AGLI Recortes de Prensa   Lunes 29  Octubre 2018

Qué es Vox y quién soy yo
Fernando Sánchez Dragó El Mundo 29 Octubre 2018

Sertorio define en El Manifiesto.com ese partido del que tantas mentiras se cuentan, al que tantas etiquetas se adhieren, sobre el que tantas tonterías se escriben y tantas calumnias se vierten. Huelga, supongo, añadir que yo suscribo en su totalidad lo que el autor del artículo dice en el fragmento que enseguida citaré, si bien aprovecho ese resquicio para desmentir los chismes puestos en circulación por los bocazas podemitas de las Redes y por los papagayos de la prensa pesebrista acerca de mi relación con el partido que Santi Abascal capitanea. ¿Soy amigo suyo y de algunos de los suyos? Sí. ¿Estoy de acuerdo con muchas de sus propuestas? Sí. ¿Le deseo éxito en las ya inminentes consultas electorales? Sí. ¿Soy de la opinión que lo tendrá, análogo, verbigracia, aunque no idéntico, al de Orbán en Hungría? Sí. ¿Considero positiva su irrupción en el mapa político de España? Sí. ¿Soy militante de ese partido? No. ¿Lo seré algún día? No. Jamás militaré en partido alguno. Mi independencia, mi excentricidad, mi extravagancia y mi desobediencia a todo trapo vienen de antiguo y están garantizadas de por vida. Mis zapatos llevan bandera pirata. En agosto de 1955 ingresé, sin carné (no los daban por obvios motivos policiales), en el Partido Comunista, lo abandoné en repetidas ocasiones, aunque en todas ellas acabé regresando al seno de tan rancia catequesis, y salí definitivamente de él en septiembre de 1963. Era yo muy joven. Con eso tuve bastante. No sólo. Dejé de ser de izquierdas, sin por ello pasar a la derecha ni, menos aún, al centro, cuando llegué a la India en la primavera del 67 y a la guerra de Vietnam en el verano del 68. Créame el lector: carezco de ideología. Me basta con tener ideas. Amén. Y ahora, lo de Sertorio...

"VOX ha surgido como un banderín de enganche, como un batallón de Spengler, como un dos de mayo frente a la política de traiciones y cobardías de los partidos del régimen del 78. Esta joven formación presenta en su favor un activo nada despreciable: ha sustituido al Estado a la hora de combatir la traición separatista; gracias a los abogados de VOX, están Junqueras en la cárcel y el bufón de Waterloo en el exilio. VOX ha plantado cara a los abusos de la dictadura del género y defiende a las víctimas de esta tiranía de los llorones, a esos padres e hijos que las leyes dejaban indefensos frente a la discriminación feminista. VOX está con los toros, con la caza, con las fiestas populares y defiende el sano principio de que hacen muy bien en no ir a las corridas, las monterías o las procesiones religiosas los que las detestan, pero que eso de prohibírselas a los que las disfrutamos es tan estúpido como inadmisible. VOX, además, defiende la libertad de expresión frente a los inquisidores de la corrección política.

"En fin, VOX es la necesaria reacción de un país al que la omnipotente izquierda cultural estaba castrando y silenciando. También es un esfuerzo, casi en el último extremo, por reorientar la detestable política de este régimen difunto y tratar de evitar el troceo de España por sus enemigos. Cuando su eco resuene en las paredes de los diversos parlamentos e instituciones en los que, sin duda, va a entrar, llegarán los verdaderos retos para este partido".

La derrota del vencedor
Gabriel Albiac ABC 29 Octubre 2018

En el rigor de la correlación de fuerzas, ninguna oportunidad tenían los golpistas catalanes de ganar su partida en 2017. Un golpe de Estado -eso habían planificado durante largos años- sólo puede triunfar sobre dos supuestos: hegemonía ideológica y superioridad armada. Cuando uno de ambos falla, aventurarse en la ofensiva final es sinónimo de suicidio.

Hasta un niño sabe eso. Y los gestores del golpe de Estado en Cataluña nada tenían de infantiles. Tampoco, de improvisadores. Los aspectos financieros e institucionales habían sido preparados durante decenios por una casta política tan hábil cuanto corrupta. No deja de tener su gracia que el movimiento más reaccionario de la España contemporánea, el del Jordi Pujol de Banca Catalana, haya sabido poner en juego el axioma revolucionario de Lenin: «El proletariado comprará a los burgueses la soga con la que colgarlos». Y que haya mejorado tanto su rentabilidad: «La nación española pagará la soga con la que los independentistas catalanes la colgaremos».

A lo largo de décadas, los presupuestos generales de España han pagado la reduplicación del Estado en Cataluña. Hasta llegar a ese día -hace un año- en el que, en Cataluña, existían dos administraciones públicas, idénticas y superpuestas; reduplicadas, pues, todas y cada una de sus funciones. Una de las dos era excedente y procedía amputarla. A eso, llamaron los independentistas «desconexión»: limpieza de una excrecencia residual. Era la novedosa hipótesis de un golpe de Estado que triunfara sin disparar un tiro. No existe precedente histórico de eso.

¿Era verosímil? Sólo en la hipótesis de una completa deslegitimación del Estado. Para que un Estado imponga su monopolio de la fuerza como ultima ratio de la ley, se requiere que ese Estado se sepa incuestionablemente legítimo. Mas, Puigdemont y los suyos veían a España como un Estado fallido. Lo bastante fallido como para haberles regalado todo cuanto dinero le exigieron; y todos cuantos privilegios se les antojaron. Un Estado así no se atrevería a defenderse con las armas, como sí lo hizo la Segunda República. Llegados a esa convicción, el golpe era inevitable.

¿Qué ha sucedido luego? Como siempre, la aplicación es menos limpia que la teoría. El golpe fracasó, cuando el jefe del Estado apostó por una firmeza que nadie parecía haber previsto. Pero fracasó también la represión del golpe por parte del poder legítimo. En vez de suprimir la autonomía y proceder a la depuración de la «doble administración», el inseguro Gobierno español propició la fuga del jefe de los golpistas, dejó en manos de sus fámulos la televisión local, limitó hasta el ridículo los recortes que debían imponerse a la máquina del poder rebelde… Y los derrotados golpistas pudieron blindarse, a la espera de tiempos mejores.

Enseña Claussewitz que no hay victoria hasta que el enemigo no haya sido por completo desarmado. Un enemigo vencido y no desarmado es vaticinio de derrota para los ilusorios vencedores. En eso estamos.

La apoteosis de la mentira en España
Pedro de Tena Libertad Digital 29 Octubre 2018

La Constitución dice en su artículo 20, apartado d, que los españoles tenemos derecho "a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión". Como está incluido en un artículo general referido a la libertad de expresión, parece que sólo los periodistas tenemos la obligación de informar verazmente. Pero ¿y los partidos? ¿Y los gobiernos de cualquier nivel? ¿Y los empresarios, los sindicatos, las universidades, las asociaciones civiles y demás entidades que influyen en los ciudadanos con sus comunicados y mensajes? Ni siquiera los testigos en procedimientos judiciales mantienen su obligación de decir verdad, y muy raros son los casos en que los jueces deducen testimonio contra los testigos mentirosos. Seguramente, por no estar contemplada en el ordenamiento jurídico español, ni en la moralidad ciudadana, la importancia de la verdad para el ejercicio de la democracia. De hecho, en España vivimos, no una decadencia de la mentira, sino su apoteosis.

¿Ha mentido o no el presidente del Gobierno cuando ha presentado su tesis doctoral como documento original? ¿Mintió cuando afirmó que iba a convocar elecciones de forma inmediata? ¿Ha mentido cuando dijo que no iba a subir las tasas sociales de los trabajadores autónomos? ¿Mintió Íñigo Errejón con su contubernio de algo así como una beca en Málaga? ¿Mintió Pablo Iglesias cuando defendió una conducta austera frente a los excesos de los ricos de la derecha? ¿Miente el PP cuando defiende el gobierno de la mayoría hasta que no le conviene, como ahora? ¿Mintió Rivera cuando dijo luchar contra la corrupción y apoyó lo que ha apoyado en Andalucía? Y lo de la ministra Celaá, con sus ocultaciones de patrimonio, ¿es mentir o no? Hay, desgraciadamente, millones de ejemplos mayúsculos y minúsculos en la política y en la sociedad civil. Ya no son sencillamente mentirijillas o tergiversaciones groseras, sino que estamos alcanzado el nivel de engaños con un "sano y natural desprecio de toda clase de pruebas", que subrayó Oscar Wilde.

La cuestión de la veracidad es fundamental para la salud de la democracia. La información, venga de donde venga, no sólo de los periodistas o los testigos judiciales, debe ser veraz por la sencilla razón de que conforma la opinión y la conducta de los ciudadanos y el sentido de sus votos. Es sabido que Jean-François Revel describió la mentira como la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo. Pero distinguió, y eso ya no se recuerda tanto, entre mentiras simples y complejas, siendo éstas muy destacadas en la izquierda pertrechada por el marxismo. En su libro El conocimiento inútil dice: "La mentira simple, voluntaria, conscientemente empleada como medio de acción, es una práctica corriente en la esfera política, ya emane de los Estados, de los partidos, de los sindicatos, de las administraciones públicas o de otros centros de poder". Me detengo en ella.

No sé si será posible dar el paso auténticamente civilizatorio de extender el uso democrático de la verdad frente al imperio incivil de la mentira. Lo que sí sé es que sin información veraz no es posible que un ciudadano ajuste su comportamiento a los hechos cabales, y que si la información que recibe está trufada por falsedades sus decisiones, que pueden cambiar de rumbo a toda una nación, pueden ser manipulables.

Por eso, creo que es precisa una reconsideración de la mentira en nuestra sociedad y una regulación, por mínima que fuese, que impidiese que un partido, gobierno o asociación civil mienta con descaro a quienes luego, con sus votos, deciden el destino común. Si no lo hacemos, podríamos tener en el futuro un ataque de lucidez retrospectiva lamentando no haberlo hecho a tiempo. Pero ya será tarde.

Operación Ogro
Luis Herrero Libertad Digital 29 Octubre 2018

La grosera colonización política del CIS tiene alguna ventaja aprovechable. Ya no es un espejo fiable de los deseos de la sociedad, de acuerdo, pero al menos refleja los del Gobierno. Sus encuestas son la pócima que el druida Tezanos le da a beber a la sociedad para provocar en ella la alucinación del mundo que al Gobierno le conviene. "Así es si así os parece". Hagamos creer que las cosas son como nos gustaría que fueran y acabarán siéndolo. O, cuando menos, obligaremos a la gente a actuar como si lo fueran. Tal parece ser el móvil del destripador de ocas que ha colocado Sánchez al frente del observatorio demoscópico mejor financiado —lo pagamos entre todos— de nuestro país.

Si somos conscientes de esa perversión —y Tezanos ha sido tan poco sutil que es muy difícil no serlo—, a partir de ahora tendremos la oportunidad de actualizar una vez al mes la visión del mundo que Sánchez quiere imponernos. Hoy por hoy, su descripción es esta: aunque sigue fragmentado en dos grandes bloques, el de la izquierda crece y el de la derecha disminuye. En el primero se fortalece el liderazgo del PSOE y en el segundo se debilita el del PP. En el bueno se premia la apuesta por el diálogo y en el malo se castiga el discurso de la crispación. Los ciudadanos ya no distinguen entre lo nuevo y lo viejo, como ocurría cuando entraron en escena los partidos emergentes, sino entre lo pacífico y lo beligerante. Esa es la mentira maniquea que el CIS quiere convertir en verdad a base de repetirla.

El hecho de que que en la última encuesta se pregunte sobre la crispación —algo que no había ocurrido en las anteriores— ya da una pista bastante clara de lo que se pretende. Los resultados son elocuentes: nueve de cada diez españoles creen que hay mucha o bastante crispación. El porcentaje de ciudadanos que culpan a Casado de ese hecho duplica al de Sánchez. El PP contribuye a esa situación casi tanto como los partidos independentistas (sólo medio porcentual menos), mientras que PSOE y Ciudadanos, cada uno en su bloque, son quienes contribuyen menos. Sin embargo, el socio del primero —Podemos— se mueve en sus mismos porcentajes de culpa, en torno al 7 por ciento, y el socio del segundo —PP— llega casi al 28. Es decir, que lo multiplica por cuatro.

De lo que se trata, como bien se ve, es de señalar a Casado como al gran artífice de la tensión que comienza a apoderarse de la vida pública. Sus ladridos de dóberman, su exigencia de mano dura para acabar con los excesos independentistas, su regresión a las posiciones doctrinarias de Aznar, le convierten en un agitador extremista que no solo amenaza con sumir a España en el caos, sino también con llevar a su partido a la cuarta posición del ranking electoral. Para darle más eficacia a su propósito de convertirlo en el ogro del escenario, el CIS hace una cosa más: ignora el ascenso de VOX y lo deja fuera del arco parlamentario. Al principio no entendí el porqué de esa extravagancia. Aparte de que es absurdo negar el hecho indiscutible que el partido de Santiago Abascal ha conseguido salir del limbo de la irrelevancia —el acto de Vistalegre habla por sí mismo—, la exaltación de un rival que le quita votos al PP, al menos en teoría, sirve mejor a los intereses socialistas que su ninguneo. Lo hizo Rajoy con Iglesias para perjudicar a Sánchez y la jugada, en el corto plazo, le funcionó.

Sin embargo, después de darle varias vueltas al asunto, me he dado cuenta de que VOX le es más útil al Gobierno en la oscuridad que en la luz. Mientras el PP siga siendo la referencia política más escorada a la derecha del Congreso de los Diputados, su denigración como apóstol de la crispación será más fácil. El debut parlamentario de un partido de corte radical contribuiría a centrar la ubicación ideológica de Casado, y Tezanos quiere para él, en exclusiva, el papel de líder de la derecha extrema. Fiel al principio de que en un país moderado "o conquistas el centro o no gobiernas", cree que adjudicándole ese rol arruinará para siempre su expectativa de voto.

Estoy seguro de que Arriola le hubiera dado la razón. Por eso llevó al PP a remolonear en torno a la neutralidad moral de ese vago centrismo vacío de convicciones que exigen las mayorías de gobierno. Rajoy no se dio cuenta de que, al aceptar el consejo de su arúspice, condenaba a sus electores a la decepcionante desilusión de sentirse desprotegidos. La anomia ética no es mejor ni más rentable que la defensa de los principios. Si es esa la crispación que Casado trae debajo del brazo, bienvenida sea. Ya era hora.

Los problemas de la Deuda Pública
Primo González republica 29 Octubre 2018

Dentro de unas cuantas semanas, a principios del año 2019, el Banco Central Europeo (BCE) dejará de comprar Deuda Pública española. Lo hará con todos los Estados de la zona euro, tal y como ha venido anunciando desde hace ya algún tiempo. Este cambio de política, que de momento no afectará a los tipos de interés oficiales (que quizás no experimenten subidas hasta finales del año que viene, es decir, dentro de un año), puede implicar consecuencias importantes para la economía española.

Suban o no los tipos de interés oficiales, lo cierto es que en las futuras subastas de Deuda Pública que realice el Tesoro a partir de enero los inversores, españoles y foráneos, van a exigir posiblemente remuneraciones más elevadas por comprar títulos españoles. No se trata solamente de que la deuda de los países periféricos esté herida de forma inequívoca como consecuencia del alboroto que está organizando Italia con su ausencia de disciplina presupuestaria. De lo que se trata, además, es de que a partir de enero habrá menos compradores y que la ausencia de un comprador de postín, el BCE, va a incidir en las posibilidades de los países endeudados de colocar sus títulos en un mercado que registrará un notable bajón de demanda, tanto en volumen como en la calidad de sus inversores.

La consecuencia inevitable es un aumento de los costes de financiación del Estado español. La cifra que España tendrá que pedir a los mercados a lo largo del año 2019 supera los 220.000 millones de euros. Cuánto aumentarán los tipos efectivos a los que el Tesoro español tendrá que financiarse es lógicamente un misterio difícil de prever, aunque es seguro que los costes aumentarán. España sigue financiándose en los mercados a tipos negativos en las Letras por debajo de un año y a tipos simbólicos en las emisiones de plazo inferior a 3 años.

Nada de esto se mantendrá durante el año 2019, según las previsiones más extendidas, lo que conllevará un aumento de los costes financieros del Estado, es decir, más gasto público y, si se trata de contener el déficit, este aumento del gasto público para pagar los excesos de costes financieros de la Deuda Pública se traducirá en inevitables recortes en otros gastos.

La deriva presupuestaria del año que viene puede resultar, por lo tanto, altamente perjudicial para el manejo de la economía y, de forma especial, para afrontar los gastos sociales que con tanto énfasis han aireado los dos partidos que soportan el actual Gobierno.

España ha perdido en estos últimos años, realmente desde que comenzó la sólida recuperación del PIB en el año 2015, la oportunidad de reducir el peso de la Deuda Pública en el PIB, que se mantiene en torno al 100%. En las condiciones en las que se ha movido la economía, este porcentaje es más o menos asumible, aunque implica una pérdida de oportunidades porque desvía recursos desde la inversión hacia el gasto corriente. España ha desperdiciado la oportunidad de estos años de crecimiento brillante para darle un importante tijeretazo al volumen de deuda. Los bajos tipos de interés y la tranquilidad de tener al BCE como comprador seguro parecen haber provocado un efecto anestésico más que un apoyo al crecimiento. Es una pena pero este desliz nos costará muy caro. Y empezaremos a pagarlo con esfuerzo creciente a partir del año próximo.

La España fea
Ignacio Camacho ABC 29 Octubre 2018

Cuando la izquierda gobierna, la derecha crispa. Ése es el mensaje oficial, divulgado por las terminales mediáticas convencionales y la ciberesfera, para acorralar a la oposición en un callejón sin salida. Un Gobierno nacido de una alianza con los adversarios de la Constitución y con los promotores de una revuelta contra el Estado se escandaliza de mentirijillas si lo acusan de complicidad con golpistas. Primero vino el dominio de la televisión, la hegemonía comunicativa -torpemente regalada por Sáenz de Santamaría- a través de la cual imponer el marco mental que sitúa a liberales y conservadores en el lado incorrecto de la vida. Luego, una vez asaltado el poder, se trata de marginarlos de la política. La crispación es el mantra situacional que hasta el CIS introduce, con una pregunta específica, en su fotografía sociológica trucada para perfilar al Ejecutivo en su mejor fisonomía. El adversario queda desposeído de legitimidad moral, de razón intelectual y de derecho a la crítica; hasta el recurso a la hipérbole le está prohibido bajo pena de etiqueta extremista. El discurso dominante implanta una visión de la realidad a medida del concepto que la izquierda tiene de sí misma: un modelo social benéfico, dialogante y optimista, la plasmación aspiracional, autosatisfecha, de la España bonita.

El gran problema del PP, y en menor grado de Ciudadanos, consiste en encontrar el modo de escapar de ese cuadro en el que salen retratados con el trazo sombrío de unos partidos ceñudos, feos, retardatarios. En la sociedad posmoderna, modelada según el paradigma de un progresismo sedicente, el monopolio de la indignación está reservado a los dueños del pensamiento igualitario, que lo administran en nombre de una supremacía ética de carácter abstracto. Cualquier atisbo de disconformidad con ese canon será estigmatizado de fascista o, como mínimo, de retrógrado, de involucionista, de rancio. Si el centro-derecha se resigna al orden ideológico de sus rivales asumirá el papel de comparsa de facto. Si se rebela será señalado como la torva expresión del pesimismo histórico, del malhumor derrotista, del desánimo, de la lúgubre resistencia cavernaria al desarrollo de un país avanzado. Y en términos electorales sufrirá de un modo u otro la paradoja de que el argumento de la crispación, convertido por el aparato gubernamental en eslogan publicitario, favorece a quienes más se han servido de ella para demoler el tradicional predominio del voto moderado.

Contra esa estrategia propagandística sólo cabe una defensa: la reafirmación en los propios principios mediante un decidido ejercicio de independencia. La democracia es contradicción, debate y controversia, y nunca nadie ha destacado en ella mediante el silencio, la reverencia, o la sumisión a las premisas ajenas. El liberalismo español sólo puede ganar si muestra confianza en la virtud de sus ideas.

El hombre sin palabra
Isabel San Sebastián ABC 29 Octubre 2018

En España la mentira es moneda de uso común, lo sabemos. Desde que Tierno Galván dijo aquello de que «las promesas electorales están para no cumplirse», el olvido de lo ofertado en campaña ha sido norma de conducta política asumida con mansedumbre por el propio electorado engañado. Pero lo de Pedro Sánchez riza el rizo de la desvergüenza. Sus embustes superan todo lo conocido hasta ahora. Afirma una cosa y su contraria con días o semanas de intervalo, sin torcer un ápice esa sonrisa tan ensayada frente al espejo. Es la encarnación misma de la sentencia demoledora falsamente atribuida a Groucho Marx: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros». En el caso que nos ocupa, dudo que el interfecto se haga una remota idea de lo que significa el concepto. Su especialidad es otra, esta sí formulada por el genial cómico americano: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

Mi compañero Javier Chicote demostró fehacientemente en estas páginas, hace ya dos meses, que «su» tesis doctoral (en el supuesto improbable de que la autoría sea suya) estaba repleta de plagios sonrojantes para cualquier persona provista de honor y conciencia. El presidente se mostró ofendidísimo y negó la acusación, al tiempo que anunciaba acciones legales contra el periódico si no se rectificaba la información. ABC se ha mantenido firme, como no podía ser de otra manera, y la demanda no ha llegado. Prueba inequívoca de que Chicote dijo la verdad mientras Sánchez amenazó en vano.

La abundancia de ejemplos abruma. En el momento de celebrar su triunfo en la tribuna del Congreso, aupado hasta un poder no merecido por una coalición de socialistas derrotados, populistas e independentistas enemigos de la nación y la Carta Magna, aseguró que nos convocaría cuanto antes a las urnas, con el fin de legitimar ese cargo logrado mediante una moción de censura. Ahora que vive instalado en los salones de La Moncloa, no solo reniega de ese compromiso, sino que ha desplegado a todo un ejército de «opinadores» en las televisiones que le rinden pleitesía (casi todas) con la misión de decir Diego donde el líder socialista dijo digo. Sin sonrojarse. El espectáculo de esos palmeros justificando lo injustificable mientras dedican horas y horas a denostar a la oposición resulta estomagante. La presencia constante de tertulianos tuertos, cegados por la viga que les obstruye el ojo izquierdo y solo les permite ver la paja en el contrario, insulta a la inteligencia aunque resulta innegablemente efectiva. Porque en esta sociedad cada vez más superficial, esclava de consignas huecas y más vulnerable que nunca a la propaganda y la demagogia, lo importante no es lo que es sino lo que parece. El número de «likes» que acumule la última ocurrencia en Twitter. Por eso la mentira sale gratis o incluso resulta premiada. Por eso no es descartable que el reciente sondeo del CIS, descaradamente cocinado por Tezanos, acabe haciéndose realidad a base de voceros dispuestos a difundir la engañifa. Por eso es indispensable, vital, que informadores y analistas honestos cumplan con su deber periodístico.

El pasado mes de mayo el jefe del Ejecutivo afirmó literalmente en una entrevista: «Lo que se produjo el pasado 6 y 7 de septiembre en el parlamento de Cataluña es un delito de rebelión». Su convicción es inversamente proporcional a su necesidad de respaldo, de manera que hoy ya duda de que se produjera un delito y va camino de considerarlo una simple broma pesada. Carece de pudor y de escrúpulos. Es un hombre sin palabra.

A Puigdemont le espera un tribunal
 larazon 29 Octubre 2018

Mañana, 30 de octubre, se cumple un año de la fuga de España y la llegada a Bélgica del expresidente catalán, Carles Puigdemont, después de que decidiera abandonar a algunos de sus compañeros de gabinete y varios conmilitones en la insurrección separatista para no rendir cuentas sobre sus conductas ante los tribunales. Puigdemont tenía preparado un plan de fuga con sus más estrechos colaboradores. En cuanto la Justicia anunció la querella por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos, el que fuera principal promotor del ataque al orden constitucional puso tierra de por medio junto a otros cinco miembros de su gabinete.

En este año, Puigdemont se ha mantenido fuera del alcance de los tribunales del país gracias no sólo a la colaboración de las fuerzas más reaccionarias y minoritarias de Europa, especialmente de Bélgica, sino sobre todo a la incalificable respuesta de un tribunal regional alemán y de la justicia belga, que han dado cobertura e impunidad al presunto responsable de delitos gravísimos que llevaron a Cataluña a un conflicto que pudo acarrear consecuencias muy dolorosas que todavía arrastramos, mientras han dado la espalda a una democracia plena como la española con un sistema penal y judicial del máximo nivel y de absoluta garantía. Sin euroórdenes de por medio para no frustrar el proceso, desde su residencia en Waterloo, Puigdemont mantiene el control de la estrategia separatista con el títere que colocó en la Presidencia de Cataluña y la lealtad de un puñado de fieles a esa causa que les permite gozar de un espléndido nivel de vida a costa del erario público y del presente y el futuro de los catalanes. Su contumacia en sobresalir como caudillo del movimiento ha provocado tensiones y fracturas en el independentismo cada día más visibles e incontrolables. Sobre todo con ERC, cuyos principales líderes han digerido mal su estancia en prisión y que el cabecilla se escapara a hurtadillas en un ejemplo de cobardía y deslealtad políticas que quedan ya para la historia.

Puigdemont se siente seguro y su aventura belga no deja de ser una dolorosa espina en el costado para nuestro Estado de Derecho y por extensión para Europa. Pero conviene no dejarse llevar por las emociones más de lo debido ni dar por buena la propaganda separatista. Carles Puigdemont disfruta de una libertad, de un estatus privilegiado, que nada ni nadie le asegura que se perpetúen en el tiempo. Tendrán que pasar 20 años antes de que prescriba el delito de rebelión, y son demasiados años como para estar seguro de que no acabará por sentarse en el banquillo. LA RAZÓN publica hoy que el prófugo piensa que su decisión de huir fue la más correcta, que puede revertir el resultado del proceso judicial en España con una resolución de la Justicia comunitaria, que su estrategia ha proporcionado «más beneficios» que perjuicios a los políticos encarcelados, que entienden perfectamente su decisión, y que todo lo ha hecho por Cataluña, porque, si fuera por él, «estaría en casa» –más bien, en la cárcel–.

Si lo piensa de verdad, demuestra hasta que punto está alejado de la realidad; si es todo puro teatro, como pensamos, sólo prueba el grado de indignidad y de desvergüenza que puede alcanzarse. En todo caso, y por más que el Gobierno se dedique a importunar al Supremo, la democracia española no puede permitirse ni resignarse a que el autor intelectual y material de uno de los ataque más graves y dañinos contra nuestras libertades esquive responder por sus actos ante un tribunal. No sería propio de un Estado de Derecho que se precie en el siglo XXI. Resultaría desolador.

Casuística del delito de apología del franquismo
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 29 Octubre 2018

La apología del franquismo, como está pasando con la ‘memoria histórica’, se extenderá a cualquier acontecimiento que irrite a la izquierda.

Ante el plan del Neo-Frente Popular de inventarse el delito de apología del franquismo, enumero una serie de hechos cuya expresión pública, de palabra o por escrito, seguramente caerán dentro del tipo jurídico que se planea:

Recordar que el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, amenazó de muerte en el Congreso al expresidente del Gobierno Antonio Maura y que Francisco Largo Caballero fue consejero de Estado nombrado por la Dictadura de Primo de Rivera.

Recordar que la mayoría de los concejales elegidos el 12 de abril de 1931 era monárquica.
Recordar que el PSOE y la UGT dieron un golpe de estado en octubre de 1934 porque perdieron las elecciones de 1933 ante la derecha.

Recordar que en muchas casas del pueblo se guardaban armas, se entrenaba con ellas a los matones socialistas y se elaboraban listas de españoles a los que asesinar.
Recordar que el PSOE, la UGT y el PCE dieron un pucherazo en las elecciones de 1936, mediante el que se hicieron con el Gobierno.

Recordar que Dolores Ibárruri amenazaba de muerte a los diputados de derechas en las Cortes.
Recordar que lacartilla de racionamiento la introdujo Largo Caballero en marzo de 1937, mientras que en la zona nacional no existió.

Recordar que el cambio oficial de hora se hizo para seguir el adelanto decidido por el Gobierno parlamentario francés, no para halagar a Hitler.
Recordar que Franco no metió a España en la guerra mundial junto al Eje.

Recordar que el régimen salvó la vida a miles de judíos en la Segunda Guerra Mundial y después.
Recordar que los maquis comunistas asesinaron en los años 40 y 50 a cientos de personas indefensas e hicieron descarrilar un tren en Tarragona provocando una treintena de muertos.

Recordar que Santiago Carrillo ordenó el asesinato de maquisy otros camaradas que no le obedecían o que criticaban de su liderazgo.
Recordar que el franquismo instaló la SEAT en Barcelona.

Recordar que el franquismo construyó 3 millones de viviendas protegidas entre 1943 y 1974.
Recordar que el franquismo redujo el analfabetismo de más de un 20% en los años 30 a menos un 9%.

Recordar que Juan Luis Cebrián fue director de los servicios informativos de la TVE del Gobierno de Arias Navarro.
Recordar que el Pazo de Meirás nunca fue ‘del pueblo’, sino de personas particulares.

Recordar que en el franquismo, las escuelas públicas de Barcelona daban más horas de catalán que en la actualidad de castellano.
Recordar que Carlos Jiménez Villarejo opositó a fiscal en el franquismo, juró lealtad al Caudillo y pidió la aplicación de las leyes penales de Franco.

Recordar que Franco veraneó durante décadas en San Sebastián apaciblemente.
Recordar que a la muerte de Franco entre las cinco provincias con mayor renta per cápita estaban las tres vascas y Barcelona.

Recordar que Franco fue enterrado en el Valle de los Caídos por orden de Juan Carlos I, elegido‘el español más relevante de la historia’por los españoles.
Recordar que la Asamblea General de la ONU guardó un minuto de silencio a la muerte de Franco en homenaje a éste.

Oponerse al reparto de carnés de antifranquistas entre quienes jamás movieron un dedo contra la dictadura.

Recordar que Federico Mayor Zaragoza fue nombrado rector de la Universidad de Granada por un ministro franquista y condecorado por Franco con la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, medalla falangista.

Recordar que fue la izquierda (PSOE, PCE, UGT, CCOO…) la que pidió la amnistía en la calle y las Cortes.
Reprochar al PSOE, la UGT y ERC jamás hayan pedido perdón a los españoles por su golpe de Estado de 1934, que causó unos 1.500 muertos.

Recordar que el año anterior a la muerte de Franco el número de presos en las cárceles españolas fue inferior a 15.000 y casi la mitad de los que había en la Francia democrática, mientras que hoy ronda los 60.000.

Oponerse a la ley de memoria histórica.
Demostrar que no hubo un plan para robar niños.

Protestar contra el desmantelamiento del Archivo de Salamanca.
Recordar que ETA no es antifranquista, sino antiespañola (y de izquierdas) y que ha asesinado mucho más en la democracia.

No sigo porque no acabaría. La apología del franquismo, como está pasando con la memoria histórica, transmutada en memoria democrática, se extenderá a cualquier acontecimiento que irrite a la izquierda, la cual últimamente se molesta hasta por que le cedan el asiento en el autobús ante su aspecto de cascada. Todo es franquismo: el escudo del Ayuntamiento de Sevilla en opinión de los concejales de Podemos y la fiesta del 12 de Octubre, según Antonio Maestre, apacentado en las tertulias de RTVE gracias a la pizpireta Rosa María Mateo.
Insultos impunes a Cristo, a España y a las víctimas de ETA

Mientras el Neo-Frente Popular, desde el PSOE a ERC, con el PNV como compañero de viaje, pretende eliminar todos los delitos de ofensas e injurias a la Corona, a los sentimientos religiosos (que se aplicará solamente a los cristianos) y a España, amén del delito de enaltecimiento del terrorismo, con la excusa de la libertad de expresión, a la vez pretende introducir el delito de apología del franquismo.

No es ninguna contradicción, como gusta de pensar la derecha boba, amparada en su supuesta superioridad en oposiciones, lecturas y títulos sobre la izquierda.

Por un lado, el Frente Popular pretende que sean impunes los ataques a todo lo que une a los españoles y a cualquier concepto de dignidad o de respeto a las creencias e ideas que no forman parte de su propia ideología.

Desde la aparición de Podemos y su máquina de mentiras, los españoles han sido bombardeados con hechos alternativos, a los que los medios de comunicación españoles, no aplican el fact cheking que exigen a los trinos del presidente Trump, como los 300.00 niños robados por el franquismo y las monjas, los 7.000 fallecidos por la pobreza energética. Para denigrar a España, y a los españoles que la aman, se inventan expresiones como Hungerland para definir un país donde se afirma que existen millones de personas subalimentadas, o Francoland, para asegurar que Franco nos sigue gobernando desde su tumba.

A fin de que la operación de manipulación sea sólida es imprescindible que se impida decir la verdad histórica o refutar las mentiras. En consecuencia, al lamentable delito de odio que ya existe en el Código Penal, se pretende unir el delito de apología del franquismo. Al Neo-Frente Popular, Franco le da igual; lo que pretende es que nadie pueda desmontar su discurso. Hermann Tertsch escribió que estas izquierdas quieren "hacer desaparecer todo testimonio que les quite la razón (…) Para que la verdad se desvanezca con la memoria de los vivos". Ahora se prepara la mordaza a éstos, con multas y cárcel.

Quien siga creyendo que estamos ante una incoherencia de la izquierda entre su ‘prohibido prohibir’ y su obsesión antifranquista tiene que leer Memoria del Comunismo.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La imposición del catalán, ariete del independentismo
EDITORIAL El Mundo 29 Octubre 2018

De la misma forma que Prat de la Riba asoció el reconocimiento de Cataluña como nación a la aspiración en constituirse como Estado, los padres del nacionalismo catalán convirtieron la lengua en la palanca principal de su proyecto. De ahí que una de las obsesiones de Jordi Pujol fuera la de cohesionar la hegemonía nacionalista alrededor del catalán. El nacionalismo promulgó una política orientada a priorizar este idioma en todos los ámbitos públicos. La primera ley de normalización lingüística (1983) evitó la segregación escolar por la oposición de la izquierda. La paradoja es que, posteriormente, fue esa misma izquierda la que asumió los postulados nacionalistas. La norma de 1998 consolidó el catalán como lengua vehicular en la escuela. Ahí arrancó una escalada que el Estado nunca quiso ni supo frenar y que explica la deriva excluyente del independentismo.

El paroxismo de esta sinrazón tuvo su reflejo en la surrealista escena acaecida en un reciente programa de TV3 en el que, durante una entrevista con el alcalde de Medellín, Ada Colau tuvo que ejercer de intérprete ante la negativa de la presentadora a usar el castellano. El empecinamiento de la televisión pública catalana de excluir en sus espacios a la lengua común del Estado muestra hasta qué punto el independentismo concibe el catalán como ariete de su estrategia. TV3, cuya millonario presupuestario no se vio reducido ni en los peores momentos de la crisis, siempre irradió un sesgo proclive a los nacionalistas. Sin embargo, desde que Puigdemont y Junqueras decidieron ponerla al servicio del procés, se ha convertido en una herramienta de propaganda y adoctrinamiento cabildeada por comisarios políticos. Un propósito que parecen imitar los socialistas y sus socios en la Generalitat valenciana, como quedó acreditado en un programa de À Punt -la televisión pública de esta comunidad- que se negó a hablar en castellano a una entrevistada, pese a que ésta había asegurado que no podía responder las preguntas.

En el ámbito de la educación, pese a que el Gobierno catalán admite las carencias en el uso del castellano en algunas zonas de Cataluña, no piensa articular ninguna solución ni tampoco está dispuesto a cumplir las resoluciones del Tribunal Constitucional. Incluso, tal como revela hoy EL MUNDO, escuelas obligadas judicialmente a dar el 25% de horas en español rechazan la actualización del sistema lingüístico anunciada esta semana por la Generalitat, lo que constituye un ejercicio de desobediencia inaceptable.

El modelo de inmersión lingüística y la explotación partidista de TV3 suponen un fracaso para el Estado, pero forman parte del éxito del independentismo. O el Gobierno corrige ambas anomalías interviniendo en Cataluña o el desafío separatista seguirá prolongándose.

Ante la 'Revolución'

FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS Libertad Digital 29 Octubre 2018

Hay palabras tan grávidas de significado, de muertos y fantasmas, que nos resistimos a emplearlas, por no mancillar lo que tienen de sagrado o para no despertar lo que evocan de temible. Eso sucede con Revolución, asociada a la II República, al Frente Popular de 1936, a la Guerra civil hasta 1939 y a la Dictadura que de ella nació y con ella murió, alumbrando el régimen constitucional del 78.

Desde 2002, el PSOE repitió con Zapatero, pero respaldado por González y Cebrián ("El discurso del método", "El futuro no es lo que era") el mismo proyecto cainita con que el PSOE de Largo Caballero y Prieto destrozó la posible democracia republicana: expulsar de la política a la Derecha y privarle de la pacífica revancha de las urnas. Tras perder las elecciones de 1933 ante el Partido Radical y la CEDA, el PSOE culminó su proceso de bolchevización, pese a la resistencia del sector de Besteiro en UGT y el partido. La victoria del modelo soviético en la izquierda llevó al fallido golpe de Estado en 1934; y a la buscadísima guerra civil en 1936.

En 2000, tras la mayoría absoluta de Aznar y la ruina del PSOE, el imperio mediático de Polanco, el nacionalismo catalán, apoyado en los grupos de Godó y Asensio, y el nacionalismo vasco, en sus rama etarra y peneuvista, se aliaron para demostrar que no dejarían gobernar en paz al PP por mucho que lo votaran los españoles. Al Parlamento le reemplazó la calle y a la ideología, la propaganda. El terror y la corrupción se enterraron en sectarismo. Tras el Prestige y la II Guerra de Irak, el 11M, manipulado por las cloacas y la izquierda mediática, logró llevar al Poder a un PSOE que ya no era el de 1977 sino el de 1936. ZP, en su investidura, deslegitimó la Transición y a la Derecha democrática, el PP.

El pacto con la ETA, la Ley de Memoria Histórica y su nuevo Estatuto catalán probaron que ZP iba en serio. Y el PP de Rajoy se rindió sin lucha en 2008. Tres años después, la crisis despidió a ZP, pero nada cambió Rajoy. Telecreó Podemos para mantenerse en el Poder y dejó llegar el Golpe en Cataluña sin hacer nada. Por no dimitir, lo echaron. Ahora, el golpismo instalado en el Gobierno amenaza claramente con la Revolución, que eso sería liquidar la legalidad constitucional. El Frente Popular PSOE-Podemos-ERC nos devuelve al 36: revolución o contrarrevolución.

La crispación: Cui prodest?
Vicente A. C. M Periodista Digital  29 Octubre 2018

LOS CRISPADORES SE QUEJAN DE QUE LES APLIQUEN SU PROPIA RECETA: EL PAÍS EDITORIALIZA HIPÓCRITAMENTE Y ADOPTA UNA ACTITUD VICTIMISTA.

Hoy el periódico El PAÍS en su edición digital en Internet lanza una editorial titulada “Ambiente tóxico” donde afirma que la crispación daña mucho más a las Instituciones que a los rivales. Y claro, se dedica a pontificar sobre esa forma de hacer política olvidando que si hay un experto en esa estrategia es precisamente el partido socialista y la extrema izquierda de PODEMOS y sus confluencias. Porque esas formaciones no han dudado en usarla cuando han considerado necesario. Y aquí debo recordar aquella campaña electoral donde en una entrevista dirigida por el presentador Iñaki Gabilondo al candidato y presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero, fueron pillados a micrófono abierto hablando sobre las encuestas, declarando Zapatero que les iba bien, pero “lo que pasa es que nos conviene que haya tensión”. Así que la crispación es una herramienta que es solamente válida si la usa el PSOE si conviene a sus intereses y se rasga las vestiduras cuando otros les desnudan ante la opinión pública en sus bastardas maniobras de pactos con los enemigos de España.

El PAÍS alecciona sobre lo que entiende como crispación definiéndola como “La crispación es una vieja y repetitiva estrategia que consiste en envenenar el ambiente político, evitando debatir sobre asuntos concretos y relevantes, porque lo único importante es deslegitimar al adversario criticando no ya sus actos, sino el mero hecho de que ocupe el poder”. En esta idea sentencia que “Acusar a un presidente del Gobierno de colaborar en un golpe de Estado …revela una inequívoca voluntad de radicalizar el ambiente político”. Y aquí no tengo más remedio que acudir al Diario de sesiones del Congreso de los Diputados del pasado 24 de octubre para ver la literalidad del discurso pronunciado por Pablo Casado y que tanto ha escocido en las filas socialistas.

“Usted no ha querido comparecer aquí. Usted manda a su vicepresidenta a decir que eso de que Torra diga que hay que atacar al Estado es una frase desafortunada. Usted manda al señor Ábalos a decir que el 1 de octubre la kale borroka que vimos es simplemente una cuestión asumible. Usted manda también al señor Borrell a decir que Cataluña es una nación, y lo dice en la BBC. Usted manda a la señora Batet a decir que le gustaría que los presos, los políticos presos golpistas, no estén en la cárcel. Usted manda a la señora Cunillera a decir que si piden un indulto estará el Gobierno de acuerdo en que se lo den. Usted, que está dejando tirados a los jueces en su defensa del Estado de derecho en España, ¿viene aquí a hablar del brexit y a decir que la segregación no es posible y que dedicamos cuatro minutos al día a hablar de Gran Bretaña? ¿Usted no se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado que se está perpetrando ahora mismo en España?”

Sigue el articulista en plan victimista al denunciar que “Todos los presidentes de la democracia, y de manera más sistemática e, incluso, brutal, los tres socialistas, han padecido en diversos grados esta devastadora estrategia”. Claro es que a uno le duele más cuando es el que recibe y no el que da. La hipocresía viene cuando se intenta minimizar el acoso sufrido por los Presidentes del PP, Aznar en los dramáticos sucesos de los atentados terroristas en Madrid, al que se le acusó de ser el responsable por haber participado en la guerra de Irak junto a los USA y el Reino Unido, con un agitador, Alfredo Pérez Rubalcaba. O cuando Pedro Sánchez acusó de “indecente” a Mariano Rajoy. Porque las palabras gruesas y el filibusterismo parlamentario son el pan de cada día en el que algunos denigran las Instituciones montando su propio circo mediático. O como en el caso de Pablo Iglesias y sus diputados de PODEMOS, despreciando esas Instituciones y alentando las algaradas callejeras como foro de debate popular. ¿Y qué decir de diputados como Gabriel Rufián de ERC y sus reiteradas payasadas?

A continuación, resume la situación: “La descalificación sumaria, la performance grosera, el uso sistemático de la hipérbole, la simplificación hasta el absurdo de los argumentos o el vaciamiento del sentido de las palabras buscando simplemente la excitación de las emociones, no solo dañan la calidad del debate público y la dinámica institucional, sino que tienen un efecto tóxico sobre la ciudadanía”. Pues eso, aplíquense el razonamiento para no contribuir a esa crispación e intoxicar a la opinión pública. Sigue con su admonición diciendo que “El problema no es solo que el principal líder de la oposición llame golpista al presidente del Gobierno, el problema es que los millones de votantes que lo secundan pueden acabar creyendo que el país está en manos de un Ejecutivo que ha alcanzado el poder por procedimientos espurios y no a través de alguna de las vías señaladas perfectamente por la Constitución”. Y aquí solo digo aquello de “excusatio non petita, accusatio manifesta”. Es evidente que no deben de tener la conciencia muy tranquila cuando son plenamente conscientes de que la moción de censura prosperó por primera vez en democracia gracias a que Pedro Sánchez contó con el apoyo de los enemigos de España, los nacionalistas mercenarios del PNV, proetarras de EH BILDU y los golpistas catalanes de ERC y el PDCAT.

Es verdad que Pedro Sánchez ha alcanzado el poder por la vía democrática que recoge la Constitución en un caso de absoluta excepcionalidad. Sin embargo, lo que se critica es el cómo lo ha logrado y el precio a pagar que ha empeñado en sus pactos con los que no dieron su apoyo de forma "gratis et amore". Pedro Sánchez no puede quejarse de recibir de su propia medicina y que se le desnude públicamente en su intento de mantenerse en el poder como sea y a costa de lo que sea. Ya demostró su catadura moral cuando intentó burlar a su Ejecutiva Federal y fue descubierto y cesado de forma vergonzosa, aunque cometieron posteriormente el error de no expulsarle del partido y permitirle recuperar el poder en unas primarias donde se dedicó a crispar a las bases en contra de sus oponentes y aquellos que le habían defenestrado.

No parece muy ético el que sea El PAÍS el que se sienta ahora ofendido e indignado porque hayamos llegado a este estado de crispación. Es evidente que a ello han contribuido todos, incluidos algunos medios de comunicación, comunicadores y opinadores políticos, que aún siguen usando sus púlpitos para lanzar sus soflamas incendiarias. Basta ver al golpista Joaquim Torra o a los exaltados Joan Tardá y Gabriel Rufián en sus escaños en cada sesión del Congreso. Y no quiero listar aquí a esos profesionales del periodismo caracterizados por usar sus micrófonos y cámaras de TV para erigirse en "radio-tele -predicadores" y que contribuyen decisivamente a esa crispación aprovechando su influencia mediática y nivel de audiencia.

No habría tanta crispación si Pedro Sánchez hubiera cumplido con su promesa inicial de convocar elecciones generales y no intentar agotar una legislatura que no le pertenece, robando a los españoles el que decidan la opción de Gobierno que prefieren y que se explique en campaña electoral con qué tipos de alianzas de Gobierno van a contar en un ejercicio de honestidad y transparencia política que no lleve a engaño sobre el destino final de los votos de los ciudadanos. Por eso seguiré denunciando este comportamiento ruin y desleal con España y con los españoles y exigiendo

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!! ¡¡NO PACTOS CON TERRORISTAS NI CON GOLPISTAS!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Los golpistas catalanes y la 'internacionalización' del 'conflicto'
EDITORIAL Libertad Digital 29 Octubre 2018

Lo peor es que España padece ahora un Gobierno que les debe el poder y que se desvive por complacerlos.

El Tribunal Supremo ha dado por finalizada la instrucción de la causa abierta contra 18 dirigentes del separatismo catalán por los delitos de rebelión, malversación y desobediencia, y en consecuencia iniciado los trámites necesarios para la celebración de la vista oral, que previsiblemente tendrá lugar en pocas semanas.

Es éste un paso más de la Justicia en uno de los casos más graves de la democracia, por cuanto supone juzgar las responsabilidades de numerosos dirigentes políticos, incluidos altos cargos de la Generalidad, comprometidos con la destrucción orden constitucional a través de un proceso de secesión pergeñado desde el propio Gobierno regional de Cataluña.

Los máximos responsables del golpe se verán, pues, muy pronto en el banquillo de los acusados, enfrentados a penas que pueden superar los veinte años de cárcel; penas acordes con la gravedad de los delitos que se les imputan y su inicua traición a la Nación.

El separatismo va a hacer todo lo posible por evitar que los golpistas reciban el castigo que merecen. Su estrategia será llevar al resto de Europa sus protestas callejeras contra los jueces y tribunales españoles, a los que acusa de estar al servicio de un Estado fascista. Así lo anunció este sábado un exalto cargo de la Generalidad, exterrorista de la infame organización Terra Lliure, que, con la grandilocuencia ridícula y delirante tan habitual de esta yunta de fanáticos, advirtió de que los liberticidas iban a montar "la movilización más grande de la historia de la Humanidad".

Los separatistas catalanes quieren, sí, internacionalizar el conflicto, que dirían sus precursores etarras. Lo peor es que España padece ahora un Gobierno que les debe el poder y que se desvive por complacerlos. Un Gobierno infame del que cabe temer lo peor y que puede hacer a España un daño tremendo también en el exterior.

El 'procés' y la izquierda cómplice
Manuel Gómez Acosta cronicaglobal 29 Octubre 2018

El procés ha muerto. Ni Cataluña es independiente, ni existe la república catalana y el Estatut y la Constitución española siguen siendo plenamente vigentes en el territorio. Sin duda es un buen momento para analizar cuáles fueron los factores coadyuvantes que lo pusieron en órbita y le han permitido conseguir tan amplio apoyo ciudadano. Al margen de los graves errores cometidos por el Gobierno de Mariano Rajoy, es indudable que sin la complicidad de una determinada "izquierda", el secesionismo? hubiese tenido muchas dificultades para ampliar su base social y sería mucho más débil.

Esta izquierda cómplice aceptó la manipulación de la historia donde el secesionismo se arroga el protagonismo de la lucha antifranquista. Las heridas abiertas por la represión del franquismo a la cultura y lengua catalanas hicieron que en las filas de los partidos de izquierda cundiera el pánico de ser tachados de franquistas si impugnaban los dogmas lingüísticos del nacionalismo. La izquierda radical subordinó su estrategia a un movimiento secesionista claramente conservador que alcanza su mayor apoyo entre los catalanes de tercera generación, de rentas más altas y mayor nivel de estudios.

El movimiento nacional catalán que tiene como president de la Generalitat a un personaje como Torra, ultra conservador y ultranacionalista, es fundamentalmente un movimiento que recuerda al "poujadismo de la Francia de los 50, liderado por las capas medias fuertemente conservadoras y que cuenta en Cataluña con complicidades en la izquierda "estéril". La revolució dels somriures es una pseudo-revolución de ricos contra pobres que, además, recibe sus principales apoyos internacionales de los partidos de la extrema derecha europea (Liga Norte, flamencos…). Las reivindicaciones del secesionismo tienen una fuerte componente insolidaria típica de los territorios ricos que pretenden separarse de las regiones menos desarrolladas.

La grosera sustitución de la perspectiva de clase por la nacional durante seis largos años ha permitido inundar de bruma las relaciones sociales en Cataluña. Si en el conjunto de España las políticas desarrolladas durante la crisis han supuesto un retroceso de las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos, en Cataluña han tenido más éxito que en ningún otro lugar. El proceso secesionista tiene su origen en la necesidad de sectores dominantes de la sociedad catalana de perpetuarse en el poder en el momento en que en Cataluña se ponían en práctica los mayores recortes sociales y la consecuente deriva privatizadora de la enseñanza y la sanidad pública. El procés ha servido para intentar ocultar las sombras del pujolismo una de las administraciones autonómicas más corruptas del Estado.

Aunque el procés murió en octubre del pasado año, el "problema catalán" sigue sin resolverse. Entramos en una nueva fase en la que la resolución de los juicios pendientes a los líderes de la "revuelta" será, sin duda, instrumentalizado por el secesionismo para mantener a sus bases en plena excitación y continuar instalados en la provocación permanente.

Se abre una nueva etapa con un Gobierno de España presidido por un partido socialdemócrata, firmemente decidido a corregir las políticas de austeridad que tanto han contribuido a incrementar la desigualdad. El futuro de las izquierdas en Cataluña pasa por aprovechar este nuevo escenario para situar su agenda social sin intoxicación identitaria, ayudar a construir un nuevo relato de España y combatir la hegemonía de las ideas del soberanismo con propuestas sociales que permitan mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los ciudadanos de Cataluña.

Aun estamos a tiempo de que en esta nueva fase las izquierdas abandonen su seguidismo y complicidades con el soberanismo y propongan su agenda propia basada en la solidaridad de clase y la unidad de los trabajadores.

El PSOE sin careta. Ya no se molestan en disimular.
¡Cis, zas!, ahí va la zasca de Tezanos
Miguel Massanet diariosigloxxi 29 Octubre 2018

Es evidente que hemos entrado en unos momentos en los que se producen situaciones sintomáticas del desconcierto que se ha apoderado de todo el país, de las reacciones de determinados grupos de población y de las propias instituciones en las que, desde su propio interior se las pretende desguazar para reconstruirlas de acuerdo con los nuevos formatos políticos que dominan a la sociedad actual; parte de la cual parece que ya no sabe a ciencia cierta hacia dónde y con qué consecuencias están dispuestos a llevar a la patria española, empujados por esta necesidad cainita y autodestructiva que, los encargados de dirigirla, juntamente con los acreedores de los favores políticos recibidos por el señor Sánchez y su partido, el PSOE; parecen dispuestos a poner en práctica tan pronto como consiguieran acabar con la última resistencia que, el PP y Ciudadanos, parecen dispuestos a oponer a sus intentos de suicidio económico colectivo.

Si hubo unos momentos en los que, seguramente por conveniencia, táctica, oportunismo o, incluso, por falta de seguridad en sus propios proyectos, el señor P.Sánchez y sus acólitos, los ministros, intentaron parapetarse detrás de un falso respeto hacia la Constitución, se puede decir que ha llegado el tiempo en que, cualquier disimulo respecto a la actitud del Partido Socialista, tanto respeto a la figura del Jefe del Estado como en cuanto a sus relaciones espurias con aquellos que intentan acabar con España, representados por el señor Pablo Iglesias y su partido Podemos y por los separatistas catalanes comandados por el señor Torra (aunque, todos ellos, comprometidos en una lucha por decidir quién de ellos se va a hacer con el poder que si todavía no ha conseguido romper con su objetivo común, el separarse de España, al menos se ven obligados a retrasar sus propósitos de actuar unilateralmente, como piden Puigdemont y los de la CUP, ante la oposición férrea del grupo de Junqueras, ERC, y el evidente divorcio que se deja traslucir entre la nueva formación de Puigdemont, Crida Nacional per la República y el partido que resultó de la disolución de Convergencia, el PDeCAT, que no parece dispuesto a desaparecer); ha dado paso a una absoluta permisividad de los miembros del actual Gobierno para, aprovechándose de su postura de fuerza, imponer a todos los medios y especialmente a las TV bajo su control, lo que se podría interpretar como el pensamiento único, el que, según ellos, les va a permitir darle la vuelta al sistema de gobierno de España.

Las contradicciones de P.Sánchez que, hace cinco meses, declaraba sin ninguna preocupación que: “Clarísimamente ha habido un delito de rebelión” refiriéndose a los acontecimientos en Cataluña, ahora parece ser que, sin importarle entrometerse en el procedimiento judicial que se está llevando ante el TS contra los 17 encausados, por su presunta responsabilidad en aquellos graves sucesos de Barcelona, o, quién sabe, si con clara intención de presionar a los magistrados de aquel alto tribunal, ha manifestado su creencia de que no se les puede acusar de tal delito a los presos pendientes de juicio. Ya no les preocupa enfrentarse directamente al poder Judicial ni respetar la separación de poderes, tan imprescindible en cualquier Estado democrático, porque su unión con Podemos les ha motivado para prescindir de formalidades y tomar los atajos necesarios, a pesar de que el salirse de las normas pudiera acarrearles problemas legales. Podemos aprieta e Iglesias sabe que tiene la sartén por el mango para obligar a Sánchez a situarse hacia la izquierda, en este caso la extrema izquierda en la que se mueven los podemitas.

Otra muestra de lo que se propone el dirigente del PSOE, ha sido situar al señor José Félix Tezanos (un socialista directamente ligado a la directiva de su partido) al frente del CIS. Lo primero que parece que ha hecho es cambiar el sistema de toma de datos y la forma de calcular las previsiones sobre la intención de voto de la ciudadanía, de modo que, a la vista de las dos últimas encuestas lanzadas por el CIS, el PSOE, ha salido beneficiado exageradamente, tanto que hace sospechar de que la cocina ha actuado con gran diligencia, castigando al PP del su nuevo presidente, el señor Pablo Casado, relegándolo a una distancia tal del PSOE que resulta poco menos que imposible aceptar su verosimilitud si se tiene en cuenta que, otras encuestas cercanas en el tiempo los habían situado, prácticamente, en un empate técnico; si bien, con una ligera ventaja en favor del PSOE. Es obvio que, a una distancia tal de la previsible celebración de los comicios ( 2.020), salvo que no les quedara otro remedio a los socialistas que convocarlas antes, si es que no consiguieran los apoyos necesarios en las Cámaras para sacar adelante los presupuestos o bien otros temas de importancia que les impidieran seguir gobernando la nación, la importancia de tales mediciones son relativas ya que, de ahí a entonces, los acontecimientos políticos pueden dar lugar a cambios importantes en la forma de pensar de la ciudadanía.

Parece absurdo, por otra parte, e innecesario, jamás antes practicado y evidentemente mucho más costoso para las arcas del Estado, esta nueva moda de sacar, cada mes, unos nuevos estudios que, como es evidente, no van a dar noticias tan distintas a las que daban los estudios de intención de voto cuando se publicaban, por las oficinas del CIS, cada trimestre. La malicia está en hacer creer a quienes no son capaces de diferenciar lo que se les ofrece, en virtud de una actitud demagógica encaminada a motivar a sus votantes (todo lo contrario de lo que debería ser el trabajo del, un organismo con fama de ser imparcial y efectivo, como el CIS) mostrándoles continuamente al PSOE como partido vencedor. La desacreditación de este centro de investigaciones no sería más que la que, poco a poco, pero con una frecuencia preocupante han ido sufriendo a medida que los políticos han ido interviniendo en todas las facetas de la vida, imponiendo sus intereses partidistas o individuales mediante las presiones, las coacciones, chantajes o, incluso, en algunos casos por medios extremos. Como añadido a esta parte de la información se puede decir que el señor Tezanos, nada más aterrizar en el CIS cambió a tres subdirectores generales.

El despido de varios jefes de policía por el ministro del Interior, señor Marlasca (alguien que tenía fama de buen juez pero que, al meterse en política, ha demostrado no tener la misma capacidad para dirigir su ministerio, que la se la tribuía en su función judicial) precisamente de ideas no socialistas, hace sospechar que estas medidas tengan algo que ver con actuaciones de dichos mandos que no fueron del agrado del juez o que sus, ideologías políticas, no fueran precisamente las mismas del señor ministro y que, ahora que tiene poder para ello, ha decidido prescindir de ellos, sustituyéndolos. Lo mismo podemos decir hablando del ente RTVE en el que, como es sabido y prescindiendo del trámite habitual para nombrar director del ente, se prefirió introducir a la señora Mª Rosa Mateo, una antigua presentadora del medio, de matute, de la forma que alguien ha calificado como: “asaltó” a la Corporación de la mano de Podemos y los independentistas.

Y precisamente de la actitud que los independentistas han mostrado respecto a España y a la figura del Jefe del Estado es de lo que queremos hablar seguidamente. El hecho de que, saltándose la limitaciones de funciones del Parlamento Catalán, se presentara, votara y aprobara una moción de censura en contra del Rey y de la monarquía sin que nadie pareciera tomarlo en cuenta y, sólo al cabo de varios días de producirse semejante barbaridad, la ministra anunciara una denuncia ante el TC; mientras de todos es sabido que, bajo mano, Gobierno y representantes del separatismo catalán, continúan negociando sin que les importe un pito la actitud beligerante y rebelde del señor Torra, insistiendo, junto a Puigdemont, en que no hay diálogo que valga y que, lo único que les vale es la puesta en libertad de los presos preventivos y el correspondiente referendo para decidir, en Cataluña. Por cierto, el Ayuntamiento de Barcelona, con su alcaldesa al frente, también tomó la medida de reprobar al Jefe del Estado y a la monarquía.

El mismo TS ha mostrado su disgusto al verse criticado, mediatizado y cuestionado por el Ejecutivo, máxime cuando quedó evidenciado que el Ejecutivo socialista no era partidario de acudir en defensa del juez Llarena, cuando se supo que un tribunal Belga le había imputado a petición de los imputados catalanes huidos y con la consideración de prófugos de la Justicia. Ante la reacción de toda la judicatura española saliendo en apoyo de Llarena el gobierno socialista tuvo que rectificar y asumir la defensa del magistrado español. Y, aunque no sea un tema que nos afecte solamente a los españoles ya que parece que, en Europa, también hay algunos tribunales cuyas sentencias sobre determinados temas relacionados con los Derechos Humanos, pueden levantar suspicacias a cerca de la politización que puede afectarlas; es evidente que los ciudadanos, hoy en día, tenemos la desagradable sensación de que existen algunos jueces que parecen estar más por defender lo que se pudieran considerar como derechos de los delincuentes, cuando se contraponen a los derechos de sus víctimas, ciudadanos que, para defenderse o intentar evitar ser despojados de sus propiedades ( el caso de los okupas clama al Cielo) hacen uso de medios de defensa, en el sentido de que se toman más en cuenta los daños que pudiera recibir el agresor, en tales circunstancias, que los que hubiera podido recibir el ciudadanos que intentó defenderse con los medios a su alcance.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, estamos percibiendo una degradación constante de la democracia en nuestra nación, un olvido de los derechos particulares de los ciudadanos, constantemente agredidos desde el poder que, sin tomar en cuenta el derecho de propiedad y el de sacar fruto de sus bienes, están aplicando prácticas propias del más rancio comunismo, de modo que, tanto en lo que se refiere a la libertad del ciudadano a invertir sus ahorros dónde mejor le pareciera como en los impuestos que deberá pagar por las ganancias obtenidas, cada vez está siendo más oprimido, más mediatizado, más fiscalizado, de modo que no hay leyes que lo protejan de la voracidad municipal de imponerle impuestos, de amenazarle con expropiación o, en el caso de constructores, verse obligados a destinar una parte ( en Barcelona un 30%) de vivienda para destino social, sin tener en cuenta lo que para el constructor puede suponer, respecto a los resultados económicos de la obra, el que una parte de los pisos tengan que destinarse a viviendas de otro standing distinto al que se había propuesto. Incluso se habla de limitar el que el propietario pueda fijar el tipo de alquiler que quiere sacar de las viviendas. ¿Esto es lo que se conoce como libertad de mercado? Evidentemente no. En fin tenemos el presentimiento de que no vamos a tardar, si los acontecimientos siguen el rumbo que parecen indicar las previsiones políticas del país, que no vamos a tardar en experimentar las “delicias” de un régimen aparentemente igualitario, como es el comunismo.

Los niños no son del Estado
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 29 Octubre 2018

Uno de los principios que guiaban a los regímenes comunistas era que los niños no pertenecían a sus padres, que eran parte del engranaje del Estado y que la formación ideológica y doctrinal que debían recibir, así como el conjunto de hábitos, cultura social y régimen de vida, tenían que ser la argamasa que engranara a los futuros individuos con los fines del Estado totalitario, es decir con la dictadura del proletariado.

Los individuos no tenían derechos por el hecho de serlo, impidiendo su forma característica de ser, su forma de pensar, y su autodeterminación como personas en crecimiento, con un proyecto personal de vida. Por tanto, eran elementos coadyuvantes del Estado. Y había que justificarlo con un término al uso: “los derechos colectivos”.

El mismo principio prevalecía en el ordenamiento y organización del Estado nacional-socialista de Hitler o en el fascismo de Mussolini. Y, actualmente, en los que tienen como referencia la Cuba castrista o la Venezuela de Maduro, respondiendo al mismo paradigma.

Sin embargo, uno de los preceptos inconfundibles de las Declaraciones de Derechos Humanos o los convenios internacionales de Derechos del Niño establecen la primacía absoluta de dos principios:

Por un lado, el principio de prevalencia del “superior interés del niño” sobre cualquier otro factor o elemento, y la no injerencia en menoscabo de ese principio.

Y por otro, el derecho de los padres a ejercer su función educadora y tutorial sobre sus hijos o pupilos, lo cual determina al mismo tiempo un deber implícito por su responsabilidad de padres. Este principio conlleva un derecho fundamental e intransferible, cual es el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos en su capacidad de delegación en instituciones educativas. Este derecho está claramente preservado en la Constitución, al menos en letra, así como el derecho a la educación, que se entiende corresponde, en virtud de los convenios internacionales en esta materia en primer lugar a los padres o tutores.

Son dos principios irreductibles en el Derecho Internacional, salvo en aquellos Estados totalitarios que no se han alineado con las declaraciones de los derechos del hombre y las incumplen de forma taxativa.

No hay que confundir instrucción con educación, y menos con adoctrinamiento. Son conceptos que en el primer caso (instrucción versus educación) se relacionan. Sin embargo, el adoctrinamiento es incompatible con ambos, pues parte de la manipulación de la realidad y en la mentira como forma de moldear el entendimiento, el logos.

Hace décadas al ministerio del ramo se le llamaba de “Instrucción Pública” que es una denominación mucho más adecuada que la de “educación”, si entendemos a ésta como una forma de modelar al individuo, impartiéndole modelos de comportamiento, valores, hábitos, modulación de la personalidad y desarrollo de aquellos principios, creencias y convicciones que tiene la familia como núcleo social.

La instrucción es todo el bagaje cultural y académico establecido desde las autoridades en las materias del conocimiento, que han de ser transmitidas a las generaciones en continuidad con el legado intergeneracional; así como aquellas destrezas, habilidades y desarrollo de capacidades que permitan a las personas abrirse campo en la construcción de su futuro profesional, en su capacidad para cambiar el mundo, y en la elaboración de su propio constructo cognitivo y afirmación personal como individuos libres y con capacidad para mejorar la sociedad en la que se insertan. Uno de los conceptos tiene que ver con valores, el otro con destrezas y capacidades, tanto cognitivas como operativas. El Estado tiene como deber la instrucción de los futuros ciudadanos al objeto de desarrollar plenamente las sociedades que rige. Los padres la transmisión de valores, pues los niños están bajo su directa y exclusiva tutela, salvo en casos de abandono flagrante de su función.

Afirmo esto a colación de tres hechos que se han producido estos días.

El primero de ellos atribuible al gobierno bolivariano de Navarra:

El Gobierno navarro donde confluyen separatistas y sus aliados de ultraizquierda y herederos de ETA, impone “juegos eróticos infantiles” de 0 a 6 años, y la ideología de género; un plan de adoctrinamiento sexual, denominado “Skolae”, que será obligatorio en todas las escuelas de Navarra

Es curioso que se afirmen estas cosas de clara tendencia ideológica: “Los hombres no han evolucionado y mantienen sometidas a las mujeres en todos los ámbitos" o "El amor romántico es una reconstrucción burguesa idealizada que favorece comportamientos abusivos", afirmaciones éstas sujetas a crítica pues son de una clara minoría social, que aboga por el materialismo sexual y el combate a las bases de nuestras tradiciones. Nunca ha habido más bazofia, menos respeto a los niños y sus familias, y más adoctrinamiento. Y esto se hace con formas dictatoriales y dando la espalda a la comunidad educativa que ha mostrado su más radical rechazo a este tipo de comportamientos totalitarios. Pero, además, los gobiernos han de estar al servicio de todos los ciudadanos, y no solamente postrados ante una clara minoría.

El segundo hito, y no es el único ni mucho menos, es una manipulación del relato en torno al terrorismo de ETA que el Gobierno bolivariano de Euskadi quiere introducir en las aulas vascas.

Todas las asociaciones de víctimas han protestado por lo que se refiere a este intento de blanquear la memoria de la violencia que es la memoria de lo que ha sido, y es en su versión política actual de sus herederos, ETA.

En ese teatro de operaciones para adoctrinar y dar una visión absolutamente deformada de la historia de ETA se da protagonismo a etarras, como si hubieran sido luchadores contra Franco, lo cual es una falacia pues cuando más han acrecentado su acción terrorista ha sido en el periodo de democracia constitucional. Sin embargo, se excluye la visión de las organizaciones de víctimas, y se mezclan torturas, violencia de Estado, etc, con una imagen de la violencia que deja entrever un enfoque casi ensalzatorio del terrorismo de ETA, como si fueran libertadores. Otra forma mezquina y vil de utilizar las aulas para una finalidad política.

El tercer hito, y no me extiendo más para no alargar este artículo etnográfico de lo que no ha de ser la escuela y es una mala educación, es lo sucedido recientemente en el estadio de fútbol de Vitoria, donde jugó una pretendida selección de Euskadi de futbol con Venezuela, y en cuyo partido se hizo clara apología del régimen bolivariano y chavista.

En dicha competición la muchachada adoctrinada desplegó unas enormes pancartas expresaban su admiración por el régimen chavista. “Por encima del imperialismo, pa’ lante Venezuela”, rezaban dos pancartas de unos cincuenta metros de longitud, junto al retrato entrecortado del dictador bolivariano fundador del actual régimen liberticida y genocida que está provocando un desastre humanitario y una diáspora sin precedentes de gentes que huyen del hambre, de la desolación y de la narcocracia. Tan evidente era su entusiasmo por la dictadura venezolana que el propio Maduro ha agradecido públicamente el gesto.

Este es el resultado de las dos muestras anteriores de lo que no ha de ser la función de la escuela y que retrata con descripción milimétrica lo que es el totalitarismo disfrazado.

Puig pone la enseñanza del Islam en las escuelas en manos de los imanes
M.A. Ruiz Coll okdiario 29 Octubre 2018

La Generalitat valenciana presidida por Ximo Puig ha anunciado un plan piloto para implantar la enseñanza del Islam como asignatura optativa, en diez escuelas públicas de la región, atendiendo a una reivindicación histórica de la Comisión Islámica de España (CIE) y de varias asociaciones musulmanas.

Según el proyecto diseñado por el conseller de Educación Vicent Marzà, los profesores de esta asignatura serán designados a propuesta de “la autoridad religiosa correspondiente”.

Uno de los interlocutores de la Generalitat que se han mostrado más firmes en esta reivindicación es el presidente del Consejo Islámico Valenciano, Imad Al-Naddaf, quien durante años ha sido el máximo responsable de la Gran mezquita de Valencia.

Como ha informado OKDIARIO, Al-Naddaf ha sido socio en la empresa Cerhomsa Homs Cerámica de Mohamed Khair Al Saqqa, quien en 2002 fue detenido durante la Operación Dátil, dirigida por el juez Baltasar Garzón, por su presunta implicación en los atentados del 11-S. La Policía acreditó que Al Saqqa había realizado una transferencia de 200.000 pesetas a Mustafa Setmariam Nasar, considerado como el máximo responsable de Al Qaeda en Europa.

Murió en Siria en las filas de Al Nusra
Otra de las entidades más influyentes de la comunidad musulmana en la región es el Consejo Islámico Superior de la Comunidad Valenciana (CISCOVA), fundado en 2008. Uno de los colaboradores de CISCOVA, el marroquí Mohamed Belguin, viajó en 2015 a Siria, donde murió combatiendo en las filas de Al Nusra, considerada como la sucursal siria de Al Qaeda.

Su viuda, Dolores Hidalgo, fue detenida el pasado mes de febrero en Alicante, acusada de mantener vínculos con la misma organización terrorista. Según la causa que instruye el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, Dolores Hidalgo se dedicaba a hacer proselitismo del yihadismo en las redes sociales y tenía previsto viajar a Siria con sus cuatro hijos.

En la misma operación policial fue detenido un marroquí de 41 años residente en Vitoria, que había regresado a España tras participar en las guerras chechenas y combatir en Siria, como miembro de Al Nusra.

Otro de los interlocutores de la comunidad musulmana con el Ejecutivo autonómico es el Centro Cultural Isla´mico de Valencia (CCIV), que durante años ha estado dirigido por el tunecino Ridha El Barouni. Desde septiembre de 2016, la asociación está presidida por su hija, Mariam El Barouni.

El primer colegio islámico, en Aldaia
Como ha informado OKDIARIO, dos informes emitidos por el CNI en 2002 y 2005 señalaron que Ridha El Barouni había dirigido campos de entrenamiento de Al Qaeda en Sudán, antes de establecerse en España. En su país, El Barouni era miembro del movimiento Ennahda, considerado como la rama tunecina de los Hermanos Musulmanes, una organización que defiende la lectura más radical del Islam. El Gobierno de Israel considera a los Hermanos Musulmanes como una organización terrorista, que alentó la creación de Hamas.

No es la primera vez que se pone en marcha una experiencia para implantar la enseñanza del Islam en las escuelas de la Comunidad Valenciana. La Fundación Islámica Convivencia e Integración de España (FICIE), presidida por Faouzi Ben Messaoud, ha invertido 2,5 millones de euros para abrir el primer colegio islámico en el municipio valenciano de Aldaia. El centro debía albergar a 800 alumnos de los ciclos de Infantil a Secundaria.

Sin embargo, el proyecto quedó paralizado en 2016, después de que la Guardia Civil abriera una investigación para aclarar el origen de los fondos recaudados, que procedían de Kuwait, Libia, Turquía, Emiratos Árabes, Irán, Egipto y Pakistán. Tras agotar los fondos recaudados por estos donantes internacionales, la FICIE ha optado por poner a la venta el solar en el que tenía previsto construir el colegio islámico.

Institutos de Barcelona impartirán casi las mismas horas de árabe que de castellano
La Gaceta Europea www.lagaceta.eu 29 Octubre 2018

El modelo lingüístico en las escuelas e institutos de Cataluña –basado en la inmersión obligatoria en catalán– sigue siendo una cuestión a debate y más que lo será después de que fuentes de la Consejería de Enseñanza de la Generalitat confirmaron que cuatro centros públicos están ofreciendo, ya en este curso 2018-2019, la asignatura de lengua árabe como materia optativa.

Según las mismas fuentes, la asignatura, dentro de un plan piloto de la Consejería, se ofrece en dos días a la semana dentro de las horas lectivas, por lo que los alumnos que quieran recibir estas clases tendrán las mismas horas de lengua y literatura castellanas que de lengua árabe a la semana. La distribución concreta de las horas de árabe dependerá de cada instituto dentro del marco de autonomía de los centros.

Esta prueba piloto, por primera vez en Cataluña, se ha puesto en marcha en centros escolares en los que ya existían actividades extraescolares dirigidas al aprendizaje de la lengua árabe. De momento, alrededor de 50 alumnos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de cuatro institutos se han matriculado de la asignatura optativa.


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