AGLI Recortes de Prensa   Jueves 3  Enero 2019

España no se puede permitir un 2019 tan horrible como el 2018
EDITORIAL Antonio R Naranjo esdiario 3 Enero 2019

España no se puede permitir un 2019 parecido al año precedente, marcado por la inestabilidad política, el desafío catalán y la extravagante transformación del primer dique de ambos fenómenos, La Moncloa, en instigadora por acción u omisión de los dos.

Si la convocatoria de Elecciones Generales era un requisito indispensable tras la moción de censura, por razones de ética política elementales que el propio Pedro Sánchez asumió y anunció en un primer momento; el paso de los meses lo ha hecho exigible.

Sánchez es un caprichoso que lo mismo obliga a repetir elecciones que se niega a consultarle a los españoles en las urnas

La permanencia de un presidente y de un Gobierno en estas circunstancias de debilidad parlamentaria y dependencia de Podemos y del soberanismo a la vez no responde a ningún interés colectivo y se explica, en exclusiva, en las necesidades y tácticas individuales del presidente, que conculca así la primera responsabilidad de un buen gobernante.

Ni aunque apruebe finalmente los Presupuestos Generales del Estado, negativos en el fondo pues ahondan en la deuda pública en lugar de profundizar en el ahorro del gasto superfluo y deplorables en las forma por el cambalache con el soberanismo; tiene sentido perpetuar una legislatura interrumpida por el mismo capricho que ya llevó a Sánchez a inducir la repetición de comicios dos veces en seis meses.

Un irresponsable
Que el líder del PSOE tuviera bloqueada a España durante un año para provocar un nuevo paso por las urnas, más adverso a la postre que el anterior; y que ahora perpetúe ese estado haciendo justo lo contrario, lo dice todo de las prioridades y los valores del jefe del Ejecutivo, un político irresponsable como pocos al que, sin embargo, parece darle todo igual.

Pero ni la inquietante situación de la economía ni la peligrosa deriva del separatismo son ya compatibles con este Gobierno y, mucho menos, con el respeto más básico a los ciudadanos, que tienen derecho a opinar y decidir de la forma en que esto se hace en una democracia digna de tal nombre: acudiendo a votar y poniendo al frente de la Nación a quien estimen oportuno.

Si Sánchez está convencido de que hace lo correcto y de que así es percibido por la mayoría, no debe tener miedo en consultarle a los españoles. Y si no lo está pero aún así se aferra a La Moncloa, se retrata solo y confiesa con su comportamiento dónde empiezan y terminan sus intereses: en él mismo.

En cualquiera de ambas opciones, y no hay más, no se puede naturalizar este comportamiento ni dejar la fecha de las Elecciones al albur de sus caprichos: harían bien el PP y Ciudadanos desde el Parlamento y Vox desde la calle en centrar su discurso político en un único punto, pues. Que es bien sencillo de expresar: Elecciones ya.

Dime con quién pactas y te diré quién eres
Alejo Vidal-Quadras gaceta.es 3 Enero 2019

La fragmentación del mapa político español iniciada hace cuatro años con la irrupción de Podemos y de Ciudadanos como formaciones de ámbito nacional con una fuerte presencia en el Congreso de los Diputados acabó con casi cuatro décadas del llamado bipartidismo imperfecto, sistema consistente en que los Gobiernos de la Nación eran monocolores de uno de los dos grandes partidos, centro-derecha o centro-izquierda, bien basados en una mayoría absoluta de escaños o con el apoyo externo debidamente remunerado de los grupos nacionalistas catalán y vasco.

Este esquema saltó por los aires en 2015 y desde entonces la complejidad de la situación se ha agravado. La sorprendente e inesperada llegada de un nuevo invitado a la mesa institucional, Vox, cuyo éxito en Andalucía augura, y así lo confirman las encuestas, una entrada igualmente vigorosa en algunas Comunidades Autónomas, grandes municipios y Eurocámara el próximo mes de Mayo como preludio a su aparición en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo cuando Pedro Sánchez no pueda sostener más el disparate en el que vive inmerso, va a hacer que un juego ya de por sí enrevesado con cuatro fichas se vuelva infernal con cinco.

A partir de aquí los medios han olido sangre y se han lanzado a todo tipo de análisis y elucubraciones sobre posibles acuerdos en el futuro examinando las más diversas posibilidades combinatorias y atribuyendo etiquetas a destajo en el eje derecha-izquierda, con una sospechosa tendencia a descalificar uno de los extremos frente al otro, demostrando así que para muchos el problema no es la radicalidad de las posiciones, sino de qué tipo de radicalidad se trate. Dicho de otra forma, usted puede ser todo lo extremo que quiera siempre que sea de “mi” extremo. No parece el colmo de la objetividad a la hora de establecer juicios sobre los diferentes partidos. En este batiburrillo clasificatorio y debido a la hegemonía cultural y mediática de un sector de pensamiento gracias a la prolongada pasividad y acomplejamiento del otro -este curioso suicidio ideológico tuvo su culmen cuando Rajoy invitó a conservadores y liberales a abandonar el PP olvidando sus señas de identidad-, hay términos negativos per se, por ejemplo, “derecha”.

Esa es una palabra de connotaciones automáticamente negativas y no digamos si es además “extrema”. En ese caso desprende ya un intenso olor a azufre. De igual forma, el vocablo “izquierda” es en sí mismo positivo y al añadirle el adjetivo “extrema”, si bien no hay que excederse en el aplauso, tampoco se trata de hacerle demasiados ascos porque al fin y al cabo ser bueno y justo de manera exagerada se puede disculpar mientras que la maldad en sus diferentes grados e intensidades siempre es condenable.

Desde esta perspectiva puramente taxonómica o, si se quiere, topológica, el debate sobre ideas, comportamientos y programas queda vaciado de sentido.

Los comentaristas áulicos de la televisión, de la prensa escrita o digital y las disciplinadas huestes de las redes no pierden un minuto en describir las propuestas específicas que sobre los distintos temas tienen las opciones electorales en liza ni, por supuesto, los argumentos y los datos en que las fundamentan. Eso exigiría razonar y ya se sabe que escuchar al adversario y atender a sus posiciones antes de rebatirlas abriga el riesgo de comprobar que está en lo cierto, algo que no se puede permitir. Por consiguiente, ahí entra el poder demoledor de la etiqueta aplicada sin contemplaciones ni misericordia. Con decir que para los separatistas catalanes Albert Rivera e Inés Arrimadas, dos dechados donde los haya de autocontención léxica y de moderación de contenidos, son directamente “fascistas”, planteamiento que de salida no deja demasiado margen al diálogo constructivo, es previsible a qué rincón del averno son expulsados el PP y no digamos Vox.

En este contexto de descalificaciones sin paliativos, la colocación del sanbenito ofrece otra extraordinaria ventaja utilizando la propiedad transitiva en la formulación de los pactos post-electorales. Si pactas con Lucifer, te conviertes en demonio por contagio, por tanto, primero se cuelga el letrero y a continuación se paraliza al posible socio con el temor a quedar contaminado. El hecho de que el distribuidor de permisos para pactar lo haga a su vez con los radicalismos más hirientes no es óbice para que esta estrategia sea efectiva. Ante esta trampa tan burda, los defensores del orden constitucional, de la sociedad abierta, del imperio de la ley, de la libertad de empresa y del derecho de propiedad, es decir, de todo aquello que proporciona a las sociedades humanas prosperidad, seguridad y bienestar, no han de obsesionarse con la valoración que recibirán en función de sus eventuales compañeros de coalición.

Lo que deben exponer con claridad y convicción son los principios y valores con los que están comprometidos y los programas de gobierno que piensan desarrollar. Sentada esta información esencial, es obvio que la búsqueda de apoyos para llevarlos adelante estará guiada por este acervo conceptual, moral y programático y que las decisiones que se tomen al respecto dependerán del grado de aceptación del mismo por sus interlocutores más allá de carnets de corrección política otorgados por aquellos que no vacilan en hacer en cada momento lo que les conviene. Si cada uno sabe perfectamente quién es y la gente que le ha de votar también, no quedará definido por con quién pacte, sino por lo que pacte. Se llama coherencia.

Pendulazos
Isabel San Sebastián ABC 3 Enero 2019

España ya no se gobierna desde el centro, concepto que ha perdido su sentido. La moderación no solo carece de valor, sino que es percibida por muchos como sinónimo de claudicación, ambigüedad o debilidad. La firmeza se confunde con extremismo. La vehemencia, con licencia para insultar. Durante los últimos años la izquierda ha impuesto con tal virulencia su discurso de lo políticamente correcto y la derecha se ha plegado tan sumisamente a ese conjunto de dogmas ajenos al sentido común, que entre las dos han provocado una verdadera rebelión contra la dictadura del pensamiento único. Y así ha llegado este pendulazo, de alcance aún desconocido.

No es el primero que sufre esta España tan dada al exceso, desde luego. De hecho, nuestra historia abunda en ejemplos que deberían habernos enseñado algo. Pero como desde hace tiempo dicha área de conocimiento ha sido supeditada a los intereses cortoplacistas de los gobiernos de turno, nacionales o autonómicos, una gran cantidad de españoles desconoce su pasado o ha sido intoxicada en la escuela y en ciertos medios de comunicación con el relato de unos hechos falsos. El más flagrante ejemplo es el referido a la Transición, un referente de viaje a la democracia estudiado como modelo a seguir en universidades de todo el mundo, que hoy es vilipendiado aquí hasta la náusea por el revanchismo resentido de algunos líderes que ni vivieron la Guerra Civil ni padecieron con el franquismo. Políticos irresponsables cuya ambición es semejante a su total falta de escrúpulos. Pónganles ustedes nombres, empezando por Zapatero y siguiendo por Iglesias, hasta llegar a Sánchez. La infame «memoria histórica» consistente en dar la vuelta a la tortilla con el fin de convertir a los vencedores en vencidos ha despertado a un fantasma que dormía plácidamente, pensábamos que para siempre. Veremos cómo se comporta y qué consecuencias produce su puñetazo en la mesa.

La Constitución del 78 representa lo mismo. No se elaboró sin cesiones ni renuncias. Logró forjar un amplísimo consenso basado en la buena voluntad y el deseo compartido de progreso, valores que han saltado hechos pedazos por culpa del separatismo insaciable, antaño disfrazado de nacionalismo. No han dejado de pedir, amenazar, quejarse, traicionar, abusar de su poder decisorio en el Congreso e imponernos hechos consumados, pero tampoco han dejado de recibir. Los que deberían haber puesto pie en pared tras las primeras muestras de deslealtad no lo hicieron, y ahora hay quien aboga directamente por dinamitar el edificio y volver a la situación del 77. El apaciguamiento conduce inevitablemente a la indignidad y el enfrenamiento, que es exactamente en lo que estamos, sin que sea posible adivinar cómo acabarán las cosas.

Item más es de aplicación al feminismo, término pervertido a fuerza de interpretaciones sectarias. Se lo dice una feminista convencida, de la época en la que ser mujer, madre y periodista en la redacción de un diario no era tarea fácil. Entonces luchamos por conseguir iguales derechos y oportunidades a cambio de asumir idénticas obligaciones, aunque cada una pensara con su propia cabeza; esto es, sin una ideología única basada en la pertenencia a un «género». Tal intento de equiparación nos habría parecido profundamente ofensivo. Ahora está de moda asumir que el sexo condiciona la personalidad de manera determinante y, con un afán justiciero ajeno a toda mesura, se desequilibra la balanza otorgando un plus de credibilidad, de oportunidad y de capacidad a las representantes del femenino, en detrimento de los varones. Lo cual no solo es injusto, amén de discriminatorio, sino que está desatando una ola de neo-machismo tan previsible como inevitable. Otro pendulazo más. Y son muchos.

Ultimátum de VOX: no pueden seguir leyes que adoctrinan en las aulas sobre la Guerra Civil
Carlos Cuesta okdiario 3 Enero 2019

Santiago Abascal no va a aceptar el mantenimiento de las leyes que ha usado la izquierda en Andalucía para adoctrinar en las aulas. Esa premisa adoctrinadora va incluida en las leyes de género que impulsó Susana Díaz, y también en la ley andaluza de Memoria Histórica. Por eso VOX va a pedir también su retirada.

La Ley de Memoria, además, dio sus primeros pasos sin dotación económica y sin un calendario de objetivos a medio y largo plazo. Por ello es ahora precisamente cuando se debería desarrollar, según los planes socialistas.

VOX no está dispuesto y pide una derogación de la ley, punto que no figura en el acuerdo de Gobierno entre PP y Ciudadanos y que los equipos de Abascal quieren que se incluya de forma expresa.

La norma, de este modo y en caso de no frenarse, irá avanzando a medida que las asociaciones favorables a ella vayan reclamando su aplicación y desarrollo. Ya ha ocurrido este supuesto, por ejemplo, con el desarrollo reglamentario. Las asociaciones de izquierdas ya han solicitado la aplicación de un régimen sancionador para poder castigar a quien se oponga a la aplicación de la ley. De este modo, si no se paraliza la ley, habrá régimen sancionador efectivo.

Otro de los ejemplos del desarrollo futuro de esta norma lo ha solicitado Izquierda Unida: la elaboración de un censo oficial de víctimas del franquismo que ofrezca un número exacto de desaparecidos en cunetas y fosas comunes. Y todo ello auspiciado por una Comisión de la Verdad: un órgano “autónomo integrado por abogados, jueces retirados, psicólogos, educadores, investigadores universitarios, documentalistas, expertos en violencia contra la mujer o los niños, representantes de colectivos memorialista y de las víctimas y activistas de los derechos humanos”. Todos ello dirán quienes deben ser buscados y asignarán presupuestos. Por supuesto, sólo se hará para las víctimas de un bando.

Por supuesto, se encuentra, también como ejemplo de desarrollo de la ley, el adoctrinamiento directo en los colegios. La Consejería de Educación debe garantizar la introducción de los estudios sobre la Guerra Civil y la Dictadura en Primaria y Secundaria, tal y como establece la ley. La Junta de Andalucía ya tenía elaborado el diseño de este trabajo, pero aún debe asegurarse su desarrollo en los colegios y en los libros de texto para ampliar el temario e incorporar el enfoque marcado por la Comisión de la Verdad.

Sin prisa por cerrar el acuerdo
Santiago Abascal no tiene prisa por cerrar el acuerdo de gobernabilidad en Andalucía. Tiene claro que VOX no va a suponer un obstáculo para expulsar al PSOE de la comunidad andaluza, pero, precisamente por eso, quiere que no sólo no sea un obstáculo, sino que sea el catalizador de la verdadera expulsión del adoctrinamiento de izquierdas.

Con ese objetivo Abascal se prepara ya para una negociación larga con PP y C’s en la que va a presentar toda una batería de exigencias que, de facto harán, que esa expulsión del socialismo sea real y profunda: y es que las principales exigencias se centrarán en acabar con las normas con fuerte contenido ideológico de izquierdas. Entre esas normas se encuentran las de género, las de inmigración, las de ataque a los toros y la caza y las de memoria histórica.

Por supuesto, también se encuentra ahí el desmontaje de la gran fabrica de adoctrinamiento en esta región: Canal Sur. Y como colofón, sus exigencias incluirán el ataque al mecanismo que ha permitido engrasar con fondos públicos toda esa maquinaria de sectarismo: la administración paralela creada a lo largo de casi cuatro décadas por el PSOE y que alberga a nada menos que 23.000 enchufados encargados de controlar el gasto ideológico. ?Todo ello es lo que VOX quiere evitar. Y está dispuesto a alargar la negociación con PP y Ciudadanos -o incluso a ir a nuevas elecciones en Andalucía- si no se adapta al programa de Gobierno a la eliminación de las leyes de adoctrinamiento diseñadas en su momento por la izquierda.

‘LEY CONTRA TODA LA VIOLENCIA’
Las claves del cambio: así quiere reformar VOX la ley de violencia de género
La Gaceta  3 Enero 2019

El secretario general de la formación recuerda que su partido no apoyará jamás “que se apliquen políticas legislativas que hagan a los hombres y a las mujeres distintos ante la ley”. “Nuestra lucha es contra toda la violencia”, añade.

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, ha reclamado eliminar las ley andaluza contra la violencia de género, ya que, a su juicio, perjudica a los hombres, y ha renegado de un acuerdo con PP y Cs que sea solo “cambio de cromos” porque quiere “cambio de políticas”.

Ortega Smith ha hecho estas consideraciones a preguntas de los periodistas en Granada y después de que el líder de su formación, Santiago Abascal, haya anunciado que no apoyará un Gobierno autonómico del PP y Ciudadanos si no se sustituye la ley andaluza de Violencia de Género por una de Violencia Intrafamiliar.

El secretario general de Vox ha dicho que su partido quiere devolver la esperanza a Andalucía y a toda España y que en las negociaciones con el PP y Ciudadanos dejarán claro que Andalucía “ha decidido cambiar, cambiar de políticas y no solo de políticas”.

“Ha llegado la hora de empezar a recuperar el tiempo perdido, a recuperar la libertad perdida y el progreso perdido”, ha recalcado Smith, que ha asegurado que la “España viva” se ha puesto en pie y es imparable.

“Hemos dicho que buscamos la derogación de todas las leyes que atenten contra la libertad y contra la igualdad de los españoles”, ha apuntado el dirigente de Vox, que cree que la ley andaluza contra la violencia de género “ha conculcado los derechos de una parte de la población, en este caso de los hombres”.

Ha interpretado que este tipo de normas atentan contra la Constitución y la convivencia y ha propuesto luchar por sustituirlas por unas leyes que “traten de verdad con igualdad a todos”.

Smith ha apuntado que el cambio en Andalucía dependerá de la “generosidad” de PP y Ciudadanos, aunque ha asegurado que harán todos los esfuerzos que estén en sus manos.

“Nuestro compromiso lo es para un cambio real y haremos todo lo que esté en nuestras manos para que de una vez haya cambio en Andalucía y que 36 años de cortijo del PSOE terminen”, ha resumido Smith, que ha condicionado sus apoyo a que las negociaciones no se limiten “a un cambio de cromos ni de sillones”.

“Si por el contrario prefieren repartir sillones y coches oficiales, que con nosotros no cuenten”, ha sentenciado Smith.

En la misma línea se había pronunciado también el candidato a la Junta de Andalucía por el partido, el juez Francisco Serrano, que explicaba así lo que pedía su formación:

La ultraizquierda sigue difamándonos. Vox nunca ha emitido propuestas que desprotejan a las mujeres. Al contrario. Queremos reformar la ley de violencia de género transformándola en una ley de violencia familiar que ampare a todos sus miembros.

Tras el anuncio de VOX, líderes de PP y Ciudadanos preferían acusar al partido de Abascal de querer ignorar la protección de las mujeres maltratadas, y aseguraban que no se moverá “ni una letra” del acuerdo.

Así, el PP andaluz supeditaba cualquier cambio en el acuerdo programático al visto bueno de Ciudadanos. VOX, decía el PP, tiene doce diputados y por tanto debe tener claro “para qué lo han puesto los andaluces donde lo han puesto”.

Fuentes de los populares andaluces han dicho a Efe que será “bienvenido” todo el que quiera aportar algo a ese acuerdo, pero han insistido en que no se va a modificar nada del pacto programático si PP y Cs no lo aceptan: “Del acuerdo no se mueve una letra sin que PP y Cs, que son los firmantes, estén conformes”, han subrayado las fuentes.

Mientras, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, había advertido que la lucha contra la violencia machista es “una obligación” y que “la libertad y la igualdad no se negocian”.

¿Por qué les escuece España?
Álvaro Martínez ABC 3 Enero 2019

Como todos los 2 de enero, ayer se celebró la Toma de Granada, que además de ser fiesta mayor en la capital del Darro y el Genil conmemora la entrada de Isabel y Fernando en la ciudad en 1492, la capitulación de Boabdil, nombrado entonces señor de las Alpujarras, y un momento crucial para la historia de España que supuso el fin de la dominación árabe, que duraba casi ocho siglos. Naturalmente, buena parte de la izquierda de aquí lleva años intentando aguar la fiesta a los granadinos, calificando el festejo de «excluyente», «xenófobo», «sectario» o con otro montón de simplezas del manual del progre ibérico que, como el jamón de batalla, estos días se multiplican en la acequia digital, ese cauce que tiene entre sus propiedades albergar todas las sandeces que antes se quedaban en las cuatro paredes de casa. No todo en internet supone un avance…

Ayer, la progresía mediática venía a afear al PP que repartiese banderas de España en el acto central de la conmemoración granadina, pues en cuanto asoma la enseña nacional en una calle a la izquierda de aquí le suele entrar una especie de alferecía, un retemblor que la lleva a sospechar que se está produciendo no se sabe qué conjura «contra la democracia y humanidad», sin exagerar. A la izquierda le molesta hasta que en Granada se repita ese grito futbolero que se hizo famoso cuando ganamos el Mundial, el «yo soy español, español, español», vamos, lo que pone en el DNI y en el pasaporte de todos los que se quejan.

Pero la historia es la que es. Que los Reyes Católicos rindieron el último bastión moro sin dar un mandoble en la ciudad, fruta madura desde años atrás después de que el reino nazarí fuera perdiendo uno a uno sus enclaves. Que se completó la Reconquista («¡vade retro satanás!») y que gracias a aquello hoy somos lo que somos, incluidos los que tanto se quejan cada 2 de enero en Granada. Y que de ahí surgiría un imperio («¡ya están los fachas!») que dominó medio mundo, forjado en gestas formidables como el Descubrimiento («¡ya está la ultraderecha!») o la primera circunnavegación de la Tierra, de la que este año se cumplen quinientos años, que supuso una revolución para la Humanidad de entonces, un salto de gigante para el mundo propiciado por aquellos españoles.

Eso fue lo que ocurrió entonces. La pregunta, quinientos años después, es por qué a parte de la izquierda le escuece tanto España.

¡Nos toman por imbéciles!
 Vicente A. C. M. Periodista Digital 3 Enero 2019

LA TRANSPARENCIA DE LA IZQUIERDA: PEDRO SÁNCHEZ Y BEGOÑA GÓMEZ SE CONSIDERAN LEGITIMADOS PARA USAR Y GASTAR DINERO PÚBLICO SIN DAR EXPLICACIONES Y OCULTANDO SU DESPILFARRO Y ABUSO DE PODER.

El título de mi escrito creo que es suficientemente explícito. No es una pregunta, es una aseveración. La pareja que reside en la Moncloa “nos toma a los españoles por imbéciles”. En eso no se diferencian de la otra pareja de la extrema izquierda radical, Pablo Iglesias e Irene Montero que siguen la regla marxista de “haz lo que digo, pero no lo que yo hago”. Y son esas dos parejas las que ostentan el poder en nuestro país, sin que haya una respuesta ciudadana que censure su miserable uso y abuso de su situación privilegiada para llevar una vida de nuevos ricos que por méritos propios no les corresponde. Y lo peor es que todo es a costa del dinero público que reciben, no solo en sus remuneraciones oficiales, sino en forma de prebendas y servicios en plan “gratis total”. Y es que ya son demasiados los usos y abusos de los medios oficiales puestos a su disposición y que no están previstos para utilizarlos como bienes privativos en asuntos totalmente personales disfrazados de oficiales y por motivos de seguridad.

Y basta observar a nuestros países del entorno para ver que los Primeros Ministros de Reino Unido, Alemania o Irlanda, no tienen ningún reparo en usar medios comerciales en sus desplazamientos y pagar de su bolsillo sus escapadas privadas de vacaciones. Ejemplos como los de Tony Blair, David Cameron, Michael D. Higgins, o Ángela Merkel que escogieron España para pasar unos días de asueto. Y todos en compañía de esposa e hijos, pasando casi siempre desapercibidos y disfrutando del suficiente anonimato. Sin embargo, la pareja monclovita se pavonea con esa pose de nuevos ricos y de protagonismo desmesurado, evidenciado en la recepción de los Reyes en el Palacio Real con motivo de la celebración del Día Nacional de España, cuando se pusieron a su altura para recibir y saludar a los invitados, para verse inmediatamente avergonzados cuando un ujier les señalo que ese no era su sitio y que se reunieran al resto de invitados para el ágape posterior al “besamanos”.

Una situación a la que se suma el escandaloso contrato “ad hoc” del ya desprestigiado Instituto de Empresa creando una nueva división: África Center, a pesar de que su currículo se alejaba mucho de lo que el puesto exigía. Una forma de mezclar en la Presidencia lo público con lo privado, que bien podría calificarse de “cohecho impropio”. Un currículo exagerado que contemplaba entre otras cosas que “codirige desde 2015 el máster en 'Fundraising' (captación de recursos) Público y Privado para Organizaciones sin Ánimo de Lucro en el Centro Superior de Estudios de Gestión de la UCM”. Una falsedad corroborada por la misma UCM que se une a las dudas razonables sobre la tesis doctoral de su esposo, envuelta en casos de supuestos plagios y el uso de terceras personas en la redacción. Una sombra que aún no ha sido despejada y que sigue siendo el blanco de las ironías y críticas sobre este ambicioso y soberbio personaje que ha arribado a la Moncloa por la puerta de atrás y sin pasar por las urnas.

Algunos ya estamos hartos de este afán de querer sobresalir del resto de los españoles como si dedicarse a la política y a vivir del erario fuese por aquello de "porque yo lo valgo" y un sacrificio por el que merecen toda clase de prebendas y de compensaciones. Una percepción de elitismo y de prepotencia con el abuso de una situación privilegiada en forma de gozar de escoltas personales, coches oficiales y mejoras sociales injustas. Como asegurarse el futuro con millonarias indemnizaciones por haber desempeñado un alto cargo y el uso de las llamadas "puertas giratorias" para recolocación, con sueldos vitalicios como Consejeros del Estado; o dos años de salario como expresidentes y derechos a oficina personal con asignación de secretaria y coche oficial. Y todo ello con independencia de su gestión, de la que no deben dar cuentas a nadie. Y como en este caso, disfrazar temas privados como públicos.

Porque la visita a Castellón en una forzada reunión, que se duda de que se celebrase, con el Presidente de la Comunidad de Valencia el socialista Ximo Puig, la apertura excepcional del aeropuerto fuera de su horario habitual para recibir en exclusiva el avión Falcon presidencial y la posterior asistencia a un concierto de rock, se ha calificado de forma vergonzosa como un acto oficial y su costo sometido a secreto de Estado. Y para mayor descaro y prepotencia, forzado por las reiteradas peticiones de transparencia de la oposición, han tenido la desfachatez de cifrar el gasto total de ese desplazamiento en 282,92 euros. Un gasto equivalente a un desplazamiento en primera clase en AVE a Valencia. Y es que me reafirmo en que "nos toman por imbéciles”.

La última ha sido ese desplazamiento familiar para pasar las Navidades en el casoplón de las Marismillas en el coto de Doñana y el fin de año en la famosa mansión casa- palacio de La Mareta en Lanzarote, en plena línea de playa edificada sin cumplir las distancias mínimas exigida por la ley de Costas. Eso sí, no ha sido el único Presidente en hacer uso de estas dos joyas de Patrimonio Nacional, pero eso le equipara en cuanto a esa actitud de nuevos ricos que abusan de sus privilegios para darse una vida de lujo a la que difícilmente podrían aspirar si se comportasen como ciudadanos normales. Una actitud elitista que encaja muy bien con la acusación de “casta política”. No es de extrañar que ahora que ha conseguido su gran ambición de ser Presidente del Gobierno de España, se resista a abandonar el cargo y retirarse a un futuro incierto dentro de su propio partido si, como se prevé, cosecha una nueva derrota electoral. Así que intenta defenderse como gato panza arriba y pactar hasta con el diablo para mantenerse en el poder.

Pero los españoles no tenemos por qué soportar que la ambición de este personaje nos lleve al abismo y ver cómo los enemigos de España mantienen como rehén al Gobierno de nuestra nación y que éste está dispuesto a todo con tal de permanecer y no convocar elecciones generales. Tenemos la obligación de mostrar nuestro rechazo ante esta inaceptable situación y forzar el adelanto electoral como forma democrática de decidir nuestro futuro.

¡¡¡GOBIERNO OKUPA DIMISIÓN!!! ¡¡ELECCIONES GENERALES YA!!
¡Que pasen si pueden y su conciencia se lo permite un buen día!

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El PSOE del Judenrat
Cristina Seguí okdiario 3 Enero 2019

Hace apenas una semana que José María Múgica, el hijo de José María Múgica –dirigente del PSOE asesinado por ETA en 1996– decidió abandonar la militancia socialista. El vasco lo hizo a través de una misiva manuscrita dirigida a Mikel Durán donde dejaba bien claro que no aprobaba que “a la vista de todos” Idoia Mendia estaba cocinando una cena de Nochebuena con Arnaldo Otegi. “No en mi nombre“, concluía la citada nota, siendo consciente Múgica de que abandonar las filas del PSOE le liberaba de tener que pedir “perdón”. No es el primer Múgica que se aparta de los socialistas, muchos años antes que él lo hizo su hermano Rubén Múgica. Éste pasó a ser militante de UPyD, una formación política liderada por Rosa Díez que, de no haber desaparecido, hubiera arrasado al actual PSOE en el Congreso de los Diputados.

Hace seis años, Múgica calificaba a Media como “una OPA de Bildu, pero a lo bestia”. Más tarde, en 2016 la secretaria general del PSE-EE defendía el valor democrático de la antigua Herri Batasuna al matizar que “el progreso en el País Vasco pasaba por el eje Bildu, Podemos y PSE”. En los mítines de a formación magenta y en las concentraciones del Basta Ya, los Múgica ya explicaban como nadie el fenómeno político-lascivo surgido entre el PSE y Bildu en la región vasca, así como la necesidad de los socialistas de seguir viviendo del clientelismo batasuno.

Desde mi punto de vista, algo similar a lo que ocurría con los judíos malos del Judenrat en la Alemania nazi de los años 30. Un colectivo decidido a traicionar a amigos a cambio de protección, prebendas, estatus y garantías para ser prominente. De la misma forma se ha comportado cuando ha levantado la copa de Txacolí y ha presumido de la turgencia del bacalao al pil-pil junto a Otegi. No le habían robado una foto inconveniente, sino que posaba erguida y radiante junto a etarra en un moderno bistro. Una foto inadecuada que se da 17 años después de los cinco tiros de los subordinados de Otegi que asesinaron al profesor de Penal en Deusto de Mendía, José Mari Lidón en su garaje de Algorta frente a la mirada de su mujer y su hijo.

Primero fue Jesús Eguiguren, más tarde Patxi López y ahora Mendia, quien asume las principales reivindicaciones de ETA: la situación de sus reclusos condenados y la homologación humana de los asesinos de Isaías Carrasco, Fernando Múgica, Joseba Pagaza, Fernando Buesa, y Juan María Jauregui con el fin de maridar el concubinato político entre HB y el PSE. Mendia no es la oveja descarriada de Sánchez, es la avanzadilla estratégica y pactista de un Gobierno socialista que salió a defender la escena pornográfica protagonizada por Otegi, la secretaria general del PSE, y Ortuzar con la opresión del Estado español rebasándole por encima del quinto agujero del cinturón porque la permanencia del líder socialista en Moncloa dependerá, como en junio de 2016, del beneplácito de filoetarras y separatistas en las próximas elecciones generales.

Veinticuatro horas después del ágape, Sánchez salía a declarar públicamente en rueda de prensa que “la fotografía de Mendía era lo normal en estas fechas entre líderes políticos” equiparando la legitimidad democrática y la naturaleza humana del etarra inhabilitado como político por el Tribunal Supremo (TS) con los 40 políticos y el resto de las más de 800 personas exterminadas por la banda terrorista en las últimas cuatro décadas gracias a la generosidad y el espíritu de sacrificio de Sánchez, López, Mendia y Eguiguren, quienes pudiendo ser dirigentes batasunos, pero optaron por seguir en el PSOE.

Sánchez espanta a su electorado por Cataluña
EDITORIAL El Mundo 3 Enero 2019

Uno de los barones del PSOE lamentaba semanas atrás que "Cataluña les puede llevar a todos por delante". Y no se había producido aún el tsunami andaluz. Ahora, a punto de que Susana Díaz sea descabalgada de la Junta, todos los líderes territoriales del partido se acuerdan del dicho castizo de que cuando las barbas de tu vecino veas pelar... Motivos tienen para sentirse alarmados porque, como confirma la encuesta que hoy publicamos, casi la mitad de quienes han votado al PSOE en las últimas citas electorales rechaza la política de entreguismo de Pedro Sánchez con Cataluña.

Los datos son demoledores y explican, antes que nada, el duro revés del partido en las andaluzas y por qué fue tan abultada la abstención entre los simpatizantes de esta formación. El 46,9% de esos votantes son contrarios al diálogo estéril y claudicante del Gobierno con Torra; casi el mismo porcentaje cree que debe aplicarse ya de nuevo el 155; y un abrumador 68% rechaza que el Gobierno indultara a los dirigentes independentistas si la Justicia acaba condenándoles. Sánchez ha fracturado en dos a su partido y ha decepcionado a la mitad de sus seguidores -el sondeo refleja que sólo parece contentar a los de Podemos-. Y, por ello, la desmovilización en la izquierda es muy grande y el centroderecha, con la espectacular irrupción de Vox, se consolida como bloque para la gobernabilidad en toda España. El lamento del barón socialista al que aludíamos era una profecía.

El malestar es aún mayor entre los españoles en general. Hasta el 57% de los españoles critica que el Ejecutivo dialogue con los independentistas en las circunstancias actuales, cuando el Govern sigue amenazando con la vía unilateral para proclamar la independencia y no ceja en su desacato al ordenamiento constitucional. De hecho, casi la mitad reclama que se active el 155 para acabar con el descontrol y el desgobierno que se han adueñado de Cataluña. Esto último explica también en buena medida el buen resultado electoral que podría obtener en unas generales Vox y el retroceso del PP, ya que Pablo Casado arrastra el lastre que representa el hecho de que muchos de sus votantes se sintieran defraudados por el 155 tan timorato que aplicó Rajoy.

También con relación a Cataluña, otro motivo de preocupación para el PSOE es que el 64% de los ciudadanos -incluido el 54% de los votantes socialistas- cree que el Gobierno intenta apaciguar a la Generalitat con contrapartidas económicas, lo que está generando una sensación de agravio en el resto de España insufrible. La realidad es que en seis meses Sánchez ha auxiliado a Torra con 3.500 millones de euros, la tercera parte del Fondo de Liquidez Autonómica para todas las comunidades. Como para que no haya malestar con los socialistas.

Pegar es de españoles
María Jesús Cañizares cronicaglobal 3 Enero 2019

Mientras una exactivista de la ANC nos dice en qué idioma tenemos que comer, un consejero de la Generalitat propone regalar inscripciones en el Consejo de la República en Navidad. Es el procés nuestro de cada día, el que nos muestra cómo vivir, amar, pensar y hablar. El intervencionismo soberanista en la intimidad de los catalanes no es nuevo, pero se ha vuelto cada vez más bronco, propio de los estertores de un régimen neoconvergente que agoniza. Hace años que la Generalitat multa a los restaurantes que no utilizan el catalán en sus menús y/o en sus rótulos. Es uno de los ejemplos más contradictorios de aquel gobierno business friendly defensor de la empresa privada.

La diferencia es que ahora resulta muy fácil montar un boicot en las redes sociales. También deconstruirlo. Hay que leer a Juan Soto Ivars y su interesantísimo libro Arden las redes, donde se explica el efecto Streisand o boomerang que provocan algunas campañas. Lo ocurrido en la pizzería Bo di Napoli, tal como ha publicado Crónica Global, así lo demuestra.

Respecto a comprar esa especie de bonos patrióticos de una república inexistente como regalo de Navidad supone darle una vuelta de tuerca a la injerencia colectiva del procés. La ocurrencia es obra del consejero de Políticas Digitales y Administración Pública, Jordi Puigneró. "Seguramente estos días harás algún regalo de amigo invisible. Podéis gastaros 10 € en un "pongo" que muy probablemente terminará en wallapop, o podéis regalar una inscripción en el Consejo de la República. Una nueva forma de ejercer la ciudadanía ya está aquí". Bizarro no, lo siguiente. Puigneró apela al sentimentalismo secesionista vía sablazo. Doble impuesto el que pretende cobrar el consejero, el que pagamos todos los catalanes por mantener una Generalitat que no gobierna y que sufraga los gastos de un Ejecutivo virtual con sede en Waterloo, producto de la fantasía de Carles Puigdemont. ¿Y la paga de los funcionarios, pa' cuando, consejero?

El maltrato a los empleados públicos formó parte de la cotidianeidad del Govern el año pasado, lo que repercute en el día a día de los catalanes. Médicos, profesores, bomberos y Mossos d’Esquadra salieron a la calle para defender sus derechos, pero consejeros como Puigneró o Miquel Buch --responsable del departamento de Interior-- solo saben responder con más procesismo. La purga es la vía utilizada por Buch para arrasar con los agentes que rechazan el independentismo y reprimen a los Comités de Defensa de la República (CDR). Leo con pavor la propuesta lanzada desde el mundo secesionista de revisar los protocolos de admisión en la Escuela de Policía de Cataluña. ¿Exámenes de catalanidad? Asegura la intelectualidad secesionista que la Brimo (antidisturbios) actúa "con el mismo odio y ensañamiento" contra los CDR que los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil durante el referéndum del 1 de octubre. Les ha faltado decir que "pegar es de españoles", pero no hace falta.

Obviamente, esos gurús del independentismo que se permiten dar lecciones sobre seguridad ciudadana(la que nos concierne a todos) ignoran el malestar existente dentro de los Mossos, que solo piden trabajar en condiciones dignas y quedar al margen de la politización. No es de extrañar que cerca de 500 agentes del cuerpo catalán hayan pedido información para incorporarse a la Policía Nacional, según la plataforma Policías Autonómicos por la Pasarela. Exigen facilidades para hacerlo y el Gobierno español asegura estar en ello.

De cómo el nacionalismo ha tejido su red para la destrucción de España (V)
Ernesto Ladrón de Guevara  latribunadelpaisvasco.com 3 Enero 2019

Uno de los mecanismos perfectamente constatados con múltiples pruebas empíricas, casos descritos múltiples y situaciones perfectamente programadas, es el adoctrinamiento, que consiste en la elaboración de unos constructos mentales que normalmente van asociados a una lengua a través de la cual se ha conformado una docencia afín al propósito de la manipulación cognitiva del alumnado. En el supuesto que nos ocupa, para la configuración de un imaginario nacionalista en la población, durante los años en los que se interviene en esa indoctrinación.

El profesor Ibáñez Martín diferencia adoctrinamiento de manipulación. Adoctrinamiento sería algo que de forma pública y admitida se hace con un supuesto propósito moralmente aceptable, aunque puede que equivocado. Manipulación es la forma sibilina, oculta e intencionada para lograr un objetivo, al margen de la voluntad del manipulado. Desde el punto de vista etnográfico y aplicado al hecho educacional el concepto que describe al fenómeno del comportamiento nacionalista, más correcto, sería el de manipulación. Pero, por otra parte, al darse una aceptación por parte de la población afectada y un nivel de consciencia y público conocimiento de ese proceso, es también adoctrinamiento.

En cualquier caso, en el caso que nos ocupa es moralmente inaceptable, pues se trata de guiar la conducta de sujetos indefensos hacia un objetivo político mediante la mentira perfectamente aplicada a los contenidos educativos, a sabiendas de que esa tergiversación de la realidad somete a los sujetos a un error y falsedad inasumible desde la óptica académica y perversa en cuanto a las intenciones.

“Se trata de hacer de la escuela política, en el sentido elevado de esa palabra, Escuela de ideal nacional, de reconstrucción nacionalista, de propósito nacionalizador, de cultivo diferencialista” (Esquível, 1934)

La Confederación de Ikastolas proponía el siguiente ideario: “La ikastola tiene como sustancia educativa específica la que se refleja en sus símbolos, mitos y ritos, en sus costumbres, tradiciones e historia, en sus fábulas, canciones y danzas y en su forma de relacionarse con el mundo natural, de comunicarse y organizarse, de interpretar la vida, es decir, que se refleje en el genio y el espíritu del Pueblo Vasco” “El signo de identidad que ha de caracterizar a la Escuela Vasca, -pública o privada- es su condición de euskaldun”.

¿Es adoctrinamiento o manipulación lo que se plantea en los dos textos anteriores?
Parece más adoctrinamiento, pues no ocultan el propósito, pero ello no quiere decir que no sea perverso lo pretendido, pues parten de la mentira, de la tergiversación de la realidad histórica, sociológica, antropológica, etnográfica y cultural de las diferentes situaciones y hechos diacrónicos en las Vascongadas. Es un adoctrinamiento consentido y admitido por el resto de las fuerzas políticas, en mayor o menor grado, hasta hace poco. Digo hace poco pues ya empiezan a emerger grupos políticos que cuestionan abiertamente esta maldad intrínseca.

“Debemos hacer la apuesta por elaborar el curriculum vasco (esto es, el conjunto de contenidos y materiales vascos) en colegios y facultades, haciendo frente para ello a los contenidos castellano y francés. Dentro de esta lucha tenemos que hacer distintas apuestas: imponiendo libros de texto vascos en vez de libros de texto españoles y franceses, recuperando las asignaturas vascas por encima de las asignaturas castellanas y francesas… Tenemos que recuperar los verdaderos colegios vascos, sustituyendo los contenidos, asignaturas, libros de texto o mapas que se dan en castellano y francés, por los que se refieren a Euskal Herria”. “El rebelarse estriba en golpear contra las características, los símbolos o imágenes de la enseñanza extranjera: la rotura de los mapas transformados, quitar las notas internas castellanizadas, llenar los libros de texto españoles y franceses de frases a favor del curriculum [sic]vasco. Si dejamos bien instalada la rebelión, es un instrumento inigualable para que surja entre los estudiantes la reflexión y el debate” (Jarrai, grupo abertzale de estudiantes ligado a la plataforma K.A.S, es decir a ETA).

La estrategia inductora de todo el proceso consistía en invadir todos los estamentos actuantes en la comunidad educativa, especialmente el profesorado, pero también el alumnado con organizaciones mafiosas como la que hace unos pocos días vapuleó a un estudiante en el Campus de Alava. Y hacer “entrismo” en las asociaciones de padres para ocuparlas y controlarlas, sobre todo las federaciones de asociaciones, con maniobras características de colectivos de izquierdas, cuanto más radicales más eficaces en sus actuaciones de asalto organizativo.

El profesor de la Universidad de Zaragoza, Antonio Bernat Montesinos comenta con conocimiento de lo que escribe en los siguientes términos:
“Aunque no es el más eficaz, el libro de texto puede ser un potente vehículo de modificación de la mente y del repertorio sentimental de los alumnos” […] “En España hemos pasado de un enfoque histórico homogeneizador a otro centrifugador no sometido a crítica. Este uso programático de la historia […]. está dirigido a cambiar las mentes de los alumnos y su repertorio sentimental” […] “El problema reside cuando, además de estos dos aspectos, se añaden, entre otros, el control ideológico de los propios centros y de los medios de comunicación coordinados en la misma tarea adoctrinadora. Es entonces cuando el efecto alienante se alcanza con seguridad, cuando se potencia la modificación de los marcos interpretativos y también los sentimientos de los alumnos”

La manipulación de la historia es un clásico de los nacionalismos secesionistas y de la izquierda institucional. No en vano el Partido Socialista tenía como una de sus finalidades últimas la transformación de la sociedad a través de la escuela. No una visión académica de la escuela, buscando la realidad objetiva y comprobada mediante el estudio de las fuentes historiográficas, sino la ocultación de muchas verdades constatadas desde la investigación histórica, o la expresión de otras realidades con medias verdades o medianas mentiras, y una información sesgada que confunde las mentes en la búsqueda de la verdad y del conocimiento objetivo. Y los nacionalistas no lo han hecho en menor grado. Uno de los objetivos logrados más pertinazmente buscado con el asentimiento y colaboración de los diferentes gobiernos que han transcurrido desde la transición democrática hasta hoy, es el control de la edición de los textos escolares y el material didáctico. En Cataluña es un hecho objetivo y objetivable, indiscutible, salvo para los ministros de Educación que han pasado por los gobiernos de España. En el País Vasco es otra evidencia incontestable.

Simplemente como botón de muestra este texto a modo de ejemplo:
“PRINCIPIOS DE EUSKADI TA AZKATASUNA (1962)

Euskadi ta Azkatasuna (ETA) es un movimiento de Liberación Nacional creado en la Resistencia patriótica, e independiente de todo otro partido, organización u organismo.

ETA, dentro del marco político, propugna para Euskadi:
- El establecimiento de un régimen democrático e inequívocamente representativo, tanto en el sentido político como en el social-económico y en el cultural, en orden a actualizar en todo momento los valores positivos del Pueblo Vasco.

- La repulsa del racismo y, por tanto, de los principios de superioridad legal de unos pueblos o razas sobre otros. No apoya consecuentemente, la agregación o expulsión de los elementos extraños al país, en tanto éstos no se opongan o atenten contra los intereses nacionales de Euskadi.

- La desaparición del liberalismo económico como sistema base de la futura economía vasca por considerar ilusoria cualquier pretensión de democracia si ésta se limita exclusivamente al campo político sin que, asimismo, se establezca una efectiva democracia en el orden económico” (Libro de texto de Historia, 2º de Bachillerato, Editorial Erein)

Solamente es un ejemplo. Serían multitud los que podríamos incluir, pero hay dos libros para comprobarlos. Ambos libros ya han quedado ampliamente superados por haberse quedado obsoletos. Son el de Pedro Antonio Heras “La España raptada. La formación del espíritu nacionalista” y el de Ernesto Ladrón de Guevara “Educación y nacionalismo. Historia de un modelo”, imprescindibles para contextualizar el proceso de adoctrinamiento educativo.

Solamente una sociedad presa y supeditada al juego político puede consentir esto.

En el próximo artículo se cerrará esta serie con las conclusiones.

Sociedad indecente y posterrorismo
ROGELIO ALONSO El Mundo 3 Enero 2019

"Una sociedad decente es aquélla que no humilla", escribe Avishai Margalit en The decent society. Una "sociedad decente" es aquélla en la que cada persona recibe "el honor debido" por parte de "sus instituciones", añade el filósofo israelí. La sociedad del posterrorismo etarra es una sociedad indecente en la que incluso algunos de quienes reivindican verdad, memoria y dignidad humillan a las víctimas de ETA.

Como "inmoral" se ha calificado el brindis de Otegi con dirigentes del PSE, PNV y Podemos publicado en Diario Vasco y El Correo en Nochebuena. Los diarios de referencia en el País Vasco, víctimas de ETA en el pasado, hoy, pese a comprometerse con la deslegitimación del terrorismo, incurren a menudo en lo contrario. Ninguna autocrítica les merece a sus responsables la "inmoralidad" que llevó a José Mari Múgica a dejar el PSOE tras un reportaje que legitima política y socialmente a quien justifica el asesinato de su padre y el de todos los asesinados por ETA. Un día antes El Correo entrevistaba a otro dirigente etarra, Rafael Díez Usabiaga, titulando:"Los ongi etorris no deben percibirse como una ofensa hacia las víctimas". Privilegiada plataforma para blanquear a líderes del grupo terrorista y su proyecto político sustentado en el asesinato. Políticos que rechazan un mínimo democrático como la condena del terror etarra transformados en respetables referentes mediante el lavado de biografías manchadas de sangre. Poco o nada deslegitiman a ETA los testimonios de sus víctimas en esos diarios cuando sitúan en idéntico plano moral a los representantes políticos del terror invitándoles a victimizar a los terroristas y a falsear la realidad sobre sus crímenes.

El terrorismo nacionalista ha contribuido a consolidar un régimen político que Antonio Elorza ha descrito como "totalismo", definido por una hegemonía política, social y cultural del nacionalismo ampliamente asumida. En las páginas de El Correo en las que se maquilla a los herederos de ETA como "coalición soberanista" e "izquierda abertzale", o sea, patriótica, se estigmatiza como "ultraderecha" al partido de víctimas del terrorismo como Ortega Lara y Abascal. La engañosa derrota de ETA que algunos demócratas predican esconde la impunidad política y social del terrorismo nacionalista, injustamente rehabilitado en la sociedad y la política vasca, así como la victoria del nacionalismo institucional imponiendo su peligroso relato: los fines nacionalistas compartidos por ETA y el PNV no deben quedar contaminados por el terrorismo nacionalista. Como si ETA jamás hubiera existido, PNV y Bildu exigen "el reconocimiento de Euskal Herria como comunidad política" en un nuevo Estatuto. Ignorando las consecuencias políticas de la coacción terrorista, no importa que en la verdadera comunidad política el terrorismo haya deformado el tejido político y social, que la competencia al nacionalismo fuera laminada por la violencia nacionalista. Los constitucionalistas critican tímidamente la coincidencia de fines nacionalistas que demuestra el rédito de los medios terroristas. Pero eluden la auténtica deslegitimación de ese nacionalismo convertido por PSOE y PP en fundamental para la gobernabilidad de un país que desestabiliza en función de sus intereses. Los partidos víctimas del terrorismo asumen la hegemonía nacionalista, ese "totalismo" que confunde a una sociedad plural con una de sus partes erigiendo al nacionalismo en el único sujeto político válido. Hoy, el PNV se alía con Bildu, al que PP y PSOE han normalizado como demócrata tras su fraudulenta legalización, para denunciar "la base antidemocrática" de la Constitución española. Otra legitimación del terror nacionalista, como subraya Francisco Llera al criticar la "unidad de discurso y de objetivos" del PNV "con ETA y sus herederos" y su consiguiente "blanqueamiento" del "pasado ignominioso del terrorismo".

Los Gobiernos de Zapatero, Rajoy y Sánchez han prometido memoria y dignidad para las víctimas ensalzando una derrota de ETA a la que renunciaron después del ingente esfuerzo de policía y servicios de inteligencia. Las élites políticas desean imponer un relato verosímil pero falso. Si la derrota política e ideológica de la violencia nacionalista se hubiera producido realmente, no sería necesaria esa "batalla del relato" a la que invocan quienes no osan desafiar la hegemonía del nacionalismo consolidada gracias al terrorismo. Por eso humillan a las víctimas negándose a cumplir dos leyes que prohíben expresamente los homenajes a terroristas. Patética resulta la fingida indignación e impotencia de los responsables políticos, antes del PP y ahora del PSOE, prometiendo nuevas medidas que nunca llegan cuando además ya disponen de instrumentos legales que evitan aplicar. También son humilladas las víctimas que denuncian las unidades didácticas del Gobierno vasco elaboradas por Jonan Fernández, ex concejal de Batasuna. Quien legitimó el terrorismo durante años lo sigue haciendo ahora aun declarando su compromiso con la deslegitimación de una violencia claramente legitimada en ese material escolar. Lo hace además mientras el Gobierno español humilla a las víctimas elevándole a Patrono del Memorial de Víctimas del Terrorismo, centro que tampoco tuvo reparo en invitar a Bildu a celebrar el Día de la Memoria, aunque este partido jamás ha condenado el asesinato de aquéllos cuyo recuerdo se reivindica.

El Memorial ha elaborado sus propias unidades didácticas que borran de la Historia de España a movimientos fundamentales como ¡Basta Ya! y Foro de Ermua. En la memoria oficialista no existen movimientos que desafiaron la espiral del silencio nacionalista. Pero sí Gesto por la Paz que, como censuró Joseba Arregi aun reconociendo la labor del colectivo, recurrió a una "condena prepolítica, exclusivamente ética" que eludía la crítica al nacionalismo gobernante responsable de legitimar la violencia nacionalista y de la desprotección de los amenazados. Así se arrebataba "el aguijón político" a las víctimas del terrorismo nacionalista. Tan sesgada versión de la Historia encaja con el desprecio del ministro del Interior a la reciente protesta constitucionalista en Alsasua. Frente a la "crispación" que Marlaska quiso ver, valorando en cambio movilizaciones diferentes como las de Gesto por la Paz años atrás, Fernando Savater, referente de ¡Basta Ya! y protagonista de aquel acto, aclaró: "Si hubiéramos hecho caso a esas admoniciones, Otegi sería hoy lehendakari y el Carnicero de Mondragón, jefe de la Ertzaintza".

La política dominante en el posterrorismo priva a la memoria del terror de su significado político mediante apelaciones emocionales al sufrimiento de las víctimas. La memoria amputada sustituye a la justicia negada para embellecer la impunidad. Se apela con solemnidad al recuerdo de las víctimas para olvidar la decisiva dimensión nacionalista del terrorismo y sus efectos políticos y sociales. Se aplauden homenajes que no lo son como el de Rentería, en el que su alcalde de Bildu abraza a una víctima sin condenar ni deslegitimar el crimen, deshonrando al asesinado: el antónimo del olvido no es el recuerdo, sino la justicia. Otra escenificación de tan indecente memoria se produjo el 1 de octubre en Moncloa. "Francia y España rinden homenaje al triunfo de las víctimas y del Estado de derecho sobre el terrorismo de ETA", destacó la propaganda gubernamental de un acto en el que el presidente no reclamó justicia ni una sola vez. En la reveladora teatralización no sonó el himno nacional, símbolo de la nación atacada por el terrorismo nacionalista de ETA y, por tanto, del significado político de las víctimas, plurales en sus ideas pero unidas por la intencionalidad política de sus asesinos. El falso homenaje a las víctimas culminó con un aurresku que puso en pie al lehendakari Urkullu, el moderado que desprecia como "antidemocrática" la Constitución por la que ETA asesinó al considerarla también ilegítima. Nadie cuestionó que esa es la danza habitual en los homenajes a terroristas que las autoridades se niegan a impedir mientras prometen verdad, memoria y dignidad para las víctimas humilladas.

*Rogelio Alonso es catedrático de Ciencia Política, autor de La derrota del vencedor. La política antiterrorista del final de ETA (Alianza).


 


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