AGLI Recortes de Prensa   Sábado  27  Octubre 2018

El cinismo del Gobierno daña el crédito judicial
EDITORIAL El Mundo 27 Octubre 2018

Ayer tocaba negarlo todo. Dos días después de que el propio presidente del Gobierno en el Congreso apelara a una propuesta de Federico Trillo para restringir la calificación del delito de rebelión a los golpes militares propios del pasado, la portavoz Celaá adoptó la pose institucional que otros viernes le falta para incurrir en una grosera mentira: "El Gobierno no habla del Poder Judicial ni pretende orientarle". Y despachó como mera libertad opinativa el obvio ejercicio de presión de Pedro Sánchez desde la tribuna, gesto con el que espera consolidar la alianza con los separatistas de la que dependen no solo sus Presupuestos sino la duración de esta legislatura y la posibilidad de revalidar el puesto en la siguiente.

Resulta entre bochornoso e indignante el cinismo con que el Gobierno niega presiones sobre el Tribunal Supremo que todo el mundo ha visto. Desde hace semanas, y a tono con las exigencias de Joan Tardà o Pablo Iglesias, casi no pasa un día sin que un cargo socialista, algún ministro y especialmente la vicepresidenta Calvo insistan en que no ven rebelión en el golpe a la Constitución de hace un año. Solo cuando el goteo de opiniones perfectamente alineadas ha terminado por enfadar al Supremo, sale Celaá y exhibe un poco de respeto a Montesquieu.

Ya hemos dicho aquí que el discurso político no es inocente, ni puede ser elástico. El escrúpulo en la observancia de la separación de poderes no puede depender de los pactos que Sánchez tenga apalabrados con sus socios de censura. Se diría que el Gobierno aprieta a los jueces cuando sus aliados se lo piden, y cuando los jueces protestan y la opinión pública se resiente, entonces anuncia un recurso para defender al Rey y marca perfil constitucionalista en sus declaraciones. Aunque bajo cuerda siga presionando a la Abogacía del Estado para que rebaje la calificación jurídica a sedición y contentar así al independentismo. Este juego de calculada intermitencia por puro interés de poder constituye una vergüenza política y una irresponsabilidad institucional. Porque no solo se destruye la credibilidad de Sánchez ante los españoles, sino que además se daña la imagen de nuestra democracia ante la a menudo confundida opinión internacional.

Rebelión pero menos
El Gobierno está blanqueando la gravedad de un golpe contra el Estado para permanecer en el poder durante otro rato
Ignacio Camacho ABC 27 Octubre 2018

Lo que sucedió hace un año en Cataluña fue una rebelión institucional contra la Constitución española, prolongada durante mes y medio entre las leyes de desconexión, el referéndum ilegal y la declaración formal, tal día como hoy, de la independencia. En el sentido coloquial y en el semántico nadie cuestiona que así fuera, ni siquiera los propios independentistas que se ufanaban de su desobediencia a los tribunales hasta que el Supremo entró en escena. En términos estrictamente jurídicos cabe un cierto debate sobre el tipo penal -rebelión o sedición- basado en si concurrió o no un componente de violencia. Pero no existe ninguna duda de que se produjo un levantamiento, una subversión, una revuelta, un motín dirigido a proclamar la secesión, un desafío a la legalidad que ningún Estado dejaría sin condena. Y de eso es de lo que trata la causa judicial instruida por el juez Llarena, que el Gobierno ha comenzado a entorpecer a petición expresa de Oriol Junqueras, transmitida desde la cárcel a través del enviado Pablo Iglesias.

Junqueras exigía un gesto, un guiño de complicidad -en este caso literal- a cambio de su apoyo a los presupuestos. Y no sólo ha obtenido uno sino dos, porque el primero consistió en la humillación gubernamental de admitir a un preso como interlocutor en la negociación de su principal proyecto. Pero el Gabinete aún estaba dispuesto a degradarse un poco más, y lo ha hecho. Como no puede presionar a la Fiscalía para que rebaje la acusación inicial -ojo a la definitiva- sin exponerse a un escándalo manifiesto, pretende implicar a la Abogacía pública en la defensa de su nuevo criterio: fue una rebelión descafeinada, la puntita nada más, una especie de juego. Sánchez sabe que los líderes insurrectos saldrán condenados sin remedio, pero busca que lo sean por un delito más leve, más indultable, más modesto, cuya deliberación abra dudas en la Sala del Supremo. Y en todo caso pretende ganar tiempo haciendo ver a los procesados que se muestra sensible a sus deseos. Acostumbrado a tirar para adelante a cualquier precio, a moverse en el alambre ocasional de la perentoriedad del momento, su mayor interés, su único apremio, reside en la obtención inmediata del visto bueno que le permita armar una mayoría en el Parlamento. Luego ya se verá; en el peor de los casos siempre podrá culpar a los magistrados de mantenerse en el empeño.

Hemos llegado así al más triste de los aniversarios. Ni siquiera los separatistas se atreven a celebrarlo, presos de la mala conciencia de no haber defendido su propio órdago revolucionario. Pero lo que no resultaba imaginable hace un año era que el Gobierno de España los ayudase a blanquear la sublevación atenuando la gravedad del relato. Que malversara su propia autoridad democrática, que se aviniese a escatimar la importancia de un golpe contra el Estado para permanecer en el poder por otro rato.

Casado acierta: si Sánchez no quiere parecer golpista, que no gobierne con ellos
EDITORIAL esdiario 27 Octubre 2018

El presidente del PP, Pablo Casado, no sólo no ha rectificado sus durísimas palabras para Pedro Sánchez pronunciadas en el Parlamento, sino que se ha reafirmado en ellas, con toda la razón. Que en España ha habido un Golpe de Estado, procedente del independentismo catalán, lo confirma el tipo de delitos por los que se va a juzgar a 17 de sus cabecillas: la rebelión y sedición son, en distintos grados, comportamientos que intentan conculcar por la fuerza el régimen constitucional vigente, atentan contra el Estado de Derecho y ponen en riesgo la propia democracia.

Y eso es lo que ocurrió -y ocurre- en Cataluña y por eso el Tribunal Supremo va a juzgar en breve a los políticos presos conocidos por todos. Pero no sólo lo supone la Administración de Justicia, ni el PP, Cs o una gran mayoría de la sociedad española.

También lo creía el propio Pedro Sánchez, que sólo dos semanas antes de encabezar una moción de censura inviable sin el respaldo soberanista, consideraba un Golpe de Estado lo sucedido en Cataluña, exigía un endurecimiento del delito de rebelión para que nadie se escapara por tecnicismos jurídicos y tildaba de xenófobo y supremacista al heredero de Puigdemont, Quim Torra.

La descripción que hizo entonces Sánchez era la adecuada, y nada ha cambiado desde entonces en el comportamiento y las intenciones del soberanismo. El único matiz, bien relevante, es que el secretario general del PSOE se lanzó a por una presidencia negada en las urnas sabiendo que sólo la lograría con quienes el mismo consideraba un peligro para España.
Pedro Sánchez quiso endurecer el delito de rebelión y hablaba de Golpe de Estado dos semanas antes de la moción de censura

Esa decisión ha servido, en exclusiva, para que Sánchez llegue a La Moncloa y, con ello, se invierta la realidad y de repente parezca imprescindible deponer la acción judicial, aceptar el desafío e incluso, de manera escandalosa, pactar con él desde la cárcel los Presupuestos Generales del Estado.

Un irresponsable
Es tan grande y tiene tan pocos precedentes la irresponsabilidad de Sánchez que lo extraño es que la oposición no le pusiera frente a su espejo antes. Es un presidente que cosechó dos derrotas históricas para el PSOE. Que se niega a convocar Elecciones Generales para que los españoles decidan. Que le debe el puesto a Puuigdemont, Iglesias, Junqueras y Otegi. Y que ha cedido en Podemos la política económica y al nacionalismo la llave de la gobernación.

Si la mera descripción de los hechos le resulta ofensiva a Sánchez, lo que debe hacer es cambiarlos con otros igual de inopinables, y no con frases vacías ni ataques a la oposición. Ningún presidente está facultado para negociar con la estructura institucional y económica de España, pero mucho menos uno que carece de plácet en las urnas; lo sustituye con manipulados sondeos del CIS; se niega a consultarle a los ciudadanos y se alía con todo aquello que amenace a la Constitución, la Casa Real y en general los cimientos democráticos del país.

No sólo acierta Casado al no rectificar, sino que lo haría mucho más si, tanto él como Albert Rivera. se mantuvieran cada día en ese discurso : Sánchez no ha sido elegido por los españoles y no está facultado para las concesiones que hace para conservar ese puesto; y no hay nada más justo ni más democrático que señalar ese bochorno y exigir una inmediata salida que sólo pueden dar las urnas.

El CIS también le da a Pedro Sánchez el escaño de Frodo en la Comarca
El Pato Cojo esdiario 27 Octubre 2018

Los españoles darían 352 de los 350 diputados existentes a Sánchez, que también gana a Lebron James y a Meryl Streep como jugador de baloncesto y actriz en Hollywood.

El CIS de octubre ha sido un no parar para Pedro Sánchez, que cosecha un éxito sin precedentes en la historia de la Humanidad. Según el sondeo elaborado por José Félix Tezanos, un profesional independiente con apenas 40 años de militancia en el PSOE, el actual presidente sacaría 352 diputados si se celebraran Elecciones en estos momentos.

Son dos más de los que tiene el total del Congreso para todos los partidos en la actualidad, pero tiene explicación: además de lograr el 100% de los escaños del PP, de Ciudadanos y del resto de formaciones; Sánchez arrebataría su acta de diputado a Frodo por la circunscripción de la Comarca y a Luke Skywalker por la Galaxia Muy Muy Lejana.

Begoña, Reina
Con los 352 diputados a su disposición, Sánchez se verá facultado para aplicar definitivamente sus planes, ya sin las molestias de la ultraderecha y con un enorme fervor popular: permitirá la independencia de Cataluña, la invasión de Polonia, el nombramiento de su mujer como Reina o la imposición en las escuelas de rezar una oración en su honor antes de empezar las clases:

"Pedrito de mi vida
eres del PSOE como yo,
por eso te quiero tanto,
y te doy mi corazón".

El estudio del CIS, presentado con un ataque de risa casual por Xabier Fortes en TVE, recoge otras buenas noticias para Pedro Sánchez, en el mejor momento de su carrera desde que se lo pasara muy bien este verano dando vueltas en avión por la costa y cantado Surfing USA de The Beach Boys.

El gesto de Frodo al saber que Sánchez le quitaría su escaño en la Comarca
Así, el 95.6% de los españoles cree que Sánchez lo haría mejor que Lebron James si fichara por Los Ángeles Lakers, por un 97% que opina que, aun siendo hombre, estaría más preparado que Meryl Streep para rodar Memorias de África junto a Begoña Gómez en una versión progresista donde ambos protagonistas fueran mujeres.

No terminan ahí las buenas noticias para el presidente del Gobierno. Un 92% de los ciudadanos intuye que cocina mejor que Karlos Arguiñano; un 99% confía en que descubra una vacuna universal contra el cáncer y un 98% está convencido de que está mejor dotado que Nacho Vidal y el famoso niño Jordi.

Carmena prohibirá a los coches girar a la derecha para luchar contra el fascismo
El Pato Cojo esdiario 27 Octubre 2018

La alcaldesa también quiere acabar con la contaminación política en Madrid, borrando la huella del fascismo que campa a sus anchas por la capital. Empezará por los coches.

"Madrid libre de humos. Y de fascistas". Con ese lema ampliará Manuela Carmena su ya exigente plan de circulación por la capital, que desde este miércoles sólo permitir conducir por la zona centro a los propietarios de un coche con matrícula 5555, que lo hayan lavado al menos una vez en Caracas y que, por sistema, apaguen la radio de su vehículo si aparece cantando Bertín Osborne.

En la segunda fase, según ha podido saber El Pato Cojo, las restricciones se ampliarán a todos los coches que quieran girar a la derecha, al considerarse muy ultra esa maniobra a juicios del equipo de Carmena, asesorado para la ocasión por un especialista en botellines Mahou del sector anticapitalista de Ahora Madrid opuesto a la confluencia con la OLP o partidario de ella según la ingesta de la noche previa.

Ahora Madrid okupa sin querer el chalet de Carmena
Aunque en principio también estaba pensando evitar la circulación hacia el centro, carmena apeló a que ella era una demócrata moderada para descartarlo de momento, si bien no desechó torturar a los conductores que tomaran esa dirección obligándoles a escuchar en el coche toda la discografía de Ismael Serrano.

Siempre girar a la izquierda
Lo que sí son seguras son las restricciones en los virajes a la derecha, considerados un síntoma de fascismo a mitigar. Así, en adelante, cuando alguien pretenda girar en esa dirección deberá seguir siempre recto, girar siempre a la izquierda en la rotonda siguiente y ya tomar el camino deseado inicialmente sin necesidad de inclinarse hacia el PP, Cs o Vox.

"A lo mejor la cago", dijo Carmena, "pero los madrileños pueden estar tranquilos que si ocurre eso a mí me habrá recogido pronto el chófer para que, tras desayunar en el Ritz, pueda meterme a fondo a analizar las soluciones a eso del mediodía", concluyó.

La Fundación Franco: “Si se nos cuestiona habría que ilegalizar 12 fundaciones del PSOE y Podemos”
Carlos Cuesta okdiario 27 Octubre 2018

La Fundación Franco se prepara para presentar batalla tras la resolución del Parlamento Europeo sobre el nazismo y el fascismo. La entidad niega que la misma sirva para ilegalizarles y rechaza que ese texto sea ampliable al franquismo y a su fundación. Y, además, advierte de que, si se diese ese paso, la argumentación empleada abriría el camino a ilegalizar un listado de 12 organizaciones de izquierdas tanto del Partido Socialista como de extrema izquierda.

Los responsables de la Fundación Franco no creen que el Gobierno de Pedro Sánchez se vaya a atrever a dar el paso de la ilegalización de su entidad. Para empezar porque la resolución del Parlamento no menciona el franquismo. Pero, alerta de lo que podría ocurrir si se decidiese a dar el paso: “No parece que nadie, en su sano juicio, pueda cuestionar el interés general de la difusión y promoción del estudio y conocimiento de un personaje histórico de la dimensión de Francisco Franco Bahamonde, sobre el que existe una vastísima bibliografía que no encuentra parangón en ningún otro monarca o jefe del Estado español durante los últimos cinco siglos”, señalan.

Desde la Fundación, añaden que “si se llegase a cuestionar –la capacidad de asombro en este país ya es infinita–, resulta indudable que ello afectaría directamente a la legalidad de Fundaciones de la órbita del Partido Socialista como las Fundaciones Pablo Iglesias y Largo Caballero, Fundación Alfonso Perales, Fundación Gabriel Alomar, Fundación José Barreiro, Fundación Matilde de la Torre, personajes todos estos de mucho menos relieve que Francisco Franco y desconocidos en su mayoría para todos los que no formen parte del Patronato de las mismas”.

Fundaciones de extrema izquierda
Un listado de fundaciones que se amplía en el campo de la extrema izquierda integrada ahora en Podemos: “Y qué decir de las fundaciones de la órbita de Izquierda Unida como la Fundación 14 de Abril, Fundación Zabaldiak, Fundación Idi Ezquerra, Fundación de Investigaciones Marxistas, Fundación Rey Corral y Fundación Horacio Fernández Iguanzo”.

La Fundación Franco amplía su argumentación y señala que “no es baladí decir que, a diferencia de esta Fundación -que tan sólo recibió una subvención reglada de 150.000 euros para digitalizar la totalidad de su archivo en los años 2000 al 2003-, la inmensa mayoría de las Fundaciones citadas reciben anualmente cuantiosas subvenciones del erario público, sin ir más lejos, la Fundación Largo Caballero, vinculada al sindicato UGT, ha recibido más de 500.000 € en subvenciones durante los últimos años, la Fundación del PSOE ‘Pablo Iglesias’, sólo en el año 2018 la cantidad de 235.710 euros, y la fundación ‘Instituto 25M para la Democracia’ vinculada a Podemos, 102.960 euros, en este año”.

La Fundación concluye afirmando que “al margen de la grosera discriminación que supone la constante financiación pública de Fundaciones de corte marxista e incluso bolivariano y el veto de Fundaciones como la nuestra, que entre otras cosas, cuenta con un archivo fundamental para el conocimiento de nuestra historia reciente, no existe en el ordenamiento jurídico español ni un solo precepto que permita instar la ilegalización de la Fundación Francisco Franco, razón por la cual hasta ahora no se ha atrevido el Gobierno a iniciar una acción semejante que incurriría de lleno en el tipo de la prevaricación”.

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Como Zapatero con ETA
Javier Somalo Libertad Digital 27 Octubre 2018

Para que Sánchez fuera presidente sin urnas era condición inexcusable negar la existencia de un golpe de Estado y facilitar un fiasco judicial.

El presidente del Gobierno, como los golpistas, no ve rebelión en Cataluña. Su número dos, la vicepresidenta Carmen Calvo, incluso critica a los que van por ahí "constantemente usando el apelativo de golpe de Estado".

Según la autora del adagio "el dinero público no es de nadie", la clave está en el detalle:
Para hablar de golpe de Estado, para hablar en ese sentido de delito máximo, tenemos que hablar de unos instrumentos de fuerza. Un golpe de Estado requiere fuerza, y unos instrumentos de fuerza coercitivos.

Para enfatizar la poca delicadeza de PP y Ciudadanos al tildar de golpe lo que lleva un año instalado en Cataluña, es decir, en España, la vicepresidenta añadió risueña, en una entrevista en Onda Cero: "Les falta el arma". Claro que, si se tratara de "armas inteligentes" que pueden distinguir a sus víctimas, como las que glosó la portavoz Isabel Celáa, a lo mejor tampoco resulta convincente el "apelativo" radical de esta extrema derecha que no hace más que llamar golpista al primero que proclama una república al margen de la Constitución.

No hay rebelión, no hay golpe y acabaremos llamándolo, como ya hacen algunos, el "Putsch de Mont". Sin armas pero con Mossos armados portando y custodiando urnas ilegales que se escrutaron sin control para proclamar una República Independiente de Cataluña y con intensa violencia dirigida y alentada por la oficialidad rebelde contra la Policía y la Guardia Civil. Eso fue lo que sucedió y ese es el único punto de partida –la república proclamada– exigido por el golpista Quim Torra para arrancar una negociación. De ahí para arriba.

La realidad es simple: para que Pedro Sánchez fuera presidente del Gobierno sin urnas era condición inexcusable negar la existencia de un golpe de Estado y facilitar en lo posible un fiasco judicial favorable a los reos. En ello está la Abogacía del Estado, otro muñón del cadáver de Montesquieu. Lo de menos es que, hace sólo unos meses, Torra fuera un "racista" o que "clarísimamente" hubiera "un delito de rebelión", según el entonces líder de la oposición Pedro Sánchez.

Por grave que parezca no es nuevo. José Luis Rodríguez Zapatero, el gran culpable de casi todos nuestros males –exportados ahora a Venezuela– hizo algo muy parecido, y con muertos encima de la mesa, cuando calificó el atentado de ETA en la T4, en el que murieron dos personas, como un "accidente", término pactado según se supo cuando salieron a la luz las actas de la banda terrorista. Era el mismo Zapatero que desde la oposición firmó con el gobierno del PP un Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo mientras mantenía contactos ocultos con la banda. Siempre sucede lo mismo: fingen lealtad ante graves cuestiones de Estado y acaban colaborando con el enemigo cuando llegan –o para llegar– al Poder.

Pablo Casado lo dejó bien claro en el Congreso de los Diputados. Lo hizo también Albert Rivera. El que se niega a apagar un incendio contribuye a su propagación. Pero es que, además, los pirómanos son los que han hecho presidente a Sánchez. El colaboracionismo no hay quien se lo quite. Y claro, que al superviviente del fallido "caso tesis" y al que provocó el "caso plagio" le sacaran los colores en público resultó imperdonable.

En una sesión histórica del Congreso, la "derecha", la "extrema derecha" y, sin escaño pero por alusiones, también la "extrema-extrema derecha", al decir de Dolores la Cantaora, achucharon tanto y de forma tan certera que Sánchez terminó por calificar a PP y Ciudadanos como partidos "sin escrúpulos" y retiró formalmente la palabra que no tiene a Pablo Casado. Rompió relaciones con el PP y lo anunció formalmente con un comunicado de Moncloa como el de los Presupuestos morados de Pablo Iglesias, el otro valedor del auténtico procés que hoy gobierna España. Y cuanto más rompe Sánchez con unos, más se une a los otros, los que, por primera vez en democracia llevaron al poder a un presidente sin pasar por las urnas. He aquí el problema: las urnas. No hay tiempo que perder.

Pepa Bueno alerta sobre la vuelta de Aznar, que unirá a las derechas como ya hiciera sin "tutelas ni tutías" después de Fraga. Creen –temen– que pueda conseguirlo de nuevo, a través de Casado, con Rivera y con Abascal. ¡Es el señor de la guerra, el de las Azores ahora con otro trío!, advierten las tertulias temerosas de la pinza. Ha vuelto la crispación, la deslealtad que tanto detesta el ciudadano español, exclaman otros. Tanto es así, que el "Asador Tezanos" se lanza a la cocina de vanguardia y sirve un plato de humo electoral con espuma de voto socialista sobre derecha yacente… y resulta que Pedro Sánchez dobla a Casado en las encuestas y permite a Rivera colocarse el segundo pero a 10 puntos. De postre, el propio Tezanos se permite ir de gira por los medios criticando a Casado y a Rivera. ¿Se puede hablar de pucherazo demoscópico? Pues debe ser esto, sin duda. Pablo Iglesias anduvo mucho tiempo enredando sobre un posible pucherazo de la derecha en 2016. No se fiaba porque resulta que habían grabado al ministro del Interior –entonces Jorge Fernández Díaz– en su despacho. Vaya. ¡Grabaciones que comprometen a ministros! Menudo escándalo.

Carmen Calvo, perseguida de nuevo por Pixie y Dixit, también se empleó a fondo en la campaña contra la soberana paliza parlamentaria que Casado y Rivera infligieron a Sánchez. Pero en su intento por descartar la existencia de rebelión y desautorizar a estos radicales que hablan de golpe de Estado, Calvo dio en el clavo y nos volvió a recordar lo que hizo Zapatero con ETA. Lo que sí hay en España –dijo Calvo– es el "delito de alta traición, que por cierto es una tipificación muy específica que abarca, pues por ejemplo, mire usted, a todos los que formamos parte del Consejo de Ministros, que podemos ser autores de ese tipo de delitos".

Pues sí. Indudablemente.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

La traición de Pedro Sánchez.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 27 Octubre 2018

PEDRO SÁNCHEZ DEFIENDE SIN PUDOR QUE NO HUBO REBELIÓN EN EL GOLPE DE ESTADO DADO HACE UN AÑO POR EL GOBIERNO Y EL PARLAMENTO DE LA GENERALIDAD.

Habló el Doctor Sánchez en plan jurista y en otro ejemplo de rendición cobarde ante las exigencias de los golpistas catalanes a cambio de su apoyo parlamentario, ha declarado sin ningún tipo de rubor y con total desfachatez en sede parlamentaria que el delito de rebelión está ligado con el uso de las armas según lo que ya propuso el PP en el año 1994 por medio del Diputado Federico Trillo. Ya solo le faltó añadir lo de los muertos en la línea de lo que declaró ese ideólogo separatista, Antoni Abat Ninet, como condición para que se avanzase más deprisa. Y no solo ha sido Pedro Sánchez, sino que a este infecto coro de voceros que realizan una injerencia inadmisible entre poderes del Estado, se le ha sumado la vicepresi Carmen Calvo, que usa los mismos argumentos. Una posición que influye directamente en estos días donde tanto la Fiscalía como la acusación particular como la Abogacía del Estado deben presentar al Tribunal Supremo sus conclusiones de acusación definiendo los delitos.

Es una auténtica vergüenza comprobar la falta total de ética y de dignidad por parte de los máximos cargos del Gobierno de España de este PSOE radical, dispuestos a satisfacer las exigencias de sus socios parlamentarios con tal de obtener el apoyo a los PGE y garantizarse la continuidad en el Gobierno retrasando al máximo legal permitido la convocatoria de elecciones generales. Aquello que muchos nos temíamos se está cumpliendo: la nueva traición del PSOE a España y a los españoles imponiendo una doctrina frente populista radical basada en el apoyo de los enemigos de España, lo peor de una sociedad podrida y apátrida que vota a opciones nacionalistas, proetarras, totalitarias y secesionistas cuyo objetivo es destruir a España rompiéndola en mini Estados independientes.

Este desesperado empeño de intentar influenciar sobre la Justicia no es nuevo, ni exclusivo de este PSOE. También el Gobierno del PP de Mariano Rajoy ha protagonizado vergonzosas actuaciones durante su mandato de casi siete años, incluida una mayoría absoluta parlamentaria en ambas cámaras. Basta recordar el escandaloso asunto de la suelta indiscriminada de presos peligrosos y etarras a consecuencia de una revisión de la llamada “doctrina Parot”. O la defensa descarada de la Infanta Dª Cristina para librarla de las graves imputaciones derivadas del enriquecimiento ilícito en el caso Noós, en la que se cumplió aquello que dijo Rajoy “ A la Infanta le irá bien”. O la indigna y torpe aplicación descafeinada de las medidas de intervención de la autonomía de Cataluña tras el golpe de Estado del que mañana se cumple un año. O la falta de previsión y torpeza permitiendo la huida de casi la mitad del Gobierno golpista de la Generalidad a países refugio cuya Justicia desprecia a España y pone en duda su democracia.

Ahora, la idea que se quiere imponer no es ya que no se produjo el delito de rebelón porque no se usaron armas ni hubo “ violencia suficiente” para doblegar al Estado de Derecho, como bien se han encargado los tribunales de un Estado Federal alemán y de Bélgica en sentenciar, sino que se pone en duda la comisión del delito de sedición y el que se hubiera producido incluso la declaración unilateral de independencia en esa sesión del Parlamento de Cataluña del 27 de octubre del 2017 con una votación secreta para que no se pudiera identificar a los diputados que votaban a favor de la secesión e impedir su posterior imputación. Y eso además de la perversa postura defendida por los golpistas de que “votar no es delito”, obviando que esa votación así planteada había sido declarada ilegal por ser inconstitucional. Una perversión de la realidad que intenta rehacer el relato de lo que realmente ocurrió en aquellas semanas previas, el día del referéndum ilegal y las posteriores sesiones del parlamento autonómico que culminaron en aquél vergonzoso 27 de octubre con la declaración de independencia.

Y a eso hemos de añadirle la desfachatez de un ambicioso Pedro Sánchez que ha aprovechado su oportunidad imponiéndose y doblegando a los críticos de su partido, que ahora callan como cobardes ratas sumándose incluso de forma entusiasta a este asalto al poder apoyados en los enemigos de España en el que los extremistas bolivarianos de PODEMOS le han ofrecido el “abrazo del oso”. Nunca creí que dirigentes como Susana Díaz o García Page se prestaran a apoyar a quien consideraban un traidor a su partido al que cesaron en aquella escandalosa tarde en la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid y que ha terminado por recuperar el poder en unas cainitas primarias y silenciarlos. Un PSOE que nos recuerda a aquél otro radical de la segunda República, que no dudó en aliarse con comunistas, anarquistas y lo peor del arco revolucionario de la ultraizquierda y que con su actitud de connivencia con actos de terrorismo y persecución ideológica provocó el enfrentamiento civil con casi un millón de muertos. Eso es mucho mas de los diez muertos que insinuaba el ideólogo de ERC para que triunfe la secesión.

Pedro Sánchez y su Gobierno han entrado en un camino de indignidad y prepotencia peligroso, donde van a tener en frente a una buena parte de la sociedad española. Su alineamiento con las posiciones de los golpistas por intereses puramente partidistas y de ambición personal, chocan frontalmente con lo que los españoles esperan como respuesta a un acto de ataque contra la unidad de España y que está poniendo en serio riesgo el futuro y la convivencia. Esta descarada injerencia y parcialidad intentando influir en la calificación de los delitos es totalmente inadmisible e intolerable. Y que no duden de que habrá una respuesta contundente a este intento de pervertir la legalidad y amparar a los delincuentes golpistas, incluso llegado el caso con la concesión de un indulto.

Pueden estar seguros de que no van a conseguirlo.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen dia!

El espíritu de la DUI nos amenaza
 larazon 27 Octubre 2018

Hace hoy un año, el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, decidió llevar el movimiento insurreccional hasta un punto de no retorno con su decisión de que la mayoría independentista aprobara la declaración unilateral de independencia (DUI) en un Parlament semivacío –se ausentaron los diputados de Ciudadanos, PSC y PP– que proclamaba en su preámbulo que Cataluña se convertía en «un Estado independiente en forma de república».

El ahora prófugo de la Justicia española pudo haber evitado la debacle social, institucional y económica en la que se ha sumido el Principado desde entonces con un adelanto de las elecciones, pero decidió echarse al monte por intereses particulares y sin miramiento alguno por el bienestar de los ciudadanos.

Después de la DUI llegó la aplicación del 155, la fuga del propio Puigdemont y de algunos de sus consejeros, el procesamiento y la prisión para buena parte de los líderes secesionistas y una agudización de la fractura social en Cataluña acompañada de un deterioro de las condiciones de vida y de la fuga de empresas.

Las elecciones del 21 de diciembre, que debían suponer un punto y aparte hacia un retorno de la normalidad autonómica, no cambiaron la aritmética parlamentaria previa y con ello el independentismo se reencontró con un instrumento esencial para sus planes: el poder. Un año después de la DUI, la situación en Cataluña se mantiene como la amenaza más grave para la democracia. El desafío de la bicefalia Puigdemont y Torra se ha redoblado pese a que también el separatismo ha sufrido el desgaste de una gestión nefasta y mendaz del anhelo de una parte minoritaria de la sociedad catalana, que instrumentalizó con desvergüenza suicida.

Hoy, ese bloque político formado por el PDeCAT, ERC, la Crida, la ANC y Omnium no es capaz de mantener apariencia de unidad y sus desavenencias prueban su debilidad. Pese a todo, conviene no engañarse y pensar que el pulso ha entrado en un proceso decadente. No es así. El separatismo mantiene un discurso agresivo e intimidador, con toda clase de gestos hostiles hacia la Corona, España y sus gentes, empeñados en una campaña de intoxicación y de descrédito del Estado de Derecho dentro y fuera de nuestras fronteras. Con todo, y pese a las amenazas arrabaleras de Torra y su compromiso de que se enfrentarán a las «sentencias» del procés con determinación y fuerza en las calles, lo más inquietante, lo que ha disparado la preocupación, es que el Gobierno de la Nación esté hoy en manos de un PSOE con 85 escaños que debe su estabilidad y su futuro a los grupos autores de la DUI. Y este sí es un cambio trascendente respecto de hace un año.

El separatismo es hoy un activo para el Ejecutivo de Pedro Sánchez y esa influencia ha disparado su peligrosidad y los riesgos para el país. En La Moncloa se ha pasado del Ejecutivo del 155 a otro que no comparte la prisión provisional de los políticos presos ni la acusación de rebelión –como si fuera parte en el proceso–, alimenta una dinámica de presión e injerencia sobre los magistrados del Tribunal Supremo y se muestra pasivo y complaciente cuando no dócil con todos los improperios y despropósitos que parten de la administración independentista. Afortunadamente, hay un juicio oral ya abierto y un tribunal de jueces de la máxima competencia y experiencia que garantiza un proceso ejemplar que depurará las conductas de aquellas jornadas de septiembre y octubre. Conviene no olvidar que entonces se atacó desde las instituciones catalanas al Estado de Derecho en su conjunto con desobediencia expresa de la Ley y con manifiesta deslealtad hacia el ordenamiento del que emanaba su autoridad y legitimidad y hacia los ciudadanos de Cataluña y del resto de España. Ese ataque sin precedentes a la democracia, que simbolizó la DUI, no puede quedar impune.

Puigdemont necesita mártires
José García Domínguez Libertad Digital 27 Octubre 2018

Sànchez, gato viejo y escaldado, se teme, es evidente, lo peor. Lo peor para él y para el resto de los procesados que se quedaron en España y se entregaron a la Justicia.

El otro Sánchez, el Sànchez de la tilde diferencial que acaba de cumplir ya un año entre rejas tras acreditar que el pacifismo de la ANC se demostraba andando (por encima del capó de un vehículo oficial de la Guardia Civil), ha aireado un dolido de profundis contra los supuestamente suyos en las páginas de La Vanguardia. Sànchez, un profesional a tiempo completo de la agitación desde los tiempos de la Crida, o sea desde toda la vida, es cualquier cosa menos un ingenuo idealista hiperventilado de esos que se dejan arrastrar por las emociones juveniles en la acción política. De ahí que haya sabido leer entre líneas que la estrategia de la gesticulación histriónica que practica el testaferro Torra por mandato directo del Payés Errante, estrategia que se concreta en la exigencia pública y amenazante al Gobierno para que intervenga ante la Justicia en defensa de la causa de los reos sediciosos, puede que no esté diseñada para apoyar a los presos, sino para todo lo contrario. En ese sentido, los argumentos expuestos por el muy abatido y escamado Sànchez en su pieza resultan inobjetables desde la lógica más elemental.

Porque si el objetivo que se persigue desde la Generalitat y sus confluencias parlamentarias en la capital de España, razona el cabecilla cesante de la ANC, es corromper a la Fiscalía a fin de que reclame penas menores para todos los encausados, hacerlo de modo ostentóreo, que diría el difunto Gil, en el Congreso de los Diputados solo puede tener un efecto contrario al que se desea. Si es que realmente eso es lo que se desea, claro. Los chantajes, sostiene de modo lúcido Sànchez en su pieza, no pueden ser aireados de forma tan abierta ante la opinión pública, so pena de condenarlos de entrada al fracaso. De ahí que reclame, y de modo imperioso, discreción a los encargados de la delicada tarea de tocar a la Fiscalía, el Sánchez de Madrid mediante. Algo, esa elemental cautela para mantener alejados a los focos de la prensa de un asunto tan difícil de gestionar para el PSOE y con tantos costes potenciales para el Gobierno, que, por lo demás, se le habría ocurrido a cualquiera.

Sànchez, gato viejo y escaldado, se teme, es evidente, lo peor. Lo peor para él y para el resto de los procesados que se quedaron en España y se entregaron a la Justicia. Y es que, a ojos de Puigdemont y de su propio en la plaza de San Jaime, Sànchez y los otros son mucho más útiles en la cárcel, y condenados a largas penas, que fuera. A fin de cuentas, su negocio particular, el del victimismo interminable, es una industria que funciona con el combustible que le proporcionan los mártires reales o imaginarios. A esos efectos, el mártir Sànchez posee para Puigdemont un valor de uso y de cambio incomparablemente superior al del Sànchez anodino apparatchik de Junts per Catalunya. El cuanto peor, mejor, ese clavo ardiendo táctico al que se aferra Puigdemont para no verse orillado de su papel dirigente dentro del movimiento secesionista, impone que los presos se vean condenados a altas penas de reclusión. Cuanto más altas, más óptimas para él. Ya que no tiene un muerto, ese propósito inconfesable que tanto buscó el 1 de Octubre, al menos intentará conseguir media docena de iconos vivientes que exhibir en Lladoners. Y el otro Sànchez, perro viejo, se lo empieza a oler.

La república más corta y ridícula de la historia
Josep Ramón Bosch. larazon 27 Octubre 2018

A lo largo de nuestra historia, una serie de irresponsables e iluminados dirigentes políticos, han proclamado la independencia y la consiguiente República catalana hasta en cinco ocasiones. La primera fue durante la «Revuelta del Corpus de Sangre», proclamada el 16 de enero de 1641 por Pau Clarís, cuya duración fue de una semana, hasta que la Junta General de Brazos de Cataluña decidieron poner al principado de Cataluña bajo la protección y soberanía francesa, mientras Clarís moría envenenado. La segunda irresponsabilidad fue la protagonizada por Baldomer Lostau en el año 1873, y proclamó la República catalana federada con el resto de repúblicas territoriales españolas en nombre de la Diputación de Barcelona, siendo su duración de un par de meses durante los que reinó en el ambiente un caos generalizado.

La tercera la protagonizó el coronel del ejército español Francesc Macià, el 14 de abril de 1931, desde el balcón del Ayuntamiento de Barcelona, cuya duración fue de tres días. La cuarta proclamación la dirigió Lluís Companys, proclamándola a las ocho de la tarde del 6 de octubre de 1934 y a las siete de la mañana del 7 de octubre las tropas entraron en el Palacio de la Generalidad y detuvieron a Companys y a su Gobierno.

La quinta y última de las proclamaciones separatistas se produjo durante la declaración unilateral de independencia de Cataluña de España, aprobada por el Parlament de Cataluña el 27 de octubre de 2017, dirigida por Carles Puigdemont y proclamada en directo ante más de mil periodistas y millones de incrédulos espectadores. Serio y altivo, el sustituto de Artur Mas, proclamó la siguiente frase: «Como presidente de la Generalitat asumo al presentarles los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros ciudadanos, el mandato de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república». Para acto seguido, y con una diferencia de 8 segundos exactos, añadir: «Proponemos suspender durante unas semanas la declaración de independencia para entrar en una etapa de diálogo», anunció después de proclamar la independencia. La segunda más corta fue la proclamada por Lluís Companys y duró 10 horas, lo que tardó el Ejército español en entrar a detenerlo.

Días trágicos se sucedieron en los meses siguientes al ridículo mundial que protagonizamos todos los españoles. La fractura social se extendió en Catalunya; según el Colegio de Registradores un total de 4.558 empresas trasladaron su sede social de Cataluña a otras regiones de España, y entre estas se incluyen seis de las siete cotizadas catalanas del Ibex 35; el odio se ha generalizado entre familias y la frustración se extiende entre amplias capas de separatistas que de buena fe creyeron en el relato supremacista.

Fue la república más breve de la historia, ocho segundos eternos e intensos, el lapso que tardó el ex presidente de la Generalitat huido en la actualidad en proclamar la independencia de Cataluña y en suspenderla inmediatamente después para poder pedir un diálogo imposible con el Gobierno español.

Iglesias doma un maniquí
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 27 Octubre 2018

Pablo Iglesias se ha agenciado un burro o maniquí —valgan ambas acepciones— para probar su cargo de embajador, que él mismo le ha impuesto a Pedro Sánchez. Ser valido de un inútil con diversas caras tiene mucho riesgo aunque Pablo sea ducho en malas artes y la doma del maniquí se le antoje, en principio, como una doma fácil, pues entre sus deberes está la obligación de negociar asuntos fraudulentos con separatistas y filoetarras, sin cuyo apoyo, el maniquí se hundiría en las lagunas del poder. Y siendo aquel correo la antítesis del buen diplomático, también habrán de irse a pique sus negociaciones.

¡Menuda mierda de heraldo que eligió el okupa! Afortunadamente, sus desleales socios catalufos y vascones, nacidos en tribus racistas dadas a odiar a España 24 horas al día, toman al valido de Sánchez por el coño de la Bernarda. Cualquier terrorista de Catalunya o Euskadi es demasiado suspicaz para creerse el canto agónico del cisne Sánchez o la ufana risa de la hiena Iglesias. Ambos, el maniquí y el domador del asno, acabarán ahogándose en el estanque de un próximo futuro.

Pablo Casado y Albert Rivera, los únicos que sacan pecho y luchan por defender a España y su Constitución, ya han puesto contra las cuerdas a dichos impresentables en el ring del Congreso. Iglesias y Sánchez, domado por aquel, podrán seguir mintiendo y pactando con traidores e inventándose encuestas adulteradas con tal de que les sean propicias, pero cada día que pasa, les queda menos tiempo para continuar engañando a la gente. Nuestro país merece mejor líder que el ganso de Sánchez, sumiso a la doma del carnívoro, empeñado en llevarnos a la ruina.

Por ausencia de catalufos que le arropen en su muerte política, sólo falta que la fregona Puigdemont traslade su tumba y reencarnación de Waterloo a Moncloa. Con un valido de la talla de Iglesias, todo es posible. Habrá reunión de traidores en palacio. ¡Joder qué picnic!

Nos duele Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digitall 27 Octubre 2018

Es lógico que a quienes amamos a Cataluña porque la vemos como una rama del árbol de libertades, progreso y cultura, nos duela verla fracturada.

Cuando denuncio la estulticia de los capos supremacistas que fracturan la sociedad catalana, no lo hago cometiendo el fraude de hacerme pasar por catalanista. Ni acepto que por asumir esta posición me tilden de españolista. Si habiendo nacido en Argentina nunca me definí como argentinista -hasta el punto de que durante la guerra de las Malvinas publiqué mi primer artículo en La Vanguardia defendiendo el derecho del gobierno británico a combatir a los invasores argentinos de las islas- menos puedo asumir otras identidades sobrevenidas. Tampoco cometo la frivolidad de presentarme como ciudadano del mundo. Sencillamente, mi lealtad gira en torno de valores y no de territorios. En razón de lo cual me sientoemparentado con los individuos y los colectivos, cualquiera sea su nacionalidad, con los que comparto la preferencia por una sociedad abierta y laica, respetuosa de las libertades y los derechos humanos.

Nuestro Rey ilustrado planteó lo mismo, desde otra perspectiva, parafraseando a Stefan Zweig, en la entrega de los premios Princesa de Asturias (Luis Sánchez Merlo, "La patria del conocimiento", LV, 21/10):
Compartimos una misma patria, la patria del conocimiento, de la cultura, de la ciencia y de la solidaridad. Una patria de fronteras trazadas por la sabiduría, la entrega a unos ideales, el esfuerzo y la inteligencia.

Acogida solidaria
Cuando aterricé en Barcelona el 1 de septiembre de 1976 huyendo de una Argentina desangrada por los dos demonios -la dictadura militar y el terrorismo castrista-trotsko-peronista- me encontré con una sociedad que se encaminaba hacia el ideal de mi preferencia. Asistí a la Diada de 1977 y más tarde marché en la comitiva que acompañó a Josep Tarradellas hasta el palacio de la Generalitat. Me emocionaba ver bailar la sardana en la plaza de la Catedral porque no la contemplaba como una exhibición folklórica regional sino como una prueba de que se estaban recuperando las libertades. No me hice catalanista pero me integré en la sociedad catalana.

Una clave para mi integración fue el hecho de que el entorno humano me brindó una acogida solidaria y fraternal a pesar de que algunos compatriotas traían consigo los vicios de su propia guerra civil y los exhibían con orgullo. Nadie me hizo sentir extraño ni me discriminó por motivos genealógicos ni lingüísticos. Por razones prácticas no incorporé el catalán a mis conocimientos de inglés, italiano y francés y, por supuesto, de castellano, porque no me hacía falta ni para mi trabajo ni para mi vida social, pero me acostumbré a leerlo porque lo necesitaba para adentrarme en el pensamiento de algunos intelectuales valiosos que lo empleaban y para rebatir el de otros con los que discrepaba.

Virus letal
Sin embargo, me di cuenta de que en esa misma sociedad que estaba abrazando con gratitud, germinaba un virus letal que conocía muy bien, porque había sido el desencadenante de la patología que había aquejado, continuaba aquejando y aún aqueja a mi país natal desde mi infancia: el nacionalismo. Las mentes más lúcidas de mi nuevo hábitat ya lo denunciaban y no tardé en sumarme a ellas en la prensa y en mi libro Por amor a Cataluña. Hoy a ese amor, que se ha profundizado sin convertirme en catalanista, se le ha sumado el dolor. Puedo decir, sin exagerar y sin miedo a equivocarme, que me duele Cataluña.

Los primeros síntomas de la enfermedad nacionalista los detecté en los discursos y en la política endogámica y autoritaria del mandamás Jordi Pujol. Visto en perspectiva, aquel embaucador del pájaro en mano no era más que un charlatán de feria, un mercachifle de crecepelos, que hoy queda reducido a una dimensión liliputiense cuando se lo compara con los sembradores de odio que se han encaramado en los puestos de mando de Cataluña. Con el acompañamiento del estratega necrófilo del politburó, Agustí Colomines, que echa de menos el acopio de cadáveres para acelerar el proceso. (Ver Antonio Robles, "¿Y si el muerto fueras tú?", LD, 18/10).
Existen anticuerpos

Afortunadamente, existen anticuerpos en el organismo de la sociedad civil catalana. Son muchos los catalanes de pura cepa, encuadrados en el marco del catalanismo histórico y guiados por el ejemplo del insobornable patriarca Tarradellas, quienes asumen la responsabilidad de limpiar el nombre de su comunidad respetando la legalidad y denunciando las falacias del bando subversivo. Su presencia, junto al universo constitucionalista, demuestra que ellos también sufren por Cataluña y los hermana con quienes la amamos sin compromisos identitarios. Porque lo que está ocurriendo en estas cuatro provincias del Reino de España equivale a una ofensiva sin cuartel de la minoría retrógrada que atenta contra la convivencia; ataca el tejido social, económico y cultural; y castiga a la mayoría moderna y emprendedora. Pruebas a la vista: "El mundo económico constata que no habrá retorno de empresas a corto plazo - Las empresas que marcharon por miedo o como protesta mantendrán su decisión" (LV, 14/10).

En este contexto, es esclarecedora y reconfortante la lectura del artículo "¿El catalanismo puede ser independentista?" (LV, 15/10), firmado por el colectivo Treva i Pau, del que forman parte, entre otros, los genuinos representantes de esa corriente sentimental: Josep M. Bricall, Juan José López Burniol, Josep Miró i Ardèvol, Eugeni Gay y Alfredo Pastor. Y su respuesta final a la pregunta del título es categórica:
Para el catalanismo siempre es mejor articular que romper, por eso el independentismo no se puede llamar a sí mismo hijo del catalanismo.

Para llegar a esta conclusión los autores esgrimen un cúmulo de argumentos realistas. Por ejemplo:
Con respecto a la idea de un solo pueblo, la respuesta es negativa: lo dicen los últimos estudios políticos y sociológicos; no por el deseo, y probablemente a pesar de su intención, el independentismo ha ido creando dos Catalunyas con un inconsciente "nosotros" diferente en cada una de ellas hasta ser difícilmente compatibles.

Y hacen hincapié en la aparición del Movimiento "con todas las fuerzas políticas de la UE que quieren la debilidad, cuando no la desaparición de la UE". Especifican:

Entre estas fuerzas hay muchos movimientos nacionalistas, las fuerzas próximas a muchos independentistas catalanes. En el extremo opuesto del espectro, los independentistas antisistema, a los que ya les va bien la crisis profunda en la Unión: ¡cuánta ignorancia de historia hay en el que cree que cuanto peor mejor! Hoy reabrir el tema de las fronteras en Europa es volver a principios del siglo pasado, cuando se definió una parte importante de los actuales límites de los estados con un horrible coste humano.¡En definitiva, tampoco pasa la prueba!

Escarmentar en cabeza ajena
Es lógico que a quienes aman a Cataluña por sus convicciones identitarias y a quienes la amamos porque la vemos como una rama del árbol de libertades, progreso y cultura que crece en el Reino de España, nos duela verla fracturada por un contubernio de mediocres sin escrúpulos. Sufrir en silencio nos aproximaría al masoquismo. En su libro Fascismo. Una advertencia, Madeleine Albright nos recuerda que el monstruo originario creció estimulado por la indolencia y la apatía de sus futuras víctimas.

Si aprendemos a escarmentar en cabeza ajena y ponemos manos a la obra, unidos en torno a los valores republicanos de la Monarquía constitucional, estamos a tiempo de neutralizar a las crías del monstruo, que están engordando en el cogobierno de Waterloo, la plaza Sant Jaume y Lledoners, amamantadas desde la Moncloa.

PD: Manuel Jabois cuenta ("Joan Tardà va a la montaña", El País, 21/10) que este diputado de ERC luce un busto de Fidel Castro en su despacho. Sepan los catalanes qué clase de repúblika bananera les tienen reservada estos rufianes, con un modelo que acumuló miles de auténticos presos políticos y millones de verdaderos exiliados, más un tendal de muertos contra el paredón que haría las delicias del estratega necrófilo del politburó supremacista porque aceleró el procés de la revolución castrista. Como antes había acelerado el de todas las dictaduras totalitarias de izquierda y derecha. Y cuando Tardà dice: "Si Pablo Casado pudiera, nos fusilaría", no es Casado sino él, admirador de Fidel Castro y de los chequistas de 1936-1938, quien tiene en la mente el fusilamiento como arma política para acabar con el adversario y también con los disidentes de su propio bando.

España
Fuga de jueces: "El Estado no puede permitirse una justicia débil en Cataluña"
En prácticamente todos los concursos de traslados ofertados por el CGPJ se producen más salidas de Cataluña que incorporaciones o regresos a esta comunidad autónoma. Desde septiembre de 2017 casi medio centenar de jueces y magistrados han abandonado la región voluntariamente
Juan Carlos Téllez vozpopuli.es 27 Octubre 2018

Los jueces no quieren estar en Cataluña y en los últimos meses se marchan de la Comunidad Autónoma en cuanto tienen la más mínima oportunidad. Es la denuncia realizada desde colectivos y asociaciones judiciales que muestran su preocupación por el goteo de 'abandonos' en la magistratura catalana.

En el último concurso de traslado, celebrado el pasado lunes, cuatro jueces más han decidido marcharse de Cataluña y ya son un total de 46 desde que se inició el "procés" en septiembre de 2017. La Asociación Profesional de la Magistratura, mayoritaria en Cataluña, ha denunciado estos datos y denuncia lo que considera la dejadez del ministerio de Justicia, que hasta ahora "no está adoptando medidas para atajar esta fuga".

"Cataluña, al ser una comunidad con pocos opositores, se ha nutrido tradicionalmente de jueces del resto de España", explica Pablo Baró, portavoz de la APM en Cataluña. Estos jueces, pasado un tiempo, concursan para conseguir una plaza más cercana a su lugar de origen. Ahora, unido a esta movilidad, aparece el desafío soberanista que ha disparado estos concursos. "Entre los meses de septiembre de 2016 y 2017 -los meses anteriores al procés- se marcharon 25 jueces", explica Baró. "En el mismo ciclo del año siguiente -septiembre 2017/2018- son 42 los jueces que abandonaron la comunidad". Esta semana se han unido cuatro más.

"El goteo es constante, urge la adopción de medidas por parte del ministerio de Justicia y del Consejo General del Poder Judicial", advierten desde la Asociación, que pide soluciones urgentes para atajar esta salida. "Hemos pedido un complemento como el que existe en País Vasco o Navarra", explica el portavoz de la asociación de jueces. Se trata de un complemento de "especiales circunstancias" que hace necesario un consenso político y legislativo que, de momento, está por llegar.

El procés y las amenazas a los jueces
La desbandada de jueces se disparó coincidiendo con el inicio del procés y aún no ha tocado suelo. Las asociaciones ya dieron la voz de alarma el pasado mes de junio. En el concurso de magistrados del CGPJ se ofertaron un total de 17 plazas, unidas a otras tres de nueva creación. De ellas, quedaron desiertas siete, cerca de la mitad de los destinos ofertados.

"Cataluña nunca ha sido un destino fácil", desvelan a este medio fuentes del Consejo General del Poder Judicial coincidiendo con la opinión de las asociaciones judiciales. "Si ya había problemas con el idioma, la escolarización de los hijos o el conocimiento del derecho autonómico propio, ahora la situación se agrava con toda la tensión independentista".

Desde la APM denuncian la situación de numerosos jueces y magistrados en Cataluña. "Ha habido ataques directos contra Pablo Llarena -instructor del Supremo en la causa- o contra el titular del juzgado número 13 de Barcelona -encargado de la instrucción en primera instancia del 1-O-"; recordando episodios que van desde los insultos, 'escraches' y persecuciones, pasando por la amenaza más o menos velada, hasta las clásicas pintadas en las sedes judiciales.

Por eso insisten en la necesidad de poner freno esta situación. "El Estado no puede permitirse que el Poder Judicial se vea debilitado en Cataluña", advierte Pablo Baró. "No se puede tolerar ni los ataques ni la caída del número de jueces titulares en la comunidad", insiste el portavoz de la APM en referencia a los "parches" que supone la cobertura de estas plazas con jueces sustitutos. Hasta medio centenar de ellos en apenas unos meses.

Zapatero y Otegi están demasiado cerca
Javier Igartua Ybarra okdiario 27 Octubre 2018

Lo que está pasando en mi tierra vasca va camino de convertirse en un Cataluña segunda parte. La bajada de pantalones de Sánchez para seguir en el marchito no augura buen futuro para España. Sí a aquellos que la quieren hacer saltar por los aires. Estos días nos enteramos que Zapatero y Otegi se han reunido en un caserío guipuzcoano. De lo que han hablado ya lo ha contado Otegi. Exijo que nos enseñen las actas de la negociación del señor Zapatero con ETA. Los españoles y las víctimas del terrorismo queremos saber la verdad.

Sánchez cederá ante el brazo político de ETA todo lo que haga falta para seguir volando en Falcón y disfrutando de privilegios que el resto de los mortales no. Ahora quieren que la Guardia Civil y la Policía Nacional abandonen mi tierra. ¿Cederá Sánchez a esto? Si se ve muy apurado, seguro que sí. Lo cual sería una vergüenza más de un presidente que quiere seguir, sí o sí, en Moncloa. La redacción de ese nuevo Estatuto Vasco simboliza la ruptura que estos del PNV, junto a los batasunos, simboliza la debilidad que perciben en un Gobierno sustentado por ellos. Miedo me da.

Defendamos a nuestras Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado de aquellos que con la inmoral ley de abuso policiales pretenden comparar a víctimas con verdugos. No se les cae la cara de vergüenza al permitir que en una comunidad autónoma como la mía se plantee este tema. Lo peor es que nadie dice nada al respecto salvo el PP Vasco. Para hacérselo mirar. ¿Qué solución hay para este panorama tan desolador? Lo primero, que haya elecciones. Lo ideal sería que llegara alguien con sentido de Estado, claro. Después, aplicar la ley y frenar a estos canallas que quieren separarnos.

No es tan difícil, pero hay que hacerlo. Por lo tanto, déjese de cortinas de humo, señor Sánchez. Empiece a hacer lo que tiene que hacer, que es dar voz a los españoles. Deje de meternos en una cueva donde no se vislumbra luz ni claridad alguna. Por parte de los ciudadanos, no hay que debilitar el voto del centroderecha. Hay que llenar las urnas de votos al Partido Popular de Pablo Casado. Esa es la única garantía real para que España sea grande otra vez. Señor Sánchez, convoque elecciones. Nuestro futuro no puede estar en las manos de quienes quieren romper la nación.

Ussía da un repaso a Sánchez y su "vertedero" que le deja temblando: "Golpista"
ESdiario 27 Octubre 2018

El veterano columnista está maravillado con la "brillantez" que Casado mostró el miércoles ante el presidente del Gobierno, de quien dice que España "le importa un bledo". "La verdad duele".

Como “una novia despechada”. Así dice que Alfonso Ussía que se comportó el presidente Pedro Sánchez cuando Pablo Casado le pasó por delante “de la cara y de las orejas” las verdades de un Gobierno convertido en “un vertedero infectado”.

Y como Vertedero enfado titula la última columna del veterano articulista en el diario La Razón. En él sostiene que lo único que hay que afear a Casado es su “excesiva brillantez” en el cuerpo a cuerpo con Sánchez, que tenía difícil responder.

“Y cuando en el turno de réplica, ya rotas las relaciones, Casado le recordó que había enviado a Zapatero a dialogar con Otegui, el terrorista que secuestró a Rupérez y disparó a las tripas de Gabriel Cisneros, y a Iglesias a la cárcel de lujo en la que recibe un separatista acusado de rebelión, e hizo mención del sufrimiento compartido por el PP y el PSOE cuando enterraban a los suyos, víctimas del terrorismo etarra, el gesto de Sánchez fue colonizado por el odio”, afirma Ussía.

“La verdad duele, y la verdad brillante, aún más”, apunta el columnista. Y, a su juicio, Sánchez sabe que “está sostenido en el poder por una macedonia podrida de frutas, que cuenta con los votos de quienes desean imponer en España un régimen dictatorial comunista, que cuenta con los votos de quienes pretenden quebrar España, que cuenta con los votos de los que dispararon y asesinaron a mil inocentes en los años más terribles del terrorismo etarra, que cuenta con los votos de los que hicieron explosionar las bombas que había adaptado a los cuerpos de un ex alcalde de Barcelona y un gran empresario catalán, que cuenta con los votos de quienes ya han redactado una Constitución Republicana y Bolivariana, y que por contar con esos apoyos, se ha convertido en un golpista declarado”.

Y apostilla: “Sánchez resiste porque está inmerso en la deslealtad, y esa inmersión le garantiza seguir en La Moncloa. España le importa un bledo y permitir que se quiebre, aún más. La libertad está en peligro, y los que quieren enterrarla están con Sánchez. Estar en el golpe siendo el presumible presidente del Gobierno y que te lo recuerden cara a cara con luz y taquígrafos, no es plato de gusto. La verdad, bien pronunciada, resulta dolorosísima”.

Así se hacen las cosas por aquí
Jesús Laínz Libertad Digital 27 Octubre 2018

Los adoctrinadores separatistas comienzan a inocular el veneno desde parvulitos a través de todo tipo de acciones dirigidas a lo sentimental y lúdico.

Supongo que todos conocerán la historia, pero por si queda por ahí algún despistado, se la vuelvo a contar.

Hace no sé cuántos años, no sé qué científicos de no sé qué país hicieron el siguiente experimento con unos monos. Metieron a cinco en una gran jaula en medio de la cual colocaron una larga escalera. De vez en cuando abrían una trampilla en el techo y colocaban un racimo de plátanos en su cúspide. Cuando alguno de los monos comenzaba a subirla, los demás monos eran rociados con fuertes chorros de agua helada. Varias duchas después, todos los monos aprendieron lo suficiente como para dar una tunda de palos al que pretendiese volver a subir por la escalera. El paso siguiente fue sacar uno de los monos y meter otro nuevo. Volvieron a colocar un racimo de plátanos en la escalera y el mono recién llegado pretendió subir a por ellos, ante lo que sus compañeros, que sabían lo que se jugaban, se lo impidieron con violencia. Varias palizas después, se le habían quitado las ganas de volver a subir. Acto seguido sacaron otro mono del primer grupo y metieron un segundo mono nuevo. Sucedió lo mismo, con la curiosa novedad de que el primer mono sustituto, que no había conocido el agua helada pero sí los golpes, también participó en el linchamiento del novato. Siguieron sacando monos de la primera tanda y metiendo monos nuevos hasta que no quedó ninguno conocedor del castigo del agua. Pero todos los monos de la jaula sabían que había que sacudir al que pretendiese subir por la escalera, convertida en tabú sin que ninguno de ellos supiera por qué. Lo único que tenían que saber era que así se hacían las cosas por allí.

Con todas las obvias distancias existentes entre los simios y los hombres, esto mismo es lo que sucede en Cataluña –y en el País Vasco, dicho sea de paso– con el odio a España. Tengamos en cuenta que, aprovechando la inocencia e indefensión infantiles, los canallas de los adoctrinadores separatistas comienzan a inocular el veneno desde parvulitos a través de todo tipo de acciones dirigidas a lo sentimental y lúdico: dibujos, juegos, representaciones, excursiones, canciones, desfiles, himnos, etc. Maltrato infantil que, sorprendentemente, nunca ha sido suficientemente denunciado y apuntado en la lista de cargos contra el separatismo. Y dicho maltrato infantil se apuntala posteriormente con mil mentiras desplegadas con abrumadora insistencia en libros, aulas, medios de comunicación y cualquier ámbito social. Un repugnantísimo ejemplo de ello es es el libro L’1 d’octubre explicat a la menuda, escrito por Adrià Pujol Cruells e ilustrado por Marta R. Gustems, modélico ejemplo de abuso infantil totalitario que, si hubiera sido editado en la Rusia de Stalin o en la Alemania de Hitler, hoy sería objeto de repulsa unánime, pero que, como se trata de la obra de separatistas catalanes, cuenta con las bendiciones de la conciencia democrática universal.

Dada la necesidad que experimenta la mayoría de los seres humanos de sentirse aceptados y arropados por el rebaño, no hace falta mucha elaboración intelectual para conseguir magníficos resultados. Es más, demasiados datos y demasiados razonamientos, lejos de ayudar, serían peligrosos, pues podrían provocar que alguno de los destinatarios arrancase a pensar por su cuenta. Y el que, niño o adulto, ose salirse del rebaño, ha de ser señalado, abucheado, ridiculizado, linchado, expulsado.

El pensamiento único separatista es abrumador. No existe otro. Si existiese, saldría por la tele, se mencionaría en las conversaciones y se debatiría libremente en cualquier lugar y ocasión. Pero no es así. Por eso millones de catalanes, especialmente los más jóvenes, manipulados por los adoctrinadores totalitarios, odian a esa España convertida en tabú, como la escalera del experimento. Y como han declarado en alguna ocasión niños que fueron entrevistados por alguna cadena televisiva:

–Odio a España. No sé por qué, pero la odio.
–Cataluña no es España. No sé por qué, pero no lo es.
–No me siento español. No sé por qué, pero no me lo siento.
–No quiero ser español. No sé por qué, pero no quiero.
–Quiero la independencia. No sé por qué, pero la quiero.

Efectivamente, lo único que tienen que saber es que así se opina y se hace –y se siente y se odia– por aquí.

No será fácil disolver este quiste, tan arraigado en cientos de miles de catalanes engañados que defienden de buena fe el veneno cuya inoculación ni siquiera percibieron. Desde luego, ninguna solución debemos esperar ni de los gobernantes catalanes ni, menos aún, de los incapaces, cuando no cómplices, gobernantes monclovitas de cualquier partido. Sobre todo del esencialmente hispanófobo PSOE, capaz de alcanzar las más bajas simas de la infamia, como demuestra cada día.

Pero cometamos la imprudencia de atrevernos a creer en la dignidad humana, que está por encima de tiempos, lugares, ideologías y circunstancias personales. Quizá algún día, por uno de esos extraños estremecimientos colectivos imposibles de prever, llegue el momento en el que un número significativo de catalanes empiecen a darse cuenta no sólo de que les han engañado, sino de que hasta les han manipulado los sentimientos. Y el día en que eso suceda, la reacción contra el totalitarismo separatista puede ser abrumadora.

www.jesuslainz.es

Tiempo de olvido
Mikel Buesa Libertad Digital 27 Octubre 2018

"Dicen que el tiempo lo cura todo,/ dicen que siempre se olvida", escribió Orwell en 1984, para añadir inmediatamente tres versos rotundos: "Pero las sonrisas y lágrimas/ a lo largo de los años/ me retuercen el corazón". En este tiempo de turbulencia en el que, seguramente, se están gestando cambios que más adelante consideraremos inesperados, es imprescindible volver a recordar las sonrisas y, sobre todo, las lágrimas que nos retuercen el corazón. Evocar a los que dejamos en el camino, muertos, para no caer nosotros mismos arrumbados no ya por la desmemoria, sino por la reconstrucción del pasado. Porque a lo que asistimos es a una descarada operación del doblepensar al que el autor británico aludía para designar el "control de la realidad" a través del cual se niega la "existencia objetiva (…) de los acontecimientos pretéritos". Orwell explicaba así que "el pasado es únicamente lo que digan los testimonios escritos y la memoria humana"; unos testimonios y una memoria que controlaba el partido –el Ingsoc– para conseguir que "el pasado sea lo que el Partido quiera". No en vano su lema era: "Quien controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado".

Modifiquemos un poco el nombre del partido y tendremos un fiel relato de la operación de igual naturaleza, destinada al dominio del futuro del País Vasco, promovida por el EAJ-PNV en conchabanza con los herederos políticos de ETA. Ha sido, en efecto, el partido jeltzale el que, a través del Gobierno vasco, ha promovido una colosal maniobra de reescritura de la historia para blanquear a la organización terrorista y, de paso, justificar la impostura del nacionalismo institucional en su acompañamiento de ésta, a la que nunca condenó con la rotundidad suficiente y de la que siempre trató de extraer algún rédito político. Recuerden los lectores el árbol y las nueces con los que aludía a ello el que fuera, en tiempos de violencia, presidente del PNV, Xabier Arzalluz.

Me estoy refiriendo a la presentación, no hace muchos días, del material didáctico elaborado por el Gobierno de Urkullu acerca de la historia de ETA, para que sea utilizado entre los escolares vascos. Un material en el que se presenta a la organización terrorista como una expresión del antifranquismo, con lo que se obvia que no nació para oponerse al régimen del general Franco sino más bien para recuperar el independentismo del que, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, ya no hacía gala el EAJ-PNV, convenientemente instalado en la tolerancia de la dictadura. Se obvia también que, como ha recordado recientemente Jon Juaristi, los etarras antifranquistas huyeron del nacionalismo y del terrorismo a través del oscuro túnel del marxismo-leninismo para desembarcar en el Partido Comunista, la Liga Comunista Revolucionaria y las efímeras organizaciones maoístas. Y se obvia, sobre todo, que la mayor parte de la historia terrorista de ETA tuvo lugar cuando Franco estaba ya enterrado en el lugar del que ahora se le quiere sacar –tal vez para intentar legitimar operaciones de esta naturaleza– y España se dotaba de un sistema democrático de gobierno en el que el independentismo tuvo siempre poco eco y apenas sumó en cuanto a la representación de los ciudadanos.

A los vascos, a pesar de los tópicos, no les gusta la violencia. Y menos aún quieren verse constituidos como nación sobre los rescoldos humeantes de una guerra en la que muchos de entre ellos fueron sacrificados, con la muerte o el exilio, por ETA –la misma organización que inspira el nacionalismo más radical– y en la que muchos más, por miedo, miraron para otra parte, para no ver lo que estaba ocurriendo en su presencia. Y ahora, para ellos, porque aunque quieran no pueden olvidar, es mejor encontrarse con el mensaje consolador de que aquello que vivieron fue una especie de mal necesario, pues a lo que de verdad se oponía ETA era al franquismo. Resuena en esto, de nuevo, Orwell: la guerra, cuando ocurre, es representada "no como una guerra, sino como un acto de defensa propia contra un maníaco homicida". De nuevo el doblepensar; porque lo que ahora está en juego para los nacionalistas es encontrar, en la confusa coyuntura por la que atraviesa la política española, la grieta por la que penetrar para exigir y lograr, tal vez pacíficamente, el reconocimiento de Euskadi como Estado dentro de una nueva confederación en la que se diluya el Estado unitario que siempre ha sido el Reino de España. Si eso llegara a ocurrir, no sería extraño que, en algún momento, como en la novela de Orwell, "una voz fina y culta" nos dijera:

Ya que estamos en esto, aquí tenéis una vela para alumbraros mientras os acostáis; aquí tenéis un hacha para cortaros la cabeza.

Ruiz-Doménec: «En Cataluña ha habido un proceso de demolición del espíritu crítico»

enrique clemente La voz 27 Octubre 2018

Catedrático de Historial Medieval en la Universidad Autónoma de Barcelona, profesor visitante en numerosas universidades europeas y americanas, autor de libros como España, una nueva historia o Escuchar el pasado, José Enrique Ruiz-Domènec (Granada, 1948) publica Informe sobre Cataluña. Una historia de rebeldía, (777-2017). «El proceso independentista ha provocado un éxtasis colectivo, ajeno al desaliento, dejando de lado el decoro. La acción dramática y el derecho a decidir han primado sobre el sentido común», escribe.

-¿En qué consiste esa rebeldía?
-Para mí, el concepto de rebeldía es positivo, pero necesita una causa y un por qué. Es negativo cuando las razones que inducen a esa rebeldía no tienen causa. Entonces se convierte en un gesto cultural que marca el imaginario colectivo y condiciona en negativo el devenir de una sociedad cuando tergiversa el anhelo de la rebeldía en un fenómeno sedicioso o subversivo en el mal sentido de la palabra. Esto es lo que ha pasado en Cataluña.

-Usted traza un hilo histórico de continuidad de la identidad catalana desde el siglo VIII.
-Lo que detecto es un fenómeno de los que Braudel llamaba de larga duración, que ha construido un territorio y ha ido adquiriendo una entidad propia. Trato de explicar que determinadas exigencias en Cataluña tiene un recorrido de larga duración y no se basan en decisiones como la el Tribunal Constitucional sobre el estatuto.

Informo sobre la realidad histórica de Cataluña y advierto de que tiene un peso, pero ha llegado a una situación equívoca y equivocada porque el marco interpretativo que se ha impuesto es el del romanticismo. Ese marco ha oprimido de tal forma la historia que la ha hecho irreconocible y ha provocado elementos graves de confusión, que han afectado a la toma de decisiones de orden político. Se fuerza la realidad, se reinventa la historia y se introducen desinformación y posverdad en ese pasado que sirven de soporte a todo ese movimiento político.

-Una de las claves de la parte final del libro es que el «procés» es un movimiento impulsado desde arriba por la Generalitat.
-Totalmente. Lo que ha ocurrido en Cataluña no es un movimiento de masas que se levanta contra una supuesta injusticia, sino a la inversa. Desde el poder político, Pujol, con la aquiescencia de la izquierda, que tiene una gran responsabilidad histórica en lo sucedido, creó una de red muy sólida y un mecanismo de adoctrinamiento muy eficaces. En retrospectiva es fácil ver que en los últimos 40 años en Cataluña ha habido un proceso de demolición del espíritu crítico, de la historia como disciplina del gran relato y se ha ido creando una exaltación del marco romántico. A las nuevas generaciones educadas en los programas educativos de la Generalitat era más fácil introducirles consignas como ‘España nos roba’ o el mantra del derecho a decidir, porque estaban preparadas para recibirlas, no tenían musculatura crítica.

-Critica duramente la inmersión lingüística, que califica como guerra de lenguas de 30 años que sacó de hecho al castellano de la enseñanza.
-Es así. Cataluña es un país bilingüe. Esa realidad, que es compleja, hay que sobrellevarla bien y no pasa nada. El problema es romper el equilibrio educativo. El programa de inmersión lingüística ha sido un éxito ideológico, no pedagógico, porque prima la identidad nacional sobre el conocimiento. Me atengo a los datos, Para lograr un puesto de trabajo se valora más el nivel C de catalán que un doctorado. No tiene sentido. Yo prefiero a un médico que me cure antes de que me hable en catalán.

-Asegura que un momento clave de la deriva secesionista fue la cesión por parte del tripartito que encabezaba Pasqual Maragall de la dirección de la cultura a ERC, que dice fue equivalente a la cesión de la Generalitat ante los soviéticos en mayo de 1937.
-Cuando Maragall vio el poder el nacionalismo intentó ser pactista y le cedió la cultura. Un grave error, porque, como decía Gramsci, la hegemonía cultural es la base del cambio de mentalidad del imaginario colectivo, y debe ser tarea de la izquierda. Al cederla, convirtió la cultura catalana en cultura nacional y eso culminó en el 2007, cuando excluyeron de la feria de Fráncfort a los grandes escritores catalanes que escribían en castellano.

-Cita un artículo de Javier Cercas en el que define el «procés» como un cóctel de victimismo histórico, egoísmo económico y narcisismo supremacista, aliñado con tintes de xenofobia. ¿Está de acuerdo?
-Estoy de acuerdo globalmente, no al 100 %, pero matizaría, yendo a las causas. Por ejemplo, hay victimismo histórico porque la matriz romántica de su historia se basa en el principio de la catástrofe, Cataluña ha vivido históricamente en la postcatástrofe, las de 1412, 1479, 1640, 1714, 1917 o la de ahora mismo.«A ellos les habría gustado dar un golpe de Estado»

-¿Qué espacio político tiene una persona de izquierdas crítico con el PSC como usted?
-Cada vez menos, te empujan a no tenerlo. Me recuerda lo que decía Ortega, España en momentos difíciles asesina a sus élites, y está pasando lo mismo en Cataluña.

-Pero ha elogiado la candidatura de Valls a la alcaldía de Barcelona.
-Sí, porque puede introducir un nuevo espacio electoral de centro-izquierda sólido y una rectificación reformista a la francesa en el guirigay que hay en Barcelona.

-Califique a tres protagonistas del «procés»: Carles Puigdemont, Quim Torra y Oriol Junqueras.
-Puigdemont es un resentido; Torra, un mesiánico al que el cargo le queda grande; y Junqueras, un hombre atrapado en sus propias convicciones, pero el único con el que se podría dialogar.

-¿Lo que pasó en Cataluña fue un golpe de Estado?
-A ellos ya les habría gustado. Lo sucedido tuvo una dimensión importante de farsa. Me preocupó más la ley de transitoriedad que el referendo, porque dejó en suspenso la Constitución.

-¿La república catalana es un sueño imposible?
-Los sueños se pueden hacer realidad si se convence a la población, y de momento no es así.

-¿Es partidario de un referendo?
-Soy partidario de que se establezcan claramente las bases de un referendo por ambas partes y luego se discuta si es factible hacerlo o no, la cantidad de gente que tiene que votar para que sea válido, el porcentaje de votos favorables, los años que deben pasar hasta hacer otro si sale que no.

-Pero la Constitución no permite un referendo de secesión.
-Se puede reformar, pero hay que tener mayoría para hacerlo.

 El país bilingüe y las partes de ambas partes
Nota del Editor 27 Octubre 2018

Ya he escrito en muchas ocasiones sobre la falacia del bilingüismo. Pero nunca había leído eso de establecer un referendo por ambas partes, cuando la cuestión estriba en que no hay tales partes, sino que hay una parte que se atribuye lo que le da la gana por encima de cualquier razón.

Dictadura lingüística
Bildu impone el euskera en los tiques de la ORA en Pamplona ante el cabreo de los vecinos
Nacho Doral okdiariol 27 Octubre 2018

La empresa adjudicataria confirmó la orden municipal de "destacar en negrita y en grande" el euskera
Las quejas llevan al alcalde a negarlo y a la empresa a tacharlo de "error"

La imposición del euskera en una comunidad mayoritariamente castellanohablante como Navarra sigue sembrando la polémica. El último episodio de dictadura lingüística es una orden del Ayuntamiento de Pamplona (EH Bildu ) de ordenar que se anteponga el euskera en los tiques virtuales de la ORA para aparcar en zona azul. Ante la avalancha de quejas, y mientras la empresa adjudicataria confirmaba las instrucciones del alcalde del cuatripartito, el consistorio niega ahora que diera esa directriz.

La denuncia de conductores y vecinos en las redes sociales ha sido apoyada por los partidos de la oposición, UPN, PSN y PPN. La respuesta del ayuntamiento pamplonés llegaba este viernes por voz del concejal de Ciudad Habitable y Vivienda del Ayuntamiento de Pamplona, Joxe Abaurrea. El edil bildutarra ha declarado que es “radicalmente falso”. Y sin embargo, la propia empresa, Telpark, informaba de ello a los usuarios.

En la respuesta recibida por algunos clientes pidiendo explicaciones, la empresa adjudicataria no deja lugar a dudas: “La razón por la que en primer lugar aparece en la app el euskera en vez del castellano es porque el Ayuntamiento de Pamplona nos obliga a que el euskera aparezca destacado en negrita y con una tipografía más grande y después el idioma castellano con una tipografía inferior”.

Ante la polémica, Telpark se ha visto obligada a recular tachando de “desafortunado error” dicha respuesta. Pero los pantallazos del servicio de atención al cliente y de las quejas enviadas por los vecinos demuestran lo contrario.

Como también que la iniciativa del consistorio que preside Joseba Asirón (EH Bildu) con la formación nacionalista Geroa Bai no sólo parece ignorar que sólo un 2,9 % de pamplonicas usan el euskera. También se está dando en otras localidades de navarra, como Tudela. La protesta ha dado paso a la solicitud de bajas en la app móvil, como puede verse en estos mensajes con los que los usuarios han dado parte a la compañía.

Un nuevo paso en la política de dictadura lingüística del cuatripartito que rige la Comunidad Foral (Geroa Bai-PNV, EH Bildu, Podemos e IU) sobre cuya viabilidad jurídica hay serias dudas pero de la que están haciendo seguidismo los ayuntamientos con gobiernos nacionalistas y de izquierda radical.

 


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