AGLI Recortes de Prensa   Domingo 2  Diciembre 2018

CIERRE DE CAMPAÑA DE VOX
Abascal: ‘Tendremos las llaves de San Telmo para una conquista histórica’
La Gaceta  2 Diciembre 2018

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha asegurado sobre las elecciones andaluzas del próximo domingo que “da igual el resultado, que será magnífico, porque hemos venido a unas elecciones históricas, y si convencemos a los que aún dudan tendremos las llaves de San Telmo”, sede de la Presidencia de la Junta.

Durante el acto de cierre de campaña de VOX, celebrado en Sevilla, Abascal ha dicho que “Andalucía ha dejado de estar avergonzada”. “Ahora es una sociedad orgullosa que se ha levantado junto a la España viva de la que vais a ser protagonistas, porque lo primero, y por encima de todo, está nuestra patria, muy por encima de los intereses de los partidos políticos”.

Así, ha dicho a los 3.500 militantes y simpatizantes -según VOX- reunidos en el mitin, que “no estáis aquí por nosotros, por mucho que nos aplaudáis y que nos digáis que somos muy grandes, porque aquí lo grande es España, y si estáis aquí es porque por primera vez escucháis a gente hablar con orgullo de España”.

“España ha forjado una nación a través de una historia de la que Andalucía ha sido protagonista, y nosotros reivindicamos la Andalucía de los Reyes Católicos, de las Cortes de Cádiz, de las Navas de Tolosa, del puerto de Palos hacia América”, ha dicho, enfatizando que “España no nació en 1978.”

Ha señalado que VOX “defiende la dignidad de los españoles, porque lo más importante de una persona es su dignidad, su autoestima, su historia, la historia de nuestros padres, y estamos aquí para decirlo como no es capaz de decirlo nadie más” y ha asegurado que el domingo van a llegar al Parlamento andaluz “con la ayuda de todos los andaluces, de todas las provincias”.

“Si empujamos un poco más, si salimos a convencer a los que aún dudan, tendremos las llaves de San Telmo para hacer una conquista histórica que ha sido imposible en 36 años”, ha insistido Abascal.

Por su parte, el secretario general de VOX, Javier Ortega Smith, ha defendido la necesidad de que su partido sea la voz “de los autónomos, hartos de trabajar asfixiados por los impuestos, o de los miles de sanitarios que se enfrentan a una saturación en la salud pública, porque los que están allí no son los que han pagado la sanidad, son los inmigrantes ilegales”.

El juez FRancisco Serrano, candidato a la Junta de Andalucía por la formación de Abascal, ha señalado, mientras, que VOX es “un proyecto histórico” que no acaba el domingo y ha añadido que su partido representa “a la España y la Andalucía libre”. “Aquí los que vienen no vienen por un bocadillo, señora Susana”, ha apuntado en alusión a la candidata del PSOE a la reelección. “El domingo por la noche, sevillanos, andaluces y españoles vamos a hacer historia, dejando ojipláticos y con la mandíbula caída a muchos que nos han insultado, ninguneado, que no nos han querido sacar en los medios e comunicación, pero vamos a hacer historia porque vamos a entrar en el Parlamento de Andalucía”.

El corte de mangas
El final de la patente de corso de la agresión antiespañola
Hermann Tertsch ABC 2 Diciembre 2018

El presidente de VOX, Santiago Abascal, que ha sido boicoteado por todas las televisiones y vetado por los gobiernos en los medios públicos desde que su partido existe, se ha puesto de moda últimamente porque la demanda de claridad y firmeza de los españoles ha dinamitado este otoño ya definitivamente todos esos vetos, boicots y ninguneos. Pero cuando la televisión LaSexta ha querido preparar una entrevista con él para el programa estrella de la manipulación izquierdista, con el agitador conocido como «El follonero», Jordi Evole, se ha encontrado con un sonoro corte de mangas. «Después de insultarnos a nosotros y a nuestros votantes, Évole pretendía que colaborásemos con su programa. No tienen vergüenza. Nosotros distinguimos entre la crítica periodística y los mamporreros del poder. ¡Que llame a Otegi!», respondió Abascal a la solicitud.

Es un soberbio precedente. Y la primera vez que se trata en España a esa cadena de agitación y a sus activistas del entramado propagandístico de la ultraizquierda y el separatismo como merecen. Albert Rivera ya dio en este sentido un puñetazo sobre la mesa en la televisión pública TV3 cuando dijo a sus directivos y demás intoxicadores unas cuantas verdades sobre su naturaleza y su vil conducta. Pero a la gran máquina de intoxicación izquierdista, anticonstitucional y antiespañola que es LaSexta nadie se había atrevido a retarla así porque temen su probada capacidad de destruir reputaciones, prestigios, carreras profesionales y personas. Todos temen a los mamporreros, que pueden hundir a un concejal como a un juez, a un periodista como a un político. Y los políticos de todos los partidos han acudido dóciles a sus citas en LaSexta, aunque desde allí se insulte, se difame, se ridiculice y se agreda a sus electores a su partido, a España, al Rey, a las creencias religiosas o a las víctimas el terrorismo.

Hay que recordar vergonzosas entrevistas a políticos constitucionalistas en el peor y más humillante ejercicio de hacerse perdonar allí los valores con los que después mendigan y consiguen sus votos, escaños y cargos. El mensaje hegemónico en todas las televisiones es dictado por esa factoría al servicio de intereses inconfesables con la complicidad vergonzosa de políticos de los grandes partidos. Que solo han fortalecido ese mensaje contra el Estado, la Monarquía y la Nación además de la capacidad de intimidación a todo español opuesto a las imposiciones izquierdistas de la corrección política filocomunista y filoseparatista. Parece llegada la hora de romper con la resignación a que los medios y los periodistas compitan por el premio en la agresión a la legalidad española y en deslealtad a España. Ayer La Vanguardia comparaba con Mahatma Gandhi a los Jordis, en huelga de hambre, cabecillas golpistas que pudieron causar un baño de sangre hace un año y pueden aun conseguirlo. Es hora de que los españoles traten a quienes agreden a la legalidad, a las instituciones y a España, con la firmeza con que lo ha hecho Abascal con ese profesional del odio resentido que es Evole.

Elecciones en Andalucía
'Zarpazo' de Vox... ¿a Casado o a Sánchez?
El presidente del Gobierno espera que el PP se pegue un batacazo en las elecciones andaluzas para convocar generales en marzo y consolidarse en el poder
Gabriel Sanz vozpopuli.es 2 Diciembre 2018

Aunque la vicepresidenta Carmen Calvo dijo el viernes que nada "condicionará" a Pedro Sánchez a la hora de adelantar las elecciones a marzo, ni una victoria holgada del PSOE-A ni una derrota este domingo en las elecciones andaluzas, en los cuarteles generales de todos los partidos se piensa justamente lo contrario.

Porque una fuerte caída de Susana Díaz -algunas encuestas llegan a pronosticar que bajará de los 40 escaños- seguramente frenaría la disolución de las Cortes en enero. Sánchez preferirá, dicen en las sedes de PP y Ciudadanos, ganar tiempo aplicando los presupuestos 2019 fallidos vía real decreto a la espera de recomponer la figura.

Un goteo de medidas de su agenda social, como el aumento del salario mínimo a 900 euros, vincular las pensiones al IPC, o recuperar en subsidio a los parados mayores de 52, aderezado con la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos, para que pasen los meses hasta los comicios europeos, autonómicos y municipales el 26 de mayo, y convocar elecciones generales en otoño.

Pero si Díaz aguanta -más o menos- el resultado de hace cuatro años (47 diputados), y es el PP quien cae de los 33 a 25 diputados o menos -no digamos si se confirma el sorpasso de Ciudadanos- quien lo pasará mal, sin duda, será Pablo Casado. No inmediatamente, no vaya a ser que al presidente del Gobierno le dé por disolver las Cortes para pillar al PP desangrándose, pero sí a medio plazo.

"El lunes nadie pedirá su cabeza", pronostica a Vozpópuli un veterano diputado del PP, pero sin duda los barones, especialmente el gallego Alberto Núñez Feijóo, tomarán nota para pasarle factura, esta vez sí, el 26-M; esa especie de segunda vuelta en que se van a convertir los comicios europeos, autonómicos y municipales, y que puede ser la debacle para el PP.

Los populares se enfrentan durante la jornada de hoy en Andalucía a la tormenta perfecta: por un lado, Ciudadanos viene quitándoles voto, hasta el punto de que las encuestas se tiraron semanas augurando que los de Albert Rivera quedarán por delante a base de robarle el centro; y ahora, la espectacular eclosión de Vox le está desangrando por la derecha.

Vox atemoriza también al PSOE
Claro que esa irrupción del partido de Santiago Abascal está siendo tan espectacular -sondeos de última hora no publicables le auguran cinco escaños o más- que la intranquilidad ha llegado a las propias filas del PSOE-A: el PP podría no ser el único perjudicado, sino que el PSOE perdería también diputados en la pelea de los restos.

Hasta Adelante Andalucía vería peligrar algunos de los escaños que se le atribuyen en un escenario de crecimiento de la mano de Teresa Rodríguez, si los de Abascal entran con fuerza inusitada en el Parlamento Andaluz.

En ese escenario, hoy por hoy muy dificil de ver en la realidad, hasta la intocable continuidad del PSOE -37 años ininterrumpidos lleva gobernando- estaría en el aire. Y con semejante terremoto empezarían los verdaderos problemas no solo para Díaz, su final político, sino para el propio Pedro Sánchez.

Sería la única formar de salvarse para el candidato popular, Juan Manuel Moreno Bonilla, a quien la dirección del partido elegida en el congreso de julio le estará esperando el lunes en la sede de Génova para pasarle factura por su apoyo a Soraya Sáenz de Santamaria en el Congreso de julio. De momento, esto es lo más probable que ocurra.

El Gobierno de la dignidad
Pedro Sánchez y todos sus ministros implicados en escándalos.
EDUARDO INDA okdiario 2 Diciembre 2018

¿Se imaginan un titular que en junio de 2012 hubiera rezado “Rajoy y nueve de sus ministros envueltos en casos de corrupción o irregularidades”? Yo claro que lo veo en mi cabeza, como más aún diviso la que se hubiera liado a cuenta de la calidad y, sobre todo, de la cantidad de golfería por metro cuadrado en un Gobierno que cabe en dos o tres 600. No habrían bastado horas de televisión, hectólitros de tinta y páginas de Internet, no en España sino en el universo, para montar la mundial a cuenta de semejante escandalazo. Y con razón. Ni que decir tiene que el pontevedrés de Santiago se hubiera tenido que ir a su restaurante preferido, Arahy, para ahogar las penas a base de líquido escocés antes de pedir el reingreso en el Registro de la Propiedad y sus ministros habrían dimitido antes de la medianoche como buenos émulos de Cenicienta y, como por cierto, mandan los estrictos cánones democráticos occidentales.

Mariano Rajoy no montó la Gürtel, fue cosa de sus antecesores. Vamos, que se lo encontró cuando llegó al poder. El monumental edificio de sobresueldos, billetes morados de 500 y financiación en B no fue idea suya, ni mucho menos. Nada que ver con él. Tres cuartos de lo mismo hay que colegir de María Dolores de Cospedal. Rajoy no se fue a su casa fruto de la torpeza de Soraya Sáenz de Santamaría en la negociación con el felón PNV sino víctima de una espectacular conspiración urdida entre el juez De Prada, Baltasar Garzón, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, el terrorista Otegi y esos golpistas catalanes a los que se les prometió impunidad a cambio de 17 “síes”.

Es falso de toda falsedad, por tanto, que Rajoy dimitiera por Gürtel porque nada tenía que ver con Gürtel. Ni la ideó, ni la hizo realidad, ni se hizo multimillonario con ella. Sí es cierto que percibía sobresueldos en negro pero no lo es menos que él no era el cerebro de aquella impresentable piñata. Es más, los puso a todos en la puñetera calle cuando accedió a la Presidencia del PP en 2004 por José María Michavila interpuesto. Y al hombre que evitó el rescate sólo le presentaron la renuncia dos ministros en seis años y seis meses: Ana Mato y José Manuel Soria.

La primera por su participación a título lucrativo en los cohechos que entregaba Francisco Correa con la misma facilidad con la que el churrero fabrica churros. Las fiestas a lo Pablo Escobar que le montaba y los viajazos que le regalaba el tan histriónico como golfo organizador de las campañas electorales fueron su ruina. Y José Manuel Soria tuvo que coger carretera y manta porque figuraba como administrador en dos cuentas en paraísos fiscales abiertas por su padre, un riquísimo empresario hortofrutícola canario que desarrolló buena parte de su trayectoria en Reino Unido. Ésa fue la excusa aunque la realidad es que el ministro de Industria decidió tirar la toalla cuando se enteró de que Montoro iba por las redacciones ofreciendo los papeles de la herencia que su madre había legado a él y a sus cuatro hermanos en Suiza y que fue convenientemente declarada al fisco español en 2010 tras el desembolso de cientos de miles de euros.

Dos en 78 meses. Que, visto lo visto, en Periodismo comparado y no comparado, tampoco es mucho teniendo en cuenta la poca decencia que gastan los políticos occidentales. Un juego de niños, por ejemplo, al lado de las golferías podemitas, como ahora veremos de las socialistas y no digamos ya si las parangonamos con las que ha protagonizado Donald Trump en menos de dos años tan abracadabrantes como cero ejemplificantes en la Casa Blanca.

Cuando el tan legal (lo eligieron aplicando la Constitución) como ilegítimo (gobernar con 84 de 350 diputados es un fraude) Sánchez fue investido el 2 de junio, se cascó un tuit que ahora le estalla en las manos: “La democracia en España abre una nueva página. Una etapa para recuperar la dignidad de las instituciones”. Aunque mucho me temo que, dada su amoralidad, esta circunstancia le importe un comino. Ya se sabe: cuando te vas hasta de marchuki y de bodorrio en Falcon, coges el Airbus hasta para viajar a 180 kilómetros de Madrid y te gastas 2 kilos de todos en la calefacción de tu casa oficial, esas cuitas te la sudan si eres el mayor jeta que ha parido madre.

Más allá de interpretaciones psicoanalíticas, este tío es carne de diván, hay que preguntarse si la dignidad ha vuelto a las instituciones. ¿Es más digna la Presidencia del Gobierno ahora con un titular que robó su doctorado plagiando por tierra, mar y aire una tesis que le hicieron al menos cuatro negros o cuando la ocupaba un tipo que se sacó Registros empollando como un animal? ¿Es más digno el Gobierno de ahora con nueve ministros manchados de chapapote ético en seis meses o el de antes con dos en seis años y medio? ¿Es más digno un presidente que enchufa con soldada de ejecutivo de altos vuelos a su mujer en el Instituto de Empresa coincidiendo con su llegada a La Moncloa? ¿O un predecesor cuya cónyuge, Elvira Fernández Balboa, jamás se aprovechó del cargo ni fue agraciada con trifásico alguno?

¿Es más digno este Ejecutivo en el que la portavoz declaró en documento oficial un patrimonio de “195.000 euros” cuando en realidad es de más de cuatro millones? ¿Es más digno un Borrell que perpetró un episodio de insider trading facilitado por el actual secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, o un Dastis al que no se le conoce escándalo alguno ni ético, ni moral, ni desde luego legal?

Siguiendo con la dignidad, ¿quién gana en esta materia, el Luis de Guindos que destapó el escándalo de las tarjetas black o esa Nadia Calviño que montó una patrimonial con sucursal en Bruselas para comprar su casoplón madrileño? ¿Álvaro Nadal o su igual en este Gobierno, Pedro Duque, que tiene sus dos viviendas de lujo (la de Madrid y la de la playa, ambas de 350 metros cuadrados) a nombre de una sociedad patrimonial creada con el único ánimo de hurtar pasta a Hacienda? ¿El Ministerio de Hacienda del inquisidor Montoro o el de la perdonavidas Montero que ha permitido a su compañero astronauta ahorrarse la sanción de 72.000 euros que pedían los inspectores con una regularización a la carta? La “e” que distingue a Montero de Montoro sí marca en este caso la diferencia.

Suma y sigue en la competición de dignidad. ¿Quién mola más éticamente, la anterior titular de Sanidad, Dolors Monserrat, que está limpia como la patena, o su sucesora, María Luisa Carcedo, que cobraba al Congreso dietas por alojamiento pagadas por el contribuyente pese a tener (y vivir en ella) casa en Madrid? ¿La misma Monserrat o la misma Carcedo que cuando la pillaron donó la vivienda a su hijo para continuar trincando parné público en lo que constituye un fraude legal de padre y muy señor mío?

Ya puestos, tracemos un paralelismo entre Rafael Catalá y Dolores Delgado. Al primero no le pillaron en un solo renuncio porque es honrado a carta cabal. A la segunda la definen sus conversaciones con Villarejo. No hace falta más. Es homófoba, llama “maricón” a un compañero de Gabinete (Marlaska) que es gay. Misógina, no le gusta trabajar con mujeres porque “no son de fiar”. Ha cometido presuntamente un delito de omisión del deber de colaborar con la Justicia o uno de calumnias. Porque si es cierto lo que dijo acerca de las relaciones con menores de magistrados y compañeros fiscales en un viaje, tenía el deber legal, amén del moral, de denunciarlo. Y, si no, las víctimas de sus vilipendios han de meterle un cuerno en los tribunales que la deje tiesa. Por no hablar de esas repugnantes risitas y de ese “negocio seguro” con el que la notaria mayor del Reino despachó las revelaciones de Villarejo acerca de la agencia de modelos-prostitutas que montó para chantajear a políticos y empresarios.

Lo de Luis Planas, ministro de Agricultura, es de aurora boreal. Con un par, Pedro Sánchez lo nombró pese a estar imputado por un delito medioambiental. Como se podrán imaginar, todo un gesto de dignidad. El parangón con Isabel Tejerina es mejor no hacerlo porque saldría escaldado el valenciano que da nombre a esta nueva manera de entender la dignidad. Antes te destituían cuando incurrías en un caso de corrupción, ahora te nombran cuando lo protagonizas. A Sánchez le gusta esto de hacerse un Planas: cuanto más manchado esté un candidato a ministro, mejor, más boletos tiene en la tómbola de la formación de Gobierno.

Ni entro en el caso de Màxim Huerta y Carmen Montón porque si bien no fueron dignos en su vida anterior, no se les podrá negar cierta estética a la hora de renunciar cuando les pillaron con las manos en la masa. Al primero con una sociedad similar a la Pedro Duque o a la de Nadia Calviño, a la segunda con un trabajo fin de máster fusilado desde la A hasta la Z.

El Gobierno de la “dignidad”, el que iba a devolver la ética a la vida pública, el que iba a rescatar la decencia perdida, está contaminado hasta los tuétanos. Diez de los 20 ministros que son o han sido están envueltos en casos de corrupción o irregularidades supinas. La mitad exactamente. En cualquier democracia occidental digna de tal nombre, estos guarismos serían motivo más que suficientes para que el primer ministro se fuera por donde había venido o, al menos, para disolver las cámaras y convocar elecciones. El presidente Rajoy tuvo 23 ministros y sólo dos se vieron apartados por el dedo inmisericorde de Doña Ética. Un elemental cálculo matemático basta para colegir que cada mes le han saltado al okupa 1,7 casos de corrupción (en el sentido más amplio del término) protagonizados por ministros. El de Rajoy salió a uno cada 38. A Sánchez le han dimitido dos ministros en sus cuatro primeros meses, a Rajoy dos en 78 y con una presión mediática incomparablemente superior. ¿Quién es más digno, querido Pedro?

El laberinto andaluz: cansancio sin rebeldía
Descontado el triunfo en minoría del PSOE, el interés de la jornada se reduce a los pactos postelectorales, la influencia nacional y su condición de primarias de centro-derecha
Ignacio Camacho. ABC 2 Diciembre 2018

La vida política en el latifundio de poder andaluz se ha movido desde hace años entre la resignación, la melancolía, el escepticismo y la rutina. Más de un 60 por cien de los electores dicen en las encuestas desear un cambio, pero una proporción aún mayor están convencidos de que no va a producirse, y tampoco parece que la continuidad del PSOE, en el poder desde tres décadas y media, les inquiete demasiado. Ése ha sido el gran éxito de los socialistas: su identificación intrínseca con el sistema mismo de la autonomía. Su condición de partido Alfa, bandera y guía, que incluso en sus horas más bajas conserva entre amplias capas de la población un marchamo de legitimidad autoinducida. El tránsito hasta los comicios de hoy ha transcurrido bajo ese clima, si bien los sismógrafos demoscópicos han empezado a detectar en los últimos días ciertos indicios de sacudidas.

Las razones de esa larga hegemonía son muy variadas y se hunden en el referéndum que en 1980 acabó cambiando el diseño territorial del Estado. El gran error histórico de la derecha al oponerse a la autonomía de primer grado la cargó con un lastre que aún no ha podido desprender de su imaginario. Desde entonces, el socialismo ha ido creando un tejido institucional sobredimensionado. Los intereses clientelares del modelo subvencional, la superposición de la Junta y su aparato a la sociedad civil y la construcción de un complejo sistema de distribución de recursos basado en transferencias externas de renta han sido –junto a la falta de dinamismo de la oposición para crear un proyecto alternativo creíble– las principales razones de su arraigo. Una consistencia inmune al desgaste, a los escándalos de corrupción y a las tercas estadísticas que, pese a la inversión de fondos europeos por valor de ¡¡cien mil millones!! de euros sitúan a la región en la cola nacional de bienestar y a la cabeza del paro. Andalucía ha gozado de una transformación estructural indudable en estos 36 años a pesar de seguir por debajo de la evolución media del Estado. Para una comunidad que partió de un evidente subdesarrollo, el del «laberinto andaluz» de Gerald Brenan, ese balance parece aún suficiente para sobreponerse al hartazgo.

Con todo, el tiempo ha hecho su mella. Las expectativas electorales de Susana Díaz son las más bajas de la historia autonómica. No, sin embargo, las del conjunto de la izquierda, que parece seguir sumando mayoría más o menos holgada, ahora con Podemos y su marca de confluencia. Además la derecha acude a las elecciones por primera vez dividida, nada menos que en tres fuerzas, y con candidatos poco seductores que merman aún más sus expectativas. Tanto el PP como Ciudadanos y Vox han planteado una campaña de argumentos nacionales, con especial protagonismo del desafío separatista, lo que ha permitido a Díaz y a la candidata comunista, Teresa Rodríguez, apelar al orgullo autóctono, a una especie de plebiscito de autoestima. Aunque en los últimos días ha cundido en el Gobierno regional cierto temor a una sorpresa, la probabilidad de que las candidaturas opositoras puedan reunir suficiente masa crítica es reducida. Así las cosas, la percepción conformista de otra victoria de «los de siempre» ha impregnado estas elecciones de una singular monotonía; no existe el menor optimismo sociológico sobre una mejora de las condiciones de vida pero el peso de la costumbre impone una resignación continuista.

Tres cuestiones
Salvo que ese terremoto, no descartable pero no presentido, cambiase por completo el panorama político en Andalucía y, por expansión, en todo el país, el interés de la convocatoria de hoy se reduce a tres cuestiones concretas: los pactos postelectorales, su influencia en el pulso político nacional y su condición de primarias del bloque de centro-derecha. Respecto a este último aspecto, los dos partidos liberales que vienen disputándose la primacía interna se han visto sorprendidos por la irrupción de Vox, que amenaza con provocar un corrimiento de tierras del que nadie sabe su alcance a ciencia cierta. En cualquier caso, la competencia real no es entre los aspirantes oficiales a la Presidencia sino entre los líderes nacionales, Pablo Casado y Albert Rivera, cuyo pulso se empezará a dirimir a través de candidaturas interpuestas.

Un tropiezo del PP comprometería seriamente su flamante liderazgo, aún sometido a dudas y poco asentado. El candidato real, Juan Manuel Moreno, ya ha dejado entrever que se retirará si se produce el temido sorpasso, pero sus consecuencias alcanzarían de lleno a las aspiraciones y la proyección de Casado. Sensu contrario, el adelantamiento a los populares –que en cualquier caso sufrirán una significativa pérdida de escaños– relanzaría a escala española las esperanzas de Ciudadanos, cuyo papel tras la moción de censura que derribó a Rajoy ha quedado muy desdibujado. El crecimiento del partido naranja es notable en la costa y los grandes núcleos urbanos, pero el ámbito rural y la inercia bipartidista operan a favor de su principal adversario. El tercero en discordia, Vox, saldrá propulsado con su casi segura en el arco parlamentario. Su primera presencia institucional, que apunta a ser bastante significativa, le puede otorgar un protagonismo mediático y político decisivo en los comicios europeos de mayo. En cualquier caso, ya ha salido beneficiado de una campaña muy dinámica en la que hasta sus oponentes le han dispensado trato de actor inesperado.

Gobernabilidad
La segunda interrogante es la de la gobernabilidad, que inevitablemente estará sujeta a la necesidad de acuerdos. Cs ha prometido con insistencia que no volverá a respaldar a Díaz, lo que abocaría a un dilema de pacto de izquierdas o bloqueo. En 2015, la actual presidenta tuvo que esperar ochenta días para ser investida al cuarto intento. Aunque su incontestable mala relación con Teresa Rodríguez, la candidata de Podemos, se ha suavizado en campaña con intenciones de tanteo, la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales deja cualquier aproximación en el alero. Los socialistas amenazan con forzar la repetición electoral en caso de que sus rivales pretendan abrasarlos con una táctica de aislamiento. Tampoco se fían demasiado de Pedro Sánchez, por si se sintiese tentado a entregar a Pablo Iglesias la cabeza de Díaz como trofeo. Para el presidente ha ido también, de modo indirecto, la advertencia de que el susanismo resistirá defendiendo su previsible victoria a cualquier precio. Incluido el de volver a las urnas si no le queda otro remedio.

Por último, está la inevitable lectura prospectiva, en clave nacional, de la jornada. Los resultados medirán por primera vez el impacto de la llegada al poder de Pedro Sánchez, pero ningún análisis objetivo debe olvidar que en el escenario andaluz no cabe una correlación exacta con el del resto de España. En primer lugar, porque el socialismo gobernante, con su maquinaria perfectamente engrasada, siempre ha tenido en este territorio una prima de ventaja. En segundo término, porque falta el elemento nacionalista, que PSOE y Podemos han asumido a su manera, con argumentos de tintes emocionales, durante la campaña. Y en tercer orden, porque la derecha, al revés que la socialdemocracia, tiene en Andalucía un lastre sociológico histórico que la empuja a la baja.

Nadie cree en un vuelco
La probabilidad de una mayoría de cambio ha sido remota hasta los últimos días; nadie cree sinceramente en el vuelco aunque para esa hipótesis existe un pacto implícito entre Juan Marín y Juan Manuel Moreno: el que de los dos saque más diputados tendrá el respaldo del que obtenga menos. La incógnita de Vox ha disparado en los últimos días de los nervios. También en el PSOE, temeroso de salir perjudicado en el baile de los cocientes y restos. Para Susana Díaz, los 40 escaños –tiene 47 de un total de 109—son la barrera bajo la cual tendría muy difícil vender el resultado como un éxito. La coalición comunista, Adelante Andalucía, que puede ser segunda fuerza en Sevilla, paladea la casi total certidumbre de resultar decisiva en la formación del Gobierno. Pero tal vez el fenómeno más llamativo de estas elecciones consista en que han despertado más atención fuera que dentro: en el resto de España son vistas como un test de la correlación de fuerzas para el ciclo electoral que hoy quedará abierto. Los andaluces, sin embargo, parecen haberse tomado la cita con un rutinario talante entre estoico, resignado y escéptico. Nadie sabe, sin embargo, si se puede estar fraguando un movimiento telúrico bajo el hermetismo de ese ambiente espeso.

El socialista Page vota ‘no’ a prohibir el indulto a los golpistas y a defender el español en Cataluña
Carlos Cuesta okdiario 2 Diciembre 2018

La dependencia de Emiliano García-Page de Podemos para mantenerse en el poder en Castilla-La Mancha y los acuerdos del PSOE con partidos golpistas han vuelto a poner en evidencia al presidente socialista. El PP ha exigido el apoyo expreso a “nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la fortaleza de nuestra Constitución y nuestro Estado de Derecho”. Y el presidente regional se ha negado a apoyar esta declaración.

García-Page, de este modo, se ha unido a Podemos en contra de prohibir los indultos a separatistas y en contra de la defensa del español en Cataluña. La escena ha sucedido esta semana, cuando el PP ha pretendido arrancar el apoyo de los socialistas para emitir una resolución de apoyo a la Constitución, el español y de rechazo y prohibición del indulto a los golpistas y se ha encontrado con que Page ha preferido mantenerse fiel a Podemos y a los pactos de gobernabilidad que mantiene Pedro Sánchez y ha rechazado dar el más mínimo apoyo a este tipo de resoluciones.

El responsable del PP en Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, ha señalado que los populares “nunca estarán con aquellos que se ponen en contra de nuestra Constitución, nuestra nación y nuestra historia, mientras Page los tiene sentados en su Gobierno y aplaude a Sánchez cada vez que pacta con separatistas”.

Núñez ha manifestado que nuestra democracia tiene como valores “la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político” y ha lamentado que “desgraciadamente, los acuerdos de hace 40 años están siendo cuestionados hoy por algunos agentes políticos que lo están poniendo en duda” y que hoy gobiernan con el PSOE y generan un grave riesgo para nuestra democracia.

Desde el PP no descartan en absoluto seguir poniendo en evidencia a Page. Y es que la resolución para la que buscaban el apoyo de los socialistas se enmarcaba en la pura defensa del estado de derecho, la Constitución y la unidad de España. La resolución que los socialistas de Page han rechazado pedía simplemente el rechazo de “los planteamientos que pretendan reconocer a favor de determinados territorios privilegios en ningún ámbito. Siendo incompatibles con el desarrollo de nuestra región la implantación de modelos ajenos a la realidad de España, como aquellos que establecen un modelo plurinacional del Estado”.

La resolución del PP pedía igualmente la oposición rotunda a “que se puedan conceder indultos a condenados por delitos tan graves como la rebelión o la sedición que atacan la Constitución que es base de los derechos que todos disfrutamos con igualdad”.

Y abogaba “por un reforzamiento de las instituciones de Estado que puedan hacer frente a los desafíos separatistas, a través de reformas legislativas que garanticen la efectiva igualdad entre españoles a tener el mismo derecho a recibir los mejores servicios posibles con independencia del territorio donde se encuentren”.

Por todo ello, el PP pretendía contar con el apoyo del PSOE para “reivindicar el proceso de la “Transición Española” y las leyes, acuerdos y consensos que surgieron del mismo, puesto que constituyen los pilares en los que se sustenta nuestra actual democracia y Estado de Derecho y rechazar cualquier tipo de revisionismo de esta época decisiva de nuestra historia común y que hizo posible una realidad como la de Castilla-La Mancha que ha traído a nuestros pueblos desarrollo”.

La propuesta del PP seguí así: “Defender la Monarquía parlamentaria, no solo por ser la forma política de nuestro Estado consagrada en el artículo 1.3 de nuestra Carta Magna, sino por ser el símbolo de la unidad y permanencia de una nación milenaria como España; y por la inestimable y extraordinaria contribución de la Corona al proceso de Transición española y por su ejemplar defensa de los derechos de los españoles y de la unidad de España”.

La resolución del PP también reivindicaba “defender el español como lengua vehicular y común de la enseñanza en todas las comunidades autónomas, respetando siempre la existencia de las lenguas cooficiales reconocidas en los diferentes estatutos de autonomía, pero sin que dichas lenguas prevalezcan y dejen sin efecto el derecho de todos los españoles, y por tanto, de los castellano-manchegos a usar nuestra lengua común, el español, en cualquier territorio en que se encuentren”.

Cuarenta años de PSOE es suficiente
 larazon 2 Diciembre 2018

La elección del voto nunca puede ser un estigma en una sociedad libre que se rige por el sistema de democracia representativa. Es preciso hacer esta consideración ante el recurso fácil a la descalificación de los votantes que eligen la opción «equivocada» desde el punto de vista de quien no comparte el resultado, algo que viene siendo un lugar común al analizar el comportamiento electoral en Andalucía. Otra cuestión es caer en el victimismo, como hace el PSOE andaluz, cuando se pone de relieve la cada vez más amplia brecha socioeconómica que existe entre la Comunidad que preside Susana Díaz y el resto de España.

Brecha que treinta y seis años de socialismo gobernante no ha logrado cerrar, ni siquiera aproximar, y que, forzosamente, debe tener un responsable en aquellos que han gobernado Andalucía con plenos poderes, han dispuesto del mayor porcentaje de los fondos estructurales provenientes de la Unión Europea y operan, además, sobre una región pródiga en recursos naturales, con una sólida tradición cultural y universitaria, y con sectores empresariales con una capacidad de innovación, especialmente en la industria agroalimentaria, que han abierto los mercados mundiales a sus productos. Y, sin embargo, como hoy destaca LA RAZÓN, si en el año 2000 la renta per cápita de los andaluces era un 26 por ciento inferior a la del conjunto de los españoles, dos décadas después se mantiene en idéntico porcentaje. Si la comparación se hace con la Comunidad de Madrid, la brecha se dispara al 45 por ciento. Detrás de estas cifras está, por supuesto, la realidad de una de las tasas de empleo más bajas de España.

En Andalucía sólo el 43 por ciento de sus residentes mayores de 16 años tiene un puesto de trabajo, seis puntos menos que en el conjunto nacional, y el paro afecta al 23 por ciento de quienes buscan activamente empleo, frente al 14,5 por ciento de la media española. Estos datos tienen una traducción inmediata en la desmedida influencia de los poderes públicos en el desarrollo normal de la sociedad, con una burocracia en continua expansión y altas tasas impositivas. Y, también, explican una mentalidad de dependencia a la que no es ajena la propia concepción de la Administración socialista. Así, detrás del gran escándalo de corrupción de los ERE lo que hallamos es la perversión de un sistema que, en lugar de promocionar la producción y el empleo, pasó a estimular con el dinero público el cierre de empresas.

Andalucía precisa mayor libertad de mercado y una política impositiva que sirva para atraer al inversor empresarial y no, como hasta ahora, lo aleje. Es decir, exactamente lo contrario de lo que ha sido la labor de la Junta desde hace treinta y seis años. Que una mayoría de los votantes mantenga el apoyo a un partido como el PSOE, sin otro horizonte que hacer más de lo mismo, puede tener variadas explicaciones, incluso de las reminiscencias conservadoras entre una población enminentemente rural, con pocas expectativas de mejora, y para las que la Junta significa la tranquilidad de lo malo conocido. Pero eso no significa que no podamos señalar la evidencia de que la región, la más poblada de España y la que por sus condiciones debería tener la mayor proyección de futuro, necesita un profundo cambio político.

Cuatro décadas de régimen socialista parecen más que suficiente, al menos, desde la experiencia de lo que se puede esperar de su gestión. Las encuestas pronostican que en la jornada de hoy volverá a ganar el PSOE andaluz, aunque lejos de la mayoría necesaria para formar gobierno en solitario. No tiene por qué ser así. Una mayor movilización entre los abstencionistas declarados, que representan más del 37 por ciento del censo, y la agrupación del voto en el mayor partido de la oposición, pueden valer por el necesario cambio.


¿Por qué gusta Vox?
Hoy es el «día D» de Abascal, su discurso «fácil» cala en votantes «enfadados» y «movilizados» que reniegan de los partidos tradicionales
Rocío Esteban. larazon 2 Diciembre 2018

Nada hacía presagiar hace un año su llegada a la arena política. Aún no están dentro de ningún Parlamento, hay que esperar a constatar hoy la prueba real –las urnas–, es decir la confianza que los andaluces depositan en ellos. Pero el caso es que Vox ha despegado. Sus adversarios le han dado voz antes de que se instalen en las instituciones y su discurso cala en la masa social, justo en un momento clave de descontento general. Llenaron en octubre el palacio Vistalegre donde presentaron sus «100 medidas urgentes para España» y hoy se testará en Andalucía el poder de movilización que han ido tejiendo estos meses.

Abascal aseguraba en su cierre de campaña del viernes que iban a hacer historia en Andalucía y se permitía soñar con ello: «Si convencemos a los que dudan tendremos las llaves de San Telmo», decía. Se dirigía en el mitin de Sevilla a cerca de 3.500 simpatizantes. Una cifra que nos lleva a preguntarnos cómo ha conseguido el partido de Santiago Abascal llenar pabellones. ¿Por qué gusta Vox? Para el profesor de Historia en la UCM, Jorge Vilches este partido tiene un «estilo populista claro que conecta con la gente». Se refiere a la ausencia de un «discurso profundo». Un ejemplo para clarificar: «es más fácil hablar de la identidad española que de la gestación subrogada», apoya. El politólogo Pablo Simón destaca que su crecimiento se basa en el «electorado partidario de la recentralización», apunta al perfil de votante más masculino y de clase media-alta. Jorge Vilches respalda la descripción y completa con que capta la atención sobre aquella masa «enfadada» que se va a «movilizar con más facilidad». El catedrático en Sociología en la UCM, Amando de Miguel cree que «hoy en día la gente busca partidos con otro estilo». A su juicio, Vox se dirige «a una masa de españoles que les preocupa la desmembración de España, y ningún partido más se preocupa por ello».

Andalucía es para el partido su primer combate, el CIS le otorga un escaño, pero un resultado notable puede hacer saltar a la formación a más parlamentos. Un hecho en el que coinciden los expertos consultados: «Una vez que entre en esta comunidad, será una realidad, contarán con el altavoz que les alzará a todos los medios», explica Vilches que cree que cuanto más tiempo tarde Susana Díaz en formar gobierno «más beneficio obtendrá Vox». Diferencia esta situación con el auge de Podemos en 2015 tras las elecciones europeas que les llevó a las instituciones. «Mientras que el partido de Iglesias tenía a Intereconomía y a La Sexta, Vox no ha recabado aún ese apoyo». Pablo Simón ve que «si consigue representación en Andalucía es probable que entre en más parlamentos. Tiene un espacio a la derecha del PP sobre el asunto territorial» pero alerta: «veremos en el medio plazo lo que ocurre».

El innegable ascenso en simpatizantes ha obligado a los partidos a revisar su discurso, no solo en Andalucía, sino también en los cuarteles generales de Madrid, al contrastar que , según analiza el de Miguel, ha calado la estrategia de Abascal. «Hacen mella en los desengañados de la política». Recuerda Vilches la influencia del espacio al que se dirige Vox: «va hacia la movilización, a un votante nacionalista, conservador en lo social, liberal en lo económico como los populistas», un perfil que engloba con la pretensión que nacieron de «ser la alternativa del PP». Recuerda Simón que aunque «está lejos de otros partidos de Europa, podría obtener espacio en un entorno fragmentado y volátil como el actual».

Por tanto, ¿qué le ha facilitado a Vox su llegada al juego político? El fracaso del sistema autonómico, la crisis independentista o su rechazo a las subvenciones a partidos, son claves para de Miguel que recuerda que Ciudadanos «ya tuvo esas oportunidades», pero diferencia que Albert Rivera «no dice abiertamente que es un partido de derechas». El crecimiento del partido, subraya, está en la «publicidad gratuita» que el resto de partidos les proporcionan. Clave para este partido será los votantes que puedan arañar a PP y Cs, así como los que puedan moverse de la abstención en Andalucía, según de Miguel. La pretensión de Abascal de ser alternativa comienza hoy.

Gran Bretaña recomienda estudiar español tras el Brexit
El British Council señala que hay que dar prioridad al estudio de la lengua de Cervantes para hacer más competente su economía tras la salida de la UE
BRUNO PARDO PORTO. JESÚS GARCÍA CALERO ABC 2 Diciembre 2018

El Brexit ha traído a la actualidad británica la importancia del idioma español como lengua global, después de que el British Council hiciera público estos días un estudio en el que se recomienda la enseñanza de la lengua de Cervantes como primera opción ante la necesidad de mejorar las competencias lingüísticas de los británicos en el contexto de la nueva situación política tras el abandono de la Unión Europea. Pasado ya más de un año desde el referéndum, es hora de pensar en cómo Gran Bretaña dibujará su futuro comercial en el mundo. Y cuentan con el español, chino, francés, árabe y alemán como prioridad, por ese orden.

Para el British Council, dedicado a la cultura y las oportunidades educativas, Gran Bretaña debe considerar con urgencia su necesidad de convertirse en una potencia comercial más allá del continente, al mismo tiempo que debe reforzar los lazos bilaterales con los gobiernos europeos, más cercanos geográficamente. En este contexto de una «Gran Bretaña global», el multilingüismo se convierte en valor fundamental. Sin embargo, la realidad británica dista mucho de ser un paraíso de las lenguas.

El «mantra»
El informe alerta de la pobre enseñanza lingüística del país anglosajón. «Tenemos que salir del mantra de que el inglés es “el” lenguaje internacional de los negocios para entender la importancia de aprender otros idiomas y las muchas y variadas circunstancias en que se están usando a la vez, o en detrimento, del inglés». El texto señala que estamos en un momento crítico, en el que la mejora de las habilidades lingüísticas de la nación es «fundamental», pues necesita ciudadanos capaces de reforzar las relaciones económicas, políticas y culturales del país con sus vecinos europeos.

Puestos al habla con Teresa Tinsley, ponente de este interesante informe, esta lingüista comenta desde Londres a ABC -en perfecto castellano- que para la realización del estudio «se han tenido en cuenta diez indicadores con cifras contrastadas. Hay factores económicos, culturales, diplomáticos, educativos, las perspectivas empresariales, del Gobierno y los gustos y comportamientos culturales de los británicos».

Así, Tinsley afirma que la fortaleza del español que les ha llevado a ponerle el primero de la lista es una mezcla de esos factores. «Primero está el turismo, puesto que España es el primer destino de los británicos (por ese motivo es el primer idioma en la enseñanza para adultos, mientras que en las escuelas es todavía el segundo, tras el francés)».

Además, está el hecho de la cantidad de países que hablan la lengua de Cervantes, «lo cual es una evidente ventaja» de carácter diplomático y comercial. «Hay que entender que el inglés es lingua franca en foros multinacionales, pero que en las relaciones bilaterales y comerciales las dos lenguas cobran gran importancia», asevera Tinsley. Y añade: «Además, el español es una de las lenguas de la ONU». Ello marca la preferencia del British Council, «que también tiene un lado económico, por supuesto, pero que si fuera el único valorado en el estudio tal vez habría dejado al español en un segundo puesto», según la estudiosa.

Pocos Erasmus
El informe «marca claramente cinco lenguas cuya enseñanza será una prioridad para Gran Bretaña: español, francés y alemán, que ya se estudian en nuestras escuelas, y árabe y mandarín, cuyo estudio deberíamos implantar», confirma Teresa Tinsley. ¿Hay medidas ya en marcha? «Yo no tengo esa información aunque de momento -reconoce- hemos hablado de la necesidad de reclutar a los profesores necesarios», remacha.

La realidad que revelan las cifras es que «solo un 34% de los jóvenes aprende, con un nivel muy básico, una lengua extranjera en Gran Bretaña hasta los 16 años. Tal vez por eso tenemos esa cifra tan baja de Erasmus, a diferencia de otros países, porque nuestros estudiantes no se sienten con la seguridad necesaria, que da el conocimiento de una lengua extranjera, para cursar estudios en otros países europeos», se lamenta. En efecto, apenas 15.000 estudiantes británicos estudiaron en el extranjero en 2013, un número muy inferior a los 40.000 españoles que sí lo hicieron ese año. De hecho el trabajo pide que se mantengan los beneficios de acogida de estudiantes Erasmus tras el Brexit o, en su caso, crear estructuras educativas bilaterales de igual importancia. Para la estudiosa, el Brexit ha hecho aflorar contradicciones y paradojas pero «hay que tener claro que no vamos a ningún lado sin mejorar nuestra competencia lingüística, para que el Brexit sea un éxito necesitamos hablar más lenguas».

Los motivos económicos de la prioridad de enseñanza del español que marca esta propuesta se basan en que España ya era un mercado de 15.000 millones de libras en 2015. A ello se suman los mercados de oportunidad que detectan en México, Chile y Colombia, con una suma de 185 millones de personas hispanohablantes con poco conocimiento del inglés. En México se atisba la séptima economía mundial para 2050 y Gran Bretaña quiere ascender en la escala que ya le ha convertido en el quinto inversor.

Tal vez por ello, el historiador del CSIC Manuel Lucena, consultado ayer por ABC, no dudaba en valorar positivamente este informe, con especial acento en el hecho de que «Gran Bretaña ya se ha dado cuenta de que el español es lengua global, y que en su cuidado no estamos haciendo todos los esfuerzos que deberíamos. Es importante cultivar la autoestima del hablante de español así como dedicar los recursos necesarios que merece la más importante fuente de economía e innovación global que tenemos y que no debemos valorar menos que otros».

El estudio británico subraya la necesidad de «una política audaz», de Estado, más allá de intereses de partidos en Gran Bretaña y guía los pasos que deben seguir Gobiernos, empresas e instituciones educativas para encontrarse en los beneficios políticos y económicos de este zafarrancho idiomático.

Entre las conclusiones que las cifras arrojan figuran datos como que los profesores y linguistas establecidos en Gran Bretaña serán cruciales para llegar a una economía exitosa tras el Brexit. También en el mundo de la empresa queda patente cómo el conocimiento idiomático permitirá mejores sueldos a quienes tengan más competencia para negociar en otro idioma.

Tradicionalmente las universidades británicas ofrecían el francés o el alemán, pero hoy interesa el español. Supera a la lengua germana en solicitudes de examen en Inglaterra, Irlanda del Norte y Gales (solo detrás del francés). Los motivos económicos que destaca el trabajo para el estudio son: las exportaciones, las necesidades de las empresas, las prioridades del comercio en el futuro y los mercados emergentes. Al margen de la economía se valoran las prioridades de seguridad y diplomacia, el turismo, el interés del público, los acuerdos educativos internacionales y la prevalencia de los otros idiomas en internet.

«Mientras millones de personas de todo el mundo aprendían inglés, dándonos una gran ventaja, nos hemos quedado atrás por no dedicar suficiente tiempo, recursos y esfuerzo al aprendizaje de lenguas foráneas», concluye el informe.

El español, a la conquista del mundo
El último anuario del Instituto Cervantes constataba que el número de hispanohablantes en el mundo había crecido hasta los 577 millones. Recurrimos a nuestros corresponsales para analizar cuál es la situación del nuestra lengua en los distintos países
VV. AA. ABC 2 Diciembre 2018

El último anuario del Instituto Cervantes constataba que el número de hispanohablantes en el mundo había crecido hasta los 577 millones. El mismo informe constataba que es la cuarta lengua más poderosa del planeta, y que aún tiene margen de crecimiento. Recurrimos a nuestros corresponsales para analizar cuál es la situación del español en los distintos países.

1. China. Una gran oportunidad
En su visita de esta semana a España, el presidente de China, Xi Jinping, publicaba en ABC un artículo donde destacaba el auge del castellano en su país. Ese mismo día, el anuario del Instituto Cervantes volvía a constatar la expansión del español al cifrar el número de hispanohablantes en 577 millones, de los que 480 millones lo han aprendido como lengua materna.

Con 36.000 alumnos estudiándolo en las universidades, y muchísimos más en academias privadas, el último país en abrazar con fuerza el castellano es China, donde fue incluido en enero en la educación secundaria. Debido a las crecientes relaciones comerciales con los países hispanoamericanos, donde China vende los artículos salidos de la «fábrica global» y se abastece de materias primas, cada vez más son los jóvenes chinos que prefieren estudiar castellano frente a otros idiomas que antes se consideraban más útiles, como el japonés, el coreano o el ruso.

«Aunque el auge del español ha sido progresivo, ha sido determinante el interés que hay en China por Latinoamérica para que se convierta en la segunda lengua extranjera a estudiar, tras el inglés», explica a ABC la directora del Instituto Cervantes de Pekín, Inma González Puy. Con 4.200 matriculaciones en el curso 2017-2018, este centro es el tercero de toda la red mundial en número de alumnos, tras Nueva Delhi y Manila, curiosamente también en Asia. Y, con 7.200 inscripciones en los exámenes del Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), China en el segundo país extranjero con más aspirantes tras Italia. Como recuerda González Puy, «hace ya varios años, se distribuían 100.000 ejemplares del libro de texto más popular de nuestra lengua». Aunque no hay datos oficiales recientes, dicha cifra habrá aumentado por el cada vez mayor interés en el español.

Por Pablo M. Díez, corresponsal en Asia

2. Inglaterra. El auge continúa
El auge del idioma de Cervantes en las escuelas británicas continúa. Está de moda aprender español en Reino Unido y no es algo transitorio y el British Council se ha dado cuenta de ello refrendándolo con informes muy favorables. Ahora asegura que este superará al francés como la principal lengua extranjera en las aulas británicas en los próximos años.

Algo más meritorio aún si analizamos el último estudio que este organismo ha lanzado y que asegura que mientras el estudio de idiomas en las aulas de Inglaterra continúa cayendo, el español es el único que rompe la tendencia de caída generalizada.

Con los datos que el British Council aporta, nuestra lengua se situaría por delante del francés como la extranjera más estudiada en Inglaterra en 2020, en el caso de los alumnos de secundaria, y en 2025 para los alumnos de bachillerato.

En el primer caso los que eligen el español duplican ya a los que se decantan por el alemán y se sitúan en los 7.600, mientras que en la etapa preuniversitaria nuestro idioma es el único que continúa creciendo en número de estudiantes pasando desde los 87.519 de 2015 hasta los 90.544 del año pasado.

Una de las consejeras de esta institución, Vicky Gough, analiza el porqué: «Existe una percepción de que el español es más fácil de aprender que otros idiomas, lo que puede explicar en parte su popularidad, junto con el hecho de que España es el destino vacacional más popular para los británicos».

Sin embargo, los jóvenes británicos lo asocian más a ámbitos laborales. En este sentido perciben que estudiar español es más útil que otros idiomas europeos porque se puede usar, además de en España, en América Latina. Una simple visión de futuro unida a una conciencia clara de que la demografía y la economía están de su lado, con el mundo hispánico teniendo un peso cada vez mayor, a lo que ayuda que se nos vea como una comunidad homogénea de hablantes.

Si hablamos de estadísticas, en los últimos 12 años, el francés ha perdido casi un tercio de los estudiantes a nivel de instituto, pero el que preocupa de verdad es el alemán, que ha bajado un 37%. Una cuarta parte de las escuelas estatales que lo ofrecían en los últimos tres años ya no lo hacen.

Por eso, en perspectiva, los datos sobre el español que ha dado a conocer el British Council son esperanzadores. Se unen, además, a los que ya se están sobre la mesa: está implantado en el 77% de los centros públicos de secundaria y en el 98% de los privados. Esto unido a la alta popularidad que tiene y que constataba un informe realizado en 2017 que aseguraba que es la lengua extranjera que más le gustaría aprender a la población adulta en Reino Unido, con una amplia diferencia sobre el francés.

Por Iván Alonso, corresponsal en Londres

3. Rusia. La cuarta lengua más demandada
La lengua española ocupa actualmente en Rusia un lugar preeminente, pese a que, por motivos históricos, ya desde el siglo XIX, el alemán y el francés han estado mucho más presentes en el tejido de la sociedad rusa. Además, en el siglo XX el inglés fue ganando puestos hasta situarse hoy día como la lengua extranjera más hablada y estudiada en el gran país eslavo.

La afición al español surgió en la época comunista. Primero a raíz de la Guerra Civil Española (1936-1939), cuando Stalin decidió enviar ayuda militar a la República, y después con la Revolución cubana (1953-1959). La Unión Soviética ayudó y financió también a Salvador Allende en Chile y al movimiento sandinista en Nicaragua. Fueron varias décadas después cuando la lengua española adquirió verdadera relevancia en la URSS y se extendió su estudio en escuelas y universidades.

Tras la desintegración de la URSS, en 1991, el interés por el español decayó en cierta medida, pero la semilla ya había prendido. En 2002, según un estudio del Ministerio de Educación ruso, en el país había 112.000 personas capaces de comunicarse en español. Muy lejos de los casi 7 millones de los que podían hacerlo en inglés, cerca de los 3 millones en alemán y unos 700.000 en francés.

En la actualidad, según José Aurelio Llaneza, agregado de Educación de la Embajada de España en Moscú, «la lengua castellana ocupa la cuarta posición en Rusia entre las lenguas más demandadas». El inglés, alemán y francés siguen por delante, pero «las distancias han disminuido». El director del Instituto Cervantes de la capital rusa, Abel Murcia, lo ratifica y asegura que «mientras las otras lenguas se han estancado en las preferencias de los rusos o están decreciendo, el español es la única en la que se está observando una tendencia al alza».

Ambos responsables constatan que en Moscú hay cuatro escuelas de enseñanza secundaria bilingües ruso-español, la Cervantes, Rosalía de Castro, Miguel Hernández y Pablo Neruda. Figuran en las listas de excelencia entre los mejores colegios de la capital, por delante incluso de las escuelas inglesas y francesas. En San Petersburgo hay otros cuatro colegios que imparten español de forma también «profundizada» y por todo el país hay decenas en donde la lengua de Cervantes se estudia como primero o segundo idioma extranjero.

Llaneza cuenta que acaba de regresar de un viaje a Piatigorsk, en el sur de Rusia, en donde funcionan en todo el entorno una decena de colegios que enseñan español y, el 11 de diciembre, partirá hacia Novosibirsk (Siberia) para firmar un memorando con el Ayuntamiento a fin de potenciar nuestra lengua en el sistema educativo local.

El agregado de Educación de la legación española, que cita información suministrada por el Ministerio de Educación ruso, sostiene que «en los centros de enseñanza superior de Moscú el español es ya la segunda lengua más solicitada después del inglés» y se debe a que está habiendo una gran demanda de profesionales con conocimiento de español ante las pretensiones de Rusia de intensificar su presencia en Iberoamérica. Con este objetivo y con el de influir en todos los países hispanohablantes, el canal de televisión internacional ruso RT creó su servicio en español igual que la agencia de noticias Sputnik.

Murcia explica que «el Instituto Cervantes de Moscú, inaugurado en 2002 por el entonces Príncipe Felipe de Borbón, se convirtió en 2010 en el primero en actividad docente entre todos los centros» de la organización. En 2014 siguió ocupando ese puesto de liderazgo, pero, tras la crisis que sacudió Rusia vinculada a la anexión de Crimea, la guerra en el este de Ucrania y las sanciones, bajó escalones. El Cervantes de Moscú, no obstante, se encuentra entre los cinco con mayor número de matriculaciones en sus cursos de español. En 2016, quedó en cuarto lugar por detrás de Nueva Delhi, Manila y Pekín. En 2017, en el quinto puesto por detrás de esas mismas ciudades y en el mismo orden más Argel en cuarto lugar. Y en 2018, Moscú sigue en la quinta posición, pero con Mánchester sustituyendo en el cuarto puesto a Argel. El Instituto Cervantes de Moscú tiene una media de 5.000 matrículas por año.

Su director cuenta que el Mundial de Fútbol 2018, que se celebró en Rusia entre el 14 de junio y el 15 de julio de este año, potenció de forma significativa la lengua española. «Cada uno de los ocho grupos tenía un equipo de un país de habla española», recuerda. Del grupo A al H estaban Uruguay, España, Perú, Argentina, Costa Rica, México, Panamá y Colombia. «Nuestros alumnos se iban a la calle Nikólskaya -lugar de reunión de todos los hinchas junto a la Plaza Roja- a practicar el español porque había un gran número de aficionados hispanoparlantes». relata Murcia.

Por Rafael M. Mañueco, corresponsal en Moscú

4. Estados Unidos. La expansión se ha moderado
A EE.UU. se le ha considerado muchas veces un país con oportunidades infinitas para el español. La pujanza demográfica de la comunidad hispana y su creciente fortaleza económica y política convertían a EE.UU. en el futuro del idioma: había proyecciones que lo situaban a mediados de siglo como el país con más hispanohablantes del mundo –por encima de México– e incluso se soñaba con un presidente hispano que culminara el ascenso político y cultural de una comunidad forjada en torno a esta lengua. El español es hoy el idioma de 58 millones de personas en EE.UU. y ese número seguirá creciendo a lo largo de este siglo. Las grandes proyecciones de antaño, sin embargo, empiezan a ser corregidas: el crecimiento del español no será tan espectacular como se auguraba en un principio y tenderá a estancarse con el paso de las generaciones.

«La ventana de crecimiento del español podría cerrarse», advierte Ignacio Olmos, director del Instituto Cervantes de Nueva York y coordinador de la institución en EE.UU. «Notamos una eventual recesión en el país», dice sobre la evolución del uso de nuestro idioma. Para Olmos, el ascenso del español en EE.UU. se debió no solo a la presión demográfica hispana, sino también a un hecho diferencial «el nuevo interés de las autoridades educativas norteamericanas por salir de su tradicional aislacionismo lingüístico». Como consecuencia, la enseñanza de lengua extranjera –con el español como gran protagonista– se extendió en el país, con políticas muy beneficiosas como la proliferación de escuelas «duales» (bilingües) en Nueva York, el mayor sistema de educación pública de EE.UU.

En los últimos años, la expansión del español se ha moderado por una acumulación de razones. La inmigración –sobre todo, de México– ha disminuido tras la superación de la crisis del 2008 y la mejora de la economía en el vecino del Sur. La tasa de natalidad de los hispanos de EE.UU. ha descendido a medida que se adaptan a los patrones sociales del país. Por último, la comunidad hispana sigue creciendo en comparación con el resto del país, pero cae el número de ellos que habla español. Por ejemplo, entre 2006 y 2015, el número de hispanos que hablan español en sus hogares pasaron de 31 a 37 millones; en ese mismo periodo, el porcentaje de todos los hispanos que hablan español en casa cayó del 78% al 73%.

Es solo una muestra de que el español podría no ser la excepción al «melting pot» cultural que es EE.UU. y que en el pasado se tragó a idiomas –muy potentes en algunas comunidades a finales del siglo XIX y principios del XX– como el alemán, el sueco o el polaco. La situación de que el abuelo habla en español a su nieto y éste le responde en inglés está cada vez más extendida. Según un estudio de Rubén Rumbaut, de la Universidad de California, solo el 5% de los mexicano-estadounidenses de cuarta generación habla español perfectamente.

En los últimos tres años, este factor ha sido azuzado por el clima político introducido por el ascenso al poder de Donald Trump. El presidente de EE.UU., que se negó a utilizar el español en su campaña electoral, ha basado parte de su mensaje en el odio y el miedo al inmigrante hispano. Según Olmos, el «trumpismo» ha espoleado una «criminalización del español», como un lenguaje que ataca la identidad original del país, y ha impuesto en algunos sectores de la población la «sensación de que se habla demasiado español». La consecuencia es que ha impactado en el español en todos los ámbitos: desde la reducción de subsidios para programas lingüísticos de enseñanza del idioma hasta los episodios de insultos en la calle a quienes hablan español.

Por Javier Ansorena, corresponsal en Nueva York

5. Portugal. Por detrás del inglés y del francés
El Ministerio de Educación portugués acredita, según sus últimos datos, que el español es el tercer idioma extranjero más hablado en Portugal, con un 14,8%. Le adelantan el inglés (59,6%) y el francés (21,5%), aunque sus cifras van en alza.

De hecho, el Instituto Cervantes de Lisboa atiende a unos 80.000 alumnos anuales. Además, los institutos portugueses contemplan el español como una de las lenguas optativas a partir del séptimo año.

Tampoco puede olvidarse que los programas de televisión y las películas no se doblan ya que esta industria no existe. Se emiten subtitulados, lo que divulga el castellano a través de series como «Cuéntame», muy popular también en Portugal.

Por Francisco Chacón, corresponsal en Lisboa

6. Alemania, Noruega, Finlandia y Dinamarca. Un idioma bien valorado
Según los datos de la Agencia Federal de Estadística, el número global de estudiantes de español ha aumentado en el conjunto de las distintas etapas educativas en Alemania en más de 20.000 personas solamente durante el último año. Si en el curso 2006-2007 los alumnos que estudiaban español eran 259.301, el 2,8% de todos los registrados por el sistema educativo alemán, en el curso 2016-2017, última estadística disponible, nos encontramos con que el número ha ascendido a 425.066, el 5,1%. La inmensa mayoría de ellos, 422.160, están en Bachillerato, donde se da la oportunidad de estudiar una segunda lengua extranjera.

Este número de estudiantes de español se ha cuadruplicado en la última década, en la que la Consejería de Educación de la Embajada de España en Berlín ha estado colaborando activamente con los correspondientes responsables de Educación en los Estados Federados y con la Asociación Alemana de Profesores de Español (DSV). En varios estados, como Bremen y Hamburgo, el español ha dejado de ser incluso tercera lengua extranjera y se ofrece ya como segunda lengua extranjera desde el sexto o séptimo curso. En varios estados federales, el español se ofrece ya en centros públicos de enseñanza primaria dentro de modelos bilingües. El único tramo educativo en el que la Filología Española retrocede es el universitario, que en el curso 2014-2015 contó con 976 alumnos y que en el 2017-2018 vio descender la cifra hasta los 884.

En Noruega, tras un ininterrumpido ascenso desde 2010 de los alumnos que optaban por el español como segunda lengua extranjera en la primaria, se observa un primer retroceso en los datos del curso 2015-2016, que quedaron los 58.715 desde los 60.970 del curso anterior. El español sigue ocupando en esa categoría el primer puesto, después del alemán con 51.546 alumnos y el francés como 22.684. La evolución es muy parecida en la secundaria. El número mayor de alumnos de español se concentra en el 8º curso (primer año de la escuela secundaria obligatoria) con porcentajes en torno al 33% y que en algunas zonas del país se van acercando al 50%. En Dinamarca y Finlandia el español es, junto al ruso, la opción que más ha crecido en la última década como segunda lengua extranjera.

Por Rosalía Sánchez, corresponsal en Berlín

7. Israel y territorios palestinos. Los datos no reflejan el interés real
Las cifras que maneja el Instituto Cervantes de Tel Aviv de estudiantes de español en Israel «no reflejan el interés que hay por el idioma», piensa Julio Martínez, director del Instituto Cervantes de Tel Aviv. El francés supera al español en las estadísticas como segundo idioma extranjero elegido en enseñanza secundaria en el Estado judío, por detrás del inglés, pero se trata de un país donde «el terreno es favorable debido a la fuerte presencia de judíos llegados de Argentina y Uruguay y al origen sefardí de parte de la población», que no olvida sus raíces españolas e incluso conserva el ladino. El «fuerte interés por la cultura hispana», que percibe Martínez, se verá recompensado en julio de 2019 con la celebración del Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas en Jerusalén.

En los territorios ocupados se repite esa misma situación de «fuerte interés» hacia el español, según fuentes consultadas en el Consulado General de la ciudad santa. Hay una «demanda creciente» en ciudades de Cisjordania como Ramala, Belén y Hebrón y los responsables culturales quieren aprovechar al máximo esa demanda para, de la mano del Instituto Cervantes de Amán, abrir aulas de español en estos lugares. El objetivo, sin un plazo por ahora, sería que Jerusalén contara con un Cervantes propio.

Por Mikel Ayestaran, corresponsal en Jerusalén

8. Brasil. El español ya no es obligatorio
Brasil insiste en ser una isla linguística pese a las siete fronteras que tiene con países de lengua española. La enseñanza del español en Brasil vive avances y retrocesos desde 1942, cuando fue realizada una de las primeras reformas curriculares en la escuela secundaria, pero entró siempre de forma opcional.

En los años 60 el idioma salió de los colegios por el refuerzo de acuerdos educativos con Estados Unidos, pero con el fortalecimiento del Mercosur, el idioma se volvió finalmente obligatorio, a partir del 2005. El avance fue también fruto de esfuerzos del Gobierno español, que apoyó la iniciativa del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con inversiones en capacitación de profesores, incluso en clases virtuales, para alcanzar los rincones de un país gigantesco.

Pero ni el importante flujo de negocios con el Mercosur ni la relevancia de las inversiones españolas, fueron suficientes para mantener la «Ley del Español», que fue revocada el año pasado por el actual presidente Michel Temer. Los motivos para dejar apenas el inglés como obligatorio en las escuelas públicas, fueron la necesidad de ese idioma en el mercado de trabajo y por tratarse del idioma más extendido del mundo.

El fin de la obligatoriedad provocó protestas, especialmente entre profesores de español, en paro tras la nueva norma. Algunos estados como Rondonia y Rio Grande do Sul, organizaron movimientos para retomar la enseñanza en sus estados, aprovechando que la ley dejaba esa decisión para los congresos locales.

Un grupo de profesores de la Universidad Federal de Rio Grande del Sur (UFRGS), creó un movimiento para pedir el regreso de la obligatoriedad del idioma en las escuelas secundarias. El estado, que fue poblado inicialmente por misioneros españoles, tiene frontera con Argentina y Uruguay, países con los que comparte la cultura gaucha.

Con el apoyo de otras universidades, el grupo se organizó en redes sociales bajo la etiqueta #FicaEspanhol (Quédate español) y consiguió la aprobación de un proyecto de ley en el congreso local.

Uno de los problemas para el fin de la ley a nivel federal fue la dificultad de atender la demanda de profesores que serían necesarios en un país con 5.570 municipios.

Las última noticia en ese tema surgió a principios de noviembre, cuando Brasil y España firmaron un acuerdo para instalar escuelas públicas de portugués y español en áreas de frontera, que enseñarán los idiomas desde los primeros años, cuando la capacidad de aprender es mucho mayor.

La iniciativa de la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI), también cuenta con el apoyo de Portugal. El secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, estuvo en Brasil para firmar el acuerdo con el ministerio de Educación brasileño.

La idea del proyecto, que se ejecutará a partir del 2019, es promover escuelas bilingües y la interculturalidad en los municipios que tienen fronteras en las que se habla portugués y español.

«Este programa es una propuesta de educación que promueve un diálogo entre iguales, entre personas y culturas en las lenguas maternas más difundidas en estos países: el portugués y el español», declaró Jabonero durante la visita.

Por Verónica Goyzueta, corresposal en Río de Janeiro

El español crece hasta los 577 millones de hispanohablantes
Así lo constata el último anuario del Instituto Cervantes, que además subraya que nuestra lengua es la cuarta más poderosa del mundo
EFE ABC 2 Diciembre 2018

El español vuelve a crecer. Así lo constata el último anuario del Instituto Cervantes, que fija la cifra de hispanohablantes en 577 millones (el último dato era de 572,6 millones). Además, con 480 millones, es la segunda lengua con más hablantes maternos, por detrás del chino. El informe de 2018 vuelve a subrayar, también, los dos grandes focos de crecimiento de nuestra lengua: Estados Unidos, donde es, por mucho, la lengua extranjera más estudiada, y China, que en los últimos tiempos ha mostrado un interés creciente por un idioma en el que ve una gran oportunidad comercial.

«El español: una lengua viva. Informe 2018» hace una fotografía precisa del estado de nuestro idioma, además de reflejar las tendencias que marcarán su futuro. Las perspectivas a medio plazo son muy buenas: se espera que para 2050 un 7,7% de los habitantes del planeta hablen español, por el 7,6% actual.

Desde un punto de vista económico, el estudio recuerda que el español es la cuarta lengua más poderosa del mundo, un marchamo que tiene en cuenta factores como la dispersión y extensión geográfica, el peso económico y su utilización en el ámbito científico y diplomático. La asignatura pendiente vuelve a ser la literatura científica, donde el español continúa relegado a «un plano secundario».

El Anuario del Instituto Cervantes, que cumple este año su 20 aniversario, fue presentado ayer por su director, Luis García Montero; la secretaria general, Carmen Noguero; el director académico, Richard Bueno, y el catedrático David Fernández Vítores.

Los datos sirven para fijar las estrategias del Cervantes, según ha explicado García Montero, que ha señalado que a pesar del progreso claro en el ránking del español, que seguirá en aumento hasta 2050, las previsiones apuntan a que partir de esa fecha bajará al 6,6% por el descenso de la población hispanohablante.

¿Cambio de rumbo?
Ante estas previsiones, el director del Cervantes ha apostado por hacer una reflexión sobre si conviene cambiar de rumbo y, en vez de competir por el puesto que se ocupa en el ranking por número de hablantes, «a lo mejor al español le interesa acentuar los aspectos culturales y para que sea un idioma más importante en la comunicación internacional y científica». «En vez de competir con el inglés, el español puede competir en cultura para una tener una perspectiva panhispánica en el mundo», subrayó García Montero.

Fernández Vítores, autor del informe «El español, una lengua viva», que presenta un censo actualizado del número de hablantes de español en el mundo, ha indicado que se reflejan «noticias buenas para el español a corto y medio plazo», hasta 2050, pero en 2100 hay una tendencia a la baja del porcentaje por la ralentización del crecimiento de la población hispanohablante frente a la India o el África subsahariana.

«La población juega en contra de la cuota de hablantes en el mundo del español», ha indicado Vítores, que ha señalado no obstante que en 2060, la población hispana de Estados Unidos será de 120 millones habitantes, uno de cada tres, y que la tasa de mantenimiento de la lengua española como nativa en los hogares seguirá creciendo.

También ha destacado que el PIB generado por el conjunto de países hispanohablantes es del 6,9%, la tercera por detrás del inglés y el chino, y ha considerado «alentador» que esté por delante del francés.

El español es el idioma extranjero más estudiado en Estados Unidos, con cifras «abrumadoras» y una «incomparable» acogida frente al resto de las lenguas, ha destacado este experto. Así, demuestra el estudio que el interés por aprender español es especialmente relevante en países que hablan inglés, ya que además de Estados Unidos en Gran Bretaña se ve el español como una lengua de futuro.

Y aunque el inglés sigue ocupando el idioma más estudiado como segunda lengua en todo el mundo, el español se disputa con el francés y el chino mandarín el segundo puesto entre los idiomas más estudiados como segunda lengua.

Respecto a la participación de los países hispanohablantes en la producción científica mundial, el informe destaca que se ha vivido un crecimiento considerable desde 1996 pero a pesar de ello se encuentra relegado a un plano secundario en el ámbito internacional, con una presencia «meramente anecdótica" en la literatura científica.

El director del Cervantes ha destacado su interés en que el español avance en este sentido y sea considerado una lengua de ciencia como el inglés.

Respecto a la presencia en internet, el español se sitúa como la tercera lengua más utilizada, después del inglés y el chino, de tal forma que el 8,1 por ciento de la comunicación se realiza en este idioma, una posición que tiene además un gran potencial de crecimiento, según el anuario.

Andalucía como síntoma
FERNANDO PALMERO El Mundo 2 Diciembre 2018

"Que la Constitución de un Estado sirva para debilitar y desestructurar el Estado que pretende constituir y estructurar es, ciertamente, paradójico», escribía Ignacio Gómez de Liaño en Recuperar la democracia (Siruela), ya que, concluía, de una Constitución se espera todo lo contrario, es decir, que sirva para fortalecer y consolidar el Estado de derecho.

Diez años después de aquel desesperanzado texto, el diagnóstico del filósofo y profesor universitario es aún más pesimista. Las CCAA, reflexiona en Democracia, Islam, Nacionalismo, editado por Deliberar, son el más evidente síntoma de un fracaso sobre el que "no sería prudente guardar silencio por más tiempo". A la vez que el Estado ha ido desmantelándose, se han levantado 17 "unidades de destino en lo universal" que han despotenciado la estructura común. Los gobiernos regionales y las corporaciones locales, por ejemplo, han creado empresas públicas con la misma rapidez y eficacia con las que el Estado las cerraba. Empresas destinadas, en primer lugar, a la propaganda, "como se ve en el caso de las televisiones autonómicas"; también, a la creación de una red clientelar que, a través del saqueo de las arcas, ha garantizado el poder al nacionalismo y al socialismo. Andalucía es muestra obscena de esta frustración.

Gobernada durante 36 años por el PSOE, (apoyado unas veces por los comunistas de IU y los últimos cuatro años por los liberales y socialdemócratas de Ciudadanos), la región acumula el 26,4% de todas esas empresas públicas. La utilización política de Canal Sur, por asumida, no escandaliza ya a nadie y es comparable sólo al uso que el separatismo hace de TV3 con el silencio cómplice de supuestos profesionales de la comunicación. La corrupción está tan extendida que ha permeado casi por igual en todas las capas de la sociedad, como demuestra el caso de los ERE, orquestado desde la Junta para beneficiar a militantes y votantes del partido.

"Lo primero que hay que sacar de la cabeza de la gente", concluye Gómez de Liaño, "es la idea de que el medio más adecuado para salvaguardar la libertad [y] la igualdad (...) es que el Estado sea débil". Los derechos fundamentales de la ciudadanía sólo puede garantizarlos un Estado sólido, nunca uno en proceso de disolución. Y sin embargo, igual de irreal que la secesión es el centralismo. Tal es la paradoja política de España, 40 años después de la Constitución de 1978.

El laboratorio andaluz y el 'Podemos de derechas'
FRANCISCO ROSELL El Mundo 2 Diciembre 2018

Al poco de las elecciones europeas de 2014, donde se registró la eclosión de Podemos al capitalizar el voto de la indignación, el presidente del Banco de Sabadell, Josep Oliu, bromeó con la necesidad de crear "una especie de Podemos de derechas" porque "el Podemos que tenemos nos asusta un poco". A raíz de verbalizar aquella conjetura, la mayor parte de los analistas concluyeron que la expresión del deseo de Oliu era Ciudadanos. Ello dio pie a que Pablo Iglesias y los suyos cargaran en tropel contra la otra organización que encarnaba la "nueva política" y que se benefició igualmente del abatimiento del bipartidismo de PP y PSOE.

Albert Rivera, tras su despunte en Cataluña y su afloramiento en el conjunto de España, fue acusado de ser el brazo político del establishment económico. Puesto en la diana, se desató un intento de demonización de Cs por parte del populismo neocomunista. Al modo del universo totalitario descrito por Orwell en su distopía 1984, el podemismo, junto al independentismo, se emplearon a fondo -y siguen haciéndolo- en ejercitar el rito diario del odio a un enemigo al que hay que odiar por su sola existencia.

Lo cierto es que Cs difícilmente podría ser el envés de Podemos, al no ser una fuerza contra el sistema, sino nacida para reformarlo y regenerarlo desde dentro, en línea con lo que representa Macron en Francia. Lo curioso es que, al cabo de cuatro años de aquella especulación del banquero Oliu, su propósito de un Podemos de derechas puede alumbrarse este domingo en el laboratorio experimental de las elecciones andaluzas. Si se confirman las encuestas, Vox puede obtener, por primera vez, una representación apreciable en una cámara de representantes, recabando votos de la misma manera transversal que permitió a Podemos emerger con poderío en las europeas de mayo de 2014. Le bastó con hacer pasar por programa político la mera invocación a la casta, esa palabra talismán importada de la Italia e inhabilitante de la clase gobernante, así como capitalizar el estado de indignación que desencadenó la conjunción de la crisis económica y la corrupción política.

De parecida guisa, la suma de los desengañados del PP, los descontentos con las nuevas formaciones que trajo la crisis -Cs y Podemos- y aquellos que tradicionalmente se abstenían en las elecciones autonómicas pueden hacer que Vox no sólo tome asiento en el hemiciclo del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sino que condicione la legislatura y le sirva de trampolín para ser actor relevante en el escenario español.

Lo paradójico es que Vox, siendo repudiado por el conjunto de grupos, se ha visto favorecido por éstos, bien asumiendo parte de sus postulados o introduciéndolos en sus agendas (caso de PP, al haber nacido de sus costillas, o de Cs), bien ejerciendo un efecto llamada por parte del PSOE para contener su declive tratando de fraccionar el voto a su derecha y por parte de la marca meridional de Podemos Adelante Andalucía para movilizar a su electorado agitando la amenaza de Vox. Ratifícase así el viejo aserto de que, en muchas ocasiones, tratando de evitar una situación embarazosa, acaba precipitándose en ella cuando no se agrava estúpidamente.

Sin duda, quien más empeño ha mostrado ha sido la presidenta andaluza, Susana Díaz, poniendo al día el viejo manual de estilo del PSOE, en su afán por desacreditar a su contrincante más directo y tratar de ligarlo al franquismo. Recuérdese la insidiosa estrategia del dóberman. Esta fórmula le ha resultado electoralmente muy rentable todos estos años al PSOE en Andalucía.

Díaz no ha llegado a decir como Chaves en su momento que "Le Pen está en el PP". Pero, después de un arranque de campaña en el que adoptó una actitud zen, creyendo tener todo ganado con sólo sonreír y dejar que los demás se pelearan, se ha visto obligada a resucitar la argucia que, a corto plazo, le vino de perilla a Mitterrand y al PSF. Al cabo del tiempo, empero, el Frente Nacional ya no sólo pescaba del caladero conservador, sino de la izquierda. Especialmente, entre los votantes comunistas. Hoy el PSF vaga en la inexistencia. El proletariado sin prole de hoy se ha pasado con mono y casco al populismo del Frente Nacional, constituyéndose en el partido de los trabajadores.

El voto que se arrima a Vox no proviene sólo de una burguesía asustada por la inseguridad ciudadana o el aumento de la inmigración, sino de los barrios populares que tradicionalmente votan a la izquierda, donde se vive más angustiosamente la indefensión que provocan los problemas que se empeña en no reconocer la izquierda de la corrección política.

Conviene recordar que Marine Le Pen, como está ocurriendo en otras partes de Europa con otros movimientos de ese jaez, se ha atraído incluso el voto inmigrante. Fenómeno que tiene su explicación. Como evoca el escritor andaluz José María Vaz de Soto, en sus años de estancia en tierras galas, muchas veces tenía que salir en defensa de los portugueses ante el rechazo de los españoles que se habían adelantado unos años en su viaje al exilio económico. Pobres contra pobres peleándose por recoger las migajas de la baguette francesa. Así ocurrió también en EEUU y ya se percibe dentro de España.

Este movimiento sísmico, cuyo epicentro radica en el corazón de la vieja Europa y con sacudidas constantes en los últimos procesos electorales, ha surgido del choque de las placas tectónicas alimentadas por la percepción de amplias capas de votantes de que están gobernados por unas elites, ya sean de derechas o de izquierdas, que desatienden sus problemas.

Ven a esa clase política como un mundo ajeno a sus inquietudes. Sólo se abre al exterior una vez cada cuatro años para recoger el voto que les permita seguir girando sobre sí mismos. Ello lanza a sectores de la población en brazos de un populismo que se constituye en el cáncer de la democracia representativa. Es proverbial su capacidad de matrimoniar los discursos más extremistas y las propuestas más contradictorias sin perder por ello crédito ante un electorado desengañado y escéptico que no atisba que todo demagogo encierra un tirano.

Por eso, es probable que, con sus advertencias sobre el peligro que supone Vox, Díaz anduviera también detrás de frenar la huida de votos que se le pueden ir por ese lado, junto a los otros que pueden emigrar a Adelante Andalucía o a la abstención. Claro que, en su embestida contra Vox, Díaz escamoteaba que son precisamente socios xenófobos, supremacistas y golpistas, con Torra "el Le Pen catalán" (Pedro Sánchez dixit) al frente, quienes sostienen al PSOE en La Moncloa.

Téngase en cuenta además que una significativa entrada de Vox en el Parlamento andaluz podría desencadenar una serie de carambolas que alteren la distribución final de escaños restando los últimos en liza al PSOE como virtual fuerza mayoritaria. Caso de ser así, Díaz se vería lastrada en su afán por volar alto por encima de los 40 escaños (la mayoría absoluta son 55) y pueda abocar hipotéticamente a otras mayorías alternativas que hoy se ven muy alejadas de la realidad.

Pero hay otras muchas cosas en danza. Más allá del plebiscito en torno a la "Estrella del Sur", el nuevo PP de Pablo Casado se juega el ser o no ser. Consciente del envite, no le ha quedado otra que saltar al ruedo andaluz y no salir de él en las dos semanas de campaña. Afronta este lance consciente de que, de Despeñaperros abajo, se libra la suerte de la España constitucional. Ese milagro que alumbró el mayor periodo de bienestar y libertad, sin que se atisben días venturosos en los que, según las Sagradas Escrituras, el león repose junto al cordero.

Salvo vuelco imprevisto, el PP puede que salve los muebles evitando un sorpasso de Cs, que doblará sus nueve escaños actuales. Tras una arrancada de caballo jerezano en las encuestas ha tenido parada de burro manchego. Tanto Albert Rivera como Inés Arrimadas, su mejor ticket, han acudido al rescate de su candidato Juan Marín. Después de su apoyo parlamentario a Díaz, éste último no ha sabido desplegar un discurso que le permitiera sobrepasar a un PP que, con Casado, ha cerrado vías de agua en el casco de una nave abollada. Como pastor de ovejas descarriadas, el líder del PP no tendrá fácil devolverlas al redil sin perderse él mismo, al igual que Sánchez trata de pescar en aguas de Podemos sin enredarse y quedar atrapado en sus mallas.

No parece que un eventual pacto de PP, Cs y Vox diera margen para evitar la entente que se vislumbra entre el PSOE y un Adelante Andalucía que no va a ser fácil de fraguar ni presume un futuro esplendoroso para el jardín de las Hespérides andaluz que lleva lustros buscando salir del pozo cavándolo más hondo. Si ya el pacto PSOE-IU (2012-2015) concluyó como el rosario de la aurora, con ruptura de relaciones entre ambos, nada obra ahora en contrario.

Una nueva coalición de izquierdas truncaría otra vez que Andalucía aprobara su eterna asignatura pendiente de la alternancia. El obstáculo mayor estriba en la fuerza inercial del PSOE y en su poderosa maquinaria, bien engrasada a través del uso discrecional de fondos públicos. Ello genera cuantiosos réditos electorales e ilícitos enriquecimientos personales, como reiteran los cientos de procedimientos judiciales abiertos por corrupción. Esto hace que Andalucía escape a la comprensión política para adentrarse en la psicológica.

De confirmarse los pronósticos, pues, Díaz habrá de casar su populismo peronista con el bolivariano de Teresa Rodríguez. Tan a la greña están ambas como ellas, a su vez, con sus jefes de filas. No se puede decir que Díaz se alboroce cuando ve al suyo y chille "¡Pedro!", como Penélope Cruz al leer el nombre de Almodóvar en los Oscar. Tampoco Rodríguez disfraza su mala relación con el líder máximo de Podemos, lo que evoca la conocida novela de Juan Marsé Últimas tardes con Teresa.

Todo apunta a que la marca andaluza de Podemos dejaría mandar al PSOE hasta las generales y, en función del reparto de cartas, ya se vería si anudan los cabos sueltos o los rompen. Entre tanto, el PSOE preservaría su vedado coto andaluz. Justo cuando la salud democrática de Andalucía precisa de un cambio que enderece el rumbo antes de que todo lo envilezca irreversiblemente. En este domingo electoral en el que tantas cosas se juegan, pues, hay que afirmarse en aquel apotegma de Lactancio que afirmaba que "el pueblo, en efecto, es sabio en la medida en que sabe lo que necesita".

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CONCENTRACIÓN DE DENAES
Miles de personas reclaman en Colón la unidad de España contra el separatismo golpista
La Gaceta 2 Diciembre 2018

La ‘España Viva’ ha demostrado una vez más que está cuando su Patria la necesita.

Más de 50.000 españoles han acudido este sábado a Colón para defender las instituciones, la unidad de España y contra la impunidad de los golpistas.

Abascal: ‘No se trata de partidos, se trata sólo de España
“Compañeros, españoles, hoy no se trata de partidos, se trata sólo de España. Es decir, de nuestra Patria. Se trata de devolver a nuestra patria, la soberanía, la palabra y las urnas que le han arrebatado los que han usurpado el Gobierno apoyados por los enemigos de España.

Pensaban que España estaba moribunda y por eso llevan un tiempo, en los últimos meses, especialmente desde el último año atacándola con saña. Pero no contaban con el orgullo español, con la fuerte idiosincrasia que nos han legado nuestros antepasados, generaciones y generaciones de españoles que nos han legado la libertad y la unidad de la que hoy disfrutamos.

Estamos aquí sólo por España. No estamos aquí por ninguna sigla, estamos aquí sólo por nuestra Patria y estamos también contra algo: contra un Gobierno legal, pero ilegítimo apoyado por los enemigos de España, por los que han dado un golpe de Estado en Cataluña, por los que han defendido los asesinatos a miles de nuestros compatriotas, de los que han justificado las agresiones contra los guardias civiles de Alsasua, contra los comunistas chavistas que hoy mandan en este Gobierno. Estamos aquí para denunciar la impunidad con los que han intentado robarnos lo más preciado que tenemos los españoles: nuestra Unidad.

Hace un año en esta misma plaza, donde estabais algunos de vosotros que hoy repetís, nos conjuramos bajo esta gigantesca bandera de Colón y derrotamos, en la medida de nuestras posibilidades, el golpe separatista. Lo hizo el pueblo español, lo hicieron un puñado de jueces valientes, los hizo un fiscal, que en paz descanse y lo hizo su Majestad el Rey, Felipe VI. Pero el golpe de Estado no se ha detenido, sigue en marcha con un Presidente de la Generalidad que en cualquier otro Estado habría sido detenido y puesto en disposición judicial por seguir conspirando para una rebelión. Sigue en marcha por la impunidad de un Gobierno irresponsable y con colaboración de los enemigos de España, con la colaboración de terroristas blanqueados que vemos todos los días en manifestaciones en Cataluña, con la colaboración de millonarios mediáticos y políticos chavistas. Es decir, con la colaboración de los que quieren ver a España rota y a España humillada.

Pero hoy hemos vuelto a demostrar y lo haremos más veces si hace falta, que España está más viva que nunca, orgullosa de su pasado, también de su acuerdo constitucional que con sus defectos, nos ha permitido vivir en paz y en libertad. Y de una Historia milenaria porque España no nace en 1978. Una historia milenaria que está sellada en esta plaza, en estos monumentos que recuerdan las obras más grandes que ha hecho España. Con Blas de Lezo, uno de los héroes en los que debemos mirarnos todos los días. España está viva y reviviendo la herencia que nos han dejado nuestros padres. España está viva y peleando por el futuro de la libertad que queremos legarles a nuestros hijos. España está viva y es mucho más fuerte que sus enemigos. España está viva y es mucho más fuerte que lo que los enemigos pensaban que era España. Y hoy exige la suspensión de la autonomía en Cataluña para que se restaure de una vez por todas, el imperio de la Ley y la Constitución, y la ilegalización de todo el aparato golpista. Es decir, la ilegalización de las organizaciones criminales bien sean partidos, asociaciones o sindicatos que han estado detrás del golpe. La disolución de los Mossos de Escuadra, incorporando a los leales en el Cuerpo Nacional de Policía y expulsando al resto de la función pública. La celebración de un juicio justo, sí, pero sin ningún tipo de injerencia política como se está produciendo en estos momentos. El pueblo español exige también que se aleje de una vez por todas, el fantasma del indulto, es decir, de la inmunidad de los criminales. Y sobre todo exige que nos devuelvan la palabra, a ese gobierno mentiroso que nos prometió que iríamos a las urnas, a ese Gobierno que permite que se juegue con España. No lo vamos a permitir, no lo vais a permitir, porque la Unidad de España ni se negocia, ni se discute ni se dialoga, ni se escupe, se defiende con todas las consecuencias. En pie compatriotas, digamos en alto ¡viva el Rey, viva España!”.

DENAES y España Viva
La Fundación DENAES, para la defensa de la Nación Española, y la Plataforma España Viva convocaban esta manifestación bajo el slogan “En defensa de las instituciones, la unidad de España y contra la impunidad de los golpistas”.

VOX, invitado por las entidades organizadoras, aceptó la invitación y animó a militantes y simpatizantes acudir a Colón.

Lo que ya ha cambiado Andalucía
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Diciembre 2018

Puede que, en Andalucía, al contar los votos esta noche, parezca que no ha cambiado nada. La paupérrima campaña, con candidatos mediocres, si no hay grandes sorpresas parecería encauzar hacia el arenal de siempre lo que se barruntaba torrente de expectativas y esperanzas. Sin embargo, la campaña andaluza ha cambiado muchas cosas ante lo que será su inmediata continuación: las elecciones generales. Veamos cuáles son esas novedades.

VOX nació en Cataluña y echa a andar en Andalucía
La novedad fundamental es VOX. Salvo batacazo monumental -no sacar ningún escaño o sólo uno, y a última hora-, toda la campaña ha girado en torno a ellos. Y ha sido la audacia de haberse presentado sin la menor infraestructura electoral lo que ha permitido entrever sus posibilidades. El viernes le pregunté a Abascal, que tanto ha madurado en la lucha y apenas recuerda a aquel muchacho acogido a la hospitalidad de Esperanza Aguirre tras la canallesca demolición del PP vasco por Rajoy y sus esbirros, qué les decidió a presentarse cuando precisamente el éxito aconsejaba no correr el riesgo. La respuesta, aunque imaginada, no fue menos interesante; después del éxito de Vista Alegre, no podían dejar de ofrecerse en Andalucía como una fuerza que venía a disputar la primacía de la representación nacional. O sea, que al final ha sido un acto de valor, casi suicida, lo que les ha dado la posibilidad de ser algo más que la fantasía mediática del populismo atroz.

Lo único indiscutiblemente populista de la campaña de VOX ha sido, justamente, la reacción desmesurada, disparatada y sectaria de los medios. Y si en muchos países el triunfo del populismo está siendo el del rechazo a la dictadura política y, sobre todo, mediática de lo políticamente correcto, en España se ha producido, al menos, la primera parte del fenómeno: el injusto tratamiento de propuestas normales como si fueran inmorales, racistas, sexistas, anticonstitucionales y demás sambenitos progres.

El populismo, recreación mediática
Con una diferencia con respecto a Brasil, Alemania o los USA: lo que en España defienden los malos es la legalidad que atacan los buenos. Es pasmoso ver a las terminales mediáticas de un Gobierno de socialistas antiespañoles, bildutarras, golpistas catalanes y comunistas venezolanos bramar contra un partido que defiende la base esencial de la Constitución, que es la soberanía nacional del pueblo español, y denuncia las flagrantes vulneraciones, nacionalistas y autonómicas, de los derechos fundamentales.

Pero si era más que previsible la reacción populista en los medios de izquierdas demonizando como "populismo" lo que, en muchos casos, es la simple reacción ante las catástrofes provocadas por el buenismo occidental, confieso que me ha sorprendido la virulencia, para mí absurda e irracional, de varios columnistas y creadores de opinión, socialdemócratas o liberales, a los que yo aprecio mucho y que suelen alinearse con Ciudadanos o el PP en la defensa de la nación y sus libertades, pero no de forma incondicional. Leyendo alguna diatriba disparatada, sobreactuada o hiperventilada, uno tiene la impresión de que para los defensores del patriotismo constitucional VOX se ha metido sin permiso en una casa arruinada, pero cuyos orgullosos guardeses han colgado el fatuo cartel "Reservado el derecho de admisión".

Los cambios de discurso
Sin embargo, la gravedad de la situación nacional, que se deteriora por semanas, casi por días, debería llevarnos a ver con simpatía a cuantos vienen a defender lo que el PP y Ciudadanos no defienden o defienden mal. De hecho, uno de los efectos de la voxización de las elecciones andaluzas ha sido el de imponer en el debate político asuntos que parecían proscritos para siempre, como la inmigración ilegal y la Ley de Violencia de Género.

En la última semana de campaña, el discurso de Casado era casi el de Abascal en la primera. Y lo que ambos dicen está lleno de sentido común. También la defensa por parte de Ciudadanos de la unidad nacional, que ha corrido a cargo de Inés Arrimadas, la Agustina de Aragón contra el Golpe, ha sido, lógicamente, muy parecida a la de Abascal. ¿Podía ser otra cosa? Lo que ha logrado la irrupción de Vox en la campaña andaluza es centrar el debate en asuntos sociales, en su vertiente política, más que partidistas. En parte, era lógico, porque Vox está inédito en una plaza donde los mismos llevan toreando a los mismos cuarenta años; y en parte, ha sido el mérito de abordar problemas que el periodismo considera tabú, facha o desagradable.

Los tres partidos del centro-derecha tienen que ganar y que perder en estas elecciones, pero no lo van a hacer por separado. De hecho, hay datos que apuntan a una complementariedad evidente: si Ciudadanos capta votos del PSOE, y no sólo del PP, VOX capta, según las encuestas, votos de PP, Ciudadanos… y Podemos. La fortaleza del PSOE está asediada por el centro y por la izquierda, porque hay 300.000 nuevos votantes que acaso hace tres años hubieran ido masivamente a Teresa Rodríguez y ahora podrían ir a VOX.

El PP tiene poco (más) que perder
El partido que más tiene que perder es, aparentemente, el PP. ¿Pero puede perder algo que no hubiera perdido ya? Sin expectativas de triunfo, con un candidato que es la viva prueba de la selección lerda del sorayismo, con Ciudadanos jugando en el campo de la responsabilidad y la rebeldía, el PP no ha existido en la campaña. Sólo ha existido Pablo Casado. Nada más. Pero no por "exceso de protagonismo", como dicen los gremlins rajoyanos, sino porque no había otro protagonista posible. Lo que saque, o sea, lo que salve el PP, se lo deberá a su joven presidente. Rajoy ha dejado un erial. La cuestión es qué hacer con los pecios del partido de Aznar, náufrago desde hace diez años en las arenas movedizas de una burocracia a la que le daba lo mismo ganar que perder porque, si se metía en las listas, salía colocada.

La rectificación -poco convincente, tras lo de Cosidó- del desastre en el CGPJ habrá limitado el posible "efecto Casado" en la migración del voto del PP a Vox. Pero viendo el entusiasmo del votante voxista es imposible imaginarlo votando al PP de Arenas. Dentro de algún tiempo, si Casado es capaz de crear un equipo intelectualmente sólido y que siembre el terror en las taifas autonómicas que aún conserva el PP, es posible recuperar un tipo de votante o captar otro nuevo. Hoy por hoy, lo único que cabe esperar es la limitación de daños y el diseño de una estrategia clara de supervivencia.

¿Pero de supervivencia política o de partido? Hace ya dos años que Aznar dijo que había que crear un nuevo espacio político que tuviera en cuenta la fragmentación del voto de centro-derecha. Si eso estaba claro por la existencia de Ciudadanos, más debería estarlo con la de Vox. El jueves, en la entrevista que le hice a Casado, dijo algo que ha pasado inadvertido, pese a ser, a mi juicio, absolutamente esencial. Dijo que lo importante no eran las siglas, sino el servicio instrumental de un partido a los ciudadanos. Eso supone que el PP, si el deterioro electoral de este domingo es mucho o poco tiene ante sí no sólo una reorganización que no tenga que ver con las alianzas del congreso que lo eligió presidente sino con la recomposición del centro-derecha, cuyo primer diseño va a salir, precisamente, de Andalucía.

La Izquierda abandona la Nación a la Derecha
Y hay un cambio andaluz, en la derecha y la izquierda, que marcará indeleblemente las próximas elecciones generales, que lo serán de régimen: la derecha está actuando en clave nacional, sin tentaciones cedistas. En cambio, la Izquierda ha abandonado definitivamente la Nación como marco político y se limita a conservar, defender o fundar taifas a costa de España. El perfil nacionalista andaluz del PSOE y de Podemos, coherente con su apuesta desintegradora junto a los separatistas catalanes y vascos, deja en manos de la Derecha un factor clave en unas elecciones generales sin duda dramáticas: sólo con la Derecha en el Poder cabe imaginar la defensa del Estado de Derecho, de la monarquía parlamentaria y de la propia Nación. El miedo, decía antaño Pablo Iglesias, puede cambiar de bando. Debería.

Día de reflexión en Andalucía: ¿lo hacemos bien o como siempre?
Los andaluces se enfrentan a las urnas entre la posibilidad del cambio y la de perpetuar el régimen que lleva décadas hundiendo a la región.
Pedro de Tena Libertad Digital 2 Diciembre 2018

Se acabó por fin la campaña andaluza. Sea lo de "por fin" por el cansancio que produce la repetición de un modelo que insiste en actos y mítines más que en debates de altura y en datos contrastables. De hecho, los ciudadanos con derecho a voto somos como bultitos inframediáticos sobre los que se arrojan eslóganes, casi siempre simplistas y baratos, con el fin de cautivar los sufragios perdidos o por encontrar. NI que decir tiene que, tras el resultado final, los bultitos son clavados en el monte del olvido.

La mejor campaña, con la banderilla anterior en todo lo alto, ha sido la de VOX. Por cierto, que ayer Europa Press sí se hizo eco del acto final de su campaña, en la que Abascal lanzó un mensaje cuya ambigüedad, vecina del voto nulo, ha sido, naturalmente, subrayado. Que no se vote verde, que es el color de su partido, sino rojigualda, España. A ver si se meten banderitas de España en los sobres y se lía parda, hombre.

No es la mejor por ser la más cara ni la más inteligente ni la más brillante. Es la mejor porque se la han hecho los adversarios y, además de salirle gratis, parece que puede salirle bien. En una democracia lo difícil es existir para los votantes, superar el listón mínimo de apoyos en las circunscripciones para conseguir la visibilidad pública necesaria. En Andalucía, donde hay ocho circunscripciones, la tarea es hercúlea. Pues se la han hecho.

Susana Díaz y la ‘jugada Mitterrand’
La primera, Susana Díaz, que puede haber cometido un error decisivo en esta convocatoria electoral. Ha utilizado la ‘jugada Mitterrand’ o, si se quiere, el "mate" de Rajoy, para laminar a su adversario principal. Es conocido como el maquiavélico socialista francés, que llegó a ordenar poner una bomba al Rainbow Warrior de los ecologistas de Greenpeace, cultivó el crecimiento de Le Pen para reducir a la nada a la derecha tradicional francesa. La consecuencia fue, con el tiempo, la práctica desaparición de su propio partido y de la izquierda en general.

En esta campaña, Susana Díaz ha convocado a los espíritus de VOX y le ha dado carta de naturaleza a un partido –que, por cierto, no es de extrema derecha ni inconstitucional como sí son desde Bildu a la CUP pasando por los sucesivos de Puigdemont, Torra y Esquerra, socios todos ellos del PSOE y Podemos-, que apuntala ciertos elementos perdidos en el discurso del centro derecha español. Esto es, lo revitaliza a la larga.

Pretendiendo hundir tanto a la derecha como a la extrema izquierda comunista y anticapitalista de una Teresa Rodríguez a la que ha aprendido a temer, puede conseguir que VOX tenga un grupo parlamentario sólido en la Cámara andaluza y la visibilidad necesaria para seguir creciendo los próximos años. De ese modo blinda a su enemiga, Teresa de Rota, que la denunciará por ello – ya lo ha hecho -, y se erigirá en papisa de la izquierda a medio plazo.

La campaña a VOX también se la hecho un PP andaluz desconcertado que ha puesto su papel de primer líder de la oposición por encima de la urgencia del cambio político en una de las regiones más maltratadas de España. Ni siquiera la presencia activa y valerosa de Pablo Casado, que ha enmendado los exabruptos de Maroto y otros, parece suficiente para corregir el daño.

Ciudadanos, que se ha resistido a sacar a VOX de la oscuridad de su chistera, se ha visto superado por las circunstancias, si bien ha estado más hábil en eludir las incomodidades, como Podemos-IU que ha seguido erre que erre contra la derechización supuesta de Susana Díaz y por ganar terreno entre los votantes socialistas. Si lo logra, con Iglesias no habrán topado.

Lo que sí ha logrado Susana Díaz, y eso es muy malo para las opciones de cambio que tienen a estas horas alguna posibilidad, es que se deje de hablar de Andalucía y de su posición respecto a las demás regiones de España y Europa, de dos ex presidentes de la Junta y del PSOE procesados por la corrupción generada y de la gestión más que deficiente de los servicios públicos esenciales. Con los médicos y los enfermeros gritando en las calles contra la sanidad de la Junta, la educación en cuestión y el desempleo crónico, el principal elemento de la campaña ha terminado siendo VOX. Y eso sí que le conviene al PSOE andaluz.

La campaña de Ciudadanos ha sido pulcra y, en algunos momentos, incisiva, si bien tampoco ha hecho del cambio el objeto principal de sus mensajes. Ha propagado la bondad de su cambio, no el de Juan Marín respecto a su ex socia Susana Díaz, sino el del partido respecto a su clasificación en el centro derecha. Demasiado evidente ha sido su interés por ser la primera fuerza de la oposición, tanto que ha criticado a veces más al PP que a quien debería. Eso sí, la clave catalana de Inés Arrimadas ha tratado de hacer daño a las izquierdas cómplices del separatismo, ya veremos si con éxito.

Casado, a porta gayola
La del PP ha sido una campaña rara porque ha estado encorsetada por la oficialidad forzada de un Juan Manuel Moreno que ha tenido que ser reforzado, y de qué modo, por un Pablo Casado que ha salido a jugársela a porta gayola desde el minuto uno. Gracias a é es posible que el PP haya logrado taponar la hemorragia de votos que se iba a raudales hacia sus competidores del centro y la derecha, pero la carencia de un líder o lideresa ha inducido a una campaña en clave nacional, siempre con Cataluña de por medio.

De reconocer es que Adelante Andalucía –todo en el Sur ha ido de Aes, bien la triple A de la triple alianza de la derecha "rabiosa" de Susana Díaz o la doble A de la extrema izquierda anticapitalista y populista-, no ha hecho una mala campaña. Era complicado defenderse del voto útil susurrado con la destreza habitual por el PSOE andaluz, pero no han desviado su interés de la figura de Susana Díaz y sus críticas al régimen. Y de paso, han ocultado las estridencias y los absurdos de su programa.

Habrá que ver si la apariencia de moderación y no simpatía con el susanismo, que no es socialismo según Rodríguez, logra su objetivo de captar los nuevos votos de los jóvenes y desanimar o seducir el apoyo de los sanchistas para propiciar, a nivel nacional, una sólida alianza izquierdista nacionalista presupuestaria de momento. De ahí a la demolición de la Constitución del 78, tras ganar las elecciones de 2019 o 2020, según acabe el rosario de la aurora andaluz, sólo habrá un paso.

Los andaluces tenemos, pues, la opción de hacerlo bien o hacerlo como siempre. Hacerlo bien será tener en cuenta la razón y la experiencia. Hacerlo como siempre será más de lo mismo.

La razón y la experiencia, a derecha e izquierda, dicen que el PSOE ha tenido casi 40 años de oportunidades de gobierno para sacar a Andalucía del hoyo del atraso y la infraciudadanía. Ni ha demostrado eficacia en resultados ni ha demostrado honradez, ni personal en demasiados casos ni de partido, ni ha demostrado respeto por los adversarios en una democracia demediada a la que han hurtado la virtud esencial de la alternancia.

Pero, claro, eso es lo que razón y la experiencia dicen ya desde hace como mínimo veinte años con los resultados ya conocidos. O sea, que la resistencia al cambio, sea por miedo o por fuga o por indiferencia, existe y es potente. No ayuda un sistema electoral donde en cuatro provincias – Huelva, Jaén, Córdoba y Granada -, bien penetradas municipal y ruralmente por el PSOE desde hace años, un escaño cuesta menos votos que en otras.

En Sevilla, donde el escaño es más caro en número de votos, el dominio del PSOE ha sido y sigue siendo, desde el Ayuntamiento de la capital, los municipios medianos y pequeños y la poderosa Diputación, apabullante. Enfrente sólo tiene un PP dividido agriamente en dos, un Ciudadanos sin cabeza visible y un Podemos+IU donde lo único relevante es la marca. O sea, que Susana Díaz tiene motivos para esperar una reedición del relato más largo jamás contado en una democracia española.

Pero lo inesperado existe. El voto al PP es un voto con un suelo sólido, Ciudadanos roba sufragios a derecha e izquierda y el apoyo a VOX no sólo procede del centro derecha, sino que la población humilde que rinde pleitesía a la izquierda es la que sufre las consecuencias de muchas de las lacras que denuncia. Y luego está la jartura de lo de siempre y la imposibilidad de ocultar por más tiempo la infame situación andaluza en un momento decisivo para España.

Si la indecisión se inclina finalmente por la abstención o los votos cómico-nulos o por el miedo, Susana Díaz puede perpetuarse. Si, por el contrario, la gran cantidad de indecisos que aún queda opta por las urnas, por dar la campanada del cambio y por experimentar si es posible mejorar y fortalecer de una vez este cimiento sur de España, la esperanza volverá a Andalucía.

Pase lo que pase, los andaluces tendremos lo que nos merecemos.
 
Susana a Sánchez: “No me jodas, Pedro, no me jodas…”
Jesús Cacho. vozpopuli  2 Diciembre 2018

“Banca Catalana (BC) fue el primer capítulo de la historia terrible de Convergencia, cuya cabeza indiscutible era Jordi Pujol, un hombre que tuvo el valor de decir desde el balcón de Sant Jaume que 'cuando se hable de ética en el futuro, hablaremos nosotros'. Y resultaba que en aquel momento, además de lo que ya sabíamos de BC, que era mucho y muy grave, ya estaba defraudando a la Hacienda Pública desde el año 1980, como él mismo reconoció en 2014, y lo siguió haciendo hasta el citado 2014, es decir, fue un defraudador durante 34 años, incluidos los 23 años en los que gobernó como presidente de la Generalidad. Lo cual demuestra que Cataluña es una región un tanto atípica, porque creo que no ha habido nunca en Europa un Gobierno cuyo presidente haya estado delinquiendo durante 23 años y no haya pasado nada. Me parece algo casi inconcebible, solo explicable por el clima político que durante muchos años se ha creado en Cataluña a favor de la impunidad de sus dirigentes políticos cuando delinquen”. Quien así se manifestaba este viernes noche en los micrófonos de RNE era el antiguo Fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo (1995-2003), con anterioridad Fiscal Jefe de la Audiencia de Barcelona, cargo desde el que -1980, pista de despegue de nuestra democracia-, interpuso querella contra Pujol y su consejo por la quiebra fraudulenta de Banca Catalana.

No pasó nada, porque el reparto de los panes y los peces a la muerte de Franco se hizo en favor de la derecha franquista a la que había que desasnar (Alianza Popular), la izquierda inventada que nunca existió durante el franquismo, es decir, el PSOE, los partidos nacionalistas catalán y vasco, o sea, la Convergencia de Pujol y el PNV de Arzalluz, y la Corona como guinda del pastel. Para cubrir sus años de delincuente de cuello blanco, Pujol diseñó su famoso Programa 2000 que desembocó, a partir de 2012 y a las órdenes de ese elegante narciso con ínfulas de jefe de planta de El Corte Inglés llamado Artur Mas, en la huida hacia adelante del prusés. Había que escapar como fuera de la Justicia española, porque aunque hay mucho zopenco, mucho corrupto en esa Justicia, aún hay jueces honestos en Berlín; escapar sin dejar de enriquecernos, eso nunca, antes morir que vivir sin robar; seguir engordando la cuenta andorrana del 3% y crear un separatismo clientelar del que viven directamente entre 200.000 y 300.000 familias en Cataluña y Barcelona, una multitud dispuesta a matar, a negar la realidad y a esconder la cabeza bajo el ala de unos Presupuestos empleados en alimentar la ficción, los delirios de la Generalidad y sus embajadas, mientras los problemas reales de los pobres catalanes situados extramuros del gran reparto de la corrupción institucionalizada quedaban en dique seco.

Esta semana se han echado a la calle en Barcelona los ofendidos por esta basura de política, los humillados, los que no han formado parte de la coyunda, los bomberos, los enseñantes, los médicos, los estudiantes y algún colectivo más. Algunos bomberos, cuatro médicos y una manada de estudiantes. Y la progresía de izquierdas a ambas orillas del Ebro se ha puesto muy contenta, uy qué bonito, esto sí que sí, han flipado “con manifestaciones que no están avaladas por asociaciones cercanas al poder, ni por medios de comunicación afines”, olvidando que esas “manis vintage, como las de antes” (Jordi Évole, ayer en La Vanguardia) han estado protagonizadas por colectivos que hasta ayer, puede que ahora mismo, eran columna vertebral, aguerrida falange del mendaz prusés, clamoroso en el caso de los bomberos de la manguera y no digamos ya de los enseñantes empeñados en el lavado de cerebro de los infaustos infantes que caen en sus manos, por no hablar de esos estudiantes pluriempleados en los CDR de acoso al disidente. Eduard Pujol, un tipo que se gana la vida como portavoz adjunto de JxCat, reconvenía seriamente a los protestantes: "Nos distraemos con cuestiones que no son las esenciales". Porque para un Pujol lo esencial es montar chiringuitos indepes en los que colocar amiguetes en lugar de, por ejemplo, abrir quirófanos para operar a ciudadanos. Y otro que pasa por catedrático de Economía de la Pompeu Fabra, pobre universidad, de nombre Oriol Amat, volvía a refugiarse en el “Espanya ens roba”, diciendo que “Les protestes socials tenen fonament i cal recordar la causa principal: El dèficit fiscal (uns 16.000 milions any) que perjudica la gent. CAT es rica, però pel dèficit fiscal amb ESP, passa a ser pobre”. Le contestaba en Twitter Luis Garicano, catedrático en la materia y miembro de Ciudadanos: “Se te debería caer la cara de vergüenza manipulando así a la gente. Qué asco”.

Parece que los colectivos que esta semana han despertado a la dura realidad del daño que los nacionalismo, más aún los supremacistas xenófobos, pueden infligir a una sociedad moderna, han decidido volver a sus cuarteles después de haber aceptado cuatro promesas falsas de ese mismo nacionalismo que desgobierna Cataluña desde que Pujol tomó las riendas. Han vuelto a sus casas, pero ninguno ha denunciado a los vendedores de humo, los ladrones del 3%, los profetas del prusés, como los responsables de la increíble degradación económica y moral, también convivencial, por la que atraviesa Cataluña. ¿Tormenta de verano? ¿Verdura de las eras? Es muy probable que así sea, aunque hay tanto descerebrado obsesivo en el separatismo, tanto inútil subvencionado, tanto vividor negado para la gestión con mando en plaza, que no se puede descartar la posibilidad de que al final no sean capaces de enderezar las protestas y el asunto se les vaya de las manos, para terminar convirtiendo, justicia poética, el anunciado choque de trenes entre indepes y españolistas en una revuelta callejera con bomberos, enfermeros, enseñantes y estudiantes asaltando el palacio de la Generalitat dispuestos a impedir que los nuevos Dencàs de la mentira escapen por las alcantarillas.

Una partitocracia enferma
El problema de Cataluña como gran problema de España. La corrupción del nacionalismo catalán como epítome de la corrupción española. “Y ahí está la impresionante sentencia del expolio del Palau de la Música en beneficio de Convergencia, deliberadamente ocultada en Cataluña, y que es retrato meridiano del cuadro delictivo de los dirigentes políticos y económicos catalanes” (el mismo Jiménez Villarejo el viernes noche en RNE). Pero Pujol sigue tranquilamente en casa sin que nadie le moleste. Casi 35 años delinquiendo y en casa. Los grandes protagonistas de la Transición son intocables. “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”, dice el punto 3 del artículo 56 de la Constitución. Pujol no tiene cláusula de inviolabilidad, como Juan Carlos I, el primer especialista en hacer de la libertad un negocio, ni falta que le hace. Ni al rey, ni a Pujol, ni a PP/PSOE, los grandes protagonistas de esta partitocracia enferma, ni a esos nacionalismos empeñados en desguazar España con tanta deslealtad como desvergüenza. El viejo régimen moribundo, incapaz de regenerarse honestamente desde dentro, se defiende cual gato panza arriba. Se niega a morir. No otra explicación cabe otorgar al reciente reparto de puestos en el CGPJ, o a esa obscenidad que han resultado ser las conclusiones de la comisión del Congreso que ha investigado, es un decir, la crisis financiera que llevó a las Cajas de Ahorros a la quiebra. Resulta que las entidades no estaban politizadas. Es decir, que ni PSOE ni PP han tenido nada que ver en el desaguisado. La culpa ha sido del Banco de España, cosa que ya sabíamos.

Al frente del BdE estaba el socialista Miguel Ángel Fernández Ordoñez. MAFO como representación de esa partitocracia que siempre se ha negado a dotarse de organismos de control independientes, los famosos checks and balances, para no ceder un ápice de poder. Con un BdE de verdad independiente las cajas no hubieran quebrado o, en su caso, sus gestores estarían hoy en la cárcel. Todos, también los del BdE. El tal MAFO no figura en la lista de los inviolables pro patria, pero, como Pujol, sigue en su casa y no en una celda de Alcalá Meco. MAFO tiene bula. No la ha tenido Rodrigo Rato, vicepresidente de un Gobierno del PP, que hoy está a la sombra por sus pecados en Bankia y lo que te rondaré morena, y esperemos que tampoco la tenga Narcís Serra, también vicepresidente de un Gobierno del PSOE, que hoy se sienta en el banquillo por la estafa de Caixa Catalunya. Que dos vicepresidentes figuren entre los caídos del sistema no pasa de ser una de esas deslumbrantes paradojas que festonean el camino hacia la inanidad de un régimen cuyo motto no es otro que el célebre “sálvese quien pueda”. En Andalucía, dos prohombres del socialismo tan notables como Manuel Chaves y José Antonio Griñán se sientan estos días en el banquillo a cuenta del mayor caso de corrupción, en lo que a cifras se refiere, ocurrido en democracia, mientras la heredera del régimen clientelar por ellos creado, Susana Díaz, Susanita tiene un bastón, se dispone a renovar su condición de Reina del Sur al frente de un partido, pobre PRI, dispuesto a completar 40 años de poder ininterrumpido.

Una mayoría de andaluces dice anhelar el cambio, pero sigue votando a Susana. Todo el interés centrado en ver qué pasa con el ciclón VOX, y si la suma de VOX, PP y C’s podría poner en aprietos a una Susana a quien pocos imaginan gobernando con su íntima enemiga Teresa Rodríguez. El régimen socialista andaluz parece tener cuerda para rato. Un sistema clientelar apoyado en un voto eminentemente rural, rescoldo del ideal anarquista arraigado en el ADN del agro andaluz desde el XIX, que considera el PER como un subsidio –con el que en los pueblos se financian todo tipo de dislates- que hay que agradecer a la generosidad de un PSOE que lo sigue defendiendo de las garras del PP. Y frente a Susana, Javier Arenas, prototipo de señorito de provincias sureño. Apaga y vámonos. Hubo un tiempo en que Chaves y el susodicho llegaron al acuerdo de acabar con la prestación. Lo impidió Madrid, donde gobernaba Aznar. La partitocracia, siempre dispuesta a defender su supervivencia con el dinero de los demás. En las taifas autonómicas, las redes clientelares regionales se han hecho fuertes con la misma violencia implícita que las nacionales en Madrid. Se trata de resistir frente a cualquier corriente regeneradora. Susana llamó el pasado domingo a Pedro Sánchez para recordarle que el Emérito hace más por Andalucía que muchos otros que tanto la pían. “Deja que Podemos critique la foto con el heredero saudí, Pedro, déjales que se desgasten y se ganen el cabreo de los trabajadores de Astilleros. Ahí podemos rascar mucho voto de IU. Que sean ellos, no nosotros. Y cuando pasen las elecciones haces lo que te dé la gana, pero ahora no me jodas, Pedro, no me jodas…”

Susana Diaz injuria y difama a VOX.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Diciembre 2018

SUSANA DÍAZ REINCIDE EN LAS INJURIAS CONTRA VOX ACUSÁNDOLE DE HOMÓFOBO, RACISTA Y XENÓFOBO QUE JUSTIFICA LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER.

Lo bueno del tiempo es que no se detiene y todo llega, aunque a veces nos dé la impresión de que se hace eterno. Y eso suele pasar con las interminables campañas electorales cuya duración real va mucho más allá de las dos semanas estipuladas. Hemos estado en plena campaña en Andalucía que ha estado marcada por la implicación a nivel nacional de los partidos que le disputan al PSOE de Susana Díaz su hegemonía durante los últimos 40 años. Mientras que los principales líderes de PP, PODEMOS y CIUDADANOS se han prodigado en acompañar a los candidatos arriesgando su imagen, Susana Díaz ha preferido que Pedro Sánchez tuviese una presencia casi testimonial, según dicen las malas lenguas para no ser perjudicada por las políticas caóticas del Ejecutivo.

La única novedad en esta campaña de un perfil especialmente bajo, ha sido la irrupción del nuevo actor político, VOX y un fortalecido Santiago Abascal cuyo mensaje parce estar calando en un amplio sector de la sociedad andaluza de esa supuesta derecha o centro derecha decepcionada por la inanidad de un PP anodino, insulso y anclado en la rutina del conformismo con un candidato, Moreno Bonilla, que sigue siendo un perfecto desconocido para los electores. Y por otra parte la veleidad de un CIUDADANOS (C's) con otro candidato, Juan Marín, algo mas conocido pero por ser un mero eje de transmisión de Albert Rivera y sus políticas veletas y variables, donde su apoyo a la gobernabilidad de Susana Díaz ha sido decisivo y muy cuestionado consintiendo actuaciones de bloqueo a la Justicia en los casos de corrupción del PSOE en un nivel de exigencias mucho más bajo que el que exigía por ejemplo en su apoyo al PP a la gobernabilidad de la Comunidad de Madrid.

Para Susana, el enemigo a batir parece ser fruto de una esquizofrenia onírica donde visiona una coalición de lo que llama “derechas y extrema derecha" (esta última por VOX). Y aquí incluye a CIUDADANOS en esa derecha con la que no le ha importado pactar para gobernar en esta pasada legislatura. Lo que quiere obviar es que también se podría visionar una coalición de la izquierda (por el PSOE andaluz) con la extrema izquierda (UNIDOS PODEMOS o Adelante Andalucía). Lo malo es que los de PODEMOS liderados por Teresa Rodríguez, están exultantes por las perspectivas que les dan las encuestas y aspiran a disputarle la hegemonía al PSOE de Susana. Lo que es entusiasmo no les falta, otra cosa es que lo consigan.

En este escenario, Susana Díaz arremete contra el que considera un peligro real similar al que se produjo con la irrupción de PODEMOS y la fuga de votos socialistas. Porque es evidente que si PODEMOS sube, el PSOE baja porque ese caladero de votos está muy bien definido. La única esperanza de Susana se basa en la fidelidad mercenaria de una gran parte de su electorado acostumbrado a vivir del momio público y de las subvenciones. Así que VOX ha sido su diana principal contra la que ha dirigido todas sus energías. Su campaña se ha basado en la injuria y en la difamación acusándole de ser un partido “homófobo, racista, xenófobo que justifica la violencia contra la mujer”. Unas palabras gruesas por las que VOX le ha puesto una querella en los juzgados. Y lejos de retractarse o excusarse, mantiene esas acusaciones amparada por su aforamiento y se refiere a PP y C’S como “la derecha rabiosa”

Asusta la irrupción de VOX al que desde el Gobierno del PSOE por voz de su vicepresidenta Carmen Calvo, ha llegado a acusar de “anti constitucionalista” diciendo que “A este Gobierno, y a la inmensa mayoría de hombres y mujeres, nos preocupa mucho un partido cuyo ideario es anticonstitucional”. Unas acusaciones muy graves que deberían traducirse en una aportación de pruebas para iniciar un proceso de ilegalización. Y no deja de resultar sorprendente que esta sectaria socialista no opine lo mismo de partidos como ERC, la CUP e incluso JxCAT que directamente han violado la Constitución y en “su ideario” real, no el escrito en sus estatutos, justifican la secesión unilateral, habiendo llegado a consumar un golpe de Estado en Cataluña. Y también resulta sorprendente que no califique a EH BILDU de la misma forma. En cualquier caso esas declaraciones solo se pueden calificar de injurias y difamaciones contra un partido completamente legalizado y tan democrático o mas que el PSOE.

VOX se ha convertido en “la bicha”, ahora que consideran que PODEMOS ya está integrado como casta acomodado en el sistema y dispuesto a mantenerse a costa del momio público y aumentar su cuota de poder a nivel local, autonómico y nacional. Y es verdad, VOX representa un peligro para todos estos partidos políticos enquistados en el sistema donde se reparten el poder territorial y local en esa estructura elefantiásica administrativa, casi siempre duplicada y nutrida con enchufados afines o familiares, porque su mensaje es el de acabar con este estado de cosas. Un partido que apuesta por la supresión de las autonomías y sus múltiples chiringuitos, y por la recuperación de todas las competencias en materia de Sanidad, Educación y Seguridad, acabando con el proselitismo de décadas de adoctrinamiento de los españoles fomentando el odio y el rechazo a un proyecto común de Nación.

Sí, VOX es un peligro porque tiene un mensaje claro y entendible por todos y representa algo que estos partidos que se dicen constitucionalistas abandonaron, el orgullo de ser y sentirse español. Un orgullo que incluye el respeto por nuestros símbolos nacionales, la bandera y el himno, el mismo que los separatistas exigen para los suyos. El error de esos partidos, PP y CIUDADANOS ha sido no defender con el mismo entusiasmo y determinación que VOX aquello que el pueblo español quiere oír de sus líderes contra el ataque de los enemigos de España. Estos partidos han abandonado la batalla ideológica y ahora tienen miedo de que VOX haya cogido el estandarte y se ponga al frente de un movimiento ya imparable. Porque lo que no va a colar es el mensaje de querer señalar y acusar a VOX de ser un partido extremista que debe ser ilegalizado, como dice la impresentable mamarracha socialista.

Espero que ese miedo que ahora les oprime las entrañas se transforme mañana en pánico cuando se conozca el recuento final de votos. La sorpresa puede ser mayúscula.

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

¿Autonómicas o generales?
Antonio Burgos ABC 2 Diciembre 2018

Como andaluz con ejercicio y servidumbre, hoy iré a votar. Ya sé perfectamente qué voy a votar.-¿Y qué va usted a votar?
-¡A ti te lo voy a decir!

Tengo clarísimo «qué voy a votar» pero tengo serias dudas acerca de «en qué voy a votar». Si en las autonómicas para elegir diputados al Parlamento andaluz que han de votar al presidente de la Junta, la mayor empresa de la región por número de empleados y volumen de negocio (y de lo que no es negocio, léase ERE e islas adyacentes), o si en una especie de prólogo o ensayo general con vestuario de las elecciones generales que todo el mundo pide, pues el Okupa Sánchez lo prometió al echar a Rajoy, y como esté dos meses más en La Moncloa, no sólo acaba con el presupuesto del Falcon y del Airbus de la Fuerza Aérea Española, sino con España, su Constitución y su estabilidad económica, a base de ceder ante los que quieren destruirlas, precisamente los que lo mantienen tan ricamente en la mamela donde está encantado de haberse conocido y de conocer mundo, hoy en La Habana, mañana en Buenos Aires, pasado donde diga aquí-mi-señora.

Ha dicho Susana Díaz que en la campaña andaluza no se ha enfrentado al candidato a la Junta por el PP ni al candidato por Ciudadanos. Susana sí se sabe los nombres de estos candidatos, cosa que muchos que van a votar a sus siglas desconocen. Pero Susana se queja de que no ha tenido frente ni a Juanma Moreno ni a Juan Marín, su antiguo socio que la mantenía en el sillón de San Telmo, sino a Casado y a Rivera. Si alguien se toma el trabajo de minutar atriles de mítines y entrevistas electorales en los medios, me pongo lo que sea a que Casado ha aparecido mucho más tiempo que su delegado en Andalucía, Juanma Moreno; lo mismo que Rivera ha asomado la gaita bastante más que Juan Marín. Por una vez y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Susana: en esta campaña dicen que andaluza han cavado los tomates los líderes nacionales. Es el sino de Andalucía. Casi siempre, las autonómicas coincidían con las generales, y los problemas andaluces quedaban ocultos por los nacionales. Esta vez, Susana Díaz convocó las elecciones en solitario geográfico, sólo para «Andalucía por sí», como dice el lema del escudo. Pero ha sido más bien una campaña para el resto del lema: para España y, si me apuran, para la Humanidad.

¿Y por qué, si todos los líderes nacionales han arropado a sus candidatos andaluces como señoritas de compañía o antiguas carabinas de parejas del «Novio a la vista» de Berlanga, Susana ha estado más sola que la una, y sobran dedos de una mano para contar las ocasiones en las que Pedro Sánchez, con lo que le gusta montarse en el Falcon, ha venido a acompañarla en sus mítines? ¿Cómo han disimulado tan malamente que no se pueden ver desde que Díaz perdió las primarias y Sánchez radicalizó el partido para complacer a los separatistas, ultraizquierdistas comunistas y filoetarras que lo llevaron a La Moncloa y lo mantienen allí de Okupa? Esa foto de los falsos abrazos no se ha prodigado, porque una cosa es el radical PSOE de Despeñaperros arriba y otra el moderado PSOE de Despeñaperros abajo, léase Sánchez o Susana. La cual tiene más suerte que un quebrado. Con dos de sus expresidentes en el banquillo por el escándalo de la mangoleta de los ERE, se ha escapado viva del nonnato debate sobre la corrupción andaluza. Sabe que eso no importa a los que la van a votar, familias enteras de los 263.000 empleados de la Junta. Así que yo, que no vivo de la Junta, no sé en qué voy a votar hoy: si en unas autonómicas o en un anticipo de las generales entre Sánchez y las tres derechas, tres: PP, Cs y Vox. Como los tres banderilleros en el redondel que recitaba Gabriela Ortega.

Transferencia de competencias penitenciarias al País Vasco
Los funcionarios de prisiones ante el traspaso al País Vasco: “Los etarras aún nos ven como enemigos”
Los funcionarios de prisiones se pronuncian sobre la transferencia de prisiones al País Vasco
María Jamardo okdiario 2 Diciembre 2018

Recuerdan al titular de Interior que el trabajo de los funcionarios fue esencial en la lucha contra ETA
Entienden que el acercamiento de presos y la cesión de competencias es "una barbaridad"

Los funcionarios de prisiones advierten al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que nada ha cambiado en los centros donde coexisten con los terroristas que cumplen condena: “Para los presos etarras, hoy por hoy, seguimos siendo enemigos”. Y aseguran que pese a la insistencia del Gobierno por normalizar la situación política en el País Vasco, “la presión social y las condiciones de vida en muchos lugares siguen siendo extremadamente complicadas, en especial, para los trabajadores de los centros penitenciarios”.

“Muchos compañeros siguen tendiendo sus uniformes dentro de casa y la mayoría de los que tienen hijos menores ocultan su profesión a los profesores y resto de padres”, aseguran algunos de ellos a OKDIARIO.

Los trabajadores de las cárceles vascas no disimulan su malestar y preocupación ante la posibilidad de que las competencias en materia penitenciaria sean, finalmente, cedidas a la comunidad autónoma. Advierten de que ejecutar dicha transferencia, especialmente en este momento de inestabilidad política, es “una barbaridad y un maltrato más a los funcionarios” que les suma un riesgo adicional y los abandona “a su suerte en un entorno hostil”.

Destacan que la cesión de prisiones al Gobierno vasco, más allá de los peajes políticos que motivan la propuesta, “no se hará nunca pensando ni en el mayor interés de los trabajadores de los centros penitenciarios, ni en las víctimas de los presos etarras, eso seguro”.

Y recuerdan al ministro del Interior y al actual Gobierno que la política criminal se incluye en seguridad nacional y es una de las principales responsabilidades del Estado. “No es oportuno ceder en algo tan importante y tan especial. Supone perder el control en una cuestión que, entre otros aspectos, socialmente es muy delicada. Si a eso sumamos el goteo constante en el acercamiento de presos, la cosa se complica”, lamentan.

Los funcionarios de prisiones reivindican su papel esencial en la lucha contra el terrorismo, escasamente reconocido. “Nosotros somos parte del Estado de Derecho que derrotó a ETA desde las instituciones” afirman categóricos a OKDIARIO. “Las decisiones que se tomaron para la dispersión de presos, medida muy acertada, fueron eficaces gracias al trabajo en prisión de los compañeros asignados a los grupos de seguimiento y control de movimientos que conocían, en todo momento, los contactos y relaciones, en el interior y exterior de las cárceles, de los terroristas. Si ETA está hoy como está es en buena parte gracias a ellos”, concluyen.

Insisten, además, en que no todas las cárceles vascas están adaptadas a los requisitos que la nueva situación plantea desde un punto de vista organizativo. Centros como Martunete o Bilbao “son antiguos e incluso se insertan en el casco urbano de las ciudades, no todas las instalaciones están adaptadas para que la clasificación de presos en los módulos se lleve al último extremo y por tanto se plantearán problemas de trato individualizado”, apuntan.

“No olvidemos que nos enfrentamos en la mayoría de las ocasiones a gente que sigue orgullosa de haber pertenecido a ETA y no se arrepienten de nada, ni ellos ni su entorno” destacan. Para añadir que más que nadie el ministro del Interior debería saber que precisamente por ello “hay presos terroristas que aunque disfruten del tercer grado -un régimen de semi libertad que les permite reincorporarse a la sociedad- no lo van a hacer nunca”. “La Administración pone los medios para la reinserción pero sin la voluntad del interno es imposible y en el caso de los presos etarras no se da por su componente ideológico profundo”, aseguran.

El precedente catalán
En el caso de que el Gobierno acceda a la aplicación del compromiso adquirido con el PNV, socio de Sánchez en la moción de censura que le llevó a Moncloa, la situación de los funcionarios que prestan actualmente servicio en cárceles vascas sería similar a la vivida por los trabajadores de centros penitenciarios de Cataluña en 1983, fecha en la que se produjo la transferencia de competencias penitenciarias a favor de la comunidad autónoma.

Llegado el momento, el Ejecutivo tendría que dar a los funcionarios de prisiones en el País Vasco la opción de pasar a depender laboralmente del gobierno autonómico o bien continuar con su régimen estatal cambiando de destino.

LA LISTA DEL SÉPTIMO DÍA
Diez datos que demuestran el derroche de la Cataluña independentista
Cristian Campos elespanol 2 Diciembre 2018

Servicios públicos colapsados, pagas extra atrasadas, listas de espera kilométricas… Las protestas y paros convocados esta semana por bomberos, médicos, funcionarios y estudiantes catalanes han puesto en duda la viabilidad de un Gobierno nacionalista obsesionado con mayores cotas de autogobierno mientras se muestra incapaz de gestionar las competencias de las que ya dispone. ¿Es sostenible una comunidad autónoma instalada en el desafío permanente al Estado?

1. Nueve millones de euros para los presos del procés
Mientras Eduard Pujol, el portavoz de JxCAT, popularizaba el pasado martes una nueva versión del “España nos roba” y el independentismo volvía a cuestionarse por qué los hacendosos catalanes deben sostener con sus impuestos a los perezosos andaluces, el diario EconomíaDigital revelaba que los presos del procés contarán con tres millones de euros para afrontar las posibles multas que pueda imponerles el Tribunal Supremo en la sentencia de su juicio por rebelión, sedición y malversación de fondos.

Esos tres millones de euros son la cantidad que resta a día de hoy de los nueve millones de euros recaudados, supuestamente por medio de donaciones privadas, por la llamada Caja de la Solidaridad del procés. Su objetivo es el pago de las fianzas y los gastos derivados del procesamiento judicial de los líderes del golpe de septiembre y octubre de 2017. De ella se han beneficiado hasta el momento Artur Mas, Francesc Homs, Raül Romeva y Jordi Turull, entre otros.

2. 100.000 euros para la reforma de la mansión de Puigdemont
336.000 son los euros recaudados por el Consell per la República, el organismo con el que Carles Puigdemont pretende usurpar las funciones del legítimo Gobierno autonómico catalán. De esos 336.000 euros, 100.000 han sido utilizados ya por el prófugo de la Justicia española para –siempre en teoría– mejorar la seguridad de su mansión en Waterloo. Las obras han sido encargadas a una empresa de Tarragona, Quim Roca Seguretat, e incluyen, según el digital El Confidencial, un nuevo circuito de televisión, cámaras de seguridad y sistemas de alarma.

3. 300 millones de euros anuales para TV3
2.300 empleados y un presupuesto de 310 millones de euros al año convierten a la televisión autonómica catalana en la más cara y menos rentable de todas las televisiones, públicas y privadas, españolas. La magnitud del derroche no se entiende sin comparar esas cifras con las de otras televisiones públicas españolas. 300 son los empleados de Telemadrid. El monstruo Mediaset cuenta con 1.360 trabajadores. Atresmedia, con 1.700. 165 millones anuales es el presupuesto de Radio y Televisión de Andalucía, una comunidad autónoma con un millón de habitantes más que Cataluña. 137 el de Euskal Irrati Telebista. 68 el de Telemadrid. En cifras totales, TV3 supone el 31% del gasto en televisiones públicas autonómicas españolas.

4. 37 millones para promoción del catalán
37,2 millones de euros es la cantidad que el Gobierno autonómico catalán destina al fomento de la lengua regional minoritaria de Cataluña –según datos de la propia Generalidad– y a las ayudas para la inclusión del catalán "en el mundo digital". Es la misma cantidad que el Gobierno catalán destina a Comercio y sólo levemente inferior a la que destina a las infraestructuras agrarias y rurales (48,8) o a la industria (52). Esos 37,2 millones de euros sirven para financiar el subtitulado o el doblaje de películas y series al catalán, las 10.300 parejas lingüísticas del llamado Voluntariado por la lengua o los análisis de los usos lingüísticos de los ciudadanos catalanes en la justicia, el comercio y las grandes marcas.

5. 25 millones de euros para trescientos asesores y altos cargos
Seis eran los asesores contratados por la Generalidad durante los primeros días de vigencia del 155. Tras el fin de la intervención del Gobierno autonómico catalán, ese número se incrementó exponencialmente hasta ciento cincuenta y tres en octubre de este año. A esos asesores hay que sumar ciento ochenta y un altos cargos más para un coste total de más de 25 de millones de euros anuales.

6. 147.000 euros anuales para Quim Torra
El sueldo de Quim Torra bate al de cualquier otro cargo de cualquier otra administración municipal o autonómica española y lo convierte en el presidente mejor pagado del país. Ni siquiera el sueldo del presidente del Gobierno –81.000 euros anuales– puede rivalizar con los casi 147.000 del presidente del Gobierno autonómico catalán. Torra cobra ocho mil euros anuales más que los 139.000 que llegó a cobrar Carles Puigdemont, aunque no llega a los casi 170.000 que cobró Montilla entre 2008 y 2010.

7. Consejeros y altos cargos a precio de directivo de multinacional
Los salarios de los altos cargos de la administración autonómica catalana tienen fama de estratosféricos y un simple vistazo a sus remuneraciones lo confirma. Según Crónica Global, los consejeros catalanes cobran aproximadamente 111.000 euros anuales, más del doble que un ministro. Los secretarios autonómicos cobran un 21% más que un secretario de Estado. Los directores generales, un 51% más que sus homólogos de la administración central.

No son los únicos en cobrar sueldos dignos del consejo de administración de una multinacional. El director de TV3, Vicent Sanchís, cobra 109.000 euros anuales. La misma cifra que el director de Catalunya Ràdio, Saül Gordillo. Pero el premio grande de la lotería es para los altos cargos que trabajan en sectores de la administración regional menos expuestos al escrutinio de la prensa, pero con sueldos muy similares a los de los consejeros de la Generalidad. Es el caso de Joan Bellavista, gerente del puerto de Mataró (106.000 euros anuales) o de Joan Jaume Ons, presidente de Infraestructuras de la Generalidad (110.000 euros), entre muchos otros.

8. 1.226 millones de euros para seguridad y protección civil
Los 16.783 mossos d'esquadra y los 2.416 efectivos del cuerpo de Bomberos se llevan el pedazo más grande del pastel que la Generalidad destina a seguridad y protección civil (un 3,8% del presupuesto total de la autonomía catalana). Que ambos cuerpos hayan sido utilizados por los líderes del procés como punta de lanza de su desafío al Estado sólo añade insulto a la injuria. Porque no fueron poco los ciudadanos catalanes que el 1 de octubre del año pasado se preguntaron el porqué de esos 1.226 millones de euros tras ver a los Mossos d'Esquadra desobedecer las órdenes de los jueces y permitir la escenificación de un simulacro de referéndum destinado a convertirles en extranjeros en su propio país. En cuanto a esos bomberos que intentaron el pasado martes asaltar por la fuerza el Parlamento, indignados por los recortes provocados por el mismo procés que ellos habían apoyado en el pasado, ¿qué decir sin recurrir a la tan manida justicia poética?

9. 62,3 millones para la promoción internacional del independentismo
62,3 millones es el presupuesto que la Generalidad catalana destina a "asuntos y relaciones institucionales exteriores y transparencia". Dicho de otra manera, a la promoción del independentismo y de su relato en el extranjero. De ese presupuesto salen los aproximadamente doce millones de euros destinados a las embajadas catalanas, así como los sueldos de aproximadamente 85.000 euros anuales de sus delegados.

A ello había que sumar, hasta la aplicación del 155, los 2,3 millones de euros con los que se financiaba el temporalmente extinto Diplocat. Además, por supuesto, del coste de las conferencias y eventos que la Generalidad organiza en el exterior, el de los viajes de los altos cargos y sus acompañantes, y el de las acciones emprendidas para asegurar la publicación de editoriales y artículos de opinión favorables al procés en la prensa y las televisiones extranjeras.

10. 28.310 millones de presupuesto total para un Gobierno desleal a la Constitución
Ningún presupuesto de la Generalidad catalana, por restrictivo que sea, podrá compensar jamás los costes externos derivados de la deslealtad y el chantaje permanente al Estado de los líderes nacionalistas catalanes. El cálculo del coste de esa ficción llamada nación catalana no debe limitarse, si se pretende ser preciso, a esos 28.310 millones de euros de presupuesto anual, sino incluir también los recortes en los servicios sociales, las ayudas nunca concedidas y las infraestructuras jamás construidas en el resto de comunidades autónomas españolas. A la cifra resultante deben sumarse además los costes sociales derivados de la inestabilidad política generada por el lamento racista e insolidario de ese escaso 4% de la población española instalada en la zona de confort del agravio perpetuo.

La ciudad no es para mí. Las cosas del comer
JM Felix esdiario 2 Diciembre 2018

Avergüenza el nivel de español hablado y escrito de los jóvenes catalanes que, por cierto, tampoco son capaces en inglés u otra lengua extranjera.

En esta pobre España de las apariencias y los gestos, de la posverdad que es la mentira, del postureo que es hipocresía, de la memoria que es ignorancia y de lo táctico que es cinismo, las cosas del comer se resienten y explotan.

No soy capaz de observar la coexistencia del lazo amarillo junto a las reivindicaciones de médicos, funcionarios, profesores y estudiantes catalanes frente a la inacción del no-gobierno de Torra en su lacaya actitud con respecto al fugitivo de Waterloo. Ni he registrado la reacción de esos CDR que rebajan a la condición de soft a los originales cubanos de los que toman nombre.

“España nos roba” ha sido la triste y poco original respuesta de ese guvern de excepcionalidad democrática –esta vez sí que conviene el concepto- que desde su constitución solo ha sido capaz de cosechar una ley y, encima, contraria a derecho. Le guste a Sánchez o no, con la complicidad del Gobierno de la Nación.

Escandaliza el dato de que Cataluña ocupe el vergonzoso pódium de listas de espera, menor ratio de médicos por población y a la postre menor calidad de asistencia sanitaria en toda España. Mientras se abren embajadas de juguete con salarios de lujo.

Avergüenza el nivel de español hablado y escrito de los jóvenes catalanes que, por cierto, tampoco son capaces en inglés u otra lengua extranjera. Mientras se emplea dinero a espuertas en abonar el catalanismo en Baleares y Comunidad Valenciana.

Sorprende que los funcionarios catalanes sean todavía los únicos acreedores de la paga extra de años atrás. Mientras se mantienen sueldos y prebendas de fugados y encarcelados.

Las universidades españolas siguen sin bajar las tasas de matrícula–las cosas del comer- pero se entretienen en un referéndum sin garantías acerca de la continuidad de la monarquía parlamentaria.

La Generalidad Valenciana quiere pagar más a los funcionarios que no vayan a trabajar en coche. Loable pensamiento de difícil encaje administrativo, que enlaza con el mensaje de estas letras … las cosas del comer. Pero Marzá reparte la pasta entre Escola, Acció, Ca Revolta y Micalet.

Se suma Borrell a la lista de reprobables por una actitud antigua tan fea como impensable en alguien de su trayectoria. Las cosas del comer que, en ocasiones, juegan malas pasadas. A la vez, de mojitos en La Habana, desinfló musculatura con Gibraltar.

Ribó, reincorporado tras pasar por la asistencia privada -las cosas del comer- echa un capote a Grezzi con los sindicatos de la policía municipal tras su última injerencia. Pero las viviendas de María Oliver siguen siendo un futurible de escaso recorrido en lo que queda de legislatura. Las cosas del comer.
 


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