AGLI Recortes de Prensa   Lunes 31 Diciembre 2018

Balance
Gabriel Albiac ABC 31 Diciembre 2018

En el invierno de 2017, Marino Rajoy ganó su escaramuza en Barcelona. Y perdió la guerra en España. No es algo sorprendente: vencer una batalla y no aniquilar al enemigo es garantía de derrota. No hay un solo tratadista, de Sun-Tzú a Claussewitz, que no erija sobre ese principio el arte de la guerra. ¿De la guerra, digo? Pero es que la política no es otra cosa que la guerra en sus intervalos no armados. O menos armados. Guerra y política son -Heráclito y, tras él, todos los grandes maestros griegos lo sabían- denominaciones diferenciadas de la misma conflictividad humana en grados diversos de virulencia.

¿Qué escaramuza ganó el gobierno de Rajoy hace un año? La de una formal declaración de independencia en Cataluña. Unilateral. La de un golpe de Estado consumado, pues: el de la Generalidad. Que fue reducido a la ineficacia por un factor doble: a) los golpistas no habían acabado de dotarse aún de un ejército operativo y sí sólo de su germen, esos «mozos de escuadra» que, ajustándose al modelo esloveno, la Generalidad viene preparando -y armando primorosamente-, desde hace años, como futuro ejército de la República Catalana; b) su rotunda incapacidad para poner en marcha una insurrección popular que tomara las instituciones al asalto.

Desarbolada en un soplo la batalla y huido vergonzosamente su caudillo, procedía barrer los restos del cochambroso ejército: procesar a los dirigentes, disolver los cuerpos armados cómplices y llevar ante los tribunales a sus mandos, desmontar todo el aparato de propaganda, desvelar la descomunal trama financiera sobre la cual la operación fue construida y hacer pagar por el dinero público desviado. En suma, suspender por tiempo indefinido una autonomía que no era ya más que el cuartel general del golpe. De haberse hecho así, la derrotada escaramuza hubiera desembocado sobre una paz tensa, pero estable. Perpetrado el disparate de esa intervención a medias que fue el «155 light», todo se volcaba a favor de los vencidos. El segundo golpe era sólo cuestión de tiempo. Breve.

El primer movimiento decisivo para ese segundo golpe en el que estamos fue la moción de censura. En una operación que dejaría estupefacto a cualquier país celoso de sus leyes, los partidos que habían dado el golpe de Estado en octubre de 2017 -y lo habían perdido- decidieron, en junio, quién habría de ser el primer ministro del país contra el cual se declaraban en guerra. Y hubo un sujeto capaz de aceptar esa oferta, que en tiempos hubiera sido llamada alta traición. ¿Imaginan a Hitler nombrando al primer ministro británico en 1940? Pues eso ha sucedido aquí. Lo demás cae por su peso.

Sánchez quiere disfrutar lo más que pueda de una presidencia que, a él más que a nadie, le debe, aún hoy, parecer inimaginable. Buscará, pues, agotar legislatura. ERC y el pútrido residuo pujolista le concederán ese don. A cambio de lo que a ellos convenga: o sea, la independencia catalana bajo condiciones y tiempos rentables. Es un comercio justo. E inapelable.

Los naranjitos enseñan la patita
Juan Manuel de Prada ABC 31 Diciembre 2018

Hace ya tres años explicábamos en esta misma tribuna la naturaleza del partido político llamado Ciudadanos. Andaban por entonces los analistos y analistas estrujándose los sesos por dilucidar si los naranjitos eran de izquierdas o derechas, como si en esta posmodernidad agónica las cosas fueran de cuerpo entero y no hechas de retales. A mí Ciudadanos me pareció siempre un partido sistémico (esto es, creado para defender los intereses de la plutocracia globalista, en su esfuerzo por esclavizar a las sociedades); y, por lo tanto, de derechas de cintura para arriba (o sea, defensor a ultranza de las formas más extremas de capitalismo) y de izquierdas de cintura para abajo (o sea, defensor a ultranza del supermercado de derechos de bragueta). Si los naranjitos empezaron pescando en los caladeros de la derecha es porque allí se tropezaron con una clientela mollar que, después de traicionar todos los principios que sus antepasados defendieron, necesitaba justificarse defendiendo, a modo de fetiche pauloviano, la «unidad» de España. Una «unidad» que, para entonces, ya no podía ser la unidad moral y espiritual que preconizaba Unamuno, sino tan sólo la unidad fiambre de los cachos de carne putrefacta con los que el doctor Frankenstein cosió a su monstruo; pero esto no importaba a esa derecha que previamente había renunciado a todos los principios morales y espirituales que antaño aseguraban la unidad auténtica de España.

Podría decirse que el partido llamado Ciudadanos es una imitación ful del engendro «La República en Marcha», comandado por Macron, el gran perro caniche del globalismo que logró confundir con su ideología vaporosa a los franceses, llevándolos al redil que interesa a la plutocracia. El mismo Albert Rivera es una especie de Macron de barrio (sin másteres financieros y sin gerontofilia); y la lastimosa incorporación a su proyecto del gabacho Valls (que se ha pretendido presentar como un fichaje estelar, aunque todos sepamos que es un desecho de tienta de la política francesa) ha acabado por completar el perfil sistémico del partido. El empeño del gabacho Valls por demonizar a la «ultraderecha» que propone detener las avalanchas de inmigrantes favorecidas por las mafias de Soros resulta, en verdad, hilarante, si consideramos que Valls quiso expulsar de Francia a los gitanos, sin recatarse de que el racismo le asomara por debajo del mandil. Pero el gabacho Valls incluye otros episodios aún más sórdidos en su purulenta carrera política: el más grave de todos (denunciado por Bernard Squarcini, jefe de los servicios secretos franceses), su rechazo «por razones ideológicas» (o sea, por sumisión a los mandatos del globalismo) de la lista detallada de los yihadistas franceses que operaban en Siria, ofrecida por el gobierno de Basar Al-Ashad. Luego, alguno de estos yihadistas volvió a Francia y dejó su tarjeta de visita en la sala Bataclán. Resulta, en verdad, desquiciado que un pollo con tan tenebrosas responsabilidades se erija en sexador de pollitos ultraderechistas.

Hace un par de semanas, el boletín plutocrático Financial Times elegía, con irreprochable coherencia, «Hombre del año» al especulador financiero George Soros, dedicado en cuerpo y alma a destruir las sociedades europeas financiando las avalanchas migratorias, la legalización de las drogas y las políticas de género. De inmediato, Luis Garicano -flamante candidato de Ciudadanos al pudridero bruselense- publicaba en sus redes sociales un mensaje lacayuno, en el que felicitaba a Soros «por su incansable trabajo por la libertad y las sociedades abiertas», a la vez que vituperaba a sus detractores. Quien se engaña con los naranjitos es porque quiere.

Sánchez tiene la obligación de explicar los gastos y las actividades de Begoña
EDITORIAL esdiario  31 Diciembre 2018

Desde su controvertida llegada a La Moncloa, Pedro Sánchez se ha caracterizado por hacer algo diametralmente opuesto a lo que predicaba en materia de regeneración y transparencia, que a más inri fueron los lemas que utilizó para justificar algo tan controvertido como una moción de censura -tras dos derrotas electorales en seis meses- que, en su caso concreto por la naturaleza de sus apoyos, alcanzaba la categoría de inaceptable.

Sánchez apeló a la regeneración para que los españoles tragaran su asalto a Moncloa sin urnas y con separatistas, pero es un presidente opaco
El mismo presidente que reclamaba a los españoles comprensión ante un asalto tan evidente al poder, arguyendo que todo estaba justificado por la necesidad de regenerar la vida política; se sirve ahora de argucias legales, inconcreciones, opacidad o mentiras para no dar cuenta de casi nada o darla de manera torticera al objeto de confundir a la opinión pública.

Es lamentable en cualquier cargo público, pero especialmente en uno que ondeó esa bandera para derribar a un presidente y a un partido a los que no ganó nunca en las urnas, sirviéndose de las mismas formaciones a las que unos días antes consideraba -con razón- necesario aislar.

Sin explicaciones sobre su esposa
De los múltiples bochornos que provoca esa actitud caciquil -desde la tesis plagiada hasta sus viajes, vacaciones y ocio privado envuelto en un falso halo de oficialidad- el relativo a su mujer es especialmente sangrante, pues extiende el manto de opacidad aplicado a sí mismo a alguien que ni es autoridad del Estado ni está nada claro que, cuando le acompaña, se limite a ejercer de consorte sin estatus institucional.

Porque cuando Begoña Gómez ha viajado con Pedro Sánchez, por ejemplo a Estados Unidos o Canadá; lo ha hecho sin anuncio previo, insertada sin publicidad alguna en la comitiva oficial y protegida -tal vez irregularmente- por un estatus de "Secreto de Estado" reservado a las autoridades y fuerzas armadas y limitado a casos en que se ponga en riesgo la seguridad nacional.
Moncloa "maquilló" un Secreto de Estado para tapar los gastos de Begoña sin ningún acuerdo del Consejo de Ministros

Pero además lo ha hecho con una imprecisa "agenda propia" y en unos foros especialmente parecidos a aquellos del mayor interés para la empresa privada que la contrató para desarrollar proyectos de cooperación internacional en África. ¿Y no es acaso Naciones Unidas y la agenda internacional de un presidente un tesoro para un ejecutivo de ese ámbito profesional?

La duda es suficiente
La mera duda, sin afirmar nada, ya debiera ser suficiente para dar todas las explicaciones, pero Sánchez ha hecho justo lo contrario: hacer lo imposible para que La Moncloa no se vea obligada a dar ningún detalle de nada a la ciudadanía.

La realidad es sin embargo tozuda: Begoña Gómez viajó sin que nadie lo supiera antes y sin que se pueda saber nada después al lugar más deseado por un directivo de su rango; algo que contradice el espíritu y la letra que el propio Sánchez ha impuesto a sus parlamentarios al respecto de las incompatbilidades y de la difusión de su actividad.

Llevar a su mujer a la ONU unos días después de su fichaje por una empresa privada dedicada a la cooperación exige aclaraciones sobre qué hizo allí
Si además se confirma que la cobertura legal otorgada a esa opacidad es falaz, estaríamos ante una gravísima mentira orquestada para ayudar y proteger a su pareja de un escrutinio público que, con o sin obligación legal, es imprescindible siempre y en especial en su caso.

Abusar de los recursos públicos sin dar ninguna cuenta, como hace Sánchez con insólito impudor en estas mismas vacaciones navideñas trasladándose a Canarias en avión oficial hasta con su perro, es repudiable en una España que no se puede permitir quince días de costoso asueto de su presidente. Pero hacerlo además sin cobertura legal o fabricando una muy discutible para cubrir el expediente, como parece el caso de Gómez, es un escándalo. Otro más.

Cinco tontos de izquierda y un funeral
Pedro de Tena Libertad Digital 31 Diciembre 2018

Prepara Agapito Maestre, una de las víctimas del régimen andaluz en su tela de araña universitaria –caso sobre el que escribiremos en cuanto se disipen las nieblas de la Bética–, un nuevo libro que vuelve sobre Ortega y su acoso por parte de la izquierda española. Ansioso por leerlo, no me resisto a dar algunas pinceladas sobre sus tontos. Nuestro filósofo, en La rebelión de las masas, no se explicaba cómo no se había escrito aún un ensayo sobre la tontería. Mientras las personas perspicaces se esfuerzan por acercarse a la inteligencia huyendo de la tontería, siempre al alcance de cualquiera por el número y calidad de las limitaciones e ignorancias, los tontos se creen listos infusos, insuperable y superiormente buenos y seguros de todo y del todo.

Ortega lo expresó así:
El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece discretísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se asienta e instala en su propia torpeza. Como esos insectos que no hay manera de extraer fuera del orificio en que habitan, no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles. El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio, jamás.

Vayamos hoy sobre cinco de nuestros tontos de izquierda, no por orden de importancia, sino por orden de aparición en la memoria. Mari Ly Izco, de la Ejecutiva socialista de Logroño, es tonta aunque atravesada. Haberle dicho a Antonio del Castillo, padre de la asesinada Marta, que se dejara de criticar a Pedro Sánchez, que su hija había ido "no en muy buenas condiciones" a ver a su asesino y que "sin cadáver no hay crimen", es ser tonta de baba, pero, además, chunga de alma.

Y ya que estamos, Sánchez, Pedro, el "cum fraude" de Federico, que va y dice que ha hecho más en siete meses que Mariano Rajoy en siete años –jajajaja–, y que, entre Falcon y Torra, se decide, no por el yate Azor como Felipe González, pero casi, esto es vivir como un Rey en la residencia canaria de La Mareta. Hay tontos que se gustan tanto que no reparan en la visibilidad de su necedad, límpida, diáfana, universal, contundente.

Tonto de nivel es el Kichi, alcalde de la infortunada Cádiz gracias a Sánchez y al PSOE andaluz, que llama "excremento" del PP a los de Vox provocando un incremento inmediato de sus votos y opciones futuras. Su sandez es del calibre de toda una Bahía donde a quien dice lo que él se le llama carajote. Sólo él y su izquierda populo-comunista, cree, salvan a los pueblos y todos los demás somos mierda o padres de la mierda. Después de Trotsky, que no pudo ser Stalin porque éste lo mató, Mao, Castro, Maduro y el gordito norcoreano, decir cosas así es de ganso de carnaval.

Rafael Simancas, que pierde tanto o más que el Alcoyano de las leyendas, es un lelo competitivo, quiere serlo más que nadie y lo ha conseguido. Llamar traición a España al presunto acuerdo andaluz –que no existe aún, por cierto, y que ya veremos– entre PP, Ciudadanos y Vox es haber cedido a una avalancha de prejuicios tal que da entender que su cerebro sólo tiene útil el hemisferio izquierdo o es que no sabe usar el que le sobra.

Y finalmente llegamos a Susana Díaz, que es otra de las perdularias ilustres que seguro que García de Cortázar no hubiera incluido en su libro sobre los perdedores de España. Su inepcia y nesciencia es tal que va por la vida de lideresa triunfante, cuando no hace más que menguar desde que ha tenido alguna sartén por el mango. Ni calcula tiempos, ni mide fuerzas ni sabe de intendencia. Tanto desastre no puede ser mala suerte sino consecuencia de la tontería y la borricada.

No negaré que el centroderecha también tiene su legión de tontos, alguno bien eminente y cada vez más evidente. Pero el funeral que entreveo, cada vez más nítidamente tras los responsos, es el del partidismo del signo que sea, que es la base de las mayores tonterías instaladas en España desde 1982. Se perfila, afortunadamente, el crecimiento de la España no partidista, pragmática, inteligente y moral.

Ortega ya lo dijo en uno de sus artículos de 1929, momento duro para decirlo. El partidismo es uno de los morbos más bajos, más ruines y más ridículos de nuestro tiempo… Crece, en cambio, el número de personas que consideran esa exigencia, además de tonta, profundamente inmoral, y que siguen con fervor esta otra norma: "No ser hombre de partido".

Y añado yo: ser hombre modesto, de bien y de nación. Bastaría con eso para que la tontería no se extendiese.

Pedro Sánchez, en su laberinto electoral

EDITORIAL El Mundo 31 Diciembre 2018

Anclado en la numantina cerrazón de agotar una legislatura no nacida en las urnas, a Pedro Sánchez apenas le quedan balas para intentar sortear un adelanto electoral que se presenta ineludible. Así lo evidencia la encuesta exclusiva de Sigma Dos para EL MUNDO, cuyo reflejo habla por sí solo. Si el presidente vuelve a fallar en su segunda intentona de sacar adelante los Presupuestos, el 74% de los ciudadanos lo tiene claro: quieren elecciones. El nuevo varapalo al plan presupuestario en el Congreso es un escenario más que posible. Recordemos que el Senado acaba de vetar el techo de gasto. Sánchez, que azuzó la moción bajo la promesa de la formación de un Gobierno transitorio, ya tuvo que admitir en su día que sin cuentas su "vocación de llegar al final" se veía acortada. Así lo ven también, significativamente, los votantes del PSOE: el 65,5% se inclina por sacar las urnas a la calle en 2019.

Para más inri, ni los socialistas valoran positivamente la gestión de un presidente que zozobra por sus promesas incumplidas, sus bandazos, su debilidad parlamentaria y su dependencia de socios de dudosa responsabilidad institucional: más de la mitad de dichos votantes califica como mala y regular su labor. No le queda otra salida que las urnas.

¿De qué se avergüenzan algunos?
Pablo Mosquera  latribunadelpaisvasco.com 31 Diciembre 2018

Todos quieren linchar, mandar a los infiernos, declarar como apestados y poner en cuarentena a los votantes y cargos electos de VOX. Nadie debe pactar con ellos. Nadie puede hablarles y menos aún, sumar. Todo aquel que se atreva a contravenir a la cátedra, será excomulgado.

Pero, y como decía cierto personajillo alavés de cuyo nombre no quiero acordarme, la memoria histórica de algunos apenas dura quince días. Y para muestras un botón. ¿Se acuerdan de quién ganó las elecciones en Navarra?. ¿Se acuerdan quiénes propiciaron la mayoría en las Cortes de Navarra para formar Gobierno?. ¿Se acuerdan cómo se gestó la Alcaldía de Pamplona?. ¡Qué mala leche tenemos algunos, mencionando la soga en casa del ahorcado!

Alguna maldición nos aqueja. Cuando todos dábamos la bienvenida a las nuevas generaciones de políticos. Cuando nos emocionábamos con el movimiento de la sociedad civil aquel 15-M. Cuando nos sentíamos identificados con la obra de aquel patriota francés "Indignaos". Cuando los viejos y aburridos personajes del siglo XX, tanto en la política como en la dirección para otras instancias, se iban a sus casas. Descubríamos la estafa. Una vez más España sufría el oráculo del principio de Murphy.

No éramos capaces para enterrar a los viejos fantasmas. La democracia seguía y sigue capturada por la partitocracia. La sociedad civil controlada por las nuevas formas del mandato practicado por élites, que a buen seguro están manejadas con mando a distancia desde poderes fácticos. Y así, surge una nueva fórmula de centro derecha para sustituir a la que se había quedado rancia. Y así, surge una nueva izquierda para sustituir a la que se había aburguesado.

Lo que sigue su camino es el nacionalismo. Desde sus posiciones burguesas, tradicionales, cristianas, hasta los que militan en una izquierda utópica que siguen señalando el camino de la independencia como Arcadia feliz. Ahora más republicanos, a pesar de los antecedentes de sus padres, con el histórico y mítico pacto con la Corona.

Lo que señalo sin ambages es que Cataluña ha provocado, con un éxito sin precedentes, el fracaso de los viejos partidos políticos, el nacimiento de formaciones como VOX. ¿No será que los españoles están hartos de sus bravuconerías, y al mismo tiempo desprecian la tibieza, cuando no la complicidad de los mandarines?.

Dicen los fontaneros que el agua de una ruptura siempre busca una salida al exterior. VOX es la respuesta, ante las urnas, de los españoles que hasta ahora cambiaban sus votos de un viejo partido a otro, esperando castigar al inútil y dar fuerza a las promesas. VOX es la respuesta del ciudadano infinitamente cabreado, huérfano de representación útil, dispuesto a tomar el poder a través de gentes dispuestas a poner orden. Y es que los españoles también vivimos en Europa. Y esto mismo está sucediendo en la Europa de los mercaderes. Tarde o temprano, el agua busca una salida a la ruptura de la confianza con los partidos-cañerías obsoletos, mentirosos, ineptos y alejados de todo lo que no sea, su propio bienestar en el poder.

Pero hay algo mucho más preocupante. Los votos a VOX en Andalucía son la punta de un gigantesco Iceberg. Los doce escaños en el Parlamento de Andalucía son la pérdida de las vergüenzas para los que han decidido arremangarse para terminar con el desaguisado. Y como de costumbre me centro en el pasado histórico. ¿Qué sucedió en Europa para que un tal Hitler ganara unas elecciones democráticas en Alemania?.

Llegados a este momento quiero dejar muy clara mi condición de judío. No les votaré nunca. Pero tan sólo con mi voto no les garantizo que lo de VOX se convierta en una pandemia como la gripe de 1918.

Cuanto más los insulten. Cuanto más los desprecien. Cuanto más los estigmaticen. Mas gentes se sentirán representados por ellos. Más será la propaganda que les hagan, gratuita. Más se les ve el plumero a quienes no tienen propósito de enmienda o sus únicos argumentos son la gestión del miedo. ¡Como siempre el miedo!. Pero, ¿que da más miedo, el hambre o el orden?.

Son tan hábiles los chicos del antiguo socialismo que se les ha ido la mano. Querían entretener al personal con la momia del Valle de los Caídos. Así no se hablaba de otras cuestiones. Pero la han resucitado. Se empieza a escuchar: ¡con Franco esto no pasaba!. O algunos estudiosos, que todavía quedan, ¿qué esperan para defender la Constitución vigente, como hizo la República en 1934, en Cataluña?.

¡Si, fue la República!. Algunos se han creído que un Jefe del Estado, presidente de la República iba a ser prisionero de un Gobierno que ha dado un golpe de Estado en Cataluña. Escuchar el discurso navideño era ponerme en el lugar de quien lo estaba dando, y acompañarle en el sentimiento.

En la calle Ferraz de Madrid, los acólitos del sanchismo no saben qué hacer. Han perdido su bastión, la casa madre del socialismo español. Supongo que los seguidores de Isidoro y Alfonso estarán "serenamente preocupados". La deriva del socialismo-sanchismo es una huida hacia delante, hacia el abismo. Lo peor es que son la simiente que ha hecho crecer la planta de VOX. Y han caído en las manos de Iglesias. Les utilizará y pondrá en la disyuntiva de aceptar las condiciones del Nacionalismo que sigue con el rancio discurso entre derechos históricos y derecho a la autodeterminación.

Han tenido suerte. El Senado por una vez y sin que sirva de precedente ha sido una Cámara útil. Y les ha hecho un favor, vetando las soflamas del gasto. Ahora debe hacerles el segundo favor. Cabrear a los de la CUP para que los socialistas reflexionen. Van de victoria en victoria, hasta la derrota final.

No se pueden cambiar sillones por concesiones. La España del 2019, no tolerará un reparto asimétrico de los recursos. Hasta las comunidades más jóvenes, se han dotado con derechos históricos y celebran una festividad a imagen y semejanza de catalanes y vascos. Y es que hasta el más simple, hace relojes...despertadores para sus demandas.

¡Ah, se me olvidaba!. ¿Qué se hizo de aquella solemne declaración que decía: "no puede haber pactos entre perdedores; debe gobernar la lista más votada?. Como decía el gran Forges..."país".

Cuarenta años de Constitución y catorce de deuda
Gabriel Moris Libertad Digital 31 Diciembre 2018

En el 11-M, todos los objetivos terroristas parecen cumplidos: ejecución, anonimato, impunidad y explotación del éxito.

El cambio de año es buena ocasión para hacer balance del tiempo que finaliza y planificar los objetivos del nuevo período que se abre ante nosotros. Creo que ese ejercicio lo hacemos muchos de forma tácita o explícita. Es fácil escuchar por estas fechas deseos como el de "que el año que viene sea, al menos, como éste".

Como todos, el año 2018 nos deja cosas buenas, malas y regulares. En el mes de diciembre hemos tenido dos fechas dignas de recordación: el día 6 se celebró el 40 aniversario de la Constitución; el 10 fue el Día Universal de los Derechos Humanos.

Creo que cuarenta años son un período de tiempo lo suficientemente amplio en la vida de las personas como para sacar conclusiones. El día 6 me propuse seguir la celebración por las Cortes Generales y lo logré. No pretendía dejarme llevar por el triunfalismo sino mantener una escucha imparcial y en libertad de conciencia. Esto es importante. El día 10, al estar engullido por la Constitución, pasó inadvertido.

Las víctimas del terrorismo, los que durante estos cuarenta años hemos sufrido y seguimos sufriendo el zarpazo del terror democrático, no podemos comulgar con ruedas de molino. Sí, he dicho lo que he escrito.

En los dos discursos conmemorativos de la efeméride se hizo alusión a las víctimas; vaya por delante nuestro agradecimiento, pero ello no ha impedido que muchos no hayamos podido celebrar en paz la Navidad de 2018. Soy consciente de que los poderes del Estado no pueden devolvernos la vida de los nuestros. Pienso, no obstante, que, entre la ausencia que padecemos y el olvido y la injusticia en que vivimos, hay una situación intermedia, posible de alcanzar, que el Estado y las víctimas debemos buscar codo con codo. Ese es al menos nuestro deseo.

En la Declaración Universal de los DDHH se dice que los seres humanos deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. En otro apartado se cita: "Todo individuo tendrá derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal". Me gustaría que alguien me explicara cómo, en la España actual, se puede pasar de las musas al teatro.

Para hacer más inteligible mi reflexión, quiero traer a la memoria de nuestros representantes (electos o no) que el 11 de marzo de 2004 alguien decidió matar a un gran número de ciudadanos que libremente iban a cumplir con sus deberes. Supongo que los autores vulneraron su deber de comportarse fraternalmente. Atentaron contra el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de sus víctimas. ¿Qué hicieron los poderes del Estado para evitarlo? Hace algo más de un año, en Barcelona y Cambrils, con un nivel de alerta 4, se produjo otra matanza, en principio, inconexa con la anterior. ¿Sabemos qué ocurrió realmente? Algunos seguimos queriendo saber.

En cualquier atentado terrorista, los criminales siempre persiguen algún objetivo, además de impunidad. En el caso del 11-M, todos los objetivos terroristas parecen cumplidos: ejecución, anonimato, impunidad y explotación del éxito.

Creo que en el cuarenta aniversario de la Constitución se debía haber prometido rectificar lo mal hecho o hacer lo aún pendiente, que no es poco. Ese es el primer deber de un Estado de Derecho y de la Constitución.

Pasados más de catorce años del mayor ataque terrorista de Europa, disponemos de todos los resortes institucionales, políticos, económicos y sociales para hacer frente a toda suerte de enemigos (internos y externos). ¿Qué impide a nuestro Estado saldar su deuda para con las víctimas, el pueblo español y él mismo? El silencio y el olvido nos hacen pensar lo peor.

Susana Díaz o la indignidad
EDITORIAL Libertad Digital 31 Diciembre 2018

El mensaje de fin de año de la presidenta en funciones de Andalucía fue lo que cabía esperar de semejante personaje, que sólo descuella por su tremenda incompetencia y su bochornoso mal perder.

Los inesperados resultados de las elecciones autonómicas del pasado día 2 llevaron a los líderes de la izquierda local a evacuar declaraciones deplorables, especialmente las dirigidas contra Vox y sus votantes, a quienes han convertido en chivo expiatorio de su muy merecido batacazo electoral. Quizá alguno pensara que el paso de los días iba a hacer de Susana Díaz y compañía (Teresa Rodríguez, el Kichi...) personajes menos indignos, pero este domingo la fracasada presidenta los ha sacado de su error.

Con total desfachatez, la aún líder del PSOE presumió de la bonanza económica que a su perturbado juicio disfruta Andalucía y, ya el colmo, de sus datos de empleo, que son la vergüenza ya no de España sino de Europa. Díaz, sí, se engolfó en un discurso triunfalista muy propio de un socialista andaluz, segurísimo de poder hacer y decir lo que quiera gracias a la gigantesca red clientelar que han tendido sobre la pauperizada región en las últimas décadas. Y aun se preguntará por qué se ha desangrado en las urnas.

La presidenta en funciones pudo aprovechar la ocasión para enmendar sus errores y desmanes tanto de la campaña como de los días que siguieron al histórico pero para ella infausto 2-D y despedirse del poder con elegancia. Pero, como no la tiene ni está a la altura de las responsabilidades que jamás debió asumir por su clamorosa falta de preparación, aprovechó para arremeter contra sus rivales políticos, a los que situó fuera del juego democrático por pretender poner en marcha el programa con el que se presentaron a las elecciones.

Incapaz de dejar de hacer el ridículo, la fracasada Díaz que se disfrazaba de bandera andaluza en sus mítines y paseítos callejeros de campaña culpó de su monumental batacazo no a su incalificable gestión, ni al ominoso legado de su partido, sino al... populismo. Sí, sí, lo hizo: la fracasada Díaz habló del populismo como si le fuera ajeno. Si no fuera indignante, sería hasta cómico.

En fin, la fracasada Díaz pronunció este domingo su último discurso institucional de fin de año, salvo que la voxfobia de Ciudadanos y la falta de energía del PP tengan por consecuencia el desperdicio de una oportunidad impagable de poner fin al aun más corrupto que incompetente régimen socialista en Andalucía. Consecuencia verdaderamente imperdonable que la ciudadanía debería hacerles pagar muy caro.

La migración es responsabilidad de toda la UE.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 31 Diciembre 2018

OPEN ARMS: EL FERRY DE SUPUESTOS RESCATADOS EN SU MISIÓN “HUMANITARIA” PATRULLANDO LAS COSTAS DE LOS PAÍSES DONDE LAS MAFIAS CAMPAN A SUS ANCHAS.

Sé que con este escrito muchos me van a criticar duramente por mi opinión, que al parecer comparten algunos dirigentes de países como Italia o Malta. Y no dudo de que la labor de rescate preventivo no sea algo encomiable, pero no deja de ser algo forzado y cada vez menos aceptado por países que ven como la inmigración ilegal ha encontrado en estas ONG’s un medio seguro de transporte hacia el paraíso y atracción que, para esa pobre gente, representa la rica UE. Una atracción fatal que les hace arriesgar la vida y empeñar todo su patrimonio en un viaje casi suicida por el hacinamiento en embarcaciones nada seguras y sin medios de subsistencia para una travesía larga y peligrosa. Una situación dramática que es de sobra conocida y a la que la UE no quiere dar la relevancia que requiere y simplemente la ignora.

Porque el problema está en el origen,y zona de embarque en la última etapa en esos países ribereños del Mediterráneo donde se cumple la máxima capitalista de la oferta y la demanda. Y la realidad es que la emigración desde países subsaharianos, forzada por el entorno hostil con guerras interminables étnicas o religiosas por el poder, pandemias y hambruna, empuja a muchos seres humanos a emprender un viaje hacia el norte buscando un futuro que siempre verán como mejor al presente que viven en sus países y a un futuro incierto. Un idealizado paraíso que identifican con el mundo rico y desarrollado de la UE que quizás han visto en sus televisores. Un viaje largo y costoso hacia esos países ribereños del Mediterráneo donde se han instalado mafias que controlan ese flujo migratorio y satisfacen la demanda de transporte a cambio de tarifas impagables que terminan por dejar en la más absoluta miseria a los desdichados que se lanzan al mar desesperados pero esperanzados en conseguir su sueño.

Hasta hace muy pocos años, nadie tenía una idea exacta ni del flujo migratorio ni de las víctimas que se iban produciendo en el mar. La realidad es que esa migración ha ido en aumento, muchas veces por la propia irresponsabilidad de algunos dirigentes animando a recibir emigrantes con políticas de regularización, como la emprendida por el nefasto José Luís Rodríguez Zapatero, que provocó el que se llamó “efecto llamada”. España se había convertido de repente en la mayor puerta abierta a inmigrantes. Una situación que se extendió como un reguero de pólvora y que provocó entre otras cosas los incidentes en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla fronterizas con Marruecos y las vergonzosas imágenes de los asaltos a las Vallas de la frontera cada vez más violentos y las intrusiones por la costa. En paralelo se produjo un aumento exponencial de pateras desde Marruecos y Túnez, e inclso la sospecha del uso de barcos nodriza, ante la fuerte demanda y por consiguiente con el aumento del número de víctimas en ese cementerio comunal que es el Mediterráneo.

Y aquí es donde empiezan a intervenir las diferentes ONG’s rescatando a cientos de emigrantes en una labor de recogida preventiva nada mas las pateras se introducían en aguas internacionales. Uno de los principales flujos marítimos migratorios se ubica en Libia, antigua colonia italiana, y Argelia ex protectorado de Francia y se dirige hacia las costas italianas, concretamente hacia la isla de Sicilia. La otra gran vía es desde las costas de Marruecos, Túnez y como he dicho por la frontera terrestre de Ceuta y Melilla. La avalancha de emigrantes acogidos en Italia ha sido tal que ha desbordado los centros de acogida y obligado al Gobierno italiano a no aceptar más desembarcos en sus puertos de barcos de las ONG’s. Solo España y en mucha menor medida Malta, siguen teniendo sus puertos abiertos y permiten que las ONG’s sigan en esa labor que bien podría interpretarse como un servicio ferry regular. Una situación que resulta muy apropiada para que las mafias incrementen su oferta a sabiendas de que serán rescatadas por esas voluntariosas organizaciones sin ánimo de lucro.

Pero el verdadero problema reside en el desinterés y la falta de sensibilidad y cooperación del resto de los países de la UE a la hora de asumir un problema que afecta a todos y no solo a los países que hacen frontera con ese tercer mundo. Porque no podemos olvidar ni obviar el que esos mismos países de la UE llevan siglos colonizando y expoliando a todo un continente como es África. Reino Unido Bélgica, Holanda, España, Francia, Alemania, Italia, eran las potencias económicas y militares que impusieron fronteras y sometieron a los millones de habitantes en cada nuevo país que colonizaban y administraban por la fuerza de las armas y de la corrupción de los líderes locales de diferentes etnias. Baste recordar los nombres de esos países antes de su temprana emancipación tutelada y muchos de ellos dejados a su suerte y provocando luchas y guerras interminables en las que también esos países colonizadores obtuvieron beneficio vendiendo armamento a ambos bandos de las contiendas. Unas masacres y genocidios consentidos, mientras algunos lavaban su conciencia con la recolecta del día del Domund para las Misiones cristianas de evangelización y enseñanza.

La UE no puede seguir negando esa realidad y debe comprometerse a atajar este problema de la migración desde varios frentes y de forma coordinada. Es una labor de conjunto y no responsabilidad solo de aquellos países que por su cercanía geográfica soportan el peso de este flujo incesante y descontrolado. Lo primero es que hay que desincentivarla y no permitir falsas esperanzas de una tierra prometida donde “mana leche y miel”. Lo segundo es eliminar a esa mafias que hacen del tráfico humano su lucrativo negocio donde las tarifas de embarque son disuasorias pero no capaces de vencer la tenacidad de los que, engañados como las polillas hacia la luz, arriesgan su vida porque se han quedado sin nada y no tienen nada que perder y sí mucho que ganar. En tercer lugar, es actuar en el origen dejando de alimentar las guerras de forma activa y no estar como meros observadores en misiones de paz. Hay que devolver a África lo mucho que nos ha dado, y avergonzarnos de haberles sometido, esclavizado y expoliado durante siglos.

Lo que no puede ser es que cada vez que un barco de una ONG recoja a personas y las salve de un viaje que puede ser sin retorno, deban luchar contra la intolerancia y la despreocupación de los diferentes Gobiernos y entren en una especie de limbo con un destino incierto. Pero también hay que pedir responsabilidad a esas ONG’s y que no se conviertan en cómplices involuntarios de las mafias de tráfico de personas qu inundar´n sus costas de pateras cada vez más sobrecargadas con peligro de zozobra.

Finalmente pido por adelantado perdón a quienes al leer este escrito se sientan airados e indignados por mis opiniones que no tienen por qué compartir. Solo pido que se reflexione seriamente y se abra un debate sosegado y sensato sobre un problema humano dramático del que como europeos tenemos mucha culpa y estamos obligados a buscarle una solución. Acoger emigrantes en su justo término es un deber de todos los países de la UE, pero la responsabilidad principal está en solucionar aquello que provoca esa migración en sus países de origen y ayudar a que no se vean forzados a esa vía drástica de arriesgar sus vidas.

¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

De capitanes y poetas
Julio Ariza gaceta.es 31 Diciembre 2018

Recientemente el ayuntamiento Carmenita ha cambiado el nombre de la calle “Capitán Haya” por el del “poeta Joan Maragall”.

Desgraciados tiempos que ocultan la trayectoria de un hombre de un valor extraordinario que,siendo uno de los mejores pilotos de la historia de la aviación española, perdió la vida embistiendo por detrás con su avión a un avión republicano que iba a dar caza a uno de sus compañeros.

El Capitán Haya se distinguió por llevar a cabo arriesgados vuelos rasantes para poder llevar víveres a poblaciones y combatientes sitiados, como fue el episodio en Santa María de la Cabeza. Un verdadero héroe sustituido por el llamado “poeta” cuyo mérito más conocido es haber escrito “la Oda a España”. He aquí un apunte de los escritos de Maragall, hoy lamentable okupa del callejero de Madrid:

“Para entender el posicionamiento español sobre el catalán, manifestaba: «El empeño de los castellanos de que no se escriba en otra lengua que la castellana, ni se hable más que el castellano, obedece a su ligereza de carácter y a su egoísta pereza; defectos de raza que les son comunes con los franceses que, como Ud. sabe, se empeñan en que su idioma sea lengua universal»…

Joan Maragall. ¡Antes Capitán Haya!

Solo me queda esperar que Vox también devuelva al callejero su antigua dignidad.

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La infiltración nacionalista en Cataluña se programó en los 90 desde la Generalitat
La exaltación independentista de 2017, con sus ecos en todos los ámbitos en 2018, es la consecuencia del «Programa 2000», un plan urdido en 1990 por Jordi Pujol y el sector ultra de Convergència
Daniel Tercero. Barcelona. ABC 31 Diciembre 2018

En la Cataluña de 2018 quedan pocos reductos en los que la política nacionalista no haga acto de presencia con apariencia mayoritaria. La pasada noche de San Esteban, en el Palau de la Música, el independentismo volvió a demostrarlo con el uso político de niños e instituciones. Un día después, algo similar se vivió en el Auditorio de Barcelona. La apropiación de los espacios públicos y ámbitos sociales -por definición, plurales- por parte de los que defienden una opción partidista es total. El exhibicionismo de banderas, carteles y símbolos secesionistas tiene como tareas coartar la libertad de los que no piensan igual (en el interior) y enviar un mensaje (al exterior) de pensamiento unánime. Ocurre, actualmente, en las escuelas -a las que incluso se las cambia el nombre-, los edificios públicos, las asociaciones de vecinos, los clubes deportivos -a todos los niveles-, las universidades, el mundo asociativo cultural, el ámbito del ocio...

Esta penetración del nacionalismo en la sociedad -ahora en su versión independentista, como antes lo fue la versión catalanista- no se ha producido de la noche a la mañana, por un afán colectivo existencialista y por la voluntad mayoritaria de los catalanes. Desde 1990, es conocido que existe, negro sobre blanco, un plan «nacionalizador» o de «recatalanización» de la región. Un documento llamado «Programa 2000» y que concreta con pelos y señales los ámbitos sociales -todos- en los que el nacionalismo debía incidir para aumentar la conciencia nacional catalana, en detrimento del concepto español de pertenencia a un país.

Los autores
El 28 de octubre de 1990, «El Periódico» y «El País» dieron cuenta de la existencia del documento, cuya autoría, ya desde un primer momento, se situó en dos altos cargos de la Generalitat y, al mismo tiempo, dirigentes de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC): Ramon Juncosa y Joan Amorós. En realidad, uno, otro, los dos o los autores reales del texto -nunca se ha sabido a ciencia cierta la autoría del mismo, si bien Amorós lo admitió- condensan en el documento las propuestas elaboradas por las distintas consejerías, en manos de CiU desde 1980, e intelectuales nacionalistas de la época que orbitaban alrededor de CDC, un partido configurado a imagen y semejanza de Jordi Pujol.

Durante los siguientes veinte días (noviembre de 1990), solo en ABC se publicaron hasta quince informaciones relacionadas con el «Programa 2000». Pujol, la Generalitat y CDC pasaron de negar el documento (7 de noviembre) a señalar que en el mismo «hay más grano que paja» (18 de noviembre). Apenas el PSC y los socios de CDC, Unió Democràtica de Catalunya -que respondieron con otro documento más suave pero igual de invasivo para la sociedad-, mostraron en público y ante los medios, eso sí, con la boca pequeña y casi pidiendo disculpas, su disconformidad con el contenido del documento conocido.

Su contenido
La estrategia de Pujol era muy básica, tal y como queda constancia en el «Programa 2000». Hay que colonizarlo todo. Primero, la teoría. «Configuración de la personalidad catalana», «divulgación de la historia y del hecho diferencial catalán», «nuevo concepto de nación dentro del marco europeo», «concienciar a nuestro pueblo de la necesidad de tener más hijos para garantizar nuestra personalidad colectiva», «divulgación de los hechos discriminatorios -de la nación catalana-», «sensibilización ciudadana para reforzar el alma social», «el sentimiento nacionalista y de liberación nacional han de ir ligados a la promoción social de las personas», «revitalizar el concepto de Cataluña como una sociedad civil viva, cohesionada, con conciencia de pertenencia» y, finalmente, «ejercer plenamente la soberanía en todos aquellos espacios donde tenemos competencias».

Tras la teoría, la práctica. «Hay que incidir de manera eficaz en todos los medios de comunicación a través de personas con una mayor influencia social positiva. Al mismo tiempo, se deben promover y potenciar las entidades con una extensión cultural y de formación que incluyan este contenido nacionalizador. Las campañas de sensibilización que se organicen han de tener como base el fomento de las fiestas populares, las tradiciones, costumbres y mitología nacional. La potenciación del modelo familiar que garantice la sustitución biológica. Reforma del Estatuto de Autonomía (...). Edición de libros, artículos de sensibilización y material de soporte para las actividades propias de cada ámbito».

Y, finalmente, el detalle. Los ámbitos de actuación. Enseñanza, universidad e investigación: «Impulsar el sentimiento nacional catalán de los profesores, padres y estudiantes». Medios de comunicación: «Lograr que los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat sigan siendo unos transmisores eficaces del modelo nacional catalán»; para lo que hay que «depurar el lenguaje», difundir contenido para crear un «estado de opinión nacional», formar periodistas y técnicos con «conciencia nacional catalana» e «introducir a gente nacionalista (...) en todos los lugares claves de los medios de comunicación». Entidades culturales y de ocio: «Catalanizar las actividades deportivas y lúdicas»; que deben recibir más subvenciones y contar con asociaciones líderes «que puedan actuar de motor y arrastrar a otras hacia una actuación colectiva de amplio espectro». Y, entre otros ámbitos (empresarial o proyección exterior), la administración pública, que debe «identificarse con los valores nacionales».

Otegi y la indignidad socialista
Francisco Marhuenda larazon 31 Diciembre 2018

A los socialistas les preocupa mucho Franco, que lleva muerto desde 1975, y han montado un espectáculo esperpéntico para ver si consiguen sacarlo del Valle de los Caídos. La verdad es que estaba perdido en las brumas de la Historia y sólo era reivindicado por cuatro nostálgicos que acudían a su tumba. Lo más sensato hubiera sido trasladarlo a una capilla lateral y cerrar la cancela. Con ello nos hubiéramos ahorrado muchos problemas, aunque Sánchez I el Magnánimo se hubiera quedado sin su heroico gesto de desenterrar al dictador. Creo que si lo consigue se merece una laureada de San Fernando por su heroísmo en el campo de batalla por encima de los exigible a un oficial y caballero. A este paso me temo que la profanación de la tumba será el único resultado, suponiendo que lo consiga, de su agónico mandato presidencial, aunque se puede encontrar con que Franco regrese a la Plaza de Oriente de su mano. Tanto talento me abruma. Y desde luego su equipo jurídico no puede ser más chapucero.

Ahora están inquietos por la irrupción de Vox, que por cierto soñaban con su aparición aunque se han encontrado que han perdido el gobierno de la Junta de Andalucía. El sueño de los periodistas, que son una abrumadora mayoría en nuestro país, y de los medios de comunicación de izquierdas se ha convertido en la peor de sus pesadillas. En cambio, les importa muy poco las víctimas de ETA y los sicarios de la banda. Por ello, le pareció a Sánchez que era muy normal la comilona con Otegi. Una cosa es que tengamos que aceptar que el antiguo dirigente etarra, que no sólo no se arrepiente de su pasado sino que se siente muy orgulloso, esté en libertad cuando tendría que ser un indeseable marginado por los demócratas y otro muy distinto es tragar el colaboracionismo. Es una enorme indignidad.

El presidente del Gobierno dijo el viernes que “ustedes saben perfectamente que en estas fechas al igual que en el preludio de las campañas electorales se suelen hacer fotografías e imágenes de distintos los líderes políticos de todas las formaciones. En definitiva creo que no hay ningún elemento para la polémica”. Es decir no tiene ninguna importancia cenar con un antiguo terrorista condenado por sus crímenes. Fue miembro del aparato militar de ETA desde 1977, condenado a 6 años de cárcel por el secuestro de Luis Abaitua, era sospechoso del secuestro de Javier Rupérez y Gabriel Cisneros, condenado a un año de cárcel por injurias al rey, a 15 meses por enaltecimiento del terrorismo, por el financiamiento de las Herriko tabernas y por el intento de reconstrucción de Batasuna.

Con este historial y lo que no se ha podido demostrar me sorprende que el presidente del Gobierno considere que no hay ningún elemento para la polémica. Lo hay en cambio por la irrupción de Vox, a la que se dedica a estigmatizar con el fervoroso apoyo de sus palmeros meditáticos. No puedo por menos que sentir bochorno. Ni siquiera creo que esté convencido de lo que dice y una vez más prefiere actuar en lugar de descalificar el enorme error de criterio de los dirigentes del socialismo vasco al aceptar tamaña indignidad. Y luego se sorprenderán en la dirección del PSOE de que pierdan apoyos en las urnas. Nadie podría imaginar que un político condenado por corrupción pudiera regresar a la vida política y mucho menos que fuera recibido con risas y alegría. En cambio, un etarra como Otegti es objeto de un cariño que es injustificable. No hay nada que pueda justificar tamaña desvergüenza, desprecio a las víctimas y memoria selectiva por quienes han prometido la Constitución.

El Síndrome de Cotarelo
José García Domínguez Libertad Digital 31 Diciembre 2018

Uno rasgo distintivos de la cultura oficial española contemporánea, acaso el que más, es la desfachatez intelectual. Una alegre y desacomplejada desfachatez que permite, por ejemplo, que un señor de Madrid, por más señas el académico capitalino don Ignacio Sánchez Cuenca, imparta muy sobradas y paternales lecciones sobre la naturaleza plural, diversa y compleja de las singularidades territoriales que conviven en nuestro país a formaciones políticas que no solo nacieron y crecieron en Cataluña, sino que cuyos principales dirigentes también resultan ser catalanes. Cualquier día, nadie lo descarte, el señor Sánchez Cuenca se anima a coger el AVE en Atocha para bajar a Barcelona y explicarnos a los lugareños cuál resulta ser la forma canónicamente correcta de colocarse el babero para degustar un plato de calçots. Es el Síndrome de Cotarelo, como designan ya a ese cuadro algunos sanitarios clínicos que observan con creciente preocupación el fenómeno. Junto a esa desfachatez ecuménica que por momentos va alcanzando ya rasgos de pandemia, otra de las singularidades gremiales que retratan a los mandarines del establishment cultural español, uno de cuyos más significados intelectuales orgánicos resulta ser el ensayista Sánchez Cuenca, es la interiorización inconsciente de todos los herrumbrosos topicazos nihilistas del noventa y ocho sobre la metafísica identitaria y el devenir agónico de España. Una mercancía ideológica más vieja y sobada que el baúl de la Piquer.

Trátase, es sabido, de un ramillete de muy manidos lugares comunes con olor a alcanfor y sabor a sopa de ajo entre los que siempre destaca por encima de todos los demás el de la pretendida anomalía española dentro del contexto europeo y occidental. No hay manera, pasan y pasan los años, mudamos de siglo, las calles y plazas del país se llenan de hipsters, millennials y otras vistosas y novísimas presencias urbanas, la tercera edad se sube a la ola tecnológica del 4G,la Península Ibérica rebosa de cosmopolitismo y modernidad, el afán viajero de nuestros compatriotas se deja ver en todos los aeropuertos del mundo, pero la circunspecta e imperturbable progresía biempensante sigue aferrándose como eterno clavo ardiendo al Spain is different de cuando Fraga llevaba lo del Ministerio de Turismo. Así Sánchez Cuenca, que acaba de lamentar al orteguiano y apolillado modo en el periódico del conde de Godó la ausencia –a su particular, atormentado y mesetario juicio– de "un verdadero partido liberal en España". A decir de nuestro autor, los partidos liberales parecen dividirse en auténticos y falsos. Y, siempre según Sánchez Cuenca, en España solo arrostramos una fatal carencia de los primeros, pues de los falsos habríamos contado sólo en los tiempos recientes con casi media docena, según él mismo se ha prestado a inventariar en ese mismo texto.

Y se preguntará el lector, claro, por cuál es la diferencia entre un partido liberal auténtico y un partido liberal falso. Muy fácil: los partidos liberales auténticos, Sánchez Cuenca dixit, son los que están dispuestos a que el principio constitucional de la soberanía nacional se subordine en todo momento al afán de los grupos micronacionalistas periféricos por trasladar el principio de autodeterminación de las colonias reconocido por la ONU a sus respectivos terruños y ámbitos de influencia política. En cartesiana consecuencia lógica, los partidos liberales falsos, que en España serían todos los que han existido desde la noche de los tiempos, integrarían la extravagante liga de los dogmáticos y fundamentalistas férreamente empeñados en anteponer la voluntad soberana de la nación toda a la particular de los habitantes de una pequeña porción de su territorio. Que eso es lo que barrunta quien fuera el pensador de cabecera de José Luís Rodríguez Zapatero. Así las cosas, uno también se pregunta cuántos partidos liberales auténticos habrá en el planeta. Y a ese mismo uno no le queda más remedio que concluir que ninguno. Pues a todos esos falsos partidos liberales hispanos que denuncia valientemente Sánchez Cuenca procede sumar los demás del resto del ancho mundo. Porque ninguno conocido, ninguno, sostiene a ese respecto tesis distintas a las que aquí, en España, predican tanto Ciudadanos como el Partido Popular. Ni uno. En ningún sitio. Ah, la desfachatez intelectual.
 


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