AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Diciembre 2018

La tarea y la responsabilidad de VOX
Pío Moa gaceta.es  7 Diciembre 2018

En Una hora con la Historia, cómo España, después de un período caótico que auguraba el fracaso final de la Reconquista con la división de la península en cuatro reinos cristianos mal avenidos y uno musulmán, se rehízo y en muy poco tiempo se convirtió en una gran potencia europea. https://www.youtube.com/watch?v=aP_Ki7wUcGk
la reconquista y españa-pio moa-9788491643050europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449
*******************
En el aniversario de la Constitución han vuelto a oírse las loas a la situación actual supuestamente democrática y contrapuesta al franquismo, cuando si a algo se contrapone la democracia es a la situación que hemos alcanzado por obra de partidos convertidos en verdaderas mafias.

Una de los inventos más desvergonzados es el de “partidos constitucionalistas” en oposición a “los golpistas”. La oposición real es entre partidos que defienden a España y los que la atacan. No existen tales constitucionalistas, todos son cómplices y auxiliares de los golpistas. De hecho lo vienen siendo desde la elaboración misma de la Constitución, como he expuesto en La Transición de cristal, acerca de lo cual se trata de mantener engañado al pueblo. España es una realidad histórica y cultural demasiado potente para ser liquidada de la noche a la mañana, pero desde entonces hemos asistido a un proceso tenaz por destruirla por dos vías: mediante un proceso de disgregación apoyando y financiando a los separatismos, y por un proceso auxiliar de disolución en la llamada Unión europea. El proceso se aceleró con la formación de un tercer frente popular por Zapatero, empeoró con el gobierno de Rajoy y está entrando en una fase ya sumamente peligrosa con el gobierno actual.

Así, en esta presunta democracia de imponen leyes totalitarias sumamente tiránicas como la de memoria histórica y al parecer ¡no pasa nada! Se imponen leyes LGTBI que niegan la familia, hacen de la homosexualidad la piedra de toque de la moral pública e intentan controlar no ya el pensamiento sino los mismos sentimientos de las personas ¡y no pasa nada! Se rescata a la ETA y se premian sus crímenes, convirtiéndola en una potencia política ¡y no pasa nada! Se homenajea públicamente a los asesinos separatistas ¡y no pasa nada! Se vacía del estado a varias regiones ¡y no pasa nada, todo es democracia! Se declara amiga y aliada a la potencia que invade nuestro territorio en un punto estratégico clave ¡y no pasa nada! Se envían tropas a provocar o intervenir en asuntos completamente ajenos a nuestros intereses ¡y no pasa nada! Se promueve la sustitución progresiva del español por el inglés como lengua de cultura ¡y no pasa nada! Los políticos de una parte del país se declaran en rebeldía frente al estado y en lugar de ser destituidos y encarcelados se les permite mantener un golpe de estado permanente, ¡y no pasa nada! Una policía regional apoya abiertamente el golpismo separatista ¡y no pasa nada! Se promueve una política simultánea de aborto masivo y de inmigración masiva, como si se quisiera ir eliminado progresivamente a los españoles ¡y no pasa nada! Un falso doctor vinculado familiarmente a la prostitución homosexual, con un gobierno no elegido de tiorras perturbadas que creen que la maternidad es esclavitud y que el amor entre hombre y mujer es un mal, festejan a diversos tiranos y tratan de ultrajar los restos de Franco. Es decir, del hombre que no solo salvó la unidad nacional, que salvó a la Iglesia del exterminio y trajo de vuelta la monarquía, sino que creó condiciones para una democracia estable y convivencial, y, una vez más ¡no pasa nada! La corrupción se constituye en una seña de identidad de los actuales partidos ¡y no pasa nada! Podríamos seguir, pero en resumen, estamos en una democracia fallida por obra precisamente de los antifranquistas, que utilizan su farsante antifranquismo para proseguir su obra de demolición de España y de la democracia.

Pues bien, por fin está empezando a pasar algo, como indican las elecciones andaluzas. Esos partidos creían haber asfixiado el patriotismo español tras cuarenta años de embustes y demagogias, y resulta que no ha sido así. El patriotismo no solo es esencial para la supervivencia de una nación, sino también para mantener la democracia. Porque en ausencia de él, los intereses de partido se vuelven absolutos y determinantes, y desgarran la convivencia en paz y en libertad. Esto es algo que nunca han entendido esos partidos mafias que, precisamente, han intentado presentar el patriotismo como enemigo de la libertad, y como enemigo de la democracia al franquismo, un régimen que no tuvo oposición democrática sino totalitaria, y de la que no podía salir en ningún caso una democracia.

Ahora VOX tiene la posibilidad y la responsabilidad de cambiar todo eso. Se le ha votado precisamente para que cambie el grotesco y farsante panorama político en que vivimos. Haría muy mal en intentar dar explicaciones o justificarse ante las acusaciones de sus enemigos, enormemente alarmados y que se erigen en fiscales cuando tendrían que estar en el banquillo de los acusados. VOX parece tener otro lenguaje, debe completar su discurso en algunos puntos y convertirse en fiscal de los partidos-mafias, llevarlos a ellos al banquillo. Porque si España y la democracia han de subsistir, esos partidos deben desaparecer y ser sustituidos por otros que se identifiquen con su propia nación y con la libertad.

La derecha está en pie de guerra
Jorge Vilches. vozpopuli   7 Diciembre 2018

La unidad no siempre es conveniente. Algunos añoran los años en los que el PP aglutinaba, decían, a todo el voto del centro-derecha; desde el moderado hasta el nostálgico. Sin embargo, tras casi una década de decadencia, entrampado en casos de corrupción, vaciado de ideas y de despersonalización, de caída en las urnas, apartamiento en los gobiernos y de “cordón sanitario” en la política y en los medios, el PP, la derecha en general, parece haber encontrado el acicate para su renovación. Y es que no hay nada como la competencia y, ahora, la lucha por el voto del centro-derecha es a cara de perro.

Dos partidos de la “nueva política” -Ciudadanos y Vox- parecen haber despertado del letargo no solo a los populares, sino también a sus electores. Es cierto que es la ocasión perfecta por la acción y el discurso de las izquierdas, con un Pedro Sánchez podemizado y abrazado a los golpistas para no caer del poder, y un Pablo Iglesias corriendo por el monte de la república de las nacioncitas soviéticas (y feministas, of course). El efecto es que la derecha se encuentra más revuelta que nunca, abordando temas profundos, de calado, de esos que afectan a las bases de la convivencia, como nunca antes.

Las negociaciones para formar gobierno en Andalucía están mostrando ese revuelo que afecta también al resto de España. Más allá de los nombres que ocuparán la presidencia y las consejerías, se está hablando de la reducción de la presencia de la administración en la vida pública y privada, desmantelar el clientelismo, auditar la corrupción, mejorar la gestión de los servicios públicos, y regenerar la política. Parece que, sin ser iluso, se vuelve a hablar de ideas en la derecha, de esos principios que le dieron la identidad suficiente como para convertirse en una alternativa de gobierno.

El problema es ahora el encaje de las tres organizaciones del centro-derecha en una opción de gobierno. Las soluciones pasan, a esta hora, por un gobierno de coalición entre PP y Cs, que cuente con VOX de dos maneras posibles: ya sea con la entrega de consejerías, o bien con un pacto de investidura. Cualquiera de las dos opciones es necesaria, ya que sin los diputados del partido de Abascal sería imposible tener un gobierno estable frente a la alianza del PSOE con Adelante Andalucía.

Los pactos de investidura, sin embargo, solo favorecen a quienes los firman sin entrar en el gobierno. La situación es bien sencilla: permite apuntarse los éxitos gubernamentales, criticar al Ejecutivo con libertad, apretar lo que sea necesario atendiendo a los movimientos de opinión, y votar con la oposición o abstenerse si es menester. Esto proporciona una posición inmejorable ante el electorado porque parece aunar responsabilidad y fiscalización. De esta manera, firmar un pacto de investidura con un partido al alza, como VOX, asentado en la crítica de fondo y forma, sería un suicidio para el PP y Ciudadanos.

La dirección nacional de Ciudadanos ha tenido que sobreponerse al tacticismo de su organización catalana, que no quería a VOX ni en pintura, porque los de Arrimadas están siempre más pendientes de la imagen y de su resultado electoral que de la política con mayúsculas. El PP, sin embargo, se deja querer, quizá aliviado de que haya acabado su soledad.

Los de Abascal saben, por otro lado, que sentarse a negociar presentando un programa de máximos es la mejor manera de conseguir unos mínimos. Por eso hablan de cosas prácticamente imposibles, como la reforma del Estatuto de Andalucía, que precisa según el art. 147.3 de la Constitución que sea aprobada por las Cortes para su tramitación como ley orgánica. Devolver a la administración central competencias como educación o sanidad necesita un acuerdo con el PSOE, al menos, para que tenga solidez y sentido de Estado.

No obstante, esta situación a tres va a permitir que se hable y negocie sobre las cuestiones que el electorado del centro-derecha lleva rumiando en silencio hace mucho tiempo. Puntos que afectan a la corrección política que han impuesto las izquierdas y los nacionalistas, en connivencia con los años mudos del PP, y a los valores y principios olvidados, como la libertad y la igualdad de los españoles.

Esta es la razón de que asuste tanto a las izquierdas el que la derecha esté en pie de guerra, revuelta y viva, debatiendo sobre dogmas que solo ellas creyeron intocables. De aquí que un grupúsculo de esa generación que se crió a los pechos del socialismo obligatorio en escuelas y universidades, incluso en los medios de comunicación, salga a la calle con violencia y formas antidemocráticas a “luchar contra el fascismo”. Por eso aparece Pablo Iglesias y hace una “alerta antifascista”, porque la derecha vuelve a debatir sobre ideas, y las izquierdas no lo entienden ni soportan.

La España constitucional se ha hartado de populismo, nacionalismo y sanchismo
EDITORIAL esdiario  7 Diciembre 2018

Es sorprendente que el Gobierno que más ha hecho por devaluar la Constitución, al servirse de partidos que no creen en ella y la denigran para llegar al poder negado por las urnas, lleve días ufanado en advertir de los riesgos para la Carta Magna que supone la irrupción de un pequeño partido, sin presencia institucional, en las Elecciones de Andalucía.

El nacimiento de Vox para el gran público, con sus errores y tendencias populistas, simboliza en realidad el hartazgo de una abrumadora mayoría de la ciudadanía española al triple desafío que supone la hegemonía institucional artificial del independentismo, el populismo y el sanchismo que se poya en ambos; un tridente marcado por el desafecto desde la convicción o la necesidad a la arquitectura democrática que acaba de conmemorar cuarenta años de progreso y libertad.

El partido de Abascal solo es, pues, un síntoma de algo mucho mayor, más importante e imparable; que añade al agotamiento descrito ante al reiterada agresión la sensación, inaceptable, de que esa alianza de intereses quiere perpetuarse por el método de aplazar unas Elecciones Generales que debieran ser de obligatoria convocatoria para Sánchez.

La España constitucional es el paraguas que ha permitido convivir a desiguales, haciendo de esa pluralidad ideológica, cultural o geográfica una seña de identidad del propio país, y no un indicio de la coexistencia forzada de varias naciones distintas y oprimidas: lo que el nacionalismo catalán o vasco presentan como una prueba de su exclusividad nacional es, en realidad, una demostración de la solera de una nación histórica, compuesta necesariamente por distintas identidades fruto de su secular trayectoria.

Y todo ello parece reaccionar en fechas señaladas como el 12 de octubre o el 6 de diciembre, hitos del calendario donde el sentimiento nacional, perfectamente encajable en cualquier ideología y nunca privativo de una de ellas, se manifiesta institucionalmente con la claridad que ya existe siempre en la calle.

Clamor popular
El merecido homenaje al Rey Juan Carlos, cuyas aportaciones a la consolidación democrática de España son infinitamente superiores a sus errores personales, parece resumir una reacción institucional a todo ese fenómeno agresivo, no contra la Corona, sino contra la propia idea de España. Y la firmeza del PP y de Cs, enlaza también en el ámbito político con el clamor popular preexistente contra el sistemático ataque a lo que somos.

Vox, en ese contexto, solo ha sido relevante cuando el resto no ha ejercido las funciones que de ellos cabe esperar, poniendo voz a la indignación que ya existía en la sociedad y no a la inversa. Defender a España, por arcaica que resulte la expresión, ha de estar siempre de rabiosa actualidad, pues si algún país ha de enorgullecerse y cuidar su democracia especialmente es aquel que pasó por una dictadura antes de conquistarla.

Y eso, con un formidable ldiscurso del Rey Felipe y otro de enjundia de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, es lo que parece haber empezado a hacer España desde sus poderes públicos. Esa imagen constitucional del Congreso, completada con el homenaje a don Juan Carlos y doña Sofía y con la presencia de cuatro expresidentes de PSOE y PP; es un aldabonazo necesario que ha de mantenerse sin ambages y sin pedir permiso.

En la otra pantalla, un Podemos indignado y un nacionalismo montaraz representan lo peor contra el espíritu constitucional, con la desgraciada evidencia de que ejercen de báculo de un Gobierno socialista que, no creyendo seguramente en lo que representan sus socios, se posiciona siempre más cerca de ellos por razones de supervivencia.

Los trazadores de la raya
Óscar Molina gaceta.es  7 Diciembre 2018

No, el problema no es el fascismo. No hay fascismo donde señaláis, no existe ese monstruo con el que vosotros, trazadores de la raya, tratáis de asustarnos como a niños pequeños mentando al Hombre del Saco. Los únicos sacos que hay aquí son esos de los que os habéis apropiado, para clasificar a la gente entre ultra o moderada, fascista o progresista, buena o mala. Ni siquiera ese fascismo vuestro, tan cristalino, es un problema como tal.

A mí no me invade el miedo escénico ni social a que podáis llamarme ultra. Es muy sencillo: no lo soy. Lo que sí soy es consciente de que habéis sido lo suficientemente hábiles para haceros con la tiza que señala la raya entre lo aceptable y lo que no lo es, entre lo que está bien o mal, entre el progreso y la caverna. Y sé también que vuestra ceguera delirante y ese patético sentido patrimonial de la Verdad os dice que estáis autorizados a calificar, menospreciar e insultar a quienes no tenemos complejos de colocarnos al otro lado de vuestra raya.

Pues aquí estoy yo, al otro lado.

Hasta qué punto estaréis ebrios de vuestro propio espejismo, que os habéis atrevido a pedirle a la gente que salga a la calle a protestar contra el ejercicio de la voluntad democrática de 400.000 ciudadanos. ¿Quién os habéis creído que sois?

Cuando alguien, como vosotros, se ha arrogado la posesión de la raya que delimita el centro, cuando la tiene en exclusiva (o eso cree) es tremendamente fácil señalar al extremo. Basta con traer la línea descaradamente hacia el terreno propio, para empujar a la cloaca del radicalismo todo lo que quede fuera. El hecho de que haya algo alejado de vosotros no lo hace lejano, repito, no sois el centro. El hecho de que la máxima temperatura que se alcance en un sitio a lo largo del año sean 10 grados, no significa que 10 grados sean calor.

A mí me da lo mismo, porque yo tengo bien claro que si dos personas tienen opiniones completamente opuestas sobre un tema determinado, es inaceptable que sólo se le llame extremista a una de ellas. Por eso vuestra factoría de las ideas obligatorias me parece un vertedero, vuestros redactores de opiniones forzosas me resultan unos panfletarios y vuestra condición de Custodios de la Verdad Única, un motivo para el cachondeo.

Yo también creo que la Constitución ha de cumplirse, y no por nada, sino porque se trata de la Ley que ha propiciado que por primera vez en nuestra historia podamos tener un largo periodo de paz y cierta prosperidad.

No es la que yo hubiera redactado, pero me vale, porque en ella cabemos todos. Por eso, cada desafío que sufre por vuestra parte o la de vuestros compañeros de pizarra, me lo tomo como una agresión. Una agresión a la convivencia que los españoles decidimos darnos, un varapalo a la concordia, un intento violento de socavar la soberanía nacional expresada mayoritariamente y un navajazo a la convivencia. Y no por pensar eso soy un radical.

No me opongo a que se modifique mediante el mismo proceso que la trajo, pero no tolero que se violente por parte de quien está llamado a salvaguardarla; no quiero permitir que la desafíe quien ostenta su cargo público en virtud de ella, y no acepto que vengan a pisotearla individuos cuyos pensamientos más elaborados tienen que ver con la raza, el rh negativo o la Historia manipulada. Y no soy franquista por ello. ¿Qué constitución defendió, promulgó o facilitó Franco?

También defiendo que quien venga a quebrarla sea castigado con todo el peso del ordenamiento jurídico, porque el Imperio de la Ley es una de las pocas cosas que separan a la civilización de la barbarie. No, no soy ultra por exigir que nuestra norma fundamental sea aplicada, protegida y respetada. No digáis bobadas.

No me hace un fascista querer defender a la familia. Por no saber, no sabéis ni de dónde venís. Ignoráis que en todos los sitios y momentos en los que fue apareciendo una tribu, una comunidad, una sociedad, una nación y finalmente un Estado, estaba presente una familia. La familia estaba ahí antes que todo eso, y estaba ahí cuando todo eso nació. La familia fue la primera razón por la cual decidimos dejar de arreglar nuestros problemas a garrotazos e inventar la Ley. Si os parece de fachas defender a la familia, ¿cómo no os va a parecer lo mismo defender la Ley?

No me trago vuestros salmos, trazadores de la raya, no acepto que hacerse fotos con Otegi sea guay; no me vengáis con el cuento de que hay que desenterrar cadáveres de hace 70 años, contado por vosotros, que no guardáis el mínimo respeto por los muertos de los útlimos 40. Por tantas personas que mataron los amigos de ése del “selfie”; asesinados, secuestrados, coaccionados y extorsionados mientras ya existía esta democracia, la misma que os ha puesto la tiza en la mano.

No me pliego a vuestra dialéctica de muertos buenos y malos, de matadores buenos y malos, y no por ello soy de extrema derecha.

Sois vosotros los que habéis venido a abrir armarios que estaban cerrados, a prender llamas que estaban apagadas, a cuestionar todo, a ponerlo patas arriba, a detener un camino empezado por mayoría y a tratar de meter en la sangre de mucha gente un veneno que estaba cerrado por 7 llaves, las de la paz, la convivencia, el respeto, la concordia, el optimismo, la solidaridad y el diálogo. Vosotros sois los fachas, trazadores de la raya, no yo.

Yo también creo que la sanidad y la educación deben ser un tema de Estado, porque no puedo admitir que lo que aprendan los niños dependa del sitio donde vivan. Más aún cuando todos sabemos que lo que se les enseña en muchos lugares es exclusión y odio. Y no ya porque sea contra España, sino por que es eso: odio y exclusión. Porque creo que todos los ciudadanos deberían tener los mismos derechos, servicios y oportunidades en todo el territorio nacional. ¿Vosotros no estabais por la igualdad? No soy yo el ultra, mirad a ver.

Por creer que la inmigración es necesaria desde muchos puntos de vista, empezando por los humanitarios, pero que ha estar regulada, no soy un extremista. No veo el extremismo en pedir que se expulse de España a quien se encuentra ilegalmente en España. Pensar que la Ley ha de cumplirse no es de fachas. De lo contrario tendré que deducir que lo progresista es incumplirla.

Yo soy inmigrante, vivo en un país donde lo es el 85% de la población, y a nadie se le ocurre pensar que se pueda entrar aquí de una forma que no sea la que dicta la Ley. Como a nadie que esté aquí, sin ser de aquí, se le pasa por la cabeza poner en cuestión los valores que alimentan y forjan la sociedad a la que llegó por voluntad propia, o tratar de imponer los suyos de manera excluyente. Inmigración es convivencia, enriquecimiento mutuo y respeto. No es imposición, exigencia o coacción.

No me parece de fachas oponerse al negocio de unas mafias que maltratan a las personas, las meten en pateras y las desembarcan ilegalmente en nuestro país. Me parece bastante más facha alimentarlas defendiendo lo que al final no deja de ser su producto.

No, no es facha defender la unidad de España, ya va siendo hora de que aprendáis que en nuestro país la izquierda sólo tuvo un apoyo cerrado y mayoritario cuando fue española, ineptos.

No es extremista bajar los impuestos, pretender que la gente pueda disfrutar de una parte mayor del fruto de su trabajo, adelgazar una administración superpoblada de políticos que no resuelven nuestros problemas y emplear el dinero en cosas que de verdad mejoren nuestras vidas. Luego podremos discutir cuáles son esas cosas, y cómo hacerlo, pero no mientras nos llaméis fachas a los que creemos que el dinero de la gente debe estar mayormente en manos de la gente, no de los políticos.

Podéis seguir poniendo etiquetas como trazadores de la raya, pero lo cierto es que todo esto de lo que os he hablado no es fascismo, no es de ultras. La única forma de que quienes pensamos esto seamos extremistas, es que vosotros también lo seáis, dado que decís estar en la posición diametralmente opuesta.

Podéis colocarme donde os plazca, trazadores de la raya, me importa exactamente lo mismo que un bledo. Pero no seáis tan necios de creer que podéis anular, coaccionar, acongojar, excluir o arrinconar a la gente. A la gente cada vez le preocupa menos vuestra raya. Ya lo estáis viendo.

Artículo publicado de forma original en El Extradós.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Rojos contra urnas
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  7 Diciembre 2018

Cuatro días llevan okupando violentamente calles, bares y comercios andaluces los matones podemitas que el hacendado Iglesias llamó a la kale borroka contra el resultado electoral. Y no sólo contra los 400.000 que han votado a Vox, sino contra el hecho mismo de que puedan votar. Si tuviera algún respeto no ya por la democracia, esa basura burguesa, sino por la semántica, este Leninín que se pasa la vida proclamando con voz cavernosa "nooosotros los demooócratas" respetaría a los 300.000 andaluces que han dejado de votar comunista -trataría de saber por qué- y a los 400.000 que han dejado de votar al PSOE pero no les han votado a ellos, sino a lo que Susana Díaz llamaba "La triple Alianza" y Rodríguez "Las tres Derechas".

No estamos sólo ante la rabieta de un fracasado, cuyo único ideario político es el odio, sino ante la prueba del carácter totalitario de la izquierda que realmente manda en el Gobierno. Como los comunistas y socialistas revolucionarios en España tras la derrota electoral de 1933, se inventan un fascismo inexistente para negar el ejercicio básico de la ciudadanía: el voto universal, directo y secreto. Cuando los rojos se alzan contra las urnas, rompen lunas de bancos y tiendas, arrasan terrazas y le pegan a una dependienta de "Españolo" ("feminazis nos parieron", gritaban algunas) reivindican la auténtica tradición marxista-leninista, que es impedir que los trabajadores se limiten a reivindicar mejoras económicas y se olviden de la revolución y la dictadura del partido comunista en nombre del proletariado.

La democracia no es un fin en sí misma, sino un medio de asegurar las libertades y el cambio pacífico de gobierno sin recurrir a la guerra civil. Lo que Zapatero en 2004 e Iglesias desde siempre reivindican es justo eso: la guerra civil. Hay una mayoría podemita en los medios que desconoce lo más básico del comunismo que frívolamente apoyan. El mes que viene hará cien años de que Lenin, tras perder las únicas elecciones libres que se han celebrado en Rusia, en noviembre-diciembre de 1917, cerró violentamente la Asamblea. Es lo mismo que hizo el patrón de Iglesias, el narcodictador Maduro en Venezuela al ganar las elecciones sus opositores: se inventó una Asamblea a su gusto, con mayoría prefabricada. Pablenín puede inaugurar cualquier día la Duma de Villa Tinaja.

Lo que funciona, no se toca, la Constitución, tampoco
OKDIARIO 7 Diciembre 2018

La Constitución española cumple 40 años y nuestro país necesita que esté más vigente que nunca. El golpe de Estado independentista en Cataluña, la violencia proetarra en el País Vasco y Navarra, las veleidades del comunismo bolivariano y la laxitud de un Gobierno connivente con todos ellos la hace imprescindible. Este difícil contexto debe provocar la unión de los partidos constitucionalistas y la reacción de los ciudadanos. Una reacción que ya ha comenzado en Andalucía, donde los votantes han mandado un mensaje claro al encargar a la derecha y al centroderecha que protejan los principios de unión y concordia que emanan de la Carta Magna de 1978. Por el bien de España, este comportamiento debería ser imitado en las próximas elecciones autonómicas y locales, ya que el documento funciona y, precisamente por eso, no hay que tocarlo. Entre otras cosas porque los que piden su modificación son los mismos que quieren romper España. Como bien ha señalado Felipe VI este mismo jueves, hay que preservar los ideales de la Constitución “sin olvidarlos ni desvirtuarlos”.

Por mucho que en los últimos tiempos los golpistas catalanes y los comunistas bolivarianos de Podemos hayan tratado de acabar con eso que denominan de manera despectiva como “régimen del 78”, la única verdad es que estas cuatro décadas han sido las más prósperas y pacíficas de toda nuestra historia. Un legado que hay que proteger y apuntalar para que los radicalismos no acaben con él a golpe de kamikaze irresponsabilidad. Por ejemplo, sería un error supremo cambiar la Máxima Norma de nuestro país para dar vigencia a un nuevo Estatut que no fuera otra cosa que el remedo del que rechazara definitivamente el Tribunal Constitucional en 2010. Una idea que ya ha deslizado el PSOE en varias ocasiones. La única reforma de la Constitución posible es aquella que redunde en una mejora de la convivencia entre todos los españoles, pero, al mismo tiempo, que sea escrupulosa con el respeto a la unidad de España, a su Hacienda y, por supuesto, al Estado de Derecho.

Así se reforzaría ante el chantaje circunstancial de pseudopolíticos como Carles Puigdemont o Quim Torra. Entre los pocos cambios que habría que afrontar estaría el anacronismo que establece un privilegio del varón sobre la mujer en la sucesión de la Jefatura del Estado. Algo así atenta contra los derechos fundamentales de igualdad y es una rémora que no podemos permitirnos en pleno siglo XXI. En la nueva realidad, también habría que actuar contra los aforamientos masivos o contra la discriminación lingüística que sufren algunos ciudadanos por el mero hecho de hablar o rotular sus negocios en español y defender la unidad del país. Casos que acaecen a diario en Cataluña y también en el País Vasco, donde un alumno universitario ha recibido una paliza en la Universidad del País Vasco por ese motivo. La Constitución merece el gran “pacto” que ha reclamado la presidenta del Congreso, Ana Pastor, con motivo de esta efeméride. Por otros 40 años más que sean, al menos, tan buenos como las últimas cuatro décadas.

Rivera, consumido por los celos
Emilio Campmany Libertad Digital 7 Diciembre 2018

Convertida Arrimadas en una amenaza para el liderazgo del veleta Albert, éste se ha impuesto la necesidad de cortar las alas de la aguerrida catalana de origen andaluz.

Aparentemente, es perfectamente legítimo que Albert Rivera pretenda llegar a un acuerdo con el PSOE para hacer presidente de Andalucía a su gris candidato, Juan Marín. Sin embargo, constituye una traición a sus votantes andaluces después de haberles pedido el voto para ese mismo aspirante anodino con el argumento básico de tener que desalojar a un PSOE que ha pactado con todos los que quieren destruir España. Tanto es así que quien llevó el peso de la campaña no fue Marín, tampoco Rivera, sino Inés Arrimadas, el símbolo de la resistencia al totalitario separatismo catalán, que es uno de los aliados del PSOE que con más ahínco persigue la destrucción de nuestra nación.

La jugada podría defenderse como un movimiento táctico dirigido a mejorar la posición negociadora de Ciudadanos con respecto a PP y VOX. Pero la benévola suposición queda desmentida tras saber que, una vez cerradas las urnas, Ciudadanos aceptó participar en la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, que es el instrumento a través del cual los separatistas controlan la sectaria TV3 y la intolerante Catalunya Ràdio.Los separatistas, que tendrán cuatro miembros, dos de Esquerra y otros dos de Puigdemont, seguirán controlando el aparato de propaganda, pues Ciudadanos sólo dispondrá de un miembro tras ceder al PSC el otro que le habían concedido magnánimamente los separatistas.

Esto lo hace quien hace unas semanas había tenido el buen tino de no participar en el reparto de sillones del Consejo General del Poder Judicial. Y a quien diga que no es lo mismo habrá que recordarle que los medios de comunicación encarnan el llamado Cuarto Poder, y su independencia es tan esencial como la de la Justicia para que haya una genuina democracia. En Cataluña, ese Cuarto Poder está muy lejos de ser independiente. Y Rivera no debería dejarse utilizar como la coartada que los independentistas necesitan para seguir intoxicando impunemente a los catalanes.

¿Por qué esta deriva? Rivera lo explicará a sus íntimos como le parezca. Sin embargo, hay un hecho inequívoco que ha tenido que influir de uno u otro modo. El triunfo de Ciudadanos en Andalucía no tiene nada que ver con las virtudes de su candidato, escasas y pobres. Tampoco trae causa del verbo a veces confuso de Rivera. Quien ha regalado a Ciudadanos el brutal ascenso experimentado ha sido Inés Arrimadas. Esta mujer, por si no hubieran bastado sus logros en Cataluña, demostró durante la campaña andaluza ser, desde todos los puntos de vista, una candidata nacional de mucho más fuste que su actual presidente. Convertida en una amenaza para el liderazgo del veleta Albert, éste se ha impuesto la necesidad de cortar las alas de la aguerrida catalana de origen andaluz. Y qué mejor, para hacerlo, que traicionar el mensaje que ella ha transmitido en Andalucía, propiciando allí un pacto con el PSOE y, en Cataluña, llegando a un acuerdo con los separatistas y aceptar las migajas que ellos quieran dejarle. Los celos nunca han sido buenos consejeros. Tampoco en política.

40 aniversario de la Constitución
Dos CDR detenidos y 15 mossos heridos en el boicot contra la manifestación de VOX en Gerona
Joan Guirado okdiario 7 Diciembre 2018

La recién inaugurada Plaza del 1 de Octubre de Gerona, que hasta hace unos meses se llamaba Plaza de la Constitución, ha sido escenario este jueves por la mañana de escenas de máxima tensión cuando manifestantes de la izquierda independentista radical cercanos a la CUP, se han manifestado contra la presencia del número dos de VOX, Javier Ortega Smith, en un acto de la formación en la capital gerundense.

La CUP, ARRAN, la izquierda independentista y los CDR habían convocado una manifestación contra el acto que se celebra en la ciudad, en motivo del día de la Constitución. Medio millar de personas han secundado la convocatoria, que ha acabado con una actuación policial por parte de los Mossos, cuando han tenido que cargar contra los manifestantes que se encontraban en actitud violenta e intentando saltarse el cordón policial para llegar hasta el acto de VOX.

Como consecuencia de la carga policial, tres manifestantes y 15 mossos han resultado heridos, uno de ellos con el brazo roto, y otras dos personas han sido detenidas por atentado contra la autoridad. El concejal de la CUP Lluc Salellas, así como muchos participantes a la manifestación, cargan ahora contra la alcaldesa Marta Madrenas y el consejero del Interior Miquel Buch, ambos del PDeCAT, por la detención efectuada.

Los radicales, que en los próximos minutos se trasladarán hasta la comisaría de los Mossos en Gerona, exigen la puesta en libertad inmediata de la persona detenida durante la manifestación. Los convocantes aseguran que “a pesar de la violencia policial, la plaza del 1 de octubre ya es nuestra para recordarles que el fascismo no pasará jamás en Girona”.

 


Recortes de Prensa   Página Inicial