AGLI Recortes de Prensa   Sábado 1 Diciembre 2018

Hay que echar al PSOE de la Junta
EDITORIAL El Mundo 1 Diciembre 2018

Este domingo los andaluces están llamados una vez más a elegir a sus representantes en el parlamento autonómico y, con ellos, al gobierno que regirá la Junta en los próximos años. En pocas ocasiones una convocatoria electoral responde, al menos en lo esencial, a una necesidad tan clara y evidente: es urgente expulsar de la administración que ha corrompido hasta la médula al PSOE, un partido que ha protagonizado alguno de los peores casos de corrupción de toda Europa.

Ahí están los EREs, la Faffe y todos los demás casos de gravísimos escándalos que han jalonado la historia de Andalucía en las últimas décadas y que han costado cientos de millones de euros -repetimos: cientos de millones de euros- a los contribuyentes. Pero sobre todo ahí está la aún más terrible tela de araña de corruptelas y clientelismo que el socialismo andaluz ha ido tejiendo durante casi cuarenta años para convertir a toda una región en su cortijo particular.

Una comunidad autónoma que lo tiene todo para ser uno de los principales paraísos de prosperidad en Europa, pero que el socialismo corrupto de estas últimas décadas ha mantenido a la cola del continente, en un estado de permanente precariedad económica que facilita lo único que de verdad ha interesado al PSOE durante todo este tiempo: ocupar el poder y ejercer un control político absoluto.

Es, por tanto, imprescindible echar al PSOE y es urgente hacerlo ya. Además, por primera vez los andaluces tienen en esta ocasión la oportunidad de hacerlo votando hasta a tres fuerzas políticas que se han comprometido a ello: no es fácil, pero el PP, Ciudadanos y VOX están en condiciones -especialmente si se da un aumento en la participación- de lograr formar una mayoría alternativa.

A pesar de que la ley electoral y su ridícula prohibición de publicar encuestas en la última semana de campaña hurtan a los ciudadanos información que podría ser clave a la hora de decidir su voto, los andaluces tienen la oportunidad de elegir cuál de los tres partidos que garantizan ese cambio merece su confianza. Cada uno podrá, pues, decidirse por aquellos representantes que se acerquen más a su ideario, desde el electorado más conservador que podrá confiar en VOX, hasta aquellos que han podido votar al PP o incluso al PSOE en otras ocasiones y ahora confiarán en Ciudadanos, pasando por aquellos a los que el nuevo discurso más liberal y decidido de Pablo Casado haya logrado convencer.

No podemos dejar de hacer una última advertencia, precisamente, a estos tres partidos: si finalmente el cambio es posible pero no se concreta, bien porque no son capaces de ponerse de acuerdo bien porque alguno de ellos se acobarda y prefiere la comodidad de la oposición al riesgo de un pacto que está claro que no será fácil, que tengan muy claro que los votantes no se lo perdonarán nunca. Andalucía ya ha perdido demasiadas oportunidades como para que la estupidez partidista le haga perder una más.

¿Por qué calificar a VOX de ultraderecha?
¿Acaso defender las mismas ideas que antes llevaba en su programa Alianza Popular o el mismo Partido Popular, ahora se ha convertido en algo inconstitucional?
Miguel Massanet diariosigloxxi 1 Diciembre 2018

Ante todo, antes de entrar en materia, tenemos que lamentar que, en el artículo de ayer y por error se pusiera el vocablo “tiara” , evidentemente impropio y de un significado ajeno al que el cronista intentó expresar, en lugar del que hubiera sido el apropiado: diadema. Ruego sepan disculpar la pifia.

Es evidente que, las izquierdas, muestran inquietud ante la indudable mejora de perspectivas electorales, en Andalucía, de la formación VOX, todavía extraparlamentaria pero perfectamente legal como partido político aceptado e inscrito en el registro nacional, con los mismos derechos a presentarse a las elecciones de Andalucía, como cualquier otro de los que concurren a ellas y, si nos apuran, con propuestas más patrióticas que Podemos o cualquiera de los partidos de índole comunista que proliferan en este amalgamado universo de pequeñas formaciones de pocos votantes, incapaces de acceder al Congreso por no alcanzar el 5% de votos exigido, pero que, sin embargo, forman parte de un abigarrado mundo desconocido capaz de reunir los mayores rencores, las ideas más peregrinas, las propuestas más antidemocráticas y las intenciones más desestabilizadoras y aviesas propias de toda esta serie de antisistema que tanto proliferan entre este lumpen que suele ser fruto de los descontentos de siempre que, si estuviera a su abasto, seguramente acabarían, de un solo plumazo, con la democracia en el país.

Es evidente que los intereses electorales de partidos como el PSOE, el PP, Ciudadanos y en menor medida el otro partido al extremo de la izquierda más radical, Podemos; una formación que, sin embargo no se la considera de extrema izquierda pese a que sus postulados asamblearios y evidentemente totalitarios les permitiría ostentar con toda propiedad el calificativo de extrema izquierda; se sienten amenazados por un partido, el del señor Santiago Abascal, que según parece les va pisando los talones en Andalucía, cuando era un partido al que se le había considerado como marginal y sin posibilidades de llegar a conseguir escaños en el Parlamento andaluz.

Estos procedimientos consistentes en condenar a los adversarios electorales, por el mero hecho de ser formaciones de derechas, que utilizan las izquierdas y, en este caso no es una excepción la señora Díaz, del PSA, que crucifica a sus adversarios intentando infundir miedo a los electores con aquello de ¡que viene el lobo¡, en este caso ¡qué viene la derecha!, como si las derechas nunca hubieran gobernado y, precisamente, ha sido durante las legislaturas en las que han estado al frente de la nación española cuando el país ha gozado de más estabilidad, de mayor consideración y prestigio entre el resto de naciones que nos rodean y cuando la economía y el trabajo han ido a más; algo que, por el contrario, no ha sucedido en las ocasiones en las que España ha estado gobernada por las izquierdas que, con sus propuestas de tipo socializante no saben medir las consecuencias de un despilfarro que la nación no está en condiciones de soportar y tienen que remediarlo a fuerza de aumentar impuestos, lo que produce la evidente contradicción de que lo que se les da a los menos favorecidos de la fortuna luego se les arrebata mediante los impuestos que, si no les afectan directamente, como por ejemplo el IRPF, si lo hacen con impuestos indirectos como el IVA, amén de otros como el IBI o el impuesto de Sucesiones, que grava a aquellas personas por aquellos bienes por los que ya se ha pagado impuestos y, en la mayoría de casos, tiene el carácter confiscatorio.

España tuvo un partido que era capaz de recoger a aquellos ciudadanos que no creían en las propuestas socializantes de las izquierdas, que defendía la libertad de comercio, la competencia, la productividad y los salarios relacionados con ella, que es el único medio por el que salen beneficiados ambas partes, patronos y empleados; el amor a la patria indivisible; la convivencia pacífica entre todos los españoles sin distinciones por el lugar de nacimiento, creencias religiosas, estado, ideas políticas o raza, algo que se mantuvo incluso durante la época de la crisis, salvo la excepción de los nacionalismos catalán y vasco, con mayor incidencia del primero que se lanzó a tumba abierta en sus enfrentamiento al Estado. VOX no tiene entre sus propuestas ninguna que no se ajuste a la Constitución española, sólo exige algo que, al parecer, ninguno de los otros partidos ha sabido, ha querido o ha podido hacer: que España siga siendo una nación indivisible y que todos los españoles sigan teniendo el mismo tratamiento ante la Ley, no haya diferencias de entre los de unas autonomías y los de las otras (algo que, en la realidad, no existe desde que las autonomías tienen facultades para imponer más impuestos, incluso recargos sobre el IRPF, algo que de hecho significa un trato diferenciado de unos españoles respecto a los otros) y lo mismo se podría argumentar ante el hecho de residir un español en alguna economía y se vea obligado a tener que pagar más carga fiscal que si lo hiciera en otra ( véase el caso del impuesto de Sucesiones).

Es obvio que, en Andalucía, existe una verdadera compra del voto, lo que se conoce como “voto cautivo”, debido a que durante los 40 años que el PSOE viene dirigiendo esta comunidad ha conseguido crear un entramado de enchufismo que, poco a poco, ha ido atrapando en sus redes desde a trabajadores del campo, con sus PER que les permite seguir cobrando durante los meses en los que no hay actividad agrícola y que, como es evidente, son los más numerosos del año; como entre los empleados de empresas públicas unas plantillas nutridas de aquellos que tienen carné del PSOE y que no desean, en forma alguna, que las cosas cambien y sean otros partidos los que se hagan cargo de Andalucía e intenten poner orden en una autonomía donde se van descubriendo, con grandes dificultades, es verdad, una serie de fraudes de ley y procesos de estafas y corrupción que afectan desde a los cargos más altos hasta a los simple chóferes; en una de las tramas organizadas más impresionantes de corrupción política que, precisamente, a pesar de todos los esfuerzos del Parlamento andaluz en poner obstáculos, ocultar pruebas y negarlo todo, parece que la Justicia sigue su curso y es probable que ya no falte mucho tiempo para que sepamos los resultados que, así como pintan las cosas, es muy posible que nos revelen las importantes chapuzas políticas de las que serán responsables algunos de los miembros del PSOE andaluz, algunos de estos que acompañan a la señora Susana Díaz y que, muy posiblemente, pueden llegar a salpicarla directamente ya que, ella también estaba en activo durante las fechas en las que se produjeron los hechos presuntamente delictivos. El importe de lo defraudado puede llegar a ser, muy por encima del detectado en el conocido caso Gürtel, si se demuestra que el desvío de dinero público fue el que realmente se maneja en los procedimientos judiciales iniciados.

Resulta absurdo que por el hecho, evidentemente aceptable y lícito, de que un partido de derechas, un partido de nuevo cuño, VOX, se presente a unas elecciones, todos aquellos otros que piensen que les puede perjudicar en sus aspiraciones electorales, se dediquen a estigmatizarlo, calificarlo de extremista o quitarle credibilidad, cuando es evidente que los que deberían estar más preocupados son aquellos que llevan gobernando en Andalucía durante 40 años y su autonomía sigue siendo una de las más pobres de toda España, donde hay más paro y donde hay más gente que está en los cafés, jugando al dominó o a la baraja, que sigue cobrando su sueldo como si bastara trabajar tres o cuatro meses al año para ya tener derecho a destinar el resto al ocio a cargo del resto de “currantes” que trabajan para ellos. La señora Susana Díaz puede gesticular, mentir, invocar al miedo, pero la dura realidad es que ni ella ni sus anteriores compañeros que dirigieron el Parlamento andaluz, han conseguido, durante estos 40 años, sacar a la región andaluza de su endémica situación de ser el farolillo rojo de la nación española.

O así es como, señores, resulta incomprensible que, el hecho de que exista en esta España de nuestras entretelas, un partido que todavía no haya perdido su virginidad política, al que no se le puede achacar que haya incumplido ninguna Ley y que es un fiel defensor de la unidad de España, de la Constitución, de volver a aquellos principios y valores que, en su día, caracterizaron al PP de otros tiempos, hoy, que intenta ejercer sus derechos de participar en las elecciones andaluzas, sea objeto de los ataques sistemáticos y, evidentemente, injustos, de derechas e izquierdas, cuando los hay mucho peores que, no obstante, son tolerados. La hipocresía de siempre y la evidente mano negra de parte de aquellos que vienen ostentando el poder durante demasiados años y que, subterfugiamente, vienen manteniendo los hilos de la gran trama de las prebendas económicas a sus fieles votantes, sin duda, el PSOE.

Bruselas condena a Sánchez a convocar elecciones
Juan Carlos Bermejo. vozpopuli  1 Diciembre 2018

Al contrario de lo ocurrido en otras ocasiones, Pierre Moscovici no se ha tragado las previsiones económicas del Gobierno “porque se desvían significativamente del ajuste pactado”

A lo largo de 2015, un grupo de profesores y economistas, de ámbitos ideológicos diferentes pero unidos por el deseo de conocer la verdad, ante las aplastantes evidencias de la manipulación masiva de las cuentas públicas desde el año 2008, decidimos conjuntamente analizar y publicar, a través de toda una serie de indicadores correlacionados, la evolución real del PIB español.

El análisis lo hicimos a través de los tres procedimientos de cálculo del PIB; vía rentas, vía gasto y vía valores añadidos. Las diferencias entre las cifras oficiales presentadas por el INE y la realidad nos dejaron asombrados: el PIB real, es decir, el valor medido a precios de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en el interior del país a lo largo de un año resultó ser un 16% inferior al PIB oficial publicado por el INE.

La trascendencia de tal diferencia es muy relevante. Significa que la deuda pública total de España (no la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo que publicita el Gobierno, y que no mide toda la deuda) no era, como reconoció en Bruselas la propia ministra Calviño al inicio de su mandato, del 133% del PIB, sino del 154%. El déficit público real estaría claramente muy por encima del límite pactado con Bruselas y la presión fiscal se situaría en el 45% del PIB.

El tema era tan grave que, en junio de 2016, enviamos copia del estudio a los principales responsables de la Comisión Europea y del BCE, algo que reiteramos de nuevo respecto a los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Por cierto, ninguno de estos Presupuestos, y tal como habíamos advertido, se cumpliría.

Los mandatarios europeos acusaron recibo de la documentación enviada, nos lo agradecieron amablemente, pero, por razones políticas prefirieron mirar para otro lado, con una excepción, Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, a quien el tema pareció tan trascendente, que nos prometió crear una Comisión en dicho Parlamento para investigar nuestra denuncia. Lamentablemente, pocas semanas después dimitió de su cargo, para presentarse a las elecciones alemanas frente a Angela Merkel.

En nuestra opinión, la irresponsabilidad en la que incurrió la Comisión Europea ignorando la realidad fue enorme. Máxime cuando nuestro estudio fue avalado después por el prestigioso Instituto de Economía de Kiel. En concreto y más allá de las responsabilidades personales que les puedan ser exigidas a las personas citadas, España no estaría obligada jurídicamente a devolver al Banco Central Europeo los prestamos realizados desde entonces al Gobierno de España (más de 250.000 millones de euros) ya que sabía que dichos préstamos eran de máximo riesgo si hubieran querido saber la realidad de las cuentas públicas españolas.

Así las cosas, la guerra entre la AESE (Asociación de Estadísticos Superiores del Estado) y el INE ha venido a refrendar en forma inequívoca nuestras denuncias sobre la manipulación sistemática de las cuentas nacionales.

En concreto, este mes de noviembre, un alto funcionario estadístico se dirigió por carta a nosotros, los autores del estudio, expresando su satisfacción por el cese del presidente del INE, lamentando el grave daño que se había causado a la Estadística Oficial Española y esperanzado por la apertura de un nuevo periodo donde usuarios y profesionales puedan devolver a la Estadística Española la reputación perdida.

El mensaje, no es un reconocimiento explícito de la manipulación de la contabilidad nacional, pero sí implícito, ya que es lo máximo esperable de un funcionario honesto y profesional, puesto en relación con las denuncias concretas de la AESE sobre la “existencia de dos estructuras administrativas paralelas en la unidad de confección de las cuentas nacionales, particularmente el PIB trimestral”, o la gravísima acusación a la presidencia de “redactar las notas de prensa ignorando los criterios técnicos de los funcionarios, destacando solo aquello que se considera favorable al Gobierno”. Todo ello constituye la prueba sobre la veracidad de nuestras denuncias, algo que nos permitirá tomar nuevas acciones legales ante los organismos han cometido un claro delito de omisión de funciones.

En todo caso, los autores del estudio nunca hemos cejado en nuestra denuncia de la falsedad de las cuentas públicas, y nuestra última denuncia a Europa fue realizada el pasado día 30 de octubre, enviando una nueva carta a los responsables económicos de la Comisión y del BCE con cálculos detallados que demostraban, más allá de toda duda razonable, que las previsiones macro económicas en que se sustentan los Presupuestos enviados por el gobierno de Sánchez a Bruselas, y sorprendentemente avalados por AIREF, eran absolutamente irreales, dado que las cifras de ingresos y gastos eran inalcanzables, lo que significa que no se cumplirán los objetivos del pacto de Estabilidad y Crecimiento, ni el ajuste del déficit ni el compromiso de reducción de la deuda pública.

Afortunadamente, esta vez, y al contrario de lo ocurrido en otras ocasiones, Pierre Moscovici, en boca de la persona responsable de la economía española en la Comisión, Laura Bardone, aparte de agradecernos los cálculos enviados, confirma que los mismos han sido tenidos en cuenta por la Comisión en su decisión de no aceptar el proyecto de Presupuestos enviados y exigir a Sánchez “cambios sustanciales” en los mismos “porque se desvían significativamente del ajuste pactado”, lo que, ante el cese de compra de deuda por el BCE (hoy comprador del 80% de la misma a interés cero) el primero de enero de 2019, puede llevar los tipos de interés en el mercado a cifras inasumibles que nos lleven a la suspensión de pagos, como alertábamos en nuestra carta.

Este varapalo de la Comisión Europea a Sánchez, quien en verano mintió públicamente en un tuit asegurando que su plan de estabilidad contaba con la aprobación de la Comisión Europea (el tuit fue borrado tal y como descubrió el periodista de El MundoCarlos Segovia), deja a Sánchez sólo en las tinieblas del averno y en una situación insostenible, ya que Podemos no modificará los Presupuestos según pide Bruselas.

Iglesias ya ha apretado el botón que rompe el apoyo de investidura y ha mandado preparar sus huestes electorales. Habrá elecciones generales anticipadas más pronto que tarde. La batalla está servida.

PD: Hoy les dedico el tema “You Shook Me All Night Long” de AC/DC.

Sánchez cree que él es la democracia
Jimmy Giménez-Arnau okdiario 1 Diciembre 2018

No duerme ni logra estar despierto. Según la sabiduría de Cervantes: “Pasa las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio”. El petimetre repite este enigma con tal de amortiguar su pánico: “Aún no sé por qué llegué a La Moncloa, cuando lo sepa, quizá comprenda la maldición que envuelve a mi maltratado ego”. Aparte de ególatra, no encuentro otro calificativo que le honre y le mantenga en el control. Esa es la única conclusión a la que se abraza el oportunista. Sigue sin entender que la democracia es una forma de gobierno donde el poder es ejercido por el pueblo, aunque él crea que la democracia es él, y sólo él. De ahí que se niegue a convocar elecciones, pues sabe que una vez celebradas se irá a tomar viento.

El comandante del avión de la Fuerza Aérea Española que transportó al matrimonio Sánchez a Cuba no contaba con que algún auxiliar de vuelo o cualquier viajero indiscreto, pudiera haber oído, y revelado, las consignas que Pedro le trasladó a Begoña horas antes de aterrizar en el Aeropuerto José Martí de La Habana. Cosas tales: “Tranquila, Bego, que vas con tu súper presidente y serás recibida como una reina”. Debido a esa filtración, el vacile de los habaneros acopló la pretenciosa pareja a sus sones: “Nos viene un español membrillo, con tremenda insulsa papaya, ella va de primera dama, y él de rebelde en regocijo…”. Así acogieron los comunistas cubanos a nuestros turistas de lujo. En suma, otro bobo viaje sin sentido.

De vuelta el ganso, se ventiló el tratado de Utrecht en un plis-plas y, sin enterarse de nada, hubo de aceptar que Theresa May, primera ministra del Reino Unido, lo mandase a hacer gárgaras asegurándole que el Peñón de Gibraltar y los macacos de la colonia continuarían bajo estricta soberanía británica, quedándose Sánchez Upside down! Aún así, el muy mamarracho nos mintió, se tiró el pegote y nos juró que acababa de solucionar lo que la diplomacia española no logró en 300 años. Ese arrebato de fiebre patriótica, no coló, llegaba tarde, cuando ya nadie le cree. El petimetre no para de hacer el ridículo. Van unos versos, dando por hecho que nunca, jamás entenderá la enorme estafa de Gibraltar, porque desconoce cómo son los ingleses: “Y mientras viva el vencido, venciendo está el vencedor”. Que alguien le explique al iletrado qué significan este par de octosílabos.

Cuanto antes se esfume del mapa tan inculto e inepto mandamás, mejor nos irá a todos. En mala hora reptó a la presidencia para destrozarnos el presente. Como no se largue por donde vino, ni siquiera el futuro valdrá la pena. Sánchez es gafe. Pacta con los traidores que odian a España y manipula la ley a su antojo. ¿O algo salió medio bien, desde que introdujo su maleable ego en palacio?

Andalucía, víspera de España
Javier Somalo  Libertad Digital 1 Diciembre 2018

En pocos años han llegado al Congreso dos nuevos partidos que muy probablemente VOX eleve a tres cuando Pedro Sánchez quiera someterse al voto que jamás ha obtenido. Tres, que son casi cuatro, si la llegada de Pablo Casado al PP se consolida como ruptura con la casta de la era Rajoy. En todo caso, son cuatro líderes políticos jóvenes y recién llegados a una candidatura para gobernar España: Santiago Abascal (1976), Pablo Iglesias (1978), Albert Rivera (1979) y Pablo Casado (1981)

Abascal nació en el año de la Ley de Reforma Política surgida de las cortes franquistas, el famoso "harakiri" que permitió pasar "de la ley a la ley" y que tanto molesta a esa parte de la izquierda que hubiera preferido sangre sin siquiera haber nacido a tiempo. Iglesias llegó al mundo cuando se promulgó la Constitución Española que hoy considera un obstáculo a derribar. Rivera lo hizo durante las segundas elecciones generales de la democracia, año también de la Ley de Amnistía de la que Marcelino Camacho dijo: "¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borráramos ese pasado de una vez para siempre?". Casado, nació en el crucial año del golpe del 23-F, de tan oportuna mención en estos tiempos. ​Los cuatro, después de Franco al que, según parece, urge desenterrar.

El Partido Popular se incomoda cuando Casado desempolva los principios fundacionales de su partido. Barones instalados en las baronías, con o sin gobierno, parecen preferir la comodidad y el disimulo del notario y muestran pereza por aquello de "refundar" a estas alturas. El nuevo PP todavía no ha medido su tamaño en Génova 13 y, pese al impulso inicial, ya se ha perdido en algunas estrategias cortas y campañas de marketing de pésima factura. No, Casado no tiene el control de su partido pero es el único, en muchos años, que parece saber lo que convence a sus votantes que una vez fueron más de diez millones. En pocas semanas fue capaz de ofrecer como solución creíble a la crisis política todo lo que su antecesor tiró por la borda para enterrar a Aznar. Su discurso, libre de asesorías e hipotecas, podría ser definitivo para llegar a La Moncloa. De los tres jóvenes de "las derechas" que tanto preocupan a la izquierda que no permiten apellidar, es el que reclama menos culto al líder. Ya hubo bastante y acabó como acabó.

Ciudadanos quiso "normalizarse" demasiado rápido como gran partido nacional y sacudirse el polvo de su origen: la resistencia contra el separatismo. Erró en algunas estrategias europeas ya olvidadas y volvió a hacerlo con la inexplicable operación Valls en Barcelona. Murió, por Albert Rivera y por Rosa Díez, la posibilidad de un gran partido de centro con una idea clara de España. Dos liderazgos eran imposibles. Pero nadie podrá negar que Albert Rivera fue el único que levantó la voz contra la omertá participada entonces por el PP y alimentada siempre por el PSC. Hoy "adornan" sus espacios familiares con pintura y dianas. Una vez le enviaron en un sobre una bala sin percutir y su foto con un disparo dibujado en la frente. No era un político profesional sino un ciudadano y hoy podría ser presidente del Gobierno.

VOX tiene hambre desmedida de escaño animado por ovaciones que pueden convertirse en cantos de sirenas. No parece que Santiago Abascal tenga intención de atarse al mástil, pero de no ser por la personación judicial de su partido en la causa del golpe de Estado quizá hoy nos habrían zanjado el peor delito que se puede cometer en democracia como una travesura. Su carácter "extraparlamentario" sólo se debe a la sencilla razón de que no han conseguido escaños en unas elecciones, como Sánchez, por cierto. Pero el término quiere traducirse como ausencia de requisitos democráticos para hacerlo. ETA ha querido matarlo a él y a su familia muchas veces por defender la democracia. No parece mala credencial. Pero este mismo viernes, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, abusó de la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para calificar a VOX de partido con "ideas anticonstitucionales". Justo después, confirmó que su Gobierno tiene una "relación fluida, como debe ser" con los partidos del golpe de Estado que han colocado a Sánchez en La Moncloa. Un día antes, la candidata socialista, Susana Díaz, acusó a Abascal de "justificar la violencia de género". Imputar delitos o dudar de la legalidad de un partido mientras se consiente un golpe de Estado o se hace desaparecer por destitución a un presunto "acosador" de la Junta de Andalucía es tan revelador de la deriva del PSOE como positivo para Santiago Abascal.

Los tres deben su existencia política a un vacío culposo provocado por un partido, el PP, y un líder, Mariano Rajoy, que resumió su vocación de servicio público el día de su despedida, lejos del lugar donde debatían su desalojo. Los tres deberían poner un día sobre la mesa el interés general frente a la vanidad. Andalucía puede ser la primera oportunidad.

Al otro lado están Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. El primero es la mejor herencia de José Luis Rodríguez Zapatero, dinamitero oficial de la convivencia en España y primer instigador del levantamiento separatista. La Constitución está desahuciada y hay un plan concreto contra la monarquía –parlamentaria, no se olvide– por su papel contra el golpe, pero el PSOE ha elegido contagiarse de una izquierda, la de Iglesias, que no oculta su férrea referencia chavista y su afán último: ganar la guerra civil. No hay nostalgia peor.

Es indudable que Andalucía necesita salir de un régimen que esconde un agujero de corrupción de cinco mil millones de euros y medio millar de personas investigadas. Pero además, pocas veces unas elecciones autonómicas han sido tan cruciales para todos como las que se celebran este domingo en Andalucía. Las catalanas del 155, con el golpismo intacto, fueron un fiasco, una afrenta, un 23-F con urnas y Tejero de candidato, una burla y una ilegalidad manifiesta tan rebelde y sediciosa como el propio golpe. Las del domingo son las primeras urnas que llegan de verdad desde el inicio de la gran crisis política provocada por un golpe de Estado. Tal y como están las cosas, y con lo que podrían empeorar, son casi constituyentes.

Cuatro días después, celebraremos los cuarenta años de la Constitución Española y sólo se me ocurre comprar una esquela aseada en el ABC. Una nueva generación (1976, 1978, 1979 y 1981) se enfrenta ahora a este abismo. Los cuatro nacieron después de Franco en un país que se esforzó enormemente por convivir y alcanzar una libertad que jamás se viera amenazada por una guerra. ¡En qué poco tiempo y con qué poca valía ha enviado esta izquierda al guano tanto esfuerzo!

El domingo no habremos salido completamente de dudas pero asomará por Andalucía, esperanzador o negro, el futuro de España.

La omertá andaluza
Hay dos silencios desoladores en Andalucía ante las urnas: el de Griñán y el de la oposición
Alberto García Reyes. ABC 1 Diciembre 2018

La corrupción también se cansa. Baja la guardia. Calla y otorga. El expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán interpretó en el Senado una de las partituras más hondas de Beethoven, que fue quien dijo aquello de que nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo, y escogió la mudez como burladero. La omisión de la memoria como alegoría de la decadencia andaluza, cautiva de un conformismo casi bucólico. Esa afonía de Griñán simboliza el estado de lasitud y de hastío que va a poner sordina a las urnas mañana en el Sur. Como el expresidente, cada andaluz extenuado de tantos años de vaciedad aguardará cabizbajo las preguntas que su conciencia le hará tras las cortinas mientras elige una papeleta. Y escenificará el verso íntimo de Aleixandre, un andaluz mucho más esencial que el que impone el arquetipo, mientras ensaliva el sobre: «El puro silencio eres tú, oh dormido, oh abandonado, oh solitario».

A veces el silencio es la mayor mentira. Por eso la necrosis suele dar la cara sin hacer ruido y cuando ya es irreversible. Y por eso calla Griñán antes de doblar la esquina de las elecciones autonómicas. La pena que se grita es siempre pequeña. La grande se silencia: o por vergüenza o por agonía. Esa es la explicación del mutismo en el que languidece Andalucía antes de enfrentarse a su destino. Mitad bochorno, mitad dolor. Mitad agotamiento, mitad conformismo. En ese silencio que no ha salido en las encuestas, pero que se respira en el ambiente, hay una mezcla extraña de indolencia y de rabia, de desidia y cólera. El PSOE ha congelado el progreso natural de Andalucía con humillantes políticas clientelares basadas en el cultivo de los estómagos y no de las mentes, despilfarrando millonadas en el mastodóntico tendido eléctrico del enchufismo y repartiendo dinero a mansalva de forma arbitraria entre los suyos, que han hecho el camino de la vocación de servicio a la inversa: primero se han dedicado a la política y luego han montado empresas para captar subvenciones.

Después de cien mil millones de euros de inyecciones europeas, Andalucía sigue siendo una de las regiones más pobres del continente. Y ya ni los enchufados soportan esta vejación. La gran mayoría clama por un cambio que, sin embargo, ningún partido de la oposición ha sabido patrimonializar. En gran medida, eso también es obra del socialismo endémico: divide y vencerás. La Comunidad no está vertebrada porque a la Junta le ha convenido consolidar un sistema de reinos de taifas en el que no hay conciencia común. Andalucía es hoy, gracias al régimen socialista, una suma de pobres localismos. Una tierra corrompida y desmayada. Una resignación. Por eso el silencio de Griñán es victorioso. Porque representa a la mayoría de los andaluces, que va a ir a votar con una quimera en el corazón y una sumisión en el sobre. Silenciosamente. Siendo cómplice de una omertá desoladora que se da por puro decoro: el PSOE actual es el peor de la historia y, por tanto, obtendrá su peor resultado, pero la oposición ha hecho todo lo posible por que Andalucía pierda la esperanza.

Carlos Herrera: ¿Qué les hace falta a los andaluces para dar una oportunidad al cambio?
OKDIARIO 1 Diciembre 2018

A dos días de las elecciones andaluzas, Carlos Herrera dedica su sección ‘No sin mi palo selfie’ a reflexionar sobre la campaña electoral de los diferentes partidos y los posibles resultados del 2 de diciembre.

Para Herrera las elecciones en Andalucía tienen “poca incertidumbre” ya que “hay un algo interiorizado en la mayoría de la masa votante que le hace acercarse al calor de esa Junta de Andalucía elefantiásica de la que vive tanta gente y prácticamente elegir al mismo”, ha reflexionado.

Señala como llamativo en esta campaña que Susana Díaz haya procurado que fuera “una campaña un tanto anodina” donde “no se han exaltado las cosas” para que “no la descabalguen” los votantes de centro derecha yendo a votar en masa y se haya dedicado únicamente a exacerbar el voto a VOX con el objetivo de dividir a la derecha.

Aunque no descarta una sorpresa, Herrera lamenta que la previsión de la participación de voto vaya a ser baja y se pregunta: “¿Qué les hace falta a los andaluces para dar una oportunidad al cambio?” y así procurar una alternancia de poder. “Que la gente siga votando a los mismos es llamativo”, ha resaltado.

El periodista andaluz ha recordado que se trata de una comunidad con un 23% de paro, en la que los impuestos son los más altos de España y donde los ERES ocupan el asunto de corrupción más importante del país. Tampoco ha olvidado señalar la falta de inversión extranjera que es “prácticamente” nula y que “la gestión haya sido absolutamente nefasta”.

Sin atreverse a predecir más allá de lo esperado, Herrera ha indicado que “Díaz será la más votada” pero a cambio de lograr “un gobierno muy inestable” que posiblemente “nos lleve de nuevo a elecciones en marzo”.

En cuanto a la posible intrusión de VOX en el parlamento andaluz, Herrera ha asegurado que el partido de Santiago Abascal “ha sido un fenómeno” en esta campaña y que seguro que “va a entrar.

Vox asusta
Vicente Torres Periodista Digital 1 Diciembre 2018

En el parlamento español hay partidos de extrema derecha y de extrema izquierda, incompatibles con la democracia, además, y nadie dice nada de eso.

Incluso los hay que insisten en catalogar como demócratas a los partidos nacionalistas, cuando entre sus fines no está el de servir a los ciudadanos, sino el de llevarlos por la senda que quieren, como si fueran ganado, para llegar al redil que pretenden. El nacionalismo se nutre del egoísmo y del odio. En España han propiciado la formación de bandas terroristas, que no habrían podido existir sin el PNV y CiU.

Por la extrema izquierda, región a la que se aproxima peligrosamente el PSOE actual, las cosas no están mejor. Son abiertamente anticonstitucionales. Las únicas leyes que respetan son las que imponen ellos, como es el caso de los dictadores.

Por su parte, Vox es el partido más dispuesto a respetar la Constitución de entre todos los actuales. Parece mentira que el mayor contaminador de España, que es Sánchez, el del Falcon, como antes Guerra lo fue del Mystère, no caiga en la cuenta de quien más contribuyó a la redacción de la Constitución fue Gregorio Peces-Barba, motivo por el cual en sus últimos tiempos la defendió con denuedo en las páginas de El País.

Ni el PP ni Ciudadanos ponen tanto ahínco en su defensa como él. Por supuesto que Pedro Sánchez está dispuesto a vender lo que haga falta con tal de seguir en su poltrona. Y en cuanto a Iceta, mejor no hablar.
A Rahola y sus imitadores no les gusta Vox lógicamente y otros hablan del voto útil. Pero el voto más útil es el de quien vota en conciencia. Cuando yo votaba a UPyD lo hacía tras fijarme en los programas y las personas que los tenían que llevar a cabo y nada más.

Una reforma tan falsa como la tesis de Sánchez
OKDIARIO 1 Diciembre 2018

El presidente del Gobierno más fake de la historia de España lo ha vuelto a hacer. Muy poca consideración debe tener Pedro Sánchez por la inteligencia de los ciudadanos para intentar vender como gran proyecto una reforma de los aforamientos que es más falsa que su tesis doctoral. Si aquel documento era un plagio, lleno de faltas de ortografía y elaborado por varios negros, la reforma que ha anunciado este viernes es una mera cortina de humo que no afectará a la mayoría de los 250.000 aforados que hay en España. Para anunciar una medida tan laxa e inconclusa, hubiera sido mejor que no propusiera nada. Sobre todo porque, además, es un brindis al sol si tenemos en cuenta que su aprobación es imposible, ya que chocaría contra la mayoría del Partido Popular en el Senado.

Sánchez quiere limitar los aforamientos a los casos de “delitos cometidos en el ejercicio de las funciones propias del cargo”, que es lo mismo que no hacer nada. De hecho, esta reforma sólo afectaría a una mínima proporción de la amplísima comunidad de aforados que hay en España: presidente del Gobierno, ministros, diputados y senadores o, lo que es lo mismo, a los que están recogidos en los artículos 71.3 y 102.1 de la Constitución. Todos los cargos autonómicos y los distintos defensores del pueblo se quedan fuera de la reforma. También los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Además, cualquier cargo que esté imputado ahora mismo mantendrá su aforamiento, ya que la medida sólo se aplicará cuando se concrete el teórico cambio en la Constitución, imposible debido a la minoría representativa del actual Gobierno.

Por lo tanto, esta reforma fake se acerca más al “anzuelo” que denuncia Pablo Casado o a la “estafa” de la que habla Albert Rivera que a un cambio sustancial. Desde luego, no es una medida para “regenerar la vida política del país”, como dice Pedro Sánchez. Más allá de promesas fatuas y cambios que no cambian nada, una reforma creíble del régimen de aforados debería acercarnos a la dinámica de países como Reino Unido, Alemania o Estados Unidos, donde carecen de ellos. También a naciones como Portugal o Italia, donde los únicos aforados son los presidentes de las respectivas repúblicas. Si bien es recomendable que el Rey mantenga esta condición e incluso el presidente del Ejecutivo, el resto de los aforamientos suponen un lastre para nuestro país que debería ser eliminado. Sólo así habría una verdadera “regeneración” y no la que trata de vender el actual jefe del Ejecutivo.

La reforma torticera que arriesga la Constitución
EDITORIAL El Mundo 1 Diciembre 2018

El juego que se trae Pedro Sánchez con su propuesta de supresión de los aforamientos empieza a ser vergonzoso. Lanzó la idea con impostada solemnidad -rodeándose de ministros en un acto de partido- en plena crisis desatada por las fundadas dudas sobre la originalidad y autoría de su tesis doctoral, a modo de evidente cortina de humo para distraer la atención de la opinión pública. Lo hizo también para presumir de compromiso regeneracionista y tratar de arrebatar esa bandera a Ciudadanos, que siempre defendió la necesidad de reducir drásticamente el número de aforamientos, condición de la que gozan cerca de 200.000 miles de funcionarios y cargos políticos en nuestro país.

Ahora bien, como explicó ayer Carmen Calvo en la rueda posterior al Consejo de Ministros que aprobó el respectivo anteproyecto de ley, la reforma socialista afectaría a una porción "cuantitativamente pequeña": los políticos mantendrían el privilegio, lo que traiciona justamente el espíritu de la reforma, dejándola en mero retoque cosmético.

Pero es que además nada de esto parece en absoluto viable, ni mucho menos deseable. El Gobierno, pese al informe favorable del Consejo de Estado, es consciente de que no cuenta con el consenso de los partidos. Se abre un periodo de un año para presentar las modificaciones derivadas de una reforma que exigiría la modificación de la ley orgánica del Poder Judicial y la aquiescencia del PP, que cuenta con la mayoría absoluta en el Senado capaz de frenar cualquier modificación constitucional. Pero ahí no acaban los riesgos: Podemos, que tiene diputados para ello, ya ha anunciado que obligará a someter a referéndum cualquier cambio constitucional, y que aprovecharía dicha consulta para colar su obsesión antimonárquica, de igual modo que el PNV condiciona su apoyo a acabar con la inviolabilidad del Rey. Por eso la medida de Sánchez no solo constituye un globo sonda de grosera intención electoralista, sino una muestra más de su característica falta de escrúpulos, esa que le permite poner en riesgo la arquitectura institucional del Estado -en la semana previa a la conmemoración del 40º aniversario de la Carta Magna, lo que añade desfachatez a la inoportunidad de este debate- con tal de hacerse propaganda y aferrarse un poco más al poder sin convocar elecciones.

El relato de la transición
Antonio Pérez Henares. ABC 1 Diciembre 2018

Se decía, y sigue vigente, fruto de la comprobación y repetición histórica de la secuencia, que los abuelos eran quienes creaban, adquirían y aumentaban -riqueza, tierra y progreso-, los hijos lo disfrutaban y los nietos lo arruinaban. Trasladado a la Nación y sociedad española, bien puede aplicarse el aserto a lo que nos está sucediendo en el presente. Los «abuelos», entre los 20-45 entonces, hicieron la Transición, los «hijos», en los 50-65 ahora, la disfrutaron, y los «nietos», de nuevo entre los 20-40, hay mucho adolescente cada vez más viejuno, parecen, a toda costa, querer hacerla trizas.

Para ello lo primero de todo es corromper la memoria colectiva con una nueva Leyenda Negra, interiorizada como cierta, exhibida con frenesí; la memoria y el relato de aquella hazaña que logró dejar atrás la dictadura franquista, superó la confrontación y el odio, avanzó al futuro por la senda de la reconciliación y consiguió, con profundo sentido de Estado y Patria y enorme generosidad e ilusión por parte de todos, alumbrar la Constitución de la Democracia y las Libertades, y devolver la soberanía al pueblo soberano. Cuarenta años de convivencia en paz y respeto, de creación de riqueza y bienestar, en senda creciente de igualdad de derechos, han sido sus frutos. Y exactamente eso es lo que se aspira a arrasar y a demoler tras convertir su imagen en un pingajo. Borrar de la memoria colectiva de hoy el inmediato pasado y el recuerdo aún vivo para irse a escarbar, más allá y entre los muertos, en busca de las raíces del odio, estercolarlas y regarlas con el sectarismo tuerto de la mentira de parte y conseguir volver a que el resentimiento y la revancha sean el banderín de enganche para su sucia guerra política.

La consigna con que estos nietos de la Transición pretenden destruir la cúpula constitucional que nos acoge a todos es tan falaz como ofensiva e insultante para quienes sufrieron, sudaron y renunciaron a imponer «su» razón para llevarla a cabo. Han acuñado como fórmula para desprestigiarla el término de «Régimen del 78». Así la identifican, biliosa y mendazmente, con el franquismo e instalan el concepto de que fue una sociedad atemorizada y unos representantes, entre la continuidad dictatorial, los unos, y la cobardía, los otros, quienes pastelearon un remiendo para preservar de hecho el sistema. Y por ello, «esto», desde el 77 hasta hoy, no es en realidad democracia como tal, sino un remedo y una caricatura.

El miedo a los sables, aseveran sentando cátedra publicitaria, parió una Constitución retrógrada y pacata. No hay mayor ni más contrastable mentira. Progresista y a la cabeza de Europa en tales aspectos. Si de algo peca la Carta Magna es de ser un tanto ilusa, buenista y confiada en la lealtad y bondad supuesta en gobernantes y personas, y, por mor de momento de esperanza y fraternidad colectiva que entonces se vivía, suponer esa confianza y lealtad impresa en el futuro ya para siempre y en todos.

Por cierto, que sí se desenvainaron los sables un 23-F. En la retina quedará un presidente Suárez -¿le quitarán la calle por su pasado «facha»?- plantándoles cara. Lo superaron también una ciudadanía y unos dirigentes unidos sin importar siglas y un Rey, por muchos lamparones que ahora le caigan encima, que estuvo entonces al lado de su pueblo y salvó a aquella democracia aún impúber de caer de nuevo en las fauces del totalitarismo.

Pero en borrar todo ello y en reducirlo a escombros despreciables es en lo que perseveran cada día, imponiendo la propaganda sectaria, la ideología más ruin y el método más gobelssiano a través del control mediático contra la verdad, cada vez más silenciada, y los hechos desnudos, cada vez más despreciados. Así despachan estos adanes, y arrinconan y condenan, como trastos viejos llenos de carcoma y mugre, a aquellas gentes, tanto a las de a pie, que sí resistieron y confrontaron al franquismo, como a aquellos dirigentes, a aquellos políticos que consiguieron aquel milagro democrático.

Entiendo que deben suponerse tremendamente valerosos y hacen de ello gran alarde, cuando en realidad es el amparo de las libertades conseguidas entonces el que les permite proferir tales bravatas, ofensas y amenazas que son crecientes y continuas a todos los símbolos comunes y a todo lo que signifique convivencia. Sería muy ilustrativo, aunque espero y deseo fervientemente que jamás pueda comprobarse, ver a tanto antifranquista sobrevenido enfrentarse en verdad a una dictadura.

Desde luego lo realizado y conseguido tuvo y dejó marcas, fallas y agujeros. Algunos muy dolorosos y frustrantes, sin duda. Y también terroríficos y sangrientos desafíos como el de ETA, amnistiada tras la democracia y cuyo objetivo inmediato fue acabar con ella asesinando a más de 850 personas. Ahora son los separatistas catalanes quienes -tras haberles otorgado otra vez generosamente la joven democracia española el máximo de autogobierno, el total respeto a las señas culturales e identitarias y el mayor grado de descentralización conocido en Europa- tergiversan historia y hechos para disfrazar su felonía y su rapiña y presentarse como víctimas y oprimidos, cuando son ellos quienes en realidad oprimen a todos los que se opongan y a todos cuantos discrepen de su delirante supremacismo. Otro falso relato común de quienes tienen el mismo objetivo: destrozar lo que les estorba, la Constitución española, y donde confluyen secesionismo y extrema izquierda y ante el cual actúa con falaz hipocresía un gobierno, cuya postura continua es la de genuflexión ante ellos, pues a ambos les debe La Moncloa.

El hoy de España es, en buena medida, el fruto del edificio y del trabajo de esas generaciones de abuelos y padres de la Transición. Esta España desde luego mucho mejor y diferente de la que a ellos les dejaron. Por eso la pregunta pertinente es: ¿cuál es el proyecto de los que quieren demoler este edifico? ¿Estas nuevas generaciones, y/o quienes pretenden ser sus intérpretes y líderes, qué quieren hacer con España, aunque no les guste ni la palabra? ¿Qué es lo que van a dejar a quienes les sucedan esa generación que se proclama «la mejor preparada de la historia» y que añade como queja continua «que vivirá peor que la de sus padres», aunque hasta hoy ha vivido de ellos mejor que ninguna? ¿No tiene nada que ver ni responsabilidad alguna en ese futuro que es el suyo, no tendrán ellos nada que hacer por ello?

España es hoy, y lo sigue siendo -aunque oyendo a algunos podría suponerse que estamos unos escalones por debajo de Somalia y Burkina Faso-, un lugar al que las gentes por llegar a él arriesgan su vida y en demasiadas y dramáticas ocasiones la pierden. Los modelos que ahora se jalean, los países a los que se admira y los líderes a los que se adora, resultan, sin embargo, aquellos en los cuales sus gentes se desarraigan y huyen despavoridos por la violencia, la opresión y la hambruna. ¿Eso es lo que cuando ellos acaben con su obra piensan dejar como herencia a las generaciones venideras?

Antonio Pérez Henares es periodista

Franquistas sin saberlo / C. H. (XIV) Voluntad y libertad
Pío Moa Gaceta.es  1 Diciembre 2018

Un enfoque nuevo de la historia de Europa y de la propia España, cuya posición en relación con el resto fue siempre muy peculiar.
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Un conocido presume de antifranquista (¡cuarenta años después, ya tiene mérito!)

Le digo: “¿Te consideras demócrata?” “Sí, naturalmente”. “Entonces eres franquista sin saberlo, como aquel personaje de Molière que hablaba en prosa sin saberlo”. Se finge asombrado y sarcástico. Se lo tengo que explicar:

“Primero, la democracia no cae del cielo y exige ciertas condiciones para no volverse loca, como en la república. Exige cierta prosperidad, cierta libertad personal y escasez de odios políticos y sociales. Todo eso lo creó el franquismo, no el antifranquismo de entonces, que era comunista o terrorista.

“Segundo: la democracia fue organizada desde el franquismo y por personajes destacados de aquel régimen, como un rey nombrado por Franco, un personaje muy notorio y ex alférez provisional como Fernández Miranda o un jefe del Movimiento falangista, Suárez. Junto con sus amplios equipos.

“Tercero: el pueblo votó masivamente a favor de una democratización de la ley a la ley, desde el franquismo y no contra el franquismo y sí contra la ruptura que propugnaban los antifranquistas y que nos habría devuelto al frente popular y la república.

“Así que si te consideras demócrata de verdad, ya sabes a quién tienes que agradecer la democracia. Una democracia que está siendo destrozada por los antifranquistas que quieren montar un nuevo frente popular. Hay franquistas antidemócratas pero todos los antifranquistas lo son.

Que a estas alturas sea preciso explicar estas verdades elementales constituye también un índice de la decadencia política, intelectual y moral del país.

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Hoy en Una hora con la Historia, trataremos el tema apasionante y en cierta medida actual, de cómo España, después de un período caótico que auguraba el fracaso final de la Reconquista con la división de la península en cuatro reinos cristianos mal avenidos y uno musulmán, se rehízo y en muy poco tiempo se convirtió en una potencia mundial. Sesión anterior sobre la expulsión de los judíos: https://www.youtube.com/watch?v=0vwGsc-Zkyg
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Para que este blog tuviera influencia real, debería alcanzar las cien o doscientas mil visitas diarias. Y me pregunto: ¿por qué no las alcanza? ¿No hay entre los 40 millones de españoles ese número de interesados en otras cosas que no sean el fútbol, el cotilleo personal o el chismorreo político? Creo que los hay, pero llegar a ellos es complicado, pues la mayoría de la gente se orienta por los medios de masas, a los cuales no llega la menor noticia del blog, o si llega lo silencian. Este muro solo puede romperse si los pocos cientos o miles que lo visitan se esfuerzan en difundirlo. Hoy, cada cual puede llegar fácilmente a cientos y miles de otras personas utilizando las redes de masas, el wasap o el correo electrónico. Cuando alguien me dice que le gusta algún comentario del blog o intervención en radio, les digo: pue difúndalo. Yo no escribo para dar gusto a nadie, sino para debatir y divulgar al máximo ideas y análisis, y eso es algo que pueden hacer cuantos estén de acuerdo. Si lo hacen, el blog tendrá influencia. Si no se toman esa mínima molestia, todo quedará en un círculo mínimo, puramente testimonial, y la política seguirá el rumbo que venimos denunciando desde aquí. Hoy, el régimen del 78 está en descomposición, y debemos hacernos conscientes de nuestra responsabilidad. Como decía Julián Marías: “no debes pensar en lo que va a pasar, sino en lo que puedes hacer”. Y a poco que pienses verás que puedes hacer mucho.

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La consciencia más elemental del ser humano es la de su propia existencia en el mundo. La cual implica la consciencia de la muerte en un doble sentido: que ha de morir y que ha de matar para sobrevivir: la vida se nutre de la vida.

La consciencia de la muerte impone a la psique una pesada carga de angustia: por una parte demoledora y por otra constructiva: el proyecto vital y los proyectos parciales casi continuos.

Los proyectos exigen voluntad y la voluntad exige libertad. De hecho va todo implícito en la misma noción de proyecto. La libertad es un rasgo crucial de la condición humana, y cabe definirla como el ejercicio ilimitado de la voluntad. No obstante la libertad queda automáticamente limitada por varios factores: el mundo, en general, no se somete a la voluntad humana, que para sobrevivir debe someterse a él; en segundo lugar, la voluntad de cada uno choca constantemente con la de los prójimos, lo que la limita inevitablemente y obliga a soluciones intermedias en las que todos pierden parte de su libertad (aunque suele ocurrir que unos pierdan más que otros, fuente de resentimientos, o bien se impone tiránicamente una de las voluntades en conflicto, lo que no suele acarrear buenas consecuencias. Al equilibrio entre voluntades-libertades se le suele llamar justicia y el tema del pensamiento político).

Otro elemento más íntimo parte de la naturaleza de la propia voluntad. Pues esta se compone de deseos, y los deseos humanos son casi siempre contradictorios. El hombre desea una cosa y la contraria y ha de realizar un ejercicio constante de análisis interno para decidir una opción que no le paralice, que libere su energía psíquica y disminuya la angustia. Deseamos también cosas para las que no estamos capacitados y que suponen una frustración constante en quien –caso frecuente– no renuncia a ellas o realiza un esfuerzo desmedido para conseguirlas.

Estas limitaciones tienen que ver con una conciencia que trata de ser objetiva, del bien y el mal, es decir, con la moral.

Así, aunque todo el mundo invoca la libertad, esta se encuentra constantemente limitada física, social y psíquicamente. Y su práctica exige un esfuerzo permanente en el individuo y en la sociedad. Cosa que suele pasarse por alto cuando se grita o escribe la palabra. La libertad, si no va acompañada social o políticamente de lo que solemos llamar justicia, casi siempre supone la imposición de unas voluntades sobre otras.

Jorge de Esteban: "La Constitución tiene muchos artículos inconstitucionales"
EDUARDO ÁLVAREZ El Mundo 1 Diciembre 2018

Jorge de Esteban (Madrid, 1938) ha dedicado buena parte de su vida a trabajar para que España tuviese una Constitución democrática. Y sus obras fueron decisivas para el alumbramiento de la Carta Magna que cumple 40 años en pleno debate sobre la necesidad de su reforma. Le gusta recordar lo que decía Miguel Maura: "Nuestro sino consiste en ser una Nación en perpetuo y agitado periodo constituyente".

Supongo que usted celebra como algo muy personal el 40 aniversario de la Carta Magna; no por nada le bautizaron como el octavo padre de la Constitución...
Ese apelativo me lo puso [el periodista] José Luis Gutiérrez. Por dos razones. Porque en 1973 publiqué, junto a varios discípulos, Desarrollo político y Constitución española, libro en el que Torcuato Fernández-Miranda se inspiraría en 1976 para hacer la Ley para la Reforma Política. Todo lo que yo proponía fue lo que dijo él -el famoso "de la ley a la ley"-. Y porque en las Navidades de aquel 1976, cuando Suárez había dicho ya que iba a haber elecciones, Felipe González me llamó y, aunque yo no era militante del PSOE, me pidió que hiciera un proyecto, unas bases constitucionales. Tras los comicios, el partido se encomendó a Gregorio Peces Barba, que reunió en Sigüenza a varios juristas del partido, incluido un discípulo mío, pero a mí me marginaron. Aunque gran parte de lo que yo propuse pasó después al texto constitucional definitivo, incluso con algún artículo copiado literalmente.

Leyendo aquellas bases, sorprende que el PSOE aceptara tan temprano, hablamos del año 1976, la Monarquía como forma de gobierno...
Entonces en España todo el mundo era políticamente analfabeto. Nadie sabía cómo se hacían unas elecciones, qué era una circunscripción... Cuando González me citó le pregunté: ¿qué tipo de Constitución y de Estado quieres? ¿Monarquía o República? Me dijo rotundo: Monarquía. Y añadió que el objetivo era construir un país descentralizado, un Estado federal. Aquel proyecto de Constitución era para tres partidos: el PSOE, la Democracia Cristiana, que no sacó ni un solo diputado, y el PNV, entonces representado por Julio Jáuregui. Los nacionalistas aceptaban la idea del Estado federal y de la Monarquía. Ya estaba muy presente que la Transición se estaba pudiendo hacer por el impulso del Rey.

Parece evidente que en el entorno del Monarca había tenido mucho eco su libro Desarrollo político y Constitución española antes citado.
Don Juan Carlos había dejado muy claro desde los años 70 en círculos privados que él quería unas elecciones democráticas y que si ganaba un partido de izquierdas, de izquierdas tenía que ser el Gobierno. Estaba muy preocupado por cómo se podía pasar de la Dictadura a la democracia sin una ruptura... Y fue el asunto en el que trabajé para el libro de 1973... Tuvo muchísima repercusión. Me llamaron incluso de la Embajada estadounidense para preguntarme si tenía inconveniente en comer con un agregado de la legación -alguien de la CIA, claro-. Me pidió que le explicara todo el libro... Y, cuando ya estábamos acabando, me preguntó: "¿Cuál cree que es el mayor obstáculo para adoptar la democracia, según lo que explica en su libro?". Mi respuesta fue clara: "El mayor obstáculo se llama Carrero Blanco". Sabemos que no mucho después asesinan al Almirante...

Volvamos al presente. La Constitución cumple 40 años. Y desde hace al menos una década todos los partidos coinciden en que en algunos aspectos se nos ha quedado vieja. Esta misma semana el Rey Felipe ha recordado en una audiencia con ex parlamentarios que los mecanismos para la reforma están ahí. Sin embargo, nunca acaba de haber consenso para actualizarla. ¿Es irreformable?
Vivimos una paradoja. Ésta es la mejor Constitución de las ocho que hemos tenido -la única fruto del consenso y que no es un programa de partido, sino un documento político y jurídico que obliga desde el mismo momento de su entrada en vigor-. Pero tiene dos grandes defectos. Primero, el Título VIII, una de las mayores atrocidades que se han hecho en el Derecho constitucional mundial y que es la causa inmediata de nuestra actual crisis nacional. Y, segundo, sufre parálisis crónica porque nuestros políticos han sido incapaces de reformar nada. En parte por razones psicológicas que no entiendo muy bien y en parte porque los dos procedimientos de reforma son absurdos. El primero, el más sencillo, se ha utilizado dos veces, pero por obligación europea. Sin embargo, el segundo, el agravado, no se podrá utilizar jamás.

Pues con un escenario político cada vez más fragmentado y polarizado, ¿hay solución?
Una solución sería modificar el procedimiento de reforma. Los puristas mantienen que es inevitable que la reforma necesaria pase por el artículo 168, que como digo es un imposible metafísico. Yo defiendo que el artículo 168 se puede reformar, sin suprimirlo, a partir del 167. Los políticos tienen que ser responsables para esto, y ahí no veo a Pablo Iglesias... Tendría que haber un compromiso de toda la clase dirigente para modificar los mecanismos de reforma sin hablar de qué se va a reformar después, sólo para que se pueda cambiar algo alguna vez. En su día se estableció un procedimiento de reforma constitucional tan complejo para proteger la Monarquía. Pero hoy ya vemos que se la pueden cargar sin necesidad del 168.

¿Qué es lo que más urge reformar en la Constitución?
El Título VIII entero. Si no se dice ni cuáles son las Comunidades Autónomas. Y hay que atribuir con claridad las competencias y que ya no se puedan pedir más. Hay que terminar con el cachondeo que ha habido. En su día no se eligió ningún sistema claro porque con el sistema electoral aprobado se dio entrada en el Congreso de los Diputados a los partidos nacionalistas. Sólo tenían que haber ido al Senado.

Pero usted en sus escritos hasta los años 90 subrayaba que el gran error de la Transición fue que no dieran cabida a Xavier Arzalluz, del PNV, en la Ponencia Constitucional...
Con Arzalluz en la Ponencia no hubiera variado mucho el Título VIII pero al menos los nacionalistas vascos hubieran votado a favor de la Constitución en vez de abstenerse. Para atraerles al pacto constitucional, les dieron cosas como los derechos históricos, otro disparate. En cualquier país, cuando se elabora una nueva Carta Magna, se parte de cero, ¿qué es eso de los derechos históricos? Una enmienda inconstitucional en la Constitución.

Sin embargo, usted en la Transición abogaba por el reconocimiento de los hechos diferenciales vasco y catalán..
Yo siempre he mantenido que Cataluña y el País Vasco son dos comunidades especiales que exigen un tratamiento diferenciado. Incluso llegué a proponer la restauración de los Estatutos que ambos habían logrado en la República. Y para el resto de España, como mucho, una descentralización administrativa. Pero eso no lo aceptaron los políticos y acabaron generalizando la descentralización a través de las preautonomías. Se equivocaron. Aquello fue un error político enorme. Tampoco se decantaron, como proponía yo en mi proyecto de Constitución, por el Estado federal, con las mismas competencias para todos, por la presión nacionalista. Y, así, lo que tenemos es un sistema asimétrico -no hay dos comunidades iguales, lo cual es una locura- y absolutamente inviable. El País Vasco y Cataluña, a ver si se lo meten en la cabeza los españoles, no son dos comunidades iguales al resto. Tienen una identidad más acentuada. ¿Cómo vas a comparar trasladarte de Madrid a Barcelona que a Cáceres o Badajoz? Pero eso no se admite, porque éste es un país de envidiosos, y nadie acepta que alguien tenga más competencias que los demás.

Usted puede presumir de ser uno de los primeros que denunció el "hermafroditismo autonómico" ya en 1980. Y la situación no ha dejado de agravarse hasta encontrarnos con el problema catalán...
El problema catalán no se debe especialmente a que los ciudadanos catalanes hayan presionado, a través de sus políticos, para alcanzar la independencia, sino que estamos donde estamos por culpa de los Gobiernos de Madrid que, cuando miraban a Cataluña, cerraban los ojos y encima se ponían una venda. Todo empezó con Pujol, el más inteligente y desvergonzado de los políticos catalanes, imponiendo la inmersión lingüística. Fue recurrida ante un timorato Tribunal Constitucional que la permitió irresponsablemente. No es que avancen irremediablemente los separatistas catalanes, sino que los que retroceden o no hacen nada son los defensores de la unidad española que están en Madrid.

¿Hay solución para lo que usted denomina el naufragio territorial?
Una sería volver a la centralidad. Pero eso es imposible porque se identifica con el franquismo, aunque algunos como Vox lo defiendan. Segunda, dejar que se independicen Cataluña y el País Vasco. Pero para que se hiciera democráticamente haría falta una participación del 60% del censo en un referéndum y que al menos el 75% votara afirmativamente. Únicamente con una mayoría coyuntural no se puede destruir un país como España. Tercera solución, una reforma del Título VIII, creando un Estado federal, pero eso no lo quieren los nacionalistas porque no desean igualarse al resto. ¿Qué queda, entonces? Lo que yo propongo es un proceso constituyente para redactar un nuevo Título VIII que reconozca la identidad diferenciada de Cataluña y el País Vasco y reformar los artículos constitucionales inconstitucionales que hoy tenemos en la Carta Magna para lograr la coherencia de nuestra Norma Suprema.

¿A qué se refiere con esto último?
Un eminente jurista alemán, Otto Bachof, creó la doctrina de las normas constitucionales inconstitucionales que se puede aplicar a la actual situación española. Son normas que se incluyen en la Constitución pero que contradicen los principios, valores o artículos superiores de la misma. Por ejemplo, todo el título VIII, en mi opinión, es un conjunto de normas constitucionales inconstitucionales, porque contradice el artículo 2 (nacionalidades y regiones), el artículo 9.3 (seguridad jurídica), el artículo 14 (igualdad en general) y el 139 (igualdad en todas las Comunidades Autónomas). Lo mismo cabe decir del artículo 13.2 que se reformó para que los ciudadanos comunitarios, residentes en España, pudieran votar o ser elegidos en las elecciones locales, y con la nueva redacción convirtieron dos derechos diferentes (artículo 23) en uno solo. Y qué decir del artículo 57.1 que reconoce la prevalencia del varón en el orden sucesorio de la Corona. Lo son también la Disposición adicional primera sobre los derechos históricos o la Disposición transitoria cuarta que permite la anexión de Navarra al País Vasco, cuando la Constitución prohíbe la federación de comunidades autónomas.

Antes ha hecho referencia a los ataques que está recibiendo la Monarquía. ¿Cómo ve en estos momentos la institución?
La Monarquía es hoy la única institución que funciona en España. Juan Carlos I fue un buen Rey. Y hay que destacarlo pese a que en los últimos tiempos hayamos conocido algunos escándalos por los que, no se olvide, pagó, porque abdicó... Es la forma máxima de penalización a un Monarca... En cuanto al Rey actual, con su discurso del 3 de octubre, paralizó de momento el golpe en Cataluña. Después de lo que ocurrió el 1-O y de que saliera Rajoy diciendo que "no ha pasado nada", yo pensé que España iba al desastre, pues los independentistas estaban dispuestos a todo. Pero tras oír a Felipe VI, todo cambió. Le critica Pablo Iglesias porque "no es elegido". ¡Afortunadamente! El Monarca está por encima de los partidos, no tiene ideología... Un jefe de Estado de una República puede ser ejemplar, pero la intervención de los partidos en su elección nunca es tranquilizadora.

Uniendo, por último, aquel pasado de hace más de 40 años y el presente, ¿qué le parece la decisión del Gobierno de exhumar los restos de Franco?
Los españoles que tienen ahora más de 60 años saben perfectamente que Franco quería ser enterrado en la Basílica del Valle de los Caídos y, por tanto, es un fenómeno de megalomanía enfermiza de un dictador que no podemos permitir en una sociedad democrática como la nuestra. Por lo tanto, soy partidario de exhumar los restos de Franco y de José Antonio para convertir ese lugar en un monumento en memoria de los caídos de la Guerra Civil, de un bando y de otro. Por lo demás, la exhumación se debería haber hecho hace años y con cierta discreción. Porque, en definitiva, en el teatro y en la vida democrática necesitamos creer en lo que vemos y no en supercherías.

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Los socios de Sánchez, contra España
ABC 1 Diciembre 2018

Los socios de Pedro Sánchez en la moción de censura que le llevó a La Moncloa están preparando el 40 aniversario de la Constitución con una catarata de insultos a España y a la Carta Magna. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE permanece impasible ante estas agresiones al orden constitucional con tal de permanecer en el poder. No le importa que el Partido Nacionalista Vasco y la formación proeatarra Bildu hayan forzado al Parlamento de Vitoria a declarar que la Constitución no tiene legitimidad en el País Vasco o que la unidad nacional de España tiene una base antidemocrática e «históricamente falsa». Por su parte, el presidente de la Generalitat y acompañante de Sánchez en paseos por La Moncloa, Quim Torra, ha dirigido cartas a diversas instituciones del Estado en las que afirma que la Constitución se ha convertido en «una prisión para la libertad de expresión y para la capacidad de decidir de los ciudadanos».

El PSOE traga ruedas de molino a cambio de retener el poder. Los nacionalistas están crecidos ante la inmoralidad política del socialismo español, que cada día les regala un motivo más para mantener a Sánchez en La Moncloa, su hombre de confianza en el corazón del Estado. Mientras el PNV cierra con Bildu una declaración parlamentaria injuriosa con el orden constitucional, los socialistas callan y mantienen el pacto de gobierno con Urkullu, satisfecho de poder manejarse a dos bandas, socialistas a una y proetarras a otra, sin que el PSE se dé por aludido. Y debería darse porque la historia es cíclica y, aunque ETA no mata, ETA se reconoce en el documento aprobado por PNV y Bildu, en la medida en que crea el discurso político necesario para legitimar su terrorismo. Es una versión táctica del Pacto de Estella firmado hace 20 años con la diferencia de que esta vez el socialismo no ha tenido la dignidad de romper el pacto de gobierno con el PNV. Los nacionalismos siempre se unen en lo importante y ahora lo importante es, por un lado, legitimar a ETA para que la causa independentista no se ensucie con la sangre de las víctimas y, por otro, mantener vivo el conflicto con el Estado para avanzar en la senda soberanista del nuevo Estatuto. Mientras el socialismo permanezca de palmero, el PNV y Bildu sólo tienen ganancias.

Torra no tiene motivos para hacer un diagnóstico distinto al de su colega Urkullu. Sin rectificar un ápice su estrategia separatista, se encuentra con un regalo tras otro, como el monopolio lingüístico en la educación o la insistente oferta de Pedro Sánchez de premiar su incompetencia gestora con más dinero público a cambio de sus votos a los presupuestos generales del Estado. La respuesta es decir de la Constitución que es una prisión. Y estos son los socios del presidente del Gobierno de España.

El cebo de Santiago Abascal
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 1 Diciembre 2018

La incógnita cualitativa de los resultados electorales en Andalucía es si Vox entra o no en el parlamento autonómico y, si no lo consigue, qué porcentaje de voto obtiene. Según el pulso de Metroscopia correspondiente al mes de noviembre, conocido ayer, este sería el "momento" del partido de Abascal que, a nivel nacional, tendría un voto estimado de más del 8%. En el 'ranking' de partidos, ocuparía claramente la quinta plaza.

De sentarse en la Cámara andaluza uno o varios diputados de Vox y de conseguir en mayo otras posiciones institucionales municipales, autonómicas y europeas, esta fuerza política en ciernes resultaría simétrica a Podemos en su contenido programático porque ambas se sitúan en posiciones maximalistas y extraconstitucionales que pretenden, no una reforma de la Carta Magna, sino un proceso constituyente.

Vox es un partido político inspirado por personalidades en las bambalinas que en otro tiempo ostentaron protagonismo no menor en UCD, en Alianza Popular y en el PP. Santiago Abascal —exmilitante popular en el País Vasco— lo lidera con arreglo a unos vectores ideológicos muy evidentes y claramente formulados:

1) Vox es un partido que reivindica por encima de todo la unidad de España y por lo tanto es completamente hostil a los movimientos nacionalistas vasco y catalán. En coherencia propugna que España se configure como un Estado unitario con supresión de las autonomías

2) Vox es un partido de inspiración cristiana que cree que los valores religiosos deben permear la sociedad española y se opone al aborto, al matrimonio homosexual y reclama la vigencia de los criterios morales en sintonía con la doctrina de la Iglesia más tradicional y

3) Vox es un partido que rechaza rotundamente la ideología de género y por lo tanto impugna el feminismo, las leyes de este carácter y, en general, las políticas de discriminación positiva a favor de las mujeres.

Estos principios se deducen claramente de las cien medidas que Vox presentó en el mitin, casi fundacional, que celebró el 8 de octubre pasado en Vistalegre, una gran parte de ellas incompatibles con los principios y valores que propugna la Constitución de 1978. No solo pide la supresión de las autonomías, también la derogación de la ley de Memoria Histórica, la de Violencia de Género y, entre otras medidas, la ilegalización de los partidos y asociaciones que persigan "la destrucción de la integridad territorial de España".

Estos perfiles acercan a Vox a los modelos de partidos populistas de derechas en Europa y algunos de sus dirigentes ya han señalado como referencia de liderazgo europeo a Viktor Orbán, el actual primer ministro húngaro que se deslizó de posiciones conservadoras a otras integristas.

Aunque hay quien lo afirma, Vox no ha hecho hincapié en la inmigración aunque plantea medidas duras para regularla y así lo ha manifestado de forma explícita en la campaña andaluza. "España primero" se conecta como lema con el rechazo —próximo a la xenofobia— de los inmigrantes siguiendo así el guion del "trumpismo" y sus derivados europeos, sean italianos, polacos, "lepenistas" o los que mantienen los ultraderechistas alemanes. Existe también una conexión de Vox con el repliegue británico sobre su propia soberanía: de hecho, rechaza la jurisdicción internacional tanto de la justicia europea de la UE como la que afecta a la protección de los derechos humanos en el Tribunal de Estrasburgo.

Santiago Abascal —que utiliza poses que remiten al Putin que cabalga en las estepas rusas— es un tipo bregado en los años duros del terrorismo etarra y que ha aprendido la política en la escuela primaria del PP de las catacumbas vascas. Su campaña ha consistido en que se la hiciera Pablo Casado. Utilizó dos palabras ("la derechita cobarde") que activaron los resortes de la testosterona ideológica de un PP que, tras el congreso de julio que eligió a la nueva dirección, apostó por rearmarse ante el desmayo "rajoyista".

Y el presidente del PP ha entrado al trapo para tratar de demostrar que ni es "derechita" ni es "cobarde", de tal manera que ha confrontado con Vox ofreciéndole a Abascal el estatuto público de adversario e interlocutor. Para ello ha tenido que vencer su discurso hacia las tesis del pequeño partido, admitiendo que "comparten" algunos valores y que el PP estaría bien dispuesto a recibir sus votos si eventualmente accediese al parlamento andaluz.

La provocación, el cebo de Abascal, ha funcionado y el PP ha entrado como un novillo con genio al capote de Vox entregándole las hechuras de adversario, temeroso de que se le fuera el voto por la derecha sacrificando los que circulan en las zonas más templadas. Ciudadanos, por su parte, ha sabido utilizar un estratégico desdén tratando de hacer transparente la presencia de Vox.

Un partido que no tiene implantación pero sí medios, un discurso que resulta contemporáneo en el contexto regresivo de Europa y que despierta el morbo de la novedad ante la "derechita cobarde" (sic. de Abascal) que ha reaccionado sin la serenidad necesaria.

De lazos amarillos no se come
Caen dos mitos más: con la independencia, los catalanes no tendrían problemas económicos, y los recortes son patrimonio exclusivo del PP
ABC 1 Diciembre 2018

La revuelta social de los últimos días contra el Gobierno de Joaquim Torra en Cataluña está contribuyendo a desmentir con contundencia varios mitos y falsas verdades. Cataluña es la comunidad autónoma en la que los recortes han causado más corrosión en el bolsillo de sus ciudadanos durante los últimos cinco años. Empezaron con Mas, continuaron con Puigdemont y se han multiplicado con Torra, incapaz de aprobar ni una sola ley en lo que va de año. Torra, como sus antecesores, ha destinado buena parte de su presupuesto a gestionar la «cuestión identitaria», lo que ha provocado que los servicios públicos se resientan de manera penosa. Además, Cataluña sigue siendo una economía rescatada. Es decir, sostenida con el esfuerzo solidario de todos los españoles, mientras se siguen destinando ingentes recursos al fomento de una acción exterior propagandística y victimista, a sufragar el coste de una televisión pública manipuladora, o a pervertir la enseñanza en las aulas. Resulta paradójico comprobar cómo algunos de los colectivos que se alzan ahora contra la Generalitat eran antes la vanguardia del separatismo, y eran los mismos a los que Torra animó a «apretar» a España. Sin embargo, el discurso de la España opresora se ha disuelto en sus propias contradicciones. Son las instituciones de Cataluña, enfermas de un despilfarro autodestructivo, las que oprimen económicamente a sus propios ciudadanos. Ya son conscientes de que de lazos amarillos no se come.

La gran mentira del independentismo ha quedado al descubierto. Promover un discurso emocional frente a la «represión» de una España autoritaria y antidemocrática tiene el recorrido que tiene. Cinco años ha durado. En cambio, incumplir los compromisos elementales con el bolsillo de los catalanes vaciando las arcas públicas, perdiendo inversión a chorros y fomentando un veto presupuestario, ha delatado la tramposa vacuidad de todo el discurso separatista. Las «cosas de comer» han terminado por desenmascarar el auténtico rostro de unos pésimos gestores y de unos embusteros compulsivos con quienes creyeron todas sus falacias.

Caen también dos mitos más: con la independencia, los catalanes no tendrían problemas económicos, y los recortes son patrimonio exclusivo del Partido Popular. Parece evidente que si con un rescate económico a través de Fondo de Liquidez Autonómico la Generalitat no es capaz de sobrevivir a sus desmanes, menos podría hacerlo sin ese dinero y con la mayor deuda autonómica conocida. Y parece evidente también que, seis meses después de la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, los recortes también son cosa del PSOE, del PdeCat, ERC y la CUP, incapaces de ponerse de acuerdo para aprobar unas cuentas públicas en Cataluña dos años después. Ahora les toca asumir las consecuencias de años de mentiras y desfalco emocional de Cataluña.

La Generalitat fulmina en televisión, radio y propaganda el sueldo de 2.500 médicos
Con el dinero que Puigdemont reservó a «política exterior» podrían haberse contratado más de 800 profesores
Roberto Pérez. Zaragoza. ABC 1 Diciembre 2018

Cada año, la Generalitat dedica a su maquinaria mediática y de propaganda dinero suficiente como para contratar a unos 2.500 médicos para su Sanidad pública. Es uno de los botones de muestra de cómo se viene gestionando el dinero público en el Gobierno catalán. Hace muchos años que las cuentas no le salen a la Generalitat, cuyos ejecutivos nacionalistas han gastado sistemáticamente muy por encima de sus posibilidades, alimentando con generosidad partidas de gasto al servicio de la idea de «nación». La radiotelevisión catalana y la red de «embajadas» son dos de los ejemplos más claros –y costosos-, pero no los únicos. Todo esto en una Comunidad que, pese a disfrutar de más dinero público por habitante, ha gastado tanto que es líder absoluta en deuda. Desde hace años, se mantiene a flote gracias al permanente auxilio financiero que le presta el Estado en condiciones privilegiadas.

TV3 y propaganda: 300 millones al año
En las cuentas del Gobierno catalán de 2017,el programa presupuestario denominado «Medios de Comunicación Social» fue dotado con 309 millones de euros. La Corporación Catalana de Medios de Comunicación supone el grueso. Con unos 2.300 trabajadores, es la empresa pública de la Generalitat que controla la TV3 –con sus múltiples canales-, la radio autonómica y la Agencia Catalana de Noticias (ACN)-. En el quinquenio 2012-2017, la Generalitat alimentó esta estructura mediática con alrededor de mil millones de euros de dinero público. En 2017 la subvencionó con 238 millones de euros –que salieron de esa partida presupuestaria global de 309 millones para «Medios de Comunicación Social»-.

Además, a esas transferencias directas de fondos hay que añadir el dinero que la Generalitat le da a su radiotelevisión por otras vías, caso de la publicidad institucional. Y, además de los fondos que acaban en su «hólding» multimedia, el Gobierno catalán también es generoso en cultivar sus relaciones con empresas periodísticas privadas por la vía de las subvenciones y la publicidad oficial.

Radiotelevisión: sueldos de postín
Trabajar en la maquinaria mediática de la Generalitat sale a cuenta. El entramado de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales tuvo unos costes de personal de 160,96 millones de euros en 2017. Teniendo en cuenta la plantilla media que tuvo esa empresa pública el año pasado, el coste medio por trabajador ascendió a 69.679 euros –incluyendo cotizaciones a la Seguridad Social-. En el Gobierno de España, el sueldo bruto de un secretario de Estado ronda los 69.000 euros, y el de un ministro supera ligeramente los 71.000 euros.

Sanidad pública: víctima del reparto
La Sanidad pública catalana, mientras tanto, se queja de escasez de medios. Los médicos se han movilizado para alzar su voz contra la Generalitat y su gestión presupuestaria. Con esos 309 millones que Puigdemont reservó en 2017 al programa presupuestario «Medios de comunicación social» se podrían haber costeado los sueldos y cotizaciones de unos 2.500 médicos en la Sanidad pública catalana. El funcionamiento al completo de un hospital como el Clínico de Barcelona sale por menos de 500 millones al año, unos 250 de ellos para cubrir los costes de personal de sus 4.800 trabajadores.

Cataluña es la autonomía que menos porcentaje de su presupuesto dedica a Sanidad: solo el 28,8% en las cuentas de 2017 –las últimas aprobadas-, frente al 33,11% que arroja la media de todas las autonomías.
Embajadas en vez de maestros

La Educación es otro de los sectores paganos de la gestión presupuestaria en la Generalitat. En 2017, con Puigdemont, Cataluña fue una de las cuatro regiones que menos parte de su presupuesto reservó a Educación. Sin embargo, en ese mismo presupuesto nutrió con especial generosidad el área de «política exterior», la dedicada a propagar en el extranjero el proyecto independentista, la «nación catalana».

Así, en 2017, Puigdemont reservó 35,6 millones de euros a su «cancillería», la Secretaría de Asuntos Exteriores y Unión Europea, en la que quedaron integradas las embajadas, la agencia «diplomática» Diplocat, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo –considerada orgánicamente una pieza más de la «política exterior» catalana- y otros entes relacionados. Con esos 35,6 millones se podrían haber contratado unos 800 profesores, a tenor de los costes medios de personal que tiene la Consejería catalana de Enseñanza.

Deuda y recursos: dinero perdido
Cataluña maneja más dinero público por habitante que Madrid y, sin embargo, acumula el doble de deuda. El dato pone en evidencia la gestión de los sucesivos gobiernos de la Generalitat y tumba el recurrente «mantra» de los nacionalistas catalanes, el «España nos roba» con el que culpan al Estado de los males de sus arcas autonómicas. Contando todos los ingresos que obtuvieron las autonomías en el quinquenio 2011-2015 –excluida la parte conseguida a base de endeudamiento-, Cataluña fue el octavo gobierno regional que más recursos por habitante manejó. Es decir, está en la mitad superior de la tabla. Por ejemplo, disfrutó de un 33% más que la Comunidad de Madrid, a la que, sin embargo, dobla en deuda per cápita.

Abonados al debe: hipoteca de 78.000 millones
Tras años gastando muy por encima de sus posibilidades y al servicio de las preferencias nacionalistas, la Generalitat acumula una deuda pública de 78.459 millones de euros, según los últimos datos certificados por el Banco de España. En endeudamiento no tiene rival. Eso tiene un precio muy alto: en 2017, el recibo de la deuda –intereses y amortizaciones- se tragó el 18,4% de los ingresos de que dispuso la Generalitat, frente a una media del 15,2% en el conjunto de autonomías.

Eso explica, por ejemplo, que Cataluña se gaste este año unos 2.000 millones de euros más en pagar el recibo de la deuda que en Educación. Y cada año que pasa, el Ejecutivo catalán tiene que endeudarse más: el dinero que recibe prestado ya supone el 25% de sus ingresos reales de todo un año. Y esos préstamos los logra íntegramente del Gobierno de España.
A costa del Estado: 70.000 millones del FLA

Hace años que la deuda pública catalana está catalogada como «bono basura» y la Generalitat es incapaz de financiarse por sí sola en los mercados. Por eso es el Estado el que le presta el dinero, y además en condiciones muy ventajosas. La disparatada «prima de riesgo» que le correspondería pagar a la Generalitat se la ahorra gracias a la solidaridad del conjunto de España. El Estado es el mayor acreedor de la Generalitat tras seis años en los que le ha prestado más de 70.000 millones de euros. Cataluña ha sido, con mucho, la más beneficiada por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Desde 2012, de todos los fondos extraordinarios habilitados por el Gobierno de España para financiar a las autonomías, la tercera parte han acabado en manos de la Generalitat.

El PNV aprueba una PNL infecta.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 1 Diciembre 2018

EL PNV Y EH BILDU VOMITAN TODO SU VENENO DENIGRANDO LA CONSTITUCIÓN.
Ayer el Parlamento vasco con el apoyo de PNV, EHBILDU, Elkarrekin PODEMOS, se aprobó una proposición no de ley (PNL) sobre el 40º aniversario de la Constitución española de 1978. El texto aprobado es el siguiente:

“El Parlamento Vasco manifiesta que:
1. La mayoría de la ciudadanía de la Comunidad Autónoma de Euskadi no respaldó la Constitución en el referéndum de 1978. Aquel déficit de legitimación perdura hasta el día de hoy.
2. La Constitución española de 1978 "se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles". La unidad desde la imposición y la pertenencia desde la obligación suponía y supone construir el Estado español desde una base antidemocrática e históricamente falsa, porque dicha unidad no fue, ni es, consecuencia de la libre adhesión y voluntad de los pueblos.

3. Una generación no puede sujetar con sus leyes a las generaciones futuras y, en este sentido, y tras cuarenta años de vigencia de la actual constitución, cualquier reforma constitucional o proceso constituyente que se realice ha de dar respuesta a los actuales retos de blindar los derechos sociales, garantizar las libertades y reconocer y articular el carácter plurinacional y plurilingüe del Estado en una clave federal y/o confederal, teniendo que incorporar al texto constitucional el principio de libre determinación.

4. La interpretación jurídico-política de actualización de los derechos históricos del Pueblo Vasco permite reconocer el derecho y la capacidad de los vascos y vascas para decidir, expresar y ejercer su voluntad colectiva de cara a la consecución de fórmulas de convivencia acordadas voluntariamente y de establecer mecanismos que garanticen que los compromisos alcanzados serán respetados.
5. En una sociedad democrática todo cargo público de representación de la ciudadanía debe ser elegido y renovado periódicamente a través de elecciones. Este principio y valor debe hacerse extensivo a la Jefatura del Estado.
6. El Parlamento Vasco expresa su voluntad de no participar en las celebraciones del 40.º aniversario de la Constitución española que van a tener lugar el 6 de diciembre".

(1) En cuanto a que la mayoría de los vascos no respaldaron la Constitución es simplemente falso. Aunque es verdad que la participación fue de las más bajas sobre el censo con porcentajes del 59,3% en Álava, 43,4% en Guipúzcoa y del 42,5% en Vizcaya. Los votos afirmativos superaron con mucho al de votos en contra con el 72,4% en Álava, 64,6% en Guipúzcoa y el 73% en Vizcaya. Suele ser muy habitual querer apuntarse la abstención con una opción de voto, en este caso negativo lo cual es demagógico y carente de base.

(2) No existe en absoluto Unidad por imposición, ya que el referéndum fue democráticamente apoyado, con el mismo valor democrático que posteriormente el Estatuto autonómico. Y por supuesto que esa Unidad nace desde la integración de los diferentes reinos de España por los Reyes Católicos que hicieron de España la patria común e indivisible de todos los españoles sin discriminación por lengua ni creencias, salvo el triste suceso de la expulsión de los judíos sefardíes y el uso del castellano como lengua del nuevo Estado. Esos supuestos pueblos solo surgen de modo casi testimonial a finales del siglo XIX con el auge de los nacionalismos, básicamente el vasco y el catalán. Una manipulación grosera de los sentimientos por parte de una élite que aspiraba a ejercer un poder feudal en sus respectivas regiones.Sería bueno no querer pervertir la Historia, como de hecho ya hacen desde que gobiernan sus autonomías.

(3) La generación de españoles que pusieron su mejor voluntad y conocimientos para dotar a España de una Constitución democrática tras la larga travesía por una dictadura militar merece todo nuestro respeto y consideración por haber evitado una involución y tener el valor de pasar página, indultarse mutuamente y pensar en el futuro de las nuevas generaciones. Un encaje de bolillos en unos momentos en que los nacionalismos intentaron sacar rédito de la debilidad del Estado. Finalmente se pactó el sistema actual autonómico donde se reconocieron derechos como los Fueros de Navarra y el Concierto Vasco, como excepciones al resto de autonomías no consideradas inapropiadamente en mi opinión, como históricas. Y es verdad que sí que existe una realidad plurilingüe, que creo que está suficientemente reconocida y protegida incluso en exceso en la Constitución, llegando a lo ridículo y abusivo de querer relegar a nuestra lengua común, el español, al nivel de una lengua extranjera. No existe un Estado plurinacional, porque solo existe el pueblo español. No se reconocerá ningún derecho de (auto)determinación en la Constitución salvo que así lo decida la mayoría de los españoles en referéndum.

(4) En absoluto el tiempo puede esgrimirse como aval para una “escalada de derechos”. El derecho a decidir corresponde de forma exclusiva al pueblo español en el que reside la Soberanía Nacional. Y esta no se puede trocear entre aquellos que de forma unilateral se atribuyen derechos para decidir sobre su futuro y tipo de relaciones con el resto de España y de los españoles. Eso sencillamente no se puede admitir.

(5) Efectivamente la Jefatura del Estado en otro tipo de sistemas se elige en consulta e nunas elecciones. Eso sería así pero es que hoy por hoy en España está contemplado en la Constitución el sistema de Monarquía Parlamentaria donde la Monarquía se rige por la vía sucesoria y donde el Rey o la Reina ostentaría la Jefatura del Estado. Si se quiere modificar este punto esencial que se recoge en el Artículo 1 de la Constitución de 1978, existen procedimientos perfectamente definidos, con la salvedad de que debería contar con un amplio consenso parlamentario y ser sometido posteriormente a la aprobación de todos los españoles vía referéndum.

(6) El Parlamento Vasco es muy libre como Institución de tomar las resoluciones políticas que de forma democrática sean aprobadas, como lo es esta declaración en forma de proposición no de ley. Personalmente creo que es un acto de deslealtad institucional que seguramente no coincide con el sentimiento de los vascos que no comparten las aspiraciones secesionistas e independentistas del PNV y los partidos que han apoyado este texto tan mendaz en sus aseveraciones y pretensiones. Un panfleto propagandístico sin más repercusión que corroborar la deriva radical de un partido históricamente moderado como es el PNV hacia posiciones más afines al movimiento abertzale y a la no disuelta banda terrorista ETA.

Que no se preocupen estos vasquetas de txapela y aurreskus, que el resto de los españoles sí que celebraremos este 40.º aniversario de nuestra Constitución en un momento en que está siendo atacada, vilipendiada y violada por sus enemigos, como los golpistas catalanes de ERC y JxCAT (antes PDeCAT y CONVERGENCIA), que supongo que tampoco asistirán al evento como ya nos tienen acostumbrados. Y ahora estos mercenarios fariseos calienta sillones y politicastros de salón de este Parlamento vasco radicalizado del PNV, EH BIILDU y Elkarrekin PODEMOS. Nadie les va a echar de menos ni ahora ni en futuros consensos.

¡Que pasen si pueden y su conciencia selo permite un buen día!

Actúan como agentes extranjeros
Eduardo Goligorsky  Libertad Digital 1 Diciembre 2018

Urge que el Gobierno del país que estos agentes extranjeros se empecinan en destruir no sea el que premia su traición como lo está haciendo hasta ahora.

Carles Puigdemont utiliza el documento español para viajar libremente por Europa y para radicarse donde más le plazca dentro de la UE. Disfruta de este privilegio gracias al hecho afortunado de que nació en una provincia que forma parte del Reino de España. Sin embargo, él reniega de este vínculo y se proclama presidente de otro país que no figura en el concierto de naciones reconocidas como tales y que un colectivo endogámico bautizó con el nombre de República de Cataluña.

Minoría apátrida
La repúblika mostrenca que este colectivo pretende amputar del Reino de España tiene en su versión actual 7,5 millones de habitantes, de los cuales 5,5 millones figuran en el censo electoral. Puesto que solo 2 millones manifiestan públicamente el deseo de convertirse en ciudadanos de una repúblika inexistente, sin estatus internacional reconocido, esta minoría que rompe sentimentalmente con el país donde nació debería asumirse como apátrida, despojándose voluntariamente de los derechos que heredaron como españoles. Por lo menos hasta que un Gobierno colonizador –¿ruso? ¿chino?– juzgue lucrativo conceder personería jurídica al nuevo engendro.

No renunciarán a su primogenitura, por supuesto, porque son contestatarios pero no tontos. Y esto genera una situación anómala. Hoy hay en el Parlamento diputados y senadores que se sienten ajenos a España, incluso hostiles a ella, y que sin embargo están facultados para votar una moción de censura que destituye a los gobernantes leales a la Constitución y los reemplaza por otros predispuestos a la claudicación. Lo cual equivale a permitir que agentes extranjeros intervengan en la toma de decisiones cruciales para la soberanía de la Nación y el bienestar de sus habitantes. ¿Es racional que los enemigos de España tengan voz y voto en los debates sobre el orden institucional, la forma de gobierno (monarquía o república), la economía, los planes de seguridad y defensa, la educación y la sanidad del país que prometen destruir? No, no lo es.

Salvoconductos para la traición
Para más inri, esta no es una operación encubierta. Por el contrario, los renegados hacen ostentación de las tácticas y estrategias que emplean para desmembrar el país donde nacieron y cuyos documentos siguen utilizando como salvoconductos para la traición.

Los cabecillas de la insurrección secesionista no se recatan de actuar como si ya hubieran logrado sus fines y contaran con un Gobierno legítimo. Los ayuda el hecho de tener enfrente a un pelele con ínfulas de líder, que está dispuesto a decir que llueve cuando le orinan encima con tal de poder seguir aparentando autoridad. Así se explica que tolere las humillaciones a su persona y a los miembros de su gabinete, y que el presidente putativo de una Generalitat pilotada desde el extranjero lo conmine a hablar "de Gobierno a Gobierno", como si lo estuviera interpelando desde el Salón Oval de la Casa Blanca y no desde el cuarto trastero al que lo relegó su patrón Puigdemont en el Palau de la Generalitat regional.

La circunstancia de que los capos del golpe actúen como si su repúblika nonata fuera realmente un Estado independiente justifica que a sus secuaces se los pueda acusar de ser agentes extranjeros, inhabilitados para ocupar escaños en las Cortes españolas. Si tuvieran un ápice de decencia, ellos mismos tomarían la iniciativa de abandonar la legislatura. Desde este punto de vista, los radicales de la CUP son mucho más honestos que sus socios burgueses cuando se niegan a participar en los comicios españoles. Aunque me pregunto si la insumisa recalcitrante Anna Gabriel reside en Suiza con documento español o ya ha pedido papeles de apátrida, porque las puntillosas autoridades helvéticas nunca aceptarán una credencial espuria atribuida a los míticos Països Catalans de los que ella dice ser aborigen.

Flagrante malversación
El mamarracho secesionista, consumado tras la creación de falsas estructuras de Estado sufragadas con el dinero de todos los españoles, sustraído a su vez de los servicios sociales, la sanidad y la educación, es un acto de flagrante malversación. Joaquín Luna retrata este saqueo de los bienes públicos con su habitual humor cáustico ("El modus vivendi de la república", LV, 31/10):

¿No basta con una administración –la Generalitat– ya especialmente generosa en organismos ornamentales, y con la reapertura de embajadas en actos a los que ninguna autoridad local asiste?

Ayer fue presentado en el Palau el Consell per la República, ¡un organismo privado!, ¡sin un euro de financiación pública! Un milagro bíblico.

La semana pasada asistimos a la creación del –contengan el aliento– Consell Assessor per a l´impuls del Fórum Cívic i Social per al Debat Constituent, cuyo responsable es Lluís Llach (…)

A principios de octubre la Generalitat nombró a un ex dirigente de la CUP responsable de la singular Oficina de Drets Cívics i Polítics (…)

Y nostalgias del verano, cabe recordar la creación en junio del Comissionat per el Desplegament de l´Autogovern, cuyo objetivo –cito textual– es "evaluar el impacto real de la aplicación del artículo 155".

Desde la desaparición de la URSS, no se recuerda en Europa semejante despliegue de organismos con nombres largos, farragosos y burocráticos que solo hacen duplicar una administración suficientemente estructurada.

Lo imperdonable
Añade Luna que Quim Torra "es un hombre que se limita a repetir en todos los actos que la realidad le irrita mucho y como le irrita esa realidad no existe ni la acepta". Pues bien, esa realidad dicta que la repúblika de la que funge como presidente putativo no existe, y que cuando le ordena al nuevo capataz del Diplocat, Alfred Bosch, que actúe como "ministro de Exteriores" de Cataluña están interpretando, él y su subalterno, un papel grotesco. Lo imperdonable, empero, es que, aunque el maltratado ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, impugne en los tribunales los chiringuitos que la Generalitat monta a todo trapo en otros países, el Gobierno no cierre sumariamente el grifo e impida que los malversadores hurten sin disimulo millones de euros de las arcas públicas para amamantar a los ganapanes que se pasean por el mundo difamando a España.

Los golpistas han montado en el territorio del Reino de España un simulacro de Estado independiente que nadie reconoce en el concierto de naciones. ¿Son rebeldes o sediciosos? ¿Son galgos o podencos? Son delincuentes que actúan como si fuesen agentes extranjeros embarcados en una cruzada para desmembrar España. Su último envite: tomar partido por el Reino Unido contra España en el conflicto de Gibraltar (El Confidencial, 23/11). Estos agentes extranjeros no se resignan a trabajar como apátridas autónomos y buscan colocarse bajo el ala de alguna potencia que remunere sus servicios.

Urge que el Gobierno del país que estos agentes extranjeros se empecinan en destruir no sea el que premia su traición como lo está haciendo hasta ahora, con incontroladas transferencias de fondos que son sistemáticamente malversados, como reconoce incluso el benévolo tribunal de Schleswig-Holstein en su muy jaleada sentencia. El artículo 155 de la Constitución sigue siendo el arma contra el expolio.

PD: Jordi Gracia publica en el BOE del pedrosanchismo entreguista un artículo ("La derecha despechada", El País, 27/11), en el que enumera todas las claudicaciones de la izquierda, incluidos contubernios con el golpista Junqueras, elogiándolas como si fueran conquistas históricas, y después de meter en el mismo saco el Gobierno socialdemócrata de Felipe González y el vodevil esperpéntico del tardochavista José Luis Rodríguez Zapatero arremete con lenguaje tremendista e inquisitorial contra los partidos que defienden la unidad de España, lo que a su juicio implica "una recaída en trasnochadas pendencias peligrosamente vintage". Ecos de Pilar Rahola en la izquierda reaccionaria, como la definió con lucidez premonitoria el inolvidable Horacio Vázquez-Rial.


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