AGLI Recortes de Prensa   Martes 1 Enero 2019

2019 será el año de VOX
Liberal Enfurruñada okdiario  1 Enero 2019

El próximo 26 de mayo celebraremos elecciones al Parlamento Europeo, una cita electoral que coincidirá con los comicios municipales y autonómicos excepto en Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia. Ese mismo día se elegirán también a los miembros de las Juntas Generales del País Vasco, de los Consejos Insulares de Baleares y de los Cabildos Insulares canarios. Dicho esto, debemos reparar en un detalle importante: las elecciones europeas se celebran cada cinco años y las autonómicas y municipales cada cuatro, razón por la que ambas citas sólo han coincidido en dos ocasiones, la última en 1999. A menos de cinco meses de tan importante cita electoral, no tiene sentido comentar lo que predicen las encuestas porque ya demostraron en Andalucía que no saben vaticinar los resultados que obtendrá VOX ni el efecto que tendrá sobre el resto de partidos políticos. Recordemos que para la cita con las urnas del pasado 2 de diciembre, todos los sondeos predecían que el PSOE y Adelante Andalucía sumarían mayoría absoluta y que la formación de Santiago Abascal no sacaría más de 4 escaños, aunque finalmente –recordemos– irrumpió con un total de 12.

Con esas predicciones, los populares apelaban al voto útil, esa forma vergonzante con la que todos los partidos les piden a sus electores que les voten –aunque sea con la nariz tapada– en base a un falso interés general. Así es como amenazaron a quienes estaban pensando votar al partido de Abascal, acusándoles de que iban a ser ellos los culpables de que el PSOE continuara gobernando Andalucía durante una legislatura más y consiguiendo superar en longevidad a la mismísima dictadura franquista. El argumento es completamente falaz ya que traspasa al votante la responsabilidad por las consecuencias de la mala gestión de los políticos, quienes nunca deberían sufrir un voto de castigo hicieran lo que hicieran y podrían corromperse, incumplir sus promesas y defraudar a sus votantes tanto como quisieran, en aras de ese falso interés general.

Y así lo entendieron casi 400.000 andaluces que no hicieron caso ni al tramposo recurso al voto útil, ni a la escasa repercusión que se le daba a VOX en los más importantes medios de comunicación, como no fuera para mentir sobre ellos y su programa electoral tachándoles de inconstitucionales, fascistas, machistas y racistas. Pero todo eso ya no volverá a ser igual. Después de los resultados de Andalucía el argumento del voto útil se ha vuelto a favor del partido verde porque han conseguido sacar de la Junta al PSOE-A por primera vez en la historia. Y no sólo eso, además Abascal, Ortega Lara, Monasterio, Ortega Smith y el resto de miembros del partido están siendo por fin escuchados por unos medios de comunicación que, a veces con abierta animadversión, no tienen más remedio que abrirles sus micrófonos. VOX está de moda.

Así entramos en 2019, año en el que todo apunta a que los de Abascal obtendrán mejores resultados que los que consiguió Podemos en las europeas de 2014 cuando, recién creados, lograron cinco escaños y se convirtieron en la gran sorpresa de aquella jornada electoral. Y eso que los antisistema de extrema izquierda contaban con los millones de dólares que les dio el gobierno venezolano para que “en España puedan crear consensos de fuerzas políticas y movimientos sociales, propiciando en ese país cambios políticos aún más afines al gobierno bolivariano”, según consta en los documentos firmados por el propio Hugo Chávez. El éxito de VOX será el de Abascal, un político que se ha dedicado toda su vida a la defensa de la nación española. Pero también será la victoria de todos aquellos, de izquierdas o derechas, que estamos hartos de que nos insulten, de que ofendan a nuestros símbolos y pisoteen nuestra historia y nuestra Constitución. 2019 será el año de España. ¡Feliz año a todos!

Balance económico de 2018
José María Rotellar okdiario  1 Enero 2019

El año 2018 ha sido un año convulso en España, tanto en materia política como, y en gran parte debido a la política, en materia económica, habiéndolo sido también en el contexto internacional. En primer lugar, el nuevo Gobierno regional catalán siguió por la senda del independentismo, empobreciendo a la economía catalana, pero también a la del conjunto de España, pues su actitud contra la Constitución y el incremento de violencia callejera han frenado muchas inversiones que podían llegar y han hecho que muchas que ya estaban se fuesen, debido a la inseguridad jurídica que origina una situación como la de Cataluña, donde la desobediencia parece haberse convertido en la norma. Con esa preocupante situación continuamos en estos momentos, habiéndose agravado por los propios consentimientos que está realizando el actual Gobierno socialista, por no hablar de concesiones o imágenes intolerables que menoscaban la imagen de España.

Y ese otro Gobierno es el que salió de la moción de censura donde los socialistas aceptaron que los enemigos de España y de la libertad la apoyasen para encumbrar a Sánchez a la cabecera del banco azul. Esa alianza extraña, destructiva, no sólo no puede traer nada bueno, sino que la escuálida representación parlamentaria que tiene el grupo del partido en el Gobierno hace que no pueda sacar nada adelante, y que si lo saca sea con el apoyo de los independentistas o de la extrema izquierda, elemento que paraliza la economía o, peor aún, que puede herirla gravemente.

De esa forma, después de haberse consolidado la recuperación en los últimos años, tras estos siete meses de Sánchez en el Gobierno, la economía da síntomas de desaceleración, incrementada por la desconfianza de inversores y agentes económicos ante muchas medidas puestas en marcha por Sánchez, así como por las dudas ante la capacidad del propio Gobierno para sacar adelante cualquier iniciativa que no sea una insensatez. Sin embargo, las distintas medidas económicas del Gobierno van en sentido contrario: incremento brutal del salario mínimo, de las cotizaciones y ataque frontal a la sostenibilidad del sistema de pensiones; todas ellas ponen en peligro a nuestra economía.

Si a ello le añadimos las turbulencias internacionales, con la guerra comercial entre China y EEUU, el problema de la resolución del Brexit o las tentaciones proteccionistas y nacionalistas del conjunto internacional, el balance económico de 2018 no es muy positivo. Urge la aplicación de reformas estructurales que mantengan dinámica a nuestra economía y que la preparen para estar en mejores condiciones de afrontar cualquier vaivén económico que pueda darse por todo lo anteriormente relatado, pero no parece que el Gobierno de Sánchez esté por la labor. En cualquier caso, queridos lectores, feliz año nuevo, con el deseo de que les traiga sólo cosas buenas.

¿Son constitucionalistas PP, PSOE y C´s?
Pío Moa gaceta.es   1 Enero 2019

Según Ciudadanos, hay tres partidos constitucionalistas en España, que deben unirse contra otros dos no constitucionalistas: Podemos y VOX.

Veamos: la Constitución es ciertamente defectuosa, como hemos visto, pero aun así contiene algunos principios bien claros. Dice, para empezar, que España es una nación indivisible. Pues bien, ya desde la Transición todos los gobiernos (UCD, PSOE y PP) se han aplicado a fomentar y financiar maniobras claramente opuestas a la integridad nacional, políticas separatistas y de odio abierto a España, políticas de enseñanza antiespañolas en varias regiones. Y a marginar las resistencias espontáneas. Todos los gobiernos, sin excepción, han obrado así, hasta llegar a la actual situación de golpe de estado permanente, con el gobierno autonómico de una región en rebeldía y otros al acecho. Esto es radicalmente anticonstitucional.

El principio de la nación indivisible también se halla vulnerado esencialmente por la aceptación de la invasión de España por Gibraltar y la declaración de “amiga y aliada” a la potencia invasora, así como de la conversión de dicha colonia en un emporio corrupto y corruptor por obra de los partidos PSOE y PP. En esto coincide igualmente Ciudadanos.

La Constitución sostiene que la soberanía reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del estado. Sin embargo todos los gobiernos han seguido la política de ceder soberanía, incluso “en grandes toneladas” a entidades burocráticas exteriores poco o nada representativas como la UE o la OTAN y supeditando los intereses de España a otros considerados (por esos partidos) superiores. Y precisamente esta es la política central de Ciudadanos, unido a PSOE y PP en la aspiración a disolver progresivamente la nación española. Evidentemente lo han hecho y hacen en contra de la Constitución.

La Constitución afirma el Estado de derecho y el imperio de la ley, pero desde muy pronto los gobiernos de derecha o de izquierda entraron en negociaciones con el terrorismo de la ETA, justificando así el asesinato como forma de hacer política. Solo en el último período de Aznar se aplicó el imperio de la ley, que llevó a la ETA a la ruina. Pero a continuación el PSOE rescató directamente a la ETA y recompensó su larga serie de crímenes con legalidad, grandes cantidades de dinero público, proyección institucional e internacional y otras concesiones que ignoramos porque los tratos se llevaron a cabo clandestinamente. Esto es todo lo contrario de Estado de derecho y de imperio de la ley: es connivencia con los asesinos. Y este delito de máximo alcance, perpetrado por el PSOE, ha sido aceptado por el PP y por Ciudadanos, cómplices por ello.

La Constitución afirma que el castellano es la lengua oficial del Estado. Ha dejado de serlo en varias comunidades autónomas, por complicidad entre los partidos PP, PSOE y separatistas.

La Constitución afirma los derechos y libertades políticas fundamentales propias de una democracia. Sin embargo el PSOE, con la aquiescencia de del PP y de Ciudadanos, ha impuesto leyes como la de memoria histórica o las de género, que atentan directamente contra las libertades más elementales de los ciudadanos.

¿Vale la pena seguir? Lo dicho basta para caracterizar a esos partidos como los mayores enemigos de la Constitución. De manera sistemática y progresiva, desde hace muchos años, PP y PSOE han ido socavando los principios constitucionales y las libertades de los españoles, en un proceso en el que participa Ciudadanos desde la oposición, hasta llevar a España a la actual situación crítica. Partidos distinguidos asimismo por una extendida corrupción, una empeñada falsificación de la historia, un antifranquismo demencial y “virtudes” parejas.

El colmo del cinismo consiste en identificar a VOX con Podemos. Podemos es un partido antiespañol y antidemocrático, un PSOE solo ligeramente más radicalizado, y promocionado activamente por un PP que al mismo tiempo ha bloqueado el acceso de VOX a los medios de masas. Esta política ha fracasado, afortunadamente, y VOX está dando voz a millones de españoles que aman la unidad de España y el estado de derecho, asqueados de unos partidos moral, intelectual y políticamente pervertidos y perversores. Es necesario que todo el montaje hispanófobo de esos partidos se venga abajo para que España recupere su dignidad como nación y como democracia.

Comienza la gran batalla
Europa va a vivir profundos cambios en este 2019
Hermann Tertsch ABC  1 Enero 2019

Entramos en un año 2019 que anuncia momentos y decisiones que marcarán para mucho tiempo el futuro de Europa y del mundo. La política tendrá su especial momento en unas elecciones europeas que suponen el primer gran desafío al sistema desde la creación de la UE y la Eurocámara. Por primera vez tendrán una muy considerable fuerza e influencia quienes demandan una reforma de la Unión con la reactivación de las soberanías nacionales, seguridad, mayor subsidiaridad y freno a la obsesión regulatoria desde Bruselas. La política socialdemócrata hegemónica que marca con su izquierdismo ideológico todo el mensaje cultural y político de la UE, va a ser abiertamente cuestionada.

La batalla cultural comenzó hace ya años, pero es ahora cuando entra de lleno a librarse en la Europa institucional. Se acaban los tiempos en que la izquierda y el centrismo y la derecha cristiana, socialdemocratizados, vetaban todo cuestionamiento de sus políticas de consenso al grito de «¡Eso es ultraderechismo!». Se cierra un largo ciclo, iniciado en la posguerra, dramáticamente agudizado en 1968, que condenó al ostracismo toda posición política que no aceptara el compromiso cercano a la claudicación ante las diversas variaciones de la ideología colectivista.

El multiculturalismo está en retirada ante las fuerzas defensoras de la identidad de las naciones para la salvaguarda de la libertad individual, del derecho a la propiedad y de la libertad de expresión, amenazados por la hegemonía izquierdista, sus grupos de interés y sus armas de intimidación y censura como la corrección política.

Pero la gran cuestión, la clave de bóveda del espacio en que se dirimirá la mayor batalla cultural en Europa desde el fin del nazismo y el comunismo clásico, es la inmigración. Desastrosas decisiones del pasado, en especial la de Angela Merkel el 4 de septiembre de 2015 de abrir las fronteras de su país e invitar al mundo a vincular sus esperanzas de bienestar con Europa, han supuesto un terremoto político, social y cultural. Han disparado las alarmas ante el pulso demográfico del Islam y la inviabilidad de las formas de vida propias ante la afluencia de una inmigración de culturas antagónicas. Hay declaración de guerra al modelo multicultural que ya denunciaron Sartori, Fallaci o Azurmendi, como la peor amenaza para democracia y libertad.

Así, la política de Merkel que defiende la izquierda se ha revelado como un atentado contra el futuro europeo. Expertos urgen un mensaje común y único desde Europa para que el mundo sepa que cierra totalmente sus puertas a la inmigración ilegal. Y que solo por vías legales hay posibilidad de quedarse en Europa, en una inmigración necesaria y controlada. La izquierda, las ONG y gobiernos como el español fomentan un tráfico de personas que nada tiene que ver con guerras ni refugiados. Alemania no salvó la vida ni a un solo sirio. Su política causó muertes. Y despoja de sus individuos más calificados y necesitados a los países afectados. Como Sánchez y las ONG de George Soros salvan de un naufragio y fomenta cien. La inmigración y la identidad son el caballo de batalla.

Las fuerzas del globalismo con su cultura izquierdista darán la batalla con todos sus inmensos medios en defensa del consenso socialdemócrata. Porque el tráfico de inmigrantes, el multiculturalismo y el fin de las identidades nacionales hacen sumisas a las sociedades para imponerles hábitos y controles. No está escrito el final de esta colosal batalla cultural que se abre. Pero es un consuelo para todo amante de la libertad del individuo, de las creencias, de la palabra y del pensamiento saber que esa batalla esta en marcha y que hay fuerzas para lucharla.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El falso progresismo de izquierdas
SANTIAGO MORA VELARDE El Mundo  1 Enero 2019

Tras el colapso de los regímenes comunistas que concluyó con la caída del muro de Berlín, los partidos de izquierdas han pretendido adueñarse políticamente de la idea del progresismo para adjudicarse una imagen de marca que les otorgue una superioridad moral en la vida pública, como adalides de las mejoras del bienestar social y de los avances democráticos y que, a la vez, estigmatice a sus adversarios políticos como si fueran reaccionarios y discutiblemente democráticos. Así pretenden difuminar el contenido de su trasnochada ideología socialista y comunista, causante de la mayor pérdida de libertad, bienestar y progreso de las últimas décadas. Pero su maniobra de distracción cada vez engaña a menos gente.

Sirvan de ejemplo de "falsos gobiernos progresistas": los totalitarios gobiernos comunistas causantes de la dictadura y del actual retroceso de bienestar de las antes prósperas Cuba y Venezuela. El pernicioso Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, responsable de la devastadora crisis de 2008, que con su negligente gestión económica causó un tremendo paro y gran sufrimiento social. Los incompetentes gobiernos socialistas, que tras gobernar Andalucía durante 36 años consecutivos la han dejado con los peores índices de educación y desarrollo de España. Y el desleal y peligroso Gobierno de Pedro Sánchez, dispuesto a traicionar a España con los golpistas catalanes que están destrozando la libertad, el bienestar y la convivencia democrática en Cataluña.

El diccionario de la RAE define el término progresista de la siguiente forma: "Aplícase a un partido liberal de España, que tenía por mira principal el más rápido desenvolvimiento de las libertades públicas". No parece que se pueda asimilar de ninguna manera dicha definición al autoproclamado progresismo del PSOE y de Podemos, cuya decadencia ideológica es totalmente contraria al auténtico progresismo liberal, protector de las libertades públicas y generador de riqueza y bienestar.

Por el contrario, el falso progresismo de la izquierda defiende una política económica poco ortodoxa y acreditadamente ruinosa, basada en políticas sociales altamente ideologizadas, clientelares y derrochadoras. Para cubrir su gasto ingente se necesita abrasar fiscalmente a las clases medias y a los sectores productivos de la nación, aunque su consecuencia inevitable suele ser un pernicioso aumento del déficit público y de la deuda pública, empobrecedores innatos de las generaciones presentes y futuras.

En política social, el falso progresismo pretende hacer ingeniería social al imponer a toda la sociedad, como valores indiscutibles de la "corrección política" la política de género y el lenguaje inclusivo; el aborto; la ideología LGTB; el amparo de la religión musulmana, como contraposición a la detestada religión católica que profesa muy mayoritariamente la sociedad española; y una irrealista política de inmigración tipo welcome refugees y Aquarius. Pero sin asumir que la mejor política social es la creación de empleo, como el medio más efectivo de acelerar el progreso social.

Tras el descalabro de la falsa izquierda progresista en las recientes elecciones de Andalucía, resulta intelectualmente grosero que los autoproclamados progresistas (que gobiernan España con el apoyo de la extrema izquierda antisistema y batasuna y del independentismo golpista) se arroguen la guardia y custodia de la ortodoxia democrática y pretendan vetar en el marco democrático a una fuerza de derecha radical como Vox, de quienes, aunque se discrepe, no se puede discutir su carácter democrático.

Pero los falsos progresistas han quedado definitivamente desenmascarados en su impostura cuando el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha tenido la fatua arrogancia de afirmar que "la Constitución es una conquista de la socialdemocracia y que no venga ninguna derecha a decir que es constitucionalista, porque no lo es".

La intransigencia fundamentalista del falso progresismo lleva a la aberración de considerar como impecablemente democrática su pretensión de transformar España en un Estado federal pero, en cambio, rechaza por antidemocrática la pretensión de la derecha radical de recentralizar el Estado. Igualmente, acoge en su seno, sin oponerle ninguna objeción democrática, a la extrema izquierda antisistema de Podemos -con quienes pactaron en 2015 para gobernar el Ayuntamiento de Madrid y varias autonomías- que pretende derribar el régimen constitucional del 78 e imponer la república, suprimiendo la Monarquía constitucional; apoya el derecho de autodeterminación de los golpistas catalanes y demuestra su carácter totalitario y antidemocrático cuando, tras su fracaso electoral andaluz, tomaron violentamente las calles de Andalucía como prueba de que no aceptan el resultado negativo de las urnas.

Y si para justificar el veto a Vox se alega que en ningún país europeo se pacta con la extrema derecha populista, en tal caso, que se ponga un solo ejemplo de partido progresista de gobierno que pacte para gobernar con partidos independentistas, que pretenden romper la nación y que incluso han dado un golpe de Estado institucional para independizarse inconstitucionalmente. El falso progresismo pretende suavizar la gravedad del golpe de Estado catalán, que ha supuesto el máximo atentado contra la libertad de los españoles y la propia existencia de su nación, para poder gobernar la nación con el apoyo de los golpistas, ante quienes se humilla al ir a visitarlos a la cárcel para negociar su apoyo a los Presupuestos del Estado. A tal fin, con clara deslealtad, el reciente documento elaborado por el PSC, Catalunya 2019, pide expresamente el reconocimiento constitucional de Cataluña como nación y de España como Estado federal, plurinacional, pluricultural y plurilingüe. ¡Todo impecablemente democrático!

Quedará para los anales de la infamia y no rebajará la pulsión independentista de Cataluña que el Gobierno socialista de Pedro Sánchez plantee conceder el indulto a los golpistas catalanes, a los que el Tribunal Supremo pudiera condenar por los delitos de rebelión o sedición, como precio a pagar para continuar gobernando con el apoyo de los golpistas. Ante el mayor desafío a la unidad de España en un periodo democrático, la autoproclamada izquierda progresista que hoy gobierna España sin haber ganado las elecciones está preparando cometer el acto menos progresista que pudiera imaginarse desde el punto de vista de las libertades públicas: transigir con la violación de la legalidad constitucional y con el ataque a las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y dejar desamparados y traicionados a los ciudadanos españoles que defienden la Constitución y su democracia.

Ante la posibilidad cierta del indulto hay que advertir al presidente del Gobierno de su falta de legitimidad democrática para adoptar discrecionalmente una medida tan extraordinaria y que constituiría un fraude democrático sin paliativos. Para adoptar tan grave decisión, el presidente, tan acostumbrado a imponer la consulta a las bases socialistas, estaría inexcusablemente obligado a consultar a la nación antes de conceder el indulto. Y, por lo que acabamos de ver, los andaluces ya han adelantado cuál sería la respuesta de los españoles.

Santiago Mora Velarde es notario.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial