AGLI Recortes de Prensa   Domingo 30 Diciembre 2018

El voxtipado de Albert Rivera
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Diciembre 2018

El líder indiscutido -aunque quizás ya no indiscutible- de Ciudadanos sufre una grave afección político-pulmonar: cuando habla, le molesta VOX. Si aprovechamos las infinitas licencias navideñas en el orden metafórico, podríamos decir que tiene un voxtipado de padre y muy señor mío. En sus declaraciones de ayer mismo, Rivera dijo varias cosas, con esa claridad confusa tan suya, pero todas con algo en común: nunca las hubiera hecho de no producirse el nacimiento electoral andaluz de VOX. Gracias a sus 12 diputados, Juan Marín ha podido pasar de camarero de Susana Díaz, tarea absentista que nunca le cansó, a fracasado presidente con el apoyo del PP y del PSOE, primera opción que defendió campanudamente el propio Rivera, y a presunto vicepresidente de Moreno Bonilla, cargo menos agotador que el de vendedor de burras políticas y bulas de limpieza de sangre ideológica.

Las declaraciones de Rivera a Efe
El líder de C´s dice que, tras las elecciones andaluzas y la expulsión del poder de la Izquierda, pero sólo porque a Susana Díaz le faltaban votos para hacer presidente a Marín y el PP se negó a prestárselos, "su prioridad es formar gobiernos constitucionalistas", excluyendo a Podemos y VOX, que a su juicio no lo son y de forma idéntica. ¿Apoya, pues, Abascal a los golpistas catalanes como Iglesias? ¿Y por eso es la acusación particular en el juicio del Supremo al Golpe que empieza, dicen, con Febrerillo el Loco?

Pero dejemos concluir a Rivera: "Nosotros no vamos a estar en tripartitos que no puedan gobernar. Queremos gobiernos serios, constitucionalistas" (…) "Priorizamos a los partidos que históricamente hemos defendido el constitucionalismo" (…) sin distinguir entre Izquierda y Derecha, algo "ya superado". El problema es el PSOE, "secuestrado por el sanchismo", que impide el "diálogo entre constitucionalistas". Y remata, adornándose: "Va a tocar tener mucha cintura y ser muy generosos y muy estadistas".

El plumilla de la Agencia Efe, insiste en lo inmediato: Andalucía, cuyo cambio sólo hace posible Vox, pero al que a diario desprecia Valls, el candidato independiente que apoya su partido para la alcaldía de Barcelona y que no se sabe si respalda Ciudadanos o es dirigido ideológicamente por él, pese al precedente del PSF, al que Valls abandonó en la ruina electoral antes de ser rechazado por Macron, ex-ministro de Valls, pero al que no ha querido ver ni en pintura. Las europeas, con Macron y Rivera juntos y Valls en medio, pueden alumbrar un Edicto de Nantes de la hipocresía.

El chiste de Juan Marín
El caso es que, por ese provincianismo catalán al que yo achaco el "Error Valls" (¡tener a Jordi Cañas en el equipo de Valls y no al revés!), Rivera se ve obligado, o se obliga solo, a disparatar como un orate:

"Estoy de acuerdo con Valls en que no tiene que haber un Gobierno tripartito ni con Podemos ni con Vox, tiene que ser un gobierno constitucionalista, el gobierno en Andalucía tiene que ser entre Ciudadanos y el PP y es lo que vamos a hacer", porque, dice, "una cosa es la mesa del Parlamento y otra la formación del Ejecutivo". Y, en fin, la media revolera: "Juan Marín se está descubriendo como una persona responsable que quiere a Andalucía y que se esfuerza para que su tierra tenga un cambio".

Empecemos por el final: desde la desaparición de Mary Santpere y Eugenio no conocíamos un chiste catalán tan capaz de producir la risa floja. Marín se estará descubriendo y aun sorprendiendo, porque se ha tirado tres años y medio de abrecoches del Gobierno del PSOE, sin el menor interés por su tierra, ni por el cambio, ni por nada. Pero con VOX le ha nacido el doloroso golondrino de la responsabilidad, y del amor a la patria chica, sin excluir el flamenco, en que lo puede instruir la Presidenta del Parlamento.

Pero vayamos a lo serio: ¿de qué Gobierno "claramente naranja" nos habla Rivera, si no puede aprobar ni una sola ley sin el apoyo de Vox? Más aún: Vox puede abocar a Andalucía a nuevas elecciones cuando le parezca. Por ejemplo: si supedita su apoyo a la derogación de la Ley de Violencia de Género, que es ferozmente anticonstitucional, dijera lo que dijera el TC, y aún empeoró en el caso andaluz. Añadamos la Ley de Memoria Histórica, no menos agravada y otras atrocidades de ese marxismo cultural que tantos votos le ha dado y muchos más le dará al partido de Abascal y Ortega Lara.

Un proyecto personal de Poder
Algunos achacan al postureo negociador las piruetas de Ciudadanos en Andalucía, dispuesto, recordemos, a gobernar con el apoyo del PSOE, obviamente a cambio de no levantar alfombras ni cambiar nada sustancial. Eso ya sería grave, porque descubriría a una banda de oportunistas capaz de aliarse con cualquiera y con cualquier argumento para llegar al Poder. Pero, en realidad, creo que estamos ante algo peor: el proyecto exclusivamente personal de Rivera para llegar a la Moncloa a costa de Ciudadanos. Por la misma razón que, tras su triunfo en Cataluña, hizo eclipsarse a Arrimadas, que es la que realmente hizo la campaña andaluza pero a la que ahora nadie pide opinión y a la que sólo el regolpismo del catanazi Torra ha resucitado.

De lo que parece no darse cuenta -hilando y deshilando encuestas- Albert Rivera, es que además de mostrar su peor cara, la del oportunismo, cada ataque o desprecio a Vox, que lo es también a sus votantes, refuerza al partido de Abascal como la única fuerza fiable -con el PP de Casado pero sin la hipoteca del rajoyismo- para combatir el gran problema de España, que sigue siendo el del separatismo. Ni la violencia mal llamada de género, ni la memoria antihistórica, ni la caza, ni los toros: la cuestión nacional, radicalmente inseparable de la supervivencia del régimen constitucional.

La razón del voto a Vox, la misma que a Ciudadanos
¿Cómo puede hablar Rivera de "gobiernos constitucionalistas" si desprecia -cuando le interesa, claro- al que tiene como norte la defensa de la nación, que es la base de la Constitución que quieren destruir sus enemigos? ¿Y por esperar a un PSOE entregado, ahora y en la legislatura venidera, a la demolición de España junto a sus torvos socios de Gobierno, prescinde e insulta -no lo hizo con Podemos- al partido que está rompiendo el empate perdedor de PP y Ciudadanos ante la izquierda y los separatistas? ¿Tanto ha extraviado el tejemaneje político diario a Rivera que olvida que la razón por la que se vota a Vox es la misma que llevó a tantos españoles, hace bien pocos años, a votarle a él, y que no es otra que la defensa de España, de la libertad y la igualdad de todos sus ciudadanos ante la Ley? Flaca memoria, como la del PP de Rajoy, que las urnas le recordarán.

Lo peor del constipado es que se revele como gripazo inclemente. Lo peor del voxtipado de Rivera es que le gripe el discurso nacional por abusar del equilibrismo centrista. El equilibrio exige dos referentes sólidos y fijos. Y si el de la izquierda es inestable, el de la derecha es, sin más, inexistente. A ver si el trapecista va a acabar en la red y cuando el público ya se ha ido.

Cómo «desenchufar» la administración andaluza
PP y Cs encontrarán una aparato mastodóntico que aglutina al 10% de los trabajadores de la región, unos Presupuestos prorrogados y en entredicho y varias causas judiciales pendientes l La tasa de desempleo es del 22,9%
M. González Q.. larazon 30 Diciembre 2018

El Gobierno de PP y Cs arrancará con unos Presupuestos prorrogados –y en sobreaviso de la Airef por la necesidad de un ajuste adicional de dos décimas para cumplir el déficit y la regla de gasto– y con «la pedrea» de la indemnización de más de 420 millones por diferentes asuntos de notoria incompetencia administrativa: el caso del Centro Comercial Nevada de Granada; los retrasos del metro de Sevilla; y la paralización de una central eléctrica en San Roque. La Airef también ha alertado del impacto en las cuentas de la restitución de derechos a los funcionarios –126 millones hasta 2021– como la implantación de las 35 horas. PP y Cs han anunciado que pretenden «meter mano» a la «patata caliente» de la Administración andaluza, empezando por una auditoría y por retomar la comisión de investigación de la Faffe, la fundación que sirvió para, entre otras cosas, recolocar a «enchufados» del PSOE, ex alcaldes y otros cargos, así como allegados, y de donde salieron los fondos de las tarjetas que sufragaron las fiestas en puticlubs que investiga la Justicia. Cs anunció que en los primeros cien días de legislatura se eliminarán los aforamientos, se creará la Oficina contra el Fraude y una ley de despolitización de los servicios públicos. Sólo la agencia IDEA, la que sufragaba las ayudas del «fondo de reptiles», ha perdido 521 millones entre los ejercicios 2013 y 2016. La Junta apenas ha recuperado en 8 meses 5 millones por los ERE y la formación. Está pendiente la sentencia de los ERE, entre otros casos como el de Invercaria. Andalucía es la comunidad con más casos de corrupción tras Valencia.

La región andaluza, con más de 102.000 millones recibidos en fondos comunitarios desde 1986 y pese a la ampliación de la UE con zonas de menor PIB, apenas alcanza el 67% de la renta media europea, sorprendentemente un 1% más lejos que en 1985. Con Susana Díaz como presidenta, Andalucía ha vuelto a ser una región de máxima prioridad, tras salir de este vagón de cola antes de la crisis. Durante la crisis, la comunidad ha perdido 12 puntos porcentuales en lo que a convergencia se refiere. En 2007 estaba en el 79%, lo que motivó que Andalucía dejara de ser objetivo 1. Convergencia era una palabra en desuso en la Junta. En la presentación de los Presupuestos para 2018, la entonces consejera de Hacienda y ahora ministra María Jesús Montero deslizó el término de pasada tras explicar que Andalucía crecerá en 2018 un 2,6%, por encima de la zona euro, que la región supera el crecimiento de los países más avanzados y que el próximo ejercicio se alcanzará el PIB más alto de la historia, 166.000 millones, superando el nivel previo a la crisis (157.147 millones en 2008). Según el índice europeo, Andalucía ha pasado de un 31,6% de población en riesgo de exclusión social en 2005 a un 41,7% más de una década después. Un aumento de 10 puntos. La tasa andaluza está por encima de la de Rumanía (38,8%), Turquía (41,3%), Bulgaria (40,4%), Serbia (38,7%) o Grecia (35,6%). El índice andaluz es casi 14 puntos superior al 27,9% de la media nacional. La capital de Andalucía, Sevilla, cuenta también con algunos de los barrios más pobres de España, como Los Pajaritos, donde, según el INE, las familias subsisten de media con 12.614 euros al año. PP y Cs han anunciado un plan de apoyo a las familias. El bloque de medidas sociales agranda la brecha con «el quinto elemento» del Parlamento, Vox, e incluye la revisión trimestral del pacto, medidas para desarrollar la ley de igualdad y contra la violencia de género y la defensa de la ley de Lgtbi, todas ellas cuestiones para las que Vox plantea su derogación, como para la ley de memoria histórica, que, directamente, no se trata en el acuerdo. Entre las medidas sociales, se cita la mejora de la atención a la dependencia, la «ley de apoyo a las familias andaluzas, adaptada a la realidad actual y a sus diferentes modelos, con especial atención a las familias numerosas y monoparentales». En el apartado de inmigración, se establece un plan de mejora de la política migratoria, con más recursos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y para la atención de los menores no acompañados.

La inversión en obra pública en la región cayó un 84% durante la crisis, según recoge el Informe Anual de Adjudicaciones de Obra Pública de la patronal Ceacop. En lo que respecta al empleo, el verano, la mejor estación laboral de la región, sólo dio para la creación de 300 empleos y dejó 898.200 parados. La tasa de desempleo es del 22,9%, más de 8, por encima de la media nacional, y hay alrededor de tres millones de ocupados, lo que remite a cifras de 2008, según la Encuesta de Población Activa (EPA). En diciembre de 2008 había 3.058.000 ocupados y 846.000 desempleados. Para reducir el desempleo, aparte de la ampliación a 24 meses de la tarifa plana para autónomos o la cuota superreducida, se creará un «sistema arbitral de segunda oportunidad» para las situaciones de sobreendeudamiento; el sistema de cheques-formación o la reforma del Servicio Andaluz de Empleo.

En Andalucía hacen falta 100.000 empresas para igualar la media nacional, según los datos de la Confederación de Empresarios de Andalucía. La ratio andaluza está en 58 sociedades por cada 1.000 habitantes mientras que la española se sitúa en 70. La comunidad cuenta con 510.000 empresas. De media se constituyen, 45,18 nuevas empresas al día. Para igualar la tasa media española, la comunidad andaluza debería crear 275 empresas diarias, es decir, el número de sociedades debería crecer a un ritmo seis veces superior al actual. La masa industrial andaluza adolece de magnitud. El «todo esto era campo» de los abuelos dio pasó a una suerte de «todo esto eran ladrillos, grúas y hormigón» y, tras la crisis, al «todo esto es turismo». De hecho, sólo hay 22 empresas andaluzas entre las 500 primeras de España en cuanto a volumen de ventas, según los estados financieros individuales del Registro Mercantil pero Andalucía registra año tras año cifras récord en el turismo, como locomotora económica unida al aumento de las exportaciones, que han batido récords como salida a la crisis. Málaga gana peso y no se descartan movimientos en relación a esta Consejería. La Junta ha tramitado casi 300 normas durante los cinco años de gestión de Díaz. Entre el ejercicio 2012 y 2017 en Andalucía se han publicado 81 leyes, de las que 44 han tenido la fórmula de Decreto Ley. El puesto de trabajo del 10 por ciento de la población activa andaluza depende directamente de la Junta, con en torno a 294.500 trabajadores en nómina. El Presupuesto de la Junta contempla una plantilla de más de 270.000 trabajadores. La mayoría son funcionarios de Sanidad y Educación con plaza definitiva. También hay interinos, personal eventual, altos cargos elegidos a dedo y una plantilla aparte de empleados públicos a nómina de la llamada «administración paralela», los entes instrumentales como las fundaciones, empresas y agencias de la Administración pública. La administración paralela contaba con una plantilla de 23.899 trabajadores en 2017. En base a estos datos, la Junta da empleo directamente al 9,7 por ciento de la población activa andaluza, esto es, casi 1 de cada 10 trabajadores de la comunidad. El plan de competitividad para la agricultura, ganadería y pesca; el pacto por el agua, un nuevo texto refundido de la ley del suelo o la ley de economía circular completan las medidas de índole económica de PP y Cs.

El número de habitantes con estudios superiores ha crecido un 14,5% en 25 años, con más de un millón de personas con estudios superiores. El Campo de Gibraltar presenta entre cuatro y seis puntos porcentuales más de absentismo que el resto de la provincia de Cádiz. En Almería, la propia Junta coincide en las causas con Vox: la diversidad y la facilidad para trabajar en la agricultura, con la consiguiente necesidad de refuerzos educativos. En Educación, además del refuerzo para reducir el abandono escolar, destaca la implantación de la educación gratuita de 0 a 3 años a lo largo de la legislatura y un plan de mejora de las instalaciones educativas, así como medidas para necesidades de atención temprana y la equiparación de la educación pública y concertada y su libre elección. Destaca asimismo, la esperada Ley de FP del pacto PP-Cs.

El descontento con la sanidad es notorio y lleva años en las calles. Un dato que revela la calidad del servicio: La Junta licita las ambulancias por debajo del coste real y con un solo técnico para conducir y asistir. El Virgen del Rocío también es el único hospital entre los diez mejores de España, al margen de los de Madrid y Barcelona. PP y Cs han prometido la «despolitización» de la sanidad, la reducción de las listas de espera y la mejora de la atención primaria. Como mínimo, «10 minutos por paciente». Partido Popular y Cs también defienden la equiparación salarial de profesionales sanitarios y docentes con la media nacional.

Vergüenza selectiva
Alejo Vidal-Quadras. vozpopuli  30 Diciembre 2018

La inesperada y sorprendente irrupción de Vox en el Parlamento andaluz y el anuncio de no pocas encuestas de que se producirá un fenómeno semejante en otras autonomías y grandes municipios en mayo como preludio de su entrada en el Congreso cuando se celebren elecciones generales, ha desencadenado un alud de análisis y algunas reacciones histéricas. Ha habido en particular un planteamiento por parte del Partido Socialista y de sus compañeros de viaje, Podemos y los golpistas catalanes, que aúna la torpeza táctica con la falta de equidad. La agitación del espantajo de la “extrema derecha” y la calificación del pacto explícito entre PP y Vox e implícito entre ambos y Ciudadanos para la composición de la Mesa de la Cámara andaluza como el de “la vergüenza”, revela cómo a la izquierda y a los separatistas se les nublan las entendederas cuando la gente se rebela contra su hegemonía moral y su imperio de corrección política.

Supongamos que se acepta el argumento de que Vox es una formación impresentable por su posición radical respecto a la estructura territorial del Estado, la inmigración irregular, la protección de la vida y de la familia, la ideología de género y el proyecto de integración europea y que por tales pecados mortales debe ser tratada como apestada y condenada a la marginación institucional. Entonces, por la misma lógica implacable, partidos que tienen como propósito confeso y materializado mediante un intento fallido de golpe violento algo mucho más grave como es la liquidación de España como Nación y con ella nuestros derechos y libertades para arrastrarnos a otra guerra civil y a la ruina económica, no sólo deberían ser objeto de la repulsa más enérgica por el resto del arco parlamentario, sino ilegalizados de inmediato. Pues bien, lejos de ello, el presidente del Gobierno se reúne con sus máximos representantes, les cubre de deferencias y halagos y se esfuerza por todos los medios para que le aprueben los Presupuestos. ¿No hay aquí una clara diferencia de trato que no se corresponde con la magnitud de las dos amenazas? Nadie negará que es peor que a uno le quiten el suelo sobre el que baila que la propuesta de que se cambie de danza. Mientras haya pista se puede discutir qué es lo que ha de tocar la orquesta, si no hay pista se acaba la fiesta.

En cuanto a los que pugnan alegremente por abolir la monarquía parlamentaria y reemplazarla por una república popular (léase totalitaria a la cubana o venezolana), suprimir la libertad de educación, nacionalizar la banca y la energía, designar los jueces de acuerdo con su pureza ideológica, imponer sus delirantes tesis mediante la violencia callejera, triturar la economía de mercado, auspiciar referéndums de autodeterminación a lo largo y a lo ancho de la geografía patria y condenar al conjunto de la sociedad española a la miseria igualitaria, tampoco parece que puedan presentarse como un ejemplo de sensatez y moderación. Curiosamente, este conglomerado de confluencias colectivistas y liberticidas es el socio preferente y mimado del actual Ejecutivo socialista, que acoge su destructivo programa como simpática mascota doméstica. Francamente, a cualquier ciudadano razonable la perspectiva de que Podemos ocupe la Moncloa le inspirará muy probablemente más inquietud a que lo haga Vox, por muy alejadas que estén sus propias convicciones de las de Santiago Abascal y Rocío Monasterio. Por lo menos, con un Gobierno de color verde, no se devaluarían sus ahorros, España seguiría existiendo como espacio común de imperio de la ley y de orden civil, podría decidir sin trabas el colegio de sus hijos, turbas vandálicas no ocuparían plazas y avenidas para destrozar mobiliario urbano, su segunda residencia no sería expropiada y su pequeña empresa o comercio operaría en un marco legal estable, cuestiones elementales que con otro de tono morado no tendría en absoluto aseguradas.

Además del obvio desequilibrio a la hora de evaluar la radicalidad de Vox comparada con la de los amigos con los que Pedro Sánchez hace pandilla, la permanente e iracunda descalificación de esta opción emergente y las reiteradas llamadas a condenarla al ostracismo -incluso se ha llegado a emplear la expresión “cordón sanitario”- sólo contribuye a fortalecerla socialmente y a que gane más apoyo cada día. Si hay algo que irrite al español medio es la falta de ecuanimidad en los juicios sobre figuras públicas, sean éstas futbolistas, toreros, tonadilleras o políticos, y a medida que se profieren más injurias e invectivas sobre Vox, más crece el número de sufragios que recibirá en futuras convocatorias electorales. Queda así demostrado algo que algunos sabemos desde hace muchos años y es que la izquierda dogmática y el nacionalismo tribal comparten rasgos característicos, entre ellos el sectarismo, la resistencia a la evidencia empírica y la escasa inteligencia.

Abascal, el vuelco de los dos millones de votos
Las estimaciones demoscópicas le dan un papel determinante en el juego de mayorías en el Congreso
Lorente Ferrer. larazon 30 Diciembre 2018

ORIGEN DEL VOTO DE VOX
En la encuesta de NC Report para LA RAZÓN del pasado 7 de diciembre se atribuía a Vox 2.079.000 votos en el ámbito nacional. El 46,7% eran exvotantes del PP, otro 26,4% procedían de personas que no habían votado en las elecciones generales de 2016. Otro 14,5% llegaba desde Ciudadanos. Las filas de Unidos Podemos era el origen del 2,6% y del resto de partidos políticos, el 9,8%.

UN VOTO TRANSVERSAL
En esta primera fase de crecimiento, recibe de forma muy repartida el voto en función de la edad, sin que ninguna franja predomine, aunque si presenta un sesgo masculino, al tener el 57,3% de votantes hombres y el 42,7% mujeres, con un censo que, a nivel nacional, está compuesto de 48,4% de hombres y un 51.6% de mujeres.

GIRO A LA DERECHA
Vox puede ser el factor determinante para que España cuente con la estabilidad parlamentaria que no tiene desde 2015. El centro derecha (PP + Cs) sumó en las elecciones generales de 2016 la cantidad de 11 millones de votos, frente a los 10,5 de la izquierda (PSOE + Unidos Podemos). Ahora el centro derecha, con Vox, alcanzaría los 12,2 millones de votos, y la izquierda bajaría a 10,5 millones. El centro derecha traería la mayoría parlamentaria para garantizar la gobernabilidad.

SIN DISTINCIÓN DE CLASES
En el mes de octubre, cuando Vox se hallaba en unos 400.000 votantes a nivel nacional, su composición social, era muy elitista, ya que el 39,1% de sus votantes se podían considerar clase alta o media-alta y otro 26,2% de clase media y un 26,9% de clase trabajadora.Con los datos de la encuesta de diciembre, con 2.079.000 votantes, su estratificación social se ha popularizado, las clases altas y media-alta bajan en porcentaje al 22,3%. Porcentaje similar al actual de Cs. Las medias suben al 40,4% así como la trabajadora que alcanza el 37,3%. Más en consonancia con el actual electorado del PP.

Por lo tanto el votante de Vox cada vez se asemeja más al votante medio nacional, lo que enciende las alarmas entre la izquierda, ya que como ha sucedido en el resto de Europa, el avance de la nueva derecha es a costa de los votantes de los antiguos anillos o círculos rojos de las áreas metropolitanas francesas o italianas que pasaron de votar a socialistas o comunistas a hacerlo directamente a las nuevas derechas.

DERECHA, NO EXTREMA
Utilicemos correctamente la denominación de derecha y extrema derecha, así como la de izquierda y extrema izquierda. Vox es derecha, dura y auténtica, pero derecha. Si quemasen el Congreso de los Diputados como sucedió en Alemania con el Reichstag en 1933, habría que llamarles extrema derecha.

En la izquierda tenemos un caso idéntico, Podemos e IU. Son organizaciones de izquierda que algunos llaman extremistas. Las consideran «radicales» por compararlas con la «domesticada» socialdemocracia. Técnicamente el PSOE es centro izquierda, no izquierda, y los de Iglesias y Garzón son la auténtica izquierda. La izquierda de toda la vida, como lo era el PSOE en los años setenta del pasado siglo. La moderación del PSOE hace que sus primos de Unidos Podemos parezcan unos extremistas, pero UP encarna la izquierda tradicional. Son los socialistas los que se han moderado.

Eso no quita que, por motivos propagandísticos, y de mera supervivencia política, Unidos Podemos haya llamado a tomar las calles andaluzas para frenar al «fascismo». O hayan rodeado o pretendido tomar el Congreso, en otros momentos ya pasados. O que algunos de sus cargos públicos hayan tenido problemas con la justicia por violencia «política».

Lo mismo sucede con el concepto derecha y extrema derecha. A Vox hay que encasillarlo en la derecha, y al PP en el centro derecha. La moderación de los populares, llevada al máximo bajo la Presidencia de Rajoy, ha hecho irreconocible para muchos la ideología derechista del PP, invadiendo el centro derecha y abandonando la derecha. Vox ocupa ese terreno abandonado por el PP. No hay dos millones de franquistas que han permanecido dormidos todos estos años; lo que hay son dos millones de ex votantes del PP con Aznar y que, incluso, votaron a Rajoy en 2011, pero que durante estos ocho años han ido distanciándose del PP, o mejor dicho, el PP de Rajoy ha ido distanciándose de ellos, convirtiéndoles en huérfanos políticos.

EL EJE IZQUIERDA/DERECHA:
La ubicación ideológica de un partido político es muy difícil. Baste con la referencia a ello en el último barómetro del CIS, concretamente las preguntas 28 y 29, relativas al eje izquierda/derecha. Los votantes del PP se autoubican en el punto 6,8 de la escala de 0 a 10, mientras que el conjunto de la sociedad sitúa a los de Casado en el 8,3, muy cerca del 10 que es la extrema derecha.

En cuanto al PSOE, sus votantes se colocan en el 3,7, mientras que la media de todos los participantes en la encuesta lo sitúan en el 4,2, a sólo 8 décimas del centro político.

Pero más pintoresco es el electorado del PDeCAT y el PNV, ambos partidos de derechas, conservadores y democristianos, y que sus votantes también de derechas, siempre lo han escondido y se manifiestan en público de forma palmariamente falsa como que son de centro o de centro-izquierda. En el referido CIS sus votantes se ubican en 3,9 y 4,5 puntos, respectivamente, lejos de la verdadera realidad ideológica propia, la derecha.

CRECER POR LA IZQUIERDA
Pero todo parece indicar que la segunda fase de crecimiento de Vox, una vez reflotado el voto más conservador de ex votantes del PP que se había quedado en la abstención, pasa por abrir un frente transversal, seguirá buscando apoyos en la derecha y centro derecha, pero su gran «mercado» es el electorado clásico de la izquierda, las clases baja y media-baja; amas de casa, parados, jubilados y trabajadores con escasa cualificación profesional y nivel de estudios e ingresos medio-bajo. Y especialmente en aquellos municipios o distritos de ciudades en los que son acusados los problemas causados por la falta de asimilación de la inmigración y la competencia de los inmigrantes con los españoles por los escasos recursos sociales y laborales existentes. Las banderas a enarbolar por Vox para que caigan los baluartes de la izquierda española son la inmigración y el peligro de ruptura de España. Lo ha ensayado con éxito en Andalucía.

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Ignatius Reilly y la España imaginaria de Pedro Sánchez
Jesús Cacho. vozpopuli 30 Diciembre 2018
 
Siete días después de que en Barcelona sometiera a los españoles de bien a una humillación sin precedentes, pasando por el aro de esa “cumbre bilateral” que le exigía Torra, reunión entre iguales, Gobierno de España y Gobierno de Cataluña, afrenta sin paliativos, Pedro Sánchez apareció en rueda de prensa para hacer balance, más bien alucinada parodia, de sus siete meses de Gobierno, convencido como está de poder tomar a los españoles por idiotas capaces de comulgar con ruedas de molino. Siete meses sobre tres pilares: primero, la “regeneración democrática” (por ejemplo, la de esa ministra de Justicia a quien, amiga de confidencias del comisario Villarejo, mantiene contra viento y marea, por citar sólo un caso del repertorio de escándalos de este Ejecutivo); después, la “modernización de la economía” (con inaudito desparpajo se atreve a hablar del crecimiento y del empleo como uno de sus logros), y finalmente, el “presupuesto social” (ya saben, la igualdad, la seguridad de las mujeres y por ahí). Sin olvidar el “bono social térmico”. Y Franco, claro. Un auténtico vendedor de crecepelo nuestro presidente okupa. “Este Gobierno ha hecho más en siete meses por la regeneración de la democracia, la modernización de la economía y el presupuesto social que el anterior en siete años”.

Cuando Sánchez alude a su capacidad para modernizar la Economía seguramente se refiere a la “modernización” ocurrida en Correos, la empresa pública que preside Juan Manuel Serrano, íntimoy ex jefe de gabinete de Sánchez, que acaba de firmar un acuerdo con los sindicatos asumiendo una subida salarial del 9% y la creación de 11.200 nuevos empleos fijos. Correos, huelga decirlo, tiene como 52.000 personas en plantilla y perdió 147 millones en el ejercicio 2017. Es la idea de economía moderna que tiene este piernas, la de crear empleo público cargando el gesto en las espaldas de los ciudadanos obligados a sostener esas pérdidas con sus impuestos. Es la situación insostenible de unas clases medias sometidas a un saqueo constante por parte de las mafias del populismo de izquierdas (también de la derecha inane de los Rajoy, para qué negarlo), mafias acostumbradas a prometer el oro y el moro en nombre de la “igualdad” con cargo al bolsillo del prójimo. Es la nueva peste que hoy recorre no solo España, sino toda la UE, y que acabará por sacar a la calle a esas clases medias perpetuamente esquilmadas por las alimañas de “lo social”.

Estamos ante la viva representación de la decadencia de una clase política que ha tomado el Estado al asalto con la intención de exprimirlo y de obligar a los ciudadanos, vía impuestos, a pagar la cuenta. Un personaje orwelliano que parece creerse sus propias mentiras y que aborda los temas con un descaro, una cara dura que produce asombro, hasta el punto de que uno llega a preguntarse si estamos ante un cínico consumado o ante un perfecto idiota. Un epígono de Ignatius Reilly, el protagonista de La Conjura de los Necios, un hombre fuera de su tiempo, anclado en un mundo imaginario, en esa España inventada que Sánchez dice “haber cambiado a mejor en siete meses”. Un falsario que juega el papel de moderado al frente del Gobierno más radical que hemos conocido desde Franco. “La vocación del Gobierno de España es agotar la legislatura”, sostiene, entre otras cosas para permitir a los cientos de altos cargos por él enchufados en la Administración y en el sector público aprovecharse del chollo el mayor tiempo posible. Un tipo sin complejos. Un “sofista garrulo”, que diría Menéndez Pelayo, dispuesto a “la espantosa liquidación” del pasado de España. Un jeta convencido de que puede engañar a propios y extraños con los abalorios de su desahogado chauchau.

Estamos ante el español del año, sin la menor duda. El otro, sin discusión posible, es Mariano Rajoy, un hombre que pasará a la historia moderna de este país como responsable de la mayor traición a los intereses de la España democrática en mucho tiempo. El protagonista de aquella cobarde huida del escenario de un Congreso, tarde noche del 31 de mayo pasado, donde se discutía el destino de la nación. Un miserable cuya sombra sigue gravitando sobre un PP obligado a limpiar la casa y sacudirse su influencia para ser creíble. Entre ambos dos, entre Mariano y Pedro, han colocado a España ante uno de los años más complejos, más difíciles y sin duda más peligrosos de su reciente historia. No todo son malas nuevas, empero. El año cierra con una gran noticia para el futuro del país, una novedad llegada de Andalucía, la comunidad donde Susana Díaz se las prometía felices prorrogando el régimen clientelar establecido por el PSOE desde hace casi 40 años, y donde contra pronóstico la derecha se hizo con un triunfo que más que un fracaso de la señora es un bofetón en pleno rostro a Sánchez y sus alianzas con los enemigos de España.
Ensayo general para el pacto de las derechas

PP y Ciudadanos están gestionando con acierto el relevo en la Junta andaluza, huyendo de las provocaciones del sanchismo y de la histeria de mucha prensa madrileña. Ciudadanos prometió que habría cambio en Andalucía y hacia ello vamos, y no parece que Vox vaya a ser un obstáculo, entre otras cosas porque esta fiesta no es la suya y en la formación de Abascal parece haber gente acostumbrada a la funesta manía de pensar. Esta no es, todavía, la hora de Vox, un partido a quien la rancia izquierda española se empeña en hacer crecer diariamente como la espuma. Lo sucedido al sur de Despeñaperros parece anunciar lo que a nivel del Estado podría ocurrir en municipales y autonómicas en mayo próximo. En definitiva, lo de Andalucía suena a ensayo general de ese gran pacto al que, quieran o no, parecen condenadas las derechas y cuya misión, muy posiblemente a partir de este mismo 2019, será doble: poner firme de una vez por todas al separatismo catalán, y abordar en paralelo las reformas en profundidad que necesita España para ser de verdad un país moderno y fiable, ese país “verdaderamente constitucional y jurídicamente europeo” que decía Baroja.

Un año trascendental por delante. En el ejercicio que ahora comienza debería, en efecto, producirse el desenlace del nudo gordiano en que se debate España desde la abdicación de Juan Carlos I, si no antes: el de la destrucción del Estado que ampara la Constitución, destrucción y consiguiente balcanización a la que aspiran los separatistas con la eficaz colaboración de Podemos & asociados, y Sánchez de compañero de viaje o tonto útil, o el rearme de la España democrática que consagra esa misma Constitución, junto a la voluntad decidida de abordar la solución del problema catalán mediante la ley y solo la ley, con la intervención de la Generalidad durante el tiempo que sea menester. La disposición de Sánchez para arrastrarse ante PdeCat y ERC en prócura de sus Presupuestos, con la intención de alargar la legislatura cuanto sea posible, es un mero globo presto a explotar cuando, posiblemente en febrero, se inicie el juicio contra los golpistas del prusés, juicio que podría acabar con la imposición de graves condenas, lo que ineludiblemente provocará, entonces sí, el famoso choque de trenes con el que los supremacistas vienen amenazando desde la Diada de 2012.

Una labor que deberá emprender la derecha constitucionalista, hoy reducida a tres partidos, porque con este PSOE desnortado no se puede contar. ¿Hay posibilidad de que de las ruinas del viejo edificio del felipismo resurja un partido de corte socialdemócrata, capaz de unir fuerzas en esa doble y noble tarea de defender la España constitucional y apoyar las grandes reformas que la modernización del país reclama? ¿Es esperable una revolución interna en el PSOE? En buena lógica no sería descartable, si tras las municipales y autonómicas de mayo se produjera el batacazo socialista –ojo a ese cabreo sordo de unos barones alarmados por la estrategia entreguista de Sánchez que erosiona sus posibilidades electorales- que muchos se temen. Hoy por hoy, sin embargo, con el socialismo clásico escondido, cobardemente callado ante las tropelías del personaje, es una posibilidad que suena a pura quimera.
La nación española no estaba muerta

Alguien ha escrito en Barcelona que lo ocurrido en Andalucía ha alarmado al nacionalismo (“la peor de todas las pestes”, en palabras de Stefan Zweig) más inteligente, si es que existe alguno, hasta el punto de provocar una reflexión estratégica que podría llegar incluso al abandono temporal de la vía eslovena a la independencia por las bravas, con la violencia que sea menester en versión Torra, para abrazar una suerte de independentismo “a la vasca”, un rumbo como el allí trazado por Urkullu, en el que lo prioritario sería poner a buen recaudo las “conquistas” arrancadas a los Gobiernos de Madrid. Lo cual vendría a constatar un hecho cierto: que el martilleo constante del comunismo podemita y del separatismo catalán contra España, la exponencial acumulación de ofensas contra todo lo español, ha obrado el milagro de despertar a la nación española, a ese español común que no estaba muerto, no, que estaba de parranda. Convendría, con todo, no engañarse: es difícil que la cerril terquedad de Puigdemont y sus monaguillos en la Generalidad renuncie a “la mejor oportunidad que vieron los siglos” de alcanzar su mítica Ítaca aprovechando la presencia de un traidor como Sánchez al frente del Gobierno de España.

Se avecinan, por eso, tiempos muy complejos, muy tensos, casi críticos, donde los españoles de centro derecha, más los españoles de centro izquierda dispuestos a defender la España constitucional de quienes la quieren destruir, deberán estar dispuestos a movilizarse. Lo dijo el viernes 21 el presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán: “frente a cánceres como el del separatismo catalán, la unidad y la Constitución se defienden a través de un combate inmisericorde por las vías de la política, la ley, la cultura, y sobre todo, la verdad, no pactando o teniendo avenencia con él”. Sánchez no parece haber entendido el mensaje que le acaba de enviar Andalucía. No distraigamos al general enemigo que está equivocando su estrategia. Dejémosle que persevere en el error, porque su sorpresa será mayúscula cuando compruebe el alcance de su desatino. La indignación nacional contra su entreguismo al separatismo catalán no deja de crecer. ¡Feliz año 2019 a los lectores de Vozpopuli!

Desmontar el régimen andaluz
FRANCISCO ROSELL El Mundo 30 Diciembre 2018

Han querido las circunstancias que, al cumplirse justo 10 años de que publiqué Treinta años de nada; Anatomía del Régimen Andaluz y cuando parecía imponerse una reedición ampliada sobre su eternización, una carambola del destino ha acabado con décadas de excepcionalidad democrática. Por primera vez, desde la restauración de la democracia, el PSOE andaluz ha perdido el privilegio que le permitió enmascarar derrotas -frente a UCD y al PP- o ampliar éxitos, al ser prácticamente el único partido capaz de suscribir acuerdos a diestra y siniestra. Así lo hizo con los andalucistas del PA (dos legislaturas), los comunistas de IU (otras dos) y los centristas de Ciudadanos (última legislatura), si bien en este caso sólo como aliados parlamentarios.

Ello ha hecho que lo que parecía necesario -la saludable alternancia política-, pero imposible, se haga realidad en este 2018 que parece encomendado a San Judas Tadeo como patrón de las causas irrealizables. ¡Que se lo pregunten a Pedro Sánchez y a Juan Manuel Moreno Bonilla! Con los peores resultados de sus partidos en España y Andalucía, uno preside y otro puede presidir sus respectivos gobiernos por un prodigio de la aritmética parlamentaria.

Incapaz de frenar su sangría de votos el pasado 2 de diciembre, su abierto desprestigio con dos presidentes (Chaves y Griñán) sentados en el banquillo y con la hija predilecta de ese régimen de corrupción, Susana Díaz, inane a la hora de atajar un cáncer que ha producido metástasis, el PSOE se queda sin su principal feudo a manos de una mayoría alternativa (PP, Cs y Vox). A la sazón, cuna del socialismo moderno refundado por González y Guerra en la localidad francesa de Suresnes.

Hay regímenes que no pueden sobrevivir a la transparencia, a la glasnost. Le acaeció a la perestroika de Gorbachov, cuya apertura en febrero de l986 originó la desaparición del burocratismo gerontocrático del régimen soviético. El socialismo andaluz ni lo intentó. Pero eran tantas las evidencias y pruebas que no ha podido sustraerse al escrutinio judicial, tras lustros de impunidad. Los bebesaurios del régimen han sido aplastados por la sombra alargada de sus mayores sometidos al imperio de la ley.

En su imperecedera obra Decadencia y caída del Imperio romano, Edward Gibbon concluye que difícilmente se descubren las causas latentes del declive de un régimen hasta que el montaje se viene abajo por su peso. Sobrevino cuando la vieja república romana olvidó que su mayor fortaleza era la virtud de sus gobernantes y gobernados.

Es también lo acontecido con el régimen edificado en Andalucía y cuyo tinglado se ha desplomado por una corrupción sistémica. Ello obligará a la mayoría del cambio, si le dan las fuerzas, a refundar de raíz la autonomía con análoga intensidad con la que Santa Teresa y San Juan de la Cruz acometieron, no sin quebrantos y mortificaciones, la de los frailes carmelitas.

Estas podredumbres -delictivas, la mayoría- no se han circunscrito a la política, sino que se han extendido irremisibles a todos los ámbitos. Demuéstrase así que no existe un poder político podrido y una sociedad civil sana cuando se machihembran. Al cabo de estas cuatro décadas, la sociedad civil ha degenerado del modo en que lo han hecho sus agentes sociales, tan fundamentales como desacreditados con su vivir a cuerpo de rey.

Entre los escombros del régimen andaluz, al derrumbarse el trípode que lo sostenía -gobierno, sindicatos y empresarios-, se avizora el terrible panorama de ex presidentes enlodados de corrupción, así como jefes de los sindicatos y de la patronal dimitidos por financiación ilegal con el dinero de los parados.

Por medio de la concertación, y con la excusa de la paz social, se aseguró el voto a los gobernantes, el enriquecimiento a sus signatarios y la dócil servidumbre de la sociedad. Esa trama de intereses creados ha florecido, en efecto, en detrimento de una Andalucía que podía haber sido perfectamente la California europea.

Fantasearon con ese espejismo quienes, por contra, aplicaron un dinero que llegaba a espuertas -tanto del resto de España como de la Unión Europea- en asentar un régimen que se parangonara con el del PRI en México y sus 70 años ininterrumpidos de hegemonía electoral. Desmontar ese estado de cosas va a requerir Dios y ayuda.

Desde el arranque, la autonomía andaluza ha sido un sólido tinglado de poder, soportado por una trabada red clientelar. Ha sido tejida por un abundante presupuesto repartido en pequeñas subvenciones. Su derrama impedía acometer cualquier plan ambicioso, pero garantizaba el apoyo de amplias capas de la población. De esta forma, la sucesión en la Presidencia de la Junta se contemplaba como una cuestión particular de un PSOE que se había arrogado el título de propiedad del Palacio de San Telmo.

Andalucía rememoraba a la anciana enlutada que acudió a saludar el paso de la carroza en la que viajaba Fernando VII. Puso tanto entusiasmo que aquel felón creyó conveniente detener la comitiva para averiguar la razón por la que aquella mujer gritaba hasta la afonía: "¡Larga vida al rey!". Y, al preguntarle si acaso lo hacía agradecida a alguna merced real, la longeva le espetó: "No, majestad. Es que ya conocí a los malos gobernantes que fueron su abuelo y su padre, y me temo que su hijo sea aún peor que su real majestad. Por eso le deseo larga vida". Esta anécdota refleja la resignación que se extendía en parte de la grey andaluza, aunque la mayoría transigiera. Por fas o nefas, participaba de la pitanza que graciosamente manejaban sus presidentes.

Ante el hartazgo, son precisos nuevos usos para dejar atrás estos abusos. Es tal el deterioro que el sistema ya no es susceptible de sanearse con depurativos. El remedio no vendrá de una sustitución monda y lironda en el Palacio de San Telmo. Si quiere que los últimos cascotes no le caigan encima de su cabeza, quien está llamado a presidir la mayoría de cambio, Juan Manuel Moreno Bonilla, junto a quienes le acompañan, deberá retornar a los orígenes primigenios de una autonomía que se votó como palanca de desarrollo, de suerte que se haga realidad la aspiración que entrañó su nacimiento. No basta con una sonrisa, aunque se agradezca. Los problemas no se disipan ignorándolos. Por eso, hacer factibles esos nuevos tiempos, no rebajándolos a eslogan, exige una honda regeneración que desamortice la autonomía de las manos muertas que la han hundido.

Como dijo Viktor Emil Frankl, psiquiatra austríaco que sobrevivió en varios campos de concentración nazis, "las ruinas son, a menudo, las que abren las ventanas para ver el cielo". De ahí que, sobre los cascotes del régimen, se franquee una oportunidad a aquellos que están decididamente resueltos a avanzar con mirada larga más allá de las siguientes elecciones. Quien no está dispuesto a hacer lo que es bueno para el país por miedo a no ser electo no merece tal honor.

Para que el cambio no quede en una partitura inédita, la nueva mayoría deberá salvar los obstáculos de una administración de partido con gran potencial desestabilizador. A guisa de quinta columna a las órdenes de una jefa de la oposición que no asume su condición de tal, sino que se presenta como reina temporalmente destronada.

Con la virulencia propia de quien no tiene a donde ir fuera de la política y de saberse condenada por el mismo Pedro Sánchez, al que primero tuvo como chico de los recados y luego a su merced tras forzar su dimisión de la Secretaría General a la que luego éste se reenganchó con éxito pleno, Díaz codicia explotar las contradicciones internas y complejos de Cs. De modo que perfore una vía de agua que haga naufragar ese Gobierno de emergencia al cabo de 100 días. Jugará eventualmente con los comodines que le puedan reportar las elecciones municipales para revertir la pérdida y recuperar la Presidencia mediante un pacto con Cs.

Para ello, la descoronada y descorazonada Reina del Sur agita hasta la afonía el espantajo de Vox. De similar manera que lo hizo en campaña creyendo que impediría lo que acabó volviéndose contra sus intereses como un boomerang. Mientras ella denuncia el supuesto "pacto de la vergüenza", el PSOE se humilla claudicando con Torra y festeja la Navidad con el etarra Otegi. Este desafuero ha movido a romper su carné a José María Múgica en digno tributo a la memoria de su padre asesinado por la banda asesina.

Con la matraca de Vox, Díaz golpeará con martillo de herrero, sabiendo que Cs es el eslabón más frágil de la cadena. A este respecto, un partido que le espetó a Rajoy, por boca de su portavoz parlamentario, Juan Carlos Girauta: "Nosotros sí que podemos votar junto a Podemos. ¡Qué tontería es esa! Ni que fuéramos una secta", parece tener, no obstante, más remilgos con la cofradía de enojados de Vox. Siendo un melón aún por calar, ni es hijo de la dictadura chavista ni sueña instalarla en España, pese al sagaz desmarque de última hora de su líder, Pablo Iglesias, para no afrontar las secuelas de su ideología.

De caer Cs en la trampa, se evaporarían las apetencias de cambio que puede darse de bruces contra el acantilado de un rocoso partido-régimen que ha usado a los funcionarios como si fueran regulares de una agrupación del partido.

Por mor de ello, la conducta de Moreno Bonilla no puede ajustarse al episodio de la legendaria serie de la BBC Yes, Minister, donde el abrumado protagonista, al tomar posesión, se interesa por cuántas personas trabajan a sus órdenes. Al recibir una respuesta vaga, éste intenta concretar: "¿Dos mil, tres mil?". "Veintitrés mil, para ser precisos", le responden. "¿Me está diciendo que hay veintitrés mil burócratas administrando a los demás burócratas? Eso no es permisible. Hay que encargar un estudio para ver de cuántos podemos prescindir". Su interlocutor, sin perder la flema, le replica que eso ya lo hizo su antecesor y resultó que precisaban quinientos más.

En ese brete, Moreno Bonilla ha de formar, no un Consejo de Gobierno, sino un Consejo de Ministros de políticos cuajados y duchos en la gestión para poner inmediatamente en marcha una agenda del cambio que visualice que no cambia todo para que todo siga tal cual. Una cosa es formar gobierno y otra bien distinta gobernar.

Si El hombre que plantaba árboles, el hermoso relato de Jean Giono, hizo brotar frutos de un yermo y mutó la tierra baldía en un vergel, ojalá que, en medio de la quiebra y el descrédito institucional, surjan políticos callados como aquel ejemplar pastor. Armado únicamente de sus recursos físicos y morales, demostró ser admirable. Menester sería al cabo de 40 años de nada en que, contra pronóstico, se ha desplomado el régimen y Andalucía estrena alternancia de Gobierno periclitando décadas de excepcionalidad democrática.

El futuro de la «vía andaluza»
 larazon  30 Diciembre 2018

El resultado de las pasadas elecciones andaluzas dejó algo meridianamente claro: el PSOE no puede seguir gobernando en una comunidad para la que, después de 36 años, no tiene proyecto político alguno, con el índice de paro más alto de España (22,9%, según la EPA, siendo la media nacional del 14,6%), y sólo sosteniendo el voto por una red clientelar que ha acabado degenerando en el caso de corrupción de los ERE. Si bien los socialistas ganaron los comicios, perdieron 14 escaños, una debacle en toda regla que evidenció el agotamiento de un verdadero régimen y la necesidad de un relevo en la Junta.

A la caída electoral de Susana Díaz hay que sumar la creación de una nueva mayoría de centro derecha (PP y Cs), más Vox, un partido que podríamos situar en la derecha radical, aunque ellos se mantienen firmes en la defensa de la Constitución. Aunque esta formación era el límite –o la línea roja– que marcaría el contorno del nuevo gobierno, el acuerdo ya se ha cerrado, con la formación de la mesa del Parlamento y la composición del gabinete.

Albert Rivera vuelve, sin embargo, a marcar un límite que tiene mucho de ficticio, pues ni su propio partido es capaz de cumplir. Es decir, acepta los votos de Vox para dar un vuelco necesario en San Telmo, pero a continuación matiza que la formación de Santiago Abascal no cumple con los requisitos exigidos: la defensa de la Constitución. De entrada, Rivera le hace un flaco favor al nuevo Gobierno andaluz, al que no le sobrarán adversarios con calificativos inaceptables, poco menos que de «antidemocrático» y la escatología podemita del alcalde de Cádiz.

Puede entenderse la necesidad de Rivera de situarse en el centro del tablero, incluso de haber querido que Juan Marín –con sólo 21 diputados de un total de 109– presidiera la Junta, pero en ningún caso torpedear un acuerdo que es una verdadera alternativa de gobierno en Andalucía y más allá. Sería un error no aprovechar el cambio histórico que se ha producido con la caída del socialismo andaluz. Es lógico que Pablo Casado haga valer la base electoral del PP para provocar un cambio en el Gobierno de la nación, y hacerlo con partidos que se mantienen plenamente fieles a los principios constitucionales.

Los sondeos para la próxima cita electoral, las municipales del próximo mayo, refuerzan a esta nueva mayoría, que se situaría por encima del bloque de izquierda formado por PSOE y Podemos, gracias al cual esta última formación se hizo con importantes capitales de provincia.

La indefinición permanente de Albert Rivera le obliga a aceptar, por un lado, los votos de Vox para gobernar en Andalucía, pero, a continuación, negarle su condición de partido constitucionalista, cuando, a diferencia de Podemos –que también quedaría excluido–, en ningún momento ha propuesto abrir un proceso constituyente que liquide el «régimen del 78». Si Cs va a estar con plenos poderes en al gobierno andaluz, nada debería evitar que este acuerdo pueda desarrollarse en otras comunidades si se cumple lo acordado en el programa firmado en Sevilla.

En estos momentos, si existe algún acuerdo indigno es el que permitió a Pedro Sánchez alcanzar la Moncloa con el apoyo de Podemos e independentistas catalanes y vascos –incluido Bildu–, justo los partidos que quieren acabar con la unidad territorial. Hay un tacticismo muy oportunista por parte de Rivera que consiste en utilizar los votos que no considera afines y, posteriormente, negar que ha habido acuerdo alguno. Es cierto que el gobierno andaluz se cerrará sólo por el acuerdo del PP y Cs, pero no es menos cierto que este cambio histórico en Andalucía no saldría adelante sin los votos de Vox. Esa es la realidad y negar la «vía andaluza» sería negar el futuro de esta nueva mayoría.

«Llaman fascistas a Vox, cuando los fascistas son más bien los nacionalistas vascos y catalanes»
ELENA CUÉ ABC 30 Diciembre 2018

La poesía fue, a los quince años, la primera dedicación vocacional del filósofo Ignacio Gómez de Liaño (Madrid, 1946). Se convirtió en autor pionero de poemas de tipo espacialista y escribió la primera historia de la poesía experimental en España, estudios que compartió posteriormente con la filosofía. Pero también le gusta el relato, contar cosas, lo que le condujo al mundo del arte. Acaba de publicar su libro «Democracia, Islam, Nacionalismo» (Ediciones Deliberar). Con este motivo, y rodeados de libros, el pensador nos habla sobre la situación política actual.

En estos días, con motivo del aniversario de nuestra Constitución de 1978, se ha avivado el debate sobre su reforma. ¿Cuál sería su posición al respecto?
Pienso que habría que reformarla radicalmente. En el sentido de preservar los grandes valores, como son la soberanía de los ciudadanos respecto al Estado, el de la igualdad de todos ante la ley, o el valor más grande posible de la libertad, siempre y cuando no afecte a la de los otros.

¿Qué le parece la propuesta de convertir el Estado de las Autonomías en un Estado federal?
Es absurdo pretender hacer un federalismo. Es decir, querer resolver el problema aumentándolo. Como es sabido, los regímenes federales se han creado para unir lo separado, no al contrario.

¿Y en cuanto a suprimirlas?
Yo, lógicamente, estoy a favor de la supresión de las Comunidades Autónomas. Como es un asunto que requiere un consenso muy amplio, lo importante es que el debate se abra y que se vean los pros y los contras. Por ejemplo, ¿para qué diecisiete Estatutos de autonomía? Lo mejor sería ir viendo cada uno, para terminar haciendo uno solo más adecuado, y no generaría desigualdades. Por supuesto, el concierto vasco y el régimen foral navarro son inconcebibles en un Estado moderno. ¿Cómo van a tener un privilegio, por ejemplo, en el tema fiscal? Esta desigualdad ha generado una gran inseguridad jurídica, algo que cualquier persona con una concepción honorable de la democracia no debería haber permitido. De lo contrario, no se puede decir que estemos en un Estado democrático, ya que no hay seguridad jurídica.

¿Entonces usted considera que el Estado de las Autonomías ha sido un fracaso?
—Aunque se hizo con la mejor voluntad, los años transcurridos han demostrado que no ha servido para curar el mal que pretendía remediar. Porque en el caso de los vascos el problema era que había toda una vanguardia asesina terrorista llamada ETA, que mató a más de 800 personas y dejó graves heridas a miles de víctimas, obligando a más de 200.000 personas a marcharse. Entonces, en vez de solucionar el problema lo ha potenciado, porque ha hecho incluso surgir regionalismos donde antes no existían, por ejemplo, en las Baleares, en Galicia o en Valencia, o a su manera en Andalucía. Se ha creado un caldo de cultivo identitario, antiigualitario y antiliberal.

Sin embargo, se ha planteado si trocear la educación en diecisiete partes debilita la democracia o la enriquece.
Tanto Juan de Mariana como Thomas Hobbes han afirmado que no se puede mantener un Estado sin una educación común. Es así, incluso en Estados federales como Alemania, donde la educación es competencia del gobierno de la nación, no de los Länder. Y de Francia no digo nada. O también Italia. Es un gravísimo error. Primero, porque ha facilitado que la educación sirva como un instrumento para adoctrinar políticamente, como se hacía en la Unión Soviética o en la Alemania nazi. Segundo, porque se deteriora la calidad educativa. En vez de respetar el criterio del mérito para la promoción del profesorado, es el criterio geográfico.

¿Y en cuanto al Poder Judicial?
Creo que se debe intentar que éste tenga la máxima independencia respecto al Poder Ejecutivo y Legislativo. No puede ser que estos poderes tengan la facultad de facilitar el nombramiento de magistrados del Supremo, que van a juzgar incluso casos de corrupción que pueden tener los propios partidos políticos que les designan. Si no hay separación de poderes, entonces tampoco puede decirse que la democracia sea genuinamente democrática.

Entonces, ¿cómo hay que entender el derecho de autodeterminación? Si además de las Comunidades Autónomas, también las provincias y las ciudades quisieran hacer uso de ese derecho de indepencia, ¿a qué conduciría esto?
De alguna manera, a una confrontación civil. En realidad es un derecho que se anula y se contradice a sí mismo. Si tú exiges el derecho de autodeterminación para tu región, no se lo puedes negar a las partes de esa región que a su vez quieren autodeterminarse. A santo de qué se exige eso en Cataluña, y no se admite que Barcelona, por ejemplo, siendo una ciudad tan importante, no tenga ese derecho de autodeterminación. Es una contradictio in terminis.

En 1960 la ONU reconoció el derecho de autodeterminación sólo a los países colonizados o sometidos por las armas...
Ramón y Cajal, que había estudiado en Barcelona y conocía muy bien la sociedad catalana, afirmó que el nacionalismo obedece a intereses de las oligarquías que quieren hacer un chantaje empleando la potenciación de la emotividad, del rencor al otro, y de atribuir todos los males a los otros. El odio al otro ya justifica todos los males que han ocurrido, y, como el que te está predicando te exalta, piensas que ese te va a liberar. Si la historia nos demuestra algo es que, cuando quieres destruir un país, has de potenciar partidos y movimientos nacionalistas.

¿Por qué?
Porque entonces haces que valgan, no las reglas de la razón para resolver los problemas, sino las emociones, que es lo peor que puede ocurrir para arreglar problemas que requieren un tratamiento racional y técnico como es debido. ¿A quiénes está beneficiando económicamente más el nacionalismo catalán? No a los catalanes, sino a los madrileños, a los de Zaragoza, a los valencianos, etc.

En el caso de que se proclamase la independencia en Cataluña, ¿qué pasaría?
Eso es inadmisible. El Estado no puede hacer una dejación de sus funciones. No puede ser el cooperador de la destrucción del Estado. A lo que esto debería llevar es al establecimiento de un 155. Lo que no puede ser es que gente enemiga de España, incluso también con pretensiones racistas, esté gobernando una región española. Eso es inadmisible.

Pero algo positivo deben ver ellos porque se arriesgan a ser excluidos de Europa, salir del euro, nuevos aranceles, huida de empresas...
Sí, pero todo esto ha sido muy normal en la historia. Ha ocurrido muchas veces, por ejemplo, en los países musulmanes. El fundamentalismo islamista acaba con esos países, y mucha gente se siente atraída; el nazismo acabó con Alemania, y sin embargo mucha gente lo apoyó, empezando por no pocos judíos; en la Rusia soviética mucha gente pensó que Lenin y Stalin iban a ser la salvación. Es decir, que los delirios se propagan, desgraciadamente, con mucha facilidad. Y sobre todo los delirios de tipo nacionalista y socialista-comunista se han propagado con una excesiva facilidad, y, a pesar de haber traído sólo desgracias, siguen teniendo una continuidad. Quizá por falta de educación, por falta de estudio y conocimiento de la historia. Por eso es importante que se explique, que se cuente la historia de hacia dónde llevó realmente el comunismo, el socialismo o el fascismo. Y por eso es importante también que no se empleen tópicos como, por ejemplo, que se llamen fascistas a Vox, cuando los fascistas son más bien los nacionalistas vascos y catalanes.

Habla en su libro de los sucesos que ocurrieron en Cataluña en 1934 con Companys a la cabeza, que pretendía fundar la República Catalana, y sobre los recientes de octubre de 2017, ¿Qué tienen en común y en qué se diferencian?
La principal diferencia es que el gobierno de la República fue más tajante contra el nacionalismo independentista de aquella época. Tanto que habla la izquierda en favor de la República, pues que la imite en eso, ¿no? Allí, el general Batet acabó con ellos en unas horas. Y hay que leer las cosas que dice Azaña en su diario en contra del nacionalismo catalán, que él conoció muy bien y que en algún momento le dio su apoyo.

Pero volviendo a Companys...
Pues que Cataluña tenía sus «escamots», que venían a ser como los Mossos d’Esquadra actuales, o sea tenían sus fuerzas de choque. Ellos pensaban que, si daban el golpe, lo conseguirían, pero el gobierno de la nación, el de la República, fue inmediato y rápido en esto.

También habla en su libro del «genocidio cultural» que se está produciendo en Cataluña debido al tema de la lengua. ¿Puede explicarlo?
Claro, eso ocurre cuando se pretende eliminar la lengua que ha sido mayoritaria, ¡y lengua de cultura! Los libros que se publicaban a finales del siglo XVI en Cataluña, la mayor parte de ellos eran en castellano. Se publicaba incluso mucho más en latín que en catalán… Un genocidio cultural no es que se trate de eliminar a un grupo humano –que es la definición académica de genocidio–, sino que se trata de eliminar la cultura de ese grupo humano. Y desgraciadamente en el País Vasco también van camino de eso por eliminar, en la medida de lo posible, el uso del español. Eso no puede ser. No se están reconociendo los derechos de la inmensa mayoría de la población al uso de la lengua castellana.

En su opinión, ¿cuáles son los principales valores éticos que caracterizan nuestra democracia y que deberíamos preservar?
Primero, la soberanía de todos los ciudadanos, porque todos los ciudadanos españoles somos depositarios de la soberanía de todo el Estado. Es decir, que no se nos robe parte de nuestra soberanía, como quieren los independistas. Ese es el punto de partida. Por supuesto, también el derecho de propiedad, porque de lo contrario no tenemos libertad, y asimismo la igualdad ante la ley, la libertad de conciencia y de opinión.

Observando el panorama actual en Europa, y en España en particular, ¿cómo ve la salud de nuestro sistema democrático?
Creo que no goza de buena salud. En el caso de Europa tiene incluso problemas mayores que España. No olvidemos que en Francia más o menos cinco millones de franceses están fuera de la ley, es decir, viven en las zones urbaines sensibles. Que haya cinco millones de personas, que son ya ciudadanos franceses, pero que vivan en zonas donde para muchos asuntos está casi más vigente la Ley islámica –la sharía–, que no es democrática, hace que el problema sea inmenso. A Dios gracias, este problema todavía no lo tenemos en España. El problema que representa el Islam, por su incompatibilidad total con el reconocimiento de la igualdad de todos los seres humanos –a diferencia del Cristianismo, que nos invita a querer a los otros como a ti mismo–, es que es una religión que busca el sometimiento, la sumisión. En Europa, el problema sobre todo viene por ahí, más que por los nacionalismos, salvo en el caso de Bélgica y Gran Bretaña.

Habla de la utilización de lo sagrado por el poder, centrándose en las grandes religiones políticas de la modernidad. ¿Existe un revestimiento sacral en la política de nuestro tiempo?
Sí, claro. Hay una sacralización de la nación catalana y de la nación vasca. Lo grave, en el caso español, es que una parte de la Iglesia católica, que debería estar en contra de los nacionalismos –no por casualidad se llama católica, o sea, universal–, ha hecho sin embargo causa común con esos particularismos. Se ven simpatizando a obispos o abades, como el de Montserrat, o en el País Vasco en la época de ETA, y no se dan cuenta que eso lo que produce es una gran desacralización en los ambientes católicos. ¿Cómo voy a estar a favor de una jerarquía eclesiástica que va en contra de los valores fundamentales del cristianismo, como la igualdad o que todos los hombres somos hermanos?

Entonces, ¿cuál es en su opinión el lugar de la religión en un sistema democrático como el nuestro?
En esto coincido bastante con el filósofo español –aunque él escribió en inglés– Santayana. El cristianismo católico tiene unos valores culturales y poéticos extraordinarios. La liturgia también. De manera que yo creo que eso, independientemente de la fe que uno pueda tener, de si hubo resurrección o no, etc. tiene ese valor moralizador y poetizador. Esos son valores muy importantes para la humanidad, incluida la humanidad democrática. En ese sentido, la religión que ha aportado más ha sido la versión católica del cristianismo, y también ciertas versiones del budismo.

GRACIAS A LA DENUNCIA DE VOX
TV3 y Cataluña Radio, al banquillo por el 1-O
La Gaceta  30 Diciembre 2018

El juzgado número 13 de Barcelona ha citado a declarar para el próximo 23 de enero a los directores de TV3 y Catalunya Ràdio, Vicent Sanchis y Saül Gordillo, respectivamente, en calidad de investigados en la causa abierta por la preparación del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

El juez cita también a declarar para ese mismo día a la directora de la Autoridad Catalana de Protección de Datos, Àngels Barberà, en una providencia en la que no especifica los hechos por los que investiga a los tres responsables de los entes públicos de la Generalitat.

En su escrito, el magistrado recuerda que los investigados deberán comparecer asistidos de letrado y, de no ser así, tendrán que comunicarlo antes del día 13 de enero a fin de que les sea asignado uno del turno de oficio.

Más de cuarenta imputados
Se trata de la misma causa y el mismo juzgado que ya citó a declarar como investigada a la presidenta de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), Núria Llorach, por la difusión de los anuncios institucionales del 1-O.

Fue a mediados del pasado mes de septiembre cuando Llorach recibió la notificación para acudir a declarar ante el titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, que mantiene imputadas a una cuarentena de personas por los preparativos del referéndum.

La presidenta de la CCMA ya fue interrogada en calidad de testigo por la Guardia Civil y por el propio juez instructor en relación con la difusión de las campañas divulgativas que la Generalitat lanzó para promover el 1-O.

En sus declaraciones como testigo, Llorach defendió que TV3 y Catalunya Ràdio difundieron los anuncios institucionales del 1-O en virtud de una ley del Parlament, cámara de la que dependen los medios públicos catalanes.

Carlos Jiménez Villarejo: “El independentismo tiene su raíz en la corrupción”
La Gaceta  30 Diciembre 2018

El exfiscal anticorrupción Carlos Jimenez Villarejo acaba de publicar el libro “Catalunya, mitos y resistencia”, sobre los que h habla en esta entrevista, original del sitio web especializado Confilegal.

Carlos Jiménez Villarejo, antiguo fiscal anticorrupción, ha recopilado su experiencia sobre el procés catalán en un libro titulado Catalunya, mitos y resistencias que ha editado El Viejo Topo.

Profesional riguroso, hombre de izquierdas y referente para innumerables juristas, Jiménez Villarejo, que denunció desde la Fiscalía junto a su colega José María Mena el escándalo de Banca Catalana y a Jordi Pujol como principal protagonista, es contundente en sus opiniones sobre la situación: “el procés no ha tenido ni apoyo mayoritario necesario, ni validez jurídica inicial, ni solidez”.

En esta entrevista con Confilegal, repasa lo sucedido en Cataluña y no alberga duda alguna en cuanto a los orígenes de lo que está ocurriendo: “El independentismo tiene su raíz en la corrupción”.

Dice usted que no se sostiene la construcción jurídica del derecho a decidir, ni la pretendida equiparación del procés con los supuestos del derecho de autodeterminación. ¿Cuál es el problema?
Ocurre que se han empeñado en un proyecto de la independencia de Cataluña que implica por tanto la ruptura del marco constitucional derivado de la constitución del 78 que, naturalmente, no incluye ni incluiría nunca el derecho de autodeterminación de las Comunidades Autónomas por mucho que se definan como territorios históricos, en particular los casos de Euskadi o Cataluña.
Este derecho sólo está reconocido en el ámbito internacional por la ONU en la resolución 1514 de 1960 para la emancipación de los países colonizados por las potencias occidentales.

Cuando se ha hecho alguna elucubración sobre la libre autodeterminación de los pueblos, y se refieren a las consultas en Canadá o en Escocia, hay que señalar que en estos casos existían tratados y acuerdos políticos pactados con mucha anterioridad al momento en que se produjeron estas votaciones.
Había por tanto un fundamento jurídico, pero ese fundamento jurídico no existe en España para que ninguna región se pueda separar.

En un trabajo que está a punto de publicar el catedrático de Filosofía del Derecho Juan Ramón Capella, se habla del derecho de libre determinación consensuado, pero siempre sería sobre las bases de unas mayorías muy cualificadas.
Esto significaría que la participación del conjunto de los pueblos que integran ese territorio que quiere emanciparse debería ser de un 80 por ciento y que la votación favorable de la ruptura de ese territorio se tendría que situar entre el 55 y el 60 por ciento de una participación del 80 por ciento.

Muy pocas veces se ha producido una participación de ese grado en unas elecciones.

En resumen, usted señala que “el procés no ha tenido ni el apoyo mayoritario necesario, ni la validez jurídica inicial, ni la solidez precisa para convencer a otros gobiernos u organismos internacionales”. ¿Viven entonces sus protagonistas en una realidad paralela?
Viven en una realidad ficticia. El 23 de enero de 2013 aprueban la declaración de soberanía y es la primera que vez que formalmente partidos como Convergencia y Esquerra, con el apoyo de iniciativa per Cataluña, aprueban una resolución declarando al pueblo catalán como titular de soberanía.

Una resolución que fue suspendida primero y luego anulada por el Tribunal Constitucional y que evidentemente es contraria a los fundamentos de la Constitución.

A partir de ese momento cobra fuerza y en una resolución parlamentaria (323/X de 27 de septiembre de ese año) pretenden trazar el programa, presupuesto y requisitos para que Cataluña alcance en el futuro la independencia.

Y es algo peculiar, teniendo en cuenta que esta resolución parlamentaria se aprueba hace más de 5 años, porque llegan a decir que Cataluña está a punto de decidir su futuro político como pueblo ¡en septiembre de 2013! Mira en qué nivel de ficción se movían y se siguen moviendo para decidir entonces que ya se iba a producir la independencia.

Se traza entonces, por tanto, la base organizativa de lo que desean conseguir.
Efectivamente. Hay un capítulo que definen como “estructura de Estado”, lo que significa que en el año 2013 perfilan las estructuras paralelas, entre ellas el banco de Cataluña, Cataluña Bank.

No olvidemos que se trata de un documento parlamentario.

Aquí se producen contradicciones.
Hablan de la voluntad mayoritaria del pueblo de Cataluña en virtud del derecho a decidir que nadie sabe de dónde procede pues no está en ningún tratado internacional, lo crearon, y en ese contexto hay dos cosas son preocupantes: la de las “estructuras de estado” o estado paralelo que tienen como objetivo conseguir y el tema del idioma.

Es una resolución de 50 páginas y como reflejo del sectarismo que ha dominado el procés independentista existe un capítulo titulado “Lengua y cultura” en que se aborda este tema enfocado a centros educativos, centros comerciales, a la actividad económica, etc. Particularmente en institutos, colegios, y universidades.

Se omite en este capítulo cualquier referencia al castellano.
Para quien viniera desde fuera y viera este texto, pensaría que el castellano no forma parte de la realidad de Cataluña.

Esto es gravísimo pues significa expulsar y menospreciar a la mitad de la población de Cataluña.
Además, representaba en su momento una violación enorme y sistemática de los artículos 6 y 32 del estatuto de Cataluña, que proclama que el castellano y el catalán son idiomas de Cataluña y que se prohíbe cualquier discriminación entre ciudadanos por razón de la lengua.

Pues resulta que es el Parlamento de Cataluña con su mayoría soberanista el que aprueba un documento en que expulsa el castellano y a todos los ciudadanos que se expresan también en castellano.
Es un documento de una gravedad extraordinaria que incide en la exclusión total del castellano en relaciones personales, escolares, exteriores…

El origen hay que buscarlo en Pujol
Así es. Llevaban una dinámica impulsada desde tiempos remotos por Jordi Pujol y el pujolismo, que es una manera de gobernar de la derecha histórica Cataluña representada en Convergencia Democrática y también entonces por Unión Democrática, que luego se separó de las tesis independentistas.

Son quienes gobernaron los primeros 23 años de Pujol como presidente y luego los primeros años del tripartito con Artur Mas.

Era un partido histórico que ya existía en la República.

El procés soberanista independentista se origina con el pujolismo y se refuerza a partir de Mas con el tripartito.

El pujolismo tiene una carga negativa de corrupción muy fuerte que forma parte de su diseño histórico.

No hay que olvidar que durante el procés, cuando ya está Mas, se descubre el expolio del Palau que alcanza a Convergencia Democrática pero antes de ese escándalo hay un momento histórico que es cuando Maragall interpela a Mas: “ustedes tienen un problema y es el 3 por ciento” que es lo que cobraban por las obras públicas, esto es objeto ahora de un procés que afecta a políticos y empresarios.

Usted siempre apuntó a la corrupción
Es que es el mapa en que se dibuja. Hay un sustrato nacionalista que surge con Pujol y luego bajo la presidencia de Mas ese nacionalismo se va progresivamente reconvirtiendo en una apuesta por el independentismo que tiene su raíz en la corrupción que inunda a Convergencia Democrática de Cataluña.

La finalidad es tapar todos los elementos de corrupción que afectan al partido gobernante sin obviar problemas menores relacionados con la financiación autonómica que no hubieran justificado por si mismos el fenómeno independentista.

Un momento crucial es el de las elecciones de septiembre de 2015, que se hacen con finalidad plebiscitaria y a las que van unidos Convergencia, ERC, etc., para promover la opción independentista a fin de romper con el Estado español e incluso con los tribunales españoles y a la vez garantizar la impunidad de Convergencia Democrática, que se ve afectada por la corrupción.

Y usted señala que hay “trampa” en cuanto a la mayoría parlamentaria
En esas elecciones de 2015 ganan por justita mayoría parlamentaria.

Hablamos de una comunidad autónoma que tiene la posibilidad de aprobar una ley electoral propia (como Euskadi) pero que nunca lo ha hecho porque a la derecha catalanista le favorece el sistema electoral de la ley española por el porcentaje D`Hont. Como las mayorías parlamentarias son cortas y nunca se corresponden con una mayoría social y se quedan en un 40 y 45, por la ley D´ Hont el voto rural de Gerona y Lleida les favorece mucho, les duplica los resultados y no se corresponde con el principio electoral de “una persona, un voto”.

Claro, ni se plantean una ley electoral más justa en el sentido de propiciar una mayor proporción entre el voto y el escaño.

Curiosamente en el documento parlamentario de septiembre de 2013 que he citado antes, decían que se apostaba por la aprobación de una ley electoral “que mejorara la calidad democrática de nuestro sistema”.

Es evidente que no lo han hecho porque ya les va perfecta la aplicación de la ley electoral española. Les lleva a tener unos diputados y senadores que en relación más equitativa entre voto y escaño no conseguirían ni alcanzarían una mayoría.

Es una de las contradicciones que arrastran y de la que no quieren hablar. Es un modo mentiroso de hacer política.

No hablan de mayoría social cuando hablan de mayoría parlamentaria.

¿Cuál es el papel de la CUP?
En las elecciones de 2015 la CUP, que se autodenomina anticapitalista pero se entiende perfectamente con los partidos capitalistas, cuando Convergencia y Esquerra ganan en coalición con su apoyo, a partir de ahí la CUP se niega a que salga Artur Mas y optan por Puigdemont.

Este hombre tenía experiencia como concejal del ayuntamiento de Girona pero no para ser el presidente de los siete millones y medio de catalanes.

Nombran a una persona que no tiene legitimidad democrática y que es un radical, y que hoy vive ahora cómodamente en Waterloo, huido de la justicia.

Entran en juego entonces ANC y Omnium
Sí, porque a partir de ese momento, a principios de 2016 se acentúa el impulso del procés independentista con múltiples resoluciones parlamentarias.

Aquí hay algunos factores a resaltar. Se establece una alianza impía entre Gobierno, Convergencia y Ezquerra con apoyo de la CUP que nunca está en el Gobierno y apoya desde fuera. Al tiempo con una coalición que se forma con dos asociaciones civiles y carentes por tanto de legitimidad democrática, que son Omnium cultural y Asamblea Nacional Catalana (ANC). Del mismo modo podrían haberlo hecho con dos asociaciones de vecinos.

Y lo que no puede ser es que llegaran a hacer declaraciones conjuntas con el Gobierno cuando nadie las había elegido. Me parece una farsa y una forma de ejercer el poder político de forma arbitraria incorporando a instituciones a asociaciones no electas.

Lo considero grave. Con ellos aprueban determinadas resoluciones, la independencia, la desconexión con el pueblo español… en documentos en que afirman de forma contundente que no respetarán las decisiones del Estado español o las incumplirán y no excluyen episodios de violencia que pudieran producirse en el procés hacia la desconexión.

Mantiene usted que se da por tanto una ausencia de legitimidad
Es así porque el procés va avanzando de forma progresiva y está asesorado por un órgano no previsto en el Estatuto, que es el Consell asesor de la transición nacional.

Ese órgano no previsto ha sido el asesor mucho antes del 2016, se creó poco después de la declaración de soberanía de 2013 y ha sido el que ha venido marcando las pautas ideológicas y dibujando la estrategia hacia un nuevo estado. Sin olvidar que se creó a principios de 2013 y se disolvió con la aplicación del artículo 155 a finales de octubre de 2017, que son muchos años.

Durante ese periodo se gobernaba con instituciones ilegales.
Ojo, no hablamos de cuatro enloquecidos, es un procés diseñado y planificado y en su momento se constituye en 2017 un comité estratégico que marcaba los pasos que se iban dando hasta las sesiones parlamentarias de 6 y 7 de septiembre de 2017.

¿Hubiera sido diferente de haber intentado el diálogo el Gobierno de Mariano Rajoy?
Entiendo que Mariano Rajoy no era el candidato óptimo para entablar negociaciones con un gobierno que violaba directamente el Estatuto de autonomía o con un Consell Asesor no previsto en el Estatuto.

Tenía un papel difícil Rajoy establecer el diálogo con un gobierno que acumulaba ese cúmulo de infracciones legales y mentiras políticas a su pueblo, aunque alguna vez hayan apelado al diálogo, tiene más de discurso político que otra cosa.

No tenían ningún interés. En un artículo publicado en El País de marzo de 2017 firmado por Junqueras y Puigdemont vienen a decir que tienen un plan para la desconexión y que cuentan con una mayoría aplastante de la sociedad catalana.

Es evidentemente mentira, lo más que han conseguido fueron los resultados del 21 de diciembre de 2017 en los que alcanzaron el 47 por ciento, siempre según la ley electoral española. Pero ellos hablan permanentemente de una mayoría aplastante. Y cuando se refieren al diálogo con el Gobierno saben que es un Gobierno del PP.

Y no han tenido voluntad de diálogo.

La ley de referéndum de autodeterminación y de transitoriedad hacia la república se aprueba por mayoría justísima en el Parlamento y en una situación muy tensa.

No participa Cataluña en Comu Podem.

Coscubiela, militante de Iniciativa per Cataluña se gana el respeto por su ruptura al no permitirse el debate.

Nos encontramos con un Parlamento que aprobaba las leyes por un sistema directamente calificado de antidemocrático o autoritario.

La oposición no tuvo ocasión de debatir las leyes decididas de manera unilateral e inflexible. Ese es el avance de la declaración de independencia unilateral del 17 de octubre que condujo a la aplicación del artículo 155.

En cuanto a los sucesos que afectan a la justicia, usted destaca lo ocurrido en la Consejería de Economía.
Efectivamente, porque el día 20 de septiembre el Juzgado de Instrucción número 13 que había iniciado acciones contra el procés acordó medidas que resultaron primordiales para la causa que se empieza a ver en el Tribunal Supremo.

Se llevó a cabo una concentración masiva a las puertas de la Consejería de Economía y Hacienda donde se incautaron documentos muy importantes.

Estas personas que protagonizaron la concentración estaban siendo dirigidas por Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, había un clima de entusiasmo y de enaltecimiento bajo la dirección de estos dos dirigentes civiles.

Se originó entonces un conflicto a la comisión judicial a la que impedían salir del edificio viéndose obligados a hacerlo por la parte de atrás.

Siempre recordaré las palabras de la letrada de justicia que dijo haber sentido “terror, indignación y vergüenza”.

Porque había sido una situación de oposición radical a una diligencia ordenada por un juez en unas condiciones de una extrema agresividad con una muchedumbre rodeando el edificio y con Cuixart que llegó a gritar “no pasarán”.

Y todo lo ocurrido: vehículos de la guardia civil destrozados; unos días después una manifestación ante el Tribunal Superior de Justicia, que había ordenado algunas detenciones.

Llegamos así al 1-O
El 1-0 fue una consulta que no contenía ninguno de los requisitos de la Ley de Referéndum del Estado español, que es la única existente.

Se había aprobado una ley de consultas populares durante el gobierno tripartito y el 9 noviembre de 2014 se produjo la consulta en que se plantea un pseudo referéndum que prohíbe el Tribunal Constitucional – primero lo suspende y luego lo anula.

Lo convierten entonces en una consulta popular, prácticamente en una encuesta. Todo era puro voluntarismo, no había ni urnas, ni control, ni base legal de quien o no votaba o donde o que se votaba. Fue una consulta antidemocrática.

Ellos dedujeron unos resultados completamente irregulares y ficticios y concluyeron que más o menos dos millones de personas habían votado a favor. Tuvo una dimensión importante: Mas y otros dos consellers fueron juzgados y condenados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por desobediencia al Tribunal Constitucional.

- Como usted ha señalado en otra entrevista a Confilegal, la situación para el poder judicial no era fácil

Es que hay que pensar que se producían protestas permanentes de la gente ante el Tribunal (lo que suponía una coacción) y en ese contexto es cierto que se produce un hecho insólito que marca la pauta de la respuesta del poder judicial ante las denuncias de los independientes.

Es lo que dijo el fiscal Emilio Sánchez Ulled cuando Artur Mas calificó el juicio como una “anomalía democrática”.

Ulled le contestó: “Señor Mas, este juicio es también democracia”. Todo eso ha habido que aguantar, sí. El Tribunal Supremo, después, ratificó la condena.

También intervino el Tribunal de Cuentas
La consulta tuvo un coste económico para pagar toda la infraestructura necesaria para realizarla. Unos cinco millones de euros aproximadamente.

Entre otras, cosas se firmó un contrato de responsabilidad civil con AXA por los daños que pudieran sufrir los voluntarios que acudieran a participar en consulta. Esto llevó a la condena del Tribunal de Cuentas.

¿Considera que hubo violencia?
Cuando niegan el carácter violento de aquel referéndum del 1 O es falso. No es cierto.

Hubo -no lo niego- un posible exceso de las Fuerzas de Seguridad del Estado que se desplazaron a Cataluña para garantizar que no se realizara un referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional.

Pese a ello se llevó a cabo con el apoyo de los mossos que no impidieron que se celebrara un pseudo referéndum ilegal.
Las Fuerzas de Seguridad estaban allí para contrarrestar la pasividad de los mossos. Pero creo que se podría haber evitado porque eso generó un conflicto con niveles de violencia importantes. La Fiscalía, en su acusación, formula que entre los ciudadanos hubo cuatro heridos graves.

Y otra persona sufrió una lesión en un ojo a causa de una pelota de goma. Se provoca porque el Gobierno catalán impone el referéndum, aunque los mossos rogaron que no se hiciera por la violencia que se podía generar. Pero además la Fiscalía reseña nombres y apellidos de los 23 miembros de la Guardia Civil y de la Policía que resultaron lesionados por lanzamiento de objetos.

Cuando hablan de que no ha habido violencia durante estos meses, sí que la ha habido, en algún momento propiciada o favorecida y consentida por el Gobierno de la Generalitat. Negar eso es negar la realidad, negar los datos de que ya se dispone.

Al mismo tiempo, en referencia a la discusión de los juristas, hay que decir que el concepto que se menciona de violencia para la rebelión no es la rebelión armada de Primo Rivera, de julio del 36, o la de Tejero, ahí si se produjo tal concepto. Esto no ha ocurrido aquí pero sí se fomenta el clima de violencia,como ocurre con la amenaza y la coacción, términos que siguen empleando hoy.

¿Se refiere a las actuaciones de los CDR?
Los CDR son ciudadanos que en algún momento han sido alentados para actuar por el propio presidente de la Generalitat y esa acción sigue siendo una forma de violencia.

La interrupción del tráfico significa impedir el derecho constitucional de la libre circulación personas y se encuentra además en la Declaración de Derechos Humanos de 1948 que está siendo vulnerada.

Ahí Torra se cubrió de gloria cuando clamó “apreteu”.
Algo ha habido en esta interrupción de las vías, ¿Por qué los mandos no ordenaron a sus fuerzas que lo impidieran?

Hay un delito en el Código Penal que es el de omitir actuar en un delito que se está cometiendo.

Por qué no actuaron los mandos?
No sólo cortaron las carreteras, también las vías del AVE, ante la pasividad de los mandos… eso significa lesión a un derecho y coacción. Si la Fiscalía Superior de Cataluña ha ordenado una investigación es que es obvio: tenía que hacerlo. Recuerde cuando se juntan los miembros de esta organización ante los juzgados de Gava pintando “¡que tremolin! (¡que tiemblen!) ¡aixo es una guerra!”.

Es muy grave, están amenazando de agresión y muerte.

No se puede pasar esta página así como así, no es un libro de texto, es una realidad comprobada. Me remito a un excelente trabajo Rebelión y traición: los diablos familiares de Europa y la euro orden, del penalista Luis Arroyo Zapatero

Mientras tanto ¿qué pasa con los ciudadanos? ¿Considera que hay un sector de la sociedad catalana que se encuentra “secuestrado”?
Verás, una amiga me llamó hace poco: “no puedo más, no me hablan mis hijos…”.

Esto es un puro disparate. No, la mayoría de la sociedad catalana no está secuestrada, está marginada. Comprometidos de verdad con la independencia puede haber medio millón de personas, pero somos siete millones y medio.

¿Hay hastío?
Claro que lo hay. En el año 2013 Cataluña estaba “a punto de decidir su futuro” y en 2019 no hay ni perspectiva. La gente se cansa. Unos se cansan y otros se dan cuenta de que es un puro engaño. Es inviable y en el supuesto de un referéndum la mayoría sería aplastante contra la separación.

Pero hacer un referéndum de ese tipo supone llevar a cabo una fractura evidente de la sociedad.

Y ocurre que hemos entrado en una etapa de incertidumbre, porque Sánchez está intentando buscar una vía de acuerdo pero es difícil. Los comunes no tienen una actitud clara. Igual le ocurre al PSC.

Están ahí con ambivalencia. Y creo que Pablo iglesias debería ser más contundente.

Fiel a sus orígenes, menciona Carlos Jimenez Villarejo en la introducción de su libro unas palabras datadas en 1980 de Antonio Gutiérrez Díaz que fue secretario general del PSUC y vicepresidente de Parlamento Europeo, a lo que debe ser el catalanismo, confrontando la visión progresista con la de la derecha.

“La Catalunya de hoy es la Catalunya de todos y no dejaremos que nos la arrebaten aquellos que con nacionalismos extremos y provocadores quieren utilizar la bandera catalana para esconder sus intereses de clase. (…) no debemos caer en la trampa de dejarla en manos de aquellos que la quieren para disimular que las tienen sucias…”.

Y añade como conclusión: ¡Qué gran actualidad tienen estas palabras! No podemos tolerar que el nacionalismo catalán o español –son muy similares por más que traten de ocultarlo– avance en franco y gravísimo perjuicio de las clases populares”.

Cocodrilos
El cocodrilo es un bicho voraz, hipócrita y llorón
Jon Juaristi ABC 30 Diciembre 2018

Yo creo que el animal heráldico de Euskadi, sobre todo el de la Euskadi post-soviética, debería ser el cocodrilo, pero no cualquier cocodrilo, sino el cocodrilo de Betik. Pese a sus metamorfosis (la última arroja un cocodrilo verde estilizado y rampante), el más clásico icono del cocodrilo de Betik es el de un arcosaurio simpático, sonriente, con una servilleta anudada al cuello y portando en sus patas delanteras una caja abierta de mondadientes Betik (un palillo antológico asoma de su dentadura). No sé cuándo nació el cocodrilo de Betik para el arte vasco y la publicidad de lo vasco, que vienen a ser lo mismo. La empresa, leo en su página web, data de 1957, cuando una serrería de Oñate fundada en 1940 decidió especializarse en la producción de palillos de dientes, primero planos y, más tarde, también torneados. Acertó de lleno. Desde los tiempos del Lazarillo, los españoles que comen o quieren aparentar haberlo hecho recurren al palillo plano o redondo. Los vascos, ni te cuento.

El cocodrilo come a destajo, como los vascos. La Euskadi post-soviética es hoy una de las potencias de la gastronomía mundial. En la estela de Juan Sebastián Elcano, los vascos de hoy día son grandes gastronautas que colonizan el planeta con sus restaurantes. El país debería cambiar de nombre y llamarse -como he propuesto, sin demasiado éxito- Pintxolandia, Sukalderría o Basque Culinary Country en su versión global, y siempre con la ikurriña como enseña que nada ha tenido ni tiene que ver con el nacionalismo vasco, según esa luminaria de Baracaldo llamada Amaya Fernández, secretaria general del PP de Euskadi. Si acaso, una vez obtenidos los derechos de imagen, yo le pondría el cocodrilo de Betik, como otros ponen a la rojigualda el toro de Osborne.

Hablando de Amaya Fernández, supongo que algunos de ustedes se habrán dado cuenta de que es la única que falta en la foto de los archipámpanos de la política vasca brindando con chacolí en el txoko de Kresala, la sociedad gastronómica de San Sebastián de las Reinas, foto que ilustra la primera página del Diario Vasco del pasado lunes 24 de diciembre: allí están la socialista Mendía, el podemita Martínez, el peneuvista Ortúzar y el bilduetarra Otegui. ¿Por qué no aparece Fernández? Ah, es que se negó a posar, me sugiere alguien de su partido. No lo creo. ¿Saben por qué no lo creo? Porque, de haberse negado montando un buen escándalo, los del periódico liberal-conservador donostiarra se lo habrían pensado dos veces antes de publicar el christmass ese de los delantales.

Yo creo que no aparece simplemente porque los cuatro cocodrilos de la foto se negaron a retratarse con ella, con Fernández. ¿Cómo iban a brindar con una facha, ellos, el impoluto Otegui, la progre Mendía, el bolivariano Martínez y el sabiniano Ortúzar? Creo que convencieron al tonto de turno de que no venía a cuento que la Fernández saliera en la foto, y, de esta manera, el Diario Vasco del 24 de diciembre de 2018 publicó, en su primera plana, la felicitación navideña del Frente Popular en su versión Frente de Estella Ampliado con los socialistas vascos, que lo estaban deseando después de tantas lágrimas de cocodrilo que han tenido que derramar por las víctimas de ETA (entre ellas, las suyas). Por Fernando Múgica Herzog, para poner un ejemplo.

En fin, que ellos se lo guisen y ellos se lo coman, y que se monden la dentadura con productos de Industrias Betik, de Oñate, estupenda empresa que no tiene otra culpa que haber dado hace un montón de años con una idea genial, la del palillo, y con el arquetipo animal del espíritu vasco, «cuyo dios es su vientre, y cuya gloria, su vergüenza» (Filipenses, 3: 19).


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