ni más ni menos, que la verdad. Su comportamiento y actitud desde que llegara a la Presidencia, de manera directa o indirecta, suponen una connivencia con los mismos partidos que han tratado de romper España. Para empezar, porque el actual presidente del Gobierno no ocuparía La Moncloa si no fuera por el apoyo de los independentistas catalanes, los nacionalistas vascos y los comunistas de Podemos. Además, Pedro Sánchez ha concedido 1.000 millones de euros anuales en infraestructuras a Cataluña, amén de una fallida operación diálogo que, lejos de conseguir que Torra y sus acólitos entren en razón, tan sólo ha servido para que, con la colaboración de la kale borroka de los CDR, aumenten sus postulados radicales así como las veleidades separatistas.

Si eso no es colaborar con los golpistas, ya sea directa o indirectamente, habría que preguntar qué es entonces. No colaborar con ellos, desde luego, sería aplicar un 155 riguroso y efectivo. No colaborar con ellos sería defender la Constitución de manera insoslayable. No colaborar con ellos supondría buscar un gran pacto de Estado con el resto de fuerzas constitucionalistas y no hipotecar un exiguo Gobierno sobre las muletas de quienes quieren romper España. Todo eso sería ser un presidente del Gobierno capaz de resolver los problemas con rigor y sin enfados fatuos. Pero claro, para eso, necesitaríamos otro presidente distinto a Pedro Sánchez.

Las derechas, el golpe de Estado y lo español
Jorge Vilches. vozpopuli   25 Octubre 2018

‘Lo español’ será la clave fundamental para decidir el voto de la derecha entre tres formaciones, PP, Cs y VOX, más allá de propuestas económicas y sociales liberales o conservadoras

El golpe de Estado en Cataluña ha sido el detonante para el surgimiento de la identidad española como elemento electoral clave de la derecha. Las izquierdas han desaparecido en la competencia por los votos de los que se sienten españoles, embarcados unos, los socialistas, en la plurinacionalidad, y otros, los podemitas, en el concepto de patria para atribuirse la supuesta voz del pueblo.

El insulto a lo español por parte del separatismo se arrastra desde hace décadas. Primero fue un desprecio cultural envuelto en la supuesta recuperación de lo propio, aunque en realidad se trató de la construcción institucional y subvencionada de una estructura de poder social. Esto es lo que ha pasado en Cataluña desde que Pujol se hizo con el poder entre 1980 y 2003: veintitrés años para transformar la sociedad catalana.

La segregación de lo español en aquel tiempo se hizo acompañar de una legitimidad histórica y una realidad política a las que se plegaron las izquierdas. No en vano, en su origen, tanto socialistas como comunistas, y ahí están los documentos del PSOE de Suresnes para demostrarlo, defendían el derecho de autodeterminación de los pueblos en cuanto liberación de la “clase obrera”.

De aquellos lodos setenteros leninistas vino el pacto en ayuntamientos catalanes y luego en la Generalitat, lo que fue una rendición a la hegemonía cultural del nacionalismo, y a su modo de entender la política como el gobierno de los propios y la exclusión de “los otros”. Contra esta deriva autoritaria y complaciente de la izquierda catalana, se rebelaron algunos socialdemócratas para crear Ciutadans de Catalunya, mientras el PP catalán resistía como podía.

El “proces”, por tanto, no empezó en 2014, con aquel falso referéndum del 9-N, ni siquiera en 2017, con la República de los ocho segundos. Ha sido la culminación de casi cuarenta años de régimen catalanista. Sin embargo, el golpe de Estado iniciado el 6 y 7 de septiembre de ese año, con las “leyes de desconexión”, la pantomima de la votación del 1-O, y la débil respuesta del Gobierno por mor del PSOE y de Cs, activaron la identidad española como enganche electoral.

Ciudadanos lo vio enseguida y se mostró como el defensor de la España constitucional y europeísta, aprovechando los errores y la moderación mal entendida del PP de Rajoy y Sáenz de Santamaría. La idea de “lo español en peligro” hizo que el partido de Rivera subiera en las encuestas y desplazara a los populares.

El éxito fue tan claro que iniciaron un movimiento llamado “España ciudadana” para canalizar la reacción identitaria, y apelaron a la aplicación inmediata de un 155 mucho más duro. El objetivo era que el votante identificara “lo español” con Rivera. El efecto inmediato fue que las izquierdas y sus medios afines dijeran sin sentido que Ciudadanos era la ultraderecha.

El nuevo PP de Pablo Casado, tras el congreso de julio, intenta recuperar este terreno perdido, ese que antes era una de sus señas exclusivas de identidad. El líder popular coincide con Rivera en el 155, aunque con mayor sentido: ofreció su mayoría en el Senado para la aprobación otra vez del artículo 155.

Ahora bien, Casado acusa al podemizado Sánchez de haberse convertido en colaborador del golpismo. La acusación se basa en el que socialista busca y recibe el apoyo parlamentario de los independentistas, a cambio del cual habla de diálogo con los partidos golpistas, y piensa en cambiar el delito de rebelión por el más suave de sedición o de malversación.

Ambos, el PP y Ciudadanos, buscan que el elector los identifique con lo español sin cuestionar el Estado de las Autonomías. Su deseo, expresado por las dos organizaciones de distinto modo, es fortalecer legalmente el gobierno central como forma de detener el separatismo y de evitarlo en el futuro. Su planteamiento de lo español, en consecuencia, es muy similar: descentralización sí, pero no así.

En el fondo subyace una crítica al mal planteamiento de unas Autonomías fundadas en el fortalecimiento de oligarquías territoriales y, al tiempo, el debilitamiento paulatino del gobierno central. El motivo es que se construyen identidades locales que reclaman cada vez más soberanía, y que permiten a sus gobernantes atribuirse la historia, la voz y el futuro de su territorio. El ejemplo claro ha sido la respuesta patriotera de Susana Díaz a la crítica de Tejerina a la educación andaluza. Es lo mismo que hacía Pujol: decir que los ataques a su persona eran ataques a Cataluña.

Vox es una vuelta de tuerca en esa batalla por apropiarse de “lo español”. El golpe de Estado en Cataluña ha servido a la formación de Santiago Abascal para tomar el protagonismo que no ha tenido desde 2014, cuando fracasaron en las elecciones europeas. Sus recursos contra los golpistas fueron efectivos, ya que se presentaron como una alternativa dura que podía atraer a los votantes descontentos de la derecha.

El estilo de Vox para atribuirse ese sentimiento identitario es populista, similar al que se está haciendo en otros países europeos, pero no de extrema derecha. Reclama la reconstrucción de la comunidad nacional, recuperar la cultura, el pasado y la lengua común, al tiempo que apuesta por desmontar el Estado autonómico.

“Lo español” ha despertado con el golpe de Estado, ahora animado por el frentepopulismo que alimentan el PSOE, Podemos y ERC. Será la clave fundamental para decidir el voto de la derecha entre las tres formaciones, más allá de propuestas económicas y sociales liberales o conservadoras, y toda vez que la inmigración no se va a convertir en una cuestión política.

Violencia desde las instituciones de Cataluña
ARACELI MANGAS MARTÍN El Mundo  25 Octubre 2018

Las instituciones políticas de Cataluña consumaron su calendario hacia la ilegal declaración unilateral de independencia hace un año. La agenda independentista fracasó sólo en su propósito de acceso efectivo a la estatalidad. Ahora se ha recrudecido el debate sobre la calificación del delito realmente cometido. No podré argumentar mejor que algunos juristas y profesionales de la judicatura o de la Fiscalía que ya se han pronunciado en un sentido o en otro. No obstante, desde la perspectiva de una jurista de Derecho internacional, me parece que algunos se han enzarzado demasiado en hechos acaecidos en las calles y locales electorales en torno al ilegal referéndum de independencia. También la Justicia alemana se limitó a examinar lo sucedido ese día y algunos antes en el asalto a la Consejería de Hacienda en el auto que denegó la entrega a España de Puigdemont por los delitos más graves y la limitó a la malversación. Hizo bien el Supremo en no plantear ante el Tribunal de Justicia de la UE una cuestión prejudicial en interpretación sobre el alcance de la doble incriminación y la infundada decisión judicial alemana. Y ya habrá momentos para pasar factura a las arbitrariedades belgas y alemanas. Tampoco la cuestión está en proponer reformar la euroorden ni el sistema Schengen, como reclama hoy el desnortado PP, entonces en el Gobierno y responsable de la pasividad en Cataluña.

Hubo hechos antijurídicos infinitamente más graves que los desórdenes. Proclamar la independencia fue deliberadamente programada y ejecutada desde las instituciones catalanas conforme a un plan de ruptura de la integridad territorial de un Estado democrático. Decidir desde el Govern y el Parlament que el territorio de la Comunidad Autónoma se separa del conjunto del Estado y constituye un nuevo Estado es la más grave violación de la soberanía nacional y de la Constitución.

No fueron particulares los que votaron o proclamaron la independencia. No era ejercicio de la libertad de pensamiento ni de expresión de ideas de personas y grupos ajenos a las instituciones representativas de la región catalana. Se aprobaron declaraciones para la ruptura constitucional con la imposición de una nueva legalidad de base autoritaria y un caudillaje, al que se someterían los nuevos poderes independizados y toda la ciudadanía en Cataluña. Las acciones violentas, por caracterizadas y graves de algunas personas y agrupaciones independentistas financiadas con fondos públicos, complementaban el proceso pero eran el núcleo de su propósito.

Lo grave fue la violencia institucional desplegada y ejercida en un tracto sucesivo desde las dos instituciones centrales del sistema autonómico, el Parlamento catalán y su Gobierno. Los actos jurídicos sucesivos tienen su inicio inmediato en la Declaración del 9 de septiembre de 2015 que proclamó ya entonces la desobediencia general al sistema constitucional y su calendario con la aprobación de las dos leyes (de 6 y 7 de septiembre de 2017) que desembocaron en dos declaraciones de independencia de 10 y 27 de octubre de 2017.

La sucesión de actuaciones jurídico-políticas ejecutadas por los responsables del Parlamento y Gobierno catalanes y su propósito finalista son el núcleo del grave delito cometido. No se sirvieron de la fuerza armada sino de la coacción jurídica desde las instituciones para forzar la separación territorial y situarla al margen de la Constitución con una nueva legalidad fundada en las leyes de septiembre de 2017. La clave de su fracaso es que no hubo reconocimientos desde el exterior.

El hecho más grave que puede suceder en una sociedad nacional es decidir romper su integridad y declarar la independencia de una parte del territorio. Es la mayor perturbación interna con efecto internacional. ¿Cómo no va a ser delito alzarse contra todo el ordenamiento jurídico-constitucional de un país, desautorizar a todas las instituciones del Estado y apoderarse del territorio que pretenden desgajar? ¿Cómo hemos olvidado que hubo nada menos que dos declaraciones de independencia, precedidas de dos leyes aprobadas y en vigor, entonces, que desgajaban el territorio nacional? ¿Cómo puede un Estado estar tan indefenso frente a actos tan graves de coacción jurídica lanzados por instituciones político-legislativas regionales?

Actos jurídicos concatenados -no meras manifestaciones de ciudadanos particulares más o menos violentas- como los aprobados por las instituciones político-legislativas catalanas es coacción jurídica contra todos los catalanes, contra el Estado y la sociedad española. Hubo coacción institucional contra el conjunto de la soberanía nacional, su integridad territorial y el orden democrático y constitucional. El Tribunal Supremo decidirá si esa violencia institucional ejercida por los responsables de las instituciones es o no componente del delito de rebelión o del de sedición; juzgará el fondo de la violencia, confío, y no unas algaradas, no muy distintas a cientos de manifestaciones violentas que suceden en cualquier parte del mundo.

En España muchos se han preguntado si el Código Penal alemán nunca castigaría esos actos promovidos por un Gobierno regional alemán. La pregunta no es esa, sino si el Gobierno, Senado y oposición alemanes hubieran tolerado la violencia institucional ejercida contra su Constitución. Oposición y Ejecutivo alemanes -del color que fueran- nunca hubieran permitido convocar la sesión de un parlamento regional para aprobar la hoja de ruta del proceso independentista y menos aún ejecutarlo en su totalidad contra el orden constitucional y la integridad territorial de Alemania.

Lo que vivimos hace un año en España, en Alemania no hubiera llegado a ser delito simplemente porque es impensable que se hubiera tolerado. Ni Gobierno ni Parlamento federal (oposición incluida) habrían renunciado a la responsabilidad política de hacer aplicar la Constitución ni se hubieran sentido acomplejados por utilizar la vía política de la "coerción federal" para evitar la acción penal (art. 37 de su Constitución).

En España se permitió al Parlament y al Govern ejecutar su plan de violencia jurídico-política de apropiarse de una parte del territorio para fundar un nuevo Estado. Se les dio toda clase de expectativas, plena confianza de que podían llegar hasta el final, y que a lo sumo se utilizaría la vía de recurso ante el Tribunal Constitucional. Y no era un contencioso competencial como muchos. Se les dejó hacer, consumar sus delitos con tranquilidad cuando la obligación del Gobierno era prevenir el delito contra la Constitución.

La obligación del Estado (incluida la oposición democrática) era haber impedido por la vía político-constitucional, como es el artículo 155 CE, su propósito de erigir una estatalidad paralela. Si se hubiera encauzado la situación con determinación en la defensa de la Constitución, no habríamos entrado en el bucle de la república virtual ni en el judicial penal. Los jueces han entrado en la escena porque Gobierno del PP y oposición (PSOE, Cs y Podemos) no quisieron impedir el delito contra la integridad territorial y la Constitución. En España se permitió la comisión final del delito por un Gobierno de derechas inepto y cobarde, y una oposición de centroderecha y de izquierdas irresponsables y cortoplacistas que no defienden los valores constitucionales e intereses generales.

Antes de que el Parlamento catalán aprobara la Declaración de 2015, estimé en este periódico (27.10.2015) que era el momento de disolver y retirar el ejercicio de las competencias normativas a las instituciones autonómicas. El ex presidente Felipe González ha afirmado que se debió utilizar el art. 155 con ocasión del primer acto de rebeldía institucional cuando Artur Mas convocó el primer referéndum en 2012. Pero ni el Gobierno de España ni su oposición democrática asumieron sus obligaciones constitucionales con la unidad nacional; sólo la Jefatura del Estado asumió el riesgo de la defensa de la Constitución democrática y de las libertades de todos los españoles, limitándose a recordar al Gobierno y poderes constitucionales sus obligaciones de defensa de la democracia.

De haber reaccionado entonces por la defensa de la convivencia en paz frente a la violencia institucional, nos habríamos ahorrado la grave fractura de la sociedad catalana y el afianzamiento de los partidos independentistas en la falsa realidad de la república proclamada. Ahora por no haberlo resuelto en su único cauce político-constitucional, hemos endosado el enjuiciamiento de toda esa violencia al Tribunal Supremo enredados en el inexorable bucle judicial penal.

Araceli Mangas Martín es catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la UCM.

Sánchez no hace política de Estado
 larazon 25 Octubre 2018

Hay que presumir que cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, buscó en los partidos separatistas catalanes, que, no lo olvidemos, acababan de atentar gravemente contra el orden constitucional español, el respaldo que le faltaba para sacar adelante la moción de censura debía, al menos, sospechar la existencia de un precio. De ahí que parezca forzada su indignación ante los duros reproches que le dirigió el líder de la oposición, Pablo Casado, que le superó en toda la línea en su cara a cara parlamentario, acusándole de ser partícipe del golpe independentista, o los del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que le definió como el paradigma de un hombre sin escrúpulos.

Porque lo cierto es que el jefe del Ejecutivo, que presenta ese flanco político penosamente abierto en su alianza con ERC y el PDeCat, ya había roto de hecho la relación de Estado con el Partido Popular en dos asuntos tan graves como la crisis en Cataluña o la elaboración de unos Presupuestos Generales que ponen en riesgo el pacto por la estabilidad firmado con la Unión Europea. Si ya la actitud agria de Sánchez, abonado al «no es no», cuando se hallaba al frente de la oposición socialista permitía augurar una relación bronca con los adversarios, la experiencia de sus escasos meses de Gobierno no ha hecho otra cosa que confirmar lo temido. Más aún, si buena parte de la imagen gubernamental queda a cargo del líder de un partido de extrema izquierda, enemigo confeso del régimen democrático surgido de la Transición, como es Pablo Iglesias, a quien se le encomiendan esos asuntos, teñidos de turbiedad, a los que «el Gobierno no puede llegar», y cuya capacidad para la deslegitimación del adversario nadie podrá regatearle.

No se trata, sin embargo, de recurrir a los memoriales de agravios, que sólo llevan a la melancolía, sino de registrar un hecho: que la servidumbre parlamentaria en la que se encuentra el presidente del Gobierno está dando alas a quienes pretenden forzar una reescritura de la democracia española, tal y como la conocemos, incluida, por supuesto, la figura del Jefe del Estado. Ayer, sin ir más lejos, el president de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, se permitió el desahogo de exigir la cabeza del ministro de Exteriores, Josep Borrell, por considerarle un obstáculo mayor para cualquier acuerdo con la Moncloa, al tiempo que el diputado de ERC, Joan Tardà, trataba de «payasada» que se pretendiera negociar los PGE sin el paso previo de la liberación de los políticos nacionalistas encarcelados. Ni siquiera Pedro Sánchez puede negar la evidencia de que los partidos independentistas catalanes consideran como probabilidad objetiva que su Gobierno, al final, se avendrá a una solución política, aunque ésta tenga que pasar por encima de los tribunales de justicia, del ordenamiento constitucional y de los hechos. Esa es la única motivación de su apoyo a la moción de censura que le llevó a la Moncloa y no parece que se vayan a contentar con menos.

De hecho, ninguno de los gestos de apaciguamiento ha sido correspondido desde el nacionalismo, que sigue maniobrando para forzar la ruptura constitucional, aunque de momento se mantenga en un plano declarativo. Sin contar con este trasfondo de golpe permanente, por otra parte, diáfano y patente para la mayoría de los ciudadanos, no es posible entender las acusaciones, duras, sin duda, vertidas por el líder del Partido Popular contra el presidente del Gobierno. Pero sí, la sobreactuada y falaz respuesta del aludido, incluso en la misma sesión parlamentaria donde acababa de recibir el apoyo de los populares, por razón del interés general, en su pleito con Podemos y los nacionalistas catalanes a cuenta de Arabia Saudí.

Inmersión lingüística: un modelo fracasado

EDITORIAL El Mundo  25 Octubre 2018

La Generalitat acaba de admitir lo que muchos ciudadanos, colectivos y medios de comunicación venimos denunciando desde hace 30 años: el modelo de inmersión lingüística, que consagra el catalán como lengua vehicular, supone un destrozo pedagógico y una palanca para afianzar la hegemonía nacionalista. Por primera vez, el Govern revisará este modelo tras detectar graves carencias de expresión en castellano en algunas comarcas. De ahí que se abra a impartir más horas lectivas en castellano en entornos catalanohablantes, en fin de ampliar las dos horas semanales de castellano en primera, tres en Secundaria y dos en Bachillerato que fija la legislación autonómica vigente.

No es cierto, como suelen argüir los separatistas, que este modelo educativo garantice el dominio del español, y la prueba es que ya lo reconocen hasta sus propios impulsores. A ello se suma el alto porcentaje de fracaso escolar y el desacato al Constitucional, que en 2010 dictaminó que el castellano no podía ser excluido como lengua vehicular. El giro del Govern en esta materia, aplaudido por el PSC, sigue siendo absolutamente insuficiente para corregir la anomalía que supone un sistema educativo monolingüe en una comunidad autónoma con dos lenguas cooficiales.

Vaya con el modelo
Nota del Editor 25 Octubre 2018

Denominar modelo al atropello de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes es un disparate.

El separatismo imposible
Cristina Losada Libertad Digital  25 Octubre 2018

El otro día le preguntaron al historiador John Elliot cuál fue el principal error de los independentistas catalanes. Contestó: "Asumir que la independencia era posible en el mundo del siglo XXI, vivir en una realidad virtual". Elliot no es el único que dice que el gran error de los separatistas es, digamos, querer lo imposible. Al contrario, éste ha sido un argumento común y extendido durante los años del procés. Si traigo aquí la respuesta de Elliot en una entrevista, respuesta que reiteró en otras de estos días, es sólo por su actualidad. Pero es de la misma especie que el mantra que el Gobierno de Rajoy recitó para lidiar con la presión del desafío. "No sigan por ese camino, porque no va a ninguna parte", decían portavoces, ministros, vicepresidenta y presidente una y otra vez. En vano. El separatismo, erre que erre. Si el suyo era un objetivo imposible, actuó como si no lo fuera.

Quienes sostienen la imposibilidad se acogen a los mismos argumentos del hispanista. Estamos en el siglo XXI, vivimos en un mundo globalizado, la interdependencia es mayor que nunca, la creación de un nuevo Estado no sería aceptada por la Unión Europea y algunas otras generalidades e ingenuidades. Esto es como si en las primeras décadas del siglo XX le hubieran dicho a Lenin que era inviable establecer la dictadura del proletariado en la atrasada Rusia, donde apenas había proletarios. En realidad, se lo dijeron. Lo decían los textos sagrados, los de Marx. Desde la ortodoxia marxista, lo que se proponían los bolcheviques era imposible. Sin embargo, lo hicieron. A sangre y fuego, con el terror y la hambruna, pero lo hicieron. No conviene creer ni por un momento en la imposibilidad.

No conviene guarecerse en la imposibilidad. Porque decretar que un proyecto político es irrealizable, pura quimera, es toda una maniobra de evasión. Al declarar inalcanzable el objetivo separatista, el político evitará hacer frente con la energía necesaria a los que, haciendo caso omiso de la imposibilidad teórica, ponen todos los medios para lograr su objetivo. A fin de cuentas, si no lo van a conseguir, ¿para qué molestarse? La ley del mínimo esfuerzo se impone. Con alegría. Pero aún hay algo más cómodo y conveniente: eludir la confrontación con ese proyecto político por lo que es. Se le critica por inviable y no por separatista. No se entra en sus miserias. Se le da al separatismo rango de idea respetable –todas las ideas lo son, dicen los ignaros–, cuyo principal problema, ¡el único!, es que no puede hacerse realidad. Este es un gran escaqueo. El mayor de todos.

El presidente Sánchez acaba de pedir a los independentistas, en el Congreso, que tomen nota del "error histórico" del Brexit. Cree, o así lo dijo, que el Brexit "va en contra del sentido de la Historia". Y cree, o eso parece, que el independentismo catalán también. La analogía no es buena. Salir de la UE es incomparablemente menos dañino que romper un Estado. Tampoco el Reino Unido está hecho un desastre; ya quisiéramos tener aquí sus datos de empleo. Pero Sánchez practica la evasión de la imposibilidad. La practica con la leyenda de que la Historia marcha en el sentido de la globalización, la interdependencia y la Unión Europea, mientras los separatistas, ay, van a contracorriente. Como si el sentido de la Historia, suponiendo que exista tal cosa, no se hubiera torcido tantas veces.

Ni la globalización ni el siglo XXI ni la Unión Europea garantizan la imposibilidad de ningún proyecto separatista. Los únicos que pueden garantizar que los separatistas fracasen son los Estados nación. Sí, esas viejas antiguallas. Pero a Sánchez le resulta más cómodo hacer un desvío por el Brexit para propinar un suave rapapolvo que entrar en materia. Ya se sabe: España es el problema, Europa la solución. Puro escaqueo. Lejos queda cuando se atrevió a denunciar las repulsivas ideas y sentimientos que nutren al separatismo catalán y llamó racista, supremacista y xenófobo a Torra, el presidente de la Generalitat. Tan lejos que sólo fue hace cinco meses. El sentido de la vida, que dirían los Monty Phyton.

Cínicos
Rosa Cuervas-Mons gaceta.es 25 Octubre 2018

Hay gente en España a la que le preocupan los derechos humanos. Hay quien sufre cuando lee en los periódicos el espeluznante relato del asesinato de Jamal Khashoggi, periodista crítico con el régimen saudí. A quien le cuesta reprimir las lágrimas cuando ve las imágenes de decenas de miles de familias perseguidas, acosadas y asesinadas por los bárbaros del Estado Islámico y de hombres degollados por haberse negado a renunciar a su fe… a su fe cristiana.

Son muchos los que sufren por el destino de las niñas secuestradas por los terroristas islamistas de Boko Haram y por los civiles en Yemen. A los que se les encogió el corazón con las imágenes -las de verdad, no las fake news fabricadas en algunos medios- de los pequeños en Aleppo… y también en Mosul.

Hay quien se entristece cuando descubre los miserables viajes que emprenden desde el otro lado del Mediterráneo miles de hombres convertidos en abono para las mafias; quien observa con pena la llegada de esos hombres a una Europa que no es como les han contado y que no tiene esos trabajos, ese futuro, por el que han pagado los ahorros de toda una vida; de toda una familia. Y quien siente rabia, se indigna, por los ataques de algunos de esos inmigrantes a los agentes de Policía y Guardia Civil que, por defender nuestras fronteras, acaban llenos de heces y cal viva.

Millones de españoles acompañan en el sentimiento al Instituto Armado cuando uno de los suyos es asesinado a quemarropa por un delincuente en libertad; y otros tantos lloran la pérdida de un militar español fuera de su patria, mientras trataba de hacer de este mundo un lugar más habitable. En España hay gente así.

Y luego hay quien se lleva las manos a la cabeza por el asesinato del periodista saudí mientras compadrea con el régimen asesino de Nicolás Maduro. Quien calla cuando el opositor silenciado vía ventana se llama Fernando Albán en lugar de Jamal Khashoggi. Quien pide que se garantice la libertad de expresión del que cacarea ‘matad a un puto guardia civil’ e ignora a las mujeres agredidas por las hordas abertzales de Alsasua. Hay quien se rasga las vestiduras por las bombas que caen en Yemen pero entiende las ‘razones políticas’ del terrorismo que mató en Hipercor.

Hay quien sufre por las desgracias del mundo… y luego están los cínicos. Hay gente, y luego está Podemos.

Denuncian a Quim Torra en la Fiscalía de Suiza por incitación a la violencia
M.A. Ruiz Coll okdiario 25 Octubre 2018

Un ex policía y ex militar suizo, François Meylan, ha presentado una denuncia ante la Fiscalía del país helvético contra el presidente de la Generalitat, Quim Torra, por incitar a la violencia de los CDR, por hacer apología del racismo y por poner en peligro a la población de Cataluña.

En su denuncia, Meylan recuerda que Torra alentó el pasado 1 de octubre a los CDR a seguir adelante con su labor de agitación callejera. Pocas horas después, los CDR intentaron asaltar la sede del Parlament.

Al respecto, señala que algunas de las operaciones de los CDR están coordinadas por antiguos terroristas de Terra Lliure como Fredi Bentanachs (quien recibió entrenamiento de ETA en el sur de Francia en los años 80) y Carles Sastre, quien asesinó al empresario José María Bultó colocándole un explosivo casero en el pecho.

François Meylan acudió el pasado mes de agosto a Cataluña como voluntario para ayudar a los grupos constitucionalistas que quitan lazos amarillos de las calles. En una entrevista a OKDIARIO, declaró que “la ideología separatista es un fantasma para manipular a la gente, funciona como una secta. Detrás hay operaciones delictivas, es una cuestión de dinero y poder. Y sus jefes siempre viven muy bien. Hay mucha gente que está viviendo de esto”.

En la denuncia que ha presentado ante la Fiscalía suiza, Meylan pide la apertura de una causa penal contra Quim Torra por hacer apología de la violencia y el racismo. Meyland responsabiliza a Torra de haber alimentado la violencia de los CDR que “cometen actos vandálicos, intimidan y coaccionan” a los ciudadanos catalanes.

François Meylan también recuerda que el presidente de la Generalitat es un supremacista que recurre a argumentos racistas al calificar a los españoles como “bestias carroñeras con una tara en el ADN“. El mismo tipo de argumentos que utilizan los partidos de la extrema derecha europea que se han convertido en los principales aliados y protectores de Carles Puigdemont tras huir de España.

El denunciante pide a la Justicia Suiza se investigue a los “cómplices” de Torra en el país helvético. Al respecto, recuerda que la ANC ha abierto una delegación en Suiza para respaldar el movimiento separatista y aclara que no se trata de una asociación cultural, sino de una organización política que persigue fines ilegales en España.

Por último, recalca que durante los últimos años la Generalitat que hoy preside Quim Torra ha ejercido “la discriminación lingüística, la reescritura de la historia, la falsificación de los libros escolares, la incitación al odio, la victimización en las aulas”, la utilización de los Mossos como policía política y la estigmatización de los catalanes que no apoyan el secesionismo.

François Meylan también ha dirigido una queja a su Gobierno en la que pide que no permita desarrollar en suelo helvético operaciones de “desestabilización” de la democracia española. Meylan ha incorporado a su carta las fotografías de un acto organizado por la ANC y protagonizado por Marta Rovira, el pasado 8 de septiembre junto a la estación de Berna.

La ANC y Marta Rovira recogieron firmas en la calle para pedir que el gobierno suizo impulse una causa contra España en el Tribunal Internacional de La Haya. Al respecto, Meylan considera poco leal que el Gobierno suizo permita en su territorio este tipo de operaciones de desestabilización contra una democracia aliada. El ex policía y ex militar pide al Gobierno suizo que no cometa con Cataluña el error que cometió al reconocer, en 2008, la independencia de Kosovo.

Tolerancia grand cru
ARCADI ESPADA El Mundo 25 Octubre 2018

Este viernes damos en Barcelona el premio Tolerancia a Maite Pagaza. Aún no tenía ese premio. Es puramente sorprendente. Hace quince años mataron a su hermano Joseba. Concretamente, el 8 de febrero de 2003, cuando un tipo llamado Gurutz Aguirresarobe Pagola entró en el bar Daytona de Andoáin y disparó sobre el hombro, el estómago y la cabeza de su víctima. Pagaza era el jefe de la policía municipal, pero el Ayuntamiento, gobernado por Euskal Herritarrok, se negó a condenar el asesinato.

Ni ese día ni al día siguiente ni al año siguiente Maite Pagaza disparó a su vez contra nadie. No disparó contra el asesino de su hermano ni tampoco eligió disparar en sinécdoque, es decir, no disparó, por ejemplo, contra ninguno de los públicos y reconocidos miserables que se negaron a condenar el asesinato. Esta conducta es meditable. No fue solo la de Maite Pagaza, sino también la de todos los familiares y amigos, menos uno, de los miles de víctimas del terrorismo nacionalista vasco. Insisto en que es meditable. Yo, para señalarme, no estoy absolutamente seguro de que ésa hubiera sido mi conducta en un caso similar. Y si lo hubiera sido, menos seguro estoy aún de que hubiera sido por algo más que cobardía. Supongo que en tales circunstancias agobiantes habría hecho cálculos rápidos. La posibilidad de matar, sí, pero también de morir, en la propia venganza o más tarde, en la venganza sucesiva de los otros; la casi certeza de que te apresarán y los años que pasarás en una sórdida celda, y el horrible rancho, sobre todas las cosas... Yo habría calculado mucho, supongo.

Pero tengo la sospecha de que hay en el mundo otro tipo de personas. Personas que responden a la seca, primera y mejor definición de tolerancia, que es la de llevar las cosas con paciencia, sin alterarse más allá de lo que permite la vida, es decir, sin merodear en los anchurosos campos de la disolución y la muerte. Personas tocadas de una gran inteligencia, que ante la certeza, una mañana en el célebre bar Daytona, de un hermano baleado se resisten a extender de su mano la metástasis, simple y civilmente, sin perdones ni demás alientos fétidos, sobriamente seguros de que la continuidad en la vida es la respuesta más eficaz ante la muerte. Y, en realidad, la mejor venganza.

Yo también tengo el premio a la Tolerancia, y lo llevo a gala. Pero es por cuando entro en los restaurantes de Cádiz, y preguntado por el camarero kichi, contesto que solo tengo intolerancia a la lactosa y al partido Podemos. El mismo premio, pero a otro nivel.
 


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