AGLI Recortes de Prensa   Sábado 17  Noviembre 2018

La rifa de las togas
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 17 Noviembre 2018

13-N. Consejo General, kaputt! Adiós a la independencia del Poder Judicial. PODEMOS~PSOE, S.A. + PP, anestesian a los jueces y se cargan de un rejonazo la división de poderes. Sólo queda un partido íntegro y un político limpio, C’s y Rivera, para defender el Estado de Derecho. Los otros tres compran todas las papeletas en la rifa de las togas en busca del Joker que les autorice a manipular a lo loco. Nunca antes los togados, tenidos por intocables, hubieron de encajar una vejación tan tosca. Quienes aún creen en la Justicia desean que fiscales y magistrados se rebelen y pongan en su sitio a estos piratas que van a saquear nuestra democracia tras amordazar a sus señorías.

Mal asunto pactó Casado, ya que en él perdió su tierna credibilidad. A Sánchez se la trajo lacia ofender a la judicatura, pues lo único que le pone es restregarse en el terciopelo del sillón que preside, goce infantil de un ser que nació con carencias y que nunca pensó llegar tan alto como para poder chotearse de sus socios golpistas, que hoy le brindan sardanas, aparte de apoyo. Y qué decir de Iglesias, nuevo rico capaz de hacerle un escrache al Supremo y, luego, jurarle amor total a los jueces, abrazándose a una casta de la que renegaba cuando era un revolucionario en caída libre… Sin enterarse, un triunvirato de trepadores obscenos le ha regalado algunos millones de votos a C’s. En las rifas siempre hay líderes a los que les toca la botella de lejía.

Visto lo que hay políticamente, hemos de confiar en Rivera y la brava Arrimadas. Los otros tres partidos, más sus capos de zinc, habiendo pactado la deshonra de la judicatura, quedan con el culo al aire y reconvertidos en material mutante en vías de extinción. Casado cavó su propia tumba, quizá impelido por un teórico dossier extraído de los desagües, pero al formar parte del trío de la benzina arruinó una carrera prometedora. A Sánchez le importa un rábano que España plagie a Venezuela y se cargue la independencia de los togados, si eso no supone que salga de La Moncloa y, como tenaz tramposo, negocia con quien sea lo que haga falta para continuar flipando en Falcón. E Iglesias, el dictador del guiñol, desguaza la libertad de prensa, urde conjuras con traidores e inventa impuestos que le impone al pelele que maneja a su antojo y que, sin duda, arruinarán la economía.

Cuando Sánchez, el ególatra, se planta ante el espejo para admirarse, cosa que hace a diario, como buen narcisista, no repara en que todo lo que ve a la derecha, aparece a la izquierda, y al revés. La metáfora del espejo conecta con las teorías del agua reflectante y el mito de Narciso. Mientras nos gobierne un idiota, España estará en manos de traidores. Hasta que nuestros jueces no recuperen su independencia y golpeen el mazo con decisión, no volverán a ser considerados los hombres egregios que eran.

El mercado persa de los jueces
José García Domínguez Libertad Digital 17 Noviembre 2018

En el Reino de España, en teoría una democracia liberal, ocurre que todos los partidos que integran el arco parlamentario menos uno, Ciudadanos, se han manifestado radicalmente contrarios al principio primero que define a todas las democracias liberales desde hace un par de siglos, esto es, la estricta separación teórica, formal y real entre los poderes ejecutivo y judicial. Así, más del ochenta por ciento de los diputados y senadores del Reino de España se han confabulado de nuevo, y ya por enésima vez, para suprimir cualquier vestigio de autonomía con respecto al poder político de los miembros de los más altos tribunales de la nación. Esa genuina cruzada contra la democracia liberal encabezada por los autoproclamados valedores de la democracia liberal dispuso en su día de una enclenque coartada intelectual, enclenque pero coartada al fin y al cabo, en su flanco izquierdo. Es sabido que desde el PSOE y sus confluencias se argumentaba que el muy singular sesgo sociológico de los opositores a la carrera judicial, en extremo conservador según una presunción carente de más soporte argumental que el derivado del prejuicio mismo, justificaría la intromisión del poder Ejecutivo en la selección y promoción de los candidatos a ocupar los puestos clave de la judicatura. Sería peregrina, pero era su coartada.

Quienes no tenían entonces ni tienen ahora racionalización alguna para justificar lo injustificable de su proceder en la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial son los presuntos liberales del presunto partido de la derecha española. Salvo que el PP también considere en la intimidad que los jueces son todos de derechas de nacimiento, y que esa tara congénita procede corregirla con el preceptivo mercado persa de los despachos de los partidos. En cualquier caso, eso sería en la intimidad. Porque de hacer caso al programa electoral con el que el Partido Popular alcanzó la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados tras la hégira de Zapatero, y en concreto a lo que se decía en la página 177 de aquel contrato de adhesión propuesto por la organización ahora de Pablo Casado a los españoles, la opinión oficial de esa formación sería la siguiente: "Promoveremos la reforma del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial para que, conforme a la Constitución, doce de sus veinte miembros sean elegidos de entre y por jueces y magistrados de todas las categorías".

Huelga decir que al Gobierno de Rajoy, sin necesidad de pactar con nadie la puesta en marcha de ese compromiso dada su preeminencia numérica en las Cortes, le faltó tiempo en su día para hacer todo lo contrario. O sea, para no hacer nada y mantener así el sistema de subasta de pescado hoy vigente. Desengañémonos, pues. Porque no es un problema de lo que opinen ahora Pedro o los Pablos. El problema, el profundo, es que desde hace más de treinta años la mayoría aplastante de los representantes electos de la soberanía nacional se ha conchabado para enterrar el primer y principal fundamento filosófico de la democracia liberal. Y lo han conseguido. Vaya que sí lo han conseguido.

Podemos implosiona en Madrid
OKDIARIO 17 Noviembre 2018

En Madrid nacieron conceptos tan fatuos como la nueva política y los alcaldes del cambio y en Madrid pueden tener su tumba. Los dirigentes de Podemos pusieron su sede central en la capital de España tras apropiarse del 15-M y a partir de ahí extendieron sus vacuas utopías a ciudades como Barcelona, La Coruña, Zaragoza o Valencia. Menos de cuatro años después, el epicentro ha implosionado y el efecto contagio a otras localizaciones se antoja inmediato. El “asalto a los cielos” se ha dado de bruces contra el suelo e incluso Manuela Carmena le ha dicho a Pablo Iglesias que no es de Podemos y que no tiene por qué hablar con él.

Una cosa es el ardor del momento y otra muy distinta la capacidad política e intelectual para sustentar un proyecto creíble y de largo recorrido. Algo de lo que, desde luego, adolecen los comunistas bolivarianos y sus confluencias. Imposibilitados por constantes dislates ideológicos y unas guerras internas entre multitud de facciones que cada vez son menos subsanables. Esta concatenación de tensiones está provocando la desafección de su electorado. La prueba la tenemos en el rotundo fracaso que ha supuesto el acto que los morados habían organizado este viernes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y donde pretendían dar a conocer “el acuerdo de los Presupuestos al que han llegado con el Gobierno y hacer partícipe a la sociedad civil de este proceso”.

Esa “sociedad civil” les ha dado la espalda hasta el punto de que han tenido que quitar las sillas de una sala con capacidad para 300 personas. Un espacio por el que han pagado 4.000 euros y donde apenas han acudido 30 militantes a pesar de que estaban anunciados líderes destacados de la formación como el secretario de Organización, Pablo Echenique, el diputado Iñigo Errejón o el líder en Madrid, el ex Jemad José Julio Rodríguez. Por lo tanto, las sensaciones de cara a los próximos comicios locales y autonómicos no pueden ser peores. Si los españoles han aprendido la lección, podemos estar ante el principio del fin del populismo bolivariano en España.

Cuestión de seguridad y de agenda.
Vicente A. C. M Periodista Digital 17 Noviembre 2018 

CUMBRE HISPANO LUSA EN VALLADOLID: EL PRESIDENTE Y SU SÉQUITO SE LO MONTAN A LO GRANDE USANDO AVIONES FALCON Y UN AIRBÚS EN UN TRAYECTO DE 200 KM CUBIERTO POR EL AVE (RAZONES DE SEGURIDAD)

Tirar con pólvora de Rey y aplicar la máxima de la sectaria y prepotente Carmen Calvo de que el dinero público no es de nadie. El síndrome de nuevo rico sigue acompañando a Pedro Sánchez, empeñado en dar la imagen de un exitoso empresario disfrutando de las comodidades y lujos de disponer de medios públicos como aviones Falcon, Helicópteros, para sus desplazamientos, por muy cercanos que sean. La excusa siempre suele ser la misma: “cuestión de seguridad y de agenda”. La realidad es bien distinta y lo que evidencia es la absoluta desfachatez de estos advenedizos al poder que están en el Gobierno por usar caminos torticeros sin haberse expuesto a las urnas ni contar con el apoyo de los ciudadanos, pero sí con el de los enemigos de España para mantenerse en el poder. En este caso se trata de la cumbre Hispano Lusa en la que se reúnen los Gobiernos de Portugal y España de manera periódica en una especie de entente Ibérica donde existe confluencia de intereses.

Este año el lugar de reunión elegido ha sido Valladolid, que como todos ustedes saben es una ciudad monumental con un acervo histórico impresionante llegando a ser capital del Imperio español con Carlos I. Una ciudad situada a escasos 200 km de Madrid, famosa por el río que la atraviesa, el Pisuerga y conectada con una línea de AVE que hace el trayecto entre ambas capitales en escasamente una hora y a precios económicos. Estas cumbres suelen mover a cantidad de personas, que son la versión moderna de los séquitos reales. Y uno de los aspectos que más priman es el de la seguridad de los participantes con estrictas normas en cuanto a los medios que se usan en los desplazamientos. Una peculiaridad que, de aplicar en principio solo a las más altas autoridades del Estado, el Rey y su familia, el Presiente del Gobierno y Ministros, se hace a veces extensiva a otras personas de menor rango.

Desde luego que esta forma de contemplar este asunto de la seguridad chirría mucho con la actitud de otros mandatarios de países como Noruega donde el Primer Ministro se desplaza en medios públicos a su despacho, aunque sea acompañado de la inevitable escolta. Lo que asombra es que en este caso donde la distancia es relativamente corta, se siga apostando por la parafernalia de movilizar medios aéreos cuando bastaba con planificar otros medios como el tren AVE o el uso de vehículos oficiales. Pero no, los servicios de seguridad tiran con pólvora de Rey movilizando aviones y medios humanos en un despliegue que considero inapropiado y oneroso. Y eso solo en lo relativo al desplazamiento, a lo que hay que sumar la seguridad del evento en sí y de los mandatarios extranjeros. Aquí no incluyo los gastos protocolarios de comidas o cenas de cortesía y agasajo normales.

Lo evidente es que este evento nos sale por un pico a los españoles, pero entra dentro de lo normal. Lo preocupante es que Pedro Sánchez, por razones puramente partidistas y de oportunidad política, ha emprendido una campaña de imagen de llevar el Consejo de Ministros fuera del Palacio de la Moncloa. El pasado octubre ya celebró el primero en Sevilla, curiosamente coincidente con la precampaña electoral de las elecciones autonómicas en Andalucía. También tiene previsto celebrar otro Consejo en Barcelona el próximo 21 de diciembre fechas claves para intentar a la desesperada la aprobación de los PGE por parte de los golpistas. Hay que recordar que la reunión prevista con Joaquim Torra, en principio solo con Pedro Sánchez, ahora el extremista Torra exige que sea entre Gobiernos al completo (de igual a igual) en una especie de cumbre bilataeral similar a la mantenida con Portugal. Solo faltaría el que aprovechando la situación (o aquello del Pisuerga por Valladolid) se realice una visita discreta al golpista preso Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners para convencerle de no impugnar los PGE con enmiendas a la totalidad y permitir su tramitación por la vía lenta, a cambio del apoyo del PSC a los Presupuestos de la Generalidad.

Me gustaría conocer cuánto nos sale a pagar a los españoles por este periplo del Consejo de Ministros, que normalmente acuden a la Moncloa en coche oficial y sin los inconvenientes de los atascos. Igualmente me gustaría saber el lugar de celebración en Barcelona y si habrá foto de familia como la de la Plaza de España en Sevilla. Lo que nunca llegaremos a saber es el verdadero coste para las arcas públicas de estos caprichosos desplazamientos, a tierra hostil en este caso, donde hace tiempo que el Estado no tiene presencia y no es bien recibido. Supongo que el servicio de seguridad no se confiará de forma exclusiva a los Mossos, solo por prudencia elemental.

Solo quiero añadir una aclaración para la equivocada Carmen Calvo y corregir su error de concepto: El dinero público pertenece a todos los españoles y ustedes, la casta política de los diferentes Gobiernos y Administraciones del Estado solo son meros contratados temporales encargados de su distribución para hacer frente a los gastos de los servicios que el Estado proporciona a los ciudadanos. Son responsables de su correcta administración y deben dar cuentas y justificar su correcto uso para lo previsto.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Un Gobierno que ha dilapidado su credibilidad
EDITORIAL El Mundo 17 Noviembre 2018

La bandera de la regeneración democrática enarbolada por Pedro Sánchez desde su llegada a La Moncloa fue un espejismo de propaganda política que se ha desvelado como una verdadera estafa. Tras las justificadas dimisiones de Màxim Huerta y de Carmen Montón, el Gobierno ha decidido olvidarse de sus promesas de transparencia y ha impuesto el silencio como pauta de comportamiento.

El primero que se negó a dar explicaciones fue el propio Sánchez, de cuya fraudulenta tesis los españoles no han podido saber nada, ni cómo se redactó ni cómo se formó el tribunal que le concedió la máxima nota. Como tampoco se pudieron conocer los detalles de la sociedad creada por Pedro Duque para pagar menos impuestos por su chalé, ni por qué se mantuvieron en su puesto Dolores Delgado, a pesar de que quedó demostrado que se reunió varias veces con el corrupto comisario Villarejo, o Borrell, tras conocerse que la CNMV le impuso una multa por usar información privilegiada cuando era consejero de Abengoa.

Y para no dejar en evidencia al que supuestamente era el Gobierno más cualificado de la democracia, Isabel Celaá salió ayer en defensa de la ministra de Economía, Nadia Calviño, y de la secretaria de Estado de Deportes, María José Rienda, pese a que ambas crearon sendas sociedades instrumentales para pagar menos impuestos. La primera cuando se compró una casa; la segunda, según publicó este periódico, a la hora de tributar por sus ingresos sobre derechos de imagen en su etapa de esquiadora profesional. Al igual que han hecho Calviño y Rienda, Celaá se negó a dar más explicaciones y a valorar un comportamiento tributario que, antes de ser presidente, Sánchez consideraba poco ético, tal y como expresó en Telecinco en 2015 en referencia a Monedero: "Es inmoral crear una sociedad interpuesta para tributar la mitad de lo que le correspondería". Esa persona, concluyó tajante, "al día siguiente estaría fuera de mi Ejecutiva". Callar ahora es un acto de cinismo que no se merecen los ciudadanos españoles.

Quizá por eso Susana Díaz ha intentado marcar distancias con Pedro Sánchez, ante el que perdió en las primarias para ocupar la secretaría general del PSOE y con quien nunca ha mantenido una relación fluida. En la que quizás sea la campaña más personalista de cuantas hayan protagonizado los socialistas andaluces, con una candidata que ha adoptado los métodos populistas de primar su nombre antes que el del partido, Díaz aludirá lo menos posible a la política nacional. Y limitará a solo dos días la presencia del presidente en Andalucía e intentará no coincidir con los ministros que participen en la campaña. Díaz sabe que más que una ayuda, Sánchez y su Gobierno podrían convertirse en un lastre para revalidar su mayoría en las urnas, ya que los votantes andaluces se muestran bastante críticos con la alianza del líder socialista con los independentistas catalanes, de quienes en última instancia depende la aprobación de los Presupuestos. En Andalucía, los asuntos relativos a la unidad de España y a la solidaridad interterritorial, cuestionadas discursivamente desde Cataluña, pueden pasar factura a una candidata que nunca ha ocultado sus deseos de dar el salto a la política nacional. Los andaluces, sin embargo, tienen la oportunidad de mostrar su rechazo a un Gobierno que en tan solo seis meses ha dilapidado las expectativas que generó tras el triunfo de la moción de censura contra Rajoy.

¿Qué puñetas hace Casado?
Raúl Vilas Libertad Digital 17 Noviembre 2018

Tengo a Casado por una persona inteligente por eso me resulta incomprensible que no midiese el efecto tan negativo del cambalache para su partido

Con todas las reservas que los años de observador de la vida política me imponen y con la capacidad de entusiasmo por quienes en ella participan prácticamente agotada, fui de los que pensé, cuando el insoportable calor mesetario todavía apretaba, que la victoria de Pablo Casado en el congreso del PP era una buena noticia para España.

Cualquier nación moderna, civilizada y próspera necesita un sistema de partidos que permita representar con cierta eficacia, ninguno es perfecto, las diferentes ideologías que conviven en la sociedad. En los últimos años hemos visto como el modelo de dos grandes partidos (de centroziquierda y de centroderecha) que había funcionado con éxito desde el fin de la II Guerra Mundial se resquebraja en Europa con la irrupción de nuevos partidos, que la prensa ha metido en un cajón de sastre bajo la etiqueta de populismo, en el que todo cabe.

En España arrastramos un problema anterior a esta crisis política derivada en Europa fundamentalmente de la crisis económica y el frustrante desarrollo de una Unión Europea cada vez más alejada de su espíritu fundacional y convertida en un mastodonte burocrático que genera más problemas de los que resuelve. Hay que retrotraerse al año 2008 y al viraje, cristalizado en el Congreso del PP celebrado en Valencia, que Mariano Rajoy dio a su política al regresar de aquel extraño viaje a México tras su segunda derrota electoral contra Rodríguez Zapatero. El PP renunció entonces a lo que había sido, desde su fundación, su razón de ser: representar a la derecha española. ¡Los liberales y los conservadores que se vayan! bramó Rajoy en un acto en Elche los días previos al citado congreso. Y vaya si se fueron. No quedó ni rastro de esas ideas. Diez años ha estado la derecha española huérfana de representación, viendo como el PP renunciaba a toda confrontación con la izquierda, subía los impuestos más de lo que pedía Izquierda Unida y tragaba con la liberticida Ley de Memoria Histórica o participaba del asqueroso enjuague con la ETA.

Si esto, que media nación carezca de una representación política real, ya es una muy grave anomalía en un momento de normalidad, lo es mucho más con un golpe de Estado en marcha y en la mayor crisis institucional desde la Transición. Cabría preguntarse si estaríamos en esta situación, los datos de la fuga de jueces de Cataluña son un espeluznante síntoma de hasta qué punto se está deteriorando el sistema democrático español, si el PP no hubiese abandonado su principal cometido durante tantos años. La respuesta es más que probablemente que no. Una década en política es una eternidad y de ahí la importancia simbólica que algunos dimos al triunfo de Pablo Casado ante Soraya Sáenz de Santamaría, paradigma de lo peor del peor marianismo.

En este contexto, la noticia del infame acuerdo para el reparto de vocales del Consejo General del Poder Judicial, pactado por el PP con el Gobierno de Sánchez –al que el propio Casado corresponsabilizó, con acierto, del golpe en Cataluña-- y sus socios podemitas ha caído en el ámbito de la derecha como un jarro de agua fría y resulta del todo incomprensible.

Pablo Casado había protagonizado en las últimas semanas brillantes intervenciones parlamentarias, en tándem con Albert Rivera, en las que logró acorralar a Mister Falcon. Pudiendo bloquear junto a Ciudadanos la renovación del CGPJ, el PP se ha prestado al indigno cambalache que entrega el control de la Justicia a una izquierda enloquecida y absolutamente desleal, que trabaja decidida para llevarse por delante lo que llaman "el régimen del 78", la concordia entre españoles y a la Nación misma; y por si fuera poco cambia al que iba a ser el ponente de la sentencia del juicio contra los golpistas, que no era del gusto de los separatistas, para colocar a otro de un perfil "más progresista". Un pacto, para más inri, pergeñado por dos personajes siniestros como la cloaquera Dolores Delgado y Rafael Catalá, ambos reprobados como ministros de Justicia y que han puesto en pie de guerra a todos los estamentos judiciales por su nefasta gestión y sus constantes intromisiones.

Incomprensible, porque nadie del PP ha dado una explicación mínimamente justificada con argumentos sólidos. Quizás les dé vergüenza admitir que les importa más blindarse, colocando a Marchena en la presidencia del Supremo, de cara a futuros casos de corrupción que el resultado de un juicio transcendental que marcará el futuro inmediato de nuestra Nación. Ni al más ingenuo de los observadores de la política patria se le escapa que esta modificación del tribunal que va a juzgar el caso más importante de los últimos 40 años no es inocua.

Incomprensible, porque acabar con la anticonstitucional politización de la justicia –instaurada por Alfonso Guerra, el asesino de Montesquieu, en 1984-- siempre fue una de las banderas de ese PP auténtico, el de José María Aznar, al que tan hábilmente apeló Casado durante la campaña interna y que, en buena medida, fue el factor principal que le aupó a la presidencia del PP. Es cierto que ya Aznar abandonó este propósito con aquel pacto por la Justicia firmado por José María Michavila y Juan Fernando López Aguilar, pero también lo es que el PP lo volvió a incluir en sus posteriores programas electorales. Conviene recordar la frase de Alberto Ruiz Gallardón tras tomar posesión como ministro de Justicia en el año 2012: "Vamos a acabar con el obsceno espectáculo de ver a políticos nombrando a los jueces que pueden juzgar a esos políticos". Pocos meses después se repetía la historia de Michavila y López Aguilar.

Tengo a Pablo Casado por una persona inteligente por eso me resulta incomprensible que no midiese el efecto tan negativo para su partido como beneficioso para sus competidores (Ciudadanos y VOX), que no viese la oportunidad de marcar un antes y un después en la conducta reciente del PP y cortar de raíz uno de sus peores vicios, que no supiese calibrar el alcance de este movimiento con el juicio de los golpistas a punto de celebrarse. Cabe la hipótesis del chantaje o como comentábamos antes del miedo a futuros casos de corrupción, pero no es la única. ¿Qué pintaba Catalá negociando el acuerdo? Parece que Pablo Casado sea presidente del partido sólo los miércoles en las sesiones de control al Gobierno y en los mitines y actos partidarios; y parece también que Teodoro García Egea más que de secretario general ejerce de portavoz cualificado, cuya única misión es dar la cara por Casado en los medios de comunicación. Si no, ¿cómo se explica que no le hayan cortado la cabeza al pésimo candidato andaluz, que apoyó a Soraya, y el mismo día que comienza la campaña electoral filtren a la prensa que temen un desastre y que tienen dudas sobre el futuro de Juanma Moreno? Un partido tan grande como el PP es un monstruo lleno de tentáculos. O lo sometes con mano de hierro y sin contemplaciones o te devora. Todo hace indicar que el partido se está dando un banquete con Casado y García Egea de platos principales.

El 'okupa' Sánchez y su patoso Gobierno patalean y se agarran a Podemos para no ahogarse
La sociedad de la ministra Calviño no figura en la declaración de bienes de la ministra
Periodista Digital 17 Noviembre 2018

«LA obligación de todo Gobierno es mantenerse» ('Gobierno S.A.': Ni España ni los españoles se merecen a Sánchez y toda esta mierda).

La frase pronunciada este 16 de noviembre de 2018 por Isabel Celaá viene a poner voz a los hechos que demuestran que el único objetivo del Ejecutivo de Sánchez es la supervivencia.

De ahí la defensa que la portavoz hizo de la ministra de Economía después de que este viernes ABC publicara que Nadia Calviño usara una sociedad instrumental y dos testaferros para comprar su casa (Gobierno Sánchez S.A: Calviño, otra a la que pillan con una sociedad instrumental para eludir impuestos).

«Está en perfectas condiciones de seguir en la mesa del Consejo de Ministros».
Cierto, parece un patrón de comportamiento pues también se sentó allí Maxim Huerta y se sienta Pedro Duque, cogidos con el mismo artilugio fiscal para ahorrase impuestos, utilizado asimismo por la secretaria de Estado para el Deporte. Pero no, la obligación de un Gobierno no es mantenerse, es gobernar para que los españoles vivan mejor y el país progrese.

Se gobierna para los ciudadanos no para permanecer en el poder. Y si se hace bien, normalmente esos ciudadanos confirman en las urnas que así ha sido. Para Sánchez, claro, este es un hecho irrelevante, toda vez que llegó a La Moncloa sin pasar por las urnas, algo insólito en estos cuarenta años de democracia.

Sin apoyos para sacar adelante los presupuestos de 2019, con una gestión plagada de pasos atrás, globos sonda y brindis al sol, con dos ministros ya dimitidos y otros tantos cuestionados por su relajo en el esfuerzo fiscal que se exige a todos los españoles, y con el propio presidente cazado en mentiras y plagios en su tesis doctoral, Sánchez utiliza el poder (el que le deparan sus 84 diputados) para mantenerse, con medidas y anuncios tácticos y electoralistas.

Este 16 de noviembre comenzaba la campaña andaluza y anunció un plan para el campo de Gibraltar que implica a ocho ministerios y sacó al ministro de Agricultura a anunciar una futura PAC (que hasta mediados de 2019 no se decide) «satisfactoria».

MENSAJE A PEDRO SÁNCHEZ
No perturbes el sueño de los muertos
Luis Tomás Zapater Espí gaceta.es 17 Noviembre 2018

Yo, Iósif Vissariónovich Dzhugashvili (Stalin), desde el 9° Infierno, en calidad de Ex Jefe del Estado Soviético, comunico a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, Jefe del gobierno de la Pre-república Española y máximo dirigente del Partido Socialista Obrero Español, el siguiente mensaje:

Desde mi fallecimiento el 5 de marzo de 1953, he pasado de residir en el Kremlin a los Infiernos; tras haber sido juzgado en el Más Allá, y hasta que sobre mi causa penal se decida finalmente de manera definitiva al final de los tiempos, se me ha condenado provisionalmente a pena de prisión indefinida con torturas y trabajos forzados a cumplir en el centro penitenciario más duro (el 9° Infierno), -del que dicen que nunca se sale- al haber sido declarado culpable por el Supremo Tribunal Celeste del asesinato de 20 millones de personas, y de otros delitos graves con menos penas (que acá llaman ¨pecados¨).

En medio de mis terribles privaciones, tormentos y árduos trabajos, solo recibo un respiro un día al año, cuando los demonios me permiten decidir qué placeres deseo disfrutar de entre aquéllos que tenía en mi vida terrenal, descansando de todos los brutales sufrimientos, no por compasión, sino para regocijarse sádicamente en la enorme pena que me causa el recordar y vivir nuevamente los paraísos perdidos, todo lo que he dejado de tener por mi terrible maldad en vida. El año anterior pasé el día libre bebiendo vodka con hielo, fumando en pipa y viendo películas americanas de los años cuarenta que tenía prohibidas a mi propio pueblo, pero este año he renunciado a mi único día de descanso por poder transmitir este mensaje al presidente del gobierno español.

No tengo especial simpatía por un presidente español cuyo nombre es igual, curiosamente, al amo del calabozo en el que me encuentro. Me pareces demasiado joven para tener un poder recibido de carambola, y con poco esfuerzo y merecimiento por tu parte; accediste a tu puesto de gobierno como un intruso, y sin apoyo de la mayoría del pueblo. No eres más que un economista del sistema capitalista, un oportunista y un pequeño-burgués que, como Zapatero, has ascendido a la dirección de un partido corrupto que mancha con su mal ejemplo el sagrado nombre del Socialismo por medio de las tretas y tácticas cortesanas que tanto desprecio, pues, para empezar, y a diferencia de mí, no has derramado una sola gota de sangre para llegar al poder; pero precisamente porque por culpa tuya se puede derramar mucha en España, he recibido una petición del Cielo para que me ponga en contacto contigo.

De hecho, ayer llegó como cosa excepcional el Supremo Embajador Celeste acompañado con su séquito de ángeles, abriéndose las puertas del infierno y todos los sistemas de seguridad, siendo acompañada esta comitiva por el Demonio Jefe de la Penitenciaría Infernal de Criminales Políticos, hasta que dieron conmigo; el Supremo Embajador Celeste me ha dicho que el Ángel del Supremo Tribunal de Ejecutorias ha estudiado la posibilidad de que pudiera, al cabo de varios millones de años, pasar del 9° al 8° Infierno y evitar la condena infernal definitiva a perpetuidad si consigo hacerles un favor muy especial: a saber, ponerme en contacto con un político radical y de extrema izquierda, como yo, para enviarle un delicado mensaje. Y entonces me hablaron de un tal Pedro Sánchez y de su intención de profanar la tumba del General Franco.

Tras oír estas palabras me han venido a la cabeza los recuerdos de la ¨Gran Guerra Patria¨ contra el Fascismo, cuando tras quedar postrado en la cama durante 3 días tras el desmayo que sufrí al saber la pérfida e imprevista invasión, me fui recuperando y fue naciendo la vaga esperanza de que aunque pareciera imposible, mi victoria aún podía ser realidad; y como nunca perdí la esperanza durante los 4 años más duros que vivió un ser humano (a excepción de Hitler) durante ese tiempo, creo que tendré la fuerza de aguantar, si es necesario, millones de años, si me mantengo con la esperanza que se me ha comunicado, pues: ¿Qué son unos pocos millones de años en medio de la Eternidad? Ante Ella lo mismo vale un día que mil años.

No obstante, el camarada Carrillo me desaconsejó que tratara de ponerme en contacto contigo: ¨¡los socialistas no te van a hacer ni pajolero caso…!¨¨¡Si no me lo hicieron a mí en su día!…¨, pero sospecho que Santiago les tiene mucho resentimiento porque lo marginaron en la transición, y tras llevarse él la hiel en la oposición a Franco, ellos se llevaron la miel del poder sin dar golpe durante los casi 40 años de franquismo, en los que los socialistas estuvieron de vacaciones. Pero claro, el PSOE tuvo el apoyo de Henry Kissinger y del socialismo europeo, mientras Santiago para ellos era un outsider…

Volviendo al tema que me ¨okupa¨, voy a contarte, Pedro Sánchez, lo que me pasó a mí en vida cuando más fuerte era mi poder, justo cuando creí por un momento que ya no hacía falta Dios porque yo era el dios mismo, al tener el control bajo mi mano de acero de todas las instituciones del Estado, cuando alborozado decía que ¨en ningún lugar del mundo se respira un aire tan libre y puro como aquí…¨.

Pese a ser jefe de un Estado inmenso, que ocupaba la sexta parte de la superficie de la Tierra, seguía obsesionado con la historia un gran jefe mongol (Tamerlán) que vivió en plena Era Feudal,1 creando un inmenso imperio extendido entre el río Volga y el Golfo Pérsico; y desde Turquía a la India. Este sanguinario guerrero fue en mi juventud objeto de mi devoción, por su fanática labor de destrucción que precisó para afianzar su imperio, apuntalado con las columnas de los miles de cráneos de las cabezas cortadas por sus ejércitos. Pero cuando llegué al mayor momento de gloria en mi carrera política, cometí el error de despreciarlo, pues pensé que el alumno había superado al maestro, ya que sus matanzas de cientos de miles de personas eran solo escaramuzas de un aficionado comparadas con mis purgas y hambrunas que causaron la muerte de millones de personas. Henchido de mi soberbia, se me ocurrió la idea de tener sobre la palma de mi mano su cabeza, y decirle a su cara huesuda: ¨Te he superado; el nuevo Emperador del mundo soy yo¨; además, quería comprobar si él era descendiente de Gengis Khan, pues si se demostraba que no lo era, yo me autoproclamaría como descendiente suyo, y por ello mandé a mi antropólogo Mijaíl Gerasimov que lo desenterrara, aunque él se lo pensó dos veces antes de hacerlo, pues me comunicó que sobre la lápida de su tumba en el mausoleo Gur-e Amir de Samarkanda figuraba una inscripción en la que podía leerse una maldición que decía que quien osase profanar el sepulcro del emperador mongol despertaría a los demonios de la guerra y, al cabo de tres días, el mismo Tamerlán regresaría de la muerte trayendo la guerra y la devastación consigo.

Cuando me enteré de la maldición, provoqué que mis ayudantes llamaran a mi despacho, asustados ante mis gritos y carcajadas que parecían amenazar ahogarme porque, ¿Cómo un hombre ateo que no solo no necesitaba a Dios, sino que lo había desterrado de Rusia podía temer de unas letras garabateadas en una lápida vieja? De manera que ordené la apertura de la tumba, hecho que se produjo el 19 de junio de 1941, cuando Gerasimov, exultante de alegría, posaba para la cámara sonriente con el rostro del terrible guerrero entre sus manos.

Pero poco duró nuestra alegría, pues solo 3 días más tarde, como decía la maldición de la tumba, se desató la alarma en mi vasto imperio cuando las fronteras en la Polonia ocupada de la Patria soviética fueron violadas por las divisiones del Reich, el ejército más numeroso que vieron todos los tiempos, precedidas de miles de aviones que sembraron la muerte en mi Ejército. La mitad de mi aviación, la tercera parte de mis fuerzas acorazadas y medio millón de mis hombres fueron puestos fuera de combate en las primeras semanas de la guerra. El Emperador mongol, ofendido por mi afrenta sacrílega, se vengaba de mí y de mi pueblo, poniéndose al frente de los ejércitos fascistas que todo lo arrasaban.

Desde aquel día aprendí la dura lección de no burlarme de lo sagrado, de respetar el descanso de los muertos, y coherentemente, ordené en 1942, siendo jefe de Estado de un país oficialmente ateo, que Tamerlán fuera enterrado nuevamente con todos los honores de su religión (la musulmana).

A partir de mi dura experiencia que casi me cuesta la vida, te digo, estimado Pedro, que la demagogia está muy bien cuando no se tiene el poder para hacer oposición, pero cuando se está en el poder, hay que sustituir la demagogia por política de Estado. Y en tu caso he visto de todo menos política de Estado. Os habéis rodeado los socialistas de todo tipo de minorías perturbadoras para la paz y la seguridad del Estado (separatistas, pro-abortistas, feministas radicales, homosexuales heterófobos, etc.). ¡Gentes que defienden públicamente la extensión a las clases populares de las más depravadas costumbres de la gran burguesía, o que pretenden la fragmentación del sagrado suelo de la Patria, o ambas cosas!; gentes que por su prolongado culto a Onán impiden que la Nación pueda reemplazarse, prolongando el bajón de la tasa de natalidad que hará que el país que llamáis España deje de existir sin relevo generacional. Como estadista, tuve muy presente el peso de la política natalista, sin la cual no habrían podido mis ejércitos ganar la Gran Guerra Patria al enfrentarse a los de Hitler en proporción de 6 a 1.

De otro lado, habéis fomentado contra Franco un odio irracional; confieso que al principio de mi carrera de estadista no le tenía en gran estima, no solo lógicamente, por el abismo ideológico que nos enfrentaba, sino también porque lo minusvaloré; pero poco a poco fui aprendiendo no solo a respetarlo, sino a tener cierto aprecio por él, hasta el punto de entregar a su servicio secreto la lista de algunos jefes comunistas españoles de las principales capitales de España que me pasaba Carrillo para deshacerse de los camaradas que podían estorbar su liderazgo, a cambio de barcos españoles que de manera gratuita enviaban carbón y minerales del norte de España a los puertos de la Unión Soviética.

Como digo, al principio me burlaba de Franco llamándolo ¨pequeño Kornilov¨.2 Pero empecé a respetarlo cuando me di cuenta de su inteligencia y cualidades de estadista en el momento en que me ganó la guerra civil española, a pesar de haber enviado a la República comparativamente más material del que él recibió de sus aliados fascistas. Más tarde, durante la II Guerra Mundial, me di cuenta del papel decisivo que tuvo al no haber entrado en guerra junto a los alemanes, ni haber permitido que éstos atravesaran España, pues de haber caído Gibraltar, otra habría sido la historia, y probablemente los alemanes hubieran llegado a Moscú. Inteligentemente, Franco me aseguró que, aunque había enviado a la División Azul, España no entraría en guerra, y durante la postguerra fue admirable su posición apoyando económicamente al Comandante Castro, quien públicamente alabó a Franco por su labor de contención frente al imperialismo yankee en América Latina.

Curiosamente, el jefe del Estado más debilitado durante la II Guerra Mundial, (porque España había vivido una guerra civil), fue el único que sobrevivió a la Gran Guerra y a las décadas de la postguerra, pues Franco nos enterró a todos, a los vencedores y a los vencidos. Muertos quedaron en guerra Hitler, Mussolini y Roosevelt; en los años posteriores a la guerra caímos Churchill y yo; y Franco seguía vivo y había pasado de saludar a Hitler a abrazar a Eisenhower.

Todo esto, querido Sánchez y adláteres socialistas, lo podéis comprobar documentalmente a partir de un análisis de la historia objetivo y sin prejuicios. Otra cosa es que viváis permanentemente de eslóganes y de propaganda de otros tiempos. Pero vosotros y el pequeño-burgués anarquista de la coleta vivís obsesionados con una ¨derecha¨ que en España ya no existe: ¡En España ya no hay derecha! ¡Lo que llamáis derecha, -o ultraderecha, como os gusta llamarla a los socialistas-, son liberales…! ¡Si la liquidó el Partido Popular, que es un hecho del que se enorgullecía Aznar, y la remató Rajoy! Pero el problema es que en España tampoco tenéis una verdadera izquierda: sois todos una panda de anarquistas desorganizados, y lo único que sabéis es fomentar el desmadre. Con vuestra propaganda pro-abortista, feminista radical, heterófoba y anti-religiosa me recordáis a un panfleto que escribió Lenin titulado: ¨La izquierda internacionalista, un desorden infantil.¨ Todos los errores en los que habéis caído y que son propios del revolucionario en su etapa juvenil, los denuncié yo en mi madurez, y los extirpé del PCUS al llegar al poder a golpe de deportaciones y fusilamientos. Pero vosotros vivís permanentemente en la niñez de la revolución, y nunca asumís las responsabilidades propias de la madurez del gobierno.

Para terminar, querido Pedro, puedo predecir y predigo que la jugada propagandística de sacar a Franco del Valle de los Caídos no te va a dar buen resultado; jurídicamente consolidará una nueva jurisprudencia no escrita que no surge de los tribunales, sino de los bemoles de los que malgobiernan por la cual las decisiones contra Derecho, incluso obrando contra los propios actos del Estado, (violando un Concordato con la Santa Sede, como cuando Hitler violó el Pacto de No Agresión), pasarán a ser hechos de transcendencia jurídica, con lo que a partir de ahora en España regirá la ley del más fuerte, que será justificada después con bellas palabras con apariencia jurídica dichas por los magistrados comprados por el poder, al que le deben su carguito en el Constitucional o en el Supremo; políticamente ganarás más apoyo de los radicales a costa de perder el de los moderados, que son mayoría; pero eso es lo de menos. Por mucho poder que llegues a tener pese a tu ineptitud, okupa de la Moncloa, no me gustaría, si estuviera en el mundo de los vivos, estar tu su pellejo ni un minuto, porque esa decisión va a traer sus consecuencias; porque no se debe perturbar el sueño de los muertos; y no solo hablo de ti, Pedro; hablo también de tu familia, de tus más allegados colaboradores, de tu partido…y, como ocurre en las maldiciones cuando se tocan cosas sagradas, también lo va a pagar caro todo tu pueblo, no solo el que ponga sus manos sacrílegas sobre la lápida, sino también todo el que te votó, y hasta el que no te votó, pues aunque el pueblo no aprobara mayoritariamente esta profanación necrófila, llegará a su punto máximo de degradación moral con el consentimiento tácito de este acto vil y carroñero.

Abrirás la tumba, sí, pero no para resucitar a Franco como quisieras, (pues te gustaría hacerlo para sentarlo en el banquillo), sino para ventilar la pestilencia de los hedores de la próxima guerra incivil que lleváis años preparando entre españoles, la mayoría de los cuales hace tiempo que dejaron de serlo, bien en el fondo porque ya no se sienten españoles (los separatistas) o bien en la forma porque aunque se proclamen como tales ya no reaccionan ante los hechos como españoles de bien (los llamados constitucionalistas, que dicen defender a España mientras bendicen una Constitución de la que han surgido todos vuestros lodos por proclamar los privilegios de los separatistas burgueses por medio de la creación de vuestras ¨regiones autónomas).

Os lo repito, aunque no me creáis, y para que os acordéis de cuando os lo advertí: ¡Sánchez, Iglesias y compañía!, ¡No perturbéis el sueño de los muertos!, pues os traerá a los vivos, como me pasó a mí, la pesadilla de una catástrofe en la existencia.

Inmigración, un análisis
José Javier Castiella gaceta.es 17 Noviembre 2018

El fenómeno de la migración es complejo. A lo largo de la historia son una constante los flujos migratorios y sus causas muy variadas: descubrimiento, aventura y conquista, guerra y huida, hambre y supervivencia, persecución religiosa, política o penal y búsqueda de mejores condiciones de vida, son las más frecuentes.

Las migraciones son objeto de regulación en los países de origen, permitiendo, limitando o prohibiendo la salida y en los de tránsito y acogida, generalmente distinguiendo los distintos motivos y circunstancias de la migración, para dotar a cada una de un régimen jurídico adecuado a la misma.

Desde una perspectiva ética, en el conjunto de estos colectivos migratorios encontramos casos de necesidad y humanidad y casos de delincuencia o terrorismo. La desproporción numérica entre ellos es enorme, seguramente más de mil migrantes necesitados por cada migrante delincuente, pero si queremos evitar que la migración se utilice por los delincuentes como patente de corso para invadir y dañar al estado de acogida, debe regularse y aplicar el procedimiento de filtrado, que impida o al menos dificulte y limite la migración delictiva. Es algo similar a lo que ocurre con la seguridad en los vuelos aéreos: la seguridad de todos exige someter a todos a una normativa incómoda de control, aunque la probabilidad estadística de que algún viajero lleve explosivos o armas sea mínima. En este caso, el control es más difícil. No se trata de que no lleve armas, sino de que su perfil le haga peligroso, lo cual exige una investigación más larga y complicada, según veremos.

Hay otra variable de la migración, la cuantitativa, que exige también estudio y regulación. La comparación del continente africano y el europeo, como fuente y destino respectivamente de migraciones, nos dará una idea inicial al respecto… No tienen por qué coincidir, y de hecho no suelen coincidir, los flujos de salida de emigrantes con las necesidades de población de los países de acogida, ni tampoco con la simple capacidad material de acogida. La prudencia normativa exige calcular en cada uno de los países de acogida, el número de los inmigrantes que anualmente puede recibir, en función de su situación demográfica y económica y de las circunstancias de los países de origen.
Otra variable muy importante, en el medio y largo plazo, es la relativa a la integración del inmigrante en el país de acogida: lengua, cultura, religión, clima etc. del país de acogida pueden ser diferentes a los del país de origen. Las similitudes de lengua, cultura y religión mayoritaria que se dan, en el caso de España, con la inmigración iberoamericana, harán menos problemática esta integración que la procedente de países en que no se den dichas similitudes. En todo caso, las diferencias, las que se den en cada caso, suponen un reto de integración que afecta a los inmigrantes y al estado de acogida.

Si dicha integración es exitosa normalmente se traduce, generacionalmente hablando, en una progresiva asimilación de los valores característicos del país de acogida, que también se ve influido y enriquecido con las aportaciones de los inmigrantes, incluyendo posibles mestizajes. Si, `por el contrario, es un fracaso, se van produciendo en la geografía del país de acogida núcleos de población enquistados, progresivamente problemáticos. Al tratar de esta cuestión, la filosofía dominante hasta el presente en los países de acogida europeos ha sido la del “multiculturalismo”, que supone el respeto y la convivencia pacífica de los colectivos de diferentes culturas. Pero la realidad social de varios de estos países es muy distinta y menos optimista de lo que podría pensarse, según tendremos ocasión de examinar. La globalización en sus facetas económica, tecnológica y de comunicación ha introducido una variable de aceleración en los procesos migratorios, porque universaliza, incluso idealiza, a través de la televisión, internet etc., las comodidades del primer mundo en el tercero y facilita la materialidad de la migración en cuanto movimiento de personas.

La inmigración tiene facetas positivas: humanitaria, beneficiosa económica y demográficamente en determinadas circunstancias y enriquecedora de la diversidad cultural en convivencia pacífica. Pero tiene también facetas negativas: la inmigración parasitaria (que corresponde normalmente a errores de enfoque del programa de integración por parte del estado de acogida) que, sin aportar trabajo ni riqueza, se aprovecha de las prestaciones sociales de todo tipo del país de acogida, la inmigración enquistada en guetos en el sentido de no integrada, con manifiesto rechazo a la cultura del país de acogida y la inmigración violenta, (con diversos grados de gravedad: desde las agresiones físicas, abusos sexuales y violaciones, hasta los atentados terroristas) fruto minoritario pero obligado de la anterior.
La legislación

Desde la perspectiva del estado de acogida, la legislación que regule la inmigración debe responder a un triple fundamento: Solidaridad con los inmigrantes; Seguridad física y jurídica de inmigrantes y nacionales e Integración social de los inmigrantes basada en el respeto a los valores constitucionales del país de acogida.

Si nos centramos en la normativa de extranjería vigente en España vemos:
1.- Que la norma básica; la ley orgánica de extranjería 4/2000 de once de enero sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social y el Real Decreto 557/2011 de 20 de abril por el que se aprueba el Reglamento de dicha ley, recogen un elenco amplísimo de derechos del extranjero (hasta 16), pero no regulan las obligaciones de los mismos relativas a su integración social, aceptación de nuestro Ordenamiento Jurídico y respeto al orden y los principios constitucionales. Es muy extensa la normativa sobre derechos y casi inexistente la de exigencias de integración. Se echan en falta normas que impidan la inmigración parasitaria, que va siendo cada vez más frecuente y extendida en determinados grupos extranjeros, por las referencias de quienes haciendo uso abusivo de las normas sobre prestaciones sociales, (desempleo, paternidad, sanidad etc) animan a otros extranjeros, “efecto llamada inmediato”, a venir a España y hacer lo mismo. La ley orgánica 4/2015 de 30 de marzo, de seguridad ciudadana (llamada por sus críticos, “ley mordaza”) adicionó a la ley de extranjería una disposición adicional décima, sobre el régimen especial de Ceuta y Melilla, por la que los extranjeros detectados mientras intentan superar los elementos de contención fronterizos podrán ser rechazados para evitar su entrada ilegal en España.

Esto ha dado lugar a las llamadas “devoluciones en caliente” que han provocado denuncias contra España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el cual en 2017 condenó a España por la expulsión en caliente de dos ciudadanos extranjeros a los que no se permitió el ejercicio de su derecho a solicitar asilo. Esta sentencia ha sido recurrida por el España y está pendiente de resolución el recurso.
En este sentido se alega el artículo 4 del protocolo 4 del Convenio para la protección de los derechos humanos (Estrasburgo 16 de septiembre de 1963), por el que quedan prohibidas las expulsiones colectivas de extranjeros.

Ante esta norma surge una pregunta: ¿También debe aplicarse este artículo en los casos de invasión ilegal de frontera por grupos numerosos de extranjeros?

2.- Entre 2007 y 2010 el Plan Estratégico Ciudadanía e Integración ha financiado con 2.000 millones de euros programas de educación, empleo, vivienda, servicios sociales, mujeres y juventud. Dicho programa fue prorrogado, partidas presupuestarias incluidas, de 2011 a 2014. Este riego con dinero de la integración provocó inmigración parasitaria pero no impidió la radicalización que generó el atentado de 2017.

3.- La regulación del derecho de asilo por Ley 12/2009 de 30 de octubre, al ponerse en marcha el procedimiento por la sola manifestación del extranjero y ser muy complejo permite, en las entradas irregulares de colectivos, paralizar la devolución o readmisión pactada con el país de origen inmediato. Las peticiones masivas de asilo hacen imposible el filtrado adecuado de inmigrantes necesitados o no. En el caso de Marruecos, el plazo de 10 días, previsto para la readmisión de los inmigrantes ilegales en el artículo 2 del acuerdo de dicho país con España de 13 de febrero de 1992, es insuficiente para concluir el procedimiento derivado de la solicitud de asilo realizada por el inmigrante, por lo que queda inoperante la readmisión. A los inmigrantes les basta alegar un temor fundado a un daño grave derivado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenecía a un determinado grupo social, de género u orientación sexual, si se les devuelve a la frontera. Si estas entradas ilegales se producen en colectivos de centenares de personas, a cada uno de ellos le basta solicitar el asilo en los términos indicados, en cambio al país de acogida le corresponde iniciar y seguir hasta su conclusión cientos de procesos personalizados…

Los problemas concretos…
1.- La inmigración ilegal. La discordancia de los flujos de emigración de algunos países y necesidades de inmigración de los países de destino provoca una presión de inmigración que no es aceptada por los estados de tránsito o destino y esta presión es la base de negocio de las mafias del tráfico de personas. Sin perjuicio de que la solución de fondo, según examinaremos después para el caso africano, esté en resolver las causas que generan esa presión emigratoria, el problema inmediato que se produce en la frontera de los países de destino de las masas de migrantes es el de cómo compatibilizar su derecho a una soberanía migratoria en su propio territorio con el respeto debido a las personas y la solidaridad exigible al mundo desarrollado respecto del que pasa necesidad.

Excluyamos, de entrada, las soluciones extremas: ni vía libre a todo el que venga, lo cual puede extender el caos al país de acogida, ni negativa total a la inmigración en todos los campos, lo cual es, además de insolidario poco inteligente en el medio y largo plazo, porque la realidad social de los flujos migratorios terminaría imponiéndose, incluso con violencia. Adentrándonos en el campo intermedio entre estos extremos, debemos distinguir entre los inmigrantes que ya han llegado al país de acogida en el que residen “sin papeles” y los inmigrantes que presionan por entrar desde el exterior de esas fronteras.

En el primer caso lo que procede es tomar la iniciativa el país de acogida de identificar y controlar materialmente a todos los “sin papeles” y realizar, respecto de cada uno, el correspondiente “filtrado” que evite la inmigración delictiva, enquistada o parasitaria. Para ello son necesarias normas, que no existen en la actualidad, que permitan este filtrado, siempre con respeto a los derechos humanos. El resultado final de este proceso debe ser: expulsión de los delincuentes, enquistados o parásitos y regularización de todos los de posible encaje en el sistema productivo y expulsión o reenvío de los demás. En el segundo caso creo que debe actuarse en varios planos:

a).- Tipificar como delito de especial gravedad el del tráfico humano de personas. En el Código Penal el artículo 367-a sanciona al que intentare introducir o introduzca extranjeros al territorio nacional… con propósito de evadir los controles migratorios. Y tras la reforma de LO 1/2015 se modifica el CP añadiendo dos tipos penales ART. 318 bis 1: el que ayude a persona no europea a entrar o transitar por España vulnerando la legislación sobre entrada o tránsito de extranjeros. ART.318 bis 2: el que no habiendo intervenido en lo anterior, con ánimo de lucro, ayude al no comunitario a eludir la legislación sobre estancia y residencia en el país. El problema radica en que las mafias de tráfico ilegal de migrantes actúan en los países de origen y tránsito. Esta legislación habría que proponerla a los países directamente afectados por el tráfico ilegal de migrantes…

b).- Modificar los obstáculos en las fronteras territoriales de modo que haga implanteable a los migrantes su superación: línea de alta tensión perfectamente publicitada y advertida.

c).- En el caso de la frontera de costa marítima no parece posible un obstáculo insalvable que pueda ser advertido de modo que resulte disuasorio al cien por cien de los migrantes. Vigilancia costera y pacto con el país de origen de devolución de pateras antes de que lleguen a aguas españolas, siempre con detención de los responsables del viaje en los términos y conforme a las normas que luego veremos. Aquí hay que echarle imaginación a la normativa necesaria para controlar la inmigración por vía marítima, en pactos con los países norteafricanos y, sobre todo, resolviendo la causa de estas inmigraciones en el modo que trataremos en el apartado siguiente.

2.- Causas y solución de la inmigración africana. Si bien las causas inmediatas de esta inmigración son la extrema pobreza, las guerras y la falta de esperanza en un futuro, al preguntarnos por las causas profundas de estas situaciones en un continente tan rico en recursos como África, debemos los europeos hacer un examen de conciencia no solamente histórico-colonial, sino también actual de explotación y omisión culpable.

Asumiendo las responsabilidades históricas derivadas de la colonización brutal del pasado y la explotación de recursos, incluso humanos a través de la esclavitud, centrándonos en la situación actual, es un reto de justicia y solidaridad global de Europa el poner los medios para que África alcance el nivel de desarrollo que le permita salir de la situación actual. Esta es la verdadera solución al problema actual de la inmigración africana. Se trata de un continente inmenso en territorio, en recursos naturales y en potencial demográfico. Las previsiones de población para el año 2050 son de dos mil cuatrocientos millones de personas de las que dos mil millones tendrán menos de 25 años. Es decir, un continente joven, todo un reto de educación y posibilidades de desarrollo.

Saldar la deuda europea con el continente africano exigiría varias medidas:
a).- Económicamente destinar a dicho desarrollo el 0,7 % del PIB, focalizándolo en la educación, la sanidad y las infraestructuras productivas, haciendo llegar los recursos a su objetivo a través de canales fiables, evitando los corruptos, por desgracia tan extendidos en los gobiernos africanos. En Europa hay mucho voluntariado sano éticamente, que puede canalizar esos recursos e incluso aplicarlos. Seleccionar y promover los canales africanos sanos es otro reto pendiente.

b).- Normativamente dictar las disposiciones que impidan en la práctica que los beneficios de los recursos africanos; flores, oro y piedras preciosas, frutos tropicales, minerales como el coltan, turismo de playas y de reservas de animales, etc. sean de sociedades europeas y no redunden en provecho de los países en que se generan.
Este es un reto normativo que exigiría una actuación coordinada de la Unión Europea y cada uno de los países africanos. Estas normas, respetando los principios de la economía de mercado, deberán introducir limitaciones que permitan a los países en los que se producen los recursos naturales, las materias primas o, en general, la base de negocio, lucrarse proporcionalmente y acceder gradualmente a los conocimientos y formación necesarios para que los propios nacionales estén en condiciones de explotar dichas fuentes de riqueza.

c).- Apoyar con tratos comerciales de favor a los gobiernos y administraciones que luchen eficazmente contra la corrupción. Controlar y perseguir los casos de corrupción detectados tanto en la Unión Europea como en los países africanos creando una instancia judicial especial para ello.

3.- Específica dificultad de integración de la inmigración musulmana. Conviene, con carácter previo, dar algunas nociones sobre el Islam: Sunníes y Chiies, sufíes y salafistas.

La primera tiene su origen en la sucesión de Mahoma al frente del Islam. Muere sin descendencia masculina y en la lucha por el poder hay dos candidatos: el consanguíneo y el amigo. Alí, primo y yerno del profeta y Abu Bakr, amigo y suegro del profeta aunque los tres de edades parecidas. Ganaron los partidarios de Abu Bakr, sunnies, partidarios de la tradición de la Sunna, de la relación directa del creyente con Alá, sin imames intermediarios. Perdieron los Chiies, partidarios del imamato, siendo asesinado Alí y luego sus dos hijos. Ello crea un enfrentamiento que va vistiéndose de diferencias ideológicas y alimentándose de ofensas y asesinatos recíprocos. Hoy casi el 90% de los musulmanes son sunies y el país de referencia es Arabia Saudi. El 10-13% son chiíes y el país de referencia es Iran. Como veremos, el terrorismo islámico es básicamente suni-salafita yihadista, pero puede estar surgiendo el terrorismo chií (noticia del 10 noviembre: aviso de bomba en avión con destino Riad, Arabia Saudi, represalia por la decapitación de un imam chií en Arabia Saudí?).

La segunda tiene más calado ideológico. El sufismo hunde sus raíces en los inicios del Islam como movimiento que prima la espiritualidad y la ascesis. Tiene adeptos tanto chiíes como sunies. Se conocen más de cuarenta ramas del sufismo, algunas también violentas. El salafismo es un movimiento islámico suni que surge en el siglo XIX, como reacción ante una generalizada decadencia del Islam por la colonización y occidentalización progresiva de los países con mayoría musulmana. Surge como un volver a los orígenes del Islam con una interpretación literalista del Coran y la Sunna. En 1928 en su seno se constituye el partido “Hermanos musulmanes” en Egipto. Después de años de persecución sobre todo con Naser en los años cincuenta, resurge con la `primavera árabe y tiene tres ramas: quietista, política y yihadista, que a su vez se subdividen en más de cincuenta subramas. El salafismo yihadista da lugar a las organizaciones terroristas de Al Quaeda, Estado Islámico, Boko Haram, etc

Es una realidad constatable en muchos países europeos que la inmigración musulmana genera una problemática de integración, mejor dicho, de falta de integración, superior a la de otros colectivos inmigrantes. El fenómeno creciente de las “no go-zones” evidencia una tendencia de los colectivos de inmigrantes musulmanes al enquistamiento social y cultural. Esta realidad se produce en todos los países europeos de acogida de inmigración musulmana y genera cifras que generan una alarma social creciente en cada uno de ellos. Hagamos un somero repaso de los países más destacados:

1.- En Suecia, que apuesta por el multiculturalismo, el aumento de la violencia provocada por los inmigrantes musulmanes ha generado una reacción de protesta ciudadana que se ha traducido, en las últimas elecciones de septiembre de 2018 una pérdida de votos (de 113 a 100 escaños sobre 349) del partido socialdemócrata, que ha dominado la escena política los últimos decenios y un crecimiento del partido demócrata, de corte nacionalista (de 49 a 62 escaños) lo que lo convierte en tercera fuerza política (tras el partido moderado con 70 escaños) clave para la formación de gobierno, después del triunfo, el 24 de septiembre, de la moción de censura al presidente socialdemócrata. En el país existen hasta 62 “no-go zones”, en las que rige la sharia y no la ley ni el orden de la policía sueca. Está especialmente presente un movimiento salafista: Centro Dawwa Unido Sueco SUDC y según el Servicio de Seguridad Sueco dependiente del Ministerio del Interior, el número de salafistas yihadistas desde 2010 hasta 2017 se ha multiplicado por más de diez, pasando de 200 a varios miles.

2.- En Francia: Política de asimilación de los inmigrantes (el mayor número y porcentaje de musulmanes sobre población de toda Europa: más de cuatro millones equivalentes a un 7,5% de la población) a un estado centralista y laicista, sobre todo argelinos, agrupados en los “banlieues” y, según medios nacionales hay alrededor de 750 “no-go zones” en el país. Más destacables: el barrio de Saint Denis en Paris, zonas de Roubaix, Marsella, Amiens, Toulouse, Lyon etc. Medidas de integración: en 2003 se estableció el Consejo Francés del Culto Musulmán, nombró ministros musulmanes y adoptó una nueva política de mayor protección respecto de los suburbios o banlieues.

En 2015 se cuentan 90 lugares de culto salafista, cinco veces más que en 2010. Según la Dirección General de la Seguridad Interior, el número de simpatizantes salafista se ha triplicado en cinco años: de 5000 en dos mil diez a 15.000 en dos mil quince. Aunque la tendencia mayoritaria es el salafismo quietista, también existe una minoría yihadista que ha provocado los atentados de 1995 (RER B), 2015 (Charlie Ebdo) y 2016 (atropello de peatones). Toda expresión salafista en Francia está controlada y, en su caso, censurada por las autoridades.

3.- En Alemania: Política de desatención inicial. El salafismo es un movimiento creciente. Según la Oficina Federal para la protección de la Constitución el número de salafistas se duplicó entre 2011 y 2015, pasando de 3.800 a 7.500 y son jóvenes de salafismo político o yihadista. En 2015, Sigmar Gabriel, Vicecanciller alemán afirma: “Necesitamos que Arabia Saudí colabore para solucionar los conflictos regionales y tenemos que dejar claro que el tiempo del silencio ha terminado. Arabia Saudí financia a mezquitas wahabíes por todo el mundo. En Alemania los islamistas más peligrosos vienen de estas comunidades”.

4.- En Inglaterra: Política de multiculturalismo: respetar cultura y religión del inmigrante. Los inmigrantes musulmanes (unos 3,5 millones agrupados en los “suburbs”). Amparados en la ley de arbitraje de 1996, que permite a las partes de un conflicto elegir la manera de resolverlo, el Consejo de la Sharia Islámica tiene tribunales en las principales ciudades: Londres (cuyo alcalde es musulmán), Birminghan, Mánchester, de modo que se aplican las normas de la sharia, incluidas las mutilaciones genitales, matrimonios de menores, abusos sexuales etc. Tampoco se ha librado de atentados terroristas. El Consejo de Mezquitas de Londres prometió boicotear el reciente programa de prevención antiterrorista del Gobierno.

5.- En Bélgica y Holanda: han adoptado muchas medidas para la integración: desde 1986 se crea un grupo de comunicación de corte musulmán. En 1998 se aprobó la ley de integración de Recién llegados. En junio de 2009 se adopta la ley de servicios municipales no discriminatorios. Ese año participan siete musulmanes en el Congreso de los Diputados Neerlandés, otro en el Senado y otro en el Consejo de Ministros. El propio alcalde de Rotterdam es también musulmán… Aunque no ha habido atentados a gran escala, sí se han producido varios asesinatos terroristas, en 2002 y 2004, de personas críticas con el Islam. El enquistamiento social es un hecho de grandes dimensiones en la capital, Bruselas, en la que existe una no-go zone de más de cien mil habitantes: Moleenbek.

6.-En España: hay casi dos millones de musulmanes, (4,12%) de los que más de quinientos mil en Cataluña (6,9%). Existen varias no-go zones en Melilla (la Cañada de Hidum), Ceuta (barriada del Príncipe), Madrid (la Cañada Real Galiana), Santa Coloma de Gramanet, donde se ha producido una agresión sexual de varios menores musulmanes a una chica y su novio en los días pasados, y en Sant Adriá del Besos (Barrio de la Mina). La provocación que supone el vestir occidental de la mujer, constituye para un musulmán, educado en una visión integrista del Islam, una ofensa a su propia persona, sobre todo si es hombre, que justifica la corrección y la sanción por la vía de la falta de respeto o incluso de la violencia sexual.

Medidas de integración: España regularizó con generosidad a inmigrantes ilegales marroquíes, que pasaron de 50.000 a 750.000 en pocos años. No obstante sufrió el atentado de 2004 en Atocha. Ni las autoridades ni los medios de comunicación reaccionaron con dureza. En 2006 se creó el Foro para la integración Social de los Inmigrantes y de 2007 a 2010 se creó el Plan Estratégico Ciudadanía e integración, financiado con 2.000 millones de euros para programas de educación, empleo, vivienda, servicios sociales, mujeres y juventud. Efecto llamada de inmigración parasitaria.
De los 98 templos del salafismo que hay en España 50 se encuentran en Cataluña. Y en Barcelona, en agosto de 2017, a pesar de todas las políticas de integración aludidas, tuvo lugar un nuevo y cruel atentado en las Ramblas.

Atentados
Todas las políticas de integración no han impedido que algunos jóvenes musulmanes radicales perpetrasen espantosos atentados en países europeos y que miles de ellos se hayan unido a los combatientes del estado islámico o Alqaeda.

Las causas de este fenómeno, que con diferentes variables se produce en Alemania, Francia, Suecia, Inglaterra, Bélgica, Holanda y España, no solamente son achacables a las características de estos colectivos. La falta de integración puede deberse a la marginación social y económica sufrida por los inmigrantes, su bajo nivel educativo y económico, el rechazo sufrido y trasladado a las siguientes generaciones ya nacidas en el país de acogida etc. Pero el hecho de que este enquistamiento no se produzca, al menos con la misma gravedad, con otros colectivos, sea de inmigrantes europeos, en el caso de España mayoritariamente rumanos (675.000 en 2017) o de inmigrantes iberoamericanos, en el caso de España (500.000 de diversos países), indica que existe una dificultad específica de integración en el caso de los inmigrantes musulmanes.

La radicalización de los musulmanes europeos se viene produciendo por cinco VÍAS principalmente: las mezquitas radicales, especialmente las salafistas yihadistas, la cárcel, la estancias de larga duración en países de mayoría musulmana e internet, sin olvidar la influencia familiar.

En la radicalización violenta de los inmigrantes musulmanes inciden los MOTIVOS siguientes según BICHARA KHADER, Universidad de Lovaina:

1. Razones de identidad: el argelino de tercera generación en Francia sigue siendo socialmente considerado argelino y musulmán, antes que francés.

2. Razones socioeconómicas, acentuadas con las crisis de 1973 y 2008.

3. La búsqueda de una misión, con la que pasar en la vida “de cero a héroe”.

4. Razones geopolíticas:
* La guerra del golfo de 1990 y la alianza de EEUU con Arabia Saudí provocó la escisión en el seno del wahabismo saudí y la aparición del salafismo yihadista de Ben Laden. *La invasión yanqui de Iraq aumentó Al Qaeda y E.I. * Las ofensivas israelíes sobre Gaza (2007,2012 y 2014 y ayer ) provocaron resentimiento y odio musulmán en el mundo.

El salafismo yihadista constituye, sin duda alguna, el componente religioso presente en la inmensa mayoría de los casos de radicalización

Es llamativo que este profesor emérito belga (de origen palestino), no mencione entre los motivos que llevan a la radicalización de los terroristas el religioso, siendo así que es una constante de casi todos los atentados terroristas la vinculación de sus autores con la rama salafista yihadista del Islam, que viene predicando la violencia de la guerra santa contra el infiel, genéricamente Occidente y especialmente las democracias con especial fijación por la norteamenicana. El salafismo yihadista constituye, sin duda alguna, el componente religioso presente en la inmensa mayoría de los casos de radicalización. Es cierto que también algunas derivaciones sufíes adoptan también, por la vía de la venganza a atentados sufridos por sus partidarios, posturas de violencia terrorista. En cualquier caso la violencia forma parte de la ortodoxia en la interpretación del Islam que hacen algunos grupos de musulmanes.

Por esto cada una de las razones alegadas por Bichara Khader está llena de excepciones (los terroristas de las torres gemelas eran profesionales bien situados, la radicalización en Holanda se ha producido a pesar de los esfuerzos del Estado Holandés en políticas proactivas de contratación, clases gratuitas de idioma etc). El hecho cierto es que la islamofobia, no tanto como odio sino como miedo al Islam, sigue creciendo en Europa en este siglo XXI.

Debemos tratar este tema desde el respeto constitucional que exige la libertad de conciencia y de religión de cualquier persona, sea o no inmigrante. España, como país de acogida, no debe juzgar las creencias religiosas y políticas de los inmigrantes que recibe. Pero sí tiene, no solamente el derecho, también la obligación, de exigir el respeto a su orden constitucional, por parte de todos los que la habitan, sean nacionales o extranjeros, sea cual sea su creencia política o religiosa. Tiene, no solamente el derecho, también la obligación, de garantizar a todos los ciudadanos que la habitan la seguridad física y jurídica. Tiene el derecho, y también la obligación, de mantener el monopolio del ejercicio de la violencia en orden a mantener el cumplimiento de la ley, propio de un Estado de Derecho, en el que todos los ciudadanos renuncian al ejercicio personal o grupal de la violencia, delegándolo en la autoridad del Estado, a través de la Administración de Justicia y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

La integración de la población musulmana en un país occidental exige una interpretación del Islam que, siendo respetuosa con las creencias de dicha religión, no contradiga los principios de convivencia y los valores básicos de la sociedad occidental. Ello significa que algunas facetas de la Sharia: poligamia, ablación genital, matrimonio de menores, castigos físicos a mujeres, guerra santa al infiel, incluyendo a todos los no creyentes etc. no son admisibles, ni siquiera para los inmigrantes musulmanes.

La religión islámica admite una interpretación compatible con la convivencia propia de una democracia occidental. Si acudimos a las fuentes tradicionales islámicas en ellas comprobamos que son estos los cinco pilares básicos del Islam:

1.- Testimonio de fe en un solo Dios Alhá, y en Mahoma, su profeta.
2.- Oración: personal y diaria cinco veces al día orientándose a la Meca y comunitaria de adoración los viernes.
3.- Limosna: el “zakat” o ayuda a los necesitados.
4.- Ayuno: desde el alba hasta el anochecer durante el mes del Ramadán
5.- Peregrinación a la Meca, si es posible para el creyente.

Además una cultura de comida halal, absteniéndose de alcohol y carne de cerdo, vivir la hospitalidad y la sumisión a un Dios misericordioso. Constituye todo ello un entramado de normas y conductas perfectamente asumibles en una sociedad occidental.

La inmensa mayoría de los musulmanes que viven en occidente afirman y defienden un Islam pacífico, sin la violencia que lo hace incompatible con una convivencia en paz con otras religiones y culturas. Quizás es el momento de superar la islamofobia que han generado los atentados islámicos en países occidentales de acogida en los últimos años y, eso sí, asegurar para las nuevas generaciones una educación en un Islam que apuesta por la paz, compatible con sociedades democráticas. En las mezquitas y madrasas debe educarse a las nuevas generaciones de tal modo que desaparezcan los continuos delitos de abuso sexual o violación, la radicalización progresiva de los jóvenes etc.
Ha fracasado estrepitosamente el multiculturalismo que ha imperado en los últimos decenios en varios países de Europa y es el momento de reconducirlo a un Islam, respetuoso con los pilares enunciados pero que haga una interpretación correctora de los contenidos violentos introducidos en el mismo por el salafismo yihadista, el cual debe quedar prohibido en todos los órdenes en los países occidentales y perseguido y expulsado cualquier imam o musulmán que mantenga esa deriva.

De este modo se cumplirá también el fundamento de seguridad física y jurídica sobre el que se asientan los países de acogida y se evitarán planteamientos de enfrentamiento y expulsiones masivas de inmigrantes musulmanes. Solamente aquellos de los musulmanes residentes en países de acogida occidentales que se adhieran a interpretaciones del Islam en la línea salafista yihadista, esto es, que propugnen la violencia como modo de someter a los no creyentes, deberán ser objeto de expulsión del país de acogida respectivo.

Y… la caravana de Honduras
El triángulo norte de Centro América, compuesto por Guatemala, El Salvador y Honduras tiene la desgracia geográfica de estar en el camino de la droga que se produce en Sudamérica y se consume en Norteamérica.

Pobreza, violencia extrema de maras y pandillas, gobiernos ineptos, inestables y corruptos y mafias de narcotraficantes constituyen el ambiente que obliga a la población de estos países a emigrar. Solamente así se explica que una simple convocatoria por redes sociales fuera capaz de reunir a miles de personas en pocos días (ahora superan ya los 14.000) de modo que se inició como éxodo hondureño el 12 de octubre pasado desde San Pedro Sula con destino a EEUU, atravesando Guatemala y México.

¿Qué actitud se debe adoptar ante este hecho por el país de origen y el elegido por la caravana como país de acogida?

La del país de origen es evidente: evitarla en lo posible. El Presidente de Honduras Juan Orlando Hernández anunció recientemente un plan de asistencia para ofrecer empleo y vivienda a los migrantes de la caravana. Ha conseguido que seis mil migrantes retornen a Honduras, pero la caravana sigue teniendo 14.000 personas, porque muchos otros se van sumando a ella.

La del país de destino: EEUU. Es mucho menos evidente y más compleja. Aunque la actitud inicial, ante una iniciativa invasiva y unilateral de grandes proporciones cuantitativas, no es exigible a ningún país que sea de acogida, sino más bien de rechazo, el modo en que éste se produzca y, sobre todo, la apertura de un diálogo sobre las posibilidades del estado de destino de contribuir a la solución del enorme problema humano que subyace en una migración como la de la caravana que nos ocupa, parece que si no exigibles en términos jurídicos, sí serían éticamente deseables y materialmente posibles y ejecutables para EEUU. De todos modos hay que tener en cuenta, ante iniciativas como la que nos ocupa, la importancia de crear un antecedente y un posible efecto llamada para ulteriores caravanas…

Como en todos los casos de migración por estado de necesidad de los migrantes, las soluciones reales pasan por resolver en origen las causas profundas que las originan. Comprendo que ello nos lleva a una dimensión y complejidad del problema que excede del ámbito de estas reflexiones.

Se han equivocado de estatua
Jesús Laínz Libertad Digital 17 Noviembre 2018

Casi parece un mecanismo fisiológico, como el de la sístole y la diástole: tras la sin igual expansión de Europa por todo el planeta desde que los intrépidos navegantes españoles y portugueses se lanzasen en el siglo XV a descubrirlo todo, llegó la contracción acomplejada que seguimos padeciendo hoy. Según ha dictado la conciencia democrática universal, los europeos son los culpables de todos los males y han de pasarse el resto de su existencia –que, por otra parte, no se prevé larga– autoflagelándose.

La más reciente manifestación de este fenómeno ha sido el derribo de la estatua de Cristóbal Colón por los regidores de Los Ángeles siguiendo la estela de otros muchos lugares de las dos Américas. La Venezuela de Chávez, la Argentina de Fernández y los Estados Unidos de Trump, unidos en la misma cruzada antieuropea y antiespañola. La iniciativa partió de la demócrata Hilda Solís, ex secretaria de Comercio con Obama. Solís, de ascendencia nicaragüense y mexicana, calificó el derribo como un "acto de justicia restauradora". Junto a ella se ha destacado su compañero de filas Mitch O’Farrell, miembro de la tribu Wyandotte e impulsor de la sustitución del día dedicado a Colón por el del recuerdo a los pueblos indígenas. O’Farrell ha legado a la posteridad frases tan jugosas como la de que "está claro que Colón no descubrió América porque aquí ya vivían millones de indígenas". ¿Tan difícil es comprender que descubrir significa conocer y dar a conocer algo cuya existencia se ignoraba? Por eso fueron los españoles los que descubrieron la existencia de los americanos, no los americanos los que descubrieron la de los españoles.

Al parecer, la única oposición, arrollada por la marea indigenistamente correcta, provino de un concejal de origen italiano, Joe Buscaino. Hecho digno de mención, pues los italianos están demostrando ser los únicos interesados en preservar el recuerdo colombino, a mayor gloria de su nación de origen, lo que dice mucho a su favor y muy poco al de los acomplejados españoles de las últimas décadas (del gobierno actual, mejor ni hablar). Pero esto no elimina la injusticia de la reivindicación italiana, pues inferir una paternidad italiana del descubrimiento de América a partir del probable aunque no probado origen genovés de Colón –de un Colón embarcado en carabelas españolas, con marinos españoles, en un viaje organizado por los reyes españoles con objetivos políticos españoles– implica el mismo disparate que considerar que el país que puso al primer hombre en la luna fue Alemania porque el que dirigió la construcción de los cohetes de la NASA fue Wernher von Braun.

El caos mental del discurso indigenista e hispanófobo es muy denso, pero sirvan estas pocas líneas para apelar a la cordura de Solís, O’Farrel y otros similares. Tan solo consultando un par de buenos libros de historia salta a la vista que, de todos los imperios que en la historia ha habido, sólo uno se caracterizó por proclamar desde el principio la dignidad de los nativos, inventar el derecho de gentes, germen de los actuales derechos humanos, y limitar el poder de conquistadores y gobernantes.

Ya desde Isabel la Católica (1503) se estableció por ley la obligación de tratar a los indios "como personas libres y no siervos" y no "consentir que ninguna persona les haga mal ni daño ni otro desaguisado alguno". Carlos I, entre otras medidas (1542), tomó la de encargar a los gobernantes "muy gran atención y especial cuidado sobre todo de la conservación y buen gobierno y tratamiento de los indios", así como que a los se excedieren con ellos se les castigase "con todo rigor conforme a justicia". Y su hijo Felipe II ordenó en 1593 que "castiguéis con mayor rigor a los españoles que injuriaren, ofendieren o maltrataren a los indios, que si los mismos delitos se cometiesen contra los españoles". ¿Qué paralelo puede encontrarse en cualquier otro imperio, anterior o posterior? Como reconoció el historiador Leland D. Baldwin en su The Story of the Americas (1943), "la política española hacia los indios se concibió y llevó a cabo con una humanidad que fue casi totalmente extraña a los pioneros anglosajones".

Las Leyes de Indias estuvieron inspiradas desde el principio en la necesidad de proteger a los indígenas del maltrato de quienes, por su poder gubernativo y militar, pudieran caer en la tentación de explotarles. Por eso se puso a los indígenas bajo la protección de la Corona. Y por eso se creó la institución del Protector de los Indios, uno de los cuales fue el celebérrimo fray Bartolomé de las Casas, que, lamentablemente, ha pasado a la historia por sus desquiciados escritos, hoy no tomados en serio por nadie que no sea una víctima ignorante de la bienintencionada propaganda escrita hace medio milenio.

En la España imperial, y por mandato del gobierno, se debatió si se tenía derecho a la posesión de América. Los teólogos y juristas españoles, con Francisco de Vitoria –fundador del Derecho Internacional– a la cabeza, cuestionaron la validez de la donación de América por la Santa Sede por no considerarla dueña de la Tierra, las justas causas para hacer la guerra a los indios y la legitimidad de la conquista de territorios previamente habitados. ¿En qué otro imperio, anterior o posterior, tuvo lugar un debate semejante? ¿En que otro imperio los gobernantes ordenaron a sus ejércitos detenerse para discutir durante años si se tenía derecho o no a continuar avanzando?

Una de las injusticias más grandes cometidas nunca contra nación alguna ha sido cargar a España con la fama de inhumana a pesar de su extraordinario afán de humanidad. "Hemos purgado el error de haber descubierto América, de haberla colonizado más generosamente de lo que cuentan los historiadores extranjeros con un criterio protestante imbécil, y tan fanático o más que el católico", lamentó hace un siglo Pío Baroja.

En un artículo publicado en agosto de 2017, el mencionado Mitch O’Farrell afirmó lo siguiente sobre los misioneros españoles:
"El propósito de las misiones fue someter a los nativos americanos al poder español, convertirlos a la fuerza al cristianismo, arrebatarles sus tierras y esclavizarles para que las trabajasen. Los indígenas californianos carecieron de derechos y se les consideró subhumanos. Actividades salvajes como cazar indios por diversión duraron siglos bajo el dominio de España, México y los Estados Unidos".

Pasando por alto estos dos últimos Estados, el error sobre el poder español es fácilmente documentable. Limitémonos a dar la palabra a la máxima autoridad sobre las tierras fronterizas anglo-españolas, Herbert E. Bolton, catedrático de la Universidad de Berkeley (The Mission as a frontier institution in the Spanish-American Colonies, 1917):
"Las misiones funcionaron como agencias fronterizas de España. El primer objetivo de los misioneros fue sembrar la fe. Pero, junto a ello, exploraron las fronteras, promovieron su ocupación y defensa, así como la de los asentamientos, y enseñaron a los indios la lengua española, buenos modales, los rudimentos de la tecnología europea, de la agricultura e incluso del autogobierno. No sólo eso, sino que las misiones se ocuparon de la conservación de los indios, en contraste con su destrucción, tan característica de la frontera angloamericana. En las colonias inglesas los únicos indios buenos fueron los indios muertos. En las colonias españolas se consideró que merecía la pena preparar a los indios para esta vida y para la siguiente".

Junto a las misiones, no podemos olvidar las universidades. He aquí las palabras al respecto del egregio historiador californiano Philip W. Powell (Tree of hate, 1971):
"El récord español de unos veintitrés colegios superiores y universidades en América, con sus 150.000 graduados (incluyendo el pobre, el mestizo y algunos negros), hace que la posterior conducta de los holandeses en las Indias Orientales, y por tanto, en tiempos considerados mas avanzados, aparezca, sin duda, con signos de franco oscurantismo. Los portugueses no establecieron ninguna universidad en Brasil ni en ninguna otra posesión de ultramar. El total de las universidades establecidas por Bélgica, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia durante periodos más recientes de colonialismo afroasiático, desmerece, sin duda, al confrontarlo imparcialmente con el récord anterior de España".

Respecto a la esclavización de los indios que mencionó O’Farrel, evidentemente ignorante de las Leyes de Indias, se trata de una letanía cada día más repetida en la otra orilla del Atlántico. Sobre ello acaba de observar Elvira Roca Barea lo siguiente:
"Vamos a cargar con la esclavitud. Todavía no se está viendo demasiado porque no ha habido mucha producción bibliográfica por parte de las universidades anglosajonas, pero se verá. El imperio español terminará por tener la culpa de la esclavitud".

Sobre tan jugosa cuestión nos limitaremos a mencionar los datos demográficos que recogió Alexander von Humboldt durante su largo periplo americano entre 1799 y 1804. En primer lugar indicó que, a pesar de haber sido España la potencia hegemónica en América durante tres siglos, y en buena medida la monopolizadora del comercio, los esclavos transportados a sus inmensos territorios representaron el 6% del total. El 94% restante lo aportaron ingleses, holandeses, franceses y portugueses. En segundo, en los territorios españoles los esclavos representaban, en aquellos años iniciales del siglo XIX, el 4% de la población, frente al 16% en los Estados Unidos o el 90% en las Antillas francesas e inglesas. Por otro lado, la cantidad de esclavos manumisos era muy superior en la América española (18% en Cuba, por ejemplo) que en otros territorios (3% en los Estados Unidos). El motivo era la costumbre de los españoles de conceder en su testamento la libertad a sus esclavos. Finalmente, Humboldt subrayó que la legislación negrera española estaba muy lejos del catálogo de tormentos, suplicios y mutilaciones previstos en los códigos de Francia e Inglaterra. Debido a "la paternal suavidad de los códigos españoles aplicados a los negros y la naturaleza patriarcal de la familia española", el arriba citado Leland D. Baldwin señaló que los negros vivieron mucho más satisfechos bajo dominio español que bajo cualquier otro, sin revueltas comparables a las habidas en las colonias británicas, francesas u holandesas y luchando junto con sus amos españoles contra los invasores de otras naciones.

Y con esto llegamos al cargo principal: el genocidio, crimen supremo. Porque Mitch O’Farrell ha proclamado que Colón comenzó "el genocidio más grande de la historia". Son muy numerosos los estudios realizados sobre las grandes mortandades de amerindios a causa de las enfermedades contra las que carecían de defensas debido a su largo aislamiento del resto de las tierras habitadas, como, por otro lado, constataron no pocos testigos directos. Además, un genocidio, por definición, exige la voluntad de exterminar una población, lo que, en el caso de los españoles, ni por iniciativa privada del más psicópata de todos ellos ni mucho menos aún por orden gubernamental, es sencillamente delirante.

Comencemos simplemente echando mano del sentido común. Los datos demográficos nos dicen que la América hispana cuenta hoy con 425 millones de habitantes, a los que habría que sumar los 57 millones originarios de ella pero afincados al norte del Río Grande. Éstos son los porcentajes de la suma de habitantes indígenas y mestizos de algunos países: Colombia 63%, Venezuela 57%, Chile 47%, Bolivia 88%, Ecuador 92%, Guatemala 82%, México 85%, Honduras 96%, Nicaragua 83%, Perú 85%, Panamá 90%. La verdad es que, como genocidas, los españoles fueron un desastre. Por su parte, de los 325 millones de estadounidenses, los nativos representan el 1,2%. Significativo contraste. ¿A qué podría deberse? Apuntemos la opinión del catedrático de la Universidad de California, Santa Bárbara, el eminente especialista en temas indios Wilbur R. Jacobs (Dispossesing the American Indian, 1972):

"La política española parece haber sido mucho más adecuada: desarrollar y explotar la superficie de la tierra y enviar el producto a casa. Los indios debían ser conquistados, convertidos y utilizados. Como en el caso francés, el indio tuvo un sitio en el esquema general del Imperio. La política británica, sin embargo, no dejó sitio para el indio. No fue considerado persona. Los británicos y los colonos tendieron a usar a los indios y después a eliminarlos o apartarlos. Al final no quedó sitio para el indio americano".

Y ya que más arriba habíamos mencionado la voluntad como elemento esencial de la definición de genocidio, quizá conviniese recordar que el presidente Andrew Jackson afirmó ante el Congreso en 1833 que las tribus de indios "no pueden existir rodeadas de nuestros asentamientos y en contacto con nuestros ciudadanos (…) Establecidos en medio de una raza distinta y superior, no les quedará más remedio que plegarse a la fuerza de las circunstancias y desaparecer". O que influyentes religiosos como el puritano Cotton Mather o el congregacionista Solomon Stoddard apremiaron a sus compatriotas a perseguir a los indios hasta "barrerlos como el polvo por el viento" y solicitaron a los gobernantes que se los cazara con perros, "como se hace con los osos". Aunque también podríamos recordar a Thomas Jefferson sosteniendo que el gobierno debía "perseguir a los indios hasta su exterminio o expulsarlos a lugares más allá de nuestra vista". O incluso a George Washington, quien sostuvo que "la extensión gradual de nuestros asentamientos causará la retirada tanto de los lobos como de los salvajes, ambos bestias de presa aunque difieran en su aspecto".

Palabras similares jamás salieron de los labios ni fueron escritas por ningún gobernante, eclesiástico ni rey español. "Los únicos indios buenos que he conocido estaban muertos". ¿Pronunció estas palabras un español? ¿O el general Sheridan?

¿Será temerario sospechar, pues, que la agitación, pasada y presente, de la leyenda negra antiespañola sirvió y sigue sirviendo para tapar las culpas de otros imperios, otras naciones y otros políticos?
Gore Vidal recordó hace ya tiempo que la hipocresía es una enfermedad típicamente anglosajona y protestante. No le den la razón, señores regidores de Los Ángeles: no se equivoquen con España y con Colón y reflexionen sobre el país del que son ustedes gobernantes. Y si quieren reivindicar la verdad y la justicia, quizá debieran empezar derribando la estatua de Washington.

Colón, víctima del racismo indigenista
Mateo Requeséns gaceta.es 17 Noviembre 2018

Sería bueno recordar, como Emilia Pardo Bazán explicaba durante una conferencia en París en 1899, que, frente a esa Leyenda Negra, hay una Leyenda Dorada…

Poco más hizo Colón que descubrir América, cosa de poco mérito si hacemos caso a los documentales anglosajones que nos cuentan como los vikingos, nórdicos eso sí, llegaron a América mucho antes que él. Claro que como los vikingos no llevaron consigo ningún impulso civilizador, ni los anglosajones se ocuparon en semejantes menesteres hasta muchos siglos después, hay que ennegrecer el que sí llevó España. Así que, con el mismo énfasis que emplean para dejar claro que Colón no fue el primer europeo que pisó tierras americanas, se empeñan en recalcar que, quien representa el comienzo de tan extraordinaria empresa que llevó cultura católica, española y europea a América, en realidad es el precursor de un genocidio.

Nada nuevo en la larga tradición de mentiras y falsedades de la Leyenda Negra forjada, primero por italianos, franceses, ingleses y flamencos, cuando se enfrentaban al Imperio español, leyenda fabricada a base de exageraciones y omisiones, que una vez abatida España como imperio ha continuado porque servía a la supremacista visión del protestantismo anglosajón y su “Manifest Destiny” para calumniar la cultura hispana y católica. Posteriormente el marxismo también ha hecho suyas las tesis de la Leyenda Negra como arma propagandística anticapitalista, usándola como ejemplo de la opresión imperialista de los europeos sobre los pueblos del tercer mundo. Tras la crisis de las ideologías de la posmodernidad y la fragmentación de las grandes causas sociales en un mosaico de reivindicaciones de minorías, a la Leyenda Negra se le ha sumado el indigenismo, corriente de pensamiento que mitifica a las tribus precolombinas, cuya armoniosa vida fue destruida por culpa de los codiciosos conquistadores españoles y cuyas ricas culturas fueron aniquiladas por los intolerantes evangelizadores católicos.

La reciente retirada de Los Ángeles de una estatua de Colón se debe a la iniciativa de uno de estos sujetos indigenistas, un concejal del ayuntamiento llamado Mitch OFarrell, un descendiente de la tribu Wyandotte de Oklahoma, que considera, como Evo Morales, Hugo Chávez o Pablo Iglesias, que el descubrimiento de América fue un genocidio. Una idea descabellada. Nunca hubo genocidio alguno. Ni se exterminó a la población indígena, ni se la deportó encerrándola en reservas tal y como sucedió con la colonización anglosajona de EE.UU. y Canadá. La única “culpa” atribuible a los conquistadores españoles es que llevaron a América enfermedades europeas contra las que los aborígenes carecían de defensas inmunológicas para hacerles frente.

El modo de vida que llevaban los indígenas antes de la llegada de los españoles era sin duda civilizado, sus construcciones, sus ciudades y sus conocimientos astronómicos y matemáticos para nada son desdeñables, pero sus sociedades aún no estaban más evolucionadas que las europeas de la Edad de Bronce. El modo de vida de las culturas precolombinas se caracterizaba por las constantes guerras de dominio, la esclavitud, el sometimiento de los más débiles, los tributos agobiantes y los vejámenes en masa de otras tribus, las expropiaciones y deportaciones, los saqueos y los sacrificios más inhumanos. En términos de desarrollo filosófico y jurídico, el choque cultural fue abismal: mientras en España la controversia de Valladolid trataba de delimitar y proteger los derechos de los indígenas recién conquistados, los pueblos amerindios no habían desarrollado mayor pensamiento humanístico que la ley del más fuerte, ni más disquisición jurídica que el derecho absoluto del vencedor sobre el vencido.

Pese a ello, nunca España se planteó su superioridad como civilización en los términos racistas como posteriormente lo hicieran Gran Bretaña y las potencias colonizadoras del siglo XIX. Autores como Iván Vélez, siguiendo a Gustavo Bueno, han sabido retratar esta crucial diferencia al entender que el imperio español nunca fue depredador. Desde un inicio los conquistadores españoles se lanzan a crear una nueva comunidad con los pueblos originarios, sin ningún prejuicio para la interrelación social. Curiosamente, en el siglo XIX serán los representantes fruto de aquella interacción, los criollos, quienes harán las revoluciones que logran la independencia de España y crearan las comunidades nacionales que hoy todos conocemos y que son imposibles de entender sin ese nexo común que las une gracias a la labor civilizadora de España.

Ciertamente nadie niega que se produjeron abusos injustificables, pero seriamos completamente estúpidos si juzgásemos con la mentalidad de hoy en día los sucesos del siglo XV y XVI, de la misma manera que no podemos juzgar con nuestros ojos la crueldad de Roma en sus conquistas en Europa y el Mediterráneo para despreciar su aportación civilizadora.

Pretender hoy en día reivindicar políticamente la Europa prerromana sería un completo absurdo, de la misma manera que lo es el indigenismo cuando se remonta a la América precolombina para acusar a España de genocidio y rechazar su labor civilizadora. Esta tergiversación del pasado encierra un fuerte componente xenófobo y racista. Racista porque niega la unión entre el elemento nativo, indígena y el elemento hispánico, europeo, del que nace la sociedad criolla, fomentando el rencor contra aquel mestizaje. Xenófoba porque apreciando tan sólo el pasado precolombino, para denigrar los siglos en que se construye la realidad hispanoamericana, se fomenta el odio hacía el legado hispánico porque fue impuesto por foráneos, no por un imperio nativo.

Este indigenismo que considera el descubrimiento de América y la llegada de los españoles el epítome del mal, forma parte de esa gran corriente del “progresismo” cultural que predomina en Occidente y que proclama el triunfo del victimismo de las minorías. Para los indigenistas es mucho más sencillo culpar a los otros del atraso cultural y social en vez de aceptar responsabilidades como pueblo y buscar soluciones.

Desde luego es más fácil quitar estatuas a Colón que buscar razones para explicar cómo es posible el desarrollo de muchos países asiáticos, recién salidos del dominio colonial, mientras los países hispanoamericanos, que llevan dos siglos siendo los dueños de sus destinos, son incapaces de eliminar la corrupción política endémica, desarrollar una clase media pujante, corregir la desigualdad, acabar con las bolsas de pobreza tercermundistas y lograr un desarrollo económico estable.

Hegel en sus Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal afirmaba que “los americanos viven como niños, que se limitan a existir, lejos de todo lo que signifique pensamientos y fines elevados…” Mucho nos tememos que mientras se siga acudiendo a la demagogia victimista del indigenismo para evitar afrontar la realidad, culpando de todos los problemas socioeconómicos actuales a la herencia española o al injerencia useña, Hispanoamérica seguirá sin ocupar el lugar que se merece en el concierto mundial.

Por parte de nosotros, los españoles, sería bueno recordar, como Emilia Pardo Bazán explicaba durante una conferencia en París en 1899, que, frente a esa Leyenda Negra, hay una Leyenda Dorada y que, al igual que sucede con la conquista y legado de Roma, el balance del descubrimiento y conquista de América, no sólo es positivo, es parte imprescindible del impulso civilizacional de Europa.

El discurso que encubren algunas mezquitas
El autor alerta de los riesgos que implica la falta de control sobre ciertas mezquitas en España que pueden actuar como vía de acceso del salafismo.
Hassan Sejelmasi elespanol 17 Noviembre 2018

El mensaje que los responsables religiosos musulmanes puedan trasladar cada viernes a los asistentes a las mezquitas españolas es, sin duda, un motivo de preocupación para los responsables de muchos países europeos y árabes.

Desde la irrupción del terrorismo islámico en todo el mundo, los discursos que los imanes dirigen a sus fieles se han convertido, no sin razón, en objeto de seguimiento por parte de muchos servicios de Inteligencia y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El problema, así planteado, es el resultado de una pugna soterrada, pero no por ello menos importante, entre los seguidores del yihadismo global -que se apoya doctrinalmente y en mayor medida en la rama wahabí del Islam- y el discurso religioso ortodoxo del resto de escuelas que se realiza en las sociedades occidentales.

La lucha por la supremacía del mensaje se produce en las mezquitas pero también en los medios de comunicación, televisión, prensa e internet. En este sentido, cabe destacar la fluidez del discurso yihadista en algunas de las plataformas mencionadas, sobre todo internet, y la aparente apatía y falta de atracción por parte del discurso religioso más moderado.

Durante décadas Arabia Saudí, principal impulsora de esta ideología radical, ha estado presente en todos los rincones del mundo, difundiendo allá donde ha podido la versión más rigorista de la religión musulmana mediante la construcción de mezquitas afines en las que se hace proselitismo de la lectura rígida de los textos musulmanes sagrados y se divulgan libros de carácter salafista.

Este fenómeno, que podemos catalogar como Política Religiosa Saudí, ha conseguido permeabilizarse a otras corrientes del Islam en las que muchos imanes, sin ser oficialmente seguidores de la ideología wahabí, de forma consciente o inconsciente, realizan proselitismo del Islam más radical.

Lejos de ser una casualidad, los responsables de Arabia Saudi buscaban precisamente este objetivo estratégico aprovechándose en parte de la formación deficiente de muchos imanes y responsables religiosos.

Conocedores de este hecho, desde los años sesenta, las universidades saudíes, como la Universidad Rey Saúd o la Universidad Rey Abdulaziz, han estado ofertando cursos y estancias a estudiantes venidos de todas partes del mundo árabe-musulmán, independientemente de cuáles fueran las escuelas religiosas oficiales de cada uno de sus respectivos países.

Las materias que se estudian durante su estancia en estos centros se imparten desde la perspectiva propia de la ideología wahabí, por lo que los estudiantes no saudíes van interiorizando como propios los conceptos radicales de esta escuela.

Muchos sheijs salafistas reconocidos actualmente en Marruecos, Argelia u otros países del entorno, se han doctorado en las universidades saudíes. Este es el caso por ejemplo de Abderrahman Al Maghraoui, presidente de la Asociación por la Predicación por el Corán y la Sunna en Marruecos, que dirige una red de escuelas coránicas en ese país. Al Maghraoui defendió su tesis doctoral sobre la corriente malikí, la escuela oficial en Marruecos, pero desde una perspectiva salafista.

Aunque Al Maghraoui se define como malikí, su discurso apenas difiere del salafismo extremista. Podríamos decir lo mismo sobre la escuela Ashaarit, que el wahabismo ha consiguido penetrar con sus postulados.

El mimetismo del mensaje radical y su irrupción en otras escuelas del Islam no solo se da en países de raigambre islámica. Se puede detectar también en personas afincadas en Europa como es el caso de Lahsen El Himer, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de Andalucía y de la Comunidad Musulmana de Granada, que contribuye con su mensaje radical a la propagación de la ideología más extremista del Islam. Lahsen El Himer niega la existencia de una influencia saudí en su discurso religioso pero es habitual que aparezcan conceptos asumidos tanto de la escuela wahabí como malikí.

Ante esta situación, y dada la elevada capacidad de influencia y liderazgo que el Himer ejerce en el entorno asociativo andaluz, cabe plantearse si es la persona más idónea para seguir ejerciendo un cargo como el que ostenta o habría que pensar en su relevo en pos de la seguridad.

Las autoridades, especialmente las andaluzas, han de ser conscientes de la gravedad y el riesgo que representa la difusión de un mensaje radical como el que transmite Lahsen El Himer, a ello habría que unir las sospechas cada vez más fundadas de que utiliza en beneficio propio el dinero proveniente de subvenciones públicas destinadas a fines sociales y a la asociación que preside.

*** Hassan Sejelmasi es investigador especializado en estudios sobre salafismo y radicalismos.


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El Doctor Fausto y la archicasta de Somosaguas
Segundo Sanz okdiario 17 Noviembre 2018

Hace tiempo que los indignamoides que juraron tomar el cielo por asalto se convirtieron en la “casta” que tanto denunciaban. Pronto llegaron las purgas internas, la comodidad del engaño, la frescas subvenciones estatales y el desengaño de quienes habían visto en los círculos una idílica forma de hacer política. Hace tiempo que Podemos transmutó de facto en esa “casta” con la que identificaban al bipartidismo y “turnismo”. Pero ahora sus dirigentes han ido un paso más allá. Han pasado a formar parte de un régimen de cuotas que prometieron y gritaron regenerar hasta la extenuación. Lo han hecho, renunciando a sus principios, a las “paredes de cristal”, a la democratización institucional, a una tercera vía de cambio. Y además, sin rubor alguno. Son ya la archicasta, adoptando los peores automatismos del sistema, aquellos contra los que precisamente nacieron.

Cada vez que un podemita con mando en plaza se permita de aquí en adelante apelar al 15-M, a la Primavera española, a la lucha de los de abajo contra los de arriba, morirá un gatito. Porque desde este momento no pueden ser creíbles, si es que antes lo eran. Su participación en el cambalache del reparto del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por populares y socialistas es el acabose de la impostura, la mentira y el descrédito de una formación que llevó en su programa electoral —como medida estrella— poner fin a la politización de la Justicia. Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras. Por no hablar de las visitas privadas al Palacio de la Moncloa, de espaldas a los medios, para negociar el órgano de gobierno de los jueces, el apoyo de los golpistas a los Presupuestos o el indulto a estos próceres del procés. Éstos eran los que nunca estrecharía la mano en un despacho, sino delante de la gente. Ahora, apelan a la “discreción”, cuando ni saben qué es eso —véase el ajuste de cuentas protagonizado en abierto en Madrid entre los carmenistas y la troupe de Julio El Rojo—.

El macho alfa Iglesias nunca tendrá a Babieca por corcel cuando se ha traicionado a sí mismo. A partir de aquí no tiene batalla que dar en términos de autoridad moral, porque la ha perdido. El que profana su palabra dada, máxime cuando es a la ciudadanía soberana, se ha autoinfringido la peor de las derrotas. ¿Con qué legitimidad se dirigirá a sus votantes en unas próximas elecciones si ha hecho trizas el contrato que había firmado con ellos?

La excusa ingeniada en la última tormenta de ideas de la séptima planta de Princesa 2 ha sido decir que “el día que gobernemos, cambiaremos el sistema; mientras tanto, hagámoslo desde dentro”. Claro, y si ese “cuando gobernemos” no llega nunca, Podemos se habrá ultrajado la conciencia y habrá engañado a sus simpatizantes durante todo este tiempo. Roma traditoribus non praemiat, se escucha ya en el sector anticapitalista de los morados. El laboratorio de aquel grupo de profe-activistas de Somosaguas, los de Pásalo del 13-M y el agitprop por la guerra de Irak, no ha logrado dar con la fórmula de éxito. Han terminado tirando la toalla y vendiendo su alma a lo que llamaban diablo. El socio del Doctor Sánchez, el Cum Fraude, es el Doctor Fausto Turrión.

Sánchez, presidente por un puñado de indultos
Ignacio Aguado elconfidencial 17 Noviembre 2018

Cuando un país camina sobre el filo de cualquier navaja (llámese Brexit, rescate financiero o desafío secesionista), al ciudadano que paga sus impuestos solo le importan dos cosas: si va a tener dinero suficiente en el bolsillo para seguir llenando la nevera y si los políticos a los que votó van a ser capaces de resolver la situación o, por el contrario, van a empeorarla. Pedro Sánchez pertenece, sin duda, al segundo grupo.

Lo volvimos a ver el pasado jueves, cuando fuimos testigos de cómo sus diputados en la Asamblea de Madrid aplaudían, jaleaban y se felicitaban junto a los de Podemos tras tumbar con sus votos la propuesta de Ciudadanos para impedir cualquier tipo de indulto a los presos golpistas del 'procés'. No se trató de una tímida alegría ni de un breve regocijo, ya deplorables de por sí. Durante un largo minuto, los miembros del PSOE se pusieron en pie y se jactaron de permitir que el Gobierno contemple la posibilidad de indultar a Junqueras y compañía.

Y es que a nadie sorprende que los enviados de Pablo Iglesias en Madrid se alineen con los que alimentan la división entre españoles, pero sí resulta especialmente dramático para nuestro país que el 'sanchismo' haya logrado postrar al que un día fue un partido de Estado a los pies del secesionismo. Pedro Sánchez ha decidido que su proyecto personal para ocupar la Moncloa es más importante que Cataluña y que todos los españoles. En esta deriva, ha despeñado a los suyos del constitucionalismo y, además, ha demostrado ser un mentiroso contumaz.

Alcanzó la Presidencia a la sombra de los pactos con el independentismo, a pesar de haber empeñado su palabra de que jamás se asociaría con quienes intentan romper la convivencia. Ya en el Gobierno, tardó solo 20 días en traicionar su promesa de convocar elecciones. Su penúltima cesión a Puigdemont, Junqueras y los 'Jordis' ha sido ordenar a la Abogacía del Estado que rebaje las acusaciones contra los presos golpistas en el Tribunal Supremo. Cada minuto que Sánchez permanece en la Moncloa es un desafío a la estabilidad del país. Cada vez que su Gobierno retuerce la ley para lanzar un salvavidas a los ideólogos del 'procés' cercena el prestigio de nuestro Estado de Derecho. Cada prebenda al secesionismo resquebraja la paz social y pone en peligro nuestro sistema de bienestar, del que dependen la Sanidad, la Educación, las políticas de empleo o las pensiones de todos los ciudadanos, vivan donde vivan y tengan las ideas que tengan.

Cuesta creer que defensores a ultranza del Estado de las Autonomías como los socialistas Susana Díaz, Guillermo Fernández-Vara, Ximo Puig o el propio Ángel Gabilondo compartan esta deriva y se plieguen, como ocurrió el pasado jueves en el parlamento de Madrid, a la concesión de unos indultos que carecen de la más mínima justificación. Ciudadanos ha liderado el frente constitucional contra el independentismo, sin dudas ni complejos. Nos han insultado, han pintado nuestras sedes y nos han lanzado piedras por ello, pero no han conseguido callarnos. Ni lo harán nunca. Gracias al apoyo mayoritario de los catalanes, nuestra compañera Inés Arrimadas ganó las elecciones al Parlament el 22-D, logrando el hito histórico de ser la primera líder de un partido no nacionalista que lo consigue.

Hace ahora un año, Ciudadanos obligó al PP a aplicar el artículo 155 para restaurar el orden democrático en Cataluña y llamar a los ciudadanos a las urnas. Hoy, exigimos a Pedro Sánchez y al PSOE que hagan lo mismo: paren la locura independentista, rechacen los indultos y convoquen elecciones generales de inmediato. Los españoles tienen derecho a decidir su futuro sin chantajes, sin más hipotecas con aquellos que quieren liquidar la Constitución y la convivencia, pero con la certeza de que, a pesar de Sánchez, somos y seguiremos siendo un gran país.

*Ignacio Aguado es portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid

Cristales rotos en Cataluña
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 17 Noviembre 2018

Que el presunto delincuente malversador haya sido presidente gracias al dedazo del impresentable Mas tampoco le da patente de corso.

Es razonable que juristas, políticos y formadores de opinión discutan e incluso utilicen como armas arrojadizas las diferencias que existen entre la Fiscalía, la Abogacía del Estado y algunos tribunales europeos a la hora de juzgar los delitos -repito, delitos- cometidos por los capos del secesionismo catalán. Estas diferencias conciernen a la naturaleza de dichos delitos y por lo tanto a la magnitud de las penas que los sancionan.

El zorro en el gallinero
La Fiscalía, blindada contra presiones políticas, es implacable; la Abogacía del Estado, atenta a las necesidades de un Gobierno subordinado a la camarilla golpista, se decanta por los atenuantes; y el tribunal regional de Schleswig-Holstein optó por una benevolencia extrema. Pero -¡atención!- incluso este último tribunal aceptó los cargos por malversación, otro delito que se puede sancionar con nueve años de cárcel. En síntesis, cualquiera sea el punto de vista de los magistrados, todos ellos están de acuerdo en que los reos, en prisión preventiva o prófugos, están siendo juzgados por delitos. De mayor o menor gravedad, pero delitos.

Son todos delincuentes contumaces. Y si es así, y si el tribunal regional de Schleswig-Holstein se pronunció por el delito de malversación, resulta que al nombre del señor Carles Puigdemont se le podría adjuntar, sin faltar a la verdad, el título de "presunto delincuente malversador", aun haciendo la vista gorda a las pruebas de rebeldía, sedición, desobediencia y fuga de la justicia. Con esto basta: ninguna empresa honesta emplearía a un sujeto con semejante antecedente penal. Y tampoco podrá aceptarlo una sociedad sana como custodio de sus valores morales, cívicos, económicos y culturales, porque sería como cederle al zorro el cuidado del gallinero.

El hecho de que el presunto delincuente malversador haya sido presidente de la Generalidad gracias al dedazo del impresentable Artur Mas tampoco le da patente de corso. Cuatro ex presidentes de la democrática Corea del Sur fueron sentenciados a purgar sus delitos entre rejas, lo mismo que un ex presidente de Perú y una ex presidenta de Filipinas.

Comités de gamberros
Por supuesto, las acusaciones de rebeldía, sedición y desobediencia, más la de malversación, continúan en pie. Las controversias sobre la medida en que las órdenes de los cabecillas de la insurrección se plasmaron en actos de violencia las resolverán los tribunales de justicia, que dictaminarán si hubo rebelión o sedición. Pero es obvio que la política de estos conjurados fue en sí misma un acto de violencia devastadora, independientemente de que haya habido o no choques callejeros -que los hubo- y de que dichos choques estuvieran pactados -que lo estaban- con comités de gamberros expresamente creados para ese fin.

El comportamiento alienado de los líderes rebeldes -sí, rebeldes- recuerda el del sociópata que grita "¡Fuego"! en un local cerrado repleto de gente, con la consiguiente avalancha. Él no ha ejercido violencia e incluso puede haber permanecido cómodamente sentado, pero ha generado un caos que ha dejado un tendal de víctimas. Los traumas que padece Cataluña no son corporales, pero superan con creces la dimensión de un local cerrado porque abarcan la superficie de cuatro provincias del Reino de España y perjudican a todos sus habitantes, incluidos los allegados a los malhechores.

No queda otro recurso que repetir el balance del daño causado por estos delincuentes contumaces: fuga de un número cada día mayor de empresas e inversores, encabezados por los dos principales bancos catalanes y la editorial más importante; degradación sectaria y endogámica del sistema educacional desde el parvulario hasta la universidad; distanciamientos entre familiares, amigos, socios y vecinos; fomento de hostilidades contra conciudadanos del resto de España; y finalmente, implantación de un aparato monolítico de lavado de cerebros cainita, encaminado a convertir Cataluña en una taifa aislada de España y Europa, donde más de la mitad de la población estaría condenada a vivir discriminada por sus convicciones, su genealogía o su lengua.

Delito de odio
Todo el entramado de la conspiración secesionista sustenta un caldero donde fermentan las levaduras del delito de odio. El pasado 9 de noviembre, La Vanguardia dedicó una página a reseñar los actos vandálicos que se cometieron en toda Alemania contra los comercios, los templos, las propiedades y las vidas de los judíos hace exactamente ochenta años, en la noche del 9 de noviembre de 1938 (la Kristallnacht o Noche de los Cristales Rotos) con el visto bueno de la Gestapo. Un delito de odio, diríamos hoy, patrocinado por el Estado, con los no arios en el punto de mira. Ese mismo diario publicó, ese mismo día, pocas páginas más adelante, la noticia de otro delito de odio patrocinado, esta vez, por el Govern catalán, con los defensores del sistema constitucional, parlamentario y democrático, en el punto de mira.

Vayamos a los hechos. La Assemblea Nacional Catalana (ANC), uno de los brazos del Leviatán supremacista alimentado por los fondos de reptiles, inicia una campaña destinada a privilegiar las empresas "puras", o sea las adheridas al golpe endogámico, en perjuicio de las "impuras", que trabajan de cara al resto de España y del mundo global. Todavía no hablan de romper los cristales de estas últimas, al estilo nazi, pero el odio está ahí, agazapado. Con brotes como el de los asedios al restorán de Roses y otros locales que se resistieron a colocar lazos amarillos. ¿Un hecho aislado? No, el trofeo a los cristales rotos se lo lleva el asalto al Parlament y a otros espacios públicos y privados, con el aval de Quim Torra a los Comités de Defensa de la República (LV, 2/10). Un simulacro de la Noche de los Cristales Rotos en Cataluña, sin tapujos, con instigación oficial para el delito de odio. "¡Aprieten!", exhortó el president putativo Torra a los energúmenos. Y estos corrieron a marcar con pintura amarilla la casa del juez Llarena.

Los pelos de punta
La ANC se propone elaborar, con el lema "Consumo estratégico", un directorio de empresas con "valores republicanos" de los sectores eléctrico, del gas, telefonía y telecomunicaciones, bancario, seguros, petroleras, sindicatos o grandes superficies, "que se registren mediante un formulario" (LV, 9/11). Según la web de la ANC, este remedo informático de la Kristallnacht estará enderezado contra "la oligarquía española, representada por algunas empresas del Ibex 35, las del BOE y las del palco del Bernabeu". Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, explica que su secta solo cree en la vía unilateral para materializar la independencia, y que con esta campaña "abordamos cómo nos podemos preparar para cuando haya otro embate democrático".

Con las cosas del comer no se juega, y a la clase empresarial catalana, que reparte precavidamente sus apuestas por las distintas casillas del tablero político, se le pusieron los pelos de punta. Su portavoz mediático reaccionó ipso facto con un editorial fulminante, rigurosamente razonado ("Consumo politizado", LV, 9/11):

La campaña de la ANC nos parece un error, tanto en su argumentación como en sus objetivos, como en sus posibilidades de éxito. Y, aunque se quiera disociarla de un boicot a los productos que estimen poco afectos al independentismo, eso es exactamente lo que está proponiendo: apoyar a las empresas con conciencia nacional (catalana) y, por tanto, marginar a otras.

Mezclar el consumo con la política puede tener sentido para ciertos militantes. Pero es algo injusto e inútil. Lo es porque al ignorar a determinada empresa no se perjudica solo a sus propietarios o directivos, sino también a sus trabajadores, cuya ideología no tiene por qué coincidir con la de aquellos. Lo es también porque un producto de una empresa etiquetada por la ANC como desafecta a la causa nacional puede estar integrado por componentes de procedencia irreprochablemente catalana, a cuyos fabricantes se dañará.

Una sentencia inapelable
Por supuesto, dichos razonamientos no penetrarán en las entendederas de esta gentuza movida por el odio, paletos sin oficio ni beneficio, ajenos al hecho de que hoy las economías están interconectadas y de que quien rompe un eslabón de la cadena lo descalabra todo. Y aunque lo supieran, estarían decididos a arrasar con la economía catalana y con el bienestar de los catalanes si este es el precio que hay que pagar para que ellos se conviertan en amos y señores del feudo irredento. Ya lo están haciendo con la complicidad del doctor Sánchez y su séquito de aduladores. Al fin y al cabo, los trogloditas dirán tan panchos: "La maté porque era mía".

Los tribunales de justicia resolverán cuáles son los artículos del Código Penal que corresponde aplicar a los cabecillas de este alzamiento, pero de lo que no cabe duda, vistos los resultados nefastos de su esperpéntico farol (Clara Ponsatí dixit), es de que los ciudadanos víctimas de este cúmulo de iniquidades dictarán una sentencia inapelable: son delincuentes contumaces, inhabilitados para ejercer funciones públicas y para administrar bienes privados.

Franco en Euskadi: encrucijada de memorias
El autor denuncia que la política de memoria histórica que impulsa el Gobierno de Sánchez está siendo utilizada en el País Vasco para solapar la memoria del terrorismo de ETA.
Pedro José Chacón Delgado elespanol 17 Noviembre 2018

Lo de remover la tumba de Franco en el Valle de los Caídos, erigida en política de Estado por el gobierno de Sánchez con la aquiescencia entusiasta de todos sus socios parlamentarios, no es más que la punta del iceberg de la llamada memoria histórica, un movimiento pseudointelectual, rencoroso y de vuelo bajo surgido del propio socialismo español en los estertores del último gobierno de Felipe González y continuado con la ley del mismo nombre del primer gobierno de Zapatero.

Ahora Pedro Sánchez pretende culminar dicha campaña memorialista –cuyo único propósito no es intelectual, ni mucho menos histórico, sino político y que consiste en endosar a la derecha actual las vergüenzas del franquismo– levantando de su tumba al gran tótem en que la izquierda ha convertido la figura del dictador. Si no fuera por lo que nos jugamos como país en el manejo de un símbolo capital de nuestra historia contemporánea, la cosa movería a risa.

Por la improvisación que muestran a cada paso quienes están gestionando el tema y porque con la Iglesia católica de por medio todo se complica siempre un poco más, está claro que manejar símbolos es lo último a lo que se debería dedicar un gobierno y menos el actual, que bastante tiene con sobrevivir cada semana. Pero es en el escenario vasco donde esa política de memoria histórica alcanza cotas insuperables de confusión y mixtificación, al solaparse torticeramente con la memoria del terrorismo.

El pasado día 10 de noviembre se celebró en Euskadi el “Día de la memoria”, por ser esa fecha la única del calendario sin un atentado terrorista. La efeméride se viene celebrando desde 2010, cuando gobernando el PSE de Patxi López se pusieron las bases de los centros de memoria que hoy rigen en Euskadi y que se decidieron en sendas reuniones al más alto nivel, entre el PP del primer gobierno de Rajoy, con Jorge Fernández Díaz a la cabeza, y un PSE que acababa de perder el apoyo del PP vasco de Basagoiti y empezaba a arrastrarse parlamentariamente hasta la convocatoria de elecciones anticipadas en octubre de 2012. De sendas reuniones simultáneas en Vitoria y en Madrid el 22 de mayo de 2012 salió, por una parte, el proyecto del Instituto Gogora, que gestiona hoy el Gobierno vasco, dirigido por la ex de Aralar Aintzane Ezenarro y bajo la coordinación del antiguo militante de la izquierda abertzale Jonan Fernández.

Y por otra parte salió también el Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, cuya gestión se reservó en exclusiva el Gobierno central. El PP desde entonces lo ha venido financiando y está previsto que abra sus puertas en Vitoria el próximo año. Pero ya en febrero de este 2018 –sin que todavía haya empezado oficialmente a andar– recibió un primer aviso del PNV, por boca de su senador Jokin Bildarratz, en el sentido de que el Memorial actuaba con un “sesgo ideológico”, se supone que contrario al del PNV.

Tras la caída de Rajoy, gracias en buena parte a que el PNV le retiró su apoyo, todo hace suponer que la actuación del Memorial de Víctimas va a evolucionar sin remedio, dada la correlación de fuerzas actual entre PNV y PSE, con un Pedro Sánchez necesitado del apoyo jeltzale en Madrid y un PSE atravesando el desierto de sus bajos resultados en las últimas autonómicas y municipales, y acogido al manto protector del PNV, gobernando en coalición tanto diputaciones como ayuntamientos vascos.

El mojón inmediato en esta historia con final previsto lo tendremos el próximo mes de diciembre en la reunión anunciada del Patronato del Memorial de Víctimas del Terrorismo, presidido por el Rey y con mayoría de miembros del Gobierno central, y donde presumiblemente el centro va a perder su dedicación exclusiva por el terrorismo de ETA (con el añadido yihadista en su sucursal de Madrid) y va a ver mixtificada su dedicación hacia todos los demás procesos de victimización en Euskadi, como ha sido norma de la política socialista y como es norma en las políticas de memoria del Gobierno Vasco bajo los designios del citado Jonan Fernández.

El único resultante compartido, conscientemente –por el PNV– o no –y ponemos aquí al PSOE– que puede salir de ahí a nadie se le debería escapar y no es otro que el blanqueamiento del terrorismo de ETA, dicho para que lo entienda todo el mundo. Con lo cual ya podemos aventurar que de los dos centros de memoria que van a competir por un mismo ideario a partir de ahora, uno de los dos caerá o se fusionarán bajo las directrices de un mismo equipo directivo, que tratándose de Euskadi ya podemos aventurar qué partido lo acabará dirigiendo.

El desenlace de la operación Franco va a servir de termómetro para medir la intensidad del proceso de integración de memorias en Euskadi, pero no para variar un ápice su dirección y sentido, que ya están marcados de antemano. Lo único que si, como parece, con el dictador y su familia se alarga todo indefinidamente, en Euskadi se va a implementar con más energía si cabe la operación de disolución del Memorial de Víctimas en la política memorialista del tándem PNV-PSE.

Por eso hace muy bien el PP vasco en situarse al margen, tanto de la comisión de convivencia del Parlamento vasco, como de la celebración del Día de la memoria en Euskadi. Su postura testimonia que es posible otra forma de entender las políticas de memoria, donde la memoria del terrorismo que padecimos todos en nuestras propias vidas no pueda quedar compensada ni mucho menos justificada por una memoria histórica que la inmensa mayoría de nosotros solo ha conocido a través del recuerdo de nuestros mayores. Las mejores intenciones de algunos de los profesionales que trabajan en memoria histórica y memoria del terrorismo, a quienes conozco personalmente, no podrán evitar que los intereses políticos en disputa pasen por encima de ellos como una apisonadora.

*** Pedro José Chacón Delgado es profesor de Historia del Pensamiento Político en la UPV/EHU.

La eusko Rioja
De no haberlo denunciado este periódico, el disparate podía haber progresado
Luis Ventoso ABC 17 Noviembre 2018

Un buen día, el PSOE, siempre pendiente del progreso de todas y todos y del fomento de los hechos diferenciales, decidió actuar. Los dirigentes socialistas locales se percataron de que los riojanos estaban extremadamente preocupados por la pobre atención oficial al euskera por aquellos pagos. Así que decidieron arreglarlo retocando el Estatuto de Autonomía de La Rioja (que ya va por su tercera reforma en una comunidad autónoma con 315.800 vecinos, el equivalente a la suma de Móstoles y Parla).

La legendaria calle Laurel de Logroño es una de las rutas de chateo de más solera y animación de España. Cuenta con unos sesenta bares, tantos que haciendo el recorrido al ritmo de los excelsos vinos locales se puede acabar fácilmente con una alegre trompa, de ahí su apodo de «la Senda de los Elefantes». Nadie se había fijado hasta entonces, pero el PSOE, que está en todo, percibió que entras en cualquiera de las tascas de la calle Laurel y no falla. El camarero, siempre con su preceptiva chapela, te suelta en cuanto te pispa: «Egunon. Zeir nahi izu?». Es decir, buenos días y qué quieres. La mayoría de los logroñeses piden entonces uno de sus magníficos riojas: «Jarri Errioxa».

En los colegios, más de lo mismo: el PSOE se dio cuenta de que la mayoría de los niños riojanos charlan en el recreo en correcto batúa. En las Gaunas, ya no digamos: entre la afición del Logroñés hay un clamor para que se ofrezca traducción simultánea en euskera en la megafonía del estadio. En el hilo musical de las empresas riojanas suena la txalaparta. No hay felpudo en Arnedo, Calahorra, Haro o Alfaro donde no te salude el preceptivo «Ongi Etorri». El canal en vasco de la ETB golea a «Máster Chef» en los hogares riojanos y los nombres más comunes en La Rioja sabido es que son Koldo, Agurtxane, Nekane y Eneko.

El PSOE, que está en todo lo crucial, desde los huesos de Franco hasta cómo serán los coches dentro de treinta años, había decidido mejorar la situación lingüística de La Rioja equiparando el vasco al castellano en el nuevo estatuto. Un disparate casi cómico, evidentemente, pues allí el uso del vascuence tiende a cero. Pero la cuña ya estaba colocada y de no haber sido por las informaciones de ABC probablemente habría prosperado.

Finalmente, el PSOE ha rectificado ante las críticas. Pero da qué pensar el hecho de que si el idioma vasco hubiese entrado oficialmente en La Rioja podría haber acabado fácilmente en los temarios escolares con un poquito de presión política. Los hechos diferenciales se inventan. La milenaria falda escocesa que hoy conocemos data en realidad del siglo XIX. El Barrio Gótico de Barcelona se levantó a comienzos del siglo pasado. La bandera gallega se creo en el XIX (y en América). El hoy antediluviano Euskadi es un neologismo inventado por Sabino Arana a finales de XIX. El magnífico historiador Eric Hobsbawm explicó a la perfección cómo se construyen estas mixtificaciones en «La invención de la tradición», un manual que prestaría un gran servicio en las escuelas de la flipada España actual.

Podemitas y demás ultras
Manuel Molares do Val Periodista Digital 17 Noviembre 2018

Los incidentes de este miércoles en Murcia evocaron, aunque de momento tenuamente, al 10 de mayo de 1931, cuando la inauguración del Círculo Monárquico en Madrid fue denunciada por la izquierda radical como una provocación y respondida con una cadena de incendios de iglesias, seguida de choques entre distintas ideologías, una guerra civil y una dictadura de 36 años.

Unos doscientos de jóvenes ultraizquierdistas con dirigentes y militantes locales de Podemos quisieron abortar con amenazas y agresiones un mitin de Vox, fuerza calificada de ultraderecha fascista por los demás partidos, incluido el PP, pero que de momento no ha sido violento ni ha llamado a serlo con nadie; incluso ha jurado no ser antisemita.

Los gritos de los manifestantes eran, entre otros: “Os mataremos como en Paracuellos”, “Arderéis como en el 36”, “Sin piernas ni brazos, fascistas a pedazos”, “Facha, pardillo, tu boca en el bordillo”.

El eslogan más malvado era el de “Ortega Lara, que lo vuelvan al zulo”, dirigido al secuestrado en 1997 por ETA 532 días en una covacha bajo pesadas máquinas; los terroristas, ya detenidos, no querían revelar donde lo tenían, por lo que iban a dejarlo morir allí.

Sólo la intuición de un guardia civil descubrió el lugar y rescató al cadavérico rehén que 17 años después se unió a Vox, sin tratar molestar en ningún momento a su secuestrador y guardián más brutal, Josu Uribetxeberria Bolinaga.

La democracia liberó al terrorista Bolinaga en 2012 faltándole muchos años de cárcel porque padecía cáncer. Vivió tres años más, hasta 2015, y Ortega Lara dejó vivir y morir en paz sin tratar de vengarse, al menos un poco, de ser tan miserable.

La policía contuvo a la masa cargada de odio en Murcia que aplaudía a Bolinaga, pero no abortó su concentración antes de que se montara, pese a que nada impedía legalmente que los simpatizantes de Vox se reunieran en un mitin.

También era legal hace 87 años que los monárquicos crearan sedes para aglutinar militantes y prepararlos para las elecciones posteriores.

La ausencia de una autoridad republicana, formándose todavía tras las elecciones de un mes antes, permitió que los más exaltados se apoderaran de las calles y comenzaran a lanzar represalias contra los “enemigos de clase”, lo que facilitó la aparición dos años después de la Falange. Y luego…

Lo ocurrido este miércoles en Murcia no es un hecho aislado porque se añade a los ataques crecientes a lo que no sea separatismo o comunismo de Podemos.

Separatismo apoyado y jaleado por los ultraizquierdistas de Murcia, al que debe sumarse el acoso progresivo a los no independentistas y a los jueces, la autoridad más acatada hasta ahora.

‘Pan tumaka’ y kale borroka
Malena Contestí okdiario 17 Noviembre 2018

Nuevo ataque al juez Llarena. Esta vez, con botes de pintura amarilla contra el portal de su domicilio. Esto es lo último que hemos conocido sobre las lindezas democráticas de los CDR, esos grupos “pacíficos” que, como si fuera la kale borroka del ‘pan tumaka’, se dedican a perseguir y acosar con violencia, a cortar carreteras, a incendiar neumáticos, a amedrentar, a insultar, a intimidar y señalar en los domicilios particulares de las personas.

¡Qué tiempos aquellos del Tercer Reich…! Habría que decir con triste ironía. Sólo que ahora hablamos de Cataluña. Pero realmente es fácil la comparación objetiva, ¿y qué hace nuestro temporal presidente al respecto? Pues nada. Es más, Grande-Marlaska, actual ministro del Interior, dice que, bueno, que no hay que alarmarse. Claro. Me pregunto cuál sería su postura si lo persiguieran a él o a su familia.

Pero eso no importa. Me ciño a la frase que varias personas voluntarias que se hacen llamar “de la resistencia” —y eso sí que es un movimiento pacífico—. Han dicho, tras ir a limpiar la pintura del portal, que “ellos limpian lo que la administración no ha hecho”. Y eso puede extrapolarse a todo lo que está pasando.

Blanquearse a ellos mismos
Miquel Giménez. vozpopuli 17 Noviembre 2018

Que el separatismo miente por naturaleza es cosa evidente. Lo último: pasar el típex por la página web de la Generalitat, omitiendo los dos pseudo referéndums y la DUI. Lo pueden consultar ustedes mismos aquí.

Si les da pereza hacerlo, cosa que comprendo perfectamente, se lo resumiré. En el apartado “La Generalitat contemporánea. Siglos XX y XXI” – por no meternos en la mixtificación que hacen de la institución catalana en épocas medievales, que eso sería otro asunto -, los responsables de la página institucional que pagamos entre todos han pasado un prudente y timorato borrador, omitiendo todos los despropósitos cometidos por los sucesivos gobiernos neoconvergentes y de Esquerra en los últimos años. No busquen ustedes la bromita convocada por Artur Mas el nueve de noviembre del 2014, aquella de la doble pregunta que dejó ojipláticos a los propios separatistas, porque no está. Tampoco encontrarán ninguna mención al 1-O convocado por Carles Puigdemont ni su proclamación de la república catalana, pues también brillan por su ausencia. No se mencionan las leyes de transitoriedad, ni los plazos de dieciocho meses, ni nada que no sea una anodina relación de fechas en las que, por arte de magia, unos presidentes se suceden a otros sin mayores aclaraciones.

Toma de posesión de Puigdemont
El colmo es cuando se dice, tras mencionar escuetamente que Puigdemont tomó posesión del cargo el 12 de enero de 2016, “El Gobierno español, en aplicación del artículo 155 de la Constitución española, convocó elecciones anticipadas el 21 de diciembre de 2017”. Así, como si hablasen de un horario de trenes. Ninguna explicación acerca de las razones que llevaron al gobierno a tomar esa decisión, ningún dato, ningún párrafo dedicado a relatar esos hechos de los que, en teoría, se sienten tan orgullosos y denominan “mandato popular”.

Ustedes se preguntarán el por qué de esa omisión, que no puede ser atribuible a ningún error o gazapo, y la explicación es tan sencilla como aterradora. Estas gentes solo saben manipular y les da igual hacerlo con sus propios seguidores, a quienes tienen engañados hasta las cachas prometiéndoles lo que saben positivamente que es imposible, como a muchas personas de buena fe que se acercan a examinar lo que denominamos “el problema catalán”. Han manipulado la política, los medios, las instituciones y, por descontado, la historia. De ahí que estén blanqueando oportunamente los sepulcros de sus propias miserias, de su colosal ridículo, de su chapuza, de su conducta impropia de quienes se reclaman tan y tan demócratas.

La tumba de su despropósito la han erradicado de manera tajante de la historia oficial de la Generalitat, porque ellos creen, y tienen buena parte de razón en hacerlo, que aquello que no se dice, no existe. En su estupidez, ignoran que existen dos poderosas armas para deshacer ese torpe intento de ocultación, a saber, las hemerotecas y la erudición. Sí, porque existe la erudición, señores, como dejó sentado en su día el injustamente ignorado Néstor Luján, y esa nos salva de caer en las burdas y zafias trampas de estos sujetos, que pretenden hacernos ver lo blanco negro y lo negro blanco.

Sin esa erudición todo lo que dicen los bonzos separatistas sería fácilmente creíble, de ahí su afán por controlar los medios, el mundo periodístico e intelectual, porque saben que, si se reflexiona y se analiza lo que han hecho desde hace años, su discurso se derrumba como un castillo de naipes. No es casual que sus cachorros callejeros se vuelvan cada vez más y más osados en sus acciones, ni que Torra le haga la corte a Otegui, porque el engaño se está desmontando a pasos agigantados y entonces solo les quedará el último y desesperado recurso de apelar a la intimidación física.

En cualquier país normal, que un gobierno borrase – censurase, más bien – cosas que ha hecho en su web oficial sería motivo de escándalo. ¿Se imaginan ustedes a Bush hijo suprimiendo la guerra de Irak o a Felipe González eliminando que primero estuvo en contra de la OTAN y luego a favor? Claro que no. Los separatistas son, lo he dicho en numerosas ocasiones, unos simples aprendices, unos becarios, unos parvenues que confunden gobierno con Tuiter e historia con Wikipedia. De ahí que crean que “editando” los hechos está todo solucionado.

Esa indigencia intelectual es sumamente peligrosa, pues de ahí nace el problema actual que no es otro que pensar que, siendo supremacistas aquí y pactando allá, pueden aguantar. Mala táctica que ni siquiera les es útil, más allá de que el gobierno de Pedro Sánchez sea tan malo como el de ellos, embarcado en unos presupuestos que están condenados antes de nacer y a que cada día salga un nuevo ministro que tiene una sociedad patrimonial. Vivimos una auténtica conjura de los necios, peor aún, de los mediocres, de los tontos a las tres que creen buenamente que borrando el hecho desaparece de la historia.

Su intento de blanqueo indica, también, otra cosa: su desesperación por quedar bien, por ser los buenos de la película, porque no se note el daño que han hecho, porque los que hemos sufrido su chulería quedemos como unos simples alucinados. “¿República? ¿Qué República?” parecen decirnos. Eso son ustedes, españolazos, que ya no saben qué hacer para desacreditarnos. Empeño inútil sería tal cosa, porque ese trabajo lo desempeñan magníficamente ellos mismos. A las pruebas me remito. Eso sí, que hábiles son blanqueando sepulcros. El de los Pujol, por ejemplo.

Jordi Pujol o cuando ser honrado es un mal negocio
Manuel Cruz elconfidencial 17 Noviembre 2018

Con toda seguridad, ustedes recordarán el personaje de Enric Marco, aquel gran impostor que paseaba su falsa historia como víctima de la barbarie nazi por platós de televisión, colegios, asociaciones de vecinos e incluso parlamentos (tanto nacionales como autonómicos), se supone que con el bienintencionado propósito de que no cayera en el olvido todo aquel horror que vivió Europa el pasado siglo. Él mismo llegó a justificar sus mentiras con este argumento: a veces hay que exagerar, o incluso inventar los hechos, para obtener un buen fin.

Sin embargo, quizá no sean tantos los que recuerden el párrafo con el que finalizaba el texto que aparecía en las octavillas que lanzó un entonces joven Jordi Pujol en el Palau de la Música Catalana de Barcelona el 19 de mayo de 1960 en presencia de Franco, quien había acudido al lugar para sumarse al homenaje por el centenario del nacimiento del poeta Joan Maragall, lanzamiento que hizo que el que luego sería fundador de CDC terminara con sus huesos en la cárcel una temporada. Valdrá la pena recordar las palabras finales que podían leerse en aquellos panfletos: "El general Franco [...] ha escogido como instrumento de gobierno la corrupción. Ha favorecido la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre comprometido con hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre prisionero. Por eso el Régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica. [...] además de UN OPRESOR, [Franco] ES UN CORRUPTOR".

No se trataba, como el tiempo se encargó de demostrar, de un registro ético ocasional o anecdótico. De hecho, perseveró en el mismo un cuarto de siglo después, con ocasión de otro suceso trascendental en su trayectoria política, el escándalo de Banca Catalana. Y así, el 30 de mayo de 1984 proclamaba desde el balcón de la Generalitat ante la multitud congregada en la Plaza de Sant Jaume para desagraviarle: "En adelante, de ética y moral hablaremos nosotros. No ellos". El paralelismo con la figura de quien fuera presidente de la Amicale de Matthausen resulta evidente, y se comprende que la tardía confesión del exhonorable, en julio de 2014, admitiendo que desde el año 1980 dispuso de varias cuentas en el extranjero con dinero sin regularizar haya generado en el nacionalismo ese "cráter radioactivo" al que le gusta referirse a Enric Juliana en sus artículos.

Valdría la pena plantearse hasta qué punto este episodio ha servido para cerrar con siete llaves el sepulcro del discurso nacionalista o simplemente le ha condenado a llevar una existencia política vergonzante, con tantos nacionalistas repudiando de puertas para afuera su condición de tales y abrazando de manera precipitada la causa independentista. Es cierto que la posibilidad de que exista un independentismo no nacionalista es algo que viene siendo proclamado desde hace tiempo (desde el tiempo de Carod Rovira, para ser exactos) por ERC, y la propuesta tuvo un cierto éxito, sobre todo entre sectores que no querían descolgarse demasiado del oficialismo soberanista, pero sin perder por ello una cierta aura de progresismo. En todo caso, es un hecho que la propuesta surgió no tanto con la intención de fagocitar el nacionalismo, como con la de conseguir ensanchar la base del electorado independentista (accediendo a sectores oriundos de la inmigración) y, de esta manera, reforzar una alternativa de izquierda al nacionalismo. Pero, ciertamente, ni en sus peores pesadillas soñaba ERC que la novedosa propuesta de Carod pudiera terminar sirviendo para que una CDC reciclada fingiera haber dejado de ser nacionalista y le disputara, vía radicalidad unilateralista, su propio electorado.

Es probable que en esa huida hacia adelante por parte del nacionalismo o, si se prefiere, en esa urgencia sobrevenida por olvidar sus propios orígenes haya jugado un papel central el escándalo de la presunta herencia de Jordi Pujol, que en gran medida ha hecho saltar por los aires el discurso victimista autocomplaciente en el que de manera tan confortable estuvo instalada durante décadas Convergència. Porque no es asunto menor ni irrelevante que quien había pasado por ser la gran víctima fundacional de los enemigos de Cataluña acabara revelándose como (y confesando ser) su más precisa copia. De pronto, y de manera ciertamente brutal, el relato mítico que situaba en los orígenes (fundamentalmente en el franquismo...) la gran pérdida, el daño pendiente de reparar, la inocencia histórica mancillada, mudó en oscuridad moral y mostró su obscena condición de mentira.

Durante años, Jordi Pujol gustó de aparecer ante los suyos y, por extensión, ante la ciudadanía catalana como el heredero de una actitud política capaz de anudar sin atisbo de contradicción los ideales más acendrados con el pragmatismo más eficaz. Se presentaba como un tipo de fiar o, si se prefiere, como una persona honrada, pero de una manera específica: tanto por responsabilidad como por convicción, por formularlo a la clásica manera de Max Weber. Él mismo lo declaró en cierta ocasión en unos términos que recordaban mucho los utilizados por el filósofo contractualista canadiense David Gauthier en su libro La moral por acuerdo: "Ser honrado es un buen negocio", fueron las palabras textuales del patriarca nacionalista.

Los hechos se encargaron de demostrar que eso, pudiendo ser verdad, era solo una parte de lo que pensaba Jordi Pujol. Lo que no decía (aunque en cierto modo dejaba avisado) era que si la razón fundamental para apostar por la honradez radicaba fundamentalmente en que es un buen negocio, entonces su actitud podía cambiar en el momento en el que dejara de serlo o hubiera otro más rentable. De tal manera que, venía a confesar implícitamente nuestro hombre, tan pronto como descubriera que era mucho mejor negocio abandonar la honradez (y que no le pillaran, claro), se quedaba huérfano de razones de peso para perseverar en la virtud, como efectivamente hoy sabemos que ocurrió bien pronto.

En todo caso, lo que parece fuera de toda duda es que Pujol creó escuela en un cierto tipo de prácticas. No es este un juicio valorativo sino descriptivo: han sido los tribunales de justicia, en el capítulo "hechos probados", los que han acreditado que la gran figura del nacionalismo catalán del siglo XX tuvo numerosos y aventajados discípulos. Como tampoco cabe la menor duda —hemos tenido la ocasión de certificarlo hace pocos meses, con ocasión de la moción de censura a Mariano Rajoy— de que en otros lugares los protagonistas de este tipo de comportamientos no se han ido de rositas políticamente, como sí lleva sucediendo en Cataluña desde hace décadas.

No estoy intentando, quede claro, deslizar la idea de la existencia de un vínculo a este respecto entre el fundador y su proyecto político en cuanto tal, al que estoy convencido de que se sumaron personas sin la menor mancha. Ni insinuando la tesis, que tanto complace a algunos, de que en el origen del 'procés' lo que se encuentra es el intento de ocultar la corrupción de sus dirigentes bajo el manto de las movilizaciones de masas. Estoy tan solo pretendiendo constatar la existencia en la sociedad catalana de una anomalía, que me atrevería a calificar de estructural, generada por la naturaleza profunda del discurso nacionalista, incapaz de pensar desde otro lugar mental que no sea el de la víctima y, por ello mismo, incapaz también de la menor autocrítica.

Es precisamente esta anomalía la que permite entender la escasa, por no decir nula, exigencia de responsabilidad a sus dirigentes (ni por la corrupción ni por sus fracasos políticos) por parte de todo ese sector de la ciudadanía catalana afín al nacionalismo. Pero es también esta misma anomalía la que permite entender la errática huida hacia delante emprendida por dicho sector en busca del restablecimiento de un nuevo orden del daño que dé sentido a una deriva alternativa (hasta el punto que ya ha habido quien ha propuesto trasladar al 1 de octubre la fecha de la Diada, convertida de este modo en la gran celebración nacional de la represión), una vez que el orden originario, el fundacional, construido alrededor de la figura de Jordi Pujol y sus padecimientos se reveló como la más colosal de las imposturas. Bueno, junto con la de Enric Marco, claro.

VI Edición Socios de Honor, 2018
Premios Círculo Ahumada Guardia Civil 2018 para Inda, Jamardo y los agentes agredidos en Alsasua
OKDIARIO 17 Noviembre 2018

La Asociación Nacional de Mérito Duque de Ahumada de Amigos de la Guardia Civil celebra la VI edición de sus premios anuales. La Junta Directiva ha distinguido como Socios de Honor Círculo Ahumada 2018 con sendas menciones individuales al director de OKDIARIO, Eduardo Inda, y a la periodista María Jamardo, por su labor informativa sobre el Instituto Armado, y con una mención especial a este diario por la publicación del artículo de opinión ‘Los Hombres de Verde’ en el que Jamardo se hace eco de los valores de la institución.

En un acto celebrado este viernes en el Centro Cultural de los Ejércitos de Madrid y presidido por el Director General de Guardia Civil, Félix Vicente Azón Vilas, y el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, Laurentino Ceño Coro -también galardonados- se ha hecho entrega de los reconocimientos.

Inda agradecía el premio en una intervención intensamente aplaudida por los asistentes. El director de OKDIARIO ha hecho un alegato sobre la Guardia Civil para ensalzar la labor de sus miembros, entre los que ha destacado a los dos agentes agredidos por proetarras en Alsasua y presentes en el acto. Además ha tenido un emotivo recuerdo para los 230 efectivos de la Benemérita fallecidos en la lucha antiterrorista durante los años duros de ETA.

En el apartado de prensa y medios de comunicación también han sido premiados la periodista Ana Rosa Quintana, directora de ‘El programa de AR’, en la categoría televisión; y el periodista y director de ABC, Bieito Rubido, en la categoría de prensa escrita.

El evento ha coincidido con el 30º aniversario de la fundación de la Asociación anfitriona y de la incorporación de la mujer a la Benemérita. Por ello, una delegación abanderada por la responsable de Igualdad de la Dirección de la Guardia Civil ha asistido en representación de todas sus compañeras.

Menciones a título póstumo a los agentes fallecidos este año en acto de servicio -uno de ellos como consecuencia de la gravísima riada el pasado mes de marzo en Guillena (Sevilla) cuando participaba en el rescate de 3 personas- y especiales las concedidas a los dos oficiales agredidos por jóvenes del entorno abertzale en la localidad navarra de Alsasua.

También ha sido condecorado el general Antonio Tocón, Jefe de Gabinete Técnico del Director General, varias unidades de la Guardia Civil, entre ellas: el Colegio de Guardias Jóvenes, la Academia de Oficiales de la Guardia Civil, el Servicio Marítimo y la Unidad Militar de Emergencias (UME).
 


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