AGLI Recortes de Prensa   Jueves 20  Diciembre 2018

La bondad perniciosa
Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 20 Diciembre 2018

El blando contador de nubes siempre ha querido representar el agradecido papel del bueno de la película.

El pasado domingo un diario de ámbito nacional y gran circulación publicó una larga entrevista con el ex-presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Las preguntas de la periodista son todas pertinentes e incisivas. Las respuestas del entrevistado son todas muy reveladoras. La conclusión que se extrae de su lectura es que o bien el actual Consejero de Estado vitalicio vive en un mundo paralelo cuya conexión con la realidad es inexistente o que exhibe un fingimiento cínico absolutamente insuperable. Por supuesto, cabe una tercera posibilidad, pero al estar relacionada directamente con la capacidad intelectual del personaje, la omito por educación y por caridad cristiana.

La tesis central del pensamiento que desgrana ZP es que cualquier problema político debe resolverse mediante el diálogo, no importa la maldad intrínseca, la vesania o el grado de fanatismo asesino del oponente, hay que convencerle, persuadirle, seducirle y llevarle por el buen camino mediante horas interminables de escuchar sus barbaridades y contrastarlas con argumentos convincentes hasta que entre en razón y vuelva al suave redil de la paz y la armonía. De acuerdo con esta sugestiva teoría, España sería hoy un califato musulmán, Europa un vasto territorio sin judíos a la sombra de la esvástica, el Muro de Berlín seguiría en pie y el País Vasco una república comunista que, tras un eficaz proceso de limpieza étnica, estaría regida por ETA. Esta exaltación de la negociación y la transacción como herramienta idónea sin excepción para la resolución de conflictos la aplica nuestro seráfico estadista al caso actual del separatismo catalán. Tras informarnos de su prolongada conversación con Arnaldo Otegi en un caserío impregnado de simbolismo y de lo “interesante” que le resultó -ese es el término que emplea, “interesante”, lo que acredita la fortaleza de su estómago-, pasa a recomendar un diálogo exhaustivo, infatigable e inasequible al desaliento con Puigdemont y Junqueras hasta que entiendan que su proyecto ni es viable ni es deseable. Se supone que lo que le espera a Pedro Sánchez el 21 de Diciembre en Barcelona forma parte de esta relación paciente y constructiva. Completamente impermeable al hecho incontestable y demostrado de la cerrazón de los secesionistas, que no contemplan otra conversación que la que conduzca al referéndum inconstitucional y a la liberación ilegal de sus presos, ZP nos obsequia con una curiosa analogía. Si en la Transición las partes concurrentes renunciaron a sus planteamientos de partida para alcanzar un consenso final, ahora hay que repetir esa hazaña con Quim Torra y compañía.

Cuesta creer que alguien establezca un paralelismo semejante. En la segunda mitad de los setenta del siglo pasado había una voluntad común de conseguir un objetivo noble y loable: el tránsito pacífico y ordenado de una dictadura a una democracia. Sobre esa sólida base se pactaron unos fundamentos éticos, jurídicos, económicos y sociales para organizar nuestra convivencia como españoles, que cristalizó en la vigente Constitución. ¿Cómo va a funcionar hoy un procedimiento semejante con los que pugnan desde hace tres décadas por dinamitar lo que entonces se aceptó? No hay diálogo posible porque no se puede hablar con quién no utiliza el mismo lenguaje y parte de premisas que no son solamente distintas, sino que son incompatibles con las que posibilitan una sociedad civilizada. Al negar que lo que se perpetró en Octubre de este año fue un golpe de Estado y reducirlo benévolamente a una discrepancia política, ZP condena a la democracia española a la derrota e incurre en la peor de las traiciones, la colaboración con el enemigo.

La afirmación de que entre la vigente Ley de leyes y la autodeterminación se extiende todavía un ancho espacio para hallar un punto de encuentro nos demuestra que la presencia del ex-presidente Rodríguez Zapatero en el Consejo de Estado es un peligro grave para España. ¿O es que ignora que después del nuevo Estatuto de 2006, que ya tuvo que ser modificado in extremis por el Tribunal Constitucional, no queda margen para nada, salvo que se quiera proceder a la voladura de la unidad nacional y de la igualdad de los españoles en derechos y obligaciones?

La consolidación a lo largo de los años de un numeroso sector de la sociedad catalana que desea separarse de su matriz española no es un fenómeno inevitable de carácter históricamente determinado y sujeto a vaivenes “cíclicos”, como parece suponer el inefable descubridor de que la tierra es del viento, sino el lógico desenlace de haber puesto a disposición de una banda de felones corruptos las herramientas financieras, institucionales, educativas, culturales, lingüísticas y de creación de opinión para que se dedicasen sin pausa a la destrucción de la obra de la Transición. Este pertinaz empeño deletéreo combinado con la pasividad, la cobardía y el entreguismo de los sucesivos Gobiernos nacionales, el del propio Zapatero de manera muy destacada, nos ha arrastrado sin remedio al desastre presente.

El blando contador de nubes siempre ha querido representar el agradecido papel del bueno de la película y esta inclinación le ha transformado en el aliado de los peores criminales y de los tiranos más crueles, como es patente en su repugnante trabajo para blanquear el narcorégimen de Nicolás Maduro. La bondad, la verdadera bondad, la de los santos religiosos o laicos y la de los mártires de la libertad, es un motor que impulsa lo mejor que albergan los seres humanos, pero hay bondades perniciosas, empapadas de veneno, que esconden bajo sonrisas angelicales y actitudes conciliadoras los peores males y especialmente el más dañino, el de la mentira y el engaño.

Sánchez y su república
Un consejo de ministros en homenaje a un fracaso
Luis Ventoso ABC 20 Diciembre 2018

Sánchez, que está disfrutando del avión oficial con idéntica fruición a la de mi sobrinita Irene cuando hace unos meses le regalamos un patinete eléctrico, ha decidido que el Consejo de Ministros sea itinerante. Mañana celebrará uno en Cataluña, que nada arregla y que tal vez suscite un problema serio de orden público (aunque, por supuesto, una vez anunciado que tendría lugar en Barcelona en modo alguno se podía dar marcha atrás, pues supondría asumir que algunas partes de España se han convertido en zonas no visitables para el Gobierno del país). Tras este gran éxito, Sánchez ya prepara otro consejo peripatético, esta vez en Alicante el próximo marzo. ¿Y por qué se va allá con sus ministros? Pues porque quiere rendir homenaje al último consejo de la II República, que presidió allá Juan Negrín hace 80 años.

Siempre siento un atisbo de tristeza cuando veo la bandera de la República en manifestaciones de estudiantes españoles de hoy en día, o en marchas sindicales actuales, o en protestas de pensionistas. Apena que todavía perviva entre tanta gente la idealización de un régimen y de una etapa que en la práctica fue un calamidad en todos los órdenes. ¿Qué milonga les han endilgado a esos chavales de la era wifi que todavía salen a las avenidas empuñando la rancia enseña tricolor? Esos muchachos disfrutan de universidades en cada capital de provincia; de enorme seguridad en las calles; de absoluta libertad de expresión, pensamiento y religiosa. También gozan de la posibilidad de abrazar cualquier opción política sin temer por su vida, y de un país estable, con una economía encauzada, aunque sufra altibajos. ¿Qué echan de menos de la II República? ¿La devaluación del 20% que experimentó la peseta y las constantes disfunciones económicas? ¿Sienten nostalgia del aperturismo de un régimen que en noviembre de 1932 suspendió y se incautó de cien publicaciones porque osaron a pensar diferente? ¿Les gustaría vivir en una España saboteada por un anarquismo fuera de control y por huelgas revolucionarias que pusieron al país en jaque, como la de Asturias? ¿O tal vez les parece muy tolerante y admirable Azaña, que en 1931 se ufanó de que España dejaba de ser católica, cuando lo era -y lo sigue siendo- mayoritariamente? ¿Les fascina un régimen que en su decadencia final era incapaz de imponer su propia legalidad y que dejó que la violencia se le fuese de las manos? Un mal -el largo franquismo- no puede servir para justificar otro mal, una República ineficaz y fuera de control, antesala además de una dictadura comunista.

Parece injusto que Sánchez, que representa a todos los españoles -a los que añoran aquella República y a los que no-, suplante la voluntad general y ensalce desde el Gobierno un fracaso histórico que contribuyó a provocar una terrible guerra civil. Rinda homenaje a lo que hoy disfrutamos, el gran país de la democracia de 1978. Aparque las rencorosas revisiones del pasado, las venganzas imposibles mirando al retrovisor, la épica mendaz de quien quiere reivindicar una Arcadia tricolor que nunca existió. En resumen: deje de renegar del país al que sirve (aunque sea de rebote y por un rato).

Proceso de normalización en Andalucía
David R  latribunadelpaisvasco.com 20 Diciembre 2018

El análisis detallado de los datos disponibles acerca de los resultados electorales en Andalucía, por provincias, capitales de provincia, municipios, zonas territoriales, sexo, edades, segmentos sociales, políticos y económicos, nos permiten llegar a diferentes conclusiones.

Quiero destacar una que considero de especial relevancia.

En Andalucía se ha iniciado un proceso de normalización en el espectro político español. Llevo más de cuatro años teorizando y escribiendo acerca de lo que definí como "anomalía en el espectro político español", que se producía en comparación con los países de nuestro entorno europeo y occidental.

La irrupción institucional de VOX supone el inicio de la normalización de la anomalía.

Se produce un cambio sociológico que es previo al cambio político, más allá de que efectivamente se llena un espacio político que llevaba mucho tiempo vacío. VOX no es un fenómeno, sino consecuencia de cambios sociales inevitables, responde a una demanda y su presencia en las instituciones, que ya estuvo a punto de producirse en las anteriores elecciones europeas, normaliza el espectro político al eliminar la anomalía; es una presencia institucional que se extenderá en las próximas elecciones municipales, autonómicas, europeas y generales.

En los espectros políticos los vacíos suelen durar poco tiempo, las dinámicas tienden a llenarlos, es más difícil entrar que salir, éste ha durado mucho tiempo. Los partidos nacen, viven y mueren. VOX nació y ahora vive, y se quedará tiempo porque tiene mucho recorrido.

Algunos datos, como la alta abstención o el incremento de sus votantes en relación con la renta media y en las ciudades y en municipios con alta presencia de inmigrantes, nos dan pistas sobre su incuestionable éxito. La franja de edades de sus votantes es contundente: ni muy jóvenes ni muy mayores.

Les vota lo que hasta hace no muchos años definíamos como clase media.

Pero otros factores han tenido una incidencia que habrá que estudiar detenidamente. No parece una buena idea tratar a 395.978 ciudadanos y votantes andaluces de "tontos" o "fachas", como se ha llegado a decir en campaña electoral: han sido insultados.

VOX alcanza su éxito casi sin partido, estructura, logística, dinero y sin apoyo de los medios de comunicación, por no decir que con una animadversión descarada e inmoral por parte de alguno de esos medios.

La "tarta" en Andalucía es muy grande y golosa. Tras los últimos 36 años de Gobierno socialista en esa comunidad han conseguido colocarla a la cola del desarrollo económico y social, con un déficit público brutal (la deuda pública se ha multiplicado por cuatro en la última década), la mayor tasa de paro y casi ostentar el lamentable récord de Producto Interior Bruto (PIB) por abajo.

Y también campeones en articular un escandaloso y desmedido sector público con cientos de organismos multiplicados, entes absurdos, sociedades fantasma, empresas raras y muchos miles de puestos de trabajo innecesarios. La red clientelar más masiva de la historia de nuestra democracia, quizá solo igualada o superada por los nacionalistas en Cataluña.

Acusar a VOX y por extensión a sus votantes de anti-constitucionalistas es un acto de cinismo y cobardía extraordinario cuando el mensaje viene de personajes que no han tenido problema en colaborar con dictaduras o que directamente apuestan por la ruptura del pacto constitucional de 1978.

No estaría mal que esas personas explicasen los términos "ultra-derecha" y extrema derecha que con tanta facilidad utilizan. Que a nadie se le olvide que a la derecha de VOX queda un espacio por cubrir en el espectro político español, un espacio más a la derecha.

Sin duda, lo que está ocurriendo en Cataluña afecta a las opiniones y decisiones de todos los españoles, porque en éste caso somos todos los insultados y también todos los que nos sentimos desamparados y olvidados por un gobierno del "okupa" que usa el Falcon gracias al apoyo de esos independentistas.

Los resultados electorales en Andalucía marcan un punto de inflexión en el panorama sociopolítico español.

El fallido sistema judicial
Natalia Velilla. vozpopuli 20 Diciembre 2018

Cuando aún estudiaba Física, allá por 2º de BUP, antes de decidirme por las letras mixtas de una futura magistrada, mi profesora, una adusta mujer de Burgos, me explicó qué era la saturación. Saturar consiste en incrementar la cantidad de soluto en una solución hasta que ya no sea posible aumentar la concentración de ésta. En versión más de andar por casa, sería echar sal en un vaso de agua hasta que ya no sea posible disolverla.

El sistema judicial, la forma en la que históricamente se conducen los poderes políticos y los políticos con toga, ha saturado. Durante los últimos años notábamos cómo la sal cada vez hacía más densa la mezcla porque los políticos se iban confiando y dejaban de disimular. Los cargos discrecionales eran pactados como los cromos en el patio de un colegio. Llegamos a normalizar que se hablase en mentideros periodísticos y judiciales en términos de “¿cómo va la cosa?, he oído que 2-1”, refiriéndose a los nombramientos de las vacantes en diversos tribunales y al número de designados “de los suyos” frente a los designados “de los otros”. De hecho, pese a que pertenezco a la segunda asociación por número de jueces y magistrados de España, solo tenemos un escaso 8% de representación en cargos discrecionales. Por no pactar. Este es el precio de la libertad.

Cuando la sal se asemejaba ya en concentración al Mar Muerto en agosto, un presidente, saltándose cualquier mínima norma del decoro, fue capaz de situar al mando de las dos salas estratégicas del Supremo a dos amigos de su entorno más cercano. Ambos procedentes de carreras ajenas a la judicial y que jamás han puesto sentencias en un juzgado de pueblo, como hemos hecho y hacemos casi 5.000 jueces. Para ello, no renovó al vigente presidente –procedente de la Carrera Judicial– moviéndose con quien hiciera falta. Lo importante era poner a quien él consideraba oportuno. De aquellos polvos, estos lodos.

El sistema ha saturado. El polvorín de la Justicia llevaba años aumentando e inflamándose. Muchos son los culpables de esta situación, incluidos los jueces y las asociaciones judiciales. Durante años hemos criticado el sistema de elección de los vocales de extracción judicial por los políticos y a la vez hemos cerrado filas con los magistrados de designación discrecional elegidos por esos mismos vocales. Pese a que muchos de los magistrados electos fueron designados por mérito y capacidad, otros tantos lo fueron por otros motivos y no hemos distinguido jamás. Todos eran para nosotros “compañeros”. En resumen: hemos defendido una cosa y su contraria. En nuestro pecado llevamos la penitencia.

La saturación se hizo evidente por dos flancos, por dos lados coincidentes con los mismos dos presidentes de Sala elegidos por el presidente al que hacía referencia unas líneas más arriba. Uno, por servir el bochornoso espectáculo de la Justicia a la carta “no me gusta la sentencia que ha puesto una sección, así que me invento un Pleno para corregirla”. Otro, por prestarse a que su nombre fuera paseado por pasillos de hemiciclos y despachos de Ferraz y Génova como trofeo de caza producto de unas vergonzosas negociaciones. El primero ahí sigue. El segundo se vio obligado a renunciar a lo que le ofrecían.

El grado de saturación era tal que los políticos ni siquiera repararon en que, día a día, estaban surtiendo de pruebas irrefutables al recurso contra el futuro nombramiento del presidente del CGPJ. Es cierto que mi asociación ya recurrió el nombramiento del actual presidente del CGPJ y perdimos. Pero en aquel momento aún quedaba un poco de respeto hacia los ciudadanos por parte de quienes sirvieron la crónica de un nombramiento anunciado. Esta vez las hemerotecas aprovisionaban de pruebas al eventual recurso que se pudiera presentar. Y eso fue, sospecho, lo que llevó al afectado a tomar la decisión correcta.

La sociedad ha despertado. Los jueces hemos salido del amodorramiento generalizado en el que estábamos sumidos desde hacía décadas. Por fin hemos sido capaces de diferenciar entre el Poder Judicial como servicio al Estado y los movimientos políticos que conforman un CGPJ que hace de todo menos defender la imagen de independencia de los jueces, ampararles, tutelar sus derechos profesionales y batallar por sus intereses frente a los otros dos poderes.

Lo que antes se veía como una locura corporativista, ahora es aceptado por cada vez más ciudadanos, opinadores e incluso políticos. Contra todo pronóstico y siguiendo la estela de Ciudadanos, que en esto siempre ha sido contundente, el Partido Popular ha presentado un proyecto de ley de reforma de la LOPJ para permitir la elección por los jueces de los 12 vocales judiciales. Los grupos parlamentarios van a tener que posicionarse. El PSOE, ahora en el poder, puede acabar ante la sociedad y ante Europa como el único partido mayoritario que no acepta las recomendaciones del Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), impidiendo la necesaria reforma de la ley.

Mantener un sistema caduco y rancio que huele a la España del pelotazo, del bipartidismo atroz, de la corrupción y del comadreo solo puede servir para hundirse más en el fondo salino. Algunos políticos aún no se han dado cuenta de que el sistema es fallido. Saturado. Muerto. Sólo reaccionando ante esto podrá afrontarse el futuro político y judicial con esperanza. Necesitamos decisiones de Estado y cambiar el modelo. En sus manos está, señores diputados.

Múnich-Barcelona
Gabriel Albiac ABC 20 Diciembre 2018

«El avión acababa de aterrizar. Daladier salió penosamente de la cabina y puso pie en la escalera; estaba pálido. Hubo un clamor enorme y la gente se echó a correr, rompiendo el cordón policial, llevándose por delante las barreras… Gritaban ¡Viva Francia! ¡Viva Inglaterra! ¡Viva la Paz!, enarbolaban banderas y ramos de flores. Daladier se detuvo en el primer escalón: los miró con estupor. Se volvió hacia Léger y murmuró entre dientes: ¡Si serán gilipollas!».

La escena tuvo lugar en Le Bourget el 30 de septiembre de 1938. Jean-Paul Sartre la narra en Le sursis («La prórroga»), segundo volumen de su trilogía Los caminos de la libertad. El Léger al que Daladier se dirige es un joven diplomático que llegará a ser el gran poeta Saint-John Perse. Justo antes de aterrizar, Alexis Léger ha asistido al pánico del primer ministro, que cree ir a ser linchado por sus conciudadanos. Acaba de hacer lo peor: negociar con Hitler. Ni él siquiera ignora a qué le hace acreedor ante la historia semejante infamia. De pronto, lo inesperado: la multitud abraza la infamia y lo ovaciona. En algo menos de un año, los nacional-socialistas alemanes entrarán en Polonia. En un par de semanas devorarán Francia. Sin el empecinamiento de un viejo y casi jubilado Winston Churchill, la cobardía de Daladier y Chamberlain hubiera consagrado el reparto del continente entre Hitler y Stalin. En la foto que sella aquellos acuerdos, alguien debió poner un escabel sobre el cual posa Hitler, para que su estatura no desmerezca mucho de la de sus cofirmantes: les saca una cabeza a Mussolini y Daladier, que lo franquean; e iguala en longitud a Chamberlain. Es justo que así sea: no cuadra a un vencedor quedar iconográficamente por debajo de los que a su arrogancia se rindieron.

¿Han preparado ya en Barcelona el escabel para Torra con la medida adecuada? Estoy seguro de ello. Porque, antes de que la reunión se inicie, el racista que rige la Generalidad ha ganado ya su partida. Exactamente igual que la ganó el racista que regía Alemania antes de que ningún acuerdo se hubiera sellado. Sentarse a conversar con el Führer alemán en Múnich era ya, para los sedicentes gobernantes democráticos, haber aceptado la derrota más humillante. El escarnio que Winston Churchill hará del primer ministro británico tiene la frialdad de un axioma aritmético: «Aceptasteis deshonor para evitar guerra. Tendréis deshonor y guerra».

Múnich es más aquella foto del césar nazi unciendo a su carro a los pusilánimes enemigos francés y británico que los términos mismos de un acuerdo que todos sabían inane. Todo es liturgia en esa ceremonia, cuya foto se nos haría histriónica si no supiéramos las cifras sacrificiales que el rito exigiría: tirando por lo bajo, unos sesenta millones de muertos. Y el deshonor sobre Édouard Daladier, sobre Neville Chamberlain.

La foto de hoy en Barcelona, entre un presidente constitucional y un golpista, repondrá esa liturgia. No importa lo que se haya dicho, escrito o acordado. La foto es ya la victoria del racista Torra, como lo fue del racista Hitler en 1938: se impone problemática y calendario, se distribuyen las piezas sobre el tablero. Se anuncia una hecatombe: la de España. Y un deshonor: el del doctor Sánchez. ¿Lo peor? Lo peor de todo es que hasta puede que haya aquí algún bobalicón para aplaudir «la paz». Igual a aquellos pobres diablos a quienes asestaba Daladier su puñalada de pícaro: «¡Si serán gilipollas!».

Las turbias aguas de Acuamed cercan a la presidenta del PSOE
OKDIARIO 20 Diciembre 2018

La mancha de la actual presidenta del PSOE, Cristina Narbona, se llama Acuamed. La Justicia está investigando a esta empresa pública dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, entonces liderado por la dirigente socialista, por desviar a través de contratos firmados con concesionarias de la empresa de las ya famosas desaladoras alrededor de 21 millones de euros para financiar de manera irregular al PSOE.

Esta caja de Pandora, que está llamada a convertirse en la Gürtel socialista, se ha abierto porque Arcadio Mateo –ex director general de Acuamed durante los años 2012 y 2016– ha denunciado ante la Fiscalía que esta exagerada cifra, presupuestada bajo el concepto de “publicidad y propaganda”, habría sido destinada a sufragar las campañas electorales de los socialistas entre 2007 y 2008. Unos años en los que, curiosamente, hubo comicios autonómicos, municipales y generales con José Luís Rodríguez Zapatero como candidato a la Presidencia del Gobierno.

La sospecha de la UCO es que gran parte de los contratos cargados a las cuentas de Acuamed no se habrían usado para pagar la gestión de infraestructuras hidráulicas, el verdadero objeto social de la citada empresa pública controlada por Narbona. De hecho, la ex ministra socialista mintió en la Comisión de Investigación del Senado que mira con lupa la financiación de los partidos. En dicha comisión, donde mentir puede acarrear penas de prisión, dijo que tenía el beneplácito tanto de la Intervención como de la Abogacía del Estado. Nada más lejos de la realidad. La Intervención General del Estado afirma en un detallado informe publicado por OKDIARIO que el 95% de un total de 67 contratos supervisados por el interventor fueron rechazados porque no encajaban en la actividad natural de Acuamed.

Inmigración irregular
El ‘efecto llamada’ de Sánchez: desde que gobierna llega un 152% más de inmigrantes ilegales

Segundo Sanz okdiario 20 Diciembre 2018

El aterrizaje de Pedro Sánchez en el Gobierno de la Nación el pasado junio, marcado por la polémica de acoger al buque Aquarius apenas nueve días después de su toma de posesión, ha tenido un notable ‘efecto llamada’, sobre todo a tenor de las cifras de entradas de inmigrantes irregulares recogidas por el Ministerio del Interior. Ya llegan un 152% más de inmigrantes ilegales desde que Sánchez está en La Moncloa.

En concreto, la diferencia con el mismo semestre del año pasado, entonces bajo mandato del Gobierno de Mariano Rajoy (PP), es significativa. Los datos oficiales de Interior reflejan que entre el 1 de junio y el 17 de diciembre de 2017 entraron en España un total de 20.401 inmigrantes irregulares. Sin embargo, este número se eleva a más del doble (un 152%) en el periodo que va desde el 1 de junio de 2018 hasta el pasado 16 de diciembre: esto es, 51.487 inmigrantes ilegales.

En el debate sobre inmigración celebrado este martes en el Senado, el jefe del Ejecutivo socialista manifestó que con su Gobierno “ha llegado la política migratoria que no existía con el PP”, criticando su discurso “alarmista”.

Durante su intervención en el Pleno de la Cámara Alta, Sánchez rechazó hablar de crisis migratoria y emplazó a las fuerzas de la oposición a no generar alarma. “Entiendo el interés de algunos en hablar de crisis, siempre dispuestos a dibujar los peores escenarios, a exagerar en el lenguaje para empatizar con quienes se dejan arrastrar por una retórica alarmista, pero falsa, una retórica de la que huye la inmensa mayoría de la población española”, señaló.

Además, Sánchez reprochó al PP que hable de crisis migratoria cuando en la etapa que gobernó, refiriéndose al periodo “entre 2013 y 2017”, se produjo un incremento “del 301 %” en las entradas irregulares por vía marítima y terrestre y “del 500%” en peticiones de protección internacional, mientras “se reducían efectivos y había menos inversión en seguridad pública”, precisó.

“Con este Gobierno no llega la migración, sino la política migratoria”, una “auténtica política migratoria digna de tal nombre”, destacó Sánchez, quien achacó el incremento de desplazamientos de inmigrantes a factores como el cambio climático, según informó Efe. Es un problema que “se sitúa en coordenadas mucho más complejas de lo que algunos quieren hacer ver”, añadió.

Para Sánchez, “es necesaria un perspectiva europea a la hora de afrontar el desafío de la inmigración”. De este modo, apostó por reforzar la colaboración con los países de origen, la lucha contra las mafias, el control de fronteras y “abandonar cualquier tentación de hacer de esta materia un objeto de lucha política”.

“A pocos kilómetros de nuestro país, se concentra una bolsa de pobreza y miseria en países donde se vulneran derechos humanos”. Y mientras en Europa se vive un “estancamiento demográfico, el continente africano va a duplicar su población actual en tras décadas”, incidió.

Junto ello, Sánchez se dirigió al PP para acusarle de “tener la tentación de mostrar dureza con este debate para taponar brechas ante la emergencia de otros nuevos actores”, en alusión a la irrupción de VOX, cuando durante su mandato no han podido “presumir de ningún logro loable”.

“Ineficacia”
Por su parte, desde el Grupo Popular en el Senado, su portavoz, Ignacio Cosidó, responsabilizó a Sánchez de “potenciar” un efecto llamada “de dramáticas consecuencias”, al tiempo que advirtió de que España se encuentra “ante la peor crisis migratoria de las últimas décadas”.

Cosidó reclamó al Gobierno del PSOE una “rectificación urgente” en su política migratoria que, desde su punto de vista, se caracteriza por la “indefinición, inconsistencia y por su ineficacia”.

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El precio de la foto de Sánchez y Torra
 larazon 20 Diciembre 2018

Para entender algunos detalles de los preparativos de la reunión entre Pedro Sánchez y Joaquim Torra habría que repasar la doctrina en la que se basa la «reconstrucción nacional»: tratar al Estado de igual a igual. Si el lema pujolista de «fer pais» se propuso nacionalizar todo lo divino y todo lo humano –tanto servía subir un domingo a Montserrat como obtener del Gobierno de turno el 30% de la cesión del IRPF–, ahora, en el estadio más radicalizado del «proceso», en el momento más crítico, se trata de hacer efectiva las «estructuras de Estado». Por lo tanto, a un «mini Estado», como es Cataluña en la imaginería independentista y de facto lo es por sus plenas competencias, le corresponde una «mini cumbre». Así será. El nacionalismo es una fábrica de crear significados, acontecimientos y momentos históricos, simples peldaños para alcanzar la independencia –aunque sólo sea la «desconexión afectiva»–, por lo que la reunión de hoy es un hito a favor de Torra y un gesto que a Sánchez le costará explicar, al menos a sus electores cuando llegue el momento: obliga al Gobierno a aceptar su lenguaje y desprecio absoluto a la democracia española.

En este sentido, la reunión prevista entre los dos presidentes de Gobierno se inscribe en esa «normalización» que quiere escenificarse, desgraciadamente también por el Ejecutivo socialista, pero por distintos motivos. La Genereralitat aspiraba a una cumbre bilateral –se supone que como la celebrada con Portugal en Valladolid el pasado 21 de noviembre–, pero al final ha quedado en una cumbre más modesta en la que el orden del día que Torra ha puesto encima de la mesa es de marcado contenido político-simbólico, un programa de máximos, difícil de atender: la defensa del derecho de autodeterminación, la aplicación del artículo 155, la «represión judicial» contra los líderes del proceso independentista, el rechazo a la Monarquía, además del modelo de la escuela catalana. Todo o nada.

Por contra, Sánchez tendrá la recompensa de que los partidos independentistas catalanes –ERC y PDeCAT– votarán hoy a favor en el Congreso del techo de gasto, herramienta necesaria para sacar adelante los Presupuestos, el mismo día de la cumbre. Desde este punto de vista, el encuentro de «cortesía» con Torra habrá servido de algo: si independentistas –más Podemos– votaron en julio en contra del techo de gasto, ahora, con las mismas cifras, lo apoyarán. No hay mayor evidencia de que el Gobierno consigue de esta manera el apoyo de los nacionalistas para alargar como sea la legislatura y seguir en la Moncloa. La Generalitat, por contra, prolonga su agónico golpe. Bajo vuelo político el mostrado por Sánchez, de mera supervivencia, en un momento crítico del «proceso». Precisamente cuando el independentismo debería comprender que la vía unilateral emprendida fue un gravísimo error y que sólo cabe la rectificación.

Y precisamente en el momento en el que va a comenzar el juicio contra los dirigentes del 1-O. Aunque estemos acostumbrados, es de un cinismo insoportable decir que es un encuentro de «cortesía» mientras que hay un plan para bloquear Cataluña por los CDR y se han movilizado miles de agentes –Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil– para que el Consejo de Ministros se pueda celebrar. Es la doble estrategia clásica de los nacionalistas: llevar la provocación al límite y a continuación desarrollar su proverbial victimismo. Sánchez entiende esta reunión como un «gesto de concordia», pero de nuevo se ha encontrado ante la realidad de los hechos: el pasado martes los independentistas votaron una moción en el Parlament impulsada por la CUP en la que se tacha al Constitución de «antidemocrática». Apoyarse en los independentistas para seguir en el Gobierno tendrá graves consecuencias para la gobernabilidad del país. Muchos votantes del PSOE empiezan a no comprender esta peligrosa deriva.

La moción de censura contenía un regalo para el PNV y otro para ETA
OKDIARIO 20 Diciembre 2018

La moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa el pasado mes de junio aún escondía una sorpresa más. Para saciar sus ansias de poder y arrebatar la presidencia del Gobierno a Mariano Rajoy, el socialista no dudó en pactar con ERC, PDeCat, PNV y EH Bildu. Sin embargo, aquel apretón de manos del PSOE con esta amalgama de golpistas, proetarras y nacionalistas vascos no iba a salirle gratis y Sánchez lo sabía. Ahora, tras seis meses como jefe del Ejecutivo y unos Presupuestos Generales del Estado atascados en la Cámara Baja, ha llegado la hora de pagar el diezmo de aquellos 180 votos a favor que le lanzaron al estrellato gubernamental.

Por ello, el Gobierno de Sánchez está dispuesto a anunciar antes de terminar 2018 su compromiso de traspasar la competencia plena de prisiones –hoy en manos del Estado– a la comunidad autónoma vasca. Un gesto de los socialistas que permitirá al Ejecutivo regional liderado por el PNV decidir sobre el acceso a beneficios penitenciarios de los presos etarras. El plan del PSOE es trabajar durante las próximas dos semanas en un ambicioso programa de trabajo donde figure el traspaso de un alto porcentaje de las competencias pendientes recogidas en el Estatuto de Gernika.

Sánchez, con tal de no convocar elecciones generales –algo que el socialista prometió antes de llegar a La Moncloa– y apurar la legislatura hasta límites insospechados, es capaz de obviar las oscuras décadas de ETA en el País Vasco y cerrar pactos con los separatistas vascos y los herederos del terrorismo. Sabíamos con certeza que tras el apoyo a Sánchez había prebendas, lo que no sospechábamos es que Ferraz pagaría la contrapartida con una traición a todos los españoles.

Dos 'estaditos' amenazan al PSOE
Gabriel Sanz. vozpopuli  20 Diciembre 2018

Las imágenes de Sánchez con Torra y Calvo con Aragonès condensan como pocas la debilidad del Gobierno, pero aún más la del Estado

La expresión no es mía, es del portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan carlos Girauta, denunciando que Pedro Sánchez ha accedido a aparentar en Barcelona este jueves y viernes una minicumbre de "dos estaditos", España y Cataluña, en pie de igualdad, para que ERC y el PDeCAT le aprueben los presupuestos generales del Estado 2019. Presidente del Gobierno y de la Generalitat, Quim Torra, por un lado, y los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonès, y algunos ministros, por otro.

Quitando la exageración que se presupone a la oposición, se trata de la profecía autocumplida para concluir: ya lo decía yo. Lo cierto es que esa imagen valdrá más que mil palabras porque condensa como pocas la debilidad; la del Gobierno, pero sobre todo la del Estado, que cuando vaya a reclamar a Eslovenia, al resto de Europa y del mundo no reconocer las 'embajadas' de la 'República catalana' le pueden decir aquello de "si tú no eres capaz de desmontar la falacia... ¿Qué vienes a pedirnos?"

¿Alguien se imagina una reunión de la primera ministra británica, Theresa May con la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, en el castillo de Edimburgo, seguida de otra de ministros y consejeros? ¿Qué opina Josep Borrell? ¿También va a sentarse el viernes en una mesa enfrente de Ernest Maragall?... Apuesto doble contra sencillo a que no.

Por todo eso, y por mucho más, el PSOE es ahora mismo una olla a presión. Nunca gustó a sus barones la política de "apaciguamiento" (sic), pero es que ahora les perjudica, Vox mediante. Sus intereses, su calendario, empiezan a diverger de forma palmaria de los de Sánchez; no es el caso de Susana Díaz, que ya ha perdido el poder en Andalucía, pero sí los de Emiliano García-Page, Javier Lambán, Guillermo Fernández Vara o Ximo Puig, que pueden asistir a un cataclismo en las elecciones autonómicas del 26 de mayo.

Saben que el partido de Santiago Abascal no es el problema, es el síntoma. Es la caja de pandora de diversos miedos atávicos que anidan siempre en una sociedad -miedo a la ruptura de España, al musulmán, a la prohibición de la caza, de los toros, en definitiva, miedo a perder una forma de vida- y que han eclosionado para los socialistas en el peor sitio, Andalucía, donde gobernaban desde hace la friolera de 36 años, en el peor momento.

Estoy seguro de que si el líder de la nueva formación de ultraderecha dice que el PSOE va a prohibir el jamón de Jabugo, hay cientos de miles de sus votantes dispuestos a creerle a pies juntillas, por más irrisorio que nos parezca al resto. Así están las cosas. Y tiene pinta, por lo que dicen los sondeos, de que va a mas.

¿Qué está haciendo Pedro Sánchez para conjurarlo? De momento, recibir a sus barones uno a uno, porque no quiere frentes internos en el PSOE, para decirles que el diálogo con Torra son lentejas. Ni siquiera les puede garantizar que no vaya a juntar sus elecciones generales al 26 de mayo, transformándolo en ese 'superdomingo' del que todos ellos huyen porque se convertiría en un plebiscito sobre la figura del presidente del Gobierno. No puede. Depende de que el inquilino de la Plaza Sant Jaume le aprueba el presupuesto o no... En eso Girauta no hace demagogia.

Cumbre de la vergüenza entre Sánchez y Torra
Pablo Sebastián republica 20 Diciembre 2018

El Presidente Sánchez en compañía de varios de sus ministros ha aceptado reunirse hoy con Torra y una parte del Govern en una cumbre política en la que los separatistas plantearán el rechazo a la Monarquía, la independencia de Cataluña, libertad para los presos golpistas y posibles indultos para estos si son condenados en el juicio del Tribunal Supremo que ya está en marcha.

Y todo ello en vísperas del Consejo de Ministros que Sánchez celebrará el viernes en Barcelona bajo la amenaza de una batalla campal de miles de manifestantes de los partidos y organizaciones secesionistas y los violentos CDR que jalea y protege el propio Torra.

Estamos ante una cumbre bilateral de la vergüenza y la humillación de las instituciones españolas que acepta Sánchez en su solo beneficio personal (para retrasar la convocatoria de elecciones). Y que transmite al resto de las Comunidades Autónomas el mensaje de que si quieren un trato similar del Gobierno de España deberán plantear en sus territorios una rebelión contra el Estado con actos de violencia impunes como hace Torra.

Sánchez desde el Gobierno e Iglesias desde Podemos insisten en que estos encuentros son necesarios para dialogar y buscar una solución negociada a la crisis catalana. Solución que según los artículos que han publicado ayer Puigdemont y Junqueras no tiene Sánchez y pasa por la independencia de Cataluña en una Europa Federal, como dice desde la cárcel el líder de ERC.

A cambio de esta enésima concesión del presidente Sánchez a los golpistas su Gobierno logrará que PDeCAT y ERC le aprueben el techo de gasto de los Presupuestos de 2019, con el deseo de que esa votación se repita en la votación definitiva de las Cuentas del Estado de 2019 más adelante.

Asimismo, Sánchez en el Consejo de Ministros de Barcelona del viernes, que se celebrará con una masiva protección policial y sometido a un ruidoso cerco con posibles actos de violencia, aprobará subidas del salario mínimo interprofesional, de sueldos de los funcionarios y de las pensiones. Lo que constituye un paso para preparar un posible adelanto electoral si Sánchez fracasa su intento de aprobar los Presupuestos.

De momento la cumbre de Sánchez con Torra constituye un triunfo político del golpismo catalán que se completará con el cerco del viernes al Consejo de Ministros. Mientras que Sánchez será acusado de traicionar el interés general de España y de humillar las instituciones por los líderes nacionales de Cs y PP, Albert Rivera y Pablo Casado porque el Presidente tendrá muy difícil explicar a los españoles y sobre todo a los votantes del PSOE estas concesiones a los partidos golpistas en medio de un gran tumulto catalán.

Sangre, sudor y Sánchez
El presidente del Gobierno y afines confunden el centro con la equidistancia, como si fuera lo mismo violar que defender la ley
Jorge Vilches vozpopuli.es 20 Diciembre 2018

La política de apaciguamiento que sigue Sánchez en Cataluña está guiada por su deseo de que siga abierta para él la pasarela de La Moncloa. Sin duda. Necesita el apoyo parlamentario de los golpistas; es más, del conjunto de los enemigos del orden constitucional para sostener su gobierno imposible.

No importa lo que caiga en esta estrategia: los barones autonómicos, el crédito de España en el exterior, nuestra economía, o el prestigio institucional. Tampoco le importa coquetear con el antimonarquismo de garrafón, ese que dice que la monarquía es muy cara y que no es “moderna”, o con el concepto de “nación de naciones”.

Sánchez busca el “centro” entre los extremos, representados en su opinión por los nacionalistas y “las derechas”, en referencia a PP, Cs y VOX. Sin embargo, el presidente del Gobierno y afines confunden el centro con la equidistancia, como si fuera lo mismo violar que defender la ley. Esta circunstancia se escapa a los parámetros de las democracias liberales, porque es inconcebible un gobierno que quiera sostenerse con el argumento de que la política se puede hacer al margen del Derecho.

Esa salida de tono, muy acorde con la tendencia que ha marcado el PSC desde hace décadas fundada en la aceptación de la necesidad de dar satisfacción al nacionalismo, primero simbólica y cultural, y luego legal, alimenta a los nacionalbolcheviques. Los CDR, los GAAR y Arran, la CUP y sus aledaños antifascistas, consideran que la Ley es una imposición colonial española que ha de derrumbarse. El recurso a la violencia estructural y real, a la sangre posmoderna, es su forma de hacer política. La amenaza y el miedo constituyen parte de su estrategia para apoderarse del espacio público y de encarnar la voz del pueblo.

El Estado no funciona en Cataluña. La Generalitat, que es Estado, está tomada por quienes apoyaron el golpe de Estado en 2017, manejados desde Waterloo y Lledoners, y dispuestos a repetir el episodio. Torra se niega a hacer un llamamiento a los CDR que hace poco alentaba para que sigan adelante con su plan insurreccional para el 21-D, y el consejero de Interior de la Generalitat no da mucha confianza organizar a sus 17.000 mossos en la preservación del orden público.

Pero tampoco está el Gobierno central ni se le espera. Los socialistas no quieren repetir las imágenes del 1-0 que dieron la vuelta al mundo, en aquella campaña perfectamente orquestada por los golpistas. No quieren que el “Gobierno bonito” de Sánchez aparezca ante Occidente como la resurrección del franquismo y su Estado opresor. Darán la consigna a las Fuerzas del Orden de que eviten enfrentamientos, de dejar hacer hasta la última advertencia de megáfono y la penúltima piedra. La policía aguantará, sudará, mientras se celebran las reuniones bilaterales pactadas por la vicepresidenta Calvo, en una nueva cesión a la visión dual de los independentistas.

No saldrá nada de esas reuniones, celebradas como si tratara de dos países distintos. Habrá promesas sanchistas y negativas indepes. Más financiación y otro Estatuto, benevolencia con los políticos presos, y arrinconar a la “derecha españolista”. Frente a eso Torra no puede ofrecer gran cosa: los nacionalbolcheviques le consideran ya como un traidor a la causa, un personaje que no ha cumplido su palabra de dar por proclamada la República catalana. Tampoco puede girarse hacia ERC, cuyo máximo dirigente está en la cárcel y que apuesta por la “vía escocesa”, no la eslovena.

Torra sudará la gota fría para encontrar el discurso que contenga a sus camisas pardas y que, al mismo tiempo, evite la petición argumentada de la aplicación del artículo 155. Sánchez quedará satisfecho -cuándo no- por haberse hecho la foto y mostrarse dialogante con el radical. A partir de ahí, el vacío y el ruido.

A estas alturas de la película democrática parece claro que el problema del gobierno Sánchez es Sánchez. Llegó, decía, para echar a Rajoy, celebrar elecciones y desatascar la política española. Pero ha sido todo lo contrario. Confundió el gobierno con permanecer en el poder, sin entender, como decía Isaiah Berlin, que la política es la creación de espacios de libertad, no de miedo, confusión, desilusión y rabia.

Así estimula Torra el 'procés' vasco y navarro
En Cataluña, Otegi es un referente, mientras sus subalternos enseñan el 'know how' de movilización callejera a los CDR y a los GAAR que quizás hoy y mañana ensayen en Barcelona
José Antonio Zarzalejos elconfidencial 20 Diciembre 2018

El pasado sábado ('Rajoy se venga en frío de los aldeanos') me permití advertir de que “Euskadi no es un frente político cerrado. Sigue abierto”, y sugería que el separatismo allí “busca su oportunidad”. El pasado lunes, en el campus de la Universidad Pública Vasca de San Sebastián, se emitió un vídeo a modo de pistoletazo de salida de lo que se pretende que sea el proceso soberanista vasco, versionando el catalán. No fue casualidad que el evento se produjera en la misma semana del 21-D.

En la emisión audiovisual de salutación a los presentes en el acto, aparecieron un ya decaído Carlos Garaikoetxea y el inevitable Joaquim Torra, que ha alcanzado en los sectores radicales vascos una notable reputación, más aún después de que se percibiese con una obviedad políticamente obscena que el actual presidente vicario de la Generalitat prefiere a Otegi que al lendakari. El dirigente catalán inmerso en la política de crear el caos sabe bien que la revitalización de la insurrección vasca refuerza la crisis de Estado que, a la postre, es lo que a unos y otros interesa.

El colectivo denominado Demokrazia Bai! (Democracia, sí) es una asociación integrada por los jubilados del PNV, de HB y de ETA. La encabezan los dos exlendakaris purgados (Garaikoetxea dirigió la escisión del PNV constituyendo EA en 1986, e Ibarretxe fue licenciado por su partido tras su fracaso de hacer de Euskadi una comunidad libre asociada a España en 2005) y un grupo de retirados de la política por la vida y por su aborrecible trayectoria.

La reaparición en este impulso al 'derecho a decidir' de Euskadi y Navarra de tipos exterroristas, como Eugenio Etxebeste, procura una aversión que se hace más intensa con la visibilidad de los epígonos de la banda criminal como Tasio Erkicia, José Luis Elkoro, Rafa Díez Usabiaga e Iñigo Iruin, entre otros.

Esta iniciativa de poner en marcha un 'procés' a la vasca tiene dos causas inmediatas. Por una parte, resulta un contagio de la insurrección catalana, azuzada desde Barcelona. Por otra, es el resultado del pacto entre el PNV y EH Bildu para un nuevo Estatuto que incorpora el derecho a decidir. La combinación de ambas circunstancias ha resucitado a los jubilados del partido-guía, a exetarras y a batasunos. A Urkullu se le está quedando rostro de pasmado, él que intermedió con Puigdemont para que evitase la DUI.

Hubo un tiempo en que el catalanismo observaba con desprecio la brutalidad de la crisis vasca y proclamaba su superioridad cívica y democrática. Y en el País Vasco se admiraba la manera en que Cataluña había desembarcado en la democracia de 1978. Ahora parece que ocurre al revés. A los separatistas vascos les fascinan Torra y el huido a Waterloo y les emociona la parafernalia del 'procés'. Y en Cataluña, Otegi es un referente, mientras sus subalternos enseñan el 'know how' de la movilización callejera a los CDR y a los GAAR que quizás hoy y mañana ensayen en Barcelona.

Hay una gran diferencia entre Euskadi y Cataluña, aunque también algunas similitudes. En el País Vasco, la matanza de ETA ha deslegitimado la independencia. La losa del derramamiento de sangre inocente no se la levanta el separatismo nacionalismo ni así que pasen tantos años cuantos duró la criminalidad etarra, es decir, medio siglo. No es extraño, pues, que solo el 20% de la población, según el propio Gobierno vasco, aspire a la independencia.

Pero también se dan parecidos con Cataluña que, aunque muy difuminados, excitan la emulación de los radicales y de los fracasados a los que Torra estimula. Son gente que quiere ir a la rueda de los independentistas catalanes capaces de conseguir logros que ellos nunca alcanzaron. Es verdad que les aterra que un partido 'unionista' gane las elecciones autonómicas como Ciudadanos en Cataluña, pero juzgan esa hipótesis poco probable porque el nacionalismo tiene agarrada a la derecha vasca por donde más duele: el bolsillo (concierto económico).

No extraigamos —todo lo contrario— de este cuadro a Navarra. La propuesta separatista de Demokrazia Bai! incluye la Comunidad Foral, en la que ha incrustado a la quintacolumnista Uxue Barkos, que dirige el nacionalismo vasco allí con la carcasa de Geroa Bai. Es, sin embargo, en Navarra en donde parece que Ciudadanos tiene la opción de sustituir al PP (que desaparecería), manteniéndose Unión del Pueblo Navarro como primer partido, todo ello según el barómetro del Parlamento foral que augura que el actual tripartito perdería la mayoría.

A los 'procesistas' vascos les sucede como a los catalanes. Procurarán todas las provocaciones posibles y verbalizarán sus aspiraciones con el mayor desparpajo, pero tratarán de que siga el Gobierno de Sánchez ante la perspectiva, para ellos poco halagüeña, de que el centro-derecha se haga con el poder en unos comicios generales que, tanto el PSOE como los secesionistas cántabricos y mediterráneos, quieren posponer. Problemas a pares.

Los ofendiditos de Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 20 Diciembre 2018.

El tridente de la Generalidad de Cataluña, Quim Torra, Elsa Artadi y Pere Aragonès, está que se sube por las paredes. Artadi mismo, expresión cumbre del chic barcelonés, se ha disfrazado de la CUP y ha lucido este miércoles una camiseta reivindicativa de la dieta de los golpistas presos. Y menuda soflama se ha largado a cuenta del incremento de gasto en Defensa impulsado por el Gabinete del doctor Sánchez. Tremenda pacifista por contraste con el balcánico Torra.

A pocas horas de la cumbre entre el Gobierno y el Govern, hasta Pere Aragonès, vicario de Junqueras y vicepresidente de Cataluña a la tierna edad de 35 años, ha elevado el tono en el Parlamento regional en un intento de desmentir que las tropas de asalto del separatismo sean violentas. Menudas voces que ha pegado. Para dárselas del pincho, el hijo y nieto de altos cargos del franquismo ha tildado a la monarquía parlamentaria de "chiringuitazo", precisamente él, ese muchachito de familia bien, ahora con el acento al revés, de la estirpe de los que ganaron la guerra y siguen triunfando con la revancha. Igual que los Llach y los Puigdemont de Verges y Amer, provincia de Gerona. El último Aragonès tuvo una decidida participación en el golpe de Estado, pero por alguna razón insondable no está imputado en el 1-O como su jefe directo, Junqueras, y sus inmediatos subordinados cuando el golpe, Lluís Salvadó y Josep Maria Jové, el de la agenda.

Muy soliviantado se ha mostrado también Torra en la cámara autonómica. Henchido de ardor guerrero, ha arremetido contra el nuevo jefe del PP, Alejandro Fernández, y contra la líder en Cataluña de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Torra, que va de pacifista hasta cuando mienta la vía eslovena, ha elevado la voz y apretado los puños para replicar a la oposición, preocupada por lo que pueda pasar mañana viernes en Barcelona, a tenor de las protestas convocadas.

A la mayoría de los habitantes de Cataluña ya les ha llegado al móvil el aviso de que los CDR piensan reventar el "país" cortando las carreteras, los puertos y el aeropuerto. Todo el mundo está avisado. Barcelona será una ratonera con la colaboración especial de la Generalidad, cuyo presidente se niega a reprobar a sus muchachos de los Comités de Defensa de la República (CDR), los matones de las juventudes de la CUP y los meritorios de Junts per Puigdemont y ERC. Para Torra y sus polloperas, el derecho a quemar neumáticos está por encima del derecho a llegar al trabajo o a recibir asistencia médica.

Son los ofendiditos de Cataluña, los que se hartan de canelones al mediodía y se van a la cama sin cenar en solidaridad con los golpistas presos en huelga detox, los que asisten a todas las cenas y misas amarillas de guardar, los que mandan hasta con el 155 (¿o es que Aragonès y Artadi dejaron de mangonear y cobrar durante la aplicación del artículo?), los que se pasan la vida dando lecciones de moralidad llamando "feixistes" a los demás y los que además se niegan a pedir a sus idiotas por la república que dejen vivir a la gente en paz.

Claro es que a los citados Artadi y Aragonès y al presidente Chistorra ya les va bien que se líe parda mañana. Lo peor que les puede pasar con Sánchez es que se reaplique un 155 de chichinabo que les exonere de sus promesas republicanas y les permita estirar la goma. La única medida concreta del Gobierno Torra a la espera de la república ha sido la de subirse el sueldo un diez por ciento.

Podemos condena al PSUC
José García Domínguez Libertad Digital 20 Diciembre 2018

A falta de otro entretenimiento mejor para pasar el rato antes de la hora de la cena, los diputados del Parlamento de Cataluña acaban de aprobar una resolución en la que se declara "antidemocrática y antisocial" a la Constitución española. La misma Constitución española gracias a la cual no solo existe el Parlamento de Cataluña, sino que también existen los generosos sueldos, dietas, fondos de pensiones oficiales y complementos retributivos en especie varios de esos mismos diputados. Que nunca unos oprimidos y oprimidas llegaron más desahogados a fin de mes. Los promotores de la gansada fueron esta vez los representantes de la CUP. Y la novedad chusca, que los pretendidos herederos del PSUC, las siglas históricas del comunismo catalán, ahora disueltas en la sopa menestra de los Comunes, la hayan apoyado. Alguien escribió que la memoria es un gran cementerio. Y lo es. De ahí que hoy se pueda meter en el mismo saco de basura, y con total impunidad, a Jordi Solé Tura, el ponente comunista y catalán de la Constitución del 78, y a la colla tardoadolescente de golpistas y racistas que gobierna Cataluña.

Y es que, como el resto de los comunistas catalanes y no catalanes recién salidos de la clandestinidad que se sumaron al proceso constituyente tras la recuperación de la democracia, Solé Tura, su representante en la Comisión Constitucional del Congreso, no solo suscribió de principio a fin el texto de la Carta Magna, muchos de cuyos artículos surgieron de su propia pluma, sino que se manifestó siempre ajeno y opuesto tanto al nacionalismo catalanista, esa mercancía tarada que tanto fascina hoy a algunos progres de Vallecas, como a la recurrente cantinela falaz que llaman "derecho a decidir". Hubo en España un tiempo, y no tan lejano, en el que la izquierda escribía. Ahora, es sabido, ni escribe ni lee. De ahí que esos chicos y chicas de Podemos y de sus afluentes vernáculos se sepan de carrerilla Juego de Tronos y chorraditas por el estilo pero no tengan ni repajolera idea del contenido de un libro titulado Nacionalidades y nacionalismo en España. Libro, ese, escrito por el comunista catalán sobre cuya obra y memoria acaban de escupir los diputados de Colau y compañía en el Parque de la Ciudadela. Ellos lo ignoran, claro, pero Solé Tura sitúa en ese texto el derecho de autodeterminación en el único y exclusivo contexto que da sentido a su ejercicio, esto es, la doctrina jurídica y política establecida por la Asamblea General de la ONU para los supuestos de descolonización de territorios sometidos por la fuerza al dominio de otros Estados.

A ese respecto, el padre catalán y comunista de la Constitución española, ese mismo que los de Pablo Iglesias acaban de repudiar en Barcelona, nos dejó escrito con lúcida, premonitoria clarividencia lo que sigue:

Aun suponiendo que el derecho de autodeterminación se entendiese como una consulta electoral en el territorio que aspirase a la independencia, es indudable que a esta consulta electoral sólo se podría llegar, o bien a través de un proceso insurreccional, o bien a través de una gran batalla política con elementos insurreccionales por medio (…) Un conflicto de esas características no sería un choque entre la izquierda y la derecha, ni entre el progresismo y la reacción, sino un conflicto que atravesaría todas las clases sociales de España y que escindiría profundamente a la sociedad. Significaría también la ruptura de todos los partidos, sindicatos y grupos de la propia izquierda.

Si se soltaran a leer, que no hay peligro de que vaya a ser el caso, sabrían por qué el asalto a los cielos se les fue al carajo justo cuando dieron en apoyar el procés.

¿Una mini cumbre entre “naciones”? ¿Pero, qué barbaridad es ésta?
El presidente, P.Sánchez, dispuesto a humillar a España para conseguir sus objetivos
Miguel Massanet diariosigloxxi 20 Diciembre 2018

Aunque pueda parecer cosa de locos tendremos que reconocer que está a punto de ocurrir algo de lo que, con toda posibilidad, vamos a tener que arrepentirnos todos los que, voluntariamente o a la fuerza, nos vamos a ver afectados por las utopías de quienes nos están gobernando. Las exigencias de Quim Torra parecen haberse impuesto en este tira y afloja entre el Gobierno de la nación española y el presidente de la Generalitat de Cataluña que, finalmente, parece haberse decantado en favor de Torra que ha conseguido “llevarse al huerto” al señor P.Sánchez cuando, lo que debía de haber sido una cita del Presidente del gobierno español a un presidente de una comunidad autónoma, siempre en el plano de superioridad que el presidente del Ejecutivo debiera mantener con respecto a cualquier encuentro celebrado, en España, con un funcionario de inferior categoría que le solicitase audiencia. Lo peor es que, por mucho que Sánchez pretenda cubrir de una capa de legitimidad su vergonzosa bajada de pantalones, ante un señor que se viene caracterizando por su desfachatez con la que aborda sus relaciones con el Estado español; su falta de respeto por las sentencias de los tribunales, su desprecio muchas veces demostrado por el resto de españoles y por sus instituciones; lo cierto es que, el espectáculo con el que ha obsequiado a todos los ciudadanos de este país, ha sido la demostración de cómo un alto cargo de la Administración, la más alta autoridad del Estado después del Rey, haya estado “mendigando” a un funcionario rebelde e irreductible en sus planteamientos separatistas, para conseguir que se avenga a celebrar un encuentro con él. Y lo ha conseguido y, para más INRI, dando la sensación, para cualquiera que vea como la prensa de esta nación trata este tema, que los que se van a encontrar en lo que, impropiamente, se ha dado por calificar de “mini cumbre”, lo van hacer al mismo nivel, como se deduce de las palabras del señor Torra cuando dice que debe ser un encuentro “entre dos naciones” que, por mucho que Sánchez ha intentado endulzar el tema, supone el humillarse y humillar a España ante quienes, claramente, han mostrado sus intenciones de abandonarla por la vía revolucionaria.

Resulta irónico que, hace unos días, la señora ministra de Justicia, señora Dolores Delgado, hablara de que todos los partidos políticos de España respetaban la Constitución, en una clara alusión al partido VOX un partido que, pese a su fama de que no está de acuerdo con algunas partes de la actual Constitución española, no obstante, sigue respetando todas sus normas y con toda la legitimidad del mundo ha salido reforzado en Andalucía, consiguiendo 12 escaños, en las recientes elecciones autonómicas. Ahora nos gustaría escuchar de nuevo a la señora ministra, afirmar lo que mantenía entonces respecto a que los partidos catalanes, con presencia en el Congreso de Diputados, siguen respetando la Constitución, después de las infamantes declaraciones del señor Torra sobre cuáles son sus propósitos y sus desahogos respecto a lo que piensa de España, del Rey y de los españoles.

La misma solemnidad que se le ha dado a este posible encuentro, que debería formar parte de las relaciones habituales del Gobierno de la nación con las autonomías, ya da por sentado que, en esta ocasión (se habla de un acompañamiento de tres ministros y tres consellers), los separatistas pretenden sacar tajada, especialmente ante el resto de Europa, de un encuentro que van a poder presentar como una claudicación del Estado español ante las presiones separatistas. Claro que, para los más radicales y, entre ellos podemos citar a la señora Rahola que, en su columna de La Vanguardia publica un artículo titulado “La provocación” deja algunas perlas que nos indican lo que estos presuntos “demócratas” piensan de las instituciones españolas “Pero cuando Cataluña vive en una situación de profunda anormalidad, con sus líderes encarcelados y exiliados ( se olvida que unos son presuntos delincuentes acusados de gravísimos delitos y el otro, el señor Puigdemont, un fugado de la Justicia en busca y captura) y con algunos de ellos en plena huelga de hambre, la normalidad que se busca es muy tramposa”. Así resulta patético, que quienes son los que buscan sacarlos del apuro, aunque por motivos de propia conveniencia,los que les ríen “las gracias” y les perdonan todos sus desafíos, los socialistas de Sánchez, para estos radicales se hayan convertido en provocadores por celebrar un consejo de ministros en tierras catalanas, concretamente en Barcelona. Esta es, señores, la demostración de la clase de personajes que forman parte de toda esta plebe antidemocrática de la que, la propia Pilar Rahola forma parte, unos fanáticos que son incapaces de salirse del guion independentista en el que se han obcecado, lejos de cualquier raciocinio, argumentación razonable o ejercicio de sensatez, que les permitiera afrontar el problema de Cataluña desde la óptica de la conveniencia de todos los catalanes y no desde esta perspectiva derrotista, de odio, revanchista e intolerante, que no puede conducirlos más que a la autodestrucción de todo aquello que, precisamente, ha sido fruto de su propio trabajo e iniciativa.

En todo caso, se ha llegado a un punto en el tema de la rebelión catalana, en el que no basta, como parece que el Gobierno viene considerando, con acabar de alguna manera con este fuego que amenaza la unidad de España, sino que es preciso tener en cuenta que, en el territorio nacional, existen otras autonomías que siguen muy atentamente este proceso promovido por los catalanes sin que, como en el caso del soberanismo de Cataluña, se hayan mostrado beligerantes para demostrar,ante el Estado, una postura radical, sino más bien se han limitado a apoyar sin comprometerse demasiado, la iniciativa de los políticos catalanes pero, eso sí, ya se han apresurado a advertir que no van a consentir, de ninguna manera, que lo que pudieran sacar de este contencioso los catalanes lo van a pedir, sin ceder ni un céntimo, para su propia autonomía, fueran cuales fueran los posibles beneficios que, después de este proceso disgregativo, pudieran obtener los separatistas. El País Vasco, seguramente Galicia, con toda seguridad Baleares y también la comunidad valenciana están esperando los resultados de este endemoniado y mal conducido asunto del soberanismo catalán.

Y es que, por mucho que este gobierno marioneta que se dedica a despilfarrar el dinero del Tesoro de la nación y, para cuando se acabe, endeudándose o friendo al pueblo a impuestos ( nadie piense que sólo van a ser los millonarios quienes van a pagar los aumentos de impuestos, algo que no ha sucedido nunca porque, aún en el caso más extremo de presión fiscal, siempre les queda el recurso de abandonar España en busca de un lugar en el que les traten mejor) porque, señores, la experiencia de una persona con suficientes años para haber conocido a diversos gobiernos y situaciones críticas por los que ha pasado España, es que los que siempre acaban pagando los proyectos gubernamentales que, aparentemente, se llevan a cabo para beneficiar a los desvalidos, a los pensionistas, a los enfermos o a los discapacitados, siempre suelen acabar de la misma forma: las clases medias, las que cobran salarios y están controladas más directamente por el Estado ( en este caso podemos decir que la Hacienda Pública está dotada de tanto poder como para que nadie, y menos un simple empleado o un profesional, se atreva a mover un dedo para evitar que, el peso de la Inquisición impositiva caiga sobre él) a diferencia de los grandes grupos empresariales, los lobbies especulativos, los potentes sectores de la digitalización, las mafias económicas etc. todos ellos dotados de expertos y sistemas que les permiten esquivar al fisco o, al menos, evitar que se cebe sobre ellos, como sucede con los simples ciudadanos de a pie.

Y es que parece que, la disyuntiva, es muy simple: si, como entiende el Gobierno del señor Sánchez, se opta por pretender comprar los votos de los funcionarios, los pensionistas, las empresas públicas o, incluso, de los militares ( de pronto objeto de grandes inversiones destinadas a defensa) sólo existen dos medios de conseguir los fondos para ello, o bien seguir endeudándose más ( algo sobre lo que la UE ya nos ha advertido debido a la elevada Deuda Pública que tenemos) o bien aumentando los impuestos a los ciudadanos; porque, lo que sería más lógico consistiría en recortar los 2´7 millones de funcionarios que van a salir beneficiados con el 2’5% deincremento de sus retribuciones ( sería muy ilustrativo conocer, con certeza, el impacto que va a tener en la economía nacional todos estos aumentos, concesiones, dotaciones que nadie sabe de dónde van a salir, mientras los ministros, sin saber lo que van a durar en el gobierno, con lo que piensan recaudar siguen comprando los votos de aquellos infelices que no saben que, si les dan 100 euros en aumentos de beneficios sociales, sean de la clase que sean, les van a retener 120 euros por medio de los aumentos de los impuestos que van a tener que pagar).

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, denunciamos, una vez más, el gran engaño que se oculta detrás de esta apariencia de un Gobierno que se preocupa del bienestar de sus ciudadanos, sin advertir que cuando las circunstancias no lo permiten, el acudir a semejantes procedimientos no conduce a otra cosa que, más bien pronto que tarde,la realidad se vaya a imponer y las leyes económicas vayan a caer implacables sobre nuestra economía. Posiblemente no tardaremos en darnos cuenta del alto precio que vamos a tener que pagar debido a este dislate que vienen cometiendo quienes nos gobiernan, que no dudan a posponer los intereses del pueblo español a sus objetivos particulares.

El separatismo declara el estado de excepción en Cataluña
Torra, Artadi y ERC evitan llamar a la calma a los CDR y calientan las vísperas del "desembarco" socialista en Cataluña.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 20 Diciembre 2018

Sólo quienes no dispongan de la aplicación de whatsapp en sus móviles ignoran que los Comités de Defensa de la República (CDR) se han organizado para colapsar desde las 00:00 del viernes 21 de diciembre las comunicaciones terrestres de Cataluña. Además de por las convocatorias oficiales de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, la mayoría de los habitantes de Cataluña saben que Barcelona será una ratonera el viernes, que las carreteras serán tomadas por los encapuchados por la república y que puertos, aeropuertos y estaciones de tren registrarán incidencias.

El caos se da por descontado una vez que el presidente de la Generalidad, Quim Torra, el vicepresidente Pere Aragonès y la portavoz Elsa Artadi se hayan negado en sede parlamentaria a pedir calma a los encapuchados de los CDR y hayan avalado los cortes de vías de comunicación y los asaltos a infraestructuras públicas anunciados por los dichos CDR y las juventudes de la CUP, que amenizan las vísperas del Consejo de Ministros extraordinario en Barcelona con ataques a sedes del PSC y el PP y muñecos ahorcados con las siglas de los partidos "unionistas" en los puentes ferroviarios.

El gobierno regional y el Gobierno negocian a cara de perro el formato del encuentro entre Pedro Sánchez y Quim Torra más una "cumbre bilateral" entre representantes de ambos ejecutivos sin que desde la Generalidad se haya registrado el más mínimo gesto de apaciguamiento. La libertad de manifestación y expresión cubre todas las actividades de los CDR y su escisión, los Grupos Autónomos de Acción Rápida (GAAR). Miles de personas cambian de planes, anticipan o retrasan viajes, anulan negocios, entrevistas y reuniones, suspenden citas y dan por empezadas las vacaciones de Navidad. Los colegios cancelan clases y funciones y rectores y decanos universitarios anulan las convocatorias de obligada presencia ante la certeza de piquetes violentos en los campus. A mayor abundamiento, la ANC convoca marchas lentas en todas las carreteras e incita a provocar colapsos viarios en Barcelona al estilo de las protestas de los taxistas. Òmnium se suma y añade una manifestación cerca del edificio donde prevé reunirse el Gobierno, la Lonja de Mar.

Colapso garantizado
El separatismo ya ha conseguido alterar la agenda de la ciudadanía del 21 de diciembre. Ha decretado un estado de excepción en toda Cataluña, el colapso de las comunicaciones y por si no fuera suficiente, una huelga general de 12:30 a 14:30 y una manifestación unitaria por la tarde. El nacionalismo aspira a provocar las imágenes del 1-O, una nueva jornada excepcional para despedir el año y preparar el terreno para las movilizaciones por el juicio de los golpistas. Se trata de apretar, como pedía Torra, y demostrar que la república catalana vuelve a estar a la vuelta de la esquina, Las alteraciones del orden público están garantizadas. Los dirigentes separatistas llaman a la movilización, inflaman el ambiente al tiempo que negocian las fotos con el Gobierno y descartan una llamada a la calma de última hora que mantenga quietos y en la recámara a los CDR.


 


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