AGLI Recortes de Prensa   Viernes 21  Diciembre 2018

Un Gobierno rehén
Editorial. vozpopuli   21 Diciembre 2018

El pasado 9 de julio Pedro Sánchez recibía a Quim Torra en el Palacio de la Moncloa. Ese día ya pudimos intuir hasta dónde estaba dispuesto a llegar el líder socialista con tal de permanecer en el poder sorpresivamente arrebatado al partido que había ganado las últimas elecciones generales. Al presidente catalán, edecán del fugado Carles Puigdemont, se le permitió acceder a la sede de la Presidencia del Gobierno de España luciendo el lazo amarillo en la solapa. Libertad de expresión, dirían algunos. Un modo de mirar para otro lado ante el insulto que para la mayoría de españoles, y más de la mitad de los catalanes, significa el falsario símbolo que transforma a presuntos delincuentes en presos políticos, opinarían, no sin razón, otros muchos.

También hubo otras concesiones menos visuales, pero de mayor trasfondo político, siendo la principal la terminología utilizada en el comunicado oficial posterior al encuentro: “Una crisis política requiere de una solución política”, frase atribuida a Sánchez en la nota distribuida por Moncloa y que el independentismo, como no podía ser de otro modo, interpretó de inmediato como una desautorización de la acción de la Justicia contra el golpe de Estado diseñado y ejecutado por el secesionismo. "Hemos de darnos una oportunidad, constructiva y generosa, para rehacer lo destruido", dijo a continuación Carmen Calvo, añadiendo que los dos presidentes habían acordado tener una relación "fluida y normalizada". Gran capacidad de adivinación la de la vicepresidenta del Gobierno, a lo que se ve una aventajada aprendiz del presidente del CIS, José Félix Tezanos.

Se mire por donde se mire, no hay forma de desvincular el Consejo de Ministros de hoy del chantaje al que el secesionismo está sometiendo a Pedro Sánchez

Pero mantener una relación “fluida y normalizada” no es asistir impávido al corte de autopistas por parte de inquietantes mequetrefes cubiertos con pasamontañas; ni asumir como si tal cosa que el presidente del gobierno regional planteé una salida a la eslovena, o sea, una guerra civil exprés; tampoco reaccionar de forma meliflua al chantaje en forma de huelga de hambre de unos tipos que, según el Tribunal Supremo, habrían cometido el delito político más grave de los incluidos en el Código Penal. En definitiva, nada tiene de “normal”, ni de “generoso”, ni de “normalizado” condenar a los ciudadanos de Cataluña, nacionalistas y no nacionalistas, a vivir en un estado de perpetua excepcionalidad.

El balance de estos casi seis meses de “oportunidad constructiva” es tan decepcionante que lo que en su momento se pudo aceptar como un intento de rebajar el “suflé”, como una muestra asumible de buena voluntad, se ha convertido, sin posible reversión, y en el mejor de los casos, en un ejercicio de irresponsable ingenuidad. Lo de menos de la política de Pedro Sánchez en relación a Cataluña es que ya le haya costado al PSOE una dolorosa y humillante derrota en Andalucía; lo realmente grave son las consecuencias que puede tener en términos de país. Si tiempo atrás la propuesta de celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona podía ser explicada desde el contexto de una aconsejable distensión, hoy no hay forma de desvincularla de la estrategia de extorsión a la que los partidos nacionalistas están sometiendo al Ejecutivo de Sánchez para aprobar los presupuestos, alargar así su endeble permanencia en el poder y retrasar hasta fecha más propicia para los intereses del secesionismo la inevitable y urgente cita con las urnas.

Dinamitada por Puigdemont y sus correveidiles la oportunidad de rectificar y aceptar un diálogo sincero para reformular el encaje de Cataluña en España dentro del marco legal, a lo que asistimos en Barcelona, desgraciadamente, no es más que a una nueva concesión para mayor gloria del relato independentista por parte de un Gobierno necesitado que, cada día que pasa, conecta en menor medida con el sentir de la sociedad y que ha convertido su atrincheramiento en el poder en una prioridad muy alejada de aquellas que preocupan a una mayoría de ciudadanos.

El humo se reúne con el vacío
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Diciembre 2018
 
Ya sabemos que la imagen en política importa. Pero una cosa es que importe y otra que sea lo único importante. La reunión entre el Gobierno de España y el de Cataluña no tenía otro objeto que transmitir una imagen. No hablaron de nada. No hubo contenido pactado. No hubo nada de nada. Sólo imagen. Pero ¿qué imagen? Eso es fácil deducirlo. Torra quería que los telediarios sacaran a un Gobierno de España tratando al de Cataluña de igual a igual. Sánchez, por su parte, quería que pareciera que, a diferencia de lo que ocurría con Rajoy, él dialoga con los legítimos representantes de Cataluña y habla con ellos de política y de soluciones políticas a problemas que el PP judicializó. Ambas imágenes son falsas. Por mucho que el formato fuera el de minicumbre, el Gobierno de España, a día de hoy, lo sigue siendo de toda España, incluida Cataluña, aunque con Sánchez no lo parezca. Y, por mucho que diga Sánchez que dialoga con Torra, la verdad es que de nada dialogan, como no sea para pedir éste lo que aquél no le puede dar.

¿Entonces? Entonces, nada. La única consecuencia práctica es que los independentistas han votado el techo de gasto propuesto por Sánchez, permitiéndole así tramitar los Presupuestos. No es mucho, pero al menos es una cosa tangible, con un poco de sustancia y algo de chicha. Torra, en cambio, no saca nada de valor, y, aunque no ceda tampoco en nada, las huestes que acaudilla se le impacientan. En cualquier caso, el pequeño balón de oxígeno presupuestario que recibe Sánchez está lleno de gas mostaza, porque pone en evidencia que gobierna con el respaldo de los separatistas a cambio de someterse a parte de su chantaje. Ésa también es una imagen que se transmitirá, y a ver qué les parece a los presidentes autonómicos y alcaldes socialistas que quieran el próximo mayo conservar el poder en regiones, ciudades y pueblos donde el independentismo catalán no despierte simpatías.

Si tan poco obtienen y tan envenenado está en el caso del inquilino de La Moncloa, ¿por qué lo hacen? Porque Sánchez es el puro vacío. No tiene nada en la mollera y se ha creído lo que le ha dicho Iván Redondo, que él es un superviviente y que lo que tiene que hacer es sobrevivir. Nada más. Y a eso se dedica en exclusiva. Y Torra no es tan diferente de él. No puede conseguir que Sánchez le dé nada de lo que pide y, como no se atreve a hacer nada relevante, por si diera pie a su encarcelamiento, le urge vender algo a sus seguidores. Así que les ofrece el humo de la minicumbre, que no deja de ser un triunfo, aunque muy magro para las ambiciones de la república. Total, humo y vacío reuniéndose. La nada.

Afrentas y secretos
Sánchez bate récords en humillar a España y a los españoles
Hermann Tertsch ABC 21 Diciembre 2018

La mayoría de los españoles saben que Pedro Sánchez ha ido a Barcelona a escenificar la humillación de España que la Generalidad golpista añora desde hace años. Y que solo lo hace para poder prolongar su sistemático abuso de poder y beneficiarse personal y familiarmente de su posición, con obsceno desprecio a la opinión pública española y en ausencia del mínimo decoro. El inverosímil jefe de gobierno por obra y gracia de todos los extremistas, golpistas, separatistas y comunistas del Parlamento, aparte de la impagable ayuda de Mariano Rajoy, tiene tanta osadía como falta de escrúpulos y vergüenza. Es inmune al pudor ante el escándalo que generan sus actos inapropiados e impertinentes en la sociedad española. Con su señora y su vicepresidenta, pisotea las formas y el fondo, el protocolo, el buen gusto y las buenas costumbres como las reglas más elementales de la cortesía.

Pero la agresividad de su desprecio va mucho más allá. Ha declarado secreto de Estado el sueldo que percibe su mujer por una tarea fantasmal en el Instituto de Empresa. Es secreto el coste de su viaje en helicóptero a la boda de su cuñado. Es secreto el coste de su inaudito vuelo en Falcon a su juerga playera en un concierto en Castellón. Es secreto de Estado todo aquello que perpetra en flagrante abuso para beneficio privado. No se sabe cuánto costarán al contribuyente estas jornadas vergonzosas de humillación nacional ante delincuentes reincidentes. Sánchez les regala esta batalla en su guerra contra la unidad de España, contra la Constitución y la Monarquía, contra el orden público, la seguridad de los barceloneses y el futuro de todos los españoles.

Pero por muchos miles de policías que acumularan ayer y hoy en Barcelona no costará lo que va a suponer el restablecimiento de la ley en Cataluña y el resto de España, que tendrá que acometerse cuando Sánchez y sus ninfas ultras hayan sido desalojadas por el pueblo español de los cargos y despachos que nunca debieron tener. Las autoridades golpistas en la Generalidad sabían que podían esperarlo todo de un hombre que no respeta nada de lo que juró defender, al que traiciona y deja en inferioridad permanente su ansiosa obsesión por mantenerse en un poder ya totalmente precario y deslegitimado.

Pero la infinita afrenta a la dignidad nacional que perpetra entre ayer y hoy Sánchez en Barcelona es al menos escandalosamente pública e insoslayable. Hace unos días, el jefe de gobierno cometió otra agresión gravísima contra los intereses de España e hipotecó innecesariamente a la nación al firmar en Marraquech un Pacto Migratorio de la ONU cuyo único objetivo real es desarmar a los estados occidentales frente a una inmigración ilegal desde los países pobres. Una inmigración ilegal que inmuniza y promociona de mil diferentes maneras. Sánchez lo firmó sin un minuto de debate en el Parlamento. Son decenas los gobiernos que en defensa de su soberanía y de la seguridad de sus ciudadanos han rechazado de plano este Pacto Migratorio disparatado, desde los tres grandes EE.UU., China y Rusia a Austria, Hungría, Italia, Suiza y muchos otros occidentales. El doctor Sánchez ha firmado sin consultar un pacto que compromete gravemente a España. Muy de acuerdo con las directrices de George Soros, ese especulador financiero que vuelca sus multimillonarios beneficios en la manipulación globalista, promoción del multiculturalismo para dinamitar las naciones europeas y desestabilización de las democracias que se resistan a sus pretensiones. Soros fue la primera visita extranjera que recibió Sánchez al llegar a La Moncloa. Lo hizo en secreto. El contenido de su encuentro sigue siendo tan secreto como el salario de la señora «africanista» en el Instituto de Empresa.

El sacrificio separatista
Cristina Losada Libertad Digital 21 Diciembre 2018

El ayuno ha terminado. El de los "políticos presos", según cierta prensa que por no poner "golpistas" o "separatistas" induce a confusiones. Pues hay más políticos presos en España. Los cuatro de la prisión de Lledoners han levantado su ayuno después de dos semanas y media porque, dicen, han conseguido sus objetivos. Claro que ahí siguen, encerrados por el presidente Torra, que es el que tiene la llave. Pero sus objetivos, lejos de apuntar tan alto, eran singularmente modestos. Se proponían "dar visibilidad a su situación procesal", cosa que resultaba fácil y hasta redundante, porque es ampliamente conocida desde su detención: no hay situación procesal de la que más se haya informado y debatido en España en el último año. Y querían remover conciencias, algo que no hay manera de cuantificar si han logrado. En cambio, sí se ha cuantificado con precisión la masa corporal que han removido: de un 10 a un 11 por ciento.

No ha habido ningún cambio en la situación procesal de los golpistas presos que no respondiera al trámite ordinario de los tribunales. Y esos cambios no pintan bien para ellos. El Constitucional acaba de denegar a Jordi Sànchez, el que tan chulescamente dirigió el asedio a la comitiva judicial en la Consejería de Economía de la Generalidad, la solicitud de puesta en libertad que había presentado alegando una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre un preso kurdo en Turquía. Al tiempo, se ha sabido que el fiscal del Tribunal de Cuentas va a acusar a dieciocho altos cargos del Gobierno catalán que organizó el 1-O de desviar dinero público por una cuantía que, como mínimo, será de 8 millones de euros. Los cuatro ayunadores están incluidos en la causa y es posible que se les embarguen sus bienes, como es habitual en los procedimientos de ese tribunal.

Con estos resultados nadie cantaría victoria. Pero los separatistas catalanes se han especializado en cantar derrotas. El más feliz de todos es Puigdemont, que no dejó de cenar un solo día en señal solidaria con los ayunadores que le siguieron en el golpe, aunque no en la fuga. Ha dicho que han conseguido sacudir "conciencias democráticas de todo el mundo", con lo que debo suponer que se refiere a la conciencia de la actriz Pamela Anderson, que les mostró su apoyo en su cuenta de Twitter. Si hay más conciencias (notables) del mundo que lo hicieran, lo siento, pero no aparecen. Culpen a Google.

El fin del ayuno es bueno para todos. Para los que ayunaban, sin duda, pero también para los partidos separatistas, que así pueden abrirle la puerta de los Presupuestos al Gobierno y evitar una convocatoria de elecciones poco conveniente. Pero ahora que ha acabado queda algo por hacer. Es justo y necesario que todos los que compararon lo de Sánchez, Forn, Turull y Rull con la huelga de hambre de Bobby Sands rindan cuentas de aquello que lanzaron al viento propagandístico. Sands, que era un preso del IRA, murió después de 66 días en huelga de hambre, igual que otros nueve que secundaron la protesta en 1981. El separatismo y su entorno mediático no tendrían que haber puesto tan arriba el listón de los ayunadores. Prácticamente los estaban incitando a llevar su ayuno hasta la muerte. Qué maldad. Pese a esas exhortaciones al sacrificio total, los cuatro han tenido la sensatez de dejarlo aun sin haber logrado nada. Los límites del sacrificio han quedado claros, otra vez. La farsa puede continuar.

Porque nosotros no somos tontos
Sigfrid Soria gaceta.es 21 Diciembre 2018

La progresía, adalid de la causa feminista, se enroca en la derogación de la prisión permanente revisable en medio de la repugnante agresión sexual y el asesinato de Laura Luelmo, advirtiendo con una estudiada pose de indignación de las intenciones vengativas, ¡sí, vengativas dicen!, de quienes exigimos que la perpetua se mantenga. Nadie se explica por qué los que defienden los derechos de la mujer, conculcando los de los hombres, optan porque los monstruos que las masacran obtengan la libertad, asumiendo que vuelvan a violarlas y asesinarlas. Pero, eso sí, todo con un relevante buenismo adoctrinador y una condena sumarísima moral a los intolerantes, ¡sí, intolerantes dicen!, que deseamos que los asesinos terminen sus días en la cárcel, incluso realizando trabajos forzados para que su producción laboral palíe el gasto que genera su maldita manutención.

Por otro lado, y en paralelo, Pedro Sánchez sigue ofreciendo su famoso diálogo a quienes incendian Cataluña y la revientan, a quienes golpean a la democracia española y se burlan continuamente de los españoles. No importa de qué hable en su reunión con el capo de los golpistas, lo que importa es la foto del diálogo, porque por encima de la indignidad está el cliché progre que pretende vender, el diálogo. Tampoco importa el pollo que se va a montar por realizar el Consejo de Ministros en la Guarida del Lobo, que a nadie debiera molestarle el símil pues si no hubiera Lobo, Wolf en alemán, con ganas de comerse a Caperucita no se desplazarían más de 9.000 Policías Nacionales a la Guarida. Oye, y no es que el Gobierno de España no pueda hacer un Consejo de Ministros donde crea oportuno, lo que ocurre es que Caperucita quiere escenificar valentía ante el Lobo y alejar la etiqueta de connivencia con el separatismo que lleva puesta en la frente desde que ese separatismo la hizo presidente, y la broma nos va a costar más de 300.000€. A no ser que usen los aviones y helicópteros del Ejército del Aire para los desplazamientos, lo que incrementaría el coste significativamente. Lo que sí deseamos es que todo se quede en teatro y dinero despilfarrado y que no tengamos que lamentar víctimas mortales, que es precisamente lo que el separatismo busca con desesperación a través de esas perversas herramientas llamadas CDR y GAAR, que perdonen si no las he pronunciado bien, pero es que el asco que me producen impide mi correcta fonación e, incluso, escritura.

Y a todo esto, pese a que los andaluces dijeron claramente que no querían a socialistas y chavistas comunistas antisistema gobernándolos, quienes apoyaron y sostuvieron al PSOE en la última legislatura, Ciudadanos, pretenden cobrarse el favor y que ahora los socialistas y algunos chavistas permitan que la tercera fuerza política presida la Junta. Además, ya surte efecto la llamada a la movilización de las hordas del gurú de los chavistas contra VOX, pues están siendo atacadas las sedes del partido emergente en toda España. Lo que no entienden los descerebrados fascistas de la ultraizquierda es que el tsunami que está protagonizando el partido de la extrema necesidad se ve reforzado con cada una de las acciones vandálicas, con cada pintada amenazante y con cada cerradura sellada. Los sondeos, ninguno encargado por VOX, que predicen resultados de las próximas generales aumentan, para el partido de Abascal, de diez en diez escaños por cada día que pasa. Yo libro mi particular batalla con Tezanos y así como el lunes 26 de noviembre publiqué en Instagram y Facebook, no en Twitter pues esa cloaca me tiene vetado, los siguientes resultados: PSOE 35, PP 20, Ciudadanos 20, Podemos 15 y VOX 10 con un margen de error del 10%, ahora digo que VOX va a ganar las generales con 144 escaños, y me quedo tan ancho. Tan ancho porque me avala una aplastante victoria contra el cocinero del CIS.

Y es que los españoles preferimos que se pida la inmediata detención de Torra a que se le ofrezca diálogo. Preferimos que los violadores, pedarastas y asesinos jamás vuelvan a cometer gravísimos delitos. Preferimos que los partidos políticos interpreten adecuadamente lo que decimos con nuestros votos. Porque, al fin y al cabo, preferimos que se nos trate como a inteligentes, dado que lo somos, en lugar de como a tontos.

Sánchez rebaja España a la altura de sus enemigos
EDITORIAL El Mundo  21 Diciembre 2018

Después del castigo recibido en las elecciones andaluzas, a Pedro Sánchez se le planteaba un dilema: seguir estrechando lazos con los independentistas para aferrarse al poder o desmarcarse de tan tóxica compañía para tratar de frenar su coste en votos para el PSOE. Este jueves quedó claro el camino escogido por el presidente del Gobierno, cuya credibilidad no es tan importante como el deterioro institucional que inflige al Estado. Después de sus fratricidas invocaciones a la vía eslovena, después de su manifiesto alineamiento con los CDR que sabotean las infraestructuras públicas y se disponen a asediar este viernes mismo el Consejo de Ministros, Torra no merecía la recompensa que Sánchez le concedió en forma de cumbre entre iguales para escenificar la satisfacción del ilegítimo apetito de república de los desleales. Hasta el último momento el Gobierno intentó vender la cita como un "encuentro normal de trabajo", pero finalmente sus miembros se prestaron a una imagen humillante para todos los españoles cumplidores de la ley, concediendo una nueva victoria propagandística al separatismo. Se trata, una vez más, de plegarse ante quienes hicieron a Sánchez presidente y de cuya voluntad sigue dependiendo no solo su permanencia en La Moncloa sino también su hipotética investidura en el futuro.

Pero si denigrante fue entregar esa foto al independentismo, el comunicado posterior de "ambos gobiernos" fue la letra de una claudicación que perseguirá a sus protagonistas -recuérdense sus nombres: Pedro Sánchez, Carmen Calvo, Meritxell Batet- por el resto de su vida política. Todo un Gobierno de España genuflexo ante quienes día tras día proclaman su voluntad de volver a subvertir el orden constitucional: el Ejecutivo refuerza la coartada con la que el separatismo justifica el golpe del 1-O -"la existencia de un conflicto"-, alimenta la expectativa de satisfacer sus exigencias de más autogobierno y de un referéndum -"una propuesta política que cuente con amplio apoyo de la sociedad catalana"-, ningunea a la mayoría que no es independentista y asume como unívocas "las demandas de la ciudadanía de Cataluña". Lo más grave es que evite, sin duda a demanda de sus interlocutores, mencionar la Constitución: el "diálogo" se llevará a cabo "en el marco de la seguridad jurídica", eufemismo propio de la semántica populista.

La primera cuota se pagó a la vista de todos: los partidos independentistas votaron el techo de gasto para dar oxígeno a Sánchez. Las cesiones cronifican la excepcionalidad democrática en que languidece Cataluña. Todo en aras de la personal ambición del presidente. Pagará sus errores en las urnas, y también lo hará el PSOE de esos barones que no reaccionan, pero entretanto los está pagando la igualdad de todos los españoles.


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El infame Sánchez y su traición a la nación
Jesús Cacho. vozpopuli   21 Diciembre 2018

Desde lo de Carlos IV y su hijo, Fernando VII, lamiendo en Bayona las botas de Napoleón a cuatro patas ambos dos, ocho en total, no se veía cosa igual sobre la piel de toro. Desde entonces no asistíamos a un acto tan humillante para la nación española como esa “cumbre bilateral entre los Gobiernos de España y Cataluña” ayer protagonizada por el presidente okupaPedro Sánchez y su sedicente homólogo catalán, porque es así como Quim Torra y su banda vendieron ayer a los corresponsales extranjeros la farsa organizada por ambos en el Palacio de Pedralbes. Como era de prever, como era de temer, Sánchez terminó pasando por el aro de las exigencias de Torra y aceptando esa parodia de “cumbre entre dos países amigos y vecinos”, como anoche titulaba un desnortado corresponsal extranjero su crónica desde Barcelona, una cumbre que, por encima de su manifiesta inanidad en lo que a efectos prácticos se refiere, supone una ilegalidad flagrante que no solo vulnera el espíritu de la Constitución, que por supuesto, sino también su letra. Es la rendición del Gobierno de España ante el separatismo.

Huelga explicar las razones de esa bajada de pantalones. El inquilino de la Moncloa dejaría de serlo minuto y medio después de que el separatismo catalán decidiera retirarle su apoyo en el Congreso, de modo que este galán todo impostura que dice presidirnos se encuentra atado de pies y manos, uncido al yugo de los enemigos de la unidad y la libertad de la nación, y dispuesto a cometer cualquier tipo de fechoría contra España y los españoles que puedan exigirle quienes le sostienen en el poder. Y los nacionalistas, tan contentos. La alegría era ayer perceptible en las filas del separatismo. Nunca pensaron que fuera posible obligar a Sánchez a tragar con esa parodia de reunión entre “dos mandatarios en pie de igualdad”, por muy avisados que estén de la disposición de Sánchez para vender a sus padres, con sus suegros incluidos en el lote, con tal de seguir en el poder. Los independentistas quieren la independencia. Sánchez y señora quieren pasar dos Navidades en Moncloa. El desequilibrio entre ambas aspiraciones no puede ser más brutal. Y para seguir en Moncloa –para lograr el apoyo del separatismo a los PGE de 2019- este fatuo presumido está dispuesto a colocar al país al borde del abismo.

Y mientras se sienta “de presidente a presidente” con el representante de un movimiento xenófobo y supremacista que desprecia a más de la mitad de los catalanes y al resto de los españoles –en realidad con un mandao del verdadero líder de la revuelta, huido en Bélgica de la Justicia española-, ese mismo mandao le organiza en la calle la revuelta de los nuevos Escamots, los camisas pardas del prusés, que hoy prometen colapsar Barcelona cercenando la libertad de los ciudadanos para emprender sus normales quehaceres, demostrando una vez más que Cataluña es un territorio sin ley, una parte de España donde los Gobierno de España han abdicado de su obligación de imponer el orden y hacer respetar la Constitución. El Estado no existe en Cataluña, y se halla en liquidación por derribo, si no directamente liquidado, en el resto de España. Un Gobierno golpista en Barcelona y un Gobierno pro golpe en Madrid. Un Gobierno en Moncloa atado de pies y manos a los intereses de los enemigos de la nación. Lo nunca visto, desde lo de Bayona y Fontainebleau, en más de 200 años de historia.

Muy castigado en los últimos meses por las divisiones internas, el separatismo recibió ayer una recarga de oxígeno que tratará de exprimir al máximo en semanas y meses venideros. Señal de ese supuesto “clima de diálogo” que el presidente y su patética vicepresidenta pretenden vender a los españoles, los líderes separatistas en prisión habían decidido suspender la dizque huelga de hambre que venían realizando en la cárcel, mientras en Madrid sus representantes le aprobaban a Sánchez el techo de gasto para los PGE del 19. Do ut des. Toma y dame. This for that. Ese independentismo de cuello blanco, ese independentismo burgués de los negocios y los profesionales liberales, ese sorprendente independentismo de gente viajada que se ha dejado seducir por un Movimiento de inequívoco signo totalitario como tantos alemanes se dejaron seducir por el nazismo en los años treinta del siglo pasado (ver la “Historia de un alemán”, de Sebastian Haffner), sigue viviendo en el mejor de los mundos sin nadie que le moleste, sin Estado que le llame al orden. Ellos siguen cortando el pastel. Ellos se reparten la Fira, la Cámara de Comercio y hasta Foment del Treball (Nacional) sin nadie que les haga sombra. La vida sigue igual de bien para los ricos que alientan esta aventura enloquecida, porque, en la España sin pulso de hoy, esa aventura sigue sin tener un coste siquiera mínimo para ellos.

Ruptura de la convivencia en la calle
Es la gran paradoja de la actual situación. La sedicente sintonía de “dos Gobiernos abiertos al dialogo”, y la ruptura de la convivencia que a nivel de calle, a nivel de familias, incluso de centros de trabajo, sufren en Cataluña quienes no comulgan con los postulados del Movimiento Nacional separatista. De la ruptura se ha pasado a la confrontación, en espera de la chispa que provoque el incendio definitivo, en búsqueda de ese muerto que Torra desea ardientemente en la esperanza de que la sangre provoque esa intervención internacional que obligue a nuestro blandengue apuesto Godoy -aquel que en el reinado del mismo Carlos IV le daba ajipedobes (“sebo de pija” leído al revés, que los españoles nunca hemos sido muy sutiles para las cosas del sexo) a la reina María Luisa de Parma-, a plegarse a los deseos de los enemigos de la libertad de los españoles. Lo ocurrido estos últimos días en Sociedad Civil Catalana (SCC) no es ajeno a la rendición del Gobierno de España ante el separatismo. El golpe de mano ocurrido en SCC hay que interpretarlo como otra ficha que se desmonta para ser presentada como uno más de los regalos que ayer Sánchez ofreció en bandeja al nazi Torra en Pedralbes. SCC ha sido tomada por el PSC. Sic transic.

Sabemos que estamos ante un sicópata del poder, un sicópata vanidoso y mentiroso a partes iguales, un tipo sin el menor escrúpulo, él y Begoña, Begoña y él, tanto monta, a quienes la derecha constitucionalista, junto a los cientos de miles, quizá millones, de socialistas constitucionalistas, está obligada a desalojar del poder cuanto antes, o antes de que sea demasiado tarde. Nada se podrá enderezar mientras este lamebotas del separatismo (calificativo que Emilio La Parra, “Diarios de viaje de Fernando VII”, adjudica a aquel rey felón que fue capaz de escribir a Napoleón diciéndole que “Mi mayor deseo es ser hijo adoptivo de S. M. el Emperador nuestro Soberano”) no sea expulsado de La Moncloa. España está sin Gobierno digno de tal nombre, rodando imparable por la cuesta abajo de la división y la anarquía. No es probable que mañana ocurran disturbios de mayor cuantía en Barcelona, básicamente porque es viernes y víspera de la Navidad, y los niños bien de los CDR tenemos que salir pitando hacia la masía del Empordà para pasar las fiestas antes de que el tráfico nos lo impida. Lo grave ocurrió ayer con esa rendición del Gobierno de España ante el gobierno golpista de la Generalidad. Pocas veces tuvieron los españoles de bien tantos motivos para sentirse tan avergonzados con su condición de tales.

Cobardía y terror
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  21 Diciembre 2018

Ayer consumó el Gobierno de Pedro Sánchez una de las jornadas más humillantes que haya vivido un ciudadano español, sobre todo si vive en Cataluña y no pertenece a la secta separatista. El Gobierno de la señorita Pepis Calvo y el Doctor Cum Fraude se arrastró a los pies del catanaziTorra para comprar su seguridad en su visita a la ciudad que Cervantes, con ironía anticipatoria, llamó «archivo de cortesía». ¡Como que lleva archivada 40 años! En rigor, desde que, hace más de un siglo se le llamaba La Rosa de Fuego o La ciudad de las bombas. Por esa misma época, finales del XIX y comienzos del XX, la casta política de Barcelona creó su propio pistolerismo contra el terrorismo de la CNT/FAI y, a la vez, convirtió a España en su colonia económica a través del Arancel Cambó, el pago a cuenta de no romper la legalidad que han abonado desde Cánovas todos los Gobiernos de Madrid, zurdos o diestros, tiránicos o democráticos. Con todos se entendió la casta barcelonesa, a todos esquilmó y siempre acabó igual: en manos de la Izquierda revolucionaria, llámese ERC o CUP.

El fascio de Maciá, la Bandera negra paramilitar de Estat Catalá o GAAR (Grupos Autónomos de Acción Rápida) vuelven encapuchados a las calles catalanas para la teatralización del juicio al Golpe ante los medios internacionales. Los catanazis se fingirán una Palestina oprimida desde hace siglos por los judíos españoles que mataron a García Lorca. Y mientras se permita a Roures forrarse con la carpa de la publicidad golpista y a TV3 llamar al asesinato generalizado -con cócteles molotov- o selectivo -tirando a Borrell de un avión-, se acercará el escenario separatista ideal: la intifada contra el Estado Español que fuerce a Madrit a aceptar el régimen de apartheid de los españoles de Cataluña, Països Catalans y otras tribus.

Hoy veremos el grado de violencia que Torra, superior jerárquico de los chicos de la gasolina y profesor de gimnasia revolucionaria en TV3 considera más conveniente para sus intereses, que se resumen en uno: la destrucción de España. Toda la izquierda, decididamente antinacional, les apoya. Frente a ellos, los tres partidos constitucionales y/o nacionales: PP, Ciudadanos y Vox. Y la fuerza legal y legítima del Estado que el Gobierno se niega a emplear. Ayer, cobardía; hoy, terror. Mañana, peor.

Reunión entre Sánchez y Torrá
El Gobierno del PSOE entrega la España democrática a los golpistas catalanes
www.latribunadelpaisvasco.com  21 Diciembre 2018

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha firmado con el presidente del Gobierno autónómico de Cataluña, Quim Torra, un comunicado conjunto en el que ambos apuestan por un "diálogo efectivo" y por avanzar en "una respuesta democrática" a las demandas de la ciudadanía de Cataluña "en el marco de la seguridad jurídica". Con estas palabras, el máximo responsable del Ejecutivo español, en manos de la extrema izquierda y de los golpistas periféricos, y avalado por el PSOE, ha abierto las puertas a la celebración de una consulta vinculante en Cataluña que permita que este territorio se segregue de la nación española.

Paralelamente al encentro entre Sánchez y Torra, el Gobierno español ha impulsado encuentros paralelos entre los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonés, respectivamente, la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, y la portavoz del Govern, Elsa Artadi.

Sánchez vende a España para mantenerse en la poltrona
OKDIARIO 21 Diciembre 2018

Si fuera un hombre de palabra y hubiera convocado elecciones generales tras hacerse con la Presidencia del Gobierno en el mes de junio, a Pedro Sánchez bien lo podríamos haber apodado ‘El Breve’. Sin embargo, y a tenor de sus acciones, el socialista no está dispuesto a abandonar La Moncloa y las comodidades de viajar en Falcon de ninguna manera, aunque con ello tenga que poner a España como rehén de los golpistas catalanes.

Este mismo jueves Sánchez ha logrado aprobar la senda del déficit para 2019 con el apoyo de, entre otras formaciones, ERC y PdECAT. Un gesto de los separatistas que bien podría suponer el primer paso para desatascar los Presupuestos Generales del Estado, si no fuera porque esta votación nace muerta porque el PP la tumbará con su mayoría absoluta en el Senado. Un trámite parlamentario por el que Sánchez ha pagado, nuevamente, un alto precio. Los golpistas catalanes lo han usado como moneda de cambio para que Sánchez aceptara una cumbre –por mucho el PSOE lo haya negado– a puerta cerrada de igual a igual con Quim Torra, el supremacista presidente de la Generalitat de Cataluña. Una ignominia.

Una reunión en la que Sánchez ha quedado nuevamente retratado como enemigo de España y que ha dado alas renovadas al separatismo. El socialista le ha reconocido a Torra que existe “un conflicto sobre el futuro de Cataluña” y ha propuesto resolverlo con un proyecto político que sea votado sólo por los catalanes. El jefe del Ejecutivo –que a menudo olvida que es el presidente de todos los españoles–, debería mostrar más firmeza con el secuaz de Carles Puigdemont y no dejarse manejar por un dirigente que se salta la ley, llama a la guerra civil tomando la vía eslovena y alienta la violenta actividad en las calles de los CDR. Definitivamente, la indignidad de Sánchez es infinita.

Sánchez humilla a España y da alas a Torra para aguantar en Moncloa un poco más
EDITORIAL Antonio R Naranjo esdiario 21 Diciembre 2018

Por loables que sean las apelaciones al diálogo, lo que anoche hizo Pedro Sánchez en su reunión con Quim Torra fue entregarse a sus postulados, darles pábulo y, en definitiva, someterse a su chantaje por una razón que tiene poco que ver con el interés de España y mucho con los intereses personales de un presidente que está en el cargo gracias a los votos del independentismo.

Que aceptara llegar así a La Moncloa, y no con los votos y la fuerza delegada por los españoles, explica el incomprensible encuentro con el presidente de la Generalitat, desarrollado con una parafernalia típica de las reuniones entre dos Estados indigna para España.

Entenderse con los nacionalistas es fácil: basta con hacer lo que ellos digan. Y eso es lo que hizo Sánchez al aceptar un encuentro en esos términos y al asumir el discurso de Torra, que tal y como él mismo reveló versó sobre la "desfranquización" del Estado, el inexistente derecho a la autodeterminación y la "represión" de los políticos presos por asaltar la Constitución.

Sánchez no representa los intereses de España cuando se somete a Quim Torra, sino los suyos propios a costa de todo
Un presidente digno no debe jamás aguantar ese tipo de discursos, pues aunque no vayan a concretarse en nada, entre otras cosas porque Sánchez no puede conceder lo que no está en su mano, es importante negarse a avalarlo: en política los gestos públicos cuentan, la pedagogía sobre los principios y las leyes es relevante, y no hay justificación alguna a que el representante de todos los españoles acepte una liturgia y unas conversaciones injustas y humillantes para el país al que representa.

¿Diálogo y 9.000 policías?
Tal vez Sánchez necesite aguantar todo esto para aprobar sus presupuestos y sobrevivir unos meses más en La Moncloa, pero es evidente que España no. Acatar, por acción u omisión, las palabras y los objetivos del nacionalismo catalán mientras se moviliza a 9.000 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil para proteger una reunión en Barcelona del Consejo de Ministros, es indecente.

Y nadie debe equivocarse al respecto de las intenciones del separatismo: sólo es capaz de levantar la mano cuando cree que eso atiende mejor a unos objetivos que no cambian, sino todo lo contrario, por tender delante a un presidente "sereno" ni "dialogante".

Son dos eufemismos de una actitud mucho peor de entreguismo e irresponsabilidad incompatibles con encabezar a una democracia cercenada por la resistencia de Sánchez a consultar a las urnas y su genuflexa debilidad ante sus socios de Gobierno.

La cumbre de la indignidad
 larazon 21 Diciembre 2018

Hasta minutos antes de empezar la reunión entre Pedro Sánchez y Joaquim Torra en Barcelona y sus respectivos vicepresidentes y un ministro y consejero, las dos delegaciones no se ponían de acuerdo sobre cuál debería ser el «formato» del encuentro. Incluso una vez terminado tampoco se sabía a ciencia cierta qué «formato» se había aplicado. Un caos impropio de una administración experimentada invadió el Palacio de Pedralbes, lugar «neutral» para la cita: a estas alturas, el Palau de la Generalitat ya es una institución partidista. Debería ser de capital importancia para las estrategias de comunicación de Barcelona y Madrid –en estricta jerga diplomática– aparentar lo que no es: una cumbre entre dos estados, para los primeros, y no dar pistas de lo que realmente ha sido, para los segundos.

Es decir, el Gobierno de la nación dialogando «de todo» con el gobierno autonómico –presentándose ahora como un «mini Estado»– que protagonizó un golpe contra la legalidad democrática. Y cuando se dice «de todo», se incluyen los puntos del programa de máximos del independentismo, que pasa por romper a España y liquidar la Monarquía parlamentaria. Claro que hay que dialogar, hasta con el diablo si te tiene cogido por el cuello, pero no más allá. Muy lejos no se puede ir cuando los nacionalistas no han admitido el grave error de declarar unilateralmente la independencia de un territorio de España, lo que obliga, aquí y en cualquier democracia a que se tenga en estima, a emprender un proceso judicial contra los instigadores, ni tampoco ha habido el menor gesto de contrición por parte, por ejemplo, del más dialogante de todos, Oriol Junqueras, pese al ardor que demostró en aquellos tristes días empujando a Cataluña hacia el abismo.

Esa debería haber sido la primera condición que Sánchez tendría que haber exigido para sentarse en la misma mesa con Torra, un instigador de la violencia en Cataluña, como señal de que la crisis se está encauzando por la única vía posible. Pero cuando se habla de diálogo hay una regla de oro que Adolfo Suárez convirtió en axioma: no se debe pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede dar. Y lo que puede pedir Torra no se lo puede dar Sánchez, ni la osadía de éste le puede llevar a ofrecérselo, aunque nunca se sabe. ¿Puede, por lo tanto, este encuentro con momentos de comedia de enredo abrir una vía de solución al llamado «conflicto catalán»? Nos tememos que no, si lo tratado en el encuentro se ha producido dentro de los cauces marcados por la Constitución. Ya sabemos que el independentismo da por muerta la Carta Magna. Mientras al frente de la Generalitat y del nacionalismo catalán esté su fracción más irredenta y radical será difícil reconducir la situación.

¿Normalidad? Con todo el independentismo movilizado en la calle para impedir la celebración de un Consejo de Ministros en Barcelona es difícil hablar de normalidad. ¿Puede hablarse de normalidad cuando el Parlament no ha aprobado ni una sola ley en esta legislatura, centrado exclusivamente en el «proceso»? Lo único que puede contabilizarse de la reunión de ayer es que Sánchez ha conseguido el apoyo de los independentistas para aprobar el techo de gasto, condición necesaria para prolongar su estancia en la Moncloa. Y algo más: ha conseguido partir por la mitad el bloque constitucional y dejar como si fueran fuerzas marginales al PP y Ciudadanos que, al final, se han convertido, según el relato de Sánchez que tan gustosamente le ha comprado Torra, en los culpables de la radicalización del «proceso». El presidente del Gobierno ha degradado el cargo que representa y sitúa a las instituciones del Estado a la altura de quienes atentaron contra el Estatuto y la Constitución. Ha sido, en definitiva, la cumbre de la indignidad.

No es sólo Andalucía
EDITORIAL Libertad Digital 21 Diciembre 2018

Quizá Juan Marín y la dirección nacional de Ciudadanos crean que la ambigua posición que están manteniendo en Andalucía y su rechazo frontal a cualquier tipo de relación con un partido perfectamente respetable como VOX –se compartan en mayor o menor medida sus posiciones ideológicas o programáticas, es imposible encontrar nada en su programa o en su trayectoria que sirva para tacharlo de antidemocrático– les favorece de cara a futuras confrontaciones electorales en esa región. No parece que sea así, pero es que además lo que Albert Rivera y los suyos se están jugando en los pactos electorales tras el 2 de diciembre no es sólo la Junta o su estatus en un territorio en el que parecen querer convertirse en la alternativa al PSOE por simpatía. Lo que está en juego es si el electorado va a poder confiar en Ciudadanos para cuando en mayo se plantee, como se planteará, la necesidad de expulsar de todas las instituciones posibles al comunismo bolivariano de Unidos Podemos y a este PSOE que pacta con el separatismo y los filoetarras.

La dirección del partido naranja debe ser consciente de que la irrupción de VOX ha supuesto un cambio radical de escenario, y, si no ocurre nada completamente extraordinario, serán necesarios pactos a tres para arrebatar muchas grandes ciudades y comunidades autónomas al Frente Popular que se ha formado desde la moción de censura contra Rajoy. Ciudades como Madrid, donde muchísimos electores van a votar con una única prioridad: echar a Carmena y a su cohorte de liberticidas y desastrosos gestores.

Y es que en muchísimos lugares esos votantes se decidirán entre la lista popular, la naranja o la de VOX por cuestiones de cercanía ideológica o por su mayor o menor empatía con cada candidato, pero siempre que tengan la seguridad de que su voto sirve para el cambio local… y para contribuir a expulsar a Sánchez de la Moncloa, en la que se ha atrincherado pese a su doble derrota electoral.

En Ciudadanos deberían dejarse ya de ambigüedades y de complejos que se les imponen desde unas posiciones políticas y unos medios de comunicación que hasta ayer mismo no tenían empacho en dedicar al propio partido de Rivera el tratamiento que ahora dedican a VOX. Pero sobre todo tendrían que ser conscientes de que no pueden presentarse a las próximas elecciones sin una política de pactos clara, de que no es posible hurtar a los votantes esa información que será de vital importancia para decidir su voto. Y si esto valdría para cualquier formación política, más aún para un partido que siempre ha presumido de su transparencia y de rechazar el oscurantismo de la "vieja política".

En una situación como la de España, con un golpe separatista en marcha, un presidente sin escrúpulos y la amenaza de la izquierda totalitaria bien presente, es tiempo de claridad, al menos si no se quiere caer en la irrelevancia.

Las guerras ganadas por el nacionalismo
Antonio Robles Libertad Digital 21 Diciembre 2018

Quienes deberían ser más conscientes de lo que nos estamos jugando son los más frívolos.

Mientras unos alientan la vía eslovena y otros denuncian la guerra que le siguió, nadie parece reparar en que ya hace tiempo empezaron la una y la otra de forma soterrada.

El primer signo de enfrentamiento bélico es la desaparición de las funciones del lenguaje como instrumento de confrontación de ideas. En el mundo del fútbol es moneda corriente. Los hooligans de cada equipo no confrontan hechos, imponen la tribu.

Sin duda, ésta es una de las guerras ganadas ya por el nacionalismo. Sus partidarios son refractarios a los hechos, a la argumentación lógica y a los valores que rigen el intercambio de ideas. El territorio político de la ciudadanía ha sido suplantado por las emociones de la tribu.

La segunda guerra ganada es haber logrado que sus maestros hayan perdido todo decoro en la utilización de la escuela como centro de adoctrinamiento. Una vez perdida la vergüenza, la tribu sustituye el sistema de valores ilustrados e ignora el respeto a las reglas democráticas. El fin lo justifica todo. Y su ejército de periodistas actúa igual. En la guerra, el periodista se pone al servicio de los objetivos militares para defender la nación. En este caso, para construirla.

La tercera guerra que se está librando ya, y también va perdiendo la democracia, es la de la demografía. Durante los años de plomo en el País Vasco, más de doscientas mil personas hubieron de dejar su tierra y perder la domiciliación electoral. Esto influyó decisivamente en la consolidación del poder nacionalista. En Cataluña será peor. Aunque no empieza ahora; aquella diáspora obligada comenzó en los años ochenta por cuestiones lingüísticas, con el abandono de Cataluña de 14.000 maestros. Las vacantes fueron ocupadas mayoritariamente por afectos al régimen.

Esta tercera guerra demográfica es forzada por el establishment nacionalista. "Cuanto más nos hagamos odiar por los colonos españoles, más pronto se irán de Cataluña a la puta España". Esta frase no es de ahora ni de ningún nick de Twitter. Es el extracto de docenas de conversaciones con compañeros de profesión docente en la fase más virulenta del procés. El gurú de Puigdemont, Mark Serra, lo hace explícito ahora.

Por eso, cada vez que se va una empresa aumenta el desierto laboral y se pierden miles de votos; cada vez que un matrimonio a punto de jubilarse o unos padres con hijos en edad escolar deciden abandonar Cataluña para librarse de este agobio están regalando miles de votos al nacionalismo.

Por eso, cuando ves que las televisiones tratan de héroes a Mozos de Escuadra que claman por irse de Cataluña porque no pueden aguantar más la presión de sus mandos, te das cuenta de que aquellos que deberían ser más conscientes de lo que nos estamos jugando son los más frívolos. Escuchar a la mozo de Escuadra Inma Alcolea tratar de cobardes a los Gobiernos nacionales por no desarrollar la disposición cuarta de la ley de personal de policía, que le facilitaría su huida a la Policía Nacional, produce estupor. Se puede entender su malestar, se puede entender el derecho que le asiste a reivindicar un destino distinto en los Cuerpos de Seguridad del Estado, pero no se puede aceptar que aquellos que fueron contratados para defender el orden constitucional y nuestros derechos huyan cuando más se les necesita. ¿O acaso se le consentiría a un militar preparado y pagado durante años para defender la patria negarse a hacerlo cuando implicara riesgo?

Se puede entender que un empresario pagase el impuesto revolucionario a ETA. O el rescate por un familiar secuestrado. Pero nunca podríamos compartirlo. Ni olvidar que cada euro pagado podría comprar la bala del próximo tiro en la nuca de aquellos que tenían el mismo derecho a vivir que ese familiar.

Por ese camino, una sangría de miles de personas nos dejaría a los demás a merced del supremacismo catalanista. Entiendo la angustia personal, pero es inadmisible que Inma Alcolea llame cobardes a los demás, mientras ella sale huyendo.

La indignidad del apaciguamiento
Roberto L. Blanco Valdés La voz 21 Diciembre 2018

De la indigna posición en que ha colocado al Gobierno de España su política de apaciguamiento a la desesperada con el secesionismo catalán da justa idea el hecho escandaloso que hoy tendrá lugar en Barcelona: un Consejo de Ministros sujeto a la vigilancia de miles de guardias civiles y policías nacionales y autonómicos movilizados con la finalidad de proteger al Ejecutivo de las amenazas de unos radicales previamente jaleados por el presidente de la Generalitat. El mismo presidente de la Generalitat al que Sánchez pretende seducir llevando a la capital catalana la reunión de su Ejecutivo tras aceptar ayer lo que durante semanas rechazó: una especie, tan ridícula como peligrosa, de encuentro en la cumbre entre gobiernos, como si Cataluña ya fuese independiente.

En Cataluña existe un gran problema desde que el nacionalismo no estatal que goza de más poder político en Europa -el catalán- decidió liarse la estelada a la cabeza y echarse al monte de una insurrección organizada por las instituciones autonómicas. Pero deducir de ahí que nuestro Estado democrático debe negociar bajo sus condiciones con los independentistas constituye un disparate que sólo sostienen los incautos, que creen que hablando se puede arreglar todo, y los que desde un fariseísmo obsceno dicen promover el diálogo cuando están defendiendo en realidad la rendición de la actual España de ciudadanos libres e iguales ante quienes quieren construir un Estado étnico catalán basado en la identidad ideológica y lingüística.

Es obvio que la única razón por la que Sánchez insiste en negociar con Torra es el espurio interés presidencial de contar en el Congreso con el apoyo de los diputados independentistas para estirar la legislatura todo lo posible, aunque sea al precio de dejar al país indefenso ante el matonismo creciente de quienes se atreven ya a hablar de guerra civil para conseguir sus objetivos. Y lo quiere hasta el punto de ir aceptando, chantaje tras chantaje, los que previamente rechazó.

Pero la negociación con los rebeldes constituiría también un auténtico dislate si estuviera guiada por el más acendrado patriotismo y no, como es el caso de la celebrada ayer en Cataluña, por los más oscuros intereses personales de un Sánchez en trágico precario.

Porque, para ser fructífero, cualquier diálogo con el secesionismo tiene que ir precedido de una triple e indispensable condición: el íntegro restablecimiento de la legalidad en Cataluña; el compromiso público y solemne de los insurrectos de que renuncian sin condiciones a su rebelión; y la aceptación de que fuera del respeto a la Constitución, a la ley y a las sentencias judiciales no hay nada de que hablar. Todo lo que no sea tal es un trágala. Y a eso, a un trágala en medio de un clima de violencia impulsado por aquellos a quienes se quiere apaciguar, es a lo que se ha prestado en Barcelona el presidente del Gobierno.

Diálogo: Rendición ante los golpistas
Vicente A. C. M. Periodista Digital  21 Diciembre 2018

CON LOS GOLPISTAS NO SE DIALOGA SE LES JUZGA Y ENCARCELA.

Pedro Sánchez ha dado un paso más traspasando esa línea roja de la indignidad al dar una imagen de cumbre bilateral con su reunión con el xenófobo radical independentista Joaquim Torra y en paralelo consentir la reunión de su vicepresidenta Carmen Calvo y la Ministra de política territorial, la catalana del PSC Meritxel Batet. Mientras por parte del Gobierno de la Generalidad estuvieron sus homólogos: el vicepresidente Pere Aragonés y la portavoz del Gobierno Elsa Artadi. Dos reuniones que más que cumbre era un mero repecho. Pero ha sido precisamente la imagen de los seis participantes y el rocambolesco mensaje conjunto la que ha dado al este acto un carácter de rendición total del Gobierno de España a las pretensiones de los golpistas. Pedro Sánchez no solo buscó el apoyo de los golpistas para su investidura, sino que para mantenerse en el poder un tiempo, que auguro breve, y traicionar a la Constitución y a España, no ha dudado en ceder ante el independentismo disfrazándolo de diálogo. Una actitud de cobardía extrema que pone en riesgo la unidad de España y nos puede llevar a una nueva guerra civil.

Y lo peor es que el PSOE se traiciona a sí mismo, cuando no hace ni una semana atacaba encarnizadamente al radical Joaquim Torra, títere de Carles Puigdemont, cuando llamó a la rebelión con violencia por la vía eslovena con 87 muertos y muchos más heridos, por boca de José Luís Ábalos cuando dijo “Lo que no puede ser es que se llame a la gente a la revolución, poniendo en juego la convivencia en otros sitios de España. Hay que ser muy iluminado para apelar a una vía eslovena”. No resulta sorprendente leer y escuchar los calificativos lanzados contra Pedro Sánchez por su empecinamiento en lograr el apoyo a sus presupuestos y mantenerse unos pocos meses más en el poder.

Lo que no me parece tan sorprendente es la actitud remisa de los Mossos a cumplir con su deber de mantener el orden público y evitar los desmanes de los CDR y organizaciones afines que hoy sí que parecen que están logrando llevar el caos a toda la comunidad autónoma y especialmente a Barcelona. Es altamente indignante comprobar cómo una vez más unos pocos elementos logran cortar la AP-7 en sus dos sentidos, sin que los Mossos hayan hecho nada por impedirlo y devolver la normalidad a la circulación de vehículos. Su pasividad es penalmente responsable y su cometido debería ser asumido por las FFyCCSE desplazadas por el Gobierno para su protección personal en Barcelona, que valoro en lo que vale.

Es evidente que el Gobierno de España de Pedro Sánchez por su inacción al consentir estos comportamientos y no aplicar la ley de Seguridad nacional y tomar el control efectivo de ese cuerpo oficial en clara rebeldía, está cometiendo un delito por complicidad en que se viole el Estado de Derecho en una comunidad autónoma de la importancia de Cataluña. De hecho, los disturbios que se están produciendo a esta hora en Barcelona provocados por grupos de encapuchados de los CDR, ponen en serio riesgo la seguridad del mismo Gobierno de España sometido a un escrache violento cuyas consecuencias no pueden ahora preverse. Es una oportunidad que esos grupos no van a desperdiciar ya sí demostrar su independencia de los dictados de JXCAT y ERC.

Es urgente el que la oposición en pleno reclame a estos impresentables de Pedro Sánchez y su camarilla del Gobierno una rectificación inmediata sobre su cesión al golpismo que representan esas dos formaciones políticas y el actual Gobierno de la Generalidad y su Presidente el radical Joaquim Torra. Es una traición a España que no puede ser consentida sin oponer resistencia.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

Prohibiciones, restricciones, intromisiones e impuestos
El paraíso de las izquierdas
Miguel Massanet diariosigloxxi  21 Diciembre 2018

Puede que alguien cargado de buena fe esperara que, con la llegada al Gobierno de las izquierdas, España iba a experimentar un aumento de libertades ( ¿o es que había, en los anteriores gobiernos de la derecha, alguien que no pudiera expresarse libremente, al que se le privara de manifestarse públicamente, alguna persona a la se le marcara una forma de asociarse, siempre que fuera dentro de la Ley o se le impidiese reunirse con otros, presentarse para ser elegido a un cargo público o, incluso, se le prohibiese practicar una religión determinada, con entera libertad?), más facilidades para encontrar trabajo, una política económica más abierta o unos apoyos a las empresas mayores para que pudieran competir en productividad y precios con las empresas rivales sitas en el extranjero. Nada de todo ello se ha producido desde que el PSOE y sus apoyos se hicieron abruptamente con el poder en España

Es posible que esperaran unos políticos mejores, más preparados, más razonables, menos sectarios y más pendientes de los problemas de los ciudadanos españoles y de sus necesidades básicas; siempre por encima de sus propios intereses, de sus afanes partidistas o de sus especiales recelos, rencores o resentimientos heredados de la Guerra Civil y que, incomprensiblemente, se han trasmitido de generación en generación de tal manera que, hoy en día, en pleno Siglo XXI, todavía se sacan a relucir palabras como fascista, reaccionario, facha o nazi, con las que se califica a aquellas personas que, sin haber tenido nada que ver con ninguno de los bandos enfrentados en aquella contienda; tienen ideas conservadoras, de centro derecha o , simplemente, de derechas o liberales, de tal manera que, por el mero hecho de manifestarse como participante o simpatizante de algún tipo de partido, agrupación, colectivo, sindicato o comunidad de ideario conservador o de derechas, es suficiente para que los intolerantes de esta izquierda casposa y decimonónica, haciendo honor de su habitual intransigencia y a sus tendencia totalitarias, merezcan ser anatemizados y calificados de indeseables, antidemocráticos y fascistas o fastizoides, enemigos del pueblo trabajador y, por supuesto, merecedores de ser excluidos de los gobiernos de cualquier país dirigido por ellos..

La evidencia es que, desde que han llegado a España todos estos elementos que vienen enviados y financiados desde las dictaduras bolivarianas, para establecerse, con el apoyo de la prensa, de las TV defensoras de las izquierdas y de algunos grupos de ciudadanos que no supieron ver lo que estaba oculto detrás de los discursos demagógicos y revolucionarios de personajes como Pablo Iglesias o Ada Colau y, últimamente, como Pedro Sánchez, que pretenden con sus aires de redentores del país ( un país que, aparte de los casos de corrupción que han surgido como setas de entre políticos de una y otra creencia o ideario, iba funcionando por la buena senda y en el que ya empezaban a notarse síntomas evidentes de recuperación y algunos indicadores, como el mejor funcionamiento de las empresas y la contratación de personal, con importantes mejoras en el empleo, que daban la esperanza a la ciudadanía de que el país iba por el recto camino de una recuperación, que se presentaba con todos los síntomas de la recuperación del puesto que, legítimamente, corresponde a España por ser una de las principales naciones integradas en la UE.

Un artículo, publicado en una de las páginas interiores del rotativo catalán La Vanguardia, una de las publicaciones con las que cuenta el separatismo catalán, pese a pertenecer al grupo aristocrático de los Godó, nos ha llamado especialmente la atención. Todos conocemos la ocurrencia del nuevo gobierno socialista presidido por P.Sánchez de utilizar la memoria y el cadáver del general Franco para, resucitando recuerdos que ya debieran descansar en el arcano de un pasado lleno de remembranzas desagradables para los simpatizantes de ambos bandos en lucha, intentar seguir aprovechando el tema de la dictadura franquista para seguir atacando a esta derecha que, es evidente, que nada tiene que ver con los actores de aquella contienda, fueren cuales fueren las opiniones que se pudieran tener sobre ella. Una de las primeras resoluciones de este nuevo gobierno fue la de exhumar los restos del general Franco de su lugar de reposo en la basílica del Valle de los Caídos. Como ya es habitual en estos miembros del ejecutivo de P.Sánchez, afirmaron con rotundidad que no habría obstáculos para ello, que opinase lo que opinase la familia del “dictador” se sacarían de su actual lugar de reposo para ser trasladados a otro lugar donde no pudieran reunirse los muchos miles de ciudadanos que siguen respetando aquella figura que impidió a los comunistas hacerse dueños de España. Desde la señora Calvo a la señora Celaá, se comprometieron a que, antes del 1 de enero del 2019, esta operación ya se había ultimado. No contaron, evidentemente, con que la familia del general y su Fundación no se dejaran amilanar por las amenazas del Gobierno y, como sucedió, optaran por poner el asunto en manos de la Justicia. Como una alternativa, para el caso de que, definitivamente, la Justicia fallase en contra de sus pretensiones, la familia de don Francisco, ofreció, como nuevo lugar en el que depositar sus restos, la basílica madrileña de La Almudena.

En lugar de constituir un alivio para el Gobierno, cuando se dieron cuenta de que aquella sepultura, propiedad de la familia, estaba situada en el centro mismo de Madrid y que, potencialmente, se podría convertir en el mejor lugar para que los adictos al caudillo lo fueran a visitar, entraron en shock y removieron Roma con Santiago buscando el medio de evitar que, aquella idea de la familia, pudiera convertirse en realidad. Todos sus proyectos en el aire y sus intentos de conseguir el traslado para el 1 de enero del año próximo en suspenso ya que, como es sabido, todo lo que depende de la Justicia y sus tribunales en España siempre suele ir a cámara lenta. Veamos, por ejemplo, el tema del recurso contra el aborto, que lleva años pendiente de resolución, mientras tanto cada año que pasa supone el sacrificio de 100.000 nuevos fetos en las clínicas abortistas españolas. Y un caso más reciente, que ha recordado oportunamente el señor Casado en el Congreso de Diputados, el que hace referencia a la prisión revisable permanente, un tema que ya hace dos años que se presentó ante el TC y sigue sin resolverse pese a que se trata de un sistema que se aplica en la mayoría de países europeos y en los EE.UU. La joven que ha sido asesinada por un individuo que había salido de la cárcel después de haber sido condenado por cometer delitos muy graves y que, dada la especial legislación española respecto a delincuentes de una gran peligrosidad, le ha permitido, al poco tiempo de estar en libertad, poder satisfacer de nuevo con una joven de 26 años sus instintos criminales. ¡Una situación intolerable que, sin duda, debiera de ser remediada antes de que el matar se convierta en algo endémico en nuestra nación!

Pues bien, señores, la señora alcaldes de Barcelona, señora Ada Colau, ante la proximidad de unas nuevas elecciones y sabedora que su gestión como alcaldesa de la capital de Cataluña ha resultado ser un desastre para la ciudad condal; se ve en la necesidad de acudir al comodín de todos los comunistas, la persona del general Franco, para apuntarse algunos puntos ante todos estos progres, antisistema, manteros, delincuentes y okupas que han encontrado en ella a la persona ideal para poder convertir a la otrora magnífica ciudad catalana, conocida en toda Europa por su importancia cultural, en un refugio de delincuentes en la que se han registrado más de 81.000 delitos desde el inicio del año y en la que se producen 300 hurtos al día, sin que los mossos de escuadra consigan erradicar semejante epidemia. Con el apoyo del PDECat, ERC, ¡PSC!, y CUP, el ayuntamiento de Barcelona ha presentado una propuesta conjunta dirigida al Gobierno para que “inicie los trámites necesarios” que permitan ilegalizar la Fundación Francisco Franco ante su “horrible” proyecto de abrir una delegación en Barcelona, con toda seguridad otra de estas “provocaciones” de las que tanto se vienen quejando estas izquierdas reformistas, llevadas a cabo por las “derechonas” en contra de este país “avasallado” que se conoce como España.

Lo que no nos entra en el cerebro es cómo se va a actuar contra una fundación legalmente constituida, respetuosa con las leyes españolas, que lleva años funcionando, sin ánimo de lucro y sin que se le puedan atribuir más delitos que los que se puedan derivar del hecho de que su actividad se ha centrado en conservar el recuerdo de aquel general que les ganó la guerra a una república ,la II República, cuyos méritos principales fueron el consentir, sin tomar las medidas para evitarlos, los asesinatos de miles de sacerdotes, derechistas, católicos, personas adineradas y profesionales. También, en mayo de 1937, no tuvieron inconveniente en actuar en contra de otros partidos republicanos como fue el caso de la purga del POUM y de la CNT, cuando a los comunistas les convino librarse de unos competidores que no formaban parte de su plan de convertir a España en un satélite del comunismo moscovita. Nos encontramos ante una situación curiosa en la que, partidos que se han manifestado abiertamente en contra de la Constitución española, que vienen incumpliendo las leyes del país, que piden insistentemente que se les conceda la independencia y que ya debieran de haber sido ilegalizados por formar parte, como lo fue Herry Batasuna, de aquellos grupos de personas que ejercían actividades ilegales, entre ellas ser un apoyo directo de la ETA.; se han auto autorizado para convertirse en quienes decidan quién puede estar en Cataluña y quién no. Intolerancia y totalitarismo, los mismos factores que vienen convirtiendo a Barcelona y Madrid en lugares en los que sus alcaldesas aplican, sin miramiento, la ley del más fuerte en forma tal que, sus ciudadanos, cada día se ven más coaccionados y privados de su derecho a poder acceder, en sus , a cualquier lugar de la capital por el simple empeño de sus alcaldesas de acabar con los coches privados, sin tener en cuenta los efectos que semejantes recortes pueden producir en el comercio de aquellas zonas a las que se va a hacer difícil el acceso de quienes acostumbran a ir motorizados.

Seguramente, volverá a producirse en Barcelona otra batalla legal entre el Ayuntamiento y la Fundación F.Franco que, como ya viene demostrando, no se deja achantar cuando lo que defiende es sus libertades y el derecho de cualquier español o asociación a poder defender sus ideas, cualesquiera que estas fueren, mientras no incurran en algún ilícito penal. O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, no paramos de asombrarnos ante la forma en la que el país sigue degradándose, cada vez más, invadido de un populismo ácrata que no respeta ni la autoridad ni las leyes. Puede que ya no tenga remedio, pero seguiremos en la brecha para ayudar, en lo posible, a evitarlo.

De cómo el nacionalismo ha tejido su red para la destrucción de España (IV)
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com  21 Diciembre 2018

“Agrupémonos todos bajo una bandera, fundemos sociedades puramente vascongadas, escribamos periódicos vascongados, creemos teatros vascongados, escuelas vascongadas y hasta instituciones benéficas vascongadas. Que todo cuanto vean nuestros ojos, oigan nuestros oídos, hable nuestra boca, escriban nuestras manos, piensen nuestras inteligencias y sientan nuestros corazones sea vascongado” (Sabino Arana)

Como hemos visto en los artículos anteriores de esta serie, lo que el nacionalismo vasco pretendía como prioridad era forjar los pilares sociológicos y culturales que sostuvieran la idea de nación y su justificación en el imaginario colectivo. Era crear un constructo artificial pero bien configurado en la cosmovisión del llamado pueblo vasco para que penetrara con fuerza el concepto de nacionalidad, y así caminar hacia la independencia como si fuera una religión, emulando la marcha de los judíos a la tierra prometida tras recibir Moisés las tablas de la ley de Dios.

Ese concepto de éxodo del pueblo prometido tenía a la escuela como vehículo fundamental y al adoctrinamiento como instrumento que tenía su soporte en la lengua; la cual sustituiría a la idea de una raza justificadora de la voz nación vasca; cuando ya no fuera admisible ese elemento falsamente identitario tras el exterminio de los judíos en la Alemania nazi: la idea de raza.

Maitane Ostolaza Porqueres es una voz muy autorizada en la investigación del fenómeno independentista vasco, y dice lo siguiente:
“El nacionalismo vasco, en su pretensión de generar y fortalecer una identidad colectiva nacional, no sólo limitó su actuación al ámbito educativo formal (o escolar). Su radio de influencia hubiera quedado demasiado reducido. De ahí que pretendiera llegar más lejos abarcando también, y, sobre todo, el ámbito informal o no formal, convirtiendo a toda la sociedad vasca en potencial sujeto de educación: mujeres, niños, jóvenes, trabajadores, etc. Se trataba de extender la acción nacionalizadora al máximo número de personas y durante el mayor tiempo posible para que el trabajo iniciado por la escuela, o como complemento de la misma, se prolongara indefinidamente. Había que sumar voluntades al campo nacionalista a fin de construir una comunidad homogénea y con un fuerte sentido identitario, susceptible de convertirse en el embrión del futuro Estado vasco. Para lograrlo, el PNV concibió un amplio programa cultural que contemplaba desde la creación de centros y asociaciones de diverso tipo dependientes del partido hasta la habilitación de canales de sociabilidad propios para reforzar el ‘nosotros’ nacionalista o el empleo de los medios de propaganda más modernos, como la prensa o el teatro, con el objeto de difundir el mensaje nacionalista a sectores cada vez más amplios de la población”

La idea nacionalista es ultraderechista por naturaleza porque es totalizadora. No concibe la sociedad como pluralidad sino trata de crear una uniformidad y tiene una visión hegemónica de las expresiones culturales, sociales y políticas. Por eso, el PNV confundía la idea de nación vasca con la del partido, entendido como única fórmula posible para configurar el proceso de independencia. El tener que tolerar otras expresiones solamente es un episodio o fase para el logro del fin último que es la nación vasca, Euskalherria.

La izquierda en sus diversas expresiones converge en un lugar político común porque coincide en la idea de fragmentación de la nación original, España, en tanto y cuanto como efecto de dicha división del territorio común para caminar hacia la idea de pueblos federados, se logra un control más directo sobre las clases trabajadoras, y, a la postre, el socialismo. Es decir, unos y otros aprovechan el fenómeno fragmentario con fines distintos, pero con intereses convergentes. Y en esto hay teorías diversas en cuanto a las motivaciones de fondo y a la mano que dirige esta dinámica, como el diseño mundialista que liquida a naciones históricas, y la confabulación sionista. Pero este no es el tema que sustenta este trabajo, por lo que no ahondaré en el mismo, por ahora.

En 1934, firma Ezkibel un exordio titulado “Buzkerea, Euzkerea” en el que señala claramente la importancia del vascuence en ese diseño de destrucción de la unidad española y la construcción sociológica de la nueva nación vasca:

“Hablando del euzkera [sic] en la escuela vasca, habíamos pensado que la pérdida del alma vasca había precedido a la desaparición del euskera; que la rehabilitación de éste dependía de la resurrección de aquella, no de tales o cuales leyes generales dependientes de la lingüística; que la vida del euskera nos era entrañablemente grata, incuestionablemente necesaria como objetivo nacional, pero también como sistema revelado de resurgimiento irracional. Y para esto último venía la escuela vasca”

De donde se infiere que el euskera era fundamental para crear la conciencia nacionalista y la cosmovisión ideológica que sustentara el proyecto secesionista.

Y para ese objetivo la escuela era fundamental:
“Se trataba de hacer de la escuela política, en el sentido elevado de esa palabra. Escuela de ideal nacional, de reconstrucción nacional, de propósito nacionalizador, de cultura diferencialista.”

La relación entre escuela y política adquiría una idea unívoca de lo que habría de ser el adoctrinamiento como modelo; la modelación del sustrato cognitivo de las nuevas generaciones.

“Queríamos establecer una consecuencia directa, lógica, entre la declaración doctrinal nacionalista -al parecer cordialmente arraigada- y su aplicación práctica a uno de los problemas nacionales, la educación”

No hay que decir mucho más de cómo se vislumbraba la acción nacionalista en la escuela ni sobre la lógica de la utilización instrumental de los niños a dicho efecto.

“Porque ¿podríamos hablar de educación vasca si el nacionalismo no llevara en sí mismo la exigencia de una formación ideológica y sentimental adecuada? Y si, en el orden político, la doctrina nacionalista no tuviera más alcance en su realización, que las posibilidades que de antemano se puedan prever o hubiera de atemperarse el sentimiento de los elementos retardatarios y de los alienígenas ¿tendríamos nacionalismo?

Dejaba claramente definida la voluntad de imposición de un credo, como si fuera una religión, en la escuela, pesare a quien pesare, y por la fuerza si fuera menester. La prioridad de la instrumentalización de la escuela con el fin adoctrinador era cuestión vital para el nacionalismo. Solo así se puede entender la evolución que se ha comprobado del caballo de Troya nacionalista en la ocupación de los espacios escolares y en la albañilería conceptual y cognitiva en los cerebros de los muchachos.

Y, por si no hubiera quedado suficientemente claro, terminaba:
“Cada planta su cultivo; cada nación, su sistema educativo.”

Hubiera sido lógico si Euskadi, Euskalherria, Vasconia, o como se llame, fuera una nación. Pero la historiografía deja claro que la única nación es España, se mire desde la óptica que se mire, salvo que se invente una nueva historia, como se ha tratado de hacer a la vista de los textos escolares. Pero eso es materia de otro trabajo.

Cataluña
El Govern compra la paz social con miles de plazas para funcionarios
Anuncia 750 mossos más, 250 bomberos y 15.000 más de personal docente y de administración.
J. Planes. Barcelona. larazon  21 Diciembre 2018

Un día antes de la celebración del Consejo de Ministros en la Llotja de Mar de Barcelona, bajo fuertes medidas de seguridad y amenazas de los CDR de movilizaciones en toda Cataluña y manifestaciones independentistas, la Generalitat anunció novedades en lo que respecta a sus funcionarios. Se hizo tras el Consell Executiu, que siempre se hace los martes, en esta ocasión se retrasó hasta el jueves. El motivo es que era el día antes del polémico 21–D.

Se trata de tres medidas anunciadas por la consellera de Presidencia, Elsa Artadi, y el conseller de Interior, Miquel Buch. Concretamente, son 750 nuevas plazas de Mossos d’Esquadra, 250 de Bomberos de la Generalitat, y se impulsarán unos 30.000 sitios de trabajo entre los sectores de enseñanza y salud. El anuncio llegó tras unas semanas de numerosas movilizaciones y protestas en los citados ámbitos.

Los Mossos volvieron a protestar el miércoles ante la conselleria de Interior, en demanda de mejoras de sus condiciones laborales. No fue la primera vez este año. Buch respondió ayer, entre esta manifestación y el 21-D, anunciando la convocatoria de 750 nuevas plazas de agentes de la Policía Autonómica, una vieja petición del cuerpo.

Casi coincidiendo con la protesta de los Bomberos frente al Parlament, también por pedir mejoras en efectivos y material. En este caso, Buch anunció 250 nuevas plazas para el cuerpo. En total, habrá un millar de efectivos más en materia de seguridad. El conseller admitió este déficit, y explicó que solo se podía solucionar solicitando una autorización al Gobierno o directamente mediante la Generalitat. De esta manera, y al margen de los presupuestos, se optó por aprobar estas medidas a través de la Tasa de Reposición Acumulable de Sectores Prioritarios de la Generalitat.

Reponer bajas
Aparte del posible oportunismo de este anuncio, teniendo en cuenta la fecha escogida, Buch añadió que en el personal de ambos cuerpos también tendrán en cuenta el envejecimiento de la plantilla, las jubilaciones y las bajas de larga duración, que se deberán ir reponiendo. Señaló que «todas las conselleries han hecho un esfuerzo para ir recuperando plazas de jubilación y acumularlas en los cuerpos de seguridad del país». Añadió que se abrió una propuesta de acuerdo de ocupación pública y que se abren plazas con la promoción de agentes policiales, propuestas para mossos, inspector, intendente y comisario o facultativo, y bomberos y subinspectores.

Por otra parte, se aprobó la citada oferta pública de empleo de 15.000 puestos de trabajo en la administración de la Generalitat, 10.00 de ellos para docentes y el resto para personal de la administración y técnico funcionario y laboral. El ejecutivo catalán aseguró que, a estas 15.000 plazas, habrá que sumar un total de 9.307 en el sector salud y 5.000 más para maestros y profesores que está previsto aprobar en los próximos meses.

Con esta convocatoria conjunta de plazas públicas, la Generalitat persigue reducir la tasa de temporalidad de la administración catalana por debajo del 8 por ciento, que ahora está en el 36 por ciento, y estabilizar la plantilla.


 


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