AGLI Recortes de Prensa   Lunes 19 Noviembre 2018

Unas elecciones andaluzas determinantes
EDITORIAL Libertad Digital 19 Noviembre 2018

Si Susana Díaz gana las elecciones del 2 de diciembre con mayoría suficiente para gobernar, el PSOE cumplirá al frente de la Junta de Andalucía nada menos que cuatro décadas ininterrumpidas. Como ocurre siempre cuando el socialismo gobierna largos periodos, estos casi cuarenta años del PSOE en Andalucía han relegado a la región al vagón cola del desarrollo no solo español, sino también europeo. Además, los espectaculares casos de corrupción del régimen andaluz hacen de aquella región una de las más corruptas del continente europeo. Tan solo el nacionalismo catalán ha sido capaz de corromperse de una manera tan extendida.

Los partidos rivales del PSOE son conscientes de la oportunidad que se presenta en estas elecciones y apelan al cansancio de la población y a la constatación evidentísima de ese fracaso político para que el próximo 2 de diciembre alumbre un cambio de Gobierno que, en la Andalucía del socialismo hegemónico, es tanto como decir un cambio de régimen.

Ahora bien, los candidatos de los dos principales partidos de la oposición no parece que despierten precisamente el entusiasmo entre los votantes. En el Partido Popular, Moreno Bonilla es un personaje menor al que no se le conoce ningún discurso programático serio en el terreno de los grandes principios o la alta política. Por su parte, el líder de Ciudadanos en Andalucía responde al modelo que Rivera quiere para sus franquicias regionales, es decir, un político sin carisma ni ideas propias, y dispuesto a seguir a rajatabla las órdenes de la dirección nacional aunque estas sean contradictorias.

La inconsistencia política de Moreno Bonilla y el carácter acomodaticio de Juan Marín, que después de haber sostenido al Gobierno de Susana Díaz toda esta legislatura ahora parece haber descubierto que el PSOE es profundamente incompetente y bastante corrupto, no parecen argumentos de peso para producir un cambio tan profundo en las estructuras políticas de una región acomodaticia, que los socialistas tienen controlada a base de subsidios y corruptelas.

A los populares, además, les preocupa el fenómeno de VOX, que a pesar de que las encuestas siguen relegándolo a un papel marginal, lo cierto es que podría arañar una importante bolsa de votos a tenor del entusiasmo que viene despertando entre el electorado del centro-derecha. La subida de VOX a costa del PP podría ser tan importante que los populares podrían perder incluso el segundo lugar en beneficio de Ciudadanos, lo que sería un golpe tremendo para las expectativas de Casado en su batalla por La Moncloa.

Por su parte, Susana Díaz trata de desmarcarse del Gobierno de Pedro Sánchez, su rival en las primarias socialistas, cuya inoperancia política y entreguismo a los independentistas, amén de las sonrojantes corruptelas de los miembros de su Ejecutivo, suponen una losa añadida que la hábil política andaluza quiere evitar.

En cuanto a los ultraizquierdistas bolivarianos, las elecciones andaluzas servirán también para comprobar hasta qué punto están perdiendo fuelle, por más que la filial andaluza podemita se haya desmarcado en numerosas ocasiones del discurso de su líder nacional.

Todo ello hace que estas próximas elecciones en Andalucía revistan una importancia que trascienden la mera política regional para convertirse en el primer test serio de los partidos que aspiran a gobernar España en el futuro inmediato.

Casado no puede ser Aznar
José García Domínguez Libertad Digital 19 Noviembre 2018

Aznar luchó por reconstruir el PP desde el centro. Casado pelea a la defensiva en un terreno que sólo favorece a Ciudadanos y a VOX.

José María Aznar, el padre político del actual líder del PP, consiguió sacar a la derecha española de la definitiva impotencia testimonial y folclórica, que no otra fue la herencia política de Fraga, y llevarla al poder hablándoles de Manuel Azaña a decenas de miles de seguidores entusiastas reunidos en el campo de fútbol del Valencia. Fue durante el último mitin de la campaña electoral que le proyectaría hasta la Moncloa.

Aznar había comprendido con fría lucidez estratégica que en aquella España, la hoy tan irreconocible, solo se podía ganar desde el centro, esto es, desde la misma línea fronteriza que le separaba del PSOE. A su vez, los intelectuales orgánicos que entonces frecuentaba supieron servirle en bandeja un icono histórico extraído del imaginario de la izquierda, nada menos que Azaña, audacia impensable en tiempos de la difunta Alianza Popular. El éxito de la empresa fue arrollador.

Aznar triunfó con las Memorias del presidente de la Segunda República bajo el brazo y Casado, en cambio, trata ahora de sobrevivir pasando con sumo cuidado, de puntillas, sobre la tumba de Franco. Dos épocas. Dos Españas. El problema del hijo reside en que no puede repetir la maniobra del padre. Y es que, a diferencia de lo que le sucedió a su mentor, Casado topa hoy con cuatro grandes problemas que le impiden reproducir aquella ruta trillada. El primero se llama Ciudadanos, el segundo se llama Cataluña, el tercero se llama VOX y el cuarto se llama final del Consenso de Washington y colapso de la globalización.

Así, Ciudadanos no dejó de suponer un apéndice menor y apenas relevante mientras representó el papel que en el PP se esperaba de los de Rivera. En el momento álgido de la crisis del bipartidismo hacía falta, tal como reclamó cierto banquero catalán, un Podemos de derechas, y Ciudadanos empezó cumpliendo esa función escénica. Empeño que no estaba llamado a tener mucho más recorrido que el de una simple bisagra. Y las bisagras, es sabido, resultan siempre gestionables para los grandes partidos.

Pero el desenlace golpista del proceso catalán descoyuntó el mapa de posicionamiento de los partidos de la derecha. A partir del 1 de octubre, Ciudadanos dejó de ser la plasmación política de un movimiento de protesta regeneracionista de las nuevas clases medias y medias-altas de origen urbano e insertas en los sectores más modernizados y expuestos a la competencia exterior de la economía.

La crisis catalana, con su definitiva capacidad para desquiciar a la sociedad española en su conjunto, ha empujado hacia el redil de Rivera a sectores de la derecha sociológica tradicional, la clásica de la España interior, hasta ahora fieles al Partido Popular. Contratiempo no previsto que está obligando a Casado a batirse a la defensiva en un terreno, el de los símbolos y la identidad nacional, que no solo le aleja de disputar una parte del electorado socialdemócrata, la más tibia, al PSOE, sino que centra los términos de la disputa en un espacio muy favorable a un tercero en discordia, VOX.

Cuanto más se localice la confrontación en la cuestión nacional, más garantizada estará la fragmentación del espacio de la derecha y más posibilidades tendrá el partido de Abascal de pescar en los caladeros de sus otros dos competidores. Pero no todos los problemas de Casado empiezan y terminan en Cataluña. Porque Aznar gobernó un país en el que todavía la fractura entre globalistas cosmopolitas e identitarios defensores del Estado-nación no había comenzado a ocupar el lugar de la divisoria clásica entre izquierda y derecha. Un país, la España de ayer, que no es el que se acaba de encontrar Casado.

Hoy, aquí y ahora, VOX y Ciudadanos representan ya los dos extremos de esa novísima polarización transversal ante la que el Partido Popular está llamado a tener que hacer equilibrios permanentes si ansía conservar la preeminencia dentro del espacio liberal conservador. Casado no sólo tiene un candidato mediocre en Andalucía. Tiene una enorme, inmensa terra ignota ante sí.

Aprobar es de tontos
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS Libertad Digital 19 Noviembre 2018

Es natural que un Gobierno presidido por un ladrón de títulos y cuya señora dirigió un máster en una universidad pública sin terminar ninguna carrera y disfruta ahora el puesto, muy bien pagado, en una de nuestras grandes escuelas de negocios como experta en inversión educativa en África, quiera abolir la última brizna de meritocracia, que en enseñanza son las notas. Así que la ministra de Educación y portavoz del Gobierno, dueña de un español cazcarrioso y empedrado de anglicanismos (Carmen Calvopixit), que además padece una grave discapacidad aritmética -al declarar el valor de sus propiedades inmobiliarias, varios millones de euros, no pudo sumar 200.000- ha dicho que se aprobará el Bachillerato... suspendiendo.

"¡Sólo una asignatura!", dirá la estultofilia vagólatra que domina las redacciones, los partidos y la secta pedagógica, verdugo de la Enseñanza y enterradora de la Educación. Faltaría más. Pero, aunque el futuro educativo sea como el doctorado cum fraude de Sánchez, una estafa de recuelo, por algo se empieza. Si para blindar la "autoestima", asignatura que no hay que cursar para aprobar, véase Lastre (Lastra en bable), no cabe el suspenso, cuanto más se suspenda, más se aprobará. Celaá, como el asno que los romanos ponían en las pendientes para ver la ruta de menor esfuerzo al trazar una calzada, marca un camino.

Susana Díaz, que tardó diez años en que le aprobaran Derecho, la sigue. El fracaso escolar, cuyo símbolo es el suspenso, es su bandera electoral: "Tenemos que ganar por Andalucía, por nuestros niños, que es lo que más queremos en el mundo y no queremos que nadie se meta con ellos". Pero lo que se criticó era el bajísimo nivel educativo en Andalucía, no a los niños que lo sufren. Aprobar es de tontos. Con quejarse, basta.

Díaz padece el mismo síndrome de Juana Rivas, a la que su Junta, Podemos, Rajoy, Rivera, feminazis, femirrojas y demás presumían de ocultar a la Justicia. Según el minucioso informe psicológico de la Dra. Ludovica Iesu, Rivas "confunde sus necesidades con las de sus hijos". Egoísmo enfermizo, letal para los niños, como Susana y sus bebés políticos: si la aprueban, o sea, si la votan, nadie "agravia" a Andalucía. Si no la votan, sí.

Notas finales: Empleo y Lucha contra la corrupción, cero. Autoestima, sobresaliente cum fraude.

El melón andaluz
Pedro de Tena Libertad Digital 19 Noviembre 2018

El centro derecha se enfrenta al voto sentimental de los andaluces que siempre ha decantado la balanza a favor de los socialistas.

Le oía decir a mi padre que al abrir un melón había que estar atento a su quejío. Melón que rechina, pá la cochina, recordaba de sus años infantiles. Algo rechina cuando produce un ruido que origina dentera, grima o repelús. En el caso del melón, indica que está apepinado y no es comestible salvo hambruna. Pues algo ha debido percibir Alfonso Guerra, gran maestro de sondeos demoscópicos en 1982 y siguientes, cuando ha concluido que la encuesta del CIS para Andalucía, guisada y condimentada por su ex amigo José Félix Tezanos, le rechina. Dice que lo que le canta la gallina es el triple empate de PP, C´s y Podemos-IU, pero, puede, como él mismo insinúa, que lo que le rechine sea que la estrategia de dar por tan ganado el partido para Susana Díaz invite a la abstención a los cada vez menos aficionados socialistas.

Rechina mucho más una realidad repetida desde años atrás y es que la mayoría de los encuestados confiesan que desean un cambio y que el PSOE deje de gobernar Andalucía después de 36 años, 40 si se cuentan municipios y diputaciones. Sin embargo, al final, siempre se consuma que el régimen andaluz sigue dominando la Junta de Andalucía y marcando el rumbo pésimo de la región. Recuerden las elecciones de 2012, cuando era un clamor que el PP ganaría las elecciones por mayoría más que absoluta y que – muchos creemos que gracias al propio PP de Rajoy que hizo perder a su partido 400.000 votos en tres meses -, el luego procesado Griñán pudo gobernar con la infame complicidad Izquierda Unida.

Ahora, la encuesta rechinante del que lleva camino, ignominioso, de convertirse en un vulgar Centro de Intoxicaciones Socialistas (nuevo CIS) arroja el mismo resultado. Nada menos que el 58,4 por ciento de los 4.895 encuestados ha dicho que Andalucía necesita un cambio. Sólo una tercera parte de ellos quiere que el PSOE siga gobernando y casi la mitad considera la gestión del PSOE en la Junta mala o muy mala mientras sólo un 11 por ciento la considera buena o muy buena. Y con estos mimbres, se concluye que Susana Díaz va a obtener una cómoda mayoría, e incluso mejorar su porcentaje de votos, descendente desde hace diez años.

Rechina, desde luego, pero no es la primera vez que algo así sucede. En la encuesta del CIS, preelectoral de 2015 y sin Tezanos al horno, más del 80 por ciento creía regular, mala o muy mala la gestión socialista. Casi el 44 por ciento creía mala o muy mala la actuación del PSOE en la Junta. Casi el 54 por ciento consideraba que debía gobernar un partido distinto al PSOE. ¿Y qué pasó?

Pues pasó y pasa que los ciudadanos, también los andaluces, no tienen tiempo para analizar precisa y racionalmente la realidad de los datos y van elaborando sus juicios de valor y sus conclusiones a lo largo de años según lo que ven y oyen en los más próximos líderes de opinión (los "enterados" de la familia, los amigos, el barrio, el club, el trabajo o el bar), los medios de comunicación bien penetrados por la izquierda y las cada día más relevantes redes sociales, usadas como plataformas de propaganda sistemática. Dicho de otro modo, la mayoría de los andaluces votará sentimentalmente, como siempre. Y en esos terrenos, liberalismo, centro derecha o como se quiera llamar a la opción de cambio tan necesaria, o no están presentes persistentemente o no tienen ni idea de cómo funciona realmente esa decisión emocional.

El melón andaluz, que debería haber sido el desayuno necesario para un cambio nacional de calado, rechina y corre el riesgo, salvo milagro, de ser pasto y postre de cochinera. Otra vez, salvo que la mayoría real que desea el cambio se atreva de una vez a dar un votazo en las mesas electorales e impida que se cumplan 40 años seguidos de dominio de una oligarquía socialista inútil e incapaz de sacar a Andalucía del pozo de las penas y del monte del olvido. Dios me oiga.

Policías investigados por el 1-O piden no declarar porque la causa está en catalán

Alejandro Requeijo vozpopuli.es 19 Noviembre 2018

Policías nacionales investigados por su actuación durante el referéndum ilegal del 1-O solicitaron al juez aplazar su declaración porque había documentos de la causa en catalán. Alegaron que no entienden el idioma y que eso afecta a su derecho de defensa. El juez ha rechazado el argumento y mantiene la citación aunque ha dado orden de traducir toda la causa al castellano.

Se trata de cinco agentes destinados en Madrid que el pasado 26 de octubre presentaron un escrito ante el Juzgado de Instrucción número 7 de Barcelona, que dirige Francisco Miralles. Según explicaban, les habían dado traslado de las actuaciones diez días antes, “sin embargo, las mismas, se encuentran en parte en catalán”.

“Desconociéndose el idioma en el que aparecen transcritas las diligencias policiales, y a fin de ejercitar el derecho a nuestra legítima defensa solicitamos se nos remitan en castellano”, decían los policías.

Declararán este mes
En otro escrito del mismo día al que ha tenido acceso ‘Vozpópuli’ añadían la solicitud de aplazar sus declaraciones previstas para los días 20, 22 y 23 de noviembre. “Hasta tanto y cuando se nos de traslado de todo lo actuado en castellano”, zanjaban.

El magistrado, que investiga cientos de denuncias de lesionados del 1-O, contestó a los cuatro días, el 30 de octubre, rechazando el aplazamiento: “no ha lugar a la suspensión solicitada”. No obstante comunicó que se procedía “a traducir al castellano todo lo actuado”.

El juez Miralles ha archivado la mayoría de denuncias presentadas en su Juzgado contra policías nacionales, si bien tras analizar numerosas horas de grabaciones del 1-O mantiene como investigados a un grupo de agentes. Los primeros ya han comenzado a prestar declaración, algunos de ellos por videoconferencia ya que la mayoría están destinados fuera de Cataluña.

Andalucía no necesita victimismo
 larazon 19 Noviembre 2018

La encuesta de «NC Report» sobre la intención de voto en las elecciones autonómicas andaluzas, que hoy publica LA RAZÓN, otorga una nueva victoria al PSOE, que podría perder, sin embargo, hasta siete escaños; deja al Partido Popular en segundo lugar, también con una merma significativa, de 5 a 7 escaños; seguido de la coalición de extrema izquierda entre Podemos e Izquierda Unida, que ganaría 4 escaños, y de Ciudadanos, que sumaría los 7 que pierde el PP y, tal vez, dos más procedentes de los socialistas. En definitiva, que con un 34, 6 por ciento del voto, Susana Díaz podría volver a gobernar con el apoyo del partido de Albert Rivera, como en este último ejercicio, o con los votos de Podemos/IU, reeditando el acuerdo de 2012, que permitió a los socialistas arrebatar la presidencia de la Junta al popular Javier Arenas, que había ganado las elecciones.

Frente a la «cocina» del CIS, los resultados de nuestro sondeo no otorgan escaño alguno a la extrema derecha de Vox, si bien reflejan un notable incremento de votos, más de 57.000, para la formación de Santiago Abascal. Más de un 3 por ciento de esos sufragios populistas procederían de antiguos votantes del PP, por lo que parecen justificados los llamamientos al voto útil por parte de los dirigentes populares, aunque, por supuesto, su mayor sangría siga estando en Ciudadanos, partido al que se trasladaría el 14,9 por ciento de quienes votaron al PP andaluz en 2015.

Pese a ello, los resultados de la formación de Rivera, al menos los que refleja la encuesta, no son buenos. En primer lugar, porque se queda lejos de dar el pretendido «sorpasso» en el centro derecha –de hecho seguiría siendo el cuarto partido en Andalucía por número de votos y escaños– y, después, porque revela el descontento de una parte nada despreciable de sus antiguos votantes con la política de respaldo al Gobierno de Susana Díaz durante esta última legislatura. Ciudadanos es así la formación con menor índice de fidelidad –sólo el 70 por ciento de los consultados manifiesta su intención de repetir por el partido naranja– y el que presenta más abstencionistas: el 17,3 por ciento, frente al 14, 2 por ciento de Izquierda Unida o el 12,5 por ciento de Podemos, partidos estos últimos que también han provocado resistencias internas ante su proceso de coalición.

Si bien estamos hablando sobre una mera proyección electoral, esta es más sólida cuanto más próxima es la cita con las urnas y más se mantiene en el tiempo. Pero aunque sean escasas las posibilidades de un cambio de tendencia a lo largo de la campaña electoral, lo cierto es que Andalucía debería ser capaz de romper ese bucle melancólico que la ata indefectiblemente a un partido, el PSOE, cuya gestión, desde un análisis objetivo y pese a las excusas de sus dirigentes, arroja uno de los peores balances económicos y sociales de entre las comunidades españolas. Con el agravante de que se trata de una de las regiones con mayor proyección, con grandes empresas tecnológicas avanzadas, una industria agroalimentaria puntera, un sector turístico desarrollado y que, además, ha recibido el grueso de las ayudas financieras de la Unión Europea a lo largo de los últimos treinta años. Pero frente a la verdad tozuda de sus indicadores, que nos hablan de profundas desigualdades sociales y territoriales, de una cultura de la subvención alentada desde el poder y de una presión fiscal inmoderada, el discurso de los socialistas no cambia y quien denuncia lo evidente es porque desprecia a Andalucía y a sus ciudadanos. Victimismo de libro, que identifica al partido con la comunidad. Sólo las urnas pueden romper este círculo vicioso.

Doce fiscales piden salir ya de Cataluña por el “insoportable acoso” del separatismo
Carlos Cuesta okdiario 19 Noviembre 2018

La fuga de cargos judiciales en Cataluña continúa por el “insoportable acoso” del separatismo. Si hasta ahora las peticiones de salida habían afectado a jueces y magistrados, ahora son ya los fiscales los que han solicitado destinos cercanos pero fuera de la comunidad autónoma tocada por el golpe separatista.

Los 12 fiscales han solicitado ya plaza, principalmente en Alicante, Valencia o Murcia. Y se les irán asignando a medida que se vayan abriendo huecos en esos destinos. Se trata de un capítulo más de salida masiva de puestos judiciales. Y de un capítulo que tiene una explicación principal como telón de fondo: el clima generado por culpa del golpismo separatista y por el adoctrinamiento independentista generalizado en las escuelas.

De hecho, desde que se inició la recta final del golpe separatista en septiembre del año pasado, no han sido sólo los fiscales, sino también los propios jueces los que han decidido abandonar esta tierra de forma masiva. En total, 47 jueces se han ido de Cataluña en cerca de un año.

Esta última cifra, aparece plasmada en el informe de la Asociación Profesional de la Magistratura. Un documento en el que señala, además, que sólo cuatro jueces se han incorporado en ese periodo de tiempo a distintas plazas judiciales en Cataluña.

El ambiente no puede ser más extraño en el área judicial en estos momentos en la región de Cataluña. Las presiones a los cargos judiciales se han convertido en habituales y uno de los últimos episodios se ha plasmado en un dantesco vertido de excrementos esparcidos en varios juzgados de la región en los últimos días y de pintadas amenazantes en el domicilio en San Cugat del juez instructor del Supremo que ha llevado el caso del 1-O, Pablo Llarena.

Llarena, de hecho, lleva un año sufriendo amenazas y coacciones sin que se haya desarrollado ningún plan especial del Ejecutivo para reforzar la seguridad. Tampoco ha habido detenidos relacionados con estos ataques.

El Consejo General del Poder Judicial ha reaccionado ya con un comunicado en el que ha solicitado “medidas de protección adecuadas de los Jueces y Magistrados que prestan servicio en Cataluña”. También ha pedido a la Fiscalía y a Interior que actúen y adopten “todas las medidas para la persecución de las personas y grupos que han participado en esos hechos delictivos”.

Ahora son los fiscales directamente los que han empezado el éxodo ante el evidente nivel de presión y amenaza bajo el que se vive en Cataluña, especialmente y en el caso de su profesión cuando los casos sobre los que tienen que decidir son asuntos relacionados con el separatismo o con las actuaciones radicales de los golpistas.


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Diez razones para votar a Susana Díaz
Santiago Navajas Libertad Digital 19 Noviembre 2018

La hegemonía del PSOE en Andalucía puede resumirse en diez motivos que irradian los socialistas y que sin duda seducen a los votantes.

Mientras que en Cataluña las elecciones se visten con las máscaras de una tragedia griega de Eurípides, en Andalucía se viven más con el espíritu bullanguero, festivo, disparatado y bufo de la farsa del carnaval de Cádiz. También hay disfraces, pero se asemejan más en el caso andaluz a los payasos de las murgas que a los golpistas tebanos hermanos de Antígona.

Las encuestas predicen una reedición del triunfo de las chirigotas socialistas, lo que después de cuarenta años ininterrumpidos de hegemonía del PSOE -en una región que sigue estando a la cola de todos los índices económicos, sociales y culturales- parece una broma gaditana (de mal gusto), y lleva a algunos de Despeñaperros para arriba a preguntarse por la idiosincrasia política del sur.

Pero no es una cuestión de analfabetismo y sumisión, como piensan algunos entre la ignorancia y el desprecio, sino que son varios los factores que llevan a que el PSOE, y en esta edición Susana Díaz, haya conseguido el sueño húmedo de Íñigo Errejón, confesado en un famoso tuit, al haber conseguido ser "la hegemonía (que) se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación - apertura." Veamos la "afirmación", la "apertura", la "seducción" y la "irradiación" de los socialistas andaluces en diez razones.

Una tradición. En Andalucía votan al PSOE hasta las personas de derechas. Porque que gobiernen los socialistas es una tradición en Andalucía. Y las tradiciones, sobre todo para los conservadores, hay que respetarlas. Nada se convierte en tradición si los beneficios no son superiores a los costes. Por ejemplo, mientras las universidades andaluzas están al borde de la quiebra, Susana Díaz regala prácticamente los títulos de Grado y Máster a un cuarto de su coste en otras comunidades. Y el capitalismo subvencionador que practican los socialistas del sur favorece a los grupos de presión instalados, de las aceiteras a los taxis pasando por el sector hotelero. Los estudiantes y los empresarios instalados en la subvención y/o el proteccionismo tienen sobradas razones para votar a los caciques del Presupuesto y el BOJA.

Un récord. Andalucía está cerca de entrar en el libro Guinness de los récords después de cuarenta años de gobierno ininterrumpido socialista. Sólo los conservadores de Baviera pueden disputarle a los socialistas de Andalucía la supremacía de longevidad en el poder. Franco, al que han puesto de moda de nuevo los socialistas, no consiguió que el franquismo durara tanto como el socialismo del sur. Pero la estrategia es similar: folclorismo cultural, estatismo económico, control mediático, adoctrinamiento educativo, capitalismo clientelar y migajas subvencionadoras para las clases populares.

Un pueblo. Andalucía con el PSOE se ha convertido en una unidad de destino en lo universal. Los catalanistas aspiran a un "un sol poble" pero los socialistas lo han conseguido de facto con los andaluces. Y el proceso ha consistido en abducir tanto a los nacionalistas andalucistas como a la derecha y ahora a los centristas de Ciudadanos. Crece tanto el sentimiento de ser "solo andaluces" como la satisfacción con Andalucía, todo ello vinculado al PSOE, que en Andalucía se ha convertido en algo más que un partido al permear todos los estratos sociales y todas las instituciones privadas y públicas. Han conseguido hacer creer que criticar al PSOE es insultar a Andalucía. Y contra Susana Díaz no cabe levantar la voz porque es equivalente a blasfemar contra la Macarena.

Adoctrinamiento. El sistema educativo y el sistema mediático, desde los colegios de Primaria hasta los diarios provinciales rezuman una misma ideología, el socialfloclorismo. Por supuesto, Canal Sur. Pero también todo el entramado de la "Cultura", desde los teatros de la Junta, que seleccionan cuidadosamente las obras que se programan para que cumplan un criterio de idoneidad política antes que de relevancia artística, hasta los invitados a mesas de debate donde se cuida la diversidad "de género" pero se proscribe la pluralidad ideológica.

Un destino. Los impuestos y la muerte son las dos cosas seguras al 100% según Mark Twain. En Andalucía, también se percibe como inevitable al PSOE. Esta inapelabilidad en el triunfo del socialfloclorismo repercute en el desánimo y la resignación de cualquier proyecto político diferente y, en consecuencia, de los votantes.

Una cosmovisión. Desde la cuna a la tumba, el andaluz está sometido a una proceso de enculturamiento socialfolclórico que le hace ver como "normal" la visión socialista del mundo. En los institutos y las universidades, en los periódicos y los teatros, se martillea con los mantras políticamente correctos sobre el feminismo, el cambio climático y el capitalismo. Postular que puede haber un sistema político y económico diferente es como tratar de discutir con un posmoderno sobre la existencia de la realidad. La realidad no existe y punto, dirá el posmoderno. El socialfolclorismo es el fin de la historia, al menos en Andalucía, dirá el votante del PSOE.

Una vanguardia. El socialfolclorismo ni se crea (al menos es imposible recordar un origen en el tiempo) ni se destruye, solo se transforma. La última mutación del socialfolclorismo es el sociofeminismo y el socioecologismo envueltos en mensajes superficiales y baratos pero que funcionan. El PSOE andaluz es a la política lo que Zara a la moda. Y no cabe duda de que a Amancio Ortega le va bien con sus prendas de saldo que imitan a las de alta costura.

Una no-oposición. Como último coletazo de la anterior legislatura se aprobó en el Parlamento andaluz la Ley de Igualdad, un proyecto inspirado en la ideología de género: subvenciones para organismos del régimen, cursos de formación en el espíritu del feminismo radical, persecución de los que desobedezcan los dogmas políticamente correctos. Tanto PP como Ciudadanos votaron a favor. PP se ha convertido en la franquicia del PSOE en la oposición. Tras sus derrotas electorales los líderes del PP creyeron, como todos los demás, que era imposible vencer al PSOE, así que se convirtieron en algo así como consejeros del PSOE en la oposición. La cuestión es: ¿por qué votar por sucedáneos cuando podemos hacerlo por el original? Lakatos, el discípulo de Popper, nos advirtió de que no basta refutar una teoría para deshacernos de ella, hace falta disponer de una alternativa. Si no, por mucho que una teoría haya falseada por los hechos, seguiremos usándola. El PSOE ha sido desbancado por la realidad pero sin alternativa. Por ello, entre el caos y el PSOE, la gente seguirá votando al orden existente, por muy corrupto y decadente que sea el status quo.

La corrupción. En Andalucía se ha dado el caso más grande de corrupción institucional que tiene a dos ex presidentes de la Junta en el banquillo. No solo es que los medios de comunicación hayan pasado de puntillas por el juicio, obviando siempre la imagen de Chávez y Griñán en el banquillo de los acusados, sino que han promovido una sensación de que ha sido un caso "Robin Hood", de robo no sólo sin víctimas sino que los agraciados por la "generosidad" de la Junta han sido los más desfavorecidos (por cierto, los propios socialistas). Y, por otra parte, de nuevo la chirigota política: ¿quién no habría hecho lo mismo en la piel de los dirigentes socialistas, premiando y promoviendo a familiares, amigos y simpatizantes? Serán unos ladrones, piensan los votantes socialistas y aliados, pero son unos ladrones "como nosotros".
Susana Díaz. La presidenta de la Junta es una mezcla entre Gran Hermana y Maga de Oz. Dueña absoluta no solo del Estado y la Sociedad andaluza, pocos son los que osan enfrentarse a ella. Ya seas juez o médico, la consigna es que resulta mejor callar y someterse. En Andalucía, el que se mueve, no sale en la foto. Como si fuese una versión del reino abasí de Sevilla, el resto de las provincias se conforman con las migajas de un poder cada vez más centralista y parasitario.

Por supuesto, estas diez razones son malas razones pero a una gran parte de andaluces les sirven. Explica el médico iraní Reza Hosseinpour que: "Los españoles se conforman con poco, no piden mucho a la vida. La gente se queda con la familia en la playa, sin hacer grandes cosas... Eso es parte del encanto de los españoles, pero viene con algo negativo, ya que no se parten el pecho para mejorar las cosas. Eso te frustra un poco."

Cabe aclarar que Hosseinpour es el jefe de Cirugía Cardiovascular Pediátrica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla...

cineypolitica.blogspot.com.es

Si no entienden ciertas cosas es porque hay gato encerrado
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 19 Noviembre 2018

Revolviendo papeles, cosa que hago por costumbre pues con ello tengo hallazgos inauditos de esos que olvidas que los tenías y te los encuentras, veo una noticia del Diario de Navarra que se titula así: “Encuestan a escolares si se sienten vascos o si deberían hablar sólo euskera”. Lógicamente, ustedes, mis lectores, pensarán que esa pregunta se la hacían a los niños vascos, y, también que eso es una barbaridad absolutamente detestable. Lo segundo que han pensado es cierto, es, simplemente, abominable, una manipulación de las mentes de los niños digna de la Venezuela bolivariana de Maduro. Lo primero no. Esta encuesta la hicieron a 1.900 alumnos de 12 a 16 años en la zona norte de Navarra hace tres años. Fue una encuesta autodenominada “sociolingüística” en la Mancomunidad de Sakana, presidida por Bildu. Y colaboraron otras mancomunidades -obviamente del mismo color y olor-.

Eso sí, la encuesta estaba en esta misma lengua en la que escribo esto, común de todos los españoles, y que no es de Castilla sino de toda España. En esa misma encuesta los niños tenían que poner su edad y la de sus padres, modelo lingüístico, lugar de nacimiento de él y sus padres y demás datos que eran bastante sospechosos en una encuesta que se entiende que debe tener un cariz anónimo por razones meramente técnicas.

Esta muestra, entre muchas otras más, nos da la radiografía del diseño aplicado a la educación como caballo de Troya de la ingeniería social de modificación de la sociología cultural y de la conducción skinneriana de la visión política, en procesos de inducción que tienen un recorrido más corto del que parece, y que van por caminos de totalitarismo descarado. Quien no lo vea tiene un problema que se lo tiene que hacer mirar.

Estas cosas, como las de Cataluña, de un adoctrinamiento y comedura de coco absolutamente impresentable y descarado, donde se trata a los niños como se hacía en la Rusia Soviética, es decir como carne de cañón del Régimen, no pasan porque sí, sino que responden a un paradigma que tiene como metáfora la rana que se va cociendo a fuego lento y que no siente la quemazón, pero al cabo de un tiempo expira totalmente cocida. Es lo que está ocurriendo.

Y si usted, amigo lector, no se ha preguntado por qué ocurren estas cosas propias de comic de Mortadelo y Filemón es o porque no tiene curiosidad o porque pasa de esta fenomenología por hartazgo y aburrimiento. Pero la pregunta es inexcusable, para evitar males mayores y hacer frente a la situación. Siempre que ocurren cosas que son inexplicables es porque hay gato encerrado y una trama perfectamente organizada. No es por casualidad.

La izquierda en su conjunto ha vuelto a los años treinta del siglo pasado, cuando Stalin regía a golpe de silbato las estrategias del socialismo internacional. Hoy no hay un Stalin que desarrolle esas políticas de sovietización, pero sí hay un poder en las tinieblas que intenta extender las revoluciones bolivarianas que afectan a parte del mundo hispano-americano a España.

Esta izquierda bolivariana predica que para combatir el capitalismo burgués y la retracción de los derechos colectivos de los trabajadores y sus condiciones laborales hay que combatir a los estados nacionales, fragmentarlos y crear poderes locales imaginando naciones minimalistas para volver a tiempos feudales. Y así se controla mejor a las poblaciones y se establecen mecanismos de poder sobre la base de la homogeneización cultural, de percepciones y culturas políticas y de dinámicas sociológicas. Y tienen razón en la práctica. En ese modelo de sociedades no hay quien se mueva y se salga del guión, salvo a riesgo de quedar en el ostracismo y eliminado desde el punto civil de sus derechos como ciudadano. Y es un modelo perfectamente planificado, con el frotamiento ingenuo de las manos de la burguesía local que piensa que así las cosas del negocio están más controladitas, sin darse cuenta de que los primeros en ser guillotinados serán ellos. Parece mentira que se aprenda tan poco de la Historia.

Si ustedes a estas alturas no se han dado cuenta de las compañías de Podemos y de los nacionalistas que se apoyan en estos grupos revolucionarios, se lo digo yo. ¿Han oído ustedes hablar de los desastres del terrorismo producidos por ETA de boca de Iglesias? Yo no. Más bien lo que he oído es que había razones que justificaban ciertas actuaciones violentas y que ETA apoyaba al pueblo trabajador. Sin embargo, sí habrán oído las constantes justificaciones al régimen instaurado por el tirano Chávez en Venezuela. La última de Errejón diciendo que los venezolanos comen tres veces al día, en una clara muestra de apoyo al sistema marxistoide de Maduro. ¿A que no plantean la fragmentación de Venezuela como lo hacen en España?

Recomiendo la lectura del magnífico artículo publicado en el diario Expansión del día 13 de este mes firmado por Fernando del Pino Calvo-Sotelo, titulado “Una verdadera amenaza para España”. Verdaderamente magistral y revelador.

Lo del Señor Sánchez es para dar de comer aparte, planteando, de nuevo, el traslado, de nuevo, de los archivos de la Guerra Civil del Archivo de Salamanca a Cataluña, como bien denuncia la Asociación para salvar el Archivo de Salamanca. Así, mediante la “distracción” de los materiales en los que basan los historiadores sus trabajos de indagación historiográfica, no se sabrá lo que ocurrió en la II República y la Guerra Civil, y se completará el escenario con una persecución de todo aquel que se atreva a cuestionar la pseudoverdad aplicada como axioma de obligatorio credo.

Y, lo de extender las lenguas autonómicas a otros territorios no contaminados, como la Rioja, o lo pretendido por el señor Iglesias de aplicar las lenguas regionales a la enseñanza en todo el territorio nacional ya es para abrirse las venas. Esta gente no tiene ni complejos ni vergüenza.

Si no paramos esto a tiempo aspiraremos a parecer una república bananera, pues no llegaremos ni a ese nivel de confort.

«Profesora, ¿puedo llorar en castellano?»
Una maestra relata en primera persona los ocho años de acoso que ha vivido en la escuela catalana por defender los derechos constitucionales de sus alumnos
Esther Armora ABC 19 Noviembre 2018

«Antes de nada quiero dejar claro que me amparo en mi libertad de expresión, derecho protegido y garantizado en la Constitución Española, y que mi voluntad en todo momento es la de que mis críticas sean constructivas y sirvan para mejorar el actual sistema educativo». Lourdes Palma Jiménez, maestra con estudios de Derecho y un máster en Economía, es una de las pocas docentes en activo en Cataluña que se atreve a denunciar a cara descubierta lo que denuncia que es un «acoso de los “lobbies ” nacionalistas de la enseñanza». Esta andaluza de 50 años, que se autodefine como barcelonesa, gaditana y constitucionalista, accede a relatar en primera persona los «episodios de hostigamiento» que ha vivido desde que empezó a dar clases en Cataluña, en el año 2000, por «combatir la falta de neutralidad ideológica en la escuela», defender principios constitucionales y denunciar la exclusión del castellano en las aulas.

Habla, dice, desde la tranquilidad que le da «hacer bien» su trabajo y su testimonio da voz a otros muchos profesionales de la enseñanza díscolos con el procés que, según afirma, no se atreven a pronunciarse y «transigen con las imposiciones de los que sí utilizan las aulas para hacer política». Ésta es su experiencia de ocho años:

«Me sentí diferente desde el primer día que pisé la escuela catalana, a comienzos de 2000. Me destinaron a un colegio situado en las afueras de Barcelona y pronto me di cuenta de que mi inserción en el mundo educativo no sería fácil.?

«¡Qué asco la Constitución!»
«Los problemas empezaron cuando un día, en mis horas libres, me paseaba por las instalaciones con una Constitución española porque estaba cursando segundo de Derecho y aprovechaba para estudiar, y un profesor compañero mío me dijo: «¿Qué es esto?». Yo le contesté: la Constitución española, a lo que me respondió «¡Qué asco!», «¿Cómo puedes leer esto?». Muchos, por desconocimiento, rechazan la Constitución como si fuera un texto dictatorial cuando en realidad es un texto democrático. En ese momento ya me pusieron la cruz. Empezaron a hacerme el vacío los maestros afines a la causa nacionalista. Llegaba y dejaban de susurrar, me sentía señalada y a mi paso todo eran miradas de complicidad. Esa actitud sostenida en el tiempo es acoso y yo, efectivamente, me sentía acosada. Ahora, analizando estas situaciones que viví me pregunto: ¿Cómo pretenden combatir el acoso escolar cuando son ellos mismos los que lo ejercen?».

«Si no te gusta, vetex»
De esta escuela pasé a otra porque no me confirmaron mi plaza de interina. Allí viví otro episodio para olvidar cuando la responsable del aula de acogida de alumnado, me dijo en un momento de una discusión que manteníamos: «Si no te gusta Cataluña, vete. Andaluces como tú nos sobran». Fue muy desagradable.
«¿Cómo pretenden combatir el acoso escolar cuando son ellos mismos los que lo ejercen?»

Mi relación con los responsables de la dirección del centro también se tensó cuando propuse que en el colegio se diera más castellano. Solo les dije que en este centro no se cumplían con los mínimos de esta lengua que estipula la ley. Planteé la cuestión ante el departamento y todos se dieron cobertura para eludir responsabilidades. Decidieron castigarme cambiándome de área. Yo suelo impartir matemáticas y me dijeron que a partir de ahora daría clases de lengua castellana.Lo plantearon como un castigo pero para mí fue un regalo.
«Andaluza de mierda»

Mi trato con la directora del colegio fue distante e incluso un día al pasar por su despacho oí: “Esta andaluza de mierda..”. No lo permití. Fui hacia ella y le dije que no solo me insultaba a mi sino a mi pueblo. El departamento le dio cobertura calificando sus expresiones de desafortunadas. Ella lo negó. Fueron ataques personales muy desagradables que intento olvidar.

Por suerte, he tenido directivos con los que he mantenido muy buen trato, e incluso con algunos mantengo una relación de amistad pese a ya no trabajar juntos. Los episodios desagradables han sido puntuales pero no por ello voy a privarme de explicarlos. Sobre todo, porque sé que los están sufriendo tres de cada cinco profesores que no apoyan la causa nacionalista y no se atreven a denunciarlo. Algunos, incluso, simulan ser independentistas para no ser excluidos del grupo. Los disgustos no acabaron en este centro. En otro, situado en la ciudad Barcelona, en el que trabajé en 2014 viví también momentos de tensión con el equipo directivo y el resto de compañeros al negarme a estar en la escuela durante el referéndum ilegal del 9-N.

«Van a por ti a navaja»
Ladirectora me llamó y me pidió si podía estar en las instalaciones ese día. Le dije que no porque ese referéndum era ilegal y había sido invalidado por el Tribunal Constitucional. Empezó otra vez la exclusión.

Otro compañero mío que quitó una estelada del centro también fue hostigado y a mi me marcaron por defenderlo. Los profesores que le acosaban le abrieron un falso expediente. Van a por ti a navaja y se inventan lo que sea para desacreditarte.

Con la simbología política en los centros también he sido muy beligerante porque debemos garantizar la neutralidad política en estos recintos y proteger así a los niños, que son sujetos de derecho. Por esa razón, me negué el 2 de octubre de 2017, un día después del referéndum ilegal, a mantener un minuto de silencio y mis alumnos se quedaron en clase. Esa actitud me ha costado muchos disgutos.

En el tema del castellano, ha pasado lo mismo. La inmersión niega a los niños un derecho garantizado en el Art 3 de la Constitución, el de ser escolarizado en su lengua materna. En estos años he vivido situaciones preocupantes. Es el caso de un niño sordomudo, hijo de padres castellanohablantes, al que aplicaron la inmersión. Me duele pensar que si lo hubiera escolarizado en castellano sus resultados hubieran sido mejores. No es el único caso, una vez un niño castellanohablante vino hacia mí y me soltó: «Vengo a a usted a llorar en castellano». Me dio mucha pena.

En ningún momento me he sentido víctima porque he tenido la valentía de defenderme y todo esto me ha hecho más fuerte. No quiero callar porque cuando un maestro no alza la voz en situaciones o tratos graves se hace autor por omisión y a mí me han enseñado a combatir la injusticia.

Guardias civiles despreciados
El autor critica la retirada paulatina de la Guardia Civil de algunas Comunidades, un hecho que contribuye a "la desmembración de España".
Eduardo Fungairiño Bringas ESP 19 Noviembre 2018

Según parece, el Gobierno que preside el señor Sánchez va a retirar a la Guardia Civil de la vigilancia del tráfico en las carreteras de Navarra. Una medida más para continuar la desmembración de España ¿Qué diría un navarro ilustre nacido en Pamplona, el fundador de la Benemérita, D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, Duque de Ahumada y Marqués de las Amarillas?

La Guardia Civil, fundada en 1844, con extensión en toda España e incluso en las colonias (Cuba, Puerto Rico, Guinea, etc.) se creó como una gendarmería militar nacional coordinada que sustituyese a las varias fuerzas policiales que actuaban aisladas las unas de las otras en las distintas regiones (alguaciles, corchetes, migueletes, mozos de escuadra, somatenes, miñones, forales, etc.). La Guardia Civil fue el elemento principal en la supresión del bandolerismo derivado de las Guerras Carlistas en el siglo XIX, en la erradicación del maquis derivado de la Guerra Civil en el siglo XX y en la eliminación del terrorismo separatista de ETA entre el final del siglo XX y el principio del presente siglo.

Desde su creación ha destacado su prolongada ejecutoria en la protección de las propiedades, en el auxilio a los ciudadanos, en la custodia y vigilancia de vías de comunicación terrestre, costas, puertos y aeropuertos, y en la vigilancia de las fronteras. Y en todo caso se ha constituido como un elemento imprescindible de la cohesión nacional mediante su cercanía a la población y su conjunción de disciplina, cortesía, tradición y modernidad.

Y ¡mira por dónde! un ministro del Interior que, durante su ejecutoria judicial se hizo querer por todos los miembros del Benemérito Instituto, hace desaparecer a la Agrupación de Tráfico de las carreteras de Navarra. Hay que suponer que cumple órdenes del presidente del Gobierno. Parafraseando no sé si a Metternich, Poincaré, Clemenceau, Churchill o Gladstone, a propósito de la guerra y los militares podría decirse que "la seguridad pública es un asunto demasiado importante para dejársela a los ministros del Interior".

¿Qué legalidad constitucional o estatutaria exigía esta cesión? El próximo paso puede ser la fusión de la Policía Foral de Navarra con la Ertzaintza, como elemento cimentador de una posible incorporación de Navarra al País Vasco admitida por la Disposición Transitoria 4ª de la Constitución Española, satisfaciendo así los insaciables anhelos del separatismo vasco. Ya hace tiempo que la Ertzaintza absorbió al Cuerpo de Miñones de Álava.

Esa cesión gratuita no es nueva. En 1998 otro Gobierno, el del señor Aznar, entregó la vigilancia del tráfico en las carreteras de Cataluña a la Generalidad, retirando a la Guardia Civil, que fue sustituida por los Mozos de Escuadra.

Muchos de los que votamos la Constitución Española el 6 de diciembre de 1978 no estábamos conformes con su Título VIII que desarrollaba las Comunidades Autónomas, aunque esa disconformidad no nos impidió jurar su acatamiento y defensa, porque el abuso de las posibilidades que da ese Título (concebido para la descentralización administrativa) contiene el germen de la desmembración del Estado y de la Nación, como se está viendo en la actualidad con el proceso separatista catalán.

El artículo 149-29ª de la Constitución Española nunca debió redactarse en el sentido de permitir la creación de Policías Autonómicas con competencia en seguridad pública, porque desde el principio se constituyeron en fuerzas al servicio del poder político regional, carentes de la imparcialidad y la lealtad de la que hacen gala la Guardia Civil y la Policía Nacional. La Policía Foral, la Ertzaintza y los Mozos de Escuadra son guardias pretorianas de los políticos que las dirigen. Véase, si no, la postura de una gran parte de los Mozos, principalmente sus jefes, en el proceso separatista catalán.

La reticencia a compartir sus informaciones y estadísticas con la Policía Nacional y con la Guardia Civil, y la constante pretensión de rebasar los límites territoriales de las Comunidades Autónomas donde operan (singularmente la Ertzaintza en Cantabria y La Rioja), así como su afán expansivo por estar presentes en instituciones de ámbito nacional e internacional que no les competen (CITCO, Europol, Comisarías Transfronterizas) revelan claramente su deseo de expulsar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional de su territorio propio, dejando al Estado sin defensas (y, además, con el consentimiento del propio Estado).

No basta con que la Benemérita mantenga casas cuartel que albergan comandancias, compañías, puestos principales y puestos. Los automovilistas y transportistas que circulan por las autopistas de dichas regiones, sean navarros, catalanes o del resto de España, tienen derecho a verse protegidos y auxiliados por la Guardia Civil. Y si se quiere dar competencia a la Policías Autónomas, que se distribuyan por zonas geográficas o por la clase o categoría de la vía: autopistas, carreteras nacionales, regionales, etc. (en Navarra, la A-10, la A-15, la A-21, la N-111, la N-121, etc.; en Cataluña, A-2, A-7, A-26, N-340, N-420, etc. ). Todo antes de deshacer siglo y medio más tarde y exclusivamente por motivos políticos una de las estructuras más logradas, importantes y útiles para la convivencia y el orden en la nación.

Que el Gobierno, cualquier Gobierno, no tenga que arrepentirse de la decisión tomada cuando ya sea demasiado tarde.

*** Eduardo Fungairiño Bringas es fiscal de Sala del Tribunal Supremo jubilado.

Arran, los terroristas de Cataluña
Xavier Salvador cronicaglobal 19 Noviembre 2018

En Cataluña hay terrorismo, sí. Rásguense las vestiduras todos los buenistas y democrátas de nuevo cuño y defiendan lo contrario, que un servidor insistirá, pese a quien pese y cueste lo que cueste, en que las acciones violentas y vandálicas que lleva a cabo la facción juvenil de las CUP (Arran) no tiene otra definición que la de terrorismo de baja intensidad. Decía el estadounidende Coleman que no debemos olvidar nunca que el terrorismo es, en el fondo, en su naturaleza maligna, una guerra psicológica. Llámese kale borroka catalana, chirucaires violents o sardanismo del martillo, tanto da.

En esta comunidad hemos otorgado al independentismo una tesis: ninguna de sus acciones puede considerarse violencia. Han construido un gran relato de actitud pacífica y nos lo hemos tragado sin tamizar ningún ingrediente con el colador. Civismo, ciudadanía, fervor tranquilo, hemos dicho y escrito. La puntita nada más, que diría la sabiduría popular. Eso se propaga desde Alcanar a La Jonquera, de Barcelona a Fraga, como un mantra mediático y popular. Se aplica también a la violencia política (xenofobia, supremacismo…) que nos invade desde hace ya demasiado. Las repetidas acciones de Arran, los impunes cachorros radicales, son la mejor prueba de cómo nos cuelan el cuento a los acomplejados.

Primero fue un ataque a un autobús turístico, luego a unas bicicletas y más tarde a la sede de Crónica Global. Todos fuimos definidos como fascistas por un movimiento que si algo tiene en sus adentros es justamente que emplea los métodos más rastreros y radicalmente alejados de la ley para expresar sus opiniones. Operan fuera del marco legal y con la violencia cargada en su desaliñada mochila juvenil. Expresado en román paladino, son fascismo de verdad, del que toda Europa, todo el mundo, podrían identificar y no del que ellos dicen combatir. Así opera la muchachada de Arran, una reunión de niños pijos, hijos en su mayoría de buenas familias conservadoras catalanas (no de ciudadanía, sino de ocho apellidos catalanes), que han decidido que su contribución a la sociedad no es otra que el ejercicio de la agresividad más cobarde de todas las que existe: el atentado minorista. El que, a diferencia de ETA en el País Vasco, permite regresar a dormir a sus cómodas alcobas bienestantes.

Ya vale. Debe acabar. Es necesario erradicar todo eso. En las últimas horas, ellos o los que se mueven jaleados por la simpatía que produce atentar contra los más indefensos, han arremetido contra el juez Llarena y, posiblemente, contra el nuevo presidente del PP de Cataluña, Alejandro Fernández. En ambos casos, sean con el nombre de Arran o con el anonimato de algún CDR, lanzan ataques de proximidad con los que justifican acciones políticas que no resultan al cabo más que gamberradas adolescentes con pretensión ideológica.

Ni la fiscalía especial de delitos de odio parece tomarse del todo en serio esta constante provocación. Allí justamente denunciamos la agresión vándala de la que fuimos objeto. Nuestro expediente duerme en el juzgado de instrucción número 32 de Barcelona sin que nadie, a día de hoy, nos haya dicho que trabajan en la investigación, que han detectado o identificado a los responsables y que se les procesará por ello.

Sólo hay una forma dolorosa de que la justicia asuma este asunto sin complejos: que Arran le haga a los jueces lo que practica con el resto de la sociedad catalana que defiende el Estado español y las tesis constitucionalistas. Y llegará, no lo duden, como le ha llegado a Llarena. Estos cachorrillos hambrientos y sin escarmiento alguno no reparan en ningún tipo de obstáculo y actúan sin miedo. Lo harán porque vienen tiempos convulsos en los que el poder judicial deberá reafirmar su autoridad. Nadie les ha parado los pies hasta la fecha y son una amenaza real. Es imposible olvidar que la Audiencia Nacional, tan criticada estos días, se creó para que los jueces vascos no tuvieran la presión directa del terrorismo sobre sus decisiones.

Unos días después de que Arran reivindicara el atentado contra la sede de Crónica Global construimos unas informaciones en las que, de la misma manera que ellos nos señalaron, mostramos quiénes eran los responsables políticos de tamaña fechoría. Incluso recordamos que la portavoz vive en una casa con piscina en una localidad del Vallès Occidental y que su padre, jefe de los visitadores médicos de una importante multinacional farmacéutica, era uno de los principales activistas en redes sociales del grupo independentista radical que actúa emboscado, causando terror y daños.

Ellos nos señalaron y nos llamaron fascistas y nosotros hicimos lo propio. Hemos sido más valientes que la policía que nos prometió protección y prevención, pero que no ha hecho nada comprobable. Hemos mostrado más arrojo que los jueces que, en teoría, investigaban el acto terrorista del que fuimos objeto. Les aseguro que fue mano de santo: a partir de aquel momento, tanto el padre burgués de la jovencita radical y bisoña líder política dejó de lanzar al aire las barbaridades y justificaciones políticas a su actuación, y algunos de los que vivían en la más absoluta impunidad quedaron retratados, literalmente, además de cabreados, para que toda Cataluña sepa quiénes son los que inducen a la violencia. En sus empleos, entornos de amistades y compañeros, en los lugares donde estudian, muchos saben ya que estos energúmenos son unos niñatos con mucha desfachatez y escaso cerebro, más allá del trozo que usan para justificar su sentimental adhesión a la causa nacionalista radical. Fue un democrático ojo por ojo que dio un resultado inmediato: se olvidaron momentáneamente de nosotros pese a considerarnos un objetivo de primer orden y ser vecinos de la sede central de sus mayores de la CUP.

El ministro Fernando Marlaska se ha equivocado relativizando los ataques de Arran a Llarena. No hay nada que sea relativo en términos de violencia, o existe o no. Que le pregunte al secretario de Organización del Partido de los Socialistas Catalanes (PSC), Salvador Illa, qué piensa él y su familia de los ataques contra su propia vivienda particular o contra las sedes locales de su formación política. No hay espacio ni lugar para las medias tintas y el buenismo en este debate. No es justificable que el secretario general del PP, Alejandro Fernández, un partido catalán tan legítimo como cualquier otro, se encuentre su coche hecho trizas porque unos vándalos impunes así lo han decidido; no puede ser que un medio de comunicación deba asumir los costes del destrozo que estos desalmados llevaron a cabo por discrepancia con nuestra línea editorial y, peor aún, que los periodistas democráticos se puedan sentir, más que señalados, amenazados a la hora de contar la verdad.

Basta ya. Señores del Gobierno español, magistrados, fiscales, policías responsables, la impunidad de Arran no concita justificación alguna. Hay que actuar pronto y sin dilaciones para combatir a los que califican a los demás de fascistas por tener pensamiento propio. Hay que llamar a las cosas por su nombre, y ellos son unos jóvenes hitlerianos que cantan Els Segadors travestidos de radicales progresistas. Mienten y atentan. Lo primero no es un delito, es sólo una gilipollez juvenil sin mayor interés, provecho ni recorrido. Pero lo segundo hace necesario que descienda sobre ellos todo el rigor y mano dura de la acción del Estado de derecho para que no prosigan, con la impunidad actual, en el reto que lanzan al conjunto de la sociedad. Hay que impedir que amedrenten las voces que no coinciden con su burguesa, grotesca y utópica visión de la realidad. Porque nadie debe equivocarse, son meros revolucionarios de salón. Hablamos de señoritingos que desconocen lo que es la línea de producción de una fábrica o la peonada en una obra. Pueden lanzar los mensajes que deseen, pero son unos meros acomodados que quieren hacerles la revolución a sus padres, en el culo de los demás.

Ha llegado el momento de pararles los pies. Discrepar de esta tesis no es más que una cobarde complicidad de los que usan el silencio como una connivencia. En esa tesis están muchos partidos políticos, sindicatos y medios de comunicación. Servidor, consciente del riesgo incluso personal que entraña mantener estas tesis, está harto de asistir a cómo los catalanes de supuesta buena voluntad presenciamos silenciosos en nuestras moradas el espectáculo de unos niñatos de buena familia que arruinan un país de familias humildes en nombre de la lucha contra el sistema del que todos formamos parte. Mientras ellos se entretienen pintado portales o martilleando vidrieras, la sanidad catalana aumenta las listas de espera y los ambulatorios van a la huelga, cosa que se la trae al pairo pues la mayoría disponen de seguro médico privado. Sus padres, claro, aprovechan para vender medicamentos a los facultativos o para sus revoluciones de salón (burgués). Si fuéramos serios, incluso aquellos equidistantes como Carles Francino, Risto Mejide, Jordi Évole o Julia Otero, miembros agradecidos del charnepower catalán, se darían cuenta de que no existe tolerancia posible con quienes miran por encima del hombro y se permiten dar lecciones de democracia desde la confortable hamaca de su piscina.

Dejémonos de contemplaciones y llamemos a las cosas por su nombre.

La complicidad de la universidad catalana con el 'procés'
El reciente boicot independentista en la UB se une a la "sumisión al poder político nacionalista" de los órganos de gobierno de los centros, según un informe de la profesora de Derecho Chantal Moll
María Jesús Cañizares cronicaglobal 19 Noviembre 2018

Llueve sobre mojado. Tras la suspensión de una conferencia sobre Cervantes en la Universidad de Barcelona por la acción de un grupo de independentistas radicales, se une el intento de bloqueo de un acto el pasado jueves en este mismo centro por la presencia de un magistrado del Tribunal Supremo. El activismo secesionista se ha hecho fuerte en las universidades catalanas, especialmente en los asociaciones de estudiantes. Pero también hay ejemplos de la complicidad de sus órganos de gobierno con el procés.

La profesora de Derecho Civil de la Universitat de Barcelona Chantal Moll ha analizado esa connivencia, así como las vulneraciones legales que ello implica y los orígenes de lo que define com “sumisión al poder político nacionalista”. Moll es una de las impulsoras, junto a Jorge Calero y Maribel Fernández, de Universitaris per la Convivència, un colectivo de 130 profesores procedentes de todas las universidades catalanas que defiende la libertad ideológica.

Actos de sumisión independentista de las universidades catalanas Universitat de Girona
21 de junio de 2017, adhesión al Pacto Nacional del Referénum
8 de mayo de 2018, home page de la UdG, con lazo amarillo y lema "Llibertat presos polítics"

Universitat de Barcelona
30 de junio de 2017, acuerdo del Consejo de Gobierno para la adhesión al Pacto por el Referéndum

Universitat de Vic 20 de septiembre de 2017, manifiesto contra los registros de la Guardia Civil y la detención de altos cargos en la Consejería de Economía

Universitat Autònoma de Barcelona
12 de julio de 2017, reunión del Consejo de Gobierno de la UAB en la que se admite la tensión que genera el procés.
27 de septiembre de 2017, adhesión al Pacto por el Referéndum
2 de octubre de 2017, comunicado por el que la UAB se suma al "paro de país"
3 de noviembre, comunicado por el que la UAB critica las decisiones judiciales

Moll destaca, entre los principales gestos de complicidad durante el año más duro del procés, la adhesión de la Universitat de Girona al Pacto Nacional del Referéndum por decisión del claustro en junio de 2017. Un 88% de los claustrales asistentes a la reunión votaron a favor de la adhesión (69), seis votaron en contra y tres en blanco.

Reunión del claustro de la Universitat de Girona donde se decidió la adhesión al Pacto Nacional del Referéndum

El rector, Sergi Bonet, anunció que la UdG facilitaría espacios y voluntarios para el 1 de octubre de 2017 si era necesario y afirmó que él sería "un voluntario más".

Este mismo centro se ha posicionado, a través de su página web, a favor de pedir la “libertad de los presos políticos”, reclamación que acompaña con un lazo amarillo.

Por su parte, el Consell de Govern de la UB acordó el 30 de junio de 2017 adherirse al citado Pacto Nacional del Referéndum. En el mismo se recordaba que, ya en 2013, este centro había apoyado la consulta secesionista del 9 de noviembre de 2014.

Contra la comitiva judicial del 20 de septiembre
La Universitat de Vic, el pasado 20 de septiembre de 2017, día en el que una comitiva judicial entró en la Consejería de Economía, emitió un comunicado, según el cual este centro, “ante los hechos tan graves que se están dando en el país con la Guardia Civil registrando organismos de la Generalitat y deteniendo altos cargos, apoya al Gobierno de Cataluña y sus instituciones en este momento tan trascendental para el futuro del país".

El Consejo de Gobierno de la UVIC también se sumó al Manifiesto del Pacto del Referéndum en el que "afirmamos que la cultura democrática reclama soluciones políticas a los problemas políticos. Y lo hacemos apelando al mecanismo fundamental de que disponen las sociedades modernas: el conocimiento y la validación de la voluntad mayoritaria del pueblo que se expresa con el voto".

Polémica reunión en la UAB
En septiembre de 2017, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) se adhirió también al pacto, pero las actas de la reunión del Consejo de Gobierno, celebrada el 12 de julio de ese año, demuestran el intenso debate que hubo al respecto. La rectora, Margarita Arboix, admitió que lo de la adhesión al Pacte es un tema que creaba tensión, que sólo lo había pedido un profesor y que había opiniones en contra. En esa reunión un profesor también pidió la expulsión de Sociedad Civil Catalana (SCC). Arboix y el rector de la Universitat de Lleida, Roberto Fernández, vetaron que el Consejo Interuniversitario de Cataluña se sumara al Pacto por el Referéndum.

La UAB se sumó al “paro de país” convocado el 3 de octubre de 2017 tras la celebración del referéndum. El 3 de noviembre de ese año, este centro criticó las decisiones judiciales sobre el procés.

A juicio de la autora de este análisis, esta posición proactiva de los centros universitarios con el independentismo vulnera los principios constitucionales sobre la libertad, pluralismo político, respeto a la ley y convivencia. Asimismo, la profesora Chantal Moll afirma que se violentan preceptos del Estatut de Autonomía, como la convivencia democrática y los valores sociales que contempla el artículo dedicado a la educación, la investigación y la cultura.

Orígenes de la sumisión al nacionalismo
Los orígenes de esa sumisión de la universidad catalana, explica la docente, se remontan a la Ley de Reforma Universitaria de 1983, con la que se adaptó este sistema a la Constitución de 1978. Tras la aprobación de esta norma “se triplica el número de universidades y se transfieren las competencias en materia de educación superior a las comunidades autónomas ( a partir 1996)”, lo que da lugar a “problemas de endogamia y caciquismo”, donde se instaura el “poder omnímodo del Catedrático/Departamento”, explica Moll. Con la ley de Universidades de 2001 se culmina el proceso de transferencia de las competencias a Cataluña, añadiendo otras como la regulación del régimen jurídico y retributivo del profesorado contratado, así como la aprobación de programas de financiación plurianual y evaluación de la calidad.

Dos años después se aprueba la Ley de Universidades de Cataluña, que contempla que “el catalán es la lengua propia de las universidades de Cataluña y, por lo tanto, es la lengua de uso normal en sus actividades”.

Soluciones
Entre las propuestas para evitar la sumisión al poder político nacionalista, destaca Moll la necesidad de modificar las leyes españolas y catalanas para que conste expresamente el deber de neutralidad política de las universidades como corporaciones públicas y poder garantizar así los derechos y libertades de los docentes, alumnos y PAS. También aboga por permitir que el profesorado contratado que depende de las comunidades autónomas pueda evaluarse por sistemas nacionales de acreditación, así como fomentar políticas de movilidad estudiantil dentro de España y el Espacio Europeo de Educación Superior.

Tal como publicó Crónica Global, Universitaris per la Convivència publicó un manifiesto en el que defiende “el principio de neutralidad de las Administraciones públicas y el derecho fundamental a la libertad ideológica de profesores, alumnos y personal de administración y servicios, absteniéndose de promover o realizar comunicados de carácter partidista y de permitir que se impongan en las instalaciones universitarias símbolos ideológicos con carácter excluyente”.

Esta asociación prepara un documento, que hará llegar a los grupos parlamentarios, con una serie de medidas para evitar la politización de las universidades catalanas.

El número de empleados públicos en Galicia alcanza la segunda cifra más alta desde 2013
Desde comienzos de año hay 1.600 personas más trabajando en las distintas administraciones - El balance al alza sale del incremento de 3.300 contratos fijos y la caída de 1.700 temporales
manolo rodríguez a coruña laopinion 19 Noviembre 2018

Aumenta el número de empleados en las administraciones gallegas y este incremento es de calidad. Es la radiografía que deja la última Encuesta de Población Activa (EPA) sobre el estado de los trabajadores de los distintos organismos públicos en Galicia (Xunta, Estado, ayuntamientos, diputaciones y universidades).

Las plantillas de los organismos públicos crecieron hasta alcanzar los 190.000 efectivos, la segunda mejor cifra desde el año 2013, y este incremento es de calidad porque se reducen los que tienen contrato temporal y aumentan los que lo tienen fijo. Desde el arranque de este ejercicio hay 1.600 personas más trabajando en las distintas administraciones de la comunidad, un balance al alza que sale del incremento de 3.300 contratos fijos y del descenso de 1.700 temporales.

Tras el tijeretazo que sufrieron las plantillas del sector público en Galicia entre comienzos de 2012 y mediados de 2013 (32.000 trabajadores menos en 18 meses, el 15,6% del total), el número de trabajadores se ha recuperado desde entonces. La cifra tocó suelo a mediados de 2013 cuando se contabilizaron 172.900 (17.100 menos que ahora o el 9,8%).

80 años de la batalla española más sangrienta
Luis Tomás Zapater Espí gaceta.es 19 Noviembre 2018

La batalla del Ebro, la más sangrienta de toda la historia de España, costó unas 100.000 bajas a ambos bandos (unas 60.000 al Ejército Popular y unas 40.000 al nacional).

Entre los días 25 de julio y 16 de noviembre de 1938, tuvo lugar la batalla más sangrienta de la Historia de España, que fue la culminación de la Guerra Civil Española (1936-1939); se cumplen, pues, 80 años de aquella carnicería en un momento en que las tensiones entre los españoles apuntan a un retorno no muy lejano de otro gran enfrentamiento civil.

La operación militar diseñada por el General Jefe del Ejército Popular, Vicente Rojo, estuvo motivada por el deseo de evitar que cayera en manos del bando sublevado mi ciudad natal, Valencia, que entre diciembre de 1936 y octubre de 1937 se había convertido en la capital de la II República Española, por el riesgo que suponía mantener al gobierno en Madrid, ciudad que había sido cercada por las tropas nacionales desde noviembre del 36. De otro lado, la toma de Gandesa, ciudad estratégica que permitía unir Cataluña con el Levante y con la meseta, era de vital importancia para poder destruir el ejército nacional de la zona del Maestrazgo.

La ofensiva roja creó un inmenso frente de 60 kilómetros de anchura de Norte a Sur, desde Mequinenza (provincia de Zaragoza) hasta Amposta (en Tarragona).

En el margen derecho del río Ebro se había organizado desde comienzos del verano del 38 un verdadero Ejército Rojo, fruto de la evolución del Ejercito Popular entre el verano de 1937 y el del 1938, una vez purgado de los elementos díscolos e indisciplinados anarquistas, a consecuencia de la brutal represión que contra ellos emprendieron los comunistas españoles apoyados por sus agentes de Moscú en las purgas que tuvieron lugar en Barcelona tras los combates urbanos de mayo del 37, en los que se habían enfrentado a tiros anarquistas y trotskistas contra comunistas y el gobierno de la Generalitat Catalana.

Para conseguir superar en fuerza y número a los nacionales situados al suroeste del río Ebro, el General Rojo reunió a 100.000 hombres, llegando a movilizar a muchachos de solo 16 a 18 años, con los que se formó la famosa ¨Quinta del Biberón¨, en un esfuerzo desesperado de cubrir las bajas frentepopulistas en tantas batallas perdidas. No obstante, el Ejército del Ebro no estaba formado mayoritariamente por soldados bisoños, sino que lo más granado del Ejército Popular estaba entre sus filas, con las divisiones más fogueadas y disciplinas y con las mejores armas disponibles de los últimos envíos de la Unión Soviética y de Checoeslovaquia.

Siendo conscientes del papel de la propaganda en la guerra moderna, el alto mando republicano había rebautizado a sus batallones como brigadas, y a éstas como divisiones, para dar a su enemigo una imagen de fuerza mayor de la realidad de las unidades empleadas, tratando de provocar el pánico de los defensores ante la ofensiva. En total, los comunistas gubernamentales españoles organizaron a unos 100.000 hombres divididos en tres cuerpos de ejército con 3 divisiones cada cuerpo: XV Cuerpo de Ejército, a las órdenes del Teniente Coronel Manuel Tagüeña; V Cuerpo de Ejército, a las órdenes de Enrique Líster, y XII Cuerpo de Ejército a las órdenes de Etelvino Vega, con el apoyo del XVIII Cuerpo de Ejército con tres divisiones más.

Por su parte, en el margen del río ocupado por las fuerzas nacionales, Franco había dejado a algunas de sus mejores unidades del Ejército de África apoyadas por milicias falangistas y carlistas, comandadas por el General Yagüe, pero en cantidad insuficiente para poder contener la avalancha que se les venía encima. Las repetidas advertencias de los oficiales del Ejército de África de que se preparaba al otro lado del río una gran ofensiva fueron desoídas por el alto mando nacional, por lo que el cruce del río fue una completa sorpresa para éste.

Partiendo de un análisis objetivo, hay que reconocer la audacia y el valor del bando rojo en el desarrollo de la operación. Los ríos caudalosos como el Ebro, padre de los ríos españoles, eran muy peligrosos de vadear, siendo desaconsejada esta operación por los manuales militares de la época, no solo por la fuerza y el caudal de las aguas, sino también porque constituían una muralla natural difícil de franquear para el ejército atacante.

A pesar de ello, el Ejército del Ebro una noche sin luna del 25 de julio de 1938 el río pasó, como decía la popular canción ¨Ay Carmela¨ en recuerdo de su hazaña, y pese a que la Legión Cóndor se empleó a fondo los primeros días de la ofensiva bombardeando y ametrallando puentes y pontones, los ingenieros republicanos, poniendo en grave riesgo sus vidas, los reconstruían una y otra vez, porque como decía la misma canción tenían ¨cabeza dura¨.

Pero la audacia y la profusión de medios frentepopulistas no fue decisiva para quebrar la moral del bando nacional. Aunque los historiadores anti-franquistas afirman que el frente nacional del margen izquierdo del rio Ebro fue desbordado cundiendo el pánico general entre los defensores, lo cierto es que pese a la tremenda embestida en hombres y material que supuso la ofensiva, solo una parte del Ejército de Marruecos se dio a la desbandada, pero los voluntarios de la Falange y del requeté por lo general aguantaron la ofensiva hasta el punto de que la resistencia en las poblaciones más estratégicas que debían ser tomadas lo antes posible por el Ejército Popular (sobre todo Gandesa, importante nudo de comunicaciones), no cayeron, dando tiempo a que el Ejército Nacional, en un esfuerzo inédito en la historia militar española, pudiera traer refuerzos desde 500 kilómetros. a las zonas más castigadas en menos de 24 horas, llegando a movilizar en este tiempo a unidades situadas en Extremadura (en la otra punta de la península Ibérica), pese al estado lamentable de los caminos y carreteras de la España de la época, que habían sido castigados por los bombardeos de la guerra; fue tal el empeño en socorrer a los combatientes del Ebro que varias decenas de soldados nacionales de distintas divisiones murieron antes de llegar al frente, víctimas del agotamiento agravado por el calor del estío sufrido por las marchas forzadas para llegar a la línea de frente.

El primer gran contratiempo de los atacantes fue una inesperada crecida del río Ebro, consecuencia de la apertura de sus presas por orden de Franco, que provocó que cientos de hombres, armas, municiones y bestias de carga se perdieran por la corriente desbocada, volando por los aires algunos puentes que recibieron impactos de troncos con explosivos adosados. De otro lado, a medida que se sumaban al esfuerzo en la defensiva las divisiones nacionales que iban llegando, se fue agotando el avance republicano hasta llegar a un punto de estabilización, a primeros de agosto, en el que ninguno de los dos bandos podía desbordar al contrario. Y lo que podía haber sido una brillante y rápida ofensiva para los rojos que les hubiera permitido, tras tomar Gandesa, arrollar a los ejércitos nacionales que amenazaban Valencia, se convirtió en un enfrentamiento de trincheras de pesadilla propio de la I Guerra Mundial.

Tras la primera ofensiva nacional dirigida por el General García-Valiño, durante tres meses, entre agosto y noviembre de 1938, hubo encarnizados combates, asaltos y contra-ataques de guerra de trincheras, un tipo de guerra que a la larga era más peligrosa para la República que para la España nacional, dado que la capacidad de recuperación en hombres y material era menor para aquélla desde que perdieron las provincias del norte de España donde se concentraba la principal industria de armamentos, y contaban con menos territorio y población en 1938 que sus oponentes.

El río Ebro, que da nombre a la Península Ibérica, apareció teñido de rojo por los miles de caídos que eran llevados por la corriente, todo un símbolo real de la guerra fratricida española.

Es en este punto cuando los historiadores antifranquistas, falseando la historia como tienen por costumbre, dicen que la República, abandonada a su suerte por las democracias, fue presa fácil de las ¨potencias fascistas¨ que seguían apoyando a Franco, y por eso fracasó la continuación del empuje de la ofensiva y la batalla se acabó perdiendo para el bando republicano. En realidad, tanto las llamadas ¨potencias fascistas¨ como las anti-fascistas a partir de septiembre de 1938 se desentendieron de España ante la necesidad de negociar por la ¨Crisis de los Sudetes¨, dadas las reclamaciones alemanas de reincorporación al Reich de los territorios de mayoría alemana de Checoeslovaquia, país que había movilizado a su ejército en septiembre de aquél año; Alemania no deseaba, además, en caso de fracaso de negociaciones, hacer frente a dos escenarios bélicos, lo que explica que pese a la oposición de Franco, la ayuda militar germana fue suspendida, y se le prometió al Caudillo que en el momento adecuado se le enviaría una nueva reserva de bombarderos alemanes que nunca llegaban; casi al mismo tiempo Italia empezó a repatriar a los combatientes de la C.T.V., mientras en el lado opuesto las Brigadas Internacionales eran despedidas oficialmente en Barcelona el 1° de noviembre de 1938.

Afortunadamente para España, las potencias europeas llegaron a un acuerdo por la crisis de los Sudetes, pues de no haber sido así, el gobierno comunista de Negrín habría podido conseguir su máximo deseo en política internacional, que consistía en unir la guerra española a la futura contienda europea, lo que demuestra el gran amor que tenían al pueblo español los ¨defensores de la democracia¨ de la II República, tan admirados por toda la actual clase política profesional española y vende-patrias, desde los separatistas y podemitas hasta algunos representantes de Ciudadanos y del PP.

La batalla sería decidida, pues, principalmente por españoles contra otros españoles. A la resistencia casi suicida de las unidades más aguerridas del Partido Comunista se contrapuso el asalto de la fiel infantería nacional tras masivos bombardeos de artillería y aviación. La Sierra de Pándols se convertiría, como la de Cavalls, en símbolo de la carnicería de la batalla, rebautizada como Colina 705, pues constituía una verdadera pesadilla para los generales del Ejército Nacional, pues desde la misma, casi inexpugnable, artilleros y tiradores frentepopulistas de la XI División apoyados con fuerzas del V Cuerpo de Ejército segaban las vidas de la mayoría de los infantes nacionales que la asaltaban, rechazando a las fuerzas de Franco varias veces con numerosas pérdidas. De nada sirvieron los bombardeos de artillería pesada o de aviación, al haber excavado sus defensores en sus rocas pasadizos y depósitos de armas y municiones.

Sólo la Legión, desafiando a la muerte la noche de Difuntos (en la madrugada del 1 al 2 de noviembre), pudo exterminar a los resistentes al haber avanzado pegada, de manera casi suicida, a las explosiones de la artillería nacional, aprovechando los escasos minutos existentes desde el fin del bombardeo para ametrallar por sorpresa a los defensores de la Sierra antes de que retornaran a sus puestos defensivos, obrando con una táctica riesgosa que utilizaría la infantería alemana durante la II Guerra Mundial.

La batalla del Ebro, la más sangrienta de toda la historia de España, costó unas 100.000 bajas a ambos bandos (unas 60.000 al Ejército Popular y unas 40.000 al nacional); fue la última gran ofensiva del bando rojo, y su derrota en la misma llevaría consigo la desmoralización que permitiría la campaña de Cataluña y la toma del Levante facilitando el fin de la guerra. La batalla se mantuvo en líneas generales con asaltos propios de la I Guerra Mundial, aunque en ella intervinieron armas y tácticas propias de la II (como los bombardeos aéreos masivos o el empleo de los panzer I alemanes con lanzallamas para arrasar las posiciones republicanas). La superioridad aérea del bando nacional fue en buena medida determinante del desenlace final, aunque no la única causa. En definitiva, la República pro-estalinista de Negrín había tomado las riendas de la guerra llevando disciplina y organización al bando frentepopulista demasiado tarde como para poder ganar la guerra.

Pese a que varios generales españoles y el Duce italiano desaconsejaron a Franco que aceptara el reto del Ebro, prefiriendo aquéllos que el Generalísimo iniciara un contra-ataque desde Lérida para tomar Barcelona, el Caudillo prefirió plantar cara a la ofensiva en el lugar elegido por el enemigo para jugar su última carta, asumiendo toda la responsabilidad por el riesgo de la opción más sangrienta, pues deseaba que con esta batalla el enemigo fuera, como efectivamente sucedió, aniquilado casi por completo en una guerra de desgaste.

El hecho de que los españoles de hoy asistan con indiferencia, complicidad o leve oposición a la futura profanación de la tumba del director de la última Cruzada reconocida por la Iglesia de Cristo es, a mi juicio, un presagio de que las negras nubes de guerra que surcaron los cielos de España hace 80 años en los años treinta, han retornado para golpear, no solo a los traidores y profanadores, sino al mismo pueblo ingrato por tantos años de iniquidad, pues el mal triunfa, más que por la obcecación de los malos, por la tolerancia y permisividad de ¨los buenos¨.
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Pero desde principios de 2017 se ha producido el gran incremento. A finales del primer trimestre de ese año eran ya 173.900 los empleados públicos. Desde entonces, el número ha aumentado en 16.100 trabajadores, hasta los 190.000. La cifra más alta de efectivos de las distintas administraciones en Galicia se alcanzó a principios de 2012 con 204.900. Un 7,2% menos que los actuales.

Los 190.000 empleados que había en septiembre pasado es la segunda mejor cifra de los últimos cinco años. La primera son los 194.700 que había a finales del pasado mes de junio.

Y este incremento en las plantillas es de calidad. De los 190.000 empleados que tienen las distintas administraciones públicas, el 76,2% (144.800) son fijos y el 23,8% (45.200), eventuales. ¿Son buenas estas cifras? Si se comparan con el resto de comunidades lo son. Solo Madrid y Andalucía presentan un porcentaje mayor de fijos: 81,3% la primera y 76,4% la segunda.

Pero no siempre ha sido así en el caso gallego. Ha mejorado en los últimos ejercicios. Por ejemplo, hace un año, el empleo temporal en las administraciones gallegas alcanzó la mayor cifra desde 2011. Entonces, de los 185.400 trabajadores públicos, 140.000 (el 75%) tenían contrato fijo, mientras que 45.400 (el 25%) eran temporales.

Por una parte, los 140.000 fijos suponían la cuarta cifra más baja desde que hay datos (año 2002). Solo les superaban los 134.100 de finales de 2016; los 135.100 del primer trimestre de 2017 y los 135.700 del segundo de 2017. Es decir, las cuatro cifras más bajas de empleados públicos con contrato fijo se contabilizaban en el último año.

Y por otra parte, los 45.400 trabajadores eventuales suponían el número más elevado desde hacía seis años. La última vez que las administraciones gallegas tuvieron una cifra tan abultada de empleados sin contrato fijo fue a finales de septiembre de 2011. Esta situación ha cambiado desde el arranque de este año.
 


 


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