AGLI Recortes de Prensa   Viernes 14  Diciembre 2018

La llave del cambio
Rafael Bardají gaceta.es 14 Diciembre 2018

La democracia está trufada de terribles paradojas. Ayer, sin ir más lejos, tuvo la primera reunión entre el Partido Popular y Ciudadanos, para discutir sobre Andalucía. Es de esperar que la formación de Albert Rivera haya descartado por ahora su permanente tentación hacia los socialistas (donde creen que van a encontrar su nuevo vivero de votantes), renuncie a la disparatada idea de que debe ser su candidato el nuevo presidente autonómico y, le guste o no, repudie la opción de su candidato a la alcaldía de Barcelona, el ex primer ministro de Francia, Manuel Vals, a crear un “cordón sanitario” contra Vox.

Como los partidos tradicionales entienden el poder en términos de repartición de cuotas en los puestos del ejecutivo, no es de extrañar que en la reunión se haya abordado quién va ocupar qué cargo, desde la presidencia al parlamento regional, pasando por las consejerías. Tal es su confianza en verse ya instalados en sus respectivos despachos que ya se han olvidado de que ambas formaciones no suman los votos suficientes para garantizarse su gobierno. Necesitan a los diputados de Vox.

Hasta donde yo veo, Vox ha hecho lo que debía: esperar a que los grandes comenzasen a hablar y se pusieran de acuerdo. Lógico y realista. Pero si PP y Ciudadanos creen que pueden ignorar a Vox, cometen un grave error. El cambio en Andalucía es necesario, pero tiene que ser un cambio a mejor. Y ahí es donde surgen las dudas. Hasta ahora, Ciudadanos ha estado apoyando a Susana Díaz y si ahora se encuentran molestos es más por su cálculo electoralista a nivel nacional que por otra cosa; y hasta ahora el PP de Moreno Bonilla tampoco se ha caracterizado por una clara oposición. El ansia de poder no debe limitar el cambio a sustituir unas caras por otras.

Vox aspira a contribuir al cambio de gobierno pues el socialismo sólo ha generado atraso, corrupción y desintegración social durante sus cuarenta años de gobierno. Pero Vox defiende la necesidad de un cambio real. Un cambio que debe simbolizarse –y materializarse- en medidas concretas. Por ejemplo, en aras de la libertad de opinión e información y en contra de la manipulación y el adoctrinamiento desde las instancias oficiales, es imperativo que se cierre Canal Sur. Las televisiones autonómicas no son un derecho natural.

En segundo lugar, Vox ha defendido siempre la trasparencia y la asunción de responsabilidades. Por eso quiere que los separatistas que han orquestado el golpe en Cataluña, sean juzgados y cumplan con las penas que marca la Ley por sus delitos. La moral social y política de que todo vale y nadie paga por sus actos se tiene que acabar. Y en el caso de Andalucía eso significa que si hay que tirar de la manta y mirar bajo las alfombras, se haga. Y si se encuentran indicios de delito, que se persiga a sus responsables. Esa es la mejor forma de empezar una regeneración de la política española, tan dañada por la impunidad en la que se han movido nuestros dirigentes políticos.

En tercer lugar, es obvio que se tiene que acometer una profunda restructuración del estado administrativo de la autonomía. No sólo hay que adelgazar el organigrama actual, hay que eliminar puestos y organismos que son del todo innecesarios y que sólo han estado durante años al servicio de una política clientelas del PSOE. El cambio no es ponerlos al servicio del PP y Ciudadanos, sino que el aparato político y administrativo lo esté para con los ciudadanos. En ese sentido, también se debe poner en marcha una serie de medidas encaminadas a rebajar la presión fiscal. Algunas, como la eliminación del impuesto de sucesiones, es urgente y fácil de acometer. La revisión de la sanidad es tan inaplazable como inapelable.

Cuarto, Andalucía, por su situación geográfica, es terreno abonado para la arribada de emigrantes ilegales. Si bien el control efectivo de nuestras fronteras es y debe ser una competencia del Estado español, la Junta sí puede poner en marcha medidas concretas encaminadas a desincentivar la llegada de inmigrantes ilegales a nuestro suelo. Limitar el acceso a servicios sociales, instituir el copago sanitario, limitar la reunificación familiar, en fin, todo aquello que hace que España sea, a los ojos de los inmigrantes, un paraíso donde siempre ganan y donde instalarse plácidamente no conlleva ningún coste para ellos. Puede que para los más ricos y poderosos, la inmigración sea básicamente una cuestión de mano de obra barata, pero para el resto de mortales es una cuestión de criminalidad y seguridad personal a la vez que una competencia desleal por el bienestar social. Hay que poner fin a ala discriminación positiva hacia el inmigrante y volver a poner a los españoles primero en las prioridades públicas.

Se que ni PP ni Ciudadanos comparten el objetivo último de Vox de acabar con el régimen de autonomías en España. Pero una cosa es no ser maximalistas y otra, bien distinta, tragar con todo en aras a un supuesto cambio. El cambio se muestra andando, pero andando hacia una dirección y con unos objetivos concretos. Veremos qué sale de esta UTE política en la que están sentados los populares y los de Rivera.

El gusto a la verdad
Hermann Tertsch ABC 14 Diciembre 2018

Estamos ya sumidos en nostalgias navideñas. Unos se acuerdan de sus mayores y de su niñez, otros de sucesos como los muertos en Eslovenia en 1991 que a Quim Torra le parecen pocos. Hoy viene al caso por la alborotada política española recordar una frase histórica que nuestros jóvenes políticos no conocerán. Mijail Gorbachov llegó el 7 de octubre de 1989 a Berlín Este a los actos el 40 aniversario de la RDA. Erich Honecker, líder del régimen comunista alemán, había organizado todo como los grandes festejos comunistas desde 1918. Pero Gorbachov sabía que era el final de Honecker. Y de mucho más. La política mundial ya había dado un giro radical. Del discurso del líder soviético solo se recuerda una frase: «Quien llega tarde es castigado por la vida». Honecker caía días después.

En España hay políticos que aun no se han dado cuenta del terremoto prolongado que sacude ya toda la política nacional. Muchos creen que pueden seguir con cálculos políticos de salón, las alternancias de alianzas y los juegos de bisagra cuando lo que necesita España es un amplio frente constitucional, en el que tiene sitio Vox con el PP y Ciudadanos. Juntos pueden cambiar la historia. Podría «castigarles la vida» antes de lo que creen. La izquierda española, sin la mínima resistencia real interna del PSOE, intenta un cambio de régimen en complicidad con todas las fuerzas enemigas de la Constitución. Con ayuda de la derecha apaciguadora han hundido a España a una crisis existencial. Al borde del abismo. Pero la nación reacciona. Comenzó el año pasado bajo el poder de la palabra del Rey Felipe VI. Hoy, ya se plasma en un cambio profundo de premisas políticas sin precedentes desde la dictadura. La crisis económica generó una radicalización del mito izquierdista, un asalto de la estafa sesentayochista alimentada con la revancha guerracivilista para culminar en el frentepopulismo anticonstitucional de este gobierno. Pero esa siniestra operación aceleró la crisis y la reacción nacional que se asomó en Andalucía. Una brisa fresca llena de verdad ha llegado a toda la sociedad. Y ha gustado mucho. El descubrimiento del placer por lo auténtico puede cambiar toda España.

Es normal que los comunistas de Podemos llamen a la violencia callejera como reacción al surgimiento de una fuerza nacional que se niega a acatar la hegemonía de la izquierda. Es lógico que los batallones mediáticos que ejecutan dicha hegemonía en la permanente disciplina social y adoctrinamiento reaccionen con ira y pánico. Comprensible que monten orgías de insulto, difamación, agresión y hasta pogromos contra votantes de esa nueva fuerza. Si los españoles le cogen gusto a combatir en vez de transigir frente a la mentira, al cinismo y el eufemismo, se les hunde el chiringuito de cuarenta años consensuales. Les va todo en ello.

La nueva cúpula del PP parece consciente de esta hora cero de la política española. El ocaso de la supremacía política y cultural de la izquierda está en plena marcha y se han roto ya los dos campos estancos entre derecha e izquierda y separatistas. Ciudadanos cometería el peor y probablemente definitivo error de su breve existencia si se deja intoxicar por la melodía consensual de la izquierda frentepopulista. Si C´s no se alineara por el cambio y el desmantelamiento del régimen mafioso socialista andaluz y por la radical entrada de luz en San Telmo, quedaría fuera del primer paso en esa gran reacción de la nación por la reconquista de la ley y la libertad, de la unidad e igualdad, de la justicia y el sentido común en España. Se trata de poner de moda la verdad en España. Quien se automargine del inmenso cambio posible, será duramente castigado por la vida.

Con Torra, adiós al PSOE
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 14 Diciembre 2018

Va para siglo y medio que los españoles soportan, sufren o votan al PSOE, así que no me meteré yo a augur de su defunción. Sin embargo, en la UE los partidos de la Internacional Socialista han desaparecido o están dando las boqueadas. Y no hay caso tan espectacular como el de Francia, espejo en el que se miró siempre el partido de Pablo Iglesias Posse, bien que por la vía del marxista Guesde, un populista de tendencia criminosa. Los que vimos la entronización del detestable Mitterrand, lo disfrutamos. Los que vemos cómo la cobardía de Macron puede obligar a nuestro vecino a elegir entre Le Pen y Mélenchon, debemos lamentarlo. Pero si la UE se ha construido sobre el modelo socialdemócrata, estatalista y metomentodista, es obvio que la crisis en la UE es indistinguible de ese modelo insostenible. El SPD de Helmut Schmidt podría haber sucedido a la CDU. Es difícil que Merkel y la CDU sobrevivan a su identificación con el SPD de Schroeder.

Hay quien sostiene que si el PSOE no se hundió con los partidos socialdemócratas europeos fue porque Zapatero creó el primer populismo de izquierdas, comunistoide, separatista y guerracivilista. Nadie lo negará viendo a Sánchez. Pero esa tendencia estaba ya en el PSOE de González, latente desde 1987 y, descarada desde 1993, cuando sacó el doberman a pasear y firmó el pacto del Tinell. Sólo una sana superstición le impidió tocar la momia de Franco. Pero en el Tinell está el modelo del sanchismo. La diferencia es que no lo preside un gatazo astuto como Tigrekán ni un lerdo sibilino como ZP, embajador del comunista y narcoasesino Maduro. Al tigre frentepopulista lo monta Falconetti, que lleva al PSOE al desastre.

La última ocasión de mitigar el derechazo electoral de mayo la tuvo anteayer, fingiéndose inocente y atizándole a Torra con el 155. Es lo que le pedían Lambán en Sijena y Page en Toledo, pero no fue capaz de romper con Torra y es imposible pactar con él. Cumpliendo una estúpida promesa -que creyó deferencia- al catanazi, se va a Cataluña con mil policías, porque los mozos pueden dejar vendidos a los catalanes, no a S.M. Falcon. La vanidad progre llama "tender puentes" a construir en el vacío hostil del socavón Torra. Así que no será la derecha sino su pacto con el separatismo lo que hundirá al PSOE, ese carajillo frío con gotas de socialdemocracia.

La vía de Torra nos lleva al desastre
Javier Igartua Ybarra okdiario 14 Diciembre 2018

Ya está bien de complejos, tenemos que ser conscientes de que estamos en un contexto parecido al de aquel 1934 que antecedió a la Guerra Civil de 1936. No nos podemos poner de perfil ante una situación tan grave. Ahora, el presidente xenófobo Quim Torra habla de la vía eslovena. Hablan de perseguir a los que amamos España. Sus amigos CDR quieren rompernos la boca y ahora hablan de seguir la senda eslovena que causó más de 70 muertos, cientos de heridos y una cifra que sobrepasa los 5.000 capturados.

Los que nos consideramos de centroderecha no nos podemos poner de perfil ante una situación de guerra que la extrema izquierda y los nacionalismos están emprendiendo conjuntamente. Urge la unión entre Partido Popular, Vox y Ciudadanos para poner freno a este pulso declarado al Estado de derecho, la libertad, la democracia y la inexcusable unidad de todos los españoles.

Tenemos un presidente, el ínclito Pedro Sánchez, que no va a aplicar el artículo 155 de la Constitución porque su endeble Gobierno está sustentado por los golpistas de Cataluña y por los chavistas de Podemos, por lo que las sucesivas llamadas al jefe del Estado para que aplique el artículo 155 en Cataluña son estériles. ¿A que se esperan para denunciar al golpista, declarador e instigador Quim Torra?

También hay que denunciar la intolerable dejación de funciones del Ejecutivo y la falta de escrúpulos de todos sus miembros al sostenerse con el apoyo de todos aquellos que se han manifestado como enemigos de España. Lo cual convierte a Sánchez Castejón en responsable máximo de la situación que vive Cataluña, motivo por el que debería ser juzgado. España está en alerta máxima y únicamente la unidad de las fuerzas políticas que defienden sin ambigüedades la unidad de España, la democracia y la aplicación de la ley podrán poner fin a tanto dislate. Siempre, eso sí, contando con el apoyo del conjunto de los españoles.

VOX pedirá estar en la Mesa del Parlamento andaluz y acusa a Rivera de “despreciar” a sus votantes
OKDIARIO 14 Diciembre 2018

VOX “solicitará estar” presente en la Mesa del Parlamento andaluz de la XI Legislatura que se constituye el próximo día 27 de diciembre, y ha acusado al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, de “despreciar” a los cerca de 400.000 votantes que se decantaron por el partido de Santiago Abascal en las elecciones andaluzas al afirmar que no negociará con la formación.

Ha sido el propio líder de VOX, Santiago Abascal, en un apunte en su cuenta de Twitter quien ha respondido a Albert Rivera después de que el dirigente de C’s haya tachado este jueves a VOX de partido “populista” y haya asegurado que la formación naranja no va a “ir de la mano” de otra que recibe el apoyo de la líder del ultraderechista francés Reagrupación Nacional, Marine Le Pen.

“Rivera, que lo mismo es socio de Susana (Díaz) que de Libertas, desprecia a los 400.000 andaluces de VOX”, ha replicado Santiago Abascal por Twitter, desde donde ha advertido al líder del partido naranja -que apuesta por una abstención del PSOE-A que permita la formación de un Gobierno autonómico de PP-A y Cs en Andalucía que no necesite del apoyo de VOX- que “si lo que pretende es el visto bueno socialista, para continuar el socialismo con otras siglas y no levantar las alfombras, que no cuenten con nosotros”.

Pedirá estar en la Mesa
De igual modo, fuentes de VOX han aclarado este jueves que el partido “tiene derecho a estar presente en la Mesa” del Parlamento andaluz al tener representación en la Cámara y, “por tanto, solicitará estar” en ella.

En esa línea, las mismas fuentes han defendido que “la Mesa es como una pequeña representación del Parlamento, y no es aceptable que 400.000 andaluces no tengan representación en ella”. “Vox tiene derecho a estar presente en la Mesa y por tanto solicitará estar”, han recalcado.

Acto en Teruel
Después, Santiago Abascal ha criticado a Ciudadanos por defender que el PSOE sea el partido que en el Parlamento andaluz permita un Gobierno del PP y al mismo tiempo atacar a su partido al tildarlo de “populista”, y ha opinado que con ese “desprecio” está “poniendo en riesgo el cambio” en la Junta en un acto en Teruel.

Se ha preguntado si una supuesta abstención del PSOE supone su “impunidad” y el precio a pagar para que “no se levanten las alfombras ni se abran las ventanas en la Junta de Andalucía” tras las décadas de gobierno de los socialistas.

Durante su intervención ha reprobado la actitud de Ciudadanos en varias ocasiones, y de hecho, ha tachado a esta formación de “veleta naranja” por decir ahora que había que aplicar con ellos un “cordón sanitario”.

Ha resaltado el hecho de que VOX haya pasado de “no aparecer en las encuestas “en las elecciones en Andalucía” a tener “las llaves de la Junta”, y ha vaticinado que esto “será solo un pequeño susto al lado de los que están por llegar”.

En este sentido ha dicho que concurrirán a las elecciones europeas “con la firme voluntad de ganar las elecciones en España y de ser el primer partido”.

Asimismo, ha emplazado a quienes sospechen del origen de la financiación de Vox a que “acudan a los tribunales”.

Iglesias y la credibilidad
EDITORIAL Libertad Digital 14 Diciembre 2018

El líder comunista es un hipócrita con mansión que dice y hace todo lo contrario que le caracterizaba cuando se las daba de vallecano descamisado.

Aparentemente, Pablo Iglesias se ha desmarcado este jueves de su tradicional férreo apoyo a la tiranía chavista, del que tanto se ufanaba en el pasado. Dice el líder ultra que ahora no comparte "algunas de las cosas" que dijo en el pasado. "La situación política y económica en Venezuela es nefasta", asegura. "Creo que rectificar en política está bien".

Cómo deben de verlas en Podemos, tras su desastroso resultado en Andalucía, para que Iglesias escenifique un viraje de semejante calibre, un giro de 180 grados respecto de lo que ha venido siendo Podemos… hasta hace sólo unas semanas, cuando Íñigo Errejón volvió a salir en defensa del sanguinario régimen liberticida que preside el siniestro mamarracho Nicolás Maduro.

Sucede que no hay quien se crea al nuevo Iglesias: Podemos no se puede apartar a conveniencia del bolivarianismo, pues sus relaciones no es que hayan sido estrechísimas: es que el papel que desempeñó Caracas en la creación de la formación ultra de Iglesias, Errejón y el resto de los huérfanos del espadón Hugo Chávez Frías fue determinante.

El ideario de Podemos es, básicamente, una adaptación del bolivarianismo a las circunstancias españolas, sólo parcialmente disimulada para no asustar demasiado a un electorado que rechaza en su inmensa mayoría el experimento socialista que Iglesias y compañía desean imponer a la sociedad.

Sea como fuere, lo que sí deja claro el nuevo movimiento de Iglesias es que el partido que iba a ser propiedad de "la gente" y a organizarse en función de los deseos de "la gente" (¿alguien se acuerda de los célebres círculos podemitas) no es más que el cortijo del potentado comunista, implacable líder de una estructura piramidal que se le somete sin discusión; un hipócrita con mansión que dice y hace todo lo contrario que le caracterizaba cuando se las daba de vallecano descamisado.

Salvo para sus seguidores más serviles, Pablo Iglesias tiene ya desde hace mucho la credibilidad que merece: ninguna.

Iglesias apostata del chavismo
EDITORIAL El Mundo 14 Diciembre 2018

Ya podemos poner fecha al día en que oficialmente el régimen bolivariano dejó de ser un referente para Podemos. Ocurrió ayer, durante una comisión parlamentaria, cuando confrontado con sus propias declaraciones en la televisión venezolana -donde manifestaba su admiración al "Comandante" y reivindicaba el chavismo como alternativa necesaria para el sur de Europa-, afirmó que ya no se reconoce en esas opiniones. Que la situación política y económica en Venezuela es "nefasta". Que todos nos hemos equivocado y hemos dicho "tonterías". Y que en política es bueno rectificar.

La palinodia de Iglesias ha desatado todo tipo de interpretaciones. Solo él conoce el grado de sinceridad de sus palabras, así como la proporción que hay en ellas de cálculo estratégico: serán varias las causas que explican esta sobrevenida apostasía del socialismo revolucionario en el que siempre ha militado. No sería la primera vez que los líderes de Podemos camuflan las aristas más radicales de su ideología para no espantar al electorado de una democracia europea consolidada. Pero sí podemos aportar dos claves que ayuden a entender este giro: una de carácter político y otra de carácter biográfico.

No cabe desligar esta pretendida caída del caballo populista de la deriva errática de Podemos. Quedan lejos ya aquellos días del asalto a los cielos a lomos de la ira popular despertada por la larga recesión y por la corrupción de los políticos convencionales. La mejoría económica, la limpieza judicial del sistema a manos del sistema mismo y la progresiva institucionalización de Podemos han abundado en la desmovilización de su electorado. Así lo avisaban las encuestas, como también lo revelaba la escasa participación de los inscritos en sus propias iniciativas y convocatorias, y lo ha terminado de confirmar el batacazo en las elecciones andaluzas. Podemos hoy es una fuerza menguante, con graves problemas de faccionalismo y abiertos desafíos territoriales a la cúpula dirigente: se diría que Iglesias tiene hoy mayor influencia sobre Sánchez que sobre las confluencias de su formación. Su estrategia de acompañamiento útil del separatismo, que tilda de presos políticos a los autores del golpe y defiende la autodeterminación, no ha sido comprendida por sus votantes. Como le sucede a Sánchez, el desafío catalán amenaza con reducir drásticamente las expectativas electorales de Podemos.

Luego está la evolución personal de Iglesias. Sus actuales circunstancias vitales refutan el estereotipo revolucionario que se cuidó de cultivar. La consulta sobre su chalé es elocuente en ese sentido. Por eso carece de credibilidad para seguir explotando la retórica de la "alerta antifascista". Aún podrá causar daño su frentismo, pero cuatro años después de su irrupción para dinamitar el sistema desde dentro, la democracia le ha cambiado a él mucho más de lo que él ha podido cambiar la democracia. Afortunadamente.

Cambio de escenario tras Andalucía
GABRIEL TORTELLA El Mundo 14 Diciembre 2018

El pasado 2 de diciembre se produjo un pequeño terremoto en el panorama político español: en Andalucía la izquierda perdió el monopolio que ostentaba desde la transición a la democracia y un partido extraparlamentario al que se venía tachando insistentemente de fascista, anticonstitucional y otras lindezas al uso, entraba con una sustancial representación en el Parlamento regional. En este país nuestro, muchos piensan que quien cumple la ley es un tonto, y que quien reclama que la ley se cumpla es un fascista. Curiosamente, los que sustentan tales opiniones se consideran demócratas de progreso y pontifican a diario en los medios más leídos y escuchados.

Cierto es que, técnicamente, el PSOE ganó las pasadas elecciones; pero sus resultados han sido decepcionantes y han culminado una clara tendencia descendente. Recordemos que, en sus primeros comicios como candidata a la presidencia (2012), Susana Díaz perdió frente a Javier Arenas y sólo gobernó porque éste no alcanzó la mayoría absoluta y ella tuvo el apoyo de Izquierda Unida. En las siguientes elecciones (2015), perdió casi 125.000 votos y, aunque ganó, de nuevo necesitó apoyo, esta vez de Ciudadanos. En total, desde 2008, el socialismo andaluz ha visto su apoyo reducirse en más del 50%, desde casi 2,2 millones de votantes a apenas un millón.

Pero si el resultado electoral andaluz ha sido un desastre para Susana Díaz, a la larga resulta ominoso para su compañero, el presidente Pedro Sánchez (Adenauer decía que no hay peor enemigo que el compañero de partido y el PSOE parece darle la razón). Si el doctor lleva más de seis meses haciendo equilibrios en una baldosa para mantener contentos a los separatistas que le apoyan en las Cortes, los resultados andaluces han reducido mucho el tamaño de la baldosa sobre la que efectúa sus piruetas. Como reconoció la propia Díaz tras las elecciones, se ha demostrado que una fracción creciente de los votantes rechaza el tan cacareado diálogo con los separatistas, que se nos había querido vender como la búsqueda de una solución política sin confrontaciones y con el que se trataba de justificar el desesperado oportunismo de un Gobierno dependiente de los votos de los separatistas.

El "diálogo" se ha convertido en el comodín mirífico para nuestros estadistas, que lo proclaman y prodigan a diestro y siniestro como el bálsamo de Fierabrás de la política. Pero, eso sí, se niegan a estudiar historia. Legislan profusamente sobre historia, pero no la estudian. Lo sucedido en Múnich en septiembre de 1938, por ejemplo, quizá el episodio diplomático más conocido y lamentado del siglo XX, no merece ninguna reflexión por parte de nuestros dialogantes. El diálogo de Chamberlain con Hitler en aquella ocasión, respaldado casi unánimemente por el pueblo británico, propició y aceleró el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y desprestigió para la posteridad la figura del entonces tan aclamado Chamberlain.

Pero no hace falta irse tan lejos en el tiempo y en el espacio. La historia reciente nos muestra que los Gobiernos españoles llevan dialogando con los disidentes catalanes desde la Transición, más de 40 años, siempre con pésimos resultados. Primero se dialogó con los catalanistas para consensuar la Constitución y legislación aneja. Se cedió en casi todo. Luego se dialogó con los nacionalistas de Pujol en aras de la gobernabilidad. Se dejó al entonces honorable hacer en Cataluña lo que quisiera, como si fuera su cortijo, transgrediendo las leyes, con la extorsión del 3% y demás trapacerías, y adoctrinando a niños y adultos en el odio a España. Luego se dialogó con los soberanistas del Tripartito y de Mas para que no se hicieran separatistas, y en 2006 se les regaló un segundo (o tercer) estatuto para que el voto catalán permitiera a Zapatero ganar en 2008. Y encima los leales interlocutores se enfadaron porque el Tribunal Constitucional recortó tímidamente lo más disparatado de aquel texto sacrosanto (que, por cierto, los Gobiernos de Puigdemont y Torra han violado impunemente). Se dialogó luego con los separatistas para que no declararan la independencia. Naturalmente, la declararon. En todo momento se permitió que en Cataluña se ignorase olímpicamente la Constitución, en cuya redacción tanto se había concedido al catalanismo (y, más aún, al nacionalismo vasco). Y ahora se trata de dialogar con los independentistas para ver si se dividen, aplazan por el momento una nueva secesión y, sobre todo, para que permitan al Partido Socialista seguir gobernando en la baldosa.

La historia -la de hoy y la de la República- enseña que, cuanto más se ha dialogado con la minoría separatista catalana, más ha aumentado el número de sus adeptos, más intransigentes se han vuelto, y mayores han sido sus exigencias. Esto es una lección histórica que está a la vista de todos. Muchos, sin embargo, se niegan a verla, persisten en el estribillo del "diálogo" y repiten que el problema catalán es político y debe resolverse políticamente. Es decir, que debe seguirse dialogando y cediendo, aunque queda ya tan poco que ceder que lo que se ofrece ahora es sacrificar la independencia judicial, dar a los separatistas más dinero y poder, y ceder en el dislate famoso de la "nación de naciones", fórmula infalible para la desmembración nacional, como demuestran los casos del Imperio Austro-Húngaro, Yugoslavia, y la Unión Soviética. Y si los jueces no quieren colaborar en el asesinato de Montesquieu, se ofrece la impunidad, el indulto con el que el gobierno va a premiar la deslealtad, la traición y la rebelión en lugar de galardonar a los jueces por su valor, su integridad y su lealtad a las leyes que nos hemos dado democráticamente.

Pero hete aquí que llegan las elecciones andaluzas y ponen en entredicho la supuesta fe bobalicona del votante español en el diálogo con los separatistas. El éxito de Vox y de Ciudadanos ha sido una bofetada al doctor presidente en las sonrosadas mejillas de Susana. El anómalo Gobierno de Sánchez se encuentra entre la espada del elector escamado y la pared de los votos parlamentarios separatistas que necesita para sobrevivir. En consecuencia, Sánchez se siente obligado a dar un pequeño golpe de timón y criticar un poquito a los separatistas, que, por cierto, también están entre otra espada (su creciente impopularidad) y las exigencias de los enragés CDR, cuyos votos necesitan para apoyar sus propios presupuestos. Se crea así un complicadísmo equilibrio entre dos gobiernos en precario (Sánchez y Torra) que se necesitan el uno al otro, pero cuya colaboración amenaza con provocar una sublevación de sus bases electorales respectivas.

Es difícil por tanto saber qué hay detrás de la amenaza de Sánchez de mandar a la Guardia Civil a poner fin al desmadre en Cataluña. La actitud agresiva y violenta de los CDR puede provocar situaciones muy desagradables para el Consejo de Ministros que, al parecer como gesto amistoso, el doctor Sánchez decidió celebrar en Barcelona el próximo viernes 21. El gesto amistoso pudiera así derivar en un episodio desairado y violento para el Gobierno si los Mozos de Escuadra no imponen el orden. Pero en los recientes incidentes en que los CDR sembraron el caos y la violencia en Cataluña y fueron tibiamente reprimidos por los Mozos, Torra se puso al lado de los violentos y reprendió a su propia policía por pretender mantener el orden. Surgieron así las diferencias con el Gobierno central; Torra parece dispuesto a rectificar, pero esto podría encrespar más a los comités republicanos que considerarían la rectificación como una humillación ante Madrid. Estamos, como puede verse, en un juego en que todos pierden (sobre todo el pueblo español), en el que ni la mente maravillosa de John Nash, el genio loco de la teoría de los juegos, podría prever una situación satisfactoria.

Ante un escenario tan tenso y enrevesado sería lógico, honrado y, sobre todo, democrático, convocar elecciones. Pero da la impresión de que esta posibilidad aterra al doctor Sánchez, cuyo pánico a la expresión de la voluntad popular parecen haber exacerbado los comicios andaluces. Sin embargo, alargar la agonía puede acarrearle un mayor batacazo electoral. Su situación no es envidiable para una persona normal. Pero en el atolladero se metió él solito. Lo malo es que con él nos arrastró a todos los demás, y en ésas estamos.

Gabriel Tortella, economista e historiador, es autor de Capitalismo y Revolución, y coautor de Cataluña en España. Historia y mito (con J. L. García Ruiz, C. E. Núñez y G. Quiroga), ambos publicados en Gadir.


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Sánchez es un escorpión: muere si pica a golpistas

OKDIARIO 14 Diciembre 2018

Al igual que en la fábula de ‘El escorpión y la rana’ que se le atribuye a Esopo —escritor de la Grecia antigua—, si Pedro Sánchez aplicara la ley contra los independentistas, sería el final del propio Pedro Sánchez. Ellos lo llevaron a La Moncloa con el apoyo adicional de los comunistas bolivarianos, los nacionalistas vascos y los proetarras de Bildu. De ellos depende para mantenerse en el poder. De ahí que Sánchez no les pueda picar y tenga que mantener la permisividad exhibida durante todo este tiempo con las veleidades del xenófobo Quim Torra. Por mucho que el Gobierno haya filtrado a PDeCAT y ERC que aplicará el artículo 155 de la Constitución si no les queda más remedio, en realidad parece un ruego más que una advertencia. Una petición de buen comportamiento para que Sánchez siga teniendo una excusa para no aplicar la ley contra ellos.

Tanto él como su equipo son conscientes de que poner en marcha el 155 —sobran los motivos— conllevaría perder el favor político de los separatistas y, por lo tanto, tendrían que convocar elecciones generales de manera anticipada. Algo que, a pesar de los barómetros falseados por José Félix Tezanos y tras la irrupción de VOX en las recientes elecciones andaluzas, sería sinónimo de ruina electoral para los socialistas. Por lo tanto, parece bastante improbable que ocurra a no ser que suceda algo muy grave en las próximas semanas. Por ejemplo, coincidiendo con el Consejo de Ministros que tendrá lugar en Barcelona el próximo día 21 de diciembre y para el que los Comités de Defensa de la República (CDR) han anunciado una “batalla”. La ley no está para advertir, sino para aplicarla en caso de su incumplimiento. Los sediciosos han convertido el día a día de Cataluña en una constante infracción.

Pedro Sánchez tendría que haber tomado la decisión de aplicar el 155 hace mucho tiempo. Una aplicación de verdad, con intervención de las cuentas públicas y también de la propia televisión autonómica, foco transmisor de la perniciosa propaganda. Sin embargo, la hipoteca con la que carga su Ejecutivo le ha impedido actuar. Eso y que el sentido de Estado de Pedro Sánchez empieza y acaba en sí mismo. Por lo tanto, nunca hará nada que vaya en contra de él, por mucho que esta dinámica suponga una imponderable rémora política, económica y social para todos los españoles. En la fábula de Esopo, el escorpión y la rana acababan hundidos en el fondo del río. En la realidad valleinclanesca que coloniza nuestro país, Sánchez sería capaz de arriesgar la viabilidad del país antes que su propio puesto por mucho que ya tenga el agua al cuello.

Sánchez es un cadáver que empieza a oler (mal)

Jesús Cacho. vozpopuli  14 Diciembre 2018

Que los resultados de las autonómicas andaluzas han dejado al PSOE en estado de shock es una realidad que ayer quedó de nuevo en evidencia en la sesión de control al Ejecutivo. Pedro Sánchez se ha dado un golpe en la cabeza del que aún no se ha repuesto. En el partido se habla ya sin tapujos del desastre que viene (García-Page ayer mismo), alentado por el temor de los barones socialistas con mando en taifa autonómica a que el vendaval que se ha llevado por delante a Susanita, la celebrada reina del Sur, acabe por llevárselos también a ellos por delante dentro de unos pocos meses. La presión interna no deja de crecer, reclamando al equilibrista de La Moncloa un cambio de rumbo radical. Demasiado tarde, o eso parece.

Para frenar esa sensación de pánico tras lo ocurrido en Andalucía (¡ay, esos altos cargos que por fin han pillado, han pescado sueldos de decenas de miles de euros, algunos incluso de centenas, y que bajo ningún concepto quieren dejar de chupar de semejante ubre!), Sánchez el impostado, el de los movimientos estudiados ante el espejo del callejón del Gato, esa cabeza hermosa pero sin seso, ese perenne vacío, intentó ayer en el Congreso un más difícil todavía, un triple salto mortal sobre el trapecio de su impostura, dispuesto a protagonizar ante los españoles un viaje desde las mazmorras donde separatistas y populistas caribeños le tienen recluido hacia el constitucionalismo y el centro político.

En realidad no se trató de ningún viaje al centro, sino de un intento de situase entre el golpismo y el constitucionalismo, una equidistancia en mitad de ninguna parte, un fraude político e intelectual de los que tanto gustan al personaje. Y en viraje tan brusco, en voltereta tan violenta, el artista se rompió la cintura, el macarra quedó en cueros, zurrado por unos y por otros, zarandeado por golpistas y por constitucionalistas, porque el movimiento solo hubiera podido resultar creíble si desde la tribuna del Congreso el dizque presidente hubiera anunciado el inmediato inicio de los trámites necesarios para la reimplantación del artículo 155 en Cataluña. Un 155 con todas las de la ley, no el de mentirijillas con el que nos obsequió el cobarde Rajoy. Sin ese argumento de fuerza mayor, el giro de Sánchez sobre el alambre de espino de sus exiguos 84 diputados quedó en simple mueca, grotesco escorzo, porque ya es demasiado tarde para virar 180 grados con la mera (y mala y gastada) retórica.

Naturalmente habría que preguntar primero al crápula (al Sánchez que confesó a Évole que “me equivoqué al tachar a Podemos de populistas, el PSOE tiene que trabajar codo con codo con Podemos”), si de verdad quiere iniciar ese viaje al constitucionalismo y, en caso de respuesta afirmativa, si a estas alturas puede hacerlo. Y la respuesta es que no, porque el susodicho está demasiado implicado en la estructura de quienes pretenden desmontar el régimen de la Transición. No, porque en cuanto anunciara la aplicación de ese 155, separatistas, filoetarras, podemitas y demás ralea que le sostiene en el cargo le retiraría de inmediato su apoyo, abocándole a la disolución automática de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales. Sánchez es un pájaro prisionero en la jaula que él mismo preparó para acabar con Rajoy y llegar a La Moncloa. Pillado.

Y Sánchez tampoco quiere eso, claro está. Porque él no es ni centrista ni constitucionalista. Tampoco socialista. Mucho menos separatista. Él es sanchista, del partido de Pedro Sánchez O Eso (PSOE), y lo que a él le importa es durar, seguir en Moncloa a cualquier precio, disfrutar del momento junto a su señora. Como aquí se dijo en fecha relativamente reciente, la royal pareja monclovita vive entregada al carpe diem, el elixir del avión, el helicóptero, Doñana, los grandes viajes, los mejores hoteles, y hagámonos muchas fotos, Begoña querida, y engordemos un gran álbum familiar sobre los días de vino y rosas en que ocupamos Moncloa y nos hicimos retratos de cuerpo entero con los poderosos de este mundo, y al resto que le vayan dando por donde amargan los pepinos. Un jeta todo desparpajo.

El PSOE en un rastrojo
Eso sí, cada día que pasa aumenta la certeza de que este impostado narciso va a dejar al viejo partido socialista convertido en un rastrojo. Como cualquier sicópata del poder de los que tanto abundan por el ancho mundo, su apuesta no podía ser más arriesgada. Con el régimen en descomposición, los nacionalismos jugando con descaro a la independencia, la Corona malherida por la conducta del Emérito, la derecha en los tribunales víctima de la corrupción, y el vacío de poder por doquier, el estruendoso vacío de poder, era el momento de los osados, la hora del tipo sin complejos dispuesto a protagonizar el gran golpe, el de la ocupación del poder sin el concurso de los votos. Y en estrecha alianza con lo peor de cada casa. Sánchez apostó su futuro en la ruleta del todo o nada. Y va a resultar que es nada. Porque la nación no estaba muerta, como se ha demostrado en Andalucía. El gran impostor es un cadáver político que empieza a oler. Mal.

El final podría ser apoteósico. Y acelerado. A ver qué pasa con ese Consejo de Ministros del día 21 en Barcelona, con esos CDR que alienta Torra en desesperada búsqueda del muerto por la causa que no acaba de llegar. Ver a los mandos policiales eligiendo una localización adecuada para ese Consejo que permita una rápida evacuación en caso de tumulto, es una de esas cosas que más que rubor produce vergüenza. El Gobierno de España no puede reunirse en la segunda gran ciudad española. Yo recomendaría a Pedro y Carmen la de Cabra que hicieran el Consejo en El Prat y a bordo mismo del avión presidencial, en cabecera de pista, con los motores en marcha y bien escoltado el aparato por la Legión, a ser posible con cabra y todo. Y con mucha ropa interior de repuesto. Porque la Diagonal es la salida natural hacia Madrid, cierto, pero es muy larga y cualquiera sabe. Y salir huyendo por el puerto en vil chalupa siempre es arriesgado, por muy protegido que uno esté por la Sexta Flota.

Los ecos de la gran explosión andaluza recorren los cuatro puntos cardinales. Ciudadanos y PP han pisado el acelerador a fondo, mientras VOX se frota las manos en espera de la cosecha del siglo. Brillante ayer Pablo Casado, y convincente un Albert Rivera cada día más decidido a pescar en los caladeros de un PSOE desencantado en cuyas redes han terminado tantos socialistas andaluces. Ese viaje hacia la izquierda de Rivera podría aliviar la presión sobre un Casado dueño al fin de toda la banda derecha hasta el extremo Vox. Podemos estar ante una operación de realineamiento integral de bloques de enorme calado, que permitiría alianzas futuras capaces de abordar los problemas de fondo de España. A lo mejor suena la flauta y “esto” se puede arreglar, podemos hacer realidad el sueño de Baroja de “convertir España en un país verdaderamente constitucional y jurídicamente europeo, sin casticismos clericales, sin ventajistas o logreros de la política. Un país con derechos individuales y respetados. Con gentes cultas y deferentes. Sin fanáticos”. Sería la fruta madura del cuanto peor mejor. ¡Aleluya!

Torra será responsable de la violencia

 larazon 14 Diciembre 2018

Pedro Sánchez decidió celebrar el Consejo de Ministros del próximo día 21 en Barcelona dentro de su política de gestos y apaciguamiento al independentismo con el objetivo de tratar y aprobar medidas que interesen en particular a los ciudadanos de Cataluña. La intención es loable por su buena voluntad, aunque no favorezca en nada el mensaje de una España igualitaria, porque se entiende que todo lo que aprueba el Ejecutivo es en beneficio de todos los ciudadanos españoles y cualquiera de sus territorios. En todo caso, el Consejo de Ministros se constituye allí donde se reúne, es legítimo y no debería tener más trascendencia que la que el mismo gabinete quiera darle. Y la trascendencia que Sánchez le ha querido dar es la de que el Gobierno también trabaja para Cataluña, como si la ley o el decreto firmado en el Palacio de la Moncloa de Madrid no tuviera el mismo significado y efecto. Pero ni por estas.

El nacionalismo, bajo un tic exclusivista de cerrar las puertas a quien no es de su agrado –lista que es cada más amplia–, se ha tomado esta reunión como una acto abierto de beligerancia. En los medios nacionalistas se ha llegado a hablar de «declaración de guerra». La Generalitat acepta esta jerga –de la misma manera que gracias al apaciguamiento pedirá al Fondo de Liquidez Autonómico unos 8.071 millones de euros para 2019– y ha consentido que los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) actúen, aunque dicho de otra manera: permitir el derecho de manifestación. Sus intenciones han sido publicitadas en los medios oficiales habituales, incluso más allá de lo admisible tratándose de verdaderos escuadrones de matones –o «escamots», por respeto idisiocrático, similares a los fascistas de Estat Català en los años 30, tan admirados por Torra–, y no han escondido su propósito de impedir que se celebre el Consejo de Ministros como objetivo prioritario y, en su defecto, paralizar Cataluña y, de manera especial, Barcelona. Es decir, cortar los accesos a la ciudad –el ensayo se hizo el pasado fin de semana en la AP-7 ante la pasividad de los Mossos d’Esquadra–, vías férreas, aeropuerto y puerto, aunque en estos últimos casos la seguridad depende la Guardia Civil y todo indica que estas infraestructuras estratégicas son inaccesibles.

La duda que siempre asalta previa a un estallido de violencia como la que está prevista el próximo día 21 en Barcelona es si la Generalitat es consciente de ello. Lo es, plenamente: es una perversa estrategia basada en un victimismo muy elaborado que busca provocar la reacción del Estado. La facción independentista que gobierna Cataluña tiene una raíz violenta e intimidatoria, a pesar de la liturgia de la no violencia del nacionalcatolicismo que tanto les acoge. Forma parte de una estrategia lentamente preparada desde que se puso en marcha el «proceso» y que ha ido en aumento hasta crear un aparato de coacción fuera de control. Se está ejerciendo una violencia efectiva que administran sin cortapisa los CDR y con mayor intensidad un brazo especializado, los llamados GAAR (Grupos Autónomos de Acciones Rápidas). Hay otra violencia que ya se ha dado como estructural en el régimen nacionalista: la que se basa en el escrache, el acoso, el insulto, la persecución en las redes sociales, el aislamiento social. Nada nuevo, por otra parte, partiendo de que los CDR es una copia, incluso en la denominación, de los Comités de Defensa de la Revolución cubanos con el objetivo de vigilar y denunciar a los enemigos de Cuba (Cataluña) o los CDR de Venezuela nacidos para garantizar el control y denuncia de los venezolanos (malos catalanes). La Generalitat podría pedir la desmovilización, evitar la violencia, pedir responsabilidad, civismo, tolerancia, dar ejemplo, pero todo indica que jugará, de nuevo, la carta de la no violencia. Es decir, que la violencia la ponga el Estado. Al Estado le va de oficio poner la Ley. El Gobierno no puede mirar hacia otro lado.

La independencia muere, la ‘famiglia’ aumenta
Carles Enric okdiario 14 Diciembre 2018

Cuando encaramos días decisivos en el supuesto fin de independentismo ningún análisis es claro. Ahora mismo, con la ruptura entre el PSOE y ERC por la toma de la iniciativa por los radicales, todo puede pasar. El aumento de VOX en Andalucía ha puesto el freno en las expectativas pactistas del PSC en Cataluña. Como verán, he usado las siglas PSOE para hablar de ruptura y las siglas PSC para hablar de pacto. No todo el Madrid socialista cree ya a Miquel Iceta.

Son días decisivos y podríamos incluso ver muertos sobre la calle. La vía eslovena, la vía Torra o la fidelidad a la causa han caído en picado. Fueron fruta de una tarde de otoño. Sólo paseándose por cualquier acto independentista, por ejemplo de los CDR, uno no sólo ve el hastío sino incluso la clara disminución de su número. Hay actos donde apenas superan el centenar de personas. Aunque nunca debemos equivocarnos. Aún estando en declive todavía pueden incendiar las calles. El camino al día 21 de diciembre es todo un reto de inteligencia.

Si la independencia muere, la famiglia aumenta. Nadie duda de que hay mucha gente que no sólo vive del procés, sino que ha hecho de Cataluña su forma de vida. Se ha intrincado en la sociedad de una forma ciertamente mafiosa que recuerda los tiempos más duros del sur de Italia. Si antes era algo conocido, ahora es algo descarado. Y todos esos han sustituido los gritos en la calle por el sueldo de la Generalitat a final de mes. Por eso, destruir la independencia se ha convertido ahora en algo sin importancia. Muerto en la calle el procés, ahora la lucha es por perder el dinero público a final de mes. Gabriel Rufián o Joan Tarda bien saben de qué hablamos.

Pero lo que no sabemos es peor. Uno se sorprendería de ver las relaciones familiares en la Generalitat. Un ejemplo nuevo, el dos de la Conselleria de Interior y responsable directo de los Mossos, Braulio Duarte —por cierto valenciano— tiene a su hermano, Arthur Duarte, como dueño de dos empresas, al menos, con más de 60 contratos de la Generalitat estos años por más de 7 millones de euros. Algunos, curiosamente, justo al límite de los 18.000 euros para ser concedidos a dedo, y otros, no tan curiosamente, concedidos desde la ‘Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, SA’ presidida por su hermano. Al final, pregúntense, ¿para qué la Independencia si ya tenemos a la familia colocada?. Esto no va de independencia, va de familias. Y, como la vida misma, uno nunca llora por todos los muertos de Cataluña, uno sólo llora por los muertos cercanos. El procés nunca se cerrará hasta que se desmantele el sistema mafioso donde está instalado Cataluña. El resto, un brindis al sol para cobrar una nómina cada mes.

La Generalitat filtra a los colegios el móvil de la líder del bilingüismo
ESTHER ARMORA. Barcelona ABC 14 Diciembre 2018

Nuevo frente abierto en la guerra que mantienen desde hace años los defensores del bilingüismo y la Generalitat. La presidenta de la Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), Ana Losada, anuncia a ABC que su asociación denunciará ante la Agencia Catalana de Protección de Datos (APD) a la consejería de Educación, que dirige Josep Bargalló, por «filtrar a los centros educativos sus datos personales, vulnerando abiertamente la Ley de Protección de Datos».

El miércoles, la entidad envió un comunicado al departamento expresando su queja y exigiéndole que remita de forma «inmimente» a los centros una orden para que «destruyan» esa información y «no hagan uso» de ella». La consejería, por su parte, alega que se enviaron sus datos a los centros «porque es como si ella les hubiera solicitado directamente la información. Por eso tienen su petición». Las citadas fuentes de Educación arguyen también que los directores de centros «como servidores públicos que son» «tienen la obligación de hacer un tratamiento de los datos adecuado».

La consejería envió hace unos días un comunicado a los 2.325 centros educativos catalanes (de Infantil, Primaria ySecundaria) en el que insta a los responsables de los mismos a que envíen antes del 15 de enero sus proyectos lingüísticos a una dirección de correo electrónico habilitada por la presidenta de la AEB.

La responsable de esta entidad, que defiende los derechos de los alumnos castellanohablantes en Cataluña, reclamó a la Administración el 1 de agosto de 2018 esa información alegando que «es pública y debe poder acceder a ella el ciudadano». En ello coincide la Generalitat. Un mes después, el departamento respondió que los proyectos ya estaban colgados en la página web de las escuelas e institutos, pero la AEB comprobó que «no era cierto»

No recurrió
Por eso, en octubre reclamó a la Comisión de Garantía del Derecho de Acceso a la Información Pública (GAIP), órgano independiente elegido por el Parlament, el acceso a los documentos. El 21 de noviembre el GAIP instó al departamento a que ordenara a los centros que enviaran sus planes de usos de lenguas a la persona solicitante. El departamento no recurrió pero pidió que se alargara el plazo de entrega, que era de 15 días hábiles tras la comunicación, y se le concedió.

Junto a la nota enviada a los centros, la Generalitat adjuntó también los documentos vinculados a la petición de Losada y su solicitud de acceso a todos los proyectos en la que, tal como ha podido comprobar este diario, constan todos sus datos personales (dirección, DNI, teléfono móvil...).

Por este motivo, la AEB emprenderá acciones legales contra el departamento por «vulnerar la Ley de Protección de Datos». «Ahora, todos conocen mi móvil y saben hasta dónde vivo. Ya he recibido varias llamadas no deseadas», apunta la afectada.


 


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