AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 26  Diciembre 2018

Mordaza al pueblo español
Antonio Pérez Henares diariosigloxxi  26 Diciembre 2018

MADRID, 25 (OTR/PRESS)Sánchez, sus socios podemitas y sus aliados separatistas están decididos a poner una mordaza a la ciudadanía, al pueblo español. Temen que hable, que se exprese en las urnas, y piensan por tanto impedirlo durante todo el tiempo que puedan. La razón es bien simple: temen su palabra, temen su veredicto y están sobrecogidos de miedo porque tienen muchas cosas que temer.

De nada les importan y menos que nadie a Pedro Sánchez que comprometiera su palabra, ante el parlamento y ante sus propios diputados socialistas, para así conseguir llegar a Moncloa, y que convocaría elecciones generales "cuanto antes". De inmediato descubrió su mendacidad y proclamó que no iba a ser así, que agotaría la legislatura. Y lo de agotar es el verbo que mejor cuadra a la situación.

Ciertamente y descubierto su juego, su violación de todas las líneas rojas él y su partido habían enfatizado, con tal de seguir amarrado al poder personal, y visto en las elecciones andaluzas cual es la respuesta y el sentimiento popular de los españoles tanto Sánchez como sus cómplices han dispuesto su trinchera y se han metido en ella dispuestos a aguantar. No presentarse ante las urnas mientras no les quede más remedio que hacerlo, aunque en el interín se lleven por delante y destruyan todo cuanto se pueda destruir. Lo sucedido el otro día en la Infamia de Pedralbes en Barcelona no tiene sino esta explicación. La vergüenza y la humillación de la Nación ante el separatista Torra de quien tiene la obligación de defender a España, la soberanía de los españoles sobre todo su territorio y la Constitución es únicamente la entrega de un óbolo ante el independentismo para seguir él y su Gobierno en el poder. Y cómplices, con ellos, sus silentes e inanes diputados y los dirigentes territoriales del PSOE. Estos últimos temen que la primera respuesta, al igual a Susana Díaz les alcance en sus respectivos culos y pían levemente pero sin osar de verdad plantar cara y oposición a lo que es también una traición a lo que el PSOE ha supuesto desde la transición hasta ZP, José Luis Rodriguez Zapatero, inicio de todo esta situación.

Los aliados Podemitas no solo están a las mismas, cada vez más en declive, cada vez más en el caudillismo de la pareja feliz, Iglesias-Montero, cada vez mas divididos, y en desguace general, sino que son ellos los muñidores para conseguir que Sanchez resista. Ha sido Pablo, antes de cogerse la baja maternal de tres meses, quien ha actuado con componedor del encuentro y la sumisión de Pedro ante Torrá. Lo que menos quiere es pasar por urna porque sabe que ese día sería ahora mismo su pase a la irrelevancia política general. Aunque siempre le quedarán tres platós.

En cuanto a los separatistas son quienes sacan tajada y pueden sacar una enorme y de gravísima trascendencia contra soberanía nacional, saltando por encima de ella y por supuesto sin consultarla. Para ello Sanchez es el gran filón, nadie les viene mejor, a nadie van a poder chantajear más fácilmente porque ya saben que está dispuesto a aceptarlo y someterse a él. Sánchez hoy no es si no el títere predilecto del separatismo. Al que luego de permiten irse a bañar en el Falcón a las islas Canarias por Navidad.

Sí a la moción de censura
Carlos Dávila okdiario  26 Diciembre 2018

Sí a la imprescindible moción de censura, pero ya les adelanto que el Partido Popular y Ciudadanos no la van a presentar. La razón textual y compartida para no dar un paso adelante no es más que ésta: “No la podemos ganar”. Aún recordándoles a Pablo Casado y a Albert Rivera el antecedente de Felipe González que sí se atrevió con ella, la perdió, es cierto, pero al año y medio ya estaba sentado electoralmente en La Moncloa, no quieren los jóvenes políticos cambiar de posición. Y desgraciadamente, se equivocan. La traición de Pedro Sánchez aliándose con los independentistas sólo para permanecer en el Gobierno no se puede despachar con un motivo simplemente estratégico. Se trata de una traición en toda regla, una deslealtad constitucional y un golpe antipatriótico.

Este individuo que okupa La Moncloa ha pactado con los rebeldes, sediciosos y separatistas un referéndum de autodeterminación contra la Carta Magna que regula nuestra convivencia nacional. El que no vea este repulsivo movimiento o es cómplice de los sujetos en cuestión o es directamente un imbécil. La ambigüedad del comunicado conjunto bilateral no disimula las intenciones pactadas de los firmantes. Todo se despacha con una miserable apelación a una vaga seguridad jurídica sintetizada en una frase reveladora: “Una propuesta política con amplio apoyo de la sociedad catalana”. Pero, ¿y la sociedad española no tiene nada que decir?

Se trata de un fraude constitucional, de una felonía antipatriótica que España, o sea, sus representantes políticos, no pueden consentir de ninguna manera. El mismo Rey, con menos sutilezas de las previstas, lo ha denunciado. Este presidente asentado tan irregularmente en el poder es un rehén consentidor de arrebatacapas como Quim Torra, soviéticos como Pablo Iglesias, y los filoetarras –¿Me quedo corto?– de Bildu, sin olvidar desde luego a los mercaderes del PNV que lo mismo le ponen cuernos a Mariano Rajoy de un día para otro, que votan a favor del aborto y la eutanasia no alentados, espero, por sus curas abertzales.

Por todo esto, y por más factores que ya destacamos en otra entrega, la moción de censura no es sólo aconsejable, sino directamente imprescindible. Los votantes del PP y Ciudadanos la están exigiendo a gritos. VOX está encantado observando la pusilanimidad de Casado, en esta ocasión, y de Rivera en casi todas las ocasiones. Personalmente pienso que no pueden defraudar a los suyos que, no se engañan, son casi todos los que en España aseguramos que el okupa tieso de La Moncloa se ha convertido en una pesadilla nacional. Que luego ambos no se quejen de que un tránsfuga se les come la merienda.

Más impostura
Prohibido decir «Navidad»,o destacar el deber constitucional del Ejército
Luis Ventoso ABC  26 Diciembre 2018

ES admirable el servicio que presta la Unidad Militar de Emergencias ante incendios forestales y todo tipo de catástrofes. Salvan muchas vidas y todos les estamos agradecidos por su esfuerzo, con frecuencia heroico. También nos congratula la labor que desempeñan los militares españoles en relevantes y arriesgadas misiones de paz en el extranjero. Sin embargo, nuestra nación no se dotó de un Ejército para apagar fuegos en los montes, ni para contribuir a la pacificación de otros países u organizar vistosos desfiles. En su artículo 8, la Constitución establece de manera clara y sucinta cuál es la razón de ser medular de nuestras Fuerzas Armadas, que no es otra que «garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Por eso todo sonó a impostura en la videoconferencia de Sánchez con los militares españoles, empezando por felicitarles la Navidad negándose a emplear esa palabra y terminando porque se trata de un presidente sostenido por partidos que atacan la integridad territorial de España y su Constitución. El término Navidad está proscrito en la jerga progresista de Sánchez, que con los ejércitos optó por los eufemismos «estos días» o «en estas fiestas» para no decir Navidad, Pascua o Nochebuena (quién sabe, tal vez esto de la Navidad sea el enésimo invento del siempre revoltoso Franco...). Es perfectamente respetable que Sánchez sea ateo, por supuesto. Pero un presidente de España no puede permitirse censurar la palabra «Navidad» porque a él no le guste, dado que gobierna un país mayoritariamente católico (casi el 70%). Huelga decir que si Sánchez estuviese dirigiéndose a la población musulmana con motivo del Ramadán no tendría problema alguno para repetir ese término hasta el empalago.

La deslealtad de Sánchez ha llegado al extremo de que nos ha ocultado que en su reunión con Torra, el pasado jueves, el mandatario catalán le entregó un documento con 21 exigencias, entre ellas, la autodeterminación -léase independencia- y la petición de mediadores internacionales para impulsarla. Los españoles teníamos derecho a que nuestro Gobierno, que habla profusamente de lo divino y lo humano, nos informase de que se le plantearon demandas inconstitucionales. Pero solo lo hemos sabido porque Torra lo cantó ayer.

En 2014, Sánchez abogó por suprimir el Ministerio de Defensa, como recuerdan las inclementes hemerotecas. Es cierto que Carmen Calvo, portento emergente de la metafísica, ya ha dejado claro que el Sánchez candidato y el Sánchez presidente son dos Sáncheces diferentes. Pero incluso así, resulta un poco hipócrita que busque una foto navideña con un estamento del que renegaba hace solo cuatro años (aunque bienvenida sea la rectificación). En la videoconferencia, Sánchez elogió las misiones de paz y se felicitó de la incorporación de la mujer al Ejército. Pero soslayó lo crucial: los militares están ahí para defender la nación, su unidad y su Constitución. La videoconferencia se convirtió en juegos florales para no hablar del incómodo elefante invisible que deambulaba por la habitación: un presidente rehén del separatismo para perdurar en el poder.

Pedro, el encastillado
RAÚL DEL POZO El Mundo  26 Diciembre 2018

Se cuenta que Pedro Sánchez le dijo a Quim Torra en Pedralbes: "Éstas son las dos opciones, o al Gobierno le apoya los Presupuestos la mayoría de la moción de censura o tendré que adelantar las elecciones con el peligro, para nosotros y vosotros, de una mayoría de derecha dura con Vox dentro". La gente que conoce bien al presidente del Gobierno piensa que esa noticia es un simple rumor; para ellos, Sánchez se ha encastillado en Moncloa y no lo van echar ni los bomberos. Se dice que alguien se encastilla cuando se refugia en un fuerte, al que aguanta con tesón y cabezonería su posición. Pedro Sánchez se refugia en Moncloa y está dispuesto a soportar linchamientos mediáticos, lapidaciones de las redes sociales y las catilinarias de la derecha. Aguantará en Moncloa aunque se hunda el PSOE con los barones dentro en Asturias, Valencia y Castilla-La Mancha, como ya se hundió en Andalucía. Ya le pueden dar un repaso en las elecciones de mayo, ya pueden cargarse los Presupuestos, ya pueden acusarle todos los días de traidor, que permanecerá en La Moncloa con la misma determinación que afrontó las primarias, la retirada del Congreso de los Diputados, la abominación de la vieja guardia o la traición del aparato. Está convencido de su baraka, de la necesidad de plantar cara a las adversidades.

Cree firmemente que no hay más solución que diálogo, y la paciencia como terapia política en el laberinto de Cataluña, y que hay millones de españoles que comprenderán, al final, su acierto al haber subido la pensión mínima, el sueldo a los funcionarios y haber logrado mejoras sociales para la gente humilde, a pesar de su minoría parlamentaria.

En el Palacio de La Moncloa, que más que palacio es un complejo, todos los inquilinos anteriores sufrieron el síndrome de la cautividad; sólo Sánchez ha transformado la cautividad en júbilo. Todos los presidentes se sintieron incomprendidos; alguno pensó que era Napoleón entre los tapices. Se pasaron la vida estudiando las encuestas; sólo Sánchez ha sorteado ese estrés, nombrando edecán al oráculo Tezanos.

Para este Maquiavelo del barrio de Tetuán la política no es otra cosa que la facultad de elegir, en toda circunstancia, lo que es mejor para sí mismo y para los demás. "La libertad -dice Marcel Brión- es en esencia, el derecho a cambiar de ideas si se habían reconocido como falsas las que se habían adoptado". Sánchez cambia de ideas con desfachatez y desafía no sólo a la oposición, sino a la burocracia del aparato y a la disciplina de su partido. A ver quién es el desencastillador que lo desencastilla.

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Torra deja en evidencia al Gobierno
EDITORIAL ABC  26 Diciembre 2018

Deben cesar las ofertas eternas de diálogo a una Generalitat que quiere imponer sus condiciones para proclamar una «república» catalana

Definitivamente el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, es un iluminado, pero lo peor no es que lo sea, sino que Pedro Sánchez trate de adocenarlo inútilmente mintiendo a todos los españoles. Suponiendo que Torra diga la verdad, lo cual es mucho suponer, Sánchez ocultó a la opinión pública tras su reunión del pasado jueves que había recibido una «propuesta de acuerdo democrático» con 21 exigencias, entre ellas una consulta para la autodeterminación de Cataluña, a la que el Gobierno debe responder en breve porque de lo contrario no verá aprobados los Presupuestos Generales. Chantaje tras chantaje, en España es Torra quien sigue imponiendo el ritmo de los tiempos y la agenda política. Los españoles ya saben que Sánchez no está dispuesto a aplicar el artículo 155 de la Constitución, pero seguir receptivo a un chantaje inasumible es una ofensa a la ciudadanía. Ya es hora de que cesen las ofertas eternas de diálogo a una Generalitat que quiere imponer sus condiciones para proclamar una «república» catalana. Y ya es hora de que Sánchez aterrice y no incurra en más ensoñaciones de soluciones mágicas para Cataluña. Mientras el separatismo proponga sandeces como la «desfranquización de España», el aislamiento del «fascismo y la ultraderecha» o la conformación de una «comisión internacional que medie entre los Gobiernos de Cataluña y de España», será absurdo intentar cualquier diálogo. Torra incurre en conductas casi enfermizas que no revelan sino su interés por ganar tiempo y acorralar a Sánchez, que está haciendo una dejación de funciones alarmante.

Una cosa es que Sánchez necesite los votos del separatismo catalán para aprobar los Presupuestos y prolongar esta legislatura, y otra muy distinta es que se muestre dispuesto a venderse en contra de los intereses de todos los españoles y de su propio partido. Sánchez podría haber comunicado a la opinión pública lo inasumible de esa «propuesta de acuerdo democrático» y afirmar que España no va a ser rehén de los caprichos supremacistas de Torra. Podría haber dicho públicamente que ha intentado negociar hasta la extenuación con el separatismo para que rectificase. Y podría haber mostrado un mínimo de la autoridad imputable a un presidente del Gobierno cuando nuestra democracia se ve amenazada con intentos golpistas. Sin embargo, Sánchez se ha marchado de vacaciones albergando la esperanza de dividir más al independentismo en interés propio. La creciente preocupación en las filas socialistas es lógica porque Sánchez no parece dominar la situación. De algún modo, Torra se está mofando de la reunión que mantuvieron ambos esperando una respuesta «española» a sus condiciones. Bien harían Torra, y muy especialmente Sánchez, en tomar nota de las palabras del Rey en su discurso de Nochebuena sobre lo que significa la lealtad a la Constitución.

A puro huevo
SANTIAGO GONZÁLEZ El Mundo  26 Diciembre 2018

Un mosso, de filiación desconocida afortunadamente para él, le explicó la problemática a un tractoriano perseverante, agente rural, que se había proclamado defensor de la República: "Qué República ni qué collons! La República no existe, idiota".

No se puede decir mejor. Habría que incentivar a ese mosso desconocido para que persevere, y se lo explique a Torra y a su portavoz, que han puesto un broche con rebuzno al Consejo que el doctor Fraude celebró en Barcelona. El Govern le puso colofón instando al presidente del Gobierno "a no ser títere del Estado". Ni Bea Talegón es capaz de semejante tontería.

La consigna del mosso está haciendo fortuna, pero ha despertado el celo del consejero de Interior, Miquel Buch, que no es partidario de que nadie llame idiotas a los idiotas y está investigando su identidad para sancionarlo.

Ahí quiero ver yo a mi ministro Marlaska: ofreciéndole acomodo en la Guardia Civil o el Cuerpo General de Policía, aunque no haya razones para suponer que el restablecimiento de la decencia sea una prioridad para él desde que abandonó la judicatura.

Hubo otro momento extraordinario, cuando a un integrante de una de las tres columnas de CDR que confluyeron en la Lonja para protestar por la presencia del Gobierno en Barcelona, le golpearon con un proyectil de foam, de resultas de lo cual tuvieron que extirparle un testículo en el Vall d'Hebrón. Ya hay al menos un independentista que ha aprendido en carne propia que la independencia cuesta un huevo, dicho sea en sentido literal.

Por lo demás, el Consejo de Ministras sirvió para lo anunciado por la Generalidad, un "comunicado conjunto de los Gobiernos catalán y español" por el que el segundo se rinde ante el primero y se trata de rescatar la dignidad de Lluís Companys, ignorando que la dignidad de Companys nunca estuvo tan alta como en los fosos de Montjüic, ch'un bel morir tutta una vita onora, ya lo había escrito Petrarca, incluso la de un gobernante que tanto fusiló en la Cataluña republicana. Han puesto en cuestión la condena franquista -ya lo había hecho el zapaterismo-, pero como decía un tuit de Fray Josepho, "no el que le hizo la Republica en 1935, que lo condenó a 30 años de cárcel e inhabilitación perpetua por rebelión".

La república idiota
Cristina Losada Libertad Digital  26 Diciembre 2018

En el cuento de Andersen El traje nuevo del emperador, el niño que dice espontáneamente la verdad, esto es, que el rey no lleva ningún traje y va desnudo, logra que el resto de la gente, que hasta entonces había alabado el inexistente atuendo, rompa su voluntaria sumisión al engaño colectivo y se sume a la verdad desvelada. No hay castigo para el niño por haber dicho lo que todos veían pero no querían reconocer, prisioneros de la red de mentiras que habían tejido previamente en interés propio. Tampoco se sanciona al único que se atreve a decir la verdad en un episodio similar en El conde Lucanor ("Lo que sucedió a un rey con los burladores que hicieron el paño"), que pudo ser la fuente de la que bebió Andersen. Pero estos cuentos moralizantes no tienen validez en la Cataluña del cuento separatista. Ahí, el engaño colectivo no sólo se mantiene proscribiendo la verdad. También se castiga al que se atreve a proferirla.

No es metáfora. El mismo día de Nochebuena, el consejero del Interior, Miquel Buch, anunció en una entrevista que investigará al mosso, miembro de la Brigada Móvil, que le dijo lo que todo el mundo sabe a un manifestante que era agente rural de la Generalitat. La frase del policía, que se ha hecho célebre, fue: "La república no existe, idiota". La interlocución entre el mosso y el agente rural, que iba con los CDR, dio la vuelta a España y puso a los separatistas en pie de guerra. sólo por la verdad incontestable, que escuece. También o sobre todo por quién la dijo. Buch justificó la investigación y posible sanción en que "un mosso no tendría que llamar ‘idiota’ a un manifestante". Pero lo realmente humillante para los separatistas es la parte mollar de la frase, y el hecho de que su autor fuera un policía autonómico.

Para el separatismo, la policía autonómica es suya: de su propiedad. Como tantas otras cosas, como todas las instituciones y, en realidad, como toda Cataluña. Esa idea de propiedad exclusiva significa que instituciones y funcionarios han de estar al servicio del proyecto político separatista. En cuerpo y alma. Cualquier señal que indique que no son los dueños y amos absolutos les resulta insoportable. El control de la Administración y de sus miembros es condición crucial para que los designios políticos del separatismo se cumplan. Poco se ha hablado de las formas en que se ejerce ese control, pero se ejerce. Una de las modalidades en es la detección del disidente y su purga, o hacerle la vida imposible si no se somete. Cuando el 9-N, sólo una directora de instituto se negó a entregar las llaves del centro. Una sola en toda Cataluña. Fue un indicio claro de que las vías de control han funcionado. Como lo fue que al aplicar el 155 se planteara, de manera verosímil, la imposibilidad práctica de hacerlo frente un cuerpo funcionarial mayoritariamente sesgado en favor del separatismo.

El anuncio de que se va a investigar al mosso –y no al agente rural, que iba de uniforme a una manifestación sin estar de servicio– representa, por sí mismo, una forma de control político: es un aviso a navegantes. No se trata tanto de dar satisfacción a los radicales (los más radicales son los que están en el Gobierno) como de asegurarse de que nadie que esté a sueldo de la Generalitat pueda cuestionar en público ninguna de sus falsedades. Todos saben, y los primeros de todos los separatistas, que la república no existe y que es una auténtica idiotez creer lo contrario. Pero el edificio del engaño se sostiene en la voluntad colectiva de mantenerlo. Cuanto más disparatado es el engaño, más fuertemente tienen que afirmarlo. Un solo hombre que dijo la verdad los ha dejado en ridículo. Aunque ese precio, el del ridículo, están dispuestos a pagarlo, como ya se ha demostrado. Pero si no quieren levantar una oleada de apoyo al mosso de "la república no existe, idiota" en toda Cataluña y en toda España: déjenlo en paz.

La Navidad separatista
Pablo Planas Libertad Digital  26 Diciembre 2018

Como los nacionalistas catalanes tienen costumbres propias, el 25 de diciembre no celebran la Navidad, sino que adoran una tumba, la de Francesc Macià, nefasto personaje que fue el primero en salir al balcón a proclamar la república catalana. Murió de apendicitis en 1933. De buena mañana, las diversas facciones separatistas han realizado sus ofrendas y declarado la guerra a España en presencia de unos mossos d'esquadra en uniforme de gala, o sea con capa, chistera y alpargatas.

La edición de este año, número 85, ha sido la primera de Quim Torra como décimo presidente de la Generalidad, y había que ver el ardor marcial con el que ha posado el hombre para los fotógrafos, enmarcado por los mossos con sombrero de copa y caras de circunstancia. Torra no se fía ni un pelo del cuerpo, quiere purgar al agente que desveló que la república no existe y considera que los antidisturbios propios están infiltrados por policías de Vox y Ciudadanos. Sin embargo, le encanta que se vistan de fantasía para dar solemnidad a sus apariciones. Le puede esa estética catalana de gente cagando y mozos con trabuco.

Ahora anda crecido porque Sánchez le ha tratado como si fuera el jefe de Estado del país vecino, calidad en la que ha desvelado que propone una comisión internacional para mediar en el "conflicto". Y como muestra de buena voluntad ofrece la colaboración catalana para desfranquizar a la sociedad española. A Torra, es de sobra conocido, le parece que los españoles son "bestias inmundas" que presentan "baches en el ADN" y no le interesa tener como vecinos a semejantes gañanes, franquistas todos.

Este es el personaje con el que Sánchez quiere dialogar. Un tipo que pide cascos azules en Cataluña porque sostiene que entre la población catalana hay cinco consensos básicos. A saber, que muera el Borbón, golpistas a la calle, la nazificación por inmersión lingüística, la prohibición del 155 y la autodeterminación. Es la Alternativa KAS catalana. Muerto el proceso, llega el tema catalán. El ochenta por ciento de los residentes en la comunidad autónoma son partidarios de los cinco puntos, según los separatistas. Que el partido más votado en la región en las últimas elecciones haya sido Ciudadanos les importa una higa.

Dialogue Sánchez, dialogue. Pero recuerde que por dar pábulo a mentiras como esas Mariano y Soraya ya son historia. Cierto que usted fue el gran beneficiado, y sin pasar por las urnas, pero lo que llevó a la Moncloa le sacará de la Moncloa

Sánchez deja sin poder a la Alta Inspección en la nueva Ley de Educación como quiere Torra
Carlos Cuesta okdiario  26 Diciembre 2018

Pedro Sánchez, en una nueva cesión a los independentistas, dejará sin poder a la Alta Inspección en la nueva Ley de la Educación. Lo que significa que las quejas de los padres, por ejemplo en Cataluña o en Navarra, no tendrán un cuerpo oficial de la Administración que las tramite, investigue y sancione si fuera necesario.

La nueva Ley de la Educación que prepara Isabel Celaá incluirá una nueva cesión al separatismo. Y, por lo tanto, un nuevo mazazo a los padres que decidan libremente educar a sus hijos sin adoctrinamiento separatista. La nueva ley, no sólo dejará sin definir la proporción de horas de clase que deben darse en español sino que, además, cualquier queja de los padres quedará sin cuerpo de la Administración Central al que acudir para comprobar la realidad: y es que la ya minusvalorada Alta Inspección educativa directamente ni aparece con funciones en la ley.

Se trata de uno de los cuerpos de la Administración más escondidos en décadas. Lo dejó en la práctica sin utilidad Rodríguez Zapatero, y los mantuvo sin cambios el anterior Gobierno de Mariano Rajoy hasta el último minuto y cuando el adoctrinamiento era yo obsceno: no aparecieron hasta la fase final de la legislatura y tras aprobar el 155 y la intervención en Cataluña: lo hicieron, además, para confirmar que el adoctrinamiento era generalizado pese a lo que el Gobierno de Rajoy hizo público que no era así, que se trataba de casos aislados. Ahora Pedro Sánchez los deja directamente sin papel real en la nueva ley. Literalmente no figuran con ninguna presencia.

Competencia educativa
Esta cesión supone de facto un traslado de la competencia educativa plena a la Generalitat, cuestión que no respalda la Constitución, puesto que la función de garantía de derechos y libertades de los ciudadanos de toda España no es delegable por parte del Gobierno ni del Estado Central. Por ello el artículo 149.1 de la Constitución señala que “el Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: 1ª La regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y en el cumplimiento de los deberes constitucionales”.

Y uno de esos derechos, obviamente, es el educativo, donde, según el artículo 27 de la Carta Magna: “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Y todo ello, teniendo en cuenta que “los padres y, en su caso, los alumnos” tienen capacidad para intervenir “en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos”.

Por eso es necesario el papel de la alta inspección educativa. Porque, precisamente al tratarse de materias cedidas a las comunidades autónomas que afectan a derechos básicos, debe haber un garante de la defensa de esos derechos, materia que no es transferible por el Estado Central.

Pese a ello, la indefensión con la nueva ley será absoluta: el Gobierno entregará a Cataluña la capacidad de determinar qué asignaturas se dan en español y cuáles en catalán. El borrador de Ley Orgánica de modificación de la Ley Orgánica de Educación (Lomloe), elimina el punto en el que la anterior norma exigía una proporción “razonable” entre el español y el catalán. De facto ya no ocurría, pero es que ahora ni será exigible: uno, por quedar en la ambigüedad; dos, porque para reclamarlo, habría que acudir a la Generalitat ante la inexistencia de un papel para la alta inspección educativa.

Con la nueva norma socialista, “las administraciones educativas fijarán la proporción del uso de la lengua castellana y la lengua cooficial como lengua vehicular, así como las materias que deban ser impartidas en cada una de ellas, pudiendo hacerlo de forma heterogénea en su territorio, atendiendo a las circunstancias concurrentes”.

El texto delega en una supuesta buena fe de la Generalitat golpista. Algo que, incluso con la ley actual, ha quedado ya más que negado: la inmensa mayoría de los centros escolares sólo imparten en español una asignatura: Lengua Castellana y Literatura. Y ello, pese a que los tribunales exigen al menos un 25% del horario: dos asignaturas en vez de una.
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